AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 28  Octubre 2015

El fracaso de un modelo de Estado
Editorial  www.gaceta.es  28 Octubre 2015

El modelo autonómico se concibió para satisfacer supuestas aspiraciones de autogobierno regional. Hoy, casi cuarenta años después, no sólo no se ha satisfecho nada, sino que las aspiraciones se han multiplicado.

En España llevamos muchos años cantando las excelencias de nuestro sistema de convivencia, nuestro modelo de estado y las tópicas “leyes que nos hemos dado a nosotros mismos”. Al elogio no le falta razón, pero, a fuerza de loar beneficios, corremos el riesgo de cerrar los ojos ante sus perjuicios. Algo de eso está ocurriendo hoy con el caso catalán: nunca ha sido tan evidente la disfunción del modelo autonómico y, sin embargo, hay una suerte de miedo casi religioso a exponerlo, como si estuviéramos rozando el límite de la blasfemia. Pues bien: blasfememos.

El modelo de las autonomías se concibió, en origen, para dar solución a supuestas aspiraciones de autogobierno en territorios con una identidad cultural singularmente marcada y cierta tradición política nacionalista. Dando la autonomía a esas regiones –se nos dijo-, quedaría conjurado el peligro de desgarro del tejido nacional español. Han pasado casi cuarenta años. Es inevitable hacer balance y plantear la pregunta capital: ¿han quedado satisfechas las aspiraciones de autogobierno de tal o cual territorio? La respuesta es evidente: no. Aún peor: el modelo autonómico ha abierto un proceso, sostenido durante más de tres decenios, de desmantelamiento de la unidad nacional. ¿Por qué ha ocurrido esto? Primero, porque en aquellos territorios “singulares” se otorgó plena legitimidad a quienes deseaban no una autonomía, sino una independencia, y éstos se dedicaron a cultivar su propio proyecto. En segundo lugar, porque el mismo modelo se aplicó al conjunto del territorio nacional, multiplicando esferas de poder autónomas. Por último, porque los poderes públicos responsables de mantener unido el conjunto abjuraron de su función.

Hoy estamos al borde del precipicio. No sólo no se ha dado respuesta a aquellas brumosas aspiraciones de los años 70, sino que el ejercicio del poder local ha suscitado aspiraciones nuevas abriendo un mecanismo de insatisfacción permanente. O sea que el modelo autonómico no ha solucionado un problema, sino que lo ha multiplicado por mil. No se ha neutralizado el peligro de desgarro del tejido nacional, sino que se ha acentuado hasta un punto de difícil retorno. Es fácil culpar de todo a la felonía de los nacionalistas. Y bien, sí, los separatistas han sido unos auténticos felones que han empleado el sistema en provecho propio y en perjuicio del conjunto, pero hay más culpables. ¿Quiénes? Todos aquellos que, viendo lo que pasaba, han permanecido mano sobre mano por conveniencias de poder a corto plazo. El egoísmo de unos y la mezquindad de otros nos ha llevado hasta aquí.

Es el momento de abrir un vasto proceso de rectificación. Es el momento de mirar atrás, volver sobre los propios pasos, hacer balance y replantearse nuestro modelo de Estado. La disyuntiva es clara: o aceptamos el statu quo y consolidamos el desgarro de la unidad nacional, convirtiendo el hecho consumado en derecho, o mantenemos el objetivo de la unidad de España y, en consecuencia, cosemos las heridas abiertas por demasiados años de incuria. Lo primero será lo más fácil, pero, visto lo visto, hay razones para pensar que esa respuesta sólo conducirá a despertar nuevas ambiciones y, mañana, nuevos desgarros. El segundo camino será más difícil, pero se perfila ya como la única vía para que, mañana, siga siendo posible hablar de España como una realidad política nacional. Es la hora de tomar una decisión. Un ejercicio al que nuestra clase política parece tener alergia.

Lo que los separatistas hacen y lo que Rajoy dice que hará
EDITORIAL Libertad Digital  28 Octubre 2015

El separatismo catalán no ha dejado que pasen ni 24 horas de la constitución del Parlamento regional para presentar una propuesta de resolución en la que se declara "solemnemente" el inicio del "proceso de creación del Estado independiente [catalán] en forma de república". El documento, que consta de nueve puntos, destaca que, tras las elecciones del 27 de septiembre, ese Parlamento tiene una "mayoría de escaños de las fuerzas (...) que tienen el objetivo de que Cataluña sea un Estado independiente" y aboga por "abrir un proceso constituyente no subordinado" para sentar "las bases de la futura Constitución catalana".

Los separatistas instan al "futuro Gobierno [regional catalán] a adoptar las medidas necesarias para hacer efectivas estas declaraciones" y reclaman que, en 30 días, comience la tramitación de leyes sobre el proceso constituyente, la Seguridad Social y la Hacienda de Cataluña. Asimismo, desafían al Estado al proclamar que ni el Parlamento autonómico ni el "proceso de desconexión democrática" se "supeditarán" a las "decisiones" de sus instituciones, empezando por el Tribunal Constitucional, al que consideran "deslegitimado y sin competencia por la sentencia de junio de 2010 sobre el Estatuto" de Cataluña.

Aunque no sea la primera vez que el Parlamento catalán desafía el ordenamiento jurídico español –ordenamiento que, de hecho, ha sido vulnerado por parte de la Generalidad con clamorosas y reiteradas desobediencias a los más altos tribunales en asuntos relacionados con la inmersión lingüística, la creación de ilegales "estructuras de Estado" y la consulta secesionista del 9 de noviembre de 2014–, el contenido de esta resolución es de tal gravedad que, al saberse que Rajoy, previa conversación con los líderes de PSOE y Ciudadanos, iba a hacer una declaración institucional corrió el rumor de que el presidente del Gobierno iba a abortarla anunciando su disposición a suspender la autonomía catalana al amparo del artículo 155 de nuestra Constitución.
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Lo cierto, sin embargo, es que Rajoy, a pesar de la solemnidad de su declaración, se ha limitado a calificar de "provocación" la propuesta de marras, a asegurar que carece de "efectos jurídicos" y a "garantizar" que impedirá cualquier ilegalidad con "todos los instrumentos políticos y jurídicos" a su alcance, ninguno de los cuales se ha atrevido a mentar.

Así las cosas, todo parece indicar que el Gobierno no impedirá que el Parlamento regional apruebe, en un próximo pleno extraordinario, la propuesta de resolución, momento en el cual la recurrirá ante el Tribunal Constitucional, tal y como hizo con la declaración soberanista del Parlamento catalán de 2013.

Es de temer que un nuevo pronunciamiento del TC tenga los mismos nulos efectos que tuvo el anterior; más aun tratándose de una resolución en la que tan abierta y solemnemente se declara que se va a hacer caso omiso de lo que diga el propio TC. Pero así seguirán las cosas mientras siga confluyendo la voluntad de saltarse la ley de unos y la maquillada renuencia a hacerla cumplir de los otros.

Cuando la ley no existe
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com  28 Octubre 2015

Imagine que, leyendo la prensa, se topa de bruces con un caso de corrupción que afecta a dirigentes de su partido favorito. ¿Reacciona enfurecido contra el medio por airear las vergüenzas de su formación política... pero no la suciedad de los rivales? ¿Se siente vilipendiado, piensa que la prensa se ceba siempre con los suyos? ¿Se lanza a escribir irritados comentarios instando a los periodistas a destapar la podredumbre del partido contrario? Seguro que las respuestas son negativas. Pero si fueran afirmativas, usted formaría parte de ese notable porcentaje de hooligans políticos, de incondicionales de sus colores, esos prosélitos ciegamente identificados con una formación, opción o tendencia política. De ese colectivo mucho menos preocupado por la corrupción, o por el perverso funcionamiento del sistema, que por la pérdida de imagen y votos. Estaría contribuyendo a empujar la contienda partidista a terrenos donde deberían imperar ciertas reglas justas aceptadas por todos: las convenciones compartidas.

La competencia política es sana cuando las reglas del juego impiden sobrepasar determinadas barreras. Cuando imperan ciertas convenciones como el juego limpio, el rechazo de dobles raseros o conductas oportunistas. La contienda política resulta saludable si la mayoría se muestra contraria al "todo vale", si cada ciudadano se convierte en árbitro ante la violación de una regla, pitando la falta, con independencia de quien la cometa.

No obstante, sin obviar su responsabilidad, los fanáticos no son la causa de los males políticos; tan solo un síntoma de la enfermedad. Algunos piensan que la corrupción es mero reflejo de una sociedad inclinada al sectarismo, la picaresca, la trampa. Pero la relación de causalidad es justo la contraria: el sistema político acaba contaminando la sociedad civil. La línea de actuación de los políticos, el ejemplo que ofrecen, proporciona la información crucial con la que los sujetos forjan sus estrategias. La inclinación al juego sucio no es una característica grabada a fuego en la naturaleza de los individuos, de los pueblos, ni tiene su origen en los genes o la cultura: está determinada por la organización institucional, esas reglas no escritas del sistema político. Es lo que Douglass North denominó una institución informal, en este caso un perverso equilibrio de expectativas: muchos juegan sucio pues esperan, razonablemente, que los demás también lo hagan. El círculo vicioso conduce a un ambiente dominado por el ventajismo.

La importancia de las normas no escritas
Las instituciones informales, esas normas no escritas, en algunos países refuerzan y complementan al sistema legal, fomentando el cumplimiento de las leyes y el juego limpio. Pero en otros, como España, se superponen y acaban sustituyendo, de facto, a las leyes.

Algunos piensan que basta con promulgar una ley para que se cumpla automáticamente. Pero la realidad es más complicada. Con una legislación hipertrofiada, complejísima y contradictoria, no existen mecanismos eficaces para aplicar todos sus detalles, menos aun su espíritu. Ni para hacerla cumplir de forma imparcial: los poderosos utilizan la ambigüedad, el río revuelto para sacar tajada. La ley tampoco puede garantizar la neutralidad de órganos o instituciones si sus miembros no muestran la oportuna convicción. La desconfianza generalizada en el sistema, la sospecha de que no es justo ni imparcial, abre enormes huecos para el oportunismo.

La diferencia entre los sistemas políticos sanos y los corrompidos no se encuentra tanto en las leyes, que pueden ser similares, como en las normas no escritas. Así, el sistema de intercambio de favores, el capitalismo de amigotes, el clientelismo, o la corrupción generalizada no están en la legislación: son modos de actuación informales, con sus propias normas tácitas, que acaban dominando sobre el espíritu de las leyes. Constituyen un regreso a los antiguos sistemas de relaciones personalistas, de bandas y mafias, donde escasea el juego limpio.

De la ley de claridad... a la ley del clarinete
Por ello, no es buena estrategia regeneracionista importar al pie de la letra leyes extranjeras pensando ingenuamente que darán buen resultado. Una Ley de Claridad, como la vigente en Canadá, puede funcionar en países con una tradición política de juego limpio. Pero no resolvería el conflicto secesionista en un entorno dominado por la trampa y el cambalache, en un sistema político atestado de trileros, tahúres y petardistas, donde las leyes son meros instrumentos para usar y tirar a conveniencia. Es difícil imaginar a los nacionalistas respetando tal norma tras un pacto de décadas entre oligarquías por el que el gobierno central haría la vista gorda ante el incumplimiento de la ley en Cataluña. Sus consecuencias resultan patentes cada día. La Ley de Claridad se transmutaría en España en la Ley del Clarinete: cada cual soplaría a placer, con su propia partitura, tocando su particular melodía. No hay claridad sin profunda reforma del sistema político.

¡Que inventen ellos!, exclamó Miguel de Unamuno; nosotros copiaremos. Pero regenerar un sistema político no es tan fácil como calcar leyes que fueron eficaces en marcos informales muy distintos. La experiencia de los países de Sudamérica adoptando hace dos siglos muchos rasgos de la Constitución de los Estados Unidos, con resultados muy decepcionantes, debería prevenirnos contra las soluciones simplistas. No existe botón, palanca, disposición legal capaz de tornar instantáneamente la podredumbre en bondad. Ahora debemos inventar nosotros. Las reglas informales perniciosas constituyen un equilibrio bastante robusto, persistente... pero no inmutable. Necesitamos una estrategia inteligente de transformación de incentivos y expectativas, capaz de ir modificando los usos asentados, las instituciones políticas informales. La tarea no resultará sencilla pero... es la única vía para evitar el desastre.

Cobarde en perjuicio propio
Emilio Campmany Libertad Digital  28 Octubre 2015

Cuando Artur Mas dijo que convocaba elecciones autonómicas con el carácter de plebiscitarias, el Gobierno dijo que daba igual lo que dijera porque unas elecciones autonómicas sólo pueden ser eso, que es lo que la ley dice que son. Sin embargo, luego no sólo permitieron que el debate durante la campaña se centrara en la cuestión de la independencia, sino que descendieron a participar en él admitiendo implícitamente que en efecto aquellas elecciones fueron lo que los nacionalistas quisieron que fueran, un plebiscito. Todo lo cual queda suficientemente probado por el hecho de que, apenas constituido el Parlamento catalán, sin haberse formado el Gobierno, sin haber empezado el debate de investidura, sin que ni siquiera se hayan puesto de acuerdo sobre quién será el presiente de la Generalidad, lo primero que ha hecho el bloque independentista ha sido someter a la consideración de la Cámara una declaración unilateral de independencia.

La reacción de Rajoy pareció por un momento ser fulmínea. Quien se había solazado siendo Chamberlain con los nacionalistas permitiéndoles ir tan lejos como han llegado dio la impresión de estar ahora decidido a recurrir al 155, intervenir la autonomía e impedir que tal declaración fuera votada. Ése y no otro tenía que ser el sentido del anuncio de una comparecencia institucional a las pocas horas de haber sido registrada la propuesta en el Parlamento catalán. Sin embargo, no hubo nada. Las tajantes afirmaciones de siempre de que no tolerará, de que no permitirá, de que no consentirá, para a renglón seguido dar a entender que seguirá tolerando, permitiendo y consintiendo, posponiéndolo todo a un ulterior momento, que será cuando la declaración sea aprobada; y, si es aprobada, cuando sea aplicada; y, si es aplicada, cuando el Tribunal Constitucional diga. Y no se da cuenta el mendrugo de que lo ilegal no es que se apruebe, ni siquiera que se vote, sino que se presente y se admita a trámite.

El Parlamento de Cataluña no necesita aprobar ninguna declaración de independencia para estar en sedición. Le basta haber empezado a tramitar la propuesta, y eso ocurre desde hoy. Que se vote y que se apruebe es lo de menos, porque lo sedicioso es que se tramite. Si no lo fuera, sería legal tramitarla e incluso rechazarla y lo único ilegal sería aprobarla, lo cual es absurdo porque la legalidad de un trámite no puede depender del resultado.

Sin embargo, Rajoy y su ministro de Justicia están como siempre esperando a que haya algo que recurrir al Tribunal Constitucional para que sea éste y no ellos el que haga el trabajo de mantener a España unida. Y esa no es función del TC sino del Gobierno. Es como si una potencia extranjera nos declarara la guerra y el Gobierno dijera que no puede hacer nada hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU se pronuncie. Tan cobarde es este Gobierno que ni siquiera cuando le conviene electoralmente es capaz de actuar con algo de gallardía.

La bancada
Ignacio Camacho ABC   28 Octubre 2015

Por si no quedaba claro se han cambiado de bancada. El antiguo partido-guía de la burguesía catalana, aquella Convergencia de centro-derecha que gobernaba la autonomía en coalición con los democristianos, se ha subsumido en el magma radical de una suerte de confederación rupturista nucleada en torno a la mitología de la emancipación. Sus diputados, con Mas como improbable líder, han votado como presidenta del Parlamento a una exaltada activista asamblearia, una colau del secesionismo, junto con los antisistema de las CUP, algunos excomunistas, los extremistas de ERC y la mitad de los representantes de Podemos. Un ramillete escogido por su ponderado equilibrio ideológico, lo mejorcito de cada casa. Ahí están sentados los restos del pujolismo, manchados del barro del tres por ciento, y esos son sus socios en el empeño de fundar un Estado. Con la foto de este pasado lunes se entiende mucho mejor la similitud de la estelada con la bandera cubana. Simboliza el mismo trayecto histórico.

Esta es a día de hoy la expresión política de la Cataluña emprendedora, la pujante clase media que activa casi una quinta parte del PIB español. Sus intereses los administra una tribu de iluminados fundamentalistas de corte revolucionario que se consideran portadores de un designio mesiánico y cuyo programa de gobierno consiste en un golpe contra la Constitución. Y esto es así porque previamente han recibido el voto mayoritario de una comunidad de ciudadanos que no puede llamarse a engaño: si de algo no cabe acusar esta vez a los soberanistas es de ambigüedad sobre sus aspiraciones. La sociedad catalana tiene lo que ha elegido; este mapa radicalizado es producto de un recalentamiento colectivo, de una ofuscación narcisista que le ha empujado a abandonar la moderación y el pragmatismo para enfrascarse en un ficticio conflicto de identidades.

Ese Parlamento es, por desgracia, el retrato de la Cataluña de hoy, dividida por un proyecto de ruptura que ha empezado por romper su propia concordia interna. Nada refleja mejor el dominante clima de extremismo sectario que la amalgama ideológica en que se ha transformado el antiguo nacionalismo: un frente de exclusión con fuerte acento de ultraizquierda y rasgos de anticapitalismo visceral. En su galopada suicida, Mas está entregando el liderazgo social de su partido a sus enemigos naturales. Pero también sus tradicionales sectores de apoyo, el tejido empresarial, financiero y comercial de una sociedad rica, estable y dinámica, parecen haber renunciado a sus principios y valores para envolverse en el delirio sentimental de la independencia. Ese credo único esconde una trampa liquidacionista y cuando despierten de la ensoñación será tarde. Aún no lo saben pero no se encaminan a un cambio de país ni de Estado, sino de sistema. Si no fuese porque hay una mitad de ciudadanos al margen, tal vez se lo merecieran.

El fin del apaciguamiento
Francisco José Contreras Libertad Digital  28 Octubre 2015

No sé si la hora de la verdad llegará inmediatamente, como reacción a la declaración abiertamente insurreccional del Parlamento catalán. O si lo hará dentro de unas semanas, cuando inicien "la tramitación de las leyes del proceso constituyente, de seguridad social y de hacienda pública". O cuando adopten las "medidas necesarias para abrir el proceso de desconexión democrática y masiva (…) con el Estado español". Pero es evidente que se cierra un ciclo, y que comienza una etapa en la que España tendrá que afrontar con una actitud diferente el problema nacionalista.

La nueva actitud no consistirá en ulteriores concesiones, al estilo de las que presumiblemente propone la izquierda cuando habla de "tercera vía" o "Estado federal". España es ya un Estado federal de facto, y Cataluña dispone de muchas más competencias que, por ejemplo, los Länder alemanes. Consagrar la "nación catalana" en la Constitución, blindar para la eternidad las competencias lingüísticas y educativas de la Generalidad (y la consiguiente capitidisminución de los hispano-hablantes de Cataluña), extender a Cataluña el cupo fiscal vasco, serían medidas suicidas que harían a España definitivamente insostenible. Afortunadamente, los independentistas parecen sinceros en su rechazo de cualesquiera terceras vías. Su radicalización nos ahorrará la enésima humillación. No hay mal que por bien no venga.

El ciclo que ahora se cierra comenzó en la Transición, cuando la clase política y la élite cultural de la democracia interiorizaron el relato histórico de los nacionalismos antiespañoles: España, secularmente culpable de centralismo y opresión, debía expiar sus pecados concediendo a las supuestas víctimas amplias facultades de autogobierno; una vez saciada su hambre y sed de justicia, los nacionalistas quedarían encajados en el sistema. Además, quien defendiese la unidad nacional se hacía sospechoso de franquismo, y evitar esa lacra es un reflejo de Paulov en todo político. Se comprobó muy pronto, sin embargo, que los nacionalistas catalanes y vascos no se conformarían con una razonable descentralización; al contrario, aprovechaban las competencias autonómicas –especialmente las educativas– para hacer país adoctrinando a la población en el separatismo.
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Los gobiernos de UCD, PSOE y PP –cada vez más culpables, a medida que se hacía más patente la deslealtad separatista– siguieron creyendo (o simulando creer) en el appeasement: una cesión más y los nacionalismos, esta vez sí, quedarían cómodos e integrados. Los Sánchez o Iglesias terceraviarios todavía proponen más de lo mismo, dispuestos a ofrendar las últimas gotas de sentido y dignidad nacionales en el altar del separatismo insaciable.

Pero el ciclo del apaciguamiento ha concluido. Hasta Chamberlain supo dejar de alimentar a la fiera. Ahora el desafío es frontal y no desactivable mediante nuevas claudicaciones. España tendrá que reaccionar: la media Cataluña no nacionalista no puede ser abandonada a su suerte. El artículo 155 de la Constitución es lamentablemente ambiguo –que en 37 años no haya sido desarrollado legislativamente es una expresión más del encogimiento moral de los gobiernos de Madrid– pero suficiente para amparar una intervención o suspensión de la Generalidad. Es evidente que las autoridades autonómicas no cumplen "las obligaciones que la Constitución u otras leyes" les imponen, y que actúan "de forma que atenta gravemente al interés general de España".

Sí, el tumor está muy avanzado, y requiere cirugía mayor. Sólo si se arrebata a los nacionalistas la educación y demás medios de adoctrinamiento se podría iniciar un lento proceso de recuperación del imaginario colectivo (el ministro Wert habló de "españolizar a los niños catalanes" en un momento de milagrosa inspiración, siendo desautorizado por su propio partido; sin embargo, se trataría precisamente de eso). El gobierno español podría asumir las competencias de manera provisional; pero, a medio plazo, sería imprescindible una reforma constitucional que permita la recuperación definitiva de la educación por el Estado. En realidad, sería preciso replantearse todo el sistema autonómico. Las autonomías, inventadas para aplacar a los nacionalismos, han servido en realidad para exacerbarlos y para desarrollar 17 taifas con sus correspondientes clases políticas, organismos superfluos y redes clientelares. Las encuestas muestran que casi un 40% de los españoles serían partidarios de un reforzamiento del poder central, y de una reducción o eliminación de los autonómicos. ¿Quién los representa? ¿Por qué la recentralización sigue siendo tabú?

Pasar de una estrategia de apaciguamiento del nacionalismo a otra de enfrentamiento y victoria ("Somos más, y en España se hará lo que la mayoría de los españoles queremos") es adentrarse en territorio desconocido, cosa que siempre suscita vértigo. Pero no creo que llegáramos a un escenario balcánico. Ya tenemos un precedente: los años venturosos en los que Aznar ilegalizó Batasuna y puso de verdad en el punto de mira al entramado abertzale. No ardieron las calles, San Sebastián no fue Sarajevo. Al contrario: los vascos no nacionalistas se sintieron por una vez defendidos, y pudieron andar por fin con la cabeza alta.

En Cataluña sería igual. En las sociedades acomodadas y post-heroicas –con una una renta per cápita superior a los 30.000 dólares y una esperanza de vida de ochenta– el nacionalismo puede alimentar manifestaciones-verbena y pitadas en los estadios, pero no la guerrilla urbana. Nadie se juega ya la expectativa de varias décadas de vida confortable por ningún ideal romántico. Batet necesitó una división; ahora bastarían el BOE y el grifo de la financiación autonómica.

La bancada Ignacio Camacho
Ignacio Camacho ABC 28 Octubre 2015

El nuevo Parlamento catalán explica la similitud de la estelada con la bandera cubana. Simboliza el mismo trayecto histórico

Por si no quedaba claro se han cambiado de bancada. El antiguo partido-guía de la burguesía catalana, aquella Convergencia de centro-derecha que gobernaba la autonomía en coalición con los democristianos, se ha subsumido en el magma radical de una suerte de confederación rupturista nucleada en torno a la mitología de la emancipación. Sus diputados, con Mas como improbable líder, han votado como presidenta del Parlamento a una exaltada activista asamblearia, una colau del secesionismo, junto con los antisistema de las CUP, algunos excomunistas, los extremistas de ERC y la mitad de los representantes de Podemos. Un ramillete escogido por su ponderado equilibrio ideológico, lo mejorcito de cada casa. Ahí están sentados los restos del pujolismo, manchados del barro del tres por ciento, y esos son sus socios en el empeño de fundar un Estado. Con la foto de este pasado lunes se entiende mucho mejor la similitud de la estelada con la bandera cubana. Simboliza el mismo trayecto histórico.

Esta es a día de hoy la expresión política de la Cataluña emprendedora, la pujante clase media que activa casi una quinta parte del PIB español. Sus intereses los administra una tribu de iluminados fundamentalistas de corte revolucionario que se consideran portadores de un designio mesiánico y cuyo programa de gobierno consiste en un golpe contra la Constitución. Y esto es así porque previamente han recibido el voto mayoritario de una comunidad de ciudadanos que no puede llamarse a engaño: si de algo no cabe acusar esta vez a los soberanistas es de ambigüedad sobre sus aspiraciones. La sociedad catalana tiene lo que ha elegido; este mapa radicalizado es producto de un recalentamiento colectivo, de una ofuscación narcisista que le ha empujado a abandonar la moderación y el pragmatismo para enfrascarse en un ficticio conflicto de identidades.

Ese Parlamento es, por desgracia, el retrato de la Cataluña de hoy, dividida por un proyecto de ruptura que ha empezado por romper su propia concordia interna. Nada refleja mejor el dominante clima de extremismo sectario que la amalgama ideológica en que se ha transformado el antiguo nacionalismo: un frente de exclusión con fuerte acento de ultraizquierda y rasgos de anticapitalismo visceral. En su galopada suicida, Mas está entregando el liderazgo social de su partido a sus enemigos naturales. Pero también sus tradicionales sectores de apoyo, el tejido empresarial, financiero y comercial de una sociedad rica, estable y dinámica, parecen haber renunciado a sus principios y valores para envolverse en el delirio sentimental de la independencia. Ese credo único esconde una trampa liquidacionista y cuando despierten de la ensoñación será tarde. Aún no lo saben pero no se encaminan a un cambio de país ni de Estado, sino de sistema. Si no fuese porque hay una mitad de ciudadanos al margen, tal vez se lo merecieran.

Los candidatos:(6) Santiago Abascal.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 28 Octubre 2015

Hoy doy fin a la serie que he dedicado a los candidatos que considero más destacados en esta carrera política hacia la Presidencia del Gobierno de España en el caso de que sus respectivos partidos logren los votos necesarios suficientes para formar una mayoría solos o en coalición con otros partidos. Se trata del nuevo partido liberal-conservador VOX y de su líder y candidato Santiago Abascal Conde. Y si hay algo que defina la personalidad de este joven vasco (36 años) es el título de su libro de tinte biográfico sobre ETA “No me rindo”, toda una declaración de intenciones. Y la verdad es que a pesar de todas las trabas que encuentra para afianzar ese partido en la sociedad española, la falta de apoyos económicos y el ninguneo por parte del resto de partidos PP, PSOE, banca y lobbys de opinión, su entusiasmo permanece intacto y diría que se crece ante la adversidad. Y es verdad que haber estado en el punto de mira de ETA imprime carácter y sobre todo una actitud de vida diferente del resto. No se rinde ni se rendirá.

Alguien diría que de casta le viene al galgo y tendría razón ya que sus directos antecesores han tenido relación con la política. Su padre en Alianza Popular y su abuelo Alcalde de su pueblo Amurrio durante la dictadura de Franco. Así que su ascendencia ideológica está fuertemente marcada en la llamada derecha. Es por eso natural su afiliación al PP (18 años) y su meteórica carrera desempeñando diferentes cargos de responsabilidad a nivel del PPV, a nivel nacional formando parte de la Junta Directiva Nacional del PP y llegando a ser fundador de DENAES (Fundación para la Defensa de la Nación Española). En el 2013 abandona el PPV y en 2014 funda VOX presentando candidaturas a las elecciones europeas donde no consiguieron diputados. Es el actual candidato a las elecciones del 20D.

Su opción política está nítidamente situada en lo que debería ser la parte más conservadora del PP sin llegar a poder definirse como extrema derecha. De hecho, su programa coincide con el que José María Aznar presentaba en su candidatura en un 90%. Es por eso que existe una coincidencia entre los fines de DANAES y FAES en cuanto a la defensa de la Unidad de España, la firmeza en la lucha anti terrorista, la defensa de la vida, la economía liberal y la centralización como resultado del fiasco del sistema autonómico germen del secesionismo y de la insolidaridad entre regiones de España y los españoles.
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Su principal defecto es su nula difusión a nivel mediático por los escasos representantes e infraestructura a nivel nacional. Un partido incipiente cuyo desarrollo está siendo asfixiado por los llamados poderes fácticos. Es por ello que puede fácilmente introducirse la idea falsa de que votar VOX es un voto perdido y el PP se postula como el voto útil prometiendo cumplir lo que positivamente se sabe que no cumplirá. Un engaño que parece funcionar sobre todo porque la voz de VOX está sumida a una campaña de silencio mediático. Se cumple la máxima que solo es noticia lo que se publica en los periódicos y aquello que emiten las TV que dominan el espacio televisivo español. La dictadura de los medios de comunicación financiados por grupos de creación de opinión en un vergonzoso reparto del espectro de frecuencias de emisión. Dos grandes grupos MEDIAPRO y MEDIASET de capital y Consejos de Administración extranjeros y una televisión pública mangoneada por los dos principales partidos PSOE y PP.

VOX tiene ahora la oportunidad de lograr siquiera un escaño. No va a ser fácil pero siempre puede ser una alternativa a aquellos que se sientan defraudados con este sistema corrupto y con la profunda decepción de un PP que una vez más ha engañado la confianza de los que creímos en su mensaje de regeneración política y en la división de los poderes del Estado.VOX, un partido nuevo pero con firme tradición ideológica liberal y conservadora.

¡Que pasen un buen día!

La extrema izquierda a los mandos del separatismo catalán
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 28 Octubre 2015

Quien manda ahora en Cataluña, quien dirige el proceso secesionista, quien ha adelantado y fijado la fecha del Golpe de Estado en diferido no es ya ni Convergencia, ni Mas. Quien dirige el barco y marca rumbo, deriva y boga es la ultra izquierda, son los extremistas de la CUP, con su ideología antisistema, antieuropa, anti propiedad privada y ant susum corda, con sus filias proetarras, su discurso anarcoide, sus marxismos-leninismos-maoistas-bolivarianos y todo lo que quepa en ese saco. La derecha catalana, la burguesía convergente, los “hijos” de Pujol, los que un día presumían de sensatez y de representar el seny son hoy abducidos catecúmenos y delirantes comparsas de quienes los han tomado prisioneros. Unos exultantes, que los hay y muchos, con fe de converso enamorado, otros inquietos y también los que sienten el vértigo y hasta el pánico de donde han ido y donde se han dejado llevar.

Porque eso es lo que ha conseguido el “astut” Artur. Convertir a su formación política, en una marioneta de la extrema izquierda y a él mismo en un monigote mendicante. Lo que ahora sucede es en primer lugar producto de su desvarío, pero lo es también de su derrota en las urnas. Mas y Junqueras perdieron, otra vez, y en este último envite la mayoría absoluta de la que ambos disponían y en la que fijaban el poder efectuar el órdago con cierta solvencia contra España. La perdieron en lo que al falseado plebiscito se refiere, ni sumando con la CUP alcanzaron al menos un exiguo 50% de los votos emitidos. Se quedaron en un 47% de los votos emitidos, que es un 35% del censo catalán completo. Muy pobre, muy falaz para declarar una independencias cuando no sirve ni para modificar un estatuto. Pero es la única via de escape, aunque sea hacia el abismo. Porque Mas, encollerado con Junqueras, maniatados ambos y él, encima, cercado por la corrupción de familia, la de Pujol, que es la suya, y la de su partido, no tiene otra, aunque este sea el final de la escapada.

El anuncio del golpe de estado contra la Constitución , el Estado, la soberanía nacional, todas sus leyes y la aberrante hoja de ruta de desobediencia, ruptura y sedición planteada ha colocado a todos en una situación límite y hasta final. Y eso es lo que, más que nadie, pretende la extrema izquierda. Un caos final y una hecatombe donde la vanguardia revolucionaria con audacia y sin escrúpulo alguno democrático, legal o democrático que valga se hace con el poder. Eso es lo que está sobre la mesa.

En realidad casi hay que agradecérselo. Porque este episodio ya deja todo al descubierto, en cueros vivos y en descarnada violación de todo consenso y convivencia. Es una agresión en toda regla, una imposición por la via de los hechos consumados que se lleva por delante a cualquiera que pretenda todavía seguir con juegos malabares o melifluas equidistancias. Ya no queda sino retratarse. Todos. Sin posibilidad de hurtarse. A la extrema izquierda, a las CUP hay que agradecerles que todo este ya muy claro y en días veremos, ya estamos viendo donde está cada uno. Uno a uno, en Cataluña y en el resto España, vamos a pasar y posar de frente, que ya de perfil no vale, por el “retratero”.

SOBORNOS Y CORRUPCIÓN DE “ALTO NIVEL”
Antonio García Fuentes  Periodista Digital  28 Octubre 2015

POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis . siglo VII a.C.) ¿Qué ha cambiado casi tres milenios después de que este rey sabio (que lo fue: ver nota final) afirmara tal sentencia y con total rotundidad? Nada.

Si bien aquí en nuestros “entornos provincianos”, suenan como escándalo las corrupciones y sobornos, de “los últimos de las filas políticas”; ¿Es que los primeros de las mismas están exentos? Seguro que no y en cantidades que ni nos imaginamos siquiera; y como prueba de ello aquí en España, tenemos una selección en espera de juicio: recordemos, no sólo a Rato (Vicepresidente de gobierno y jefe del Fondo Monetario Internacional); Familia Pujol en Cataluña; yerno e hija menor del dimitido (abdicado, que es lo mismo pero dicho más suavemente) rey Juan Carlos y ¿cuántos más de las primeras figuras en España? ¿Y en el resto del mundo?

Sólo en el periódico que tengo a la vista (ABC 27-09-2015: Economía) señala a Nadine Heredia, que es presidenta del partido en el poder en Perú; también señala los escándalos de Volkswagen alemana, pero también a otros monstruos automovilísticos norteamericanos o asiáticos; red de sobornos en varios países, por la también alemana Siemens, varios bancos internacionales, y “la tira”; por tanto si entrásemos en una hemeroteca y viésemos con lupa, lo que se ha publicado sólo en un año cualquiera, comprobaríamos que lo que dijo Anacarsis, fue una terrible verdad que hoy sigue vigente y latente, pudriendo el mundo, puesto que como afirmara el gran magnate griego Aristóteles-Sócrates Onassis… “En este mundo todo se compra con dinero… y lo que no se compra con dinero… se compra con más dinero”.

Así es que imaginemos los grandes sobornos que circularán constantemente en el mundo, en la ejecución de obras internacionales, venta de petróleo, gas, armas y todo aquello que en grandes cantidades, circula por el mundo, autorizado por leyes que adecuan, desde testas coronadas, hasta quienes asaltando a un gobierno, han podido controlar un estado por pequeño que sea, pero el que tiene materias primas que necesitan otros que están dispuestos a pagar “lo que sea”, por obtenerlas con prioridad a otros.

Actualmente se está sosteniendo una cruenta guerra en Siria y “alrededores”, donde se nos presentan como pantalla, a unas bandas de fanáticos musulmanes que llegan a degollar en grupo y luego nos sirven el espectáculo en televisión; o mueren niños, mujeres y ancianos en masa, o son echados de sus lugares de nacimiento para que vaguen por el ancho mundo en una emigración forzada. Frente a esas hordas seudoreligiosas, nos presentan a un tirano, hijo de otro tirano… pero a la hora de la verdad, quienes están detrás de todos ellos, no son otros que Estados Unidos (USA) o la actual Rusia, manejada como en los peores tiempos de aquellos zares tiránicos “dueños de vidas y haciendas” y por descontado, esas dos potencias mundiales, arropadas por todos sus “mariachis que tocan las guitarras y trompetas que sus verdaderos amos les indican”; o sea todo una monumental mentira, enmierdada con los peores hedores que se desprenden de unos latrocinios, que son simplemente una continuidad de tantos otros realizados en el pasado o que seguirán realizándose en el porvenir… “puesto que el gobernante o no gobernante (el ser humano en fin) no cambia nada más que de vestido y cabalgadura, sus apetitos siguen siendo los mismos; y los que yo definí con dos palabras muy entendibles por lerdo que sea quien las lea… “panza y bolsillo”; panza por que es el recipiente humano de todos los goces físicos, incluso los depravados; y bolsillo, por cuanto significa las ansias de dinero en una avaricia incuantificable y que es la gran gangrena que asola el mundo desde ni se sabe cuanto tiempo atrás. O sea y reiterándome… “nada nuevo, todo sigue igual”.

Las televisiones y demás “voceros” deformativos, sólo nos dirán lo que interese a quienes los dominan, pero las realidades que padecemos, se cuecen en lugares secretos y donde habrá conversaciones y decisiones, que nos aterrarían si las supiésemos, pero para ello nos queda la imaginación y las realidades que estamos viendo cada día y cada minuto de ese día.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.
Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln)
“Está claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese creo que habría una revolución mañana por la mañana”. (Henry Ford lo dijo en 1922)

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Disiento de Boadella
Vicente Torres  Periodista Digital  28 Octubre 2015

En un artículo publicado en El Mundo, el cómico Boadella trata de explicar que el hecho diferencial catalán no existe y que los catalanes son iguales que los demás. Creo que no es cierto del todo.
Veamos. No hay mejor sitio en el mundo para poner una fábrica que Cataluña. La fábrica que actúa a pleno rendimiento en Cataluña es la de catalufos. Cualquiera que se traslade a vivir en Cataluña corre un riesgo grande de ser convertido en un tiempo récord en catalufo. Y un catalufo, o una catalufa, es alguien que tiene una tendencia irrefrenable a hacer el ridículo. Ahí tenemos a Mas, un tipo tan bien parecido, dueño de ese mentón tan envidiado, con esas gafas que le favorecen tanto y que mueve tanto a risa. Pasa con él lo mismo que con Gila. Nada más verlo la gente ya se ríe. Más vale hacer reír que llorar, pensará él, y con razón.

Una ciudad como Barcelona, que parecía el faro del mundo, tiene ahora gobernantes que mean en la calle. ¿Será eso el progreso? Tiene un periódico cuyo dueño es Grande de España, que le hace la competencia a las revistas de humor.

Algunos sabían hacer una sopa juliana con muy buen sabor y en lugar de hacerla cada vez mejor, la van empeorando, empeorando, empeorando. Otros que pueden escribir bien y parecían señores van quedando como gilipollas. Eso sí, con sueldos muy superiores a los de otros de mejor calidad. Dinerariamente, ser catalufo les viene a cuenta a algunos.

Un catalufo se cree cualquier chorrada, como esa de los países catalanes, no nos dejan votar, el derecho a decidir, la confederación catalano-aragonesa, el catalán como lengua imperial, que el Siglo de Oro Valenciano es catalán, que Fuster es un ensayista extraordinario, que Ubieto no existe y nunca existió, y que todo lo que no sea catalanista es rancio. Un catalufo, señores, vive en la gloria.

Tornillos
Iñaki Arteta Libertad Digital  28 Octubre 2015

"Que hable de lo que hizo, es lo mejor que puede hacer" le dijo Eva Mozes, superviviente de los experimentos de Méngüele, a Oscar Groening un anciano de 93 años que a los 21 fue contable en un campo de concentración nazi. Groening ha sido juzgado este año en un Tribunal de Hannover como responsable de genocidio aunque no existan pruebas de un delito específico. Él se siente "legalmente inocente", nunca mató a nadie, pero "moralmente culpable", así que al final de su vida ha decidido hablar de dónde estaba él cuando todo aquello sucedió.
Eva Mozes, superviviente y querellante contra Groening

Su trabajo de vulgar administrativo consistía en contar el dinero confiscado a los prisioneros del campo y esconder y custodiar las pertenencias de las víctimas para ocultar a los nuevos la suerte que iban a correr. Mientras estuvo en el campo de concentración, fue, naturalmente, testigo de todo lo que allí ocurría, después fue capturado por los británicos y pasó un tiempo en un campo de trabajos forzados en Inglaterra. A su regreso a Alemania llevó una vida normal donde ocultó su pasado. Al enterarse de las teorías del negacionismo del Holocausto decidió hacer público su pasado en Auschwitz y desde entonces ha criticado abiertamente a aquellos que niegan los hechos que él presenció y la ideología que una vez suscribió.

En el juicio celebrado en 2015 fue condenado a cuatro años de prisión al ser imputado de cargos de complicidad. Eva Mozes sigue viendo a Oskar Groening como una pieza imprescindible en la maquinaria asesina de los campos de exterminio nazi. "Él era un pequeño tornillo en una máquina de matar grande, y la máquina no puede funcionar sin los tornillos pequeños".

El terrorismo ultranacionalista vasco, como cualquier instrumento para matar sistemáticamente, ha necesitado de todo un meticuloso engranaje. ETA ha llegado a ser una máquina duradera, bien mantenida, alimentada cuidadosamente, en mejora constante, precisa y contundentemente efectiva. Como deben ser las cosas importantes.

La máquina, instalada en el corazón de nuestra comunidad, observaba, analizaba, decidía y dirigía sus diversos tipos de ataques hacia una parte de la población bien elegida: los enemigos del pueblo.

La máquina son sus piezas y no puede ser mejor que el peor de sus mecanismos. Como en todo artilugio de tan larga vida ha sido el cuidadoso ensamblaje de sus piezas perfectamente engrasadas el que le ha posibilitado cumplir su misión exterminadora. Infinidad de tornillos eficientes.

Ahora parece que la máquina esté parada, pero los tornillos siguen ahí.

En las ciudades alemanas hay escritos nombres de personas que se llevaron a los campos de exterminio mientras, en su momento, sus habitantes ni veían ni oían y, además, se aprovechaban todo lo que podían de sus bienes. En algunas calles del País Vasco hay clavadas en el suelo misteriosas placas con nombres de personas que según se dice murieron allí, sin indicar por qué razón. Hay otros lugares en los que se ha escrito IN MEMORIAM sin detallar en honor de quienes. Da un poco lo mismo, esas placas sean de chapa o de piedra son arrancadas tarde o temprano. Ese, por ejemplo, no es trabajo de ex militantes curtidos en la banda y ahora ociosos, tampoco de sus representantes públicos más radicales que tienen oficina y hasta llevan corbata. Es una de las nuevas tareas de esa parte silente de la maquinaria: los tornillos. Están para eso, para el mantenimiento de lo que tan bien funcionó.

Los tornillos vivían y viven entre nosotros. ¿Podemos intentar adivinar qué pasará por sus cabezas? ¿temerán que alguna vez alguien les señale por su trabajo en el pasado? ¿alguien podrá acusarles con pruebas? ¿de qué? Pasa el tiempo y nadie llama a su puerta. Puede que su esperanza en irse de rositas se cumpla. No hay cuidado de que alguien les reclame arrepentimiento. ¿Se delatarán ellos mismos como ha hecho al final de su vida Oscar Groening?

Como él, tampoco hicieron gran cosa: unas llamadas, un comentario en el bar. Sus sutiles movimientos sirvieron para pequeñas obras, quizás solamente el señalamiento de unos cuantos indeseables, la quema de algún comercio o un simple asesinato. Puede que sólo uno. Porque no eran nada, sólo pequeños tornillos en algo muy complicado, insignificantes piezas de una entramado lo suficientemente grande como para no destacar con su acción repetida, casi anónima. ¿Dónde estuvo cada uno, cuando aquello estaba pasando? ¿Cuál fue el lugar exacto, la labor exacta de cada pieza?

Perversas criaturas, calcos, sin saberlo, de brillantes modelos de otras tantas sociedades podridas por el afán totalitario, vivirán ahora ocultas tras las cortinas de la impunidad, observando la calle un poco por costumbre (fue su trabajo durante tanto tiempo), un poco por el ligero temor de que alguien pudiera recordarles algo del pasado. Un incesante manantial de miseria abarrotará cada minuto de sus vidas.

Todos hemos sufrido, dicen, también los tornillos. No ha sido trabajo agradable para nadie.

Nuevo libro de Ramiro Grau Morancho
El naufragio de España

www.latribunadelpaisvasco.com 28

El escritor y abogado Ramiro Grau Morancho ha publicado en formato electrónico un nuevo libro, titulado El naufragio de España, que detalla la, en su opinión, decadencia de España en los últimos años, desde el 2010 al 2015.

El autor narra en más de un centenar de artículos, publicados previamente en varios diarios digitales, lo que considera la ruina de España, que se ha venido acrecentando en los últimos años. “Desde los cambios de nombres de las calles para olvidar nuestra historia, pasando por los privilegios injustificables de la casta político-funcionarial que nos rige o el despilfarro del dinero público en subvenciones a organizaciones no gubernamentales que en la mayoría de los casos sólo sirven para robar el dinero de todos. Debemos reducir la losa en que se ha convertido nuestra elefantiásica administración y paliar los males del bipartidismo”.

Grau Morancho alerta también sobre el futuro que nos espera, de la mano de la “casta universitaria” de Podemos, a la que define como la peor de las castas, por su carácter endogámico, ajeno a los valores constitucionales de igualdad, publicidad, mérito y capacidad…

El libro está prologado por el periodista don Jesús Sáez, director del diario digital Decisión Económica.

Explica el presentador que: “Decía el canciller alemán Otto von Bismarck que España era indestructible, pues siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido… La lectura de este libro permite contemplar, con perspectiva, el paisaje y –como añadía socarronamente Unamuno- el paisanaje político, económico y social de nuestro país. Y lo que vemos de la correcta y detallada fotografía que hace el autor de lo poco que queda de España, asusta. Y es que parece que los españoles se han empecinado en desmentir la cita del canciller Bismarck…”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Entre el saqueo y el precipicio
Editorial El Espanol  28 Octubre 2015

La coincidencia, en la misma mañana, de una operación de la Policía Judicial contra el clan Pujol y la escenificación en el Parlament de un acuerdo de Junts Pel Sí y la CUP para seguir avanzando en pos de la independencia, resume perfectamente en qué ha devenido Cataluña: un revoltijo entre el latrocinio y los delirios de políticos iluminados que la van acercando al precipicio.

Se da la circunstancia de que son dos fenómenos que se retroalimentan. Quienes tienen las manos manchadas con el púrpura de los billetes de 500 euros empujan a favor del secesionismo para evitar que el Estado de Derecho actúe contra ellos -ahí hay que incluir a la Convergència de Artur Mas-, y los líderes independentistas pretenden acelerar las etapas hacia su objetivo antes de que la sociedad catalana descubra que su castillo no sólo está construido con frágiles naipes, sino que además se asienta sobre una charca putrefacta.

A estos protagonistas se sumó el presidente del Gobierno leyendo una declaración institucional de evidentes ribetes electoralistas. Tras haber dejado pasar varias ocasiones para abortar el desafío secesionista, Rajoy ha ido a comparecer con solemnidad teatral ante los españoles justo al día siguiente de haber disuelto las Cortes, coincidiendo con el sprint final hacia el 20-D.

En el ámbito judicial, la operación contra los Pujol se llevó a cabo el mismo día que EL ESPAÑOL desvelaba que la familia del expresident ha trasladado el botín que guardaba en Andorra a paraísos fiscales del Caribe. La Audiencia Nacional ya ha citado a declarar como imputados a Josep y Pere Pujol Ferrusola en el marco de la investigación sobre las actividades delictivas de su hermano Jordi.

Cabe preguntarse si esta gran operación, con registros en domicilios y empresas, no debería haberse realizado mucho antes. Y sobre todo, si no eran necesarias medidas más contundentes como reclamaban la UDEF y la propia Fiscalía. No se entiende que ni un solo miembro del clan haya dormido en comisaría.

Casta nacionalista
Artur Mas, que también sabe lo que es ser beneficiario de cuentas en el extranjero, puede seguir el mismo camino que su padre político si se demuestra, como todo apunta, que Convergència cobraba el tres por ciento de las obras que licitaban Administraciones en las que gobernaba. No era España quien robaba a los catalanes, sino su casta nacionalista.

Pese a estos antecedentes, el Junts pel Sí de Mas y de Junqueras ha tenido la irresponsabilidad de pactar con la CUP una declaración política que plantea la creación de un "Estado catalán independiente en forma de república". Sus impulsores presentan como "proceso de desconexión democrática" del Estado una iniciativa profundamentemente antidemocrática: es ilegal y no cuenta con el respaldo ni de la mitad de los catalanes.

Estamos ante un salto cualitativo desde el punto de vista retórico, pero sin ninguna consecuencia jurídica, por cuanto se trata de una propuesta que aún deberá ser sometida a debate y porque empleza a un futuro Gobierno catalán que aún no existe la apertura de un "proceso constituyente".

Sorprende por ello la rapidez con la que Rajoy ha respondido a esta provocación, más aún por la pasividad que ha demostrado a lo largo de la legislatura en este asunto. Con mayor motivo pudo haber actuado cuando Mas anunció que desobedecería la resolución del Constitucional sobre la consulta soberanista y no lo hizo. Tardó tres días en responder retóricamente a la desobediencia consumada el 9-N y le han bastado tres horas para reaccionar ante una amenaza escrita en un papel.

El artículo 155
En la lectura de la declaración, Rajoy insistió en poner al TC como freno primordial a las pretensiones de la Generalitat, obviando mencionar el artículo 155 que le faculta para intervenir en la comunidad autónoma.

La expresión que empleó el presidente para manifestar su determinación en la defendesa de la unidad -una nación de ciudadanos "libres e iguales", dijo-, es el nombre de una plataforma surgida precisamente por la falta de respuesta del Gobierno al movimiento independentista.

Hasta el 20-D a Rajoy le interesa sobreactuar en su firmeza ante Mas; de la misma forma que Mas necesita el choque de trenes para ocultar el problema de la corrupción y apurar sus opciones de ser president. De ahí las prisas por subirse en marcha a la locomotora que le ha puesto la CUP y su interés en acelerar la colisión con el Estado. Seguramente, Mas también prefiere medir su desafío con Rajoy antes que con otro presidente.

Ahora bien, en medio de este conflicto, y con Rajoy o sin Rajoy en el Gobierno, sólo hay una cosa clara: el proceso separatista está abocado al fracaso. Lo más que pueden conseguir sus impulsores es acabar siendo inhabilitados y que Cataluña pierda temporalmente el autogobierno.

A merced del golpismo independentista
Javier Benegas www.vozpopuli.com  28 Octubre 2015

Pese a que a estas alturas de la legislatura todos conocemos su exasperante flema, se esperaba que ayer Mariano Rajoy, a la sazón Presidente del Gobierno de España, subiera la apuesta y no se limitara a amenazar a los secesionistas con acciones legales, trasladando a los tribunales la solución de un problema que es esencialmente político. Tras filtrarse que la declaración institucional de marras había sido consensuada con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y también con el de Ciudadanos, Albert Rivera, parecía que esta vez sí iba a haber puñetazo en la mesa, de ahí la expectación que suscitó el anuncio de Moncloa. Sin embargo, no sucedió tal cosa. En la breve declaración institucional (apenas 90 segundos), Rajoy repitió lo ya dicho en otras ocasiones, si acaso en un tono pretendidamente amenazante. Peor aún, calificó la resolución de Junts pel Sí y la CUP de mera "provocación", como si el Presidente todavía estuviera en el calentamiento previo de un partido sin fecha en el calendario.

Por más que se pueda discrepar de su conveniencia, el Gobierno de España, en pleno uso de sus facultades y dadas las gravísimas circunstancias, podría perfectamente suspender la autonomía catalana, sin necesitar para ello, en principio, que ningún tribunal sancionara la legitimidad de una medida tan tajante. Aceptemos, sin embargo, que, por la razón que fuere, Rajoy no lo creyó pertinente. Él es el Presidente y mide los tiempos como mejor le conviene. Sin embargo, no se entiende que desaprovechara la ocasión para tomar la iniciativa, aunque sólo fuera por una vez en esta legislatura, y aludiera al artículo 155 de forma explícita, en vez de limitarse una vez más a amenazar con acciones legales. Recurso que, por otro lado, en vez de disuadir los amotinados parece darles alas.

Quienes se han integrado en el frente independentista, mejor o peor avenidos, más o menos heterogéneos e ideológicamente incompatibles, hace tiempo que decidieron echarse al monte con todas sus consecuencias. Que ahí andan, como los maquis, es un hecho consumado y no una provocación cualquiera. Ante esta realidad, no es que el Presidente parezca seguir en su nube, ajeno a unos acontecimientos que están en un tris de descontrolarse por completo, si es que no lo han hecho ya, es que tanta pasividad empieza a poner en evidencia algo mucho más grave que la mera indecisión, el cálculo político de un político apocado o, en el mejor de los casos, una exasperante prudencia. Lo cierto es que décadas de acuerdos informales, de apaños y cambalaches muñidos al margen de las instituciones entre los sucesivos gobiernos de Madrid y los independentistas catalanes, han generado un vacío de poder imposible de revertir sin que el tablero salte por los aires. Y pretender que precisamente Rajoy se vista de legionario es pedir peras al olmo.

En efecto, son demasiados años de inconsistencia temporal en la acción de los gobiernos, décadas de francachela e intercambio de favores, de dejar hacer a los caciques en su patio trasero, a cambio de sacar adelante un gobierno, un presupuesto o siquiera una ley. Demasiados acuerdos informales como para que las instituciones no se resintieran y terminaran diluyéndose en silencio hasta verse degradas a la categoría de elementos meramente ornamentales, fantasmas cuya mera invocación provoca un vértigo insoportable. No es de extrañar que los españoles se mostraran ayer desolados, con sus expectativas decepcionadas. No es para menos. De pronto han descubierto con espanto que el Estado español no existe en Cataluña, que hace ya tiempo se retiró a sus cuarteles de invierno, abandonando armas y bagajes, convenciones y principios, instituciones y leyes. Hoy la sensación es que estamos en manos de un gobierno incapaz de cumplir sus obligaciones. Peor aún, incapaz siquiera de hacer creíbles sus amenazas.

Sea acertado o no este diagnóstico, el caso es que el secesionismo sigue su curso, prietas las filas y con la medida tomada a un gobierno central incapaz de dar un puñetazo en la mesa para asegurar la unidad territorial de una nación que dicen la más vieja de Europa. Mejor o peor, la tropa secesionista juega cabalmente su partida de ajedrez, mientras que Rajoy sigue jugando a las damas.

Con las cartas boca arriba, el juego se acabó
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  28 Octubre 2015

Mucha gente que, dentro y fuera de Cataluña, no apoya su independencia, ha venido defendiendo la celebración allí de un referendo de autodeterminación con el argumento, supuestamente poderoso, de que, tras la consulta, que el secesionismo perdería, su desafío a la unidad del Estado desaparecería.

Tal presunción, que atribuye al nacionalismo una lealtad constitucional de la que este ha probado carecer en absoluto, saltó ayer por los aires, mostrando la grave equivocación en que, según algunos sostuvimos desde que comenzara esta locura, incurrían los defensores del referendo como un modo de resolver el llamado problema catalán. Y lo hizo tras el pacto que, a favor de la creación de un Estado independiente, cerraron la CUP y Junts pel Sí. La CUP, olvidando que existen hemerotecas, viola así flagrantemente su promesa de no apoyar una declaración unilateral de independencia si sus partidarios perdían el fraudulento plebiscito de las elecciones autonómicas, derrota que la misma noche electoral la propia CUP reconoció.

Sin embargo, y como era de temer, ni esa solemne promesa, ni ese reconocimiento público ante 46 millones de españoles han impedido que los pactantes de ayer hayan tenido la absoluta desvergüenza de afirmar que «el mandato democrático» del 27 de septiembre avala el proyecto independentista. Y es que a los secesionistas no solo se la traen al pairo la Constitución y las leyes, sino también las matemáticas (¡el 52 % no es para ellos más que el 48 %!) demostrando de este modo lo que algunos ya sabíamos: que el único referendo, legal o ilegal, que respetará el secesionismo es el que le dé la mayoría para romper con el Estado.

Llegados a este punto, solo quedaba ya lo que ayer hizo el presidente del Gobierno con la rapidez y solemnidad que exigía la gravísima «provocación» del independentismo: proclamar que «el Gobierno garantiza y garantizará» que los secesionistas «no van a lograr sus objetivos» y que de ser aprobada la resolución parlamentaria ilegal y delictiva que han pactado aquella no «surtirá ni uno solo de sus efectos». «Quienes quieran separar y dividir a Cataluña deben saber que no lo van a lograr», subrayó Rajoy, quien prometió, como es su obligación, poner en marcha todas las medidas a su alcance para evitar que los que han decidido romper el Estado por las bravas puedan obtener sus objetivos.

De todo lo que pueda suceder de ahora en adelante, y pueden suceder cosas muy graves, los líderes del independentismo serán los exclusivos responsables. Su desprecio a la democracia, su loca decisión de desobedecer las leyes y su manifiesto desprecio a la pluralidad del pueblo catalán los convierten no en los héroes que ellos creen ser, sino en los verdugos de la paz civil que durante cuarenta años, y por primera vez en nuestra historia, ha definido al Estado democrático español.

Respuestas al narcisismo secesionista en Cataluña
Ramón Marcos Allo Libertad Digital 28 Octubre 2015

En Cataluña, los grupos independentistas Junts Pel Sí y CUP acaban de presentar en su Parlamento una propuesta de resolución en la que instan a ese Parlamento y al Gobierno de esa comunidad a incumplir la Constitución y la ley y a crear sus propias estructuras de Estado, para lo que eufemísticamente llaman desconectarse de España.

Esta propuesta es una fase más del proceso narcisista en el que están inmersos parte de los dirigentes políticos y de la sociedad catalana desde hace varios años. Un proceso de narcisismo que ha buscado en lo español la culpa de todos sus males y que ahora trata de tensar la situación al máximo mediante un órdago político que llevaría a la secesión por la vía de los hechos, saltándose la ley y en contra de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña.

Estos procesos sociales narcisistas, con sus momentos de histeria colectiva, en los que se pierde el sentido de la realidad y se crean mundos paralelos, han tenido a lo largo de la historia graves consecuencias, a veces verdaderas tragedias, para los países y las sociedades que los han sufrido. Se trata, por tanto, de un reto que, no por esperado, pues no han hecho más que cumplir un plan en el que llevan años trabajando, es menos peligroso para el conjunto de los españoles. Es, sin duda, el principal problema del país.

El acierto para afrontarlo exige primero hacer un diagnóstico claro que no nos lleve a engaño por más tiempo. No estamos ante un camelo, un deseo de sacar un euro más en la financiación autonómica, o ante la voluntad de tapar uno de los múltiples casos de robo de Convergència. Estamos, como ya he dicho, afrontando un proceso secesionista en el que unos actores unidos, sin importarles las consecuencias, están dispuestos a romper el orden constitucional y declarar unilateralmente la secesión de Cataluña, lo que tendría graves consecuencias de división social en Cataluña, y políticas, económicas y sociales en toda España.

Ante ese diagnóstico, el Gobierno y los partidos que están dispuestos a defender la ley, el interés de los españoles y a evitar una posible tragedia en el país deben actuar conjuntamente, acordando la respuesta y sacándola de la polémica partidista.

Para ello es imprescindible impulsar la vía política que muestre ante la opinión pública la unidad de todos los demócratas. El presidente del Gobierno deberá llamar a todos los líderes de los principales partidos del país con representación en sus instituciones, sin excluir a nadie, y convocar una reunión formal en la que se acuerde sacar del debate partidista este trascendente asunto, con más razón ahora que están convocadas elecciones y la lógica disputa electoral sólo puede favorecer a los secesionistas.

En esa reunión, deberá llegarse a un gran acuerdo para la defensa del orden constitucional, la aplicación de todas las medidas legales, incluidas las penales, que haya que adoptar, el impulso de las resoluciones necesarias en la Diputación Permanente del Congreso y en el Senado que demuestren que no hay vacío de poder en España y la determinación de los hechos que justifiquen iniciar, conforme al artículo 155 de la Constitución, el proceso de suspensión de la autonomía en Cataluña.

Por otra parte, de oficio el Gobierno deberá instar al fiscal general del Estado para que estudie la posibilidad de ejercer la acción penal por un delito de sedición y otros contra quienes han presentado esa iniciativa y contra quienes por actos posteriores, como la admisión a trámite por la Mesa del Parlamento catalán, la apoyen. Asimismo, deberá recurrir ante el Tribunal Constitucional -también los grupos parlamentarios del Parlamento catalán no independentistas cuando legalmente tengan acción- las decisiones de ese Parlamento que amparen el proceso secesionista. Y tendrá que colaborar con ese tribunal para garantizar que sus resoluciones se cumplen en Cataluña, como el resto del ordenamiento jurídico español vigente.

Merece la pena recordar estas palabras de Lincoln sobre su obligación como presidente de todos los estadounidenses:

En tus manos, mis compatriotas insatisfechos, y no en las mías, es la cuestión transcendental de la guerra civil. El Gobierno no os asaltará. No podéis tener ningún conflicto, sin ser vosotros mismos los agresores. No tenéis registrado ningún juramento en el cielo para destruir el Gobierno, mientras que yo tendré el más solemne para preservarlo, protegerlo y defenderlo.

Es tiempo de grandeza, en el que los máximos responsables del Estado actúen con responsabilidad para "preservar, proteger y defender" el orden constitucional, la unidad y a los españoles frente a quienes quieren la división y la injusticia. Empecemos por un gran acuerdo y mostremos al mundo que desde la ley y con la política se puede parar la locura y el riesgo de tragedia. A ello.

Un golpe de Estado institucional
Jordi Cañas Libertad Digital 28 Octubre 2015

El inicio de la XI Legislatura del Parlament de Cataluña, este lunes, apuntaba maneras. El presidente de edad, el escritor Julià de Jòdar, de la CUP, abrió la sesión con un discurso político rupturista que violentaba desde el primer minuto el fair play habitual de este tipo de actos afirmando, en una metáfora patético-poética: "Ya no nos contenta el pienso: queremos salir de la jaula. No cambiarla, sino huir de ella". Los catalanes como pajarillos prisioneros en la pérfida jaula española que frena sus ansias de libertad. Quizás lo de la jaula iba por la justicia y los que querían huir eran otros pájaros, pero no lo parecía.

Tras la soflama, las votaciones para elegir al presidente y al resto de los miembros de la Mesa tampoco defraudaron. El recuento, efectuado por los dos diputados más jóvenes, que ejercían de secretarios, era amenizado con la camiseta de uno de ellos, diputado de Catalunya Sí Que Es Pot (la marca blanca de Podemos en las elecciones autonómicas catalanas), en la que se podía ver la figura del actor Leonard Nimoy haciendo de Señor Spock y leer la frase "Catalunya Sí que Spock". Un juego de palabras muy ocurrente que preparaba el momento de política ficción que se avecinaba. Larga Vida y Prosperidad.

Porque lo mejor estaba por venir. Tras ser elegida como presidenta del Parlament con los votos de Junts Pel Sí, la CUP y cinco diputados de Catalunya Sí Que Es Pot, la entonces ya molt honorable Carme Forcadell, la señora que como tarjeta de visita, además de organizadora de coreografías norcoreanas, tiene estas palabras dignas de pasar a la historia universal de la infamia: "Nuestro adversario es el Estado español, debemos tenerlo muy claro, y los partidos españoles que hay en Cataluña, como Ciudadanos y el Partido Popular. Por tanto, estos son nuestros adversarios, el resto somos el pueblo catalán", pronunció su discurso de investidura.

Este tuvo dos partes bien diferentes. Una primera institucional, de lobo con piel de cordero, que dejó paso rápidamente a un discurso político impropio e improcedente en el que hizo una autentica declaración de intenciones que adelantaba lo que sucedería este martes:

Con esta undécima legislatura del Parlament, también cerramos la etapa autonómica. Protagonizamos un momento fundacional: de un Parlament regional de competencias limitadas, recortadas y recurridas a un Parlament nacional con plenas atribuciones.

Para acabar la proclama gritó:
¡Viva la democracia, viva el pueblo soberano, viva la república catalana!

Palabras que anticipaban que lo de este lunes era solo la antesala de una semana de alta intensidad.

Este martes, las formaciones políticas separatistas Junts Pel Sí y CUP han registrado en el Parlament de Cataluña una propuesta de resolución que es una declaración de golpe de Estado contra la democracia. No hay que darle más vueltas ni intentar diseccionarla con más análisis. Simplemente hay que leer lo que en ella se anuncia para comprobar la magnitud del desafío.

El documento declara "solemnemente" el inicio del proceso de creación del Estado catalán, proclama la "apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo para preparar las bases de la futura Constitución catalana", insta al futuro Gobierno de la Generalitat a "adoptar las medidas necesarias para hacer posible estas declaraciones". Sus impulsores advierten de que no obedecerán las resoluciones judiciales que vayan dirigidas a suspender este proceso, ya que, "como depositario de la soberanía y expresión del poder constituyente, reiteramos que este Parlament y el proceso de desconexión democrática no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional"; piden al futuro Gobierno de la Generalitat que cumpla "exclusivamente" las leyes que emanen del Parlamento de Cataluña "para blindar los derechos fundamentales que puedan estar afectados por decisiones de las instituciones del Estado español"; manifiestan la "voluntad de inicio de negociaciones para hacer efectivo el mandato democrático de creación de un Estado catalán independiente en forma de república" y ponen "en conocimiento" del Estado, de la Unión Europea y del conjunto de la comunidad internacional el inicio de el proceso de independencia.

El documento explica que dicho proceso se pone en marcha gracias a que el mandato democrático obtenido en las pasadas elecciones del 27 de septiembre se basa en una mayoría de escaños de las fuerzas parlamentarias con el objetivo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente con una amplia mayoría soberanista en votos y escaños que apuesta por la apertura de un proceso constituyente no subordinado.

Que el Parlamento catalán declare que la aritmética queda suspendida en Cataluña, negando que 53% sea más que 47%, y confunda que una minoría en votos que tiene mayoría exigua en escaños sea una amplia mayoría soberanista gracias a una ley electoral española que los separatistas se niegan a modificar (esta si la acatarán siempre), no sería más que una más de las alucinaciones que se viven en el Matrix político catalán que estaría al nivel de que este Parlamento declarara solemnemente que el cielo es amarillo. Pero esto no es solo una alucinación más.

Esta propuesta de resolución supone en forma y fondo una declaración de golpe de Estado. Una auténtica declaración de rebeldía de una institución cuya legitimidad emana de la Constitución Española y que, secuestrada por una mayoría política en diputados pero no en votos, pretende suspender la legalidad constitucional de Cataluña y amenaza directamente las libertades y derechos del conjunto de ciudadanos de Cataluña. Y lo quiere hacer desde un Parlamento que ha dejado de ser una cámara legislativa de una comunidad autónoma para convertirse en manos de los separatistas en la caja de resonancia de su voluntad de dinamitar la convivencia democrática en Cataluña y un ariete para destruir la democracia española. Una institución secuestrada, como secuestran ayuntamientos y diputaciones provinciales ante la parálisis del Gobierno de España.

Es posible que las prisas por registrar esta propuesta tengan que ver con las actuaciones judiciales contra la corrupción de Convergència y la familia Pujol, el verdadero talón de Aquiles de Artur Mas y el separatismo. Es posible que no sea más que una estrategia política que permita mantener las negociaciones para hacer presidente a Artur Mas pactando la hoja de ruta ya conocida de los 18 meses para conseguir la independencia. Es posible que no sea muy creíble que aquellos que defienden la desobediencia como paso previo a la independencia lo primero que hagan sea enviar cartas al Rey, al presidente del Congreso y al del Senado notificando el nombramiento de Carme Forcadell como presidenta del Parlament, cumpliendo con el protocolo. Es posible.

Pero los demócratas no podemos pensar que esto es pura táctica política. Tenemos que estar preparados para hacer frente a este desafío, que es una verdadera provocación. Porque lo que sí que es probable es que esto no sea sino una más de sus permanentes provocaciones que busquen un error, una equivocación de nuestra democracia para que desde el victimismo consigan sus objetivos. Por ello es imprescindible saber que los separatistas han perdido, que no tienen legitimidad democrática y que esto no es más que una huida hacia adelante que busca provocar una respuesta que incline la balanza a su favor.

Los demócratas se enfrentan a los golpistas -mientras continúen solo siendo golpistas institucionales- desde el Estado de Derecho y desde la gestión política. Con la ley, con toda la ley, con el imperio de la ley. Con firmeza democrática, contundencia legal y templanza política.

No es un momento fácil para nuestra democracia y nuestra Nación. A este reto le seguirán otros, como anuncian en esta declaración de golpe de Estado institucional, esta declaración de independencia aplazada. Pero es en los momentos difíciles donde los españoles hemos demostrado que juntos podemos superar las adversidades. Tenemos una democracia madura, con imperfecciones que tenemos que corregir, pero que ha sabido sobreponerse a todas las amenazas que ha vivido en su corta historia. No es el momento de solo reaccionar ante el desafío sino de pasar a la acción. El separatismo golpista será derrotado con la fuerza de la democracia.

¡Catalunya stop! Ante la amenaza separatista hay que aplicar, sin miedo, la Ley
“Es fácil esquivar la lanza pero no el puñal oculto” Proverbio chino
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  28 Octubre 2015

Resulta extraño que, una apersona tan importante del bando republicano, como fue don Manuel Azaña, se mostrara tan riguroso con Catalunya cuando llegó a referirse a ella con los siguiente términos: “Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años El sistema de Felipe V era injusto y duro, pero sólido y cómodo. Ha durado dos siglos. Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar España, prefiero a Franco” No fue quien apoyara la revolución del 18 de julio de 1936 ni que sintiera simpatías por Franco ni, mucho menos, que compartiera sus ideas; sino todo lo contrario: fue quien desterró a Franco a Canarias, quien enarboló la bandera de la defensa de la República y quien, si hubiera podido, hubiera sido el primero en poner su firma en la sentencia de muerte del general gallego. Pero entendía que España era una nación indivisible, que en ella no cabían divisiones ni posibilidades de establecer diferencias entre los españoles, por razón de sus respectivas ubicaciones en la Piel de Toro. Podría ser rojo, republicano de izquierdas, anticlericalista convencido, pero era, sin duda, un español de la cabeza a los pies.

Nos hemos estado quejando durante año, sin cansarnos de decirlo, de lo que se avecinaba en Catalunya si se continuaba haciendo oídos sordos a las amenazas que, al principio con sordina pero luego, a medida que transcurría el tiempo y veían que el Gobierno permanecía impávido e iba transigiendo con los cada vez más atrevidos desplantes del separatismo catalán, se fueron animando, adquiriendo confianza, aumentando la intensidad de sus reclamaciones, chantajeando con más osadía y mostrándose mas atrevidos a la hora de exigir mejores condiciones, más autonomía, más subvenciones, más financiación y más facultades hasta que, finalmente, al ver que el Gobierno no reaccionaba y no tomaba medida alguna más que, en algunos casos, elevar recursos ante el TC; llegaron al colmo de la desvergüenza, saltándose la Constitución a la torera, enfrentándose a las leyes estatales y dejando de cumplir las sentencias judiciales en lo que, claramente, ha constituido el mayor enfrentamiento al Estado español, cuando se amenazó con la declaración unilateral de la independencia de Catalunya del resto de España.

Nada ha sido capaz de bajar de su pedestal de indiferencia e inmovilidad al señor Rajoy y a su equipo de gobierno. Se han encastillado en su fortaleza que los ha tenido apartados de lo que iba ocurriendo en Catalunya y, a medida que el problema catalán se ha ido agravando, tomando consistencia, elevando el tono de sus amenazas y poniendo en práctica los prolegómenos de una estructura paralela de estado, para cuando llegasen a conseguir su objetivo de constituirse en una nación independiente de España; la impasibilidad y la falta de reacción del Gobierno de Rajoy ha permitido que lo que, al principio, era cosa de unos pocos, los más recalcitrantes, haya ido progresando hasta convertirse en algo que muchos apoyan, convencidos de que tienen posibilidades de salir airosos del trance.

La recién elegida presidenta del Parlamento Catalán, Carmen Forcadell (ex presidenta de la separatista Asamblea Nacional Catalana y número dos de las listas de Junts pel Sí), pronunció, el día en el que fue designada para su cargo, un incendiario discurso en el que sentaba las bases para la iniciación de un proceso fundacional constituyente. Se refirió a la undécima legislatura autonómica como la última a la que seguiría un Parlamento de carácter “nacional, con plenas atribuciones”, culminando su explícita declaración, que se podría considerar como la reproducción, actualizada, del manifiesto del señor Companys (cuando, en octubre de 1934, proclamó solemnemente: “El Estado catalán dentro de la República federal española”, una aventura que apenas duró unas horas gracias a la pronta actuación del Ejército); solo que, si Companys no se atrevió a excluir a Catalunya del ámbito de la nación española, esta señora le ha querido poner más arrestos a su desafío, cuando a finalizado su alocución con un triple viva “¡Viva la democracia, viva el pueblo soberano, viva la república catalana!”. El señor García Albiol, del PPC, ha resumido, brevemente, el nuevo proyecto independentista puesto en marcha en el Parlamente como “Pasamos de la presidencia del adoctrinamiento ( Nuria Gispert) a la del odio ( Carmen Forcadell)” Todo esto antes de que se sepa quién será el nuevo presidente de la Generalitat que, en estos momento, todavía no parece claro sobre quien recaerá el cargo aunque, vista la negativa de la CUP par apoyar la investidura de Mas, pudiera ser que éste acabara fuera de la presidencia.

Veamos, si el 9 de noviembre ya tuvo lugar una consulta prohibida por el TC, sin que el Gobierno de la nación hiciera otra cosa que quejarse de ello (Tuvo que ser el fiscal General del Estado quien obligara a los fiscales a elevar una imputación contra Mas y dos de sus colaboradoras); si el 27 de septiembre la votación de las autonómicas dejó claro que, en Catalunya, eran minoría los que decían querer la independencia y si, contra viento y marea, saltándose las leyes, esta señora Forcadell se atreve a anunciar actuaciones contrarias a los dispuesto en la Constitución española, apelando al apoyo democrático de los ciudadanos ( cuando fueron minoría los que votaron a partidos independentistas),, incurriendo en claros actos de deslealtad a la patria, previstos en nuestro Código Penal, proponiendo acciones encaminadas a la secesión de Catalunya de España, como pudieran ser el crear una Seguridad Social y una Hacienda para el futuro estado catalán, desconectadas del Estado español; deberíamos empezar a preguntarnos ¿ Cuándo el Gobierno español, aparte de anunciar que, sobre los que están actuando infringiendo la ley les van a caer chuzos de punta; va a comenzar a demostrar que no se tratan de amenazas vanas y va a actuar directamente?, poniendo en marcha a la Justicia y, como hizo la República con el señor Companys, se les va a tratar como delincuentes y se les va a privar, como tiene previsto el artículo 155 de la Constitución, de sus puestos directivos como gestores de la comunidad autónoma catalana.

Ya estamos empezando a pensar que, nuestras autoridades, muestran demasiada condescendencia, pasividad y quizá falta de la diligencia debida, en aplicar las medidas previstas para este caso por la legislación española, demostrando con ello el temor que tienen a actuar con firmeza, como ha venido ocurriendo todo el tiempo que ha durado este malhadado desafío separatista que, por cierto, tiene otro vector que lo complica más y es que hay otras autonomías, como la vasca y la gallega, que no pierden ripio, vigilando lo que está sucediendo en tierras catalanas, preparados para que, en el caso de que tuvieran éxito en su desafío a la legalidad, para reclamar para sí lo mismos lo que hubiera conseguido Catalunya.

No hay tiempo para más retrasos, para seguir haciendo ver que aquí no pasa nada y para continuar dilatando poner en marcha el proceso que ha de terminar con el absurdo problema del independentismo que, por cierto, ya se sabe positivamente que nos está perjudicando ante el resto de naciones europeas y del resto con las que mantenemos relaciones comerciales, que están pendientes de lo que va a suceder en esta Catalunya levantisca y enfrentada al Estado español, en la que algunas naciones tienen importantes inversiones y que, en el imposible caso de que consiguieran su independencia, iban a tener que apresurarse para intentar cobrar sus préstamos, los intereses de la deuda pública catalana ( calificada por las agencias de rating como “deuda basura”) y recuperar sus inversiones ante la eventualidad, nada improbable, de que el nuevo estado catalán acabara en un fiasco con la caída en default y desahuciada por el resto de naciones.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, que reside en esta autonomía catalana, estamos empezando a perder la paciencia y la esperanza ante la evidencia de que, cada día que pasa, tanto en Barcelona (con su alcaldesa comunista que se pasa las leyes estatales por el forro de los pantalones), como en toda la autonomía; donde ya se ha anunciado que se van a dictar leyes que sustituirán a las estatales, de las que, en el colmo de la temeridad, ya se ha anunciado que va a prescindir como si no existieran. El tiempo de paños calientes debe acabar, ya no hay otra opción que recurrir a exigir el cumplimiento de las leyes sin esperar a que, el retraso en actuar, pudiera dar lugar a tener que esperar a un posible gobierno de izquierdas dispuesto a ceder a las demandas de los catalanes nacionalistas.

Anticorrupción ya ha localizado cientos de millones de los Pujol en España y varios paraísos fiscales
M.A. Ruiz Coll . okdiario  28 Octubre 2015

Una parte de los fondos han sido transferidos a una fundación con sede en Panamá para ocultarlos a la Justicia española. La Fiscalía quiere procesar a todo el clan Pujo por un delito de asociación ilícita.

La Fiscalía Anticorrupción ha logrado localizar ya varios cientos de millones de euros de la familia Pujol, de los cuales solo una pequeña parte se encuentran depositados en España, mientras que el grueso de la cifra ha sido transferido a varios paraísos fiscales.

El ministerio público ha logrado esclarecer una parte de este patrimonio millonario gracias a la abundante documentación remitida por las autoridades de Andorra, en respuesta a la comisión rogatoria enviada por el titular del Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional, José de la Mata.

Como ha informado OkDiario, la documentación permite constatar que ya solo queda en Andorra una pequeña porción de los fondos depositados en su día por la familia Pujol que se habrían nutrido durante décadas del cobro de comisiones ilegales, incluyendo las abonadas por las obras de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Los papeles de Andorra también han puesto en evidencia el desvío de una parte de los fondos a Panamá (un país que varios de los Pujol conocen bien por sus negocios inmobiliarios), concretamente a una sociedad opaca denominada Copeland Foundation.

La cifra millonaria del patrimonio de los Pujol incluiría también el patrimonio del hijo menor del clan, Oleguer Pujol Ferrusola, quien con tan solo 35 años consiguió un crédito de varias entidades financieras para comprar por 2.170 millones 1.152 oficinas del Banco Santander.

La Policía Nacional puso en marcha ayer martes una amplia operación contra el entramado corrupto del clan Pujol, que ha reinado en la Cataluña nacionalista durante más de tres décadas.

Cerca de 200 agentes participaronn en el dispositivo. A primera hora de la mañana la Policía registró el domicilio familiar en el que residen el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol Soley, y su esposa Marta Ferrusola. La vivienda se encuentra en la avenida General Mitre, muy próxima a la clínica Sagrada Familia.

Como ha informado OkDiario, también el hijo mayor del clan, Jordi Pujol jr., está residiendo en esta vivienda desde hace unos días, tras ser sometido a una operación de tendones en un hombro. La operación policial también ha incluido el registro de la mansión que Jordi Pujol Ferrusola posee en los Pirineros, en la comarca leridana de la Cerdaña, así como de la casa de su ex mujer, Mercé Gironés, y las sedes de varias empresas.

Como resultado de estas pesquisas, el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha imputado los hermanos Josep y Pere Pujol Ferrusola y les ha citado a declarar el próximo 13 de noviembre. De este modo, ya se encuentran imputados todos los miembros de la familia Pujol.

En el registro realizado en el domicilio de los tres hermanos, la Policía ha encontrado sumas de dinero por un importe de algo más de 80.000 euros. Además, los agentes se han llevado numerosas cajas con documentación del despacho de Jordi Pujol Ferrusola y han inspeccionado su colección de coches de lujo, almacenados en una nave industrial de las afueras de Barcelona.

Hace apenas diez días, la Fiscalía Anticorrupción emitió un informe en el que solicita que se unifiquen en la Audiencia Nacional todas las causas abiertas a los miembros de la familia Pujol, para que sean procesados por un delito de “asociación ilícita”: es decir, como miembros de una organización para delinquir y autores de un delito continuado de cohecho y blanqueo de capitales.

La operación se ha desarrollando, además, tan solo seis días después del golpe policial dirigido por la Fiscalía Anticorrupción contra el aparato de cobro de comisiones ilegales de Convergencia, el partido de Artur Mas. En aquella operación fueron detenidas doce personas, incluyendo el ex tesorero de CDC, Andreu Viloca y seis empresarios.

El Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional investiga desde diciembre de 2012 el millonario patrimonio reunido por el primogénito del clan Pujol, mediante el presunto cobro de comisiones a empresas que recibían contratos de la Generalitat.

Okdiario ya avanzó la semana pasada que el juez José de la Mata ha logrado reunir, desde que se inició la instrucción, pruebas concluyentes que acreditan que los 8,3 millones de euros que Jordi Pujol Ferrusola cobró de 17 empresas son realmente sobornos a cambio de contratos públicos adjudicados por la Generalitat y por otras Administraciones gobernadas por CiU.

Confidencias en La Camarga
La operación policial se ha puesto en marcha tres años después de que, en noviembre de 2012, el periodista Eduardo Inda desvelara en el diario El Mundo el borrador de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía que desgranaba el ingente patrimonio de la familia Pujol y sus negocios en medio mundo, a través de sociedades instrumentales ubicadas en paraísos fiscales.

En diciembre de 2012, la ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez Martín, declaró ante la Policía y describió los viajes del mayor de los Pujol a Andorra con bolsas repletas de billetes de 200 y 500 euros, para ingresarlos en una entidad financiera.

Y dos meses después, en febrero de 2013, Inda desveló el contenido de la conversación que Victoria Álvarez y la secretaria general del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, habían mantenido en el restaurante La Camarga, en el que la primera aludía al cobro de comisiones ilegales por parte del mayor de los Pujol.

También el empresario Javier de la Rosa –tras permanecer varios años en la cárcel como responsable de la estafa de KIO- relató en su declaración ante la Policía los pagos que había hecho a la familia Pujol y a CiU, pero luego se retractó.

Un informe remitido en marzo de 2013 por la Agencia Tributaria al juez indicaba que, en ocho años (entre 2004 y 2012), las sociedades controladas por Jordi Pujol Ferrusola habían movido 32,4 millones de euros.

Coches de lujo y paraísos fiscales
Este trasiego de dinero se produjo a través de países como Andorra, Luxemburgo, Croacia, Argentina, Uruguay, Suiza, Estados Unidos, México, las Islas Caimán, el Reino Unido, Liechtenstein y Gabón.

En una primera ronda de comparecencias, el pasado mes de noviembre tres constructores reconocieron ante el juez haber pagado a Pujol Ferrusola 3,5 millones de euros por supuestas labores de asesoría, que habrían servido de tapadera para encubrir el cobro de comisiones.

El presidente de Isolux-Corsán, Luis Delso, admitió haber pagado a sociedades controladas por Jordi Pujol jr. y su esposa 1,2 millones de euros, por supuestas operaciones de “mediación” en México (para la construcción de una autovías) y Gabón (para realizar un tendido eléctrico).

Un complejo turístico en la Baja California
En otra operación investigada por el juez José de la Mata, Jordi Pujol Ferrusola obtuvo un beneficio de 12 millones de euros al vender su participación en el proyecto de desarrollo de un gran complejo turístico denominado Azul de Cortés y promovido por el grupo Isolux Corsán en la Baja California Sur de México.

Por su parte, el presidente del grupo Life Mataró, Alejandro Guerrero Kandler, declaró que Pujol Ferrusola cobró 1,5 millones por “buscar inversores” para la construcción de unos apartamentos en la plaza Europa de Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Según su testimonio, el hijo mayor del ex president también participó en las gestiones para construir los apartamentos de lujo Las Boas en Ibiza, aunque se retiró del proyecto después de que la Justicia abriera la investigación sobre sus negocios.

Por último, el responsable del grupo GBI Serveis, Gustavo Buesa, reconoció ante el juez haber pagado 243.360 euros a Pujol Ferrusola, por supuestas labores de asesoramiento para montar un negocio de residuos en México.

El primogénito de los Pujol habría cobrado otros 3,5 millones de euros de la constructora Copisa entre 2005 y 2009. En este caso, los cobros se justificaron con operaciones inmobiliarias en Hospitalet y Tarrasa (Barcelona), Málaga, Palamós (Gerona), así como por la venta de tres plantas fotovoltaicas en Ciudad Real y la ampliación de una refinería en Cartagena (Murcia).

También prestó sus supuestos servicios de asesoramiento a uno de los gigantes de la construcción, FCC, que le pagó 710.000 euros en una cuenta del Bank of Ireland a nombre de una sociedad tapadera, Brantridge, controlada por Herbet Rainford Towning, al que los investigadores consideran un testaferro de Jordi Pujol jr.

Su suegro también cobró comisiones
En todos estos casos, la Fiscalía Anticorrupción considera que los supuestos servicios de “asesoramiento” prestados por Pujol Ferrusola constituyen tan solo una tapadera: los constructores imputados le habrían pagado en realidad comisiones a cambio de conseguir contratos públicos de las Administraciones gobernadas por CiU.

Entre los constructores imputados en esta causa se encuentran también Carlos Sumarroca Claverol y Carlos Sumarroca Coixet, responsables del imperio Comsa Emte que pagó 132.800 euros al primogénito de los Pujol, teóricamente para buscarle inversores en México.

Pero no solo Jordi Pujol junior cobró comisiones de los constructores. Su ex suegro, Ramón Gironés Pagés, declaró en noviembre de 2014 ante el juez que cobró 300.000 euros a una promotora por su mediación en la venta de unos terrenos en Hospitalet.

En aquel momento, Ramón Gironés era director de Servicios en el Ayuntamiento de Barcelona y miembro del Consell Comarcal. Siempre según su declaración ante el magistrado, pidió que la factura su emitirá a nombre de su esposa “por elegancia” y se repartió la comisión con Xavier Corominas, que trabajaba en el Departamento de Obras Públicas del Ayuntamiento de Barcelona.

La televisión nacionalista califica como “presos políticos” a los presos de ETA
La oposición clama contra la ETB proetarra de Maite Iturbe
www.latribunadelpaisvasco.com  28 Octubre 2015

PSE-EE, PP y UPyD han censurado la emisión en la televisión pública vasca ETB, en horario de máxima audiencia, de un documental que presenta a los presos etarras como "presos políticos", que "blanquea" la historia criminal de ETA, que habla de los reclusos como víctimas y que se pone "al servicio” de los criminales.

Ante la difusión de este filme, el PSE-EE ha explicado que es "inadmisible" que los condenados por "asesinar, colaborar en crímenes o en la amenaza a un sector de la población puedan ser considerados 'presos políticos'" y que ETB los presente "sin aludir" a los atentados que perpetraron”. Los socialistas también quieren saber si la consejera vasca de Educación y Cultura, Cristina Uriarte, pedirá a la dirección de EiTB una rectificación pública o solicitará responsabilidades por ello.

Por su parte, la parlamentaria y portavoz del PP vasco, Laura Garrido, ha denunciado que resulta inadmisible y escandaloso que una televisión pública como ETB intente "blanquear la historia criminal de ETA y diluir sus responsabilidades" y ha anunciado que pedirá explicaciones al lehendakari, Iñigo Urkullu, para saber si desautoriza por ello a la dirección de EiTB. Garrido ha advertido de que emitir un documental en el que se presenta a los presos de ETA "como víctimas y no se habla de terrorismo, es una clara ofensa a los vascos y a las víctimas" de ETA en particular.

El portavoz adjunto de UPyD y parlamentario vasco, Gorka Maneiro, ha denunciado por su parte la "nueva manipulación" de la televisión vasca por ponerse "una vez más al servicio de los etarras", y presentarlos "desde un punto de vista humanitario", cuando no se han arrepentido de sus “actos tremendos”. Por ello, ha solicitado la comparecencia en el Parlamento Vasco de la directora del ente público, Maite Iturbe.
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