AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23  Octubre 2015

¿Y la deuda que deja Rajoy?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Octubre 2015

El hecho de que Rajoy haya logrado, finalmente, reducir un poquito la tasa de paro que dejó el presidente de Gobierno más calamitoso del PSOE durante la más acusada crisis económica internacional del último medio siglo será, sin duda, una buena noticia; pero, qué quieren que les diga, tampoco creo que sea para tirar cohetes. Más aun si tenemos en cuenta que ese listón tan poco exigente se ha logrado superar, en buena medida, gracias al descenso de la población activa –el número de personas ocupadas sigue siendo, de hecho, todavía menor que en los peores tiempos de Zapatero–, así como al número histórico de turistas extranjeros que nos han visitado entre enero y septiembre de este año, que supera los 54 millones.

En cualquier caso, me gustaría que el Gobierno y los medios de comunicación dieran tanta publicidad a la evolución de la deuda pública durante el tercer trimestre como se la han dado a la del paro. Y que también divulguen las comparativas del nivel de endeudamiento dejados por uno y otro presidentes de Gobierno.

A este respecto, recuerdo a Rajoy, durante su discurso de investidura, en diciembre del 2011, reprochar, con toda razón, al Gobierno socialista saliente el hecho de que la deuda pública hubiera alcanzado el 69% del PIB, "desde una confortable cifra del 36% en 2007". Habrá que esperar a los últimos datos, pero dudo mucho de que la deuda pública durante el tercer trimestre haya bajado mucho de ese casi 100% del PIB que hemos alcanzado con la muy falsa austeridad de este irreconocible Gobierno popular.

No se trata de amargar la fiesta a nadie. Pero, al margen de recordar que el Gobierno ya dio por terminado en agosto "el ajuste de empleo público" –"ajuste" que había consistido, básicamente, en mantenerlos tan excesivamente altos como en tiempos de Zapatero–, hay que subrayar el grave obstáculo que supone este altísimo nivel de deuda para que nuestra recuperación económica pueda ser en el futuro algo más que una leve y tardía mejora respecto del desastre de Zapatero.

Que una clase política adicta al endeudamiento y, como correa de transmisión de la misma, los medios de comunicación no den la importancia que tiene a la deuda pública sólo es indicativo de la falta de cultura, no tanto económica como democrática, de este país. Tan masiva utilización de recursos fiscales que pertenecen a legislaturas venideras pasará factura. Y si no, al tiempo.

La demencia catalana
Editorial Gaceta.es 23 Octubre 2015

Cataluña –o, si se prefiere, una parte importante de los catalanes- lleva muchos años viviendo un proceso agudo de alucinación colectiva. La ideología separatista, bien lubricada con inagotables fondos públicos (de todos los españoles), ha construido una realidad paralela según la cual Cataluña es una nación que perdió su independencia en 1714; que desde entonces ha sido brutalmente oprimida por España; que con sus naturales laboriosidad e ingenio está pagando la molicie de los españoles; que aún hoy es salvajemente parasitada por una España despótica y antidemocrática; que hoy, para colmo de oprobios, ha de soportar que sus líderes sean injustamente llevados a los tribunales por la aviesa policía española. No es una caricatura. Muchas decenas de miles de catalanes piensan literalmente así, y la investigación sobre el terreno de gaceta.es ofrece pruebas aterradoras de esta demencia colectiva.

La culpa del separatismo es de los separatistas, pero la responsabilidad política de cuanto está pasando en Cataluña es de los poderes públicos –y privados- españoles, desde la Corona hasta los tribunales y desde la patronal hasta los sindicatos, pasando, por supuesto, por los distintos gobiernos que se han sucedido en La Moncloa. Cuando se firmó la Constitución de 1978, muchas voces alertaron sobre los riesgos de un sistema de organización territorial que fragilizaba la cohesión nacional; nadie hizo caso. Muchos alertaron también del peligro cuando la Corona y el Gobierno asumieron el pacto no escrito de que los separatistas se convirtieran en únicos interlocutores políticos en sus territorios, pero nadie hizo caso. Las advertencias se repitieron cuando los partidos separatistas se convirtieron en “bisagra” imprescindible de la gobernabilidad del país, pero nadie hizo caso. Casi una generación después, otras muchas voces denunciaron las políticas de inmersión lingüística que estaban cambiando el paisaje social al gusto de los separatistas, pero nadie hizo caso. Tampoco cuando se denunció, por activa y por pasiva, que los separatistas estaban desviando inmensos fondos públicos para la construcción de su propio proyecto nacional. ¿Y por qué nadie hizo caso? Porque el sistema de 1978 reposaba sobre un reparto de poder –político, financiero, mediático, judicial- donde los separatistas eran parte del juego. Así de simple.

Mientras todas las denuncias caían en saco roto, mientras las instituciones responsables de garantizar la unidad nacional cerraban ojos y oídos y se concentraban en repartirse los beneficios, el separatismo iba construyendo libremente lo que nunca dejó de ser su proyecto: crear de la nada sus propias naciones. Al servicio de ese proyecto, incansablemente martilleado desde las escuelas y medios de comunicación entregados al separatismo, se ha dibujado una realidad falsa, inventada, incluso demencial, pero que ha terminado siendo asumida por una parte importante de la población. Aún hay, en España, quien se obstina en negar la evidencia y se refugia en parapetos de conveniencia: que si “sólo quieren dinero”, que si el problema es la “deslealtad” de tal o cual partido, etc. Pero no. Lo que estamos viendo es la fase final de un proceso largamente incubado. Y, por cierto, no sólo en Cataluña.

Sólo hay una forma de salir de aquí: redefinir nuevamente el proyecto nacional español. Fijar la supervivencia histórica de España como prioridad política. Aplicar cuantos instrumentos legales haya en la mano para frenar la deriva separatista. Afrontar la tarea de reconstruir lo que se ha destruido, lo cual pasa, entre otras cosas, por retomar el control de la educación y utilizar los medios de comunicación públicos a disposición del Estado. Y por supuesto, propiciar pactos de Estado entre derechas e izquierdas en pos de ese objetivo. No se reconstruirá en dos días lo que se ha desmantelado a conciencia durante casi cuarenta años. Pero cuanto más se tarde en empezar, más difícil será el trabajo.

PSOE: demagogia y subidas de impuestos
Adrià Pérez Martí www.vozpopuli.com 23 Octubre 2015

El PSOE hizo pública ayer la política impositiva que tiene intención de aplicar en caso de que llegue al Gobierno. En esencia, las medidas planteadas siguen la misma tendencia que la política fiscal aplicada durante esta crisis por el gobierno estatal y comunidades autónomas del PP: subir impuestos. El PP lo hizo cuando más sufríamos los rigores de la crisis, y el PSOE lo haría coincidiendo con una economía incursa en un proceso de recuperación titubeante.

Y digo en esencia porque una de las últimas medidas que aprobó el PP, la reforma de la Ley General Tributaria, afianza la persecución de lo que se conoce como economía de opción, que es lo que la propuesta de Pedro Sánchez y Jordi Sevilla pretenden combatir. La economía de opción no es más que la planificación fiscal, es decir, que los contribuyentes hagan uso de las leyes que son más ventajosas para sus intereses. Opción esta que, según el catedrático Pont Clemente, lejos de ser ilegal, siempre se ha considerado un ejercicio de prudencia de quien busca gastar menos mediante la realización de elecciones inteligentes, y que en el ámbito tributario se traduce como deseo de reducir la carga tributaria.

El mero hecho de utilizar tal o cual deducción, bonificación o crédito fiscal, todos ellos legales, no deja de ser una búsqueda del ahorro fiscal como muestra de racionalidad económica, que todo el mundo trata de aplicar cuando mejor puede, desde el trabajador, pasando por el pensionista hasta las pyme y las grandes empresas. Sin embargo, el programa electoral del PSOE recoge la intención de acabar con la elusión fiscal, que es, precisamente, esa economía de opción o planificación fiscal. Una vía que el PP consolidó con su última reforma fiscal, y que supone, de facto, obligar al contribuyente a que ignore parte de nuestro ordenamiento jurídico, precisamente aquella que le permite reducir su carga fiscal. En resumen, quieren imponer un impuesto contra la planificación fiscal "agresiva". ¿No es más agresivo impedir al contribuyente aplicar las leyes vigentes? ¿Para qué las promulgan entonces?

Subida de impuestos a las Sociedades y al uso racional de los recursos
¿Y cómo se traduce el ataque a este principio de economía de opción o planificación fiscal? Por ejemplo, subir el Impuesto sobre Sociedades al exigir que las empresas tributen un mínimo del 15% de los beneficios, una de las propuestas estrella del Sánchez y Sevilla, al mismo tiempo que gravarlas en un 35% si aplican lo que demagógica e ideológicamente denominan planificación fiscal "agresiva". La excusa es que las grandes empresas tributan, en realidad, al 5% por lo que debe obligárselas a pagar más. Sin embargo, esto es falso como ya se ha puesto de manifiesto en diversos artículos. La tributación depende de una variedad de tratamientos fiscales contemplados por la Ley aprobada por el Parlamento que permite, por ejemplo, que las empresas internacionalizadas reduzcan la sobre imposición (pagar dos o más veces por lo mismo aquí o en el extranjero), se compensen pérdidas pasadas o de otras empresas del grupo. ¿Qué hay cuando un pequeño contribuyente se aplica la única deducción que tiene al alcance, por ejemplo la deducción de los planes de pensiones? ¿Es una planificación fiscal agresiva porque hace uso del 100% de posibilidades legales de reducir su carga fiscal? Si las empresas hacen uso de todas las posibilidades de reducir su carga fiscal, lo cual hace que paguen, de media, mucho más del 5%, ¿demuestran "agresividad"? Es por ello que exigirles el 15% o el 35% (ojo a la arbitrariedad: ¿qué es planificación fiscal "agresiva"?), no es más que, en muchos casos, obligarlas a sufrir una doble imposición, a no poder compensarse las pérdidas que sufrieron, o no poder hacer uso de una deducción por insuficiencia de cuota, etc., en definitiva, a no hacer un uso racional de sus recursos.

Y ¿qué consecuencias tendrá el fomento del mal uso de los recursos? ¿Acabar con los malvados ricos? No, perjudicar a los pequeños accionistas de esas grandes empresas (una mayoría), perjudicar a sus trabajadores, a sus proveedores, a sus clientes, a sus inversiones, a la creación de empleo, a la productividad... a nosotros. Más que redistribuir la recuperación económica, uno de sus eslóganes, lo que lograrán es redistribuir sus propias subidas fiscales.

Subida del Impuesto sobre el Patrimonio y Sucesiones
Otra derivada que se descuelga de atacar ese principio es el de exigir otro mínimo de tributación en el Impuesto sobre el Patrimonio o sobre las Sucesiones, lo que de facto es imponerlos en toda España, impidiendo la competencia fiscal para ese tramo de carga fiscal mínima que se exigirá, esto es, impidiendo los frutos de la competencia fiscal que en algunas Comunidades Autónomas había posibilitado bonificar hasta el 99% estos impuestos. De hecho, no es sino pervertir la competencia fiscal porque, sin necesidad de armonizar, permite que los gobiernos regionales no sólo tengan garantizada un mínimo de recaudación por esta vía impositiva (de poco montante) sino a liberarse de la presión de tener que esforzarse en ofrecer leyes atractivas a la acumulación de riqueza, capital y, en definitiva, prosperidad.

Porque de eso tratan los impuestos sobre el patrimonio, ya sea anual o en el momento del fallecimiento: de volver a tributar por aquello por lo que ya se pagaron impuestos durante toda la vida, de reducir el ahorro (pues el patrimonio y la herencia es una de las fuentes más importantes de ahorro y su transmisión), lo que significa reducir la inversión, los empleos, los salarios y el crecimiento de la economía. En un estudio efectuado por la Tax Foundation a raíz de la propuesta del economista francés Piketty (por cierto, gurú de Podemos) de implantar un fuerte Impuesto sobre el Patrimonio, cuantificaron el desastre que la aplicación de tal medida tendría en EEUU: reducción del 13,3% del stock de capital, reducción de los salarios del 4,2%, eliminación de casi un millón de empleos, reducción de casi un 5% del PIB. Todos los grupos de renta, desde los más modestos a los más ricos, verían reducida su renta. Pero, ¿vale la pena reducir un 7% la renta de los más pobres para ver reducir la renta de los más ricos un 10%? De nuevo, al igual que en el Impuesto sobre Sociedades, hacer demagogia contra "el rico" es empobrecernos a todos, especialmente a los que tienen menos recursos y margen de maniobra. Seguimos deslizándonos por la misma peligrosa pendiente que en su día denunció Alexis de Tocqueville: querer igualar nuestras rentas por la vía de empobrecernos a todos, en lugar de enriquecer a los más pobres.

Conclusión
Es difícil destacar en incremento de impuestos tras la era Montoro-Rajoy, pero el PSOE podría llegar a realizar tal sangrante hazaña. El demagógico ataque a los ricos basándose en maniatar al contribuyente y sus posibilidades legales significa subir los impuestos a las empresas y patrimonios, lo que perjudicará indirecta y significativamente a los más modestos.

Viktor Orbán, primer ministro húngaro
'El multiculturalismo pone en peligro pilares básicos de Europa'
G. Bans / R. Cuervas-Mons Gaceta.es 23 Octubre 2015

El más criticado, el más cuestionado y, al final, el más copiado. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, protestó contra las propuestas de la Unión ante las crisis de refugidos y apostó -no dudó en alzar una valla- por el refuerzo del control fronterizo y la tolerancia cero -detenciones incluidas- contra la inmigración ilegal. Su discurso incorporaba expresiones tan políticamente incorrectas como las raíces cristianas de Occidente o la llegada de terroristas entre la masa de refugiados. Se convirtió, y para muchos sigue siéndolo, en el malo de Europa.

Ahora, y después de que Alemania haya reconocido estar desbordaba por la llegada de solicitantes de asilo y de que Austria, como Orbán, empleara al ejército para proteger sus fronteras, el premier magiar visita España para participar en la cumbre del Partido Popular Europeo.

- Primer ministro, al comienzo de la crisis de refugiados Hungría estuvo sometida a una enorme presión política y casi a un linchamiento mediático por las políticas adoptadas. Meses después la Unión Europea ha asumido la mayoría de esas medidas: refuerzo de las fronteras, repatriación de los inmigrantes que no sean asilados y ayuda a los países de origen del conflicto. ¿Cree que finalmente la opinión pública europea ha aceptado que Hungría tenía razón?

Si bien los húngaros son gente orgullosa, no está en cuestión el orgullo de Hungría. Es un asunto más importante que lo que están sintiendo los húngaros sobre la crítica hacia ellos. Es un asunto más serio porque se trata de Europa. No se trata de si estamos de acuerdo o no. La historia no importa demasiado, el futuro es más importante ahora y no estoy para nada satisfecho con cómo estamos ahora. Hemos avanzado sobre cómo estábamos hace dos meses, pero no hemos alcanzado los objetivos. Así que no estamos en la posición correcta ahora mismo. Este debate sobre la migración tiene tres dimensiones diferentes.

- ¿Cuáles son?
La primera es filosófica: qué tipo de Europa nos gustaría tener. Sociedades paralelas, comunidades musulmanas viviendo junto con la comunidad cristiana… ¿Cómo serían? La segunda es la dimensión democrática, porque nadie ha votado sobre lo que está ocurriendo, así que la calidad democrática en Europa está en entredicho. Millones de migrantes están llegando a la Unión Europea, la regulación que se ha creado anteriormente como el tratado de Schengen se ha dejado de lado, nadie se preocupa por mantenerlo; pero la gente ha votado por ese marco regulatorio en el que se ha confiado y creído hasta ahora. La tercera es cómo gestionar la crisis: qué hacer con los seres humanos que están buscando asilo y al mismo tiempo cómo afrontar el tráfico de personas y el negocio que eso supone: una actividad criminal e ilegal con la que hay que acabar. Todas estas cuestiones están en el mismo cesto, esa es la razón por la que la discusión a veces no es lógica y no tiene una línea legal clara, pero de todas formas lo que está claro ahora es que los líderes europeos han llegado a un acuerdo en Bruselas diciendo que las fronteras externas a la zona Schengen tiene que ser defendidas. No es una opción. Para tener libertad de movimientos dentro de la zona Shengen y la UE, las fronteras exteriores tienen que ser defendidas. Grecia e Italia tienen que poner en marcha puntos calientes, campos de refugiados, y los refugiados y migrantes deben ser obligados a ir a esos puntos calientes. La separación de los solicitantes de asilo y los inmigrantes económicos, ese tipo de separación y selección debe hacerse ahí, en los campos de refugiados. Creo que este sería un enorme paso hacia adelante.

-Pero...
Desafortunadamente no somos capaces de defender las fronteras externas de Europa en Grecia. El acuerdo con Turquía es importante; los turcos podrían ser un socio estratégico, pero no podemos exponernos a la decisión de los turcos. Debemos tener nuestra propia estrategia, nuestras capacidades defensivas, así es que entre todos tenemos que defender las fronteras griegas y después negociar con Turquía. En este momento no hemos llegado a esa situación.

- ¿Por qué ha sido Hungría el único país que ha querido defender las fronteras de la UE?
Hace meses los líderes europeos dijeron que el flujo de los inmigrantes era tan enorme que era imposible de parar o detener físicamente. Dijeron, además, que teníamos que renunciar a la regulación común -al tratado de Schenghen- al sentido común y dejarles entrar. Nadie se dio cuenta, excepto su primer ministro [presidente], Mariano Rajoy, que pronunció un excelente discurso en la cumbre de presidentes de gobierno en abril o mayo, para explicar la posición española: cómo los españoles intentan abordar la situación. Estoy muy contento de que hoy [por este jueves] , en la cumbre del PP europeo, en nuestra resolución final, apoyamos el know-how español para hacerlo. El primer ministro español fue la única persona que dio una atención apropiada a la cuestión y fijó su postura diciendo que, si hay una voluntad, si hay un calendario y un plan de acción, el flujo se puede parar. Yo fui el único buen pupilo que apoyó a su primer ministro. Los húngaros intentan seguir el modelo español lo mejor posible. Digamos que estamos teniendo éxito. Otros líderes no se lo han tomado en serio.

-Para algunos líderes y parte de la opinión pública es usted el malo de Europa. ¿Qué diría a los que le critican?
Es una crítica que no está relacionada con la inmigración, sino con la democracia y la calidad democrática en Europa. Tenemos que admitir que el centro derecha político sufre mucho porque no tenemos instrumentos para comunicar nuestras ideas y valores a la gente. Hay otros enfoques, que llamo enfoques relativistas de la izquierda, sobre la vida política y social. Cada vez tienen mayor apoyo de los medios de comunicación, las universidades, intelectuales… para que haya una enorme presión en la opinión pública europea desde esa perspectiva. Pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Muchos políticos en algunos países sienten que tienen que ceder a esa presión, ya que sino los medios les tratarán mal, y siendo maltratados por los medios no tendrán posibilidad de ganar las elecciones.

-¿Ceden a la presión?
Es un dilema de los líderes del centro derecha en toda Europa. Es un dilema incluso para mí, pero a los húngaros no nos gusta ejercer la política si no podemos decir lo que pensamos.

- ¿Qué piensa Viktor Orbán?
No estoy de acuerdo con el enfoque del relativismo. Hay valores y tenemos que preservar los valores. Europa puede salvarse y florecer otra vez. Ser grande y maravillosa otra vez sólo si se toma seriamente las tradiciones, las raíces cristianas y todos los valores que son la base de la civilización que llamamos Europa. Así que yo represento esa posición, pero esta posición en la vida intelectual, entre los medios, entre la opinión pública europea, es una posición minoritaria, estoy en minoría; y me consideran un oponente ideológico, por tanto hacen su trabajo e intentan acabar conmigo.

- ¿Por qué son importantes para Europa las raíces cristianas? ¿Cómo debería defenderlas la Unión Europea?
Hace varios años, cuando los tratados básicos de la UE fueron replanteados y reescritos, cometimos un gran pecado. Su por aquel entonces primer ministro, José María Aznar, defendió una muy buena decisión, que yo apoyé, diciendo que el documento básico de la UE debía mencionar las raíces cristianas. Aquello supuso una enorme discusión en la Unión Europea y perdimos. Finalmente los líderes decidieron no integrar esa frase en el documento base de la Unión Europea. Aznar explicó que no era una cuestión de opinión sino de realidades, y que no deberíamos negar las realidades o los hechos.

-Finalmente no se plasmaron esos valores...
Si los documentos base de la UE no recogen los valores y raíces cristianas, ¿cómo podemos defenderlos? Tarde o temprano, dentro de la UE deberemos replantearnos, sacar este asunto de nuevo a la superficie y discutirlo en el seno de la UE. La situación de la migración es una buena ocasión para ello, para dejar claro que este es un continente basado en valores cristianos, que pertenece a nuestras tradiciones. Tenemos que levantarnos y posicionarnos en favor de ese tipo de identidad y valores. Estamos en minoría en este momento, pero la política se trata de buscar nuevos equilibrios, y podemos tener una mayoría de nuestro lado si hacemos bien nuestro trabajo. Al menos esa es la esperanza húngara.

-El multiculturalismo... ¿Debe Europa integrar esta corriente como parte de su propia cultura?
Las teorías políticas están bien porque te ayudan a enriquecer la mente, y eso siempre es bueno. Pero la naturaleza real de la política es la experiencia. Si se quieren tomar importantes decisiones es mejor confiar en la experiencia que uno ya tiene y en Europa, la experiencia es que el multiculturalismo crea sociedades paralelas, y las sociedades paralelas significan que los pilares de la vida en Europa -libertad de expresión, libertad religiosa, igualdad de derechos para todas las personas, igualdad entre hombre y mujer- pueden ponerse en cuestión. No nos gustaría vivir en una Europa que ponga en duda asuntos básicos. Por esta razón no estoy a favor de sociedades paralelas. Si dejas entrar a la gente en la UE y mantienen sus propias comunidades, basadas en diferentes tipos de valores, tarde o temprano debes aceptarlos, porque vivimos juntos. Así que el único camino es no dejarles entrar y no dejarles crear sociedades paralelas.

-Suena duro
Puede que suene un poco duro pero intento ser lo más claro posible. Mire lo que está pasando en las grandes ciudades de Europa occidental: no están integrados en una sociedad, están viviendo en sociedades paralelas y las fuentes de conflicto están ahí. Podrían ocurrir incluso conflictos serios, el radicalismo y los extremismos están avanzando, incluso los ataques terroristas están ahí; así que creo que ese tipo de cohabitación o coexistencia no ha sido exitosa en las últimas décadas de la historia europea. Si no ha sido exitosa, creo que no deberíamos seguir así, pero como demócrata y una persona que respeta la soberanía nacional de los demás, tengo que decir que si alguien en la UE, en algún país, quiere crear sociedades paralelas multiculturales no me puedo oponer porque es su propio país. Lo que puedo decir es que los húngaros no querrían vivir en ese tipo de sociedades. Así que defendemos el estilo de vida que tenemos en este momento, no nos gustaría que nos cambiasen.

- Su eminencia, el obispo Lazslo Kiss-Rego ha definido la llegada de refugiados como una invasión islámica. ¿Está de acuerdo con este punto de vista? ¿Cree que vivimos una invasión islámica encubierta?
Sobre la opinión de la Iglesia católica prefiero no involucrarme, es su opinión. Mi punto de vista es que es una invasión, un proceso descontrolado y desrregulado. Si alguien quisiera vivir con nosotros, primero deberían revelar quiénes son, deberían identificarse, dejar claras cuáles son sus intenciones, cómo les gustaría vivir con nosotros. Todas esas preguntas tienen que quedar claras. Cuando resolvamos este punto probablemente podamos aceptar a alguien para que viva con nosotros. Pero lo que está ocurriendo no está siendo así: no sabemos quiénes son, no sabemos cuáles son sus planes, no sabemos cómo les gustaría mantener sus ideas, no sabemos si respetarán nuestra cultura, si respetarán nuestras leyes… no sabemos nada de eso. Así que creo que cuando una multitud se abalanza sobre tu casa, tu terreno o tus poblaciones sin dejar claras sus intenciones, es una invasión por definición.

- Cambiando de asunto, señor Orbán. Usted es uno de los pocos defensores del matrimonio como unión entre hombre y mujer.
Cuando me convertí en primer ministro de Hungría juré mi lealtad a los húngaros y a la Constitución. La constitución de Hungría dice claramente que el matrimonio significa un hombre y una mujer. Punto final. Nosotros creamos esa constitución por lo que estamos felices de mantenerla.

- Hemos empezado la entrevista hablando de la crisis de refugiados y así me gustaría concluirla. Vayamos pues a Siria, una de las razones tras la crisis migratoria actual. ¿Vislumbra alguna solución? ¿Considera acertada la participación de Europa y los últimos ataques de Rusia a algunas partes del país?
Tengo grandes interrogantes respecto a esa pregunta. Volvamos a los hechos: hemos creado mucha de la ansiedad y de los conflictos que se nos ha vuelto en contra; influyendo en los desarrollos de esa región. Hay una buena razón para hacer autocrítica: si era bueno o no lo que hemos hecho. Pero independientemente de nuestras intenciones, el resultado es el caos. Y tuvimos tiempo, años, para consolidar la situación y para crear unas condiciones de vida aceptables allí, pero hemos fracasado. Ahora los rusos intentan hacer lo que no hicimos nosotros, veremos. Probablemente tengan éxito, quién sabe.

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“ELEMENTO VERTEBRADOR”, SEGÚN ARMENGOL
El PP apoya la normalización lingüística en Baleares
 Gaceta.es 23 Octubre 2015

El Gobierno balear y el Consell de Mallorca muestran su voluntad de potenciar el uso del catalán en todos los ámbitos de la sociedad. El PP se pronuncia en la misma línea.

Desde la llegada al poder de la izquierda a las principales instituciones de Baleares tras las últimas elecciones autonómicas y municipales, el tema lingüístico ha entrado con fuerza en la agenda pública. No se han hecho esperar gestos como la eliminación en los informativos de la radio televisión pública del artículo salado, o la derogación de la norma implantada por el anterior Ejecutivo para garantizar el tratamiento equilibrado del catalán, el castellano y el inglés en la enseñanza.

No en vano, uno de los momentos más solemnes de los primeros compases de la actual legislatura ha sido la celebración en sede parlamentaria del primer pleno del Consejo Social de la Lengua Catalana. La ocasión ha sido celebrada con especial pompa debido a que este organismo, que tiene como objetivo la promoción del catalán en las Islas, no se reunía desde el 16 de junio de 2011, exactamente dos días antes de la toma de posesión de José Ramón Bauzá (PP) como presidente balear, ya que no fue convocado en toda la legislatura anterior. El acto ha contado con la presencia de cargos de varias instituciones de las Islas, diputados de todos los grupos parlamentarios (incluido el PP) y representantes de sindicatos, patronales, la Universidad de las Islas Baleares y entidades como la Obra Cultural Balear, que “trabaja para la promoción y difusión de la lengua y la cultura catalanas y de la identidad del país”, además de una docena de expertos en normalización lingüística y algún representante del sector hotelero, uno de los 'lobbies' más poderosos en Baleares.

“Lo que sea” por el catalán
La actual presidenta autonómica, Francina Armengol (PSOE), que preside también el organismo y tiene la intención de reunirlo dos veces al año, ha apostado durante el acto por que el catalán vuelva “al lugar que le pertenece como lengua propia de los isleños”, es decir, “a su posición como elemento cohesionador y vertebrador de la sociedad” balear. “Este Gobierno, y yo como presidenta, trabajamos para devolver los derechos lingüísticos a todos los ciudadanos”, ha remachado. Por su parte, la presidenta del Parlamento autonómico, Xelo Huertas (Podemos), ha abogado por “incorporar o reincorporar la lengua catalana a los usos sociales que le corresponden como lengua oficial propia de Baleares” y ha instado a “hacer lo que sea necesario para defenderla” y conseguir que “sea el instrumento prioritario y preferente de comunicación” en Baleares.

La entidad catalanista Obra Cultural Balear (OCB), integrada junto a Òmnium Cultural y Acció Cultural del País Valencià en la Federació Llull, ha considerado “una buena señal que se convoque este Consejo nada más empezar la legislatura, porque evidencia la voluntad del nuevo Gobierno de las Islas Baleares de hacer avanzar la regularización del catalán”. El romance entre la OCB y Armengol viene de largo, ya que hace cinco años la entidad consideró el Consell de Mallorca, entonces presidido por Armengol, como “la institución más comprometida con la normalización lingüística”.

Plan de Normalización
Fuentes del departamento de Cultura del Consell de Mallorca han indicado a gaceta.es que “existe la voluntad” de potenciar la normalización lingüística en la isla, por lo que “se ha pedido un aumento de la partida dedicada a política lingüística en los Presupuestos de 2016”, que deberían aprobarse a lo largo del mes de noviembre. Aunque aún “no hay nada cerrado”, desde el Consell se confía en la “colaboración institucional” con el Ejecutivo autonómico.

Desde el Gobierno balear, la directora general de Política Lingüística, Marta Fuxà, ha explicado que la intención del Ejecutivo es “aprovechar el Plan General de Normalización Lingüística de Baleares que se aprobó en 2009 [bajo la presidencia del socialista Francesc Antich] y no se llegó a implantar”. Dicho Plan preveía más de 900 acciones no coercitivas para fomentar el uso del catalán en las Islas en ámbitos muy variados de la vida institucional y social, desde los carteles de los comercios a los actos religiosos y misas, pasando por internet, a través del uso del dominio '.cat'.

De ellas, el Gobierno seleccionará “las acciones más urgentes y necesarias” para implantarlas en 2016. “Lo que más urge es el fomento y dinamización del uso del catalán, que es lo que más ha sufrido en los últimos años” de Gobierno del PP. Para ello, su intención es implementar “ayudas a colectivos, entidades y medios de comunicación en catalán”, organizar “campañas de dinamización del uso de la lengua” y recuperar “convenios de colaboración con la Universidad y entidades como la OCB” con el objetivo de “volver a la normalidad” en el ámbito lingüístico en Baleares.

Sin embargo, reconoce que en primer lugar habrá que superar “algunos impedimentos legales”, por lo que fundamentalmente se trata de “restituir el marco legal de hace 4 años” mediante la modificación de normas como la Ley de Función Pública, aprobada por el Ejecutivo del PP y muy criticada por la izquierda y el catalanismo porque no exigía saber catalán para trabajar en la Administración pública del archipiélago.

El PP, de acuerdo
Desde el PP, donde tras la pérdida del poder en el archipiélago existe una pugna entre regionalistas y centralistas , el ex vicepresidente y ex conseller de Cultura del Consell de Mallorca Joan Rotger se muestra de acuerdo con la puesta en marcha de “campañas para defender y dar valor a nuestra lengua” y recuerda que esta institución “tiene competencias para normalizar, dar a conocer e implantar la lengua en todos los sectores sociales y empresariales, así como a todas las personas que residan en la isla”. Aboga por “acciones concretas” en esta materia, especialmente para “potenciar la cultura propia”, y exhibe el “apoyo a las producciones teatrales y literarias de autores mallorquines en catalán que llevó a cabo el PP en la pasada legislatura”.

Bajo su punto de vista, la “lengua propia necesita que se haga un uso normalizado de ella en todos los ámbitos sociales” y hay “hace falta apoyo para que la lengua se use con normalidad en algunos sectores empresariales”, entre los que cita el turístico, el hospitalario y la Justicia. En relación al ámbito educativo, Rotger considera que “la lengua propia está normalizada” y asegura que “un correcto aprendizaje de la misma da al alumno y a la sociedad posibilidades mayores”. En este sentido, concluye: “hay que invitar a las personas que no son de aquí y que quieren vivir entre nosotros a aprender la lengua propia, que como depósito de nuestra cultura, es muy importante para la convivencia”.

Algunas entidades de la sociedad civil del archipiélago, como la Fundación Círculo Balear, han mostrado reiteradamente su oposición a este tipo de políticas lingüísticas, que consideran pancatalanistas.

Nada por escrito
Antonio Robles Libertad Digital 23 Octubre 2015

Toda España se ha dado cuenta, ¡por fin!, de que el Gobierno de la Generalidad miente más que habla. Y no me estoy refiriendo a ese insostenible cambalache del 3% cada vez más insoportable, sino a la negación de Artur Mas y sus dos consejeras de ser responsables materiales de la organización del 9-N. ¿Cómo tienen la barra de negar ante el juez lo que toda su propaganda mediática y sus actos políticos y administrativos han alentado, difundido y costeado para llevar adelante el referéndum ilegal del 9-N?

A esta forma taimada de obrar es a la que nos hemos tenido que enfrentar durante los últimos 35 años en Cataluña. Aunque haya tantos que no lo hayan querido ver, y menos combatir. Ahora resulta que no dieron orden alguna para disponer de centros escolares donde celebrar el 9-N. Ahora resulta que no ordenaron, presionaron y torcieron voluntades para que los directores de los centros abrieran sus puertas o, en su defecto, cedieran las llaves a otros profesores (buena parte de los voluntarios eran profes) o a militantes de la ANC, Ómnium Cultural o cualquier otra organización o partido político secesionistas.

La hipocresía es colosal. No sólo de los imputados del Gobierno de la Generalidad, también de la sociedad entera, y en particular de maestros y profesores que asistieron, complacidos unos, callados otros, a la celebración de la ilegalidad. En algunos centros, con luz y taquígrafos, apuntándose en los tablones de anuncios de la sala de profesores con la intención no sólo de ofrecerse a colaborar, sino de presionar al resto para que se retratase.

Sólo a partir de la negación del TC a la realización de la consulta el sindicato de enseñanza de CCOO y algunos directores exigieron al Departamento de Enseñanza la orden por escrito para entregar las llaves a los responsables designados por el departamento. Por supuesto, nunca la recibieron. Eso fue exactamente lo que le pasó a Dolores Agenjo, directora del IES Pedraforca de Hospitalet de Llobregat, y por lo que se negó a convertir su centro en sede electoral de un referéndum ilegal.

¿Cómo se puede ocultar lo que todo el mundo sabe? ¿Cómo es posible que una sola profesora, ¡una sola!, haya tenido el coraje cívico de plantarse ante el abuso de poder y dar fe de ello en los tribunales? ¿Estos profesores son los que se quejan de recortes en educación? ¿Qué educación? ¿La que encubre el delito, la que miente y hace del cinismo un valor político?

Quien crea que esta negativa del Departamento de Educación a dar por escrito circulares de obligado cumplimiento es una artimaña singular para librarse de responsabilidades penales por lo del 9-N está muy equivocado. La Administración nacionalista nunca ha dado una orden por escrito cuando hacerlo implicaba prevaricar. Incumplir la ley, sí; soportar la pena, nunca. Jordi Pujol en estado puro. A principios de los ochenta generalizó este proceder en la escuela para llevar a cabo una limpieza lingüística generalizada en libros de texto, documentación administrativa, señalización, etc., sin que se notase el cuidado. Así eliminó la enseñanza en castellano (aún sigue), y del castellano allí donde pudo (hasta principios de los noventa, cuando fue denunciada la ilegalidad); es decir, ni siquiera se daba la asignatura de lengua española en primaria, y para evitar la evidencia del delito rellenaban las notas de castellano en el libro de escolaridad con notas inventadas (pág. 277 de Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña, 1979/2006). Impuso luego la inmersión generalizada a pesar de ser inconstitucional (y la negó durante casi dos décadas), catalanizó los nombres de los niños sin el conocimiento y consentimiento de la mayoría de padres, manipuló instancias de petición de traslados de maestros castellanohablantes a sus espaldas para destinarlos fuera de Cataluña en contra de su voluntad (pág. 122), negaron el programa de catalanización forzosa del profesorado mientras lo llevaban a cabo (pág. 41), negaron durante años el examen de selectividad en castellano, pero nunca lo hicieron por escrito (pág. 277), adoctrinaron y vaciaron la escuela de autores literarios y hechos históricos que convino para romper los lazos culturales, afectivos e históricos con España, eliminaron toda referencia simbólica nacional e impusieron la visión étnica de la Cataluña que hoy representan Junts pel Sí, la CUP y demás partidarios del derecho a decidir.

¿Se extraña alguien ahora de la insultante soberbia que muestran ante los tribunales?

Juntos por la corrupción

Melchor Miralles Republica 23 Octubre 2015

Va a peor lo de Cataluña. Y no digamos lo de Convergencia y Artur Mas. Se acumulan los indicios comprometedores, hay varios detenidos, algún encarcelado, el caso alcanza ya a adjudicaciones de obra pública del Gobierno de Mas y él reitera que se siente víctima, envuelto siempre en una senyera a la que desprecian. Víctima, dice, de una operación de caza mayor. Manda huevos con el president. Y con quienes le rodean, amparándole abierta o subrepticiamente. Ellos, que se les llena la boca para criticar la corrupción del PP y el PSOE, al lado ahora de quienes han robado a manos llenas a los ciudadanos catalanes, de quienes han utilizado el dinero público en su beneficio, de quienes se ha prevalido de su poder para arramplar con todo.

Ahí están, juntos por la corrupción, porque todo siga igual. Sí. Porque todo siga igual. Porque quieren mantener al frente de la Generalitat a un partido corrupto, que tiene hasta la sede embargada. Un partido que creó una formidable red de corrupción para llevárselo crudo. Un partido que no ha respetado las mínimas reglas de limpieza moral y política. Y todo por el sueño de una Cataluña independiente.

Mas y los suyos emplean el sueño secesionista como pantalla para evitar que se llegue al fondo de la porquería que acumulan. Se envuelven en la bandera y en la independencia para ocultar a los ciudadanos su gestión nefasta al frente del Gobierno para el que fueron elegidos y la porquera en que han convertido CDC. Un partido de derechas de toda la vida asociado ahora a formaciones que se dicen de izquierda que se están convirtiendo en cómplices por su ominoso silencio y su timidez cobarde.

Asombra la mansedumbre de los antisistema de la CUP, que dicen que quieren cambiarlo todo, pero que insisten en estar dispuestos a apoyar a un candidato de Convergencia, matizando que “sería bueno que la presidencia de la Generalitat no recayese sobre Mas”. ¿Cómo dice? Si depende de ustedes. Antonio Baños, que lideró la lista de la CUP, al que tantas veces he escuchado hablar tan claro, debiera expresarse como lo hacía antes de las elecciones. Que nos diga si van a apoyar a un partido anegado por la corrupción. Que nos diga si está dispuesto a apoyar a los corruptos porque la independencia está incluso por encima de la limpieza democrática.

Pero no, están todos juntos por defender a los corruptos, por evitar que se llegue al fondo de la porquería. Juntos por la corrupción, la derecha de toda la vida y la izquierda que dice querer poner patas arriba el sistema. Un monumento a la desvergüenza todo esto. Negociando a oscuras vaya usted a saber qué. Todos juntos denunciando una maléfica operación anti catalana del Gobierno de Madrid, la Policía, la Guardia Civil, la Fiscalía, los jueces. Como Franco, una conspiración, todos contra ellos. Y algunos les compran esa mercancía añeja y averiada. Y todo esto para que en pocos meses, ante la imposibilidad de formar Gobierno, se repitan las elecciones en Cataluña. A ver si siguen todos juntos. Y veremos por qué.

Responso por UPyD
Javier Orrico Periodista Digital 23 Octubre 2015

No sobrevivirán, seguramente, a las próximas elecciones. Pero durante muchos años fueron la única voz discordante en el desierto de la corrupción y la cobardía frente al nacionalismo que casi acaba con España. Hoy se merecen este responso, una breve oración que recuerde lo mejor de su paso por este mundo, y a todos aquellos que se mantuvieron leales en estos días en que traidores y tránsfugas dan lecciones de moral y regeneración desde las tribunas a las que los alzaron.

Sin embargo, no creo que en UPyD deban sentirse tristes por su descalabro. Sus graves errores, que no son objeto de este recordatorio, se añadieron a una vocación, aun inconsciente, de perdedores. Siempre fueron perdedores. Y esa era su misión y el destino de los que renuncian a corromperse, de los que se deciden a señalar a los reyes desnudos. En su caso, nacieron con un mérito mayor, porque, vascos (y catalanes) en origen, se arriesgaron a enfrentarse al nazismo etarra. Y porque desde la izquierda, precisamente, se atrevieron a desvelar la complicidad de las izquierdas con ese nazismo al que durante muchos años ‘comprendieron’, al que le pusieron pasarelas y hasta impulsaron, como hizo el Ziniestro. Y al que aún le buscan ‘encaje’.

Y nadie como los no nacionalistas sabe lo que es jugarse la vida por la palabra España. Nadie como ellos conoce esa mezcla de horror y estupidez que es el nacionalismo. Y nadie como ellos entiende que España es hoy la libertad frente al feudalismo corrupto en el que viven. Y por eso hay que decir que han sido esencialmente ellos, vascos y catalanes no nacionalistas, los que nos recordaron el valor de la España democrática y la vileza a la que la hemos abandonado.

La última propuesta de UPyD, votada recientemente en el Congreso, proponía que la lengua española pudiera ser utilizada en los ámbitos oficiales, en la toponimia y en la enseñanza en toda España. Por ejemplo, y esto lo añado yo, que los catalanes a los que Z entregó El Tiempo de TVE, y el PP ha mantenido, utilicen los nombres que todos conocemos y dejen de escribir en las pantallas sólo Xàbia (Jávea), que lo pongan, al menos, en las dos lenguas para que también mi tía se entere de dónde pijo está lloviendo o recuerde aquel viaje que hizo a Fuenterrabía.

En fin, para sorpresa de cualquier ciudadano del mundo, que el español pueda utilizarse en España. Le copón. ¡Qué ataque a los pueblos plurinacionales y al encaje y la encaja! Quizás por eso el PP descafeinó la declaración, y el PSOE directamente se desentendió de ella. Los demás, claro, votaron en contra, porque ellos sí pueden escribir Murtzia o Mùrcia, pero nosotros no podemos decir ni escribir Gerona, que es propio de fascistas.

Echaremos de menos a UPyD. Ojalá que aguanten el desierto, que, al menos, está limpio. Que sepamos que hay alguien ahí dispuesto a volver a defender lo esencial, lo evidente, si lo necesitamos. Que no tardará mucho.

Mas: del imperio de la ley al imperio contraataca
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 23 Octubre 2015

No existe ningún Estado democrático donde no rija el principio básico del imperio de la ley. Nuestra Constitución lo expresa con toda claridad al proclamar que los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a ella y al resto del ordenamiento jurídico. Aquí no hay excepciones. Si las hubiera, el sistema democrático se iría a hacer puñetas.

Pero el imperio de la ley supone también un orden de garantías para los ciudadanos, de modo que cuando uno es acusado de cometer un delito, está protegido por el derecho a la presunción de inocencia, a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable. Todo el mundo entiende, así, que cualquier acusado eche mano de esas garantías. Lo hacen los ciudadanos de a pie y los políticos sin que nadie se escandalice por ello, pues tales son las reglas de juego en un Estado de derecho.

Lo que en él resulta inadmisible es que un político pretenda sustituir el imperio de la ley por el imperio contraataca, como hace el presidente de la Generalitat cada vez que salta una noticia que lo relaciona a él o a su partido con la comisión presunta de un delito. Se envuelven en la bandera para protegerse la cartera, decía José Borrell, al referirse al escandalazo de Banca Catalana, en la clarificadora entrevista que le hizo el miércoles Fernanda Tabarés: Pujol se fue entonces de rositas, acusando de atacar a Cataluña a los que solicitaron su procesamiento por su presunta implicación en una quiebra multimillonaria.

Ahora solo ha cambiado la bandera: Mas se envuelve en la estelada para tapar cualquier tostada. Lo hizo anteayer -último ejemplo- cuando un juez ordenó la detención de dirigentes de Convergencia presuntamente implicados en el cobro de comisiones por la concesión de obras púbicas. Ese juez y la Guardia Civil que le obedece son, según Mas, peones de brega del imperio (español, por supuesto) que contraataca contra él, el nacionalismo catalán y Cataluña, que para el caso son lo mismo. Ese juez y la Guardia Civil que le obedece (todos, el lado oscuro de la fuerza) no están, según Mas, persiguiendo los delitos y a quienes los cometen, como cuando investigan a un gallego o a un andaluz, al PSOE o al PP, sino atacando a Cataluña y al nacionalismo catalán. Esto es terrible, pero aún peor que haya tanta gente que compre semejante despropósito: entre ellos, los 400 alcaldes que desafiaban el otro día, bastón en mano, la legitima acción de la Justicia.

Si cualquier político del PP, el PSOE, Ciudadanos o Podemos, o cualquier español que no sea un nacionalista catalán, se defendiese con el peregrino argumento de que al investigarlo un juez se está atacando a España, el escándalo, por un lado, y el cachondeo, por el otro, serían memorables. Pero Mas y los suyos pueden hacer lo que no se le permite a nadie: en este y en otros muchos ámbitos. Y, claro, así nos va.
 


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