AGLI Recortes de Prensa   Martes 8  Diciembre  2015

Rajoy no es inevitable
Javier Benegas www.vozpopuli.com  8 Diciembre 2015

Lo dijo claramente Mariano Rajoy durante los actos de celebración en el Congreso del Día de la Constitución. En caso de volver a gobernar, las reformas institucionales tampoco estarán en su agenda la próxima legislatura. En su opinión, antes está la consolidación de la recuperación económica, la reducción del paro, la seguridad frente al terrorismo internacional y, por supuesto, la unidad de España. En resumen, España va por buen camino y sólo necesita a buenos gobernantes, o sea, a Rajoy mismo, durante otros cuatro años para salvarse definitivamente. Avisados estamos.

Pese a que se supone que ya estamos curados de espantos, estas declaraciones deberían producir en cualquier demócrata una profunda irritación. Pues la cerrazón de Mariano sólo puede explicarse de dos maneras: o bien ignora que precisamente es el marco institucional lo que condiciona todo lo demás, incluida la omnipresente economía, y no al revés; o bien es perfectamente consciente, pero ha decidido enrocarse porque sabe que unas instituciones neutrales que se vigilen mutuamente pondrían fin al poder de los grupos de interés, entre los que se cuentan los partidos políticos dinásticos y, claro está, sus jefes. Sea lo primero o lo segundo lo que se ajuste a la realidad, el sentimiento sólo puede ser uno: indignación.

A los españoles en edad de votar nos toca, pues, decidir si queremos seguir instalados en la política del corto plazo de estos últimos cuatro años, llevada a cabo por Rajoy y una tropa de leguleyos a las órdenes de Soraya Sainz de Santamaría, o si por el contrario ya hemos tenido bastante letra pequeña en el BOE y demasiadas leyes redactadas sin otro criterio que el de hacer siempre la tortilla sin romper un solo huevo. Dicho de otra forma, en nosotros está decidir si ya hemos tenido bastante filosofía de “lo irremediable” o si, por el contrario, estamos dispuestos a engullir otra taza del mismo brebaje.

Porque lo que Rajoy nos está diciendo es que está dispuesto a seguir gobernando de la misma manera: la del inmovilismo y la de una “excepcionalidad” que ha consistido en no enfrentarse a los problemas sino rodearlos. Y una vez rodeados, añadir determinadas excepciones para hacerlos más soportables. Un buen ejemplo de esta forma de hacer –o no hacer, según se mire– lo tenemos en la reforma laboral, con la que Rajoy ha mantenido el problema intacto en lo sustancial, a saber, la extrema rigidez del mercado laboral español y la falta de una verdadera competencia, aplicándo, eso sí, algunas excepciones que han servido de válvula de escape.

Estas “excepciones”, aunque parezca paradójico, no son ni mucho menos excepcionales, sino que son el pan nuestro de cada día. También las podemos encontrar, por ejemplo, en materia de pensiones, donde si bien Rajoy afirma solemnemente estar en contra de las jubilaciones anticipadas, no tiene reparo en añadir salvedades, es decir, excepciones, cuando lo considera necesario. Y entiéndase “necesario” desde el punto de vista del cálculo político. No desde el punto de vista del interés general. Pues un sistema basado en el reparto no debería admitir ni una sola excepción, porque al hacerlo se establecen desigualdades incompatibles con la esencia del sistema.

La forma de gobernar de Rajoy a base de “excepciones” no ha solucionado los problemas. De hecho, siguen estando ahí, agazapados y tan amenazantes como siempre. Cierto es que ha servido para generar expectativas, lo que sumado a circunstancias externas favorables ha dinamizado una economía que había tocado fondo. Pero Rajoy también ha complicado las cosas al añadir nuevas leyes, decretos y enmiendas parciales a normas anteriores, es decir, al sumar más y más excepciones ha creado nuevas barreras y ha agravado la complejidad legislativa, hasta el punto de que si el ciudadano común intenta tirar del hilo de cualquier normativa, lo más seguro es que termine necesitando no ya la ayuda de un asesor, sino la de un psiquiatra.

Es evidente que Rajoy y reformismo son cosas completamente incompatibles. Lo cual, por otro lado, después de una campaña como la de 2011, que estuvo llena de solemnes promesas, y una legislatura que ha terminado en renuncias y con casi todo por hacer, no es ninguna novedad. Pero es de agradecer que Mariano lo ratifique de manera tan explícita y sin ambigüedad a pocos días de unas elecciones generales, porque nadie podrá argüir que fue engañado o se olvidó de lo dicho cuando llegó la hora de introducir la papeleta en la urna. Quien vote a Rajoy –porque ya no se vota al partido sino al personaje– sabe muy bien lo que escoge: el inmovilismo y esa excepcionalidad que siempre favorece a algún grupo de interés, y no sólo, ni mucho menos, a los banqueros. Y también sabe, o debería saber, que al hacerlo lo fiará casi todo a vectores externos que no dependen de nosotros y que podrían cambiar a peor en cualquier momento. Y que si tal cosa sucede, volveremos a lo irremediable. Porque Mariano, en esencia, es eso.

Cuando, además de lo dicho por Rajoy este domingo pasado, uno escucha de un tipo tan cercano al presidente como es Paco Maruhenda, que lo que hay que hacer es poner en valor la Transición, no cabe más que responder con lo obvio: que durante los últimos 40 años no es que se haya puesto en valor a la Transición, es que se ha sacralizado. Lamentablemente, mal que les pese, es evidente que hemos llegado al final de ese ciclo “glorioso”. Desde luego, no es momento de valorar cuán bueno, regular o malo fue, y menos aún hacer juicios morales. Lo primero es tarea que habrán de abordar los historiadores desde la perspectiva que da el paso del tiempo. Y lo segundo no tiene sentido. Tan sólo debemos aceptar la responsabilidad del momento histórico que nos ha tocado en suerte, ni más ni menos. Tratar de eludirlo, arguyendo que defender reformas profundas implica renegar de la Transición, es lisa y llanamente una maldad. De hecho, los enemigos de la Transición no son quienes hoy están dispuestos a hacer las reformas que sean imprescindibles, sino quienes, con tal de seguir en su zona de confort, pretenden hacer de ésta algo incuestionable, eterno y aborrecible.

España S.A.
Valentín Carrera esdiario 8 Diciembre 2015

La democracia iba a ser el gobierno del pueblo para el pueblo, pero España S.A. se encamina hacia una tontocracia gobernada desde un plató de TV.

España Sociedad Anónima es una empresa multinacional de tamaño medio participada por 46.600.949 accionistas, de los que 36.510.952 tienen derecho a votar en la junta que se celebra cada cuatro años, en la que escogen al presidente y miembros del consejo de administración. Se rige por unos estatutos del siglo pasado. Basta con tener 10.866.566 votos para gobernar la empresa entera contra la opinión de los 35.734.383 restantes.

La empresa tiene una plantilla de 2.956.300 empleados (llamados funcionarios) y una producción o PIB de 1.041.160 millones/€. Esta riqueza está repartida desigualmente: unos pocos tienen mogollón de acciones y un tercio de los accionistas viven en la pobreza.

España S.A. arrastra una deuda de 1.525.656 millones de euros (un billón y medio de euros) equivalente al 144% de lo que produce anualmente, deuda que según el FMI seguirá creciendo en los próximos años.

Las diez empresas más grandes del mundo tienen una media de cien mil empleados (Apple, 98.000; Exxon, 79.900), pero convengamos que España S.A. es un tipo distinto de empresa, cuyo fin social no es el lucro económico sino el Bien Común.

Para el buen gobierno de esta corporación, se han creado unos cazatalentos o headhunters (también llamados partidos) que funcionan por el sistema de escalafón jerárquico, obediencia debida y cooptación endogámica. A diferencia de las grandes multinacionales, para acceder al gobierno de España S.A. no se requiere dominio de idiomas, master en Harvard o experiencia laboral contrastada. Basta con haber sido concejal de pueblo, requisito que se elimina cuando se llega al nivel ministro.

Además de haber sido concejal, este año el baremo de méritos es el siguiente: 1) Saber jugar al futbolín. 2) Abrir latas de conservas. 3) Montar en globo. 4) Conversar hora y media sin decir nada con María Teresa Campos. 5) Bailar la conga en El Hormiguero. 6) Salir desnudo en una revista. 7) Hacer footing en calzones cortos. 8) Dejar que te dé un masaje un cantante casposo. 9) Ducharte con Ana Rosa. 10) Sonreír todo el rato con cara de bobo.

El candidato —esta vez no hay candidatas— que mejor cumpla esos requisitos será elegido Presidente de España S. A., con licencia para decir vaguedades y seguir aumentando la deuda. Una vez elegido, el Presidente designa a dedo el consejo entre compañeros de curso, lobbystas, miembros de una secta y abogados del Estado.

Los ciudadanos y ciudadanas críticos o discrepantes son apartados de los procesos de evaluación; los accionistas más jóvenes, brillantes y mejor preparados son echados fuera del país y excluidos (en torno a 1.800.000 jóvenes en el exterior no podrán votar el 20D). Tampoco votan los mayores de 16 años, aunque pueden trabajar, abortar o ser juzgados penalmente.

Como resultado de la anterior selección anterior, en 2011, España S.A. está gobernada por un registrador que nunca trabajó en una empresa de verdad, lleva 34 años con sueldo oficial y no sabe jugar al futbolín, siendo este el primer caso documentado en la Wikipedia.

Cuando la mediocridad es un valor en alza y el más torpe de la clase llega a concejal, el país tiene un problema. La democracia iba a ser el gobierno del pueblo para el pueblo, pero España S.A. se encamina hacia una tontocracia gobernada desde un plató de TV. ¡Qué nivel, Maribel!

Cumpleaños de una Constitución que se muere de malos tratos
Pascual Tamburri esdiario 8 Diciembre 2015

La Constitución del 6 de diciembre de 1978 ha durado ya bastante. De hecho, se está usando mal y argumentando peor, y no se cumple del todo mientras sueñan con quitarla.

Estos días, en los que habría motivo para que todos escribiesen sobre la Inmaculada –es la fiesta más grande que esta semana celebramos- resulta que toda España se nos ha puesto a juntar letras a propósito del 6 de diciembre. Pero no por San Nicolás, que tendría bastante razón de ser frente a tanto invento necio de olencheros, santaclauses, viernes negros y demás zarandajas, sino por la Constitución votada en 1978.

Palabrería pelota y oportunista aparte, lo cierto es que la Constitución democrática votada por la gente y ratificada por el Rey – Jefe del Estado entró en vigor conforme a las Leyes Fundamentales entonces aplicables. Su legalidad y su legitimidad nacen, guste o no, del anterior régimen.

Y esto tiene su importancia, molesta pero indiscutible. La tiene frente a los enemigos de la unidad nacional, y la tiene frente a los enemigos de la soberanía de esa nación única e indivisible. Si decimos, nada más empezar esa Constitución que para tantos es sagrada, que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” estamos diciendo muchas cosas muy importantes… y luego en realidad no nos atrevemos a cumplirlas en la vida cotidiana de España.

España, como sujeto político, es anterior a la Constitución y anterior a su actual forma política democrática y monárquica. Si afirmamos que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles” estamos diciendo y convirtiendo en un hecho jurídico irreversible algo que ya existía en 1978, que es la preexistencia milenaria de España, su articulación como Estado durante siglos y su vertebración como Nación moderna también durante siglos. Nada de todo eso se crea en 1978, sino que el texto de 1978 lo reconoce, acepta su existencia y lo toma como base de la convivencia posterior.

Por eso mismo es una necedad hoy en día atribuir los méritos y bondades actuales de la convivencia nacional a los esfuerzos, al menos discutibles y en todo caso bastante caducados de Adolfo Suárez en su presidencia, de Enrique Tierno Galván con sus buenos deseos progres en el Preámbulo, de Gabriel Cisneros, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón o José Pedro Pérez-Llorca, de Gregorio Peces-Barba, de Jordi Solé Tura, de Manuel Fraga Iribarne y del ahora atribulado Miquel Roca i Junyent. No, señores: la España para la que se redactó aquella Constitución existía antes, y no nació con ella ni de sus méritos. Hoy en día no tiene sentido amenazar con las penas del Infierno si se cambia la Constitución, sencillamente porque en más de un extremo –en lo que se refiere al sujeto de la soberanía constitucional- no hay reforma posible.

A lo largo de este año 2015 hemos pasado por una meditación obsesiva en torno al artículo 155, como si no hubiese otros pendientes de aplicación en Cataluña y fuera de ella; y después por una especie de concurso entre los partidos neonatos a ver quién ofrece la reforma más original de la Constitución, cuando realmente en muchas cosas, y también de la unidad territorial, está pendiente de aplicarse su actual texto. Evidentemente es un texto muy imperfecto –soy navarro, y llevamos cuatro décadas con la espada de Damocles de la Transitoria Cuarta hecha para gusto de los progres de entonces y los cipayos de ahora-, pero el paso fundamental sería cumplirla.

Es una Constitución que bien tratada permitiría muchas cosas buenas. Por ejemplo, permite las autonomías regionales, pero no obliga a ellas, así que sin reformarla o casi podíamos tener un Estado reducido, barato, justo, centrado y eficaz. ¿Se atreverán los de la ‘casta’, jóvenes o mayores? Y permitiría una intervención excepcional del Estado y todos sus órganos en circunstancias de extrema gravedad… aunque nadie ha dicho que alguien como Mariano Rajoy vaya a atreverse a ello.

El peso del hartazgo
Hay muchos ciudadanos tan quemados del bipartidismo que esta vez no van a aceptar el pragmatismo del voto útil
Ignacio Camacho. ABC 8 Diciembre 2015

De las once elecciones generales celebradas en España desde 1977, en seis no ha habido mayoría absoluta. Y en una, la de 1989, sólo a medias porque Felipe se quedó a un escaño aunque gobernó como si la tuviese ante la ausencia de los diputados de Herri Batasuna. Por tanto la perspectiva de pactos poselectorales no representa en absoluto una novedad tal como parece entender esa corriente de adanismo que en cada ritual de su propio bautismo político pretende estar refundando la democracia. Suárez, González, Aznar y Zapatero fueron investidos en minoría al menos una vez y tuvieron que muñir alianzas de geometría más o menos variable. Con excepción del primer mandato aznarista, reconocido por unanimidad como el más fecundo de sus dos períodos, no está nada claro que el país haya sido mejor administrado cuando el Gobierno de turno dependía de los apoyos ocasionales que alquilaba en el mercado secundario.

Lo que sí van a contener de inédito estas elecciones, a tenor de la tendencia general de las encuestas, es la reducida masa crítica del ganador y la posibilidad de que el próximo presidente no sea el candidato de la lista más votada. Con el resultado más optimista pronosticado en los sondeos, el PP no alcanzará facturación suficiente ni siquiera para elegir a Rajoy en segunda votación y necesitará como poco de un acuerdo de investidura. Dado el desfondamiento socialista y que Albert Rivera tiene declarado que no se implicará en una coalición que no presida -tampoco con el PSOE-, si no cambia de criterio o si alguien no le regala la Presidencia la legislatura apunta a un Gabinete en precario, a merced de perder cualquier votación decisiva. Eso significa un mandato inestable y probablemente corto, en el que habrá que negociar a varias bandas para poder convalidar un simple decreto de gestión rutinaria. Será la consecuencia y el precio del desgaste del bipartidismo, ganado a pulso por sus actores principales en el curso de unos años lamentables.

El diagnóstico de los estudios de opinión pública refleja un país tan quemado por el hartazgo que casi la mitad de él no está dispuesta a aceptar el pragmatismo del voto útil y necesita el desahogo de un revulsivo a despecho de su desenlace. La estabilidad ha dejado de ser un valor para una notable parte de los ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, en los que prima el sentimiento de hartazgo. Quienes esperaban que el malestar acumulado desaguara en los comicios parciales se han equivocado: hay un cansancio profundo que ha permeabilizado muchas capas sociales y se va a reflejar en un parlamento sin hegemonías claras, muy fragmentado y plural, de una heterogeneidad abigarrada en múltiples matices ideológicos. Pero el reverso de la alta pluralidad en política es el riesgo de ingobernabilidad, y quizá los numerosos españoles hastiados de mayorías no vayan a tardar mucho en añorarlas.

Subir los impuestos, ¿para qué?
María Blanco www.vozpopuli.com 8 Diciembre 2015

A lo largo de la historia económica, las subidas de impuestos se debían principalmente a una invasión que traía consigo una obligación económica hacia el vencedor y a las guerras, fueran para conquistar o para defender territorio. España sabe muy bien cómo se cae un imperio por falta de financiación. Hoy en día, las subidas de impuestos se justifican de cualquier manera: la economía va a mejor, aprovechemos para disminuir la desigualdad; la economía va a peor, hay que disminuir la desigualdad. Y da la sensación de que todo el mundo da por bueno que subir impuestos, cuando es a los ricos (es decir, siempre al otro), disminuye la desigualdad. Pero ¿debe el gobierno hacernos iguales siempre y en todo caso? No. No si se trata de igualar por abajo y empobrecernos a todos. Y eso es lo que sucede con los impuestos, también con los progresivos.

En mi opinión, los millonarios son parcialmente la materia prima del sistema financiero. E incluso si se trata de millonarios egoístas que solo piensan en su cueva llena de monedas de oro, una subida de impuestos no les hace ser virtuosos, no deciden subir salarios, ser más altruistas, mejorar la vida de la gente que les rodea. Pero sí van a buscar un lugar fiscalmente más confortable, sea moral o inmoral, van a reducir gastos y, de manera indirecta, a empobrecer a la población. Hablaba David Hume en A Treatise on Human Nature de que la justicia no debe emplearse para aumentar la generosidad limitada de algunas personas, porque para eso lo que hay que hacer es cambiar los valores de esos ciudadanos, no exigirles generosidad por ley. Esa generosidad limitada es propia de la naturaleza humana, y junto con la escasez, llevan, a veces, a la injusticia y la avaricia. No está en el ámbito de las obligaciones del Estado manejar las virtudes y los vicios de la población, aunque sí puede, como proponía Adam Smith, propiciar un marco adecuado, basado en incentivos correctamente aplicados, las leyes.

Los incentivos adecuados funcionan, los malos también
¿Qué tipo de incentivos, de leyes, llevarían a una sociedad menos egoísta, más justa, menos corrupta? Yo empezaría, como aperitivo, eliminando los privilegios, a personas y grupos de personas. Y ahí entran los sindicatos, la patronal, las fundaciones, los partidos políticos, las empresas que crecen gracias a acuerdos con el gobierno, a cambio de otros tantos privilegios, o de poner en marcha la puerta giratoria cuando haga falta recolocar a un político. Estos privilegios que muchas veces y desafortunadamente son legales, llevan necesariamente a otros ocultos e ilegales, que se institucionalizan y acaban con la sociedad civil y con la responsabilidad individual.

En cambio, unas leyes que favorezcan fiscalmente a unas empresas y a otras no, tienen efectos perversos y van en detrimento de todos, por las distorsiones que se generan.

Algo parecido sucede con el denostado fenómeno que consiste en cambiar la residencia de tu empresa por motivos fiscales o abrirla fuera de tu país por el mismo motivo. Así que logramos que haya libre movimiento de capitales, empresas, personas, bienes y servicios en Europa (y ojalá en el mundo) y a continuación exigimos que las leyes fiscales sean las mismas. Es decir, si en mi país los empresarios o los autónomos están fritos a impuestos y se van, lo que se pretende como justo es que sean libres para irse pero, eso sí, que se encuentren el mismo infierno fiscal. Eso es como proclamar la libre empresa y obligar a los vendedores a poner los mismos precios.

Y es que la recaudación fiscal y la entrada y salida de inversores es en realidad el incentivo para el legislador. Si la economía va bien, si la gente está contenta con la gestión del presupuesto público, los empresarios se quedarán, darán empleo, o darán vida al mercado financiero. Lo mismo sucederá con las personas. Pero en vez de pensar en qué razones encuentran los empresarios e inversores en Irlanda, Reino Unido, Chile o Perú, preferimos entregar las riendas a los políticos para que sigan gastando en sus propios intereses, bajo la excusa de fomentar la generosidad o de eliminar desigualdades.

Más de Mas
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 8 Diciembre 2015

Es evidente que en democracia no se pueden prohibir las opiniones, pero sí se pueden perseguir ilícitos penales y actos sedicentes.

Esto del nacionalismo resulta una pesadez. Es como el primo del pueblo que cada vez que viene a la ciudad no sale del monotema de lo mal que está la agricultura, que no llueve suficientemente y que el campo es ruinoso. Cuando le dices que eso ya te lo había contado en la anterior cita te contesta que sí, pero que todo sigue igual. Por mucho que intentes hablar de lo guapo que está el nene, o lo bien que funciona el nuevo coche que has comprado, da igual, él con lo suyo, las patatas, las berzas… Pues con el nacionalismo ocurre lo mismo, el raca-raca: lo malos que son los demás, lo pésimamente que son tratados, los agravios eternos, lo bien que estaríamos solos en el mundo, lo deseable que sería poner un muro alrededor del paisito al estilo del de Israel, para vivir en la ínsula Baratalia sin contaminaciones maquetas o charnegas. Resulta muy cansino, y yo, estimado lector, llevo un tercio de mi vida prestándoles demasiada atención. Me gustaría hacerles transparentes, hacer como que no les veo. Pero tristemente me afecta en la vida diaria, me han impedido progresar profesionalmente, me han tenido secuestrado con unos señores que se llamaban escoltas, o acompañantes, o como se quiera que se les llame, que me protegían y guiaban por la cotidianidad diaria para que nadie me hiciera un estropicio irreparable, durante una década. Generan incertidumbre y ahuyentan la inversión. No pagan (los nacionalistas catalanes) a las farmacias, lo cual es una aberración, pues destinan el dinero que deben por los medicamentos que salvan vidas a sus conciudadanos a fines de la construcción nacional. Impiden la producción de riqueza, no solamente material, sino espiritual, el buen espíritu que produce una convivencia en paz. Etc. Son un cáncer en la construcción de las sociedades modernas, y representan lo más casposo de un pasado que debería estar superado, el que produjo tantas guerras y enfrentamientos durante la centuria pasada. Por eso no soy capaz, aunque lo deseo fervientemente, de desconectarme del monotema. Es verdad que soy un antinacionalista feroz, cosa que frecuentemente se me achacaba por gentes que viven de la política, como si el ser antinacionalista fuera como tener piojos.

¡Qué le vamos a hacer!

Hoy les voy a comentar la réplica que hizo Artur Mas (más de lo mismo) a la sentencia del Tribunal Constitucional que declara ilegal la resolución del Parlamento catalán para el “proceso” separatista. ¡Qué gusto le sacan los nacionalistas separatistas a la palabra “proceso”! Parece un mantra.

Es evidente que el Presidente en funciones –actualmente secuestrado por los anarquistas de la CUP- se la ha cogido con papel de fumar a la hora de replicar al Tribunal Constitucional. Dice el dinamitador de CIU que “Jurídicamente, está claro que la resolución queda anulada, políticamente no, porque no se pueden anular las opiniones”. Hombre, pues sí y no. Las opiniones son libres. Eso está claro y no se pueden perseguir, salvo que se opine que hay que matar al vecino, o que sería mejor quemar los bosques, o vapulear a la parienta. ¿Pero no le parece al señor Mas que una cosa es la opinión que pueda ser ejercida en la libertad de expresión y otra la acción de gobierno o legislativa que corresponde a las instituciones? Yo no elijo a mis representantes para que opinen sino para que me arreglen los problemas. Para opinar me basto yo solo. Además, yo podría opinar que hay que ir a Francia a ocuparla por la fuerza, o que el vecino tiene un piso mejor que el mío y, por tanto, desearía echarle de él, pero temo que fueran a venir unos señores con bata blanca y me pondrían una camisa de fuerza para llevarme al psiquiátrico más cercano. Y yo les diría… ¡pero si es una opinión…!

Esto parece propio de cómic, no de personas sensatas y sesudas. ¿Pero qué gobernantes han elegido ustedes, mayoría de catalanes que han emitido el voto? ¿Se dan cuenta de adónde están llevando las cosas? ¿Se merecen ustedes este tipo de personajes? Quizás sí, pues han sido apoyados por una buena porción de los electores (al menos un 30% del electorado). O quizás no, porque la mayoría de los catalanes no pertenece a ese mundo de locos.

Dice el señor Mas que, pese a la sentencia del Constitucional, va a seguir adelante con el “proceso”. Eso sí… “políticamente”. ¿Y qué diferencia hay entre lo político y lo jurídico, si lo político causa efectos jurídicos? ¿O es que hay algo en política que no sea jurídico, es decir que no esté sometido al imperio de la ley? Si la política se sale de la ley deja de ser política para pasar a la categoría de acto subversivo. Y si es así, no se puede quejar el señor Mas de que se le aplique la acción de la justicia. De lo contrario es pura esquizofrenia, fenómeno éste muy habitual durante estos cuarenta años de democracia que ha consistido en coexistir con el nacionalismo dándole pábulo. ¡Alucinante! Y empleo esta expresión en sentido genuino, pues esto no puede ser real, esto pertenece al mundo de lo onírico.

Artur Mas dice que “no queremos estar en la alegalidad ni en la ilegalidad pero que no es incompatible con dejarlo todo atado y bien atado para el momento en que se pueda declarar el Estado propio. Por eso, aunque jurídicamente la sentencia del TC es clara, políticamente no se puede anular la voluntad de una parte muy significativa de la sociedad catalana”. ¡Toma castaña! Supongamos que la tripulación de un barco decidiera en plena navegación que ese ingenio flotante ya no pertenece a la naviera y que en lugar de llevar al pasaje a destino van a irse a las Bahamas a pasar una temporada. ¡Como es una opinión y es su voluntad… por si acaso llega el momento de poder hacerlo…! Simplemente escatológico. ¿Y en estas manos están los catalanes? Eso ya nos ocurrió a los vascos, y parece no tener remedio.

En fin… contra esta enfermedad colectiva, mezcla de esquizofrenia y paranoia, solamente hay un remedio: imperio de la ley y lucha contra la impunidad. No digo que el Presidente del Gobierno español esté actuando mal. Pienso que la prudencia es buena consejera a la hora de actuar, y sobre todo, la aplicación estricta de los mecanismos legales que se hace sobre hechos probados y actos administrativos. En eso no hay ningún reparo, pero pienso que ya es hora de no dejar pasar ni una. ¡Ya está bien con la broma! No es de recibo que el conjunto de los españoles salgamos de una y nos metamos en otra por este tipo de frivolidades más propia de adolescentes malcriados que de personas de bien que busquen el bien común.

Con lo que estoy diciendo quiero expresar que todos los mecanismos constitucionales son aplicables en derecho, incluido el artículo 155 que suspenda la autonomía total o parcialmente, y el código penal para los delitos correspondientes, incluidos los de sedición, alta traición o rebelión. El señor Mas es el máximo representante del Estado en su comunidad autónoma. Si no quiere ejercer como tal, lo cual no es renunciable, que dimita. El ser presidente de su comunidad lleva implícito el ser representante del Estado en Cataluña, y eso está en el sueldo que cobra y en la función para la que se le ha elegido. Es irrenunciable. El no ejercer como tal es delito de prevaricación, al menos.

Llegado el caso, hay que actuar con todas las consecuencias contra Mas y contra los que auspicien la rebelión, la sedición o el crimen de alta traición en grado de tentativa o materialmente. No hay posibilidad alguna de renuncia por parte del Estado de esta obligación. Eso sí, cuando haya actos concretos y actuaciones, más que simples palabras, por muy incoherentes o aberrantes que parezcan.

Ya se cuidará el señor Mas en no dar ese paso. Se mueve con mucha destreza en el cable de funambulista. Parece que se va a caer, pero siempre encuentra la manera de compensar el desequilibrio. La culpa la tienen más los que se dejan llevar por proclamas que él mismo.

Francia y las atroces propuestas económicas de Le Pen
Daniel Lacalle El Confidencial 8 Diciembre 2015

“I’ve felt so bad for so long, I’m scared I’m fine” Frnkiero

Si hay algo que sorprende de las elecciones en Francia es que, ante el descalabro y estancamiento de las políticas intervencionistas, los electores elijan algo mucho más intervencionista y extremo. En Francia, desde luego, nadie puede achacar a las “políticas neoliberales” el alza de la extrema derecha. Llevan décadas de intervencionismo creciente.

Lo explicábamos en esta columna. Hay pocos países en el mundo como Francia. Cuenta con un empresariado potente, innovador, creativo, un afán por la excelencia y potencial para liderar en tecnología, industria y comercio a raudales. Enormes oportunidades para generar crecimiento. Y sin embargo, desde hace mucho tiempo, el erial intervencionista impuesto ha llevado a un país que parece secuestrado por el inmovilismo del modelo ‘dirigido’ que ha ido lentamente fagocitando a la iniciativa emprendedora, atacando a su propia línea de flotación con políticas fiscales y de gasto confiscatorias para sostener un sector público hipertrofiado.

La última vez que Francia tuvo un presupuesto equilibrado fue en 1980, y desde 1974 nunca ha generado superávit, la deuda pública supera el 93,5% del PIB, hay estancamiento, un paro a niveles históricamente altos y el gasto publico supera el 57% del PIB. Los presupuestos de las administraciones públicas han crecido un 12% en cinco años y el 22% de la población activa trabaja para el Estado, administraciones locales y hospitales públicos. El salario completo bruto que un trabajador debe ganar para disponer de 100 euros tras todas las retenciones por impuestos es de 230 euros (180 euros en España). Más de la mitad de la renta del trabajo se pierde en impuestos y retenciones.

Pues bien, las propuestas económicas del Frente Nacional ahondan en empeorar esos desequilibrios.

A los españoles no les sorprenderá que la extrema derecha en Francia proponga medidas económicas casi calcadas a las de Izquierda Unida o Podemos. Y es que los extremos se tocan.

Las propuestas del Frente Nacional no consisten en mejorar la competitividad o posición internacional de su economía en un mundo globalizado, sino en una oposición frontal a la apertura de mercado, la defensa del dirigismo absoluto y ese concepto terrible de “incentivar la demanda interna” que se traduce en intervencionismo político en toda la economía y financiar elefantes blancos. La política del avestruz.

“Hacer de Francia un país que proteja su producción nacional”. La autarquía más arcaica y que ha sido un fracaso histórico. Es curioso que todos los populistas, de uno y otro extremo, quieren 'proteger' su producción nacional, pero exportar más. Se pensarán que a los que van a exportar son tontos y no harán lo mismo. Intervenir y limitar en casa lo que quieres aumentar al exterior.

Además, Le Pen quiere “controlar desde el Gobierno la política macroeconómica”, y abandonar el euro para suplir los errores de competitividad con devaluaciones constantes, que no hacen nada más que empobrecer a todos.

Para salir de la crisis, el Frente Nacional propone, oh sorpresa, abandonar las inexistentes políticas de austeridad -vean las cifras de gasto y peso del Estado en la economía francesa antes mencionadas- y, por supuesto, eliminar el objetivo de equilibrio presupuestario. El Frente Nacional piensa que los inversores se lanzarán felices a comprar sus bonos ante tal dislate económico.

Como todos los populistas, el Frente Nacional cree que el dinero crece en los árboles, y propone una expansión monetaria sin precedentes, a lo Venezuela o Argentina, que ha demostrado ser un desastre sin igual. El Banco de Francia llevaría a cabo una “política monetaria expansiva que permitiría la financiación de las empresas a costes muy reducidos”. Otros, los del Frente Nacional, que piensan que imprimir moneda reduce el coste de financiación, aunque no haya credibilidad. Se deberían preguntar por qué Argentina se financia más caro que nunca a pesar de aumentar la masa monetaria un 30% anual.

Por supuesto, el Frente Nacional promete subir salarios, aumentar pensiones y la reducción de las tarifas del gas, la electricidad y los transportes públicos. Claro, generando hiperinflación suben los salarios y pensiones en un franco devaluado enormemente… que es lo mismo que bajarlos. Y quebrando los sectores productivos no bajan las tarifas, se disparan. En Venezuela subieron 42 veces el salario mínimo para bajarlo en términos reales -en moneda devaluada, descontando la inflación- más de un 50% anual en los últimos cinco años.

Pero lo triste de todo esto es que a la población le parezcan buenas ideas. Que se haya instaurado en la imaginación colectiva la idea de los 'Reyes Magos monetarios', y del 'Estado Papá Noel' que crea prosperidad por decreto. La percepción de que se puede destrozar toda lógica económica y que eso va a redundar en mejorar la posición de los ciudadanos. Todo esto, añadido a una visión arcaica de la protección y la defensa de los ciudadanos, que aceptan perder su libertad a cambio de una seguridad que no reciben.

La historia económica de Europa está plagada de episodios de política económica inflacionista y cuentos de que el dinero sale del aire. La Francia de los 'assignats' asoma su terrible cara ante estas propuestas del Frente Nacional. Cuando un Gobierno intervencionista y autoritario imprimía moneda sin control y obligaba a todos los sectores a plegarse a sus decisiones. Luego, al generar escasez e hiperinflación, culpaba a los panaderos y comerciantes, condenándolos a muerte por no aceptar una moneda que no valía nada o negarse a producir a pérdidas. La culpa nunca fue del burócrata que ordenaba imprimir más moneda sin respaldo e imponía lo que se debía producir, cómo y a qué coste.

Pensar que un problema de intervencionismo dirigista se soluciona con más intervención muestra hasta qué punto hemos llegado a pervertir el sentido de la democracia. En un país con mentes tan brillantes e innovadoras como Francia, se ha pasado de una sociedad que ha conquistado sus derechos desde el trabajo duro, compitiendo y conociendo sus responsabilidades, a una que piensa que ante una crisis lo que hay que hacer es repetir los errores. Esperemos que Francia despierte.

Venezuela inicia el camino a la democracia
EDITORIAL Libertad Digital 8 Diciembre 2015

La victoria de la oposición democrática en las elecciones del pasado domingo es todo un hito en la reciente historia venezolana. Tras 17 años de poder omnímodo por parte de la versión local del marxismo más despiadado, el pueblo venezolano dijo basta a un experimento social que, como cada vez que se ha implantado en cualquier tiempo y lugar, sólo produce empobrecimiento colectivo, la ruina de las instituciones democráticas y una degradación atroz de las libertades civiles y los derechos humanos.

Los partidos opositores, reunidos en torno a la Mesa de Unidad Democrática (MUD), han vencido en las urnas al chavismo a pesar de todas las dificultades que han debido soportar sus principales dirigentes, algunos de los cuales, como Leopoldo López y Antonio Ledezma, han tenido que seguir la jornada electoral desde la cárcel.

Es cierto que las elecciones del domingo no eran presidenciales, sino de carácter legislativo. Ahora bien, del número de escaños que finalmente obtenga el bloque opositor depende que se pueda impedir a los chavistas maniobras de última hora para llevar a cabo cambios y reformas legales de carácter irreversible.

Por eso resulta vital el reparto final de los asientos en la Asamblea Nacional, 22 de los cuales –incluidos tres reservados a las comunidades indígenas– están pendientes de los recuentos finales para ser definitivamente asignados. Con dos tercios de los diputados para la MUD, una cifra que se antoja probable, a tenor de la contundencia de la derrota chavista, la oposición podrá decidir sobre el nombramiento o revocación de los titulares de importantes organismos, incluido el Consejo Nacional Electoral, del que depende la organización y supervisión de las citas electorales.

Sea cual sea el reparto final de escaños, lo que resulta innegable es que Venezuela ha iniciado su camino hacia la democracia plena que, sin duda, el pueblo venezolano merece, después de más de tres lustros de penurias y despiadada tiranía. La victoria de los demócratas venezolanos pone, además, el foco sobre los personajes que han acudido estos días a rendir pleitesía a Maduro, como Zapatero, o aquellos otros que han medrado a costa del sufrimiento del pueblo venezolano, como los dirigentes de Podemos, y hoy prefieren pasar de puntillas por una catástrofe humana y social a la que ellos han contribuido con el mayor de los entusiasmos.

Y sigue siendo una dictadura
Xavier Reyes Matheus Libertad Digital 8 Diciembre 2015

Teniendo en cuenta que las elecciones han sido la primera y principal coartada del chavismo para presentarse como una democracia, es comprensible que haya quien vea con un tremendo recelo cualquier postura que asuma el gobierno venezolano ante las urnas. Puesta en el caso de votar, era inevitable que la gente se hiciera una pregunta de Perogrullo: ¿qué iba a impedirle a Maduro (o a Chávez, en su momento) recurrir al fraude? Una rápida ojeada al organigrama de las instituciones del país, desde el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo hasta los mandos militares, parecía arrojar una respuesta evidente: nada. El chavismo lo controla todo; su impunidad parece garantizada en cualquier terreno donde se le antoje delinquir. Cuando en las diferentes citas electorales los partidos de oposición han asegurado que velarían por la limpieza del proceso, la afirmación se tomaba más como un juramento deontológico que como una posibilidad efectiva, porque nadie parecía poder decir claramente los medios con los que iba a conseguirse semejante hazaña. Pero los venezolanos preferían pensar que alguno debía de haber, aunque no se conociese, y esta esperanza, alimentada de modo más o menos fideísta, los mantenía firmes en la decisión de seguir votando cada vez que hubiera ocasión.

Pues hoy, que se ha cumplido el milagro, ¿a qué se lo atribuimos? ¿Por qué ha respetado Maduro en las urnas a esa misma oposición contra la cual no ha tenido reparos en usar todos los medios de que dispone para la represión, el terror y el hostigamiento, inhabilitándola con argumentos falaces, encarcelando a sus líderes, conduciéndola al camino del destierro, repeliendo con pistoleros sus manifestaciones de calle, silenciando sus medios de comunicación, expropiando sus bienes? ¿Qué presión ha sido suficiente para obligarlo a reconocer esta derrota? ¿Por qué ha creído que hacerlo era preferible a echar por la calle de en medio, como otras veces, para imponerse a costa de lo que fuera?

Por supuesto, una posibilidad –asomada por varios analistas– es que estemos en presencia de un repliegue táctico. Decidirse por él habría sido necesario en virtud del creciente deterioro que ha ido experimentando la imagen del régimen, cuyo principal capital político no era otro que el capital económico, gracias al cual Chávez usó mucho más las clientelas que las balas para ocupar todos los espacios de poder y neutralizar a sus enemigos. Mermada la bonanza petrolera, y consolidadas las fuentes de financiación alternativas de la revolución (el narcotráfico, por ejemplo), el chavismo de Maduro no tiene ya aquel aire de munificencia populachera y grand-style que, lo mismo en los Aló, Presidente o en las cumbres de los organismos internacionales, proyectaba la estampa del padrecito comandante. En cambio, los telediarios llevan tiempo sacando al mundo el cuadro de un país en el que la gente corre ora delante de la policía ora para conseguir una pastilla de jabón, mientras los informes de la DEA dan a entender que está gobernado por un cártel, y mientras las autoridades internacionales contra el crimen organizado encuentran en Panamá, en las Islas Vírgenes o en Andorra el rastro de un saqueo que se exhibe sin disimulos, en todo el esplendor del kitsch tercermundista.

Pues bien: hoy no hará falta sino asomarse a las noticias y los artículos de los periódicos para ver que el chavismo ha revalidado su condición de "interlocutor en el juego democrático"; y los comentarios en este sentido irán desde los que exclaman "¡Para que digan que en Venezuela no hay democracia!" hasta los que piden diálogo con esa equidistancia asumida por el observador Rodríguez Zapatero, que ha dirigido sus llamamientos a la paz y la convivencia de "todos los actores", como si también la oposición dispusiera de colectivos armados y de tribunales mercenarios que desmantelar. Por supuesto, si con semejantes argumentos la dictadura venezolana renueva la credibilidad de sus mentiras y lava las manchas de esa reputación de mafiosa que es la que le calza, el espacio que cede en estas elecciones acabará reportándole una ganancia. Máxime, pensarán sus capos, si se considera que al régimen le quedan medios sobrados para contrarrestar la acción de una Asamblea adversa: ahí está por ejemplo el Tribunal Supremo, recientemente recompuesto por el gobierno, y lanza en ristre para salir a defender la revolución a la que sus magistrados han jurado fidelidad sin ningún rubor.

Entonces se impone una pregunta angustiosa: ¿no gana nada la causa de la libertad con este triunfo de hoy? O, aún peor: ¿pierde? No; a pesar de los pesares, creo que no: la oposición ha conseguido algo muy valioso, y sería un suicidio desaprovecharlo. El régimen de Maduro ha puesto al descubierto la enorme estafa que significó esa revolución acaudillada por Chávez, que prometía exterminar a las castas, expulsar a los corruptos, acabar con las desigualdades; y que hoy, después de convertir el país en el cortijo de tres familias (los Maduro, los Cabello y los Chávez), no deja ver sino la escandalosa brecha que separa un salario mínimo inferior a los diez euros y los miles de millones de dólares que los jerarcas bolivarianos han desviado desde la caja de PDVSA hasta las cuentas localizadas por los organismos de inteligencia en varios paraísos fiscales. Maduro puede defenderse con el fraude y la violencia, pero en el futuro no tiene más que eso, y una inhumana miseria, para ofrecer a los venezolanos y a la mirada del mundo.

La salida de los judíos de los países árabes: un éxodo silencioso
Hamutal Rogel Fucks (*) www.latribunadelpaisvasco.com  8 Diciembre 2015

Desde 1948 hasta el final de los años 60, 780.000 judíos emigraron, fueron expulsados, escaparon o simplemente abandonaron los países árabes. 780.000 personas salieron de Marruecos, Túnez, Argelia e Irak, así como de Egipto, Siria, Líbano y Yemen.

Judíos cuya lengua materna era en ocasiones el árabe pero también en otras su primer idioma era el español, el francés o el inglés, según las costumbres y las leyes del lugar en que vivían. Judíos que habitaron durante siglos, incluso durante miles de años junto a las poblaciones autóctonas, antes incluso de que estas conociesen siquiera el Islam.

Las razones por las que estos judíos dejaron sus países de origen son múltiples y variadas. A veces estas razones estuvieron ligadas a los mismos procesos históricos como el nacionalismo judío (sionismo) o el nacionalismo árabe. Y, en otras, el motivo de este éxodo se deriva del final del colonialismo, de la marcha de las élites locales, consecuencia de la salida de franceses, españoles o ingleses de estos países. En el terreno religioso, sin embargo, se produjo el acoso a la población judía percibida como diferente, extraña, identificada como el otro, como el Estado de Israel.

Alrededor de medio millón de estas personas se establecieron en Israel. El resto emigró a Francia, España, Estados Unidos y otros países pero, tanto los unos como los otros, experimentaron dificultades en su camino y diversos desafíos.

Los que emigraron a Israel se encontraron con un país joven, pobre y con un día a día muy duro debido a la situación existente de enfrentamiento con sus vecinos (en algunos casos, los mismos países desde los que ellos mismos habían llegado: Irak, Egipto, Siria y Líbano). Además, estos judíos que salieron de los países árabes, en Israel se encontraron con que la cultura dominante se basaba en la corriente europea occidental ashkenazí, que miraba con recelo a sus hermanos llegados más allá del Tigris y el Éufrates. Tuvieron que alistarse para defender su nuevo país sin todavía hablar su idioma y también reivindicar su cultura, costumbres, lengua y legado frente a una cultura que no siempre fue tolerante ni siquiera con ellos.

780.000 personas. 780.000 y ninguno de ellos es considerado como refugiado. Incluso habiendo tenido que irse de la noche a la mañana con lo puesto tras haber vivido durante muchísimo tiempo en Bagdad, Casablanca, Alepo o Alejandría. En ese mismo período de tiempo unos 600.000 palestinos dejaron Israel. Hoy, tres generaciones después, hay 5.500.000 de palestinos que viven en Jordania o Líbano, en Londres o Madrid y que siguen considerándose refugiados.

La historia enfrenta a la humanidad a complicados desafíos. El siglo XX fue quizá la época en la que se produjeron las mayores migraciones de la historia, a lo largo de continentes y atravesando mares y océanos, y no fue precisamente por propia voluntad, sino a causa de las Guerras Mundiales (Francia-Alemania, Polonia-Rusia) y del final del colonialismo (India, Paquistán, el continente africano).

La cuestión de los refugiados es una cuestión que fue y que es política, su gran relevancia la seguimos comprobando a diario.

Ojalá que la cuestión de los refugiados se resuelva de manera sabia y ética, con perspectivas de futuro y no mirando hacia el pasado como forma de hacer política.

(*) Hamutal Rogel Fucks es portavoz de la Embajada de Israel en España?. Este artículo fue publicado inicialmente en "El puente", el boletín informativo de la embajada de Israel en España

El Gobierno de Estocolmo se enroca en el "buenismo" socialdemócrata
El especial de Navidad de la televisión pública sueca, en manos de los musulmanes
Ingrid Carlqvist (*)  www.latribunadelpaisvasco.com 8 Diciembre 2015

Desde la noche de los atentados de París hasta hace unos días, cuando el Gobierno sueco anunció que iba a dar marcha atrás en su política de fronteras abiertas, Suecia estuvo en estado de agitación. No importó lo que el Gobierno dijera: no consiguió nada, salvo enfurecer cada vez más a los suecos.

Cuando el primer ministro Stefan Löfven acusó a su pueblo de haber sido ingenuo respecto al islam radical, estalló la indignación en las redes sociales. Se podían leer comentarios como este: "No. Algunos de vosotros habéis sido ingenuos. Al resto se nos ha llamado fascistas y otras cosas desagradables".

La conmoción y el horror de los atentados de París –donde hubo una mujer sueca entre los 130 muertos y otra entre los 350 heridos– apenas se habían calmado cuando los suecos recibieron otro mazazo. El 18 de noviembre, un desolado Anders Thornberg, jefe del Servicio de Seguridad, dio una rueda de prensa en la que informó de que se sospechaba que un terrorista entrenado por ISIS había entrado en Suecia y que se había emitido una orden de arresto contra él. Por ello, Thornberg ha subido el nivel de amenaza en Suecia de 3 a 4 en una escala de cinco, lo que significa que el país se está enfrentando al más alto "nivel de amenaza" desde que se empezó a utilizar la escala en 2010.

El jefe del Servicio de Seguridad, así como varios ministros, pidieron a la población que mantuviera la calma. La petición fue en vano. Los rumores, desatados en Facebook y otras redes sociales, decían que la policía había avisado a sus familias de que "se mantuvieran alejados del centro de la ciudad durante los siguientes cuatro o cinco días, ya que la amenaza era mucho más grave de lo que se había hecho público; al parecer están buscando a más terroristas, a unas 20 personas; tenéis que decidir vosotros. En cualquier caso, la amenaza es mayor de lo que se ha dicho en las noticias".

Al día siguiente, el metro de Estocolmo, que normalmente transporta a 1,2 millones de pasajeros al día, estaba casi desierto. Más tarde, el 20 de noviembre, el Servicio de Seguridad confirmó que había habido planes de atentar en Estocolmo.

El día después de la alerta nacional, se capturó al presunto terrorista de ISIS. Resultó que había solicitado asilo en Suecia bajo el nombre Mutar Muzana Majid, y que había vivido durante algunas semanas en casa de unos solicitantes de asilo en el pequeño pueblo minero de Boliden, al norte de Suecia.

El primer ministro Stefan Löfven no hizo declaraciones públicas hasta después del arresto. Durante una rueda de prensa, anunció que endurecería las leyes antiterroristas para hacer frente a los extranjeros radicales islamistas, respecto a los cuales, ahora sí, reconoce que plantean la mayor amenaza a Suecia, y no la única:

“Sabemos que unos 300 ciudadanos suecos han partido a Siria e Irak para luchar junto a ISIS. También sabemos que han regresado unos 120. El Servicio de Seguridad cree que entre ellos hay individuos que representan una amenaza para nuestra sociedad, y que han cometido crímenes en otros países. Es inaceptable que la gente pueda viajar, participar en actos terroristas y volver sin rendir cuentas, y que consuma enormes recursos de la sociedad”.

Después, el primer ministro afirmó que "Suecia había sido ingenua", olvidándose convenientemente de que él había llamado, a quienes no eran ingenuos, a quienes habían expresado sus inquietudes sobre la islamización de Suecia, "racistas" e "islamófobos". También se le pasó por alto mencionar que ya en mayo el jefe del Servicio de Seguridad Anders Thornberg había dado la alarma de que Suecia no podía hacer frente a más yihadismo. Thornberg también expresó su preocupación por que los extranjeros yihadistas pudieran aprovecharse del sistema sueco de asilo –a través del cual más del 90% de solicitantes sin documentos de identificación adquieren el permiso permanente de residencia– escondiéndose entre los refugiados.

En respuesta a las preguntas del Gatestone Institute respecto a quiénes, exactamente, habían sido los ingenuos, el secretario de prensa del primer ministro, Dan Lundqvist Dahlin, dijo que Löfven pensaba en "los suecos en general". Cuando se le preguntó si con ello quería decir que Löfven culpaba a los suecos del peligro en el que se encontraba ahora el país, Dahlin respondió: "El primer ministro dice que todos hemos sido ingenuos en Suecia. ¡Se refiere a mí, a usted, a este, a aquel y al otro!

Al preguntarle si eso quería decir que estaba acusando a los suecos de ser ingenuos, Dahlin dijo:
¿Pero no entiende lo que digo? No es una acusación. Si alguien se siente acusado, es un problema. Supongo que él se refiere a los políticos y a todos los demás.

Las declaraciones del primer ministro indignaron al parecer a muchos suecos. El hashtag #naiv ("ingenuo") empezó a ser rápidamente tendencia en Twitter y la gente empezó a publicar comentarios, como por ejemplo:

"Yo no he sido #ingenuo, así que a mí no me meta en esto".
"¿Suecia ha sido ingenua? No: vosotros habéis traicionado a vuestro país."
"Me han llamado muchas cosas todos estos años, pero es la primera vez que me llaman ingenuo. Y nada menos que el primer Ministro. No está mal".
¿Por qué dice Löfven que "los suecos" han sido ingenuos? ¡Muchos, muchísimos, han advertido de la exacta situación en que nos encontramos ahora!"

El único partido político que advirtió de la islamización de Suecia fueron los Demócratas de Suecia, y se les ha marginado sistemáticamente en todas las negociaciones. Durante la rueda de prensa, Löfven apeló a la unidad nacional e invitó a dialogar a todos los partidos de la oposición, excepto a los Demócratas de Suecia. Y dijo incluso:

“En momentos como este, lo importante es que los suecos permanezcan unidos. No ha lugar a peleas partidistas ni a partidos. Por eso he invitado al bloque de la derecha a un diálogo sobre cómo luchar contra el terrorismo”.

El líder del grupo parlamentario de los Demócratas de Suecia, Mattias Karlsson, escribió en Facebook: "No, 'los suecos' no han sido ingenuos. Ustedes, su partido y sus socios de coalición han sido los ingenuos y lo siguen siendo".

Karlsson recordó al público las múltiples críticas que recibieron los Demócratas de Suecia cuando poco antes sus miembros entregaron folletos a los migrantes en el sur de Europa. Los folletos, firmados por los Demócratas de Suecia y "el pueblo sueco", instaban a los solicitantes de asilo a no ir a Suecia. Periodistas y políticos atacaron después al partido por hablar en nombre "del pueblo".

"A juzgar por la tormenta mediática y los comentarios de los representantes del Gobierno sobre nuestros folletos la otra semana", escribió Karlsson, "me da la impresión de que hablar en nombre del pueblo sueco fue algo absolutamente terrible, pero al parecer, tampoco era el caso".

A Löfven se le preguntó, en una aparición en el boletín informativo TV4 News, si se deberían haber establecido controles más estrictos más pronto, para evitar que los terroristas entraran en Suecia. Löfven esquivo, pero lo cierto es que la pregunta era imprecisa.

Los controles en las fronteras que Suecia había establecido con anterioridad no servían para nada, en realidad. Las fronteras estaban tan abiertas como siempre a cualquiera que viniera solicitando asilo. La afluencia de migrantes era tan grande como antes: 10.000 nuevos solicitantes de asilo a la semana.

Aunque los principales medios tienen cuidado y evitan hablarle al público de ello, Dispatch International dio hace poco la noticia de que en el puente de Öresund, que conecta Suecia y Dinamarca, la policía solo hace comprobaciones aleatorias, y solo a quienes no dicen que son solicitantes de asilo. No se hizo ninguna comprobación a quienes dijeron que buscaban asilo. Simplemente se les trasladaba a una oficina del Servicio de Inmigración. Allí, se les tomaban huellas y fotografías; sin embargo, como muy pocos solicitantes de asilo llevan pasaporte o algún otro documento identificativo, se tarda meses en lograr una identificación "probable".

Aunque se estuviese investigando la identidad de los solicitantes de asilo, no eran retenidos. Al contrario: si bien muchos eran verdaderos refugiados, o buscaban honradamente una vida mejor, todos eran enviados a diversos centros de acogida en todo el país, donde, si alguien quería, tenía la libertad de planificar tranquilamente un atentado terrorista como le diera la gana. Por ejemplo, Mutar Muzana Majid, sospechoso de terrorismo días antes, tuvo incluso un apartamento en propiedad en el pueblo de Boliden, con su nombre en la puerta.

En lugar de cerrar las fronteras suecas, Löfven siguió insistiendo en la redistribución de los solicitantes de asilo suecos en la UE. Llamó "irresponsables" a los países de la UE que no tenían las fronteras abiertas (todos excepto Suecia, Alemania y Austria). Al parecer no se le ocurrió pensar que, en realidad, lo responsable habría sido proteger a su población y dar prioridad a su bienestar.

Mantener abiertas las fronteras del país y llamar a quienes están aterrados "racistas" e "islamófobos", y decir a la vez que "hemos sido ingenuos" no aumenta, ciertamente, la popularidad del primer ministro. El diario Metro publicó recientemente que los socialdemócratas de Löfven solo tienen a su favor al 21,4 por ciento de los votantes suecos, mientras que los Demócratas Suecos han alcanzado un nuevo récord del 26,7 por ciento. Además, según el mismo sondeo, aunque la gente tienda a apoyar a su líder en tiempos de crisis, Löfven se ha convertido en uno de los ministros menos populares del Gobierno, situándose en el puesto 21 de 24. Su viceprimera ministra, Åsa Romson, del Partido Verde, es la menos popular.

La encuesta también mostraba que cada vez más suecos creen que el problema político más importante ahora mismo es el de la migración. Desde la última encuesta del mes pasado, el número de personas que piensan así ha crecido hasta el 64%, lo que supone un aumento del 8 por ciento desde octubre.

De lo que finalmente parecen estar dándose cuenta los suecos es que mientras el Gobierno antepone el derecho de asilo a la seguridad de sus propios ciudadanos la ciudad podría estar llenándose de terroristas.

Para colmo, los suecos acaban de enterarse de que la presentadora del especial de Navidad de la Televisión Pública Sueca –un papel muy prestigiado, pensado básicamente para consolar a personas que están solas y no tienen a nadie con quien celebrar la Navidad– será este año una joven musulmana, Gina Dirawi, de 24 años. Lamentablemente, ha hecho varias veces comentarios antisemitas, y aun así la han seguido llamando para presentar programas de televisión.

El director del Servicio Público, Safa Safiyari, que presentó hace poco a Dirawi con una gran convocatoria de prensa, llegó a Suecia a los 14 años. Ha escrito, en artículos de prensa, sobre que no le "atrae" lo suficiente los archipiélagos suecos; y de cómo, en 2001, cuando tuvo que hacer programas con temas de actualidad para los jóvenes sobre "las injusticias en Suecia", se sintió como si se estuviese vengando de las injusticias que él había sufrido en Suecia y que aún caracterizan su vida.

El anuncio de que una persona como Dirawi, que profesa la fe islámica y que, según los estudiosos islámicos debe creer que la celebración del nacimiento de Cristo es una tradición pagana, será la presentadora del especial de Navidad, generó encendidas reacciones de enfado y decepción en las redes sociales. Se publicaron comentarios en Twitter, por ejemplo: "La Televisión Pública le ha declarado la guerra a los cristianos suecos eligiendo a la musulmana Gina Dirawi como presentadora del especial de Navidad. ¡Es vergonozoso!" Y, "Si las cosas siguen por ese camino, para las próximas Navidades prohibirán el jamón".

Safa Safiyari le dijo al diario Göteborgs-Posten que la Televisión Pública Sueca se había preparado para todo tipo de reacciones: "Hemos elegido a Gina Dirawi como presentadora del especial de Navidad por su competencia, su talento cómico y su experiencia en programas largos. Cuando contratamos a nuestros para el especial navideño, no les interrogamos por sus creencias religiosas".

(*) Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute. Traducción elmedio

El calvario del agente que supo que la Guardia Civil pudo evitar el 11-M
Halló la cinta que prueba que se ignoró que Toro y Trashorras traficaban con explosivos.
Paolo Fava El Espanol 8 Diciembre 2015

En 2003 David Robles Ramos encontró una cinta abandonada a la intemperie en el patio del cuartel de Cancienes, Asturias. Era del tipo que usaban en el cuerpo para grabar los interrogatorios pero, cuando preguntó, ninguno de sus compañeros la reconocía. Le pareció que tenía escrito "castillo": en realidad era "Campillo", el apellido del agente que grabó la conversación con el confidente 'Lavandero'. Un año después, el 15 de octubre de 2004, Ramos decidió usar aquella cinta para probar una grabadora que había prestado. Y se le paró el corazón.

"Tenía en las manos la prueba más clara de que antes de los atentados del 11-M se sabía de la intención de vender explosivos en Asturias", relata Robles en su primera entrevista a 'El Comercio' tras su jubilación, el pasado 30 de octubre, justificada por una lesión de rodilla producida por la agresión de un conductor en un control. La baja, explica Robles, fue un pretexto. Sus mandos le habían hecho la vida imposible desde que hace once años se publicase la transcripción de la grabación que dio la vuelta a la investigación: no solo la Guardia Civil había sido advertida del tráfico de explosivos antes del 11-M, también sabían que los sospechosos querían fabricar "bombas con móviles" y pretendían "dirigir la cosa" desde Marruecos.
noticias relacionadas

En la grabación, que databa de 2001 y vio la luz en 'El Mundo' y COPE el 11 de noviembre de 2004, el confidente 'Lavandero' acudía en evidente estado de nerviosismo al agente de inteligencia Jesús Campillo para denunciar que dos conocidos suyos por trapicheo de droga, los condenados por el 11-M Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras, se habían puesto en contacto con él para intentar vender una enorme cantidad de explosivo que robaban de las minas asturianas, y que incluso le habían mostrado el material.

"La que yo vi en el coche era dinamita de la buena, porque cuando esta vieja empieza a sudar, a hacer como grasilla por fuera"- relata en la cinta 'Lavandero', que explica que los condenados se dirigieron a él por su experiencia como minero. Toro, que le pidió ayuda para vender 1.000 kilos, le había enseñado muestras envueltas en papel y detonadores en su propio coche. A Trashorras, en otra ocasión, le urgía deshacerse de 400 kilos de Goma 2. También le preguntaron si conocía a alguien que supiera hacer bombas con móviles, las mismas que estallaron el 11-M. "Se marchan los dos a Marruecos, tienen todo preparado para dirigir la cosa desde ahí", era una de las angustiosas advertencias.

'Lavandero' afirma en la grabación haber acudido a la Guardia Civil porque la Policía Nacional no le tomaba en serio y temía que Toro y Trashorras se enterasen de sus "chivatazos" por boca de los propios policías. El agente Campillo, que admite que el tema "es muy serio", le cita a "tomar un vermut" para seguir hablando. Pero lo cierto es que nada se hizo para evitar que los traficantes asturianos proveyesen los explosivos que se utilizaron en los atentados de Madrid. "Hicieron una chapuza. Se ocuparon de las drogas y no de los explosivos", explica Robles.

Comienza el calvario
El momento en el que David Robles escuchó la cinta coincidió con las comparecencias del entonces coronel Pedro Laguna y el teniente coronel Antonio Rodríguez Bolinaga en la comisión de investigación del 11-M negando que la Guardia Civil tuviera conocimiento del tráfico de explosivos por parte de mineros. "Supe desde el principio que aquello era material sensible", recuerda Robles.

Su primera reacción fue la de hacer una copia de la cinta, ya que tenía turno de noche y la original pasó el día en manos de un compañero. "Tenía miedo de que se perdiera en una intervención", explica. Al día siguiente acudió a consignar la cinta a sus mandos con un "recibo" en el que había anotado las claves de lo que constaba en la grabación, los nombres de los acusados y los explosivos. "Si no se firma, no lo entrego", llegó a exigir Robles, saltándose el protocolo de mando. Pese a la reticencia inicial, el acuse de recibo fue firmado. "Si esto salta a la prensa, sabes la que se puede liar, ¿verdad?" -le advirtieron entonces, según relata. "No hables con nadie, ni con tus compañeros, ni con tu familia".

Veinte días después de su entrega, cuando Robles esperaba todavía que se abriera una investigación interna sobre el caso como establece el reglamento, la transcripción de la cinta fue publicada en los medios. El exagente afirma categóricamente que no tuvo nada que ver con la filtración. "Nunca se me hubiera ocurrido, ni por dinero. Me vi fuera de la Guardia Civil". Comenzó entonces el calvario.

Robles fue interrogado varias veces en las comandancias de Oviedo y Gijón, sin abogado, bajo régimen militar. Recuerda el primer interrogatorio, en el que el coronel Búrdalo le preguntó hasta ocho veces: "¿De dónde coño sacó la cita, y quién la filtró?". "Aunque sea un simple guardia, tengo el mismo honor que usted" -llegó a contestar el agente, a lo que su superior contestó: "Eso está por ver".

Dentro de la Benemérita, Robles se convirtió en "el de la cinta". Perdió peso, fumaba sin parar, cambió de móvil, se sentía perseguido. Evitaba cometer la más mínima falta para no dar motivos de represalia a sus mandos. En un comunicado oficial sobre el caso la Guardia Civil publicó su nombre completo, "y entonces ETA mataba", puntualiza. El 25 de noviembre declaró en la Audiencia Nacional y el juez instructor del 11-M, Juan del Olmo, llegó a pedir su comparecencia, pero el caso de la cinta fue archivado.

Comenzó una etapa menos frenética pero igualmente tensa. Saludaba a sus oficiales y no recibía respuesta. Le preguntaban abiertamente de qué conocía a Trashorras, en un intento de incriminarlo. En 2006 Robles se desplazó a un cuartel de Valdemoro, en Madrid, para una entrevista para un puesto de analista de documentación. "El de la cinta, ¿no?", fue el saludo del entrevistador. En la conversación, que no trató en absoluto de la posición abierta, le reprocharon haber provocado la destitución de Bolinaga. "¿Cómo se te ocurre presentarte a nada, si tienes una cruz encima?", le recibió su teniente a la vuelta en Cancienes.

David Robles echa la vista atrás con sentimientos encontrados: gratitud hacia sus compañeros, pero decepción con la institución. Y, sobre todo, una duda que le tortura: "¿Qué habría pasado si hubiera escuchado la cinta cuando la encontré?". Robles estudia ahora Derecho y sigue colaborando en la Asociación Unificada de Guardias Civiles para seguir luchando contra el "vacío legal" que pende sobre los agentes.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El palco del Bernabéu y la Constitución franquista
Pablo Planas Libertad Digital 8 Diciembre 2015

Los candidatos separatistas están dejando en ridículo a los expertos del Institut de Nova Història, unos fenómenos encabezados por Jordi Bilbeny, que han catalanizado a Colón, Santa Teresa de Jesús, Erasmo de Rotterdam y Leonardo da Vinci. Es sabido. No es tan conocido que la Generalidad, a través de TV3, da pábulo a tales pijadas y patrocina a los componentes del singular ente con documentales sobre sus memeces. El último de ellos, Desmontando a Leonardo, fue éxito de audiencia en el segundo canal de la televisión autonómica. Según el erudito Bilbeny, Leonardo lucía el escudo de armas de la "corona catalana" y las montañas que aparecen en algunos de sus cuadros no son otras que las de Montserrat. En resumen, que era de Vich, Leonardo de Vich.

Como nada es gratis, el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) se ocupa de la barra libre separata. Lo del Institut es un auténtico delirio basado en el supuesto de que una enorme conspiración castellana ha borrado de la historia todas las gestas catalanas y eliminado la catalanidad de personajes como Cortés, Pizarro y hasta la hija de Moctezuma. Pero en la Cataluña de CDC, ERC y la CUP estas barbaridades cuelan, tienen su público y se pagan muy bien.

Francesc Homs, cabeza de lista de CDC, y Gabriel Rufián, un fenómeno similar pero en ERC, no tienen la imaginación de Bilbeny y Cucurull, el otro investigador de la Nova Història, pero en su papel son más estruendosos incluso. El primero, que fue portavoz de Mas hasta que la espuma en la boca era indisimulable, montó este lunes una rueda de prensa en la plaza dura de la estación de Sants para decir que la política de infraestructuras de España se decide en el palco del Bernabéu. El segundo, Rufián, lleva días con que la Constitución fue "tutelada y pactada por fascistas y militares". Grandes ovaciones, inusitada audiencia y éxito de crítica. Dos titulares redondos que configuran el pienso mediático catalanista. El estadio del Madrid y la Constitución del búnker. Ese es el nivel y con esos bueyes hay que arar. Ya no les preocupan ni el PSC ni el PP, desarticulados en Cataluña. El enemigo a batir es Rivera y contra él dirigen sus mensajes. Por primera vez desde que el gran evasor Pujol accedió al poder, la oposición al nacionalismo y al socialismo nacionalista puede ganar las elecciones generales en Cataluña. Y están acogotados. El Bernabéu y la Constitución de Franco... No dan más de sí.
Los candidatos separatistas están dejando en ridículo a los expertos del Institut de Nova Història, unos fenómenos encabezados por Jordi Bilbeny, que han catalanizado a Colón, Santa Teresa de Jesús, Erasmo de Rotterdam y Leonardo da Vinci. Es sabido. No es tan conocido que la Generalidad, a través de TV3, da pábulo a tales pijadas y patrocina a los componentes del singular ente con documentales sobre sus memeces. El último de ellos, Desmontando a Leonardo, fue éxito de audiencia en el segundo canal de la televisión autonómica. Según el erudito Bilbeny, Leonardo lucía el escudo de armas de la "corona catalana" y las montañas que aparecen en algunos de sus cuadros no son otras que las de Montserrat. En resumen, que era de Vich, Leonardo de Vich.

Como nada es gratis, el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) se ocupa de la barra libre separata. Lo del Institut es un auténtico delirio basado en el supuesto de que una enorme conspiración castellana ha borrado de la historia todas las gestas catalanas y eliminado la catalanidad de personajes como Cortés, Pizarro y hasta la hija de Moctezuma. Pero en la Cataluña de CDC, ERC y la CUP estas barbaridades cuelan, tienen su público y se pagan muy bien.

Francesc Homs, cabeza de lista de CDC, y Gabriel Rufián, un fenómeno similar pero en ERC, no tienen la imaginación de Bilbeny y Cucurull, el otro investigador de la Nova Història, pero en su papel son más estruendosos incluso. El primero, que fue portavoz de Mas hasta que la espuma en la boca era indisimulable, montó este lunes una rueda de prensa en la plaza dura de la estación de Sants para decir que la política de infraestructuras de España se decide en el palco del Bernabéu. El segundo, Rufián, lleva días con que la Constitución fue "tutelada y pactada por fascistas y militares". Grandes ovaciones, inusitada audiencia y éxito de crítica. Dos titulares redondos que configuran el pienso mediático catalanista. El estadio del Madrid y la Constitución del búnker. Ese es el nivel y con esos bueyes hay que arar. Ya no les preocupan ni el PSC ni el PP, desarticulados en Cataluña. El enemigo a batir es Rivera y contra él dirigen sus mensajes. Por primera vez desde que el gran evasor Pujol accedió al poder, la oposición al nacionalismo y al socialismo nacionalista puede ganar las elecciones generales en Cataluña. Y están acogotados. El Bernabéu y la Constitución de Franco... No dan más de sí.

La "lealtad acrisolada a España" del cerebro de la secesión de Cataluña
Es el lema de la Cruz de Isabel la Católica concedida al jurista propuesto por la CUP para la Generalitat.
María Peral El Espanol 8 Diciembre 2015

Carles Viver "no era en absoluto independentista" cuando en julio de 1992 fue nombrado magistrado del Tribunal Constitucional a propuesta del Congreso de los Diputados, coinciden en afirmar todos los ex miembros del TC consultados por EL ESPAÑOL que compartieron muchas horas de deliberaciones y redacción de sentencias con el que hoy es considerado el principal urdidor jurídico de la hoja de ruta hacia la separación de Cataluña.

El mismo diagnóstico sobre el distanciamiento de Viver de posiciones soberanistas lo comparte un ex político de Convergencia y Unión que negoció con el entonces Gobierno socialista la entrada de un catalanista en el TC. "Lo propusimos porque era un catedrático de prestigio, fundador de la Universidad Pompeu Fabra, decano de la Facultad de Derecho y en la órbita del catalanismo", recuerda el negociador de CiU. "Nada permitía pronosticar que iba a evolucionar como lo ha hecho", añade. "Para muchos de nosotros ha sido una transformación incomprensible".
noticias relacionadas

El acuerdo para el nombramiento como juez del TC de Carles Viver, que entonces tenía sólo 43 años, fue pactado por Miquel Roca, portavoz del Grupo Catalán en el Congreso, con el ministro de Relaciones con las Cortes, Virgilio Zapatero.

Pero la renovación del Constitucional se demoró durante cinco meses (debió haberse realizado en febrero de 1992) porque el Grupo Popular puso pegas precisamente al 'cupo' reservado por los socialistas para un nacionalista catalán. No obstante, los votos del PP no eran necesarios y la candidatura de Viver salió adelante con el apoyo de los grupos socialista, catalán, de IU y del CDS. Los nacionalistas vascos se ausentaron.

La visita de Pujol al TC
En aquella época ya se producían insistentes quejas de la Generalitat por la "escasa sensibilidad autonómica" del Constitucional. Poco después de la llegada de Viver al tribunal, Jordi Pujol pidió reunirse con el nuevo presidente del TC, Miguel Rodríguez-Piñero, al que dijo que, en justa correspondencia a la actitud de los nacionalistas catalanes favorecedora de la gobernabilidad de España, la Generalitat quería una lectura más generosa de las leyes autonómicas.

Pujol tuvo con Rodríguez-Piñero una relación más cordial que con su antecesor, Francisco Tomás y Valiente, al que el jefe del Gobierno catalán criticó por haber "ridiculizado" -interpretó el president- los conflictos de competencia que Cataluña llevaba al tribunal. Tomás y Valiente había puesto como ejemplo del tipo de asuntos que estaban colapsando el TC una disputa entre Cataluña y el Estado por la competencia para regular la fecundación de las gallinas ponedoras en batería.

No consta que ese asunto fuera comentado en la entrevista con Rodríguez-Piñero pero sí trascendió que el president incidió en una cuestión para él de la máxima importancia. La Generalitat preveía que la Sala Tercera del Tribunal Supremo iba a plantear en breve una cuestión de inconstitucionalidad sobre la Ley catalana de Normalización Lingüística, base esencial para la inmersión de los centros educativos en el catalán. Pujol quería que en el TC se conociera su posición antes de que llegara el documento del Supremo dudando de la constitucionalidad de que se impusiera el deber de conocer el catalán.

Fue de las primeras sentencias del Pleno del tribunal en las que Viver participó. Se alineó con la mayoría que avaló la constitucionalidad de la ley catalana por 10 votos frente a 2. Pujol calificó de "histórico" un fallo que respaldaba que el conocimiento del catalán fuera tan exigible como el del castellano. El Parlament acogió la sentencia con ovaciones.

Rodríguez-Piñero, que presidió ese Pleno, recuerda a un Viver "equilibrado, con inquietudes nacionalistas pero moderadas". La misma impresión tienen otros magistrados aquella etapa. "Era un hombre dialogante con el que se podía llegar a pactos. Era un autonomista, quizá demasiado en algunos aspectos en los que no le podíamos secundar. Pero actuaba como intérprete de la Constitución, no como enemigo de la Constitución", resume uno de ellos.

Una prueba de que la percepción general era ésa la encontramos en su elección como vicepresidente el 22 de diciembre de 1998. Recibió 11 votos a favor y ninguno en contra. Hubo una papeleta en blanco que se atribuye a Rafael de Mendizábal, quien sondeó sus posibilidades para ser vicepresidente y, al no encontrar apoyos, ni siquiera presentó su candidatura.
La etapa de Viver en el Constitucional fue fructífera. Fue ponente de más autos y sentencias que ningún otro magistrado hasta el momento de su cese, en 2001.

El Estatut, punto de inflexión
Un repaso a las sentencias de pleno de las que Carles Viver fue ponente no permite detectar un sesgo nacionalista acusado. Algún ex magistrado, sin embargo, recuerda que, sin ser ponente, "se empleó a fondo" en resoluciones trascendentes como la relativa a la ley del suelo, en la que el TC consideró viciadas de incompetencia las normas estatales dictadas con carácter supletorio en materias de la exclusiva competencia de las comunidades autónomas.

Un colega universitario catalán destaca que ya en sus trabajos de los años 80 Carles Viver explicitó la tesis de una delimitación competencial perfecta basada en el principio de simetría entre el Estado y las comunidades autónomas. "Es la idea que luego llevó a la redacción del Estatuto de Autonomía de 2006", señala.

Director del Instituto de Estudios Autonómicos desde 2004, Viver trabajó con intensidad en el proyecto estatutario por encargo del Gobierno tripartito de Maragall (PSC). "Ahí empezó su distanciamiento con el mundo académico catalán, donde ha acabado muy desprestigiado", afirma desde Barcelona un catedrático de Derecho Constitucional.

Según esta interpretación, Viver se sintió "muy herido" cuando el TC declaró la inconstitucionalidad de preceptos esenciales del Estatut. "Se había extendido la idea de que, estando él detrás y habiendo sido magistrado y vicepresidente del tribunal, el fallo no podía ser desfavorable. Cuando el TC tumbó parcialmente el Estatut, Carles creyó que no había nada que hacer dentro del marco constitucional y se echó al monte", relata.

"Hace unos años yo no era independentista", ha admitido el propio Viver en unas declaraciones públicas el pasado marzo. "Lo intenté todo", pero "hace tres años llegué a la conclusión de que no teníamos otra alternativa que intentar la vía de la independencia".

El cajón de Carles
Presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional desde marzo de 2013 y comisionado para la transición nacional desde el pasado 24 de febrero, Viver ha dedicado los últimos años a diseñar la hoja de ruta hacia el independentismo. Hasta el más mínimo detalle. En una entrevista a El Temps en octubre de 2014, ponía como ejemplo las aduanas: "Deben estar listas y funcionando el primer día después del Estado independiente. El primer día. Para que el flujo no se puede detener y sobre todo el de exportación (el pescado que transportan los camiones se estropearía). Por lo tanto, hay que saber quién deberá encargarse de la vigilancia de las aduanas el primer día del nuevo Estado. ¿Cuál es la unidad de los Mossos que tendrá que ir a las aduanas? Pero no sólo cuál es la unidad. ¿Qué nombres tienen y cuáles son sus teléfonos para llamarlos el domingo por la noche y que el lunes por la mañana estén en el puerto de Barcelona, en Figueres y donde sea?". "Lo que no pueden impugnar [desde el Estado] es que te sientes en una mesa y diseñes cuáles son los Mossos d'Esquadra que irán a las aduanas y lo guardes en un cajón", añadía.

El cajón de Carles Viver está lleno de papeles con el plan de medidas que deben activarse el día en que se declare la independencia, las estructuras de Estado que han de planificarse, la Constitución provisional de la República, anteproyectos de ley.... "No pueden evitar que preparemos todo este trabajo, esto no nos lo pueden impugnar", dijo a Vilaweb.cat el pasado marzo.

"En el momento de la independencia lo tendremos todo a punto", asegura. Según su tesis, "una vez que desconectas de España no cometes ninguna ilegalidad porque ya has constituido tu propia legalidad".

Estas posiciones de Viver le han alejado del predicamento académico del que gozaba. Uno de sus discípulos, Víctor Ferreres, y dos catedráticos catalanes, Alejando Sáiz y Enric Fossas, publicaron el pasado 24 de noviembre en El País un duro artículo titulado Inconsistencias de la 'desconexión' en el que señalaban: "Que todavía haya juristas dispuestos a sostener que es legal sustituir sin más la legalidad constitucional por un marco legal catalán que reemplaza la Constitución dice mucho sobre la degradación intelectual a la que hemos llegado".

En el curriculum que aparece en la web de la Generalitat con su nombramiento como comisionado para la transición nacional figura la concesión a Carles Viver de dos de las más importantes condecoraciones estatales, la Orden del Mérito Constitucional y la Gran Cruz de Isabel la Católica. En esta última, cuya finalidad es distinguir los "comportamientos extraordinarios de carácter civil que redunden en beneficio de la Nación" y que se concede a los jueces del TC, figura la leyenda "a la lealtad acrisolada" a España, lema con el que la creó Fernando VII.

"Es una pena que alguien que está dinamitando la Constitución siga teniendo el título de magistrado emérito del tribunal encargado de preservarla", dicen fuentes del TC. Viver ha llegado a ser propuesto por la CUP como el recambio de Artur Mas al frente de la Generalitat, aunque las fuentes consultadas coinciden en que "ni Viver es de la CUP ni la CUP quiere a Viver. Se trataba sólo de fastidiar a Mas".
Carles Viver ha manifestado a este periódico que la CUP no le consultó antes de proponer su nombre. "Supongo que no hay mala fe. En una negociación salen a relucir muchos nombres y barajarían el mío. No le doy importancia".

El ex vicepresidente del TC señaló igualmente que la resolución independentista votada por el Parlament el 9-N tampoco le fue consultada ni tuvo el contenido que propuso en su día el Consejo Asesor para la Transición Nacional, que sugirió incluir el ofrecimiento de negociaciones con el Estado y la Unión Europea. Viver no quiso valorar la resolución finalmente aprobada -y declarada nula por el Constitucional en un tiempo récord- pero manifestó que "son otros los que han negociado el texto, como es lógico en una fase que es política. Yo soy un técnico".

 


Recortes de Prensa   Página Inicial