AGLI Recortes de Prensa   Lunes 23  Novietubre  2015

El coste económico de la omisión criminal
Aún no son claramente visibles las consecuencias de la declaración de independencia de Cataluña por la sencilla razón de que los mercados no se tomaban en serio esta secesión
Roberto Centeno El Confidencial  23 Noviembre 2015

Sea cual sea el desenlace de la sedición perpetrada por los jefes de la mafia pujolista (porque todo se reduce a dinero y poder para evadirlo), el daño político, económico y social a España y a los españoles -y la fractura brutal de la sociedad catalana- perdurarán durante generaciones. La omisión criminal del jefe del Gobierno más cobarde de Occidente y del Rey mas indigno de nuestra historia después de su antepasado Fernando VII es lo que ha hecho posible que los sediciosos hayan desarrollado todo el proceso de ruptura, de siembra de odio a España y de marginación de los catalanes no secesionistas sin oposición alguna.

Rajoy ha incurrido ya en varios delitos tipificados en el Código Penal (Art. 408), “omisión del deber de perseguir los delitos y sus responsables”. El día que en España tengamos un Estado de derecho, deberá ser procesado haga lo que haga a partir de hoy. Pasar la pelota al TC no le exime de responsabilidad penal por los delitos ya cometidos (no haber perseguido -ni perseguir- los crímenes de Pujol y familia le llevó a no perseguir la sedición). Y el Rey tendrá que someter la Corona a la decisión del pueblo español en un referendo por el incumplimiento de sus deberes esenciales de moderar, y en su caso arbitrar, en los conflictos entre instituciones, así como defender la unidad de España como jefe de las Fuerzas Armadas.

Ya es tarde, los sediciosos no darán marcha atrás
“El Gobierno que presido no va a permitirlo, usaremos la ley, toda la ley”. O sea, reconoce que no lo ha usado. Realmente la cobardía de Rajoy solo es superada por su cinismo. ¿Dónde estaba la ley cuando Mas incumplía todas las sentencias y pisoteaba los derechos humanos mas elementales de los no nacionalistas? ¿Dónde estaba la ley el 9-N cuando Rajoy afirmó solemnemente que no se celebraría el referendo independentista y finalmente no solo se celebró sino que se escondió paralizado de miedo y no hizo absolutamente nada para impedirlo? ¿Dónde estaba la ley cuando un puñado de sediciosos racistas utilizaron edificios del Gobierno para preparar con luz y taquígrafos el acto delictivo mas grave que puede imaginarse, algo que sería inconcebible en cualquier otro país del mundo?

Como predije, porque era obvio, hace tres semanas, el TC ha declarado nula la resolución independentista y, como era mas obvio aún, los sediciosos se han mofado de ello y siguen adelante con su plan independentista. ¿Pero a qué juegan Rajoy y el Rey? ¿Cómo puede Rajoy afirmar que se siente satisfecho de la “contundencia” de un TC al que los sediciosos toman por el pito del sereno? ¿A qué espera para declarar el estado de excepción? ¿El artículo 155 no puede utilizarse porque el Senado no existe? Porque “en el plazo de 30 días debe quedar terminada la tramitación de las leyes del proceso constituyente, de Seguridad Social y de Hacienda Pública”. Es decir, en dos semanas desde hoy se sentarán las bases de la recaudación de impuestos, la Seguridad Social y la renegociación de la deuda. ¿Y entonces qué van ha hacer el Rey y Rajoy? ¿Mantenerse en la dejación criminal?

Y que nadie se equivoque. A pesar del TC al que ignoran, a pesar del giro de 180º del todopoderoso conde de Godó ennoblecido por don Juan Carlos -cuyos medios 'La Vanguardia' y RAC1 han sido motor esencial de la sedición-, y que ahora afirma que “hay que rectificar” y “que nadie dude de Godó, que nadie se equivoque con Godo”, ¡a buenas horas señor conde!, el viaje a ninguna parte ya no lo para nadie. Ni Rajoy ni Godó ni el 'chófer' de Mas. Los sediciosos van a ir hasta el final porque el haber jugado y seguir jugando el partido sin nadie enfrente que les quite la pelota y suprima el juego les ha llevado a un punto en que la marcha atrás es imposible. Esto les convertiría en el hazmerreír de Cataluña y de España durante generaciones, y para eso es cien veces mejor convertirse en mártires con el dinero bien asegurado fuera.

Las consecuencias económicas de la sedición
En el momento actual, aún no son claramente visibles las consecuencias económicas de la declaración de independencia, por la sencilla razón de que los mercados no se tomaban en serio la secesión de Cataluña. Creían imposible que un jefe de Gobierno permitiese el desbordarse las cosas hasta ese punto. Un primer indicio, aunque muy marginal, ha sido la subida en las últimas semanas del tipo de interés del bono español a 10 años, que es la mejor medida de la prima de riesgo, de 1,6% al 1,9%. Pero todavía no hay cifras concretas de la evolución de la inversión desde el 27-S y del número de empresas que están abandonando Cataluña, donde los anticapitalistas de la CUP y los izquierdistas radicales de ERC van a imponer sus disparatados criterios aunque no logren la secesión.

Los grandes bancos de inversión mundiales están aconsejando no invertir en Cataluña y salir a los que ya están si pueden hacerlo con un coste asumible. La semana pasada, JPMorgan, el mayor banco de inversión mundial, afirmaba: “We expect that Mas will continue to drift further towards the radical left, in order to ultimately obtein their support” (“Esperamos que Mas continúe derivando más aún hacia la izquierda radical, al objeto de obtener finalmente su apoyo”). Advierte de que Cataluña será gobernada por la izquierda más radical de Europa y que la seguridad jurídica es inexistente. No hace falta ser economista para ver el desastre que se avecina, por el lamentable espectáculo de ser España un país donde el cortoplacismo político está por encima de la ley.

Desde el 27-S, y según lo datos que maneja el Ministerio de Economía, la inversión que iba bien se ha ralentizado en toda España (gracias, Mariano, por tu valor y diligencia) y fuertemente en Cataluña, donde temen que con la CUP al timón y Mas a su servicio puedan producirse expropiaciones, ocupaciones de pisos vacíos, niveles impositivos inasumibles, rentas mínimas y todo tipo de dislates que les pasen por la mente a los antisistema. Además, el proceso secesionista está acelerando el frenazo del conjunto de la economía, como muestran las cifras más representativas conocidas, y lo que es peor, los indicadores adelantados (PMI industrial y PMI de servicios, que dan una visión muy realista de hacia dónde irá la economía en los próximos meses) han caído significativamente.

Pero la mayoría de la gente, engañada por unos medios que solo sobreviven gracias a la ayuda del Gobierno o por plumas o tertulianos mercenarios o ignorantes, cree que la mejora económica de 2015 debida al incremento del gasto electoralista en inversión y servicios de no mercado y financiado con deuda es el fin de la crisis. Pero nada mas lejos. La deuda del Estado en circulación a fin de octubre había crecido en 67.395 millones de euros, a lo que hay que sumar más de 15.000 millones de las CCAA, mientras que el PIB nominal lo ha hecho solo en 20.000 millones, por lo que cada euro de riqueza creada ha necesitado ¡4,1 de deuda! Esto no es una recuperación sino un camino cierto hacia el desastre. Para tratar de ocultar esta realidad ante las elecciones, el nivel de manipulación y mentiras de Montoro está alcanzando cotas jamás logradas, y ha privado de toda información a la Autoridad Fiscal Independiente (AIReF), creada a pesar de la oposición del PP porque fue condición impuesta en el 'Memorandum of Understanding' como contrapartida al rescate. La AIReF ha denunciado la falsedad del déficit 2015 por los enormes incumplimientos de las CCAA y de la Seguridad Social, lo que demuestra la total falsedad de los PGE-2016, por lo que Montoro ha decidido silenciarles. De esto hablaré la próxima semana.

En 2014, Cataluña creció por encima de la media nacional (1,4% vs. 1%), aunque no gracias a dinamismo alguno como afirman los sediciosos y el BBVA, sino porque la inclusión de la prostitución y las drogas en el PIB ha beneficiado mucho más a Cataluña y Madrid que a la media, y porque, gracias a Rajoy, se han llevado casi el doble de lo que les correspondía en el FLA. Sin embargo, en 2015 ni siquiera esto ha bastado y esta creciendo por debajo de la media. Además, la tasa de incremento de la ocupación a septiembre de 2015 es la cuarta peor empezando por la cola, y poco mas de la tercera parte de la media nacional (1,17 % frente a 3,11%).

El único dinamismo es el de las multinacionales de alimentación y farmacia, instaladas gracias a Franco para abastecer toda España, y el del turismo que crea meramente trabajo de 'camareros'. Y si consideramos que en el sector exterior el déficit comercial de Cataluña dobla al de España, ¿a dónde ha ido a parar la pujanza industrial y comercial de otro tiempo? Los grandes perjudicados de la dejación total del Gobierno de la comunidad por parte de Mas, dedicado en cuerpo y alma a la secesión, han sido los propios catalanes. Si embargo, aquí hay un problema gravísimo que afectaría al resto de los españoles, excepto a vascos y navarros. Los sediciosos perderán el envite pero todos los partidos, excepto Ciudadanos, están dispuestos a otorgar a Cataluña un régimen fiscal que será un robo inasumible.

Los Godó & Company (los irresponsables y traidores de la burguesía y el empresariado catalán, que han alentado y financiado la sedición), que ni creen en Cataluña ni en España, pero sí en el dinero, exigirán al nuevo Gobierno “diálogo y pactos”, un eufemismo para decir que lo que quieren es un régimen fiscal similar al que disfrutan desde la infausta Transición el País Vasco y Navarra. El País Vasco, que representa el 6% del PIB de España, paga netos 8.000 millones de euros menos al Tesoro de lo que pagaría si estuviera en el régimen fiscal común (sumando todo: lo que no pagan, los IVA de las empresas vascas medianas y pequeñas de los productos vendidos fuera del País Vasco y sociedades que ingresan en las diputaciones forales, y que estas solo devuelven parcialmente o nada a la Hacienda española).

En el caso de Cataluña, que supone el 19% del PIB de España ,el expolio sería de 25.000 millones de euros anuales, lo que supondría lisa y llanamente la quiebra de la Hacienda española. El que suceda esto o lo contrario dependerá de lo que voten los españoles el próximo 20-D. Y tengan muy claro que tanto Rajoy como la izquierda y los perroflautas bolivarianos están a favor de “ofrecer a Cataluña un proyecto que les enamore” y 25.000 millones al año. Es a los Godó & Company a quienes más beneficiará este río de dinero y no los catalanes de a pie. Un éxtasis amoroso como el de Doña Inés con un Don Juan, pero para el resto de los españoles será pobreza, sudor y lágrimas.

Es la guerra, y el tiempo se agota
Santiago Abascal Libertad Digital 23 Noviembre 2015

La semana acabó como empezó. El pasado viernes, un nuevo ataque terrorista regaba de sangre un hotel de Bamako, capital de Mali, dejando 27 muertos, en su mayoría trabajadores europeos allí alojados. El brazo ejecutor, el yihadismo. Esta vez el terror actuó bajo la franquicia de Al Murabitún, uno de los muchos grupos yihadistas que habitan y operan sembrando el horror y la miseria en, y desde, el eje Golfo de Guinea- Oriente Medio. Este hecho no hace sino confirmar la verdadera naturaleza del problema al que nos enfrentamos y que desde Vox no nos cansaremos de exponer. La amenaza yihadista tiene un carácter global que no se limita exclusivamente a Siria e Irak, ni al denominado Estado Islámico. Occidente es su blanco, y su propósito es acabar con nuestro régimen democrático y de libertades, para imponer la ley islámica.

Tras los ataques de Paris, las reacciones en España no se hicieron esperar. A la comprensible conmoción nacional le siguieron las respetuosas ofrendas florales y muestras de solidaridad de todas las instituciones del Estado. La Corona, el Gobierno, así como los principales partidos políticos nos sumamos a los distintos actos organizados, remarcando muy en especial el acto en la embajada francesa en Madrid. Sin embargo, da la sensación de que esa unión, esa fraternidad ante la barbarie y la destrucción, ha quedado estancada como carruaje en el lodo, sin fuerzas que permitan salir adelante y vencer el obstáculo. La estigmatización existente en la sociedad española del término guerra vuelve a aparecer como fantasma cada vez que nuestra nación tiene que afrontar los retos que nos van saliendo al paso. Como ocurrió el 11-M en Madrid, cuando la voluntad del terror, fuese quien fuese el desconocido autor intelectual de aquel terrible atentado, acabó doblegando la voluntad de toda una nación, liderada por unos políticos de débil carisma y cuestionable liderazgo, incapaces de explicar que en ocasiones la guerra no se puede eludir ni evitar.

Ni el PP ni el PSOE –y mucho menos Ciudadanos– tienen el valor de decir la verdad a los españoles. Estamos en una guerra no declarada contra el fundamentalismo islámico, una guerra que nos han declarado sin que nos demos por enterados. Pero no por ello podemos negar su existencia. De nada nos sirve seguir la política del avestruz y negar que viviremos en esa guerra mundial probablemente durante décadas, ofreciendo únicamente una respuesta policial.

Y digo en guerra contra el fundamentalismo islámico y no sólo en guerra contra Daesh porque nuestros verdaderos enemigos no son sólo los terroristas, sino todos los que apoyan la extensión de la versión más radical del islam en suelo europeo. Los terroristas del Estado Islámico reclutan jóvenes musulmanes de los suburbios de las grandes ciudades europeas. Nuestras corruptas élites político-empresariales hacen negocio con saudíes y cataríes que financian las mezquitas del odio en las que se envenena ideológicamente a las juventudes musulmanas europeas que luego siembran el horror en nuestras familias. Mientras los líderes europeos son agasajados por los sátrapas en Marbella, las organizaciones de caridad saudíes hacen llegar el dinero a los terroristas del Estado Islámico. Vergüenza me da, como español, ver cómo cierta señora promueve entre las grandes fortunas españolas el Fondo Hispano-Saudí.

Y es que a los sátrapas del golfo se les consiente todo. Mientras la Sudáfrica racista de los ochenta se convirtió en una apestada y fue justamente excluida de todos los foros internacionales, el régimen fundamentalista de Arabia Saudi no recibe la más mínima presión por parte de la comunidad internacional. Es más, de forma absolutamente insultante, Arabia Saudi, con apoyo de Occidente, ocupa un lugar en la oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. No está mal para un país que no reconoce ni la libertad religiosa ni los derechos de las mujeres y que, en estricta aplicación de la sharia, amputa manos a los ladrones, apedrea a las adúlteras y castiga la homosexualidad con la pena capital.

Por eso, para empezar a ganar esta guerra lo primero que tenemos que hacer es plantar cara al fundamentalismo islámico, que es la causa-origen de la yihad. Al igual que ha hecho un país tan poco sospechoso de autoritarismo como Noruega, tenemos que exigir la reciprocidad a los países que pretendan financiar mezquitas en nuestro país. Debemos replantear nuestras relaciones con las monarquías del Golfo y exigir, como se exige a todos los países, el respeto a los más elementales derechos humanos.

Es necesario que luchemos contra la propagación del fundamentalismo en Europa. Y para eso es imprescindible que las mezquitas del odio sean cerradas y los imanes que hacen apología del terrorismo, encarcelados o expulsados de nuestro país. Sin medias tintas. Es una cuestión de pura supervivencia.

La inmigración islámica debe parar. No podemos asimilar más musulmanes en Europa. Incrementar las bolsas de jóvenes desempleados y frustrados en los suburbios de nuestras grandes ciudades no hace otra cosa que aumentar los caladeros en los que las organizaciones criminales reclutan a nuevos terroristas. Si nuestra economía necesita incorporar inmigrantes, podemos fomentar la inmigración legal de personas procedentes de los países de Hispanoamérica. Personas que pertenecen a pueblos hermanos que comparten con nosotros un idioma, una cultura y una historia común, y que se integran mucho más fácilmente que los inmigrantes procedentes de los países musulmanes.

En Vox nos sentimos solos en esto. Pero no por ello vamos a dejar de defender nuestras ideas. Poco a poco Europa va despertando. Primero han sido los países de Europa del Este. Recientemente ha sido el propio gobierno holandés quien ha declarado que el modelo de integración multicultural ha sido un fracaso y que los musulmanes residentes en los Países Bajos tendrán que adoptar el modelo de convivencia holandés.

Ni el PP, ni el PSOE ni Ciudadanos se atreven a decir una palabra sobre esto. No sé si es por ignorancia, cobardía o puro cálculo electoral. O si, quién sabe, sus dirigentes participan en los ventajosos negocios realizados con esta gentuza.

Ayer se enfrentaron los dos grandes equipos nacionales, Real Madrid y F. C. Barcelona. Hasta última hora se estuvo especulando con la posibilidad de que se suspendiese el partido por motivos de seguridad. No deja de ser chocante que mientras la integridad física de sus aficiones se ve amenazada por los terroristas islámicos, ambos equipos luciesen en sus equipaciones la publicidad de Qatar Airlines y Fly Emirates.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Izquierda e Islam, la extraña pareja
Nada hay más contrario a todo lo que defiende la izquierda que el islam. Porqué son aliados hoy en Occidente es uno de los grandes misterios de nuestro tiempo
Carlos Esteban  www.gaceta.es 23 Noviembre 2015

"Hay muchísima gente que aquí, en Occidente, no tiene ninguna salida y yo creo que son elementos estructurales en donde hemos fallado. No sólo en la seguridad, no sólo en las agencias de información".
Son las palabras ya famosas/infames del eurodiputado de Podemos Miguel Urbán explicando la negativa de su partido a sumarse al Pacto Antiyijadista. Olviden por un momento el esperpéntico concepto de "estructurar gente", fruto probable de haber oído campanas sin saber muy bien dónde. Con diferentes grados de confusión o precisión gramatical y semántica, Urbán está lejos de encontrarse solo en su postura más que comprensiva con los radicales islámicos, en España y en el resto de Occidente.

Lejos de ello: desde el propio Pablo Iglesias pidiendo diálogo, a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena asegurando que "la respuesta a la barbarie no es la venganza, sino hablar" o su homóloga barcelonesa Ada Colau y su concejal Gerardo Pisarello ("el Gobierno de Hollande responde a las muestras de solidaridad y de condolencia con más terrorismo desde el aire. Un acto indecente que no resolverá nada"), son otros tantos indicios de uno de los fenómenos más curiosos de la historia ideológica de nuestros tiempos: la alianza antinatural de la izquierda con el islam.

El Islam -más el radical, pero incluso el moderado- representa una visión de la sociedad que está en el extremo opuesto de lo que la izquierda defiende con más énfasis. Todo aquello de lo que los podemitas puedan y suelan acusar a la derecha, el Islam lo cumple elevado a la máxima potencia. ¿Estado secular? Imposible: el islam no diferencia entre ambos, y muchos de sus mandatos exigen una autoridad política que los aplique. ¿Ideología de género? Absolutamente 'haram'. ¿Feminismo? No me haga reír. Pacifismo, tolerancia, libertad de expresión... Elijan el campo que quieran.

Y, sin embargo, las evidencias de una alianza táctica entre la izquierda, y especialmente la más radical, y el islam, y especialmente el islam más radical, están por todas partes. Ante cualquier comportamiento violento de grupos islamistas, es siempre la izquierda la que muestra la reacción más comprensiva, esforzándose por 'explicar', minimizar o incluso justificar el acto.

Vivimos un momento de extraños compañeros de cama, de fractura de las líneas ideológicas de la posguerra y alianzas inesperadas. Ante cada nueva crisis observamos cómo ya no hay una derecha que defienda en bloque una postura, atacada también en bloque por la izquierda. Así, el conflicto de Ucrania o la figura de Putin agrupa a izquierdistas y derecha en un bando y a otra izquierda y otra derecha, en el otro.

Pero ninguna de estas alianzas es, como señalamos, tan violentamente antinatural como la que une al islam con la izquierda. ¿Cómo es posible, de dónde nace este estrambótico 'pacto de suicidio'?
Lo primero que hay que entender, el sucio secreto de la izquierda occidental, es que a lo largo de la posguerra fue perdiendo su base natural, su ejército proletario, los parias de la tierra de los que canta la Internacional. El obrero fabril, lejos de cumplir las profecías de Marx y depauperarse hasta la absoluta indigencia y multiplicarse en número, mejoró de forma constante sus perspectivas económicas y nivel de vida, pasando a engrosar la creciente clase media. La izquierda, aunque mantuvo la retórica obrerista, necesitaba urgentemente otra 'clase oprimida' que justificara su visión y su lucha, y encontró muchas: el propio planeta, con el ecologismo, las mujeres oprimidas por el Patriarcado, los homosexuales y demás compañeros de viaje, los pueblos indígenas oprimidos por la herencia colonial, los inmigrantes discriminados por nuestra sociedad xenófoba...

El Islam representa a estos dos últimos grupos. El islamismo exterior, en el extranjero, viene a ser una revuelta marxista de los desheredados con un pintoresco disfraz religioso; el interior, es la reacción contra la opresión xenófoba. Los musulmanes son, en fin, una potente internacional proletaria que aún no tiene la conciencia correcta, pero es solo cuestión de tiempo.

Basta con observar una lista parcial de intelectuales de izquierdas que mostraron una actitud ambigua, justificaron o incluso celebraron públicamente el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York de 2001 para hacerse una idea de la amplitud del fenómeno: Jean Baudrilliard, Damien Hirst, Norman Mailer, Dario Fo, Nelson Mandela, Harold Pinter, Arundhati Roy, Jose Saramago, Susan Sontag, Karlheinz Stockhausen, Oliver Stone, Hunter S. Thompson, Ted Turner, Desmond Tutu, Peter Ustinov, Gore Vidal...

Sí, el islam parece representar todo lo que la izquierda aborrece, pero eso es solo producto de la 'falsa conciencia'. El enemigo es el de siempre, Occidente, y muy especialmente su herencia cristiana. Explica perfectamente el periodista y autor británico Peter Hitchens:
“La hostilidad de la izquierda hacia el cristianismo es específica, porque el cristianismo es la religión de sus propios hogares y de su tierra. El Islam ha sido un credo distante y exótico que nunca se les ha enseñado como una fe viva y probablemente nunca se les ha propuesto en la práctica como opción de vida. Por tanto pueden simpatizar con él porque es el enemigo de su monocultura y como un factor anticolonialista y, por tanto, progresista. Algunos marxistas formaron alianzas con los musulmanes británicos pese a sus muy reaccionarias actitudes con respecto a las mujeres y los homosexuales. Otros prefieren vivir en un estado de doblepensar no resuelto.”

La izquierda está atrapada en una prisión conceptual marxista que la obliga a ver el mundo bajo un prisma simplista, el de opresor/oprimido, ciega para cualquier realidad que no quepa en ese esquema aunque le golpee en la cara. Como resume el periodista americano Dennis Mitzner,la izquierda pasa por alto la religiosidad islámica porque ve a los musulmanes como parte de su propia lucha contra la hegemonía occidental. "El islam no parece a la izquierda una amenaza en el mismo sentido que el cristianismo o el judaísmo. Miran a cristianos y judíos y ven riqueza; miran a los musulmanes y ven pobreza". Siendo hijos de Marx, "ver el mundo bajo el prisma de las condiciones económicas es perfectamente lógico".

En Occidente, el islam se deja querer. Vota a esa misma izquierda sin dios porque es votar concesiones, sin más. Pero la ironía es que la victoria total de cualquiera de los dos aliandos es el exterminio absoluto del otro. Si la izquierda triunfa absolutamente, impondrá un régimen en el que no habrá lugar para la discriminación de los homosexuales, la discriminación de las mujeres o, ya que vamos a ello, la religión, mucho menos una que pretenda imponerse políticamente. Si, por el contrario, los islamistas se salen con la suya, la izquierda sufrirá el mismo destino que el resto de los infieles, multiplicado. Los cristianos tienen un lugar, subordinado y servil, en la cosmovisión islámica. Los ateos, en cambio, son reos de muerte. De la independencia de la mujeres o de la 'visibilización' de los homosexuales, mejor nos olvidamos.

Para los izquierdistas más perceptivos, los que advierten estas irreconciliables diferencias -igual que para los islamistas más astutos-, se trata de una carrera. La izquierda confía en 'domar' a los islamistas, que a corto plazo suponen, sin más, un contingente añadido de votos. Confían en que nunca lleguen a imponerse numéricamente o que, cuando lo hagan, ya hayan sido convenientemente secularizados por la influencia de la vida occidental. En su cosmovisión, la religión no es más que "superestructura". Su ignorancia sobre los siglos de historia musulmana suele ser total.

Para los islamistas, en cambio, la izquierda occidental son traidores útiles en Dar al Herb, la Tierra de la Guerra, de los que han encontrado muchos a lo largo de la historia, fenómenos pasajeros que serán absorbidos y sometidos a su tiempo sin problemas. Y que, si se obstinan en sus ideas seculares y nefandas, ni siquiera obtendrán el magro consuelo de los dhimmis y su destino será la espada.

Desconcierto general
Juan Chicharro. Republica.com 23 Noviembre 2015

Son numerosos los análisis que en estos momentos se desarrollan por doquier sobre el ataque que se ha producido en París la semana pasada; el denominado Estado Islámico ha atacado brutalmente el corazón de Europa. Antes, bajo otra acepción, Al Qaeda, lo había hecho en Nueva York, Londres, Casablanca, Kenia,… etc (lo siento, omito Madrid). Mismos perros con distintos collares. Todo el mundo habla de la nueva guerra que libra occidente contra el fanatismo islámico asombrado de las nuevas técnicas, o tácticas de terror, que se están empleando. No veo sin embargo nada novedoso en cuanto está sucediendo, toda vez que cuando uno de los contendientes –en este caso una facción realmente satánica del Islam– no puede hacer frente con los mismos medios a su adversario, ha utilizado siempre tácticas y técnicas que una vez se llamaron acciones de guerrillas, otras veces terroristas y hoy de una forma eufemística guerras asimétricas. Ya digo que no encuentro nada nuevo en cuanto estoy viendo salvo que, a diferencia de otras ocasiones, la globalidad del mundo de hoy ocasiona que la guerra se desarrolle a lo largo y ancho de todo el planeta, especialmente en lo que denominamos occidente. El Islam violento lleva combatiendo contra nuestra vieja Europa –y su extensión norteamericana- más de 1000 años. Está en su ADN y se mantiene incólume.

Hace ya 20 años discutía con una de las intérpretes serbias que teníamos incrustada en nuestras unidades desplegadas en Bosnia a propósito de la guerra que todavía latía por aquellos lares. Le decía yo que, por fin, la guerra en los Balcanes se acababa. Me sorprendió cuando, con resignación, me respondía que aquello no era sino un paréntesis momentáneo, que llevaban cientos de años frenando la expansión musulmana, que los EEUU y Europa no comprendían nada, y que pasado el momento de calma la guerra volvería. Hace apenas unas semanas me acordé de su reflexión y de su pesimismo cuando el Obispo de Hungría, Laszlo Kiss Riga, declaraba que occidente se equivocaba en su actitud respecto a los refugiados; que nos encontrábamos ante una nueva invasión, toda vez que una gran mayoría de ellos entraban en Europa al grito de “Alá es grande” y que, pese a la hospitalidad europea, a la larga, no buscarían otra cosa que la destrucción de los valores cristianos y nuestra civilización. Resulta enriquecedor leer al premio Nobel Ivo Andrich y su explicación del avance musulmán por el Este de Europa en su magnífico libro “Un puente sobre el río Drina”.

A principios del siglo XVI, Europa -con importante participación española- paró a los turcos en Viena en su intento de expandirse por el este y 600 años antes, en Poitiers, Carlos Martel había logrado lo mismo evitando con su victoria la expansión islámica hacia el norte, preservando el cristianismo en Europa. La península ibérica ya había caído y nos llevó a los españoles 764 años recuperar la integridad perdida entonces. Ya han pasado más de 1000 años y hoy en pleno siglo XXI por extraño e insólito que parezca la lucha continúa si bien con métodos y medios distintos. Martel detuvo la invasión musulmana en Poitiers y hoy, Francia, los tiene en su propia casa golpeándolos una y otra vez.

Sí, estamos en guerra; la misma que -con intervalos- el Islam fanático nos declaró hace más de 1000 años y en la que prosigue, inexorable y cruel. Y lo hace empleando las únicas técnicas y tácticas que ahora puede utilizar: el terror sistemático una y otra vez. Ayer, fue en París pero mañana será en otro sitio. Sólo una conciencia clara de cuanto he expuesto puede preservarnos de la destrucción de nuestra forma de vida. Y de nuevo, a los que aún se preguntan si volverá a ocurrir, hay que responderles de la misma manera: sí, sin duda alguna. La pregunta no es si volverá a ocurrir, sino dónde, cuándo, cuántas veces, y esa debe ser la mayor preocupación de todos nuestros esfuerzos de defensa. De todo cuanto he leído estos días destaco lo que un comandante del ejército de tierra nos expone en un magnífico artículo, en un ya cada vez más conocido BLOG llamado Dávila que se extiende en las redes sociales, en el que nos indica que, “una vez aceptada la situación e identificado a nuestro enemigo hay que ponerse manos a la obra. Y de nuevo nos encontramos con el problema del ‘buenismo’, pues para combatirlos eficazmente serán necesarias una implicación, a la que nadie actualmente está dispuesto, y una determinación que hoy por hoy nadie tiene, pues aún con las víctimas del ataque en el suelo hay quien continua negando la realidad, sabiendo, eso sí, que ni aún dándose ambos supuestos lograremos atajar el desafío concreto a nuestra seguridad.

Hay que aceptar que la lucha será larga y que nunca lograremos la seguridad completa, que nos golpearán y que sufriremos bajas. Pero eso no debe frenarnos. El miedo es el mayor enemigo de la libertad, y no podemos dejar que nos atenace”. Cuánta verdad hay en todo esto.

Hace ya más de dos años y medio alertaba yo en esta misma columna del peligro que suponía la existencia de elementos incontrolados e infiltrados en nuestra sociedad con un alto grado de fanatismo, dispuestos a todo por la lucha de la causa islámica. Se los conoce como “lobos solitarios”; individuos no controlados que en un determinado momento pueden actuar con libertad de movimientos y causar daños impensables; pero el lector sabe que los lobos no actúan nunca en solitario sino todo lo contrario. Lo hacen en manada y bien dirigidos por su líder. Sin duda el “modus operandi” de los grupos terroristas es similar y bien se cuidan los dirigentes de la manada de no ser localizados con facilidad.

Hoy han aparecido en París y mañana lo harán en cualquier otro sitio, como ya decía. No es alarmismo, sólo pretendo que tome usted conciencia de cuál es la verdadera situación, con independencia de las declaraciones tranquilizadoras que oiga en los grandes medios de comunicación. Recuerdo ahora esa certera cita de Claud Cockburn que decía, más o menos, “nunca te creas nada hasta que haya sido oficialmente desmentido”. Esta dura realidad será negada por ciertos gobernantes, como un mantra inconsciente.

Por todo ello, Europa tiene que recuperar la iniciativa sin complejos y tomar decisiones y acciones no condicionadas por las del enemigo. En realidad, el arte de la guerra trata básicamente de eso. Y algo de lo que debemos ser conscientes es que, por ahora, somos nosotros -Occidente- quien ocupa posiciones defensivas, y eso nunca es positivo.

Desconcierto general, es como titulo este artículo y lo hago porque es precisamente la situación en la que nos encontramos y buena prueba de ello es lo que observo en cuantos comentarios o análisis se producen en los medios, algo que, unido a la actitud de algunos líderes antisistema, y otros, contribuye a uno de los objetivos buscados por el terror: el desconcierto total. Y no puedo por menos, al leer las opiniones de este último partido, que recordar que España fue invadida y ocupada por el Islam merced a muchas cosas pero también a la de la traición de algunos de sus dirigentes de entonces. Hoy, también los tenemos aquí y el espíritu del Conde Don Julián y el obispo Oppas campan de nuevo por esta España con vestimenta podemita.

¿Guerra al terror?
Luis de Velasco Republica.com 23 Noviembre 2015

“Daesh tiene una madre: la invasión de Irak. Pero también tiene un padre: Arabia Saudí y su entramado religioso-industrial. Hasta que eso no se entienda, se pueden ganar batallas pero se perderá la guerra. Se matará a los yihadistas solo para que vuelvan a nacer en generaciones futuras y educados con los mismos libros”. Esta frase es de un artículo de Opinión publicado en el New York Times el pasado 20 de este mes por Kamel Daoud, columnista del Quotidien d´Oran, con el significativo título “Arabia Saudí, un ISIS que ha tenido éxito”.

El autor establece un paralelismo entre el Black Daesh y el White Daesh, este último Arabia Saudí. Pasa revista al enorme poder en el mundo musulmán de eso que, estableciendo un paralelismo con el “complejo militar-industrial” del que habló Eisenhower al dejar su segunda presidencia, denomina “complejo religioso-industrial”. Así el peso del componente religioso tiene gran importancia en el terrorismo yihadista. Pero no se trata sólo de eso, hay más. Lo resume el autor en otro párrafo que recoge algunas reacciones de medios islamistas tras los asesinatos terroristas en París. En ellos se afirma que “El Oeste es definido como tierra de “infieles”. Los ataques son el resultado de los ataques contra el Islam… La cuestión palestina es recordada así como el ataque a Irak y la memoria del trauma colonial, todo ello envuelto en un discurso mesiánico para seducir a las masas”.

Bien, esta es una opinión y hay muchísimas más de expertos, unas coincidentes con ésta, otras muy diferentes. Revela eso simplemente la complejidad del tema, de un tema que es imprescindible conocer para tratar de aportar posibles soluciones. No se trata por supuesto de justificar lo injustificable sino de comprender y explicar.

Otro artículo muy interesante es de un español buen conocedor del tema, José A. Núñez Villaverde, presidente del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, “¿Qué sacamos de París?” (en El País y en la web del Instituto). Reproduzco los encabezamientos del artículo que resumen perfectamente sus tesis: “La seguridad absoluta es inalcanzable”, “La amenaza es muy real”, “No hay atajos para contener la amenaza”, “No estamos en guerra y las respuestas que otorgan el protagonismo a los instrumentos militares están condenadas al fracaso”, “Hace falta más Europa”.

¿Estamos en guerra o es algo diferente? La pregunta no es obvia y la respuesta no es sencilla. Tenemos un precedente próximo: la respuesta de Bush tras los atentados del 11S fue declarar la war on terror y embarcarse en una serie de “hazañas bélicas” que han sido una (insisto: una) de las razones de la aparición de Daesh y de muchas otras catástrofes en esa región. Diagnósticos erróneos normalmente llevan a decisiones erróneas con un alto coste. Núñez Villaverde da una respuesta digna de meditación: “(Esa respuesta) tiene que atender a las causas que sirven de caldo de cultivo a los violentos, procurando integrar plenamente a quienes ya están entre nosotros y, por su color de piel o por su apellido, se sienten (añado yo, no sólo “se sienten” sino que lo están muchos de ellos) discriminados… habrá que entender que ya no es posible garantizar la estabilidad de esos territorios al estilo clásico, confiando en la labor represiva de dictadores que en ningún caso atienden a las necesidades de la mayoría de sus poblaciones… no se puede olvidar tampoco la necesidad de poner fin a un conflicto tan amargo como el que enfrenta a los israelíes con los palestinos…”

Decir que esto no es una guerra no significa desconocer la enorme gravedad del problema ni caer en el “buenismo” de poner la otra mejilla. Al contrario, quiere decir primero reconocer la enorme complejidad de un problema no solo militar y segundo trabajar por acciones no sólo bélicas sino muchas otras más difíciles de concebir y aplicar. Decía Colin Powell que “Solo se deben iniciar las guerras cuando uno está seguro de ganarlas”, algo que ellos no aplicaron en Afganistán ni en Irak a pesar de los miles de boots on the ground, condición que se probó no suficiente. ¿Algún gobierno está ahora dispuestos a esas boots on the ground contra Daesh? ¿Alguno dispuesto a enfrentarse con Arabia Saudita, primer actor en esta tragedia?

Franco, yo y el futuro
Pedro de Tena Libertad Digital  23 Noviembre 2015

Nací en 1951 cuando el franquismo cumplía 13 años. Quedaban 24 para el 20 de noviembre de 1975. Mi familia era franquista con casi ninguna excepción. En la Guerra Civil algunos de mis familiares fueron fusilados por el bando republicano y el ser jerezano imprimía carácter por la insistente presencia de los Primo de Rivera en la ciudad. El general aún tiene monumento ecuestre en la plaza del Arenal. Recibí una bastante buena educación humanista, técnica y religiosa de los hermanos de La Salle, algo que se notó al pasar al instituto público Padre Luis Coloma, que tenía un nivel muy superior a muchos de los actuales. Con esos antecedentes, ¿quién podría esperar que me convirtiera en un antifranquista? Sí, yo estuve entre los cuatro gatos y medio que se opusieron al franquismo con riesgo cierto, tan cierto que casi al final del régimen y ya con Franco muerto, pasé 15 días en la cárcel. Recuerdo que en realidad sólo había dos grupos importantes que se oponían a la dictadura: los que gravitaban en torno al "Partido"(comunista, porque el PSOE apenas existía) y los que lo hacíamos en torno a la Iglesia, especialmente tras el Concilio Vaticano II, vertebrados por las organizaciones apostólicas. En una de ellas, la obrera HOAC y su vertiente editorial heterodoxa, la editorial ZYX, participé desde los 17 años.

Pero la pregunta que quiero hacerme hoy es: ¿cómo alguien como yo, que conocía poquísimo la historia de España, que sabía tan poco de economía, ni de filosofía ni de casi nada pudo haber llegado a una convicción antifranquista tan consistente? Por la confluencia de algunos factores. El primero, la influencia cristiana que me hizo ser sensible y responsable ante el sufrimiento ajeno desde una extraña superioridad que me hacía creer que yo tenía que redimir a los demás, no ser redimido. El segundo, que mis profesores de Historia nunca llegaron en la explicación de su asignatura a la época contemporánea. Se detenían en la generación del 98, Cánovas y Sagasta y fin del cuento. Por lo que fuera. Por no comprometerse, seguramente. Tercero, que en mi casa no se hablaba del pasado dejando una niebla de sospecha y mala conciencia hacia lo que efectivamente había ocurrido. Cuarto, que, como muchos adolescentes críticos con todo menos con su desconocimiento, sentía deseo de diferenciarme de mis padres, primero estéticamente –Beatles, pelos, modas y demás–, y luego en todo lo demás, desde las ideas a las creencias.Y quinto, y no por orden, que la dictadura era real, muy real.

La batidora de la época hizo que finalmente fuera uno de aquellos cuatro gatos –en mi caso el ingenuo sin paliativos–, que abrazó la fe doctrinaria que destilaban un puñado de demagogos y sectarios que ocultaban los hechos incómodos o los teñían del color de su conveniencia. A pesar de defender la crítica, no la ejercí. Pudo más la vanidad y el deseo de ser admitido entre quienes pontificaban sobre la realidad y la historia. No, no fui crítico. En lo que acerté, sin duda, es en intuir que toda dictadura es rechazable, la del proletariado y su partido gestor incluida, y que por la libertad merece la pena arriesgar la vida. En bastante de lo demás, estaba equivocado como comprobé después.

Pero ¿qué hago hablando de franquismo cuando de aquello hace ya cuarenta años y en España tenemos el privilegio de disponer de una sociedad en buena medida abierta y democrática a pesar de unos graves defectos, pero superables; pacífica –con la excepción de los asesinos de ETA (a ver en qué se diferencia el atentado de Hipercor del de París), los enigmáticos sicarios del 11-M cuya identidad aún desconocemos y el nuevo satanismo asesino de apariencia islámica–; más próspera que nunca habiendo transitado desde la alpargata al Seat 600 (Eslava Galán dixit) y desde entonces a la autovía, el AVE, internet, una aceptable seguridad social, las vacaciones (o el currelo) en el extranjero y el inglés, y tolerante, tal vez demasiado y sin la exigencia esencial de reciprocidad en ciertos casos?

Pues porque los amantes de la libertad española tenemos que defendernos. Primero, de esa cada vez más insufrible minoría de la izquierda que sigue creyéndose moralmente superior a los demás españoles nadie sabe por qué y que regurgita una y otra vez el franquismo sin reconocer que aquella dictadura fue también la consecuencia histórica de su intención manifiestamente totalitaria que no respetó la libertad ni la República. Segundo, de unos fanáticos que pretenden devolvernos con sus asesinatos al año 711 y a la Edad Media. Y tercero, y muy peligroso, de nuestros propios complejos que nos permiten tremolar la bandera francesa pero nos hacen incapaces de hacer ondear la bandera de España, que es la bandera de las libertades constitucionales recuperadas desde un espíritu de concordia y reconciliación, que sigue siendo el espíritu de la inmensa mayoría de los españoles.

Franco ha muerto, pero los enemigos de nuestra nación y de nuestra libertad siguen vivos. A ver si nos aclaramos de una puñetera vez porque la nueva España nacida en 1978, con algunas reformas desde luego, merece la pena.

El escandaloso coste de las TV públicas españolas: 1.870 M. de euros al año
Rubén Arranz www.vozpopuli.com  23 Noviembre 2015

Las 14 televisiones públicas españolas -TVE y las 13 autonómicas- cuestan cada año 1.877,40 millones de euros. Estos medios de comunicación emplean a 12.636 personas, que cobran 708 millones. Cada décima de su audiencia se paga a precio de oro: 19,7 millones. Artur Mas es el presidente autonómico que más invierte en este sentido, con 225 millones al año. Ahora bien, las acusaciones de manipulación informativa que recibe TV3 son constantes.

Las radios y televisiones públicas españolas le envían cada año al Estado y a las comunidades autónomas una factura por valor de 1.877,40 millones de euros. Y siempre es más alta de lo que le prometen al principio de cada ejercicio. Estos medios de comunicación, que tantas veces han sido criticados por servir de altavoz de los intereses de los gobiernos que les mantienen, gastan más dinero que las cadenas privadas, pero obtienen una audiencia bastante menor. De hecho, cada décima de cuota de pantalla que registran le cuesta a las arcas públicas 19,7 millones de euros.

Todos estos datos se recogen en un informe publicado por el sindicato Unión Profesional, en el que se observa que la televisión autonómica más cara es TV3, a la que Artur Mas dota de un presupuesto de 225 millones de euros a cambio de que demuestre una actitud complaciente con los intereses del partido de la Generalitat, según han denunciado en reiteradas ocasiones las fuerzas de la oposición. Este medio de comunicación le cuesta a cada catalán 29,92 euros al año, de los que una buena parte se destinan a pagar a los 2.364 trabajadores que se emplean en sus cadenas de televisión y radio.

Uno de los principales problemas que acompañan a estos medios es que tradicionalmente han gastado más dinero del que tienen presupuestado, algo que ha obligado a las Administraciones que les sostienen a soportar su déficit, pero que “nunca” ha merecido una sanción ejemplar para sus directivos, critican fuentes de las televisiones privadas. Especialmente sangrante es el caso de Televisión Española, que cierra cada ejercicio con unos números rojos de 100 millones de euros y que, una década después de que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero le perdonara su deuda de 7.500 millones, ya coquetea con su entrada en causa de disolución.

Mantener a su plantilla obliga cada año al Estado a afrontar un desembolso de 380 millones de euros. A esa cantidad hay que sumarle otros 100 de millones que el erario público debe pagar a los afectados del ERE de 2006. Este ajuste laboral, que finalizará en 2022, costará un total de 1.722 millones. El Tribunal de Cuentas ha denunciado recientemente que las condiciones de los que se acogieron al mismo son tan favorables que, actualmente, hay periodistas que cobran más dinero en el ERE que si permanecieran en activo en TVE.

Agencias de colocación
El estudio realizado por Unión Profesional señala como uno de los principales males de estos medios de comunicación el elevado coste de sus estructuras directivas. Es decir, deja entrever que estas televisiones son utilizadas por los gobiernos autonómicos como agencias de colocación de personas afines. Los autores inciden en que si se despidiera a una parte de sus altos cargos, se ahorraría al año una cantidad cercana a los 120 millones de euros. "Esta cifra incluso podría ser superior al eliminar los costes estructurales asociados al desempeño del puesto directivo", añade.

La forma de elección de los presidentes y miembros de los consejos de administración de las televisiones públicas ha estado tradicionalmente respaldada por el voto de los parlamentos autonómicos, lo que ha dado vía libre a los partidos en el poder para situar en su cúspide a delfines de su formación política. Eso ha sido clave para que sus noticiarios ofrezcan una información parcial, favorable a la Administración regional de turno. Y eso les ha alejado de su fin último, como es el de ofrecer a la ciudadanía un servicio público.

Desde que surgieran estas cadenas, se han vivido situaciones, en este sentido, que han rozado el esperpento. Sin ir más lejos, hace unos meses un grupo de 40 alcaldes de Castilla-La Mancha presentó una querella criminal contra el exdirector general de CLMTV, Ignacio Villa, al considerar que el marcado sesgo informativo de esta televisión (pro PP) constituía un delito de malversación de fondos públicos.

En Televisión Española, las denuncias de manipulación son prácticamente diarias y las suspicacias sobre la orientación ideológica de una parte de sus periodistas enfangan el ambiente de su redacción de informativos. "Aquí se sabe qué trabajadores defienden al Gobierno y quiénes a la oposición. Entre otras cosas, porque muchos han ascendido o sido relegados en función de quién estaba en el poder. Televisión Española es una empresa muy politizada", relatan fuentes de Torrespaña.

La dificultad de mantener otros servicios públicos
Rosa María Calaf, quien ejerció durante casi cuatro décadas de corresponsal para la televisión pública, ha reconocido recientemente en una entrevista que la manipulación existe en TVE. “Siempre se ha creído que, cuando se ganan las elecciones, TVE venía de regalo”, ha asegurado. Ahora bien, este regalo se ha convertido en un caramelo envenenado en muchas ocasiones por su capacidad para esquilmar las arcas del Estado. De hecho, Ignacio González estuvo a punto de cerrar Telemadrid por su imposibilidad de sostener a 1.200 empleados en el momento en que la crisis económica más fuerte apretaba.

En la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra fue un paso más allá y puso fin a las emisiones de Canal 9 en noviembre de 2013. En ese momento, arrastraba una deuda de 1.096 millones de euros que se explica en la mala e imprudente gestión de sus administradores, que consintieron, por ejemplo, alquileres tan caros como el de la sede de la RTVV en Alicante (un mínimo de 23.000 euros al mes hasta 2035) o una desmesurada plantilla que alcanzó los 1.700 trabajadores.

El nuevo presidente valenciano, Ximo Puig, ha anunciado su intención de reabrir esta cadena, con un menor tamaño, en 2016. Para cumplir su objetivo, pretende destinar una partida presupuestaria de 29 millones de euros, a la que habrá que sumar otra de 26 millones que se dedicará al proceso de liquidación de la anterior. Este asunto ha deparado tantos quebraderos de cabeza a la Administración regional que ha supuesto la dimisión de varios de sus responsables ante su imposibilidad de culminarlo con éxito. Se espera que culmine el año que viene tras haber costado 200 millones de euros. Una cantidad que los contribuyentes valencianos han tenido que desembolsar por una televisión cerrada.

¿Qué llevó a Puig a prometer la reapertura de este medio de comunicación, después del fracaso de la experiencia anterior? Entre otras cosas, y según sus palabras, la necesidad de que esta región disponga de una televisión que contribuya a difundir el idioma valenciano. Es decir, a respaldar una de sus señas de identidad. El argumento no es ni mucho menos nuevo, puesto que ha sido utilizado en reiteradas ocasiones por los gobiernos de las comunidades donde el nacionalismo tiene más fuerza para justificar la inversión de cientos de millones de euros en estas cadenas. ¿Para qué? Para ofrecer contenidos que han servido para propagar su ideología, tal y como ha denunciado su oposición en muchas ocasiones.

Formaciones políticas emergentes en España, como Ciudadanos, han prometido que, allí donde gobiernen o tengan la fuerza necesaria para formar parte del gobierno, pelearán por despolitizar las televisiones autonómicas y por hacerlas más baratas e interesantes para los ciudadanos. Ahora bien, esa labor será muy ardua. Porque estos medios están muy ideologizados. Porque gastan cada año cientos de millones de euros. Y porque cada vez ocupan un rol más secundario en la sociedad, como se demuestra en que, el pasado agosto, y según datos de Barlovento, alcanzaron su mínimo histórico de audiencia.


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El riesgo de fabricar yihadistas en favor de la independencia
Editorial La Razon  23 Noviembre 2015

No es nuevo que el nacionalismo catalán busque la complicidad de la comunidad musulmana, incluso de preferir que sus intereses coincidan con los de Marruecos, sobre todo por querer sentirse víctima del mismo «colonialismo» español. Pero una cosa es engordar la hispanofobia y otra, hacer un alarde de irresponsabilidad al apoyar a miembros radicales del islam residentes en Cataluña. No es un vínculo desconocido para las Fuerzas de Seguridad y, de manera especial, para los Mossos d’Esquadra que, según sus informes, conocen bien los núcleos más peligrosos y cercanos al yihadismo, aunque no se haya materializado en operaciones concretas. De nada ha servido el precedente de Mbark El Jaafari, que fue detenido en Reus (Tarragona) en 2007 por su vinculación a Al Qaeda y el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, dedicado a adiestrar a terroristas suicidas.

Las últimas investigaciones se han centrado en la mezquita de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y en la confirmación de que miembros de esa comunidad se han trasladado a Siria para unirse al Estado Islámico. Hasta aquí, todo estaría dentro de lo normal: la creación de células islamistas radicales utilizando los centros religiosos, un modus operandi extendido en toda Europa.

Lo preocupante es que el nacionalismo, tanto CDC como ERC, haya apoyado a fundaciones que mantienen contacto con el islamismo más extremista. Es el caso, por ejemplo, de Oriol Junqueras, que ha tenido encuentros con el presidente de la Comunidad Islámica de Molins de Rei, que es de la corriente suní salafista, de clara tendencia radical, además de adepto al independentismo. No es una estrategia improvisada por parte de los independentistas, sino que responde a un plan trazado desde hace tiempo: integrar la comunidad en el proyecto nacionalista de secesión. En este sentido, tanto Convergència como Esquerra disponen de sendas organizaciones, Nous Catalans y Sectorial de Políticas de Inmigración, que han impulsado la ayuda a la comunidad musulmana, que se concretó en el llamado Plan Marruecos 2014-2017, aprobado el pasado mes de septiembre con la pretensión de atraer el voto de este colectivo (en Cataluña viven 236.090 marroquíes) y sumarlo al plan independentista.

En dicho plan se contempla, además, la enseñanza de las lenguas árabe y tamazig (variante bereber), aunque la Comunidad Islámica de España ya advirtió que los contenidos del estudio del islam estaban bajo su control. La política de la Generalitat en este terreno ha sido algo más que temeraria: ha puesto en riesgo la seguridad nacional. El caso más flagrante fue el de Noureddin Ziani, un dirigente musulmán captado por CDC para predicar el independentismo en las comunidades islámicas. Ziani, según denunció el CNI, era un colaborador de los servicios secretos marroquíes y, por lo tanto, fue expulsado del territorio nacional en 2013. Entre sus misiones estuvo la de financiar los planes de los salafistas y la construcción de mezquitas en Cataluña. La misteriosa «embajada» de Cataluña en Rabat, que dirigía Angel Colom, una plaza especialmente sensible y que, tal y como fueron las cosas, dejó claro la imprudencia de la Generalitat y el desconocimiento de datos como los del estudio «Terrorism Monitor», en el que se indica que Badalona, Santa Coloma de Gramanet y San Adrián del Besós son importantes centros de reclutamiento yihadista. El cóctel entre nacionalismo catalán y extremismo islamista es demasiado peligroso para jugar con él.

Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com
El ‘proceso’ catalán se desmorona
Pablo Sebastián Republica.com  23 Noviembre 2015

Dice Artur Mas sin mirarse al espejo que ‘hay gente de fuera de aquí que quiere barrer y ‘residualizar’ a Cataluña, cuando ha sido él y nadie más quien ha conducido Cataluña a su caótica y bloqueada situación. Y lo dice el mismo día en el que no llegaron a 1.000 las personas que han acudido a la convocatoria de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para pedir la unidad política y relanzar el proceso independentista. Lo que constituye un fracaso -no asistió ningún dirigente político- que revela el cansancio y el estado de ánimo de los secesionistas tras el fracaso del plebiscito y la ausencia de mayoría absoluta ‘Juntos por el sí’ (CDC-ERC) en las elecciones del 27-S, y las desavenencias políticas entre todos ellos y la CUP.

Desavenencia tras la aprobación en el Parlament de una moción para iniciar ‘la desconexión’ de España porque la CUP, hasta el momento, se niega a investir a Artur Mas presidente de la Generalitat. A lo que se añade la división interna del Govern en funciones, dimisiones en el seno de Convergencia con la marcha de Fernández Teixidó, el cambio de línea editorial del La Vanguardia a favor de la unidad de España y la petición del ‘Cercle’ de economía de Cataluña de respeto a la legalidad cuando son cerca de 700 las empresas han abandonado esa Comunidad por culpa de la inseguridad política y jurídica creada.

Lo que conduce a pensar que cuando los dirigentes políticos lleguen a un acuerdo de investidura de Mas, si es que llegan, para avanzar en el proceso secesionista violentando la legalidad, puede de detrás de ellos apenas encuentren seguidores y, más bien al contrario, les sigan jueces y fiscales que los suspenderán de sus funciones y los inhabilitarán para el ejercicio de la política en cargos de publica responsabilidad.

La encuesta de Metroscopia, publicada el pasado viernes por el diario El País, sobre la situación catalana dice que más del 60% de catalanes discrepa del plan de Artur Mas de ‘desconexión de España’ aprobado por una mayoría del parlamento catalán, y el 58 % se declara a favor de nuevas elecciones anticipadas, ante el caos político provocado y el desgobierno general de esa Comunidad.

Asimismo y en relación con los posibles resultados en Cataluña de las elecciones generales del 20-D, Metroscopia anuncia un posible empate en 9 escaños de Ciudadanos, PSC, CDC y Podemos, 8 para ERC y 3 a PP. Lo que supone una pérdida de 8 escaños para el PP, de 7 para CDC y de 5 para PSC, en beneficio de Ciudadanos y Podemos que se estrenan con 9 escaños y de ERC que pasa de 5 a 8. Es decir otra mala noticias para los independentistas que solo suman 17 escaños en el Congreso de los Diputados mientras que los españolistas catalanes logran 30 escaños.

Y con todos estos datos y sensaciones ¿todavía quieren algunos seguir por la senda del proceso secesionista y en contra de la ley? Los días pasan a gran velocidad camino de las elecciones generales del 20-D y las noticias de Cataluña se empequeñecen y ‘residualizan’ como dice Mas ante las grandes cuestiones internacionales de la lucha contra el terror islámico y la necesaria unidad europea occidental española. No en vano nuestro país no está exento del riesgo yihadista.

Como está necesitado de unidad para salir de la profunda crisis de la economía y del paro, que en Cataluña, una Comunidad sin gobierno desde hace muchos meses, es muy profunda y está en riesgo real de una quiebra por falta de financiación internacional y el desapego de empresarios e inversores que poco a poco van abandonado este país catalán al que algunas agencias de calificación han situado en el nivel del bono basura.

Y ¿qué falta para que los dirigentes nacionalistas se den cuenta de la catástrofe que han fomentado y regresen al campo del realismo y la cordialidad? Quizás les falta el famoso ‘choque de trenes’ que algunos como Mas buscan solo para justificar su fracaso personal, vistiéndolo de falsa heroicidad.
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Cataluña y el 20D
Francesc Moreno Cronica Global  23 Noviembre 2015

No es que el nacionalismo catalán haya dejado nunca el victimismo como justificación para sus ambiciones secesionistas, pero en los últimos tiempos había pasado a un segundo plano para mostrar su lado más prepotente.

Durante un tiempo el secesionismo parecía imparable. Férreo control de los medios catalanes, movilizaciones espectaculares en la calle, perspectivas de alcanzar amplias mayorías absolutas, silencio de los discrepantes, inacción del Gobierno central, descomposición de los dos grandes partidos estatales. En este ambiente había que reforzar la imagen de ganadores para mantener cohesionado el movimiento nacional y disuadir a quien pretendiese oponerse. La independencia es irremediable, no tenemos rival, apuntaros al carro ganador, venía a ser el discurso.

Aunque las cosas para el secesionismo se empezaron a torcer el 9N; desde entonces no han hecho más que empeorar. La coalición Junts pel Sí fracasó estrepitosamente el 27S, quedó lejos de la mayoría absoluta, y ahora necesita abrazarse a la CUP para tratar de evitar unas nuevas elecciones. De hecho JxSí sólo ha servido para prolongar la agonía de Mas. El 20D será la segunda vuelta del plebiscito: no sobre la independencia, pero sí sobre la supervivencia política de Mas y, con él, de su partido.

Ante este panorama los convergentes vuelven a su casilla de salida, abandonan la épica independentista y retornan al victimismo de siempre. Para ello vuelven a identificar Cataluña con su partido, ahora rebautizado como Democràcia i Llibertat, y vuelven a pedir el voto, ya no para la secesión, sino para la supervivencia del país.

Pero han pasado demasiadas cosas, y su patético grito no engaña a nadie. Las medidas aprobadas por el Gobierno para controlar el destino del FLA no dejan de ser muy timoratas. Si realmente se quisiera frenar el secesionismo en seco, habría que plantearse la legitimidad de las nóminas del president y de muchos cargos públicos que dedican la mayor parte de su tiempo a promover el secesionismo en lugar de cumplir con sus obligaciones constitucionales y estatutarias.

Los aspavientos no son más que una representación teatral para volver a apelar a los catalanes que no comulgan con la secesión unilateral y, menos, capitaneada por un gobierno antieuropeo y anticapitalista, pero que, obviamente, no tienen el menor deseo que Cataluña sea "destruida". Pero la amenaza de que viene el lobo español asustará a pocos, porque cada día son más los preocupados por las andanzas destructivas de nuestra fauna local.

El 20D no está en juego la supervivencia de Cataluña, ni tan siquiera del movimiento secesionista, que seguirá su camino pase lo que pase, simplemente está en juego salvar a Mas y a su entorno. Mas y su guardia pretoriana, cada vez menos numerosa, tratan de ganar tiempo, pactar con la CUP al precio que sea, y tratar de montar el nuevo partido desde el Gobierno autonómico, por debilitado que esté. CDC sólo puede aspirar a refundarse desde el poder. Esto es lo que esta en juego en Cataluña el próximo día 20D.

Exige a Urkullu que retire los “Relatos municipales” y vuelva a redactarlos
COVITE censura que el Gobierno vasco intente blanquear el terrorismo a través del lenguaje
www.latribunadelpaisvasco.com  23 Noviembre 2015

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, ha presentado un documento en el que analiza el lenguaje utilizado por el Ejecutivo vasco en la redacción de su Plan de Paz y censura su intento de blanquear el terrorismo a través del lenguaje. El escrito, titulado “Marcos interpretativos asumidos por el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco” y elaborado por el directivo de COVITE Josu Puelles, se ha hecho público esta mañana en una reunión del Consejo Vasco de Participación.

En el análisis, el Colectivo señala cómo el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ha redactado el Plan de Paz utilizando “un lenguaje engañoso”, que en apariencia “parece mostrarse firme en la condena y rechazo del terrorismo de ETA”, pero que, en realidad, “difumina el alcance y la singularidad del terrorismo” ya que “siempre que se menciona la ‘violencia de ETA’, ésta va acompañada de la otra violencia de motivación política o vulneradora de derechos humanos. El autor del trabajo ha explicado la estrategia del discurso utilizado en el Plan de Paz clasificando una serie de palabras que ha considerado neutras para el marco nacionalista de la realidad (convivencia, derechos humanos, memoria), negativas (ETA, terrorismo, abertzale, Constitución) y positivas (presos, violencia de motivación política, extrema derecha). A continuación, ha analizado su presencia concluyendo, por ejemplo, que mientras la palabra “terrorismo” se menciona en 28 ocasiones, los términos “vulneración” y “violación” aparecen 40 y 12, respectivamente. El autor también resalta que los sintagmas “víctimas de ETA”, “presos de ETA” o “banda terrorista ETA” no aparecen mencionados en ninguna ocasión en el documento. Por todo ello, el autor concluye que el Ejecutivo persigue, a través de este uso del lenguaje, activar el marco del conflicto, de manera que el receptor perciba “la existencia de un enfrentamiento entre dos partes”, así como la idea de “desligar a ETA de su proyecto de imposición política, reduciéndola a una mera actividad violenta vulneradora de derechos humanos”.

Por otra parte, COVITE ha analizado el documento “Retratos municipales”, elaborado por el Gobierno vasco. El Colectivo ha criticado la manipulación flagrante del Gobierno vasco en la elaboración de los relatos, en los que se incluyen a personas cuyos fallecimientos nada tienen que ver con el terrorismo. Como ejemplo, ha mencionado la inclusión de Ángela Benito Martínez, a la que el Ejecutivo atribuye la autoría de su muerte a un “ataque al corazón” mientras la Guardia Civil registraba su domicilio. También ha mencionado los casos de Clemente del Caño Ibáñez, cuya muerte se atribuye a un “atropello por un vehículo sin identificar”, o a Rosa Zarra Marín, de quien reconoce que existen “dos versiones” de su fallecimiento, por “causas naturales o a consecuencia de un pelotazo”. En consecuencia, COVITE ha exigido al Gobierno vasco que retire los “Retratos municipales”, por promover una versión “engañosa e indigna de la realidad de cincuenta años de terrorismo” y ha pedido que vuelva a redactarlos “de forma honesta y responsable con la versión de la historia que va a transmitir a las nuevas generaciones”.

Creación
Mascarell dobla las subvenciones al cine catalán en el primer año de su tasa al ADSL
Redacción Cronica Global 23 Noviembre 2015

La Generalitat ha presentado sus cifras poco antes de que el TC levantara la suspensión del canon

La Consejería de Cultura ha presentado este lunes sus cifras de ayudas al sector audiovisual catalán en 2015. Y estas se han doblado con creces respecto al año anterior, y casi respecto a la media de los cuatro ejercicios anteriores. Un incremento que se explica por la entrada en vigor de la polémica tasa a las conexiones de Internet, que impulsó el titular del departamento, Ferran Mascarell, justamente para financiar las subvenciones al cine catalán.

Según sus propias cifras, la Generalitat habrá destinado este año un total de 20,2 millones de euros en subvenciones al sector audiovisual catalán, de los cuales la parte del león, 17,5 millones, son ayudas de los fondos constituidos a partir de la Ley del Cine.

Esta última partida se ha más que doblado respecto a 2014, cuando las subvenciones por los fondos de la ley del cine fueron de 8,2 millones. Y en años anteriores también se habían movido en cantidades mucho menores: 9,7 millones en 2013, 8,3 millones en 2012, y 10,9 millones en 2011.

La tasa aporta 10.5 millones
El incremento de la partida respecto al ejercicio anterior ha sido de 9,3 millones. No mucho menos que los 10,5 millones que recaudará la Generalitat este año por la tasa al ADSL, según sus propios datos. Este impuesto grava a los operadores de telecomunicaciones con 0,25 céntimos por cada conexión a internet, y se creó para aportar fondos con los que financiar el sector audiovisual catalán.

La tasa había sido impugnada por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional, por apreciar "doble imposición". Y se da el caso de que el alto tribunal ha levantado la suspensión cautelar al impuesto también hoy lunes, poco después de que la Generalitat presentara sus cifras de ayudas al cine.

El sector vuelve a movilizarse contra la apertura en festivos
Miserias del comercio vasco
Editorial La Tribuna del País Vasco 23 Noviembre 2015

“El comercio es vida”, decía un antiguo eslogan publicitario, pero, al parecer, los empresarios y trabajadores vascos del sector, no creen en esta sentencia y para el próximo domingo 29 de noviembre han convocado una manifestación que, ante la aprobación definitiva de la próxima Ley Vasca de Comercio, tratará de presionar a las instituciones para que éstas impidan o restrinjan la apertura en festivos de los establecimientos comerciales.

Para justificar su negativa a abrir en festivos, sindicatos y empresarios del sector repiten, machaconamente, varios argumentos: que no es un servicio demandado por los consumidores, que no genera empleo nuevo y que no incrementa la actividad económica. Ninguno de ellos es cierto, como puede observar cualquier ciudadano que un domingo o día festivo se acerque a visitar las escasas tiendas que se atreven a abrir en Euskadi: siempre están llenas de gente, lo que provoca un incremento de sus ventas y posibilita que nuevos trabajadores, generalmente a tiempo parcial, se sumen a la plantilla de los comercios.

Lo que sí es cierto es que el Gobierno vasco lleva años dilapidando una ingente cantidad de recursos públicos apoyando a un pequeño comercio que no solo no tiene ningún interés en modernizar sus servicios, mejorar su actitud y acercarse a los ciudadanos sino que, además, sigue manteniendo, en la mayor parte de los casos, una forma de trabajar elitista, distante y desagradable hacia al comprador que ha ido empeorando con el paso del tiempo y que, de una forma muy especial en los casos de Guipúzcoa y Vizcaya, ha situado a los minoristas de estos territorios, salvo honrosas excepciones, entre los peores de Europa.

Que los empresarios vascos del pequeño comercio, amparándose y aliándose con el antiliberalismo mostrenco, el antiprogresismo, la demagogia y los postulados reaccionarios de los sindicatos mayoritarios vascos, sean incapaces de abrir las puertas de sus tiendas a los miles de consumidores que entrarían en sus comercios los días de fiesta, debe hacernos reflexionar sobre el tipo de sociedad adocenada, perezosa e indolente que estamos creando y, sobre todo, debe hacernos recapacitar a todos los ciudadanos de Euskadi sobre cuál ha de ser, todos los días, nuestro comportamiento como consumidores ante un sector comercial que boicotea y se niega a apoyar, a animar y a enriquecer (se) con los grandes proyectos colectivos de nuestras capitales y de nuestra sociedad.

El pequeño comercio vasco no quiere levantar sus persianas para llenar de vida las calles de nuestras ciudades durante los fines de semana. Está en su derecho. Pero patronales y sindicatos deberán asumir, por un lado, que su empobrecimiento de mañana estará directamente ligado con su actitud acomodaticia y haragana de hoy. Y, por otra parte, deberán dar ejemplo de su cacareado y nunca comprobado respeto a las libertades públicas, permitiendo (sin insultos, sin amenazas, sin piquetes y sin advertencias mafiosas) el derecho a trabajar de todos aquellos, empresarios y trabajadores, que haciendo caso a la lógica enriquecedora de los emprendedores, de los innovadores y de los pioneros, estarán cumpliendo con su responsabilidad y obteniendo beneficios para sí y para todos cuando la ley, de una vez por todas, no castigue a nadie por querer trabajar.
 


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