AGLI Recortes de Prensa   Jueves 26   Novietubre  2015

Frivolidad de los partidos ante el terrorismo islámico
Mario Conde  www.gaceta.es 26 Noviembre 2015

Sinceramente cuando me dijeron que Rajoy iba a comentar un partido de fútbol, y renunciaba a asistir a debates electorales, pensé que me estaban tomando el pelo. Pues no.

El mundo está revolucionado, o debería estarlo,por lo que sucede a nuestro alrededor, que es como para tomárselo muy en serio. Que un país de la OTAN, Turquía, derribe a un avión ruso y que un piloto descendiendo en paracaídas sea ejecutado, es un suceso de máxima gravedad. Putin anuncia represalias, y a buen seguro que las tomará, porque es persona que cumple lo que dice, por extraño que ese compartimiento sea entre la clase política. La OTAN se encuentra en una encrucijada de la que veremos como sale.

Y es el peor momento para una crisis en el funcionamiento del Tratado del Atlántico por el ataque del yihadismo. Se equivoca el primer ministro Francés cuando pide ayuda para Francia ante los atentados perpetrados y los frustrados. Y digo que se equivoca porque no es un asunto de Francia sino de Occidente. Francia es únicamente el país de Occidente en el que, desde hace muchos años, el yihadismo ha colocado activos humanos con mayor intensidad, tanto en cantidad, como en “calidad” de educación a su servicio, al servicio del terrorismo mas abyecto de cuantos nos ha tocado sufrir. Pero el objetivo es Occidente al completo.

Yo no descarto, sino que mas bien pronostico que si no se corta de raíz esta escalada terrorista tendremos un ataque multifocal, es decir, que estallarán bombas o se cometerán atentados en varias ciudades europeas al tiempo. Nadie está libre de ser atacado. Alemania lo ha comprendido y por eso aporta soldados para Mali. Importante. Pero hay que destruir el Estado Islámico allí donde tiene su epicentro. Está bien cortar las ramas del árbol que sobresalen, pero el asunto es la raíz.

Algunos dicen que la violencia solo trae mas violencia. Y tienen razón en casos normales. Pero aquí estamos, lo vean o no, ante un asunto de legitima defensa. Por ello, primero hay que erradicar el foco y posteriormente emplear los recursos de Occidente en crear en esos países un modo de pensar que evite estos comportamientos terroristas. Ya anticipo que no será demasiado fácil. Llevar la democracia de Occidente a esos países en los que la religión sigue siendo utilizada como instrumento al servicio del poder políticos y de los delirios terroristas, es una tarea hercúlea en la que las posibilidades de fracaso son enormes.

Habrá que intentarlo, sin duda, pero, insisto, por su orden. Primero hay que eliminar el foco que causa muertes y altera la normal convivencia de Occidente por medio del terror. Luego hablemos de lo que es necesario hacer para evitar que se repita este fanatismo asesino.

Esto, por otro lado, evidencia el error de las políticas de inmigración europea seguida a lo largo de tantos años. Evidencia el error de un multiculturalismo teórico traducido en guetos aislados en la práctica diaria. Evidencia el error de un buenismo en la concepción de ciertos derechos llamados humanos. Evidencia la excesiva laxitud en el tratamiento de los refugiados, cuando hay pruebas de que asesinos se cuelan en Occidente dentro de ese capitulo.Esto es así lo quieran ver o no.

Por ello asusta la frivolidad de los gobernantes y de los partidos españoles al decidir que no deciden sobre este gravísimo asunto hasta después de las elecciones. Como no saben cómo va a reaccionar la ciudadanía, soslayan sus mas elementales obligaciones. La tiranía del voto por encima de las convicciones y de las obligaciones que impone el gobernar. No solo es que tengamos derecho a que cuiden de nuestras vidas colaborando en una actuación bélica en la que está comprometido Occidente, sino que, además, necesitamos saber su posición sobre este asunto antes de votar en las próximas elecciones. Si no deciden de forma clara sobre algo tan trascendente no merecerán ser votados.

Lo malo es que la sociedad española sigue dormida en muchos aspectos. Es posible, incluso, que a la mayoría le guste mas que Rajoy comente un partido que asista a un debate o decida sobre estas cuestiones capitales. Es posible. Tal vez sea así. Pero admitamos que de serlo es realmente demoledor el espectáculo

Masacre en Francia
Enrique Domínguez Martínez Campos  www.gaceta.es 26 Noviembre 2015

Mi primera reacción fue de consternación, de dolor y de emoción cuando el viernes por la noche, viendo la TV, me enteré del bestial atentado terrorista perpetrado en distintos lugares de París y en el que, de acuerdo con las últimas informaciones que conozco, murieron asesinadas 128 personas, Insisto, de momento. 128 personas inocentes disfrutando de su libertad y de la supuesta seguridad que representan, para millones de otros lugares de la tierra, los sistemas democráticos de bienestar en que vivimos los habitantes de la Unión Europea.

Antes de continuar, deseo expresar mis condolencias a todas esas familias destrozadas por el dolor cuando algún familiar ha sido asesinado por esos salvajes terroristas, individuos fanatizados hasta extremos inconcebibles, en los que el ser humanos pierde la condición de tal para transformarse en un auténtico animal irracional y cuyo ánimo es el de terminar con su propia especie cuando está convencido de que sólo una parte de ella, la de los suyos, debe sobrevivir.

Cuando al día siguiente, sábado 14 de noviembre, escuché a través de la radio y vi por TV la reacción francesa a estos atentados indiscriminados y aparentemente sin sentido, no pude evitar recordar un 11 de marzo del año 2014 en Madrid. No se puede evitar comparar. No se puede evitar ver cuál es la reacción de una nación y la de sus dirigentes políticos. Lo mismo que tampoco pude evitar hacerlo en relación con lo sucedido en Nueva york el 11 de septiembre del año 2001, con cerca de 3.000 muertos.

El sábado 14 de noviembre, al día siguiente de las matanzas en París, nadie se preguntaba nada, nadie responsabilizaba al gobierno francés de semejantes barbaridades, nadie lo llamaba “asesino” porque hubiera dado la orden a su aviación de atacar lugares en Siria para destruir objetivos del llamado “estado islámico”. Y ello a pesar de que, a las pocas horas de aquellos terribles sucesos, el presidente de la República francesa identificara a ese “estado islámico” como el responsable de las matanzas en la capital francesa. El pueblo francés no reprochaba nada a su gobierno porque es un pueblo culto que no se deja manipular con facilidad. Ni se acobarda.

¿Y qué hicieron los responsables políticos franceses de todos los colores? Agruparse en torno al presidente socialista francés para ponerse a su disposición y prestarle todo su apoyo en momentos tan cruciales. Sin necesidad de ser convocados por aquél, porque para todos los políticos en Francia, en EEUU, en Alemania, en Gran Bretaña, o en cualquier país occidental civilizado, la prioridad es la nación y, después, los intereses políticos de partido. ¡Qué sana envidia!

Por ello, repito, no puedo evitar comparar entre los sucesos de Nueva York, París, o Londres, con lo que nos sucedió en Madrid sólo a dos días de unas elecciones generales. No podré olvidar jamás la reacción del principal partido de la oposición, el PSOE, que fue el beneficiario principal de la masacre madrileña, en combinación con el conglomerado mediático más importante de España, el grupo PRISA, que fue un factor fundamental para desacreditar al gobierno, atacarlo sin piedad, y dando PSOE y PRISA a entender que era el gobierno el máximo responsable de aquellos 192 muertos de las estaciones de trenes. ¡Porque el gobierno, sin tiempo material de reaccionar ni de saber, mentía!

Ante semejante avalancha propagandística el pueblo español, convencido de que la famosísima “foto de las Azores” había sido la causante de aquel desastre, en virtud de un diseño propagandístico perfectamente estudiado, no sólo estaba acobardado sino que llegó a rodear las sedes del partido del gobierno, amenazándolas. En definitiva, una conducta totalmente contraria del pueblo y de sus políticos a la asumida por el pueblo francés y los dirigentes de todos los partidos de ese país.

Y es que, por mucho que se diga en diferentes épocas, ocasiones y momentos, España es verdad que es diferente. Esas diferencias las marcan y las establecen los políticos españoles, muchos de los cuales no saben, no quieren saber o no les da la real gana de enterarse de lo que fue, ha sido y será España. Desde hace siglos. Y no pude evitar un rechazo total –yo confieso que lo definiría como asco- cuando el sábado, 14 de noviembre, veía a los últimos jerarcas del PSOE reunidos, con cara compungida de Rodríguez Zapatero y Rubalcaba doliéndose, al parecer, de lo sucedido en París el día anterior. Doliéndose de lo sucedido en París. Pero, ¿qué emociones tuvieron el 11 de marzo de 2004 con 192 muertos madrileños de los que obtuvieron réditos políticos que cambiaron por completo nuestra más reciente Historia?

¡Qué diferencias de unos políticos a otros y de unos pueblos a otros! ¡En la misma Europa con el denominador común de la democracia griega, del derecho romano y la religión cristiana! A pesar de todo ello hoy es un día para estar al lado de esa Francia dolorida y culta, y para señalar con el dedo a esos bestias, a esos animales irracionales que pueden atacar a cualquier país, en cualquier momento y en el instante que menos se espera. ¿Cuándo reaccionará la Unión Europea, sin fisuras ni egoísmos, para empezar a combatir y vencer en su propio terreno a los enemigos de nuestra civilización, a la que quieren destruir por todos los medios? ¿Qué clase de política exterior y de Defensa tiene esa Unión? ¿De qué nos sirven los 17.000 millones de euros que nos cuestan a los europeos mantener la burocracia en esa Unión? ¿Cómo evitar que las segundas o terceras generaciones de musulmanes en Europa sean nuestros peores enemigos?

¿Y cuándo los políticos españoles aprenderán de sus homólogos europeos que lo primero es la defensa de España y su unidad frente a cualquier asalto terrorista –por impresionante que sea- o proveniente de cualquier amenaza?

A mí, esa unidad sin peros ni matización alguna, absoluta, frente a situaciones críticas, me causaría una satisfacción imponente, ¿Y a usted?

Ir "pá ná"
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 26 Noviembre 2015

Un periódico, nada menos que El Pais, parece decidido a obligar al presidente a que vaya a la guerra o por lo menos lo diga. La ultraizquierda por su parte, añorando a Aznar, se lanza a una manifestación de NO a la guerra y no se sabe si porque no tienen otra pancarta o porque no tienen otra manera de hacer campaña. Porque el ejército español anda por ahí, en conflictos desde hace muchos años, en Afganistán, en Líbano, en Mali o en Centroáfrica, que por si no lo saben en estos dos lugares también tenemos tropas. Afganistán, donde más soldados hemos enviado, durante más tiempo y más muertos nos han costado parece que no importa y los demás menos. Como se supone que esa era una guerra de ZP pues no toca manifa. Pero si es Irak, pues eso pone. Como en los viejos tiempos.

La cosa no deja de ser kafkiana. En fondos y en formas. En fondos porque si a la postre se produce una intervención aliada, bajo paraguas ONU contra la teocracia criminal del DAES España intervendrá la cuestión será difícilmente rechazable a no ser que como parece pensar Carmena, la infeliz alcaldesa de Madrid según confesión propia, y sus congéneres ideológicos la respuesta a quien viene a degollarnos es darle argumentos de que tiene ciertas razones para hacerlo. Pero eso será cuando toque y por ahora no estamos ahí. Todavía, aunque nuestro ministro de Exteriores, otra vez, mas que portavoz, voceras, de tres cuartos al pregonero y la lie parda. En las formas porque el sinsentido de la manifestación es tan evidente que parece cosa de Jose Mota pero al reves, ir “pa na” pero como hay que ir por antojera ideologica, pues se va.

El Presidente Rajoy está actuando, en este sentido, de manera impecable. Cuando toque tomar decisiones, las tomará pero informando a la oposición y pasando por el parlamento. Pues bien. Como estamos en campaña todos parecen pretender que haga cualquier otra cosa. Para criticarle por ella y por la contraria. O por la que sea y decir que hace electoralismo con ello. Unos le exigen que se ponga en plan siete machos y que se vista de vaquero en vez de buscar unidad, trabajar, prevenir y estar a la expectativa de lo que se le demande y convocar el pacto antiyijadista, al que se ha sumado Ciudadanos y ante el que hace el dengue Podemos (voy a ver, pero no estoy y convoco manifestación al mismo tiempo) que uno ya no sabe si la coleta va o viene, pero eso si, siempre en la foto.
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Es difícil entender a España y aún más complicado a los políticos cuando además hay elecciones tan cerca. Estamos alcanzando el grado máximo de saturación de palabrería. Tanto es así que empiezo a pensar y con lo que queda por delante que en esta campaña las “bajas” más importantes van a ser por incontinencia verbal y que algunos están empezando a oler a socarrina televisiva. Vamos que el peligroso “virus Carmona” está al acecho y que sus efectos son repentinos y letales.

Los enemigos de la sociedad abierta
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 26 Noviembre 2015

La sociedad abierta occidental tiene a sus enemigos dentro. Puede y debe ir a buscarlos a los remotos desiertos desde los que se les influye y alienta, pero los enemigos viven en los barrios y ciudades que rodean París, Londres, Bruselas, Amsterdam o Barcelona. En lo que llevamos de año ya por dos veces han hecho correr mucha sangre por las calles de París, asesinando a muchos inocentes –todas las víctimas de todos los terrorismos son por definición inocentes-, no por un puro impulso asesino, sino para infundir terror y de este modo someter a todos los occidentales.

Bruce Bawer describió perfectamente en Mientras Europa duerme (Gota a Gota-FAES, 2007) su estupefacción cuando, al cruzar equivocadamente el puente sobre uno de los canales de Amsterdam, se encontró súbitamente en medio de una ciudad musulmana, regida por la ley islámica y declaradamente enemiga de los valores de la sociedad abierta occidental. Hay muchos barrios y ciudades en Europa como el bruselense de Molenbeek. Europa ha consentido e incluso ha alentado que millones de personas vivan bajo una ley distinta dentro del territorio europeo. Un poder con fuerza de obligar que no nace del consentimiento, sino del origen étnico o religioso de las personas. El multiculturalismo políticamente correcto ha condenado a millones de musulmanes europeos a vivir sometidos a la sharia, en nombre de un respeto a la diversidad entendido al revés de como es propio de una sociedad fundada en la idea de libertad individual.

Giovanni Sartori lo explicó hace ya casi dos décadas (La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Taurus, 2001), al rechazar el concepto político de multiculturalismo y oponer en su lugar el de pluralismo. En una sociedad pluralista cada persona se comporta como libremente elige, dentro de un marco de reglas jurídicas iguales para todos. Su opuesto, en cambio, confunde el respeto a la diferencia con la admisión de una sociedad escindida en grupos diferentes y enfrentados, a los cuales se les permite autoimponerse normas jurídicas diferentes a las del resto.

Europa tiene ahora el fruto de su debilidad. Ha renunciado a creer en sí misma y en los valores occidentales. Ha permitido que los enemigos de la sociedad abierta, como la describía Karl Popper, adquieran la certeza de que nadie va a salir a defenderse de verdad. La mayoría de los europeos ya ni siquiera creen que haya que defenderse. Ni tampoco quieren ver que el fanatismo que está ante sus ojos y que dispara cuando quiere, es real y no es una exageración episódica de un puñado de lunáticos.

Aux armes, citoyens, dice La Marsellesa. Muchos europeos la han cantado en estas semanas, en reacción a la terrible matanza islamista. Lo malo es que casi nadie en Europa piensa de verdad que su libertad valga tanto la pena como para tomarse el trabajo de defenderla.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/javier-fernandez-lasquetty/los-enemigos-de-la-sociedad-abierta-77374/

No es solo el terrorismo... es que la sociedad occidental se está pudriendo
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 26 Noviembre 2015

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE Y SUS CONSECUENCIAS
Como hay que ser bastante honrados como para saber lo que hay que difundir cuanto más mejor; yo cedo mi espacio hoy, a quién “más agudo que la generalidad de los opinantes de hoy”; nos muestra algo diferente; que aunque yo lo he tocado (ahí están mis escritos) con profusión, pero los verdaderamente responsables no lo han notado o es que no lo quieren ver; tan cegados están “por su panza y su bolsillo” que sólo piensan en atesorar bienes materiales, mientras la sociedad occidental, se tambalea y ya en grado bastante preocupante de destrucción decae con gran estrépito; y es que como ya dijera Cristo hace dos milenios… “No solo de pan vive el hombre”… y los que dicen gobernar sólo se preocupan (si es que se preocupan que creo que tampoco) de ese pan y sobre todo, “del circo” con que quieren entretener a chicos y grandes; sin querer entender que “se han cargado ya varias generaciones de jóvenes” puesto que nos han robado hasta la ilusión. Y si queremos de verdad progreso y paz, hay que volver marcha atrás y buscar “caminos verdaderos” y no estas “pistas de locos”, en las que han metido a gran parte de la población actual: así es que por favor lean, difundan y comenten… que la situación es más grave que lo que parece: gracias: (Sigue el texto íntegro recibido por mí esta misma mañana en que escribo)

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“El miedo al terrorismo global está despertando el escrutinio de la convivencia multicultural en Occidente. La viabilidad de lo que Giovanni Sartori llama la “sociedad multiétnica” siempre fue una quimera para algunos críticos, entre otros, el propio Sartori, que anunció su fracaso.

Constatar que muchos de los terroristas que se unen al Estado Islámico son jóvenes nacidos y crecidos en Europa ha extendido la sospecha hacia esa utopía de una Ciudad democrática de razas, credos y culturas conviviendo armoniosamente. Los ataques de París del pasado 13 de noviembre han tenido, entre otros, el efecto de derribar el tabú de la equivalencia moral de las culturas.

La evidencia de que al menos dos de los terroristas del 13-N entraron en Europa mezclados entre refugiados sirios añade a esta revisión integral del lugar del “otro” el debate sobre la inmigración.

Se empieza a hablar de “preservar los valores” de la civilización, inmediatamente constreñidos, en los discursos de los últimos días, a la enumeración ilustrada de democracia y ley como únicas fuentes de valor.

Estados Unidos se divide entre los partidarios de la acogida y los que piden suspender la llegada de 10.000 refugiados sirios. Reino Unido y Francia activan por su cuenta controles más severos sobre los que llegan y, en España, el líder del PP de Cataluña, Xavier García-Albiol, además de escritores de periódicos y tertulianos, plantean el fin del modelo multiculturalista y su reemplazo por una política migratoria basada en el principio de asimilación.

Me atrevo a pedirte que consideres una aproximación diferente.

Los terroristas que asesinaron a machetazos a un soldado británico en plena calle, y a plena luz del día, en Londres, los que atacaron la Redacción de Charlie Hebdo, los que causaron la masacre del pasado viernes 13 en París, o los que se están uniendo, por centenares, al Estado Islámico en Siria e Iraq son jóvenes europeos perfectamente adaptados a la forma de vida occidental. Están en plena comunión con el estado de los valores en las sociedades abiertas y multiculturales. Su predisposición a la violencia no proviene de una educación en un Islam integrista, recibida al margen de las instituciones de socialización occidentales, sino de un trato cotidiano con el significado de la vida y de la dignidad humana en esas sociedades.

Cherif Kuachi, uno de los dos hermanos que asesinaron a 12 personas en el ataque a la revista Charlie Hebdo, era un músico francés que grababa discos de hip-hop.

Hasna, la chica que murió durante el asalto de la Policía al apartamento de St-Denis, nunca pisaba una mezquita, sus padres estaban divorciados, le gustaba irse de juerga y tomar drogas.

Abdelhamid Abaaoud, el planificador de los últimos ataques de París, era un delincuente de poca monta, un traficante de drogas a pequeña escala en el barrio de Molenbeek, en Bruselas, de donde están saliendo muchos de los jóvenes europeos para unirse al Estado Islámico.

En la barriada del Príncipe, en Melilla, o en los vecindarios de Cataluña donde se les recluta para el terrorismo más brutal, estos chicos no han crecido leyendo el Corán, asistiendo a las madrazas o apartados del mundo por los imanes de las mezquitas, sino jugando al Call of Duty, el vídeo juego de guerra que engancha a millones de jóvenes en las sociedades de consumo, viendo Mujeres y hombres y viceversa, Gran Hermano y series de televisión, frecuentando los mismos bares, vistiendo la misma moda y usando las mismas redes digitales que muchos jóvenes europeos.

No, los autores del 13-N y los terroristas que tienen en alerta a Europa y Estados Unidos no son unos bichos raros viviendo en burbujas dentro de la sociedad multicultural. Son parte del paisaje, frutos de una concienzuda siembra de nihilismo, banalización del mal y disolución de valores e instituciones.

Su testimonio expresa una verdad insoportable para la buena conciencia de los gobernantes occidentales. No son los bárbaros que llegan, sino la barbarie que sale del corazón de la vida occidental. No es el fracaso de la sociedad multicultural, sino su rotundo éxito en la desculturación y el borrado de la identidad de Europa. No atacan los valores de La Marsellesa, sino que, en gran medida, los llevan hasta sus últimas consecuencias”.– V. Gago

[Con información de The Guardian, La Nación, El País, Actuall, El Mundo, El Español, La Vanguardia y El Periódico]
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Más claro, que nos han creado una sociedad “sin horizontes” (en mi provincia el 50% o más de jóvenes, ni encuentran trabajo ni esperan encontrarlo) y ello es peligrosísimo. En Japón, leí hace tiempo, que se reúnen unos cuantos jóvenes, se meten en un automóvil, conectan el motor, previo haber conectado los gases con el interior del vehículo, y se suicidan “tranquilamente en grupo”. El suicidio debe ser ya tan abundante en Occidente, que “los gobiernos” al parecer tienen “pactos no escritos”, con los informadores, para que ni hablen de este tema; observen que no aparece nada de ello lleva mucho tiempo en los informativos diarios de todo tipo, por lo que debe ser cierto… “y eso me huele a cuerno quemado”, por emplear una burda metáfora.
Que el terrorismo de “etiqueta islámica” existe, nadie lo dude, pero que está sirviendo para que todos estos desgraciados “jóvenes occidentales”, crean en paraísos inexistentes y en heroicidades que tampoco lo son, pero la realidad ya nos afecta a todos y hay que presionar a los verdaderamente culpables. LOS POLÍTICOS.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.

Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Demografía y yihadismo
Luis Riestra www.vozpopuli.com 26 Noviembre 2015

Tras los atentados yihadistas de Isis en París, uno más de una larga cadena de acciones violentas de ese ejército terrorista, he creído conveniente que analizáramos el componente demográfico, ya que da muchas señales (como la pitada al minuto de silencio y gritos de “Alá es el más grande” en un partido Grecia-Turquía en Estambul) de lo que considero los inicios de un choque de civilizaciones en toda regla. Por otro lado, aún se puede discutir estos temas con una cierta libertad; o no, veremos.

Adicionalmente, hemos de considerar un enfoque, ya comentado en otras ocasiones, que indica que un Credo, más o menos racional, determina la Moral de los individuos y las sociedades y que ésta, a su vez, determina la Política, las formas de convivencia, el rol de los géneros, la Economía, el Derecho, etc. y el Islam tiene para todo ello una respuesta total, incluso por escrito; cuestiones que, lógicamente, se agravan si existen crisis demográficas.

Explosión demográfica y el avispero del Levante
Como ni las personas ni as sociedades son perfectas, se producen exclusiones, injusticias y desequilibrios poblacionales en relación a las disponibilidades económicas y a los anhelos (realistas o no) de los individuos que, incluso sin llegar a extremos de pobreza y dependiendo de la Cultura, de la Historia y un sinnúmero de factores, pueden degenerar en violencia extrema; es más, a todos nos toca un porcentaje de psicópatas, el problema es cómo la Cultura de los pueblos los reduce a la mínima expresión o, si por el contrario, los anima y fomenta su contagio.

En el caso concreto del Oriente Próximo (“Medio” para los anglosajones), que tratamos en “La Yihad de Obama” (que conviene repasar) y en otras ocasiones en este blog (Egipto, Turquía, Israel…), hay que enmarcarlo dentro de lo que es una explosión demográfica en todo el Islam, con su conflicto chiitas-sunitas y del Islam con el resto de civilizaciones. La evolución reciente de la población en aquella región y su comparación con el caso español la pueden ver en la gráfica anterior.

Los países más grandes tenían en 1980 un número de habitantes similar a España y hoy nos duplican o más. Ese proceso también ocurre en el norte de África y está claro que no es sostenible; de hecho irá a peor y, lamentablemente, cuando Usted, querido lector, sea un anciano indefenso, la situación va a ser mucho más dramática. No es alarmismo, es la realidad y sus números, como lo es que una parte importante de los terroristas del citado atentado eran franceses de origen marroquí; las barbas del vecino, ya saben

Luego está el caso peculiar del régimen yihadista de Arabia Saudí, que une al supremacismo islámico el árabe de su península, que viene desarrollando desde hace décadas su expansión internacional particular, que está inmersa en su crisis económica particular (al que le dedicaremos un artículo en un futuro) y cuyos datos, como los anteriores, son un verdadera “bomba” de tiempo.

La yihad
Lo que nos dice la Historia es que Mahoma empezó su prédica en la Meca hacia el 613 con bastante poco éxito y, cuando se tuvo que ir a Medina en 622, una ciudad dividida a la que migran progresivamente sus seguidores, unos 150, y donde ocupan una calle, luego un barrio y luego la ciudad (esto a alguno le sonará) Se hace fuerte allí y parte a la Meca, donde ajusta cuentas pendientes. Con ese nuevo método más eficaz de expandir su credo y convertido en líder militar, conquista parte de Oriente Próximo. Posteriormente, sus seguidores le imitan y repiten sus métodos, como lógicamente hacen hoy y en Europa; lo vimos al hablar de Bélgica o Francia y allí, como aquí, hay ciudades que casi pueden darse por perdidas para Occidente. Cada civilización se expande de una forma y el Islam lo ha hecho así.

Propagandistas aparte, normalmente financiados por los saudíes, es lógico que los fieles del Islam citen la parte “rosa” de sus textos religiosos, los de esa primera parte en la Meca, pero ¿hasta qué punto es importante el componente violento de sus escritos fundacionales? ¿es compatible ese componente violento con la convivencia civilizada? Dos temas clave donde no se quiere entrar para saber de qué estamos hablando y seguir con el buenismo que no aborda el problema en su verdadera magnitud, para perjuicio de musulmanes y del resto de ciudadanos (o kafires, término imprescindible)

Una aproximación científica
Hay un investigador que responde a ambas preguntas, Bill Warner, que con su cabeza de doctor en Físicas empezó hace más de veinte años a estudiar el Islam, dedicándose en exclusiva a ello desde el 11S; como ejemplo de su metodología decir, por ejemplo, que empezó con las 10 mejores traducciones de los textos islámicos, mientras perfeccionaba el Árabe clásico, pues cuando no gustan las conclusiones suele atacarse al investigador con: “¿conoce Usted el árabe clásico?”. Su trabajo le ha permitido incluso reordenar los componentes del Corán para hacerlo más comprensible.

Entre sus muchos trabajos, conviene ver una conferencia cuya primera parte: A rational study of radical Islam (un estudio racional del Islam radical) disecciona sus textos fundamentales y, en la segunda: Why we are afraid, a 1400 year secret (por qué tememos miedo, un secreto de 1400 años), más larga, analiza su historia. En ella desmonta los mitos establecidos y, aunque está en inglés, si utilizan la herramienta de Youtube, la pueden subtitular, para luego usar la opción de traducción al español que, siendo macarrónica, se entiende. Por supuesto, Warner es un apestado del Establishment que nos lleva de crisis en crisis con sus inventos y fantasías de las mil y una noches con las que se hacen millonarios a nuestra costa.

Es lamentable que nuestros académicos no haga un enfoque científico similar de este fenómeno (si no se hace con la Economía…), para, en un ejercicio muy de nuestra Civilización Occidental, poder contrastar sus conclusiones; además, hablamos de un tema crítico que exige el manejo de muchísima información y muchos datos, algo que supera a una sola persona; aún así, su trabajo es muy útil y recomendable.

Como en muchos otros asuntos, cuando los datos no gustan, se suele acudir a la difamación, en este caso con la acusación de islamofobia, pero pensemos que aquí no se trata de lo majo que es mi vecino argelino del quinto B, sino de dinámicas demográficas sometidas a fuertes presiones, en condiciones muy difíciles bajo fuertes intereses religiosos, económicos y geoestratégicos. A lo que si tengo fobia es a la barbarie y a mucho hispanófobo pagado por todos, que manipulan las trampas del odio en beneficio de terroristas y de los enemigos de España y de Occidente.

Mi valoración general es que el Islam, en su desarrollo actual, es incompatible con el resto de civilizaciones y lo que impone la realidad es una larga y cara labor de contención, que probablemente marcará el devenir de nuestra sociedad en los próximos cien años; pero eso lo trataremos otro día.

Cataluña, del delirio al ridículo
Editorial  www.gaceta.es 26 Noviembre 2015

Artur Mas parece decidido a llevar a los catalanes a la independencia aunque para ello tenga que matarlos de hambre a todos. Cataluña, la Cataluña real, la de millones de personas que trata de hacer su vida en las mejores condiciones posibles, agoniza sin remedio en un paisaje desolador. Ya son más de 600 las empresas que han abandonado la región por la patente inseguridad jurídica. Los servicios sociales están manga por hombro y las farmacias constatan, estupefactas, que el gobierno autonómico se niega a pagar lo que les debe. La clase política separatista se hunde en la corrupción. Su parlamento regional manifiesta una incompetencia supina: ya han pasado dos meses de las elecciones y aún no ha sido capaz de formar gobierno. Los ánimos se exacerban, la sociedad está más rota que nunca, los derechos elementales de los ciudadanos en materia lingüística y educativa siguen pisoteados todos los días y los medios de comunicación públicos, unánimemente regados con subvenciones para animar el proceso de ruptura, echan leña al fuego con su discurso del “odio a Madrid”. El presidente en funciones, Artur Mas, aparece en la radio pública para denunciar que “España nos roba” y, al mismo tiempo, el boletín oficial publica todos los días nuevas partidas de gasto dedicadas a fomentar la independencia. ¿Y las farmacias? “Que pongan una vela a su patrona preferida”, ha dicho la consejería de Hacienda. Y no es una broma: a ese grado de desfachatez, de delirio, de ridículo, ha llegado la política catalana.

Nuestro periódico lleva años denunciando la malversación política del presupuesto autonómico catalán. A fecha de hoy, se calcula que el total del dinero que Artur Mas ha dedicado a financiar ilegalmente el proceso separatista supera los 3.600 millones de euros en los últimos cinco años. La mitad de ese dinero se ha dedicado a “engrasar” el aparato mediático. El resto, a iniciativas como los “casals” en el extranjero, las “embajadas” en distintos puntos del mundo, las subvenciones directas a plataformas sociales separatistas, la propaganda pancatalanista, la politización del deporte, etc. Los beneficiarios de estos conceptos no han necesitado nunca poner velas a ninguna patrona.

Cataluña es una región de España. Como tal, se beneficia de los fondos que el conjunto de la nación destina a sus territorios. Es verdad que Cataluña se cuenta entre las comunidades que más aportan al erario nacional español. Menos, en todo caso, que Madrid y, en términos per cápita, que Baleares. Inversamente, Cataluña –como Madrid- se ha beneficiado a lo largo de un siglo de la afluencia masiva de españoles de otras regiones que la han hecho prosperar con su trabajo. Sin duda es posible mejorar la financiación autonómica, pero eso no justifica romper la baraja nacional. Menos aún cuando los graves problemas de la administración catalana no proceden de la balanza fiscal, sino de la distorsión de la estructura de gasto y de la corrupción institucionalizada. Es chocante que el Ministerio de Hacienda denuncie la desaparición de 1.300 millones de euros y la única respuesta del gobierno catalán sea “independencia”. Hace muchos años que en Cataluña debería haberse aplicado el artículo 155 de la Constitución, que no es un estado de sitio, sino un mecanismo enteramente racional de corrección administrativa. Porque, al final, los únicos perjudicados por todo este marasmo no son otros que los ciudadanos catalanes de a pie.

¿Dónde estamos ahora? En el ridículo. La clase separatista catalana, después de protagonizar largos años de latrocinio y otros tantos de delirio, se encastilla en una pose de irredentismo nacional que podría engañar a alguien si no se asentara sobre miles de millones de euros desviados en perjuicio de los propios catalanes. Quizá el mal olor que se ha adueñado en estos días de las calles de Barcelona no tenga un origen tan misterioso.

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“El relativismo cultural de la izquierda española y de los nacionalistas da ínfulas al islamismo al preferir explicar el fanatismo yihadista más que condenarlo”
Mikel Azurmendi: “El Islam actual centrifuga fanatismo por doquier, desde Pakistán hasta Nigeria genera una capacidad inmensa de asesinar a otros o de morir en su nombre”
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 26 Noviembre 2015

Escritor en castellano y euskera, filósofo y antropólogo, Mikel Azurmendi (San Sebastián, 1942) se licenció en Filosofía por la Universidad de La Sorbona (Francia), y posteriormente se doctoró en la del País Vasco, donde ejerció como profesor de Antropología Social.

Primer portavoz del Foro Ermua y miembro fundador de ¡Basta Ya!, Azurmendi ha sido Premio Hellman/Hammet en 2000, nominado por Human Rights Watch, y también IV Premio a la Convivencia en 2001, nominado por la Fundación Miguel Ángel Blanco.

Azurmendi posee una amplia obra literaria, entre las que obras como “Euskal hilobia” (poesía), Kontu kontari Grezian barrena (relatos) y las novelas “Tango de muerte”, “Melodías vascas”, “El hijo del pelotari ha salido de la cárcel” y “Las maléficas”. Experto en el estudio de la multiculturalidad y en el análisis de los movimientos migratorios, es también autor de ensayos de etnología y antropología cultural como “Euskal nortasunaren animaliak”, “El fuego de los símbolos” y “Estampas de El Ejido”.

- ¿Ha fracasado el multiculturalismo?
La integración social, además de igualdad de derechos, implica igualdad de oportunidad social. La concesión de derechos no constituye por sí misma la integración, sino un reconocimiento jurídico de la dignidad cívica. Lograda ya cierta exigencia jurídica en nuestra sociedad, queda pendiente la igualdad de hecho, al menos en lo salarial y en vivienda. Y en esto se ha avanzado poquísimo. España ha resultado ser un país donde un inmigrante africano que lleve ya 15 años aquí y haya obtenido la nacionalidad española, tenga dos hijos y haya trabajado infatigablemente desde que vino, gane hoy todavía 700 euros mensuales y pague 400 por su vivienda. ¿Puede decirse sin sonrojo ni vergüenza que ese español negro sea uno más de nosotros? Ese africano está sindicado y ha obtenido mediante su sacrificio y parte de sus ahorros el carnet de conducir camiones y hasta de autobuses. Incluso ha hecho una suplencia de transporte escolar, pero no dispone de ningún ahorro. ¿Quién diría que ese español al que yo conozco bien, un negro que habla perfectamente el francés, bien el inglés y el castellano, esté integrado socialmente? Resulta que ese africano respetuoso de nuestra cultura y tan amante de ella que defiende nuestro sistema escolar y critica recio el islamismo, es musulmán, pero ciudadano íntegro. ¿Por qué acaba de marcharse a Francia por si allá pudiese mejorar su condición económica? Arouna Camara es mi amigo, es el especimen de africano más susceptible de ser integrado socialmente, pero ha fracasado en España. O mejor, España ha fracasado con él. Y como con él, con la mayoría de los africanos. Las condiciones laborales y de vivienda en España impiden prácticamente la integración social de los africanos. También sucede que las condiciones sanitarias y escolares palian en parte ese impedimento económico. Lo que ha fracasado no es el multiculturalismo sino los Gobiernos de la nación.

- ¿Qué ofrecen nuestras sociedades a los inmigrantes, además de unas evidentes mejoras económicas?
Más allá de una mejora económica, sanitaria y escolar, el apresto cultural que tienen nuestras sociedades europeas para ofrecer a los inmigrantes es la libertad individual, la igualdad de sexos y el pluralismo religioso, es decir, el modo de vida democrático, una manera de ser enraizada en la civilidad.

Sus características esenciales son: ser ciudadanos, todos iguales ante la Ley y cumplidores de las leyes, de todas ellas; ser jurídicamente iguales, pero para ser todo lo diferente que queramos ser en nuestra vida privada; ser ciudadanos que participan en la elección del Gobierno, pero aceptando su autoridad, así como la justicia que emana de la legitimidad constitucional; ser ciudadanos pluralistas, o sea, respetuosos de otras creencias distintas a las de uno; construir una vida propia y familiar según el modelo que uno elige para sí, sin quebranto de la vida privada de los demás.

Los europeos de hoy somos en todo esto similares, poseemos la misma cultura y estamos en disposición de vivir una vida intercambiable en Estocolmo, Almería, Dijon, Roma o Canterbury. Lo único que nos faltaría para ello es poder hablar uno las lenguas de esos otros ciudadanos. Por tanto, este es el mínimo común denominador cultural en cuanto conjunto de ideas, valores y propensiones a la acción que configurarían el obstáculo que la ciudadanía europea opone al cambio de nuestras creencias por obra de otros grupos que quieran venir a donde nosotros. Este nuestro cuerpo democrático de creencias es irrenunciable pero está a disposición del extranjero que quiera sumarse a él libre y voluntariamente.

Los inmigrantes deben aceptar ese obstáculo que les ponemos y hacerlo suyo también, pues nosotros no aceptamos a quien considere que la legitimidad socio-política viene de Dios o de un representante suyo. No aceptamos a quien no considere la autoridad como una instancia discutible y controlable y, preferentemente, elegida y cambiada. No aceptamos a quien sostenga que la verdad reside en un libro único y que no hace falta debate alguno para aceptar lo que más convenga creer en cada ocasión. No aceptamos a quien cree que la mujer es inferior al hombre y con derechos sobre ella. Y así podríamos seguir describiendo modos de ser y de pensar ajenos a los nuestros, los cuales destruirían nuestras creencias en la dignidad de la persona, en la libertad del humano y en la tolerancia pluralista.

- ¿Ha triunfado el relativismo cultural?
El relativismo cultural tiene como lema que todas las culturas valen lo mismo y no deben compararse sus valores; porque el valor es absoluto en el seno de cada cultura y, por ende, todas las opiniones y proyectos de las comunidades son igual de válidos. Ese relativismo guarda un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de París pero pide otro minuto de silencio por las víctimas del bombardeo a los yihadistas. Se trata de una corriente de pensamiento de izquierdas emanado de la hecatombe del comunismo con vistas a destruir nuestro sistema de vida y de creencias. Como los relativistas se han dado cuenta de que no existe el proletariado, tratan de inventarse nuevos sujetos revolucionarios que laboren en la zapa de nuestros cimientos: el inmigrante es uno de ellos. Por eso pregonan formas, camufladas o no, de multiculturalismo en nombre del respeto a la cultura de esos inmigrantes. Y sostienen que, de no aceptar de igual a igual esas otras culturas distintas a las nuestras, seremos racistas. Una de esas formas de racismo actual sería la islamofobia.

Casi toda la izquierda española y los nacionalistas están impregnados de este espíritu, lo cual es una auténtica bomba en la línea de flotación de la integración social. Si bien en nuestras escuelas y barrios hay cada vez más iniciativas de relativismo cultural, todavía éste no ha ganado la batalla que tenemos planteada en nuestras sociedades europeas. Pero sí está logrando retorcerles el colmillo a muchos inmigrantes para hacerlos reacios a la integración. El relativismo cultural da ínfulas al islamismo al constituirse en quintacolumnista de la democracia y al preferir explicar el fanatismo yihadista más que condenarlo.

- ¿Cómo definiría el concepto de “integración social”?
La integración social es un concepto complejo cuya comprensión ha solido precisar siempre de la ayuda de alguna metáfora. La americana del “melting pot” ponía de relieve el crisol, un caldero donde el fuego depura y perfecciona los elementos. Muy bonita metáfora, pero ocultaba que el caldero no había acrisolado ni la enorme masa social de negros y mestizos originados por la esclavitud, ni tampoco a los aborígenes indios. Además, no ponía de relieve que el combustible del fuego purificador era el modo de ser blanco y protestante.

Los ingleses han solido preferir la metáfora del “salad bowl” o ensaladera que yuxtapone diversos ingredientes cada uno de los cuales permanece en su modo de ser prístino, pero se impregna de otros gustos a la vez que sazona a los demás elementos. Esta bella metáfora oculta que un ingrediente no es un individuo sino un colectivo y que en la ensaladera se vierten solamente agrupamientos que funcionan de hecho como empresas ávidas de chupar y acaparar. O sea, en la ensaladera hay sólo empresas que buscan bienes, servicios y derechos. Pero ¿de dónde salen los empresarios de bienes, servicios y derechos? De eso no se habla.

Para integrar a los inmigrantes, Holanda recurrió a copiar lo que desde siempre les había servido a los propios holandeses: el pilar o apilamiento de intereses sectoriales de iglesias, asociaciones y clubes, los cuales son la base del respeto mutuo y su reconocimiento público. A los inmigrantes de Surinam, Turquía y Marruecos se les ha declarado pilares o minorías con las mismas prerrogativas que las otras tradicionales, pero al no participar de las formas culturales de éstas, se han convertido en guetos escolares y de vivienda. Esa gran tolerancia de la metáfora oculta de hecho una ortopedia social de frialdad y de represión a partir del proceso escolar mismo mediante la aplicación de dos velocidades en la educación. Pésimas para el acceso al puesto de trabajo de los hijos de los inmigrantes tras acabar la escuela.

Podríamos así seguir analizando la metáfora republicano-laica de Francia y algunas otras, pero veríamos que todas ellas encubren algo a la vez que enfocan algo. Yo he recurrido a mi experiencia de agricultor que hace sidra porque he plantado manzanos de más de una docena de variedades a base de un patrón común con un injerto en el pie. Un manzano da únicamente manzanas, pero las manzanas dependen de la naturaleza de la yema que se injerte. Incluso un mismo árbol puede dar manzanas reinetas y de muchas otras variedades en caso de injertarse yemas de esa naturaleza en las ramas. Para mí –como habrá ya quedado claro tras la cuestión precedente– el tronco común es incuestionable: el patrón democrático. Ahora bien, la mayor o menor creatividad y potencial imaginativo de los inmigrantes en la participación ciudadana tendrá gran incidencia en la belleza y bondad del árbol democrático. Éste mejorará el vigor de las raíces actuales y dará frutos diferentes a los de hoy, más variados, más untuosos y florales. El futuro de los árboles de la cultura democrática puede ser insospechadamente bueno y bello, pero eso dependerá de la potencia de las yemas injertadas. Esta metáfora calla sobre el agricultor. Sin embargo, sí hay agricultor en la sociedad democrática y no es otro que la participación ciudadana y su empuje por controlar el proceso político y cultural de las instituciones.

Un musulmán puede seguir siéndolo si así lo quiere, pero debe permitir que sus hijos no lo sean o se hagan budistas, cristianos o ateos. Debe tratar de que su familia practique la vida privada que más le convenga, pero deberá respetar nuestras formas públicas de la dignidad de la mujer y de los niños. Puede enseñar a sus hijos su cultura, pero aceptará para ellos la escuela de todos los españoles y el régimen alimenticio de los escolares. En la sanidad deberá acomodarse a ser uno más de los atendidos, sin exigencias especiales en nombre de su diferencia religiosa. Ésta la alimentará en privado a su antojo, pero dispondrá también del derecho a expresarlo en el ámbito sagrado de su colectivo. A todo musulmán se le pedirá además que se deje ayudar a reflexionar sobre la conveniencia de la libertad, la igualdad y el pluralismo. Es más que dudoso que la izquierda española nos ayude en este aspecto.

- ¿Las religiones son un problema para la integración social o parte de la solución para que esta integración sea más exitosa?
Ya ha quedado claro que, pese al nazismo, al comunismo y a cualquier otra forma de socialismo-nacionalismo no ha ocurrido el crepúsculo de los dioses. Lo religioso ha vuelto a dominar el mundo occidental pese a cierto derrumbe de las religiones. Sin embargo, hoy, lo religioso del catolicismo se nos aparece como Cáritas y compromiso personal para prestar servicios escolares y hospitalarios a las gentes más pobres del mundo. Lo religioso del budismo toma forma entre nosotros de meditación, paz interior, sosiego personal. ¿Y lo musulmán? Ah, ahí no hay acuerdo alguno. La izquierda está completamente grogui asegurando que la religión musulmana es el refugio para la población que más se resiente de la opresión, llega a asegurar que es la religión de los pobres y de los marginados del sistema imperialista. Incluso ha llegado a comparar el antisemitismo de los años 30 del pasado siglo con la islamofobia de nuestros días.

Hasta el filósofo americano, Michael Walzer, ha deplorado “una izquierda más preocupada en evitar que se le acuse de islamofobia que en condenar el fanatismo islámico” (Dissent, enero 2015). Porque de lo que realmente se trata es de fanatismo. Ni la religión cristiana ni la budista crean hoy fanatismo, como no sea el del amor al otro y la entrega de sí mismo a los demás. En cambio, la situación objetiva del islamismo actual es que centrifuga fanatismo por doquier, desde Pakistán hasta Nigeria genera una capacidad inmensa de asesinar a otros o de morir en su nombre. ¿Tiene algo que ver ese fanatismo religioso con la religión musulmana propiamente dicha? Esta es una primera cuestión que deben esclarecer los propios musulmanes y no nosotros ni los creyentes de otras religiones. Obama erró gravemente cuando dijo aquello de que “los yihadistas no son religiosos sino terroristas” y Hollande erró también cuando afirmó que “los atentados contra Charlie Hebdo no tienen nada que ver con el Islam”. Porque está claro que es el Corán lo que da sentido a los yihadistas y les empuja a hacer lo que hacen. ¿Un Corán mal entendido? ¿Un Corán particularmente mitificado? Yo, que procuro leer a los musulmanes más críticos, te diré que el periodista y novelista argelino Kamel Daoud dijo recientemente que la élite musulmana debe ponerse ya a pensar en voz alta y, si sostiene que los terroristas no representan el Islam, entonces deberá tener la valentía de decir qué Islam encarnan. Aseguraba además que no se podrá erradicar el islamismo sin reformar el Islam, pero que esto corresponde a los musulmanes. Y hablaba de un ligamen enfermo, el de los musulmanes con el Islam. Te hablaría yo también del palestino Waleed al-Huseini, al que lo tuvieron casi un año, bajo tortura, por contar en la red un par de chistes vejatorios contra Mahoma. Él asegura en un libro espectacular que los yihadistas extraen su ideología de ciertos pasajes coránicos que vehiculan el odio y pregonan el asesinato. O incluso te comentaría el libro de Abdelwahab Meddeb, “La enfermedad del Islam”, donde escribe que en lugar de distinguir el buen Islam del malo, convendría que los musulmanes discutieran y debatieran entre ellos para descubrir así la pluralidad de opiniones al objeto de acondicionar un espacio para el desacuerdo y la diferencia.

Nuestro apoyo a ese debate tan necesario entre musulmanes debe ser ideológico a base de defender nuestras ideas de libertad, igualdad y pluralismo. Y siempre deberemos apoyar a esos musulmanes, practicantes o no practicantes, que combaten el fanatismo. Sí, así es, la religión musulmana ha resultado ser hoy un combustible más que problemático para la violencia fanática.

- ¿Puede perder Europa su tradición grecolatina y cristiana por la presión de la inmigración, musulmana, fundamentalmente?
Querámoslo o no, es gracias a este legado greco-latino que somos una sociedad abierta y de derecho. Cuando se apela a la tradición grecolatina, se me ocurre significar al menos estos parámetros decisivos en el decurso de nuestra sociedad occidental:

1. Una orientación no holista de pensamiento (como puede ser la tradición oriental, por ejemplo la del budismo o el brahamanismo) sino separadora de elementos sometidos al principio de no contradicción y al de identidad

2. Un arrebato por el conocimiento de esos elementos y la determinación que ejercen en la naturaleza cósmica y humana
3. Una búsqueda de la estructura político-social más conveniente al humano

4. Una vía de discusión permanente y de diálogo abierto tanto en lo concerniente al conocimiento del mundo como al gobierno de los hombres
5. Una determinación en hacerlo por escrito

6. Una visión jurídica de la optimización del ligamen inter-personal
7. Una pasión por la ensoñación literaria (dramática, lírica, histórica y filosófica especialmente)

Del mundo musulmán sólo una reducidísima élite participó de esta tradición grecolatina y solamente en un momento histórico, que ha quedado ya muy atrás y muy aislada en razón del poderío religioso, que bebió de la otra tradición cristiano-judaica. Hoy por hoy, no se atisba que una vez implantada entre nosotros, la civilización musulmana, consolidase esa nuestra vertiente humanista-científica-literaria-jurídica fruto de nuestro esfuerzo por avanzar desde el legado grecolatino. Y si fuese por obra del islamismo, ese nuestro legado sería arrasado.

Un guardia civil aclara al Gobierno vasco las razones por las que el terrorismo de ETA es igual al terrorismo islamista
El terrorismo etarra no es menos terrorismo que el yihadista
Antonio Mancera Cárdenas. Guardia civil retirado www.latribunadelpaisvasco.com 26 Noviembre 2015

El viceconsejero vasco de Seguridad, Josu Zubiaga, ha querido diferenciar el terrorismo de ETA y el yihadista, y lo ha hecho mediante unas declaraciones a “El Periódico’ de Cataluña”, diciendo que “todo es terrorismo, pero ETA trataba de respetar el entorno general, pero esta gente no. Les da igual todo el que se encuentre delante y consideran su enemigo a todo el que no piense como ellos”.

Independientemente del pensamiento del viceconsejero no sé dónde está la diferencia, porque a “la gente de ETA, le ha dado todo igual, le ha dado igual a quien se han llevado por delante, han considerado enemigo, y el entorno proetarra aún siguen considerándolos, a todos los que no piensan como ellos”. ¿Dónde encuentra el viceconsejero vasco la diferencia?

El querer hacer distinciones entre un terrorismo y otro demuestra una gran bajeza moral, porque el terrorismo, lo diga quien lo diga, y busque los fines que busque, es tan solo eso, terrorismo, no existe de dos clases. Se trata del uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, es la dominación por el terror, es la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror y es la actuación criminal de bandas organizadas que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretenden crear alarma y terror colectivo, en unos casos con fines políticos, en otros casos con fines religiosos.

Pero tampoco en este caso las declaraciones de un dirigente del PNV nos deberían coger por sorpresa. No podemos olvidar que el PNV siempre ha estado más cerca de ETA que de las víctimas, aunque nos hayan querido vender lo contrario. ETA nació en Bilbao un 31 de julio de 1959, cuando un grupo de estudiantes radicales disidentes del colectivo EKIN –nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV– funda Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Es el nacimiento de ETA, una alternativa ideológica a los postulados del PNV.

Pero para entender un poco más todas estas simpatías y empatías, deberíamos recordar los encuentros, las reuniones, las “cumbres” al más alto nivel, entre el PNV y ETA, entre Arzalluz, máximo dirigente entonces del PNV y los dirigentes de KAS y HB, allá por los años noventa del pasado siglo. En esas reuniones, Arzalluz confesaba que: “el PNV no considera a ETA su enemigo y no quiere verla derrotada, que el enemigo es el de siempre, aunque ahora gobernemos con él”, que “Madrid intuye que al final el objetivo principal del PNV y ETA es el mismo”, entonces era Felipe González, era el PSOE, quien estaba en el Gobierno y de entonces es la conocida frase de Arzalluz, “No conozco de ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen (asesinen digo yo) y otros discutan, unos sacudan el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas”. (“El arbol y las nueces”, Ed. Temas de Hoy, Carmen Gurruchaga e Isabel San Sebastian).

Querer hacernos creer que el terrorismo de ETA es menos terrorismo que el yihadista, es de una abyección aberrante por parte del PNV, no es menos cruel o menos inhumano, los yihadistas matan sin distinciones con sus atentados y acciones, no discriminan, ETA ha hecho lo mismo, ni siquiera ha respetado a los niños, ha ejecutado, ha mutilado, lo mismo que cualquier terrorista, porque entre ellos no hay diferencia, no hay terrorismo bueno y malo, no hay terroristas mejores o peores, el terrorismo es tan solo terrorismo, el yihadista y el de ETA.

La independencia de chirigota
La segunda parte de 'Ocho apellidos vascos' se parece mucho a la independencia que plantean Mas y los suyos: una mentira de la que no quieren despertar
Javier Caraballo El Confidencial 26 Noviembre 2015

¿Ocho apellidos catalanes? Pues la misma reflexión que el año pasado, cuando se estrenó ‘Ocho apellidos vascos’, pasó por las salas de cine como un huracán, arrasándolo todo, y algunos se molestaron por la supuesta frivolidad con la que se trataba el terrorismo, el acoso de la 'kale borroka' y el debido respeto a las víctimas de la barbarie etarra. Acaba de estrenarse ‘Ocho apellidos catalanes’ y ahora, como entonces, la película y el fenómeno merecen la misma consideración: solemnizar sobre el humor siempre puede conducir al ridículo, pero si, aun así, se quieren extraer conclusiones políticas de la película, la única, a mi juicio, sería esta: lo que logra la película es romper mediante el humor y la parodia la endogamia nacionalista, los prejuicios y los tópicos.

El personal, a ver, no acude en masa a la película con el espíritu de quien asiste a una conferencia sobre teoría política; la gente va a divertirse, porque se lo pasa bien con las cosas de Dani Rovira y Karra Elejalde y nada más. Ni pretendían entonces asistir a una lección magistral sobre las entrañas del conflicto vasco ni buscan ahora que les aclaren las ideas sobre la amenaza soberanista catalana. Van a reírse y esa es la única noticia, que dos películas consiguen la desmitificación de un discurso que ha sobrepasado todos los límites de la realidad y de lo permisible.

Solo una comedia sobre el afán independentista catalán ha conseguido situar a la clase política catalana en el momento preciso en el que se encuentra, fuera de la realidad. Porque se oye estos días a los dirigentes de la mayoría de Junts Pel Sí y cada vez se parecen más a la independentista de la película, el personaje de Rosa María Sardà, que vive en una mentira de la que no quiere despertar. Un ‘Good bye Lennin’ a la catalana. Una independencia de chirigota que se celebra en los bares comiendo pernil de cuatro jotas que se paga con ‘moretenes’, “la nova moneda de l'estat independent”.

En su desesperada huida hacia delante, agotados ya todos los recursos de entretenimiento y provocación, campañas y movilizaciones, el presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas, se vio forzado a aprobar en el Parlament de Cataluña una declaración de independencia que se mantiene en el limbo, en la nada, porque ni es legal ni nadie en el mundo le ha dedicado ni un segundo de interés. Hasta hace tres semanas no había otra noticia que esa, pero desde hace tres semanas, tras los atentados de París, la guerra ha estallado en Europa y cuando se oye ahora a los líderes independentistas, la impresión de desconexión con la realidad alcanza el patetismo. Y solo son ellos, los independentistas, los que no parecen conscientes de esa realidad, de estar fuera de todo, de situarse al margen de todo.

Muchos pensaban, dentro y fuera de Cataluña, que el órdago independentista solo buscaba mayores cuotas de autogobierno, una autonomía que abandonara el ‘café para todos’, pero que nunca iba a llegar al extremo de forzar un proceso real de independencia de España. Y eso es, precisamente, lo que se le reprocha ahora a Artur Mas, lo que le reprochan los suyos: el enorme error táctico de haber aprobado una declaración de independencia que, en vez de lograr ninguna mejora en el autogobierno, estanca a Cataluña en un callejón sin salida. Como esas pesadillas de un dolor imposible, “que mientras más corría más le dolía y si paraba, reventaba”. De ahí, la decepción de tantos que ahora solo le piden a Artur Mas que vuelva sobre sus pasos, como se describía bien en el editorial de ‘La Vanguardia’ de hace dos semanas: “No es inteligente. No es justo. No es necesario. No fue eso lo que se votó el pasado 27 de septiembre. Después de más de tres años de intensas movilizaciones cívicas en favor de un mayor reconocimiento de Catalunya y de un trato más justo, llega el momento del error. Es decepcionante”.

El peor error de un dirigente político es perder el contacto con la realidad, y el vértigo mayor de un gobernante es el de no controlar la agenda política de cada día. El presidente en funciones de la Generalitat de Cataluña ha cometido los dos errores y ha arrastrado en su deriva a las instituciones catalanas y a cuantos le han seguido en su aventura, sin prever este final de estancamiento en la nada. Dentro de Cataluña, la CUP, que nada tiene que perder, celebra como un triunfo la liquidación de Artur Mas, como una pieza conquistada después de haberlo arrastrado hacia una declaración de independencia que le ha supuesto la ruptura con su entorno natural. Y fuera de Cataluña, el Tribunal Constitucional sigue anulando, auto a auto, todos los pasos de la pretendida independencia. Dentro de Cataluña, las juventudes de la CUP gritan “¡Hasta nunca, Mas!”, como dicen en su último comunicado: “Artur Mas quiere decir impunidad ante la corrupción y los corruptores, quiere decir interés del capital y banca, austeridad y recortes en sanidad y educación, injusticia de clase y obediencia al régimen". Y dentro y fuera de Cataluña, todos miran al 'president' en funciones y lo único que se preguntan es: “¿Dónde nos has metido, Artur Mas?”.

En sus ‘Proverbios y cantares’, Machado se remontaba al refranero para advertir de la tentación de vivir en sueños, como si la realidad no existiera. “El que espera desespera,/ dice la voz popular./ ¡Qué verdad tan verdadera!/ La verdad es lo que es,/ y sigue siendo verdad/ aunque se piense al revés”. Pues eso.

¿Se puede estar más loco?
Editorial Okdiario 26 Noviembre 2015

Hasta donde nos enseñaron en el colegio, la Historia se vive, se cuenta o se aprende. Gracias al esperpento independentista que hay montado al otro lado del Ebro, ahora también sabemos que la Historia se pervierte.

Si atendemos a los independentistas catalanes, y a sus historiadores de cámara, algunos de los mayores genios europeos nacieron entre butifarras y barretinas, a la sombra estelada de un gran casteller.

Catalanes son, según el Instituto Nova Historia, personalidades extranjeras como el italiano Leonardo da Vinci o el portugués Magallanes, y emblemas españoles de la meseta como Lope de Vega o el mismísimo Miguel de Cervantes que, bajo el criterio paranoico de los rupturistas, se llamaría en realidad Miquel Servent.

No obstante, la juerga de perversión y antihistoria no acaba aquí. Entre los catalanes célebres de nuevo cuño estaría el holandés Erasmo de Róterdam, al que los jóvenes conocerán por darle nombre a las becas más famosas de toda Europa y al que los amantes de las Humanidades consideran uno de los personajes de referencia en el pensamiento continental desde el siglo XV. Un Erasmo que ya desde el principio era conocido como Erasmus Rotterdamus o, lo que es lo mismo: “Erasmo el de Róterdam”, ni “el de Lleida” ni “el de L’Empordà”.

Según estos postulados, a mitad de camino entre el trastorno y la piromanía histórica, el Descubrimiento de América fue obra y gracia de la iniciativa catalana y de su navegante más célebre: Cristobal Colón.

Hay que reconocer que si la imaginación se pagara al precio que se paga el oro, las arcas catalanas no incumplirían sistemáticamente el déficit autonómico. Algo que, por cierto, también es historia y, sobre todo, historia catalana perteneciente a Mas y su viaje separatista a ninguna parte.

Es cierto que el nacimiento de una nación necesita mitos e historias recurrentes sobre las que asentarse, pero los regímenes totalitarios y nacionalistas comienzan con delirios cómicos a lo Bertolt Brecht —¿Quién sabe si también sería catalán?— y acaban visitando el Tíbet para encontrar a sus legítimos ancestros, tal y como hicieron en plena espiral de locura y propaganda las SS de la Alemania nazi.

Todo este disloque tendría cierta gracia si no fuera porque el 29% de la población infantil en Cataluña está en riesgo de pobreza mientras que los dirigentes de esa Atlántida inexistente llamada “Patria Catalana” se dedican a gastar dinero público en congresos de este pelaje donde intervienen ponentes tan imparciales como Jordi Bilbeny, de la CUP, que sostiene, entre otras genialidades, que el veneciano Marco Polo era un navegante catalán.

Arenys de Munt, por tanto, se convertirá el próximo fin de semana en una especie de manicomio de la Historia de donde puede salir cualquier conclusión imaginable, sobre todo si es un disparate. Nos solidarizamos con todos los catalanes que, incluso aunque hayan votado a los partidos secesionistas, no merecen ser parte de este circo. Son las consecuencias, entre otros actos, de ir a las urnas atendiendo a las vísceras y no a la cabeza.
 


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