AGLI Recortes de Prensa   Martes 1  Diciembre  2015

Basura política o Política basura
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 1 Diciembre 2015

La política, que a mi entender debiera ser… “El arte de gobernar bien a los pueblos”; suele ser un pudridero donde terminan por caer, los peores individuos de cualquier sociedad; los que por tal de llegar al poder o mantenerse en el mismo, son capaces de hacer cualquier cosa por abyecta que esta sea; convirtiendo lo que debiera ser digno en algo donde ya no hay palabras para clasificarlo, por lo sucio, podrido o hediondo que llega a ser. Además y por cuanto estamos viendo, “ese campo” ya es exclusiva para los más que inmorales, han rebasado ya la amoralidad; puesto que si allí recalan los que de verdad irían a servir al pueblo, terminan por aburrirse y salir del pudridero, si no están dispuestos a convertirse “en unos más” y tragar con todo lo que deben estar tragando, que desde luego… “los metafóricos sapos y culebras deben ser un exquisito caviar comparado con lo que han de tragar los que aguantan en la política, la que y mientras a más altura, está mucho más corrompida”; no hay otra explicación para entender lo que está ocurriendo en una civilización (“es un decir lo de civilización”) que súper dotada de todos los adelantos ni soñados por el hombre hace sólo décadas, se muestra en el estado de destrucción en que ya nos han colocado y el que en vez de regenerarse, marcha hacia todo lo contrario… ¿Progreso esto? No en absoluto… “en las cavernas debió de vivir mucho mejor y más feliz aquel principio de ser humano, al que le dieron el título de… “dos veces sabio” cosa que nunca lo fue.

No tengo que mirar fuera de mi país, aquí “ya hubo y hay de todo como en botica (que dice el popular dicho) y ahora mismo y en ese “engendro” que se ha ido formando y conformando en la antes muy próspera Cataluña; tenemos un ejemplo de todo cuanto digo y elevado a una máxima decadencia”.

¿Cómo un grupo fracasado totalmente, se mantiene en pretender una independencia “de la casa madre”? (les estamos pagando hasta las medicinas y los intereses de una deuda que es igualmente basura ya catalogada así); cuando lo que debiera haber hecho ese nefasto grupo, es haberse disuelto y salir de noche de sus “embargados reductos” y marcharse al amparo de las tinieblas nocturnas, desapareciendo de la faz de una tierra, que cuando escriba su verdadera historia, los va a poner sencillamente como ellos merecen.

No lo han hecho así y por el contrario, subidos con orgullo “en sus miserias”; amenazan con seguir capitaneando, lo que ya es imposible capitanear y para ello, incluso amenazan con “transformarse en un nuevo partido”; que visto el empecinamiento de estos miserables, caso de lograrlo serán bajo los mismos fines que tan empecinadamente han mantenido y mantienen, incluso los que “a ojos vista”, debieran llevar tiempo en la cárcel, ya juzgados y condenados y con todos sus bienes embargados, “así como los de todos sus testaferros o cómplices que se les puedan asignar”; puesto que los grandes latrocinios realizados, no pudieron hacerlos hombres solos, sino en grupos y presumiblemente muy numerosos y bien organizados, amparados en unas impunidades que también “a ojos vista” no pueden ser y menos consentírselo, caiga quién caiga; puesto que alguno de estos buitres ya ha amenazado con tirar de la sucia manta que cubre todas esas basuras.

Cuesta trabajo, mucho trabajo, creer y ver que “esas huestes u hordas”, tengan seguidores en cantidad, como lo demuestran aún las urnas y pese a todo… ¿Esa región que presume de ser de las más civilizadas de la por otra parte muy decadente Europa, no tiene capacidad y discernimiento para nada mejor? No creía yo que muchos de los catalanes tuviesen tal tipo de “tragaderas”.

Acabo de releer de nuevo un libro que debieran leer todos aquellos que de verdad “les importa la política”; y donde aparece el verdadero político y líder que necesitan las masas de cualquier nación; el que curiosamente se declara demócrata.

GANDHI Y LA DEMOCRACIA:
Gandhi creía en la democracia y lo confirman estas palabras: “Sostengo que el autogobierno es… solo un medio de lograr un buen gobierno. Y la verdadera democracia es lo que promueve el bienestar del pueblo. La prueba del buen gobierno radica en el mayor bien del pueblo con el mínimo control… A mi modo de ver, un sistema que permite la pobreza y el paro no es digno de durar ni un solo día”. (“Gandhi – de Stanley Wolpert – página 370 – Editorial Ariel- 2001)

O sea que la democracia es “otro sueño religioso” y que como las religiones, aún está por ser establecido en toda su pureza; lo que ocurre es que el ser humano seguimos teniendo “panza y bolsillo” y es claro que con estos dos lastres no se puede avanzar mucho. Amén.
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POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.) Si esto ya lo afirma un rey hace casi tres milenios… ¿cómo anda hoy la política en todo este pobre planeta? Piénselo y califíquelo usted que lee esto.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Nos damos leyes para no darnos tiranos
DAVID ORTEGA El Mundo 1 Diciembre 2015

Es enormemente desalentador tener que defender lo esencial en un 'teórico' Estado moderno y democrático. Conviene analizar con frialdad y rigor el estado de la situación en Cataluña, para saber realmente dónde nos encontramos. Cataluña es una Comunidad Autónoma donde rige la democracia y el Estado de Derecho, no puede ser de otra forma. Sin embargo, nos guste o no asumirlo, estamos ante una situación de claro bloqueo institucional, con una mayoría parlamentaria nacionalista-rupturista, que va a llevar la situación al límite y, para mayor complicación, con una Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) en proceso de descomposición.

Tristemente volvemos a ser una rareza en la Europa moderna. El Parlamento catalán pretende situar a una parte de España -Cataluña- al margen de la legalidad, de las normas de convivencia, de la paz social, de la seguridad jurídica. Tiene un objetivo prioritario que parece que todo lo justifica, todo lo fundamenta, que está por encima de leyes, tribunales, personas y reglamentos: la independencia.

No debemos olvidar la realidad del nacionalismo, muy estudiada en el siglo pasado. En todo nacionalismo siempre hay una 'Gran Causa' que justifica casi todo y ante la que casi todo cede: la superioridad de una raza en Alemania, el pasado glorioso de Roma para Italia o el nacimiento de la nación para Cataluña. Es fácil detectar cuándo se está ante un nacionalismo de estas características, pues hay algo que el nacionalismo no soporta ni admite: los límites de la ley, de las normas, de lo acordado democráticamente por todos. Podríamos decir que es la "prueba del algodón". Cuando veas que alguien pretende situarse por encima de la ley, preocúpate, tienes un serio problema.

En democracia todo se puede discutir, salvo lo básico. Lo básico en democracia no se discute, es tierra conquistada y no queremos volver a recorrer el penoso camino de siglos pasados (conquista del principio de legalidad, de los derechos fundamentales, de la separación de poderes). En las revoluciones liberales que abonaron nuestro actual Estado democrático representativo, se defendía con pasión un aserto clave: nos damos leyes para no darnos tiranos. La ley nos hace libres, la ley nos da seguridad, la ley garantiza la convivencia. No hay democracia sin respeto a la ley. La ley es la plasmación de la voluntad general, es la norma que nos permite convivir. La ley nos hace libres e iguales.

Pues bien, todo esto se pretende romper por la mayoría absoluta independentista del Parlamento catalán. En su ideología nacionalista no hay límites para la independencia: ésta es su 'Gran Causa', histórica, mesiánica, rupturista. Seamos realistas. Nos espera un mandato parlamentario ciertamente imposible. Cómo convivir con quien discute lo básico y esencial, cómo convivir con quien se sitúa por encima de leyes y tribunales.

Creo que es sensato ponerse en el peor de los escenarios, pues los hechos son palmarios: tenemos un Parlamento catalán legitimado como tal, pero no en su actuación actual. Por decirlo claro, tiene legitimidad de origen, pero no de ejercicio. Lo que está haciendo el Parlamento de Cataluña es ilegítimo, aunque sea un Parlamento legítimo. Es sencillo, no debemos confundir el 'Qué' con el 'Quién'. El quién es legítimo, su qué o actividad no.

El Parlamento catalán ha roto todas las normas de convivencia. Se ha situado por encima de la ley. El Parlamento catalán es poder constituido, no poder constituyente. Esto es determinante. Lo quiera o no, está sometido a las normas que le vieron nacer, que le dan legitimidad. No puede situarse al margen de la Constitución y de los Tribunales. Eso es propio de los Estados fallidos, y no queremos que una parte de España sea un Estado fallido, donde no se cumple la ley y la seguridad jurídica, esto es, no saber a qué atenernos. Los ciudadanos de Cataluña tienen derecho a vivir en paz y previsibilidad con las normas que llevan años votando. Hay un ordenamiento jurídico consolidado desde hace casi 40 años que no puede saltar por los aires. Los rupturistas catalanes han planteado un órdago a la convivencia en paz y en democracia. Esto no se permite en ningún país serio y desarrollado. Veo el panorama complicado, pues los compañeros de viaje no respetan lo esencial, el corazón de la democracia, que no es otro que el Estado de Derecho. Fuera del Estado de Derecho hace mucho frío, especialmente porque no se sabe lo que va a pasar, como decía, no hay seguridad jurídica.

La tiranía nacionalista no conoce de límites, de normas, de convivencia. La 'Gran Causa' todo lo justifica: todo cede ante la independencia, fin supremo. Nuevamente España o parte de España se pretende descolgar del tren de Europa, de la modernidad, de lo esencial, de la democracia y del Derecho.

El mundo mira con preocupación esta situación. Al respecto ya se han manifestado los máximos representantes de Naciones Unidas, de Estados Unidos, del Reino Unido y de Alemania. Todos en el mismo sentido. Es necesaria una España fuerte y unida, las normas hay que respetarlas. La actual situación de Cataluña no gusta en Europa, que para nada quiere volver a abrir la puerta de los nacionalismos dentro de los Estados de la Unión. Amén de la realidad que los trágicos atentados yihadistas del 13 de noviembre en París han constatado, precisamos de una Europa unida frente a la amenaza terrorista y de unos Estados fuertes, organizados y preparados.

Mientras tanto, como ajeno a todo lo que le rodea, Mas trata de reinventar a una Convergencia herida de muerte, apostando por un demasiado simplista "borrón y cuenta nueva", intentando crear un nuevo partido político... cómo si no tuviéramos ya pocas incertidumbres. La deriva del nacionalismo catalán es verdaderamente clamorosa, acosado por la corrupción, por la descomposición de CDC y por una esperpéntica hoja de ruta hacia "ninguna parte".

Termino. Desde una perspectiva práctica veo sólo tres alternativas. Una, la más deseable pero también la más improbable, que se vuelva a la normalidad democrática recogida en la Constitución, como hace cualquier país serio, algo -insisto- que deseo pero que no veo factible a la luz de los acontecimientos presentes y especialmente de los protagonistas de los mismos. Dos, convocar nuevas elecciones para que el pueblo catalán se manifieste en libertad sobre la anormalidad que está sucediendo en su Comunidad Autónoma, con un Parlamento que literalmente se "ha echado al monte" y ha metido a más de siete millones de catalanes en un laberinto de muy complicada salida. Es la única alternativa que podría arrojarnos algo de luz. Tres, estar cuatro años con un Parlamento al margen de la Constitución y de los Tribunales, algo que me resultaría prácticamente inviable e insostenible para el día a día de la política catalana.

David Ortega es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos.

Sin principios, ¿para qué la mayoría absoluta?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 1 Diciembre 2015

El futuro siempre está abierto, pero los datos que arrojan los sondeos son los que son: y a día de hoy no hay encuesta que otorgue la victoria en las próximas elecciones generales a ningún partido que no sea el irreconocible partido que lidera el felón de Mariano Rajoy. Y no me refiero sólo a las encuestas que publican este lunes ABC y La Razón, sino también a la de Sigma Dos publicada en El Mundo. Aunque Ciudadanos adelante en este sondeo al PSOE y se quede tan sólo a cuatro puntos del PP, Albert Rivera seguiría sin poder desbancar a Rajoy aunque sumara sus fuerzas a las del PSOE.

Ojalá las cosas cambien de aquí al 20-D, pero mucho me temo que la formación de Albert Rivera ha perdido una ocasión de oro, no sólo de presentarse como una alternativa –si no liberal, al menos liberalizadora– frente a la decadente socialdemocracia dominante, sino también de sacar legítima tajada electoral del pusilánime desastre que el Gobierno de Rajoy ha protagonizado frente a la inacabada rebelión secesionista de la Generalidad.

Así las cosas, y aunque no falte quienes reprochen con razón a Rajoy que el PP haya perdido millones de votantes, lo cierto es que este infausto presidente de Gobierno está más cerca de ser el vivo que se queda con el bollo que el muerto que se echa al hoyo. Y es que, si este irreconocible PP no ha tenido problema en traicionar a su electorado con amplia mayoría absoluta, ¿qué obstáculo le va a suponer su pérdida mientras Rajoy siga siendo presidente?
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Creo que la corrupción ideológica a la que el carácter de Rajoy ha condenado al PP va a seguir siendo, en ese caso, el rasgo más característico de este partido. Pero precisamente por ello la pérdida de la mayoría absoluta, por clamorosa que sea, va a ser vista con la misma despreocupación con la que Rajoy ha venido percibiendo esa fuga de votantes desde 2011. A él lo que le interesa es seguir siendo presidente, y si para ello tiene que suscribir acuerdos y llegar a pactos con quien sea, lo hará sin importarle lo que se quede sin hacer y con mucha mayor excusa que la que ha tenido hasta ahora para protagonizar, con amplísima mayoría absoluta, la mayor traición que haya perpetrado un gobierno contra su electorado en toda la historia de la democracia.

El carácter de Rajoy, su acomodaticia pasividad a la hora de dar la batalla de las ideas, su falta de principios y hasta de lecturas han sido, en realidad, los auténticos responsables de que haya resultado ser verdad aquello que afirmó al poco tiempo de ser investido presidente por holgadísima mayoría absoluta: "Haré cualquier cosa, aunque no me guste y aunque haya dicho que no lo vaya a hacer". Pero si Rajoy se excusó entonces en la mala herencia recibida, ¿qué no excusará en la necesidad de llegar acuerdos con otras formaciones en la próxima legislatura?

Se dirá que la influencia de Ciudadanos será positiva para este PP desnortado. Sin duda lo será, pero no hasta el punto de regenerarlo, de volverlo a convertir en referente de lo que fue y de evitar la decadencia que supondrá la persistencia de un hombre como Rajoy al frente del Gobierno. Ojalá me equivoque.

La vieja estrategia del parásito
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 1 Diciembre 2015

Lingüista

El Dicrocoelium dendriticum entra en el cerebro de una hormiga y se apodera de su mente, produciéndole una pasión irresistible por subir a las hojas de hierba: siempre hacia arriba. Justo lo que necesita el parásito, ya que su hábitat es el hígado de las vacas. La vaca come la hierba, hormiga incluida, y con ello el parásito cumple su cometido. La pobre hormiga, mediante este engaño, se inmola para dar curso a la necesidad de su huésped. Ese parásito, pues, es un genio, pues utiliza en su provecho a la hormiga y a la vaca para vivir a costa de detrozar los hígados y los cerebros ajenos. La pasión de la vaca por la hierba fresca y de la hormiga por escalar sus hojas es el capital que manipula el parásito para vivir de renta. Otros casos parecidos, aquí.

Algo parecido hace el terrorismo del DAESH. Quitémosles el referente religioso y serían cuatro chiflados asesinos, la hez de la sociedad, seres indignos de ser llamados humanos. Pero ahí está el truco: si logran infectar una fe religiosa, entonces son una fuerza invencible, las muertes que causan son bajas de una guerra, una guerra santa. Lo que sería una banda de pringaos se vuelve una guerra de civilizaciones.

Sencillamente, hay que desenmascarar el truco. La pasión de la hormiga por subir hacia arriba no es la atracción del cielo, sino una infección que hay que tratar médicamente. El error sería someter a las hormigas a una terapia de su pasión por las alturas, montar congresos y libros sobre su aspiración a lo alto. Nada: hay que centrarse en combatir al miserable parásito. Pues lo mismo con el terrorismo islámico. No es islámico. Cuando gritan "Alá Aqbar" están inoculándonos su toxina para hacerse perdonar las abominables degollinas. Para que sus crímenes parezcan actos meritorios, sacrificios rituales. Y, con el aval de Dios, resulten actos poderosos, de alcance infinito. Si Alá es grande y guía la mano de los yihadistas, la ráfaga de kalashnikov será la voz potente del Altísimo. Qué miedo.

Pero eliminemos el parásito, quitémosle el bichito: es solo terrorismo, nada que ver con el Islam, ni con religión alguna. Puro asesinato en masa, pura negatividad. De pronto se trata de un problema de salud o de higiene social. Ni Alá ni religión alguna habla en kalashnikov. Quien grita Alá para encubrir su crimen es un parásito que intenta infectarnos. Esa es la explicación sociológica. Pero Francisco lo dijo más claro: es una blasfemia. Una ofensa a Dios. Un truco trágico.


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Los intereses de Mas hunden a Cataluña en la parálisis
EDITORIAL El Mundo 1 Diciembre 2015

EL LABERINTO político generado en Cataluña a raíz del resultado en las elecciones del 27-S sigue sin resolverse por los mismos que lo provocaron. Han pasado más de dos meses desde los comicios y Artur Mas aún no ha sido capaz de pactar su investidura. La negativa de la CUP a hacer presidente a quien considera el símbolo de los recortes y la corrupción está provocando una situación insólita en Cataluña. Desde la recuperación de la democracia, nunca antes esta comunidad había estado sometida a un bloqueo institucional tan grave. El egoísmo de Mas -cuya prioridad es mantenerse en el poder aun a costa de pactar con una formación antisistema- ahonda en una falta de estabilidad que aboca a Cataluña a consecuencias imprevisibles, tanto si Mas consigue ser reelegido como si convoca nuevas elecciones.

Las bases de la CUP, en coherencia con lo que esta formación defendió en campaña, decidieron el domingo dar la espalda a Mas. El pulso en las negociaciones con Junts pel Sí aún no tiene un final a la vista, y es probable que no lo tenga hasta que no pasen las próximas generales. La correlación de fuerzas surgida de las elecciones catalanas (10 escaños de la CUP frente a 62 de la lista unitaria integrada por CDC y ERC) puede quedar echa trizas después del 20-D, una cita que en Cataluña será escrutada como una segunda vuelta de las catalanas. Una encuesta publicada ayer en La Vanguardia arrojaba un resultado pésimo para el soberanismo: CDC y ERC -que concurren por separado- sumarían 18 escaños, mientras que los partidos que rechazan la independencia (C's, PSC y PP) obtendrían 23. El portavoz de la CUP, Antonio Baños, no descartó ayer investir a Mas y puntualizó que la votación del domingo no era "vinculante", por lo que aplazó la decisión final a otra asamblea. No es descartable, por tanto, ni el apoyo de la CUP a Mas ni tampoco que, tras el 20-D, Junts pel Sí ceda y articule una presidencia alrededor de una figura de consenso en el bloque nacionalista como Raül Romeva.

Desde la Asamblea Nacional Catalana -una de las entidades que orbitan dentro del soberanismo catalán- censuraron ayer la intransigencia de la CUP y lamentaron que cada día sin investidura la independencia está "más lejos". En realidad, el principal responsable de la incertidumbre actual es el propio Mas. Su ambición por conservar el sillón de presidente le llevó a suscribir la resolución independentista del 9-N, que declaraba abierto el proceso de creación de un Estado catalán independiente y proclamaba la desobediencia al TC. Dos aberraciones jurídicas con las que Mas se ha permitido situar a Cataluña fuera de la legalidad, a cambio de pagar un peaje -hasta ahora estéril- a los sectores más radicales del nacionalismo.

El estrambote para el cabeza visible del centro derecha catalán estriba en buscar su supervivencia política mediante un impúdico cabildeo con la CUP, un partido que propugna la salida de la UE y del euro. La paradoja grotesca de Mas es que pretende liderar la independencia mientras la Generalitat subsiste con respiración asistida del Estado, tras recibir una financiación de más de 49.000 millones de euros entre 2012 y 2015. Precisamente, el auxilio reciente de Hacienda permitirá al Gobierno catalán recibir 319 millones a cambio de aceptar el control diario de sus facturas. Moncloa refuerza así acertadamente la tutela de un Ejecutivo acostumbrado a destinar los recursos para sanidad o bienestar social a la puesta en marcha de "estructuras de Estado".

De los efectos de la torpeza de Mas no se salva ni su propio partido. A la defunción de CiU se suma ahora la profunda división abierta en el seno de CDC, rebautizada con el nombre de Democràcia i Llibertat, en un intento infructuoso de regeneración. Es notorio el rechazo a la secesión unilateral por parte de Mas-Colell y otros dirigentes convergentes. La liquidación de Convergència es fruto tanto de la huida hacia adelante de su líder como de los escándalos de corrupción en un partido que antaño se erigió en uno de los bastiones principales de la gobernabilidad del Estado.

El secretario general de Unió, Ramón Espadaler, recordó ayer a sus ex socios de Convergència que "no existe el independentismo de orden, sólo el de ruptura". Es un aserto irrefutable. La desconexión con el Estado es el único camino elegido por Mas y sus socios, pese a no tener la legitimidad de las urnas. El resultado es desolador para los ciudadanos catalanes, que están siendo los más perjudicados por una apuesta política que conduce al abismo y que ha colocado al Gobierno catalán en una permanente situación de interinidad.

Anna Gabriel, la espía que me amó
Pablo Planas Libertad Digital 1 Diciembre 2015

Uno de los productos más depurados de tres décadas de nacionalismo en vena es la Candidatura de Unidad Popular, el grupo antisistema, anticapitalista y antieuropeo que mantiene la investidura de Mas en suspenso. Pero no es esa triple A lo que define a la CUP. La formación es ultranacionalista, al punto de que su Cataluña incluye la Comunidad Valenciana, parte de Aragón, las Islas Baleares y un pedazo de Francia, la Catalunya Nord. De hecho, tal reivindicación es exactamente igual a la de la gran Euskalherria de los batasunos. Y no es casualidad porque Bildu y la CUP son partidos hermanos, colegas fraternales y forman coalición en las elecciones europeas. De modo que Batasuna era el referente de la CUP y ahora la CUP es el referente de todo aquel que quiera dinamitar España.

Antaño sólo se presentaban en las elecciones municipales. Se regían y se rigen por estrictas reglas, tal como la de que no se puede repetir como diputado. Ese factor ejerce una cierta influencia y presión en Antonio Baños, que además no está afiliado a ninguna de las organizaciones que configuran la CUP. Baños es partidario, le acusan, de llegar a un acuerdo con Mas como animal de compañía. También Julià de Jòdar, la voz de la experiencia, estaría a favor de permitir la investidura de Mas. Incluso Benet Salellas, el número uno por Gerona, provincia que de facto ya es independiente, sopesa la posibilidad de ceder a las presiones y no cargar con el muerto de haber liquidado el proceso separatista por una cuestión nominal. Pero están en manos de sus afiliados. No tienen libertad de voto y descartan el tamayazo porque no se la juegan con la federación madrileña del PSOE sino con los socios de los proetarras y herederos de los terroristas de Terra Lliure.

De momento, resisten la brutal presión de los medios nacionalistas. En los digitales del odio a España y en las redes sociales cunde la teoría de que la CUP está infiltrada por el Centro Nacional de Inteligencia, de que el CNI tiene topos en los puestos clave y de que tal cosa es posible porque hasta en la Mesa Nacional de Batasuna se sentaba un Judas Iscariote de los servicios secretos. La guerra sucia, las cloacas del Estado y Anna Gabriel, la del peinado click de Famobil (Nekane o yanomamo, al gusto), como Mata Hari en el papel de La espía que me amó, a las órdenes de Félix Sanz Roldán y de Soraya Sáenz de Santamaría. Fue la décima entrega de la saga de Ian Fleming. Barbara Bach, la esposa de Ringo Starr, interpretaba a la agente soviética Anya Amasova. A Anna Gabriel la llaman la Chunga en ERC y Convergencia.
 


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