AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 23  Septiembre 2015

La unidad de España: verdad y bien común como principio espiritual
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 23 Septiembre  2015

Juan Manuel de Prada es un novelista que hace incursiones con diversa fortuna en el campo de las ciencias sociales. En ocasiones lo hace, a mi juicio, con gran agudeza y en otras, a mi entender, con poco acierto. Sus incursiones en la cuestión del separatismo catalán se cuentan, en mi opinión, en el segundo tipo. Voy a detenerme en una de sus últimas contribuciones, la titulada "Un principio espiritual" que creo especialmente errada.@Desdelatlantico.

I. ¿SON LA MENTIRA Y EL ODIO UN PRINCIPIO ESPIRTUAL?
Lo primero que habría que aclarar para debatir las opiniones de Prada sobre el separatismo catalán es si considera que la mentira y el odio son, para él, un "principio espiritual".
Dice Prada:

La desgarradora verdad es que las razones de los independentistas son más convincentes, porque se cifran en un principio de índole espiritual (si se quiere sucedáneo y artificial)

"Sucedáneo y artificial" dice... Pero ¿qué significa eso?
- "sucedáneo": "Dicho de una sustancia: Que, por tener propiedades parecidas a las de otra, puede reemplazarla"
- "artificial": 1. adj. Hecho por mano o arte del hombre. / 2. adj. No natural, falso. / 3. adj. Producido por el ingenio humano.

Y cierto, el separatismo es un "sucedáneo". Y cierto que es "artificial" pero esta última palabra es anfibológica. Por eso sorprende que un pensador como Prada que gusta de la claridad y de ir al fondo de las cosas omita las palabras claves y unívocas que definen el separatismo: "mentira" y "odio".

En efecto, nadie puede discutir que el separatismo se basa en la mentira. Aquí mismo he demostrado, objetiva e irrebatiblemente, cómo la sedicente fiesta "nacional" de Cataluña del 11 de septiembre está basada en una mentira.
Y, del mismo modo, pocas dudas caben de que el "principio espiritual" que anima al separatismo es el odio.

Pues bien, insisto: ¿son la mentira y el odio un principio espiritual?

II. EL BIEN COMÚN NO SE COMPONE SÓLO DE LO ESPIRITUAL SINO TAMBIÉN DE LO MATERIAL
De Prada reprocha a los defensores de la unidad de España que esgriman "intereses pecuniarios" y "cálculo mercantil".
Pero eso que llama "intereses pecuniarios" y "cálculo mercantil" son un componente del BIEN COMÚN.
De Prada, que en otros artículos defiende con brillantez la doctrina social de la Iglesia, de forma inexplicable se olvida de ella al tratar del separatismo catalanista.
Esto es lo que dice el "Compendio de la doctrina social de la Iglesia" (las mayúsculas son mías):

164 De la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas deriva, en primer lugar, el principio del bien común, al que debe referirse TODO aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido. Según una primera y vasta acepción, por bien común se entiende « el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección ».
El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es INDIVISIBLE y porque SÓLO JUNTOS es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro. Como el actuar moral del individuo se realiza en el cumplimiento del bien, así el actuar social alcanza su plenitud en la realización del bien común. El bien común se puede considerar como la dimensión social y comunitaria del bien moral.

165 (...) persona no puede encontrar realización sólo en sí misma, es decir, prescindir de su ser « con » y « para » los demás. Esta verdad le impone no una simple convivencia en los diversos niveles de la vida social y relacional, sino también la búsqueda incesante, de manera práctica y no sólo ideal, del bien, es decir, del sentido y de la verdad que se encuentran en las formas de vida social existentes. Ninguna forma expresiva de la sociabilidad —desde la familia, pasando por el grupo social intermedio, la asociación, la empresa de carácter económico, la ciudad, la región, el Estado, hasta la misma comunidad de los pueblos y de las Naciones— puede eludir la cuestión acerca del propio bien común, que es constitutivo de su significado y auténtica razón de ser de su misma subsistencia.

b) La responsabilidad de TODOS por el bien común
166 Las exigencias del bien común derivan de las condiciones sociales de cada época y están estrechamente vinculadas al respeto y a la promoción integral de la persona y de sus derechos fundamentales. Tales exigencias atañen, ante todo, al compromiso por la paz, a la correcta organización de los poderes del Estado, a un sólido ordenamiento jurídico, a la salvaguardia del ambiente, a la prestación de los servicios esenciales para las personas, algunos de los cuales son, al mismo tiempo, derechos del hombre: alimentación, habitación, trabajo, educación y acceso a la cultura, transporte, salud, libre circulación de las informaciones y tutela de la libertad religiosa. Sin olvidar la contribución que cada Nación tiene el deber de dar para establecer una verdadera cooperación internacional, en vistas del bien común de la humanidad entera, teniendo en mente también las futuras generaciones.

167 El bien común es un DEBER de TODOS los miembros de la sociedad: ninguno está exento de colaborar, según las propias capacidades, en su consecución y desarrollo
Queda claro que el bien común no es SÓLO algo espiritual sino TAMBIÉN algo material.
Y es evidente que la ruptura de España supone un GRAVÍSIMO perjuicio material para todos los españoles pero, MUY EN ESPECIAL, para los españoles de Cataluña (1).

En consecuencia, la pregunta: la defensa del bien común en su aspecto material ¿no es también un "principio espiritual" según la doctrina social de la Iglesia?

III. LA UNIDAD DE ESPAÑA ES UN BIEN MORAL
En su momento, en la linea de lo defendido por el cardenal Antonio Cañizares, he argumentado que la unidad de España es un bien moral. Creo necesario reiterar aquí lo que dije en su día:

En este momento del razonamiento, no podemos, aún, dictaminar que los nacionalismos o separatismos sean, en sí mismos, moralmente malos. Ahora bien, sí podemos dictaminar que aquellos nacionalismos o separatismos que niegan la existencia de España son moralmente malos, por rechazar una verdad. Siguiendo el razonamiento establecido hasta aquí, aquellas ideologías que no sólo pretenden la independencia de determinados territorios, sino que además, niegan que España exista o haya existido, son moralmente malos.

IV. CONCLUSIÓN: LA VERDAD Y EL BIEN COMÚN
Será difícil de discutir que no puede considerarse a la mentira como un "principio espiritual". Del mismo modo, quien se opone a la mentira está realizando una obra de caridad.
Será difícil de discutir que no puede considerarse que el daño al bien común sea un "principio espiritual". Del mismo modo, quien defiende en todo o en parte ese bien común está realizando una obra de caridad.
¿De parte de quien está pues el "principio espiritual"?

NOTAS
(1) Resulta significativo que el conocido economista separatista liberal Xavier Sala i Martín llegue a difundir afirmaciones falsas en sus tribunas de prensa para ocultar el daño al bien común. Así, en su artículo "Borrell y Garicano" llega a decir para defender la ruptura de España que "todos los impuestos de los holandeses (se quedan) en Holanda" afirmación que el más modesto profesor de Economía o de Derecho Europeo o Internacional puede certificar como objetivamente falsa.

El Estado insostenible y Cataluña
España ha salido de la recesión con una grave crisis política, pero la crisis no ha sido aprovechada para abordar el imprescindible cambio de un modelo de Estado agotado desde hace años
Carlos Martínez Gorriarán El Confidencial 23 Septiembre  2015

Las crisis ofrecen la oportunidad de hacer cambios políticos profundos. Alemania, por ejemplo, aprovechó la difícil incorporación de la antigua RDA al organismo federal para modificar su Constitución en 1994 y 2006. España ha salido de la recesión con una grave crisis política, pero la crisis no ha sido aprovechada para abordar el imprescindible cambio de un modelo de Estado agotado desde hace años. Por ejemplo, hacia un modelo federal parecido al alemán, seguramente el más adecuado para nosotros.

Este Estado autonómico hipertrofiado, clientelar y corroído por la corrupción, ha empeorado y alargado la crisis. El saqueo político de las cajas de ahorro, tan implicado en inflar las burbujas inmobiliaria y de infraestructuras que provocaron la peor crisis financiera de Europa, ha sido un producto nefasto de ese modelo de Estado. Los gobiernos de Zapatero y de Rajoy sí han considerado necesaria la reforma laboral y el recorte drástico de la inversión pública, pero el modelo territorial ha resultado ser sagrado e inviolable, como si España pudiera permitirse un desempleo millonario, auge de la pobreza y fuga de cerebros, pero no prescindir de sus anacrónicas diputaciones provinciales, ni reducir el número desaforado de entes locales y de entidades públicas superfluas.

Aunque no se quiera verlo, la crisis catalana ha vuelto a llevar este elefante al centro de la habitación. En vez de iniciar un debate riguroso y a fondo sobre la reforma constitucional del sistema autonómico, se sigue regalando al nacionalismo la iniciativa política y el arbitraje final en asuntos de Estado. Por eso mismo el debate político vuelve a girar no sobre qué modelo territorial, fiscal y administrativo sería el mejor para conseguir un país próspero, equitativo y libre, sino en cómo sosegar al tigre separatista con nuevas concesiones, provisionales por naturaleza. ¿Qué les damos, el IRPF, los “derechos históricos” de Cataluña sean lo que sean, el Senado a Barcelona? ¿Cuánto tiempo comprarán estas nuevas dádivas para ir tirando?
Huir hacia adelante

La semana pasada, el Congreso de los Diputados aprobó tres leyes que representan otras tantas huidas hacia adelante. Gracias a la mayoría absoluta del PP, los Presupuestos Generales de 2016 incrementan las transferencias ordinarias a los entes territoriales, reduciendo aún más los menguantes recursos del Estado para una política propia de inversión nacional, lo que implica un oscuro futuro para las CCAA más dependientes. En la misma línea de abdicación de responsabilidades del Ejecutivo, la Ley de reforma del Tribunal Constitucional, probablemente inconstitucional y sin otro objeto que pasarle la patata caliente del golpe de Estado de Artur Mas.

Pero hubo más: se aprobó, con la única oposición de UPyD (como es la norma en esta materia), la Ley de Reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana, que fija el criterio por el que el Estado deberá financiar esta comunidad, el de población. Lo más grave es que PP y PSOE votaron con la reserva expresa de que esa reforma no servirá de nada, pues una sentencia del TC ya establece que no se puede constreñir la capacidad legislativa del Parlamento nacional ni la libertad del Ejecutivo para elaborar presupuestos. Por tanto, ¡se aprobó una ley sin la menor intención de cumplirla!

Resulta que es imposible financiar a cada Comunidad Autónoma según el baremo que le sea más favorable, a unas por población, a otras por extensión o por insularidad o por pobreza relativa, porque sumaría más de 100% del presupuesto e incrementaría, si fuera posible, la deuda pública. El previsible incumplimiento de este Estatuto reformado creará descontento y agravio en la Comunidad Valenciana, que sin duda es lo que necesitamos.

Finalmente, la respuesta al desafío separatista catalán se reduce a garantizar que no se tocarán sus conquistas políticas, como la aberrante inmersión lingüística que vulnera el derecho de los niños a escolarizarse en su lengua materna. Es más, los mensajes de PP y PSOE abundan en que podríamos ampliarlas si se aceptara mantener una ficción de pertenencia a España mediante un DNI y una monarquía común, una bandera y unas fuerzas armadas casi escondidas… Una Commonwealth, para llamarla por su nombre. Porque tanto la falsa reforma federal que propone el PSOE, en realidad puramente confederal, como las declaraciones de Margallo (convertido de facto en ministro para Cataluña por Mariano Rajoy) que implican aceptar una Hacienda catalana y, en la práctica, un concierto económico con otro nombre, son medidas que conducen a constitucionalizar por la puerta de atrás, sin debate ni claridad, un Estado confederal.

Ojo al “arreglo” confederal
Conviene no olvidar que quienes pagarían esta fiesta, de celebrarse, son las CCAA más pobres, cada vez más abandonadas a su suerte y a los menguantes fondos europeos. No es muy sensato creer que Madrid seguirá llevando casi en solitario el peso de financiar la educación, la sanidad y las infraestructuras de Andalucía, Extremadura, Asturias, Galicia, Murcia, Canarias y ambas Castillas más las pensiones de todos, pues País Vasco, Navarra y Cataluña son deficitarias en este capítulo. ¿O alguien cree que eso es realista? Porque el resumen será “el Estado de Bienestar para quien pueda pagárselo”, que no es sino la consigna de todos los nacionalismos centrífugos europeos e ibéricos.

Los estados confederales son, por su propia naturaleza lábil, inestables y provisionales. Por eso el modelo suizo confederal evolucionó hacia un Estado federal peculiar, y también por eso Lincoln comprendió en 1861 que reconocer soberanía a los estados sureños -mucho más que la cuestión de la esclavitud- conduciría más temprano que tarde a la voladura de la propia Unión, perspectiva inaceptable. No hay historias de éxito confederal.

Si España asume una Constitución confederal, dejará de ser una nación en el sentido democrático-liberal del concepto. Los separatistas, sean catalanes o vascos, siempre han visto la confederación, con sus falacias de derechos históricos, singularidades y demás monsergas, como una transición para lo que persiguen: un Estado nacional propio de soberanía decimonónica. Que esto sea inviable en Europa y el siglo XXI no es algo en lo que quieran ni pensar. Pero eso no debería preocuparnos, sino la incapacidad de las fuerzas políticas mayoritarias y de la opinión pública española para debatir alternativas constitucionales realistas a un modelo de Estado insostenible. Sin embargo seguimos a tiempo porque, aunque parezca mentira, mientras haya crisis habrá esperanza.

*Carlos Martínez Gorriarán (@cmgorriaran), portavoz adjunto de UPyD en el Congreso de los Diputados.

El efecto 2000 y la Cataluña independiente
Carlos Fuertes www.lavozlibre.com 23 Septiembre  2015

Abogado

A los que ya no somos unos niños, y eso que yo aún soy joven -27 años no es nada-, nos suena aquello del 'Efecto 2000'. Fue aquella Navidad del 1999 cuando, a punto del cambio de milenio, comenzó una matraca en todos los medios, no sé si lo recordarán, dibujándonos una suerte de paisaje pseudo-apocalíptico cuando las agujas del reloj de la Puerta del Sol marcasen las 00.00 horas del nuevo milenio.

Según expertos variados, los aparatos electrónicos estaban abocados a una suerte de bloqueo, una “rebelión de las maquinas”. Lo que ocurrió aquella Nochevieja no pasó de lo de siempre, es decir, cuatro petardos a las doce en punto, el típico y soporífero programa de José Luis Moreno en La Primera, y las innecesarias pero tradicionales algarabías de matasuegras y cotillón variado. Nada nuevo.

En el caso que nos ocupa de las elecciones catalanas que este domingo se celebran, muchos españoles estamos expectantes, con una sensación de “trascendentalidad” en estos comicios que, espero y deseo, acabe cuanto antes. Debo confesar que tengo mi escaso patrimonio en La Caixa, y esta semana he sufrido sudoraciones varias cuando se habla de una Cataluña independiente, fuera del Euro, con los bancos catalanes desguarnecidos del abrigo de la garantía del BCE. Acto seguido, he recapacitado, o al menos, estoy en ello.

En esta locura colectiva gestada a fuego lento por Mas y compañía, los adalides del camino irrefrenado hacia la secesión, los mensajes amenazantes se suceden, como en la crisis de los misiles de la Guerra Fría, donde el “y tu más” casi nos llevó a una nueva gran contienda bélica.

Así, la cuestión no es pensar en el panorama de una Cataluña independiente. Valorar por parte de los españoles esa posibilidad, al amparo de la vigencia de nuestra Constitución, supone negarle el valor vinculante y supremo del Ordenamiento a la Carta Magna, y considerar sus disposiciones –como sí lo hacen en Cataluña algunos dirigentes- meras declaraciones ajenas al carácter imperativo. Es decir, nos estamos tragando el anzuelo que los independentistas pretenden, al pensar en aquella región como un interlocutor de igual nivel, y no como un territorio español sometido a las normas del Estado.

En esta escalada, cada vez más gente se baja de la expedición de Artur, Romeva y Karmele –plenipotenciaria mediática-. Otros, que nunca han estado inmersos, dejan de guardar el pernicioso silencio aquiescente, que les lleva a ser partícipes de un potencial resultado terrible, como sería la fragmentación de España, en una actitud imprudente y cobarde, callando y otorgando.

En este sentido, Isidro Fainé, el presidente de la CECA y de Caixabank –una entidad más española hoy que catalana, sin duda, atendiendo al volumen de negocio dentro y fuera de “la terra”-, parece haber puesto las bases para no dejarnos tirados a los clientes y ahorradores de este banco de otras comunidades. No obstante, hace falta un paso más. Creo que es imprescindible, no como medida de presión electoral, sino como auténtica realidad macroeconómica, que se haga ver a los ciudadanos de Cataluña de una manera objetiva y patente el éxodo de dinero que supondría una hipotética escisión. Es preciso que se explique a los ciudadanos, sin ambages, que la ruptura de España es imposible, que es la ruina económica de Cataluña, convertir a una de las regiones más prósperas de Europa en un Chernóbil económico.

Además, es preciso recordar que estas iniciativas son inconstitucionales y por ende, antidemocráticas. La democracia tiene unos cauces y unas reglas, no es sólo una cuestión formal, sino material. El camino para quienes están llevando a cabo actos preparatorios de una sedición es la cárcel, lugar apto para los delincuentes, no el Parlamento.

La tibieza del Gobierno de España es intolerable, y los mensajes de Rajoy evidencian aquella expresión del Cantar del Mío Cid, “Dios, que buen vasallo, si hubiese buen señor”. Los permanentes complejos de ejercer la autoridad democrática en este país son de vergüenza ajena. El Presidente debe ir a Cataluña a algo más que ser comparsa de García Albiol. La presencia de España y de sus instituciones debería haberse intensificado. Ante abucheos independentistas, hay que aguantar, y seguir caminando. Los tempos de estratega gallego no sirven como receta para todos los males, y es uno de los grandes responsables de la actual situación.

A la par, debemos dejar de tener pánico ante la necesidad de acudir al “botón rojo” del artículo 155 de la Constitución. Si hay una ocasión en el que una Comunidad Autónoma está, de manera reiterada y lacerante, no sólo incumpliendo la inmensa mayoría de las resoluciones judiciales que le son desfavorables, sino atentando contra los intereses generales, esa es la Cataluña de Mas. En suma, el miedo a hacer mártires no puede hacer que la Carta Magna se ponga a los pies de las urnas de un plebiscito de una minoría de España. Es hora de tomar medidas y de reivindicar la aplicación de la Ley, con todas sus consecuencias .

Leyes como churros
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com  23 Septiembre  2015

Existe en España una creencia que atribuye los defectos de nuestro sistema político a su carácter novel, a ser una democraciajoven, todavía no consolidada, que necesitará años, generaciones, para asentarse, para funcionar aceptablemente. Pero esta apreciación resulta más que dudosa. Los sistemas políticos abiertos, participativos, no parecen mostrar una tendencia natural al perfeccionamiento; más bien a la degradación, a ser capturados por grupos interesados de presión. Se oxidan y deterioran con el paso del tiempo si no existe acción consciente, permanente vigilancia del público, reformas tendentes a reparar aquello que no funciona correctamente. En algunos casos, como el nuestro, el sistema sale defectuosos de fábrica y el proceso degenerativo avanza con inusitada celeridad.

Si no existen suficientes mecanismos de control, las administraciones inicialmente neutrales tiende a deteriorarse y pueden desembocar, en casos extremos, en un abierto capitalismo de amigotes, clientelismo o fragmentación de derechos. Los sistemas abiertos son especialmente vulnerables a la influencia de compactos grupos de intereses, internos o externos a la política, que surgen buscando ganancias fáciles. Por el contrario, las asociaciones que persiguen objetivos altruistas, beneficios para toda la sociedad, resultan mucho más escasas y menos exitosas. Existen incentivos para que un individuo participe decididamente en una agrupación con intereses particulares pero muchos menos para que dedique tiempo y esfuerzo en pos del bien común. Y una inclinación en los gobernantes a favorecer a estos lobbies minoritarios, a garantizarse su voto y apoyo.

Las consecuencias de la degeneración son evidentes. La política se convierte en un mercadeo, en un constante intercambio de favores; las campañas electorales abundan en propuestas de reparto de prebendas. Muchos electores emiten su voto motivados por el maná que las autoridades prometen a su colectivo. Y sobreviene la contradicción. A una gestión pública cada vez más compleja se responde con un discurso político cada vez más plano, más prosaico. La política abandona las grandes ideas para concentrarse en simples consignas, en pura propaganda dirigida a la fibra sensible del ciudadano. Aparece el votante mono-tema, mucho más simple, motivado sólo por un solo aspecto de la política: aquél que afecta directamente a su grupúsculo. Una renovada versión de ese hombre unidimensional, descrito hace medio siglo por Herbert Marcuse. Llegados a ese punto, muchos electores no votan movidos por grandes ideas y proyectos, por ideas complejas, sino por intereses estrechos, alejados del voto responsable.

Una legislación hipertrofiada
Los gobiernos se deslizan por la pendiente del gasto desorbitado para satisfacer las ansias de esas facciones internas y externas a la política. Tienden al déficit estructural y a la deuda pues juzgan menos conflictivo desviar parte de la carga al contribuyente futuro. El gasto público cobra inusitada rigidez; cualquier intento de contención choca con la feroz resistencia del colectivo afectado mientras la masa de contribuyentes se muestra pasiva. Y, cuando se fuerzan recortes, éstos se concentran en las partidas que afectan a los grupos con menor poder e influencia.

El número de leyes, normas y regulaciones crece de forma exponencial, la legislación se hipertrofia, resulta cada vez más compleja, enrevesada, contradictoria. Es la famosa diarrea legislativa, que genera una interminable jungla de leyes absurdas e insensatas. En España hay más de 100.000 leyes, imposibles de conocer, mucho más de cumplir. Pero el proceso es coherente con la lógica del sistema. Una legislación retorcida, repleta de excepciones, permite a los gobernantes interpretar a su antojo, otorgar privilegios con disimulo, satisfacer a cada una de las facciones interesadas. Al contemplar una cosa y la contraria, los textos generan un río revuelto que favorece la arbitrariedad, la discrecionalidad de los gobernantes. En buena parte de las ocasiones, el propósito de estas leyes consiste en restringir la competencia, favorecer a esos grupos empresariales cercanos al poder que buscan una treta legal para zancadillear a sus competidores, lograr un mercado cautivo con ganancias sencillas a costa del consumidor. Unas rentas no competitivas que compartirán con los políticos.

Modelan la conciencia de la gente
Por si no fuera poco, algunos grupos de presión amplían su poder influyendo en la conciencia de la gente, en la opinión pública. Utilizan la machacona propaganda para convencer al público de que sus propósitos son altruistas, su causa justa. Difunden así un conjunto de creencias excéntricas, extravagantes, sesgadas, que muchas personas acaban asumiendo de forma natural ante la repetición constante en televisión.

Tal como señaló Mancur Olson, la tendencia a la degeneración de los sistemas políticos, su colonización por grupos minoritarios de intereses, es constante, tozuda, persistente, impulsada por potentes incentivos que afectan la conducta humana. Pero la corriente no es necesariamente irresistible; ni el destino inexorable. Un sistema sano debe prevenir, poner frenos, establecer cortapisas, salvaguardias, barreras para ralentizar el proceso. Y acometer reformas sin tardanza cuando perciba funcionamiento incorrecto en algún organismo o institución. Una vez corrompido hasta la médula, la reforma del sistema debe ser radical, profunda, completa.

Es imprescindible en España establecer límites al proceso legislativo, ralentizar su funcionamiento, evitar que las leyes se elaboren como churros, sin amplio debate público, sin sopesar cuidadosamente pros y contras. Las leyes establecen reglas del juego; deben ser pocas, claras, justas y sencillas, sin excepciones ni discriminaciones: in claris non fit interpretatio. La solución no es promulgar más leyes sino podar, derogar con decisión la tramposa legislación existente, esas leyes cortadas a medida de grupos privilegiados.

Y de postre, Margallo
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 23 Septiembre  2015

Hoy, salvo que una gripe estratégica o una pareja de la Guardia Civil no lo impidan, el ministro de Asuntos Exteriores, amigo y protegido de Rajoy, se prestará a la mascarada de un debate sobre la independencia de Cataluña, que según dicen el 'amigonistro' y su padrino 'monclovita', nunca tendrá lugar. Admitamos que los ociosos y los vagos tienen derecho a la existencia. Es cierto que el yerno de Marx y gran teórico del asunto, Paul Lafargue, escribió 'El derecho a la pereza' y después se suicidó. Pero admitamos ese derecho a vivir y a disfrutar de la vida sin dar palo al agua. Hay cierto consenso en que ese sería el caso de Margallo y de Rajoy, que nunca le habrían hecho sombra a Stajanov, 'el obrero del pueblo'. Lo que no parece razonable, ni siquiera en esa especie de filosofía de la hamaca que suele exhibir el presidente del Gobierno, es que algo que no puede producirse nunca sea objeto de debate ahora. Y aún es más absurdo que lo protagonicen el ministro que nunca -porque según él no es posible la independencia de Cataluña- podría hablar con el presidente de una futura República Catalana, y el que, al menos mientras calienta Guardiola, podría llegar a serlo, Oriol Junqueras, que es el jefe de la Esquerra Republicana.

Si la independencia catalana no es siquiera imaginable para el PP, ¿por qué debate sobre ese asunto, precisamente, el ministro de Asuntos Exteriores? Si se tratase de explicar la imposibilidad legal, cabría aceptar que lo hiciera el ministro de Justicia. Si se tratase de los perjuicios económicos derivados de esa hipótesis, tal vez podrían debatir Guindos o Montoro con cualquier 'ministrín' de la Generalidad. Si se quisiera explicar las penas que los delitos de sedición acarrearían a los que proclamaran la independencia de una parte de España, podría comparecer el ministro del Interior. En cualquiera de los tres casos, sería aconsejable que el que hablara -y no en forma de debate, para eso están las Cortes- fuera el presidente del Gobierno. Pero el único ministro, el único cargo público, el único español que no puede debatir sobre la independencia de Cataluña es el ministro de Asuntos Exteriores. Y por la gracia de Mariano Pantócrator, que es nuestra desgracia, es el que lo va a hacer. Y encima, con Junqueras hablando en catalán y Margallo en español. Lo que faltaba.

Frente al golpe de estado del independentismo
Santiago Trancón Pérez Libertad Digital 23 Septiembre  2015

Alfonso Guerra, desde su posición de izquierdas, ha definido el desafío independentista catalán como «un golpe de estado a cámara lenta». Golpe de Estado porque impone la ruptura del orden constitucional mediante métodos antidemocráticos. Ayer, un grupo de escritores e intelectuales nos reunimos en el Ateneo de Madrid para alertar de la amenaza que esto supone para la democracia, la paz y la convivencia entre todos los españoles. El acto lo abrió Mario Vargas Llosa y lo cerró Cayetana Álvarez de Toledo. Albert Boadella fue el ‘maestro de ceremonias’. Curiosa, y acaso significativamente, entre los que intervinimos había cinco leoneses: José María Fidalgo, Francisco Sosa Wagner, Mercedes Fuertes, Andrés Trapiello y yo. He aquí el texto de mi intervención:

Lo que va a ocurrir en Cataluña el próximo día 27 es el penúltimo capítulo de una crónica que ya algunos anunciamos y denunciamos hace más de 35 años. Sorprende que muchos se enteren ahora de la gravedad de la situación, cuando no es sino el resultado de un largo proceso lleno de mentiras, traiciones, chantajes, amenazas y engaños, atribuibles no sólo a los independentistas, sino a la confusión, dejación y cobardía de muchos demócratas, especialmente de aquellos que han tenido más responsabilidad como dirigentes de los partidos mayoritarios.

Cataluña es hoy una anomalía democrática, ejemplo de un sistema democrático política e institucionalmente pervertido, que ha entregado el poder a una minoría arrogante, ambiciosa y corrupta que ha sabido ocupar, sin escrúpulos ni titubeos, casi todos los espacios sociales, culturales, económicos y políticos, desde los medios de comunicación a la enseñanza, de la calle a los Ayuntamientos, de la Generalidad a los sindicatos, creando un Movimiento Nacionalista que es lo más parecido a los movimientos que dieron lugar al nazismo y el fascismo de los años treinta. La raíz totalitaria y antidemocrática de este proceso ha sido tan hábilmente encubierta y transmutada, que quienes durante años hemos tratado de mostrarlo y demostrarlo hemos sido públicamente despreciados y marginados, tachándonos de aquello que nunca hemos sido, antidemócratas.

Como resultado de esta larga historia, una parte importante de la sociedad catalana, que ha sido sistemáticamente educada y sometida a la propaganda nacionalista, declara hoy abiertamente su odio y rechazo a España, al mismo tiempo que se deja embaucar por el sueño de una Cataluña idílica, una Cataluña independentista que se muestra "tan ufana i tan superba", que se siente capaz de dar por fin un buen "cop de falç" a la Constitución de 1978, en contra de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña y de España. No podemos aceptarlo pasiva o resignadamente. Aquí estamos hoy reunidas personas política e ideológicamente diferentes, pero unidas por lo más importante: la defensa democrática de la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos. Aquí estamos hoy, todos, por responsabilidad civil, reunidos y unidos para impedirlo. La responsabilidad es individual; la tarea, colectiva.

Cataluña ante el desafío secesionista
Mario Vargas Llosa: 'Espero que la mayoría rechace la mentira y ficción maligna independentista'
El premio Nobel abre el acto de la plataforma Libres e Iguales en Madrid
Europa Press www.lavozlibre.com 23 Septiembre  2015

Madrid.- El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha advertido de que si en las elecciones catalanas "hubiese una mayoría que vota" a favor de los que apoyan el proceso soberanista se "estaría legitimando una trenza de mentiras", y ha dicho esperar que la mayor parte de los catalanes rechacen la "mentira" independentista que supondría "una verdadera catástrofe".

Vargas Llosa ha sido el encargado de abrir el acto que la plataforma Libres e Iguales ha celebrado este martes en Madrid, que ha superado ampliamente el aforo del Salón de Actos del Ateneo.

Durante su intervención, ha subrayado que el próximo domingo, 27 de septiembre, los catalanes "tendrán la oportunidad de decir si dan legitimidad" o no a la "ficción maligna" del nacionalismo catalán que aboga por la secesión de Catalunya. En su opinión, "ninguna ficción" ha sembrado "tanta violencia y odio" como el nacionalismo: "Una ficción maligna que ha sembrado el mundo de cadáveres, como atestiguan los muertos de las dos guerras mundiales del siglo XX", ha señalado el premio Nobel. Vargas Llosa ha lamentado que "la peste del nacionalismo" haya "echado raíces" en un amplio sector de Cataluña.

En este sentido, ha rechazado el argumento de que esta Comunidad Autónoma es "una colonia explotada por España" o que el Estado le roba. El premio Nobel ha asegurado que si Cataluña se independiza de España, la región "pasaría a ser un pequeño país fuera de España y fuera del Europa". "Un pequeño país marginado", ha dicho, defendiendo la unidad de España e insistiendo en que Cataluña debe vivir "la libertad" dentro del proyecto europeo y de España y no ser gobernada por "mediocres fanáticos".

En cualquier caso, ha dicho esperar que el "sentido común, práctico y de realidad reaparezca con fuerza" el 27 de septiembre: "Y una mayoría de catalanes rechace la mentira y elija la verdad", ha manifestado, remachando: "Cataluña es una parte inseparable de España".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La perpetuación de ETA como actor político
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre  2015

La Policía francesa ha asestado un durísimo golpe al brazo armado del independentismo vasco con la detención de dos célebres etarras prófugos: David Pla e Iratxe Sorzabal. Estos fueron los dos encapuchados que leyeron el comunicado de "alto el fuego definitivo" de ETA en octubre de 2011 y los mismos que, junto a Josu Ternera, participaron poco después en Oslo en la denominada Comisión Internacional de Verificación del Alto Fuego en el Pais Vasco, que lideraba un tal Ram Manikkalingam. Tras su expulsión por el Gobierno noruego, en marzo de 2013, Ternera volvió a la localidad francesa de Durban sur Aziere, donde continuó viviendo plácidamente hasta julio de ese mismo año, cuando descubrió o le chivaron por fin lo iban, supuestamente, a detener.

En cuanto a Pla y Sorzabal, se especulaba que también estuvieran en Francia tras ser expulsados de Noruega, lo que ha venido a confirmar su detención en Saint-Éienne-de-Baigorry, localidad no muy alejada del que fuera durante tanto tiempo refugio de Ternera. De hecho, en la mañana del martes se especuló en un primer momento con que el veterano criminal podría contarse entre los detenidos.

Desgraciadamente, la sospechosa y persistente libertad del presunto inductor de la masacre de la casa cuartel de Zaragoza y uno de los principales interlocutores del Gobierno de Zapatero durante el mal llamado proceso de paz es uno de los hechos que empañan la excelente noticia que supone la detención de Pla y Sorzabal, lo que ha llevado a algunos representantes de asociaciones de víctimas a considerar que la impunidad del terrorista obedece a algo peor que la simple incompetencia.

No es la primera vez que se especula sobre la intocabilidad de Ternera. Lo que es un hecho es que, a diferencia de Pla y Sorzabal, que llegaron al mal llamado aparato militar provenientes del brazo político de la banda –la entonces Herri Batasuna–, Ternera ya era un peso pesado en los momentos de la negociación de los terroristas con el último Gobierno socialista. Ternera es memoria viva y protagonista de ese nauseabundo proceso de paz, el destinatario de los mensajes de Zapatero que, entre cafetito y cafetito, le hacía llegar el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren.

La no detención de Ternera no es lo único que empaña la excelente noticia de la captura de Pla y Sorzabal. También lo han hecho las lamentables declaraciones del ministro del Interior, que ha afirmado que hace "más difícil, si no imposible", la intención de ETA de "perpetuarse como un actor político". ETA ha querido perpetuarse como actor político prácticamente desde el mismo momento de su fundación. Para eso creó Herri Batasuna, para eso ha mantenido su brazo político cambiándolo de siglas hasta las actuales Bildu, Sortu o Amaiur. Por eso celebró, no sin motivo, el "haber ganado la batalla política e ideológica de la ilegalización" tras los buenos resultados de sus nuevas marcas electorales y haber quedado la Ley de Partidos y las sentencias del Tribunal Supremo en papel mojado.

Tras haber pedido tantas veces a ETA circenses declaraciones de disolución o no menos teatrales entregas de armas –peticiones que sólo reflejaban estupidez o maquilladas ofertas de impunidad–, bien está que el ministro del Interior asuma que la banda no va a emitir acta de su propia defunción. Sin embargo, el no querer ver la perpetuación de ETA como actor político en las siglas de Bildu, Sortu o Amaiur –cuyos representantes acaban de denigrar como propias de "desequilibrados y psicópatas" las detenciones de etarras– no obedece a otra cosa que a una indolente, acomodaticia e irresponsable ceguera voluntaria.

Oposición suspendida.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Septiembre  2015

Lo menos que se le puede pedir a un Presidente de Gobierno es un conocimiento profundo de aquellos temas de extraordinaria relevancia para el Estado. En este caso se trata del desafío secesionista de Artur Mas que se inició hace ya casi dos años con la convocatoria de un referéndum ilegal, llamado eufemísticamente “consulta” para que de modo exclusivo solo los catalanes se pronunciasen sobre si querían o no la independencia. Todo ello recogido en una papeleta con una doble pregunta en un estilo un tanto farragoso. Tras el recurso del Gobierno y la posterior sentencia del Tribunal Constitucional, se prohibió esta consulta, que pese a ello se mantuvo convocada y se llegó a celebrar aprovechando recursos públicos y medios de comunicación, para escenificar una farsa en la que el mismísimo Artur Mas no dudó en participar ejerciendo de bufón mayor y sin que las FFyCCSE llegasen a intervenir, cerrasen los colegios ilegales y requisasen todas las urnas, de cartón por cierto, por orden directa del Gobierno de Mariano Rajoy.

Lo que ya no resulta de recibo es que este Presidente del Gobierno sea incapaz en una simple entrevista de responder a su entrevistador a una pregunta tan simple como la de si en el supuesto de que Cataluña se declarase independiente, los ciudadanos de esa nueva nación mantendrían la nacionalidad española y por tanto la de pertenencia a la UE y el espacio Schengen, es decir una doble nacionalidad como catalanes y españoles. No supo qué responder. El número 1 de su promoción y el Registrador de la Propiedad más joven de España, en su tiempo, ha suspendido esta oposición de simple tertuliano. Y no era algo tan difícil, esos ciudadanos no podrían tener la doble nacionalidad y deberían elegir entre seguir siendo españoles o ser catalanes con todas las consecuencias. Y es que ese desconocimiento solo evidencia el desinterés por la contra argumentación y en haberlo fiado todo a los Tribunales olvidando la responsabilidad indelegable que el Ejecutivo tiene. Y lo primero es conocer la Ley, en este caso la Constitución.

Solo espero que esta noche, cuando el Ministro de Exteriores, claramente apoyado por Mariano Rajoy y su cohorte de incompetentes, se enfrente al número cinco de la lista de la coalición Junts pel Sí, Oriol Junqueras de ERC, al menos se haya preparado el temario de forma intensiva como si fuera la más importante oposición a la que alguna vez se haya presentado. Pero mucho me temo que solo se trata de la clásica astracanada mediática que puede resultar en un espantoso ridículo y un fiasco monumental que hunda definitivamente las limitadas aspiraciones de un PPC ninguneado por unos estrategas políticos del PP que hace tiempo perdieron la noción de la realidad.

Lo peor es que Mariano Rajoy ha decidido seguir delegando su responsabilidad en el Tribunal Constitucional y espera que si se llegan a cumplir las amenazas, sea el propio Tribunal el que se encargue de instar al Gobierno a ejecutar la sentencia. Así podrá decir como ahora argumenta diciendo que solo se limita a aceptar lo que la Junta de campaña electoral recomienda, como si él no tuviera poder suficiente para rectificar cualquier decisión. Su objetivo es claramente hacer ver que es un simple ejecutor y no tiene responsabilidad sobre sus actos. ¿No les recuerda eso a los argumentos de los altos mandos del III Reich y la famosa “cadena de mando”?

Resulta decepcionante y muy preocupante corroborar que España está en manos tan irresponsables e incompetentes. No es de extrañar el que ante esta debilidad tan evidente sus enemigos quieran aprovecharlo y lograr sus objetivos, como ahora lo hace el secesionismo catalán capitaneado por traidores y delincuentes que actúan con total impunidad. Y así ¿qué futuro podemos esperar? ¿Cuál será el legado que dejaremos a nuestros descendientes?

Cada pueblo tiene el gobierno y destino que se merecen. Y eso solo es así porque ese pueblo lo ha permitido con su falta de implicación, su apatía y desidia, en resumen por su falta de sentimiento patriótico, un valor que no solo escasea sino que se desprecia y se califica de actitud fascista. Lo único que lamento es que mis compatriotas no reaccionen.

Un golpe decisivo a una banda en estado de descomposición
EDITORIAL El Mundo 23 Septiembre  2015

La detención en Francia de los dos principales miembros del aparato político de ETA coloca a la organización terrorista en una situación de descomposición tal que ha llevado al ministro del Interior a calificar la operación como el "acta de defunción" de la banda. Es comprensible el optimismo de Jorge Fernández Díaz. El arresto de los dos dirigentes etarras supone un hito de máxima importancia en la lucha antiterrorista, ya que tras la autodisolución del aparato militar con el anuncio del "cese definitivo" de la "actividad armada" en octubre de 2011 sólo quedaban operativas las maquinarias logística y política. Esta última, además, se había reforzado desde entonces para mantener abierta su aspiración a la vía de negociación con el Gobierno y coordinar la estrategia a seguir con las organizaciones 'abertzales' legales, a las que ETA intenta imponer su autoridad, sin lograrlo del todo.

David Pla e Iratxe Sorzabal, los dos detenidos, eran, por tanto, los actuales 'jefes', al menos formalmente, de una banda que se resiste a la extinción y que aún guarda un arsenal militar que se niega a entregar y utiliza como última carta para tratar de marcar los ritmos de una negociación que el Gobierno de Rajoy nunca ha aceptado. Tras un primer intento de dar cierta continuidad al plan trazado por Rodríguez Zapatero, el actual Ejecutivo renunció a realizar ningún otro movimiento al comprobar la negativa reacción que suscitó en una opinión pública indignada la excarcelación de Bolinaga, asesino de varios guardias civiles y carcelero de Ortega Lara.

Sin embargo, por desgracia, aún es pronto para hablar de una desaparición definitiva de ETA. La banda cuenta todavía con algunos miembros clandestinos, que se resisten a dar el paso de la disolución. Además, su objetivo pasa por resolver el problema de los huidos con causas pendientes en nuestro país y la situación de los presos. La dirección etarra lleva años intentado orillar la ley y ganar tiempo por si un Gobierno futuro, menos fuerte que el actual, se mostrase más receptivo a sus demandas.

Por eso hace bien el Gobierno, después de algunos titubeos en materia penitenciaria durante esta legislatura, en postergar cualquier diálogo sobre los huidos sin causas pendientes y los presos sin delitos de sangre hasta que la banda desaparezca. ETA debe entregar sus arsenales y disolverse definitivamente si quiere sinceramente que comience una nueva etapa de convivencia en el País Vasco, aceptando su derrota y pagando el precio por más de 50 años de terror y asesinatos indiscriminados.

Hasta que eso ocurra, la actuación del Gobierno y la de las Fuerzas de Seguridad del Estado debe ser implacable. Como en este caso, en el que gracias a la cooperación de la Guardia Civil y los servicios antiterroristas de la Dirección de Seguridad con los efectivos policiales franceses se ha conseguido uno de los mayores éxitos de los últimos años. Es significativo que la Guardia Civil haya bautizado el dispositivo como 'operación Pardines', en honor a la primera víctima mortal de ETA, el guardia civil José Antonio Pardines Arcay, asesinado en Villabona (Guipúzcoa), en 1968. Sería una buena noticia para todos que con estas detenciones se cerrase de una vez para siempre la historia de terror de la que ha sido víctima toda la sociedad española y que ha supuesto un sufrimiento irreparable a miles de víctimas.

El catalanismo es clasismo
Antonio Robles Cronica Global 23 Septiembre  2015

El origen del catalanismo siempre se ha vinculado a la reivindicación de la cultura y la lengua catalanas. Posiblemente fuera así el espíritu que lo inspiró. Pero como movimiento político con más de un siglo de existencia, ha acabado por convertirse en el arma más eficaz de la burguesía catalana para neutralizar al proletariado interno y a la oleada de mano de obra barata llegada de fuera. A la clase obrera en suma. Y a sus hijos, aquellos que después de una generación han logrado alcanzar cierta ilustración o preparación técnica, que están encuadrados en trabajos liberales, son funcionariados de la Generalitat --con especial incidencia en la educación--, o han logrado crear pequeñas empresas de servicios o del ramo de la construcción. Los neutralizó en parte al incorporarlos a sus propios intereses a través del ascensor social, en parte por la presión y el domino de la hegemonía cultural catalanista, que se ha hecho con el control social y político.

Después de plantarle batalla a finales del siglo XIX y principios del XX, el movimiento obrero empezó a caer en la trampa del catalanismo con la IIª República, pero sólo ha sido con el pujolismo cuando ha sido disuelta toda divergencia de clase, en una engañosa y única clase social nacionalista. Sin duda hay simbología de izquierdas por doquier, pero no políticas de izquierdas. Solo nacional catalanismo, la única clase social a la que no puedes obviar si quieres medrar, y en cualquier caso, si no quieres pasar por enemigo de Cataluña.

“Somos unas cuatrocientas personas, no hay muchos más, nos encontramos en todas partes y siempre somos los mismos. Nos encontramos en el Palau, en el Liceo, en el núcleo familiar y coincidimos en muchos lugares, seamos o no parientes", dejó dicho el escanyapobres del Palau de la Música, Lluís Millet en el libro 'L’Oasis català', de los periodistas Cullell y Farrás.

El corrupto Millet sabe lo que se dice. De los 25 apellidos más frecuentes en Cataluña, ninguno es de origen catalán. García es el primero (170.614 ciudadanos). Le siguen Martínez, Sánchez, López, Rodríguez..., pero hemos de esperar hasta el nº 26 para encontrar el primer apellido catalán, Vila, con 18.021 ciudadanos. Nada reseñable si nos quedáramos en la mera estadística. Sin embargo, su representación en el Parlament es casi inexistente: en los 35 años de gobiernos de la Generalitat desde 1980, ni un solo consejero tiene ninguno de los dos apellidos de entre los cinco más frecuentes. Y de todos los presidentes del Parlament, sólo uno tiene el segundo apellido, Pascual, de origen no catalán. Me refiero a Ernest Benach i Pascual. De hecho, un grupo minoritario de familias con apellidos que únicamente están presentes en un 13% de la población de toda Cataluña, copan el 40% de los cargos políticos. Enfoquemos aún más fino, sólo 13 familias con alrededor de 2.000 miembros copan el 20% de todos los diputados de CiU y ERC y casi el mismo 20% del secretariado de la ANC.

La relación descompensada de diputados en el Parlament aún es más escandalosa si le añadimos al apellido la lengua en que se expresan. Es vergonzoso que habiendo un 55,3% de catalanes que tienen por lengua materna el castellano y un 31% la lengua catalana, la representación en el Parlamento esté tan descompensada. Apellidos y lengua van a la par. Sólo el 21,67% son castellanohablantes (otra cosa es que utilicen su lengua) y el resto, 79,38%, catalanohablantes. Una sutil segregación, no menor que la que ha sufrido y sufre aún la mujer. De la totalidad de los diputados, el 70 % son hombres. Como referencia de segregación en la política catalana, el sector de la población más marginado a lo largo de la historia ya no es la mujer, sino los ciudadanos con apellidos no catalanes y lengua española, a pesar de ser mayoritarios. No queda siquiera el consuelo de la normativa legal en la elaboración de listas donde la mujer ha de tener una presencia, al menos, del 40%. Es la llamada paridad electoral. Una discriminación positiva que, en el caso de los castellanohablantes, se torna en negativa desde la escuela: ni siquiera permiten a los niños castellanohablantes poder estudiar una sola asignatura en castellano.

Esta descompensación entre apellidos, lengua y representación política es en sí misma segregadora, pero si nos fijamos en quienes representan tales políticos e introducimos el detalle de la clase social, nos encontramos con un dato definitivo: cuanto más alta es la clase social, más apoyo se da al secesionismo. Los ciudadanos con menos ingresos, (de 0 a 1.200 €), que representan el 22% de la población de Cataluña, alcanzan el 32,57% de los partidarios de la independencia. Los que disponen de una renta de entre 1.200 a 2.000 aumenta el apoyo a ésta hasta el 38,82% y representan el 28% de la población de Cataluña. Si subimos la renta de 2.000 a 3.000€, sube el apoyo a la secesión hasta el 56,17%. Respecto a la población de Cataluña, representan sólo el 18% del total. Y el tramo con mayor apoyo al secesionismo, lo representan los que sobrepasan los 3.000 € mensuales con un total del 67,91%, de un total de la población del 32 %. (Barómetro de Opinión Política del CEO).

Dicho de otro modo, el apoyo al independentismo es inversamente proporcional a las clases más bajas y a los que tienen por lengua materna el castellano y apellidos no catalanes. Pero entonces, ¿qué hace un comunista de ICV, Raül Romeva, encamado con un partido de derechas (CiU), y otro independentista (ERC)?

Aparentemente es una contradicción, pero no la hay. La izquierda catalana antes que de izquierdas es catalanista. Tiene una explicación, desde el PSUC de la IIª República ha sido dirigida por hijos de la burguesía catalanista. Exactamente lo mismo que ha ocurrido en el PSC desde que suplantara en 1977 la Federación socialista del PSOE en Cataluña. En el caso de ERC es difícil identificarla con la izquierda; en realidad, si se le cambiara el nombre por el de Liga Norte, nadie se daría cuenta.

Así, toda la izquierda ha jugado en el mismo espacio mental del catalanismo por convicción o aplastada por el síndrome de Cataluña. ¿Qué diferencia hay entre la vida personal y política del actual Sindic de Greuges, el comunista Rafael Ribó, el Socialista Pasqual Maragall o el representante de la derecha catalana, Artur Mas? En cuanto a modo de vida, ninguna. Todos han vivido de la Administración con sueldos fabulosos y vida social de clase alta. Se trata de seguir disfrutándola, pero la corrupción y la codicia han despertado lo peor del nacional catalanismo. Y les ha llevado a explotar sin medida ni vergüenza los sentimientos identitarios más egoístas.

¿A qué estamos asistiendo con esta agitación tan peligrosa de las emociones? A intentar seguir con el control y poder políticos de esas cuatrocientas familias y allegados cebados en estos 35 años de pujolismo para seguir detentando el poder económico que siempre han tenido. Porque téngalo en cuenta, la independencia es un desastre para los ciudadanos de Cataluña, pero un gran negocio para esas élites extractivas que hoy representan la clase política catalana, los empresarios del 3%, y el ejército de maestros y periodistas, que ejercen de mercenarios de la cosa nacional, y viven a salvo de la intemperie dónde malviven la mayoría de catalanes corrientes.

¡Qué extraña sociedad en la que vivimos! Los que detentan el poder hace 35 años, los que dominan toda la administración, medios de comunicación y control social, los que ocupan la mayoría aplastante de puestos en educación, los empresarios que viven a costa de los presupuestos de la Generalidad; es decir, los que disfrutan la mayor renta per cápita de Cataluña, en una palabra, los que mejor han vivido y viven en Cataluña; ellos, precisamente ellos, se postulan como víctimas de una España que nos roba y de unos colonos internos empeñados en acabar con la cultura y la lengua catalanas.

¿Se puede ser más impresentable? ¿Se puede decir a cientos de miles de parados y mileuristas, la mayoría trabajadores del cinturón procedentes de la emigración y mayoritariamente castellanohablantes con los peores sueldos de la sociedad y ningún poder político, que son un peligro para la lengua catalana, y sus familiares del resto de España, vagos redomados que se pasan la vida en el bar viviendo a costa del sudor de Cataluña?

Olvídense de la morralla pluricultural, de la democracia de cartón piedra, de la cohesión social a medida, a medida de su puto interés, de las aulas de acogida de usar y tirar y toda su falsa tolerancia para el NO-DO de TV3. Pura hipocresía, folklore humanitario. Que no falte un negrito en la cabecera de la manifestación, ni un asiático de ojos rasgados, somos la humanidad. Que no falte un discapacitado y un exiliado de Lituania, de Escocia o de Quebec. Todo es falso. Aquí, cuando han tenido oportunidad de demostrar su tolerancia, el respeto al bilingüismo, la coexistencia con la bandera del “otro”, imponen una lengua, prohíben otra y encima pasan por víctimas. Cuando han tenido la oportunidad de amparar a los más castigados por la crisis han recortado en políticas de empleo, en asistencia social, en educación y seguridad social, han dejado de pagar a farmacias, han congelado sueldos y se han apropiado de pagas extras. ¿Para qué? ¿Para apuntalar a los desahuciados, parados y enfermos? ¡No!, para seguir con sus gastos en la construcción nacional. Para eso siempre tienen dinero. La gente ociosa se aburre. Y suele confundir necesidades.

Toda la Meridiana parecía lo que era, un parvulario. Se nota la mano de la antigua comisaria lingüística, Carme Forcadell. Era la obra de una maestra de preescolar con sus cartulinas de colores, sus aviones de recortes y la escenografía militar asumida como niños. Una sociedad opulenta con tiempo para jueguecitos infantiles sin reparar en los daños colaterales que puede provocar. Que ha provocado ya.

Mientras tanto, en aquellos pisos de la meridiana que sirvieron de pantalla para su demostración de fuerza, gentes sencillas, parados y cabreados, como en tantos barrios de Cataluña, esperan un nuevo trabajo, o su primer trabajo, esperan en las listas de espera de la seguridad social, esperan y se desesperan. Ni un detalle, ni siquiera una mención al pasar por delante de la plaza Tolerancia, en memoria de las 21 víctimas caídas bajo las bombas de ETA y los 43 heridos en el atentado de Hipercor. Allí estaba Bildu, los amigos batasunos, y muy posiblemente los 43.000 catalanes que les votaron días antes del atentado en las elecciones europeas.

En Cataluña, como en cualquier sociedad civilizada y democrática, debe haber espacio para diversas ideologías. También para la izquierda. En Cataluña no hay. La que hay está contaminada de nacionalismo. Necesitamos un partido de izquierdas que nos devuelva al menos la dignidad para luchar por un mundo más justo. De personas, no de territorios. Una izquierda para vivir libres de tanta manipulación emocional y tanta mentira patriótica. Que se dedique a cosas tan sencillas como procurar trabajo, una educación eficaz y una sanidad ágil y digna. Para todos. La emancipación social, antes que ninguna otra cosa, fue la asunción de la propia alienación y la capacidad para tomar conciencia de tal condición para así salir de ella. Marx denunció a la religión como el opio del pueblo. ¿Acaso es otra cosa el nacionalismo que una sobredosis de opio identitario?

El drama de un hogar dividido
HENRY KAMEN El Mundo 23 Septiembre  2015

Muchos de los que piensan que conocen Cataluña -y esto no significa simplemente aquellos que viven en España, sino también los que viven fuera de España y que han tenido un contacto estrecho con los catalanes y con los intereses catalanes- parecen haber aceptado una perspectiva de la situación política que coincide con demasiada facilidad con la imagen cuidadosamente creada y difundida por un puñado de publicistas y periodistas. De acuerdo con esta imagen, hay un conflicto profundo, arraigado en siglos de historia, entre la cultura y los intereses de la región y la cultura y los intereses del Estado nacional. Eso, al parecer, ha provocado las actuales tensiones, y -dice su argumento- deberíamos hacer un intento para resolver esas tensiones entre la región (Cataluña) y el Estado (España).

Esta presentación, tratando de tensiones entre España y Cataluña, me parece hoy casi irreal. Las tensiones que veo a mi alrededor aquí en Cataluña son de un orden diferente. Son, de hecho, tensiones que no tienen nada que ver con el conflicto histórico entre el Estado y la región. Más bien, las tensiones están en sumo grado dentro de la región. El verdadero conflicto es de Cataluña contra Cataluña. Es un conflicto que ha sido provocado artificialmente para servir a las ambiciones políticas personales y específicas en el principado, y que tiene pocas raíces en la historia o la cultura de la región.

El fenómeno no es nuevo, y estudios recientes han puesto de manifiesto la forma en que ha salido a la superficie en áreas tan distintas como Bélgica, Japón, Canadá y Australia. Muy recientemente, un escritor en Australia hizo la siguiente observación: "Dos son las Australias que se miran la una a la otra a través de un abismo ideológico y ambas afirman ser custodias de la autentica identidad nacional australiana. Somos una casa dividida, cada vez más cerca al resto del mundo, pero cada vez más lejos la una de la otra". Si ese es el caso de Australia, es aún más cierto en el caso de la Cataluña de hoy.

Un puñado de políticos en Cataluña, completamente ajenos a su obligación primordial de servir a los intereses del público, han decidido perseguir un objetivo que imaginan ser el medio idóneo para mantenerse en el poder. Con este fin, han tratado de crear un elaborado espejismo político que pretende seducir al viajero cansado y asegurarle que está al alcance de la Tierra Prometida. ¿Cuáles son los medios que se han empleado en la hoja de ruta hacia este objetivo?

En primer lugar, han tirado por la borda cualquier pretensión de ideología o de creencia política. Las aspiraciones de toda una generación de catalanistas tradicionales, de socialistas, de progresistas, han sido rechazadas. En su lugar han afirmado que no hay diferencia entre la izquierda y la derecha, que los conservadores ahora deben alinearse con los comunistas, y que deben compartir el mismo objetivo indiviso. Por supuesto, ese "objetivo" no se explica o define y cualquier petición de que se explique es rechazada bruscamente. El impacto en el esquema político tradicional ha sido devastador. Los catalanistas de toda la vida, que se han dedicado por entero a las ideas que tenían sobre cómo promocionar el bienestar de su país, han sido eliminados de la escena política, simplemente porque se niegan a creer que su objetivo ahora debe coincidir con el de los demagogos radicales. Los socialistas de toda la vida, que siempre se habían identificado con el pueblo y con los trabajadores, han tenido que abandonar esa perspectiva e identificarse en cambio con la tradicionalista élite burguesa.

En segundo lugar, los predicadores del nuevo evangelio han declarado en repetidas ocasiones que la hoja de ruta no pretende ser democrática. Es verdad que han pedido reiteradamente el apoyo popular, pero siempre con la condición de que los votos de las personas no siempre cuentan. Proclaman que en una futura elección la mayoría de escaños será decisiva, aunque apenas represente el 30% de los votantes, cifra que es la última estimación citada en el periódico 'La Vanguardia'. Ese 30%, según ellos, es la auténtica Cataluña, y suficiente para justificar una proclamación de la independencia. Las elecciones, según ellos, son realmente un referéndum, y deben ser aceptadas como un referéndum, incluso si no se reúnen las condiciones requeridas normalmente por una consulta democrática y constitucional de la opinión.

En tercer lugar, con el fin de preparar el camino para la hoja de ruta, han llevado a cabo una campaña masiva para reescribir la historia de su país. El proceso ha sido generosamente financiado por la Generalitat, que dedicó millones a la creación de centros para la "Historia" de Cataluña, y la "Historia" de Barcelona. Más recientemente, un respetado historiador, marxista de toda la vida, ha sido persuadido para producir un estudio sobre la identidad catalana que otro historiador, también catalán y trabajando en París, ha criticado como "culmen del nacional comunismo romántico". La fusión de comunismo y romanticismo burgués es ahora, de hecho, un ingrediente crucial de la hoja de ruta. Sirve para confundir la información sobre el pasado a disposición de millones de catalanes, cuya historiografía siempre ha sido víctima de la ideología, y nunca tanto como hoy.

En cuarto lugar, ha habido una campaña de desinformación que ha servido para confundir y dividir a los catalanes. La señora que dirige un grupo autodenominado Asamblea Nacional de Cataluña ha hecho discursos afirmando que el pueblo será feliz y libre en la nueva Tierra Prometida, donde estarán a salvo de la depredación del Estado español. La idea es hacer público que todos los catalanes están unidos en su apoyo a la hoja de ruta, que es el único camino a seguir. En la capital comarcal cerca de donde vivo, todas las banderas públicas de los partidos políticos se han eliminado y por lo que yo puedo ver sólo una bandera vuela libremente, una bandera que, como es el caso, no es la bandera nacional de Cataluña, sino la bandera exclusiva de la coalición burguesa comunista que apoya el separatismo. La práctica eliminación de la bandera catalana es, por supuesto, no un hecho de los españoles, sino de los catalanes. Nada demuestra más claramente que el verdadero conflicto generado en los últimos meses ha sido provocado por algunos catalanes contra otros catalanes.

El resultado de estos hechos, respaldado y generado por un puñado de personas, ha sido la creación de un malestar social generalizado. En tiempos pasados, la personas se criticaban unas a otras libremente y por encima de todo criticaban a los españoles, contra los cuales tenían quejas bien establecidas y sobre la base de razones genuinas. Ahora la situación es diferente. Los vecinos ya no se hablan abiertamente entre sí acerca de sus problemas por temor a provocar tensiones. Se ha convertido en indeseable cuestionar las mitologías fabricadas en apoyo a la hoja de ruta. Las falsedades han sustituido a las verdades, la desunión ha sustituido a la antigua unidad entre los sectores de la comunidad. Cataluña se ha vuelto contra sí misma, en lugar de permitírsele continuar con sus opciones históricas auténticas. Ese es el verdadero logro de la alianza electoral entre burguesía y demagogos: la destrucción de la calidad de Cataluña y del genio de su pueblo.

Henry Kamen es historiador británico. Su última obra, publicada por La Esfera de los Libros en 2014, es 'España y Cataluña. Historia de una pasión'.

INTELIGENCIA POLICIAL EN CATALUÑA
La Policía quiere frenar la deriva independentista de los Mossos
Entre los agentes enviados a Cataluña, una parte de los pertenecientes a cuerpos de Información vigila las maniobres del cuerpo autonómico.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 23 Septiembre  2015

Gaceta.es publicaba el martes una información en la que mostraba el operativo que con toda discreción está montando el ministerio del Interior para evitar altercados coincidiendo con las próximas elecciones regionales catalanas del domingo 27 de septiembre. Nuevas informaciones vienen a corroborar que el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz prevé que pueda haber complicaciones de orden público.

El diario digital Benemeritaaldía publica una información que muestra como los Mossos d’Esquadra, dirigidos desde el Gobierno regional, están realizando maniobras para aislar a la Policía Nacional y la Guardia Civil para quedarse como única policía en Cataluña. La “ofensiva” se estaría desarrollando también a nivel internacional.

Parte importante de estos movimientos, vinculados a la deriva soberanista, pasaría por “invadir” competencias correspondientes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tales como el control de las fronteras, la incautación de armas o la creación de sus propias unidades de Inteligencia (espionaje). Pretenden, según esta información, mantener sus propias relaciones de colaboración con organismos internacionales tales como Interpol.

La información concluye, de manera clara que “el anhelo de los Mossos d’Esquadra es interactuar en plano de igualdad con el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil en el ámbito internacional, incluso bajo la cobertura del actual Estado”. Para, “llegado el momento, constituirse como la Policía del nuevo Estado catalán”.

La policía autonómica catalana trabaja en “tres frentes: policial, mediático y político” y vuelca sus esfuerzos en «controlar las fronteras y ejecutar expulsiones y acuerdos de readmisión”. De ahí la importancia que le da a “la presencia en los Centros de Cooperación Policial y Aduanera de Melles Pont du Roi y Le Perthus”.

Tras esta información no es de extrañar que los miembros que la Policía Nacional ha destacado y que pertenecen a la Unidad Central de Inteligencia (UCI) y que llevan trabajando en Cataluña desde principios de septiembre, estén investigando estas actuaciones de los Mossos.

Cataluña ante el desafío secesionista
Asociación por la Tolerancia se suma a pedir el voto el 27-S contra el avance independentista
Cree imprescindible la asistencia masiva a las urnas para impedir la victoria de los secesionistas
Redacción www.lavozlibre.com 23 Septiembre  2015

Madrid.- Al igual que han hecho otras plataformas, Asociación por la Tolerencia ha querido presentar su propia campaña para pedir el voto contra el avance independentista de cara al 27-S.

Desde este pasado lunes, se puede ya escuchar en las radios catalanas una campaña que tiene como objetivo animar a ir masivamente a las urnas, algo con lo que creen se podrán frenar los planes secesionistas de Junts pel Sí. "Quiero ser libre... quiero ser solidario... quiero vivir en paz... quiero ser catalán, español y europeo", son los mensajes que pueden oírse en esta campaña de Asociación por la Tolerancia.

La entidad ha querido recalcar con ella la importancia de que personas que normalmente no ejercen su derecho al voto, restando así valor a las elecciones autonómicas, tienen no solo que ir a votar sino que tienen que animar a otros a acudir también a los colegios electorales el próximo 27-S. Por eso, el mensaje final de la campaña está resumido en "por mis hijos, por mis padres, por mi esta vez voy a votar y voy a animar a todos, todos tenemos que ir".

Esta nueva campaña radiofónica se suma a la de las vallas publicitarias contratadas hace un par de semanas por la asociación con el mismo fin, que no es otro que concienciar a la población de la importancia que tiene ejercer el voto. El slogan de las vallas "Esta vez es tu voto es imprescindible" remarca que hoy y más que nunca cambiar la situación de Cataluña está en manos de todos.


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