AGLI Recortes de Prensa   Lunes 21  Septiembre 2015

Cataluña, match ball
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 21 Septiembre  2015

La abierta insurrección, la amenaza de secesión lanzada por las autoridades catalanas es el punto de degradación más extremo que ha alcanzado nuestro sistema político. Y también la meta ineludible, el mar de los Sargazos en el que habría de desembocar aquel colosal despropósito denominado Pacto de la Transición. La semilla de la desintegración, política, social, cultural y, por supuesto, territorial estaba grabada a sangre y fuego en el ADN del Régimen del 78. El nacionalismo catalán aduce todo tipo de traiciones, desprecios, maltratos del gobierno de España para explicar su llamada a la independencia. Meras excusas, señuelos para justificar un plan trazado hace décadas. Si sentirse molesto o indignado por decisiones del gobierno fuera motivo suficiente para la independencia, todo ciudadano español se habría independizado decenas o centenares de veces. Yo el primero.

El mal llamado consenso de la Transición fue un lamentable cambalache en el que oligarcas, caciques y burócratas de partido se repartieron la apetecida tarta, dando lugar a un marco institucional nefasto, disfuncional, marcado por el favoritismo, la arbitrariedad, el abuso y la corrupción. Un sistema carente de reglas del juego coherentes o adecuados mecanismos de control que garantizasen un funcionamiento neutral de las instituciones. El Régimen se convirtió en un moderno patio de Monipodio, un escaparate del latrocinio donde las leyes no regían para los poderosos pues imperaban otro tipo de reglas basadas en el pacto tácito o el acuerdo bajo cuerda: las instituciones informales. Así, cualquier grupo privilegiado, o el Rey, podría actuar a su antojo, saltarse la ley a la torera, retorcerla o interpretarla a voluntad. Allá van leyes, do quieren reyes.

Pero el nacionalismo catalán, una de las oligarquías firmantes del pacto, realizó dos aportaciones originales al desastre de la Transición. La primera, en el ámbito legal, establecer un sistema autonómico que, lejos de una estructura bien definida, era un proceso caótico, completamente abierto, con rumbo y destino desconocidos, que permitía traspasar prácticamente todas las competencias estatales a las autonomías. Una singladura a la deriva que podría recalar en cualquier playa o acantilado imaginable, al albur de apaños, componendas e intercambios de favores entre políticos. El título octavo, esculpido en chicle y plastilina, contemplaba límites insospechados, siempre en beneficio de caciques locales. Nunca de ciudadanos o contribuyentes.

España, concepto tabú
La segunda aportación, ésta en el terreno de los mitos y dogmas, consistió en convertir el concepto de España en un terrible tabú, en palabra maldita, condenada al purgatorio de lo políticamente incorrecto. Un fenómeno tan retorcido y disparatado que, careciendo de parangón en ningún país del mundo, resulta de imposible comprensión para cualquier extranjero que visita nuestro país. Se privaba así a la ciudadanía de un rasgo de identidad, de su sentido de pertenencia, un vacío que llenarían fácilmente ciertos oportunistas y aprovechados. Así, "España" comenzó a confundirse con el marco institucional, con la Constitución o con el gobierno, un equívoco que permitió al nacionalismo catalán culpar a esa nebulosa "España" de cualquier decisión tomada por gobierno, parlamento o tribunal. Y situar toda crítica a la ideología nacionalista en el terreno de la incorrección política.

En contra de los argumentos repetidamente esgrimidos, la mayoría de los nacionalistas catalanes no son secesionistas sobrevenidos. Sus ansias de ruptura no surgen de recientes ultrajes o afrentas: la independencia fue, desde el principio, su meta final. Pero fueron pacientes. Aceptaron el sistema autonómico como un medio para conseguir sus objetivos, una vía que proporcionaría ingentes recursos para ir convenciendo, lavando el cerebro a unos ciudadanos que, en su inmensa mayoría, no compartían tales metas. Utilizaron el sistema educativo y los medios de comunicación para inocular odios y recelos hacia los vecinos. Crearon un enemigo exterior contra el que definirse, alguien a quien traspasar los defectos, la culpa de todos los males. Impulsaron una política lingüística cuyo principal objetivo no era fomentar el catalán sino erradicar el castellano. Colocaron en su órbita de intercambio de favores a muchos empresarios y asociaciones subvencionadas. Y compraron a organizaciones y a, así llamados, intelectuales en los territorios colindantes para expandir su área de influencia. Por la vía de los hechos consumados, a base de no cumplir leyes o sentencias, aprovecharon el predominio de las instituciones informales, y la desidia de gobiernos y tribunales, para disfrutar de una autonomía muy superior a la que contemplaban las leyes. Un autogobierno rayano, de facto, en la cuasi independencia.

La oligarquía catalana se benefició de la corrupción, de los mercados cautivos, explotó a los consumidores y a los contribuyentes como en cualquier otro lugar de España. Pero aplicó algunas vueltas de tuerca adicionales al torno de la manipulación, adoctrinamiento y control social. En medio de una tremenda presión, la censura y autocensura de la prensa alcanzaron niveles desconocidos en el resto de España. El sistema diseñado en la Transición funcionó en Cataluña con más virulencia, llevando al límite, a su quintaesencia, la perversa naturaleza del Régimen. Nada pilló por sorpresa a quienes tuvieron la valentía de retirarse la venda de los ojos. Ya en 1985, Josep Tarradellas declaró: "en Cataluña hay una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte". Era fácil percibirlo; no tanto denunciarlo so pena de ser condenado a las tinieblas. Y, en esencia, tampoco ocurría algo distinto en el resto de España aunque en Cataluña la intensidad fuera muy superior.

La estrategia a largo plazo del nacionalismo
Paso a paso, tacita a tacita, el nacionalismo catalán ha ido consiguiendo siempre sus propósitos. En cualquier pugna se ha llevado el gato al agua, ha ganado todos los pulsos planteados al gobierno central. Es cierto que, por ser fiel de la balanza, la minoría necesaria para formar gobiernos, ha vendido siempre muy caro su apoyo. Pero su posición triunfante se debe a algo más profundo, a una característica diferenciadora del resto de la clase política española: los políticos nacionalistas poseían una estrategia de largo plazo frente al planteamiento miope y cortoplacista del resto de sus colegas. Ello explica su enorme influencia en el diseño de la Constitución a pesar de ser minoría.

A Adolfo Suárez, y a sus cortoplacistas colegas, les preocupaban poco las consecuencias a largo plazo del texto constitucional. Lo importante era conseguir la foto de todos los representantes con sonrisa de dentífrico, esa estampa que vendería como reconciliación nacional lo que era reparto de un jugoso botín. Eran conscientes de que la bomba nacionalista estallaría algún día, pero ¿para qué preocuparse de algo que tardaría décadas en ocurrir? El invento constitucional mantendría al nacionalismo catalán en el redil durante algún tiempo, engordando en el pesebre del presupuesto hasta alcanzar un tamaño descomunal. Pero esta diferencia de planteamiento sería crucial para la preponderancia final del nacionalismo. El cortoplacista es derrotado fácilmente en una pugna repetida porque sufre una fuerte inconsistencia temporal, esa tendencia a apartarse constantemente de su horizonte para obtener los réditos inmediatos.

Al contrario que el nacionalismo vasco, el catalán se mostró moderado en las formas, nunca estridente sino disimulado y sibilino de cara al exterior, afirmando en público lo contrario de lo que hacía en casa... hasta hace poco. El intento de secesión estaba planeado probablemente para más adelante pero ciertas circunstancias lo precipitaron. La crisis económica, la ocasión de culpar a España del descenso del nivel de vida, la exigencia de austeridad, de cortar ese gasto desbocado dirigido al control social, y la percepción de que se enfrentarían a un gobierno de trepas y acomplejados, condujo a tomar conciencia de que se abría una oportunidad de oro. Imposible resistir la tentación.

El triunfo de la razón sobre el oscurantismo
Nos encontramos en una encrucijada, un punto crítico, el match ball que puede conducir al desastre definitivo. El régimen que los nacionalistas pretenden instaurar en Cataluña es una trampa para elefantes, un auténtico agujero negro del que los ciudadanos ya no podrán salir. Y los políticos españoles persisten en su costumbre cortoplacista, señalando los perjuicios inmediatos de la independencia para la economía catalana: su salida automática de la Zona Euro, de la UE, la correspondiente pérdida de ayudas etc. Pero peligros mucho más graves se ciernen en el medio y largo plazo.

A pesar de sus recientes mensajes conciliadores, los dirigentes de una hipotética Cataluña independiente difícilmente resistirían la tentación de continuar explotando ese mecanismo que les ha proporcionado una adhesión fanática, acrítica, de parte de su población: apelar al enemigo español, que seguiría allí, al otro lado de la frontera. Y también infiltrado en su propio territorio, encarnado por quienes no comulgan con la ideología nacionalista. Seguirían agitando las bajas pasiones, reclamando esas zonas que, según el nacionalismo, pertenecen a los Països Catalans, los territorios irredentos, oprimidos, que reclamarían una pronta "liberación". Crearían así una fuente inagotable de tensiones y conflictos, ahora internacionales, cuya gravedad resulta imposible de imaginar. Un buen aviso para aquellos navegantes que desde el resto de España, con egoísmo supino, respiran aliviados ante la perspectiva de que Cataluña se marche. No entienden que nadie puede expulsar los problemas por la puerta sin que vuelven a entrar, con inusitada virulencia, por la ventana.

Frente a la amenaza secesionista, gobierno y oposición continúan ciegos, aferrados al guión trazado en la Transición: aplicar la táctica cortoplacista de pactar para seguir traspasando poder y competencias, sea mediante reforma legal o factual. Pretenden ceder a Cataluña el resto de las competencias, otorgar una independencia por la vía de los hechos, sin proclamación ni algarabías. Conceder una separación efectiva aunque, formalmente, el territorio siga formando parte de España. Intentan sanar la enfermedad administrando mayores dosis del veneno que la causó. O, al menos, ganar tiempo. Olvidan que la bolsa de los caramelos se encuentra ya vacía.

Una Cataluña independiente, gobernada por la casta política actual, sería un lugar igualmente corrupto y arbitrario pero mucho más asfixiante para quien no comulgue con los dogmas impuestos. Nos encontramos en el punto crítico, la encrucijada donde la ciudadanía se juega el futuro, la dignidad, la libertad. Sólo hay un camino digno, aunque sea estrecho y proceloso.. Los catalanes no obnubilados por el nacionalismo deben ganar este pulso, levantar el match ball, y aprovechar la victoria como una potente palanca dirigida a reformar completamente nuestro cerrado sistema político. A desvestir de poder a las cúpulas de los partidos, favorecer la separación de poderes, blindar los órganos de control y garantizar la representación directa del votante. Un nuevo orden que garantice los derechos, las libertades y una prensa independiente capaz de narrar y explicar sin cortapisas todo lo que ocurre. Que fomente el pensamiento crítico, lejos de esos mitos y tabúes que nos atenazan. Un nuevo marco que establezca un claro reparto de competencias entre Estado y Autonomías, donde prime la eficacia en la prestación de los servicios: un modelo autonómico en beneficio del ciudadano, no del cacique u oligarca de turno. En definitiva, una España que contemple, por una vez en su historia, el triunfo de la razón sobre el oscurantismo.

Preservar la composición étnica de Europa
Una Europa habitada mayoritariamente por otros pueblos, o en la que fueran éstos los que imponen las reglas del juego, dejaría de ser Europa.
José Javier Esparza  www.gaceta.es 21 Septiembre  2015

“Hay que preservar la composición étnica de Europa”. Lo dijo la embajadora de Hungría en España, Enikó Gyóri, y a la pobre señora le cayó la del pulpo. Cometió el error de pronunciar esas palabras en La Sexta, que se apresuró a exhibirlas como piedra de escándalo. El mismo linchamiento, probablemente, habría acometido cualquier otra cadena de la mayoría mediática. A los europeos del este –en Hungría, en Polonia, en Eslovenia- les cuesta entender que hay ciertas cosas que no pueden siquiera mentarse en Occidente. ¡La “composición étnica” de Europa! ¡A quién se le ocurre! Y sin embargo… ¿se ha parado alguien a reflexionar sobre el asunto? Porque, en el fondo, lo que ha dicho la embajadora es una obviedad. Y lo notable no es la frase, sino el hecho de que suscite escándalo.

¿Quién se escandaliza al oír la expresión “composición étnica de Europa”? Curiosamente, los mismos que a todas horas nos flagelan por haber atentado contra la “composición étnica” de los amerindios o los bantúes. Y, por supuesto, está bien preocuparse por amerindios y bantúes, pero ¿quiere decirse que éstos tienen derecho a preservar su “composición étnica” y los europeos no? ¿Por qué? Y a todo esto, ¿alguno de los que lanzan la fatwa progre sabe qué quiere decir “composición étnica”? Porque en el debate político-periodístico, cada vez más infantilizado, dices “étnico” y el interlocutor entiende “campo de concentración”, pero en realidad se trata de algo enteramente distinto. Y a poco que se reflexione, se verá que “preservar la composición étnica” es algo que tiene todo el sentido del mundo. Incluso la de Europa.

La composición étnica es el conjunto de características que dan su especificidad cultural a un grupo humano. Etnia no es raza: es mucho, muchísimo más. La etnia, que es un término de la antropología, y no de la biología, viene definida por una comunidad de lengua, de religión, de costumbres, de usos sociales, un sistema de creencias compartido, una tradición, una memoria común… El aspecto físico sólo es un elemento más, y ni siquiera el más importante. Por ejemplo, en España hay muchos inmigrantes hispanoamericanos –se habla de hasta dos millones-, frecuentemente con un aspecto físico inequívocamente amerindio, y eso no ha variado la composición étnica de España: hablan y piensan en nuestro mismo idioma, rezan al mismo Dios, comparten numerosos usos y costumbres, etc. Inversamente, en Afganistán o en Irán hay cuantiosos grupos de raza europea, pero hablan otras lenguas, rezan a otro Dios, tienen otras costumbres, otras leyes, otra manera de relacionarse con el mundo y entre sí mismos… ¿Alguien duda de que dos millones de afganos o iraníes en nuestro país si cambiarían la faz de España? Por supuesto, los rasgos étnicos, en las sociedades actuales, no son enteramente uniformes ni exclusivos. Por eso no se habla tanto de “etnia” como de “composición étnica”, una fórmula que recoge mucho mejor la pluralidad real de nuestras comunidades.

Aclarado qué quiere decir “composición ética”, hagamos la pregunta: ¿Hay que preservar la “composición étnica” de Europa? La pregunta en realidad debería formularse a la inversa: ¿por qué no íbamos a preservarla? Las ideologías modernas, dominadas por dogmas materialistas de naturaleza económica, suelen desdeñar los rasgos culturales y las especificidades de los pueblos. O sea, su “composición étnica”. Así llevamos más de medio siglo asistiendo a empresas tan absurdas como pretender que en ámbitos culturales musulmanes, centroafricanos o indochinos florezcan democracias de libre mercado al estilo occidental. Los resultados son invariablemente catastróficos. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ese modelo político-económico, que tantos juzgan como el mejor de los posibles y aplicable con carácter universal, en realidad sólo es viable en sociedades cuyos rasgos culturales –cuya “composición étnica”- se ajusta a los patrones de la civilización europea, moderna y cristiana. En otros ámbitos culturales es posible, por supuesto, encontrar fórmulas de justicia, libertad, prosperidad, etc. Pero serán fórmulas adaptadas a su propia especificidad cultural. A su propia “composición étnica”.

Lo dijo De Gaulle
Es verdad que en Occidente, hoy, mucha gente defiende que la diversidad étnica es algo “malo”, una suerte de rémora del pasado (¿de cuándo exactamente?) que hay que extirpar. Hablar de una Europa étnica sería una blasfemia. Para esta gente, también los demás pueblos han de renunciar a su identidad –los musulmanes, por ejemplo-, porque va contra el progreso. Sorprendentemente, a esta posición etnicida la llaman “antirracismo”. ¿Pero hay algo más racista que predicar la extinción de todas las razas? Aún peor: ¿hay algo más racista que pretender convertir a todo el género humano a una ideología que es estrictamente occidental?

Charles de Gaulle, cuyas convicciones democráticas nadie pondrá en duda, dijo en cierta ocasión algo que hoy sería motivo de escándalo. Reproduzco la cita completa, servida por Alain Peyrefitte: “No hay que engañarse. Está muy bien que haya franceses amarillos, franceses negros y franceses morenos. Eso enseña al mundo que Francia está abierta a todas las razas y que tiene una vocación universal. Pero con la condición de que sean una pequeña minoría. Si no fuera así, Francia no sería Francia. Nosotros somos, ante todo, un pueblo europeo de raza blanca, de cultura griega y latina y de religión cristiana… Basta de cuentos”.

Estas mismas palabras de De Gaulle, una a una, pueden aplicarse a cualquier nación europea y a Europa en su conjunto. Somos, sí, pueblos de raza blanca, cultura griega y latina y religión cristiana. Todo eso, y bastantes cosas más, determina nuestra “composición étnica”. Por eso podemos, además, abrir la puerta a personas de otras razas, de otras religiones y de otras culturas, lo cual no es particularmente frecuente en otras latitudes. Pero podremos abrirnos siempre y cuando el sistema de valores dominante en nuestro suelo sea el nuestro, porque, de lo contrario, desaparecerían las condiciones que hacen posible la apertura.

Sí, claro que hay que “preservar la composición étnica de Europa”. Una Europa habitada mayoritariamente por otros pueblos, o en la que fueran éstos los que imponen las reglas del juego, dejaría de ser Europa. Por eso lo que dijo la embajadora húngara es perfectamente sensato. Lo insensato es esa especie de suicidio étnico que tantos predicadores pregonan so capa de “antirracismo”.

Basta, en efecto, de cuentos.

Rajoy, Cataluña y la Normalidad
Agustín Rosety Cózar  www.gaceta.es  21 Septiembre  2015

Hace unos días escuchamos a Mariano Rajoy ofrecer diálogo si Cataluña vuelve a la normalidad. Para Mariano Rajoy, Cataluña lleva cinco años instalada en la sinrazón del independentismo con un Gobierno que no se ocupa de los problemas reales de los catalanes y no hace otra cosa que avanzar día a día hacia el abismo de la independencia.

Me pregunto cuál es la normalidad a la que Mariano Rajoy piensa que tenemos que volver. Probablemente sea la normalidad de los gobiernos nacionalistas que, mientras apoyaban al PP en Madrid, expulsaban el castellano de las aulas y de la vida cultural catalana. Seguramente sea la normalidad de las escuelas públicas que han estado todos estos años enseñando a los jóvenes catalanes que España invadió Cataluña en 1714 y la convirtió en una colonia.

Parece que a Rajoy esa normalidad no le molestaba. Puede ser porque parte de esa normalidad consistía en permitir a los nacionalistas esquilmar a los ciudadanos de Cataluña, siempre que diesen su apoyo a los políticos mesetarios para hacer lo propio con los ciudadanos del resto de España. El pacto era sencillo. Tenemos toda España para mangonear, no hay problema en dejar que un par de regiones sean parasitadas por los nacionalistas. Entre bomberos no vamos a pisarnos la manguera.

Así, durante décadas, los nacionalistas catalanes capitalizaban su apoyo a lo que ellos llamaban la gobernabilidad de España, que no era otra cosa que colaborar en el expolio de nuestro país por parte de los políticos. Y, además, a cambio de apoyos parlamentarios puntuales, conseguían transferencias permanentes. Más competencias, más dinero, más poder.

Pero los nacionalistas no se iban a contentar con eso. Porque el nacionalista, nación quiere. Claro que está bien ser presidente autonómico, pero mola más ser Jefe de Estado. Y ¿por qué compartir el botín con los políticos de “Madrit” si nos lo podemos quedar todo nosotros? Además, más fácil será controlar la Justicia, más cómodamente a sueldo tendremos a los medios y más férreo será nuestro control sobre la educación si conseguimos el soñado estado propio.

Así, mientras las crónicas parlamentarias alababan el seny de los nacionalistas catalanes, los distintos gobiernos nacionalistas utilizaban la educación, las subvenciones culturales y los medios de comunicación para fomentar el sentimiento nacional catalán en capas cada vez más amplias de la población.

Cataluña no puede volver a la normalidad. Porque hace décadas que la normalidad no existe en Cataluña. Y en el PP no lo quieren ver. La normalidad que añora Rajoy es la renuncia a defender la idea de España en Cataluña a cambio de una docena de diputados en la carrera de San Jerónimo.

Los burócratas del PP, siguen creyendo que podrán llegar a un acuerdo con Artur Mas. Que todo esto es una cuestión de dineros. Que con un pacto fiscal a última hora los nacionalistas renunciarán a sus aspiraciones independentistas.

Pero eso es un error. No se puede aplacar a los nacionalistas. Cualquier concesión que se realice se convertirá en un nuevo punto de partida. Y tampoco es una estrategia inteligente amenazar a los catalanes con echarlos de la Unión Europea. La ilusión es siempre más fuerte que el miedo y las amenazas solo sirven para engordar el bando nacionalista.

La única forma de terminar con el proceso soberanista es ganar la batalla de las ideas. Solo seremos capaces de preservar la unidad de nuestra Nación si presentamos a los catalanes un proyecto español ilusionante del que Cataluña sea parte. Hay que rebatir las mentiras del separatismo, tanto las económicas como las históricas. Hacer ver a los catalanes que son parte de un país que merece la pena y explicar las ventajas que tiene para la inmensa mayoría de los catalanes ser parte de España.

Para eso hace falta un Presidente del Gobierno que tenga crédito personal, absolutamente limpio de cualquier sombra de corrupción. Un Presidente del Gobierno que crea en nuestro país, que sea capaz de tener un proyecto de España y que tenga la empatía y las dotes de comunicación necesarias para hacérselo llegar a los catalanes y al resto de los españoles.

Hoy, más que nunca, necesitamos un verdadero líder nacional.

LOS SAQUEADORES… “LEGALES”
Antonio García Fuentes Periodista Digital 21 Septiembre  2015

Son numerosísimos y se han incrustado en las economías nacionales, incluso en las privadas y con “leyes o acuerdos debidamente cocinados para que el reparto llegue a todos los que intervienen en el guiso”; desvalijan empresas o entidades, dejándolas “con lo justo o incluso llegando a quebrarlas”; mientras los que son sus dueños o pertenecen al Estado, tienen que tragar impotentemente, tanto saqueo.

Cómo ha llegado a ser todo ello en España, que hasta el ministro “del ramo”, ha levantado la voz denunciando tanto y tanto abuso; cosa en este caso, encomiable, puesto que aquí todos callan, por cuanto de alguna manera, parece ser que todos esperan “la parte del pastel nacional” que les tienen reservado.

Creo recordar que ya hasta el nuevo Papa Francisco, tocó el tema y con “voz papal los denominó saqueadores”; pero es claro que estos individuos e “individuas”, el verdadero cáncer que padecen, es “el de panza y bolsillo”, que a ellos y por cómo actúan, no les duele nada en absoluto y por ello siguen… “Pobrecitos, pues dan lástima y asco, ver tanta avaricia y tanta impunidad mientras inmensas mayorías ya es que no tienen cuasi ni para el pan suyo de cada día, que si lo comen es por cuanto se lo facilitan de limosna”. Veamos lo que ha dicho el ministro español.

“El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha cuestionado los sueldos "estratosféricos" que perciben algunos presidentes y altos directivos de empresas del Ibex 35, que no se han moderado a pesar de la crisis y que están muy por encima de los emolumentos que corresponden a los miembros del Gobierno. "En relación a la retribución de un ministro, están en la estratosfera. Son cifras que se me escapan", señala Soria. "Esa política de retribución supongo que va en línea con lo que ocurre en empresas similares en sectores homogéneos en todas las partes del mundo pero, efectivamente, si uno compara lo que gana el presidente del Gobierno con una persona en una de esas empresas no hay color ni comparación posible", ha cuestionado.

Soria: "Lo que había antes era una proliferación de organismos reguladores, uno de energía, otro telecomunicaciones, correos... Ahora hay un solo órgano. Se le ha dado racionalidad"
Por otro lado, José Manuel Soria ha aprovechado para romper una lanza en favor de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y de su presidente, José María Marín Quemada, ante las críticas de empresas que cuestionan su independencia y liderazgo. Para Soria, según ha afirmado en una entrevista concedida a Europa Press, el organismo, popularmente conocido como el 'superregulador' al integrar en su seno a todos los reguladores que antes estaban disgregados, cumple "al cien por cien" los estándares de transparencia y eficiencia requeridos. Soria ha recordado que su constitución proviene de una decisión "colegiada" del Gobierno, que la consideraba un órgano "necesario". "Lo que había antes era una proliferación de organismos reguladores, uno de energía, otro telecomunicaciones, correos... Ahora hay un solo órgano. Se le ha dado racionalidad, contribuye mucho más a velar por que se cumplan las reglas del mercado", ha asegurado”. http://vozpopuli.com/actualidad/66812-soria-cuestiona-los-sueldos-ómestratosfericos-de-los-directivos-del-ibex-muy-superiores-a-los-del-gobierno

Lo que no entiendo ni creo entienda nadie, es que si el Estado tiene ese organismo que dice ser “regulador”; ¿cómo permite estas y tantas otras irregularidades que por lo abusivas no tienen explicación posible y convincente? Lo que nos da a entender que aquí hay una permisividad de saqueo y “saqueos” en plural, que debe asustar al de siempre; o sea a la inmensa mayoría que somos los explotados miserablemente por estos buitres sin escrúpulo alguno, pero a los que se les respeta o teme y siempre se les ponen las alfombras para que ni pisen el duro suelo y menos, sean inquilinos de una penitenciaría por largos períodos de tiempo… ¿Por qué estos saqueos no son considerados como un robo más, disfrazado de una legalidad muy discutible?

Deben existir leyes claras y concisas para que cualquier empleado de la categoría que sea, tenga unos salarios acorde con el trabajo que realiza (“si es que trabaja, que algunos pienso que ni eso”) pero con techos medidos y tasados y a partir de ellos que todo lo que cobren de más, sea considerado como impuestos a pagar al Estado.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

De cómo Rajoy juega a la ruleta rusa con la pistola de Fainé y las balas de Carulla
Más que insensibilidad, lo del Gobierno en Cataluña es una apuesta de alto riesgo. Cameron jugó a la ruleta rusa con Escocia y ganó, pero antes se aseguró de que no hubiera balas en la recámara
Nacho Cardero El Confidencial 21 Septiembre  2015

“Nosotros sólo nos debemos a nuestros accionistas”. Cuando se les critica por su silencio, por camuflarse dentro de las patronales y asociaciones para mostrar su disconformidad respecto al procés, los empresarios catalanes siempre se escudan en lo mismo: “Nosotros sólo nos debemos a nuestros accionistas. Es lógico que no nos pronunciemos en público. Somos empresarios, no políticos. Para eso ya están las patronales”.

Este consejero delegado de una importante compañía catalana blande este discurso como Tyrone Power blandía el suyo en Testigo de Cargo al ser interrogado por la muerte de una anciana millonaria. Ambos tratan de ocultar su dosis de culpa. Porque a tenor de los sondeos, que dan una mayoría clara a los independentistas en los comicios del 27-S, aquí hay muchos culpables.

¿Dónde está el Estado en Cataluña? ¿Dónde se le puede encontrar al margen de una jibarizada Hacienda española y una inane delegación del Gobierno? ¿Dónde están PP y PSOE? Más allá de ese juego preadolescente estilo Dónde está Wally de Pedro Sánchez respecto a Mariano Rajoy, tratando a toda costa de no coincidir con él ni en los urinarios, ¿por qué no negociar una estrategia común para frenar la amenaza independentista? ¿Acaso están pensando en sus intereses particulares de cara a las generales? ¿Y dónde está esa burguesía que antes votaba a CiU? Si tan católica y conservadora es, si tanto reniega ahora de Mas, ¿adónde han ido sus votos? No se ve en las encuestas.

Esta especie de trastorno bipolar que arrastra el mundo del dinero catalán tuvo su correspondiente escenificación la pasada semana en el Círculo de Economía, un foro donde se reúnen empresarios, directivos del Ibex, economistas e intelectuales de todo pedigrí. Su presidente, Antón Costas, que había preparado un texto crítico con la posibilidad de una declaración de independencia tras el 27-S y negaba cualquier carácter plebiscitario a las elecciones, tuvo que recular tras darse de bruces con el quintacolumnismo de Artur Mas en El Cercle y el silencio cómplice de parte de la Junta Directiva.

Antón Costas Comesaña, reputado economista y catedrático en la Universidad de Barcelona, es oriundo de Matamá, Vigo, y como buen gallego mantiene relaciones cordiales con su paisano Mariano Rajoy, circunstancia que levanta algo más que sarpullidos entre algunos de sus compañeros del Círculo de Economía. Gallego y con vínculos con Madrid. Malo.

Por estas y otras circunstancias, Costas se vio obligado a reelaborar el documento antisecesionista que había redactado para el 27-S tras las presiones de algunos de los miembros del foro, tal y como adelantó Manel Pérez en La Vanguardia. De los tres vicepresidentes del Cercle, Artur Carulla, presidente de Agrolimen, Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, y Marc Puig, presidente Ejecutivo de Puig, fue el primero de ellos el que se negó en redondo a poner su rúbrica en dicho documento.

La propuesta aprobada finalmente admitía que “en todo caso, si de forma mayoritaria y reiterada los ciudadanos de Cataluña diesen su apoyo a formaciones políticas que llevan en su programa la opción de la independencia, el principio democrático de nuestra Constitución obligaría moralmente a los poderes públicos a encontrar una vía legal y acordada que permitiese celebrar una consulta específica para conocer el sentir preciso de los ciudadanos”.

Los empresarios son muy dados a poner una vela a Dios, a través de los comunicados de las patronales nacionales CEOE, AEB o CECA, y dos o tres al diablo en los aquelarres petit comité de la burguesía catalana. Lo que de verdad hubiera gustado al Gobierno de España, y así lo manifiesta algún ministro, hubiera sido escuchar en boca de Isidre Fainé una declaración oficial abjurando de la independencia. En Cataluña, donde trabajar en La Caixa es lo máximo, casi como fichar por el Barça, un pronunciamiento de su presidente en este sentido hubiera tenido una trascendencia que pocos llegan a imaginar.

Fainé pasará estos días de reflexión previos a los comicios catalanes en Washington, lejos de la matraca secesionista y cultivando su imagen internacional. Allí tendrá lugar el Foro Mundial de Cajas de Ahorros los días 24 y 25 de este mes, evento al que acudirá como representante del European Savings Banks Group (ESBG) y del World Savings Banks Institute (WSBI).

Tras la revolución organizativa de abril de 2014, Fainé se muestra como el todopoderoso hombre del grupo La Caixa en su calidad de presidente de la fundación, del banco y Criteria, la sociedad que aglutina las participaciones industriales. La troika, que huye de las cajas como de la peste, estableció en su día que todos aquellos que estuvieran al frente de la fundación no podrían ocupar mismo puesto en el banco para evitar injerencias políticas, exigencia que La Caixa logró sortear gracias a la inestimable ayuda del Gobierno del PP, que suavizó la ley permitiéndole seguir en sus cargos hasta mediados del 2016.

“Aquí no se está ejerciendo el poder, se está jugando a la ruleta”, entona el mea culpa otro insigne empresario catalán. “Tanto el Gobierno de Madrid como la gran banca catalana debían haber manejado un escenario de crisis como el que ahora se plantea frente a un movimiento político perfectamente organizado como el independentista, con sus economistas, sus demógrafos, sus publicistas… Y no se ha hecho nada. Y en el mundo en que vivimos, el de los medios de comunicación, el voto se consigue entrando en el corazón y en el cerebro de los ciudadanos. Y aquí ha habido mucha dejadez”.

Más que insensibilidad o indolencia, lo del Gobierno Central es una apuesta de alto riesgo. David Cameron jugó a la ruleta rusa con Escocia y ganó, pero antes se aseguró de que no hubiera balas en la recámara. Lo mismo le sucede a Mariano Rajoy con Cataluña, pero con el condicionante de que, en este caso, lo hace con la pistola Fainé y las balas de Carulla.

Lo de Grecia no es de locos, es que asi son las cosas de hoy
Mario Conde  www.gaceta.es 21 Septiembre  2015

Cuando ves lo que está sucediendo en Grecia, la primera impresión es como para creer que todos se han vuelto medio locos. Pero a medida que te serenas y reflexionas un poco te das cuenta de que eso es exactamente lo que constituye la esencia de este llamado sistema democrático vigente al día de hoy en muchos lugares de Europa. Porque, vamos a ver. Yo digo al electorado que Europa nos tima, abusa, que la deuda es ilegal, que no la pienso pagar y que se van a enterar de lo que vale un peine. Negocio y me retiro de la negociación porque me piden demasiado y no estoy dispuesto a ceder.

Convoco un referéndum para más o menos decir a Europa que el pueblo no me deja aceptar sus condiciones y lo gano. Y a continuación hago exactamente todo lo contrario: Europa es buena, las condiciones que me ponen son peores que las que rechacé pero las acepto, de no pagar la deuda nada de nada, y ahora me presento ante los electores diciendo que no hay mas alternativa que aceptar las condiciones europeas, que lo que dije era palabrería barata…Cualquiera pensaría que un comportamiento así merecería la desaparición del político que lo protagoniza. Pues no. Se presenta y gana.Y resulta que los puros de Syriza, los que siguen manteniendo lo que en su día dijeron, el discurso que les dio la victoria en las elecciones, esos crean un partido propio y se presentan y…quedan fuera del parlamento.Primera idea. Las escisiones de partidos grandes no funcionan. En España tenemos ejemplos: escisiones del PP, escisiones del PC, escisiones de CIU… La inercia del votante y el poder que tiene quien ostenta el poder para manejar a la gente a través del dominio de los medios de comunicación social es decisiva.Ahora sigamos. La participación en unas eleciones tan importante es ridícula: 53%. El límite de la teórica legitimad de la democracia, porque a mi me parece que cuando en un país votan menos del 50% esa votación debería ser nula si se quiere ser un purista democrático.

Bueno,pues Syriza tiene el 35% del 53%. Es decir, que recibe el apoyo del 18 por 100 de los griegos. Con eso, la ley le da unos 50 escaños de regalo por ser el mas votado. Aunque tenga solo el 18 por 100 de los griegos con derecho a voto. Dicho de otro modo, no le apoyan el 82% de los griegos. Y va a gobernar. Después de todo lo que acabo de contarY además se alía con los nacionalistas de derecha…Y eso que mantienen, al menos teóricamente, posiciones contrarias ante el gravisimo problema de los refugiados…Y resulta que un 10% de los griegos que votaron a Syriza la vez pasada se han quedado en casa hartos y desencantados.Bueno pues asi funcionan las democracias europeas. La griega es un tanto singular, pero vamos, que tenemos que aprender que el poder tira mucho y que el control de los medios provoca que puedas ganar y gobernar con una minoría minoritaria de tus ciudadanos y diciendo primero una cosa y luego la contraria.

El PP se ha dedicado en España a incumplir promesas electorales, y parece que en la próximas elecciones va a ser el partido mas votado....Y hay una reflexión adicional: la atracción sentimental-estética de la llamada izquierda. El proceso de Syriza no difiere demasiado del de Podemos en España que poco a poco se está negando a sí mismo. Y veremos que pasa con el nuevo líder izquierdista británico. La izquierda se encarga de prometer un paraíso dorado para luego decir que bueno, que en fin, que hay que ser realista…Lo alucinante es que la gente les siga votando. Quizás ese efecto sentimental estético funcione, pero en todo caso demuestra, con todos mis respetos, una madurez mas bien escasa

La altura de los tiempos en Cataluña
DAVID ORTEGA El Mundo 21 Septiembre  2015

NOS DECÍA Ortega que hay que intentar "estar a la altura de los tiempos". Hay momentos en la vida donde la claridad es fundamental, especialmente, cuando se está ante temas importantes. No es admisible que se juegue con el futuro de 47 millones de españoles, que no se denuncie el engaño y la manipulación constante, como trataré de demostrar. Hay al menos diez razones para rechazar radicalmente el planteamiento político de Artur Mas y compañía, pues insisto, se está jugando con el futuro político de 47 millones de españoles, cosa evidentemente grave.

1. El aislamiento internacional del proyecto de Mas es más que significativo. Tiene el rechazo de la principal potencia del planeta, EEUU. Obama expresamente apuesta por una España fuerte y unificada. Igualmente sucede con la principal potencia europea: Merkel también se ha manifestado en el mismo sentido. El independentismo catalán todavía no ha asumido que a la Europa moderna y del siglo XXI no le gusta los nacionalismos. No estamos en el siglo XIX y nadie quiere ni puede abrir la caja de Pandora.

2. Como ya se ha dicho por activa y por pasiva, Europa no permite la desintegración de los Estados. Los tiempos históricos son justo lo contrario. Se va hacia la Unión, no hacia la desintegración o atomización. Una futura Cataluña no tendría cabida en Europa, sería un elemento extraño, distorsionador y un mal e inquietante precedente por nadie querido. Volveríamos a ser una rareza en Europa.

3. Tengo muy serias dudas de la viabilidad económica del proyecto, al margen de Europa y sus mercados, del propio mercado español, de las ayudas de la Unión Europea, de las importantes editoriales en español que hay en Cataluña, de cómo reaccionará el resto de España ante las entidades financieras catalanas y resto de empresas. Está demostrado que Cataluña funciona dentro de España, no lo contrario, y el error puede ser garrafal.

4. No hay democracia sin Estado de Derecho. Éste constituye un principio esencial de los Estados democráticos, algo que el independentismo catalán no quiere admitir, ni asumir. "Nos damos leyes para no darnos tiranos", se decía en la Revolución Francesa. Nadie está por encima de la norma, que todos tenemos que respetar. En este sentido, el planteamiento de Mas y compañía hace agua por todas partes y se aproxima al gamberrismo político. La consulta no es viable en términos de derecho a decidir, pues la norma superior que todos nos hemos dado, la Constitución Española, es muy clara al respecto en su artículo 1.2: "la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado". España, sus tierras, sus fronteras, su población, solo tiene un único titular: los 47 millones de españoles en su conjunto. A todos, absolutamente a todos, nos pertenecen Galicia, Andalucía, Cataluña o el Principado de Asturias. Todos somos titulares de esos bienes. No podemos, ni debemos permitir que unilateralmente una parte decida o pueda decidir quitárnoslos. Yo quiero seguir yendo a Cataluña como casa que hoy es mía y no acepto que otro diga que quiere decidir quitármela, básicamente, porque no tiene ningún título que le legitime a ello. Para mí, éste es el argumento más decisivo:Cataluña, Castilla y León o Extremadura son territorios, todos ellos como conjunto, que pertenecen a todos los españoles.

5. Para mayor claridad, si cabe, el artículo 2 proclama "la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Es el complemento lógico al artículo 1.2: las tierras pertenecen al soberano, que es el pueblo español. El Estado español tiene tres elementos claves, como cualquier Estado: su territorio, su población y su gobierno y todo ello, de un plumazo, quieren Mas y compañía tener el derecho a decidir cambiarlo. Es una aberración política que no podemos ignorar.

6. El presidente Mas se ha autoconstituido en poder constituyente, cuando solo es poder constituido. Esto no es un juego de palabras, es una atrocidad jurídica propia de países que practican el gamberrismo político. Esto es, no respetar lo básico y esencial de los Estados serios y democráticos. Mas y compañía se quieren situar fuera o por encima de la Constitución, como nuevo poder constituyente. De hecho Mas es todo lo contrario, es precisamente fruto de la Constitución a la que ataca, su autonomía existe gracias a ella, el gobierno de la Generalidad es resultado del Título VIII de la Constitución, es pues poder constituido, sometido a la Constitución. Sin embargo, unilateralmente, Mas y compañía quieren decidir cambiarlo. Esto no sucede en ningún país serio y democrático del mundo del siglo XXI, volvemos a la España del siglo XIX, donde las constituciones no eran jurídicas sino políticas y, por lo tanto, no se respetaban.

7. Los españoles deben recordar que hemos tardado dos siglos en lograr que España funcione como país moderno y democrático, que por el camino hemos dejado mucha lucha, sacrificios y fracasos. No queremos volver a las andadas. Tenemos todos que defender lo que es nuestro y lo que es correcto. La Constitución de 1978 es nuestro gran éxito después de ocho textos constitucionales fracasados, tres guerras civiles en el siglo XIX y una terrible en el XX, dos dictaduras y varios golpes militares. No podemos permitir otra vez el gamberrismo político, lo que a todos nos perjudica y desestabiliza. El artículo 2 reconoce el derecho a la autonomía, pero no a la autodeterminación. Ese es nuestro marco de convivencia y no podemos admitir que unilateralmente se rompa para volver a las andadas. Este país respeta las reglas del juego y Mas y compañía, simplemente, las están volando por los aires.

8. Realmente hay una cierta clase política catalana -los independentistas- que están jugando muy sucio con los catalanes y con el resto de los españoles. Se creó un Estado Autonómico para dar cabida principalmente a sus deseos, para tratar de integrar y poder convivir. Pues bien, frente a ese pacto o acuerdo de convivencia, se utilizan las instituciones y los procedimientos intrínsecos a ellas para hacer justo lo contrario: romper la convivencia y la propia norma que la genera. Ese es el gamberrismo político al que me refiero y que es preciso denunciar con claridad.

9. No me gusta cuando en la política desaparecen los argumentos racionales y jurídicos, y entran en juego los elementos emocionales o sentimentales. Esto es algo muy peligroso. La democracia representativa y el Estado contemporáneo son fruto, precisamente, de la racionalización o normativación, en cierta medida, de la política. Eso es lo que conquistaron las revoluciones liberales del XVIII, en base a tres pilares claves: la separación de poderes, el principio de legalidad y la declaración de derechos. Sólo los defensores del antiguo régimen se basaban en la historia, en el pasado, en los sentimientos. La democracia, por el contrario, tiene su base en la norma y en el racionalismo jurídico y, muy especialmente, de la mano de Rousseau y su Contrato Social, del bien común, de la voluntad general expresada en la norma de convivencia, esto es, la Constitución.

10. En política hay que defender el interés general, el bien común, lo que beneficia al mayor número. España y Cataluña se necesitan como proyecto común. La historia demuestra que la suma es mejor que la resta, la unión que la desintegración, la convivencia que el enfrentamiento. Jacques Pirenne lo expresa con claridad en el inicio de su Historia Universal, debemos tener grandeza y perspectiva histórica: "Los periodos ascendentes de la civilización son aquellos que ensanchan los cuadros de la comunidad humana, creando una solidaridad material y moral entre un número cada vez mayor de pueblos [...] Los periodos de decadencia son aquellos en que las grandes comunidades se disgregan, en que la sociedad, cual cuerpo muerto, se descompone y disuelve".

Concluyo: no estamos ante un tema menor, nos jugamos parte de nuestro futuro defendiendo lo correcto, que es el interés general, el bien común, el respeto a las normas de convivencia que tanto nos han costado, y defender lo que es de todos. Vayamos con el sentir de los tiempos en el siglo XXI. No volvamos a perder el tren de la historia y ser otra vez la rareza de Europa.

David Ortega es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos.

Seis días para el Acabose
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Septiembre  2015

A seis días del 27S y según las encuestas publicadas este mismo fin de semana, sólo el voto oculto puede salvar al Gobierno oculto, a la oculta Oposición, al oculto empresariado catalán, que ha criticado un poquito, por primera vez desde que Pujol llegó al Poder, ese nacionalismo con el que tan cómodo se ha sentido estos treinta y cinco años. Sólo el voto oculto de los súbditos –que no ciudadanos- atemorizados por la dictadura separatista puede evitar que la lista de ladrones que el PP no ha querido procesar, de delincuentes que el PSOE ha querido proteger y de monjas trabucaires con el Nihil Obstat de los obispos catalanes –ocultos tras los obispos españoles- puedan cantar victoria sobre España y el Régimen Constitucional de 1978.

Seis días para movilizar lo que se ha desmovilizado durante siete lustros me parecen muy pocos. Serían suficientes si desde el 28S todos los partidos españoles se juramentasen para combatir sin tregua a los que han hecho del racismo la cobertura moral del odio, y de ese odio xenófobo la coartada para robar impunemente a los odiados. En rigor, bastarían siete minutos si las instituciones españolas empezaran a perseguir lo que hasta ahora han amparado, si comenzaran a meter en la cárcel a los que han convertido en deporte olímpico saltarse la Ley, seguros de que la Policía –el Gobierno español- no los perseguiría nunca. Porque nunca lo ha hecho.

Los muy poderosos quieren el Poder absoluto
El 27S puede sacar mayoría absoluta un abigarrado gentío de partidos y partidas, de figuras y figurones, de patums y telepatans, de los que ocupan todos los centros de poder y vienen mandando en Cataluña desde el franquismo, incluidos los franquistas de ayer que, como Godó, son los más antifranquistas de hoy. Sorprende ver a tanto millonario, a tanto prebendado y favorecido por Madrid, rebelarse contra esa España que les ha hecho tan ricos. Nunca tantos millonarios se alzaron contra tantos pobres, de Cataluña y de toda España. ¿Ha habido alguna vez una lista menos revolucionaria que la del Juntos por el sí, con la flor y nata del poder y del delito de los últimos 35 años? Ahí está la banda de Alí Pujol; ahí los añejos golpistas de la Esquerra –con los terroristas de Terra Lliure dentro-; ahí el vetusto PSUC, hoy ICV, con el Capitán Romeva como Doctor Spock; ahí el monjío que predica el odio a España, ahí el cantante de protesta muda y la defensa fiscal del Barça. Ni uno que no mande desde siempre o mande ahora. Ni uno que, si el 27S triunfa el golpismo separatista, dejará de mandar. Aún mandará más.
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Pero contra toda lógica aparente, contra los que creen o fingen creer que la economía determina la política, contra los que piensan que el Poder tiende siempre a quedarse quieto, he aquí a ese rebaño de lobos, con tantos años como delitos, dispuesto a liquidar la legalidad en Cataluña y España. Y lo más sorprendente, lo típicamente catalán, es que estos patriotas suizos, estos incomprendidos con Ferrari, tienen el apoyo de los antisistema, que en Cataluña se consideran dentro del sistema por su odio a la legalidad y a los españoles pobres. La Colau y la Meona de Barcelona son del mismo bando que los Pujol Ferrusola. El chófer de Otegui pone en berlina al suizo Mas. Nunca hubo semejante mezcla de delincuentes prácticos y teóricos. Jamás tanta gente de poder se unió a tanta gente que dice que odia el Poder.

La dictadura atronadora del qué dirán
¿Cómo explicar que la carcundia más redomadamente cleptocrática de Europa pueda cantar victoria el domingo que viene junto a los okupas, que los desahuciadores figuren en el mismo bando que los desahuciados? Pues porque no hay rincón de Europa, salvo alguna comarca del Cáucaso, donde la dictadura del qué dirán sea más atronadora, donde los perseguidos por ser malos catalanes se parezcan más a los perseguidos por ser malos musulmanes, donde los periodistas y profesores sean muecines y ayatolás; y los políticos, despiadados verdugos de costumbres. Es tan feroz y ya tan antiguo el despotismo mediático en Cataluña que para que tuvieran lugar unas elecciones libres, con la opinión pública pluralmente informada, haría falta una década de desnazificación, o sea, de despujolización. Sería precisa la deslegitimación del temor en Barcelona, la demolición del Muro de las Lamentaciones al Contado en Madrid, y una dieta implacable de cargos y de dinero público en toda esa politicambre, enferma de peste antiespañola, que ha contagiado de odio a media Cataluña y de rabia a casi toda España.

¿Cabe esperarlo del Gobierno del PP? ¿Cabe imaginarlo en uno del PSOE? ¿Cabe soñarlo en uno de Podemos? Obviamente, no. Por eso faltan seis días para el Acabose. Y quisiera pensar que también faltan seis días para el comienzo de la Resistencia. O que, aunque sean seis mil, la habrá.

Trueba como síntoma de la enfermedad de España
Editorial  www.gaceta.es 21 Septiembre  2015

Es urgente que los poderes públicos se fijen el estímulo de la conciencia nacional como una prioridad política. Y es también urgente que nuestra izquierda se dote de una vez de un discurso nacional.

La cultura española está enferma de sinistrosis, es decir, una inflamación extrema, hasta lo monstruoso, del lado izquierdo del cuerpo, que crece tanto que devora al lado derecho. La afección cursa, inevitablemente, con agudos dolores en todas partes, pérdida de defensas, riesgo de mutilaciones y gangrena de la conciencia nacional. Penúltimo ejemplo: el de Fernando Trueba, que aprovechó el acto de entrega del premio nacional –nacional- de Cinematografía, otorgado por el gobierno del PP y dotado con 30.000 euros, para decir que él nunca se ha sentido español. “Ni cinco minutos”, ha precisado. Ello empero, el sujeto no ha devuelto el importe del premio. Tampoco las cuantiosas subvenciones públicas recibidas hasta la fecha. Añadamos que, esta vez, el ministro que entregaba el cheque, Méndez de Vigo, no se calló, sino que echó mano de vergüenza torera y defendió lo español. Bien. Alguna vez tenía que ser la primera.

Llueve sobre mojado. O, más bien, sobre un océano. Es una evidencia que el carácter quebradizo y atribulado de la conciencia nacional española se debe, en buena medida, a que nuestra izquierda ha sido incapaz de articular un discurso propiamente nacional: en los años 60 se quedó encasquillada en la identificación España = Franco y desde entonces -¡y va ya para cuarenta años!- no ha salido de ahí. También es una evidencia que la cultura oficial española, desde la transición si no antes, privilegia unívocamente a la izquierda: cuando gobierna la izquierda, porque ésta considera la conquista del poder cultural como una de sus prioridades estratégicas, y cuando gobierna la derecha, porque ésta siente tanto complejo que se apresura a dar de comer al monstruo que la va a devorar. Así estamos como estamos. Y así, por cierto, se ha creado esa singular atmósfera en la que decir “soy patriota” le convierte a uno automáticamente en un sujeto sospechoso. Es la enfermedad española. La enfermedad nacional.

Es verdad que el “malestar en España” es una constante de nuestro debate público desde finales del XIX, pero esto, históricamente, sólo ha sido una línea entre otras de la vida colectiva, rara vez la predominante. Hoy, por el contrario, se ha convertido en una especie de rasgo tópico de la identidad nacional –sí, nacional-, con la imprescindible colaboración de la fragmentación autonómica de nuestra cultura. Trueba sale a decir que no se siente español y lo hace con esa petulancia de quien se cree moralmente superior a un pueblo envilecido, emputecido, encanallado y cerril. No es consciente de que, con ese gesto, no hace sino abundar en el sentimiento vulgar y común. Realmente, a fecha de hoy, no hay nada más español, nada más tópico y más típico, que el antiespañolismo. Cualquier día sacarán muñequitos de Trueba para ponerlos en el salón como antaño se ponían toreros o flamencas. ¡Trueba, españolazo!

Hay que salir de aquí. Y cuanto antes, porque esta “sinistrosis” no está matando y, por cierto, no lentamente. Lo que está pasando en Cataluña es la mejor muestra. Es urgente que los poderes públicos se fijen el estímulo de la conciencia nacional como una prioridad política. Y es también urgente que nuestra izquierda se dote de una vez de un discurso nacional, de una interpretación de lo español que permita salir, por fin, del callejón sin salida del “malestar de España”. En cuanto a los 30.000 euros que usted, de su bolsillo, acaba de darle a Trueba, alguien ha propuesto por ahí que los done a jóvenes realizadores… españoles. No es mala idea.

Trueba, too much
Santiago Navajas Libertad Digital 21 Septiembre  2015

Si ves una película de Buñuel, Berlanga, Erice o Fernán Gómez, sientes un prurito de orgullo de que eso lo haya hecho un compatriota, alguien que comparte tu lengua, tu tradición, tus costumbres, tus ideas... en fin, unos antepasados y cierta forma de estar en el mundo. Hay un patriotismo pernicioso, el nacionalismo, que te hace ser excluyente y xenófobo, que se fija más en lo accesorio que en lo fundamental. De esos tipos que, infectados de sectarismo e ignorancia, te pegan un tiro por quítame allá un manifiesto en defensa del español, por ejemplo. También hay un patriotismo crítico, que lo mismo se enorgullece de los logros como se avergüenza de las miserias de los que le precedieron y, además, es capaz de integrar en esa corriente cultural a los que quieren nadar en la misma dirección con diversos estilos. Ser un patriota de verdad, sin ostentación grandilocuente pero banal, consiste en subirse a los hombros de los gigantes que te precedieron para, con la ayuda de su altura ética y estética, ser capaz de mirar aún más lejos.

Fernando Trueba, al recoger el Premio Nacional de Cinematografía, se ha encaramado a Rafael Azcona para, con postureo cínico, confesar que a él lo que le gusta de los premios es el "vil metal". Posteriormente, que nunca se ha sentido español, salvo cinco minutos o así, porque Cervantes está bien pero también Balzac. El caso es que si Trueba ha podido hacer cine ha sido gracias a los españoles que han pagado sus películas, bien sea a través de subvenciones o pasando por taquilla. Podría haber renunciado orgullosamente al premio, como hace sistemáticamente Javier Marías con vergüenza torera porque no se lo dieron a su padre, pero entonces se hubiera perdido los 30.000 euros. Igual es que los euros le parecen más exóticos y glamurosos que las humildes pero rancias (por españolas) pesetas.

Pero el cosmopolitismo vacío de Trueba es sintomático de una serie de realizadores en España que están faltos de la tradición necesaria que les sirva de humus sobre el que edificar sus propias obras. El cine de Trueba y adláteres ha hecho que muchos cinéfilos españoles quisieran ser portugueses como Manoel de Oliveira, franceses como Eric Rohmer y hasta tailandeses como Apichatpong Weerasethakul, antes que verse identificados con ese cine bobalicón, simplón y cursilón que repite una y otra vez Trueba, el director de cine que más ha hecho para que sintamos durante la duración de sus películas el bochorno de compartir nacionalidad.

Por otra parte, Trueba ha adoptado una pose pseudolibertaria para criticar al Estado su faceta controladora para reclamar, al mismo tiempo, que abra espacios de libertad. Es decir, en su boca socialdemócrata, que conceda el ministro de Cultura –que aguanta impertérrito cómo le muerde la mano el artista al que acaba de tirar un cheque– todavía más subvenciones y privilegios a la casta cinematográfica que ha conducido el cine español a ser de forma mayoritaria "intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico".

La boutade de Trueba, además, esconde el españolísimo carácter de su cine. Porque aunque cuando recibió el Oscar por Belle Epoque dijo que su dios era Billy Wilder, en realidad esa mezcla de sal gorda y el sueño de un mono loco que caracteriza su cine lo emparenta más bien con la comedia de trazo grueso y gracia escatológica de Pedro Masó y Pedro Lazaga, pero sustituyendo la humildad de aquellos con sus injustificadas ínfulas.

cineypolitica.blogspot.com.es

Fernando Trueba no se siente español
Luis del Pino Libertad Digital 21 Septiembre  2015

Ayer se produjo una cierta polémica, porque el director de cine Fernando Trueba se permitió declarar, al recoger el Premio Nacional de Cinematografía, que él no se ha sentido español "ni cinco minutos" en su vida.

En seguida, las redes sociales se llenaron de críticas, que le reprochaban que, no sintiéndose español, aceptara premios españoles o subvenciones españolas a sus películas de cine. Pero en realidad, ese tipo de críticas (similares a las que se dirigen a algunos jugadores de fútbol separatistas por formar parte de la selección española) son incorrectas.

A mí me importa francamente un comino lo que Fernando Trueba se sienta o se deje de sentir. El, como persona, tiene derecho a sentirse lo que quiera. Y lo importante es que lo que él sienta no influye lo más mínimo en lo que él es. Se sienta o no español, Fernando Trueba ES español. Igual que el futbolista Piqué ES español, se sienta lo que se sienta. Lo de ser español es, ante todo, una condición jurídica: uno es español o no lo es, independientemente de cuáles sean los sentimientos que albergue.

Y mientras sean españoles, Fernando Trueba o Piqué tendrán todo el derecho del mundo a los mismos beneficios que cualquier otro español. Si ser director de cine español te da derecho a cobrar subvenciones, Fernando Trueba hará muy bien en cobrarlas. Si jugar en la selección española te da derecho a embolsarse cuantiosas primas, Piqué hará muy bien en jugar para cobrarlas.

Se podrá reprochar a este tipo de personas que vendan tan baratos sus sentimientos: yo no me pondría la camiseta de la selección de un país que siento que me oprime, por mucho dinero que me ofrecieran, mientras que los sentimientos de Piqué sí parecen estar en venta. Pero lo que no se les puede reprochar es el hecho en sí de ejercer sus derechos como españoles.

Y se trata de una distinción muy importante: ¿cuántas veces hemos oído a algún separatista catalán esa frase aparentemente inocua de "catalán es todo aquel que vive en Cataluña y se siente catalán"? Parece una frase inocente, pero en realidad tiene un significado profundamente antidemocrático, porque se supedita la condición jurídica de catalán a lo que uno sienta: si no te sientes catalán, según esos separatistas, entonces dejas de ser catalán automáticamente. Por supuesto, quienes definen qué es sentirse catalán son ellos, los separatistas: no solo es que debas sentirte catalán para serlo, sino que debes sentirte catalán de la manera que ellos definen ser catalán. De tal manera que esa frase aparentemente inocente termina convirtiéndose en la coartada para expulsar del grupo (para negar la condición de catalán) a todo aquél que no comulgue con sus ideas excluyentes. Por ejemplo, para un separatista catalán, Albert Boadella perdió su condición de catalán el día que decidió no comulgar con ruedas de molino.

Uno es catalán o no, uno es español o no, independientemente de lo que piense o sienta. Se trata de algo previo a la propia democracia, porque es lo que define precisamente la condición de ciudadano, es decir, es algo que determina quiénes tienen derecho a votar: en la democracia española, podrán votar todos los que sean españoles, aunque en su fuero interno se sientan australianos.

Imaginemos, por ejemplo, que alguien no se siente español porque considera que lo más importante en esta vida es ir vestido de rosa y en España no es obligatorio vestir de rosa. De todos modos, esa persona seguirá teniendo derecho a ir a votar y a defender, con su voto y su actividad política, el modelo de España que quiera. Y a lo mejor consigue convencer a sus conciudadanos y una mayoría termina aprobando la obligación de vestir de rosa. Y a lo mejor otras personas que hasta ese momento se sentían españolas, dejan de sentírselo, porque odian el color rosa. Pero todo eso es irrelevante: el uno y los otros serán igual de españoles antes y después, porque su condición de español no depende de lo que sientan.

Lo que distingue a la democracia del tribalismo es, precisamente, que los derechos no dependen de las ideas ni de los sentimientos. Si uno no se siente identificado con la tribu, o si la tribu le rechaza, deja de ser parte de la tribu. Pero aunque uno no se sienta identificado con su nación, o incluso si la nación le desprecia profundamente, no por ello deja de ser ciudadano.

Así que no caigamos en el tipo de razonamientos tribalistas tan propios del separatismo catalán. ¿Que Fernando Trueba no se siente español? Pues no pasa nada. Él se lo pierde, oiga. A mí, ser español es algo que me encanta y me llena de orgullo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El inglés, un estorbo para la construcción nacionalista
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 21 Septiembre  2015

Mientras que Uxue Barcos, flamante presidente de Navarra (no escribo presidenta pues no existe “presidento”), envía a su hijo este verano a Irlanda a aprender inglés, su gobierno ha decidido paralizar la extensión del PAI (Plan de Aprendizaje del Inglés) en el sistema educativo navarro. Es decir, dar a los demás lo que para mí no quiero, es decir mucho euskera y nada de inglés, cuando el euskera apenas se habla donde se dice que es lengua propia y el inglés es la lengua de uso internacional seguido de nuestra lengua, esta sí que es propia, la de Cervantes.

Pero, claro, el inglés abre puertas al mundo y el euskera las cierra. Y para un buen nacionalista es fundamental -es su oxígeno sin el que no hay supervivencia de la especie-, poner fronteras lingüísticas y culturales, para que la gente no se abra al mundo, para que no piense libremente, de forma cosmopolita, para que esté encerrada en su propio capullo de pensamiento limitado. Y el inglés perjudica a ese proyecto endogámico, restringido culturalmente, pueblerino y de boina y abarcas.

Se dice que no se estaba haciendo bien ese PAI en su desarrollo y puede que sea cierto, pero peor es no hacer nada. ¿O acaso se hizo bien la extensión de los modelos lingüísticos en el País Vasco incumpliendo la letra y el espíritu del artículo 16 de la Ley de Normalización del Uso del Euskera de respeto a la situación sociolingüística de cada zona? ¿Se hizo bien la implantación del llamado “profesor idóneo” de euskera, que era una figura que suplantaba a un profesorado con título y capacitación académica? ¿Se ha hecho bien forzando los modelos mediante campañas de los ayuntamientos para que los padres no llevaran a sus hijos al modelo A? ¿Se hizo bien, sin ningún estudio científico de la idoneidad de la implantación de la inmersión lingüística total en un idioma que en nada era el de contexto, por la única pretensión de implantarlo como cuña para lograr objetivos políticos de nacionalismo?

Pero claro… la razón de fondo es que el inglés perjudica los planes de implantación del euskera a uña de caballo, pues priva de tiempo en el currículo escolar y es un rival que destroza cualquier plan de obligatoriedad del euskera allí donde no se habla ni se habló. Entre inglés y euskera ¿cuál va a ser la opción de los padres? ¿Cabe alguna duda? Entonces lo mejor para los planes de colonización de Navarra es liquidar la extensión del inglés y reducirla a los pocos centros que hasta ahora han asumido el propósito con fines experimentales.

No seré yo quien abogue por una inmersión lingüística generalizada. Depende de las condiciones de los alumnos y de su capacidad para desarrollar sus potencialidades de aprendizaje. No vale el café para todos.

Países de Europa Central no incorporan el inglés hasta los 9 años y van incorporando el aprendizaje de las materias de aprendizaje de forma progresiva y escalonada. Este criterio responde al paradigma de que el niño debe afianzar su lengua primera para ir incorporando progresivamente otros códigos lingüísticos. Deben, en definitiva, adquirir una comprensión verbal suficiente para poder aprender en su lengua primera o en otras lenguas, y adquirir, así mismo, unas destreza de lectura y escritura suficientes para desarrollar otras capacidades.

En España, solamente un 25% del alumnado logra una base suficiente y mínima de inglés a nivel expresivo y comprensivo, aún en situaciones de inmersión lingüística. ¿Se hace bien con ese proceso de inmersión lingüística que no tiene en cuenta los mecanismos de aprendizaje y desarrollo evolutivo de la infancia, o la pedagogía diferencial en función de capacidades o realidades socio culturales de donde proceden dichos alumnos? Yo creo que en absoluto.

Pero para el gobierno de Uxue Barcos, lo primero es conseguir la vasquización de Navarra en su caminar hacia la Euskal Herria ansiada por el nacionalismo.

Quizás por eso, y cambiando de tercio, Bildu, en Pamplona, ha nombrado como director de seguridad a un exmiembro de EKIN. “Juzgado por amenazar a escoltas de Unión del Pueblo Navarro en 2010. No es otro que Daniel Saralegui. La fiscalía le pidió un año y ocho meses de cárcel y la Audiencia le absolvió.”, tal como relata Periodista Digital. Que es como meter al zorro en el gallinero. Sencillamente demencial. ¿Se pueden admitir tantos disparates?

Las expectativas caen y en Cataluña se hunden
Todo el crecimiento hasta hoy ha sido debido a la Santísima Trinidad: petróleo a mitad de precio, tipos de interés cero y financiación ilimitada del BCE. Sin ello, España habría suspendido pagos en 2015
Roberto Centeno El Confidencial 21 Septiembre  2015

Las optimistas previsiones del Gobierno sobre la economía, tal y como era previsible, se están desvaneciendo. Para cualquiera que analizara nuestros enormes desequilibrios macroeconómicos -con una disparatada estructura de Estado, fuente de todo despilfarro, incompetencia y corrupción, que hace incontrolable el gasto público y alimenta una inmensa deuda ya imposible de devolver- era evidente que una vez finalizado el ciclo electoralista el crecimiento no podían mantenerse. Pero es mucho peor, la caída del crecimiento como explica el BdE es estructural y no permitirá mantener el Estado de Bienestar, empezando por las pensiones y la cobertura de desempleo.

Y en el caso de Cataluña, en manos de un mesiánico presidente que no ha dedicado ni un solo minuto a la gestión económica -excepto pedir más y más dinero a Rajoy que este irresponsable le ha dado (mas de 40.000 millones en tres años)- se acelerará su desplome económico con la CUP con la llave del Gobierno. Justo castigo a la insensatez de la burguesía catalana y de los empresarios del Cercle por su apoyo a una secesión que sería la quiebra, el corralito y el aislamiento internacional. O de Fainé, la persona mas influyente de este país, que de haber querido habría podido cortar en seco el proceso. La CUP con el apoyo de ERC, impondrán su programa anticapitalista, aplastándoles mas aún a impuestos, ahuyentando lo que queda de inversión y empobreciendo a todos.

De todas formas, infinitamente peor que el declive económico, lo refalmente intolerable son los silencios clamorosos de Rajoy y el monarca ante la agresividad, las mentiras y el desafío diario de los sediciosos. Resulta inaudito que, como si de niños se tratara, tengan que recurrir a “mama” Merkel o a “papa” Obama, en lugar de gobernar suprimiendo la autonomía de Cataluña, y procesando a los sediciosos como esta previsto en el Código Penal. Al recurrir a los grandes líderes están proclamando ante el mundo su impotencia para aplicar las leyes que han jurado cumplir y hacer cumplir. Están reconociendo que España no es un Estado de Derecho y que son indignos de ostentar los puestos que ocupan. Cada día que pasa, su silencio y su inacción nos acercan a la destrucción de nuestra Patria.

España hacia el estancamiento secular
Todo el crecimiento hasta hoy ha sido debido a la Santísima Trinidad: petróleo a mitad de precio, tipos de interés cero y financiación ilimitada del BCE. Sin ello, España habría suspendido pagos, en 2015 además, el gasto electoralista ha inflado el sector servicios de no mercado y la obra pública. Por ello, lo único relevante es el medio plazo, donde la gran mentira de Rajoy y el PP de que hemos salido de la crisis quedará al descubierto porque entraremos en un proceso de estancamiento producido por los insostenibles desequilibrios estructurales, una banca pendiente de un hilo y un modelo de Estado disparatado que está devorando todo el esfuerzo productivo de la nación.

Es lo que afirma el servicio de estudios del Banco de España para quien una vez agotados los factores coyunturales, el crecimiento medio de la economía española se verá reducido a un irrisorio 1,25 % hasta 2026, algo que no solo conduce a un estancamiento secular y a mas déficit, es que nos llevará a la suspensión de pagos en cuanto desaparezca el QE. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación? Pues porque la infausta Transición destruyó literalmente los motores de crecimiento del periodo 1960-1975, sustituyéndolos por una economía especulativa de pelotazo y redistribuyendo la riqueza en detrimento de las clases media y trabajadora y a favor de los monopolios, de la casta política y de las grandes fortunas.

El BdE lo explica así: “el estallido de la crisis evidenció la existencia de fuertes desequilibrios macroeconómicos en la fase de expansión, originados en una concentración excesiva de recursos en el sector inmobiliario, un elevado endeudamiento del sector privado, el sobredimensionamiento y la acumulación de riesgos del sector financiero y pérdidas significativas de competitividad, que se materializaron en un elevado déficit exterior y en un continuo aumento de la deuda externa. Como consecuencia de ello las perdidas acumuladas de output y empleo fueron muy elevadas y superiores a las observadas en otras economías. Además, el desarrollo de la crisis provocó un extraordinario aumento del desempleo y un rápido incremento del déficit y del endeudamiento públicos”.

Y es que España no pasó de un régimen autoritario económicamente bien gestionado a un sistema democrático con una gestión honesta y eficaz, sino a un régimen oligárquico desastrosamente gestionado, y donde los impuestos (los mas elevados de la OCDE para una familia media) no se pagan para financiar gasto útil sino para enchufar a legiones de "primos y amigos", y para pagar los errores y desmanes de constructoras y bancos.

Traducido a cifras, entre 1960 y 1975 el crecimiento de la economía española promedió el 6,9% anual en términos reales. “El rápido avance de nuestra economía desde 1960 a mediados de los 70, tuvo su motor básico en el espectacular desarrollo de la industria” (L.A.Rojo), que junto con la administración pública mas tecnificada y competente de nuestra historia, serían los factores estructurales que “en solo 15 años consiguen aumentos de renta per capita superiores a los cien años anteriores” (BdE). Ambos motores serían destruidos por el primer Gobierno socialista.

En conjunto, el crecimiento del 6,9% en el periodo 1960-1975 se hundiría al 2,0% en los 39 años siguientes, ¡y eso incluyendo la prostitución, el tráfico de drogas y el contrabando de tabaco que elevan el PIB en un 2,5 %! España desde 1975 ha sido el país europeo con una mayor desaceleración del crecimiento potencial. Resulta grotesco que muchos analistas o economistas, y no digamos la casta política parasitaria y corrupta culpable directa de lo sucedido, hablen de la Transición como de una época dorada después del “oscurantismo franquista”. Pero lo mas dañino es que tanta falsedad y sectarismo no permiten comprender las claves de nuestra gravísima situación actual y como tratar de atajarla con una asignación completamente diferente de los recursos.

La tendencia hacia la terciarización de la economía, con el hundimiento de la industria y la agricultura y con unos “bienes exportables que presentan, en general, un grado de calidad inferior al de las grandes economías de la UEM” (BdE), está siendo imparable, lo que lleva a trabajo precario con sueldos 600 euristas de hambre. “La economía española se caracteriza por presentar un nivel de stock de capital tecnológico significativamente mas reducido que el de otros países desarrollados. En concreto su peso en el PIB se situó en un 25% por debajo del área euro en 2012” (BdE). El modelo de crecimiento desde la Transición se ha basado en poca inversión (los oligarcas del IBEX han realizado el grueso de su esfuerzo inversor fuera de España con las rentas monopolistas obtenidas aquí) y mano de obra barata y escasamente preparada. El desajuste educativo entre la oferta y la demanda de trabajo no ha dejado de crecer desde la destrucción de la enseñanza pública por el primer gobierno socialista.

Pero, además, la ausencia de competencia y las barreras al comercio levantadas por las CCAA empeoran la situación al impedir totalmente una correcta asignación de recursos. Coma afirma el BdE “cuanto menor sea el nivel de competencia en una economía, mas lejos se encontrara su nivel de producción y empleo del nivel potencial al que podría aspirar” (BdE). Ese es nuestro caso, donde Aznar en el summun de la locura entregó los monopolios estratégicos a políticos pro separatistas, cuya gestión es el hazmerreir internacional y cubren sus desastres con el expolio a los consumidores españoles (le dedicaré un próximo análisis). El tema es tan brutal que la CNMC calcula que la falta de competencia y la corrupción suponen un sobrecoste en la contratación pública de 48.000 millones anuales o el 4,5 % del PIB, y Rajoy, su gobierno y la oposición, como quien oye llover.

Que en estas circunstancias que gobierno y PP nos cuenten que ya han sacado a España de la crisis no tiene pase. ¿Cómo pueden afirmar que el crecimiento se basa en la demanda interna cuando están recortando la renta disponible de las familias subiendo impuestos ( n el IRPF por cada euro de ahorro por bajada de tipos nos quitan tres por supresión de deducciones, en el IBI Montoro va a revisar al alza el valor catastral de 9 millones de viviendas, etc, ), y bajando o congelando sueldos? ¿Cómo con una Bolsa que ha caído un 16% en seis meses, una pérdida de valor de 100.000 millones de euros que vía “efecto riqueza”, está afectando seria y negativamente al consumo? Y es que no tienen vergüenza, como acaba de reconocer el INE, las cifras de PIB de 2012 y 2013 estaban fuertemente sobrevaloradas, igual que hoy pero no se publicará hasta dentro de dos años.

El desastre económico de Cataluña: las CUP
Obviamente, todo lo explicado es de aplicación a Cataluña, solo que mucho peor. Para empezar, el PIB catalán, por la incompetencia de Mas, aumenta menos que la media nacional, solo en turismo están a la cabeza aunque eso nada tiene que ver con la gestión del president. En 2014 creció un 1,2% frente al 1,4% el conjunto de España. Para 2015, la cifra de crecimiento nacional del 3% oficial, mientras que Mas-Colell se “da por satisfecho con crecer algo mas que el año anterior”. La presión fiscal en Cataluña es la mas alta de España por las fuertes subidas de todos los tributos autonómicos y de la creación de otros nuevos, mientras que según el IESE los catalanes se ven obligados a pagar por la Sanidad y la Educación mas que ninguna otra comunidad. Y en cuanto a inversión extranjera, Madrid atraía el 64% del total frente al 19% Cataluña, y hoy menos aún. Los bonos catalanes han perdido el 30% de su valor desde final de julio, pero lo peor esta por venir.

La gente no sabe quienes son la CUP, unos fanáticos con el credo político del comunismo primitivo anterior al marxismo que Lenin despreciaba, y que jamás ha tenido encarnación histórica, pero que tendrán en su mano la llave del futuro gobierno de la Generalitat, ¡y la llave para romper España! ¿Cabe acaso una locura mayor? Pero no son soñadores sino gente enardecida por utopías irrealizables a conseguir por cualquier medio. Las dificultades de un pacto con Junts pel Sí van a ser abisales desde el primer momento, ya que defienden un “gobierno de ruptura”, con España, con la UE y con el euro, y exigen un programa social que es lo opuesto al de Mas, cuya cabeza desean. En todo caso una cosa es clara: esta alianza contra natura afectará fatalmente al futuro económico de Cataluña.

Pero mas que los juicios de valor, juzguen por si mismos: “El eje central del modelo económico de las CUP es el anticapitalismo, apoyando abiertamente la propiedad pública de las empresas y el control estatal de la economía. No hay propuestas de ajuste ni de reducción del déficit público (el dinero es como el maná y cae del cielo). Proponen la nacionalización de los sectores productivos, la regulación del mercado para hacerlo mas justo y el control político de la economía. No dan importancia apenas a la inversión ni a la investigación. Emancipación social y supeditación del modelo capitalista patriarcal a la consecución de la democracia y los derechos sociales” (1). Con que solo consigan una fracción de lo que pretenden, la burguesía catalana y los empresarios del Cercle que tanto han apoyado política y económicamente a los sediciosos ya van bien servidos, ¡que lo disfruten!

(1) Programas al desnudo.
NOTA: Si desean comprobar el nivel de mendacidad e incompetencia de los secesionistas, donde un entrevistador de la BBC deja en el mas absoluto ridículo al cabeza de lista de JuntspelSí vean.

Emergencia Nacional.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 21 Septiembre  2015

España va lenta pero inexorablemente a un conflicto. Aún nadie puede asegurar de qué tipo pero lo único que es seguro es que todos vamos a perder. Los traidores secesionistas agrupados bajo la marca Junts pel Sí han conseguido su objetivo de forzar el sentimiento de que estas elecciones autonómicas en Cataluña tienen un ilegal carácter plebiscitario. Es decir, lo quieren equiparar a un referéndum pero sin los requisitos exigibles para que el resultado pueda ser exhibido como vinculante a la hora de que el Gobierno que se conforme inicie el llamado proceso para la independencia. Todo el debate se ha centrado en pedir el voto para la proclamación de la independencia en el caso de que se obtenga una mayoría parlamentaria. Solo por ese motivo, estas elecciones autonómicas deberían ser suspendidas por el evidente fraude de Ley que subyace en su convocatoria.

Pero en vez de asumir esta realidad, el resto de los partidos, mal llamados “constitucionalistas”, andan a la gresca y por libre, ofreciendo una imagen patética de disensiones en cuanto a la idea de España como nación única e indivisible y en la que la soberanía reside de modo exclusivo en el pueblo español. De hecho, el PSOE y su federación PSC se muestran alineados con las propuestas secesionistas, aunque matizadas en una especie de federación de Estados, en la que Cataluña bajo una nueva Constitución donde se recogerían sus exigencias, tendría reconocida su “singularidad”. Una propuesta demagógica que obvia la exigencia del sometimiento de la reforma a referéndum de todos los españoles, previa aprobación de las Cámaras con los dos tercios de los parlamentarios. UN PSOE enquistado en su posición de traición que en poco se diferencia a la adoptada por esa coalición de sediciosos.

En cuanto al PP, el papelón de Mariano Rajoy está siendo descorazonador. No le basta ningunear a su candidato y permitir que un petimetre deslenguado tome el protagonismo y se dedique a debatir en los medios tras haber lanzado propuestas inasumibles por el Estado de Derecho otorgando prebendas económicas y prometiendo la reforma de la Constitución, al igual que el PSOE, por la puerta de atrás y escamoteando la soberanía al pueblo español. Un acto que solo puede calificarse como de Alta traición caso de llegar a consumarse.

Y en el medio, en una actitud equidistante e irreal anda CIUDADANOS y su líder Albert Rivera que eclipsa a su candidata Inés Arrimadas. Su defensa de la Constitución se ve depreciada por su negativa a considerar estas elecciones como lo que ya realmente son, un enfrentamiento provocado a la sociedad catalana obligada a elegir apoyar la independencia que propone el frente secesionista o repartir su voto entre el resto de partidos que son incapaces de consensuar algo tan elemental como la defensa de la legalidad vigente, la Constitución, y de haber adoptado medidas para evitar el circo y el fraude de ley que ha protagonizado Artur Mas y sus socios, unidos en el delito y en la sedición.Su propuesta de diálogo con todos peca de un buenismo incompatible con la realidad objetiva implícita en los posicionamientos radicales del separatismo y de la izquierda.

Un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que no gobierna y que no quiere aplicar la Ley ni persigue a los delincuentes como Artur Mas, que sigue impunemente desafiando la legalidad y el Estado de Derecho. Unos partidos, PP, PSOE, CIUDADANOS, que “entran al trapo” del engaño y que han sido incapaces por motivos meramente partidistas de haber colaborado para detener esta bufonada ilegal. Una Fiscalía y unas Instituciones Judiciales, incapaces de actuar de oficio y que se han mostrado demasiado laxas y remisas a la hora de imponer las sentencias y perseguir a los infractores que como Artur Mas campan a sus anchas y se burlan descaradamente de la Ley.

Y ya solo queda la Monarquía, esa Institución que da sentido al sistema político que se definió en la Constitución y cuyo papel no solo es de arbitraje sino también de defensor e impulsor. Su legitimidad se basa en lo que esos partidos políticos quieren reformar para acabar con ella. Creo llegado el momento en que Su Majestad se pronuncie y se posicione ante este grave desafío a la Unidad de España y el desprecio de la Soberanía Nacional permitiendo que unas elecciones autonómicas sean usadas como trampolín de un proceso de secesión unilateral por parte de auténticos traidores a España.

No sería excesivo el que alguien con responsabilidad aclarase sin lugar a dudas los deberes del Gobierno, del Parlamento de España, de los dos principales partidos políticos, de las FFyCCSE y de las FFAA ante una situación de emergencia nacional que se va a producir si nadie lo impide.

El síndrome de Trueba
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 21 Septiembre  2015

PARA ENTENDER lo que pasa en Cataluña, fruto podrido de décadas de adoctrinamiento totalitario y de la deserción de los que deberían haberlo impedido, pocos casos tan ejemplares como el de Fernando Trueba al recoger el Premio Nacional de Cinematografía, entregado, con un cheque de 30.000 euros, por el Ministro de Educación, Cultura y Deportes. En una semana, Méndez de Vigo ha logrado tres grandes hitos. Primer hito: como Ministro de Deportes defendió a Piqué de los aficionados que lo pitan por decir "¡Españolitos, os vamos a ganar vuestra Liga!"; "¡Españolitos, vamos a ganaros la Copa de vuestro Rey!", o defiende abroncar al Rey y a España en el Nou Camp como un ejercicio de libertad de expresión.

"La casta cultiprogre de los Trueba se proclama apátrida y celebra cuanto de malo le suceda a la nación cuya ubre ordeñan"

Segundo hito: como Ministro de Educación ha aceptado suprimir las reválidas, último instrumento del Estado para impedir que analfabetos del gusto de la tribu autonómica alcancen cualquier título. Por ejemplo, Piqué como Doctor en Esputología por la Universidad de Barcelona. Tercer hito: Méndez asistió sonriente al discurso de Trueba, que dijo que ·no se había sentido español en su vida ni cinco minutos· (difícil infancia la suya) y que en la Guerra de la Independencia hubiera querido que ganaran los franceses, porque, dice, él siempre va con los que pierden.

El provincianismo disfrazado de cosmopolitismo es típico de los que, sin leer a Larra, lamentan haber nacido en Este país". La casta cultiprogre de los Trueba trinca el dinero común, se proclama apátrida y celebra cuanto de malo le suceda a la nación cuya ubre ordeñan. Trueba llegó al Oscar gracias al dinero de todos los españoles y lo ganó pese a su bodrio, Belle Époque, algo así como Lo verde empieza en los Pirineos. La Guerra de la Independencia, Goya mediante, es asunto mayor. Murió un cuarto de millón de españoles, más de medio millón si añadimos pestes y hambrunas. Y en 1808 España sólo tenía 10'5 millones de habitantes. Los esbirros de Napoleón violaron y mataron, pero, sobre todo, robaron: joyas, pinturas, el tesoro artístico de muchos siglos. Si entendiera a Galdós filmaría El equipaje del Rey José, héroe perdedor, tal que Hitler. Ah, y esos españolitos que, como Piqué, desprecia Trueba, forjaron una Constitución que, a diferencia de la francesa, no guillotinó a nadie. Y a cuya sombra, Trueba medra y, como Piqué, esputa.

España (y Cataluña), en manos de los 'charnegos'
Pedro de Tena Libertad Digital 21 Septiembre  2015

Ya sé que la realidad, fundida con las apariencias, sus gemelas paridas simultáneamente y difícilmente disolubles, casi nunca gusta. Pero charnego es el nombre que siempre se ha dado a los otros españoles, aquellos refugiados económicos que durante todo el siglo XX, pero especialmente en su segunda mitad y hasta casi el final de la década de los 70, lograron formar la novena provincia andaluza o, según la perspectiva, una quinta provincia catalana, si a los andaluces, sobre todo de Jaén –más de un millón entre nacidos en Andalucía y sus hijos calculaba el Centro de Estudios Andaluces en un extenso trabajo de 2010–, se suman extremeños, manchegos, aragoneses y emigrantes de otras regiones de España.

Del desprecio explícito –mi propia hija, sevillana, coincidió en un viaje a Centroamérica con un grupo de nacionalistas catalanes que no le dirigieron la palabra y hablaban sólo en catalán– se ha pasado ahora a la dependencia electoral. Si se suman todos los emigrantes españoles en Cataluña, estaremos calculando una cifra que supera, como mínimo, el millón y medio de personas. Si a ellos le añadimos el millón de extranjeros (charnegos del exterior) que, según el Instituto de Estadística de Cataluña, había ya en 2008 (sobre todo sudamericanos, de Europa del Este y africanos), la conclusión es clara: los independentistas dependen en una importante medida de los todos los inmigrantes, charnegos o extranjeros, para lograr sus objetivos.

Pujol, que podrá ser un ratero pero que nunca ha sido tonto, mimó el voto, especialmente el de los andaluces, a los que permitió, incluso, hacer una Feria de Abril. No es que los xarnegos le gustaran, no. Ya saben que Pujol se refería, por ejemplo, al andaluz "como un hombre no coherente, incluso anárquico, un hombre destruido, generalmente poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual". A pesar de todo, con su política de subvenciones trató de convertir en cipayos a los dirigentes de las asociaciones de otros catalanes, como trató de renombrarlos Francisco Candel. Y tuvo bastante éxito, si bien no logró que se olvidara del todo que el denominado cinturón rojo fuera motejado inicialmente como cinturón troglodita, origen de la inmoralidad creciente según una pastoral del arzobispo de Barcelona, Gregorio Mondrego, en 1950.

Habrá que esperar al domingo que viene para saber si el síndrome de Catalunya, como lo llamó Antonio Robles, resumiendo uno de sus libros en La Ilustración Liberal, se ha impuesto definitivamente y los castellanohablantes continúan o bien guardando silencio o bien comportándose como conversos que siguen coreando el falso y estúpido alarido de España nos roba. Lo que está cuantitativamente claro es que los independentistas, de alta cama o baja estofa, de derechas o de izquierdas, asalariados o empresarios, necesitan a los españoles que emigraron de otras regiones y a los inmigrantes extranjeros para quebrar España y saltar al vacío. Dada la inacción de los políticos españoles, unos por no incomodar a la derecha catalana, otros por seguir soñando con cinturones rojos y otros porque han sido cómplices de la operación, la suerte ya está echada. Como decía el gran Tip, qué jodío lunes, principio de un futuro temible.


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