AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 25   Novietubre  2015

Puede que usted sea imbécil
Pedro de Hoyos  Periodista Digital  25 Noviembre 2015

Y conste que he suavizado el título, en mi idea inicial no pensaba expresar ninguna duda, gran parte de la sociedad española es imbécil. Conformada por nuestras series de televisión y mareada por el buenismo progre gran parte de España es imbécil.

Voy a dejar de lado lo de las series españolas expertas en vendernos ilusos mundos de Yupi, series bastas, siempre usando la homosexualidad como perejil de todas las salsas, con personajes ordinarios y sanchopancescos que han conformado una España, belenbestebanesca, de iletrados y zafios ciudadanos sumisos, tan políticamente correctos que votan sin rechistar lo que nos ordenan.

Así que déjenme centrarme en el buenismo político que actualmente está representado de nuevo por el “No a la guerra”. El buenismo simplifcador de este eslogan, eslogan que hasta el más burro del pueblo firmaría, quiere colonizar a la masa “votadora” como si fuera el bálsamo de Fierabrás. Conste que a la pobre masa votadora ya la han colonizado otras ideas a través de los medios de trasmisión ideológica: casi siempre teles y radios, que llegan a más gentes, incluso las más simples, que todas tienen derecho al voto.

El sistema es fácil: La España buenista, mema, insustancial y demagoga pero decidida a imponer su criterio toma una idea simple, instalada en el inconsciente social, y la explota a machamartillo hasta convertirla primero en un icono y después en una verdad absoluta de la que nadie puede escaparse a riesgo de ser señalado como facha, antisocial o decadente. Nadie desea una guerra, todos la rechazamos, pero si alguien manifiesta que para que haya guerra basta con que una parte la quiera y acepta la posibilidad de que Europa tenga que defenderse enviando soldados a ultramar… pasas a ser un depravado belicista que estaría encantado de ametrallar a poblaciones enteras. Y aunque no te hayas movido de tu casa y tu oficina te conviertes en corresponsable de todos los muertos y toda la destrucción que se produzca, incluidos los muertos que “aporte” el enemigo. Perdón, acabo de escribir esta palabra maldita y los imbéciles buenistas estarán llamando a mi puerta con porras y piedras para hacerme entrar en razón…, en razón democrática. Para ellos el “No a la guerra” debe ser una verdad absoluta, aunque nos estén ametrallando en bares, terrazas y discotecas.
Hay una cierta España crédula, simple e infantil que acepta esta serie de frases relumbrantes como si fuese palabra divina, hoy no hay más dios que Pablo Iglesias y su palabra es el laico evangelio moderno. O tragas sin matices con el eslogan y su ideología o eres carne de cañón. De nada vale que expliques que no quieres la guerra y que para hablar de pazzzzzz (con muchas zetas zapateriles) se necesitan dos voluntades pero para la guerra basta una. De nada vale; la simplicidad del mensaje se ha impuesto y la España imbécil lo graba con navaja albaceteña en la cabecera de la cama. Reconozco que a veces es difícil sustraerse a la presión de La Sexta, Antena 3, Sálvame, Gran Hermano y otras cagadas de pato que ve media España. El problema es que esa media España vota, claro.

Y especialmente dedicado a mis críticos: claro que no basta con ir a la guerra armados de tanques y aviones hasta los dientes; además hay que averiguar quién abastece y quién subvenciona a los salvajes. Y decidir si nos interesa más su amistad… o su petróleo. Sí, acepto que a lo peor ya lo sabemos y que nuestros políticos han “tragado” con ello. Pues no traguemos nosotros con ¿nuestros? políticos. Ya, pero para ello usted tendría que dejar de ver ese programa de televisión que tanto le gusta, y posiblemente no está dispuesto a ello porque usted es imbécil. Solo posiblemente.

Turquía no es de fiar
Editorial  www.gaceta.es   25 Noviembre 2015

Turquía nos ha metido en un lío de consecuencias imprevisibles. Todo indica, porque las pruebas de Moscú al respecto son bastante convincentes, que el ejército turco derribó al caza ruso cuando volaba sobre territorio sirio. Será difícil creer que efectivamente hubo violación de espacio aéreo. Pero es que, incluso en el caso de que la hubiera habido, la decisión de derribar un avión resulta patentemente desproporcionada. Si añadimos el macabro desenlace del incidente, con los pilotos rusos tiroteados salvajemente por las milicias turkmenas respaldadas por Ankara, se entenderá que Moscú haya tomado esto como una ofensa imperdonable. En otro tiempo, habría sido motivo suficiente para declarar una guerra.

El problema es que los turcos no son una nación aislada, sino que forman parte de la OTAN. Como España. Y por un elemental mecanismo de solidaridad dentro de la Alianza Atlántica, las acciones de uno de los socios comprometen a todos los demás. La OTAN, como tal, no está aún presente en el escenario sirio, pero Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, miembros de la Alianza, sí operan allí. Añadamos que España tiene desplazados sobre suelo turco 155 efectivos y una batería de misiles Patriot. Es decir que las acciones turcas nos implican inevitablemente, aunque sólo sea desde el punto de vista diplomático. Y ante eso es necesario tomar postura.

La pregunta no es qué debemos hacer para respaldar a nuestro aliado. La pregunta es, más bien, si Turquía merece ser nuestro aliado. Desde el comienzo de esta crisis, Turquía ha jugado un papel protagonista en defensa de sus propios intereses nacionales. Para nadie es un secreto que Ankara ambiciona derribar a Bachar al-Asad. Para nadie es un secreto que Ankara ha protegido a las milicias de oposición, yihadistas incluidos. Para nadie es un secreto que Ankara ha puesto más empeño en machacar a los kurdos que en combatir al Estado Islámico. Para nadie es un secreto que Ankara, bajo Erdogan, sueña con restaurar el liderazgo otomano en el islam suní. Para nadie es un secreto que Ankara ha dejado pasar a centenares de miles de inmigrantes en la ola que desde hace meses se estrella contra las fronteras europeas. Para nadie es un secreto, en fin, que Ankara juega en su propio beneficio. Lo cual podría juzgarse irreprochable si no fuera porque Turquía, por sus obligaciones internacionales, no puede jugar sola: Turquía no sólo forma parte de la OTAN, sino que además mantiene en avanzado estado de negociación –reactivado hace poco más de un mes- su proceso de adhesión a la Unión Europea. En esas condiciones, parece natural que el resto de los europeos nos preguntemos si sabemos a quién estamos metiendo en casa.

Ciertamente, cabe la posibilidad de que esta provocación turca no haya sido una decisión unilateral, sino que haya contado con el aval más o menos explícito de la OTAN o, tal vez, de los Estados Unidos. Hace pocas semanas, la OTAN concluía unas grandes maniobras internacionales señalando a Rusia como su principal enemigo. Sorprendente argumento en una alianza donde miembros muy significados como Francia y Alemania tratan de recomponer las relaciones con Moscú. Sea como fuere, lo cierto es que el interés objetivo de los países europeos miembros de la OTAN no pasa por una exasperación de la enemistad con Rusia. Entonces, ¿quién trata de precipitar el conflicto? ¿Y por qué?

Turquía ha enviado un mensaje: “No estamos dispuestos a que se apoye a Bachar al-Asad”. Bien: es su política. Pero, ¿tiene que ser la nuestra? Ankara tiene que dar explicaciones. La OTAN tiene que exigírselas. De lo contrario, habrá que plantearse si la OTAN tiene aún algún sentido para las naciones europeas.

Contradicciones
Vicente Baquero  www.gaceta.es  25 Noviembre 2015

Resulta paradójico el que los “refugiados” de Oriente Medio, siendo musulmanes creyentes en su mayoría, hacinados alrededor de sus fronteras, considerando la importancia que conceden y el peso que tiene la religión en sus sociedades, no busquen refugiarse o pidan asilo en los países de sus hermanos en la fe. Curiosamente buscan alojarse en sociedades occidentales en las antípodas de su forma de entender la vida. ¿Serán más bien refugiados económicos, emigrantes sin más, buscando una vida más digna? Probablemente, y es legítimo el que así se comporten.

Ahora bien la mayoría de los que huyen de sus países de residencia, donde tienen todas sus raíces, debe ser por motivos graves, no el simple deseo de aventura. En resumen: se ven a abocados a la miseria y al subdesarrollo, hundidos sin futuro en un marasmo político social que les conduce a una situación de carencia que les empuja a buscarse la vida en otro lugar. ¿O muchos lo que buscan es huir en busca de un mundo mejor sin plantearse luchar por una reforma en el suyo? Dejemos esa pregunta para otra ocasión…

En Europa hace no tantos años vimos como oleadas de personas buscaron una vida más prometedora y libre al otro lado del mar, así se formaron la mayoría de las sociedades del continente americano, primero, en el norte, fueron empujados por la intolerancia religiosa del viejo continente, en el sur, a la conquista siguió el mestizaje físico y cultural, cada uno buscando una nueva vida. La segunda gran oleada fue a lo largo del siglo XIX y fue esencialmente una migración económica tanto a los recién formados EE.UU. como hasta las tierras del sur americano.

A pesar de las grandes diferencias, todos tuvieron algo en común, que fue el rechazo a una Europa y a lo que entonces representaba, aquello que les impedía a ellos y a sus familias, progresar como personas. Unos siguieron emocionalmente unidos a sus orígenes, volviendo incluso a la “Madre Patria”, otros cortaron con decisión todo vínculo y renegaron de aquellas sociedades con sus rígidos principios clasistas e inmovilistas, lo que no cabe duda es que la transformación mental de ambos fue importante, y esa transformación dio paso a que el continente que les había visto nacer también acabara por evolucionar. Tras infinitas guerras y revoluciones internas en donde ese mismo pueblo se dejo la piel para adquirir esos derechos.

Aunque muchos rebatirán la siguiente afirmación, no deja de ser un hecho evidente, el continente americano, salvando áreas muy específicas, donde proliferaron algunos imperios precolombinos, estaba prácticamente vacío, comparado con la concentración de población en Eurasia. La expansión se pudo llevar a cabo mayoritariamente sin una oposición contundente, tribus indígenas dispersas, sobre todo en el norte del continente, en el centro selvático y en el cono sur. Con lo cual el modelo de sociedad impuesta, fuera de los restos del Imperio Mexica, Maya o Inca, fue el de una sociedad europea occidental con matices locales más o menos acentuados.

Ante una oleada migratoria, de una parte muy poblada del globo a otra parte muy poblada del globo, con costumbres, tradiciones, religiones y principios político sociales y familiares, no solo distintos, sino contrarios en muchos casos, el problema que se plantea es muy diferente. Veamos el bosque y no los árboles, no estoy negando las luchas, conflictos, atropellos o exterminios que se produjeron en América, aunque nadie me puede negar que guarden proporción, con los conflictos del viejo continente. Desde Europa hasta China.

Por ello el tratamiento de este fenómeno migratorio no puede ser igual. De hecho estas migraciones, formarían parte de un fenómeno que se incluye más correctamente bajo el epígrafe “época de los pueblos en movimiento”. Este fenómeno supone una combinación de dos factores: el primero un lento goteo a lo largo de muchos años, en que unos pueblos extraños al sistema, van progresivamente ocupando un lugar en el mismo y segundo, a continuación, invasiones masivas que se producen tras el colapso del gran estado, al producirse un gran vacío de poder, coincidiendo además con extremas necesidades de poblaciones limítrofes. No digo que esos movimientos sean idénticos al fenómeno al que estamos asistiendo, simplemente que guarda más relación con él, que con la absurda calificación de “refugiados políticos”.

La fórmula de acoger a pueblos enteros en el seno de una comunidad, más aun si no son homogéneos culturalmente, no es una alternativa realista, hay que evitar roces que podrían llevar a una verdadera explosión social que podría desembocar en una guerra de consecuencias incalculables. Esperemos que tengan las autoridades europeas la sensatez e inteligencia para, estudiando hechos similares en el pasado, llegar a una solución que necesariamente pasaría por asimilar culturalmente a los emigrantes que ya viven entre nosotros, erradicando incluso si fuera necesario la práctica de sus costumbres, prohibiendo estrictamente aquellas tradiciones en contradicción con nuestro sistema, incluyendo practicas o teorías religiosas contrarias a nuestros principios. El multiculturalismo no es viable ante determinados planteamientos, el bagaje cultural conflictivo, debe quedar a las puertas de Europa para el que decida entrar en ella.

¿No se supone que han tenido que abandonar su país porque carecían de futuro y esperanza? ¿No es cierto que está huyendo huye de su propio mundo? ¿No es evidente que esas costumbres son, precisamente, uno de las razones principales por las cuales no tienen futuro y están sometidos a los caprichos de sus déspotas? ¿Por qué tenemos que permitir sociedades paralelas que ya han demostrado su fracaso dentro de nuestras fronteras? ¿Acaso ellos nos permiten abrir libremente universidades, colegios o iglesias donde ellos controlan? Desterremos la irreal y falsa idea de que ambas religiones predican la misma doctrina, no es verdad, o que la separación de iglesia, religión y estado existe en el Islam. No se puede rendir fidelidad a ambas, y sin duda para un creyente musulmán, como es lógico desde su punto de vista, siempre prevalecerá, por su fe, la voluntad de Alá, tal como viene reflejada en sus textos sagrados, ninguno, por moderado que pretenda ser, se atreverá a negarlo.

Si no vemos y aceptamos una profunda diferencia entre ambos sistemas, y su profunda raíz religiosa, es precisamente porque esa idea misma, la de que podamos ser tan distintos, repugna a nuestras propias convicciones, lo cual es una prueba más de las diferencias entre ambas culturas y su incompatibilidad en un plano de igualdad dentro de las mismas fronteras.

Mas y un primate con un hacha
Pablo Planas  Libertad Digital 25 Noviembre 2015

Fuga de empresas y de capitales. No hay día sin noticia de que una gran o mediana empresa se va de Cataluña ante la ausencia de estabilidad política y garantías jurídicas. El proceso separatista causa perjuicios ingentes en la economía de la comunidad; daños colaterales, según los nacionalistas, que no podrán detener el camino hacia la plena soberanía. Al derrumbe económico le acompaña el colapso financiero de la Generalidad, que ha vaciado las arcas propias y las del resto de España en fastos sobre la Guerra de Sucesión, propaganda contra los españoles, embajadas en el exterior, estructuras de Estado y otras delirantes mandangas a mayor gloria del nacionalismo pujolista y del despilfarro. La Generalidad tiene un comisionado para la transición nacional, un consejo de notables al efecto y hasta una comisionada para la transparencia, Núria Bassols, magistrada del TSJC en excedencia que se resiste a dimitir a pesar de que su propio marido, exalcalde convergente y constructor, está imputado por el 3%.

También tiene un jefe de la agencia tributaria propia que se pidió otra excedencia en la Agencia Tributaria para montar la hacienda catalana. Y ahí está el hombre, con una decena de inspectores del Estado fichados a golpe de talonario, también en excedencia, diseñando el IRPF catalán, como si esto fuera Hollywood en los tiempos de Xavier Cugat. Joan Iglesias Capellas es el jefe de los intocables tributarios de Mas con el cargo de asesor de la presidencia, una luminaria cienmileurista que declaró que en Cataluña hay contribuyentes "pero lo que nos falta es soberanía fiscal". Si lo del Estado propio no chuta, se puede volver a lo suyo sin problemas. España es asín, colega.

Así que tienen jefe de hacienda, hacienda y contribuyentes. Lo que no tienen en la Generalidad es vergüenza, razón por la que han recortado por lo social para insuflar morteradas de millones en el estragante procés. Los sueldos de ese probo funcionario (que tiene la moral de un profesional y juega donde más pagan), así como el del exvicepresidente del Tribunal Constitucional, y Gran Cruz de Isabel la Católica, Carles Viver Pi-Sunyer (el comisionado de la transición que dirigió los trabajos previos sobre los que se asienta la desconexión catalana), o el de la antedicha Núria Bassols proceden del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y son prioritarios. Nada de farmacias, residencias de ancianos, hospitales o dependencia. Aquí de lo que se trata es del Estado propio, de la justicia a la carta y el negocio del 3%. ¿Que el tejido industrial se deshace? Sin problemas. ¿Que huyen las empresas y se alejan las inversiones? Tanto da. ¿Qué está en riesgo del futuro de millones de personas, sus salarios, su convivencia, sus vidas, afectos y profesiones? Eso a Mas le deja frío. Él está a lo suyo, de rodillas ante la CUP para alargar su agonía y rematar el proceso. Tierra quemada tras la retirada de los Pujol y Convergencia. Han volado todos los puentes.

Con todo y a pesar de todo, Mas se queja de que Rajoy no le llama para lo del terrorismo. A él, que es el presidente de la Junta de Seguridad de Cataluña y, sobre todo, "representante ordinario del Estado en Cataluña", como dijo en su última rueda de prensa. ¡Representante ordinario del Estado en Cataluña! No tiene morro, no. Lo que tiene es un rostro de hormigón armado y el peligro de un primate con un hacha. Y ahí sigue, al frente de una institución en quiebra, un partido podrido y del Estado en Cataluña. Tiene su mérito. Compartido, eso sí, con el Gobierno de España.

ISIS sin velo
Carlos Ruiz Miguel  Periodista Digital  25 Noviembre 2015

Cualquier análisis del terrorismo internacional que ignore u oculte el papel de algunos Estados en el mismo carece de una mínima credibilidad. Y el caso del "Estado Islámico" (EI, o ISIS en su acrónimo inglés o DAESH en su acrónimo árabe) es el ejemplo más ilustrativo de ello: los pretendidos "expertos" que tratan de lo que gustan llamar "DAESH" sin ni siquiera saber árabe y no mencionan la RESPONSABILIDAD de ciertos Estados en las actividades del grupo sólo demuestran osada ignorancia o notoria desvergüenza. Llega el momento de quitar el velo a ISIS. No me propongo hablar aquí de "Teosofía", aunque tome prestado para este artículo el título de un libro de aquella secta sino de terrorismo y servicios de inteligencia.@Desdelatlantico.

I. LA INTERVENCIÓN RUSA QUE PROVOCÓ EL CAMBIO EN LA GUERRA DE SIRIA
En este blog me hice eco en septiembre de la importancia que revestía la intervención de Rusia en Siria para combatir a los terroristas islamistas. Rusia, en apenas unas semanas provocó más daños a los islamistas (incluidos los del EI-ISIS) que la llamada "coalición internacional" en todo un año.

Naturalmente, los propagandistas de "Occidente" y de los regímenes árabo-musulmanes que combaten al gobierno sirio no dudaron en sembrar dudas sobre esta intervención: que si los bombardeos rusos provocaban víctimas civiles a diferencia de los bombardeos occidentales que eran "quirúrgicos" (quizás deberían decir "micro-quirúrgicos), que si los bombardeos rusos no atacaban al EI-ISIS, ... en fin, toda una colección de inexactitudes cuando no mezquindades.

Que la intervención rusa ha sido eficaz quedó demostrado con el derribo del avión civil ruso tipo "Airbus" que cayó en el Sinaí el 31 de octubre tras estallar una bomba que se había colocado a bordo.

II. LA INTERVENCIÓN RUSA, EL ACUERDO DE VIENA DE 14 DE NOVIEMBRE SOBRE LA GUERRA DE SIRIA Y LOS ATENTADOS DE PARÍS DEL DÍA 13 DE NOVIEMBRE
Durante la guerra de Siria, Turquía ha presionado de todos modos para conseguir la aprobación de una "zona de exclusión aérea" en el norte de Siria en su frontera con Turquía. Uno de esos métodos de presión fue el envío masivo de "refugiados" a Europa desde las costas turcas.

Con la aprobación de una "zona de exclusión aérea" Turquía pretendía, en realidad, obtener dos ventajas: por un lado, impunidad para su ayuda logística al EI-ISIS; por otro lado, manos libres para atacar a los kurdos sirios. Sin embargo, Turquía no consiguió su objetivo de que se declarara legalmente esta zona de exclusión aérea.

Apenas dos meses después de la intervención rusa en Siria que cambió el sentido de la guerra provocando continuas victorias y ganancias de terreno para las tropas que apoyan al gobierno sirio, se celebró en Viena una importante conferencia internacional que concluyó, el 14 de noviembre, con un comunicado que sentaba las bases del primer proceso de paz serio y creíble en la guerra de Siria (aquí el documento original inglés).

El documento de Viena constituía, en términos objetivos, una victoria para el gobierno de Assad y para sus aliados, Rusia incluida.
Quizá como protesta contra lo que parecía un cambio de posición de Francia, que por un lado, se había sumado a los bombardeos rusos contra posiciones del EI-ISIS y, por otro lado, parecía claro que iba a apoyar la fórmula que luego se consagró en Viena, un día antes del acuerdo de Viena, el 13 de noviembre, se produjeron varios atentados en París que fueron reivindicados por el EI-ISIS, aunque sus autores eran musulmanes, varios de origen y nacionalidad marroquí (aunque ostentaran también otras nacionalidades).

III. LAS COMPLICIDADES TURCAS CON EL EI-ISIS PROGRESIVAMENTE DESVELADAS
En la guerra de Siria, además del minoritario grupo llamado "Ejército Libre Sirio" han tenido una intervención decisiva varios grupos islamistas que han utilizado métodos terroristas. El más salvaje, por deméritos propios, ha sido el grupo "Estado Islámico". Pero también engrosan esa lista negra otros grupos como el frente "An-Nusra" (marca de "Al Qaida" en la guerra siria) o el grupo "Ahrar Ash-Sham".

Entre esas complicidades hay varias que han quedado notoriamente claras: las de Arabia Saudí, Qatar, los Emirates Árabes Unidos y Turquía.
Si nos centramos en este último país, la complicidad es clara pues el territorio turco sirve de base logística para las actividades del EI-ISIS. La serie de informaciones desveladas, sin ser exhaustivo, incluye las siguientes:

- El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, se negó a calificar como terrorista al EI-ISIS, por más que niegue vínculos de Turquía con él.
- Diputados turcos denuncian que su gobierno proporcionó a los islamistas armas químicas para un ataque de 2013 que los medios occidentales atribuyeron a Assad.
- El dinero en efectivo de origen no aclarado aumenta un 52% en 9 meses en Turquía.
- Informaciones apuntan a que el hijo de Erdogan tiene intereses en la exportación del petróleo del EI-ISIS que se realiza a Europa desde Turquía.

IV. TURQUÍA DERRIBA UN AVIÓN DE COMBATE RUSO QUE LUCHABA (DE VERDAD) CONTRA EL EI-ISIS-DAESH
La intervención rusa ha provocado una pérdida notoria de posiciones del EI-ISIS en Siria. Así, pérdida de posiciones territoriales, pero también pérdida de fuentes de ingresos: uno de los últimos ataques de Rusia contra el "EI-ISIS" fue el bombardeo a un convoy de camiones cisterna cargados de petróleo en posesión del EI-ISIS. Esto implicaba, si las informaciones son ciertas, que el negocio del hijo de Erdogan quedaba directamente afectado. Por cierto, no consta que durante todo un año de "ataques" contra el EI-ISIS la llamada "coalición internacional" atacara a la fuente de ingresos de este grupo terrorista que es el petróleo.
La intervención rusa, por lo demás, hacía legalmente improbable que Turquía consiguiera que se declarara una "zona de exclusión aérea" en el norte de Siria.

En este contexto se produce el derribo, por Turquía, de un avión militar ruso que bombardeaba posiciones del EI-ISIS. En su importante declaración (de lectura obligatoria), Putin, el presidente ruso, ha dicho claramente que Turquía es "cómplice del terrorismo" y que el avión ruso, que desarrollaba una operación contra el EI-ISIS, en ningún momento salió del espacio aéreo sirio (aquí, resumen de la declaración en español).

V. ESPAÑA Y OCCIDENTE, ALIADOS EN LA OTAN DE UN ESTADO CÓMPLICE DEL TERRORISMO
La situación, objetivamente, es espeluznante. Sea cual sea la reacción rusa a este acto, que constituye una agresión si el avión fue derribado en cielo sirio, es que Turquía es un Estado miembro de la OTAN, por lo que una respuesta rusa contra Turquía permitiría a este país invocar la cláusula de solidaridad del Tratado del Atlántico Norte. Se produciría así el hecho tremendo de que los países de Occidente se verían obligados a atacar al Estado que ayuda a los cristianos (como ha declarado el arzobispo de Alepo) y apoyar al Estado (Turquía) que apoya al grupo (EI-ISIS) que asesina a cristianos en Oriente y secuestra a ciudadanos de Occidente.
Urge cortar el talón de Aquiles.

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Cómo combate Turquía al Estado Islámico
Burak Bekdil (*) www.latribunadelpaisvasco.com 25 Noviembre 2015

Las complicidades de Turquía con el Estado Islámico (EI)
El Estado Islámico de Irak y Siria (el Estado Islámico, o EI) ha sido el objetivo número uno de las naciones democráticas desde que se hiciera con amplias franjas de territorio en Siria e Irak el verano pasado y proclamara el califato bajo la sharia en las zonas que controla. Estados Unidos y sus aliados han estado librando una guerra a distancia contra el EI, cosa que también ha hecho,al menos teóricamente, y no a distancia, Turquía, aliada en la OTAN.

En realidad, las cosas son algo diferentes. Sobre todo desde comienzos de este año, varias informaciones aparecidas en medios locales e internacionales cuentan historias escalofriantes de cómo los yihadistas se mueven libremente y reclutan combatientes en algunas de las principales ciudades turcas. "No es ningún secreto que Turquía se ha convertido en terreno fértil para la actividad yihadista. Los turcos dicen que combaten al Estado Islámico. Puede que lo hagan. Pero de forma aleatoria y a regañadientes", afirma un embajador de la UE en Ankara.

El mes pasado un reportaje ofrecía en detalle sorprendentes revelaciones sobre Huseyin Mustafá Peri, un ciudadano turco que se unió al EI en septiembre pero que, tras resultar herido en un tiroteo, fue capturado a principios de junio por kurdos sirios. Explicó el proceso de reclutamiento con escalofriante claridad en un video.

Como para confirmar las revelaciones de Peri, el relato de cómo un joven del sudeste de Turquía fue reclutado por el Estado Islámico para hacer estallar una bomba en un mitin prokurdo en Diyarbakir a comienzos de junio muestra o bien una enorme brecha en la seguridad turca o bien dolo (la doble explosión causó la muerte de cuatro personas e hirió a más de cien dos días antes de las elecciones legislativas turcas del pasado 7 de junio).

El padre del sospechoso dice que se puso en contacto con la Policía cuando su hijo desapareció, en octubre de 2014. Afirma que sospechaba que su hijo, que había expresado enérgicas opiniones proyihadistas, podría haberse unido al EI. La familia incluso suplicó ayuda al primer ministro, Ahmet Davutoglu. Posteriormente, las autoridades comunicaron al padre que el joven se había unido al grupo islamista. Curiosamente, poco antes de que hiciera estallar las bombas, el joven –del que se conocen sus iniciales, O. G.– fue detenido brevemente en el mitin debido a ciertas irregularidades en sus datos del servicio militar. La Policía lo puso en libertad, aunque en sus registros debería haber constado su nombre como el de "persona desaparecida relacionada con el terrorismo". Las autoridades explicaron posteriormente que hubo algún error de procedimiento que hizo que el terrorista fuera liberado. Eso no convenció a demasiada gente.

Los medios turcos más ferozmente progubernamentales fueron demasiado lejos al revelar la postura de Ankara en la guerra civil siria. Los pravdas turcos publicaron noticias y titulares en los que se loaba al EI y se criticaba a los guerrilleros prokurdos del norte de Siria que combaten al Estado Islámico con ayuda de ataques aéreos comandados por Estados Unidos. Uno de los diarios, el Sabah, que apoya abiertamente al presidente Recep Tayyip Erdogan, presentaba este titular: "Las YPG [Unidades Populares de Defensa, una milicia kurda] son más peligrosas que el ISIS". Otros periódicos notoriamente progubernamentales, como Star, Yeni Akit y Aksam, publicaban noticias similares. Sin duda, es lo que las autoridades turcas consideran buen periodismo. Pero no todos los periodistas turcos son necesariamente buenos expertos en política.

El mes pasado, tres periodistas fueron retenidos brevemente en la frontera siria por irritar al gobernador local haciendo preguntas sobre posibles infiltraciones del EI. Pertenecían a los diarios turcos Cumhuriyet y Evrensel y al alemán Die Welt, y fueron conducidos a una comisaría para ser interrogados, cumpliendo órdenes del gobernador.

El Estado turco ayuda al Estado Islámico, y no sólo con sus fuerzas policiales, sus gobernadores locales y otras autoridades de Ankara. Hace poco dos chechenos, acusados de haber decapitado a tres sacerdotes en Siria hace dos años, se libraron de ser condenados por asesinato, aunque un tribunal de Estambul los condenó a siete años y medio de cárcel por pertenecer a un grupo terrorista.

Los yihadistas chechenos, Magomet Abdurakmanov y Ahmad Ramzanov, fueron detenidos en Estambul a comienzos de julio. El tribunal no los condenó a muerte porque "el crimen no se había cometido contra Turquía y por falta de acuerdo de extradición". Ahora, los chechenos sólo cumplirán dos años de prisión, debido a que el Código Penal turco rebaja automáticamente las condenas de cárcel. Según un informe policial, Abdurakmanov podría ser uno de los radicales que aparecen en un vídeo subido a YouTube en el que, al parecer, se muestra la decapitación de los sacerdotes.

Resulta revelador que Abdurakmanov dijera al tribunal que recibió apoyo de la inteligencia turca cuando estuvo en Siria:
“La inteligencia turca no me habría ayudado si yo fuera miembro de Al Qaeda. Estuvimos todo el tiempo en contacto con la inteligencia turca. Turquía nos envió armas, coches y dinero cuando estábamos combatiendo en Siria. Nos ayudaba porque luchábamos contra [el presidente sirio] Bashar al Asad”.

Más recientemente, un reportaje incluía una entrevista a una enfermera descontenta que trabajaba de forma clandestina para una unidad médica encubierta en Sanliurfa, una ciudad del sudeste de Turquía, en el límite con Siria. La enfermera, alauita (una escisión del islam chií), ofrecía información sobre el supuesto papel de Sumeyye Erdogan, hija del presidente, en la prestación de asistencia médica a los militantes heridos del Estado Islámico trasladados a hospitales turcos. "En cuanto se enteraron de mi religión", relata, "comenzaron las intimidaciones. Yo sabía muchas cosas (...) quién dirigía la unidad. Vi a Sumeyye Erdogan a menudo en nuestro cuartel de Sanliurfa (...) Estoy aterrada".

Entre tanto, Turquía sigue contando al mundo cómo combate a los terroristas (del EI) en Siria. Y lo que resulta aún más ridículo que esta pretensión es el hecho de que, por lo visto, hay gente que se cree los cuentos turcos. En abril, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, hizo hincapié en que Turquía era un socio fundamental de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico, y alabó las contribuciones turcas. "Esta tarde quiero destacar la importancia de los vínculos entre Estados Unidos y Turquía, especialmente nuestra relación en materia de seguridad en este momento en particular", dijo Kerry tras una reunión con su homólogo turco.

Así pues, es natural que los turcos crean que siempre podrán engañar a sus aliados: ayudan a terroristas yihadistas y a cambio les dan palmaditas en el hombro.
(*) Este artículo fue publicado inicialmente en la página web del Gatestone Institute. La traducción al español ha sido realizada por El.Medio

Así funciona la mente de un yihadista
La psicología del terror
Analizamos, de mano de la psicopedagoga Pilar Muñoz Herranz, la mente perturbada de los yihadistas: "El odio les lleva a despojar a sus víctimas de cualidades humanas".
Rafael Núñez Huesca  www.gaceta.es  25 Noviembre 2015

La mayoría de los seres humanos rechazan la violencia. Les produce emociones tales como el asco, el miedo o la tristeza. Son emociones aprendidas mediante procesos de culturización y socialización. Procesos en los que se adquiere también empatía, sensibilidad al dolor y a las necesidades del otro. El yihadista, por lo general, no ha transitado los elementales caminos de la socialización y culturización que confieren cualidades humanas al ser humano.

Los argumentos que explican la violencia terrorista desde el ámbito de la psicología individual son, según la psicopedagoga Pilar Muñoz Herranz, una necesaria vulnerabilidad previa y predisposición psíquica y cognitiva del individuo, influencias familiares focalizadas en las diferencias respecto al enemigo, la identificación con grupos de amigos con una hermetismo endogámico y un necesario estrechamiento que anula toda información que pueda generar dudas respecto del dogma establecido.

Además, explica Pilar Muñoz, los mecanismos de culpa, que operan generalmente como inhibidores de la conducta violenta, funcionan de manera deficiente en el terrorista. "No sienten el malestar que se genera al hacer daño a un semejante ni valoran las consecuencias negativas que para ellos mismos y para su entorno tiene el ejercicio de la violencia". Ni siquiera temen el castigo.

En ellos "el sentimiento de empatía está profundamente reducido", fruto de una adhesión acrítica a una idea, la exclusión y rechazo de toda información incompatible con su dogma. Muñoz habla de "distorsión cognitiva de la realidad, de tipo paranoide, delirante y con poca correspondencia con la evidencia del entorno".

La ausencia de empatía
La empatía es la capacidad de ponerse en lugar del otro, de ser capaz de conjeturar sus pensamientos y sus sentimientos y constituye, a juicio de Pilar Muñoz, "la dimensión más potente para regular la violencia". La empatía suele aparecer ante expresiones de humildad, de fragilidad emocional, peticiones de perdón o súplica... son gestos de acercamiento y de expresión del dolor que, para un individuo con salud psíquica suponen un freno y que para el yihadista, sin embargo, resulta reforzante y estimulante. Por último, otro inhibidor de la violencia es el desarrollo desde edades tempranas de la conciencia ética y moral del niño. Situándolo en una alteridad emocional con el otro y con una responsabilidad más allá de su narcisismo. Puede tener expectativas espirituales o sólo sociales y humanitarias.

La psicopedagoga explica que en los yihadistas “las ideas sobrevaloradas tienen una gran fijeza cognitiva y emocional, traduciéndose en una militancia ciega y sumisa”. Además, se centran en esas ideas y hacen de ellas su modus vivendi, anulando su personalidad y amputando casi cualquier ámbito de su vida ajeno a la idea de Yihad.

La duda produce en ellos un “miedo intenso” dado que “supone confrontar ideas propias y externas, manejar datos contradictorios”. Además, existiría una “correlación inversa” entre bajo nivel cultural y mayor fanatismo y “búsqueda apasionada de pertenencia al grupo endogámico”.

¿Violentos o agresivos?
La experta insiste en dejar clara la diferencia: "el terrorista no es agresivo, es violento". Y explica las diferencias: “La agresividad es una dotación adaptativa y reactiva que viene con el individuo desde el nacimiento; la compartimos con todo el reino animal y tiene un propósito defensivo más arcaico e instrumental”. Existen, de hecho, diferentes tipos de agresividades: territoriales, de protección a la prole, de superviviencia alimentaria, de rivalidad sexual o de supervivencia.

La violencia, por el contrario, sería “una configuración desviada y condicionada por agentes externos” o incluso una patología del individuo: voluntad de dañar con planificación y plena consciencia. No sería, por lo tanto, una conducta “adpatativa” sino “depredatoria y desintegrativa”. Tanto para el agresor como para la víctima, y altera dramáticamente el ecosistema humano relacional.

El odio
La violencia cristaliza a partir de la llamada “triada R”: rabia, rencor y resentimiento. La suma de las tres emociones desemboca en odio, y éste en violencia. Es aquí donde empieza el verdadero peligro. El odio es capaz de conferir una naturaleza devaluada al semejante, despojándole de la condición de humano. El mismo mecanismo psicológico que operaba en los nazis, que se referían a los eslavos, gitanos y judíos como infrahumanos. “Así se permiten odiar con menor disonancia o culpa”.

El odio implica el rechazo de la intimidad con el otro, un deseo de alejamiento, “de no integrarse con los miembros del exogrupo”. Así, dice Muñoz, "justifican sin apenas dificultad la conducta violenta”. Aún así, aún podrían aparecer sentimientos de empatía, criticismo, culpa o remordimiento. En tal caso existen lo que la psicopedagoga llama “facilitadores”. Herramientas que operan en la psique del asesino para facilitar la destrucción del otro. Son, por ejemplo, el alcohol o las drogas. Cabe recordar en este sentido que en la habitación de los terroristas de París se encontraronjeringuillas y material médico, probablmente para suministrarse una sustancia llamada Captagon, una mezcla de anfetamina y cafeína conocida como la 'droga de los yihadistas'. Además de las drogas, advierte Muñoz, existen otros facilitadores del odio: “el sectarismo grupal, el asilamiento endogámico o la tenencia de armas”.

París terminó con todo'
'La Unión Europea es una gigantesca farsa'
"¿Qué es lo que queda de la idea de Europa? todo el mundo debería saber que París fue el final," sostiene la periodista Janet Daley.
RT  www.gaceta.es  25 Noviembre 2015

En su opinión, la descoordinada respuesta a la crisis de los refugiados ya había desacreditado la idea de la Unión Europea como una organización, en la cual todos los miembros poseen la igualdad del derecho de voto.

Janet Daley escribe en su artículo publicado en 'The Telegraph' que la idea del llamado 'proyecto europeo' ha perdido totalmente el sentido después de los ataques terroristas en París: "Es terriblemente obvio que uno de los principios fundamentales de la UE, la política de fronteras abiertas, resultó ser insostenible", dice.

La periodista enfatiza que para la UE fue inevitable el hecho de que debido a las fallas de la inteligencia, no fuera posible rastrear a los terroristas. "¿Cómo quieren localizar a personas sospechosas de terrorismo en el continente, donde no existen las fronteras, donde además ha sido suprimido el aparato que proporcionaría el control del tránsito por el territorio de la UE?".

Daley cree que fue posible evitar el caos generado por la crisis de los refugiados en Europa. Desde luego, como era de esperar, los terroristas se aprovecharon de esta situación. Entonces, "¿por qué la UE no es capaz de desarrollar un plan realista para proteger sus fronteras exteriores y luchar contra la afluencia de refugiados?", pregunta la autora del artículo y responde: "porque esto requeriría la cooperación, la solidaridad y el apoyo mutuo, factores que la UE está comprometida a ofrecer, pero como todos sabemos ahora, se evaporan por las circunstancias. Asimismo, surge la inevitable conclusión de que las instituciones de la UE no cumplen con los objetivos de la asociación, y su concepto de democracia es una gigantesca farsa", resume.

OTROS SUCESOS SIMILARES
La 'doble moral' turca con su espacio aéreo
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirma que el avión ruso fue derribado en el marco de las reglas de respuesta a amenazas.
Gaceta.es 25 Noviembre 2015

Las autoridades turcas alegaban "autodefensa" para justificar el derribo del avión ruso, pero la opinión de Recep Erdogan al respecto no siempre fue la misma. En junio del 2012, precisamente una aeronave turca fue blanco de un ataque por parte de las fuerzas armadas sirias tras haber violado el espacio aéreo del país árabe. Ankara confirmó que su avión atravesó la zona, pero puntualizó que lo hizo solo durante un breve espacio de tiempo.

En aquel entonces Erdogan afirmó que una violación de ese tipo nunca puede servir de pretexto para cometer un ataque, palabras completamente diferentes a las actuales. En aquel caso precisó que el caza llevaba a cabo un vuelo de ensayo para poner a prueba los radares de Turquía en el este del Mediterráneo.

Este martes varios medios informaron citando a la televisión turca que un avión militar no identificado se había estrellado en Siria cerca de la frontera con Turquía. Más tarde, el Ministerio de Defensa ruso comunicó que se trataba de un bombardero táctico Su-24 perteneciente a la Fuerza Aérea rusa.

Según el Ministerio, el avión siniestrado, un SU-24, volaba exclusivamente sobre el territorio de Siria y no violó la frontera con Turquía, tal como señalan medios objetivos de control. El Su-24 fue derribado en una zona que los turcos conocen como Montaña Turkmena, en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía. Rusia ha tachado de grave el incidente del derribo del bombardero ruso en el país árabe.

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El miedo a la guerra
Edurne Uriarte ABC  25 Noviembre 2015

El miedo a la guerra es un sentimiento lógico, comprensible e inteligente, porque la guerra significa dolor y muerte, pero se convierte en cobardía cuando intenta negar con trampas diversas una guerra que ya existe. Es lo que ocurre estos días en una buena parte de los países occidentales con la guerra que nos ha declarado el terrorismo islámico.

La trampa más extrema e intelectualmente ridícula es la que considera «reacciones de pánico» las llamadas a «declarar la guerra» a Estado Islámico. Como lo hacía el editorial de The New York Times el miércoles pasado, con la falsedad añadida de atribuir las posiciones favorables a una respuesta militar a la «extrema derecha» de Europa y Estados Unidos. Al parecer, ignorante aún el periódico norteamericano de que el liderazgo europeo en esa posición está en los socialistas franceses y no en el Frente Nacional, más cercano al propio periódico progresista americano.

Dejando a un lado que Hollande y Valls no han llamado a «declarar la guerra», sino a reconocer que nos han declarado la guerra y que tal declaración exige una respuesta militar, pánico es más bien la negación de las evidencias y la creencia de que las palabras, los parches y la prudencia acabarán con los objetivos de los yihadistas. O que lo harán las «otras soluciones», segunda trampa muy habitual en los últimos años. Aquello de que la respuesta militar es sólo una parte de una amplia estrategia política, legal y de inteligencia. Lo que repetía una y otra vez Zapatero con su Alianza de Civilizaciones, lo mismo que este editorial del progresismo norteamericano.

Como si esa estrategia amplia no estuviera contenida en quienes reconocen la realidad de la guerra. Una estrategia que nadie discute porque no es el objeto de debate como sí lo es, sin embargo, la aceptación o no de la declaración de guerra. Claro que aún es peor la tercera trampa, la de quienes insisten en los fallos de la integración europea, aquello de qué hemos hecho mal para que chicos criados en Europa pongan bombas a sus conciudadanos en París. Que es lo mismo que preguntarse qué es lo que hicimos mal en España en las últimas décadas para que algunos chicos vascos pusieran bombas a sus vecinos. Como si el problema estuviera en los Estados del bienestar europeos y sus múltiples esfuerzos de integración multicultural, o en la democracia española en el caso etarra.

La cuarta trampa es la nostálgica, la que apela a Bush, que siempre fue una coartada perfecta del progresismo para huir de la guerra islamista. Ahora, con aquello de que fue Bush quien fortaleció el terrorismo islámico con la guerra de Irak, algo así como atribuir a la Transición democrática el fortalecimiento de ETA, dado que casi todos los asesinatos etarras se produjeron a partir de la Transición. Pero tal tontería no se le ha ocurrido a nadie, ni siquiera a Pablo Iglesias, mientras que es habitual entre bastantes líderes occidentales la que ignora las raíces del fanatismo islámico.

La quinta trampa es la de los líderes presuntamente prudentes y sensatos. Estos dicen que el problema es demasiado complejo. «No tomaremos buenas decisiones si están basadas en la histeria», ha dicho Barack Obama. Mientras tanto, Estado Islámico sigue avanzando y asesinando. Y los líderes occidentales están analizando y debatiendo un problema «demasiado complejo» que, con un poco de suerte, desaparecerá por sí solo.
 


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