AGLI Recortes de Prensa   Sábado  26  Septiembre 2015

Catalañua, por el delirio hacia el desastre
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 26 Septiembre 2015

Si la han tenido mejor que la abandonen. La esperanza, digo, de que el “tormento” catalán se resolverá en una u otra dirección el domingo. Para nada. Salga lo que salga de las urnas seguiremos embarrados y anclados a esa pesadilla, a ese laberinto de mentiras convertidas en verdades tras haber sido repetidas millones de veces. Porque este es una de las demostraciones empíricas de que un mentira colosal repetida mil, cien mil, un millón o diez millones de veces si es preciso se convierte en una “verdad revelada” y asumida como sentimiento colectivo. Y llega un momento en la razón si no se rinde si que, harta, saturada ya hasta el hastío, se retira.

Como muchos el domingo esperaré con preocupación los resultados barruntando que a partir del mismo lunes podemos entrar en una deriva que cada vez se me antoja más peligrosa y de la que nada bueno va a salir, que en absoluto es ese idílico panorama que los separatistas, disfrazados de corderos lechales en sus intervenciones en las televisiones, pretenden presentar. Sus hechos intimidatorios, represivos, excluyentes dicen claramente todo lo contrario. Pero es incluso mas y peor que eso. Excepto algunos alucinados, que existen pues el adoctrinamiento masivo de que este es un camino de rosas hacia una tierra prometida donde ya no es que desaparezca el paro sino que hasta se curará el cáncer con la imposición de la estelada, esto tiene un inequívoco rumbo de colisión y una resultado catastrófico, en los grados de la escala de riter que , pero con destrucción y desplomes personales, familiares, sociales, económicos y vitales que van a marcarnos a todos y no solo en esta generación sino para futuros imprevisibles. El inaudito disparate que se ha puesto en marcha hasta lograr que una inmensa caldera esté a punto de reventar y el detonante de inminente y quizás suicida puesta en marcha que están decididos a activar va a tener consecuencias, unas inmediatas, cada vez peores y desastrosas como conclusiones finales. Advertirlo no es para nada pretender meter el miedo en el cuerpo a nadie. Es que la verdad y la realidad pueden ser ellas mismas pavorosas. Por su propia naturaleza y consecuencia, no porque se advierta que lo sean. Pretender decir que todo es placidez, cielos azules y días de vino y rosas cuando lo que está encima es una tormenta que puede arrasar muchas, muchas cosas es en verdad, lo torticero, lo irresponsable, la mentira más canalla. Porque es engañar a las gentes, a sabiendas y pretender llevarlas así por una senda que tantos avisan que conduce únicamente a un despeñadero. Aunque es cierto que haya quienes despeñarse les da lo mismo con tal de conseguir sus propósitos.

Pero quizás la mejor prueba de que hasta estos últimos, a pesar de la fiebre que alcanza con sus delirios secesionistas, comprenden que la situación puede ser desastrosa y en absoluto como predican es ese último con el que se ha cerrado esta delirante campaña. Y ello no es otro que esa conclusión final del separatismo de pretender desgajarse de España, romper el Estado, independizarse pero….pretender a continuación y sin solución de continuidad seguir siendo españoles, con nacionalidad española, con derechos, pensiones y me imagino que voto en España. Es algo tan irreal, tan absurdo, es tal la mamarrachada que casi carece de respuesta. Quiero la independencia, la separación de España, dejar de ser español pero al mismo tiempo exijo seguir siéndolo ¿Cabe en alguna cabeza? ¿Tienen el más mínimo sentido?

Que Rajoy fuera torpísimo en su respuesta no significa que la cuestión no sea, en si misma, una absurda mamarrachada. Me independizo de España pero quiero seguir siendo español y así, como no dejo de ser español, pero sin serlo, me mantengo en Europa ¿Como parte de España que es por lo que ahora es parte de la UE?. ¡¡¡No!!!. Como Cataluña. Alucinante.
Acudir al amparo de la Constitución Española para defender el estrambote es otro esperpento parecido. El articulo que se ocupa de la nacionalidad es el 11, pero es el art 2 el que establece " la unidad indisoluble de la Nación española" donde no cabe pues que un territorio se proclame indpendiente. Si vale el 2 sirve el 11, pero uno no puede aplicarse si el anterior se viola.

Ciertamente el grado de estupidez supina y de confusión mentirosa al que se está llegando me supera. No puedo más con tanta gilipollez. Perdóneme Es la primera vez que utilizo en un escrito una palabra tan gruesa pero no cabe otra. Gilipollez total y todos discutiendo de ella, lo que ya resulta elevarla encima al cuadrado. Pero tranquilos que todo es susceptible de empeorar y esa pesadilla tiene toda la pinta de que va a elevarse a la potencia

Si no votas, votas por la independencia
Antonio Robles Libertad Digital

Antes y más allá de las ventajas y desventajas económicas de proclamar la independencia unilateral de Cataluña están los valores en que se sustenta un Estado social y democrático de Derecho. En él, la justicia distributiva y la progresividad fiscal como valores supremos de la igualdad son la garantía de que ningún territorio, grupo social ni magnate particular pueda asaltar en beneficio propio lo que es de todos. Esos valores de solidaridad, sustentados en las leyes democráticas e inviolables por las partes, se están pisoteando en nombre del clasismo supremacista más reaccionario: como en mi cortijo hay petróleo, me lo quedo en exclusividad, y el resto que se joda.

Precisamente han sido esas supuestas ventajas económicas las que están detrás del apoyo creciente al independentismo desde 2011.

Hasta esa fecha, el nacionalismo se había basado en "la lengua propia" para crear conciencia nacional y sentimiento de grupo. Pero ese recurso identitario, basado en que a cada lengua le corresponde una nación, sólo había logrado agrupar alrededor de la secesión a un porcentaje mínimo de la población, que fluctuaba entre el 14 y el 16%.

Hemos de esperar a la utilización del egoísmo de clase territorializado verbalizado tras mentiras como el expolio fiscal, para entender el apoyo súbito al independentismo desde esa fecha de 2011.

Indigna que entre las argumentaciones esgrimidas contra la deriva secesionista no se haya reparado en las técnicas de marketing destinadas a excitar la codicia de la gente para sumarlos a la causa. Resulta obsceno contemplar cómo unos señores de Córdoba emigrados por necesidades económicas a Cataluña jalean su separación de España en nombre de su derecho a vivir mejor que sus primos andaluces.

Toda nuestra civilización occidental se basa en un sincretismo de valores cristianos e ilustrados, que nos han ayudado a construir sociedades donde el altruismo social y el destino de los más desfavorecidos nunca nos son ajenos. De ahí que el destino colectivo de los ciudadanos de un Estado esté regulado por leyes que garanticen la igualdad.

Pues bien, estos reaccionarios con ínfulas identitarias viven de socavarlos. Como esos anuncios de loterías que incentivan la parte más egoísta de la ambición humana para vender su mercancía. El problema es que amplias capas de la sociedad catalana provenientes de la emigración y sugestionados por la avaricia han caído en la mentira y en la desvergüenza. Esos incautos a los que el nacionalismo les ha metido en la sien la obsesión por buscar las raíces identitarias de Cataluña como valor supremo, no reparan que las suyas están mayoritariamente en el resto de España, y que con su proceder se están meando en la tumba de sus abuelos. Miserables los de Súmate, mamporreros de esa traición a los orígenes familiares y a las miserias dejadas a la espalda. ¿O acaso no fueron ellos pasto del desarraigo en el pasado por culpa de la miseria? ¿Se han olvidado tan pronto de que otros muchos ciudadanos, por las causas que sean, están ahora en parecidas dificultades que ellos entonces, cuando se vieron obligados a emigrar?

Ser conscientes de esta cloaca moral es imprescindible para poder vencerles. He dicho vencerles, no negociar, vencerles. No hay nada que negociar con quienes son desleales en espera de mejor ocasión para asestar el zarpazo definitivo.

España ha de levantarse el 27-S armada de votos como si fuera un nuevo 2 de Mayo. Es imprescindible dejar al descubierto la ficción. Todo ciudadano de cualquier rincón de España que tenga un familiar o amigo en Cataluña debe llamarles al voto. Que vote lo que quiera, pero que vote opciones constitucionalistas. Es la campaña más eficaz que podemos hacer para despertar primero y arrancar después a Cataluña de la dominación nacionalista. Sin complejos, coja el teléfono, ahora mismo, y defienda con ese pequeño esfuerzo lo que más tarde pudiera lamentar.

En momentos como éste, la equidistancia es de interesados o cobardes. O estás con la Constitución o contra ella. Si no votas, votas por la independencia. ¿Por qué? Porque los independentistas son militantes, van todos.

P. D. Pau Gasol tiene reparos en perder intimidad. Otros han perdido la vida por defender lo que ahora se quiere romper.

Colaboracionistas
Nota del Editor 26 Septiembre 2015

Hay por ahí mucha gente que confunde la buena voluntad con el cielo, que cree que con su buena voluntad los demás van también a ejercer la suya. Gentes que piensan que los demás son sujetos bien intencionados que aplican los mismos principios morales y que son incapaces de hacer mal a los demás. Pretenden que los votantes son unos sujetos racionales, educados, enterados, preocupados más por el bienenestar general que por el suyo propio, y siguen en las nubes o en babia.

Pretender dar legitimidad a cualquier consulta en la que los participantes no tienen las mismas oportunidades, en que las opciones son tramposas, en que la maquinaria propagandistica bien engrasada con el dinero de los demás está constantemente intoxicando el ambiente, creando una especie de sujetos sin ganas de ver más allá de su ombligo, inoculados de una  lengua regional que les produce euforia infinita al intuir que con ella son una especie de superclase elegida por el sumo artífice que les permite excluir a los español hablantes de su cortijo lenguo-regional, convirtiéndolos en sus siervos y clientes obligatorios pastoreados desde su tierna juventud para convertirlos en fervorosos conversos que sueñan con atravesar el umbral y convertirse en miembros del grupo de elegidos de larga estirpe lenguo-regional con derechos exclusivos, es lo peor que puede hacer cualquier ciudadano participando en la gran farsa del voto "democrático" y es lo que pretenden quienes mueven los hilos para que parezca que algo cambia para que todo siga igual.

Créanme, no habrá Cataluña independiente
Fernando Zurita   www.gaceta.es 26 Septiembre 2015

La derecha española cargaba a hombros con 40 años de dictadura y separatistas y socialistas vieron la ocasión propicia para hacer leña del árbol caído y hacer pagar caro los desmanes que a su juicio se cometieron.

Se acerca el #27S. Las fechas apocalípticas generan gran expectación inicial e inmensa desilusión posterior. Y es que todo aquello que abre falsas perspectivas se suele desvanecer velozmente en tiempo y contenido. Eso mismo es lo que ocurrirá tras el recuento de votos. Esta función ya la hemos visto. El tira y afloja, siempre rentable electoralmente para todos, entre el separatismo y “Madrit” es un acto ya presenciado aunque como ocurre con las representaciones teatrales, los actores cambian y siempre hay a quien se decanta por una u otra versión siendo la trama exactamente misma: una minoría que pretende someter a la mayoría.

Corría el año 1978. La derecha española cargaba a hombros con 40 años de dictadura y separatistas y socialistas vieron la ocasión propicia para hacer leña del árbol caído y hacer pagar caro los desmanes que a su juicio se cometieron. De este modo se transigió con la inclusión de incongruencias en el texto constitucional, tales como declarar la indisoluble unidad de la Nación española y su conjugación con el derecho a las nacionalidades.

Cuando la munición política parece no hacer efecto es momento de que la maquinaria social se ponga en marcha. Así, estamos viendo cómo este otro tejido, con su expresión manifestada en los distintos sectores de la sociedad civil, alerta sin disimulo acerca de las maldades de una posible escisión territorial. El empresariado, el deporte, distintas plataformas…todos acuden a la llamada de auxilio por culpa de los incapaces por omisión.

No es mala idea que los representantes de los distintos estamentos de la gente de la calle manifiesten su malestar. Ello propicia, seguramente, una mayor atención por parte de los destinatarios del mensaje asqueados por la inacción política. No obstante lo anterior, no es de recibo dejar en manos de las élites del pueblo el intento de arreglar lo que los inservibles políticos no han querido solucionar.

Créanme, no habrá Cataluña independiente en cuanto al territorio (administrativa y políticamente ya lo es). Sólo, y no es cosa menor, catalanes oprimidos por la dolosa laxitud de los mandantes nacionales que volverán a transigir hasta el infinito y más allá. El próximo domingo el separatismo arrasará en las urnas, fruto de más de tres décadas de adoctrinamiento al que se ha sometido y se somete a los individuos desde la más tierna infancia hasta la universidad. Da pena ver a ese niño en el balcón del ayuntamiento de Barcelona presenciando un espectáculo lamentable. Esa es la realidad que viven y cuyo reflejo se plasma cuando alcanzan la madurez.

Habrá declaración unilateral de independencia que presumiblemente el Tribunal Constitucional tumbará como brazo ejecutor de políticos que, en estos casos, sólo dan la cara a través de togas y puñetas. Después la misma escena soporífera que de no ser por su gravedad serviría para dormir una buena siesta. Por lo único por lo que lo siento es por esos millones de catalanes que se han acostumbrado a un clima irrespirable cuya libertad, en no poco tiempo, sólo pasará por otra diáspora como la que llevó a cientos de miles de vascos a salir de su casa. Dios no lo quiera.

CATALANES, VASCOS Y OTROS: Y LA NO ESPAÑA
Antonio García Fuentes Periodista Digital 26 Septiembre 2015

Los que pese a todo y a todos, aún queremos sentirnos simplemente como españoles; estamos ya hasta los “guevoncios”; de todas estas camarillas de lo que no son otro tipo de individuos cuya única bandera es “su panza y su bolsillo”; por lo que no tienen escrúpulo alguno en forzar lo que sea para llegar a esos fines, aun cuando ese “lo que sea, sea la sangre derramada por inocentes víctimas de unos terrorismos incalificables y que suman casi un millar”; en los que aparte de ser asesinados… “muchos se han meado en sus cadáveres” y siguen viviendo en la opulencia que da ese tipo de política y sobre la base del dinero público que pagamos todos los que pagamos impuestos, en este territorio que se sigue denominando España, mal que le pese a toda esta gentuza que quiere trocearlo para aprovecharse cada cual del trozo que pretende.

Y estamos hasta los “guevoncios”, por cuanto pese a la plaga que ya son, hace casi cuarenta años que aquí, apenas se habla de otras provincias que las que ocupan catalanes y vascos y seguidas de otros reductos, si bien menores en separatismos, pero donde anida ese veneno, cual es el destructivo “divide y vencerás”.

Pero… ¿por qué se consienten tantos desmanes a los que en definitiva no son otra cosa que delincuentes y a los que hace mucho tiempo que había que haber juzgado con las leyes que hay y metidos en la cárcel, aparte de desposeerlos de todos sus derechos optativos a puestos públicos del tipo que fueren?

Los políticos que dicen haber gobernado y gobernar España, simplemente se han ido bajando los pantalones y bragas en algunos casos, ante tanto tipo de incumplimientos de leyes, que además lo han hecho hasta con el cachondeo, que significan las palabras de… “se acata pero no se cumple”, que se han consentido sin más objeción que el pataleo, con que nos tenemos que aguantar los que somos gobernados y exprimidos como contribuyentes; o sea que estos del “se acata”, han quedado como los verdaderos gobernantes de los asuntos nacionales, cosa que no entendería cualquiera por tonto o idiota que se le suponga.

Esos políticos con el poder suficiente para emplearlas, en vez de emplear las leyes y constitución que se supone ampara a España y los españoles, últimamente se van de viaje “a mendigar a otros congéneres o colegas de destacados países” (USA, Inglaterra, Alemania, etc.) el que se manifiesten en favor, de que no es posible la independencia de quienes saben hasta la saciedad que ello es así y que como valientemente ya ha dicho un ministro, al que se le han cortado “las alas”; que… “no creía necesario que se llegase a emplear el ejército para que fuera reconocida una realidad claramente tipificada en las leyes”.

Ya hasta se escriben “cosas” como las que les copio a continuación:
“Ni el Gobierno, ni los partidos políticos, ni la Corona se han enterado todavía de lo que está en juego. No existe ni un solo antecedente en la historia de los acontecimientos mundiales, como tampoco en la historia de las ideas políticas, que justifique el derecho de autodeterminación o el derecho a decidir dentro de un estado histórico como el español, que encontró su unidad nacional antes de la Revolución francesa. Un acontecimiento capital para entender la razón última y única que justificó el derecho de autodeterminación de los pueblos que no habían realizado la identificación entre nación y estado. Para Marx y todos los grandes pensadores políticos, el derecho de autodeterminación sería absurdo en naciones como Inglaterra, España, Portugal y Francia que habían adquirido conciencia de su unidad nacional antes de tan grandioso acontecimiento revolucionario.

Y ahora resulta que un puñado de ambiciosos pretende la secesión sin fuerza real para hacerla efectiva. Dislate que solo se explica porque tienen enfrente a unos pusilánimes que no se atreven a aplicar la ley, que es su obligación política esencial y primordial, lo que les descalifica no solo como gobernantes de España sino de cualquier país civilizado. En una democracia no cabe decidir sobre lo indecidible porque no entra en el terreno de sus competencias. El maestro de Ortega, el pensador e historiador francés Renan, afirmaba que “una nación puede hacer todo menos suicidarse”. Y la separación de Cataluña sería el suicidio de España. Las realidades históricas como España no son proyectos nacionales dependientes de la voluntad de sus ciudadanos en las urnas, solo lo deciden acontecimientos históricos, generalmente bélicos. ¿Cómo se ha podido llegar a esta degradación?” http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-09-14/el-derecho-a-decidir-no-existe-en-la-nacion-espanola_1014606/

Les dejo la dirección por si les interesa leer el resto que es mucho más extenso; y esperemos que estas pesadillas acaben ya de una puñetera vez; puesto que también estamos “hasta los guevoncios”, de tantas llamadas o citas a las urnas, que lo único que ocasionan en estos tiempos ruinosos, son gastos enormes e inútiles, pérdidas de tiempo inconmensurables, todo lo cual es mucho más importante el emplearlo en gobernar bien y de verdad… para todos los españoles; y a todos estos “vividores” darles lo que se merecen y hacerlo cuanto antes, sin contemplaciones de ninguna clase.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Menticidio
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 26 Septiembre 2015

En vísperas del 27S, España ha multiplicado su notoriedad mundial. Raro es el día en que no salimos en las portadas extranjeras. Los grandes diarios internacionales usan –y abusan– la corrección política, pero algún blog económico como Zero Hedge llegaba a preguntarse si el Banco de España estaría retirando precipitadamente sus fondos de la sucursal barcelonesa antes de las elecciones catalanas, dada la enorme cantidad de vehículos blindados que entraban y salían del edificio esta última semana.

Psicoanálisis colectivo
Quienes llevamos décadas denunciando el hecho de que la mentira forme parte de la tesitura española observamos con atención cómo la crisis estructural, al situarnos bajo los focos internacionales, está sometiendo a España a un proceso de catarsis que, en realidad, es lo más parecido a un psicoanálisis colectivo. Porque al morir Franco se anunció al mundo que España se liberaba de la mentira de un régimen dictatorial para entrar al fin en la historia de Occidente. Pero a finales de los setenta España fue secuestrada por la izquierda posfranquista que –con apoyo de una derecha auto-culpable–, nos impuso la democracia manipulada aún vigente.

Brusco despertar
La crisis está obligando a los españoles incondicionales de la mentira (tan abundantes en la derecha como en la izquierda) a aterrizar bruscamente en el planeta Tierra de 2015. El proceso es largo y complejo porque quienes debieran estar sentados en el diván de un psiquiatra no son conscientes de su trastorno. Quizá ningún hecho político reciente haya evidenciado esto tan claramente como el enfrentamiento entre Felipe González y Enric Juliana sobre el concepto de nación usurpado por la autonomía catalana. Este rifirrafe ha sido tan patético como patética ha sido la España de estos últimos 40 años, pues nos ha permitido presenciar en directo hasta qué punto la clase política y la prensa manipulan la realidad. En Cataluña esta tara nacional toma dimensiones grotescas. Pujol ‒oligarca regional enquistado durante un cuarto de siglo‒ ha convertido a buena parte de los catalanes en megalómanos mientras iba amasando, en comandita con todos sus hijos menos uno, un fortunón obsceno que podría superar los 1.800 millones de euros.

La violación de la mente
El psiquiatra holandés Joost Meerloo (que durante la ocupación nazi de su país ayudó a su gobierno y al ejército estadounidense a interrogar a los prisioneros alemanes) escribía a mediados del siglo pasado que “Las técnicas modernas de lavado de cerebro y menticidio –dos perversiones de la psicología– pueden llevar a casi cualquiera a la sumisión y la entrega. Muchas víctimas del control mental, del lavado de cerebro y del menticidio eran personas fuertes cuya mente y voluntad había sido dividida y degradada. Pese a que los totalitarios emplean su conocimiento de la mente sin escrúpulos y con fines perversos, nuestra sociedad democrática puede y debe usar este conocimiento para ayudar al hombre a crecer, a proteger su libertad y a entenderse a sí mismo.” Meerloo tituló su libro, que se vendió muy bien en los años cincuenta, con una aterradora definición del menticidio: “La violación de la mente”.

La desprogramación
Como es sabido, las víctimas de un lavado de cerebro deben ser sometidas a una desprogramación, pues un adepto que haya sufrido el proceso completo, desde la captación y el adoctrinamiento hasta el aislamiento y el bombardeo diario de consignas, se encuentra en tal estado de impotencia mental que depende por completo de las decisiones del líder del grupo destructivo. En España se pueden contratar servicios de desprogramación destinados a liberar a un miembro de una secta, pero la terapia es individual, tiene un precio elevado y suele aplicarse neófitos que se brindan a ello de manera voluntaria. En otras palabras, la desprogramación que están realizando en Cataluña los candidatos constitucionalistas encabezados por Ciudadanos tiene doble mérito. Las virtudes políticas de sus propuestas son obvias, pero además estarían brindando a los catalanes adeptos a la secta nacionalista una terapia gratuita y pionera, pues es un tratamiento multitudinario ofrecido generosamente a decenas de miles de catalanes captados por los líderes de la secta hace 35 años, con el agravante de las víctimas terminales del menticidio soberanista no saben que lo son, por lo que no creen necesitar tratamiento alguno.

Rajoy está sonado, muy tocado
Marcello www.republica.com 26 Septiembre 2015

Hay gran preocupación en la cúpula del Partido Popular por lo que consideran el desgaste político y psicológico y alto nivel de rechazo que entre los españoles genera la figura del presidente del Gobierno y del PP Mariano Rajoy. Hasta el punto que, a pesar de la proximidad de las elecciones generales del 20 de diciembre, son varios los dirigentes del PP que hablan sobre la posibilidad de que el aspirante del PP al palacio de la Moncloa sea otro en el lugar de Rajoy.

Suenan los nombres del gallego Alberto Núñez Feijóo o de la madrileña Cristina Cifuentes en favor de la recuperación del centro político, donde está creciendo de manera imparable Ciudadanos, tal y como se verá en los comicios catalanes del 27-S. Pero incluso a última hora ha surgido el nombre de José Manuel García Margallo tras su discutido -dentro del PP- debate con Oriol Junqueras durante la campaña electoral.

Cualquiera obtendría mejor resultado que Rajoy, se dice en los cenáculos de la capital madrileña, donde son muchos los que opinan que el presidente está muy tocado. Sonado como un boxeador acosado por su adversario al que le han hecho daño los golpes y ha perdido contacto con la realidad. ‘Está grogui’, dicen cuando recuerdan el incidente de Rajoy con el periodista Alsina en Onda Cero, una vez que fue incapaz de explicar en qué consiste la nacionalidad española, al tiempo que con cara de desconcierto y la mirada perdida -como si no supiera donde estaba- le preguntaba al periodista qué pasaría con la nacionalidad europea de los catalanes si abandonan España.

Puede incluso que el presidente Rajoy sea, en este momento, víctima de un proceso depresivo al no entender como le ha estallado en las manos a él el desafío catalán al que nunca se ha querido enfrentar -por eso su amigo Margallo acudió al debate-, y del que teme las peores consecuencias como la declaración de la independencia de Cataluña que, de una vez por todas, le obligarían a tomar drásticas decisiones.

Precisamente esa eventualidad es la que algunos estrategas de la Moncloa creen que le dará al PP un nuevo impulso en las elecciones generales con el siguiente argumento: si Mas declara la independencia la respuesta de Rajoy será rápida y contundente y eso les dará muchos votos al PP en las elecciones de diciembre. Es decir que contra peor le vaya a España en Cataluña mejor le irá al PP y a Rajoy.

Pero, incluso ante ese posible desafío de obligada respuesta, en altos círculos del PP se teme que Rajoy no esté en condiciones anímicas ni psicológicas de hacer frente a Mas, máxime si como anuncian los últimos sondeos catalanes el batacazo del PP en Cataluña será monumental.

Entonces ¿qué hacer con Rajoy? O ¿está a tiempo el PP de cambiar de candidato a la Moncloa a solo tres meses de las elecciones generales? En política todo cabe y es posible, pero la situación española que vivimos es muy especial y el PP se juega de aquí a diciembre no solo el perder las elecciones generales frente al PSOE sino que incluso -si Rajoy sigue al frente- el PP podría quedar en tercer lugar y detrás de la candidatura de Albert Rivera al frente de Ciudadanos, que saldría muy reforzada de los comicios catalanes como este domingo se verá.

El jueves a Rajoy le volvieron a preguntar por la cuestión de la nacionalidad de los catalanes en caso de independencia de Cataluña y volvió a la confusión para decir finalmente, como quien hace una gracia: ‘los platos son los platos y los vasos son los vasos’. Y otra vez reapareció su mirada perdida y confundida, como aquella que, en los atentados del 11-S en Estados Unidos, mostró el ex presidente George W. Bush mientras leía, del revés, un libro infantil en una escuela y una vez que ya le habían comunicado que habían sido atacadas las Torres Gemelas de Nueva York.

‘Las rosas son rojas’ decía Bush, y ‘los vasos son los vasos’ dice Mariano Rajoy como si acabara de recibir una soberana paliza y de perder un combate de boxeo con Floyd Mayweather en el Madison Square Garden de Nueva York. Porque todo apunta que su rostro impasible se empieza a resquebrajar con la misma facilidad que se resquebraja España en Cataluña o que se desmorona el PP.

Y todo eso le produce a Rajoy un enorme desconcierto y una profunda desazón. ‘¿Cómo me ha podido ocurrir a mí algo así?’ se preguntará compungido el autócrata impávido de la Moncloa a la vista de los acontecimientos. Ni siquiera su pretendida obra maestra sobre la presunta salida de España de la crisis económica le consuela, y dirá o pensará que los españoles son injustos y desagradecidos con él. Y tampoco entenderá que ningún otro partido -a los que él ha trató patadas en la legislatura- quiera pactar con el.

¿Y si el candidato a la Moncloa del PP fuera otro en el lugar de Mariano Rajoy, en ese caso habría entonces alguna posibilidad de pacto? Puede que sí, y en todo caso la situación sería más positiva que con Rajoy. Y ¿qué pasará con el caso Bárcenas? ¡Ay amigo! Ahí está el fondo de la cuestión, porque Bárcenas es el fantasma que no cesa en los sueños y los pensamientos de Rajoy. El presidente que está tocado, o sonado, o grogui, y ya veremos si incluso acabado.

La cruzada del embuste catalanista
José Javaloyes www.republica.com 26 Septiembre 2015

Quizá en ninguna otra ocasión, incluido el explosivo octubre de 1934 con el dislate brutal de Luis Companys desde la Presidencia de la Generalidad, se había producido un cúmulo de enajenación nacionalista y prefascista, como la aportada por Dencás, con los socorros pecuniarios rogados a Benito Musolini para sublimar las fantasías imperiales de la Renaixensa. Aventada ésta por las trapacerías documentales de Próspero Bofarull en el seno del Archivo Histórico de la Corona de Aragón. Residenciado en Barcelona para desgracia de la integridad documental de la verdadera Historia de Aragón y Cataluña.

Posiblemente, la manipulación tramposa del “Llibre des Repartiments” (Libro de los Repartos), el compendio de las actas de asignación de bienes a los colaboradores del soberano aragonés en la conquistas de Valencia y Mallorca – unos navarros, castellanos y de otras tierras españolas, como las de la actual Cataluña, lo mismo que extranjeros -desde húngaros a otros europeos -, ha sido la base de la tergiversación de materiales en la que se ha nutrido, desde el último tercio del Siglo XIX, la falsificación de la Historia de España durante la Corona de Aragón.

El hecho de que por la naturaleza del documento se fueran tachando los nombres de quienes habían recibido su paga en tierras, castillos y otros bienes, la referencia de éstos aparecían tachadas, no pudiéndose identificar su nombre por tanto. La manipulación del tal Bofarull hizo que se alterara la identidad de la nómina de los participantes en la conquista de Valencia y los otros territorios, hinchándose numéricamente el total de catalanes participantes en las campañas. Del matute documental, junto con la desaparición del testamento de Jaime I, se derivó la posibilidad de afirmar a posteriori que fueron tales catalanes quienes llevaron su idioma a la población valenciana. Conclusión descabellada por el hecho de que en los fondos de la Biblioteca de Alejandría existían desde mucho antes de la conquista de Valencia versos escritos en valenciano.

Por otra parte y en torno a la misma cuestión, existía el dato de que el rey Jaime I, al otorgar sus fueros a los nuevos súbditos, dijo que fueran redactados en valenciano, que era la lengua hablada por éstos.

Tales tropelías cometidas con la realidad de las cosas, acumuladas desde Bofarull en adelante, han sido el combustible, junto con otras aportaciones de falsificación histórica con el que se ha guisado el dislate sectario del nacionalismo catalán, resuelto a estas alturas en separatismo puro y duro. Nutrido monetariamente con los sabidos fondos de las colectas del 3 por ciento y de algo más que los derrames de sabidas peripecias bancarias…

Tales factores y otros muchos configuran el pavimento mental, junto con la catastrófica cesión a la autoridad autonómica catalana de la competencia estatal en la Educación y la Enseñanza, sobre el que se desliza la consulta autonómica. Así la realidad, cualquier cosa puede salir de estas urnas catalanas.

Héroes catalanes
Maite Pagazaurtundúa Libertad Digital 26 Septiembre 2015

Marita, Antonio, Ana, Paco… Algunos de estos ciudadanos llevan años reaccionando contra la gigantesca estrategia de adoctrinamiento del nacionalismo –bien untado– desde el poder. Olegario, Pepe, Margaret, han aprendido a defender sus derechos, que es como defender la democracia constitucional. Cuando los ciudadanos tienen que hacer esto es que los gobiernos se han equivocado persistentemente. Y sí, los sucesivos gobiernos españoles han sido cobardes, o torpes, o ciegos, o todas las cosas al mismo tiempo, con respecto a la exigencia de lealtad a sus representantes ordinarios en el sistema autonómico. En 1984 se supeditaron todos, el gobierno socialista y la oposición de Alianza Popular, a Pujol, y en adelante sería un tabú provocarle. Así ha sido durante tres largas décadas de poder, dinero e impunidad para el nacionalismo catalán gobernante.

El máximo tabú ha sido, sin embargo, la política lingüística. Y cuando el gobierno popular lo encaró en la última ley de educación escapó de la responsabilidad de establecer una norma general que terminase con la anomalía de que la lengua común y oficial del Estado sea marginal en la educación catalana. Fue peor, sin embargo, dejó solas para el sacrificio de la tribu a las familias que creyeran que les habían dado algún derecho.

Apoyar la ley y su cumplimiento es clave para que un sistema democrático no se desmorone. Por eso he invocado la ley y la libertad a través de la caravana de una modesta diputada europea.
Y, tramo a tramo, he agradecido a las gentes de Convivencia Cívica Catalana, de la Asociación por la Tolerancia, de la Asamblea por la Escuela Bilingüe, de Impulso Ciudadano y de Sociedad Civil Catalana su valentía, y les he ofrecido nuestro apoyo sincero para sus iniciativas. Porque, más allá de las siglas, más allá de la pluralidad de las voces, somos muchos los españoles que sabemos que tras el día 27 el camino va a ser muy difícil, que las dudas de los poderes del Estado sobre cómo enfrentar el reto de los populistas estarán ahí y que los héroes catalanes suponen un mástil firme desde el que escuchar los cantos de sirena sin ser devorados definitivamente.

Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de UPyD.

EL ARTICULISTA PUBLICA 'DIARIOS DE LA PESTE'
Arcadi Espada: "Los nacionalistas quieren irse sin pagar el café"
"Mas ya se ha comparado con Gandhi, Luther King y el niño del pijama a rayas"
Luis Balcarce. Periodista Digital 26 Septiembre 2015

La historia es real aunque la cuente Arcadi Espada, a veces dado a la fabulación y lo novelesco, por más que su editor nos recuerde que "la relación de lo evidente con la verdad" es lo único importante en su obra.

A lo que íbamos. En octubre de 2014 dos hombres llamaron a la puerta de la empresa Digital Origin, una empresa dedicada al negocio de la banca on-line y que emplea a 120 trabajadores. Cuando se les preguntó dijeron: 
- Inspectores.

La recepcionista anunció la visita a la persona que iba a atenderles y ésta masculló por lo bajo:
- ¡Hacienda!
- No son de Hacienda -le informaron. Dicen que son inspectores lingüísticos.

Dijeron cosas muy usadas sobre Cataluña, el catalán, los catalanes y las obligaciones de la normalización. Pero uno de ellos añadió algo nuevo. Un punto arrogante.
- Además. A partir del 9-N todo esto va a cambiar aún más.

Esta delirante historia se recoge en una antología de textos de los diarios de Arcadi Espada, aparecidos en el diario El Mundo, sobre el proceso independentista catalán, reinterpretados por la artista y diseñadora Ana Cortils y que conforman 'Diarios de la Peste' editado por Funambulista.

Es una mirada diferente sobre el esperpento catalán. Una mirada fellinesca poblada de patéticos payasos unidos en una única candidatura y un único objetivo: destruir el Estado.

Y Espada, en la mejor versión de la sátira volteriana, se los toma a risa:
"Para los nacionalistas, el día de la libertad plena, esplendorosa, fundacional será el día en que vayan por el mundo con todo pagado. De ahí que el santo patrón de la Cataluña libre y lubricada ya no sea San Jorge, sino don Francisco Pujols".

El escritor catalán autor de 'Contra Catalunya' destroza los mantras nacionalistas con la misma prestancia con la que sacude los complejos de la clase política de Madrid: "Transversal, pomposa, fúnebre, siempre dispuesta a dejarse engatusar".

Por eso Arcadi recuerda que "la traición nacionalista al sistema de valores tradicional se hizo con la complicidad de los principales partidos españoles". Se lo recuerda a Alfonso Guerra, que se quejó de que los nacionalistas le habían engañado.

El columnista de El Mundo alerta sobre la trampa de la reforma constitucional que sobrevuela Ferraz y Génova hace ya mucho tiempo: "La única reforma que les vale a los nacionalistas es la que les permita decidir su futuro mediante la inclusión de un derecho a la autodeterminación".

Y a los espíritus blanditos y voluptuosos que divagan sobre la identidad catalana, Espada les corre a garrotazos con este brillante párrafo extraído de su libro ‘En nombre de Franco':

La destrucción de los judíos europeos plantea cuestiones interesantes en torno de la identidad nacional. La identidad es algo frágil y arbitrario. Alemanes que habían participado en la defensa de su país durante la Primera Guerra, y algunos de ellos condecorados por su valor patriótico, fueron enviados a las cámaras de gas por ser judíos. Su alemanidad, muy contrastada a veces por el tiempo, de poco les sirvió ante los "verdaderos alemanes". La identidad nacional no es así una circunstancia objetiva cualquiera, que se derive del lugar donde uno haya nacido o viva, de una memoria compartida y de una cultura común, sino un corte arbitrario, ideológico, por así decirlo, donde algunos ciudadanos quedan segregados del cuerpo común.

A medio camino entre el periodismo y el método cientifico, Espada advierte que de los nacionalismos se conoce a la perfección su capacidad de falsificar la historia pero que "para falsificar el presente, sin embargo, se necesita una sociedad realmente lerda y agradecida". La adhesión al grupo es más importante que la verdad. Esperen si no al 27-S. Queda poco.

Petit: «El nacionalismo catalán está muy cerca del racismo»
s. d ABC 26 Septiembre 2015

«Estaba feliz por fichar por el Barça, pero la política que se respiraba en el vestuario fue demasiado para mí»

Apenas estuvo una temporada en el Fútbol Club Barcelona, la 200-2001, pero su experiencia le marcó. Para mal. El que fuera internacional con Francia Emmanuel Petit ha reconocido en una entrevista con la BBC que cometió un error al elegir fichar por el Barcelona en lugar de marcharse al Manchester United. De hecho, un año después de llegar al club azulgrana procedente del Arsenal volvió a hacer la maleta para volver a Loncdres y firmar por el Chelsea.

«Cometí un error. Debí irme al Manchester United en vez de al Barcelona. Cuando llegue había mal ambiente en el vestuario entre los jugadores holandeses y los catalanes. El que dirigía el vestuario no tenía la suficiente fuerza ni carisma para dirigir al equipo. Estaba muy feliz de fichar por el Barcelona, pero quería concentrarme en el fútbol. La política y el nacionalismo que se respiraban en el vestuario fueron demasiado para mí», se sincera el exfutbolista galo campeón del mundo con su selección.

«Tan pronto como llegué al Barcelona la gente me decía: 'no aprendas castellano, tienes que aprender catalán'. A lo que yo les contestaba: 'Estoy en España, ¿no?'. Y ellos respondían: 'No. Estás en Cataluña'. Acabé harto de este tipo de cosas. Entiendo su identificación, pero eso está muy cerca del racismo. Hablamos de fútbol, no de política ni religión. Quise irme», explica.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
 

Por una movilización histórica contra el desafío separatista
Editorial La Razon 26 Septiembre 2015

Los últimos mítines pusieron ayer el cierre a la campaña electoral más decisiva de la reciente historia democrática de Cataluña. Han sido dos semanas que han girado abrumadoramente en torno a los beneficios y los perjuicios de la independencia de la comunidad, pese a que la cita del 27-S decide unos comicios autonómicos. El frente separatista de Artur Mas se ha sentido reconfortado en un intercambio de pareceres en los que su gestión no sólo no ha estado en un primer plano, sino que ni siquiera ha aparecido de soslayo. El peor presidente de la Generalitat de la historia de Cataluña no tenía nada que ganar si la campaña se desviaba del pulso por la independencia y sí mucho que perder si se ponía el foco en su nefasta acción de gobierno. Los partidos constitucionalistas, por el contrario, han entendido que la clave de las elecciones autonómicas del 27-S estaba en lograr una movilización masiva de su electorado, especialmente de ese sector clave que normalmente esquiva los comicios territoriales y se limita a a votar en los generales, y aquí la amenaza de la ruptura resultaría el reactivo más eficaz.

Todos han sido y son conscientes de la trascendencia de las elecciones y de lo que está en juego. Y no es, como claman Mas, Junqueras, Romeva o Forcadell, el futuro de Cataluña como Estado independiente. En este sentido, ellos han contraído con sus seguidores la responsabilidad de una monumental mentira en torno a un espejismo, la secesión, pero será su problema explicar después del 27-S cómo es posible que Cataluña siga formando parte de España. Puede que sólo entonces miles de catalanes entiendan que lo que ha movido a los políticos secesionistas ha sido el negocio de la búsqueda de la independencia. La relevancia especial del 27-S pasa por la necesidad de poner fin al régimen que ha sumido a Cataluña en la excepcionalidad política, institucional, social y hasta jurídica.

Y acabar con esa situación no es sólo poner coto a las aspiraciones rupturistas, sino también alejar del horizonte de una comunidad repleta de problemas un escenario de crispación, enfrentamiento y fractura civil como el que los gobernantes irresponsables han alentado y alientan con iniciativas como la declaración unilateral de independencia o los llamamientos a la insumisión y a la desobediencia. Por eso, Cataluña necesita una mayoría parlamentaria que sostenga a un gobierno respetuoso con el marco jurídico y que tenga como prioridad garantizar la prosperidad y el bienestar de la gente. Una mayoría en la que entendemos que el PP necesita y merece el respaldo popular suficiente para ser determinante por su defensa de los principios y libertades constitucionales durante décadas en Cataluña, su eficiente gestión en España y, muy especialmente, su compromiso con la unidad de la nación, a diferencia de la indefinición de partidos como el PSC o del tacticismo oportunista y la inconsistencia de Ciudadanos.

Pero, por encima de otros condicionantes, estas elecciones son las de los ciudadanos de Cataluña. Ellos son los que tienen la palabra y la posibilidad de acabar con una aventura disparatada y con un clima de intolerancia, sectarismo y corrupción promovido por la Generalitat separatista y sus cómplices. Es la hora de que esa mayoría silenciosa hable alto y claro para que otros no decidan por ella su futuro y el de sus familias. Será el mejor ejercicio de lealtad con el interés general. Será un grito de libertad.

Nada más (y nada menos) que unas elecciones autonómicas
Editorial de El Español 26 Septiembre 2015

El 27-S no es un plebiscito por mucho que se empeñen Artur Mas y los independentistas. Sin embargo, cuanto más apoyo logren las fuerzas constitucionales más claramente verá frustrado el secesionismo su proyecto de ruptura.

La cita que este domingo tienen los catalanes con las urnas servirá única y exclusivamente para decidir quién obtendrá el mandato para gobernar en la Generalitat la próxima legislatura. Eso y no otra cosa se decide en unas elecciones autonómicas. Todo lo demás son fantasías. Ahora bien, existe una gran diferencia entre que ganen quienes tratan por todos los medios de saltarse la legalidad a que lo hagan quienes respetan el marco constitucional.

Los partidarios de romper España por las bravas, obviando las leyes, tienen el control de los resortes del poder en Cataluña. Eso les ha permitido movilizar a todos sus simpatizantes, tal y como ha quedado de manifiesto en las últimas celebraciones de la Diada. El dato de que Artur Mas ha convocado tres elecciones en cinco años, además de ser la prueba del fracaso de su proyecto político, habla a las claras del escenario de tensión que ha pretendido y logrado instalar en la sociedad catalana. Ese es el clima que le convenía a su plan rupturista.

Así las cosas, ningún separatista se quedará en casa el domingo. Creen que es la gran oportunidad para lograr su objetivo. Y no es aventurado asegurar que no tendrán otra coyuntura más favorable para tratar de hacer valer su posición.

Hay argumentos de sobra para rebatir a los independentistas. De entrada, es un movimiento que brota de la insolidaridad. Los partidarios de la secesión revisten sus intenciones con conceptos vagos como “dignidad” o “derecho a decidir”, pero de lo que se trata en el fondo es de que la comunidad más próspera de España se quede con todos sus recursos para utilizarlos en su propio beneficio. Por completar la caricatura, lejos de ser una rebelión de opresores contra oprimidos es una insurrección de ricos contra pobres. ¿Solicitarían la independencia si el PIB de Cataluña estuviera a la cola del país, o entonces primarían valores tan elevados como el de la igualdad y la fraternidad?

Hay, sobre todo, razones históricas y sociales que son las que han configurado una situación de hecho. Como dijo Julián Marías, “nada hay más anticatalán que el intento de despojar a Cataluña de sus raíces, de sus hermandades”. Nadie ha impuesto que Cataluña sea España. Todos los españoles, también los catalanes, hemos constituido un Estado de Derecho con unas normas que son garantía de nuestros derechos a la par que establecen nuestras obligaciones.

Sin embargo, todos los motivos que pueden aducirse en pro de la unidad y la convivencia han sido y son despreciados por los independentistas. Incluso los de orden pragmático, como los perjuicios que para la economía tendría una hipotética secesión.

Precisamente la habilidad que han tenido los separatistas ha sido la de que la campaña se haya jugado en su terreno, con unos políticos que, para defender la unidad, han dado pábulo a la idea de que la independencia unilateral de una parte de su territorio es una posibilidad real. Esa torpeza encontró su máxima expresión en el debate que el ministro de Asuntos Exteriores mantuvo, de igual a igual, con uno de los líderes del movimiento secesionista. Los independentistas no podían encontrar mayor reconocimiento a sus aspiraciones por parte del Estado que pretenden destruir.

El Gobierno y el PP han contribuido a la ceremonia de la confusión en la que se crece el soberanismo, ora dando a entender que el Estado desamparará a los catalanes si el batiburrillo por la independencia consuma sus amenazas, ora intentando traspasar al Tribunal Constitucional la responsabilidad de pararle los pies al presidente de la Generalitat.

El primer partido de la oposición, el PSOE, parece no haber aprendido nada del pasado y ha seguido jugando al juego de las equidistancias. Su ingenuidad le ha llevado a tratar de seducir a los separatistas con nuevas concesiones bajo el manto de un confuso federalismo.

A la izquierda del PSOE, ICV y Podemos, unidos en la plataforma Catalunya Sí que es Pot, aún bailan la yenka: lo mismo afirman que no quieren que Cataluña se independice que se adhieren al “derecho a decidir” que lo facilita.

Tampoco los independentistas de Junts pel sí tienen de qué presumir. Han articulado su campaña en torno a mentiras, manipulaciones, ocultaciones y medias verdades. Sus candidatos han mentido sistemáticamente acerca de las consecuencias sociales, económicas, jurídicas y hasta deportivas que tendría una declaración unilateral de independencia. Afirmaciones como que en una Cataluña independiente no habría corrupción y la gente sería más feliz son tan ridículas que se califican por sí solas.

Llegados a este punto, es muy importante que este domingo acudan a votar aquellos catalanes que no tienen intención de dejar de ser españoles; no porque peligre su condición de tales, sino para que quienes pretenden romper la legalidad ni siquiera tengan la oportunidad de intentarlo. Cuanto más apoyo obtengan las fuerzas constitucionales más claramente verán frustradas los independentistas sus vanas intenciones de imponer el trágala a todos los catalanes y al resto de los españoles.

Pero que nadie se lleve a engaño. El 27-S no es un plebiscito. Sólo se han convocado unas elecciones autonómicas. Y la misma ley y el mismo Estado que han permitido que se celebren en tiempo y forma, garantizan que sus resultados -sean cuales sean- sirvan exclusivamente para aquello para lo que están concebidas.

¿Mayoría silenciosa?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Septiembre 2015

SI hay algo a lo que agarrarse siempre que hay elecciones es apropiarse de modo exclusivo la abstención, es decir suponer que nuestra opción política podría haber obtenido mejores resultados si esos votantes perezosos y poco o nada comprometidos, aunque mayoritariamente comparten nuestra ideología, hubieran acudido a cumplir con su deber cívico de votar. Pero otro de los grandes argumentos para alentar a las bases y dar una imagen de confianza para contrarrestar las bajas expectativas que nos otorgan las encuestas, es confiar en que existe la llamada “mayoría silenciosa”, una doble falacia. Lo primero porque no es una mayoría y lo segundo es que más que silenciosa, con su actitud de abstención da un mensaje alto y claro de su desinterés, un silencio ominoso pero ensordecedor.

Dice Mariano Rajoy que confía en que esa mayoría silenciosa se manifieste y vote, suponiendo que lo haría contra la opción secesionista de Junts pel Sí y partidos afines como la CUP o de actitud ambigua como la marca blanca de PODEMOS con Cataluña sí que es pot. Es mucho confiar y mucho suponer. La realidad es que la abstención es un fenómeno que engloba multitud de actitudes dispares y contradictorias, desde el pasotismo absoluto, la ideología anti sistema, los anarquistas, los desilusionados, los que no conceden valor alguno a su voto y se sienten prescindibles en un “si no voto, no influirá”. En fin, algo que es consustancial con cualquier sistema de participación democrática, en la que libremente se elige participar o no.

En este caso en el que unas elecciones autonómicas han sido usadas por los partidos secesionistas, coaligados en Junts pel Sí, para intentar transformarlas en un tipo de plebiscito ilegal, es posible que la abstención sea inferior. Pero aparte de la ilegalidad indiscutible, se trata de un engendro en el que se usa el reglamento de votación y reparto de candidaturas de las elecciones autonómicas normales, pero se da más valor a una mayoría parlamentaria obtenida con independencia de los porcentajes de votación y abstención. Un plebiscito “sui generis” con el que pretenden obtener una legitimidad para iniciar el proceso de secesión. Un escenario en el que con un pírrico 25% o 30% del censo electoral se quiera argumentar como la voluntad de todos los ciudadanos con derecho a voto. Una aberración imposible de aceptar en términos democráticos, con independencia de la ilegalidad previa del referido plebiscito circunscrito a solo una participación muy parcial y local de los españoles en un tema irrenunciable de soberanía nacional en una convocatoria electoral con camuflaje de autonómicas.

Hoy es el día de reflexión, una tradición bastante discutible, como aquella de “la pegada de carteles”. Sin embargo, no vendría mal el que muchos de los que piensan que su voto no va a influir y se dejen arrastrar por los cantos de sirena del independentismo, deben saber que su voto junto a otros coincidentes con ellos en sus preferencias, suman y pueden llegar a ser decisivos y dar argumentos a quienes saben perfectamente a dónde van a llevar a la Comunidad de Cataluña, a tomar un camino de no retorno y un futuro que han ocultado y negado. En primer lugar al enfrentamiento, proporcionado o no, algo que no se puede predecir aunque Mariano Rajoy lo asegure. Y es que lógicamente a una acción le sigue una reacción y si el Gobierno de España cumple con su deber, ante un desafío de secesión, solo hay una salida posible con la Ley, suspender la autonomía y proceder al enjuiciamiento de los responsables sediciosos.

Soy consciente del poder de persuasión del mensaje típicamente fascista de hacer creer que se es diferente y superior. Solo creerlo demuestra una predisposición nada ejemplar del individuo y que puede decir mucho de la fatuidad y orgullo de una sociedad. Y la verdad es que en los últimos tiempos Cataluña y sus gobernantes con sus legislaciones y pretensiones han dado muestras suficientes del sentimiento de superioridad y de un cínico victimismo al declarar sentirse oprimidos, coaccionados y robados por el resto de los españoles representados en su Parlamento, en sus Instituciones de Estado y en su Gobierno. Sobre eso sí que deberían de reflexionar todos los que mañana van a ir a votar. ¿En manos de quienes van a dejar los destinos de 7 millones de españoles?¿No les basta con ver lo que están haciendo en capitales como Madrid, Barcelona?¿Quieren seguir manteniendo la corrupción institucionalizada por clanes de élite que se han enriquecido impunemente?¿Son fíables los impulsores del 3%?

Mi reflexión personal es que esta farsa debe acabar ya y cortar de raíz con los medios que sean necesarios cualquier intento de volver a violar la legalidad.

El secuestro del sí
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 26 Septiembre 2015

El profesor Xavier Antich se despoja circunstancialmente de su condición de filósofo para montarse en el atril de adoctrinador sectario y endilgarnos sus sermones proselitistas. El más reciente, sobre "La fuerza política del sí" (LV, 14/9). Resuelto a embellecer las consignas secesionistas del Junts pel Sí para sumarle algún voto indeciso con argumentos más esotéricos que prácticos, elucubra:

Y es que, metafísicamente, la fuerza del sí parece irresistible. Porque la potencia creativa de la acción política siempre ha sido positiva, e incluso "alegre", como ya nos enseñó hace algunos siglos Spinoza.

Después de diagnosticar afinidades entre Spinoza y el discurso de Junts pel Sí por su contenido alegre, el filósofo travestido de psicólogo esgrime su autoridad mediática para descalificar a los que él cataloga arbitrariamente como negadores.

Sin necesidad de ponerse eruditos, es evidente que el "no" tiene siempre un carácter más bien antipático y malhumorado, precisamente por su negatividad intrínseca. El "no" siempre bloquea, trunca posibilidades, detiene proyectos e iniciativas, produce frustración y genera desconfianza. Nada bueno puede fundarse sobre la negación.

Consecuencias nefastas

¿Quién puede atreverse a desdeñar la propuesta secesionista de Junts pel Sí después de leer tan sabia impugnación de los críticos? Sin embargo, aquí es donde al observador desprejuiciado le aflora una duda corrosiva acerca de las consecuencias nefastas que puede tener para la sociedad organizada la peculiar filosofía del profesor Antich. Sucede que este ha enviado al sumidero todos los mandamientos negativos de la tradición monoteísta que conservan su validez en la civilización occidental, tanto en su vertiente religiosa como en la laica. No matarás. No robarás. No darás falso testimonio ni mentirás. No codiciarás los bienes ajenos. Demasiados noes para el profesor Antich.
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Algunos mandamientos negativos que parecen tener sello exclusivamente religioso también pueden aplicarse en una versión laica. "No tomarás el nombre de Dios en vano" puede transformarse, para desdicha de los totalitarios secesionistas, en "No tomarás la palabra de los catalanes en vano como si todos estuvieran al servicio de tus ambiciones de lucro y de poder".
Mentiras miserables

A pesar de que mi ateísmo me exime de creer en la existencia de un infierno para pecadores recalcitrantes, sí pienso que la sociedad debería aplicar un castigo muy terrenal a los transgresores del "No mentirás", exhibiéndolos en la picota digital. Lo que me afianza en esta idea es la lectura de panfletos como "Tres mentiras miserables", del predicador Francesc-Marc Álvaro (LV, 14/9). Al leer el título uno podría pensar que se trata de una autocrítica por algunas de las falsedades y tergiversaciones vertidas por el autor a lo largo de su carrera periodística. Pero no. Las tres mentiras miserables son las que componen el núcleo duro del texto beligerante que firma Álvaro.

La primera mentira miserable de Álvaro consiste en afirmar que mienten (valga la redundancia) quienes denuncian que el soberanismo es un movimiento étnico que hace distinciones entre catalanes de nacimiento y de adopción. (…) Hay muchos Sánchez entre los soberanistas, lo cual explica la magnitud de esta ola de cambio.

Es lógico que haya algunos, ya que no muchos, Sánchez entre los soberanistas, porque el clientelismo, el caciquismo y la cooptación de acólitos disciplinados y subvencionados forman parte de la cruzada secesionista. Según Artur Mas, el 70 por ciento de los catalanes tiene su origen familiar fuera de Cataluña (Europa Press, 6/9). Lo que confirma la naturaleza étnica del movimiento secesionista es la escasa y casi nula presencia de ese 70 por ciento en la lista de candidatos de Junts pel Sí, en sus cuadros dirigentes y también en el círculo selecto de sus ilustres imputados. Ni el 70 ni el 10 por ciento. Puro abolengo autóctono.
Familias acosadas

La segunda mentira miserable que intenta colarnos Álvaro se vuelve contra él: La fábula que ahora difunden viene a decir que los ciudadanos que no se sienten soberanistas tienen miedo de hablar en público porque se les hace la vida imposible. La palabra que se deja caer es 'intimidación', como si el país fuera uno de los pueblos controlados por la mafia.

Controlados por la mafia, no. Por el agitprop totalitario, sí. Es nada menos que el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, quien ha tenido que salir de la hibernación y pedir "respeto" hacia la familia de Balaguer que había solicitado -y conseguido, por vía judicial- más clases de castellano para sus hijos (LV, 17/9):

Las protestas de las familias del centro han hecho que la madre demandante renunciara a la sentencia. La mujer también ha denunciado "acoso" por parte de algunos vecinos. Según ella se filtraron los nombres de los niños y su dirección en las redes sociales.

Otra familia acosada de Mataró tuvo que cambiar a sus hijos de colegio. La fábula la urde Álvaro cuando afirma que el miedo no existe. Vaya si existe. Si no se cuentan por millares los padres que exigen que se cumpla la sentencia que obliga a dictar el 25 por ciento de las clases en castellano es porque temen convertir a sus hijos en rehenes de los energúmenos fundamentalistas. El miedo también impide que se multipliquen las banderas españolas en los balcones. Y silencia muchas voces discrepantes en familias, comunidades de vecinos y lugares de trabajo. El miedo es consustancial a los regímenes totalitarios de derecha e izquierda, cuyos exegetas profesionales tienen la misión de difamar a quienes se atreven a denunciar la intimidación.

La tercera mentira miserable de Álvaro es tan burda que merecería la promulgación de un mandamiento adicional contra la tomadura de pelo, y sólo la pudo proferir quien Llàtzer Moix catalogó como uno de los "soldados más enardecidos" del proceso ("La sonrisa patriótica", LV, 20/9). Hela aquí:

TV3 y Catalunya Radio practican un pluralismo impecable.
La desenmascaran, sin ir más lejos, el cerrojazo que la televisión catalana aplicó a Josep Borrell, el muy documentado artículo "TV3, la seva, la suya" de Francesc de Carreras (El País, 16/9) y el aluvión de propaganda maniquea que satura todos los medios de comunicación públicos o subvencionados de Cataluña.

La maté porque era mía
Si los secesionistas obedecieran el mandamiento "No mentirás", su aparato de propaganda se quedaría mudo. Han secuestrado el sí para encubrir su indigencia argumental. Y si se ciñesen a la verdad tendrían el monopolio del no en la hipotética Cataluña independiente:

No a los catalanes españoles.
No al resto de los españoles.
No a la Unión Europea.
No al euro.
No a las Naciones Unidas.
No a la OTAN.
No a viajar por Europa sin pasaporte.
No al derecho de Barcelona y Tarragona a unirse nuevamente a España.
No a jugar en la Liga española.
No a los créditos de entidades financieras de primera línea.
No a toda historia, cultura y lengua que no sea "la nostra"..
No a la defensa compartida contra los yihadistas.

Un programa para el desguace de Cataluña que se podría compendiar en la tradicional excusa de los amantes psicópatas: "La maté porque era mía".

Los del Junts pel Sí son, en realidad, los del Junts pel No. Son la semilla del caos. Los ciudadanos que hemos seguido con atención el desarrollo del proceso balcanizador lo tenemos claro: los Balcanes no son el modelo deseable. Tampoco lo es Grecia. Ni Venezuela. Para frenar la desintegración hay sólo dos partidos fiables -el Partido Popular y Ciudadanos-, que podrían llevar el sí como bandera si no lo hubieran secuestrado los fariseos. El sí a la democracia, la libertad, la cultura, la prosperidad, la solidaridad y la confraternización entre los ciudadanos de toda Europa, con los catalanes siempre activos en su condición de españoles.

La magnitud del desafío exige deponer sectarismos y rivalidades. E incluso agregar un plus de comprensión para quienes, fieles a sus convicciones nacionalistas, pero conscientes de la amenaza de degradación que encierra para Cataluña el amancebamiento de sus excorreligionarios convergentes con los insurrectos del bloque radical y antisistema, se decantan prudentemente por Unió. Cada voto pesa. Sobre todo para enfrentar el fraude institucionalizado en el feudo catalán, donde las papeletas de los Gigantes y Cabezudos valen el doble que las de la Ilustración: un diputado por cada 46.141 habitantes en Barcelona y uno por cada 20.036 en Lérida.

¡Feliz 28-S en territorio catalán, español y europeo!

Mas riega de miles de euros a la prensa digital separatista a dos días de las elecciones
La Generalidad ha subvencionado a los periódicos digitales catalanes. Los más beneficiados serán Ara, Nació Digital, Vilaweb o El Punt Avui.
Libertad Digital  26 Septiembre 2015

Según publica el portal de noticias e-noticies, la Generalidad de Cataluña no ha dudado en aprobar jugosas subvenciones a los medios digitales separatistas a dos días de las elecciones. De este modo, la Generalidad ha regado de cientos de miles de euros a periódicos como Ara (216.000 euros), Nació Digital,(205.000 euros), Vilaweb (136.000 euros) o El Punt Avui (95.000 euros), todos ellos medios de comunicación alineados con el desafío separatista de Mas. Pero hay más.

Sapiens 57.000 euros
El singular Digital (El Mon) 40.000 euros
Time Out 40.000 euros
Racó Catalá 37.000 euros
Diari de Girona 35.000 euros
E-noticies 30.000 euros
Weloba 28.000 euros
Regió 7 23.000 euros
Diari Segre 19.000 euros
El9Nou.cat 14.000 euros
Ara Baleares 19.000 euros
Dbalears.cat 17.000 euros
El Temps 4.000 euros

El Gobierno autonómico justifica las ayudas para estimular la actuación de los profesionales de los medios informativos digitales en lengua catalana o aranesa y "fortalecer el espacio catalán de comunicación". La resolución está firmada por el Secretario General de Presidencia, Jordi Vilajoana.

Más o menos separatistas, estos medios de comunicación tienen en común que publican sus contenidos en lengua catalana.
 


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