AGLI Recortes de Prensa   Martes 13  Octubre 2015

La Fiesta Nacional y la izquierda antiespañola
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2015

La conmemoración de la Fiesta Nacional ha sido utilizada por los más señalados líderes de la izquierda populista para tratar de ultrajar a España deformando su historia. Los representantes de la extrema izquierda han dedicado la jornada a tratar de denigrar a su país manipulando burdamente su pasado, en la más rancia tradición izquierdista. Odian a España y este lunes se encargaron de que no quedara la menor duda.

Se podrá aducir que los menosprecios de la alcaldesa de Barcelona o el primer edil de Cádiz, el bochornoso Kichi, son las típicas astracanadas de unos sujetos con muy merecida fama de impresentables. Sus arremetidas contra España, su historia y la gesta del Descubrimiento de América revelan una ignorancia atroz, pero también ponen de manifiesto una de las señas de identidad de buena parte de la izquierda: la fobia a lo español.

La cobardía de la derecha política a la hora de reivindicar la Nación española y su historia ha contribuido a que la izquierda haga estos repulsivos despliegues de ignorancia. La ocupación izquierdista del terreno cultural, mediático y educativo ha conseguido que enarbolar una bandera de España sea considerado como un gesto fascista, mientras que cantar las glorias del comunismo, la aberrante ideología de los cien millones de muertos, sigue pasando por progresista, igual que el despliegue de toda la parafernalia de los hiperreaccionarios nacionalismos catalán, gallego y vasco.

Como en el resto del mundo, la Fiesta Nacional es un día especialmente adecuado para el ejercicio del mejor patriotismo, que indudablemente pasa por reivindicar las mejores páginas del pasado y por renovar el compromiso con el presente. Por desgracia, personajes como Ada Colau, el denominado Kichi o el niño mimado de los ayatolás iraníes y la Cubazuela bolivariana no permiten que en España las cosas sean así. La culpa es suya y del resto de la izquierda, que o calla u otorga pero jamás les afea su conducta miserable.

El paradigma del hijo
Javier Benegas www.vozpopuli.com 13 Octubre 2015

El Paradigma del hijo es muy sencillo y, a mi juicio, bastante útil para comprender la trascendencia del momento en el que nos encontramos. Imaginemos una sociedad que durante mucho tiempo se ve asediada por graves problemas que amenazan con abocarla al shock. Finalmente, ante la apatía general, el shock se produce. Y las futuras generaciones quedan irremediablemente condenadas. Entonces, un hijo disgustado pregunta a su padre: “¿Y tú qué hacías, papá, mientras todo se desmoronaba?”. Y el padre, incómodo, responde: “¿Yo? Pues trabajar y pagar la hipoteca. ¿Qué otra cosa podía hacer?”

Sirva este sencillo paradigma para entender que en situación tan excepcional como la que hoy atraviesa España, todos, queramos o no, seremos responsables de lo que pueda suceder. Y es que hay momentos en la Historia en los que los errores y las negligencias acumuladas son tan notorios y las amenazas tan inmediatas que la responsabilidad de afrontarlos no sólo corresponde a los gobernantes o a las élites, sino a la sociedad en su conjunto.

Cuando las instituciones y toma de tierra
Cierto es que las instituciones, sean mejores o peores, están para proporcionar a la sociedad un gobierno y legitimar sus decisiones, pero por sí solas no son más que un mero ordenamiento formal. Incluso pueden llegar a perder su sentido y utilidad si son colonizadas y desconectadas de la sociedad. Cuando esto sucede, para reestablecer la imprescindible conexión entre instituciones y sociedad, y generar un círculo virtuoso en el que Ley y Costumbre se refuercen mutuamente, es imprescindible la reforma.

Es importante entender que diseñar sofisticados sistemas institucionales o reformar los existentes de poco o nada servirá si el vínculo con la sociedad no se restablece. Porque esa y no otra es la cuestión fundamental, lo que da sentido a un sistema institucional. Si el ciudadano común percibe las instituciones como algo que le es ajeno, se limitará a hacer juicios morales, a adjudicar culpas y se comportará como si los problemas no tuvieran que ver con él. Así pues, contar con una élite preparada y dispuesta es el primer paso para acometer reformas, desde luego. Pero siendo condición necesaria, no es condición suficiente. Es imprescindible que las personas se sientan concernidas, se liberen de creencias, tabúes y prejuicios, y asuman una mayor responsabilidad. Solo si la sociedad se siente involucrada en el proceso reformador podrá actuar como toma de tierra entre la política y la realidad, y las reformas, además de posibles, resultarán eficaces. De no ser así, las inercias permanecerán, haciendo que Ley y Costumbre sigan discurriendo como hasta ahora por caminos separados.

Sin embargo, que la personas corrientes se dinamicen, acepten formar parte de un proceso regenerador y actúen de manera responsable y virtuosa no es algo que resulte sencillo. Cuando los incentivos perversos infectan el sistema institucional, las expectativas del ciudadano corriente terminan siendo en la práctica muy similares a las de los políticos profesionales dentro de un partido corrupto, a las de un colectivo profesional en un entorno donde se anteponen los intereses de grupo al interés general, o a las de un lobby empresarial en un mercado lleno de barreras, donde la libre competencia no existe y es necesario obtener ventajas adicionales. Es decir, quien más, quien menos, del rey abajo, todos buscarán la manera de obtener ventaja.

De igual manera que el político corrupto, el colectivista cegado por el interés de grupo o el empresario tramposo, el ciudadano busca obtener una posición ventajosa, tejiendo interesadas relaciones personales, intercambiando favores o, sencillamente, haciendo las mismas trampas que ve hacer a los demás. De hecho, hoy no hay organización grande o pequeña, sea pública o privada, donde este esquema perverso no se reproduzca en alguna medida. Bien sea dentro de un partido político, una administración pública o una empresa (da igual el tamaño), cada vez son más los agentes que actúan exclusivamente movidos por sus intereses de corto plazo y tienden a hacerlo sin cortapisas, es decir, sin ningún respeto a los demás. De seguir así, al final nadie se tomará la molestia de disimular y poner una vela a Dios y otra al diablo, tan solo se la pondremos al diablo. Y será el caos.

La piedra angular de la regeneración
Cuando el marco institucional se descompone y la sociedad queda a merced de grupos de interés –grupos que pueden ser desde los clásicos lobbys empresariales, pasando por los organizaciones políticas, hasta grupos que defienden ideologías manifiestamente incompatibles con la democracia liberal–, las ineficiencias se vuelven capilares y llegan a todas partes, infectando incluso a esa institución tan primordial que es la familia. Sin embargo, por más que la situación sea alarmante, no se debe cometer el error de entender las instituciones como un medio para transformar la sociedad. Las instituciones no son herramientas de ingeniería social. Son sistemas de representación y orden que las sociedades se otorgan a sí mismas para que los individuos puedan interactuar libremente sin perjudicarse mutuamente. Y ese es que quid de la cuestión. La piedra angular de la regeneración. La forma en la que los incentivos pueden cambiar de manera radical. Acostumbrados como estamos a las abrumadoras ofertas de todo tipo que los políticos nos hacen para capturar nuestro voto, puede parecer muy poco. Pero es justamente al revés. Es tan importante, tan trascedente que precisamente por eso nadie lo ofrece.

Volviendo al principio, a ese atribulado padre que se ve obligado a reconocer a su hijo que no hizo todo cuanto podía para asegurarle un país mejor, es evidente que los españoles estamos ante un cruce de caminos trascendente. Para salir airosos de este trance no bastará con votar a quien más nos endulce los oídos. Debemos exigir y promover un orden institucional que de verdad actúe como salvaguardia frente a los abusos del poder, la arbitrariedad y el sectarismo. Hoy, que proporcionemos a nuestros hijos techo, comida, ropa y educación, pese a ser casi una heroicidad, no es suficiente. Lo sería si las reglas del juego fueran óptimas e iguales para todos; es decir, si el sistema institucional funcionara aceptablemente bien. Pero no es así. Queramos o no, nobles y plebeyos, estamos abocados a elegir entre actuar incorrectamente, como hemos venido haciendo todo este tiempo, o poner pie en pared; podemos fingir que los problemas exceden nuestras atribuciones o, más allá de adjudicar culpas, arrimar el hombro. Nada es imposible. Sea cual fuere nuestra decisión, debemos meditarla muy bien, porque el futuro de nuestros hijos va a depender de esta elección.

¿Por qué resurge esta añeja hostilidad?
Vicente Baquero  www.gaceta.es 13 Octubre 2015

Manifestaciones que llegan hasta amenazar de muerte a aquellos que no comulgan con sus ideas revolucionarias.


Resulta inquietante ver como viejos rencores fruto del más arraigado odio tradicional han ido reapareciendo en la sociedad española en estos últimos tiempos, cuando todos, quizá excesivamente optimistas, pensábamos que gracias a la reconciliación y a los avances sociales, económicos y políticos este sentimiento había desaparecido.

Esto nos lleva a intentar comprender cuál es la verdadera naturaleza de este sentimiento, así como el donde y como se origina. Sería tranquilizador el pensar que tras el odio se esconde un impulso que responde a un hecho real y explicable lógicamente, por ejemplo, es lógico pensar, aunque no se pueda justificar, el que un hombre que ha vivido oprimido económica y socialmente en unas condiciones lamentables, como un viejo aparcero del campo andaluz, odie al señorito y que en cuanto pueda se revuelva y en venganza lo llegue a matar. Es brutal, cruel y raras veces conduce a nada bueno pero tiene sentido. En sentido contrario, siguiendo con la otra cara del ejemplo, no sería moralmente comprensible que ese mismo señorito la emprendiera contra el desheredado sin mediar una defensa propia.

Desde esta óptica no es explicable que personas de una generación que ha vivido en una situación de paz e innegable prosperidad generalizada, que personalmente han disfrutado de una situación protegida, incluso, algunos de ellos, hasta privilegiada, disfrutando pasivamente de una educación y una sanidad, que no han sido ni perseguidos ni mucho menos apaleados por autoridad o dictadura alguna, que se han podido mover y viajar libremente, trabajar en aquello que más les apeteciera según su capacidad, por mencionar simplemente algunas de las ventajas de haber disfrutado de los beneficios de una sociedad del bienestar, puedan desarrollar ese odio que encierran algunas de las manifestaciones de rechazo visceral y violento, que estamos escuchando últimamente. Manifestaciones que llegan hasta amenazar de muerte a aquellos que no comulgan con sus ideas revolucionarias.

Para mayor sorpresa esta “santa ira revolucionaria” proviene de unas personas que ni pertenecen a “la famélica legión” ni a “los aceituneros altivos”, ni “a los héroes de las barricadas” en su mayoría son burgueses ignorantes, buscando notoriedad, cuyo odio ni se explica ni justifica por un anarquismo romántico. Por tanto ese odio, resentimiento y rechazo que llega a querer subvertir el orden establecido hasta el punto de añorar aquello de “arderéis como en el treinta y seis” solo puede explicarse por motivos de orden personal.

Sería demasiado simple atribuir dicha actitud o postura al viejo axioma freudiano de “rebelión contra el padre”, aunque efectivamente puede que la inmadurez en algunos casos tenga mucho que ver con el problema, pero creo que hay una realidad profunda que nos resistimos a admitir, por lo que entraña de sobrecogedor. Probablemente ese odio, como forma de defensa de la personalidad individual, subyace en el fondo de más personas de las que nos atrevemos a admitir, es un instinto que solo aflora en algunos momentos, pero que esta agazapado y dispuesto a saltar en situaciones puntuales, y de forma general por ejemplo en las guerras.

Por ello tradicionalmente, salvo en casos de conflicto, en las sociedades regidas con sensatez se ha procurado reprimir sin paliativos esa letal tendencia del individuo y solo visionarios justicieros y demagogos la han procurado alimentar para sus propios fines y satisfacción de sus instintos destructivos. De ahí la responsabilidad criminal de aquellos que siembran, revuelven y provocan la floración de tales instintos, e igualmente responsables, por negligencia, son aquellos que coquetean con ello por si les puede favorecer, y viendo el peligro que dicha deriva entraña no intervienen para detenerla .

Se nos dirá que las amenazas de estas personas no pasen de ser simples declaraciones para impresionar, que realmente esta gente sería incapaz de llevar a cabo tales amenazas… Por desgracia así se empieza, no hay más que repasar la historia. Lo verdaderamente grave es que por alcanzar un poder pasajero, por ello doblemente irresponsables, son aquellas personas que dentro del socialismo español, aquellos que precisamente deberían tener presente esa memoria de la que tanto presumen, apoyan semejantes posturas

Las dramáticas cicatrices de una crisis muy larga
EDITORIAL  El Mundo 13 Octubre 2015

A PESAR de que los índices macroeconómicos indican que España está empezando a salir de la larga crisis que comenzó en 2007, aún pasará mucho tiempo hasta que cicatricen las heridas que ésta ha dejado en gran parte de la sociedad española. Además de la pérdida progresiva de poder adquisitivo que ha afectado a los salarios más bajos y menos cualificados, con la crisis se han volatilizado también los ahorros que muchos trabajadores tenían depositados en planes de pensiones privados.

A unos 500.000 parados de larga duración no les ha quedado más remedio que, una vez agotadas las prestaciones, retirar alrededor de 2.500 millones de euros que tenían reservados para su jubilación como única forma de afrontar sus trágicas circunstancias. Una situación dramática a corto plazo, por la pauperización que significa para esas personas y sus familias, que han agotado ya sus últimas reservas económicas y se enfrentan a un mercado laboral que de momento ofrece, sobre todo, contrataciones temporales y tan escasamente remuneradas que impiden recuperar los niveles de ahorro.

Pero también, estamos ante un problema a medio plazo que nos afecta a todos. Porque los planes de pensiones privados están llamados a jugar un papel cada vez más importante como complementos de unas pensiones públicas que si bien están garantizadas, su revalorización es apenas perceptible.

Las reformas estructurales llevadas a cabo por el Gobierno y la buena marcha de nuestra economía han abierto un nueva coyuntura favorable para muchos desempleados, pero aún falta mucho por hacer para recuperar el bienestar perdido por tantos españoles.

Si España fuese un país normal
Pedro de Hoyos  Periodista Digital 13 Octubre 2015

Si España fuese un país normal a estas horas estaríamos todos en la calle celebrando la fiesta nacional, como los norteamericanos el cuatro de julio. Si España fuese un país normal el Estado conservaría poder y atractivo suficientes para limitar democráticamente los nacionalismos a la menor posibilidad electoral. Algo parecido a Francia. Si España fuese un país normal celebraría a Castilla, sus fiestas y sus victorias, (Las Navas de Tolosa, Descubrimiento de América o Dos de mayo) como Portugal hace con Aljubarrota.

Pero está claro que somos un error histórico y no solo ponemos en cuestión la bandera de la nación, cambiándola según cambien los regímenes, sino que tenemos presidentes que aceptan que el concepto de nación es discutido y discutible, haciéndolos más fuertes y dotándoles de argumentos.

Como somos un país enemigo de sí mismo somos los primeros en patrocinar y votar a una izquierda que quiere organizar juicios sumarísimos por genocidio a Cristóbal Colón y la conquista de Castilla… o a su heredera España, aplicando conceptos sociales, mentales y legales del siglo XXI a hechos del siglo XV… olvidando que por el medio hay una declaración de los DDHH, descubrimientos mil, avances médicos y sociales de todo tipo, la conquista de la luna y cochecitos paseándose por Marte. Con el cambio cultural y social que todo ello supone. ¿Qué harían con estos individuos, cuántos seguidores tendrían, en la Inglaterra que casi terminó con la población autóctona de Norteamérica? ¿Dónde enviarían a estos personajes en la Francia que estuvo a punto de acabar con los aborígenes de parte de África? ¡Y ya era el siglo XIX!

Como somos una excepción a la evolución de nuestro entorno, para castigarnos por haber votado políticos corruptos, falsos y embaucadores escogemos políticos que quieren acabar con el Estado, con la libertad o con ambas cosas. Como somos un bicho raro dentro de la competencia general de las naciones la cultura popular no está dirigida y gobernada por unas leyes educativas aceptadas por los partidos más importantes, sino que está dirigida y gobernada por Gran Hermano o Sálvame y Mujeres y Hombres o Viceversa

Siendo así, siendo un país insólito, ajeno a su entorno político europeo, social o culturalmente, estando educados por Telecinco, ¿a quién puede extrañar que nuestro mayor enemigo seamos nosotros mismos, a quién puede extrañar que haya españoles enemigos de celebrar la fiesta de España?

¿No es por este desprecio que sentimos por lo nuestro por lo que los españoles enmarranamos nuestra lengua con tres tacos cada dos palabras? ¿No es debido a esta mala opinión que tenemos de nosotros mismos que preferimos los extranjerismos innecesarios “porque dan más nivel” a lo que decimos? ¿No es por este menosprecio que sentimos por nosotros mismos por lo que escogemos las tradiciones extranjeras, Halloween, y arrinconamos las propias? ¿No es debido a esta mala opinión que tenemos de nosotros mismos que Ada Colau califica de genocidio, con criterios éticos y morales del siglo XXI, lo que ocurrió en el siglo XV? ¿La izquierda inglesa califica de genocidio la desaparición de los apaches, arapahoes, sioux y tantas otras naciones de América?

Español, perdonadme
JORGE BUSTOS  El Mundo 13 Octubre 2015

El autoodio español alcanza tal refinamiento con el correr frustrado de los siglos que ha devenido nota definitoria de nuestra identidad. Lo antiespañol es parte fundamental de lo español como lo es el castellano. Hay pruebas cotidianas, pero en días como ayer la esencia antiespañola desborda el vaso sentimental de España.

No nos referimos ahora a la rampante españolada que con sus pellas perpetraron Mas, Urkullu y Barkos, no por acostumbrada menos infantil. Ni al retorno al 'postureo' antisistema del demediado Iglesias, de quien hemos descartado demasiado rápido que se negara a asistir al desfile porque no le dejaban abrirlo, a lomos de una llama andina, ataviado como un Bolívar. O porque sencillamente no tiene traje, estadio político ya superado por Kichi. Sobre Colau, por piedad, callemos.

Me refiero a tantos españoles ilustres que, encuestados sobre su sentir patrio, esbozan un puchero y se apresuran a pedir perdón por su pasaporte invocando el pluralismo, la riquísima diferencia, soy cosmopolita pero esto es lo que hay. Los más ilustrados constatan que España es una realidad administrativa. Un Estado democrático. Un salvoconducto europeo. Una forma no vergonzante de proclamar el patriotismo constitucional de Habermas. Y todo esto está muy bien, pero no es bastante. En Democracia, la bandera de España sólo ha salido a la calle por el deporte o por el terrorismo; derrotado éste, sólo nos queda Gasol para legitimar en público una emoción como la que hincha los pechos del 'terruñismo' autonómico. Este escrúpulo bobo es lo único que hace aún de España un lugar diferente, donde los premios nacionales se los rifan los avergonzados y no los orgullosos.

Uno no gasta pulserita rojigualda ni es dado a efusiones marciales: no se trata de eso. Sino de saber, sosegadamente, que Europa la inventan cinco naciones, entre ellas la nuestra, cuya lengua es la segunda del planeta. Tiene cosas desesperantes esta tierra. Pero ya es hora de ir poniendo el acento en las demás, beatillos. "Ah, los españoles. Esos hombres que quisieron ser demasiado", suspiró Nietzsche. Hoy quieren ser demasiado poco.

España viva
ARCADI ESPADA  El Mundo 13 Octubre 2015

LAS PATRIAS son asuntos muy incómodos. Yo mismo tengo que compartir la mía con personas como el presidente Artur Mas y su clérigo Oriol Junqueras. ¡Cómo podría yo decir "Viva España" teniendo que incluir en el Viva a esos desastrosos compatriotas! La reivindicación patriótica supone demasiadas concesiones y, al menos en mi caso, no hay himno ni bandera ni empujón emocional capaz de sublimar algunas compañías que el azar ha querido imponerme. Es verdad que los mecanismos familiares actúan de manera parecida y también con indeseables consecuencias. Pero en la familia rige el principio biológico, la antigua llamada de la sangre, que es la que obliga al padre a poner su pecho cuando la bala va a matar al hijo. El mismo principio, por cierto, que convierte a Abraham en ficción y con él toda la instrucción cristiana y derivables.

En el caso español la dificultad esencial del viva patriótico se complica por algunas penurias: la lejanía de los tiempos gloriosos, el papel secundario jugado en la Modernidad y el rastro de decadencia civil que culmina en la guerra de 1936 y en la dictadura consiguiente, aún demasiado cerca. A ello cabe añadir la obstinada presencia en el País Vasco y Cataluña de núcleos xenófobos, que con las habituales buenas palabras ha convertido a estos territorios en comunidades históricas. Nunca estos núcleos habían acumulado tanto poder y tanta visibilidad. Es verdad que en la intimidad se regían por la costumbre de utilizar términos como maketo o xarnego; pero jamás se habían atrevido a exhibir su defecto del modo arrogante en que ahora lo hacen. Aunque bien es verdad que protegidos por una eficaz e intimidatoria campaña de escamoteo sentimental que, entre otros logros, ha conseguido que las víctimas de su xenofobia aparezcan como verdugos de su identidad.

Pero esta desvergonzada exhibición es la que va a dar un nuevo sentido al azar de ser español. Observando fríamente el delirio nacionalista de Cataluña, el modo en que tantos ciudadanos se creen y se cuentan allí las mentiras más burdas (las mentiras españolas tienen la impagable ventaja de que fueron contadas hace mucho tiempo) y el aire de exclusión xenófoba que ha pasado simpáticamente del salón a la calle, el empeño español en vivir juntos los distintos va a adquirir una luz, una calidad y un acuerdo vital y moral inesperados.

Concentración en Balaguer (Lérida) contra el acoso a unos padres que pidieron educación en castellano
abc / balaguer (lérida) ABC 13 Octubre 2015

La Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB) ha reunido hoy a unas trescientas personas en la plaza del Ayuntamiento de Balaguer (Lérida) para dar apoyo a la familia que solicitó la enseñanza bilingüe en la Escuela Gaspar de Portolà y que se ha visto obligada a llevar a sus hijos a centros educativos de otras localidades ante el hostigamiento sufrido por parte de padres, profesores y autoridades educativas partidarios de la inmersión lingüística.

En la concentración se han coreado lemas en favor de la libertad, de apoyo a la familia acosada y de reivindicación de la escuela bilingüe. El acto principal ha consistido en la lectura de la Declaración de Balaguer, titulada «No al acoso a la escuela bilingüe», a cargo de los miembros de la AEB Ana Losada, Pere Sobrevia y Nuria Plaza.

En la declaración se recuerda que «la presión a los padres para que renunciaran a la ejecución de la resolución judicial que reconocía el derecho a la enseñanza bilingüe para sus hijos se ha articulado a través de una campaña sistemática planificada desde las instituciones». Por esta razón se reclama «una escuela que tenga como ejes de funcionamiento la convivencia, el respeto a la diversidad cultural, la defensa del principio de no discriminación y una voluntad de inclusión educativa». Para la AEB, «la defensa de estos principios pasa también por una escuela bilingüe que haga compatible la enseñanza en las dos lenguas oficiales, el catalán y el castellano».

La declaración exige «que cesen las acciones de acoso a las familias que reclaman sus derechos lingüísticos y que se respete la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa». Asimismo, se pide a las autoridades públicas «que cumplan la normativa y las resoluciones judiciales y que, en vez de alentar, actúen con contundencia contra cualquier práctica de acoso en el ámbito educativo». También se reclama la aplicación del «modelo de conjunción lingüística que garantiza el derecho a recibir la educación en las lenguas oficiales y que es el realmente legal en Cataluña, pese a la abrumadora campaña del nacionalismo en favor de la inmersión».

Al finalizar el acto, una delegación de la AEB se ha desplazado al negocio familiar que sufrió «un intolerable boicot» calificado por la Presidenta de la AEB, Ana Losada, como «totalitario e inaceptable para cualquier sociedad civilizada».


******************* Sección "bilingüe" ***********************

A propósito de Cataluña y mi “deformación profesional”
Juan Chicharro www.republica.com 13 Octubre 2015

No puedo evitarlo. Cada vez que observo la situación en Cataluña el subconsciente me retrotrae años atrás a los profundos estudios que en la vieja Escuela de Estado Mayor realizábamos sobre lo que la doctrina clásica denominaba “casos particulares de la batalla”. En este caso, y a propósito de Cataluña, me viene a la memoria el análisis que en su día llevamos a cabo sobre la guerra que unos años antes había habido en Argelia en su lucha de emancipación de Francia. Toda comparación suele ser odiosa, y en este caso aún más, toda vez que, al fin y al cabo, y pese al “Algerie francaise” que pronunció De Gaulle, Argelia no dejaba de ser una colonia francesa en el norte de África, mientras que Cataluña no es que sea parte de España sino que es España. En cualquier caso, y salvando las acciones terroristas que hubo en aquella guerra, del estudio de cómo se han desarrollado y se desarrollan las acciones políticas en Cataluña, podemos extraer muchas similitudes de lo que podríamos denominar acciones subversivas. ¿Acaso pueden tener otro nombre?

Entendemos la subversión como un conjunto armónico de acciones diversas, mediante las que una fracción más o menos reducida en principio, y entre la indiferencia inicial de la mayoría de la población, pretende perturbar la estructura política y social de un país para derrumbarla y sustituirla por otra. En este caso la secesión de Cataluña de la patria de la que secularmente forma parte, España. En cualquier guerra subversiva la premisa fundamental para el triunfo de la subversión es la necesidad de contar con el apoyo del pueblo al que es necesario abducir mediante ideas-fuerza. Así nos encontramos con falacias como que Cataluña es una nación sometida, que España nos roba,… etc. Falacias que, sabiamente difundidas a través de medios controlados y sobre todo mediante la educación escolar, acabarán por instalarse en el corazón de una población ajena al principio a estos sentimientos pero en la que acaba calando.

Las técnicas que cualquier movimiento subversivo lleva a cabo en la sociedad que quiere subvertir incluyen no sólo las de captación de masas mediante campañas psicológicas, sino también las de intimidación, las de desmoralización y, llegado el caso, incluso, como sucedió en el pasado, en el País Vasco, la de la eliminación física de autoridades o elementos irreductibles.

Un análisis profundo de todo cuanto ha sucedido en Cataluña en los últimos años me lleva a la conclusión de que todas las acciones antes mencionadas han sido metódicamente aplicadas y seguidas en lo que los independentistas llaman “el proceso soberanista”.

A ver, no hace falta ser un lince para constatar que nos encontramos ante un proceso subversivo en toda su magnitud. Y lo primero que hay que hacer para evitar su triunfo -en este caso la secesión- es reconocerlo para, a partir de ahí, llevar a cabo todas las acciones que sean necesarias para abortarlo.

En la ya citada Escuela de Estado Mayor teníamos un brillante profesor que, ante el estudio de cualquier campaña, nos obligaba a analizarla desde la aplicación en mayor o menor medida de los principios clásicos de la guerra. Sabemos que no por aplicarlos se ganan las guerras pero sí que se pierden si uno no se atiene generalmente a ellos.

Voy ahora a analizar desde esa perspectiva cómo veo lo que está pasando en Cataluña dando por hecho que nos enfrentamos, simplemente, a un fenómeno subversivo.

El principio fundamental a tener en cuenta es el de la voluntad de vencer, entendiéndolo como el firme propósito de imponerse al adversario en cualquier situación. Implica fe en el triunfo, tenacidad para alcanzarlo y actividad insuperable en la ejecución. Supone, por supuesto, una acendrada identificación con los valores patrios.

¿Podemos decir que quienes lideran el movimiento secesionista cumplen los requisitos que este principio preconiza? Por desgracia me temo que sí, si excluimos a los que seguramente se camuflan en él para eludir la acción de la justicia por razones de corrupción manifiesta.

Y, ¿qué decir de quienes tienen la responsabilidad de la defensa del Estado, es decir del Gobierno actual? No seré yo quien le niegue patriotismo, si bien su actitud confusa y tibia me lleva a pensar que atienden muchas veces más a fines de partido que a su responsabilidad. Es triste, por otra parte, que no parezca que tengan mucha fe en el triunfo toda vez que no son pocas las ocasiones en las que dan por hecho la posibilidad de la independencia. Y la dejadez de funciones, ante el incumplimiento de sentencias del Supremo y del Constitucional o de la misma Constitución de las que hacen gala el Sr. Mas y sus compinches, no parece demostrar en absoluto esa insuperable actividad en la ejecución. Si alguien lo duda le invito a leer el artículo 4 del Título Preliminar de la Constitución y lo que establece respecto al uso de la bandera nacional y las autonómicas. “La bajada de pantalones” del Gobierno es inadmisible.

Veamos otro principio. En este caso el relacionado con la libertad de acción y la iniciativa. Poco más tengo, por desgracia, que desarrollar de lo que está pasando, pues resulta tan obvio que el Gobierno va a remolque permanente de lo que le dictan los secesionistas, que incluso hasta lo reconoce al manifestar que irá respondiendo gradualmente a las medidas que vaya implantando la Generalitat. ¡Tiene castañas!, el Gobierno a remolque del Gobierno autónomo catalán.

Por desgracia el Estado español ha perdido la iniciativa por completo y -lo que es peor- no hace nada por recuperarla. Si se quiere evitar lo peor hay que actuar urgentemente sobre los medios hoy controlados por la Generalitat secesionista y, desde luego, sobre la enseñanza.

O bien, es que no se da cuenta el Gobierno de que esa cacareada mayoría de no independentistas que dice ha habido en las elecciones -yo no me la creo, pues dar por hecho que partidos radicales como Podemos están por la unidad de España es una ilusión- ya no será tal dentro de cuatro años, cuando los abducidos catorceañeros de hoy voten dentro de cuatro años y, no digamos, dentro de ocho. Se necesita ser muy torpe para no apercibirse de todo esto y no actuar ya. O, ¿es que no son tan torpes pero se han rendido ya?

Sólo he analizado dos principios y no sigo más, pues la conclusión a la que llego es lamentable y desoladora.

Y a todo esto en esta jaula de grillos surge ahora el Sr. Aznar arremetiendo contra la pasividad gubernamental. Bienvenidas sean sus palabras, claro que no le vendría mal recordar que fue él quien por inocencia, ignorancia o interés cedió competencias vitales para la pervivencia del Estado. De todas formas corregir es de sabios y más vale eso que nada.

Definitivamente, me temo que con el viejo profesor antes aludido nuestros dirigentes del PP estarían suspendidos por completo.

La estrambótica berrea de antipatriotas y anticonstitucionalistas. ¡Viva España!
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 13 Octubre 2015

Sin duda que los ciervos son uno de los animales de la naturaleza más hermosos, más ágiles, estilizados y más simpáticos, que surgieron de las manos omnipotentes del gran Creador. Sin embargo, existe un momento en la vida de estos prestantes cérvidos en que todo lo que tiene de atractivos se convierte en una pesadilla para quienes tienen ocasión de presenciar su época de celo. Sus movimientos pierden su armonía para convertirse en sincopados y ridículos, sus posturas, extravagantes y sus silencios y actitudes pacíficas quedan suplantados por aires pendencieros y belicosos hacia los otros machos que compiten con ellos para hacerse con el harén de hembras de la manada. Estentóreos berridos, reiterados, molestos y ruidosos, se extienden kilómetros a la redonda para anunciar sus retos a sus rivales, mientras esperan seducir a las hembras que, no se sabe bien por qué motivo, se sienten atraídas por tales ruidos.

En España sólo tenemos una fiesta para demostrar que todos los españoles nos sentimos unidos en un mismo fin y nos consideramos hermanados con el resto de provincias o autonomías, lo de menos es la denominación, en un proyecto común que decidimos asumir hace 600 años y que hemos conseguido prolongar hasta nuestros días. Claro que este día, el día de la Hispanidad, 12 de Octubre, antes denominado “ el día de la raza”, (yo creo que con más propiedad), que tanto ha servido para unirnos y afirmar la solidaridad entre todos los españoles y las naciones en las que, alguna vez, estuvimos presentes, aportándoles nuestras costumbres y civilización; también les sirve a quienes abjuran de esta condición, los que preferirían ver a nuestra nación hecha pedazos y a aquellos que todavía no se han repuesto de la derrota que el general Franco les infringió, impidiendo que el comunismo internacional hiciera presa y se asentara en nuestra patria, algo que todavía no se le ha agradecido bastante por aquellos empeñados en desprestigiarlo; para intentar descalificarla y despojarla del patriotismo que la caracteriza.

Los que fuimos partícipes pasivos de la Guerra Civil, iniciada el 18 de Julio de 1936, por tener sólo 6 años; que tuvimos que vivir toda la posguerra y pasar las penalidades inherentes a toda guerra y, peor si se trata de una contienda civil, supimos aceptar las reglas que el gobierno de aquella época impuso sin que, como algunos pretenden pintarlo hoy, nos sintiéramos vigilados, agobiados, privados de libertades o sometidos a ninguna tiranía. En aquellos tiempos, no en España, sino en toda Europa, la influencia de la religión Católica, la Protestante en Alemania, la Calvinista y la Anglicana en Gran Bretaña y las otras sectas derivadas de la llamada Reforma, no permitían determinados excesos, costumbres, hábitos, libertades o actitudes viciosas que, hoy en día, la filosofía relativista ha hecho que se convirtieran en algo corriente. No fue la llamada Dictadura la que impuso costumbres que, a algunos, les parecen exageradas, si no que era otro tipo de cultura, muy influida por el cristianismo, que consideraba perjudiciales para el pueblo ciertas costumbres licenciosas que, en la actualidad, para escándalo de muchos, se han implantado, especialmente entre la juventud, sin que se sepa cuales van a ser las consecuencias de tal experiencia, dentro de unos años.

Resulta curioso que ahora se considere ridículo, se critique y se haga mofa de las personas que, como yo, siguen manteniendo su patriotismo intacto, su amor por España y sus símbolos, más arraigado que nunca y, evidentemente, por encima de cualquier apego a mi entorno local o lugar de nacimiento; cuando se están produciendo movimientos centrífugos en distintos lugares de España, a consecuencia de una exacerbación exagerada del nacionalismo excluyente de pequeños territorios que llevan siglos incluidos y formando parte de una unidad que, precisamente, nos ayudó a poder ser, durante el siglo de Oro de España (1492-1659), una de las naciones más poderosas de Europa, más ilustradas, con más cultura y personajes de las letras, de las artes pictóricas, de la música y de las artes escénicas en todo el orbe conocido. Fuimos autores de gestas y descubrimientos tan importantes como el descubrimiento del continente americano y la finalización de la reconquista contra los invasores moros.

Pero el sentimiento autodestructivo de parte de los españoles, su innata propensión a un masoquismo absurdo que les impele a actuar contra su propio bienestar, golpear contra el espolón sin miedo a dañarse o destruir todo lo conseguido con el único objeto de perjudicar ( ¡oh vieja lacra de nuestra raza!), simplemente, porque no hemos podido conseguir lo mismo que han logrado alcanzar quienes disponen de mejor situación que la nuestra, sin pararnos a considerar los méritos, los esfuerzos, los estudios o la inteligencia de dichas personas, que los han llevado a conseguirlo.

Todos los que, hoy en día, se han propuesto acabar con nuestra vieja España, con la inestimable colaboración de parte de nuestros políticos; aquellos que utilizan todos lo medios para acabar con el amor a la patria de los ciudadanos o los que pretenden desgajar de España partes importante de sus territorios, para que les resulte más fácil implantar nuevos sistemas de gobierno, imponer nuevas ideas y derrocar la democracia, para establecer un nuevo orden de corte totalitario, como es el caso de estos recién llegados de Venezuela, financiados por Maduro y capitaneados por una serie de activistas que han conseguido el apoyo de ciertos medios de comunicación que, por simples consideraciones económicas, como émulos de Judas, no han dudado en vender a España a sus enemigos.

La verdad es que no sé cuántos quedamos en España sin haber sido contagiados por el relativismo, el desprecio por la nación en la que vivimos, el neocomunismo bolivariano o este nacionalismo autonómico, fruto de la mente calenturienta de una serie de iluminados, de antecedentes dudosos ( vean el caso de los Pujol y de los resultados de una familia dedicada a enriquecerse con la excusa de buscar el bien de los catalanes), muchos con graves problemas con la justicia a causa , no como quieren vender a sus seguidores, de una “politización de la Justicia”, sino por haber incurrido, como se da en el caso de Mas y las dos militantes de CDC; en unos presuntos delitos relacionados con la desobediencia a las leyes y a las sentencias de los tribunales y, si siguen por el camino que han emprendido, pronto podrán ser enjuiciados por delitos de lesa majestad contra la patria, por intento de separar a Catalunya del resto de España.

Claro que, en España, existen instituciones, una de ellas citada en el artículo 8º de la Constitución y otra, que compete al Parlamento de la nación, contenida en el artículo 155 del mismo cuerpo legal. Por supuesto que la máxima responsabilidad, como jefe de Estado y máxima autoridad del Ejército, le corresponde al Rey que, hasta ahora parece mantener la firmeza en cuanto a la defensa de la unidad de España. Los españoles, los que no nos arrugamos y que no aceptamos con tranquilidad todas las manipulaciones que los enemigos de la patria llevan a cabo para acabar con ella, confiamos, queremos confiar, en que, llegado el momento, tanto el Gobierno (puede que en funciones dentro de unos días, si se convocan las elecciones para el 20 de Diciembre) como el resto de organismo implicados, tomen las medidas convenientes para evitar, sin remilgos ni consideraciones de tipo político o electoral, destinadas a impedir que, la unidad de España, los españoles que vivimos en Catalunya, que queremos continuar siéndolo, y toda España en general, quede a salvo de las aventuras absurdas, descabelladas y traicioneras de todos aquellos que quisieran acabar con el orden, las instituciones, la gobernabilidad y los derechos constitucionales que hoy amparan la propiedad privada, la libertad religiosa, la libertad de mercado y de empresa, las libertades individuales y las costumbres cristianas, que fueron las que recibimos de nuestros ancestros.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sentimos obligados a pedir a nuestros gobernantes que no dejen de ejercer su deber para que, todos aquellos que nos sentimos honrados siendo españoles, que amamos a nuestra tierra y que estamos en contra de todas estas intrigas, maquinaciones o complots políticos, que parece que se están llevando a cabo de cara a este peligroso periodo de interinidad que traerán las elecciones; nos sintamos seguros de que no habrá vacilación alguna en la defensa de la Constitución y de los posibles ataques, de los involucionistas de izquierdas, destinados a crear el caos y indefensión dentro de la nación española. Dios nos ayude.

Entrevistamos a la investigadora Cristina Martín
'Bilderberg maniobra en el polvorín catalán para crear una España federal'
"Nacionalismo es una palabra maldita en Bilderberg", "el club no olvida lo que los españoles fuimos capaces de hacer" y otras opiniones poco conocidas del club más poderoso del mundo.
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es 13 Octubre 2015

La periodista Cristina Martín Jiménez es una de las más importantes expertas mundiales en el Club Bilderberg. Acaba de publicar su quinto libro sobre el club, 'Los planes del Club Bilderberg para España', en él desvela algunas de las oscuras estrategias que los más poderosos del mundo tienen prepraradas para nuestro país. Por ejemplo, una "Monarquía federal".

Dice que el objetivo ha sido preservar la hegemonía de Occidente. ¿Existe algún grupo similar en Oriente (formado por Rusia, China…)?, ¿y dentro de Occidente algún grupo rival de Bilderberg?
No hay nada similar ya que la manera de ver y organizar el mundo, la política y las sociedades es muy distinta en Occidente y en Oriente. Hay un foro parecido al de Davos en China, el Bo´ao, y también está el Asia Society, pero Bilderberg es otra cuestión.

Usted dice que son masones, anticatólicos y antipatrióticos… Sin embargo, también se les atribuye un acusado carácter derechista, neoconservador y ultracapitalista, parece incompatible, ¿no?
Son masones, anticatólicos, antipatrióticos, antinacionalistas y más allá de ultracapatilistas. No tienen nada de conservadores pues pretenden cambiar el mundo. Hay que tener en cuenta que el dinero y el poder no son incompatibles con nada. El dinero y el poder no son ni de derechas ni de izquierdas, ni comunistas ni capitalistas. Bilderberg lleva el capitalismo a los extremos, traspasando todos los límites. Comencé investigando al grupo desde un punto de vista político y acabé comprendiendo que es una cuestión propiamente humana. Lo que ha movido al hombre desde el origen es el poder, el ansia de conquista, de avasallar y dominar al otro, de convertirlo en esclavo de los fines de un puñado de codiciosos.

¿Quién ocupa la cúspide de jerarquía del grupo? ¿Henry Kissinger, David Rockefeller, algún europeo?
El alma del grupo es David Rockefeller, que ha sido premiado por sus miembros con la medalla por la construcción de un mundo feliz.

¿Ha habido algún cable de wikileaks relativo a Bilderberg?
Sí, pero son muy antiguos, relativos a los orígenes del Club.

Son partidarios de establecer un Nuevo Orden Mundial, ¿en qué consiste?, ¿quieren acabar con los estados nación? En tal caso, ¿eso no genera resistencias en los propios estados nación?
Henry Kissinger es el teórico principal del Nuevo Orden Mundial. Él vino a España en 1973, dos días antes del magnicidio de Carrero Blanco, para “vender” los beneficios de adherirse a su plan. Públicamente Kissinger afirmaba que el Nuevo Orden Mundial consistía en un equilibrio de naciones que desembocaría en el final de las guerras y en un planeta seguro. Pero la estrategia real era acabar con las soberanías nacionales y transferirlas a entidades supranacionales, como la Unión Europea, que acabarían dirigidas por miembros de Bilderberg. Significaba acabar con la democracia, con las libertades, que serían transferidas a un gobierno mundial. Para que el plan funcionara había que colocar a políticos títeres de Bilderberg en los gobiernos de las naciones y eso es lo que ha estado ocurriendo en Europa, EEUU, Ucrania, Irak, Latinoamérica. En el año 2010, el bilderberg Javier Solana dijo que “Europa es el laboratorio del posible gobierno mundial”. La UE es una de sus criaturas, como la Troika, el mecanismo único europeo, el euro. Mientras haya políticos y jefes de estado que se vendan, las naciones no se resistirán al Nuevo Orden Mundial porque los ciudadanos desconocen lo que está ocurriendo.

¿Buscan la demolición de las raíces cristianas de Occidente?, ¿por qué?
Porque son masones mundialistas y la masonería ha estado desde el origen contra el cristianismo. Los miembros de Bilderberg pretenden una revolución cultural de carácter nihilista. Nuestra civilización actual es el culmen de los valores democráticos que nacieron en Grecia y que posteriormente fueron sintetizados por la ley romana y moralizados por el cristianismo. Bilderberg pretende acabar con todo ello e inventar un nuevo mundo, una nueva cultura en el que no existan los valores religiosos, el pensamiento no valga nada y la moral no tenga sentido. Quiere implantar un pragmatismo relativista donde el ser humano sea esclavo del ahora, de lo que en cada momento convenga a un gobierno único dirigido por ellos.

Dice usted que Obama y todo su gabinete son Bilderberg, y que Bilderberg tiene vocación de mantener la hegemonía de Occidente, ¿cómo explicar entonces el nuevo tratado de comercio con el Pacífico, el más importante de la Historia?
En 2010, cuando todo el mundo cayó bajo el hechizo de Obama, yo denuncié la mentira que era este líder artificial en mi tercer libro y este desapareció del mercado. Revelé que ese Nobel de la Paz nos traería la guerra y mire como estamos hoy. El nuevo tratado de comercio es la respuesta de Bilderberg contra el avance de China. Han hecho lo imposible por integrarla al Nuevo Orden Mundial, pero como no han logrado someterla, le han declarado la guerra económica. El tratado, que afecta al 40% del PIB mundial, es un gobierno económico, comercial. Las leyes que contiene han sentado las bases del comercio mundial y China, que era el imperio naciente y amenazante, está fuera.

¿Ha tenido o tiene algún papel Bilderberg en el conflicto de Siria?, ¿y en la creación del Estado Islámico, tal y como se ha dicho?
Tal como se dice no. Bilderberg ha creado las condiciones para que aparezca el Estado Islámico con las primaveras árabes. Se ha dado las trazas de crear la situación para que nazca la yihad islámica. ¿Persigue Bilderberg la guerra total y definitiva contra el Islam? Lo veremos. Lo que está claro es que lo más beneficioso para el grupo es que siempre haya guerras, así es como se forjan los imperios. Ya las reuniones de los noventa se vivieron con gran inquietud al comprobar cómo la OTAN perdía protagonismo pues el conflicto con la URSS estaba bajo mínimos. Hace cinco años vaticiné que estábamos en la III Guerra Mundial, cuestión que analicé en profundidad en mi libro anterior. Hace unos meses lo afirmó el Papa Francisco, luego el Rey de Jordania y ahora el presidente de la Duma rusa. El mundo entero está en guerra.
España

Ud tiene por escrito que el plan de Bilderberg para España comienza en 1968 y que “busca una desaparición del estado español para transferir la soberanía nacional a una supranacionalidad. Entiendo que este plan es el previsto para todos los países y no sólo para España, ¿no?
Así es, pero por la cobardía y mezquindad de los políticos, gobernantes y jefes de estado españoles, aquí el plan ha funcionado de forma muy rápida y a la perfección.

Dice que a Carrero Blanco lo asesinaron porque era “anglófobo y patriota, católico y antimasón”. Y que Kissinger le confesó, cuando Carrero le advirtió que España estaba cerca de conseguir el arma nuclear, que “cuando España es importante es peligrosa”. ¿A qué podría estar refiriéndose el Secretario de Estado?, ¿cuándo ha sido España poderosa desde el siglo XVII?
La afirmación de Kissinger ocurre en un momento histórico muy particular. Es el 19 de diciembre de 1973, un día antes del magnicidio, y estamos en plena Guerra Fría. Entonces solo había dos países importantes: EEUU y URSS porque tenían la bomba atómica. Carrero Blanco era el director del proyecto español para conseguir el arma nuclear y Kissinger le pidió que se adhiriese al Tratado de No Proliferación. El presidente del Gobierno se negó y le explicó que lo que pretendía Franco con el artefacto era que España tuviera algo que decir en el panorama internacional, que fuera importante. Entonces Kissinger le replica que “cuando España es importante es peligrosa”. Veintitrés horas después, Carrero salta por los aires. Por cierto, cuando Franco recibe la noticia exclama: “¡Han sido los masones!”. Sería el cuarto presidente del Gobierno asesinado por masones.

Dice Ud que “España no puede sacar la cabeza, y durante estos 40 años, cada vez que España ha sacado la cabeza ha ocurrido algo”. ¿Podría concretar?, ¿se refiere al 11-M?, ¿tuvo Bilderberg algo que ver?
A mí me gusta hablar con documentos, es decir, como en este libro en el que incluyo documentos desclasificados por la CIA y la NSA que hablan por sí solos y explican la historia oculta y desconocida de España. Sin duda, el 11-M es un pozo de sospechas. Desaparecen los trenes, las pruebas, los supuestos autores son un tanto inverosímiles… Y ocurre en un momento en el que geopolíticamente España empieza a ser importante. La vemos tomar decisiones junto a EEUU y Gran Bretaña en las Azores. Esto no gusta nada a rivales franceses y alemanes fuertes en Bilderberg… Es un asunto muy dudoso y realmente los españoles no sabemos lo que ocurrió. Quizá algún día me decida a investigarlo a fondo.

Dice su libro que “Henry Kissinger y Giscard d'Estaing, destacados Bilderberg, actuaron activamente en nuestra política”. ¿Ha sido España un país que haya estado en el objetivo de Bilderberg más que otros?, ¿por qué? Somos una potencia media, de menos de 50 millones de habitantes y de una influencia limitada internacionalmente…
Ellos no olvidan lo que fuimos capaces de hacer. Somos el primer imperio moderno y aunque pueda parecernos un hecho lejano en realidad no hace tanto que ocurrió. Somos los descendientes de aquellos hombres que descubrieron un nuevo mundo cambiando el planeta para siempre. Y además, España es el punto geoestratégico más importante para EEUU. Somos la puerta a tres continentes y dos mares. Hace unos días el ministro de Defensa dijo que España es un portaviones en mitad del Atlántico. ¿Le parece poco importante para un mundo en guerra?

Ud sugiere incluso que “el desmantelamiento del tejido industrial en los 80; la desaparición de los altos hornos de Bilbao y Sagunto, que mermó significativamente la fuerza arrolladora de la nación” fue una indicación de Bilderberg, ¿por qué esa obsesión con España?, ¿ha ocurrido con otras naciones?
Insisto en nuestra historia, en lo que somos capaces de hacer. Y lo estamos haciendo de nuevo. ¿Quién está sacando a España de la crisis? ¿La Troika? ¿Los bancos? ¡Los españoles! Con su coraje, su sacrificio y su perseverancia, a pesar de la falta de ejemplaridad y de la corrupción de nuestros gobernantes. Son lo peor que tenemos. Creo que no los merecemos.

Usted dice que el PSOE, y en particular Pedro Sánchez, es la apuesta del club para España… ¿no sería más coherente que fuera el PP, más afín a la cosmovisión del club? ¿O es que, en realidad, el objetivo es desestabilizar España?
Hay que entender que una vez que se traspasa el umbral de Bilderberg no hay derechas ni izquierdas, PP o PSOE sino que se habla y se trabaja en otros términos, en términos de globalización, de geopolítica, de poder total. La globalización es el imperialismo del siglo XXI.

El hecho de que al final Pedro Sánchez acabara rechazando la invitación, ¿no podría perjudicarle en un futuro?, ¿no puede haber represalias?
Pedro Sánchez nunca rechazó la invitación del Club. Lo que se dijo y se publicó es una estrategia de su gabinete. Según mis fuentes, Pedro Sánchez asistió a la reunión en Austria. ¿Qué candidato a presidente de un gobierno en su sano juicio deja plantado a Bilderberg?

Sobre el asunto del separatismo catalán, ¿qué dice Bilderberg?, ¿cómo ha actuado?
En el año 1991, el entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, fue invitado a la reunión que el Club celebró en la ciudad alemana de Baden-Baden, sobre las laderas de la Selva Negra. El líder nacionalista catalán no les gustó nada y no lo volvieron a invitar. Y es que nacionalismo es una palabra maldita en Bilderberg. El mítico relaciones públicas de la entidad, el príncipe Bernardo de Holanda, no se cansó de repetir en las reuniones que “es difícil reeducar a la gente que ha sido educada en el nacionalismo. Es muy difícil convencerlos para ceder su soberanía a favor de una institución supranacional”. Para la oscura entidad, los nacionalismos son peligrosos porque chocan de frente con su anhelado objetivo de implantar un gobierno mundial.

El pasado 20 de julio, Artur Mas recibió a una poderosa y discreta comitiva en el Palau de la Generalitat, la avanzadilla de Bilderberg formada por los miembros españoles de la Comisión Trilateral, un apéndice del Club fundada en 1973 por el mismo creador, David Rockefeller. Entre los trilateristas visitantes se encontraban Antonio Garrigues Walker, presidente del bufete Garrigues y socio de Rockefeller, que asegura que ambas entidades constituyen “el cerebro del mundo”; Alfonso Cortina, vicepresidente en Europa de Rothschild y asesor de la firma de capital riesgo TPG; Pedro Miguel Echenique, físico y consejero del Gobierno vasco de Carlos Garaikoetxea; e Ignacio Polanco, presidente del grupo Prisa. Aquel día supuso el fin de Mas, aunque él no fuera consciente.

El golpe final es la manipulación que Bilderberg está haciendo en secreto del proceso de independencia para rematar lo que comenzó hace cuarenta años con la I Transición y que continuó al obligar a Juan Carlos a abdicar e inaugurar la II Transición: construir una España a la medida de la elite global y no de los españoles, ya sean catalanes, leoneses o vascos. La estrategia de Bilderberg es utilizar el polvorín catalán para forzar la creación de una España federal.

¿Es cierto que preparan para España un “modelo a la belga”, esto es, una monarquía federal?
Sí, una monarquía federal en una España federal.


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