AGLI Recortes de Prensa   Domingo 25  Octubre 2015

Recaudar más o gastar menos
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com  25 Octubre 2015

Los partidos políticos van desvelando sus programas económicos de cara a la cita con las urnas del próximo 20 de diciembre y los votantes intentan analizar las distintas propuestas desde la perspectiva de sus particulares intereses. En principio, los contribuyentes más acaudalados, jet set, clase alta y media alta, contemplan con agrado las promesas de bajada de impuestos directos por ser los más afectados en sus bolsillos –bendita progresividad– a la hora de retratarse ante Hacienda; la clase media-media y la media-baja se mueven en una zona gris en la que por un lado agradecen que el dogal fiscal se afloje en torno a sus cuellos, pero por otro quieren recibir los beneficios sociales financiados por el erario por lo que también aprueban en cierta medida los anuncios de aumento de determinados tributos; las clases más vulnerables, parados, mileuristas, pensionistas modestos y contratados temporales con salarios cercanos al mínimo, quieren que “paguen los ricos” y aplauden las medidas de exigencia creciente por parte del Estado recaudador.

Ahora bien, son muy pocos los ciudadanos que examinan este punto crucial para decidir el sentido de su sufragio con una visión a la vez global y de largo plazo. Urgidos por sus necesidades perentorias, incapaces de evaluar con rigor el presupuesto público o la estructura y funcionamiento de las diferentes Administraciones, sacudidos por sus emociones, sus simpatías o sus rencores, apuntan a bulto y apoyan o rechazan de acuerdo con análisis casi reflejos, sin reflexión sosegada basada en una información que no se les da o que les resulta demasiado laborioso obtener.

Hay un tema central en el ámbito de la política fiscal que conviene tener en cuenta y que debería ser el eje de la atención del ciudadano antes de seleccionar su papeleta en el colegio electoral. Se trata del camino escogido por el aspirante a gobernar para reducir el déficit, es decir, si pone el énfasis en engordar la recaudación exprimiendo aún más al sufrido declarante o se centra en reducir el gasto con medidas racionalizadoras y simplificadoras del aparato público. Me limito a este aspecto de la cuestión porque los que abundan en promesas que implican incrementar el desequilibrio financiero del Estado son unos demagogos irresponsables y cada voto a su favor es un paso hacia el suicidio colectivo.

España se caracteriza por un gasto público que se sitúa en torno a la mitad del PIB, netamente superior a su capacidad de crear la riqueza requerida para sufragarlo. Una estructura territorial disfuncional y onerosa, una nómina pública inflada, una corrupción galopante y unas Administraciones plagadas de duplicidades, clientelismo partidista e ineficiencias, dibujan un cuadro de despilfarro de los recursos de todos realmente alarmante. Por consiguiente, el nodo focal para someter a juicio el programa económico de los candidatos a La Moncloa es su compromiso con las reformas estructurales necesarias para rebajar esta factura desbordada y transformar el Estado en una máquina más pequeña, más ágil, más honrada y más productiva. Si un cabeza de lista detalla el conjunto de iniciativas que proyecta llevar a cabo para suprimir organismos inútiles, rebajar el número de enchufados a dedo, digitalizar la Administración y redistribuir competencias eliminando redundancias, y ese es el núcleo definidor de su esquema económico, ese es el que hay que votar. Si vocea subidas de impuestos, muy especialmente esas dos formas de robo que son el de patrimonio y el de sucesiones, y menciona sólo de pasada o ni siquiera la indispensable reestructuración del sector público para colocar su coste en un nivel que podamos pagar, a ese, ni agua.

Es una recomendación sencilla de seguir que, si es escuchada, hará un gran bien a España y a todos y cada uno de sus habitantes. Encantado de haberles sido útil.

¿Bravo Mariano? ¡No, gracias!
Juan Laborda www.vozpopuli.com  25 Octubre 2015

España se encuentra en la antesala del final de un ciclo histórico. Los elementos que lo definen son una profunda degradación política, económica, social y moral. Sin embargo, estos rasgos también se pueden extender a Europa en su conjunto. Un ejemplo de todo ello ha sido la reunión esta semana de la plana mayor de los dirigentes conservadores europeos, en vísperas del final de una triste y lúgubre legislatura patria. Acudieron en tropel a loar a su queridísimo Mariano. ¡Qué foto de familia más sublime, digna de futuras hemerotecas! Cuando nuestros hijos, desde una visión histórica retrospectiva, echen una ojeada a la misma, simplemente sentirán una profunda tristeza y melancolía por el tiempo perdido.

En el centro de la foto, Ángela Merkel, adalid de los inquisidores de la austeridad y cuyas terribles consecuencias están sufriendo los ciudadanos de media Europa, incluidos los orgullosos luteranos alemanes -qué ejemplos más gratificantes los de Volkswagen y que grandes sorpresas nos depararán algunos bancos germanos, será épico-. Junto a ella, Nicolás Sarkozy, aquel que iba a refundar el capitalismo, tras la gran estafa de la Gran Recesión, ese pequeño Napoleón cuyo gran logro en política exterior fue participar en la coalición que ayudó a configurar un país fallido, Libia. Del sistema bancario francés, mejor ni hablamos.

Junto a ellos personajes tan, digámoslo suavemente, “pintorescos”, como Silvio Berlusconi o Viktor Orban; u otros con ciertos rasgos extravagantes, incluso divertidos, como Jean-Claude Juncker o Donal Tusk. Y con todos ellos Mariano Rajoy, el loado, el deseado, el “que ha cogido al toro por los cuernos”, vamos que parecían unas fiestas patronales en honor a San Mariano. Sin embargo, en esas fiestas patronales, salvo sus incondicionales, lo que es participación de la gente, ciudadanos españoles, poca, muy poca. No estamos para tales fiestas.

El problema es que casi ninguno de estos dirigentes está a la altura de los tiempos. Son políticos mediocres, muy alejados de la personalidad y carácter de los otrora padres de Europa –Adenauer, Monnet, Schuman, Gasperi…–, sin visión global, al servicio de las grandes corporaciones nacionales. Bajo sus respectivos gobiernos, exactamente igual que con algunos de sus correligionarios socialdemócratas, el poder corporativo se despojó finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transformó en una coparticipación globalizadora con el Estado. Y ahora pretenden que nos traguemos un nuevo sapo, el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, más conocido por su acrónimo en inglés TTIP. Ansían eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente. El libre comercio, tal como lo entienden, es una carrera global que arrastra al factor trabajo al fango, a la cuasi-esclavitud.

La herencia de Mariano
Y esa gran corporación empresarial en que se ha transformado la vieja Europa celebró en realidad el día del empleado modélico. Y el premio recayó en Mariano Rajoy. Sus méritos, indudables, más deuda, menos población activa, más desocupados, trabajos precarios y peor pagados, más pobreza. Todo aderezado con una defensa numantina de los intereses de ciertos acreedores y gerencias bancarias. Por cierto, el otro candidato a empleado del mes, Pedro Passos Coelho, no estaba para fiestas. Sabe, por más que el presidente de la República de Portugal se pase por el forro lo que han votado sus conciudadanos, que no será quien dirija el próximo gobierno luso. Pero veamos ahora los méritos de Mariano.

Mariano Rajoy defendió sin duda los intereses de los acreedores foráneos –germanos, franceses, ingleses y estadounidenses básicamente- y de las gerencias bancarias. Por eso su defensa numantina de la austeridad. Para los españoles la principal herencia que nos va a dejar Rajoy es una deuda pública y externa inasumible por el resto de las generaciones sucesivas patrias. Bajo su mandato, el montante de deuda de las administraciones públicas, si atendemos a las cuentas financieras de Banco de España, se aproxima a los 1,4 billones de euros, lo que supondría un incremento de casi 600.000 millones de euros. Mientras empeoraban los servicios públicos y las prestaciones sociales, y se recortaba el gasto social, se estaba incrementando la deuda pública para financiar a terceros. ¡Qué manipulación más grotesca de la política fiscal como herramienta de la lucha contra la crisis!

El segundo mérito de Mariano ha sido dotar de mano de obra cualificada, formada a costa del erario público patrio, a otros países de nuestro entorno. Son nuestros expatriados, los mejores, los más capaces. Bravo Mariano, ¡para eso sirve nuestro sistema universitario! Ante el brutal incremento del paro, en vez de repensar que era lo que queríamos para nuestra querida España, las élites decidieron repartir la miseria. La búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva, requiere tiempo. Sus efectos, además, no son inmediatos. Por eso, impusieron una reforma laboral diseñada exclusivamente para abaratar salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos; mantener, en definitiva, el statu-quo de los oligopolios patrios. En este contexto, ¿cómo responde el mercado laboral? Lógico, con menos población activa, con más desocupados, repartiendo miseria, con contratos temporales, parciales, con precariedad extrema. Por actividades, más y más sector servicios, ligado al turismo, de ahí la precariedad, la estacionalidad. ¿Y la industria? ¡Eso déjenlo a los alemanes y a los intrépidos vascos, el resto a lo nuestro, sol y playa! ¡Viva Mariano, que bien se come en España! ¡Y que temperatura más agradable! Por cierto, Mariano, recuerda además que si no pagas lo que debes, cuidado con Menorca o Lanzarote, que nos las quedamos eh.

En este contexto de pérdida de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las burbujas de Mario Draghi, España, campeona de la pobreza. Ya lo expresamos en el último blog. Hay un empeoramiento generalizado de la situación social en toda España desde el año 2009. Las cifras se han visto agravadas en 2014. En dicho año, se alcanzaron cifras récord en pobreza, desigualdad y privación material severa. A la fecha, 13.657.232 personas viven en riesgo de pobreza y/o exclusión social en España. De este total, 3,2 millones viven en situación de pobreza severa, es decir, por debajo del umbral del 30% de la mediana de la renta de 332 euros mensuales para un hogar de una sola persona. ¿Bravo Mariano? ¡No, gracias!

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Lo de los Pujol ya huele
EDUARDO INDA. okdiario  25 Octubre 2015

El contundente golpe judicial del pasado miércoles a la golfería convergente ratifica por enésima vez (no sé si van ya 50, 100, 500 ó 1.000) que estamos ante la mayor estructura de corrupción conocida en la Europa contemporánea, cuantitativamente sólo al nivel de la que profesaban hasta que cayeron los grandes dictadores del norte de África modelo Gadaffi, Ben Ali o el propio Sadam. Los 3.000 kilazos desviados a sus bolsillos por la familia Pujol no están lejos en euros constantes de lo que robaron a sus ciudadanos estos sátrapas a los que Satanás tenga en su gloria. La información desvelada por Miguel Ángel Ruiz Coll acerca del potosí ingresado por Convergència Democràtica de poco más de un lustro a esta parte (es decir, desde que es president Artur Mas) lo dice todo: 25 millones de euros. Una cifra que en términos relativos, estamos hablando de una comunidad autónoma, no de España entera, y seguramente absolutos es infinitamente superior a la que el PP o el PSOE se metieron en la butxaca por el método Bárcenas o por el sistema Filesa.

A pesar de todos los pesares, y por mucho que a veces bramemos, el Estado de Derecho funciona razonablemente bien. España es una democracia de mediana calidad porque normalmente el que la hace, la paga. Pero no están (en el banquillo) todos los que son ni son todos los que están.

Una democracia de alta calidad es aquélla en la que, por muy primer ministro, rey o gerifalte que sea uno, si te pillan en un renuncio vas palante sí o sí. Que se lo digan, si no, al ex ministro de Defensa alemán Karl-Theodor Zu Guttenberg, que tuvo que irse por donde había venido en 2011 por plagiar 15 años antes su tesis doctoral. Tres cuartos de lo mismo le ocurrió a su colega de gobierno Annette Schavan, que tuvo que dejar la cartera de Educación en 2013 tras destaparse que había calcado el trabajo que la convirtió en doctora ¡¡¡33 años antes!!! Angela Merkel no se anduvo con chiquitas… como tampoco se anduvo con “presunciones de inocencias” ni excusas baratas similares David Cameron cuando los tabloides desvelaron que su ministro de Energía (Chris Huhne) le había endosado una multa por exceso de velocidad a su mujer cuando en realidad conducía él. O cuando esa prensa británica que es la mejor del mundo reveló que su viceministro de Hacienda pagaba con dinero público una casa a su novio.

Ni a Merkel ni a Cameron se les ocurrió, siquiera un segundo, apelar a la presunción de inocencia porque les hubieran destrozado pública y privadamente. Allí se entiende que la presunción de inocencia opera única y exclusivamente en el estadio judicial. En el de la opinión pública la única doctrina que cuenta es la de las responsabilidades políticas. Y punto. ¿Una conducta es inapropiada políticamente hablando por muy legal que sea? Pues a la calle. Y aquí paz y después gloria. No tengo que comentarles, pues, cuánto hubiera durado allí un Manolo Chaves de la vida… O una Ana Mato, o un Iñigo Errejón, o un José Antonio Griñán o un José Antonio Monago.

Y que somos una democracia de entre mediana y baja calidad lo demuestra que la Justicia es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. ¿Por qué siempre van a la jaula los machacas y nunca los autores intelectuales de los EREs, de las financiaciones ilegales o de ese latrocinio que convierte a CDC en general y a los Pujol en particular en invictos campeones de la Champions de los trincones? Nadie en su sano juicio entiende que los ERE, las barcenadas o la salvaje corrupción de Convergència se pudiera llevar a cabo sin la colaboración por acción u omisión de sus barandas. ¿O es que alguien con dos dedos de frente piensa que Osácar o Viloca, los dos tesoreros convergentes, exigieran y cobraran mordidas a constructores y demás empresarios sin que Pujol y Mas lo supieran?

Tan perogrullesco resulta explicarlo que me da vergüenza hacerlo. Sin el nihil obstat de los de arriba un consejero, un ministro o un director general no regala una concesión o adjudicación a sabiendas de que puede incurrir en un delito de prevaricación, otro de malversación de caudales públicos y uno tercero de falsedad como mínimo.

El caso Pujol es la prueba del nueve de que en España continúa habiendo ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda o, lo que es lo mismo, intocables y tocables. La Infanta y los nueve Pujol (padre, madre, hijos y ese espíritu no muy santo que es Jordito) son dos casos de libro del primer y exclusivo elenco. ¿Cómo no se va a proceder por lo civil o por lo criminal contra una familia que controla no menos de 3.000 millones de euros cuando los ingresos del pater familias no superaban los 90.000 euros brutos anuales y cuando los hijos no son ni Einstein ni la reencarnación de Steve Jobs o un clon de Larry Page o Mark Zuckerberg? ¿De dónde ha salido la pasta? Éstos no aguantan ni media investigación patrimonial.

Y lo de Jordito, que es como le llamaban en casa, es de aurora boreal. Cuando en el ecuador de 2012 y 2013 un servidor reventó (con la ayuda de algunos hombres con sentido de Estado) el escándalo desde las páginas de El Mundo, aluciné con dos circunstancias. La primera, que el entonces fiscal jefe de Cataluña, Martín Rodríguez Sol, un mentiroso de tomo y lomo y un hombre sin vergüenza, dijo que al publicar el borrador de la UDEF sobre la famiglia habíamos “injuriado, calumniado y difamado” a la famiglia. Con esta percha, Jordi Pujol padre, Artur Mas, el cobrador Felip Puig y los Mossos se querellaron contra nosotros. Lástima (para ellos, claro) que perdieran todas y cada una de las acciones judiciales que emprendieron con el agravante de que los jueces dijeron sistemáticamente (una, dos, tres y cuatro veces) que el borrador existía y que habíamos dicho la verdad.

La segunda ha permanecido inédita hasta ahora. Resulta que la Policía reclamó al entonces titular del Juzgado de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, autorización para registrar la vivienda y los despachos de Jordi Pujol hijo al tener la certeza de que había material incontrovertible guardado en las cajas fuertes. Lo normal, y más teniendo en cuenta que estamos hablando de más que un presunto delincuente, es que el magistrado hubiera dicho “adelante”. Eso es lo normal. Sí. Lo anormal es que respondiera “no” sin dar mayores explicaciones. Tan anormal y sospechoso como que tardara 20 meses en citar al hijísimo tras relatar en sede judicial su ex novia Victoria Álvarez cómo llevaba a Andorra maletas atestadas de esos billetes de 500 rebautizados como bin ladens porque todo el mundo sabe que existen pero nadie los ha visto. O cómo era la red exterior tejida por la famiglia para evadir los cientos de millones que trincaron en 23 años de Presidencia autonómica.

Pero había y hay más. Mucho más. La Justicia no sólo confirmó que Victoria Álvarez Martín decía la verdad sino que determinó en muy poco tiempo que se había quedado corta. Pronto probó que el primogénito movió al menos 33 millones por todo el mundo, la mayoría en paraísos fiscales, que blanqueó más de 10 millones en el puerto argentino de Rosario, que montó un resort en México y que en los últimos tiempos ha mordido 8 millones a contratistas de administraciones gobernadas por Convergència.

El patriarca admitió que tenía 4 kilos en Andorra. Pero lo hizo después de que más de 500 hubieran pasado por el principal hub que tenía esta banda familiar para desde allí desviarlo a todos los territorios off shore habidos y por haber: Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein, Jersey, Guernsey, Panamá, Hong Kong e incluso parece que también Gibraltar. Y, mientras tanto, descubrimos que el benjamín, Oleguer, compró con 35 años 1.152 oficinas del Santander en 2008 por 2.177 millones de euros, 105 oficinas de Caja Madrid por 100 y las tres sedes históricas de Prisa por 315. Por si fuera poco, Okdiario nació contando que había dado 420 millones a un banco irlandés para que se los invirtiera y otros 400 a uno escocés. El pequeño del clan pasó unas horas retenido la pasada primavera por orden de la Audiencia Nacional pero de sus chanchullos nunca más se supo. Parece como si el subcaso Oleguer (en el fondo, no es más que el blanqueador familiar) durmiera el sueño de los justos. Todo ello por no hablar de un Oriol imputado por las ITV o del resto de una prole en la que el que no se había acogido a la amnistía fiscal, había sido pillado con las manos en la masa andorrana.

¿Cuándo detendrán a un Pujol y lo enviarán a su destino natural, que no es otro que el hotel rejas? ¿Cómo es posible que se sigan yendo de rositas, operación tras operación? ¿Me puede alguien explicar cómo con tanto caudal probatorio la Justicia va más lenta aún si cabe? ¿Por qué hay fianzas multimillonarias para todo quisqui y ellos tienen bula? ¿Por qué se exige fianzas a la acción Popular (Manos Limpias, UPyD, Podemos y Guanyem) y a ellos no? ¿O es que acaso el patriarca sabe demasiado? ¿O es que quizá está aplicando la táctica del paciente con el dentista cuando le coge por salve sea la parte y le espeta ese “¿a que no nos vamos a hacer daño” que normalmente se antoja infalible? ¿Por qué una humilde mujer va a la jaula en Canarias porque no cumple la orden de derribo de la única casa que tiene y los Pujol siguen campando a sus anchas más chulos que un ocho? ¿O es que también aquí hay que echar el freno porque hizo negocios con algún mangante de altos vuelos y alta cuna?

Que nos lo expliquen. Porque esto huele que apesta. Si queremos pasar de ser una democracia de baja o mediana calidad a convertirnos en una democracia a la alemana o la inglesa hay que actuar. No queda otra. No actuar contra esta banda familiar nos conduce inexorablemente a Banana Republic…

Rivera y la eterna reinvención del Centro
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  25 Octubre 2015

Albert Rivera ha redescubierto la fórmula tradicional de la derecha española para ganarle a la izquierda sin cuestionar su superioridad moral: situarse en el centro político. Rivera lo actualiza de una forma que resulta nueva de tan antigua: "No queremos una España de rojos y azules". O sea, la misma fórmula de Suárez, que no podía ser más azul –secretario general del Movimiento, último presidente de Gobierno de la Dictadura franquista– para ganarles a los rojos que, como el PSOE y el PCE, querían la ruptura y no la reforma legal del Régimen, diseñada por el azul Fernández Miranda.

¿Por qué ganó Suárez las elecciones de 1977, las primeras que cabe llamar democráticas en España? Porque no lo fueron del todo –Suárez tenía el control de la única televisión y del aparato del partido único franquista, el Movimiento Nacional, travestido de asociación política: UDPE– en lo que se refiere a igualdad de oportunidades de los diferentes partidos pero, sobre todo, porque apelaba a la superación de la Guerra Civil, la división de rojos y azules, impulsada por la Izquierda del PSOE desde 1933, desde la posición de fuerza de la Derecha que en 1939, ganó la Guerra Civil. Y porque, aunque modernizado y relativamente moderado, seguía teniendo el Poder militar, policial y administrativo en toda España.

La Derecha franquista renunció a su legitimidad contando con que la Izquierda la imitase; y lo hizo desde un Centro político que, en lo esencial, proclamaba el fin de la Guerra Civil. La Ley de Reforma Política, sometida a referéndum por Suárez y para la que todos los partidos de oposición pidieron la abstención, obtuvo el 80% de los votos. Fue la gran derrota de la Ruptura frente a la Reforma, un plebiscito a favor del fin de la Guerra, el triunfo del golpe de Casado y Besteiro contra Negrín en favor de Franco. Con la diferencia de que Franco no tuvo piedad y el franquismo la ofrecía. Naturalmente, como antifranquistas éramos cuatro gatos, la gente la aceptó.

Zapatero, Podemos, Mas y el fantasma del 36
El centro es la posición favorita del Poder. La más cómoda cuando hay tiempo para la comodidad. La Izquierda, sobre todo el PSOE, antes de la Guerra Civil y después de la llegada de la democracia, siempre ha dudado entre luchar por el centro contra la derecha o destruir la derecha para no tener que buscar el centro. Si gana se proclama centrista. Si pierde dice que la Derecha no tiene legitimidad para gobernar. Que la Derecha sigue siendo franquista y que la Transición fue mentira porque no volvieron los rojos. En realidad, la primera mesa de las Cortes democráticas –de Edad– estuvo presidida por La Pasionaria, bicha criminal para media España, y Rafael Alberti, el que mandaba "¡A paseo!" a los que eran "paseados", es decir, asesinados, en la checa de Fomento-Bellas Artes (Ministerio del Interior).

El harakiri de las Cortes franquistas para dar paso a la democracia, la llegada de los comunistas del exilio y la amnistía general para delitos de sangre con motivos políticos, de la masacre de Paracuellos a los crímenes etarras, fueron la prueba de veracidad del centrismo de la UCD de Suárez, que con la Alianza Popular de Fraga eran las dos fuerzas políticas, nacidas del franquismo pero decididas a implantar un régimen constitucional en el que, mediante el voto, los partidos pudieran alternarse pacíficamente en el Poder. Y fue esa idea de la paz civil, sin rojos ni azules, sin rencores ni revanchas, lo que fue masivamente aceptado por la sociedad española. El Centro en 1977 podía apelar al testamento de Franco y al último discurso de Azaña, el de "Paz, Piedad, Perdón". El PCE, recordar la "reconciliación nacional" que fue su táctica desde la invasión de Checoslovaquia en 1968. Y el PSOE, al “socialismo en libertad”, o sea, la negación del comunismo. Las dos fuerzas políticas realmente existentes, el Movimiento asegurando la democracia sin sustos y el PCE con la bandera nacional y la monarquía, garantizaban el anhelo aplastante mayoritario en la España de 1977: la Paz.

Hizo falta que llegara Zapatero para resucitar en 2004, en su discurso de investidura como Presidente del Gobierno y tras dos años de violencia callejera –Prestige, Guerra de Irak, 11M–, la división entre rojos y azules. Ha hecho falta una reedición aún más radical del zapaterismo, la comunista de Podemos, para que en toda España calase la idea de que era posible volver a la división entre rojos y azules. Y, finalmente, ha hecho falta el "golpe de Estado a cámara lenta" como ha llamado Guerra a la sedición de Mas en Cataluña, para que hasta la opinión pública más refractaria a la realidad barruntara que España podía volver al enfrentamiento civil, puesto que las dos razones del 36 –la revolución y el separatismo– habían resucitado.

Y como ha resucitado el peligro, ha resucitado la solución. Y como no estamos ante el golpismo del PSOE y ERC de 1934-1936 sino que un mes antes de las elecciones se cumplen cuarenta años de la muerte de Franco, vuelve un Suárez sonriente, ahora llamado Albert, para recordarnos que en el centro está la virtud, que el centro es él, y que él nos salvará del inmovilismo de la Derecha y del radicalismo de la Izquierda. Un falangista nos trajo la democracia y un catalán nos salvará del separatismo. Para qué matices: la Izquierda ha apostado por el sectarismo y la Derecha por ser la única y agónica alternativa al sectarismo, el que nos asegure que desde el Centro vamos a ahorrarnos todos estos líos, a cambiar pero sensatamente, que todos somos hermanos y que dentro de cuatro días es Navidad, ganará las elecciones. Si Rivera no gana con el juguete del Centro bajo el brazo, es que España ha dejado de creer definitivamente en los Reyes Magos.

Mas y el pacto de la vergüenza

Editorial La Razon  25 Octubre 2015

No hay que dejarse engañar por la terminología al uso de los separatistas catalanes y, mucho menos, por los términos que utiliza el presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas, para cubrir, a modo de cortina de humo, sus responsabilidades. Así, el denominado «Pacto por la Rebelión» que ha ofrecido Mas a la extrema izquierda de la CUP, y que hoy revela LA RAZÓN, debería ser conocido como lo que es: un pacto vergonzante sin otro objetivo real que salvar la carrera política del líder de Convergència y, de paso, limitar los daños que la trama de corrupción del tres por ciento está causando al antiguo partido hegemónico del nacionalismo.

Con el señuelo de una imposible independencia de Cataluña, indeseada por la mayoría de los ciudadanos y que las instituciones del Estado yugularían en sus primeras manifestaciones jurídicas positivas, se pretende que el partido que preside Antonio Baños, formación inclusa en ese espectro difuso del anticapitalismo etnicista, le entregue a Mas los votos que le faltan para ser investido de nuevo presidente de la Generalitat. El candidato, con el agua de los escándalos de corrupción al cuello y enfrentado a una división interna en su propio partido, piensa adoptar la vieja táctica del palo y la zanahoria. El palo, la amenaza de un nuevo adelanto electoral que recogiera para Juntos por el Sí un voto útil procedente de la CUP, por más arriesgada que sea la hipótesis; la zanahoria es ese plan de rebelión al que nos referíamos al principio, planteado en tres fases: desconexión, desobediencia y refundación de CDC.

Una oferta que, a modo de cebo, puede ser atractiva para los radicales de la CUP ya que, en lo que de verdad cuenta, no obligaría a Artur Mas a tomar una medida sin retorno que, sin duda, haría caer sobre él, mucho antes de lo previsto, todo el peso de la Ley o que, en su defecto, podría acarrear la aplicación del artículo 155 de la Constitución, por el que se puede suspender el Gobierno de la Generalitat. En efecto, Artur Mas calcula que una declaración unilateral de independencia promovida por Juntos por el Sí en el Parlamento autónomo catalán no tendría efectos jurídicos, como ya ocurriera en el caso del falso referéndum del 9 de noviembre de 2014, con lo que sería dudosa una reacción drástica del Gobierno, en plena campaña electoral, o del Tribunal Constitucional, sujeto por definición a otros tempos.

De esta forma, Mas cree que ganaría unos meses, con la vista puesta en la fragmentación anunciada por las encuestas de las próximas Cortes, que hace temer un futuro Ejecutivo débil o, lo que es peor, que esté en manos de fuerzas extremistas de izquierda, proclives al «derecho a decidir», como Podemos o la Unidad Popular, que es la nueva marca de la vieja IU. Pero sin negar que un proceso de inestabilidad política en España supone un hándicap a la hora de enfrentar el desafío separatista catalán, cuestión que deberían tener muy presente los electores, el proyecto salvavidas de Mas no resiste el menor análisis. En primer lugar, porque Convèrgencia está inmersa en un proceso judicial complejo que no responde a criterios políticos, sino penales. En segundo lugar, porque no es creíble que la CUP se deje tentar por un señuelo tan obvio y avale con sus votos un modelo de corrupción institucional que tanto ha denostado. La «construcción nacional» ya se ha llevado por delante el crédito político de ERC y su independencia funcional. Su líder, Oriol Junqueras, ya está ligado de por vida al tres por ciento, cuya última denuncia fue hecha por una de sus concejales, hoy silenciada y apartada del partido. Toda una muestra del agrio peaje nacionalista.

Las filtraciones dan un golpe mortal a la ‘omertá’ catalana
Carlos QuílezCronica Global  25 Octubre 2015

CDC, agónica con su entramado de corrupción interna, se agarra al hipotético show periodístico para contener el escarnio y esquivar las responsabilidades políticas

El oasis catalán, se ha vuelto un cambalache.
“Que falta de respeto , que atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…” Seguro que cuando don Enrique Santos Discépolo escribió la música y letra de este tango no podía imaginar que cien años después afirmaciones como… “no pienses más, siéntate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao” o “el que no llora no mama y el que no afana es un gil”, cobrarían una especial significación en un rincón del mundo muy lejos de su Buenos Aires querido, donde la ley del silencio se extendió como un manto pesado e impenetrable durante casi 30 años. Ese rincón esta en el mediterráneo y se llama Cataluña.

A la ley del silencio, en Italia la llaman omertá. Aquí dio en llamarse oasis. Y tanto aquí como allá, ese status quo forjado desde el poder del dinero o del miedo, con la aquiescencia de la muchedumbre sumisa y narcotizada por su propia cobardía, desprende un hedor putrefacto a decir de cualquier especialista en la materia.

Se acabó lo que se daba
El paraguas se ha roto definitivamente, el agua cala y la peste escampa.

Para muchos, quizá los más consecuentes, la cosa empezó a tambalearse bajo los pies de aquellos que forjaron sus fortunas y su estatus desde el oasis, cuando Pasqual Maragall y el primer tripartito conquistaron la presidencia de la Generaliatat. Maragall, tan genial como irreverente, espetó nada menos que en el Parlamento catalán, lo del 3%: “Su problema --dijo dirigiéndose a un nervioso Artur Mas--, es el 3%”.

El tambaleo de CiU se tornó zozobra, cuando un cordobés, apellidado Montilla revalidó un gobierno al margen del Convergència i Unió. Ya era demasiado tiempo fuera del poder y de los órganos políticos de control, censura, agitación y propaganda que ellos mismos, en la trastienda de CiU, habían tramado y utilizado durante años.

Abrazados a la bandera con los pies en el barro
La zozobra avanzaba entre aquellos que nacieron o crecieron al albor del poder político convergente y de su paraguas protector. Los resortes desaparecían.

Y Mas se agarró a la bandera como el incrédulo se agarra a la Biblia cuando se ve morir.
Desde ese mismo momento ocurrieron dos cosas dispares entre sí que condicionarían el futuro inmediato del país: una le fue muy bien a Mas y los suyos, les oxigenó, y la otra le está yendo muy mal, quizá concluyentemente mal. De momento, mientras la tela de los sentimientos con los que esta hilada la bandera aguante, le permite mantener el tipo.

Gobierno del PP manipulador
La primera fue el torpe, bastardo e insensato proceder de la Administración española gobernada por el Partido Popular. Esa España tecnocrática puso a trabajar para la causa anti soberanista con nocturnidad y alevosía a los más tétricos y fieles adláteres de la seguridad del Estado.

Se inició la guerra sucia. Aquello que se sabía, se consentía y se almacenaba por si venían tiempos peores, se sacó del armario en el que esos sicarios del mal guardan su munición.

Sacaron las armas, pero no fueron efectivos. Fallaron porque son malos profesionales en ocasiones y, en otras, tan fundamentalistas como aquellos a los que persiguen. Todo su torpe proceder (sólo hay que recordar el caso de las cuentas suizas de Xavier Trias o el caso del famoso e innombrable informe de la UDEF sobre Artur Mas que los mismos fiscales que ahora investigan el caso 3%, rechazaron como poco fiable) fue a favor del discurso de la victimización de lo que queda del oasis político catalán donde tan a gusto se ha desenvuelto CDC.

Ratas con placa y uniforme oficial
Esa gestión sucia, descarada y criminal de la información más pestilente almacenada en las catacumbas de la inteligencia del Estado, se administró de forma visceral y corrosiva. Se faltó al rigor y a la fiabilidad y se puso en cuestión, al evidenciarse, la solvencia de organismos e instituciones fundamentales para la confianza ciudadana en el estado de derecho.

Titulé hace meses un artículo alusivo a esta cuestión: “Ratas con placa y uniforme oficial”. La mala gente se enfadó. Mas y los suyos, que no habían dejado de zozobrar, tenían, pues, donde asirse y tomar aire: en la estupidez del enemigo.

Benditas filtraciones
La segunda está resultando fatal para CDC: las filtraciones.

Aquellos que han gobernado Catalunya con jactancia durante más de 30 años no están acostumbrados a conducir sin que haya un policía que, eventualmente, les retire las multas por las infracciones que cometan. Eso se acabó. Algunos, de tan acostumbrados como están, aun no ha entendido el sentido de metáforas como ésta.

El tiempo de zozobra es una época fértil para la emancipación de los sumisos. Y, efectivamente, las filtraciones vuelan a mil por hora de unos años hacía aquí. En todos los sentidos. De dentro hacia afuera. Desde arriba hacia a abajo. Con sello oficial o sin membrete, de boquilla o por escrito, con mala intención o con malísima intención. Pero la información fluye y se les escurre de las manos a quienes las tienen sucias.

A rio revuelto…
Naturalmente, hay quien se frota las manos. También quien se rasga la vestiduras y no deja de temblar. Pero, sobre todo, hay quien ha salido del cascaron de la sumisión y de una resignación que empezaba a ser casi congénita y ha rellenado de tinta las plumas otrora sobornadas. Benditas filtraciones.

Una tormenta extraordinaria de indicios solventes, administrados a partir de un procesos penal dotado de todas las garantías y controles de un estado de derecho, ha descardado agua, rayos y truenos sobre las diáspora en la que se ha convertido el oasis de CDC.

Delincuentes desmaquillados
El caso Sumarroca, o Catdem, o Petrum, o 3%, desmaquilla quizá definitivamente a algunos farsantes que durante años lideraron este país como si de una colla sardanista se tratara en la que unos tocaban el flabiol y otros, bailaban y bailaban felices por el mero hecho de sentirse parte de la tribu.

Insisten en poner la mirada hacia el lugar que les conviene, que es lejos del sumario del caso 3%. Pero la prensa y aparte de la sociedad se ha desembarazado de hipotecas y esa emancipación no tiene vuelta a tras.

De nada sirven ya las subvenciones a la prensa que se multiplican entre la Generalitat y los medios catalanes o los favores entre el Gobierno central y los medios españoles. La prensa, hasta ahora contenida, maniatada y por lo tanto servil y parte de una sociedad hasta no hace mucho narcotizada, ha dicho basta.

Se acabo la ‘omertá’
Ese paraguas es la omertá. Y el cuchillo que lo ha rajado dejando que el agua salpique lo que queda del oasis de CDC, han sido las filtraciones. La prensa se ha lanzado a contar y a publicar. Ha perdido el miedo a administrar las filtraciones. Sin filtraciones no habría periodismo. Sin periodismo libre y valiente, no puede haber democracia.
Lo mejor de todo este cambalache que se está viviendo es que ese oasis político se desmorona tras la zozobra convergente.

Putrefacción y favoritismos en Cataluña
Gonzalo BaratechCronica Global  25 Octubre 2015

La constructora Copisa, de l’Hospitalet de Llobregat, está en el ojo del huracán por ingresar mordidas cuantiosas a las fundaciones de Convergència. Junto con Teyco, de los Sumarroca, y el grupo manresano Soler, de Jordi Soler Paredes, Copisa encarna la quintaesencia de la podredumbre que anega Cataluña.

Hace un par de meses, su líder y principal accionista Josep Cornadó Mateu adoptó una decisión heroica. Dio el cese al consejero delegado Xavier Tauler Ferré, tras su imputación en la Audiencia Nacional por presunto pago ilícito de 3 millones a Jordi Pujol Ferrusola.

El apartamiento de Tauler fue sólo cosmético y de cara a la galería, pues el caballero sigue tan pancho en la nómina de Copisa, ahora como asesor, dedicado a su tarea predilecta de captar pedidos de obra pública mediante comisiones. El futuro de la empresa y sus 1.400 trabajadores se presenta sombrío. A ver qué alcalde se atreve a concederle contratas, ante el riesgo de que se enciendan todas las alarmas.

Tauler está encausado por partida doble. En la Audiencia Nacional, por sus mangoneos con el primogénito del ex muy honorable. Y ahora en un juzgado de El Vendrell, por sus enjuagues con Infraestructures, organismo del Govern que reparte toda la obra pública, por valor de miles de millones de euros.

A propósito de Infraestructures, es llamativo que sus dos jerarcas máximos estén hoy procesados. El pasado verano, la fiscalía se querelló contra el presidente, Joan Lluís Quer. Le acusa de malversación de fondos públicos, debido a que una firma de su órbita se benefició de contratos por 7,6 millones de la Agencia Catalana del Agua, poco después de que Quer cesara en el cargo. Según la demanda, los expedientes adolecían de “un cúmulo de anomalías de grueso calibre”.

A su segundo de a bordo en Infraestructures, Josep Antoni Rosell, íntimo del consejero de Justicia Germà Gordó, lo apresó la Guardia Civil el miércoles en una batida que acabó con el tesorero de Convergència Andreu Viloca incomunicado en una celda.

Pasta gansa
En la misma redada se detuvo a Josep Manuel Bassols Puig, ex alcalde convergente de Anglès y hoy delegado en Cataluña de la constructora madrileña Oproler, otra dadivosa protectora de las fundaciones convergentes. Crónica Global reveló que está casado con Núria Bassols Muntada, ex miembro del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Por las manos de doña Núria, cuando ejercía de magistrada, pasaron dos sonados casos de corrupción pujoliana, Casinos, por financiación ilegal, y Adigsa, gestora de las viviendas públicas de la Generalitat, por cobro de comisiones. La señora Bassols archivó olímpicamente ambas causas. Luego, Artur Mas le devolvió el favor: la nombró comisionada para la Transparencia, con un sueldazo de 108.000 euros.

Esta deferencia de Artur Mas recuerda punto por punto la que mostró al juez Santiago Vidal, de la Audiencia de Barcelona, quien en sus ratos libres elaboró una Constitución para Cataluña. Cuando se dio a conocer el texto, reputados expertos lo motejaron de “auténtico bodrio”, que no podía sino “provocar hilaridad y perplejidad, pues semejaba redactado por un alumno de primero de Derecho”.

Luego, el Consejo del Poder Judicial expedientó a Vidal y lo suspendió durante tres años. En verdad, no parece presentable que quien juró cumplir y hacer cumplir las leyes, diese en vulnerarlas sin recato.

Vidal no quedó en la indigencia. Artur Mas lo enchufó al presupuesto con un cargo rimbombante, creado ad hoc, de “director del programa para el estudio de las instituciones y los organismos de la Administración de justicia”. Devenga 84.000 euros anuales, más que el mismísimo Mariano Rajoy.

Hay que reconocer a Artur Mas un enorme mérito. Sus hazañas son inasequibles para el común de los mortales. En poco más de dos años, ha destrozado su partido, arruinado su carrera política y sumido las finanzas de la Generalitat en la bancarrota. De propina, deja Cataluña sujeta al “diktat” de una formación anarquista y antisistema. Un águila, este Mas.

Pagaron otros 637.000 euros en sobornos con facturas falsas por la mayor obra pública de Cataluña
M.A. Ruiz Coll. okdiario  25 Octubre 2015

Tres constructoras que participan en el proyecto del Canal Segarra Garrigues se sirvieron de este procedimiento para abonar mordidas a altos cargos de Convergencia

Las “donaciones” a la Fundación CatDem no han sido el único método utilizado por algunos empresarios para pagar comisiones a CDC, el partido de Artur Mas.

Al menos tres constructoras que participan en la mayor obra pública ejecutada en Cataluña, el Canal Segarra Garrigues, se han servido de una red que elaboraba facturas falsas para dar cobertura legal al trasiego de dinero destinado presuntamente al pago de comisiones.

Este procedimiento habría servido para encubrir el pago de más de 637.000 euros a Convergencia o a altos cargos de este partido, por la adjudicación de contratos vinculados al proyecto faraónico de regadíos que se está ejecutando en la provincia de Lérida.

Las dos primeras empresas implicadas son Benito Arnó e Hijos SA y M y J Grúas, que tienen una participación del 5,5% y del 1,3%, respectivamente, en la UTE que ejecuta las obras, adjudicadas por la Generalitat por 1.102 millones de euros. El director de la UTE era Josep Antoni Rosell, detenido el miércoles por la Guardia Civil por su implicación en el cobro de comisiones ilegales como director general de Infraestructuras de la Generalitat.

La tercera empresa implicada es Engenyeria Inalba, cuyos administradores, los hermanos Gonzalo y Esteban Niubó Mir, actuaban como los auténticos cerebros de la red de elaboración de facturas falsas. Esta firma realizó distintos trabajos de consultoría para el Canal Segarra Garrigues como un estudio de concentración parcelaria de la futura zona de regadío, así como varios censos de regantes de las comarcas leridanas en las que se ubica la obra.
Un testaferro de 81 años

Las facturas falsas destinadas a encubrir el pago de comisiones eran emitidas por una sociedad radicada en Huesca, Interiorismo y Reformas Profesionales SL, cuyo administrador es el empresario de 81 años Diego Garzón Uribe, que actuaba como “testaferro” de los políticos beneficiarios del cobro de las mordidas. Su empresa emitió entre 2010 y 2012 al menos ocho facturas, por un importe que suma 637.153 euros, por supuestos trabajos realizados en la obra del Canal Serra Garrigues.

Unos trabajos que en realidad nunca fueron realizados por Interiorismo y Reformas Profesionales, ya que esta sociedad solo tiene dos empleados y su objeto social es “la compra y venta mayorista de frutas, verduras, aceites y productos alimenticios”, así como los “servicios de limpieza, las labores de decoración y la compra venta de maquinaria agrícola”.

Habitualmente era uno de los hermanos Niubó, o bien una empleada del departamento de administración de Ingenyeria Inalba, quien se dirigía por correo electrónico a Diego Garzón dándole instrucciones precisas sobre las facturas que debía emitir, así como la fecha, el importe y el concepto que debía figurar en el documento.

En algunos casos, estas facturas eran abonadas en un plazo inferior a las 24 horas, completamente insólito en el sector de la construcción. En realidad servían para dar cobertura contable a las disposiciones de dinero en metálico que las empresas implicadas destinaban presuntamente al pago de comisiones a CDC a cambio de la obtención de contratos públicos.
Facturas emitidas ‘a la carta’

Cuarto de estas facturas, por un importe que suma 322.387 euros, fueron abonadas por Benito Arnó e Hijos, la constructora que tiene una participación del 5% en el consorcio que ejecuta las obras del Segarra Garrigues. En todas ellas se hizo constar como concepto “trabajos de maquinaria y personal en la red de distribución del sector 3 del canal Segarra Garrigues”.

La empresa del testaferro Diego Garzón emitió estas cuatro facturas el 31 de diciembre de 2010 (por importe de 77.648 euros), el 1 de julio de 2011 (81.530 euros), el 15 de julio de 2011 (por 82.729 euros) y el 14 de junio de 2012 (asciende a 80.4076 euros).

En los cuatro casos, era la empleada del departamento de administración de Enginyeria Inalba, Mercè Tella, quien se dirigía a Diego Garzón por correo electrónico indicándole: “Buenos días, Diego, necesitamos una factura a nombre de Benito Arnó e Hijos SA”. A continuación, en estos mensajes, a los que ha tenido acceso OkDiario, Tella indica los datos fiscales de la constructora que abonaría oficialmente el pago, así que los detalles que debían aparecer en la factura: la fecha, el importe (desglosado con IVA) y el concepto).

Las otras cuatro facturas cargadas a las obras del Segarra Garrigues, por un importe global que suma 314.770 euros, las pagó Enginyeria Inalba, la misma consultora que encargaba la fabricación de estos documentos. Las tres últimas tienen un importe casi idéntico, algo más de 79.000 euros cada una, y fueron emitidas el 29 de febrero, el 16 de abril y el 14 de mayo de 2012, según los documentos a los que ha tenido acceso OkDiario.

Las donaciones a CatDem
También en este caso, fue la empleada del departamento de administración de Ingenieria Inalba Mercè Tella quien se dirigió a Diego Garzón para darle instrucciones sobre las facturas que debía remitir a su empresa, y los datos que debían aparecer en ellas.

Otra de las constructoras leridanas que participan en el consorcio del Segarra Garrigues, M y J Grúas, también se sirvió de este procedimiento de emisión de facturas falsas para encubrir el pago de comisiones ilegales a altos cargos de Convergencia, el partido de Artur Mas.

Como ha informado OkDiario, los consejeros de M y J Grúas admiten en un acta notarial haber pagado comisiones al presidente de la Diputación de Lérida, Joan Reñé i Huguet (hoy en las filas de Junts pel Sí) a cambio de la adjudicación de un contrato millonario para gestionar varias depuradoras de la comarca del Pla d’Urgell. La Fiscalía de Lérida mantiene una investigación abierta por estos hechos. Esta misma empresa abonó “donaciones” que suman 55.500 euros a CatDem, la fundación de Convergencia.

También las principales firmas que lideran la UTE del Canal Segarra Garrigues aparecen como donantes de CatDem: Agbar (que tiene una participación del 22% en el consorcio) “donó” a la Fundación de Convergencia 898.000 euros, Copisa (20%) otros 580.000, FCC (24%) 105.000 euros.

Como subdirector de Infraestructuras del departamento de Agricultura de la Generalitat, Josep Antoni Rosell, participó en el diseño del concurso millonario para adjudicar las obras del Segarra Garrigues. Luego pasó a dirigir la UTE integrada por estas constructoras, que se había hecho con el concurso, y finalmente en 2011 regresó a la Generalitat como director general de la empresa pública Infraestructures.cat. Desde este cargo -que ocupaba el miércoles cuando fue detenido, por su implicación en la red de sobornos-, Rosell adjudicaba las grandes obras públicas del Ejecutivo catalán.

También asume que muchas personas aprenden euskera, pero luego no lo utilizan jamás
El viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno vasco reconoce que “al euskaldunizar la educación se buscaba euskaldunizar la sociedad”
www.latribunadelpaisvasco.com  25 Octubre 2015

Patxi Baztarrika, viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno de Iñigo Urkullu, reconocía hace unas semanas que casi 60.000 vascos mantienen su trabajo gracias a la imposición del euskera. Él, que lleva casi cuatro décadas viviendo de los cargos públicos diseñados por el mundo nacionalistas para este menester, acaba de hacer ahora otra nueva revelación en una entrevista publicada en “El Diario Vasco”: “Al euskaldunizar la educación buscábamos euskaldunizar la sociedad”.

Baztarrika, preguntado por el estancamiento existente en el avance social del euskera (tras décadas de imposición, actualmente hay menos vascos que utilizan habitualmente el euskera que hace veinte años) insiste en que el vascuence sigue creciendo, “aunque ese crecimiento no garantiza un futuro de vitalidad. La pervivencia puede estar garantizada a dos o tres generaciones vista, pero lo que está en juego es que el euskera no sea una lengua de segundo nivel, una lengua subordinada, y que no se cronifique la situación de desequilibrio social entre las dos lenguas oficiales, que hoy existe y seguirá existiendo durante mucho tiempo”.

“Lo que está ocurriendo”, reconoce Baztarrika, es que el euskera, “ha crecido y está creciendo como segunda lengua de muchos vascohablantes, lo que es muy positivo, pero ha traído muchos cambios al perfil de los bilingües. Ese crecimiento nos lleva a un futuro con una mayoría de vascohablantes, pero muy heterogéneos en lo que a su competencia en euskera se refiere. Algunos decidirán, y tienen perfecto derecho a hacerlo, que el castellano sea su primera lengua y el euskera la segunda. Otros optarán por lo contrario, con el mismo derecho. El reto está en que la compañía del euskera y el castellano se produzca en términos de igualdad, y no de subordinación”.

“¿Y eso no era previsible?”, pregunta la periodista de “El Diario Vasco”. Y el alto cargo del Gobierno autonómico en manos del PNV, responde lo siguiente: “Es algo que desconocíamos, y no es un fenómeno exclusivo y particular del euskera, sino que es común a otras muchas lenguas. Cuando iniciamos este camino hace 30 ó 35 años pensábamos que euskaldunizar la educación iba a ser suficiente para euskaldunizar la sociedad, que saber euskera sería suficiente para utilizarlo en todas las circunstancias, y eso no ha sido así, porque las cosas son mucho más complejas. Por lo tanto, se han derrumbado muchas certezas y yo diría que, más que en una situación de estancamiento, nos encontramos en un momento de incertidumbre, en una encrucijada apasionante en la que tenemos que elegir el camino que mejor nos lleve a ese futuro de igualdad y convivencia real de las lenguas”.
 


 


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