AGLI Recortes de Prensa   Martes 6  Octubre 2015

Artur Mas y los federalistas rampantes
Javier Benegas www.vozpopuli.com 6 Octubre 2015

Escribía John Locke, en Ensayo sobre el gobierno civil (1689), que “donde no hay ley no hay libertad. Pues la libertad ha de ser el estar libre de las restricciones y la violencia de otros, lo cual no puede existir si no hay ley; y no es, como se nos dice, ‘una libertad para que todo hombre haga lo que quiera’. Pues ¿quién pudiera estar libre al estar dominado por los caprichos de todos los demás?”. La cita resulta más que pertinente para una nación como la española, en la que el ciudadano común hace tan solo unos pocos años descubrió que no todos éramos iguales ante la ley, que de hecho la ley no existía y había sido reemplazada por la arbitrariedad, el apaño y la componenda entre partidos.

Este triste descubrimiento no solo tiene que ver con el afloramiento de una corrupción ubicua, que también, sino –y sobre todo– con la negativa a aplicar la ley con rigor por parte de los gobernantes cuando quienes la vulneran son sus pares. Esto es lo que desde hace mucho viene sucediendo con los virreyes catalanes.

En esa tierra tan española como lo puede ser Andalucía, llama la atención la impunidad con la que el “clan de los Pujol” y quien hoy es su triste heredero, Artur Mas, han hecho y deshecho a su antojo, evidenciando con sus constantes desafíos al orden constitucional, es decir, a la Ley, que nuestro modelo político es en gran medida una impostura.

Cierto es que la actual Constitución es en realidad una Carta Otorgada, porque careció del necesario proceso constituyente. Una anomalía, se argumente como se quiera, que tarde o temprano tenía que pasar factura. Sin embargo, con todo, lo más grave es que nuestra ley de leyes, sea Constitución, Carta Otorgada o lo que fuere, ha resultado ser en la práctica un objeto decorativo para sus propios valedores, porque, a la hora de la verdad, siempre prevalecen sobre ella los pactos de la clase política. Y precisamente han sido estos acuerdos informales, muñidos al socaire del corto plazo y del amor al presupuesto, los que han dislocado España.

La norma no escrita: la Ley no se aplica a los pares
En el caso del nacionalismo, esta circunstancia ha sido aprovechada hasta sus últimas consecuencias. Por ello, resulta irritante que Artur Mas, en vísperas de su declaración ante el TSJC como imputado, ponga en duda la independencia de la justicia y afirme ante la cúpula judicial española que "cualquier uso partidista de la justicia podría mermar la democracia". Tiene bemoles que se permita hacer semejante advertencia quien, como miembro destacado de la oligarquía catalana, ha sido y es uno de los responsables de que la ley en España se aplique de manera facultativa, a conveniencia de los partidos, y muy especialmente de los partidos nacionalistas. Sin embargo, este colosal ejercicio de cinismo tiene una explicación muy sencilla, en realidad a Artur Mas no le preocupa la independencia del Poder Judicial, bien sabe que eso no existe, lo que quiere es que se mantenga esa regla no escrita que impide que la ley se aplique entre los pares. Porque puesto en la tesitura de pasar a la historia como un vulgar delincuente o como el Moisés de los catalanes, lógicamente ha preferido lo segundo.

Donde no hay ley no hay libertad, en efecto. Y en Cataluña, región que es el epítome del desquiciamiento institucional de España, la ley no ha hecho otra cosa que languidecer durante décadas. En consecuencia, la libertad ha corrido la misma suerte. Curioso que uno de los argumentos más utilizados para vender la independencia sea que, una vez fuera de la jurisdicción española, quienes residen en Cataluña serán libres. Cuando en realidad a lo que aspiran Artur Mas y sus compinches es a conservar, por los siglos de los siglos, esa inmunidad no escrita que les ha permitido manejar los presupuestos a conveniencia, y, en adelante, no tener que negociar con nadie ni los dineros ni los delitos.

Siendo así las cosas, que lo son, hablar de federalismo no es que carezca de sentido, es que no tiene utilidad alguna para la cohesión de la sociedad española. Y no lo tiene, por un lado, porque en la práctica el Estado de las Autonomías es en sí un Estado federal, solo que con un nombre distinto. Y por otro, porque la hoja de ruta de los independentistas ha sido, es y seguirá siendo la independencia. Solo los muy cándidos pueden ignorar esto último, o tal vez quienes se postulen para, como nuevos agentes, renovar el viejo pacto del 78. Poco o nada queda ya por transferir a los oligarcas catalanes, si acaso resta pintarles la frontera. Cambiar el nombre de Estado de las Autonomías por el de Estado Federal sería, en todo caso, un triunfo más de los secesionistas –si se quiere, simbólico– en su camino hacia un régimen propio.

Lejos de caer en esa trampa, y por más que Pedro Sánchez u otros piensen que de cara a las Elecciones Generales del 20D, ganarán votos vendiendo la filfa federalista en determinados mercados, toca reformar la Constitución en lo que es de verdad importante o ver la manera de hacer una nueva, para que las convenciones fundamentales se compartan y respeten por todos. Así, además de subsanar gravísimas carencias, tal cual es la separación de poderes, por ejemplo, se establecerían las salvaguardas oportunas para mantener a raya a nacionalistas, anticapitalistas y a cualquier otra tropa liberticida. Porque, nos guste o no, estas especies minoritarias forman parte de la idiosincrasia de España, y van a estar siempre con nosotros, al acecho, dispuestas a aprovechar cualquier resquicio y a encontrar aliados ocasionales –tontos útiles o políticos sin escrúpulos– para salirse con la suya. Asumámolos, así son las cosas. No pasa nada. Ningún país es perfecto. Lo que necesitamos son esas salvaguardas para que los gobiernos españoles dejen de ser invisibles. Todo lo demás son cuentos.

Un caos anunciado.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 6 Octubre 2015

Lo malo de lanzar órdagos es que se pueden perder si te los aceptan y no llevas cartas porque has intentado fanfarronear. Las elecciones son algo de mayor trascendencia que una partida de mus y por supuesto se juega bastante más que la honrilla. Mariano Rajoy si de algo peca es de soberbia y de una injustificada opinión superlativa de sí mismo. Lo malo es que sus comparsas, bien por cobardía, por pragmatismo o simple egoísmo, le apoyan a pesar de las evidencias y advertencias que el partido ha recibido en las últimas confrontaciones electorales. Y es que cuando no gusta el mensaje que recoge la verdad, se reacciona matando al mensajero. El comportamiento suicida del líder es seguido de forma patética y miserable por una ejecutiva dispuesta a sacrificar al partido pero asegurándose al menos otros cuatro años de permanencia en sus cargos electos, aunque sea en la oposición.

Mariano Rajoy ha lanzado su órdago de “o yo o el caos” y lo que obtendrá irremediablemente es el caos. No creo que Rajoy no vea con claridad lo que se le avecina a él y a su grupo de siervos. No creo que haya llegado a creerse las mentiras con las que disfrazan como éxitos y logros lo que ha sido una consecuencia lógica de un masivo e interesado apoyo de la UE para evitar el caos de una quiebra de España que arrastraría a la propia UE y al Euro. Ese apoyo, complementado con una devaluación del euro y un histórico bajo precio del petróleo, ha posibilitado el que España haya podido hacer un viraje que le ha evitado “in extremis” estrellarse contra el acantilado. El precio a pagar figura en la deuda nacional que del 60% ha subido hasta el histórico 100% del PIB cuya amortización depende de la buena voluntad de las agencias calificadoras para mantener los tipos de interés de financiación en valores razonables.

Pero a este irreconocible PP, como a un desquiciado PSOE, les falta algo fundamental para no recaer en los errores del pasado. En primer lugar, sentido de Estado, inexistente desde las primeras elecciones generales de 1982 y causante del bipartidismo fratricida, revanchista y populista fomentador del enfrentamiento secular de “las dos Españas”, germen del auge del secesionismo vasco y catalán, amén de la proliferación de los reinos de taifas de corte regionalista . En segundo lugar, humildad, una virtud que escasea en la casta política que se ha convertido en el mayor cáncer de la sociedad española. Una verdadera logia endogámica cuyo mayor empeño es mantenerse en el poder y seguir siendo la élite dominante de la sociedad a la que dicen servir y de la que solo se sirven.
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La consecuencia de lo anterior es que la insolidaridad se ha impuesto y enquistado en la sociedad española y en algunas regiones reforzada por el adoctrinamiento del nacionalismo secesionista enfocado al fomento del odio hacia España y todo lo que la representa. Otro foco de castas elitistas políticas dedicadas al saqueo de las administraciones dependientes del Estado cubiertos con nuevas banderas independentistas con las que intentan tapar sus desmanes ante sus ilusos conciudadanos que fácilmente se creen sus mentiras. Pero también ha proliferado la apatía, el desapego y casi el desprecio de la mayoría de los españoles por el proyecto común que ha hecho de España una de las naciones más destacadas e influyentes de Europa y del mundo. Una desidia que evidencia una debilidad que es aprovechada por sus enemigos para ayudar a su descomposición.

En este caso ni existen buenos “señores” ni existen buenos “vasallos” y así nos va. Los unos por codicia y los otros por pura cobardía o por desgana. Así que el caos será por culpa de todos, porque se cumplirá aquél dicho de “entre todos la mataron y ella sola se murió”.

¡Que pasen un buen día!

España es de izquierdas (o siente vergüenza)
Pedro de Hoyos  Periodista Digital 6 Octubre 2015

Todos tendíamos a pensar que el paisaje electoral era inamovible. Y de pronto llegaron nuevas gentes con nuevos modos y el duopolio político español se conmovió. Andan en el PSOE y sobre todo en el PP echando pulsos a ver quién se queda con la silla. O con los restos.

En el PP Aznar ha dado dos capones a Rajoy. Aznar, el que todo lo fue, el de las ideas claras y contundentes. Rajoy, el impasible, el dontancredo, el que casi pierde Cataluña y el que puede perder el partido. Ahí está el debate, ahí está el pulso, en los titulares de la prensa. Y frotándose las manos… Albert Rivera y los que esperan adueñarse de los votos que una vez tuvo el PP.

Siempre he pensado que media España es de izquierdas y a la otra media le da vergüenza no serlo. Rajoy y Pedro Arriola están entre ellos. Y justo eso es lo que rebota a Aznar, que el PP huya de ser realmente de derechas, equiparable a las derechas francesa, alemana o italiana, y que pretenda escudarse en un ambiguo e inoperante centro desvaído, deslavazado, insignificante e inútil.

Detrás de los complejos de Rajoy está buena parte de la ex-derecha española, creyendo ser más modernos y más europeos al mantenerse habitualmente en una línea de indefinición, ausente del compromiso, creyendo que, como en el caso del problema de Cataluña, mantenerse al margen en vez de actuar como dirigentes es ser moderno y triunfador.

Hay diversos dirigentes del PP que siempre han añorado la derecha europea, que han repudiado ese centrismo sin compromiso –ley del aborto, nacionalismo catalán- pero saben que fuera del PP no hay vida. El miedo de los españoles a la derecha tradicional, a la que por algún automatismo equiparan con el franquismo, hace que ningún partido –Vox incluido- tenga posibilidades de acceder al Parlamento en las próximas elecciones. Aznar y Esperanza Aguirre, saben que a la derecha del PP solo hay desierto y desesperación. Más allá de las tarascadas dialécticas de estos días no hay nada previsible.

Media España es de izquierdas y la que no lo es siente vergüenza.

Aznar, consejos vendo...
Se le olvida el detalle fundamental de que buena parte de lo que le ocurre al Partido Popular se debe a decisiones que ha tomado él cuando estaba en la presidencia del partido
Javier Caraballo El Confidencial 6 Octubre 2015

José María Aznar dice algo que no se le puede discutir: le ha hecho a Rajoy la misma pregunta mil veces y siempre con el mismo gesto torcido. “¿Aspira el PP realmente a ganar las elecciones? ¿Dónde está el PP?”. Tiene razón en eso, esa pregunta la ha repetido todas las veces que ha podido, con cualquier motivo, porque presentaba un libro, porque lo invitaban a una conferencia, porque le hacían una entrevista, porque acudía a la FAES, porque le daban un hueco en un congreso o porque le daba la gana.

Aznar sostiene que han sido “cinco avisos”, pero desde que Rajoy llegó al Gobierno, y antes también, no ha parado de zarandear al Partido Popular porque nunca han sido de su gusto las decisiones que se tomaban. Con lo cual, tiene razón; solo que se le olvida el detalle fundamental de que buena parte de lo que le ocurre al Partido Popular, de esta deriva que tanto le preocupa, se debe a decisiones que ha tomado él cuando estaba en la presidencia del partido, como la designación de Rajoy como sustituto, o a corruptelas que comenzaron a amasarse cuando él era presidente del Gobierno.

Quiere decirse, en definitiva, que la delicada situación electoral que atraviesa el Partido Popular tiene tras de sí un listado de causas que, de una u otra forma, están relacionadas con el expresidente Aznar, que ahora se sitúa por encima del bien y del mal como si nada de lo que le pasa a su partido fuera de su responsabilidad.
Vídeo: Aznar se reafirma en sus críticas contra Mariano Rajoy

¿Podemos coincidir, por ejemplo, en que la corrupción ha deteriorado sustancialmente al Partido Popular en toda España? Por supuesto, y si existe alguna fotografía que plasme mejor que cualquier otra aquellos tiempos de corruptelas bajo gobiernos del Partido Popular, no es otra que el desfile de invitados para asistir a la boda de la hija de José María Aznar, en el Escorial, como una grande de España, en septiembre de 2002.

La Gürtel, sí, la Gürtel, y todo lo que se ha desprendido de esa trama en los tribunales de justicia como ramificaciones de una misma forma de actuar, se gestó cuando Aznar era presidente. Francisco Correa, Jaume Matas o Luis Bárcenas no hubieran existido sin el beneplácito de Aznar, y afirmarlo así no supone, ni más ni menos, que las responsabilidades políticas por este tipo de decisiones van más allá del conocimiento o la participación concreta que haya tenido el expresidente en esas practicas que luego se demuestran ilegales.

Lo que no puede admitirse es que, ante esa evidencia, Aznar hable de la corrupción, como hizo en enero pasado, en una de sus famosas advertencias a Mariano Rajoy, como si nada tuviera que ver con su etapa de presidente del Gobierno: “La corrupción es un cáncer que no podemos tolerar. Cada uno tiene que responder de sus actos. Yo respondo de los míos. Del primero hasta el último. Y lo digo mirando a los ojos”. ¿A los ojos de quién? ¿De qué caso de corrupción del PP ha respondido Aznar, como responsable de aquel tiempo de sobresueldos, facturas falsas, maletines a Suiza y contabilidades dobles?

En fin, que si el deterioro y el enorme desprestigio del Partido Popular entre muchos de sus votantes empiezan en la corrupción; si la decepción se ha acuñado cada vez que saltaban titulares que desvelaban miserias de los que en otro tiempo eran referencia para los militantes; si todo eso ha ocurrido, Aznar no es ajeno a la deriva. Desde luego, no menos que Rajoy.

Otra cosa distinta es pensar que el deterioro electoral del Partido Popular se debe solo a los casos de corrupción, porque es muy probable que la razón fundamental de sus problemas de hoy no sean esos, como demuestran sobradamente otros partidos que se han visto envueltos en casos de corrupción y que apenas se han resentido luego en las urnas. El principal problema del Partido Popular se llama Mariano Rajoy, su incapacidad demostrada para ejercer de líder político. Las elecciones catalanas, la amenaza de ruptura, constituían la mayor ‘prueba de fuego’ a la que se puede enfrentar el presidente de un país para exhibir su liderazgo. El ‘minuto de oro’ en el que todo un país, toda España, se coloca atenta ante el discurso del presidente del Gobierno para disipar dudas, para alejar miedos, para fortalecer su confianza, para cimentar sus esperanzas. Es decir, lo que nunca ha significado Mariano Rajoy desde que es presidente del Gobierno. Y las elecciones catalanas solo han supuesto la eclosión de una impotencia larvada durante cuatro años.

Sin liderazgo, no hay proyecto político posible. Sin liderazgo, la gestión, incluso la buena gestión, se convierte en una mera excusa. Sin liderazgo, los sacrificios que conlleva todo Gobierno en un momento de crisis se convierten en agravios insoportables. Sin liderazgo, no hay motivación en las bases ni ilusión en el electorado. Sin liderazgo, no hay partido.

La ausencia de un líder lo único que puede explicar es el batacazo electoral del Partido Popular que, en cuatro años, ha despilfarrado la mayor cuota de poder institucional lograda en más de tres décadas. La ausencia de un líder lo único que explica es que los ciudadanos, desalentados, vuelvan la mirada hacia aquellos proyectos políticos nuevos que sí cuentan con un líder que transmita confianza, ilusión y credibilidad.

En contra de lo que, con insistencia, va recalcando Aznar en cada una de sus reprimendas a Mariano Rajoy, no es posible encontrar grandes diferencias en las políticas reformistas puestas en marcha por este Gobierno del PP y el que él presidió desde 1996 a 2004, a excepción hecha de las circunstancias especiales que impone una crisis como la que aún atravesamos.

Tanto a Rajoy como a Aznar se les podría aplicar el mismo análisis, el que ahora hace de él una de las personas a las que nombró el expresidente en 2001: “Se rodeaba de incondicionales que son los que le decían ‘sí, bwana’ a todo lo que él decía. Esos le condujeron a un progresivo aislamiento que condujo a que se equivocara y no tomara las decisiones que estoy seguro que si mira para atrás, él también debe pensar que debería de haber tomado”. Lo dice Jorge Dezcallar, nombrado por Aznar en 2001 al frente del Centro Nacional de Inteligencia.

La diferencia entre Rajoy y Aznar está en el liderazgo. Para lo bueno y para lo malo, Aznar supo construirlo, convertirse en referencia, hacerse oír, armar como líder político un discurso de Estado dentro y fuera de España. Y eso no lo ha logrado Rajoy, que ni siquiera ha desbancado a Aznar como símbolo en el ideario fetichista contra la derecha. Pero ¿qué dedo puso a Rajoy al frente del PP, quién vio en él la capacidad de liderazgo? ¿Quién se equivocó porque se creía por encima de lo que pudiera opinar su partido? Aznar nombró a Rajoy y lo que nunca le ha dicho es aquello que le prometió a George W. Bush, aquella declaración de fidelidad política perpetua: “Siempre tendrás un bigote cerca de ti”. De hecho, con Rajoy de presidente lo que ha hecho Aznar es rasurarse.

Rajoy es el voto inútil
EDITORIAL Libertad Digital 6 Octubre 2015

Una semana después de su duro comunicado sobre las elecciones autonómicas catalanas, José María Aznar ha vuelto a advertir a los actuales dirigentes del PP de que están llevando el partido "hacia una catástrofe electoral". El presidente de honor del PP ha subrayado la posibilidad de que Ciudadanos arrebate a los populares la hegemonía en el centroderecha nacional, vaticinio que parece cada vez más probable a tenor de lo ocurrido en las últimas citas electorales y los estudios demoscópicos más recientes.

Aznar ha insistido nuevamente en la necesidad de que el partido que refundó abandone el cortoplacismo electoralista y vuelva a enarbolar el ideario que le convirtió en depositario de la confianza de millones de españoles. El presidente de honor del PP está convencido de que el trasvase de votos a Ciudadanos puede agudizarse de aquí a diciembre, con importantes repercusiones electorales, y así lo ha hecho saber en su última intervención pública.

Desde que llegó a La Moncloa, Mariano Rajoy ha venido traicionando la confianza de sus votantes sistemáticamente, en el convencimiento de que el temor a la llegada de la extrema izquierda al poder le permitiría ganar nuevamente las elecciones generales. Aunque el razonamiento fuera certero, tal manera de proceder seguiría siendo una deslealtad y una felonía. Pero es que los últimos resultados de la formación liderada por Albert Rivera y las proyecciones demoscópicas para el 20-D ponen de manifiesto que ese argumento, elaborado por los consejeros áulicos de la calle Génova, es ya de hecho poco menos que papel mojado.

Cada vez hay más votantes de centroderecha que consideran que el voto verdaderamente útil es el de Ciudadanos, como garantía de sensatez y moderación. En caso de que el PP necesite su apoyo para gobernar, podrá corregir algunos de los mayores errores de Rajoy, principalmente en el terreno de la necesaria reducción de la presión fiscal, en la defensa de la unidad nacional y en la igualdad de todos los españoles. Si el primer partido tras las elecciones es el PSOE, un buen resultado electoral de Ciudadanos evitará a Pedro Sánchez la tentación de echarse en brazos de los antisistema, principal temor de las más amplias capas de la sociedad.

En uno u otro caso, el voto verdaderamente útil es el de Ciudadanos. Ninguna otra opción garantiza en la misma medida la estabilidad y la centralidad que necesita España. Aznar lo ha visto claramente y así lo ha hecho saber a su partido. Se podrá cuestionar la autoridad moral del presidente honorario del PP, que es en parte responsable de lo sucedido, pero de lo que no cabe duda es de que ha tenido la valentía y el acierto de denunciar públicamente que su partido está cada vez más cerca de una catástrofe electoral sin precedentes.

'Amateur' Rivera y 'profesional' Rajoy
Cayetano González Libertad Digital 6 Octubre 2015

Ya se sabe que a los actos de partido suelen acudir dos tipos de público: los que tienen que dejarse ver ante los jefes para hacer méritos y seguir en el machito y los muy incondicionales que no tienen otra cosa mejor que hacer un sábado por la mañana que ir a escuchar la perorata del dirigente de turno.

Esa ambientación de los mítines y actos de partido es lo que lleva en muchas ocasiones al empobrecimiento de los argumentos que el orador principal utiliza en su intervención, porque, diga lo que diga, va a ser aplaudido y aclamado por la fiel militancia. Todo sea por el corte de 30 segundos en el telediario.

Eso es lo que le sucedió el pasado sábado al presidente del Gobierno en Valencia, en el primer acto electoral que celebró tras haber confirmado que las elecciones generales tendrán lugar casi al mismo tiempo que los niños de San Ildefonso estén cantando el Gordo y el resto de premios del sorteo de Navidad y la mayoría de los españoles estén ultimando los preparativos de las fiestas navideñas o viajando para reunirse con familiares o amigos.

A falta de argumentos de mayor enjundia, y tras los sucesivos batacazos que el PP se ha ido dando en las elecciones europeas, andaluzas, autonómicas, municipales y catalanes, Rajoy no tuvo otra ocurrencia que apelar al "amateurismo" de los líderes de Ciudadanos para recomendar que no se votara al partido de Rivera y sí a los "profesionales" del PP. Lo peor es que lo dijo en Valencia, la capital de la comunidad de la profesional corrupción de su partido . Y se quedó tan ancho.

Rajoy y el coro de pelotas y aduladores que le rodean tanto en Moncloa como en Génova no acaban de hacer el diagnóstico correcto de lo que le está pasando al PP: no acaban de aceptar la desafección que se ha producido en una buena parte de su electorado, por causas múltiples, pero que todas suman para que a día de hoy las expectativas electorales del partido de la gaviota ronden, en el mejor de los casos, el 30% de intención de voto, lo que supondría, como mucho, entre 130-140 escaños. Es decir, que con esos resultados el PP tendría casi imposible formar Gobierno tras las elecciones del 20-D. Y el profesional Rajoy cosecharía el triste récord de haber perdido en sólo cuatro años el Gobierno de España que le dieron casi once millones de conciudadanos en el 2011.

Rajoy y su entorno no son conscientes de que el electorado está hasta el gorro de esos políticos profesionales del PP que incumplen sus promesas electorales; que traicionan los principios y valores por los que en otro tiempo esa formación política fue un referente para muchos ciudadanos; que relativizan hasta límites insoportables conceptos y cuestiones tan importantes como el derecho a la vida, la familia, la unidad de España, la igualdad de todos los españoles ante la ley independientemente del lugar donde vivan, la independencia de la justicia, la defensa, con hechos, de los héroes de nuestro tiempo, que no son otros que las víctimas del terrorismo.

No sé realmente si Rajoy es consciente de ser una persona con un punto de altivez y de soberbia que le convierte en un ser poco simpático, que conecta muy poco con el ciudadano de a pie, por mucho que últimamente se esfuerce por tomar cafés y hacerse selfies con la gente.

No sé si el profesional Rajoy es consciente de que, si se analiza su trayectoria política, tampoco es como para tirar cohetes. Después de su etapa en la política gallega, su paso por cuatro ministerios en los Gobiernos de Aznar –Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia– no es recordado ni por una mala palabra ni por una buena acción. No dejó ninguna huella; su acción política fue inodora, incolora e insípida. Es decir, igual que ha sido desde que está en la Moncloa, donde llegó tras perder dos elecciones, en 2004 y en 2008, con el político más nefasto de la historia reciente y no tan reciente de España. Y su victoria en el 2011, aunque él, interesado, crea que fue por sus propios méritos, se produjo ante el hartazgo de los españoles hacia Zapatero y el abismo al que nos había llevado el político pucelano recriado en León.

Por todas las razones anteriores, y algunas más, Rajoy debería tener más cuidado con los argumentos que utiliza para pedir el voto, ya que, hoy por hoy, tengo para mí que muchos ciudadanos –como ha quedado demostrado hace nueve días en Cataluña– prefieren las virtudes y también los defectos del amateur Rivera y sus gentes que la carga pesada y antigua que representan el profesional Rajoy y los suyos.

La impunidad o la “no criminalización” del separatismo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 6 Octubre 2015

No sería la primera vez que en España se defiende la impunidad del delincuente con la excusa de no querer convertirlo en mártir. Con todo, no es este pedestre pero muy extendido argumento el que utiliza el catedrático de Derecho Penal de la UNED Luis Rodríguez Ramos para oponerse en El Mundo a lo que denomina la "criminalización del independentismo catalán y sus promotores". Argumenta este jurista de desconocido prestigio que "recurrir al Derecho Penal para resolver el desafío secesionista debería ser la última de las opciones, ya que si el problema tiene raíz política, la solución ha de buscarse en la política, evitando cruzar la línea de lo delictivo".

Para empezar, y aunque todos debamos ser conscientes del largo historial criminal del nacionalismo en nuestro país –nacionalismo catalán incluido–, nadie está acusando a los gobernantes autonómicos catalanes ni a su proceso secesionista de la comisión de crimen alguno. De lo que se les está acusando es de desobediencia, prevaricación, usurpación de atribuciones o malversación de fondos públicos; es decir, de la comisión de una serie de delitos, palabra que en inglés se traduce como crime pero que en español no tiene por qué significar necesariamente crimen. Por otra parte, ningún delito, como tampoco ningún crimen, tiene derecho a la impunidad por el hecho de tener una motivación política.

Con todo, Rodríguez Ramos no se limita a estas falacias para "no criminalizar" al independentismo: más grosero es su empeño en que nos fijemos en los hipotéticos delitos que el independentismo podría cometer en el futuro para, así, no ver los que ya ha cometido impunemente, como son su reiterado incumplimiento de la sentencias de nuestros más altos tribunales en materia lingüística, su ilegal consulta secesionista del 9-N o las no menos ilegales estructuras de Estado que la Generalidad ya ha puesto en marcha. De ahí su absurda delimitación de los límites penales en el llamado delito de rebelión y el de sedición.

Aunque no falten quienes consideren que los gobernantes separatistas de Cataluña ya podrían ser juzgados también por estos delitos, las ganas de Rodriguez Ramos de "no criminalizar" al independentismo radican en el hecho de ni siquiera mentar los delitos de desobediencia, prevaricación, malversación y usurpación de funciones en la consulta secesionista del 9-N, que son los únicos por los que están imputado Mas, la exvicepresidenta del Gobierno Joana Ortega y la consejera de Enseñanza, Irene Rigau.

Es cierto que Rodríguez Ramos hace referencia al artículo 155 de la Constitución, pero lo hace tan como "ultimísima ratio" que parecería que habría que esperar a que Cataluña se secesionara para suspender su autonomía.

Naturalmente, todos creemos que lo mejor sería el "desistimiento de los promotores del secesionismo". La cuestión es que el jurista pide para ello "la cooperación del gobierno central y las demás fuerzas políticas", lo que, en su artículo, suena a concesión de impunidad por los delitos pasados y premio de consolación por el desistimiento de los futuros.

Siempre he creído que la deriva secesionista había que haberla combatido desde el primer momento no sólo jurídicamente, también financiera, cultural y, sobre todo, políticamente. Pero a la vista está que no faltan quienes consideran que la solución al separatismo catalán está en una nueva cesión al nacionalismo en todos estos campos.

No se qué unidad de España quieren conservar los que están dispuestos a debilitar todavía más nuestras fronteras más preciosas, que no son otras que las que nos configuran como Estado de Derecho. Pero en eso están los que quieren situar a los nacionalistas por encima de la ley con la excusa de no querer criminalizarlos.

Mentiras pochas
Amando de Miguel Libertad Digital 6 Octubre 2015

Son innúmeras las creencias falsas que circulan como verdaderas, que no necesitan demostración. Sería interminable hacer la lista de tales falsedades. Un libro entero estoy componiendo sobre el particular. Me detengo ahora en algunas de esas supercherías, las que se relacionan más con la actualidad política. Las enumero entrecomilladas para indicar que personalmente las rechazo:

"Arturo Mas ha ganado las elecciones en Cataluña".
"El sistema sanitario español es uno de los mejores del mundo".
"En el sistema político español actual hay división de poderes".
"Los españoles hemos salido de la crisis económica".
"La crisis se produce (o se sale de ella) por una política económica".
"España roba a Cataluña".
"La España de las autonomías representa un notable progreso".
"Más progreso es todavía el Estado federal".
"En España ahora hay más desigualdad que antes"
"En España es muy alta la tasa de violencia de género".
"Los partidos políticos en España son democráticos".
"La ETA ha sido derrotada".

No quiero decir que todos esos enunciados se acepten de manera unánime, pero sí mayoritaria, según al círculo que correspondan. La lista entera hay que detenerla, pues desbordaría el espacio de un artículo. Lo interesante no es tanto enunciar las mentiras como explicar por qué se difunden y se aceptan generalmente como verdaderas. El primer factor es de índole psicológica. Los enunciados simples se aceptan mucho mejor que los complicados o los matizados. Pero hay más; se trata de que algunas personas y grupos con poder se proponen convencernos de las falsedades, de unas más que otras, según los intereses que defiendan. Es decir, no es que el público sea ignaro, sino que alguien pretende entontecerlo y a veces lo consigue.

Está también el famoso apotegma de que una mentira repetida muchas veces acaba pasando por verdad. He ahí la esencia de la propaganda. Reconozcamos que en la España actual los partidos políticos de la izquierda y los nacionalistas han llegado al máximo virtuosismo de la propaganda. Hay también grupos de presión con mayor capacidad de influencia; por ejemplo, los ecologistas, los feministas o los homosexuales. Los tres se integran mejor en las corrientes de izquierda por la razón antedicha.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

La defensa de occidente ya no tiene sentido
José Javier Esparza  www.gaceta.es 6 Octubre 2015

Si alguien pensaba que la fórmula “defensa de Occidente” tenía todavía alguna vigencia, la actual crisis siria le habrá extirpado cualquier esperanza. Lo que hemos visto en este horrible avispero es que el “bloque americano”, nuestros aliados “de toda la vida”, han jugado a contemporizar con el Estado Islámico, que es la negación más absoluta de todo cuanto la civilización occidental considera como propio, desde la dignidad individual hasta la herencia cultural cristiana. Los que han hecho engordar a la bestia son los mismos países que financian a nuestros clubes de fútbol, que compran nuestros trenes de alta velocidad o que se sientan con nuestros militares en las asambleas de la OTAN. Son ellos los que han permitido –si no algo más- que los cristianos sean machacados en Oriente Próximo, que el yihadismo se convierta en bandera política y que una ola de desesperación llegue a nuestras fronteras poniendo a Europa en la peor crisis migratoria desde la segunda guerra mundial. Esto no lo han hecho “los malos”. Esto, empezando por el estímulo de las primaveras árabes y pasando por el caos criminal de Libia, hasta desembocar en la fuga masiva de cientos de miles de personas desde Irak, Afganistán y, por supuesto, Siria, lo han hecho “los nuestros”. Y a lo mejor va siendo hora de preguntarse quiénes son realmente “los nuestros”. O aún más hondo: quiénes somos “nosotros”.

Hace medio siglo, uno decía “occidente” y evocaba automáticamente un mundo de libertades públicas, mercado libre con garantías laborales y orden social de inspiración cristiana. No era el paraíso terrenal, pero sí el paisaje más habitable de cuantos habíamos conocido. Por supuesto que el poder era oligárquico –siempre en la Historia lo ha sido-, pero la democracia liberal lo hacía soportable. Por supuesto que el mercado libre tendía a la explotación, pero las políticas de protección social –hicieron falta revoluciones y guerras para hallar el remedio- garantizaban que amplísimas mayorías tuvieran acceso a una riqueza más que suficiente. Por supuesto que el cristianismo languidecía como fe viva, pero sus principios filosóficos, sus ejes doctrinales, eso que se llama “derecho público cristiano”, seguían vertebrando la vida social y separando lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto. Ciertamente, rara vez el cruzado está a la altura de la cruz, pero bastaba ver lo que había al otro lado para resignarse y aceptar que, después de todo, lo nuestro era mejor –o menos malo- y valía la pena luchar por ello. Ese era el mundo hasta hace muy pocos decenios. Bajo esa convicción hemos vivido y hemos muerto. Pero eso se acabó.

Esto no es lo que era
Hoy uno mira alrededor y constata que aquellos viejos pilares se han desmoronado. Del famoso “derecho público cristiano” ya no quedan ni las raspas y en su lugar se ha impuesto una pseudo moral civil compuesta a partes iguales de sentimentalismo, sectarismo y nihilismo. El mercado libre, que alcanzó su apoteosis en los años 90 con la globalización financiera, ha ido desmantelando desde entonces no sólo todo control político, sino también muchas de las garantías sociales y laborales de posguerra. En cuanto a las libertades públicas, no nos hagamos ilusiones: la crisis de las democracias, ahogadas en oligarquías cada vez más alejadas del pueblo, no es algo exclusivo de España y, por otro lado, es una evidencia que hoy, a la hora de hablar en público, hay muchos más tabúes que hace sólo veinte años. ¿En qué se ha convertido “Occidente”?

Hoy uno dice “defensa de Occidente” y la cosa suena a extravagancia, como aquel general del Teléfono rojo de Kubrick que quería lanzar un ataque nuclear contra los soviéticos porque estaban contaminando “nuestros preciados fluidos corporales”. ¿Qué vamos a defender exactamente? Es muy posible que, mañana, aparezca otro escenario bélico forjado a golpes de fuego por la crisis siria, y es muy posible que, ese día, soldados españoles tengan que volver entregar la vida allí. ¿Por qué van a hacerlo? El argumento de la democracia y los derechos humanos ya no cuela; sencillamente, porque no es verdad. ¿Y entonces? ¿Por la estabilidad de un mercado global que ya no es ni quiere ser garantía de paz social? ¿Por los intereses de unos “aliados” que sólo miran por su propio provecho? ¿Por la construcción de un mundo sin alma ni destino?

En los últimos veinte años, eso que antes llamábamos “Occidente” se ha convertido en una suerte de gran mercado anónimo universal regido por una superpotencia hegemónica, los Estados Unidos. Nada más que eso. Las decisiones políticas quedan subordinadas a ese proyecto, al margen de la voluntad o el interés de las sociedades. Nuestras naciones se disuelven. Los principios morales clásicos son combatidos hasta la extinción y reemplazados por un singular mundo de matrimonios homosexuales y abortos por recomendación estatal. El mercado ya no es un instrumento para la prosperidad del mayor número posible de ciudadanos, sino un dios al que hay que adorar y obedecer por su propio poder. En esto nos hemos convertido. Un cuarto de siglo después de la caída del Muro de Berlín, ¿alguien podría decir quién o qué ha ganado exactamente?

Sí, claro: los Estados Unidos. ¿Y su proyecto es el nuestro, el de los europeos? ¿Su hegemonía es nuestra supervivencia? Ya no está tan claro como hace diez años. “El país no lo sabe, pero estamos en guerra contra América –confiaba Mitterrand a su último confidente, Georges-Marc Benamou-. Sí, una guerra permanente, una guerra vital, una guerra económica, una guerra aparentemente sin muerte. Sí, son muy duros los americanos, son voraces, quieren un poder exclusivo sobre el mundo. Es una guerra desconocida, una guerra permanente, en apariencia sin muerte y, sin embargo, una guerra a muerte” (Le dernier Mitterrand, Plon, 2005). Quizás el viejo socialista francés, ya en sus últimos días, veía las cosas bajo una luz siniestra. Quizá. Pero quizá, simplemente, estaba diciendo la verdad pura y desnuda.

No, la “defensa de occidente” ya no tiene ningún sentido. No, al menos, si de verdad queremos que algo del auténtico occidente histórico sobreviva en el mundo actual. Europa debe empezar a cortar lazos. De lo contrario, esos lazos nos ahogarán. Nos están ahogando ya.

RAZONES DE LA DEBACLE DE SOCIALISTAS Y CONSERVADORES EN CATALUÑA
De victoria en victoria hasta la derrota final
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 6 Octubre 2015

La política tiene una componente muy grande de emoción, de sentimiento, más que de razón. La pose política no puede ser la de un gestor empresarial, de análisis frío de carácter económico, necesita elementos que muevan al “élan vital”, concepto bergsoniano que puede tener parangón con el concepto del sentido de la vida, del impulso que mueve a obrar, a cambiar una situación o a conservarla si adquiere una significación importante para el sujeto perceptor de la idea. Y esa percepción, esa idea, se adquiere si está revestida de una coherencia sentimental, de un sentido para la vida del que la recibe.

Los socialistas del PSC han salido relativamente airosos después de una caída libre. Ese derrumbe del partido de Pablo Iglesias (no el de “Podemos” sino el fundador del PSOE) ha estado ocasionado por haber abandonado los elementos identificativos clásicos, los fundacionales, los que dieron origen a la necesidad de un Partido Socialista, para travestirse con otros no propios, aquellos de la irracionalidad del nacionalismo, los que se han caracterizado por las ideas de tierra y sangre, de origen identitario y de abolengo racista. Esa transmutación del ser y del existir de un partido cuya bandera propia ha sido precisamente la igualdad, la defensa del débil, al punto opuesto que es la del privilegio y del ethos, la de la diferencia y la supremacía de clases por su procedencia, ha llevado a la desorientación y malestar del votante más clásicamente de izquierdas que no defiende otra bandera que la de la lucha de la clase obrera contra la explotación, idea un tanto anclada en el siglo XIX, pero que adquiere cierto significado en el contexto actual de degradación de las condiciones de vida de los trabajadores. Por eso, un partido de nueva hechura como es Podemos, ha pescado en esas aguas con cierto éxito por tener unos ingredientes de cierta coherencia.

Lo mismo ha ocurrido con el Partido Popular, que ha renegado de sus señas características de derechas por acomplejamiento. Desde que Aznar entregara en bandeja de plata la cabeza de Alejo Vidal Quadras a Pujol y manifestara que hablaba catalán en la intimidad para congraciarse con la CIU del 3% y tener asegurada su investidura, el Partido Popular ha evitado hacer política. Hacer política no es solamente gestionar una crisis sino realizar la semiótica de la comunicación, transmitir principios y filosofía política. Esa filosofía que se convierte en pedagogía cuando predica a favor de la idea de España, de la necesidad de España, del por qué España es una nación histórica. Y una praxis, la que impida, por ejemplo, la vulneración del “superior interés del niño” por los nacionalistas, permitiendo el adoctrinamiento político en las escuelas y la vulneración de la letra y el espíritu del artículo 27 de la Constitución Española. Y llevar a cabo estas políticas, dando sentido a la Alta Inspección de Educación que puesto que ahora no sirve para nada sería mejor eliminarla, también es pedagogía social. En ese caso la gente recuperaría la autoestima y el sentido de ser español, su significado intrínseco, mientras que la dejación de funciones en ese sentido da entrada a los que sí hacen política. Si unos dejan de hacerla otros hacen la política por ellos. Por eso se ha derrumbado en Cataluña, pues el electorado ha visto que otro partido de nuevo cuño, el de Ciudadanos (C´s) sí hacía política y transmitía doctrina, ilusionaba en suma. Y de eso es responsable Rajoy cuyo lema es el jesuítico de que no hay que hacer mudanza en momentos de crisis. Centrar todo el esfuerzo en salvar el barco de la economía, por muy prioritario y necesario que fuera, que lo ha sido, sin hacer política, es dejar el escenario vacante para que otros lo ocupen. Y por eso, por ejemplo en Navarra, otros han sabido aprovechar la oportunidad para hacerse con las riendas de la situación, por muy vomitivo e inaudito que nos parezca un escenario tan calamitoso como el que los nacionalistas ocupen el gobierno navarro; y nada menos que Bildu detente el bastón de la alcaldía del Pamplona, cuestión que nadie podría suponer que ocurriera tan solo hace una legislatura.

Esos son los graves errores de los dos principales partidos sobre los que ha pivotado la política española. Y lo peor de todo es que parece que no hay ni acto de contrición ni propósito de enmienda. Así, de victoria en victoria hasta la derrota final.

INMIGRACIÓN… ¿A QUÉ NOS OBLIGA?
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 6 Octubre 2015

En mi tierra se denomina… “hacer el panoli, el canelo, el lila, el tonto, etc.” y se emplea a aquellos que sin recibir nada a cambio, están dispuestos a dar hasta “el culo”; y ocurre que los beneficiarios de toda esa idiota generosidad, luego se ríen de los tales.

Bueno… pues eso es lo que está pasando con España, mientras los inútiles políticos, nos cuentan los cuentos de “las mil y una noches y todos los de occidente”, debidamente adaptados para justificar unas actuaciones injustificables por demás. Veamos el por qué de ello.

No sé si se lleva una cuenta en suma y sigue, de todo lo que nos está costando esa invasión (que no inmigración) de gentes de medio mundo, que vienen aquí a solucionar sus problemas y sin que nadie los llamase nunca y es por lo que digo invasión; puesto que la inmigración se entiende controlada y contratada para todo lo que sea necesario y sobre ésto último nada que objetar. ¿Pero… cuánto nos cuesta en todos los apartados, esa atención a esas masas que llegaron y siguen llegando y que se quedan, sobre la base de mil subterfugios que no han sabido prever los gobiernos sucesivos de esta abandonada España?... o mejor dicho, del abandonado pueblo español, que en muchos casos está peor atendido.

Lo último que acabo de leer el día que escribo, es que en el último año, han sido admitidos en España, nada menos que casi setenta mil, familiares de inmigrantes por derechos adquiridos por los ya residentes. Viendo la corrupción galopante en España, imagino que la mayor parte, ha entrado como podemos imaginar. En Francia ya exigen y realizan, hasta la identificación genética, puesto que no se fían de papeles de ninguna clase y menos de los que puedan aportar los interesados, de sus países de origen.

Imaginemos por un momento, que esto que aquí ocurre, empezara a ocurrir en Marruecos (recordemos que han dejado en el desierto y sin siquiera agua para beber, a hermanos (negros) musulmanes y fue publicado en prensa). En cuánto al respeto de costumbres, vaya usted a vender o regalar Biblias, en un país musulmán, abrir iglesias, instalar colegios cristianos, etc. etc.: seguro que lo echan de inmediato y si se resiste lo apalean o meten en la cárcel… si fueran invadidos como ocurre en España y otros países, imaginen el blindaje de costas y fronteras y la recepción… “a tiro limpio”.

Y por si alguien duda de lo que digo; vean como actúan dos países musulmanes y lo escribe un testigo, que por múltiples viajes de negocios, ha recorrido muchos países y entre ellos, bastantes de religión musulmana. Copio literalmente parte de su escrito.

“Los peregrinos musulmanes puedan acceder a Meca, controlando sus llegadas mediante, terminales aéreas, del aeropuerto de Jeddah separadas del trafico de viajeros convencional, y construidas expresamente para los peregrinos, desde donde mediante autobuses especiales los trasladan a la mencionada ciudad de Meca, donde una vez realizada la peregrinación deben volver por el mismo sistema al aeropuerto donde emprenden el camino de vuelta. En la practica luego sucede que algunos “listos” se escaquean para quedarse en Arabia Saudita, poco conocedores de la reacción de los “hermanos policías musulmanes sauditas” que cuando los pillan, con una violencia que sorprende al más curado de espanto, a palos y bergajazos, los enjaulan en calabozos, de donde solo desean salir para volver a su país de origen, olvidando los deseos de quedarse iniciales. Tan bien podría relatarles esto en otra ocasión, lo que pude presenciar en Lagos, Nigeria, de cómo la policía y el ejercito nigeriano expulsaba a otros negros africanos extranjeros, y a las manifestaciones de “convencerles a palos”, si hacía falta lo hacían a tiros a los que huían para evitar la deportación”.

A la vista de todo ello, que cada cual saque sus conclusiones propias, pero que piense no sólo lo que ya tenemos encima, si no lo que “asoma en lontananza”.
NOTA: Lo escribí y publiqué en 2008, hace pues, SIETE AÑOS.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (allí más)

Bruselas censura a España por frenar la reducción del déficit público estructural
La reducción del déficit público estructural, el que no tiene en cuenta el ciclo económico, se ha frenado. Eso es lo que argumenta la Comisión Europea al analizar los Presupuestos Generales de 2016
Carlos Sánchez El Confidencial 6 Octubre 2015

Los Presupuestos Generales del Estado para 2016 están en el punto de mira de la Comisión Europea. ¿La causa? Las estimaciones de ingresos previstas por el Gobierno. Los técnicos de Bruselas consideran que están sesgadas al alza. En particular, en lo que se refiere a la Seguridad Social. El Gobierno ha previsto un aumento de la recaudación vía cotizaciones sociales del 6,75% (casi el doble que el crecimiento nominal de la economía -3,7%-), y eso es, precisamente, lo que cuestiona Bruselas.

Entre otras cosas porque este año la recaudación por cotizaciones sociales -hasta agosto- está aumentando apenas un 1,35% pese a que la economía crece algo por encima del 3% en términos reales y el empleo aumenta en la misma proporción. Y tanto el Banco de España como el propio Gobierno consideran que en 2016 se producirá una ligera ralentización del crecimiento económico (por debajo del 3%).

La Autoridad Fiscal Independiente (Airef) ya advirtió recientemente de que “existe un alto riesgo de desviación” del objetivo para 2016 de la Seguridad Social, fijado en el -0,3% del PIB por el Gobierno. Este riesgo, en su opinión, se debe fundamentalmente “a la confirmación de la desviación del déficit de 2015 y a la dificultad de alcanzar las previsiones de ingresos de los presupuestos de 2016”.

El argumento que ofrece la Airef para dudar de las cuentas de la Seguridad Social es que “el largo periodo de bajos precios y devaluación interna” supone en el corto plazo un “freno” en el crecimiento nominal de los ingresos, en especial los de la Seguridad Social.

El Gobierno se ha comprometido ante Bruselas a reducir el déficit del conjunto de las administraciones públicas el año próximo hasta el 2,8% del PIB, frente al 4,2% de este año.

No se cuestiona, en principio, el objetivo de déficit previsto para la Administración central en 2016 (2,2% del PIB), toda vez que parece alcanzable, habida cuenta de la evolución de los ingresos impositivos y del menor gasto derivado de la cobertura del desempleo y del servicio de la deuda. El Gobierno ha previsto un aumento de la recaudación tributaria del 6,1% respecto del avance de liquidación de 2015, principalmente por la evolución de los ingresos por Impuesto de Sociedades e IVA, muy influidos por el hecho de que el motor del crecimiento es el consumo privado.

Las dudas sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit por parte de la Comisión Europea vienen de lejos. En sus últimas previsiones de primavera sobre España, estimaba un desequilibrio equivalente al 4,5% este año y al 3,5% el próximo, en ambos casos por encima de lo estimado por el Gobierno (un -4,2% y un -2,8%, respectivamente). De ahí que ya entonces se sugirieran recortes adicionales para cumplir con el calendario y sacar a España en 2016 del Protocolo de Déficit Excesivo, como pretende el Gobierno.

Nuevos recortes
De hecho, este desequilibrio estimado por Bruselas superior al previsto por el Ministerio de Hacienda explica que, según la Comisión, el volumen de deuda pública en circulación vaya a situarse tanto este año como el próximo por encima del 100% del PIB. De ahí que en sus últimos informes haya reclamado a España avanzar a través de dos vías: mayor eficiencia en la Administración pública y reordenación del gasto sanitario. O expresado en términos más directos, nuevos recortes del gasto público.

A favor de España cuenta el hecho de que el PIB a precios corrientes (con inflación) lo ha revisado recientemente al alza el INE, hasta los 1,041 billones, lo que supone algo más de 7.300 millones de euros respecto de la estimación anterior.

Lo que cuestiona Bruselas firmemente es que España haya frenado en seco la reducción del déficit público de carácter estructural. Es decir, el que se produce al margen del ciclo económico.

Los técnicos de la Comisión Europea estiman que el desequilibrio se situará este año en el 2,3% del PIB, mientras que en 2016 escalará hasta el 2,7%. Por lo tanto, lejos de disminuir, el desequilibrio estructural crecerá. En 2014, el déficit no achacable al ciclo económico se situó en el 2,1% del producto interior bruto.

Este es, en realidad, el punto candente, toda vez que el déficit estructural es el que mejor mide la realidad de las cuentas públicas.

La Comisión Europea no está sola en sus previsiones. En su último informe sobre España, el Fondo Monetario estimaba que el desequilibrio fiscal ajeno al ciclo económico no bajará del 1,8% del PIB al menos hasta 2020. Esto quiere decir que un deterioro de la coyuntura podría elevar de forma relevante el déficit, y de ahí el interés de Bruselas en que España avance de forma más rápida hacia el equilibrio estructural. Entre otras cosas porque el potencial de crecimiento de la economía española se sitúa todavía muy por debajo de su media histórica.

El problema del hiyab en las universidades españolas
Ramiro Grau Morancho. www.latribunadelpaisvasco.com 6 Octubre 2015

Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

Hace unos días un profesor de la Universidad de Zaragoza le dijo educadamente, y en privado, a una alumna de primer curso de Magisterio que no podía estar en clase con hiyab, cavando así su propia fosa profesional.

La alumna fue corriendo a quejarse al Decano de la Facultad, y éste, que le tenía ganas al Profesor, rápidamente informó al Rectorado.

El citado decano, posiblemente obedeciendo órdenes superiores, envió un escrito al profesor ordenándole que readmitiese en clase a la citada alumna, lo que éste, como funcionario público que es, obedeció, si bien al comienzo de la clase quiso dar una explicación de qué significaba el hiyab, y porqué entendía que una persona con esa vestimenta no era bien recibida en un centro universitario de un país occidental, que tardó ocho siglos en liberarse de la invasión musulmana, y varios siglos más en conseguir la completa separación de la Iglesia y del Estado…

Los alumnos no le dejaron hablar y seguramente obedeciendo consignas de alguien, rápidamente abandonaron el aula, no sin antes lanzar improperios al citado profesor, que estaba obedeciendo las órdenes de sus superiores jerárquicos, posiblemente equivocadas, pero órdenes al fin y al cabo.

El Vicerrector de Estudiantes, cuya función principal, sino única, es “trabajarse” a los estudiantes para que voten al actual equipo rectoral, acudió a la Facultad de Educación, y tras la salida de los alumnos del aula al vestíbulo, el Decano les invitó a volver todos al aula, lo que así hicieron, hasta el descanso, pues eran dos horas seguidas de clase.

El profesor se fue a su despacho y, al poco, entró en él el Vicerrector de Alumnos, con aire hosco y gritándole, diciéndole que tenía que pedir perdón públicamente a la alumna, a lo que el profesor muy dignamente se negó, alegando que no la había ofendido en modo alguno, y que los alumnos no le habían dejado hablar y explicar porque consideraba que no había que ir a clase con hiyab. Tras amenazarle con abrirle un expediente disciplinario, como de hecho ha sucedido, el Vicerrector dijo que iba a ir al aula para: “pedir perdón a la alumna en nombre de la universidad”.

Unos minutos después, el profesor bajó al aula a continuar la clase, encontrándose al citado Vicerrector de Estudiantes sentado al lado de la alumna, y al preguntarle si ya había acabado, éste le contestó que todavía le quedaba una hora para hablar con los alumnos… En otras palabras, fue el Vicerrector quien impidió al profesor dar la clase, al estar él, superior jerárquico del profesor, a quien acababa de amedrentar con la apertura de un expediente disciplinario, ocupando el aula, hablando con los alumnos, en horas de docencia…

Al día siguiente el Rectorado, inaudita parte, es decir, sin oírle, dictó una Resolución por la que incoa expediente disciplinario al citado profesor, por falta muy grave, nada menos, y le aparta cautelarmente de la docencia del grupo en cuestión… Es decir, que en vez de trasladar a la estudiante a otro grupo, que hubiera sido lo lógico, además del mal menor, se priva a unos setenta alumnos de su profesor, para evitar que este señor tenga que calificar a la alumna en cuestión.

Y al citado profesor, para escarmiento de propios y extraños, y utilizando una vía torticera, se le ha privado de la docencia de un grupo de alumnos. En otras palabras, mediante una vía de hecho se le ha impuesto una sanción disciplinaria, sin siquiera oírle, repito. ¿Total, para qué, si la decisión ya estaba tomada de antemano…?

Mientras tanto la alumna, que evidentemente es una activista musulmana, colgó toda esta historia en Twitter, y en otras redes sociales, pero eso sí, tirando la piedra y escondiendo la mano, pues utiliza un nombre falso: Soraya MALWICK, que no existe, o por lo menos no figura en los listados de alumnos de la Universidad de Zaragoza.

Es decir, ni siquiera ha tenido la decencia y la valentía de poner su nombre auténtico, que el que suscribe conoce, pero que no voy a publicar, al menos por ahora… (Aunque no estaría de más publicarlo, para que cualquier colegio que pueda contratarla como profesor, si es que algún día termina la carrera, sepa la pedregada que se le viene encima…).

Por cierto que si ponen ustedes en internet Soraya Malwick – Pérez Reverte, verán los insultos que esta musulmana radical e intransigente le dedica a nuestro ilustre académico de la lengua, y gran escritor y periodista. Claro que no se de que me extraño. Los musulmanes exigen tolerancia, pero ellos son la intransigencia en persona.

En Francia, que a listos no les gana nadie, hace ya once años que solucionaron este problema, concretamente el 2 de septiembre de 2004, que entró en vigor la “ley francesa sobre la laicidad”, Ley nº. 2004-228, de 15 de marzo de 204, conocida popularmente como “la ley del velo”, que prohíbe llevar símbolos religiosos en los centros públicos docentes franceses.

Esta prohibición se extiende a los símbolos que se llevan de forma ostensible, es decir muy visibles, como el hijab musulmán, la kipá judía, el turbante sij o las cruces cristianas.

Si se permite, en cambio, llevar símbolos pequeños, discretos, como pequeñas cruces colgadas del cuello, estrellas de David o manos de Fátima.

Y desde un punto de vista meramente práctico, docente, yo me pregunto: ¿cómo se podrá controlar si una alumna con hiyab no usa un pinganillo de esos que permiten que desde el exterior filtren las contestaciones correctas a las preguntas de los exámenes?

¿Querrían ustedes que sus hijos fueran adoctrinados ideológicamente por semejante profesora…? Yo no, desde luego.

Los "giliprogres" es lo que tienen, que a tontos no les gana nadie.  www.ramirograumorancho.com

La televisión pública vasca registra la peor audiencia de su historia
www.latribunadelpaisvasco.com 6 Octubre 2015

ETB cuesta 104 millones de euros anuales a los ciudadanos vascos, pero apenas es vista en el 9% de los hogares de la comunidad autónoma

El Gobierno vasco ha destinado este año 104 millones de euros al mantenimiento de su televisión pública que, paralelamente, y durante el pasado mes de septiembre, ha obtenido los peores resultados de audiencia de su historia: la suma de espectadores de sus canales ETB1, ETB2 y ETB3 apenas supone, en su mejor momento, una cuota de pantalla del 9%. Esto quiere decir que en el instante de mayor audiencia del organismo audiovisual público vasco, solamente 0’9 televisores de cada diez sintonizan con ETB.

Con estos datos, y aunque parecía casi imposible hacerlo peor, ETB, que solamente en gastos de personal tiene un presupuesto de 60 millones de euros anuales, ha batido sus peores resultados de audiencia hasta la fecha, alcanzando un mínimo histórico desde que se miden las cuotas de pantalla en España (1992).

El organismo público dirigido por Maite Iturbe, que hace unos meses convirtió al terrorista Mikel Zubimendi en tertuliano, que muestra un gran entusiasmo informativo al narrar las manifestaciones de apoyo a los presos de ETA y que últimamente ha presentado a bombo y platillo su última gran producción “El legado de Txiki y Otaegui”, ha recibido duras críticas de la oposición en el Parlamento por sus pésimos resultados.

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Casi todo lo que el PP ha hecho mal en Cataluña

Pablo Planas Libertad Digital 6 Octubre 2015

La política en Cataluña es un cachondeo constante, un espectáculo entre bufo y denigrante de carácter coral, como la presidencia que pretenden imponer los muchachos de las CUP para evitar un nuevo anticipo electoral. En el reparto de errores monumentales, el PP es uno de los grandes artífices del desgobierno en la región. A saber y sin ánimo de exhaustividad, la primera metedura de pata fue encargar al simpático ministro de Exteriores, García-Margallo, la gestión del problema catalán. Fue el primer punto para los separatistas. Madrid, venían a decir, les trataba como a una colonia y a eso y no a otra cosa se debía que el titular de Asuntos Exteriores fuera el replicante de Mas, Junqueras y David Fernàndez.

Lo único que se sabe de cierto en la decisión de encargar a Margallo el expediente autonómico es que se prestó voluntario porque se pretendía colega de Junqueras, con quien había trabado relación en el Parlamento Europeo. Seguramente en Bruselas las diferencias entre catalanes, madrileños y sevillanos son menores que en el solar patrio, lo que debía de dar para confidencias de barra o de sala de espera en el aeropuerto.

Entre medias, la gestión mediática del caso Pujol se convertía en el choteo del florero con micrófono en La Camarga, lastre que la todavía presidenta del partido en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, arrastró como alma en pena hasta que a sólo dos semanas para nombrar candidato en las autonómicas Rajoy decidió alzar una ceja y dar paso a Xavier García Albiol. O sea, lo que hacía Cruyff con Alexanco en el descuento de los partidos, meter un defensa central de delantero centro y balonazos a la olla.

Desde 2012, año cero oficial del proceso para los separatistas (en realidad comenzó en 1981 con Pujol), el dinero no ha dejado de fluir del Estado a las arcas de la Generalidad, una Administración quebrada por la ineptitud colosal de Mas y sus consejeros, que de primeras decían que eran "el govern dels millors". Los mejores. Ahí es nada la autoestima. Dinero, dinero y dinero del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) que Mas aprovechó para organizar estructuras de Estado, frentes civiles como la Asamblea Nacional Catalana o el Consejo Asesor para la Transición Nacional y alimentar sus baterías propagandísticas y adoctrinantes. Dinero de todos los españoles para dinamitar el Estado.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, también se ocupó del caso con elocuentes resultados. Los separatistas celebraron su referéndum el 9-N del pasado año en lo que fue toda una demostración de que Mas y sus mariachis se pasaban la legalidad por el forro del arco del triunfo. Ahí fue cuando hasta en el PP catalán no pudieron más y se lamentaron de sentirse solos, abandonados por un Gobierno incapaz de interpretar correctamente lo que estaba ocurriendo en Cataluña. A Rajoy, en cambio, le seducía (y le seduce) la envenenada teoría de que los nacionalistas van de farol y de que para independizarse hace falta algo más que manifas el Onze de Setembre, que todo esto no es más que en una conspiración de sobremesa en un bistró de la Bonanova. Vale, créaselo, presidente.

Nombrado candidato García Albiol, se le echó al Congreso de los Diputados para que pareciera que la idea de la reforma del Tribunal Constitucional era cosa suya, aunque no fuera parlamentario de esa cámara. En Cataluña se saltan las leyes; en Madrid, las formas. No parece una respuesta muy proporcional. El caso es que García Albiol, tras aparecer en todos los lados, pasó a convertirse en el candidato invisible, un mérito no menor en comparación con su visibilidad física. Rajoy, por presumir de agenda internacional o guiado tal vez por una benemérita intención, movilizó a Merkel, Hollande, Cameron y hasta al mismísimo Obama en el procés.

Como es natural, la intervención de los líderes extranjeros provocó oleadas de satisfacción en los separatistas (que por fin se veían reconocidos en el mundo entero) y provoca dudas sobre la capacidad del Gobierno para hacer frente a un reto de política interior, uno de los más graves desde la Transición. No se recuerda que Cameron pidiera ayuda al mundo para frenar a Salmond, el líder independentista escocés. Aquí, en cambio, se trajeron hasta a Sarkozy, como Aznar, pero en francés y sin bigote. El debate en la tele del Conde de Godó (que tela con el tema) entre Margallo, again, y Junqueras fue el colmo del ostracismo del candidato y la confirmación definitiva de que el Gobierno tiene más que ver con el problema que con la solución.

El batacazo pudo ser mayor. La intención de voto del PP cayó en picado durante la campaña tras haber repuntado con la elección como cabeza de cartel de García Albiol. El suceso del balcón del Ayuntamiento, con Alberto Fernández, Ángeles Esteller y Javier Mulleras colocando la bandera española tras el despliegue de una gran estelada por parte de ERC, fue el mejor spot electoral del partido. Un actuación improvisada que costó cero euros y fue portada en todos los medios. Un acto de dignidad, sólo eso y nada menos que eso. Ni siquiera el anuncio de Rajoy hablando en catalán pudo tapar lo único que el PP ha hecho bien en Cataluña en los últimos años.

LA BANDA NO CAMBIA
Marxismo: ¿Futuro? ¿Libertad? ¿O ETA sin más?
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 6 Octubre 2015

¿Txiki y Otaegui, héroes antifranquistas? Dos asesinos terroristas fueron ejecutados legalmente en 1975. Reivindicar su memoria es hacer propaganda de ETA.

Hace 40 años Europa entera estaba conmovida por el futuro de las libertades en España, pues los medios de comunicación políticamente correctos hicieron circular la imagen de una dictadura fundada en una represión sangrienta. Dos etarras (ETA Político-militar) con delitos de sangre y en aplicación de la legislación vigente fueron fusilados en Barcelona el 27 de septiembre de 1975. ¿Ahora van a ser los "buenos"?

Miembros de EH Bildu, ERC y la CUP, y dicen que de Podemos y de IU o como se llame allá han homenajeado a los etarras Ángel Otaegui y Juan Paredes "Txiki" en Sardañola del Vallés (Barcelona). Suprimamos la decoración: se trata de un homenaje a etarras, al que se había adherido un conocido demócrata como Arnaldo Otegui; un homenaje con participación de fuerzas políticas legales (Joan Tardá y David Fernández vgr.) y donde se pudo ver una ikurriña, una bandera separatista catalana y, en medio, una bandera pidiendo el acercamiento de presos etarras al País Vasco.

El asesino etarra Juan Paredes Manot, nacido en Extremadura, educado entre Zarauz y Zumaya, convertido en etarra en el curso de esa educación –con la bendición apostólica del PNV y su clero entonces-, fue condenado por un Consejo de Guerra sumarísimo el 19 de septiembre de 1975 en Barcelona por un atraco en la sucursal del Banco de Santander de la calle Caspe en la misma ciudad y el asesinato allí del cabo primero de la Policía Armada Ovidio Díaz López. A "Txiki", como a otros terroristas que merecieron y merecen tantas alabanzas de profesionales de la democracia, se les aplicó el art. 294 bis c) 1º del Código de Justicia Militar.

Militante obrero o marxista radical, Paredes sólo llegó al nacionalismo desde el socialismo revolucionario. Magnífica combinación, sin duda. Estupendo y modélico ciudadano, Txiki tenía varios más procesos abiertos, entre ellos el asesinato del Subinspector de la Policía Armada José Díaz Linares en San Sebastián en marzo del mismo año. El etarra se benefició de una defensa profesional y en ella se hizo uso de todos los recursos y trucos del oficio y de las garantías procesales aplicables y vigentes en España. Txiki terminó su defensa en Barcelona diciendo "no estoy de acuerdo con nada de esto, porque este juicio se celebra contra el pueblo vasco y todos los pueblos del Estado español. ¡Gora Euskadi!" en la sesión pública del Consejo de Guerra. Condenado a muerte, su abogado Marc Palmés pidió formalmente que su defendido no fuese ajusticiado por garrote vil según la ley vigente entonces para civiles, sino mediante fusilamiento, siguiendo el deseo del defendido. Y esta petición sí fue atendida.

El abogado militar de oficio, capitán Joaquín Coronado Castilla, envió un telegrama a la Jefatura del Estado pidiendo la conmutación de la pena. Franco no atendió esta petición ni otras de estos mismos días (fueron conmutadas seis de las once penas de muerte por terrorismo pendientes, y todas por asesinatos con agravantes). La presión del Vaticano –fuese cual fuese la imagen de Pablo VI en España- y la de una docena de naciones que retiraron sus embajadores –incluyendo como es sabido Suecia y Méjico- no evitó la ejecución. Izquierda por izquierda, Txiki en sus horas de capilla dedicó un verso, las manidas palabras de Ernesto "Che" Guevara "Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad" .

El 27 de septiembre, Juan Paredes esperó el fusilamiento atado y cantado el Eusko gudariak. Gritó antes de los disparos "Gora Euskadi askatuta. Aberria ala hil!" todo lo cual no deja de ser simbólico, porque él no era vasco ni de nacimiento ni de cultura ni de lengua…. Sólo por ser un militante marxista se había mágicamente convertido en vasco. El 19 de noviembre de 2012 la comisión creada para la evaluación de las víctimas de violencia policial y de origen político entre los años 1960 y 1978 creada por el Parlamento y el Gobierno Vasco reconoce a Paredes y a Ángel Otaégui como víctimas de violación de los derechos humanos. Habría que preguntarse qué derecho tenían Txiki y Otaégui a atracar bancos, poner bombas, secuestrar gente y matar militares y policías, a ver si es que en opinión de nuestros políticos de hoy van a ser ellos los "buenos", y por ende inocentes, y sus víctimas las "malas". Incluyendo entre las víctimas, una vez más, la verdad.

Lectura póstuma
En palabras de Fernando Vaquero… "Pero, con tanta sigla, demasiados nombres, tantos giros tácticos, tamañas discusiones bizantinas… podemos perder la perspectiva. No en vano, la cuestión decisiva, de naturaleza moral y política, es: ¿acaso existen terroristas buenos y otros malos? Entonces, ¿buenos serían los seguidores de la línea actual de la Izquierda Abertzale y malos quienes disienten y persisten en unas prácticas perversas de momento "congeladas"?

"El caso de la reciente detención de Gerry Adams, por unos días, nos ha devuelto a la realidad pura y dura del terrorismo, … Son 1800 los asesinatos sin resolver en Irlanda. Y en España más de 300. Y sus familiares, sus víctimas directas, toda la sociedad, deben –debemos- saber la verdad. Y que los culpables sean descubiertos, juzgados y condenados… La paz nunca debe sacrificarse a la justicia: ni sería paz, ni sería justa. A lo sumo, la paz de los cementerios del olvido… Los hijos de esa víctima han mostrado un formidable valor, al igual que la policía que ha realizado las pesquisas. No es necesario realizar más lecturas políticas del hecho, que puede tenerlas; incluso varias. Ha sido un gesto moral, ante todo, de dignidad, que nos confirma que es posible decir NO al terror, superar el miedo que pretende imponer una minoría a toda una sociedad, y actuar desde la legalidad contra TODOS los terroristas en TODAS sus modalidades… Por ello, ya estén en activo o en la reserva, en la clandestinidad o en el exilio, en las cárceles o en libertad condicional, al frente de una institución pública o en la trastienda, ya practiquen terrorismo de "alta" o de "baja" intensidad…, sea lo que sea: no hay terrorista bueno" .

Denuncia la “hipocresía e incoherencia de PP y PSOE que defienden distintas cosas dependiendo del lugar”
UPyD mantiene que el Concierto vasco es un privilegio que provoca la desigualdad entre los ciudadanos españoles
www.latribunadelpaisvasco.com 6 Octubre 2015

Gorka Maneiro, portavoz adjunto de Unión Progreso y Democracia, ha anunciado que el próximo pleno de control interpelará al lehendakari sobre el creciente cuestionamiento del que está siendo objeto el cálculo del Cupo y del sistema de Concierto que lo sustenta. Maneiro denuncia “la hipocresía e incoherencia tanto de PP como de PSOE, partidos que depende dónde, son capaces de defender una cosa y su contraria”

Maneiro ha recordado que en los últimos días se han producido una serie de declaraciones de dirigentes socialistas en las que se pone en cuestión el cálculo del Cupo derivado del Concierto Económico, comenzando por el propio secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y al que se han sumado otros dirigentes como Susana Díaz o Ximo Puig. “Todos ellos, tal y como lleva años defendiendo UPyD, han venido a señalar que el Cupo y el Concierto Económico que lo sustenta vienen a ser un privilegio que rompe la igualdad de los ciudadanos españoles”, ha dicho el parlamentario vasco.

El dirigente de UPyD ha recordado también que distintos representantes del PP de fuera del País Vasco ha enarbolado de un modo u otro esta misma idea, “idea que en Euskadi y en el resto de España, siempre, claramente y sin disimulos, solo defiende UPyD, que no se ha cansado de repetir que el sistema de Concierto provoca la desigualdad entre los ciudadanos españoles al representar un privilegio para los residentes en el país Vasco, lo mismo que ocurre con el sistema de Convenio en Navarra”.

Para Gorka Maneiro “la actitud política consistente en defender cosas distintas en función del periodo electoral en el que nos encontremos o de la parte de España desde la que uno hable sólo tiene un nombre: hipocresía política u oportunismo y falta de principios o, al menos, pasmosa incoherencia”.

El portavoz de UPyD ha agregado que “es indudable que se está produciendo un cuestionamiento creciente del cálculo del Cupo e incluso del propio sistema de Concierto Económico que lo sustenta” por lo que ha tramitado en el Parlamento Vasco una interpelación en la que el máximo responsable del Gobierno, el lehendakari Íñigo Urkullu deberá dar su opinión sobre el mantenimiento del sistema de Concierto Económico y el cálculo del Cupo vasco.

 


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