AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 9 Diciembre  2015

20-D: Democracia de sofistas
Editorial  www.gaceta.es 9 Diciembre 2015

El debate del pasado lunes tuvo, a falta de otras virtudes, la de resumir perfectamente el contenido de la presente campaña electoral. Por decirlo en dos palabras: ninguno de los partidos en liza ofrece verdaderamente un proyecto distinto para España. Por supuesto, no es lo mismo la California de cartón piedra del PP que la Dinamarca imposible de Ciudadanos, la nada con sifón federal del PSOE o la Albania floral de Podemos. Pero todos coinciden en el mismo horizonte de disolución nacional y nihilismo social.

Disolución nacional: ni el PP, ni Podemos, ni el PSOE ni Ciudadanos alientan un proyecto específico de afirmación nacional. Los que enarbolan la bandera rojigualda, es para diluirla en el magma de la Unión Europea. Toda la discusión está en saber si nos diluiremos como federación (PSOE), como autonomías nuevas (Ciudadanos) o como autonomías viejas (PP). Y los que arrían la rojigualda para añadirle una franja morada, como Podemos, es simplemente para dar finiquito a la España histórica. Ninguna de estas cuatro fuerzas tiene en mente la continuidad de España como agente singular en la Historia. ¿Pruebas? Hagamos sólo dos preguntas. Una: ¿Cuál de esos partidos ha sido capaz de proponer un modelo de crecimiento económico propio, no subordinado a los dictados de Bruselas? Dos: ¿Cuál de esos partidos ha sido capaz de proponer una política exterior digna de ese nombre, que atribuya a España un papel protagonista en el mundo?

Junto a la disolución nacional, el nihilismo social: el PP, Ciudadanos, el PSOE y Podemos coinciden en un modelo definido por el aborto libre, la esterilidad como doctrina de Estado, la ideología de género, la desprotección de la familia natural, la loa del homosexualismo, etc. Todos imaginan nuestra sociedad como una amable asamblea de señores y señoras mayores y “mayoras”, con el riñón cubierto por generosas pensiones (toda la discusión está en saber quién las pagará), dispuestos a contemplar cómo su vida colectiva se extingue en una suerte de dulce eutanasia histórica. ¿Pruebas? Una vez más, sólo dos preguntas. Primera: ¿Alguno de los cuatro partidos ha propuesto algo para enmendar el problema de la ausencia de natalidad, gravísimo desde el momento en que en España ya hay más muertes que nacimientos? Segunda: ¿Alguno de los cuatro ha consignado en su programa una sola medida dirigida a facilitar –de verdad- la vida de las familias?

Como los cuatro partidos principales coinciden sobre el horizonte nacional o, más bien, sobre su cierre, al final el debate se reduce a un florilegio de habilidades retóricas: quién es más rápido, más guapo, más convincente, más simpático, más… Más vacío, en realidad. Porque las habilidades retóricas, sin principios que las sustenten, sólo son vacío. Cuentan los clásicos que la democracia griega terminó corrompiéndose por la entrada en liza de los sofistas, virtuosos en el arte de “convertir en sólidos los argumentos más débiles”, según dice Protágoras. Las palabras importan más que los principios. Pero la palabra “embelesa y envenena” (Gorgias), “captura el alma” (Platón). El desenlace de aquel proceso fue el imperio del escepticismo y el relativismo y, al cabo, la corrupción de la democracia.

Nuestros sofistas, con la boca llena de democracia, sin embargo están cargándose el sistema democrático. Porque no hay democracia sin comunidad política y no hay comunidad política sin conciencia de nación. Y eso es lo que tenemos ante los ojos

La quimera de la reforma administrativa
Manuel Muela www.vozpopuli.com 9 Diciembre 2015

El objetivo de simplificar la administración, o mejor dicho las administraciones, para adecuarlas a una realidad económica más modesta y a la par exigente con el funcionamiento de los servicios públicos solo será posible transformando el Estado, cuya hipertrofia es reconocida sin apenas discusión

Cuando hay elecciones, la mayoría de los partidos políticos contemplan en sus programas el asunto de la reforma de la Administración, pero, una vez pasado el momento de la elección, el tema desaparece y se diluye hasta la próxima convocatoria electoral. No quiero decir con ello que exista mala fe o deseos de engañar, lo que ocurre es que resulta quimérico plantear una reforma seria y eficaz sin cambiar el modelo de Estado que tenemos: en la actualidad se compone de varias administraciones, locales, provinciales, regionales y central, cuyas competencias se solapan en muchos casos con la consiguiente selva de disposiciones y resoluciones, que perturban notoriamente la eficacia y encarecen los servicios públicos. Por eso resulta conveniente ir a la raíz para encarar una transformación profunda del modelo estatal y, a partir de ahí, realizar el saneamiento o reforma de las administraciones públicas españolas, naturalmente si los partidos políticos están por la labor, ya que ese objetivo implica cambios constitucionales de envergadura. Y, por el momento, sólo hay algunas propuestas parciales en ese sentido.

Desde un Estado modesto al exuberante y disperso
Hasta 1978 el Estado en España no tenía la complejidad y la envergadura económica que ha adquirido con el desarrollo del modelo constitucional creado en esa fecha, cuyo crecimiento se ha basado en la fragmentación de los poderes públicos y en la obtención de abundantes recursos provenientes de la Unión Europea, en la que nos integramos en 1985, y del esfuerzo fiscal de los españoles, en especial de sus clases medias y de las pequeñas y medianas empresas que son mayoritarias en nuestro tejido empresarial. El agudo declive industrial iniciado en los años 80 se compensó con la expansión de las obras civiles y el estímulo urbanístico en las costas y en las grandes ciudades, con el resultado de una exuberancia económica y recaudatoria, que beneficiaba a todos los agentes partícipes de la misma, siendo las administraciones públicas las mayores defensoras de ese modelo.

Se puede afirmar que, aunque con altibajos, el modelo de crecimiento económico y exuberancia fiscal se mantuvo inalterado hasta 2007 y, gracias a eso, las administraciones españolas se han permitido crecimientos que hubieran sido imposibles sin las diferentes burbujas que los han alimentado. A nadie le preocupaba el florecimiento de las estructuras de las Comunidades Autónomas no sólo en competencias sino en organismos de lo más variopinto para emular al Estado del que traían causa. Tampoco los Ayuntamientos, convertidos en agentes urbanísticos de primer nivel, se quedaron a la zaga, bien es verdad que en su descargo conviene apuntar que su escuálida participación en la fiscalidad general les empujaba necesariamente a ello, si querían atender dignamente los servicios municipales y las necesidades desatendidas por la Administración central o las propias Comunidades Autónomas.

Con las arcas públicas exangües la estructura no aguantará
Toda esa tela de araña, con sus estructuras superfluas y sus legislaciones propias, ha sido puesta en duda por mor de las carencias económicas y los deseos de ruptura que han aflorado con vehemencia desordenada en Cataluña. En estos ocho años de vaivenes y sinsabores los gobiernos no han querido o no han podido afrontar el desmantelamiento de un modelo insostenible, prefiriendo cargar la mano en el adelgazamiento de los servicios públicos antes que entrar en una poda estructural y constitucional del todo inconveniente para los partidos dominantes. En consecuencia, no se han liberado recursos cautivos de ese modelo y la deuda nacional ha seguido creciendo, ya que la evolución de la economía se muestra incapaz de proveer de recursos como en los años dorados de las vacas gordas.

Pero la cuerda se ha tensado demasiado y quienes abogan por la reforma administrativa se tropiezan con una muralla constitucional que la impide. Las discusiones sobre cómo encarar el problema dejan al descubierto que el Gobierno de la nación tiene una capacidad muy limitada para reformar y suprimir estructuras administrativas, porque la parte del león está fuera de su alcance. De esta manera el objetivo de simplificar la administración, o mejor dicho las administraciones, para adecuarlas a una realidad económica más modesta y a la par exigente con el funcionamiento de los servicios públicos solo será posible transformando el Estado, cuya hipertrofia es reconocida sin apenas discusión, así que no estaría de más que se pusiera en conocimiento de los españoles el coste del modelo actual y el de otro más centralizado y simplificado que, probablemente, redundaría en mejoras del mercado nacional, sin los compartimentos estancos actuales, y el abaratamiento de los servicios públicos esenciales. Por eso y por la experiencia acumulada no hay que devanarse los sesos, sin cambiar el Estado, la reforma administrativa no dejará de ser un ejercicio más de melancolía.

La (re)generación imposible.
Vicente A. C. M  Periodista Digital 9 Diciembre 2015

No creo que nadie, salvo que sea parte muy interesada, pueda estar en desacuerdo con la regeneración política que proponen cada uno bajo su prisma ideológico, PODEMOS y CIUDADANOS. Lo que importa es el fondo de la cuestión y acabar con situaciones vergonzosas del desempeño de la vida política considerándose acreedor a futuros reconocimientos por los servicios prestados. Me refiero por supuesto a temas tan escandalosos como el de las famosas “puertas giratorias” o las recompensas vitalicias por haber desempeñado cargos de responsabilidad como la de haber sido Ministro o Presidente de Comunidad. Me refiero igualmente a encontrar cobijo en cargos en los Consejos de Administración o ejecutivos en empresas públicas, grandes empresas, entidades financieras o en grandes empresas privadas en calidad de asesores, consultores u otro tipo de relación laboral dependiente.

Lo cierto es que amparándose en la división de competencias, las Comunidades Autónomas han ido legislando y creando normativa para “blindar” este y otros tipos de comportamientos haciendo legal lo que no es sino un abuso de poder y una clara malversación de fondos públicos y gestión desleal. El que sea algo generalizado no significa que sea admisible. Pero igualmente es una corresponsabilidad de los diferentes Gobiernos de España, que debieron haber promovido en el Parlamento la aprobación de leyes que contemplaran la prohibición de estas situaciones y estableciesen las incompatibilidades máximas para que ese trasiego de cargos electos fuera algo excepcional y no la norma.

En cuanto a las compensaciones supermillonarias y prebendas vitalicias simplemente deben desaparecer. Cuando alguien deja de ser Presidente, vuelve a su estatus de ciudadano normal y en ese momento debe dejar de constituir carga alguna al erario público. No es admisible el que sigan manteniendo sueldos vitalicios, derecho de uso de “despacho” con el personal adscrito, coche oficial, escolta y demás parafernalia inherente a los cargos en activo. Se da la paradoja de que un expresidente de Comunidad Autónoma recibe más ingresos que el actual Presidente del Gobierno de España sin tener ninguna responsabilidad oficial reconocida. Y que nadie me venga con que eso en los presupuestos es menos que el chocolate del loro. Todo dinero público proviene del esfuerzo y del trabajo de los ciudadanos que pagamos impuestos y su gasto debe ser justificado. Este no lo es y debe ser suprimido de inmediato.

Esa debe ser una de las actuaciones encaminadas a la regeneración política y hacerla más creíble y que no se siga viendo como una casta elitista parásita cuya misión es disponer del poder para perpetuarse en los miles de cargos de las diferentes administraciones. Y tampoco me vale el que se invoque a la excepción de que cientos de ediles y concejales de municipios o tienen salarios testimoniales o directamente trabajan de forma altruista por sus conciudadanos. La generalidad es que no sea así y que en municipios como Madrid y grandes capitales los salarios, complementos, prebendas y demás los emolumentos recibidos sean muy atractivos y catapulten socialmente a los que los desempeñan. Y no quiero extenderme sobre comportamientos de tipo delictivo que cada día afloran y escandalizan a la opinión pública.

La diferencia entre la honradez y la delincuencia solo radica en la actitud personal. Todos tenemos un precio desgraciadamente, lo único que hay que averiguar de cada uno es dónde establece su límite de honradez y el grado de riesgo que se está dispuesto a asumir. Es claro que muchos con la actual legislación, los aforamientos y la proverbial laxitud de la Justicia se sienten muy tentados a tomar el riesgo porque la recompensa les merece la pena. Ejemplos los tenemos en personajes como Roldán, Bárcenas, “querido Emilio”, Don Rodrigo, el clan de la tortilla, el que tenía dinero para asar una vaca, los del G.I.L. en Marbella y un larguísimo etcétera.

No parece que esa propuesta lanzada anteayer en el debate a cuatro en la 3, haya tenido buena acogida y que como en el caso del PP, se le viera a Soraya muy incómoda por el tema. Para ser creíbles hay que dar ejemplo y el mejor sin duda es el que todos los actuales Consejeros ex altos cargos de PSOE y de PP abandonasen sus puestos y volviesen al mundo real laboral donde seguro que no tendrán problemas para recolocarse dada su valía profesional. Sería un “puntazo” y convencería a muchos de las buenas intenciones de regeneración. ¿Se atreverán? ¿Ustedes qué opinan?

¡Que pasen un buen día de campaña!

Una crisis decisiva y un debate irrelevante
EDITORIAL Libertad Digital 9 Diciembre 2015

Teniendo presente que la mayor crisis que padece España no es la económica sino la que le afecta como nación y como Estado de Derecho, no le falta razón a Maite Loureiro al denunciar en nuestro periódico la ambigüedad con la que la mayoría de los programas electorales aborda la decisiva cuestión territorial y el desafío planteado por los separatistas. Lo peor es que los principales candidatos a la presidencia del Gobierno, en su decepcionante debate electoral del pasado lunes, también pasaron de puntillas sobre este asunto decisivo: una referencia de Iglesias a España como "realidad plurinacional", una apelación de Sánchez a la ley y a la necesidad de una reforma federalista de la Constitución, un fugaz rifirrafe entre Sáenz de Santamaría y Rivera a propósito del uso del castellano en las escuelas catalanas, algunas referencias que daban carácter plebiscitario a las últimas elecciones autonómicas catalanas y poco más.

Ningún candidato abordó, sin embargo, con la profundidad que merecía un hecho tan grave como que en Cataluña no se cumple ni se hace cumplir la ley y que sus gobernantes están en abierta y sediciosa rebelión contra el Estado de Derecho. Sin ese prioritario respeto y esa obediencia a lo que dicen las leyes y las sentencias, en nada queda convertir a España en un proyecto estimulante, que diría Rivera; o reformar la Constitución al vaporoso modo que propone Sánchez; o imaginarse a España como "realidad plurinacional", como dio por hecho Iglesias; o seguir como hasta ahora, como vino a defender la vicepresidenta del Gobierno.

Es cierto que la Ley Wert, como sostuvo la vicepresidenta, trata de garantizar un derecho que se supone ya garantizan la Constitución y un montón de sentencias de los más altos tribunales, como es que el español pueda ser también lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña. Tan cierto como que ese derecho elemental sigue sin ser efectivo en Cataluña, tal y como le replicó Rivera.

Es verdad que Pablo Iglesias no fue tan original a la hora de referirse a España como "realidad plurinacional" que cuando consideró que en el referéndum celebrado en Andalucía en 1980 se dirimía si esa región seguía o no formando parte de España. Pero lo cierto también es que tamaños disparates por parte del líder de Podemos no recibieron réplica alguna de sus contrincantes.

Se sabe que Albert Rivera, quitando hierro a las cuestiones jurídico-formales, quiere hacer de España un país estimulante. La cuestión es si unos ciudadanos que no se consideran a sí mismos nacionalistas pueden considerar estimulante un país en el que no se cumple ni se hace cumplir la ley o donde la educación, en manos de las comunidades autónomas, es el principal medio de desafección hacia la patria común e indivisible de todos los españoles.

Se sabe desde hace tiempo que los socialistas tratan de abordar este asunto con una reforma constitucional, pero siguen sin dar detalles de la misma porque ni siquiera ellos están de acuerdo en qué debe consistir tal reforma.

En cuanto a Soraya Sáenz de Santamaría, solo cabe decir que es el más fiel reflejo de un presidente de Gobierno que aspira a la reelección y cuya pusilanimidad y renuencia a la hora de hacer cumplir la ley ha sido un factor decisivo para que los nacionalistas se echaran al monte separatista.

En definitiva, que de estos más de tres años de golpe de Estado institucionalizado en Cataluña, que sólo parece en estado de letargo por el mero hecho de que el nuevo Gobierno autonómico todavía no se conformado, apenas nada se dijo en el debate de marras. No es de extrañar que, aparcado un asunto ten decisivo, el debate resultara tan irrelevante.

ESPAÑA COMO BARCO DESARBOLADO QUE AÚN NAVEGA
Antonio García Fuentes  Periodista Digital  9 Diciembre 2015

Como muy bien “tasó” el “Canciller de Hierro” (Otto von Bismark) España es la más fuerte de las naciones del mundo; los españoles llevaban siglos (él lo afirmó en el XIX) tratando de destruirla y aún no lo habían conseguido; como tampoco lo hemos conseguido siglo y pico después, pese a “las gangrenas” separatistas, los malos y peores administradores, e incluso del pueblo “ineducado cívicamente”; puesto que aquí sí que cabe aquello de que… “entre todos la mataron y ella sola se murió”; y así podemos entender como ahora se encuentra España… “muerta pero no del todo”; por cuanto está sostenida por unas enormes deudas, que ya se consideran impagables; pero ya se sabe… “el vividor vive mientras le dan crédito, si bien hoy, la mayor parte de este perro mundo, vive de “eso”; crédito e incluso pedir más crédito para pagar el que ya se debe y los intereses oportunos”.

Y en esta realidad, se desarrolla el período más largo de propagandas políticas para nuevas elecciones, que hemos padecido en esta insólita España; donde “los aspirantes” a mangonear este “barco desarbolado”, se desgañitan, cada vez más, para llegar “al poder que añoran”; siendo sorprendente este ahínco por llegar a pilotar un barco que antes o después su destino es naufragar.

Claro está que mientras llegase ese “hipotético naufragio”; en “la barriga del navío”, aún quedan muchas riquezas a explotar y manjares que consumir; y de ese botín, es por “el que se les van los ojos”; a la mayoría de los que aspiran a controlarlo; puesto que llegados “a los puentes de mando” (que hay “muchíííísimos”) cada cual irá a lo que han ido la mayoría que los ocuparon antes; a hacer su negocio resolviendo “sus vidas y las de muchos de sus allegados” y al resto, pues como siempre, “bajo la cubierta o incluso en la sentina, a comer lo que les echen y gracias”. Este es el cuadro que me hubiera gustado hacer si yo fuese pintor o caricaturista, pero yo no sé pintar y por ello escribo como sé y “siento”; puesto que aún me siento muy raro en este país de apátridas, donde reitero… “me siento español desde “el Monte perdido, hasta las cañadas del Teide y desde el Finisterre, hasta el cabo de Gata, pasando por “la Calobra”, en “las Baleares”.

Como es lógico, “de la verdad de este barco, que no es hipotético sino real”; los jefes de filas políticas y ayudantes de las mismas (“líderes aquí no hay ni uno”) no dicen ni mu; quizá porque la mayoría no saben una papa del estado real del Estado; o porque para engatusar a un electorado, “ayuno en estos asuntos”; no se necesitan otra cosa que mentiras, descalificaciones, o el ridículo y bochornoso, “y tú más”; argumentos más que suficientes para “llevar al huerto a la res pública” y una vez le han obtenido el voto, pues que aguante “todo lo que se le vendrá encima”; o sea; lo de siempre.

Pero como “algunos islotes” quedan donde algunos que sí que saben, andan gritando y hoy, vía Internet, su voz puede llegar a todos los sitios interesados en saber; lean lo que copio de uno de ellos y luego entren en la dirección que les dejo; después… “cojan el cedazo, criben y tamicen y si votan procuren apuntar bien, puesto que hay ya demasiadas nieblas y lo que necesitamos es claridad”.
“La deuda de Rajoy arruinará a varias generaciones: La deuda del Estado en circulación a octubre de 2015 ha crecido un 57% desde que Rajoy llegó al poder. Nunca un Gobierno había incrementado tanto la deuda en un periodo tan corto. 30.11.2015 – EL CONFIDENCIAL - http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-11-30/la-deuda-de-rajoy-arruinara-a-varias-generaciones_1109635/ El enorme volumen de deuda contraída por el Gobierno de Rajoy y ya imposible de devolver arruinará el futuro de varias generaciones de españoles. Una legislatura en la que el inmenso poder que acumuló el PP y que habría podido utilizarse para solucionar los graves problemas generados por su predecesor, fue empleado para todo lo contrario. Ha conseguido algo que se consideraba imposible: hacer bueno al indigente mental José Luis Rodríguez Zapatero, y a su equipo tan incompetente y tan zafio que más parecía haber salido de un vertedero. Rajoy, el jefe de Gobierno más mentiroso de Europa, repite cada día que solo él es garantía de solvencia. Es imposible mayor cinismo y mendacidad. El próximo lunes, detallaré la desastrosa herencia de Rajoy pero, como acaba de denunciar la Comisión Europea, España es uno de los países de la UE con más desequilibrios económicos, el que mayor paro tiene doblando el límite impuesto por la Comisión (el 10%) y que esta califica de “alarmante”. Y lo que es peor: "La mejora del paro no se ha traducido en una mejora de los indicadores de pobreza”. La deuda externa, la mayor del mundo desarrollado con un 94,1% del PIB, es el triple que el límite máximo. Y ya el colmo: en contra de las mentiras del Gobierno, España está perdiendo cuota exportadora a chorros, un 11,5% en los últimos años (del 1,9% del comercio mundial al 1,7% con Rajoy), y es el quinto país con menor crecimiento de las exportaciones de la UE. La Comisión analizará a España en febrero para ver si la sanciona por los desequilibrios excesivos. ¡Y el mentiroso compulsivo de Rajoy vendiendo recuperación y 'experiencia'! Su única 'experiencia' es el apego al cargo”.

Lo que antecede es algo así como “el aperitivo y copa de espera”; entren en el resto, lean y difundan; estas elecciones que vienen debieran ser de verdad, un preludio de regeneración y de instaurarse de verdad, una política que nos considere iguales a todos los españoles… “incluido el rey que también fue parido por mujer, como usted o yo”; privilegios para nadie; “Cargo viene de carga y mientras mayor es el cargo, mayor es la carga y por tanto la responsabilidad”: ESO ES DEMOCRACIA; el resto son mentiras. Y el que no quiera cargos que no opte a ellos o los deje.
Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Las nuevas reglas de juego
ELISA DE LA NUEZ El Mundo 9 Diciembre 2015

En los próximos días concluirá formalmente lo que ya ha terminado en la calle, es decir, el ciclo político iniciado con la Transición y la Constitución de 1978. Más allá del resultado que alcancen los diferentes partidos el día 20-D, parece claro que el bipartidismo, tal y como lo hemos conocido, va a desaparecer y no me refiero tanto a los partidos políticos en los que se ha encarnado estas últimas décadas (PP y PSOE), sino a las reglas de juego que rigen todavía la política en nuestro país. Es normal que -como refleja la última encuesta electoral del CIS- un sector de la población sienta un poco de vértigo y prefiera permanecer fiel a lo ya conocido. Se trata básicamente de las generaciones más mayores, que ya vivieron el tránsito del franquismo a la democracia y que ahora no quieren sobresaltos. En cambio, las nuevas generaciones de lo que parecen tener miedo es de que todo siga igual y están dispuestas a arriesgarse, apostando no sólo por nuevos jugadores políticos sino también por nuevas reglas de juego que nos traigan una democracia de mayor calidad. La brecha electoral generacional es muy clara y responde a la diferente perspectiva vital aunque, por supuesto, siempre hay excepciones.

Porque las reglas políticas que tenemos hoy corresponden a una democracia de baja calidad. Son las que han permitido mantener a la ciudadanía en la ignorancia de asuntos tan trascendentales para la buena marcha de un país como las andanzas empresariales (y de otro tipo) del anterior jefe del Estado, las que han tolerado la financiación irregular de los partidos a cambio de adjudicaciones y de favores públicos, las que han incentivado la utilización de los recursos públicos para crear -o más bien mantener- redes clientelares de corte caciquil heredadas del pasado. Son también las que han fomentado la confusión interesada en el ámbito empresarial entre la esfera pública y la privada (el denominado capitalismo de amiguetes), normalmente en perjuicio del contribuyente o del pequeño accionista o inversor. Son las reglas que han favorecido el nombramiento para las más altas responsabilidades públicas de personas cuyo principal mérito son las buenas relaciones con el poder político.

Estas mismas reglas han dado lugar a la aparición de un sistema castizo de 'spoils system' -pese a la teórica profesionalización e imparcialidad de la función pública- con Administraciones públicas paralelas en forma de agencias, fundaciones, entes públicos, etcétera, en el que cada cambio de Gobierno trae consigo el cambio en miles de puestos de confianza, incluidas las gerencias de los hospitales, por poner un ejemplo. Incluso cuando hablamos de la función pública en sentido estricto la utilización desmedida y arbitraria del sistema de libre designación (el famoso 'dedazo') ha desnaturalizado el sistema, de manera que con demasiada frecuencia son los funcionarios mejor conectados y no los más capaces o más expertos los que alcanzan los codiciados niveles superiores de la Administración.

Son estas reglas de la vieja política las que han socavado la independencia del Poder Judicial politizando el órgano de gobierno de los jueces, que si bien no dicta sentencias directamente sí designa a los titulares de los órganos más importantes del Poder Judicial que lo hacen. En definitiva, son las reglas con las que se ha gestionado una crisis económica gravísima, lo que ha supuesto la muy desigual imposición de sacrificios a la sociedad española, de manera que han sufrido mucho más los más débiles o/y a los menos organizados que los más poderosos o los mejor conectados con la clase política, incluso en el caso de los responsables directos del desastre. Es paradigmático lo que ha sucedido con los directivos-políticos de las Cajas de Ahorro, pues todavía estamos esperando que se haga justicia, en el sentido estrictamente judicial.

El hecho de utilizar el pretérito para referirnos a estas reglas no significa que vayan a cambiar mañana, pero creo sinceramente que se van a cuestionar por la clase política que surja de las elecciones del 20-D. Efectivamente, si juzgamos por las declaraciones y los programas electorales de los dos partidos emergentes -e incluso del PSOE en la medida en que ha acometido una renovación que está todavía pendiente en el PP-, parece que está asumido el diagnóstico de que hay que mejorar la calidad de la democracia española.

En ese sentido, es importante tener claro que no se trata sólo de cambiar equipos o alineaciones (que también) sino de cambiar de juego. Hay que superar una democracia de baja calidad donde todo o casi todo vale para alcanzar o mantener el poder y avanzar hacia una democracia avanzada, caracterizada por la transparencia, las instituciones sólidas y neutrales, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Queremos ser Dinamarca, por usar un símil de moda, y la elección del modelo habla mucho, y bien, de las aspiraciones de muchos españoles. Sin duda es un reto, pero mucho mayor era en 1978 el reto de llegar a ser un país más de la Unión Europea y se consiguió en menos de una década. Es cuestión de voluntad política, pero sobre todo es cuestión de madurez de la sociedad española ya que -parafraseando a Burke- ningún sistema político puede extraer de un cuerpo social lo que no existe previamente.

En ese sentido, los partidos emergentes tienen que ser muy cuidadosos con las expectativas que han despertado. Han conseguido recuperar para la democracia parlamentaria a gente, especialmente los más jóvenes, que se sentía excluida del juego, lo que es sin duda un mérito enorme. En todo caso, los nuevos partidos han contribuido a recuperar la ilusión y hasta la pasión por la política de muchos españoles, y sin duda han generado movimientos en los partidos tradicionales, quizá más visibles en unos que en otros.

EN cuanto a su supuesta inexperiencia de gobierno -inevitablemente esgrimida por los viejos del lugar-, me parece una indudable ventaja desde un punto de vista regeneracionista. Precisamente el que los emergentes no dominen las reglas de la vieja política -y no soporten las correspondientes mochilas de intereses creados- es lo que permite albergar esperanzas de un cambio real. Y si, como dicen, los partidos nuevos quieren respetar aspectos esenciales del nuevo juego como la neutralidad y la profesionalidad de los organismos públicos no hay que preocuparse mucho por la "falta de equipo": el equipo está ya esperando en el banquillo, deseando salir a jugar. Está formado por los muchos y buenos profesionales y técnicos del sector público que tienen la experiencia y la formación para hacer bien su trabajo, ya se trate de gestionar hospitales o colegios, recaudar impuestos, controlar las cuentas de un Ayuntamiento o administrar justicia. Lo que menos necesitamos es volver a tener políticos sustituyendo la labor de los profesionales del sector público. Su labor es dirigirlos y coordinarlos.

Eso sí, estos votantes ilusionados no van a tolerar muchas desviaciones con respecto a las reglas nuevas de una democracia de más calidad, que son bastante más estrictas que las que se van a aplicar todavía en la presente campaña electoral. De ahí la sensación de que hay una mayor exigencia -descontada la inevitable utilización partidista- con los nuevos jugadores que con los viejos. Los votantes parecen descontar que los jugadores de siempre seguirán jugando como siempre, probablemente porque no saben hacerlo de otra manera. Pero se espera algo distinto de los nuevos, que tendrán que salir a ganar sin embarrarse demasiado en el terreno, aunque sólo sea para demostrar que pueden hacerse las cosas de otra manera. Y si por el camino conseguimos que todos jueguen de forma más limpia, eso habremos ganado. Todo un desafío.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado, coeditora del blog '¿Hay Derecho?' y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Sefarad
Javier Orrico  Periodista Digital 9 Diciembre 2015

Hoy que tantos españoles reniegan de una lengua que también es suya, ellos, los sefardíes, nos la devuelven intacta, como era hace quinientos años. El castellano dulce, de ‘eses’ sonoras y abundancia de sibilantes, de ‘uves’ aún labiodentales, de ‘elles’ que aún no se habían hecho yeístas, una fiesta de sonidos envolventes y sensuales -con palabras tan hermosas como ‘solombra’- que luego fue haciéndose más contundente y claro, es lo que ellos han conservado durante cinco siglos para que ahora podamos seguir gozándolo. Es asombroso el desprecio con el que se les trató frente al amor a Sefarad, a su lengua, a su patria, que les unió en el destierro y todavía continúa siendo su seña de identidad.

No sé si fue eso, la mezcla de la nostalgia y la injusticia sufrida, junto a la dulcedumbre del idioma, el mismo de Nebrija, lo que ha añadido una pátina de melancolía a todas las tonadas y canciones que llevaron con ellos y que nosotros habíamos perdido. Hasta la pasada semana. Cuando Felipe VI, en nombre de la misma monarquía que los expulsó, les abrió de nuevo las puertas de su nacionalidad, la que ellos de su corazón nunca arrancaron.

Y eso sí que es en verdad milagroso, o acaso nos pone delante de la evidencia de que no siempre los españoles hemos renegado de España, de que quizás una vez fuimos como ellos. Y es que hay algo admirable en el pueblo judío, sefardí o no: la idea de continuidad que es toda cultura, el respeto a lo heredado, la convicción de que sin esa fidelidad ya la diáspora habría acabado con ellos. No cabe otra explicación para entender cómo un pueblo tan golpeado resiste aún a esa especie de sentimiento generalizado y despreciable que es el antisemitismo. Y acaso es la razón por la que nuestras sociedades igualitaristas los odian: porque, al menos en eso, en el respeto a sí mismos, son mejores.

Creo que España debería celebrar, bastante más de lo que lo está haciendo, el regreso de nuestros compatriotas perdidos, la reparación de una injusticia, la recuperación de un estadio de la lengua castellana en un momento en que ya se estaba convirtiendo en española y lengua de todos. Seguramente, la expulsión fue entonces considerada necesaria, cuando la idea de unidad reinaba en Europa, cuando se aspiraba a rehacer una cristiandad unida como un nuevo imperio romano. Ese fue el sueño del emperador Carlos, el hijo de quienes expulsaron a los judíos, y la idea por cuyo afán España se desangró en guerras interminables.

Con la expulsión se nos fue lo mejor de las clases urbanas, científicos, médicos, artistas, artesanos, lingüistas, gentes de números y letras que dejaron al país descabezado, rico pero sin hombres que administraran esa riqueza. Habríamos sido mejores con ellos. Pero los tiempos sólo se pueden juzgar desde los tiempos. Y lo único que ya nos cabe hacer es celebrar que muchos buenos españoles, y tan leales, están otra vez entre nosotros.

La venganza de la razón Hermann Tertsch
En dos semanas, los enemigos organizados de la democracia han retrocedido más que nunca
Hermann Tertsch ABC 9 Diciembre 2015

Y van dos. En quince días nos han llegado dos espléndidas noticias políticas para quienes creen en la libertad, en el carácter sagrado de la persona y en la ley. Y nos han llegado nada menos que del subcontinente que menos las genera tradicionalmente que es Latinoamérica. El 22 de noviembre, en Argentina, el candidato Mauricio Macri daba el golpe de gracia a su rival Daniel Scioli, que intentaba asumir el legado de los Kirchner como presidente de Argentina. La derrota del peronismo en la segunda vuelta fue toda una epifanía para quienes se niegan a creer en el determinismo histórico que condena a ciertas naciones a miserias perpetuas.

Absolutamente nada determina, indica o sugiere que los argentinos tengan que sufrir ni pasiones ni organizaciones ni instituciones políticas más infantiles, tóxicas, perversas o tullidas que las demás naciones. Aunque en el último medio siglo, las élites y las masas argentinas hayan pretendido hacernos creer que sí. Lo mismo cabe decir de Venezuela, como Argentina, bendecida por todas los dones que la Naturaleza puede dar, que también ha sabido convencernos de que la riqueza puede ser la peor maldición para el desarrollo y la convivencia. Dos semanas después de la derrota del peronismo en Argentina, hemos asistido este domingo a la espectacular y dramática caída del chavismo, otra de las peores perversiones del pensamiento político enquistadas todas en Latinoamérica. En realidad, la perversión es la misma, por mucho que adquieran diversas marcas, según el general y dictador que les dio su impronta. Amalgamados ideológicamente por el marxismo y el antiimperialismo, estos nacionalismos socialistas logran fundir fatuas legitimidades de los espadones del siglo XIX con la doctrina revolucionaria comunista que la Unión Soviética promovió muy especialmente en Latinoamérica a través de su único éxito, Cuba. Contó con la nefasta complicidad política y cultural de la intelectualidad y de la izquierda europea que los ayudó a hacer el daño que ellos no eran capaces de hacer en Europa. La Iglesia católica echó una mano para empeorar las cosas.

Pero estamos de enhorabuena. No hablemos de los desastres que promovieron los activistas de esta ideología en todo el subcontinente. Ni del inmenso dolor, los ríos de sangre y las dictaduras de todo signo que generaron los movimientos, bandas, organizaciones y partidos comunistas que hicieron de Latinoamérica el escenario supremo del asedio revolucionario. Porque tras quince años en permanente expansión gracias al talento y los petrodólares de Hugo Chávez, de los narcodólares y las multinacionales y sus tapaderas organizativas y los presupuestos de países miembros del Foro de Sao Paulo, esa Internacional Comunista para ricos, los movimientos totalitarios en la región encajan el más brutal de los golpes habidos. Argentina y Venezuela abandonan el club del hampa internacional, del socialismo del siglo XXI. Es la venganza de la razón frente al veneno ideológico populista. Con efectos dramáticos. Imaginen que las FARC sean combatidas por sus hasta ahora socios en ese inmenso portaviones para la droga hacia EE.UU. y Europa en que han convertido a Venezuela los Castro y Chávez y Maduro. Imaginen que Cuba deja de percibir sus 100.000 barriles diarios gratis. Imaginen que salen a la luz génesis y pago de operaciones subversivas y terroristas contra democracias en todo el mundo, desde Líbano a EE.UU., desde Indonesia a España. En dos semanas, los enemigos organizados de la democracia y la sociedad abierta han retrocedido más que nunca con guerras de insurgencia. Solo con votos e información. Que promueva verdad y sentido común. Si pueden triunfar en Argentina y Venezuela, países acostumbrados a que la riqueza pague la magia, también lo hará en otras sociedades más sobrias que necesitan tanto como ellas un nuevo ciclo de libertad hacia el bienestar y el desarrollo.

Sí, Venezuela sigue siendo una dictadura
Carmelo Jordá Libertad Digital 9 Diciembre 2015

La alegría por la contundente derrota del chavismo en Venezuela se me ha enturbiado un poco -sí, ya sé que no debería hacerles caso, pero es que se me revuelven las tripas- al ver a los bolivarianos de aquí presumir de la gran democracia que se vive en el mismo país en el que Leopoldo López sigue en la cárcel.

"Una dictadura en la que la oposición gana las elecciones", tuitean ufanos cuando no saben muy bien cómo explicar que el pueblo -"los de abajo", "la gente"- le haya dado la espalda al socialismo, tal y como siempre hace en cuanto tiene una pequeña rendija por la que derribar el muro de la tiranía.

Pero que se celebren unas elecciones no significa que haya democracia, ni siquiera cuando las gana una oposición encarcelada, machada a golpes, cuando no a tiros, marginada en los medios de comunicación controlados por el gobierno o en unos tribunales tan lamentables que hasta algunos de los actores de la farsa tienen que irse del país, avergonzados y atemorizados.
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No, no hay democracia en Venezuela, como tampoco la había en Chile cuando Pinochet convocó un referéndum que, tal y como ha ocurrido ahora, ganó la oposición. Un ejemplo del que, ay, no quieren acordarse.

Venezuela sí puede, aunque por desgracia no está claro que lo consiga, construir a partir de ahora una democracia que realmente lo sea, desmontando el control del Estado -o del Gobierno- sobre prácticamente todo: los medios de comunicación y la Justicia, como hemos dicho, pero también la economía, la Seguridad o mejor dicho su falta, el ejército convertido en poco más que una milicia de partido... Será un esfuerzo titánico y, probablemente, tendrá enfrente a un régimen no sólo dictatorial sino también criminal.

Y España puede, espero, tener en la pobre cabeza de nuestros amigos venezolanos el escarmiento que nos evite pasar por el infierno que ellos han sufrido, porque esos que ahora presumen de las excelencias de la democracia venezolana quieren traerla aquí, y vendrá con el pack completo: con la violencia, la miseria, la división social, la destrucción moral... Presumiendo de sus buenos sentimientos y tocándose el corazón, pero con las ideas claras y las intenciones muy turbias.

No se dejen engañar por las sonrisas y las "máquinas de amor", ahora se puede evitar, antes de que nos pasemos un par de décadas en el camino del horror. Miremos a Venezuela, a la heroica Venezuela, y no comentamos los mismos errores.

Y, sonrían, sí, sonrían a la libertad que está por llegar allí donde solo había tiranía y ahora, al menos, hay esperanza.

Por qué ha ganado el Frente Nacional
José Javier Esparza  www.gaceta.es 9 Diciembre 2015

El FN es el primer partido entre la clase obrera: un 43% de los trabajadores le vota. También entre los jóvenes de 18 a 24 años.

El Frente Nacional no ganado la primera vuelta de las elecciones regionales en Francia porque de repente un tercio de los franceses se haya vuelto “fascista”. Hace mucho tiempo que el FN no es un tópico partido de “ultraderecha”, por más que el coro mediático, por comodidad y por interés, se empeñe en presentarlo de esa guisa. La obra de Marine Le Pen ha consistido precisamente en propiciar ese giro. Hoy el FN es un partido completamente transversal a las viejas formaciones de izquierda y derecha. Ha sabido dar una respuesta a los problemas creados precisamente por esa izquierda y esa derecha. Y ha identificado como caballos de batalla dos argumentos centrales: por un lado, la pérdida de soberanía económica y política, y por otro, la inmigración descontrolada, con la consiguiente disolución de la identidad nacional. Soberanía e identidad. Son dos apuestas políticas de primera magnitud.

A ojos de muchos franceses, en efecto, la derecha post-De Gaulle y la izquierda post-Mitterrand aparecen como corresponsables del marasmo que vive Francia: crisis económica bajo los dictados de Bruselas, crisis nacional por el desmantelamiento de la identidad histórica. Es innegable que en Francia, como en España y en cualquier otro país europeo, derecha e izquierda coinciden en considerar inamovible el statu quo de la Europa comunitaria: entrega de poder a las estructuras tecnocráticas de Bruselas y construcción de una no-identidad cosmopolita como modelo artificial de convivencia. Ambos elementos van de la mano y constituyen la atmósfera que respiramos. Pero ambos han entrado en crisis hace años. El FN lo señala con el dedo. Su éxito radica en haber logrado que el mensaje llegue a la sociedad.

¿Quién vota al FN?
¿Quién vota al FN? ¿Una colección de reaccionarios xenófobos temerosos de perder sus privilegios? Nada de eso. El FN de Jean-Marie Le Pen en los años 80 era un característico partido de ultraderecha anclado en la temática de posguerra y centrado en el discurso anti-inmigración, pero la hija del fundador y la propia evolución de los acontecimientos han flexibilizado su discurso y, en consecuencia, su proyección social. Según un estudio de Ipsos/Sopra Steria publicado antes de las elecciones sobre una muestra de 8.000 personas, el FN es el primer partido entre la clase obrera: un 43% de los trabajadores le vota. Es también el primer partido entre los jóvenes de 18 a 24 años: un 35% de ellos opta por el FN. En estas elecciones se ha beneficiado de al menos un 12% de viejos votantes de Sarkozy. Y además habría que incluir a un número indeterminado, pero no desdeñable, de inmigrantes de primera generación. Sí, inmigrantes: gentes que llevan treinta o cuarenta años viviendo y trabajando en Francia, perfectamente integrados, completamente franceses de corazón (y de bolsillo), y que ven con hostilidad la inmigración masiva de los últimos diez años, primero porque ha alterado seriamente sus condiciones de vida y además por horror a que se les confunda con los recién llegados. Así pues, reducir el crecimiento del FN a una reacción primaria y visceral contra el integrismo islámico es quedarse en la superficie de las cosas.

Nunca se insistirá bastante en las graves circunstancias económicas que está viviendo Francia desde hace más de quince años y que en las últimas elecciones están pesando tanto o más que el problema, no menos grave, de la inmigración. Francia es una gran potencia económica: tiene el segundo PIB de la Unión Europea y el quinto del mundo. Pero desde finales de los años 90 el paro ha crecido hasta sobrepasar el 10%, que allí es una cifra intolerable, y hay un porcentaje fijo de asalariados –en torno al 5%- cuya renta está por debajo del nivel de la pobreza. Mientras el precio de las cosas ha crecido exponencialmente desde la entrada en el euro (por ejemplo, la vivienda ha subido más de un 20%), los salarios apenas han aumentado un 3%. El gasto público representa el 57,50% del PIB y la presión fiscal, que crece sin parar, ha llegado el año pasado al 45%. Lo que el francés de a pie se pregunta es cómo ha podido pasar en apenas treinta años del estatuto de potencia económica nacional al de país sin pulso ni perspectivas. Y esto explica sobradamente por qué los obreros y los jóvenes votan FN.

Sobre este paisaje, la inmigración se ha convertido en un problema acuciante por más que nuestros medios de comunicación se empeñen en ofrecer una imagen distinta. Francia ha sido desde el final de la segunda guerra mundial un país de inmigración porque el sistema republicano ha forzado la integración de los recién llegados y éstos, por su parte, han deseado integrarse, pero todo eso ha cambiado en los últimos quince años por varios motivos. Uno, el aumento exponencial de inmigrantes. Dos, la generosísima política de naturalizaciones, que a la hora de hacer estadísticas oficiales contabiliza como franceses a muchos extranjeros (de hecho, lo más notable de las últimas cifras oficiales del Insee fue la polémica que levantaron). Tres, la pésima política de integración, que en la práctica ha contribuido a construir guetos ajenos a la vida pública nacional. Cuatro, la expansión singular del islamismo: según el Colectivo de Supervisión de la progresión Islámica en Francia, el número de mezquitas en el país ha pasado de 913 en 1985 a 4.591 en 2015. Cinco, la influencia de este crecimiento del islamismo en las segundas y terceras generaciones de emigrantes. Sobre estos asuntos, que son de conocimiento público, las autoridades tienden a maquillar la realidad, pero, finalmente, la verdad sale a la luz, lo cual aumenta la exasperación ciudadana. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con los informes policiales que demuestran la conexión entre inmigración y violencia o las cifras ministeriales sobre fracaso escolar, según las cuales dos tercios de los estudiantes que abandonan prematuramente son inmigrantes.

La cuestión de la inmigración, en Francia, se ha convertido en un asunto tabú en los medios oficiales. Pero precisamente por eso bulle de manera tan vehemente en el discurso público. Y el único partido que pone el problema encima de la mesa es el Frente Nacional.

La reacción del establishment ante las elecciones del domingo ha sido perfectamente previsible: “cordón sanitario republicano”, según la expresión literal de los socialistas. Es decir, la misma receta que el sistema lleva años empleando para aislar al FN. Pero esto ya no cuela porque la crisis no amaina y, lo que es peor, la violencia islamista, el terrorismo y la ola de inmigrantes han venido a darse la mano para crear una atmósfera insoportable. El FN tuvo un 11,4% en las regionales de 2010, subió al 17,9% en las presidenciales de 2012, aún subió más en las europeas de 2014 (24,9%) y en las departamentales del pasado marzo cosechó un 25,2%. Recordemos: después del atentado contra Charlie-Hebdo, el Frente Nacional fue excluido de las manifestaciones institucionales. Resultado: ahora ha ganado las elecciones.

Ignorar al Frente Nacional o demonizarlo sólo conduce a favorecer su progresión. Porque el Frente Nacional no es la causa del problema, sino su consecuencia. Quien mejor lo ha entendido es Sarkozy. Por eso su primera reacción tras las elecciones ha sido rechazar la propuesta socialista de “cordón sanitario” y, al revés, buscar un acercamiento al electorado del FN. “Comparto vuestra exasperación por ver nuestra identidad en peligro –ha venido a decirles-, pero habéis votado a quien no tiene una respuesta”.

Sólo le ha faltado decir “Yo sí la tengo”. ¿La tiene? Probablemente no, pero ha identificado perfectamente el problema. Y sabe que sólo el Frente Nacional, porque no forma parte del sistema de poder, está en condiciones de enunciarlo y aportar una respuesta. Guste o no.

Así le roban los políticos mientras piden que "sonría"
Libertad Digital 9 Diciembre 2015

La única conclusión que se puede sacar en claro del particular debate a cuatro que tuvo lugar el pasado lunes entre PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos es que ninguno de los partidos con opción de gobierno tiene intención de recortar el gasto público, más bien al contrario, o, cuando menos, reformar el caro, ineficiente e insostenible "Estado del Bienestar" español.

Todos los representantes políticos prometen, en mayor o menor medida, aumentar el gasto y mantener el actual modelo de servicios públicos, así que ya puede ir borrando de su mente las tan cacareadas rebajas de impuestos de unos y otros, ya que seguirá pagando lo mismo o más que ahora.

La clave del debate político, por tanto, radica en saber cuánto paga el español medio a Hacienda y, sobre todo, qué recibe a cambio. Una vez que tenga estas cifras básicas en la cabeza podrá valorar con un mínimo criterio si lo que le ofrece el Estado vale tanto la pena como los políticos pretenden hacerle creer o más bien se trata de un robo a mano armada del que usted aún no se ha percatado.

En primer lugar, convendría recordar que, a diferencia de lo que se aduce habitualmente, las rentas más altas soportan en España uno de los tipos marginales sobre IRPF más elevados del mundo desarrollado (52% en 2014), tan sólo superado por Suecia, Dinamarca y Francia. De hecho, los "ricos" españoles ni son tantos ni son tan ricos en comparación con otros países de nuestro entorno, pero, aún así, aportan una parte muy sustancial del impuesto sobre la renta.

En concreto, el conjunto de rentas altas (más de 60.000 euros brutos al año) y muy altas (más de 600.000 euros), siendo apenas el 3,12% de los contribuyentes (613.754), pagan el 32,4% de la recaudación por IRPF, casi 22.000 millones de euros, un tercio del total. Es decir, su peso en este impuesto equivale a la aportación que realiza casi la mitad de los trabajadores de clase media (5,35 millones de declarantes)… Y luego dicen que pagan poco.

Tipo marginal máximo de IRPF | Foro Económico Mundial

Pero vayamos al contribuyente medio. ¿Cuántos impuestos soporta el español de a pie? Hacienda se come, aproximadamente, la mitad de lo que gana entre IRPF, cotizaciones a la Seguridad Social, IVA, Impuestos Especiales y el resto de principales tributos. Así pues, los españoles trabajan la mitad del año para el Estado, unos 182 días (hasta el 1 de julio), según el Día de la Liberación Fiscal 2015 elaborado por el think tank Civismo.

Quédese con el siguiente dato: el sueldo real de un trabajador medio en España asciende a un total de 31.696 euros al año (esto es lo que le cuesta a la empresa), pero sólo ingresa limpios 19.577 euros; el resto (12.119 euros) se lo embolsa la Seguridad Social (8.845) y el IRPF (3.274). Dicho de otro modo, un asalariado que cobre 1.631 euros netos al mes (en 12 pagas) gana, en realidad, 2.641 euros, ya que el Estado se queda unos 1.000 euros al mes (38,2%) entre cotizaciones (730) e IRPF (270 euros). Pare un momento y piense en todo lo que podría hacer si ingresase en su cuenta bancaria 1.000 euros extra al mes.

Tenga en cuenta, además, que esos 12.119 euros al año es lo que corresponde a la fiscalidad sobre el trabajo. A ello hay que sumar el pago de IVA (2.164 euros al año), Impuestos Especiales (995,5) y otros tributos (476 euros), de modo que la factura total del Estado asciende a 15.754 euros al año (1.313 al mes), casi la mitad de lo que gana un trabajador medio. Medido en tiempo, de los 182 días que trabaja para Hacienda, 102 jornadas irían destinadas al pago de cotizaciones sociales, 38 a IRPF, 25 a sufragar el IVA, otros 11,5 a Impuestos Especiales y 5,5 a otros tributos.

Asimismo, el sueldo más común en España ronda los 1.129 euros netos al mes (siempre en 12 pagas), pero su sueldo real se sitúa en 1.678 euros, de modo que tan sólo la fiscalidad sobre el trabajo equivale a 549 euros mensuales (32,7%); mientras que el salario mediano (el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales) asciende a 1.337 euros limpios y a 2.089 brutos, de modo que Hacienda retiene 752 euros al mes (35,9% del sueldo real)… Y así sucesivamente, tal y como detalla el siguiente cuadro.

 
Fiscalidad sobre el trabajo en cinco niveles de renta | Civismo

Y esta mordida es aún más odiosa si se compara con el esfuerzo fiscal que realizan otros trabajadores europeos, ya que, si bien es cierto que el español medio paga casi el 40% de lo que gana en cotizaciones e IRPF, un nivel ligeramente inferior al de Finlandia o Suecia, el sueldo medio en estos dos países es entre un 50% y un 70% superior, de modo que disponen de una mayor renta disponible.

España sufre una fiscalidad sobre el trabajo equiparable a la de los países nórdicos, pero con sueldos mucho más bajos. Igualmente, Dinamarca, Luxemburgo, Noruega o Irlanda son países que, con niveles de renta media también superiores a la española, gravan las rentas del trabajo a unos tipos impositivos más reducidos, entre el 28% y el 38%, respectivamente.

Fiscalidad sobre trabajador medio, según países | Civismo

En resumen, la inmensa mayoría de trabajadores españoles abona entre 550 y 1.000 euros al mes tan sólo en el pago de impuestos sobre el trabajo (algo más de 1.300 si se suman indirectos), llegando a soportar una fiscalidad en este ámbito similar al de los tan cacareados países nórdicos. Y ahora, con esta factura en la mano, piense qué le ofrece el Estado a cambio. Los políticos de todos los partidos coinciden en alabar el modelo de bienestar vigente sin cuestionar siquiera su elevado coste y, aún menos, su baja calidad e ineficiente funcionamiento.

No en vano, la Educación Pública deja mucho que desear, ya que España se sitúa a la cola de los países ricos en los informes PISA sobre rendimiento escolar. Además, el sistema educativo nacional se sitúa en el número 26 de los 30 países de la OCDE en los ranking de eficiencia educativa debido, entre otros factores, a que cuenta con "más profesores de los necesarios con salarios excesivos".

En cuanto a salud, la calidad de la Sanidad pública española es superior a la de Italia, Irlanda, Grecia y la mayoría de países del este, pero está muy alejada de los estándares que registran los países del centro y el norte de Europa. Holanda posee el mejor sistema sanitario de la UE, pero su modelo combina financiación pública y prestación privada de servicios, ya que el Estado asegura la cobertura sanitaria, pero son las empresas del sector las que compiten por atraer a los clientes/contribuyentes. Ningún partido en España se atreve a plantear un debate similar.

Y lo mismo sucede con las pensiones, la tercera gran pata del Estado del Bienestar. El modelo de reparto vigente está en peligro de extinción en Europa y su mantenimiento garantizará un peor nivel de vida a los futuros jubilados, pero los políticos patrios prefieren ocultar la realidad al conjunto de la población. El caso de las pensiones públicas es especialmente sangrante si se tiene en cuenta que la capitalización de las mismas (invertir las cotizaciones en Bolsa a muy largo plazo) otorgaría al contribuyente medio una jubilación de 3.500 euros al mes -descontada la inflación- tras 30 años de trabajo y de 7.500 tras 40, o bien un retiro temprano a los 45 años con una renta mensual superior a los 2.000 euros.

Calibren ustedes mismos si les compensa o no semejante expolio fiscal: trabajar medio año para el Estado a cambio de una educación mediocre, un servicio sanitario francamente mejorable y unas pensiones muy inferiores al nivel salarial que disfrutarán al término de su vida activa. Valore el coste y el beneficio de las promesas electorales, pero, al menos, no permita que los políticos le sigan engañando y robando a sus espaldas mientras, al mismo tiempo, le piden que "sonría".

Inflando la burbuja
Es evidente que todas las medidas que defienden los economistas keynesianos y monetaristas no hacen sino incrementar la desigualdad y cebar la próxima burbuja, que será mucho más dañina
El Confidencial
9 Diciembre 2015

"Las malas noticias económicas no pueden continuar siendo permanentemente buenas noticias para los inversores en activos de crecimiento, incluso si esto trae consigo más políticas de estímulo". A. Pataki, Newton, BNY Mellon

La última reunión del BCE de la pasada semana ha supuesto un jarro de agua fría a las expectativas de quienes plantean la economía como un motor estropeado necesitado de intervenciones constantes por parte del mecánico. El mantenimiento de los tipos en un mínimo histórico del 0,05%, sin margen para actuaciones futuras; la penalización a los bancos por no poner sus reservas “al servicio del consumo” con un tipo del -0,3% (cobrando 3000 euros por cada millón que el banco mantenga en depósito), y la extensión del programa de compra de activos por al menos otros seis meses son las tres patas sobre las que se han apoyado quienes quieren que el sistema económico pase de nuevo por el taller a cambiarle la programación de la centralita para que así genere más potencia. Olvidan que la economía hace años que dejó de ser una rama de la mecánica, aunque pretendan mantener su 'bondadosa' intervención, convencidos de que Walras primero, John Maynard Keynes después y la econometría por último la devolvieron al garaje del que nunca debía haber salido.

Su fe en los modelos es tal que olvidan que, como dijo Lucas (la negrita es mía) en su artículo 'Methods and Problems in Business Cycle Theory', “una teoría no es una colección de afirmaciones sobre el comportamiento de una economía real, sino un conjunto de instrucciones explícitas sobre la forma de construir un sistema análogo o paralelo -una economía mecánica simulada. Un buen modelo no será necesariamente más realista que uno malo, pero nos proporcionará mejores imitaciones que este”. Siguen pensando, con el gran Walras, que modificaciones en las condiciones de partida provocarán consecuencias previstas y controladas en los objetivos. Olvidan el azar y la voluntad del individuo, escondiéndolos en efectos no asignables, errores aleatorios y ruidos blancos perfectamente medidos por p-valores que ni ellos mismos son capaces de explicar.

Salario familiar mediano en dólares constantes. A final de 2014, superaba en 300 dólares el de 1996. Fuente: Federal Reserve Bank of St. Louis.

Así, mientras la Reserva Federal crea la mayor cantidad de dinero de la historia de los EEUU, el salario mediano real de las familias sigue estancado en niveles de 1996. Sin embargo, el mercado de crédito sigue creciendo con fuerza. De acuerdo con el Banco Internacional de Pagos (BIS), los derivados OTC ('over the counter', los negociados entre partes fuera de los mercados establecidos) alcanzaron un volumen de 553 billones de dólares (continentales, trillones en el sistema imperial) a lo largo de 2015

El total de créditos concedidos al sector no financiero pasó de 132,5 billones (europeos) de dólares en 2010 a 151,2 billones de dólares en junio de 2015. Un aumento de 27 billones de dólares en plena recesión económica mundial, de los que dos (menos del 10%) se destinaron a las familias. La política de tipos de interés negativos, esa que plantean como coyuntural y que ya se aplica en Dinamarca o Suecia, ha provocado ya incrementos en el precio de la vivienda superiores al 8% en el primero y al 16% en el segundo -solo en el último año. Mientras tanto, los estados se endeudaban a un ritmo sin precedentes, tal y como pone de manifiesto el siguiente gráfico.

Evolución del cociente de deuda pública sobre PIB desde 31-12-2007 hasta 15-06-2015; economías seleccionadas. Fuente: BIS.

Y si bien pudiera parecer que la expansión cuantitativa y en general el conjunto de políticas monetarias llevadas a cabo por los bancos centrales tienen sentido al generar un empleo que de otra forma no se hubiese creado, resulta cuanto menos sintomático que en el periodo en que la población norteamericana ha crecido un 6,3%, el empleo total lo haya hecho en un 3,3%, mientras que el número de personas expulsadas del mercado laboral ha crecido en un 19,2%, alcanzando además niveles de máximos históricos. 

Evolución del número de empleados y del número de excluidos de las listas del paro (NILF, 'not in labor force', fuera del mercado laboral) desde dic-2007 hasta nov-2015.

En Japón, otro de los países señalados como ejemplo por mis colegas de profesión por sus “políticas valientes” (sic), su economía ha vuelto a entrar en recesión por quinta vez en los últimos siete años, cayendo su PIB entre junio y septiembre de este año un 0,2%, equivalente a un 0,8% en tasa anualizada, y eso tras una contracción del 0,7% en el trimestre anterior; sin embargo, y desde finales de 2008, los activos totales del Banco Central de Japón han pasado de representar el 13,7% del PIB al 32%. La recesión de la economía nipona no ha impedido al índice Nikkei crecer un 58% desde el 4 de abril de 2013, fecha en que su banco central anunció su primera 'quantitative easing' bajo Abenomics por importe de entre 60 y 70 billones de yens anuales, un programa de estímulo tan falso que le 'obligó' a ampliar hasta los 80 billones anuales el 31 de octubre de 2014.

No solo la bolsa japonesa se alimenta del efecto de la droga monetaria, por supuesto. El siguiente gráfico nos muestra la íntima relación entre el Dow Jones y las distintas QE de la Reserva Federal.

Crecimiento desde feb-2009 del índice Dow Jones y el balance de la Reserva Federal según las distintas fases del 'quantitative easing'. Fuente: macrotrends.

En definitiva, y a pesar de todos los intentos de mis colegas de presentar como éxito los heterodoxos programas desarrollados por los bancos centrales del mundo desarrollado, lo cierto es que lo único que se está logrando es inflar los índices bursátiles y maquillar el crecimiento. Más dinero, más crédito, menos crecimiento real, más valor bursátil… todas las medidas que defienden los economistas keynesianos y monetaristas no hacen sino incrementar la desigualdad (esa que dicen buscar reducir) y cebar la próxima burbuja. Su explosión será, desgraciadamente, mucho más dañina que la actual.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
¡Pobre Doctor 'Sánchezstein'!
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 9 Diciembre 2015

El hombre que prescindió de las vocales está a punto de quedarse sin consonantes. Zapasánchez, un sectario de catón, sigue presentando como un logro sociata la Ley de Memoria Histórica, que deroga la Transición y la Democracia, incluido el régimen del 78, cuyo origen es en buena parte socialista, y que sólo combaten los separatistas, los etarras y los de Herriko Podemos. Sin embargo, víctima de un sectarismo estúpido y suicida, 'Snchz' ha tropezado en lo que siempre tropiezan los socialistas cuando se uncen al yugo de los comunistas en una estrategia de Frente Popular: invitan a los caníbales a comer y acaban en la olla. Pasó en 1936 y puede pasar en 2016.

Pablemos estaba técnicamente muerto y hecho pedacitos tras las municipales y autonómicas, a las que no se atrevió a concurrir con sus propias siglas. Sin embargo, 'Sánchezstein', como su modelo Frankestein, unió los pedazos de mareas y líos en común, les entregó los principales ayuntamientos españoles y ahora resulta que el Gobierno del PP no sufre sino que se beneficia de los dislates de Carmena mientras que el PSOE, que renunció a la Alcaldía de Madrid que le ofrecieron Aguirre y Villacís, está casi carbonizado por el fuego amigo podemita en la corrala eurovisiva de 'SorA3-La Sorayexta'. Pero que no le eche la culpa a Ana Pastoremos. Él y sólo él le dió vida artificial al monstruo. Que ahora el tiaco de los tornillos quiera merendárselo es normal. Lo anormal es la soberbia de 'Sánchezstein'.

"El problema del PSOE es la deslealtad a la Nación y a la Constitución, marco de libertades en que nuestra vieja España vive su vida"

En el fondo, el problema del PSOE es la deslealtad a la Nación y a la Constitución, marco de libertades en que nuestra vieja España vive su vida. Con los argumentos que Sánchez esgrimió en la corrala de 'Soratresmedia' y que, tras el revolcón, repetía ayer, es incomprensible su pacto con Podemos en Madrid y demás capitales. Debió respetar a la media España que no es de izquierdas y esperar al vencedor del pulso centrista entre Ciudadanos y el PP. Le pudo el sectarismo. Como denunció Besteiro antes de la Guerra Civil, la bolchevización del PSOE por Largo Caballero llevaba fatalmente a la Guerra Civil, sin seguridad de ganarla. La perdieron. No aprendieron. Y los villanos bolivarianos le están pegando fuego al castillo. El golpe de Casado, Besteiro y Mera se lo van a dar a 'Negrinstein', o sea, Sánchezstein, por no saberse la Historia de España.

SE QUEJAN DE DÉFICIT FISCAL
Izquierda y nacionalismo se unen para forzar la reforma federal
¿Preparan Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña un frente común para defender un nuevo sistema de financiación y una reforma de la Constitución en clave federal?
Bernat Garau  www.gaceta.es 9 Diciembre 2015

“La Constitución necesita una reforma para adaptarse a la realidad social, política y económica actual, y eso implica una reforma territorial que ha de desplegar el modelo constitucional, vertebrándolo en un modelo federal que tenga en cuenta, en cuanto a la financiación, el principio de ordinalidad, de forma que el que más aporte no quede en peor posición relativa que el que más recibe”. Estas palabras han sido pronunciadas por la presidenta del Gobierno balear, la socialista Francina Armengol, durante el acto oficial de celebración del Día de la Constitución en Palma de Mallorca dos semanas de las elecciones generales del 20-D, unos comicios tras los cuales hay muchas posibilidades de que se abra el melón de la reforma constitucional.

Por su parte, el también socialista Ximo Puig, presidente de la Generalitat Valenciana, ha declarado durante su intervención en las Jornadas de Economía de S'Agaró (Girona), que el sistema autonómico está “superado”, y ha manifestado que “el problema territorial de España va más allá del de Cataluña”, ya que el modelo actual da lugar a “un problema de desigualdad entre ciudadanos que es inaguantable”. En este sentido, ha denunciado desequilibrios “en servicios básicos fundamentales” y ha puesto como ejemplo que le ha costado “tres veces más ir a Barcelona en tren que a Madrid, cuando los kilómetros son parecidos”. Asimismo, ha opinado que “hay que ir a una reforma constitucional” y ha coincidido con su homólogo catalán, Artur Mas, en que “el Fondo de Liquidez Autonómico no puede ser un elemento partidista ni de sometimiento”.

El vuelco de mayo
Son dos ejemplos del nuevo discurso que parece estar instalándose tras las elecciones autonómicas de mayo en las comunidades catalanohablantes (dejaremos aquí de lado el debate sobre si valenciano y balear son dialectos del catalán o lenguas diferenciadas, atendiendo al hecho de que un catalán, un valenciano y un balear pueden entenderse razonablemente bien hablando en su lengua). En todas ellas, el fulgurante ascenso de la nueva izquierda ha situado a Podemos, en Baleares; Compromís, en Valencia, y la CUP, en Cataluña (donde además ERC está integrada en la lista independentista de Artur Mas), en posición de condicionar las investiduras, políticas y presupuestos de los respectivos Gobiernos autonómicos. Además, los factores lingüístico e identitario han ganado protagonismo en el debate y las políticas públicas.

Sin ir más lejos, en Baleares, la socialista Francina Armengol gobierna en coalición con la formación econacionalista Més, pero necesita el apoyo externo de Podemos para sacar adelante sus iniciativas parlamentarias. Entre otras cosas, la formación morada pone sobre la mesa exigencias para garantizar la aprobación de los Presupuestos de 2016.

Baleares se catalaniza
Desde la llegada al poder de Armengol, no han sido pocos los signos de acercamiento entre Baleares y Cataluña, como la recuperación de los canales C33 y 3/24 en la programación televisiva balear o la reincorporación del Ejecutivo de las islas al Institut Ramon Llull.

Por su parte, el PP balear se encuentra, tras la pérdida de 15 escaños en las autonómicas y la correspondiente caída del Ejecutivo de José Ramón Bauzá, en plena pugna entre regionalistas y centralistas. Los primeros, que parecen estar ganando fuerza en el seno del partido, abjuran de la herencia anticatalanista y dócil al Gobierno central de Bauzá y creen que el PP balear debería ser más combativo en la defensa de los intereses de las islas en Madrid, así como tener una postura menos beligerante respecto a la lengua catalana en el archipiélago.

¿Deshielo entre Valencia y Cataluña?
Pero si hay una región donde haya habido cambios excepcionales en los últimos tiempos, esa es Cataluña. CiU, el partido hegemónico en la región desde la llegada de la democracia, ha desaparecido del mapa tras la caída en desgracia de quien fuera presidente desde 1980 hasta 2003, Jordi Pujol, al tiempo que su delfín, Artur Mas, ha situado la independencia en el centro del debate político, se ha aliado con la izquierda republicana de ERC y, en constante huída hacia adelante, depende ahora de los votos de la formación anticapitalista CUP para ser investido presidente de nuevo. Si a ello sumamos el declive del antaño poderoso PSC, la irrelevancia del PP, el fulgurante ascenso de Ciudadanos y el empuje de Podemos en coalición con la formación de Ada Colau, obtenemos un paisaje demoledor: el sistema de partidos de los últimos 40 años ha saltado ya por los aires en Cataluña. ¿Le seguirá el resto de España?

En la Comunidad Valenciana, el panorama no es tan explosivo, pero ha habido cambios muy importantes. El socialista Ximo Puig gobierna en coalición con la formación de izquierda valencianista Compromís tras romper la aplastante hegemonía que el PP mantenía sobre la región desde 1995. El vuelco político aquí es especialmente significativo, al tratarse, con permiso de la Comunidad de Madrid, del principal feudo electoral del PP en España, muy afectado en la región por la ramificación valenciana del caso Gürtel y por la espectacularidad de los excesos de la burbuja inmobiliaria, sobre todo en la costa. Los sucesivos presidentes del PP en la comunidad han marcado tradicionalmente distancias con Cataluña, siempre interesada en extender su influencia sobre lo que los nacionalistas pancatalanistas llaman los 'países catalanes'. Ahora, esa tendencia podría romperse, abriéndose espacios de entendimiento entre las tres comunidades.

'Frente común' por la reforma federal
Durante su intervención en la inauguración oficial del Año Llull, en la que participó la semana pasada en Barcelona junto al presidente catalán, Artur Mas, la presidenta Armengol hizo un llamamiento para que Cataluña se sume a la Comunidad Valenciana y Baleares, ambas gobernadas por el PSOE, en el impulso de una reforma federal de España a la vez que una mejora del sistema de financiación. “El presidente valenciano y yo misma somos conscientes de la necesidad de hacer un frente común para afrontar la urgencia de un nuevo modelo de financiación, pero sobre todo para abordar también la transformación de nuestro país en un Estado verdaderamente federal”, declaró. Bajo su punto de vista, “precisamente ahora que ha habido un cambio en las Islas Baleares y el País Valenciano, es el momento” de que estas comunidades se unan para “reformar España”.

Las tres comunidades tienen en común un creciente descontento con el sistema de financiación autonómica y se quejan de aportar más a las arcas del Estado de lo que reciben. Según los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Hacienda, Cataluña es la segunda comunidad con mayor déficit fiscal, con 7.439 millones de euros. A continuación se sitúa la Comunidad Valenciana, con 1.453 millones, y Baleares, con 1.330 millones. La primera es la Comunidad de Madrid, con 19.015 millones de euros.

La expectativa de una reforma constitucional en la próxima legislatura es leída en la región como una oportunidad para forzar un nuevo sistema de financiación y reparto fiscal, y por primera vez en democracia, hay opciones de que las tres comunidades formen un frente común para defender sus intereses económicos.

Sea como sea, son muchas las incógnitas que se abren en el nuevo escenario y muchos los actores a tener en cuenta, como la Comunidad de Madrid, mayor aportante a las arcas del Estado; el País Vasco y Navarra, dispuestos a defender con uñas y con dientes su régimen fiscal propio, o Andalucía, la comunidad con mayor superávit fiscal y tradicionalmente opuesta a este tipo de reformas .

Asimismo, existen muchas dudas de que la deriva independentista en Cataluña pueda reconducirse a través de una mejora de la financiación y una eventual fórmula para reconocer su singularidad, aunque no hay que olvidar que Artur Mas comenzó su aventura independentista en 2012 precisamente tras constatar la imposibilidad de conseguir arrancarle a Rajoy un nuevo “pacto fiscal”.
 


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