AGLI Recortes de Prensa   Domingo 27  Diciembre  2015

Los políticos que no sabían perder
DAVID JIMÉNEZ El Mundo  27 Diciembre 2015

Horas después de perder las elecciones en el Reino Unido, manteniendo un 31% del apoyo del electorado, Ed Miliband anunció el pasado mes de mayo su dimisión como líder laborista al asumir la «absoluta y total» responsabilidad del resultado. Horas después de perder las elecciones en España, con un 22% de apoyo en el peor resultado del PSOE en unas elecciones generales, Pedro Sánchez anunció... que había «hecho historia». Sabido es que la victoria tiene numerosos padres y la derrota vive en la orfandad, que recordaba John F. Kennedy. Pero, ¿conocen otro país donde los fracasos electorales se disfrazan de éxitos con tanto desparpajo como en España?

Nuestros candidatos se toman los batacazos electorales sin ninguna deportividad o intención de asumir responsabilidades. Cero autocrítica. Ninguna renovación. Ganen o pierdan, saben que su futuro no depende tanto de la opinión de los votantes como de las intrigas y alianzas de partido. Sólo así se entiende que Sánchez trate de aferrarse a su liderazgo al frente del partido e incluso se postule para presidente de un país donde ocho de cada 10 votantes se decantaron por otra opción. Alegar que el nuestro es un sistema parlamentario, y que todas las combinaciones son igualmente legítimas, no añade coherencia a una ambición personal que debió morir la misma noche electoral.

Y, sin embargo, estamos en España, así que no descarten que Sánchez se salga con la suya y aguante el chaparrón. Ya lo hizo en una situación similar su gran rival, Mariano Rajoy, manteniéndose al frente del PP tras su segunda derrota frente a Zapatero en 2008, prueba de que nuestros políticos se toman con excesiva literalidad la cita de Beckett: «No importa. Inténtalo otra vez. Falla otra vez. Falla mejor».

España se ha metido en un buen lío tras el 20D y se encuentra con que la solución pasa por políticos que no saben perder y a los que tampoco se les da bien dialogar entre ellos, por eso de la falta de costumbre. Lo mínimo que se les puede exigir es que, esta vez, hagan el esfuerzo. Si desde este periódico defendemos un acuerdo entre los tres principales partidos constitucionalistas no es sólo porque las alternativas nos parezcan peores -¿puede el Gobierno de un país depender de partidos que abiertamente abogan por su ruptura?-, sino porque ese gran pacto supondría una magnífica oportunidad para fijar al fin la agenda reformista que necesita España.

No hablamos simplemente de investir a Rajoy en aras de la estabilidad para entregarle un cheque en blanco que le permita volver a gobernar con la falta de consenso y la desconexión con la calle de esta última legislatura. De lo que se trata es de que PP, PSOE y Ciudadanos lleguen a un acuerdo con reformas concretas que recojan lo mejor de sus programas electorales, una política de consenso frente al desafío independentista, medidas económicas que eviten una recaída de la crisis y esa regeneración que el (ex) bipartidismo resistió con tanta terquedad como falta de visión, y si no que se lo digan a los cinco millones de votantes que lo han abandonado.

El pacto tendría que incluir una batería de medidas contra la corrupción, un acuerdo nacional por la Educación, el reforzamiento de la independencia de la Justicia y de los medios de comunicación públicos, una nueva ley electoral que repare las injusticias de la actual y la reforma de instituciones que han sido contaminadas por el clientelismo de la clase política. ¿No es ése, acaso, el mensaje que ha enviado el electorado?

Por supuesto, Rajoy no cree que nada de esto sea necesario o habría liderado él mismo esas reformas en los cuatros años en los que ha tenido mayoría absoluta. Pero ocurre que los números son tozudos y las empresas de mudanza han empezado a dejar folletos con ofertas en el buzón de Moncloa. El presidente no tiene otra salida que tomar la iniciativa y ofrecer ese gran acuerdo por una Segunda Transición, por mucho que la guerra interna en el PSOE lo haga complicado. Y llegado el momento, si el propio Rajoy fuera un obstáculo para lograrlo, debería tener la grandeza de apartarse a un lado y dejar que sea otro líder, dentro del proceso de renovación pendiente en el PP, quien lo intente. Porque ni él, ni mucho menos Pedro Sánchez, son imprescindibles en esta nueva etapa política donde se ha puesto más difícil hacer pasar las derrotas por victorias.

Regenerar el Congreso para regenerar la política
EDITORIAL El Mundo  27 Diciembre 2015

El próximo 13 de enero se constituirá el nuevo Congreso y los diputados tomarán posesión de sus escaños. Unos repiten, pero muchos otros entran por primera vez en la Cámara. Este año, con la particularidad de que representan a partidos nuevos, como Ciudadanos y Podemos, que han hecho de la regeneración democrática -de la limpieza de la vida pública- un punto clave en sus iniciativas políticas. Por eso los ciudadanos van a mirar con lupa la conducta de los diputados y senadores y, por eso, es de esperar que en esta legislatura se termine con comportamientos que, gracias a la laxitud de la legislación y una interpretación de la misma en ocasiones un tanto obscena, han provocado todo tipo de escándalos por la escasa ejemplaridad de algunos parlamentarios.

Todavía ocupa las primeras páginas de los periódicos el protagonizado por el diputado del PP Pedro Gómez de la Serna, caso destapado por EL MUNDO, quien aprovechando resquicios en la normativa consiguió del Congreso hacer compatibles su cargo institucional con actividades privadas, que derivaron en el cobro indebido de comisiones a empresas por servicios de asesoramiento a través de un gabinete de su propiedad y otro del ex embajador en India, Gustavo de Arístegui. No ha sido el único caso. El pasado verano conocimos que Vicente Martínez Pujalte, también diputado popular, estuvo cobrando por asesorar una empresa energética durante 2008 y 2009, años en los que era diputado.

El propio Pujalte reconoció que esos cobros eran legales, aunque no éticos y, pocos días después, anunció que abandonaba la política. Pero no ha sido así con Gómez de la Serna, quien ha sido reelegido diputado por Segovia y, hasta el momento, no ha dado señal de que vaya a abandonar su escaño, a pesar de que así se lo han requerido desde el partido. Endurecer el régimen de incompatibilidades es una de las tareas que tendrá que hacer el próximo Congreso. Porque se ha demostrado que solicitar el permiso a la Comisión del Estatuto del Diputado, como marca la ley, para ejercer una labor externa al cargo público se ha convertido en un mero trámite burocrático.

Los ciudadanos entienden que estos comportamientos son abusivos, pero además se quedan estupefactos cuando ven que también son legales porque, a la postre, los políticos retuercen la ley a su antojo. Modificar este modo de actuar, aunque es cierto que no es generalizado, será una tarea primordial en la nueva legislatura que, repetimos, se prevé como la de la regeneración de la vida pública si esos nuevos partidos hacen valer su peso en el Parlamento y arrastran a conseguirlo a los demás. Es necesario delimitar con detalle a qué puede dedicarse un parlamentario, establecer con claridad los conflictos de intereses y que un organismo independiente vele por su cumplimiento.

Clarificar el régimen de incompatibilidades es clave, como lo es también dar una vuelta a toda una serie de beneficios que tienen los parlamentarios, que se mantienen en el tiempo en contraposición a los esfuerzos económicos que han tenido que hacer los españoles en estos años.

Publicamos hoy el dinero que corresponde percibir con cargo a los Presupuestos a los partidos políticos que han conseguido representación parlamentaria, junto con los salarios y otras asignaciones que tendrán los diputados. Entre éstas se encuentran, por ejemplo, un iPad y un iPhone de última generación, la factura de telecomunicaciones cubierta también en el domicilio particular, todos los gastos de desplazamiento pagados fuera de Madrid más dietas si se trata de viajes por razón del cargo y 3.000 euros al año en taxis.

Ello sin contar con los beneficios que suman a la hora de la jubilación, pues sólo con cotizar 11 años tienen derecho a la pensión máxima de la Seguridad Social, cuando para el resto de los españoles es ahora de 35 años y de 37 a partir de 2027.

Es cierto que los diputados españoles están entre los que tienen los salarios más bajos de Europa y, mientras el sueldo en Alemania, Francia y el Reino Unido es casi tres veces superior al PIB per cápita, en España no alcanza las dos veces. Desde este periódico consideramos que los parlamentarios deben estar bien pagados para poder realizar su trabajo con toda la dignidad, pero cuando, como hemos visto en la reciente campaña electoral, los líderes políticos prometen que ésta será la legislatura definitiva de la regeneración, los partidos tienen que dar ejemplo desde el primer momento. Una revisión del funcionamiento del Congreso y del Senado para eliminar algunos vicios adquiridos puede ser una buena forma de empezar a ponerla en marcha.

La ‘solución De Gaulle’ para evitar que España sea el enfermo de Europa
La amenaza se llama bloqueo institucional o nuevas elecciones. Sólo una reforma constitucional con el máximo consenso posible parece la solución. Es lo que hizo De Gaulle cuando impulsó la V República
Carlos Sánchez El Confidencial  27 Diciembre 2015

A finales del siglo XIX, se popularizó la expresión ‘el enfermo de Europa’. Hacía referencia al imperio otomano, por entonces en plena decadencia. Sus fronteras eran asediadas por las nuevas naciones emergentes después de haber llegado, en su máximo esplendor, a las puertas de Viena.

La expresión hizo furor en su día, y desde entonces se ha utilizado frecuentemente para definir a aquellas naciones aquejadas de males mayores. Países como Italia, Francia o el Reino Unido de los años 70 han sido calificados así a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Incluso, a la actual Alemania se le llegó a considerar el enfermo de Europa tras la reunificación.

El término, en todo caso, no tiene que ver exclusivamente con un análisis sobre la situación económica, sino que hace referencia a un país cuyas instituciones hacen aguas por ser ajenas al tiempo que les ha tocado vivir. Los otomanos no fueron capaces de entender que no podían asegurar sus vastas fronteras porque la revolución industrial -y también el nacionalismo imperial ruso- habían creado nuevos jugadores en el tablero internacional y buscaban adueñarse de parte de su territorio.

Ese es, probablemente, el problema de España, donde la incapacidad de las élites -en particular PP y PSOE- para mirar más allá del día a día ha desembocado en una crisis institucional sin parangón entre los países más avanzados y de mayor tamaño. Hasta Italia -el país más inestable políticamente entre las grandes naciones tras 1945-, goza hoy de mayores consensos. Tanto en el aspecto territorial -el sueño de la Padania es hoy una anécdota histórica- como estrictamente político.

No es el caso de España, donde la ausencia de iniciativa política por parte del Gobierno de Mariano Rajoy y de sus antecesores ha provocado un envejecimiento prematuro de todo el entramado institucional nacido en la Transición, y que la crisis económica sólo ha espoleado. Hasta el punto de que se ha producido un colosal bloqueo reformista que amenaza con la celebración de nuevas elecciones si no se impone la cordura.

Llevar la iniciativa no es un asunto baladí. Es, de hecho, la esencia de la acción de Gobierno, y parece evidente que cuando un partido, en este caso el PP, se centra sólo en la economía y olvida todo lo demás, el resultado electoral no puede ser otro que el que se dio el 20-D.

Crisis y respuesta política
La crisis no es, desde luego, la única causa de los problemas políticos de España, como erróneamente ha querido hacer entender el PP. Fue, por el contrario, la respuesta política que se dio a la recesión económica -condescendencia con la corrupción en un primer momento o inmovilismo dejando que crecieran los distintos movimientos soberanistas, además de la propia dureza del ajuste- lo que explica la movilización de un porcentaje amplio de electores contra el statu quo. Compromís le debe a Camps y Rita Barberá mucho más que a su ideología o forma de ver el mundo.

Los 3,6 millones de votos que ha perdido el Partido Popular, igualmente, son una cifra casi idéntica a los obtenidos por la formación de Albert Rivera. Y no hace falta ser muy agudo para entender el trasvase de votos.

Eso quiere decir que ya no vale la coartada que ha hecho suya Rajoy en los últimos años para no enfrentarse a los problemas constitucionales -el proceso soberanista en Cataluña-; ahora es el país el que puede quedar abierto en canal si tanto el PSOE como el PP -con unos líderes algo más que amortizados- no son capaces de pactar lo más obvio, que no es otra cosa que aplicar una agenda de reformas para los próximos años con el objetivo de que a la vuelta de 2017 o 2018 a más tardar se celebren nuevas elecciones. Incluyendo en ese nuevo pacto constitucional a Ciudadanos y a todas las fuerzas que se quieran sumar.

Podemos -que ha crecido en unas circunstancias políticas y económicas extremadamente favorables e irrepetibles a corto y medio plazo- correría un grave error si queda al margen de ese nuevo proceso político. El sistema democrático, como ha sucedido en Grecia, es mucho más sólido de lo que piensa el pequeño Robespierre, tan demócrata que propone un presidente de Gobierno ‘independiente’ ajeno al proceso electoral.

Y no es, desde luego, el mejor camino para avanzar en esa dirección la idea de Rajoy de seguir liderando el PP en el próximo Congreso, lo cual supone un atropello sin paliativos. No sólo contra el sentido común que él reclama hasta la saciedad, sino contra su propio electorado y su propio partido, que aparece hoy ante millones de españoles como una formación vieja y desgastada. No basta con cambiar el diseño de la gaviota ni poner vaqueros a diputados electos que hablan como papagayos.

Los cuatro desgraciados aciertos del libro de moda de Losantos
Pascual Tamburri esdiario  27 Diciembre 2015

Federico Jiménez Losantos, Los años perdidos de Mariano Rajoy. La Esfera de los Libros, Madrid, 2015. 680 p. 22,90 € Ebook 8,99 €
Atina el periodista con los tiempos de su nuevo libro, oportuno tras el 20D y adecuado para los regalos de Reyes. Pero sus aciertos van a disgustar a muchos poderes. Como siempre, por cierto

Ha estado de moda, entre los aduladores del presidente en funciones, atribuir a Mariano Rajoy una “genial gestión de los tiempos”, queriendo con esta expresión –entre otras cosas- legitimar la inacción y pasividad del –mal que le pese- líder de la derecha española. Ni se si es tan genial ni se si es rentable el servilismo, pero sí puedo garantizar una cosa: mucho más oportuno en los tiempos y modos ha estado el periodista Federico Jiménez Losantos al presentar y ofrecer su más reciente libro, no por casualidad titulado Los años perdidos de Mariano Rajoy.

Federico Jiménez Losantos tiene la cualidad innegable de no dejar a casi nadie indiferente. Incluso a sus más sangrientos enemigos políticos y personales parece, como es, un hombre culto con una capacidad de comunicación excepcional. Tiene sus devotos y tiene sus detractores despiadados; y tiene también compañeros de ruta que ni pueden evitar admirarlo ni pueden compartir todo su credo liberal. Este libro marcará aún más los límites entre los unos y los otros: en Los años perdidos de Mariano Rajoy vemos un retrato vital del presidente en sus años de actividad pública, pero en especial desde su designación para la herencia de José María Aznar hasta el final de su legislatura de mayoría absoluta 2011-2015.

Losantos encuentra en estos años cuatro fases claramente distintas en la biografía del más reciente Rajoy: un Rajoy ministro-heredero (y como vicepresidente frecuente sustituto de Aznar); un opositor neto y directo a Zapatero, entre 2004 y 2008, cuando lideró de verdad una derecha social movilizada y unida como nunca; un opositor-sucesor, en nombre del consenso, entre 2008 y 2011, cuando cambió el PP y cambió, aunque a menudo sin decirlo, de rumbo; y un gobernante-heredero, que llegó al poder con un programa opuesto a ZP y se mantuvo en él siguiendo muchas de sus principales políticas. Y este retrato del presidente nos viene dado en una introducción del autor, que en síntesis es un retrato completo de Rajoy y su entorno también antes de Aznar, y una selección por años de los artículos publicados por Losantos que nos anuncian el Rajoy de 2015.

Losantos acierta, creo yo, en ver en Mariano Rajoy un hombre ajeno a la derecha moderna, en general a cualquier derecha del siglo XX; es un hombre de la reacción, no siempre para mal, con la vista en el pesimismo y el pasado, sin fe en el futuro. No confía en los suyos demasiado a menudo, y ha preferido confiar más en los enemigos y evitar las batallas directas. Quizá el Rajoy de 2004-2008 no era del todo el verdadero Rajoy. Lamentablemente, nunca terminaremos de saberlo. No creo en cambio que esa posición pueda asociarse a cualidades que innegablemente tiene, como el ser un buen parlamentario, un hombre inteligente y una persona culta; no vaya a ser que terminemos como la izquierda considerando pecaminoso haber leído a Gonzalo Fernández de la Mora.

Otro acierto de Losantos, por desgracia, está en ver en la rendición ante ETA, heredada de Zapatero vía Faisán y confirmada en las excarcelaciones y legalizaciones, al menos, una de las políticas decisivas de la legislatura de Rajoy. Lo cierto es que hasta 2008 hubo otra posición del PP y del presidente ante las víctimas, y ciertos poderes impusieron este cambio que a largo plazo, y antes, se demostrará catastrófico para España.

España, cuya unidad era un valor común indiscutible de la derecha, no ha sido la prioridad de esta legislatura. Losantos recoge el recorrido catalán de Rajoy ante Mas y sus proyectos, y lo cierto es que la unidad no ha sido la prioridad de este centroderecha con nombre de centro y programa sumiso a la izquierda.

Quizá en el cuarto acierto mayor de Losantos está la explicación de esa rendición de Rajoy: en los medios de comunicación el PP no ha tenido una política propia, se ha sometido como en muchas otras cosas a lo heredado de ZP y se ha dejado hacer por los grandes grupos, que viven de lo público, tanto las listas como las políticas. Y por eso en muchas cosas han mandado más Soraya Sáenz de Santamaría y Prisa que el mismo Rajoy.

El libro, con sus aciertos y sus aristas, tiene la inmensa ventaja de la prosa fluida y agradable de Losantos, y la virtud de poner en unas páginas muchos de los dolores y heridas de la derecha española. Lo que no hace, más allá de ponerles el rostro del presidente saliente, es darles solución. Porque aún no la tienen, pero seguro que quien la dé habrá leído este libro.

Fracturas sociales, generacionales e ideológicas en el nuevo mapa político
Han quedado dibujadas dos oposiciones: en el centro-derecha y en la izquierda, en equilibrio inestable y competitivo. Ninguno de los cuatro puede “conformarse” con la situación actual
El Confidencial  27 Diciembre 2015

Las papeletas que surgieron de las urnas el pasado domingo reflejaron algo parecido a lo que está sucediendo en toda Europa: los partidos centrales se debilitan mientras ganan audiencia y apoyos los partidos que reciclan viejos discursos extremos adaptados a la situación actual y apelan a las raíces: la nación o el líder, con más o menos énfasis o claridad, pero en España surgió un partido de centro –algo insólito-. Aunque la economía ha dejado de dar sobresaltos, los daños en las clases medias y medias bajas son grandes. Como en Italia en 1991/92, a la crisis económica y social se suma el desprestigio de los grandes partidos por la acumulación de casos de corrupción. El resultado es un ambiente inflamable y la ruptura de las lealtades políticas. Las fallas sociales que han producido este cambio político son estructurales, pero probablemente el mapa político que surgió el 20-D es provisional y estará sometido a violentos cambios en los próximos años.

Han quedado dibujadas dos oposiciones: en el centro-derecha y en la izquierda, en equilibrio inestable y competitivo. Ninguno de los cuatro puede “conformarse” con la situación actual. Además, están los partidos nacionalistas

La situación del centro-derecha

Los casi 11 millones de votos que obtuvo en PP en 2011 se han fracturado en tres pedazos: 7,2 para el PP, 3,5 para Ciudadanos (que ha sumado casi un millón procedente de UPyD y el PSOE) y otro millón largo que ha ido a la abstención. En el centro derecha, la fractura es ideológica, generacional y social.

Ciudadanos ha captado el apoyo de los sectores centristas que apoyaban al PP: quienes se sitúan en los espacios 5 y 6 de la escala de 1 (izquierda) a 10 (derecha) de autoubicación política y se identifican con ideologías flexibles: liberales de centro derecha, socialdemócratas templados, progresistas o democristianos. Son, en su inmensa mayoría, menores de 50 años, residentes en ciudades y áreas metropolitanas. Casi todos ocupados de nuevas clases medias: profesionales liberales o asalariados, empresarios, administrativos, técnicos.

La pérdida de medio millón de votos en las dos últimas semanas mostró lo frágil del electorado de C's y que su vinculación es posicional y superficial

Se alejaron del PP durante 2012 y estuvieron indecisos hasta noviembre de 2014, cuando reaccionaron ante el crecimiento de Podemos, dejando el PP como un resto del pasado. Sus actitudes hacia Ciudadanos son instrumentales: un voto para dejar atrás al PP pero por probar, algo así como un voto reversible. En la campaña electoral fue llamativo el lema "ilusión" y que recurrieran al recuerdo de Suárez para atraer a unas generaciones que no lo conocieron, revelaba que la dirección de Ciudadanos tampoco sabe por qué recogen esos votos más allá del distanciamiento del PP. La pérdida de  medio millón de votos en las dos últimas semanas mostró lo frágil de este electorado y que su vinculación con el partido es posicional y superficial.

El PP se quedó con todo lo demás en el centro derecha: un electorado más bien mayor, por encima de 45 años; compuesto por empresarios, técnicos y profesionales liberales, pymes, autónomos, amas de casa, jubilados, etc. En esa base social, típicamente de derecha, el PP tuvo un agujero enorme en los autónomos: su voto entre ellos descendió del 47,2% en 2011 al 22,2%. Ideológicamente se identifican con el conservadurismo, la democracia cristiana y la versión derechista del liberalismo. Es un voto duro como una piedra, casi no se ha movido desde finales de 2012.

El mapa de la izquierda

En la izquierda, la competición es distinta. La base electoral del PSOE salió quebrantada en las elecciones de 2011, perdió cuatro millones de votos en relación con 2008, de los que tres se abstuvieron, y han sido decisivos en esta legislatura. En 2015, el electorado del PSOE está compuesto básicamente por beneficiarios o demandantes del Estado del Bienestar: pensionistas, obreros no cualificados, muchas amas de casa, jóvenes ni-ni, etc, con un déficit enorme en las generaciones activas, entre 25 y 55 años.

Gravita sobre las ciudades intermedias. Su discurso durante la legislatura no añadió nada a su electorado, ha sido un discurso estéril.  Su geografía electoral parece la de un partido nacionalista de Andalucía, Extremadura, las cuencas mineras astur-leonesas y, llamativamente, la zona suroeste de Albacete limítrofe con Jaén, alrededor de Salobre, pueblo de la familia Bono. En el resto del país su implantación es una sombra de lo que fue el PSOE.

¿De dónde salieron los votantes de Podemos? de la gran bolsa de abstención del PSOE en 2011 y de abstencionistas crónicos. El perfil de la ruptura del electorado de izquierda ha sido, básicamente, generacional. Podemos se compone de dos aportes. La generación bloqueada, entre 18 y 35 años, con elevados niveles de instrucción pero que no encuentran el camino para hacerse un hueco en la sociedad (trabajo estable, perspectivas razonables de encontrar una vivienda y organizar su vida, etc.); y la generación perdedora, personas de 45 y más años que han perdieron su empleo o han visto muy dañadas sus condiciones de trabajo  o de vida, abocadas a un futuro precario y con incertidumbres. 

Durante 2015, este segundo componente se debilitó, pero recuperó parte de él durante la campaña electoral, bastó que Iglesias volviera a la televisión, y Sánchez no consiguiera transmitir nada interesante a estos votantes. Lo que une estas dos generaciones es un disgusto con la situación, esto es una forma amable de describir su estado a ánimo. A pesar de que los demás electorados sitúan a Podemos en la extrema izquierda, sus votantes se superponen ideológicamente con los del PSOE, sólo está algo más la izquierda, muy poco, discurren entre los espacios 9 y 6 de la escala de autoubicación ideológica, en paralelo a los del PSOE.

Pero hay una matriz ideológica distinta: el PSOE se apoya en quienes se identifican con la socialdemocracia pero Podemos está distante de ellos; lo sustentan quienes se identifican con el socialismo, ecologismo, liberalismo de izquierda (algo que parece tener tintes anarquizantes), etc. Se podría decir que más que un problema de más o menos izquierdismo, la diferencia entre Podemos y el PSOE es de matrices ideológicas que alimentan visiones de la vida distintas. También de trayectorias vitales y referentes diferentes. Hasta 2010, estos componentes convivieron bajo el paraguas del PSOE, aunque muchos se abstenían, pero desde entonces se han bifurcado y alejado.

Podemos se alimenta de un tercer componente: las izquierdas nacionalistas (apoyo fundamental en Cataluña, Valencia, País Vasco y Galicia). Es difícil saber hasta qué punto estos apoyos son puntuales o estables, nos inclinamos a lo primero: estos votantes han apoyado a Podemos porque lo ven como la vía más útil para que se haga “realidad” el “derecho a decidir”, empezando por Cataluña. Estos movimientos tácticos son frecuentes en los votantes nacionalistas de izquierda. Se produjo, por ejemplo, en las generales de 2007 cuando el PSOE obtuvo un excelente resultado por el apoyo de sectores que normalmente votaban a ERC (la distribución de votos por barrios/secciones censales no miente). En todo caso, los primeros pasos postelectorales de Podemos parecen configurar un  discurso de algo así como una Confederación Estatal de Izquierdas Autónomas (Nacionales, por supuesto) (CEIA). Por esta vía, es posible que Podemos pudiera encontrar un equilibrio para vincular establemente estos electorados.

¿Es estable este mapa político? Las direcciones de los nuevos partidos tienen que gestionar electorados dispersos y con vinculaciones poco profundas. Estabilizarlos será complicado. Los partidos tradicionales necesitarán reformas organizativas e ideológicas de gran calado para atraer parte de los electorados que han perdido, de lo contrario están condenados al declive por pura demografía. El problema es que están atrapados por aparatos anclados en el pasado y por sus actuales dirigentes. Viendo así las cosas, cabe prever un agitado futuro en la política española

*José Antonio Gómez Yáñez es secretario de la Federación Española de Sociología (FES

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"UNA DE LAS FAMILIAS MÁS ACAUDALADAS DE ESPAÑA"
"Escándalo y consternación" en la UDEF por lo mucho que han robado los Pujol
Las pruebas del saqueo (I).- Las rogatorias desvelan que el clan ha desarrollado "todas las modalidades conocidas de blanqueo".
Esteban Urreiztieta - Daniel MonteroEl Espanol  27 Diciembre 2015

La Policía concluye que los Pujol conforman una de las "familias más acaudaladas de España". La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha terminado el análisis de las comisiones rogatorias libradas a Andorra, Reino Unido, Argentina, México o Liechtenstein, donde radica buena parte del "patrimonio inmenso" del clan catalán, y sentencia que las cifras manejadas "son ciertamente escandalosas", "desproporcionadas" e "imposible de asimilarse a relaciones económicas usuales". Asimismo, precisa que el origen de los fondos procede de "empresarios de Cataluña" y del "ejercicio de actividades ilícitas".

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la documentación completa entregada por las autoridades de los países requeridos así como a decenas de informes policiales en los que se analizan los hallazgos. Este periódico inicia hoy una serie en la que se desvelan, por vez primera, las grandes pruebas documentales del mayor saqueo de la historia de la democracia española, que sorprendentemente mantiene todavía a sus principales protagonistas en libertad y sin medidas cautelares.

"Organización criminal perfectamente asentada"
La Policía Judicial refleja en sus dictámenes su abierta "consternación" por los cientos de millones de euros hallados en los más recónditos destinos del mundo y presentan a los Pujol como una "organización criminal perfectamente asentada". Esta banda estaría encabezada por los "patriarcas Jordi Pujol Soley y Marta Ferrusola Lladós" y, a juicio de la UDEF, ha llevado a cabo durante las últimas décadas "todas las modalidades conocidas" hasta la fecha en materia de blanqueo de capitales. Esta organización delictiva, prosiguen los investigadores, nunca se ha topado con "obstáculo alguno en su devenir" y "continúa por todos sus hijos e, incluso, en algunos casos, se extiende a las parejas sentimentales de estos".

Para confirmar la procedencia ilícita del dinero, los agentes han tenido que retrotraer sus pesquisas hasta 1990, año en el que se abre la primera de las diez cuentas investigadas en Andorra. En esas fechas, Jordi Pujol i Soley controlaba desde hacía diez años la Generalitat de Cataluña y adjudicaba como máximo responsable autonómico miles de millones al año en contratos públicos. Seis años antes, la Justicia intentó procesarle por primera vez tras la quiebra de Banca Catalana, la entidad financiera que el expresidente controlaba con su padre, Florenci Pujol. Ambos fueron acusados de apropiación indebida y falsedad documental, entre otros delitos. Sin embargo, el caso se cerró sin consecuencia alguna para ellos.

De forma paralela y según los informes policiales, el clan Pujol montó una estructura opaca en Andorra que perduró hasta la confesión pública del ex presidente durante el verano de 2014. Desde el paraíso fiscal, el patrimonio familiar funcionó siempre con el principio de "caja única", esto es, concibiendo la fortuna como propiedad del clan en su conjunto, aunque "confundiéndola de forma ostensible, tanto en su creación como en su distribución, entre los miembros de la familia".

Pero no sólo en Andorra. Al analizar el histórico de los movimientos bancarios se han hallado pruebas de que la familia opera con Suiza al menos desde marzo de 1997, cuyas entidades financieras, como el Bankers Trust AG de Zúrich, ocultan la identidad del primogénito del clan bajo la denominación genérica de "one of our clientes" -uno de nuestros clientes- y la clave "41768 Diplomático".

Las pesquisas judiciales requeridas por la Audiencia Nacional han permitido "cerrar el círculo". Es decir, acreditar el blanqueo por parte de los Pujol desde el origen ilícito de los fondos -las comisiones rogatorias confirman que los fondos fueron abonados directamente por las empresas adjudicatarias de contratos públicos- hasta "la última fase reconocible", la que consiste en la "financiación de nuevas actividades ilícitas [...] Siendo un claro ejemplo de ello los negocios desarrollados en Argentina y México".

Así, se ha procedido en muchos casos a la "identificación de los aportantes, empresarios necesitados de que alguien 'dinamizara' -término utilizado siempre por el primogénito del clan para describir sus actividades- sus negocios con la Administración pública". Los agentes investigan ya a una veintena de empresarios con intereses en Cataluña por ingresar fondos desde hace más de 20 años en las cuentas opacas de la familia Pujol. Además, han acreditado la "la forma de pago que estos hicieron" con "transferencias perfectamente delimitadas a una jurisdicción off-shore" y "finalmente el retorno de estos capitales ya blanqueados a España y su utilización en otros negocios en el extranjero".

El fin de la coartada de la herencia
La investigación ha contribuido también a "desvirtuar totalmente" las declaraciones prestadas en sede judicial por los miembros del clan. Desde la "negación sistemática de Jordi Pujol Ferrusola a tener algún derecho de propiedad sobre cuentas corrientes u otros activos financieros en sitios off-shore" al comunicado público del ex presidente autonómico catalán en el que atribuyó falsamente a una herencia familiar el origen de la fortuna oculta. En este último pronunciamiento, la UDEF destaca que el máximo responsable de la organización "cometió un yerro destacable" al atribuir a su padre el origen de los fondos cuando ante los bancos de Andorra empleó una "argumentación bien distinta y claramente contradictoria".

La documentación de la que dispone este periódico demuestra cómo Jordi Pujol Ferrusola, primogénito de la familia, era el encargado de canalizar la mayoría de los fondos en Andorra y otros paraísos fiscales. A continuación, el dinero era distribuido de forma equitativa entre sus hermanos, como refleja el siguiente documento, enviado a los gestores en Andorra. "Del dinero que llegó hace poco haga lo siguiente", escribió Pujol Ferrusola antes de remitir 30.000 euros a cada uno de sus hermanos.
Manuscrito de Pujol Jr. con el reparto de comisiones entre sus hermanos a partes iguales.

La operativa de reparto, que lleva a la policía a concebir al clan Pujol como un grupo mafioso, ha perdurado en el tiempo. El 25 de abril de 1992 -cinco años antes del manuscrito anterior- la cuenta en Andorra de Marta Ferrusola, esposa del ex presidente Pujol, recibió 36.000 euros. Y otros 24.000 euros el 3 de octubre de 1994. En ambos casos y un día antes de las transferencias, la cuenta de su hijo recibió ingresos de procedencia desconocida por valor de 600.000.

El 27 de agosto de 1992, Jordi Pujol Ferrusola ordenó de nuevo dos transferencias desde una de sus cuentas en Andorra. El dinero fue destinado esta vez a sus hermanos Oriol y Mireia, que recibieron justo la mitad de los fondos que su hermano (15.000 euros). Antes de producirse el reparto, las cuentas del primogénito registraron un ingreso de 680.000 euros de origen desconocido.
Otra prueba del reparto de dinero en metálico en Andorra a partes iguales entre los hijos de Pujol.

El 28 de diciembre de 1992, la operativa se repitió de nuevo, pero esta vez con seis transferencias encadenadas desde las cuentas de Jordi Pujol Ferrusola. Los seis ingresos fueron a parar a manos de sus hermanos: Oriol, Mireia, Marta, Oleguer, Pere y Josep, que recibieron el mismo día 2,6 millones de pesetas (15.600 euros). Esta mecánica sistematizada ha llevado a Anticorrupción a tomar la determinación de acumular todos los procedimientos abiertos contra la familia en el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional para determinar la magnitud exacta del que ya considera el mayor latrocinio perpetrado por una sola familia en democracia.
 


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