AGLI Recortes de Prensa   Domingo 8  Novietubre  2015

De las cuentas y de los cuentos
EDUARDO INDA. Okdiario 8 Noviembre 2015

La última moda entre esa legión de charlatanes e indocumentados que nos rodea es deconstruir con la nula sofisticación del cocinero de rancho la más que indiscutible recuperación de la economía española y la intosible contundencia de los datos macroeconómicos y microeconómicos. Que si es gracias al tan brutal como bendito bajón del petróleo, que si es una tendencia europea, que si es una salida de la sima a costa de los más pobres, que si España es uno de los países donde más ha aumentado la desigualdad, que es un boom a costa de los derechos laborales de los trabajadores, que si patatín, que si patatán.

A propósito de charlatanes, indocumentados y cenizos varios, me viene a la cabeza el aserto del economista clásico: “Lo que no son cuentas, son cuentos”. Cuando la economía española está creciendo al 3,1% interanual y puede acabar 2015 disparándose a entre un 3,3% y un 3,5% (si todo continúa igual, estaríamos hablando de este último guarismo), poner en solfa que esto empieza a ir bien sólo puede ser producto de la maldad o de la ceguera intelectual, cuando no de ambos factores. Y todo ello cuando el antiespañol comisario Pierre Moscovici pronosticaba en marzo una subida del PIB español del 2,3% para el conjunto de 2015 (que Dios le conserve la vista).

Lo cierto es que nuestro Producto Interior Bruto engorda más que nadie entre las grandes economías europeas: nuestro 3,1% se sitúa muy por encima del 2,3% de Reino Unido, es prácticamente el doble del 1,6% alemán, triplica los raquíticos resultados de una Francia (1,1%) que gracias a Hollande se mantiene en el hoyo, multiplica por cinco el 0,6% italiano y está a años luz de la media de la eurozona (1,3%). Los jefes del mundo, los Estados Unidos de Barack Obama, también se hallan por debajo con un 2,9% que no está nada mal en un nación que cumple su sexto ejercicio de crecimiento continuado y con Wall Street en máximos históricos. Y la comparación con los años de la crisis no es que resulte odiosa, es que más bien se antoja escandalosa: el PIB decreció 7,5 puntos en el lustro negro (2009-2012) y desde entonces hemos recuperado 7. Queda mucho camino por desandar pero estamos cerca de ese punto de equilibrio que permitirá recuperar riqueza en términos nominales.

Hasta 2012 desconocíamos que entre nuestra parentela teníamos una prima de riesgo que casi nos mata en aquel fatídico año en el que estuvimos en un tris de tener que ser completamente intervenidos. Que, dicho sea de paso, era lo que veían como inevitable algunos ministros como Luis de Guindos. El diferencial con el bono alemán se situó en 649 puntos básicos en la semana negra del 23 de julio de 2012 haciendo casi imposible que sobreviviéramos sin la respiración asistida de Francfort. Sólo el empecinamiento del presidente del Gobierno, que al contrario que en otros apartados en esto sí dio en el clavo, impidió que acabásemos convirtiéndonos en un protectorado del BCE en general y de Alemania en particular. Hoy día, estamos en 123, por debajo de un Reino Unido (134) que si bien carece de la dependencia económica que nosotros padecemos frente a los germanos no deja de ser un gigante económico a nivel planetario. Cierto es que Italia se financia algo mejor que nosotros al estar en los 110 puntos básicos pero no lo es menos que su crecimiento le sitúa al borde del abismo.

Del déficit qué quieren que les diga. Por mucho que el socialista galo Pierre Moscovici se dedique a arrojar sobre España las montañas de basura que se olvida de dedicar a una Francia instalada técnicamente en una cuasiestanflación estructural (alza de precios+alza del desempleo+estancamiento económico), las cosas marchan razonablemente bien. Estamos con un déficit del 4,5% sobre el PIB, menos de la mitad del 9,5% que dejó Elena Salgado, que mintió en el traspaso de poderes de la Navidad de 2011. La ministra aseguró que la diferencia entre ingresos y gastos era del 6% comiéndose tres puntos que echaron queroseno al incendio económico que el Zapatero que destruyó 3,5 millones de empleos legó a Mariano Rajoy.

El problema continúa siendo el de siempre: los ayuntamientos y comunidades. Así como el Gobierno central se ha autoestrangulado la cintura al apretarse compulsivamente el cinturón (sirva como ejemplo que los ministros van en coches de hace una década o más), las autonomías y los municipios se pasan la estabilidad presupuestaria por el arco del triunfo. El caso paradigmático es Cataluña que debe 67.000 millones, casi el triple que los 25.000 de Madrid, y un Ayuntamiento de Zaragoza en el que tras levantar las alfombras salen sapos y culebras a cual peor encarado. Estos dos factores están provocando que tal vez nos desviemos un par de décimas o tres del objetivo de 2015 y quién sabe si del de 2016. Ni es altamente preocupante ni tampoco es cuestión de que nos salgan con nuevos ajustes. Sea como fuere, el salto cualitativo dado ha sido gigantesco en este espinoso apartado.

Para muestra de que esto va razonablemente bien, otro botón: el consumo privado se dispara entre un 3% y un 4%. La cifra exacta se desconoce pues cada servicio de estudios apunta una diferente. Pero todos ellos coinciden en tres, cuatro y hasta casi cinco puntos de estirón (Financial Times, la biblia de la economía mundial, se posiciona en la banda alta). Uno de los baremos más ajustados a la realidad para medir la solidez de una economía es la venta de coches. En este epígrafe las cosas no es que marchen bien, marchan como un tiro. Se van a vender algo más de un millón de vehículos este ejercicio, lo que supone alrededor de un 21% más que en 2014.

Nubarrones, haberlos, haylos. El número 1 es indiscutiblemente el paro, el gran problema estructural del Reino de España. Mientras no lleguemos al 10% ni Juan Español podrá saltar de alegría ni Mariano Rajoy ejecutar con sus dedos la V de victoria. Un total de 4.850.800 parados son muchos, muchísimos. Y un 21,1% es una salvajada que nos sitúa a la triste cabeza del escalafón de desempleo en la Unión Europea, sólo superados por la Grecia de los amigos de Pablo Iglesias. La última Encuesta de Población Activa (EPA) reflejó hace tres semanas un nuevo desplome del desempleo, esta vez de 298.200 personas. España es el país que más empleo crea de la zona euro, al punto que este año vamos a generar entre 650.000 y 700.000 puestos de trabajo, a los que hay que sumar los 417.000 del ejercicio precedente. Un millón largo de oportunidades para gente que se había quedado en la calle durante la recesión más virulenta que se recuerda. A todo esto conviene no olvidar que las tasas de economía sumergida en España se hallan, desgraciadamente, en el 20%, lo cual nos lleva a colegir que el drama es porcentualmente menor de lo que marcan las estadísticas oficiales.

Y a los que subrayan que esta reconstrucción de la España que dejó Zapatero se cimienta sobre las espaldas de trabajos temporales y precarios, hay que recordarles que el 76% de los 18 millones de contratos suscritos en este país es fijo. Muy por encima de la media occidental. Y a los podemitas que ponen Dinamarca como ejemplo de todo como si fuera una suerte de Jardín del Edén en versión económica, puntualizarles que en el país de la sirenita el despido es libre. Y a los que también ponen a la España marianista como espejo de todos los males, precisarles que tampoco es cierto ese mantra que repiten con la pesada contundencia del obsesivo. El de que la pobreza se ha disparado exponencialmente, el que mantiene que somos poco menos que una sucursal del Tercer Mundo en Europa, el que habla de niños desnutridos (que no es lo mismo que malnutridos) y de 13 millones de pobres. Si esto fuera cierto, habría revueltas por doquier, la ciudadanía habrían invadido La Moncloa y estaríamos en situación de preguerra civil.

Más datos y menos cuentos. Tan cierto es que un sinfín de españoles lo han pasado y lo siguen pasando mal como que el Índice de Gini, que mide la riqueza de los países, certifica que somos uno de los países menos desiguales de Europa: tenemos un índice de riqueza del 0,67 en un universo que oscila entre el 0 que es la máxima igualdad y el 1 que es la máxima desigualdad. Suecia está en un 0,8 y Dinamarca un 0,7. Como observarán, más mitos que se nos caen o se les caen a algunos. En España el Gini empeoró cinco puntos en términos absolutos (en una relación de 0 a 100) entre 2012 y 2014 y ha mejorado un 0,1% entre 2012 y 2015, lo cual confirma que nos hemos empobrecido, sí y mucho, pero también que le empezamos a dar la vuelta a la tortilla.

A los que se les llena la boca de peros, especialmente, a la hora de atribuir los méritos de la recuperación al bajón del precio del petróleo, hay que recordarles que el petróleo baja igual para todos. España tiene los mismos precios de importación que Alemania, Francia, Reino Unido o Italia. Por tanto, si el responsable fuera el descenso del barril brent (que está en 47 dólares, la mitad que hace un año y la tercera parte que los 140 largos de 2006), Alemania, Francia, Reino Unido e Italia crecerían lo mismo que nosotros o se moverían en porcentajes similares.

Un empresario de postín no me lo pudo resumir mejor el otro día cuando comparaba cómo nos veían fuera de España entre 2009 y 2012 y cómo nos miran ahora: “Entonces, no se fiaban de nosotros y nos miraban como si fuéramos unos manirrotos y una banda de ladrones. Ahora, nos observan con admiración, invierten aquí, nos prestan su dinero y nos ponen de ejemplo”. Pues eso: que ahora salen las cuentas por muchos cuentos que nos suelten. Que la terapia no debería haber sido tan cruenta es obvio. Más que nada, porque estuvo a punto de llevarse por delante al enfermo. Pero la fortaleza de nuestra economía es indiscutible, se pongan como se pongan los podemitas y sus periodistas de cámara, y unos socialistas que deberían callar porque las zapateradas nos condujeron a esa UVI que el desafortunado vídeo del PP puso como metáfora de una era para olvidar. España no va bien del todo pero sí muchísimo mejor que hace dos años y medio. Crucemos los dedos y metamos la papeleta correcta en la urna, que no tiene por qué ser la gaviota, para que esto no vuelva a irse al carajo.

Deleitosa y la España inconformista
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 8 Noviembre 2015

@DavidJimenezTW

El fotógrafo Eugene Smith no escogió Deleitosa para retratar la pobreza y el aislamiento de España porque fuera el lugar más pobre y aislado -los había peores-, sino porque el pueblo reflejaba la media de cómo vivían los españoles entonces. La crónica de la revista 'Life' de 1951 destacaba que los habitantes de la localidad extremeña nunca habían visto un tren, el correo llegaba en burro, el teléfono más cercano estaba a 20 kilómetros y la única bañera pertenecía al médico local. "Deleitosa vive entre la pobreza y la fe", decía el texto que acompañaba fotografías icónicas como la del velatorio de Juan Larra, uno de los vecinos.

Que ese país se haya convertido en pocas décadas en la décimo cuarta economía del mundo -llegó a ser la novena-, con un índice de alfabetización del 98% y la segunda mayor esperanza de vida del mundo, es un logro del que a los españoles nos cuesta sentirnos orgullosos. Uno de los grandes protagonistas de la política de los últimos años me incluía el otro día entre quienes carecen de la perspectiva necesaria para valorar lo conseguido.

Mi interlocutor no era, precisamente, fan de esta página. Me reprochaba el reiterado tono negativo de mis artículos y lo que veía como diagnósticos simplistas sobre lo que no funciona en nuestro país: las listas cerradas y la endogamia de unos partidos políticos que ahuyentan el talento, la corrupción rampante que tan caro nos ha costado -ahí está la factura que nos han dejado los políticos-banqueros de las cajas de ahorros-, nuestro obsoleto sistema educativo o la incapacidad de dejar atrás el sectarismo de las dos Españas. Y, por supuesto, la manida meritocracia, que de tanto resaltar su inexistencia, se te está poniendo difícil "explicar que tú hayas llegado a director de EL MUNDO". ¡Auch!

Hay un renovado empuje por reivindicar los logros de España que no busca la comparación con otros países que van mejor que el nuestro, sino con el país que fuimos hasta hace bien poco. ¿Que nuestros escolares están por detrás de los finlandeses en casi todas las materias? ¿Nuestras instituciones más débiles que las británicas? ¿Nuestros medios de comunicación, como decía 'The New York Times' esta semana, lejos de los estadounidenses en libertad de prensa? Algo tendrá que ver que hace unas décadas estuviéramos matándonos en una guerra, que Franco sólo lleve muerto 40 años -lo hemos resucitado en nuestro dominical 'Papel' para preguntarnos qué pensaría de la España actual- y que nuestra democracia esté, en términos históricos, en la infancia.

La flagelación constante a la que nos sometemos los españoles puede resultar exagerada, pero tiene su sentido como medida de prevención para un país que, habiendo dejado pasar tantos trenes, necesita mantenerse despierto si no quiere perder el próximo. En realidad ese tren ya está pasando delante de nuestras narices, en forma de una Revolución Digital que está transformando cómo hacemos negocios, compramos, nos relacionarnos, entretenemos, informamos, aprendemos o vivimos. Si algo nos dice la historia es que se va a producir una nueva selección natural que llevará a unos países a aprovechar la oportunidad y a otros a malgastarla. ¿Vamos a ser otra vez de los segundos, empleando nuestras energías en independentismos egoístas o reavivando viejas afrentas que hicieron posible la España que retrató Eugene Smith en Deleitosa?

Al volver al pueblo cacereño, 65 años después, nuestro fotógrafo Carlos García Pozo se ha encontrado un lugar muy diferente al que describió 'Life'. Ya no es ese sitio "donde la vida ha avanzado poco desde tiempos medievales". La industria cárnica ha traído prosperidad y sus habitantes juegan al pádel en tardes donde todo parece haber cambiado, salvo "las tradiciones que nos hacen españoles y el transcurrir de la vida". Viendo las imágenes de Smith y García Pozo pensé que mi postura y la de mi compañero de tertulia del otro día no eran tan incompatibles, después de todo: uno puede sentirse orgulloso de la España que hemos dejado atrás e inconformista con la que tenemos.

El petardo constitucional de Albert.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 8 Noviembre 2015

Si vamos al fondo del asunto la conclusión que podemos sacar es que ninguno de los partidos políticos con opciones de formar Gobierno solos o en coalición con otras formaciones, tiene una idea clara de cómo se debe redefinir el modelo de España. Lo que sí se ponen de acuerdo es en que el sistema actual autonómico está sobrepasado. Será por ello que CIUDADANOS lanza su “gran bomba” de renovación proponiendo que el Senado se transforme en una especie de Conferencia de Presidentes Autonómicos, para que hablen y debatan de sus cosas. Por otro lado, el PSOE habla de un Estado Federal asimétrico, una palabra que esconde miserablemente la desigualdad entre españoles al conceder prebendas a determinados territorios, algunos de ellos que las gozan desde el principio como El País Vasco y su “concierto”, que debería llamarse “Orfeón”, y Navarra con sus centenarios Fueros. Y luego está el PP que no sabe no contesta y quiere dejar todo igual y si acaso seguir cediendo a las pretensiones del nacionalismo catalán.

Se me olvidaba el partido ultra izquierdista PODEMOS que por un lado defiende “el derecho a decidir” de los pueblos, definiendo como tales a todos aquellos ciudadanos que se auto definan como integrantes de esos pueblos y que llevado al absurdo podría atomizarse hasta aquél desmadre de la Primera República y la declaración de independencia del Cantón de Cartagena. Pero por otro lado exhibe comportamientos netamente dictatoriales y totalitarios basados en la centralización del poder. En cuanto a los partidos nacionalistas parece clara su postura con el objetivo de lograr la independencia de sus territorios sin federalismos ni otras gaitas.

España hasta la aprobación de la Constitución y la creación forzada de autonomías, se caracterizaba por un poder centralizado y por una división territorial a efectos administrativos en regiones, provincias, municipios, etc. Muchas de esas divisiones se atenían a antecedentes históricos y concesiones de la Monarquía de turno. Resulta sorprendente y anacrónico el que existan territorios incrustados de una provincia en otras incluso de otra región diferente, creando una especie de “islas” administrativas que están siendo verdaderos problemas en el actual sistema de Autonomías tan descentralizado,tan insolidario y tan ineficaz. Ejemplos los tenemos de todos los tamaños y características, como el Condado de Treviño perteneciente a Burgos, Castilla y León e incrustado en la provincia de Álava en la Comunidad de El País Vasco.

Pues resulta que la esperada bomba constitucional ha resultado ser un petardo mojado de feria. Y no es que eliminar el Senado no sea algo deseable en su actual concepción como retiro dorado de “las viejas glorias” de los partidos políticos y refugio seguro para blindaje de los que, habiendo sido imputados en causas judiciales, intentan dilatar sine die su futuro paso por los banquillos de las Salas de Justicia. Hubiera sido una mejor opción haber propuesto su desaparición y la revisión del inadmisible estatus de aforado que ha sido llevado hasta extremos vergonzosos desvirtuando lo que los legisladores, padres de la Constitución, habían previsto. Pero ese cambio, parece no ser una prioridad para ninguno de los partidos que quieren seguir gozando de esa injusta impunidad.

La verdad es que esperaba bastante más de Albert Rivera y de su publicitado anuncio en la ciudad que vio nacer la primera Constitución de España, Cádiz. Le ha faltado valentía y voluntad de liderar una regeneración del contubernio político de una casta que sigue siéndolo y que no tiene intención de dejar de serlo. Es lamentable ver cómo el servicio público se ha profesionalizado hasta el punto de que se dan por hecho supuestos derechos y distinciones con independencia de parámetros objetivos de desempeño, actitud, aptitud, logros, cumplimiento de objetivos, etc., algo habitual en la empresa privada como evaluación de la labor profesional. Pero no, el simple hecho de haber figurado como “culiparlante” o más bien “culicallado” en cualquier cargo como Diputado electo en unas listas cerradas, o como Senador, o como Concejal o Alcalde, parece suficiente como para optar a salarios y complementos estratosféricos en muchos casos, e incluso para ser receptor de indemnizaciones milonarias y “regalos” por la simple razón de ocupar el cargo por un tiempo determinado. Resulta sorprendente el que Ahora Madrid en un alarde de hipocresía mayúscula a la que ya nos tiene acostumbrados desde su asalto a la Alcaldía de Madrid, haya tenido la desfachatez de proponer que “solo” se pueda recibir a modo personal “tres regalos de un valor de hasta 50 euros cada uno en un año por parte del mismo donante benefactor agradecido”. Algo similar aunque no equiparable con los célebres Ferrari reales regalo de destacados Gobernantes árabes donados a Patrimonio Nacional por D. Juan Carlos I y en subasta pública actualmente.

La regeneración política es acabar con todo este tipo de comportamientos desde la misma base de las Administraciones. Nadie debe recibir “agasajos” de terceros en forma de regalos personales por solo cumplir con su trabajo desempeñando un cargo de responsabilidad en la Administración Pública. Basta con legislar y vigilar que se cumpla y dejarse de "normas" y "usos y costumbres". Que la única costumbre sea que predomine la ética, la lealtad y la honradez.

¡Que pasen un buen día!

El general autodeterminado
ARCADI ESPADA El Mundo 8 Noviembre 2015

Mi liberada:

Te vi algo dubitativa la otra noche cuando quise que comentáramos la noticia de la militancia podémica del antiguo jefe del Ejército Julio Rodríguez. No sabías si acudir a tu memoria portuguesa, 'oh grândola vila morena', o a la renuencia puramente física que te causa lo militar. Aunque fuiste animándote a medida que comprobabas el desconcierto y la indignación que la noticia había provocado en la derecha. Entre tus encantos mayores está la mueca briosa con que pronuncias "la derecha": siempre temo que la 'ch' me salte a la cara. Pero te confieso que incluso para mí ha sido una noticia lamentable.

La candidatura del general Rodríguez es una excelente maniobra de Podéis, que actúa con eficacia sobre sus dos flancos débiles. Podéis es un partido que causa risa e incredulidad, dos reacciones que difícilmente causa un militar. El que alguien de semejante nivel y responsabilidad se haya tomado en serio a ese partido puede ser un factor nada despreciable de emulación. El reverso del análisis lleva a preguntarse cómo alguien que aprecia la delirante política de Podéis pudo mandar los ejércitos españoles. La pregunta tendría una respuesta rápida si se recuerda que fue el presidente Zapatero el que lo nombró, no sabes Sonsoles los miles de españoles que podrían ser Jemad; pero no resuelve la incógnita de cómo este hombre logró pasar los filtros de una institución con fama de lenta, meticulosa y conservadora. Le pregunté a Carmen Chacón, la ministra de Defensa que lo eligió. No hay mayor misterio para ella. Su preparación: "Técnicamente era el mejor. Y moralmente intachable". Su capacidad: "Acabó convertido en uno de los generales más prestigiosos de la Otan". Hablé también con algunos militares. Para unos la carrera del general es impecable. Fue un gran piloto de caza sobresaliente, experto en logística y nadie puede discutir su profesionalidad. Es culto, laico (el primer Jefe que no juró su cargo), envió sus hijos al Colegio Estudio (suave regeneracionismo español) y, además, es discreto y buena persona. Estas opiniones favorables añaden que el Ejército funciona en sus promociones como una mafia y que el general se enfrentó siempre a esos métodos. La conclusión se desprende como una costra: ¡pues vaya error de la mafia!

Los otros ven a un hombre que ocupó siempre lugares técnicos, muy escorado hacia la izquierda y señalado ejemplo de una competencia que aseguran, sarcásticamente, que ha hecho grave daño al Ejército: los idiomas. Y ven, sobre todo, un funcionario. Me permitirás un rodeo en torno a esta palabra que es tan interesante, hablando en militar. Tú que eres tan guapa y tan lista sabrás que el sociólogo Charles Moskos definió dos modelos de Fuerzas Armadas: el institucional y el ocupacional. El primero se caracteriza por mantener el 'ethos' profesional (primacía de la vocación y de los deberes sobre los derechos, objetivos que transcienden los intereses individuales, etcétera). El segundo es más permeable a los valores civiles: prioridad del interés individual, avance en los derechos y acotamiento de los deberes (horarios, cometidos definidos y no discrecionales, recompensas basadas en incentivos económicos). El modelo ocupacional está vinculado a la tecnificación de la sociedad y de la guerra. Cuando se combate a golpe de bayoneta y se ven los ojos del enemigo el 'ethos' importa. Más difícil es valorarlo, reconocerlo incluso, cuando se guía un mortífero drone desde una oficina, a miles de kilómetros del enemigo, y al cabo de ocho horas llega el relevo y el militar vuelve a casa a cenar con su esposa e hijos. El general Rodríguez dispondría, según este juicio, de poco 'ethos' militar y, por tanto, de poco compromiso con la misión constitucional. Respondería a la percepción que tienen muchos militares de que lo prioritario en los pilotos de caza no es su vocación sino la ambición del avión de combate. Como el París de Enrique IV, un F-18 bien vale un juramento a la bandera. Sin embargo, los críticos también tienen una misión difícil: explicar cómo un funcionario de 'ethos' mínimo puede llegar a Jemad.

Ahora el general ha llegado al lugar, tan distinto, de la política. La ex ministra Chacón, que tuvo con él una buena amistad, intentó, tras su pase a la reserva, que se vinculara con los socialistas. Pero no se decidió. Y es probable que las incorporaciones de Zaida Cantera e Irene Lozano, que han distanciado a Pedro Sánchez del favor de los militares, acabaran de frustrar el que parecía ser su destino político natural. Chacón deja caer malos augurios sobre su candidatura: "Mentiría si dijera que no me ha sorprendido. Incluso técnicamente. No lo veo como candidato, entre otras cosas por sus dificultades oratorias. Y creo que no podrá superar las contradicciones internas de apoyar a un partido que hace lo que hace en Cataluña y en el resto de España".

Lo que hace ese partido es defender el derecho de autodeterminación. Y lo trascendental es que ahora también lo defiende el hombre que ocupaba hace cuatro años la máxima jerarquía militar. Ahí está, firme y en pie, orgulloso de creerse un demócrata: un Jemad autodeterminado. Compárese este hecho deslumbrante con la posibilidad de que un Jemad defendiera la supresión, ¡democrática!, del régimen autonómico. Los estremecimientos que causaría en las socialdemocracias. Sí. Ningún otro estamento ha hecho la transición como el Ejército.

La decisión del general aporta aún más luz al insensato reto del presidente Artur Mas. Vuelve a probarse que la posibilidad de convencer al resto de los españoles de la legitimidad del secesionismo no es una utopía. O no mayor utopía que la de convencer a un Jemad de que la solución al problema de la secesión es el troceamiento de la soberanía constitucional. En realidad, mi liberada, hay dos maneras sucintas de interpretar la importantísima noticia del pase al activismo del general. El orgullo democrático de que un Estado sea tan poroso y plural, tan ecuánime, como para que una altísima autoridad militar defienda la autodeterminación de los territorios de ese Estado.

O bien. La fúnebre posibilidad de que el caso del militar autodeterminado sólo indique hasta qué punto ese Estado carcomido tiende a su destrucción.

Y tú sigue ciega tu camino.
A.

Reforma de Ciudadanos: mismos perros con distintos collares
Pablo Sebastián Republica.com 8 Noviembre 2015

A la espera de estudiar con más detenimiento la pretendida reforma política que ha presentado Ciudadanos, tenemos que anunciar una seria decepción porque por lo que vamos conociendo se trata de dejar todo más o menos como está en la pieza fundamenta de la reforma que necesita España: la separación de los poderes del Estado. Lo que, sin la menor duda, constituye el cáncer de la partitocracia oligárquica de este país y el principal problema político del régimen de la transición.

En España, lo vamos a repetir hasta la saciedad, no hay separación de los poderes del Estado sino de sus funciones y de ahí nace el abuso de poder, la falta de controles democráticos, la baja calidad de muchos de los gobernantes y la corrupción ambiental del Estado. Y, en contra de lo que dijo Alfonso Guerra con alevosía y maldad, Montesquieu no ‘murió’ en España con la reforma que Felipe González impuso a la ley Orgánica del Poder Judicial para estrechar el control de los jueces, como ahora lo ha vuelto hacer Rajoy en esta legislatura con otra vuelta de tuerca a la Justicia.

En realidad Montesquieu y su ‘Espíritu de las leyes’ nunca estuvo en nuestro país desde el inicio de la transición. Porque en España no hay separación de poderes si no solo de funciones y el jefe del partido que gana las elecciones se queda con el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y otros muchos adyacentes (medios públicos y privados) y todos y cada uno de los organismos públicos y reguladores del Estado.

Y ¿qué propone Ciudadanos frente a esta lamentable situación? Nada nuevo, solo un cambio de actores y procedimientos pero en el fondo que toda siga igual. Que el jefe del partido que gane las elecciones, bien con su mayoría o en coalición, controle la cabecera del poder Judicial (en este caso a través del Presidente del Supremo) y, por supuesto, y con sus diputados el poder Legislativo y la presidencia del Gobierno, es decir el Ejecutivo. Los mismos perros con distintos collares, para que todo siga igual.

La única novedad estará en que los tres poderes, al menos en esta ocasión del 20-D, se los repartirán en vez de un solo partido puede que dos y en coalición. Pero el fondo y las carencias democráticas seguirán.

En estas páginas –y ahí sigue abriendo nuestra sección de Opinión, nuestro Decálogo para la reforma democrática- hemos ofrecido a los lectores y a quien desee debatir una seria de propuesta de reforma democrática un decálogo de puntos donde destacan tres relativos a la separación de los poderes del Estado:

– Un sistema Presidencialista en el que el jefe del Ejecutivo no lo elige el Parlamento, o los diputados controlados por los ‘aparatos’ de cada partido, sino todos los españoles en una votación de circunscripción nacional y con sufragio ‘universal’ a dos vueltas. Un Presidencialismo aplicable con la Monarquía o la República, que previamente deberán someterse a referéndum.

– Un Parlamento elegido en elecciones distintas a las presidenciales, con un nuevo sistema electoral de representación directa y nominal a dos vueltas. Con circunscripciones amplias y con una ‘prima’ de cincuenta diputados al partido ganador para favorecer la estabilidad y formación del gobierno.

– Un Poder Judicial elegido sólo por los cuerpos jurídicos del Estado y con un estricto reglamento donde prime el mérito, la experiencia y la antigüedad. Un Poder Judicial donde no intervienen el Parlamento ni el Presidente del Ejecutivo (ni siquiera en el ámbito constitucional).

Mientras todo esto no se plantee así, o de una manera parecida, el problema esencial de la democracia española quedará como está. Y sorprende que Ciudadanos no se haya ocupado de esta cuestión que es la pieza maestra de todo lo demás y solo se haya dedicado a disfrazar el mal sistema partitocrático que tenemos para que todo siga igual. Los mismos perros con distintos collares, que dice el refranero español.

El inmovilismo frente a la ambición reformista
EDITORIAL Libertad Digital 8 Noviembre 2015

Pocas veces han quedado tanto de manifiesto las diferencias entre los dos principales partidos del centro derecha como a lo largo del día de ayer. Por una parte, Ciudadanos llevó a cabo un acto de gran simbolismo en la cuna del constitucionalismo español para dar a conocer un ambicioso proyecto reformista a todos los niveles. Por otra, el partido del Gobierno hizo pública la lista de nombres que encabezarán las candidaturas provinciales, entre los que destacan personajes tan amortizados como los Floriano, Fernández Díaz, Posada, Hernando o de Cospedal.

Mariano Rajoy ha demostrado con su elección de candidatos que su propuesta para ilusionar a los votantes de su partido es precisamente apostar por el inmovilismo. En medio de una situación política tormentosa, que amenaza con acarrear graves consecuencias para la propia supervivencia de la Nación, el presidente del Gobierno cree que la respuesta ha de ser la inacción absoluta, una (ausencia de) estrategia que refuerza de modo bien gráfico con la designación de las figuras más anodinas de su partido como cabezas de lista para el 20-D.

Albert Rivera es el único político que parece tener un programa concreto de reformas para llevar a cabo lo que el propio líder de Ciudadanos ha dado en llamar "el cambio sensato". Rivera quiere sustituir el Senado por una conferencia de presidentes autonómicos, suprimir el Consejo General del Poder Judicial, reformar la ley electoral y racionalizar de una vez nuestro disparatado sistema autonómico. Tiempo habrá de comprobar si el joven partido naranja es capaz de concitar el apoyo ciudadano necesario para llevar a efecto un programa tan ambicioso, pero de lo que no cabe duda es de que Albert Rivera tiene una idea para España, fundamentada en eliminar lo que no funciona y potenciar lo que ha demostrado ser útil.

Mientras tanto, el Partido Popular se limita a defender la leve mejora de la economía como el argumento central de la próxima campaña electoral, que será defendida en las distintas circunscripciones por las mismas caras que llevan apareciendo bajo esas siglas desde hace décadas.

Los planes ambiciosos de una joven formación política corren el riesgo frustrarse por un exceso de optimismo, mientras que un partido asentado como el Popular cuenta con el aval de una trayectoria previsible. Los ciudadanos que comparten una visión liberal conservadora de la política elegirán a qué partido entregan su confianza, pero de lo que no cabe duda es de que el próximo 20 de diciembre tendrán, al menos, dos siglas perfectamente diferenciadas y con posibilidades de ganar las elecciones.


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Privilegio y epitafio de Pablo Iglesias Turrión
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Noviembre 2015

Pablo Iglesias Turrión, candidato a la Presidencia del Gobierno de España bajo las siglas de Podemos, partido-franquicia de la dictadura venezolana, ha hecho unas declaraciones en Onda Cero, una de las cadenas de radio del imperio mediático más favorecido por el PP, el de Atresmedia-La Sexta, cuya política de apoyo al partido comunista bolivariano y filo-etarra de Iglesias se resume en la consigna, denunciada por el director de uno de los periódicos más importantes de España, de un director general de A3TV: "Podemos por la mañana, Podemos por la tarde y Podemos por la noche".

La propaganda totalitaria de la cadena D´Agostini–Bertelsman-Planeta en favor de Podemos ha respondido a razones comerciales –subir la audiencia con mensajes polémicos y revolucionarios- y también políticas –que su padrino Rajoy se presentara como salvación del peligro que A3TV ayudaba a crear. De esa estrategia, que promovía la ruina de la democracia española para vender su posible salvación, se ha beneficiado Podemos.

Pero Iglesias Turrión no esperaba sentado la oportunidad que no han tenido otros partidos como UPyD y Ciudadanos y que le ha brindado, por las sórdidas razones expuestas- el duopolio televisivo creado por Zapatero y Rajoy. Antes, ya había conseguido fondos de la dictadura venezolana y la tiranía iraní para promover su figura política y su partido, tan dependiente de su imagen televisiva que en las únicas elecciones a que se ha presentado con sus siglas, el logotipo de Podemos era precisamente la cara de Iglesias.

Es imposible, por tanto, desligar a Iglesias de su continua promoción por los todopoderosos Mediaset (Tele 5- La 4) de Berlusconi y Atresmedia (A3TV/La Sexta) de D´Agostini Planeta, amén las emisoras de radio que, como los ocho canales de TV -incluidos los de HD adjudicados por Rajoy a Atresmedia y Mediaset- son concesiones del Gobierno o las Autonomías. Y, repito, nadie se ha aprovechado tanto del control político de los medios de comunicación en España, como Pablo Iglesias y los líderes de Podemos.

Desde que Pablo no musita, Podemos desbarra
Antes de ser favorecido por la estrategia diabólica de Rajoy –cuanto peor sea la alternativa, mejor para la continuidad del PP-, Pablo Iglesias se prodigaba en medios como Intereconomía TV, donde yo lo encontré un par de veces y tuve ocasión de replicar a la demagogia que entonces presentaba en forma de susurro. Porque tras recibir un curso de telegenia –pagado con dinero venezolano, según se publicó y no desmintió el aventajado alumno- en una academia paralela de profesionales de RTVE, Pablo Iglesias había aprendido a presentar su enmienda a la totalidad del régimen constitucional del 78 en voz baja, como al oído de una vieja pecadora en el confesionario.

Más alto hablaba Iglesias cuando en dúo plañidero con Willy Toledo ofició en un teatro madrileño el funeral de su ídolo Chávez, al que llamaba "demócrata con agallas". Tampoco hablaba bajo en la herriko taberna en que elogió a la ETA –"izquierda abertzale", en terminología batasuna- por ver "antes que nadie" lo despreciable del "Papelito del 78", es decir, de la Constitución votada por una inmensa mayoría de los españoles. Y tampoco bisbiseó el Iglesias que capitaneó el "escrache" contra Rosa Díez en la Complutense. En esos casos le salió el estridor aflautado que tanto le cuesta disimular, ahuecando la voz y buscando un tonito grave al estilo cumbayá.

Pero acaso instruido por su jefe de comunicación García Ferreras, el jefe de informativos de la SER cuya autoría en el golpe mediático del 13M pretende compartir, Iglesias ha vuelto de a lo que su colega en la Complu Antonio Elorza ha descrito como una propensión irrefrenable al discurso del odio y la apología de la violencia, algo tan bolivariano como leninista.
Isabel Gemio excita el celo chequista

Así, cuando Isabel Gemio le hace escuchar frases mías, de Eduardo Inda, Isabel San Sebastián, Esperanza Aguirre o Aznar, dice: "Losantos, Inda, Isabel San Sebastián... revelan el pasado de este país, un pasado oscuro, una cosa que yo no quiero para el futuro." (…) "estoy convencido de que los padres y madres de nuestro país no querrían que en el futuro sus hijos identificaran como creadores de opinión a personajes como estos" (…) "representan lo peor de la historia de nuestro país. Ese país que oprimía a las mujeres, que estaba en contra de las libertades, frente a una España nueva que quería ser democrática".

Yo entiendo que Iglesias se moleste cuando me oye decir que uno de sus programas de televisión lo emitía en Hispan TV, cadena de la teocracia iraní, cuyo régimen ahorca en público a los homosexuales y discrimina salvajemente a las mujeres. Su problema es que lo que yo digo es verdad. Y lo que dice él, que represento al "pasado a la España que se oponía a los derechos de las mujeres y a la democracia" es mentira y él lo sabe. A lo largo de casi cuarenta años de vida intelectual y periodística, he defendido siempre la democracia, el liberalismo, la nación española y a las víctimas del terrorismo. Desde Lo que queda de España hasta el último programa de esRadio pasando por treinta y cinco años como columnista de Diario 16, ABC, El Mundo o Libertad Digital.

Por el contrario, Iglesias ha despreciado siempre la democracia, el liberalismo y a las víctimas del terror; más aún: ha mantenido contacto directo la banda asesina –según El Mundo con Herrira, la red de control de los presos etarras, pero basta ver a quién apoya en Navarra-. Iglesias es cómplice de una de las teocracias islámicas más machistas y homófobas del mundo: la iraní. Y a diferencia de mí y de los que cita Isabel Gemio, víctimas del terrorismo o con escolta desde hace años, Iglesias nunca ha defendido la democracia, sino la teoría liberticida de la ETA –véase el vídeo de la herriko taberna-. Y se niega a condenar el asesinato de jóvenes en Caracas o los juicios-farsa de Maduro.

Tal vez porque, como dice Elorza, no consigue controlar su discurso de odio y violencia, Iglesias embiste así a la muleta de Gemio: "¡Cómo nos odian! ¡Los que no saben más que odiar se les nota en el timbre de voz!". Se ve que no se escucha, la criatura, en los mítines de estos últimos meses. Pero donde Iglesias alcanza el límite de la ridiculez para alcanzar el de la amenaza de muerte es cuando, azuzado por la Gemio, dice que, en realidad, no le odiamos a él "sino a la gente humilde. Creo que no soportan que un chico de Vallecas pueda ser presidente del Gobierno". Hemos "disfrutado de privilegios" (…) "son lo peor de este país. Son un epitafio. Forman parte del Pasado. Forman parte de algo que estudiarán los historiadores".

Para privilegios, los de Podemos
Ningún partido ha demostrado en menos tiempo que Podemos tal apego al nepotismo cuando no a la cleptocracia familiar o tribal. Desde los familiares de los ayuntamientos podemitas de Madrid, Barcelona o Cádiz –padres, novios, sobrinos, colegas y okupas- a timadores como Errejón, cuya beca de investigación black, consistía en averiguar la ventanilla una vez al mes (el becador ha sido agraciado por el becado con un puesto en las listas) sin olvidar al tesorero podemita Monedero, cuyos cientos de miles de dólares venezolanos ocultados al Fisco han sido perdonados por Montoro. No hay ventaja que no hayan aprovechado, inventado o autoadjudicado. ¡Y viene Pablo Iglesias el eurodiputado marmota, hablando de privilegios!

La verdad, que el hijo de un alto funcionario, profesor de universidad –miembro, pues, de la casta más corrupta de todas las castas de España-, becado en Cambridge por la Bankia de Blesa, cuyo partido financian las dictaduras venezolana e iraní, hable de los "privilegios que he disfrutado" yo, supera mi capacidad de asombro. ¡Yo, hijo de un zapatero y una maestra, nacido en un remoto pueblo de la sierra de Teruel, que estudié con beca desde los diez años –nota media sobre 7- y que, peleando con todos los gobiernos desde hace veinte años, he ido creando diversos medios de comunicación que pagan puntualmente más de cien nóminas al mes! ¡Y lo dice él, que lo poco que ha pagado es con dinero sangriento o robado!

Si no fuera por la amenaza que en un chequista vocacional, amigo de etarras, supone la palabra epitafio, le agradecería a Iglesias la ocasión de presumir, aunque sea de pobre. Porque al lado de Orihuela del Tremedal, Vallecas es Nueva York. O Chicago, si hablamos del Leninín de la Morgue de la Complu, único candidato a la Moncloa que lleva su epitafio a cuestas.

Al borde de la suspensión de pagos: en CDC no entra un duro

Jesús Cacho www.vozpopuli.com 8 Noviembre 2015

Convencidos de la importancia del efecto sorpresa para llegar cuanto antes al oasis de la independencia, Artur Mas y su equipo han imprimido tal velocidad al prusés, han mirado con tanto entusiasmo al futuro, que se han olvidado de ese pasado sobre el que se fundamenta el presente. Las tropas del ejército independentista no se han asegurado la intendencia, y están a punto de quedarse sin avituallamiento. El escándalo causado por el descubrimiento de la red irregular de financiación, las famosas mordidas del 3 por cierto, que ha venido sosteniendo el entramado convergente e incluso el independentista –y ahí habría que meter a la ANC y Òmnium Cultural entre otros- ha provocado el cierre de los canales por los que durante décadas transitó el flujo de fondos que ha permitido mantener la costosa red territorial y clientelar tejida en Cataluña por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) desde los tiempos de Jordi Pujol. “En el partido no entra un duro desde hace semanas, por lo que la falta de liquidez empieza a ser angustiosa. Y no parece que esta situación vaya a arreglarse en el corto plazo, antes al revés, por lo que no va a quedar más remedio que cerrar sedes y venderlas cuanto antes”, aseguran fuentes conocedoras de la situación. CDC tiene ya una quincena de sedes embargadas.

Sorprenden los débiles cimientos de un movimiento que pretende acabar con uno de los Estados europeos más antiguos. Y escandalizan las prácticas de extorsión mafiosa que, ante la indiferencia, cuando no tolerancia, de los Gobiernos centrales han permitido al independentismo engordar sus alas y crecer en osadía hasta llegar al punto de no retorno en que se hallan a día de hoy. Los testimonios de los empresarios extorsionados son abundantes estos días. Lo cuenta un alto cargo de una empresa constructora madrileña del Ibex: “Tras la muerte en marzo de 2005 de Carles Torrent, tesorero de CDC, su sucesor en el cargo, el polémico Daniel Osàcar, heredó de su predecesor un Excel [hoja de cálculo para el trabajo con datos numéricos] muy valioso. Directivos de grandes constructoras madrileñas que pagábamos comisión para lograr adjudicaciones y contratos en Cataluña, figurábamos en la columna del debe de ese documento en el que Torrent dejó cuidadosamente apuntadas las cantidades que nos habíamos comprometido a pagar y que aún no habían llegado a las arcas convergentes. Por eso Osàcar conoce tan bien los despachos de las constructoras madrileñas”.

“Osácar se dejaba ver por Madrid”, prosigue la fuente, “concertando citas con directivos de grandes compañías del ladrillo e infraestructuras para reclamarles la parte del 3% que no habían liquidado con su predecesor. Se trataba mayormente de comisiones por obras adjudicadas entre los años 2000 y 2005. Don Daniel planteaba amablemente en esas entrevistas que los compromisos que habíamos adquirido con Torrent teníamos que cumplirlos, faltaría más, y no sólo porque las cantidades adeudadas figuraban en el Excel de marras, sino porque del cumplimiento de esos pagos dependía que pudiéramos seguir aspirando a hacer obra en Cataluña en el futuro. Los buenos pagadores seríamos mejor tratados en futuras adjudicaciones, siempre dejando claro, por supuesto, que todo nuevo contrato implicaba pasar por las horcas caudinas de una nueva comisión, naturalmente. Y si quieres saber mi opinión, yo creo que todo el mundo pagó lo que reclamaba el Excel de Torrent, y todos hemos seguido pagando religiosamente. No había otra manera de estar presentes en Cataluña”.

Convergencia ha seguido pidiendo dinero hasta el último minuto, incluso después de los registros efectuados a finales de agosto por la Guardia Civil en la sede central de CDC, calle Córcega, y de la Fundación CatDem, en busca de pruebas del cobro del famoso 3%. La espectacular nueva operación de la Benemérita llevada a cabo el miércoles 21 de octubre en la misma sede de CDC, saldada con la detención de Andreu Viloca, tesorero de CDC, del extesorero Osácar, del director general de Infraestructuras de la Generalitat, Josep Antoni Rosell, y de siete empresarios, entre otros, ha significado el golpe de gracia para las finanzas convergentes. “Su situación es desesperada”, sostiene una fuente policial, “porque el partido necesita esas comisiones para pagar las muchas nóminas que soporta y el sin fin de gastos que origina una estructura muy capilar en toda Cataluña. Alguien ha dicho que Convergencia se había convertido en un yonki de las comisiones y es cierto, un drogadicto que necesita su dosis diaria como el comer, de modo que la situación podría llegar a la suspensión de pagos, porque las aportaciones voluntarias del empresariado nacionalista, que también se han visto muy recortadas por simple precaución y/o miedo, no son suficientes para mantener en marcha la infraestructura del partido”.

La adicción al dinero como enfermedad
Es una adicción al dinero convertida en enfermedad, la misma de la que han hecho gala los Pujol. “Eso es cierto”, asegura un barcelonés perfecto conocedor de los entresijos de la familia, “pero las cifras que se han dado son una exageración. Quienes conocemos bien la aguja de marear en Barcelona ciframos lo que se han llevado en 100 millones, como mucho, que es una barbaridad de dinero en cualquier caso. Los Pujol, empezando por el primogénito Jordi Pujol Ferrusola, eran gente de vuelo corto, quiero decir, de afanar en pequeñas cantidades que, multiplicadas por un número de años, pues dan eso, 100 millones más o menos, y lo mismo los tesoreros de CDC encargados del cobro del 3%. Y es verdad, las cosas se han puesto ahora muy duras para sostener toda esa estructura clientelar que han ido tejiendo por toda Cataluña, pero no te engañes, hay gente que sigue soltando pasta por afinidad ideológica, gente como los Carulla, por ejemplo, que cree en la independencia, gente a la que ahora apremian a la vista de las dificultades de tesorería por las que atraviesan”.

Está claro que CDC ha quedado tocada de muerte por el escándalo de su financiación. Un muerto a quien ya no sería capaz de resucitar ni el milagro de la independencia. Tan dañada está, que los aprendices de brujo que lidera Francesc Homs han decidido esconder de nuevo la marca bajo una nueva denominación –Democràcia i Llibertat- con las que concurrir a las generales del 20-E, con el añadido, para enmascarar la basura, de gente rebotada de otras formaciones y blasonada de “independiente”. Lo más probable, con todo, es que los resultados que el 20-D arroje para CDC acaben por confirmar la defunción de lo que, más que un partido, podría ser descrito como una gestoría especializada en intermediaciones varias, incluso la asociación mafiosa proclive a la delincuencia económica.

“El espectáculo que un observador imparcial puede divisar hoy desde la atalaya de Barcelona es único”, señala el barcelonés antes citado. “Lo de mañana lunes va a ser una estación más del viacrucis que debe terminar con Mas entre rejas. Contra lo que cree alguna gente, él es muy consciente de lo que hace, porque su objetivo máximo, llegados hasta aquí, no es entrar en la cárcel como un vulgar chorizo, sino como un héroe de la resistencia catalana. Ni más ni menos. Esto es un mundo aparte, que retroalimenta sus alucinaciones mediante una febril actividad, una huida hacia adelante sin parón posible. Más no saldrá presidente en la primera votación, pero sí en la segunda, y naturalmente sin poderes, travestido en una especie de reina madre dispuesta a presidir los festejos patrios que vayan dictando los de ERC y la CUP, los dueños del poder real en Cataluña”.

¿Por qué no están los Pujol en la cárcel?
Mas está convencido de que terminará en la cárcel, mientras el clan de los Pujol sigue en la calle y campando a sus anchas, al contrario que los Bárcenas, Granados, Correa, Matas, Díaz Ferrán, Pantoja y un largo etcétera que han pasado por la trena –algunos aún siguen en ella-. Es algo sobre lo que mucha gente hace cábalas de una punta a otra del país. “Está claro: Pujol no entra en la cárcel porque le tienen miedo en Madrid”, sostiene un antiguo agente del Cesid (ahora CNI). “No lo está porque en ese caso podrían salir a la luz, por ejemplo, algunas de las muchas trapacerías que se esconden bajo las alfombras de La Zarzuela y que son responsabilidad directa del rey emérito Juan Carlos I. Pujol es el hombre que sabe demasiado de los negocios de la Transición”.

“Que los catalanes son, por lo general, miedosos, es cosa sabida de antaño”, prosigue el barcelonés antes citado. “Un catalán ve un tricornio y se lo hace en los pantalones. Pasa que aquí nadie ve por la calle a un Policía Nacional y mucho menos a un Guardia Civil, que ese fue uno de los más graves errores que cometieron quienes negociaron el Estatuto de Cataluña y que explica mucho de lo que está sucediendo. Pero lo que es nuevo para nosotros aquí es el miedo de Madrid a la hora de abordar el desafío secesionista. Después de años de política de hechos consumados, nadie se ha atrevido en Madrid a empapelar a ningún responsable político de la Generalitat por haber desobedecido al Constitucional o al Supremo, de modo que aquí la fiesta les sale gratis, esta es una revolución donde los revoltosos ni siquiera necesitan regalar claveles”. Hasta ahora. Porque a partir de ahora las cosas se van a poner más serias. El horizonte de una Generalitat con Mas convertido en presidente florero y con la gestión real en manos de la alianza entre ERC y la CUP es algo que no puede dejar de estremecer a las clases medias catalanas. Las contradicciones del prusés son ahora tan obvias, tan monumentales, que a poco que el Gobierno central sepa hacer bien las cosas, el independentismo puede quedar cortocircuitado para los próximos 30 o 40 años. A verlo vamos.

Triodos Bank España y Caixa d'Enginyers, listillos
Vicente Torres  Periodista Digital 8 Noviembre 2015

Piensen como piensen sus directivos, era lógico que La Caixa y el Banco Sabadell se manifestasen en contra de la secesión, dado que tienen muchos más clientes en el resto de España que en la propia Cataluña. Una retirada masiva de fondos de los españoles indignados con los nacionalistas habría llevado a ambas entidades a la quiebra, con el consiguiente perjuicio para todos los catalanes, nacionalistas o no.

Este mismo hecho desmonta por sí mismo todas las teorías de los secesionistas, de cuya estupidez no cabe ya ninguna duda.

Lo que ocurre es que los nacionalistas, en su ceguera cerril, han optado por hacerles boicot a estas dos entidades, que lejos de hacer un ejercicio de españolidad, se han limitado a actuar en defensa propia de los intereses de Cataluña, que quedarían muy mermados si quebraran ambas. Triodos Bank España y Caixa d'Enginyers han aprovechado la circunstancia para desmarcarse del comunicado de La Caixa y Banco Sabadell y, con ello, arrebatarles clientes.

Sería justo que los catalanes no nacionalistas y el resto de españoles que tengan cuenta en Triodos Bank España y Caixa d'Enginyers obren en consecuencia.

Tampoco parece muy apropiado que los españoles garanticen con sus patrimonios los depósitos de los clientes de estas dos entidades y los de las que actúen de forma similar.

Los nacionalistas catalanes conseguirán hundir Cataluña, o sea la economía catalana, de modo difícilmente reversible, y con ello perjudicarán también a todos los catalanes.

Y en su empeño por imponer el dialecto barceloní, que fue el elegido por Pompeu Fabra, conseguirán hacerlo desaparecr mucho antes de hora.

Los productos catalanes cada vez tendrán más difícil penetración en cualquier lugar del mundo, porque la matraca catalanista resulta agobiante y cada día más molesta. El nacionalismo está cerca de ser considerado como una enfermedad contagiosa y sin medicación que la cure.

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