AGLI Recortes de Prensa   Martes 24   Novietubre  2015

La Historia ha cambiado de rumbo
José Javier Esparza  www.gaceta.es 24 Noviembre 2015

Colapso del proyecto americano. Divergencia de intereses geopolíticos entre EEUU y Europa. Crisis identitaria europea. El mundo de 1989 se acaba.

Debe de ser verdad aquello que decía Nietzsche: la Historia llega con pasos de paloma. O sea que los grandes giros históricos aparecen sin que seamos capaces de entender su magnitud hasta cierto tiempo después. Algo de eso está pasando ahora ante nuestros ojos.

En los últimos años hemos asistido a novedades de enorme calado que entrañan un acusado cambio de rumbo. Esos acontecimientos no nos han pasado desapercibidos, incluso han llenado portadas de periódicos y horas de radio y televisión, pero, entre la barahúnda de información, sólo hemos sido capaces de ver el hecho concreto, no su conexión con otros episodios y aún menos su significado general. Ahora, sin embargo, la acumulación de sucesos en distintos frentes nos permite construir una imagen general. Uno: el proyecto americano de nuevo orden mundial entra en fase de colapso. Dos: surge una imprevista divergencia de intereses geopolíticos entre Estados Unidos y Europa. Tres: Europa entra en una profunda crisis de identidad bajo la presión simultánea de la inmigración masiva y el terrorismo yihadista. Paisaje: el mundo nacido en 1989, tras el desplome del bloque soviético, está agonizando.

Cada uno de estos grandes cambios merece un comentario detallado y a ello, abusando de la generosidad del director de gaceta.es, nos emplearemos en días sucesivos, pero vale la pena adelantar conceptos y, sobre todo, situarlos en el mismo plano de la escena para calibrar la magnitud de lo que estamos viviendo y cómo va a afectar –está afectando ya- a nuestras vidas tanto individual como colectivamente.
Tres grietas bajo los pies

Primer cambio: el proyecto de globalización mundialista pilotado por los Estados Unidos ha entrado en fase de colapso. Tras la caída del Muro de Berlín y el hundimiento de la Unión Soviética, por todas partes se extendió la convicción de que caminábamos ineluctablemente hacia un mundo cada vez más unificado tanto en lo político y lo moral –y a ello se empleó la ONU- como, sobre todo, en lo económico, y el mejor signo de esto último era el rápido proceso de globalización financiera. Pero la gran crisis de 2008 ha roto el proyecto, la definición del orden planetario en torno a criterios de trasparencia financiera ha naufragado y en las naciones más desarrolladas de Occidente se ha instalado una coyuntura permanente de enorme deuda pública, crecimiento muy limitado y valor cero del dinero. Por el contrario, enseguida han surgido resistencias que tratan de construir grandes espacios económicos alternativos, como atestigua el ejemplo de los BRICS en torno a China y Rusia. El programa norteamericano sigue adelante a través de los tratados de librecambio con el Pacífico y la Unión Europea, pero su resultado no será un orden global, sino un espacio local. Y esto es nuevo.

Segundo cambio: se ha puesto de manifiesto que los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y los de Europa ya no caminan al mismo paso. Las crisis de Ucrania y las denominadas “primaveras árabes” han demostrado palmariamente que lo que Washington considera bueno y útil –y, en su perspectiva, lo es- para Europa resulta malo e inútil. Hoy tenemos en torno a Europa un auténtico “cinturón de fuego” que va desde el Magreb hasta Ucrania pasando por Siria. Y eso, que desde los Estados Unidos puede verse como un lejano limes fronterizo, se ve desde París, Berlín o Madrid como un incendio en la puerta de nuestra casa. La ruptura –de momento, soterrada- de la solidaridad trasatlántica es un hecho de la mayor trascendencia porque cambia el escenario tendido en 1945. Ahora toda la preocupación de los líderes europeos es, en el caso de Merkel y Hollande, tratar de recuperar las relaciones con Rusia y China, y en el caso de Gran Bretaña, ver cómo debilitar más a una Unión Europea que ha perdido el rumbo.

Tercer cambio, este intraeuropeo: la construcción europea empieza a presentar grietas muy profundas, probablemente irreparables. ¿Por defecto de estructura? No. O no solamente. Europa ha descubierto que hay una auténtica fosa entre las preocupaciones, los intereses y los valores de la elite que nos gobierna, y los del ciudadano europeo de a pie, que empieza a preguntarse si no le estarán llevando al suicidio individual y colectivo. El acontecimiento que ha dejado al descubierto esta fosa ha sido, evidentemente, la denominada “crisis de los refugiados”, que finalmente se ha manifestado en su auténtica dimensión de invasión masiva de inmigrantes. Contra sus propósitos iniciales, y a pesar del impresionante dispositivo mediático desplegado para atenuar el trance, la burocracia de Bruselas se ha resignado –por el momento- a limitar drásticamente su previsión de “acogidos”. No lo ha hecho por un súbito conato de sentido común, sino ante la evidencia de que las sociedades europeas, en su gran mayoría, no están por la labor de ver alterada su propia identidad. Ciertamente, el recrudecimiento del terrorismo islamista ha ayudado a ello. Y, de paso, ha hecho que los europeos se formulen con urgencia una pregunta que desde hace medio siglo habíamos dejado en suspenso: quiénes somos y qué queremos ser. Esta pregunta, en el contexto de los otros cambios antes mencionados (el colapso del proyecto globalizador occidental y la divergencia de intereses entre Estados Unidos y Europa), alcanza unas dimensiones propiamente históricas.

Todas estas cosas modifican radicalmente el paisaje surgido de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría. Estamos entrando en una fase nueva. Sin embargo, las instituciones que determinan nuestras vidas como españoles y europeos, desde la OTAN hasta el Parlamento de Estrasburgo y, naturalmente, el Banco Central Europeo, pertenecen al mundo anterior, aquel que creía inminente la implantación de una tecnoestructura planetaria regida por una “gobernanza global” donde Europa se disolvería, felizmente, como una suerte de Cosmópolis sin identidad. También nuestros políticos y la mayor parte de nuestros creadores de opinión viven aún en ese mundo. Por eso es cada vez más notorio el divorcio entre la “superclase” que rige la Europa de Bruselas –la clase política, los propietarios de grandes medios de comunicación, los tecnócratas del orden transnacional, los financieros globalizadores, etc.- y el ciudadano de a pie, que está viendo cómo aquella realidad formidable construida después de 1945, rica, pacífica y confortable, se deshace a golpes de crisis, paro y destrucción de la identidad cultural y del lazo social.

Hemos entrado en una fase de destrucción y reconstrucción. El debate debería ser qué queremos hacer ahora. Y las opciones están ya sobre la mesa.

Bárbaros a las puertas Gabriel Albiac
Gabriel Albiac ABC 24 Noviembre 2015

LOS bárbaros entrarán en Roma. Porque Roma es ya bárbara. A menos de doscientos metros del piso en el que Abaaoud y su banda fueron acribillados por balas de gendarmes o estallido de sus propios cinturones, se alza el epicentro cristiano de Francia: la basílica de Saint-Denis. Sobrevolando el inmenso semillero islamista.

La calle principal de Saint-Denis, intercambiable con las de cualquier ciudad norteafricana, sigue cortada en parte. La Policía impide todavía el paso a transeúntes y periodistas. Puede que la investigación científica no esté todavía acabada. Puede que el riesgo de derrumbe sea grande. Desde la esquina, se aprecian bien las ventanas chamuscadas, a través de los cuales volaron cuerpos en pedazos, después del estallido. La prensa jugó, durante un par de días, con la muy morbosa hipótesis de haber asistido a la primera operación suicida de una mujer yihadista en suelo europeo. Fue menos literario. Hasna Ait Boulahcen quedó hecha trizas al estallar el cinturón de su acompañante. Al jefe de los asesinos, su primo Abaaoud, se requirió más de un día para identificarlo. La tempestad de balas lo había reducido a una masa informe.

La ciudad norteafricana de Saint-Denis ha recuperado, salvo ese pequeño detalle de las dos manzanas cortadas, su normalidad de fin de semana. Allí, poco pesan las llamadas de la autoridad musulmana oficial. Los imanes que el viernes pidieron el respeto a la república y la aceptación de sus leyes, son aquí juzgados como traidores a Alá y merecedores de la misma pena que los cristianos, de los cuales son cómplices.

Las mezquitas oficiales han dejado de ser el corazón de las comunidades musulmanas. En Francia, en Europa. Los jóvenes huyeron de ellas. Se refugian en pequeños antros salafistas que operan como clandestinas casas de oración. En ellos, una generación forjada en el camelleo y en los diversos grados de la delincuencia halla el consuelo de trocar el crimen en acto sagrado. La historia de los yihadistas franceses, belgas, europeos en general, se repite: de la calle a la cárcel, de la cárcel a las mezquitas clandestinas. Luego, el viaje a Siria y la formación militar. Finalmente, el retorno a casa para poner a prueba lo aprendido. Sólo la comunidad musulmana tradicional podría acabar con ellos. Pero, generacionalmente, esa comunidad teme demasiado que sean los jóvenes bárbaros quienes acaben por ganar la batalla por el islam en Europa.

Paseo por las criptas reales de la basílica de Saint-Denis. A menos de doscientos metros del sórdido agujero tintado por la pólvora en el cual fueron cazados los asesinos de EI. En el silencio de la catedral está toda la historia de Francia. Desde Charles Martel, que detuvo la expansión musulmana en el siglo octavo, hasta los útimos Capetos, decapitados por la revolución en la Place des Grèves. Paseo, con la melancólica certeza de estar viendo llegar el fin de una historia de mil trescientos años. Que es la mía. Los bárbaros entrarán en Roma. Porque Roma es ya bárbara.

Manifestación preventiva.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 24 Noviembre 2015

Que toda la extrema izquierda pijoprogre del faranduleo se manifieste de forma ”preventiva” sobre algo que ni ha sucedido, ni parece que en el corto plazo vaya a suceder, resulta simplemente delirante. Porque esa desempolvada campaña del “NO a la guerra” y del “NO en mi nombre” lo que evidencia es el uso demagógico, ruin y miserable de un drama humano causado por un grupo terrorista del islamismo radical en Francia. Pero es que a falta de aferrarse a algo tangible, su esquizofrenia les conduce a intentar convencer a los ciudadanos de que el actual Gobierno del PP del impertérrito Mariano Rajoy es heredero de aquél de los atentados del 11M del 2004 de José Mª Aznar, al que no dudaron en acusar de asesino y en asaltar las sedes del partido en una noche de vísperas de elecciones que recordará siempre a la “Kristallnacht” de la época de los Nazis en Alemania con los judíos. Porque estos sectarios, que se envuelven en la bandera de la paz y del diálogo, son solo jaurías de la guerra contra quienes no piensen como ellos, que no dudan en volver a tomar las calles para amedrentar. Una burda copia de las amenazas de su idolatrado régimen bolivariano de Maduro en Venezuela.

Y es que esa manifestación tiene un mucho de cinismo y de actitud desafiante como aviso de lo que estarán dispuestos a hacer si el nuevo Gobierno que salga de las elecciones del 20D, aunque sea con la bendición de todos los organismos internacionales como la ONU y los nacionales como la aprobación por el Congreso de los Diputados, como es preceptivo, se negarán en redondo a cualquier participación en la guerra contra los terroristas que principalmente se encuentran en territorios de Siria e Irak en lo que llaman Estado Islámico y califato. Esa es su forma de respetar la democracia, ignorarla. Nada que nos pueda extrañar de quienes tienen como objetivo acabar con el sistema de libertades e imponer su sistema de totalitarismo y dictadura de corte bolivariano que solo es una mala copia bananera de la revolución bolchevique.

Porque a fuerza de ser sinceros ¿quién desea la guerra? Nadie. Pero es que en otro lugar hay alguien que aunque no lo queramos nos la ha declarado y solo tiene un objetivo, o que sumisamente renunciemos a nuestros valores y nos convirtamos a los suyos o matarnos. Y la verdad es que ante ese dilema la respuesta solo puede ser una, no hay enemigo bueno si no está muerto. Eso se llama legítima defensa y aceptar la sumisión y renuncia de los valores es una rendición sin condiciones y se expone a la respuesta discrecional del enemigo. Y ya sabemos cómo se las gasta con sus prisioneros a los que no solo ejecuta sino que humilla de la manera más cobarde y mezquina. Porque estos terroristas fanatizados son solo alimañas que deben ser aniquiladas sin ninguna contemplación ni misericordia.
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¡Qué fácil es decir no a la guerra cuando se siente uno seguro tras las trincheras que otros defienden!¡Qué fácil es predicar la paz y el diálogo tras una pancarta en la seguridad que da pertenecer a un sistema que garantiza las libertades, incluso las de aquellos que quieren acabar con ellas! Pues eso desgraciadamente se ha acabado. Ya no se puede garantizar la seguridad, si es que alguna vez hemos estado seguros desde que se abrieron las puertas forzados por las críticas de estos bienpensantes que se consideran jueces y superiores moralmente al resto de sus conciudadanos. Si tantas ganas tienen de abrazar a sus enemigos en una imposible alianza de civilizaciones, que se atrevan a ir a sus feudos y hacer esas manifestaciones pidiendo la integración, la tolerancia y el fin de la supremacía de la “sharia” y sus decapitaciones, lapidaciones, amputaciones y pidan la igualdad de derechos de las mujeres. No, solo se muestran firmes aquí, en occidente, en esa cultura que desprecian.

La verdad es que esta vez creo que se han pasado de frenada en su afán de mover conciencias y como agitadores profesionales de masas. Esta vez no han podido iniciar el “pásalo” en las redes sociales, porque lo que pasan es de tal mezquindad que hasta aquellos que en la otra ocasión no dudaron en ser protagonistas, aunque lo nieguen y digan que fue a título personal, ahora de modo colectivo y formal nieguen su asistencia a un acto que ningún español va a comprender ni mucho menos apoyar. Pero ni eso estoy seguro que les va a detener para conseguir la notoriedad de los telediarios y reavivar viejas heridas en quienes intentan seguir viviendo tras sus dolorosas pérdidas en los atentados terroristas. ¿A quiénes van a culpar ahora de los atentados?

Empiezo a estar harto de tanto mamarracho, oportunista y demagogo que no duda en aprovecharse del dolor de los demás. Escoria humana.

¡Que pasen un buen día!

Las palabras no van a derrotar al ISIS
Max Boot Libertad Digital 24 Noviembre 2015

La idea orwelliana de que se puede controlar la realidad controlando el lenguaje está viva y bien viva en la guerra contra el ISIS. Por lo general, manipular el lenguaje es una de las tácticas preferidas por regímenes totalitarios que gustan de denominarse "repúblicas democráticas populares" cuando no son nada por el estilo. Pero ahora un montón de gente bienintencionada parece pensar que la manipulación del lenguaje puede ser un arma formidable contra el más poderoso grupo terrorista que jamás se haya visto.

Estuve este fin de semana en Canadá, en la Conferencia Halifax de Seguridad, donde una serie de oradores incidieron en lo de referirse al ISIS como "Daesh". Se trata de un vago acrónimo árabe de Al Dawla al Islamiya al Irak al Sham, es decir, el Estado Islámico de Irak y "al Sham" (que se traduce como "Siria" o como “el Levante”). Al parecer, el ISIS detesta que se le denomine Daesh porque tiene “varios trasfondos negativos”, dado que suena similar a las voces árabes daes (que alude a quien pisotea algo) y dahes ("el que siembra la discordia").

El ISIS prefiere ser denominado "Estado Islámico", designación que muchos rechazan porque se niegan a conceder que el ISIS sea Estado e islámico. Incluso he oído a una mujer sugerir que no se use el acrónimo ISIS porque es el nombre de una importante deidad del Egipto antiguo.

Valoro la intención de aquellos que quieren denominar al ISIS con un nombre que el ISIS detesta, pero están incurriendo en una suerte de pensamiento mágico si piensan que el ISIS va a ser severamente lastimado, y mucho menos derrotado, por el mero hecho de ser denominado de otra manera. Lo cierto es que Estado Islámico es una descripción adecuada, porque el ISIS es una organización islámica (por mucho que difícilmente represente al islam preponderante) y es un Estado en la medida en que está siendo capaz de controlar y administrar una porción sustancial de territorio, aunque otros Estados no lo hayan reconocido formalmente.

Hay algo tonificante en afrontar la realidad del Estado Islámico, en vez de incurrir en acrobacias verbales que tienen nulo impacto en la derrota de esta organización maléfica. Pero eso no quiere decir que con sólo repetir una y otra vez que el enemigo que afrontamos es el "extremismo islámico" –como insisten en hacer algunos republicanos– se vaya a vencer en la guerra contra el terrorismo. El presidente Obama y sus asistentes han ido tan lejos como para evitar la expresión "Estado Islámico" por temor a ofender a los musulmanes respetuosos de la ley, pero algunos republicanos han llegado tan lejos como para abrazar el término como si el etiquetado del enemigo bastara para vencer.

Igualmente fútiles son los bienintencionados esfuerzos para contrarrestar el atractivo online del ISIS tratando de convencer a su audiencia digital de que no es una organización admirable. Ahí se ignora la realidad de que hay gente a la que atraen organizaciones como el ISIS, como las hubo atraídas por las SS o por los Jemeres Rojos; y precisamente por, no a pesar de, sus infaustas intenciones.

Derrotar al ISIS requerirá tropas sobre el terreno y poderío aéreo. Serán necesarias decenas de miles de soldados. Esas fuerzas de tierra no las ha procurado EEUU, pero pueden ser aportadas por otros; no obstante, por el momento no es una opción que se vislumbre en el horizonte.

No puedo dejar de pensar que la gente que se enreda en juegos retóricos a fin de replicar el mensaje del ISIS se están apartando de la dura realidad de qué es lo que hay que hacer para derrotarlo.

© Revista El Medio - Commentary

Tenemos mucho miedo
Cristina Losada Libertad Digital

Los atentados de París han sido un test para los partidos políticos españoles. Pocos lo han pasado. Puestos por las circunstancias en el dilema de hacer frente al terrorismo yihadista o hacer campaña electoral, la mayoría optó por lo segundo. La situación requería manifestarse acerca de la estrategia para combatir al ISIS tanto sobre el terreno, esto es, en Irak y en Siria, como en Europa, ante la radicalización islamista que está nutriendo desde hace tiempo las filas de la yihad. Sobre todo, requería como mínimo una toma de posición clara: ¿estamos por cooperar con Francia en aquello que sea necesario para combatir el terrorismo islamista que la ha golpeado o no?

Pues va a ser que no. El primero que dijo que no fue el Gobierno de España. Para empeorar las cosas, antes dijo que sí. Conviene recordar la secuencia de esta retirada preventiva. El jueves, según informaciones periodísticas, el Gobierno estudiaba reforzar los contingentes militares que España tiene en Mali y en la República Centroafricana. El ministro de Exteriores prácticamente confirmó la información durante una entrevista esa misma noche en un canal de televisión. El propósito de aumentar las tropas españolas en la región africana era contribuir más a la lucha contra grupos yihadistas en el Sahel, y relevar así parcialmente al ejército francés desplegado en la zona para que pudiera concentrarse en el ISIS.

Era una señal de cooperación con Francia después de la masacre parisina, y una señal de que España no se iba a quedar atrás en los esfuerzos internacionales por acabar o reducir, al menos, la amenaza yihadista. Las dos señales se apagaron horas después, y de la peor manera posible. El viernes, terroristas de una filial de Al Qaeda asaltaron un hotel en Bamako, la capital maliense, tomaron rehenes y asesinaron a una veintena de ellos. En cuanto se difundió la noticia, el Gobierno de España se dio una prisa loca por desmentir que fuera a proponer el despliegue de más tropas en Mali y en la zona. "Francia no nos ha pedido nada", fue la muletilla vergonzante. Como si hiciera falta, tras lo sucedido, que Francia nos pidiera algo: en casos así, uno se ofrece.

Para contar toda la historia, hay que decir que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, no estaba por la labor de aumentar el despliegue en Mali. Eso ya antes del asalto al hotel. Después, para qué preguntar. Naturalmente, el Gobierno se ha cubierto con otra hoja de parra: no quiere, dice, dividir la unidad de partidos que pretende lograr para hacer frente al terrorismo yihadista. La excusa no es sólo endeble: es risible. En especial, si esa unidad de partidos empieza y acaba en el llamado pacto antiyihadista, suscrito por PP y PSOE después del atentado contra Charlie Hebdo. Ese pacto es básicamente una cáscara vacía. Nada con sifón.

Reforzar las tropas en Mali, donde ahora hay 117 soldados, o en la República Centroafricana, donde hay 22, no parece una acción desmedida ni lo es. No se trata de hacer ninguna machada. Se trata de cooperar con un aliado y de hacerlo, además, porque también redunda en nuestro propio interés. Si el Gobierno decidió no hacerlo después del asalto en Bamako fue por puro interés electoral. Por nada del mundo quiere arriesgarse a que en plena campaña del 20-D unos soldados españoles en África sean atacados por terroristas yihadistas y el electorado, siempre tan firme contra el terror, se pregunte por qué demonios estamos poniendo en peligro la vida de españoles sólo, sólo porque Francia sufrió una masacre. ¡Que se las arreglen los franceses! ¡Vamos nosotros a meternos en líos! ¡No repitamos la foto de las Azores! Sí, hay gente en España que cree que el terrorismo islámico nació el día en que Bush, Blair y Aznar decidieron invadir Irak.

Tal vez el más claro exponente de esta priorización de la campaña electoral sobre la campaña contra el terrorismo fue, involuntariamente, Pablo Iglesias Turrión. No ya por su peculiar noción de un ejército que no debe hacer nunca nada que ponga en riesgo la vida de un militar. No por eso, sino por esto: sostuvo que las decisiones de Hollande después de los atentados de París están movidas por su "pánico al Frente Nacional", por el temor a que ese partido pueda ganar las elecciones. El grado de mezquindad y cortoplacismo que Iglesias Turrión le atribuye a Hollande es lo que en términos freudianos llamaríamos una proyección. Se estaba retratando a sí mismo. Lo único que le preocupa a Iglesias Turrión son los resultados electorales. Lo malo es que en esa actitud no está solo, sino muy acompañado. Para empezar, por el partido del Gobierno.

Economía del terrorismo: una breve guía
Alvaro Anchuelo. Republica.com 24 Noviembre 2015

El terrorismo, junto a su irracional furia asesina, tiene también aspectos económicos que es necesario analizar, si se quiere comprender (y combatir) tan odioso fenómeno adecuadamente. Los atentados tienen consecuencias económicas y las organizaciones terroristas necesitan recursos para financiar sus estructuras.

Los efectos económicos más evidentes del terrorismo se derivan de los daños directos, de la destrucción material que causa un atentado. No obstante, sus repercusiones económicas son mucho más amplias. Hay toda una lista de sectores que suelen verse particularmente afectados: el turismo, la hostelería, el ocio (espectáculos de masas) y el transporte (especialmente el aéreo y el público).

Las dificultades de transporte y otras limitaciones a la movilidad de las personas tienen efectos difícil de medir, pero amplios, pues se extienden al conjunto de la economía. Se está viendo ahora en el ámbito europeo, donde se cuestiona la propia supervivencia del espacio libre de pasaportes Schengen.

El sector del seguro suele ser otro de los más claramente afectados, al tener en principio que hacer frente a las indemnizaciones relacionadas con los atentados. Si deja de cubrirlos, el Estado tendrá que tomar el relevo total o parcialmente.

La demanda social de mayor seguridad se manifestará de forma privada (compañías de seguridad) y pública (mayor gasto en defensa, policía e inteligencia). Lo primero supone mayores cifras de negocio para las compañías de ese sector, pero también costes más altos para los clientes que contratan sus servicios. El mayor peso en los presupuestos públicos del gasto en seguridad se logrará a costa de no emplear esos recursos en otros fines más productivos.

Por último, pero no menos importante, el terrorismo provoca un aumento en el nivel general de incertidumbre que sufre una economía. La incertidumbre es aún peor que el riesgo para la actividad económica, pues éste se puede estimar en términos de probabilidades y aquélla no, es por naturaleza impredecible. El aumento de la incertidumbre provoca un deterioro de la confianza en consumidores e inversores, modificando a la baja sus decisiones de gasto y reduciendo así el crecimiento económico. En los mercados financieros, la mayor incertidumbre se manifestará en forma de huída de los capitales hacia los activos-refugio, considerados más seguros (oro, dólar, deuda pública…). El petróleo se encarecerá si los suministros se consideran amenazados, bien por daños en las instalaciones productivas o por dificultades de transporte.

La intensidad de los efectos anteriores dependerá del grado de pánico que los atentados provoquen en la ciudadanía y las autoridades. Conviene evitar las reacciones excesivas, tanto a nivel individual como colectivo, para frustrar los propósitos de los terroristas.

Otro aspecto económico del terrorismo tiene que ver con sus fuentes de financiación. Realizar un atentado puntual no requiere recursos cuantiosos, pero mantener unas estructuras organizativas estables sí. Algunos grupos, además, desarrollan simulacros de políticas sociales locales, que les permiten ganar apoyo en las zonas que controlan, o garantizan ingresos vitalicios a los familiares de los terroristas muertos.

En el caso de los grupos islamistas, una parte considerable de sus rentas proviene de los campos petrolíferos que controlan en Siria e Iraq. Hasta ahora, los países occidentales han hecho la vista gorda ante este tráfico, sin dañar demasiado ni la capacidad productiva ni la de transporte (mediante camiones cisterna).

El comercio ilegal de antigüedades (estatuas, restos arqueológicos, libros…) provenientes de museos y yacimientos saqueados, ha sido otra fuente de ingresos relevante. Parte se vende, más o menos clandestinamente, en los países occidentales. Otros grupos terroristas se han involucrado en el comercio ilegal de drogas, marfil, diamantes… ¿Adivinan dónde suelen venderse?

En los territorios que controlan, los grupos terroristas saquean las cajas fuertes de los bancos y recaudan mediante la extorsión “impuestos”. Los rescates que cobran gracias a los secuestros son otra de sus fuentes de financiación. Reciben también donaciones, a menudo camufladas con fines supuestamente humanitarios, de países aliados de Occidente, como Arabia Saudí y las monarquías del Golfo. Existen incluso sospechas de que algunos grupos puedan haberse beneficiado de especulaciones en Bolsa, basadas en los movimientos en los precios de las acciones que provocan sus propios atentados, un caso especialmente macabro del uso de información privilegiada.

Como puede verse, Europa, Estados Unidos y sus aliados deben hacer mucho más para debilitar a los grupos terroristas, cerrando sus fuentes de financiación.

3.034 millones más a los separatistas, sin que se note
Guillermo Dupuy Libertad Digital

La noticia de que el Gobierno de Rajoy, tras recurrir el más reciente y no menos ilegal desafío secesionista ante el Constitucional, vuelve a destinar otros 3.034 millones de euros a los golpistas que gobiernan la Administración regional catalana debería haber copado las portadas en todos los periódicos.

La cosa, sin embargo, ha pasado, como tantas veces, vergonzosa y completamente inadvertida, gracias al victimismo de los nacionalistas, como, sobre todo, a la ilimitada hipocresía de Montoro, que pretende hacer creer –no sin cierto éxito– que esa ayuda extraordinaria está "condicionada" y no se destina a financiar el cúmulo de carísimas ilegalidades que entraña el proceso de construcción nacional de Cataluña.

Desde que en agosto de 2012 la Administración regional de Cataluña –ya en abierta rebeldía secesionista– exigiera "sin condiciones" los primeros 5.000 millones de euros al entonces recién creado Fondo de Liquidez Autonómica, el Gobierno de Rajoy ha venido financiando, de manera indirecta pero absolutamente decisiva, el carísimo proceso secesionista. Esa Administración golpista, entre desobediencia y desobediencia a nuestros más altos tribunales, ha venido recibiendo, año tras año, la mayor parte de esos fondos extraordinarios, de los que ya ha extraído más de 40.000 millones de euros.

La razón por la que el Gobierno de Rajoy va a seguir con el grifo abierto es la misma que expuse hace años en un artículo que llevaba por titulo "Por qué Rajoy financia el separatismo": el deseo de evitarse a toda costa el engorro que entraña el deber de intervenir la Administración regional de Cataluña.

Si no fuera por el decisivo papel que han desempeñado los fondos de liquidez autonómica, el Gobierno de Rajoy hace años se habría visto forzado a tener que suspender la autonomía catalana; no ya por sus continuas e impunes ilegalidades, sino por razones financieras.

A pesar de que las autonomías en España manejan más dinero del contribuyente que cualquier otra Administración regional del mundo, la catalana hace tiempo que habría entrado en suspensión de pagos a causa de los extraordinarios desembolsos que entraña la creación de estructuras de Estado y el sostenimiento de una red clientelar y propagandística al servicio de la causa secesionista.

El dinero es un bien fungible. Que la Generalidad acredite que los fondos provenientes del FLA han sido destinados a partidas legítimas sólo acredita que los secesionistas han destinado parte de sus millonarios recursos propios a atender los gastos del procés. La condicionalidad de los fondos no debe significar, pues, una aclaración contable a posteriori de las partidas de gasto a las que se ha dedicado el dinero del contribuyente –ya sean fondos propios o fondos extraordinarios provenientes del FLA–, sino un compromiso a priori de la Generalidad de renunciar, abierta y públicamente, al ilegal proceso secesionista iniciado en 2012.

El Gobierno de Rajoy, ya hace tres años, debería haberse negado a entregar un sólo euro extraordinario a la Generalidad mientras no abortara públicamente su ilegal desafío a nuestro Estado de Derecho. Eso, por no hablar de un plazo tasado adicional para que hiciera pública su renuncia a la creación de un Estado propio, cuya financiación seguiría siendo ilegal aun cuando corriese íntegramente a cargo de los recursos propios de la Generalidad.

Tres años después, el Gobierno de Rajoy sigue sin hacer una cosa ni la otra. Y lo sigue haciendo con el consenso de la oposición (incluido Ciudadanos) y el respaldo de la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

Romper los muros del gueto
Pío Moa  www.gaceta.es

Blog II El ambiente mundial está volviéndose más sombrío: www.piomoa.es
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Como saben nuestro oyentes, he dedicado el libro Los mitos del franquismo “a cuantos respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”. Lo mismo se puede decir de "Cita con la Historia". Pero es preciso distinguir entre quienes se sienten incómodos con la marea de falsedad sobre nuestro pasado, que son muchos, y quienes están dispuestos a hacer algo contra ella, que hoy por hoy siguen siendo muy pocos. Esa pasividad se debe en gran medida a que no se percatan de la importancia de restablecer la verdad, como decía Julián Marías, y piensan que, en definitiva, agua pasada no mueve molino. ¡Enorme error!. Si observamos las políticas actuales vemos hasta qué punto se asientan sobre aquella falsificación del pasado que identifica antifranquismo y democracia. Solo así se explica la política de premiar los asesinatos de la ETA y la larga connivencia con ella por parte del PNV y de los gobiernos españoles salvo el de Aznar.

Solo así se explican las campañas continuas y subvencionadas de la “memoria histórica”, que tratan de recuperar los odios que llevaron la república al desastre.

Solo así se explica que los gobiernos españoles, incluido el de Aznar, hayan apoyado y financiado los separatismos, sin hacer oposición a sus medidas antiespañolas y antidemocráticas.

Solo así se explica el ataque sistemático a la Iglesia, a pesar de que esta, o gran parte de ella, amparó en el franquismo a separatistas, terroristas y comunistas.

Solo así se explica que desde El País a Podemos reivindiquen una república caótica y un Frente Popular totalitario.

Y así sucesivamente. En contra de lo que creen o quieren creer mucho, el agua del antifranquismo sigue moviendo con fuerza el molino de las políticas actuales. El antifranquismo significa corrupción intelectual y de las otras, es el cáncer de la democracia y la cobertura ideológica de la hispanofobia.

Creemos que cualquier persona que tome conciencia de este hecho se sentirá obligado a combatirlo. Y una manera eficaz de hacerlo es cooperar activamente con "Cita con la Historia", único programa diseñado contra la llamada memoria histórica., Y puede hacerse de dos formas: difundiendo su conocimiento en los círculos de amigos y en las redes sociales, y entrando en la campaña de 300 por 20, es decir, encargando en su banco la entrega de 20 euros mensuales a la cuenta de “Cita con la historia”, - BBVA ES09 0182 1364 33 0201543346 y que pueden encontrar en www.citaconlahistoria.es.

Llevamos un tiempo insistiendo en ambas cosas. ¿Cuáles son los resultados? Hasta ahora apreciables, pero no muy brillantes. Algunas personas han contribuido con 100, 500, 1.000 y hasta 10.000 euros a la lucha por la verdad, esfuerzos realmente muy destacables que nos han permitido asegurar el programa por varios meses; pero la estabilización del programa requiere contribuciones menores y sistemáticas, los 20 euros mensuales de que hablamos. Encontramos en las últimas semanas cierto número de esos ingresos, pero lejos todavía de los 300. Y en cuanto a las redes sociales la presencia de “Cita con la Historia” es todavía muy baja. Debemos tener en cuenta que las redes sociales solo son efectivas si hay miles de intervenciones y enlaces en ellas, pues de otro modo se diluyen en el maremágnum de opiniones diversas, trivialidades y comentarios insignificantes... o en la difusión testaruda y subvencionada de la "mentira profesionalizada”. Realmente, la falsificación del pasado está derrotada en el terreno intelectual, pero falta mucho para que ocurra lo mismo en el de la opinión pública.

Amigos oyentes, si hemos conseguido convencerles de la importancia actual y no solo ilustrativa de la historia, creemos que también comprenderán ustedes la necesidad de defender la verdad hasta crear un ambiente social bien distinto del que hoy sufrimos. Los autores y beneficiarios del "Himalaya de falsedades" que deploraba Besteiro, intentan reducir a un gueto a quienes discrepamos, y lo hace combinando la descalificación personal con el silencio "que corrompe tanto como la mentira", como señalaba Cicerón. Romper los muros del gueto y llegar al gran público es una tarea absolutamente indispensable que requiere el esfuerzo de todos.

La guerra inacabada de los que fueron derrotados por Franco
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 24 Noviembre 2015

Estos días ha tenido lugar el aniversario de la muerte del general Franco y, como se podía esperar, toda la “progresía” inculta, ignorante, aleccionada por quienes pretenden escribir la historia desde el prisma de los perdedores de la Guerra Civil, estos mismos que ahora intentan reescribirla para que, los nuevos españoles de las actuales generaciones, ignoren lo que ocurrió en aquellos tiempos, lo que fueron los antecedentes de la sublevación del 18 de julio de 1936 y cual era la situación de aquella II República, que fue dinamitada por las propias izquierdas aunque luego quisieron atribuirse el “merito” de haber sido quienes la defendieron del “golpista” general Francisco Franco. Es cierto que, a más de 75 años de aquellos acontecimientos, es fácil para quienes pretenden explicar la Historia a su manera, guiados por sus rencores personales e impulsados por una afán de venganza que tuvo su máximo exponente cuando el prevaricador juez de la AN señor Garzón intentó, muerto el general, levantar una nueva causa para poder juzgarlo. El presentador y cantante Bertín Osborne acudió a ser entrevistado ante los micrófonos de la cadena SER, por la locutora Gemma Nierga, catalana de pro y una de estas niñas pijas de la familia progre, que vayan ustedes a saber cómo ha conseguido alcanzar la fama que se le atribuye, aunque ella donde verdaderamente destaca es en estos programas “basura” en la que es una verdadera especialista.

Se trataba de hablar sobre el programa que el señor Osborne presenta en la TV1, con mucho éxito de audiencia. Como siempre y como no podía ser menos, hubo los que quisieron sacar tajada de la entrevista e intentaron acosar al presentador con motivo de uno de sus programas en los que entrevistaba a la nieta del general Franco, doña Carmen Martínez Bordiu. Fue tal la insistencia, la mal educación o el fanatismo de quienes intervenían en aquel acto que, el propio Bertín, tuvo que recordarles a aquellos sujetos que, en su propia familia fueron asesinados seis de sus miembros en los alevosos e imperdonables asesinatos de Paracuellos del Jarama. La entrevistadora, Nierga, quiso meter su grano de arena recriminando al entrevistado: "¿Cómo vamos a olvidarnos si mató a gente que ahora mismo te está escuchando y les duele mucho? No podemos decir 'vamos a olvidarnos'". Lo primero que habría que advertirle a esta niñata, si la noticia que he leído es exacta, que difícilmente les puede doler algo a aquellos a los que, ella dice, hubiera matado Franco, si están reposando, desde entonces, en sus respectivos lugares de eterno descanso.

Osborne le replicó que ya es hora de olvidarse de lo que sucedió en aquellos tiempo de enfrentamientos y luchas fratricidas y se dejara descansar a los muertos, olvidándose de pasados acontecimientos, enfrentamientos y mutuos agravios, en los que las dos partes, como sucede en toda guerra, cometieron excesos y asesinatos, aunque, eso sí, en algunos casos los que se pudieran cometer por el bando nacional tuvieron su origen en crímenes producidos durante la contienda y, especialmente, con anterioridad a ella, por aquellas hordas descontroladas de los anarquistas y socialistas que se cebaron en personas cuya única falta o pecado era la de ser de derechas, cristianos o tener dinero. Y, como parece que si no se explica con algún detalle, a los mayores que vivimos aquellos tiempos de odio y venganzas se nos tacha de demodé y obsoletos, les voy a recordar algunos casos de terribles acontecimientos que, prácticamente de forma diaria, tenían lugar en aquellos revueltos tiempos que precedieron al levantamiento del general Franco, entre abril de 1931 y el 18 de Julio de 1936:

Día 3 febrero 1934.- PSOE y la UGT crean el Comité Nacional Revolucionario que organizará el golpe de estado de octubre de 1934
Día 1 marzo 1.934.-Gravemente herido por 24 disparos el capellán castrense Nemesio García Pérez en una emboscada.
Día 7 Marzo 1934.- Gravemente herido el falangista gijonés Fernando Cienfuegos por vender la revista FE.
Día 4 Junio 1934.- El alcalde socialista de Arroyo de San Serván(Badajoz) hiere gravemente a un guardia civil.

Día 2 Febrero 1936.- Largo Caballero, en plena II República, en un mitin, afirma. “la clase trabajadora tiene que hacer la revolución…Si no nos dejan, iremos a la guerra civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar ni cosas ni personas”
Día 12 Marzo 1936.- Madrid. Milicianos de las Juventudes Socialistas… deciden cachear a las personas por las calles, asesinando a los estudiantes Olano Orive(18 años y Enrique Valdovel( 17 años) que mostraron su carné pero fueron tiroteados por considerarlos fascistas.

Día Marzo 1936.- Detenido en Madrid el general republicano López Ochoa por haber derrotado la sublevación antirrepublicana de octubre de 1934. Será asesinado en julio de 1936 por milicianos que lo sacan del Hospital de Carabanchel en el que estaba ingresado, le cortaron la cabeza y la pasearon por Madrid clavada en una pica.
Día 11 Abril 1936.- (Barcelona) Bomba en la metalúrgica de San Martín y en una fábrica de ascensores.

Entre 1 mayo y 18 de julio de 1936 se producen 192 huelgas en el campo
Día 1 Mayo 1936.- Asaltado el convento de La Esperanza en El Ferrol; asaltada la iglesia del Grado en Gandía, asaltada la sede de la Derecha Regional Valenciana; asesinado de tres tiros, en Moneva(Zaragoza) el juez, tras una reunión de la Junta del Censo. Etc.

Insisto, solo una ínfima muestra de los crímenes, asaltos, amenazas y disturbios de los que, hoy en día, parece que se han olvidado, no han querido recordar o prefieren silenciar, para no perjudicar a la causa de las izquierdas, todos aquellos, empezando por historiadores como Preston y algunos otros, cuya única misión consiste en cargar contra Franco y todo lo que hizo, durante el prolongado tiempo que duró su mandato al frente de la nación española. Bisoños en política, periodistas desconocedores de lo que en realidad motivó el origen de la Guerra Civil, herederos de aquellos que fueron derrotados en los frentes de guerra e hijos de muchos que no tuvieron inconveniente en marchar de sangre sus manos para vengarse, robar o saciar sus instintos revanchistas durante la II República; han encontrado la pista trillada ( después de la muerte de Franco, por supuesto) para echar basura, verter ignominias y mentir a bocajarro y sin miramientos, respecto a lo que fue el verdadero motivo por el que los militares decidieron que no se podía dejar pasar un día más para intervenir. Uno, que se siente republicano de derechas y no es partidario, para nada, del régimen monárquico, tiene que reconocer que la implantación de aquella República, el 14 de Abril de 1931, (aparte de constituir u verdadero “pucherazo” debido a que, al final, el triunfo hubiera sido monárquico, si se hubiera esperado el voto del campo antes de que, en las grandes ciudades, de forma fraudulenta se adelantara el triunfo de los republicanos), tuvo el efecto nefasto de que, los gobernantes republicanos, aparte de ser anticlericales ( como fue el caso de Manuel Azaña), se dedicaron a cargar sin compasión con los monárquicos y la derecha española.

Todo aquel que haya tenido la curiosidad de estudiar lo que ocurrió en Asturias y su cuenca minera o lo que tuvo lugar en la Barcelona independentista con su cabecilla el señor Maciá, podrá sacar una conclusión lo suficientemente clara del estado de caos político, de inseguridad ciudadana, de despendole y desnorte de las izquierdas, empezando por la famosas y malhadas Juventudes Socialistas (dirigidas por Santiago Carrillo) y los anarquistas de la FAI y la CNT, que fueron capaces de poner patas arriba a una España republicana cuando apenas había iniciado su andadura. Desorden; caos; falta de seguridad; huelgas salvajes casi todos los días; la revolución de octubre de 1934 y declaración de independencia de Cataluña, liderada por Maciá; asesinatos a mansalva; robos; extorsiones; miseria; falta de enseñantes por motivo de la expulsión los Jesuitas y la neutralización de la Iglesia católica, estos fueron, señores, los resultados de un gobierno de izquierdas y anticlerical que fue incapaz de poner orden, dictar leyes que garantizaran la seguridad y poner en vereda a todos aquellos grupos extremistas que, en la práctica, fueron los que se hicieron dueños de la calle y de las vidas y haciendas de los ciudadanos.

Hubo muertes y represalias por cuenta de ambos bandos, como consecuencia de la guerra y de los actos de pillaje y asesinatos precedidos de torturas que se practicaron como consecuencia de las “cuentas pendientes” que, no olvidemos que se trató de una guerra civil, provocó la petición de de reparaciones por lo ocurrido en la retaguardia de ambos bandos. Lo que sucede es que la izquierda no ha querido olvidar lo que sucedió hace ya 75 años; no han sabido digerir su derrota y el que, con tan exiguas fuerzas, Franco consiguiera empujar al ejército republicano hasta el mar Mediterráneo. ¡Que curioso que nadie se acuerde de las famosas “checas” copiadas de las que tenía la KGB en Moscú o en lo de Paracuellos del Jarama o en la misma cárcel Modelo de Cataluña! Se quejan de las represalias de los nacionales cuando ganaron la guerra y se olvidan de que, si hubieran sido los otros los vencedores, ya lo habían anunciado, la “escabechina” hubiera emulado a la que el “padrecito” José Stalín había cometido con los de su mismo partido o con los otros rusos que fueron asesinados, enviados a Siberia o torturados en las mismas dependencias de la KGB moscovita.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, observamos como en este país, en el que los progres quieren hacernos olvidar la verdad de los hechos, tanto si son periodistas, como presuntos intelectuales, resabiados, los que se han creído a pies juntillas la propaganda comunista o los que han hecho caso a los encargados de la Memoria Histórica, unos ilusos incompetentes que pretenden hacer que nos traguemos sus inventos históricos y, de entre ellos. La figura estigmatizada y denostada de Francisco Franco, que si puede ser cuestionada, como la de cualquier otro político o dictador, a los 40 años de su muerte, en unos momentos en los que el país intenta resurgir de una crisis, no tiene otro efecto que resucitar de nuevo los odios entre españolas, algo que no tiene ningún sentido salvo que, lo que se pretenda es crear el caos político en España.


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Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...

Antonio García Fuentes  Periodista Digital 24 Noviembre 2015

“Pon las tuyas a remojar”… dice el archisabido dicho de la sabiduría popular y que en muchos casos significa lo que a ti te pasará más bien antes que después. Lo que significa el refrán - expresión española de hoy es que si ves indicios de que va a pasar algo, vete preparando para que no te pille desprevenido.

Leo lo que sigue en una publicación catalana, en la que se afirma la invasión musulmana, que allí es muy superior al resto de España. Les dejo la dirección para que puedan leer el resto, puesto que lo copiado es simplemente una muestra: vamos.

“La semana pasada un grupo de islamistas asesinó en París a 129 personas. ¿Podría pasar aquí? Cada vez es más verosímil. Recordemos que el pasado 8 de abril fueron detenidos 11 yijadistas en Cataluña. 5 de ellos eran catalanes de entre 17 y 45 años -también su presunto jefe- convertidos al islam; por eso una fuente de la investigación afirmó que era “un cambio y un salto cualitativo muy significativo en el avance del radicalismo yijadista en Cataluña”.

Lo cierto es que son ya casi 40 los islamistas apresados recientemente en nuestra región, que en este aspecto va pareciéndose cada vez más a algunas zonas europeas. El 51% de las mezquitas radicales españolas está en Cataluña. Hay 256 oratorios islámicos (musalas), casi todos sunitas, y en los últimos 10 años han aumentado un 84%. Las estadísticas de la Generalitat dicen que sólo un 52% de los catalanes son católicos (72% en toda España), hay un 30% de ateos y agnósticos, y un 7% de musulmanes (en Gerona alcanzan el 13%). Entre los menores de 16-24 años el 28% se declara católico y el 14% musulmán. Es razonable pensar que no muy tarde algunas zonas de Cataluña se parecerán a Molenbeek, Malmo o los suburbios parisinos. El problema yijadista está aquí, lo hemos traído nosotros y no es sensato cerrar los ojos.

Pero hay 2 miopías que nos impiden abordarlo con claridad y eficacia. Por un lado parecemos incapaces de entender el vacío espiritual que aturde a nuestra sociedad, inútil para seducir a tantos inmigrantes de otras culturas, y que nos entrega al vaivén de las ideologías de moda (sea capitalismo, nacionalismo, socialismo o yijadismo). A Màrius Carol, por ejemplo, le “sorprende que gentes crecidas en nuestros pueblos y ciudades quieran formar parte de semejante monstruosidad [el Estado Islámico] (…) 5 de los detenidos eran ciudadanos españoles convertidos al islamismo radical, lo que cuesta aún más de aceptar”.
http://dolcacatalunya.com/2015/11/19/por-que-no-podemos-entender-el-problema-yijadista/

Leí hace tiempo que “los muy honorables e inteligentes mandamases catalanes” (Generalidad) tienen (tenían o mantienen) una oficina permanente en la capital de Marruecos, para contratar o propagar Cataluña ante esos nativos para que vengan aquí a establecerse; por lo visto y para combatir el idioma común y Español, a estos “lumbreras catalanes”, les interesaba mucho más “lo musulmán y árabe, que lo charnego del resto de España y que les sirvió muy bien para lograr la prosperidad que tuvieron y que ya no tienen”. O sea “todo un acierto político de estadistas enanos y que sólo piensan en su panza y su bolsillo, como ha quedado demostrado con el brutal robo de la comisiones y que generalmente se conocen como “el tres por ciento”; que por descontado han robado a los catalanes y resto de españoles en la parte alícuota que nos corresponde”.

Así han conseguido que la parte más islamizada de España, sea la actual Cataluña; lo que ya es un grave problema a sumar a los otros muchos que ya tienen y que indudablemente van a notar a no tardar mucho, si es que ya no lo están notando aunque cerrilmente no lo confiesen y por el contrario lo oculten.

Y es un problema para esa región como ya lo es para otras muchas europeas; puesto que los musulmanes en inmensa mayoría, quieren vivir “anclados en el libro de Mahoma”, que no olvidemos fue escrito por un comerciante y propietario a lo grande de “caravanas comerciales”, que acrecentó al casar con una acaudalada propietaria; “que después se sintió religioso iluminado y que en comunión y comunicación con el mismo Dios (Alá para ellos)”, escribió su famoso libro (el Corán) nada menos que en el S. VII; y tras ello se convirtió igualmente en caudillo guerrero, dispuesto a extender su doctrina por todo el mundo, mediante la espada si ello fuere necesario… Seguro que si Mahoma viviese hoy, su libro sería diferente, puesto que diametralmente son diferentes u opuestos los siglos siete y el veintiuno que hoy vivimos; pero eso no lo entienden la inmensa mayoría de musulmanes y de ahí el anquilosamiento y los problemas que crean al actual mundo… “lo musulmán”.

Y es que lo mismo que “el nacimiento del Islam” se debió a la decadencia de la iglesia cristiana de su tiempo; hoy les toca a ellos el actualizarse, como de hecho hicieron los cristianos (que también crearon enormes problemas muy conocidos en su época de fanatismos sangrientos) con sus escisiones, divisiones, concilios, reformas y actualizaciones, en las que aún no han terminado, puesto que también “andan un poco atrasados” sobre las enseñanzas “del Maestro que dejó el Sermón del Monte y del que poco quieren saber los que se empeñan en decir que son cristianos”; en fin que sigue vigente aquello tan sabio que manda… “Renovarse o morir”… Amén.

Y que no nos vengan con más cuentos “de las mil y una noche que como sabemos son musulmanes”; que los que de verdad se sientan musulmanes modernos, que empiecen a combatir a sus destructivos fanáticos y vallamos aprendiendo a llevarnos bien y en paz y concordia, como dejara dicho Cristo, que por otra parte es reconocido y aceptado en todas sus enseñanzas, por el propio Mahoma y por ende la doctrina islámica… Amén, otra vez más, por si sirviera para algo.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.
Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

La disolución de Convergència
Pablo Planas Libertad Digital 24 Noviembre 2015

Los herederos de Pujol y familia ya se han cargado la empresa Método 3%. Cuarenta y un años después de su fundación, en el monasterio de Montserrat, Convergència es historia. Ni refundación ni gaitas. Cambio de nombre. La cocacola catalana pasa de llamarse CDC a convertirse en Democràcia i Llibertat. No es ningún chiste. Por cierto, la empresa del famoso refresco fue una de las primeras en darse el piro de Cataluña, y eso que el consorte de la propietaria de la embotelladora en España es nada menos que Carles Vilarrubí, exchófer de Jordi Pujol, segundo de Javier de la Rosa, vicepresidente del Barça e imputado por el 3%. Lo que se considera un catalanista esférico. ¿A qué están esperando para darle una de las últimas creus de Sant Jordi?

Convergència ha quebrado como quebró Banca Catalana, con un agujero de 300.000 millones de pesetas de las de los años ochenta, casi dos mil millones de euros, más quince céntimos, al cambio actual. Con todas las sedes embargadas, el tesorero en libertad provisional pero ratificado en su cargo, la familia Pujol en el disparadero, decenas de exalcaldes imputados por la gestión de las mordidas, todas sus oficinas convertidas en escenarios del crimen, Mas, Rull, Turull y Tururull han decidido que a partir de ahora no se llaman Convergencia, sino Democracia y Libertad. ¿Qué tal? ¿Cómo suena?

Pues suena a patada en el arco del triunfo. En la parte de la democracia son unos trileros, con perdón de los del cubilete, porque con el 47,6% de votos a favor de la independencia de Cataluña dicen que tienen un "mandato democrático". Parece una broma, pero mienten sin sonrojo. Dicen que han ganado las elecciones cuando el 52,4% de los votantes les ha dicho que no, que si eso eran unas plebiscitarias, la mayoría está por el no a la independencia. Pero les da igual. Se perdieron Barrio Sésamo o sufrieron la mortífera combinación de la inmersión lingüística y la Logse.

En cuanto a la libertad, los convergentes no son precisamente unos fenómenos. Más bien tienden al imperio de la manada que al de la ley, algo que les resulta incomprensible. ¿Leyes? Paridas, replican. La ley son ellos y la hoja de ruta del procés; y la soberanía nacional reside en la venia de Carme Forcadell. ¿Libertad? ¿En los colegios? ¿En los medios? ¿En la administración? Desconocen por completo el significado del término aunque lo invoquen en relación a los instintos del rebaño. La libertad del pueblo frente a los derechos y libertades de los ciudadanos, uno a uno y en carne mortal. Son una apisonadora, la carcoma y el escorbuto. Y ahora cambian de nombre. Dicen que van a dejar una oficina de atención al cliente en lo que era Convergència y que a partir de hoy son Democràcia i Llibertat. Si les votan están dispuestos a rebajar el impuesto revolucionario un par de décimas.

Manejan unas encuestas internas desastrosas de cara al 20-D. Francesc Homs, el exportavoz del gobierno regional y catalibán de primera hora, es el candidato calamitoso. Se arrastran para conseguir un par de votos prestados de la CUP. Los cobradores del 3% se han vuelto anticapitalistas, antisistema y antieuro. Reptan y suplican, pero están en fase de desintegración. De la CUP y de ERC depende darles seis meses más de vida, un último estertor, la presidencia honorífica y caduca de la república catalana del 9 de noviembre de 2015. Democracia y Libertad, chorizo y sobrasada. Y para los Nous Catalans cuscús y salafismo, pero en català, si us plau.
 


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