AGLI Recortes de Prensa   Jueves 29  Octubre 2015

EL IDIOMA ESPAÑOL, LO ESPAÑOL Y MÁS COSAS
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 29 Octubre 2015

En España “una de sus principales producciones es el ceporrismo” y como los ceporros abundan en enormes cantidades, hay que estar remachando “cosas”, que en los demás países “medio civilizados” no se plantearían jamás: veamos una muestra en uno de tantos debates inútiles por lo absurdo de los mismos:

DE MI ARTÍCULO “SER Y SENTIRSE ESPAÑOL” SURGE ESTE DIÁLOGO ENTRE OTROS MUCHOS:
Da la sensación de que Antonio es hegeliano; donde él dice "el devenir del progreso natural", Hegel diría el desenvolvimiento del espíritu absoluto, o algo parecido. Estas buradas ideas de tipo idealista son justificaciones de la historia, a veces inconscientes, porque no creo que, en el fondo, Antonio sea una mala persona; justificaciones de las atrocidades cometidas, del dominio y las imposiciones que han dado como resultado que ciertos idiomas se hablen más que otros. No ha sido la "vitalidad" de las lenguas, porque, ¿qué cojones es eso de la vitalidad, Antonio? ¿Las lenguas de las civilizaciones precolombinas no eran vitales? Quizá no tanto para soportar el fuego de los arcabuces... Nótese el sarcasmo.

De todas formas, no seré yo quien les preste ayuda a los nacionalistas.

Creo que todos nos hacemos cargo de lo que significa el hecho de que uno empiece a trabajar a los siete años (mi padre y mis cuatro abuelos empezaron a trabajar en el campo a esas edades, y yo me siento un privilegiado por haber disfrutado de una infancia muy diferente a la de ellos), pero parece que usted lo menciona para dar más fuerza a sus argumentos, o eso creo yo; el interés de sus argumentos es independiente del hecho lamentable de que lo pusieran a trabajar a esa edad.

MI RESPUESTA:
1) La historia del hombre es similar en todas las épocas... sin ir más lejos España en el pasado, fue conquistada por Griegos, Fenicios, Cartagineses, , Romanos, Bizantinos, Musulmanes, Franceses y aún tenemos una colonia que explotan los ingleses. Nuestro idioma y cultura, viene DE TODAS ESAS MEZCLAS Y NUESTRO IDIOMA SE LO DEBEMOS A LOS ROMANOS. No digo más, dejo a la inteligencia del que la tenga, que deduzca todo lo demás.

2) Fuerza del idioma; en Brasil se ha dictado por ley, que EL IDIOMA ESPAÑOL; sea de obligada enseñanza en sus escuelas, supongo que por la fuerza del resto de países de habla española que rodean ese enorme país; los políticos estadounidenses, tienen que por cojones aprender ESPAÑOL, puesto que ese idioma ya cuenta con muchos millones de votos y a esos votantes tienen que hablarle en su idioma.... ESA ES LA FUERZA DEL ESPAÑOL.

3) En Barcelona o Bilbao, tienen que hablar POR COJONES EL ESPAÑOL; puesto que es el idioma de la calle... ESA ES LA FUERZA DEL ESPAÑOL Y POR ELLO, HOY LO ENSEÑAN EN TODAS LAS UNIVERSIDADES DEL MUNDO.

4) La mayor riqueza que los españoles dejaron en América, fue esa EL IDIOMA ESPAÑOL; fueron también los primeros en fundar universidades allí, siglos antes de que lo hicieran los ingleses, que ya se sabe que para ellos, EL MEJOR INDIO ERA EL INDIO MUERTO; los españoles y en inmensas cantidades, engendraron allí hijos y los reconocieron como tales (los otros no) y por ello hoy abundan tantos nombres y apellidos españoles en esos más de veinte países.

Conviene pues, que profundicen en las verdaderas enseñanzas de la vida a través de su historia y reconozcan, que como muchos... los españoles en sus colonias hicieron lo que otros muchos europeos, pero incluso mucho mejor por esos detalles que cito... saludos AGF (En un foro 13-10-2015)

Finalmente decir con indecible perplejidad, que este es el único país “del sistema solar”, en el que se queman su bandera nacional, se pita a su himno nacional, al rey, e incluso se cuestiona su idioma que todos los habitantes saben (más o menos) y emplean por pura necesidad y en el que para mayor ridículo; se mantiene un Senado, que no sirve para nada, pero en el que tiene que haber un sistema de traducción de idiomas vernáculos al idioma nacional, cosa que han impuesto por cojones, unos senadores más dignos de desprecio que del respeto que habría que sentir por ellos… pobrecitos.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Rajoy pierde legitimidad
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Octubre 2015

El golpe de Estado de los secesionistas supera ya al Gobierno de España. El presidente del Gobierno está perdiendo por minutos toda su legitimidad para seguir al mando del Gobierno. Ni sabe qué hacer ni pide consejo a nadie para salir del atolladero. Trata de reducir el asunto a una mera cuestión judicial, cuando ya se han traspasado todos los umbrales de los delitos penales. Pensar que esto es una cuestión de procedimientos judiciales es, sencillamente, una locura. Estamos ante un acontecimiento de calado histórico. Político. Reducir un golpe de Estado a un asunto administrativo es llamar idiotas a todos los españoles. O peor, es aceptar la muerte de España como nación, como un Estado-nación, que pudiera defenderse de los atropellos secesionistas, de los matones y de los ladrones. Sería conveniente, pues, que nos preparemos para lo peor. Reconozcamos con inteligencia que España está al borde abismo.

La impasibilidad del Gobierno, y sobre todo la exaltación de esa dura y fría impavidez por los voceros del PP y del PSOE, nos conduce a la desaparición de nuestra identidad ciudadana; el primer grado de ciudadanía, ese que nos otorga la posesión del DNI, podemos perderlo muy pronto, porque el Gobierno es incapaz de parar el golpe de Estado del secesionismo catalán. El Gobierno no está actuando con proporcionalidad ni prudencia ante el golpe de Estado que están dando los secesionistas; de hecho, ni siquiera está actuando; solo ha realizado una alevosa declaración sin sentido y sin significado para los españoles. ¿Qué significa esa paparruchada de que España no se romperá, mientras Rajoy sea presidente del Gobierno, cuando la presidenta del Parlamento de Cataluña ya ha declarado la República de Cataluña? Nada.

El tiempo cuenta contra todos los españoles y, sobre todo, contra Rajoy, que puede acabar perdiendo muy pronto la poca legitimidad que le queda para liderar cualquier acción sensata contra los golpistas. Rajoy tendría que haberse reunido ya con el resto de fuerzas políticas y presentar un plan de actuación conjunto para detener a los provocadores, conspiradores y golpistas del Estado de Derecho.

Si la declaración de la presidenta del Parlamento de Cataluña instituye, en un acto institucional, la República Independiente de Cataluña a través del grito viva la República de Cataluña por un lado, y la propuesta de secesión de España del grupo mayoritario de la Asamblea de Cataluña por otro, no son suficientes para aplicar el artículo 477 del Código Penal, entonces es que la nación española está muerta y su Gobierno vela el cadáver a hurtadillas de la población. Si no se aplica ahora el artículo 477 del Código Penal de España -"La provocación, la conspiración y la proposición para cometer rebelión serán castigadas, además de con la inhabilitación prevista en los artículos anteriores, con la pena de prisión inferior en uno o dos grados a la delito correspondiente.-", entonces jamás se aplicará. He ahí otra prueba de que España -el Estado-nación, el sujeto de la soberanía nacional- no está cuestionada sino moribunda. O Rajoy suspende ya la autonomía de Cataluña o pierde toda su legitimidad como presidente del Gobierno.

Un acuerdo roto
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 29 Octubre 2015

Durante casi cuarenta años los españoles han creído que aceptar un mayor grado de autonomía de Cataluña serviría para poner fin a las reivindicaciones de los independentistas. Cada acuerdo de ampliación del autogobierno catalán ha sido sistemática e inmediatamente traicionado por los nacionalistas, que lo han tomado siempre como punto de partida para la siguiente reivindicación. Los separatistas están arrastrando ya a toda España al final de su escapada. Conviene recordar lo que ya sabemos que no funciona: transigir y pactar nuevas cesiones.

Al redactar la Constitución se dijo que la concesión de autonomía era necesaria para calmar lo que de otro modo podría convertirse en independentismo. Expresamente se aceptó que el artículo 2 utilizara el término "nacionalidades", porque de ese modo los nacionalistas se sentirían satisfechos. No fue así. Sucedió todo lo contrario.

Que los tres poderes del Estado consintieran la política de inmersión lingüística – de prohibición de la libertad de elegir la lengua que cada uno prefiere hablar, habría que decir- también fue justificado como condición necesaria y suficiente para que del nacionalismo no se diera el salto al independentismo. Tampoco fue así.

Cuando hace catorce años se completaron todas las transferencias previstas en la Constitución y se aprobó por consenso un modelo de financiación que dio una amplia capacidad financiera a la Generalidad de Cataluña, también se creía que de ese modo se cerraba el paso al independentismo. Y sucedió exactamente lo contrario. Pujol, activo en el frente político tanto como en el de acumular millones de euros, declaró reiniciada la escalada reivindicativa aludiendo a una "inquietud" difusa, a pesar de reconocer que el proceso autonómico había sido íntegramente completado.

Después vino el paso que jamás debió darse: el nuevo Estatuto de Cataluña del 2006. Quienes dijimos que no en aquella votación en voz alta en el Congreso de los Diputados sabíamos que era mentira lo que Zapatero y los nacionalistas nos decían: que con ese nuevo Estatuto desaparecería el impulso independentista en Cataluña. No fue la sentencia del Constitucional lo que propulsó el separatismo. Eso vino después. Había sido el propio Estatuto el que, desde su misma aprobación en referéndum –muy menguada, recordémoslo-, había sido interpretado por los nacionalistas como un trampolín para lanzarse de nuevo hacia la ruptura ya definitiva con España.

Es la historia de una deslealtad repetida cada día durante 35 años seguidos. Ahora ponen encima de la mesa un nuevo ultimátum. No tendría justificación repetir el mismo error de siempre: hacer nuevas concesiones para calmar al independentismo. Una inmensa mayoría de españoles aceptó un grado de autonomía con el que no se estaba inicialmente de acuerdo, a cambio de mantener la unidad de España. Si se da por liquidada la segunda parte del trato también debería considerarse extinta la primera.

El 'gallina' de Mas
Cristina Losada Libertad Digital 29 Octubre 2015

Gran parte de la inacción del Gobierno Rajoy frente al proceso separatista catalán tiene su causa más probable en un sobreentendido. Además de atenerse a la ya clásica cautela de no echar más leña al fuego, los dirigentes del PP parecen haber supuesto todo este tiempo que los directores de la orquesta separatista, que no son otros que Artur Mas y su partido, en realidad no se proponían llegar hasta el amargo final.

Esa inacción, que se tradujo en consentir cuanto no fuera una declaración expresa de soberanía o independencia, como la de 2013, que sí fue recurrida ante el TC, podrá interpretarse de distintas formas. Pero como se suele actuar siguiendo pautas acostumbradas, pensando que lo que sucede es semejante a lo que ha sucedido otras veces, no es descabellado inferir que dieron por sentado que lo de Mas era un gallina: una movida para asustar y presionar a Madrit, lanzándose hacia el precipicio de la secesión con gran dramatismo y aparato, pero sin intención de arrojarse al vacío.

Creyeron, así, que Convergencia volvería en algún momento a su antiguo ser posibilista porque su objetivo no declarado, pero real como la vida misma, no podía ser otro que arrancar un nuevo y privilegiado estatus para Cataluña, esto es, y conviene precisarlo, un nuevo y privilegiado estatus para el nacionalismo hegemónico, de tal manera que el "aquí mandamos nosotros" quedara perfecta y perpetuamente blindado.

El sobreentendido de que Mas no haría finalmente lo que decía que iba a hacer tenía algún fundamento. Estaba la conducta de CiU a lo largo de las pasadas décadas, incluidos sus entendimientos con el PP en muchas ocasiones, y algunas bien cercanas: Mas negoció y obtuvo el apoyo de los populares a sus presupuestos en su primer mandato, y a cambio el Gobierno Rajoy tuvo el respaldo de CiU a los suyos.

Estaba también el puro cálculo racional de costes y beneficios: ¿para qué cargar con los costes que tendría una separación si se tiene la posibilidad de continuar avanzando hacia una suerte de independencia de facto? De hecho, esa era seguramente la opción preferida de una parte de los votantes de Convergencia que eligieron la papeleta de los Juntos el 27-S: no tanto la secesión como un modus vivendi más ventajoso, que significara, ante todo, pagar menos.

Pero el sobreentendido que está en la base de la inacción del Gobierno se funda en una subestimación de los cambios que ha habido en el catalanismo político en el último lustro, y en un malentendido muy común. Es el malentendido de que Mas y su partido representan los intereses de una burguesía catalana que está por tensar la cuerda con Madrit, pero no hasta el punto de secundar aventuras, no digamos aventuras revolucionarias, que puedan perjudicar sus negocios, sus industrias, su comercio o su trabajo. Es la suposición de que ese burgués de la base social de Convergencia iba a actuar de elemento moderador e iba a evitar, siempre por propio interés, que se llegara al traumático salto al vacío.

El problema es que tal suposición no tiene en cuenta que hay otros actores mucho más determinantes en el proceso separatista. Benito Arruñada y Víctor Lapuente explicaban en su artículo "El cisma entre burguesía y 'clerecía'" que esa clerecía, formada por "quienes viven de crear, preservar y diseminar la cultura nacional", está interesada en exacerbar el conflicto y llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

¿Quiénes forman la clerecía en la Cataluña de hoy? Los autores incluían a funcionarios, escritores, académicos y otros profesionales "dedicados a una amplia serie de actividades, que abarca desde escribir poemas a diseñar balanzas fiscales, desde dar clases de bachillerato a presentar noticias o producir teleseries".

Para este grupo, nada despreciable en dimensiones, la secesión sólo tendría ventajas. "Multiplicaría la demanda de sus servicios, como ya lo logró con la Administración autonómica", decían Arruñada y Lapuente. "Hasta el mismo proceso soberanista le resulta rentable, pues cuanto más tormentosas son las relacione con el resto de España más se venden muchos de sus productos. De libros a tertulias". Además, saben que, "de triunfar la independencia, sus esfuerzos serían recompensados con altos cargos en el nuevo Estado", y que en caso de fracasar “tienen las espaldas cubiertas con sus trabajos en el sector público”.

La clerecía, en fin, es el grupo que nutre al movimiento separatista catalán y el que realmente lo lidera. Esta aventura es su aventura, y no tiene ningún interés en abandonar y echarse atrás. No vacilarán en llegar hasta el final, porque tienen poco que perder y, en cambio, si lograran su propósito, tendrían mucho que ganar.

¿Rajoy busca consenso para seguir igual?
EDITORIAL Libertad Digital 29 Octubre 2015

Está bien que el presidente del Gobierno se reúna con el líder de la oposición para dar una respuesta común al desafío separatista; siempre y cuando, claro está, esa respuesta no siga consistiendo en no hacer nada o en tratar de contentar al secesionismo golpista mediante ofertas como un pacto fiscal muy similar al cupo vasco, una reforma constitucional que encaje la singularidad catalana o la cesión del 100% del IRPF a las ya de por sí sobrefinanciadas Administraciones regionales.

Esto es lo que tanto el PP como el PSOE han venido irresponsablemente haciendo desde que, hace ya más de tres años, el presidente de la Generalidad de Cataluña amenazara públicamente al presidente del gobierno con iniciar un ilegal proceso secesionista como el que, desde entonces, ha venido perpetrando.

Ya entonces Rajoy debería haber comparecido solemnemente para anunciar su disposición a abortar semejante deriva separatista, bien supeditando cualquier ayuda extraordinaria a la Administración autonómica catalana a su expresa renuncia al proyecto de ruptura, bien comprometiéndose a que no quedara impune ningún delito de desobediencia, bien haciendo mención expresa a la suspensión de la autonomía, al amparo del artículo 155 de la Constitución.

En lugar de un gesto de disuasión y firmeza, Rajoy prefirió calificar de "algarabía" la apuesta separatista, silenciar el chantaje de que había sido objeto y conceder un crédito sin condiciones a la Administración autonómica en rebeldía, convirtiéndola, desde entones, en la principal destinataria de los Fondos de Liquidez Autonómica. La Generalidad, por su parte, ha desobedecido tres sentencias del Tribunal Constitucional –una contra la declaración soberanista del Parlamento regional de 2013 y dos más que prohibían expresamente la celebración de la consulta secesionista de 2014–, por no hablar del caso omiso que, desde mucho antes, los nacionalistas vienen haciendo a las sentencias contrarias a la inmersión lingüística.

No se sabe si Rajoy dará ahora a los separatistas la ocasión de desobedecer por cuarta vez al TC, dado que todavía no ha aclarado si va a recurrir la propuesta de resolución en la que los separatistas expresamente se comprometen a desobedecer lo que diga dicho tribunal o cualquier otra institución del Estado.

Rajoy sabrá muy bien lo que tiene que hacer, pero no quiere informar de ello, a pesar de que todos los españoles tienen derecho a saberlo; especialmente los separatistas catalanes, a los convendría empezar a disuadir. Rajoy sabe, pero no contesta. Esperemos que no se reduzca a esto esa respuesta consensuada con el PSOE, con la que también se pretende neutralizar a Ciudadanos.

¿Por qué la izquierda detesta a España?
La España de hoy, 2015, es en muy buena medida una España modelada por la izquierda. Sin embargo, socialistas y comunistas son incapaces de aportar una idea coherente de la nación. Aún peor: la reprueban todos los días.
Editorial  www.gaceta.es 29 Octubre 2015

El PSOE de Pedro Sánchez propone solucionar el problema “territorial” de España reformando la Constitución. El PSOE de Susana Díaz propone, por el contrario, defender la Constitución. El PSOE catalán, por su lado, reprueba públicamente cualquier acuerdo con quienes, como el PP o Ciudadanos, defienden la unidad nacional (y la Constitución). El PSOE de Carmona en Madrid defiende la unidad nacional, pero el mismo PSOE madrileño se niega a suscribir tal defensa. El PSOE valenciano o balear rechaza mociones de defensa de la Constitución y aboga por romper la baraja nacional. El gallego no anda muy lejos. Y si saltamos más a la izquierda, hacia los continentes de Izquierda Unida o de Podemos, entonces el paisaje es aún más sombrío. La izquierda española detesta a España. Y ese prejuicio es, en muy buena medida, responsable del marasmo que hoy vive Cataluña.

La izquierda ha gobernado en España muchos años: desde 1982 hasta 1996 con Felipe González y desde 2004 hasta 2011 con Zapatero. Todo eso sin contar los larguísimos años de poder social-comunista en comunidades autónomas y ayuntamientos. Añadamos su hegemonía prácticamente completa desde hace casi cuarenta años en materia de enseñanza y comunicación, así como en el campo sindical. Sumemos, por supuesto, su relevante papel en los feudos financieros, industriales y también judiciales del país. Es decir que la España de hoy, 2015, es en muy buena medida una España modelada por la izquierda. Incluso la ex derecha política (el PP) se ha rendido a sus dictados. Y sin embargo, la izquierda española sigue sin ser capaz de aportar una idea coherente de España. Aún peor: siente la incesante tentación de reprobar todos los días a la España histórica, la que duerme en los cementerios y se narra en los libros, y eso se traduce en un perpetuo desdén hacia la España presente, la que intenta respirar cotidianamente en una atmósfera cada vez más insufrible. ¿Qué le pasa a la izquierda con España?

La izquierda española tiene una idea completamente hemipléjica, parcial, sectaria, deformada de España. De la metáfora valleinclanesca del esperpento –España reflejada en los espejos del callejón del Gato- se han quedado sólo con la imagen especular, no con la otra, la real, la material. Curiosa fuga del materialismo metodológico, esa que consiste en actuar sobre la base de una representación tan imaginaria como arbitraria. España, para nuestra izquierda, no es una experiencia de vida colectiva a lo largo de los siglos, no. España, para ella, es una fantasía grotesca: un cacique despiadado y brutal, un obispo seboso y libidinoso, un señorito violador de doncellas campesinas, un inquisidor de celo homicida, etc. O sea que España, para la izquierda es una caricatura. Y además, una caricatura injusta y falaz.

La izquierda española construyó una España fantasmal después del 98 y se la creyó. Hizo lo mismo a la altura de 1931 y volvió a creérsela. Repitió la operación en los años 70 y nuevamente se convenció a sí misma de que ese monigote que había creado era la materia real. Nuestra izquierda siempre ha pensado que España es no lo que realmente vemos, sino lo que bulle en su particular caletre ideológico. Con muy escasas excepciones, ha sido incapaz de proyectar sus valores, sus principios, sobre la existencia histórica real de España. Rara vez se le ha ocurrido, por ejemplo, vincular la noción de libertad con los héroes del 2 de Mayo, enlazar la lucha frente a la tiranía con la Reconquista, ejemplificar el progreso de la civilización con la conquista de América o inspirar la emancipación de la mujer en Santa Teresa o María de Molina. En otros países –Francia o Italia, sin ir más lejos- la izquierda busca identificar sus principios con episodios o personajes de la historia nacional, pero eso, en España, es un ejercicio inédito. Al revés: nuestra izquierda, con una frecuencia inusitada, ha tendido a identificarse con el enemigo de la nación, desde el “redentor” agresor francés de 1808 hasta el “tolerante” invasor musulmán de 711 pasando por el “ilustrado” puritano protestante. O por el separatista “víctima de Madrid”. Es realmente una patología ideológica. Lo asombroso es que no remita ni siquiera después de que la propia izquierda haya gobernado durante tantos años, remodelando el país a su imagen y semejanza.

Nuestra izquierda debería entender que no hay democracia, ni libertad ni igualdad posibles sin una comunidad política consciente de ser tal y proyectada en el tiempo histórico. Es decir, sin una nación. En nuestro caso, sin algo llamado España. Nuestra izquierda debería entender que no es posible conceder a una minoría –en Cataluña, una minoría separatista- el privilegio de pisotear los derechos y libertades de cuantos no piensan como ella. Nuestra izquierda debería entender que es insensato invitar a un pueblo a abominar todos los días de su identidad, de sus ancestros, de su ser, porque eso sólo redunda en beneficio de quienes desean dominar a ese pueblo. Pero nuestra izquierda no lo entiende.

España necesita una izquierda nacional. Y la necesita ya.

La bancada
El nuevo Parlamento catalán explica la similitud de la estelada con la bandera cubana. Simboliza el mismo trayecto histórico
Ignacio Camacho ABC 29 Octubre 2015

Por si no quedaba claro se han cambiado de bancada. El antiguo partido-guía de la burguesía catalana, aquella Convergencia de centro-derecha que gobernaba la autonomía en coalición con los democristianos, se ha subsumido en el magma radical de una suerte de confederación rupturista nucleada en torno a la mitología de la emancipación. Sus diputados, con Mas como improbable líder, han votado como presidenta del Parlamento a una exaltada activista asamblearia, una colau del secesionismo, junto con los antisistema de las CUP, algunos excomunistas, los extremistas de ERC y la mitad de los representantes de Podemos. Un ramillete escogido por su ponderado equilibrio ideológico, lo mejorcito de cada casa. Ahí están sentados los restos del pujolismo, manchados del barro del tres por ciento, y esos son sus socios en el empeño de fundar un Estado. Con la foto de este pasado lunes se entiende mucho mejor la similitud de la estelada con la bandera cubana. Simboliza el mismo trayecto histórico.

Esta es a día de hoy la expresión política de la Cataluña emprendedora, la pujante clase media que activa casi una quinta parte del PIB español. Sus intereses los administra una tribu de iluminados fundamentalistas de corte revolucionario que se consideran portadores de un designio mesiánico y cuyo programa de gobierno consiste en un golpe contra la Constitución. Y esto es así porque previamente han recibido el voto mayoritario de una comunidad de ciudadanos que no puede llamarse a engaño: si de algo no cabe acusar esta vez a los soberanistas es de ambigüedad sobre sus aspiraciones. La sociedad catalana tiene lo que ha elegido; este mapa radicalizado es producto de un recalentamiento colectivo, de una ofuscación narcisista que le ha empujado a abandonar la moderación y el pragmatismo para enfrascarse en un ficticio conflicto de identidades.

Ese Parlamento es, por desgracia, el retrato de la Cataluña de hoy, dividida por un proyecto de ruptura que ha empezado por romper su propia concordia interna. Nada refleja mejor el dominante clima de extremismo sectario que la amalgama ideológica en que se ha transformado el antiguo nacionalismo: un frente de exclusión con fuerte acento de ultraizquierda y rasgos de anticapitalismo visceral. En su galopada suicida, Mas está entregando el liderazgo social de su partido a sus enemigos naturales. Pero también sus tradicionales sectores de apoyo, el tejido empresarial, financiero y comercial de una sociedad rica, estable y dinámica, parecen haber renunciado a sus principios y valores para envolverse en el delirio sentimental de la independencia. Ese credo único esconde una trampa liquidacionista y cuando despierten de la ensoñación será tarde. Aún no lo saben pero no se encaminan a un cambio de país ni de Estado, sino de sistema. Si no fuese porque hay una mitad de ciudadanos al margen, tal vez se lo merecieran.

Freud y el separatismo sadomasoquista
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 29 Octubre 2015

Cataluña es como una pareja. Una de las partes es la separatista. La otra, no, pero sufre la agresión a golpes de la separatista que, en su sadismo, se pega también a sí misma: la Cataluña independentista es sadomasoquista, y su conducta ya la había previsto Freud.

Piénsese que el territorio al que más exporta sus productos Cataluña es Aragón, por valor de 11.560 millones de euros anuales, cuando de Francia, su primer comprador extranjero sólo recibe 10.435 millones.

A Valencia, o Andalucía, o Madrid, le vende más que a Portugal, su segundo cliente internacional, y casi tanto como a Alemania e Italia.

Cualquiera de las dos Castillas o el País Vasco le compran más que el Reino Unido o Suiza. Y Cantabria le compra por valor de 1.592 millones, cuando EE.UU. lo hace por solamente 1.583.

Cataluña depende del resto de España para poder comer, y no al revés, pues tiene superávit con todas las demás Comunidades.

Por tanto, los separatistas saben que esas relaciones comerciales con el resto de España se dañarían irremisiblemente tras una independencia, lo que los llevaría a la pobreza, pero ellos insisten pegándole a su pareja, los no separatistas catalanes, e hiriendo e insultando quienes compran en su tienda.

Las relaciones políticas mantienen una gran relación con la sexualidad y sus diferentes expresiones, señaló Freud en 1908 en su trabajo “La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna”.

El padre del psicoanálisis trataba de explicar las leyendas de la horda primitiva, del padre totémico y su relación con el sufrimiento propio y el de la tribu.

Así que podemos ver a los separatistas como ese jefe tribal que se pega a sí mismo y a su pueblo, que goza con el dolor propio y con el ajeno, y que seguirá así buscando el orgasmo hasta que alguien lo pare. Pero hay que hacerlo sin darle el placer del dolor físico.

Diario de un no nacionalista
Cataluña: Nacionalismo o la sacralización de la política
La fiebre de la irracionalidad posmoderna
José Rosiñol Lorenzo.  Periodista Digital 29 Octubre 2015

Empezaré este artículo con la conclusión del mismo: Europa se enfrenta a una enfermedad, los europeos estamos sufriendo un proceso de "reencantamiento" hacia formas místicas de entender la realidad que nos rodea, bien es cierto que los síntomas son diversos en cada uno de nuestros países, pero en todos ellos subyace una creciente tendencia hacia postulados políticos esencialistas creados sobre unos universos de significación claramente irracionales o, simplemente, tomados como verdades incontestables, como verdades (casi) reveladas.

En el caso español, la fiebre de la irracionalidad posmoderna la encontramos en el paisaje de las ruinas que ha dejado la Gran Recesión en Cataluña, es precisamente en esta comunidad autónoma dónde más claramente se pueden observar los indicios de dicho "reencantamiento".

Max Weber en su lección titulada "La ciencia como vocación" hablaba del "desencantamiento del mundo", un mundo donde el mito pasaba a un segundo plano y las instituciones se basaban en la razón, dónde el individuo rompía las cadenas de la mentalidad paradigmática, dónde el hombre se liberaba de la tradición medieval y de su cosmovisión mágica, sin embargo, y a pesar de haber vivido lo que Lyotard llamaba un "segundo desencantamiento" con el fin de las grandes ideologías escatológicas y sus mitos de "salvación de la humanidad", o quizás precisamente por el fin de las ideologías, el ser humano se ha encontrado solo consigo mismo, con una libertad existencial que le enfrenta a un poso de significaciones místicas que son claramente aprovechables por políticas esencialistas y con connotaciones pre-ilustradas.

Esta falta de referentes claros que marquen y delimiten nuestra vida social y comportamiento moral -más allá de un marco legal basado en la libertad positiva- es la que empuja al ciudadano a abrazar propuestas políticas que están trufadas de sentimentalidad, de ideología mistificada que construye un discurso basado en la deformación histórica y en la colectivización emocional.

La política y la narración nacionalista se ha convertido en una especie de religión porque ofrece un esquema claramente dogmático y parte de una mentalidad integrada (paradigmática), ha construido un universo de reconocimiento en el que muchas personas huérfanas de marcos de referencia claros, de elementos discursivos sencillos, de narraciones reconstituyentes, de perspectivas halagüeñas, se sienten cómodas con una serie de normas, premisas y orden en una comunidad imaginada por unos pocos.

Pues bien, en realidad, esto es precisamente lo que ha intentado imponer el nacionalismo con su programa de ingeniería social, construir un universo simbólico cuyo carácter es (casi) sagrado y (casi) autoevidente, reduciendo así la posibilidad de competencia en un espacio dialógico racional, la simbología nacionalista cercena la libertad de crítica al situarse como un ethos comunitario e individual, como un "las cosas son así necesariamente" y cualquier cuestionamiento es concebido como una herejía, en verdad, han sabido crear una serie de estados de ánimo (sentirse víctimas, estado de excepcionalidad...) y motivaciones (creer y querer ser una agente de la historia y en la historia...) con los que construir un esquema de arquetipos trascendentes en los el individuo se encuentra integrado y, por tanto, no tiene la experiencia de aislamiento de la que hablaba más arriba.

Toda esta operación de manipulación que pretenden imponer una cosmovisión reduccionista, deformada y sacralizada de la realidad, esta enfermedad infantiloide que sufrimos en Cataluña, está altamente ritualizada, vemos cómo las manifestaciones públicas, los actos de masas, las marchas nocturnas con antorchas, la toma simbólica del espacio público, se traducen en dogmatismo irredento en la mente de muchos catalanes, en un elevar a "sentido común" e incluso a imperativo categórico el pensamiento nacionalista, reduciendo así al ciudadano en acérrimo defensor de una realidad que solo ven amenazada por el mal de la disensión y de la pluralidad, por el atrevimiento de algunos al romper los tabúes ideológicos y lingüísticos. Este ceremonial comunitario individualizado, esta necesidad de sumisión pública de los adeptos al régimen separatista está brillantemente adaptado a los medios técnicos actuales, ya que aquellos rituales restringidos (las manifestaciones por ejemplo), son usados simultáneamente por los rituales extendidos gracias a unos medios de comunicación al servicio de la causa nacionalista.

Europa podría encaminarse a un profundo cambio de mentalidad, quizás el vértigo a la realidad, al ciudadano como centro de la responsabilidad y, por tanto, de la Libertad, nos esté empujando hacia el precipicio de lo irracional, hacia el refugio de las sombras que nos consuela pero que, a su vez, determinará el futuro de nuestras sociedades, hacia una fractura mental que determina y delimita la fraternidad y la concordia en función de tu pertenencia a una tribu previamente construida por los adalides del esencialismo excluyente, es por ello que urge una nueva mentalidad más madura, abierta y valiente, que asuma nuestras propias virtudes y que no necesitemos (únicamente) el refugio del grupo para sentirnos realizados, nos hemos de desencantar de los cantos de sirena del populismo, del nacionalismo, de la sacralización de la política.

En Andalucía sobra dinero
¿Cómo es posible?¿Lidera el paro y encima devuelve los fondos de formación? ¿Y cómo se entiende que no provoque ni un escándalo social ni una crisis de Gobierno? ¿Qué pasa en Andalucía?
Javier Caraballo El Confidencial 29 Octubre 2015

Seamos claros: la hegemonía política del PSOE en Andalucía es imposible de explicar. Ni aquello que decía Aristóteles sobre que “no es posible que una cosa sea y no sea a un mismo tiempo” se puede cumplir aquí porque, a la luz de los acontecimientos, el PSOE tiene demostrado que puede ser lo que quiera. A ver: cada cierto tiempo, surgen noticias que necesitan leerse dos veces, porque siempre piensas que has leído mal. Como si hubiera que restregarse los ojos. Esta, por ejemplo, de los últimos días: “El Gobierno andaluz admite que ha devuelto a la Unión Europea todas las ayudas para la formación de desempleados otorgadas desde 2011, en total 800 millones de euros”. ¿Cómo es posible que la región con más paro de Europa no utilice esas ayudas millonarias? ¿Es que en Andalucía sobra el dinero? Pues por lo que se ve, sí. Por eso Aristóteles, el imposible metafísico, como única explicación de la hegemonía socialista.

Lo ocurrido con esos fondos europeos es aún más llamativo si a la noticia se le unen los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, en los que, de forma sorprendente, la comunidad andaluza rompió la tendencia nacional de creación de empleo por el tirón turístico del tercer trimestre del año. Si la primera industria andaluza es el turismo, como se repite siempre, cómo es posible que incluso en los meses de julio, agosto y septiembre haya aumentado el paro en la región en 21.500 personas. Según la EPA, ya son 1.281.900 parados, que suponen una tasa de paro del 31,73%. Hay provincias en Andalucía con una tasa de paro tan elevada, como Cádiz, que hasta cuando se dibujan los gráficos en El Confidencial parece que se trata de un error de diseño. Porque no se puede creer.

Pues en ese contexto, la otra noticia. Son habituales en todas las administraciones, sobre todo en los últimos meses del año, las noticias sobre la ejecución presupuestaria, pero en esta ocasión la noticia que difundió el Sindicato Andaluz de Funcionarios sorprendió a todos. ¿800 millones de fondos de formación que se tienen que devolver porque no se han gastado? El Partido Popular, principal grupo de la oposición, planteó esa misma pregunta en el Parlamento andaluz y, con naturalidad y desparpajo, el consejero del ramo no tuvo inconveniente alguno en reconocerlo: “Es verdad que nosotros hemos dejado de gastar ese dinero, pero ustedes han recortado desde 2011 en España 7.000 millones en formación. Y si tienen tanta preocupación, ¿cómo han dejado gastar esa partida?”. Ese es el tono habitual del debate parlamentario en Andalucía, la confrontación. Los recortes de Rajoy sirven para explicarlo todo.

Ese mismo consejero, que se llama José Sánchez Maldonado, pronosticó a principios de año que Andalucía bajaría en 2015 del millón de parados, algo para lo que consideró “clave” las políticas de empleo de la Junta de Andalucía. Y anunció, en ese mismo acto, otro ‘plan de choque’ contra el desempleo que se denominaba “decreto de medidas urgentes para favorecer la inserción laboral, la estabilidad en el empleo, el retorno del talento y el fomento del trabajo autónomo”. En realidad, el Gobierno andaluz anuncia en cada periodo de sesiones y en cada debate especial un ‘plan de choque’ contra el paro que, de tanto repetirlo, ya suenan todos iguales y, al final, nunca se evalúa su eficacia. Un plan es sustituido por otro, con promesas nuevas aunque son idénticas a las anteriores, y siempre se refieren a una realidad dramática de desempleo, que es lo único que no varía.

Todo lo demás es discurso político, que también es cíclico y repetido. Cuando las encuestas trimestrales de la EPA ofrecen una disminución del desempleo, como ocurrió en el segundo trimestre de este año, el Gobierno andaluz lo considera como un aval de sus políticas de empleo, y cuando sucede lo contrario, como en este tercer trimestre, sostiene que se trata de la confirmación del fracaso de la reforma laboral del Gobierno de Rajoy. Dependiendo, por tanto, del resultado de la EPA, Susana Díaz dirá que el paro baja porque “Andalucía es la que tira del carro en España y lidera la creación de empleo” (sic) o que el paro vuelve a subir por los recortes del PP y que “Andalucía necesita un nuevo modelo productivo”, es decir, un nuevo ‘plan de choque’ contra el desempleo. Así, desde hace 30 años.

¿Cómo es posible?¿Lidera el paro y encima devuelve los fondos de formación? ¿Y cómo se entiende que no provoque ni un escándalo social ni una crisis de Gobierno? ¿Qué pasa en Andalucía? Muchos se hacen esas preguntas y pretenden responderlas con un abanico de respuestas previsibles, entre el tópico y la realidad, entre la realidad y la mentira, pero la experiencia dicta que ninguna de esas razones explica la extraordinaria consolidación de los socialistas andaluces en el poder.

En la región con más paro de Europa, todos los escándalos que se producen, de despilfarro, de corrupción o de inutilidad, tienen que ver con los fondos que, precisamente, tendrían que destinarse a resolver la grave sangría del paro. Pero esa lluvia de millones siempre acaba igual, en el fraude de los ERE, en la corrupción de los fondos de formación o en la devolución de 800 millones de euros que ni siquiera se gastan. Sucede todo eso y nada ocurre. Es así. Por tanto, si otra vez se plantea las mismas preguntas, descarte todo aquello que tiene en la cabeza porque, aun cuando fueran ciertos algunos de los exabruptos que se utilizan, como la importancia del PER, sería irrelevante con solo considerar la población a la que beneficia (no más de 250.000 personas) en una comunidad de ocho millones de ciudadanos. Sinceramente, no es esa la explicación; ojalá fuera tan fácil. Todo es mucho más complejo y, como queda dicho, hasta la lógica elemental aristotélica se ve desbordada cuando se aplica a la realidad política andaluza.

'Caso Pujol'
Las pruebas que desmontan al clan Pujol
La comisión rogatoria recoge de forma minuciosa todos los movimientos de dinero de la familia desde el año 1991 hasta la actualidad
Europa Press www.lavozlibre.com 29 Octubre 2015

Madrid.- La comisión rogatoria enviada por las autoridades andorranas a España recoge de forma minuciosa todos los movimientos de dinero de la familia Pujol desde el año 1991 hasta la actualidad en los bancos locales Andbank y BPA (Banca Privada de Andorra). Del análisis de esa documentación, los investigadores de la UDEF han podido acreditar que las cuentas que antaño atesoraban y movían grandes cantidades de dinero, en los últimos tiempos habían sido vaciadas.

Según informan fuentes de la investigación, apenas quedan pocas cantidades de dinero en las cuentas andorranas de la familia, nada que ver con los años de máximo movimiento -que también recoge la comisión rogatoria- en los que se llegaron a mover sumas de dinero que superaban fácilmente los diez millones de euros. Los investigadores de la Policía todavía no han tenido tiempo de hacer un estudio de la cantidad total que llegaron a acumular sólo en esos dos bancos andorranos.

Desde la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía Nacional tienen la certeza de que la familia Pujol actuaba como un grupo organizado desde hace décadas. Sospechan que cobraban comisiones aprovechando su influencia política y posteriormente se repartían las ganancias entre los distintos miembros de la familia. El negocio se completaba con actividades destinadas a blanquear ese dinero, es decir, reintegrar en el circuito económico legal el dinero que partía de las mordidas.

¿QUÉ BUSCA LA UDEF?
La documentación incautada por la UDEF en la quincena de registros realizados en la 'operación Hades' servirá precisamente para 'traducir' la cantidad ingente de movimientos bancarios que arroja la comisión rogatoria. Se buscan básicamente dos cosas: pruebas que sirvan para confirmar o desmentir las actividades económicas declaradas por los Pujol y conocer los mecanismos de blanqueo de dinero.

Algunos documentos procedentes de Andorra ya están arrojando luz sobre el origen de la fortuna de la familia. Los investigadores destacan la importancia del manuscrito del año 2001 en el que el expresidente comunicó a Andbank que era suyo el dinero que había en una cuenta de esa entidad a nombre de su hijo mayor Jordi Pujol Ferrusola. Eran más de dos millones de euros, según las fuentes consultadas.

La familia Pujol dice que fue para que la mujer del primogénito no tuviese acceso al dinero, pero la UDEF no da crédito a esta versión. Creen que realmente era del padre, quien afirmó que nunca había tenido cuentas en el extranjero. Los investigadores descartan que esa cantidad procediese de la presunta herencia familiar.

ANDORRA, SÓLO UNA PARTE
Pese a todo, desde la Policía no obvian que el material remitido por Andorra sólo incluye la información de la que disponen dos bancos, es decir, tan sólo una parte de la investigación pese que se trata de miles de folios que apilados uno encima del otro alcanzan hasta un metro de altura.

Pero la investigación abarca numerosas entidades bancarias con las que operaban los Pujol a la hora de desviar su fortuna y sobre todo a diversos paraísos fiscales (Suiza, Leichtenstein, Panamá...). Desde la UDEF son conscientes de que será necesario mucho análisis de documentos para seguir el camino recorrido por el dinero y mucha colaboración por parte de las autoridades de esos países, algo que no siempre se da tratándose de paraísos fiscales. La comisión rogatoria de Andorra ha tardado un año en ser remitida a España.

Es el punto del blanqueo el que más importancia otorgan los investigadores de la Policía en su investigación de las operaciones del la familia del ex presidente del la Generalitat. A la hora de depurar responsabilidades penales, el delito de blanqueo es el que más dificultades tiene para prescribir ya que precisa de una actividad continuada en el tiempo.

MÁS EMPRESARIOS IMPLICADOS
Sostiene la Policía que nadie que se dedique a una actividad económica normal puede tener tal cantidad de movimientos de dinero como tenían en la familia Pujol. El dinero se movía constantemente, también contaban con testaferros y sociedades pantalla. En la 'operación Hades' fueron registradas las casas y empresas de tres empresarios (Villarrubí, Ferrer y Delso), pero las fuentes consultadas no dudan de que hay más empresarios implicados.

En los últimos años, los hijos del expresidente se preocupaban por justificar sus actividades y elaborar facturas sobre presuntos servicios que prestaban, pero sobre los que la Policía también tiene serias dudas. Ponen como ejemplo trabajos de asesoría verbal sobre asuntos de los que no tenían ningún conocimiento, pero sobre los que no consta ningún informe ni trabajo escrito.

Los análisis de la comisión rogatoria también vienen a desmentir la pericia inversora de Jordi Pujol Ferrusola, el hijo más activo de la trama, según los investigadores. La documentación aportada por Andorra incluye algunos negocios ruinosos o inversiones corrientes a plazo fijo muy alejadas de lo que se conoce como 'pelotazos'.

El presidente, víctima de sus contradicciones
Editorial El Espanol 29 Octubre 2015

Mariano Rajoy ha pasado de negar taxativamente que hubiera caja B en el PP a decir que nunca sospechó de su existencia. Es decir, reconoce la financiación irregular de su partido, pero mantiene que él es inocente. En una entrevista en la Cadena Ser, el presidente fue enmendando su discurso de 2013 hasta quedar preso de sus propias palabras.

Con un cinismo alarmante, aseguró que no hubiera respaldado a Bárcenas si hubiera conocido lo que hoy conoce, lo que resulta una falsedad inabordable, teniendo en cuenta el mensaje de apoyo y comprensión que envió al extesorero dos días después de que se supiera que éste tenía cuentas millonarias en el extranjero. El presidente sabe hoy exactamente lo mismo que cuando envió los SMS.

Nada más hacerse pública la trama de financiación irregular, Rajoy compareció en Génova reiterando su inocencia y la de su partido. Ahora, en cambio, sólo se defiende a sí mismo, y no niega la existencia del delito, sino que se escuda en que él no sabía. Consumido por sus contradicciones, el líder de los populares es una rémora para cualquier combinación que pretenda basarse en la regeneración democrática.

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La maraña catalana
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 29 Octubre 2015

El carácter totalitario de la mayoría independentista se ha manifestado desde el minuto uno con dos movimientos inaceptables por su arbitrariedad carente de toda corrección institucional

Cataluña ha pasado del oasis a la maraña, porque cuesta imaginar una situación política más difícil de desenredar que la que debe afrontar el flamante Parlamento autonómico con vocación de asamblea constituyente que se acaba de estrenar. El carácter totalitario de la mayoría independentista se ha manifestado desde el minuto uno con dos movimientos inaceptables por su arbitrariedad carente de toda corrección institucional. El primero, afortunadamente frustrado al final, tal era su descarada grosería, ha consistido en el intento de relegar al conjunto de los partidos respetuosos con el orden legal vigente a las bancadas altas de la Cámara, reservando las primeras filas de ambos lados del hemiciclo a los secesionistas. Menos mal que la maniobra no incluía obligarles a ponerse un brazalete con la bandera española y a usar aseos y restaurante segregados de los utilizados por la raza superior. Semejante barbaridad no ha prosperado porque seguramente los servicios jurídicos de la institución habrán hecho ver a los jefes de las hordas esteladas que el coste del atropello sería excesivo. La segunda, esa sí consumada, ha reservado cuatro de los siete puestos de la Mesa a los independentistas de Junts pel Sí, pese a no contar con mayoría absoluta de escaños. Teniendo en cuenta que un abuso tan brutal ha sido perpetrado por gentes a las que no se les cae de la boca la palabra democracia, es fácil imaginar qué vida de opresión y humillaciones les esperaría a los millones de ciudadanos de Cataluña que no comulgan con el ideario nacionalista en la hipotética República soberana.

Ya a partir de sus pasos inaugurales se demuestra la inviabilidad del proyecto inconstitucional y revolucionario de Mas y sus secuaces. De momento, les resulta imposible ponerse de acuerdo sobre la persona destinada a ocupar la Presidencia de la Generalitat. Lógicamente, la CUP se niega a prestar sus votos para investir a un corrupto que se ha pasado la vida saqueando el erario, bajo las órdenes del Muy Imputable en su juventud y por su cuenta y riesgo en su madurez. Si los votantes de Baños y Fernández vieran sus papeletas utilizadas para mantener en el poder al que perciben con razón como el máximo representante de la podredumbre imperante en las elites empresariales y políticas del país que aspiran a sanear, no se lo perdonarían a sus líderes, que se verían desbordados por la justa cólera de sus tumultuosas bases sociales. Por tanto, Mas está muerto y la única incógnita es cuánto durará su agonía. Si se prolonga demasiado, el desgaste y el desprestigio de la causa independentista serán mayúsculos. Suponiendo que consigan acordar un Presidente, a continuación han de formar un Consell Executiu y presentar un programa de gobierno. Otra misión imposible porque no habrá forma humana de articular una agenda coherente que satisfaga a la vez a liberales pro libre mercado, socialistas marcadamente intervencionistas, comunistas anticapitalistas y anarcocomunistas de tea llameante y expropiación forzosa sin indemnización. No se puede construir una acción presupuestaria y administrativa con mimbres tan dispares y únicamente trabada por la independencia, que, entre otras cosas, es imposible mande quién mande en Madrid.

A la pobre Cataluña le aguardan meses de confusión, frustración y, lo que es peor, de ridículo. La aventura separatista terminará como terminaron las precedentes de Abril de 1931 y de octubre de 1934, como un fiasco completo y de consecuencias desastrosas para los catalanes en los ámbitos político, económico, social y moral. De nuevo, los iluminados apóstoles de la identidad habrán dilapidado el tiempo, los recursos y la reputación de la Comunidad que las urnas les confiaron para solucionar los problemas y no para agravarlos. Prisioneros de su madeja de contradicciones, latrocinios y anacronismos, pasarán a la Historia como una pandilla de irresponsables y de incapaces, sin otro bagaje que su mezquina vanidad y su impostada y mugrienta épica de chiruca, castell y barretina.

La munición del Constitucional es insuficiente
Editorial El Espanol 29 Octubre 2015

Con la presentación de una resolución para iniciar la creación de una república catalana, el bloque soberanista ha vuelto a demostrar su capacidad para marcar la agenda a conveniencia. Esta habilidad es posible, entre otras razones, porque el Gobierno es incapaz de responder con nada más que titubeos y de forma aislada a sus continuos órdagos. Es decir, si falla la respuesta institucional es porque antes fracasa la respuesta política.

Mariano Rajoy no ha dudado en aprovechar la última provocación de Junts Pel Sí y los antisistema de la CUP para intentar presentarse como el garante de la unidad de España y del interés general. Sin embargo, a la hora de explicar qué piensa hacer, se pierde en mil disquisiciones sobre la "proporcionalidad" y la "prudencia" para concluir que no le gustaría aplicar el artículo 155 de la Constitución. Ese artículo, del que huye como de la peste hasta para mencionarlo, es el que precisamente faculta al Gobierno a "adoptar las medidas necesarias" para obligar a una comunidad autónoma a cumplir la legalidad.

Incluso la líder de Ciudadanos en Cataluña, Ines Arrimadas, se muestra renuente a que el Gobierno aplique el citado artículo de la Carta Magna si la mayoría de los diputados del Parlament desobedecen las leyes y siguen adelante con su proceso secesionista.

Por lo que refiere al PSOE, su incapacidad de fijar posición es tal que mientras Pedro Sánchez accedía este miércoles a fotografiarse con Mariano Rajoy para escenificar las bondades del bipartidismo, el PSC se negaba a suscribir una declaración conjunta con Ciudadanos y PP, y reivindicaba la tercera vía de un espacio de neutralidad y diálogo con los independentistas, cuyo dominio también se atribuye la marca catalana de Podemos.

Sorprende que los dirigentes de los partidos constitucionalistas, empezando por Rajoy, sigan confiando a estas alturas en que el tiempo o el Tribunal Constitucional acaben evitando el choque de trenes. Esta fantasía colectiva parte de dos falacias. Por un lado, ignora la voluntad expresa de desobediencia de las leyes del Estado, y especialmente de las resoluciones y sentencias constitucionales, manifestada reiteradamente por los partidos independentistas. Y por otro, atribuye al Constitucional una capacidad sancionadora mayor de la que tiene. Ni siquiera la reforma recientemente aprobada por el PP le da herramientas para luchar con eficacia contra este desafío.

La capacidad coercitiva del Constitucional se limita a la suspensión individual de aquellos cargos que incumplan sus fallos. Se trata pues de un instrumento de limitadísima eficacia si la desobediencia la cometen, continua y reiteradamente, un responsable institucional y, una vez resulte apartado de sus funciones, su sucesor en el puesto, que es lo que haría el Govern.

Dejar la solución del problema en manos del Constitucional, como pretende Rajoy, supondría, además de una irresponsabilidad, un desgaste extraordinario de este tribunal sin que ello comportara los efectos fulminantes que requiere la desobediencia al Estado.

Ciudadanos, PSC y PP han logrado retrasar la tramitación en el Parlament de la resolución de "desconexión con España" pidiendo a la Mesa que reconsidere el texto, solicitando dictámenes jurídicos y, en el caso de los populares, postergando su constitución como grupo parlamentario con el objetivo de posponer el inicio de la actividad de la Cámara, de tal modo que la votación de investidura se celebre antes que la de la iniciativa secesionista.

Se trata de una maniobra inteligente, en la medida en que el principal punto de fricción entre Junts Pel Sí y las CUP es la improbable reelección de Artur Mas como presidente. Sin embargo, de poco servirá ganar tiempo si no hay una estrategia política cohesionada por parte de todos los partidos que defienden la legalidad y si Mariano Rajoy o quien le suceda no está dispuesto a coger el toro por los cuernos.

Cínicos y fanáticos por el sí
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 29 Octubre 2015

Pilar Rahola se ciñe disciplinadamente a su edicto de no pronunciar una palabra sobre las batallas intestinas que libran entre bastidores las tribus secesionistas para monopolizar el poder y, en busca de temas más gratos a la retórica sectaria, se ensaña con el Gobierno de España, el Poder Judicial y los políticos hostiles al procés. También surfea por la política internacional y así es como aterriza en "La hora argentina" (LV, 22/10). Confieso que me seducen sus análisis del peronismo, en primer lugar porque son bastante correctos y en segundo lugar porque cada vez que los practica desenmascara, sin proponérselo, las similitudes que existen entre esa rama del totalitarismo y el secesionismo que la misma Rahola abraza con pasión militante.
Exhibiciones de chulería

Denuncia la panfletista la vocación dinástica del kirchnerismo, que pasa el testigo a Máximo, hijo de los autócratas, olvidando que el pujolismo alimentó la misma ilusión, secundada por Artur Mas y los restantes cortesanos, hasta que la frustró el enjuiciamiento del emprendedor Oriol y sus hermanos. Enumera luego los "virus letales para la democracia" que anidan en el peronismo. Empieza por el "populismo desaforado", gemelo del que Junts pel Sí derrama a través de los medios de comunicación oficiales y subvencionados; sigue por el acoso a la justicia, que aquí se materializa en las exhibiciones de chulería sobre la escalinata de los tribunales y en las amenazas de desobediencia colectiva a las sentencias y las leyes; y termina por una presión sobre la sociedad civil, desde intelectuales o periodistas hasta empresarios, que ha abierto grandes vías de agua en la democracia argentina.

Y, por supuesto, en la catalana, atacada por los mismos "virus letales".

Por fin, para que no queden dudas sobre el parentesco entre los dos totalitarismos, basta aplicar una vez más a la realidad catalana y al secesionismo la descripción que ofrece Rahola sobre las desventuras de la república austral:

Hoy por hoy, Argentina no es un país seguro ni para la libertad de expresión ni para la libertad de acción, y para muestra, la solapada persecución a periodistas y a empresarios que no ha cejado durante todo el kirchnerismo.

Pilar Rahola hace hincapié en las lacras del kirchnerismo, pero este es solo uno de los componentes del totalitarismo peronista, y para corroborar la naturaleza totalitaria del secesionismo hay que cotejarlo con otras facetas aparentemente contradictorias del peronismo: estas facetas y sus aparentes contradicciones también están presentes en el secesionismo.

Conclusión aterradora
Fernando A. Iglesias, politólogo argentino autor de Es el peronismo, estúpido (Galerna, Buenos Aires, 2015), aporta los instrumentos apropiados para realizar esta disección en su artículo "Cinismo y fanatismo en el movimiento nac&pop" (La Nación, Buenos Aires, 23/10). Nac&pop es la abreviatura beat de "nacional y popular", seña de identidad que se adjudican los peronistas. Explica el autor:

Según la Real Academia, cinismo es "desvergüenza en el mentir o en la práctica de acciones o doctrinas vituperables"; y el fanatismo "apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas". Cínico es quien no cree verdaderamente en nada y por eso puede cambiar constantemente de ideas y valores, y fanático es el que cree en demasía, acrítica y rígidamente, y por eso subestima o persigue a los demás. En los países medianamente organizados, cínicos y fanáticos son tribus opuestas y hasta enemigas, cuyos integrantes se desprecian mutuamente. Aquí no. Aquí cínicos y fanáticos son aliados históricos en el principal mal que aqueja a la Argentina: el movimiento nac&pop.

O sea, el movimiento peronista. Iglesias sintetiza así la evolución del peronismo:
Insiste así en combinar cinismo y fanatismo con esa habilidad que solo otorga la perversión. En cada una de sus fases, el peronismo fue fanático en sus adaptaciones al clima de época global -neoliberal, convertible y aperturista ayer; latinoamericanista, inflacionista y mercadointernista hoy-, reivindicando la propiedad de la verdad y descargando en nombre de los sagrados principios su pesada artillería dialéctica sobre los contradictores, para después virar cínicamente hacia los principios opuestos, en los que suele instalarse con renovado fanatismo a la espera del siguiente viraje epocal.

La conclusión a la que llega Iglesias es aterradora: la vía del cinismo puede desembocar en un narcoestado como México y la del fanatismo en una dictadura como la venezolana.

Disputa tabernaria
La amalgama de cinismo y fanatismo es, hoy, la marca de fábrica del secesionismo. El componente cínico está presente en la matriz de CDC. Envuelto en la senyera, el patriarca Pujol inició la cruzada redentora con el respaldo de la fortuna que su padre había amasado en las trastiendas del estraperlo gracias a la benevolencia de la dictadura franquista. En su empresa lo acompañaba Òmnium Cultural, de cuyos responsables decía Josep Tarradellas que eran "catalanistas en Barcelona, franquistas en Madrid" ("Los papeles secretos de Tarradellas", LV, 26/10). Durante la Transición, los aprendices de secesionistas negociaron con el PSOE para zafarse de las imputaciones por Banca Catalana y con el PP para librarse de la mosca cojonera Aleix Vidal-Quadras y así poder seguir puliendo lo que ahora se llama hoja de ruta.

La simbiosis del cinismo con el fanatismo quedó retratada cuando los convergentes abjuraron de los simulacros de patriotismo y, con un desprecio olímpico por esas tradiciones identitarias de las que se vanagloriaban, cambiaron la bandera mítica de Cataluña, la senyera, por un emblema sectario cuya estrella estás cargada de reminiscencias revolucionarias. Otra analogía con el peronismo, que cambió el escudo argentino por la insignia del partido que era una caricatura rectilínea del original.

El cinismo agazapado tras el telón de la estelada ha escrito el guión magistral de la "ópera bufa" (Pilar Rahola dixit, LV, 27/10) en la que vemos cómo jueces, fiscales, guardias civiles y testigos protegidos van a explorar las cuevas de Alí Babá donde CDC, trocada en fanática secesionista, esconde documentos triturados, discos duros borrados y cajas fuertes selladas. Al mismo tiempo, en otra pista del circo el cinismo y el fanatismo combinados -convergentes, comunistas, esquerranos y cupeiros- presentan un proyecto de resolución para abrir el proceso de creación de "un estado catalán independiente en forma de república". Y para completar el ridículo, instan al futuro gobierno a poner en marcha este proceso cuando es público y notorio que no pueden formar ese gobierno porque están enzarzados en una disputa tabernaria por el poder.

La preponderancia del componente fanático, representado por la CUP, con ramificaciones en Junts pel Sí y en Sí que es Pot, alarma al establishment, siempre más cómodo con el componente cínico, como se comprobó en la etapa pujolista. Denuncia Francesc Granell ("¿Antieuropeísmo?", LV, 24/10):

Mi conclusión (…) tras haber leído el programa económico de la CUP, es que no es posible pensar que una Catalunya independiente con el respaldo programático de la CUP pudiera estar en la UE, pues la UE tiene sus reglas de funcionamiento de respeto a la propiedad privada y a la economía de mercado y en ellas no caben ideas como la nacionalización de la banca, el impago de la deuda, la autogestión de sectores estratégicos, la colectivización, la expropiación sin compensación o el anticapitalismo radical.

¡Basta ya!
Los fanáticos estigmatizan a los empresarios y los banqueros que, espantados por los energúmenos, anuncian que se llevarán sus capitales e instalaciones a Madrid o a países más acogedores que esta nueva república mostrenca. Los cínicos embarcados en el proceso optan, en cambio, por poner sus bienes a buen recaudo, discretamente, sin irritar a sus compañeros de viaje fanáticos. Marius Carol cita un caso emblemático que debería hacer reflexionar a muchos ingenuos seducidos por la cháchara demagógica de quienes fueron business friendly y hoy se amanceban con los descamisados anticapitalistas ("El idealismo para los políticos", en La Segunda de LV, 26/10):

Víctor Grifols ha anunciado en los últimos días que traslada a Dublin las tres cuartas partes de su importante grupo farmacéutico por motivos tributarios y regulatorios. La compañía, una de las líderes mundiales de hemoderivados, mantendrá el cuartel general en Sant Cugat, pero se lleva a la isla de Irlanda la política comercial, la actividad I+D, la gestión de la tesorería y la división de bioscience que es, sin duda, la más relevante de su negocio. (…) La noticia puede haber sorprendido, porque Víctor Grifols había manifestado ilusión por el proceso soberanista que se vive en Catalunya. Durante la inauguración de una planta en Parets, le dijo a Artur Mas: "President, tire adelante y no se arrugue". Más claro, imposible.

Se arrugará, sí, se arrugará, como se arrugó el empresario secesionista celoso de sus bienes. Es lógico pensar que el contubernio de cínicos y fanáticos por el sí terminará descarrilando como acaba de descarrilar su gemelo peronista en Argentina. Cuando los ciudadanos se emancipan del rebaño aprenden a decir: "¡Basta ya!".

Jurista y magistrado del Tribunal Supremo jubilado
El último y grave desafío catalán
Benigno Varela La Voz 29 Octubre 2015

Sería ingenuo e irresponsable no dar la importancia que tiene a la moción propuesta el martes en el nuevo Parlamento de Cataluña, suscrita por los dos partidos -Junts pel si y la CUP- que alcanzan en el mismo la mayoría absoluta, para tratar de conseguir ya la conformación de un Estado independiente que adopte la forma de república. A tal fin, se propone el inicio de un proceso constituyente que conlleve la promulgación inmediata de una normativa propia con total desconexión del Estado español, cuyas instituciones se descartan abiertamente, debiendo el nuevo Gobierno catalán seguir, única y exclusivamente, las normas y mandatos del nuevo Parlamento surgido de las elecciones el pasado día 27 de septiembre.

La reacción del Gobierno español, que muy elogiablemente comparten el PSOE y Ciudadanos, ha sido contundente y oportuna y se corresponde con la propia de un Estado de derecho como el que rige en España desde la Constitución de 1978.

Y cuando se habla del derecho es conveniente recordar que el mismo, por su propia esencia, conlleva un elemento de coerción sin el que devendría en instrumento inútil para la ordenada convivencia social. En España, tras largos años de dictadura, se llegó felizmente a la democracia, que fue consagrada en el ya mencionado texto constitucional de 1978, curiosamente refrendado por un 91,09 % de los catalanes que acudieron a las urnas.

Nada es inamovible en la configuración política de una sociedad, pero hasta tanto no se modifique lo ya establecido por medio de los cauces legales al efecto instaurados, habrá de estarse a la situación legal existente, que aparece ratificada por la voluntad mayoritaria de la ciudadanía.

Desde los presupuestos resumidamente expuestos, la actitud que viene adoptando una parte considerable de las fuerzas políticas catalanas se revela totalmente desquiciada y contrasta con el seny que ha venido caracterizando a la actuación de sus gobernantes desde la instauración del Estado de las autonomías.

Puede parecer una ingenuidad el que, ante una situación como la contemplada, se afirme que nada importante y trascendente va ocurrir si las autoridades del Estado español, más allá de la ambigüedad o la indolencia, ponen en ejercicio los mecanismos de coacción legal precisos para que el Estado de derecho cumpla su función en los términos previstos por la Constitución que todos los españoles nos dimos en el último tercio del siglo pasado. Una parte de la nación no puede decidir sobre algo que corresponde al conjunto de ciudadanos de la misma y, en consecuencia, si los catalanes en una proporción estimable pero no mayoritaria pretenden la independencia, tendrán que someterse al veredicto del pueblo español en su conjunto y aceptar las consecuencias del mismo.

Si, como parece, una porción del pueblo catalán trata de ignorar la realidad del Estado único en el que, desde hace cinco siglos, se halla integrada la circunscripción territorial en la que habita obviamente resulta ineludible que por las autoridades de ese Estado se adopten las necesarias medidas legales, que las hay, para reconducir la situación a los términos jurídicos exigibles, poniendo fin, de una vez por todas, a esta situación de constante y creciente desafío separatista.

La rigurosa respuesta del presidente del Gobierno español ante este último y serio episodio protagonizado por las autoridades políticas catalanas tiene que ir acompañada de la adopción de las medidas legales pertinentes y oportunas que impongan, por encima de todo, que el Estado de derecho cumpla los fines que le son propios y desarrolle la función que es inherente al mismo. A ningún infractor se le puede permitir no responder de la infracción cometida.

¿Se puede aplicar con las Cortes disueltas?
El artículo 155: cuándo, cómo y por qué

Con las Cortes disueltas a la espera del 20D y al estar ante una situación sin precedentes, las dudas sobre la posibilidad de aplicar el 155 son objeto de todo debate político. ¿Cómo se aplicaría?
Rosa Cuervas-Mons  www.gaceta.es 29 Octubre 2015

“No me gustaría llegar a eso”, dice Mariano Rajoy sobre la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. “Es el que tienen todas las Constituciones cuando fracasan. No creo que hoy estemos para plantear eso”, explica el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Mientras los políticos tratan de evitar mentar la bicha y ser los primeros en plantear la posibilidad real de suspender una Autonomía, los servicios jurídicos del Gobierno estudian punto por punto el texto presentado este martes por los separatistas para dilucidar qué posibilidades de actuación tiene ahora el Ejecutivo. No cabría actuar contra la propuesta de JxS y la CUP hasta que fuera aprobada por el Parlamento de Cataluña, señala el Gobierno que apunta, como primer paso, a la actuación del propio Parlamento catalán mediante un recurso de reconsideración de los grupos contrarios a la resolución. Y es lo que ha ocurrido. Ese recurso por parte de Ciudadanos y PSOE y el hecho de que el PP no estuviera constituido como grupo han paralizado la resolución, de forma, eso sí, temporal. ¿Y ahora?

El discurso oficial es que se aplicarán “todos los recursos” para frenar la intentona separatista. “Y todos son todos”. Pero ¿cuándo y en qué contexto?

El artículo 155 de la Constitución Española otorga al Gobierno la capacidad de suspender una Autonomía cuando ésta no cumpla las obligaciones impuestas por la Constitución y otras leyes.

“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.

Pero, ¿cuáles son estas medidas? “No hay concreción porque la Constitución lo deja abierto”, explica a Gaceta.es el catedrático de Derecho Procesal de la Universidad CEU San Pablo, Pablo Gutiérrez de Cabiedes, que recuerda que estamos ante un escenario nunca antes visto en España.

La Constitución, señala, hace referencia a la posible adopción por parte del Gobierno y con la aprobación del Senado de las medidas necesarias para reestablecer el orden constitucional. Y, aunque en los medios esto se ha traducido en suspensión de la Autonomía, esa sería, en realidad, la medida más drástica. “La aprobación del Senado da poder a los organismos para el restablecimiento del orden con medidas como, por ejemplo, la intervención de alguna competencia”. Las de materia de Interior suelen ser, claro, las más críticas, ya que permiten que, ante una eventual rebelión de la policía local, actúa la nacional.

Para poder aplicar estas medidas, una mayoría absoluta del Senado tendría que dar su visto bueno. Pero, ¿qué pasa en un periodo como el actual, con las Cortes disueltas por la próxima convocatoria electoral? El profesor Gutiérrez de Cabiedes señala, en este sentido, la especial mala fe que se transluce de la actuación de los separatistas: “se juega de forma consciente con el periodo transitorio de disolución de las cámaras”.

Aun así, la Constitución sigue protegiendo el cumplimiento de la ley. Recuerda el catedrático –y en la misma línea se pronunciaba este miércoles el presidente del Senado, Pío García Escudero- que “reglamentariamente la Diputación Permanente asume todas las funciones del Pleno” y, por tanto, podría aprobar la puesta en marcha del 155. No sería el mejor escenario en cuanto a seguridad jurídica, pero tampoco sería imposible. “Este órgano tiene todas las competencias del Senado una vez disuelto y convocadas las elecciones”, corroboraba el presidente del Senado.

Aclaradas las cuestiones sobre las consecuencias del 155 y la viabilidad de aplicarlo, llegamos a la cuestión nuclear: ¿hay motivos? O, dicho de otra manera: “¿Están atentando Juntos por el Sí y la CUP contra el interés general de España? “Sí. Por ahora es una resolución que está planteada a la mesa del Parlamento y por tanto no es firme pero el propósito de la resolución atenta gravemente contra el interés general. Lo hace de una manera palmaria y paradigmática”, sentencia Gutiérrez de Cabiedes.

El poder del Constitucional
Habida cuenta de que los separatistas ya se han declarado insumisos a la justicia “deslegitimada” del Constitucional, ¿qué se puede esperar?

Si bien el valor jurídico de esa declaración es ninguno, la consciencia con que se hace es total y el enfrentamiento que eso produce es terrible. Si el Constitucional inhabilita al eventual presidente de la Generalitat, ¿quién en el Parlamento catalán hará cumplir esa inhabilitación si el presidente continúa ejerciendo sus funciones? Por eso es necesario el 155. ¿El escenario futuro? El que cada uno quiera imaginar, teniendo en cuenta que, como concluye Gutiérrez de Cabiedes, se trata de un escenario de “gravedad sin precedentes de enorme complejidad y que genera gran incertidumbre”.

Desgranan sus actuaciones para frenar la secesión
La sociedad civil pide a Rajoy que se deje de amagos y actúe
Manos Limpias, Círculo Balear, Somatemps y Societat Civil Catalana analizan en GACETA.ES el nuevo órdago independentista y la reforma de la Constitución planteada por el PSOE.
Rosalina Moreno  www.gaceta.es 29 Octubre 2015

“A un golpe de Estado a la nación y a la democracia no se le pone frenos con comunicados, declaraciones y palabras, sino aplicando el ordenamiento jurídico y constitucional”. Así lo destaca en GACETA.ES Jorge Campos, presidente de Círculo Balear sobre el nuevo órdago independentista por parte de 'Junts pel Sí' y la CUP. Lamenta que Cataluña sea “un territorio sin ley, donde los más altos representantes del Estado en la comunidad abiertamente dejan de cumplir las leyes, se declaran en rebeldía, y no pasa nada”.

Campos pide a la Fiscalía que actúe de una vez porque con el documento registrado este martes en el 'Parlament' y las declaraciones de la presidenta de la cámara catalana, Carme Forcadell, ya estamos ante un claro delito de sedición. Además, insta al Gobierno de Mariano Rajoy a aplicar el artículo 155 de la Constitución, suspender la autonomía y disolver el Parlamento regional, “algo que debería haber hecho hace bastante tiempo”.

Considera que ante este problema nacional la sociedad civil es la que más se está moviendo para ponerle freno, no los partidos políticos, y afirma que seguirán haciéndolo. Ve necesaria una reforma de la Carta Magna, pero en sentido contrario a la que plantea el PSOE porque “un Estado federal no soluciona nada”. Aboga por "reformar definitivamente el origen de todos los males: el título octavo, reformar el sistema autonómico, recuperar las competencias y blindarlas para que no se puedan transferir a las comunidades”.

Recuerda que hace 15 años organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Círculo Balear, advertían de que transfiriendo la competencia de Educación a las comunidades en las que había algún tipo de nacionalismo y lenguas cooficiales iba a llevar a intentos independentistas. “Algunos nos tachaban de agoreros, de exagerados, pero al final se han creado unas generaciones adoctrinadas, que mira lo que están haciendo”, añade Campos, que destaca que estamos ante la crónica de una muerte anunciada, que puede que los partidos rupturistas aceleren ahora ante los casos de corrupción que salpican a Convergencia, Jordi Pujol y Artur Mas, "para desconectarse de la Justicia y que no les encarcelen".

Miguel Bernad, de Manos Limpias, se ha plantado este miércoles en el Palacio de la Moncloa para exigir por decimoquinta vez que se aplique el famoso artículo 155. De no hacerse, advierte de que su sindicato actuará contra el Gobierno de España “por dejarnos a todos los españoles sin la garantía de respeto a la Ley y a nuestro sistema democrático y constitucional”. Asimismo, Manos Limpias se ha dirigido a la Fiscalía General del Estado para que inicie los trámites para la detención inmediata de Artur Mas, como también solicitó en agosto.

A su juicio, “indudablemente va a haber una declaración unilateral de independencia”. Condena que Mariano Rajoy “lo único que hace sea mirar para otro y amagar con que va a tomar medidas”. “Ya las tendría que haber tomado”, le reprocha, aunque dice que no cree que este Gobierno “tenga lo que debe de tener para proceder a estas actuaciones, pese a que entran dentro de la más absoluta legalidad”.

En este mismo sentido se ha pronunciado Javier Barraycoa, de 'Somatemps', que demanda inhabilitar a los responsables de este intento de golpe de Estado y en última instancia aplicar el artículo 155. 'Somatemps' ha lanzado un comunicado en que el denuncia que se sienten abandonados por el Ejecutivo al ver que se permite que no se cumplan las sentencias del Tribunal Constitucional en Cataluña, por ejemplo en materia lingüística. "Independientemente de sus acciones o inhibiciones, nos resulta frustrante que durante tantos años se haya permitido larvar esta locura colectiva", recoge el documento.

Dice que si el Gobierno no cumple con su deber serán los catalanes hispanos lo que tendrán que organizarse para desobedecer y hacer una fuerza de presión, y alerta a Rajoy de que se puede encontrar con que estos se sientan traicionados por él y se cree otro frente con los absolutamente descontentos.

'Somatemps' hace un llamamiento para sumar al máximo de catalanes en su organización para resistir ante cualquier desvarío titánico e ilegal del 'Govern' autonómico y plantar cara al independentismo. Avanza que elaborarán un informe con estrategias de desobediencia civil en el caso de que el Ejecutivo autonómico de pasos claros hacia el desafío. "Si el Gobierno nos abandona, la Cataluña hispana se organizará para su propia defensa", subraya.

La semana que viene la plataforma antiindependentista iniciará un proceso de reuniones con otros grupos para empezar a hacer actos públicos, entre ellos, una manifestación frente a la sede de CDC porque, según recalca, "todo este proceso está acompañado de los casos de corrupción de la familia Pujol y queremos visibilizar que hay una Cataluña que en absoluto está de acuerdo y no va a transigir en los intereses de estos grupos parlamentarios”.

Sobre la reforma de la Constitución del PSOE dice que "el partido de Pedro Sánchez se autoengaña y va a engañar a los españoles". Afirma que ya estamos en un Estado federal y que en el fondo lo que los socialistas piden es una España confederal, donde estos diferentes Estados puedan decidir si no quieren la unión o no. "Es un paso más hacia la independencia, pero mucho más disimulado que podría aceptar buena parte de la izquierda. Es un peligro”, alerta.

Por último, pone el foco sobre el "desgobierno" al que se enfrentan en Cataluña, dado a que los rupturistas "sólo están preocupados en negociar quien va a ser el presidente y capitán de este viaje".

Juan Arza, promotor de ‘Societat Civil Catalana’, también señala que este ataque a la unidad de España estaba claramente previsto y reflejado en la hoja de ruta independentista, pero que muchísima gente creía que esto no iba a llegar a tal punto.

Indica que muchos “empresarios, muchos potentados, muchos medios de comunicación le han estado dando coba a los rupturistas durante mucho tiempo pensando que todo esto acabaría en una negociación con el Estado y que a la postre serviría para blindar sus intereses y su cortijo, el que han estado manejando a su antojo durante todos estos años, y que ahora se encuentran que esto se les ha ido de las manos y está en las de personajes radicales, fuera de control, que nos van a meter a todos en un lío” porque “pueden poner en riesgo la recuperación económica y generar grandes problemas en las finanzas de la Generalitat”.

Arza no cree que finalmente los separatistas vayan a consumar su delirio, dado que “no tienen ni recursos técnicos ni financieros ni humanos para materializar sus amenazas y llevar a esta nave a algún puerto”. “Lo que sí tienen es poder para embarrancarla o llevarla hacia los escollos”, apostilla. Eso sí, advierte de que mientras haya medios de comunicación que sigan el juego a los independentistas y haya gente dispuesta a seguirlos y a movilizarse por esta fantasía, los nacionalistas seguirán adelante.

Por su parte, ‘Societat Civil Catalana’ respaldará a todas las instituciones, también al Gobierno de España, en todas las decisiones que adopte para hacer frente a este órdago. “Entendemos que es un momento muy delicado y no vamos a realizar ninguna crítica ni introducir ningún matiz en ese apoyo. Nosotros como plataforma vamos a seguir denunciando lo que está ocurriendo y dándole información a los catalanes sobre las consecuencias de lo que se les está proponiendo, intentando movilizarlos y concienciarlos”, explica.

Por colgar la bandera de España
Vicente Torres  Periodista Digital 29 Octubre 2015

Las cosas están tan mal en Cataluña que a unos vecinos de Tarragona que han colgado en su balcón la bandera de España les han metido este mensaje en el buzón de su vivienda. El mensaje está siendo difundido por DolcaCataluña.

Luego se quejan si se les dice que están como una cabra o se les llama catalufos a quienes actúan de este modo. Como se puede ver, el autor del mensaje no pone su nombre y a pesar de ello se dice educado. Y eso después de invadir la propiedad de otra persona con el fin de asustarle e incordiarle. Estas cosas no se hacen en un lugar civilizado en el que impera la ley, sino que es propio de territorios inhóspitos. Hay que aceptar el pensamiento único para ser bien acogido.

No pueden decir que esto es cosa de un individuo aislado, porque el clima que hay en Cataluña es este. Colau, Junqueras, Mas, Romeva, Roca, etc., son todos unos catalufos que pasarán a la historia como culpables del declive económico de Cataluña.

Todos los catalanes no son así, claro. Hay catalanes que tienen la cabeza sobre sus hombros y discurren correctamente. Esos catalanes pueden pensar que el resto de españoles les hemos abandonado.

Tampoco es así. Puestos en ese plan, los habitantes de cualquier región de España pueden decir lo mismo. Han sido ellos, los habitantes decentes de Cataluña los que han dejado crecer al monstruo que ahora amenaza con devorarlos. Podrían haber votado a UPyD, partido al que han vuelto la espalda sistemáticamente y que era la mejor opción para frenar al nacionalismo y no lo hicieron.

Los perjudicados por la insania de Mas y quienes le empujan son casi todos los catalanes, estén de acuerdo con él o no lo estén. Hay catalanes que fomentan la locura, pero no arriesgan nada, porque pase lo que pase tienen el riñón cubierto.
 


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