AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 21  Octubre 2015

HASTA EL FINAL
Rosa Díez da una última batalla contra el nacionalismo en su despedida
Miguel Blasco El Semanal Digital 21 Octubre 2015

Después de ocho años como diputada y una hoja de servicios con intervenciones parlamentarias de gran valor, la exlíder de UPyD dice adiós con una defensa cerrada de la lengua común.

Rosa Díez se despidió este martes del Congreso de los Diputados luchando por el castellano. La que fuera líder de UPyD asumió esta batalla como propia al principio de la legislatura y, ahora que termina, no renunció a pedir una ley que garantice el uso de la lengua de Cervantes en toda España ante la agresiva política lingüística de algunas autonomías.

Díez aprovechó el último Pleno del Congreso para reivindicar "la libertad de opción e igualdad de acceso a las lenguas" ante las discriminaciones que se producen en el acceso a la educación y al empleo público si se decide utilizar el castellano frente al catalán, el vasco, el gallego o el valenciano.

"Lo verdaderamente progresista es lo que nos une a los demás, no lo que nos diferencia de los demás", proclamó Díez para justificar que la lengua española es uno de los mayores elementos de construcción identitaria de los españoles y "el Gobierno tiene que actuar para que se mantengan las leyes y se protejan los derechos" de los hispanoparlantes tal y como recoge el artículo 3 de la Constitución.

UPyD exigió además en su moción "la utilización del castellano por y entre las Administraciones públicas" que eliminaría el uso de pinganillos en el Senado. Un requerimiento que Joan Tardà, diputado por ERC en el Congreso, utilizó para recordar que en el Congreso está prohibido intervenir en catalán. La llamada al orden del presidente Jesús Posada no frenó Tardá que concluyó sin una palabra en castellano.

El "afán españolizador" con el que la diputada por BNG, Rosana Pérez, se refirió a las intenciones de Rosa Díez abrió la veda para que el resto de partidos nacionalistas criticaran la propuesta. El grupo parlamentario de CiU la calificó de "falsa y electoralista" por no responder, según ellos, a la verdadera convivencia lingüística que existe en Cataluña.

"Arañar votos" es lo que según PP y PSOE pretendeUPyD con esta nueva propuesta que suena a vieja porque sus argumentos, como el de recuperar los topónimos oficiales en castellano en las calles, son los mismos que lleva defendiendo la diputada desde 2012.

Rosa Díez cerró su intervención recordando a sus excompañeros socialistas las palabras que Fernando Savater les dedicó en 2013 en un artículo que le vino al pelo a Díez, Laicismo y lengua común.

En él, el intelectual no entendía cómo la izquierda se negaba a apoyar a UPyD cuando pidió que se recogiera explícitamente en la nueva ley de educación que el castellano fuera la lengua vehicular en el Estado español, algo que parece tampoco entiende Díez.

La fundadora de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, ofreció batalla hasta el último minuto pero no se despidió como sí hicieron otros compañeros en sus últimas intervenciones como diputados.

¿De qué viven los ex cargos públicos?
Enrique Arias Vega El Semanal Digital 21 Octubre 2015

Bien está no dejar a la intemperie a quienes han sido altos servidores públicos. Pero, ¿es que ninguno de ellos sabe ganarse la vida por su cuenta?

El acuerdo de eliminar el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid deja sin sueldo ni prebendas a los ex presidentes madrileños, Ruiz-Gallardón y Joaquín Leguina. Pero no son los dos únicos ex cargos públicos que han seguido viviendo tan ricamente de órganos perfectamente prescindibles. Sin ir más lejos, en Valencia existe una institución homóloga que da de comer al ex presidente Francisco Camps.

Bien está no dejar a la intemperie a quienes han sido altos servidores públicos. Pero, ¿es que ninguno de ellos sabe ganarse la vida por su cuenta? Y, sobre todo, ¿por qué ese concepto de beneficiarios del presupuesto abarca a una legión de ex ministros, diputados, alcaldes, consejeros autonómicos, diputados provinciales, delegados del Gobierno, secretarios de Estado…y hasta a los meros ex dirigentes internos de los grandes partidos?

La turbia razón política es que para desembarazarse de altos cargos, a fin de poner a otros en su lugar, hay que dar cobijo a los primeros: para así evitar motines, asegurar fidelidades y esperar a que hagan lo propio con uno cuando se lo quiten de encima.

Por eso funcionan tan mal los organismos politizados, desde el Tribunal Constitucional al de Cuentas, pasando por el de Defensa de la Competencia o la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Y esa tupida red de instituciones benéfico-asistenciales para políticos amortizados llega hasta las Academias de la Lengua en las Comunidades plurilingües. Ése también, y no otro, es el motivo por el que no desaparece el Senado o se modifica su funcionamiento. La Cámara Alta y el Parlamento Europeo son los lugares idóneos para colocar a políticos en decadencia: 10 ex presidentes autonómicos y 6 ex ministros se sientan en el Senado con desconocimiento, en la mayoría de los casos, de sus presuntos electores.

Por si ello no bastase, un entramado de grandes empresas —muchas de ellas privatizadas— da o ha dado sueldo, dietas y otras gabelas tanto a políticos señeros, como Aznar o Felipe González, como a otros menos conocidos por la opinión pública. Pero esto último, como decía el escritor británico Rudyard Kipling, es ya otra historia.

Lo de Pedro Sánchez no lo arregla ni Dios
EDITORIAL Libertad Digital 21 Octubre 2015

Mucho se ha criticado –y con razón– la desorientación y la crisis interna que padece el PP a escasos dos meses de las próximas elecciones generales. Sin embargo, el panorama que ofrece el PSOE de Pedro Sánchez no es en absoluto mejor. Incapaz de ofrecer algo a los españoles que les haga olvidar la funesta etapa de Zapatero, el candidato socialista a la presidencia del Gobierno no está haciendo otra cosa que pisar charco tras charco: primero nombra como número dos de la lista socialista por Madrid a una persona del PSC tan próxima al nacionalismo catalán como Meritxell Batet; a continuación ficha a la diputada de UPyD Irene Lozano, otrora ferviente crítica del PSOE, lo que ha provocado un malestar aun mayor en el seno del PSOE que en la formación magenta. Por si ello fuera poco, el secretario de Acción Política del PSOE, Patxi López, inhabilita políticamente a Albert Rivera y a Pablo Iglesias por haber confesado haber pagado alguna vez en negro, sin recordar que Pedro Sánchez había confesado haber cobrado en negro a finales del pasado año.

Ahora, al líder socialista no se le ha ocurrido nada mejor que desempolvar la siempre recurrente cantinela de denunciar los acuerdos con la Santa Sede y eliminar la religión en colegios tanto públicos como privados. Resulta surrealista que al Partido Socialista siempre le dé por reabrir este debate cada vez que se aproximan unas elecciones generales. Por varios motivos. En primer lugar, porque parecería que los socialistas no han ganado nunca unas elecciones, cuando la realidad es que el PSOE es el partido que más tiempo ha gobernado en España sin haber hecho nunca lo que, en este terreno, cada cuatro años reclama. En segundo lugar, porque ninguno de los innumerables informes y estudios –tanto nacionales como extranjeros– que han analizado nuestro sistema educativo atribuyen ninguna deficiencia del mismo al hecho de que los alumnos cuyos padres así lo deseen puedan recibir clases de religión. En tercer lugar, porque, de materializar sus pulsiones liberticidas, los socialistas tendrían que ignorar o reformar una Constitución que es muy clara no sólo al señalar que los poderes públicos "tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española" y "mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones", también al proclamar: "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".

Así las cosas, no es de extrañar que una formación defensora de la separación Iglesia-Estado y de la libertad religiosa como Ciudadanos se declare "cómoda" con el actual modelo y manifieste que escuchar al PSOE hablar de reforma educativa es "revivir el Día de la Marmota".
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Y es que resulta evidente que al PSOE no le preocupa la calidad de la enseñanza tanto como dar rienda suelta a sus pulsiones liberticidas como maniobra de distracción ante su absoluta incapacidad de ofrecer nada nuevo y estimulante a los ciudadanos.

Zapatero hace escuela
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Octubre 2015

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero se hizo con la Secretaría General del PSOE creímos que sería con carácter interino, para un rato, lo que tardaran las familias socialistas en limar sus diferencias y acordar un genuino jefe de mesnada. Luego, el 11-M catapultó a Zapatero a La Moncloa y el atolondrado dirigente cuajó en solemne para elevar a la categoría de política el caos que bullía en su mollera. Acabado su sobresaltado mandato, nos engañamos creyendo que aquello no fue más que un paréntesis, una equivocación, un mal sueño, que al fin terminó. Pasamos por alto el vergonzoso hecho de que, transcurridos cuatro años del atentado que lo encumbró, lo volvimos a votar, esta vez hallándonos en pleno ejercicio de nuestras facultades mentales. Es inquietante sospechar que lo zapatérico nos atrae.

Leyendo las primeras propuestas del PSOE para estas elecciones, da la impresión de que Pedro Sánchez también cree que Zapatero fue algo más que un accidente. Expuesto el verdadero rostro del comunismo y desautorizado el socialismo hasta en los lugares donde se ha aplicado con más éxito, la izquierda mediterránea, huérfana de referentes, desnuda de ideas, se debate entre el oxímoron de un marxismo utópico y el pleonasmo de un populismo demagógico. Lo que hoy hemos sabido del futuro programa socialista lo podría haber firmado Zapatero sin remordimiento alguno. Tiene delito que sea el editorialista de El País quien, tras detectar el zapateril origen en sus derrotes anticlericales, termine afirmando: "Lo mejor de las propuestas socialistas es el alejamiento de todo ejercicio crispador y demagógico". Y ahí está lo delictivo, que, precisamente por su inspiración zapatérica, las propuestas socialistas crispan en tanto que gratuitamente anticatólicas y son demagógicas al plantear un aumento de la edad de escolarización o del salario mínimo.

Si tanto les preocupa la educación y tan de izquierdas son, ¿por qué no proponen medidas para incrementar la calidad de la enseñanza pública con el fin de que quien no tenga dinero pueda dotarse de una formación en condiciones de competir con la de quienes pueden pagarse una enseñanza privada? Sin embargo, eso no lo proponen. Y no lo hacen porque los colegios y las universidades tendrían que ser exigentes con sus alumnos, porque habría que arrebatar a los sindicatos el control de la enseñanza pública, porque los profesores tendrían que tener la formación necesaria para garantizar esa alta calidad y estar dotados de la autoridad suficiente para impedir que los malos estudiantes obstaculicen el aprendizaje de los buenos.

Siendo la calidad de la enseñanza en España la que es, lo que le preocupa al PSOE de Pedro Sánchez es expulsar a la Iglesia de este ámbito y aumentar la edad obligatoria hasta los dieciocho años para que, en vez de ir a la cola del paro a engordar las estadísticas que Bruselas nos restriega luego por la cara, los mocetones que no quieran estudiar huelguen en los institutos estorbando a quienes sí quieren hacerlo. Zapatero ha hecho escuela. Nunca mejor dicho.

La educación es un derecho de usted, no de los políticos
Editorial Gaceta.es 21 Octubre 2015

Ningún poder público tiene potestad para coartar el derecho ciudadano a la educación y, dentro de él, a la enseñanza de la asignatura de Religión. Es un ataque a la libertad personal. Y eso es intolerable.

El PSOE ha propuesto extirpar de las escuelas la enseñanza de la Religión. La actual ley del PP, que concede a las autonomías anchas competencias en la materia, ya está provocando su menoscabo. Las propuestas de Ciudadanos al respecto no son muy diferentes. No digamos ya las de Podemos. Es llamativo: llevamos treinta años con un sistema de enseñanza clamorosamente ineficiente, pero lo único que se les ocurre a nuestras lumbreras políticas es atacar a la Religión. ¿No hay que decir un par de cosas al respecto?

Primero y ante todo: la educación no es un derecho del Estado. La educación es un derecho del niño y, vicariamente, de los padres, es decir, un derecho de los ciudadanos. Así se reconoce en la inmensa mayoría de las declaraciones de derechos y, por supuesto, en la Constitución española. Son los ciudadanos quienes tienen derecho a la educación, no los gobiernos. Ni Pedro Sánchez, ni Mariano Rajoy, ni Albert Rivera son quiénes para usurpar ese derecho. En materia de educación, la función del Estado es esencialmente subsidiaria: si yo, ciudadano, no tengo los medios prácticos para montar un colegio, el Estado tiene la obligación –el deber, no el derecho- de ofrecérmelo. Por otro lado, no es una graciosa concesión del poder, sino un servicio que el Estado sufraga con el dinero de los ciudadanos. De manera que usted pone el dinero para que el Estado haga algo por usted. Por eso es razonable la propuesta de alternativas como el cheque escolar, que predican que el Estado reintegre al ciudadano el dinero correspondiente a su derecho a la educación para que el propio ciudadano lo ejerza a su libre albedrío.

Como el diseño de los contenidos pedagógicos es una disciplina compleja, que requiere conocimientos específicos y no está al alcance de todo el mundo, tiene sentido que el ciudadano delegue esa función en especialistas, sean públicos o privados. Pero eso no significa que estos especialistas puedan suplantar el ejercicio del derecho a la educación. Si, mañana, todos los especialistas del Ministerio de Educación decidieran suprimir de los currículos las Matemáticas, contra el criterio de los ciudadanos, éstos estarían perfectamente legitimados para levantarse, porque las Matemáticas son parte esencial de la instrucción técnica. Y exactamente lo mismo vale para aquellas materias que conciernen a la instrucción no técnica, sino moral. Por ejemplo, la Religión.

La enseñanza de la religión, sea la católica o cualquier otra, no es un ejercicio ajeno al derecho a la educación, sino que forma parte esencial del mismo en la medida en que los padres de los alumnos lo exijan. Más de medio siglo de legislación internacional así lo proclama. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948) dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (art. 26,3). Cuatro años más tarde, el Protocolo adicional al Convenio para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (París, 20 de marzo de 1952) precisa: “El Estado, en el ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y de la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas”. Y por si era necesario mayor detalle, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Naciones Unidas, 16 de diciembre de 1966) declara en su artículo 18,4: “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. España ha firmado todos esos pactos y declaraciones. Nuestra Constitución dice: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (artículo 27,3). Y lo dice, quede claro, en el contexto del derecho fundamental a la libertad de enseñanza en los centros educativos, no en los zaguanes de las parroquias.

Hoy, en España, la Religión es una asignatura optativa, lo cual guarda coherencia con la naturaleza aconfesional –que no laica y, aún menos, “laicista”- del Estado. Por razones evidentes de eficacia docente, el alumno que la escoge ha de cubrirla como asignatura con valor curricular, es decir, con nota, porque mal puede enseñarse una asignatura que no se evalúa. ¿Es una rareza dentro de nuestro sistema de enseñanza? No lo parece: cerca del 70% de los padres de alumnos elige la optativa de Religión. Y ello a pesar de la hostilidad creciente de los poderes públicos, que han inventado mil y una argucias para desplazar, marginar o menoscabar la enseñanza de esta asignatura.

Podríamos detenernos en largas reflexiones sobre la hostilidad de la ideología dominante hacia la asignatura de Religión, pero esto, en realidad, es secundario. Lo esencial, la cuestión de principio, lo que debe quedar meridianamente claro, es que ningún poder público tiene potestad para coartar el derecho ciudadano a la educación y, dentro de él, a la enseñanza de la asignatura de Religión. No es un asunto confesional que concierna a las relaciones entre la Iglesia y el Estado; es un asunto político de primera importancia que concierne a la afirmación de los derechos ciudadanos. Suprimir desde el poder la enseñanza de la Religión no es un gesto contra la Iglesia; es un gesto contra la libertad personal. Y eso es intolerable.

La 'intifada' de la mentira
Julián Schvindlerman Libertad Digital 21 Octubre 2015

Los acontecimientos en Israel y Palestina se suceden con extrema velocidad. Antes de que nos percatemos, nos vemos sobrepasados por una avalancha de información que desorienta. Por varios días ya, jóvenes palestinos, aparentemente desvinculados de agrupaciones terroristas, han estado atacando a israelíes con piedras, puñales, destornilladores, bombas molotov, y los han embestido con sus vehículos, en un frenesí de violencia radical que preanuncia una nueva, la tercera, intifada. Quizás estemos en ese momento bisagra a partir del cual todo empeora, en el que cada día arroja otra tragedia que se suma a la del día anterior, dando forma a un ciclo difícil de parar y menos aún de comprender. Es este, entonces, el momento justo para preguntarnos cómo ha comenzado este lío. Prestemos atención ahora, antes de que, atrapados en el tsunami de datos, análisis, opiniones, olvidemos la génesis, enteramente evitable, de este festival de odio insensato.

Todo empezó con una mentira. Una mentira flagrante, malintencionada y peligrosa, lanzada con descaro por líderes palestinos y árabes-israelíes. En las vísperas del Año Nuevo judío, miembros del Movimiento Islámico en Israel se atrincheraron, armados, en la Mezquita de Al Aqsa, a la espera de que religiosos judíos fuesen a rezar a la explanada para atacarlos. (Las mezquitas del Monte del Templo fueron construidas sobre las ruinas del templo hebreo edificado por el rey Salomón). La Policía israelí los dispersó y la patraña surgió: los judíos quieren dañar esos santos lugares del islam. Arrojar semejante acusación infundada en la región más religiosa y conflictiva del mundo es un acto de irresponsabilidad e incitación extraordinario. Eso sólo bastó para encender la mecha. Luego, el Gobierno palestino en Cisjordania, Hamás en Gaza y parlamentarios árabes y miembros del Movimiento Islámico en Israel echaron más leña al fuego con otras provocaciones.

El jeque Muhamad Salah instó, cuchillo en mano, desde el atrio de la mezquita Al Abrar de la Franja de Gaza: "¡Apuñalen, oh jóvenes de Cisjordania! … Córtenlos en pedazos". El parlamentario de Hamás Mushir al Masri, blandiendo un puñal, clamó ante una multitud en Jan Yunis: "El puñal es nuestra elección. El puñal simboliza la lucha en Cisjordania y Jerusalén". La agrupación Fatah, del presidente palestino Mahmud Abás, publicó folletos que celebran como “mártires” a palestinos que han asesinado a israelíes; los folletos llevan fotos de Abás y Arafat. Integrantes del Comité Central de Fatah, entre ellos Nabil Shaaz, exnegociador principal de la Autoridad Palestina, fueron a dar sus condolencias a la familia de Mohamed Halabi, quien días antes mató a dos israelíes. La Asociación de Abogados Palestinos concedió una membresía honoraria póstuma a este joven criminal. Los parlamentarios árabe-israelíes Hanín Zoabi, Basel Ghatas y Aymán Odeh participaron en manifestaciones palestinas en las que se coreó "¡Sacrificaremos nuestras vidas por la Mezquita de Al Aqsa".

En vísperas de que todo estallara, el presidente palestino, desde el podio de las Naciones Unidas, anunció dramáticamente al mundo entero que los Acuerdos de Oslo, que rigieron las relaciones palestino-israelíes en las últimas dos décadas, habían caducado.

Recordemos este momento. Recordemos este instante en que la hoguera fue encendida. Recordemos quién la prendió y quien avivó el fuego. Antes de que las llamas de la violencia hayan cobrado proporciones infernales y muchas más familias de palestinos e israelíes queden enlutadas, antes de que la prensa internacional nos inunde con sus reportes y las naciones del mundo envíen a sus diplomáticos con urgencia, recordemos. Recordemos cómo empezó esta nueva, caprichosa, inútil y mentirosa intifada.

julianschvindlerman.com.ar

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'TIMOCRACIA'
"El gran timador de España se llama Rodrigo Rato"
Rubén Sánchez, dirigente de FACUA y 'cazafantasmas', que es como se autodefine, presenta su nuevo libro, 'Timocracia', en el que esboza las grandes conspiraciones político-económicas que se cuecen en la sombra. El texto, que estará disponible de forma gratuita, analiza el papel que juegan los grandes 'lobbys' al servicio de las petroleras, empresas energéticas y de telecomunicaciones. "Tienen motivos para estar preocupados", sentencia el autor
Carlos Lospitao Estrella Digital 21 Octubre 2015

Este miércoles 21 de octubre se presenta en Sevilla 'Timocracia', el nuevo libro de Rubén Sánchez, dirigente de Facua, una de las principales asociaciones de defensa de los consumidores y a quien muchos relacionan con Podemos y Pablo Iglesias.

El libró será gratuito y en formato 'online' y su publicación se hará "por entregas", con el propósito de "introducir las reacciones que los distintos capítulos puedan generar".

Rubén Sánchez abarca en el texto desde las grandes conspiraciones que -asegura- cuentan "con la vista gorda del Gobierno" hasta los pequeños timos como el del empresario que intenta cobrar "hasta los cubitos de hielo". Además de criticar a las grandes asociaciones de empresarios, el dirigente de FACUA se moja y afirma que "en el 2019 el presidente del Gobierno será Albert Rivera o Pablo Iglesias".

- Timocracia. ¿Por qué este título?
- Timocracia porque es un juego de palabras de ese vocablo griego, Timo, que es una forma de gobierno donde quienes mandan son un grupo de personas adineradas. Yo lo comparo con la situación que vivimos a nivel mundial, donde quienes realmente tienen el poder son las multinacionales o grandes fortunas. También titulo así porque pienso que la sociedad está sufriendo continuos timos ante la pasividad de los gobiernos, que en muchos casos son cómplices y están esperando la oportunidad de que surja la famosa puerta giratoria.

- ¿Por qué publica el libro por entregas?
- El esqueleto, por así decirlo, está casi por completo redactado, pero el libro no está terminado porque muchas partes de él van a estar relacionadas con la actualidad. Precisamente, uno de los casos que trato es el del Volkswagen. Mi intención es introducir en el libro las reacciones que los capítulos puedan producir. Por este motivo, el lanzamiento se hace por fascículos.

- ¿Cuál es el sector que acumula más frade en España?
- Lo cuento en el primer capítulo. Los sectores liberalizados son algunos de los que acumulan mayores denuncias por fraude. En concreto, las telecomunicaciones y la electricidad son el primero y el tercero, respectivamente, con más denuncias en FACUA. Entre ellos se cuela la banca. Por un lado, los gobiernos se han cargado las cajas de ahorro en el sector público y luego está la banca privada que ha gozado de total impunidad y una escasa regulación. En el libro explico el caso de la doble comisión en los cajeros. El Gobierno ha anunciado una ley que prohíbe lo que ya estaba prohibido, que es que te cobren dos veces por el mismo servicio. El Gobierno es lanzar una cortina de humo y hacernos creer que ha regulado esa práctica en pro de los consumidores, algo muy típico de la timocracia.

- ¿Qué timos trata en el libro?
- Voy a tratar 300 timos. Habrá capítulos en los que voy a tratar cinco trampas o timos y capítulos en los que voy a contar hasta 25. Además de los relacionados con el entorno económico-político también voy a tratar otros más cotidianos como el problema y las trabas que se encuentra un usuario para darse de baja de una compañía telefónica, o cuando vas a un establecimiento de hostelería y te quieren cobrar los cubitos de hielo. Trato de abarcar desde las grandes conspiraciones hasta el pequeño timo.

- ¿Hay algo que pueda sorprender al lector de 'Timocracia'?
- Intento explicar las prácticas que han sido aceptadas como algo legal porque siempre se ha hecho así, pero que en realidad no lo son. Queremos abrir los ojos de la gente y que comprendan que hay timos institucionalizados que creemos que son totalmente ilegales. Un ejemplo clásico es el de vender móviles que solo funcionaban única y exclusivamente con una compañía. Eso era ilegal, siempre lo ha sido, pero estaba aceptado y asumido por todo el mundo. Hoy esa práctica está erradicada al 90%.

- ¿Juegan los 'lobbys' un papel importante en la Timocracía?
- La timocracia es precisamente el súmmum de la existencia de lobbys (grupos de presión) que consiguen, no ya convencer a políticos de que hagan cosas a su favor, sino que en nuestro país quien manda y dirige son ellos. Esas grandes asociaciones empresariales mueven los hilos de las marionetas, que son muchos de los gobernantes que tenemos en Europa. Las grandes corporaciones dominan el mundo. El 'lobby' de las petroleras, las compañías energéticas o de telecomunicaciones son los amos de países como España y el Gobierno no hace nada por evitarlo.

Autor del milagro económico
- ¿Quién es el mayor timador de España?
-Complicado... hay tantos... Pero digamos que ha habido uno que ha conseguido timar a millones de personas como es el señor Rodrigo Rato. Una persona que muchos veían como el próximo presidente del Gobierno y que se presentaba como el autor del milagro económico del Partido Popular y del Gobierno, mientras montaba sus empresas en paraísos fiscales... Es uno de los grandes símbolos de la timocracia.

- ¿El usuario en España es un agente activo?
-Hay de todo, aunque trabajamos para que cada día haya más conciencia de denuncia. Desde el poder intentan lavarnos el cerebro metiéndonos en la cabeza que algunas prácticas fraudulentas no lo son, para que pensemos que denunciar un fraude no sirve de nada... Luchamos contra el propio sistema de la timocracia que también consiste en eso: hacer creer a las personas que no tiene derecho a nada, que no va a conseguir nada si denuncian y que el sistema es imposible de cambiar.

- ¿Timan los políticos si no cumplen su programa electoral?
-Sí. De hecho, el fraude electoral es uno de los temas que toco en el libro. No denuncio aquellas ideas que no se han podido llevar a cabo por trabas legales, sino las propuestas electorales que nunca han sido una idea real. Este problema lo hemos sufrido con el PP, que tenía un programa oculto y un programa con el que se presento a las últimas elecciones y que no tenía nada que ver con la realidad. Otro timo político es hacernos creer que hemos salido de la crisis, la creación de empleo, que la sanidad pública está muy bien cuando han intentado cargársela...

- ¿Quién ganó el debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera en el programa de Jordi Évole?
- No vi el final del programa, pero creo que los dos salen ganadores frente a los dos grandes partidos. El hecho de que más de cinco millones de personas estuvieran delante del televisor viendo a dos de las fuerzas políticas emergentes es significativo.

- ¿Les ve con posibilidades reales de gobernar en España?
- En estas elecciones no, pero creo que el próximo mandato del PP o del PSOE será breve, como mucho de tres años, y que en 2019 el presidente de España será Pablo Iglesias o Albert Rivera.

- ¿Ha recibido amenazas o intentos de soborno por su actividad en FACUA o por sus libros?
- Si... Aunque afortunadamente los empresarios ya ni se toman la molestia de intentar comprarme. Amenazas hemos recibido tanto yo a nivel personal como FACUA. No busco gustar a todo el mundo, porque si así fuera significaría que no estoy haciendo algo bien. En Twitter ya hay muchas personas que se hacen pasar por mí, e incluso ya existe una página web falsa que se hace pasar por la página oficial del libro. También recibo amenazas de empresarios, pero es algo que asumo.

André Marty o fijar el precio de la vida humana en 75 céntimos, el precio de un cartucho
@Juanerpf Gaceta.es 21 Octubre 2015

El título de esta entrada de blog es una frase textual de André Marty, el conocido como “carnicero de Albacete”, era un comunista francés que fue nombrado por Stalin inspector general de las Brigadas Internacionales (BI) y responsable de su cuartel general en la localidad castellanomanchega de Albacete. Marty fue uno de los responsables de la brutal represión a la que fueron sometidos los voluntarios de las BI por diferentes causas. Su vida, que tan solamente valía 75 céntimos para Marty, podía acabar entre torturas y asesinatos si osaban dudar de la disciplina comunista dentro del cuerpo, si solicitaban la devolución de su pasaporte o si reclamaban algún permiso concedido y no disfrutado y, por supuesto, la negativa a reengancharse tras cumplirse los seis meses que duraba su voluntariado era causa de sentencia automática de muerte. En cualquier caso, el responsable máximo de la represión sobre los interbrigadistas, como gustaban en definirse, lo tenía claro: ‘La vida de un hombre vale 75 céntimos, el precio de un cartucho’

El propio Marty reconoció haber ordenado la muerte de casi 500 brigadistas a su cargo en Albacete. El reconocimiento lo hace en una carta enviada por el francés que se encontró en los archivos de la KGB tras la caída del muro de Berlín. En la carta decía, textualmente: “no he dudado en ordenar las ejecuciones necesarias. Esas ejecuciones, en cuanto han sido dispuestas por mí no pasan de quinientas, todas ellas fundadas en la calidad criminal de los condenados”. En su misiva obvia las, al menos, cuatro ejecuciones –dos tenientes y dos sargentos-, que asesinó en presencia de la tropa en el aeródromo de Albacete para dar un escarmiento público a quien quisiera abandonar las Brigadas.

Pero no fue el francés, que volvió a su país tras la guerra donde fue diputado comunista hasta un año antes de su muerte en 1956, el único criminal que asesinó u ordenó asesinar a camaradas por su “desafección al comunismo”. Son dos docenas de dirigentes comunistas los que cometieron crímenes similares: Josip Broz “Tito”, Alexander Orlov, Erno Gerö, Emilio Kléber, Karol Swierczewky, Richard Staimer, Walter Ulbricht, Enrich Mielke, Zimbaluek, Otto Flatter, Georg Scheyer, Marcel Lantez, Vital Gayman, Martino Martini, Richard Ruegger, Vicenzo Bianco, Vittorio Vidali, Emilio Suardi, Alfred Herz o George Mink, Herman o Alexander Petrovich Ulanovsky, Palmiro Togliatti, Luigi Longo, Emil Copic, Vladimir Copic, Rudolf Frei, Moritz Bressler y Wilhelm Zeisser.

Curioso es el caso de Josip Tito, que pasaría a la historia como el comunista que mantuvo a Yugoslavia unida frente al estalinismo, y que fue un firme defensor del líder comunista soviético durante su etapa en España. Un reciente libro del periodista serbio Pero Simic, que no se ha traducido todavía en España, pero cuyo título traducido literalmente sería “Tito, el secreto del siglo”, asegura que el dirigente yugoslavo, durante su etapa en la Guerra Civil española “mató más comunistas que todo el ejército de Franco”.

Esta tropa de asesinos comunistas actuó en todo el territorio español y solían ejecutar a sus víctimas agrupadas por nacionalidades. Así, Marty llegó a ordenar la muerte de 83 belgas en un solo día, como publicó el 23 de marzo de 1939 el diario Le Populaire de Bruselas. En la prisión de Cambrils (Tarragona), el responsable comunista Otto Flatter (su nombre real era Ferenc Münnich y fue ministro del Interior en Hungría) ordenó la ejecución de 60 reclusos en su calidad de jefe de la XI Brigada Internacional.

Otros sesenta presos de la prisión que organizaron los brigadistas en el castillo de Castelldefels fueron asesinados por orden del comunista croata Emil Copic. Cincuenta más cayeron en la prisión de Horta (también en Barcelona). En el frente de Aragón, 25 voluntarios norteamericanos que pidieron volver a su país fueron abatidos en el verano de 1938, en enero del mismo año habían sido asesinados 9 alemanes integrados en la Brigada XI en Teruel y un número indeterminado fueron ejecutados en Seseña en noviembre de 1937, cinco más en Valsaín (Segovie) en mayo de 1937, tres finlandeses en Tarragona en abril de 1938, dos franceses en Pozoblanco (Córdoba), y muchos otros casos repartidos por toda la geografía española.

Hasta tal punto fue dura la represión contra los miembros de las Brigadas Internacionales que no eran sumisos a los dictados de Moscú, que muchos de ellos reflejaron estos excesos en libros escritos después de la Guerra Civil. Así, Sandor Voros, que fue comisario político de la XV Brigada aseguró: “El terror cunde en las Brigadas Internacionales. Para detener la ofensiva fascista necesitamos aviación, artillería, tanques blindados, transporte, oficiales preparados, suboficiales y combatientes. Los líderes del Kremlin piensan de otra forma; aunque nos proporcionan material, confían sobre todo en el terror. Oficiales y soldados son implacablemente ejecutados siguiendo sus órdenes. El número de víctimas es particularmente elevado entre los polacos, eslavos, alemanes y húngaros, sobre todo entre los que vinieron a España desde Moscú. Son ejecuciones sumarias que el SIM lleva a cabo en secreto en la mayoría de los casos”.

El italiano Carlo Penchienati, que participó en la Guerra de España como comandante de los voluntarios italianos alistados en la Brigada Garibaldi no dudaba en asegurar que la cheka “funcionaba a pleno rendimiento”.

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La entropía y el sistema político español
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 21 Octubre 2015

Hubo un tiempo en que, los científicos, pensaban que se podría encontrar una máquina que conseguiría el movimiento continuo, es decir que, con un impulso inicial, ya bastaría para que siguiera en movimiento eternamente, salvo que concurriesen factores ajenos que lo impidieran. Esta fue la idea del perpetuum movil: aquella máquina que no precisase de un suministro constante de energía para seguir funcionando. Ello suponía que no existiese desgaste por fricción ni pérdida alguna de energía. Como es natural, no vamos a pretender dar aquí una clase de física, materia en la que somos unos completos ignorantes. Sin embargo, nos parece que algo semejante a las conclusiones a las que llegaron importantes investigadores, como Clausius o Boltzmann, respecto al concepto de entropía (una magnitud física que permite conocer la parte de la energía que no es capaz de producir movimiento, o sea, la energía perdida) pueden ser aplicables a otros campos aparte de la física. Clausius había condenado al Universo a un final inapelable, dado que los procesos serían siempre irreversibles sucediendo siempre en la misma y única dirección. Para Boltzmann, la entropía estaba relacionada con el grado de desorden de un sistema; en consecuencia, cualquier proceso que se de en la naturaleza es para producir mayor desorden, lo que conduce a un caótico e inevitable final.

Si intentamos analizar la situación de la política en nuestra nación, precisamente cuando está finalizando la etapa de gobierno del PP del señor Rajoy, en vísperas, a la vuelta de la esquina, de la disolución de las Cortes y de la convocatoria de unas legislativas, seguramente para el 20D (para la elección de un nuevo gobierno), en las que los españoles se van a ver, una vez más, en la tesitura de tener que dar su voto a una determinada formación política que les resulte más de fiar, que les signifique un mayor crédito y que se ajuste mejor a una particular tendencia ideológica, la más afín a su modo de entender un sistema determinado de Estado. Posiblemente, nos vamos a encontrar ante una situación inédita que, hace solo cuatro años, cuando votamos el 20N al PP por un amplia mayoría; nada tenía que ver con el actual panorama, en el que se puede decir que han aparecido una serie de nuevos factores que han irrumpido en la lid por el poder, nuevos grupos de poder que han dibujado un mapa político completamente distinto y, si queremos ser francos, bastante preocupante respecto a la proyección del futuro de nuestra nación.

Como adelanto, el desafío al Estado de Derecho que, el separatismo catalán, saltándose las leyes españolas y la Constitución de 1978, ha lanzado al gobierno Central, con la idea de poner en cuestión la autoridad de la nación española sobre una pequeña, aunque importante, fracción del territorio español. Unas autonómicas a las que el separatismo les dio el carácter de “plebiscitarias” que sin embargo perdieron pero, aún así, incansables y obcecados en mantener en jaque a España, siguen intentando prolongar la incertidumbre y obstaculizar, hasta el último momento, el desarrollo normal de las nueva etapa preelectoral, minada y condicionada, por lo que pudiera llegar a suceder en Catalunya de aquí al 20D, fecha de los nuevos comicios. Por de pronto, ya existe una división entre los partidos constitucionalistas que rechazan de frente cualquier intento secesionista, respecto a aquellos que estarían dispuestos a hacer ciertas concesiones de tipo identitario y fiscal o aquellos, partidarios de la reforma constitucional, que estableciera un nuevo modelo de tipo federal. No es algo inocuo, ya que unas posibles alianzas postelectorales podrían estar condicionadas por tales discrepancias.

No nos queda más remedio que aceptar que, en el actual estado político imperante en nuestro país, existe un claro factor de desorden (entropía) dónde parece que la ciudadanía, anteriormente polarizada en unos pocos partidos políticos, ha entrado en una fase en la que el disgusto con los partidos tradicionales; las consecuencias de la crisis; la decepción por el incumplimiento de las promesas electorales; los enfrentamientos, a cara de perro, entre las distintas ideologías y la evidencia de que, aún en tiempos de máxima necesidad de acuerdo, de unidad y de apoyo común, en beneficio de la ciudadanía española; ha sido imposible que los partidos tradicionales tuvieran un gesto de generosidad y de patriotismo que les hubiera permitido trabajar juntos en pro de lo que fuera mejor para España; han creado un desafecto a la política y los políticos.

Hoy en día, lo que se puede adivinar detrás de todo este entramado de siglas, partidos, agrupaciones, deslealtades a la patria y amenazas de secesionismo, no es más que el anuncio para el mañana de un verdadero “desorden”, una carrera en pos de las poltronas, que nada tiene que ver con lo que precisa el país ni con lo que hace falta para que, desde fuera, continúen manteniendo la confianza en nuestra economía, en nuestra posibilidad de seguir cumpliendo con nuestras obligaciones como socios europeos y en la solidez de nuestro sistema económico y financiero, que permita que España siga siendo un país en el que se merezca invertir sin el temor a sorpresas respecto a la seguridad de las inversiones foráneas.

Es evidente que, aparte de la demagogia de los distintos partidos, por encima de lo que se diga en los mítines electorales y de las barbaridades que se escuchan desde partidos alérgicos al orden, la seriedad y la disciplina económica; lo que verdaderamente nos interesa a los españoles es que no se rompa “el buen rollo” con nuestros vecinos europeos, no tengamos la tentación de echar a los norteamericanos de nuestra nación y no sigamos el mal ejemplo de Syriza, de pretender enfrentarnos a la CE, con la pretensión de querer que se dobleguen a nuestras condiciones, cuando ha quedado evidenciado que, en la actualidad, ninguna nación perteneciente a la UE puede pretender abandonarla o prescindir de las ayudas del BCE, el BEI o el FMI, sin correr el peligro de quedar fuera del sistema económico mundial, como una pequeña nave expuesta a los efectos de las galernas financieras y económicas.

Si, señores, puede que no nos percatemos del peligro que se cierne sobre nosotros, pero ya somos muchos los que pensamos que, esta amenaza de entropía de nuestro sistema, puede ser que siga las mismas reglas fatales que pronostican los físicos a los “procesos irreversibles” que conllevan un “caótico destino final”. No despreciemos la ciencia ni creamos que las matemáticas sólo sirven para la compra y para llegar a final de mes. No acabamos de explicarnos como una nación floreciente y próspera, como fue España hace unos años, haya llegado a un punto en el que, como si hubiéramos retornado a un pasado infumable, parece que quisiéramos revivir situaciones de las que tuvimos unas pésimas experiencias, que nos llevaron a enfrentamientos entre españoles y a una situación extrema de la que hemos tardado más de de 75 años en solventarla; durante el transcurso de los cuales, por ilógico que parezca, por absurdo que resulte o por incomprensible que pueda ser, se han seguido trasmitiendo de padres a hijos y a nietos, viejos rencores, historias tergiversadas e interesadas creencias, mediante las cuales se ha conseguido que, una parte del pueblo español, se siga creyendo que la Guerra Civil fue una más de las rebeliones militares en contra de un gobierno legítimo de la República. La realidad, no la que intenta vender la Ley de Memoria Histórica ( un invento de la Izquierda para cambiarla) fue que, las elecciones de febrero de 1.936, aparte de haber sido amañadas, elevaron al poder a un gobierno radicalizado que se dejó desbordar por los extremismo de los sindicatos de clase y los partidos revolucionarios, todos ellos incluidos en los llamados “Frentes Populares” que convirtieron a España, en poco tiempo, en una país dominado por las turbas, donde predominaban sicarios y asesinos que mataban para robar sin que la autoridad hiciera nada para evitarlo. Lo que sucedió el 18 de julio de 1.936 fue la culminación de un proceso de degradación política que no podía tener otro fin o... la implantación del Comunismo que nos llegada de Moscú.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos que bajo nuestros pies ya empieza a notarse los primeros temblores del terremoto que se nos avecina si los españoles no somos capaces de reaccionar con sensatez y pragmatismo, ante el desafío que se nos presenta de que la fecha del 20D sea el inicio de una etapa de disolución de la nación española. Puro efecto entrópico.


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