AGLI Recortes de Prensa   Domingo 4 Octubre 2015

Una bomba de relojería está a punto de estallar
El bloqueo de la política española, con un parlamento muy fragmentado tras el 20-D, está servido. Cataluña es la excusa para no aprobar las reformas políticas e institucionales que necesita el país
Carlos Sánchez El Confidencial 4 Octubre 2015

Recordaba un lector hace unos días en este periódico que fue Gramsci quien sostenía que una victoria política siempre viene precedida de una victoria ideológica. Su conclusión era evidente: el independentismo ya ha ganado ideológicamente en Cataluña, por lo que su victoria política es cuestión de tiempo.

Poco hay que objetar a este razonamiento. La cortedad de miras del presidente Rajoy -no sólo de él- acabó por convertir unas elecciones autonómicas en un referéndum sobre la secesión de Cataluña (justo lo que pretendían quienes apoyan la independencia). Y parece evidente que si los catalanes ya se han pronunciado una vez sobre su salida de España, aunque sea de forma indirecta y oficiosa (así lo interpreta el PP), no hay razones para negar en el futuro una consulta con todas las de la ley. Lo que ha hecho el Gobierno es, simple y llanamente, legitimar el plebiscito. Hoy ya sabemos oficialmente que casi dos millones de catalanes quieren ser independientes de España. No es moco de pavo, que diría el castizo.

La forma de enfrentarse al problema catalán, en todo caso, no es más que otro solemne error de estrategia del presidente del Gobierno, convertido no ya en un subsecretario que gestiona el día con manguitos y puñetas de burócrata, sino en un simple mayoral sin capacidad de ver más allá de lo obvio. Sin duda, por incomparecencia de su propio partido, al borde de la inanición ideológica, lo que explica su pobre respuesta a un problema complejo espoleado por la irresponsabilidad lunática de las élites catalanas, que han movilizado a un pueblo en torno a un sentimiento. Hasta la vicepresidenta Sáenz de Santamaría ha reconocido que la situación en Cataluña, tras el 27-S, es “igual” o “peor”, lo cual lejos de tranquilizar al Gobierno debería preocuparle.

La fecha elegida para la convocatoria electoral catalana (a poco más de dos meses de las generales) era una verdadera bomba de relojería contra el Gobierno central. La previsible subida de Ciudadanos (como de hecho se ha producido) debilita necesariamente al próximo Ejecutivo, que tendrá que lidiar con un colosal asunto con menos respaldo político.

Posición hegemónica
La diferencia entre el bloque independentista y el constitucional es que mientras a los primeros les une un objetivo (lo que probablemente permitirá formar un Gobierno de ‘salvación nacional' aunque sea con la nariz tapada) los segundos compiten por el mismo electorado, lo que convierte cualquier victoria en pírrica. C’s, que sin duda, ha obtenido unos magníficos resultados, no llega al 18% del voto de los catalanes, lo que refleja la ausencia de una posición hegemónica en el bloque constitucionalista con capacidad de atraer a la mayoría del electorado.

¿Qué quiere decir esto? Pues que es muy probable que tras el 20-D, por primera vez en democracia, al menos dos partidos políticos (C's y Podemos) se cuelen en un terreno ignoto en términos electorales, que no es otro que contar con más de 23 diputados (los que obtuvo el PCE en 1979) y los 105 que logró AP en 1986 en tiempos del famoso 'techo' de Fraga.

Ni que decir tiene que acceder a colocarse dentro de esas fronteras electorales va contra los dos partidos históricamente mayoritarios, por lo que la debilidad del próximo Gobierno (ya sea del PP o del PSOE) parece asegurada, salvo acontecimientos extraordinarios hoy imprevisibles.

Este escenario es, precisamente, el preferido por los independentistas, y de ahí su interés en adelantar las elecciones. Entre otras cosas, porque C’s ha crecido electoralmente por su enfrentamiento radical al proceso soberanista, por lo que cualquier cesión a Cataluña parece descartada, con todo lo que ello supone desde el punto de vista de la solución a un problema enquistado en la vida política española.

La cuestión catalana es hoy la mejor excusa para no hacer reformas: ni constitucionales ni territoriales. Ni tampoco en relación con la separación de poderes o el sistema electoral, lo cual es una tragedia para España, que precisa de una puesta al día de sus instituciones. Sin duda, una de las causas de la intensidad de la recesión (España aún no ha recuperado el PIB de 2008).

El problema, sin embargo, no es que el PP tenga escasa capacidad de reacción reformista, sino que no sabe hacia dónde tirar más allá con amenazar a diestro y siniestro. Precisamente, por ausencia de musculatura ideológica. Azaña lo definió bien: “No me importa que un político no sepa hablar; lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla”.

Es lo que normalmente sucede a los partidos sin sustancia que tienden a adaptarse al ecosistema político perdiendo su identidad. Al PSOE le ha sucedido lo mismo desde 1996. Su tacticismo sin cabeza -en lugar de presentarse como una socialdemocracia clásica permeable a los cambios sociales y a las nuevas realidades económicas- le lleva en ocasiones a situarse a la izquierda de Podemos. En otros momentos, pretende aparece como un partido comprometido con el establishment (Zapatero confraternizando con un Botín en tirantes). Hasta el propio Pablo Iglesias, un líder de nuevo cuño, ha sucumbido ante tanto cortoplacismo y al final el grupo parlamentario de Podemos será un puzle que sume diversas marcas regionales. Las huestes gallegas ya han sugerido que tendrán grupo parlamentario propio.

Una travesía incierta
El problema, sin embargo, no es lo que le suceda al Partido Popular o al PSOE. Al fin y al cabo, cada partido es dueño de suicidarse como quiera. Lo que es relevante es la travesía hacia la ingobernabilidad que ha iniciado este país. Sin duda, uno de los principales activos de la política española desde el célebre Congreso de Palma que precipitó la salida de Adolfo Suárez del Gobierno.

Paradójicamente, el hecho de que un país sea gobernable o ingobernable no depende sólo de los votos. Ni siquiera de las mayorías parlamentarias. Depende, por el contrario, de algo mucho más sutil que tiene que ver con la cultura de la negociación y el sentido de la responsabilidad. La Democracia Cristiana italiana fue el partido más votado durante medio siglo, pero la inestabilidad parlamentaria ha formado parte del ADN de la política italiana desde los tiempos de De Gasperi

España ha disfrutado desde 1977 de esa estabilidad, pero tanto el PSOE como el PP, cuando tuvieron mayoría absolutas, tendieron a construir hegemonías excluyentes. En muchos casos, incompatibles con la propia naturaleza de la política, que se basa en tejer consensos. Y es así como se ha construido una forma de hacer política que tiende a hacer leña del árbol caído, lo que explica que cuando llega un partido al poder (el que sea) lo primero que hace es auditar (al menos es lo que se dice) la gestión del Gobierno saliente, cuando son ellos, precisamente, los responsables de que no funcionen los organismos fiscalizadores.

Detrás de este comportamiento se encuentran los escasos incentivos que tienen los partidos para colaborar con el adversario. Todas las formaciones saben que en España sólo hay una manera de crecer, y no es otra que sobre el cadáver del rival, lo que explica el célebre epitafio de Larra: Aquí yace media España, víctima de la otra media.

Willy Brandt recuerda en sus memorias que el Partido Liberal había votado desde los años 40 siempre con la CDU, ya desde los tiempos de Adenauer, pero en 1969 dio un giro a su política de alianzas y decidió respaldar a los socialdemócratas del SPD. Sus dirigentes, sin embargo, temían que los electores les vieran siempre como un partido bisagra sin posibilidad alguna de gobernar. Y fue entonces cuando decidieron fingir una crisis cada seis meses para que el electorado visualizara las dos almas que gobernaban en la cancillería de Bonn. 'Manca finezza', lo llamaba Andreotti.

Esta forma más sutil de hacer política, sin traicionar los principios, es lo que se echa en falta en el sistema parlamentario español, donde impera lo primario y, en algunas ocasiones, lo tosco. No sería relevante si no fuera porque la próxima legislatura debiera ser la de las reformas políticas. Y todo apunta a un bloqueo de dimensiones homéricas. Cataluña sigue siendo la mejor excusa para no hacer nada. O casi nada.

¿Ha llegado la hora de la tercera España?
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 4 Octubre 2015

Tiene su sentido que las elecciones generales vayan a celebrarse en diciembre, al menos para los gorrones de la política que esperan estas citas con la incertidumbre navideña de qué les traerán, si asesoría, despacho o subvención. Me lo resumió bien un diplomático al que pregunté hace algunos años cuál sería su próximo destino: "Depende: si ganan los míos, París; si pierden, una república bananera".

En la política de la tortilla, donde unos se lo cocinan hasta que los otros consiguen darle la vuelta, la primera regla es elegir trinchera, que tarde o temprano te tocará algo. Convencido medio país de que la culpa de todos sus males la tiene la otra mitad, y viceversa, ya tienes un bipartidismo con coartada para ignorar el interés general, entregarse al clientelismo y eludir responsabilidades. ¿Para qué regenerarse, si el origen de todos los problemas está en el bando contrario?

"A la política clientelar y de trincheras le ha salido competencia"
Todo esto explica por qué los herederos de las dos Españas, incluidos algunos de sus nuevos actores, tiran cada vez con más fuerza de nosotros, reclamando militancia sin fisuras y propagando el sectarismo que tanto ha contaminado la vida pública. Suerte a los no alineados: les aguarda la travesía del desierto de quienes fantasean con la tercera España de Salvador de Madariaga, al que Agustín de Foxá afeó su palidez ideológica diciendo que era un desertor "híbrido como las mulas, infecundo y miserable".

Si la cita electoral de diciembre pone tan nerviosos a los conseguidores y potenciales benefactores de los dos partidos que hasta ahora se lo habían llevado crudo es porque esa tercera España de Madariaga ofrece algunos signos de vida. De hecho, la ha revitalizado una política que ha sustituido las propuestas por el insulto -sin ingenio-, la meritocracia por el enchufismo y el sentido de Estado por el qué hay de lo mío.

"Hay una España cansada de darle oportunidades a los de siempre"
Hay una España, menos ruidosa y difícil de encasillar, cansada de darle oportunidades a los partidos de siempre y que sin embargo no está dispuesta a echarse en brazos del populismo de izquierdas que ve un modelo de país en la Venezuela chavista. Es una España que no tiene reparos en defender en el mismo párrafo la economía del libre mercado y la justicia social. Habla sin complejos de la unidad de España. Prefiere el pacto en Educación a bloquearlo en sectarios debates sobre cuántas horas de religión o ciudadanía deben estudiarse en las aulas. Es menos ideológica y más pragmática. Dice estar dispuesta a pactar con cualquiera de las otras dos Españas, con tal de que el matrimonio termine en una sola, nueva y más limpia.

Esa es la España que Ciudadanos dice representar y su triunfo en Cataluña de la mano de Inés Arrimadas ha lanzado con fuerza su campaña nacional, presentando su proyecto a la vez como la primera línea de defensa ante el independentismo y de la regeneración democrática. Los nervios se han apoderado del Partido Popular, donde voces internas desesperan ante el inmovilismo de Rajoy y coinciden, en cuchicheos de salón, con las advertencias de José María Aznar y su mensaje de los cinco avisos: el sexto, temen, podría traerles carbón por Navidad.

"Los nervios se han apoderado del Partido Popular, y no le faltan motivos"
Es pronto para decir si Albert Rivera representa a esa tercera España o si ésta sobrevivirá a las elecciones generales. El bipartidismo ha demostrado una inmensa capacidad de supervivencia y cuenta con la Ley Electoral, el dinero y la infraestructura de los partidos tradicionales a su favor. El líder de Ciudadanos no ha gobernado nada y está por testar. Aunque eso, en esta España herida por la crisis y fatigada de vieja política, difícilmente puede ser una desventaja.

Los 'populares' tienen por delante la complicada misión de intentar destruir a Rivera como alternativa y no dañar su única opción de pacto tras las elecciones. Los socialistas también ven una amenaza en el avance de Ciudadanos y quieren dejar abierta la puerta a un acuerdo. Quizá por eso PP y PSOE hacen todo lo posible por mantener vivo su duelo goyesco a garrotazos. Contra la otra España se vive mejor.

@DavidJimenezTW

Rajoy consolida la dictadura del duopolio mediático
EDITORIAL Libertad Digital 4 Octubre 2015

A3 Media y Mediaset, los grupos de comunicación hegemónicos en España, verán reforzada su posición de dominio con el resultado del concurso de licencias de TDT convocado por el Gobierno en el pasado mes de abril, cuya resolución hemos conocido esta semana.

De las seis nuevas licencias ofertadas, el Gobierno ha concedido un nuevo canal a cada una de estas corporaciones y otro a Real Madrid TV, los tres en alta definición. Los restantes canales, todos en calidad estándar, han ido parar a 13 TV, el grupo Secuoya y Kiss FM, en este último caso para lanzar un canal dedicado fundamentalmente a la música. Han quedado fuera de este reparto de frecuencias el Grupo Prisa, principal damnificado de esta decisión gubernamental, y El Corte Inglés, que también pretendía un canal de TV.

Con esta última configuración de licencias estatales, el panorama mediático en España se ve consolidado con la supremacía incontestable de Mediaset (7 licencias) y A3 Media (6 licencias), que acumulan en conjunto la mitad de los actuales canales de televisión accesibles en todo el territorio nacional. La potencia de estos verdaderos acorazados mediáticos en el panorama español se traduce en que, tras las múltiples cesiones de Zapatero, consolidadas y aumentadas por Rajoy, ambos grupos se quedan con el 80% del mercado publicitario total en medios televisivos, un porcentaje que a partir de ahora no va a dejar de aumentar.

El duopolio existente en el panorama televisivo español no tiene parangón en los países de nuestro entorno. En lugar de garantizar la pluralidad informativa y permitir que los ciudadanos tengan una mayor oferta de medios de comunicación de alcance nacional, el Gobierno de Rajoy ha decidido fortalecer a los dos grupos que, de hecho, ya tenían bajo su control la formación de la opinión pública mayoritaria en nuestro país.

El hecho de que, además, los canales de televisión de estos dos grupos sean los que más se distinguen en su desprecio a la idea nacional de España y la libertad de sus ciudadanos otorga a la decisión del Gobierno un marcado carácter suicida, acorde con la incapacidad demostrada por el PP para gestionar con un mínimo criterio la política en materia de medios de comunicación.

Pero las consecuencias que esta decisión del Gobierno tenga para el Partido Popular en el futuro es algo que debe preocupar sobre todo a sus dirigentes, cuyo destino político han entregado a los dos medios que, día y noche, trabajan sin descanso para desbancarlos del poder. Lo que resulta inadmisible es que Rajoy haya decidido traicionar a todos los españoles, fortaleciendo arbitrariamente el dominio de los medios que más se distinguen por su deseo de socavar los principios y valores que caracterizan, sobre todo, a los que todavía votan al PP.

LA CARRERA ELECTORAL (III)
Un presidente atrapado entre dos fantasmas
El presidente del PP, dispuesto a estirar su su liderazgo hasta la jubilación, ha visto cómo el pasado, encarnado por Aznar, califica de "quinto aviso" la derrota de las catalanas frente a Albert Rivera
"Rajoy aplica su lógica. 'Soy un valor seguro y Rivera es etéreo y volátil'"
LUCÍA MÉNDEZ El Mundo 4 Octubre 2015

Este mes de septiembre se han cumplido doce años de la escena en la que José María Aznar pidió a la Junta Directiva del PP que apoyara como su sucesor a Mariano Rajoy. Con estas palabras. «Desde hoy, el líder del PP se llama Rajoy. Ha llegado el momento de que todos nos pongamos detrás de Mariano Rajoy. Yo el primero». Los protagonistas de aquel tiempo antiguo siguen siéndolo hoy en este tiempo nuevo. Aznar ya no está detrás de su sucesor, sino enfrente. El derrotado Rato se encuentra a un paso de la cárcel. Y Mariano Rajoy, el resistente, sigue en La Moncloa, dispuesto a protagonizar su última y gran gesta de supervivencia.

El presidente del PP es un hombre atrapado en el tiempo y dispuesto a estirar su liderazgo hasta la edad de jubilación. Después de la derrota de su partido en las elecciones catalanas, Rajoy se ha sido visto emparedado entre el pasado, Aznar, y el futuro, Albert Rivera. La voz de ultratumba ha calificado la derrota del PP en las catalanas como «el quinto aviso». Título que podría ser de novela apocalíptica cuyo capítulo final se escribirá en diciembre y será el esperado en una novela de estas características. La hecatombe. «Esto durará tres o cuatro días y en paz», dijo Rajoy el día que Aznar volvió a llamar a la puerta. Se equivocó. Duró menos. Cada día son más perecederos los ecos de las admoniciones del ex presidente. El PP se ha acostumbrado ya a tener ahí en la retaguardia a un espíritu familiar dedicado a la práctica improductiva del desahogo. Si desapareciera y nunca dijera nada, le echarían de menos. En realidad, Aznar tampoco pretende nada más que exclamar «yo ya lo dije», si es que finalmente llega el Apocalipsis del PP antes de fin de año.

Ya tenemos fecha para la llegada del posible «sexto aviso» que será el definitivo. Tras una temporada jugando al despiste según su costumbre, el presidente del Gobierno ha decidido cuando será esta cita suya con la Historia. El 20 de diciembre es un día algo extravagante para ir a votar y cualquiera sabe que Rajoy ha asumido un riesgo poniendo las papeletas al lado de los árboles de Navidad de los colegios electorales. Ha ido estirando y estirando la legislatura hasta que no le quedaba más cuerda. Sus colaboradores y su alicaído partido llevan tiempo especulando sobre los sentimientos de los españoles en época navideña y sus consecuencias anímicas a la hora de depositar el voto. La conclusión es que nadie lo tiene claro.

Nadie, salvo Rajoy. Él lo ve claro casi todo, aplicando la filosofía de «un vaso es un vaso y un plato es un plato». En las redes sociales -a las que el presidente concede una importancia muy relativa- este tipo de frases suelen ser tomadas a pitorreo. Pero en realidad son toda una filosofía de vida. La suya. Una regla de tres inmutable por la cual el presidente del Gobierno cree que su lógica es la lógica de la mayoría de los ciudadanos, que el día 20 apostarán por un vaso de verdad y no por un vaso deconstruido ni por un plato hecho de burbujas.

Una burbuja muy mona y chispeante, eso cree Rajoy que es Ciudadanos. En estos días se han abatido sobre él un sinfín de opiniones, análisis, cálculos electorales y opiniones de los suyos advirtiéndole sobre el peligro que supone Albert Rivera para el PP, después de su triunfo en las elecciones catalanas. Pero por mucho que se esfuerce -y lo hace o por lo menos lo aparenta- no consigue vislumbrar este peligro por ningún lado.

Él aplica su lógica. «Yo soy un valor seguro y este muchacho es etéreo y volátil». A nadie se le ocurriría despreciar a un valor seguro garantizado por Standar & Poor's para invertir en un valor etéreo garantizado sólo por un físico agradable y bonitas palabras que se lleva el viento. Esto le resulta tan evidente como que la silla en la que está sentado es una silla. Tan de sentido común que nadie puede decir que la silla es una bicicleta. Basta mirar para ver la realidad de las cosas. En momentos de incertidumbre lo que la gente quiere son certezas. Bien lo sabe él porque la gente se lo dice cuando sale a la calle. Ahora se arrepiente de haber estado encerrado tanto tiempo en La Moncloa. Otro gallo cantaría si se hubiera dejado ver más a la luz del día. Aunque eso ya no tiene remedio.

Rajoy recuerda a menudo a sus interlocutores que UPyD llegó a tener en algunas encuestas hasta 30 diputados en el Congreso. Y no dice más porque con eso ya lo ha dicho todo. Está sorprendido del triunfalismo que exhibe Albert Rivera. Mientras que en algunas casas importantes del PP se ve al líder de Ciudadanos con el aspecto que debería tener el nuevo líder del centro-derecha español, él no lo cree en absoluto. Y si ha llenado la cúpula del partido con dirigentes que se parecen a Albert Rivera es sólo porque le dijeron que en el mundo de hoy en día no se puede abandonar la telegenia. Hasta esta percepción tan extendida le resulta dudosa porque él nunca ha tenido telegenia y ganó por mayoría absoluta. Anda que no es difícil abrirse camino en la alta política. Que se lo digan a él. Estos muchachos quieren correr mucho. Para Rajoy, los contrincantes que le quieren disputar las elecciones del 20-D son un ramillete de jóvenes aventureros que se creen que la vida es fácil y que el Himalaya se conquista a la primera. A la tercera ganó él las elecciones. Sólo Zapatero consiguió la gesta a la primera y eso fue por lo que fue.

Rajoy está dispuesto a aceptar matices y a que los vasos y los platos se puedan pintar de diferentes colores. Pero lo inmutable no puede cambiar. Y así piensa él que pensarán los españoles a la hora de ir a votar cuatro días antes de la Navidad de 2015.

¿Alguien tiene un proyecto nacional?
Alejo Vidal-Quadras @vidalquadras www.vozpopuli.com 4 Octubre 2015

Ortega vio lúcidamente que lo que da sentido a una nación, lo que la articula y mantiene viva y unida, es un proyecto atractivo que agrupe las voluntades y las adhesiones de sus integrantes y que, de igual forma, la ausencia de ese propósito común la debilita y la deshace hasta acabar siendo un polvo suspendido sobre el camino de la Historia que cualquier viento se lleva hasta que de ella sólo queda el recuerdo de lo que fue. Los españoles hemos tenido a lo largo de los últimos catorce siglos diversas empresas grandiosas que nos han aglutinado y que han forjado nuestra identidad como comunidad política, lingüística, social y cultural.

La expulsión de los musulmanes del territorio peninsular nos tuvo ocupados ochocientos años y culminó en la consolidación de un único reino de acusada personalidad colectiva, la preservación de la pureza de la fe católica y la conquista de un nuevo mundo multiplicando por dos el tamaño del orbe entonces conocido consumió nuestras energías durante otros doscientos y después vinieron los intentos relativamente logrados de transformarnos en un Estado moderno y en una sociedad avanzada. Nuestra reciente empresa de ser por fin una democracia constitucional viable, plenamente europea y económicamente próspera nos ha dado bastante trabajo desde 1975, pero por desgracia se han cometido demasiados errores en el diseño y realización de este empeño, que nos han conducido hasta nuestro presente acechado por el fracaso.

Los proyectos nacionales los conciben y dirigen las elites, aquellos grupos sociales que por poseer un nivel de riqueza, conocimiento o fuerza superior al del común, son capaces de marcar los objetivos y de motivar y arrastrar al resto en busca de su consecución. Los grandes líderes que han guiado a sus pueblos en las distintas etapas del devenir humano han estado siempre asociados a ambiciosas metas de expansión de determinadas creencias, de conquista de vastos espacios geográficos o de liberación de opresores externos. Somos sin duda lo que hablamos, dónde vivimos, cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás, lo que cantamos y lo que recordamos, pero sobre todo somos lo que hacemos, nuestro work in progress nos caracteriza y nos proporciona la energía interior necesaria para continuar adelante codo con codo con aquellos que consideramos, en virtud de todo lo que compartimos, nuestros compatriotas.

Desde esta perspectiva, hoy España se ha quedado sin proyecto y sus representantes públicos, demasiado afanados en saquear el erario, aumentar sus mecanismos de controlar la sociedad, gozar de los placeres de la vida, pavonearse henchidos de mezquinas vanidades o sestear tras leer la prensa deportiva, no han sabido ni han querido ni han pretendido siquiera proponer a sus conciudadanos una tarea de la envergadura, el atractivo y la altura que despertase el entusiasmo de la gran mayoría y les hiciese seguir juntos en una apasionada travesía a bordo de esa nave surcadora del tiempo que es la patria de todos.

Por tanto, mientras no surja de las entrañas ahora secas de nuestro antiguo solar una voz, individual o coral, que dibuje con precisión y con pasión ese proyecto que haga que merezca la pena que cerremos filas desoyendo los desafinadas melodías de las sirenas del separatismo, el catastrofismo, la abulia, la resignación o el odio de clase, nos esperan días amargos de declive y dispersión. Si alguien se siente llamado a esta misión y con los arrestos y el bagaje intelectual y moral requeridos para lanzarla y culminarla, que dé por favor un paso adelante. Decenas de millones de españoles esperan su señal.

Las 30 Obsesiones de EL ESPAÑOL
El Español  4 Octubre 2015

Las Obsesiones de EL ESPAÑOL son algunas dianas a las que el periódico quiere lanzar sus dardos. Hay muchas más en las que tenemos puesta la vista, pero queríamos hacer una selección para que el lector sepa a dónde apuntamos. No son sólo fijaciones de nuestra redacción. Las compartimos con miles, seguramente millones de ciudadanos. En un principio propusimos 25 y las sometimos al parecer de nuestros suscriptores. Entre el 22 de agosto y el 6 de septiembre nos remitieron 947 comentarios que han servido para mejorar el tiro y ampliar el número de blancos, que al final han llegado a 30.

1.- España y las Españas
España es la morada vital de los españoles. Es también la entidad histórica y política que garantiza los derechos y libertades de todos los ciudadanos, la solidaridad entre sus habitantes y el anclaje con la Unión Europea. Tenemos mucho de lo que enorgullecernos y unas cuantas cosas de las que avergonzarnos. Debemos impulsar un patriotismo transversal basado en los valores constitucionales.

El interminable proceso de transferencias del Estado a las comunidades autónomas pone en peligro la eficacia del sistema, socava la igualdad entre españoles y amenaza la propia unidad nacional. Creemos que ha llegado el momento de cerrar el modelo territorial concretando las competencias exclusivas del Estado y las materias en que pueden asumir competencias las comunidades autónomas.

España es una realidad plural. Algunos nacionalismos excluyentes plantean la segregación de sus territorios. Consideramos que es inaceptable la independencia de cualquier comunidad sin que lo decidan el conjunto de los españoles o sus representantes.

Urge desarrollar el artículo 155 de la Constitución para garantizar la lealtad de los gobiernos autonómicos al principio de legalidad, modulando la retirada de competencias y demás respuestas del Estado en función de la gravedad de las conductas. También debería restablecerse la tipificación penal de la convocatoria de consultas ilegales.

Entendemos al mismo tiempo que todo grupo de ciudadanos debe tener la posibilidad de plantear cualquier aspiración por cauces democráticos. Sería conveniente pues que la reforma de la Constitución incluyera también la regulación del derecho de secesión, como por ejemplo ha hecho Canadá con la denominada ‘ley de claridad’. Una norma similar debería implicar a las Cortes Generales en ese eventual proceso estableciendo mayorías cualificadas y otras restricciones para que resultara válido.

2.- Otra ley electoral
Seguimos teniendo la ley electoral improvisada en 1977 cuando ni siquiera se había redactado la Constitución. Es una norma que castiga a las minorías y sobre todo deja el control de diputados y senadores en manos de las cúpulas de sus partidos.

Hay que ir a un sistema que recoja más fielmente las preferencias de los ciudadanos, de forma que exista mayor proporción entre los votos y su traslación a escaños. También debe reforzarse el vínculo entre los diputados y sus electores. El modelo alemán debería ser el ejemplo a seguir: es más proporcional y da opción a elegir de forma directa a una parte de los parlamentarios en circunscripciones uninominales.

3.- Separar al Ejecutivo del Legislativo
No hay democracia auténtica sin una división real de los poderes del Estado. Planteamos avanzar hacia un régimen presidencialista que establezca una separación entre el Gobierno y el Parlamento. Un jefe del Ejecutivo elegido directamente por los ciudadanos tendría un mandato claro para gobernar pero no para legislar a su gusto.

De la misma forma, los parlamentarios tendrían independencia para aprobar leyes y fiscalizar al Gobierno, pero no para determinar su gestión. Es el sistema de equilibrios y contrapesos, habitualmente republicano pero compatible con la Monarquía.

4.- Jueces independientes
Es imprescindible impulsar y proteger la independencia de los jueces frente a las injerencias del poder político. Hay que reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para restablecer el principio constitucional de que sean los magistrados quienes elijan de forma directa a la mayoría de los miembros del CGPJ. El fiscal general debería ser nombrado por una mayoría cualificada del Parlamento y no por el Gobierno.

Por otra parte, una Justicia lenta, incapaz de juzgar a su debido tiempo, no es tal. Hay que agilizar la Justicia dotándola de medios para que actúe con mayor celeridad y eficacia.
5.- Democratizar los partidos

Los partidos están controlados por sus cúpulas, elegidas a menudo a dedo. Hay que desarrollar el artículo 6 de la Constitución que establece que su “estructura y funcionamiento interno deberán ser democráticos”. Una ley tendría que supeditar las subvenciones que reciben las formaciones políticas a requisitos como la elección de sus líderes mediante el voto de los afiliados, la celebración de primarias para designar los candidatos a cargos públicos relevantes o la limitación de mandatos.

Algunas de estas exigencias habría que extenderlas a los sindicatos y organizaciones empresariales, receptores también de ayudas públicas. Al igual que los partidos, estos colectivos han perdido legitimidad social por su anquilosamiento y por cobijar prácticas irregulares.

6.- Combatir la corrupción
La corrupción encuentra el campo abonado allí donde hay opacidad. La sociedad tiene que poder examinar la gestión de los servidores públicos y debe poder acceder de forma sencilla a cualquier información relevante. Las leyes de transparencia han de hacer justicia a su nombre y transformar los muros de la Administración en paredes de cristal.

Para recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones debe acometerse una reforma de la Ley de Contratos del Estado que elimine la arbitrariedad en la toma de decisiones. Hay que reforzar las garantías de imparcialidad y correcto funcionamiento de la Administración devolviendo el protagonismo a funcionarios de carrera que han sido sustituidos por personal de confianza y de libre designación.

Ningún dirigente beneficiado por la financiación ilegal de su partido debería poder volver a presentarse a las elecciones. Hay que perseguir así mismo a los corruptores, prohibiendo que las empresas que resulten condenadas con sentencia firme participen en concursos públicos.

El Tribunal de Cuentas, órgano fiscalizador de la gestión económica del Estado, del sector público y de los partidos políticos, tiene que estar formado y dirigido por funcionarios de carrera. Sólo así quedará garantizada su independencia.

Hay que acabar, por otra parte, con el aforamiento de los parlamentarios, de manera que su protección se circunscriba a su actividad estrictamente política.

7.- Adelgazar la Administración
Los gobernantes han creado un aparato elefantiásico pensando más en intereses políticos que en el servicio a los ciudadanos. El resultado es una Administración cara, sobredimensionada e ineficiente.

Se debe reducir de forma drástica la capacidad de los cargos públicos para contratar asesores.

Urge acabar con la duplicación de competencias y suprimir órganos como consejos jurídicos consultivos, tribunales de cuentas o defensores del pueblo autonómicos. Se impone la disminución del número de parlamentarios regionales y la supresión de las diputaciones provinciales.

Hay que plantear en serio la reducción de ayuntamientos, urgiendo a fusionarse a los municipios que no alcancen los 5.000 habitantes.

La Administración tiene que aprovechar las nuevas tecnologías para aligerar su aparato y ahorrar tiempo y dinero al ciudadano. La máxima debería de ser: más internet, menos ventanilla.
8.- Bajar los impuestos

Aunque la presión fiscal en España apenas llegue al 33% y sea una de las más bajas de la OCDE, la dimensión de la economía sumergida y el fraude a altos niveles hacen que el peso de la recaudación se concentre en el IRPF y el IVA. Una carga tributaria superior al 50% de sus ingresos como la que soportan muchos contribuyentes convierte los impuestos en un arma confiscatoria en manos del Estado.

Las autoridades deben aplicar criterios equitativos: ni la cultura se puede gravar con un IVA del 21% ni la prensa electrónica deber padecer una carga fiscal mayor que la prensa tradicional.

Debe suprimirse el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Resulta abusivo someter a tributación un patrimonio por el que ya se han satisfecho cargas impositivas desde su gestación hasta el momento de ser legado.

Hay que combatir de forma más resuelta el fraude a Hacienda y la economía sumergida. Cabe incentivar el pago con tarjeta -fiscalmente incontrovertible- en detrimento de las transacciones en efectivo.

9.- Multas de tráfico proporcionadas
La Administración ha encontrado en las multas de tráfico -tanto en vías urbanas como en carretera- una vía fácil para obtener ingresos. La mayoría de infracciones sancionadas, con cámaras, radares y controles estratégicamente situados, no suponen peligro alguno para el conductor ni para el resto de automovilistas. Lo que se persigue no es la seguridad vial sino, descaradamente, la recaudación.

Las multas tienen que recuperar su verdadero sentido como freno a las conductas imprudentes y guardar, en su cuantía económica, proporción con la falta cometida. Para lograrlo, podría establecerse que las sanciones fueran progresivas, de forma que la primera resultase menos gravosa y su cuantía fuera aumentando en adelante, con lo que se prevendría la reincidencia. Habría que señalizar bien los puntos negros y las zonas particularmente sensibles -como las escolares-, y ahí sí, ser particularmente vigilantes.
10.- Mejor enseñanza

Las leyes de educación deberían necesitar de un apoyo amplio del Parlamento para poder ser aprobadas. El listón podría situarse en dos tercios de la Cámara. Esta fórmula permitiría, en la práctica, alcanzar un gran pacto nacional por la educación, lo que evitaría modificaciones en la normativa a cada cambio de Gobierno.

España viene invirtiendo ingentes cantidades de dinero público en la enseñanza sin que ello se traduzca en una mejora de su calidad. Hay que reestructurar el sistema, garantizar la escolaridad temprana (de 0 a 3 años), moldear la secundaria según las aptitudes de los alumnos y romper la endogamia para que las universidades sean viveros de talento y cualificación profesional.

Hay que ir también a una armonización de programas. No es serio que en cada autonomía se estudie la Historia con versiones distintas o incluso opuestas de unos mismos hechos.
ilustracion espanol nueva

11.- Más inglés
Uno de los síntomas del fracaso de nuestro modelo educativo es la baja capacitación en inglés de los españoles. El inglés, como lengua de comunicación internacional, debería ser una prioridad a todos los niveles.

Hay que fomentar la exhibición de películas en versión original subtitulada, tanto en cine como en televisión.

Podría implantarse un sistema de intercambio de maestros con países anglófonos, de manera que los educadores tuvieran una inmersión real. Eso facilitaría también que los niños recibieran clases con profesores nativos.

12.- Libertad en la lengua vehicular
En algunos lugares de España las lenguas han dejado de ser un instrumento de comunicación de las personas y se han convertido en una herramienta política. Para evitar imposiciones y asegurar el bilingüismo donde lo hay -ésa y no otra es la auténtica normalización- debe quedar garantizada la libre elección de lengua vehicular en la enseñanza y en las relaciones de los ciudadanos con la Administración. Es intolerable que haya comunidades en las que la lengua oficial del Estado está marginada en uno y otro ámbito.

13.- Racionalizar los horarios
Hay que legislar para lograr una jornada laboral más apropiada que favorezca el aumento de la productividad y aumente la calidad de vida de las personas.

España tiene unos horarios muy distintos al resto de Europa: se sale tarde del trabajo y se retrasan en exceso la comida y la cena. Eso condiciona la vida familiar. Hay que fomentar la jornada continua, suprimir la parada del desayuno y reducir la hora de la comida para ganar tiempo para el ocio.

Además, nuestra hora oficial no coincide con la hora solar. Utilizamos el horario de Europa central pese a que la mayor parte de España queda al oeste del meridiano de Greenwich. Habría que retomar el huso horario que nos corresponde: el mismo que Portugal y Reino Unido, y el que ya tienen las Islas Canarias.

14.- Reducir el paro juvenil
Un país que quiere mirar el futuro con confianza no puede tener a la mitad de sus jóvenes en paro. Todo Gobierno debe presentar un plan de choque que impulse la contratación de menores de 30 años. Hay que simplificar el mercado laboral con un contrato único que facilite la gestión al empresario y dé mayores garantías y seguridad al trabajador.

15.- Apoyar a los emprendedores
Ser emprendedor sigue siendo hoy en España una carrera de obstáculos: lejos de encontrar facilidades, todo son trabas y trámites burocráticos que se eternizan en los despachos. La propia historia de la creación de EL ESPAÑOL da fe de ello. Hay que simplificar de una vez los procesos administrativos para fundar empresas, que son la base de la riqueza de un país.

Cabe fomentar sistemas de financiación alternativos como el crowdfunding.

16.- Igualdad salarial para la mujer
Según un informe de la UE, la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es del 19,3%, cuando la media de la zona euro está en el 16,6%. Ello obedece tanto a la discriminación directa -igual trabajo, menor salario- como al tipo de empleos que se conceden a las mujeres. Sin embargo el número de mujeres graduadas en educación superior en España supera ya en casi un 30% al de hombres. Estos datos reflejan una injusticia que la sociedad no debe consentir.

17.- La violencia en el ámbito doméstico
La muerte de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas es una tragedia para la que la sociedad sigue sin enconrtrar solución. Pero la violencia de género es, además, el reflejo de un problema mayor: la violencia dentro del hogar, que también se ejerce contra ancianos, menores…

El asunto merece ser abordado con una ley integral que reforme la actual de violencia de género y que acabe con la discriminación por sexo que ésta encarna: a igual conducta debe haber igual sanción. Se necesitan más juzgados, más fiscales y mayor prevención.

18.- Atención a los mayores
Las personas mayores deben ser una prioridad, y no sólo desde el punto de vista asistencial, sino por su aportación valiosa a la sociedad. Hay que atrasar de forma flexible la edad de jubilación, estimulando la participación de los mayores en todo tipo de actividades, ya sea de tipo profesional o de carácter social.

19.- Igualdad sanitaria
Todos los ciudadanos españoles deben tener derecho a las mismas prestaciones sanitarias, independientemente del territorio en el que residan. Además, un paciente nunca tendría que sentirse desprotegido en una región que no sea la suya. Hay que implantar una sola tarjeta sanitaria en todo el país.

20.- Derecho a muerte digna
Los avances médicos posibilitan hoy alargar la vida de enfermos terminales, en ocasiones, con gran padecimiento para los afectados. En estos casos, es fundamental que los cuidados paliativos estén a disposición del paciente, porque permiten conllevar el sufrimiento y, en último término, afrontar la muerte con dignidad.

21.- Más Europa y más América Latina
España tiene que hacer causa común con los países que apuestan por dar un nuevo impulso a la Unión Europea. Sólo unidos, los europeos podrán recuperar su posición estratégica y tener voz y protagonismo en el nuevo orden mundial que se está configurando. Para ello es imprescindible superar el déficit democrático de la UE, reducir su burocracia y establecer una política económica común en la zona euro.

El compromiso con Europa no ha de ser obstáculo para intensificar las relaciones con Latinoamérica, con la que constituimos una comunidad de 400 millones de hablantes con singulares lazos históricos y afectivos. España tiene que hacer valer en Bruselas ese vínculo privilegiado.

22.- Las víctimas del terrorismo
La memoria y el respeto hacia quienes han sufrido la barbarie terrorista no pueden languidecer por el hecho de que hayan cesado el secuestro y el tiro en la nuca. Las monstruosidades que ETA y otros grupos terroristas han cometido en España y el sacrificio de sus víctimas no pueden ser amortizadas por el presentismo.

La pervivencia de la amenaza yihadista y el ascenso de fuerzas políticas que insisten en situar en un mismo plano a asesinos y asesinados, añade motivos para reforzar la protección de las víctimas. Ellas son el mejor estandarte para deslegitimar social y políticamente cualquier proyecto totalitario.

Las autoridades tienen que esforzarse por resolver los crímenes de ETA aún pendientes de esclarecer, de la misma forma que están obligadas a investigar cualquier elemento que contribuya a clarificar en todos sus extremos los atentados del 11-M.

Hay que prohibir que cualquier imputado o condenado por pertenecer a banda armada pueda acceder a un cargo público.

23.- Evitar la muerte de inmigrantes
La tragedia que supone que miles de personas desesperadas mueran cada año intentando alcanzar Europa no puede sernos ajena. España, por su situación geográfica, conoce bien el problema. El asunto hay que abordarlo con realismo: es imposible acoger a todas las personas que están dispuestas a abandonar sus países. Ningún Estado del mundo permite la libre entrada en su territorio porque los efectos serían catastróficos.

Cabe actuar en la prevención, invirtiendo en los países de origen de los inmigrantes, ofreciendo información y cerrando acuerdos con sus autoridades para regular flujos asumibles. También hay que actuar contra las mafias del tráfico de seres humanos. Se trata, pues, de una política que por su alcance y envergadura debe coordinarse dentro de la Unión Europea.

24.- Proteger el bosque, repartir el agua
Conservar la naturaleza y aprovechar bien sus recursos deben ser dos caras de una misma moneda. Recuperar masa forestal ha de ser una prioridad en un país como España, en grave riesgo de desertización. Salvar el bosque es preservar la riqueza de nuestra biodiversidad, la flora y la fauna. De la misma forma, hay que actuar en el mar, restringiendo zonas a la pesca para que nuestras aguas no acaben esquilmadas.

El agua es vital para la economía y la cohesión de un país. En España está mal repartida. Su gestión tiene que ser una competencia nacional. Sólo con visión de Estado, a través de un Plan Hidrológico Nacional, se puede contribuir a una mejor distribución de los recursos hídricos.

25.- El coche eléctrico, energía limpia
El progresivo deterioro del medio ambiente es inquietante en todo el mundo y se ha agravado como consecuencia del calentamiento global. España tiene que ser ejemplar en la reducción de emisiones y en el ahorro energético. El coche eléctrico es una opción realista. Habría que fomentar su uso dando facilidades a la compra y la recarga de baterías. Su implantación es el ejemplo de lo que debería ser la transición hacia un modelo energético sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental.

Hay que invertir en la investigación y promoción de renovables para intentar alcanzar un modelo basado en energías limpias, en las que España es rica.

26.- Internet para todos, internet neutral
En la era de la comunicación hay que facilitar la conectividad invirtiendo en infraestructuras. Las autoridades deben hacer un esfuerzo facilitador para que la oferta de conectividad sea adecuada en cobertura y ancho de banda en todos los espacios urbanos, de manera que sea una herramienta verdaderamente útil y al alcance de los ciudadanos.

Las operadoras de telecomunicaciones deben garantizar la no discriminación en el envío y recepción de datos. Los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y únicamente bajo mandato judicial podrá ser intervenido.

27.- Libertad en la televisión
Los políticos tienen que dejar de contemplar la televisión como un instrumento de propaganda a su servicio. En la concesión de franjas del espacio radioeléctrico se debe fomentar el pluralismo. Habría que cerrar todas las televisiones públicas que no aporten provecho y supongan un agujero para el erario.

Hay que propiciar el aumento del ancho de banda para impulsar la distribución de contenidos televisivos a través de internet.

28.- Justicia en el deporte, ojo de halcón incluido
La tecnología se ha introducido en el deporte para hacer justicia en los lances controvertidos que pueden ser decisivos para el resultado de una competición. El baloncesto o el tenis son dos buenos ejemplos. Sin embargo, el fútbol, que moviliza más aficionados y genera un enorme negocio, sigue mostrándose refractario a incorporar los avances tecnológicos. Es un error que hay que corregir, particularmente en un momento en el que las sospechas acerca de la limpieza de la competición pueden dispararse como consecuencia del protagonismo que han adquirido las apuestas deportivas.

El ojo del halcón es así un símbolo del juego limpio y de la necesidad de modernizar el deporte. Hay que combatir el dopaje, el amaño de partidos, las comisiones ilegales y la corrupción en las federaciones y en los comités.

29.- Contra la mala educación
En España se grita en lugares públicos, se insulta en los lances de tráfico, se silban los himnos, se circula con motocicletas ruidosas incluso a horas intempestivas, se aparca por sistema en doble fila, se dejan los excrementos de los perros en la vía pública, se escupe en el empedrado, en los bares se arrojan al suelo las cáscaras de crustáceos, se olvida usar el desodorante aun en plena canícula, se tutea a cualquier desconocido, se injuria y blasfema en los recintos deportivos… Por desgracia en eso aun somos diferentes. La mejora del civismo debe ser un empeño de todos: de la Administración y de los propios ciudadanos.

30.- La Ñ
El español es la lengua que nos abre las puertas de un continente entero y nos proyecta al mundo, donde lo hablan más de 500 millones de personas. La Ñ es un símbolo de su riqueza en la medida en que representa con una sola letra un fonema para el que otros idiomas necesitan dos. A todos los españoles nos interesa que los grandes actores de internet incluyan la Ñ en sus sistemas operativos y que la Unión Europea -en contra de su actitud inicial- proteja e impulse su utilización.

Bilingüismo y sentido común
Nota del Editor 4 Octubre 2015

Está claro que un periódico, como empresa, tiene que cuadrar las cuentas antes que las ideas, lo que implica que éstas quedarán colgadas de aquellas y quienes pretendan que un periódico ponga las ideas delante de las cuentas son unos ilusos, como el que suscribe.

Pero vender ideas sin base es como vender humo y El Español es lo que hace con el punto 12 "Para evitar imposiciones y asegurar el bilingüismo donde lo hay": asegurar el bilingüismo implica que quien no sea bilingüe queda automáticamente excluído de esa zona, lo que es xenofobia pura y dura aplicada bajo la ley.

Además, asegurar el bilingüismo es humanamente imposible, el bilingüismo es una falacia que pretenden meternos en la cabeza para seguir aprovechándose de nuestra ingenuidad.

El resto de los puntos de El Español tampoco son una fuente de inspiración, son realmente un totum revolutum de inconexas pretensiones para satisfacer el barniz ético de una mayoría muy, que muy despistada.

El nuevo Eje del Mal
Max Boot Libertad Digital 4 Octubre 2015

Estados Unidos no sólo está siendo derrotado en Irak y en Siria; está siendo humillado.

El domingo pasado, la Administración fue cogida por sorpresa por enésima vez cuando Rusia, Irak, Irán y Siria anunciaron un acuerdo, supuestamente para compartir información de inteligencia sobre el Estado Islámico. Esto tiene lugar en el contexto de un papel cada vez más amplio de Rusia en la región; Moscú ha establecido una nueva base aérea, que se une a la base naval que ya tenía en Siria. También es una señal de que Irak se ve cada vez más influido por el eje Rusia-Siria-Irán, un nuevo Eje del Mal que está mucho más decidido a mantener al régimen criminal de Bashar al Asad en el poder que a combatir al Estado Islámico. Resulta revelador que Rusia haya comenzado a realizar vuelos de vigilancia con drones en Siria sobre territorio no controlado por el EI, sino por otros grupos rebeldes. De hecho, cuanto más mantiene este eje a Asad en el poder, más se refuerza el Estado Islámico, porque se alimenta del comprensible resentimiento de los suníes corrientes hacia un régimen responsable de la gran mayoría de las muertes producidas en un conflicto que se ha cobrado más de 225.000 vidas.

El hecho de que Irak se haya unido ahora formalmente a esta nada santa alianza es una muestra de la poca influencia que ejerce ya Estados Unidos en Bagdad. Es algo evidente desde hace tiempo: desde la retirada de las fuerzas estadounidenses en 2011, Irán se ha convertido en la fuerza más influyente en el país. Así las cosas, cuando Estados Unidos protestó para que los iraquíes no permitieran que vuelos iraníes emplearan su espacio aéreo para reabastecer a Asad, o, más recientemente, para que la aviación rusa no lo atravesara para crear una nueva base militar en Siria, el Gobierno iraquí ignoró las protestas norteamericanas. Los iraquíes están encantados de aceptar los F-16 estadounidenses, así como otro armamento y dinero, pero rechazan reiteradamente las peticiones más básicas de Washington y saben que no tendrán que pagar precio alguno por sus desaires. A fin de cuentas, si el presidente Obama ni siquiera puede actuar contra Asad cuando rebasa una línea roja respecto las armas químicas, ni contra Irán por su programa de armas nucleares, ¿qué va a hacer contra el Gobierno iraquí por encamarse con estos Estados infames?

En vez de obligar a los padrinos de Siria a aceptar que Asad abandone el poder, Obama se ve ahora obligado a aceptar la exigencia ruso-iraní de que éste permanezca en Damasco. Comoseñalaba el Daily Telegraph,

los principales apoyos del presidente Bashar al Asad proclamaron su victoria el domingo por la noche cuando los líderes occidentales que anteriormente habían respaldado a los rebeldes sirios, incluido David Cameron, dijeron que aceptaban que [Asad] permaneciera en el poder, al menos de momento.

Putin va ganando, y no es nada sutil a la hora de restregárselo por las narices a Obama. Se está riendo, abierta y comprensiblemente, del fallido programa estadounidense de adiestramiento a los rebeldes sirios. En una entrevista comentó:

El objetivo inicial era adiestrar a 5.000 o 6.000 combatientes, y luego a otros 12.000. Resulta que sólo 60 de esos combatientes han sido debidamente entrenados, y no hay nada más que 4 o 5 personas que lleven armas ahora mismo, mientras que el resto ha desertado, con las armas norteamericanas, para unirse al Estado Islámico.

Al menos, Putin expone con exactitud la realidad del fracaso estadounidense a la hora de armar a los rebeldes sirios. Más difícil de tragar es su atrevida afirmación de que el programa norteamericano no sólo es un fracaso, sino que, conforme a la legislación internacional, es ilegal:

En mi opinión, brindar ayuda militar a organizaciones ilegitimas contraviene los principios de la legislación internacional y la carta de Naciones Unidas. Nosotros sólo apoyamos a entidades gubernamentales legales.

Ante esto, ¿qué se puede decir? No cabe sino reírse de la cara dura de Putin. Aquí tenemos al dictador que se anexionó Crimea ilegalmente y que ahora está apoyando, también ilegalmente, a un movimiento secesionista en el este de Ucrania diciendo que Rusia sólo apoya a "entidades gubernamentales legales". Cuesta creer que el mismo Putin se crea lo que afirma. No dice más que lo que contribuya a los intereses rusos en un momento dado, y –al César lo que es del César– está logrando defenderlos en Oriente Medio, al menos tal y como él los concibe. Como premio final, consigue una reunión con Obama al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, después de que los militares estadounidenses ya hayan reiniciado las conversaciones con las Fuerzas Armadas rusas, con lo que en la práctica están recompensando al dirigente ruso por su mala conducta y dan al traste con cualquier intento occidental de aislarlo.

Mientras que Rusia parece decidida a seguir una política amoral y antioccidental, Estados Unidos simplemente parece perdido, confuso y derrotado. Ya no está claro qué política pretende: ¿estamos a favor o en contra de Asad? ¿Y de Irán? Lo único seguro es que estamos en contra del Estado Islámico, pero no estamos haciendo mucho por "degradarlo" y "destruirlo", como afirmó el presidente hace un año. De hecho, los últimos cálculos de inteligencia sugieren que el grupo terrorista está atrayendo a más de mil combatientes extranjeros al mes, lo que cubre más que de sobra las bajas producidas por los ataques aéreos estadounidenses.

No puedo recordar un momento más confuso ni descorazonador de la política exterior norteamericana desde los años 70.

© Revista El Medio - Commentary

La tercera guerra mundial comienza en Siria
Enrique Navarro Libertad Digital 4 Octubre 2015

Desde la caída del muro de Berlín, Rusia ha pasado por una fase de gran depresión económica y social en la que apenas podían poner a navegar más de dos destructores y su aviación militar estaba en tierra. Sus tropas pasaban hambre y se veían incapaces de mantener los frentes de insurgencia en el sur del país y en las antiguas regiones soviéticas. Desde la llegada de Putin al poder, el presupuesto de defensa ruso se ha multiplicado por siete, ha lanzado nuevos programas de armamento incluyendo nuevos misiles nucleares, algunos de ellos desplegados en trenes en movimiento para evitar su destrucción. Desde 2005 Rusia, sin hacer mucho ruido en la esfera internacional, ha sido capaz de generar una capacidad militar que en la era de la distensión y el buenismo occidental, resulta mucho más letal que la de la antigua Unión Soviética sin haber abandonado sus ansias expansionistas.

La tercera fase comenzó con la intervención en Ucrania y los continuos escarceos de la aviación rusa sobre Europa, incluyendo sobrevuelos de aviones con capacidad nuclear sobre los países de Europa Occidental. La invasión de Crimea constituyó sin duda la primera prueba de fuego. De forma parecida a como hizo Hitler en el territorio de los sudetes, Rusia puso a prueba la capacidad de respuesta política y militar de Occidente, ¿y qué ocurrió?; nada. En un mes después de la invasión se reunía el consejo de ministro de la Federación rusa en Sebastopol. Mientras, la intervención rusa en Ucrania es un clamor, y a estas alturas es evidente que Rusia planea un golpe definitivo para anexionarse las repúblicas prorrusas a final de año cuando convenzan a la opinión pública internacional de que el régimen de Kiev ha incumplido los acuerdos de Minsk. Es una historia que se repite en otros modelos de expansionismo de los últimos siglos.

Rusia ha sido el gran aliado en las discusiones entre Estados Unidos e Irán, del régimen de los ayatolás, hasta el punto de que es Moscú quien acogerá los sobrantes de material radioactivo de Irán. Teherán ha conseguido varios objetivos estratégicos para su régimen: fin del embargo; reconocimiento internacional y hasta un cierto agradecimiento por su intervención contra el Estado Islámico en Irak, cuando en el fondo lo que está planteando es la invasión de Irak, para lo cual los dos enemigos son los kurdos y los suníes sirios e iraquíes que cada vez con más intensidad se abrazan al Daesh como la única manera de resistir el ataque de los chiítas. La intervención de Irán en Irak está reforzando al Estado Islámico con la llegada de cientos de nuevos militantes cada semana.

Rusia, después de estar mareando la perdiz con el Pentágono haciendo ver que habría colaboración para Siria, ha decidido actuar apoyando a Assad aludiendo a la vieja fraternidad ruso-siria; otro paso típico de estos modelos de intervención militar. Rusia ha desplegado decenas de carros de combate y unos treinta aviones en Siria. Pero los ataques de Rusia no han ido contra el Estado Islámico sino contra los insurgentes moderados, la mayoría sunitas, que eran apoyados por Turquía y Occidente. Rusia ha decidido reforzar al régimen de Assad para luego con el soporte militar de Irán derrotar a los sunitas en Irak y Siria, y establecer una alianza o confederación chiíta entre las tres naciones. De momento, le quieren dejar el trabajo sucio contra los radicales del Daesh a Occidente con los riesgos que esto implica para los países europeos.

Turquía está perdida en este juego. Por una parte castiga a los kurdos que están frenando al Daesh y a los iraníes, pero por otra se puede encontrar con cientos de kilómetros de frontera con un mundo chiíta, enemigo históricos de los turcos, que podría sacudirse en unos pocos años de los acuerdos con Occidente y regresar con el apoyo de Rusia a la capacidad nuclear.

¿Cuáles serán las consecuencias inmediatas?
Cuando Siria haya recuperado con el apoyo ruso el control del país, prohibirá a las naciones occidentales intervenir en el conflicto, y entonces con Irán terminará la guerra contra los sunitas en Irak y Siria.

Las tropas iraníes llegarán a la frontera con Israel y desde Siria podrán sin grandes dificultades atacar constantemente al pueblo judío, que se encontrará con la mayor amenaza a su seguridad e integridad desde que se fundó el estado de Israel y estará obligada a intervenir en Siria para salvaguardar su seguridad contra una alianza sirio iraní apoyada por Rusia, que luego jugará nuevas cartas para sacar en Europa ventajas de las cesiones en Oriente Medio, y esto pasa por un nuevo estatus de los países del este de Europa.

Los países sunitas liderados por Arabia no van a permitir que el régimen iraní se expanda de esta manera y formarán una coalición internacional de países moderados desde Marruecos hasta el Golfo para impedir que la amenaza se haga realidad. De esta manera un conflicto militar mayúsculo se formará en la región, y llegados a este escenario, Occidente ya no podrá hacer nada.

Los errores de Obama aplaudidos por los regímenes buenistas europeos son los que nos están llevando a este clímax bélico que se producirá en los próximos meses. Aplaudir las revueltas democráticas para luego no apoyarlas militarmente, dejándolas a los pies de los caballos como la revolución en Irán; no reaccionar de una forma determinante ante la invasión de Crimea; haber dado a entender que la alianza con Israel no era tan sólida; creer que con Irán podría haber una colaboración sincera; no apoyar de una forma más activa a sus aliados en la región frente a la amenaza iraní y, sobre todo, la retirada de Irak, el mayor error estratégico de Estados Unidos de los últimos cincuenta años. Ahora entenderán muchos por qué era tan importante Irak en este escenario y la presencia occidental en la región. Si entonces no queríamos la guerra, ahora la vamos a tener que aceptar porque no habrá otra alternativa. Lo peor de todo esto es que si Irán se sale con la suya, todos los movimientos terroristas del Sahel y Nigeria que juraron fidelidad de conveniencia a Estado Islámico, sin inmutarse, lo harán con Irán y comenzarán a desestabilizar países como Marruecos y Argelia amenazando ya directamente nuestros propios intereses nacionales.

Nunca desde la crisis de los misiles de Cuba el mundo había estado más cerca del cataclismo como hoy; evitarlo dependerá de la fortaleza de Occidente y de la inteligencia en la selección de los apoyos y del manejo de la diplomacia y la fuerza para que se pueda evitar un conflicto que pueda llegar a adquirir unas dimensiones que no se nos ocurrirían en nuestras peores pesadillas. Y nosotros, mientras, distraídos con discusiones independentistas o de reconocimiento de la existencia de la nación española. Vamos, mirándonos el ombligo.

Unámonos contra el proyecto de al-Qaeda y el Emirato Islámico
THIERRY MEYSSAN Minuto Digital 4 Octubre 2015

El conflicto que enluta Siria no es una guerra civil entre comunidades sino una guerra entre dos proyectos de sociedad.

Thierry-MeyssanDe un lado se yergue una Siria moderna y laica, una Siria que respeta la diversidad étnica, religiosa y política. Frente a ella se levanta la ideología de la Hermandad Musulmana, que desde su creación –en 1928– planea restablecer el califato otomano mediante la yihad.

La Hermandad Musulmana dice querer defender y difundir el islam. Pero su interpretación del Corán excluye toda experiencia espiritual de Alá y lo reduce a un simple manual jurídico. Los miembros de la Hermandad Musulmana predican una religión sin Dios.

A partir de 1954, aunque los miembros de la Hermandad Musulmana ya habían asesinado a dos primeros ministros egipcios, la CIA decidió utilizarlos para desestabilizar la Unión Soviética y combatir a la vez los movimientos nacionalistas árabes. Siria tuvo que enfrentar entonces una sangrienta serie de atentados (entre 1978 y 1982), hasta que la rama militar de la Hermandad Musulmana fue derrotada, en Hama.

En 1979, las potencias occidentales decidieron utilizar la Hermandad Musulmana, con ayuda de Arabia Saudita y bajo las órdenes de Osama ben Laden, para luchar contra el gobierno comunista de Afganistán. Durante la guerra fría y posteriormente, los hombres de ben Laden fueron utilizados como fuerzas paramilitares, primeramente en la antigua Yugoslavia (en Bosnia-Herzegovina y Serbia) y luego en el Cáucaso ruso (Chechenia).

En 2005, Qatar asumió el papel que hasta entonces habían ejercido los sauditas. Bajo este nuevo patrocinio, los miembros de la Hermandad Musulmana lograron convencer a algunos de nuestros gobiernos de que habían cambiado y de que se habían vuelto capaces de ejercer el poder. El general estadounidense David Petraeus, en contra de la opinión de la Casa Blanca, respaldó la «primavera árabe». Seducidos al principio, tunecinos, egipcios, libios y sirios pronto se levantaron contra la Hermandad Musulmana.

En 2012, la Casa Blanca, ya irritada, exigió la abdicación del emir de Qatar y se deshizo del general Petraeus. La Hermandad Musulmana recurrió entonces a la protección del entonces primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.

La decisión de Daesh de proclamar un califato, a pesar de la oposición de al-Qaeda, que estimaba que todavía no había llegado el momento de hacerlo, fue un paso más. Poco a poco, la multitud de grupúsculos fanáticos, inspirados en la Hermandad Musulmana, que aparecen en África y Asia se unen al sable manchado de sangre del «califa». El terrorismo va evolucionando. Después de los asesinatos políticos, después de las operaciones paramilitares, la Hermandad Musulmana procede a una “limpieza” ideológica a gran escala, depurando la comunidad sunnita y masacrando a todas las demás, para reinar finalmente sólo sobre un vasto cementerio. Los miembros de la Hermandad Musulmana no esconden su ambición de derrocar, uno a uno, todos los regímenes árabes y de atacarnos en nuestros países.

Tenemos que hacer un balance de la acción de la cofradía y revisar nuestros a priori basados en las mentiras de esta alianza desafortunada.

Ante la ininterrumpida oleada de yihadistas provenientes del mundo entero, e incluso de nuestros propios países, los sirios han optado por salvar al Pueblo antes que defender su tierra. Hasta este momento, 12 000 sirios se han visto obligados a huir de los combates, 4 millones se han refugiado en los países vecinos mientras que 8 millones han encontrado protección en los territorios controlados y administrados por la República Árabe Siria. De los 19 millones de habitantes que se mantienen en Siria, cerca de 500 000 se hallan bajo el yugo de los yihadistas, repartidos en un inmenso territorio.

Desde la época del «Emirato Islámico de Baba Amro», en 2012, en todas las zonas ocupadas por los grupos armados, incluyendo entre ellos al llamado «Ejército Sirio Libre», calificado en Occidente de «oposición legítima», las escuelas que no se han salvado de ser quemadas han sido cerradas, se han prohibido las bebidas alcohólicas, las mujeres no pueden salir de sus casas sin cubrirse el cabello, sólo pueden salir a la calle acompañadas de un hombre miembro de su familia y se ha legalizado la poligamia. En todas partes, incluyendo los países de aliados a los que calificamos de «democráticos», se ha abrogado el derecho al voto, nuestro patrimonio común ha sido destruido, se defenestra a los homosexuales y se reinstaura la esclavitud. Los yihadistas se llevan como botín de guerra a las mujeres que les agradan y abusan de ellas. Los niños son enrolados a la fuerza para convertirlos en soldados, en kamikazes o en verdugos.

Siria es una República, o sea su gobierno está al servicio del Interés General, bajo el control del sufragio universal. Prueba de ello son la participación masiva de su pueblo en las elecciones y el aval que los diplomáticos presentes en Damasco concedieron a esas consultas, aunque nuestros gobiernos se hayan opuesto a esas elecciones, llegando incluso a negarse a verificarlas. Desde la firma del Comunicado de Ginebra, en 2012, el gobierno sirio viene aplicando escrupulosamente las recomendaciones de ese documento y el país se dirige paso a paso hacia la Democracia.

Pero seguimos dejándonos engañar por la propaganda de guerra de nuestros aliados, como la que proviene del llamado «Observatorio Sirio de los Derechos Humanos» (OSDH), una pantalla londinense de la Hermandad Musulmana, o del «Consejo Nacional», asamblea no electa y controlada por los miembros de la cofradía. Así que seguimos acusando a los dirigentes sirios de ser una dictadura, de utilizar armas químicas o de haber matado bajo la tortura a más de 11 000 de sus conciudadanos. Y seguimos haciéndolo a pesar de que ya no estamos tan seguros de tales acusaciones: desde que se firmó el acuerdo 5+1 con Irán, la coalición encabezaba por Estados Unidos ha ayudado a los sirios en la defensa de la ciudad de Hassake.

El odio de nuestros gobiernos hacia Siria se basa en un malentendido. Nos han convencido de que los sirios querían acabar con el Pueblo israelí. Pero no es cierto. Los sirios son un pueblo pacífico. Lo único que reclaman, de conformidad con las resoluciones de la ONU sobre la cuestión, es la devolución de las alturas del Golán ilegalmente ocupadas. El presidente Bill Clinton organizó en el pasado negociaciones en ese sentido, negociaciones que fracasaron únicamente a causa de la parte israelí, como señala en sus memorias el hoy ex presidente estadounidense. Los sirios esperan retomarlas y concluirlas.

Al respaldar a la Hermandad Musulmana hemos abierto las puertas del infierno. Ayudemos los sirios y los iraquíes a volver a cerrarlas. Unámonos al llamado del presidente Putin. Pongamos fin a la barbarie, salvemos la civilización y restauremos la paz. Thierry Meyssan

Presidente de la Red Voltaire, Thierry Meyssan es el único periodista occidental que vive en Damasco desde hace 4 años.

Nueva cara
UPyD renueva imagen y reivindica la unidad de España 'para garantizar los derechos de todos'
Herzog presenta su nuevo lema: "No te preguntes qué va a pasar, sino qué puedes hacer"
Europa Press www.lavozlibre.com 4 Octubre 2015

Madrid.- El candidato de UPyD a la Presidencia del Gobierno, Andrés Herzog, ha reivindicado la unidad de España, "no como una reivindicación sentimental, sino para garantizar los derechos de los ciudadanos y los accesos a los servicios públicos".

En el acto celebrado este sábado en la Fundación Diario de Madrid, UPyD ha presentado la nueva imagen y logo del partido, bajo el lema "No te preguntes qué va a pasar, sino qué puedes hacer", coincidiendo con su octavo Aniversario. Para el candidato, la disyuntiva no es ser catalanes o españoles: "somos catalanes, somos españoles y somos europeos", ha sentenciado. Además ha añadido la necesidad de acabar con las "multas lingüísticas", en referencia a la "discriminación lingüística" para el acceso a puestos en las administraciones públicas.

"Las lenguas no tienen derechos, los derechos son de los ciudadanos", ha concluido. Los representantes magentas, el exdiputado en la Asamblea de Madrid Ramón Marcos y Herzog han coincidido en que "las concesiones que se les hace a los nacionalismos debilitan al Estado, a la política y a la igualdad". Herzog ha expresado su compromiso para trabajar contra la desigualdad territorial en España "donde siguen existiendo privilegios históricos, fueros, sistemas de financiación privilegiados" pero también contra los privilegios políticos, "siguen existiendo los aforamientos, los indultos, las pensiones vitalicias".

SECRETOS Y COMPLICIDADES DEL TERRORISMO ISLÁMICO
“El Gobierno y la Corona británica protegen y financian a terroristas"
Daniel Estulin, exagente de la KGB, que ha dedicado gran parte de su vida al trabajo periodístico, vuelve a la carga con una nueva obra. Tras sus investigaciones sobre el gobierno en la sombra del Club Bilderberg, presenta 'Fuera de control', una investigación que pretende demostrar "cómo Occidente creó, financió y desató el terror del Estado Islámico sobre el mundo"
M.G Estrella Digital 4 Octubre 2015

Existen oscuros poderes que trascienden a los gobiernos democráticos y manejan hilos que manejan grupos e instituciones que funcionan como marionetas. Fiel a su línea, es la tesis defendida por el autor Daniel Estulin, candidato al Premio Nobel de la Paz y al Pulitzer, en su nueva obra ‘Fuera de control’ publicado por Editorial Planeta. Después de desvelar los entresijos sobre las “fuerzas secretas” que mueven el mundo, como el famoso Club Bilderberg -uno de sus temas estrella- , Estulin vuelve a la carga para desvelar los secretos y complicidades del terrorismo islámico. En este caso, las marionetas son representadas por grupos terroristas y yihadistas.

A través de más de 700 notas cargadas de fuentes, informes, revistas especializadas y declaraciones de expertos, el autor pretende demostrar que tanto el ISIS como otros movimientos islámicos extremistas –Hermanos Musulmanes, talibanes o Al Qaeda en el Magreb- han sido creados por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña y sostenidos por el régimen de Arabia Saudí con un objetivo claro: desestabilizar la zona para que las élites no pierdan el control sobre Oriente Medio. “La llamada guerra global contra el terrorismo se ha convertido en uno de los mayores engaños criminales de la historia moderna. La amenaza terrorista local es una invención. Sí, los terroristas existen, y sin embargo, ¿quién los puso ahí en primer lugar? ¿Quién sentó las bases, los financió les proporcionó armamento, les observaba marchar y asesinar con impunidad por casi todo Oriente Medio?”, pregunta Estulin.

Estulin divide su investigación en tres bloques: El juego del diablo, los saudíes, el ISIS y todo lo demás. La primera parte de la obra la dedica a esclarecer las presuntas complicidades de las grandes potencias e instituciones con el terrorismo yihadista. El autor las define como el “eje del mal” y señala directamente a Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí e Israel. “Desde los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos, junto a sus aliados regionales, ha patrocinado cada vez más a yihadistas de todo tipo para destruir cualquier estado social que se resista a sucumbir las pretensiones hegemónicas del Imperio…El Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS) es un instrumento al servicio de la estrategia de la guerra civil, y está financiado y armado por las mismas fueras lideradas por Estados Unidos que lanzan bombas sobre él en Siria e Iraq”, afirma el autor. Estulin también plantea la siguiente pregunta: “¿Te has fijado en que allí donde haya un país con un gobierno independiente que tenga reservas petrolíferas o recursos financieros, agrícolas o estratégicos que no se hayan sometido aún al control corporativo transnacional siempre existe una campaña liderada por Estados Unidos para destruirlo?”.

Sin embargo, Estulin hace especial hincapié en el papel interpretado por el gobierno de Gran Bretaña, dedica un amplio espacio de su obra a denunciar su responsabilidad en los conflictos en el que plasma numerosas acusaciones. “Londres es el centro neurálgico del terrorismo islámico”; “El recrudecimiento de la locura islámica es un proyecto de la City de Londres”; “Los Hermanos Musulmanes son una secta fundamentalista musulmana engendrada por los servicios secretos británicos”; “Londres es el epicentro y la sede de decenas de las organizaciones terroristas internacionales más sangrientas, financiadas y protegidas por el gobierno y por la propia Corona británica”. En definitiva, el autor considera que “Reino Unido no sólo es el epicentro y hogar de decenas de las organizaciones terroristas internacionales más sangrientas” sino que “los terroristas afincados en Inglaterra operan amparados por el gobierno y la Corona británicos”. Por otro lado, también arremete contra el régimen de Arabia Saudí y explica que “juega un papel esencial” en todo este entramado: “Los británicos fijaron la política, definieron el diseño, organizaron el terreno y protegieron y apoyaron a los terroristas, pero el dinero siempre procedía de Arabia”. “Hay una estructura jerárquica anglo-saudí que controla Al Qaeda y todos los demás grupos del frente yihadista…Los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda, los talibanes y el ISIS son una creación anglo-saudí…los anglo-saudíes los dirigen como si fueran un ejército internacional con el fin de destruir los estados nación y aterorizar a la población”, añade.

El estudio elaborado por Estulin explica que las potencias que buscan apropiarse de los recursos del planeta provocan el retroceso de países que se encuentran en vías de desarrollo. Según el autor, el método utilizado para generar la desestabilización consiste en implantar las formas más retrógradas de pensamiento para paralizar las corrientes liberales. En el caso de los países de Oriente Medio y Asia Central consiste en propagar el fundamentalismo islámico. “Las élites consideraban suyos los recursos de la Tierra y no querían compartirlos con un Tercer Mundo emergente y en vías de desarrollo (…) El Imperio del dinero depende de la supresión del progreso científico y del conocimiento, favoreciendo el atraso y la ignorancia”, apunta. Estulin también expone los beneficios colaterales del “Imperio”. “Allí donde esté presente Al Qaeda aparece a continuación el ejército estadounidense, y en la retaguardia de los militares las compañías petroleras esperan y presionan; y detrás de éstas, los bancos ganan dinero”, comenta en la obra.

Por último, Estulin hace mención al ISIS y plantea la siguiente duda para defender su tesis: “Este variopinto grupo de terroristas no tenía ninguna posibilidad de tomar por si solo el control de una ciudad y un territorio tan grandes (Mosul, Tikrit)- recuérdese cuánto tardó el ejército estadounidense en tomar el control de Faluya, en Iraq- , y mucho menos ejercer ningún control sobre grandes ciudades o territorios sin el apoyo de potencias regionales o incluso mundiales”. “La Administración Obama usa a Al Qaeda, y ahora el ISIS, para derrocar a gobiernos independientes con el fin de balcanizar o desintegrar después los países en cuestión, o bien utilizarlos como marionetas kamikazes contra mayores enemigos, como Rusia, China o Irán”, añade. Es más, define el Programa Antiterrorista impulsado por Occidente como un ‘sin-sentido’. “El Programa Antiterrorista de Washington en Iraq y Siria se basa en el apoyo a los terroristas. La incursión del Estado Islámico se enmarcó en una operación de la Inteligencia militar cuidadosamente planificada y apoyada en secreto por Estados Unidos, la OTAN, Arabia Saudí e Israel. La misión antiterroista es una ficción sin sentido, dado que Estados Unidos es el principal estado patrocinador del terrorismo”. En definitiva, Estulin analiza “la locura encarnada” del “mundo al revés”.

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El último villancico de Mariano Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Octubre 2015

Con los tres días de recuento del voto por correo, a poco que sea reñido el resultado de las elecciones del 20 de Diciembre, no conoceremos el nuevo Gobierno hasta el día de Nochebuena, que para muchos será malísima. Y si los resultados son ajustados y hay que negociar alianzas, que es lo más probable, puede que sean los Reyes Magos los que depositen en los zapatos de los partiditos políticos, que habrán dormido mal la Noche de la Ilusión, el nombre del Presidente y el de los ministros que habrán de afrontar la más difícil coyuntura de la nación española desde la Guerra Civil.

Y digo la situación más difícil desde la Guerra y no desde la muerte de Franco porque entre Noviembre de 1975 y Junio de 1977 cabía dudar -y dudábamos- sobre la naturaleza del Gobierno por venir o del régimen por llegar, pero no había duda sobre la continuidad nacional. No sabíamos si después de enterrar a Franco tendríamos dictadura, dictablanda, democracia orgánica, democracia popular o, simplemente, democracia como las del resto de Europa Occidental. Lo que sí sabíamos es que lo que hubiera, sería en España, porque nadie dudaba de la fortaleza de la nación, aunque era más que posible que cambiase la forma de Estado.

Para ser precisos, esa continuidad del Estado nacional español sólo la ponían en duda los terroristas de la ETA, del FRAP, del GRAPO o del hoy olvidado y entonces importante grupo terrorista canario MPAIAC, que aunque contaban todos ellos con apoyo directo -o vía Argelia- de la URSS o de países comunistas como China y Albania tenían escasísima fuerza. Los separatistas del PNV, que confiaban en la Iglesia y en la CIA, y los de la Esquerra, que, salvo Tarradellas, mantenían con Heribert Barrera las viejas ensoñaciones racistas del doctor Robert, pintaban muy poco. Parecerá raro hoy, pero tenían entonces más presencia y organización los carlistas en sus dos ramas, la ultraderechista y la socialista de Carlos Hugo, que casi todos los separatistas y comunistas a la izquierda del PCE. La Transición hasta la democracia, si se hacía, sólo podría llevarse a cabo desde el Movimiento, con el PCE y los demás partidos esperando que los militares acataran la última orden de Franco: apoyar al Rey y mantener la unidad del Ejército y de la Nación. El régimen del 18 de Julio era el punto de partida. No el final.

40 años sin Franco, 40 de libertades… y vuelta a empezar
Hace casi exactamente 40 años, cuando el 20 de Noviembre de 1975 murió Franco, el grueso del franquismo estaba políticamente encuadrado en el Movimiento Nacional o Partido único, que además contaba con el apoyo del Ejército vencedor de la Guerra Civil, –la UMD, pequeña organización izquierdista, nunca tuvo fuerza en los cuarteles-, de la Guardia Civil, de la Policía Armada y de la temida Brigada Político-Social o policía política. Si el franquismo no hubiera querido evolucionar hacia la democracia, España habría entrado en una larga y cruenta era de terrorismo y guerracivilismo. Se impuso en los vencedores de la guerra y en los vencidos la voluntad de reconciliación. Se disolvieron voluntariamente las Cortes franquistas. Se legalizó al Partido Comunista, única fuerza organizada en la Oposición, y a todos los partidos ilegalizados tras la guerra civil o de nueva creación. Se promulgó una amnistía para todos los presos políticos, terroristas incluidos. Se celebraron, en fin, elecciones democráticas en junio de 1977, sólo año y medio después de la muerte del dictador. De la ley a la ley. Sin represalias.
Adolfo Suárez vota con su mujer en 1979

De ese milagro de civismo hace casi cuarenta años. Desde el final de la guerra civil, Franco estuvo en el Poder treinta y siete años. Llevamos ya, por tanto, treinta y ocho de régimen constitucional, tras el referéndum de 1978 en que el Pueblo Español, depositario único de la Soberanía Nacional, votó de forma aplastantemente mayoritaria el texto consensuado por los cinco partidos que obtuvieron mayor representación en las Cortes elegidas democráticamente en 1977, que fueron UCD, PSOE, AP, PCE y CDC. Desde entonces, salvo el intento de golpe del 23F y el golpismo terrorista continuo de la ETA, Terra Lliure y otros grupos separatistas, España ha celebrado elecciones legales libres aproximadamente cada cuatro años.

Los seis presidentes de Gobierno elegidos por el parlamento, todos ellos de los partidos que habían ganado las elecciones–Suárez, Calvo-Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy-, han jurado guardar y hacer guardar la Constitución, que se basa en la unidad de la Nación Española y en la soberanía del Pueblo Español. Pues bien, justamente eso, la unidad nacional y la soberanía del Pueblo Español, es lo que esté en juego o en peligro en las elecciones del 20 de Diciembre. ¿No era, pues, deseable, exigible, moralmente obligatorio buscar la forma de que participase en ellas el mayor número posible de españoles? Más que en ninguna otra ocasión. ¿Y qué ha hecho el hombre que tenía la capacidad de convocarlas? Hacerlo en las fechas que más obstáculos presentan al ejercicio del voto ciudadano.
Los cuatro primeros presidentes españoles desde la Transición
El último villancico

Las razones de Rajoy para perpetrar esta afrenta a la democracia y a la ciudadanía, esta burla a la legalidad, que no sólo es letra sino espíritu, no hacen al caso. ¿Búsqueda de una menor participación para perjudicar a la Oposición, esperanza en el agradecimiento pancista de la paga de Navidad, confianza en la creación de nuevos puestos de trabajo, afianzamiento de la idea de que, gracias al Gobierno, no pasa nada, ni siquiera en Cataluña, y que podemos esperar el Gordo del 22, el pavo del 24 y las uvas del 31? ¿Quién sabe lo que pasa por la cabeza del Presidente del Gobierno? ¿Y ya, a estas alturas, qué más da?

Seguramente poseído por un egoísmo suicida, aunque con intención de "suicidar" a sus enemigos, Rajoy nos obliga a votar cuando menos nos apetece, a tomar partido cuando cumple perdonar, a dividirnos cuando deberíamos juntarnos, a quedarnos cuando querríamos irnos, a no hacer lo que hacemos en Navidad sino lo que a él le da la gana. Pero el 24, contados ya los votos por correo, dándole a la zambomba, al almirez o al tenedor y a la botella de Anís del Mono, los pastorcillos sin escaño, las lavanderas sin río y hasta el barbado Herodes, desahuciado de su castillo, cantarán el último villancico:

El Gobierno se nos viene,
el Gobierno se nos va,
y nosotros nos iremos
y no volveremos más

No caerá esa breva
Pedro J. Ramírez El Espanol 4 Octubre 2015

Seguimos con la antología del humor en la prensa catalana. Hace tres domingos homenajeé al ¡Cu-Cut!, hace dos me ocupé de L’Esquella de la Torratxa y el pasado de El Be Negre. Hoy toca entrar por La Vanguardia. Escribía el miércoles Enric Juliana con su perspicacia habitual: “Artur Mas ha sido llamado a declarar el próximo día 15 de octubre, fecha del 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic. Quien fijó la fecha lo ha investido”.

Puesto que en el párrafo anterior hablaba Juliana de que “la estrategia de la Moncloa” es presentar al “independentismo, vencido por la flema, la templanza y la firmeza de Mariano Rajoy … camino de los tribunales”, era evidente que trataba de sugerir que el Gobierno funciona como la carabina de Ambrosio: al tratar de perseguir a Mas de un modo tan tosco, lo está resucitando tras una cosecha electoral tan magra que en definitiva le obliga a compartir los 62 escaños de 2010 con muchos de sus rivales de entonces.

Esa interpretación había sido esbozada ya en el apunte del director de ese mismo día pues Màrius Carol subrayaba con razón que las “explicaciones” del ministro de Justicia Rafael Catalá sobre el retraso de la citación para “no interferir” en las elecciones “son de las que chirrían en el oído”. Y todo quedaba luego apuntalado cuando el propio editorial del diario advertía que las palabras del ministro habían supuesto “una manera, acaso involuntaria, de admitir que los ritmos de la justicia son influenciables”.

O sea que, en definitiva, la perfidia política del gobierno central al perseguir en los tribunales la desobediencia del presidente de la Generalitat cuando llevó a cabo la consulta prohibida por el TC, quedaba compensada por la chapuza de la elección de la fecha perfecta para alimentar su victimismo. Justicia poética, podría decirse, que restaura la posición de superioridad moral del paladín de la patria catalana de modo que hasta los iconoclastas de la CUP se vean obligados a respaldar su investidura.

Todo muy bien trabado pero, como digo, para la antología del humor. Y una vez más fue María Peral quien con precisión quirúrgica aportó en el Blog de EL ESPAÑOL el dato clave que da rienda suelta a las carcajadas y a alguna que otra salpicadura de saliva irreverente a modo de condecoración sobre la farsa: resulta que “quien fijó la fecha” y por lo tanto “ha investido” a Mas -o al menos pretende hacerlo activando la profecía autocumplida- no fue otro que el juez instructor Joan Manel Abril, elegido miembro del Tribunal Superior de Justicia por el llamado “turno autonómico”, en fecha tan reciente como 2012. “Fuentes del CGPJ -advierte Peral- recuerdan con nitidez que el apoyo para el nombramiento de Abril venía inequívocamente de CiU”. O sea que al final ha sido el propio Mas quien ha escogido la fecha que rescatará a Mas de su nuevo fiasco electoral, desatando el paralelismo entre las variedades de pelotón de fusilamiento que aguardan inexorablemente a los defensores de la patria catalana.

Ojo, que este levantamiento del velo de la impostura no implica absolución alguna para el estólido Estafermo que se cree un valiente don Tancredo haciendo garbosos estatuarios ante los más aviesos astados. Porque Rajoy y sólo Rajoy es el culpable de que al cabo de cuatro años de mayoría absoluta del PP siga en vigor el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite a los parlamentos autonómicos designar entre “juristas de reconocido prestigio” a la mitad de los integrantes de la Sala Penal y Civil del correspondiente Tribunal Superior de Justicia. O sea el culpable de la perpetuación del inicuo onanismo jurisdiccional por la cual los aforados de cada comunidad autónoma eligen entre sus amiguetes a los jueces que tendrán que juzgarles cuando hagan de las suyas.

Esa era una de las nefandas artimañas con las que Guerra trató de enterrar a Montesquieu que iban a quedar desmanteladas por la reforma del Poder Judicial prometida por el programa electoral del PP. Así lo disponía el proyecto de ley de Gallardón, zancadilleado por Rajoy en persona en el mismo umbral del índice rojo que incluye los asuntos a aprobar por el Consejo de Ministros. Aquel proyecto de ley, anhelado vademécum de la despolitización de la Justicia, fue bloqueado por el presidente cuando vio el sesgo que empezaban a tomar los casos de corrupción que afectaban al PP. Si Gallardón hubiera dimitido entonces, y no cuando lo hizo, sería hoy el hombre providencial hacia el que se dirigirían todas las miradas de la derecha española.

A diferencia de lo que puede alegar con la bajada de impuestos que por arte de birlibirloque se trastocó en subida, ningún requerimiento presupuestario le impedía cumplir esa promesa ancilar, pero Rajoy prefirió engañar a sus electores con tal de blindar a sus dependientes, consciente de que sólo de ellos dependería a su vez él, en la eventualidad de que se destapara la fosa séptica de sus sobresueldos, mensajes de móvil y simulaciones de indemnizaciones en diferido.

“David habría durado dos horas en el 10 de Downing Street si se hubiera descubierto algo parecido”, me contaba no hace mucho un antiguo colaborador de Cameron. Pero en España los aforados cerraron filas, el ministro del Interior se rebozó en el fango que para eso lo puso el jefe, Pablo Ruz se volvió a Móstoles y serán los afines Enrique López -que nada desearía tanto como ver pasar delante de él este cáliz- y Concha Espejel quienes juzguen el caso, si el pleno de la Sala no lo impide. Todo sigue tan del revés como con Filesa, los GAL, los Pujol o los ERE. Son los políticos quienes controlan a los jueces a través del CGPJ y no a la inversa.

Y ahí yace por lo tanto el PP, hundido en el descrédito del público, emparedado entre la basura y el inmovilismo, viendo como se amplía inexorablemente su cuerda de presos -¿será nada menos que Rodrigo Rato el siguiente?-, perdiendo elección tras elección, recibiendo aviso de Aznar tras aviso de Aznar, a la espera de que llegue el milagro de la Navidad.

Ni siquiera la extravagancia de llamarnos a votar entre la paga extra y la lotería es fruto de un plan premeditado o de una evaluación táctica. Sólo el resultado de la inercia de la inacción, del dejarse llevar hasta el final, estirando la legislatura hasta la última fecha posible con el pretexto de los presupuestos y la tramitación del aguinaldo que evita un coste fiscal de 40.000 millones a la banca.

“Ahora está claro que lo que le hubiera convenido a Rajoy, habría sido convocar las generales a la vez que las catalanas”, me decía esta semana un alto dirigente de un partido nacional. “Pero para dar un paso así se requería audacia política”. Y, claro, esperar algo parecido a la audacia de este fósil del paleolítico inferior era como buscar mariposas azules en el mar. (Papallones blaves damunt la mar, que cantaba Pau Riba).

Vengo explicando desde hace meses el In Fear We Trust del presidente, esa ramplona estrategia electoral consistente en aguardar repantingado, bajo la espectral higuera de la España batida por todo tipo de tempestades, a que madure el miedo a la revolución podemita y su potencial Frente Popular con el PSOE. Nada le importaba lo que ocurriera entre tanto con su partido en las andaluzas, municipales, autonómicas o catalanas. Cuanto peor, mejor. La única elección que para él cuenta es la suya. Esperaba incluso que el triunfo de los independentistas catalanes en su plebiscito, avalado mediáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, precipitara los acontecimientos y diera lugar a un acto de autoridad -tan meramente reactivo como los remolinos del estafermo- que le presentara como garante y depositario de la estabilidad constitucional.

Pero ya sabemos que no caerá esa breva porque como ocurre en el Evangelio de San Lucas cuando entra Jesús en Jericó, ha habido un hombre valiente que como Zaqueo ha tomado la iniciativa y se ha encaramado resuelto a la higuera para ir al encuentro del destino. O mucho me equivoco o esa noche electoral en la que Rivera, Arrimadas y su pléyade de jóvenes sin tacha ni pasado, hijos todos de la libertad, coreaban “Ca-ta-lu-ña es Es-pa-ña” mientras afeaban la corrupción del “tres per cent” a Mas y sus compañeros de viaje, ha calado tan hondamente en el corazón de tantos a los que les gustaría ser como ellos, que la suerte del 20-D ya está echada.

“No me gustaría estar en el pellejo de Mariano”, explicaba el martes por la noche a un grupo de amigos uno de los dirigentes históricos que llegaron al PP procedentes de UCD. “Él ya sabe que está perdido porque por primera vez en la historia nos ha ganado una fuerza no nacionalista de centro derecha. Y nos ha ganado por goleada. En cuanto eso empiecen a reflejarlo los sondeos, la dinámica será imparable. Teniendo en cuenta sobre todo que el PP está ya destruido como partido. No veo la más mínima posibilidad de que sigamos gobernando. Por eso digo que no me gustaría estar en su piel. Debe ser muy duro tener la sensación de que no vas a ser capaz de cumplir la misión que te encomendaron”.

“¿Y tú cuánto hace que no hablas con Rajoy?”, le preguntó uno de los presentes. La respuesta fue la misma que daría cualquier otro.

La calidad del chocolate

ARCADI ESPADA El Mundo 4 Octubre 2015

Mi liberada:

¿Te acuerdas? Fue cuando toda Cataluña, aun en pleno invierno, era un suquet, "un guiso de pescado armónico y pausado", que así, con tu infatigable y ripiosa pedantería, describías a tus conocidos y saludados españoles lo que preparaba aquel Pere Portabella en su célebre fiesta del oasis. Los análisis sociológicos sobre la finura, el buen juicio y la inteligencia del votante catalán empezaban así, cuando entonces:

"Lanzabais el pactismo como arena a los ojos de los que habían firmado la Transición"
"El 'oasis catalán', esa especie de Camelot mediterráneo donde imperan el sentido común y las buenas maneras, cuenta también con su propio y misterioso Grial. En este caso, sin embargo, el Grial presenta la forma de una gran urna imaginaria, donde los votos de los ciudadanos se transubstancian de tal modo que un mismo cuerpo electoral ofrece mayorías distintas en periodos de tiempo excepcionalmente cortos. A consecuencia de ello, desentrañar el misterio de esa serenísima dualidad, explorándolo, midiéndolo y describiéndolo, se ha convertido en objetivo principal de numerosas investigaciones".

En cuanto a las fiestas públicas, qué decir. Si leyeras a José María Albert de Paco, sabrías que escribió en 'La Ilustración Liberal' uno de los mejores artículos catalanescos, a base de coser retazos de crónicas de 'La Vanguardia' sobre el melindro del Sant Jordi en palacio. Te transcribiré unas líneas de una de esas crónicas cenitales:

"La calidad del chocolate con melindros que se sirve cada Diada de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat mejora con los años. Y el optimismo, distensión y relajo con que los invitados lo consumen está en consonancia. Ya pueden pelearse en Madrid por los muertos de los GAL o las últimas tropelías del CESID, que en el oasis catalán los políticos no tienen ningún problema en confraternizar distendidamente en esta tradición anual y nadie se acuerda de todas las 'peripecias' que sacuden a la capital de España. (...) Ver al ex conseller Macià Alavedra y su esposa, Doris Malfeito, saludando a los diputados de Iniciativa per Catalunya (IC) que le habían acosado en el Parlament o descubrir al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, José María Mena, bromeando con el conseller de Presidència, Xavier Trias, son una buena prueba del microclima catalán. Hasta las juventudes de CDC que protestan contra el euro por ignorar la lengua catalana lo hacen regalando monedas de chocolate. (...) Los que tampoco se quisieron perder la fiesta fueron los del programa de TV3 'Surti com surti', que, con Jordi L.P. a la cabeza, fueron interrogando a los asistentes. Su estilo tampoco tenía nada que ver con el más incisivo de los madrileños de 'Caiga quien caiga'".

"Desde la muerte de Franco hasta Pujol presumisteis de ser el laboratorio político de Europa"
¿Te acuerdas? Fue cuando vuestros sociólogos de guardia, vuestros filósofos con 'boudoir' subvencionado y aquel 'gazielet' subrayabais sin pudor la inteligencia superlativa del pueblo: su 'finezza' respecto a los muertos y a los brutos de Madrid, el hecho de que nunca pusiera sus huevos en la misma cesta, o sea, que votara socialista para el Ayuntamiento de Barcelona, convergente para la Generalidad y socialista otra vez para el Congreso, como si una inteligencia colectiva superior guiara los movimientos del individuo. Baltasar Porcel se lo dictó a su secretaria, en una de aquellas columnas aproximadamente escritas: "El catalán no es un votante unidimensional". Eso: cuando 'no marcuses, mabuses'.

Hasta mi admirado Lluís Permanyer sucumbió: "En Cataluña somos pactistas, y conste que lejos de ser peyorativo considero que es un elogio a nuestro civilizado y desarrollado sentido de lo que debe ser la política". Lanzabais el pactismo catalán como arena a los ojos de aquel resto de españoles que había sido capaz de firmar la Transición, el gran pacto de la historia peninsular. Nunca os faltó ni arrogancia ni imprudencia ni autismo.

Ni capacidad de improvisación, desde luego. Desde la muerte de Franco hasta la llegada de Jordi Pujol presumisteis de ser el laboratorio político de Europa. Una isla roja. Hasta que el nacionalismo acabó con las dos cosas. Sobre su paz corrupta, corrupta en lo económico y corrupta en lo moral, y para combatir el largo sopor balneario, os entretuvisteis con la teoría del oasis y la suprema inteligencia política de los catalanes. Aún aplaudo lo del oasis: siempre hay un punto 'faisandé' en el agua estancada, en los balnearios y en el 'pinot noir', y sólo es una mera prueba de subjetivismo distinguir el oasis de charca. La formalización definitiva de la teoría del oasis la dio la confesión de Pujol. Al fin Cataluña accedía a su condición singular y diferenciada: no se conoce democracia en la que un presidente de gobierno haya compatibilizado durante 23 años su cargo con la evasión fiscal. Eso era el oasis. Y eso era el pal de 'paller pujolista': mero palo de gallinero.

La rememoración a la que te someto no debería azorarte. En realidad no lo hará. Es difícil azorarte. Estoy seguro de que consideras que el parlamento que has contribuido a elegir el 27 es una nueva prueba de la inteligencia colectiva de los catalanes. Yo también lo pienso aunque no estemos de acuerdo sobre el nivel de esa inteligencia. Pienso, además, que esa sangrante mayoría absoluta de diputados partidarios de saltarse la ley democrática es el correlato exacto de las actividades de Jordi Pujol: también él solo obedecía las leyes fiscales que le parecían justas.

Insisto, sé que no te amilanarás. Ya debes de estar tramando la teorización del ímpetu vanguardista con el que Cataluña se ha adherido a la política entendida como una variante del absurdo, felizmente emancipada del sentido. Tienes buenos argumentos con esos cínicos anticapitalistas cuyo mayor problema político (y económico) es cómo devolverle el favor al capitalista Mas que los ha puesto en primera línea del presente; o con el clérigo fanático, llena de 'llànties' su chilaba, que quiere destruir España para seguir siendo español. Nunca le faltará 'finezza' a la 'cosa nostra'.

Y sigue ciega tu camino... A.

El nacionalismo padano: del "Roma nos roba" al fracaso del delirio secesionista
Antonio M. Figueras www.vozpopuli.com 4 Octubre 2015

La Liga Norte y el nacionalismo catalán tienen raíces distintas, pero elementos comunes, como el descrédito de la dinastía de los fundadores, un parecido discurso identitario y la perversión alucinógena de la interpretación de la historia.

Se puede convenir que el 15 de septiembre de 1996 marca el comienzo de la apuesta secesionista de la Liga Norte italiana. Su entonces líder, Umberto Bossi, proclamó en Venecia la denominada República Federal de Padania. Diez mil simpatizantes jalearon la declaración, realizada en el marco de actos simbólicos como arriar la bandera tricolor (“Pliéguese, y mándese a Roma”, exclamó un histriónico Bossi) e izar la bandera padana, una flor verde de seis pétalos con fondo blanco. No se privó Bossi tampoco de redactar una Constitución Transitoria, en la que proponía al Gobierno italiano que suscribiera un “tratado de separación consensual”. Entre las propuestas se hablaba de la creación de una Guardia Nacional Padana. A esta opereta acudió como invitado Ángel Colom, entonces secretario de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC)

Los movimientos populistas surgen por la debilidad de los partidos tradicionales. La Liga Norte nace cuando la operación Manos Limpias destapó toda la corrupción de las alcantarillas del sistema. Bossi había concentrado en 1991 distintas agrupaciones del norte y centro de Italia y constituye la federación de la Liga Norte con la Liga Lombarda, la Liga Véneta, Piamonte Autonomista, la Unión Ligur, la Liga Emiliano-Romañola y la Alianza Toscana.

El sueño loco se topó con la ley y también con el desapego paulatino de los electores. En las elecciones de febrero de 2013 consiguió poco más del 4% de los votos. Uno de los lemas de la Liga Norte era “Roma ladrona”, similar al usado por el independentismo catalán de “Espanya ens roba” (“España nos roba”). Lo que terminó de desprestigiar a la Liga Norte (hasta el punto de que la ciudadanía empezó a burlarse del lema y popularizar el de “Liga ladrona”) fue el escándalo que salpicó al propio Bossi por usar dinero del partido en beneficio de su familia (estafa y apropiación de bienes le imputan los tribunales). Bossi, el otrora azote contra la corrupción, empezó su decadencia apoyando a Berlusconi. Pero la puntilla fue caer en lo que había criticado.

Los “asuntos” de Bossi y 'famiglia' emparentan con los problemas judiciales de otra estirpe, también fundadora de un partido nacionalista: los Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña. Era tal el oprobio al que se enfrentaba Bossi que no le quedó otra que dimitir. Su sucesor, Matteo Salvini, por una parte marca distancia con el gran hacedor de la Liga Norte y por otra pretende dar un nuevo impulso a la secesión con mociones que invitan Lombardía a hacer un referéndum consultivo sobre la independencia.

En un gesto de simpatía hacia el “procés”, el 11 de septiembre de 2013, los parlamentarios de la Liga Norte mostraron su cercanía con la “causa” y se enfundaron camisetas con la bandera catalana. Así lo justificó el líder, Matteo Salvini: “La Liga Norte expresa cercanía al pueblo de Cataluña”. Las elecciones europeas de mayo de 2014 dejaron para la Liga Norte un 6,15% de apoyo. Del suflé apenas queda nada.

La tergiversación de la historia es otro de los rasgos que emparentan al nacionalismo catalán con el padano. La Padania es una invención de Bossi, un trasunto de la Arcadia feliz, neologismo que pretende describir unas tierras en torno al río Po habitadas por personas muy trabajadoras. Este delirio independentista en una nación como la italiana, cuya unificación data de 1860, resulta aún más pueril. Quizá el único elemento integrador del afán diferenciador de las regiones del norte sea el de pagar menos impuestos, el gozar de autonomía fiscal.

El nacionalismo padano aspira a convertir la ciudad de Milán en la capital de su Estado. El territorio que reivindica este movimiento alcanza el 53,44% del territorio de Italia. Como el nacionalismo catalán, se mueve en territorios de ilegalidad: en 2007 creó la selección de fútbol de Padania, que no ha sido reconocida por las autoridades deportivas. Junts pel Sí, la coalición de Convergencia, ERC y movimientos sociales a favor de la independencia, recibió el apoyo expreso de la Liga Norte para las elecciones del 27S.

Notable paso judicial contra la impunidad criminal de ETA
EDITORIAL El Mundo 4 Octubre 2015

Una de las muchas preocupaciones de las víctimas de ETA es que el final del terrorismo vaya acompañado de un relato veraz sobre las últimas décadas de dolor y sangre. Y frente a los intentos de la izquierda 'abertzale' de blanquear la actividad etarra, resulta especialmente encomiable el esfuerzo de los colectivos de víctimas por recordar que ETA aún existe y por tratar de que no queden impunes muchos de los crímenes de su historial.

En ese sentido, hoy adelantamos que la Audiencia Nacional está investigando flecos pendientes en el execrable asesinato de quien fuera dirigente del PPvasco Gregorio Ordóñez, causa que estaba a punto de prescribir. Tras la demanda de sus familiares, en especial de su hermana Consuelo Ordóñez, y del colectivo Covite, la Justicia recabó nuevos datos y la Guardia Civil ya ha remitido a la Audiencia Nacional un informe en el que se aportan indicios y pruebas que señalan a cinco antiguos dirigentes de ETA como los presuntos autores intelectuales del atentado. Entre ellos destaca Mikel Albisu -'Mikel Antza'-, quien fuera jefe del aparato político de la banda entre 1992 y octubre de 2004, cuando fue detenido, periodo durante el que fue el inductor directo de más de un centenar de asesinatos. La salida de prisión de 'Antza', que cumple condena en Francia por pertenencia a banda armada pero que nunca pudo ser juzgado por delito de sangre, estaba prevista para principios de 2016. Ahora su caso puede dar un giro.

De entrada, no cabe sino felicitarse por la actuación judicial y de la Guardia Civil. Y aunque ni en una materia tan delicada como el terrorismo caben juicios 'ad hoc' y es muy complejo establecer la conexión entre la autoría intelectual y material de un crimen cuando ambas no coinciden, si hay indicios sólidos de que Antza alentó, planificó u ordenó el atentado contra Ordóñez debe pagar por ello. Yes de esperar la solicitud de extradición para sentarlo en el banquillo y la colaboración de la Justicia francesa.

Como siempre hemos reclamado, el fin de ETA no puede ir asociado ni a la impunidad ni al relajamiento en la lucha contra todos y cada uno de sus miembros. Yes cierto que esta legislatura, después de los titubeos iniciales en materia penitenciaria del Gobierno, va a acabar sin ese diálogo que algunos reclaman entre el Estado y una banda asesina que se niega a entregar sus arsenales y disolverse definitivamente. Al contrario. La reciente detención en el país vecino de los principales cabecillas del aparato político etarra, que llevó al ministro del Interior a hablar del "acta de defunción" de la banda, fue otro éxito policial que confirmaba el hostigamiento permanente a la estructura etarra, claramente en descomposición. Por ello, que el frente judicial también vaya en la misma línea, como demuestra el caso que nos ocupa, es un gran triunfo del Estado de Derecho.

Pese a las dos décadas transcurridas, todavía está absolutamente fresco el recuerdo de Gregorio Ordóñez, asesinado por el 'comando Donosti' a los 36 años siendo concejal del Ayuntamiento de San Sebastián y diputado autonómico. Su muerte produjo un enorme impacto social por muchos motivos, entre ellos el gran simbolismo político que atesoraba en un País Vasco donde todavía humeaban los 'años de plomo' y en los que aún costaba agitar las conciencias ciudadanas para que se implicaran en la total deslegitimación de la violencia. En un escenario especialmente duro para una formación como el PP, Ordóñez irrumpió con valentía al frente del partido. Su enfrentamiento directo contra los verdugos, su actitud vital y su rechazo activo a ceder el monopolio de la calle a los proetarras le colocaron en la diana de la banda que, con su asesinato, trataba de mandar el 'aviso a navegantes' de que en su reino del terror no había lugar para la oposición.

'Antza' era entonces el líder ideológico de ETA, una banda que siempre se ha caracterizado por la férrea disciplina de sus miembros en el seguimiento de las estrategias diseñadas por sus sucesivas cúpulas. Desde su entrada en prisión, ha sido considerado 'el duro' que controla al colectivo de más de 90 etarras que cumplen condena en cárceles galas. De hecho, las autoridades le señalan como la pieza que ha impedido cualquier ranura en este 'frente' y el camino hacia la reinserción de muchos de sus integrantes. Hoy está un paso más cerca de sentarse en el banquillo español tanto por el 'caso Ordóñez' como por la investigación de la Audiencia Nacional a las direcciones etarras desde octubre de 2004 por delito de lesa humanidad. Y, de este modo, sus víctimas pueden mantener su esperanza en que haya dignidad y justicia.

No me resigno
CONSUELO ORDÓÑEZ El Mundo 4 Octubre 2015

Poco antes de que mi hermano fuera asesinado en San Sebastián, el miembro de ETA Anton López Ruiz,Kubati, publicó una carta en el diario Egin, entonces portavoz de la propaganda etarra. En el último párrafo incluyó una referencia explícita al «odio» y al «desprecio», y manifestó abiertamente su «deseo de que algún día, al oír la radio, oiga una noticia que me alegre el día». Supongo que Kubati recordará el 23 de enero de 1995, el día que ETA mató a mi hermano, como una de esas jornadas alegres.

En realidad, Kubati estaba esperando no tanto a que alguien apretara el gatillo, sino que uno de sus correligionarios, o más bien uno de sus jefes, diera una orden: la de matar. A fin de cuentas, en una organización con una férrea disciplina no iban a faltar voluntarios dispuestos a mancharse las manos de sangre. Sin embargo, sólo una camarilla del terror era la responsable de impartir su particular justicia, de decidir quién merecía morir.

Veinte años después del asesinato de mi hermano, no todos los peones que participaron en este macabro engranaje tienen nombres y apellidos. Pero los profundos agujeros del sistema que menoscaban este país han permitido que haya más de 300 asesinatos de ETA sin resolver y que, por tanto, quienes sabemos los nombres de los terroristas que desenfundaron la pistola o que activaron el coche bomba que mató a nuestros familiares nos sintamos unos privilegiados.

En realidad, esta situación encierra cierta perversión. En estos años, incluso después de que los autores materiales del asesinato de mi hermano fueran condenados -uno de ellos, por cierto, ya está en libertad después de pagar dos años y siete meses por cada asesinato que cometió-, yo sabía que había incógnitas por esclarecer: nunca se había investigado a quienes dieron la orden de asesinarlo. En enero, cuando la fecha de prescripción del sumario se acercaba, decidí jugar mi última carta, la que durante dos décadas me había rondado por la cabeza: pedir la reapertura del sumario para exigir que se investigara a todos los que tuvieron algún tipo de responsabilidad en el atentado. Pensé entonces que era una deuda pendiente no sólo con él, sino con todas las víctimas del terrorismo. Ahora la Justicia parece que empieza a caminar en el mismo sentido.

En ocasiones, repasar las huellas que ha dejado el terrorismo en la sociedad española me hace sentir que estoy frente a una pantalla de cine. En ella se reproducen, a veces con una cadencia aterradora, un crimen, un secuestro y una amenaza tras otra. El largometraje del terror que ha protagonizado ETA ha tenido tintes dramáticos, sí, pero también mafiosos, con una organización criminal perfectamente orquestada donde unos daban las órdenes, otros las ejecutaban y todos asentían, convirtiéndose así en igual de culpables.

Si la historia de ETA hubiera sido una película, el público únicamente se sentiría reconfortado cuando la Justicia condenara no sólo a los pistoleros, sino a los cabecillas de la mafia. Por desgracia, 50 años de terrorismo no han sido una película, sino una espantosa realidad. Por eso, ahora me toca clamar que no es suficiente con saber quién vació el cargador sobre mi hermano. La Justicia solo será Justicia cuando los responsables de cientos de asesinatos sean juzgados. Todos los responsables.

TERRORISMOInforme sobre el asesinato del dirigente 'popular'
Cinco jefes de ETA organizaron el asesinato de Gregorio Ordóñez
La Guardia Civil remite a la Audiencia un informe en el que apunta, entre otros, a 'Mikel Antza', como autor intelectual
La causa sobre Ordóñez estaba a punto de prescribir. De hecho, estaba sobreseída de forma provisional, a un paso de que por este asesinato sólo pagaran los autores materiales
FERNANDO LÁZARO Madrid El Mundo 4 Octubre 2015

La Guardia Civil pone nombre y apellidos y aporta indicos y pruebas que señalan a cinco dirigentes de la oganización terrorista como los autores intelectuales de uno de los crímenes más destacados de ETA, el del dirigente del Partido PopularGregorio Ordóñez.

Se trata de Mikel Albisu -Mikel Antza- Ignacio Gracia Arregui -Iñaki de Renteria-, José Javier Arizkuren Ruiz -Kantauri- Julián Achurra Egurola -Pototo- y Juan Luis Aguirre Lete.

En el informe sobre el asesinato del dirigente popular, la Guardia Civil desglosa la relación e implicación de cada uno de los reseñados en el Comité Ejecutivo de ETA. En el caso de Mikel Antza, concluye que formó parte de dicho comité entre mediados de 1994 -cuando adquiere la responsabilidad del aparato político- y el 3 de octubre de 2004, día de su detención. «Como integrante del Comité Ejecutivo habría participado en la toma de decisión de asesinar a Gregorio Ordóñez», concluye el Instituto Armado.

La causa sobre Ordóñez estaba a punto de prescribir. De hecho, estaba sobreseída de forma provisional, a un paso de que por este asesinato sólo pagaran los autores materiales. Pero las víctimas, la familia y Covite, entre otros, no estaban dispuestos a que el sumario quedara en una vía muerta, como tantos y tantos han pasado a la prescripción y han quedado impunes sus autores.

Porque lo que querían era poner nombres y apellidos a aquellos que idearon el plan, los que dieron la orden, los que autorizaron al comando a acabar con la vida de uno de los políticos emergentes más emblemáticos en aquellos años en el País Vasco.

Y la Justicia atendió la petición de las víctimas. El Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional solicitó a la Guardia Civil que agentes especializados en la lucha antiterrorista emitieran un informe sobre la responsabilidad de dirigentes de ETA en el atentado cometido por el comando Donosti el 23 de enero de 1995 en San Sebastián.

En su escrito, los efectivos de Información del Instituto Armado señalan sin duda a cinco responsables de ETA como los que dieron la orden de asesinar a Gregorio Ordóñez. El informe está compuesto por un centenar de folios en los que se aportan referencias a los indicios y pruebas que avalan que estos cinco señalados formaban parte de la cúpula etarra. Además, la Guardia Civil aporta material histórico de referencia, con más de 50 anexos.

El escrito, que obra en poder de EL MUNDO, detalla cómo el Comité Ejecutivo de ETA dio paso a un cambio de estrategia y fijó su atención en «los políticos». Los especialistas del Instituto Armado relatan históricamente cómo los terroristas, desde los años 70, asumen las órdenes de cada cúpula. «Esta estructura de dirección era la encargada de controlar y dirigir toda la actividad de la banda a través de una red de enlaces encargados de transmitir sus directrices».
Actuación 'siempre colegiada'

«Los integrantes del Comité Ejecutivo no han estado física y personalmente en cada uno de los movimientos, acciones, atentados terroristas, etc. que realizaban los miembros de ETA. Sin embargo, dentro del propio funcionamiento de la banda, el Comité Ejecutivo ha sido (aún lo es) el órgano encargado de diseñar la estrategia de la banda y de dirigir y coordinar todos los medios para llevarla a cabo». Su forma de actuar es «siempre colegiada» en la toma de decisiones.

«Todos los comandos y aparatos de acción quedan reducidos a la condición de mero instrumento de la cúpula directiva», agrega la Guardia Civil. «El Comité Ejecutivo interviene en la decisión, coordinación, selección de objetivos, envío de información sobre los mismos, entregas del material necesario para atentar contra éstos, la designación genérica del objetivo contra el que atentar y la orden expresa de llevar a cabo el atentado terrorista».

El informe revela así cómo se configura y quién forma parte de ese Comité Ejecutivo que selecciona y ordena las actuaciones etarras en enero de 1995, en las fechas en que se prepara y se comete el asesinato de Gregorio Ordóñez.

Fue ese grupo dirigente, por tanto, el que «tomó la decisión de forma colegiada de llevar a cabo acciones terroristas contra militantes y dirigentes del PP y del PSOE». Fijar la atención en los políticos se convirtió «en objetivo prioritario de ETA» desde julio de 1993, por orden del Comité Ejecutivo.

La decisión de atentar contra Gregorio Ordóñez «estaba enmarcada dentro de la nueva línea oficial de ETA y por consiguiente de la estrategia de desestabilización diseñada por su Comité Ejecutivo».

La decisión de matar al teniente alcalde de San Sebastián la tomó el Comité Ejecutivo y fue Francisco Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, quien se encargó de trasladarla a los liberados del comando Donosti Javier García Gaztelu y Juan Ramón Carasatorre.
Piden que los señalados declaren

Primeras diligencias. La acusación tiene claro los siguientes pasos que quiere dar una vez conocido el informe de la Guardia Civil. Además de que se cite a los autores del detallado documento para que lo ratifiquen, reclamarán que los cinco dirigentes de ETA señalados sean llamados a declarar como acusados. El escrito de la viuda. El escrito presentado por la acusación, con el nombre de la viuda Ana Iribar en primer plano, indica: «Es significativa la implicación de estas cinco personas en el asesinato de Gregorio Ordóñez, ya que estos se integraban en el denominado Comité Ejecutivo de ETA y tomaron la decisión y la consecutiva orden de asesinar a Ordóñez», lo que les convierte en los autores intelectuales, los que lo ordenaron.
 


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