AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 7 Octubre 2015

La economía no va bien y no es lo único importante
EDITORIAL Libertad Digital 7 Octubre 2015

A la vista de la profunda crisis que España padece como nación y como Estado de Derecho, muchos han criticado con razón al Gobierno de Rajoy por considerar la economía como lo único importante. Con todo, este merecido reproche a un Gobierno que, ciertamente, no parece tener ojos para ver la falta de regeneración de los partidos políticos, la falta de separación de poderes o el agravamiento de la crisis nacional causada por la deriva separatista de los nacionalistas, podría contribuir involuntariamente a propagar una falsedad como es la de considerar que España, si bien tiene graves problemas en estos otros decisivos ámbitos, va bien desde el punto de vista económico.

A este respecto hay que señalar que, aunque hay indiscutibles síntomas de una recuperación económica, ésta está resultando, además de tardía, enormemente débil y frágil. Los últimos datos que señalan un crecimiento del paro por segundo mes consecutivo es, lamentablemente, una buena muestra de ello, como lo son también los pronósticos que acaban de hacer el FMI o la propia Comisión Europea: si el FMI ha recortado en dos décimas su previsión de crecimiento para España en 2015 y 2016, Bruselas considera que el déficit público español en estos dos años será del 4,5 y el 3%, lo que supera en 3 y 7 décimas, respectivamente, los topes a los que el Gobierno se había comprometido.

No se trata, tampoco, de exagerar lo que de negativos tienen estos datos: a pesar de su reducción en las previsiones de crecimiento, el FMI cree que España crecerá por encima de la media europea; en cuanto a los incumplimientos de los objetivos de reducción del déficit que Bruselas pronostica para 2015 y 2016, no serán mayores que los que el Gobierno de Rajoy ha venido cosechando desde el inicio de la legislatura. Pero, desde luego, tampoco estos datos justifican, en modo alguno, el optimismo del Gobierno.

Aunque España se haya beneficiado del crecimiento en el exterior y podido colocar ingentes cantidades de deuda pública gracias a la condescendencia del Banco Central Europeo, lo cierto es que poca mejoría es atribuible a la política, falsamente reformista, del Gobierno. Lo cierto es que el Ejecutivo de Rajoy apenas ha reducido el desastroso nivel de paro dejado por Zapatero, y se ha dedicado a apuntalar un sobredimensionado sector público a costa de incrementar la deuda pública y los impuestos como no lo había hecho ningún otro Gobierno.

En definitiva, que lo conseguido por el Gobierno de Rajoy en el terreno económico ni es tanto ni tan bueno como para compensar su desidia y su continuismo en todo lo demás.

Bochorno en Bruselas a propósito del déficit español
EDITORIAL El Mundo 7 Octubre 2015

El sainete que ha protagonizado esta semana la Comisión Europea con su dictamen sobre el proyecto de Presupuestos del Gobierno español es un espectáculo bochornoso e impropio de una institución seria. Las dudas mostradas por el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, contra las cuentas remitidas por España en periodo preelectoral, el desmentido de Alemania a sus palabras y la enmienda del Colegio de Comisarios a la opinión del socialista francés restan credibilidad a Bruselas en un momento de apatía ciudadana hacia el proyecto europeo.

Este lunes el ministro de Economía, Luis de Guindos, defendió en el Eurogrupo los Presupuestos confeccionados por el Gobierno para el próximo año. Y se mostró más que confiado en que el texto -que iba a ser analizado el martes por la Comisión- contaría con el visto bueno de Bruselas. Sin embargo, pocas horas después de expresar en público su optimismo, España recibió un jarro de agua fría por boca de Moscovici. El ex ministro galo avanzó que la opinión de la Comisión sería negativa por el elevado riesgo de incumplimiento del objetivo de déficit en 2015 y 2016.

Sus declaraciones provocaron un enorme malestar en el Gobierno español que quiere presentarse a las próximas elecciones generales con el aval de haber puesto en orden las cuentas públicas. Y también enfurecieron a Alemania. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, salió a defender los Presupuestos presentados por España, que calificó como "buenos y sólidos". Un gesto poco usual en la dinámica europea.

La polémica obligó al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a actuar y frenar el dictamen del Colegio de Comisarios. Al final tuvo que salir a la palestra el vicepresidente para Asuntos Económicos, Valdis Dombrovskis, para pedir más tiempo para analizar las cuentas españolas. "Los comisarios no han tenido tiempo para familiarizarse" con el texto, señaló. Otra declaración grotesca.

La situación es esperpéntica. Primero porque es insólito que Moscovici se pronuncie sobre un presupuesto que la Comisión todavía no ha analizado. Pero también porque si el Colegio de Comisarios estimara que las cuentas no son creíbles o deben ser modificadas debe decirlo con un comunicado oficial. Si quiere ir más allá, incluso puede exigir un cambio presentando una enmienda.

El proyecto de Presupuestos está en fase de tramitación parlamentaria y el Ejecutivo está a tiempo de incluir modificaciones. Algo que De Guindos rechazó ayer al insistir en su defensa de las cuentas presentadas. El ministro reiteró que España cumplirá con el objetivo de reducir el déficit hasta el 4,2% en 2015 y que convergerá hacia el 2,8% comprometido con la UE para el próximo ejercicio. Su argumentación se basa en que el crecimiento económico está aumentando los ingresos del Estado más de lo previsto, mientras que el ahorro en partidas como el gasto en prestaciones por desempleo o los intereses de la deuda también juega a favor de cumplir con ese compromiso.

Sin embargo, en Bruselas existe un lógico malestar ante decisiones con tintes electoralistas en materia de gasto adoptadas por el Gobierno español, como la de devolver la paga de los funcionarios o adelantar la reforma fiscal para que los ciudadanos noten la recuperación en su bolsillo, además de que el Gobierno no ha culminado algunas reformas estructurales. Sin embargo, parecía que España iba a contar con la complicidad de la Comisión ante el temor a que las urnas elijan un nuevo Gobierno menos ortodoxo con la austeridad o un Parlamento fraccionado que impida la gobernabilidad del país que mejor ha hecho sus deberes en la Eurozona.

Ese contexto no ha impedido que las rencillas políticas acaben saliendo. Y ésta parece ser la respuesta de Moscovici a las aspiraciones de Rajoy, quien estuvo respaldado por el líder conservador francés, Nicolas Sarkozy, en el cierre de la campaña de las elecciones del 27-S.

Pero la Comisión Europea no puede entrar ni en esos juegos partidistas, ni en peleas nacionales.

La trifulca de estos días revela que la decisión de Rajoy de adelantar la tramitación de los Presupuestos para que reflejen su legado económico puede volverse en su contra.

De momento, el anuncio de ayer del FMI de mantener sus previsiones de crecimiento para el PIB español en un 3,1% para este año y un 2,5% para el próximo son un balón de oxígeno para el Gobierno. La Comisión hará pública su estimación de crecimiento en breve. De esa cifra dependerá en parte que se den por buenas las cuentas o que se imponga el criterio avanzado por Moscovici, que cree que la desviación del déficit será de tres décimas este año y de siete el próximo.

En todo caso, el daño ya está hecho. El dictamen europeo será recibido con un lógico escepticismo por la opinión pública.

DE HECHOS DIFERENCIALES
1978
Marcial Martelo www.elsemanaldigital.com 7 Octubre 2015

El problema no es la reivindicación que hacen los nacionalistas del supuesto hecho diferencial de su tierra, sino su obsesión por hacernos olvidar ese poderoso hecho común que nos une.

@Albert_Rivera: "No quiero una España de primera y de segunda. Quiero el mismo nivel de derechos y servicios en todo el País".

En el camino hacia la democracia, España terminó sacrificando su identidad. Fue el precio que los partidos nacionalistas exigieron durante la Transición para no abandonar el barco. Todos los demás lo pagaron porque entendieron que sin ellos no sería posible la construcción del nuevo régimen de libertades al que España aspiraba. Y quizás también porque, como otros antes en nuestra Historia, ellos también se sintieron herederos de no se sabe qué deuda eterna con las esencias patrias de Cataluña y el País Vasco.

En realidad, la razón no importa. Era tiempo de amenazas, peligros, miedos y urgencias. Lo único que importaba era sumar y se sumó, aceptando sus reivindicaciones. Pero éstas no iban sólo de una aséptica descentralización política. Iban de algo más.

"La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales". Ahí empezó todo, en una modesta disposición adicional de una Constitución con la que se pretendía fundar un nuevo país de derechos y libertades.

El texto fundacional de una nación de ciudadanos, proclamarán muchos con entusiasmo sincero. Pero a su amparo, pronto vendrían los privilegios, las diferencias por razón del territorio en el que se viviese. Así, el reconocimiento del cupo vasco o del convenio económico navarro, o la enloquecida hipertrofia de los Derechos forales. En definitiva, más dinero para unas Comunidades Autónomas que para el resto, y unas normas -las civiles, destinadas a regular la vida cotidiana de los ciudadanos- también distintas a las del resto.

Y, al final, a todo esto se sumó el que quizás sea el pecado original de la democracia española: la transferencia a las Comunidades de las competencias en materia de educación. Naturalmente, a partir de ahí, en aquéllas en las que se hablaba distinto y también español, se aspirará a hablar sólo distinto.

"Es la lengua de Cataluña", decían los líderes tribales, como si una tierra hablase. Pero, efectivamente, la tierra habló, forzando a sus habitantes a hacerlo en un solo idioma. Y con eso -y esto es lo importante- se consiguió el Gran Cambio: en la mente de muchos se logró instalar la idea de que la tierra tenía derechos. Tantos y tan importantes que frente a ellos nada eran los derechos de los propios ciudadanos. Y, así, el primero en caer fue el derecho a usar la lengua de todos y a ser enseñado en ella. Derecho reprimido por las nuevas castas territoriales con feroz determinación y evidente éxito, gracias al silencio cómplice del Estado.

Privilegios territoriales y represión de derechos de los ciudadanos en los territorios privilegiados. Sangrante paradoja. Conseguimos dejar atrás la dictadura y, con ella, la discriminación por razón de filiación, raza, sexo, religión o ideología. Pero trajimos, toleramos primero y asimilamos después como algo perfectamente natural la discriminación entre españoles por razón del territorio en el que viviesen y, dentro de éste, la discriminación por razón de querer hablar y sentirse como el resto de sus conciudadanos.

Hechos diferenciales, los llamaban. Y de tanto mimarlos para evitar su marcha, nos olvidamos de otro hecho, el más importante. El hecho del que había partido todo en ese lejano año de 1978, y que había dado sentido a todo: el hecho común a todos los españoles, que no era otro que el deseo de constituirnos como una nación de ciudadanos libres e iguales.

El problema no es la reivindicación que hacen los nacionalistas del supuesto hecho diferencial de su tierra (ellos nunca hablan de ciudadanos), sino su obsesión por hacernos olvidar al resto ese poderoso hecho común que nos une.

El próximo 20 de diciembre ganará quien consiga hacérnoslo recordar y que volvamos a sentir lo que un día sintió otra generación cuando lo esperaba todo del futuro. "Mejor unidos", "Somos ciudadanos", "Libertad, Libertad"…. Esto es lo que gritaban el 27 de septiembre, en el salón del Hotel Sants de Barcelona, los que esperaban a Albert Rivera para celebrar los resultados.

La gente que estaba allí recordó y sintió. Algo ha empezado.

La pasarela del 11-E
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 7 Octubre 2015

Sería cómico si no resultara ridículo ver a la brigada mixta 'rajoyana', compuesta por los gremlins de Podemos, el 'Komando Rubalkaba' y la Sagrada Congregación de Telefieles, cargar contra Aznar por decir lo que todos están viendo: que Rajoy, tras las andaluzas, europeas, municipales, autonómicas y catalanas, conduce al PP a su sexta y acaso última derrota. Ya sabemos que la Izquierda y los que en la política y el periodismo viven de hacerse perdonar por la Izquierda tienen en Aznar al muñequito de vudú con el que reparar cualquier desliz personal o profesional en su biografía. Como a Gallardón ayer, a Rajoy, Soraya y los telecantanos de Génova 13 se les perdona hoy siempre que abjuren de Aznar, el creador del PP. Con su bilis y sus concesiones se lo coman. Lo que no pueden adjudicarle a Aznar es la Pasarela de la Corrupción Institucional que la Justicia española va a inaugurar el próximo 11 de enero, comienzo del juicio por el 'caso Nóos'.

Porque no fue Aznar el que se reunió con el entonces Jefe del Estado, Juan Carlos I, el entonces Jefe de su Casa, Rafael Spottorno, el entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón y el entonces Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, para urdir una estrategia que salvara a la hija pequeña del entonces Rey de ir a la cárcel con su adorado Urdangarín. No, no fue Aznar sino el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy -lo contaron Inda y Urreiztieta en EL MUNDO- el que, tras aceptar Juan Carlos I el plan de Gallardón para asegurar, fiscal mediante, la impunidad de su hija menor, dijo en Antena 3 TV aquella frase tremenda, entre la chulería y la prevaricación: "A la Infanta le va a ir bien".

No sé si a la Infanta le irá fatal o, por la botinesca vía, sólo mal. Pero al PP le irá muchísimo peor. Y la culpa será de Rajoy, aunque todos los llamados a declarar pertenecieran al PP de Aznar, o sea, como Rajoy. Hay un sector 'cretinoide' en Moncloa que cree que deteniendo todos los días a Rato a punta de metralleta nos convencerán de que el PP lucha contra la corrupción. Ni en directo ni en diferido, como dice Cospedal que le pagaban a Bárcenas. Si no saca una gran mayoría -y aunque la saque, porque la 'progrez' estará rabiosa-, el PP va a quedar como el palo de un gallinero. Y la culpa del regio "cortafuegos" no es de Aznar. Aunque se la echen.

¿Necesitamos separatistas felices?
José García Domínguez Libertad Digital 7 Octubre 2015

Que los separatistas catalanes no son felices parece una evidencia empírica fácilmente contrastable: basta con reparar en el semblante de manzanas agrias que ofrece Artur Mas, en los recurrentes gemidos de su sufrido apéndice Junqueras o en esa dramática amenaza de Lluís Llach de partir hacia el exilio en el corazón de las tinieblas africanas. No, nuestros pobres nacionalistas no son dichosos. Asunto, el de su triste abatimiento, que, lo admito, me importa bien poco. Si andan compungidos, que els moqui la iaia. A fin de cuentas, los que debemos soportarlos a diario tampoco gozamos teniendo que cargar con semejante cruz. Y, sin embargo, nunca se nos ocurriría reclamar que se reforme tal o cual capítulo de la Constitución a fin de que nosotros, sufridores cotidianos de la plúmbea cantinela identitaria, nos encontremos más a gusto en este rincón de la península donde nos ha tocado morar.

Si los separatistas no se sienten cómodos, que se aguanten. Y si no, ancho es Senegal. Tan perentoria, la reforma de la Carta Magna debe tener como horizonte los grandes principios universales de la libertad, la igualdad y la justicia, no las pequeñas miserias del particularismo catalanista en su novísima versión asilvestrada. Ni un minuto habría que perder con sus rutinarios lloriqueos. Dejemos a un lado el espectro de Prat de la Riba con su cansino disco rayado y centrémonos en el de Romanones. Porque si un sesgo perverso urge corregir en el ordenamiento constitucional del Estado de la Autonomías es el de la variante contemporánea de aquel célebre aserto suyo: "Haga usted las leyes, que ya me encargaré yo de los reglamentos".

Sin duda, la anomalía mayor que arrostra la descentralización del poder político en España reside en la manifiesta impotencia de la Administración central para hacer que se ejecuten en las Autonomías las leyes emanadas de las Cortes. Que la competencia de elaborar las normas y la de llevarlas a la práctica recaigan en instancias políticamente distintas es algo normal en cualquier Estado compuesto. Pero que el poder central carezca de instrumentos para garantizar el acatamiento de sus normas en el territorio, eso es una extravagancia única y exclusivamente española. En ningún Estado federal se antojaría ni siquiera imaginable lo que aquí constituye rutinaria experiencia cotidiana, a saber, que una Autonomía decida a su libre albedrío cómo y cuándo aplicar una legislación emanada del Paramento.

¡Ay de aquel Land alemán al que se le ocurriera obstruir la ejecución de una legislación federal! El Gobierno de Berlín puede enviar inspectores en cualquier momento a cualquiera de ellos. Y, llegado el caso, las leyes federales habilitan a Merkel para impartir instrucciones de obligado cumplimiento a las autoridades regionales. En España, en cambio, hay diecisiete Romanones con mando en plaza que se permiten tutelar a las Cortes Generales gracias al torpe redactado de la Constitución en ese capítulo. La alta inspección educativa, por ejemplo, carece de poder real alguno más allá de su muy imponente nombre. Si, como viene siendo el caso en Cataluña desde hace décadas, una comunidad autónoma decide proscribir el uso del castellano en las aulas, a lo sumo esa llamada alta inspección puede ordenar que se interponga… un recurso contencioso administrativo. Eso es todo. Vegeta huérfana de competencias efectivas para hacer nada más. Ni un dedo puede mover en la práctica. De eso, de enterrar a Romanones de una vez, es de lo que hay que hablar en la Comisión Constitucional del Congreso. Y si Llach no es feliz, que se compre un camión.

Mariano sigue creyendo en los milagros
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 7 Octubre 2015

Mariano, nuestro carismático presidente del Gobierno, acudió ayer a sitio tan elegante como el Casino de Madrid para disertar ante una audiencia apretada congregada por el grupo Vocento, cuyo mascarón de proa, el diario Abc, le había puesto el domingo de chupa de dómine a cuenta de los nuevos canales de TDT que el Ejecutivo ha vuelto a regalar a sus más queridos enemigos, Atresmedia y Mediaset, ya saben, la Sexta y la Cuatro, leña al mono que es de goma, amén del amigo de toda la vida de la derechona, el sin par Florentino, especialista en concejales de urbanismo, y casi al mismo tiempo su copain Rodrigo Rato abandonaba los juzgados de Plaza de Castilla donde acababa de prestar declaración, feliz cual perdiz porque cuando llegó no estaba muy claro que no fuera a acabar la noche caminito de Jerez, no obstante lo cual el juez le retiró el pasaporte y le conminó a acudir al juzgado una vez al mes. Mariano arengaba a la nación y Rato evitaba Soto del Real. Dos flashes para resumir el estado de la nación. Las dos figuras más relevantes del PP –excepción hecha de ese tercero en discordia que hace negocios en Faes y predica en el desierto- unidas por el cordón umbilical de la corrupción que ha conducido al régimen del 78 hasta el sumidero del escarnio en el que hoy agoniza.

A poco más de dos meses de las generales, el ambiente entre buena parte de los votantes del PP es de funeral. ¿Es correcto hablar de descomposición? Tal vez el término suene fuerte, pero esa es la sensación que transmite un partido y un Gobierno por cuyas costuras supura la herida abierta de un problema ideológico, otro ético y un tercero estético. El PP parece haber perdido esa cierta alma reformista y liberal que, con todos los matices, tuvo en los primeros años de Aznar, para quedarse en una especie de retrato en sepia de lo que fue la Alianza Popular de Manuel Fraga. Lo del “capitalismo con alma” no pasa de ser una versión revisitada del viejo “capitalismo compasivo” de los partidos conservadores que en el mundo han sido. El abandono del reformismo abre a Ciudadanos de par en par la posibilidad de reemplazo de un partido que, abandonando la centralidad y renunciando a modernizarse, parece empeñado en querer representar a una España cada vez más minoritaria y más escorada hacia la derecha. Sobre la ética, poco que añadir, salvo los nombres de los escándalos que están en la mente de todos. Y de la estética ya se encargan ellos, sacando a relucir en la tele, a estas alturas de la película, este mismo domingo, a primeros espadas de la talla de Javier Arenas, el gran amigo de Luis resiste Bárcenas.

Pero Mariano, asómbrense, anda crecido. Lo dicen todos los que en los últimos días han hablado con el personaje. Después de la entrevista con Alsina, que le pilló bajo de defensas, torpón, Mariano sale ahora de casa con la lección aprendida, como revolucionado, como subido de tono. Tal vez le ocurra lo que a aquel gallego de “Lujo” a quien la mujer metió “droja” en el Cola-Cao. ¿Qué le pone Viri a Mariano en el desayuno? Se le vio crecido ante la guapa Lomana en Antena3, y así lució ayer en el Casino de la calle de Alcalá, con Vocento a sus pies después de los palos del domingo, “es que nuestro lector no entiende que después de llevar tres años haciendo de alfombrilla, de repente el Abc se pase a Ciudadanos, un poco de coherencia, leche…”. Y ahora donde están enfadados es en Moncloa: “Pero, ¿de qué se quejan? ¿Por qué protestan? Ellos sabían que no iban a recibir una concesión, porque quien hubiera explotado esa tele es Paramount, no ellos”. Entre la comedia y la farsa, lo del PP con los medios de comunicación no tiene arreglo. “Lo que ha ocurrido esta legislatura es que los capos de los grandes grupos, todos, tenían pasta en el extranjero y les hemos pillado, eso es lo que ha pasado. Por eso están cabreados…”.

Rato era la aristocracia del partido
Si ayer lo estaban los de Vocento, lo disimularon muy bien. Don Mariano hizo un amago de contrición por el pecado que acorrala a su partido. “Sí, puede que la corrupción haya sido lo que más daño electoral ha provocado al PP, mucho más que la gestión de la crisis económica”, vino a decir. Incluso llegó a insinuar falta de reflejos a la hora de atajar el problema: “Hemos sido timoratos, y desde luego, podíamos haber sido más rápidos y diligentes”. A buenas horas, mangas verdes. Ver a un Rato Figaredo entrar y salir de los juzgados de la Plaza de Castilla, y asistir al obsceno descubrimiento de empresas, negocios y testaferros del antaño altivo responsable del llamado “milagro económico” del Gobierno Aznar, es un obús en plena línea de flotación, una enmienda a la totalidad, una realidad que contamina al PP y frena en seco la sola tentativa de levantar el vuelo camino de las generales. Rato es el PP, es la aristocracia del partido, el tipo ante el que doblaba el espinazo el capital y la gran empresa, el hombre por encima de toda sospecha, la soberbia del rico de provincias que había hecho fortuna en la capital y se creía investido de una dignidad de más quilates que el resto de los mortales. Un asunto que enloda la Transición entera.

Montoro, que ha hablado estos días con el jefe que parte el bacalao y anda de nuevo con el pulso alto, dice que hay que darle la vuelta al discurso y no amilanarse. No acollonarse. “Todo lo que está saliendo son cosas y casos de la época de Aznar y nosotros lo que estamos haciendo es darlo aire, no interfiriendo la labor de la Justicia. ¿Se imagina alguien lo que hubiera hecho el PSOE de haberle salido un caso como el de Rato estando en el Gobierno?”, vino a decir don Cristóbal. La arenga no convence a una militancia emocionalmente masacrada por los escándalos: “En el PP todo el que tiene posibles está hoy en la conspiración. Todos pensando en el 21-D, nadie en el 20-D, todos pendientes de qué hay de lo mío, qué va a ser de mí si no entro en las listas en un buen puesto con posibilidades de salir elegido”. Y mientras el pánico recorre las agrupaciones, Mariano sigue en Moncloa viéndolas venir y dejándolas pasar, asombrado por la inminencia del tsunami que se le viene encina y le impide tomar decisiones drásticas, estatua de sal, monumento en piedra al no corráis que es peor.

Pues, con todo y con eso, dicen que Mariano está como una moto. Que no está deprimido, en absoluto, al revés, que está muy crecido. Lo de Portugal le ha dado un subidón. “Es que Mariano ha visto tantas cosas en 40 años de política, ha esquivado tantas intrigas, participado en tantos asesinatos, presenciado tantos cambios de chaqueta, que ya nada le asombra”, asegura un colaborador cercano. “El otro día, en Santander, con el alcalde de la ciudad, un tipo a seguir, su hijo, que se ha aficionado mucho a la vela, le decía contrariado:

-Papá, es que con el viento en contra no se puede navegar…
-¡A mí me lo vas a contar…! –replicaba Mariano padre, entre la carcajada general.

Rodeado de sus Michavilas, con Arriola en horas bajas, Mariano está convencido de que gana las próximas generales y, naturalmente, de que sigue cuatro años más en Moncloa, no se sabe gracias a quién, con la ayuda de quién. Es verdad, Mariano ha sobrevivido a tantas batallas en la guerra sin prisioneros de la política, que tal vez solo le falte asistir a un milagro. Porque eso es lo que va a necesitar, un milagro.

El ocaso del pensamiento
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 7 Octubre 2015

Basta escuchar sus discursos, o leer sus artículos, para sospechar que los dirigentes de los nuevos partidos comienzan a compartir demasiados rasgos con los políticos tradicionales. La nueva hornada de líderes, ésos que abjuran de los viejos modos, que pregonan a voces la renovación, se han mimetizado con los de toda la vida, comienzan a adoptar su peculiar estilo, su inclinación al corto plazo. Deslumbrados por el irresistible atractivo de los votos, anclados en el gesto, en la imagen, no parecen distinguir la gran política de la gestión del día a día. Ante cada problema, nuevo parche, propuesta de nueva ley. Recetan una interminable combinación de pócimas, bálsamos, brebajes, ungüentos, muchos de ellos inoportunos, contraproducentes, sin comprender que el exceso de medicación es causa fundamental de los males.

En esta confusión entre política constitucional y política ordinaria, encontramos en la misma lista, en el mismo totum revolutum, la reforma de la Constitución y la oferta de libros gratis a los escolares, el establecimiento de un Estado Federal y el retoque de las políticas activas de empleo; velocidad y tocino, gimnasia y magnesia. No es fácil estar al plato y a las tajadas, señalar la dirección del cambio sin liberar los pies del pegajoso fango clientelar.

Cierto, la gestión pública tiene sus servidumbres. A veces requiere diplomacia, sonrisas, agradar a mucha gente. Pero hoy es imprescindible una política de altos vuelos, con nítidos principios, rumbo bien definido. Un horizonte compartido por todos. Y, a juzgar por alocuciones y escritos, resulta dudoso que los nuevos líderes conozcan bien el fondo de los problemas, o tengan en la cabeza un proyecto reformista completo, más allá de meras consignas. Los recién llegados gozan de buena planta e imagen pero no muestran un pensamiento político profundo, esa visión de largo plazo que caracteriza a los grandes estadistas.

El crepúsculo del pensamiento crítico
A igualdad de condiciones, resultados similares. Los mecanismos de selección de élites y dirigentes no han cambiado; son los de siempre. Y sus criterios distan de ser meritocráticos. Para ascender importa menos la visión política, o la capacidad, que las relaciones personales, la pertenencia a determinada facción o la participación en determinado intercambio de favores. No son las condiciones más apropiadas para que surja un Churchill o un Adenauer. Ni siquiera un Maura o un Canalejas.

Como fuente inagotable de prebendas y puestos, la política sigue ejerciendo una potente atracción sobre arribistas y aprovechados, sobre figurones obsesionados por un alto cargo, por llegar al gobierno, ocupar cualquier ministerio... aunque sea el de Marina. Esa perversa atracción genera nefastos resultados cuando no existen mecanismos correctores, cuando los métodos de filtrado son inadecuados o el sistema electoral impide al ciudadano discriminar las cualidades de cada candidato.

La simpleza del discurso, la superficialidad del razonamiento político, tienen su origen en una perversa selección de la clase dirigente, en unos mecanismos que catapultan al poder a sujetos sin las cualidades necesarias. Pero hay algo más preocupante: el pensamiento, la reflexión profunda no sólo han languidecido en la política, también han ido desapareciendo de la sociedad, pasando de moda, menguando a pasos agigantados en las preferencias del público. Han sido sustituidos por lo más inmediato, sencillo o trivial, remplazados por cualquier práctica que ahorre energía mental, que proporcione más gozo, diversión. El hedonismo ha ido desplazando al esfuerzo mental, promoviendo una sociedad más infantil, menos reflexiva, más impulsiva y manipulable. Este pensamiento débil e insustancial se refleja en la prensa, cada vez más proclive al trazo grueso, al titular llamativo, a la historia del corazón, a focalizar la atención en la espuma de la noticia, a primar cotilleo sobre debate y razonamiento.

Algunos atribuyen la responsabilidad a la escuela, o la universidad, por no proporcionar conocimientos profundos ni inculcar el pensamiento crítico. Por no formar a los alumnos en ese método de abordar los problemas consistente en analizar la realidad, buscar las causas, evaluar alternativas, prever las consecuencias, permanecer abierto a la crítica, dispuesto a cambiar de opinión a la luz de los datos. Tienen razón, pero el problema es mucho más grave: nuestra organización socioeconómica desincentiva el pensamiento crítico y razonado. Y desanima la excelencia académica y profesional. Ni el mérito ni el esfuerzo resultan en España especialmente prácticos, ni rentables, para medrar o ascender en la escala social.

Un mundo de amiguismo, enchufe y trapisonda
Como régimen de acceso restringido, repleto de trabas a la competencia, nuestro sistema no prima el talento o la eficiencia sino la pertenencia al grupo, los contactos, las relaciones personales. No es fundamental lo que conozcas sino a quien conozcas. Poca utilidad tiene la buena formación, la excelencia, el cultivo del pensamiento en un mundo de intercambio de favores, amiguismo, enchufe y trapisonda. Más rentable es conectarse a la red oportuna, introducirse en la camarilla adecuada. Se explica así el volumen de peloteo, de insoportable adulación al poderoso que se escucha por doquier. Y las descalificaciones gratuitas, excesivas, carentes de toda lógica, tan solo por pertenecer a la facción rival. Unas actitudes en las antípodas de la objetividad.

La superficialidad, la renuncia al pensamiento complejo para abrazar la simpleza, la comodidad, la inconsciencia, constituye una puerta abierta a cierto tipo de tiranía, aparentemente benefactora, pero siempre opresora de la libertad. Fue Alexis de Tocqueville quien anticipó hace casi dos siglos las consecuencias de este abandono: "Trato de imaginar nuevos rasgos con los que el despotismo puede aparecer en el mundo. Veo una multitud de hombres dando vueltas constantemente en busca de placeres mezquinos y banales con que saciar su alma. Cada uno de ellos, encerrado en sí mismo, es inconsciente del destino del resto. Sobre esta humanidad se cierne un inmenso poder, absoluto, responsable de asegurar el disfrute. Esta autoridad se parece en muchos rasgos a la paterna pero, en lugar de preparar para la madurez, trata de mantener al ciudadano en una infancia perpetua". Esta distopía, imaginada en el siglo XIX, se encuentra hoy cercana a la realidad.
_____________________
Imagen: Alexis de Tocqueville, por Théodore Chassériau (1850)

La nación discutida y discutible
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Octubre 2015

Cree la izquierda que el problema de que la mitad de los catalanes no quieran ser españoles se puede resolver por medio de una reforma constitucional. Sin embargo, los independentistas no condicionan su voluntad a ninguna reforma. De hecho, España no es sólo su Constitución. Es también un montón de cosas que, aunque quisiéramos, no podríamos cambiar. Y es a esa España, con su historia, sus tradiciones, sus virtudes y defectos, a la que no quieren pertenecer los independentistas. Según parece, el bálsamo que los apaciguaría sería reconocer constitucionalmente que Cataluña es una nación. Sin embargo, para que la nación catalana cupiera en la Constitución española, España tendría que convertirse en una confederación que uniera a Cataluña con el resto, que a ver cómo lo llamábamos, o en la que se confederaran varias naciones.

Preguntado Pedro Sánchez por la cuestión, se ha apropiado de la idea de Zapatero de que la nación es un concepto discutido y discutible. Alega el actual secretario general del PSOE que la Real Academia da a la voz nación diversos significados. Con ello parece querer decir que se podría reformar la Constitución para que dijera que Cataluña es una nación, en un sentido, y que España, incluida Cataluña, lo es en otro. Así, por ejemplo, España sería el "conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno" pero no el "conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común". Esto último es lo que sería Cataluña. Aparte el hecho de que los independentistas no lo aceptarían y dirían que Cataluña es las dos cosas, no sé cómo iba Pedro Sánchez a explicar la diferencia en la Constitución como no fuera recurriendo a esa tontería de que España es una nación de naciones. Y digo que es una tontería porque una nación de naciones, o no es una nación, o no son naciones las partes que la componen. A la unión de diversas naciones que se juntan para formar un Estado se le llama confederación. Y así, para que la mitad de los catalanes se dieran el capricho de tener una nación distinta de la española, los demás tendríamos que dejar de pertenecer a la española para serlo del resto, se llamara como se llamara, o de la gallega, la cántabra o la murciana.

Y luego, encima, a partir de que Cataluña fuera constitucionalmente una nación, su pueblo sería un sujeto de soberanía que ha decidido libremente unirse a la confederación española. Y no sólo él, sino todos los que fueran reconocidos como nación. Todos podrían entonces, igual que decidieron unirse, separarse. Para que esto sea así, no hace falta que la Constitución lo reconozca expresamente porque está implícito en el hecho de ser una nación. De forma que al final, la mayoría estaríamos renunciando a la nación a la que pertenecemos para evitar algo que de todas formas ocurrirá cuando los independentistas lo quieran. ¿Tiene todo esto algún sentido? Al parecer, para Pedro Sánchez y la izquierda, sí.

Cine y "conflicto"
Iñaki Arteta Libertad Digital 7 Octubre 2015

Haber vivido inmersos en una sociedad castigada por el terrorismo ha sido una cuestión inquietante para varias generaciones de españoles que, durante cincuenta años, aunque no fueron mayoritariamente favorables a su uso, hicieron bien poco para combatirlo desde el territorio de las ideas. Las pruebas de lo que no se hizo o no se hizo bien han quedado para análisis de historiadores y sociólogos. Sus consecuencias en la cultura social y política de los españoles se hacen notar en el presente en la sospechosa rapidez con que el sufrimiento extremo padecido por amplias capas de la sociedad tiende a enterrarse.

La educación y las televisiones públicas de las autonomías controladas por nacionalistas (más gravemente en el País Vasco) han contribuido con éxito a difuminar la presencia del terrorismo, a presentarlo como inevitable, cuando no a difundir una suerte de relativismo respecto al asesinato (sólo si es de índole político-nacionalista).

En este período tan largo y confuso, una gran cantidad de preguntas han quedado sin contestar. Cuestiones que suelen ser el terreno favorito de los creadores, tradicionalmente preocupados por la realidad de su tiempo.

La huída en desbandada de los intelectuales hacia terrenos menos minados creó una ficción asumida por la sociedad: la de que aquello ocurría siempre a otros y que no era tan grave.

La larga y traumática existencia del terrorismo en nuestro país y su compleja trama de comprensión ideológica ha dejado escasas referencias en el arte en general y en el cine en particular. El cine ha sido, en nuestra cultura moderna, el ámbito elegido por el público para saber más: más sobre el pasado, sobre otros lugares, sobre lo más conflictivo, sobre las preocupaciones del presente… la realidad o la ficción como escaparate de lujo para ir entendiendo el mundo y a nosotros mismos.

La sensibilidad de los cineastas españoles hacia las historias de la guerra civil, sus perdedores, el paro, en su momento, el impacto de la droga o el sida entre los jóvenes, los abusos policiales, la corrupción política, las vulneraciones de derechos humanos en otros países, sí que ha quedado suficientemente reflejada.

Ya lo dijo Fernando Savater, nadie ha tenido por qué temer un misil de Bush para manifestarse contra la guerra de Irak, pero posicionarse públicamente contra ETA… era otra cosa.

Entonces ¿cómo se ha situado el cine español frente al fenómeno terrorista de su país y su trágica red de consecuencias?

Si dijéramos que ha denunciado en sus films los crímenes, que ha investigado las conexiones sociales y políticas que lo han mantenido, que le ha interesado las consecuencias sociales y políticas que en la pequeña sociedad vasca todo esto ha causado, que ha sido implacable con la ideología totalitaria que lo empujaba, que se ha preocupado por las historias de los inocentes asesinados, que contó lo que estaba pasando… no estaríamos escribiendo esto.

No es eso lo que ha sucedido
Los cineastas, en su conjunto, no han sido, ni de lejos, vanguardia en este asunto, no firmaron manifiestos conjuntos, no les pareció totalitaria la coartada de los terroristas, ni se acercaron al lugar de los hechos a denunciar la perseverancia de los asesinos ni la falta de libertad de conciudadanos suyos.

Manifestación en Madrid
Un vistazo a las películas que se estrenaron en los años 79, 80, 81 (más de trescientas) da la medida de lo que NO tenían en la cabeza los cineastas: entre algunas películas notables (Gary Cooper que estás en los cielos, La muchacha de las bragas de oro… ) se estrenaron: Sinfonía erótica, La quinta del porro, Pasión prohibida, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Objetivo sexo, Apocalipsis caníbal, El liguero enmascarado, etc.

Sólo Operación Ogro (asesinato de Carrero Blanco) y Siete días de enero (pistoleros de extrema derecha contra los abogados laboralistas) se acercan a la actividad terrorista.

Para entonces ETA ya había asesinado a 321 personas y sólo entre 1979 y 1981 asesinó a 210 personas.

De las 4.000 películas (entre documental y ficción) estrenadas en España desde 1978, unas 60 de ellas (tantas como las referidas a la guerra civil) han tenido en su trama de una manera o de otra la actividad terrorista de ETA. Tan solo unas 12 de ellas han estado interesadas en las vivencias de las víctimas que el terrorismo ha generado en nuestro país.

No todo tiene que ser político ni grandilocuente y en la incuestionable libertad del autor está el elegir de qué habla o no en su obra, pero ¿en qué ha estado la gran mayoría de los cineastas de nuestro país en todos estos años? Mi respuesta es que han estado haciendo tiempo. Esperando a ver qué iba pasando, encuadrados en las corrientes más relativistas y socialmente mejor acogidas y reservándose el marchamo de "cine comprometido", "cine social", "cine arriesgado" para obras que discutiblemente lo eran.

Han ocurrido a nuestro alrededor demasiadas cosas graves como para no contarlas, pero ha vencido la pusilanimidad, la cobardía ante los asuntos complicados de la vida, la indiferencia, el conformismo, la inercia vital, el pensamiento blando. En palabras de Gabriel Celaya: ha sobrado arte hecho por "los neutrales".

Los cineastas, como testigos de su tiempo, tienen pendiente el acercamiento noble y contundente a la verdad de los hechos, al núcleo del sufrimiento, al epicentro de un situación extrema que ha generado no sólo un inmenso dolor sino una incomprensión en la ciudadanía que debe corregirse con documentos e historias rigurosas y valientes.

´FRANCIA YA HA TOMADO SUS RESPONSABILIDADES MILITARES ANTE LA AMENAZA’
Hollande advierte de una 'guerra total' si no se actúa en Siria
 
www.gaceta.es  7 Octubre 2015

El presidente francés ha avisado del riesgo para Europa si se siguen permitiendo ''enfrentamientos religiosos'' en Siria y ha solicitado a la comunidad internacional que ayude a construir un futuro político para dar estabilidad al país. Además, para defender una Europa unida, ha dicho que el 'nacionalismo es la guerra'.

El presidente francés, François Hollande, ha insistido ante la Unión Europea (UE) sobre la necesidad de actuar para evitar una "guerra total" en Siria, que pueda desestabilizar a toda la región de Oriente Medio y acabar llegando incluso a "territorio europeo". Además, ha parafraseado a Mitterrand y ha dicho que ''el nacionalismo es la guerra y su advertencia sigue siendo hoy válida'', para defender una Europa unida.

"El nacionalismo es la guerra. El debate no está entre si más o menos Europa sino entre la reafirmación de Europa o el fin de Europa. No hay otra solución que una Europa fuerte para garantizar nuestra soberanía", ha dicho el jefe del Elíseo.

Hollande ha advertido, en un discurso junto a la canciller alemana, Angela Merkel, del riesgo de permitir que sigan desarrollándose "enfrentamientos religiosos" en la región. "No pensemos que estaremos a salvo, será una guerra total una guerra que podrá afectar también a nuestro propio territorio, así que tendremos que actuar", ha alertado.

Hollande ha asegurado que Francia "ha tomado sus responsabilidades militares ante la amenaza" y que "toda Europa entera debe comprometerse en el plano humanitario, político, diplomático".

Ha instado a "construir en Siria, con todos los que puedan contribuir a ello, un futuro político que dé a la población siria otra alternativa que Bachar (al Asad, el presidente sirio) o Daesh (el grupo terrorista Estado Islámico)". "Es nuestro deber frente a los sirios y es nuestro interés como europeos", ha recalcado. Por ello ha pedido "firmeza ante el drama sirio", dado que el régimen de Al Asad "ha creado y sigue alimentando este desastre" y "todavía hoy bombardea, mata, masacra". "Lo que pasa en Siria concierne a Europa porque lo que se juega ahí determinará durante mucho tiempo el equilibrio de toda la región de Oriente Medio", ha insistido.

El presidente francés ha llamado al mismo tiempo a Europa a "presionar para que esta transición política pueda hacerse" y a la colaboración entre la UE, Rusia, Irán, los países del Golfo y Estados Unidos para lograrlo.

Hollande ha llamado a la "solidaridad frente al terrorismo" porque "cada atentado cometido en uno de nuestros países va contra Europa entera, su cultura, su forma de vida", pero también a la "solidaridad ante los refugiados, víctimas de las convulsiones en Oriente Medio y África".

Ha reclamado asimismo extender esa solidaridad "con los estados europeos que sufren la presión en primera línea" de sus fronteras y con los países vecinos que acogen a los refugiados de manera numerosa. En su opinión, la UE "ha tardado en darse cuenta de que las tragedias en Oriente Medio o en África no podían no tener consecuencias para ella".

Según Hollande, Europa no ha ofrecido suficiente ayuda a los países que deben acoger a gran cantidad de refugiados y ha tenido que "actuar con urgencia para ser digna de su tradición de asilo y organizar el retorno de los que no puedan ser acogidos de manera duradera". "La UE está obligada primero a salvar vidas, a luchar contra los criminales gracias a Frontex", la agencia europea de control de fronteras exteriores, ha apuntado.

Hollande ha defendido además dar más asistencia a Turquía para que pueda mantener a los refugiados o, de otro modo, "inexorablemente vendrán", así como poner en marcha centros de acogida e identificación, "condición esencial para que nuestras fronteras sean respetadas".

Merkel apela a un nuevo modelo de asilo
La canciller alemana, Angela Merkel, ha explicado este miércoles que la normativa Dublín que regula el asilo en la UE ha quedado "obsoleta" y ha abogado por un nuevo sistema de reparto equitativo y justo entre los Estados miembros de los refugiados, a raíz de una crisis que, dijo, transformará Europa profundamente. Su política inicial de jornadas abiertas, tras criticar el discurso y las medidas de Orbán que más tarde ha sonreído, ha fracasado y ha demandado la necesidad de un nuevo modelo.

"Honestamente, el sistema Dublín en su estado actual en la práctica está obsoleto. Tenía buenas intenciones pero ha demostrado no ser sostenible. Por eso abogo por un nuevo procedimiento para un reparto justo y solidario", ha señalado Merkel en un discurso ante el pleno del Parlamento Europeo (PE) junto al presidente francés, François Hollande.

Merkel ha hablado ante los eurodiputados sobre los ‘’el gran reto’’ que Europa tiene ante sí. ‘’Una prueba de dimensiones históricas", ha sostenido, en referencia a los miles de personas que huyen de conflictos y de la persecución para buscar protección en Europa, especialmente sirios.

La canciller admitió que ni Europa, ni sus socios transatlánticos, en referencia a EEUU, han podido lograr con sus esfuerzos diplomáticos y políticos que llegue la paz a Siria, tampoco han conseguido evitar el "reforzamiento" del Estado Islámico en ese país árabe y en Irak, ni llenar el "vacío de poder" en Libia.

Según Merkel, el extremadamente gran número de refugiados que llega a Europa, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, "cambia la agenda diaria" de la Unión Europea (UE), porque supone un reto "para nuestros valores y los intereses".

Internacional / Guerra en Siria
Merkel y Hollande piden actuar para evitar una «guerra total» en Siria que llegue a Europa
Rosa Jiménez y Celine Aemisegger. Estrasburgo. La Razon 7 Octubre 2015

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, hicieron hoy un llamamiento en la Eurocámara a favor de la unidad de Europa en este momento de grandes desafíos por la crisis de los refugiados y la guerra en Siria.

Los líderes de Alemania y Francia emularon a sus antecesores Helmut Kohl y François Mitterand, que hace 26 años también acudieron al pleno del Parlamento Europeo para debatir el fin de la Guerra Fría, pero en esta ocasión con el objetivo de abordar los retos más acuciantes a los que se enfrenta actualmente la Unión Europea (UE).

En declaraciones por separado ante el plenario, Merkel y Hollande hicieron referencia a la solidaridad que debe mostrar Europa frente a la llegada de miles de refugiados procedentes de Oriente Medio.

"Son momentos en los que Europa tiene por delante de nuevo un gran reto, una prueba de dimensiones históricas", sostuvo Merkel, quien demandó revisar el sistema "Dublín" según el cual el Estado al que llega un demandante de asilo debe registrarlo, por ser "obsoleto" e "insostenible".

La canciller afirmó que, "más que nunca, necesitamos la valentía y la unidad" de Europa para "establecer los centros de registros e identificación y proteger mejor las fronteras exteriores de la UE".

Hollande pidió ayudar a los países de la Unión fronterizos que más refugiados reciben y declaró que Europa "ha tardado en darse cuenta de que las tragedias en Oriente Medio o en África no podían no tener consecuencias para ella".

El presidente francés se refirió también al conflicto sirio y aseguró que, si la UE no actúa, se convertirá en "una guerra total" que "podrá afectar también a nuestro propio territorio".

Según dijo, Francia "ha tomado sus responsabilidades militares ante la amenaza" y "toda Europa entera debe comprometerse en el plano humanitario, político, diplomático".

"Lo que pasa en Siria concierne a Europa porque lo que se juega ahí determinará durante mucho tiempo el equilibrio de toda la región de Oriente Medio", insistió, y pidió colaboración entre la UE, Rusia, Irán, los países del Golfo y EEUU para lograr una transición.

Merkel puso además énfasis en la necesidad de resolver la crisis siria, algo que admitió que ni Europa ni Estados Unidos han podido lograr con sus esfuerzos diplomáticos y políticos, como tampoco han conseguido evitar el "reforzamiento" del Estado Islámico (EI) en ese país árabe y en Irak, ni llenar el "vacío de poder" en Libia.

También en el plano de la política exterior, Hollande llamó a "prevenir una guerra a las puertas de nuestro continente" a causa de la "violación brutal de la legalidad internacional" en Ucrania y reivindicó el liderazgo asumido por Francia y Alemania en las negociaciones entre las autoridades ucranianas, los separatistas prorrusos y Rusia para acercarse a una solución.

Merkel y Hollande se enfrentaron en el hemiciclo a duras críticas e incluso abucheos por parte de eurodiputados euroescépticos como el británico Nigel Farage o la francesa Marine Le Pen, quien llegó a llamar al presidente francés "vicecanciller" de Alemania.

"La sola vía posible para los que no estén convencidos de Europa es salir de Europa, simplemente. Es terrible, pero es la lógica de salir de Europa, del euro, de Schengen e, incluso, salir de la democracia, porque a veces al escucharles me planteo la cuestión de si realmente quieren participar en un espacio común", concluyó Hollande.

El presidente francés aseguró que el soberanismo nacional es "peligroso" y conduce al "declive", por lo que pidió "más soberanía europea, la capacidad de elegir por nosotros mismos y evitar que volvamos al nacionalismo, al populismo, al extremismo que nos impone hoy ir por un camino que no queremos", concluyó. .

LA 'CARA OSCURA' DE LA CRISIS MIGRATORIA
Prensa y autoridades ocultan la delincuencia de los 'refugiados'
Autoridades y medios de comunicación de toda Europa se han aliado para ocultar al público la 'cara oscura' de la llegada masiva de refugiados por miedo a que reaccionen en contra.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 7 Octubre 2015

Una activista del grupo No Borders (Sin Fronteras), dedicado a la acogida de refugiados e inmigrantes del Tercer Mundo, ha confesado haber sido violada durante más de una hora por un inmigrante senegalés en un campamento de acogida cercano a Vintimiglia, cerca de la frontera francoitaliana, informa el diario italiano Il Corriere della Sera.

La razón por la que usted probablemente ignore esta como muchas otras noticias de un cariz similar es la misma que ha movido a la víctima a permanecer en silencio hasta ahora: compañeros de No Borders le pidieron que callase para no perjudicar a la causa. Es la misma razón por la que no se informa en televisiones o diarios de los conflictos que surgen entre los nativos y los 'refugiados' en toda Europa y sí de las campañas de #RefugeesWelcome y los voluntarios que desafían a las autoridades para ayudar a los recién llegados, o por la que las fotografías que nos llegan por los medios de comunicación convencionales son casi siempre de familias o mujeres o niños, cuando la propia ACNUR, la agencia de refugiados de la Naciones Unidas, cifra en tres cuartos la proporción de varones entre los migrantes. En definitiva, la realidad que nos venden no coincide con la que se está produciendo y amenaza con cambiar nuestras sociedades de forma irreversible.

No es que las fotos que muestran, naturalmente, sean falsas, o que no existan legítimos refugiados que solo aspiran a encontrar un lugar en paz para sus familias; es que las autoridades, en vergonzosa connivencia con los medios, se niegan a mostrar la otra cara de la realidad y enseñar la realidad completa. Que se trata de una consigna generalizada es evidente en incontables informes que se filtran penosamente al público, como el editorial del Westfallen-Blatt denunciaba a mediados de septiembre denunciaba que la policía se niega a hacer públicos delitos que impliquen a inmigrantes y refugiados porque no quieren "dar legitimidad a las críticas contra la inmigración masiva".

Un millón y medio de migrantes
No es extraño que los gobiernos quieran minimizar los posibles conflictos, especialmente en Alemania: tras la aparición de un informe según el cual el país debe prepararse para recibir no menos de un millón y medio de migrantes este año, la canciller Angela Merkel ha respondido a las numerosas críticas reconociendo que Alemania tiene que aprender a vivir con los recién llegados. El diario Bild revelaba el pasado luneS, citando estimaciones oficiales, que en los últimos tres meses del año podrían llegar más de 900.000 personas. “No tiene mucho sentido enfadarse porque tenemos ahora este problema o decir: ¿de dónde sale esto? ¡Quiero que desaparezca el problema", declaró el pasado domingo la canciller en una entrevista a la cadena de radio Deutschlandfunk. "Tenemos que aceptarlo, controlarlo y al mismo tiempo asegurarnos de que resolvemos los puntos débiles”.

Quizá tengan que aceptarlo, efectivamente, pero no parece que lo hagan a gusto, al menos según un estudio realizado por Initiative Markt-und Sozialforschung. El estudio revela que tres cuartas partes de los alemanes cree que los refugiados deberían quedarse en el primer país seguro al que lleguen, y cuatro quintos piensa que el país debería reestablecer los controles fronterizos, lo que contrasta poderosamente con la política oficial del Gobierno.

Los gobiernos proinmigracionistas, encabezados por Suecia, están haciendo denodados esfuerzos por ocultar todos los problemas que han causado y causan quienes llegan de países y culturas con mentalidades y concepciones del mundo radicalmente distintas. En el caso de Suecia, que se lleva la palma en su intento de acabar con el elemento nativo, las autoridades han intentado de todo para no achacar al influjo de inmigrantes del Tercer Mundo el hecho de haberse convertido, asombrosamente, en el país con más violaciones por habitante del mundo, culpando a una mayor disponibilidad para denunciar, a Internet o incluso al tiempo. Los otros países escandinavos, que sufren una plaga similar, han sido algo más sinceros. En Noruega, estadísticas publicadas recientemente señalan que la totalidad de los últimos casos de violación tiene a un inmigrante de primera o segunda generación, generalmente musulmán, por perpetrador, y casi invariablemente una mujer nativa por víctima.

Epidemia de delitos sexuales
En Alemania, el súbito influjo de refugiados está multiplicando los casos de violación hasta convertirse en verdadera epidemia, con las refugiadas como víctimas en su abrumadora mayoría, según asociaciones que trabajan en campos de acogida y conocen el problema de primera mano. La falta de espacio para acoger a tantos en tampoco tiempo ha forzado a las autoridades a albergar a hombres -la abrumadora mayoría de los recién llegados- y mujeres en el mismo espacio, con consecuencias previsibles. Muchas víctimas, señalan las trabajadoras sociales que han dado la voz de alarma, no se atreven a denunciar por miedo a las represalias. Casi el 80% de los refugiados y migrantes son varones, según la cadena de radio bávara Bayerischer Rundfunk, que informa sobre el centro de acogida de Bayernkaserne que el precio por tener sexo con una refugiada es de diez euros. Una trabajadora social lo califica como "el mayor burdel de Munich".

Entre todas las legítimas consignas que nos recuerdan machaconamente que "ningún ser humano es ilegal", que no vienen a Europa por gusto, que solo quieren huir del horror o, en todo caso, hallar un lugar donde puedan ofrecer a sus hijos un futuro mejor quizá haga falta otras que recuerden que esta muchedumbre que viene a quedarse tiene ideas muy distintas a las nuestras sobre el papel de la religión en la vida pública, el lugar de la mujer, las conductas sexuales lícitas, la importancia de la libertad y la democracia o incluso la solidaridad con personas ajenas a su grupo, credo o tribu.

Sea o no necesario para un Occidente en grave crisis demográfica recibir influjos masivos del Tercer Mundo es un interesante debate que debe llevarse abiertamente, sin ocultaciones. En una democracia, negarle al pueblo la verdad completa, sea o no conveniente o delicada, es inaceptable; si el problema, además, va a cambiar radicalmente nuestras sociedades, es también una traición.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El nacionalismo o la peste (según Arcadi)
Javier Orrico  Periodista Digital 7 Octubre 2015

Ha escrito Arcadi Espada, durante un año largo como un milenio (en la Cataluña milenarista todo se mide en milenios), la crónica taurina de la expansión de la peste, el nacionalismo, en su fase de culminación y en lo que alguna vez fue el territorio que creímos un modelo. El ideal que soñábamos para nuestras ‘pobres, brutes, tristes y dissortades’ patrias, en las hermosas palabras de Espriu.

En realidad, he escrito “ha escrito”, y no sé si lo que hace Arcadi es escribir o marcar a espada con la sangre propia y la de sus muñecotes, como en el bolero del gran Moncho. Si estuviéramos en el XVII diríamos que es un conceptista (precisión, ira cincelada, la mano siempre cargada), pero, ¡ay!, como nuestro padre Quevedo, un conceptista enamorado al que a veces la belleza traiciona para hacerle producir algunas de las páginas más cargadas de claridad, significado, sentido y contundencia que hoy podemos leer en España. Tan claro que acabó hace unos días, en El Mundo, donde sigue con su blog “1714: Diario del año de la peste” del que surge esencialmente el libro, con una entrega titulada “Declaración unilateral”, en la que aparece, definitiva, luminosa, a la que no hay nada que añadir y que lo explica todo, esta ‘declaración’ sobre la Cataluña nacionalista: “Mi pequeña xenófoba”. Y ahora que empiece a girar la rueda de los que continúan queriendo contentar a la pequeña, planteando caramelos federales, repúblicas bolivarianas o arrodillamientos margallosos y que nunca entendieron la verdadera naturaleza de la niñita.

También he dicho que “Diarios de la peste” es una crónica taurina, y debería haber dicho cómico-taurino-musical, porque la realidad ha desbordado incluso el pesimismo jovial de este gran satírico, emboscado de cronista ‘factual’, que es Arcadi. La bufonada que ha supuesto ver a Mas y Junqueras, travestidos de Moisés y Josué, conduciendo al pueblo elegido a través del tres por ciento, ha roto en algo mucho más esperpéntico que el circo mismo (no en vano han subtitulado al libro “Junts pel circ”), una actividad seria; ha dado en algo que para mí sólo es equiparable a la Banda del Empastre, uno de los mejores recuerdos de mi infancia, cuando mi padre me llevaba en la Feria de Caravaca a ver el “espectáculo cómico-taurino-musical” de esta banda de valencianos, de la mejor estirpe Berlanga, entre los que no faltaba nunca Don Tancredo: obviamente, Mariano Rajoy. Sólo que a aquel Tancredo no le crecían los enanos.

Deberíamos dolernos de que Berlanga muriera hace unos años, porque imaginar la película que podría haber hecho sobre esta panda de racistas, impostores, comisionistas, gandules, arribistas, conversos y desvergonzados que se agrupa en ‘Junts pel circ’, no puede sino llevarnos a presentir una carcajada.

Berlanga, al que todos reconocemos como el autor de una obra cinematográfica que nos refleja mejor que ninguna otra, Buñuel aparte, resulta que era valenciano, es decir, según el nacionalismo cata-valenciano (el catalanismo valenciano es incluso peor que el catalán), un catalán. Osti, tú, resultará que el esperpento español, del Arcipreste a don Ramón de la Cruz, de Valle a Chumy Chúmez y los Ozores, encuentra en un ‘catalán’ su expresión más disparatada y expresiva. Que el Señor me perdone antes de que me desterréis para siempre, pero ¿qué otra cosa podía ser Junqueras sino español?

Pero si a Berlanga hay que retorcerlo un poco para que pueda resultar representativo de quienes, sin duda, deben odiarlo intensamente, porque la España de Berlanga siempre va con ellos dentro aunque sea para vender sanitarios, quien los reflejó, los desveló, los vistió para siempre, fue un artista tan absolutamente catalán, tan profundamente, por ello, español, como Albert Boadella.

Y hablo de su Ubú (Operación Ubú, 1981), que me parece el inicio de un ciclo narrativo sobre el nacionalismo catalán, farsa y licencia de los ladrones castizos, que se abrió entonces y que ha venido a cerrar Arcadi Espada con estos “Diarios de la peste”(1). Y que iría, con ellos, de aquel primer e insustituible Ubú, Jordi Pujol, que terminó por costarle el exilio tras su afinada reedición en 1995, a este último perfecto Ubú, al que ni siquiera Jarry pudo imaginarle una encarnación tan ajustada, nuestro Junqueras, desbordante, excesivo, magnífico, le Roi Ubú que la Cataluña cerril esperó siempre como mesías para rehacer el Tratado de Caspe y echar a los ‘castellanos’, y al que Arcadi ha dedicado algunos de sus más divertidos apuntes.

El libro es una fiesta. El trabajo de la ilustradora, Ana Cortils (de la que se dice que es hija de madrileño y catalana, pero se oculta su nacimiento y crianza murcianos, ella sabrá, cuando no hay tierra a la que el mestizaje, castellanos, catalanes, aragoneses, genoveses, navarros, moriscos, judíos e tutti quanti, haya hecho más inmune al nacionalismo que este ‘sudestern’ agrolírico), les da a los textos, seleccionados por el propio editor, Max Lacruz, su verdadera dimensión, los mejora, no los ilustra, los revive, se funde con ellos para crear algo nuevo, gozoso incluso ante la inmensa tristeza con que la estupidez revelada nos va calando el alma.

Lo abres y te saltan a la cara los bufones, los enanos, los profetas ‘caganers’, las raholitas presumidas, los tontos de capirote. De vez en cuando, brotan algunas personas dignas, exiliados como Azúa, por ejemplo, que nos devuelven a la dimensión trágica de esta peste endilgada como verbena popular por sus administradores. Por eso, ni siquiera Arcadi, enemigo formal de la poesía, puede evitar puntas de melancolía, un lamento soterrado por la Cataluña que le han robado. Que nos han robado. Y quizás para siempre.

1) Diarios de la peste. Arcadi Espada. Puestos en imágenes por Ana Cortils. Antología de textos y guión de Max Lacruz. Editorial Funambulista, Madrid, 2015.

Cuando aún los palmeros de ETA te acochinan
Fernando Lázaro El Mundo 7 Octubre 2015

Dicen que todo ha cambiado. Dicen que Euskadi no es lo que era. Dicen que se empieza a respirar libertad desde que las pistolas de ETA guardan silencio . Dicen... dicen... Pero siempre lo dicen los mismos, los que o estaban con los de la Goma 2 y les aplaudían o los que ahora están por el 'buenísmo', por el 'vamos a mirar solo adelante'... Lo cierto es que para muchos, la vida en el País Vasco sigue siendo aún muy dura. Y quiero contaros lo que me trasladó hace apenas una semana, -insisto, una semana- un amigo mío de la Policía Nacional.

No salía de mi asombro. Y es que, claro, con tanto buenismo, estas situaciones se empiezan a no denunciar. Se empiezan a 'normalizar', dando por hecho que hay que convivir con ellas a cambio de que ETA mantenga si silencio de sangre.

El que me lo contó es un agente destinado en Bilbao (huelga decir que ETA sigue viva por lo que me seguiré ahorrando datos, por motivos de seguridad). Y me habló de un compañero suyo (en fin, no descarto que fuera él mismo).

'Fíjate. Salía de su comisaría. Iba de paisano... Un vecino de su barrio le vio salir y sacó sus propias conclusiones. Es un vecino con el que coincide a diario, en el barrio, en los bares de la zona cuando acaban la jornada laboral, con el que algún chiquito ya había caído.

Pues bien, esa misma tarde, el compañero se fue por el barrio, como todos los días. Y cuando entró en el bar en el que estaba su vecino, todos los que estaban dentro se salieron. Ya sabes, como en los viejos tiempos. Había avisado que su vecino podía ser policía nacional, le había visto en una comisaría, y todos a una, a darle la espalda. ¿Esa es la nueva Euskadi? pues, desde luego, para nosotros...". Los palmeros de ETA siguen acochinando al resto, a los que no son ellos, a los que piensan diferente.

No hace falta entrar en más detalles. No hace falta adornos en el relato. Esta es la foto fija de la 'libertad' que algunos venden en Euskadi. La presión sobre los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado destinados allí sigue siendo "insoportable". Y el arropo de los demócratas, insuficiente. ¿Esta es la nueva Euskadi? Que paren el bus, que yo en esa estación no me apeo.

@lazaroelmundo

Nada que negociar en Cataluña
GABRIEL TORTELLA El Mundo 7 Octubre 2015

LAS ELECCIONES catalanas tuvieron lugar y los resultados fueron ambiguos: ganó ampliamente la extraña candidatura Junts pel sí, pero perdiendo apoyo. Lo que ellos afirmaban ser un plebiscito también lo perdieron, porque tuvieron menos del 40% de los votos; e incluso añadiendo los sufragios obtenidos por la candidatura independiente separatista y de extrema izquierda CUP (Candidatura de Unidad Popular), no llegan al 48% del voto, y no representan más del 35,5% del censo electoral. Como no se puede decir que los que se abstienen apoyan la causa independentista resulta que, en realidad, ésta parece tener apoyo de poco más de un tercio del censo. Proclamar, como hicieron la noche electoral los dirigentes de Junts pel Sí, que estos resultados significan un mandato para la independencia es una inexactitud más, que se suma al cúmulo de falsedades que profirieron estos mismos dirigentes durante la campaña. Bastaba ver las expresiones faciales y verbales de incredulidad del periodista de la BBC Stephen Sackur cuando entrevistaba a Raül Romeva para darse cuenta del efecto que hace en el extranjero el desahogo con que han propalado infundios este señor y sus compañeros de lista.

La candidatura Junts pel Sí proclamó como su objetivo alcanzar la mayoría absoluta en el Parlament, esto es, 68 escaños: obtuvo 62. ¿Es esto un éxito? Ganaron las elecciones claramente, sí; pero el único mandato legítimo que obtuvieron es para formar gobierno; no para tomar una decisión política de la trascendencia que tendría proclamar la independencia de Cataluña. Según los resultados electorales, el 64,5% de la población catalana está en contra de la independencia. O, veámoslo de otra manera: el número de escaños de Junts pel Sí, sumados a los de la CUP, dan 72: mayoría absoluta. Sí, pero para modificar el Estatut vigente hacen falta dos tercios de los votos en el Parlament, esto es, 90. Les faltan nada menos que 18. Si para modificar un estatuto se necesitan 90 votos, ¿no se necesitará al menos igual número para tomar una decisión mucho más trascendental que una modificación estatutaria? En definitiva, el separatismo catalán quiere independizar a Cataluña contra la voluntad de dos tercios de los catalanes. Los de Junts pel Sí dicen tener un mandato para eso. Y le llaman democracia.

Pero hay más: Junts pel Sí es una candidatura heterogénea, que reúne dos partidos que sólo coinciden en el separatismo; uno, Convergència, es muy de derechas, y el otro, Esquerra, ya lleva en su nombre que es de muy distinta convicción. Un gobierno de ambos partidos parece una alianza contra natura, y tendrán muy difícil construir un programa, que en estas elecciones no han presentado. Aunque mayoritaria, la coalición no ha obtenido la mayoría absoluta. El todo ha sido menos que la suma de las partes. Para gobernar necesitaría el apoyo de la CUP, que son de muy extrema izquierda, y que, además de separarse de España, quieren separarse de Europa y abandonar el euro. Por lo tanto, para gobernar, los separatistas necesitan el apoyo de todo el espectro político, desde la derecha más conservadora hasta la izquierda más extremista. Las probabilidades de que se pongan de acuerdo, incluso acerca de la manera de alcanzar la independencia, son pequeñas, porque alguien va a tener que renunciar a su programa (explícito o tácito) para colaborar con los otros.

Pero todavía hay más: los encuestadores coinciden en asegurar que una parte sustancial de los apoyos a Junts pel Sí no eran en realidad votos a favor de la independencia, sino votos a favor de una negociación entre la Generalitat que salga de la coalición y el Gobierno de España para obtener más cuotas de autonomía y de privilegio. Estos votantes quedarían horrorizados si el Gobierno catalán proclamara la independencia. En mi opinión, y en la de gente mucho más solvente que yo, las consecuencias de la independencia también chocarían muy desagradablemente a muchos de los que han votado por ella sin analizar racionalmente sus secuelas.

Dado este panorama , ¿qué sentido tiene negociar con este conjunto heterogéneo de separatistas que van a tener grandes dificultades para ponerse de acuerdo ellos mismos entre sí? ¿Se trataría de hacer más concesiones para ver si esta vez sí se tranquilizaban? La experiencia nos demuestra que esto no va a pasar. Desde la Transición a la democracia, los nacionalistas catalanes han obtenido prácticamente todo lo que han pedido: el Estado de las autonomías se diseñó para satisfacerles. A la Constitución de 1978 algunos la han llamado "la Constitución de los catalanes". Tenían un Estatut de 1932, pero querían otro con más competencias, especialmente, en materia de educación. Lo obtuvieron. Veinticinco años más tarde les parecía ya poco el Estatut de 1979 y pidieron otro con más competencias y concesiones. Lo obtuvieron; y encima se enfadaron porque el inefable Rodríguez Zapatero tuvo que desdecirse un poco de sus insensatas promesas. Muchos de los partidarios de más negociación y más tercera vía no se dan cuenta de que los nacionalistas negocian con un sistema de pestillos; lo que obtienen no tiene vuelta atrás. La próxima negociación es para pasar al próximo pestillo, sin ceder un ápice en lo conseguido en la anterior. El último pestillo, el mayor de todos, será la independencia, porque esa sí que no tendrá vuelta atrás por más que se arrepientan luego los votantes que la apoyaron.

Cataluña es la comunidad autónoma que tiene el mayor número de competencias transferidas. Según Borja de Riquer, historiador no precisamente anticatalanista, desde la Transición hasta 2003 Cataluña vivió "una etapa histórica [...] excepcional, [...] porque se trata de la etapa de autogobierno catalán más prolongada de toda la época contemporánea". ¿Ha servido eso para moderar las exigencias de los nacionalistas? No, señor, todo lo contrario. ¿Nadie recuerda que José Luis Rodríguez Zapatero dijo, tras aprobarse el Estatut hoy vigente, que serviría para cohesionar más a España? Pues toma cohesión.

SÓLO HABRÍA una manera de negociar con los separatistas: sin bilateralidad y sin pestillos. En primer lugar, habría que pedirles renunciar al separatismo. Conditio sine qua non. En segundo lugar, los acuerdos que se alcanzasen, en especial los relativos a financiación, debieran ser ratificados por el resto de las autonomías. En tercer lugar, antes de hablar de retoques en la Constitución, debiera exigirse el cumplimiento estricto de la vigente: nada de monolingüismo; educación en la lengua materna, como los nacionalistas pedían cuando estaban en la oposición; revisión a fondo de los libros de texto que se estudian en Cataluña, que están escritos (por supuesto, solo en catalán) como si la historia de España fuera el cuento de Blancanieves, con Cataluña como la sufrida heroína y España como la Reina Mala, que impone la centralización, la uniformización, el absolutismo y la dictadura; donde a España se la llama siempre el "Estado español", menos cuando se dice que Cataluña es "la fábrica de España". Con la versión de la historia que se ofrece en las escuelas catalanas es un milagro que todavía haya dos tercios de la población contra la independencia.

Es quizá prematuro hablar de negociación cuando las elecciones generales están en puertas y nadie sabe qué gobierno tendrá España a partir de Navidades. Pero, en todo caso, si llega el momento de dialogar con los separatistas, sea el gobierno que sea, nada de bilateralidad y, sobre todo, nada de pestillos.

Gabriel Tortella es economista e historiador. Prepara un libro sobre Cataluña en España con Clara Eugenia Núñez, Gloria Quiroga y José Luis García Ruiz.
 

El Supremo debe impedir que los proetarras manipulen el senado
Editorial La Razon 7 Octubre 2015

Los senadores de la organización proetarra Amaiur, heredera a todos los efectos prácticos de Batasuna, han puesto en marcha una burda maniobra política para mantener el aforamiento de uno de sus miembros, Iñaki Goioaga Llano, cuyo suplicatorio había sido solicitado al Tribunal Supremo el pasado 12 de junio por el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco. Cuando muchos españoles aún retienen en la retina la humillante escena para las víctimas del terrorismo y para todas las personas de bien que supuso ver a un jefe de ETA, José Antonio Urriticoechea, «Josu Ternera», convertido en miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, baldón que quedará indeleble en la historia de la citada Cámara autonómica, ahora nos encontramos con la designación para la diputación permanente del Senado de un individuo acusado de haberse integrado de manera notable en el llamado «frente de cárceles» de la banda etarra, la organización de abogados que se encarga de meter en cintura a los terroristas presos para evitar que abandonen la disciplina de la banda y se acojan a los beneficios de nuestro sistema penitenciario. En realidad, Iñaki Goioaga, alias «Dionixio», venía acusado de delitos de integración terrorista, financiación del terrorismo, contra la Hacienda Pública, fraude a la Seguridad Social y blanqueo de capitales, pese a lo cual fue incluido entre los senadores de designación autonómica por el Parlamento vasco, reeditando, como hemos señalado al comienzo, la provocación que los batasunos hicieron con «Josu Ternera», terrorista que hoy se encuentra en búsqueda y captura y cuyo hijo, Egoitz Urriticoechea, fue detenido ayer en París, en una operación conjunta de las policías francesa y española.

Tal vez le sea imposible al Tribunal Supremo imprimir un mayor ritmo a sus actuaciones, puesto que no dudamos de la entregada dedicación de sus miembros, pero no estaríamos en esta situación si el procedimiento judicial en su conjunto hubiera tenido la celeridad que, sin duda, merece un caso como el que nos ocupa. De hecho, la Audiencia Nacional había elevado al Supremo la «exposición razonada», solicitando la imputación del senador batasuno el día 12 de junio, y la Fiscalía del alto tribunal había remitido sus conclusiones el 2 de julio, pero el auto de admisión a trámite no se ha sustanciado hasta el 14 de septiembre. Dos largos meses, ya que agosto es inhábil a estos efectos, que hay que sumar a los dos años de instrucción.

Aunque es evidente el uso torticero de la legislación por parte de los proetarras de Amaiur, que sólo pretenden sustraer el mayor tiempo posible a la Justicia a una persona investigada por graves delitos de terrorismo, está fuera de lugar cualquier reproche político, puesto que el respeto al espíritu de la ley y a las mismas reglas de la democracia le son ajenos. Sólo entienden la estricta aplicación de la ley y ésta debe llevarse a cabo con firmeza y con la mayor celeridad posible. Porque detrás de la insistencia proetarra en llevar a las instituciones a sujetos que, de una u otra forma, estuvieron estrechamente ligados a la violencia, subyace el propósito de desvirtuar el relato cabal de lo sucedido, blanqueando la historia para convertirla en un enfrentamiento entre legitimidades iguales. Una aberración contra la que la sociedad española nunca debería bajar la guardia.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial