AGLI Recortes de Prensa   Martes 20  Octubre 2015

Cambio o colapso. Una elección sencilla
Javier Benegas www.vozpopuli.com 20 Octubre 2015

Lo advertíamos en estas mismas páginas a propósito de la desesperante inacción del Presidente de Gobierno, cuando ya despuntaba en el horizonte con cristalina nitidez el inapelable fin de ciclo. Decíamos entonces que dedicar tiempo y esfuerzo a psicoanalizar a Rajoy era un absurdo, pues Mariano no tenía un plástica cerebral muy diferente a la de cualquier otro político profesional que, durante más de tres décadas, hubiera tenido que desenvolverse día sí y día también dentro de un bosque de intereses particulares y de grupo, de una maraña abrumadora de normas no escritas que condicionaran fatalmente su capacidad cognitiva. De hecho, hay que decir en descargo de Rajoy que si comparamos sus logros en materia reformista con los de sus antecesores, veremos que las diferencias son casi inapreciables. Porque ninguno, que se sepa, ha hecho gran cosa por fortalecer y mejorar nuestra pobre democracia. Asunto distinto son las formas. Pero eso corresponde al territorio de las apariencias, no al de la política.

Con todo, lo más lamentable es que, pese a que la crisis ha supuesto una ventana de oportunidad para promover un cambio de modelo político y económico con enormes beneficios para el conjunto de la sociedad, no sólo el actual presidente, sino muchos otros personajes relevantes y, también, infinidad de ciudadanos, en vez de confluir en una gran masa crítica que promoviera reformas a todas luces imprescindibles, han decidido asegurar su posición constituyéndose en grupos de presión. Y diríase que el inmovilismo es un fenómeno que va mucho más allá de PP, incluso, del propio Mariano Rajoy, por más que a los Sánchez de turno les interese que pensemos lo contarrio.

Interés general e intereses de grupo
Lo explicaba Mancur Olson en The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups (1965). Y vale la pena recordarlo muy someramente. Decía Olson que dado que organizarse implica costes, el individuo sólo se movilizará si prevé que sus ganancias compensarán el esfuerzo. Desgraciadamente, los logros que reportarían importantes beneficios para la sociedad suponen escasas ganancias individuales, y su consecución precisa movilizaciones multitudinarias, muy costosas y complejas, mantenidas en el tiempo. Por el contrario, aquéllos cambios menores que suponen ganancias individuales para determinados colectivos, pero nulos beneficios para el conjunto de la sociedad, requieren un esfuerzomucho menor, ya que sólo hay que poner de acuerdo a un número reducido de agentes que compartan intereses, ideas o creencias. Para complicar aún más las cosas, las ventajas que obtienen los grupos minoritarios, más allá de soliviantar a la opinión pública durante un breve espacio de tiempo, no desencadenan reacciones consistentes, ya que los costes de estas prebendas, al repartirse entre todos, se perciben individualmente como insignificantes.

Todo ello explicaría por qué gran parte de la sociedad, en vez de actuar de manera responsable, ha desertado del interés general, fragmentándose en grupos cuyo fin es evitar sacrificios y endosárselos al resto. Quienes no han podido organizarse, es decir, las mayorías heterogéneas, no sólo han tenido que asumir su parte del esfuerzo, sino que se han visto obligados a asumir también como propio el de terceros que han presionado con éxito al poder político. En definitiva, la crisis, lejos de promover el reformismo, ha terminado obrando el efecto contrario: ha reforzado la perversa dinámica de grupos que ha sido el santo y seña del régimen del 78.

Todo ello pone de manifiesto que, por más que el Estado pueda gestionarse mejor, existe un grave problema de fondo que va mucho más allá de una cuestión gerencial. No es solo que la redistribución de la riqueza, que hasta ahora se ha venido haciendo de aquella manera, sea francamente mejorable, pues, al parecer, resulta que no son los más pobres sino los segmentos intermedios de la sociedad los que reciben la parte del león de ese reparto. El problema está en que el interés general se ve constantemente suplantado por los intereses de grupo. Los cuales no sólo tienen que ver con el establishment y la clase política, sino también con colectivos en apariencia mucho más humildes y altruistas.

Valores y necesidades
Para poner en evidencia este cortocircuito permanente, bien vale recordar, por ejemplo, que la crisis demográfica y el acelerado envejecimiento de la población hacen insostenible, no ya a largo y medio plazo, sino incluso a corto plazo, el actual sistema de pensiones. Y no sólo porque de seguir así tocaremos en breve a un jubilado por cada trabajador en activo, lo cual es un disparate, sino porque en 2015 la renta media de los jubilados ya ha superado a la de los trabajadores. Sin embargo, pese a la gravedad del problema, no hay en el horizonte reforma alguna, sólo apaños. Es decir, la patada hacia delante.

Tampoco hace falta poner de relieve que importantes servicio públicos, como la educación y la sanidad, necesitan ser revisados, y, seguramente, establecer nuevos criterios de universalidad y gratuidad más realistas, acordes al menos con la capacidad adquisitiva de cada “cliente”. Por otro lado, queramos o no, la inaplazable búsqueda de una mayor eficiencia supondrá sacrificios que deberían repartirse equitativamente, entre el ciudadano que recibe estos servicios y los funcionarios y empleados públicos que los proporcionan. Lo que no puede ser es que los costes del sistema y sus resultados sean cada vez más divergentes, y que mientras el ciudadano común tiene que hacer una contribución mayor, la Administración sea intocable por obra y gracia de los grupos de presión que la patrimonializan.

En resumen, y sin necesidad de ser exhaustivos, por más que eliminemos de raíz la corrupción política, el capitalismo de amigotes, el fraude fiscal y todos aquellas ineficiencias que tantos perjuicios causan, seguiremos sin resolver la ecuación de cómo primar el interés general por encima de los intereses de grupo. Y si no encontramos la manera de dotarnos de un diseño institucional que actúe de salvaguarda del interés general y de los derechos individuales, el Estado colapsará, y se desplomará aun a cámara lenta sobre sus adoradores. Es sólo cuestión de tiempo. Desgraciadamente, si bien existe una extensa literatura que analiza las razones por las que los sistemas institucionales fracasan o cómo son los más eficientes, no hay demasiadas pistas de cómo romper ese círculo vicioso en el que poder político y grupos de presión se retroalimentan. Sin embargo, se me ocurre que, quizá, un buen principio sería volver sobre nuestros pasos y comprender que eliminar los valores en favor de las necesidades no fue la mejor de las ideas.

La derecha necesaria
El discurso dominante en España se ha escorado brutalmente hacia la izquierda en un proceso condicionado por el reparto de poder político, mediático y financiero. Media sociedad española ha quedado huérfana de representación.
Editorial Gaceta.es 20 Octubre 2015

España es el único país de Europa donde no existe una derecha propiamente digna de ese nombre. La política del Partido Popular en materia económica, familiar, social, religiosa o de tejido nacional podría haberla firmado el PSOE de 1985. El resto del campo oscila entre el centro-izquierda “cool” de Ciudadanos, la izquierda zapateriana del PSOE y la izquierda ultramontana de Podemos. España es el país sin derecha. Y eso es una anomalía en Europa, donde el debate político gira más bien hacia el lado contrario: las opciones de derecha crecen y se multiplican. Y no se trata de un fenómeno pasajero, sino que ha arraigado fuertemente en el paisaje social.

Hay, sí, alarma en Europa. Más precisamente: alarma en la gente que manda en Europa. ¿Por qué tal alarma? Por la creciente orientación de las generaciones más jóvenes hacia la derecha. Lo cual, en el lenguaje oficial de nuestro tiempo, se pronuncia “ultraderecha”. En efecto, multitud de estudios sociológicos constatan que el crecimiento de las opciones de derecha nacional en diversos países europeos, desde Austria hasta Finlandia y desde Hungría hasta Francia, no es cosa de maduros ciudadanos cabreados con el poder establecido, sino que una de sus causas fundamentales es la incorporación del voto joven. Entra en liza una generación nueva. El paisaje está cambiando a velocidad acelerada. Y el poder se desconcierta porque buena parte de esa generación mira hacia donde nadie esperaba.

Europa ha vivido hasta hace poco bajo la hegemonía ideológica, afectiva, vital y, por supuesto, política de una determinada generación. Por simplificar, suele hablarse de la “generación de Mayo del 68”, en el bien entendido de que no se trata concretamente de los “jóvenes airados” del mayo parisino, sino, en general, de todos los que a partir de entonces aceptaron como propios los postulados de aquella revuelta. Los conceptos aún dominantes en nuestro tiempo nacieron de aquella especie de primavera de la izquierda instalada en el sistema capitalista: el progresismo dogmático, el pacifismo primario, el igualitarismo, la ideología de género, la transformación de la lucha de clases en lucha de generaciones, primero, y lucha de sexos después, la reducción de la emancipación a la vida individual y, en fin, todo lo que constituye la ideología hegemónica en Europa occidental. Un mundo pintado con los colores del arco iris y envuelto en el “Imagine” de John Lennon, el himno mundial del nihilismo blando. La izquierda abandonó sus viejas reivindicaciones para abrazar esas banderas nuevas y la derecha, siempre tarde, ha terminado sumándose al coro. Pero he aquí que surgen problemas nuevos y, con ellos, el mundo cambia: la crisis global del capitalismo financiero, la desaparición programada de las identidades culturales y nacionales y la inmigración teledirigida por el sistema de producción despierta la alarma –esta, sí, de verdad- de unos europeos que ven cómo se desvanecen las condiciones materiales de sus libertades.

En general, la mayoría mediática subraya el fenómeno con ceño de preocupación, incluso de escándalo: es la “extrema derecha” que retorna. Pero esto significa no entender nada de nada. Aún peor: es una mentira deliberada. Cada vez menos gente se cree el anatema del “fascismo”. ¿Quiénes son los “fascistas”? La derecha identitaria en Francia, Austria, Hungría, Polonia, Suiza o Finlandia lleva muchos años gobernando municipios y regiones, incluso rigiendo ministerios en gobiernos de coalición, y en ninguna parte se han visto amenazadas las libertades públicas ni el sistema democrático. Al contrario, las legislaciones liberticidas de los últimos años, en Europa, han venido más bien de gobiernos de izquierda que coartan la autonomía personal en materias esenciales como la educación o la familia, por no hablar de la tiránica losa de lo “políticamente correcto”. Inversamente, cada vez más ciudadanos encuentran en las opciones de derecha una salvaguarda de sus libertades esenciales, a saber, las de ser quien uno es y vivir con quien uno quiere.

Llamativamente, en España nada de esto ocurre. Al revés, la opinión dominante se ha escorado brutalmente hacia la izquierda en un proceso en absoluto espontáneo, sino claramente condicionado por el reparto de poder político, mediático y financiero. En esa operación, media sociedad española ha quedado huérfana de representación política y mediática. El PP, que era su representante natural, vive tan ofuscado por sus propias miserias y ambiciones que ha dejado el campo vacío. ¿Y ahora? Ahora hay que reconstruir.

Ya está bien
Jaime de Berenguer Libertad Digital 20 Octubre 2015

Ya está bien. Las elecciones celebradas en Cataluña deben marcar el punto de inflexión en la política de apaciguamiento y sumisión con respecto al nacionalismo que se ha llevado a cabo en España desde la vuelta de la democracia. Treinta y cinco años de concesiones deben ser suficientes para evaluar sus resultados y darse cuenta de que los nacionalismos solo han traído a España los mismos males que trajeron a Europa en el s. XX. El nacionalismo democrático se ha demostrado una falacia, un buenismo bienintencionado, la justificación psicológica de la democracia española para intentar contentar hasta límites absurdos al monstruo nacionalista. Por definición, el nacionalismo no tiene paradas intermedias, ni sabe de respeto a los derechos individuales y las libertades, solo sabe de prejuicios y discriminación, de identidades grupales y raciales estructuradas alrededor de la cultura, la lengua o la raza con una aspiración final, la aplicación de su proyecto nacional o racial. En ese camino, los nacionalismos no negocian, no se detienen salvo por razones estratégicas, en su caso el fin si justifica los medios, sea su coste el que sea.

La situación ha llegado a un punto que hace imposible cualquier arreglo que no pase por la destrucción de la nación española y del propio concepto de España. Los nacionalismos nos han traído muerte, terror, diáspora, enfrentamiento, división social, desigualdad, pobreza y falta de libertad. El desafío a leyes fundamentales como la Constitución, a las resoluciones judiciales, a órganos legítimamente constituidos y a la libertad de expresión es constante. Ni nuevos estatutos, ni más competencias, ni más dinero, ni injustificables financiaciones a la carta ni el autogobierno calman a la bestia. El programa nacionalista pasa sencillamente por expulsarnos de nuestra propia tierra y por la eliminación de lo español. Desde los gobiernos nacionalistas se han implementado políticas que nada tienen que envidiar a las llevadas a cabo por los déspotas que nos precedieron en Europa. La política activa y pasiva del jingoísmo antiespañol se ha cebado en nuestros símbolos nacionales, instituciones, leyes, tradiciones, con nuestra lengua, así como en los españoles que no se pliegan a la muchedumbre nacionalista. Como decía bien un reciente artículo de prensa, hay lugares de España donde el nuevo insulto es llamar "español" a alguien y transmitirlo a través de los medios de comunicación públicos o privados subvencionados, en una política activa más o menos explícita de violencia simbólica que asemeja a los españoles con lo más bajo, marginal y ruin de la sociedad. Esto puede observarse con especial virulencia en la escuela y en materia lingüística –una vez más, la lengua como elemento de diferenciación y discriminación y no de comunicación–, que están desempeñando un papel fundamental en el adoctrinamiento de las nuevas generaciones, más propio de las dictaduras que de las democracias, y donde lo español es sinónimo de enemigo, de invasor, de agresor al que hay expulsar del espacio público. La implantación del huevo de la serpiente en la cabeza de los más pequeños asegura un odio generacional y enfrentamiento social de consecuencias impensables a largo plazo.

Frente a todo esto, los españoles no podemos mirar hacia otro lado por más tiempo. No se trata ya de un problema territorial, ni de los límites geográficos de España; se trata de asegurar la libertad, la igualdad y los derechos individuales de todos los españoles. Desde la aprobación de la Constitución de 1978, queda demostrado que la democracia española ha intentado todo lo humana y políticamente posible para hacer de nuestra tierra, de nuestra sociedad, un lugar donde sea posible la convivencia entre todos. Pero el nacionalismo no lo ha permitido porque sencillamente no lo quiere, no es su plan ni es su objetivo. Dada esta tesitura, no queda otra posibilidad que la de hacer frente a esta plaga tomando ejemplo de lo hecho en otros países nada sospechosos de su tradición democrática, como el Reino Unido (con la suspensión de la autonomía de Irlanda del Norte), los Estados Unidos (con el envío de tropas federales para impedir la segregación racial) o Alemania (donde se prohíbe toda asociación contraria al orden constitucional).

Se acabó, los nacionalistas ya no tocarán la flauta mientras nosotros bailamos a su alrededor. Debemos defender el Estado de Derecho, respetar nuestras instituciones y cumplir y hacer cumplir las normas y leyes que nos hemos dado. Sin duda, será una lucha larga y costosa, puesto que el enemigo nacionalista se sabe fuerte, debido a la debilidad y los complejos de nuestros partidos políticos, que han puesto en peligro la propia existencia y el orden jurídico de España. Los españoles debemos quitarnos el complejo nacionalista de encima y madurar políticamente hacia una democracia plena y moderna como existe en los países de nuestro entorno, donde nadie se plantea -ni se tolera- que pueda pasar algo parecido al desafío que estamos padeciendo los españoles. Es precisa una política clara y decidida, enérgica en la defensa del orden constitucional, que bien podría traducirse en un pacto de Estado que haga frente a la lacra nacionalista con medidas tan sencillas y básicas como el cumplimiento de la ley, la igualdad y la libertad en todo el territorio nacional; que proteja los símbolos e instituciones de nuestro país sin vergüenza ni complejos; que reforme la ley electoral para que los nacionalismos no estén sobrerrepresentados en las Cortes y se impida su gobierno a través de pactos e investiduras; que normalice la utilización del español como lengua común de todos los españoles; que recupere las competencias de educación, justicia y sanidad para el Estado y que elimine los derechos históricos de unos españoles sobre otros.

Debemos ser conscientes de nuestras propias contradicciones internas y debilidades conceptuales: no podemos defender el multiculturalismo hacia fuera y bendecir que se expulse a la cultura española de su propia tierra, defender los derechos de la infancia y seguir impasibles ante la discriminación de aquellos que pretenden educarse en español en España, defender la ciencia y admitir que se falsifique nuestra historia, sostener el respeto de las minorías en el mundo y abandonar a los castellanoparlantes en Cataluña, pedir que se cumpla el derecho internacional mientras lo incumplimos en nuestra casa. Basta de aguantar insultos, manipulación de los medios de comunicación, falsos victimismos; y, sobre todo, basta de callar.

La situación terminal a la que el nacionalismo ha llevado a la democracia española no puede tolerarse por más tiempo. La realidad de confrontación política, social e institucional no se va a solucionar ni metiendo la cabeza bajo tierra ni mirando para otro lado, mucho menos con nuevas concesiones. La historia de Europa nos ha dado muchos ejemplos de dónde nos llevan los nacionalismos y el error que supone la política de apaciguamiento. También nos ha mostrado el camino para combatirlos desde la legalidad democrática. Es el momento de ponerse manos a la obra sin complejos y con determinación.

El programa del PSOE vuelve a las obsesiones de Pérez Rubalcaba
Editorial La Razon 20 Octubre 2015

Habrá que esperar a que la comisión electoral del PSOE ponga en negro sobre blanco el programa con el que concurrirán a las próximas elecciones generales para conocer cómo su secretario general y candidato a la presidencia, Pedro Sánchez, propone abordar los grandes desafíos que tiene la sociedad española en el inmediato horizonte. Porque nada de lo que ayer expuso la secretaria de Estudios y Programas del partido, Meritxell Batet, se apartó de los conocidos brindis al sol progresistas, trufados, como siempre, de mensajes anticlericales. Nada, en definitiva, que no hubiera podido firmar el anterior candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Sorprende que, a estas alturas del siglo, los ideólogos del PSOE mantengan como gran baza electoral la inquina hacia la Iglesia católica, pese a su escasa eficacia entre unos votantes que, en buena parte, no dejan de reconocer la valiosa labor social de las instituciones religiosas españolas y se sienten poco concernidos en los aspectos de las relaciones Iglesia-Estado.

Ayer, pues, quedaron en la indefinición la política fiscal, la reforma del modelo territorial y las fórmulas mágicas para conseguir el objetivo de una economía «al servicio del bienestar, digital, inclusiva y verde», como explicó con florido verbo Meritxell Batet, y que garanticen la creación de empleo y cumplan con los compromisos de estabilidad presupuestaria adquiridos en el seno de la Unión Europea. Un programa, en definitiva, que, como reclama la sociedad española, no sólo contenga grandes promesas, sino que éstas vengan acompañadas de la expresión de su coste y la manera de financiarlas en términos presupuestarios. Tal vez Pedro Sánchez crea que su elección al frente del PSOE ha operado a modo de Ave Fénix, generando por sí misma una imagen prístina entre los electores, pero no parece que haya sido así. Ni sus últimos resultados electorales ni las encuestas permiten suponer que los ciudadanos han olvidado la mala gestión de los últimos gobiernos socialistas, sorprendidos de pleno por la crisis y tuvieron que encajar la pérdida de 2.669.400 empleos, lo que elevó el índice de paro casi al mismo nivel que el que dejó Felipe González en 1996: el 22,9 por ciento. Así, a día de hoy, y pese a que Podemos, el partido «emergente» de Pablo Iglesias, pierde expectativas a marchas forzadas, Pedro Sánchez no ha conseguido superar el techo de voto de su inmediato antecesor, el ya citado Pérez Rubalcaba.

Y no será con «globos sonda» del tipo de los que se han lanzado al hilo de la presentación del borrador del programa –educación obligatoria hasta los 18 años, impuesto especial para sufragar la Seguridad Social y las pensiones, becas universitarias como derecho constitucional, salario social universal– como, a nuestro juicio, conseguirá el líder socialista recuperar la confianza de sus antiguos votantes, instalados, cuando menos, en el escepticismo frente a planteamientos irreales como la reforma constitucional en clave federal, que ni siquiera ha sido conceptualizada, o la reforma fiscal que promete mayores ingresos pero con impuestos más bajos e incremento del gasto social. Quizás, el hecho de que el nuevo fichaje de Pedro Sánchez, la ex diputada de UPyD Irene Lozano, no se diera de baja de su partido y entregara el acta hasta media hora antes de firmar el traspaso, indique cierta desconfianza en las promesas del secretario general socialista. A muchos votantes les ocurre lo mismo.

TODOS CONTRA EL FRANQUISMO
POLÍTICOS: TODOS CONTRA EL FRANQUISMO
Antonio García Fuentes Periodista Digital 20 Octubre 2015

Acabo de leer un muy interesante artículo de Pío Moa (les dejo la dirección para que lean el resto) el que concentra “un fenómeno” que de verdad merece un estudio en profundidad; aunque es lo de siempre; todo fracasado busca un motivo para justificarse ante los demás y aquí hay mucho de ello; puesto que “la dictadura de Franco (como la de Tito en Yugoslavia) tiene infinidad de ángulos y en justicia y en honor a la verdadera historia, se deben conocer y divulgar; precisamente para no caer solo en “lo malo” que indudablemente hubo mucho; pero también en reconocer “lo bueno”; que hubo mucho también.

En lo relativo al mariscal Tito, muchos años después de muerto, en su tierra han reconocido su valor y le dedicaron calles y hasta una paga vitalicia a su viuda: veamos un dato fehaciente.
“Tito, el croata más insigne”: El semanario Nacional de Zagreb, en su última edición, publica en portada una foto del mariscal Josip Broz Tito (1892-1980) bajo el título de “Tito, el croata más insigne” de la historia. Se trata del resultado de una encuesta organizada por este medio informativo sobre cuál de los personajes del mundo político, científico, militar, cultural y deportivo de la historia croata, es considerado por la opinión pública como el más destacado y representativo. “En la encuesta que duró cinco semanas, participaron 7.779 personas, de las cuales 2.055 votaron a Josip Broz Tito, comandante partisano en la guerra contra la ocupación nazi (1941-1945) y líder comunista fundador de la Federación Socialista de Yugoslavia, de la cual fue presidente desde 1945 hasta su muerte. En segundo lugar resultó elegido con 1.614 votos, el físico Nikola Tesla (1856-1943), un serbio de la región croata de Knin; en tercer lugar; el científico jesuita de Dubrovnik Rudger Boskovic (del siglo XVIII) y sólo en quinto lugar y con 343 votos, figura el difunto presidente y fundador del actual Estado croata, el nacionalista Franjo Tudjman (1922-1999)... “La figura de Tito, con el tiempo crece en todas las repúblicas de la ex Yugoslavia, quizá Eslovenia sea donde menos se habla de Tito, pero no se le critica. Se ha convertido en una figura histórica y legendaria bajo cuyo régimen reinó la paz en Los Balcanes. A excepción de la clase política nadie le considera un dictador. (Simón Teco: firma esta noticia en ABC del 06-01-2004 en páginas interiores (nº 6).

Sabido es lo que ocurrió tan pronto fue enterrado “Tito” (que murió como Franco, en la cama): Surgió de inmediato “la Guerra de los Balcanes”; donde los asesinatos en masa y todo tipo de atrocidades, fueron el motivo de informativos de prensa durante mucho tiempo. Hoy, estemos seguros, de que tan pronto desaparezcan de allí, las muchas tropas internacionales que “los contienen”; se vuelven a reproducir similares hechos, puesto que los odios que supo controlar Tito, surgieron a su muerte y seguirán surgiendo, hasta que aquellos “bestias” se civilicen y asuman su historia; o sea lo mismo que tenemos que hacer los españoles, “donde el tiempo se ha detenido de nuevo” y esto es muy grave.

En cuanto a Franco y sin ser socialista y menos comunista… como hecho sobresaliente, recordemos que fue el único gobernante español, que se atrevió a expropiar a latifundistas y en las tierras expropiadas, fueron construidos gran cantidad de pueblos, en una colonización de tierras, donde a los agricultores sin tierra, se les entregaron no solo tierras, sino casas, escuelas y muchos otros servicios (ver en la red Poblados de Colonización época de Franco). En nota final, inserto una relación de casi cuarenta pueblos, edificados en Andalucía Oriental (Almería, Granada, Jaén y Málaga), los que se pueden visitar hoy en día y ver como están y como los conservan sus propietarios o herederos de los mismos . Nadie entienda defensa de un sistema político, sino simplemente de LA VERDAD; que reconocida por mí, “tiene un valor”, puesto que mi madre, yo y otros de mi familia, fuimos represaliados por ese mismo régimen; pero ya digo, la verdad nos es útil a todos; sólo los canallas defienden siempre “su verdad” y además quieren “inculcarnos sus mentiras”: Ahora veamos lo que ha escrito Pío Moa:

“El antifranquismo, como antaño el anticatolicismo, es el factor común a todos nuestros políticos de medio pelo. ¿Qué es lo que une a De Juana Chaos, Soraya, Zapatero, Urcullu, Mas, Josu Ternera, Rajoy, Pujol, antes a Carrillo o a Cebrián, Alfonso Guerra, Susana, Aido, Ansón, Arzallus, Pakito, Chacón, Bolinaga, Sánchez, probablemente Rivera, y tutti quanti? Solo una cosa: todos se proclaman antifranquistas en mayor o menor grado, todos identifican antifranquismo y democracia, todos aspiran a borrar de la historia “la era de Franco”, unos “mirando al futuro”, otros de modo más activo; unos privando de historia a los españoles, otros falsificándola. Y ahí se halla la fuente de todos los males que sufre nuestra democracia y que están amenazando la propia subsistencia de la nación. Algo parecido ocurría en el Frente Popular, alianza de izquierdistas y separatistas, hoy ampliada al PP.

Como máximo argumento, en una conferencia unos charlatanes me preguntaron intimidatoriamente si yo condenaba al franquismo. Respondí: “claro que no lo condeno. El franquismo no venció a una democracia, sino a un proceso revolucionario que amenazaba disgregar España y destruir la cultura cristiana. Después libró a España de la guerra mundial, que habría multiplicado los desastres, derrotó al maquis, que intentaba volver a la guerra civil, hizo que los españoles olvidaran los odios que destrozaron a la república y dejó un país próspero y reconciliado. La democracia o lo que hay de democracia, ha sido posible por la herencia del franquismo”. Y todas las amenazas a ella provienen, insisto, de ese antifranquismo zascandil de después de Franco, colmo de la estupidez. Pero la estupidez, como la mentira, juega un gran papel en la historia. Los bergantes habituales dicen que en la transición se reconciliaron los españoles. Nada de eso: los españoles estaban en su inmensa mayoría reconciliados. Quienes se reconciliaron entonces fueron unos mediocrísimos políticos, y lo hicieron sobre bases falsas que han conducido a la crisis actual. De no haber contado con la herencia de paz, prosperidad y reconciliación legada por el régimen anterior, aquellos botarates nos habrían conducido de nuevo, en muy pocos años, al desastre republicano. Al que, por fin, tienden nuevamente. A eso conduce la falsificación de la historia por unos y el intento de olvidarla por otros.

Todo esto lo he tratado con detenimiento en Los mitos del franquismo. Va dedicado “a quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”. Es por tanto un libro de combate. De combate contra la mentira profesionalizada que denunció reiteradamente y en vano Julián Marías”. El antifranquismo, cáncer de la democracia. (Creado el 16 octubre, 2015 por Pío Moa - http://www.piomoa.es/ )

A la vista de todo esto, conviene a todos los españoles, saber la verdad de su propia historia, puesto que de no ser así, volverán a enseñorearse del poder, nuevos y abundantes canallas sin escrúpulos y nos volverán a meter en nuevas guerras intestinas como la que en estos momentos en que escribo, “bullen en la antes muy próspera Cataluña; la que robada a mansalva desde dentro, los causantes solo distribuyen venenos para crear el maldito caldo de cultivo de la división de España, otras veces intentada” (Ver “El cantonalismo” que surgió aquí en el S. XIX otro de los episodios esperpénticos de esta inacabada España) y siempre para beneficiarse los que promueven estos desastres, de los que ellos suelen escapar casi siempre sin daño alguno.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

“Hay que limpiar el país de amiguetes, cosa harto difícil cuando todos los políticos se jubilan en las grandes compañías. No podemos seguir pagando jubilaciones de inútiles con el recibo de la luz y del teléfono”
Félix de Azúa: “La extrema izquierda española surge del odio a la educación y del botellón. Este es un país analfabeto y narcisista”
www.latribunadelpaisvasco.com 20 Octubre 2015

Nacido en Barcelona en 1944, Félix de Azúa es uno de los pocos intelectuales españoles que todavía hacen honor a este calificativo. Ferozmente independiente, elegantemente irónico y analista sutil que, aderezadas siempre con un humor sofisticado, lanza frases dóciles que tienen el efecto de un cañonazo, este poeta, novelista y ensayista es autor de más de una veintena de obras que se encuentran entre lo mejor de la literatura producida en nuestro país a lo largo de las últimas décadas.

Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, Azúa ha reunido su obra poética en “Última sangre” y tiene en su haber novelas inolvidables como “Mansura”, “Historia de un idiota contada por él mismo”, “Diario de un hombre humillado” o “Cambio de bandera”. Entre su amplia obra ensayística destacan “El aprendizaje de la decepción”, “Venecia”, “Baudelaire y el artista de la vida moderna”, “La invención de Caín” o “Autobiografía sin vida” o “Autobiografía de papel”.

En junio de 2015, Félix de Azúa fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H". Impulsor de la Plataforma “Libres e Iguales”, desde 2011 vive en Madrid, donde llegó huyendo de la presión ambiental generada por el independentismo catalán, y desde la capital responde amablemente, vía email, a este cuestionario express de La Tribuna del País Vasco que trata de reflexionar sobre el presente y el futuro de España.

¿Cómo definiría la actual situación política y social en España?
Conflicto en la finca. Los señoritos están alterados.

¿Cómo cree que acabaremos los españoles este año, después de las elecciones generales que tendrán lugar en diciembre?... En su opinión, ¿cuáles son los principales peligros que nos acechan colectivamente?
Hay dos peligros, que gane el PP y que gane el PSOE. Los primeros porque son un desastre insoportable y los segundos porque no son absolutamente nada, o son algo distinto en cada provincia.

A su juicio, ¿de dónde surge, ideológica e intelectualmente, la extrema-izquierda, abiertamente populista, que se localiza alrededor de las diferentes marcas de “Podemos” y de otras formaciones?
Del odio a la educación en España y del botellón. Ellos no lo saben, pero son la continuación de Franco, como lo era ETA, fantasmas de 1970.

¿Qué responsabilidad tienen los grandes partidos tradicionales (PP y PSOE) en la actual situación política?
Toda.

Antioccidentales, antiliberales, anticapitalistas, antiglobalizadores, filoterroristas… ¿cómo explica usted la aparición, la expansión y el ascenso electoral de personajes políticos como Monedero, Colau, Guillermo Zapata y tantos otros como en estos momentos se encuentran en múltiple instituciones locales españolas?
Repito que es la demostración de cómo ha funcionado la LOGSE y del lamentable estado de nuestras universidades. Este es un país analfabeto y narcisista. La desdicha es que la izquierda que debería haber impuesto en el país algo de racionalidad e ilustración es aún más analfabeta y narcisista que la extrema izquierda.

En su opinión, ¿cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación españoles en la actual situación política?
Muy alta, especialmente la televisión, la peor de Europa, aunque no conozco la rumana.

Como analista con una amplísima experiencia en la materia, ¿cuál es su opinión sobre lo que ocurrirá en Cataluña en los próximos meses?
Sólo caben dos posibilidades, o bien el Estado se toma en serio sus responsabilidades y obligaciones y protege a sus ciudadanos, o estallará la violencia.

¿Cómo se imagina España a medio plazo?
Si el medio plazo son cinco años, es imposible de adivinar. Creo que la España resultante de las próximas elecciones será muy distinta de la actual y no sabemos si para bien o para mal. Habría que empezar limpiando el país de amiguetes, cosa harto difícil cuando todos los políticos se jubilan en las grandes compañías. No podemos seguir pagando jubilaciones de inútiles con el recibo de la luz, del teléfono y así sucesivamente. Pero lo peor es el desastre territorial. La dejadez gubernamental ha permitido que avance el fascismo provincial de un modo insensato. Veremos si se puede remediar ese dislate o es ya demasiado tarde.


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La derrota policial, que no política, de ETA

Cayetano González Libertad Digital 20 Octubre 2015

Hace ahora cuatro años, el 20 de octubre de 2011, la banda terrorista ETA anunció el "cese definitivo" de su "actividad armada". Es decir, después de haber asesinado a 857 personas y herido a miles más a lo largo de sus más de 50 años de macabra existencia, el grupo terrorista decidía poner fin a su historial criminal.

No lo hizo por ningún tipo de convicción, por llegar a la conclusión de que matar a seres inocentes para intentar conseguir objetivos políticos fuese algo inmoral. No, anunció el "cese definitivo" por dos motivos: porque se sentían acorralados y acogotados por la eficacísima actuación de la Guardia Civil y de la Policía Nacional y porque vieron –esa fue la nefasta consecuencia de la negociación política que llevó a cabo Zapatero con ETA– que tampoco necesitaban seguir matando para ir alcanzando, aunque fuera poco a poco, sus objetivos políticos, ya que el Estado había dado muchas muestras de debilidad.

Es verdad que para quienes eran los objetivos potenciales de la banda terrorista y, sobre todo, para los militantes y cargos públicos vascos de partidos como el PP o el PSE fue un alivio este anuncio de ETA. Después de tantos años de terror, esa reacción humana, esa sensación de que la amenaza y el acoso terrorista empezaban a ser cosa del pasado, era algo perfectamente comprensible. Y hay que alegrarse, personalmente lo hago, por todas aquellas personas que ya pueden pasear por las calles del País Vasco sin tener que ir acompañados de escoltas o que ya no tienen que mirar en los bajos del coche antes de montarse en él por si hubiera una bomba-lapa.

Pero, dicho lo anterior, también hay que subrayar que, pasados cuatro años desde ese anuncio de los terroristas, el balance tiene sus partes negativas: ETA ni se ha disuelto, ni ha entregado las armas, ni ha pedido perdón a las víctimas, a la sociedad, por los crímenes cometidos, por el daño causado.

ETA ha sido derrotada policialmente, pero no políticamente. El expresidente Zapatero, con la connivencia de un Tribunal Constitucional presidido por su amigo Pascual Sala, consiguió que los terroristas volvieran a las instituciones legalizando a un partido, Sortu, que había sido declarado ilegal por el Supremo.

La cooperación voluntaria y calculada de Rajoy en esta cuestión cuando llegó a La Moncloa, en noviembre de 2011, dando continuidad y respetando los pactos que Zapatero había alcanzado con ETA formará parte de la historia más negra del actual PP. Con una mayoría absoluta, Rajoy ni se planteó aplicar la ley de partidos todavía vigente para ilegalizar a las diversas marcas de ETA. Prefirió respetar el statu quo pactado por Zapatero con la banda terrorista.

Y todavía está por explicar, aunque uno se lo puede imaginar, el contenido de la insólita reunión de dos horas de duración que mantuvo el 10 de enero de 2012 en la sede de Interior el ya expresidente Zapatero con el titular de ese ministerio, Jorge Fernández Díaz. ¿Qué le transmitió Zapatero en esa reunión al ministro responsable de la lucha antiterrorista? Insisto, algo fácil de imaginar.

Decía que sí se puede afirmar que la banda terrorista ha sido derrotada policialmente, pero no políticamente. A los datos me remito. Durante cuatro años (2011-2015) han gobernado la Diputación Foral de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián. Tras las elecciones municipales del pasado mes de mayo, se han hecho con el Ayuntamiento de Pamplona, fueron claves para que la nacionalista Uxue Barkos llegara a la Presidencia de Navarra y de esa manera poder iniciar el proceso que lleve a uno de los objetivos de ETA y del nacionalismo vasco: la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca.

Además, la marca política con la que ETA se presentó a las últimas elecciones municipales, EH-Bildu, gobierna con mayoría absoluta en 90 ayuntamientos de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, territorios en los que consiguió un total de 1.195 concejales. Nadie con capacidad para ello hizo nada para impedirlo.

Las víctimas del terrorismo se han sentido, no solamente durante estos cuatro años, sino desde que Zapatero empezó a negociar con ETA, muy zaheridas y maltratadas por el poder político, no así por la sociedad. El PP, que hizo de la defensa de las víctimas del terrorismo, del respeto a su memoria y a su dignidad, una de las líneas de acción más justas y decentes con los Gobiernos de Aznar, no ha tenido esa misma actitud con los Gobiernos de Rajoy. Aparte de la liberación de Josu Bolinaga, uno de los torturadores/secuestradores de Ortega Lara, se puede recordar la celeridad con la que este Ejecutivo aplicó la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, sin que previamente hiciera nada para influir en ella, por la que un buen número de sanguinarios etarras salieron a la calle.

En definitiva, todavía quedaría mucho por hacer para conseguir la derrota total y definitiva, no sólo la policial, también la política, de ETA y de todo lo que el proyecto totalitario de ETA encarna. El problema es que hay indicios más que suficientes para pensar que, por un lado, la sociedad vasca quiere pasar página de este trágico capítulo de su historia reciente y, por otro, ni el actual Gobierno ni el que llegue después del 20-D van a tener ese final como una prioridad de su acción gubernamental. Total, si ya no matan…

La mujer que le dijo "no" a Mas
Pablo Planas Libertad Digital 20 Octubre 2015

Una directora de instituto, una funcionaria en Cataluña, una persona diligente, un ejemplo. Dolores Agenjo es el símbolo de la resistencia al separatismo, de lo que debía haber hecho el Estado y sólo hizo ella. En la soledad más absoluta, sin un aparato mafioso y de propaganda detrás, sin una Administración en la que respaldarse, a las bravas y por la libertad. "O me lo dices por escrito o no hay tema", fue la respuesta que le debió dar Agenjo a una tal Montse Llobet, a la sazón directora del departamento de inspección del comisariado de adoctrinamiento y propaganda del Gobierno regional catalán, vulgo Conselleria d'Ensenyament.

Le pedían las llaves de su instituto, el Pedraforca de Hospitalet, la segunda ciudad más populosa de Cataluña, con doscientos cincuenta mil habitantes. Y Agenjo dijo que no. Fue la única. Todos los demás cedieron, de grado o a la fuerza, pero se fueron patas abajo.

Hoy ha pasado por el Tribunal Superior de Justicia, donde ha declarado como testigo. Recibió cinco llamadas como mínimo para que accediera a abrir el centro para el referéndum separatista y se plantó. Dijo no y se convirtió en el Estado, en la última trinchera de la Ley, en el baluarte de la Constitución. Mientras, los poderes del Estado iban a su bola. 9-N, fin de semana y magistrados y fiscales del TSJC en sus menesteres, el golf, la parrillada o el carrusel deportivo. Allí, en Cataluña, sólo estaba Dolores, una tipa valiente. Su única debilidad es que se ha presentado a las autonómicas por Ciudadanos. A eso se agarraba el abogado de Rigau, la consejera de Enseñanza. El letrado, Jordi Pina, es el mismo que el de Félix Millet, el payo del Palau de la Música y gestor del tres por ciento. Ni les preocupa el disimulo.
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Con la redacción de TV3 bajo la bota, Rigau fue entrevistada a la misma hora que Agenjo declaraba en el TSJC. Lo tenía clarísimo la consejera masiana, así que declaró que sus instrucciones van a misa y que si ella hubiera ordenado la apertura del instituto en cuestión éste hubiera abierto sí o sí y desde el minuto uno. Faltaría más. Una orden de sita Rigau, la Generalidad en persona, la señora que susurra en la oreja de Mas. Está en el minuto cuatro y a los veinte segundos en la entrevista matinal de TV3. Heil Mas. Como decía Ignacio Vidal-Folch en su artículo del pasado sábado en El Mundo:

El Astuto miraba al infinito, alzaba cuatro dedos (en símbolo de las barras del escudo catalán) y se los llevaba al corazón o al billetero. A su alrededor, una multitud de altos cargos y alcaldes agitando sus varas recordaban poderosamente a la gente que recibió brazo en alto a Hitler a la salida del juicio de Múnich de 1924.

Pues eso mismo.

para rebajar sus condenas
COVITE acusa a 76 etarras de usar títulos académicos falsos
Los denunciados presentaron documentos falsos relacionados con las vías de acceso a la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) y la UNED de Bergara para acogerse a beneficios penitenciarios
 Gaceta.es 20 Octubre 2015

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha presentado una denuncia penal en la Audiencia Nacional contra 76 miembros o ex miembros de ETA por utilizar documentación falsa para redimir condena. Según el colectivo, los denunciados presentaron documentos falsos relacionados con las vías de acceso a los estudios universitarios cursados en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) y la UNED de Bergara para acogerse a beneficios penitenciarios que han llegado a reducir hasta la mitad de su estancia en prisión.

El Colectivo aporta en su denuncia pruebas de que dichos documentos fueron falseados de diversas maneras. Por ejemplo, utilizando DNI con números correlativos, duplicando los números de identificación o estableciendo que cursaron los exámenes de acceso hasta diez años después de haber comenzado los estudios. En otros casos, ni siquiera aparecen las vías de acceso.

Por ello, COVITE se acoge en la denuncia al artículo 393 del Código Penal para acusarlos de un delito de uso continuado de documentación falsa. Del mismo modo, la asociación alerta de que muchos de los denunciados han utilizado estos documentos para beneficiarse de la derogación de la Doctrina Parot y salir libres de la cárcel.

Los beneficios penitenciarios por redenciones por estudios, se añade en la denuncia, han podido suponer para los presos de ETA descuentos cercanos a la mitad de la condena. COVITE pone como ejemplo el caso del etarra José Ignacio Gaztañaga Bidaurreta, que redujo su pena de prisión doce años a raíz de los beneficios obtenidos del trabajo y los estudios. En su expediente hay graves incongruencias en las vías de acceso a la universidad.

Otro de los denunciados es el actual dirigente de Sortu Joxean Agirre Agirre, quien supuestamente obtuvo la carrera de Sociología pese a que realizó la Selectividad en 2001, más de diez años después de iniciar sus estudios universitarios (1988). El DNI que aparece en el expediente de Agirre (99999171) es falso. Ramón Aldasoro Magunacelaia también cursó Selectividad diez años después de comenzar sus estudios universitarios.

Entre los denunciados tambiés está Imanol Haranburu Carrera, que fue propuesto jefe de Negociado de Escuelas de Idiomas y Acreditación, cargo integrado en la directiva de la Consejería de Educación del Gobierno de Navarra. También José Antonio López Ruíz, alias Kubati; Cándido Aspiazu, asesino de Ramón Baglieto; o Iñaki Arakama Mendia, alias Macario.

COVITE advierte que el elevado número de etarras que acogen a esta práctica fraudulenta pone de manifiesto que se trata de una estrategia orquestada por la banda asesina. El Colectivo, en este sentido, solicita en su demanda que, para acreditar los correspondientes requisitos de acceso, se requieran a la UPV, a la UNED de Bergara y al Ministerio de Educación los certificados correspondientes.

Los miembros y ex miembros de ETA denunciados son los siguientes:

Aguinagalde Urrestarazu, Jon
Aguirre Aguirre, Joxean
Aguirre Lete, Juan Luis

Akaiturri Irazabal, Iñigo
Alaña Arrinda, Ramón
Aldasoro Magunazelaia, Ramón

Alza Hernández, Andoni
Apeztegia Jaka, Karlos
Arakama Mendia, Iñaki

Arejolaleiba Madina, Jon
Arenas Oses, Oscar
Artola Ibarretxe, Joseba

Azpiazu Beristain, Cándido
Barbero Prieto, Mariano
Barreña Egidazu, Esteban

Bazeta Laruskain, Xabier
Beaskoetxea Moreno, Natividad
Bollada Álvarez, Jesús

Cabrera Marchante, Benjamín
Carrera Juarros, Tomás
De Juana Chaos, José Ignacio

De Vicente De Luis Astarloa, Fernando
Del Rio Prada, Ines
Elustondo Oiarzabal, José Luis
Erro Zazu, Ignacio

La directora del instituto que rechazó el 9-N denuncia presiones y amenazas
janot guil / barcelona ABC 20 Octubre 2015

«Se me dijo que era una obligación abrir», afirma Mercedes Agenjo, cuyo centro fue el único no cedido como sede electoral

La directora del Instituto Pedraforca de l'Hospitalet de Llobregat, Mercedes Agenjo, ha afirmado que recibió "presiones" de responsables de Enseñanza de la Generalitat, que la llamaron por teléfono varias veces, para que abriera el centro para acoger la consulta secesionista del pasado 9 de noviembre. Tras su negativa, recibió amenazas vía mail de "medios independentistas" y de particulares, aunque las llevó ante un juzgado. Agenjo, la única directora de un instituto que se negó a ceder su centro para la consulta, ha declarado hoy como testigo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que instruye la querella con Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega por el 9-N.

A la salida del Palacio de Justicia, la docente, que tras el 9-N ha decidido jubilarse aunque hoy ha aclarado que lo pidió a la Generalitat antes de la consulta, afirmó: «Me sentí presionada». La testigo relató que hasta 5 veces le pidieron las llaves del instituto por parte de responsables del departamento de Enseñanza, que la llamaron en varias ocasiones y con los que se intercambió varios mails. Atribuyó varias de esas llamadas a la directora de los Servicios Territoriales de Enseñanza de la Generalitat, Montse Llobet.

Se le dijo «que era una obligación y que era pertinente» abrir los centros. La directora del IES Pedraforca asistió a una de las dos reuniones que en octubre de 2014 convocó Montse Llobet. Sólo para «informar» sobre la consulta, no «instruir u ordenar», precisó en su declaración ante el TSJC la consejera Irene Rigau.

Agenjo ha explicado el acoso al que fue sometido por parte de cargos de Enseñanza. «Me dijeron que entregara las llaves, que era la única que no lo había hecho. Yo respondí que no iba a hacer nada ilegal», ha declarado Agenjo, cuyo testimonio estaba señalado para los días de la campaña electoral del 27-.S y que se pospuso a petición de las defensas de Mas, Ortega y Rigau, que recordaron que Agenjo iba de candidata de Ciudadanos a los comicios autonómicos.

Agenjo no entregó las llaves de su instituto y a partir del día de la consulta, comenzó a recibir mails con amenazas de muerte e insultos. De medios independentistas y de personas, ha explicado, aunque no llevó estos correos ante la justicia.

Además de Agenjo, también ha declarado el administrador de la empresa Focus, encargada del montaje del centro de prensa internacional donde se facilitaron los datos del escrutinio del 9-N y donde el presidente Mas compareció ante los medios de comunicación para valorar su resultado.

El responsable de Focus aseguró que el encargo del montaje para la noche electoral les llegó, de Presidencia de la Generalitat, en octubre, mucho antes de la providencia del Tribunal Constitucional del 4 de noviembre que suspendía el proceso alterntivo en que mudó la consulta tras la primera prohibición del TC. Sobre el pago del montaje, el administrador de Focus detalló que tienen un contrato con Presidencia por el que se encarga de los actos de comunicación que es anual y que tiene un tope de 500.00 euros/año.

Por su parte, la consejera de Enseñanza de la Generalitat, Irene Rigau, ha manifestado que la directora del IES Pedraforca no tenía un problema con su departamento, sino "una discrepancia profunda con la propuesta que hacía el presidente de la Generalitat". En una entrevista en TV3 ha apuntado que la profesora tiene "un compromiso político" con Ciudadanos, después de haber concurrido con esta formación a las elecciones municipales y catalanas.

PNV y PSE-PSOE dilapidan 1.323.000 euros de todos los guipuzcoanos en subvencionar a decenas de empresas y medios de comunicación que “promueven” el euskera
www.latribunadelpaisvasco.com 20 Octubre 2015

Decenas de publicaciones y de empresas de comunicación guipuzcoanas que “promueven” el euskera recibirán próximamente 1.323.000 euros de manos de la Diputación foral, según publicaba ésta en su Boletín Oficial el pasado 5 de octubre de 2015.

La decisión tomada por el Gobierno foral encabezado por Markel Olano (PNV), del que también forma parte el PSE-PSOE, destinará, más concretamente, 395.000 euros a subvencionar “publicaciones periódicas en euskera”. También dedicará 228.649 euros a sostener “proyectos y actividades de promoción del euskera”, otros 319.899 euros a patrocinar “planes locales de normalización del uso social del euskera” y 154.200 euros más a pagar “emisoras locales de televisión en lengua vasca”.

La Diputación guipuzcoana en manos del PNV y del PSE-PSOE también derrochará 209.959 euros de los presupuestos públicos en sufragar “proyectos de difusión de contenidos en lengua mediante tecnologías de la información y la comunicación” y otros 18.000 euros en sufragar y mantener “emisoras radiofónicas en lengua vasca”.

Este martes en Barcelona
Xavier Horcajo presenta 'El Hundimiento'
La obra narra las vergüenzas del clan Pujol y cómo la familia ha intentado sortear con éxito, de momento, a la justicia.
Gaceta.es 20 Octubre 2015

El periodista de Intereconomía TV Xavier Horcajo presenta este martes a las 18:00 en la sede de Societat Civil Catalana (C/ Córcega 270) su nuevo libro 'El Hundimiento'. En él narra las vergüenzas del clan Pujol después de que en el pasado mes julio, el cabeza de familia se viera obligado a reconocer, mediante un comunicado, que había sido un “expoliador de la economía catalana”, en palabras del propio autor.

En la obra analiza minuciosamente cómo ha sido la investigación de uno de los mayores casos de corrupción destapados en Cataluña a raíz de ese preciso instante y cómo la familia ha intentado sortear con éxito, de momento, a la justicia.

presidente de NNGG de Tarragona
'El ambiente en Cataluña se ha vuelto irrespirable'
Jaume Solé Purcalla lanzó un controvertido tweet en el que calificaba a Lluís Companys de asesino; luego rectificó, pero fue inútil: una avalancha de insultos y amenazas ha caído sobre él.
Rafael Núñez Huesca Gaceta.es 20 Octubre 2015

Jaume Solé Purcalla es secretario general del PP de Tortosa (Tarragona) y hace algunos días dijo lo que nadie se atreve a decir en la Cataluña del nacionalismo hegemónico: que el rey está desnudo. Se celebraban los fastos por la muerte de Lluís Companys, santo laico de la religión nacionalista y mártir de la causa. Reportajes, documentales, romerías y rezos frente a su tumba honraron aquél día la memoria del president. Jaume, ignorando el nacionalismo orgánico, rompió el fetiche: dijo que Companys fue un “asesino”. Luego matizó: Companys no apretó el gatillo, de acuerdo, mas “bajo su presidencia se produjeron miles de asesinatos políticos”. Pero ya era demasiado tarde. Decenas de insultos y amenazas saturaron su perfil de Twitter. El Diari de Tarragona dio la voz de alarma: “el candidato del PP por Tarragona” había llamado “asesino” al president Companys. Y luego se hizo eco un medio de ámbito nacional. Durante horas el linchamiento público al presidente de Nuevas Generaciones de Tarragona incluyó incluso amenazas de muerte. “Ha sido una cacería, he recibido amenazas de gente del pueblo, gente con nombre y apellidos”, se lamenta Jaume, que reconoce una “fractura social absoluta” entre muchos grupos de amigos, pero “también entre familiares”.
Miedo

El popular explica a Gaceta.es que fuera de las grandes urbes, “hay miedo”. Y concreta: miedo “a significarse políticamente”, miedo “a hablar de política con libertad”; él mismo ha perdido oportunidades laborales por su militancia, y no es el único: “muchos compañeros de NNGG han abandonado el partido para poder acceder al mundo laboral”. Jaume describe una situación muy similar a la que teorizaba Elisabeth Noelle-Neumann, la llamada “espiral del silencio”: “la gente contraria al nacionalismo ya no habla, y a los que hablamos, nos pasa lo que nos pasa”. Los exaltados que ahora le insultan son, dice, “gente normal, con su trabajo y sus hijos”. Solé habla de personas a las que conoce y con las que se cruza por la calle, “esto hace cinco años era impensable”. Ilustra la situación en los pueblos con un ejemplo: el actual concejal de las CUP es el mismo individuo que hace dos años les increpaba al grito de “fascistas” e “hijos de puta” el día de Sant Jordi en la carpa del PP. El ambiente se ha vuelto irrespirable para "la disidencia".

Un día el coche de Jaume apareció con dos palabras talladas con llave sobre el capó: “PUTA ESPANYA”. El último fin de semana, por citar sólo el último incidente, fue increpado en un bar de copas. Le llamaron “fascista” y “español”. Y lo mismo le dijeron a su novia de él. “A uno se le quitan las ganas de todo”, admite. Y habla, sobre todo, de sus padres y de su novia: “siempre están escuchando cosas terribles de mí y eso te acaba minando”.

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