AGLI Recortes de Prensa   Domingo 29  Novietubre  2015

Del socialismo al fatalismo
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 29 Noviembre 2015

En una reciente entrevista publicada en un medio de difusión nacional, el nominado vicepresidente económico de un hipotético Gobierno presidido por Pedro Sánchez desglosa su programa en esta área, del que se deducen dos cosas: que el socialismo español se ha vuelto fatalista y que si ganan las elecciones nos llevarán a la ruina. Ambas conclusiones representan un motivo más que suficiente para no votarles, si no bastase su absurdo y delicuescente federalismo asimétrico ­–el circulo cuadrado– en momentos en los que está en juego nada menos que la unidad constitucional de nuestra Nación.

Según Jordi Sevilla, nuestro crecimiento futuro depende de tres factores, el precio del barril de petróleo, la política monetaria del Banco Central Europeo y la fortaleza del euro. Ni una palabra de lo que podemos hacer los españoles ni de las reformas estructurales a emprender en los campos fiscal, laboral, educativo o de la I+D+i para mejorar nuestra competitividad, todo queda al albur de decisiones que van a tomar otros y de las que seremos meros espectadores. Completa esta estimulante perspectiva afirmando que "en una economía globalizada, el crecimiento de cada país depende cada vez menos de los Gobiernos nacionales". Francamente, si la abulia y la pasividad van a ser las notas dominantes de su labor mejor nos buscamos otro con más ideas y más ganas de trabajar. Por supuesto que hay factores externos que influyen en la evolución de la riqueza nacional, pero también es clave lo que se haga o no se haga internamente y los ejemplos son tan abundantes y elocuentes que cabe abrigar serias dudas acerca del nivel de conocimientos sobre la materia de su supuesta especialidad del antiguo profesor de Zapatero. También afirma, en esta misma línea de resignación perezosa, que la creación de empleo "depende del ciclo" y no de las medidas que pueda tomar Rajoy. A lo mejor, el que estaba necesitado de bastantes más de dos tardes era el propio Sevilla y no su alumno inspector de cirros, estratos y cúmulo-nimbos.

Pese a su perspectiva fatalista, anuncia acciones que si a algo nos van a conducir es a un empeoramiento de nuestra situación, ya de por sí preocupante por la descomunal deuda pública y por las profundas deficiencias de nuestro sistema productivo. O sea, que su propósito es hacer nada o muy poco, y lo poco en sentido equivocado. Así, nos comunica que si el PSOE alcanza el poder derogará la reforma laboral del PP, precisamente uno de los escasos aciertos de Rajoy, otro profesional del dontancredismo, que, si bien de forma tímida e incompleta, ha dinamizado ligeramente el mercado de trabajo introduciendo un poco de flexibilidad y eficiencia en el monumento a la rigidez que era nuestra legislación en este terreno. El regreso a la negociación colectiva frente a la negociación descentralizada por empresa, el encarecimiento de la rescisión del contrato y el intervencionismo sobre el nivel de salarios aumentarán el paro, la precariedad y la dualizacion, vaya logro social. En relación a las pensiones, su fórmula es establecer un nuevo impuesto sin reconocer la inviabilidad a medio plazo del actual método de reparto y recurrir, por tanto, a una mezcla de aportación voluntaria del trabajador, de aportación de la empresa y de aportación del presupuesto del Estado, única manera recomendada por los expertos de salvar estas prestaciones en el futuro, además de haber sido ensayada con éxito en otros países. Es decir, que tampoco tiene ni idea sobre un asunto tan capital y su receta es incrementar un gasto público ya desbordado. Teniendo en cuenta que en paralelo afirma que la reducción del déficit es una obligación ineludible, nos hallamos ante una contradicción flagrante.

En el capítulo de los impuestos, Jordi Sevilla entra en el dominio de lo aberrante. Véase un ejemplo: dos contribuyentes con iguales ingresos al cabo del año, uno exclusivamente de sus rendimientos del trabajo y otro de una suma de rendimientos del trabajo y rendimientos de su patrimonio. Pues bien, de acuerdo con el enfoque confiscatorio de Sevilla, el segundo será obligado a pagar más IRPF que el primero, penalizando por consiguiente su ahorro personal o el de sus antepasados. Este disparate perjudicaría gravemente la marcha de la economía al destruir patrimonios, desincentivar el ahorro y la inversión y generar el deterioro generalizado de muchos bienes inmuebles, rústicos o artísticos de gran valor para la sociedad en su conjunto. No es posible imaginar una fiscalidad más dañina para el interés general, que, combinada con sucesiones y patrimonio, que Sevilla pretende imponer a nivel nacional evitando las bonificaciones hoy existentes en ciertas Autonomías, dibujan un cuadro siniestro de expolio y empobrecimiento para todos. Obviamente, el docto economista de cabecera de Pedro Sánchez no se digna mencionar la posibilidad de reducir el coste de la Administración suprimiendo organismos y entidades inútiles, eliminando duplicidades o poniendo orden en la multiplicidad de municipios y en el galimatías autonómico.

Si a lo anterior añadimos su intención de relajar el cumplimiento de los objetivos de déficit y el control sobre el gasto de las Comunidades Autónomas, resulta evidente que Jordi Sevilla es una amenaza a nuestro bienestar del que conviene salvarse a toda costa. Ahora bien, lo peor en el plano personal y en detrimento de su ética profesional es que él sabe perfectamente que todo esto es verdad y de hecho no cree en un programa tan lesivo para nuestra economía, pero, al igual que Pedro Solbes en su día, ha sacrificado su honradez intelectual a su afán por ganarse el favor de su jefe, otro ignorante errático entregado al electoralismo y a la demagogia. Afortunadamente, las encuestas predicen que gracias al ascenso imparable de Ciudadanos no tendrá ocasión de someternos a la desgracia que su nefasta agenda económica nos infligiría.

Deseos vinculantes.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 29 Noviembre 2015

Los delincuentes del Gobierno de la Generalidad y los parlamentarios que aprobaron la resolución de independencia quieren ahora decir que no es vinculante y solo expresa un deseo. Una vez más la hipocresía y el cinismo pretenden hacer tragar con ruedas de molino para colocarse en una situación netamente victimista ante las consecuencias legales de una sentencia del Tribunal Constitucional, que tarde o temprano, más bien tarde, llegará. El hecho es que esa resolución inconstitucional traiciona de forma desleal la esencia de lo que supone el sistema administrativo descentralizado de las autonomías. De hecho, esa resolución ordena al futuro Gobierno de la Generalidad de forma clara y detallada los pasos a dar para iniciar el proceso de independencia, asumiendo competencias en materia legislativa inexistentes y declarándose en franca rebeldía e insumisión con los Altos Tribunales de España y el no acatamiento de las sentencias. Los deseos no se aprueban en los Parlamentos, sino las disposiciones legales que emanan de la Soberanía Nacional de la que son una parte delgada en los temas de su competencia.

Y aquí lo que cuentan son los hechos y no las palabras, las bravuconadas, las posturas y puestas en escena siempre que no deban considerarse como posibles delitos. Porque son hechos que Artur Mas, incurrió en desobediencia, en prevaricación y en malversación de fondos públicos por su participación directa en todos los pasos que llevaron a la consulta inconstitucional del pasado 9N del 2014. Una causa abierta por la que debe aún ser juzgado y de la que ha intentado negar su responsabilidad, a pesar de haberla asumido públicamente en un claro desafío a la legalidad vigente. ¿Cobardía? No, cinismo e hipocresía en su actitud constante de victimismo alegando una campaña de persecución. Hechos son que si el futuro Gobierno de la Generalidad o el Parlamento de Cataluña apoyado en una mayoría separatista, promueven cualquiera de “los deseos” expresados en la resolución aprobada y suspendida por el TC, incurrirán en un delito y deberán asumir las consecuencias como es la suspensión de su funciones.

Lo que es verdaderamente lamentable es que un asunto de esta gravedad esté siendo soslayado por la mayoría de los partidos políticos, llegando a las posiciones abiertamente favorables a permitir una ilegalidad aceptando un inexistente derecho a decidir de los pueblos, en le que llegados al extremo grotesco, nadie podría ponerle un límite y circunscribirlo a una comarca, una pedanía o cualquier otra división administrativa cuyos ciudadanos se declarasen “pueblo” con derechos históricos y culturales propios para solicitar un trato especial en las relaciones con el resto de España y su libertad para constituirse en mini Estado asociado o no. Un ejemplo podría ser, por qué no, el Condado de Treviño, o las Alpujarras, o el Bierzo. Es que la necedad de algunos puede alcanzar límites insospechados.

Un Parlamento no tiene deseos, legisla, aprueba leyes de obligado cumplimiento como legítimos representantes del pueblo español. Un Parlamento autonómico es solo un apéndice administrativo en aras a una pretendida optimización y acercamiento a los ciudadanos. Un sistema que el tiempo ha demostrado ser solo una fuente de conflictos debido a la inexperiencia en este sistema de gestión descentralizada y la pérdida paulatina de competencias exclusivas del Estado, es decir, del Gobierno de España y sus Ministros. Los Parlamentos autonómicos no están legitimados para usurpar atribuciones que solo competen al Parlamento de España. Los Parlamentos autonómicos están obligados a cumplir con las sentencias de los Altos Tribunales del Estado.

La resolución aprobada por el Parlamento de Cataluña sobre el inicio del proceso de independencia ha sido un Acto jurídico llevado conscientemente a término y con toda la solemnidad que los promotores quisieron darle de modo público. Ahora no caben matizaciones ni triquiñuelas semánticas porque el hecho está “sub iúdice” en el Tribunal Constitucional y solo queda la formalidad de que se emita una sentencia condenatoria. En ese momento es cuándo comenzarán a derivarse las consecuencias penales que la Fiscalía deduzca de los hechos. Entonces es cuándo se verán cumplidos los deseos de la mayoría del pueblo español de que se devuelva la normalidad y la legalidad a una muy querida región de España, Cataluña, abandonada durante décadas por los diferentes Gobiernos a la rapiña y voluntad delictiva del nacionalismo separatista.

Hubiera sido bueno el que ese hecho se reconociera por quienes antepusieron sus intereses partidistas a los intereses de todos los españoles y la defensa de sus derechos más fundamentales. Para restañar las heridas lo primero que hay que hacer es limpiarlas y desinfectarlas. Va siendo hora de que el Gobierno de España, su Parlamento y la Unidad de los partidos políticos mayoritarios reparen sus errores y pongan fin a lo que nunca debió ocurrir. Esos son los deseos vinculantes que exigimos los españoles.

¡Que pasen un buen día!

No es país para debates (serios)
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 29 Noviembre 2015

Si les describiera un país donde el Gobierno maniobra para despedir a periodistas incómodos, impone tertulianos en programas de radio y televisión y presiona a los directivos de medios de comunicación para evitar las críticas, pensarían que hablo de una república bananera. Ocurre en España. El mismo país donde el reparto de las nuevas licencias de televisión se hace a pocas semanas de las elecciones generales, en un intento de condicionar la línea editorial de las cadenas. El mismo, también, donde televisiones públicas pagadas por todos se utilizan como gabinetes de prensa particulares, al servicio de gobiernos que se quejan de que no les llega para educación o sanidad, pero no tienen problema en derrochar en propaganda.

Los cuatro últimos años han supuesto un grave deterioro de la libertad de los medios de comunicación en España y no sólo en Cataluña, el caso más bochornoso. El Gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado no comprender la relación entre prensa y poder en democracia. En sus primeros tres años de legislatura, cuando impuso las medidas económicas más duras, las que más explicaciones exigían, eligió el apagón informativo, las ruedas de prensa detrás del plasma -sin preguntas- y una presión intolerable para condicionar a los medios.

Quizá por ello suena tanto a impostura este súbito acercamiento preelectoral hacia la prensa, en el que nuestros políticos bailan en televisión, conceden entrevistas de sofá, cocinan y nos cuentan más de lo que quisiéramos saber de ellos, todo en horario de máxima audiencia y mínima profundidad.

Cierta banalización, entrevistas ligeras y visitas a programas de entretenimiento son parte del juego electoral en otros países, incluido Estados Unidos. La diferencia es que allí los candidatos se someten también a las preguntas de los entrevistadores más incómodos y debaten ante la ciudadanía con transparencia. Nuestro presidente planea visitas a los hogares televisivos de Bertín Osborne -en este caso literalmente- y María Teresa Campos, encuentra tiempo para comentar el fútbol en la COPE, y cuando llega la hora de debatir en serio envía a su vicepresidenta, que viene a ser como si el líder de una banda mandara al batería a cantar en su lugar. Debates sí, ha dicho Rajoy: encorsetados, facilitos y con Pedro Sánchez como único contrincante, no vayamos a tener un susto.

Puede que desde el punto de vista de la estrategia electoral tenga sentido jugar sólo los partidos que uno considera que puede ganar, pero tiene el inconveniente de que ofrece una preocupante imagen de falta de coraje político -si es el mejor candidato, ¿por qué no evidenciarlo ante toda España?- y aumenta la brecha entre la vieja política y los líderes de los nuevos partidos, Albert Rivera y Pablo Iglesias, que el viernes debatían en directo, sin preguntas amañadas ni restricciones.

Rajoy se ha reservado para Sánchez en lo que será su oportunidad de lanzar las preguntas con las que Reagan hundió la reelección de Jimmy Carter en la campaña de 1980 -¿Estáis mejor que hace cuatro años? ¿Es más fácil salir y comprar cosas en las tiendas que hace cuatro años? ¿Hay más o menos paro que hace cuatro años?-, confiado en que la respuesta de los electores sea que sí. El problema es que, al hacerlo en un formato plano y poco transparente, dejando fuera las nuevas realidades políticas que han emergido durante su presidencia, es posible que a los ciudadanos les surjan algunas preguntas adicionales. ¿Se ha dado cuenta el presidente de que el país quiere y aspira a un cambio que va más allá de las cifras macroeconómicas? ¿Quiere Rajoy hacer de España un país más moderno, donde la política se debata de forma abierta? ¿Cree en una prensa y una televisión independientes? ¿Tiene intención de satisfacer los anhelos de regeneración que han impulsado a los partidos con lo que ahora se niega a debatir? Si los espectadores responden que no, es posible que el disgusto electoral del próximo 20 de diciembre sea mayor del que predicen las encuestas.

Debates sí, ha dicho Rajoy: encorsetados, facilitos y con Pedro Sánchez como único contrincante, no vayamos a tener un susto.

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Rajoy aísla a España en la batalla contra el yihadismo
EDITORIAL Libertad Digital 29 Noviembre 2015

Mariano Rajoy ha decidido excluir a España de la campaña internacional para combatir al terrorismo yihadista por la proximidad de las elecciones generales. A la vista de los últimos acontecimientos, está claro que va a mantener esa decisión con todas las consecuencias.

Las cancillerías occidentales trabajan sin descanso para coordinar acciones que golpeen al llamado Estado Islámico en los bastiones de Oriente Medio donde se ha hecho fuerte. El premier británico ha planteado en su parlamento la necesidad de actuar militarmente en Siria, mientras que Angela Merkel, además, ha dado garantías a Hollande de que relevará a las Fuerzas Armadas francesas en el Sahel para que puedan ser utilizadas en el combate directo contra el yihadismo. Alemania y Gran Bretaña se ponen así decididamente al lado de Francia, el país que está liderando la respuesta inmediata al grupo islamista responsable de la matanza de París y principal amenaza en estos momentos para la seguridad de Occidente.

Y mientras las potencias occidentales articulan una respuesta contundente contra el califato terrorista, con EEUU y Rusia jugando también sus bazas en este delicado tablero, la aportación del Gobierno de España a este esfuerzo internacional es la celebración de la adhesión de los partidos minoritarios al pacto antiyihadista firmado en un principio por el Partido Popular y el PSOE.

El acto celebrado el pasado viernes en el ministerio del Interior consistió en la firma del citado acuerdo por los representantes de Ciudadanos, UPyD, Unión Democrática de Cataluña y el Partido Aragonés Regionalista. Además estuvo un representante de Podemos, pero sólo en calidad de observador, un detalle que esmalta perfectamente la absoluta irrelevancia del papel de España en la tarea formidable emprendida por la comunidad internacional.

El llamado pacto antiyihadista, que ahora ha ampliado su rango en el seno de la política española, no es ni siquiera un acuerdo que facilite al Gobierno la tarea de actuar a escala internacional. Se trata, simplemente, de un catálogo de buenas intenciones para coordinar una respuesta meramente política al terrorismo islamista en clave interna.

El Gobierno ha decidido que España no va a jugar el papel que le corresponde en un asunto en el que, además, nuestro país debería estar especialmente sensibilizado. Rajoy quiere mantenerse al margen en esta batalla de las democracias internacionales, con el aplauso de las demás fuerzas políticas que, a excepción de Ciudadanos, comparten el pánico del presidente del Gobierno a llevar a cabo cualquier acción exterior en colaboración con nuestros socios europeos. El pretexto es la proximidad de las elecciones generales.

Mientras otros países cumplen con sus obligaciones el nuestro acredita, una vez más, que el terrorismo islamista obtiene grandes beneficios cuando topa con una sociedad civil inmadura y una clase política esencialmente cobarde como la que actualmente padecemos en España.

Lassalle o el sorayismo que viene
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Noviembre 2015

No sé a qué partido de los tres que empatan en intención de voto –según El País- se le va a hacer la campaña más larga. Hasta ahora, eso le ha pasado, sobre todo, a Ciudadanos. La excesiva exposición de Rivera a los medios no le da tiempo para leer a Kant, y la soberbia de la focomaquia no le permite confesar que no lo ha leído. ¿Pero cuántos electores lo han hecho? Ni Pablo Iglesias, que, por presumir, le reedita los títulos. Así que, para evitar percances, Rajoy ha decidido no participar en el debate de los que pueden ser Presidentes y, como decía ayer Javier Somalo, enviar a una que no puede serlo. ¿O sí? ¡Qué más da! Pablo Iglesias le canta a la Campos nanas de viejo progre racista –hoy no se le llama negrito a nadie impunemente- y todavía veremos a Mariano y a Snchz con delantalito del Rastrillo repartiendo cenas en los comedores de Cáritas. ¡Es Navidad!

Siempre que no cueste, claro. En una encuesta tan atroz que será cierta, el 80% de los españoles piensa que nuestro país puede sufrir un atentado islamista como el de Francia; pero el 54% se opone a la participación de España en la guerra contra Estado Islámico. La razón de esa sinrazón –nos van a matar, no hagamos nada- siguen explicándonosla los periodistas de guardia –los del 13M- con la trola de que el 11M fue por la Guerra de Irak, a la que, entonces y como ahora quiere la mayoría, no enviamos soldados.

Para que no te maten, hazte el muerto
Pero ni el 11M tuvo que ver con la II Guerra de Irak, ni desde entonces vivimos otra cosa que la matraca progre de que la única forma de que no te maten es hacerte el muerto. Como si los asesinos fueran tontos. Y encima, el 20D hay elecciones como las del 14M. ¿Cómo podrán los candidatos sacar pecho y bajar la cabeza, ser lo que quieren que sean y hacer lo que se espera que hagan? ¿Cómo ser cobardón y valentón?

Pues echándole palabrería y mucha cara. Como en el peronismo. Como la piafante Soraya o como el fatuo Lasalle, a cuyo lado Rivera es humilde e Iglesias moderado. El secretario de Estado de Cultura representa algo más allá del Poder y de la Oposición, un discurso político por encima de los partidos y que está en el ambiente más que en las listas electorales, aunque flote en todas. Es lo "políticamente correcto": una podredumbre intelectual aderezada de citas para aliviar el hedor, una amoralidad limpita disfrazada de eficacia, palabrería que los lerdos tomarán por elocuencia.

Lasalle se ha mostrado en estos últimos días como el modelo perfecto de sacamuelas con título que ya tiene acomodo en el parlamento y ocupará lugar preferente en el sorayismo si manda y en el Poder aunque no se llame Soraya. Porque el sorayismo, hijo del rajoyismo, es la ambición de Poder sin coartadas, el afán de mando sin cortapisas, el uso del Presupuesto sin escrúpulo, el Poder por el Poder. Y para eso, siempre sobra gente.

Defensa de los titiriteros y ataque a Aznar
Tras estallar el escándalo de la adulteración sistemática de taquillas para asegurar la subvención ministerial, cuyo primer imputado es González Macho, Presidente de la Academia de Cine hasta el año pasado, la reacción de Lassalle ha sido la de Gallardón tras ser agredido en las municipales del 2003 por los titiriteros del No a la Guerra (y al PP), que lo primero que hizo fue ratificar en sus listas, junto a Ana Botella, a Alicia Moreno, hija del gremio. Gallardón dejó claro que entre el PP agredido y los agresores, él estaba con los agresores. Este gobierno del PP fue atacado por González Macho en los Goya de 2014. Y Lassalle en vez de reclamar más vergüenza para pedir cuentas a quienes tienen que darlas en los tribunales va y dice:

"No se puede levantar una causa general contra el cine español." (…) "El cine español es excelente, prestigiado internacionalmente y merece todo el respeto. Si estos asuntos se confirman, afectarán estrictamente a personas particulares".

Dicen ahora que en el mundo del cine, el de los alardes bolcheviques de los Goya, todos sabían de la estafa y muchos lo hacían. Sin embargo, Peña, Aitana, Willy Toledo y demás, que lo sabían y lo callaban, no vacilaban en pedir más dinero e insultar a los que no comulgamos con ruedas de paredón cubano. Y Maricomplejines Lassalle hace algo peor que perder la ocasión de ponerlos en su sitio: está encubriendo su propia prevaricación. Porque el Ministerio de Cultura tenía la obligación de comprobar lo que algunos sí se atrevieron a denunciar. Luis Balcarce ha recordado en Periodista Digital la denuncia escalofriante de un director llamado, sí, Tinieblas González:

"No se debería pagar por una entrada de cine español porque el público ya la ha pagado con sus impuestos. Los productores de cine español no arriesgan su dinero. Es un negocio para llevarse a la saca dinero de las subvenciones. Se quejan de la piratería, pero si el cine español no se descarga. Se llenan la boca de proteger al autor mientras el autor es manipulado por los productores que son quienes se quedan el dinero de la subvención".

¿Son Wert y Lassalle tan ppijos que no se tomaron en serio lo que dice Tinieblas González, que parece un okupa del Patio Maravillas? No. Alfredo Landa, que no iba de gótico por la vida, dice en sus Memorias:

"Pues es muy fácil, aunque haya gente que no se lo crea: comprando las entradas. Que sí, hombre, que sí, que la mitad de los productores las compran. La tira de entradas compran".

Lo de Tinieblas es de 2011, cuando Rajoy llega al Poder. ¿Y no han tenido tiempo desde entonces Wert y Lassalle de evitar semejante fraude? Si tras el 20D hay justicia, con González Macho deberían ocupar banquillo los que desde el Ministerio vienen amparando este atraco al contribuyente.

Lassalle contra Rivera y Aznar
Pero es que Lassalle está muy ocupado sentando cátedra de todismo académico como para perseguir el delito desde el Ministerio. Anteayer en El Mundo hablando con Lucía Méndez (y perdonando a Snchz, sobre el que no le pregunta) decía:

"Rivera encarna un cesarismo bonapartista moderno". (…) Bonaparte fue capaz de seducir enormemente a los franceses, por lo que representaba de hombre nuevo, instalado en una permanente juventud, en un coqueteo con la novedad y el adanismo. Rivera lleva 10 años en política y se presenta como nuevo. Es un producto perfecto de la mercadotecnia política de una sociedad posmoderna. A un liberal como soy yo con asideros intelectuales no deja de producirle un cierto rechazo."

Los "asideros intelectuales" de Lassalle consisten en que debutó en el gremio de las aldabas como chambelán de Miguel Ángel Cortés en la Fundación Carolina. Polanquistas de recuelo, a estos dizque liberales Podemos no les genera tanto rechazo como Ciudadanos:

"He leído las tesis electorales de los dirigentes de Podemos y les reconozco una decantación intelectual que no tiene Ciudadanos. Es una opción más sólida, pero más peligrosa. Ciudadanos juega a bisagra con vocación lobbysta y Podemos tiene vocación antisistema."

¿Qué significa decantación? Nada. Como poso, peso y enjundia, son adjetivos que enaltecen sólo al que adjetiva. Es el pomposo estilo perdonavidas de Tussell, Wert y demás democristianos de carrera y carretilla. Lassalle, aunque viene de Santander, como Menéndez Pelayo y de la Fundación Cánovas del Castillo, pastoreada por Robles Piquer, yerno de Fraga, tiene la irrefrenable y letal inclinación a cargarse un argumento por hacer una frase brillante, achaque de Herrero de Miñón o de Miguel Angel Cortés. La diferencia con el creador de la Fundación Carolina es que Lassalle sí se atreve a escupir sobre el creador del PP:

"Aznar no consiguió resolver adecuadamente los problemas que tenía España en ese momento. Aznar trató de construir una suerte de gaullismo en la derecha española. Y a punto estuvo de crear un aznarismo en el que por otro lado una parte de las derechas españolas no se hubiera reconocido. Afortunadamente, no existe el aznarismo como discurso político."

Lassalle miente. El aznarismo (véase Con Aznar y contra Aznar) es la logomaquia de unos logreros centristas que desde 1999, con la vacua Internacional centrista, convirtieron el liberalismo del primitivo programa del PP en fórmulas de sobremesa para el banquetazo de la corrupción. Yo no sabía entonces lo de los sobresueldos de Génova 13, pero en Viaje al centro de la nada denuncié la estafa intelectual de Eugenio Nasarre y otros fámulos de Wert. Pero Nasarre era un jíbaro del adjetivo al lado de Lassalle. Nadie, ni Margallo, supera la flatulencia verbal del Secretario de Estado de Cultura, mañana ministro del sorayismo que viene. Y la prueba es una tercera de ABC poniendo a China como ejemplo para Europa, a la que Alberto Recarte contestó –o más bien trituró- en Libertad Digital.

Vale la pena leer esos artículos para comprobar la cursilería atroz, el cantamañanismo académico, la verbosidad estrábica, el elogio de sí mismo a cuenta de lo que escribieron otros típico del académico metido a político, modelo Gabilondo. Pero ya digo que Lassalle, su versión carquiprogre, está llamado a mandar mucho en esta sorayesca y desnortada España. Y que se desengañen los que confían en el 20D como lejía para tanta mugre: antes de dejar el cargo, Lassalle firmó un convenio cultural-comercial con Pekín. Si se tuercen las urnas, ya entreveo, espléndida, la Fundación China-Carolina.

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CIUDADANOS, PP, Y HASTA UN DIPUTADO DE JUNTS PEL SI
El castellano ya no es un idioma maldito en el Parlamento catalán
Elsa S. Vejo Estrella Digital 29 Noviembre 2015

Ciudadanos ya no es la única formación que utiliza el castellano con “normalidad” en la Cámara regional. Junts Pel Sí tiene entre sus filas a Eduardo Reyes, un castellanoparlante con el que espera complacer al sector independentista que no habla catalán

30 de octubre de 1996. Julio Ariza, diputado del PPC, sube al atril en el Parlamento catalán y se dirige a sus señorías en castellano. Diputados de CiU, ERC y el Partido para la Independencia abandonan su escaño, indignados. “Això no, si us plau, que hi ha nens, que hi ha nens!” (“No, por favor, que hay niños, que hay niños”). Coincide que un grupo de escolares visitan la grada de invitados. El diputado nacionalista, Joan Aymerich, desde las cortinas de la salida se rasga las vestiduras.

Hoy, casi veinte años después de este tenso momento en la Cámara regional, hablar en castellano ya no es un pecado capital. Tampoco motivo suficiente para que los nacionalistas e independentistas abandonen airadamente sus escaños. Pero aún “escuece”, advierte Carlos Carrizosa, diputado de Ciudadanos, la primera formación en tratar con “normalidad” la cuestión lingüística en el parlamento catalán. “En Cataluña tenemos la riqueza de tener dos lenguas. Usar ambas con naturalidad es lo normal y lo que se debe de perseguir”, insiste Carrizosa.

Ciudadanos llegó al Parlamento catalán en 2006. Respaldado por 89.840 votos y 3 escaños. Y el castellano volvió a oírse en la cámara regional. Esta vez no de forma residual, ni como motivo de denuncia, sino que su líder, Albert Rivera, normalizó sus intervenciones parlamentarias en castellano. Desde la formación naranja aseguran que tras esta decisión no se esconde “ninguna estrategia políticas”. Carrizosa asegura que en su grupo parlamentario hay quien habla en castellano, quien lo hace en catalán o quien cambia el idioma “dependiendo del momento”.

“Al principio no sentó bien. Hubo quien solía criticar que se oía mucho el castellano en el parlamento”, insiste el diputado de Ciudadanos. “En 2006 y 2007 provocaba mucho escozor. Y hoy esto sigue siendo un pesar para los nacionalistas”, remata Carrizosa, quien, sin embargo, reconoce que la situación ha cambiado en la Cámara regional. El inicio del proceso independentista en Cataluña, que se concretó el pasado 9 de noviembre con la aprobación de la resolución rupturista, ha provocado cambios incluso en el uso del catalán en el parlamento regional.

Hoy los independentistas también han encontrado en el castellano un importante aliado. El objetivo: reunir el mayor apoyo posible en su cruzada independentista. Después de décadas criticando el uso del castellano en la política catalana, ahora cuentan en sus filas con Eduardo Reyes Pino (64 años), presidente de la asociación 'Súmate', un colectivo satélite de ERC, y conocido castellanohablante. “Esto se ha encajado, por el momento, sin recibir críticas, ni malas caras. Es un cambio de táctica por parte de las lista independentistas, que quieren mostrar su cara más amable con aquellos que hablan castellano”, explica Carrizosa.

Ciudadanos reconoce que la política del partido ha sido y sigue siendo utilizar el castellano para transmitir los mensajes que “consideramos que tienen interés nacional”. Lo acaba de hacer la nueva portavoz de Ciudadanos en el Parlamento catalán, Inés Arrimadas, durante sus intervenciones en el pleno de investidura de Artur Mas. “Hay afirmaciones que es conveniente hacerlas en castellano para que tengan más resonancia en toda España”, insisten en Ciudadanos. Arrimadas combinó el castellano y el catalán, aunque en la formación insisten en que se hace sin pactar, ni planificar. “Sólo utilizamos la lógica”, sentencian.

Una estrategia a la que también se ha sumado el Partido Popular en los últimos meses. Los conservadores se han dado cuenta de que Ciudadanos lidera el mensaje españolista en Cataluña; y que eso les ha hundido definitivamente. Los de Albert Rivera no sólo lograron el pasado 27 de septiembre convertirse en el principal partido de la oposición con 25 escaños, sino que las últimas encuestas electorales alertan de la irrupción de Ciudadanos en la esfera nacional. Alicia Sánchez Camacho ya comenzó a hacer intervenciones en castellano en su última etapa, y Xavier García-Albiol está siguiendo la misma estela.

El catalán en el sistema educativo
Karl Marx decía que la historia se repite dos veces: una como tragedia y otra como farsa. Y de nuevo, el motivo que en 1996 llevó a Ariza a vivir uno de los momentos más incómodos de su vida política, sigue siendo motivo de tensión en la Cámara regional. Cuando Ciudadanos tiene que identificar los momentos más incómodos vividos por la formación debido al uso del castellano lo tiene claro: la visita de escolares al Parlamento. “Hablar en castellano delante de estudiantes concita críticas, no sólo dentro del Hemiciclo, sino también en el sistema educativo, que es muy refractario a la utilización del castellano”, relata Carrizosa, quien asegura que su formación ha sido objeto de críticas en las redes sociales, en concreto por parte de los profesores que acuden a esas visitas en el 'Parlament', aunque sólo una parte de su intervención fuera en castellano y el resto en catalán.

La propuesta de Ciudadanos respecto a la política educativa en Cataluña es clara: enseñanza trilingüe. Que las lenguas vehiculares sean el castellano, el catalán y el inglés. ¿El problema? Que “existe una resistencia muy grande por parte de los partidos nacionalistas” a darle el mismo valor al castellano y al catalán. “Nacionalistas y socialistas defienden a capa y espada la inversión lingúistica, que es un sistema que resulta anticuado y cuya motivación no es otra que la política”, lamentan los de Albert Rivera.
 


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