AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12  Diciembre  2015

Elecciones 20D: ¿hacia qué Reforma Constitucional?
Juan Manuel Blanco www.vozpopuli.com 12 Diciembre 2015

La degradación que sufrimos es consecuencia de la desaparición de los controles sobre el poder político. El voto ciudadano es imprescindible pero tiene eficacia limitada. Es tan sólo un control último sobre los gobernantes, muy indirecto y espaciado en el tiempo.

Por primera vez en décadas, las elecciones generales abren la puerta a una posible reforma constitucional en España. Buena noticia. A raíz de la crisis, la opinión pública tomó conciencia de que nuestro sistema político no funciona correctamente, de que algo huele a podrido... y no precisamente en Dinamarca. Y no hay dedos suficientes para señalar los fallos. Los órganos del Estado, colonizados por los partidos, perdieron su neutralidad y objetividad, desviándose de sus legítimos fines. La corrupción campó por doquier. El Estado de las Autonomías devino en gigantesca maquinaria de despilfarro y clientelismo. Se promulgó una legislación excesiva, lamentable, enrevesada, injusta, favorecedora de intereses inconfesables. Gobernantes, legisladores y magistrados se pasaron la igualdad ante la ley por el forro de sus sillones. El Congreso de los Diputados se transformó en reunión de autómatas aprieta-botones a orden del jefe; el Senado en inútil cementerio de elefantes; el Tribunal Constitucional en una troupe de prestidigitadores, siempre dispuestos a sacar de la chistera lo que dictase el ejecutivo de turno. Y la independencia de la prensa se subastó al mejor postor. Un prestigioso periodista afirmó que, para abrir un diario digital en España, primero hay que hablar con los presidentes del IBEX.

La corrupción generalizada, el clientelismo, el capitalismo de amigotes, son síntomas de que las instituciones formales −Constitución, leyes− fueron sustituidas de facto por reglas informales, por esos acuerdos tácitos entre gobernantes y ciertos grupos de presión para repartirse el pastel. El sistema de libre acceso, que teóricamente proclaman las leyes, dio paso, por la vía de los hechos, a un régimen de acceso restringido, a una dinámica de grupos, bandas y facciones, a un marco en el que resulta casi imposible escuchar una voz neutral y objetiva.

La degradación que sufrimos es consecuencia de la desaparición de los controles sobre el poder político. El voto ciudadano es imprescindible pero tiene eficacia limitada. Es tan sólo un control último sobre los gobernantes, muy indirecto y espaciado en el tiempo, lastrado por la llamada asimetría en la información: el público no puede adquirir todo el volumen de información sobre la gestión pública que poseen los gobernantes. Por eso es necesario que el poder se fiscalice a sí mismo a través de la separación de poderes, un mecanismo que la reforma constitucional debe restaurar.

Pero una nueva constitución no es la solución definitiva, por muy perfecta que sea. La reforma debe ser un primer paso, capaz de afectar a las correosas reglas informales, actuando a través de dos vías. En primer lugar con el efecto anuncio: convenciendo a la gente de que existe una verdadera voluntad de cambio, transformando esas expectativas que sostienen los equilibrios informales. Y, en segundo lugar, modificando algunas restricciones, ciertas reglas del juego que son clave en el funcionamiento del perverso sistema.

¿Quiénes plantean la reforma Constitucional?
De los cuatro principales partidos, el PP no plantea reforma constitucional alguna. Sí lo hacen PSOE, Ciudadanos y Podemos. Las propuestas son variadas, desde la inclusión de nuevos "derechos", una concesión adicional al clientelismo, vicio en el que caen especialmente PSOE y Podemos, aunque Ciudadanos tampoco hace muchos ascos, la reforma de la ley electoral, el Senado, el Poder Judicial etc. Por razones de espacio, centraré mi exposición en el análisis de la Separación de Poderes, la reforma del Senado y el tratamiento del Poder Judicial, dejando otros temas para ulteriores aportaciones.

La separación de poderes es un mecanismo para impedir que ejecutivo, legislativo y judicial entren en connivencia, en perjuicio del público. Pero un sano funcionamiento exige que no actúen como compartimentos estancos, persiguiendo sus propios intereses corporativos. Los poderes deben interrelacionarse, encontrar puntos de colisión, conflicto, roces, confrontación, controlarse mutuamente. Separados, sí, pero también adecuadamente conectados. La vigilancia recíproca mitiga los conflictos de intereses, previene las tentaciones, promueve una actuación más neutral, profesional y eficaz, aun en ausencia de integridad, ética o sentido del deber. Pero este mecanismo requiere que los distintos órganos tengan intereses contrapuestos que, incluso siendo perversos, acaben contrarrestándose. En España, Gobierno, Congreso, Senado, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional cometen en comandita demasiados desmanes y desafueros, se confabulan con sorprendente facilidad porque todos responden a intereses similares: los de las cúpulas de los partidos. Cualquier reforma constitucional eficaz debe romper esa armonía, desalinear los intereses.

¿Debe mantenerse el Senado? El sistema bicameral no es mala idea sobre el papel. Dos parlamentos distintos se vigilan mutuamente: uno elabora la ley, otro acomete una segunda lectura, fiscaliza su contenido, cuestiona su necesidad, desentraña las trampas. Pero sólo funciona cuando las cámaras mantienen intereses contrapuestos, una resuelta intención de enmendarse la plana mutuamente. El actual Senado es inútil por ser un calco del Congreso, por perseguir idénticos intereses partidistas. Sólo sirve para introducir todavía más enredos y favoritismos en la legislación. Dos soluciones: suprimirse o constituirse de forma muy distinta, dificultando esa perversa connivencia.

El PSOE es un tanto ambiguo en la reforma del Senado, proponiendo su transformación en una "Cámara territorial", esa hueca consigna que se repite década tras década. Podemos propone convertir el Senado en una "cámara de representación de derechos e intereses territoriales". Pero ni los territorios tienen derechos, son las personas, ni sus intereses son tales: más bien los de ciertos grupos y facciones. Tampoco la propuesta de Ciudadanos resulta muy afortunada: sustituir el Senado por el Consejo de Presidentes Autonómicos, una insólita atribución de capacidad legislativa a miembros de un ejecutivo. Tal revoltijo no puede conducir a nada bueno.

El rompecabezas de la independencia judicial
El Poder Judicial debe ser independiente, suficientemente libre para juzgar con imparcialidad, en beneficio de la sociedad, no del gobierno o de los partidos. Pero tampoco debe permanecer hermético, impermeable. Al igual que ejecutivo y legislativo, es sano que el judicial quede sometido a ciertos checks and balances, sienta en la nuca el aliento de un contrapoder que le impida caer el corporativismo, en esa tentación de usar la jurisdicción en beneficio propio. Pero ¿cómo mantener un poder judicial sujeto al juego de contrapoderes y, al mismo tiempo, independiente para tomar decisiones justas y objetivas? Ahí estriba la enorme dificultad: una delgada línea separa la sumisión a los partidos de la tendencia al corporativismo. El filo de una navaja es la divisoria entre el sometimiento a siniestras fuerzas externas y la actitud de Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. Y no hay soluciones sencillas partiendo de un sistema político corrompido hasta la médula.

Podemos propone que los miembros del CGPJ sean elegidos por sufragio universal. Pablo Iglesias y sus amigos parecen infravalorar las asimetrías de información: entre los profanos, ni los más informados sabrían a quién votar con cierto criterio. Acabarían en el Consejo los jueces, fiscales y juristas más fotogénicos, más guapos, más televisivos aunque... la propuesta de Podemos continúa señalando que serían candidatos aquellos que "hayan sido avalados por asociaciones, sindicatos o plataformas ciudadanas". ¡Vaya chasco! Los dirigentes del partido morado pretenden controlar el CGPJ por la puerta de atrás.

Quienes sí parecen comprender la enjundia del rompecabezas judicial son los expertos de Ciudadanos. Formulan una solución bastante ingeniosa, una buena cuña en la componenda partidista aunque, a mi juicio, con resultado imprevisible. Si el problema actual es que los partidos se distribuyen los miembros del CGPJ, una vergonzosa lottizzazione judicial, reduzcamos los representantes a un solo individuo, eliminando así el cambalache, la posibilidad de reparto. Ahora bien, ¿designarán los partidos al presidente del CGPJ más capaz, objetivo y honrado o, más bien, al más proclive a plegarse a las exigencias de todos ellos? La respuesta está en el viento. Pero ningún partido ha tenido a bien señalar otro de los fallos de los checks and balances en España: son los propios jueces quienes, llegado el caso, se juzgan a sí mismos. ¿Qué tal si, ante la sospecha de que un juez ha cometido un delito, fuese siempre un fiscal quien instruyese el caso y el veredicto lo pronunciase obligatoriamente un jurado?

La reforma de la Constitución es imprescindible aunque insuficiente para remediar nuestros graves problemas. No sólo deben cambiar las relaciones dentro del sistema político, también la actitud del ciudadano, adquiriendo un papel mucho más activo. Más pensamiento, más acción, menos televisión. ¡Qué buen eslogan para otra campaña electoral!

¿'Quo vadis', España?
Jaime de Berenguer Libertad Digital 12 Diciembre 2015

Las elecciones generales del próximo día 20 tienen una importancia clave para España. Son, posiblemente, las elecciones con más relevancia política desde el año 1982, que supusieron la vuelta al Gobierno de un partido de izquierda y el fin de la Transición. A diferencia de las celebradas en los últimos 30 años, en las del día 20 los españoles no votamos un partido de Gobierno sino una reforma (o no) del sistema político como única salida a la grave crisis política, social y económica en la que nos encontramos.

En esta ocasión es clave que seamos conscientes de que España no está ante unas elecciones más sino en una encrucijada histórica difícil, acosada por sus enemigos y fuertemente debilitada en su modelo político y social; es decir, en decadencia.

En mi opinión, esta situación es consecuencia del actual statu quo, por lo que mantenerlo por más tiempo es impensable, como impensables son las consecuencias que podrían derivarse de hacerlo, solo nos llevaría a la ruina económica y social, quizás incluso a nuestra propia destrucción como Estado. Debemos ser conscientes de que, a diferencia de lo que algunos se empeñan en contarnos, el problema tiene raíces esencialmente sistémicas, y que sólo afrontando sus vicios seremos capaces de superar la situación actual.

Debemos ser conscientes de que, gane quien gane las elecciones, no es posible mantener un nivel de corrupción política como el actual, porque daña las instituciones, la credibilidad del sistema y, por tanto, su viabilidad (también económica). Como no es admisible por más tiempo que el poder político siga repartiéndose las instituciones y órganos de arbitraje al modo de la Restauración, ni amparar un sistema judicial lento, obsoleto y disfuncional como mejor procedimiento para mantenerlo bajo control. No hay sociedad que soporte tal tiranía. Tampoco es posible mantener el actual Estado de las Autonomías, ni en el número de CCAA ni en las competencias que manejan. El actual sistema autonómico no solo es insostenible económicamente: es que, aún peor, es imposible de asumir políticamente. No es viable tener diecisiete taifas empeñadas en su propio hecho, cuando no identidad, diferencial. Tampoco lo son los más de 8.000 ayuntamientos, ni las diputaciones y órganos consultivos, verdaderas agencias de colocación bajo control exclusivo de los partidos. No es moral ni políticamente admisible mantener un país anestesiado mediante el control absoluto de los mass media, ni una economía basada en los contactos, en los amigos o en la compra de voluntades a la búsqueda de subvenciones o normas que atenten contra la libertad de mercado, única herramienta de desarrollo económico, competitividad, innovación y permeabilidad entre estratos sociales. Debemos recuperar el mérito y la capacidad como norma social, por encima de la pertenencia al grupo o la familia.

Por tanto, España no necesita un Gobierno, lo que necesita es un modelo de Estado que sustituya al actual y apueste definitivamente por la modernización de nuestro país, erradicando los viejos hábitos y procedimientos que han marcado nuestra política desde siempre. En definitiva, un cambio cultural en la manera de entender la política y las instituciones. De no hacerlo nosotros, nos la harán los más radicales y sectarios.

Los españoles debemos saber de dónde venimos, qué nos ha traído hasta aquí y a dónde queremos ir. Nuestra responsabilidad no puede quedarse en introducir el voto en la urna, es necesario implicarse y transformar España.

El pavor del Gobierno ante un atentado islamista
EDITORIAL Libertad Digital 12 Diciembre 2015

El ataque terrorista contra la embajada española en Kabul ha puesto de manifiesto, una vez más, el grado intolerable de improvisación que caracteriza las decisiones importantes del Gobierno de Mariano Rajoy. Desde que se produjo el atentado en la capital afgana hasta que el Gobierno proporcionó información solvente sobre las consecuencias del atentado transcurrieron nada menos que seis horas, durante las cuales la nota dominante fue la confusión.

Para agravar todavía más la situación, los datos imprecisos y las informaciones contradictorias se sucedieron en el marco de la actual campaña electoral, en cuyos actos participaba ayer la plana mayor del Gobierno, con su presidente y el ministro de Exteriores compartiendo tribuna y alimentando, al alimón, la imagen bochornosa de improvisación que ha caracterizado a todo este episodio.

Rajoy comenzó insistiendo en que no había heridos y que el ataque no iba dirigido contra nuestra embajada, poniendo de relieve el pavor del PP a involucrarse –incluso de manera pasiva- en la batalla contra el terrorismo islamista. Más tarde se supo que había dos policías españoles muertos y que, además, habían caído víctimas de un ataque organizado por los talibanes contra la legación diplomática española con un coche bomba y un comando de asalto integrado por terroristas fuertemente armados. Entre tanto habían transcurrido 24 horas, en las que el Gobierno ha sido incapaz de dar la elemental sensación de solvencia y de control de los acontecimientos que se exige cuando un país se enfrenta a una crisis de estas características.

Afganistán es en estos momentos uno de los lugares más inseguros del planeta. Las divisiones entre los grupos talibanes, agudizadas tras la muerte de su histórico dirigente, el mulá Omar, y los intentos de los gobiernos afgano y pakistaní de iniciar conversaciones de paz, están provocando un aumento sin precedentes de la actividad criminal de estos terroristas islamistas, como se puso de manifiesto en el asalto mortal al aeropuerto de Kandahar, perpetrado esta misma semana, en el que murieron más de 60 personas.

Nada se ha dicho de las condiciones de seguridad en las que operan nuestros policías en tierras afganas, ni tampoco sobre la respuesta de los ministerios de Interior y Exteriores al actual incremento de la amenaza talibán. Los titulares de ambos departamentos y el presidente del Gobierno estaban de campaña electoral, mientras unidades especiales de los ejércitos estadounidense y noruego salvaban la vida al personal que todavía permanecía acorralado en el recinto de nuestra embajada en Kabul.

Los culpables de la muerte de los dos policías españoles son los terroristas, qué duda cabe. Pero la responsabilidad de un Gobierno es actuar con firmeza ante las amenazas a nuestro país, dentro o fuera de las fronteras españolas, aunque ello le suponga un cierto coste electoral en una sociedad que ha decidido cerrar los ojos al terrorismo islamista, la principal amenaza contra nuestro sistema de vida.

La reforma del poder judicial, una prioridad política
EDITORIAL EM 12 Diciembre 2015

El PP llevaba en su programa electoral de hace cuatro años la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial con el compromiso de volver al sistema de elección directa de los jueces de sus representantes en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), como ocurría hasta que el PSOE cambió sin consenso la norma en 1985. Ruiz-Gallardón elaboró un borrador en esta legislatura cuando era ministro de Justicia, pero Mariano Rajoy se negó a seguir adelante con la reforma por razones que nunca ha explicado.

Desde aquella lejana fecha, las acusaciones sobre la politización de la Justicia han sido constantes y fundamentadas y el propio CCPJ ha funcionado como un Parlamento en miniatura, reproduciendo la relación de fuerzas entre los grandes partidos.

Varios magistrados debaten hoy en nuestras páginas sobre la politización de los nombramientos en los altos tribunales, competencia del CGPJ, y sobre la independencia de los jueces para impartir justicia.

José Manuel Sieira, ex presidente de la Sala Tercera del Supremo, sugiere que no fue renovado en su cargo por razones políticas, mientras que Enrique López sostiene que su independencia de actuación no ha quedado mermada por haber sido promovido por el PP al CGPJ. Pero López fue apartado recientemente de juzgar los casos Gürtel y Barcenas por considerar que ese vínculo político contaminaba su libertad de criterio.

Esos juicios de intenciones no se hubieran producido de haberse cambiado el sistema de elección, que ha dejado en manos de los partidos el nombramiento de los 12 jueces y magistrados de los 20 que componen el CGPJ. Una y otra vez, PP y PSOE se han repartido esa representación, promocionando no a los mejores profesionales sino a los más adictos. Ésa es la razón por la que el máximo órgano de la organización judicial se ha desacreditado, extendiendo las sospechas de parcialidad sobre sus nombramientos.

Los candidatos de los cuatro partidos que aspiran a gobernar han pasado sobre ascuas sobre la reforma de la Justicia en esta campaña. El único que ha sacado a colación este asunto ha sido Pablo Iglesias, que se manifestó a favor de una reforma que "blinde de manera efectiva la independencia del poder judicial» para que «nunca más haya jueces al servicio de los poderes económicos o los partidos políticos". Pero no concretó sobre cómo llevar a efecto su propósito.

Albert Rivera propuso la supresión del Consejo General del Poder Judicial, cuyas funciones serían asumidas por el Supremo. No nos parece una buena idea mezclar el aspecto jurisdicional de la Justicia con el gobierno del aparato judicial. Son dos cosas distintas, por lo que todo indica que esta iniciativa está condenada al fracaso.

Pero, al margen de estas referencias ocasionales, la reforma de la Justicia ha quedado fuera de los debates electorales, lo que revela la incomodidad que suscita este asunto y, probablemente, el temor a cambiar el statu quo.

Hay, sin embargo, una forma de despolitizar la Justicia y garantizar la autonomía del CGPJ: volviendo al sistema de que los jueces elijan a sus representantes. Esto es lo que el PP ha llevado -e incumplido- en su programa en las dos últimas citas electorales y lo que hemos defendido en nuestras propuestas y nuestra línea editorial desde nuestra fundación como periódico.

Puede que el sistema de elección de los jueces por los jueces no sea perfecto, pero desde luego es infinitamente mejor que el que sean los partidos los que decidan entre bastidores quienes se sientan en el CGPJ.

Igualmente, creemos que el Fiscal General del Estado debería ser elegido por mayoría cualificada en el Congreso y no ser un cargo de libre designación del Gobierno, dado que su tarea es actuar como garante de la legalidad, lo que comporta en el fondo vigilar al poder. Si además se pretende modificar el procedimiento penal para otorgar un mayor peso al fiscal, parece ineludible cambiar el sistema de elección para blindar el cargo de posibles presiones gubernamentales.

La reforma del sistema de elección de los jueces debería ser una prioridad política de todos los partidos para acabar en la próxima legislatura con la anómala situación en la que nos encontramos. Ello constituye, además, un requisito esencial para regenerar la democracia, uno de cuyos pilares es la independencia real de la Justicia. Tras tres décadas de permanentes escándalos y sospechas, ha llegado el momento de rectificar.

Lo peor de Rajoy no es su torpeza sino su cobardía
Editorial El Espanol 12 Diciembre 2015

El atentado yihadista en Kabul ante la embajada española ha provocado un terrible traspié del presidente del Gobierno justo en el ecuador de la campaña electoral. El ataque talibán iba dirigido contra un complejo en el que hay también una casa de huéspedes donde se aloja personal extranjero.

El atentado se conoció en España pasadas las dos de la tarde. Cuatro horas después, Rajoy, de campaña en Orihuela, informó de que había llamado a varios líderes de la oposición, pero restó importancia a los hechos. "Aunque parezca una mala noticia, al final no es así", dijo.

Está claro que desde Exteriores se informó mal al presidente, que llegó a afirmar que un agente español sufría heridas, pero que no eran "de extrema gravedad", y que el ataque yihadista "no era contra nosotros", prescribiendo su proverbial y campanuda "tranquilidad".

Error, torpeza y escapismo
El error de quienes informaron al presidente no le exime de su torpeza. Estando tan próximo lo ocurrido con el accidente del helicóptero español frente a las costas de Marruecos, Rajoy debería haber sido mucho más prudente. Entonces se informó oficialmente de que los tres tripulantes habían sido rescatados con vida, pese a que en realidad habían muerto.

Esta vez el fallo es aún más grave. Poco después de las declaraciones de Rajoy se conoció que los talibanes habían asaltado la embajada española, que dos de ellos habían sido abatidos en el interior, que continuaba el fuego cruzado dentro de la sede diplomática y que el policía español herido estaba muerto, además del fallecimiento de un segundo agente español. El líder del PP tuvo que suspender el mitin que iba a celebrar por la noche en Murcia.

Lo peor para Rajoy, con todo, no es su equivocación. Y eso que durante la campaña ha explotado una y otra vez, frente a sus rivales, la importancia de la experiencia para dirigir un país. Lo grave es que queda retratado en su escapismo moral.

Un presidente retratado
Las manifestaciones de Rajoy en las que pedía "tranquilidad", con el argumento de que el ataque "no era contra nosostros", lo retratan. Cuando se pronunció así es porque creía que el ataque había sido sólamente contra la casa de huéspedes occidentales. Es injustificable que un presidente del Gobierno de España considere ajeno un atentado contra un edificio donde se alojan ciudadanos europeos cuando ni siquiera se ha cumplido ni un mes de la masacre de París.

Aquí ya no hay una confusión, sino cobardía. No es un problema operativo, sino moral. Lo que sale a relucir es la personalidad de un político que huye de los problemas, como ha demostrado a lo largo de la legislatura. Por eso los minimiza y no los afronta.

El liderazgo se demuestra en situaciones como la que se ha dado ahora en Kabul, y Rajoy ha dado la medida exacta del suyo. Más allá de la factura que este episodio le pueda significar en las urnas, lo que ha quedado claro es que España no merece un presidente así.

Democracia española, dictadura de los funcionarios
Ramiro Grau Morancho. www.latribunadelpaisvasco.com 12 Diciembre 2015

Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

En 1975, cuando falleció el General Franco (de muerte natural, que todo hay que decirlo), España contaba con 700.000 funcionarios. Y funcionaba.

Había tres administraciones, la local, la provincial y la central, cada una con competencias exclusivas en determinadas materias. Sabías perfectamente a dónde tenías que acudir, ante un problema concreto y determinado.

Ahora tenemos cinco administraciones, por lo menos en Aragón: la local, la comarcal, la provincial, la autonómica y la central.

Soy abogado, pero ante determinados problemas la verdad es que no sé ni a dónde acudir, pues las competencias son compartidas, y a sensu contrario, ante cualquier problema todas las administraciones tienen un “listo” en plantilla que, cual torero de salón, te desvía hacia otra administración, que también es competente en la materia… Y a la inversa, cuando sucede cualquier catástrofe, todas las administraciones les echan las culpas a las otras.

En resumen, un sistema que no funciona, o funciona muy mal, y no hace falta ser catedrático de derecho administrativo para saberlo. Basta con tener sentido común, y un mínimo de conocimientos, a un nivel de estudios primarios (de los de antes, casi equivalentes a una carrera actual).

Pero, eso sí, ahora tenemos más de 3.500.000 empleados públicos, entre funcionarios, laborales, interinos, contratados temporales, indefinidos pero no fijos (una creación jurisprudencial), personal eventual, de confianza, putas y putos…

A este paso acabaremos con el paro contratando a los 6.000.000 de parados como nuevos empleados públicos. (Ya hay partidos que proponen aumentar las plazas en grandes cantidades).

Esos funcionarios metidos a políticos, legislan siempre a su favor, como parte interesada que son: excedencia en situación de servicios especiales cuándo se ocupa un cargo público, que los trienios, la antigüedad, etc., sigan corriendo, como si se estuviera en activo, etc.

Por no hablar del vergonzoso complemento de alto cargo, que perpetúan en su nómina todos los que hayan sido altos cargos, con un nivel equivalente a director general, durante dos años consecutivos o tres alternos… ¡Y a vivir, que son dos días!

En resumen, un país gobernando por funcionarios, - que encima son abogados la mayoría, es decir, miel sobre hojuelas -, es imposible que funcione bien, pues hecha la ley, hecha la trampa.

Y a las pruebas me remito…

Actualmente más del noventa por ciento de los diputados y senadores son funcionarios, y los que no lo son de iure resultan serlo de facto, pues son políticos profesionales, o más bien profesionalizados, que sólo están dispuestos a abandonar el barco por jubilación, y con todos los honores: todos los ex presidentes autonómicos, “escondidos” en esa madriguera que se llama el Senado, que es la cueva de Ali Babá y los cuarenta bandidos, dónde están protegidos con la inmunidad parlamentaria, que les permite continuar siendo impunes.

En fin, no sigo, que me deprimo más todavía. Si fuera más joven, me iría de España, pues creo que este país no tiene solución, por lo menos a corto y medio plazo.

La pesadilla blindada
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Diciembre 2015

A menudo he definido a Josep Antoni Duran Lleida como "el secesionista simpático". Ahora, su distanciamiento del plan de desconexión exprés con el Estado de Derecho y con España y Europa puede hacer pensar que me equivoqué al encasillarlo en esa categoría. Pero me ratifico en la definición. Lo que sucede es que el líder de Unió todavía practica el "hoy paciencia, mañana independencia" que acuñó Jordi Pujol y, a diferencia de sus esperpénticos excofrades, se resiste a violar torpemente la ley y, sobre todo, a romper los vínculos con la UE, ruptura que acompañaría automática e inevitablemente a la secesión. Tan es así, que no entiendo por qué el millón novecientos mil votantes del secesionismo no lo siguen decorosamente, seducidos por su astucia y espantados por la estolidez y la rapacidad de la camarilla golpista que los manipula y humilla con sus negociaciones espurias. Pero voy al grano, para que no parezca que estoy haciendo proselitismo a favor del simpático secesionista democristiano.

Remodelado telón de acero
Sucede que, aunque el secesionista simpático se esfuerce por disimular sus fines últimos, estos salen a relucir apenas abre la boca. Su propuesta estrella, la Disposición Catalana, consiste en "el blindaje en la Constitución de la educación, cultura y lengua catalana" (LV, 4/12). La palabra clave es blindaje, que en este contexto, insertada en la Constitución, nos presagia una pesadilla totalitaria. Una pesadilla blindada por un remodelado telón de acero que no dejará filtrar aires cosmopolitas. Los antecedentes están próximos.

¡La cultura blindada! El nazismo blindó la cultura contra lo que llamaba arte degenerado. El comunismo la blindó contra lo que se apartaba del realismo socialista y olía a libertad de creación y de pensamiento. El franquismo la blindó contra la infiltración marxista-judeo-masónica. El islamismo la blinda contra la herejía, la heterodoxia y todas las otras creencias o no creencias, como en tiempos de la Inquisición lo hizo la Iglesia.

¡La educación blindada! Así es la enseñanza tal como se dicta en las escuelas de los regímenes políticos totalitarios y de los regímenes religiosos fundamentalistas. Los libros de texto que inculcan hoy el odio a España en las escuelas catalanas, reforzados por el adoctrinamiento político durante las visitas infantiles a los escombros trucados del Born, no tienen nada que envidiar a las técnicas de lavado de cerebro que se utilizaban durante el franquismo en la asignatura de Formación del Espíritu Nacional.

¡La lengua blindada! Ya lo está, porque la inmersión lingüística en la escuela implica un alzamiento flagrante, todavía impune, contra todos los fallos judiciales que obligan a dictar un raquítico veinticinco por ciento de asignaturas en castellano. Este es un punto en que Duran Lleida no vacila en ponerse antipático y despotricar contra Ciudadanos afirmando (LV, 3/11): "Es la primera vez que la principal fuerza de la oposición no tiene nada que ver con el catalanismo político", dice; y que fue fundada para ir "en contra de la lengua catalana".

Duran Lleida, que exhortó a los padres a exigir la enseñanza religiosa para sus hijos (LV, 8/3), tiene la desfachatez de acusar de "ir contra la lengua catalana" a quienes exigen que se cumpla la ley y la lengua castellana sea vehicular en la escuela.

Pero aquí viene la sorpresa. Pedro Sánchez, el rezagado que aspira a gobernar España en representación del PSOE, también se declaró partidario de que la reforma de la Constitución blinde las competencias de Cataluña en lengua, cultura y educación (El País, 22/11/2014). Y la funambulista Carme Chacón, la misma que siendo ministra de Defensa reivindicó la inmersión lingüística como "modelo de cohesión social" (LV, 24/8/2011), asegura ahora (LV, 1/12) que la reforma de la Carta Magna dará cabida a las particularidades de Cataluña "en materia de lengua, historia, cultura, sentimientos" y que se encargará de "proteger sus competencias".

Entiendo que los secesionistas voten a los secesionistas simpáticos o antipáticos; que los castrochavistas derrotados en Venezuela y Argentina voten a sus metástasis hispánicas; y que los amantes de la libertad y la democracia y enemigos del caos votemos al PP o a C's; pero ¿quién puede depositar una cuota de confianza en estos bocazas desnortados que usufructúan las siglas del PSOE y el PSC y que, más papistas que el Papa, también pretenden blindar en la Carta Magna la historia y los sentimientos, además de la lengua y la cultura?

Disquisición conspiranoica
Seamos ecuánimes. Los retrógrados secesionistas y sus hijos bastardos, los bocazas desnortados -todos ellos enemigos de la sociedad abierta según la definición clásica de Karl S. Popper- no son los únicos que prometen blindar la lengua y la cultura. La académica Carme Riera descarga su artillería pesada contra los cosmopolitas que agreden nuestra sacrosanta identidad mestizándola con costumbres importadas y envueltas en un lenguaje invasivo ("Del pavo al viernes negro", LV, 6/12), Alterada porque una compañera de gimnasio le confió su deseo de comprar un "pavo, pavo" para celebrar dignamente el día de Acción de Gracias al estilo estadounidense, la académica Riera saca a colación otros sacrilegios contra las tradiciones autóctonas:

Como ya ha ocurrido con la de los difuntos y la castañada, de tanto arraigo en la cuenca mediterránea, tristemente sustituida por la mamarrachada de las calabazas y el foráneo Halloween, ajeno por completo a nuestra cultura.

No podía faltar lo que es, a su juicio, el abuso más reciente:
No crean que exagero con lo de la celebración del día de Acción de Gracias. Todo se andará. A tenor de la proliferación de anuncios de los descuentos del Black Friday que este año parece que se han impuesto también en nuestro país y ninguna tienda almacén, compañía aérea, hotelera o telefónica que se precie ha dejado de prometer rebajas para la fecha. (…) Aquí parece que este año ha hecho furor, de manera que los comerciantes han prolongado el viernes hasta el lunes para teñir de negro sus presuntos números rojos. Como nuestro papanatismo frente al mundo americano es apoteósico, mantenemos el nombre del viernes negro en inglés porque nos parece mucho más sugerente. (…) En mi opinión deberíamos resistir, luchar para que nuestras tradiciones pervivan sin que las llegadas de América las arruinen, como está ocurriendo.

El artículo -donde la académica confunde lo estadounidense con lo americano- concluye con una disquisición conspiranoica sobre "los poderes económicos que gobiernan el planeta" que "tratan de que, en vez de ciudadanos libres, seamos exclusivamente consumidores" dependientes de sus mandatos. La académica Riera omite mencionar otros aportes extranjeros que nuestra sociedad ha asimilado con "papanatismo apoteósico", como el Papá Noel con su reno y su trineo y el árbol de Navidad, que, según Wikipedia, tuvo su origen en Alemania en 1605, pasó por Finlandia en el 1800 y por Inglaterra en 1841 hasta llegar a España, traído por una rusa, en 1870.

En este mundo que empezó a globalizarse con los fenicios y aun antes, mal que les pese a algunos racistas encubiertos, los pueblos, los mitos, las costumbres y las lenguas han ido sedimentando y fusionándose de manera gradual y natural. Como muy bien debe de saber la chauvinista Carme Riera, su nombre se remonta al hoy codiciado Al Ándalus, donde, para los árabes, el carme era una viña y, para los nazaríes, una finca rústica en los extramuros de Granada. ¿Las palabras de origen árabe le caen más simpáticas a la académica que las de origen anglosajón?

Apogeo de la dictadura
Si los patrocinadores de la pesadilla blindada -secesionistas, bocazas desnortados y académicas chauvinistas- hurgaran en los archivos de la controvertida memoria histórica, comprobarían que su ideal del blindaje se hizo realidad en el apogeo de la dictadura totalitaria. El 16 de mayo de 1940, el general José Moscardó dictó la orden que prohibía el empleo de "vocablos genéricos extranjeros" en "rótulos, muestras, anuncios, etc.". La orden se extendió a la jerga futbolística y al nombre de los equipos.

Mi inolvidable amigo Rafael Abella citó, en Por el Imperio hacia Dios (Planeta 1978), una parrafada delirante del energúmeno Luis de Galinsoga, y explicó, a continuación:

Dentro de esta fronda verbal se producía la más esforzada campaña por depurar el idioma de neologismos extranjerizantes, "con los que se intentaba plagar la gramática, además de la moral, porque -se decía- dancing, cocktail, cabaret, son incompatibles con una conciencia hispánica que debe mantenerse pura y sobria, pero fecunda y ejemplar así en las formas como en las esencias, así en el léxico como en las virtudes incorruptibles de nuestro pueblo". Y los puristas batallaban arduamente por la castellanización y proponían sustituir grill por parrilla, corner por saque de esquina, record por plusmarca y erradicar water-closet restableciendo giro tan castizo como es retrete.

Mientras los obsesos del blindaje siguen machacándonos con sus planes encaminados a institucionalizar la insularidad endogámica, que es sinónimo de mediocridad y atraso, la sociedad continúa enriqueciéndose con los valores de la Ilustración y el liberalismo, que, ahora sí, blindan nuestra civilización, vaya paradoja, contra el totalitarismo y el oscurantismo en sus múltiples encarnaciones políticas y religiosas.

sus petrodólares financias el islamismo radical
Sigmar Gabriel: Arabia financia el terrorismo islamista
El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, ha sembrado la polémica al declarar lo que muchos piensan: Arabia Saudí está detrás del yijadismo mundial.
Carlos Esteban  www.gaceta.es 12 Diciembre 2015

Al fin. Arabia Saudí está detrás del terrorismo islamista y son sus petrodólares los que financian. No es que sea, exactamente, un secreto, pero esta vez es nada menos que el vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, quien se ha atrevido a señalar en público y con todas las letras el elefante en la sala de estar de la lucha contra el terror.

“Tenemos que dejarle claro a los saudíes que el tiempo de mirar para otro lado se ha reminado", declaró Gabriel en una entrevista con el dominical del diario Bild. "Arabia Saudí financia mezquitas wahabíes por todo el mundo. Muchos islamistas que son una amenaza para la seguridad pública proceden de estas comunidades en Alemania”.

Vivimos tiempos de milagro estos días, de oír al fin muchas cosas que solo se comentaban en privado. Desde el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos se declaró en guerra y arrastró a todos sus aliados occidentales. Empezó mal, bautizándola como 'guerra contra el terror', que es como decir 'guerra contra el mal' o 'guerra contra la guerra', por el prurito de eludir la palabra "islam". Pero en todas sus batallas de comunicación o propaganda, combates abiertos, insurgencia y contrainsurgencia, ataques terroristas y labores de inteligencia durante todo estos años, cada vez se hacía más incómoda y cuestionable la posición de Arabia Saudí, nominal aliado de Occidente y, al mismo tiempo, fuente de financiación y enseñanzas yijadistas. Basta recordar que de los 19 terroristas que participaron en el ataque contra las torres gemelas, 15 eran saudíes.

Incluso sin estas sospechas, Arabia Saudí es un aliado incómodo cuando uno pretende combatir la barbarie y pintar a enemigos como el IS o Irán como el epítome del horror. Apenas hay nada de lo que nos horroriza del IS que no se aplique en el 'Reino Mágico'. ¿Decapitaciones? Solo en el último hajj o peregrinación multitudinaria a la Meca, se habla de 28. ¿Latigazos? Los últimos de relevancia, mil, a Raif Badawi, un bloguero que osó criticar la política del reino. ¿Estructura antidemocrática? Arabia es una monarquía absoluta. ¿Opresión de la mujer? No pueden conducir, ni descubrirse la cabeza, ni ir por la calle sin marido, padre o tutor y son consideradas legalmente propiedad del padre o marido. ¿Fanatismo religioso? Arabia es tierra santa, no existe una sola iglesia en su suelo, es delito llevar encima un ejemplar de los evangelios o hacer proselitismo, y existe una poderosa policía religiosa, la Muttawa, que se ocupa de aplicar estrictamente la sharia. A su lado, el régimen iraní es un paraíso libertario.

De hecho, la versión del Islam suní que sigue una mayoría de terroristas islámicos es el wahabismo, doctrina nacida en la península y extendida por una red de madrasas y mezquitas cuya construcción financia Riad en todo el mundo. Con aliados así es difícil luchar eficazmente contra el 'terror'. Y no habría que hacerlo si el reino no flotara virtualmente sobre un mar de petróleo, la sangre que mantiene con vida nuestra civilización industrial.

Es significativa, en este sentido, la reacción del Gobierno alemán al suceso que dio pie a las esclarecedoras palabras de Merkel. A principios de mes, el servicio de inteligencia alemán (BND) hizo pública una inusual nota alertando sobre el papel crecientemente desestabilizador de Arabia Saudí en el siempre delicado marco de Oriente Medio. La nota señalaba que Riad estaba abandonado su tradicional política de cautela por otra caracterizada por un impulsivo intervencionismo.

La nota, enviada a varios periódicos, se centra especialmente en el papel del Príncipe Mohammed bin Salman, hijo treintañero del Rey Salman, nombrado recientemente heredero de la corona y ministro de Defensa. Tanto poder en tan jóvenes manos -en un país con más de 5.000 príncipes- "plantea el riesgo latente de que trate de imponerse en la línea de sucesión en vida de su padre, podría excederse en sus atribuciones”.

Al Gobierno alemán le faltó tiempo para repudiar la nota, que no reflejaba, se declaró desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, la posición del ejecutivo alemán con respecto a su amigo y aliado saudí.

Los alemanes y los estadounidenses no son, naturalmente, los únicos en pasar por el aro y hacerse los locos ante el doble juego de los saudíes. En la marcha por la libertad de expresión en París tras la matanza del Charlie Hebdo hubo representante oficial del reino, una ironía que no escapó a numerosos comentaristas. Y en Gran Bretaña crece la indignación ante la actitud, que roza el servilismo, del primer ministro Cameron con los saudíes.

Atentado en Kabul
El frente de Afganistán sigue vivo
Los talibanes van ganando terreno, pero luchan también por frenar el avance del Estado Islámico en el país. La guerra no está acabada en el país: de hecho, el conflicto se intensifica.
Ignacio Cembrero El Espanol 12 Diciembre 2015

La guerra en Siria, el auge del Estado Islámico en Oriente Próximo, su expansión por el norte de África, han hecho olvidar que en Asia Central sigue abierto otro frente: Afganistán. Tras trece largos años de presencia los últimos 236 militares españoles, destinados en la base de Herat, volvieron a casa en octubre –solo quedan una veintena de asesores españoles del Ejército afgano en Kabul-, pero la guerra no está acabada. Es más, tiende a recrudecerse.

Catorce años después de que el presidente estadounidense desencadenase la operación Enduring Freedom, para cazar a Osama Bin Laden y desalojar del poder a los talibanes, estos siguen golpeando en Kabul, atacando una residencia adyacente de la Embajada de España. El asalto es llamativo porque se desarrolló en el corazón de la capital afgana pero desde un punto de vista militar los talibanes son protagonistas de otras “hazañas” de mayor envergadura. Esta misma semana intentaron, por ejemplo, apoderarse del aeropuerto de Kandahar, donde la OTAN comparte con el Ejército afgano una base militar.

Afganistán está dividido en 398 comarcas de las que los talibanes dominan plenamente 37, 15 de ellas arrebatadas al Gobierno de Kabul desde que empezó el otoño. Desde sus feudos atacan o se infiltran a diario en el resto del país. De ahí la frase, algo exagerada, de un diplomático europeo acreditado en Kabul: “Los talibanes controlan un tercio del país de día y dos tercios durante la noche”. La situación se asemeja algo a la que prevalecía cuando la Unión Soviética apoyaba a un régimen comunista afgano que ya luchaba contra los talibanes. Estos ejercen su autoridad sobre zonas rurales, pero los grandes centros urbanos están, por ahora, en manos de fuerzas leales al presidente Ashraf Ghani.

Aun así, a finales de septiembre las milicias talibanes fueron capaces de apoderarse en unas horas de Kunduz, una ciudad de 270.000 habitantes en el norte de país. Las fuerzas especiales del Ejército afgano, apoyadas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, consiguieron retomarla al cabo de dos semanas de encarnizados combates. Este episodio es la mejor ilustración de la incapacidad del presidente Ghani y de su jefe de Gobierno, Hamdullah Daneshi, de mantener bajo su control zonas urbanas estratégicas. Kunduz fue la demostración de que los occidentales, y especialmente la aviación norteamericana, no se pueden marchar del todo de Afganistán si no quieren que las ciudades del país caigan como fichas de dominó en manos de sus enemigos.

No son los mismos de 2001
Dirigidos por el mollah Akhtar Mohamed Mansour desde hace algo más de dos años, los talibanes de 2015 no son los mismos con los que se enfrentó la Fuerza de Asistencia a la Seguridad que, capitaneada por EE UU, intervino en 2001. Siguen siendo, eso sí, un movimiento armado opaco. Prueba de ello es que hasta el 31 de julio de 2015 no anunciaron la muerte de su anterior jefe carismático, el mollah Omar, que había fallecido en 2013. Durante dos años el mollah Omar continuó, a través de mensajes propagandísticos sin audio ni imágenes, felicitando a los afganos con motivo del Ramadán, de la Fiesta del Sacrificio etcétera.

Bajo la batuta del mollah Omar los talibanes permanecieron fuertemente unidos al tiempo que acogieron en sus dominios a Osama Bin Laden y a Al Qaeda, la organización terrorista que capitaneaba. Hoy en día, en cambio, está divididos. El Gobierno afgano anunció, el 2 de diciembre, que su nuevo jefe, el mollah Mansour, había resultado “gravemente herido” en una refriega entre facciones rivales, pero tres días después el líder taliban aseguró en un mensaje audio que eran “falsos rumores”.

La opacidad del movimiento no facilita discernir en qué consisten los enfrentamientos entre talibanes a los que se añaden otros grupos armados que pululan por Afganistán cómo los restos de Al Qaeda, el Movimiento Islámico de Uzbekistán, la disidencia del Fedai Mahaz Tahrik Islami Afganistán (Movimiento Islámico de Afganistán - Frente del Suicidio). Una facción talibán, probablemente muy minoritaria, es partidaria del diálogo con el presidente Ghani. Este anunció el viernes en Kabul que las conversaciones de paz empezarían “en las próximas semanas”. Incluso desunidos los talibanes logran conquistar nuevos territorios.

El Estado Islámico ha puesto pie en Afganistán, en la provincia de Nangarhar, en el noreste del país. A sus filas se han incorporado sobre todo talibanes paquistaníes que en su día estuvieron a las órdenes de Bin Laden. Los seguidores del mollah Mansour ya se han enzarzado a tiros con los representantes del Daesh local, algo que nunca hicieron con Al Qaeda a la que acogieron en sus tierras. Las embajadas occidentales en Kabul han visto con alivio estos choques porque si los talibanes son un mal enemigo, el Estado Islámico es aún peor. Es una situación similar a la de Siria donde algún militar estadounidense llegó a valorar positivamente el papel del Frente al Nusra (rama local de Al Qaeda) porque contribuía a contener la expansión del Estado Islámico.

Ahmed Rachid, el más célebre experto en el movimiento talibán, explica en sus últimas conferencias por qué los partidarios del mollah Mansour se esfuerzan en frenar la expansión del Estado Islámico. “Los talibanes afganos siguen siendo un movimiento islamo-nacionalista et no tienen ninguna vocación yihadista global”, señaló. “Si los talibanes combaten al Estado Islámico es justamente para conservar su liderazgo y su control sobre el país (…)”. “No quieren formar parte de una yihad global ni de un califato que les relegaría a un segundo plano su identidad afgana”.

ATENTADO EN AFGANISTÁN
Testimonios de supervivientes contradicen la versión de Rajoy sobre el ataque en Kabul
Ó. López-Fonseca www.vozpopuli.com 12 Diciembre 2015

Policías difunden los mensajes enviados por sus compañeros destinados en la capital afgana que desmienten en parte la versión defendida por el Ejecutivo: "Los talibanes han perpetrado un ataque directo contra la embajada española".

Dos policías muertos, versiones contradictorias y mucha confusión. Testimonios de agentes supervivientes al atentado registrado este viernes en Kabul en el que han fallecido el subinspector Jorge García Tudela y el policía Isidro Gabino San Martín contradicen parte de la versión facilitada hasta ahora por Mariano Rajoy y el Gobierno sobre cuál era el objetivo real del ataque. Mientras desde el Ejecutivo español se ha insistido hasta este sabado que el coche bomba iba dirigido contra un edificio colindante en el que residían ciudadanos extranjeros, diversas fuentes policiales han distribuido en las últimas horas los mensajes que desde la capital afgana les han hecho llegar compañeros allí destinados y que desmienten en parte el relato de los hechos. "Los talibanes han perpetrado un ataque directo contra la embajada española", se lee en uno de ellos al que ha tenido acceso Vozpópuli.

Según dichos testimonios, el ataque se inició con la explosión de un coche bomba a escasos metros de la delegación diplomática, tras lo cual varios atacantes penetraron en el edificio. "Han explotado un coche bomba contra la puerta que ha arrasado media manzana y han entrado a continuación disparando", señala uno de estos testimonios. El mismo agente añade que él y otros trabajadores de la embajada "conseguimos cerrar el búnker. Estamos bien físicamente, pero 12 horas de ráfagas, asaltos y granadas sobre nuestras cabezas".

Otro mensaje enviado desde Kabul insiste en la misma versión. "El ataque ha sido a la embajada española... un coche bomba... y tres talibanes han entrado por la puerta...". Tras ésto, los agentes, siguiendo el plan de emergencia, se hicieron fuerte en la sede diplomática. "Tiros por todos los lados, 'to' dios disparando...", señalaba el testimonio que añadía que hizo falta la llegada de fuerzas de élite de EEUU para asaltar la azotea de la legación española en la que se habían hecho fuertes los terroristas.

"A mi subinspector los asesinaron primero"
Un testimonio más detalla la secuencia de cómo murieron los dos agentes españoles y que apunta a que el primero en caer fue, precisamente, el subinspector García Tudela, el último de cuyo fallecimiento se tuvo noticia. "[A] mi 'subi' [subinspector] lo asesinaron el primero, cuando entraron en el edificio. Su habitación está en la planta 0. Al oír las primeras ráfagas desde el búnker donde están nuestras habitaciones, cogimos las armas y cerramos la puerta. La otra puerta de escape quedó dañada de la onda expansiva y no la podíamos cerrar, así que no era seguro el sitio. Gabi [Isidro Gabino San Martín] salió con otro compañero a ver si encontraba al 'subi' porque no nos contestaba y le dieron creo que desde la azotea donde ya se habían colocado para disparar a todo el que vieran", señala dicho mensaje al que poco después se añadía el siguiente: "Todo arrasado, calculado entró el coche bomba y al minuto los terroristas saltaron la embajada".

"Ha sido contra la embajada, no contra la 'guest horuse' [casa de huéspedes]. Díselo al jefe", le pide otro de los agentes destinados en Kabul al deestinatario de su mensaje. En el mismo, este policía asegura que vio cómo mataban a uno de sus compañeros "a cinco metros" y habla de "tiros, bombas y muchos muertos". "Yo estoy vivo porque me parapeté y salí corriendo", añade antes de destacar la intervención de "los americanos y un equipo Swat []operaciones especiales] noruego. La embajada es un campo de guerra. Coches calcinados. Muertos. Las explosiones rompieron todo el perímetro". El agente, que asegura que ya se encuentra en una base militar a la espera del avión que le trasladará de vuelta a España, aseguro que "lo que hemos vivido aquí es culpa de mucha gente. La embajada estaba aislada en la peor zona de la ciudad y sin seguridad ninguna. Hemos llorado mucho y estamos todos muy destrozados", concluye.

La veracidad de todos estos mensajes han sido confirmados a este diario por varias fuentes policiales consultadas en las últimas horas. No obstante, otras matizan estas versiones y las atribuyen a la confusión aún reinante sobre lo ocurrido. Las mismas siguen señalando al edificio colindante donde se alojan ciudadanos extranjeros como el objetivo del ataque, aunque añaden que la fuerte explosión dio de lleno a la embajada y derribó uno de sus muros. Por allí, añaden, entraron los atacantes en la legación, en cuya azotea se parapetaron. Una vez allí, iniciaron un intenso tiroteo con las fuerzas afganas e internacionales que se desplazaron inmeditamente al lugar de los hechos.

Dura crítica sindical
Un sindicato de agentes, la Unión Federal de Policía (UFP), ha emitido una dura nota este sábado en el que reflejan parte del contenido de estos mensajes enviados por sus compañeros desde Kabul. En línea con ellos, esta organización se pregunta "por qué se empeñan en decir que no era un ataque contra nuestra embajada". En la misma, también critican el emplazamiento de la legación diplomática, situada fuera de la denominada 'green zone', "es decir, el área de seguridad de la capital afgana donde está prohibida la circulación de vehículos y cuyos acceso son controlados por agentes de la policía afgana".

El sindicato llega a calificar la localización del edificio de "cómica", en una de las calles más transitadas de la capital "donde cada día se forman largas colas de vehículos a la hora de la salida del trabajo". Según detalla en la nota, "la embajada la conforman tres casas contiguas conectadas por un patio común y situadas a tan sólo unos diez metros del muro que las separa de la calle. Una de las casas se usa como embajada y consulado propiamente dicho, y la otra, como residencia del personal diplomático español". La UFP critica que "la cercanía entre las dos casas y la calle es tal que algunas de sus terrazas tocan casi con el muro exterior del recinto sin ningún tipo de distancia de seguridad. Eso hacen que puedan ser fácilmente atacadas desde el exterior con un simple cóctel molotov o granadas".

Una puerta de chapa y 17 residentes
Entre otras supuestas deficiencias del edificio destacan que "la puerta principal está tapiada, por lo que se entra y se sale por una puerta lateral protegida por un portón de 'chapa' sin ningún tipo de protección o blindaje". "Dicha puerta -continúa la nota- se abría por medio de un motor eléctrico, pero que al romperse (desde hace varios meses), el policía tenía que bajarse del vehículo y mientras lo empujaba con la espalda seguía apuntando con el arma". Además, recalcan que a dicha entrada se accedía por una calle lateral sin asfaltar y en muy mal estado que impedía a los vehículos ir "a una velocidad superior a 20 ó 30 kilómetros hora". La UFP recalca que la residencia del embajador sí está en la 'green zone', muy cerca de la legación de EEUU.

En el escrito, los representantes de los agentes detallan que en la embajada residían 17 personas. De ellas, cuatro eran policías destinados a la seguridad del edificio y otros cuatro a la protección que se denomina "dinámica", para los desplazamientos fuera del recinto. De ellos, uno estaba permanentemente en la residencia del embajador. Además, había seis "funcionarios administrativos y tres afganos intérpretes". Finalmente, el perímetro era controlado por entre 10 y 12 afganos contratados como personal de seguridad.
moncloa no descarta ahora ninguna hipótesis

El Gobierno ha emitido un comunicado sobre el ataque de Kabul en el que asegura lo siguiente: "A esta hora se mantiene abierta la investigación para esclarecer todos los detalles del atentado. Aunque un comunicado de los terroristas y la información de la propia policía afgana señalan que el objetivo del atentado no era la embajada de España, se mantiene abierta la investigación y no se descarta ninguna hipótesis. En cualquier caso, estamos ante un ataque terrorista en el que han fallecido dos ciudadanos españoles y en el que nuestros intereses han sufrido graves daños. Es, por tanto, un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán".

LE ACUSAN DE OCULTAR LOS HECHOS
Malestar en la Policía por ‎la versión del Gobierno del ataque
El escándalo está servido tras el ataque a la embajada española en Kabul. El Gobierno ha cambiado los hechos "porque no quiere otro 11M".
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 12 Diciembre 2015

Los miembros de ‎la Policía Nacional, tras conocer el relato de uno de los agentes destinado en la embajada de Kabul, han criticado la gestión dela información sobre los hechos.

Varios agentes consultados por Gaceta.es aseguran que la información sobre el modo en el que se produjeron los asesinatos de dos de los miembros de la UIP destinados allí se ha suministrado de manera sesgada y sin ajustarse a la realidad de los hechos.

Especialmente indignados se muestran con el hecho de que se haya evitado señalar que el objetivo del atentado era la embajada, no el edificio residencial situado a su lado. Los agentes consultados consideran que no puede engañarse a los ciudadanos por miedo a protestas de diferentes sectores sociales durante la recta final de la campaña electoral.

I. T. M. agente destinado en la UIP ha explicado textualmente: "es una ofensa para nuestros dos compañeros asesinados. Han sido víctimas de un atentado islamista y lo han vendido como si hubiera sido un accidente", para otro de sus compañeros ha sido como decir "que no han caído en acto de servicio, sino que son un daño colateral. Es un insulto contra quienes han ido a jugarse la vida para proteger los intereses españoles".

Por otro lado, las críticas se han centrado también en la falta de comunicación oficial sobre el estado de los agentes allí destinados. Consideran que no es normal que la prensa haya dado la información antes que los responsables de la Policía: "muchos de los aspectos del asesinato de nuestros compañeros se han sabido antes por la prensa que por los conductos oficiales de Interior".

"Nosotros somos funcionarios policiales, no somos políticos. A nosotros que no nos usen en campaña. No somos los responsables de lo que ha ocurrido y no pueden jugar con nuestra seguridad por miedo a que se produzca lo mismo que ocurrió tras el 11M", asegura J.M.M., un miembro de la UIP. "Los problemas políticos son suyos, los nuestros son asegurar la seguridad ciudadana".

POR EL 'ATROPELLO A LA DEMOCRACIA'
VOX denuncia al presidente de la Junta Electoral y a Correos
El partido de Santiago Abascal toma posiciones a ocho días del 20D después de que Correos secuestrara la propaganda electoral de la formación porque en el sobre aparece la bandera de España.
Gaceta.es 12 Diciembre 2015

Después de que la campaña del partido político VOX quedara paralizada por una decisión del Presidente de Correos y una posterior del Presidente de la Junta Electoral Central de retener la propaganda electoral en Correos, la formación ha decidido presentar en el Juzgado de Instrucción una denuncia contra el Presidente de Correos, Javier Cuesta Nuin por paralizar sin orden judicial la distribución de la propaganda que cumple toda la normativa vigente.

Una segunda denuncia se ha presentado contra el Presidente de la Junta Electoral Central, Carlos Granados Pérez, por los delitos electorales contemplados en los artículos 139,5 y 7 de la LOREG (Ley Orgánica de Régimen General Electoral) al no solo no detener el delito electoral que estaba cometiendo el Presidente de Correos desde el pasado lunes y hasta el jueves pasado.

El juez del juzgado de guardia, tras estudiar dicha denuncia, ha decidido trasladarlo con carácter de urgencia al Juzgado correspondiente.

VOX ha asegurado que la decisión de la entidad estatal Correos es constitutiva de varios delitos al haber iniciado el pasado fin de semana el secuestro de la correspondencia electoral de VOX por el mero hecho de llevar en su sobre de propaganda la Bandera de España.

La Dirección de VOX ya ha anunciado que se "va a llegar hasta las últimas consecuencias de este atropello contra la democracia con un trato discriminatorio a un único partido".

En numerosas ocasiones anteriores partidos de todo signo han empleado banderas españolas, europeas o de comunidades autónomas. Y esta misma semana el Partido Popular ha lanzado una campaña de propaganda electoral empleando exactamente la misma imagen que emplean los sobres de VOX.
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