AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Octubre 2015

¿Dónde está el líder?
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 18 Octubre 2015

Ya dice el proverbio chino que para resistirse estoicamente al cambio hay que ser muy sabio o bastante idiota, que al final será el tiempo el que se encargue de poner a cada uno en el grupo que le corresponda. El veredicto está en el aire en el caso de Mariano Rajoy, pero nadie podrá negar al presidente la capacidad para permanecer impasible por mucho que llueva a su alrededor. Su pasividad le lleva a acertar en unas ocasiones, como cuando decidió no pedir el rescate en los peores momentos de la crisis. En otras, como en la falta de iniciativa ante el desafío nacionalista en Cataluña, le conduce al error. Nos encontramos ante el extraño caso del político al que, ahora que se acerca el momento de su juicio político final, no sabemos si medir más por las decisiones tomadas o por las que nunca llegó a tomar.

Dice mucho de la aversión que Rajoy siente hacia la acción política que mientras sus ministros crean camarillas hasta formar esa familia disfuncional que se sienta los viernes en el Consejo de Ministros, mientras las divisiones en el partido quedan expuestas en público, mientras se acumulan las decepciones electorales y el fantasma de Albert Rivera se aparece en el peor momento, mientras todo eso ocurre, el mensaje que transmite a los suyos es que aquí no pasa nada. Todo va estupendamente. Los ciudadanos premiarán vuestro esfuerzo, compañeros. "Vamos a ganar las elecciones", decía triunfal desde Toledo ayer mismo.

El presidente ha apostado su reelección a la pregunta con la que Ronald Reagan hundió a Jimmy Carter en la campaña de 1980 en Estados Unidos -"¿está usted hoy mejor económicamente que hace cuatro años?"-, pero cada vez son menos los que dentro del partido creen que una respuesta positiva de los votantes vaya a ser suficiente para salvar los muebles. En las filas del PP, el nerviosismo es directamente proporcional a la calma aparente de un candidato que algunos cambiarían, si tan sólo pudieran. ¿Caos de la formación en el País Vasco? ¿Pérdida de poder municipal y autonómico? ¿Desplome electoral en Cataluña? Rajoy emerge de todas las crisis con el mismo discurso y la estrategia de dejar que todo continúe su curso, mientras los impacientes se preguntan dónde está el líder.

Incluso cuando finalmente se decide a realizar cambios, como el pasado mes de junio nombrando cuatro nuevos vicesecretarios, Rajoy parece hacerlo con la determinación de que todo siga igual. Por eso sorprende poco la condescendencia de su núcleo duro hacia los jóvenes 'delfines' del PP, revelada con toda su sorna por Cristóbal Montoro en la entrevista que publicó EL MUNDO -"¿Economía con alma? ¡Pero qué tontería es esa!"- y que inició la 'semana negra' de los 'populares'. Quienes creen que las palabras del ministro fueron fruto de un desliz, o un espontáneo ataque de sinceridad, deberían saber que este periódico le envió el texto final de su encuentro con Jorge Bustos dos días antes de su publicación, para que hiciera las matizaciones que considerara oportunas. Montoro no estaba diciendo nada que no pensara. Nada que no compartiera, también, su jefe.

La realidad es que Rajoy nunca quiso renovar ideas o modernizar el partido en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional de junio; sólo incorporar caras nuevas que dieran la batalla en los platós de televisión, contrarrestaran el discurso regeneracionista de los nuevos partidos y adornaran la mejoría económica con un discurso social. Para ir más lejos tendría que creer que la descomposición que otros vemos en el Partido Popular es real y su necesidad de una renovación profunda, imprescindible. Muchos de sus compañeros tampoco veían necesaria la regeneración hasta ahora, cuando el inmenso poder acumulado durante años se desvanece y la posibilidad de recibir el golpe de gracia el 20-D se hace cada vez más real. Será entonces cuando los ciudadanos decidan en qué lado del refrán cae Mariano Rajoy, si entre los sabios que hacen bien en ignorar las demandas de cambio o entre los que marchan directos al precipicio mientras el griterío a su alrededor le pide que desvíe el curso.

El levitador de ranas, cuatro años después
Luis del Pino Libertad Digital 18 Octubre 2015

Permítanme que les lea el editorial que escribí el 26/11/2011, nada más ganar las elecciones Mariano Rajoy por mayoría absoluta. Aquel editorial se titulaba "El levitador de ranas" y decía así:

El premio IG Nobel es una parodia de los premios Nobel que se concede anualmente, desde 1991, a las investigaciones más estúpidas, a los personajes más chocantes o a las obras literarias más infumables.

La ceremonia de entrega se realiza cada año en la Universidad de Harvard y está patrocinada por la Sociedad de Informática de dicha universidad. En la entrega de los premios de las distintas categorías participan auténticos premios Nobel y el carácter de los trabajos premiados facilita, por supuesto, que toda la ceremonia sea hilarante. Imagínense, por ejemplo, a un verdadero premio Nobel entregando un galardón a alguien al que se le ha concedido este anti-premio Nobel - y aclaro que se trata de un ejemplo real - por un estudio sobre cómo la presencia de los seres humanos excita sexualmente a las ostras.

En el año 2000, esta especie de premio Nobel a la inversa se le concedió, en la categoría de Física, a un investigador ruso, Andre Geim, por sus trabajos sobre cómo hacer levitar a las ranas en un campo magnético.

Hace falta ser majadero o estar un poco loco para dedicar tus esfuerzos de investigación a una idiotez como la levitación de las ranas, ¿verdad?

Pues resulta que en 2010, Andre Geim, ese científico loco, ese ganador del anti-premio por excelencia en el campo de la Física, fue galardonado con el auténtico premio Nobel de Física por inventar, junto con Konstantin Novoselov, el grafeno, un nuevo tipo de cristal de carbono con propiedades maravillosas, que prometen revolucionar numerosos campos de la industria.

El grafeno es un cristal de carbono con forma de lámina de un único átomo de anchura. Es el material más fino que los hombres han desarrollado hasta la fecha, y al mismo tiempo es el más fuerte. Conduce la electricidad tan bien como el cobre. Conduce el calor mejor que todos los demás materiales conocidos. Es un material casi completamente transparente y, sin embargo, es tan denso que casi nada puede atravesarlo, ni siquiera los átomos de helio.

Los estudios teóricos demuestran que los transistores de grafeno son mucho más rápidos que los transistores de silicio actuales, lo que permitirá construir a medio plazo computadoras más eficientes. Las características del grafeno le hacen también adecuado para construir pantallas táctiles, paneles luminosos y células solares.

Al mezclar con plástico el grafeno, el plástico se vuelve más resistente al calor y más robusto, además de hacerse conductor de la electricidad. Eso hace posible desarrollar nuevos materiales superfuertes que serán, a la vez, elásticos y ligeros, lo que permitirá utilizarlos en la construcción de satélites, aviones y automóviles.

En resumen: que ese científico del que todos hicieron burla en el año 2000 por la extravagancia de hacer levitar a una rana y que recibió el premio a la investigación más estúpida, ha ganado el año pasado el premio Nobel de Física por descubrir un material maravilloso que promete provocar una auténtica revolución en nuestras vidas.

El pasado domingo - parece que ha pasado ya un siglo, ¿verdad? - el Partido Popular de Mariano Rajoy ha ganado con claridad las elecciones generales, al producirse un hundimiento del PSOE de proporciones inusitadas. Gracias a ello, España se ha librado del que ha sido, sin duda ninguna, el peor gobierno de nuestra Historia democrática.

A lo largo de los últimos siete años y medio, no se puede decir que la labor de oposición del Partido Popular haya sido precisamente extraordinaria. Es verdad que el dontancredismo, el no hacer nada, el dejar que el PSOE se fuera cociendo en su propia salsa, ha terminado proporcionando a Rajoy la victoria. Así que, desde el punto de vista de la mera utilidad electoral, no se puede negar que la estrategia de Rajoy ha sido efectiva.

Pero el problema es que, mientras que el PSOE se iba cociendo en su propia salsa, mientras que el PSOE iba perdiendo apoyos electorales por el desastre económico, quien también iba cociéndose en su propia salsa es toda la sociedad española. Lo de dejar que el PSOE se estrelle solo está muy bien, salvo por el pequeño detalle de que, en el camino, millones de españoles han perdido su empleo, cientos de miles de familias han perdido sus casas y decenas de miles de empresas han tenido que cerrar sus puertas. Y todo ello al mismo tiempo que el PSOE iba destrozando una a una todas las instituciones del Estado.

Desde ese otro punto de vista, desde el punto de vista del sufrimiento social y de la estabilidad de nuestro sistema, el Partido Popular tenía la obligación moral de haber hecho una oposición mucho más dura, de haber hecho todo cuanto estuviera legalmente en su mano para acortar aún más esta segunda legislatura de Zapatero.

Así pues, no seré yo quien diga que la labor de oposición del PP ha sido correcta. Todo lo contrario: mi opinión es que ha sido catastrófica.

Pero el caso es que el PP ha ganado y que Rajoy va a estar ahora en La Moncloa. El tiempo de la oposición ha pasado y es la hora de empezar a gobernar.

Y, en mi opinión, es el momento de hacer tabla rasa y de poner el contador a cero. Porque no importa lo catastrófica que pueda haber sido la labor de oposición del PP, ya que eso no tiene por qué implicar nada en cuanto a cómo lo vaya a hacer ahora desde el gobierno de la Nación.

De la misma manera que Andre Geim recibió el anti-premio Nobel por sus estúpidas investigaciones sobre levitación de ranas y eso no impidió que recibiera, diez años después, el auténtico premio Nobel por desarrollar un nuevo y revolucionario cristal de carbono... de la misma manera, digo, es perfectamente posible que Rajoy no haya sido un buen líder de la oposición, pero eso no impide que pueda ahora ser un excelente presidente de Gobierno.

Poco importa si Rajoy se ha dedicado en los últimos siete años a hacer levitar ranas. Lo importante es que, a partir de ahora, invente nuevos materiales capaces de reforzar la estabilidad del sistema y capaces de conducir mejor las energías económicas del país.

Esperemos, por el bien de todos, que así sea.

Así terminaba aquel editorial que escribí nada más ganar Rajoy, deseándole todos los éxitos del mundo.

Pues bien, ya han pasado cuatro años y en ellos hemos podido comprobar que Rajoy ha dirigido el gobierno exactamente como dirigió la oposición: no tomando ninguna decisión, descargando sus responsabilidades en otros, ignorando el sentir de sus votantes, no moviendo ni un dedo para defender a los españoles y dejando que los problemas se pudran.

Su legislatura termina y, a pesar de su mayoría absoluta, lo va a hacer con menos afiliados a la Seguridad social que cuando comenzó, con todos los problemas territoriales más enconados que nunca y sin haber tocado ni una coma de las leyes ideológicas de Zapatero.

Me habría gustado que Rajoy nos hubiese sorprendido. Y que se hubiera destapado como el premio Nobel de los presidentes de gobierno. Pero no ha sido así.
Al final, Rajoy ha resultado ser exactamente lo que parecía: un mero levitador de ranas.

Ucedización
EDUARDO INDA. okdiario 18 Octubre 2015

Muchos dirigentes de la UCD no daban crédito a lo que veían sus ojos nada más amanecer una mañana gris del otoño de 1982. “¡Landelino se ha vuelto loco, esto es lo que nos faltaba, se van a chotear de nosotros!”, pensó para sus adentros más de uno al certificar que la caída se iba a transformar como por arte de birli birloque en una entrada en barrena que habría de llevarles a un armagedón político que deja chico al descrito en el Libro del Apocalipsis. Todos los periódicos abrían sus ediciones con la foto del candidato a la Presidencia del Gobierno bailando con su mujer, Juanita, en uno de los actos centrales de la campaña de las generales del 28 de octubre. Algunos de esos no tan viejos lobos de la UCD trazaron mentalmente un paralelismo entre el cursi bailoteo de salón del por otra parte brillantísimo jurista Landelino y el marketiniano (y bien trazado, por cierto) dancing que Soraya se echó en El Hormiguero de Pablo Motos.

A estos no tan viejos zorros de la política tampoco les falló el instinto esta vez. Muy mal han de ir las cosas para que toda una vicepresidenta del Gobierno apueste al baile como remedio a esa estrategia del error permanente en que parece haber entrado el primer partido de este país. Conste que a un servidor le parece bien que los normalmente estirados políticos se dejen ver en programas de corte humano, lo que comúnmente se llama “magazines”. En la meca de tantas y tantas cosas, Estados Unidos, es lo más normal del mundo contemplar a Bill Clinton tocar el saxo, a Obama tirar a canasta o a George W. Bush esbozar uno de esos horribles cuadros que ahora le ha dado por pintar. Todos los grandes, desde Jay Leno hasta Oprah Winfrey pasando por Letterman o el controvertido Bill O’Reilly, dan fe de ello. Nada que objetar, sino más bien todo lo contrario, a que nuestros hombres y mujeres públicos se pasen de tanto en cuando por el plató de Ana Rosa o el de Pablo Motos. Más que nada, para que certifiquemos que son seres humanos y no robots de tres al cuarto.

El problema no es el cómo o el qué sino el síntoma. Tal vez lo que animó a Soraya a decir “sí quiero” a Pablo Motos fue el recuerdo de ese viejo aserto castellano que anima a ponerse la venda antes que la herida. Muy mal tiene que notar la vicepresidenta que van las cosas para intentar acometer en dos meses lo que no ha hecho en cuatro años en los que ha metido la pierna lo justo y en los que cada vez que había un marrón estaba missing dejando al presidente, a los ministros del ramo o a Cospedal que dieran la cara y se la partieran.

Hace dos años, al hilo de las bolinagadas y de las montoradas en forma de persecución fiscal y subidas indiscriminadas de impuestos, puse nombre a la deriva que estaba tomando el PP: ucedización. Y eso que cuando la Unión de Centro Democrático ganó sus primeras elecciones en 1977 un menda tenía nueve años. Pero mi cercanía personal a la cúpula del partido que trajo la democracia a España me hizo testigo de primera fila de un sueño que terminó en tragedia. Y aunque cuantitativamente un desplome como el que sufrió Landelino el 28-O es imposible no lo es tanto, ni mucho menos, desde el punto de vista cualitativo. El partido creado por Adolfo Suárez arrasó en los comicios de 1977 con 167 diputados y un 34,4% de los votos escrutados, en 1979 obtuvo la confianza del 34,8% con 168 y en 1982 consiguió un Récord Guinness negativo al quedarse en 11 (6,8%) frente a un Felipe González que se anotó la madre de todos los registros habidos y por haber: 202 escaños.

La UCD se dejó en el camino 157 diputados y acabó disolviéndose a la vuelta de la esquina. Las elecciones se celebraron el 28 de octubre de 1982, el partido celebró un congreso extraordinario en diciembre y no habían pasado ni dos meses cuando el 18 de febrero de 1983 firmó ante notario su defunción. Una disolución que apartó a los libros de historia a un partido que, ahí es nada, es acreedor del mérito de habernos conducido a la tierra prometida de la democracia de forma pacífica y modélica.

Es física y metafísicamente imposible una hecatombe de estas dimensiones. Entre otras razones, porque el PP es una formación mucho más asentada que la UCD y porque sólo con los aproximadamente dos millones de personas que viven directamente o por familiar o amiguete interpuesto de la política popular tienen un suelo pétreo. Indestructible diría yo.

Pero los peligrosos paralelismos entre aquello y esto, entre entonces y ahora, están a la orden del día. A la UCD le mató el fratricidio y al PP, de momento, el cainismo lo está desangrando. Cierto es que en la UCD había cinco grandes almas: la democristiana, la azul, los gervasios, los liberales y los socialdemócratas. En el PP actual hay tres, que son menos que cinco pero no son ciertamente pocas: los aznaristas, los mediopensionistas marianistas y los acomplejados rupturistas. Los primeros aciertan seguramente en el diagnóstico de fondo pero meten la pata sistemáticamente en las formas al plantear lo correcto en el momento equivocado olvidando, además, que quien designó a Rajoy fue casualmente un tal Aznar. Los segundos se defienden asegurando que en las circunstancias actuales han hecho lo que tenían que hacer manque pierdan… Si bien es verdad que el presidente actuó cuasiheroicamente al decir “no” a un rescate al que todos se rendían, incluido Luis de Guindos, no lo es menos que en cuestiones de principios ha fallado (la puesta en libertad de Bolinaga o la de otros 60 multiasesinos no fue lo que lo que se dice su mejor momento). Y los terceros quieren romper con el aznarismo y el marianismo para tenderle la mano a los hijos de Satanás de Bildu, consideran que hay que negociar con los independentistas catalanes (el día menos pensado reclamarán el fantasmagórico “derecho a decidir”) y son firmes partidarios de la superioridad moral e intelectual de la izquierda.

Más le valdría recordar el abecé electoral cuyo primer mandamiento señala bien clarito que la ciudadanía castiga inmisericordemente la desunión y no digamos ya el fratricidio. El Congreso de Palma de 1981, celebrado en el Auditórium 17 días antes del intento de golpe de Estado, simboliza el principio del final de la UCD. Suárez dimitió como presidente, le sucedió Agustín Rodríguez Sahagún y aquello acabó como el rosario de la aurora. Todos contra todos. Toda la UCD contra todo su electorado natural que alucinaba con el espectáculo.

El espectáculo grotesco de Cristóbal Montoro sacudiendo mandobles a diestra y siniestra el miércoles pasado en presencia de un atónito Jorge Bustos es perfecta epítome de cuanto está ocurriendo. Por no hablar de las dos inspecciones que está acometiendo contra sus compañeros García-Margallo y Arias Cañete, que hicieron alguna que otra trampa en sus declaraciones de la renta, tal y como desveló el arriba firmante en primavera. O de la fractura del Gobierno de España en el que Soraya, Montoro, Báñez y Alfonso Alonso van por un lado y Margallo, Soria, Guindos y Jorge Fernández por otro, con García Tejerina, Méndez de Vigo, Morenés y esa tan inesperada como maravillosa sorpresa que es Rafael Catalá por otro.

Todo ello por no hablar de la ruptura entre el presidente y una Soraya a la que recrimina que intente hacer la guerra por su cuenta postulándose cada vez más cantosamente para la sucesión. ¿Y el partido? Yo creo que Génova 13 ni está ni se le espera. La bicefalia de María Dolores de Cospedal como presidenta de Castilla La Mancha y secretaria general del PP nunca funcionó del todo y dejó el cuartel general sin mando. No mandaba nadie y mandaban todos. Consecuencia: el caos. El nombramiento del algún día sucesor Pablo Casado, Martínez-Maíllo, Levy y Maroto ha refrescado una organización a la que las arrugas, y no precisamente, las físicas, amenazaban con esclerotizar. Pero mandar, lo que se dice mandar, no manda nadie.

En UCD nadie veía o quería ver el bofetón. A seis meses vista de las elecciones, las encuestas les daban 150 diputados. Y eso que cuando se preguntaba por los candidatos, Felipe aplastaba literalmente a todos sus rivales. Al punto que cuando se cuestionaba quién era “el más capacitado para gobernar”, todo hijo de vecino respondía “González” pese a que González jamás había ocupado un cargo ejecutivo en la Administración. Felipe era al año del cambio lo que Albert a 2015: un producto ilusionante, virginal y éticamente impecable (el terrorismo de Estado y el trinque socialista vendrían una década más tarde).

Dos meses antes del 28-O, a caballo de agosto y septiembre de 1982, la demoscopia reducía la sangría a 48 actas menos; es decir, 120 en total. Dos meses más tarde, la única encuesta que vale (que diría un político cursi), la de las urnas, les deparó 11 escaños que les sumió en una depresión de caballo. Más de uno hubo de pasar por el diván y medicarse para superar el trance.

Me cuenta gente de la que me fío en Génova 13 que los trackings les otorgan en estos momentos “140 y tantos escaños” y que “antes de las catalanes” estaban en los fatídicos “150” que les garantizarían cuatro años más de poder. Dicho en cristiano: que el efecto Ciudadanos no lo es tanto. No pongo en duda los datos, entre otros motivos, porque casan con las tendencias que guardan a buen recaudo en los grandes centros de poder y think tank de este país. Pero cuidadín porque todo eso pensaban los ucedistas, que se las prometían muy felices a ocho semanas de aquel 28-O que los sacó del carril para siempre.

Las analogías no terminan ahí. El adiós de gentes de primera división como María San Gil o de segundo nivel pero indiscutible simbolismo como Santi Abascal o Cayetana Álvarez de Toledo recuerda al de Miguel Herrero en 1982 camino de AP, al de Paco Ordóñez camino del PSOE con parada y fonda en el PAD, al del gran Antonio Garrigues que fundó el Partido Demócrata Liberal o al del mismísimo Adolfo Suárez que concurrió a las generales con el CDS. Y, entre tanto, los meilanes, nombre acuñado en honor del diputado coruñés José Luis Meilán, tiraban directamente de amenaza: “O me hacéis un aeropuerto o un hospital en mi pueblo, o me voy”. Y se iban. Tocata y fuga entonces; tocata y fuga ahora. Más leña al fuego de una división que sólo puede terminar de dos maneras: mal o peor.

España necesita un Partido Popular fuerte y unido porque la alternativa puede ser un PSOE con Podemos. Y ya se sabe quién manda en un gobierno de coalición: las minorías. “O pasas por el aro o caes”, es el mantra que, semana tras semana, repetirá Pablo Iglesias si el socialdemócrata Pedro Sánchez precisa de sus votos para mudarse a La Moncloa. Un secretario general del PSOE que con 110-120 diputados puede acabar gobernando España si Ciudadanos continúa arañando votos al PP y ambos terminan la carrera electoral por debajo de los socialistas. Ya se sabe que en España hay una tradición no escrita de que gobierne el más votado en caso de que no haya mayoría absoluta.

Mariano Rajoy y Leopoldo Calvo-Sotelo son en cierta medida almas clónicas. Profundamente inteligentes los dos. Gallegos los dos. Cáusticos y austeros los dos. Mucho más político el primero que el segundo. Pero con un rasgo en común que les iguala: ambos antepusieron el deber al querer, al interés personal u orgánico. El segundo al decidir entrar en la OTAN con todas las consecuencias y el primero al llevarnos al quirófano con unas reformas que eran necesarias, aunque ni de lejos tan duras porque para salvarnos de una angina de pecho se nos operó a corazón abierto. Sufrimos un montón, cierto es, pero ahora crecemos al 3,4%, más del doble que Alemania, el triple que la media comunitaria y muy por encima de los Estados Unidos. Sería del género tonto truncar una recuperación que va como un tiro pese a que aún haya varios millones de españoles que no la sienten en su bienestar personal.

Mariano Rajoy debe cortar de una vez por todas la hemorragia. Y tocar a rebato. El daño que le ha hecho la corrupción al PP es irreversible. Pero el que le puede hacer el fratricidio devendrá en definitivo si se desmoronan al punto de permitir que los Ciudadanos liderados por un Albert Rivera que recuerda al primer Adolfo Suárez les peguen el sorpasso. El destrozo sería de tal magnitud que el proyecto fundado por Fraga, modernizado por Aznar y acrisolado por Rajoy correría el riesgo de acabar definitivamente ucedizado. Pegar o no un puñetazo encima de la mesa. Ésa es la cuestión. El PP no aguanta dos meses más a palos.

La realidad de Ciudadanos
Vicente Torres  Periodista Digital 18 Octubre 2015

Muchos de los antiguos votantes del PP optaron, y quizá siguen optando por Ciudadanos, por pensar que este partido se acerca más a la ética, etc.

También bastantes de UPyD, a la vista de las encuestas, para que su voto tenga utilidad, por pensar que es un partido muy parecido. Unos y otros deberían saber que Rafael Navarro escribió un artículo titulado 'Los políticos con padrino', en el que dio a conocer estas maniobras: «El apadrinamiento más destacado de la semana es el que ha ejercido en diferido el líder de Ciudadanos Albert Rivera sobre el ya ex de UPyD Toni Cantó.

El compromiso viene de lejos -según sabemos ahora-, de la reunión que mantuvieron Rivera y Cantó la tarde del miércoles 25 de marzo en Madrid. Ese día pactaron que Cantó se retiraba como cabeza de cartel de UPyD a la Generalitat. El acuerdo incluía intentar alcanzar el poder en la formación de Rosa Díez para pasar el partido en bloque. Si no era posible, como así ha ocurrido, Rivera le ofrecía el número dos en la lista por Valencia al Congreso. Cantó expuso que no era un ofrecimiento cierto porque habría primarias, y Rivera se comprometió a darle el apoyo de su estructura. Al fin y al cabo Ciudadanos aspira a lograr un diputado nacional por Valencia, para el segundo hacía falta un candidato conocido.». Ni mirando con lupa se puede encontrar la ética.

Por otro lado, Edurne Uriarte y Carlos Herrera lograron hacerle decir a Alberto Rivera que tras las elecciones generales pactará con el PSOE, partido que acaba de fichar a Irene Lozano.

También hay que tener en cuenta que pese a sus intentos por absorber a UPyD no se ha hecho cargo de ninguno de los procesos judiciales que ha tenido que abandonar este partido por falta de dinero, de modo que se puede pensar que lo que pretendía con la absorción era, precisamente, abandonar esos casos.
Son datos que hay que tener presentes para votar con conocimiento de causa.

La política, el poder y las ideas
Aleix Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 18 Octubre 2015

Hay políticos que entienden su oficio como la aplicación de las técnicas necesarias para la consecución, el disfrute y la conservación del poder, transformado en un fin en sí mismo. Para ellos las bases antropológicas, morales e intelectuales de su actividad son un elemento sin duda necesario, pero con una mera función utilitaria, porque es imposible en las modernas democracias presentar un proyecto colectivo para el que se solicita la confianza de los ciudadanos en forma de voto sin vestirlo de un ropaje ideológico creíble. Sin embargo, el conjunto de convicciones que se exhibe ante los electores no obedece a una reflexión previa profunda ni a un compromiso ético sincero, sino que se modifica o se abandona sin el menor escrúpulo en el momento en que se entiende que representa un obstáculo para el deseado triunfo en las urnas. Este tipo de comportamiento, muy frecuente en los políticos profesionales, aparte de ser reprobable por desaprensivo y cínico, suele tener consecuencias profundamente perjudiciales para la salud del cuerpo social con notable daño para el bienestar, la seguridad y la calidad de vida de todos sus integrantes.

Este preámbulo me sirve para analizar desde una perspectiva amplia el artículo publicado por José María Aznar el pasado viernes sobre el llamado pacto del Majestic, en el que se cerraron los términos del acuerdo de colaboración entre el Partido Popular y CiU para dar estabilidad parlamentaria al Gobierno de centro-derecha que habitó La Moncloa entre 1996 y 2000. Este comentario es especialmente indicado ahora que el expresidente se ha erigido en conciencia de su formación y prodiga los reproches, muy justificados por cierto, a la ejecutoria de su designado heredero. Aznar presenta aquella operación como claramente beneficiosa para España y suministra una lista de argumentos para apoyar esta conclusión. La entrada en el euro, el crecimiento económico, la paz social y la fortaleza institucional fruto de su entente con Jordi Pujol, del que ahora sabemos que se dedicó durante sus largos años de mandato al saqueo de la Comunidad que administraba, son otros tantos puntos que destaca para demostrar el acierto de su arreglo con los nacionalistas. Esta visión rosácea y autocomplaciente de lo decidido en aquellos días dista mucho de ser completa y de incorporar los indispensables ingredientes de autocrítica que la harían, desde la óptica actual, más ajustada a la realidad.

El plan nacionalista de separar Cataluña de España siempre ha sido, desde la misma gestación de la Transición, su principal motivación y razón de ser. Este plan se ha adaptado astutamente al desarrollo temporal exigido para no despertar excesivos temores en ninguna etapa mediante un método que el propio Pujol denominó “gradualismo” y del que el pacto del Majestic fue un paso significativo. Al ganar los puertos de interés general, las política activas del INEM, el Instituto Social de la Marina, el 30% del IRPF y el tráfico en las carreteras, entre otras competencias, el separatismo catalán, disfrazado todavía de aliado constructivo y fiable, acumulaba instrumentos para ir ocupando terreno de cara al salto final al que estamos asistiendo horrorizados en este final de legislatura. Cuando Aznar dice que los nacionalistas en 1996 estaban muy alejados de posiciones maximalistas, olvida que su propósito último ha sido siempre el mismo y que lo único que no ha sido radical es su artera gestión del calendario. No podía ignorar este hecho porque no es tonto y si se le hubiera nublado el entendimiento algunos se lo habíamos explicado detalladamente. Por tanto sacrificó el largo plazo al corto y el interés superior de la Nación a su ansia de gobernar. Lo peor que hubiera podido suceder si la negociación hubiera embarrancado es que se hubieran convocado nuevas elecciones en las que el PP habría obtenido un resultado sensiblemente mejorado por un electorado agradecido por su firmeza ante el que era percibido con razón como un aprovechado desleal e insaciable.

Lo más letal del pacto fue la rendición a los secesionistas desmantelando el Partido Popular de Cataluña. Desde el cambio de estrategia que le fue impuesto hace dos décadas en la Comunidad potencialmente más peligrosa para la unidad nacional, el PP catalán no ha levantado cabeza y el vacío que se produjo fue tan clamoroso que dio lugar a una nueva opción, Ciudadanos, que ha ocupado el campo abandonado por Aznar de manera ignominiosa. Aznar no estaba obligado a ceder el territorio catalán al peor enemigo interno de España porque Pujol necesitaba el pacto tanto o más que él y se hubiera conformado con el resto de lo que se le ofreció. Pese a ello, en una maniobra suicida, castró para siempre a los populares catalanes y ni tan siquiera hizo un amago de recuperar el rumbo perdido cuando obtuvo la mayoría absoluta en 2000. Esta es probablemente la mancha más oscura de sus ocho años al timón del Estado, que hoy estamos pagando a un precio altísimo.

Mientras Jaime Mayor Oreja, en su condición de presidente del PP vasco, acompañó a Aznar durante las negociaciones paralelas que se llevaron a cabo con el PNV, a mí se me apartó desde el principio de las conversaciones con CiU y tuve que contemplar desde mi casa por la televisión la cena triunfal de los muñidores del pacto, por cierto casi todos ellos imputados o investigados posteriormente por corrupción. La portentosa hazaña de Aznar fue poner los cimientos de la destrucción de España como Nación en un mejunje cocinado con una pandilla de ladrones sentados a ambos lados de la mesa y por consiguiente produce asombro, además de rechazo, que a estas alturas de la película se permita vanagloriarse de tal desastre.

En aquel aciago trapicheo hubo dos grandes humillados, uno colectivo, la Guardia Civil, que tuvo que abandonar una misión desempeñada abnegadamente a lo largo y ancho de Cataluña con su proverbial eficiencia y entrega, y otro individual, yo, que me vi forzado a renunciar a la empresa para la que había sido convocado cinco años antes por el mismo que ahora me decapitaba a instancias de un ladrón de siete suelas revestido de gran estadista. Esa es la verdad, amarga pero indiscutible, dolorosa pero verificable, del pacto del Majestic. Por tanto, menos lobos, tío Pinto, y más humildad, que la clepsidra, con su goteo inexorable, acaba poniendo a cada uno en su lugar.

¡Mi escaño, mi escaño!
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 18 Octubre 2015

Dice Irene Lozano que lo suyo es una prueba de la regeneración del PSOE. Lo que parece es exactamente lo contrario. Lo que demuestra es que estos "regeneradores" no es que sean como aquellos que pretendían regenerar sino que son, incluso, más ávidos y hambrientos de escaño, poder y prebenda. También de sueldo. La periodista metida a política ya tiene nueva "profesión" y si algo demuestra con este último salto es que mantenerse en ella, en la "casta", es lo que le mueve y le interesa. Lo demás son cuentos. Esas milongas de principios y grandes palabras que para nada se compadecen con los hechos. Si en vez del PSOE hubiera sido Podemos o aun mejor Ciudadanos quien le hubiera abierto un resquicio por el, sin sudario ni un instante, se hubiera colado.

A Irene Lozano se le ha visto ya definitivamente el plumero que quedaba por verle. Por lo que se metió en política y como la entiende. Y, por si fuera poco, ha aceptado y empleado para conseguirlo los modos,formas y maneras que se ha pasado cuatro años criticando. A eso en mis tiempos se le llamaba cooptación, pero es mas fácil entenderlo a lo castizo: pillar cacho con el jefe y trincar escaño. Lo de empezar desde abajo y currarselo queda para los pringadillos. Que es, me imagino, como deben empezar a sentirse los socialistas de a pie y hasta de a caballo a los que Sanchez con sus "fichajes" está haciendo caer del burro para aupar a lo que le parece.

El PSOE madrileño siempre tiene algún incendio pero es que ahora está por entero en llamas, aunque sería mas preciso decir que en cenizas. Este ultimo episodio se viene a sumar a toda la ristra desde la debacle de Carmona de un camino hacia el precipicio que puede estallarle al líder del partido entre las las urnas y suponerle la peor de las costaladas.

Porque empieza a parecerme que lo de Lozano, lo de la catalana del PSC, Merixell Batet, de numero dos y algunas otras ocurrencias entre las que excluyo lo de la comandante Cantera, un acierto, pueden pasarle factura. Y donde mas le duela: en su propia candidatura y carne. ¿Y si con estas bromas en Madrid no solo no gana sino que no queda ni segundo? Porque hay mucho cabreo socialista y muchos militantes que se sienten pisoteados y hasta insultados. En Madrid, en Sevilla, en Badajoz, en Toledo y en Guadalajara, que es donde han tenido que recolocar a la que desplazó ex UPyD, la secretaria de empleo del partido, Luz Rodriguez, que ocupa el puesto al que ha tenido que renunciar el alcarreño Pablo Bellido, obligado este también a renunciar porque el juzgado le notificó que no levanta su imputación en un presunto delito de estafa.
Publicidad

En fin que en este fichaje la única que se lo lleva es Irene Lozano. Que ella gana pero que quien pierde es el PSOE y que en vez de sumar les puede restar votos. No es tan total la desmemoria de sus insultos tanto a sus antiguos compañero de partido, al bueno de Sosa Wagner al que masacró vivo, como a los nuevos a los que ayer mismo les llamaba de todo menos bonito. Ya se lo han recordado Susana Diaz y Fernandez Vara. Como tienen fresco en la memoria los socialistas madrileños que tendrán que irla a votar mañana. Pero a Lozano que le importa, ella ha pillado el cuatro. Y de eso es de lo que se trata.¡Mi escaño, mi escaño!

Los fichajes de Sánchez provocan una tormenta en el PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 18 Octubre 2015

La inclusión de la diputada de UPyD Irene Lozano en las listas del PSOE por Madrid para las próximas elecciones generales ha generado un fuerte malestar en el seno del partido. No solamente por el hecho de tratarse de una decisión personalísima del secretario general sin contar con los órganos de deliberación de su partido, sino porque el perfil político de Lozano, enemiga encarnizada de los socialistas durante cuatro años y ahora su fichaje estrella, ha soliviantado justificadamente a la inmensa mayoría de los socialistas, a los que ha estado zahiriendo durante toda la legislatura.

Irene Lozano es una de las artífices de la voladura de UPyD, a la que contribuyó de manera determinante con un artículo en un diario nacional en el que se ensañó con su compañero, Sosa Wagner, por pedir un entendimiento con Ciudadanos. Lozano traicionó a su eurodiputado, trató de sustituir a Rosa Díez al frente de su partido y, fracasada sus intentonas, desembarca ahora en el PSOE de Pedro Sánchez con una desvergüenza política sólo equiparable a la frivolidad de quien le ha abierto las puertas de su nuevo partido.

El colmo de los desatinos es que el secretario general del PSOE presente el fichaje de esta adalid del transfuguismo ideológico como el paradigma de los nuevos tiempos que quiere abanderar en la política española. ¿Acaso puede haber un ejemplo más notorio de vieja política que este "dedazo" en toda regla, sin proceso de primarias y a espaldas del partido?
Publicidad

Así lo han entendido en el seno del PSOE, alguna de cuyas delegaciones como la todopoderosa federación de Andalucía han manifestado claramente su rechazo a esta forma de hacer política del secretario general del partido. El representante andaluz en el Comité de Listas lo dejó claro el mismo día en que se anunció el fichaje de Lozano, al ausentarse notoriamente de la votación y reclamar públicamente a la diputada de UPyD que pida perdón a todos los socialistas.

La frivolidad de Pedro Sánchez acentúa la inanidad del personaje, que tiene todas las papeletas para convertirse en un breve paréntesis en el socialismo español, mientras acrecienta la figura de Susana Díaz como una estadista, desde luego muy por encima de sus propios merecimientos. El hecho de que el Comité Federal validara sin apenas oposición formal la ocurrencia de Sánchez para las listas madrileñas no debe llevar a nadie al engaño. Esta aparente unidad no es más que un aval, el último del que va a gozar el líder socialista, mientras los cuchillos se afilan con más intensidad que nunca a la espera de lo que ocurra el próximo 20 de diciembre.

POR LA BOCA MUERE EL PEZ
Irene Lozano, sus mejores frases contra el PSOE
Benjamín López www.elsemanaldigital.com 18 Octubre 2015

El polémico fichaje de Pedro Sánchez ha sorprendido a casi todos y ha enfadado también a muchos miembros del PSOE. No es para menos cuando encima las habas están contadas para el 20D.

La hasta ahora diputada de UPyD se ha pasado los últimos años poniendo a caer de un burro a los socialistas. Su visión del PSOE, al que se ha entregado ahora, no puede ser peor, a juzgar por sus propias palabras. Por eso nada mejor que ilustrar con entrecomillados qué opina Lozano de su nuevo partido. Luego, juzguen ustedes mismos, qué intereses han podido llevarle a aceptar la oferta de Pedro Sánchez. Quizás haya otros distintos a los de mantener el culo en el escaño.

Rescatamos algunas perlas de su interminable catálogo de descalificaciones y menosprecios al Partido Socialista:
1. En primer lugar habría que recordar que sólo hace tres meses se dejaba querer por Ciudadanos. "Si tienen interés ya me llamarán", decía el pasado 20 de julio. Ni rastro entonces de su amor al PSOE.

2. En vísperas de las elecciones europeas de 2014, concretamente el 19 de mayo de ese año, afirmaba que "el PP y el PSOE son la élite ´extractiva´ que han gobernado España durante los últimos 30 años y para ellos su ideal europeo sería que esto fuera una mezcla de Suiza y Sicilia, es decir, el secreto bancario, las cuentas ilegales y los métodos mafiosos, que es a lo que nos tienen acostumbrados".

3. La cosa no acaba ahí. Lozano no ha tenido la más mínima pega en meter a todos los socialistas en el mismo saco de la corrupción. Tanto es así que el 25 de septiembre de 2012, se enzarzó con su ahora compañero de partido, Eduardo Madina, molesto por los ataques que recibía de la diputada ´magenta´. Esta fue la escena:

-Lozano: "Señoras y señores diputados del PSOE; les voy a explicar una cosa (…) la antipolítica es algo que han practicado tanto ustedes, el Partido Socialista, como el Partido Popular, cuando han permitido las prácticas corruptas de cargos públicos (….) cuando han utilizado la Administración Pública y las instituciones para colocar a sus amigos (…) cuando se han dedicado a practicar el clientelismo desde las instituciones públicas y el saqueo de las Cajas"

-Madina: "Le voy a pedir que retire las graves acusaciones contra la dignidad de mi Grupo, con graves acusaciones generalizadas de corrupción contra los socialistas que ha realizado en su Tribuna y que son del todo inaceptables".

4. Hay más. Irene Lozano ha sido muy activa con el tema de las preferentes, una "estafa" de la que responsabiliza por igual al PSOE y al PP. Así de claro lo dejaba en la tribuna de oradores del Congreso en julio de 2013: "Todavía están ustedes tratando de engañar a la gente diciendo que la culpa fue del otro (…) cuando es evidente que son ustedes responsables por igual, ambos, el Partido Popular y el Partido Socialista (….) e intentan enterrar ese engaño masivo que han supuesto las preferentes, esa estafa diseñada por las cúpulas de los dos partidos, ejecutada desde las cajas de ahorro que ustedes gobernaba y ustedes controlaban; lo dos, a medias".

5. También los dos, PP y PSOE, son igual de culpables a su juicio el Congreso de los Diputados no funcione como un verdadero órgano de control al Gobierno. A ambos les interesa, decía hace menos de dos años, en una entrevista publicada en diciembre de 2013: "Me ha decepcionado mucho que al Congreso le falte tanto nervio político. Te das cuenta que en realidad ni PP ni PSOE quieren que funcione bien, que funcione verdaderamente como un poder que es un contrapoder, un poder independiente que tiene que hacer de contrapoder al gobierno. Al PSOE ahora le perjudica, y cuando no comparece un ministro se queja y tal, pero es que cuando ellos han gobernado han hecho lo mismo. Hacen como una especie de teatro. Cuando uno está en la oposición dice que los otros bloquean el Parlamento y cuando ese uno está en el gobierno hace lo mismo que criticaba en la oposición. Te das cuenta de que los dos confían siempre en alternarse el uno al otro.

6. En esa misma entrevista, agárrense, confesaba que no se sentía afín al PSOE ni al PP: "Afín con ninguno. El PSOE cambia radicalmente cuando está en el gobierno y cuando está en la oposición, entonces no te puedes fiar mucho. Incluso muchas de las cosas que propone estando en la oposición están destinadas a perpetuar el bipartidismo. Nosotros estamos radicalmente en contra de todo lo que ha hecho el PP estos dos años. Todas las medidas que ha tomado, todos los recortes… Con esto quiero decir que no tenemos afinidad con ninguno de los dos porque los dos quieren perpetuar el bipartidismo, que es a lo que más hay que temer".

7. Precisamente ahora se va al PSOE a apoyar lo que tanto teme el bipartidismo. Curiosa decisión ya que, según decía en febrero de este mismo año, el bipartidismo en España está herido de muerte: "Cuando un gigante empieza a descomponerse tarda mucho en caer, pero el bipartidismo de hecho está muerto en España".

8. Y fíjense lo que decía cuando le pedían que definiera en pocas palabras a diferentes políticos españoles, entre ellos a sí misma (lástima que fuera antes del ascenso de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE): "Mariano Rajoy: Ruina. Alfredo Pérez Rubalcaba: Pesado y gris. Artur Mas: Se ha tomado al pie de la letra la sublimación de lo pueblerino que es el nacionalismo. Irene Lozano: Una intrusa".

No hay más preguntas, señoría.

El español en el mundo
Mario Noya Libertad Digital 18 Octubre 2015

Todos estos datos están tomados del informe El español: una lengua viva. Informe 2015, publicado por el Instituto Cervantes y disponible aquí.
http://eldiae.es/wp-content/uploads/2015/06/espanol_lengua-viva_20151.pdf

470 millones de personas (7% de la población mundial) lo tienen como lengua materna y 559 se manejan con él de alguna manera o lo están estudiando (en 2007, los 240.000 estudiantes de español que optaron por nuestro país invirtieron 176,5 millones de euros en sus cursos).
Es la segunda lengua materna del mundo, tras el mandarín.
Es la tercera lengua más utilizada en internet (el 8% de los usuarios se comunican en español), por detrás del inglés y el mandarín. En el periodo 2000-2013 experimentó un crecimiento en la Red del 1.123%, muy por encima del experimentado por el inglés (469%).
Es la segunda lengua más utilizada en Twitter y Facebook.
Es la segunda lengua más importante en Wikipedia por número de visitas, pero la décima en número de artículos publicados.
Es la cuarta en la Unión Europea y la tercera en el sistema de Naciones Unidas.
Es lengua oficial y vehicular en 21 países.
Es la lengua más estudiada en EEUU, en todos los niveles de la enseñanza. De hecho, tiene más estudiantes universitarios que todas las demás lenguas juntas.
El la sexta lengua más traducida y la tercera que más traduce.

Yihadismo terrorista: Al Qaeda y el Estado Islámico
Jorge Dezcallar El Confidencial 18 Octubre 2015

Oriente Medio está en llamas. Allí se enfrentan sunitas contra chiítas, árabes contra persas, turcos contra kurdos, israelíes contra palestinos e islamistas contra laicos. Lo que menos hay son demócratas. Este desorden ha sido exacerbado por tres acontecimientos: las frustraciones derivadas de la Primavera Árabe, la invasión americana que rompió la columna vertebral de Irak y la revuelta contra la dictadura siria de Bachar al Asad, que ha degenerado en una guerra civil abierta con 250.000 muertos, 6 millones de desplazados y 4 millones de refugiados. Este es el caldo de cultivo donde florece y desde donde se expande el terrorismo yihadista de Al Qaeda y del Estado Islámico. No son lo mismo aunque estén emparentados. De hecho ambos fenómenos están enfrentados a muerte y eso es bueno para nosotros.

Michael Hayden, ex director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), me dijo en cierta ocasión que durante la guerra fría el enemigo era conocido pero difícil de destruir, mientras que ahora su destrucción resulta relativamente fácil pero su localización mucho más difícil. Tiene razón. De entrada, el Estado Islámico se emparenta con Hizbulá y Al Shabab, pues todas son organizaciones terroristas. Pero son más que eso, pues además de hacer atentados y de contar con milicias armadas, constituyen embriones de estructuras políticas más ambiciosas que surgen de la debilidad o implosión de Líbano, Somalia, Siria o Irak, para rellenar un vacío en el ámbito político, de seguridad o de asistencia social. No ocurre lo mismo con Al Qaeda.

Dejando al margen a Hizbulá, muy centrado en la lucha contra Israel para recuperar las granjas de Sheba, o Al Shabab, que opera en África oriental, los dos principales enemigos a los que nos enfrentamos son Al Qaeda (AQ) y el Estado Islámico (EI). Ambas son organizaciones terroristas con base sunita que se benefician tanto de la marginación de esta minoría por la mayoría chiíta de Irak, que venga así su propia subyugación durante la dictadura de Sadam, como de los agravios acumulados por la mayoría sunita en Siria bajo la tiranía alauíta (chiíta) de los Assad.

Ambos grupos comparten una raíz común, pues fue un militante de AQ, Al Zarkawi, quien creó en 2003 Al Qaeda de Iraq (AQI) como franquicia de la primera. AQI se estrenó con un ataque contra la mezquita chiíta del Imam Al-Askari ese mismo año, demostrando así que el odio hacia los chiítas estaba inscrito en su ADN desde los mismos orígenes. Esta pugna es reflejo del antagonismo que a nivel regional capitalizan Arabia Saudí e Irán y que se extiende por todo el Medio Oriente desde Líbano hasta Yemen. Pero pronto surgieron importantes diferencias entre AQ y AQI y esta última concentró sus energías en aprovechar la situación para hacerse con una base territorial en zonas sunitas de Siria e Irak. Así nació el Estado Islámico de Irak y El Sham (Siria), que ellos llaman Al Dawla (el Estado), nosotros llamamos Estado Islámico y los árabes Daesh.

La ruptura del EI con AQ se consumó en 2004, antes de la muerte de Zarkawi bajo las bombas norteamericanas en 2006. No deja de ser curioso que a pesar de ello AQ siga considerándole como un mártir propio, como ha recordado recientemente su máximo dirigente Ayman Al Zawahiri.

Las diferencias entre AQ y EI son de tipo ideológico y estratégico. Desde un punto de vista ideológico, AQ considera al EI como una desviación del verdadero Islam en su estricta versión wahhabita, le acusa de sectarismo, de malinterpretar los textos sagrados, de ignorar la Ley Islámica, de matar a hermanos musulmanes, de nombrar a un Califa sin previo acuerdo de otros grupos yijadistas y, en definitiva, de deteriorar la imagen del Islam en el mundo. Pero también tienen desacuerdos estratégicos importantes, pues AQ centra sus objetivos terroristas en Occidente por el apoyo que da a los que considera regímenes impíos en el mundo árabe y por difundir "costumbres indecentes", mientras que el EI centra sus esfuerzos en crear un estado islámico donde reviva la pureza del Islam primitivo dirigido por un Califa con autoridad política y religiosa sobre todos los musulmanes del planeta, desde Marruecos hasta Indonesia, sin olvidar otras tierras irredentas como Al Andalus. La enemistad entre ambas organizaciones se salda a bombazos hoy entre el EI y la filial de AQ en Siria, el Frente Al Nusra, cuya revista Al Rissalat (La carta) anima al asesinato del Califa. Además de esta pugna táctica e ideológica hay otra no menos importante por los apoyos económicos de instituciones piadosas del Golfo y por los mismos militantes.

Porque los jóvenes se decantan hoy por la bandera negra del EI sobre la verde de AQ. El Daesh controla un territorio similar a media península Ibérica con una población de 6,5 millones de habitantes y ejerce un poderoso atractivo sobre millares de jóvenes a los que ofrece una identidad, un objetivo en la vida, una dignidad, un sentido de pertenencia y unas ventajas morales y materiales de las que carecen en regímenes árabes corruptos o en las periferias degradadas y sin expectativas laborales de las grandes ciudades europeas.

No es poco, y por eso el Estado Islámico atrae a un millar de jóvenes cada mes que le permiten reponer con creces las bajas que sufre en la lucha, cuenta hoy con unos 100.000 combatientes, 30.000 de ellos extranjeros (4.500 son occidentales) que han acudido al llamamiento de sus banderas negras con el mismo entusiasmo -salvando todas las distancias- con el que años atrás se nutrieron las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil española. Es comprensible la preocupación con la que los servicios de inteligencia occidentales contemplan este fenómeno, ante el temor de que algunos puedan regresar a Europa aún más radicalizados y con una experiencia militar que les convierte en avanzadas máquinas de matar (sus mandos son antiguos oficiales de Sadam Hussein). El que algunos se puedan "colar" entre las actuales riadas de refugiados solo aumenta la preocupación.

El Estado Islámico se financia con petróleo de zonas bajo su control en Siria (44.000 barriles/día) e Iraq (4.000 b/d), que exporta a Turquía, Kurdistán y la misma Irak. También obliga a pagar impuestos en los territorios que domina, vende las antigüedades que no destruye y cobra rescates por los prisioneros. Con eso le basta para crear un remedo de administración con rudimentarios servicios básicos y algunos modestos programas sociales, e incluso paga unos 300 euros mensuales a sus combatientes y pone a su disposición esclavas sexuales yazidíes. Sus teólogos han concluido que los yazidíes no son musulmanes apóstatas sino paganos y por lo tanto no reos de muerte por blasfemos sino meramente susceptibles de esclavitud, práctica que ellos han revivido junto con otras como la crucifixión propias del Islam primitivo. Finalmente, el Daesh hace un uso muy inteligente tanto del terror que inspira como de la propaganda que le dan otras barbaridades como la destrucción de restos arqueológicos en Jatra o Palmira, y de internet y otras redes sociales que dominan con pericia y que occidente no logra neutralizar.

Con estos mimbres el EI se ha extendido a Nigeria (Boko Haram), Libia, Sinaí, Afganistán y Yemen pero al hacerlo ha perdido ímpetu y hoy está a la defensiva en fronteras demasiado largas cuyo mantenimiento les cuesta enorme esfuerzo y donde es objeto de duro castigo por la coalición internacional, que pretende "degradar y al final derrotar" a ese monstruo que ha nacido en el corazón de Oriente Medio como un proyecto milenarista que hace saltar por los aires las fronteras diseñadas por los acuerdos Sykes-Picot hace ahora un siglo (1916).

Mientras, AQ está de capa caída tras la muerte de Osama bin Laden, no ha sido capaz de crear nuevas franquicias sino que mantiene las ya existentes en el Magreb (AQMI), Al Shabab en Somalia, en la península arábiga (AQPA), y el Frente Al Nusra en Siria, todas ellas muy centradas en los conflictos locales (Al Nusra ha dicho claramente que su prioridad es expulsar a Bachar al Asad y que no les interesa atacar a occidente). Su discurso, más abstracto, resulta mucho menos atractivo para los jóvenes, como puede comprobar cualquiera que escuche y compare los mensajes de al Zawahiri con los del Califa.

De forma que cabría concluir que ambas organizaciones terroristas están hoy en retroceso aunque ambas siguen vivas. Al estar el EI concentrado en las tareas de crear un Estado y conquistar eventualmente Estambul para dar así paso al fin del mundo, es AQ la que lleva sobre sus hombros el peso de las actividades terroristas en occidente y a ella cabe achacarle los últimos atentados en Europa y los EEUU (puede que el reciente atentado de Ankara sea obra del Daesh pero eso no invalida el argumento, pues sería consecuencia de la involucración turca en el conflicto sirio). AQ está muy debilitada pues ha sufrido ataques muy duros, sus comunicaciones están muy comprometidas y Al Zawahiri no tiene el carisma de Bin Laden ni su mensaje el atractivo que para los jóvenes ofrece el Califato. En todo caso, lo mejor que nos puede ocurrir es que estas dos organizaciones nunca unan sus fuerzas y a ello debemos dedicar las nuestras.

El reciente desembarco ruso en Latakia y sus acuerdos con Irán, Iraq y Siria, de carácter puramente táctico, han descolocado tanto a la diplomacia como a la estrategia americana y se echa de menos una iniciativa diplomática europea (a la que habría luego que intentar sumar a americanos y rusos) para encontrar una solución negociada al conflicto de Siria, principal bandera de enganche del EI, que tantos problemas nos está causando en el viejo continente en forma de decenas de millares de refugiados que huyen de tanta muerte y destrucción.

Albert Boadella: "El problema catalán es ya una epidemia sin control"
Director de los Teatros del Canal en Madrid, Boadella alcanzó el éxito con la fundación de la compañía Els Joglars.
Daniel Ramírez @DanielRamirez99 www.elespanol.com 18 Octubre 2015

Albert Boadella (Barcelona, 1943) se define como un "exiliado" que ha roto definitivamente con su tierra: Cataluña. Como hicieron algunos de los mejores dramaturgos, dejó la calle para ponerse a dirigir un escenario dependiente del poder político: los Teatros del Canal. Para su sorpresa, han pasado siete años y sigue cubriendo el puesto. Dimitirá a la mínima intervención, pero echa de menos alguna petición de arriba ya que las mejores obras de la Historia se escribieron por encargo.

Cuando posa para las fotos, levanta un dedo en señal de advertencia. Quizá sea puro teatro, pero también puede deberse a los "signos de caos" que observa en España día tras día. El azul brillante de sus ojos y el blanco canoso de un pelo anárquico, pero ordenado coinciden con su camisa, probablemente adquirida en un barrio burgués, en los que dice haber encontrado algunas de las cosas más bellas que ha conocido.

¿El teatro es política?
Siempre es política, incluso cuando trata temas que nada tienen que ver con ella. También las obras representadas en una dictadura que no desean molestar al régimen hacen política, en este caso la de la omisión. Por otro lado, existe un teatro más combativo que, por circunstancias que no deseaba, me tocó hacer. Pensaba que superado el franquismo no tendría que seguir con ello, pero el pujolismo me obligó. El teatro es un elemento político porque habla de las estructuras de la sociedad, sean comedia o tragedia.

¿La política es teatro?
Con el día a día al minuto, los medios de comunicación han descubierto algo que ya conocíamos los dramaturgos: la realidad supera a la ficción. Por eso, el teatro tiene que cambiar de canal e ir más allá de lo real. Debemos buscar en la profundidad del hombre, tal y como hacían los griegos. Este cambio es fundamental para seguir suscitando interés en la sociedad.

Cuando le nombraron director de los Teatros del Canal dijo: “Molière escribía para Luis XIV y Albert Boadella trabaja para Esperanza Aguirre”. ¿Ha perdido independencia a la hora de retratar la realidad?
Ya me gustaría ser tan sólo un diez por ciento de lo que era Molière; incluso de su propia libertad. Escribió grandes sátiras en un régimen que no tenía ni una pizca de democrático. Acepté este trabajo con ciertas dudas. Pensé que dimitiría pronto, a la mínima intervención política. Curiosamente, llevo aquí siete años porque nadie me ha dicho lo que tengo que hacer. ¡Pero me hubiera encantado que me dijeran algo! Las mejores obras de la Historia fueron escritas por encargo. La Comunidad de Madrid sabía que conmigo firmaba un talón en blanco en este sentido. Jamás hubiera pensado que terminaría en un teatro público, pero cuando mi relación con Cataluña fue imposible, acepté. Este trabajo era una forma agradable y segura económicamente, por qué no decirlo, de entrar en Madrid.

En 1977 se fugó de un consejo de guerra que pedía cárcel para usted. ¿Cómo fue aquello?
Los militares querían meterme en la cárcel seis años y medio. Me acusaban de insultos e injurias a las fuerzas armadas por mi obra La torna. Opté por la obligación de todo preso, que es tratar de huir. No aceptaba la culpa. A partir de ahí, planeé una fuga un tanto rocambolesca. Me escapé por la ventana de un quinto piso del hospital donde estaba ingresado. La cornisa era estrecha. De todos modos, lo organicé tan sólo con mujeres, y una de ellas era la mía, por lo que era absolutamente seguro -dice entre risas-.

Si iba a ser juzgado, ¿por qué estaba en el hospital y no en la cárcel?
Simulé una enfermedad para salir de prisión. Mi mujer me llevaba unas botellitas de sangre a través del locutorio de abogados. Me las tragaba cuando estaba cerca de un funcionario y producía unos vómitos tremendos. Sólo tuve que hacerlo un par de veces para que me ingresaran.

¿De qué se fugaría hoy Albert Boadella?
Me he fugado de Cataluña, pero me gustaría no tener que irme de España. Ojalá este país no me dé motivos para huir. Vivimos en un territorio magnífico, que ofrece posibilidades extraordinarias. Acabar mi vida fuera de aquí sería lo más triste del mundo. No me consolaría siquiera que Goya hiciera lo mismo.

En 1994 escribió un artículo en El País en el que se refería al problema nacionalista catalán como "el virus". ¿Cómo lo ve ahora?
Se ha convertido en una epidemia sin control, aunque existen pequeños anticuerpos que parece que empiezan a oponerse, como es el caso de Ciudadanos. El PSC, que en aquel momento pudo ser el remedio, fue contaminado, y a partir de ahí comenzó el descontrol.

Más tarde, en 2005, redactó en El Mundo el "manifiesto de un traidor a la patria" en el que reconocía que llegó a "creer fanáticamente" la doctrina nacionalista.
Es cierto. Este virus existía ya en el franquismo. Durante mi infancia y mi primera juventud se me inculcó el auténtico hecho diferencial de Cataluña: la xenofobia, la facilidad para crear un enemigo exterior inexistente. Nos hacían creer que los españoles eran menos que los catalanes, más cutres, menos civilizados y más pobres. Ese virus me lo traspasaron mis amigos, alguna parte de mi familia, asociaciones culturales, etc. Gracias a Dios, hubo un momento en el que comencé a darme cuenta de la realidad y dejé de colocarme del lado de la cobardía y la ficción.

¿Cómo fue ese momento?
En realidad es un proceso. No caí un día del caballo. Fui conociendo personas con más lucidez y, a través de ellas, me di cuenta de que quienes propagan las ideas nacionalistas son unos impostores. Dejé de ser de los suyos, y por eso ahora soy un traidor en Cataluña. Transmiten el virus de forma sutil, por eso es muy difícil que lo comprendan el resto de los españoles.

Ortega y Gasset tenía una visión pesimista del problema catalán. Hablaba de una solución imposible, de que tan sólo se podía conllevar. Azaña, en cambio, creía en el Estatuto como solución. ¿Usted qué pronostica?
Manuel Azaña, siendo un hombre muy inteligente, se equivocó con Cataluña. El catalanismo no puede existir porque es en sí mismo la raíz del problema. No tiene posibilidad de freno. Ya en sus inicios hubo un elemento xenofóbico. El nacionalismo apareció cuando Cataluña estaba en una posición privilegiada, económica e industrialmente, respecto a España. A partir de ahí, los catalanes empezaron a mirar a los españoles de ricos a pobres. Ahora que el resto de regiones ha evolucionado tienen que crear una inmensa mentira para controlar la situación.

¿Qué le ha parecido la escena de los cuatrocientos alcaldes pertrechados con sus varas de mando jaleando a Mas a la puerta de los juzgados?
No me sorprende. Está dentro de la lógica de lo que ha venido sucediendo. Todo lo que representa a España, sea la justicia o las fuerzas del orden, no existe para los nacionalistas. La escenografía me recuerda a la Italia fascista o a la Alemania nazi; la del franquismo era algo más precaria. Son especialistas en mover masas y hacer rituales con antorchas. Siempre dicen que este tipo de manifestaciones son espontáneas, pero nada más lejos de la realidad. Ocurre como con mi teatro. Parece improvisado, pero está todo muy ensayado.

¿Su adiós a Cataluña es definitivo?
Creo que sí. Si en un futuro hago cosas cercanas a Cataluña, será porque estaré entrando en esas etapas de la vejez poco agradables en las que uno no sabe lo que hace. He terminado con Cataluña porque, como se decía en época de Franco en el extranjero, volveré cuando acabe el régimen. Lo que pasa es que ya no tengo veinte años, y el problema catalán perdurará.

Han pasado casi cuarenta años desde la caída del franquismo. ¿Ha terminado la dialéctica de vencedores y vencidos?
Ya no existe, pero ha habido gente que ha tenido mucho interés en que volviera a nacer. Esa idea de las dos Españas es hoy una mentira absoluta. Por ejemplo, se incurre en una demencia total cuando algunos tratan de vincular el PP al franquismo. El único lugar donde existe una cercanía a un régimen como el franquista es en Cataluña, donde se da una exaltación exagerada y constante de los símbolos, y los medios llegaron incluso a publicar un editorial conjunto. ¡Algo que ni Franco se atrevió a hacer!

Si fuera presidente del Gobierno, ¿qué otros problemas incluiría en una agenda reformista?
A grandes rasgos, veo un desprecio al mundo cultural por parte del Gobierno. Podría decirse incluso que existe un alejamiento total. Esto es muy grave. No hay que olvidar que la belleza, la cultura y el arte hacen que no sea necesario recorrer los cinco continentes para alcanzar la felicidad. Por ello, introduciría cierto humanismo en las prioridades del Gobierno. Jamás he visto en el Parlamento una discusión filosófica sobre el porqué de las cosas. Si fuera presidente, asistiría a algún concierto, a una ópera, una sala de exposiciones… Esto no lo ha hecho ninguno de nuestros dirigentes, no digamos el último, al que lo único que le interesa es el fútbol.

¿Cambiaría la Constitución?
Eliminaría los hechos diferenciales que se reconoce a algunos territorios. Son un insulto al resto de regiones. Jamás se habría tenido que incluir algo así en una Constitución. Reconocer una singularidad es pensar que el vecino no la tiene. Sin embargo, muchos utilizan el deseo de cambiar la Carta Magna como excusa para obtener más autonomía. A algunas Comunidades solo les falta poder cobrar directamente sus impuestos y tener tanques y aviones para lograr la independencia.

¿Monarquía o república?
Con Juan Carlos I me sentía cercano a la monarquía. Coincidimos varias veces. Era extraordinario. Tratar con él era como hablar con un personaje del Museo del Prado. Me gustaba su simpatía, la cercanía y su mirada distinta del mundo. Ahora que hemos cambiado de Rey, me da un poco lo mismo. La monarquía tiene fuerza cuando mantiene unos protocolos y una simbología que dan color a la representación del Estado, como es el caso de los ingleses. Si se destruye el lado teatralizado de la monarquía, pasamos a ser una república. Dicho esto, ¿quién sería ahora presidente de la república? ¿Mariano Rajoy? Me quedo con el Rey.

¿Pero qué votaría en un referéndum?
Seguramente votaría monarquía porque quienes defienden la república me gustan menos.

¿Observa una falta de liderazgo en España?
Veo una falta de ejemplaridad. Pienso en un chico de diecisiete años y me cuesta hallar un referente para él. Los presidentes son corruptos, la monarquía se ha tambaleado, el mundo religioso ha caído… Antes teníamos al Papa y a los santos, pero ahora, con un pontífice comediante y de mi gremio, esto también ha desaparecido. No existe una persona incorruptible, justa y sincera a quien mirar. Esta es la verdadera crisis.

Imagine que justo antes de que empiece la campaña para las elecciones generales, se presentan en los Teatros del Canal Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, y le piden consejo. ¿Qué le diría al actual presidente?

¡Madre mía, Rajoy! Sería un trabajo de muchos años. El único consejo que le daría es que intentara parecerse un poco más al jefe de la tribu, para dar seguridad al personal. Es un tipo que siempre parece estar fuera de juego.

¿Pedro Sánchez?
Le diría que estudiara a los grandes líderes políticos del pasado como Churchill o Roosevelt. Veo mucha adolescencia en él.

¿Albert Rivera?
Debe controlar su pasión y su ilusión. A veces dice cosas excesivamente espontáneas, y eso conlleva un riesgo.

¿Pablo Iglesias?
Que aprenda a hacer comedia.

¿Qué obra escribiría con estos cuatro protagonistas?
Los cuatro jinetes del apocalipsis.

¿Cómo definiría el populismo?
Es la inducción a la ficción. A la gente, por lo general, no le gusta la realidad. Para la mayoría de los ciudadanos, aquello que sucede es desagradable. Por eso triunfa el populismo. Cuentan las cosas como uno quiere escucharlas.

¿Quiénes son los populistas?
Hay unos más oficiales que otros. Existe una izquierda radical que juega con el populismo porque se ha encontrado con una pared infranqueable, y no tiene más remedio que optar por la ficción. Por otro lado, los nacionalistas falsean la historia y cuentan un final feliz, lo que ya es el colmo. Los populistas buscan una brecha por la que entrar porque la sociedad se ha configurado sin ellos.

¿Los ve como algo efervescente o tendrán espacio en el espectro político?
Siempre habrá alguien que reivindique la revolución, pero el ciudadano actual no quiere riesgos, ni tan siquiera acepta que le fastidien un fin de semana. Por tanto, estos grupos tienen que pregonar, por medio del engaño, una revolución que no conlleve grandes alteraciones. Esa es la clave de su éxito.

¿Qué le debe España al bipartidismo?
Creo que no ha existido. Los partidos autonómicos han tenido mucha fuerza. CiU y PNV, por ejemplo, han sido decisivos en muchas ocasiones. España no se ha parecido a Estados Unidos o Reino Unido. En la mayoría de casos, las intervenciones de las fuerzas chantajistas autonómicas no han sido buenas, pero han impedido el bipartidismo.

Dicho de otro modo, ¿qué piensa del PP y el PSOE?
Los veo muy parecidos. Han surgido otros partidos a la izquierda porque todo se ha ido hacia ese lado. El PP es una formación socialdemócrata. Ha gobernado con la ley del aborto más singular de Europa, ha subido los impuestos y no ha llegado a ningún acuerdo especial con la Iglesia. PP y PSOE son un alargamiento el uno del otro y representan una comedia de cara al público para diferenciarse.

¿Qué le dice Esperanza Aguirre cuando se refiere al PP como un partido socialdemócrata?
Creo que está totalmente de acuerdo conmigo.

¿Por qué la corrupción aparece tan a menudo en el libreto?
Los medios han hecho bien su trabajo. La corrupción ha existido siempre, pero ahora los periodistas han alumbrado las cloacas del Estado. Esto ha obligado a la Justicia a intervenir, lo que es muy positivo para España. Todos sabíamos que Pujol robaba. Yo, por ejemplo, lo dije en una obra en los 90. En ella aparecían sus hijos con unas carteras de las que caían muchos billetes. En aquel momento, todo el mundo me dijo que era un exagerado. Creo que me equivoqué. En aquellas carteras habría medio millón de euros como mucho, y pienso que es mucho más lo que han robado.

¿La sociedad sufre una crisis de valores?
Más que una crisis se trata de un cambio fundamental. El mito de la virginidad ha terminado, no se hacen bromas con los cuernos porque todo el mundo los ha puesto o los lleva… Son algunos ejemplos que denotan que vivimos en una sociedad que trata de reencontrarse. No es que no haya valores, sino que se están transformando. Algunos de los nuevos entran en conflicto con el pasado. Hay cosas que lamento. La dignidad, que debería ser eterna, ha desaparecido. La gente puede contar en la televisión su vida íntima y la del prójimo. No existe el sentido del pudor. Me parece algo muy poco estético. Hemos perdido el sentido de la belleza en el trato con las personas.

La crisis económica ha levantado muchas voces contra la economía de libre mercado. ¿Conviene cambiar las reglas del juego?
Soy un burgués y siempre quise serlo. He disfrutado como tal y me parece algo magnífico. Las mejores cosas de nuestro mundo están, de momento, en la burguesía. Si miras una calle del barrio de Saint-Germain de París, encuentras lo más refinado: las mejores librerías, exposiciones, comidas, hoteles… Eso es la burguesía. Si ello va ligado al capitalismo, no me gustaría cambiar las reglas del juego. Pero si es obligado que el capitalismo tenga que comportarse como muchas veces lo hace para lograr esto, me surgen serias dudas.

Nicolás Gómez Dávila define al burgués como "aquel que se conforma con lo que es, pero no con lo que tiene". ¿Se siente identificado?
No está nada mal esa definición -dice entre risas-. Quiero ser claro y sincero. No voy a hacer demagogia con esto. El capitalismo me ha llevado a momentos de gran felicidad. Gracias a él he tenido acceso a las cosas más bellas que he conocido.

EN LA RAÍZ DE LA GUERRA
La "memoria histórica" en serio que Ángel Viñas no esperaba
Pascual Tamburri Bariain www.elsemanaldigital.com 18 Octubre 2015

Franco se detuvo en el funeral del general Amado Balmes, viajando de Canarias a Marruecos en el Alzamiento. ¿Se le puede acusar de la muerte y al muerto de defender al Frente Popular?

Desde la misma Guerra Civil, y mucho más aún cuando han controlado los centros de investigación y los medios de comunicación los historiadores ideologizados que pretendían reivindicar los bienes democráticos de aquel Frente Popular, la muerte del general Amado Balmes Alonso ha sido utilizada contra Francisco Franco.

Los hechos son pocos y sencillos, de esos que se estudiaban antes hasta en los Institutos (porque se estudiaba historia, aunque fuese sólo contemporánea). Balmes y Franco eran los dos generales de Brigada con mando en las islas Canarias al final de la primavera de 1936. La muerte accidental del general Balmes en el Campo de la Isleta de Las Palmas el 16 de julio de 1936 forzó que Franco viajase allí desde Tenerife para presidir el funeral. Al día siguiente, con el Alzamiento ya iniciado en las Islas según lo previsto, Franco voló de Gran Canaria al Protectorado español en Marruecos, para hacerse cargo también de su sublevación contra el Gobierno del Frente Popular.

En conjunto, ya desde la postguerra todo esto convirtió a Balmes en uno de los "muertos providenciales" del general Franco, con acusaciones a él de distinto tipo de favorecer, procurar, organizar y aprovechar esa muerte. Y como ´a moro muerto gran lanzada´, en la peor tradición española, y los enemigos del intelectuales e históricos del franquismo han sido durante décadas infinitamente más eficaces, que no más veraces, que sus defensores, casi circula sin oposición la versión más negativa a Franco. Ángel Viñas –profesor de muchas cosas, pero formado como economista, que no como historiador- es seguramente el más reciente e intenso de los publicadores de la explicación más antifranquista de la vida y muerte de Balmes.

Antifranquismo post mortem, no piensen ustedes en excesos de heroísmo. ¿Y cuál sería tal versión? Según el profesor Viñas y todos sus predecesores y seguidores, Amado Balmes habría sido un hombre en malas relaciones con Franco, un miembro de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista, enfrentada en los cuarteles a la UME) y contrario a cualquier Alzamiento en aquel verano de 1936. La muerte de Balmes, según la versión hasta hoy oficiosa, habría sido cómoda, sospechosamente cómoda para franco, porque le habría librado de un enemigo en las islas de su mando, favoreciendo así el Alzamiento y el control de éste por Franco. Incluso su funeral habría servido de excusa magnífica para volar desde Canarias a Marruecos en el famoso Dragon Rapide. Viñas y su entorno han presumido de usar para probar esto la escasa documentación existente, y hasta este momento nadie había puesto por escrito las más que abundantes debilidades de toda la versión.

Lo acaba de hacer, en una monografía científica, atrevida y breve que publica Librería Hispania, el joven Moisés Domínguez Núñez. No es un novato en la revisión de los mitos de la Guerra Civil, porque ya había plantado cara a lo políticamente correcto estudiando la guerra en Extremadura y en concreto la "matanza" de Badajoz. Pero lo que tenemos en En busca del General Balmes es un estudio intachable, difícil de rebatir desde la investigación y directamente opuesto a la "memoria histórica" que Zapatero impuso y que –no lo olvidemos- Mariano Rajoy ha podido y no ha osado corregir.

Domínguez Núñez ha ido a las fuentes primarias y ofrece una explicación del final de la vida de Balmes, contundente y veraz. Tenemos la versión de su hoy anciana hija, hasta hoy ignorada y testigo de todo. Tenemos la autopsia del General, que los historiadores de esta casta aún negaban. Tenemos el testimonio del único testigo del disparo mortal y un estudio balístico del asunto. Tenemos incluso las testimonias periodísticas de Franco en aquellos días y nos encontramos un resultado por lo menos llamativo: un Amado Balmes cercano a Franco, monárquico de convicciones y participante en la conspiración contra el Frente Popular.

Casi nada. Y aún queda mucho por hacer; ya que hemos comprobado que la versión sectaria progresista no va a tener una respuesta institucional, hay que alegrarse de que trabajadores intachables como Moisés Domínguez proporcionen respuestas a los grandes budas de la "memoria histórica" y les hagan callar o al menos, como se ha viste en este caso, no hayan recibido ninguna respuesta a su altura.

NO EXISTEN LOS REBELDES MODERADOS EN SIRIA'
'Estamos camino de la Tercera Guerra Mundial'
  www.gaceta.es 18 Octubre 2015

El analista estadounidense Michael Snyder asegura que en Siria se está librando una "guerra de poder" y preparando el escenario de un conflicto mundial.

"¿Por qué Barack Obama ha lanzado desde el aire 50 toneladas de municiones en áreas controladas supuestamente por los 'rebeldes moderados' en Siria? Esto es esencialmente equivalente a meterle el dedo en los ojos a los rusos directamente. Gran parte de esta munición terminará en manos de aquellos a quienes los rusos están tratando de bombardear hasta el olvido, así que para Rusia parece que estamos tratando de hacer su trabajo mucho más duro", afirma el analista estadounidense Michael Snyder en Infowars.

"La realidad es que no existen realmente 'rebeldes moderados' en Siria. Casi todos los grupos que luchan se componen principalmente de yihadistas radicales y/o mercenarios contratados", recuerda. El columnista también advierte de que "está bien documentado que muchos de estos llamados 'grupos rebeldes moderados' han luchado junto al EI y les han vendido armas"."Los rusos están haciendo lo que el Gobierno de Obama no quería o no podía hacer".

"El Gobierno de Obama afirma que ha estado bombardeando posiciones del EI en Siria durante más de un año. ¿Era el Ejército de EE.UU. incapaz de encontrar las instalaciones del EI? No parece probable. ¿Por qué no fueron destruidos hace tiempo? ¿O es que el Gobierno de Obama no quiere que se destruyeran por alguna razón?", plantea Snyder.

Según el articulista, lo que está claro es que "los rusos están haciendo lo que el Gobierno de Obama no quería o no podía hacer".
"Estamos camino de la Tercera Guerra Mundial"

Snyder sostiene que, al igual que el conflicto en Ucrania, la situación en Siria "corre un gran peligro de convertirse en una guerra de poder" y hace hincapié en que "muchos temen que estos conflictos puedan preparar el escenario para la Tercera Guerra Mundial".

La violación, un arma del Frente Popular para humillar al enemigo
@Juanerpf  www.gaceta.es 18 Octubre 2015

La pasionaria tenía clara la represión brutal y salvaje que se estaba cometiendo en su zona. Son muchos los testimonios recogidos en la Causa General que la sitúan al frente de asesinatos, torturas y violaciones, incluso son muchos de sus antiguos colaboradores los que la señalan como una de las organizadoras de esa barbarie en la que se convirtió la retaguardia en la que se desarrolló el terror rojo durante la Guerra Civil. Su ofensiva propagandística ha consolidado uno de los mitos que todavía hoy perduran en la historiografía marxista: acusó a las tropas moras alistadas en los tábores de regulares de cometer violaciones en masa cuando tomaban una población.

Un mito que José Luis Mesa, en su libro “Los moros de la Guerra Civil Española” (Actas-2004), dejó zanjado de manera documentada y contundente. Los moros se dieron al pillaje y el saqueo sistemático, no a la violación. Y cuando esto ocurrió fueron duramente castigados por los mandos españoles de los que dependían.

Sin embargo, las pruebas son abundantes al respecto, los milicianos marxistas abusaron sexualmente de centenares de mujeres que acabaron siendo brutalmente asesinadas antes, durante y después de la violación. Era la consigna soviética que llamaba, incluso desde las páginas de Izvestia, al uso del abuso sexual sobre el enemigo –incluía hombres y mujeres- para romper la moral de resistencia.

El propio Ilya Ehrenburg, corresponsal de guerra de ese periódico en España durante la Guerra Civil, loa los logros de la guerra sexual en los años de la Segunda Guerra Mundial.

Como ha demostrado José Javier Esparza en “El terror rojo en España” (Áltera-2005), los casos de violación son brutales y basta el análisis de algunos de ellos para hacerse idea de la utilización de esta técnica soviética de guerra en la retaguardia.

Violaciones masivas hubo en los primeros meses de la guerra en localidades de Badajoz, como Granja de Torrehermosa o Campillo de Llerena. En la primera de ellas fueron asesinadas 12 mujeres en los instantes inmediatos a la entrada de las tropas de Franco. De ellas, ocho fueron violadas. Se salvaron, según la investigación posterior cuatro niñas de 15, 11, 10 y 3 años que fueron acribilladas a balazos. En Campillo, pocos días después, varias mujeres fueron violadas y posteriormente asesinadas.

En Somiedo (Asturias), tres enfermeras falangistas fueron detenidas y violadas numerosas veces por milicianos, además de torturadas, antes de ser fusiladas desnudas por varias milicianas que se jugaron sus ropas en un macabro concurso de puntería con los cadáveres de las tres jóvenes.

Ni siquiera se salvaban las mujeres que, por ser ciudadanas extranjeras y tener su documentación como tales, tenían un estatus de inmunidad. Así ocurrió con las hermanas del cónsul de Uruguay. Las dos jóvenes de 18 y 23 años, Consuelo y Dolores Aguiar-Mella fueron secuestradas y violadas por milicianos comunistas dirigidos por La pasionaria, abandonando sus cadáveres en una cuneta.

Para terminar, recogemos el testimonio de un comisario de Madrid, Teodoro Illera, que prestó su servicio profesional a la causa frentepopulista, pero que denunció como: “Dos milicianos violaron a dos señoritas, matándolas después, pero con tal ensañamiento, que uno de ellos disparó sobre la joven a quien había violado cuando aún la estaba poseyendo, saltando la masa encefálica de la desgraciada muchacha en la propia cara del asesino”.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El hundimiento.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 18 Octubre 2015

Mucho me temo que los acontecimientos se están precipitando, nunca mejor dicho. Los dos hasta ahora principales partidos políticos, gracias a la palmaria incompetencia de sus líderes, parecen haber entrado en una caída en barrena a dos meses de las elecciones generales. La torpeza de sus actuaciones está provocando un terremoto interno cuyas consecuencias pueden ser nefastas de cara a la opinión pública. No hay nada más deprimente que ver el gallinero y guirigay de acusaciones mutuas, puñaladas traperas y zancadillas entre antiguos camaradas y la aparición en escena de los que estaban esperando su oportunidad para postularse como los salvadores del desaguisado. Es lo que pasa po tener los pies de barro y el liderazgo nada asentado.

Por una parte ha sido bochornoso el espectáculo del duelo dialéctico entre dos Ministros como Montoro y García-Margallo, acusando este último al primero de usar su Ministerio como cortijo particular para persecuciones fiscales, lo cual es un delito de prevaricación que obligaría a su cese inmediato y encausamiento penal. Por otra parte se asoman los sustitutos que se creen merecedores de aspirar al cargo que tan desastrosamente ha ejercido su líder Mariano Rajoy. Hasta el momento solo parecen atreverse Soraya Sáenz que está que se sale con su apariciones televisivas de bailongo y karaoke, y el actual Presidente de la Xunta de Galicia Nuñez Feijoo.

Por la otra parte, se presenta lo que puede ser el comienzo del cambio, pero limitado al candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales. Pedro Sánchez está ya muy cuestionado y se hacen patentes las posiciones de rechazo de su gestión con desplantes y ausencias notables. Susana Díaz parece haber tomado la iniciativa, así como el Presidente de Extremadura tras la cacicada de imponer por dedazo a verdaderos paracaidistas foráneos como la sargento Zaida Cantera protagonista de un turbio suceso de acoso sexual y la exdiputada por UPyD Irene Lozano que busca su sitio al sol que más calienta, el seguro sueldo público de diputada por aquello de completar las dos legislaturas requeridas para tener derecho a la jubilación del 100%.
Publicidad

Por mi parte, ambos partidos pueden desaparecer del escenario político español. Son culpables de haber desaprovechado la oportunidad histórica de consolidar la democracia y de en su lugar haber consolidado la corrupción, la injerencia política en todos los estamentos e Instituciones del Estado, el clientelismo y la desvergüenza de la prevaricación y expolio de fondos públicos. Son culpables de sectarismo y de cobardía ante el desafío del nacionalismo y del separatismo. Son culpables de cobardía ante el terrorismo de ETA plegándose a pactos mezquinos legalizando a sus representantes políticos.

Así que lo que les pase si terminan despreciados por los ciudadanos lo tienen totalmente merecido.

¡Que pasen buen día!

Una ley para cumplir la Ley
Epicteto www.vozpopuli.com 18 Octubre 2015

Hace aproximadamente un mes, asistía a una reunión en la que un ilustre y muy bien preparado catedrático de Derecho Administrativo de una prestigiosa universidad de nuestro país nos informaba con detalle de la extraordinaria proliferación de leyes y disposiciones legales de todo tipo con “fuerza de obligar” que están vigentes en España y cuyo número aumenta cada día. Lo peor, nos decía, no es sólo la existencia de 17 parlamentos autonómicos con capacidad legislativa y otros tantos gobiernos con capacidad normativa, además de las Cortes y el Gobierno de la nación, con el extraordinario coste que esto ya supone. Lo peor es que quienes forman parte de esas instituciones se consideran en cierto modo obligados a dejar constancia de su dedicación a las mismas produciendo sin parar leyes, normas y disposiciones en muchos casos innecesarias, en la mayoría mal redactadas, en bastantes ocasiones incumplibles y en muchas incumplidas.

En la reunión, el conferenciante, después de asombrarnos con una detallada enumeración de la enorme cantidad de disposiciones que nos afectan y que teóricamente debemos cumplir, llegaba a una conclusión sorprendente pero probable y, desgraciadamente, muy acertada: “España sigue funcionando porque muchas leyes y disposiciones no se respetan ni se cumplen”.

El reciente anuncio de una nueva ley, una más, para que se cumplan las sentencias del Tribunal Constitucional, me ha recordado la afirmación de nuestro catedrático.

Es más que evidente que en nuestro país es desgraciadamente bastante habitual el incumplimiento de las leyes, y hay toda una picaresca desarrollada en torno a este tema desde hace siglos y que, de alguna manera, forma parte de nuestra educación. Sin embargo, en un Estado que se dice y quiere ser un Estado de Derecho, el respeto a la ley y la puntualidad en su cumplimiento son requisitos fundamentales.

Resulta sorprendente, sin embargo, que esa picaresca forme parte de la actuación de algunos de nuestros políticos, incluso de aquellos que desempeñan puestos de extraordinaria importancia, que, al amparo de unas leyes que les protegen en demasía, cuando debía ser todo lo contrario, actúan no sólo de una forma manifiestamente desleal que les descalifica radicalmente, sino conculcando abiertamente las leyes que a todos nos obligan y a ellos muy especialmente, porque han prometido o jurado respetarlas.

Negociar, como a todas luces se ha hecho a lo largo de los últimos años entre nuestros políticos, con la tolerancia en el incumplimiento de las leyes a cambio de determinados apoyos o silencios es, simple y llanamente, el suicidio del Estado de Derecho y, sin duda, la causa de nuestra actual situación política.

La reiterada contumacia del Sr. Mas, con la que pretende promover la secesión de Cataluña sin que ello haya sido objeto de otra cosa más que de reconvenciones y críticas por parte del Gobierno de la única nación a la que pertenecemos todos los españoles, pone de manifiesto la alarmante situación de fragilidad de nuestra democracia y la falta de liderazgo de unos políticos que parece que no entienden, digan lo que digan, que el respeto al estricto cumplimiento de la ley tiene que constituir la base de nuestra sociedad.

No se ha terminado la broma, como dijo en frase poco afortunada uno de los candidatos a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña. Lo que se tiene que terminar son las reiteradas trampas del Sr. Mas y las conductas y debilidades que nos han conducido a esta situación.

Un Estado que no hace cumplir la ley con todo rigor no es un Estado de Derecho. Nuestra pretendida creatividad, genialidad y capacidad de improvisación tiene que orientarse por otros derroteros. Con el cumplimiento de la ley no caben ni los pactos ni los arreglos, ni los silencios, y de tanto buscar el consenso se nos está olvidando cumplirla; y de tanto buenismo, hacerla cumplir.

Nos enfrentamos una vez más con un problema de educación. Lo primero que necesita un Estado que pretende llamarse de Derecho es educar a sus ciudadanos en el respeto a la ley y en la exigencia de su puntual cumplimiento. Tener que hacer una ley para que la ley se cumpla resulta difícil de entender.

Los problemas de nuestra más reciente historia, por no irnos más lejos, se basan fundamentalmente en que quienes más obligados estaban a cumplir las leyes no lo han hecho, y estamos encarando un problema de enorme trascendencia para el futuro del país, precisamente porque esa culpable tolerancia hacia quienes incumplen las leyes les permite ir creciendo audazmente en su incumplimiento hasta límites que posteriormente constituyen barreras casi infranqueables que ponen de manifiesto la extraordinaria dificultad de superarlas.

CARTA DEL DIRECTOR
Hazte león
Pedro J. Ramírez www.elespanol.com 18 Octubre 2015

En el minuto 4 del video que Libertad Digital grabó en mi biblioteca en junio de 2014 aparece un tomo fatigado en cuya primera página puede leerse un verso de la Eneida de Virgilio: "At trahere, atque moras tantis licet addere rebus". Son las palabras de la diosa Juno cuando viene a decir que aunque no podrá impedir que se cumpla el destino, "al menos será posible dilatar las cosas y poner obstáculos". Tengo una traducción inglesa que añade "in the way of those mighty". Es decir "en el camino de los poderosos".

Es la cita que encabeza el número uno de El Español de Blanco White publicado en Londres ("en la imprenta de R. Juigné, 17, Margaret-Street, Cavendish-Square") en 1810. Aunque según el catedrático Garnica Silva, especialista en la vida y obra del exilado, "la colección completa sólo se conserva en la Biblioteca Nacional", la verdad es que yo la tengo ahí, desde hace años, a siete metros de la mesa, como una premonición candente, mucho antes de que se me ocurriera fundar EL ESPAÑOL.

Es emocionante repasar la declaración de intenciones de "quien nunca ha intentado otra cosa que oponer a la injusticia el pequeño obstáculo que sus fuerzas le permiten". Blanco White se refería a la invasión napoleónica pero hacía extensible su reflexión a "todo género de tiranía". Y pronto convertía su diagnóstico en pálpito y razón vital: "No porque la situación de España sea muy triste al presente, se han de cerrar los ojos a la esperanza. La España renacerá más gloriosa si no se deja apagar el fuego del patriotismo, que aunque sin dirección y esparcido, penetra todas sus venas. Luces necesita la España, que valor nace con sus naturales".

Blanco White iluminó a los españoles con sus argumentos "contra unos y otros", pero también con sus exclusivas periodísticas pues fue quien publicó el decreto original de la convocatoria de las Cortes de Cádiz por estamentos que la Junta Central había ocultado en un cajón. Lo esencial era su disposición al combate intelectual en un entorno adverso. Esa fuerza inconformista que se reencarna en Ortega cuando en 1915 declara a su revista España, hija del "enojo y la esperanza".

Con toda humildad, postrados ante el árbol frondoso de la opinión pública, los fundadores de EL ESPAÑOL, hemos "duplicado la apuesta" esta semana al proclamar en nuestro primer "rugido del león" -vulgo editorial- que nacemos con tanta "indignación" como "entusiasmo". Indignación por lo que nos han hecho, entusiasmo por contribuir a corregirlo.

Hemos empezado así a arrimar el hombro. A llevar a la práctica el "por mí no quedará" de Antonio Maura, otro gran español que se apoyó en un periódico llamado El Español. No está en nuestras manos enmendar los yerros de la Transición, y en especial los de la última década, de un día para otro. Pero sí contribuir a "poner obstáculos" en el camino de quienes se empeñan en usurpar los derechos de participación política de los españoles, de quienes abusan del poder de forma corrupta, de quienes hacen de la capa del oportunismo el sayo de su ambición como si ni siquiera existiera tuitoteca, de quienes ofrecen como alternativa el paraíso de las ideas falsas y por supuesto de quienes, so pretexto de acabar con sus "rabias", quieren matar a la Nación para fragmentarla en patrias más pequeñas y más rancias.

Aunque a los periodistas de EL ESPAÑOL sólo les he pedido dos cosas -"buscad la verdad y respetad la sintaxis"-, en la redacción se trabaja desde el primer día con un tercer gran sobrentendido: "Zancadillead a los falsarios que se creen impunes". Esa es la labor esencial del periodismo, su manera de ejercer de contrapoder. Salir al paso, "poner obstáculos", tirar por tierra, dejar en evidencia. No para suplantar a los que mandan, ni para alcanzar glorias o riquezas, sino por amor al arte de contribuir a que la sociedad sepa todo lo que tiene derecho a saber. Desde ahora mismo digo, a título personal, que cualquier beneficio que yo obtenga de EL ESPAÑOL será reinvertido euro a euro en EL ESPAÑOL.

Que nadie espere efectos fulminantes. No es verdad que se coja antes al mentiroso que al cojo porque el mentiroso nunca tropieza en la primera valla. Pero de la misma manera que todos los españoles pudieron saber hace dos años que Rajoy quiso comprar el silencio de Bárcenas con sus mensajes de apoyo, después de que se descubriera la fortuna oculta en Suiza, todos los catalanes ya pueden saber, desde que el 14 de octubre de 2015 lo desveló EL ESPAÑOL, que un documento secreto enterrado en la cripta de un banco de Andorra desmonta la patraña del legado del abuelo a los nietos, pone de relieve que el Molt Honorable tenía dinero escondido en el extranjero siendo presidente de la Generalitat y deja en evidencia que engañó como a chinos a la ciudadanía y a los miembros del Parlament.

Los periodistas no dictamos sentencia. Tampoco cobramos las deudas. El tiempo de la justicia es uno y el de las urnas otro. Pero además está el de la opinión pública que sirve de heraldo a lo demás. Ese es el nuestro. Ahí es donde cumpliremos expectativas.

Allá películas si muchos incautos se dejan envolver por las cortinas de humo de las polémicas huecas, hábilmente trazadas como mecanismo de control de daños. Por muchos ratos amenos que nos deparen el toro Montoro y el gallo Margallo, nosotros no nos apartaremos de la cuestión candente del momento en que nos ha tocado nacer: ¿debe permanecer al frente del Gobierno alguien que ha demostrado el nivel de inoperancia y la disposición a la falsedad de Mariano Rajoy?

Allá películas también si muchos catalanes prefieren la servidumbre al mito aldeano de la ruptura con el resto de España al ajuste de cuentas con quienes de verdad les roban y empobrecen por la senda del bono basura. Que no haya medio humano de hacer entrar en razón a según qué tipo de ofuscados, no significa que las razones no existan. Por grande que sea el estruendo de la cobla separatista blandiendo sus bastones hacia los jueces, aprovechando la buscada coincidencia con el fusilamiento de Companys para exaltar a Mas como nuevo mártir catalán, ahí seguirán los audios, divulgados por EL ESPAÑOL, en los que los inspectores de Educación detallan cómo la Generalitat instó a los directores a entregar las llaves de los colegios para poner en ellos las urnas prohibidas por el Tribunal Constitucional.

El delito de desobediencia fue palmario y aunque no esté en nuestras manos impedir que los magistrados nombrados por el parlamento autonómico exoneren a los jefes del parlamento autonómico, sí que acabamos de ponérselo más difícil, flagelando de paso el ignominioso artículo 330.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que cualquier candidato regeneracionista debería comprometerse a derogar.

Somos conscientes de hasta qué punto la propia idea de España ha sido puesta en almoneda, enfangada como está por la corrupción de tantos próceres, atrapada en la putrefacción de una vieja política capaz de comprar a quien se venda -ay, Irene-, pero intencionadamente execrada por quienes pretenden repartirla en diez retales. Para ahora mismo parecen escritos los versos que Machado publicó en el primer número de la revista de Ortega: "...Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda/la malherida España, de Carnaval vestida/nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda/para que no acertara la mano con la herida".

Seamos esa mano que aplica el cauterio. Desde este nuevo periódico denunciaremos todo lo denunciable, pero no quedaremos atrapados en el masoquismo estéril que termina haciendo el juego a los enterradores de nuestra democracia constitucional. Porque como advirtió el poeta, "el hoy es malo, pero el mañana...es mío".

Hay muchas maneras de ser español y baste como muestra el plural y abigarrado retablo de periodistas, escritores y políticos insignes asociados a las distintas reencarnaciones de El Español en las que rebrotó la semilla de Blanco White. Desde Andrés Borrego y Larra, que encontró en el periódico el "nido largo, ancho, desahogado" en el que recaló el último año de su vida, a Unamuno, Baroja, Araquistaín o el Azaña del "nosotros somos nuestra patria", pasando por el implacable Bonafoux que veía a sus colegas "uncidos, como el buey al arado, al carro del capital ajeno, y tirando, tirando de mala gana, para arrastrar en triunfo a tal o cual imbecilillo de la política traidora y venal, repantigado como un marrano sobre el sufrido lomo de la redacción menesterosa".

Al emprender este tercer viaje de Colón estoy dispuesto a intentar devolver al periodismo todo cuanto el periodismo me ha dado en la vida; pero EL ESPAÑOL sólo podrá cumplir su doble misión de poner trabas al mal e impulsar el bien si conserva su independencia fundacional. Eso equivale a ser económicamente autosuficiente en un periodo de tiempo razonable, a través de un modelo mixto que incluye publicidad y suscripciones. Somos ya muchos, diez mil quinientos entre accionistas y suscriptores fundadores, pero no bastantes. Necesitamos que nuestra fraternidad intelectual aumente.

Después de haber presentado ya las primeras credenciales en forma de exclusivas y formatos innovadores a través de nuestra web, EL ESPAÑOL afronta ahora la fase decisiva de su lanzamiento. Culminará muy pronto con la puesta a disposición de todos de nuestra aplicación para los terminales con sistemas IOS y Android. Para los lectores en general supondrá una manera más cómoda y grata de navegar por nuestra Portada y nuestro Río. Y a partir de ese momento cada suscriptor podrá descargarse cada noche al filo de las diez La Edición de EL ESPAÑOL, el primer periódico concebido, diseñado y editado para dispositivos móviles. Será lo nunca visto.

Tenemos pues el propósito, tal y como lo formulara hace 215 años Blanco White -"excitar en la Nación la idea de una libertad más apetecible que la vida"-, y tenemos el instrumento de nuestro pacto de pertenencia. A los que ya formáis parte de EL ESPAÑOL os doy la bienvenida a vuestro hábitat. Y ante los demás me permito invocar humildemente el precedente de todos cuantos rugieron antes en pos del progreso de España para invitaros a dar el paso. Suscríbete a EL ESPAÑOL. Hazte león.

La obligatoriedad del aprendizaje del euskera en el sector educativo se convierte en uno de los negocios más prósperos de la comunidad autónoma
56.000 puestos de trabajo en el País Vasco dependen de que prosigan las políticas públicas de imposición del euskera
www.latribunadelpaisvasco.com 18 Octubre 2015

Un reciente informe elaborado por la consultora Siadeco para el Gobierno vasco ha puesto de manifiesto que las políticas públicas de imposición del euskera desde las instituciones autonómicas han generado su propio sector económico. De este modo, la obsesión nacionalista (con la aquiescencia indispensable de partidos como el PP o el PSE-PSOE) por implantar en la sociedad vasca el aprendizaje y el uso de un idioma que apenas es la lengua materna de un 10% de los vascos ha impulsado una industria, fundamentalmente educativa y de profesionales y empresas asociadas a la formación, cuyo mantenimiento depende casi exclusivamente de que se siga conservando la coacción del Ejecutivo regional para el aprendizaje y la utilización del vascuence.

La maquinaria económica que se ha alimentado alrededor de la enseñanza y de la utilización forzosa del euskera genera anualmente un total de 2.800 millones de euros, un 4,2% del PIB del territorio. Tan impresionante es el tamaño de la vorágine empresarial, tanto del sector público como privado, puesta en marcha alrededor de un idioma que apenas habla habitualmente el 13% de los vascos que el sector del euskera supone el 6,3% del empleo de la Comunidad Autónoma Vasca, con 56.142 puestos de trabajo, 42.724 de ellos directos, 3.748 indirectos y 9.670 inducidos. Esta aportación del vascuence a la economía vasca es similar, en cuanto al PIB, a la de los parques tecnológicos (5%), la educación (5,4%) o el turismo (5,8%).

Patxi Baztarrika, actual viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno de Iñigo Urkullu, que ha construido su carrera en las instituciones a lo largo de las últimas décadas alrededor de la imposición lingüística del euskera, ha sido el responsable de presentar este estudio titulado “Valor e Impacto Económico del Euskera”.

En la presentación del mismo, Baztarrika explicó, textualmente, lo siguiente: “En Europa rige aún el viejo paradigma ‘Estado-Nación-Lengua’, que vincula la oficialidad en la Unión Europea con la condición de lengua de estado. No es inclusivo ni equitativo distinguir entre lenguas de primera y segunda, lenguas eficaces y lenguas de acompañamiento, lenguas de la globalización y de Estado por un lado y “las otras” lenguas por otro, como si todas las demás fuesen lenguas minoritarias. Se confunden minoritario y minorizado, y se olvida que varias de estas mal llamadas minoritarias –las medianas o regionales- son sentidas como primera lengua por millones de europeos, y son utilizadas habitualmente en la educación, universidad, empresa, administración, creación cultural, Tecnologías de la Información y Comunicación y medios de comunicación por millones de ciudadanos europeos. Son lenguas vivas, en algunos casos muy dinámicas, pero no tienen asegurado un futuro de vitalidad”.

Lo que en ningún momento ha dicho Patxi Baztarrika es que esas “lenguas vivas” a las que hace referencia solamente lo están por la imposición política de su aprendizaje y uso y, en el caso del euskera, por los más de 200 millones de euros de las arcas públicas que todos los años se desvían a alimentar la promoción idiomática de una lengua que, tras casi medio siglo de imposiciones, solamente subsiste por los intereses económicos que se han generado a su alrededor.

Tanto es así que, de hecho, y a modo de ejemplo, la existencia de atisbos de euskera en los sectores económicos citados por Patxi Baztarrika (“Educación, universidad, empresa, administración, creación cultural, Tecnologías de la Información y Comunicación y medios de comunicación”) en el País Vasco actual está siempre supeditada a la existencia o no de ayudas al respecto. Tanto es así que, actualmente, tanto el Gobierno vasco como las diputaciones forales (todas ellas en manos del PNV), así ccomo numerosos ayuntamientos de Euskadi, mantienes líneas de subvenciones abiertas para promover la expansión del euskera en los ámbitos citados por Baztarrika.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial