AGLI Recortes de Prensa   Martes 29  Septiembre 2015

Aznar tiene razón, pero no acierta
Editorial  www.gaceta.es 29 Septiembre 2015

El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, ha puesto las peras al cuarto a Mariano Rajoy. En un solemne comunicado con membrete de FAES –la única fundación de cabecera del PP-, Aznar dice a su pupilo y sucesor: “El electorado del PP ha dado un aviso en las elecciones europeas, muy serio; otro en las municipales; otro en las autonómicas; otro en las andaluzas, y le acaba de dar otro aviso en las elecciones catalanas. Son cinco veces consecutivas en pocos meses en los que el electorado te está diciendo que no está contento con cómo están las cosas. Ya va el quinto aviso y no se puede desoír”. El ex presidente llama a “un proceso muy profundo de reflexión, extraer todas las consecuencias y ponerse a ello”.

Aznar es el refundador del PP sobre la AP de Fraga, ha sido presidente del Gobierno durante ocho años y su mandato entre 1996 y 2004, traumáticamente cerrado con los atentados del 11-M, permanece sin embargo en la memoria como un periodo de balance muy satisfactorio no sólo en materia económica. Como ese periodo sigue siendo el mejor activo del PP, la voz de Aznar no es “una más” ni tampoco la de un “simple militante”, como han dicho con incómodo desparpajo algunos notables de Génova. Al contrario, la suya es una voz de relieve incomparable. Y aún más, una voz por la que hablan decenas de miles de militantes y millones de votantes. El batacazo de las elecciones autonómicas catalanas ha sido la gota que ha colmado el vaso –por otra parte, poco profundo- de la paciencia de Aznar. Y tiene razón.

La gran frustración
Hace cuatro años, Rajoy llegó al Gobierno con una mayoría abrumadora en el Congreso y en el Senado, hegemonía que se sumaba a un extensísimo poder territorial en todo el país. Desde ese momento, Rajoy no ha hecho más que cosechar fracasos: en las europeas de 2014 perdió ocho diputados y el fiasco sólo quedó maquillado por el fracaso gemelo del PSOE; en las andaluzas de 2015 perdió la mayoría y pasó de 50 a 33 escaños; en las municipales y autonómicas de mayo de este mismo año perdió la mayor parte de su poder territorial, incluidas plazas esenciales como Madrid capital y Valencia; ahora, en Cataluña, el PP ha cosechado el peor resultado de los últimos veinte años. Desde La Moncloa y Génova se dice con frecuencia, para quien quiera comprar la mercancía, que tan feroz retroceso es consecuencia de las políticas que ha sido preciso adoptar para combatir la crisis económica. Así, el PP habría sacrificado su mayoría en aras del bien común. Pero esto no es verdad.

Nada obligaba al PP a seguir la “hoja de ruta” de Zapatero con ETA, nada le obligaba a salvar caciquilmente la vida de los principales grupos mediáticos de izquierda, nada le obligaba a convalidar la ley del aborto, nada le obligaba a abrazar la ley de matrimonios homosexuales, nada le obligaba a mantener la ley de memoria histórica, nada le obligaba a consagrar la subordinación política del poder judicial, nada le obligaba a limitar la reforma de la educación a un retoque tecnocrático, nada le obligaba a gestionar con semejante torpeza los episodios de corrupción, nada le obligaba a reducir la defensa de la unidad nacional a un pacato repertorio de indolente leguleyo, nada le obligaba a… Pero es que incluso en la política económica, supuesta causa de la desafección general hacia el PP, tampoco nada obligaba al PP a seguir el camino escogido con la brutal subida de impuestos, la depauperación acelerada de las clases medias, la transformación del déficit en deuda pública y el mantenimiento de nuestra onerosa estructura estatal. Al revés, nunca nadie había tenido en su mano una oportunidad tan clara para rectificar los errores acumulados desde 1978: la crisis era precisamente la ocasión propicia para que una fuerza política hegemónica, plena de legitimidad democrática, emprendiera reformas decisivas. Pero Rajoy ha tirado todo eso a la basura.

En efecto, la gran tacha de Rajoy no es que se haya equivocado aquí o allá o no haya sabido gestionar tal o cual problema, sino que ha hecho lo contrario de lo que esperaban sus votantes y su propio partido en cuestiones esenciales de su programa de gobierno. De tal modo que los errores de Rajoy no perjudican sólo al propio presidente y a su equipo, sino que ponen a todo el PP en una posición imposible: de ser el partido de la gran esperanza ha pasado a convertirse en el partido de la gran frustración. Se comprende el enojo de Aznar.

Ahora bien, Aznar, que tiene razón, no acierta en la forma ni en el fondo. No acierta en la forma porque un ex presidente del Gobierno no puede saltar a la arena del debate interno desde el membrete de un “think-tank”, como si fuera un Arriola cualquiera. Y no acierta en el fondo porque buena parte de las políticas más discutibles de Rajoy, empezando por su protagonista, se inauguraron precisamente en tiempos del propio Aznar. Si Aznar quiere volver al ruedo, con toda seguridad levantará entusiasmos: a la derecha siempre le han gustado los “hombres providenciales”. Pero haría mejor en plantearlo abierta y formalmente, y por supuesto, con las imprescindibles dosis de autocrítica. Porque lo que hace falta no es volver al PP “de antes”, sino construir un PP nuevo.

Adelante, en todo caso. Quizás estemos ante una oportunidad inesperada.

Nacionalismos y élites pigmeas
Javier Benegas www.vozpopuli.com 29 Septiembre 2015

Hace ya tiempo escribí un artículo, casi a vuela pluma, titulado La increíble clase media menguante. Por voluntad de los lectores, corrió como la pólvora. Mi sorpresa fue mayúscula puesto que, tomando como punto de partida la anécdota protagonizada por un profesor universitario, me limitaba a explicar lo obvio: que la sociedad española no se estructura en clase sociales, sino que es un informe magma del que, en todo caso, emergen diminutas élites que persiguen sus propios fines.

En efecto, allí donde hay un gremio, pertenezca éste a un sector productivo o burocrático, invariablemente se desarrolla una élite, pequeña, diminuta, pigmea. Lo vemos en las universidades españolas, especialmente en las públicas, pero también en las privadas, donde los académicos independientes languidecen, mientras que aquellos que se integran en la élite de rigor prosperan. También sucede en la Administración Pública, en el mal llamado mundo de la cultura, en el del periodismo, en el de la empresa e, incluso, en el de la ciencia, o en cualquier otro lugar donde surja un régimen corporativo que imponga, de puertas adentro, sus propias reglas.

Estas élites no son altruistas, ni siquiera mutualistas. Sus objetivos son intransferibles, propios e incompatibles con el interés general, por más que con el malabarismo retórico, el marketing a presión y el cochambroso populismo intenten convencer al ciudadano común de que sus fines son los de todos y que, por tanto, debe colaborar con ellas. Ejemplos hay para dar y tomar. Y van desde las maniobras de aviesos empresarios, hasta las reivindicaciones de numerosos colectivos, pasando por los rancios nacionalismos. Sea cual sea el traje que vistan o la ideología en la que se envuelvan, lo cierto es que quien más quien menos persigue su propio beneficio. De hecho, casi todas las trifulcas que monopolizan los medios de información tienen mucho que ver con la beligerancia de estos grupos y muy poco con las preocupaciones reales del ciudadano.

El problema se agravó cuando estas élites se imbricaron en las tribus políticas locales. Entonces, el ya de por sí desvirtuado concepto de “interés general” se vio a además sesgado por los localismos. De pronto, el interés general de los valencianos dejó de corresponderse con el de los madrileños, el de los aragoneses se volvió antagónico al de los catalanes, el de los manchegos se hizo incompatible con el de los andaluces, y así sucesivamente hasta completar todas y cada una de las combinaciones posibles de enfrentamientos y agravios entre territorios y administraciones, que no entre individuos.

España, nación de naciones pequeñas y cabreadas
La España de las Autonomías ha tenido –y tiene– la cuestionable virtud de generar problemas donde antes no los había o, en el mejor de los casos, complicar los existentes hasta hacerlos irresolubles. Circunstancia que tiene mucho que ver con esa debilidad congénita de los Gobiernos de España a lo largo de la Transición y la constante cesión de competencias. Que la situación se ha desquiciado es evidente. No hace falta recurrir al disparate secesionista, basta con observar las divergencias que existen entre el Partido Popular de Madrid y el de Galicia, el PSOE de Aragón y el de Cataluña, o el Podemos liderado por Pablo Iglesias y el conglomerado que ha hecho alcaldesa de Barcelona a Ada Colau. Y es que, en esta España, una misma formación política puede llegar a defender no ya cosas distintas, sino antagónicas dependiendo de en donde venda la mercancía. Lo cual tiene mucho que ver con que cada comunidad autónoma haya desarrollado con extrema diligencia su propio crony capitalism, y, a reglón seguido, corrupción con denominación de origen. Al fin y al cabo, todas estas élites tienen un rasgo que las hermana: ninguna podría subsistir sin acceso al Presupuesto.

La nuestra no es una sociedad clasista sino elitista, pero de élites diminutas. Una sociedad más que horizontal, plana, como un mar en calma chicha. No sé a qué viene tanto empeño comunista si todos somos karamaradas por la vía de los hechos. Aquí, si se quiere hacer carrera, no hay más alternativa que buscar un hueco en alguno de los numerosos clubs de privilegios y alistarse en su tribu. Es la única forma de asomar la cabeza y sobresalir de la masa social que bracea con denuedo en un sistema cerrado, en lo económico y en lo político.

Demasiados los incentivos que hay para alistarse en estas élites y saquear, aun legalmente, el presupuesto. Y muy pocos para no hacerlo. Cierto es que en todas partes cuecen habas. No hay más que ver lo revuelto que anda el mundo, con el movimiento hippie resucitado y dispuesto a ajustar cuentas con el Capitalismo. Pero no es fácil encontrar en Occidente un país donde los grupos de interés proliferen a un ritmo tan extraordinario.

Sin embargo, no se equivoquen, no es un problema genético. Es la concepción patrimonialista del Estado; esto es, la santa manía de usar las instituciones en beneficio propio, porque, claro está, nada lo impide. He aquí el origen de la crisis política, económica y moral que soportamos. ¡Vaya cosa! Lo mejor, o lo peor, según se mire: saber que con cuatro reformas bien hechas se acababa. Podría suceder cualquier día. Ya no son cuatro gatos los que lo exigen. Además, transformaciones más increíbles ha visto el mundo.

El empecinado.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital

Mariano Rajoy sigue impertérrito en su suicida hoja de ruta de mantenerse como candidato de su partido para las próximas elecciones generales. Y para ello cuenta con el incalificable apoyo de una Ejecutiva Nacional del PP alejada de la realidad y que tras meses de debacles electorales aún se anda preguntando las posibles causas de su fracaso, sin reconocer su completa responsabilidad por los errores de cálculo y por haberse equivocado de enemigo. Ha sido especialmente decepcionante el cierre de filas ante el editorial de FAES de José María Aznar con su crítica corrosiva de la situación aunque sin un mínimo de decoro por olvidar los propios errores de su etapa como Presidente del Gobierno de España. Pero a pesar de todo, las verdades de fondo prevalecen sobre el trasfondo de inquina personal que se profesan y ya no tratan de ocultar.

El que esa Ejecutiva sea incapaz de hacer un análisis objetivo y una autocrítica dejando hacer a los partidarios de Rajoy sin cuestionar los desastrosos resultados a los que les han llevado, solo demuestra la falta de pluralidad y de liderazgo de unos Ministros, o de los llamados barones, Presidentes de las autonomías gobernadas por el PP, solo o en coalición con su “enemigo declarado”, CIUDADANOS. Y será ese mal entendido culto al líder, que no deja de ser una pseudo dictadura, la principal causa de que el PP termine obteniendo la mayor derrota electoral de su larga vida como partido político y siga inexorablemente el camino de la extinta UCD.

Nada de lo que diga Mariano Rajoy tiene credibilidad. Sus palabras no son seguidas por hechos que las corroboren. Al contrario, en el caso del desafío secesionista de Artur Mas y el Parlamento de Cataluña, su actitud ha sido financiar el despilfarro y la quiebra, bajo la falaz excusa de defender los derechos de los españoles de esa comunidad, algo que hubiera conseguido haciéndose a cargo de las competencias afectadas. Una financiación que sigue ofreciendo en forma de diálogo que suena a rendición sin condiciones, al igual que pasó cn la ETA, y que sería un reconocimiento explícito de la pretendida realidad nacional de Cataluña en la Constitución como paso previo y necesario para su futura independencia bajo el amparo de la Ley. Pero esa Ley aludida ha sido repetida e impunemente violada y durante su mandato nunca ha optado por cumplir con su deber y defenderla, sino que ha buscado el amparo y la cobertura, innecesaria por evidente, del Tribunal Constitucional, a la vez que ha permitido con su pasividad absoluta que se celebrase un simulacro de referéndum sin que hasta ahora, a pesar del tiempo transcurrido, se haya obligado a sentarse en el banquillo a los responsables.
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Pero no es solo Mariano Rajoy el que ofrece diálogo. También desde el PSOE Susana Díaz desde su feudo en Andalucía, como Pedro Sánchez desde Ferraz, lo piden ofreciendo como alternativa un federalismo asimétrico que eliminaría algo tan esencial como la igualdad de derechos de los españoles. Un diálogo en el que quieren entrar sin saber muy bien los límites que contraponer a lo que desde la otra parte ha sido, es y será una imposición. Porque al igual que dos no pelean si uno no quiere, dos no pueden dialogar si uno pretende solo informar de aquello que piensa hacer. Sería un diálogo de besugos sin acuerdo posible. Y tal es el caso del separatismo catalán, pactar las mejores condiciones para su “desconexión” de España salvaguardando su estatus privilegiado de pertenencia a la UE y el uso del euro como moneda nacional. No ver esta realidad es querer engañar o engañarse uno mismo.

Es verdad que al editorial de José María Aznar solo le ha faltado terminar con aquella célebre frase que usó con Felipe González, aquello del “¡Váyase, Sr. González!”. Es verdad que otros hace tiempo que estamos pidiendo lo mismo de Mariano Rajoy, sin éxito evidentemente debido a nuestra nula influencia en la opinión pública. Pero sinceramente creo que es la única salida honorable a un PP irreconocible desde que Mariano Rajoy decidió despreciar la ideología de su partido y lo que es peor a sus militantes y votantes aplicando políticas que serían incluso excesivas para una social democracia europea.

Así que apoyo la moción de censura y me reafirmo en que nunca votaré a un partido donde figure como cabeza de lista o en otra posición, Mariano Rajoy Brey.

¡Que pasen un buen día!

Aznar debe hacer algo más que diagnósticos
Cayetano González Libertad Digital 29 Septiembre 2015

Hace doce años, en el último día del mes de agosto de 2003, Aznar hizo pública su decisión de que Mariano Rajoy Brey fuera su sucesor al frente del PP y como candidato a la Presidencia del Gobierno. Los otros dos candidatos, Rodrigo Rato y Jaime Mayor, aceptaron esa decisión y no pusieron ningún palo en la rueda del elegido. Luego, los hechos son conocidos: el atentado del 11-M de 2004, la derrota del PP en las elecciones generales que se celebraron tres días más tarde, otra nueva derrota en 2008 y la victoria en las generales de 2011 por mayoría absoluta, no tanto por méritos propios de Rajoy sino, más bien, porque una mayoría de españoles estaba hasta el gorro de ese nefasto gobernante que fue Zapatero, que hizo tanto daño a nuestra nación, concepto que para él era "discutido y discutible".

Doce años más tarde, al día siguiente de las elecciones plebiscitarias de Cataluña de este domingo, Aznar ha puesto por escrito y hecho público un mensaje letal dirigido fundamentalmente a quien designó como sucesor:

Para el PP es el peor escenario posible. Tu rival de la izquierda queda fortalecido, tu espacio queda mermado, los secesionistas van a continuar el proceso. Tu posición está seriamente comprometida.

El divorcio de Aznar con Rajoy y viceversa es ya antiguo. No pasó mucho tiempo sin que el primero se diera cuenta de que su decisión al elegir sucesor había sido la peor de las posibles. Al principio verbalizó esa crítica en círculos privados, pero con el paso del tiempo, de las derrotas electorales y de la pérdida del ADN del partido que refundó en el Congreso de Sevilla de 1990, esa crítica la empezó a formular de manera pública.

A finales del pasado mes de junio, tras el fiasco del PP en las elecciones autonómicas y municipales, Aznar decía en una larga entrevista en ABC cosas como las siguientes:

Muchos electores se preguntan qué es el PP. ¿Es un partido en favor de la vida que puede coexistir con ciertos supuestos excepcionales del aborto o se ha convertido en un partido a favor del aborto? ¿Es el PP el partido que ilegalizó a Batasuna o tolera que esté en las instituciones? ¿Es el PP el partido que garantiza la unidad de España y no hay duda de ello o se inhibe en cuestiones básicas que acreditan esa unidad histórica? ¿El PP tiene unas visiones económicas muy claras en torno a clases medias, aparatos productivos, fiscalidad o presume de haber subido mucho la presión fiscal y actuar en detrimento de las clases medias?

Por su parte, el actual presidente del Gobierno y del PP siempre tuvo como una especie de complejo por haber sido designado personalmente por Aznar, y en cuanto pudo se fue librando de todo lo que oliera a aznarismo; de todo menos de sí mismo y, por supuesto, de Javier Arenas Bocanegra, que ahí sigue, después de haber empezado en política hace treinta y siete años en las juventudes democristianas del PDP. Ese complejo también ha llevado a Rajoy a presumir que se ha visto más veces en La Moncloa con otros expresidentes como González o Zapatero que con quien fue su jefe y mentor.

Pero la situación Aznar versus Rajoy ha llegado a un punto en que no da más de sí. Los diagnósticos que hace el primero sobre la situación de España en general y de su partido en particular son letales, están cargados de razón, de argumentos y, desde luego, conectan mucho más con la base electoral del PP que las intervenciones melifluas y vacías de contenido, de garra y de liderazgo político del actual inquilino de La Moncloa.

La pregunta que cabe hacerle a Aznar es: aparte del diagnóstico, ¿va a hacer algo más? ¿Puede hacerlo? ¿Quiere hacerlo? Personalmente, no tengo respuestas para estos interrogantes, y me temo que el interpelado, al menos de momento, no va a despejarlos. Lo que parece claro es que el seguir haciendo sólo diagnósticos es insuficiente, fundamentalmente porque parece igual de claro que Rajoy no le hace ningún caso. Por eso, si el que fuera el artífice de la refundación del centro-derecha en España quiere, y no hay motivos para pensar lo contrario, que su partido recupere el rumbo perdido y seguir siendo el referente para una parte importante de la sociedad española, tendría que plantearse hacer algo más.

El horizonte electoral del PP es muy preocupante para sus intereses, y esa preocupación ha aumentado tras la debacle en Cataluña de este domingo. Como recuerda Aznar, es el cuarto aviso que dan al PP sus electores, después del recibido en las europeas de 2014, en las andaluzas de marzo de este año y en las municipales y autonómicas de mayo. ¿Qué le lleva a pensar a Rajoy que no puede haber un quinto aviso en las generales de diciembre? ¿Acaso confía en que funcione el llamado voto del miedo ante la posible alianza PSOE-Podemos? Pues para ese supuesto, también vale la reflexión de Aznar en la citada entrevista de ABC:

El mensaje de "nos vais a votar porque no tenéis más remedio" es inaceptable. Mucha gente no está dispuesta a que su voto se considere cautivo.

La cuestión no parece tan difícil de entender.

Vidal-Quadras recuerda que fue Aznar quien entregó Cataluña a los nacionalistas
Comparte su análisis sobre el PP catalán pero dice que sería más creíble si hiciese autocrítica
Europa Press www.lavozlibre.com 29 Septiembre 2015

Madrid.- El expresidente del PP catalán, Alejo Vidal-Quadras, comparte el análisis del presidente de honor del partido, José María Aznar, sobre el fracaso del PP en Cataluña, pero le ha advertido de que sería más creíble si hiciese autocrítica de las decisiones que él mismo tomó en el pasado.

En concreto, ha recalcado que fue Aznar, en 1996, el que "entregó Cataluña a los nacionalistas renunciando a un proyecto político propio, serio y valiente" -cuando el PP necesitó el apoyo de CiU para gobernar en Moncloa- y le ha reprochado también que decidiera no volver a presentarse para un tercer mandato en 2004.

Vidal-Quadras, que dejó el PP para ser candidato por Vox en las europeas de 2014 y dejó la política tras no lograr sacar escaño en la Eurocámara, se ha expresado así en declaraciones a La Sexta.

Además, ha instado a sus excompañeros que, igual que hicieron poco antes de las catalanas, remplacen a Mariano Rajoy como candidato a las elecciones generales y presenten a alguien "con carisma, con capacidad de arrastre y con interlocución con Ciudadanos", probablemente alguien "de otra generación" y que no esté vinculado con el pasado "siniestro" del partido.

Vidal-Quadras ha opinado que el que fuera su partido ha recibido ya un "aviso serio e inequívoco" y, sin embargo, ha asegurado que en el Comité Ejecutivo Nacional de este lunes el informe de Rajoy fue de "no pasa nada hay que seguir con lo mismo", y nadie le rebatió. "Es un partido en estado catatónico, está paralizado", ha lamentado.

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Día 1 después de Mas

José Javier Esparza  www.gaceta.es 29 Septiembre 2015

Hay que esperar que en el día de hoy, primero después de las elecciones autonómicas catalanas, los poderes del Estado, que aún se llama España, se pongan inmediatamente a trabajar para recuperar todo lo perdido en estos treinta y cinco años de negligencia. Gobernarán los separatistas, pero un 52% de los catalanes está contra la independencia. Sobre esa base hay que empezar a actuar.

Hay que esperar que el jefe del Estado, que aún se llama España, convoque a los líderes de los tres grandes partidos nacionales con peso en Cataluña, que son Ciudadanos, el PSOE y el PP, y les inste a formar una oposición estable en esa comunidad con el propósito expreso de frenar el aparato pre separatista creado por Convergencia y Esquerra.

Hay que esperar que la oposición constitucionalista (C’s + PSC + PP), cuyos votos superan el 40% de los sufragios, exijan que el nuevo Gobierno autonómico catalán reponga los símbolos nacionales de España en todos los centros y lugares públicos de la geografía regional, aplicando en su caso la ley a los recalcitrantes.

Hay que esperar que la oposición no independentista (añadamos aquí a Podemos) presione para que el nuevo Gobierno autonómico catalán rectifique el proceso de “inmersión lingüística”, esto es, de discriminación del castellano, y garantice con los instrumentos que sea menester el derecho de todos los ciudadanos a recibir enseñanza en su lengua vehicular y a utilizarla en cualesquiera ámbitos públicos o privados, según prescribe la Constitución.

Hay que esperar que la oposición no separatista inste al nuevo Gobierno catalán a reestructurar la plantilla y funciones de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (siete canales de televisión, cuatro de radio y otras tres plataformas de diversos servicios), ajuste su dimensión a su auténtica función y meta mano en el desorbitado presupuesto de este aparato de comunicación puesto al servicio del separatismo. En 2010 el poder público financiaba a la CCMA con la friolera de 450 millones de euros; el año pasado, aun con los obligados recortes, su presupuesto era todavía de 297 millones, que fueron 307 en 2015.

Hay que esperar que la oposición no separatista requiera al nuevo Gobierno autonómico una actuación seria y expeditiva contra aquellas entidades que, durante estos años, han estado elaborando listas de “catalanes afectos y desafectos” hacia el proceso separatista.

Hay que esperar, también, que el presidente del Gobierno de España y el jefe de la oposición socialista acuerden de inmediato un programa de mínimos –ya que de máximos parece imposible- para bloquear cualquier expectativa separatista. No basta con que socialistas y populares actúen de consuno en Cataluña, sino que la coordinación en este punto, que es de trascendencia nacional, ha de extenderse a todo el país y en particular a los territorios que pudieran sentir la tentación de emprender un camino semejante al abierto por los separatistas catalanes. El nacionalismo vasco ya ha aprovechado el río revuelto para buscar sus propios peces.

Hay que esperar que el Gobierno de España haga trabajar a la Inspección General del Ministerio de Educación, que para eso está, y no sólo vigile eficazmente la aplicación de contenidos comunes en los programas de enseñanza de las distintas comunidades autónomas, sino que también intervenga con capacidad sancionadora allá donde la educación pública se haya convertido en adoctrinamiento contra el Estado de todos.

Hay que esperar, por supuesto, que las organizaciones financieras y empresariales, tanto catalanas como del conjunto de España, que durante largo tiempo han sido cooperadoras necesarias de la red de poder tejida desde la Generalitat, examinen en profundidad su actitud y adecúen su estrategia a una realidad evidente: sin una nación llamada España, su negocio carecería de sentido y dirección.

Hay que esperar que la Iglesia, como institución de indudable peso en la sociedad española, ponga su grano de arena desautorizando a quienes emplean los púlpitos para abanderar la ruptura de la unidad nacional.

Hay que esperar que los instrumentos legislativos del Estado, con el mayor grado de consenso posible –y si no lo hay, sin él-, prevean los mecanismos legales precisos para neutralizar todos los pasos que desde hoy mismo va a emprender la nueva mayoría parlamentaria catalana.

Hay que esperar, en fin, que en el día de hoy España se convierta en un país serio, sus instituciones funcionen, la soberanía nacional no se vea arrastrada por los suelos todos los días y la democracia sea algo más que un reparto neofeudal de poder. Hoy es el día en el que hay que empezar a hacer todas esas cosas.

Y si no se hacen, la voluntad separatista de un 39% de los catalanes se impondrá sobre la voluntad españolista de un 52%. Y a España se le podrá reprochar que ha traicionado a su pueblo.

Cataluña tras el 27-S: algunas respuestas y no pocas preguntas
Editorial www.vozpopuli.com 29 Septiembre 2015

Las elecciones autonómicas catalanas, pretendidamente plebiscitarias para el independentismo, dejaron el domingo sobre los muelles del Borne el cadáver insepulto del presidente de la Generalitat, un tipo que ha batido todos los records de irresponsabilidad: tres veces ha disuelto el Parlamento regional para mejorar resultados y tres veces ha perdido claramente posiciones. Un hombre de récord este Artur Mas. La lista de “Juntos por el Sí” ha perdido 9 de los 71 escaños con que contaba la suma de CiU y ERC, pero con el aporte, difícil pero no imposible, de los 10 escaños obtenidos por las CUP podría teóricamente gobernar con una cómoda mayoría. Los secesionistas, sin embargo, han quedado lejos del 50% de los votos emitidos, lo cual parece casi un milagro después de años de inmisericorde bombardeo mediático en una Cataluña donde el Estado ha dejado de estar presente y donde los ciudadanos dispuestos a resistir el discurso de la secesión han vivido como los antiguos cristianos, refugiados en las catacumbas. Es obvio que, con estos resultados, el independentismo no está legitimado para plantear el viaje a ninguna parte en el que han pretendido embarcar a todos los catalanes.

Esta es una cara de la moneda. La otra, la perversa, es que el nuevo parlamento catalán seguirá dominado por los independentistas confesos y por aquellos que, sin confesarlo, se refugian en la tibieza del derecho a decidir o del federalismo asimétrico. Sólo un partido, Ciudadanos, con su defensa gallarda de la unidad y de la regeneración democrática, ha recogido un gran fruto, erigiéndose en la segunda fuerza de la cámara y convirtiéndose de paso en la esperanza cierta de muchos españoles cara a las próximas elecciones generales. Los grupos restantes, excepto la CUP que ha tenido un crecimiento sustancial, continúan retrocediendo en el favor de los electores, lo que debería obligarles a reflexionar sobre qué hacer con Cataluña y cómo mejorar su discurso en aquellas tierras, porque, elección tras elección, se va consolidando allí un guion cuyo principio fundamental es el desinterés por España y sus instituciones. Guste o no, y a nosotros no nos gusta nada, en Cataluña se ha creado una nueva realidad política y social que parece el colofón de la gran crisis, política y económica, que ha acompañado el final del régimen de la Transición, una realidad ante la cual resulta urgente reclamar la llegada de savia nueva a las instituciones y al propio establishment, con el fin de contener la hemorragia de decrepitud que los anega.

Naturalmente que de lo que ocurre en Cataluña es responsable en gran medida la política del avestruz que ha inspirado en los últimos años las políticas de los Gobiernos de Madrid, limitadas a periódicas declaraciones gubernamentales que venían a demostrar el grado de desazón planteado por un proyecto de independencia que no estaba en el guion de los dos grandes partidos “del turno” ni de la propia Corona, por no hablar de las elites económico-financieras. Imposible no aludir, en este apartado de desgracias, a las malas artes y a la radical deslealtad de las fuerzas nacionalistas, aficionadas a avasallar a los dos tercios de los catalanes no nacionalistas con un discurso de una tosquedad y un mesianismo impropio del siglo que vivimos, además de ignorante de los problemas económicos y sociales que sufre Cataluña tanto como el resto de España.

Ciudadanos, punta de lanza de la renovación política
Como antes aludíamos, Ciudadanos ha recogido los restos del naufragio del PP y del PSOE, sobre todo del primero, y, aunque su fuerza es limitada en el próximo Parlamento catalán, sí parece llamado a ejercer como gran polo de atracción de electores en las generales que se avecinan, de forma que en las futuras Cortes Generales se conviertan en punta de lanza de la renovación política, de la honradez y de la búsqueda de la cohesión social, tres objetivos que llevan desaparecidos demasiado tiempo en la política española. Confiemos en que el grupo que lidera Albert Rivera logre consolidar un discurso renovador capaz de alimentar la esperanza de tantos demócratas españoles como confían en ellos, incluidos los 800.000 catalanes que les votaron el domingo, huérfanos ciudadanos en el desierto de corrupciones y mistificaciones creado por quienes ahora acaban de ver frenadas sus pretensiones en seco.

La desactivación de Podemos en Cataluña es sin duda una buena noticia. Por fortuna, ha quedado claro que la ambigüedad y el chiste fácil no es mercancía que seduzca a los electores. Ambigüedad que también ha condenado a la desaparición a Unió, cuyo portavoz perpetuo, Durán, tendrá que buscar otros predios alejados de la política, de la que ha sido expulsado clamorosamente. Que unos y otros, empezando por el PP y el PSOE, extraigan las lecciones oportunas, aunque muchos nos tememos que continuarán instalados en la comodidad de la decadencia. Lo prueba las explicaciones que ayer dio el jefe del Gobierno, señor Rajoy, afirmando poco menos que la cuestión catalana se ha esfumado y que pelillos a la mar. La gran tormenta que hace tiempo vive instalada en el seno del PP amenaza con explotar a poco que los resultados de la generales le impidan volver a formar Gobierno, como prueba la desabrida advertencia de ayer tarde de José María Aznar al propio Rajoy. En dirección parecida camina el socialista Pedro Sánchez, feliz con su derrota y contumaz en la letanía de latiguillos que llevan a su partido del brazo del PP hacia la marginalidad en la política catalana.

Es evidente que Cataluña ha abierto la campaña de las elecciones generales y que, contra lo que piensan los ilustres próceres citados, el problema catalán va a continuar gravitando ominosamente sobre el devenir de las nuevas Cortes. Más que nunca se hace necesaria la reforma radical de las instituciones por la vía de esa regeneración democrática que tantos millones de españoles, catalanes incluidos, reclaman. Ya no valen los discursos de antaño. Razón por la cual cuanto antes seamos convocados a las urnas con proyectos renovadores y serios, alejados del bipartidismo decadente, más posibilidades habrá de que España recupere el norte perdido a manos de una legión de pésimos gobernantes. Hacemos votos para que así sea.

Jódete, Arturo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 29 Septiembre 2015

Primero por idiota. Esta es la tercera vez que te pegas un castañazo, querido president. Tres veces has disuelto el Parlament con intención de mejorar tu posición y otras tantas has acabado con el rabo entre las piernas, tan serio, tan listo, tan seguro de tu apostura, tan perseverante en tu radical impostura. Ibas a por la mayoría absoluta en votos y escaños y no has logrado ni lo uno ni lo otro, de modo que ahora tendrías que salir pitando, esconderte, largarte a Canadá para siempre jamás y no volver a mostrar tu jeta de perdedor impenitente por estos pagos, so pena de que te pongas de rodillas ante la CUP, esa cosa entre anarquista y comunista que encabeza un tal Fernández, de Zamora como sus padres, en la que se refugian muchos de los que, procedentes en principio de Andalucía, Murcia, Galicia y ambas Castillas, hoy se avergüenzan de sus orígenes y reniegan de sus raíces para hacerse perdonar por los amos del prusés, el catalanismo pata negra. Tonto útil. Contenta tiene que estar hoy esa burguesía antaño descrita como la campeona del seny: has arruinado Convergencia, has dinamitado al partido de la derecha catalanista para servir los destinos de la región en bandeja de hojalata a una ensalada indigerible de izquierdas revolucionarias, una perspectiva ante la que, imagino, las buenas gentes de Sarriá-Sant Gervasi deben sentirse hoy la mar de felices.

Comprendo la frustración que debías sentir anoche cuando te retiraste a tus aposentos, querido president. Se te notaba sobre el tablao del Borne (por cierto, ¿qué habéis hecho con las monjas? Anoche no se vio a monja alguna bebiendo cava a morro y celebrando la independencia…), los ojos vidriosos y ausentes, como queriendo escapar de aquel rostro cansado que pretendía seguir riendo en patética mueca producto de la decepción. Durante no sé cuántos años has gobernado para la mitad de los catalanes, qué digo, mucho menos, digamos que para dos millones de catalanes, los que ayer dieron su voto al sí, olvidándote por completo de los cinco y pico restantes, dándoles la espalda, condenándoles al ostracismo, ignorándolos, despreciándolos en el fondo y en la forma, ciscándote en sus necesidades y aspiraciones. Has creado un régimen de partido único para, cual espantajo, muletilla o engaño, llevar a esa tropa hacia una Cataluña de capuletos y montescos, una Cataluña en la que tú deberías sentirte mucho más seguro, imagino, lejos del afán fiscalizador de una Justicia mínimamente independiente –si es que en la España actual se puede hablar de una Justicia independiente– y dispuesta a mirarte los bajos de la corrupción galopante en la que tú y tu padre político, el tal Pujol y su familia, la famiglia, con Convergencia entera, lleváis 40 años nadando.

Frustración, sí, porque lo has tenido todo a favor, has dispuesto de todo, lo has dilapidado todo, empezando por el dinero a espuertas que Madrit te ha ido soltando a través de FLA, de todos los FLAS habidos y por haber, para financiar Asambleas y Òmniums, y a esos cuadros del partido único que visitaban las comarcas, llamaban a las casas y exigían fidelidad al pequeño führer que hay en ti. Has tenido a todos los medios de comunicación a tu servicio, empezando por la RAC1 en la radio, La Vanguardia en la prensa –qué papelón el del señor Conde de la cosa, poca vergüenza tienes, Godó de los collons– y siguiendo y terminando por la omnipresente TV3, la televisión del partido dispuesta a machacar la vida diaria de los catalanes que no estaban dispuestos a enrollarse en la estrellada. Régimen de partido único, con lenguaje único.

Parodiando a Victor Klemperer y su análisis sobre la semántica del nazismo, más que la propaganda de los discursos, los textos escritos y los carteles, el instrumento del que te has valido para instilar tu veneno en las mentes de tanto independentista de última hora ha sido el lenguaje, la perversión del lenguaje: palabras aisladas, expresiones (caso del famoso "derecho a decidir") y formas sintácticas repetidas hasta la saciedad, que, favorecidas por su simplicidad, acaban por penetrar, envenenados conceptos y sentimientos, en el inconsciente de gente antaño aparentemente juiciosa, ahora dispuesta a asimilarlas y reproducirlas de forma mecánica. Es lo que Klemperer denominaba Lingua Tercii Imperii (LTI), la lengua del Tercer Reich que envenenó Alemania en los años 30 del siglo pasado y que condujo al desastre por todos conocido.

Todo debía respirar nacionalismo
En la Cataluña nacionalista no había, no hay, espacio para las gentes empeñadas en no someterse a tu impulso totalitario, conducator de andar por casa, impulso que os ha llevado, a ti y a Junqueras, remedo de coloquial Sancho Panza que te acompaña en el último tramo del viaje hacia ninguna parte, a absorber todos los espacios públicos y aun privados. El Volkgeist nacionalista (nosaltres som collonuts, ells ens volen aixafar y us portarem Catadisney), financiado con el dinero de todos. Las instituciones debían alinearse con el ideario y las metas del prusés, haciéndose partícipes de su cosmovisión. La judicatura, los sindicatos, los colegios profesionales, los enseñantes, la iglesia, el Barça, los castellets… Todo. Todo debía respirar nacionalismo en la colosal empresa de homogeneización emprendida por vosotros, pérfidos aprendices de brujo. Todos debían hablar "el lenguaje del vencedor", mientras en Madrid se dedicaban a tocar la lira. Todo lo habéis instrumentalizado, todo lo habéis prostituido desde el poder que la Constitución a la que habéis vilmente traicionado os entregó: las almas, las instituciones, los medios de comunicación… Quien no comulgara con vosotros estaba condenado a vivir en el ostracismo más completo, a callar, a desaparecer, abrumado por la fuerza de vuestro inmisericorde aparato de agitprop.

Pero lo peor de todo, si me apuras, Arturo, es el daño que has causado en tantas familias a las que has amargado la vida, familias rotas que has dividido, en algunos casos tal vez para siempre, con el maldito prusés, Arturo, familias a las que has obligado a dejar de verse para no tirarse los trastos a la cabeza durante el almuerzo de los domingos o las celebraciones familiares singulares. Y eso no tiene perdón posible, Arturo, eso no te lo podrán perdonar nunca las decenas, centenas de miles de familias que vivían felices y agrupadas hasta que tú y tu veneno totalitario hicieron su aparición sobre la faz de Cataluña. Y todo para nada, Arturo. Para volver a demostrar que Cataluña es tan diversa y plural como la entera España, mal que te pese. Todo para que, como mucho, algún día te levanten una estatua a la entrada del zoo de Barcelona con la leyenda "al tonto útil".

Por eso hablo de frustración, por eso comprendo tu inmensa frustración de anoche. Frustración porque, con todo a favor, sin equipo contrario sobre el césped –tanto el idiota sideral de Zapatero como el pusilánime incorregible, héroe procrastinado Rajoy, te han dejado hacer y deshacer a tus anchas, en otro ejercicio de irresponsabilidad que la historia jamás podrá perdonar–, resulta que no has sido capaz de ganar este para ti, según tú, definitivo partido que debía llevar a Cataluña a la Arcadia de la riqueza, la Dinamarca de la felicidad, cuando adonde de verdad has apuntado siempre es a la Albania de la más completa miseria. Y todo para eso, para esto, para levantarte esta mañana convertido en un pelele, un juguete roto en manos del tal Fernández y su CUP. Para ser un cadáver cuya pestilencia traspasa ya las riberas del Ebro. Has perdido y estás muerto. Y tú lo sabes. Por todo eso y algunas cosas más, por todo lo que has roto, por todo el dolor que has causado, por tonto, por traidor y por sembrador de discordia: jódete, Arturo.

Perdedores y ganadores
Luis de Velasco www.republica.com 29 Septiembre 2015

Primer perdedor: Mas. Tras la resaca de una celebración forzada, consultada la almohada se dará cuenta de ello, él mismo y sus acompañantes. Ha perdido su “plebiscito” y no volverá a ser President ni podrá poner en marcha sus dieciocho meses hacia la desconexión. Puede resistirse llevado de su mesianismo y de su demostrada total falta de respeto a la legalidad y la realidad pero claudicará (deseémoslo). Atrás queda un paisaje de ruinas sociales, económicas y políticas y, sobre todo, en la convivencia entre catalanes y entre estos y el resto de españoles. El daño hecho por él y sus secuaces es profundo y deja huella. Debe irse.

Segundo perdedor: Rajoy y su PP. Absoluta catástrofe, corolario de una gestión política global y respecto de Cataluña desastrosa. Inmovilismo, tancredismo, abulia, falta de liderazgo. Ha perdido el tiempo lastimosamente y ha dejado la iniciativa al bando secesionista. No puede seguir ignorando que cerca de un cincuenta por ciento ha votado por las tesis del conglomerado independentista. Eso hay que enfrentarlo con imaginación y con decisión. Eso y los problemas que encara España porque uno y otro tema están entrelazados. Está claro que Rajoy no puede enfrentar esos problemas y por eso debe irse también.

Tercer perdedor: Pablo Iglesias. No se puede ser un funámbulo todos los días y a toda hora. O mejor dicho, se puede ser pero llega un momento en que te caes. Hoy digo una cosa, mañana la contraria y en último término en caso de apuro “lo que diga la gente”. Al final tanta inconsistencia, tanto oportunismo tiene un coste porque el elector te pilla y no te vota. Interrogante: ¿es un paso más en la cuesta abajo de Iglesias y Podemos? Veremos.

Cuarto perdedor (Cantado “a priori”): Durán. Nada que llorar por ello aunque algunos lo echarán de menos. Gran ejemplo de político trapacero y poco fiable. Es democristiano.

Único ganador y por goleada: Ciudadanos. Ha reclutado votos en territorios PSC y, sobre todo y abrumadoramente, en los del PP. Ha señalado a estos últimos la vía de la irrelevancia en Cataluña y, probablemente y a más largo plazo, en toda España Si esto se cumple o no, lo veremos muy pronto.

Nos queda el PSC. A primera vista, pierde. Pero no está tan claro porque no ha habido catástrofe y ello ha sido porque ha abandonado su permanente indefinición sobre el “derecho a decidir” lo que le ha favorecido.

En resumen, el constitucionalismo está mejor que antes del pasado domingo y el independentismo está peor. Hagámonos esta pregunta: ¿cuál sería hoy la situación si el independentismo hubiera ganado en votos?

¿Y RAJOY QUÉ HACE?
Política hípster: dos golpes de Estado por el precio de uno
Pascual Tamburri  www.elsemanaldigital.com 29 Septiembre 2015

El 27 de septiembre España ha tenido un golpe en Cataluña, con urnas, y otro en Navarra, interno en UPN. Ambos ponen en riesgo la unidad nacional.

Alfonso Guerra, que no solía ser un facha peligroso, ha llamado a lo que está pasando en Cataluña «un golpe de estado a cámara lenta». Cámara lenta porque se imponen con vaselina y sin reacción. Y golpe de Estado en el fondo y en la forma porque imponen la ruptura del orden constitucional y lo hacen mediante métodos antidemocráticos.

Cataluña no es una democracia, y sólo formalmente es parte de una. No nos equivoquemos, porque no es votar lo que nos convierte en democracia. Las candidaturas independentistas, todas sumadas, no llegan al 50% de los votos –con una participación más alta que nunca desde el referéndum constitucional- y sólo sumarían mayoría de diputados regionales perdiendo escaños y contando con las candidaturas de extrema izquierda.

Artur Mas, con ayuda de Zapatero, ha conseguido una Cataluña rota como nunca. Las provincias rurales por un lado, la Cataluña urbana por otro; pese a tener los medios de comunicación de su parte y las instituciones en su poder, Podemos tiene su peor resultado de nunca (algo tendrá que ver con su complacencia nacionalista), los comunistas de IU desaparecen como los democristianos de Unió sólo que sin presentarse, y el PSC se lleva un batacazo pero algo menor de lo esperado. La mayoría de los catalanes apoya la legalidad nacional española, lo que da un triple mandato a PP, PSOE y sobre todo Ciudadanos para detener, cerrar y liquidar este "proceso" nacionalista. La mayoría de voto popular es en sí misma un mandato; lo es además el hecho de que lo que Mas quiere no es ni puede ser legal nunca; y lo certifica en suma que Ciudadanos ha conseguido movilizar un voto antiseparatista que PP y PSOE no han ilusionado hace mucho, lógicamente.

Convergencia y ERC, unidos en Junts pel Sí, obtienen 62 escaños sobre el total. ¿Victoria? Sólo si lees el Gara, el Deia, el Diario de Noticias… o La Vanguardia. Ante todo, se quedan a 6 de la mayoría absoluta en el Parlamento catalán. Para seguir, esos 62, suma de nacionalistas (CDC y ERC), son la menor suma que estos dos bastiones de la catalanidad han logrado… en toda su historia, si exceptuamos los tenebrosos tiempos de la UCD, cuando en 1980 las fuerzas "españolas" tenían mayoría sumadas. El catalanismo independentista retrocede, el autonomismo democristiano desaparece y avanza el extremista violento proetarra y ultramarxista de la CUP (10 diputados que además son imprescindible para que Mas llegue a ser algo de mayor, cosa que además a estos defensores de la libertad no parece ilusionarles) .

En su conjunto, es un fracaso personal de Artur Mas y otro indirecto de la familia Pujol y su 3%; es de temer que radicalicen su discurso independentista para envolver en falso patriotismo su corrupción y sus miserias. Nunca el nacionalismo catalán ha logrado tan poco aspirando a tanto.

Frente a eso, los contrarios a la independencia suben en su conjunto, y además de un modo muy especial. El PSC, pese a su enorme fuerza histórica en Barcelona, retrocede como nunca, Ciudadanos se alza como segunda fuerza y logra 25 diputados, por delante del PSC-PSOE con 16, el PP con 11 y Podemos - Cataluña sí que es Pot con 11. En su conjunto, son más que los secesionistas y la secesión queda lastrada salvo que se haga y se tolere una lectura muy folklórica del voto. El PSC tiene el peor resultado desde la restauración del Parlamento: es lógico si pensamos en su votante medio que es catalán adoptivo de dos o tres generaciones y que no entiende los vaivenes de sus líderes.

¿Y ahora qué? Este "proceso" antiespañol es consecuencia de la confusión, la dejación y la cobardía de muchos demócratas. Los partidos con representación, salvo Ciudadanos, han sido enormemente ambiguos sobre qué harán a partir de las elecciones frente a Mas, frente al "proceso" y frente a la brutal anomalía democrática que es hoy Cataluña entera.

En el fondo, sin marear la perdiz, hay dos opciones. Una, aceptar al menos en parte el "proceso" de esta gente, y negociar con ellos o las formas de la independencia, el camuflaje de la misma o el precio de la permanencia en términos de autogobierno. Sería tanto como, otra vez, Rajoy como Suárez, González, Aznar y Zapatero, dar por bueno el catalanismo con su raíz totalitaria y antidemocrática. No es sólo ilegal, es además contrario al sustento único de toda soberanía, la Nación española. Pero hay que decírselo.

Y esa es la segunda posibilidad, decírselo alto y claro. Corresponde a Mariano Rajoy, porque tiene el poder ejecutivo del Estado, defender éste y la Patria que lo sustenta. ¿Negociar? Querido ministro Margallo, sean cuales sean sus aficiones no hay nada que negociar salvo la rendición de estos enemigos de la soberanía de España y de la libertad de los españoles. La Constitución y las Leyes dan medios al Gobierno (aunque no especialmente al ministro de Exteriores…) para que ponga orden en esas cuatro provincias, con tanta contundencia como sea precisa. Claudicar, ceder, adular, no son caminos para detener un proceso antinacional. Si usted no lo entiende quizá es hora de que deje su sitio a quien sí lo haga. Si usted cede se estará verificando el golpe de estado que anunció Alfonso Guerra.

¿Y por qué el "estilo hípster"?
Hipster es una palabra inglesa que empezó a usarse así en los años 40 y 50 y ahora vuelve de moda. Un "hípster" viene a ser una persona con estilo totalmente alternativo a todo, con estilo característico y a la moda pero en lo sustancial indiferente, pasota, más desdeñoso que resignado. Ahora, en la España del siglo XXI, esa resignación viene decorada por modas, gustos e intereses asociados a lo vintage y lo pretendidamente alternativo a las supuestas convenciones sociales, con todo lo que esto tiene de convención en sí mismo.

Nuestra buena burguesía joven es o parece en gran parte hípster, en ropa, música, consumos, aficiones y desdenes. Hoy por desgracia un precedente de una generación que, aplastada por las pretensiones separatistas, quedó para siempre sumida en el pesimismo, la resignación y el materialismo. En 1898 la separación de Cuba cambió España; sin ser comparable, en 2015 el alejamiento de Cataluña o su simple planteamiento supondría una oleada hípster moral y quizá, más allá, el fin de la misma España.

No todo lo hípster es malo, pues así como las gafitas nos son indiferentes la afición a buenos libros y películas es en sí misma una buena cosa. ¿Tanto como para compensar una secesión? La verdad es que no. La resignación, salvo en términos morales de fraile mendicante, la resignación no es una buena cosa.

Y si alguien está resignado entre nosotros es UPN. UPN, vencedora pero sin poder por primera vez en décadas, no sabe qué hacer. El parlamentario Javier Esparza ha sido elegido nuevo presidente de UPN con un 57% de los votos mientras que la senadora Amelia Salanueva ha obtenido un 38% y la exconsejera María Kutz, un 4%. Han votado sólo 1319 de los 3700 afiliados, una gran abstención, una gran perplejidad. No saben cómo conseguir lo único que están seguros de querer, el poder de nuevo. Esa resignación del centroderecha es abismal en Navarra, similar a la de la Cataluña dividida, y puede ser la mejor inversión para los enemigos de España. UPN ha sufrido un golpe de estado en casa, y tras la dimisión de Yolanda Barcina a finales de agosto existe el riesgo… de una Navarra hípster, nostálgica, perpleja y resignada. Aunque algunos no la queremos, tampoco allí.

El catalanismo ha muerto
Pablo Planas Libertad Digital 29 Septiembre 2015

La desaparición electoral de Unió y la absorción de Convergència en el magma de republicanos y antisistema de Juntos por el Sí certifican el final de una era. Pujol es historia, aunque aún le quede un rosario de penalidades judiciales. De su partido, de la coalición con los democristianos, del nacionalismo moderado, transversal y hegemónico durante más de tres décadas no asoman más que los restos que encarna un Artur Mas devorado y regurgitado por la izquierda nacionalista y en manos de los diez diputados de un grupo, las Candidaturas de Unidad Popular, cuyas proclamas convierten a los proetarras vascos en una cuadrilla de mojigatos.

Artur Mas, el Astuto, el Ausente, el 4 de la lista separata, bebía cava a morro en la noche electoral, tal vez para olvidar de antemano la que le espera. Ni con la abstención de las CUP puede renovar poltrona, lo que le aboca a dos posibilidades: convertirse en un títere de ERC y las CUP o recibir una patada en el trasero que le catapulte directamente al Museu d'Història de Catalunya, entre la pluma con la que firmó la convocatoria del 9-N y la confesión manuscrita de su padre político.

El hombre del mentón de hormigón armado es un perdedor nato. En 2012, y tras perder 12 escaños (pasó de 62 a 50 cuando aspiraba a la mayoría absoluta tras el primer Onze de Setembre de masas), amagó con dimitir, pero Pujol se lo impidió a su manera, con aspavientos, gritos y cajas destempladas. Ahora, la suma de CDC, ERC, la ANC, Òmnium, Súmate, los castellers de San Cucufate, TV3%, La Vanguardia y las fuerzas vivas del episcopado de Solsona es exactamente esa: 62 diputados. En el 12, convergentes y republicanos sumaban por separado 71 diputados.

Y aún así, Mas, Romeva y Junqueras brincaban como si hubieran ganado en escaños, en votos, a la grande, a pares y a juego, como en el mus. Es marca de la casa celebrar las derrotas en plan carnaval-carnaval, pero en versión catalanista, a lo Eugenio y el "¿Saben aquel que diu...?", y con Muriel Casals y Carmen Forcadell de reinas en el sambódromo del Borne. Todo un espectáculo. ¿Y la realidad? This is Catalonia.

27-S: ni freno ni marcha atrás
Cristina Losada Libertad Digital 29 Septiembre 2015

El presidente de la Generalidad catalana convocó en 2012 unas elecciones anticipadas para obtener una amplia mayoría que abriera la puerta a un referéndum de autodeterminación. Lo llamaba de otra manera, "derecho a decidir", pero era eso. Su partido perdió doce escaños, y sin embargo ahí siguió el hombre, el mismo Artur Mas, y no sólo como si nada. Subió la apuesta, montó un simulacro con urnas y luego convenció a los de Esquerra para juntarse en una lista y llamar a unas elecciones plebiscitarias con el único fin de dirimir la proclamación de la independencia ya.

Bien. La cosecha electoral en escaños es esta: juntos son menos de lo que eran por separado. ERC y Convergencia unidos han sacado nueve escaños menos de los que consiguieron hace tres años cuando cada uno fue por su cuenta. Y al hacer la cuenta del plebiscito que anunciaron con desafiante trompetería se concluye que lo perdieron.

Nada de esto ha impedido que los Juntos derrochen euforia y sostengan que se sienten legitimados, más aún, híper súper legitimados para seguir adelante. ¿Que dijimos que era un plebiscito y en un plebiscito cuentan los votos? Sí, pero ustedes (los no separatistas) dijeron que no lo era, así que no lo utilicen ahora como argumento. ¡Habernos permitido un referéndum! ¿Que sacamos menos escaños juntos que por separado? Cierto, pero es que se nos fue Unió y eso explica el descenso. Y, bueno, sí, lo del plebiscito era una coña marinera: era plebiscito hasta las 20 horas del 27 de septiembre. Después, escaños y a mandar. Ya lo dijo Artur, el astuto.

Esta es la historia. La historia de un mundo paralelo, de un mundo construido sobre la base de negar la realidad, los hechos, los datos. Sistemáticamente. De manera que da igual que ahora unos comicios arrojen pérdida de escaños para los que se juntaron para tener más, y que haya que sumar a las CUP para que salgan las cuentas y los cuentos. Da igual que haya que marchar hacia la proclamación de la independencia con el aval de un millón novecientos mil votos de los 5,5 millones de votantes censados o de los 4,1 millones que en efecto votaron. Es la voluntad de un pueblo, porque el pueblo en la visión nacionalista son los nacionalistas y nadie más.

Artur Mas demostró hace tres años que perder era ganar, y volverá a demostrarlo. Perder unos escaños no le echa atrás: le impulsa a marchar con más urgencia hacia la ruptura. Convencerá a los de la CUP. Esos feroces anticapitalistas tendrán que decidir qué es más importante para ellos: si acabar con Mas o acabar con España. No creo que se lo tengan que pensar mucho. La guerra civil de los separatistas no impedirá que se unan contra el enemigo común.

Se dice que los resultados del 27-S ponen freno a la independencia exprés y que la cosa irá a plazos. Los argumentos para sostener ese alivio son buenos, razonables y equivocados. Mas y los suyos no querrán esperar. Toda la ingeniería social de décadas y toda la movilización de los últimos años les inducen a ver el fruto al alcance de la mano. Quizá no esté plenamente maduro, pero ¿por qué dejar que lo recojan otros más adelante cuando pueden arrancarlo ahora?

Cataluña locuta, causa finita
Carlos Fuertes www.lavozlibre.com 29 Septiembre 2015

Abogado

Este lunes es el día de las valoraciones, de las tertulias y de los corrillos políticos. En este sentido, no me sustraigo de hacer una valoración somera de los resultados de las elecciones al Parlamento de Cataluña.

Lo primero es dar mi enhorabuena encarecida a Artur Mas. Ha ofrecido un último gran servicio a la causa independentista, desmontándola con datos. Ahora sabemos fehacientemente que, a pesar de manipular TV3 como si fuera el Pravda para Stalin, de adoctrinar a los niños en el colegio durante años, de dar instrucciones escritas a los maestros para que hagan mímica a los alumnos antes de hablar español o de perseguir a quienes rotulan en español, no ha pasado de un 47% de personas las que apuestan por la independencia. El NO ha ganado, rotundamente, sin paliativos.

Este pasado domingo, cuando los líderes de ese engendro de coalición llamado Junts pel Sí, que agrupa gente de lo más enconado y enfrentado –desde los burgueses de Convergéncia a los más radicales izquierdistas de ERC-, salió a valorar el resultado de las elecciones, más de uno seguro pensó en llamar a Fiscalía, pero no tanto para imputar delitos a nadie –que también podría ser, méritos sobran-, sino para que auxiliaran a alguno de estos representantes políticos, que necesita una valoración psiquiátrica de urgencia, puesto que el delirio está llegando ya a cotas insólitas.

Partiendo del carácter plebiscitario que la lista señalada ha pretendido otorgar a estas elecciones -su propio nombre no deja lugar a duda-, y de la campaña institucional que se ha efectuado en este sentido, el resultado obtenido solo puede interpretarse en los términos señalados: si en democracia el 52% de los votantes no apuestan por la independencia, el caso está cerrado. Roma locuta, causa finita, como señala el aforismo.

Así, escuchar a Junqueras hablar del mandato que el pueblo les ha otorgado para iniciar el camino a la independencia suena a auténtica farsa, un insulto a la inteligencia de los que les han votado –si es que alguna vez se ha valorado tal cosa por parte de los integrantes de esa coalición contra natura-. Es cierto que los partidos no independentistas no tienen mayoría de escaños, pero sí de votos, y a estos efectos, ese es el número verdaderamente relevante.

Por otra parte, merece especial aplauso y reconocimiento el único partido que actualmente está procurando algo de ilusión y esperanza a la gente moderada, que busca un discurso responsable. Ciudadanos ha experimentado un incremento sensacional, al que debe responder con una coherencia en su trayectoria a partir de ahora, vigilada seguro con lupa por quienes les confiaron su destino. Esencialmente su éxito se debe a muchos votantes provenientes de PP y PSC, que en Cataluña están cansados de la tibieza de estos últimos y la incoherencia de los primeros. De Unió ya no hablo… El pobre Duran debe estar ya empadronándose en el Palace de Madrid.

La segunda triunfadora de ayer es la CUP. Al final, como siempre pasa en este imperfecto sistema –que nadie quiere perfeccionar-, los partidos minoritarios (y en Cataluña tener menos escaños que el PP es ser muy minoritario), acaban por ser factor decisivo. Eso lleva a que el destino de 7 millones de ciudadanos quede en manos de gente a los que les ha apoyado una parte muy escasa del electorado, y cuyo radicalismo está fuera de toda duda, así como su coherencia. La CUP no engaña, y sus planteamientos están fuera del marco de la Ley, sin ambages.

En el ostracismo queda mi querido Pablo Iglesias i “Manitú”. Podemos sigue apostando por despreciar la inteligencia de sus votantes, por aplicar en los lugares que gobierna una política de absoluta ocurrencia, y por ser incoherentes en grado superlativo. Venden regeneración, aplican más de lo mismo y de peor calidad.

Así pues, valorado el panorama, Cataluña tiene hoy muchos más problemas que ayer. No tiene gobierno, ni puede tenerlo. Ver una sesión de CDC, ERC y la CUP debe ser lo más parecido a una de esas funciones de teatro surrealista, a “La jaula de las locas” o una opera patafísica de Arrabal. Mientras unos son burgueses catalanes que han construido patria desde la evasión fiscal, otros son hijos de pescadores del Delta del Ebro hambrientos de un sueño independentista calculado solo en términos pasionales, falaces y pueriles. Que de ahí salgan soluciones a la montaña de problemas de una Cataluña que se ha pasado los últimos años sin gobierno, legislando para irse de España, obsesionada con la gestación de la independencia, resulta imposible.

La nueva coalición sólo se entenderá en temas independentistas, porque no hay un solo punto de programa de gobierno aparte del señalado en que pueda existir –por coherencia mínima política- un acuerdo. El nombre no engañaba Juntos por el SI, solo por eso.

Así pues, la idea de Ciudadanos me parece la más sensata y razonable que he oído. Habida cuenta de que el NO a la independencia ha ganado democráticamente, que el plebiscito ha caído de forma estrepitosa, que ningún organismo del mundo entendería que sin contar siquiera con una mayoría simple un territorio se pretenda independizar, la mínima coherencia debería llevar a la convocatoria de nuevas elecciones, con programas de cada una de las listas, y dar por acabado este bochornoso episodio de la historia de Cataluña. Esa comunidad no aguanta cuatro años más sin un gobierno. Cualquier hoja de ruta que se realice al margen de la Ley tiene que contar con parada obligatoria ante los Tribunales.

¿Qué políticos nos gobiernan?
Eladio del Prado Cronica Global 29 Septiembre 2015

Es muy difícil de diagnosticar. Pero analizando las actitudes de algunos políticos parece que nos gobiernan enfermos mentales. Un vistazo a las pasadas elecciones catalanas, a la campaña que precedió y a las reacciones de algunos políticos y caemos en la convicción que sí, sí nos gobiernan enfermos mentales.

Lo afirmó David Owen, ministro de Sanidad y de Exteriores británico, además de psiquiatra: "Muchos de los que nos gobiernan son peligrosos enfermos mentales". Se podía analizar algunos viejos titulares de prensa como: 'El director general de Trabajo de la Junta de Andalucía se gastaba 900.000 euros, provenientes del dinero para luchar contra el desempleo en cocaína y en copas'; 'La saqueada CCM concedió un crédito de 50 millones a un narcotraficante para que sus envíos recalaran en el aeropuerto de Ciudad Real'; 'La familia Botín ocultaba en Suiza unos 2.000 millones de euros evadidos al fisco español', o 'El ex ministro 'Pepiño' recibió en mano cerca de tres millones de euros en un maletín de la trama de su primo a cambio de contratos'. Estos personajes o son delincuentes o están locos. Estos personajes necesitan un psiquiatra. O varios.

Volvamos al presente. Centrémonos en dos personajes. Mas y Rajoy. Ellos se la jugaban. Ellos siguen jugando. Pero con los españoles. O catalanes. O ambos. O con todos. ¿Es normal la actitud de Mas o es de psiquiatra? Este juego con las masas... parecido a la Plaza de Oriente, como alguien atestigua. ¡Vaya papel! Nacionalista, arrogante e insensible. Se cree facultado para decidir sobre todo y optar por la política que él cree conveniente. ¿Y el del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy?

Por si había poca confusión, apareció Aznar. ¡Aleluya! El que faltaba. Le ha lanzado un misil a la línea de flotación. Vamos, que se está hundiendo el barco de Rajoy. Pero claro, lleva tres años con los oídos tapados, sin querer escuchar lo que se decía en Cataluña. Y al día siguiente tampoco se entera de lo que ha ocurrido.

¡Despierta, Mariano! Sueño profundo. Ni con el misil de Aznar ha despertado. No da más de sí. Nunca dio el nivel, claro. Está agotado. ¿Lo sustituirán? Aznar piensa que se debe hacer. Agotado en la entrevista de Alsina; en la campaña catalana; en el cierre de la misma donde leyó su discurso en el mitin de cierre. ¡Vaya energía para un mitin! De pólvora mojada. ¿Por qué?

En algunos círculos económicos del foro madrileño se comenta una encuesta donde se dice que la elecciones generales las ganaría el PSOE de Sánchez y, ¡ojo!, ¡terremoto!, el segundo partido sería Ciudadanos de Albert Rivera. ¡Madre de Dios, la que se va a montar!

Ahí puede estar la 'depre' de Rajoy. Claro, después de lo de Cataluña... cualquier cosa puede suceder. Como que Cospedal --cuidado , Cospe--, haga el ridículo, como lo hizo el lunes en la rueda de prensa, confirmando la decepción y el desconcierto que hay dentro del PP. Los problemas se solucionan actuando. Bien, mal o regular, pero haciendo algo. No esperando a que se solucionen por sí mismos. Y parece que Rajoy no hará nada. Como siempre. Como ayer, como en mayo, como el pasado año.

¿Qué políticos nos gobiernan? Todos los ex presidentes del Gobierno de España han padecido el 'Síndrome de La Moncloa'. Un mal que aliena, atonta y aleja de la realidad. ¿Lo padece también Rajoy? ¿Por qué Rajoy se esconde y no da la cara ante los españoles? ¿Por qué no ataca los problemas de cara? Ha aparecido Aznar para decir que esto, Mariano, no va bien. Madre, ¡qué políticos nos gobiernan!

Ha fracasado Mas, no Rajoy
Editorial La Razon 29 Septiembre 2015

Si ha habido un perdedor neto en las elecciones autonómicas de Cataluña éste ha sido el presidente de la Generalitat, Artur Mas, cuya continuidad en la política catalana está en estos momentos en el alero, y no el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Planteada la convocatoria como un plebiscito a su desafío separatista –en una jugada ventajista que ponía a su favor las disfunciones de un sistema electoral que prima el voto rural, tradicionalmente nacionalista, sobre el urbano–, los resultados no pueden ser más contundentes: las opciones independentistas que representan Juntos Por el Sí y la CUP han obtenido menos respaldo en voto popular que sus adversarios y la suma de CDC y ERC pierde nueve escaños con respecto a los diputados que ambos partidos –y Unió– obtuvieron por separado en las elecciones de 2012. Tanto es así, que el cabeza de lista de la CUP, Antonio Baños, ha descartado secundar una hipotética declaración de independencia porque, en sus propias palabras, «el plebiscito se ha perdido».

El fracaso de Artur Mas es tan incontrovertible que no dejan de sorprender las consideraciones que ha hecho públicas el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, en las que cuestiona la actuación de su sucesor, Mariano Rajoy, frente al desafío separatista. Ciertamente, la cita del pasado domingo no ha traído unos buenos resultados para el Partido Popular, parte de cuyo electorado, al igual que el del PSC, ha optado por el voto útil que representaba Ciudadanos, pero no se trata de un hecho extraordinario que pueda imputarse en exclusiva al líder de los populares. Aznar sabe que las elecciones autonómicas en Cataluña siempre han supuesto una dificultad añadida para su partido –sometido a un vergonzoso «cordón sanitario» desde las propias instituciones de la Generalitat– que, sin embargo, mejora sus índices de voto en las convocatorias de carácter nacional.

Este irregular comportamiento de su electorado se vio claramente reflejado en las generales de 2000, en las que José María Aznar obtuvo su mayoría absoluta. En aquella convocatoria, el Partido Popular consiguió en Cataluña el 22,7 por ciento de los votos– con 12 diputados–, cuando en la convocatoria autonómica inmediatamente anterior –la de 1999– no había superado el 10 por ciento de los sufragios, con 12 parlamentarios en la Cámara catalana. No es cuestión de prohibir al ex presidente Aznar –ni a nadie– expresar sus críticas, pero sí es exigible a una figura de tanto peso en el PP como la suya un exquisito cuidado en los términos. No es justo incluir la actuación del presidente de Gobierno entre las supuestas «extravagancias» de los constitucionalistas, y tampoco parece conveniente dar pábulo a la propaganda del PSOE de que ha salido reforzado en Cataluña, cuando no ha dejado de caer en los últimos 16 años. Exactamente, el PSC ha perdido 36 escaños: de los 52 obtenidos en 1999, a los 16 del pasado domingo.

La verdad es que Mariano Rajoy se ha mantenido firme en la defensa del Estado de Derecho, del principio de la soberanía nacional contenido en nuestra Constitución y de las leyes. Que siempre ha estado abierto al diálogo con los partidos nacionalistas catalanes y con la Generalitat, salvo en aquellas demandas que suponían atentar contra la unidad de la nación y la igualdad de todos los españoles. Que ha tomado las medidas políticas que ha considerado oportunas para reforzar los instrumentos legales del Estado frente a la amenaza separatista, como es el caso de la reforma del Tribunal Constitucional, y que, igualmente, se ha mantenido firme frente a quienes exigían que se tomaran medidas de excepción en Cataluña, cuando menos, de dudosa legalidad. Y los resultados del domingo, con la mayor movilización de votantes en unas autonómicas catalanas, le avalan.

La última guarida de ETA
Las cúpulas política y logística se refugiaron en el valle fronterizo de Baigorri, cuna de Iparretarrak, al abrigo de fieles de toda confianza pese a que estaban fichados
FERNANDO ITURRIBARRIA El Correo 29 Septiembre 2015

Dos golpes letales y un mismo escenario. Las bucólicas montañas de la Navarra francesa en las inmediaciones de la la frontera. En los valles contiguos de Ossès y de Baigorri ETA ha perdido en un par de meses su dirección bicéfala al frente de los departamentos técnico-logístico y político. Los jefes de los dos aparatos supervivientes al cese de la lucha armada habían buscado refugio al abrigo de las estribaciones bajonavarras de los Pirineos. En ambos casos recurrieron a cómplices vascofranceses ya fichados por colaboración, pero de plena confianza. Tras el abandono de la violencia, los dirigentes etarras han vuelto a los parajes más recónditos de su otrora santuario, sabedores de que en la última guarida pueden contar con el amparo incondicional del núcleo duro de sus más fieles apoyos.

El 7 de julio cayeron en Ossès Xabier Goienetxea Iragorri, ‘Goiene’, e Iñaki Reta de Frutos, ‘Zukaitz’, presuntos responsables del sellado y gestión de los arsenales. El pasado martes en Saint Etienne de Baigorri, a solo quince kilómetros de distancia, fueron capturados Iratxe Sorzabal Díaz, ‘Ezpela’, y David Pla Martín, ‘Mintxo’, considerados los máximos jefes de ETA. «Esto supone prácticamente el acta de defunción de ETA», sentenció Jorge Fernández Díaz tras la ‘operación Pardines’. Si el dictamen forense del ministro del Interior es acertado, ETA ha ido a morir donde nació Iparretarrak.

Baigorri es la localidad natal de Filipe Bidart, líder histórico de la fenecida banda vascofrancesa. Allí tuvieron lugar su primer atentado, en diciembre de 1973, y los asesinatos de dos policías de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), en marzo de 1982, que lo convirtieron en el enemigo público número uno de Francia. Condenado a cadena perpetua por un doble crimen que él siempre negó, Bidart permaneció 19 años en la cárcel. Tras dar las últimas señales de vida en abril de 2000, su organización desapareció sin haber anunciado nunca su disolución de manera oficial. Hoy es el jefe de filas de una corriente disidente de la izquierda independentista que reivindica la amnistía para todos los presos.

Con Sorzabal y Pla también fue detenido en Baigorri Ramón Sagarzazu Gaztelumendi, ‘Txango’, un exconvicto por haber encabezado el aparato internacional que salió de la cárcel en el verano de 2012 tras cumplir condena en Francia. Los tres fueron sorprendidos cuando mantenían una reunión orgánica de la cúpula política en el albergue de agroturismo Agorerreka Etxea, propiedad de Pantxo Flores, otro viejo conocido de la policía gala. Entre los meses de setiembre de 2007 y 2008 este hostelero vascofrancés permaneció un año en prisión preventiva bajo la sospecha de haber orquestado el atentado con explosivos perpetrado el 11 de junio de 2006 contra el lujoso complejo rústico Ostape explotado en Bidarray por el chef Alain Ducasse.

El arriesgado recurso a gente fichada y con antecedentes penitenciarios ya se había comprobado dos meses antes con la ‘operación Tonel/Tonnau’, otra investigación conjunta de la Guardia Civil y los servicios de información franceses. Goienetxea y Reta, presuntos jefes de la rama técnico-logística resultante de la supresión del aparato militar, habían encontrado refugio en Ossès gracias a Grazi Etxebehere, una enfermera recién jubilada que fue condenada en París por colaborar con ETA. En 1992 estuvo siete meses presa por haber acogido en su casa a Javier Nieto Baranda y Ventura Tomé Quiroga, colaboradores huidos del ‘comando Nafarroa’ desmantelado en junio de 1990.

‘Goiene’ y ‘Zukaitz’ fueron detenidos el día de San Fermín, a cuyas fiestas en Pamplona se había ido su reincidente encubridora. La sexagenaria los había confiado mientras tanto a dos simpatizantes de la causa independentista ausentes de la nómina de sospechosos habituales. El arresto se produjo en el domicilio del matrimonio formado por Jef Mateo, profesor de Tecnología en el colegio Chantaco de San Juan de Luz, y Terexa Lekunberri, etnóloga empleada en el Instituto Cultural Vasco. La mujer se doctoró en 1990 en Antropología con una tesis sobre las mujeres en el valle de Baigorri, cuna de Iparretarrak y tumba de ETA.

De similar perfil profesional libre de toda sospecha era la presa que cinco días antes, el 2 de julio, había salido de la cárcel de Fleury Mérogis en libertad bajo medidas cautelares tras permanecer un mes en régimen preventivo. Arquitecta de profesión, Nathalie Chassériaux está imputada por haber ocultado en su casa de Biarritz el más importante depósito de armas y explosivos desmantelado en los tres últimos años. Situado en pleno casco urbano, a escasa distancia de la comisaría, el casino y las playas, el escondite descubierto por la ‘operación Brique’ (‘ladrillo’, en francés) es tan insólito como su dueña: una casa solariega llamada ‘Villa Cambarre’ que figura en las guías turísticas por haber pertenecido a una conocida dinastía de la localidad balnearia con un cardenal y un alcalde en su seno.

Antes, en zonas alejadas
La arquitecta, madre de dos hijos de corta edad, alegó que había aceptado guardar, sin conocer su contenido, las cajas que le llevó un antiguo novio, profesor de adultos en la ikastola en la que ella estudió euskera. Se trataba de Enrique López Jurio, quien huyó a Francia en 1985 tras la desarticulación de una célula de propaganda de ETA en Navarra con la que se le relacionaba. Una vez más un personaje ya fichado, hoy en la cárcel, aparece como enlace con ciudadanos respetables sorprendidos en su buena fe o convencidos de ayudar a una organización que busca desarmarse.

Hasta el anuncio oficial en octubre de 2011 del cese definitivo de la actividad armada, los jefes de ETA se habían replegado a zonas de Francia cada vez más lejanas de la frontera con España. Ekaitz Sirvent, ex jefe de finanzas, extorsión y falsificación, fue detenido el 10 de abril de 2009 en París. Ocho días más tarde cayó el dirigente militar Jurdan Martitegi en Montauriol (Rosellón) en el extremo oriental de los Pirineos. El 19 de octubre de ese año, Aitor Elizaran fue apresado en Bretaña cuando era el jefe político. El 28 de febrero de 2010, el responsable logístico Ibon Goieaskoetxea resultó detenido en Normandía. El 10 de marzo de 2011, Alejandro Zobaran, el entonces jefe militar, fue arrestado en Willencourt, a 90 kilómetros de la frontera con Bélgica. La excepción es el miembro de la ejecutiva Mikel Karrera, capturado el 20 de mayo de 2010 en Bayona, pero en un piso facilitado por un sindicalista de LAB.

Los servicios antiterroristas galos atribuyen a razones de seguridad el regreso de los últimos mandos de ETA a los enclaves fronterizos vascofranceses. «Ahora han vuelto porque han tomado nota de los arrestos y quieren reducir los riesgos de los desplazamientos por Francia. Ya no hay robos de coches ni alquileres de locales bajo identidad falsa. Recurren al apoyo de legales para que los alberguen», explican en París. A su juicio, se trata de «un regreso al corazón, al núcleo duro de sus apoyos, para refugiarse al abrigo de sus fieles». En los valles vecinos de Ossès y Baigorri, la última guarida.

Asombrosos catalanistas, oiga usted...
Pedro de Hoyos  Periodista Digital 29 Septiembre 2015

Años de dominio absoluto en los medios de comunicación, con televisión de ideología exclusiva y periódicos subvencionados, más una escuela fuertemente ideologizada, han dado forma a la Cataluña actual. Y los catalanistas –que no los catalanes- se dicen oprimidos por España. ¿No es asombrosa Cataluña, oiga usted? Mientras tanto, durante décadas, nadie en los gobiernos centrales osó protestar ni desmontar el tinglado.

La Generalitat abría embajadas mientras cerraba plantas de hospital o reducía derechos sociales. O desobedecía las leyes. Siempre con conocimiento y consentimiento de PP y PSOE. La sociedad civil nacionalista, impulsada por los dineros de todos los catalanes, se agrupaba en diversas asociaciones y organizaciones por la independencia. Sin embargo, la sociedad no catalanista callaba, abandonada de los partidos no nacionalistas y de los gobiernos centrales, carente de una organización, de un pastor, que la dirigiese. Y PP y PSOE han observado y callado. Décadas, insisto.

Ciudadanos supuso un pequeño aviso en el Parlament, siempre disimulado por los serviles medios de comunicación. Tarde, muy tarde, surgió Sociedad Civil catalana que puso en la calle la voz que no ponían PP o PSOE. Era un pequeño contrapunto a tanta organización catalanista.

Ese enorme desorden democrático (periódicos, radio, televisión y escuela ideologizada más las organizaciones subvencionadas) no se hubiese permitido en ningún otro rincón del mundo. Por antidemocrático y ruin. Pero PP y PSOE se han encogido de hombros ante esta carencia de garantías democráticas. Si Rajoy se ha fumado un puro mientras todo esto pasaba, Zapatero, el inútil de León, prometió aceptar el nuevo “Estatut” saliese como saliese del Parlamento catalán. No olvidemos la colaboración del PSC cuando gobernó Cataluña o al PP apartando a Vidal Quadras porque molestaba…
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Con estas truculencias antidemocráticas los nacionalistas han organizado un enorme desafío al Estado. No buscando la secesión, que ésa es otra historia, sino buscando para Cataluña su propio concierto vasco. Si hubieran tenido su Euskal konzierto a la catalana todo esto no habría pasado. Y ahora PP y PSOE nos venden que la solución es reformar la constitución al gusto de los catalanistas… Porque nos imponen sea como sea hay que encontrar la forma de aceptar a Cataluña como “nación”… y ya de paso que paguen menos impuestos. Los ricos siempre quieren más, claro…

Piden una constitución para los catalanistas. ¿Y otra para los vasquistas… y galleguistas? ¿O alguien cree que iban a parar aquí las tensiones nacionalistas? PP y PSOE nos han cocinado este gigantesco problema y la solución es siempre la misma: satisfacer las demandas de los nacionalistas sin advertir que históricamente sus demandas jamás concluyen. Los nacionalistas nunca se sentirán satisfechos porque lo que buscan es esencialmente la diferenciación, la singularidad, ser lo que los demás no son, tener los que los demás no tienen. Sus demandas hoy serían otras si no hubiese más autonomías que las suyas, si no hubiese más parlamentos que los suyos, si pudieran conseguir que los españoles no fuésemos iguales ante el Estado. Sólo así se terminarían los problemas secesionistas en España.

Castilla fue una nación independiente, tuvo ejército y moneda propia, embajadas (legales, digo) y un sistema judicial propios. ¿Para cuándo una constitución para Castilla? ¿Por qué nadie piensa en Castilla, rota en cinco autonomías, cuando piensa en una nueva constitución?

Iniciativa del PNV y del PSE-PSOE
El Ayuntamiento de San Sebastián vigila en los parques infantiles de la ciudad para que los niños incrementen el uso del euskera durante sus juegos
www.latribunadelpaisvasco.com 29 Septiembre 2015

El Servicio de Euskera del Ayuntamiento de San Sebastián, en colaboración con las comisiones de euskera de once barrios de la ciudad, ha puesto en marcha un “programa de ocio” denominado “Parketarrak” que tiene como principal objetivo “incrementar el uso del euskera de los niños y niñas del barrio mientras están jugando en la calle o en el parque”.

Los juegos y actividades que el municipio pone en marcha en los parques infantiles de la capital guipuzcoana, y en los que se “invita” a participar a los adultos que acompañan a los pequeños, tienen como objetivo, según se explica desde la corporación municipal, “fomentar el uso del euskera durante el ocio infantil”.

“A través del juego, además de perfeccionar el idioma, se desarrolla el hábito de utilizar el euskera en la calle”. El Servicio de Euskera del Ayuntamiento de San Sebastián no duda en reconocer que utiliza el tiempo de juego de los niños donostiarras para profundizar “en la utilización lúdica de la lengua, es decir, se pretende que las niñas y niños disfruten jugando en euskera y vayan adquiriendo el hábito de relacionarse en euskera en su tiempo de ocio”. Y es que, según la administración local, en manos del PNV y del PSE-PSOE, es importante que los niños, “se den cuenta de que el euskera se puede utilizar en cualquier ámbito y puedan expresarse con naturalidad en esta lengua para jugar y divertirse. A menudo, las niñas y los niños, así como la juventud, utilizan el euskera en el ámbito familiar o escolar, pero ese uso disminuye durante su ocio”.

No contentos con esta incautación lúdica del tiempo de disfrute callejero de los más pequeños, los “expertos” municipales, también reconocen utilizar sibilinas tácticas psicológicas para inculcar subrepticiamente el uso del euskera. Y explican, en la página web de su departamento, lo siguiente: “el juego, además de ser una acción libre, es un instrumento adecuado para recibir los conocimientos inconscientemente, la interización de la lengua, por ejemplo. Por una parte, es una técnica para trabajar la lengua formal, pero, sobre todo, es muy válido para fomentar la lengua en situaciones informales. Es decir, es un modo para sacar el euskera a la calle: canciones, expresiones, vocabulario...”.

Además, ayudamos a los padres, ya que, en muchas ocasiones, éstos “no disponen de suficientes medios para jugar con sus hijos e hijas en euskera en la calle, durante la infancia y juventud no encuentran un lenguaje vivo para comunicarse en euskera entre ellas y ellos”.

 


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