AGLI Recortes de Prensa   Sábado 10 Octubre 2015

La Devotio Ibérica
Agustín Rosety Cózar  www.gaceta.es 10 Octubre 2015

La devotio ibérica era una institución existente en la Hispania prerromana. El guerrero, o devoti, consagraba su vida a su jefe, al que tenía la obligación de proteger en el combate. A cambio de su protección, el jefe lo mantenía y le proporcionaba un mayor status social. El guerrero, además, juraba ante una deidad compartir la suerte de su jefe en el campo de batalla. Si el líder moría, al devoti no le quedaba más remedio que quitarse la vida. Se cree que la devotio es la explicación del legendario valor de los iberos y explica la heroica resistencia de las ciudades de Numancia y Sagunto.

Lejos de haber caído en el olvido, parece que la devotio ibérica sigue estando muy presente entre los políticos españoles, en especial en el espectro del centro derecha. Y es que sólo una institución como la descrita puede explicar que el Partido Popular camine inexorablemente hacia la mayor derrota de su historia sin que ni una sola voz discordante se alce para cuestionar el liderazgo del político de Pontevedra.

Mariano Rajoy, con una valoración que no supera el tres sobre diez, es el líder peor considerado de todo el arco político. Nunca un presidente del gobierno ha tenido una valoración tan exigua. Y no se trata, como quieren hacernos ver algunos, de un simple problema de comunicación.

Durante cuatro años Mariano Rajoy ha demostrado su incapacidad para atajar la corrupción existente en su partido. Ha traicionado los principios compartidos por gran parte de su base electoral, asumiendo como propio gran parte del programa de José Luis Rodríguez Zapatero. Ante la cuestión catalana ha sido capaz de cabrear a todas las partes. Mientras que para los catalanistas Mariano Rajoy es la viva imagen de la intransigencia, para los catalanes que quieren seguir siendo parte de España ha trasmitido la más pasmosa imagen de inseguridad e impotencia. Su vacilación ante la pregunta de Alsina (¿Y la europea?) pasará a los libros de comunicación política como anti ejemplo de la convicción que debe mostrar un líder ante un momento difícil.

Si Ciudadanos ha vapuleado al Partido Popular en Cataluña, al que ha doblado en escaños, no ha sido sólo porque comunique mejor y presente líderes más jóvenes y más guapos. Los electores, hoy por hoy, consideran que Albert Rivera garantiza mejor la unidad de España que Mariano Rajoy.

Y no sólo en Cataluña. Empiezan a publicarse las primeras encuestas que sitúan a los “naranjitos” por delante del partido de Rajoy en algunos de sus otrora inexpugnables feudos. La situación ha llegado hasta tal punto que José María Aznar, el verdadero padre político del partido, ha tenido que levantar la voz alertando de la hecatombe que se avecina.

Pero en el Partido Popular nadie osa cuestionar el liderazgo del pachorrudo político gallego. Si nadie lo remedia, y parece que nadie va a tener los suficientes arrestos para hacerlo, dentro de dos meses y medio contemplaremos los rostros apesadumbrados de Soraya, Margallo y Cospedal en el balcón de Génova.

Será un momento difícil para los devoti. Mientras contemplan el cadáver de su jefe caído en la batalla, tendrán la certeza de que la Divinidad exige su pronta inmolación.

Fin de trayecto: hacer las cosas bien es posible
Jesús Banegas www.vozpopuli.com 10 Octubre 2015

A principios del pasado mes de agosto en un tan oportuno como riguroso artículo titulado “La nulidad de las promesas electorales” (publicado en El Mundo puede leerse en: www.forosociedadcivil.org) su autor Manuel Conthe sostenía que España ha devenido una “democracia fallida”. Tal vez sea una afirmación que va demasiado lejos pero que se inscribe en la creciente percepción de que España es un país difícilmente gobernable. Todos los partidos políticos y a todos los niveles de administración política, en mayor o menor grado siguen insistiendo en algo literalmente imposible: gastar lo que no tenemos ni nos van a prestar, lo que implica desatender, como sería razonable, los intereses generales de la nación.

Recientemente se ha publicado un ensayo, “La cuarta revolución”, escrito por dos prestigiosos analistas –Micklethwait (director) y Wooldridge (editor) de la revista The Economist– que no puede ser más oportuno para España aunque su alcance es obviamente global. Su tesis central es que los obesos estados occidentales, convertidos en niñeras omnipresentes y gobernados por políticos convertidos en avestruces, tienen que cambiar para llegar a ser más pequeños, menos intervencionistas y más eficientes. Algo que en contra de los los progresistas e incluso de prestigiosos académicos como William Baumol –la baja productividad de los servicios públicos no favorece la disminución de la dimensión del Estado–, es posible.

El argumento central que justifica la imposibilidad de sostener Estados desmesurados está basado en la deuda y la demografía. Para justificar dicho argumento se refieren los autores a la tabla estadística 13 del Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional titulada: “Economías desarrolladas: ilustración de las necesidades de ajuste basadas en los objetivos de deuda a largo plazo”. El objetivo de esta estadística es medir la reducción de gasto público o aumento impositivo de los gobiernos para poder reducir su deuda a niveles razonables –60% del PIB– en 2030 y las conclusiones son muy severas.

Angela Merkel, por su parte, ha popularizado una estadística muy contundente: la Unión Europea representa el 7% de la población mundial, el 25% de su PIB y el 50% de su gasto social. Es de suponer que nadie defenderá que este statu quo se pueda sostener a medio y largo plazo.

En el caso español la situación es especialmente clara: habiendo gastado de más con deuda externa el equivalente a nuestro PIB y siendo imposible que nos presten más –porque somos una democracia fallida– en los próximos y muchos años el gasto público deberá ser menor que los ingresos –fundamentalmente impuestos– para destinar siquiera sea una pequeña parte amortizar la enorme deuda contraída.

Cabe recordar respecto a la situación económica de España que como consecuencia de la crisis financiera que seguimos padeciendo, nuestra renta per cápita de 2009 quizás la podamos recuperar en 2017, y que por tanto nuestro principal desafío es el crecimiento sin desequilibrios de las cuentas públicas.

Una situación parecida –decrecimiento económico e insostenibilidad del gasto público– se dio en Suecia hace más de una década y la reacción no ha podido ser más ejemplar. La metamorfosis del Estado de Bienestar sueco –ampliamente glosada en esta sección el pasado 23 de junio– estuvo basada en la aplicación a la gestión de lo público de los mejores principios de la gestión de las mejores empresas.

Según los autores de “La cuarta revolución” –la que ya ha hecho Suecia– el Estado occidental es ajeno a la era Google, porque:

1. No externaliza sus funciones
2. No descentraliza sus decisiones
3. Cultiva la igualdad y se asciende por edad
3. Nunca hace nada por primera vez

Las tres fuerzas que han reconvertido por completo el mundo empresarial: las nuevas tecnologías (TIC), la globalización y la capacidad de elección del consumidor siguen siendo ignoradas por la política.

En las circunstancias descritas o el Estado abandona sus anacrónicas prácticas y asume, como el mundo empresarial, los nuevos factores que determinan la optimización de la gestión de los recursos o se convertirá en un artefacto cada vez mas inútil para la sociedad a la que debe servir.

En una entrevista en The Economist con el primer autor del citado libro el líder laborista inglés Blair sostenía en 2011 que “a medida que los consumidores, y no los políticos, sean quienes toman más y más decisiones, reduciremos el tamaño del Estado”.

Como nos enseñó el prestigioso premio Nobel de economía Ronald Coase “la dimensión de los gobiernos cuando es muy grande genera productividades negativas lo que conlleva a que cualquier función adicional que asuma hace mas daño que bien”. Algo que ignoran continuamente nuestros políticos.

La “cuarta revolución” –una imperiosa necesidad para que occidente sobreviva con éxito– implicará que el Estado:

1. Deje de hacer lo que pueden hacer otros mejor (privatizaciones)
2. Recorte los subsidios que pagan muchos en beneficio de pocos
3. Reforme los derechos a prestaciones: sostenibles a largo plazo y dirigidas a las personas que realmente las necesitan

Desde el Foro de la Sociedad Civil nos preguntamos porqué los partidos políticos españoles no comienzan a operar en la dirección descrita en vez de querer seguir avanzando hacia el precipicio con ofertas de gastos públicos que desafían el sentido común de los electores y que carecen de fundamento lógico. Es perfectamente posible hacer más por menos, como se ha demostrado en el mundo empresarial, pero para eso hay que hacer las cosas bien. Y eso, a pesar del escepticismo generalizado de quienes creen que solo podemos ir a peor, es posible.

Como sucede en el mundo biológico y en el mercado, los pioneros en buscar nuevos nichos ecológicos y descubrir nuevas y mejores maneras de hacer las cosas consiguen adelantar a los demás, en este caso consiguiendo mejores beneficios sociales compartidos.

¡A lo mejor los políticos que giren su volante hacia la nueva dirección y se atrevan a hablar con los ciudadanos como adultos y no como niños malcriados se llevan la sorpresa de que les votemos!

El déficit democrático de la «nueva izquierda» que apoya el PSOE
Editorial La Razon 10 Octubre 2015

Se han cumplido los primeros cien días de la constitución de los ayuntamientos tras las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24 de mayo. El resultado indica que se ha producido un cambio en el mapa político, sobre todo a la izquierda del socialismo. La irrupción de Podemos como fuerza que, en menos de un año, aspiraba a conquistar La Moncloa, nos apuntaba un hecho revelador: que la democracia era un mero instrumento para alcanzar el poder. De ahí que hablasen de «asaltar el cielo» y otros eslóganes tan irredentos como impracticables en un Estado de Derecho.

La llegada a los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia, Cádiz o La Coruña de candidaturas que enarbolaban la bandera de una «nueva izquierda» y el fin del «régimen del 78» ha puesto en evidencia que no pueden arrogarse la exclusividad de la regeneración política, ni mucho menos de ser los defensores de las esencias democráticas. Muy al contrario. Recordemos la sonrojante web «versión original» que Manuela Carmena ha abierto en Madrid para contrarrestar la información de los medios de comunicación.

Tampoco han hecho alarde de eficacia en su gestión, mientras el día a día al frente de una institución tan compleja como un ayuntamiento en una gran ciudad les está devolviendo la imagen de unos gobernantes que esconden sus propias carencias en un populismo que promete lo que es imposible cumplir, pero que es adornado con una demagogia propia del caudillismo que tanto elogian en otras latitudes. El PP presentó ayer un informe sobre el déficit democrático de estas instituciones que querían renovar la política bajo el principio, expresado a gritos, de «democracia real, ya». Sin embargo, esa democracia es la que ha permitido que puedan acceder a importantes instituciones y disponer de las herramientas para llevar a cabo sus políticas. Por contra, no hay nada reseñable que valorar en esa gestión que, si se puede definir de alguna manera, sería la de liquidar o paralizar los proyectos que el anterior gobierno había puesto en marcha.

Hay que mirar el caso de Ada Colau, que más que una alcaldesa sigue siendo una activista social con aspiraciones de líder global. Esta «nueva izquierda» recoge los lemas y actitudes de la ortodoxia leninista, como utilizar las instituciones para aplicar programas altamente ideologizados y estigmatizar a la oposición como una fuerza que entorpece sus proyectos. Por otra parte, y siguiendo la tradición de la izquierda de antes de la caída del Muro de Berlín, creen que la autodeterminación es una reivindicación que debe homologar a cualquier izquierdista que se precie, aunque suponga alianzas con fuerzas nacionalistas reaccionarias y contrarias, por ejemplo, a la Unión Europea. No en balde, en esto coinciden con los nuevos partidos xenófobos europeos.

La obsesión por los símbolos –incluidos los democráticos–, las banderas y erradicar cualquier expresión religiosa da la medida de unos partidos y coaliciones que practican un republicanismo y un laicismo propio de la peor época de nuestra historia. Llamar a no cumplir las leyes es un acto de demagogia irresponsable porque legitima la desobediencia, que es lo último que debería predicar un mandatario público. Lo que no estaba previsto en la irrupción de estas formaciones izquierdistas es que contaría con el apoyo del PSOE para arrebatar a los populares algunos ayuntamientos. Los socialistas deben recuperar su espacio e impedir que estas fuerzas accedan a gobiernos con la intención de aplicar programas que están más allá de la realidad.

Por qué todos temen a Albert Rivera
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 10 Octubre 2015

En política quien da primero no siempre da dos veces, de hecho a veces sucede que precisamente por dar el primero se termina no dando ninguna. Ejemplos sobran, la historia es un cementerio de hombres del momento que iban a serlo todo y se quedaron en nada. Pablo Iglesias, por ejemplo, que hace un año se veía ya zapateando por la Moncloa y hoy firmaría un ministerio de segunda en un Gobierno de coalición después de haber colocado a todos los que no encontraron acomodo en los ayuntamientos después de las municipales.

La tragedia podemita, que no es tal si miramos con sentido común las encuestas, se resume en una cuestión de expectativas frustradas, creadas en gran parte por los medios de comunicación y alimentadas por el complejo sorayo-arriolano, que hace año y pico andaba obsesionado con dar la estocada final al PSOE. Podemos no ha fracasado, de hecho podría decirse que ha pasado de la nada al casi todo en muy poco tiempo. Por casi todo hay que entender un buen puñado de alcaldías importantes, escaños autonómicos a gogó y, en breve, plazas de soberanía en el Congreso y el Senado. Esto se lo cuentan al trío Iglesias-Errejón-Monedero hace dos años y no se lo creen ni en pintura.

El problema radica en que el casi todo es el problema cuando se ha aspirado al todo sin contemplaciones. Iban a merendarse España y al final se han tenido que conformar con dar cuenta, y no del todo, de los restos de Izquierda Unida, ruinosos y humeantes tras el paso de esa calamidad astur que atiende al nombre de Gaspar Llamazares. Quizá llegaron demasiado pronto y se rompió el embrujo antes de tiempo, o quizá nunca debieron presentarse a las municipales para no desvelar sus cartas antes de tiempo. Pero la poltrona por pequeña que sea es mucha poltrona y el político, ya sea en condición de casta mayor, casta menor o protocasta, no puede resistirse al reclamo del presupuesto, los boletines oficiales y todas las chucherías que trae aparejadas el ejercicio del poder.

El hecho irrebatible a día de hoy es que Podemos no ha podido, o al menos no ha podido del todo. Por más que se empeñen ahora en buscar errores de cálculo, que han sido unos cuantos, la razón por la que la alternativa bolivariana para España no ha arraigado en el corazón de los votantes es otra y hay que buscarla fuera. Hagamos memoria, a la irrupción de Podemos le sucedió en paralelo el despertar de un centro-derecha que estaba y sigue estando hasta las narices de la banda de Rajoy por sus reiterados incumplimientos, por su insoportable altanería y por el cenagal en el que la cúpula del partido chapotea a causa de sus propios excesos con el dinero ajeno. En un plazo muy corto de tiempo nació Vox con Santiago Abascal a la cabeza que al final se ha quedado en nada, y se reactivaron Ciudadanos y el UPyD de la hasta entonces incombustible Rosa Díez. De toda esa tropa solo podía quedar uno, el que se mimetizase mejor con el votante de derechas medio para poner así el descontento de su lado y dar una dentellada al rocoso electorado del PP. Podría haber sido cualquiera de los tres partidos, pero solo uno de ellos tenía a Albert Rivera, que es quien ha terminado por poner cara, ojos y sonrisa a la regeneración tranquila que la derecha española, harta de estar tapándose la nariz un día si y al otro también, estaba pidiendo.

Albert Rivera no era nuevo en el barrio pero le tenían por inofensivo, una extravagancia catalana que en Madrid nunca se había comido un colín. Además, ya se sabe lo timorata que es la derecha a la hora de cambiar de caballo. Con eso contaba Arriola, que es de los que padecen en grado extremo lo que Taleb denomina el error de la confirmación y el problema del pavo de Navidad. Desdeña tanto lo que desconoce que simplemente lo ignora. Súmele a eso que es de los que piensan que el PP tiene el voto en propiedad y tendrán la solución al enigma. Resumiendo, como sus votantes siempre han sido muy disciplinados todo indica que seguirán siéndolo… hasta que dejan de serlo, exactamente lo mismo que le sucede al pavo que, criado con esmero durante un año, se encuentra ante un inesperado Apocalipsis la tarde de Nochebuena. Digamos que en el PP nadie estaba preparado para lo improbable, de ahí que ahora anden como pollos o, mejor dicho, como pavos sin cabeza de aquí para allá lamentando su suerte y maldiciendo en rajoyés por el incierto futuro que les espera alejados del escaño, el BOE, el despacho oficial y la secretaria con el café recién hecho por las mañanas.

El temor de los peperos por Rivera es comprensible. Es la horma de su zapato en sentido estricto. Su muestrario de mercaderías es muy parecido pero sin productos caducados, sin fruta podrida y sin la arrogancia del tendero que se sabe monopolista. A eso le suma la juventud, la telegenia y las múltiples ventajas que otorga tener poco pasado y limpio. Después del éxito en las catalanas a Génova solo le queda bajarse del guindo e ir asumiendo ya que va a tener que entenderse con él sí o sí. Aunque, claro, podría suceder que a Rivera no le interesase unir su nombre al del partido de Bárcenas, Rato y Cía y apostase por entenderse con un PSOE más o menos renovado después de cuatro años de penurias. Se lo puede permitir porque ha ocupado el centro, y eso le hace aún más temible, esta vez en el lado izquierdo del espectro.

Si tras las elecciones Ciudadanos y PSOE alcanzan un acuerdo los grandes perdedores serían el propio PP y Podemos. De aquí el odio cartaginés que los podemitas han criado contra Rivera y los suyos, una aversión que, en el lenguaje de esta gente, se traduce en campañas de desprestigio generalmente desmadradas como la de la última semana, en la que los tuiteros morados se han empleado a modo en repetir como papagayos que Ciudadanos es, en realidad, un partido nazi o algo así. Este tipo de chifladuras son la demostración palpable del desasosiego que reina en el así llamado “núcleo irradiador”. Rivera puede considerarse un privilegiado, la izquierda vive en un estado de guerra permanente y nunca despilfarra munición. Cuando dispara es que tiene motivos fundados para hacerlo y, eso sí, no escatima cargas de artillería. Que no desperdicie la oportunidad, nadie desde el primer José María Aznar lo había tenido tan a huevo.

Patria y nación
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 10 Octubre 2015

En La sociedad del espectáculo, el post-marxista francés Guy Debord nos explicaba que el mundo occidental no es real, porque el consumismo capitalista engulle la realidad, la convierte en un producto de consumo y nos la vende a través de los medios de comunicación, empleando como armas el marketing y la publicidad. Esto lo dijo Debord medio siglo antes del espectáculo de las elecciones catalanas y, sobre todo, del caos posterior que, al rebasar el ámbito nacional, se ha convertido en un culebrón dantesco. Los medios internacionales cubren el asunto prácticamente a diario, porque la píldora de la región oprimida por un país despótico tiene un atractivo mediático difícil de rechazar.

Desde el Economist hasta el Atlantic, desde el Washington Post hasta el New York Times, pasando por Foreign Affairs y Politico, la prensa mundial se vuelca unánimemente en denunciar las grietas de la estructura del estado español, la dureza de un gobierno que exacerba las ambiciones del secesionismo catalán y la ausencia de un debate público como el que permitió en Escocia y Quebec revertir el proceso independentista tras sendos referéndums. Por más que se busque con lupa, en ninguno de estos prolijos artículos se habla de la corrupción de la cúpula independentista catalana encabezada por Jordi Pujol, cuyas escabrosas finanzas habrían sido castigadas con dureza en los países a los que pertenecen los citados medios

Ejercicios de patriotismo
La dolorosa posibilidad de que nuestro país se parta en dos nos está haciendo reflexionar en 2015 sobre el patriotismo. “¿Soy una buena patriota?”, me pregunto últimamente. ¿Sentir bochorno ante determinadas cosas que suceden en España es ser antipatriota? ¿Un patriotismo coherente exige una actitud crítica con el país propio? Aquejada a veces de un ansia incontenible de ser noruega, inglesa, o incluso belga, he decidido someterme a un test de españolidad. Para subsanar un posible caso de antipatriotismo, voy a confesar las siete últimas ocasiones en que me he sentido abochornada de mi nacionalidad:

1) Al ver por televisión la comparecencia del matrimonio Pujol en el Parlamento catalán, donde destacó el “No tenemos ni cinco” de Marta Ferrusola. 2) El 11 de septiembre, cuando Estados Unidos ha vuelto a recordar con incontables homenajes el aniversario del atentado de 2001, abochornando por comparación a España, que ni siquiera ha sido capaz de resolver el 11M, cuyos aniversarios pasan aquí sin pena ni gloria. 3) Al presenciar el altercado entre Felipe González y Enric Juliá, botón de muestra de la manipulación que se ha practicado durante los 40 años de democracia. 4) Al responder a un joven sevillano de 17 años que me preguntaba por Twitter hace unas semanas si todos los políticos de los EREs iban a ir a la cárcel. 5) Al escuchar a Fernando Trueba –que ha recibido del Estado 4 millones de euros en subvenciones– decir al aceptar el Premio Nacional de Cine que nunca se ha sentido español. 6) Al contemplar la cara de asombro de Martin Schulz y de Jean-Claude Juncker cuando Pablo Iglesias apareció esta semana con retraso en el Parlamento Europeo, no se disculpó y llamó “basura” a todos los que consideran que la emigración es una plaga.

Del orgullo al cinismo
Conclusión: España complica la vida a los patriotas. Este año las ocasiones en que me he sentido orgullosa de ser española –al escuchar al Rey Felipe defender a su país en el Parlamento Europeo esta semana, o al presenciar las numerosas victorias de los deportistas españoles– brillan por su escasez. Sin motivos frecuentes para el orgullo patrio, el cinismo de Bernard Shaw parece cobrar sentido: “El patriotismo es la convicción de que tu país es superior a los demás porque tú has nacido en él”.

Sin embargo, la crisis económica española nos ha permitido comprobar el afecto y el respeto con que nos tratan las democracias veteranas, tanto las europeas como Estados Unidos. La gran paradoja es que España, en buena medida culpable de la crisis europea, permanezca ajena a ese devenir mundial que trastoca gravemente. Encerrada en las mezquinas rencillas locales que le han impedido convertirse en un país occidental relevante, la nación discutida y discutible sigue discutiendo sobre su propia identidad. Parafraseando a John Lennon, la historia del mundo es lo que sucede mientras tú discutes con el vecino.

PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES 96 LA AUTODESTRUCCIÓN DE ESPAÑA:
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 10 Octubre 2015

LA AUTODESTRUCCIÓN DE ESPAÑA: Posteriormente (S. XIX) es el más destacado gobernante alemán el que confirma el caos español con las lapidarias palabras siguientes: “España es el país más fuerte de los de todo el mundo; los españoles llevan siglos tratando de destruirla y no lo consiguen” (Otto von Bismark: Que es el creador de la moderna Alemania, anulando todos “sus reyezuelos”.).
Después vino “todo lo demás”, que llega a su mayor desastre en forma de la guerra civil tras la segunda república (república que es otro desastre más) y la que muchos canallas quieren “revivirla” para que no se pierdan “los venenos” y así hasta el día de hoy, donde “la canalla de siempre”, quiere seguir dividiendo, arrancando, robando y en definitiva, impidiendo que España logre de verdad ser de una puñetera vez ESPAÑA; algo que no se explica por lo absurdo y terrible del drama.

Lo que bien claro queda, es que el verdadero enemigo de España, siempre ha estado y sigue estándolo, dentro de sus límites geográficos. Y por cuanto estamos viendo y padeciendo hoy mismo, la enfermedad sigue, mientras nuestros inútiles políticos, siguen en peleas de… “miserables mendigos que sólo van a por la moneda más fácil de obtener, el resto les importa dos cojones”. (De mi artículo de igual titular: Agosto 2015)

AL REY LE RECUERDAN QUE TIENE QUE GANARSE LA PAGA: Sin orden y disciplina no funciona nada… esta frase que parecerá muy fuerte a algunos “cortos de caletre”; es una evidencia constante en todo lo creado o natural; y en nuestro sistema sideral, lo marca desde el propio sol, a la humilde yerba o planta cuya semilla y con sumo esfuerzo rompe la capa de tierra en busca de la luz y energía solar. Por ello si esto es una norma universal, el ser humano no es otra cosa que un minúsculo corpúsculo perteneciente a ese inconmensurable sistema; por lo que para marchar bien, no tiene otra solución que adecuarse al mismo. Por ello para mí resulta normal la carta que un general del Ejército Español, ha dirigido al rey publicando en medio asequible a cualquiera que sepa manejar un ordenador; por ello les dejo la dirección y copio el texto, para cualquiera que quiera acceder al original, que lleva incluso la fotografía del militar que la escribió. (Ver original aquí) Serio reproche del general Villegas al Rey por su tolerancia con los agravios al Himno Nacional y a la bandera de España

Por mi parte decir, que no conozco a este militar, que es la primera vez que tengo noticias de su existencia, pero que le felicito y me uno en términos generales, a su sentir como español; espero que muchos otros sientan de forma igual o parecida y España llegue a ser España… “y no los zorros en que la han convertido los hunos y los hotros”, que al parecer sienten España, “más como una china en el zapato, que como la patria madre y la tierra donde vinimos a nacer, a la que debemos, pienso que mucho”. Recordándoles que “cargo viene de carga” y que mientras más alto es el cargo, más pesada será la carga… y no todo lo contrario, como muchos creen y practican. (De mi artículo de igual título: Agosto del 2015).

CUENTAS OFICIALES Y EL DESASTRE ACTUAL: (Respondiendo en un foro) Su aporte medio en serio, medio en broma, más de medio en impotencia, necesitaría mucha respuesta, pero me limito a lo que estimo contundente:

1) Un Estado que no tiene tribunales para controlar bien controlado estos asuntos, ES UNA MIERDA DE ESTADO.
2) Un político que teme una inspección de su actuación, ES UNA MIERDA DE POLÍTICO y debe ser echado, inmediatamente que se vea oposición a ello.
3) ELECCIONES: En realidad nunca sabemos lo que elegimos, puesto que es como "abrir un melón"; sólo sabes lo que hay dentro cuando lo abres y después ya no se puede cerrar; POR TANTO ESO QUE SE DENOMINA PUEBLO ES UNA MASA SIEMPRE INDEFENSA. Por sí misma nunca se puede defender y si se remueve demagógicamente y se convierte en riada, los daños que ocasionará siempre serán superiores a lo que pretenda arreglar.

POR TANTO Y RESUMIENDO: SIN ORDEN Y DISCIPLINA NO FUNCIONA NADA, COMO TAMPOCO CON DEUDAS IMPAGABLES, POR ELLO NO SÓLO DÉFICIT CERO, SINO MENOS UN DIEZ POR CIENTO PARA IR TENIENDO RESERVAS PARA IMPREVISTOS; que más o menos es lo que cualquiera hace en su propia casa si quiere vivir tranquilo. (18-08-2015)

LA DEUDA EMPLEADA INTELIGENTEMENTE: Simplemente decir que ENTIENDO LA DEUDA CUANDO ESTA ES NECESARIA Y PARA INVERTIR PRODUCIENDO BIENES QUE SUPEREN LA DEUDA Y LOS INTERESES, PARA QUE DE VERDAD SEA CREADA RIQUEZA; si los países excesivamente endeudados lo están, es por EL MALGASTO NO POR EL GASTO INTELIGENTE. (Debatiendo en un foro 19-08-2015).

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Corea del Norte no tiene gracia
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2015

La dictadura norcoreana celebró este sábado el 70 aniversario de la creación del Partido de los Trabajadores, la organización marxista controlada por la dinastía de los Kim, que desde entonces mantiene sumida en el terror a toda la población del país. Los fastos conmemorativos culminaron con un colosal desfile del ejército, la única actividad que el régimen norcoreano es capaz de organizar con alguna eficacia en un país que todavía padece severas hambrunas bien entrado el siglo XXI.

Corea del Norte es un estado policial de filiación marxista, que mantiene a su población cautiva y hambrienta mientras financia a uno de los mayores ejércitos del planeta. Todas las atrocidades del marxismo estalinista contra los ciudadanos inocentes se mantienen, corregidas y aumentadas, en la peor tiranía que ha visto la humanidad en la historia reciente. En el reino de los Kim, los gulags siguen funcionando a pleno ritmo para recibir las oleadas de represaliados del régimen. Allí languidecen hasta la muerte jóvenes castigados por "delitos políticos" cometidos por sus abuelos, sin que el resto de sus familias vuelvan a saber jamás nada de ellos. Al lado del salvajismo marxista de Corea del Norte, la pesadilla orwelliana de 1984 es una autocracia llevadera.

El hermetismo del régimen norcoreano y el histrionismo de sus dirigentes son factores que, a menudo, contribuyen a convertir al régimen de los Kim en una caricatura sobre la que se pueden hacer bromas. El objetivo de esta visión frívola del sistema político más devastador de la historia reciente es convertirlo en una excentricidad de una dinastía de tiranos dementes sin ninguna base ideológica. Muy al contrario, el régimen norcoreano es la culminación del proyecto marxista en todo su esplendor y el destino final de todas las sociedades que sucumben a su dictado. Kim Jon-un es comunista y como tal se comporta, al igual que todos los dirigentes del sistema creado por su abuelo, a los que a menudo asesina de las formas más variadas, también en la más acendrada tradición estalinista.

La tiranía soviética duró siete décadas, que es lo que llevan los Kim aterrorizando a los habitantes de Corea del Norte. No es precisamente un motivo para la risa. Sobre todo porque en España tenemos dirigentes políticos que defienden para nosotros un proyecto político idéntico al que sufren 25 millones de norcoreanos. Estos tampoco tienen maldita la gracia.
 
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El verdadero miedo de los catalanes
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 10 Octubre 2015

Después del último fiasco electoral de Mas la situación en Cataluña no es que camine hacia el abismo, que también, sino hacia un esperpento cada vez más grandioso. El disparate separatista, de por si ya quimérico, está alcanzando cada día que pasa ribetes de tal calentura y alucinación que empieza a no haber palabras, sino en la psiquiatría, para describirlos.

La CUP, una organización más allá de la extrema izquierda, de noviazgos filoetarras, revolucionaria sin anestesia, presta a implantar un régimen soviético y establecer la anarquía como gran receta libertaria es ahora quien conduce el vehiculo del secesionismo. “Mejor imposible”. Ya solo falta Jak Nicolson, excepcional en su papel y en aquel otro de “Alguien voló sobre el nido del cuco” para que de inmediato lo elijan para presidir la cosa. Pero seguro que se negaba. Porque quizas para el momento ya solo quepa, y ya que una propuesta es de coralidad, “El camarote de los hermanos Marx” para hacerse cargo de la Generalitat y que Groucho comenzara su discurso de investidura con aquello de “La parte contratante de la primera parte”.

Porque es ahora el matrimonio con esa formación y esos postulados la propuesta, la situación surrealista a que se entrega la dirección política de la derecha catalana, de una burguesía que ayer presumía de “seny”, de las gentes del orden y el comercio. Ni Dalí y Buñuel, disparatando genialmente juntos, hubieran llegado a imaginárselo

El quilombo actual proviene del nuevo trastazo del “Astut” que se ha pegado en las urnas y de nuevo contra los alambres. Porque ha sido una costalada monumental por mucho que se camufle. La mayoría absoluta ya la tenían con la suma de la vieja CiU, que ha dinamitado, y ERC: 71. Pues bien, han perdido 9 escaños cuando se suponían que sumarían y que todos en amor y compañía iban a arrasar y mas comenzando la campaña en la Diada y acabándola en el puente de la Merced para que no fueran a votar los “malos catalanes” que quieren seguir siendo, además, españoles y europeos. El tercer batacazo de Mas, que van tres en los que ha pasado de los 51 diputado de su partido a los 30 de que dispone ahora, lo ha colocado a él, a su formación política y a todo ese estrato que fue mayoritario de la sociedad catalana ya no solo como subordinados a ERC sino como oferentes y mendicantes ante una formación que a su votantes lo menos que les pone es los pelos de punta. A sus votantes y a todos quienes no comparten sus recetas, que no ocultan y que vienen a ser un mix entre el chavismo y el régimen albanés comunista.

Si Europa había dicho por activa y pasiva, aunque no quisieran oírlo, a viva voz y por escrito lo que les parecía el invento independentista y la puerta que ellos mismos se daban de salida, imagínese cualquiera el alborozo de Bruselas y del mundo entero, en su vertiente democrática, desarrollada o simplemente sensata, con las CUP dirigiendo el Prucés, la procesión, vamos. Con ello cualquier ribete de moderación, de europeismo, de normalidad queda ya no arramblada sino se que ha ido por la torrontera como esos coches arrastrados por la avenida cuando llega la gota fría.

Porque el problema en que se han metido los separatistas ha derivado de su obsesión y apuesta única. Todo a la independencia. Un potaje de todos juntos y revueltos con un único objetivo. Y van y fracasan. Porque para la mayoría en escaños se quedan colgados de la CUP y a la absoluta en votos emitidos no llegan. Un 47% fatídico que sobre el censo se queda en un 35%. Y hasta los de la CUP que son muy revolucionarios pero algo más precisos con las matemáticas, dicen que eso no llega a la mitad siquiera.

Ahora ese potaje es una olla hirviendo y me malicio que no tardara en devenir en “olla podrida” donde algunos habrán de empezar a buscar alguna salida antes de que estalle y lleguen los cachos a todas sus supuestas fronteras. Todo es un revolutum de cuestiones enfrentadas donde los intereses de cada cual se disparan. El primero ese de Arturo cuyo pellejo presidencial peligra. Pero todo lo demás es aún peor ¿Proclaman mañana la Republica Soviética y Libertaria de los Paises Catalanes? ¿Acuñan moneda propia? ¿Se alían con Putin?.

¿Qué parecen desvarios lo que escribo?. No. El desvarío es el suyo y cada vez más evidente. Y hoy a muchos catalanes les preocupa ya muchos. Incluso a una buena parte de los catalanes que el pasado día 27 votaron a Juntos por el Si porque eran gentes de Convergencia, nacionalistas y hasta veían que se podía apretar con ese voto. Lo lógico es que empiecen a estar asustados. Pero no de ese miedo que quieren inculcarles a España. Ni a delirantes invasiones ni a opresiones inventadas. El miedo de muchos catalanes es cada vez mayor a lo que dentro de Cataluña se ha incubado y les amenaza. El miedo de muchos catalanes no es a lo que diga o haga Madrid, ni a lo que haga Bruselas. El miedo de cada vez mayor y mayoritario número de catalanes es a lo que esta pasando, a donde les están llevando, los suyos y desde dentro. Y, visto lo visto, es para tenerlo.
 


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