AGLI Recortes de Prensa   Jueves 24  Diciembre  2015

No sé si España es una gran duda
Pedro de Hoyos  Periodista Digital 24 Diciembre 2015

Les confieso que muchas veces me asalta la duda de si el pueblo español es merecedor de los gobiernos que tenemos o si los gobiernos que tenemos son un castigo para un pueblo noble que ha escrito grandes páginas de la historia.

Duele tener por representantes a imbéciles supinos que creen que por sustituir a un rey mago por una mujer causan algún beneficio a alguien. Son gente tan creída, con egos tan elevados, que jamás son conscientes de sus limitaciones intelectivas ni de las tonterías que éstas les llevan a hacer, como saltarse tradiciones milenarias que nos atañen a todos o, en otros casos, atacar a la religión. La religión ha sido siempre la bicha de algunos que negaban el voto femenino porque estaban influidas por los sermones dominicales. Como si alguno de los pocos que van escuchase con atención en vez de dormitar hasta el “ite, missa est”.

Se llenan la boca de defensa de las minorías y se olvidan de los intereses de las mayorías. Creen que la causa de las mujeres se defiende de manera tan banal, creen que desmontar todo aquello que signifique tradición es naturalmente bueno y positivo, que todo lo que haya nacido antes que ellos debe ser sustituido por sus políticas de artificio y palabra hueca. Creen, infelices, que ir sin modales ni actitudes educadas los hace mejores, más genuinos, más naturales, olvidándose de que la dignidad de representarnos debería obligarlos a una indumentaria y un aspecto más arreglado. Y a una desenvoltura más cuidada. Se llama civilización.

Pero hay otros representantes que se las arreglan para ir vestidos elegantemente, tener un porte distinguido y unas maneras atentas y permitir que haya desahucios de ancianos, de enfermos o de personas con menores a su cargo. Sí, sí, hay que cumplir las leyes y las normas, especialmente las reglas económicas y el que no pague debe devolver lo que posee sin pagar. Vale, ¿y entonces a todos esos señores (empresarios, deportistas, periodistas) que tienen casa, coche, fama, incluso una televisión que emite todos los días, por qué se les permite vivir sin pagar sus millonarias deudas con Hacienda? ¿Por qué no pagar doscientos o trescientos euros al mes supone arrojarte de tu casa pero no pagar un millón no supone nada?

¿Ven? Aquí están mis dudas. ¿Somos un pueblo bruto y culpable que se merece estos políticos porque los elige libremente o somos víctimas de estos políticos brutos y culpables? No sé si España es una gran duda o una gran deuda…

¡Mientras haya salud...!
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 24 Diciembre 2015

Hoy dicen que es el día de la salud, consuelo para los millones de españoles que no han hecho realidad el sueño de que les toque alguno de los premios gordos de la lotería de Navidad. Pero para el sistema político español, ni siquiera existe ese consuelo, pues sufre de una enfermedad incurable, desarrollada a lo largo de décadas de un bipartidismo corrupto, frentista y revanchista en el caso del PSOE y timorato, pazguato y cobarde en el caso del PP. Una enfermedad que va a ser la culpable de que España entre en una nueva etapa de inestabilidad política, que llevará sin duda a una depresión económica en el peor momento. Y como siempre, como en el viejo dicho se cumplirá aquello de “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Porque en estas elecciones generales quienes han decidido el futuro son los españoles, los que hemos votado y los que se abstuvieron de hacerlo. El resultado se nos presenta con toda su crudeza abocada a una parálisis de gobierno y a una lucha de egos que antepondrán siempre los intereses personales y de partido a los de los españoles y los de España. Eso sí, con un discurso lleno de supuesto patriotismo y lealtad con sus votantes.

La verdad es que empiezo a estar bastante enojado, -por no decir profundamente cabreado con perdón-, ante la falta de sentido de Estado de una casta política mediocre, egoísta e incapaz de estar a la altura que la Historia les exige. PSOE y PP siguen representando dos Españas antagónicas e irreconciliables evidenciadas en unos debates donde la crispación ha sido la tónica general, sobre todo por parte del líder actual del PSOE, aunque no muy lejos de la actitud de otros que le precedieron como Zapatero y el mismo González. Y mientras, el PP siempre a la defensiva y pidiendo perdón por defender una ideología que sus actuales dirigentes ni creen ni practican.

Un escenario desolador donde solo faltaban dos nuevos actores como los lenilistas bolivarianos radicales de extrema izquierda de PODEMOS y los pijiprogres veletas de CIUDADANOS inmersos en una ambigüedad cambiante y acomodaticia, desconcertante incluso para ellos mismos y un electorado que ya no sabe a qué atenerse con semejante tropa. Ya solo falta, y me asombra el que no haya aparecido aún, el mesías de extrema derecha al estilo de la francesa, que seguro que pescaría en este río revuelto de aguas turbias en el que se va empantanando España. Estoy convencido de que esa formación nueva surgirá como un revulsivo natural y así habrá otra cosa de la que tener que preocuparse.

Hoy comienza Mariano Rajoy sus pre entrevistas de sondeo con los líderes principales antes de que el próximo mes se forme el Parlamento y el Rey le llame como primera fuerza política para encargarle formar Gobierno. Evidentemente su deber es ir con algo ya bajo el brazo que presentarle, pero no parece que lleve otra cosa que las manos vacías y un borrador de su renuncia. EL PSOE mantiene su negativa a apoyarle como Presidente del Gobierno porque Pedro Sánchez obsesivamente solo piensa en desbancar al PP como sea y como ya ha hecho en comunidades autónomas y ayuntamientos, pactando con quien es su verdadero enemigo, PODEMOS. Solo le mueve la ambición personal y el rencor hacía quien insultó y acuso de “indecente”, -cuando realmente debiera haber dicho con propiedad deshonesto o corrompido-, con lo que su apoyo o abstención se presume bastante improbable por coherencia.

Pero el PP y el PSOE no son solo Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Hay detrás militantes y dirigentes que seguro que son capaces de encontrar vías de diálogo y un mínimo común para lograr un pacto de Estado, que no meta a España en un periodo indeseable de indefinición y vacío de poder.Algo que contribuiría sin duda a crear una inseguridad jurídica y desconfianza en quienes deben apoyarnos con sus créditos para financiar nuestro débil sistema económico, que levemente comienza a recuperarse. Sería un suicidio colectivo y garantizar el empobrecimiento de amplios sectores de población, sobre todo el de los más débiles, los millones de parados que aún reciben subsidios, los dependientes y los pensionistas que verán seriamente mermadas sus pensiones.

Por otro lado está el grave problema de la secesión de Cataluña. Algo de lo que ya nadie parece querer hablar. En breve se formalizará el pacto de investidura, al que yo llamaría de pacto de caraduras desvergonzados, que van a seguir con su delictiva insolencia avanzando en la desobediencia. Y aquí no puede ya haber miramientos ni dudas sobre la respuesta a dar. No importa si el Gobierno del PP está en funciones, solo cabe actuar con la contundencia necesaria.

Como verán esta etapa de la historia no ha hecho más que empezar y nadie podrá decir que no sabía lo que iba a pasar y que no estaba avisado. El que diga ahora que se siente engañado, miente y es tan culpable de esta situación como los que han puesto en manos de los radicales su futuro. Cada barco que aguante su vela y como en la lotería, ¡Que Dios reparta suerte y si no mientras haya salud...!

¡Que pasen un buen día!

Los extrapolados
David Gistau ABC 24 Diciembre 2015

Después de las citas electorales anteriores contra las cuales el PP chocó como contra los peldaños de la escalera por la que caía, los dirigentes musitaron: «Esto no es extrapolable». La palabra extrapolable, que no es de fácil dicción durante una entrevista en directo, se convirtió en un conjuro para el oficialismo convencido de que la sola intervención de Rajoy bastaría para repeler ese espectro de la derrota que iba clausurando una a una todas las habitaciones como en el relato de Cortázar, «Casa tomada». Si se cruza por la calle con un dirigente del PP, y aprecia usted que a pesar de la precaria victoria lleva estampada una expresión melancólica, piense que ésa es la cara de un extrapolado.

La buena noticia es que se equivocaron aquellos que decían que la sociedad española tenía unas tragaderas que volvían impune la corrupción: los dos partidos nacionales más asociados a ella han recibidos palizas que parecen la penalización a toda una época democrática en la que la prosperidad ocultó una cleptocracia consentida por la misma sociedad que en crisis se enojó porque vio incumplido su contrato de bienestar provisto por el Estado. En verdad se nos han desfondado los grandes paquidermos, porque de lo contrario no se entiende que, con la reducción a 90 escaños –¡sin desgaste de gobierno!– con la que antaño un secretario general del PSOE se habría suicidado en público mediante «seppuku», ahora Pedr Snchz pueda decir que ha «hecho historia» y aspire a la investidura.

Pero ¿a qué precio? Ah. No suelo perder una oportunidad de utilizar el adjetivo fáustico. Y fáustico es ahora mismo el personaje de Schz, que, para gobernar, debería entregarse a un piélago de siglas excéntricas y radicales entre las cuales, a poco que se rasque, seguro que es posible encontrar hasta una representación de los orcos de Mordor. La primera contradicción con el discurso de un partido integrado en el ciclo constitucional del 78 surge con los referéndums soberanistas y con la nación «plurinacional» a la que Iglesias aludió dos veces en cinco minutos, consciente de que el voto independentista lo ha nombrado su delegado en Madrid.

Rivera, que al final es Suárez, sí, pero el del CDS, describió ayer la más sensata de las opciones posibles: abstención propia, investidura del PP, legislatura corta y llena de pactos y de contrapesos durante la cual Rajoy controla su final y la sucesión. Pero Rivera se ha quedado corto de votos para imponer por sí mismo este escenario que probablemente era el favorito de los exvotantes del PP que se fueron con él. Para lograrlo, se ha puesto a apelar el patriotismo socialista para que se abstenga también. Patriotismo o Moncloa. He aquí la encrucijada (¡fáustica!) en la cual Rivera, el PP, la Bolsa, la UE, las democracias homologables, las corrientes internas del PSOE y la sociedad ornitológica de Nebraska ubican a Schz, que no sé si encontrará mástil al que atarse para evitar atender los cantos que le susurran la palabra Moncloa.

España, en manos de un PSOE desesperado
EDITORIAL Libertad Digital 24 Diciembre 2015

A medida que las distintas fuerzas políticas avanzan en sus estrategias para la conformación del nuevo Gobierno, el panorama político se presenta más sombrío. A tenor de los resultados de las elecciones del domingo, el PSOE es el partido sobre el que recae la mayor parte de la responsabilidad. Sin embargo, sus prejuicios contra Rajoy y el PP y el temor a verse sobrepasado por la extrema izquierda de Podemos en una eventual nueva cita con las urnas hacen que el partido socialista sea en estos momentos el principal factor de inestabilidad.

Pedro Sánchez ya ha advertido de que votará en contra del PP sea cual sea su candidato a la Presidencia del Gobierno. Los principales barones del partido, con Susana Díaz a la cabeza, han avalado esta decisión, lo que aboca necesariamente a un escenario en el que tan sólo caben dos posibilidades compatibles con la lógica parlamentaria: o un Frente Popular presidido por Sánchez, con la participación de marxistas y separatistas, o elecciones anticipadas, en cuyo caso el panorama político sería todavía más incierto de lo que resulta en estos momentos.

Las posibilidades para una amplia coalición constitucionalista, con PP, PSOE y Ciudadanos participando en el Gobierno, es a día de hoy una entelequia por las reticencias de los socialistas a pactar con los partidos a los que han venido criminalizando con saña en los últimos tiempos, al objeto de disputar a Podemos el voto más radical. Por otro lado, una coalición de izquierdas con el PSOE al frente sería un experimento que no tardaría en saltar por los aires a causa de las enormes discrepancias e intereses aglutinados en torno a Podemos, que es cualquier cosa menos una formación política homogénea con un programa común.

En esta tesitura, el PSOE tratará de contemporizar durante el proceso de investidura con la vista puesta en la amenaza, cada vez más acuciante, de que los radicales de Podemos acaben destruyendo al partido que, hasta ahora, ha venido liderando a la izquierda española.

Zapatero convirtió al PSOE en un partido aún más sectario, que hizo del radicalismo político, el odio al adversario y el desprecio a la Nación sus principales señas de identidad. Sánchez no sólo no ha tratado de revertir esa deriva suicida, sino que la ha exacerbado. El precio que paga ahora por ello el PSOE es el verse inmerso en un juego político diabólico que puede acabar convirtiéndolo un partido irrelevante, con las consecuencias que ello tendría para la estabilidad política de España. Los socialistas lo merecen sobradamente. España, desde luego, no.

Dos dedos
ARCADI ESPADA El Mundo 24 Diciembre 2015

Debo hacer un anuncio importante: Pedro Sánchez ha perdido las elecciones. Me acuerdo de Paco Godia, aquel gigante. Tenía el testamento del caudillo Franco encima de la mesa. Y decía: «Yo estoy dispuesto a olvidar que hubo una guerra civil. Estoy dispuesto a olvidar, incluso, que la ganamos. Pero en modo alguno aceptaré que la perdimos.» De acuerdo. Puede aceptarse que el Partido Popular no ha ganado las elecciones. Incluso que todos las han perdido. Pero es imposible sostener que el Partido Socialista las ha ganado. Si hay un partido que no pueda aferrarse a nada para disimular su descalabro es el PSOE de Sánchez. Y de ahí que recurra con desesperación a la posibilidad de formar gobierno. Pero sólo tiene dos opciones, y dificilísimas. La primera pasaría por asegurarse los votos de C's y la abstención del PP y/o del resto de los grupos parlamentarios. La abstención del PP es impensable. La del resto de la Cámara, muy difícil; pero aún es algo menos difícil que los votos favorables de C's, cuyo futuro quedaría probablemente arruinado en una operación de esta naturaleza. La segunda posibilidad es que Sánchez se asegure los votos favorables del partido Podemos y, en razón de lo que hiciera C's, el apoyo o la abstención de los partidos independentistas. Sobre esta posibilidad y su sentido la mejor crítica la hizo el propio Sánchez cuando Mas trataba de asegurarse el apoyo de la CUP a fuerza de concesiones cada vez más infamantes. Déjese de black friday, le dijo, acentuando mucho el black.

Cualquiera de las posibilidades son políticamente más complicadas que la abstención del PSOE ante la candidatura de Rajoy e incluso que su apoyo activo a la idea de una gran coalición entre los tres partidos constitucionalistas, que es lo que apoyan los ciudadanos españoles con dos dedos de frente. Pero además de su superioridad política y moral, el apoyo activo o pasivo del PSOE a un gobierno liderado por el PP es la menos mala de las soluciones para el futuro del propio socialismo y sus posibilidades de reconstruirse en una fuerza política razonable, moderna y... decente. Sánchez declaró ayer que los españoles han dicho no a la política del presidente Rajoy. Sería interesante que, una vez aliviado, el líder socialista meditara ahora sobre la cantidad de españoles que han apoyado la política de defensa de la soberanía nacional solemnemente acordada antes de las elecciones por los tres partidos constitucionalistas.

España sin españoles
Tomás Cuesta Libertad Digital 24 Diciembre 2015

Felipe González -que, como de costumbre, estaba ahí, pispándole el papel al dinosaurio de la fábula- ha afirmado que España podría convertirse en una suerte de Italia ayuna de italianos. Un país sin hechuras, atrabiliario, invertebrado, en el que la política es un perpetuo chalaneo y la gobernabilidad, el fruto de un pacto entre rufianes. Estaríamos, pues, luego del cataclismo de las urnas y del morrocotudo descalabro del código binario, obligados a hacer piruetas circenses y cabriolas funámbulas sin tener, ni de lejos, la experiencia o las mañas de esa troupe -¡vaya troupe!- que gestiona el cotarro en la ribera opuesta del Mediterráneo.

El diagnóstico, en principio, es de una obviedad flagrante y, en teoría, no hay razones para presuponer que sea falso. El problema aparece cuando el doctor González, después de haber descrito la magnitud del mal, su inusitada virulencia y sus horrísonos estragos, se olvida del remedio y, sobre todo, de las causas. Querer interpretar en clave transalpina un esperpento tragicómico tozudamente hispano es, en realidad, un ejercicio de escapismo, una fuga retórica hacia ninguna parte. Italia es, en efecto, un caos, un disparate, un milagroso ten con ten de lo imposible y lo improbable. Pero Italia es Italia, los italianos -aunque gruñan- siguen siendo italianos y todavía la nación es algo más que el "calcio".

De ahí que la sentencia del prócer sevillano (que aspira a fungir de Séneca y habla pidiendo mármol) no le haya hecho justicia al gigantesco sapo que los comicios domingueros nos han puesto en el plato. El dilema de España no es que los grandes mengüen, que medren los enanos y que la rebatiña del poder, si llega a sustanciarse, alumbre -González "dixit"- una versión de Italia huérfana de italianos. El dilema de España, el trance casi agónico al que tendremos que enfrentarnos, es que, tras el desplome de Rajoy, el naufragio de Sánchez y el gatillazo de Rivera en el último asalto, el nuevo Parlamento es el cubil de la anti-España.

La cobardía mayestática de un presidente ajeno a cualquier desafío que exceda lo contable y la complicidad esquizoide de un socialismo hambrón, oportunista y desalmado, han posibilitado que los nacionalismos antañones disimulen el tufo a sacristía y carlistada con los efluvios de una horda licenciada en escraches que acaba de otorgarle a Pablo Iglesias la patente de corso del independentismo desgreñado. Súmenle a los despojos del PP un cuarto y mitad del PSOE más lo que allega Ciudadanos y ahí tienen el legado del orate y del pánfilo. Del zapaterismo en vena y el marianismo a cucharadas.

Y en éstas, terció González, el dinosaurio de la fábula, condensando en un dictum de estadista de raza el sombrío paisaje del futuro inmediato. ¿Italia sin italianos? ¡Vamos anda! España sin españoles y al que le pique que se rasque.

Patriotas de hojalata, ¡déjennos en paz!
Juan Laborda www.vozpopuli.com 24 Diciembre 2015

Vuelven los patriotas de hojalata, pero ahora nos visitan por Navidad. Les salió mal su apuesta de gobernabilidad, ya me entienden ustedes. ¡Y no me hagan hablar, eh! ¿O es qué acaso se pensaban que las encuestas recogían la realidad demoscópica de este país? ¡Qué va, solo pretendían influir en el voto! Pero hete aquí que la ciudanía ha salido díscola, libre, eso de la estabilidad y de los mercados financieros se la trae al pairo. Le importa mucho más cómo huir de la miseria que aflige a millones de sus conciudadanos -sino a ellos-; cómo recuperar una vida digna para las generaciones venideras; cómo hacer frente a los acreedores ideológicos; cómo frenar a los buscadores de rentas -esos parásitos cada día más ricos a la vera del BOE-; cómo restablecer nuestra libertad ante una manipulación nauseabunda.

Es vergonzosa la llamada a pactar a cualquier precio de determinados medios de comunicación, cargados de deuda hasta arriba, temerosos sus acreedores. Es vergonzosa la llamada a la responsabilidad de aquellos que azuzan a renunciar a un programa electoral, a las promesas a los votantes. Es vergonzosa la presión de aquellos que, viviendo del BOE y con un monto de deuda que posiblemente no podrán pagar, piden a determinados partidos que renuncien a la poca credibilidad que les queda. Es vergonzosa, en definitiva, la llamada a la responsabilidad de aquellos que llegado el caso no dudan en saltarse la legalidad vigente. ¡Basta ya! Déjennos en paz, por favor. Y permítannos soñar con una España mejor, más educada, más eficiente, más justa, más libre. Sí, sí, repito: digna, eficiente, justa y libre.

¿Dónde estaban entonces?
El comportamiento de todos estos grupúsculos que pretenden condicionar nuestra democracia me recuerda al estribillo de una canción de El último de la fila, Insurrección, "¿dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? Nadie es mejor que nadie pero tú creíste vencer...". Me surgen infinidad de preguntas, todas ellas sin respuesta, claro está, por lo menos, por parte de aquellos que deberían asumir sus responsabilidades.

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata cuando Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero, en sendas posiciones de genuflexión, defendieron sin pestañear los intereses de los acreedores foráneos –germanos, franceses, ingleses y estadounidenses básicamente- y de nuestras gerencias bancarias? Esa era la única razón de su defensa numantina de la austeridad, extraer rentas suficientes a la ciudadanía con las que rescatar a terceros.

¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que la principal herencia que nos va a dejar Rajoy es una deuda pública y externa inasumible por el resto de las generaciones? Bajo su mandato, el montante de deuda de las administraciones públicas, si atendemos a las cuentas financieras de Banco de España, se aproxima a los 1,4 billones de euros, lo que supone un incremento de casi 600.000 millones de euros. Mientras empeoraban los servicios públicos y las prestaciones sociales, y se recortaba el gasto social, se estaba incrementando la deuda pública para financiar a terceros. ¿Acaso estos patriotas de hojalata decían algo?

¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que la inmensa mayoría de las empresas del Ibex 35 tienen un pasivo, digámoslo suavemente, demasiado apalancado? ¿Saben acaso estos patriotas de hojalata que el activo de estas empresas del Ibex apenas genera los flujos de caja necesarios para hacer frente al coste del pasivo? ¿Acaso conocen qué es la hipótesis de inestabilidad financiera? ¡El problema en realidad es de esas gerencias que crearon una estructura de balance que puede devenir en insostenible! ¡El problema no es de la ciudadanía!

¿Dónde estaban estos patriotas de hojalata cuando las grandes corporaciones no asumían su responsabilidad fiscal con la ciudadanía? Las grandes empresas del Ibex presentan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable indecentemente bajo: privilegios fiscales y deducciones ineficientes; operaciones en paraísos fiscales; ajustes de consolidación sin ninguna motivación económica; reducción de su resultado contable compensando pérdidas de ejercicios anteriores que no se pueden comprobar...

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata cuando era más necesario que nunca la búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva? No, claro que no, era mucho más fácil imponer una reforma laboral diseñada exclusivamente para abaratar salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos; mantener, en definitiva, el statu-quo de los oligopolios patrios. Simplemente extiendan ese tejido industrial patrio exportador, excelente, pero que ahora más que nunca necesita implementar nuevos procesos de inversión.

¿Dónde estaban entonces estos patriotas de hojalata, cuando en un contexto de pérdida de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las burbujas, España se convertía en la campeona de la pobreza en Europa? Ha habido un empeoramiento generalizado de la situación social en toda España desde el año 2009. En 2014 se alcanzaron cifras récord en pobreza, desigualdad y privación material severa. ¿Dónde estabais entonces cuando tantos españoles os necesitaban?

La libertad que las naciones necesitan es la verdadera libertad, inseparable de la justicia. Y que, en vez de empobrecer a los trabajadores y arruinar a las empresas, establezca un nivel de producción razonable y al mismo tiempo una óptima distribución de la riqueza. Los monopolios, los oligopolios, los rentistas del suelo, acaban con los emprendedores, los productores, los trabajadores, fomentando una distribución injusta de la renta y riqueza, generando pobreza. Por eso, por favor, sin acritud, ¡déjennos en paz y no nos molesten por Navidad!

España es más importante que Pedro Sánchez
Editorial Okdiario 24 Diciembre 2015

La ambición personal de Pedro Sánchez y su desesperado intento de salvar un liderazgo menguante al frente del PSOE no pueden estar por encima de los intereses de todos los españoles.

El líder socialista ha demostrado que está decidido a gobernar “a cualquier precio”, al anunciar que buscará los apoyos necesarios para ser presidente.

Un respaldo que hoy sólo puede encontrar en Podemos y en los independentistas de ERC y del nuevo partido de Artur Mas, que ya han anunciado el precio que exigirán a cambio: una reforma de la Constitución que facilite la independencia de Cataluña, y que abriría la puerta para que otras Comunidades autónomas emprendan el mismo camino.

Afortunadamente, tal como informa hoy OkDiario, los principales líderes del PSOE están decididos a parar los pies a su secretario general en este disparatado empeño, cuando se celebre el próximo comité federal del partido.

En las elecciones generales del pasado domingo, el PSOE sólo consiguió ser el partido más votado en seis de las 50 provincias españolas, ubicadas todas ellas en Andalucía y Extremadura, donde los socialistas mantienen su mayor granero de votos.

Y en la circunscripción de Madrid, en la que se presentaban los cuatro principales aspirantes a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez fue el cuarto candidato más votado: recibió menos sufragios que Mariano Rajoy, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Estos datos demuestran que Pedro Sánchez es hoy un político fracasado, que debería tener la dignidad de asumir su derrota y dimitir.

Y sin embargo, parece decidido a poner en cuestión el futuro y la unidad de España, pactando con quienes quieren destruir lo que tanto ha costado construir durante décadas, con el único objetivo de garantizar su propia supervivencia política.

Pedro Sánchez parece no haberse dado cuenta aún de que el pacto con las marcas blancas de Podemos tras las elecciones autonómicas del 24M ha supuesto un auténtico suicidio para el PSOE, al asumir su agenda radical: el voto a los socialistas se ha desplomado allí donde han aupado al partido de Pablo Iglesias al poder.

Pero lo que no puede pretender Pedro Sánchez es llevar a España al borde del abismo, poniendo en tela de juicio su unidad como nación y los más valiosos principios preservados por la Constitución, sacrificados en su empeño de mantener su liderazgo y llegar al poder a cualquier precio.

La trampa del referéndum revocatorio que Iglesias pone como condición a Sánchez para pactar
Juanan Jiménez esdiario 24 Diciembre 2015

Pablo Iglesias copiaría la táctica de Hugo Chávez para hacerse con el listado de todos los opositores a Podemos si llega al Gobierno. En una segunda fase, el partido morado 'limpiaría' las instituciones de personas incómodas para lograr extender su influencia en las mismas.

La bloguera Yael Farache ha convertido en viral un vídeo en el que explica cómo pretende Pablo Iglesias hacerse con el poder en España. La estrategia de Podemos pasa por imponer al PSOE la creación de la figura del referéndum revocatorio en la Constitución. Esa figura fue anunciada por el propio Iglesias tras el 20D. Lo que parece una medida para mantener la salud democrática esconde un doble fondo siniestro. Ahí radica la trampa. Esta propuesta fue utilizada por Hugo Chávez para limpiar de opositores todas las instituciones del Estado.

La medida es un arma de doble filo. Por un lado, dice Farache, capta el voto indeciso. Aquellos que tienen miedo a votar a Podemos lo pierden al comprobar que el partido morado quiere incluir la medida que provocaría la salida del Gobierno a mitad de mandato si el pueblo así lo vota en el referéndum revocatorio. La otra cara de la moneda es la trucada. Los ciudadanos realizan, sin saberlo, una labor de inteligencia extraordinaria: recopilar los datos de todos los opositores a Podemos.

Farache destapa en un vídeo de poco más de 11 minutos cómo Pablo Iglesias pretende realizar un pacto de gobierno con el PSOE, liquidar en poco tiempo al partido del puño y la rosa, y hacerse con el control absoluto de las instituciones.

La clave del asalto al poder de Podemos radica en copiar una estrategia puesta en práctica por Hugo Chávez en Venezuela que dio al régimen chavista excelentes resultados. En 1998, Chávez se postulaba para convertirse en presidente de Venezuela. Convenció a los venezolanos con la propuesta, entre otras, de realizar un referéndum revocatorio incluido en la Constitución del país. Esta figura consistía en convocar una consulta por parte de la sociedad civil si ésta estaba descontenta con el Gobierno. La recogida de ‘x’ número de firmas permitiría convocar el referéndum para revocar el mandato del Gobierno o confirmarlo.

Y eso es lo que sucedió en Venezuela. Los opositores a Chávez, viendo que el país no seguía por el cauce previsto, decidieron iniciar la recogida de firmas para convocar el referéndum. Los ciudadanos descontentos entregaron de buena fe una información muy valiosa: nombre, apellidos, número de cédula y la huella digital. El Gobierno disponía entonces de un listado con todos los ciudadanos opuestos al régimen y dispuestos a acabar con él.

Una vez que las organizaciones opositoras recopilaron la información, presentaron las firmas para convocar la consulta y echar a Chávez del poder. Sin embargo, el propio Chávez aseguró que pese a la recogida de firmas él no renunciaría a la Presidencia.

Al poco tiempo, Chávez utilizó la información recopilada de buena fe por los opositores para comenzar una caza de brujas. El listado completo de todos los que firmaron contra el régimen fue colgado en la página de un diputado. Chávez hizo un llamamiento a toda la población a descubrir a todos los opositores, a ponerles cara y a terminar con ellos. A partir de ese momento, todas las personas que firmaron en la lista y pertenecían a algún organismo estatal fueron despedidas o denostadas. El chavismo extendió sus tentáculos a todos los niveles dentro de la administración, lo que afianzaba su poder.

Yael Farache recopila testimonios de opositores al régimen chavista que, de la noche a la mañana, vieron cómo eran despedidos de sus puestos de trabajo sin más explicación. Por lo que cuenta la bloguera, la influencia de la inteligencia cubana y la prueba real realizada en Venezuela serían la inspiración para que Pablo Iglesias haya propuesto este consulta en apariencia democrática.

El síndrome de Cataluña se ha adueñado de España
Antonio Robles Libertad Digital  24 Diciembre 2015

Reparen en este dato: 253 diputados frente a 97. Las cuentas están inspiradas en quienes defienden la unidad de España y quienes abogan por un referéndum para cuestionarla, o directamente para romperla. Y sin embargo, y a pesar de la diferencia apabullante, la sensación de derrota nacional, el miedo al abismo populista y el temor a la ruptura de España se han apoderado del alma de toda la nación.

Yo mismo, en la noche electoral, escribía en el muro de mi Facebook que los resultados eran el peor escenario de todos los posibles. Un pacto del PSOE con Podemos, más todos los ripios nacionalistas (la combinación de populismo y odio a España), serían un paso hacia el abismo. Posiblemente irreversible. Y sin embargo los números no lo avalan.

La pregunta es: ¿por qué se ha instalado en el pueblo español el miedo a populistas y nacionalistas cuando tienen menos votos, y le tranquiliza poco o nada la mayoría obtenida por las opciones partidarias de una España unida?

La respuesta hemos de buscarla en la extensión a toda España del síndrome de Cataluña. Todos pendientes de los nacionalistas, como si no hubiera otra cosa mejor de qué preocuparnos. Y de caer en todas su artimañas. El PSOE, en el federalismo asimétrico, conjuro para buscar un mejor encaje con España. ¡Qué plastas con el encaje, la desconexión y el derecho a decidir! En él ha caído Pablo Iglesias con ese aire redentor, dando lecciones democráticas con soluciones antidemocráticas. Desde Zamora, hoy mismo, se ha atrevido a vanagloriarse de que así se gana a Artur Mas, poniendo como modelo a Ada Colau. ¿Así? ¿Confundiéndose con su paisaje? ¿Cediendo a sus aspiraciones secesionistas? Así cualquiera, Pablo, chico listo, cediendo a sentimientos, amañando la razón, despreciando los hechos. Simbiosis perfecta entre populismo y nacionalismo. A otro perro con ese hueso.

La realidad es esta: 253 (PP + PSOE + C's) frente a 97 (Podemos más el resto de partidos secesionistas, incluyendo a los indecisos). ¿Por qué hemos de vivir instalados en el temor, si la mayoría es aplastante? ¿No quieren democracia? Apliquémosla con todas sus consecuencias.

El PSOE y Pedro Sánchez han de sacudirse de encima el complejo franquista que les lleva a rechazar cualquier pacto con el PP y a aceptar cualquiera con los enemigos de España. Pedro Sánchez no tiene derecho a anteponer su liderazgo en el PSOE y su carrera política al bien común de los españoles.

El PSOE ha de reaccionar, un pacto con Podemos y demás fauna ibérica, no sólo no solucionará la ambición personal de Pedro Sánchez, sino que hundirá al PSOE como hundió al PSC el Pacto con ERC en Cataluña. No reescribiré lo que está razonado impecablemente por Francesc de Carrera en "Podemos como tentación". Obligada lectura para todos los dirigentes del PSOE en estas horas decisivas. En Cataluña ya lo hemos vivido, por eso se creó C's. Que aprenda de la actitud de Albert Rivera ofreciéndose sin contrapartidas a una coalición para abortar el desafío secesionista.

Si ante un desafío así, el líder del PSOE antepone su ambición personal al mandato de las urnas, habrán de ser otros líderes socialistas y sus militantes, quienes antepongan el bien común de los españoles, a la ruina de su partido y al egoísmo fatuo de un tipo que no ha logrado descifrar por qué se funda un partido y para qué sirve.

Vuelvo al principio. El peligro no es Podemos, que sólo tiene 68 escaños, ni el resto de nacionalistas y secesionistas, que son cuatro gatos, el peligro es la falta de patriotismo de un líder y de buena parte de un partido anclado en el cainismo de los años treinta.

PD. A Podemos y al resto de compañeros de viaje secesionistas les recomiendo la visión de este documental sobre el universo y nuestra condición humana en él: Cosmos: sin miedo a la obscuridad. Por si fuera de la política se aprecia la verdadera dimensión del hombre en el mundo.

La muerte y el terrorista
Francisco Hervás Maldonado.  www.latribunadelpaisvasco.com 24 Diciembre 2015

Coronel médico en la reserva

En este tiempo de Navidad solemos olvidar una cosa que siempre hemos de tener muy presente: hay personas que matan a otras personas de manera injustificada y cruel, los terroristas. Y lo hacen durante todo el año, incluida la Navidad.

Empecemos por el principio. ¿Qué es un terrorista? Pues un individuo a quien no duele o impresiona el dolor o mal ajeno. O sea: un psicópata. Los hay más y menos cultos, pero todos ellos poseen ese denominador común, la ausencia de sentimiento de culpa o lo que es lo mismo, la incapacidad de sentir el daño del prójimo. No saben ni quieren ponerse en el lugar de aquél que sufre. Y partiendo de esa base, vemos que hay dos clases genéricas de terroristas, los que mandan y los que ejecutan órdenes. Los que mandan, además de psicópatas, son profundamente egoístas y, casi siempre, carecen de principios morales. Buscan solo su propio beneficio, muchas veces autoengañándose con temas baladíes, como la libertad o la independencia. Porque es curioso justificar la libertad propia con el asesinato ajeno. Vamos, hay que tener mucho morro… Y otra idiotez es la cacareada independencia, cosa que no hay quien crea ya – si es que está en su sano juicio – en un mundo tan globalizado que estornudas en Nueva York y repercute en Nueva Zelanda. De hecho, el famoso efecto mariposa es una realidad plausible, pues la contaminación o destrucción de una zona del planeta, como la Amazonía o el Ártico, nos afecta a todos. Y no hablemos de la contaminación de los mares, de las posibles explosiones solares, del cinturón de Kuiper o la reorganización de placas tectónicas. Hay que ser muy inculto, muy imbécil, para pensar en la independencia de un cachito ínfimo del planeta. No es posible y punto.

Los que obedecen son profundamente incultos e incapaces. En ellos se cumple la famosa frase de Lope de Vega. “La vida es corta: viviendo, todo falta; muriendo, todo sobra”. Es decir, que cuando viven les falta educación, cultura, salud mental, etc. En definitiva, son verdaderos muertos vivientes por culpa de sus jefes. Pero ¡ay amigo!, cuando mueren sobra hasta su recuerdo, puesto que nada hicieron en bien de la humanidad. Y todos ellos mueren algún día, como sus víctimas, puesto que “lo único que nos separa de la muerte es el tiempo”, que diría Hemingway. Por lo menos, al morir, dejan de hacer daño, tal como dijera Francis Bacon: “he meditado a menudo sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males”. En resumen, gente amorfa, sin personalidad, psicópatas incapaces de amar o de hacer el bien a sus semejantes, si exceptuamos a quienes piensen como sus jefes (no como ellos, porque ellos son incapaces de pensar coherentemente).

Pero hay otros terroristas mucho más peligrosos y más de actualidad: los islámicos radicales, quienes no han hecho otra cosa que copiar la crueldad de los antiguos romanos. Es decir, es un salto a atrás en la evolución de la humanidad. Y no usan dinosaurios porque no hay, que si no… Decía Séneca en el siglo I que “quien desprecia su vida es dueño de la tuya”. Pues esa es toda su estrategia. Vamos a analizarlo un poco. Empecemos recordando que los romanos, en la antigüedad, a quienes se les oponían, los arrasaban sin piedad. Kilómetros de caminos con crucificados, mujeres violadas y luego asesinadas, niños esclavizados, ganados muertos, cosechas quemadas, etc. La presencia de los romanos en un lugar, sorpresivamente, era terrible. Especialmente aquella caballería avasalladora. Recordemos aquella frase de Virgilio: “quadrupedantem putrem sonitum ungula campum” (el resonar de los cascos de los caballos en medio del campo). Aquello asustaba. Pero como estos tipos islámicos no tienen armas para impresionar, pues usan la crueldad y la palabra.

En el Islam la muerte no es exactamente igual que en el cristianismo. Para el creyente islámico, el alma y el cuerpo permanecen juntos en la tumba durante un tiempo, hasta la resurrección final, en que el creyente va al paraíso o al infierno, dependiendo de su comportamiento en este mundo y de la huella que haya dejado en el mismo. Sin embargo, el jefe de los terroristas islámicos da por sentado que lo mejor que puede hacerse para ello es matar infieles. Bien, es otro psicópata, que no solo es incapaz de comprender el sufrimiento ajeno, sino que se regodea en él. Por ejemplo, las decapitaciones. Para el creyente, el alma se distribuye por todo el cuerpo y va pasando de unas zonas a otras. Cuando a un individuo se le corta la cabeza, el alma sufre un disparate, pues no puede reordenarse correctamente, al faltarle ese trozo de la cabeza, un pedazo de alma fundamental. Aunque son listos. Ordenan inmolarse a los asesinos que mandan, pero ellos no lo hacen. Son, como siempre, los incultos, también psicópatas, quienes hacen el daño por delegación. Es decir, les prometen un paraíso en unas condiciones de dudosa interpretación en el Corán. La autoinmolación pudiera tener la consecuencia de la pérdida del alma. Ahora bien, lo que decía Séneca es una gran verdad: ¿qué vas a hacerle a un individuo a quien le da igual vivir que morir? La amenaza de muerte, en estos casos, es ineficaz. Borges opinaba que lo original sería no amenazar con la muerte, sino con la inmortalidad. Es lo único eficaz: convencerles de que los que se inmolan van directamente al infierno, como así sucede según la interpretación correcta del Corán.

Porque la interpretación correcta del Corán es bastante distinta. Una persona, tras morir, ha de haber realizado tres cosas importantes y no otras. La primera es haber dejado una descendencia digna, que rece por él, de manera que de alguna manera permanezca en su memoria. La segunda es haber ejercido la caridad con los demás, pero no solo la que haya hecho, sino la que se siga haciendo en su nombre, a través de hospitales, fundaciones, entidades benéficas, etc., por él creadas. La tercera y última es haber impartido conocimiento sobre los demás y que algunos otros – sus discípulos – lo continúen esparciendo a través de nuevos discípulos.

En el antiguo al-Ándalus, la caridad y la enseñanza eran temas prioritarios. Pero hoy en día no lo son entre las gentes del Daesh. Realmente suceden dos cosas. Los jefes están como cencerros, además de ser unos psicópatas, pero no hasta el punto de no querer enriquecerse lo más que puedan con el petróleo. Y a algunos países les está viniendo muy bien, pues están consiguiendo petróleo y gas muy barato. Tampoco le viene mal a uno de los dos grandes bloques, porque está arruinando al otro. Al final siempre aparece el vil metal.

Estos utilizan gentes marginadas, no creyentes en su mayoría, desesperados de vivir a base de drogas y miserias en Europa. Es una gente tan inculta y desesperada que si les dijeran que las tortugas bailan claqué, lo creerían. Por eso son peligrosos, porque además de ser psicópatas y no tener principios, están desesperados. Para ellos, matar infieles o creyentes tibios es un verdadero placer. En España buscan las zonas marginales y conflictivas. Especialmente peligrosos, como estamos viendo, son los de Cataluña. Y ello es debido a que a este tipo de locos les entusiasma hacer daño, para lo que buscan siempre ambientes revueltos, contestatarios, descreídos. Y eso se debe a que los primeros descreídos son ellos, de manera que así están en su salsa. Son unos terroristas poco capacitados intelectualmente, de manera que su manera esperable de ataque es con el Kalashnikov o inmolándose. Para otro tipo de ataques hay que pensar y, sobre todo, hay que saber y trabajar bastante. Y ni saben una palabra ni tienen hábito de trabajo.

Por tanto vemos que tenemos dos tipos de terroristas: los jetas nacionales, que solo buscan dinero y utilizan las mentiras de la independencia y facsímiles, y los islámicos, mucho más peligrosos porque están desesperados y no saben ni quieren salir de su miseria de otro modo. Ambos son unos psicópatas.

Es decir, que cuatro cosas son urgentes ya. La primera es revisar la educación, especialmente revisar a maestros y profesores, sus antecedentes y capacidades así como sus sueldos. La docencia, en mi opinión debe ser controlada por el Estado y no por las Comunidades Autónomas, por razones obvias de homogeneidad. Si a mí me sobra un profesor en Asturias, debo compartirlo con Valencia, por ejemplo, si es que allí me falta. Bien pagado y con facilidades de movilidad, por supuesto. Mientras eso no se haga, tendremos conflictos.

La segunda cosa es controlar debidamente la inmigración. Es fundamental controles cíclicos de lenguaje y de medios de vida. Por supuesto que habrá gente necesitada de ayuda y a esa se le ha de ayudar, pero no a los jetas y siempre con algo a cambio, como trabajos sociales, en la medida que puedan, escolarización obligatoria y control del gasto superfluo.

La tercera es dejarse de tonterías y crear una sola policía nacional y, a ser posible, europea contra el terrorismo, venta de armas y drogas, delitos monetarios, etc. Dejémonos ya de entelequias policiales.

Finalmente, en cuarto lugar, fomentar los valores culturales propios y no los ajenos, porque ello supondría una confrontación antes o después. Más bien antes, diría yo.

El mundo está cambiando. Las guerras ahora son así, por medio del terrorismo, y se precisa una mentalización nacional sobre ello. Porque la otra opción es la muerte y así no vamos lejos.

Pescados, mariscos, conservas, jamones...
Inmovilizados en España alimentos y bebidas con grave riesgo para la salud
La Guardia Civil ha realizado 1.714 inspecciones en tiendas, bares y restaurantes. Los productos iban a comercializarse de manera irregular, y en muchos casos se trataba de alimentos y bebidas típicas de consumo en estas fechas navideñas.
EFE. Gaceta.es 24 Diciembre 2015

La Guardia Civil ha inmovilizado más de 100 toneladas de alimentos y cerca de 27.000 litros de bebidas en una operación para controlar su comercio y distribución ilegal durante la Navidad y en la que han sido detenidas 8 personas, 16 investigadas y 684 denunciadas.

Según ha informado este miércoles el instituto armado, se han realizado 1.714 inspecciones en tiendas, bares, restaurantes, centros de distribución, grandes superficies, puertos y aeropuertos. En la operación han participado más de 2.000 guardias civiles por todo el territorio nacional para el control de etiquetados, falsificación de denominaciones de origen, productos caducados o en mal estado y otras actividades ilegales en su almacenaje y transporte.

Los productos retirados iban a comercializarse de manera irregular, y en muchos casos se trataba de alimentos y bebidas típicas de consumo en estas fechas navideñas. En términos cuantitativos, se han intervenido 102.440 kilos de alimentos y cerca de 27.000 litros de bebidas, 65.176 pastillas edulcorantes y 752 jamones que, de haber entrado en el mercado, hubieran supuesto un grave peligro para la salud, según la Guardia Civil.

Etiquetas falsas
La operación, resalta el instituto armado, ha sido llevada a cabo con el objetivo de detectar actividades irregulares en unas fechas donde el incremento del consumo provoca la puesta en el mercado para su venta y utilización de productos alimenticios de baja calidad. Se trata además de detectar la vulneración de la normativa existente en materia de almacenamiento, distribución de productos de calidad diferenciada y falsificación de etiquetado y contrabando de estos productos. Entre los principales productos alimenticios figuran pescados, mariscos, conservas, carnes, embutidos, lácteos, quesos, dulces, frutas frescas, bebidas alcohólicas, refrescos y aceites.

Agentes de Policía Judicial, del Seprona, del Servicio Fiscal y Fronteras y de unidades territoriales repartidas por toda la geografía nacional han participado en las inspecciones. La Secretaría General de Interpol, en colaboración con Europol, coordina desde el año 2011 a nivel internacional operaciones que se centran en la lucha contra la producción, adulteración, falsificación y tráfico de alimentos, incluyéndose los protegidos por la propiedad industrial e intelectual.

Sus objetivos son proteger la salud pública, luchar contra los grupos organizados dedicados al comercio ilegal de productos alimenticios falsificados, potenciar la cooperación internacional entre las fuerzas de seguridad y las agencias reguladoras de productos alimenticios y mejorar la cooperación con las empresas privadas.

Cuidado con ofertas deslumbrantes
La Guardia Civil recomienda a los consumidores que en caso de detectar alguna irregularidad en la fabricación, distribución, comercialización y consumo de productos alimenticios, se ponga en contacto con el instituto armado. Aconseja además que se consuma en estas fechas en sus establecimientos habituales y que, en caso de dudas sobre el producto, pregunte sobre su procedencia y características a los responsables del establecimiento. Cuando se consuma en establecimientos en los que no suele hacerlo, es aconsejable compruebe que el etiquetado del producto está en alguna lengua oficial de España.

Es conveniente también revisar la fecha de caducidad de los productos que se compra, y desconfiar de precios anormalmente reducidos y que se alejen del coste normal del producto, especialmente cuando se trate de productos de marca o con denominación de origen.

La Guardia Civil sigue haciendo amigos ("alguna lengua oficial de España")
Nota del Editor 24 Diciembre 2015

Está demostrado que en la GC ha habido y hay personas formidables, pero como en todo conjunto, cuanto más numeroso, más probabilidad de que haya tipos que no deberían estar.

No voy ha hablar de los que instalan radares para recaudar, de los que se esconden en lugares donde no existe riesgo alguno para la seguridad vial para cazar a los despistados, a los que dentro en un vehículo oficial se olvidan del sentido común y si les llamas la atención te inmovilizan un largo rato mientras tratan de conseguir impresos para imponerte una multa que no admitirá alegaciones y que cobrará hacienda, ni de los que al denunciar algo contra un ayuntamiento donde la lengua oficial no es la española sino la regional (¡toma ya constitución española!) dicen que no pueden denominar a tal macabro ente en español, y otros casos mas sufridos personalmente, pero lo que me fastidia es que encima se sientan tan políticamente correctos diciendo "que, es aconsejable compruebe que el etiquetado del producto está en alguna lengua oficial de España.

Porque claro, si dijeran en español, sería estupendo, todos tenemos el deber de conocer, pero al decir alguna lengua oficial, se refiere a esas lenguas regionales que están con respiración asistida para que no se olviden mediante la inoculación a los hijos de los demás y mientras tanto poder seguir mangoneando, y encima ! que rayos tenemos los español hablantes de entender lo que esté escrito en lengua regional¡
Algunos intoxicadores pretenden que nos demos por enterado lo que venga escrito en catalán, valenciano, gallego (ya no sé si hay más lenguas regionales oficiales) lo que resultará difícil al haber impuesto los ingenieros sociales las palabras más alejadas del español, pero en vascuence unificado, todavía peor.

Esto parece un juicio de la inquisición donde el reo, que lo era nada más entrar en la sala, no podía oír al estar en una zona de nulidad acústica.

Diez retos para evitar que España sufra una nueva crisis
El problema del paro, la reducción del déficit, el tamaño de las empresas o la sostenibilidad del Estado del Bienestar son tareas pendientes.
Libertad Digital 24 Diciembre 2015

El escenario de incertidumbre política en el que ha entrado España a raíz de las Elecciones Generales entraña importantes riesgos para la consolidación de la recuperación económica. Como ha advertido el Banco de España en su boletín de diciembre, abandonar una agenda reformista se traduciría en un recorte automático del potencial de crecimiento para 2016.

La lectura más evidente de este mensaje está relacionada con los riesgos que plantea un posible acuerdo de gobierno en el que estén involucrados Podemos y sus diez partidos aliados. No obstante, la advertencia del Banco de España también sirve para un acuerdo en el que estén involucrados PP, PSOE y Ciudadanos.

¿Por qué? Muy sencillo: aún con un gobierno estable, la economía española sigue planteando desequilibrios importantes que exigen nuevas rondas de reformas. Así lo entiende el servicio de estudios de BBVA, que ha desgranado diez claves para que España evite una nueva crisis.

En primer lugar, el informe de Javier Andrés y Rafael Doménech habla de "reducir la tasa de desempleo estructural. A lo largo de las últimas décadas, este indicador se ha movido entre el 14% y el 18%, como resultado de rigideces elevadas, regulaciones, incertidumbre judicial y políticas de empleo poco eficaces". La reforma laboral de 2012 ha ayudado a combatir estos problemas, pero no pocos expertos insisten en la conveniencia de aprobar una nueva agenda de cambios orientada a aumentar la flexibilidad y el dinamismo del mercado de trabajo.

En segundo lugar, a BBVA le preocupan los problemas de "sostenibilidad y eficiencia del sector público". El documento subraya que una elevada tasa de paro afecta directamente al proceso de consolidación fiscal, pero también señala como un reto pendiente de resolución el de "la composición y la eficiencia del gasto y de los ingresos públicos".

El informe también plantea dudas sobre la "sostenibilidad del Estado de Bienestar", que consume un gran volumen de recursos en ámbitos como las pensiones o la sanidad. Al respecto, BBVA pide reformas destinadas a frenar un aumento incontrolado del gasto social.

Otro punto recurrente cuando se habla de las carencias de la economía española es el del aumento del tamaño de las empresas. El excesivo peso de las Pymes redunda en menos productividad e innovación, lo que se traduce en empleos de peor calidad y sueldos más bajos.

También subraya BBVA la importancia de conseguir empresas más internacionales y competitivas. El salto exportador de los últimos años va en la dirección correcta, pero hace falta consolidar ese avance y, sobre todo, es importante aumentar la base de compañías que vende al extranjero.

Andrés y Doménech también hablan de la urgencia de mejorar el clima de negocios y la calidad de la regulación aprobada. España es uno de los países desarrollados que peor ha abordado esta cuestión, por lo que es urgente "rediseñar la regulación para mejorarla, simplificarla y evaluar continuamente sus efectos".

En séptimo lugar, los expertos del servicio de estudios de BBVA señalan que "aunque España está entre el 20% de países con mejores instituciones, sigue a cierta distancia de EEUU y de la UE-8", por lo que toca "mejorar el funcionamiento de las Administraciones, para que ganen en eficacia e independencia e incentiven la inversión y la innovación". En este punto también entra la lucha contra la corrupción.

También destaca el informe la importancia de reducir la brecha en Innovación y Desarrollo, un problema acentuado por el reducido tamaño de nuestras empresas. Para solucionar este reto, BBVA habla de evaluar las políticas establecidas hasta el momento y de darle más importancia a la colaboración con el sector privado.

España tampoco puede descuidar la importancia de mejorar su capital humano, un punto que BBVA liga al desempeño en cuestión de empleo o productividad.

Por último, el estudio habla de alcanzar un crecimiento más inclusivo, punto para el cual es necesario reducir la desigualdad. BBVA advierte que España no muestra una tendencia creciente en dicho parámetro como consecuencia de la globalización o el progreso técnico, sino que un 80% de las diferencias de ingresos se explican por el paro.


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Susana es Milosevic
RAÚL DEL POZO El Mundo 24 Diciembre 2015

Pablo Iglesias, príncipe de las mareas atlánticas y de las esquerras mediterráneas, esperará sentado con el cuchillo en la boca para encabezar una marcha sobre Madrid. Si no se carga la Constitución del 78 -la derecha lo impedirá-, se cargará al Partido Socialista al que ya le dio un mordisco el día 20 de diciembre. No tiene miedo a nuevas elecciones, sabe que las mareas secesionistas lo llevarán en volandas. Piensa que lo de Ciudadanos ha sido una Operación Roca televisada, un gozne provisional, una bisagra momentánea. Aunque Albert Rivera propone un Gobierno de unidad en torno al PP, apoyado en el Parlamento por su partido y el PSOE, Pablo no le va a hacer caso alguno. Piensa que sólo habrá gobierno cuando el euro empiece a tiritar.

Pablo Iglesias -que ya se está haciendo docto en pullas- está jugando con el rencor de las provincias irredentas. Declaró recientemente que el PSOE es, de entre los partidos, el que peor ha envejecido. Que no se fíe porque ese partido nació en una taberna de Madrid, que es como nacer en un baile, y tiene 136 años de edad. Estará para el tinte, pero sigue vivo. Pedro Sánchez ha ido a Moncloa y ha vuelto diciendo que no tiene nada que hablar con Mariano y que si el presidente del Gobierno no forma gobierno, el PSOE explorará todas las posibilidades para que haya un Ejecutivo progresista. Ha empezado un apasionante maratón hacia el caos. Susana Díaz no está dispuesta a que, entre su partido y el de Pablo Iglesias, rompan España. La Agustina de Triana avisa a Pedro para que no caiga en el aventurerismo político y critica a Pablo Iglesias por proponer referéndums de autodeterminación. «Los socialistas -declara- no han jugado nunca ni van a permitir que se juegue con la unidad de España».

Le digo a Jesús Montero, dirigente e ideólogo de Podemos en Madrid, si es verdad lo que dice la presidenta de Andalucía y me contesta. «Susana es la Milosevic en esta comedia. España no se va a romper porque haya democracia; se romperá si no la hay. Ellos sí que han jugado con Pujol y con Esquerra cuando la corrupción y los gobiernos tripartitos. Nosotros estamos muy felices. Es un momento histórico de creatividad y reconstrucción democrática tras el desguace social y de libertades de seis años -dos de PSOE, cuatro de PP-. Ahora empezarán a azuzar el miedo con la gobernabilidad, la estabilidad y la fractura de España».

Le va a resultar a Pedro difícil urdir un gobierno con Podemos. Pablo aspira a comerse los cangrejos con su guindilla roja y su salsa del derecho a decidir. Va a ser implacable con ellos, denunciando sus puertas giratorias con el nacionalismo y el Ibex. Desde que Fernando de los Ríos -maestro de Lorca, ministro de la República, al que que el poeta le dedicó el deslumbrante poema Romance sonámbulo- estuvo en Moscú y definió a Lenin como un tipo que se parecía a Pío Baroja y odiaba la libertad, comunistas y socialistas no se han podido ver.

Perlas de sabiduría
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  24 Diciembre 2015

En su artículo "La hora del diálogo" (LV, 19/12), el diplomático Carles Casajuana aconseja a quien gobierne España después del 20-D que, si quiere resolver el pleito con Cataluña de forma civilizada y homologable en Europa, desempolve los viejos manuales sobre el arte de conversar. Cita a Cicerón y añade que "quizá no le hará daño releer el capítulo 'Sobre el arte de la conversación' del libro tercero de los Ensayos de Montaigne". Aunque jamás gobernaré España ni es mi propósito resolver pleito alguno que no se cuente entre los muy modestos de mi vida cotidiana, desempolvo el volumen recomendado, olvidado en la segunda fila de un anaquel de mi biblioteca, y descubro con sorpresa que no sólo había leído ese capítulo, aquí titulado "Del arte de platicar", en la traducción de Juan G. de Luaces (Editorial Iberia, 1968), sino que además la hoja inicial estaba marcada y el texto metódicamente subrayado.

Las enseñanzas de Montaigne
Montaigne nos enriquece con un generoso acopio de perlas de sabiduría. Volverá a la primera fila del anaquel. Pero vayamos al consejo de aplicar las enseñanzas de Montaigne al pleito con Cataluña. Que ahora, después del 20-D, también se puede aplicar a las tratativas para la gobernabilidad de España. Lo que sobresale en el discurso del sabio, impregnado de modestia, es su predisposición a sacar provecho de los argumentos con que lo refuta su interlocutor. Lo repite una y otra vez, con una plétora de ejemplos y de referencias a los clásicos:

En verdad, busco más la sociedad de quienes me contradicen que la de los que me temen, porque es placer enfadoso el de tratar con gente que nos admira y cede siempre. Antístenes ordenó a sus hijos no otorgar nunca estima a quien los alabase. Cuando me doblego a la fuerza de la razón de mi adversario, me congratula más la victoria que gano sobre mí mismo que la que a expensas de su debilidad hubiese podido obtener.

Sin embargo, el mismo Montaigne fija los límites del intercambio fecundo. Límites de los cuales resulta que su filosofía generosa y abierta a las razones del contrincante no se puede aplicar al pleito catalán. Ni a los frentepopulistas que se postulan para gobernar España. Veamos por qué:
Sería capaz de mantener un día entero de polémica si ésta se mantuviera con orden, porque esto, más que fuerza y sagacidad, es lo que pido. (…) Me es imposible tratar de buena fe con un tonto, porque en tal caso no sólo se corrompe mi juicio, sino mi conciencia.

En fin, nuestras disputas debieran ser castigadas y prohibidas como delitos verbales, porque, siempre regidas y mantenidas por la cólera, ¿qué vicio no despiertan? Primero entramos en enemistad contra las razones y después contra los hombres. Sólo aprendemos a discutir para contradecir, y, todos, contradiciendo y siendo contradichos, el fruto de la discusión consiste en perder y aniquilar la verdad. Por ello, Platón, en su República, prohíbe ese ejercicio a los espíritus ineptos y torpes. ¿Por qué discutir con quién no sabe ni comprende nada?

Y agrega más adelante:
Los más ineptos son quienes más miran por encima del hombro a los otros hombres, volviendo siempre de sus combates llenos de entusiasmo y de gloria. Ese su mismo desenfado de expresión y talante suele darles favor en las reuniones, generalmente compuestas de gentes incapaces de discernir las verdaderas capacidades. La obstinación y fogosidad de opiniones es la mayor prueba de necedad. ¿Hay nada tan seguro, desdeñoso, grave, contemplativo y serio al mismo tiempo como el asno?

Tontos, espíritus torpes e ineptos, necios y asnos, pues, excluidos, según Montaigne.

Alzamiento sin atenuantes
La virtud del texto de Montaigne reside en el hecho de que explica con claridad meridiana por qué ningún gobernante, pasado, presente o futuro, puede entablar un diálogo, plática o negociación razonable con quien pretende hacer valer su "obstinación y fogosidad de opiniones" para legitimar, por ejemplo, una sublevación contra el orden institucional y el Estado de Derecho. ¿Acaso alguien que no fuera cómplice de los golpistas habría pedido al Rey que entablara un diálogo, plática o negociación con Miláns del Bosch y Tejero, en lugar de exigirles la rendición y entregarlos a la justicia?

Lo que el diplomático Carles Casajuana define como un "pleito" entre Cataluña y España no es tal, sino un alzamiento sin atenuantes. Ahora, después de verificar que su desquiciado partido ha tocado fondo gracias al proceso de autodestrucción que él mismo estimuló, Artur Mas reaccionó "tendiendo la mano para posibles pactos y obviando en todo momento el término independencia" (LV, 21/12) porque, dijo, "este panorama nuevo se ha de jugar con talento e inteligencia". Obviamente, el diálogo que elogiaba Montaigne era el de los humanistas del Renacimiento francés y en cierto modo precursores de la Ilustración, que abordaban temas nobles, y no el de los modernos tahúres empeñados en disfrazar sus triquiñuelas.

¿Un diálogo que se ciña a los lineamientos del que propiciaba Montaigne? El que obligadamente deberán entablar las cúpulas del PP, C's y el PSOE (una vez depurado de sus regresivas toxinas frentepopulistas encarnadas en el hooligan Sánchez y la funambulista Chacón) para consolidar el sistema constitucional y frustrar la embestida totalitaria y cainita.

Lamentablemente, se ha hecho realidad lo que muchos pronosticamos, entre burlas y críticas, cuando sosteníamos que había que optar entre la mayoría absoluta de PP y C's, por un lado, y el caos, por otro. Caos que los secesionistas y los totalitarios de diverso pelaje esperaban ansiosamente para alcanzar sus metas. El portavoz de la CUP, Albert Botran, se jactó desvergonzadamente de ello tuiteando, como destaca Isabel Garcia Pagan ("Un gran caos bajo los cielos", LV, 23/12), una frase del momificado Mao: "Hay un gran caos bajo el cielo, la situación es excelente". Artur Mas se sumó al jolgorio cuando, en el citado réquiem por la derrota, alucinó: "Se abren puertas interesantes para que Catalunya y el soberanismo puedan tener un papel en la política del Estado". Hay que ser muy caradura para reservarse un papel en la política del mismo Estado del que deberá ejecutar personalmente la desconexión en virtud del úcase sedicioso del Parlamento catalán… siempre y cuando sea a él a quien lo elijan presidente de la Generalitat con el voto mendigado a la fronda anticapitalista.

Revolucionarios de pacotilla
Es aquí donde debo agradecer al diplomático Casajuana que me haya hecho rescatar del olvido el tercer volumen se los Ensayos de Montaigne. Porque inmediatamente a continuación de "Del arte de platicar" encuentro otra joya: "De la vanidad". Y esta sí parece escrita por un demiurgo del siglo XVI que ha aterrizado entre nosotros para desenmascarar a los revolucionarios de pacotilla. Dictamina el pensador:

Nada daña tanto a un Estado como la innovación. Del cambio sólo dimanan injusticia y tiranía. Si alguna pieza de lo usual se descompone, cabe recomponerla, y podemos oponernos a que la alteración y corrupción propias de todas las cosas nos aparten demasiado de nuestros principios y comienzos; pero querer refundir tan grande masa y cambiar los cimientos de tan gran edificio es hacer lo que aquellos que para mejorar, borran; que quieren enmendar defectos particulares con una confusión universal; y que intentan remediar las enfermedades con la muerte: "no quieren tanto cambiar como destruir" (Cicerón, de Of., II,1). (…) Quien sólo quiere eliminar lo que le importuna, poco alcanza, porque al mal no lo sigue necesariamente el bien, y cabe que le siga otro mal, incluso peor. Así ocurrió a los matadores de César, que pusieron la cosa pública en tal punto que tuvieron que arrepentirse de haberse mezclado en ella. A otros, después, y hasta nuestros siglos, les ha sucedido lo mismo, y algo pueden decir los franceses al respecto. Toda gran mutación desordena y quebranta el Estado.

Otra sorpresa: en la página siguiente descubro, subrayado, el adagio "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". No recordaba que Montaigne lo había acuñado o cosechado de la sabiduría popular y que yo ya lo había leído y remarcado en sus Ensayos.

Si Montaigne opinaba, en el siglo XVI, que a lo largo del tiempo los franceses habían acumulado suficiente experiencia para saber que "toda gran mutación desordena y quebranta el Estado", ¿cómo es posible que los españoles del siglo XXI todavía estén lidiando con vándalos obstinados en desmembrar su país y con aprendices de déspotas empeñados en reimplantar la ley de la selva? Pero es la triste realidad.

Lo anómalo
Un comunista dice que va a regenerar nuestro sistema democrático y eso es normalidad democrática en España
Edurne Uriarte ABC 24 Diciembre 2015

Una marca de extrema izquierda, Podemos, ha logrado el 20,7% de los votos, más de cinco millones de papeletas y a tan sólo 300.000 del PSOE, y, sin embargo, se ha aceptado como parte de la normalidad democrática. He ahí lo anómalo. La omisión de esa tremenda realidad electoral, el silencio, la ausencia de los titulares de alerta tras la noche electoral, la aceptación de esta estruendosa entrada en el Parlamento de la extrema izquierda populista con su capacidad para condicionar el futuro político de nuestro país.

Desde el domingo por la noche hacemos múltiples cuentas y cábalas sobre las sumas necesarias para que el PP o el PSOE puedan formar gobierno. Analizamos hasta la saciedad la evolución del voto de cada partido, las posibilidades de supervivencia política de los líderes y las perspectivas de la estabilidad de gobierno en España. Pero cuesta encontrar voces de alarma sobre esos más de cinco millones de votos de los castrochavistas españoles. Como si el terremoto sufrido por el sistema democrático no hubiera ocurrido. Como si la ocupación de la izquierda por un partido extremista al que, entre otros, han votado con entusiasmo los proetarras en el País Vasco no supusiera amenaza alguna para el futuro de nuestro país. De ahí que no haya llamadas de alarma en la mayoría de los medios de comunicación españoles, como sí las hubo en Francia y en toda Europa cuando la extrema derecha ganó la primera vuelta de las elecciones regionales. Pero allí nadie blanqueó a los extremistas, ni antes ni durante la campaña electoral, tampoco la derecha, y aquí los han blanqueado, y con entusiasmo.

En España, la anomalía es la normalidad. Tanto es así que una buena parte de la izquierda estaría dispuesta a aliarse con los extremistas para impedir que gobierne el partido ganador. Y si no lo va a hacer, y no creo que lo hagan, no será por el rechazo democrático que le causan las ideas y los objetivos de Podemos, sino por ese resultado electoral penoso que colocaría al PSOE en situación suicida en cualquiera de sus opciones de acuerdo parlamentario. Por los acuerdos a los que debería llegar y por las opciones de hegemonía de la izquierda que eso daría a Podemos.

Cuestionamiento del sistema, vuelco, transición, proclama orgulloso y feliz Pablo Iglesias. Frente a la pasividad mayoritaria, porque Pablo Iglesias es aquí una estrella mediática, un líder admirado y ensalzado por los mismos que abominan de Marine Le Pen. Hasta le llaman moderado, una manera de enmascarar su propia conciencia inquieta de quienes saben perfectamente que ni Iglesias ni Podemos han renunciado a sus ideas comunistas, chavistas, independentistas, anticapitalistas y simpatizantes de movimientos violentos varios. Más allá de su aceptación formal de la democracia, pero eso ya lo ha hecho la extrema derecha europea hace mucho tiempo sin que nadie proclame su moderación.

Por supuesto, mi escepticismo es máximo sobre la capacidad de reacción de nuestra sociedad frente a la anomalía. Para eso es necesaria una revolución en la cultura política de la izquierda moderada que está muy lejos de darse, tanto como el liderazgo de la derecha mediática e intelectual. Un comunista dice que va a regenerar nuestro sistema democrático y eso es normalidad democrática en España.


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