AGLI Recortes de Prensa   Sábado 21  Novietubre  2015

Un odio virtuoso
Gabriela Bustelo. www.vozpopuli.com  21 Noviembre 2015

En una de las perlas satíricas de su famoso diccionario, Ambrose Bierce nos cuenta que el líder de la isla de Ghargaroo, tras pasar una larga temporada en el extranjero estudiando política, regresa dispuesto a instaurar un gobierno capaz de aprobar las leyes necesarias para recaudar impuestos. Tras elegir a dedo un centenar de hombres destinados a ocupar los escaños del Parlamento, aparta a cuarenta de ellos para que actúen como Oposición, instruyéndoles con esmero sobre su función: llevar siempre la contraria al Gobierno. El día en que se pone a prueba la nueva organización legislativa, resulta que la Oposición olvida su cometido y la primera medida enviada al Parlamento sale aprobada por unanimidad. Haciendo un esfuerzo para contener su indignación, el amo de Ghargaroo les amenaza de muerte, con el terrible resultado de los cuarenta caen fulminados del susto. Entonces se produce un momento de pánico hasta que el primer ministro, un hombre resuelto, le pide que deje el asunto en sus manos. Lo que hace es mandar embalsamar a los miembros de la Oposición y clavarlos en sus escaños correspondientes, donde no vuelven a decir esta boca es mía. A partir de ese día todos los proyectos de ley se aprueban diligentemente, con cuarenta votos de la Oposición registrados en contra. Este simulacro de democracia prospera hasta que un día el Gobierno no aprueba una nueva ley fiscal. El amo de la isla, indignado con el primer ministro, le manda ajusticiar, fusilando a continuación a todos los miembros del parlamento. Así termina el experimento de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

¡Franco, presente!
Esta distopía de Bierce podría parecer una extravagancia, pero al cumplirse en España cuarenta años desde que murió Franco, la corrupción estructural –cuatro poderes entrelazados, parasitismo autonómico, chantaje nacionalista, grandes partidos fraudulentos– y la invisibilidad mundial –provincianismo heredado de la desconexión franquista, miedo al compromiso internacional, imagen de país irrelevante– todo parece indicar que España ha sido durante estas cuatro décadas una democracia bananera de la que el Caudillo estaría sin duda orgulloso. La derecha española ha sublimado el shock post-zapaterista con un neofranquismo vestido de Prada y la izquierda burguesa criada en familias del régimen sigue articulando su ideario en torno a la obsesión antifranquista. En cualquier democracia veterana de Occidente una coyuntura excepcional como la que atraviesa nuestro país bastaría y sobraría para que el partido de la oposición ofreciera su total apoyo al Gobierno a fin de acabar cuanto antes con el padecimiento nacional. La izquierda española –y concretamente el PSOE– se ha enquistado en su rol de sádico enemigo interno. Durante toda esta legislatura casi amortizada, la oposición socialista –tratada como VIP por una prensa unánimemente alucinada con Podemos– ha saboteado todos los esfuerzos del actual Gobierno para enderezar el itinerario patrio. Del mismo modo que la crisis ofrecía a Rajoy una ocasión única para hacer de España un país occidental serio, también brindaba a Pedro Sánchez la oportunidad de llevar a cabo la renovación que el PSOE pide a gritos desde hace años. Pero el cargo de secretario general del partido socialista ha recaído de nuevo en un político conspiranoico cuya meta no es el bienestar de sus afiliados, sino la aniquilación de la derecha.

Profesionales del odio
Tras el atentado de París ha reaparecido la alargada sombra del 11M, dado el descomunal contraste en la actuación de los presidentes respectivos, ambos socialistas. La inmediata reacción de Hollande –liderazgo indubitable de una democracia occidental, promesa cumplida de responder militarmente a la afrenta, veloz hallazgo y eliminación del cerebro de la matanza, constante aportación de datos fehacientes– contrastan con un Zapatero abúlico, que el 15 de marzo de 2004 en el Debate de Investidura felicitó a la administración pública por su admirable eficacia (!) y se despidió contando a los presentes que tenía unas ansias infinitas de paz. Pero el talante zapaterista no contemplaba la convivencia, sino el remake de una guerra civil repetida hasta el infinito. Ahora que la prensa nacional resucita a Franco mientras intenta sobrevivirle, conviene recordar que España es hoy la pesadilla antisistema soñada por Zapatero: un universo paralelo, una burbuja extemporánea incapaz de sincronizarse con Occidente. No podemos, en modo alguno, creer que España sea una democracia europea funcional. Tras cuarenta años bajo Franco, hemos pasado los siguientes cuarenta en un simulacro semejante al Ghargaroo de Ambrose Bierce. Mientras nosotros nos profesionalizamos en un odio cuyas ascuas hemos mantenido vivas durante casi un siglo, el mundo escribe la historia sin acordarse de nuestra existencia.

Europa ya tiene su guerra
Javier Benegas www.vozpopuli.com  21 Noviembre 2015

Los recientes atentados de París. La frialdad, brutalidad y discrecionalidad con la que los terroristas dispararon indiscriminadamente a civiles inermes sin mostrar la menor conmiseración ha enardecido a las sociedades europeas. Ante este tipo de atentados, que, además, son difícilmente predecibles, el ciudadano común se siente indefenso. No existe en Europa el derecho individual a portar armas, son los Estados los que tienen el monopolio de la violencia. De ahí que la opinión pública vuelva su mirada hacia los gobernantes exigiendo que refuercen la seguridad interior, con todas las contraindicaciones que para la libertad ello conlleva, y también –y he aquí la novedad en lo que a Europa respecta– actúen con contundencia más allá de nuestras fronteras.

Sin embargo, a día de hoy, y el que diga lo contrario miente, nadie sabe de qué manera puede satisfacerse cabalmente la segunda exigencia; ni los políticos, siempre con un ojo puesto en las encuestas, ni los expertos, huérfanos de casos de éxito de intervenciones anteriores, están en disposición de responder a la gran pregunta de manera satisfactoria. La única certeza compartida, pero por el momento parece que ignorada, es que Estados Unidos ya no está dispuesto a librar nuestras guerras. Y no ya Francia en solitario, sino Europa en conjunto no tiene los recursos materiales, humanos y económicos para acometer grandes aventuras bélicas.

Pese a ello, la intervención exterior, es decir, la guerra (llamemos a las cosas por su nombre) parece imponerse a la hora de proporcionar una justicia inmediata y balsámica. Precisamente por ello, para evitar embarcarnos en una aventura cuyos costes a largo plazo pueden ser inasumibles, los líderes políticos y los creadores de opinión deben evitar cometer viejos errores, como cuando, en palabras de Zweig, hasta los filósofos explicaban la guerra como un benéfico baño de aguas ferruginosas que guardaba del decaimiento a las fuerzas de los pueblos.

No se trata de negarse en redondo a dar un paso al frente, ni de adoptar una actitud esquiva o, como vulgarmente se dice, cobarde. Ni tampoco caer en la necedad de Bertrand Russell, cuando en 1937 declaró que "la Gran Bretaña debiera desarmarse, y si los soldados de Hitler nos invadieran, debiéramos acogerlos amistosamente, como si fueran turistas; así perderían su rigidez y podrían encontrar seductor nuestro estilo de vida". No, no es el buenismo sino la racionalidad y la visión de largo plazo. Si la única alternativa para conjurar la amenaza del Estado Islámico (EI) es combatir a los yihadistas allí donde se encuentren, estén en Siria, Irak o Libia, que así sea. Pero no tomemos las decisiones en caliente, porque hacerlo nos llevará a dar por buenas estrategias disparatadas, que no sólo resultarán inconsistentes o rebasarán nuestras capacidades sino que terminarán siendo contraproducentes. Y tal vez en lugar de aniquilar a nuestro enemigo lo fortalezcamos, mientras nosotros nos habremos debilitado.

La guerra exige un gran esfuerzo
La guerra no es ninguna broma. Se sabe cuándo empieza pero no cuándo termina. Por lo tanto, exige un gran esfuerzo que ha de mantenerse en el tiempo. Por ejemplo, la intervención internacional en Afganistán se ha cobrado un coste enorme, no sólo en vidas humanas, sino también en recursos económicos. A finales de 2013 (12 años después del inicio de la aventura), sólo EEUU había gastado 645.000 millones de dólares en esta campaña. Y eso a pesar de que, inicialmente, bastaron poco más de tres centenares de efectivos de las Fuerzas Especiales, un puñado de agentes de la CIA y 15.000 soldados afganos para derrotar a un ejército de 60.000 talibanes en poco más de dos meses. Y todos nos las prometíamos muy felices.

Y es que ganar una guerra es relativamente sencillo, cuando la tecnología y los recursos materiales y humanos acompañan. Pero el triunfo militar es el espejismo de la victoria. Ganar la paz es otra cosa. Reconstruir la región donde se han librado los combates y proporcionar seguridad de manera permanente, para evitar, entre otras cosas, que los yihadistas proliferen como las setas, es una tarea ardua, en ocasiones desesperante, que requiere tiempo, determinación y recursos, tres ingredientes que suelen ser incompatibles con las egoístas agendas de los políticos, siempre propensos a girar cual veletas en la dirección de las encuestas, y también antagónicas con las impresionables sociedades occidentales, tanto o más inconsistentes que sus gobernantes.

Para derrotar al Estado Islámico y liberar los territorios ocupados, la estrategia del raid aéreo se ha demostrado insuficiente. De hecho, EI ha seguido ampliando sus dominios pese a los intensos bombardeos. Y la población local asocia a Occidente con el zumbido previo a un estallido. Sólo la combinación de los ataques aéreos con el empleo de tropas terrestres puede obligarles a retroceder y retirarse de forma permanente. Esa es la estrategia que Rusia y el Ejército de Al Asad están empleando sin ninguna sutileza en forma de guerra total, lo que ha elevado el sufrimiento de la población siria a cotas inimaginables y agravado las avalanchas de refugiados. Para aplicar esta estrategia, pero en su vertiente más benigna, es decir, mediante objetivos seleccionados y acciones rápidas y certeras, Europa necesita o bien encontrar aliados fiables sobre el terreno, o bien enviar sus propias tropas. Lo primero ya lo han intentado los norteamericanos, pero dado que a diferencia de Afganistán las facciones rebeldes, contrarias tanto a Al Asad como al IE, están demasiado fragmentadas, han fracasado en el empeño de constituir un contingente local significativo.

Los costes humanos son permanentes
Por tanto, queda la segunda opción: intervenir con nuestras tropas terrestres. Y aquí hay que tener presente que los costes humanos de una guerra son permanentes. No se extinguen con la victoria o con el fin de las hostilidades, sino que permanecen en el tiempo, como una losa con la que la sociedad ha de cargar durante décadas. Así, por ejemplo, tras las intervenciones en Irak y Afganistán, el Departamento de Defensa norteamericano eleva a más de 270.000 el número de excombatientes que sufren lesiones cerebrales de mayor o menor grado. Y el Departamento de Asuntos de los Veteranos calcula que uno de cada cinco veteranos sufre estrés postraumático, cifra que alcanzó los 300.000 hace años y hoy ronda ya los 500.000. En conjunto, bastante más de un millón de excombatientes han pasado por los hospitales, de los cuales la mayoría habrá de recibir tratamiento de por vida. Los costes económicos para el Tesoro son enormes y lo peor es que lo seguirán siendo durante muchas legislaturas. De los sociales, ni hablamos. No debería extrañar pues que EE.UU., con Obama y sin Obama de presidente, se haya vuelto contrario a desplegar tropas sobre el terreno, sobre todo viendo los resultados de unas campañas que han consumido ingentes recursos materiales, y convertido a más de un millón de jóvenes en la flor de la vida en viejos prematuros o inválidos.

Ninguna sociedad puede protegerse a sí misma sin que al menos una parte de sus jóvenes decida motu proprio poner su vida en juego para defenderla. El sacrificio personal en defensa de la comunidad es algo universal. Esa entrega sin reservas es elogiada en infinidad de mitos y leyendas que las sociedades graban en piedra para que las nuevas generaciones tengan constancia de las gestas y sacrificios realizados por quienes las precedieron. Desgraciadamente, este sentimiento puede ser manipulado por los líderes políticos al calor de las emociones pasajeras. Por eso debemos velar para que este valioso recurso no se desperdicie en vano. Y si hay que emplearlo, sea con todas las garantías. Porque si decidimos dar el paso, la mayor traición que podemos cometer contra aquellos que combatirán en nuestro nombre es el arrepentimiento.

Terrorismo y elecciones, un golpe de realidad
Estoy seguro de que ninguno de los planes estratégicos de los equipos de campaña contemplaba que a 30 días de la votación la principal preocupación fuera cómo manejar el tema del terrorismo
Ignacio Varela El Confidencial  21 Noviembre 2015

Nadie lo menciona abiertamente porque queda mal mezclar la muerte con los votos, pero en estos días muchos se preguntan de qué manera y hasta qué punto la conmoción por el atentado de París influirá en las elecciones españolas del 20 de diciembre.

No es habitual que un hecho ocurrido fuera de España determine nuestro voto, pero la masacre parisina nos ha hecho mucho más agudamente conscientes de que la amenaza va contra todos y que cualquiera de nosotros, cualquier día, puede estar en una discoteca Bataclan o en el bar de la esquina y que el tipo que se está tomando un café en la mesa de al lado sea una bomba humana dispuesta a morir y hacernos morir en ese mismo momento.

No sé si el atentado de París y todo lo que ha desencadenado afectará al resultado de las elecciones, pero lo que sí ha quedado trastornado es la campaña electoral. Estoy seguro de que ninguno de los planes estratégicos de los equipos de campaña contemplaba la hipótesis de que a 30 días de la votación la principal preocupación de los candidatos fuera cómo manejar el tema del terrorismo yihadista: con oficio como Rajoy, rematadamente mal como Iglesias, con un toque oportunista como Rivera o con la insustancialidad habitual de Sánchez.
Los cuatro principales candidatos a La Moncloa, Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias. (Reuters)

“La campaña electoral se ha paralizado”, se quejan por lo bajo algunos dirigentes políticos. No, lo que ha hecho la campaña es chocar con la realidad. Lo artificial es ese mundillo de los mítines, los eslóganes, los soundbites redactados por el asesor de turno, las encuestas y las pajas mentales con las encuestas, el debate sobre el debate y la campaña que consiste en comentar la campaña: un invernáculo que alberga a no más de 5.000 personas. Lo real es el terrorismo, es París hoy y quién sabe qué otro lugar mañana. Lo real es Cataluña rota y rompiendo con España. Lo real sigue siendo tener 35 años y no haber empezado tu vida laboral o tener 50 y saber que la has acabado para siempre: en ambos casos, tener la vida jodida sin remedio.

Ojalá no hubiera ocurrido lo de París. Pero si me permiten decirlo así, su efecto sobre la campaña española es doblemente saludable:

Por una parte, como he dicho, nos pone a hablar de la realidad. Como el clásico dicho del periodismo cínico que recomienda no permitir que la realidad te estropee una buena historia, parece que ciertos políticos y consultores lamentan que la realidad venga a estropearles un buen diseño de campaña.

Pero a veces la realidad es tan potente que se impone a todo y arrasa con todo, y además no avisa ni llama a la puerta. Entonces es cuando se acaba el toreo de salón, hay que echar las guías de campaña a la papelera y toca demostrar que querer gobernar y valer para ello no es lo mismo que jugar a gobernar.

El terrorismo yihadista es la vida misma, lo que nos va a tocar sufrir durante los próximos años. Es lo que conmociona a la sociedad, lo que nos enfurece, nos asusta, nos preocupa, a ratos nos hermana y siempre nos deja abrumados ante un problema gigantesco que desborda nuestra comprensión.

Está muy bien que pasemos el tiempo que queda hasta las elecciones hablando del terrorismo y cómo defendernos de él; igual que estaría muy bien que habláramos también de cómo nos va a cambiar la vida la llegada incontenible de millones de personas que huyen de la miseria y de la muerte para buscar refugio en nuestra decadente Europa; o de cómo vamos a resolver el dilema que ha formulado el presidente Obama: somos la primera generación en notar los efectos del cambio climático y la última que puede hacer algo útil para frenarlo. O que hablemos de cómo se hace para sincronizar la recuperación económica con la recomposición social.

Está bien que la campaña electoral vaya de eso porque estas serán la cuestiones sobre las que tendrá que reflexionar, negociar y decidir el Gobierno que elijamos el 20 de diciembre. Les aseguro que el próximo Presidente, sea quien sea, pasará mucho más tiempo ocupándose de estas cosas que de las puertas giratorias o de los sueldos de los concejales. Lo triste es que tenga que ocurrir algo brutal para que lo que es importante también nos parezca importante.

Por otra parte, esta bestial irrupción de la amenaza terrorista nos obliga a contrastar visiones y soluciones que, aun buscando lo mismo, discrepan en el diagnóstico y discrepan aún más en el tratamiento.

Todos compartimos el dolor por los asesinatos y la solidaridad con las víctimas. Todos nos hemos emocionado viendo a 80.000 ingleses en un estadio de fútbol cantando La Marsellesa. Pero ante el problema de fondo no opina lo mismo Obama que Putin; no se ven las cosas igual desde Bruselas que desde Tel Aviv o El Cairo; no es fácil conectar el sentimiento de un musulmán pacífico con el de un cristiano belicoso.

Hay quien piensa que es un error proclamar que esto es una guerra porque eso es precisamente lo que buscan los que se llaman pretenciosamente Estado (islámico): que se les dé ese rango y su provocación criminal se trate como la guerra mundial del siglo XXI.

Hay quien piensa que “la amenaza de ISIS no es su capacidad de derrotar a occidente, sino que los países europeos, en su reacción contra el terrorismo, cometan el error de destruir completamente su propia cohesión social” (Roger Senserrich).

Y hay quien piensa que la única guerra verdadera es la que hay en Siria y en Irak, una sanguinaria guerra civil de la que los terroristas de ISIS son una parte: y que la forma más eficaz de acabar con ellos es ayudar a que pierdan esa guerra en su propio territorio.

Supongo que algo de esto es lo que, de forma torpe y manifiestamente inoportuna, pretendió plantear Pablo Iglesias en su desafortunadísima declaración del mismo día del atentado (luego lo ha querido enmendar vistiéndose de estadista, pero últimamente el líder de Podemos llega tarde y mal a todas las citas importantes; también es cierto que viene desde muy lejos, de asaltar los cielos nada menos).
Sí, hablemos de todo ello antes de votar. ¿Beneficia eso al Gobierno? Es posible: en las emergencias se tiende a cerrar filas tras el que lleva el timón, y es obvio que entre unas cosas y otras estas elecciones se van a celebrar en un clima de emergencia nacional (Cataluña) e internacional (terrorismo). A veces el estar en el Gobierno te perjudica porque te culpan de lo que eres responsable y de lo que no, “piove, porco governo”; y a veces te beneficia porque un golpe de realidad recuerda a la gente que se trata de elegir a un Gobierno de verdad y no de encumbrar a un famoso o a un figurín. Y es que, como decía Giner de los Ríos, la vida no es alegre ni triste; es simplemente seria.

Los "Sipero" de "Estepais"
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 21 Noviembre 2015

El terrorismo yihadista va a ser en el futuro, y me temo que por mucho tiempo la peor sombra y preocupación de nuestras vidas, aunque los separatistas catalanes quisieran ser ellos en quienes no tuviéramos más remedio que pensar todos los días. Lo cierto es que no hay comparación y siendo grave su desafío en lo otro va la vida, a ellos también puede irles, pues como que Más parece algo muy menor y bien pensado puede que lo sea. Aquello, lo suyo de títere de unos tipos como la CUP y con el riesgo que corre Europa, cuesta tomárselo en ocasiones en serio. Pero ellos se creen serlo y habrá que darles respuesta. Pero lo dicho, cuando toque y en fondo y forma. Sin alharacas.

Pero no duden que ambos casos saldrán, está engordando ya a pasos decididos un espécimen que se convertira, ya lo es en realidad, en prototipo de una cierta manera de entender vida, politica, nación y actitud. Son los don “Sipero” de “Estepais” al que ni por asomo llamaran España y si lo hacen es porque se lo ha dicho el de marketing.

La puesta en escena es siempre la misma, idéntica y no me hace falta ni mentarselos para que los identifiquen. Piensen por ejemplo en los dos graves problemas, el del separatismo y el del terrorismo yihadista y comprobaran que su respuesta es la misma. De entrada y para parecer que están con nosotros, con lo que saben es el sentimiento de las gentes lo primero que hacen es una afirmación que engolan todo lo que pueden. Es la parte del SI …pero no ha pasado ni un segundo para que venga eso, el PERO que es como que NO, vamos que es un NO que quiere camuflarse y que el SI es por bienquedar o porque no puede ser de otra manera sin parecer lo que en verdad se es, pero de hacer o de ir o de comprometerse que va a ser que NO y que si alguien decide que SI se pondran ya no peros sino gritos en el cielo y pancartas en las calles.

Caso primero. Cataluña. Con la Constitución , con la Unidad, con España. ¡Huy, si, claro, que otra cosa voy a decir. Pero entonces resulta que hay que aplicarla de verdad y defenderla y actuar. ¡Ay, ay, ay!, Que intervenir no, que aplicar ese artículo no hombre, que hay que dialogar. ¿Pero el que?. Pues no se sabe pero dialogar, eso dialogar para añadir “políticamente” y resolver “el conflicto” que es lo mismo que no decir nada porque no es nada. Se acuerda, en politica o en cualquier cosa si hay de que pactar y si se quiere pactar. Si te imponen, te chantajean o de dan un ultimátum el dialogo es simplemente rendirte al otro sin que se haya de notar mucho. Pero en este caso y en tal extremo se nota demasiado.

Mas claro es aún el caso segundo. Contra el terror, contra los terroristas, con Europa, con nuestros aliados. Muy bien. Todos juntos. Pero estamos en lo mismo. Y si hay que intervenir. Si hay que mandar tropas, al menos para sustituir y flanquear a los franceses en el Sahel. ¡Huy, huy, huy!. Eso no. Que somos de la paz, de la alianza de civilizaciónes, del Guerra NO. Pero si es que nos la han declarado, ¿no se da cuenta?. Bueno, pues tal vez si, pero nosotros eso no. Nosotros paaaaz, dialogo, hablar. ¿Pero con quien?. ¿Y de que que? ¿De que habla uno con un fanatico del DAES? ¿De que te degüelle sin dolor?

Lo dicho y a las pruebas y el tiempo me remito. Los “Sipero” de “Estepais” comenzarán a aparecer como setas por todos los lados. Los Podemitas tendrán inmediata y nutrida compañía. Las Carmenas, Iglesias, Monederos, talegotes y Teresas de la equidistancia entre los verdugos y las victimas, ¿a que me suena? y que al fin y al cabo los europeos y ya no te digo los americanos somos culpables del crimen universal y mal esta que nos maten, “Sipero” ¿que van a hacer eso pobres asesinos yihadistas sino matarnos?, no son pocos y van a empezar a salir de los rincones.

Este es el pais, este el pensamiento, esta la debilidad mental y etica de quien se considera a si mismo la luz y la bondad de la vida y su progreso. Esto es lo que empezaremos a oir, ya lo estamos oyendo, como muy tarde mañana. “Sipero”. O sea, inacción y NO.

París, el patriotismo y la envidia de Margallo
Javier Somalo Libertad Digital 21 Noviembre 2015

En una entrevista en Los Desayunos de TVE, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, dijo haber sentido "mucha envida" al ver a los franceses cantando La Marsellesa. Se refería el ministro a los aficionados que fueron evacuados del Estadio de Francia en la noche trágica de París. No sé si jugando con su apellido, añadió: "Si tuviéramos ese patriotismo en España otro gallo nos cantaría".

¿Será porque no tenemos un monumento tan alto e icónico como la Torre Eiffel? ¿Será porque nuestro himno no tiene letra y resulta imposible entonar el lolo-lolo para desahogar el dolor y hacerse fuerte ante él? ¿O será, más bien, porque los primeros que huyen del patriotismo como de la peste son nuestra clase política y gobernante, anclados –unos y otros, por guerracivilismo o por miedo– en el 36?

Cuando un gobernante envidia el patriotismo ajeno alguna culpa ha de tener. El problema es que Margallo, cante o no, señala a los ciudadanos españoles –aunque se incluya– al envidiar una virtud en los vecinos franceses. No le quito razón al ministro –en España se llamó asesino al Gobierno antes, durante y después del 11-M–, pero asquea que no se achaque culpa alguna y forme parte de los que enterraron la infamia de marzo al volver al poder. Menudo acto de patriotismo sería aclarar o confesar qué pasó entonces. A los patriotas franceses no les hace falta.

Casi todo empezó con la maldita ecuación de aquella "PAZ" de pancarta que formuló el presidente Zapatero: el 11-M nos llegó por estar en Irak así que retirémonos de Irak. O mejor: para intentar demostrar que el 11-M fue por estar en Irak, nos vamos de Irak. El gobierno saliente del PP agachó la cabeza y ordenó no marear más la perdiz. Desde entonces, aquí el patriotismo se nos promueve con cosas como la "Marca España". Dentro de nuestras fronteras, se traduce en intentar presumir de exportaciones, de empresas punteras, de turismo... No digo que esté mal si hubiera algo más. Pero extramuros, el enemigo –que existe, sí– nos ve saliendo de Irak, pagando rescates a piratas en África, negociando con terroristas y sucumbiendo a sus huelgas de hambre, soltando a presos torturadores por motivos humanitarios, dialogando con sublevados para que, por favor, no se nos vayan o midiendo si tal o cual acción puede afectar mucho, poco o nada a la imagen de tal o cual gobierno en plena campaña electoral. También ven a Margallo planteando la posibilidad de aligerar la presión militar de Francia en República Centroafricana y Mali y al gobierno español desmintiéndolo rotundamente horas después... justo el día en el que los terroristas secuestran a casi 200 personas en un hotel de Mali causando decenas de muertos.

Pero volvamos al sentir de Margallo ¿Por qué no se ha referido a la Asamblea francesa? Ahí es donde debería volcar su envidia. En Francia no hubo manifestaciones con políticos cariacontecidos –prohibidas ante el riesgo cierto de una réplica terrorista con tan jugoso objetivo– pero se celebró una sesión histórica de la Asamblea que acabó con una ovación –a Francia, no a Hollande– y la consabida Marsellesa cantada al unísono. Días después, Manuel Valls anunció también en la Asamblea que uno de los terroristas –no entremos en si era "cerebro" o maestro de obra– había sido liquidado. Y se volvió a aplaudir –de nuevo a Francia y a la policía, no a Valls, aunque lo merezca más que Hollande– enviando un rotundo mensaje a los terroristas, improbable a este lado de los Pirineos. Y si, tras un zarpazo como el infligido a París, un policía exige a punta de subfusil a un sospechoso que se desnude a varios metros de distancia estará protegiendo a millones de personas de los hombres-bomba, que no se inmolan, demonios, que sólo asesinan sin tener que huir, cosa que simplifica enormemente los planes criminales y dificulta aún más los defensivos. Si cae alguno de esos criminales, como el que presumía de arrastrar cadáveres atados a un todoterreno, Francia aplaude. Ni un parisino menos. ¿Es necesario promover patriotismos? Ni de lejos defiendo a ciegas a Francia o a los franceses por una interminable lista de motivos, históricos y no tanto, pero salta a la vista la diferencia en estos aciagos días.

¿Qué subyace, pues? Maldad, complejo y cierta incompetencia. Porque patriotas hay en todos los partidos y ciudades pero para serlo habrá que sentirse orgulloso de algo, y no sólo de los deportes, única válvula de escape políticamente homologada para desalojar presiones normalmente ocultas por temor a ser facha. Y de esa represión sólo es culpable la clase política y gobernante. Unos por mantenerse aferrados a lo que quede de esa máxima según la cual la memoria de la izquierda sólo existe para recordar crímenes de la derecha dando por justos y necesarios los suyos. Los otros, porque siguen buscando apellidos o apodos: derecha moderna, derecha democrática, centro derecha, no sea que les consideren herederos sin serlo. Y todos porque la acción política bajo tales complejos se vuelve incompetencia. Se cumplen cuarenta años de la muerte del dictador y de la poquita izquierda que se enfrentaba a él cuando apenas tosía. Pues fin de la cuarentena de una vez y ocupémonos de la que venga después de diciembre, a ver de qué somos capaces. No critico al gobierno por afición sino por obligación igual que lo apoyaré –sea el que sea– sin fisuras cuando tome decisiones difíciles pero justas, de esas que ahora llaman "impopulares" por valientes.

Acabo con Margallo, como empecé. Desafortunada conclusión y peor refrán para ilustrarla: "otro gallo nos cantaría". Que no sea el de Morón. A ver si es verdad y, además, pronto.

El yihadismo plantea una guerra mundial
Editorial El Espanol 21 Noviembre 2015

El ataque de este viernes en Mali, sólo una semana después de los atentados de París y Beirut, confirma el aumento del alcance y capacidad mortífera de las acciones islamistas. Al Qaeda, Estado Islámico, Boko Haram... la amenaza adopta distintos nombres pero es la misma y va dirigida contra cualquier grupo o país al que se considera enemigo del islam, tal y como lo interpretan los yihadistas.

En lo que va de año, los atentados se han multiplicado a lo largo de todo el mundo. El avión ruso en Egipto, los ataques a hoteles en las playas de Túnez, la matanza en la Universidad de Garissa (Kenia), la carnicería de Charlie Hebdo... Y antes ha habido acciones terroristas en medio planeta: de Estados Unidos a España, de Indonesia a Londres, de Bombai a Moscú y, por supuesto, en Siria e Irak y toda el área limítrofe, zona en la que el Estado Islámico se ha hecho fuerte.
Varios frentes y un campo de batalla

Cuando el presidente francés, François Hollande, afirmaba tras el 13-N "estamos en guerra", estaba describiendo fielmente la realidad. No se trata de una guerra convencional, contra el ejército de un país, pero es un conflicto que tiene varios frentes y, uno, ha de resolverse en el campo de batalla. Porque antes o después se tendrá que atacar sobre el terreno el centro de operaciones, de comunicaciones y de reclutamiento del EI. La constatación de que estos grupos pueden tener acceso a armas químicas es un motivo más para actuar.

Hoy desvelamos en EL ESPAÑOL las técnicas de captación de yihadistas. Pese a tratarse de una ideológía retrógrada, sus impulsores utilizan técnicas modernas para conseguir adeptos a través de las redes sociales y prometen una vida de placeres sensuales, en la que no faltan chicas, coches, dinero y un eslogan a lo James Bond: "Sólo se muere una vez".

La realidad es que hoy, en los barrios marginales de las grandes ciudades europeas, hay una minoría que se siente atraída por esta llamada de la yihad. De hecho, son centenares los europeos que han ido estos años a combatir como voluntarios a Siria e Irak. Por otra parte, hemos desvelado en estas páginas cómo familias musulmanas instaladas en Cataluña están enviando a sus hijos a madrasas de sus países de origen, de las que vuelven radicalizados.
Transformará Europa en los próximos años

Todo ello habla de la compejidad del problema. Por eso, aunque Francia y Rusia han aumentado sus bombardeos en Siria, y aunque Estados Unidos está haciendo lo propo en Irak, harán falta otras actuaciones. La amenaza yihadista va a transformar Europa en los próximos años. Ya se habla del edurecimiento de la legislación penal, de las restricciones a la movilidad y al tránsito de personas, y del mayor control de las fronteras. La UE, arrastrada por los acontecimientos, se plantea en serio la creación de un Ejército europeo que permita una política de defensa común.

La guerra mundial que plantea el yihadismo obliga a que la comunidad internacional se una y coordine sus acciones. Sus ataques golpean a ciudadanos inocentes, pero también se dirigen contra los valores de la civilización occidental, que encuentra en el respeto a la persona y los derechos humanos su razón de ser.

La yihad interminable
Marcelo Birmajer Libertad Digital 21 Noviembre 2015

Dos días antes de los bestiales atentados del ISIS en París, este mismo grupo terrorista difundió un video de declaración de guerra a Egipto y a Israel que concluía así:
Los judíos se esconderán detrás de las rocas y árboles, y las piedras y los árboles llamarán: "Oh, musulmanes, oh, siervos de Alá, hay un judío detrás de mí, venid y matadlo".

Ese mismo texto es también el artículo 7 de la carta fundacional de Hamás, el grupo terrorista palestino que domina la Franja de Gaza.

Ambos grupos terroristas son sunitas. El líder supremo de Irán, chiita, el ayatolá Jamenei, declaró en mayo de 2014: "La yihad nunca termina, porque Satán y el frente satánico existirán eternamente". Para los ayatolás iraníes, Satán es en primer lugar Estados Unidos, el pequeño Satán es Israel, y el frente satánico lo conforman las demás democracias occidentales. Cuando el expresidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, declaró en 2007 en la Universidad de Columbia que en la República Islámica no existían los homosexuales anunciaba la distopía de su yihad: elexterminio de la diversidad en todo el mundo.

Hezbolá, el Partido de Dios, también chiita y con base en el Líbano, nos atacó en la Argentina en dos ocasiones, con el auspicio iraní: contra la embajada de Israel en 1992 y cuando la masacre de la AMIA, en 1994. Invadieron el país que inauguró la democracia de los 80 en la región.

La diferencia histórica entre chiitas y sunitas arranca con la muerte de Mahoma, cuando los sunitas eligieron por consenso al suegro de Mahoma, Abu Bakr, para que los liderara, mientras que los chiitas son los seguidores de Alí, el sobrino y yerno de Mahoma, por ser su pariente de sangre más cercano. Esto no ha obstado para que, desde la creación de la Hermandad Musulmana, a fines de los años 20 del siglo pasado, no casualmente coincidente con el surgimiento del fascismo, ambas corrientes hayan incluido fundamentalistas terroristas, transversalmente.

En fecha tan temprana como 1936, terroristas árabes dirigidos por el muftí de Jerusalem asesinaron con cuchillos y hachas a más de cincuenta judíos civiles desarmados en las calles de Tel Aviv y Jerusalem, mucho antes de que se creara el Estado de Israel, cuando no existía ni un asomo de conflicto territorial. ISIS no está reaccionando a una intervención francesa previa. De hecho, De Gaulle retiró a los franceses de Argelia en 1962 para impedir precisamente atentados como los que ocurrieron la semana pasada en París. Pero es evidente que los fundamentalistas islámicos, sunitas y chiitas, desde la República Islámica de Irán hasta el ISIS, no buscan liberarse del Occidente democrático, sino sencillamente imponer al mundo su sistema de terror.

© Revista El Medio

Lo peor está por llegar
José García Domínguez Libertad Digital 21 Noviembre 2015

Estaba escrito. Todo. Y no en ningún informe secreto de acceso restringido, sino expuesto en un escaparate a la vista del público. Por más señas, en la edición de Paris Match que llegó hasta el último quiosco de Francia el pasado 25 de septiembre. En sus páginas centrales, un gran titular a cinco columnas reproducía, lacónica y premonitoria, una frase del juez especial antiterrorista Marc Trévidic. Esta: "Lo peor está por llegar". Todavía no se había impuesto la exigencia de tranquilizar a toda costa a la opinión pública con cataplasmas retóricas. Para Trévidic, que es lo mismo que decir para el Estado francés, el ISIS pretende conquistar "el premio Goncourt del terrorismo". Literal. Su listón de autoexigencia homicida, razona ahí, está en las Torres Gemelas de Nueva York. Desbancar a Al Qaida en el podio del imaginario yihadista, su objetivo manifiesto en este momento, requiere diseñar atentados que se muevan en parejo orden de magnitud apocalíptica.

Y el escenario será Francia. Por varias razones. La primera y fundamental, porque Estados Unidos, el Gran Satán, se ha convertido en un espacio inaccesible desde el 11 de Septiembre. Simplemente, ya no les resulta posible atentar allí. Al contrario que en Francia, un coladero ubicado justo en medio del llamado Espacio Schengen al que puede acceder en autobús o autostop cualquier yihadista francés o de otra nacionalidad europea. Lo sabían. Iba a ser allí, en Francia. Y seguirá siendo allí, en Francia. Estremece, por lo demás, la fría, administrativa lucidez fatalista de ese alto funcionario. Tan espectaculares, los grandes despliegues de seguridad para proteger lugares y edificios emblemáticos no sirven, asegura, para nada. "Si les parece demasiado complicado un objetivo sometido a vigilancia, encontrarán otro. Un cine, un centro comercial, una concentración popular…".

Por lo demás, no hay atajos. Ninguno. La disyuntiva, tan aireada estos días, entre seguridad y libertad es un dilema falaz. Y también lo saben. La estrategia norteamericana basada bombardeos desde el aire y golpes extrajudiciales, las eliminaciones selectivas –con el recurso a drones en la mayoría de los casos– de los líderes más significados, no ha dado resultado. La prueba irrefutable de ese fracaso es que el ISIS sigue ahí. Solo resta, pues, una única opción: derrotarlos militarmente en el campo de batalla en una confrontación abierta y frontal. Es el único camino. Mientras tanto, mentalicémonos en Europa para el Gran Terror. Porque lo peor, en efecto, aún está por llegar.

En contra del multiculturalismo
Editorial La Tribuna del País Vasco  21 Noviembre 2015

Hay palabras que viven instaladas en una bonanza que se les presupone y que permanecen cómodamente aposentadas en este prestigio positivo convenciéndonos de que lo que significan y transmiten es algo absoluta e indudablemente beneficioso para los seres humanos. Uno de estos vocablos acreditados es el de “multiculturalismo”, concepto que la Real Academia Española de la Lengua define como la “convivencia de diversas culturas” y que, popularmente, se ha querido entender, equivocadamente, como un fenómeno que permite la “convivencia 'positiva' de diversas culturas”.

En 2002, el antropólogo Mikel Azurmendi, por aquel entonces presidente del Foro de la Inmigración, levantó una gran tormenta política y cultural al declarar públicamente que la multiculturalidad encerraba, sobre todo, valores negativos, y que muy pocas cosas buenas se habían derivado de la misma. Rápidamente, pseudoprogresistas de todo pelaje, izquierdistas de salón, “expertos” en las más diversas disciplinas y políticos de las más variadas ideologías se apresuraron a denunciar estas afirmaciones contra la corrección política más ignorante, a poner de manifiesto estentóreamente su disconformidad con el autor de “Estampas de El Ejido” y a exigir, incluso, la dimisión de éste porque, en opinión de todos estos presuntos especialistas, oponerse al multiculturalismo es lo mismo que cometer un acto intolerable de racismo o de falta de respeto hacia otras culturas.

Esta misma semana, más de 10 años después, ha ocurrido un hecho exactamente idéntico con el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol, que, tras “culpar” de los atentados terroristas islamistas de París al “multiculturalismo” que reina en las principales sociedades europeas, ha sido poco menos que linchado simbólicamente en todo tipo de foros políticos, sociales y culturales.

Desde La Tribuna del País Vasco también denunciamos el multiculturalismo como algo profundamente contraproducente y negativo para el desarrollo de la convivencia en nuestras sociedades. Y lo hacemos así porque sabemos que lo auténticamente enriquecedor para cualquier comunidad es el mestizaje, la mezcla, el cruce de individuos, la mixtura de orígenes y la coexistencia pacífica de hombres y mujeres procedentes de los más variados lugares. Pero el multiculturalismo es algo absolutamente opuesto a esta emulsión cultural, a este cóctel convivencial o al asimilacionismo o integracionismo que abanderan países como Estados Unidos. El multiculturalismo defiende la armonía entre las culturas, pero permitiendo que cada una de ellas, independientemente de sus características, de su desarrollo y de su evolución, perviva junto a las otras en un proceso paralelo que no es ni de anexión ni de rechazo, sino que, generalmente, es de alejamiento, de extrañeza y de exotismo.

En este sentido, el multiculturalismo es el que ha propiciado que en capitales como Londres o París vivan ciudadanos de los más diversos países, de las más variadas culturales y de distintas tradiciones religiosas, pero que éstos habiten en estas capitales, o en tantas otras de la Unión Europea, en ámbitos cerrados a nuestra democracia, en territorios opacos a nuestras leyes y en periferias remisas a nuestras más elementales normas de ciudadanía.

El multiculturalismo no alienta las fusiones culturales sino que alimenta la fisión de éstas en cotos deslavazados y desconectados entre sí, y es el principio que permite, por ejemplo, que en los principales estados democráticos europeos se esté produciendo un día sí y otro también afrentas gravísimas a los derechos humanos más elementales, ataques sexistas, acometidas homofóbicas, apologías de múltiples ideologías totalitarias y conductas terroristas que embisten directamente contra los pilares sobre los que se asienta nuestro sistema de libertades.

Avalado por el planteamiento perverso de que “todas las ideas son iguales” y de que “todas las tradiciones y culturas merecen el mismo respeto”, el multiculturalismo, envuelto en ritos religiosos medievales, en violentas costumbres ancestrales o en hábitos éticamente indecentes, ha permitido que en extensas áreas de algunas de las principales capitales de la Unión Europea se haya suspendido, de facto, el Estado de derecho.

Quienes nos mostramos contrarios al multiculturalismo defendemos que la recepción en nuestras ciudades de individuos con diferentes tradiciones ideológicas, culturales y religiosas debe hacerse con el máximo respeto hacia las creencias privadas de las personas pero que, además, debe hacerse con el respeto máximo por parte de todos a unas leyes y normas que se aplican a todos por igual, que han de ser de común cumplimiento y que no pueden hacer ninguna excepción dependiendo del origen cultural de cada individuo. Todo ciudadano, independientemente de dónde provenga, de la lengua que hable, del bagaje cultural de que disponga o de la religión que profese, es una aportación enriquecedora para nuestra comunidad pero, por ello mismo, todos los individuos debemos respetar y acatar, por encima de cualquier otro, los valores fundamentales de nuestros sistemas democráticos de convivencia.

La alternativa del diablo.
Paco Sande  Periodista Digital 21 Noviembre 2015

Cuando unos terroristas atacan y asesinan a los integrantes de la revista Charlie Hebdo, por el hecho de que habían dibujado unas caricaturas de Mahoma, algo que entre los musulmanes es un sacrilegio, nos empezamos a dar cuenta de que la cosa del terrorismo iba en serio.

Cuando un avión ruso es derribado sobe la península del Sinaí, al hacer explosión una bomba que los terroristas habían introducido en sus bodegas y nadie, ningún grupo de policía o del servicio de inteligencia de ningún país, lo había ni siquiera olido, nos damos cuenta de que estamos a su merced.

Y cuando ocho terroristas, ocho, emplazados en aquellos centros más concurridos de Paris, y armados con kalashnikov, causan una masacre, y, además, sin pensárselo dos veces, con explosivos que llevan sujetos a sus cuerpos, se vuelan ellos mismos con la intención de llevarse con ellos el mayor número de víctimas posible, nos damos cuenta de que estamos en una ratonera.

Y cuando nos enteramos de que, la mayoría de esos terroristas, son jóvenes nacidos y criados en Europa y descendientes de aquéllos inmigrantes que un día, hace treinta, cuarenta o cincuenta años, llegaron a occidente con la sola idea de integrarse, trabajar y prosperar, y que ahora, sus descendientes, en un ataque de odio sinsentido, complejo de Edipo, diría algún sicólogo, hacia los países que entonces le dieron el pan a sus padres y a ellos una educación de elite, tratan de asesinar y destruir. Nos encontramos ante la alternativa del diablo.

-La alternativa del diablo, se da cuando, no importa la decisión que tomes, la opción del camino que decidas seguir, sabes que el final va a resultar en una hecatombe-.
Y esa es la perspectiva que se abre ante Europa, y no solo Europa, que es la línea de vanguardia, sino ante todo Occidente, con el tema de los refugiados de Oriente Medio.
¿Qué vamos a hacer con ellos?

Europa esta avejentada y necesita jóvenes que inyecten sangre nueva y trabajen y prosperen y la hagan, todavía, mejor y más libre y esto se puede conseguir solo con que todos respetemos unas reglas básicas.

Por ejemplo, los que estamos aquí tenemos que comprender que los recién llegados tienen sus costumbres, creencias y tradiciones, que debemos tratar de comprender y respetar. Una cultura extraña no tiene por que forzosamente destruir la cultura local, sino que, muy al contrario, puede enriquecerla.

Y los que vienen de afuera, tienen que entender que vienen a un mundo nuevo, para ellos, porque el que dejan atrás no les gustó.

Por lo tanto, y aunque nadie les pide que olviden sus raíces, si que comprendan que no pueden traerse aquel mundo con ellos y que entiendan que, si Alemania es Alemania, rica y prospera, no es porque a Alemania le crezcan los billetes de quinientos euros en los arboles sino porque los alemanes son así, trabajan así y la cosa les va así, y esto es lo mismo para el resto del mundo, cada país es como es porque sus habitantes son como son y no porque su tierra sea mejor o peor. No es la tierra, es la gente que la puebla la que la hace ser como es. Y tienen que comprender que hay cosas, que en su tierra eran el pan nuestro de cada día, o sea, de lo más normal, que en el Occidente del Siglo Veintiuno, no tienen cabida.

Por ejemplo, tienen que comprender que, aquí no es delito el que un hombre se una a otro hombre, o una mujer se una a otra mujer, y que la mujer es en todo, y sin excepción, igual que el hombre, y sus derechos, -los de la mujer-, son inalienables. Y el hecho de que una mujer vaya por la calle encerrada en una cárcel de tela de la que solo sobresalgan unos ojos, sea esto un acto de sumisión hacia los hombres o de sumisión hacia dios, es algo que en este Occidente no se puede dar. Y, ni ellos deben tratar de imponerlo ni Occidente tolerarlo, y el día que lo haga –y lo están haciendo- entonces sí, ellos, los terroristas, habrán ganado.

Escribía Oriana Fallaci, en su libro: La Fuerza de la Razón.
No me agrada decir que Troya arde en llamas, que Europa es una colonia del Islam.
Decirlo equivale a admitir que todas las Casandras le hablan al viento, que, a pesar de sus gritos de dolor los ciegos siguen ciegos, los sordos siguen sordos y las conciencias despiertas se vuelven a adormecer de inmediato.

Pero la verdad es que, desde el Estrecho de Gibraltar a los fiordos de Soroy, desde las escolleras de Dover a las playas de Lampedusa, desde las estepas de Volgogrado a los valles del Loira y las colinas de Toscana, el incendio se extiende.

En cada una de nuestras ciudades hay una segunda ciudad. Una ciudad superpuesta gobernada por el Corán.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Paga extra de Montoro a los golpistas
Editorial Okdiario  21 Noviembre 2015

A un mes de las elecciones del 20 de diciembre y a menos de dos para la noche de los Reyes Magos, Cristóbal Montoro ha superado cualquier expectativa y le ha dado 435 millones extra al Gobierno de Artur Mas. En total, los 3.034,84 millones de euros que van a recibir del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) en este tramo superan las expectativas más halagüeñas, incluso, de los compinches golpistas que intentan secuestrar Cataluña.

El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy ha medido los tiempos perfectamente a la hora de tratar el problema secesionista. Nunca ha permitido que el choque institucional afecte a los ciudadanos, garantizando los servicios esenciales, al tiempo que se mantiene vigilante, y con la ley en la mano, al respecto de quienes quieren destrozar la unidad de España.

Quizás por eso, llame más la atención este regalo excesivo antes de que termine noviembre ya que, tras esta partida, Cataluña habrá recibido del FLA un total de 52.966 millones de euros, un 28% del total disponible para rescatar a todas las comunidades autónomas.

Si el Gobierno había gestionado el contexto con inteligencia, impidiendo con moderación que un grupo de chantajistas se convirtieran en mártires, la paga extra de Montoro es un agravio comparativo para el resto de autonomías. De hecho, sólo siete han incumplido el objetivo del déficit en 2014: País Vasco, Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias, Baleares, Extremadura y, por supuesto, Cataluña.

Es cierto que las condiciones de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (CDGAE) imponen que el gasto vaya exclusivamente para sanidad, educación y servicios sociales, algo que redunda en el beneficio de todos los catalanes. No obstante, no es menos cierto que, tras la situación extrema que los anticonstitucionalistas tienen montada al otro lado del Ebro, parece cuanto menos excesiva la manga ancha de Montoro a la hora de soltarles dinero por mucho que, dada la ingobernabilidad a causa de Mas y sus secuaces, Cataluña tenga graves problemas para financiarse por el empobrecimiento significativo de su calificación crediticia y que, al igual que el resto de desmanes rupturistas, eso afecte de lleno a las personas que pueblan la Comunidad.

El Gobierno debería seguir con su férrea disciplina hacia la Generalitat y no dar la más mínima tregua. Mientras que, por su parte, los independentistas catalanes quedan retratados una vez más por los tópicos que pueblan ese nacionalismo arcaico propio de finales del siglo XVIII. Un nacionalismo que se asienta sobre la idea de que España les roba —entre otros mantras— cuando, en realidad, en los últimos 15 años han recibido 76.700 millones de euros procedente de las arcas públicas.

Cataluña ¿independentismo, comunismo o… ambas cosas a la vez?
“No han aprendido nada y no han olvidado nada…” Chevalier de Panat
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  21 Noviembre 2015

Estamos asistiendo a uno de los espectáculos más bochornosos que un ciudadano pueda contemplar, no sólo por el momento de inestabilidad política en el que, por desgracia, nos encontramos en esta España que parece dejada de la mano de Dios, sino por la deriva que van adquiriendo distintos problemas endémicos que, los políticos que nos gobiernan, no ha tenido la decisión, la valentía o la inteligencia de afrontar antes de que, como ha sucedido, adquiriesen dimensiones que los hayan convertido en el principal problema para el Estado español. El caso de Cataluña es de aquellos capaces de acabar con la paciencia del mismísimo santo Job. Es cierto que, todos los partidos políticos, en alguna ocasión se han dejado seducir por los líderes catalanes para obtener el apoyo parlamentario necesario para poder gobernar; pero también lo es que, en cada ocasión en que algún líder de un partido, tanto de derechas como de izquierdas, ha acudido a solicitar el apoyo catalán, ha contribuido, de una forma u otra, a que el separatismo catalán consiguiera avanzar un paso más y la comunidad catalana haya conseguido, a la vez, echar un zarpazo más a las arcas de nuestro Tesoro nacional.

En todo caso, obviando una cierta ceguera gubernamental respecto al independentismo catalán, lo que sí es cierto es que, el enfoque y la visión de futuro del señor Artur Mas y de sus socios de gobierno, han sido un completo fracaso; no sólo en cuanto a la táctica que han venido utilizando para su enfrentamiento con el Estado español, una chapuza basada en el chantaje, la amenaza, la mentira, el fomento del odio entre catalanes y el resto de españoles y el victimismo, del propio Mas, que ha querido convertir cualquier aviso respecto a la ilegalidad de determinadas posturas de la Generalitat o el Parlamento y la investigación de puntos negros de la administración catalana en ataques a su persona, con lo que ha pretendido convertirse en un protomártir de la “causa independentista catalana”; una artimaña para conseguir más apoyo del pueblo catalán; como de quienes lo han apoyado, aconsejado y convertido en el monigote más ridículo, en manos de su socio, el señor Junqueras, y sometido al capricho, la humillación y las exigencias de un partido que apenas consiguió 300.000 votos ( un 8%) en las pasadas autonómicas, la CUP de A.Baños, integrado por un grupo de antisistema, comunistas, partidarios de salir de Europa y de implantar en Cataluña un tipo de gobierno de tipo totalitario, con resabios absolutistas, al modo de los usados por los soviets de la antigua URSS.

Tampoco ha sabido jugar, estratégicamente, sus bazas cuando ha tenido ocasión de hacerlo, emperrado en querer conseguir siempre más cesiones del Estado; convencido de que si seguía amenazando con el secesionismo el Gobierno, éste seguiría cediendo a cuantas peticiones se le fueran haciendo. Es obvio que el gobierno del PP ha estado subvencionando, para algunos de una forma poco sensata, a través de sus continuas entregas de ayudas económicas, la financiación de la causa soberanista catalana. Si Mas hubiera olvidado su empeño en conseguirlo todo, es decir, la obtención de su petición de independencia para convertirse en un reyezuelo del nuevo Estado y se hubiera limitado a insistir en una mejor financiación para la autonomía catalana; es muy posible que hubiera logrado lo que se hubiese propuesto, sin llegar al extremo, como ha ocurrido, de entrar en este callejón sin salida en el que, el mismo, se ha metido, en el que ya no caben componendas, porque el señor Rajoy sabe que no puede dar ni un solo paso más en cuanto a cesiones cuando, desde el Parlamento de Cataluña, se le ha lanzado el órdago de la insumisión, el desprecio, la rebelión y la negativa a respetar las leyes estatales y las sentencias de los tribunales. Un error garrafal de los independentistas que han cortado cualquier posibilidad de negociación.

Y aquí, señores, nos hallamos ante una situación kafkiana, un camino sin retorno, en el que el propio Mas, despreciando los consejos de los más sensatos de su partido, se ha empeñado en meterse. No pensó que en las elecciones, que ellos mismos plantearon como plebiscitarias, los resultados le desmintieran cuando los que votaron a partidos constitucionalistas superaron a los que defendían la postura independentista. Aún así, pretendieron hacer trampa cuando quisieron darle un vuelco a los resultados, diciendo que tenían la mayoría de escaños en el Parlamento. Aparte de que no coló el engaño tampoco, como se está viendo, han conseguido controlar esta institución. Se creyó que había actuado astutamente, cuando se colocó en el puesto cuarto de las listas de “JunstspelSí” para evitar figurar como el cabecilla del independentismo, confiado en que, su reelección como presidente de la Generalitat estaba garantizada, con el apoyo del CUP y se ha encontrado con que “la criada le ha salido respondona” y el señor Antonio Baños y familia se han aprovechado de su posición privilegiada para irle negando el pan y los peces, dejándole en evidencia cada vez que ha sometido su candidatura a los votos de los parlamentarios.

Conviene que recordemos que, durante todo este tiempo, el gobierno en funciones de la Generalitat parece exclusivamente dedicado a defender la candidatura de Mas y, mientras tanto, la gobernación de la comunidad sigue desatendida, sin que se tomen las medidas pertinentes para solucionar los múltiples problemas, entre ellos el financiero, que afectan al pueblo de Cataluña. La comunidad tiene contraída una deuda de más de 64.000 millones de euros de los cuales, casi la mitad, la tiene con el Estado español. Las farmacias y otros proveedores de la Generalitat siguen sin cobrar y ya son más de 300 los millones de euros que se les deben a aquellas. Finalmente, el ministro Montoro, parece que ha accedido a darles unos 3.000 millones para evitar que se produzca la quiebra de la comunidad. Es cierto que, en esta ocasión, el préstamo tiene el carácter finalista, lo que quiere decir que, cada pago que se haga con cargo a esta partida deberá de justificarse documentalmente ante la Administración del Estado y no se podrá, como ha ocurrido en otras ocasiones, darle el cambiazo para dedicarlo a favorecer la propaganda o las instituciones separatistas, obviando el verdadero objetivo al que estaba destinado.

Sin embargo, todo parece indicar que, en estos momentos, parece que existe la disposición a someterse a las exigencias de la CUP y que, ésta, probablemente accederá a la investidura de Mas, previo el compromiso de éste y su partido (lo que queda de la desmembrada CDC), a someterse a las exigencias impuestas por el partido de extrema izquierda que, de esta forma, va a conseguir implantar el primer foco comunista, con todas sus consecuencias, en la autonomía catalana. Lo que se ve venir es que, incluso que la propuesta independentista no medre, que el Gobierno consiga parar el golpe y no prosperen las intenciones manifestadas en el Parlamento Catalán, presidido por la señora Carmen Forcadell; esta región de España va a convertirse en un enclave en el que los impuestos, la inseguridad jurídica, el éxodo de las empresas ( el goteo de las que huyen de la quema es incesante), las expropiaciones de viviendas vacías y los aumentos desorbitados de los impuestos ( el caso del IBI puede ser demencial, según se anuncia), del intervencionismo en las empresas y de las decisiones tipo Ada Colau; pueden llegar a un extremo tal que, los ciudadanos españoles, que vivamos en esta tierra, vamos a sentirnos como si, en realidad, nos sintiéramos en otro país tercermundista, lejos del amparo de la democracia en la que pensábamos que nos encontrábamos.¿Qué ha ocurrido para que hayamos llegado a este punto y qué culpa tienen nuestros gobernantes de habernos dejado a los ciudadanos españoles, que nos sentimos como tales, abandonados al arbitrio de toda esta serie de indocumentados, progres, agitadores y activistas incapaces de tomar una decisión sensata y dispuestos a acabar con la seguridad, el orden, la propiedad y las libertades cívicas, para llevarnos a una nueva versión del socialismo estalinista soviético?

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, de pronto, como si de una pesadilla de terror se tratase, nos encontramos en manos de una serie de comunistas que, en virtud de una ley electoral absurda, han conseguido imponernos su yugo, con la colaboración de este tonto, cabeza de turco y obseso del separatismo en que se ha convertido Artur Mas, junto a sus secuaces, víctimas de su propio fanatismo y, quién sabe, de que otros temores de que pudieran destaparse nuevos casos de corrupción, como los del señor Pujol y sus hijos, a los que pudieran temer. Muchos deberán rendir cuentas, ante los ciudadanos de esta autonomía, por habernos dejado al albur de quienes, llevados de su estupidez y de su odio hacia el resto de españoles, han conseguido enfrentarnos los unos con los otros, amenazando con acabar con todo lo conseguido hasta ahora. “Aníbal ad portas” como dijo Cicerón en sus Filípicas.

La organización independentista de castellanohablantes salta por los aires
En medio de acusaciones de oscurantismo y falta de democracia, la explosiva situación de Súmate ha llegado hasta su página web, que esta semana ha sido deshabilitada
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial  21 Noviembre 2015

El último invento de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha saltado por los aires: la entidad Súmate, la supuesta ‘gran’ plataforma que agrupa a los castellanohablantes partidarios de la independencia ha implosionado. En medio de acusaciones de oscurantismo, falta de democracia y situaciones tan tensas que casi llegan a las manos en reuniones internas, la explosiva situación ha llegado incluso hasta su página web, que ha sido deshabilitada esta semana. Según la organización, la gran afluencia de visitas “saturó” el servidor el pasado jueves, pero a medianoche de este viernes continuaba inoperativa.

De esa plataforma proviene Gabriel Rufián cabeza de lista de ERC a las elecciones del próximo 20 de diciembre. El semanario ‘El Temps’ reveló que en una de las reuniones, Rufián estuvo a punto de pegarse con otro asistente. Oficialmente, en cambio, se asegura que no ha habido situaciones tensas, sino “una discusión enérgica” y, si hubo gritos, fue porque en la asamblea había más de 30 personas y era difícil hacerse oír. El estallido de la situación, sin embargo, le llega en un inoportuno momento antes de una campaña electoral.

Porque, en Cataluña no es oro todo lo que reluce. Este viejo refrán se le puede aplicar a la mayoría de las iniciativas políticas de Cataluña en los últimos años. De todas ellas, la más curiosa es la creación de Súmate, una entidad que aparece de la nada en 2013 y que comienza a ser tenida en cuenta y mimada por los partidos políticos soberanistas e incluso por el Gobierno catalán, quien le da un trato preferente.

¿Es posible que los dirigentes políticos catalanes acepten de tan buen grado a una asociación de castellanohablantes de nuevo cuño y sin trayectoria? ¿O todo esto es un montaje mondo y lirondo? Más bien esto último: Súmate no es una inocente entidad ‘cívica’ que sólo agrupa a conciencias dolidas con el trato de España a Cataluña, sino que es todo un montaje político dirigido por ERC para proyectar una imagen aperturista, democrática e integracionista del independentismo. Si lo hubiese hecho ERC, nadie hubiese creído los planteamientos de Súmate. Pero haciéndolo una entidad neonata, había más posibilidades de éxito.

Independentista de pro
Para empezar, el dominio de Súmate fue registrado por Jordi Fexas Massanés, dirigente de Òmnium cultural y consejero del grupo municipal de ERC en el distrito de Sants-Montjuïc. La encargada de Estrategia y Comunicación era Núria Clotet, dirigente también de Esquerra. Otro de sus dirigentes, Jorge García, ‘Coque’, era secretario de Imagen y Comunicación de los republicanos en Hospitalet. Y Manolo Ortega, un emigrante que había tonteado con UPyD, es, nada más ni nada menos que asesor (es decir, cargo de confianza) del mismísimo Oriol Junqueras (presidente de ERC) en Sant Vicenç dels Horts, donde el líder republicano es alcalde. Fexas y Clotet llegaron a publicar juntos incluso el libro ‘Súmate. Cuando todos contamos’, una apología épica del independentismo.

Fexas, además, había sido tesorero de la Plataforma pel Dret a Decidir (PDD, uno de los precedentes de la ANC) y jefe de Proyectos del área del Magreb y África Subsahariana de la organización Igman Acció Solidària, así como tesorero del secretariado de Entidades de Sants, Hostafrancs y La Bordeta. Y no sólo eso: fue uno de los firmantes de un manifiesto pidiendo el no al último Estatuto catalán, que luego fue recortado por el TC y que ahora los republicanos reivindican como argumento de justificación a los planteamientos rupturistas. Porque, si no querían el Estatuto de 2006 y pidieron el no, ¿qué importa si el TC lo recorta o lamina?.

El clima interno de Súmate comenzó a deteriorarse a pasos agigantados tras elecciones del 27 de septiembre. Su presidente, Eduardo Reyes, tuvo su premio: fue incluido como número 6 de la lista de Junts pel Sí (JxS). Reyes había prometido dejar la presidencia si resultaba elegido diputado. Pero una vez el acta estuvo en su poder, se lo repensó y se aferró al sillón. En la junta celebrada el 29 de septiembre dijo que tenía un mandato de cinco años y que no dejaría su cargo, lo que causó un profundo malestar en la entidad. El pasado sábado, Súmate convocó asamblea general, (a la que asistieron unas 70 personas, según manifestaron a 'El Confidencial' fuentes solventes). Pero eso provocó el enfado de algunos militantes, que han impugnado el cónclave, argumentando que no se garantizaban los mecanismos de renovación de los miembros de la junta ni la independencia política, ni los objetivos contenidos en los estatutos, y que ni siquiera se había dado conocimiento de la asamblea a todos los socios.

La reunión, sin embargo, sirvió para que Eduardo Reyes revalidase su mandato por tres años. En la nueva junta, figura como vicepresidenta Montse Sánchez, mientras que Manuel Ortega, el asesor de Junqueras, es ahora el vicepresidente económico. Como secretaria, figura Ana Hinojosa y como vocales, Manuel Port, Paco Martínez, Ana Alcocer (que había sido vicepresidenta) y José Clavero. Además, contará con tres secretarías anexas a cargo de Gabriel Rufián (Relaciones Institucionales), Joan Solé (Comunicación) y Marc Santín (Organización).

 


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