AGLI Recortes de Prensa   Viernes 16  Octubre 2015

PSOE y C's, ¿unidos por la reforma constitucional y el federalismo?
Lucio A. Muñoz  www.gaceta.es 16 Octubre 2015

En el entorno empresarial, el término joint venture se identifica con una alianza estratégica que adoptan dos o más compañías al objeto de retroalimentarse a través de una mutua aportación de valor. Y todo ello, con el objetivo de alcanzar conjuntamente mejores resultados de negocio, reposicionarse en el mercado, reducir costes, aumentar su valor de capitalización bursátil, blindarse ante posibles absorciones, etc.

Y en el mundo de la política, también se producen alianzas estratégicas entre distintas formaciones políticas. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, estas coaliciones entre partidos persiguen lograr el mejor resultado electoral posible para alcanzar el poder, independientemente que puedan existir también aspectos comunes de tipo ideológico, conceptuales, etc. Tanto es así, que en el supuesto caso que Podemos siga bajando en intención de voto, el PSOE podría alejarse de esta formación ultraizquierdista y antisistema y, consecuentemente, desintegrar el Frente Popular.

En este sentido y de forma alternativa, el partido socialista podría apoyarse electoralmente en Ciudadanos al objeto de intentar formar un gobierno conjuntamente tras las próximas elecciones generales.

Máxime, considerando que el PSOE y Ciudadanos tienen más semejanzas que diferencias, de hecho y en virtud del factor ideológico, ambas formaciones estarían supuestamente posicionadas en el espectro político de centro izquierda.

Aunque el partido socialista haya sido capaz de radicalizarse hasta el extremo y, por tanto, “podemizarse” para asaltar el poder en numerosos municipios y autonomías. Y Ciudadanos haya pactado tanto con el PSOE como con el PP a tal efecto. De todas formas y ciertamente, el partido de Albert Rivera se autoproclama “de izquierdas” en su web corporativa, a pesar de que estratégica y contradictoriamente siga sin encuadrar su discurso en ningún espectro político.

Y, además, estos dos partidos poseen un potente nexo de unión, y este no es otro que el “similar enfoque” que mantienen ambos respecto a la necesidad de reformar la Constitución y en relación al concepto de Estado Federal.

Tanto en cuanto, en la actualidad se trata de dos asuntos transcendentales e interrelacionados. Sobre todo, teniendo en cuenta que el mayor error de la Constitución del 78 fue la configuración del Estado de las autonomías. Y en relación a ello, la reforma constitucional que estas dos formaciones proclaman estaría encaminada a modificar el actual diseño de nuestro modelo territorial de Estado.

De tal modo que el PSOE aboga por un “Estado federal asimétrico”, un supuesto modelo estatal que carece de planificación y diseño, debido a que ni siquiera los propios dirigentes del partido socialista conocen el significado de este concepto. Y Ciudadanos defiende un “Estado federal menos irregular”, si bien y abundando en su permanente indefinición, esta formación no concreta las claves en relación a su particular concepto de federalismo.

Pero considerando que las autonomías, en función de la descentralización administrativa y la progresiva cesión de competencias, se han convertido en verdaderas taifas, prácticamente independientes en muchas áreas gerenciales, ¿cuál es la verdadera razón que impulsa a estas dos formaciones políticas para defender un modelo de Estado federal?

Porque a largo plazo y conociendo la incompetencia y el escaso sentido de Estado de la casta política española, el modelo federal podría convertir a las autonomías en 17 Estados completamente independientes y, en consecuencia, este arquetipo territorial supondría la autodestrucción de España como nación.

¿Queremos modificar la Carta Magna para arreglar sus deficiencias o con el objetivo de destruir España?

¿Y los españoles que defienden un Estado unitario (y la devolución de las competencias para evitar el despilfarro autonómico y la corrupción política institucionalizada en las autonomías), no tienen voz ni voto?

Defender un Estado federal, sea este asimétrico o regular, no es defender la unidad de España.

Las masas de Mas.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 16 Octubre 2015

Como estaba anunciado, hoy se ha vuelto a repetir el espectáculo protagonizado por los payasos independentistas encabezados por el delincuente Artur Mas camino de los juzgados del TSJC. La manifestación tenía otro componente delictivo y era ver a innumerables ediles de toda Cataluña con su “vara de mando” sin respeto alguno por todos los catalanes de sus pueblos y ciudades que no les votaron ni comparten sus simpatías por ese movimiento independentista. Una vergonzosa y bochornosa puesta en escena de quienes deberían ser encausados y apartados de sus cargos. Una cohorte de unos 400 "pallasos"-que no payeses- que acompañaban al payaso mayor, el de la sonrisa cínica y bobalicona, que de forma cobarde ha acabado por negar su responsabilidad reconocida públicamente de la organización del referéndum ilegal derivándola hacia unos indeterminados “voluntarios” y declarándose solo como ideólogo. Se puede ser cobarde y miserable pero creo que esta gentuza supera cualquier comparación.

Lo lamentable ha sido ver con qué impunidad ha discurrido por segunda vez una manifestación y concentración frente a las dependencias judiciales del TSJC en un evidente escrache ilegal que fue ayer mismo objeto de protesta por los jueces al sentirse seriamente coaccionados en su labor. Supongo que la delegada del Gobierno en Cataluña, Dª María de los Llanos de Luna no ha considerado oportuno emitir siquiera una nota de protesta o requerir la intervención de las FFyCCSE para evitar este episodio vergonzoso que ha sido portada en medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, dando de nuevo una imagen tercermundista de España. Aquí no parece existir la misma percepción ni criterios que cuando en Madrid se cercó de policías y de vallas el Congreso de los Diputados ante una manifestación convocada con el lema de “rodea el Congreso”.

Es evidente que el separatismo liderado por estos papanatas, está logrando sus objetivos ante la dejación de funciones del Gobierno de España cuyo máximo responsable Mariano Rajoy una vez más se limita en la distancia a condenar los actos y decir que son inaceptables. Si lo son, entonces ¿Por qué no han intervenido las FFyCCSE? ¿Por qué no ha iniciado la Fiscalía las diligencias urgentes para imputar a los respnsables? Lo de hoy era una crónica anunciada que al final ha superado cualquier previsión. Nada menos que alcaldes de diferentes municipios de la comunidad autónoma de Cataluña, acosando a la Justicia mientras portaban y exhibían sus inmerecidas “varas” de mando cometiendo varios delitos. Pero claro, no había nadie allí para proceder a su identificación para posteriores actuaciones judiciales. Esa manifestación nunca debió permitirse que se produjera y que esos traidores a España dieran rienda suelta con total impunidad a sus arengas y cánticos.

Esta farsa lleva demasiado tiempo escenificándose y realmente ¡ESTAMOS HARTOS! Sr. Rajoy de usted y de todo su Gobierno de incompetentes que no merecen ejercer el cargo de Ministro de España. No hay Justicia porque usted Sr. Rajoy con su partido se ha encargado de que esté politizada hasta extremos incompatibles con una democracia. No hay Justicia porque su normal desarrollo y tiempos están supeditados al “oportunidad política” del momento, algo que ha sido evidente en los 11 meses que han transcurrido entre el delito cometido por Artur Mas y su circense comparecencia ante el juez instructor rodeado por payasos como él. No hay justicia porque quienes deben impartirla no tienen ni la credibilidad ni la independencia de criterio necesarios para que no sea una total injusticia cualquier sentencia que emitan.

Lo de hoy, al igual que lo del martes 13, ha sido un esperpento que pudo ser evitado, al igual que el simulacro de referéndum que estos miserables describen como un acto ejemplar democrático. Su lógica es cínica pero convincente al acogerse a la no intervención ni suspensión de la consulta como un reconocimiento de su legalidad. Y la culpa es solo suya Sr. Rajoy. Le repito ¡ESTAMOS HARTOS!

¡Que pasen un buen día!

Vasallos rebeldes
Emilio Campmany Libertad Digital 16 Octubre 2015

A Mariano Rajoy le gusta presentarse a su electores descontentos como si no tuviera nada que ver con lo que les enoja. En unas elecciones europeas, para disipar toda sospecha de tibieza frente al terrorismo, invitó a Mayor Oreja a encabezar la lista del PP. El truco funcionó por aquella vez. A las siguientes fue el propio Mayor Oreja el que se negó a que su prestigio fuera utilizado para engatusar a los que como él creen que no se puede hacer ninguna concesión al terrorismo. En Cataluña hizo Rajoy lo mismo. Después de enviar a Sánchez-Camacho a arrodillarse ante los nacionalistas e irritar a sus votantes del resto de España sin ganar allí un solo adepto, trató de ocultar su pusilanimidad deshaciéndose de su leal servidora y colocando en su lugar al aguerrido García Albiol. Debió éste seguir el ejemplo de Mayor Oreja y no permitir que su reputación españolista fuera utilizada para lavar las manchas de la imagen de Rajoy. Da igual porque no sirvió de nada y ahí está el pobre resultado del PP en Cataluña para acreditarlo.

Más adelante, en el País Vasco, el electorado del PP se disgustó al ver expulsada a María San Gil para que acabara en su lugar alguien con la misión de entenderse con los terroristas porque Rajoy, y nadie más que Rajoy, decidió asumir lo negociado por Zapatero con la ETA. Y ahora que hay que ocultar que eso es lo que hizo y lo que está haciendo deja desairada a Arantza Quiroga afeándole el haber hecho aquello para lo que fue elevada, que es entenderse con los terroristas.

Luego, pretende Rajoy ocultar que su política fiscal, abiertamente contraria al ideario del PP y al de sus electores, fue una decisión suya, y que sea su ministro de Hacienda quien sea contemplado como el máximo responsable de la misma. Que Montoro cumpliera el encargo de ejecutar en el patíbulo del gasto público a la clase media española con especial delectación no puede ocultar que la decisión fue de Rajoy. Ahora, el verdugo se niega a pagar con su expulsión del paraíso de la casta el pecado de haber hecho lo que Rajoy le pidió, que no fue otra cosa que la de subir los impuestos tanto como fuera necesario para poder seguir alimentando el sistema clientelar del que todos se benefician.
Publicidad

El velo que oculta el verdadero rostro de Rajoy es cada vez más transparente. Puede que Ciudadanos sea más de izquierda que de derecha. Puede que esté más inclinado a entenderse con el PSOE que con el PP. Y puede que, cuando pise moqueta, se deje tentar por los privilegios de los que disfrutan PP y PSOE. Pero ¿cómo volver a votar a un Rajoy que engaña siempre que puede, incumple lo que promete y traiciona a quienes le votan? No sólo, sino que ahora, para terminar de adornar el dechado de virtudes que es, abandona a quienes le sirven para disimular que lo que hicieron fue por servirle a él.

La versión de Rajoy del 9-N absolvería a Mas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Octubre 2015

A nadie debería extrañar que uno de los imputados por el 9-N, la exvicepresidenta de la Generalidad, Joana Ortega, se refiriera este martes a las valoraciones que Mariano Rajoy hizo del 9-N, "antes y después" de celebrarse, para defender su "sensación" de no haber hecho "nada contrario a derecho" ni ser consciente de haber "desobedecido al TC ni a ninguna otra autoridad del Estado".

Ciertamente, si fuese por la tardía y, sobre todo, bochornosa comparecencia que hizo el presidente del Gobierno para valorar el 9-N tres días después de celebrarse, nadie podría imaginarse que en Cataluña se hubiera cometido delito alguno. Y no sólo porque Rajoy menospreciara como "simulacro electoral" lo que era, entre muchos otros, un gravísimo delito de desobediencia, sino porque textualmente el presidente del Gobierno tuvo la desfachatez de afirmar: "Les dije que ese referéndum no se celebraría y no se ha celebrado".

Para simular esa apariencia de legalidad, Rajoy hizo suyas las triquiñuelas nominales de los nacionalistas, diseñadas años atrás por el Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña, que distinguían entre referéndum, consulta y proceso participativo. Aunque el Tribunal Constitucional había rechazado cualquier tipo de consulta, Rajoy trató de dar una edulcorada versión de los hechos y, consecuentemente, no requirió a la Fiscalía para proceder contra nadie, negando taxativamente haber dado "ninguna instrucción en ese sentido".
Publicidad

Ciertamente, la querella presentada contra Mas, Ortega y Rigau no se produce a instancias del Gobierno, tal y como permite la ley y aconseja el sentido del deber, sino directamente a instancias de quien entonces dirigía la Fiscalía General del Estado, Eduardo Torres-Dulce. El Gobierno de Rajoy –véanse también las versiones del 9-N dadas por el ministro Soria y, en menor medida, por la vicepresidenta Sáenz de Santamaria- siempre se jacataba de haber hecho cumplir la ley.

La querella, por tanto, no se basó en ninguna "rabia del Gobierno por el éxito del 9-N", tal y como ha declarado Mas. Por el contrario, el Gobierno del PP se dedicó muy satisfactoriamente a explotar el hecho de que sólo uno de cada tres catalanes convocados participara en la ilegal consulta. El Gobierno de Rajoy en ningún momento ha reaccionado al desafío secesionista con querellas, sino con reiteradas ofertas de dialogo dirigidas a sus promotores que han incluido ofertas de reforma constitucional, una agencia tributaria propia y mayores cesiones del IRPF. Eso, por no recordar la concesión de la ayuda financiera "sin condiciones" que los separatistas exigieron y obtuvieron del Gobierno de Rajoy aun ya siendo pública y notoria su deriva abiertamente secesionista. Ante este espectáculo, a nadie debería extrañar que el fiscal que se había atrevido a presentar la querella terminara pocos meses después presentando su dimisión.

El 9-N fue un éxito, sí, pero sólo en el sentido en el que puede serlo la comisión de un delito. Fue un éxito en el sentido en que sus promotores aseguraron que "ningún tribunal ni ninguna Constitución" les impediría cometerlo, como así fue. Fue un éxito desde el momento en que se comprobó que los directores de los colegios utilizados como sede de la ilegal consulta secesionista tenían razón al afirmar: "Temíamos más al Departament que al Gobierno". Fue un éxito en el sentido que los nacionalistas, sin tener todavía oficialmente Estado propio, lograron, una vez más, que no imperara en Cataluña nuestro Estado de Derecho.

Dicen que el infierno está empedrado de buenas intenciones. El Gobierno de Rajoy lo está de pusilanimidad, indolencia y falta de carácter. Los nacionalistas jamás le darán las gracias por ello. Pero nadie se las merece tanto y de forma tan decisiva.

Mas y su mesnada
Cristina Losada Libertad Digital 16 Octubre 2015

La comparecencia de Artur Mas ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña nos ha servido un cuadro de aire medieval, como de señor feudal que llega retador con su mesnada a plantar cara a quien se atrevió a discutirle que puede hacer lo que le dé la real gana. Sin duda, las varas de mando de los alcaldes, alzadas como lanzas a la salida o a la entrada de la sede judicial, enmarcando la figura del imputado, contribuyeron a dar la impresión de que estábamos ante una escena del Antiguo Régimen recreada con actores a los que no hubo tiempo de vestir en concordancia con la época. Pero el espíritu del acto de apoyo a Mas y de repulsa a la justicia sí que concordaba.

Se trataba de exhibir que, en efecto, no hay ni debe haber nada que esté por encima de la voluntad del nacionalismo y que éste no tiene que rendir cuentas ante nadie, menos ante un tribunal. Es este un tipo de performance en la que el nacionalismo catalán –otros también– cuenta con larga experiencia. Requiere congregar a las masas, sean muchos miles o unos pocos como delante de la sede del TSJC, para dar la imagen de que el nacionalismo es el pueblo, y que la decisión judicial o cualquier otra que le incomode es una decisión contra el pueblo. La imagen real de la comitiva de Mas es, sin embargo, la de un gobierno (poder ejecutivo) manifestándose contra un tribunal (poder judicial). La viva imagen, en fin, del aprecio y respeto que tienen el gobierno catalán y el nacionalismo por la separación de poderes.

Al tiempo, se quería aprovechar la ocasión para nutrir el gran apetito nacionalista de víctimas y mártires, asunto éste que ha dado lugar, una vez más, a la eterna discusión sobre la conveniencia política. En realidad, son esos asuntos de conveniencia los que en buena parte nos han traído hasta aquí: si se dejan pasar transgresiones a fin de que los transgresores no posen como víctimas, más suelen crecerse a la hora de transgredir. Sea como fuere, Mas y el resto de los miembros del gobierno autonómico imputados por desobedecer las resoluciones del Constitucional que impedían organizar una consulta son unos mártires y víctimas muy peculiares.

Sí, la manifestación representaba el desafío, pero las declaraciones ante los jueces representaron el sálvese quien pueda. Han pretendido hacer dos papeles que son incompatibles: el del rebelde desafiante y el del imputado vulgar y corriente que intenta librarse por todos los medios de un procesamiento y una condena. Así, Mas confesó sólo "responsabilidad política" en lo del 9-N, y atribuyó graciosamente su "ejecución" a “los voluntarios”. La Generalidad puso la idea, pero el brazo ejecutor fueron otros: unos ciudadanos que se empeñaron en hacerlo y lo hicieron por su cuenta y riesgo.

Todo el mundo sabe que aquel brazo ejecutor es, a su vez, un brazo del gobierno autonómico. Pero habrá que demostrarlo. De ahí que Mas y el resto de imputados se parapeten detrás del voluntariado para que el caso no prospere. Esto indica el grado de martirio al que están dispuestos a llegar estos rebeldes consumados. O sea, "somos mártires, pero no tontos".

Aquelarre fascistoide para amedentrar a la Justicia
EDITORIAL Libertad Digital 16 Octubre 2015

Lo vivido este jueves a las puertas de Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha tenido todas las trazas de un aquelarre fascista, no sólo por su execrable objetivo –coaccionar al Poder Judicial–, también por la puesta en escena, con las banderas –significativamente, la catalana estaba en minoría frente a la sectaria estrellada–, los cuatrocientos alcaldes no con el brazo pero con la vara de mando en alto, las canciones patrióticas… y ese saludo de nuevo cuño que se ha inventado el nacionalismo y que es una mala copia, precisamente, del que tradicionalmente han utilizado los fascistas.

Ni una región, ni una sociedad ni un partido pueden ser rehenes y coartada de un presunto delincuente, y ningún líder político debe considerarse por encima de la ley. Si tuviera un adarme de dignidad, Mas, que se ha jactado una y otra vez de ser el responsable de la ilegal y liberticida consulta separatista del 9 de noviembre de 2014, no movilizaría a sus serviles esbirros en su ayuda, sino que tendría el coraje de arrostrar las consecuencias de su indefendible e intolerable proceder.

Estamos ante un intento descarado de garantizar la impunidad no sólo a Mas y el resto de los cobardes imputados, sino al nacionalismo en su conjunto, enemigo implacable de Cataluña que está arrastrando por el fango la imagen del Principado, a cuyas instituciones ha infligido un daño tremendo en estas tres décadas, con su desaforado sectarismo y su estupefaciente corrupción.

La apuesta del nacionalismo fascistoide es clara, y no menos clara y aún más firme debe ser la respuesta del Estado, que tiene a su disposición los instrumentos precisos para impedir que espectáculos tan indignantes vuelvan a producirse a las puertas de un tribunal y, sobre todo, para devolver la dignidad a las instituciones catalanas.

Ni el 9-N, ni la corrupción ni el aquelarre liberticida de este jueves pueden dejarse pasar: más allá de las opiniones políticas o de las banderas que cada uno defienda, las amenazas a la división de poderes, a la legalidad y a la libertad deben encontrarse con una sociedad, una clase política y un Estado que les hagan frente sin tibiezas ni medias tintas ni, mucho menos, miserables subterfugios que tengan por inconfeso objetivo final rescatar a los golpistas. No habría razón de Estado ahí, sino insensatez y vileza.

La alcaldada, la alcaldesa y deMas
Antonio Robles Libertad Digital 16 Octubre 2015

Ahora a los delitos de desobediencia, prevaricación, malversación de fondos públicos y usurpación de funciones se les llama "rebelión democrática". El Astucias no respeta las reglas de juego, pero se cuida mucho de asumirlo ante los tribunales. Se vanagloria de ser el responsable del referéndum de cartón ante los falangistas del somriure, pero niega ante el juez haber movido un dedo el 9-N. Confunde la astucia con la cobardía: quiere ser el mesías de su pueblo, pero se esconde bajo las faldas de la alcaldada que le ha arropado hasta los tribunales de justicia.

En Cataluña no saben lo que es la democracia, y si lo saben, la niegan con sus actos cada día. Juzguen, por ejemplo, tres actos de la alcaldesa Ada Colau:

Uno. El Ayuntamiento de Barcelona que preside acaba de prohibir un cartel de promoción de la Feria del Pilar 2015 de Zaragoza. En él aparece Morante de la Puebla tatuado con rasgos pictóricos de Gaudí. El motivo, su rechazo a las corridas de toros y en defensa de los animales.

Ella, que detesta la censura, cae en los mismos excesos que la religión y las ideologías de cualquier tiempo y lugar han impuesto en nombre de dios, las buenas costumbres o el narcisismo de gobernantes ególatras. Los desnudos del fresco de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel fueron cubiertos con telas por su discípulo Daniel de Volterra. El papa Pío V y parte del catolicismo de entonces los consideraron obscenos, impíos e inmorales.

Sin saberlo, Ada Colau se comporta como una monja laica tan sectaria como aquel catolicismo del siglo XVI. Sólo que es incapaz de comprender que las creencias cambian, pero las mentes sectarias son las mismas. Aunque crea que sus motivos son mejores que los del papa Pío V, o los de los talibanes que en nombre de Mahoma atentaron en París contra la revista satírica Charlie Hebdo, en realidad nacen de idéntica mentalidad fanática. ¿Qué cree que fue el realismo socialista sino la censura contra toda otra forma de concebir el arte en la URSS?

Dos. Esa misma soberbia le llevó el pasado domingo a difamar a todos los españoles en Twitter: "Vergüenza de estado aquel q celebra un genocidio, y encima con un desfile militar q cuesta 800mil €". Insoportable la ignorancia, vomitiva la demagogia.

Debería leer a Foucault, a Toynbee, o dejar de escuchar memeces románticas sobre 1714. Juzgar la historia sin atenerse al contexto es alterarla para amoldarla a nuestros intereses presentes. ¿Qué imperio, qué Estado del pasado no se forjó a sangre y fuego? ¿Es eso lo que celebró el pasado 12 de Octubre España? No, señora alcaldesa; España no celebró un genocidio, muy al contrario, las lecciones de la historia nos enseñaron, también a los españoles, que del pasado se aprende. Por eso, en el quinto centenario del descubrimiento de América, se presentó la gesta de Colón como el encuentro entre culturas. Para los europeos fue un descubrimiento. Ya sabe, el etnocentrismo. Tuvimos que esperar a 1952 para que el antropólogo, Claude Lévi-Strauss nos enseñara en Raza e historia, matizada en parte en 1983 con Raza y cultura, que todas las culturas son iguales en derechos, aunque su desarrollo técnico y cultural sea diferente.

Resulta grotesco ese brochazo demagógico. Su ignorancia le impide percatarse de que hoy los lazos culturales y sentimentales entre las gentes de uno y otro lado del Atlántico, son hijos, no de la ira o la espada, sino de generaciones que se entienden en una lengua maravillosa que se llama lengua española.

Y tercero. Ha vuelto a exhibir su desprecio por la ley, esta vez, encabezando desde el Ayuntamiento de Barcelona el apoyo a los prevaricadores del 9-N y tildando de "antidemocráticas" las imputaciones a Mas, Rigau y Joana Ortega. Un ataque intolerable contra la separación de poderes en nombre del derecho a decidir.

Creo que hay que inhabilitar para cargo público a la alcaldada y a la alcaldesa, al consejero de justicia y a cuantos están imputados. Le corresponde a los tribunales de Justicia decidirlo, a los ciudadanos pronunciarnos. ¿O sólo pueden berrear los tabulados en el 3%?

Comprender para actuar. Navarra en la encrucijada
Fundación Leyre www.latribunadelpaisvasco.com 16 Noviembre 2015

Los días 23 y 24 de octubre de 2015 tuvieron lugar en Pamplona los “Encuentros de otoño: Navarra, ¿Foral y Española?”, organizados por la Fundación socio-cultural Leyre y reseñados en La Tribuna del País Vasco.

Como un fruto más de este evento, se elaboró un documento conclusivo de las tesis más relevantes debatidas y compartidas en el mismo. Dicho documento, constituye un intento interpretativo de la encrucijada que atraviesa Navarra y de las posibilidades de acción que se abren ante los diversos agentes sociales interesados en su rectificación.

Dada su extensión, ofrecemos a los lectores la siguiente “Síntesis de las conclusiones” por si fuera de su interés.

1.- Ante todo, algo nos une: una identidad
¿Sabemos qué es Navarra? ¿Navarra sin España; Navarra sin Fuero?

Navarra es constitutivamente España. Una parte mayoritaria de la sociedad sabe que sólo siendo España existe Navarra. Pero eso no basta, y la situación actual lo demuestra.
Nosotros, plurales en muchas otras cosas, afirmamos que Navarra es España objetivamente sin pensar en mayorías o minorías, sin que a esto afecten opiniones, evoluciones o instituciones.
No bastan las instituciones: es preciso llevar a todos los navarros la conciencia de ser españoles.

No basta la política: es necesario sintonizar con las razones y los sentimientos de los navarros de 2015. Cultura, educación, medios de comunicación, economía, sociedad civil, múltiples facetas irrenunciables.

Afirmamos que Navarra es plural, y que puede haber diversos modos de sentir Navarra. Pero ninguno sin España ni fuera de España. Cualquier complejo, cualquier cortoplacismo, implica una concesión.

2.- Educación.
¿Cómo afrontar el desafío cultural y educativo del separatismo?
El separatismo tiene una meta, un camino y unos instrumentos: ¿los conocemos? ¿Queremos combatirlos? ¿Estamos dispuestos al esfuerzo necesario?
El separatismo trabaja a largo plazo y con un diseño estratégico en educación y cultura. Es preciso renunciar al cortoplacismo y al politicismo.

Supuestos enemigos del separatismo le han dejado hacer, y ocupar posiciones de poder legal y administrativo en educación y cultura. ¿Son inevitables y reversibles esas concesiones?

El separatismo trabaja con una organización totalitaria y una prioridad en el adoctrinamiento.
Es preciso combatirlo en su terreno y conociendo sus medios y sus tiempos.

3.- Comunicación
Comunicación y propaganda: nuevos retos, nuevos cauces
El periodismo tradicional agoniza, arruinado económica, tecnológica y moralmente.

El separatismo y la izquierda –igualmente antinavarros y antiespañoles- han sabido gestionar, hasta la crisis y en ella, su control de los medios y de la propaganda. Sus supuestos adversarios no han dado esa batalla, y cuando han estado presentes en el sector se han subordinado a cambio de un plato de lentejas.

No es posible competir con ellos en ese terreno, y hacerlo supondría subordinarse como ellos a los poderes económicos y políticos que se requieren para lucha en ese contexto.
Pero el cambio en los medios, la aparición de las redes y su continuo cambio tecnológico permiten, sin tantos medios, combatir en la difusión de noticias veraces y de ideas.
Puede haber información y opinión nacionales y navarras sin tantos recursos. Es perfectamente posible dar y ganar, si se olvidan los miedos y complejos, la batalla de la agitación, la propaganda y las ideas.

4.- Economía
Navarra en la economía cambiante de la globalización
No podemos dar por garantizada y segura la riqueza económica de Navarra.

El problema de Navarra no es económico, pero tiene graves aspectos y consecuencias económicos.
El contexto mundial lleva a rechazar, con ese argumento añadido, todo proceso de secesión, de costes que la sociedad navarra debe conocer.

Tampoco es asumible una continuidad en la organización económica actual, basada en microempresas, pero sobre todo en una Administración desproporcionadamente grande y en una intervención económica pública continua, en todos los sectores, sea visible o indirecta.

Es preciso estudiar y explicar a los navarros el coste económico del separatismo.
Navarra necesita un cambio económico, previo un análisis desapasionado, no politizado, de sus puntos fuertes y débiles.

5.- Sociedad
¿Basta la política o es precisa una movilización superior?
La lucha principal se da en la sociedad, antes y más que en los partidos políticos.

No podemos plantear una lucha política, puesto que la batalla es antes cultural y social.
La oposición al separatismo debe ser transversal en lo ideológico –no sectaria ni cerrada a una ideología u opinión- y debe ser abierta en lo social – hay una tarea aquí para todos y cada uno.

La lucha contra el separatismo es a largo plazo, para siguientes generaciones. Eso tiene dos consecuencias esenciales: la política institucional no es lo principal, como se ha demostrado (pero es bueno poder influir en ella) y la movilización inteligente y permanente de la juventud rebelde es imprescindible.

6.- Juventud
¿Por qué el navarrismo y el centrismo envejecen mal?
La política institucional es vista como algo aburrido y viejo.
La política moderada, limitada y ‘correcta’ es vista como algo propio de políticos profesionales.

Eso lleva a que el activismo juvenil de los separatistas dé como resultado un porcentaje creciente de jóvenes asumiendo sus ideas, y un porcentaje menguante de ‘navarristas’ y ‘centristas’.

En las redes, en grupos juveniles, en las calles, las aficiones y el ocio, es donde los jóvenes que resisten al separatismo se encuentran y militan.

Sólo haciendo esa militancia estable y efectiva se podrá derrotar al separatismo.
No se puede apelar a un lenguaje que la siguiente generación no entiende, hay que llegar a ella con sus códigos de comunicación y de conducta.

Unos militarán en lo más básico. Otros querrán más. Ha de haber espacio para todos, y la sensación de que esa militancia tiene en sí misma su recompensa. Resistir es atractivo, en una sociedad llena de oportunidades para militar.

7.- Una Historia, una ideología
La ingeniería ideológica contra España

Los separatismos son movimientos políticos, de izquierda y derecha, cuyo objetivo es la creación de un Estado propio. No los hay “buenos y malos”: todos desean la independencia y la destrucción de España; están unidos, el radicalismo es sólo impaciencia.

El separatismo aprovecha las anormalidades y debilidades de la vida española, y ha construido un movimiento comunitario atractivo, vertebra, suma de pasiones, afectos, propaganda, educación, ocio.

Es un movimiento totalitario que no puede liquidarse ni desde las leyes ni desde las urnas, sino que requiere frente a él la afirmación de la verdad, sin odio pero sin concesiones. Sin una visión a corto plazo. Y llevando la voz de España a todos esos campos donde ha estado ausente demasiado tiempo.

Han empleado más de un siglo en construir sus proyectos de ruptura de España; es el momento de rendirse o de resistir, aprendiendo también de lo que ellos han hecho.

8.- ¿Una batalla común?
Múltiples inquietudes, un solo malestar, muchas dudas que necesitan respuesta

Surgen en diversos sectores de la sociedad reacciones de resistencia frente al totalitarismo separatista. Con la victoria política de éste, los grupos de resistencia se multiplican. Pero viven descoordinados y centrados sólo en sus problemas inmediatos y concretos.

Es bueno que sea la sociedad y no la política la que reaccione, y que lo haga en los campos donde mayor es la presencia y la fuerza separatista, y donde los políticos profesionales no han dado nunca de verdad la batalla.

La resistencia sin embargo necesita organizarse y coordinarse, hacer que los esfuerzos dispersos de esos movimientos se ayuden mutuamente.

Muchos matices dividen a muchas personas y grupos. Sin embargo, un verdadero amor a España y Navarra excluye ahora las barreras sectarias e impone la acción social coordinada. España nos une, la resistencia nos obliga a una generosidad que además está en nuestras venas.

9.- Conclusiones
Este encuentro de otoño fue convocado provocativamente con el título “Navarra, ¿Foral y Española?” Son la libertad y el estilo de vida de todo un pueblo español los que están en juego frente a un movimiento totalitario que, después de hacerse con la sociedad, la escuela y la cultura, ha tomado en Navarra también el poder político.

Es un error, causa de muchas de las cosas que vemos ahora, pensar la gran política se decide en las urnas, las instituciones, los partidos, los cargos y sus rutinas. En Navarra hemos comprobado en primera persona que no es así. Los enemigos de una Navarra española –los enemigos de Navarra, en resumen- han actuado durante décadas en los dominios habitualmente considerados ‘no políticos’: educación, cultura, historia, memoria y símbolos, comunicación, asociacionismo y acción social, asistencia, incluso espiritualidad, incluso economía. Y en esos campos, cuyo control supone ganar o perder el control de todo, no han encontrado resistencia, incluso muy a menudo la colaboración necia de los políticos, los poderosos y los ricos llamados a oponérseles, convencidos de su imbatibilidad.

De igual modo que España sin Cataluña y/o Vascongadas es incomprensible, y viceversa, una Navarra desvinculada de la Hispanidad sería víctima de nuevas y más refinadas violencias; de las que el terrorismo ha sido su expresión más evidente y sangrante, pero no menos perversa que otras técnicas más sutiles que persiguen igualmente la instrumentalización total de las existencias al servicio de una ideología y movilización totalitarias.

Tenemos miedo a la crítica, tenemos miedo a que se nos reproche ser lo que somos, y al callar, no se escucha nuestra postura, hay que hacer pública nuestra opinión, y no mediante comunicados o actos políticos. Hay que ganar presencia en la calle y en la cultura, para ello cada uno con sus posibilidades controlar o influir lo que esté a su alcance, una verdadera acción social y popular de la que ya hay muchos ejemplos y para la que el enemigo y algunos amigos nos dan las mejores lecciones.

La Fundación socio-cultural Leyre, fiel a sus orígenes, insta a sus amigos, seguidores y a o todos los navarros preocupados por el futuro de la Patria, a un trabajo a largo plazo dirigido a la reedificación de una ‘navarridad’ centrada en la libertad y radicada sin posible discusión en España, sin la que nada tendría sentido. Navarra nunca ha sido una realidad al margen de la Historia, de los cambios culturales y de las modas. Ha sufrido el impacto de las diversas ideologías de la modernidad y postmodernidad. Por eso mismo ni puede olvidar su ser, sus raíces y su identidad –europea, romana, goda, cristiana: española- ni absolutizar o convertir en eternos, inmutables u objetos de nostalgia partes relativas de esa identidad.

Navarra seguirá siendo Foral y Española, o no será. La resistencia que ha empezado es la prueba palpable de que Navarra sigue viva.

EL VALOR DE LA EJEMPLARIDAD
El discurso más demoledor de Ortega Lara
Gaceta.es 16 Octubre 2015

José Antonio Ortega Lara ha desgranado en su última intervención pública lo que considera ''el valor de la ejemplaridad''. Con un emotivo recuerdo a Doña Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la AVT, ha comenzado ensalzando su figura y defendiendo su solidaridad y coraje como un valor para las generaciones venideras:

''Ahora nos enfrentamos al reto de reemplazarlas por otras que sean capaces de construir la sociedad del futuro, porque está en juego no sólo el control de los impulsos e instintos subjetivos de la cada persona, sino también el destino de la democracia y de la propia civilización. Una sociedad edificada exclusivamente sobre bases contingentes y sin una fundamentación trascendente que la sustente, caería en la inmoralidad y en la anarquía sin solución de continuidad'', explica Ortega Lara.

''Sin embargo, la sociedad occidental, y en especial la española, durante las últimas décadas se ha venido mostrando muy reivindicativa en la demanda de nuevos derechos y libertades, pero cada vez más perezosa en la asunción de las correlativas obligaciones. Esto quizá se debe a la escasa tradición democrática de nuestro país y es también el resultado de una educación intencionadamente laxa'', continua el funcionario de prisiones.

Ejemplos sin ejemplaridad
Observemos algunos supuestos de comportamientos, tanto a nivel individual como colectivo, que muy bien pueden ser calificados, a mi juicio, como ejemplos sin ejemplaridad:

1.No son ejemplares los casos, cada vez más numerosos por cierto, en que aparcamos a nuestros mayores en residencias porque suponen para nosotros una carga excesiva.

2.Depositamos casi en exclusiva la responsabilidad de educar a nuestros hijos en el Estado, en detrimento de la familia porque, en muchos casos y dependiendo de las diferentes orientaciones políticas, la tan cacareada esfera pública en lugar de educarlos, los adoctrina.

3.No es ejemplar que los medios de comunicación y la sociedad se escandalicen por el sacrificio de un perro o por la muerte de un toro en la plaza, y acepten sin cuestionárselos los más de 100.000 abortos al año en España.

4.No es ejemplar decidir sobre la vida o muerte de otras personas enfermas bajo el eufemismo de “muerte digna” o “cuidados paliativos”. Entiendo muy bien que una persona desahuciada por los médicos y cansada de sufrir desee morir pero no acepto que sean otros quienes se arroguen esa facultad, porque siempre juegan con vidas ajenas, nunca con la suya propia.

5.La utilización de las ventajas que ofrecen las redes sociales para descalificar e insultar cobardemente a otras personas, sintiéndose protegidos por el anonimato de la red o bien amparándose en la masa.

Ejemplos de ejemplaridad
1.Los ciudadanos que llevan una vida sencilla pero responsable, que se preocupan de la educación y el cuidado de sus hijos, que valoran a sus mayores y que sacan a su familia adelante con un sueldo de 1200 ó 1500 euros, sin robar a nadie ni defraudar al erario.

2.Quienes dieron su vida por los demás (víctimas del terrorismo, miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad en el ejercicio de su profesión, militares en misiones internacionales, misioneros que dedicaron toda su vida al servicio de los pobres y desheredados de la tierra a los que, por cierto, algunos pretendían negar su repatriación a España cuando estaban gravemente enfermos pero, en cambio, se escandalizaban por el sacrificio de un perro en evitación de un contagio mayor de la enfermedad).

3.Sí son ejemplares los deportistas, los cooperantes y cuantos por razón de su trabajo pasean con orgullo el nombre de España por todo el mundo. Las personas, sobre todo jóvenes, que se ven obligados a salir del país en busca de oportunidades laborales,

4.Los que hacen de su trabajo un medio de subsistencia y una vocación de servicio en favor de la prosperidad del país. Quienes viven y trabajan por legar a las generaciones futuras, no tanto riquezas materiales cuanto un país con seguridad jurídica y estabilidad, donde ellos puedan desarrollar sus capacidades y sus proyectos de vida.

5.Sí son ejemplares muchas personas mayores, sobre todo los abuelos, que por amor a sus hijos o atendiendo a los requerimientos de éstos en los momentos de dificultad, les ayudan económicamente o cuidan de sus nietos’’.

''Renunciando a nuestros orígenes, como hemos hecho en el proyecto de Constitución europea respecto del cristianismo, difícilmente construiremos un modelo de sociedad perdurable; nos convertiremos en una civilización decadente y seremos irremediablemente sustituidos por otra que sea más pujante y activa, algo que parece ya vislumbrase a la vista de nuestra cobardía para afrontar los retos que se nos presentan en la Unión y los peligros que nos acechan desde fuera de nuestro espacio europeo'', continua Ortega Lara.

''Cuanto les he transmitido quizá les pueda parecer una visión pesimista de la realidad pero, no es así. Todo lo contrario, intento estimular las conciencias dormidas porque tengo la esperanza de que ese impulso regenerador del que antes hablaba nos conduzca a una nueva sociedad post-nihilista capaz de corregir los excesos del pasado reciente. Porque España, esa España que amamos y bajo cuyo paraguas protector todos nos hemos cobijado alguna vez en la vida, necesita ahora nuestra ayuda para salir de la peligrosa encrucijada en que se encuentra. No sirven ya las palabras, sino el compromiso personal para acometer el reto de dejar a nuestros hijos un país mejor. Y para terminar me gustaría dejar dos mensajes precisamente a los jóvenes, porque ellos representan el futuro, nuestro futuro'', concluye Ortega Lara.

La izquierda habla de una España empobrecida, sin recordar que ellos la dejaron quebrada
“El de la mentira es el único arte de la gente de escasa capacidad y el solo refugio de los espíritus mezquinos” Lord Chesterfield
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 16 Octubre 2015

Cuesta entender los discursos que los miembros de la oposición al partido en el Gobierno, cuando se refieren a una nación a punto de entrar en barrena, de una economía en recesión y de un empleo bajo mínimos, que, naturalmente, no espera otra cosa que llegue el momento en que lleguen ellos para asumir el poder y convertirla en un país floreciente, con un magnífico nivel de vida, salarios igualitarios y empleos para todos. Si el señor Pedro Sánchez, uno de los que han padecido una importante amnesia de las circunstancias en las que, sus antecesores a las órdenes del señor Rodríguez Zapatero, dejaron a nuestro país; cuando se vieron obligados a convocar elecciones legislativas antes de cumplir con su segundo mandato, al ser incapaces de seguir gobernando, asediados por sus propios errores, sin tener disponibilidades económicas para poder atender a toda la serie de leyes sociales que, en un momento de euforia, se dedicaron a aprobar sin tener en cuenta si, en los presupuestos de la nación, había las partidas necesarias para poder atender a tantas concesiones a la propaganda socialista, con la que pretendían mantenerse en el poder.

Causa estupor, rabia y rechazo el escuchar al líder de los socialistas españoles, señor Pedro Sánchez, utilizar, como argumento para su causa, la supuesta situación de inminente peligro de fracaso económico, de hundimiento de las empresas, de aumento del desempleo y de incumplimiento de nuestros compromisos internacionales; que intenta hacer creer a la ciudadanía que, según él, va a ser la que conducirá la política del gobierno del PP, hacia una nueva situación de peligro de quiebra económica soberana. Claro que en estas críticas no está solo ya que, en similares términos, se pronuncian partidos como Podemos, IU o todo aquel grupo de pequeñas formaciones de extrema izquierda, empeñadas en no reconocer la verdadera situación del país, intentando aprovecharse de la ignorancia de muchos de sus seguidores, del fanatismo de otros y del rencor de aquellos que todavía alimentan su odio como consecuencia de la derrota del comunismo en manos del general Franco. Para arrimar el ascua a su sardina.

Es incomprensible que, precisamente los herederos de aquellos gobiernos del señor Rodríguez Zapatero; aquellos ejecutivos que se dedicaron a legislar sin tener en cuenta si el país estaba en condiciones de asumir tanto gasto público, sin atender a las raíces cristianas de los españoles, sin preocuparse de si sus decisiones eran bien recibidas fuera de España o si sus planteamientos eran bien recibidos por aquellos inversores que debieran adquirir nuestra deuda para que nuestra nación pudiera atender a sus compromisos de pago. Aquel gobierno que siguió al del señor Aznar y que sus primeras decisiones consistieron en dejar sin efecto todas las medidas del anterior gobierno, sin preocuparse de si eran beneficiosas para la nación y los españoles, simplemente porque habían sido aprobadas por sus adversarios del PP; aquellos que presumían de haber dejado una herencia sin grandes deudas y que después quedo demostrado que las que quedaron pendientes superaban los 30.000 millones de euros, algo que se tuvieron que tragar los nuevos gobernantes y que les obligó a modificar sus planes de gobierno y retrasar aquellas medidas que estaban previstas ( rebaja de impuestos, liberalización de la economía etc.) para enfrentarse a la inminente amenaza de tener que ser rescatados por la U.E.

Que los comunistas bolivarianos de Podemos, en franca decadencia, insistan en sus postulados estalinistas, se aferren a sus proyectos venezolanos, los mismos que le vendieron a Maduro y que se han traído para España, tiene un cierta lógica. Claro que de lo que decían los señores Iglesias, Monedero y Errejón, cuando aparecían en las TV nacionales en el culmen de su fama, cuando coparon la popularidad con sus propuestas revolucionarias y llegaron a obtener cotas imprevistas en sus expectativas electorales; se han cuidado mucho, a medida que iban perdiendo lozanía y se marchitaban sus ideas, de ir moderando sus propuestas y rebajando sus expectativas. No hay duda de que los resultados que van obteniendo en Barcelona y Madrid donde gobiernan Ada Colau y la señora M.Carmena no es como para sentirse muy orgullosos, más bien deberían avergonzarse de que ciudades de la enjundia de la capital de España y la segunda ciudad, Barcelona, estén en manos de unos administradores tan bastos, tan incompetentes, tan antisistemas y, en definitiva, tan rematadamente malos para cumplir con su misión que, indudablemente, les viene ancha.

Y es que, señores, si es cierto que existen motivos para estar disgustados con parte de las actuaciones del gobierno del PP durante los cuatro años de legislatura; que han cometido errores imperdonables, la mayoría de los cuales por falta de decisión, por mojigatería o por la falsa percepción de que algunos problemas, como el caso catalán, se iban a resolver solos mediante el paso del tiempo; también hay que reconocer que, en materia económica, financiera, en relaciones internacionales, en el tratamiento de la deuda pública y privada, en las reformas laborales y en las medidas de recorte, extremadamente impopulares pero necesarias; no se han arrugado, han mantenido inflexibles el rumbo y han logrado que España, al borde del precipicio, haya conseguido salir del pozo, se vaya recuperando, haya limpiado de corrupción a las cajas de ahorros, haya conseguido sanear a las entidades bancarias y, aunque en menor medida, se haya empezado a crear trabajo, a medida que las empresas y las industrias han ido recobrando su competitividad, se hayan podido financiar y regresar a los mercados europeos, en los que están en condiciones de luchar en igualdad de condiciones con el resto de las empresas del MC.

Resulta cómico, si no penoso, que el señor Sánchez o el señor Iglesias, sin contar con los líderes de lo que queda de IU o de los partidos separatistas de izquierdas; tengan la cara dura de insistir en que, España, va por el mal camino, que las cosas irán a peor y que sólo ellos ( los que la llevaron al borde de la quiebra, con los mismos métodos con los que fracasaron cuando estaban al frente del gobierno de la nación); precisamente cuando todas las naciones de la CE, los EE.AA, el Parlamento Europeo y el FMI están convencidos de que hemos hecho nuestros deberes, que el país avanza, que merece la confianza de los inversores ( estamos colocando deuda a 12 menos a interés negativo) y que hemos sido favorecidos por S&P con un aumento del rating de nuestra deuda, que demuestra la confianza que, fuera de España, se tiene en la solidez de nuestra solvencia y liquidez.

España, por mucho que insistan los agoreros interesados en desacredita al actual gobierno; ha conseguido salir del atasco, ha mejorado sus perspectivas de crecimiento para este 2015 y para al próximo año 2016, de modo que todo apunta a que vamos a ser la nación de la CE que va a sacar mejores resultados, algo que, según datos del BCE seguramente nos hará obtener un crecimiento el doble del que van a conseguir nuestros vecinos europeos, muy por encima del 3% (puede que un 3´3% o un 3`5%), cuando Alemania espera un 1´7%, Italia un 0’8% y Francia alrededor del 1%. Hemos criticado al señor Rajoy por otros puntos de su campaña electoral que no se han resulto, que no ha tenido el valor de acometer y, en especial, por la forma absurda con la que ha tratado el desafío de la comunidad catalana, algo que le reprochamos cuando ha tenido en sus manos todos los medios y las mayorías absolutas en las dos cámaras para poderlo solucionar de una forma mas expeditiva. No obstante, no se les puede achacar más que éxitos en lo referente al aspecto económico, financiero, social y de relaciones internacionales, en los que se ha de convenir que han estado brillantes.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, es de justicia que al César demos lo que es del César y, en esta ocasión, deberemos reconocer que el PP fue el que, una vez más, a conseguido sacar de los apuros a España en una ocasión en la que, la situación de la nación, puede que haya sido la peor de cuantas anteriormente hubiera padecido.

20 veces más duras
Las graves secuelas de ser víctima del terrorismo
Gaceta.es  16 Octubre 2015

Las víctimas de atentados terroristas tienen veinte veces más de probabilidades de sufrir estrés postraumático que el resto de la población, según un estudio de la Universidad Complutense y la AVT, algo que, explican sus investigadores, "refleja un problema de salud pública".

Este trastorno afecta al 26 % de las víctimas, tanto las directas como sus familiares, un porcentaje "muy elevado" si se compara con el de la población en general (0,5 %), ha explicado este jueves el psicólogo clínico y coordinador del estudio, Jesús Sanz.

Por si no fuera poco el hecho de tener que superar un hecho tan trágico, siempre aparece algún individuo que se dedica a hacer mofas, como el edil podemita Guillermo Zapata. Tras emplear su ''humor negro'' sobre los atentados sufridos por personas como Irene Villa, la Justicia ha decidido pasar por alto sus ''bromas'' y denominarlo libertad de expresión.

Para tratar estos problemas, se recomienda la terapia cognitivo conceptual, que consiste en que la víctima se enfrente a los pensamientos sobre el trauma y que en el 57,4 % de los casos analizados en el estudio ha resultado eficaz.

Estos datos se han expuesto en unas jornadas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) que se celebran en la Universidad Francisco de Vitoria con el objetivo de sensibilizar a la población y en las que participan afectados, periodistas y abogados.

La jornada ha sido inaugurada por la presidenta de la Asociación, Ángeles Pedraza, quien ha advertido de que ETA "no está acabada", ya que "no mata pero está en las instituciones y con decisiones políticas siguen destrozando a las víctimas del terrorismo".

"Se toman decisiones políticas -como la excarcelación- que quieren acallar todo lo que ha ocurrido", ha indicado, para después añadir que España se encuentra en un "proceso de silenciamiento" de las víctimas pero que la AVT luchará para que no se pase página.

Pedraza ha expresado que la amenaza del terrorismo está viva y no se puede bajar la guardia, para lo que ha pedido expulsar a los terroristas de las instituciones que a su juicio, "utilizan como altavoz y obtienen concesiones".

Para dar una visión jurídica de esta problemática, la abogada Carmen Ladrón ha subrayado que, a fecha de 2011, contaron 314 atentados de ETA cuya autor material nunca había sido juzgado y ha añadido que en 2015, la Audiencia Nacional "sigue sin contestar a cuántos están sin resolver".

La letrada ha insistido en la necesidad de tener datos oficiales para dar justicia a las víctimas, lo que se conseguiría "deteniendo a todo aquel que tenga que ver con una organización terrorista, dotando a las fuerzas de seguridad de medios para recabar todas las pruebas y que los culpables cumplan íntegramente sus condenas".

"Las víctimas se quejan con razón", ha apuntado, y ha añadido que gracias a ello se ha conseguido bajar la barrera de los 300 atentados sin resolver.

Pero además de las consecuencias físicas y psicológicas tras un atentado terrorista, las víctimas se enfrentan a otro duelo que se ve menos y que ocurre con "bastante frecuencia": Cuando el delito prescribe y la persona ve que el culpable queda impune.

El abogado de la AVT Antonio Guerrero ha dicho que "más de cincuenta terroristas de ETA están en Venezuela y la inmensa mayoría tiene una causa judicial pendiente", lo que da la sensación de que "se van a ir de rositas y no van a poder ser juzgadas".

Para Guerrero, la prescripción de este tipo de delitos es una "injusticia material, un auténtico despropósito y una lacra" para la víctima.

Ha explicado que la ley se modificó y ahora solo permite que no prescriban los atentados con víctimas mortales, lo que a su juicio es "insuficiente": "Tiene la misma gravedad un secuestro o una mutilación y, en cambio, prescriben", ha apostillado.

"Lo que no prescribe es el dolor de la víctima", ha finalizado.

El Justicia de Aragón como problema
Ramiro Grau Morancho.  www.latribunadelpaisvasco.com 16 Octubre 2015

Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

El estatuto de autonomía de Aragón “resucitó” la institución de El Justicia de Aragón, pero sin que realmente tuviera nada que ver con la Institución medieval, dotada de poderes judiciales.

El actual Justiciazgo tiene una doble función: el estudio y defensa del ordenamiento jurídico aragonés, tarea que realiza estupendamente, publicando numerosos libros sobre la materia, estudios, celebración de jornadas anuales, etc., y la recepción de las quejas de los ciudadanos, con un contenido similar a la figura constitucional del Defensor del Pueblo.

En este sentido, el Justiciazgo es absolutamente prescindible, y así lo han hecho otras comunidades autónomas, como Castilla La Mancha, por ejemplo, echando a todos los empleados interinos y contratados, y enviando los expedientes en tramitación al Defensor del Pueblo, evitando así duplicidades absurdas.

La institución nos cuesta a los aragoneses más de dos millones de euros al año… Para ser un Comisionado de las Cortes aragonesas, realmente es muy caro. Posiblemente bastaría con un despacho en el propio Palacio de la Aljafería, con un par de secretarias, dos ó tres asesores, y el Justicia propiamente dicho. Y hasta podría prescindirse del lugarteniente (que nombre más horroroso), cargo que, por cierto, creo que no está cubierto, pues tengo entendido que lo que hay es un asesor jefe.

Lo que quiero decir es que en estos tiempos de estrecheces económicas, a Aragón no le sobra el dinero para malgastarlo no voy a decir en chorradas, pero sí en instituciones duplicadas de otras ya existentes en España. Y lo mismo es predicable respecto al Consejo Económico y Social de Aragón, que nos cuesta más de medio millón de euros anuales.

Sí salvaría, en cambio, la Cámara de Cuentas, pues a la vista del penoso funcionamiento del Tribunal de Cuentas, cuyos dirigentes están más preocupados por colocar a toda su familia en el propio Tribunal, que en cumplir con las funciones constitucionalmente establecidas, se ha revelado como una Cámara eficaz, competente, y que emite los informes en unos plazos razonables.

Cuestión distinta es que nadie le haga ni caso, como suele suceder con este tipo de instituciones administrativas, cuyos informes siempre son útiles, sobre todo, cuándo falta el papel higiénico…

En resumen, Aragón necesita reducir gastos, pues las cuentas no cuadran. Claro que esto es como pedirle peras al olmo. ¿Qué vamos a esperar de unos diputados autonómicos a los que lo único que les interesa es cobran una cesantía cuándo dejen el escaño, en vez de trabajar por solucionar los problemas de todos los aragoneses…?

Respecto al actual Justicia, no voy a decir ni pio, pues nada tengo contra él. Ahora bien, ¿es normal que una persona esté diecisiete años ocupando un mismo cargo? ¿Es qué el cuatripartito no tiene interés en hacerse con la Institución, aunque sólo sea para poder colocar a dieciséis asesores? Propongo que los repartan, a razón de cuatro “comisarios políticos” por partido…

Al fin y al cabo los dos millones y pico de euros de coste anual los pagaremos los aragoneses. Y ya se sabe que en esta tierra hay mucho ganado ovino. También cabras; y cabrones a montones.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Estatut «asimétrico»
teresa giménez barbat ABC Cataluña 16 Octubre 2015

Los socialistas, especialmente el PSC, tienen un grave problema. Durante décadas el principal argumento tanto en campañas como en el debate cotidiano ha sido mostrar al contrario, al PP, como enemigo atávico, consuetudinario. Esta necesidad de perpetuar las dos Españas ha separado a muchos ciudadanos en bandos y convertido en tabú aquello que relacionaban con el otro. Los atributos que tradicionalmente se habían asociado con la derecha -la bandera, la monarquía, la idea de España, la idea de unidad...- fueron cristalizando a fuerza de repetición y confundiéndose en el inconsciente colectivo (sea eso lo que sea) con las propiedades del Mal. Por otro lado, se buscaron como aliados naturales a los más alejados de estos rasgos dándoles preeminencia moral. Hasta que la situación en Cataluña ha hecho tan patente el tremendo error de la complicidad con el nacionalismo que se han visto desbordados por todos lados.

Pero por desgracia necesitan seguir marcando diferencias con el Otro en su concepto de país y de nación. Y se han inventado esa idea del federalismo asimétrico que al parecer debería establecer plateas y anfiteatros por lo que se refiere a los derechos de los españoles y reconocer algo tan inasible como la "singularidad " de los catalanes. Recordemos lo mucho que se empeñaron con el Estatut, ese que nadie quería hasta que Pascual Maragall tuvo la revelación. Al parecer la “singularidad” es una consecuencia del alma (identidad) de los colectivos tan en peligro siempre que debería ser recogida por el sistema legal para garantizar su inmutabilidad por los siglos. Y es un objetivo tan irrenunciable que los hay dispuestos a independizarse de España y de salir, incluso, de la Unión Europea.

Pero, si uno se da un paseo por ese mismo Estatut, observa que no se aplica a sí mismo la lección. ¿No debería reconocer a su vez la singularidad -tan enriquecedora por lo menos como la nacionalista- de los no nacionalistas catalanes? Esa importante fracción de la población merecería verse reconocida en su “identidad” española y catalana. En su derecho a una educación perfectamente bilingüe, por ejemplo.

Y podríamos ir más allá. ¿Qué decir de los que se sienten más españoles que catalanes y que desearían escolarizar a sus hijos solamente en castellano? ¿No sería esto también “blindable”? Si aceptamos “singularidad” como animal de compañía deberíamos aceptarla para todos. Las diversas constituciones y estatutos tendrían que recoger identidades en una legítima arquitectura de muñecas rusas mientras hubiera un subconjunto diferenciado que así lo reclamase. Si yo, laica, tengo que aceptar la consagración por parte de socialistas e izquierdistas de algo parecido a las “almas” de los pueblos, deseo que mi “singularidad” (no nacionalista, tan catalana como española y deseando educar a mis hijos en la historia común y en ambas lenguas a la vez) se reconozca en el Estatut. Y defendería, como no, el derecho de los monolingües españoles a reclamar el reconocimiento de su particularidad. Si tan bueno es el café, ¿qué país moderno y democrático lo reservaría sólo a unos pocos?

Teresa Giménez Barbat es escritora

Más sobre Mas: legalidad y legitimidad
Editorial  www.gaceta.es 16 Octubre 2015

La abierta desobediencia del presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, plantea al Estado una disyuntiva que viene a ser un clásico de la ciencia política: la oposición entre legalidad y legitimidad. Mas se aúpa en la problemática legitimidad de sus votos para justificar su desafío a la legalidad vigente. Recordemos, muy sumariamente, que la legalidad es lo que la ley dicta para organizar la vida pública y la legitimidad es aquello que hace que un poder suscite la adhesión del pueblo. En las sociedades modernas, democráticas, se estima en general que la única forma razonable de legitimidad es precisamente la ley, porque sólo en ella se encuentra un criterio objetivo, material, claramente fijado, para separar lo justo de lo injusto, mientras que otras formas de legitimidad remiten siempre a tomas de posición ideológicas inevitablemente subjetivas y, por tanto, generadoras de conflicto. Es el caso que nos ocupa.

Artur Mas, y el separatismo en general, invocan la legitimidad de las urnas y la revisten con el ropaje mítico de la reivindicación nacionalista. Y sostienen que desde esa plataforma es legítimo –precisamente- desobedecer la ley. “No hay que obedecer las leyes injustas”, dicen las CUP para aplaudir a Mas en un discurso típicamente revolucionario. ¿Leyes injustas? ¿Y quién decide qué es justo y qué no lo es? “Prefiero la injusticia al desorden”, decía Goethe. Porque la injusticia, en una sociedad ordenada, puede rectificarse mediante la ley, pero el desorden siempre genera injusticias irreparables. Es posible, claro que sí, debatir si el ordenamiento legal español es injusto. Pero sólo cabe hacerlo dentro de la propia ley, porque fuera de ella no hay más que arbitrariedad y despotismo. En un estado de derecho, la ley protege las libertades públicas. Romper la ley en nombre de las libertades sólo conduce, al cabo, a reducir la libertad a la voluntad del más fuerte o del más osado.

Frente a la posición de Mas, la única opción posible para el Estado es aplicar la ley. Desde hace muchos años, los sucesivos gobiernos de España han rehusado hacerlo. El argumento habitual ha sido que las consecuencias serían traumáticas. Posiblemente es así. Ahora bien, esa renuencia ha metido al Estado en un camino infernal, porque, cuanto más se tarde en aplicar la ley, más traumáticas serán las consecuencias, y si finalmente no se aplica, entonces el trauma será definitivo: la extinción pura y simple de la legitimidad del Estado. La obligación de los poderes públicos es hacer que la ley se cumpla. Aún con más razón si el que incumple la ley es, además, un poder público, como es aquí el caso. Nadie duda de que, en el actual estado de cosas, la decisión traerá consigo un conflicto. Pero afrontar los conflictos es también una obligación del poder político.

La coacción de Artur Mas a los jueces debe tener respuesta
Editorial La Razon 16 Octubre 2015

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña fue ayer escenario de un espectáculo bochornoso para todos aquellos ciudadanos que creen en los principios democráticos y en el respeto a la separación de poderes que distingue a las sociedades políticamente avanzadas. Que el presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas, el máximo representante del Estado en la comunidad autónoma y que encarna el Poder Ejecutivo, haya organizado un piquete de alcaldes para presionar al tribunal que instruye su caso es uno de los atentados más graves que se recuerdan contra la independencia y la dignidad del Poder Judicial. Cabe preguntarse cuál sería el destino de una Cataluña en la que se enseñorearan sin las limitaciones de la Ley quienes así desprecian las normas básicas de la organización de un Estado democrático.

Pero no hay que dejarse cegar por la cortina de humo tendida por el presidente de la Generalitat, por más que se engalle e imposte el gesto. Tal vez su actuación sirva para doblar el brazo de los antisistema de la CUP, que tienen la llave de su futuro político, pero su declaración ante el juez retrata al hombre que busca esquivar sus responsabilidades descargándolas en sus subordinados, al tiempo que disimula la fea acción. No debemos adelantar la decisión que tomará la Justicia, precisamente por el respeto que se debe a la acción de los tribunales, pero excusarse, como ha hecho Artur Mas, en que los funcionarios de la Generalitat actuaron voluntariamente y en que, en cualquier caso, sólo fueron «asesorados» y «coordinados» desde el propio Ejecutivo catalán, no sólo es impropio de un hombre que blasona de gallardía, sino que abre la vía a nuevas imputaciones.

Por supuesto, Artur Mas está en perfecto derecho de plantear su defensa como lo considere oportuno y no nos cabe duda de que los tribunales, como ha recordado ayer desde Bruselas el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, velarán por el respeto a las garantías judiciales que establece la Constitución, pero no es de recibo que un alto representante institucional afirme a grandes voces una cosa en la calle y diga otra cuando está en el banquillo. Que Artur Mas es el responsable principal en la actuación anticonstitucional del 9 de noviembre de 2014 y que siguió adelante en su acción pese a la prohibición expresa del Alto Tribunal es un hecho incuestionable. En cuanto a cómo se sustanciará penalmente la instrucción abierta, caben opiniones.

La experiencia de cuatro décadas de democracia nos muestra que la inmensa mayoría de los jueces españoles actúan bajo el principio de legalidad y desde la independencia de sus decisiones, sordos a las presiones externas. Aun así, la Fiscalía General del Estado no debería pasar por alto una acción intimidatoria que sobrepasa claramente los límites de la libertad de expresión y que implica a representantes municipales en una marcha que puede ser calificada de golpista. La respuesta a la desmesura de la Generalitat no puede venir sólo desde los tribunales. La sociedad española en su conjunto debe ser consciente del riesgo que supone para la convivencia y las libertades públicas la manipulación desvergonzada de los atributos de la democracia. En efecto, como reza la demagogia de la Generalitat, las urnas no delinquen. Delinquen quienes consideran que están por encima de la Ley y de las normas del Estado de derecho.

El Poder Central manipuló la Justicia. Los indpendentistas le copian
Mario Conde  www.gaceta.es 16 Octubre 2015

Desde muchos ámbitos políticos y judiciales, se ha protestado con energía, incluso con amenazas de delito, por las manifestaciones en apoyo del presidente de la Generalitat Artur Mas en el momento de declarar como imputado. ¿Qué decir a este respecto?

Primero vamos a los hechos, como siempre hacemos. Es evidente que se celebró un simulacro de referéndum, que había sido previamente declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, que “alguien” dio la orden de que, a pesar de eso, el simulacro independentista se llevara a efecto, que existió una contravención de lo acordado por el citado Tribunal. Hasta aquí hechos. ¿Son tales hechos constitutivos de un delito de desobediencia o prevaricación? ¿Quien o quiénes son penalmente responsables?.

Esto es un asunto diverso. Que no es del todo claro se percibe observando como la Fiscalía mantuvo serias dudas y hubo de intervenir la autoridad del Fiscal General para que la querella contra Mas fuera presentada. Alguien puede decir que esa actitud de la Fiscalía no fue debida tanto a dudas jurídicas como a temores o presiones políticas. Puede ser. Mi experiencia personal no me permite negarlo rotundamente. Pero, en fin, dejémoslo asi.

¿Es la primera desobediencia de las autoridades catalanas al Tribunal Constitucional? No. ¿Alguna vez ha reaccionado como debía el Poder Central ante esas desobediencias? No que yo sepa. ¿Afectan a cuestiones “previas” que fomentan el independentismo? Sí, por ejemplo en materia de lengua. ¿Desobedecer sin que pase nada constituye polvos de los que vendrán lodos? Pues evidentemente sí. A la vista está.

Cuando acude a declarar como imputado Arthur Mas se forma una manifestación de cientos o miles de personas. ¿Es novedad algo semejante en nuestro singular modo de ver la Justicia?. Pues no, evidentemente no. ¿Necesito aportar datos concretos o es tan claro que no pierdo el tiempo?. Mejor no perderlo que escasea. ¿Es la única forma o la mas efectiva de intimidar a la Justicia? Pues claro que no, porque para eso están los medios de comunicación. ¿Acaso no hemos visto hasta la saciedad como los medios de comunicación, con sus juicios paralelos, tratar de influir en los jueces de modo terminante orientando sus resoluciones a la finalidad política que esos medios defienden?. Evidentemente sí. ¿Es mas efectiva una manifestación de unos cuantos cientos de personas, o tienen mas poder reales los editoriales de medios poderosos, informes semanales, programas de radio, tertulias…? Pues evidentemente lo segundo.

Bien, entonces, ¿cuántas veces se ha rasgado las vestiduras el poder ante esos ataques a la Justicia? Cuando le beneficia, ninguna. ¿Se han usado desde el poder medios de comunicación para esta finalidad?. Es tan obvio que sonroja tener que escribirlo. Un ejemplo: Polanco, presidente del diario El País, me dijo que en su organización tenían a una persona, el argentino Ekaizer, destinado a “trabajos sucios”. ¿Que son “trabajos sucios”? Pues esto de lo que estamos hablando, —entre otras lindezas periodísticas— así que ya basta de tonterías que no somos niños. Que el diario El País proteste en un editorial es mas que una tomadura de pelo.

¿Es la primera vez que en Cataluña se usa una manifestación de este tipo para influir en un proceso penal? Pues no: ya lo hizo Jordi Pujol en el caso de la querella por banca Catalana. ¿Protestó el poder de entonces? Pues no. ¿Qué hizo? Presionar a los jueces para que le absolvieran. ¿Le absolvieron? Si. Si eso ya funcionó una vez ¿por qué se extrañan ahora de que vuelvan a intentarlo?. En aquellos días la cuestión independentista no estaba tan candente. Ahora obviamente lo está. Por ello, si aquellos fueron polvos gordos ahora tenemos lodos inmensos. ¿De quien es la culpa? Pues evidentemente del poder que consiente estas cosas, que las usa, que manipula, que nombra a los jueces a su antojo, que les presiona de diferentes modos, que alerta a los medios de comunicación para que cumplan sus fines, que utiliza a las televisiones públicas para atacar de facto a la independencia judicial… Esto lo ha ejecutado el Poder Central muchas veces. Ahora Mas y los suyos también lo llevan a cabo con sus propios medios.Pues eso: si tú lo haces, yo también. Aprendices de brujo

¿Esta bien que se manifiesten alcaldes y autoridades de la Generalitat? Pues no, No está bien. ¿Es un delito? Pues no, no lo es. ¿Deben los jueces sentirse atemorizados por ello? Pues no, no deben. La Justicia debería ser ciega y a los jueces les debería importar tres o cuatro pepinos que existan esas manifestaciones o que les presionen desde los medios de comunicación. ¿Es que tienen miedo a algo? Pues las presiones están para ser soportadas. No es obligatorio ser juez, pero sí que lo es resistir presiones cuando se ejerce el cargo. Sí, pero ya sabemos que al final de la llamada Justicia aparece el juez, el hombre, con sus grandezas y sus pequeñeces, sus ambiciones, deseos, temores…

Todo esto no es mas que, insisto, la consecuencia evidente de los errores en la manipulación de la Justicia desde su origen en el nombramiento hasta su desarrollo en procesos y sentencias. Sucede que, cuando se manipula a favor del poder, todo es limpio y claro. Pero cuando las cosa te salen regular, entonces se pone el grito en el cielo defendiendo la “pureza judicial”. Es un espectáculo cínico.

Está claro que los independentistas le tienen tomado el pulso al Poder Central. Desde hace tiempo. No les importa ni amedranta lo mas mínimo que les acusen o que se querellen. Mueven a las masas a su favor y una querella se transforma en un activo. De hecho Mas está mas cerca de ser nominado Presidente hoy que ayer. Y es que cuando el funcionamiento institucional se prostituye el caos es inevitable. Y en el caos unos funcionan mejor que otros.

La humillación de las masas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Octubre 2015

Donde él pisa no vuelve a crecer la hierba. Émulo de Atila, Artur Mas no deja títere con cabeza a su paso: consigue que su partido nacionalista de derecha se diluya en el magma secesionista y baje de 60 diputados en 2010 a 50 en 2012 y 29 en 2015, con sus 15 sedes embargadas; ahuyenta asimismo a su socio democristiano de toda la vida, que se fractura y se convierte en extraparlamentario; logra que del PSC se evada un puñado de tránsfugas y, lo que es mucho más imperdonable, provoca la división de la sociedad catalana, de las instituciones civiles, de los círculos de empresarios y profesionales e incluso de la Iglesia católica local. Ahora es posible que él y sus cofrades, movidos por la ambición desmedida de poder, hagan implosionar el pequeño partido que se jactaba de ser el garante de la pureza revolucionaria y la vanguardia de la insurrección anticapitalista, la CUP, y lo incorporen a su ya de por sí impresentable contubernio. Ni siquiera quedará intacto ese islote de extravagancia nihilista.
Sórdidos pasteleos postelectorales

Mientras tanto, las masas que se encolumnaron disciplinadamente tras el banderín de enganche de la independencia, con camisetas identificatorias, vaivenes regimentados y estribillos precocinados, descubren atónitas que las engañaron al hacerles creer que congregaban mayorías ciudadanas y que eran protagonistas de una epopeya histórica. Los sórdidos pasteleos postelectorales les demuestran que la suya no era la orteguiana rebelión de las masas sino que eran víctimas del fenómeno inverso, la humillación de las masas, manoseadas por una comandita de demagogos que las utilizaban para crear un feudo hermético donde podrían lucrar con el monopolio del poder. Demagogos a los que sí se aplica la invectiva que José Ortega y Gasset estampó en el prefacio a la edición francesa de La rebelión de las masas:

Es, en efecto, muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones. La griega y la romana sucumbieron a manos de esta fauna repugnante que hacía exclamar a Macaulay:"En todos los siglos, los ejemplos más viles de la naturaleza humana se han encontrado entre los demagogos".

Las masas humilladas se enteran de que son moneda de cambio en las tratativas ultrasecretas entre dos o más corrientes de ideologías e intereses antagónicos. Nadie les concede a los ciudadanos el derecho a decidir el resultado de los conciliábulos. La panfletista Pilar Rahola lo previó el mismo día de las elecciones (LV, 27/9):

La diferencia entre que la CUP sea decisoria o no lo sea, para aplicar la hoja de ruta, es abismal.

Y al conocer los que calificó de "vitriólicos resultados electorales" pidió finezza, un eufemismo para designar la omertá mafiosa (LV, 3/10):

Deberíamos conjurarnos todos para aplacar con silencio lo que el ruido no va a resolver. Que empiecen las negociaciones y callen los micrófonos, y que sea la inteligencia política, y no el vocerío mediático, quien deshaga el ruido. (…) Quizás sería hora de que hubiera menos declaración pomposa y más trabajo en la sombra.

Intríngulis peliagudo
La mayoría de los observadores, incluidos los que durante la campaña habían coqueteado con los secesionistas, confesaron que estaban perplejos ante este intríngulis peliagudo. El director del somatén mediático, Marius Carol, alertó (LV, 3/10):

Algunas voces del mundo soberanista proponen, a cambio de no discutir a Mas, asumir una parte del programa de esta formación [CUP]. Pero las gentes de orden de Junts pel Sí no deben de haberse entretenido en leer el programa de la formación anticapitalista. La CUP incluye en sus páginas no pagar la deuda, salir de la UE, romper con el euro, desobedecer a la troika, salir de la OTAN… y al mismo tiempo contemplar jornadas laborales de 30 horas, nacionalizar servicios públicos y convertir en públicas las escuelas concertadas.

La directora adjunta del mismo diario, María Dolores García, se sobresaltó y tituló "La izquierda radical toma el poder" (LV, 4/10), para explicar a continuación:

Producir más dosis de generosidad para incorporar a una fuerza genéticamente díscola con las instituciones como es la CUP es más de lo que seguramente el partido de Artur Mas puede soportar. Entregar la cabeza del presidente a la última fuerza política del Parlament sería una temeridad y un suicidio. Pero la perspectiva de vender a la CUP parte de su alma ideológica para salvar al líder tampoco es una cuestión menor. (…) ¿Qué hace CDC en la Internacional Liberal si asume parte de los postulados programáticos de la CUP?

En las páginas siguientes, la detallada enumeración de las insensateces que se cuecen dentro de las corrientes internas de "La escoba contra el sistema-CUP" pone los pelos de punta al lector más templado. A lo que se suma el hecho de que en la asamblea que la CUP celebró el 8 de septiembre el representante de Junts pel Sí, Raül Romeva, fue recibido con gritos de "¡Presidente!", visto lo cual Fernando Ónega ironizó, con suspicacia (LV, 10/10):

La CUP es sólida y de convicciones firmes. Si se es anticapitalista se es para siempre. Lo prodigioso es que Raül Romeva declare al día siguiente, y no a título personal sino como cabeza de lista de Junts pel Sí: "Estoy de acuerdo prácticamente con todo lo que planteó la CUP". Ya lo pueden volver a aclamar como president, detalle hecho para tranquilizar a Mas. (…) Con 10 escaños, repito, pero le sacan el jugo como si fueran ciento. O ciento y la madre, que dirían en mi pueblo. Y la madre puede ser Romeva.

Purgas de burgueses
La sombra del veterano comunista Romeva -discípulo de los estrategas estalinistas expertos en purgar burgueses dentro de los frentes populares- es alargada y cubre prácticamente todo lo que plantea la CUP. Ésta lo aplaude y simultáneamente reniega de su aserto categórico de que la declaración unilateral de independencia era inviable porque el Sí había quedado en minoría de votos. Ahora propone iniciar la ruptura desobedeciendo al Constitucional. Pero deja en suspenso la elección de presidente.

Cataluña sigue acéfala y el indeseable Mas se pone nervioso. Exhibiendo la "prepotencia chulesca" que atribuye al Gobierno de España (LV, 11/10) intima a la CUP para que lo vote de una vez por todas. Le recuerda que sólo ha tenido 300.000 votos contra 1.600.000 de Junts pel Sí y hace malabarismos para ocultar que en total sólo suman el 47,8 % de los sufragios emitidos y el 35 % del censo electoral. Y hablando de minorías, Mas olvida que él fue desplazado al cuarto puesto de la lista y que su partido, CDC, tiene menos de la mitad de los escaños del contubernio Junts pel Sí.

El plumilla Jordi Graupera alimenta la confusión restando del porcentaje del no los sufragios de Sí que es Pot, para los que inventa la categoría de "agnósticos" (LV, 3/10). Mal anda la iglesia secesionista si necesita utilizar como engañabobos ese colectivo que no le pertenece.
Clanes enfrentados

Lliuís Foix puso los puntos sobre las íes en "Diez días después de la votación" (LV, 7/10):
El hecho es que diez días después del 27-S vivimos un proceso de interinidad que depende de diez diputados que no saben qué pintamos en Europa, que creen que hay que dar unas cuantas zurras a los bancos y que el sistema capitalista es maldito y perjudicial para todos. (…) Se advierte que Artur Mas y sus colaboradores más próximos construyeron una candidatura que sólo contemplaba la independencia, sin concreciones sobre aspectos fundamentales para la gobernabilidad del país. Y se hizo a la greña con España y sin contar con Europa. El problema no es la independencia, sino si una mayoría de catalanes están en condiciones de soportar los costes y las cargas del periodo de transición que no sabemos si será cosa de dos años o más.

Presionada por el establishment catalán, del que fue órgano periodístico con dignidad y equidistancia hasta que el conde Godó la puso en manos del comisario pujolista José Antich, La Vanguardia denuncia en su editorial "El tiempo político, detenido" (13/10):

Cada día hay más ciudadanos que se preguntan hasta cuándo seguirá Junts pel Sí dedicando a la búsqueda de pactos contra natura con la CUP un tiempo y unos esfuerzos que deberían destinarse al buen gobierno.

El espectáculo que brindan los clanes enfrentados en la lucha por el poder supera los límites de aquella advertencia contra el ridículo que formuló el sabio presidente Tarradellas. Ha llegado la hora de que los ciudadanos que se mantuvieron fieles a los valores de la sociedad abierta e ilustrada ayuden a restaurar los vínculos de convivencia y solidaridad con aquellos compatriotas suyos que fueron víctimas de los abusos perpetrados por los demagogos contra las masas humilladas.

La poderosa llamada del exilio
Editorial La Tribuna del País Vasco 16 Octubre 2015

“¿Qué hacer cuando la profesora de lengua de tu hija corrige una redacción y lo hace mal?”, le preguntó hace unos días un tuitero al escritor Arturo Pérez-Reverte. "¿Qué hago con la profesora de lengua de mi hija? ¿Algún consejo?", decía en su mensaje, junto a una captura de pantalla de la frase en cuestión, en la que la profesora había añadido una "h" a "echar de menos", que se escribe sin ella. La respuesta del escritor y académico de la Lengua fue rotunda: "Resignación. Su hija lo pagaría. No es la maestra, es el sistema. Que la niña aprenda bien inglés para poder largarse pronto de aquí".

Hace unas semanas, el periodista y escritor Hermann Tertsch, uno de los mejores analistas españoles de nuestra actualidad política y social, respondía a una larga entrevista en “La Tribuna del País Vasco”, y cuando le preguntábamos sobre cómo se imaginaba el país dentro de cinco años, respondía lo siguiente: “No tengo ninguna expectativa real de ver cambiar las cosas hacia bien. Creo que los dos grandes partidos, por mucho que salven los muebles ahora, son dos entes más que podridos, secos e inanes, lastres inútiles para el desarrollo de España. Por mucho que tengan gentes que inútilmente intenten hacer aun la renovación desde dentro. Otros partidos como Ciudadanos carecen de masa crítica para hacer la gran tarea de la regeneración. Respecto a Podemos y otros grupos extremistas que han surgido, sean éstos separatistas o no, creo que suponen una amenaza totalitaria y que son grupos que, en el poder, inevitablemente degenerarían muy pronto en regímenes criminales. Lo más importante es que en España y en Europa no vuelva a matarse. Y, desde luego, si tuviera dinero para ello, que no es el caso, garantizaría a mi familia y a mis seres queridos si no para esta, sí para las siguientes generaciones, una buena vida… en Estados Unidos”.

De un tiempo a esta parte, no pocas voces ilustradas como las citadas apuntan reiteradamente al exilio como uno de los pocos remedios que quedan, quizás el único, para unos ciudadanos hartos y agotados de contemplar, y de padecer, el hundimiento más absoluto de una sociedad como la española en la que la selección negativa ha triunfado por completo: los más mediocres y los más sinvergüenzas son quienes parecen haber vencido, han tenido un éxito brutal entre los partidos tradicionales y, además, han permitido, avalado e impulsado la aparición de nuevos grupos extremistas que se nutren de la debilidad de las instituciones y del sistema.

Basta mirar a Cataluña, Navarra, al Ayuntamiento de Madrid o a decenas de municipios del País Vasco para comprobar cómo habitamos un país en el que el desprestigio grotesco y generalizado de los valores tradicionales y el culto a las transgresiones más vacuas han servido para ofrecer recompensas permanentes a los peores entre los más marginales y para premiar a quienes una y otra vez destacan por su profundo desprecio y agresión a los más elementales cánones de la cultura y la civilidad.

No hay que olvidar que para ser un miembro destacado de la actual élite política generada por la extrema izquierda, los proetarras y los nacionalistas periféricos, todos ellos crecidos ante la inacción cobarde del PP y la decidida complicidad del PSOE, es suficiente con haber gritado “¡Gora, ETA! en alguna ocasión, haber orinado alguna vez en la calle, haber hecho striptease en una iglesia, haberse emborrachado en una esquina o haber quemado en alguna ocasión un coche policial.

La chusma ideológicamente extremista, intelectualmente exangüe, políticamente incendiaria y culturalmente indocta que se ha adueñado del país busca el control absoluto de los centros de poder, pero ésta solamente es su primera batalla. Porque la auténtica guerra a ganar es la que mantienen contra la democracia parlamentaria como marco político de convivencia, contra el capitalismo como disciplina económica, contra el liberalismo como doctrina social y contra las libertades individuales como base sociológica de nuestras colectividades.

Para ello, y apoyándose en el silencio cómplice de algunos de los medios de comunicación más sumisos y subvencionados de Europa, la morralla extremista e ignorante que lidera, en su mayor parte, la política, la cultura y la educación de este país, manipula nuestra más reciente historia y la convierten en un guiñapo banderizo con el que despertar el fantasma de las “dos Españas”; se alía con los movimientos independentistas más obtusos y ariscos para multiplicar el efecto corrosivo de éstos sobre el Estado democrático; disgrega el valor del idioma español como elemento de cohesión democrática mientras eleva cualquier jerga regional a la categoría de lengua imprescindible; apela, a través de manifiestos, manifestaciones, concentraciones o “mareas”, a la puesta en marcha de movimientos de masas incendiarios, desde el 15M hasta las “acciones” “Rodea el Congreso”, pasando por acampadas populares, marchas sindicales, huelgas sectoriales o convocatorias de protesta “espontáneas” a través de las redes sociales. Pero, sobre todo, y como puede contemplarse ya en ayuntamientos como los de Madrid, Barcelona, Cádiz, Santiago de Compostela o Pamplona, bildutarras, radicales de izquierda y nacionalistas colocan en puestos institucionales claves a los personajes más sectarios y excluyentes, siempre prestos a servir a los proyectos ideológicos más reaccionarios, populistas y totalitarios.

Por todo esto, tenemos que estar alerta. Si no logramos hacer frente a quienes abogan por suprimir la libertad en aras de una siempre inexistente igualdad, si no conseguimos vencer a quienes desean imponer nuevas y ficticias fronteras dentro de las que levantar nuevos dominios que explotar a su gusto, si no somos capaces de que miserables a sueldo de países totalitarios como Venezuela o Irán dejen de mancillar nuestras instituciones o si no alcanzamos pactos y acuerdos efectivos que logren detener esta humillante y peligrosísima escalada de la gentuza éticamente despreciable y radical a nuestros principales órganos de poder, las consecuencias serán crueles y dramáticas para todos.

Y una de estas consecuencias será, sin duda, la marcha, el exilio, el abandono definitivo de la tierra a la que un día creímos pertenecer. Y, de hecho, esta es ya la opción tomada por no pocas personas. Según datos del Consejo de la Juventud de España, 10.000 jóvenes han abandonado el País Vasco entre 2009 y 2013. A nivel nacional, y en el mismo periodo, 218.000 jóvenes dejaron el país. Y la mayor parte de ellos, no regresará jamás.

Este exilio trata, sencillamente, de descubrir nuevos territorios para nuestros hijos. Nuevos espacios alejados del ambiente socio-político purulento y cruel de verdugos deificados, de malhechores adulados, de indolentes con los brazos cruzados y de caos moral y de escoria ideológica como el que nos rodea.

De cómo el navarrismo flojea o el cuarto pilar del separatismo panvasquista

Fernando José Vaquero Oroquieta www.latribunadelpaisvasco.com 16 Octubre 2015

Tras la debacle electoral de las fuerzas navarristas y constitucionalistas del pasado 24 de mayo, cuya consecuencia más evidente ha sido el apartamiento de UPN de la mayor parte de los centros políticos institucionales de la Comunidad Foral, poco a poco se han elaborado ciertos análisis explicativos de tamaño desastre.

Alguno de sus autores procuró quitar hierro al evento: únicamente se habrían desplazado unos escasos miles de votos; de modo que, en circunstancias futuras, las distorsiones provocadas por el leve engrosamiento de las fuerzas separatistas y la irrupción de Podemos se rectificarían previsiblemente, retornándose al statu quo presidido por UPN y PSN-PSOE y a una versión actualizada del “quesito foral”. Es el supuesto del análisis de urgencia firmado por Chon Latienda en ABC. Elaborado a los pocos días del terremoto político, tuvo el mérito de ser el primero en afrontar la nueva situación, a la par de tranquilizar a una masa social desasosegada.

Unos días después empezó a abrirse paso otra vía más ambiciosa. Así, Javier Lesaca Esquíroz en Navarra, mucho más que una batalla identitaria analizaba la dinámica activista de las fuerzas separatistas; fruto de un calculado diseño táctico-estratégico, desgranando para ello sus principales vectores. Así, unos potentes medios de comunicación afines, auténtica agit-prop de virtualidad revolucionaria, junto a la acción metapolítica desplegada por las ikastolas en su indisimulado papel en la “construcción nacional vasca” –el autor hablaba prudentemente de una “tupida red educativa”- serían punta de lanza del incansable y cargante activismo separatista. Complementariamente, la práctica terrorista de ETA y sus cómplices habría sido su tercer y decisivo vector de acción. Tratándose este autor de un antiguo alto cargo del Departamento de Educación del último Gobierno de UPN, su interpretación se presentaba mucho menos tranquilizadora que la de Chon Latienda; pues nos situaría ante un movimiento político-social -y en su día terrorista- aparentemente imparable.

Pese a semejante disparidad analítica, ambos intentos compartían un sesgo común: la ausencia de cualquier autocrítica. Entonces, los gobiernos de UPN, y el mismísimo partido, ¿todo lo hicieron bien? ¿Nada tuvo que ver la debacle electoral con la megalomanía del pabellón multiusos Reyno de Navarra-Arena? Análoga pregunta deberíamos hacernos ante la escandalosa liquidación de la CAN; las inadmisibles dietas de sus consejeros; el tratamiento fiscal discriminatorio de Osasuna; la tortuosa relación de los anteriores gobiernos con el PSN-PSOE; sus conflictos con el Partido Popular; los complejos de algunos Consejeros de aquellos gobiernos ante tanto técnico díscolo; la progresiva desconexión de UPN con sus bases, la sociedad y su incomparecencia en la calle y pueblos y el mundo del ocio y la cultura; el caso Cervera y los oscuros personajes e intereses allí convocados; el ataque a degüello contra Ciudadanos; el doble rasero de determinadas actuaciones políticas; la cobardía de no pocos responsables políticos ante la chulería y prepotencia de los separatistas; la dependencia informativa y de opinión pública de un “Diario de Navarra” tantas veces desconcertante. Una autocrítica inexistente, por otra parte, en los prolegómenos de la elección de la nueva presidencia de UPN. Y en jornadas posteriores.

No obstante, a pesar de estas carencias, el análisis de Javier Lesaca era muy pertinente; no en vano mostraba a la luz del día una realidad que, por lo general, políticos y formadores de opinión del área navarrista tienden a ignorar. Un comportamiento similar al de los niños: tapándose los ojos, todo aquello que no gusta o no se entiende, desaparecería de su campo de visión… y de la realidad. Pues va a ser que no.

Pero, a pesar de sus incuestionables méritos, este análisis no contemplaba un cuarto vector, tan decisivo, cuanto no más, que los ya mencionados, y que es su fruto más preciado. Nos referimos al tejido comunitario panvasquista: esa contra-sociedad edificada pacientemente por tan plurales fuerzas separatistas.

Ciertamente, esta experiencia comunitaria es una anomalía en Occidente; espacio político-geográfico en el que la globalización anglosajona, consumista e individualista, tiende a diluir todo tipo de lazos que vayan más allá del modelo humano propuesto como ideal: a decir de Eulogio López en Hispanidad.com, de mayores seremos “ricos y libertarios”.

Desde hace varias décadas, es posible “vivir en vasco” –proyección material, subjetiva y afectiva de la “construcción nacional”- las 24 horas del día, los siete días de la semana, en cualquier espacio público y privado de Vascongadas y Navarra. Huelga decir que lo vasco es anterior al separatismo, inseparable de la Hispanidad y mucho más amplio de lo que sus secuestradores proponen. En todo caso, esa vivencia colectiva tiene un enorme atractivo, además de ser un peligroso instrumento totalitario de presión social. Para muchos, se alegará, no deja de ser una placentera comodidad, un dejarse llevar que evita interrogantes vitales. Pero esa supuesta y criticable debilidad de criterio de, acaso, no pocos de sus seguidores, le proporciona al separatismo una gran fortaleza. Frente a la globalización sin alma, diversas identidades nacionales y colectivas pugnan por sobrevivir y afirmarse en todo el mundo: antiguas unos y novedosas otras.

Responsabilizar únicamente al terrorismo de la consolidación de este anómalo fenómeno en Vascongadas y Navarra es una interpretación que prescinde de una parte notable de la realidad; pues ignora el sacrificio en tiempo, afectos y dinero de decenas de miles de convencidos. Cada día, todos los fines de semana, en las ikastolas públicas y privadas, en la euskaldunización de adultos, en el sindicalismo de clase panvasquista, en ciertos movimientos feministas, visitando a “sus presos”, en grupos culturales de todo tipo, en asambleas ad hoc de incontables causas comunitarias y ambientales, en variadísimas actividades de ocio, en el deporte, el mantenimiento y el rescate del folklore, en bares y tabernas, en numerosos circuitos musicales, en la solidaridad con inmigrantes y parados, en tantas y sucesivas expresiones de tan distintiva creatividad social…, miles de familias se movilizan con irritante arrogancia, con entusiasmo paramilitar; pero también con alegría, sin fisuras, disfrutando de los placeres del apoyo mutuo y la identidad común.

El navarrismo es, sin duda, la modalidad de pertenencia española más común en Navarra. Por supuesto que uno puede sentirse español desde otras perspectivas: la unitaria-jacobina (al modo de UPyD y tal vez Ciudadanos), la pretendidamente federalista (¿PSN-PSOE?), otra denominémosle como confederal (¿Podemos e I-E?), incluso la napartarra… por un tiempo.

En cualquier caso, el partido del navarrismo ha sido, y sigue siendo, especialmente tras la quiebra sufrida por un menguante PSN-PSOE en permanente crisis de liderazgo y proyecto, UPN. Guste o no.

Pero UPN, que siempre ha alardeado de ser un partido más democrático que ningún otro, ha perdido en esta última década a sus principales dirigentes, cierta base de afiliados, a sus juventudes (¿existen de verdad?), su relación con la sociedad y sus legítimos intereses. Realmente, ¿ha sido alguna vez un partido de masas, tal y como viene repitiendo últimamente Javier Marcotegui, o se ha convertido en un sindicato de intereses de clan al uso en el resto de España? En Europa apenas existen tales partidos, más propios de la tercera década del siglo pasado. De entrada, ya no hay “militantes”, salvo en los extremos del arco político: lo que cuenta, ante todo, es el número de votos; y lo de menos, la amorfa masa de afiliados generalmente en manos de una oligarquía de “cuadros” serviles a los jerarcas del momento. ¡El modesto afiliado! Ninguneado por sus jefes, despreciados por sus conciudadanos, poco más que un simple cotizante, siempre paciente, generalmente ignorado… Pero sin afiliados que coticen puntualmente, no es posible partido alguno; salvo que vivan del erario público: otra perversión ibérica. ¡Y qué decir de los meros votantes!

Si UPN pretende aproximarse, en lo más plausible, a lo que se entiende por un partido de masas, tendría que cambiar muchas cosas. De entrada la figura del afiliado debe ser revalorizada: formado e informado, consultado y promocionado. De ser súbdito de una oligarquía debe alcanzar la categoría de una ciudadanía democrática y responsable. A partir de ahí se podrían promover sucesivos cambios: un riguroso funcionamiento democrático; órganos de control independientes de los líderes del momento; unas organizaciones sectoriales vivas y no puramente nominales; un razonable régimen de incompatibilidades; una autonomía municipal; planes de formación; soportes de apoyo de los grupos locales o sectoriales más débiles; un buen apartado de propaganda; la elaboración de una liturgia y un calendario movilizadores. Desde esta perspectiva, el problema de UPN no es únicamente el del rostro de sus máximos líderes. Ni siquiera el de realizar una imprescindible autocrítica. Son necesarios buenos líderes; y si son carismáticos, mejor. Pero son imprescindibles valores, ideas, proyectos y engarces con la sociedad. Y si ésta reclama, de una u otra forma, tal y como lo está haciendo, una regeneración democrática, o UPN encarna esa demanda, o corre el riesgo de extinguirse.

Por otra parte, UPN no puede aspirar únicamente (lo que es una tarea formidable) a recuperar el poder, pues de alcanzarse éste, ¿para hacer qué? ¿Más años en permanente zozobra y con miedo ante lo irremediable?

UPN debe cambiar para poder revitalizar un navarrismo replegado y atemorizado; pues ambos se necesitan. Y, en no pocas cosas, para ello tendrán que mirar a la acción de los separatistas y extraer sus propias conclusiones operativas.

Navarra vive, a pesar del anestésico napartarra y del pragmatismo relativista de tantos paisanos, una situación de emergencia. Esperar que la movilización separatista se desinfle por sí misma, es una creencia mítica e infundada. Es más, cuanto más cerca de su objetivo se sienta, más empeño sumará. Ciertamente, el mero transcurso del tiempo contribuye a “poner las cosas en su sitio”. Además son muchas las fuerzas operativas en la Historia. Pero hace falta mucho más. Y ese plus: o lo pone UPN o no lo hará nadie ni nada.


Recortes de Prensa   Página Inicial