AGLI Recortes de Prensa   Martes 3  Novietubre  2015

Fantasmas y enchufados en Andalucía
Se trata de hombres y mujeres que cuentan con un puesto de trabajo en un organismo público de la Junta, estable y bien remunerado, sin que jamás se les haya visto el pelo por el trabajo
Javier Caraballo El Confidencial 3 Noviembre 2015

En Andalucía hay fantasmas. Como en la política andaluza aparecen tantos episodios que desbordan la normalidad, fenómenos paranormales digamos, esta vez, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos, las crónicas políticas de la región se han llenado de fantasmas, fantasmas políticos, como una procesión desvergonzada de Halloween que ha desfilado ante las narices de los andaluces. Son fantasmas políticos porque se trata de hombres y mujeres que cuentan con un puesto de trabajo en un organismo público de la Junta de Andalucía, estable y bien remunerado, sin que jamás se les haya visto el pelo por el trabajo. Hasta ahora eran conocidas las ‘facturas fantasma’ y las ‘empresas fantasma’ que aparecían en alguno de los procesos judiciales en los que está inmersa la Administración socialista andaluza por la adjudicación irregular de ayudas y subvenciones; con los cargos públicos fantasma, el cementerio se amplía. El cementerio del dinero público, claro.

De todos los fantasmas que han aparecido estos días, el que más ha llamado la atención ha sido Luis Guerrero, un socialista malagueño, miembro de la ejecutiva provincial del PSOE como ‘secretario de Ideas y Formación’. En la oficina virtual de la Junta de Andalucía -qué ironía lo de algunos inventos de la supuesta transparencia, como esa ‘oficina virtual’-, Luis Guerrero ha figurado durante tres años como director del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco. Pero nadie lo había visto jamás por allí.

Cuando los colegas del 'Diario de Sevilla' lo localizaron, el tipo respondió con todo el golpe de desahogo que uno es capaz de acumular. “¿Usted fue director del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco?”, le preguntaron los periodistas. “¿Qué? ¿Qué es eso? ¿Eso dónde está?”, respondió Guerrero. “Pues está en Jerez. Ha sido usted director varios años, aparece en el organigrama. Lo fue, ya no lo es”, remacharon, estupefactos, los periodistas. Y así era, Luis Guerrero fue nombrado formalmente director de ese Centro de Flamenco desde 2012 hasta 2015 y durante esos tres años ha cobrado puntualmente 2.000 euros por ejercer un cargo que ni él mismo conocía. En su defensa, Guerrero argumentó que él sí era asesor de la Consejería de Cultura en Málaga y que durante todo ese tiempo ha realizado diversas actividades. Ahora, Guerrero sigue cobrando un sueldo público, pero como diputado provincial en Málaga.

Tras este hombre, han surgido después, como la procesión de Halloween que se decía antes, casos similares por toda Andalucía. Un concejal de Sevilla que figuraba como subdirector de un hospital que tampoco pisaba; un exalcalde que, en cuanto dejó el sillón municipal, estuvo en nómina de la Fundación Pública Andaluza Fondo de Formación y Empleo, o un sobrino del expresidente Felipe González, que también cobró como directivo de una empresa pública que es, en sí misma, una enorme irregularidad: Invercaria.

¿Que cuántos ‘trabajadores fantasma’ tiene colocados el Gobierno de Susana Díaz? Es posible que nadie lo sepa, ni siquiera en el propio Partido Socialista, porque el magma de la Administración andaluza es inabarcable y, como se comprueba a cada paso, incontrolable. Un agujero negro. Ni se sabe ni, desde luego, existe ninguna intención de que se sepa, porque la oposición andaluza y, en especial, el Sindicato Andaluz de Funcionarios llevan años exigiendo sin éxito al Gobierno andaluz que entregue los listados reales de trabajadores que dependen de la Junta de Andalucía y su inmensa red de empresas, agencias y fundaciones públicas.

Hace algo más de un año, el Tribunal Supremo condenó al que fuera alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, a más de cinco años y medio de cárcel por la contratación irregular de dos asesores en empresas municipales, cuando él era teniente de alcalde. Lo que consideró probado el Supremo es que esos dos asesores “de acuerdo con Pedro Pacheco Herrera procedieron de la siguiente manera: valiéndose Pedro Pacheco de la condición, a la sazón, de teniente de alcalde y de representante de dos sociedades municipales, ordenó pagos en beneficio” de ambos “bajo la apariencia de unos contratos de asesoría jurídica con cargo de las dos sociedades municipales y para cuyo nombramiento no siguió procedimiento alguno, no efectuando los nombrados ninguna contraprestación”.

Desde aquella sentencia, que se consideró ‘ejemplarizante’, Pedro Pacheco se encuentra en prisión cumpliendo condena. También fueron condenados los dos asesores que, como esos ‘fantasmas’ que aparecen ahora en la Junta de Andalucía, trabajaban para el partido andalucista de Pacheco y cobraban del ayuntamiento sin que jamás hubieran pisado las oficinas municipales.

Pacheco, político populista, testicular y efectivo que gobernó con sucesivas mayorías absolutas el Ayuntamiento de Jerez durante dos décadas, se hizo famoso por una de esas frases suyas, gruesas como un puñetazo en la mesa. “La Justicia es un cachondeo”, dijo cuando recibió un revés en los tribunales por un conflicto urbanístico con Bertín Osborne. Ahora que Pacheco está en la cárcel por colocar a dos asesores, aparece esta colección de fantasmas y de enchufados de la Junta de Andalucía que, mes a mes, sigue cobrando sus sueldos. Y es tan grande el contraste que todo el mundo puede hacerse la misma pregunta: ¿cómo es posible? ¿a esos no les ocurre nada? Es verdad, como se detallaba antes, que Pacheco colocó a sus asesores sin siquiera atender el procedimiento legal, que no se trataba solo de que no acudieran a trabajar, pero esas diferencias pueden ser esenciales pero no suficientes.

Lo que se espera de las ‘sentencias ejemplarizantes’ es que marquen un camino a seguir, igual que se sienta jurisprudencia, no que se conviertan en una excepción. La Justicia no es un cachondeo, no lo es, pero cuando lo parece, como ahora, ya no hay salida, se deben tomar medidas con urgencia. Y por el buen nombre de la Justicia, en Andalucía no pueden seguir paseándose esos fantasmas. Ni en Andalucía ni en ninguna otra parte.

Pedro Sánchez va sobrado, pero no sabe de qué
Editorial  www.gaceta.es 3 Noviembre 2015

Pedro Sánchez no sabe lo que dice. No formula propuestas para gobernar, sino que lanza redes al agua a ver si pesca algún pez en el río revuelto del desconcierto que hoy vive España.

Dice Pedro Sánchez que el mayor error del PSOE es no reconocer lo bueno que ha hecho. El argumento es sorprendente, porque nadie en España ha sabido cantar mejor sus propias glorias que el Partido Socialista. ¿Y qué es “lo bueno que hemos hecho”? Pedro Sánchez no lo tiene demasiado claro, porque en la panoplia de logros socialistas exhibe cosas como la ley del Divorcio de la UCD o la sanidad pública de Franco. Pero, de momento, avanza como puntos fuertes de su programa las cosas que el PSOE no ha hecho en los veinte años que ha gobernado España: romper la aconfesionalidad constitucional del Estado para imponer el laicismo, aplicar una política fiscal confiscatoria para “los ricos” (categoría que, sospechosamente, no define) y cambiar la ley electoral, entre otras cosas.

Pedro Sánchez se equivoca. El mayor error del PSOE no es el que él señala, sino haber perdido la cualidad de referencia moderada de la izquierda española. Durante muchos años, el PSOE fue la casa común del centroizquierda y la izquierda como el PP lo era de la derecha y el centro-derecha. Hoy el PP se escora hacia el centro-izquierda y el PSOE vira hacia la izquierda radical. ¿Por cálculo electoralista? En parte, sin duda, pero también por una pasmosa incapacidad para reflexionar sobre las circunstancias reales de la sociedad española y aportar una alternativa creíble, sólida, que el ciudadano común pueda reconocer como opción de gobierno. Cuando Sánchez llegó a la cúpula de Ferraz, lo hizo con la aureola del profesor tranquilo que iba a enmendar los desmanes del zapaterismo. Era una falsa impresión. Lo que ha hecho Sánchez es todo lo contrario: obsesionado por frenar el crecimiento de Podemos a expensas del PSOE, se ha echado al monte del radicalismo retórico y ha puesto sobre la mesa cuestiones que no unen, sino que dividen, y propuestas que no le presentan como un posible presidente del Gobierno, sino como un tribuno sectario.

Pedro Sánchez va sobrado, pero no sabe de qué. Quiere reformar la ley electoral, pero no dice cómo ni en qué dirección. Quiere reformar la Constitución y hacer una España federal, pero no termina de explicar en qué consistiría ese federalismo. Quiere aumentar la recaudación pública, pero él sabe de sobra que para eso no basta con “subir los impuestos a los ricos”, arbitraria categoría ésta que, por supuesto, tampoco precisa. Quiere solucionar el problema catalán con el diálogo, pero calla sobre el contenido del diálogo en cuestión. Quiere derogar la ley de educación, la reforma laboral, el concordato con la Santa Sede… ¿Para volver a la LOGSE, para volver al mercado laboral granítico, para meter al país en un interminable litigio de Derecho Internacional? Pedro Sánchez no sabe lo que dice. No formula propuestas con el espíritu de quien tiene que gobernar, sino con el ánimo de quien lanza redes al agua a ver si pesca algún pez en el río revuelto del desconcierto que hoy vive España. No puede extrañar que el voto de la izquierda moderada se le vaya a Ciudadanos.

¿El mayor error del PSOE? El mayor error del PSOE, desde los infaustos años de Zapatero, ha sido Pedro Sánchez.

Solución del Sistema para Cataluña: un "Comité de sabios"
Mario Conde  www.gaceta.es 3 Noviembre 2015

Definitivamente mi enfoque de los problemas, incluyendo el catalán de hoy, debe corresponder a cierta genética marciana de algún antepasado perdido por el cosmos. Porque no entiendo nada de nada de lo que esta haciendo el Sistema de este país.

Días atrás leía que la Vicepresidenta del Gobierno señalaba que era necesario apretar a los independentistas para que estos sintieran “vértigo”. Supongo que la palabra no habrá sido inventada por quien la escribió en medios, aunque vaya usted a saber en los tiempos que corren. Pero, en cualquier caso, ¿vértigo los independentistas? Creer que ese sentimiento, o alguno otro de la familia, pueden afectar a quiénes han decidido hace ya mucho tiempo seguir implacablemente una hoja de ruta asumiendo los costes que pueda implicar, creerse en serio eso, no sólo es desconocer la esencia del sentimiento —y movimiento— independentista, sino, posiblemente, ignorar elementos capitales de política nacional en quien ostenta altas responsabilidades.

Dejemos eso del vértigo, pero en todo caso la pregunta sigue viva ¿qué hacer?. He visto cosas interesantes. Por ejemplo, ese intento de que todos los partidos no independentistas formen un bloque común. Es correcta la idea pero ¿la interpretarán los secesionistas como la evidencia de una suerte de “España contra Cataluña”? Es posible, pero ¿nos debe preocupar mucho a a estas alturas del curso lo que piensen quiénes han decidido saltarse a la torera todas las reglas del juego?. Pues no mucho, la verdad. No pensemos en los que ellos pensarán de nosotros. Actuemos al margen de sus elucubraciones mentales,

Lo que sucede es que, con independencia de lo que piensen ellos, no se qué piensa el Sistema, porque eso de todos los partidos unidos contra el secesionismo está muy bien, siempre que no se quede en fotografías e imágenes de televisión, que es, admitámoslo, lo que suelen hacer en esta sociedad que no lee pero que ve todo el día la TV. Se supone que sirve para adoptar medidas concretas. ¿Cuáles?

Hoy mas que nunca me quedo anonadado por el pensamiento del llamado progresimo que se esconcde detrás de cierto diario nacional que otrora fue influyente. Sus propuestas son realmente, ¿cómo decirlo sin que nadie se enfade?… Comienza este ejemplar de nuestro mas puro Sistema defendiendo que “Hay ya base suficiente para una declaración que subraye los principios de unidad territorial, igualdad de derechos, imperio de la ley y soberanía común compartida. Todo ello acompañaría la necesaria acción de freno, contención y desarme jurídico de la anticonstitucional declaración de “desconexión” e independencia” No se si están de broma. ¿Una declaración va a parar y desarmar juridicamente al independentismo? ¿Lo dicen en serio? ¿Es que cree ese diario en la tesis del vértigo?

A continuación, conscientes de que eso suena un poco a papel mojado, añaden esto : “Lo urgente es afrontar el desafío con política”. Y eso ¿qué quiere decir? Pues la respuesta es esta: “”actuar con celeridad, decisión y energía”. Mas palabras. Acaban de inventar la rueda. Eso y nada es lo mismo. Hombre claro que hay que actuar con esa energía, pero, por favor, ¿nos pueden ustedes concretar en qué, cómo y cuando? ¿Qué medidas concretas hay que adoptar con esa energia?. No se si es que no saben o no se atreven. ¿Será que el vértigo realmente no lo tienen los indpendentistas sino los que tienenque decidir por el Estado?

Y ya para remate proponen un “comité de sabios” para que confeccione un libro en el que se traten, segun ellos, dos asuntos: “a) las medidas inmediatas susceptibles de seducir a una mayoría de catalanes sin necesidad, aún, de modificaciones constitucionales; y b) los elementos posiblemente necesarios a largo plazo a incluir en una reforma más global. No hay que improvisar una solución, sino marcar pistas para que haya una evolución sin aspavientos.”

Si fuera independentista catalán me sentiría algo turbado. O sea que frente a semejante ruptura de la legalidad, como respuesta al secesionismo puro y duro, todo lo que se les ocurre es una declaración y un comité de sabios. A veces uno no sabe en qué país vive, o quizás lo sabe demasiado bien. Definitivamente creo que tienen vértigo...Una ruptura de la legalidad ejecutada de modo violento, consciente, profundo, desafiante no tiene mas respuesta que una aplicación de la Ley con toda su fuerza. Y restaurado el orden constitucional, entonces debe iniciarse un proceso de reforma constitucional, que no sólo abarque el problema territorial sino los muchos asuntos que reclaman a gritos esa reforma, entre ellos el debate constitucional sobre la forma de Estado. Y esto es algo inexorable, algo que llevo defendiendo desde 1994, pero que debe corresponder a la sociedad española en su conjunto, y no sólo ni preferentemente a un comité de sabios designados por el Sistema para que volvamos a tener una carta otorgada como en 1978.

Lo malo, lo peor, lo trágico es que nuestra sociedad civil brilla por su ausencia, que no disponemos de foros adecuados, que no alentamos debates en profundidad, que nuestros medios de comunciación de masas se dedican a otros menesteres diferentes, mas rentables económicamente pero socialmente en demasiados casos excesivamente lamentables... Esa es nuestra tragedia colectiva, que nunca hemos dejado de ser una sociedad de súbditos y a la hora de la verdad, cuando la historia reclama, al final acabamos pidiendo al papá Sistema y a sus sabios que nos arreglen las cosas.

Despertares amnésicos de una España catatónica
Guillermo Dupuy Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Ante cada nueva sediciosa ilegalidad que, tras consumar la anterior, los nacionalistas plantean, nuestra dormida España constitucional despierta amnésica, como si se tratara del primer paso que los nacionalistas perpetran en su ilegal proceso secesionista, para luego repetir los mismos errores y, finalmente, volver a caer en su catatónico letargo.

Buen ejemplo de ello son las declaraciones de este lunes de Pablo Casado, en las que el secretario de Comunicación del PP ha calificado de "desfachatez" que el Gobierno catalán plantee un "desafío" al Ejecutivo de Rajoy al tiempo que le reclama la mayor parte del dinero del Fondo de Liquidez Autonómica.

Si tenemos presente que, desde 2012 –año en que Artur Mas, tras un largo historial de desobediencias a nuestros más altos tribunales en materia lingüística, chantajeó a Rajoy y puso en marcha el proceso secesionista catalán–, la Administración regional en rebeldía ha venido recibiendo, año tras año, la mayor parte de esos fondos de liquidez autonómica, podrán ustedes comprender la caradura de Casado al hacer estas declaraciones.

Aún recuerdo al portavoz de la Generalidad, Francesc Homs, exigir, en agosto de ese mismo año, los primeros 5.000 millones de euros "sin condiciones" al Gobierno central –luego vendrían muchísimos más–; como recuerdo las excusas que daba Rajoy para concedérselos, tal y como luego seguiría haciendo tras la desobedecida sentencia del Constitucional respecto de la declaración secesionista del Parlamento regional en 2013, o las no menos desobedecidas sentencias referidas a la ilegal consulta secesionista perpetrada el año pasado.

Desde 2012, algunos venimos denunciando cómo el Gobierno de Rajoy ha venido financiando, de manera indirecta pero decisiva, una proceso de construcción nacional en Cataluña que, además de ser radicalmente ilegal, resulta enormemente caro, pues exige el mantenimiento de redes clientelares en forma de fundaciones, empresas y medios de comunicación, así como la creación de incipientes estructuras de Estado que una Administración regional como la catalana no podría afrontar sin el auxilio financiero del propio Estado central.

Nuestra dormida España constitucional olvida, por ejemplo, que desde el año 2013 se creó en Cataluña, a cargo del contribuyente, un organismo como Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña, cuyos ilegales objetivos secesionistas no los ha disimulado ni en el nombre. Es este organismo el que desarrolló las primeras hojas de ruta en forma de informes que ya habían planteado el propio Mas, un años antes, al plantear el mal llamado pacto fiscal como "herramienta de construcción nacional".

Lo peor de todo es que Casado, como Rajoy desde hace tres años, sigue justificando ese auxilio financiero a la golpista Administración regional sobre la base de que esos fondos son "finalistas", van dirigidos a gasto social, en beneficio de unos ciudadanos catalanes que no tienen culpa de que la Generalidad utilice sus recursos propios en sus ilegales menesteres secesionistas. Eso faltaba, que los fondos del FLA estuvieran condicionados a que se gastaran en embajadas, en la TV3 o en el desarrollo de la ya creada Agencia Tributaria de Cataluña. Lo vergonzoso, por el contrario, es que ese auxilio financiero por parte del Gobierno de Rajoy a la Generalidad siga sin estar condicionado al cese de sus ilegales desafíos secesionistas. Eso no es suplir, ni intervenir responsablemente, sino encubrir y posibilitar que los nacionalistas puedan seguir malversando cuantiosos recursos públicos en aras de un proceso radicalmente ilegal.

Pero en esas estamos y en esas seguimos. Esa va a ser la respuesta que el Gobierno de Rajoy, tras entrevistarse con Sánchez, Rivera y compañía, va a dar al más reciente, que no último, desafío de los separatistas: volver a convertirlos en los más privilegiados destinatarios del Fondo de Liquidez Autonómica. Y así hasta el próximo amnésico despertar.

Margallo y el chiste de Pijus Magnificus
Pablo Planas Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Es falso que el Gobierno del PP sea una fábrica de separatistas. La cosa viene de más allá y es fruto del adoctrinamiento escolar, de la agitación y propaganda y de la pastueña pasividad de los gobiernos nacionales desde 1982 frente a la dictadura de los Pujolone y el recargo del tres por ciento. Pero no cabe duda de la notable contribución de las omisiones de Rajoy, las emisiones de Montoro y los esfuerzos desplegados por el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, en favor de la causa de la tropa, banda u organización criminal que mandó y manda en Cataluña por encima de la Constitución, pisoteando las leyes y cobrando el pizzo.

Desde que Margallo tomó cartas en el asunto, ya de suyo un disparate, cada vez que el suflé se desinfla corre presto el canciller a soplar una declaración en el mejor de los casos absurda y "el tema" adquiere nuevo vuelo y mayor dimensión. Es una auténtica catástrofe para quienes quieren seguir siendo españoles y catalanes en un lugar libre de corruptos y soflamas históricas diarias. El refranero sostiene que el descenso al Infierno está empedrado de buenas intenciones. En el caso de Margallo, el solado hacia el Averno es una autopista con un asfalto de primera.

En plena batalla campal entre Juntos por el Sí, la CUP, CDC, ERC y el obispo de Solsona, cuando el denominado proceso pudiera colapsar por sus propios errores y contradicciones, con la presidenta del parlamento regional pidiendo a gritos que la inhabiliten y a la hora en que Mas recibía las 23 puñaladas de sus brutos, acudía solícito Margallo en su ayuda ahuyentado a la jauría. "Esto es una sublevación y las sublevaciones se sofocan", manifestó Margallo. Los senadores todavía se están riendo, igual que los legionarios con lo de Pilatos y su amigo Pijus Magnificus en La vida de Brian.

¿Sofocar? ¿Y eso? A buenas horas, mangas verdes. El Pijus Magnificus del que se lava las manos se ha caído del guindo, lo que con su edad y cultura resulta en extremo particular. ¿Qué debía de pensar? ¿Que nos estaban vacilando? Ay, Margallo, vaya despiste. ¿Y ahora qué hacemos? ¡Menudo sofoco! ¿Organizamos un debate? Porque el ministro se ha puesto palomo pero no ha dicho cómo, si por lo constitucional, con la cabra por delante o con un anuncio suyo en TV3 hablando catalán. Y el 155 está descartado. Se alega que es pasarse. Lo del golpe de Estado, en cambio, no.

Los Pujol: desollar piojos
RAÚL DEL POZO El Mundo 3 Noviembre 2015

Según la Udef, la 'talegada' y el 'pastizal' de los Pujol se eleva a 900 millones; según otras fuentes puede rondar los 3.000. Ese guinde y el de otros 'buscas' tiene más semejanzas con el saqueo de dictadores africanos que con la Europa donde creemos vivir. Incluso la 'Tangentópolis' es un mangue menor si se la compara con los ERE o el 'caso Rato'.

Pero lo de los Pujol es el caso más escandaloso porque al final se disfrazaron de patriotas para huir de los ensotanados después de más de 30 años -desde que saquearon Banca Catalana- apoyados por el bipartidismo y un par de periódicos hegemónicos. No me gusta contar batallitas, pero ahora recuerdo que en el año 1984 dos fiscales decidieron incluir a Jordi Pujol en la querella de Banca Catalana, después de una iniciativa de Jesús Vicente Chamorro y de un escrito firmado por el bailaor Antonio Gades, el actor Raúl García Alonso, el pintor José Díaz, el actor José Manuel Cervino y yo mismo. Esa iniciativa popular jugó un papel importante en la continuidad de las investigaciones, que después se sepultaron en el osario de la razón de Estado.

Con la complicidad de los gobiernos y de los medios se fue fortaleciendo un clan de multimillonarios, tiburones en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, que en operaciones turbias y en mordidas han saqueado a los españoles. Pero, insisto, han sido Pujol y sus hijos-pulpo, ladrones a 14 manos, los que han convertido el deseo de acumular, el deseo de adquirir, en un escándalo de dimensiones globales. Esta familia era capaz, como dice el proverbio, de desollar un piojo para obtener su piel. Los psiquiatras tendrían que averiguar para qué coño querían tantos coches, tantas amantes, tantas cuentas, por qué en ellos la avaricia era más fuerte que la lujuria. El dinero no les saciaba nunca tanto como el deseo de mandar, la necesidad de dominar. Ni siquiera les movía el gusto por el arte, por las colecciones de otros salteadores.

Los dos monstruos isabelinos que cultivaron el verso blanco trataron el tema de la codicia. Shakespeare describe la veneración de Timón de Atenas al oro cuando lo descubre mientras cava. "Este amarillo esclavo situará a los ladrones entre los senadores, [...] va a atar y desatar lazos sagrados, [...] bendecirá a los malditos".

El otro autor es Marlowe, del que estos días se publica la obra completa. Murió a los 29 años en una riña por no querer pagar una cuenta, después de una gran borrachera, en la posada de la viuda Eleanor Bull, a cinco kilómetros de la City. El que se preguntó: "¿Quién que ha amado no amó a primera vista?" también se preguntó por el efecto devastador del dinero y la locura de los que lo almacenan. "Yo soy la codicia engendrada por un avaro en un viejo bolsón de oro y, de cumplirse mis deseos, haría que esta casa y cuantos en ella hay se convirtieran en oro para poder encerrarlos en mi buen cofre. ¡Oh, mi dulce oro!".

Esta familia de avaros dejó a Cataluña y España al borde de la quiebra. Robaron hasta las píldoras de los ancianos.

El gran expolio de las clases medias
Javier Benegas www.vozpopuli.com 3 Noviembre 2015

¿Cuándo se jodieron las clases medias? Esta pregunta, que versiona aquella otra puesta en boca del periodista Zavalita por Mario Vargas Llosa (“¿Cuándo se jodió el Perú?”), es la que Javier Castro-Villacañas y Luis Suárez se han propuesto responder en el libro El expolio de las clases medias (Editorial Setella Maris, 2015). A priori puede parecer una tarea excesiva para un libro de reducidas dimensiones (212 páginas). Sin embargo, este ensayo, además de aportar muchas y valiosas pistas para la resolución del enigma, genera un debate que vale su peso en oro. De entrada, sus autores no se andan con remilgos. Y el título no deja lugar a dudas: señala a la víctima para, después, en las páginas interiores, identificar a sus despiadados victimarios (básicamente la clase política y la banca) y enumerar sus fechorías.

El expolio de las clases medias es un libro tan ambicioso como oportuno o, mejor dicho, necesario. Pues, se compartan o no las tesis que mantienen sus autores a lo largo de sus páginas, es de agradecer que se hayan tomado la molestia de escribirlo. Y que, además, lo hayan hecho de manera inteligente, sumergiendo al lector gradualmente en el proceloso mundo del expolio sistemático, con una parte introductoria muy bien trabada en la que primero desarrollan la pregunta “¿Cuándo se jodieron las clases medias?”; después definen el concepto “clase media”, acotándo su origen y devenir histórico con referencias aristotélicas incluidas y, también, menciones a Karl Marx y Max Weber; y finalmente aterrizan en la protagonista indiscutible, la pagana de esta crisis: la clase media española (Capítulo III).

Terminada esta parte introductoria, empieza el viaje al corazón de las tinieblas. Expedición en el que se irán desgranado pormenorizadamente las agresiones sufridas, no sólo a lo largo de estos ocho años de crisis, sino desde que se empezó a cebar la bomba. Y por más que sus autores se sirvan de algunos títulos de la filmografía española para retratar los problemas a los que tradicionalmente se ha venido enfrentando la clase media (El pisito, de Marco Ferreri; El verdugo, de Berlanga; La gran familia, de Palacios y Salvia...), el resultado es una odisea pavorosa, digna de Joseph Conrad, que Javier Castro-Villacañas y Luis Suárez pintan en todo su terrorífico esplendor sin ahorrarse una pincelada, y cuya apoteosis es un apéndice de 15 estadísticas que demuestran que las clases medias están en franco retroceso y, si nadie lo remedia, en peligro de extinción.

Son muchos los palos que este ensayo toca, y siempre, o casi siempre, de manera certera, sin confusiones ni líos; sin engolamientos ni pretensiones proféticas. Hay cuatro ejes fundamentales en el desarrollo del libro: la desigualdad entre la clase media y la clase política, cuya máxima expresión es la aplicación discrecional de las leyes; los abusos cometidos por la banca, con la cláusula de redondeo, la ignominiosa cláusula suelo, la estafa de las preferentes y la deuda subordinada; la Hacienda Pública como herramienta para el expolio legal por parte del Estado; y como colofón, los problemas añadidos que han de soportar los emprendedores (que, por supuesto, son clase media), como el estigma de la morosidad, el inaceptable precio del fracaso y la inexistencia de segundas oportunidades. Todos estos horrores y errores tienen cabida en este ensayo y, además, en el orden oportuno, para que el lector pueda construirse una imagen completa del mayor expolio de nuestra historia reciente.

Sin embargo, si bien no faltan las denuncias pormenorizadas de los abusos cometidos, y tampoco las disecciones hechas con la precisión de un cirujano, el libro, en su parte final, también tiene reflexiones de largo recorrido y sin los habituales encorsetamientos ideológicos. Así, si bien se califica a los populismos como soluciones equivocadas, también se carga las tintas contra los bancos centrales, los organismos internacionales de crédito y todos aquellos entes públicos y privados que han contribuido, según los autores, a que la economía especulativa campe por sus respetos. Y no duelen prendas a la hora de recurrir al fenómeno de la “financialization” (p. 176) para explicar el empobrecimiento masivo, incluso citar a Thomas Piketty (p. 179) cuando es pertinente, aunque no necesariamente se comparta su “doctrina”. Un ejercicio de honestidad intelectual que, además de dejar en buen lugar a los autores, abre el terreno de juego y añade lustre a la obra. Y es que El expolio de las clases medias no es un relato de buenos y malos, sino un catálogo exhaustivo de ineficiencias. Fallos de modelo de los que han abusado políticos y banqueros, porque podían y, además, carecían de los incentivos correctos. Así que, por el mismo precio, también hay moraleja.

En definitiva, El expolio de las clases medias es un ensayo que necesitaba ser escrito. Y, ahora que alguien lo ha hecho, debe ser leído. Una lectura muy recomendable sobre todo si usted, querido lector, no es un banquero avaricioso o un político con ínfulas, y forma parte –o formó parte en el pasado– de esa clase media que, surgida al calor del Desarrollismo de la época franquista, evolucionó a un segmento social más heterogéneo en que hoy día parasitan ciento y la madre. Y es que las clases medias no son cualquier cosa. Al fin y al cabo, como defienden los autores, antes de la crisis eran un colchon de seguridad contra la conflictividad social, el segmento permeable que permitía tener aspiraciones legítimas y progresar a base de trabajo. ¿Qué ocurrirá si este mecanismo finalmente desaparece?

Para concluir, añadiría que quizá el peor enemigo de las clases medias no sean los políticos y banqueros sino las propias clases medias. Al fin y al cabo, se puede pertenecer a ellas y, sin embargo, defender intereses letales para su supervivencia. De hecho, todo hay que decirlo, las clases medias han mantenido una relación demasiado sumisa con quienes las han expoliado. Y no sólo por votar recurrentemente a sus verdugos, que también, sino por colaborar con ellos de forma más activa. Me viene a la cabeza, por ejemplo, esos directores de sucursales bancarias (clase media) que persuadieron a sus clientes (clase media también) para que invirtieran en Preferentes, y les ocultaron los riesgos. O esos trabajadores que, desde dentro de las Administraciones Públicas y cuando la crisis estaba en su momento más álgido, defendieron a capa y espada sus privilegios, sabiendo que al hacerlo trasladarían los costes del ajuste casi en su integridad a la otra clase media, la que trabajaba en el sector privado. O todos esos cargos intermedios, colaboradores y asimilados, que desde los partidos políticos o sus inmediaciones, bien sean fundaciones, asociaciones subvencionadas, medios de información y derivados, han servido fielmente a los villanos porque les salía a cuenta. Quizá la respuesta a la pregunta inicial del libro “¿Cuándo se jodieron las clases medias?” tenga también algo que ver con esta lluvia fina de traiciones. Es sólo una idea.

Y es que las clases medias no son un cuerpo uniforme y monolítico, como tal vez pudieron serlo en alguna medida en el pasado. No son carne magra sino entreverada. Sus integrantes se encuentran a un lado y al otro del frente. Son al mismo tiempo amigos y enemigos, colaboracionistas y víctimas. Y éste es uno de los dramas que contribuye y mucho a que su extinción se haya acelerado: su negativa a reconocerse a sí mismas, que sus miembros se inflinjan daño mutuamente a sabiendas y cooperen con quienes las parasitan. Tal vez las clases medias hayan sido víctimas del mismo mal que aqueja a la sociedad española en su conjunto: pensar que el fin justifica los medios, sobre todo cuando el fin nos supone un beneficio.

La izquierda en el espejo de la independencia de Cataluña
Mikel Buesa Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Nunca agradeceremos lo suficiente a Mariano Rajoy el ejercicio de clarificación que ha puesto en marcha con su empeño de liderar la respuesta política a la inminente declaración de independencia de Cataluña, al convocar a La Moncloa a los líderes de las diferentes formaciones políticas. Lo digo porque allí, en la sala de prensa del palacio presidencial, la izquierda se ha retratado y ha dejado claro que no está por la labor de oponerse con la razón y la fuerza del Estado a las pretensiones nacionalistas.

El más oscuro en esto ha sido, sin duda, Pablo Iglesias, tal vez por esa permanente pose de profesor en formación –de penene, como diríamos los viejos del lugar– al que todavía le faltan muchas lecturas, sin que ello le impida pontificar sobre lo divino y lo humano, con mensajes cortos y pensando siempre en la cámara de televisión. El más claro, por contra, Alberto Garzón, que da siempre la impresión del alumno aventajado que conoce la lógica del mensaje y la reproduce con precisión sin dejarse arrastrar por los añadidos improvisados o las pasiones del momento. Y el más ambiguo, sin rival que lo iguale, Pedro Sánchez, que lo dijo todo comiendo y sin testigos, que dio la impresión de que sí aunque luego fuera que no y todo lo contrario y que hoy dice una cosa y mañana otra más bien opuesta, dejando perplejos a sus interlocutores.

Está bien así porque los medios de comunicación, atentos siempre a todo lo que puede ofrecer titulares, han acabado reflejando el pensamiento de esta izquierda nuestra, española más bien a la fuerza, cuando se mira en el espejo de la independencia de Cataluña. Y, claro, el mérito hay que atribuírselo al presidente del Gobierno, que les ha puesto el escenario, la sala de prensa, la alcachofa del micrófono y el maquillaje. Y no ha añadido a los periodistas porque éstos van allí en cuanto se les convoca, aunque lo que se oye es más bien poco original y debería resultar harto conocido.

Por mi parte, al escuchar a estos egregios representantes de la izquierda renovada, no he podido por menos que recordar una de mis lecturas veraniegas, el libro de Ramón Cotarelo La desnacionalización de España, uno de esos bodrios en los que uno espera encontrar algo interesante o incluso innovador, pero lo que halla de verdad no es sino la repetición tópica de cuanto ha ido oyendo desde su juventud, hace tantas décadas que ya ni me acuerdo. Ahí está el despotrique contra el nacionalismo español, esa excrecencia de la derecha más reaccionaria, ese precipitado del nacionalcatoliciasmo que amalgama el parasitismo de la Iglesia con el franquismo y que aún permanece, pues, según Cotarelo, "puede que haya diferencias entre el nacionalcatolicismo de Franco y el de la segunda restauración borbónica, pero es de cantidad, de matiz, no de naturaleza". Y está también una caracterización de la nación española basada en una tradición de "intolerancia, intransigencia, tridentina"; una nación, señala nuestro autor, "fundada en una mezcla de violencia e incompetencia (…), la violencia de una clase dominante, la Iglesia católica y el ejército", que, según su histriónica visión de España, "ha acabado produciendo hace muchos años un Estado fallido".

Cotarelo lo tiene todo en lo que atañe a lo que podría considerarse como el pensamiento de la izquierda. Aunque a uno le entran ganas de emular a Pío Baroja en aquello del Pensamiento Navarro, más vale que se mencionen las dos cuestiones esenciales. Una es la de la Iglesia y los acuerdos concordatarios de 1979; y la otra es la del derecho de autodeterminación. Ambas han aflorado en estos días, en los que se afila el libreto electoral, de manera que, más allá de los argumentos de política económica que se van descafeinando a medida que se aproxima el 20-D –no vaya a ser que a la gente le dé por votar en función de sus intereses materiales–, se han convertido en el eje vertebrador del discurso. Y la segunda, a la vista de los acontecimientos, amenaza con monopolizar el debate.

En ese debate, las razones que se exponen desde la izquierda –o tal vez las izquierdas, pues sus fuerzas aparecen cada vez más fragmentadas– son las mismas que yo he leído el pasado verano y que Cotarelo acaba sintetizando así en el final de su libro:

Cumplo con mi deber (…) defendiendo una idea de nación de base federal y voluntaria, apuntalada en el reconocimiento del derecho de secesión, aunque para ello será necesaria una idea nueva de nación española, una que aceptemos todos.

Me temo, sin embargo, que, de triunfar esa nación, lo que estaremos aprobando es un Estado fallido de verdad –no sólo uno imaginado–, incapaz de atender las exigencias de bienestar de una sociedad moderna que trata de alinearse con las más avanzadas de Europa. Por ello, a las izquierdas más les valdría renovar sus ideas, bebiendo en el manantial europeo, y abandonar los tópicos cansinos que se vienen repitiendo, como si nada hubiese cambiado, desde hace tantas décadas que casi ya no caben en la memoria de los españoles comunes.

La preparación impune de un golpe de Estado
José Luis Manzanares Republica.com  3 Noviembre 2015

El delito de rebelión castiga a quienes “se alzasen violenta y públicamente” para conseguir determinados fines, entre ellos “declarar la independencia de una parte del territorio nacional” (art. 472 del Código Penal). Las penas de prisión para los inductores y promotores pueden llegar a quince años y subirían a treinta si, por ejemplo, se esgrimiesen armas, hubiera combates o se hubiese ejercido violencia grave contra las personas (art. 473). Las manifestaciones a favor de la independencia de Cataluña han sido pacíficas hasta ahora. Nada pues de rebelión. El voluntarismo es mal consejero y ahí está la doctrina Parot para demostrarlo.

El delito de sedición no requiere violencia, pero sí un alzarse “pública y tumultuosamente para impedir por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes o a cualquier autoridad, corporación o funcionario público, en legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de sus resoluciones administrativas o judiciales” (art. 544). Ya el Derecho romano consideraba que la sedición era una rebelión en pequeño. No se recoge expresamente la declaración de independencia como uno de sus objetivos, pero ello no significa su exclusión. Las penas de prisión para los inductores y principales autores podrían alcanzar los quince años si los culpables fueran personas constituidas en autoridad (art. 545). Lo difícil aquí es delimitar el tumulto, pero nunca cabe descartar su concurrencia en el futuro.

Los delitos de traición, que giran sobre conflictos relacionados con una potencia extranjera, nada tienen que ver con el actual comportamiento de quienes postulan la independencia de Cataluña.

Los tipos de la delincuencia común no han merecido ninguna atención entre los llamados a combatirla. Produce sonrojo que precisamente ahora investiguemos en serio los tejemanejes financieros de la familia Pujol desde que se archivó el caso de Banca Catalana por una decisión que el entonces fiscal Mena ha explicado suficientemente. Luego vino la denuncia del 3% de mordida generalizada según denunció en sede parlamentaria Pascual Maragall, entonces líder del PSOE en aquella Comunidad.

Nadie se ha preocupado por el posible delito de malversación cuando los dineros públicos, catalanes y también del resto de España, se utilizan para promover una independencia absolutamente ajena a las competencias de la Generalidad. Mientras tanto, la desobediencia a las sentencias del Tribunal Constitucional, al Tribunal Supremo y al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se convirtió en algo así como un deporte patriótico. Ya veremos si cabe aplicar, al menos en el futuro, el delito de usurpación de funciones del artículo 506.

Tampoco se ha acudido hasta ahora a ninguna de las medidas previstas en la propia Constitución Española, al margen de toda responsabilidad penal. Hasta ayer mismo ha sido políticamente incorrecto mencionar siquiera su artículo 155, pero procede recordar que su artículo 116 recoge, además, los estados de alarma, de excepción y de sitio. Cierto es que todas las respuestas deben ser proporcionales y, dentro de lo posible, escalonadas, pero no debe confiarse demasiado en la eficacia del papel de barba (o sea, de las resoluciones judiciales) para abortar un golpe de estado.

Valga añadir por eso de la memoria histórica que la República respondió con toda contundencia a la proclamación del Estado Catalán dentro de la República Federal Española por parte del presidente Companys en el año 1934. El episodio acabó en pocas horas y su principal responsable fue condenado a treinta años de cárcel. En ocasiones se llega a un punto en el que incluso la brújula no sirve para marcar la ruta. La unidad de España es un axioma que en buenos principios no depende siquiera del parecer de la mayoría de los miembros de nuestro Tribunal Constitucional. Cada cosa en su sitio. Los artículos 1 y 2 de nuestra Carta Magna son tan claros que no precisan del menor esfuerzo interpretativo.

Antisemitismo con el dinero de todos
EDITORIAL Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Por mucho que quieran presentarse como un servicio a la sociedad, a nadie se le oculta que los medios de comunicación públicos sirven sobre todo para apoyar al Gobierno que los controle y pagar sueldos muy por encima de los del mercado a una serie de privilegiados, reclutados normalmente entre amigos y conmilitones de quienes detentan el poder político en ellos.

Lo normal es que la manipulación se centre en la información política nacional o local, es decir, en el ámbito que más interese a los políticos al mando. Pero la falta de control o de profesionalidad deja las puertas abiertas para manipulaciones aún más aberrantes en campos como el de la economía o el de la política internacional.

Sirva como ejemplo la cobertura que se hace de Israel en medios como los que conforman RTVE, ferozmente críticos con la única democracia de Oriente Medio, al punto de que con ominosa frecuencia acaba derivando en agitación antisemita más o menos disimulada, ya sea en su sentido clásico o en el moderno, que hace principalmente referencia a quienes tratan a Israel con un injustificable doble rasero, a fin de convertirlo en un paria internacional, el judío de entre las naciones.

El denominado Ente Público ha tenido corresponsales en la zona que más bien eran activistas y sólo daban señales de vida para arremeter contra Israel, al punto de que parecían meros portavoces de las organizaciones terroristas palestinas.

RNE parece querer ser tratada como caso bochornosamente aparte. Y es que en sólo tres meses se ha visto envuelta en dos inauditas polémicas por programas con contenidos especialmente infames, sencillamente impresentables: en uno se acusaba a los judíos de satánicos y en el otro, mucho más reciente, se justificaban los ataques terroristas de la denominada intifada de los cuchillos y se otorgaba a los asesinos el papel de víctimas.

Estos pésimos periodistas se aprovechan de los generosísimos presupuestos de RTVE para propagar sus execrables ideas con el dinero de todos los españoles. El caso de Majed Dibsi es especialmente sangrante, pues es literalmente un activista de la OLP, tremendamente responsable de los crímenes judeófobos que están teniendo lugar en los últimos meses en Israel y los territorios en disputa.

También merece ser objeto de repudio la agencia EFE, cuya cobertura sobre Israel podría enseñarse en las escuelas de Periodismo como ejemplo de desinformación y manipulación sectaria.

Cualquier medio de comunicación tiene derecho a mantener una línea editorial sobre un tema concreto; cualquiera menos uno público que es financiado por los contribuyentes, que necesariamente tendrán distintas opiniones al respecto. Por otro lado, ni medios ni periodistas tienen derecho a mentir o a ocultar aspectos básicos de las informaciones que transmiten a fin de ajustar la realidad a sus esquemas ideológicos.

Si la desinformación y la manipulación llegan a extremos tan infames como justificar a terroristas y tachar de asesinos a sus víctimas, parece claro que la única solución razonable y, sobre todo, digna es ahorrar a los contribuyentes un gasto multimillonario y cerrar de una vez por todas esos gigantescos y carísimos órganos de propaganda que pagamos coactivamente todos.

Comunismo: el dios que fracasó
Cristina Losada Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Este primero de noviembre, ocho días antes del aniversario de la caída del Muro de Berlín, fallecía allí, en la capital alemana, Günter Schabowski, el funcionario comunista que desencadenó el acontecimiento. En una rueda de prensa, a preguntas de los periodistas, Schabowski pronunció las palabras decisivas: "Ab sofort, unverzüglich" ("de inmediato, sin demora"), que condujeron a miles de habitantes de Berlín Oriental aquella noche hasta el Muro con la voluntad de pasar a la parte occidental.

No hubo ya manera de impedir aquel primer ejercicio de libertad de los ossis, que hasta entonces sólo podían atravesar el Muro a riesgo de su vida, es decir, si conseguían burlar la vigilancia de los vopos y escapar de sus disparos. Porque el área que rodeaba al Muro en Berlín Este, que yo vi muchas veces en los primeros años 80 desde los miradores que había en el Oeste, era el que rodea una cárcel de alta seguridad o un campo de concentración.

El 9 de noviembre de hace veintiséis años los muros de aquella cárcel se vinieron abajo, pero el derrumbe del comunismo como fe revolucionaria a la que se convertían millones de personas en todo el mundo, dispuestas muchas de ellas a entregar su vida por la causa, se había producido décadas antes. En 1989 hacía tiempo que sólo había comunistas en los países no comunistas, y que el mundo comunista era una cáscara vacía, un mundo congelado que, tal vez por eso mismo, parecía capaz de mantenerse a perpetuidad por la pura inercia y por la impura eficacia de su extenso aparato de vigilancia y represión.

De ahí la sorpresa, el hecho de que apenas nadie contara con la caída del comunismo y menos aún con una caída que fue tan rápida como la de un castillo de naipes. Y de ahí, en parte, las interpretaciones que entonces se dieron, una vez más, para tratar de salvar la idea comunista de la realidad abominable que había gestado: aquellos regímenes que se llamaban a sí mismos comunistas no eran realmente comunistas, y lo que había caído, por tanto, no era el comunismo, sino una desviación, una distorsión, una errada versión del ideal.

Más aún, la desaparición de la horrenda realidad del comunismo permitiría trasladar de nuevo la idea al firmamento de las intenciones y dejarla allí perfectamente a salvo de incómodos encontronazos con sus consecuencias. Como escribió Revel en La gran mascarada (2000):

El socialismo encarnado daba pie a la crítica. Pero la utopía, por definición, es imposible de objetar. La firmeza de sus guardianes pudo volver, pues, a no tener límites desde el momento en que su modelo no era ya realidad en ninguna parte.

Como el comunismo era un cadáver en 1989, aunque ha de tenerse en cuenta que los cadáveres políticos también pueden matar y sojuzgar, es fácil que se olvide que esa ideología fue la religión secular más importante y duradera -y mortífera- del siglo XX. Es fácil que la imagen del apparatchik cínico y corrupto, del miembro de la Nomenklatura que disfrutaba de unos privilegios y un nivel de vida inimaginables para el común de los súbditos, relegue a la del idealista, el militante comunista convencido y entregado que de buena fe perseguía la realización del paraíso en la Tierra. Sin embargo, ambas figuras no sólo son las caras de la misma moneda, no sólo no hubiera existido la una sin la otra. Resulta que en la figura del idealista está la clave.

En 1949 un laborista de izquierdas, Richard Crossmann, tuvo la idea de hacer un libro con los testimonios de varios excomunistas que se habían desconvertido y eran ya anticomunistas. El libro se llamó The God that Failed (El dios que fracasó), y reunió textos de Arthur Koestler, Ignazio Silone, André Gide y Stephen Spender, entre otros. Podríamos decir que fue el primer libro de disidentes notables –y occidentales– del comunismo. En su introducción, Crossmann dice con gran lucidez:

El atractivo emocional del comunismo reside precisamente en los sacrificios –tanto materiales como espirituales– que requería del converso (…) El atractivo de un partido político corriente es lo que ofrece a sus miembros: el atractivo del comunismo era que no ofrecía nada y lo exigía todo, incluida la entrega de la libertad espiritual.

Esa entrega absoluta al ideal es la clave del poderoso atractivo que ejerció el comunismo, como es la clave de que siga gozando de prestigio aún a día de hoy. Pero justo el hecho de que unos idealistas que querían liberar a la Humanidad engendraran unos regímenes que esclavizaron y mataron a millones de seres humanos debería servir de advertencia. La historia del comunismo, en fin, tendría que ser el antídoto para el idealismo que, en esta o aquella forma, intoxica y embriaga cada tanto, más bien cada poco, a personas y a sociedades.

ORBÁN NOMBRA AL MILLONARIO GEORGE SOROS
Soros admite estar detrás de la crisis de los refugiados
Orbán se ha atrevido a nombrar al millonario George Soros como el hombre que está fomentando la crisis de los refugiados, y Soros ha venido a darle la razón sobre su enésima conspiración en pro del globalismo progresista.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 3 Noviembre 2015

Lo usual, cuando uno quiere ver la mano de un multimillonario moviendo los hilos tras sucesos de enorme transcedencia geopolítica, es evitar citarle por el nombre para evitar querellas o, situación más probable, las acusaciones de mentalidad conspiracionista. Uno espera, en todo, caso, que quien señale con pelos y señales al culpable sea un bloguero más o menos oscuros de los que escriben en letras blancas sobre fondo negro. Lo que nadie espera en ningún caso es que la acusación parta de un jefe de Estado y que el multimillonario así señalado admita su responsabilidad. Sin embargo, este viejo guión de 007 se ha producido en la realidad.

El pasado viernes, el primer ministro húngaro Viktor Orbán acusó al multimillonario financiero internacional George Soros de ser miembro destacado de un círculo de "activistas" que tratan de minar a las naciones europeas fomentando la migración de las decenas de miles de 'refugiados' que llegan diariamente a nuestras fronteras desde el Tercer Mundo. "Su figura es quizá el epítome de quienes apoyan cualquier cosa que debilite a los estados, quienes fomentan todo lo que cambie el estilo de vida tradicional europeo", afirmó Orbán en una entrevista concedida a la cadena de radio pública Kossuth. "Estos activistas que apoyan a los inmigrantes acaban formando parte sin darse cuenta de la red internacional de tráfico de personas".

Pero lo más bonito de esta historia llegó este domingo, en forma de e-mail del millonario al grupo de información financiera Bloomberg en el que venía a dar la razón a Orbán al afirmar que sus fundaciones "defiende los valores europeos", mientras que las medidas de Orbán al fortalecer la frontera y controlar el flujo de inmigrantes "minan esos valores".

“Su plan trata la protección de las fronteras nacionales como el objetivo y los refugiados como un obstáculo", señala el financiero. "Nuestro plan trata la protección de los refugiados como el objetivo y las fronteras nacionales como el obstáculo". Más claro, agua.

Georges Soros, o Soros György, nacido en Budapest -para redondear las coincidencias- como Schwartz György, tiene el perfil ideal para hacer poco caso a las fronteras e identidades nacionales. De hecho, le viene de familia: su padre era un convencido esperantista, devoto del idioma internacional inventado por el oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof precisamente para superar las diferencias nacionales, y de hecho el joven George, antes de ser famoso ante el mundo entero, lo era para la comunidad esperantista como el primer hablante 'nativo' de esta lengua artificial.

Judío de origen alemán nacido en Budapest, se refugió en Londres desde Suiza al finalizar la guerra y tras la llegada de las tropas soviéticas. Más tarde, en los años 50, emigró a Estados Unidos, país al que parece unirle un pasaporte pero no mucha lealtad, a juicio del ex senador Joe Lieberman, quien ha declarado que las opiniones de Soros sobre América son "extremadamente negativas, críticas y a menudo antiamericanas".

Soros, que se hizo mundialmente conocido en 1992 como "el hombre que hundió la libra esterlina", es el perejil de todas las salsas del globalismo progresista, quizá porque entiende mejor que otros que la izquierda ha aparcado sus sueños proletarios y es hoy, más que nada, un conseguidor para los ricos. Especial inquina le guarda al sentimiento nacional de cualquier variedad.

A principios de año, por ejemplo, solo días después de que el financiero advirtiera de que si Estados Unidos no cedía ante China enla guerra de divisas la tercera guerra mundial estaría a la vuelta de la esquina, el colectivo de hackers CyberBerkut reveló el papel de Soros como cerebro gris de la 'revolución ucraniana'. En tres documentos supuestamente extraídos de la correspondencia entre nuestro hombre y el presidente Poroshenko, Soros esboza una "estrategia global a corto y medio plazo para la nueva Ucrania", expresa su confianza en que Estados Unidos proporcione a Kiev asistencia militar letal, "con el mismo nivel de sofisticación en armamento defensivo que la fuerza opositora" y acaba explicando que la prioridad de Poroshenko "debe ser recuperar el control de los mercados financieros", para lo que garantiza la ayuda de la Reserva Federal norteamericana, añadiendo: "Estoy dispuesto a llamar a Jack Lew del Tesoro para ponerle al tanto".

Pero aunque los documentos se revelaran finalmente falsos, el propio Soros se ha mostrado abiertamente activo en favor del Gobierno surgido del golpe de Estado del Maidán y acérrimo enemigo de Putin y las iniciativas rusas.

En la escena nacional -si esa es la palabra justa- también anda ocupado, promoviendo el movimiento #BlackLivesMatter surgido tras la muerte de un joven negro en Ferguson a manos de un policía -en una acción juzgada proporcional y legítima por un tribunal- que se ha traducido en pillajes, incendios y protestas en el propio Ferguson y en Baltimore y que sería para muchos observadores causa necesaria del asesinato a sangre fría de varios policías.

Las fundaciones del multimillonario -uno de los hombres más ricos de mundo- han financiado el movimiento, fundamentalmente dirigido a mantener la guerra racial en activo, con 33 millones de dólares en un solo año.

Como explica The Washington Times, "hay un hombre solitario en el centro del movimiento de protesta de Ferguson. No, no es la víctima, Michael Brown, no el agente Darren Wilson... Es el multimillonario progresista George Soros, que ha construido un imperio empresarial que reina a ambos lados del Atlántico al tiempo que ha forjado una maquinaria política engrasada por fundaciones que influye en la política y las políticas norteamericanas... Soros espoleó el movimiento insurreccional de Ferguson mediante años de financiar y movilizar grupos a lo largo de Estados Unidos".

Pero apenas es posible, y sí acabaría haciéndose tedioso, las causas políticas en que el millonario y sus generosas donaciones se han mantenido activos, abierta o solapadamente, desde la cohesión política de la Unión Europea a medidas para 'castigar' a Rusia. Hungría, por cierto, ha seguido los pasos de Putin en Rusia denegando a varias ONGs dependientes de Soros su presencia en el país.

La labor de Soros parece tan incansable como cuestionables sus fines y maquiavélicos sus medios. Es una pena que la realidad, que en este personaje se acerca tanto a una película de James Bond, no nos regale la escena de un Soros acariciando un gato de Angora y recibiendo al primer ministro húngaro con un clásico: "Parece que volvemos a vernos, señor Orbán..."

El precio por poder estudiar seis horas semanales de castellano en Baleares: 1.700 euros
Una familia se plantea denunciar al Estado si no costea la educación de sus hijos en un colegio concertado de Baleares que cuesta siete veces más.
Olivia Moya Libertad Digital 3 Noviembre 2015

Sonia Palma vuelve a ser noticia. Pese a que ella esta vez no querría serlo. Hace tres años obtuvo una gran victoria para su familia en particular, y para el bilingüismo en Baleares en general. Por fin su lucha daba sus frutos con el apoyo de Círculo Balear y bajo el gobierno de José Ramón Bauzá. Otros tiempos.

Ella y su marido consiguieron en 2012 que a sus dos hijos gemelos Álvaro y Óscar, con retraso en el lenguaje, les impartieran seis horas semanales de castellano en el colegio público Ponent de Inca (Mallorca). Es decir, que además de Lengua Castellana recibieran también en español Conocimiento del Medio y tres horas más de refuerzo de logopedia. Así lo recomendaban entonces informes médicos. Y así lo siguen recomendando a día de hoy.

Pero llegó el mes de septiembre de este año y con él un nuevo curso, inaugurado con un nuevo Ejecutivo autonómico [desde julio, el PSOE gobierna con los nacionalistas de Mès y con Podemos como apoyo necesario en el Parlamento autonómico], que entre sus primeras medidas adoptadas figura priorizar la derogación del decreto del trilingüismo en las islas, además de adaptar la Lomce lo máximo posible.

La Lomce no sirve en este caso
No obstante, es la disposición 38 de la ley educativa la que tampoco ayuda a esta familia. Este texto lo introdujo el departamento dirigido por José Ignacio Wert como solución al incumplimiento sistemático de la ley y las sentencias judiciales en Cataluña. En él quedaba regulado el procedimiento por el cual los alumnos catalanes, fundamentalmente, que no tuvieran una oferta de castellano en ningún colegio público o concertado cerca de su casa pudieran ser matriculados en un centro privado, recayendo los costes en la administración.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en Cataluña, en Baleares sí existen colegios concertados que ofertan una "proporción razonable" de asignaturas en castellano. Por tanto, Educación se desentiende: las competencias las tienen transferidas las comunidades autónomas y sólo actuará en el caso de que éstas no remitan a las familias afectadas a otro colegio público o concertado de su zona.

Pero Sonia no se va a quedar cruzada de brazos. Si finalmente el Ministerio de Educación no actúa emprenderá las medidas legales que sean necesarias contra él. Se trataría de la primera demanda en España para que el Estado pague la educación en castellano no sólo en un colegio privado sino también en uno concertado.

Y es que esta familia pasaría de pagar por sus dos hijos 240 euros anuales, en concepto de banco de libros y material escolar, a tener que desembolsar 1.700 euros que cuesta el concertado. Y de la noche a la mañana. "El ocho de septiembre nos soltaron la bomba", relata Sonia en conversación telefónica con Libertad Digital. Y les dan dos opciones: o pasan por el aro o se marchan. La política ha cambiado; las cosas han cambiado, les dicen tanto en el centro como en la consejería de Educación.

Ahora, sus hijos pasan a tener menos de cuatro horas de castellano a la semana, "cuatro clases de 50 minutos" de Lengua Castellana. Al no llegar a las cuatro horas reglamentarias, el colegio ha introducido una especie de asignatura llamada ‘Asamblea’, que consiste en que los alumnos cuenten cómo les ha ido el día en castellano o catalán.

Tras varias conversaciones, Sonia obtiene como única solución que sus hijos reciban las clases de logopedia dentro del aula con el resto de compañeros. "La atención individualizada no está permitida", le espetan. Se quedan así con lo que les interesa de las sentencias judiciales que ha habido al respecto. Los tribunales han mantenido que al menos un 25% de las clases deben impartirse en castellano y que no vale la atención individualizada en esta lengua para los alumnos que la solicitan.
"Mala madre"

Sonia no acepta y la jefa de estudios le invita a abandonar el centro. "Me recuerda que el curso ya ha empezado y que debería darme prisa en irme", no sin antes cuestionar su actuación como madre. "Te estás equivocando con la educación de tus hijos", le dice. "¿Me estás llamando mala madre?", le pregunta enfadada ella. "No hombre, digo que te estás equivocando con la educación de tus hijos", repite la jefa de estudios.

De momento a Álvaro y a Óscar no les han dado una agenda, como al resto de sus compañeros, donde los profesores apuntan las notas, deberes o cuestiones que quieren que lleguen a sus progenitores. Tampoco le dejan a su madre que les compre ninguna. Como explicación, que la familia aún no ha abonado esos 240 euros.

"Yo estoy que no vivo", se lamenta Sonia. Pero seguirá luchando. Sabe que lo que pide es justo. "La Constitución dice que todos somos iguales ante la ley". Ni tan siquiera solicita que sus hijos "no aprendan catalán" sino que sigan con sus seis horas de castellano a la semana y su refuerzo de logopedia, tal y como indican los médicos. "En estos años los niños han mejorado muchísimo".

NACIONALISMO VASCO. Sale a la luz su cara oculta
Sabino Arana 'el machista'
Los 'pecados' del padre del nacionalismo vasco
LEYRE IGLESIAS El Mundo 3 Noviembre 2015

Se llamaba Nicolasa Achica-Allende. Era una joven aldeana del pueblecito vizcaíno de Busturia, pobre e iletrada, pero sus más de 100 apellidos vascos convencieron al burgués llamado a convertirse en el padre de la "patria vasca". "Uno de tus deberes principales es el de estar sumisa a mis mandatos y obedecerme en todo lo que no vaya contra Dios", le escribió Sabino Arana Goiri dos meses antes de la boda, que celebraron un frío 2 de febrero de 1900. "Si yo por servir a mi Patria te hago padecer, tú debes sufrirlo bien convencida de que así cumples tu deber".

"Hoy he dejado de verte por servir a la Patria", le decía en otra carta. "Antes es la Patria que la mujer y los hijos".
Las misivas y documentos que el fundador del PNV dejó escritos lo retratan como a un hombre que en ningún caso era "defensor de los derechos de la mujer" y mucho menos "antirracista", como lo describen hoy sus apologetas. El historiador experto en nacionalismo vasco José Luis de la Granja Sainz (Almadén, Ciudad Real, 1954) recopila un puñado de esos papeles en el libro Ángel o demonio: Sabino Arana. El patriarca del nacionalismo vasco, en el que desmitifica a este personaje controvertido al que el PNV aún venera.

"Nunca me enamoras más (...) que cuando veo que cumples tu deber a costa de algún sacrificio". Su prometida lo leyó en el colegio de monjas carmelitas donde él la había internado para que aprendiera a contar, a coser y a escribir en castellano, y supiera tratar con la católica y burguesa familia Arana. "Toda tu felicidad en este mundo, Nikole de mi corazón, consistirá en estas dos cosas: en cumplir tus deberes y en ser mía"...

"Uno de tus deberes es estar sumisa a mis mandatos y obedecerme en todo lo que no vaya contra Dios"
Las cartas prosiguieron mientras Arana estaba preso en Bilbao tras intentar enviar un telegrama a Theodore Roosevelt felicitándole por conceder la independencia a Cuba. En una misiva de aquel 1902, responde a las protestas de Nicolasa: "Estoy aquí injustamente. ¿Por qué me dices, pues, que he hecho mal en casarme, (...) que no me porto como marido, sino que te trato como a esclava?".

"Sabino Arana tuvo una opinión muy negativa de las mujeres", indica a Crónica José Luis de la Granja. Era más o menos habitual entre los hombres de la época; pero él, además, utilizó la religión para reforzar la sumisión de su esposa. El catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco cita otra carta, escrita a un amigo: "La mujer es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana. (...) Es inferior al hombre en cabeza y en corazón. (...) ¿Qué sería de la mujer si el hombre no la amara? Bestia de carga, e instrumento de su bestial pasión: nada más".

La temprana muerte de Sabino Arana a los 38 años ayudó a que sus seguidores lo encumbraran como "mártir", como "santo" e incluso como el "Jesús vasco". El historiador ha descubierto, sin embargo, que él mismo se comparó con Cristo: estaba convencido de que había venido al mundo "destinado por Dios" para "salvar al pueblo vasco" tanto política como religiosamente. "Si te reprendo", advirtió a su mujer, "es porque te quiero (...) como Dios Nuestro Señor (y perdóneme Él la comparación) suele reprender a un alma".

El nacionalista tuvo fobia a los inmigrantes que se estaban asentando en Vizcaya a causa de la revolución industrial, y a los españoles en su conjunto. "Maketania" (España) estaba llena de gente perezosa, torpe, corta, sucia, impía... y que osaba bailar "agarrao". En los tiempos del darwinismo social, Arana va más allá haciendo de la raza vasca, identificada con los apellidos euskaldunes, "el elemento central de su concepción de nación", junto con la religión católica. No sólo rechazó a los españoles; también a los judíos. De ese odio intenso dejó mucho escrito. Un ejemplo: "Si algún español se ahoga y pide socorro, contéstale: ''Niz eztakit erderaz'' (no sé castellano)".

"Si el hombre no la amara (la mujer) será sólo bestia de carga... ¿Por qué me dices que te trato como una esclava?

Renunció a la independencia
Se moderaría más tarde. Tras su integrismo inicial, el inventor de la ikurriña suavizaría sus postulados y, en su último año de vida, propondría renunciar a la independencia. Es un episodio que su partido no suele rescatar. Arana murió con un plan inconcluso: sustituir al PNV por una nueva fuerza, la Liga de Vascos Españolistas, cuya meta no sería ya la secesión, sino "una autonomía lo más radical posible dentro de la unidad del Estado español", como pretendían los fueristas antes que él. "El partido nacionalista morirá este mismo año y los nacionalistas se harán españolistas", anunció a Nicolasa.

Pese a todas sus aristas, Sabino Arana es el único fundador de un partido en España que sigue siendo un mito para sus seguidores más de un siglo después. Tanto su figura como su doctrina, especialmente el rechazo a lo español, perduran en un PNV que aún hoy se declara "sabiniano". Su larga vida política después de muerto tiene mucho de insólito. Los nacionalistas le rinden homenaje tres veces al año (en los aniversarios de su nacimiento, de su muerte y de la fundación del PNV); su casa natal es la sede del partido, que compró el solar durante la Transición; y el origen del Aberri Eguna (día de la patria) es la conmemoración de un hecho de su vida, cuando apenas tenía 17 años: su descubrimiento de que no es español sino "vizcaíno" en una conversación con su hermano Luis, "en un día indeterminado" de 1882. Medio siglo después, sus discípulos hicieron coincidir ese día con el Domingo de Resurrección, una fecha redonda para alimentar el mito.

"La mujer es vana, es superficial, es egoísta. Inferior al hombre en cabeza y corazón"
Arana también se inventó la historia del País Vasco asegurando que sus territorios fueron independientes hasta 1839, cuando se reconocieron los fueros. Y eso que Historia de España fue de las pocas asignaturas que aprobó en la Universidad de Barcelona, según su inédito expediente académico, junto a Literatura Española y Metafísica. Eso en Letras. De la carrera de Derecho no aprobó nada.

Sabino y Nicolasa sólo vivieron tres años juntos. Ella, la aldeana de caserío que se sentía "esclava", no tuvo ningún hijo suyo. Y su cuñado Luis Arana siempre la desdeñó. Desde que volvió a casarse con un marino unos años después, el poderoso hermano negó que Nikole fuese la entregada viuda del "mesías".

'Ángel o demonio: Sabino Arana. El patriarca del nacionalismo vasco', de José Luis de la Granja Sainz, se publica en la Editorial Tecnos la primera semana de noviembre.

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¡Menudo sofocón! ¡Mariano, al toro!
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 3 Noviembre 2015

Ha llegado la hora de sofocarse. Según el Ministro de Exteriores Margallo “Cuando uno se encuentra una sublevación, se sofoca”. Lo que no aclara es si es el Gobierno el que lo hace poniéndose rojo bermellón con el sofocón de pensar solo en verse obligado a aplicar la Ley y la Constitución o es que está pensando en realmente “sofocar” el incendio secesionista declarado por los pirómanos de Artur Mas y sus socios y secuaces de la Mesa del Parlamento de Cataluña. Es importante aclararlo para que no haya mal entendidos. Sin embargo, dados los antecedentes en la total pasividad demostrada frente a episodios como el referéndum ilegal disfrazado de consulta con urnas de cartón, no parece que esta vez en vez de sofocarse y no hacer nada como es costumbre, se vayan a poner el equipo de bombero y cojan la manguera para sofocar el incendio de la sublevación.

Lo que sí que han demostrado, al menos los del PPC y su líder Albiol, es una agilidad pasmosa a la hora de adelantarse a CIUDADANOS con un oportunismo vergonzoso en la denuncia ante el Tribunal Constitucional, sobre la propuesta de resolución presentada por Junts pel Sí y la CUP ante la Mesa del Parlamento, para que por la vía de urgencia se tramite y se someta a votación. Una propuesta en la que se aprobaría el tan publicitado inicio del proceso para la “desconexión” de Cataluña de España, o sea, la declaración unilateral de independencia. En segundo lugar y para ganar tiempo, esta formación ha retrasado su constitución oficial como grupo parlamentario y el nombramiento de su portavoz. Sin embargo, la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, ha decidido obviar este aspecto y convocar la Junta de portavoces sin que esta esté oficialmente constituida.

Es claro que los secesionistas van a hacer todo lo posible por cumplir su hoja de ruta y lanzar un mensaje con la aprobación de esa resolución y la declaración formal del Parlamento del inicio del proceso independentista. Resulta evidente por tanto el que si se quiere evitar el que se produzca este vergonzoso espectáculo a nivel nacional e internacional, cosa que ya se encargarán de que tenga repercusión usando todos los medios a su alcance, se deberá actuar antes de que se consume esa farsa de sesión parlamentaria y el supuesto debate democrático con los discursos de los portavoces, entre los que evidentemente no se encontrará el del PPC por no haberse comunicado. ¡Bastante les importa!

No se trata de sofocar sino de impedir que el pirómano inicie el fuego. Y para eso solo hay una salida urgente y eficaz, la de suspender el Parlamento de Cataluña aplicando el artículo 155, ese que le produce el “sofocón” al Ejecutivo y a Mariano Rajoy.Razones las hay y de peso. No hay tiempo para más reuniones monclovitas en las que los actores que faltan, de entre los que yo ya he enumerado en mi serie de candidatos los pasados días en este blog, ya sabemos de antemano su postura. De hecho el candidato de IU, Alberto Garzón, ya ha adelantado su nula disposición a participar en lo que dice que es “un teatro”. Hace falta desfachatez decir semejante cosa en quien no hace ni horas se montaba su propio teatro, un verdadero circo con payasos, suplicando una coalición con PODEMOS. Del resto de convocados ya sabemos su respuesta positiva e incluso crítica por la tardanza en la convocatoria. Tarde y a regañadientes.

Ha llegado la hora de la verdad en que España se juega su futuro y el de millones de españoles, aquellos que apostamos por una España fuerte, unida y solidaria entre sus regiones y donde sus ciudadanos gocen de libertad, de igualdad ante la Ley y en sus oportunidades y donde sus derechos sean respetados, con un trato igual fiscal sin prebendas de conciertos ni forales y el de usar su lengua común, “el español”, mundialmente reconocida como un patrimonio cultural y que hablan y estudian cientos de millones de personas.

Sr. Rajoy, ya no hay nada que le cobije, debe abandonar el burladero y salir al albero de la plaza para asumir su responsabilidad y torear este toro. Solo espero que esta vez nos evite el lamentable espectáculo de una nueva “espantá”. Este toro no debe volver vivo a los corrales.

¡Que pasen un buen día!

Jálogüín separatista Antonio Burgos

Antonio Burgos ABC 3 Noviembre 2015

Así que los niños locos con las compras de última hora de Jálogüín, que si la calavera, que si la capa de Drácula, que si la pintura para hacerse provisional cadáver, que si la escoba de la bruja... Qué maravilla que los chiquillos tengan que recurrir a esta moda anglosajona de Todos los Santos y del Día de los Difuntos para sentir miedo. A los mayores el terror y el pánico nos lo dan hecho los separatas catalanes, y además gratis. Qué raro, con los que les gusta una pela y la cantidad de ellas que les ha dado Madrid por aquello de la «Sevillana del Adiós»: «No te vayas por favor,/no te vayas todavía,/si no te vas te daría/mil millones o un billón». Y se los han venido dando. En el Jálogüin catalán han resucitado el cadáver del Estat Catalá de Companys. Eso sí que da miedo. ¿Qué más terror de Jálogüin quieren que la Forcadell metida a bruja piruja y gritando «Viva la República Catalana!». ¿Habrá algo que dé más pánico que ver la cara (y sobre todo los ojos) de Oriol Junqueras con todos sus muertos, proclamando la independencia de una región de España, «Patria común e indivisible» con la que quieren desconectar, como quien desenchufa los cables y gomas de la UCI a un enfermo terminal que el pobrecito mío mejor que lo recoja Dios?

«¿Truco o trato?», dicen los niños de puerta en puerta, todo muy a la americana. Los hijos de los padres que, por cierto, dicen que los americanos son unos imperialistas y se declaran antiyankis, aunque después se vayan al McDonald´s a pesar de las recomendaciones de la OMS contra las salchichas y de mi elogio del jamón serrano ibérico de bellota... «¿Truco o trato?», parece que dicen los del Parlamento Autonómico Catalán. ¡Trato! Con el trato ya he sugerido la cantidad de años que llevan: de Tarradellas a esta parte, venga a sacarnos millones con la amenaza de que, si no hay Casera de la morterá presupuestaria, nos vamos de España. Ya consiguieron más que nadie en la hora de los Estatutos y por su culpa toda España quiso no ser menos que ellos, y nos salió este desastre despilfarrador al que llaman Estado de las Autonomías. Ellos siguen cantando el «Todos queremos más». El problema no empezó ahora, sino cuando le concedieron la autonomía a La Rioja, y que me perdonen los riojanos como el gran Diego Urdiales. Si en España no hubiera habido más autonomía que la catalana, no tendríamos que vivir el horror de este Jálogüin separatista. El problema no es que no quieran ser de España: el problema es que no quieren ser como La Rioja o Murcia. Que el zapato de la autonomía les viene chico, que quieren dos números más, y encima comprarlo en otro establecimiento.

¿Y el truco? El truco es lograr que la campaña de las elecciones generales gire en torno al futuro de Cataluña. El truco es que proclamando la República de Cataluña nos olvidamos de su verdadera nacionalidad, que es la Autonomía del Tres Por Ciento, la de Pujol y sus Siete Niños, que le han echado en Andorra la pata a los de Écija. El truco es repetir lo de «España ens roba», cuando es al revés: quien «ens roba» a nosotros es Pujol, y es Mas, y son los del Tres por Ciento. El truco es sacar la Gürtel, y los ERE, y ahora la amenaza separatista, para que no pensemos en los granujas que son y en la de tiempo que llevan robando.

El Rey mirando los quevedescos muros de la Patria mía y estos tíos saltándose Rey y ley, y pasándose al Tribunal Constitucional por el forro de los... paños de Tarrasa. Y chuleando encima: que no le piensan hacer caso a nada ni a nadie. Y todo esto, ay Carmena, mi Carmena, sin cruzar el río Ebro. Que si lo cruzamos y nos ponemos mesetarios o subdespeñapérricos es ya para echarse a temblar, con sólo pensar los miles de millones que se llevaron a babor y estribor, de derecha e izquierda, y nunca más han de volver, como en el tango. O si consideramos que con tal de dar calabazas, calabazas de Jálogüin, a la lista municipal más votada tenemos alcaldes que dan miedo, como la mentada Carmena, Colau, Kichi... Y las tiendas, mientras hartándose de vender metemiedos de Jálogüin, ¿no te digo lo que hay?

Estupor
Agustín Rosety Cózar  www.gaceta.es 3 Noviembre 2015

El gobierno en funciones de la Generalitat ha solicitado al ministerio de Hacienda un préstamo de 2300 millones de euros con cargo al Fondo de Liquidez Autonómica. Esta petición supone un tercio del dinero que repetirá el fondo de aquí a fin de año.

Tal y como están las cosas, la petición es, cuando menos, chocante. A pesar de que los partidarios más pelotas del caudillo separatista han llegado a comparar a Artur Mas con líderes históricos que llevaron a su pueblo a la Libertad, convendrán conmigo en que es difícil imaginar a George Washington o a Mahatma Gandhi pidiendo dinero a la metrópoli en mitad de la lucha por la independencia.

Episodios como éste ponen de manifiesto el disparate del proceso separatista. En una nación desarrollada como España, en la que sus ciudadanos gozan de un avanzado estado del bienestar, es materialmente imposible realizar un proceso de independencia unilateral sin alterar la normal prestación de servicios públicos a la ciudadanía.

Supongamos que los separatistas perseveran en la creación de las pomposamente llamadas "Estructuras de Estado" y consiguen crear una Hacienda y una Seguridad Social catalanas. ¿De verdad piensan que los grandes empleadores de nuestro país (Los retailers, los bancos, las compañías eléctricas, etc... ) van a dejar de ingresar en las administraciones españolas las retenciones del IRPF, IVA y SS generadas en Cataluña? ¿Cómo piensan entonces financiar los secesionistas los servicios públicos que pretenden crear?¿De dónde van a sacar el dinero para pagar a los funcionarios?¿Y a los pensionistas?

¿Qué va a pasar, de hecho, qué está pasando, con la financiación de las medicinas de los catalanes? Por poner un ejemplo muy concreto ¿Cómo hará la Sanidad Pública Catalana para pagar los costosos tratamientos de los enfermos que se encuentran hospitalizados?¿Qué pasará con los que esperan una donación del sistema nacional de transplantes?¿Y con los enfermos crónicos?

¿Son conscientes los catalanes que apoyan a los nacionalistas del impacto que en su vida cotidiana tendría una ruptura no pactada?

Es inviable. No se puede conseguir la independencia de un país desarrollado de forma unilateral sin montar un pifostio de dimensiones siderales. La única forma de conseguirlo es el recurso a una u otra forma de violencia. Una guerra civil, una revolución o una huelga general revolucionaria. No estaba desencaminado Oriol Junqueras hace unos años cuando proponía una semana entera de huelga general para presionar al Estado.

Un proceso unilateral de independencia, lo que se ha venido llamando una independencia a lo Kosovo, tendría un impacto catastrófico sobre la prosperidad y seguridad de los catalanes. Los estados modernos son agentes económicos dependientes de los mercados. Son auténticos yonkis del crédito. La incapacidad que una Cataluña en rebelión tendría para financiarse en los mercados la obligaría a salir inmediatamente del euro e imprimir su propia moneda. Una moneda que, en poco tiempo, valdría muy poco y que traería, sin duda alguna, hiper inflación y desabastecimiento para todos los catalanes.

No sorprende que un partido anti sistema y gamberro como la CUP pueda plantear una ruptura unilateral. Es incompresible que Convergencia Democrática de Catalunya que representa los intereses de la burguesía catalana, pueda buscar algo así. Sólo es explicable por el ansia que tienen los políticos convergentes de escapar de la acción de la Justicia. Antes el caos que el trullo.

Ante este panorama la autoridad ministerial se ha apresurado a manifestar su estupor ante la petición de financiación realizada por la Generalitat.

A mi lo que me deja estupefacto no es el comportamiento de los separatistas, que perdieron hace mucho tiempo la capacidad de sorprenderme. Lo que me produce estupor es el comportamiento del Gobierno de Mariano Rajoy. A fecha de hoy, el Fondo de Liquidez Autonómica ha proporcionado a los sediciosos más de 37.000 millones de euros.

Nuestro actual gobierno tiene el dudoso honor de ser el primer gobierno de la Historia que financia la un movimiento insurreccional que tiene como objetivo declarado cercenar una parte de su territorio.

¿Veremos a Montoro prestar otros 2300 millones a un gobierno de Cataluña que ha comenzado ya con el proceso de desconexión con el Estado? Hoy por hoy no me atrevo a responder esta pregunta.

El Parlament sólo representa a una parte de los catalanes
Editorial La Razon 3 Noviembre 2015

En favor de la actual presidenta del Parlament, la integrista Carme Forcadell, hay que decir que, desde su nombramiento, no ocultó sus intenciones de convertir la Cámara catalana en un sucedáneo de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), que ella presidió, una maquinaria propagandística para que el Gobierno de Mas –o el que salga– cumpla la hoja de ruta independentista hasta el final. Así comenzó la legislatura, con el impactante «Visca la República Catalana» y el anuncio de que Cataluña no cumplirá la Constitución. La segunda medida fue la composición de la Mesa, que apartó sin más contemplación al PP, cuya plaza la ocuparon los antisistema de la CUP, a pesar de que cuentan con menos diputados que los populares.

Por si quedaban dudas de su voluntad de convertir la sede de la soberanía popular en una mera herramienta al servicio del separatismo en la que los partidos no independentistas no sean tenidos en cuenta, Forcadell anunció ayer una reunió para hoy de la Junta de Portavoces para acelerar la tramitación de la declaración independentista con la intención de que sea aprobada el próximo día 9. Hay prisa, mucha prisa. Por su parte, Ciudadanos, PP y PSC quieren evitar que se debata el plan secesionista y, sobre todo, que se apruebe. Sin embargo, es tanta la urgencia del independentismo –guiados por la consigna de «ahora o nunca»– que quiere mantener a toda costa la reunión de portavoces, aunque los populares no hayan constituido su grupo parlamentario, algo que prohíbe el reglamento de la Cámara.

Esto hace muy difícil que los partidos no constitucionalistas reconozcan la Junta de Portavoces constituida, incluso que asistan a su primera reunión. Sólo queda, por lo tanto, recurrir a la Ley y bloquear todas las iniciativas separatistas. Las artimañas legales llevadas a cabo por el soberanismo –llegando incluso al fraude de ley– cumplirían su objetivo: que la declaración de independencia coincida con el primer día del debate de investidura del nuevo presidente de la Generalitat. No sólo es una anormalidad que se hagan coincidir dos votaciones de esa importancia, sino que se introduzca en el mismo Parlament la negociación abierta entre la coalición de Mas y la CUP: firmar la declaración de independencia a cambio de sus votos para nombrarlo.

Esta manera sectaria de entender la política (nacionalismo en esencia pura) merma los derechos de los ciudadanos a la representación política –según queda especificado en el artículo 23 de la Constitución, de ahí que el PP haya pedido amparo al TC–, y degrada a la propia institución, tanto la presidencia de la Generalitat como al Parlament. Si los independentistas han aprovechado un supuesto vacío de poder en el Estado al estar disueltas las Cortes Generales –al margen de la existencia de la Diputación Permanente–, caen en una deslealtad sin precedentes, además de en un ataque al Parlamento español. Mas, Forcadell y el resto de independentistas deben saber que su plan secesionista no va en contra del Gobierno de Mariano Rajoy, como algunos ilusos izquierdistas creen, sino contra el conjunto de la sociedad española representada en las Cortes. La respuesta, por lo tanto, debe ser conjunta para que así se respete la legalidad en todo el territorio. Cataluña vive en estos momentos una situación de desgobierno que facilita que los demagogos y los irresponsables utilicen las instituciones a su antojo, sin preservar las normas básicas y forzando la ruptura de la propia sociedad en dos.

Fabricantes separatistas
Vicente Torres  Periodista Digital 3 Noviembre 2015

A causa de que sujetos como Romeva, Junqueras, Colau, Mas, Caram, por citar sólo a unos pocos descerebrados, se arrogan la representatividad de Cataluña cada vez que abren la boca para difundir sus burradas, y hay empeño entre ellos para ver quién la dice más gorda y cual rebuzna más alto, el prestigio de esta región española está cayendo por los suelos y también perjudica al de España.
El imprescindible digital DolcaCataluña trata de contrarrestar esto, con su empeño en demostrar que no todos los catalanes son como los citados. En su edición del 1 de noviembre dio la lista de fabricantes separatistas. Reproduzco parte del reportaje:

Si deciden no comprar productos de fabricantes separatistas, lo tienen fácil. El sr Grifols le pidió a Mas que “no se arrugara” y ahora el gobierno catalán está sometido a los catabatasunos de la CUP. La familia Carulla de Agrolimen (Gallina Blanca, Affinity, Pans & Company, Yatekomo, Dehesa de Santa María) financia el diario separatista Ara y obligó a cambiar el comunicado del Círculo de Empresarios para complacer a Mas. El dueño de Casa Tarradellas y fabricante de las pizzas de Mercadona premia diseños separatistas. El amo de BonPreu y Esclat forma parte del CATN, no quiere que suene música en castellano en sus tiendas y da fiesta a quienes vayan a la mani del 11S. Ramón Bagó, del grupo hotelero y de distribución Serhs exigió que “se callen de una puñetera vez” quienes piensan que la secesión es mala para Cataluña. Josep Mª Lloreda, dueño de KH7, pertenece a la patronal secesionista FemCat, igual que Ricard Aubert, de enchufes e interruptores SIMON. Felip Massot, de la inmobiliaria Vertix, es según la UDEF fiduciario de Mas.

Cabe añadir que es posible que algunas de esas empresas coticen en Bolsa, o sea que se financian con dinero español. Y que una vez probé una pizza de Mercadona y no me gustó nada. No he vuelto a comprar más.

Mas y el silencio de la sociedad catalana
Melchor Miralles. Republica.com 3 Noviembre 2015

Los que van a dar el golpetazo independentista en Cataluña, con Artur Mas a la cabeza, andan que no les llega la camisa al cuerpo, temerosos de que se les estropee la fiesta secesionista antes del chupinazo en el Parlamento previsto para el lunes. Son unos campeones de la violación de la legalidad, y en esa orgía de pasarse por el forro cualquier ley o reglamento que se ponga a tiro pasan hasta de los que ellos mismos se han dado. Y pisan el acelerador, desmelenados.

En Convergencia cada vez hay más discrepantes con las posiciones de Mas, pero no hay collons para abrir la boca, no vaya a ser que salga más porquería corrupta, que hay para todos. Mas con reuniones secretas con Pujol, a quien sigue obedeciendo, sumiso, que el patrón es el patrón siempre. Esquerra sigue de la mano de los corruptos a la espera de que revienten todas las costuras convergentes. La CUP juega al despiste. Y Garzón e Iglesias buscan su sitio en la indefinición culposa que les pasará factura.

Los Pujol, con la Ferrusola a los mandos, del carrito de la compra y de los tejemanejes familiares, a la espera de acontecimientos penales y políticos. Y Artur Mas echando leña en la caldera y rezando porque tarde en llegarle el tsunami judicial, porque sabe que le llegará.

Recuerdan la famosa sesión del Parlamento catalán en la que Maragall le espetó lo del 3%, y la respuesta de Mas, ¿verdad? Porque fue Mas el que se levantó a responder. Y no lo hizo preguntándole a Maragall qué era eso del 3%, o negando que fuera cierto. No. Se limitó a darlo por bueno y a decirle que si no retiraba sus palabras el Gobierno se iba a hacer puñetas.

El escándalo crece. Y la sociedad catalana permanece silente ante el latrocinio de la familia Pujol, que ha amasado, trincando, una fortuna que la UDEF calcula en 900 millones de euros, colocados a buen recaudo en paraísos fiscales. 900 millones de euros recaudados por los Pujol, con papá de presidente de la Generalitat y los niños, y los altos cargos de la Administración, de recaudadores. Porque los Pujol eran una Hacienda paralela, de modo que muchos catalanes han tenido durante años doble imposición. Y todo el mundo lo sabía, y todo el mundo callaba. Pero como me decía un empresario barcelonés hace una semana, “algunos pagaban y lo entendían como una participación en beneficios futuros, porque les prometían el oro y el moro, pero una vez que trincaban la pasta si te he visto no me acuerdo. No se cortaban un pelo”.

Durante los años del robo a manos llenas, Artur Mas ocupó consejerías clave en la maquinaria delictiva diseñada por los Pujol para hacerse millonarios a costa de los catalanes y envueltos en la estelada: conseller de Obras Públicas, conseller de Economía y Finanzas y conseller primero de la Generalitat. En cada momento donde le era más útil a la Ferrusola y a Pujol para manejar el cotarro político e institucional desde el que extorsionaban al personal para sacarles la pasta. Y aquí es importante recordar que el 3, el 4 el 5 y hasta el 10% de comisiones no las recaudaban solo los Ayuntamientos convergentes, sino también la Generalitat en la que Mas ha ocupado consejerías clave y desde diciembre de 2010 la presidencia. Y Mas sabe que al final va a salir toda la mugre.

El disparate secesionista en el que está instalado Artur Mas no es fruto de sus convicciones ideológicas. No hay más que leer sus escritos y escuchar sus declaraciones para saber que Mas no ha sido nunca independentista. Si se ha liado la manta a la cabeza es porque cree que solo de este modo puede seguir de presidente, y lo necesita para encubrir al máximo el latrocinio y permanecer aforado, y porque le viene al pelo su discurso independentista para, sabedor de que la causa judicial terminará salpicándole, poder alegar en su defensa que se trata solo de una vendetta de Madrid.

El silencio de buena parte de la sociedad catalana es incomprensible. Les han saqueado su dinero los Pujol y los suyos para amasar una fortuna a costa de los catalanes y aún pasean tranquilos por las calles e incluso muchos agachan la cabeza a su paso. Imaginen que el cabecilla de este clan mafioso hubiera sido Felipe González, o José María Aznar, o Rodríguez Zapatero, o Rajoy. La que les habrían liado.

CATALUÑA
¿Desconexión de la democracia?
ELISA DE LA NUEZ El Mundo 3 Noviembre 2015

Se ha escrito mucho sobre lo que está pasando en el Parlamento catalán tanto desde una perspectiva política como jurídica. Pero quizá hace falta poner el énfasis en un dato esencial para ayudar a comprender la sucesión de los acontecimientos: los partidos secesionistas catalanes no se quieren desvincular de España; de lo que se quieren desvincular en realidad es de los requisitos propios de las democracias representativas, democracias que, por cierto, son las únicas que existen.

Sabemos que un elemento imprescindible del éxito de todo movimiento populista es la manipulación del lenguaje. Esta manipulación va mucho más allá de la pura y simple falacia (del tipo "mi partido ha sido el que más ha luchado contra la corrupción" por poner un ejemplo de actualidad) que es una herramienta tradicional de los partidos políticos y que tiene la ventaja de poder ser rebatida fácilmente con datos, siempre que alguien se moleste en buscarlos. El retorcimiento de los conceptos comunes que empleamos al hablar y al pensar es algo bastante más peligroso que una mentira monda y lironda, dado que cambia su significado introduciendo a su usuario, casi sin darse cuenta, en el terreno de la fantasía, particularmente en el de las peligrosas fantasías colectivas. En este espacio las razones pueden ser sustituidas por las emociones aunque ese lenguaje, claro está, sólo sea válido para los que forman parte de ese movimiento. No hay posibilidad real de entablar un diálogo y menos una negociación con los que se han quedado fuera y siguen manejando los conceptos convencionales de democracia, representación, Estado de Derecho o soberanía.

Como ejemplo de conceptos cuya utilización ha alcanzado un éxito histórico notable podemos mencionar el de "pueblo" -no digamos ya si es el "elegido" implícita o explícitamente- el de "nación", el de "proletariado" y entre nosotros más recientemente el de "casta". El potencial político de estos binomios simplistas (en definitiva, hablamos de 'buenos y malos') es tremendo, particularmente en épocas de crisis. Pero conlleva un riesgo altísimo en una sociedad moderna, plural y compleja, dado que para compartirlas hay que renunciar previamente a la capacidad crítica y al pensamiento individual. Por eso denominamos populistas -ya sean nacionalistas, estatistas, socialistas o conservadores- a los movimientos políticos que apelan preferentemente a las emociones gregarias ('nosotros frente a ellos') frente al método tradicional en las democracias representativas, en las que hay una pluralidad de competidores políticos (los partidos) que tienen que convencer a los electores de uno en uno. Este esfuerzo exige razonamiento, debates públicos, programas electorales y un gran esfuerzo en distinguir la oferta propia de la del competidor. En cambio en Cataluña la cosa se está simplificado al menos en el bloque secesionista: los partidos que lo conforman están confluyendo electoralmente en aras de la consecución de la independencia.

Lo más interesante es que la deriva de los partidos catalanes secesionistas de estos últimos años está siguiendo un camino inverso al que está recorriendo un partido nacido precisamente del malestar ciudadano por el injusto reparto de sacrificios en la crisis, como es Podemos. Precisamente parte de las dificultades de este partido se deben, en mi opinión, al hecho de haberse convertido en un partido más, que tiene que defender sus ideas en el seno de una democracia representativa. De esta forma ha tenido que dejar atrás un potente movimiento social transversal (como el 15-M o las diversas mareas) y su eficaz utilización del binomio casta-pueblo, lo que sin duda es una buena noticia. El problema es que mientras que Podemos transita con total normalidad hacia la democracia representativa, los partidos secesionistas catalanes (muy particularmente CiU, el partido de la conservadora burguesía catalana) transitan con total anormalidad en sentido inverso hacia un movimiento transversal que se parece cada vez más a un auténtico Movimiento Nacional, con la inestimable ayuda de un partido antisistema que al menos tiene claro que lo de la democracia representativa no es lo suyo.

No creo que sea exagerado calificar el fenómeno secesionista que vive Cataluña de Movimiento, pese a las connotaciones que esta expresión tiene en nuestra Historia reciente. Probablemente sus propios promotores no tendrán más remedio que estar de acuerdo. Eso sí, este tipo de movimientos transversales tienen como característica común el rechazo a la pluralidad, a la democracia representativa y al Estado de Derecho que les es consustancial. Me interesa destacar que mientras que los movimientos de desafección ciudadana en el resto de España han conseguido articularse políticamente a través de unos o varios partidos respetuosos con las reglas de una democracia representativa, en Cataluña se ha producido el fenómeno inverso, de manera que lo que está desapareciendo allí son los partidos convencionales, la democracia representativa y el Estado de Derecho. O para decirlo en términos más exactos lo que está desapareciendo a ojos vistas es la democracia, al menos en la única versión homologable con la de los Estados de nuestro entorno.

El hecho de que en Cataluña sigan existiendo formalmente partidos políticos nacionalistas con estructuras formalmente independientes las unas de las otras no debe de distraernos del fenómeno esencial: la tendencia a la 'unificación' de estos partidos, que ya no compiten entre sí, como ha demostrado la reciente lista única en las elecciones catalanas y el programa conjunto que se anuncia para las generales. Se obvian los rasgos diferenciales, si es que los hay, y se acentúan los rasgos comunes, o para ser más exactos, el único común, el objetivo final de la secesión sea como sea. Por eso una candidatura como Junts pel Sí puede ponerse fácilmente de acuerdo -incluso con la CUP- en una ruta para "desconectarse" de España, pero no en asuntos más triviales como el qué impuestos cobrar o cómo gestionar la sanidad. No hay que preocuparse, todas estas cuestiones menores quedan subordinadas ante el gran objetivo nacional de conseguir la independencia. En definitiva, ya no se hará política con estos temas, sólo habrá mera gestión administrativa. ¿Les suena de algo?

Porque conviene recordar que también en el otro Movimiento hubo al principio más de un partido (la Falange y la Comunión Tradicionalista) hasta que se concluyó que era preferible dejar de lado las pequeñas diferencias ideológicas para concentrarse en el auténtico objetivo común que era ganar la guerra. Por eso se promulgó el Decreto de unificación de 19 de abril de 1937. Eso sí, la unificación no fue voluntaria, se hizo a golpe de BOE y el resto de los partidos existentes fueron suprimidos, pero es que Franco no creía en la democracia parlamentaria. Los partidos secesionistas en Cataluña, por el contrario, no dejan de hablar de democracia, pero me temo que ya no se trata de la vieja democracia parlamentaria, sino de un concepto manipulado que sirve para justificar lo que se decide por métodos muy poco democráticos. Recordemos que la antigua Alemania del Este se autoproclamaba 'república democrática', mientras que la del Oeste se autodenominaba sencillamente 'República Federal', lo que nos ocasionó no pocos problemas de identificación a los escolares de mi generación. Los que sí tenían claro cuál de las dos era la auténtica eran los alemanes que vivían allí.

En definitiva, para los que estamos fuera de la fantasía secesionista el concepto de democracia que manejan los partidos catalanes independentistas sencillamente no es compatible con las reglas de juego de una democracia representativa. Así, la hoja de ruta de la llamada "desconexión democrática" supone una ruptura radical -eso sí, por fases y por métodos pacíficos, que la gente no está para sustos- con los procedimientos democráticos y con el Estado de Derecho. La realidad es que los partidos independentistas no disponen de las mayorías necesarias para modificar ni siquiera el Estatuto de Autonomía, y mucho menos la Constitución, por lo que han decidido saltárselos a la torera.

Pues me temo que con tales mimbres la futura república catalana, si es que alguna vez llega a existir, se va a parecer mucho a la democracia (orgánica) surgida de otro Movimiento Nacional.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Cuando las víctimas nos unían a los españoles
Cayetano González Libertad Digital 3 Noviembre 2015

La semana pasada tuve una experiencia personal que me impactó sobremanera, y de la que tanto Dieter Brandau como los oyentes de su programa fueron testigos indirectos, ya que ese día me tocaba participar en la tertulia de Es la Tarde de Dieter y tuve la necesidad de contarla en antena, casi a modo de desahogo.

Sucedió en la mañana del pasado miércoles 28, cuando tuve el honor de compartir dos horas con José Antonio Ortega Lara. Fue en el transcurso de una charla-coloquio con casi un centenar de jóvenes estudiantes de Periodismo y Publicidad del Centro Universitario Villanueva de Madrid. Me limité a presentar al invitado –los asistentes tendrían de 1 a 3 años cuando Ortega Lara estuvo secuestrado–, a moderar el turno de preguntas y, sobre todo, a escucharle.

Siempre he pensado que las víctimas del terrorismo tienen mucho que enseñar a los que hemos tenido la suerte de no serlo. Esto, que es aplicable a cualquier víctima de la barbarie terrorista, en el caso de Ortega Lara es de una claridad meridiana. Una persona que fue capaz de hacer frente a un secuestro de 532 días de duración en unas condiciones infrahumanas; una persona que le decía a sus secuestradores que perdieran toda esperanza de que el Gobierno cediera a sus pretensiones porque él estaba seguro que eso no iba a suceder y además estaba plenamente de acuerdo con que el Ejecutivo de Aznar no cediera; una persona que con el paso del tiempo confiesa que ha conseguido perdonar a sus secuestradores, pero no olvidar; una persona que al final de su charla con unos jóvenes universitarios les dice: "Os quiero dar un último consejo: vivid vuestra vida, pero no humilléis nunca a nadie"... Se entenderá perfectamente que la emoción y la admiración que suscitó esa gran persona fueran algo inmediato.

Al hilo de este encuentro de Ortega Lara con los jóvenes universitarios, me planteé otra serie de reflexiones que pienso tienen mucho que ver con la situación social y política que vivimos en España.

El terrorismo nacionalista de ETA consiguió en un momento determinado –concretamente, en esas fechas de julio de 1997, cuando fue liberado Ortega Lara y asesinado a cámara lenta, doce días más tarde, Miguel Ángel Blanco– la unión de muchísimos españoles ante lo que era una clarísima amenaza a nuestro sistema democrático y de libertades. La crueldad de ETA y el dolor de las víctimas sacó lo mejor de lo que los españoles llevábamos dentro, y en aquellos momentos se produjo una movilización social espontánea –Arzalluz llegó a decir que todo estaba teledirigido por el Cesid– que hizo frente no sólo a los terroristas, no sólo a los que les apoyaban, también al nacionalismo vasco que estaba en las instituciones, PNV y EA, que aprovecharon aquel río revuelto para una miserable ganancia de pescadores, que eso fue en definitiva el pacto que ambos partidos firmaron en Estella con la banda terrorista.

Aquel sentimiento de unión de muchos españoles estuvo liderado por un Gobierno, el de Aznar, que tenía un proyecto para combatir policialmente al terrorismo y para hacer frente al intento de destrucción de España que los terroristas de ETA llevaban persiguiendo desde la mitad de la década de los años 60, cuando empezaron sus crímenes.

Algunos lectores podrán preguntarse por el nexo entre lo que sucedió entonces y lo que sucede ahora. Pienso que es bastante fácil de entender. Cuando ETA se dio cuenta que sólo desde el País Vasco era muy difícil romper y acabar con España decidió dar el salto a Cataluña para, de alguna manera, pasar el testigo a los independentistas de esa comunidad. La plasmación práctica de esa entrega del testigo tuvo lugar en la reunión de Perpiñán de enero de 2004, entre el entonces líder de ERC y conseller en cap de la Generalitat, Josep Lluís Carod Rovira, y la cúpula de ETA, y el anuncio de la banda terrorista a los pocos días de que declaraba una tregua sólo en Cataluña. Es decir, seguiría matando en toda España, como así sucedió, menos en el paraíso de los Pujol, Mas, Carod Rovira y demás compañeros mártires.

Esa idea de ETA de que Cataluña debía situarse a la vanguardia del proyecto de ruptura de España se reafirmó cuando, en febrero de 2005, el conocido como Plan Ibarretxe fue tumbado en el Congreso de los Diputados y el PNV, escarmentado, reculó hacia posiciones más pragmáticas, aunque en ningún momento haya renunciado a sus objetivos independentistas.

Pues bien, cuando, ya desde hace tres años –exactamente. desde la Diada del 2012–, había señales y datos más que evidentes de que los nacionalistas independentistas catalanes, liderados por Mas y por Junqueras, iban muy en serio, la reacción del Gobierno de la Nación y de bastantes sectores sociales –empresarios, medios de comunicación, etc.– no ha estado a la altura de las circunstancias, y ni mucho menos se ha producido una unión ante la agresión a la democracia como hubo en aquellos años a los que antes he hecho referencia.

Será porque los gobernantes de ahora creen en muchas menos cosas que los de antes; será porque los llamados partidos nacionales se han convertido en máquinas para intentar mantenerse en el poder; será que la sociedad, castigada duramente por la crisis económica de los últimos años, se ha vuelto más egoísta y menos comprometida en la defensa de valores tan esenciales como la unidad de la nación española, seriamente amenazada en el momento actual por los independentistas catalanes. Será por lo que sea, pero, escuchando y viendo la pasada semana a Ortega Lara, aparte de la emoción, también me invadió un cierto sentimiento de tristeza, al recordar lo que fuimos capaces de hacer en aquellos años y comparar con la situación actual.

Entonces hubo proyecto, liderazgo político y unión de una inmensa mayoría de españoles para defenderse de quienes querían acabar con nuestra democracia y con nuestra nación. Ahora, ¿qué hay de todo aquello? Porque, si nos atenemos al mensaje, "confíen en los servicios jurídicos del Estado", que el presidente del Gobierno transmitió a sus interlocutores –Sánchez, Rivera e Iglesias– la pasada semana en La Moncloa, es como para salir corriendo.

La expansión catalana hacia el sur: el río Segura y el Mar Menor, valencianos
Javier Orrico  Periodista Digital 3 Noviembre 2015

Hace algunos días, denunciaba UPyD el uso en la Región de Murcia de un curioso manual de Enseñanza Primaria, de eso que hasta hace poco llamaban en la ridícula jerga pedagógica ‘Conocimiento del medio’, de la catalanísima editorial Vicens Vives, donde se afirma que el Mar Menor es un laguna litoral valenciana y, lo más sibilino, que el Segura es un río valenciano.

Interpelada la, catalanísima, editorial sobre el hecho, la respuesta no ha podido ser más reveladora: del estado de la enseñanza española, de las razones de la postración histórica de esta tierra del Sureste eternamente ninguneada, sobre todo por sí misma, y de la soberbia catalanista en sus actitudes hacia el resto de España. Sólo la falta de respeto a nosotros mismos que caracteriza a los españoles de regiones no nacionalistas puede explicar un hecho semejante.
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Lo que han dicho los de Vicens Vives es que la inclusión del Mar Menor como lago valenciano ha sido un error. Horror. Resulta que hay maestros en ‘Espanya’, que además hacen libros de texto, que no saben dónde está el Mar Menor. Hubiera sido más piadoso atribuirlo, atendiendo a las tendencias conspirativas tan caras a los catalanes nacionalistas, a un deseo de incluir el Mar Menor en los ‘Països Catalans’. Estaríamos entonces ante unos imperialistas frustrados pero mínimamente leídos. Así estamos ante unos imperialistas necios, ignorantes, zotes. Ese es el nivel de nuestra enseñanza y, sobre todo, de las facultades de Educación que emiten maestros muy puestos en didácticas de la oquedad. Eso sí, diecisiete oquedades.

Lo que confirma, para nuestra vergüenza, la propia editorial cuando sostiene que el Segura como río valenciano no es un error,y no lo piensan corregir, puesto que desemboca en la ‘Comunitat’. Hablan de los ríos mediterráneos y a la Región de Murcia, que vive y muere por ese río, ni la nombran. Lo que quieren decir, no lo duden, es que el Segura es un río catalán, incluso contra sus propias teorías sobre el Anschluss (el proyecto de anexión de los territorios de la vieja Corona de Aragón para la formación de la Catalunya Gran al modo en que Hitler se anexionó Austria) que se concretan en el dicho nacionalista “de Salses a Guardamar”, los límites de la lengua catalana entre el Rosellón y el Segura. Con lo que toda la Vega Baja quedaría fuera.

Aunque eso empieza a darles igual, hoy que el sueño de ver izarse la bandera independentista catalana hasta en Raspay (Yecla) y Orihuela ha sido convertido en una nana para dormir a los niños estelados. Y no hay que descartar, dado que el primer ‘Conquistador’ del viejo Reino de Murcia fue Jaime I (esa conquista, sin embargo, no debe parecerle a Ada Colau un genocidio), que en el futuro esplendoroso que le aguarda a la Cataluña Imperial este histórico reino no sea incorporado al ‘espacio vital’ del ‘catanazismo’.

Pero eso no es lo grave. Lo que los nacionalistas catalanes sueñan y se proponen hacer ya lo sabemos. Lo tremendo es lo nuestro, porque el manual no es de hoy: hace ya ocho años que me presenté en el colegio de mi hija a informarles de que el Segura no era un río valenciano. O, al menos, de que era inconcebible que en un colegio de Molina ¡de Segura!, y en el manual con que se educaba a nuestros niños, no se nombrara a la Región de Murcia en relación con el río que pasaba por delante. Y así estamos al menos desde entonces.

La pregunta es por qué se consiente un manual semejante en nuestras escuelas; qué hacen la Inspección Educativa, la Consejería de Educación, la Alta Inspección del Estado y la Cabra de la Legión; cómo es posible que los manuales nacionalistas se nos cuelen hasta poner de manifiesto tanta sumisión, cobardía, desidia, ignorancia y falta de respeto a nosotros mismos. Nadie nos atiende, ni nos tiene en cuenta, ni nos pone un tren, ni nos nada, porque, en efecto, no somos nadie. Somos el resumen de España, su metáfora. Más allá de UPyD no ha habido la menor respuesta al manualito nacionalista.

Y, sobre todo, cómo es posible que haya maestros y colegios que puedan poner este librucho como manual. Nos desprecian y les seguimos comprando el libro. Usan el dinero de todos para engendrar un estado nuevo y separarse de los demás, y se lo financiamos. Joder, hacen bien.

El Colectivo de Víctimas critica que la izquierda abertzale pretenda blanquear el historial de ETA colocando a ex presos en las instituciones
COVITE califica de inmoral que condenados por terrorismo ocupen cargos de responsabilidad pública
www.latribunadelpaisvasco.com 3 Noviembre 2015

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, ha calificado de inmoral que personas condenadas por delitos de terrorismo ocupen cargos en organismos de la administración pública.

El Colectivo se ha hecho eco de informaciones publicadas en medios de comunicación acerca de la decisión del Gobierno de EH Bildu en Vitoria de contratar como colaboradores y asesores a condenados por delitos de integración en organización terrorista o de asociación ilícita.

El Colectivo se refiere, en concreto, a la contratación como jefa de gabinete de María Teresa Díaz de Heredia Ruiz de Arbulo, condenada a ocho años de prisión y a diez de inhabilitación por integración en organización terrorista; de Egoitz Garmendia Vera, asesor del partido abertzale, acusado de pertenencia a ETA y apología del terrorismo y que se encuentra pendiente de sentencia; o de Unai González Azua, nombrado auxiliar administrativo y condenado a seis años de cárcel por asociación ilícita debido a su relación con organizaciones del entorno de ETA. En total, el Ayuntamiento de Vitoria gastará al año más de 100.000 euros en sus salarios.

COVITE ha criticado la doble vara de medir que se aplica a los condenados por delitos de terrorismo destacando que, mientras sería inaceptable que una formación política contratara a un condenado por violación, la “izquierda abertzale” pretende normalizar la presencia en las instituciones públicas de terroristas que no se han desmarcado de su trayectoria.

Por último, el Colectivo ha advertido que esta maniobra de EH Bildu en el Ayuntamiento de Vitoria persigue blanquear el historial criminal de personas que han formado parte del entramado terrorista de ETA sin exigirles ninguna crítica a los postulados de la banda.
 


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