AGLI Recortes de Prensa   Sábado 19  Septiembre 2015

El Estado debe garantizar que la asistencia sanitaria sea universal para los españoles
EDITORIAL El Mundo  19 Septiembre  2015

La desaparición del Fondo de Cohesión Sanitaria, que nació para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos en el acceso a los servicios sanitarios, es una pésima noticia que poco contribuye a vertebrar España. El reino de taifas en el que se ha convertido el Estado de las autonomías ha transformado en los últimos años nuestro sistema nacional de salud en la suma de 17 sistemas incapaces de coordinarse entre sí. El resultado de este desbarajuste lo padecen familias como la de Miguel, el niño andaluz -cuya historia publicamos hoy- condenado a sufrir desde que nació un vía crucis para ser tratado de una enfermedad rara en Madrid.

Los apuros financieros de las comunidades autónomas, junto con la caída en los últimos años de la dotación de este fondo estatal, ha hecho que muchos centros hospitalarios cierren las puertas a pacientes españoles que bien por estar de vacaciones o por requerir un tratamiento específico en un hospital de referencia necesitan asistencia sanitaria en una comunidad en la que no están empadronados.

Esta situación no sólo atenta contra el principio irrenunciable de que la asistencia sanitaria sea universal para todos los españoles, sino que está provocando una disfunción en nuestro sistema sanitario. Para evitar que los pacientes sean derivados de una región a otra, todas las comunidades quieren contar con centros de referencia, un deseo inviable dada la amplia variedad de especialidades médicas y el escaso número de pacientes que requieren ser atendidos, por ejemplo, por padecer una enfermedad rara.

Al dejar sin dotación presupuestaria al Fondo de Cohesión Santaria, el Gobierno pretende que las comunidades se coordinen para compensarse entre ellas por los costes asumidos y generados por los pacientes desplazados. Una utopía a la vista de las trabas burocráticas en las que incurren las distintas Administraciones cuando tienen que colaborar entre sí.

Es el Estado quien debe garantizar la equidad sanitaria. Y para ello, el Gobierno no sólo debería mantener ese fondo que nació en 2001.También debería explorar otros mecanismos, como la imposición de una tarjeta única sanitaria para todo el territorio español.No hay que olvidar que nuestro sistema sanitario se nutre de los recursos de una caja única que es financiada por todos los españoles y repartida por un Estado solidario entre los distintos gobiernos regionales.

Así se evitaría que se repitan casos vergonzosos como el de Miguel o el de la niña del Condado de Treviño (Burgos) que falleció el pasado año cuando se le negó una ambulancia desde Vitoria (Álava).

Sanidad universal, educación e impuestos locales
Nota del Editor  19 Septiembre  2015

En primer lugar, eso de asistencia sanitaria universal es un poco pretencioso. Ni un seguro privado tipo oro ofrece tal servicio. Algunos periodistas tendrían que vigilar su vocabulario y utilizar las palabras adecuadas. En el caso de la asistencia sanitaria en España, servicio públlico, deberían utilizar "servicio nacional de sanidad". Lo que está claro como el agua que que todos los españoles (mo voy a meterme en el tinglado de la sanidad gratuíta para todo bicho viviente que pise España), por definición constitucional, por sentido común deberían tener las mismos servicios (tampoco voy a meterme en el tinglado de la distancia, los ciudadanos eligen su residencia y el estado no puede montar hospitales cada trescientos metros).

Pero lo que debe quedar claro es que todos los ciudadanos españoles deben tener los mismos derechos (especialmente sanidad, seguridad, justicia y educación) y las mismas obligaciones (impuestos de toda índole) y ello implica el desmantelamiento del tinglado autonómico y la unificación del tinglado municipal.

Las ínfulas de Mas son puro humo
EDITORIAL Libertad Digital  19 Septiembre  2015

El independentismo se ha valido muy hábilmente del eslogan "España nos roba" para vender las bondades de su utopía a la población y, de este modo, avanzar que una Cataluña independiente sería mucho más próspera y rica que la actual. Sin embargo, la argumentación que esgrimen los nacionalistas no solo se sustenta sobre una base falaz e irreal, tal y como evidencian las balanzas fiscales o el rescate a fondo perdido de la Generalidad durante la crisis, sino que esconde una realidad diametralmente opuesta a las ensoñaciones de Artur Mas y sus socios.

La economía catalana se sostiene a base de exportaciones, pero los separatistas olvidan que el grueso de dichas ventas no tiene como destino lejanos y exóticos países, sino otras y muy cercanas regiones españolas. Es decir, la riqueza y las finanzas de Cataluña derivan, en gran medida, de las relaciones comerciales que mantiene con el resto de España. Tanto es así que las empresas radicadas en Cataluña venden más a Aragón que a Francia, más a Castilla-La Mancha que a Reino Unido, más a Cantabria que a Estados Unidos o más a La Rioja que a Japón, por poner algunos ejemplos, tal y como evidencia un detallado informe de Convivencia Cívica Catalana. Así pues, siendo España el principal socio comercial, constituye un completo sinsentido la defensa de barreras para dificultar las relaciones económicas, y, muy especialmente, si se tiene en cuenta que es España y no una hipotética Cataluña independiente la que garantiza el acceso al mercado común europeo, destino de la otra mitad de las exportaciones catalanas.

Además, cabe tener en cuenta que las ventas más valiosas, las de alto valor añadido, proceden de las filiales españolas de grandes multinacionales extrajeras afincadas en Cataluña por su proximidad a otros países europeos, pero que, en caso de ruptura, serían las primeras en trasladar su sede y su producción. Y lo mismo sucede con otras grandes empresas españolas que operan en Cataluña por razones logísticas, para encauzar mejor su comercio exterior con Europa, y cuyo traslado se activaría de inmediato ante el riesgo de independencia. De este modo, el sector exportador, auténtico motor económico de Cataluña, simplemente dejaría de funcionar, desatando una crisis difícilmente imaginable. Sin embargo, a los nacionalistas les importa poco o nada poner en riesgo el 70% del PIB catalán con tal de avanzar hacia la consecución de sus particulares objetivos políticos.

Las grandilocuentes declaraciones de los independentistas son, pues, puro humo, meras ínfulas carentes de contenido y realidad, ya que Cataluña perdería mucho más fuera de España que España sin Cataluña. El desprecio absoluto por la seguridad jurídica, la expulsión de la UE y del euro, así como el extremismo político que impera en la lista unitaria de Mas son un cóctel explosivo idóneo para desencadenar una intensa fuga de capitales y de empresas en un escenario de ruptura. La separación del resto de España no traería prosperidad a los catalanes, tal y como torticeramente vende el nacionalismo, sino un negro futuro de empobrecimiento y ruina.

El separatismo echa de Europa a los catalanes
Antonio Pérez Henares Periodista Digital  19 Septiembre  2015

.- El que se sale de donde todos quieren entrar

En todos estos días de debate sobre Cataluña no he visto mejor resumen de la situación que esta genial viñeta de Salado publicada en todos los diarios de Promecal - refugiados antes las vallas de la UE intentando entrar a toda costa en la Unión Eurpea mientras un alucinado Mas intenta escapar- y que ha tenido una fuerte repercusión tanto en redes como en tertulias y comentarios. Hay que felicitar a Javi porque su dibujo, su imagen, ha servido mejor que miles de palabras para con un simple trazo explicar con toda sencillez y claridad el tremendo disparate al que los separatistas pretenden abocar a los catalanes. Mientras el mundo, refugiados, emigrantes, gente de toda edad y condición intentan a toda costa, y pagando a veces incluso con su propia vida, entrar en la UE , el y sus iluminatis lo que conseguirían si acabaran por imponer su plan, que no lo impondrán ni lo conseguirán, es que los catalanes salieran y terminaran fuera de Europa, de sus tratados, de sus acuerdos, de sus fronteras, de su comercio, de sus ayudas, de ¿porqué no decirlo? de los privilegios que la población europea tiene hoy con respecto al conjunto de la población mundial.

Porque ya más claro no se lo pueden decir. Se lo han dicho de todas las maneras, se lo han dichos todos quienes tienen voz y autoridad para hacerlo, se lo han dicho por escrito y se lo han dicho en publico y en privado. Se lo dice el Tratado de la Union Europea, se lo dice la Constitución española, se lo dice Obama, Merkel, Hollande, Cameron, Junker, se lo ha dicho hasta la BBC. Y ahora los empresarios en tropel, asustados los que más del dislate y sus consecuencias. De Europa, de España y de la propia Cataluña. Las Cámaras de Comercio reunidas precisamente en Burgos unieron a todos ellos su voz añadiendo un elemento de penalidad : saldrían de Organización Mundial de Comercio con la penalidad arancelaria que eso conlleva.


En la fiebre en que se ha instalado una buena parte de la sociedad catalana puede que ni incluso esto les afecte. Que en ello estén decididos aunque sea comiendo piedras. Pero hay una ingente cantidad de catalanes a quiene Mas y Junqueras quieren ocultar, y mienten con el máximo descaro, intentando ocultarles lo que es una cruda y simple realidad. Que esa bandera de la Unión Europeo que ponen junto a la catalana, eliminando a la española solo está allí porque en la UE está España y está la bandera española. Sin ellas Cataluña queda en las tinieblas exteriores Y que no es que nadie los eche de ningún sitio, como le espeto el periodista británico ya irritado ante la mendacidad del tal Romeva negando la evidencia, es que son ellos quienes se marchan, quienes saltan la valla en dirección contraria, quienes dejan de estar y ser de Europa. No los expulsa nadie sino ellos mismos, los separatistas, que se van, que se autoexcluyen.

Es en ello donde la falacia de los dirigentes separatistas está alcanzando las peores cotas. Están mintiendo a sabiendas. Están intentando llevar a muchos catalanes al engaño ocultándoles lo que podría suceder. Es aquí donde se invalidan más que en ningún otro aspecto como dirigentes. Porque ellos bien lo saben, pero por todos los medios y utilizando de una manera más que obscena el control sobre los medios de comunicación catalanes, pretenden que su pueblo no lo sepa. Les engañan y les mienten

Las encuestas que estos días se publican en cascada son confusas y contradictorias. Prueba de la división y la zozobra totales. Pero además porque se insertan en una trampa de origen. Estas son unas elecciones autonómicas que eligen un Parlamento para decidir quien gobierna Cataluña, sin competencia alguna para proclamar secesión alguna. Que encima pretenden hacer aunque solo superen por un escaño y sin llegar ya no a la mitad del censo de población sino de los votantes. Para cambiar su propio Estatut se necesitan 2/3 de los diputados. Para proclamar la independencia, romper una Nación, trocear un Estado, irse de la Unión Europea, vale, según su interpretación, con un escaño más en unas elecciones autonómicas. A este grado de calentura e insensatez ha llegado la fiebre. Queda una semana para que se recupere la cordura o reviente el mercurio.
PD. LA VIÑETA : http://t.co/OwA3TllWeb

Elecciones en Cataluña: ¿golpe a la democracia?
Ramón Marcos Allo Libertad Digital  19 Septiembre  2015

Vivimos un momento transcendental para nuestro país. Hay convocadas unas elecciones autonómicas catalanas para el 27 de septiembre, que una extraña coalición electoral quiere que tengan naturaleza plebiscitaria y sirvan para poder declarar unilateralmente la secesión de España.

Este reto al Estado lo fundan sobre un supuesto derecho a decidir de los catalanes. Esta amable expresión –quién podría negar el derecho a decidir a nadie–, que elude hablar de autodeterminación, sin embargo, como expliqué en el libro A favor de España junto a Alberto Gil Ibáñez, esconde falacias que desveladas muestran su profundo carácter antidemocrático.

La realidad es que ningún país democrático avanzado, incluidos los de mayor raigambre federal, introduce en sus constituciones ese derecho. Conviene recordar que el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el año 1869 dictó una sentencia en la que declaró la nulidad de una ordenanza tejana que establecía la secesión porque la Constitución federal de Estados Unidos creaba una unión nacional permanente y no una suerte de liga disoluble al capricho o conveniencia de una de sus partes.

Tampoco el derecho a decidir viene reconocido por el derecho internacional, salvo en los casos de descolonización de un pueblo oprimido o sujeto a ocupación extranjera, y sí el de integridad territorial de los Estados soberanos. La propia Unión Europea en sus tratados reconoce el derecho de sus Estados miembros a garantizar su integridad territorial.

Por otra parte, aceptar el derecho a decidir de los catalanes en exclusiva sobre la independencia de Cataluña implicaría negar a millones de ciudadanos españoles su derecho a decidir sobre su propio país y otorgar a los secesionistas la facultad de decidir quién decide. Es decir, la capacidad de configurar el demos o pueblo soberano.

Asimismo supondría admitir la posibilidad de que unos catalanes puedan hacer extranjeros en su tierra a otros catalanes. En una democracia moderna hay cosas sobre las que no se puede decidir, ni siquiera por mayorías muy cualificadas. Y esta debería ser una de ellas.

Por todo ello, cuando sobre la base de ese derecho se habla de una consulta o de su sustituto, unas elecciones plebiscitarias como el culmen del principio democrático, en realidad se está confundiendo lo que es y lo que significa la democracia. No hay democracia sin reglas y sin que estas se respeten. De forma que, aunque se admitiera constitucionalmente un referéndum como un paso previo para negociar la independencia de Cataluña –que habría que aprobar en todo caso en las Cortes españolas para que todos pudiéramos decidir–, éste exigiría un conjunto de condiciones para que tuviera un mínimo rigor democrático.

El Tribunal Supremo de Canadá fijó esas condiciones en la resolución que sirvió de base a la conocida como Ley de la Claridad: 1) debe haber una pregunta clara y objetiva hecha en un momento que no haya sido elegido de forma interesada o sesgada; 2) los ciudadanos deben conocer previamente las consecuencias del resultado mediante un debate riguroso e informado; 3) debe resultar una mayoría reforzada a favor de la independencia. No basta una mayoría simple, ni siquiera una mayoría absoluta.

Pues bien, en las elecciones del próximo día 27, que pretenden tengan el valor de una (seudo)consulta, no se cumple ninguna de estas condiciones. Para empezar, hay de todo menos claridad sobre lo que se vota. Son unas elecciones autonómicas en las que los ciudadanos de Cataluña están legalmente convocados para decidir sobre el Parlamento y el Gobierno que dirigirá su educación, sanidad…. y, sin embargo, la lista de Mas pretende que se vote para que ese Parlamento decida sobre la secesión de Cataluña, para la cual no tiene competencia. Se está confundiendo a los catalanes deliberadamente.

En cuanto al momento elegido, son unas elecciones adelantadas, convocadas por el actual presidente cuando más le ha interesado para lograr su objetivo secesionista. Son, además, la culminación de un proceso de cambio de la realidad social que se inició hace más de 30 años con el establecimiento de una educación ideologizada, unos medios de comunicación y culturales subvencionados al servicio de las tesis nacionalistas, un discurso de estigmatización de España y una presión constante sobre muchos catalanes no nacionalistas que ha hecho que muchos de ellos se hayan acabado yendo o hayan permanecido callados, atemorizados por una espiral de silencio. Un proceso que se ha acelerado en los últimos años, aprovechándose de la crisis de España.

Tampoco se puede decir que haya un debate informado. Al revés. Los secesionistas repiten, entre otras falsedades, que Cataluña se mantendría en la UE, que no habría problemas de deuda, que sus pensionistas cobrarían pensiones superiores a las de ahora. Y no explican que habría nuevas fronteras, que saldrían de la UE, que tendrían problemas económicos, que quizás tampoco Cataluña mantendría su integridad territorial, ya que podría haber ciudades u otros territorios que preferirían seguir siendo parte de España.

Por último, como muestra definitiva de su voluntad antidemocrática, los secesionistas están dispuestos a declarar unilateralmente la independencia solo con tener mayoría de escaños, incluso aunque no tengan mayoría de votos.

Se mire por donde se mire, detrás de la propuesta plebiscitaria hay una voluntad profundamente antidemocrática, plena de falacias y manipulación social, que recuerda los peores momentos vividos en Europa. Por eso es tan importante explicar la verdad y no dejar que triunfen. Vamos a ello.

Descaro
miquel porta perales ABC Cataluña  19 Septiembre  2015

El independentismo juega con la buena fe y los sentimientos del ciudadano

A la propaganda nacionalista en campaña –también fuera de la misma- le falta decoro. O le sobra descaro. Porque descaro es convertir por arte de birlibirloque unas elecciones autonómicas en plebiscitarias y contar escaños y no votos, convocar elecciones –¡ventajistas!- en un puente festivo en parte del área metropolitana de Barcelona, no someter a valoración la obra del gobierno nacionalista aduciendo que estamos en una situación excepcional en que se juega el ser o no ser de Cataluña, asustar al personal con una terrorífica respuesta del Estado –¡la desaparición de Cataluña!- si no gana la candidatura independentista, asegurar que una Cataluña independiente –contrariamente a lo que dicen indocumentados como Durao Barroso, Angela Merkel y David Cameron- permanecerá en la Unión Europea y la Eurozona, declarar que la independencia no comportará la salida de capitales (¡ya están saliendo!), sostener que el incumplimiento de la legalidad democrática y constitucional es la prueba del nueve de la democracia, predicar que el respeto de las competencias implica un proceso de recentralización, señalar que el Estado español nos trata como súbditos, proclamar que ni el Tribunal Constitucional ni el Gobierno de España detendrán la voluntad de los catalanes, prometer un final feliz en una Cataluña independiente en la cual –como decía el clásico- habrá un nuevo amanecer de ríos de leche y miel. La falta de decoro se percibe también en una candidatura independentista que dice ser la expresión –así, a lo bruto y tomando la parte con el todo- de Cataluña. “Cataluña soy yo”, creen los independentistas.

El descaro obedece a la necesidad de construir un relato tramposo que sugestione –más autoestima- a los convencidos y convenza -¡no os dejéis engañar por la pérfida España!- a los indecisos y sobrevenidos que ya han iniciado el camino de vuelta. El independentismo juega con la buena fe y los sentimientos del ciudadano. Jugar: tratar algo a alguien sin la consideración o el respeto que merece.

Rusia, Colau y "El Mundo"
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com  19 Septiembre  2015

Hace pocos días Gustavo Bueno señalaba lo mucho que se ha degradado el pensamiento en España. Lo malo es que cuando el pensamiento se degrada sobreviene la pura irracionalidad y, por consecuencia, la gente es presa fácil del sentimentalismo. Entendámonos: no es que esté mal sentir el mal ajeno y compadecer a otros. Solo digo que cuando se prescinde de la racionalidad y todo se fía al sentimiento se corre el riesgo de cometer auténticas tropelías.

Esta ausencia de inteligencia puede verse en la sarta de majaderías escritas por Ada Colau en referencia –cómo no- al tema "refugiados" y publicado por The Huffington Post el pasado 28 de agoto. El periódico pone en boca de Ada Colau: "Nuestro miedo a vivir un poco peor contra su miedo a no sobrevivir". El artículo que a continuación publica The Huffington Post demuestra la ausencia total de análisis de un representante público. Mezcla la guerra civil española con los refugiados y lo adereza con litros de lágrimas.

La tontería, disfrazada de buena intención, alcanza alturas himaláyicas. Seguimos erre que erre en lo que denunciaba Bueno. A Ada Colau le afligiría mucho saber que es prisionera de la propaganda y de los nuevos tabúes, y que con sus declaraciones públicas –centradas exclusivamente en lamentarse sobre las consecuencias sin denunciar los motivos- contribuye a oscurecer el análisis de los hechos y a conseguir, por tanto, que haya más y más refugiados. Pero no merece la pena perder un minuto más con estas personas.

Mucho peor es el enfoque del artículo de Lluis Miquel Hurtado en El Mundo, desde Estambul: "Bashar Asad bombardea Raqqa, el feudo del Estado Islámico". Al referirse a la ofensiva del ejército Sirio sobre Raqqa, Hurtado afirma que "con esta ofensiva el líder sirio, que masacra civiles desde 2011, intenta acreditar ante el mundo su condición de enemigo del ´terrorismo´".

Hurtado continúa diciendo: "Desde el inicio del conflicto, en marzo de 2011, la estrategia de Asad ha consistido en castigar a los civiles para sembrar el odio, amnistiar a dirigentes extremistas -así hizo en 2011 con Hasan Aboud, hoy líder del grupo salafista Ahrar ash Sham- y no frenar en seco al IS", y finaliza con la afirmación: "Bombardeando ayer Raqqa, el máximo dirigente sirio inauguró su rehabilitación en la arena mundial como nuevo adalid del antiterrorismo".

El artículo cita como fuente al "Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una entidad opositora basada en Londres" que "confirmó el bombardeo sobre Raqqa". Parece que no hemos aprendido nada del papel de Ahmed Chalabbi en Iraq. Por supuesto, en el artículo de Hurtado las acciones el ejército sirio se saldan con varias decenas de civiles muertos. Y ahí acaba todo.

Esto no es más que otra modalidad de lo mismo que hace Colau: confundir. Pero el artículo de Hurtado –en realidad una grotesca mentira por todo lo que no dice- es interesante porque evidencia que la propaganda occidental sigue empeñada en hacer realidad el sueño "neocon" de un Oriente Medio anulado en lo político y en lo militar con una sola potencia indiscutiblemente hegemónica: Israel.

Esto es así desde la invasión de Iraq: no es más que el viejo discurso "neocon" redivivo. Por suerte hay muchas razones para percatarse de la irracionalidad de estas historias. En primer lugar, el ejército sirio es, a fecha de hoy, la única fuerza que lucha contra el ISIS sobre el terreno, algo ya sostenido por Bassar el Asad en la entrevista publicada esta semana por Russia Today.

En segundo lugar, algo que no dice el artículo de Hurtado, y tampoco toda la propaganda occidental del mismo calado, es que las muertes de civiles son habituales tanto en los ataques del ejército sirio como en los de la "oposición". Un buen ejemplo son los recientes ataques sobre Aleppo por rebeldes y ejército regular, en los que "prácticamente todas las víctimas han sido civiles", como ha informado Jason Ditz en varios medios estadounidenses el pasado día 17 de septiembre.

En tercer lugar, la propaganda occidental se cuida mucho de airear el papel determinante de los EEUU, UK y Francia en el inicio de las hostilidades en Siria, en marzo de 2011, bien armando a guerrillas (por ejemplo, el frente al-Nusra) o prestando directamente cobertura a dichos grupos armados en foros internacionales.

Desde las tesis "a lo Hurtado", no es tan mala idea al fin y al cabo bombardear a Asad, como pretende Cameron, pasando como sobre ascuas ante la evidencia de que hasta 2011, en que comienza la guerra civil, no había refugiados. Y es que los refugiados son una consecuencia de la guerra querida, pagada y auspiciada por las potencias occidentales.

En este contexto, solo Rusia se mueve por motivos auténticamente razonables. Los rusos están creando una línea de suministro cerca de la ciudad de Latakia, con la que proveer de armas y municiones al ejército sirio, su aliado desde hace más de treinta años. ¿Por qué? Porque Bassar el Asad, un aliado de Rusia, ha perdido medio país frente al ISIS y frente a al-Nusra, y teme que si Asad cae, Rusia perderá toda conexión con el Mediterráneo, una cuestión estratégica para Rusia desde el siglo XIX. Pero no solo: si Asad cae, el ISIS y al-Qaida estarán en Damasco abriéndose un nuevo frente, más amenazador aún, para Occidente y para Rusia.

Como se ve, la política rusa tiene sentido y obedece a la legítima defensa del interés vital ruso –y de carambola occidental-, mientras que las peroratas, muy del gusto del senador John McCain que publica El Mundo y las lágrimas de Colau, no solo es que no sirvan para nada: es que contribuye al caos de opiniones cuando lo que se tercia es saber por qué pasan las cosas para poder conjurar los males que nos acechan y aliviar el sufrimiento de todos esos que se dice que tanto nos importan.

Oriente Medio: análisis de situación y previsiones

Pablo Molina Libertad Digital  19 Septiembre  2015

Oriente Medio es la región más volátil del planeta. Sus problemas económicos, conflictos bélicos e importancia estratégica hacen que sea uno de los principales focos de atención internacional. En estos momentos la guerra de Siria, el Estado Islámico, el acuerdo nuclear con Irán o el éxodo masivo de refugiados con destino Europa conforman un panorama que concita la preocupación de las grandes potencias y de las instituciones internacionales. A todo ello hay que hay que añadir el conflicto árabe-israelí, no por antiguo menos candente.

El momento parece especialmente oportuno para la reflexión y el análisis. Esto es lo que haceDaniel Pipes, reconocido experto en asuntos de Oriente Medio y presidente del Middle East Forum, en este informe, donde repasa los principales problemas de la región y ofrece algunas proyecciones.

Irán es el primer asunto abordado. El acuerdo nuclear es, a juicio de Pipes, un error que ha debilitado a Occidente frente a los ayatolás, que conciben la política internacional en función de su fanatismo religioso, lo que lo convierte a su régimen en especialmente peligroso.

El liderazgo iraní tiene una mentalidad apocalíptica y una preocupación por el fin de los días que no puede aplicarse a Corea del Norte, Stalin, Mao, los paquistaníes o cualquier otro. El líder supremo Alí Jamenei y sus colaboradores tienen motivos para usar esas armas por razones ajenas a las preocupaciones militares normales. Para traer el fin del mundo. Esto hace que sea especialmente urgente detenerlos.

Según Pipes, Israel es el único país con la capacidad y la decisión necesarias para ello.

Si los israelíes no paran la bomba, un dispositivo nuclear en manos de los mulás tendrá consecuencias terroríficas, no sólo para Oriente Medio, también para Estados Unidos, que puede ser objeto de un ataque devastador.

El segundo asunto abordado por Pipes es el Estado Islámico, menos importante a escala global que Irán pero, apunta, mucho más interesante.

A largo plazo, el Estado Islámico dañará al movimiento islamista (que aspira a aplicar la ley islámica en su integridad) e incluso al islam mismo, dado que los musulmanes, en un gran número, abominan del EI.

Pero algo perdurará del Estado Islámico: la noción de califato. (…) En términos occidentales, es como si alguien quisiera revivir el Imperio Romano en un trozo de Europa; eso podría suscitar la atención de todo el mundo. Yo predigo que el califato tendrá un impacto duradero y negativo.

La crisis de Irak parece que va a desembocar en una división del país en una zona de mayoría chií, otra de mayoría suní y una tercera de mayoría kurda. Un división que Pipe no ve con malos ojos.

Esta es una consecuencia positiva. No hay nada sagrado en el acuerdo franco-británico de Sykes-Picot de 1916, por el que se crearon estas dos entidades [Siria e Irak]. Muy al contrario, ha demostrado ser un fracaso absoluto. Sólo hay que evocar los nombres de Hafez al Asad y Sadam Husein para recordar por qué. Esos Estados miserables existen para beneficio de sus monstruosos líderes, que asesinan a sus propios súbditos. Así que si se fracturan en tres mejorará la situación para los lugareños y para el resto del mundo.

En Turquía, Erdogan ha forzado las reglas democráticas para hacerse con un poder de tintes cada vez más liberticidas. Sus éxitos en la política local le han envalentonado hasta el punto de irrumpir en la política internacional con pretensiones de gran potencia del Medio Oriente. Pipes advierte de que ese error de cálculo puede pasarle factura.

La ruina de Erdogan probablemente no será domestica ni obedecerá a una trivialidad como los votos, sino a asuntos del exterior más importantes. Precisamente porque lo ha hecho muy bien en el interior, se considera a sí mismo como un maestro de la política en el escenario global y persigue una política exterior tan agresiva como la doméstica. Pero después de algunos éxitos iniciales de su política de ‘cero problemas con los vecinos’, la posición internacional de Turquía está arruinada. Ankara tiene malas relaciones o graves problemas con casi todos sus vecinos: Rusia, Azerbaiyán, Irán, Siria, Irak, Israel, Egipto, grecochipriotas, turcochipriotas y Grecia, así como con EEUU y China. Alguna de estas aventuras exteriores será probablemente la tumba de Erdogan.

Junto a la política israelí o el fenómeno del islamismo, Pipes también analiza la política de EEUU en Oriente Medio. Para él, tanto Bush como Obama han cometido errores: el primero por su voluntariosa -y en cierto modo ingenua- campaña para llevar la democracia y la prosperidad a corto plazo a los países en conflicto y el segundo por someter su visión geopolítica a los esquemas clásicos de la izquierda buenista.

No obstante todo lo anterior, Pipes no ve todo de color castaño oscuro, como se desprende de su conclusión:

Una región conocida por sus problemas también ofrece algunas buenas noticias. La tiranía es más inestable que hace cinco años. Los islamistas están debilitados por sus luchas intestinas y su impopularidad. Los infaustos Estados sirio e iraquí están muriendo, mientras el Kurdistán está emergiendo. Israel florece. Los árabes del Golfo están experimentando con nuevos caminos a la modernidad, especialmente en Dubái y Abu Dabi. Por tanto, entre un mar de desgracias, incluso horrores, hay algunos atisbos de esperanza. Los responsables políticos deberían tenerlos en cuenta y construir sobre ellos.

© Revista El Medio

Siria, causas y efectos
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com  19 Septiembre  2015

No existe la casualidad, existe la causalidad. Esto ya lo decía el Merovingio en la segunda parte de Matrix y es una verdad como un templo. La crisis de los refugiados que actualmente padece Europa es el efecto de una causa previa a la que nadie, o casi, ha prestado atención en el último año. Cierto que los medios de comunicación llevan meses poniendo el grito en el cielo por las matanzas del ISIS, y que algunos políticos –no muchos, la verdad– han pedido con insistencia que se intervenga de una puñetera vez en aquel infierno. Pero no lo es menos que, acomodados como estamos en nuestro sofá, presos de nuestros propios placebos, pensábamos que eso nunca nos iba a afectar personalmente. Error, ya lo tenemos encima.

Europa es una fortaleza de señoritos autosatisfechos, metidos en años, que pasan media vida mirándose el ombligo y la otra media tratando de quedar bien. Así luego pasa lo que pasa. Y esto es aplicable a toda la política exterior europea. Lo de Siria era una tragedia anunciada desde hace, como mínimo, dos años, cuando los guerrilleros del Estado Islámico cruzaron la frontera iraquí y se dispusieron a fundar el califato levantino sobre una pila de cadáveres. Entonces nadie hizo nada porque los que tenían que hacerlo suponían que no eran más que unos descontrolados que se apuntaban entusiastas a la guerra civil siria, iniciada en 2011 con las célebres primaveras árabes que, al menos hasta ahora, han traído más disgustos que otra cosa. Tal vez, y esto es muy posible, no suponían nada de nada habida cuenta del ensimismamiento suicida en el que viven las autoridades europeas.

Subestimar las amenazas es la especialidad de la casa. Se vio con la crisis de los Balcanes en los años noventa, con el terrorismo islámico en la década pasada y con las sucesivas oleadas migratorias que golpean las costas del Mediterráneo cada verano. Quizá es que somos demasiado exquisitos para admitir que el mundo no es tan plácido y armonioso como nos gustaría, o quizá es que nos hemos habituado a que los problemas propios nos los resuelvan desde fuera. Esta vez desde fuera no ha llegado ni un mal consejo. La Casa Blanca ha decidido vivir al margen de lo que pasa en el mundo, probablemente por los complejos ideológicos de Obama y su gabinete, obsesionados ambos en distanciarse todo lo posible del legado de George Bush.

Claro, que a los gringos Siria sí les queda realmente lejos. Que Oriente Medio se vuelva del revés lo más que puede amenazar es su ya mermada hegemonía en la región, pero no su seguridad nacional ni, mucho menos, la tranquilidad de sus fronteras. Sabiendo esto lo mínimo que cabía esperarse es que la Unión Europea tomase cartas en el asunto y más teniendo en cuenta que Siria fue en tiempos un protectorado francés. De haberse atajado a tiempo hoy el Estado Islámico, cuyos efectivos entre Siria e Irak no pasan de los 25.000 yihadistas, sería un mal recuerdo. Pero atacar la causa no entraba dentro de los planes de los Gobiernos del continente. A fin de cuentas los costes políticos de una intervención militar son altos, aunque la intervención se limite a bombardeos aéreos selectivos sobre objetivos predefinidos y de hostilidad manifiesta. Pero, ay, los seres más miedosos de la especie no son los niños, son los políticos en su variante internacional.

Respecto a los refugiados la razón por la que han abandonado su país, su hogar, su familia, sus amigos y todo lo que tenían en el mundo es tan obvia que sonroja tener que explicarla. Para todos y cada uno de ellos el coste de quedarse en Siria es mayor que el de emprender un azaroso viaje a pie hasta Centroeuropa. Hay ciudades como Homs o Alepo que están totalmente devastadas. La guerrilla islámica y las fuerzas del Gobierno no escatiman medios para aniquilarse mutuamente. Entre medias queda una población civil diezmada y machacada tras cuatro años de guerra, que podrían ser muchos más ya que la situación se ha enquistado.

El éxodo no es cosa de ahora, casi desde el principio del conflicto están saliendo refugiados del país. En Turquía, el Líbano y Jordania hay varios millones desde hace años. Una vez más la ley de la causalidad se ha puesto a funcionar de manera endemoniada. Turquía simplemente no puede acoger a dos millones de personas que llegan con lo puesto. Sirva el agravante de que una buena parte de esos refugiados no desean quedarse allí. Las oportunidades laborales son escasas y la población local no les mira con simpatía. El exilio sirio no está compuesto, como muchos creen, por una muchedumbre iletrada y famélica recién salida de la jaima, sino por población urbana, en muchos casos con estudios superiores y habilidades técnicas. En Alemania parece que ya se han enterado, de ahí que la industria germana haya mostrado su interés en este inesperado aporte de mano de obra cualificada. Podrían, como dicen algunos, haberse dirigido a Arabia Saudita o a los emiratos del golfo, pero, seamos sinceros con nosotros mismos, si le dan a usted a elegir, ¿dónde preferiría vivir?, ¿en Austria o en Arabia? Vale, son musulmanes y todo lo que usted quiera, pero una cosa es ser musulmán y otra muy distinta es ser tonto.

Nadie de este lado, en definitiva, ha sabido estar a la altura que las circunstancias exigían. Quizá ahora, cuando todo se ha salido de madre y tenemos el drama en la puerta de casa, se empiecen a hacer las cosas que debieron hacerse hace mucho tiempo. Tal vez lo que ocurre en Siria siga sin importarnos demasiado, y es lógico que así sea porque bastante tenemos con lo nuestro, pero es que esto ya no está pasando en Siria. No permitamos que este efecto indeseado se convierta en causa de imprevisibles consecuencias.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

De charcos y pantanos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  19 Septiembre  2015

Llega la hora de los posicionamientos ante las elecciones autonómicas en Cataluña, reconvertidas por los secesionistas en unas ilegítimas e ilegales elecciones plebiscitarias. Aquellos que hasta ahora han mantenido un vergonzoso silencio ante lo que lleva años anunciándose sin tapujos, han considerado a falta de una semana para los comicios pronunciarse en uno u otro sentido. Por una parte la gran Banca anuncia que si se produjera la hipotética secesión con el consiguiente escenario de la salida de la UE, de la zona y moneda euro y del apoyo del BCE, se verían obligados por razones económicas y de compromisos con sus clientes a trasladar sus sedes a lo que siga siendo España. Por otra parte se ha creado otro grupo compuesto por ex Ministros de gobiernos de la extinta UCD, PSOE y PP con nombres tan destacados y conocidos como Eduardo Zaplana, Rodolfo Martín Villa, Eduardo Serra, María Antonia Trujillo, etc. que lanzan su epístola de diálogo, concordia y sobre todo su apuesta por una reforma de la Constitución y el reconocimiento de la “singularidad” de Cataluña. ¿Les suena?

En el caso de los grandes prebostes de la Banca, aunque tarde, parece del todo lógico el que intenten no verse atrapados en los pantanos cenagosos de la inseguridad jurídica y sobre todo económica que conllevaría el aislamiento de Cataluña de la UE y de otros organismos internacionales. Hacen muy bien en desnudar las mentiras que los separatistas transmiten a su crédulo auditorio y fieles seguidores, e intentar abrirles los ojos ante el dramático panorama que vendría tras la ruptura con España. No es que esa secesión sea del todo punto ilegal, sino que sería suicida desde el punto de vista social y económico. La Arcadia ideal y feliz que presentan Artur Mas, Junqueras y sus socios de Junts pel Sí, es una mentira descomunal que solo persigue conducirles al fracaso, a la frustración y a un destino fatal.

Otro asunto es el grupito ese de ex Ministros bien pagados y recompensados por sus servicios. Lo curioso es que sea precisamente ahora cuando se sienten con el deber y responsabilidad histórica de aportar su “granito de arena” a esta amenaza de secesión, proponiendo una solución nada original y que contraviene derechos fundamentales recogidos en la Constitución, como el de la igualdad de los españoles y el tema de la Soberanía Nacional. La singularidad es un concepto que ya estaba recogido y generosamente tratado en la Constitución. Precisamente por ello, es por lo que temas tan absolutamente anti democráticos como el reconocimiento de El Concierto Vasco y de los Fueros de Navarra, como territorios “históricos” fueron unas de las principales aberraciones solo justificables por el momento tan singular- este sí- en que se produjo el consenso de elaboración de la Constitución.

Lo singular no significa especial ni sobresaliente, ni da lugar a derechos exclusivos por encima del resto de los españoles. Se olvida que la Soberanía no reside en los territorios sino en los ciudadanos, en las personas, en todos y cada uno de los cerca de 45 millones de españoles. Un territorio podrá ser todo lo singular que quiera, por su historia secular, por su lengua específica, por su cultura particular, pero ello no presupone tener que considerar un punto de partida superior a unos de otros. Todos partimos de la misma línea y tenemos el mismo listón de derechos, oportunidades y deberes. La única singularidad posible es la de reconocer los “handicaps” que determinadas regiones por diferentes motivos, demográficos, de desarrollo, de aislamiento secular por parte del centralismo gobernante, han sufrido y les hace merecedoras de la solidaridad del resto para lograr que se integren en el pelotón general y no se queden rezagados. Algo que los secesionistas cuestionan y critican con el "España nos roba".

Está claro que la Banca, que ha sido auxiliada por aportaciones supermillonarias para conseguir su estabilización como pilar fundamental de la estructura y del desarrollo de España, no puede participar en una aventura suicida que ponga en peligro su propia subsistencia. Su aviso a navegantes está plenamente justificado y debería ser seriamente tenido en cuenta por todos aquellos que siguen empecinados en no querer ver la realidad y dejarse engañar por los desmentidos de sus líderes.

En cuanto a los ex, decirles que su propuesta no es admisible si queremos mantener el principio de igualdad, base fundamental de cualquier sistema democrático. Lo de las singularidades las debemos de dejar plantear a los científicos para sus cuestiones metafísicas y negar rotundamente a aquellos que intentan justificar su privilegiado estatus en base a supuestos derechos cuasi dinásticos. Eso sí, quieren independencia pero sufragada por todos y sin perder sus privilegios adquiridos, el típico hijo que se quiere emancipar sin tener ni trabajo ni casa ni posibilidades de auto financiarse.

Unos se meten voluntariamente en charcos que son auténticos lodazales, otros no quieren quedarse empantanados y optan por evitar esos terrenos. Al final todo se va aclarando y poniendo a cada uno en su sitio. Cuando se quiera modificar la Constitución deberá ser mediante referéndum a todos los españoles. Si intentan subterfugios van a tener una verdadera revolución y desobediencia civil. Y eso es otro aviso a navegantes, traidores y trileros de esa casta que se creen singulares y por encima del pueblo llano y soberano.

La banca se planta ante la amenaza separatista en Cataluña
Editorial La Razon  19 Septiembre  2015

Los actos tienen consecuencias y el deber de todo responsable que se tenga por tal es ponerlo negro sobre blanco y no disimularlo, relativizarlo o, peor aún, mentir. La Generalitat de Cataluña, los separatistas, han cimentado su desafío al marco jurídico y a la convivencia en una monumental falacia, que se desmorona a pasos agigantados en la medida que se acumulan pronunciamientos nacionales e internacionales contra la secesión. Conocido el aislamiento que le aguardaría a una Cataluña fuera de España, después de que la Comisión Europea confirmara su exclusión de la UE, y que líderes internacionales como Merkel, Cameron u Obama se posicionaran contra el proyecto de Mas, Junqueras y compañía, ayer fue el día de desmontar las fábulas económicas de los independentistas. Esta misma semana, Artur Mas habló de que los ciudadanos de una Cataluña independiente serían más ricos y que los pensionistas percibirían emolumentos mayores. El Gobierno, empresarios, expertos e instituciones de prestigio se han hartado de insistir en que esa Cataluña aventurera del «president» estaría abocada a la bancarrota. Pero ayer sucedió un hecho extraordinario, relevante y muy significativo.

Las dos grandes asociaciones de la banca y las cajas de ahorros de España –Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA)– amenazaron con «reconsiderar su implantación» en Cataluña por el riesgo de secesión. En un comunicado sin precedentes, argumentaron que la salida de Cataluña de España y, en consecuencia, de la zona euro, «comportaría que las entidades bancarias con presencia en la comunidad catalana afrontarían graves problemas de inseguridad jurídica», con el riesgo añadido de «una posible reducción de la oferta bancaria, además de un encarecimiento y una escasez del crédito». De este modo, las entidades integrantes de AEB y CECA –con notable presencia catalana– hicieron un llamamiento a «preservar el orden constitucional y la pertenencia a la zona euro del conjunto de España». No es probable que Artur Mas reconsidere un mínimo su posición, porque hace tiempo que pasó el punto de no retorno, pero cualquier político con un mínimo de sensatez se replantería su actitud ante un aviso de tanto calado y consecuencias para el interés general.

No son baladí, además, datos como que el presidente de la CECA es actualmente el de la Caixa, Isidro Fainé, o que el 91% de la cuota de mercado en aquella comunidad autónoma corresponde al Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell. Ayer también el Círculo de Empresarios emitió una declaración institucional en la que sostuvo que la independencia provocaría «gravísimos daños» a la economía española pero, sobre todo, a la catalana, que sufriría «una deslocalización de empresas, así como una caída de las inversiones, del PIB, de la renta per cápita, del nivel de empleo y, en definitiva, del bienestar social». La realidad es que el frente de la ruptura está cada día más solo y que no hay un solo agente económico de relevancia que se haya posicionado a su favor. En este punto, el Gobierno puede estar más que satisfecho por haber sido capaz de concentrar en torno a su discurso, que es el de la legalidad, la Constitución y la razón, a instituciones, líderes internacionales, agentes económicos y, lo que es más importante, a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Es justo reconocer sus méritos.

Las perlas taradas del Diplocat
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  19 Septiembre  2015

El Diplocat, apéndice de la Generalitat de Cataluña que funciona al margen de la ley buscando lenguaraces extranjeros que se hagan eco de la campaña difamatoria contra España y se solidaricen con el proceso secesionista, creyó encontrar una perla en una de las muchas zonas marginales de la política que sus enviados suelen frecuentar con nuestros euros.

Sondeos infructuosos
"Espaldarazo al proceso en EEUU", anunció El Periódico (10/9), para informar a continuación de que, después de muchos sondeos infructuosos del Diplocat en el Departamento de Estado, por fin Dana Rohrabacher, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso para Europa y Eurasia, había reconocido el derecho del pueblo de Cataluña a "decidir si quiere ser parte de España". El sedicente secretario de Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, se retiró muy satisfecho tras haber pescado esta perla.

Resultó ser una perla tarada. Me dio la pista de la metedura de pata una carta de lector, escrita en catalán y firmada por Steven Weintraub (LV, 11/9). Traduzco:

Soy inglés y vivo en Catalunya, pero he residido gran parte de mi vida en Estados Unidos. El apoyo de Dana Rohrabacher a la consulta por la independencia perjudica más que ayuda. Rohrabacher es presidente de la comisión de Asuntos Europeos y es un republicano del Tea Party (extrema derecha). Sobre la posible secesión de Texas ha dicho:"Si todos votan, incluidos los negros, los estados tienen el derecho de separarse". Esto hizo correr ríos de tinta en EEUU. Es un conocido racista. No es el tipo de persona cuyo apoyo uno desea tener. No entiendo cómo la Generalitat ha ido a pedir la opinión de esta persona, muy cuestionada en EEUU. Así no se hacen las cosas, perjudica más que ayuda.

Vocación de enredador
Dana Rohrabacher tiene vocación de enredador. Cuando la Cámara de Representantes aprobó por 399 votos contra 19 la oferta de ayuda a Ucrania y la imposición de sanciones a Rusia por la anexión de Crimea, él fue uno de los 19 que se opusieron. El New York Times le dedicó un largo artículo con un título elocuente (28/3/2014), "El Kremlin encuentra un defensor en el Congreso":

Defender a Rusia en el Congreso a medida que aumenta la indignación por la agresión del Kremlin es una tarea solitaria. Pero el representante Dana Rohrabacher se enorgullece de levantar la voz en defensa del Kremlin.

Lo único que lo frustra -le confiesa al periodista- es que el Gobierno ruso no le hizo llegar ni una palabra de agradecimiento. Pero ello no impide que se deshaga en alabanzas al régimen de Putin, proclamando que en Rusia se han producido drásticas reformas que sus colegas del Congreso no reconocen; que hay manifestaciones en los parques; que las iglesias están llenas; que Rusia es muy distinta de como era bajo el comunismo, aunque hay mucha gente que todavía no se hace a la idea de que el comunismo ha caído.

Cuando el periodista le recuerda que las Pussy Riot fueron azotadas en público durante los Juegos de Invierno de Sochi, en el 2014, contesta que no cree que eso suceda con frecuencia. Ya en el terreno de las confidencias personales, cuenta que perdió un pulso que él y Putin disputaron, alcoholizados, cuando este era vicealcalde de San Petesburgo en los años 1990.

Queda demostrado, entonces, que uno de los temas que obsesionan al flamante valedor de la secesión catalana es la defensa de la política del Kremlin en lo que concierne a la anexión de Crimea. El otro tema que le quita el sueño es el reconocimiento de la independencia de Kosovo, hasta el punto de haberse convertido en el paladín de esta causa en todos los círculos de poder de Estados Unidos. Y finalmente Cataluña, para mayor gloria del Diplocat, que creyó haber pescado una perla, hasta que se destaparon sus antecedentes y resultó que se trata de un simpatizante de los estrafalarios separatistas tejanos, de un adulador del autócrata Vladimir Putin y de un lobbista de los insurgentes kosovares y sus ramificaciones islamistas. Y esta es sólo una síntesis de su historial. Quien lo lea completo en internet, incluidos sus choques con la justicia, alucinará. Una perla tarada.

Silencioso corte de manga
Es sintomático que mientras, por un lado, los gobernantes de los países civilizados y los responsables de los organismos europeos se abroquelan en sus despachos para no recibir a los emisarios del movimiento secesionista, por otro lado los personajes más impresentables de la escena política internacional gravitan por su propia iniciativa hacia el foco de la confabulación. Es el caso de Roberto Maroni.

"Una visita incómoda", dictaminó el gurú Enric Juliana (LV, 16/1/2014) el día en que Roberto Maroni llegó a Barcelona. En el preciso momento en que los líderes europeos acababan de responder con un silencioso corte de manga a la carta en que Artur Mas les comunicaba sus proyectos, le traía su solidaridad nada menos que Maroni, exministro de Interior de Italia, presidente de Lombardía y número dos de la Liga Norte. Se sellaba la alianza entre dos repúblicas nonatas: la padana y la catalana.

Mientras el nuevo secretario de la Liga Norte, Matteo Salvini, "poco refinado y de retórica incendiaria", mantiene los contactos con el Frente Nacional francés y abomina de la "ladrona" Italia y de Europa, Maroni se ocupa de apoyar a los movimientos secesionistas de Escocia y Cataluña, sin descuidar las relaciones con la xenófoba Plataforma per Catalunya.

Según informa Xavier Casals en El pueblo contra el Parlamento. El nuevo populismo en España, 1989-2013 (Pasado & Presente, 2013), Maroni se jactó de que una delegación juvenil de su formación participó en "la grandísima manifestación popular" de septiembre del 2012 en Barcelona. Y el 11 de septiembre del 2013 los parlamentarios de la Liga Norte, entre los que todavía se encontraba su fundador Umberto Bossi -más tarde destituido por corrupto-, se presentaron en las dos Cámaras luciendo camisetas con la bandera estelada, en solidaridad con la Vía Catalana.

Totalitarismo identitario
Maroni, que llegó invitado por la Cámara de Comercio de Italia en Barcelona para promocionar la Exposición Universal de Milán del 2015, tuvo la insolencia de opinar sobre temas de política interna del país que visitaba. Después de despotricar contra el euro dictó su clase magistral (LV, 17/1/2014):

Fiel al antieuropeísmo que caracteriza el ideario de su partido, Maroni hizo oídos sordos a los recientes rumores del mundo financiero sobre las repercusiones negativas de una Catalunya fuera de la UE, al asegurar que hay que marchar hacia una "Europa de las regiones" y que la Lombardía, uno de los motores económicos de la UE, "vería bien" una Catalunya independiente.

Al día siguiente, el presidente de Lombardía y adalid de la inexistente República Padana mantuvo una "reunión privada" con el presidente de la Generalitat y adalid de la inexistente República Catalana. El totalitarismo identitario los cría y ellos se juntan.

Un año más tarde, la estelada estuvo presente en el acto antieuropeo que se celebró en Roma (LV, 13/1/2015), donde convergió una inquietante alianza entre la Liga Norte -principal organizadora del acto- y el grupo neofascista CasaPound. (…) entre el público se veía una pancarta con una foto de Benito Mussolini, brazo en alto y este texto: "Salvini, te esperaba".

La información del somatén mediático reitera lo ya sabido: Matteo Salvini es el joven e impetuoso líder de la Liga Norte (…) el único partido relevante en Italia que simpatiza con el soberanismo catalán.

Mientras el fraudulento Diplocat tenga vedado el acceso a las instituciones representativas de las sociedades democráticas, deberá limitarse a pescar en las charcas del totalitarismo identitario donde sólo se cultivan perlas taradas: Rohrabacher, Salvini, Maroni y, tal vez mañana, por afinidad, Nicolás Maduro y Vladimir Putin.

España y la fascinación por el conflicto

Sólo hay una vía posible, que es la vía de la sensatez y la del entendimiento del verdadero sentido de la historia. España, y Cataluña en ella, bien valen una negociación
José Antonio Zarzalejos El Confidencial  19 Septiembre  2015

Pierdan las listas independentistas catalanas y no obtengan mayoría absoluta de diputados y votos populares, o pase lo contrario y las logren como apunta la encuesta de DYM para El Confidencial, el día después a los comicios catalanes abocará necesariamente a la recuperación de la política que, en este caso será, sin lugar a dudas, la negociación ¿De qué y para qué? Sencillo: de la posibilidad de revisar los pactos de 1978 que insertaron en un Estado autonómico a las regiones y nacionalidades de España, y para que, como consecuencia, el secesionismo en Cataluña disminuya a los niveles inevitables en una comunidad que desde el siglo XIX alimenta una potente corriente separatista. Se trata de mantener la integridad del Estado y, en todo caso, preservarlo de riesgos.

No quiero decir con esto que las elecciones del 27-S resulten inocuas porque en todo caso aboquen a una mesa de diálogo -o sea, a una futura ponencia en la Comisión Constitucional del Congreso- porque no sería cierto. Si la lista de Mas y de Baños -la de Junts pel Sí y la de CUP, respectivamente- obtienen una mayoría absoluta de escaños (aunque la suma de las dos planchas resulte muy poco homogénea) y se acercan a una mayoría de votos populares (en la encuesta de DYM estarían a menos de un punto del 50%), es evidente que para el Estado la situación resultaría de emergencia y el nuevo Gobierno que saliese de las urnas en el mes de diciembre no tendría otra alternativa sensata que establecer una interlocución inmediata con la Generalitat de Cataluña. Que la Generalitat, además, desea porque el vértigo es recíproco.

Esa perentoriedad no existiría si los resultados de las listas independentistas estuviesen por debajo de las expectativas de determinadas encuestas como la que publica este diario, pero no por ello la obligación políticamente moral de negociar resultaría menor. Porque, a poco que se conozca la sociedad catalana, se obtendrá la evidencia de que -sin llegar al secesionismo- es muy transversal la disconformidad con el estatus quo político, legal y financiero en el que se encuentra la comunidad, de tal manera que el malestar rebasa al propio independentismo y alcanza a sectores templados de una opinión pública que, aun en la confusión, maneja mayoritariamente algunas demandas importantes frente al Estado.

Para los que se aferran a un entendimiento petrificado de la legalidad constitucional este planteamiento no sólo blandea en las convicciones -seguro que no estuvieron en Euskadi cuando las balas sustituían a las palabras- sino que, además, adolecería de una grave distorsión en la interpretación de la historia de los nacionalismos que por naturaleza son insaciables. La realidad: ni blandeo (realismo: las listas independentistas tendrán en el peor de los casos para ellas no menos del 40% de los votos y la mayoría en el Parlamento), ni distorsión histórica (la historia: la más exitosa de España es cuando transamos pretensiones y logramos una transición casi imposible de la dictadura a la democracia).

Ocurre que -si bien se conoce la historia de nuestro país- habita en los españoles de todas partes, una cíclica fascinación por el conflicto civil y el ejercicio de la fuerza como ultima ratio de la política. Las guerras carlistas en el siglo XIX y la guerra civil en el XX -somos el país europeo con más numerosos y más graves conflictos bélicos fratricidas- han dejado una huella casi indeleble de contradicción apolítica que condiciona las reacciones realistas. No somos el único Estado occidental y democrático con un problema de inestabilidad en la integridad territorial. Canadá lo ha resuelto con unas dosis de pragmatismo extraordinarias a través de la Ley de Claridad del año 2000 que reconoce -aunque con un condicionado estricto- la posibilidad de celebración de un referéndum de independencia de Quebec, y el Reino Unido de Gran Bretaña se ha jugado el tipo en Escocia hace un año -lo cumplió ayer- logrando preservar la unidad de la nación. Es difícil negar el patriotismo bien entendido de los dirigentes canadienses y británicos que manejaron esas situaciones tan delicadas.

Cuando en una sociedad como la catalana un porcentaje importante de su población, previa comprobación por un procedimiento con garantías (como el de los comicios del 27-S) expresa una voluntad de secesión la política debe acudir a su patrimonio moral en el siglo XXI y llegar a dos conclusiones: 1) el ejercicio de la fuerza está fuera de los criterios contemporáneos y no haría otra cosa que encizañar el conflicto por lo que debe excluirse salvo comportamientos temerarios que obliguen al Estado a ejercer sus facultades coercitivas y 2) la negociación política de determinadas aspiraciones que sirvan para preservar la unidad nacional y mantener la integridad plural y justa del Estado es un imperativo ético si esas conversaciones se basan en la mutua lealtad y en el cumplimiento de las normas hasta que éstas no sean modificadas por el procedimiento adecuado.

Cualquier otra alternativa -y lo mismo reza para los secesionistas que carecerían de cualquier legitimidad para proclamar unilateralmente la independencia, para articular medidas de desobediencia civil o desacatar las sentencias del Tribunal Constitucional o de los ordinarios- está fuera de la historia y responde a la sugestión que sobre nosotros siempre ha ejercido el conflicto, el choque, la embestida. No se trata de tercera vía -tan denostada por los puristas de uno y otro lado- sino de la primera y única. Que es la vía de la sensatez y la del entendimiento del verdadero sentido de la historia. España, y Cataluña en ella, bien valen una negociación.

Nuestro delincuente preferido

Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com  19 Septiembre  2015

Una fría noche de enero de 2006 Artur Mas se enclaustró en Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero y, tras seis horas de palique amenizado con whiskazos y puros cubanos, el hoy president –¡qué inglés suena el catalán!– pactó con el peor presidente de España un estatuto más intervencionista que el estalinismo rumano de Ceaucescu. Centenares de miles de catalanes olvidan (¿nunca supieron?) que los empresarios del mundo ni se plantean invertir en la región mafiosa e hiperregulada que es hoy Cataluña. El nordeste peninsular tiene menos supermercados extranjeros que ninguna otra zona del país, porque la legislación autonómica impone sus propias marcas, espantando a todas las demás. Y la orwelliana Generalitat no solo vampiriza cada interacción comercial, sino que dictamina la vida del estoico catalán desde que se despierta hasta que se acuesta.


Pujol, el Churchill catalán
Esta patología localista había hecho de Jordi Pujol un personaje de culto, hasta tal punto que el gurú nacionalista llegó a tener una ruta turística en su honor. Todo fan del caciquismo podía hacer un tour que arrancaba en el Santuario de la Cisa, donde se conocieron los progenitores del pare de la nació, y recorría todo el municipio de Premiá de Dalt, donde Pujol Sénior pasó parte de su infancia. El promotor del trip tenía las miras puestas en el turismo internacional. “A Pujol se le puede comparar con Churchill”, aseguraba. Tras intensas deliberaciones, la Comisión de Valoración de los Honores y Distinciones de Premiá de Dalt, que había retirado una monumental estatua de Pujol en bronce tras aparecer una mañana de septiembre de 2014 derribada de su inmenso pedestal, ha decidido mantener tanto la estatua como el título de Hijo Adoptivo para el denostado líder catalán. ¿Saldrá todo esto en la película Ocho apellidos catalanes, que se estrena el 20 de noviembre? Cataluña es una selva virgen para un guionista de cine.

La máquina de estafar
Conviene recordar una vez más que tras la farsa catalana hay una colosal trama de corrupción, cuyos principales responsables no han sido castigados por la ley. Del mismo modo que España no puede indultar la implicación de Zapatero en el catalanismo, tampoco puede perdonar a Jordi Pujol como factótum de la máquina de comisiones y estafas amparadas por el secesionismo. En España los procesos legales con protagonistas políticos destacados se enquistan y, cuando la indignación popular se hace oír, la politización judicial se maquilla con la comisión de turno, pagada con los impuestos de la ciudadanía enfurecida, como ha sucedido con el caso ERE y con el caso Pujol. Huelga decir que en cualquier otra democracia occidental los miembros de la familia Pujol-Ferrusola habrían sido condenados hace décadas.

Nacionalismo, un nombre comercial
El catalanismo no es una realidad histórica reprimida por el estado español, como cacarean los independentistas, sino un negocio corrupto montado por Pujol hace 35 años con el comercial nombre de Nacionalismo. El heredero político de este tinglado es Artur Mas que –en el mismo país donde hubo elecciones generales tres días después del 11M– no ha sido citado para declarar en la causa del 9N, consulta declarada ilegal por el Tribunal Constitucional, ¡para evitar las repercusiones políticas del caso y la interferencia de la investigación en los comicios! Recordemos que el 25 de noviembre de 2012 se celebraron tranquilamente las elecciones autonómicas catalanas, cuando acababa de filtrarse un informe policial –tildado entonces de “fantasma” por el ministro Fernández Díaz y después corroborado– que ratificaba las sospechas de la participación de Artur Mas en la trama corrupta de los Pujol. El 14M se usó, increíble pero cierto, como argumento para validar la convocatoria catalana.

Votando al ladrón favorito
A fin de evitar airear su oscuro pasado, Artur Mas ha optado ahora por volver a engañar al electorado catalán –o intentarlo, como suele– con una lista unitaria encabezada por el independentista Raúl Romeva, pese a que el President de la Generalitat será Mas en caso de victoria. La pregunta crucial, tanto en Cataluña como en el resto de España, no se había planteado en nuestra democracia bananera hasta la llegada de partidos políticos como UPyD y C’s: ¿Un candidato sospechoso de corrupción puede presentarse a unos comicios democráticos? La respuesta es obvia: Un ciudadano presionado para votar a políticos corruptos no puede considerarse libre, del mismo modo que no es democrático un país cuyos partidos políticos figuran entre los más corruptos de Europa. Y los candidatos que se presentan a las elecciones bajo siglas corruptas obligan al votante ejercer en falso su derecho democrático primordial. España lleva 40 años refrendando machaconamente en las urnas a la cúpula corrupta formada por los partidos tradicionales y los partidos nacionalistas. El año 2015 podía haber sido el de la regeneración democrática, pero las municipales del 24M y las catalanas del 27S son más de lo mismo. España sigue falseando su historia para poder continuar falseando su presente.

'Habrá medallas para los asesinos'
Bofetada de 'El Lobo' para denunciar la rendición ante ETA

En el 40 aniversario de su abandono de la banda -tras dos años de infiltración- El Lobo denuncia en una carta los acuerdos interesados: 'hubo operaciones escandalosas'.
Gaceta.es  19 Septiembre  2015

Este viernes se cumplen 40 años desde que Mikel Lejarza, El Lobo, abandonó la banda terrorista ETA tras dos años de infiltración. Decepción y desencanto son las palabras que definen, cuatro décadas después, sus sentimientos sobre aquel intento de acabar con los asesinos etarras. Una carta que coincide en el tiempo con el homenaje de Sortu al etarra Mikel Castillo, muerto a tiros cuando intentaba huir de la Policía, y con la presentación, por parte de las asociaciones de víctimas del terrorismo, del mapa del terror. Cuarenta años después, persiste el desánimo.

Esta es la carta de El Lobo, publicada por El Confidencial Digital.

"La noche del 18 de Septiembre de 1975, debería haber sido para mí tranquila e incluso eufórica. Se terminaban casi dos años de infiltración y angustias, tantos tropiezos, tanto improvisar, tantos momentos vividos jugándome la piel.

Había llegado vivo, aunque no pasé una noche tranquila, más bien al contrario, no pude pegar ojo. Por mi mente pasaban todo tipo de pensamientos, pero había uno que destacaba: podían venir los míos a liquidarme en cualquier momento. Pasé toda la noche con las pistolas en las manos sin saber lo que estaba ocurriendo en la calle (tiroteos, heridos, algunos muertos, descoordinación). Nadie había imaginado que mi infiltración en ETA produjera un éxito tan desbordante, motivo que llevó a algunos a cercenar la posibilidad de que la operación fuera aún más grande.

El día 19 por la mañana vinieron a recogerme y no fue fácil porque mis pistolas apuntaban a sus cabezas, incrédulo yo de que me fueran a llevar al Paraíso prometido. Ese día comenzó otra etapa de mi vida, una etapa de pesadilla total. Aquellas personas que estaban durante la infiltración encima tuyo casi de continuo, ahora era difícil verlas, estaban "henchidos, borrachos de alegría", se sentían los Reyes del Mambo.

¿Y el Niño?, preguntó alguien. Bueno, ya veremos qué hacemos con el Niño, respondió otro. Así se referían a quien les demostró más huevos que nadie. Aprendieron mucho, de cero a cien, pero se durmieron en los laureles.

Desde ese momento, para mí la vida se convirtió en esperas continuadas, misiones sin retorno, rencillas, zancadillas, traiciones y odios, un infierno en el que es muy difícil sobrevivir sin pegarte un tiro, cosa que siempre pensé que algunos buscaban. Operaciones que si se supieran ahora serían los mayores escándalos de la historia, pero todo acababa en silencio, con premio para unos y castigo para otros; por supuesto, yo estaba entre los castigados.

Cuando leo sobre las cantidades de dinero que se han llevado algunos (muchos más de lo que se dice), en realidad no sé si sonreír o llorar, porque, aunque sea mucho, es una "minucia" de la realidad.

Parece ser que con la democracia lo que mejor se aprendió en España es a robar. Ahora lo pagamos todos, igual que vamos a pagar, el mal Gobierno de unos y el mal Gobernar de otros, y esto hará que volvamos a los "Reinos de Taifas": tiempo al tiempo.

Y ahora me preguntó: ¿Para qué han servido y sirven los sacrificios de tantos? Quizás será sólo para la foto de los políticos y llegar a acuerdos interesados. No hay medallas para los agentes de Inteligencia, pero veréis cómo habrá condecoraciones para aquéllos que han asesinado. Todo llega.

Mikel Lejarza, El Lobo”.


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