AGLI Recortes de Prensa   Sábado 3 Octubre 2015

Susana contra la equidistancia
Javier Orrico  Periodista Digital  3 Octubre 2015

A lo que parece, Pedro Sánchez todavía no ha entendido, como su aspirante a compadre Iglesias, que el pasado domingo se acabaron las terceras vías, las equidistancias, el sí pero no pero quizás del estomagante PSC, el principal culpable del ascenso del separatismo, al que vendió a la clase trabajadora castellanohablante, que le correspondió dejando de votarle. La caída ha seguido, y si ha sido más lenta es sólo porque alguna gente de izquierdas en Cataluña es ya demasiado mayor para votar a Ciudadanos o para pasarse a un PP desleído.

Pero leer eso como un apoyo a la vía federal, que es la última solución que aceptarían los separatistas, constituye un error suicida que podría suponer el fin de España. No por el federalismo (aquí somos todos federales, pues lo que pedimos es igualdad, moniatos), sino porque distraería al PSOE de la que es su obligación hoy: formar parte de un frente constitucionalista que plante cara al secesionismo catalán y a la neonación vasco-navarra (a la que ya es hora de que se les quiten los privilegios, ese sinsentido de que los ricos xenófobos vivan de los impuestos de los pobres a los que desprecian), y represente a esa inmensa mayoría de españoles que queremos vivir en una nación donde seamos iguales en derechos y libres para ejercerlos en cualquier lugar de España.

De momento, los de Sánchez se abstienen en los parlamentos regionales en la moción de Ciudadanos a favor de la unidad de España, y en Baleares ¡votan en contra!, ¡el PSOEspañol vota contra España! Este hombre es que no sabe ni dónde tiene la bandera.
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Ya sólo Susana Díaz, en este PSOE acatalanado y bobo, dice algo similar a lo que entendíamos por socialismo cuando entonces: nada de equidistancia. Lo que no significa apoyar a Rajoy, pero jamás estar cobardemente igualando a Rajoy con Mas. Esperemos que sea algo más que una táctica para derrocar a Sánchez, que bien derrocado estará por inane, ambiguo, cobarde, acomplejado ante el nacionalismo y soso.

El federalismo es impracticable con los secesionistas sublevados, y lo primero es aplastarlos con la democracia y las leyes, imponerles con la fuerza de la mayoría la igualdad que rechazan, para después reformar la Constitución de modo que equipare a todas las regiones, acabe con las prebendas y consagre la redistribución territorial de la riqueza a la que se oponen los separatistas. Eso es lo que antes pensábamos que debía hacer la izquierda. O sea, Cádiz, 1812.

Doscientos años después y aún estamos combatiendo a los mismos reaccionarios de siempre, los fantasmas de Fernando VII, los carlistas, los foralistas, los curas trabucaire, los nacionalistas, los singularistas y la izquierda cretina que les pone la alfombra.

Deuda pública, una “bomba de relojería” que debe desactivarse
Diego Barceló www.vozpopuli.com  3 Octubre 2015

La deuda del conjunto de Administraciones Públicas es actualmente de más de un billón de euros (doce ceros detrás del uno). Al final de año, suponiendo que se cumple el objetivo de déficit fiscal, se acercará a 1,1 billones, lo que equivale prácticamente al 100% del PIB.

En los ocho años que van desde diciembre de 2007 hasta el mismo mes del año en curso, la deuda pública habrá aumentado en 700.000 millones de euros. Eso implica un ritmo medio de incremento de unos 87.000 millones por año, 7.300 millones por mes o 10 millones por hora (incluso mientras dormimos).

¿Por qué se ha producido ese incremento tan enorme? Un 56% del aumento (casi 393.000 millones de euros) se explica porque los gastos no financieros de las AA.PP. (pensiones, sanidad, educación, seguridad, justicia, etc.) excedieron la recaudación de impuestos y cotizaciones sociales. Además de ese exceso de gasto, las AA.PP. se endeudaron en otros 217.000 millones para pagar los intereses de la deuda pública (un 31% del incremento). Así, tenemos que el 87% del aumento de la deuda se explica por el déficit fiscal.

El resto del incremento se debe a los 51.000 millones de euros destinados al rescate de las cajas de ahorro (7% de todo el aumento) y a otros 40.000 millones que financiaron, principalmente, el Plan de Pago a Proveedores (6% restante).

Pese a lo que se escucha casi a diario, los datos anteriores nos muestran que las AA.PP. no han sido “austeras” sino “gastizas”. Peor aún: endeudarse para pagar intereses es algo que, si fuera hecho por una familia o una empresa, sería calificado de auténtica locura. Por otra parte, el rescate a las cajas de ahorro (no “a los bancos”) explica una pequeña porción del incremento total de la deuda pública.

Un elevado endeudamiento público es una debilidad para el conjunto de la economía y un enemigo de la sociedad. Por ejemplo, la necesidad permanente de refinanciar los títulos que van venciendo hace que la economía dependa de los vaivenes de los mercados financieros (recordemos lo ocurrido en 2012, cuando vivíamos bajo la constante amenaza de un “rescate”). Además, implica desaprovechar los recursos que genera el sector privado: todo lo recaudado por el Impuesto de Sociedades y por todos los Impuestos Especiales durante un año equivale a lo que se paga de intereses de la deuda pública.

Los riesgos que acarrea este endeudamiento no son solo teóricos. Baste un ejemplo. Hoy los tipos de interés están en niveles mínimos históricos y tarde o temprano se normalizarán (subirán). Si el tipo de interés que paga España por su deuda volviera al nivel que tuvo en los cinco años anteriores a la crisis (2003-2007, cuando de media se pagó un 4,4%), la factura anual de intereses aumentaría en más de 12.000 millones de euros.

¿Cómo se puede desactivar la “bomba de relojería” que es la deuda pública? En primer lugar, deteniendo cuanto antes su crecimiento. Es decir, eliminando lo antes posible el déficit fiscal. En segundo lugar, manteniendo las políticas que contribuyan al crecimiento de la economía, de modo que la deuda pública vaya reduciendo su peso como proporción del PIB. Si se quiere ir más deprisa, se podría poner en marcha un vasto plan de privatizaciones (Loterías, Renfe, etc.) para amortizar deuda pública con lo recaudado.

La conclusión para el ciudadano de a pie parece clara: si una elevada deuda pública es un elemento de potencial inestabilidad económica y si su incremento se explica por el déficit fiscal, lo que interesa a los ciudadanos es un Ggobierno que no gaste más de lo que ingrese. Y, por ende, son contrarias a sus intereses todas las propuestas para aumentar el gasto y el déficit públicos.

* Diego Barceló es director de Barceló & asociados (@diebarcelo)

Pluralidad sí, singularidad no.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital  3 Octubre 2015

Estamos en manos de partidos políticos con unos dirigentes irresponsables empeñados en conducir a España a un callejón sin salida de insolidaridad y de desapego por un proyecto común. La izquierda y la ultra izquierda agrupada por la aritmética de los votos ha conseguido auparse al poder en municipios y autonomías donde se dedica a lanzar una campaña de crispación y de fomento del enfrentamiento. Su palabra preferida es “la singularidad”, un concepto que quieren equiparar al de “exclusividad” y lo que es peor al de “superioridad”. Para ello no dudan en acudir a rasgos diferenciadores donde la lengua autóctona se transforma en la principal arma de distinción. A ello le suelen sumar versiones deformadas de la Historia de la que obtienen una supuesta legitimidad para la reclamación de sus peticiones, incluidas bajo el concepto de “deuda histórica”. Una deuda que exigen pagar al Estado, interpretado como el resto de España y ciudadanos que no compartimos su “singularidad”.

En un ejercicio de soberbia pretenciosa me atribuyo el pensamiento de lo que supongo una amplia mayoría de conciudadanos para decir ¡BASTA!¡Estamos hartos de estas reivindicaciones! Por ese camino no vamos a continuar y vamos a hacer una alto hasta que este asunto quede definitivamente zanjado y solucionado. Ni una cesión más al chantaje. Es la hora de que la Ley deje de ser burlada con impunidad total por parte de delincuentes desaprensivos que solo pretenden su propio beneficio envueltos en banderas independentistas y revolucionarias contra la única nación reconocida, España. Es la hora de que los ciudadanos se pronuncien y corroboren o rechacen la Constitución que se aprobó por una amplia mayoría en el año 1978.

No se puede hacer como el PSOE y su máximo representante, Pedro Sánchez, lanzar soflamas constantes exigiendo una reforma sin haber explicado en qué consistiría. Ni una sola propuesta en la mesa salvo la de querer satisfacer las exigencias de los secesionistas catalanes y vascos proponiendo un Estado Federal asimétrico donde existirían de hecho ciudadanos de primera, segunda y tercera clase, dependiendo de la comunidad autónoma o Estado Federal asociado que fuera. No se puede hacer como esos representantes de una izquierda totalitaria y anti sistema, proponer el reconocimiento de una “singularidad” injustificable e inaceptable. No se puede hacer populismo a sabiendas del engaño del mensaje y siendo conscientes de la frustración futura al no ver cumplidas sus expectativas. Es simplemente delictivo.

Tengo la seguridad de que muchos conciudadanos comparten conmigo el hartazgo que este tipo se situaciones nos produce y es nuestro deber como españoles exigir a nuestro Gobierno y a los partidos mayoritarios que se pronuncien y tomen una decisión de lo que van a proponernos como futuro para España. Este presente tan incierto no puede perdurar más tiempo y necesitamos que se clarifique porque mantener esta inseguridad nos está llevando a la desconfianza internacional y a perder el ritmo de recuperación de la crisis. Queremos pronunciarnos sobre ese futuro y no aceptaremos que se nos presente como hechos consumados. Exigimos referéndum a nivel nacional, imponer la Ley en todo el territorio nacional y dejar de pagar a los chantajistas.

Todos los españoles somos singulares y es hora de que exijamos que se cumplan nuestros derechos, porque ya cumplimos sobradamente con nuestros deberes. Es la hora de que los responsables políticos cumplan con sus deberes.

¡Que pasen un buen día!

"¿Os dais cuenta de lo que habéis hecho?"
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 3 Octubre 2015

¿Cómo afecta el caos de Oriente Medio a España? Nuestros gobiernos se limitan a rubricar sin más la política de la UE que es una versión edulcorada de lo que se gesta en Washington.

Merece la pena pararse a analizar el discurso de Vladimir Putin ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo mismo puede decirse de la entrevista realizada en "60 minutes" con Charlie Rose el pasado día 27 de septiembre.

En ambos casos, Putin demostró sobradamente no solo conocer las causas del caos actual de Oriente Medio, sino que señaló con claridad a los responsables. En una época en que la prensa y los periodistas apesebrados se regocijan en una especie de sado-masoquismo moral a causa de la crisis de los refugiados, cuando hasta un Papa de la Iglesia Católica utiliza –una vez más- un mensaje pleno de confusionismo para hacer del asunto de los refugiados una cuestión de "solidaridad", amor fraterno y "buen rollo", resulta reconfortante escuchar a un líder mundial analizar las cosas de manera fría y sensata: "¿Os dais cuenta de lo que habéis hecho?", dijo el presidente ruso al pleno de la Asamblea General.

Efectivamente, la situación no puede ser más desastrosa porque, no es que alguien se alce con el triunfo y oriente la situación de una manera determinada, no; es que desde Afganistán e Iraq hasta Libia y Yemen, una decena de países y millones de personas son arrastradas a un marasmo bélico con millones de víctimas por culpa de una política equivocada. Catorce años después de que los EEUU invadieran Afganistán las tropas afganas combaten desesperadamente por la conquista de Kunduz y solo 10.000 soldados norteamericanos se interponen en Afganistán entre los talibanes y el poder.

Doce años después de que George W. Bush invadiera Iraq, el ISIS ocupa Mosul, la segunda ciudad del país, y controla la mayor de sus provincias, Anbar, junto con su capital, Ramadi, al tiempo que los políticos iraquíes de Bagdad miran cada vez más a Irán. ¿El precio de la "nueva democracia" iraquí? Unos cien mil muertos, medio millón de viudas con sus correspondientes huérfanos y millones de personas en fuga buscando salvarse de un conflicto que no parece terminar.

Pero la cosa no acaba ahí: ¿Qué hay de la "primavera libia"?¿Trajo una democracia occidental acaso, como tanto se celebraba, por ejemplo, en la prensa española? No. El resultado es una Estado fracasado que hace imposible a la UE tener siquiera un interlocutor con el que tratar el incontable goteo de miles de refugiados desesperados que todos los días llegan a sus costas. El país se desangra en una guerra civil entre islamistas y no islamistas, estos últimos respaldados por Egipto.

Y aún nos queda el Yemen, del que poco se habla. Allí los saudíes, respaldados por los EEUU, bombardean el país. Resultado: cinco mil muertos y veinticinco mil heridos desde que comenzara la guerra en marzo. La matanza ha contribuido a cortar las importaciones de alimentos de las que depende la población, generando una catástrofe humanitaria de enorme importancia.

Para Putin las raíces de todo esto están claras: "Tras el final de la Guerra Fría, emergió en el mundo un único centro de poder y aquellos que se vieron en la cúspide de la pirámide sufrieron la tentación de pensar que eran fuertes y únicos, que sabían más que el resto". La consecuencia es que "basados en el autoengaño y en la creencia en la propia excepcionalidad e impunidad", éste "único centro de poder", los EEUU, comenzaron a exportar por la fuerza las "denominadas revoluciones democráticas".

Putin concluye diciendo: "una injerencia extranjera y agresiva ha provocado la destrucción de las instituciones nacionales… En lugar del triunfo de la democracia y del progreso tenemos violencia, pobreza y desastre social. A nadie parece importarle un poco los derechos humanos, ni siquiera el derecho a la vida".

En el fondo, el esquema es el mismo que el de la afortunadamente extinta URSS, tan querida por la izquierda mundial, en especial por la española: un esquema ideológico –no real- impuesto a base de tanques, subversión y asesores militares y políticos, que al final se hunde en el desastre. Como Occidente, y no solo los EEUU, son el verdadero "único centro de poder" que denuncia Putin, es Occidente quién parece estar abocado al cataclismo que ya sufrió la URSS, si bien este parece que va a ser mucho más traumático, aunque solo sea por el hecho de que , ya antes de producirse el hundimiento, la guerra y la destrucción se extienden por todas partes.

Por todo ello es muy pertinente la pregunta de Putin: "¿Os dais cuenta de lo que habéis hecho?". Porque, al menos yo, veo todos los días gente que parece no enterarse. Desde los periodistas que nos inundan con lacrimógenas historias para "acoger" a un millón de refugiados al año, hasta un Papa que llega a los EEUU a glorificar la "diversidad", la inmigración sin controles y las fronteras abiertas, pasando por los liberales cabeza huecas que –faltos absolutamente de sentido crítico- jalean la última ocurrencia de Francois Hollande o de David Cameron.

En medio de toda esta locura, no hace falta ser un rusófilo fanático para percatarse de que Rusia actúa por el único motivo legítimo por el que se justifica la guerra: el interés vital. Ahora ha bombardeado los campamentos de los rebeldes en Siria que buscan derrocar a Bashar el Assad y ha mandado un mensaje claro: esta dispuesto a una escalada bélica para impedir a los suníes, a Turquía y a los EEUU que derroquen al presidente sirio. Es lógico. Al fin y al cabo, la región en conflicto está en el patio trasero de Rusia y no está dispuesto a tolerar el Estado Islámico a la puerta de casa. Ya ha tolerado, sin demasiado problema el conflicto en Donbass, un golpe de Estado en Ucrania, con dinero y respaldo occidental, para derribar un presidente electo rusófilo y para llevar la OTAN hasta su frontera. Pero esto ya es demasiado.

¿Cómo afecta el asunto a España? Nuestros gobiernos, como no tienen verdadero sentido nacional, se limitan a rubricar sin más la política de la UE que es, en definitiva, a lo sumo una versión edulcorada de lo que se gesta en Washington. Deberíamos aprender a defender los intereses nacionales y a decir "no" a cosas que no están ni mucho menos en nuestro interés. Al menos, tenemos voz en los foros internacionales para denunciar las causas de los problemas. Pero para eso, como dice Putin, hay que darse cuenta de lo que Occidente ha hecho. Esta es la primera garantía de que el desastre en el que estamos no se agrave aún más.

EL MITO DEL MULTICULTURALISMO
La violencia de los musulmanes obliga a separarlos de los cristianos
Las autoridades alemanas se han visto obligadas a aislar a los refugiados cristianos ante los ataques que reciben por su condición religiosa.
AG  www.gaceta.es 3 Octubre 2015

La violencia para los cristianos no termina cuando alcanzan Europa. Tras salir de Siria, donde son perseguidos, humillados y asesinados por los yihadistas del Estado Islámico, su llegada a Occidente no está siendo nada fácil. Sus compañeros de viaje, musulmanes, atacan continuamente a los cristianos por su condición religiosa y las autoridades alemanas se han visto obligadas a separarlos.

Dirigente como Viktor Orbán, Marine Le Pen u Horst Seehofer, socio de Angela Merkel, han alertado sobre el peligro de la inmigración masiva, el control de los refugiados y los problemas que el multiculturalismo puede generar en la sociedad europea. Desde el comienzo de la oleada migratoria, varios grupos de refugiados se han encargado de dar la razón a estas tesis y la propia UE ha rectificado y ha modificado su política exterior en este sentido.

La situación en Alemania es grave. Muchas ciudades se encuentran al borde del colapso y, por ejemplo, en Hamburgo la policía ha tenido que tomar las calles. Los centros de internamiento se encuentran repletos y los problemas se suceden. Allí los refugiados musulmanes, mayoría, tratan de imponer su visión del mundo sobre los cristianos, que son agredidos a diario.

Las autoridades alemanas, incapaces de controlar la situación, han recluido a los cristianos en zonas apartadas para evitar conflictos. Curioso que el castigo sea para aquellos que no causan problemas, mientras lo que quieren imponer la sharia campan a sus anchas por las instalaciones.

Cansados de esta situación, los cristianos describen sus condiciones de vida como "horribles" y denuncian que son "prisioneros" en Alemania. "Los musulmanes no paran de hablar del Estado Islámico, de decapitaciones o de invadir Europa", relata uno de los refugiados.

La canciller Angela Merkel, por su parte, no se ha pronunciado al respecto de esta situación. Las últimas encuestas castigan las políticas migratorias de la líder alemana y por primera vez no es la miembro del ejecutivo mejor valorada.

Sin libertad para vivir su fe
Los refugiados cristianos, bajo el yugo de los refugiados islamistas
Las autoridades alemanas estudian separar a los refugiados según su credo; un auténtico fracaso del multiculturalismo que predicaban hace sólo unas semanas.
Gaceta.es 3 Octubre 2015

Tras una amplia investigación, el periódico Die Welt informaba la pasada semana de la realidad que viven centenares de refugiados procedentes de Oriente Medio y alertaba sobre una de las consecuencias de este masivo éxodo: el odio religioso.

Las denuncias y los episodios de enfrentamiento, de los que se ha hecho eco Religión en Libertad , coinciden al detalle con las crónicas que relatan otros periódicos internacionales, como los que cita, en Libertad Digital, el periodista Pablo Planas.

Persecución, discriminación, insultos, falta de libertad… Esta es la realidad que viven los refugiados cristianos, bajo el yugo de sus compañeros de viaje musulmanes.

Said es un iraní llegado a Alemania a pie, atravesando Turquía. Ha sido asignado a una estructura del Land Brandeburgo, cercano a la frontera con Sajonia, que acoge mayoritariamente a refugiados sirios, la mayoría musulmanes suníes. “En Irán –dice- los guardianes de la revolución han arrestado a mi hermano en una iglesia doméstica clandestina; yo he huido del servicio secreto. Pensaba que en Alemania habría podido por fin vivir mi fe; en cambio, en mi centro de acogida no puedo decir abiertamente que soy cristiano porque me amenazan”.

“Durante el Ramadán –prosigue- me despertaban antes del amanecer y me decían que podía comer sólo antes de la salida del sol. Si me negaba, me llamaban kafir [infiel]. Me escupían. Me trataban como un animal. Y amenazaban con matarme”. Said cuenta al periódico alemán que pidió ayuda a los responsables de la seguridad del centro, que no movieron ni un dedo. “También ellos eran todos musulmanes”, explica.

Reza Rahman es iraní, como Said: cuando ya no pudo esconder su pertenencia religiosa dentro del centro de acogida en el que residía en suelo alemán prefirió irse porque allí “como cristiano no estaba seguro”.

La sharia como ley
Los casos de Reza y Said no son en absoluto casos aislados, explica a Die Welt Gottfried Martens, pastor de la iglesia evangélico-luterana de Berlín, que ha abierto para los prófugos un dormitorio en el que ahora se alojan también los dos iraníes entrevistados. Martens relata que en su comunidad hay aproximadamente 600 afganos e iraníes, la mayor parte de los cuales han sido bautizados por él personalmente.

“Casi todos ellos tienen graves problemas en sus centros” en los que prevalece, según el religioso, “la visión de los musulmanes más estrictos”. No en vano, su grito de guerra es: “Allí donde estamos nosotros reina la sharia, reina nuestra ley”.

Sin acceso a las cocinas, obligados a rezar cinco veces al día en dirección a La Meca es, los cristianos empiezan a preguntarse qué sucederá cuando los refugiados integristas dejen los centros de acogida.

Hay más episodios violentos, según Die Welt. Las denuncias, por ejemplo, de un cristiano sirio refugiados en Giessen. Señala que entre los prófugos se esconden los “cortadores de cabezas del califa Al Baghdadi”. “Gritan los mismos versos del Corán que gritan los milicianos del Estado Islámico antes de decapitar a las personas”.

Entre los casos relatados por el diario alemán, destaca, por dramático, el de una familia cristiana que llegó a Alemania desde Irak y que fue acogida en un centro de Frisinga, en Baviera. Ante las cámaras de la Bayerischer Rundfunk, el cabeza de familia reconoce haber recibido golpes y amenazas por parte de extremistas islámicos sirios.

“Gritaban contra mi esposa y pegaron a mi hijo. Decían: te mataremos y beberemos tu sangre”. Por eso decidieron volver a Mosul. Pero en la ciudad iraquí caída en manos del ISIS (Estado Islámico) hace más de un año no hay lugar para los cristianos, por lo que la familia se resignó a establecerse en Erbil, en el Kurdistán iraquí, donde se sufre desde hace meses una situación de grave emergencia.

Comparable a los Hermanos Musulmanes
“Debemos quitarnos la ilusión de que todos los que llegan aquí son activistas de los derechos humanos”, declara a Die Welt Max Klingberg, de la International Society for Human Rights y que desde hace 15 años se ocupa activamente de la acogida de refugiados en Alemania. “Una parte no insignificante de los nuevos llegados vive una intensidad religiosa de nivel comparable, como mínimo, a los Hermanos Musulmanes”.

Klingberg habla de agresiones graves que llegan incluso al homicidio entre musulmanes (suníes contra chiíes), "pero la parte peor se la llevan los yazidíes y los cristianos".

No es casualidad que en Alemania se esté debatiendo seriamente en estos días la hipótesis de separar a los refugiados física y geográficamente según el grupo de pertenencia. Por ahora sólo lo ha intentado el gobernador de Turingia, Bodo Ramelow, del partido Linke (más a la izquierda que los socialdemócratas), pero se ha limitado a dividirlos por país de origen excluyendo de manera explícita una segregación en base a los credos profesados porque "también los musulmanes muy religiosos tienen que aprender a vivir con las otras religiones", ha dicho a Die Welt el ministro de Inmigración del Land.

En el mismo sentido se expresan otros diarios alemanes (de toda orientación), que reconocen frecuentes ataques y amenazas por parte de sirios, kurdos e iraquíes musulmanes. En Die Zeit, el patriarca maronita de Frankfurt, Gaby Magea, denuncia que los cristianos, a quienes los musulmanes se refieren como cerdos, tienen prohibido el acceso a las cocinas donde se reparten los alimentos, escribe Planas.

Además de plantearse la separación física de los refugiados, las autoridades alemanas valoran la posibilidad de imponer la firma de una carta de aceptación de los derechos humanos que contenga valores como: la igualdad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, de conciencia, expresión y ese tipo de cosas que provocan la urticaria de los imanes y de los terroristas.

La ciudad, pionera en Francia
Chalon-sur Saône acaba con los menús especiales para musulmanes y judíos
Localidades como Perpiñán, Toulouse o Arveyres también barajan la posibilidad de excluir los menús sin cerdo. El debate identitario, más vivo que nunca en Francia.
Gaceta.es 3 Octubre 2015

Chalon-sur Saône, en La Borgoña, rompe una tradición de más de treinta años en los comedores de las escuelas francesas: los menús especiales para musulmanes y judíos. La ciudad, de alrededor de 100.000 habitantes, así lo decidió en democráticamente a través de sus representantes políticos. Además, por abrumadora mayoría: 36 votos a favor y sólo 7 en contra, según informsa La Vanguardia.

El alcalde Gilles Platret, de la antigua UMP de Sarkozy, ha apelado a la “laicidad de la República” para explicar una decisión que sólo ha sido rechazada por el Partido Comunista, que ha protestado en la puerta del consistorio. Entre el mundo asociativo, la Liga de Derechos del Hombre en la ciudad también ha protestado por lo que entiende es una medida que atenta contra “el consenso” entre padres y educadores.

El debate trasciende ya el ámbito local y es objeto de debate en la política y los medios nacionales: Sarkozy busca pescar en el caladero del Frente Nacional, el Frente Nacional ve como sus tesis se consolidan, pero no así el apoyo del partido, que si bien se mantiene en altos índices de apoyo, no parece aún preparado para alcanzar el poder. Entre tanto, los socialistas parecen escorarse a la derecha, con un primer ministro Valls actuando de forma expeditiva en asuntos de inmigración, lo que provoca no pocas incomodidades dentro del partido. Y Yves Jégo, diputado centrista, propone solventar el asunto a través de una decisión salomónica: establecer un menú vegetariano para todos.

El debate de la laicidad de Francia, para la izquierda, o de la identidad, para la derecha, gana presencia pública y mediática por momentos. Debates como el del velo islámico, la acogida de los refugiados sirios o el actual, relativo a los menús de musulmanes y judíos, revelan la efervescencia de un asunto que concita grandes pasiones en Francia.

La controversia llegó hace unos días cuando la exministra Nadine Morano definió a Francia como "un país judeo-cristiano y de raza blanca", antes de añadir: "No quiero que Francia sea musulmana, porque en tal caso ya no sería Francia". Las declaraciones han desatado una enorme polémica que ha obligado a Sarkozy a apartar a Morano del partido.


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En un estado democrático nunca existe un vacío legal
Editorial La Razon  3 Octubre 2015

En un Estado democrático no existen los vacíos de poder ni la sucesión a la jefatura del Gobierno se mueve entre siniestras bambalinas, como sí ocurrre en las dictaduras, ya sean personales o de partido. Son las elecciones generales, de voto libre y secreto, las que determinan la composición de las Cámaras y, en suma, la investidura del presidente del Gobierno. Debería ser superfluo tener que recordar estos principios básicos de nuestro sistema constitucional, si no fuera porque algunas intervenciones públicas de dirigentes políticos pueden sembrar la confusión o la duda entre los ciudadanos.

Nos referimos a las declaraciones del portavoz del grupo socialista en el Congreso, Antonio Hernando, quien, por su cargo, debería estar más versado en las normas que rigen la Administración del Estado y los reglamentos que regulan las funciones del Congreso y el Senado durante el interregno electoral. De lo contrario, no hubiera argumentado la necesidad de adelantar la convocatoria de las próximas elecciones en que «podemos enfrentarnos, en relación a Cataluña, a una situación compleja con un Gobierno en funciones», como si los mecanismos del Estado no estuvieran previstos para hacer frente a cualquier contingencia. Sólo a efectos puramente dialécticos, citaremos que las diputaciones permanentes del Congreso y el Senado, que se constituyen a modo de «órgano de guardia» hasta la formación del nuevo Parlamento, tienen encomendadas, entre otras funciones, las facultades de la declaración de los estados de alarma, excepción y sitio a los que se refiere el artículo 116 de la Constitución, y que en lo que atañe a la aplicación del controvertido artículo 155 de la Constitución, que prevé la asunción de las competencias autonómicas por parte del Gobierno, quedaría en manos de la diputación permanente del Senado.

Asimismo, el resto de las instituciones del Estado, como la Administración Judicial y los tribunales de justicia mantienen su actividad en todo momento, al igual que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. No hay, pues, vacío de poder alguno, como parece temer el diputado socialista, ni creemos que la «difícil situación de Cataluña», en palabras del propio Hernando, derive en medidas extraordinarias. Por supuesto, el PSOE está en su perfecto derecho a la hora de reclamar un adelanto electoral, pero no a costa de extender innecesarias alarmas sobre una inexistente debilidad temporal del Estado. Y mucho menos, manipulando el proceso legislativo que se abre en Cataluña. Porque si bien es cierto, como señaló ayer la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que tras las elecciones del 27 de septiembre la situación en el Principado «es igual, si no peor», la cuestión de una declaración unilateral de independencia se aleja en el horizonte ante la contundente realidad de los votos.

La máxima preocupación atañe al conjunto de la sociedad catalana, que lleva padeciendo desde hace más de un año la falta de un Gobierno efectivo en la Generalitat, incapaz de sacar adelante los presupuestos, con las consecuencias económicas por todos conocidas. Un nuevo periodo de inestabilidad, con el Ejecutivo resultante a merced de los antisistema de la CUP –muchos de los cuales hunden sus raíces ideológicas en el trosquismo–, sin duda frenará los esfuerzos necesarios para que Cataluña recupere la senda del crecimiento y vuelva a los niveles de bienestar previos a la crisis.

El peligro está en Madrid
Jesús Laínz Libertad Digital 3 Octubre 2015

Se diga lo que se diga, las elecciones autonómicas catalanas las han vuelto a ganar, y por goleada, los partidos separatistas. El insuficiente resultado de tal o cual candidato en comparación con sus expectativas es un detalle sin importancia alguna. Y el notable aunque mucho menos que insuficiente ascenso de C’s tampoco anula la derrota de los catalanes que quieren seguir formando parte de España. Súmense los votos de todas las candidaturas expresamente separatistas (Junts pel Sí y CUP), los de la extrema izquierda filoseparatista (Catalunya Sí Que Es Pot) y los de la izquierda capaz de cualquier cosa (PSC), y compárense con lo cosechado por los dos partidos expresamente antiseparatistas (C’s y PP). Quizá la única buena noticia de estas elecciones haya sido la confirmación de que cada día más gente se está dando cuenta –¡lo que les ha costado!– de que el PP, el partido del voto inútil, lejos de ser la solución, es parte esencial del problema, y no sólo del problema separatista.

Esta aplastante hegemonía separatista no es casualidad, sino el resultado de la sabia, concienzuda, ilegal, inmoral, inconstitucional y totalitaria ingeniería ideológica practicada sobre los catalanes desde la llegada al poder regional del Español del Año 1984 y sus sucesores en el cargo, todos ellos separatistas o gustosos compañeros de viaje.

Nada ha cambiado desde los tiempos pujolenses, y si ha cambiado ha sido sólo para agravar y enquistar un problema que sólo empezará a menguar si algún día se planta cara a los separatistas en el doble frente de la ley y la ideología. Pero para eso haría falta que España fuera efectivamente un Estado de Derecho, lo que hoy por hoy no es, diga lo que diga la fallida Constitución, y que sus gobernantes tuvieran una talla personal e intelectual de la que han carecido todos desde hace aproximadamente medio siglo.

Por eso da igual quién haya ganado las elecciones autonómicas catalanas. Porque lo que está claro, y las declaraciones de los políticos, de izquierda y derecha, lo confirman cada día, es que, gane quien gane las elecciones nacionales de diciembre, el problema seguirá agravándose. Pero no por obra y gracia de los eficaces inquilinos de la Generalidad, sino por la de los incapaces inquilinos de la Carrera de San Jerónimo y La Moncloa. Pues todos ellos, tanto los de la izquierda como los de la derecha, siguen y seguirán eternamente empeñados en pactar, en negociar, en comprender, en compensar, en premiar a esos pobres separatistas catalanes, que, al fin y al cabo, algo de razón habrán de tener si tanta gente les vota. Pues todos ellos, los de la izquierda y los de la derecha, ni saben ni quieren salirse del tormento de Sísifo consistente en seguir considerando al nacionalismo catalán la consecuencia de un conflicto, o, según el insoportable vocabulario de los pedantes, de un defectuoso encaje de Cataluña en España.

Pero el nacionalismo catalán no es la consecuencia, sino la causa de dicho supuesto conflicto, de dicho supuesto encaje defectuoso. Mientras nuestros políticos no alcancen a comprender la diferencia entre causa y consecuencia, el problema separatista, es decir, el problema de España, seguirá siendo la piedra que, generación tras generación, seguirá rodando pendiente abajo para rompernos a todos la crisma.

El separatismo rompe viejas relaciones de amistad
Roberto Giménez Gracia Cronica Global 3 Octubre 2015

Después del artículo titulado 'Mas & Junqueras SL: el fin justifica los medios', pensaba escribir sobre las estrategia de la manipulación política, a través de los medios de la mano de dos ideólogos tan contrapuestos como Chomsky y Goebbels, pero que tienen puntos comunes por aquello de que los extremos se tocan.

Empero, he tenido que cambiar de guión por la agradable sorpresa del cohete (850 compartidos en las redes en sólo 48 horas), del artículo publicado a toda prisa la noche electoral. Tan deprisa que no esperé al final del escrutinio, sino que acabé de escribirlo una hora antes del cierre. Tampoco me fue algo anormal, el periodismo te obliga a escribir contrarreloj, lo que te activa la sesera que segrega una agradable dosis de adrenalina que no se paga con dinero.

Desgraciadamente, estoy viviendo lo que nunca pensé que iba a vivir a mis 57 tacos: dejar de hablar de política con amigos íntimos, por culpa del 'procés'

El artículo en cuestión, 'Los separatistas no romperán España, pero han roto Cataluña', llamó la atención pero no es ninguna exageración retórica ni mucho menos un estrambote, sino una desgraciada realidad que los catalanes que no callamos para decir nuestras verdades de barquero, sufrimos en nuestras relaciones personales.

Afortunadamente, la tensión en Cataluña nada tiene que ver con los años de plomo de la vasca, en la que si no ibas de veleta en la dirección abertzale te colocaban una diana apuntando a la nuca o una bomba lapa en los bajos de tu coche. O, en el mejor de los casos, vivías con el temor a que un día te dieran un susto.

Yo era director de una revista semanal ('Revista del Vallés') que no se reprimía a la hora de calificar a los terroristas por su nombre, y recibí varias amenazas por escrito y pintadas en las paredes de mi ciudad de adopción (Granollers) firmadas por Terra Lliure, Maulets y otros grupúsculos de esa naturaleza que soñaban con importar la locura etarra a nuestra tierra. Esos adolescentes ya han crecido y hoy militan en ERC...

Advertencias y cartas amenazantes también para mi familia recibidas en casa para acoquinarme. Vano intento el suyo, porque las amenazas nunca me han coartado la libertad de expresión, pero que provocaron, entre otras, que me diera de baja del listín telefónico, o que cuando recibía un paquete con un remitente desconocido, la abriera con sumo cuidado para evitar una desagradable sorpresa.

Mi esposa, catalana de socarrel, un día me soltó, estando a solas, que menos mal que no vivíamos en San Sebastián. Le cogió tanta manía a ir al País Vasco, una tierra que me encanta visitar, que me costó muchos años llevarla para que la conociera. Esta historia tan personal la cuento en el capítulo 19 de mis 'Memorias de Director: Casi treinta años y un día'.

Desgraciadamente, estoy viviendo lo que nunca pensé que iba a vivir a mis 57 tacos: dejar de hablar de política con amigos íntimos, por culpa del 'procés'. Eso que pasaba en los años de plomo en el País Vasco está pasando en Cataluña desde hace tres años. La vida en la calle aparentemente es como antes, pero las relaciones personales se van deteriorando, lenta pero inexorablemente...

Compañeros de profesión con los que tenía una estrecha relación personal veo que se alejan, evitan el contacto y cuando les leo entiendo el porqué

Compañeros de profesión con los que tenía una estrecha relación personal veo que se alejan, evitan el contacto y cuando les leo entiendo el porqué. Han cambiado hasta radicalizarse por culpa de este nacionalismo que un bobo subvencionado calificó eufemísticamente como "revolución de la sonrisa". No veo ninguna sonrisa, sino caras agrias o distanciamiento. Con uno en concreto, excelente poeta, incluso mantenía un duelo de esgrima a través de un juego epistolar periodístico... pero eso ya ha muerto. Se nos ha agrietado el carácter. Han acabado las visitas a casa, los encuentros y hasta los saludos. Una pena. ¡Lo siento como una pérdida!

En las comidas o cenas con otros amigos, incluso reuniones familiares, hay un acuerdo implícito de no hablar de política, solicitado explícitamente por nuestras propias mujeres que, afortunadamente, son más inteligentes. Como decía el filósofo Julián Marías, a los hombres nos interesa lo que pasa, a las mujeres lo que queda; lo cual demuestra una mayor inteligencia, porque tenemos que preservar la antigua amistad por encima de estas contingencias.

Hace cinco años, en una cena de verano, unos días después de la sentencia del TC sobre la inconstitucionalidad de algunos puntos del Nou Estatut, un amigo barcelonés me dijo que no se atrevía salir de Cataluña por miedo a que le rayaran la carrocería o le pincharan las ruedas de su coche, porque llevaba la vieja matrícula con la B. Cuando le oí, no se lo dije por respeto y aprecio, pero pensé: este hombre tiene un grave problema mental.

Desgraciadamente, este grave problema mental se ha multiplicado en esta odiosa siembra de cizaña que han esparcido los sembradores del separatismo.

Este artículo no tengo claro si voy a colgarlo en mi página de Facebook...

Blancanieves
miquel porta perales ABC Cataluña 3 Octubre 2015

Síndrome de Blancanieves: distorsión de la propia imagen, búsqueda de una aprobación que no llega... y frustración cuando se deja de ser el centro del universo

Las elecciones del 27-S han puesto en evidencia la importancia de la hegemonía discursiva. Traduzco: quien consigue imponer su interpretación del resultado electoral obtiene un plus que no le corresponde. Vayamos al 27-S. Hacia las 10 de la noche del día de autos -en el incomparable marco de las ruinas del Born-, con el 76 por ciento escrutado, cuando era obvio que Junts pel Sí no obtendría la mayoría absoluta ni en escaños ni en votos, cuando eso sucedía, Artur Mas y Oriol Junqueras toman la palabra. El primero afirma que «no aflojarán» y apela al «mandato democrático» de las urnas. El segundo, insiste en la pegajosa retórica emotiva de la «página gloriosa» escrita por los catalanes. ¿Por qué -contra la prudencia de las noches electorales- salen a escena -digo bien, a escena- sin conocer el resultado definitivo? Porque, temen la victoria insuficiente que se avecina y se adelantan a los hechos con la intención de imponer la hegemonía discursiva. Dicen: hemos obtenido una mayoría -¡gracias pueblo catalán! ¡no os defraudaremos!- para impulsar el mandato democrático (?) que ha de conducir a la independencia. Pero, en media hora, la realidad se impone y la falacia se evidencia. El independentismo pierde escaños y no llega ni al 50 por ciento de los votos. En la amada Escocia y el querido Quebec, semejante «plebiscito» sería una derrota sin paliativos. Y los nacionalistas se olvidarían de la matraca durante un tiempo.

Pero, en Cataluña -hooliganismo político- el nacionalismo catalán insiste en la ficción del mandato pro independencia. Y más, con un presidente -otro mártir- imputado.

La psicóloga Betsy Cohen es autora de un libro titulado «El síndrome Blancanieves». Características: distorsión de la propia imagen, ansiedad, búsqueda de una aprobación que no llega, juego malintencionado, deseo de arrinconar a cualquier adversario y frustración cuando se deja de ser el centro del universo. Suele decirse que el libro de nuestra psicóloga pertenece al género de autoayuda. Vale..

¿Comenzará por Catalunya la balcanización y proletarización de España?
“No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio.” Ayn Rand.
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 3 Octubre 2015

Como era de esperar, no han tardado en producirse lo efectos perversos de la conjunción de distintas ideologías, para nada compatibles y menos sostenibles en un proyecto común que, en una actuación contra natura, se han querido aliar para formar una candidatura unitaria para conseguir un fin, aparentemente común pero que, en realidad, el único objetivo que se ha pretendido conseguir, por una parte de los partidos confabulados, ha sido crear un estado de incertidumbre, un periodo de interinidad y un situación de desazón en la ciudadanía de la comunidad catalana que, como era de esperar, a quienes parece que les está beneficiando es a los partidos de izquierdas extremas, que están consiguiendo que sus ideas políticas cercanas al marxismo y sus propuestas igualitarias, en conjunción con un separatismo hábilmente manipulado por los políticos, se vayan imponiendo en una parte del pueblo catalán, ya de por sí bastante proclive al populismo proletario, como se demostró en el periodo entreguerras (comprendido entre los años 1.914 y 1.939), y a la rebeldía que se les viene inculcando, a través de los años y de las escuelas, en contra del estado Central representado en un odio cultivado en contra de Madrid y del propio idioma español.

Lo cierto es que, fruto de una política excesivamente permisiva, hace ya unos años en los que, en Catalunya, se están desarrollando grupos que se han integrado en partidos nacionalistas, de tendencias comunistas, con la excusa de colaborar en conseguir la independencia del país, pero con el objeto de hacerse con el poder, tanto si la independencia se llegase a conseguir, algo muy utópico; como si sigue en estado larvado, pero reteniendo el poder en las instituciones desde donde, una vez hayan conseguido liberarse de los ilusos burgueses, – que pensaban que, conseguida la independencia iban a ser quienes dirigirían, desde sus poltronas de grandes empresarios, banqueros e industriales, el rumbo de una Catalunya independiente, en la que les iba a ser fácil enriquecerse más, mientras el resto de ciudadanos se conformarían con seguir actuando de súbitos conformistas –, algo que, como se ve, ya están empezando a poner en práctica: poder implantar con más facilidad un régimen similar al que han venido vendiendo, desde hace un tiempo, el señor Pablo Iglesias y sus compañeros del equipo de Podemos, del partido comunista bolivariano, importado de Venezuela.

La cabeza de puente la consiguieron instalando a la señora Colau al frente del ayuntamiento de Barcelona. Esta mujer ha conseguido, en tan solo unos meses, poner en cuarentena al turismo, una de las principales fuentes de riqueza de los catalanes que han conseguido, en unos años, hacerse con una importante cuota del turismo internacional y, últimamente, reforzada con la continua llegada de cruceros de turismo que vienen dejando importantes ganancias a comercios, restaurantes, hoteles y pequeños fabricantes cuyas actividades tienen que ver con el turismo o con quienes se benefician de él. La alcaldesa comenzó por atacar los pisos alquilados a turistas, más o menos ilegales, que proporcionaban un complemento ( no olvidemos que hemos estado en una grave crisis) a personas necesitadas; siguió imponiendo una moratoria a todos aquellos establecimientos que esperaban poder empezar a funcionar el pasado verano, muchos de ellos con los permisos concedidos; no contenta con ello, escudándose en las molestias que los turistas podían causar a los ciudadanos de la ciudad, encargó un estudio con la intención de establecer unas vías de visitas a la ciudad dentro de las cuales deberían mantenerse nuestros visitantes.

Ahora, después de la elecciones autonómicas, aunque la victoria haya sido para “Junts pel Sí”, la lista de Mas y Junqueras, la realidad es que no han conseguido los suficientes votos para obtener la mayoría absoluta del Parlamento catalán. Confiaban en que les sería fácil llevar a su redil a los antisistema anarquistas de la CUP, no obstante, estos señores no parece que estén dispuestos a vender fácilmente su apoyo y ya se habla de que andan a la caza de “consellerías”, desde las cuales puedan poner en marcha sus ideales ácratas que, como es evidente, sería como darle la puntilla a Barcelona y a sus aspiraciones de ciudad cosmopolita. La cara que se le ha quedado al señor Artur Mas es todo un poema, puesto que ve como el castillo de naipes que se había forjado, viéndose de presidente vitalicio de la Generalitat o, lo que es lo mismo, de la “República Catalana Independiente”, se le ha desplomado al primer envite.

Si los del CUP, por medio de una portavoz, Gabriel, han propuesto una dirección “asamblearia” en lugar de un solo presidente; donde no se sabe todavía quien mandaría o si, siguiendo sus principios anarquistas, todo lo que se tuviera que acordar debería serlo por mayoría, es evidente que estamos abocados a un sistema comunista de la peor ralea y la sentencia definitiva para la economía catalana y sus posibilidades de sobrevivir en su soledad fuera de la CE y de España. Lo cierto es que, entre tanto, los partidos nacionales como el PP o el PSOE se están “divirtiendo” entre dimes y diretes, atacándose mutuamente, discutiendo sobre si se ha de aplicar, estrictamente, la Constitución, como queda especificado en su capítulo VIII o si reformarla para reconocer “la singularidad de la nación catalana” algo que querrían complementar convirtiendo a España en un estado “federal” (un cambio que, por activa y por pasiva, los catalanes independentistas, ya han dicho que no les vale).

Evidentemente, el señor Pedro Sánchez, el líder de los socialistas, sigue el camino de su antecesor Zapatero, más dispuesto a aliarse con el Diablo, si fuere preciso ( con Podemos, por ejemplo), para conseguir el poder del que está ávido, antes de preocuparse por lo que le conviene el pueblo español; y, es muy probable, que el mismo camino siga un Mas, desnortado, que en sus últimas apariciones ya se ha olvidado de su habitual compostura, sin corbata y con la camisa desabrochada, al más puro estilo de agitador callejero, seguramente para acostumbrarse a un look más de acuerdo a su nueva faceta de dirigente marxista. Y aquí cabe una reflexión, creo que oportuna, ante el hecho de que el 20 de diciembre van a celebrarse las legislativas. ¿Será el ejemplo de Catalunya el que van a tomar como modelo algunas autonomías, como podría ser la vasca, la gallega o la que parece la más cercana, las Baleares, mi tierra de origen?, ¿Se producirá en el resto de España un efecto espejo que favorezca la agrupación de los partidos de izquierdas para formar un gobierno asambleario o un nuevo tripartito al estilo del que gobernó (de forma nefasta) Catalunya durante cuatro años?

Puede que los españoles no se hayan dado cuenta pero, desde que andamos con semejante rifirrafe, nuestra prima de riesgo ha subido a 140 puntos, nuestra economía se va ralentizando, el recorte del desempleo se ha estancado, las bolsas van dando tumbos ( no sólo por el problema español, por supuesto) de modo que han bajado un 11% y la confianza de los inversores empieza a mostrar señales de flaqueza, más pendientes de los problemas políticos que puedan afectar a nuestra nación que del posible déficit que pudiéramos tener a finales de año o de la magnitud de nuestra deuda pública.

¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? Hace unos años nada hacía presagiar que pudiéramos llegar a una situación en la que España volviera a estar en peligro del regreso de un nuevo Frente Popular que amenazase, no sólo nuestra iniciada recuperación económica, nuestra permanencia en la UE o la conservación de todas las mejoras económicas, industriales, sociales y de todo tipo, con el evidente peligro de retornar a situaciones pasadas, a encontrarnos como estábamos el 20N del 2.011 con la posibilidad de que, los próximos comicios, nos traigan a nuestra nación un calco de lo que estamos empezando a experimentar en Catalunya, donde ya ni las luces navideñas parecen estar aseguradas. El afán se revanchismo de esta izquierda destructiva no tiene límites y, si esto se contagia al resto del país, lo más probable es que, las posibilidades de volver a situaciones semejantes a la de los años treinta del siglo pasado, con toda su inestabilidad social y su enfrentamiento entre españoles, un hecho que ya se había descartado por completo, vuelva a ser posibles.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, contemplamos como se reproducen, de momento en Catalunya, pero con el peligro de que se extiendan a otras regiones, situaciones políticas que auguran, a los españoles que residimos en esta tierra, tiempos de zozobra y de incertidumbre jurídica. España puede caer en manos de quienes no aspiran más que a hundirla en el caos.

C’s y el PPC lo analizan en GACETA.ES
Mas reparte seis millones entre sus terminales mediáticas
La Vanguardia, el grupo Ara, el Punt-Avui, y el Periódico de Cataluña, las más beneficiadas con las subvenciones que la Generalitat ha dado a escasos días del 27-S.
R. Moreno  www.gaceta.es  3 Octubre 2015

Artur Mas ha dejado bien regadas a sus terminales mediáticas este año. A escasos días del 27-S, el secretario general del Govern, Jordi Vilajoana, firmó tres resoluciones, en las que ha repartido 5,98 millones de euros entre medios afines al independentismo. De ahí, que la prensa subvencionada vendiera el 28-S la separación de Cataluña del resto de España como si fuera un hecho, como hizo, por ejemplo, el Punt Avui. ‘Adéu, Espanya’, tituló ese diario, mientras que La Vanguardia afirmó con rotundidad: ‘El sí se impone’.

La excusa para darlas ha sido el uso del catalán y del aranés, que se habla en el Valle de Arán, en Lérida. Según se desprende de los documentos, colgados en el portal ‘E-tauler’ de la administración catalana, analizados por GACETA.ES, la prensa ha recibido cuatro millones, los digitales 1,38 millones y las cadenas de televisión 548.768 euros.

El medio que más ha trincado ha sido ‘La Vanguardia’, que ha acaparado 810.719 euros. Después, el grupo Ara, que ha amasado 625.913 euros. De ellos, 313.495 para su edición en papel, 216 para su portal de Internet, 77.291 para la edición en Baleares, y otra de 18.914 para su web en las islas.

Precisamente, el diario Ara se encuentra en el punto de mira. La Junta Electoral ve un posible delito por un anuncio publicado el 27-S, "con la intención clara" de pedir el voto para las formaciones soberanistas, y ha transmitido la denuncia a la Fiscalía.

Le siguen el Punt-Avui, beneficiado con 457.496 euros para su periódico en papel y 95.810 para el digital, y ‘El Periódico de Catalunya’ (edición en catalán), subvencionado con 463.987 euros para el papel y con 76.331 para la web.

También hay dinero para la prensa comarcal, como ‘El Temps', de ‘Edicions del País Valencià’, que ha recibido 90.244 euros. En Osona, en el límite con la provincia de Gerona, han caído 80.099 para la publicación ‘El 9 Nou’ y 24.154 euros para la emisora ‘El 9 FM’.

“Su 47, 8 por ciento de votos del independentismo el 27-S se ha hecho a base de regar a los medios de comunicación con dinero público, de influir en la Educación durante 35 años y de repartir también entre asociaciones y otros organismos afines y”, afirma a GACETA.ES Carlos Carrizosa, responsable de Política Municipal de Ciudadanos.

Recuerda que en la campaña electoral, si no llega a ser porque la Junta Electoral obligó a TV3, por su retransmisión de la Diada, a emitir unos espacios de compensación a las candidaturas no separatistas “habrían hecho su publirreportaje para consumo de su público”. Aun así, la cobertura de las elecciones en la Radio y Televisión Pública catalana fue una “auténtica pornografía política”, según denunció el diputado 'popular' Daniel Serrano en el Congreso la semana pasada.

Por otro lado, Carrizosa indica que su partido ha cuantificado en 60-65 millones anuales lo que supondría dar libros de texto gratis a los alumnos catalanes, frente a los 250 millones anuales que el ‘Govern’ se deja en los seis canales de la televisión pública catalana. “¿No se puede suprimir alguno y tener libros de texto gratuitos?”, se pregunta con gran indignación.

“Todo el panorama mediático en catalán está prácticamente al unísono con el mismo discurso del Gobierno”, manifiesta también a este diario el portavoz adjunto del Partido Popular en el Parlament, Santiago Rodríguez, que destaca que su partido, sin embargo, es “silenciado y maltratado”.

Pone como ejemplo el debate en TV3 con los candidatos al 27-S, donde la que tenía que ser moderadora del mismo “participó activamente e interrumpió continuamente a Xavier García Albiol, llegando incluso a rebatirle argumentos”. “Tal fue la situación que hemos pedido un informe al Consejo Audiovisual de la neutralidad que Mònica Terribas debía tener porque aquello fue un escándalo”, añade.

También cita a RAC 1, que “continuamente desde que amanece hasta que se pone el sol hace apología del independentismo, tomando posición de una forma muy clara a favor del proceso y de la independencia”.
 


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