AGLI Recortes de Prensa   Domingo 13  Diciembre  2015

De borregos, pelotas marianistas y sacacuartos (Hoy, un tres en uno)
EDUARDO INDA Okdiario  13 Diciembre 2015

De borregos (1):

Concluir quién ganó el debate del lunes pasado es para mí de una obviedad aplastante: Atresmedia. La organización, la realización y la puesta en escena parecía más propia de la CNN, la Fox, la CBS, la NBC o la ABC que de una cadena de un país que en lugar de ir hacia adelante muchas veces parece que camina en la misma dirección y con la misma parsimonia que un cangrejo. Porque si a mí me preguntan cuál de los cuatro contendientes se llevó el gato al agua llegaría a la misma conclusión que el editorial de OKDIARIO el lunes pasado: Rajoy. Un Mariano que democráticamente la pifió pero que en términos prácticos acertó quedándose en Doñana y mandando a lidiar con los miuritas a una Soraya Sáenz de Santamaría que en el fondo estuvo bien pero en las formas aún parece que está recitando temas ante el tribunal de la oposición a abogado del Estado.

El nivel exhibido por los cuatro demuestra, para empezar, que ninguno estuvo a la altura de las circunstancias y, para terminar y en consonancia con lo anterior, que cualquier tiempo pasado fue mejor. En Reino Unido y Estados Unidos, cualitativa y cuantitavamente las mejores democracias del mundo, los analistas las suelen pasar canutas para resolver quién vence en esos debates a cuatro, a cinco, a seis, a siete, a ocho o a 10 en los que la sensación de guirigay predomina por encima de cualquier otra consideración. En los debates republicanos previos a las Primarias que se vienen celebrando en los Estados Unidos se repite la historia. Entre otras razones, porque participan hasta 10 candidatos. Sólo una cosa está clara: que el más loco, de largo, es Donald Trump, que grita como si estuviera poseído, formula propuestas marcianas y lía la mundial cada cuarto de hora.

Aquí sucedió exactamente lo mismo: es imposible determinar quién se merece la medalla de oro. Básicamente, porque es mucho más complicado medir el éxito que en un cara a cara, y entrando en harina porque ninguno rozó la excelencia ni por equivocación. Eso sí, el postdebate se lo anotó con sus marrullerías de siempre ¿Pueden?, que es como un servidor gusta denominar a lo que el común de los mortales llama “Podemos”. Un Pablo Iglesias que, recordémoslo, se equivocó al citar a la mayor auditora en beneficios del mundo a la que llamó chiquitescamente “House Water Watch Cooper” cuando hasta el más tonto diputado del Congreso sabe que es “PricewaterhouseCoopers” o, como mínimo, “Pricewaterhouse” o, simplemente, “Price”. Pero ni a Abundio se le ocurriría llamarle “House Water Watch Cooper”. Todo ello por no hablar del error monumental del politólogo y profesor honorífico de la Complu (por obra y gracia de Santiago Carrillo). Ni corto ni perezoso, aseguró que en 1977 se celebró un ¡¡¡referéndum de autodeterminación!!! en Andalucía olvidando que sí hubo un plebiscito pero en 1980 y para determinar si se iba a la construcción autonómica por la vía lenta o por la rápida. Vamos, que el lunes Pablo escribió su nombre con “b” de burro.

A pesar de todos los pesares, los trolls podemitas (400 tíos y tías dedicados a manipular las redes sociales) se colaron en todas las páginas de los periódicos nacionales, OKDIARIO incluido, para alterar espuriamente a su favor la encuesta de turno. Y lo consiguieron: al punto que en todas los sondeos online ganaba por goleada el subordinado de los bolivarianos, es decir, Pablo Iglesias. La media de todos los resultados de todos los medios no puede ser más cantosa: el 56% levantó la mano del caudillo de Podemos, el 13% la de Soraya, el 12% la de un Albert Rivera al que mató su baile de San Vito (que ponía de los nervios hasta al más entusiasta de sus espectadores) y un 11% por un Pedro Sánchez que terminó tan bien como mal empezó. Un 8% sostiene que no hubo ni vencedor ni vencidos. Todos los analistas han seguido cual pardillos el camino marcado con malas artes por los trolls de Pablemos. Varios documentos publicados por este periódico el martes desvelan las directrices remitidas por los jefes de la banda a ese ejército en la sombra que logró su objetivo al grito de “¡reventemos la encuesta!”. En fin, como PP, Ciudadanos y PSOE no espabilen antes o después acabarán mandando estos matoniles populistas totalitarios. Porque en redes sociales, que es donde cada vez más se cuece el bacalao, les dan sopas con honda. A los unos, a los otros y a los de más allá.

De marianistas (2):
Mariano Rajoy sucumbió desde la primavera de 2012 a eso que Raúl del Pozo bautizó como “síndrome de La Moncloa”. De enero a marzo de aquel primer año de legislatura iba a muchos sitios acompañado de un par de escoltas, cuatro a lo sumo. Hacía una vida cuasinormal como el austero chico de provincias que siempre fue (es más, él en la intimidad se define como “un chico de provincias”). Todo cambió con los primeros ajustes y el aluvión de impuestazos. El Mariano normal, es decir, el Mariano de verdad, desapareció y nunca más se volvió a saber de él.

Algún iluminado o iluminada decidió que lo mejor para la imagen del presidente era que hibernase. Que no saliera. Que no se moviera de esa inhumana guarida que es Moncloa. Que permaneciera agazapado en los cuarteles de invierno. Y, entre tanto, durante tres años largos, a Rajoy sólo se le veía por el plasma mientras sus enemigos le partían la cara por doquier, cual punching ball.

A uno, que conoce al presidente hace 17 años, no le van a contar que es un tipo afable, encantador y la antítesis del endiosamiento que es el virus que atrapa al político en cuanto le conceden una poltrona. Como decía aquél, “si quieres saber cómo es Blasillo dale un carguillo”. Y, por otra parte, no les voy a contar a ustedes que cuando a un español le das una gorra se cree que es Francisco Franco. Con Rajoy esto no funciona. Está hecho de otra pasta. Motivos para la crítica hay mil pero desde luego no el del engreimiento o el envanecimiento.

Pues eso: que en las distancias cortas gana de calle. Por eso habría que otorgar un premio, el premio al más torpe del siglo, al que decidió que había que encerrarlo en Palacio como si se tratara de un apestado, un monstruo o un sujeto peligroso. La entrevista ciudadana a la que le sometió en plena fiebre del sábado noche La Sexta le hizo ganar muchos enteros en el aprecio popular. Demostró un conocimiento de los temas magnífico y exhibió una empatía más que aceptable. Lo mismo que en el programa del gran Bertín, pero ésa es harina de otro costal. Donde tenía que sacar nota, que es en un programa político, lo hizo y con una nota media de 8. Por todo ello me pregunto qué hubiera ocurrido si a Rajoy no lo hubieran tenido atrincherado en Moncloa estos cuatro años. Y yo mismo me pregunto dónde estaría. Y un menda se autocontesta: tal vez en la mayoría absoluta. O cerca. Desde luego, mucho más cerca de lo que va a estar dentro de siete días.

Y de sacacuartos (y 3):
Dicen los sabios de la cosa política que los ciudadanos votan con el bolsillo. Si así fuera, deben votar al PP o a Ciudadanos. No hay otra. Tanto PSOE como Podemos plantear estrangularnos aún más el bolsillo. Bastante los primeros; y un huevo, los segundos, que formulan el debate en términos confiscatorios. Los populares, que dispararon el IRPF por encima de lo que recogía el programa electoral de Cayo Lara en 2011, se descuelgan con más rebajas que añadir a las dos que hemos disfrutado este año y que han dejado no menos de 7.000 millones de euros en los bolsillos de los ciudadanos (el dinerito está mejor en nuestra butxaca que en la de Montoro). Pagará menos todo quisqui. Los que más ganan y los que menos: el tipo marginal máximo pasará del 19% al 17% (cuatro puntos menos que con Zapatero) y el máximo del 45% al 43%, situándose en el mismo nivel que hace seis años. Ciudadanos ofrece en su contrato con los españoles detraer 7.400 millones al paquete de gravámenes. Un pastizal que Juan Español inyectará en uno de los grandes motores del crecimiento: el consumo.

Los bolivarianos pretenden pegar un sablazo de ésos que te dejan tiritando a los que estén situados en el tipo máximo, que pasaría del 45% actual al 55%, y considerarán “ricos” a todos aquéllos que disfruten de una nómina de más de 60.000 euros brutos anuales. Una barrabasada en términos intelectuales y prácticos. Inevitablemente gripará nuevamente nuestra economía. El rejonazo será similar para emprendedores y empresarios, que verán cómo el Impuesto de Sociedades se dispara del 25% al 30%. Vamos, que estos chicos nos van a convertir en el país más caro de la muy cara Europa en el terreno fiscal. Un plan que destrozaría una recuperación que va viento en popa con un crecimiento del 3% que nos coloca a la cabeza de Occidente y que es la envidia de propios y extraños.

Los de Pablemos, que van de guais e igualitaristas por la vida, se descuelgan para más inri con otra propuesta de aurora boreal: subir el tipo general del IVA del 21% al 25%. No olvidemos que el del Valor Añadido es el impuesto más injusto por cuanto grava por igual a Amancio Ortega que a un homeless. La proporcionalidad sólo se da en el IRPF que, lógicamente, penaliza más a quien más gana. Esta mamarrachada tributaria es lo que nos faltaba para cargarse un consumo que empieza a ponerse cachondo. Lo de Ciudadanos no está nada mal en este epígrafe. El tipo general será del 18% y el reducido del 7%. El único agujero de su planteamiento es que elimina el hiperreducido que ahora se aplica a los artículos de primera necesidad como alimentos y medicinas.

Y, desde luego, si usted posee dos pisos o va a heredar uno téngalo meridianamente claro: o PP o PP. Los tres restantes quieren cargarse la facultad normativa que permite a las comunidades autónomas reducir a la nada el Impuesto de Patrimonio o el de Sucesiones, que es el más injusto que hay por cuanto grava a los muertos. Te vas para el otro barrio y continúas astillando por herederos interpuestos. ¿Por qué será que Madrid tiene cinco puntos de paro y crece casi cinco décimas más que la media nacional? Pues porque palmas y tus descendientes no pasan por caja y porque el derecho inalienable a la propiedad privada no está perseguido fiscalmente. En fin, que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

¡En defensa de la soberanía monetaria!
Juan Laborda www.vozpopuli.com  13 Diciembre 2015

Sí, en el país de los referéndums, Suiza, uno de los múltiples grupos activistas, “Modernising Money”, ha conseguido las firmas suficientes para forzar una votación sobre un tema del cual ya hemos hablado hasta la saciedad desde estas líneas. Los votantes suizos van a tener la última palabra en una propuesta para reformar la política monetaria suiza y conceder al Banco Nacional Suizo (SNB) el poder exclusivo de crear dinero nuevo. Sólo falta decidir la fecha del referéndum, si bien podría tardar hasta cinco años.

Lo que se pretende con esta iniciativa es que el único responsable de la creación de dinero suizo, no sólo las monedas y billetes de banco, sino también el llamado "dinero electrónico", que conforma la mayor parte de las cuentas bancarias de un país, sea el Banco Nacional de Suiza (SNB). El argumento es muy sencillo, el actual sistema de reserva fraccionaria - donde los bancos "crean" dinero cada vez que se emiten créditos - es inestable, ya que está protegido por unas reservas que representan sólo una fracción de la moneda creada por el banco central.

Los activistas de “Modernising Money” afirman que únicamente el 20% del dinero creado por los bancos privados llega a la economía real, es decir, crea puestos de trabajo, bienes y servicios. El 80% restante se invierte en los mercados financieros, se destina a la especulación. El objetivo de la propuesta es minimizar la posibilidad de un colapso del sistema bancario ya que todo el dinero sería respaldado por el SNB. Pero no solo es Suiza. También Islandia está considerando la soberanía monetaria. Un informe elaborado por el parlamento de Islandia tras la quiebra bancaria de 2007 sugiere implementar una serie de cambios en la misma línea, como solución al actual sistema inestable.

Un poco de teoría
La ortodoxia desdeñó el papel de la deuda privada en la crisis. Ergo, los distintos gobiernos, organismos internacionales, asesores y la inmensa mayoría de los académicos, no fueron capaces de preverla, y lo que es peor, ignoraban las consecuencias sistémicas de la misma.

Como consecuencia de lo que se enseña en la Universidad, la práctica totalidad de los economistas aún no entiende cuál es el papel del dinero, la deuda, o el sistema financiero en la economía. Muchísimo menos comprenden el poder que los Estados concedieron a la banca privada para crear dinero de la nada, mediante distintas desregulaciones, tras las correspondientes presiones de los lobbies bancarios. Y de aquellos barros, estos lodos.

Es más necesario que nunca limitar el poder de la banca comercial para crear endógenamente dinero, deuda privada descomunal e inflaciones de activos. La política monetaria diseñada por Ben Bernanke, y seguida a pies juntillas por la práctica totalidad de banqueros centrales, ha fracasado. Es una de las grandes estafas académicas. La interpretación neoconservadora que Milton Friedman –sin duda uno de los economistas más nocivos– y Anna Jacobson Schwartz hicieron de la Gran Depresión es falsa. Sólo genera desigualdad y burbujas que acaban estallando, creando la consiguiente recesión. Cada nueva burbuja empeora aún más el ciclo económico respecto a las anteriores. Pero a pesar de ello, en plena crisis sistémica, ¡qué ingenuidad la mía!, los grupos plutocráticos salieron indemnes y mantuvieron el statu-quo.

La teoría económica neoclásica, la que se enseña en los manuales de texto, trata a los bancos como meros intermediarios entre ahorradores y prestatarios. Un empréstito aumentaría la capacidad de gasto del prestatario, pero reduciría la capacidad de gasto del ahorrador. Si el modelo bancario neoclásico fuera verdadero, los efectos macroeconómicos de la deuda quedarían cancelados, como sostienen Paul Krugman y Ben Bernanke. Hay pruebas empíricas abrumadoras de que ese modelo es falso. Esas pruebas empíricas fueron exhaustivamente analizadas por economistas postkeynesianos como Hyman Minsky o Basil Moore.

Limitemos la creación de dinero basura
En el mundo real los bancos centrales no pueden controlar la creación de dinero privado por los bancos comerciales mediante el control de las reservas. Más bien al revés, en el mundo real los bancos comerciales extienden el crédito, creando depósitos en el proceso, y luego miran las reservas. De esta manera, el crecimiento del crédito puede expandir la demanda agregada. En vez producirse una equivalencia entre demanda agregada y oferta agregada, la demanda agregada excederá a la oferta agregada, si crece la deuda, y caerá por debajo de la oferta agregada, si cae la deuda.

Bajo este análisis, debemos exigir a nuestros políticos que pongan fin al poder ilimitado de la banca para generar dinero, incrementar irracionalmente la deuda y retroalimentar inflaciones de activos. Se deben incrementar las reservas para los distintos instrumentos de financiación de los bancos privados. Debemos exigir una separación entre bancos comerciales y banca de inversión. Es necesario limitar el papel de la aceleración de la deuda en la conducción de burbujas, reduciendo el atractivo de la especulación apalancada en los precios de los activos, pero sin ahogar la demanda de deuda para inversión.

Por todo ello la iniciativa de “Modernising Money” es muy loable. Sin embargo mucho me temo que la plutocracia dirigente, con sus peones políticos y mediáticos, tratará de aprovechar la próxima crisis bancaria, ya casi llamando a nuestras puertas, para establecer un nuevo ajuste de cuentas contra la ciudadanía. ¡Ya es hora de decir que no, se acabó!

A Rajoy le puede la experiencia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Diciembre 2015

Tras una semana diciendo que a los demás candidatos les falta experiencia para ser presidentes, Mariano Rajoy ha demostrado que a él no le sobra sino que le puede, le sobrepasa y le paraliza la experiencia. Sobre todo la del 13 de Marzo de 2004, cuando en plena Jornada de Reflexión la sede del PP fue rodeada por manifestantes convocados por los programas deportivos de la SER, que llamaban "asesinos" a los militantes del PP, y muy en especial a su candidato a la Presidencia, un tal Mariano Rajoy.

En el último mes, demostrando que desde aquella vez en la que pidió públicamente auxilio a la opinión pública a las 10 de la noche, vive aterrado ante la posibilidad de que se repita algo parecido, Rajoy ha hecho tres cosas que, a mi juicio, demuestran su incapacidad para gestionar una crisis terrorista.

En primer lugar, mientras se ausentaba de los debates con Sánchez, Rivera e Iglesias, jugaba a comentarista deportivo con los mismos tíos de la SER que azuzaron a la gente contra él en 2004. En segundo lugar, se ha negado –con las excusas más peregrinas- a ayudar a Francia tras el atentado islamista de Paris. Y desde este viernes ha dado un verdadero recital de incompetencia y pavor ante un caso que, siendo grave, lo es mucho menos que una masacre como la que recientemente ha vivido Francia. Lo primero denota una profunda cobardía moral. Lo segundo, un pánico al compromiso político que no debe atenazar a un presidente del Gobierno. Lo tercero, que tras cuatro años en el Poder no ha hecho absolutamente nada para reparar la desinformación y el caos que reinaban en Interior, Defensa y el CNI y cuyas consecuencias padeció España antes, durante y después de la masacre del 11M. Ni se le ha quitado el miedo ni le ha puesto remedio.

El ataque "que no iba contra nosotros"
La información en detalle del lío en el que, presa de su incurable pánico electoral, se fue metiendo el propio Rajoy desde el mediodía del viernes, la ha tenido el lector de LD en las crónicas de Pablo Montesinos. Pero lo que tiene un valor político indudable, y no precisamente positivo, fue su aseveración de que el ataque "no iba contra nosotros" y esta frase:

Todos, cualquier país occidental, podemos ser objeto de un ataque terrorista. Pero lo que parecía una mala noticia, esta vez no ha sido así.

Cuando habló Rajoy, ahora sabemos que con poca información y mucha prisa –por desgracia, muy parecida a la de Aznar y Acebes el 11M- sólo sabíamos que había tenido lugar un ataque terrorista en Kabul, tal vez contra la embajada española, y que había muertos. Pero el experimentado Presidente corrió a decir que "esta vez" no era "una mala noticia". Fuera de los micrófonos, dijo además a los periodistas que el objeto del ataque era una casa "donde se alojaban norteamericanos". O sea, los que mueren en todas las guerras.

Pero sucede que un centenar de soldados españoles ha muerto en Afganistán, donde hemos llegado a tener desplegados mil quinientos y de donde nos fuimos hace pocos meses, con una velocidad electoralmente comprensible pero militar y políticamente lamentable. No hemos sido los únicos. Pero que Obama sea malo no hace bueno a Rajoy. Y no excusa la pésima situación de la embajada –tres edificios con un patio en medio, la puerta principal tapiada y una entrada lateral de chapa que no cerraba- y la desinformación total de la que acabó siendo víctima su primer responsable.

Porque el ataque sí iba contra nosotros. ¿Cómo no iba a ir si estamos allí en misión militar y política desde hace once años? Aunque hubiera ido contra otra embajada, nos afectaba. Pero por haber corrido a escaquearse, Rajoy tuvo que rectificar en pleno mitin, sólo una hora después, "lo que parecía una mala noticia". Era una noticia peor, pero tampoco dio la cara. Se limitó, antes de irse, a leer esta nota:

El ministerio del Interior pone en conocimiento de los españoles que en el ataque del que hemos hablado antes un policía ha muerto. Desde aquí nuestro cariño, nuestro sentimiento y nuestro amor por él y por todos sus compañeros. Muchas gracias.

El "amor" -no sólo "cariño"- que el Ministerio del Interior mostraba por la muerte de un policía tras "el ataque del que hemos hablado antes" y que "parecía una mala noticia" resultaba poco navideño en ministro tan pío. Muchos soldados españoles han muerto en Afganistán, pero si los muertos hubieran sido de otra nación debería haber recordado que España y otros muchos países se unieron a los USA en la invasión de Afganistán tras el 11S. Apresurarse a mostrar alivio porque, esta vez, los ataúdes llevaran una bandera que no fuera la española denota una carencia de humanidad no por sincera menos repugnante. Es verdad que Obama no se presenta a las elecciones y Rajoy sí, pero los muertos en la guerra contra los talibanes son nuestros muertos. Todos ellos merecerían, en un político con grandeza y experiencia, el elogio fúnebre de Azaña en su último discurso a los muertos en ambos bandos durante la Guerra Civil:

Paz, Piedad, Perdón

Esos hombres que han caído magníficamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: paz, piedad, perdón.

En esa tierra materna, eternamente quieta, yacen miles de soldados muertos en Afganistán, víctimas heroicas de un ideal grandioso: la lucha contra la barbarie islamista. También los dos españoles. Pero de la "musa del escarmiento" de la Guerra Civil Azaña sacaba esta lección nacional:

Todos los españoles tenemos el mismo destino. Un destino común, en la próspera y en la adversa fortuna. Cualesquiera que sea la profesión religiosa, el credo político, el trabajo y el acento. Y nadie puede echarse a un lado y retirar la puesta. No es que sea ilícito hacerlo: es que además, no se puede.

Para evitar una movilización contra el PP con el "No a la guerra" como bandera –que su propia torpeza ha actualizado- Rajoy ha llamado en su auxilio a esos políticos sin experiencia, recurriendo al retórico "pacto antiyihadista", incluso a su socio favorito en este fin de campaña, aunque no participa de él, sino contra él y como observador: Pablo Iglesias. No cabe mayor prueba de debilidad personal e incompetencia política. En cuatro años como Presidente, Rajoy ha sido incapaz de reorganizar los servicios de información que facilitaron el golpe del 11M al 14M de 2004. Lo único que ha aprendido es a esquivar sus obligaciones tras las togas de los jueces o tras las faldas de un consenso antiterrorista que es un mísero protectorado contra las consecuencias electorales de un atentado. Lo único que ha aprendido Rajoy del 14M de 2004 es cómo llegar al 21D de 2015.

Rajoy no es mucho peor que otros políticos europeos acobardados ante el terrorismo islámico. Pero es el perfecto, patético representante de la cobardía institucional, en partidos, medios y jueces que padecemos aquí. Y aunque la Musa del Escarmiento no aparezca en Moncloa, hay que recordar que no hacer la guerra al terrorismo islámico no nos librará de padecerlo. Como en la Guerra de la Independencia contra Napoleón, regular en Bailén e irregular en las guerrillas, esa guerra no va a revestir una sola forma sino todas las formas de la guerra, porque es de exterminio y lo es contra una civilización, no contra un país. Para un islamista, tan "cruzado", "infiel" o asesinable es un español como un norteamericano, un parisino que toma un pastis en una terraza de París como un romano que apura un ristretto en una trattoria de Roma. Ellos atacarán de cualquier forma, nosotros debemos combatirlos de todas las formas. Y ante esa guerra, como dice Azaña, "nadie puede echarse a un lado y retirar la puesta. No es que sea ilícito hacerlo, es que, además, no se puede". (1)

El cobarde alivio de Rajoy se convirtió en preocupación y luego en cauteloso reparto de la desolación. Cuando tuvo noticia del primer muerto, se apresuró a llamar a Sánchez, a Urkullu y a su obsesión: Pablo Iglesias. Dice que a Rivera no lo encontró y le mandó un mensaje, no sé si un sms o un dron. Pero su propio pánico debería hacerle reflexionar sobre la táctica de estos últimos días de campaña. ¿Cree que a corto y medio plazo es más importante para el PP que Iglesias no le monte otra campaña de "No a la guerra" o que tenga el apoyo de Ciudadanos y el PSOE para desbaratarla? Cuando se le pase el susto, debería pensarlo. Y, si le fuera posible, actuar.

(1) El discurso completo "de las tres Pes" -Paz, Piedad, Perdón-, está en mi antología Manuel Azaña. Discursos. Alianza Editorial. Bolsillo. 1985.

¿Ciudadanos o jumentos?
Pedro J. Ramírez  El Espanol 13 Diciembre 2015

Mientras todos los sondeos, incluido el oficial del CIS, insisten en que a partir del próximo domingo la política española será cosa de cuatro, Rajoy y Sánchez se zafarán mañana en el centro del ring, fingiendo intercambiar algunos golpes pero sosteniéndose mutuamente como dos púgiles al borde del colapso. El presidente del Gobierno se aferra a ese cara a cara con aquel a quien denomina "líder de la oposición" porque "es lo que se ha hecho siempre", como si la reiteración ritual de algo bastara para autentificarlo; pero la calle y por lo tanto las urnas apuntan ya hacia otros derroteros.

En ese "lo que se ha hecho siempre" está fosilizada en realidad toda la vieja política que urge liquidar pues se basa en un grosero reduccionismo que jibariza los derechos políticos de los españoles. Parece mentira escuchar tonterías del calibre de que un gobierno de coalición entre el segundo y tercer partido más votados tendría menos legitimidad que el que formara en solitario el vencedor. Dependerá sencillamente de qué formula reúna más escaños pues el nuestro es un sistema parlamentario en el que son los representantes del pueblo, en teoría sin mandato imperativo alguno, quienes eligen, apoyan y eventualmente derriban al jefe del Gobierno.

Ni siquiera el concepto de "líder de la oposición" tiene vigencia alguna una vez que el parlamento se ha disuelto y se atisba una sana fragmentación del voto. El debate final es por lo tanto un tongo en sí mismo, en la medida que excluye a dos actores, Rivera e Iglesias, que pueden ser decisivos. Y también hubo tongo en el debate a cuatro, por el cambiazo de Rajoy por Soraya, y en el propio paso del presidente por La Sexta Noche cuando, como dijo el presentador al cabo de hora y media, durante la que nadie mencionó la palabra Bárcenas, habían "ganado los buenos".

En el momento decisivo tanto la televisión pública como las privadas, que deben su prosperidad a decisiones gubernamentales contrarias a la libre competencia, están resultando ser la última trinchera del marianismo. Véase si no el soslayo con que vienen tratando un error tan garrafal como el cometido por el presidente al desmarcarse del atentado de Kabul cuando creía que "no era contra nosotros". En Estados Unidos un traspié así se habría convertido en el eje de la campaña pero aquí se da más importancia, a modo de coartada, a los chanchulletes de personajes secundarios que a las maniobras de Soraya para encubrir la financiación ilegal y los sobresueldos prohibidos de su jefe.

Rajoy no sólo busca camuflar en el nominalismo de una victoria la enorme hemorragia de votos que en todo caso sufrirá el PP sino que intenta mantener de pie al tambaleante Pedro Sánchez -cuarto ya en algunas encuestas- para impedir que Rivera e Iglesias sigan creciendo por ambos flancos a su costa. Ya que no está en sus manos evitar que Ciudadanos y Podemos irrumpan en el parlamento, canalizando así un estallido de repudio popular al sistema sin parangón en la historia democrática, pretende mantenerlos al menos a raya, a modo de fuerzas subordinadas a las hegemónicas. Se trataría de que el nuevo modelo no supusiera tanto un juego a cuatro sino una especie de dos más dos en el que Rivera se conformara con servir de peana al PP e Iglesias asumiera una posición gregaria en relación al PSOE.

Su objetivo de fondo sería en realidad perpetuar el antiguo modelo de forma que la clase política tradicional se apoye en los recién llegados, a cambio de cuotas de poder o protagonismo, para seguir bloqueando toda reforma que implique devolver el control de las instituciones a la ciudadanía. O sea, que nada de reforma del Poder Judicial, nada de reforma electoral, nada de reforma de la financiación de los partidos y, como mucho, el Senado a Barcelona que se cobrarán mayores dietas.

Todo esto ya lo dibujó en su día Goya en uno de los grabados más célebres de sus Caprichos. Muestra a dos pollinos a hombros de abnegados ciudadanos, forma parte de la serie de las "asnerías" y se titula Tú que no puedes. Según el manuscrito atribuido al propio pintor depositado en la Biblioteca Nacional pretende representar cómo "los pobres y las clases útiles de la sociedad son los que llevan a cuestas a los burros o cargan con todo el peso de las contribuciones del Estado".

La estampa se me vino a la cabeza escuchando la otra mañana una de las fundadas diatribas de Jiménez Losantos equiparando a las "víctimas de la Logse" con los alumnos de aquella "academia asnal" que recurrentemente se satirizaba en la primera mitad del XIX como vivero de próceres y mandamases. El mundo animal servía así para zaherir la jerarquía humana. Algo parecido a lo que ocurre ahora con la interminable saga del planeta de los simios. Y permítaseme, ya que en tan borrical terreno entramos, que reproduzca hoy algunos párrafos entrañables de dos obras publicadas de forma anónima en 1829, o sea, en plena Década Ominosa, por Manuel Pérez Ramajo, uno de los compañeros de cautiverio de José María Calatrava en Melilla, al que me refiero muy de pasada en mi libro La desventura de la libertad.

Estos primeros apuntes pertenecen a La apología del asno y muy bien podrían servir a cualquier portavoz de la vieja política para cantar las excelencias del despotismo partitocrático, practicado en nombre del pueblo pero sin el pueblo por los sucesivos gobiernos del PP y PSOE. Defienden en definitiva el derecho a no saber que tanto cultiva el oficialismo mediático:

"Cuanto más ignorante es el hombre, menos cuidados tiene, menos necesidades conoce, menos penas sufre, menos siente los males públicos, y aun los suyos propios le hacen menos sensación... Pudiera afirmarse que por los grados de ignorancia debería juzgarse de la dicha o la desdicha de los hombres. Así que, tú, oh ignorante vulgo de todas clases, eres de los menos desgraciados porque te asemejas más al asno."

"Ten a mucha honra cuando te digan que eres un borrico, pues justamente esto es una frase metafórica y familiar con que se denota que alguno es de mucho aguante y sufrimiento en el trabajo... Sábete además que hay asnos no ignorantes pues la frase de "burro cargado de letras" denota al que ha estudiado mucho y no tiene discernimiento ni ingenio".

"¡Cuan apreciable serías a todos, si como el asno fueras siempre humilde, dócil, manso obediente, paciente, sufrido, sumiso, resignado, trabajador, infatigable y sobrio y te hallaras exento de los vicios que tienes y que el asno no conoce! ¿Has de parecértele sólo en lo que llaman ignorancia? Bueno es, pero no basta... Lee, si sabes; piensa, si puedes; reflexiona, si de ello eres capaz. Entonces será cuando conozcas, que cuanto más asno sea el hombre, tanto mejor para él".

Ramajo era un periodista zumbón que había perdido un ojo pero veía el doble por el otro. Pasando de la prosa al verso ponía un demoledor espejo antropomórfico delante de la España absolutista:

"A asnos nadie nos gana... no. En Europa / No hay asnos comparables a los nuestros / Esos asnos, honor de las Castillas / Esos asnos murcianos y manchegos / Los asnos mallorquines, andaluces / Los de León, Zamora y extremeños... / ¿Mas para qué me canso?... Toda España / Abunda en asnos grandes y selectos".

"¡Oh patria mía, España venturosa / A quien benigno concediera el cielo / El don peculiar de criar asnos / Que la envidia serán del orbe entero".

"República feliz sería aquella / Compuesta solamente de jumentos... / Su Majestad Asnal y Real familia / Vivieran en reposo y en contento / Los grandes del Estado disfrutaran / Suma tranquilidad, sumo sosiego / Pacífica y contenta la nobleza seguiría gozando de sus fueros / Sin ambición, sin ira, sin codicia / Fuera divino el Sacro Asnal Colegio / Las tropas pollinales siempre fieles / Permanecieran al burral Gobierno / Y el pueblo borrical, siempre sumiso / A otros pueblos sirviera de modelo".

Esto era el franquismo sociológico que con tanta habilidad fue capaz de encauzar a su servicio el felipismo y que luego desembocó en un turno entre PP y PSOE similar al que dominó la Restauración. Hablamos de un orden político inexorable en el que todo resulta predecible. De una zona de confort que atrae y cobija a cuantos recelan de las mutaciones por el riesgo de quedar a la intemperie. A Ramajo le hubiera gustado ser uno de esos especímenes acomodaticios y conformistas:

"Todo fuera quietud, todo concordia / Sin temor de revueltas y de excesos; / Ni sangre borrical jamás corriera por ver quién es de todos más jumento... / Tantas virtudes como el asno tiene / Hágase burro, ganaría en ello... / Por mi parte, ya bien desengañado / Que quisiera ser asno, lo confieso".

Pero ser asno no es tan fácil. El asno nace y el asno se hace. Todo es muy sencillo cuando se está programado para la sumisión o cuando se tiene facilidad de adaptación a lo dominante porque Vicente va siempre donde va la gente. Pero cuando uno es portador del gen de la infidelidad a los poderosos, similar al que se ha descubierto en los topillos, la cosa se complica como se complicó tantas veces para los liberales que se revolvían contra el despotismo.

No contento con haber dado clandestinamente a la imprenta La apología del asno, Ramajo le añadió su malicioso Elogio del rebuzno en el que planteaba como anhelo llevar a los burros al entonces clausurado parlamento:

"¡Quién sabe si los asnos de la Francia / Y también los de Italia, con el peso / En el rabo, pudieran todavía / Dar sus sendos rebuznos, aturdiendo / Las Cámaras, el cónclave, y que acaso / Los de España no puedan esto mesmo!".

Y no contento con disparar a bulto, el periodista irreverente se atrevió a señalar al hombre que más mandaba en España después del Rey, el hombre protegido por una espesa trama de relaciones e intereses, el hombre cuyos defectos nadie osaba resaltar, identificándole por su procedencia pontevedresa:

"Político no fuera ni prudente / Decidir qué provincia de estos reinos / En punto de rebuznos sobresale Y merece la palma o mayor premio / Así como notamos que sucede / En relaciones de combates fieros / Que el general no quiere ajar a unos / A otros elogiando; así diremos / Que los asnos de España, todos, todos / En sus rebuznos, dignos de si mesmos / Se muestran rebuznando y a porfía / Mas sin embargo, por conciencia debo / Declarar que el rebuzno más famoso Que en mis apuntes anotado tengo / Pasó de veinte tonos o compases, / Todos fuertes, sonoros, muy tremendos / Y no era el asno un asno castellano, / Andaluz o extremeño. Era... gallego".

Cuantos lo leyeron supieron que se refería al todopoderoso ministro de Hacienda, el tecnócrata Luis López Ballesteros, natural de Villagarcía de Arousa.

Un atentado que exige claridad y la unidad de todos los partidos
EDITORIAL El Mundo  13 Diciembre 2015

El zarpazo islamista, en esta ocasión de los talibán, arrebató el viernes la vida de dos policías españoles en la embajada de Kabul:el subinspector Jorge García Tudela y el agente Isidro Gabino San Martín. Un atentado terrorista que vuelve a sumirnos en el dolor ante la sinrazón del fanatismo que considera enemigos a cuantos representan valores democráticos. De entrada, este triste episodio debe llevarnos a poner en valor una vez más la extraordinaria labor que están desarrollando en lugares tan convulsos del mundo como Afganistán nuestros representantes diplomáticos y los miembros de los cuerpos de Seguridad.

Las víctimas de la embajada se suman al sacrificio de decenas de soldados españoles que durante 14 años trataron de ayudar a un pueblo castigado por la pobreza y la violencia. En momentos como éste, la prioridad es apoyar a las familias de los dos agentes asesinados y mantener la unidad frente al terror. Pero ello no quita que la ciudadanía espere de su Gobierno la máxima transparencia y una información clara de lo ocurrido, algo que no sucedió durante la crisis vivida en Kabul.

Porque, pese a la lógica confusión en torno a los hechos nada más tenerse conocimiento del atentado, hubo precipitación en las declaraciones que llegaban desde el Gobierno, que debió esperar a tener más claves sobre lo ocurrido para descartar que se hubiera tratado de un ataque contra España, como aventuró el presidente poco después de conocer la noticia. Es difícil entender también las razones que llevaron al ministro de Exteriores, García-Margallo, a mantener su mitin en Orihuela (Alicante) tras conocer la noticia, cuando por razón de su cargo hubiera debido encabezar al instante un gabinete de seguimiento de los hechos, independientemente de que el atentado no hubiera producido víctimas mortales como se pensó en un principio, algo que desgraciadamente no se correspondió con la realidad.

Dicho todo ello, no tiene sentido achacar al Gobierno ningún intento de manipulación o intento deliberado de desinformación, porque lo que hizo fue trasladar lo que transmitían las autoridades afganas que estaban sobre el terreno. El Ejecutivo hizo bien al apresurarse a llamar a los distintos líderes de los partidos para compartir la información de la que disponía. Y,en la misma línea, fue positivo que Rajoy convocara ayer mismo a los firmantes del Pacto Antiyihadista, dada la gravedad de lo ocurrido, secundando así la petición del líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Porque en este asunto lo prioritario es la unidad de todas las fuerzas políticas. Y este Pacto que en su día impulsaron PP y PSOE, y al que se acaban de sumar casi todos los partidos, con excepciones como Podemos, es el foro apropiado tanto para evaluar este tipo de situaciones como para exigir al Gobierno cuantas explicaciones sean necesarias. Todo ello desde la necesaria cooperación.

Nada de esto está reñido con la necesidad de investigar hasta el último detalle lo ocurrido y, en especial, las denuncias de que la seguridad de la embajada española en la capital afgana tenía graves deficiencias y era muy inferior a la de otras cancillerías extranjeras. Sobre esto último, cabe señalar que la legación diplomática española es de las pocas occidentales que se encuentran fuera de la denominada green zone, el área de seguridad de la ciudad donde está prohibida la circulación de vehículos y cuyos accesos están fuertemente controlados por agentes de seguridad afganos. Por el contrario, nuestras instalaciones están en una calle principal, muy transitada, del llamado barrio de los señores de la guerra. Y uno de ellos -miembro de los muyahidines que han hecho la guerra a los talibán-, es el propietario del edificio que hoy alberga la legación. La Unión Federal de Policía, en un duro comunicado, criticaba ayer que «la situación de la embajada es casi cómica», por cuanto es un blanco demasiado fácil para cualquier ataque desde la calle. No olvidemos que en 2009 ya sufrió, de rebote, un impacto múltiple de balas que a punto estuvo de costarle la vida al entonces canciller. Así las cosas, es inadmisible que los sucesivos gobiernos hayan mantenido un lugar tan peligroso como sede diplomática. Máxime cuando Afganistán es un Estado fallido, en el que sus débiles autoridades son incapaces de hacer frente a las embestidas talibán, que se han recrudecido a medida que la mayor parte de los contingentes militares extranjeros -incluido el español- han ido abandonando el país.

España puede sentirse orgullosa del esfuerzo que ha hecho por ayudar al pueblo afgano, pero nuestros soldados, policías y diplomáticos no siempre han encontrado el apoyo que merecían en una misión de tan alto riesgo. Con todo, se equivocarían profundamente aquellos políticos que trataran de sacar algún tipo de rédito partidista, en plena campaña electoral, del atentado en Kabul. Ante el yihadismo, como en su día ante el terrorismo de ETA, los españoles desean la unidad de la clase política.

24 horas de descontrol: Presidencia centralizó los datos para evitar otro 11-M
El pánico se apoderó el viernes por la noche del Gobierno tras admitir que había cometido graves errores en la gestión del atentado contra la Embajada de Kabul en la semana decisiva de la campaña
José María Olmo El Confidencial  13 Diciembre 2015

La sombra del 11-M gravita desde el viernes sobre la caravana electoral del Partido Popular. El ataque de los talibanes a la Embajada de España en Afganistán que dejó dos policías nacionales muertos no tiene ningún parecido con los atentados que asolaron Madrid a tres días de las elecciones generales de 2004, pero el Ejecutivo de Mariano Rajoy se empeñó en conectar ambos episodios repitiendo los mismos errores que provocaron su primera derrota como cabeza de lista del PP en unos comicios.

El fantasma del 11-M ya estaba en el subconsciente del Ejecutivo antes del viernes. Fuentes de la lucha antiterrorista admitieron a El Confidencial esta semana que los responsables de las Fuerzas de Seguridad se estaban reuniendo casi a diario para evaluar el nivel de amenaza que había en cada momento, a pesar de que el nivel 4 de alerta terrorista decretado desde junio obliga a celebrar una única reunión semanal. Moncloa temía que el terrorismo yihadista se viera tentado de condicionar de nuevo la política interna de un país occidental golpeando el mismo eslabón que ya quebró una vez.

Lo cierto es que no había elementos objetivos que sustentaran ese miedo del Gobierno. Según las fuentes consultadas, hasta el atentado del viernes, ningún indicio hacía pensar que intereses nacionales podían ser objetivo de un ataque, ni dentro ni fuera de las fronteras españolas. Los servicios de la lucha antiterrorista no habían transmitido a Moncloa que modificara la intensidad de la amenaza yihadista que se cierne sobre España en los últimos meses.

El ataque de Kabul pilló al Gobierno a contrapié y, con la victoria ya en la palma de la mano, Presidencia reaccionó sobreactuando para conjurar las previsibles críticas de la oposición y espantar sus propias fobias. Según fuentes de ese departamento consultadas por este diario, los responsables de comunicación del presidente transmitieron al resto de portavoces del gabinete que Moncloa asumiría la gestión del ataque para evitar posibles fallos de coordinación como los del 11-M.
?Una comparecencia sin información

Sin embargo, esa decisión no reportó ninguna ventaja al Gobierno. A las 18.30 horas del viernes, poco antes de comenzar un acto de partido en Orihuela (Alicante), Mariano Rajoy se acercó a los medios de comunicación para informar del atentado. El ataque había comenzado cuatro horas antes pero, como se ha acabado demostrando, el jefe del Ejecutivo no manejaba en ese momento casi ningún dato correcto. Rajoy aseguró que el ataque no había afectado a la Embajada de España en Kabul, sino a un edificio cercano. También dijo que sólo había un agente de Policía herido y que su vida no corría peligro. Y, por último, afirmó que el resto de policías y funcionarios de la delegación ya habían sido liberados. “Lo que parecía una mala noticia, pues al final no es así”, concluyó.

El problema es que el asalto no finalizó hasta siete horas después de esa intervención ante los medios y que el supuesto herido leve, Isidro Gabino San Martín, terminó falleciendo. Además, en el momento en el que Rajoy habló a los medios, ya había otro segundo policía muerto, aunque el presidente no lo sabía. Se trataba de Jorge García Tudela. Presidencia había decidido gestionar toda la información pero el líder del PP salió a hablar sin tener todas las claves.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio del Interior ahondaron en la sensación de caos. El ataque se había producido en una Embajada y los dos fallecidos pertenecían a la Fuerzas de Seguridad, pero los departamentos de comunicación de esos dos ministerios apenas manejaban datos sobre lo que estaba ocurriendo en Kabul. La Dirección General de la Policía Nacional se puso en contacto con su División de Cooperación Internacional, enlace habitual con Exteriores y con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), pero las informaciones que consiguió fueron contradictorias o parecidas a las que erróneamente había manifestado Rajoy. De hecho, la Policía Nacional fue una de las últimas en enterarse de que había sufrido bajas.
La nota con la muerte del segundo agente

Las críticas al líder del PP comenzaron a arreciar cuando trascendió que ya había un agente muerto y los asesores de comunicación de Presidencia decidieron que Rajoy compareciera de nuevo para tratar de enmendar los errores que había cometido minutos antes. El atentado de Kabul no tenía nada que ver con el 11-M pero, en ese momento de la noche, ya empezaba a parecerse. Y esa sensación familiar para Rajoy se vio reforzada cuando el Ministerio del Interior tuvo que emitir una nueva nota a las 5.55 horas de la madrugada del sábado anunciando que había fallecido el segundo agente.

Presidencia decidió lanzar otra nota a mediodía para tratar de ofrecer la versión definitiva y negar que el Ejecutivo estuviera ocultando información, pero el documento seguía dejando lagunas sin aclarar y confundía puntos del relato que luego fueron nuevamente corregidos, como el motivo de la muerte del subinspector Jorge García. La nota aseguraba que falleció de forma inmediata por la explosión del coche bomba que explotó junto a la puerta de la embajada. Sin embargo, otras fuentes aseguran que falleció cuando trataba de repeler con su arma a los talibanes.

La prueba más evidente del nerviosismo que se adueñó el viernes de Moncloa son los titubeos sobre cuál era el auténtico objetivo de los terroristas, el elemento que traza el paralelismo más nítido con la tragedia de hace 11 años. Rajoy negó que los integrantes del autodenominado Estado Islámico de Afganistán quisieran atentar contra la delegación española. Lo cierto es que, en ningundo de los dos comunicados difundidos por los talibanes en su diario oficial (primero y segundo) se menciona que el objetivo fuera la representación de España. Al contrario, como sostuvo en un principio el líder del PP, los terroristas apuntan a que pretendían atentar contra una cercana casa de huéspedes, que se han convertido en objetivo habitual de los talibanes. La reivindicación de los terroristas es explícita y en ningún momento hace algún tipo de mención a España.

El objetivo eran los voluntarios de USAID
Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por El Confidencial sostienen esa misma hipótesis. Aseguran que en la residencia cercana se alojan trabajadores de la organización estadounidense de ayuda humanitaria USAID y que los talibanes pretendían atentar contra ellos. Pero, por motivos que se desconocen, tras la explosión del coche bomba que conducía otro integrante del comando, acabaron accediendo al complejo de la embajada de España, que por seguridad no tenía ningún tipo de distintivo en el exterior, e iniciaron un asalto que duró once horas, según testigos directos.

Rajoy salió ante los medios con esa misma información pero Presidencia tardó 24 horas en darse cuenta de que, con dos fallecidos españoles en el parte de bajas y con la Embajada como teatro principal del asalto, no tenía sentido negar que España había sufrido un ataque y continuar aferrándose a que el objetivo inicial de los terroristas era otro edificio, aunque pudiera ser cierto. Entre otros motivos, porque, a diferencia de lo que ocurrió en Irak, la presencia de España en Afganistán cuenta con el aval del Congreso y los partidos de la oposición y, si algo ha hecho el Ejecutivo de Rajoy, es replegar las tropas desplegadas en ese país. En estos momentos, en Kabul ya sólo quedan 21 militares españoles.

?Cambio de criterio
En la nota de mediodía, Presidencia explicitó el cambio de rumbo con dos frases perdidas en el cuarto párrafo. “En cualquier caso, estamos ante un ataque terrorista en el que han fallecido dos ciudadanos españoles y en el que nuestros intereses han sufrido graves daños. Es, por tanto, un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán”, aseguró el comunicado.

El mensaje fue diligentemente transmitido a mediodía del sábado al resto de cargos del PP implicados en la gestión del atentado y, minutos después, todos comenzaron a repetir la nueva versión de forma casi compulsiva. El primero en obedecer esa orden fue el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que compareció a primera hora de la tarde desde León, adonde se había desplazado para dar sus condolencias a la familia del agente Isidro Gabino. Por la tarde, ya en Madrid, Fernández Díaz insistió en la misma idea tras la reunión de la primera comisión del Pacto Antiyihadista. El mensaje también se trasladó en círculos más cerrados, como en la reunión que mantuvo este sábado por la tarde la Dirección General de la Policía con los representantes de los principales sindicatos del cuerpo.

La convocatoria urgente del Pacto Antiyihadista fue el otro gran movimiento que improvisó Moncloa para intentar alejarse del espectro del 11-M. Rajoy mantuvo contactos con los líderes de los partidos de la oposición durante la misma tarde del viernes para informarles de la última hora y sellar complicidades. Sin embargo, la errática gestión del ataque generó críticas contra el Gobierno de todo el arco ideológico y también de sindicatos policiales que amenazaban con marcar la semana decisiva de la campaña. Presidencia optó por convocar el Pacto Antiyihadista para tratar de recuperar la iniciativa y reclamar que no se instrumentalice el atentado. El PP logró exhibir unidad y reconducir por unos instantes su propio desconcierto, pero lo que ocurra en las próximas horas va a depender de si Moncloa se equivoca de nuevo y de la necesidad de la oposición de seguir explorando esa veta.

Atentado de Kabul
La reacción de Rajoy aterró a los españoles atrapados en el búnker: "Se han olvidado de nosotros"
Moeh Atitar @guerraypaz El Espanol 12 Diciembre 2015

Daniel Montero @monteroblog
Eduardo Suárez @eduardosuarez
Ana Romero @AnaRomeroGalan

Los supervivientes del ataque a la embajada española en Kabul relatan las 12 horas de asalto y denuncian los errores del Gobierno y la inseguridad de la misión.

Encerrados en uno de los búnkeres de la embajada de Kabul, los supervivientes españoles se enteraron de las primeras palabras de Mariano Rajoy. "Han sido liberadas todas las personas que trabajaban como funcionarios en la embajada española en Afganistán", dijo el presidente en Orihuela antes de un acto electoral del Partido Popular.

La primera reacción del presidente atemorizó a quienes estaban en el búnker, que creyeron que el Gobierno español pensaba que estaban a salvo y que nadie iba a ir a rescatarles. "Decían que todos habían sido liberados y ellos se asustaron porque creyeron que se habían olvidado de ellos y que iban arrasar con todos", dice una persona que ha hablado con los supervivientes de Kabul.

El asalto duró 12 horas durante las cuales varios españoles aguantaron en un búnker cuya puerta no cerraba bien por el efecto de la explosión inicial. Los rescataron soldados americanos y fuerzas especiales noruegas en torno a las seis y media de la mañana.

"La embajada parecía un campo de guerra", explica un español que vivió el ataque en Kabul. "Ha sido la peor noche de nuestra vida. Había cadáveres y coches calcinados y las explosiones habían roto todo el perímetro. El edificio quedó inservible. Lo que hemos vivido aquí es culpa de mucha gente. La embajada estaba aislada sin seguridad ninguna en la peor zona de la ciudad".

Así ocurrió todo
El ataque contra la embajada española empezó cinco minutos antes de las seis de la tarde de Kabul cuando un terrorista suicida estrelló un coche bomba contra uno de los muros de la legación. Por el hueco se coloraron otros tres asaltantes, que entraron armados en el complejo y sembraron el terror hasta que fueron abatidos al amanecer.

Durante el ataque fueron asesinados dos policías españoles: el granadino Jorge García Tudela y el leonés Isidro Gabriel Sanmartín. Al primero lo mataron al entrar en su habitación, que estaba en la planta baja del edificio. Su compañero Sanmartín salió a ver si lo encontraba y fue abatido a tiros en el patio de la embajada, donde los talibanes lo dejaron agonizando con la intención de disparar contra quien fuera a rescatarlo.

Un tercer policía español intentó convencer a los agentes afganos de que debían salir a rescatar a Sanmartín, que estuvo gritando en el patio durante tres horas. Los afganos le dijeron que fuera primero él, que conocía al herido. Cuando empezaron los disparos, los afganos dejaron solo al español, al que los talibanes arrojaron una granada que lo hirió un pie.

El agente logró sacar del ángulo de tiro al agente Sanmartín, que falleció unos minutos después.

"Detonaron un coche bomba contra la puerta que arrasó media manzana y un minuto después entraron al asalto", explica uno de los españoles que sobrevivió al ataque talibán. "Nos refugiamos en el búnker aunque no era seguro porque una de las puertas no cerraba por los daños de la explosión. Han sido 12 horas esperando que entraran a rematarnos. Al final los americanos los neutralizaron. Pero el ataque era contra nuestra embajada y quien diga lo contrario miente".

Al menos 10 personas murieron durante el ataque y nueve civiles fueron trasladados a un hospital cercano. Los talibanes llegaron a disparar desde la azotea del edificio y sabían cómo era el complejo por dentro. Los supervivientes sospechan que alguien pudo hacer llegar información detallada a los asaltantes sobre cómo es el interior de la legación.
 
Un lugar inseguro
La embajada española se ubica en el barrio de Sherpor, uno de los vecindarios más concurridos de Kabul. La embajada la forman tres edificios conectados por un patio común y situados a sólo unos 10 metros del muro que los separa de una calle donde hay atascos frecuentes. Uno de los tres edificios se usa como embajada y consulado y los otros, como residencia de los policías, los intérpretes y el personal diplomático español.

La Unión Federal de Policía (UFP) denunciaba este sábado la seguridad defectuosa de la legación española: "La cercanía entre las casas y la calle es tal que algunas de sus terrazas tocan casi con el muro exterior del recinto, sin ningún tipo de distancia de seguridad. Eso hace que puedan ser fácilmente atacadas desde el exterior con un simple cóctel molotov".

Lo que solía ser la puerta principal está tapiada y se entra y se sale por una puerta lateral protegida por un portón de chapa sin ningún blindaje exterior. "Esa puerta se abría por medio de un portón eléctrico", dice la UFP. "Pero al romperse, el policía tenía que bajarse del vehículo. Mientras lo empujaba con la espalda, seguía apuntando con el arma. Dicha práctica se había hecho tan común que habían puesto una especie de tela en una parte del portón para evitar resbalarse al empujarlo".

A esa entrada se accedía por una calle lateral que no se había asfaltado y que estaba en muy mal estado. Los vehículos no podían circular a más de 30 kilómetros por hora.

El embajador español no reside en la legación sino dentro de la llamada zona verde: el perímetro protegido junto a la embajada de Estados Unidos en Kabul.

En el complejo de la embajada viven 17 personas: ocho encargadas de la seguridad, seis funcionarios administrativos y tres intérpretes afganos. El perímetro lo controlan entre 10 y 12 guardas afganos contratados por el Gobierno español.

El sindicato policial asegura en su nota que el personal diplomático que ha vivido y trabajado allí temía un ataque como éste: "Pensaban que si explotaba un coche bomba no iba a quedar nadie vivo dada la escasa distancia que separa la calle del edificio".

Esa impresión la refrendan varios diplomáticos consultados por EL ESPAÑOL, que recuerdan los balazos que recibió la embajada durante el ataque a un edificio cercano de la ONU en octubre de 2009.

Justo después del ataque, la periodista Mónica Bernabé entrevistó al diplomático español Carlos Lozoya, que mostraba en un vídeo los impactos de bala en su ventana y en la puerta de su salón. "Me han despertado unos fuertes tiroteos en la calle recién amanecido y los GEO nos han conducido al sótano de la vivienda", explicaba Lozoya, que ya no trabaja en la legación.

Después del ataque de 2009, el cónsul Marco Peñín admitía los problemas de seguridad: "La embajada se encuentra en un punto de la ciudad en el que carece de un complejo que le dé una protección externa. Por tanto el riesgo es evidente. Nos encontramos en un momento de remodelación tanto de los edificios como de la seguridad".

A pesar de estas deficiencias, el Gobierno español no trasladó la embajada a otro punto de la ciudad.

La reacción de Rajoy
Al principio Rajoy aseguró que el atentado no era "contra nosotros". Este sábado el Gobierno admitió en una nota que sí "fue un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán".

Los diplomáticos consultados por este periódico atribuyen el ataque a la seguridad deficiente de la misión española, la única embajada occidental que no se encuentra dentro del perímetro de máxima seguridad de Kabul.

Los diplomáticos creen que la masacre marcará un antes y un después en la seguridad de las embajadas españolas en lugares peligrosos y recuerdan que nuestra misión en Bagdad también está fuera del perímetro de máxima seguridad.

Fuentes de la diplomacia española explican que la situación en Afganistán se ha deteriorado muy deprisa en los últimos meses y recuerdan una cifra: la partida del Departamento de Estado para la seguridad de las embajadas de EEUU es igual que el presupuesto total de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores.

Los talibanes dirigieron el ataque contra la embajada occidental peor protegida de Kabul.

Atentado en Kabul
No manchemos la memoria de nuestros héroes
Carta abierta de Rafael García Tudela, hermano de Jorge García Tudela, el policía asesinado el viernes en el atentado de Kabul.
 El Espanol  13 Diciembre 2015

Mi hermano menor Jorge perdió el viernes su vida en el atentado de Kabul junto con su compañero Gabi. Deja a su amada Gema y a sus dos ojos de la cara, Alejandro y Lucas, este último con tan solo nueve años, sin olvidar a una madre, suegros, hermanos, cuñados, tíos, primos, compañeros y amigos, que ya no seremos nunca más presa de sus interminables abrazos y pegajosos besos, ya que mostraba su amor con la misma pasión y entrega que ponía a todo aquello que hacía en la vida.

Mi hemano no murió por las balas o por las explosiones, Jorge murió por defender los valores en los que creía : su familia, su trabajo y una patria en libertad y justicia.

Como Jorge, hay miles de personas que arriesgan su vida por estos mismos valores y que quiza nunca sean debidamente reconocidos. Hoy todos los medios se hacen eco de la noticia y los politicos hacen mención en sus mítines, Algunos ya apuntan a sucumbir a la tentación de utilizar este hecho como un arma arrojadiza con la que obtener una ventaja en el proceso electoral. A éstos les ruego, que por favor, no manchen la memoria de un hombre de honor con su deshonor, que lo aparten de sus luchas cainitas impropias del pueblo que pretenden liderar. Siento envidia de la unidad del pueblo Francés frente a la indignidad que aqui mostramos.

Mi hermano murio asesinado por una barbarie contraria a todo en lo que el creía. Si hay que mejorar las condiciones de todos los que nos defienden, que se haga por una vez mostrando la unidad de un pueblo, todos juntos en una decisión única de combatir la sinrazón, y asegurar nuestras libertades y derechos frente a quienes nos las quieren arrebatar, pero ahora por favor dejen esto fuera de sus debates oportunistas.

Nadie obligó a Jorge a abordar esa misión, y nunca nadie le habrá oído quejarse de su equipamiento, ni por las condiciones de la embajada, etc. El tenía una misión, y no dudaba en ejercerla hasta el final, porque el amor a su trabajo y su profesión no le permitiría hacerlo. Estoy seguro que solo se habrá ido con un reproche, y es el de no poder haber donado todos sus órganos para salvar más vidas, ya que esa era su voluntad, y las circunstancias de su muerte no lo han hecho posible.

Dentro de una semana nadie se acordara de Jorge en los medios, ni los politicos en sus mitines (afortunadamente), pero su legado quedará en el ejemplo que nos dio a todos los que tuvimos la suerte de quererle y admirarle.

En vida lo dio todo por todos, nunca se guardó nada para él. Ahora sólo espero y confío en que su país le devuelva al menos una parte de ese esfuerzo ocupándose de su viuda e hijos.

F. Rafael García Tudela (hermano del héroe Jorge García Tudela)

Los negreros de Calais: un film y dos lecciones
Mikel Azurmendi www.latribunadelpaisvasco.com 12  Diciembre 2015

El film Welcome, del director francés Philipe Lioret, es un film bello y de sentimientos altruistas aterciopelados. Entre los miles de inmigrantes que se esconden en la región de Calais en espera de la oportunidad de saltar a Inglaterra, está el joven Bilal, un kurdo irakí de 17 años. Lleva en el bolsillo los 500 euros que le van a cobrar las mafias albanesas por arrebujarse en un camión y cubrir la cabeza en una bolsa de plástico para evitar el escape de gas carbónico. Entre decenas de inmigrantes apelotonados en el camión, Bilal es el único que no aguanta retener su rostro dentro de la bolsa de plástico, y la policía de fronteras detecta el CO2. La operación fracasa, lo cual le cuesta a Bilal una paliza, que podía haber sido de muerte de no haber mediado otro paisano kurdo. Pero el muchacho tiene suerte y encuentra un alma generosa que le cobija. Welcome dice la alfombra del domicilio de esa alma generosa, que se está jugando cinco años de prisión por colaboración con el tráfico ilegal de personas. Bilal aprende con él a nadar porque, ya sin dinero, quería llegar a nado adonde su novia, pese a que ésta le avisase que iba a ser casada a la fuerza por sus padres. A su segundo intento, Bilal desaparece en el mar a escasos metros de la costa inglesa.

El film Welcome dibuja con acierto mil detalles emotivos de esa tragedia personal, y conduce al espectador a un estado anímicamente renovado por predisposiciones favorables hacia la solidaridad más imbatible para con los inmigrantes. Sin embargo, el film no dice nada sobre dos aspectos esenciales de esa tragedia como son la sociología del traficante negrero que ha conducido hasta Calais a miles y miles de inmigrantes y los ha aparcado allá en manos de otras mafias del transporte pesado. Pero, sobre todo, silencia el destrozo cívico generado en una región a causa del permanente hacinamiento de inmigrantes que viven ilegalmente en la más completa insalubridad y malviven de la caridad de las ONG, a cuya sombra se enriquecen los negreros.

Este verano pasado, nada más que en Calais, la policía francesa llevaba desmanteladas en lo que iba de año diecinueve redes de tráfico ilegal de inmigrantes. La Compañía Eurotúnel afirmaba haber interceptado en esos primeros seis meses de 2015 “a más de 37.000 inmigrantes”. Según la policía (1), cada una de las siete redes desmanteladas de delincuentes albaneses había generado cerca de dos millones de euros. La red de negreros suele actuar como una empresa criminal internacional con “hombres-mula” paquistaníes, afganos, iraquíes o vietnamitas circulando por la nueva jungla hasta Calais, donde abandonan la mercancía humana en los bosques de los aledaños o en determinados parking de gasolineras. Los albaneses prefieren buscar pisos u hotelitos para sus clientes. El salto a Gran Bretaña les cuesta a los eritreos 500 euros, a los iraquíes entre 900 y 1.500 euros, pero a los albaneses, sirios e indios entre 6.000 y 8.000 euros. La red china es la única que lleva su mercancía desde el origen hasta el punto deseado y por 20.000 euros disponen de plazas vip (incluso en la cabina misma de los camiones) así como de fórmulas de garantía en caso de fracaso de la expedición. Una red bangladeshí, desmantelada en marzo de este año, procuraba a sus clientes tarjetas visa de estudiante válidas en Gran Bretaña, y se sabe que había generado unos seis millones de euros. Otra red srilankesa, que cayó en junio, suministraba por 15.000 euros falsos pasaportes británicos fabricados en Tailandia.

El film Welcome no habla de esta inhumanitaria trama de negreros ni de esos inmigrantes que aceptan ser tratados sin dignidad ni compasión; elude hablar de la violencia entre los inmigrantes dispuestos a robarle a su vecino y despojarle de todo, y de inmigrantes que dan por bueno engañar como fuere al país de acogida. En el film solamente aparecen inmigrantes deseosos de llegar a Gran Bretaña, pobres y muy necesitados, entre ellos un simpático joven llamado Bilal. No se sabe cómo él, a sus 17 años, en Calais, tiene al menos 500 euros en el bolsillo, ni se sabe que el resto de los miles de necesitados como él tengan incluso miles de euros en sus bolsillos. Solamente se deja ver que son necesitados porque una acogedora ONG les da de comer a la hora, calmando con ello cualquier atisbo de conciencia que pudiese darse entre los negreros. Además, si Secours Catholique distribuye a diario entre los inmigrantes “kits cabaña” con palets y mantas, ¿a qué viene tener mala conciencia? ¿no se hallan los inmigrantes alojados y alimentados? El film tampoco refiere que con esas maderas y mantas tan benevolentes se han construido auténticas casas de prostitución, especialmente entre eritreos y etíopes. Ni que muchos de estos jóvenes, ellos y ellas, tengan que ofrecer sus cuerpos por tres euros para poder dar el salto a Gran Bretaña. Tampoco se sabe por el film que, dadas las dificultades cada vez mayores de pasar a Gran Bretaña, muchos inmigrantes deciden hacer marcha atrás y presentarse en Alemania, donde este último año las demandas de asilo habían crecido en un 108% antes de la llegada masiva de los refugiados sirio-iraquíes.

A nadie de nosotros le gusta vivir en zonas de porosidad humana, donde según sea la hora del día se mueven masas humanas desconocidas y se señalan hurtos y robos y, de noche, se escuchan voces y hasta gritos no se sabe si de marcha o de persecución. La ciudadanía acaba refiriendo hechos ocurridos, los cuales nunca se sabe si son sueños desagradables o puras sensaciones de miedo. Porque es un hecho que en esas condiciones la ciudadanía llega a tener miedo y se siente insegura y teme por sus niñas. Y clama para que se conozca quién es “esa gente” sobrevenida y qué hace. Y por qué se le da de comer, cuando a mi hijo en paro y a mis nietos los tengo que alimentar yo, un jubilado de 70 años. O cuando a mi madre viuda se le ha denegado un subsidio de ayuda o a mi vecina paralítica la tenemos que socorrer los vecinos de casa.

La respuesta frecuente a estas quejas es “¡Sois unos racistas!”. Toda la izquierda es unánime en utilizar este socorrido soniquete de racismo para acallar miedos mal expresados o acaso temores de un futuro incierto. Sin embargo el miedo a analizar la realidad y a tener que concluir que ésta sobrepasa sus creencias conduce a la izquierda a recurrir a su viejo cliché del fascismo racista. Y luego vienen la elecciones y pasa lo que pasa: en la primera vuelta de las elecciones regionales francesas el Front National ha obtenido un triunfo espectacular sumando más de seis millones de votos. En el bastión francés, tradicionalmente socialista, del Norte-Paso de Calais el FN ha sobrepasado a todas las fuerzas políticas colocándose en cabeza con un score del 45% de los votos. Los socialistas han sido allí, en Calais precisamente, barridos; y han desistido de presentar candidato en la segunda vuelta de mañana, domingo 13 de diciembre. Uno de los compromisos del programa de ese partido ultraderechista era la expulsión de la región de todos los inmigrantes irregulares (“ilegales” en lenguaje políticamente no correcto).

La pregunta obvia es quién hace que, a cada votación, el FN vaya creciendo en Francia de 10 puntos y, esta vez, de 20 puntos: ¿los llamados “racistas” o quienes llaman “racistas” a todos los demás? ¿Por qué se prefiere dar de comer y acoger a quien entra en nuestra casa sin llamar a explicar la situación a los de casa y calmar sus temores? ¿Cómo se calman nuestros temores en democracia, insultando a la ciudadanía o acercándose a ella para entenderla? ¿Por qué se permite el tráfico de inmigrantes dentro de nuestro territorio? ¿Por qué se permiten “kits-cabaña” o comedores de acogida para gentes que han sido ilegalmente transportadas a nuestras ciudades? ¿Las ONG de acogida benefician a la democracia o sólo calman nuestra mala conciencia? ¿Por qué esas ONG no se dedican a educar a nuestra ciudadanía en el acogimiento y la empatía en lugar de maldecir a la ciudadanía? ¿Acogería usted a inmigrantes que, enseguida, obligarán a casarse a sus hijas con quien ellos deseen pero ellas no desean?

Les invito a ustedes a ver el hermoso film de Ph. Lioret pero, a la vez, les invito a entender qué va a pasar en las elecciones regionales francesas del Pas-de-Calais y también a que piense usted en si sus hijas deben o no ser forzadas a casarse con quien usted desee.

(1) Tomo la noticia de Julia Pascual, corresponsal en Calais de Le Monde (14 de agosto de 2015)


******************* Sección "bilingüe" ***********************


 


Recortes de Prensa   Página Inicial