AGLI Recortes de Prensa   Martes 27  Octubre 2015

Mentiras y verdades de cuatro años de política económica
Churchill decía que sólo confiaba en las estadísticas que él mismo cocinaba. Al margen de la 'boutade' lo cierto es que las cifras tienen muchas interpretación. Ni todo es tan malo ni todo es tan bueno.
El Confidencial 27 Octubre 2015

Sostenía Bertrand Russell que la historia, y menos la pequeña historia que encierra una legislatura, no es todavía una ciencia, y que si se quiere presentar como si lo fuera, solo puede hacerse con falsificaciones y omisiones. Pero si lo que se pretende es meter a un país en algo tan vaporoso como el producto interior bruto dándole un barniz científico, el resultado puede ser incluso más confuso. Entre otras cosas porque no hay nada más caprichoso que una estadística. Al fin y al cabo, el análisis depende de cuál sea el punto de partida.

Y si el punto de partida es 2011, parece evidente una primera consideración. España es de los pocos países de la UE que todavía no han recuperado su nivel de riqueza expresado a través del producto interior bruto. Si el año en que llegó Rajoy a La Moncloa el PIB de España se situó en 1,070 billones de euros, es muy probable que al finalizar este año la cifra sea muy parecida (en el segundo trimestre de este año fue de 1,059 billones) pese a que por medio se han producido varias rectificaciones estadísticas que mejoran la nota final (revisión a la baja de años anteriores e incorporación de actividades que antes no se contabilizan en el PIB)

Ahora bien, lo que ha cambiado es la tendencia. Y lo que es más importante, la economía ha saneado algunos de sus grandes desequilibrios, entre ellos el sector exterior, que es lo que llevó a la mayor recesión desde el Plan de Estabilización. En algún momento de la fase expansiva anterior, España llegó a necesitar 100.000 millones de euros para financiarse y hoy tiene capacidad para hacerlo. Y es que en 2011 el país estaba al borde del rescate y hoy tiene asegurado -salvo catástrofes exteriores o interiores- un crecimiento superior al 2-2,5% durante los próximos dos o tres años

Algo parecido sucede en el caso del empleo. En 2011 (media anual), el número de ocupados de la economía española (fuente EPA) era de 18,421 millones, claramente por encima de los 17,790 que se han registrado durante los nueve primeros meses de este año (también media del periodo). La diferencia vuelve a ser la tendencia. Si cuando llegó Rajoy a La Moncloa -y en los dos años posteriores- se destruía empleo a chorros (salvo durante los célebres brotes verdes, que pronto se marchitaron), ahora la economía genera medio millón de puestos de trabajo. Desde luego, insuficientes para situar el paro por debajo del 20% de la población activa. De hecho, la reducción del desempleo tiene que ver con la caída de la población activa más que por un aumento de la ocupación.

Despidos y ajuste

Los escasos avances en términos de empleo a lo largo de la legislatura tienen que ver, fundamentalmente, con las políticas de ajuste emprendidas por este Gobierno. Y que tuvieron su máxima expresión con la reforma laboral, que facilitó los despidos (más baratos y con menos control judicial) en miles de empresas que estaban con el agua al cuello. La consecuencia, como no podía ser de otra manera, fue un fuerte aumento del desempleo durante los dos primeros años de la legislatura, pero una intensa generación de puestos de trabajo durante los dos años siguientes. Al final, el resultado ha sido muy equilibrado.

Los economistas -y el propio Rajoy lo ha sugerido este lunes en La Moncloa- lo llaman un mal necesario, ya que el ajuste entre oferta y demanda tiene la virtud de sanear el balance de las empresas, la auténtica clave de bóveda de un sistema económico. En particular en el sector privado, aunque también en el público. El corolario ha sido el deseado, pero sin excesos. España, pese a los recortes, continúa siendo el país de la UE con mayor déficit público, mientras que el ajuste laboral en las administraciones se ha limitado a unos 400.000 empleos, parte de los cuales se están recuperando en los últimos trimestres.

El año pasado, el conjunto del sector público gastó 61.319 millones de euros más de lo que ingresó. Una cifra colosal, pero, en todo caso, por debajo de los 101.265 millones del año 2011. Y hay que tener en cuenta que en esa partida se encuentran muchas facturas de años anteriores que estaban sin pagar.

Una ingente deuda

Déficits tan ingentes a los largo de la legislatura que se muere han producido, lógicamente, efectos letales sobre las cuentas públicas. Hasta el punto de que el endeudamiento ha crecido entre 2011 (media anual) y el segundo trimestre de 2015 en 310.466 millones de euros. Como se observa, una cifra espectacular que explica que la deuda represente ya muy cerca del 100% del PIB. Es decir, la recuperación, paradójicamente, se explica en buena medida por el mantenimiento de altos niveles de déficit -y por extensión, del volumen de deuda en circulación- que han hecho posible la cohesión social (pese al desplome de la tasa de cobertura de desempleo) y permitido que España haya navegado durante siete años de recesión por las procelosas aguas de las crisis sin grandes tensiones sociales.

 

Esto ha sido posible por algo mucho más cualitativo que cuantitativo, y que no se computa en el PIB: la estrategia del BCE, que de no implicarse directamente en la crisis del euro, desde el verano de 2012 ha tenido un comportamiento totalmente distinto. Es el BCE -junto a las políticas de rigor presupuestario (bien vistas por los mercados)- quien ha provocado el desplome de la prima de riesgo junto a la financiación por parte de la UE del rescate bancario. La mejor banca del mundo tenía la mitad del negocio en quiebra.

Cuando Draghi y Merkel comprobaron que España -a través de su Gobierno- se comprometía al rigor (más que a la austeridad), aflojaron la presión sobre el país, y eso explica un ahorro de casi 20.000 millones de euros en gastos financieros. O dicho de otra manera, el crecimiento extraordinario del endeudamiento no ha significado un aumento del servicio de la deuda gracias a la política de tipos de interés cero.

Lo que no está tan claro es que haya cambiado el patrón de crecimiento. El recorte de los salarios y los despidos pretendían tener los mismos efectos que las históricas devaluaciones de la peseta que España llevó adelante desde 1959 para recuperar la competitividad perdida. Y en verdad que se consiguió. El peso de las exportaciones de bienes y servicios ha aumentado hasta casi la tercera parte del PIB, pero lo cierto es que el sector exterior (por el aumento de las importaciones) ha vuelto a detraer crecimiento económico. Es decir, que lo que no ha cambiado es el patrón de crecimiento (dependiente de forma exclusiva de la demanda nacional y en particular del consumo privado). Los viejos problemas siguen ahí. No todo lo mide el PIB.

 La legislatura de la frustración
Editorial El espanol 27 Octubre 2015

¿Creen los ciudadanos que España se ha regenerado en los últimos cuatro años? ¿Que el país está hoy más unido que en 2011? ¿Que el problema del modelo territorial está mejor encauzado? ¿Que las instituciones están más asentadas y han recuperado el crédito?

¿Creen los ciudadanos que la Justicia ha dejado de estar politizada? ¿Que se han dado pasos decisivos contra la corrupción? ¿Que los partidos han dejado de monopolizar la vida del país?

¿Creen los ciudadanos que los representantes públicos han predicado con el ejemplo a la hora de asumir sacrificios? ¿Que se ha reducido el aparato de la Administración para adecuarla a la realidad del país? ¿Que se han ampliado las libertades? ¿Que ha mejorado la calidad de la enseñanza?

¿Están hoy los españoles más orgullosos de su país, de sus representantes y de sí mismos?

El presidente del Gobierno, que este lunes firmó el decreto de disolución de las Cortes y de convocatoria de elecciones, no dio respuestas en su balance de legislatura a esas preguntas porque su intervención estuvo centrada, casi exclusivamente, en la economía. Sorprende por eso que insistiera en acuñar la idea de que la etapa que ahora termina ha sido la de la "transformación" del país, cuando por todo bagaje exhibió sólo cifras.

Pretender reducir el gobierno de un país a los números es excesivamente simplista, más aún por cuanto admiten diferentes lecturas. Es cierto, por ejemplo, que Rajoy evitó la humillación de que Bruselas interviniera formalmente a España, pero con él, el país ha alcanzado la mayor deuda pública de la historia, que ya roza el 100% del PIB, una factura que condicionará el futuro de varias generaciones. Es cierto que ha cambiado la tendencia en el empleo y que ahora desciende el paro en España, pero gracias a una reducción de la población activa y de mucho trabajo precario.

El discurso de Rajoy estaba presidido por el lema "Compromiso cumplido", pese a que es imposible encontrar en las últimas cuatro décadas una legislatura en la que el programa electoral del partido en el poder se haya incumplido tanto. Y eso que Rajoy contaba a su favor con una amplia mayoría absoluta, la segunda más holgada desde la que obtuvo Felipe González en 1982.

Llama la atención que el jefe del Ejecutivo pintara de color de rosa la realidad del país y no quisiera reconocer ni un solo error en su gestión. Si todo fuera tan positivo, no habría explicación al porqué el PP ha perdido más de 16 puntos en intención de voto en estos cuatro años, ni razones que justificaran el despegue meteórico de un partido de centro como Ciudadanos.

Se da la circunstancia, además, de que minutos antes de que Rajoy volviera a hablar de la corrupción como de una etapa prácticamente superada, trascendía que la Justicia investiga si la constructora OHL pagó las obras de la sede nacional del PP a cambio de que le amañaran el mayor concurso público de Baleares. O que mientras aseguraba que tenía preparados los mecanismos para frenar que el independentismo catalán se salga con la suya, la nueva presidenta del Parlament lanzaba vivas a la "república catalana", prueba de que el asunto ha llegado demasiado lejos.

No. España no ha experimentado un cambio "intenso y profundo", como enfatizó Rajoy en su resumen de gestión de estos cuatro años. Miles, millones de ciudadanos creen que el país ha perdido una gran oportunidad de convertir la crisis en un estímulo y plataforma para la regeneración; para sustituir unas estructuras viciadas y maltrechas por bases nuevas y robustas.

Difícilmente quienes siguieron las palabras de Rajoy pudieron emocionarse con la esperanza de estar asistiendo a los albores de un tiempo mejor. Al contrario, su profusión de números sólo sepulta un mandato que ha hecho cundir la frustración de gran parte de quienes le apoyaron hace cuatro años.

La socialdemocracia y el precio de la civilización
Javier Benegas www.vozpopuli.com 27 Octubre 2015

La semana pasada el PSOE anunciaba a bombo y platillo la presentación de un extenso documento que sus promotores calificaron de “torrente de ideas”. Se trataba de una batería de propuestas cuyo fin, en palabras de sus propios promotores, era abrir un gran debate dentro del propio partido de cara a consensuar un programa electoral de “gran alcance”. Según se apresuraron a matizar Meritxell Batet, responsable del programa y número dos de Pedro Sánchez por Madrid, y Patxi López, secretario de Acción Política, no estábamos ante un programa electoral al uso, sino en el inicio de algo mucho más ambicioso: un proyecto de país y de Gobierno, para cuya aplicación no bastarían los cuatro años de una legislatura.

Así explicado diríase que en el PSOE hubieran hecho acto de contrición y tomado conciencia del verdadero problema: la ineficiencia del marco constitucional y el sometimiento sistemático de las instituciones formales a los cambalaches de otras informales, entre las que destacan precisamente los partidos políticos. Y que, en un ejercicio de responsabilidad sobrevenida, Sánchez se hubiera propuesto hincarle el diente a la temida Política Constitucional, dejando temporalmente en barbecho la ordinaria, que es, como todos sabemos, la que hace girar locamente la manivela del BOE.

Redistribución, esa palabra mágica
Desgraciadamente, el ambicioso documento ya en su preámbulo dejaba bien claro que no se trataba de un intento de subsanación de las ineficiencias sistémicas del modelo político español, sino de un pastiche de iniciativas pretendidamente socialdemócratas, donde se mezclaban a conveniencia reformas constitucionales y políticas finalistas, todas bajo un único denominador común: no añadir picante al plato. Así pues, nada de separación de poderes, nada de controles y contrapesos intitucionales, nada sobre la necesaria representación directa y nada sobre la justicia independiente. En resumen, nada por aquí y nada por allá.

Tan triste como cierto, en el “proyecto de país y de Gobierno” del “nuevo PSOE” no hay ni una sola medida que abogue por el establecimiento de salvaguardas que protejan al individuo frente al omnívoro Estado o, mejor dicho, frente a los partidos políticos que lo patrimonializan. Peor aún, Sánchez y los suyos retuercen de tal manera los conceptos fundamentales de la democracia liberal que no es ya que la redistribución de la riqueza sea el fin que justifique cualquier medio, es que es elevada a principio rector, a ley de leyes. Lo cual supone la liquidación de la Política Constitucional tal cual se ha venido entendiendo en las democracias liberales que en el mundo han sido.

Para ganarse a los votantes aun sin ofrecerles regeneración, Sánchez está dispuesto a usar hasta el último cañón de confeti. Promete convertir las becas en derecho universal, elevar el salario mínimo a 1.000 euros, consensuar con los nacionalistas un federalismo a la carta, implantar la escuela pública laica, ampliar la escolarización desde los 0 a los 18 años, impulsar la Ley de dependencia, derogar aspectos sustanciales de la reforma laboral y vincular la estabilidad presupuestaria a la “estabilidad social”, lo que en la práctica supondrá desactivar la primera y tensionar aún más el presupuesto.

Del Estado social al Estado clientelar en realidad no hay ni medio paso, nunca lo ha habido. Pedro Sánchez lo sabe muy bien. Y la jerarquía que se aplica en el Programa Económico del Partido Socialista no deja lugar a dudas: Socialdemocracia primero, modernización después y reformismo, si acaso, como postre.

La guinda de este pastel es –cómo no– una reforma fiscal, pretendidamente balsámica y alicatada hasta el techo. ¿El argumento? El de siempre, que los ricos y las grandes corporaciones no aportan lo que debieran para el sostenimiento del Estado de bienestar. Lamentablemente, la experiencia nos dice que al final, por más se señale a las grandes fortunas, no hay renta por modesta que sea que no termine participada por el Estado, o detraída por completo si el invento amenaza ruina, que es lo más habitual cuando se está mucho más pendiente de redistribuir la riqueza que de crearla.

Impuestos y civilización
Cuando el juez Oliver Wendell Holmes (Jr.) acuño el famoso aserto de que los impuestos son el precio de la civilización, el Estado social, tal cual lo entendemos hoy, era mera ensoñación. Y es seguro que el bueno de Holmes no imaginaba hasta qué punto los burócratas iban a sacar provecho a su afirmación. Así, desde que se adosó el sufijo “social” a la palabra Estado, se han legislado tropelías y aplicado todo tipo de tributos en nombre del “bien común”. Como muestra vale un botón, los socialdemócratas de todos los partidos ya se han puesto de acuerdo para recuperar justo después del 20-D el impuesto de sucesiones, e imponer en todo el territorio nacional esa perversión que es la tributación heredada de padres a hijos. Después, cuando, a pesar de sus desvelos, la cuenta de la vieja se descuadre y el globo de la lucha contra el fraude fiscal se desinfle, darán otra vuelta de tuerca a la presión fiscal. Y así seguirán hasta que la civilización aguante. Porque la socialdemocracia es básicamente eso: impuestos. La civilización, sin embargo, es otra cosa algo más compleja que, en contra de lo comúnmente aceptado, resulta especialmente vulnerable al abuso fiscal, aun cuando se perpetre en nombre del bien común.

En realidad, querido Holmes y queridos socialdemócratas, el precio de la civilización es la libertad. Porque una cosa son los servicios públicos y el llamado “gasto social”, y otra muy distinta la prosperidad, los descubrimientos que transforman el mundo, el progreso con mayúsculas. ¿Tan difícil es entender que ninguna sociedad progresa si carece de incentivos?

Con todo, lo que más llama la atención es la nula alarma que han suscitado entre nosotros los sucesivos proyectos socialdemócratas, como este último de PSOE, que, en mor de la redistribución de la riqueza, lejos de asegurar los inalienables derechos individuales, destruyen los fundamentos de la democracia liberal. De hecho, resulta más que preocupante que la solvencia de todos los partidos, de cara a las elecciones generales del 20-D, se esté midiendo por sus propuestas de cómo recaudar más, y no de cómo hacer para necesitar recaudar menos. Al fin y al cabo, la solución bien podría analizarse de forma inversa; es decir, si el Estado no se sostiene con los impuestos recaudados, refórmese el Estado y no los impuestos o, al menos, búsquese un equilibrio entre el esfuerzo tributario y el necesario ajuste burocrático.

Que no se atisbe la más mínima proporcionalidad entre el número de propuestas de reforma fiscal y el número de propuestas de racionalización de la Administración Pública, demuestra que las tribus políticas, los grupos de presión y el Presupuesto viven en estrecha simbiosis. Y este ecosistema no habría llegado tan lejos sin la complicidad de los votantes, entre los cuales están los pensionistas y sus pensiones, los funcionarios y sus reivindicaciones, los empleados públicos y sus contratos, los padres con hijos en edad escolar y su exigencia de una educación pública de calidad, los estudiantes que quieren hacer una carrera con un mínimo desembolso, las parejas que aspiran a una vivienda de protección oficial, los empresarios y proveedores que viven de vender sus productos y servicios a las Administraciones Públicas, las grandes corporaciones que prefieren unos organismos reguladores maleables; en definitiva, todos aquellos que, de una forma u otra, ven al Estado como un medio para ahorrarse incertidumbres. Y es a estos votantes a los que apelan los Sánchez de este mundo, para venderles como “nueva política” la política de siempre, pero corregida y aumentada. Y así será hasta que usted, querido lector, asuma que si sigue vendiendo su voto al mejor postor y no renuncia a su pequeña parte del botín, no habrá reformas regeneradoras. Recuerde, si las instituciones no funcionan, poco importa si se aplica una política económica u otra; sea ortodoxa o heterodoxa, austera o lo contrario. Cuando el poder político carece de controles y contrapesos, todo lo que sea susceptible de ir mal, irá mal. Y todo lo que sea susceptible de empeorar, empeorará. Usted decide.

Un programa para la clase media trabajadora
Amando de Miguel Libertad Digital 27 Octubre 2015

Una de las tareas más pesaditas de los comentaristas o doxólogos es tener que embaularnos los programas de los partidos políticos. Así que me apresto a leer las 259 páginas del borrador del programa del PSOE.

Abundan las palabras y expresiones que suenan bien, que podrían introducirse en el programa de cualquier otro partido. Pura retórica. Por ejemplo, "proyecto de futuro", "transparencia", "lucha contra la corrupción", “al servicio de la ciudadanía”, etc. Se cuelan también ideas nuevas, que huelen a sectarismo: "laicidad", "visión progresista de los medios de comunicación", "memoria histórica", “apoyo fiscal a las artes escénicas”, etc. No faltan la alusiones utópicas: "economía verde", "sostenibilidad", "erradicación de la violencia de género", “erradicar la prostitución”, ingreso mínimo vital”, etc.

Lo más llamativo es la orgía de neologismos pedantes. Selecciono algunos: "brecha digital de género", "sociedad en red", "elementos de tracción de la innovación", “capital semilla”, “capital nido”, “iberofonía”, “políticas transversales”, “escuela inclusiva”, “crecimiento inteligente”, “incubadoras de ideas”, “supranacionalidad en la globalización”, “pedagogía educativa”, “interoperatividad real entre e intra de las Administraciones”, “mecanismos de desjudicialización”, “viviendas Zero emisiones”, “priorización en cantidad y calidad [del agua] en función de las distintas prioridades”, etc.

Lo más mollar es la reiterada iniciativa para promover todo tipo de agencias, consejos, centros, comités, oficinas, planes, programas, laboratorios, comisiones registros, observatorios, fondos estratégicos. Todo ello acaba en una fiesta de siglas y mayúsculas, como nuevos organismos que son. Hay alguno tan divertido como "Defensor de las Generaciones Futuras". ¿No será una oficina para impedir los abortos? Otro ejemplo: "Plan Estatal de Rehabilitación Sostenible de Viviendas, Edificios y Regeneración Urbana". Se hará famoso con sus siglas PERSVERU. A los nuevos entes se suma un generoso conjunto de ayudas, subvenciones, incentivos fiscales, líneas de crédito oficial, etc. Más allá de lo que ahora existe. En definitiva, debajo de la faramalla que digo se esconde el propósito de aumentar sustancialmente el gasto público y lógicamente los impuestos. Bien es verdad que se avisa que la nueva presión fiscal se va a ejercer sobre "los ricos". A salvo queda la clase media trabajadora.

La expansión del gasto público obedece a una sola función latente: tener más poder para nombrar cargos a dedo y otorgar mercedes a los clientes del PSOE. La función expresa es la de promover el "gasto social", y ahora "sostenible".

Se nota que el texto del borrador es el resultado de los papeles que han ido aportando diversos autores (y autoras, claro) por separado. La prueba es que en algunos capítulos se repite el sujeto de "los socialistas", y en otros aparece como "los y las socialistas".

Al final, el programa se podría resumir en una sola frase dirigida al PP (a quien se menciona repetidas veces): "Quítate tú para ponerme yo". Mi impresión es que con este programa, si el PSOE llegara al poder, se produciría el desmantelamiento económico, el caos social y la hecatombe política. Aviados estamos.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

La economía española, analizada trimestralmente por el IJM en UFM Market Trends
Ángel Martín Oro www.juandemariana.org   27  Ocutubre 2015

La economía española ha pasado de ser la vergüenza de Europa a ser considerado un modelo a seguir. Lideramos el crecimiento entre las grandes economías europeas y avanzadas. Las expectativas han mejorado notablemente desde que en 2012 estuviéramos a punto de caer por el precipicio. Organismos internacionales alaban los esfuerzos acometidos. Recientemente, el Financial Times titulaba un editorial, “Las reformas de España son una lección para la Eurozona”, en el que escribía que el Sr. Rajoy merece crédito por las reformas que han ayudado a impulsar la recuperación.

Pero también reconocía que no todo el mérito de la recuperación era gracias al gobierno. Factores externos como las medidas del Banco Central Europeo y el contexto de bajos tipos de interés, o el desplome en los precios del petróleo, han contribuido, desde luego, al repunte de la actividad.

Independientemente de que el gobierno merezca más o menos crédito, lo que es indiscutible es que la economía española está creciendo en torno al 3% en términos anuales. Pero eso tampoco es decir mucho, dado que la tasa de crecimiento es una variable con mucho ruido en el corto plazo, y lo que importa es más la sostenibilidad y calidad de ese crecimiento.

A estas cuestiones es a lo que nos estamos dedicando en UFM Market Trends, una nueva plataforma de análisis y seguimiento de la coyuntura económica y financiera internacional cuyos orígenes se remontan al Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, a la que se le ha dotado de un carácter internacional gracias al impulso que viene de aquella Universidad. En el papel de institución copatrocinadora, desde el Instituto Juan de Mariana, además de contribuir en los desarrollos del marco teórico base y sucesivas aproximaciones analíticas, nos encargamos de elaborar trimestralmente el informe sobre España, cuya segunda edición acaba de ver la luz. Lo que tratamos de hacer es aportar algo de luz a los principales datos macroeconómicos, prestando atención a las principales fuentes de desequilibrios potenciales, como son los indicadores monetarios o financieros, o del sector exterior.

En este segundo informe, constatamos la fase expansiva de la economía española, en un contexto internacional que se ha complicado durante el verano (con China y los emergentes como protagonistas), pero que pensamos que va a tener una influencia limitada. A nivel nacional, el riesgo político de cara a las Elecciones Generales debe tenerse en cuenta, si bien parece remitir a la luz de las encuestas de los últimos meses.

Entre los indicadores macro, nos preocupa la evolución del déficit público y su nivel. Pese a haberse reducido en el segundo trimestre –debido a un crecimiento de los ingresos mayor al de los gastos-, vemos muy difícil que se vaya a cumplir el objetivo que el gobierno se propuso del 4,2%, ni siquiera seguramente la estimación de la Comisión Europea del 4,5%.

Para su cumplimiento sería necesaria una fuerte contención de los gastos, al tiempo que los ingresos se aceleran. Lo primero parece poco probable, y más en un entorno de elecciones. Lo segundo también, dados los indicadores que ya apuntan a una cierta desaceleración del crecimiento en el segundo semestre del año. Huelga decir que el acumular incumplimientos en los objetivos de déficit, no es la mejor manera de generar confianza y credibilidad de cara a los inversores extranjeros.

Unos inversores extranjeros de los que continuamos dependiendo, dada la elevadísima posición deudora que España mantiene con el exterior y que se generó durante los años de burbuja del crédito e inmobiliaria. Un indicador que seguimos desde UFM Market Trends que aproxima este fenómeno es el de la Posición financiera internacional neta. Ésta, en términos del PIB, asciende al -91%, un nivel sin parangón a nivel internacional. Con todo, fruto de una cuenta corriente de la balanza de pagos superavitaria –donde la caída del precio del petróleo ha ayudado considerablemente-, se ha reducido desde el -96.6% en el primer trimestre de 2015.

Desde el lado positivo destacamos el desapalancamiento del sector privado, en particular del sector bancario. Así, el total de activos del sector se ha reducido desde los 3.53 billones de euros en el pico de Junio 2012, a los 2,78 billones de Agosto 2015, niveles similares a los del verano de 2007.

Pese a que el stock de crédito total sigue contrayéndose, la economía consigue crecer a tasas sólidas, en parte por el dinamismo de los flujos de nuevo crédito. Observamos que la contracción del crédito a las empresas es cada vez menor; al igual que ocurre en el crédito al consumo a las familias, pero no así en el destinado a vivienda, cuya contracción se ha acelerado en el segundo trimestre del año.

En este contexto, y pese a las medidas agresivas de política monetaria del Banco Central Europeo, la tasa de variación anual del Índice de Precios al Consumo se situó en Septiembre en -0,9%. Sin embargo, es el componente energético el principal responsable de este signo negativo, como sucede con la tasa de variación del Índice de Precios Industriales. Así, no podemos hablar de un descenso generalizado de los precios.

De cara a los próximos trimestres, seguiremos con atención el precio del petróleo, por sus múltiples e importantes repercusiones sobre la economía española. También el resto de la batería de indicadores económicos y financieros que presentamos en nuestros informes, con el fin de valorar la salud de la coyuntura económica española.

Descargue completo el segundo informe de 2015 en este enlace. http://goo.gl/zT7Sk5

Los derroches de Carmena y la nueva 'casta'
EDITORIAL Libertad Digital 27 Octubre 2015

El movimiento de "los de abajo", que venía a acabar con los privilegios de la clase política, ha demostrado muy pronto que su propensión al derroche, al nepotismo y al trato de favor para con los amiguetes supera con creces los excesos cometidos en otros tiempos por "la casta". En el caso de Madrid, han bastado poco más de tres meses para poner de manifiesto la incompetencia del nuevo equipo de Gobierno municipal y la facilidad de los podemitas para incurrir en los mismos vicios que han venido denunciando desde que salieron a escena.

En Libre Mercado hemos sacado a la luz el último –por desgracia, seguro que no– despilfarro de la alcaldesa madrileña, una de cuyas primeras decisiones fue encargar la remodelación de la zona noble del Ayuntamiento. Manuela Carmena y su troupe de indocumentados aseguraban, con recursos melodramáticos, que su primera preocupación iba a ser alimentar a las decenas de miles de niños malnutridos que según decían hay en la capital y poner en marcha medidas para el "rescate ciudadano". Por supuesto, mentían, y la imagen tercermundista que pretendían dar de Madrid fue sólo una añagaza electoralista.

El engaño fue tan burdo que mientras en sus intervenciones en los medios de comunicación dibujaban un panorama estremecedor de pobreza y privaciones, Carmena y su equipo discutían con los diseñadores la remodelación del Consistorio. Los que iban a acabar con los vicios de la casta han gastado 350.000 euros de los contribuyentes madrileños en acondicionar sus oficinas con el lujo al que se creen con derecho, lo que da idea de la desfachatez con la que actúa este movimiento ultra.

Los casos de nepotismo y favoritismo abundan en el comunismo pijo de amiguetes que despliega esta gente. Este derroche de Carmena es el último hito de un equipo municipal que cuando no da vergüenza ajena por su incompetencia mueve a la indignación por su injustificadísima arrogancia.

Los papeles prohibidos de Tarradellas sobre el tres por ciento
Pablo Planas Libertad Digital 27 Octubre 2015

"El trío Montserrat, Òmnium Cultural y Banca Catalana tienen un mismo pensamiento y facilita la acción a todos los que quisieran hundir el país. Lo triste de todo esto es que son tan bobos que se creen lo contrario". Estas dos frases están escritas por Josep Tarradellas el 24 de julio de 1970, 44 años y un día antes de que Jordi Pujol emitiera un comunicado en el que confesaba ser un delincuente de cuello blanco. El diagnóstico forma parte de los papeles que el presidente de la Generalidad en el exilio y de la restaurada entregó a Pujol y a su mano derecha, Lluís Prenafeta, tras ser evacuado de malas maneras de la Casa de los Canónigos, dependencia del Palacio de la Generalidad reservada a la estancia y pernoctación de los presidentes regionales y familia, cuando Pujol ganó las elecciones.

"Un par de maletas llenas de recortes de prensa, pura basura, síndrome de Diógenes", dijo el gran evasor Pujol cuando un escritor en catalán, en presencia del suprafirmante, le preguntó en el off the record de una entrevista para el ABC por el contenido del Archivo Tarradellas. El muy honorable trincón dijo que ahí no había nada, que Tarradellas era un "desgraciado" que no tenía donde caerse muerto y que la Generalidad le compró la "paperassa" para que él y su esposa, Antònia Macià, pudieran comer.

La desclasificación de los papeles del Archivo Tarradellas, custodiado en el Monasterio de Santa María de Poblet, de la orden cisterciense, ha dado a imprenta un libro del que se hacía eco el ABC este domingo. El volumen recoge la correspondencia de Tarradellas durante su largo exilio y profecías tales como la del trío Montserrat, Òmnium y Banca Catalana. Òmnium es el germen de la Assemblea Nacional Catalana y la muleta cultural del Movimiento separatista. Banca Catalana, la zona cero del tres por ciento. Montserrat, la coartada espiritual. Sobre esas tres patas se construyó el régimen del tridente que aspira a sucederse en un parlamento patatero presidido por una individua que ha pasado de dirigir las algaradas multitudinarias a regir la asamblea del poder regional.

Hasta ahora se construyó la historia de un Tarradellas con la mano tendida, un personaje comprometido con la reconciliación nacional tras la dictadura franquista, un político realista y de consenso, la biografía del hombre que dijo por primera vez ciudadanos en vez de pueblo. A partir de ahora se deberá añadir el matiz de que fue el visionario que predijo la dictadura del nacionalismo, un poble sobre tres patas, la construcción espiritual, la cultural y la de la vil metal, la pasta, la mordida, la mafia en su versión más depurada. El que advirtió de la dictadura blanca que se cernía sobre los habitantes de Cataluña. Los herederos de ese taburete totalitario con tres patas son Mas, Junqueras y Forcadell, el trío de la gasolina, junto a los cuperos, cuya ignorancia supera su soberbia y pureza antisistema.

Medio siglo antes, Tarradellas escribía: "No puedo dejar de recordar lo que me dijo Jaume Vicens Vives de Jordi Pujol, que, a pesar de que lo disimulaba muy bien, es un intolerante y un fanático". En otro apunte declaraba: "Mis temores que Banca Catalana un día tendrá un fuerte traspiés son hoy más convincentes". Año setenta del siglo pasado. Acabamos por el principio: "El trío Montserrat, Òmnium Cultural y Banca Catalana tienen un mismo pensamiento y facilita la acción a todos los que quisieran hundir el país. Lo triste de todo eso es que son tan bobos que se creen lo contrario".

Forcadell ha dado por comenzado este 26 de octubre de 2015 el "proceso constituyente de la república catalana". La banca del tres por ciento, la cultureta y el cristianisme català son el cemento armado de este golpe de Estado por fascículos.

A los separatistas no les gusta llamarse separatistas
Cristina Losada Libertad Digital 27 Octubre 2015

Cada tanto tenemos que volver al nombre de las cosas. Como decía Orwell en su ensayo "La política y el idioma inglés", de 1946, "si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento". Y en el lenguaje político, que es al que se refería el escritor, no es por casualidad que se usan unos términos y se dejan de usar otros. Ciertamente, el azar tiene poco que ver con el hecho de que el separatismo catalán de este tiempo no se llame a sí mismo separatismo. Tal palabra no saldrá de la boca ni de la pluma de ningún separatista. Pero no sólo eso: les molesta que los llamen así. Y, claro, uno se pregunta, no del todo inocentemente, por qué será. ¿Qué tendrá la palabra separatista para que los separatistas catalanes la hayan retirado de su vocabulario y quieran retirarla del vocabulario de los demás?

Días atrás, el periodista Matthew Bennett ponía un tuit que le había enviado un destacado partidario del separatismo catalán, a raíz de que él empleara el término proscrito. Decía así: "Mejor soberanistas o independentistas que separatistas (que viene de la época de Franco y otras glorias españolas)". Bennett lo comentaba de esta manera: "Ese afán secesionista por recomendarnos las palabras que es mejor usar". Desde el día en que vi ese tuit, yo estoy haciendo colección de las noticias que aparecen en la prensa extranjera sobre el "separatismo catalán". Esto es, que emplean sin ningún problema, y sin ningún problema franquista a sus espaldas, la denominación que el interlocutor de Bennett atribuía a Franco y a otras glorias.

No quiero aburrir con las piezas de mi colección, que además puede encontrar cualquiera. Búsquese, por ejemplo, en The New York Times, Die Zeit o The Economist y se hallarán decenas de casos en los que se escribe con toda naturalidad del separatismo o los separatistas catalanes. Porque el término separatista, naturalmente, no fue una invención del general Franco. Hasta tal punto no lo fue que los propios separatistas lo usaban antaño sin ningún rebozo.

He ahí, por poner una referencia célebre, la Assemblea Constituent del Separatisme Català, que se reunió en 1928 en La Habana, presidida por Francesc Macià. Allí se fundó el Partit Separatiste Revolucionari Català y allí se aprobó una Constitución Provisional de la República Catalana que, por cierto, excluía de la condición de catalanes a los habitantes de Cataluña que no hubieran nacido allí. Ahora que la nueva presidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, anuncia la recuperación de las Constituciones separatistas, será interesante ver qué hace con este precedente, que se proponía tratar como a extranjeros y negar los derechos políticos a los no nacidos en la tierra, entonces un 30 por ciento de la población.

Hay, sin duda, una parte de ignorancia en los que creen que el término separatismo sólo figuraba en el diccionario particular del dictador Franco. Al parecer, no pocos separatistas catalanes ignoran tanto de dónde vienen como adonde van. Pero la resistencia a que se les llame por su nombre tiene motivos que emparentan con los que denunciaba Orwell. Es la tinta de calamar. Es que separatista resulta claro y diáfano. Claro en la descripción del objetivo real y claro en el anticipo de las consecuencias: separar, desunir, dividir, escindir, romper, cortar, mutilar, expulsar, excluir. Los separatistas catalanes de hoy no quieren llamarse separatistas porque esa palabra los sitúa en el lado oscuro. Porque desmiente todo ese lenguaje de fiesta, de fiesta infantil con globos, chuches, abrazos y risas, que ablanda el propósito de ruptura y sus consecuencias. Independencia es un término cargado de buen rollo. La independencia une; el separatismo, obviamente, separa. No es por azar que los separatistas huyen de su propio nombre: es por explícito.

La bandera española explicada a adolescentes
Santiago Navajas www.vozpopuli.com 27 Octubre 2015

Al principio de la clase unos alumnos han colgado una bandera de España al fondo del aula. Han captado el espíritu fordiano de El hombre que mató a Liberty Valance y la necesidad de unos símbolos nacionales: en la escuela de Shinbone vemos en las paredes una bandera de los EE.UU. y los retratos de Washington y Lincoln. Ahora falta por analizar lo que significan sus símbolos (¿Plus Ultra?) y estudiar quiénes son nuestros héroes cívicos para poner su retrato (¿Manuel Azaña, Adolfo Suárez?) Se realiza una votación sobre si dejar la bandera y el resultado arroja veinticinco votos que sí, uno que vale pero más pequeña (tamaño folio, patriotismo sí, pero discreto) y otro a favor de retirarla (y casi quemarla). ¿Se extenderá el furor por la bandera y aparecerá en todas las aulas o bien mandarán retirarla?

Los chavales no entienden la inquina contra la bandera que los representa. ¿Por qué tienen que avergonzarse de su país y sus símbolos?
Unos días más tarde los alumnos se quejan de que les han obligado a quitar la bandera. Un par de profesores se han sentido ofendidos. Uno de ellos les ha dicho que es como si alguien colgase una bandera nazi. Los alumnos han argumentado que es un símbolo constitucional y, además, han propuesto una nueva votación. Nada de elecciones. Tienen derecho a hacer huelga pero no a decorar su aula con la bandera de su país. Si fuera la de los Teletubbies…

Los chavales no entienden la inquina contra la bandera que los representa. Son hijos de padres trabajadores, si pudiesen votar en las generales lo harían mayoritariamente por partidos de izquierda. ¿Por qué tienen que avergonzarse de su país y sus símbolos? ¿Por qué hay personas mayores que detestan aquello por lo que ellos sienten un orgullo tan natural como legítimo? ¿Por qué esto no pasa en países de nuestro entorno?

Entonces les hablan de Pavlov. El fisiólogo ruso comprobó que cada vez que le daba comida a sus perro, estos salivaban. Al mismo tiempo que les servía la comida, tocaba una campana (en la versión sofisticada, un metrónomo). Al poco tiempo, bastaba con tocarla, sin presentar la comida, para que los perros salivaran. Lo que Pavlov denominó “secreciones psíquicas”. En el cerebro de los chuchos se había producido una asociación.

A estas alturas de la explicación los chavales han pasado de la indignación al estupor. Los han conseguido calmar. Pero, ¿qué tendrán que ver los perros de Pavlov con sus iconoclastas docentes? Evidentemente, tras cuarenta años de franquismo, en gran parte de la izquierda (y el nacionalismo periférico) se ha producido una asociación entre la bandera rojigualda y Franco como la que hay entre los vampiros y los crucifijos o los franceses y los deportistas españoles. Si, además, suena el himno de la Marcha Real les entran unas irresistibles ganas de soplar pitos, trompetas y vuvuzelas. Lo podríamos denominar “secreciones psicopolíticas”.

Durante un mitin de Carrillo en los años 70, a algunos despistados se les ocurrió sacar una bandera republicana y fueron los propios servicios de orden del PCE los que les hicieron una dura “autocrítica”

Ahora ha llegado al momento de hablarles no de Carlos III, el responsable de los fulgurantes colores para que se viera a tope la bandera en las procelosas aguas oceánicas, sino de Santiago Carrillo, un señor del que no tienen ni idea pero que en su momento fue el líder indiscutible de la extrema izquierda en España. Y lo de “indiscutible” no era tanto por su respetada autoridad sino porque tenía muy malas pulgas, como no se cortaba en relatar Jorge Semprún. El caso es que en las conversaciones, tras la muerte de Franco, entre el falangista Adolfo Suárez y el comunista Santiago Carrillo se llega a un acuerdo por el que si el primero legalizaba al PCE, el segundo aceptaba al monarca que había señalado el dictador como su sucesor y la bandera rojigualda en lugar de la tricolor de la II República. Ambos cumplieron su pacto que fue un simbólico “pelillos a la mar” respecto de posibles recriminaciones mutuas. Cuenta Gregorio Morán en su biografía del primer presidente de la Transición como, durante un mitin de Carrillo en los años 70, a algunos despistados se les ocurrió sacar una bandera republicana y fueron los propios servicios de orden del PCE los que les hicieron una dura “autocrítica”.

Pero una cosa es que la izquierda acogiera aquel acuerdo por interés y otro que le llenase el corazón de gozo. Y de aquellos resentimientos, estos rencores. Entretanto, y como en los versos de Jon Juaristi explicando el terrorismo vasco “¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,/ por qué hemos matado tan estúpidamente?/ Nuestros padres mintieron: eso es todo”, algunos adultos han intentando ensuciar el corazón de sus hijos con sus paranoias en clave de “memoria histórica”. ¿Qué pueden hacer entonces esos jóvenes para los que Franco no es más que un dinosaurio de Jurassic Park? Pues sólo cabe lo que Luis Alberto de Cuenca le decía a una malcasada insatisfecha en busca del tiempo perdido, que espere a ver si “tus hijos se van a un campamento, y tus padres se mueren.”

Religión, ¿Para qué?
Antonio Burgos ABC 27 Octubre 2015

Me entretuve la otra noche viendo una televisión que gracias a Dios no frecuento: la que lanzó al estrellato a Podemos. (Tele entonces por cierto propiedad de un difunto marqués). Debatían Pablo Iglesias y Albert...ito Rivera sobre la mejor forma de dar carnaza a las fieras: es decir, de hacer un Campeonato de Demagogia Olímpica ante los posibles votantes. Y la verdad es que me hice un lío. Como los dos han seguido el mismo Manual de Demagogia para Votantes Despistados y Bizochables, no se sabía si el de la coleta era una fotocopia de Albert...ito Rivera, o a la inversa. Hasta que el coletudo violeta díjole al engreído color naranja (color Lipasam, que dice Rafa Serna) algo así como:

—Y si pensamos igual en todo, ¿por qué no nos presentamos juntos?

En los colegios con principios cristianos en su Ideario van a tener que habilitar catacumbas para enseñar Religión

Pero como el mentado Manual debe de ser un «best seller» en vísperas de campaña como estamos, y a dos meses mal contados de otro nuevo Desastre, peor quizá que el de 1898, resulta que hay un tercero en concordia, que no en discordia, que también podría presentarse con ellos: Sánchez. Que no sé por qué se quita su segundo apellido: Castejón. ¿Será una venganza contra el Comandante Castejón, que le han aplicado la Ley de Memoria Histórica incluso al apellido, y por eso está mal visto usarlo? Si no prohibido, en sorprendente desuso. A Rodríguez Zapatero nadie lo llamaba Rodríguez, sino Zapatero. A Pérez Rubalcaba nadie lo llamaba Pérez, sino Rubalcaba. Pero a Sánchez Castejón nadie le dice Castejón, no sé por qué, y es Sánchez de todas, todas. «Un tal Sánchez» me suena completamente a «La Codorniz». A «un señor de marrón» de Miguel Mihura; a «un señor bajito», de Miguel Gila; o a un «Señor Particular», título que se ponía Ángel Palomino bajo su nombre en las tarjetas de visita, cuando era moda llenarlas de cargos. nombramientos y ringorrangos.

Sánchez ha debido de comprarse el mismo Manual de Demagogias que se saben de coro Iglesias y Rivera. Cuyos primos están todos escondidos y sin dar la cara: ¡cualquiera es el guapo que en esta España dice que es primo de Rivera! Le ponen la mayúscula inmediatamente al parentesco y le aplican la Ley de la Memoria Histórica del tirón. El caso es que Sánchez quiere dejar sin votantes a Iglesias y a Rivera por la vía del «y yo más» de la demagogia de libro. De ahí que haya adelantado lo más demagógico de su programa electoral: eliminar la Religión en los colegios públicos...¡y en los privados! ¿Qué clase de libertad es esta que elimina la clase de Religión incluso en un colegio no concertado que mantienen los padres de los alumnos con su dinero? Pues nada. En los colegios que tienen los principios cristianos en su Ideario van a tener que hacer no aulas, sino que habilitar catacumbas para enseñar Religión clandestinamente. Los primitivos cristianos perseguidos y los actuales alumnos de Religión prohibida vendrán a ser lo mismo.

Con esta propuesta, Sánchez le gana por la mano a Iglesias y a Rivera. Ninguno de los dos se han atrevido a tanto como prohibir las clases de Religión; todo lo más han llegado a eso tan demagógico de cobrar el IBI a la Iglesia por sus templos, conventos y obras asistenciales de Caridad. Y del IBI de las mezquitas, ni mijita, que rima. Perfecto. En una sociedad donde ha triunfado el relativismo; donde han logrado borrar la conciencia del bien y del mal; donde todo vale; donde no hay principio de autoridad y los hijos denuncian a los padres si les dan una muy conveniente y educativa guantá a tiempo, por si quedaba algún rastro de moralidad y de principios, ¡hala!, la Religión eliminada. Como Aznar quitó la mili obligatoria, que era una escuela de disciplina, de civismo y de valores. Tal como Lenin le dijo a don Fernando de los Ríos aquello de «Libertad, ¿para qué? cuando el PSOE aún hablaba de ella, ahora parece que es Sánchez quien pregunta: «Religión, ¿para qué? ¿Para que nos ganen votos Podemos y Ciudadanos? ¡Vamos, anda: para laicista, menda!».

Hastío y angustia
Hermann Tertsch ABC 27 Octubre 2015

El hastío. Es el hartazgo cada vez más rotundo ante esa corrección política de todos los partidos tradicionales en Europa que, por miedo a su propia gente, intenta ocultar las realidades más evidentes.

Los partidos de siempre y la prensa bienpensante tienen tanto miedo a la xenofobia que la provocan ellos. Con su ridícula alegría artificial sobre una llegada de refugiados que podía ser asumida resignadamente como obligación por la mayoría. Pero siempre en unas cifras asumible que ya han quedado atrás. Y también con sus acusaciones de racismo y hasta nazismo, a todos aquellos que hacen uso de su libertad de expresión para denunciar las evidencias, manifestar su preferencia por otras soluciones y su rechazo a la política de puertas abiertas que a nadie se consultó. Los efectos políticos son ya palpables y serán devastadores a medio plazo. Hace una semana fue Viena, este domingo ha sido Suiza. Pronto hay elecciones francesas.

Allí, allá y acullá, por todos los frentes avanzan partidos que quieren cambiar la política de inmigración en Europa. Mientras no cesa la oleada migratoria mayor desde la II Guerra Mundial que comenzó con su máxima intensidad en agosto y se mantiene. Aunque haya desaparecido de las noticias aquí en España. Porque estamos entretenidos con nuestro golpista que baladronea aún impune en Cataluña. Con nuestro presidente que se declara satisfecho con su partido en naufragio y sus grumetes ministeriales de reyerta. Con nuestros socialistas que juegan a comunistas y separatistas, los comunistas que se pretenden socialdemócratas y castristas y toda España que parece decidida ya a lanzarse al camino hacia el Estado ingobernable en el 2016. Porque la indolencia de los unos y el delirio revanchista de los otros harán más imposible que nunca una España firme y respetuosa con sus leyes y consigo mismo. Así, liados como estamos, nadie prepara a los españoles para lo que se les vendrá también encima en los próximos años.

La angustia. La que genera la certeza de que con la llegada masiva de inmigrantes Europa sufre una transformación que está totalmente fuera del control de los gobiernos. Y de que estamos ante lo que es una invasión, por mucho que disguste asumir la no siempre impecable elección de las palabras del obispo Cañizares. No hay día en Europa sin noticias alarmantes. Muchos miles de refugiados se encuentran empantanados en los Balcanes y Centroeuropa, bajo la lluvia y cada vez a temperaturas más bajas. Mientras se disparan las tensiones entre los países afectados. En Suecia colapsan los servicios municipales de ciudades y pueblos. La llegada del invierno ha generado un estado de emergencia que ya afecta gravemente a la vida de las poblaciones locales. Las condiciones empeoran, los refugiados protestan y se amotinan y la seguridad se deteriora. Hay sitios en los que las mujeres ya no salen solas, según denuncian miles de cartas al Gobierno sueco, desarbolado y asustado con el tono de las misivas.

En Alemania sucede otro tanto y la buena voluntad de millones de voluntarios no puede evitar que el problema social y de seguridad adquiera tintes dramáticos. Angela Merkel ha ido a Turquía a pedir a Erdogan que corte el flujo. Un viaje de inmensas implicaciones del que se hablará mucho. Será difícil y caro todo trato. Y peligroso. Abrir ahora la puerta de la UE a Turquía parece otro paso en la dirección equivocada. Para intentar evitar –sin garantías– la llegada de diez o quince millones de sirios se abriría así la puerta a 80 millones de turcos. Cuando los delirios de Erdogan, la guerra vecina y el conflicto regional sitúan a Turquía al borde de la desestabilización y conflicto interno y externo. No parece una genialidad muy sugerente.

SOLO VOX Y EL PL PARTICIPAN OFICIALMENTE
Cientos de mallorquines reivindican su identidad frente al catalanismo
Entidades de la sociedad civil conmemoran la muerte del último rey de Mallorca frente las tropas aragonesas con actos reivindicativos de la identidad propia frente a los 'Païssos Catalans'.
Bernat Garau  www.gaceta.es 27 Octubre 2015

Este fin de semana, cientos de personas han conmemorado la efeméride de la muerte de Jaime III, el último monarca del Reino de Mallorca. El citado rey falleció el 25 de octubre de 1349 en la localidad mallorquina de LLucmajor en el transcurso de una famosa batalla a través de la cual trató sin éxito de recuperar su trono ante las tropas de Pedro IV de Aragón, conocido en Mallorca como 'el Usurpador'. Los dos actos convocados, el sábado por la Fundació Jaume III y el domingo por la Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB), la Asociación Cultural Cabrit y Bassa, la Acadèmi de sa Llengo Baléà, Acció Balear y la Associació Cultural Som Salats, han batido récords de participación y han exhibido un marcado carácter reivindicativo de la identidad cultural de Baleares frente al pancatalanismo.

El presidente de Círculo Balear, Jorge Campos, ha explicado a Gaceta.es que este año se ha registrado “la participación más multitudinaria desde 1949, cuando se empezó a llevar a cabo esta celebración en este enclave”. Bajo su punto de vista, “la actual deriva extremista y radical del catalanismo, tanto en Baleares como en Cataluña”, es una de las explicaciones de este incremento de la participación.

En la Comunidad Valenciana, entidades como Círculo Cívico Valenciano han celebrado también un acto “como muestra de apoyo a la verdad histórica del antiguo Reino de Mallorca”, según Círculo Balear. No es la primera vez que entidades anticatalanistas de Baleares y la Comunidad Valenciana se apoyan mutuamente en sus reivindicaciones.

Ausencia de actos oficiales
Círculo Balear ha lamentado en un comunicado la ausencia de actos oficiales con motivo de esta fecha. “Los actuales gobernantes ya no conmemoran oficialmente los hechos históricos que desmontan la pretendida catalanidad de Mallorca, como el 25 de octubre”, critica la entidad, que recuerda que se trata una de las “efemérides que históricamente han forjado la identidad de Baleares y, por tanto, la del conjunto de la nación, como aportación de todos los pueblos que la componen”, en un contexto en el que “la tergiversación y manipulación histórica intentan falsear la historia de Baleares como paso previo para negar la propia existencia de España”. Según Campos, “a los actuales dirigentes de los principales partidos políticos, y sobre todo, de las instituciones baleares, no les interesan” este tipo de efemérides, porque suponen “la clara constatación de que el pueblo balear ha luchado siempre, ya desde el siglo XIV, contra las injerencias de los condados catalanes”, lo cual “tira por los suelos la idea pancatalanista de que las relaciones de las Islas y Cataluña han sido siempre cercanas y entrañables”.

En la misma línea, el portavoz y vicepresidente de la Fundació Jaume III, Joan Font, ha explicado en declaraciones a Gaceta.es que “a los partidos políticos que han gobernado Baleares, incluido el PP, nunca les ha preocupado lo más mínimo está efeméride”, porque “simboliza la resistencia de los mallorquines ante los intentos asimilacionistas y anexionistas del pancatalanismo”. Bajo su punto de vista, “los partidos de Baleares han asumido de forma monolítica y transversal la ideología catalanista”, por lo que “las autoridades prefieren destacar otros momentos de la Historia de Baleares, los que más convienen” a esta ideología.

El PP respeta, Vox participa
Fuentes del PP balear han manifestado en declaraciones a Gaceta.es su “respeto a los actos que organiza la sociedad civil, y más aún si entran en el campo de la cultura y la divulgación de nuestra historia”, si bien el partido no ha participado oficialmente en el acto. Aún así, varios políticos del PP han participado a título individual en alguno de los actos. También ha hecho acto de presencia la plana mayor de Ciudadanos en el archipiélago.

A Campos no le extraña la negativa del PP a apoyar oficialmente este tipo de actos, “sobre todo atendiendo a la nueva corriente dentro del partido que defiende la normalización lingüística, retomando la línea catalanista de Jaume Matas”.

Campos explica que, a pesar de que las entidades convocantes han invitado a todos los partidos políticos de las Islas a sumarse a esta celebración, solo el Partido Liberal y Vox han participado de forma oficial en ella.

La vicepresidenta de Vox en Baleares, Montse Amat, ha explicado a Gaceta.es que esta efeméride “se ha celebrado toda la vida, hasta que la presión catalanista empezó a arrinconarla y a sustituirla por otras fechas que refuerzan la idea de la supuesta catalanidad de Baleares”. Bajo su punto de vista, “es una fecha importantísima de la historia de Mallorca, ya que marca el momento en el que la isla deja de ser un reino independiente para integrarse, por cierto, en la Corona de Aragón, y no en Cataluña”. Amat denuncia que este tipo de celebraciones son importantes para contrarrestar “el empeño catalanista de fagocitar Baleares e integrarla en unos fantasmagóricos 'Païssos Catalans'” y lamenta que “tal y como está la educación, nuestros hijos no aprenderán la verdadera historia, ya que ha sido sustituida por una historia inventada”. En cualquier caso, califica de “esperanzadora” la alta participación cosechada este año en la celebración, gracias a “la buena organización y a la unidad de todas las entidades balearistas” por primera vez. “Solo unidos tendrán la fuerza que necesitan, y para ello, pueden contar con Vox”, remacha.

El horror cada vez menos secreto de Arabia Saudí
Douglas Murray (*) www.latribunadelpaisvasco.com 27 Octubre 2015

¿Por fin está cambiando la opinión mundial sobre Arabia Saudí? Durante años, uno de los mayores bochornos y contradicciones de la diplomacia occidental ha sido la íntima relación entre Occidente y la casa saudí. Desde luego, tanto Gran Bretaña como Estados Unidos tienen parte de responsabilidad por colocar a la familia real saudí en el lugar que ocupa y por mantenerla en él. De no ser por ello, además de por tener las mayores reservas mundiales de petróleo, la gente a la que actualmente llamamos "familia real saudí" no sería ni más rica ni más famosa que cualquier otro grupo de pastores de cabras de la región.

Desde hace décadas, la familia real saudí ha supuesto un continuo bochorno para el mundo civilizado. Su versión wahabismo radical no sólo es una de las peores interpretaciones de la religión islámica (en dura pugna con algunos serios rivales); además es la base de un sistema religioso y jurídico que no se han conformado con mantener dentro de sus fronteras, sino que lo consideran tan exitoso que lo han difundido por todo el mundo, al tiempo que promueven la violencia en el exterior para evitar que les estalle en casa.

Desde las mezquitas del norte de África a las escuelas europeas, estas doctrinas wahabistas abusivas y retrógradas pueden encontrarse en cualquier lugar. Hace diez años se descubrió que la Academia Rey Fahd del oeste de Londres, patrocinada por los saudíes, empleaba libros de texto del Ministerio de Educación saudí en los que, entre otras cosas, se enseñaba a los jóvenes alumnos que los cristianos y los judíos son monos y simios. Pero incluso pese a que esas ideas se hayan introducido en nuestros países, nuestros dirigentes las han tolerado. La posibilidad de que el hipotético régimen que sucediera al de la casa saudí fuera incluso peor que el actual ha sido una de las razones para ello, al menos en los últimos años. Otro de los motivos, seguramente mucho más probable, ha sido el simple deseo de llevarse un pedazo del pastel que representa el dinero del reino del desierto. Así, aunque Arabia Saudí practique y exporte una versión del islam esencialmente indistinguible de la que practica el Estado Islámico, la alianza ha perdurado. Hasta ahora.

En marzo de este año la ministra de Exteriores sueca, Margot Wallstrom, hizo unas declaraciones contra la brutal represión saudí sobre el 50% de su población: las mujeres. También se opuso a la condena del régimen al bloguero Raif Badawi, sentenciado a recibir mil azotes por el delito de escribir un blog moderado en el que manifestaba el deseo de que se pudiera tener más libertad de expresión. La sentencia fue, según Wallstrom, "medieval", y representaba "un cruel intento de silenciar modernas formas de expresión".

La propaganda del régimen saudí atacó rápidamente a la ministra sueca por su "intolerable intromisión en los asuntos internos de Arabia Saudí". La maquinaria propagandística saudí ha tenido que emitir muchos comunicados semejantes últimamente, especialmente cuando, en las últimas semanas, la atención mundial se ha centrado por fin en el caso de Alí Mohamed al Nimr, detenido a la edad de 17 años y condenado a ser decapitado y crucificado. El escándalo internacional provocado al fin por esta incalificable sentencia sugiere que, en esta Era de la Información, es posible que la casa saudí no sólo haya ido demasiado lejos, sino que haya llegado al final del camino.

La semana pasada otros dos activistas saudíes pro derechos humanos (Abderramán al Hamid y Abdelaziz al Sinedi) fueron condenados a prisión por haber creado ilegalmente una organización pro derechos humanos, cuestionar la credibilidad y objetividad del sistema judicial, interferir con la Comisión Saudí de Derechos Humanos (podemos imaginarnos cómo es) y calificar a Arabia Saudí de Estado policial, entre otras acusaciones por el estilo.

Estos casos están por fin llamando la atención de manera significativa, y aparecen en los principales periódicos y medios de comunicación. Hay un caso británico que ha despertado la atención mundial. Está previsto que uno de estos días Karl Andree, un abuelo de 74 años, ciudadano británico, que lleva un año encarcelado en Arabia Saudí, reciba 350 azotes tras haber sido hallado culpable del imperdonable delito de ser descubierto con vino de elaboración casera en su poder.

Como su familia de Gran Bretaña ha explicado en una apelación al primer ministro David Cameron, es probable que la sentencia mate al Sr. Andree, que está debilitado por el cáncer.

Resulta significativo que casos de barbarie saudí rutinaria como éste estén por fin provocando algún tipo de reacción. El Reino Unido y Arabia Saudí habían cerrado un contrato por valor de 5,9 millones de libras esterlinas (9,1 millones de dólares) para que los británicos formen a los guardias de prisiones saudíes, pero en los últimos días Londres ha cancelado el acuerdo. La causa fue una discusión del Gabinete en la que, al parecer, el nuevo ministro de Justicia, Michael Gove, insistió en que el Reino Unido no podía cerrar semejante acuerdo con Arabia Saudí. Los dos casos concretos que habría mencionado al respecto fueron los de Andree y Alí Mohamed al Nimr.

Al parecer, el secretario de Exteriores se mostró en desacuerdo con Gove, y calificó su opinión de "ingenua". Pero el ministro de Justicia, muy apropiadamente, se impuso. Naturalmente, el ingenuo no es Michael Gove, sino los dirigentes occidentales que esperan que nuestros países sigan haciendo negocios como si tal cosa con un régimen que condena a nuestros ciudadanos (o a quien sea) a recibir azotes, y que decapita y crucifica a los disidentes.

Los días de horror secreto en Arabia Saudí hace tiempo que pasaron. Ahora los habituales abusos y atrocidades que comete su régimen pasan rápidamente de la blogosfera a los periódicos y a las mesas ministeriales con un impulso imparable. Los políticos ingenuos son los que creen que la opinión pública occidental no sabe qué clase de albañal de los derechos humanos es Arabia Saudí, o los que creen que, aunque lo sepamos, en Occidente nos quedaremos sentados y nos conformaremos con ello. Si alguna vez fue así, esa época ya pasó.

(*) Traducción del texto original: Saudi Arabia: World's Human Rights Sewer
Traducido por El Medio

FUSILAMIENTOS
Carrillo fue el 'facilitador' de Paracuellos
La idea de las matanzas partió de su amigo serrano Poncela, no de los soviéticos, pero él dio su consentimiento
El hispanista británico Julius Ruiz cierra su investigación sobre los fusilamientos de presos políticos a las afueras de Madrid con el libro 'Una verdad incómoda'
JULIUS RUIZ El Mundo 27 Octubre 2015

La fecha es un 6 de noviembre de 1936. Viernes por la tarde en Madrid. El secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), Santiago Carrillo Solares, y su estrecho aliado político, José Cazorla Maure, entran en el despacho del presidente del Consejo de Ministros, Francisco Largo Caballero, en el Palacio de Buenavista. Es un día clave en la vida de Carrillo, abundante ya en tales momentos trascendentales pese a su juventud. A sus 21 años, cuenta entre sus logros el haber fusionado con éxito las juventudes socialistas y las comunistas en abril de 1936 para crear las JSU, una organización que, en vísperas de la guerra, declaraba tener nada menos que 140.000 afiliados. Aunque Carrillo se encontraba en París el 18 de julio de 1936, pasó el primer mes de la contienda española combatiendo en el País Vasco porque no le fue posible regresar a Madrid hasta más tarde.

Él mismo admitiría tiempo después que no era de natural guerrero. Por su miopía, cuando le tocaba hacer guardia, en "las noches en que llovía -que fueron muchas- no daba abasto" limpiándose las gafas. "Y de hecho, no estaba en buenas condiciones para ver si se acercaba una patrulla adversa". Su puesto como máximo dirigente de las JSU se vería finalmente confirmado a su vuelta a la capital en septiembre, momento que aprovechó para rodearse de sus compinches de preguerra. Entre ellos, el chófer y músico José Cazorla y, sobre todo, Segundo Serrano Poncela, antiguo estudiante de Derecho y Filosofía en la Universidad Central de Madrid. "Yo he sido -escribió éste con cierta añoranza tras romper relaciones con Carrillo en 1939- su amigo más sincero, más sacrificado (...) el único amigo leal que ha tenido en toda su vida".

Horas antes, ese mismo día 6 de noviembre, Carrillo, Cazorla y Serrano Poncela habían ingresado en el Partido Comunista de España (PCE). A través de miembros de su nuevo partido en el gobierno fue precisamente como Carrillo y Cazorla se habían enterado de que Largo Caballero estaba a punto de dejar Madrid en manos de una Junta de Defensa. Al entrar en las dependencias del presidente del Gobierno, vieron que el personal estaba haciendo las maletas para el viaje a Valencia. "¿Quién les ha dicho a ustedes que el Gobierno se marcha?", les preguntó un irritado Largo Caballero. Pero aquellos jóvenes apoyados por el PCE no se dejaron intimidar: querían tener cargos en la Junta y así se lo hicieron saber al presidente. Y no se puede decir que salieran de allí defraudados: Carrillo fue nombrado consejero de Orden Público, y Cazorla, segundo suyo en la consejería.

En un momento en el que las tropas franquistas se aproximaban rápidamente a la capital, el problema más apremiante para aquel nuevo consejero era qué hacer con los aproximadamente 10.000 presos políticos recluidos en las cárceles madrileñas. Muchos antifascistas de todo signo estaban convencidos de que aquellos "fascistas" se preparaban para apuñalar por la espalda a la República. Menos de un mes antes, Julio Álvarez del Vayo, el ministro socialista de Estado, había dicho a los británicos que "el Gobierno manejaba informaciones fidedignas de que la "Quinta Columna" de los insurgentes, ayudada por unos tres mil o cuatro mil fascistas, (...) irrumpiría al asalto en Madrid en el momento preestablecido, y de que todos los presos eran reclutas potenciales de dicha columna". Aunque algunos historiadores han especulado con la idea de que la respuesta de Carrillo viniera determinada por la intervención de agentes del NKVD, como Aleksandr Mijáilovich Orlov y Iósif Grigulévich, lo cierto es que no hubo que buscar tan lejos una solución al "problema". El criminal Comité Provincial de Investigación Pública (CPIP) llevaba liderando la batalla contra la imaginaria Quinta Columna en Madrid desde el verano y terminó siendo responsable de muchas de las más de 8.000 ejecuciones que tuvieron lugar en la capital en 1936. Desde finales de octubre, aquel tribunal revolucionario del Frente Popular llevaba "evacuados" 190 presos militares y civiles hacia la prisión de Chinchilla por orden de la Dirección General de Seguridad. En realidad, "evacuación" era una palabra en clave para referirse a una orden de asesinato: todos esos reclusos eran ejecutados extrajudicialmente en localidades de las afueras de Madrid.

Carrillo se enteró de que el CPIP (con el consentimiento tácito de Ángel Galarza, ministro de Gobernación) estaba preparando una "evacuación" desde la Modelo, la mayor prisión de la capital con unos 5.400 reclusos. Esa misma noche del 6 al 7 de noviembre, la operación pasó a ser responsabilidad del Consejo de la Dirección General de Seguridad, recién creado por el propio Carrillo. Estaba integrado por figuras que habían sido clave en sacas anteriores del CPIP, como el anarquista y (de profesión) pintor decorador Manuel Rascón, y el panadero socialista Félix Vega Sáez. Además, estaba presidido por Serrano Poncela. "Yo -recordaría más tarde este viejo amigo de Carrillo- me dedicaba a dar cintarazos a la Quinta Columna. (...) Carrillo sabía que, en esa hora incierta o histórica, de todo el entourage que le colmaba de incienso, no había nadie capaz él de sacrificar por él su vida y aun su honor más que yo".

El significado de ese sacrificio de su honor quedó brutalmente evidenciado en la primera jornada completa de existencia de la Junta de Defensa. Los retrasos en la selección de los destinados a morir en las primeras sacas del 7 de noviembre por la mañana hicieron que los "evacuados" iniciales no salieran de la Modelo (la prisión más cercana a la línea del frente), sino de los penales de Porlier y San Antón. El lugar de las ejecuciones fue el arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, un pueblo a unos 20 kilómetros al noreste de Madrid fácilmente accesible. Se les sumarían esa tarde más de 500 presos de la Modelo. Entre los asesinados de ese día estaba Rafael Toni Sterling, de sólo 18 años y vicetesorero de su organización local de la juventud católica, quien supuestamente había abierto en su momento "fuego contra el pueblo" desde un edificio que no existía. "A mi hijo se le detiene (...) única y exclusivamente por ser católico y pido justicia", escribió su angustiado padre en una carta que terminó entregada a Carrillo. No hay constancia de que el dirigente de las JSU respondiera.

El acuerdo de Carrillo con el CPIP se explicitó en una reunión de la CNT-FAI el 8 de noviembre por la mañana. Un representante anarquista de la Junta de Defensa -cuya identidad sigue sin estar aclarada- anunció que se estaba eliminando de inmediato a "fascistas y elementos peligrosos", aunque "cubriendo la responsabilidad". En el mismo momento en que se pronunciaban aquellas palabras, otros 400 presos de la Modelo eran transportados hacia Paracuellos. Nunca llegaron. Su convoy tuvo que ser desviado hacia la confiscada hacienda del Soto de Aldovea, en Torrejón de Ardoz, porque los enterradores de Paracuellos no habían terminado de inhumar a las víctimas del día anterior. Así que fueron fusilados en el cauce seco de un canal de regadío, conocido localmente como caz.

Aunque se suponía que las masacres debían llevarse a cabo "cubriendo la responsabilidad", pronto comenzaron a circular noticias sobre lo que estaba sucediendo en Paracuellos y Torrejón de Ardoz. El anarquista Melchor Rodríguez García, conocido por su rechazo al uso de la violencia con fines revolucionarios, unió fuerzas con el presidente del Tribunal Supremo, Mariano Gómez, y con diplomáticos extranjeros como el cónsul de Noruega, Félix Schlayer, con el objetivo de poner fin a las matanzas. Schlayer transmitió a Carrillo el 7 de noviembre por la tarde su temor por la desprotección de los presos; el nuevo consejero de Orden Público le replicó airado que no corrían peligro alguno.
Un altercado con el amigo

Como estalinista comprometido, Carrillo no tenía fama de humanitario. La cuestión de las sacas lo había llevado incluso a tener un "altercado personal" con Melchor Rodríguez. No había razón alguna, pues, para que los subordinados de Carrillo no le informaran de lo que sucedía en Paracuellos, y tampoco hay indicio alguno de que lo mantuvieran al margen: de hecho, a Carrillo y a Serrano Poncela se los veía departir a menudo en el despacho del uno o del otro. En realidad, la estrecha amistad que los unía permitió que el primero pudiera confiar al segundo la continuación del trabajo sucio de exterminar a la Quinta Columna mientras él se ocupaba de otros menesteres, entre los que se incluían discursos en mítines, reuniones y emisiones radiofónicas, en los que llamaba a la población a la resistencia. "La Quinta Columna -explicó Carrillo a los oyentes de Unión Radio el 12 de noviembre- está camino de ser aplastada". Carrillo era una de las estrellas de la Junta de Defensa, que dio al joven dirigente comunista "un voto de confianza" el 11 de noviembre; dos días después, la propia Junta emitió un mendaz comunicado de prensa en el que afirmaba que "(n) los presos son víctimas de malos tratos ni menos deben temer por su vida".

Sin embargo, para entonces, las sacas masivas habían quedado temporalmente suspendidas, pero no porque Carrillo dudara de la moralidad de los asesinatos, sino porque había recibido una orden de Melchor Rodríguez, el entonces recién nombrado "inspector general del Cuerpo de Prisiones", de que pusiera fin a todas las "evacuaciones" el 9 de noviembre. Rodríguez no debía aquel cargo a la intervención de ningún ministro destacado del Gobierno en Valencia, sino a su amistad con Mariano Sánchez-Roca, subsecretario de Justicia.

Dice usted que Carrillo fue el facilitador y se ocupó de la logística de los asesinatos, pero que no fue el cerebro. ¿Quién fue entonces el cerebro de las matanzas? ¿Por qué sostiene que no fueron los soviéticos Aleksandr Orlov y Iósif Grigulévich, junto con Pedro Fernández Checa, los inductores de las matanzas?
El cerebro fue el Comité Provincial de Investigación Pública (la checa de Fomento, CPIP), establecida por las organizaciones del Frente Popular en agosto de 1936 para eliminar a la Quinta Columna. El error de muchos historiadores es fijar el comienzo de las matanzas el 7 de noviembre, con la salida del Gobierno a Valencia, la creación de la Junta de Defensa de Miaja/Carrillo, y las primeras sacas a Paracuellos. Como mi libro demuestra, las matanzas empiezan la noche del 28-9 de octubre con una saca del CPIP de la cárcel de Ventas. Hasta el 7 de noviembre, el CPIP mató a 190 fascistas con el modus operandi de Paracuellos. Es más, los dirigentes de esas sacas (el anarquista Rascón y el socialista Félix Vega entre ellos) entraron en el Consejo de la Dirección General de Seguridad que organizó las matanzas bajo el liderazgo de Serrano Poncela, íntimo de Carrillo. Es evidente que el CPIP estaba organizando una saca masiva de la cárcel Modelo el 6 de noviembre, y tenía un orden de «evacuación» a Valencia firmada por el subdirector general de seguridad (y no Carrillo o sus compinches), pero sin nombres (es decir, un cheque en blanco). Por razones logísticas no pudieron efectuar la saca antes de la salida del Gobierno. Con el director general de seguridad (Manuel Muñoz) y el ministro de Gobernación (Ángel Galarza) fuera de Madrid, el CPIP necesitaba el consentimiento de Carrillo la noche del 6-7 noviembre. Carrillo adoptó la solución radical del CPIP como suya, y la presentó a la Junta de Defensa, donde fue aprobada. Que Carrillo no era el cerebro sino el facilitador se puede ver también en el hecho de que Mariano Sánchez Roca, subsecretario de Justicia en Valencia y amigo del Ángel rojo Melchor Rodríguez, pudo frenar las matanzas con el nombramiento de Rodríguez como inspector general de prisiones el 9 de noviembre. Es decir, Carrillo respeta la autoridad del Gobierno; no podía rechazar una orden dada por un ministro. Juan García Oliver, ministro de Justicia, intervino cinco días después y echó a Rodríguez; las sacas volvieron y sólo terminaron con el regreso de Rodríguez en diciembre. El papel clave de los soviéticos sólo es demostrado en las memorias de Koltsov de finales de los 50. No son muy fiables, y no hay ningún documento soviético en los últimos 25 años apoyando la cuenta de Koltsov. Historiadores como Viñas y Preston citan jactancias de Grigulévich y otros para especular sobre la autoría rusa. Pero los comunistas (españoles y rusos) se jactaban de eliminar la Quinta Columna en noviembre de 1936, y es probado que la Brigada Especial controlada por Grigulévich en Madrid, que mató a mucha gente, fue activa desde diciembre de 1936, semanas después del comienzo de las matanzas.

De todos modos, el nombramiento de Rodríguez colocó a Carrillo ante una difícil tesitura: no sentía simpatía alguna por aquel anarquista, pero estaba obligado a obedecer en virtud de las directrices políticas del PC vigentes, que ordenaban la subordinación de la Junta de Defensa al Gobierno de la República. Haciendo gala de una disciplina bolchevique, Carrillo aceptó la autoridad de Rodríguez. El Ángel rojo consiguió así detener las masacres en el momento en que las tropas rebeldes más cerca estaban de la cárcel Modelo.

Por desgracia para Rodríguez (y, sobre todo, para la población reclusa de Madrid), Sánchez-Roca había actuado sin contar con la aprobación de su superior, Juan García Oliver, que no tenía reparo alguno en usar el terror para eliminar la amenaza "fascista". De hecho, cuando el ministro nacionalista vasco Manuel de Irujo sacó a colación el tema de Paracuellos en una sesión del Consejo de Ministros, García Oliver zanjó la cuestión con un contundente "hay que hacer la guerra civil". Apoyada por ministros clave como Ángel Galarza, esa áspera declaración de "guerra total" sería la que terminaría imponiéndose. Ni la Junta de Defensa de Madrid ni el Gobierno republicano estaban preparados para acabar con las "evacuaciones" en masa de presos. Todo lo contrario: el ministro de Justicia destituyó a Rodríguez aprovechando una visita a Madrid el 12 de noviembre. La suspensión de las sacas y su pronta reanudación dejan bien a las claras que Carrillo fue un facilitador -que no el cerebro- de las masacres. Se ocupó de la logística de los asesinatos en masa (la provisión de los medios de transporte y de los verdugos, por ejemplo), así como de brindar cobertura política a los perpetradores. Pero está claro también que nunca habría desobedecido la autoridad del Gobierno republicano: si Largo Caballero le hubiera ordenado que protegiera a los presos de Madrid, lo de Paracuellos no habría sucedido.

En vez de eso, la intervención de García Oliver fue interpretada por Carrillo como una señal de que las truculentas actividades de la Dirección General de Seguridad contaban con la aprobación del Gobierno, y las sacas se reanudaron el 18 de noviembre. Para entonces, la Modelo había sido ya clausurada definitivamente y sus reclusos llevados a otras cárceles de la ciudad. Entre el 18 de noviembre y el 4 de diciembre, más de un millar de personas fueron transportadas hasta Paracuellos desde las prisiones de Ventas, Porlier y San Antón, y fusiladas allí. Las órdenes llevaban la firma de Serrano Poncela, pero en los propios círculos comunistas no cabía duda de quién se merecía el aplauso por aquello. "Santiago Carrillo, con su acción enérgica y decidida -se afirmaba en un informe interno del partido-, cortó la cabeza a la Quinta Columna, inutilizando su peligrosa acción contra la República, impidiendo con este destacado servicio a la Patria que Franco pudiera tomar Madrid por la espalda".
2.500 'fascistas' muertos

De todos modos, la creciente presión internacional acabó por obligar a Largo Caballero a llamar de nuevo a Melchor Rodríguez, y Carrillo volvió a aceptar la prohibición de las "evacuaciones" masivas a partir del 5 de diciembre, decretada por el dirigente anarquista. En torno a 2.500 fascistas militares y civiles habían muerto ya para entonces. Pero Carrillo se había erigido en héroe de los comunistas. Cuando Manuel de Irujo, tras ser nombrado ministro de Justicia del Gobierno de Juan Negrín, declaró en mayo de 1937 su intención de investigar las actividades de Carrillo durante el mes de noviembre anterior, los camaradas de partido de éste se pusieron de acuerdo para liquidar aquella propuesta. Al final, a pesar de que la República terminó perdiendo la guerra, no se puede decir que ésta le fuera mal al líder de las Juventudes Socialistas Unificadas. En la primavera de 1937, Carrillo ya era miembro suplente del Politburó del PCE. Y, tras abandonar la Junta de Defensa en diciembre de 1936, se centró en sus responsabilidades como secretario general de las JSU, donde logró fomentar un culto a la personalidad en torno a sí mismo entre los jóvenes comunistas.

Cuando Carrillo ascendió a la cima de la disputada jerarquía del PCE al término de la Guerra Civil, pocos hubieran imaginado que el fantasma de Paracuellos lo perseguiría el resto de su vida. Pero su reinvención como político demócrata, consumada ya en la década de los 70, movió inevitablemente a sus numerosos oponentes políticos a usar Paracuellos como arma arrojadiza contra él. Sus poco convincentes y contradictorios desmentidos no hicieron más que envalentonar a sus enemigos. Como Albert Speer, ministro de Armamento de Hitler durante la II Guerra Mundial -en los juicios de Núremberg de 1946 admitió cierta culpabilidad general por los crímenes nazis, pero siempre negó haber tenido conocimiento alguno del Holocausto mientras éste se estaba produciendo-, Carrillo reconoció que en nombre de la República se habían cometido crímenes, pero añadió que no podía aceptar responsabilidad alguna por lo de Paracuellos. Carrillo no podía sentir arrepentimiento por aquella atrocidad porque, en su corazón, siempre estuvo convencido de que estaba justificada. En su "testamento político", escrito justo antes de su muerte en septiembre de 2012, a los 97 años, afirmó con toda franqueza que la "guerra es la guerra. (...) Es eso, o la derrota de la República y la ola subsiguiente contra el pueblo republicano (...). Al iniciarse la batalla, todas las fuerzas republicanas coincidían en lo mismo, aun considerando que podía haber víctimas inocentes. Era lo que en la guerra de este siglo los militares han llamado daños colaterales". La Quinta Columna había recibido, pues, su merecido.

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Cataluña, el Waterloo de Pablo Iglesias
El hecho de que cinco diputados de Podemos hayan dado su apoyo explícito al separatismo metiendo su voto en una urna podría considerarse transfuguismo
Juan Soto Ivars El Confidencial 27 Octubre 2015

A Podemos le dieron por todas partes durante la campaña de las catalanas y ayer se demostró que se lo merecían. El PP los acusaba de independentistas y los 'estelados' de españolistas. Entre dos tierras, Lluís Rabell se ahogaba y se quedaba sin palabras. Agitaba sus extremidades en señal de protesta como una rana puesta a hervir, y le veíamos la cara dividida entre el agobio y la estupefacción. Ahora está claro por qué no lograba defenderse: la mitad de sus diputados ha votado a favor de la investidura de Carme Forcadell, hoy presidenta de Cataluña y ayer de la ultra-independentista ANC.

El hecho de que cinco diputados de Podemos hayan dado su apoyo explícito al separatismo metiendo su voto en una urna podría considerarse transfuguismo. ¿O es que les ha pasado como a Pedro Sánchez cuando votó lo contrario de lo que quería votar? ¿O ha sido un voto con la nariz tapada en pos de la gobernabilidad de esta autonomía? No. Ha sido el 'vot de la seva vida', los cinco votitos que van a costarle la vida política a Pablo Iglesias.

Hemos visto a cinco diputados de Podemos que desenvolvían la 'estelada' que tenían escondida debajo del escaño. Cinco diputados que han decidido dar su apoyo a una presidenta que viene avalada por Artur Mas. Mientras Podemos naufraga en las encuestas, Catalemos ha hecho cinco agujeritos para que el agua del “no son de fiar” pueda anegarlos mejor.

Yo me pasé el día estupefacto y he aprendido dos cosas. La primera, que hacerse famoso con un discurso xenófobo y excluyente para la mitad de los catalanes es un camino excelente para acabar gobernándolos a todos. La segunda, que tal como sospechaban muchos, Podemos mintió al electorado catalán.

Al votante de izquierdas en Cataluña se le repitió que Podemos era favorable al referéndum pero contrario a una declaración unilateral, de manera que los progres votaban a la CUP si querían independencia, al PSC si no la querían y a Catalunya Sí que es Pot si pensaban que era mejor que la ciudadanía al completo pudiera votar esta cuestión concreta con libertad. Hoy se puede identificar a este último votante porque corre con el periódico ardiendo entre las manos.

Muchos van por la calle con cara de día de los inocentes: han descubierto que dieron su confianza al doctor Jekyll cuando se les ha aparecido mister Hyde en el salón comedor. Si algo ha demostrado Podemos, es que es el verdadero partido del cambio. Concretamente, del donde dije digo, digo Forcadell.

En una mañana tan crucial, Pablo Iglesias se pasó un buen rato tuiteando con el hastag #SinMachismoPodemos, para desaparecer de la red social justo cuando una mujer se convertía en la presidenta del Parlamento catalán. Normal, porque cada una de las intervenciones de Forcadell es un machetazo en las cañas de azúcar de Podemos:

-¡No acataremos las imposiciones del Estado español! No la acataremos, no sufráis. Tenéis que tenerlo muy claro, ni os preocupéis.

Antes de emplazar a todos los parlamentarios a levantarse y cantar 'Els segadors', la presidenta dijo que había que dejar de pensar en los últimos 300 años, que era hora de mirar al futuro para acabar con la fase autonómica. Acto seguido, supongo que mirando al futuro, citó a Gandhi, a Galeano y a Lincoln, y nos recordó que “el régimen franquista, con ayuda del régimen nazi, asesinó a Lluís Companys”. Una forma de mirar al futuro un tanto contradictoria.

Forcadell terminó su discurso con un "¡visca la República Catalana!". Era el turno de los aplausos y la alegría nacional, pero se quedaron sentados y en silencio los diputados de PSC, PP y Ciudadanos mientras se levantaban a aplaudir los de Junts pel Sí, la CUP... y Catalemos.

Para mí, la imagen de la jornada de investidura la dejó el diputado de Podemos Joan Giner, un joven de pelo graso que vino ataviado para tan histórico momento con una sudadera y una camiseta: cantó el himno catalán de pie y con el puño en alto. Puño en alto que a estas horas, si mis cálculos son correctos, se halla alojado en algún lugar entre el recto de Pablo Iglesias y el de muchos de los votantes que colocaron a Giner en el sitio donde está.

DEL SEMINARIO AL PODER
Premios a dedo a los antepasados abertzales de Barkos
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 27 Octubre 2015

Uxue Barkos y José Luis Mendoza inician legislatura demostrando ´independencia´, dando la Medalla de Oro de Navarra, póstuma, a José María Jimeno Jurío, fabulador e ideólogo abertzale.

Hasta este momento, la Medalla de Oro era la máxima distinción que concedía Navarra. Fue creada por Acuerdo de la Diputación Foral de Navarra el 10 de agosto de 1973. Se suele conceder anualmente con motivo del Día de Navarra, es decir el de San Francisco Javier, el 3 de diciembre premiando a "las personas, instituciones, entidades o colectivos cuyos méritos en la defensa, promoción o fomento de los intereses de Navarra resulten estimados por el conjunto de la sociedad".

La idea misma de la medalla es puesta en discusión, de hecho, por parte del Gobierno que ahora la concede, puesto que la condecoración tiene un origen franquista (por la fecha, legitimidad y constitución de aquella Diputación) y un entorno religioso cristiano (al menos IU, Bildu y Podemos practican en todo lo demás un laicismo activo y agresivo que poco tiene que ver con conmemorar… a nuestro Santo Patrono). Así que lo que cabría esperar del gobierno de Uxue Barkos es que hubiese suprimido la medalla.

Pero no. El actual Gobierno de Navarra aprobó, en su sesión del miércoles 21 de octubre, un decreto foral por el que se concede la Medalla de Oro de Navarra, a título póstumo, a José María Jimeno Jurío (Artajona, 1927 - Pamplona, 2002) "por su aportación a la cultura de Navarra a través de sus trabajos históricos, etnográficos y toponímicos", y se destaca "su prolífica producción científica no sólo en los ámbitos ya citados, sino también en el campo de la lengua y el folclore". Literalmente.

Es indiscutible que, como dice el decreto de Barkos y Mendoza, Jimeno Jurío fue un "intelectual atípico". Dudo más, quizá por experiencia, que como ellos dicen, sea "irrepetible". Aunque bueno, si lo situamos en su contexto real sin falsos pudores sí resulta bastante peculiar tanto el difunto premiado como el hecho de premiarlo y de hacerlo ahora.

Los méritos euskaldunes de un cura "patriota"
José María Jimeno Jurío nació en Artajona en una familia castellanoparlante. Obviamente, como todo el mundo en Artajona antes de la politización de las lenguas. Como muchos navarros inquietos de su generación y estamento, descubrió su vocación sacerdotal e ingresó en el seminario de Pamplona. Ya ordenado, ejerció su sagrado ministerio en Alsasua y además se dedicó a la enseñanza en el Instituto del lugar. Ya entonces, sin formación académica de tercer grado, que no tuvo, y sólo con sus estudios clericales, empezó a escribir sobre los temas más variados. Estas cosas gustan en los medios y gustan más en los pueblos. Muchos de éestos aplaudieron, satisfechos de sí mismos y de tener una visión muy positiva de su pasado, "la historia local entendida como la memoria económica, política, social, lingüística y cultural de un municipio", de la mano del padre Jimeno Jurío, que dejó su huella en innumerables poblaciones navarras.

Como muchos de sus hermanos de sotana, en los años setenta el artajonés abandonó el sacerdocio. Pero en éste había dado tres pasos previos que marcarían decisivamente el resto de su vida y que explican su condecoración hoy. Ante todo, en la Barranca-Burunda y desde su ministerio, descubrió y aprendió el vascuence, y lo que es más lo idealizó. Además, dedicó cada vez más tiempo a escribir cosas de todo tipo (aunque no de contenido espiritual especialmente) hablando de asuntos históricos, etnográficos y folclóricos, con especial éxito en sus cosas del renaciente Camino de Santiago. Y además, como muchos también, adquirió una visión ideológica de las cosas ligada al separatismo vasco, que quedó progresivamente en lo que publicó, lo que pretendidamente investigó y lo que emprendió.

Después de secularizado y muy felizmente casado, vivió principalmente del dinero público. Fue bibliotecario en un barrio de Pamplona, no ciertamente funcionario de nivel A ni con capacitación investigadora, pero sí con tiempo para escribir y una nómina mensual. Luego, gracias a sus amistades por todas partes (ideológicas en el nacionalismo y la izquierda, buenistas en el navarrismo y el mundo clerical, prelaturas incluidas), se le encargó participar en tareas financiadas y publicadas por la Diputación, como una toponimia navarra que cargará siempre con este problemático origen y con su sesgo. Sesgo que tuvo y conserva su ´Historia de Pamplona. Síntesis de una evolución´. Luego, dando un bandazo más cronológico que ideológico, Jimeno Jurío se dedicó a investigar la "represión franquista". Claro que sí, hombre; imparcial ante todo. Mientras, publicaba y cobraba gracias a la malvada y franquista Institución Príncipe de Viana, con artículos en revistas como ´Príncipe de Viana´, ´Fontes Linguae Vasconum´, ´Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra´ y en la colección ´Navarra. Temas de Cultura Popular´. Y por supuesto fue un escritor sobre la historia del euskera, y leerle en esto es un placer si uno conoce un poco Navarra y ha conocido a las gentes de hace una o dos generaciones. A veces es mejor que leer un cuento.

Fue un activista y escritor político, no sólo implícitamente en lo que acabamos de ver de su tarea, sino abierta y explícitamente desde la Transición. En 1977, ´Navarra jamás dijo no al Estatuto´; en 1980, ´Historia de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días´; siempre, publicando en la militante ´Punto y Hora de Euskalherria´. Así, en 1991 académico de honor de Academia de la Lengua Vasca. En 1997, premio de la fundación Sabino Arana; vicepresidente desde 1984 de la Sociedad de Estudios Vascos, que en 1998 le dio el Premio Manuel Lekuona. Una maravilla, en suma. Una euskomaravilla, mejor dicho.

Sólo he estado una vez en la ceremonia de entrega de la Medalla de Oro de Navarra. Fue en 1991, mis actuales alumnos no habían nacido y en medio de aquel curso por tantas razones accidentado quien me invitó fue el premiado, don Ángel Martín Duque. De quien yo era alumno, bueno, para qué engañarnos, sigo siéndolo. Una medalla de esas indiscutibles, de valor evidente y permanente. Una medalla que han recibido en 1982 san Juan Pablo II, cuando visitó Navarra, y en 1974, al crearse, Francisco Franco Bahamonde. ¿Al nivel, para bien o mal, de Jimeno Jurío?

¿A quién deberían dar la Medalla de Navarra?
No discuto que Barkos y Mendoza quieran premiar a su Jimeno Jurío, "uno de los suyos". Lo que me parece mal es que nos impongan como hecho indiscutible que "fue un gran historiador". Prescindamos por simple caridad de compararlo académicamente y en valor objetivo para Navarra con don Ángel; otro sacerdote vasquista condecorado antes, José Miguel de Barandiarán puede discutirse más o menos, pero su tarea estuvo y está otro nivel que la de Jimeno Jurío. ¿Son dos medallas de oro comparables?

Con quien sí es comparable José María Jimeno Jurío, que sin duda humanamente sería una buenísima persona y lo que se quiera, es con el imparcial y prudente consejero de Educación del Gobierno de Navarra José Luis Mendoza Peña. También nacido en la Navarra no vascongada (Cárcar) y converso al euskera politizado, sacerdote luego arrepentido también, profesor, propagandista, directivo de la fundación Elkargoa, director de la empresa Udalbide para el fomento de la lengua y cultura vasca. Mendoza, como Jesús Lezáun, como José María Jimeno Jurío… "también rural, también clérigo, también tardíamente y apasionadamente euskaldunizado, también maestro y sólo después cursó estudios superiores, escribió con abundancia de anécdotas y algunos datos siempre conforme a metas políticas y no a las científicas. Y está vivo en su obra de propaganda y en sus discípulos, aún hoy".

Que se la den. Pero que se la den también, y su calle o plaza en Pamplona, a "los que defendieron España ahora ignorados, como el inspector Imaz, Jesús Alcocer o el general Juan Atarés, muertos por una Patria que parece olvidarlos".

Jornadas en Pamplona. Navarra, ¿foral y española?
Fernando José Vaquero Oroquieta www.latribunadelpaisvasco.com 27 Octubre 2015

Tras la inesperada debacle electoral sufrida por los partidos políticos de centro-derecha y socialista del navarrismo sociológico –al menos para los observadores menos atentos a una lenta pero constante tendencia al alza y las distorsiones generadas por la irrupción del neo-comunismo podemita- la convocatoria de elecciones generales para el próximo 20 de diciembre ha acrecentado la ansiedad en dichas formaciones, así como la de su electorado; a la par de envalentonar en sus ya de por sí altas expectativas de separatistas y radicales. De hecho, si se confirma la coalición al senado de Geroa Bai (separatistas nucleados en torno al minúsculo PNV regional), EH Bildu (herederos de los amigos de los terroristas) e Izquierda-Ezkerra (la Izquierda Unida autóctona más los trotskistas recalcitrantes), incluso sin la dudosa incorporación de Podemos, podría alcanzarse, por primera vez en la historia, una mayoría de senadores navarros de cariz separatista. De ahí que UPN, fuerza hegemónica del navarrismo, y el Partido Popular, irrelevante en la Comunidad Foral, estén calculando, y mucho, la conveniencia táctica de una coalición y sus derivaciones numéricas.

Pero, a pesar de la atmósfera de derrotismo, desmovilización y sentimiento de orfandad que arrastra el navarrismo de base en los últimos meses –todavía no repuesto del shock provocado por el acceso a la totalidad de centros de poder institucional de los separatistas y populistas- empiezan a vislumbrarse algunos indicios de una reacción social ante tamaña situación.

De este modo, con anterioridad a las elecciones del pasado 24 de mayo, diversas personalidades y asociaciones iniciaron la andadura de Sociedad Civil Navarra (SCN); entidad que ha denunciado, con especial urgencia, por rupturista y generador de innecesarias tensiones colectivas, la propuesta a debatir en un pleno monográfico del Parlamento Foral acerca del barbarismo que afirma un presunto “derecho a decidir”; antesala de un proceso de unión a Euskadi en el marco de la denominada “construcción nacional vasca” en sus diversos frentes (político, cultural, lingüístico, asociativo, económico). Una iniciativa, la de esta joven y todavía vacilante SCN, que, acaso, señala que la propia sociedad navarra es la que quiere empezar a marcar la agenda política; rompiendo la rutina perversa que la partitocracia ha practicado a lo largo de estas décadas a espaldas de la ciudadanía.

Pero ha sido este pasado fin de semana cuando, de la mano de la Fundación Leyre, quien cuenta con una larga práctica en la “batalla de las ideas”, se ha reunido a un variado conjunto de activistas, políticos, intelectuales y ciudadanos corrientes, todos ellos movilizados ante la deriva política e institucional de Navarra.

El viernes 23 se iniciaron estas jornadas de encuentro y reflexión con la conferencia de Ernesto Ladrón de Guevara titulada “Educación o adoctrinamiento nacionalista”. Este veterano escritor alavés fue, entre otras responsabilidades, delegado territorial de Educación en Álava de 1986 a 1990. Planteó que así como en 2003 -cuando encabezaba el alavesismo político- pronunció una conferencia en Pamplona titulada “Álava como Navarra”, bien pudiera definirse la situación que atraviesa la Comunidad Foral en orden inverso al citado: “Navarra como Álava”. No en vano, el ponente describió la metodología seguida en la implantación social e institucional del separatismo en Álava, merced, especialmente, a una calculada política cultural centrada en la euskaldunización de la masa escolar; siempre con una perspectiva de hegemonía social y no de mejora en los rendimientos y capacidades del alumnado. Pero, a diferencia de la experiencia alavesa, en Navarra buena parte de ese trayecto ya se ha recorrido, a pesar incluso de la resistencia de los diversos gobiernos navarristas. De modo que la aceleración del proceso es incuestionable. Así, es previsible el chantaje que sufrirá la enseñanza concertada para la implantación de líneas educativas en euskera y un mayor intervencionismo –todavía- de orientación estatalista.

Raúl González Zorrilla habló acerca de “Información, desinformación, intoxicación”. Como director de un digital de referencia regional e innovación técnica -nos referimos a La Tribuna del País Vasco- transmitió al auditorio sus experiencias en el cambiante mundo de los medios de comunicació

n, especialmente en la prensa escrita que viene sufriendo un declive casi imparable, y el impacto de Internet y redes sociales. Insistió en la imprescindible libertad en que debe desenvolverse el trabajo de los profesionales de la información, como regla básica de higiene democrática, y su incompatibilidad con las políticas de subvenciones directas o indirectas de las que los separatistas también son expertos.

En la primera ponencia del sábado 24, el jurista y experto en finanzas Jaime Azcona habló de los retos de Navarra frente a los riesgos de la economía de la Globalización, la situación financiera del Gobierno foral y demás administraciones públicas, sus expectativas ante la crisis y la repercusión del escándalo Wolkswagen.

El profesor, historiador y escritor Javier Barraicoa explicó a los asistentes la experiencia de una sorprendente e innovadora iniciativa cívica de resistencia catalana ante los totalitarismos separatistas: Somatemps. Presentó, por otra parte, un cómic formidable dirigido a los entusiastas del género y a los jóvenes: Cataluña. La Historia.

La comida, que disfrutó buena parte de los asistentes, culminó con una tertulia centrada en las experiencias en la red de redes de dos jóvenes activistas en estas herramientas de la comunicación tan presentes en la vida de las nuevas generaciones. Es el caso de Carlos Jordán quien, por expresarse libremente en las redes frente a la demagogia y la mentira de los separatistas, ya se ha ganado una denuncia penal del mismísimo Gobierno de Navarra liderado por la generalmente presentada como moderada -pero amiga de los terroristas y experta en circunloquios propios de reservas infectos de equidistancia moral- Uxue Barcos.

El historiador cántabro Jesús Lainz explicó, ya en la primera sesión de la tarde, “La ingeniería ideológica de los separatismos”; basada en la mentira, la falsificación histórica y la manipulación de las mentes. Pero siempre con el concurso de unos gobiernos nacionales incapaces de comprender la verdadera naturaleza separatista de los “nacionalistas”, cuando no expresamente compinchados en comunes y bastardos intereses cortoplacistas.

La séptima sesión consistió una mesa redonda en la que compartieron experiencias representantes de diversas iniciativas cívicas surgidas ante la necesidad de afrontar retos muy precisos. Es el caso de los veteranos Vecinos de Paz, de Berriozar, ante el asesinato de su vecino el subteniente del Ejército español, D. Francisco Casanova. Además, Maribel Vals nos habló de su participación en la vida local desde una perspectiva no partidista, popular y pacifista.

Un joven amigo de Navarra Resiste habló de la acción callejera: pancartas, pegatinas, fanzines, redes sociales…; unas experiencias inéditas para las “juventudes” de unos partidos navarristas casi por completo ausentes en barrios y pueblos en doloroso contraste con la militancia paramilitar e hiperactiva de las múltiples plataformas separatistas.

Nieves Ciprés, pionera del digital Navarra Información, y protagonista a su vez de múltiples batallas en el seno de las organizaciones del centro-derecha, transmitió sus experiencias en los medios y en la propia política partidaria.

Por último, Fernando Vaquero, por la Fundación Leyre, habló de la trayectoria de la entidad organizadora del evento, de sus difíciles relaciones con instituciones y partidos y de la importancia de la labor metapolítica, en la conformación de las mentalidades, previa al cambio político.

Pascual Tamburri y Jesús Laínz
Si algo compartieron estos representantes de la vida asociativa navarra, caracterizada por el altruismo y el voluntarismo, así como por todos los ponentes y los asistentes que, en elevado número tomaron la palabra en las diversas sesiones, es en la necesidad de que la sociedad se rearme, asuma su protagonismo, teje nuevos instrumentos comunitarios asociándose en la defensa de sus proyectos de vida y legítimos intereses frente a los totalitarismos en ciernes y las intromisiones de los estatismos socialdemócratas; ya sean de centro, izquierda o neo-comunistas.

Otra coincidencia argumental de algunos de los ponentes es que el verdadero debate “identitario” no radica en la exacerbación localista, sino en el recambio de población autóctona europea por contingentes procedentes de Oriente Próximo y, especialmente, del norte de África; paradoja que, también eludida por los separatistas e incluso fomentada en su rechazo a “lo español”, será fuente incuestionable de futuras crisis y bolsas de conflictividad social.

Las jornadas finalizaron con la lectura, por parte del profesor y escritor Pascual Tamburri, de las conclusiones provisionales de estas jornadas, elaboradas a partir de las aportaciones de sus participantes; desde la convicción de que Navarra seguirá siendo Foral y Española, o no será. De igual modo que España sin Cataluña y/o Vascongadas es incomprensible, y viceversa, una Navarra desvinculada de la Hispanidad sería víctima de nuevas y más refinadas violencias; de las que el terrorismo ha sido su expresión más evidente y sangrante, pero no menos perversa que otras técnicas más sutiles que persiguen igualmente la instrumentalización total de las existencias al servicio de una ideología y movilización totalitarias.

Este encuentro de otoño, celebrado en un céntrico y moderno hotel pamplonica y cuyos organizadores titularon provocativamente “Navarra, ¿Foral y Española?”, supone una novedad que, desde esta redacción, animamos se renueve y multiplique; más cuando es la libertad y el estilo de vida de todo un pueblo los que están en juego.

«El euskera no está estancado, pero sí se advierte cierta incertidumbre»
Patxi Baztarrika, viceconsejero de Política Lingüística, afirma que es el momento de encontrar respuestas nuevas para nuevos retos, como el avance de la lengua en el ámbito socioeconómico
nerea azurmendi El Correo 27 Octubre 2015

En plena «crisis de crecimiento», el euskera está avanzando con bastante lentitud en el ámbito de la empresas. Patxi Baztarrika, viceconsejero de Política Lingüística, reconoce «cierta incertidumbre» sobre su desarrollo y hace hincapié en el reto de que «la compañía del euskera y el castellano se produzca en pie de igualdad».

- Acaba de presentar un estudio sobre el impacto económico del euskera. ¿Qué aporta esta perspectiva a lo que ya se sabía?
- Toda lengua es, al mismo tiempo, factor de identidad y elemento de comunicación, y es importante no descuidar ninguno de esos dos aspectos. Lo que sucede es que hay muchos prejuicios y, en ese sentido, el arma más eficaz en esta sociedad en la que casi nadie se atreve a hablar en contra de la diversidad lingüística son, precisamente, los prejuicios lingüísticos. Uno de los más actuales es el que distingue entre lenguas eficaces con valor económico y lenguas no útiles desde ese punto de vista, un rasgo que generalmente se atribuye a las lenguas no hegemónicas, que se tienden a considerar básicamente identitarias. Eso sucede en la UE, en el Estado español y también tiene una fuerza importante en la sociedad vasca. Pero es una tesis falsa y, aunque ninguna lengua necesita recurrir al aspecto económico para justificar su valor, también hay que mostrar esa dimensión que a menudo se les niega. El estudio al que se refiere, que es también una nueva manera de mirar a las lenguas no hegemónicas, pone de manifiesto la contribución, nada desdeñable, que el sector del euskera hace a la economía de Euskadi: el 6,5% del empleo, el 4,2% del producto interior bruto... Por tanto, se puede discutir y se puede hablar, y hay que hacerlo, sobre los recursos que hay que destinar a las políticas de promoción del uso del euskera, pero lo que no tiene sentido es discutirlo en términos despreciativos, en los que nunca se discute en torno a algo a lo que se le reconoce valor económico.

- Las magnitudes que refleja el estudio son bastante llamativas. ¿Tiene truco?
- El gran truco de este estudio es que se ha utilizado exactamente la misma metodología que se utiliza para medir el impacto económico de los restantes sectores. No por ser un estudio inédito hemos inventado una metodología específica, y por eso es absolutamente homologable.

- Otro aspecto que llama la atención es el gran peso que el sector público, y en concreto la educación, tiene en todas las variables. ¿No refleja eso una excesiva dependencia de la Administración?
- Efectivamente, el sector público tiene un peso importante. Lo tiene, en primer lugar porque, desde que tenemos autogobierno, ha sido una opción deliberada de esta sociedad impulsar políticas públicas de promoción del euskera para ir avanzando hacia la igualdad de las dos lenguas oficiales. Sin intervención no hay, en ningún ámbito, situación de desigualdad que se supere de manera natural. Por otra parte, también hay que decir que a la hora de analizar el peso económico del español o del francés, por ejemplo, también tiene mucho peso lo público. Dicho esto, si nos planteamos como objetivo que el peso del euskera siga creciendo en el PIB, sería deseable que ese incremento descansara sobre todo en el sector privado. Eso significaría que el euskera va ganando espacio y mercado, e iría asociado a un modelo más avanzado de normalización, lo que no significa que haya que aflojar el esfuerzo público, ni mucho menos.

El euskera, en el mundo de la empresa
- En el sector privado, concretamente en el ámbito socioeconómico, al euskera le está costando bastante avanzar. Usted mismo dijo hace unos días que los resultados no estaban a la altura del esfuerzo realizado.
- El extraordinario avance que ha tenido en los últimos años el euskera en la sociedad vasca ha sido menor en el ámbito socioeconómico que en otros. Desde mi punto de vista, el resultado del esfuerzo público que se ha hecho para promover el uso del euskera en el mundo de la empresa no ha sido el que cabría esperar. Y se ha hecho mucho: en 18 años, 418 empresas diferentes han recibido subvención para elaborar planes del euskera; en ese tiempo el Gobierno Vasco ha destinado a esa tarea más de 26 millones de euros; desde que hace nueve años se pusiese en marcha el certificado Bikain, lo han obtenido 196 empresas, y este año se han presentado 65, una cifra espectacular. Pero, si ponemos ese esfuerzo compartido por el Gobierno Vasco, las empresas, los trabajadores y otros agentes en la balanza junto con los resultados, yo no estoy satisfecho, creo que necesitamos más, que no nos podemos conformar.

- ¿Cómo tienen previsto avanzar?
- Estamos haciendo varias cosas. Se han introducido modificaciones importantes en el programa Lanhitz , porque queremos promover el uso del euskera como lengua de trabajo. Hemos puesto en marcha un programa piloto a tres años, llamado Euslan, dirigido a doce empresas industriales, para fomentar el uso del euskera como lengua de trabajo tanto dentro de la empresas como en sus relaciones con el exterior. También se enmarca en esa dinámica la atención especial a la Formación Profesional, que está muy por detrás en el uso del euskera como lengua vehicular con respecto a la enseñanza obligatoria o a la misma universidad, algo que se convierte en un importante obstáculo a la hora de extender el uso del euskera en las empresas. En esa misma línea, acabamos de firmar un acuerdo con las nueve principales entidades financieras que operan en Euskadi para que garanticen, con compromisos firmes, los derechos lingüísticos de sus clientes, algo que me parece extraordinariamente importante desde muchos puntos de vista. Muy pronto haremos otro tanto con empresas tractoras del mundo del comercio. Esas medidas harán posible que el crecimiento sostenido del euskera en los últimos años sea sostenible.

- ¿Será que el euskera les empieza a parecer rentable?
- Vayas por donde vayas, llegas al mismo punto... El euskera está cada vez más presente en la sociedad. En este momento hay más de 600.000 personas vascohablantes mayores de 16 años, que es tanto como decir que hay 600.000 clientes vascohablantes y otros 320.000 que entienden el euskera aunque no lo hablen fluidamente. Esto no tiene nada que ver con la situación de hace 20 años, y en el mundo empresarial cada vez está más claro que el euskera no es un obstáculo para que el servicio que se presta sea más competitivo. Que el servicio se preste también en euskera es una ventaja, por ejemplo, y fidelizar a la clientela. Un representante de las entidades financieras decía que una parte importante de su negocio está en ganar la confianza del cliente y, en ese sentido, uno de los factores es darle al cliente la oportunidad de utilizar la lengua que elija. Que el mundo de la empresa sea cada más consciente de que eso es muy importante, porque el euskera no solo necesita apoyos simbólicos, sino usuarios reales, y esos usuarios necesitan oportunidades de uso en todos los ámbitos.

- No obstante, últimamente está bastante extendida la sensación de que en el avance del euskera se está produciendo cierto estancamiento. ¿La comparte?
- No, no comparto el diagnóstico de estancamiento. El euskera sigue creciendo, aunque ese crecimiento no garantiza un futuro de vitalidad. La pervivencia puede estar garantizada a dos o tres generaciones vista, pero lo que está en juego es que el euskera no sea una lengua de segundo nivel, una lengua subordinada, y que no se cronifique la situación de desequilibrio social entre las dos lenguas oficiales, que hoy existe y seguirá existiendo durante mucho tiempo. Creo que mas que actuar por sensaciones es fundamental acertar con el diagnóstico y, desde mi punto de vista, a la hora de hacer ese diagnóstico sí que nos encontramos en una situación de cierta incertidumbre.

- ¿En qué sentido?
- El euskera, por una parte , atraviesa una crisis de crecimiento que, además, se está produciendo en una sociedad que está experimentando cambios muy profundos, relacionados con el envejecimiento, el multilingüismo, la globalización.... El euskera ha crecido y está creciendo como segunda lengua de muchos vascohablantes, lo que es muy positivo, pero ha traído muchos cambios al perfil de los bilingües. Ese crecimiento nos lleva a un futuro con una mayoría de vascohablantes, pero muy heterogéneos en lo que a su competencia en euskera se refiere. Algunos decidirán, y tienen perfecto derecho a hacerlo, que el castellano sea su primera lengua y el euskera la segunda. Otros optarán por lo contrario, con el mismo derecho. El reto está en que la compañía del euskera y el castellano se produzca en términos de igualdad, y no de subordinación.

- ¿Y eso no era previsible?
- Es algo que desconocíamos, y no es un fenómeno exclusivo y particular del euskera, sino que es común a otras muchas lenguas. Cuando iniciamos este camino hace 30 o 35 años pensábamos que euskaldunizar la educación iba a ser suficiente para euskaldunizar la sociedad, que saber euskera sería suficiente para utilizarlo en todas las circunstancias, y eso no ha sido así, porque las cosas son mucho más complejas. Por lo tanto, se han derrumbado muchas certezas y yo diría que, más que en una situación de estancamiento, nos encontramos en un momento de incertidumbre, en una encrucijada apasionante en la que tenemos que elegir el camino que mejor nos lleve a ese futuro de igualdad y convivencia real de las lenguas.


 


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