AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28 Diciembre  2015

España, la chusma
RAÚL DEL POZO El Mundo 28 Diciembre 2015

En coches de cristales de humo llegan a los palacios, ejecutivos del Ibex, banqueros con jarrones chinos y una erinia bética, que intenta evitar que el Partido Socialista consume la cópula con los bribones. Algunos de los visitantes proponen un Gobierno de unidad nacional para evitar que Pablo Iglesias forme un bloque xenófobo, asambleario, antisistema, que se lleve la nación por delante.

Un atavismo de guarida, un torbellino de mareas, equos, esquerras, comunes, la última alucinación española, proclama que el Régimen del 78 está gangrenado y la alternativa es la plurinacionalidad. Quieren barrer del mapa lo que Xosé Manuel Beiras llamó la «chusma podrida». Beiras, modelo para Pablo Iglesias, añade: «O la ciudadanía del Estado barre a todos éstos a votos o pedradas o será sierva y esclava».

Llamo a Juan Carlos Monedero para decirle: «Me asombra la postura de Pablo Iglesias ante la cuestión nacional. Creí que Podemos intentaría recuperar la idea de España para la izquierda. Pero parece que se apoya en ese odio irracional anti-español y anti-europeo que puede llevarnos al esperpento». Juan Carlos, siempre tan gentil, contesta: «Una de las cosas que ha logrado Podemos es volver a hablar de la patria sin vergüenza. Para que nuestro país no se nos rompa hay que decirles a los vascos y catalanes que son españoles, y la única manera de decírselo en 2016 es invitándolos a que decidan libremente formar parte de este proyecto. Con nosotros nadie va a querer marcharse. Los que hemos crecido con Quevedo y Valle, con Lorca, Llach y Martí i Pol creemos profundamente en España. Y vamos a pelear por ella. Con inteligencia».

Puede que sea así, pero me alucina la súbita conversión al nacionalismo emergente de Pablo. Parece que mi amigo Enric Juliana, uno de los intelectuales orgánicos del nacionalismo, metió en la cabeza del dirigente de Podemos la idea de que la chispa de la insurrección estaba en las masas irredentas anti-españolas. El propio Juliana lo reconoce: «Se lo dije un día a Iglesias: la España jacobina es imposible y la España girondina federalista es un dolor de cabeza que no acaba nunca». Le convenció también de que el PSOE está cada vez más anclado en el sur de Europa, un sur comunitario y precavido, profundamente nacional. No sé cuando Pablo se cayó del caballo, pero está claro que se ha convertido en el líder de la España periférica y en esa transfiguración, Juliana ha hecho el papel de Mefistófeles.

El dirigente de Podemos lo reconoce en su libro Una nueva Transición que acaba de salir: «Desde que conocí a Enric Juliana, empujado por la fascinación que producía en Íñigo Errejón y en Xavi Domenech («es como nosotros, gramsciano, pero de derechas», me dijo Errejón), me convertí en adicto a sus análisis políticos; con finura de consigliere florentino Juliana ha sido el mejor observador de las estrategias del asalto de Podemos». Pablo no se inspiró en Stalin, sino en Juliana, para llamar a la revuelta contra la chusma española.

Sobre un largo caballero llamado Pedro Sánchez
Pedro de Tena Libertad Digital  28 Diciembre 2015

Desde el 18 Brumario de Luis Bonaparte de Marx se cacarea cansinamente eso de que la historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa, una especie de resurrección cómica de los muertos. La afirmación, por cierto, es clamorosamente antimarxista porque, como el mismo autor subraya pocas líneas después, los hombres hacen su historia pero en circunstancias forzosas y no hay circunstancias históricas iguales. De hecho Marx apostilló un "como si dijéramos" advirtiendo que su aserto primero era más que nada un juego metafórico fecundo para un panfleto.

En ese mismo sentido retórico, España se topa hoy con un largo caballero llamado Pedro Sánchez. Que es largo, no hay duda. 190 centímetros. Que sea caballero, ya no está tan claro. Eduardo Madina, al que le intercaló dos intrusas en la lista de Madrid; Susana Díaz, a la que le coló su candidatura a la presidencia del gobierno a pesar de su pacto en contrario; Tomás Gómez, al que defenestró de malos modos tal vez con razón y algunos otros de su propio partido pueden dar fe de la idoneidad de sus modales. Que sea un largo caballero aunque sin mayúsculas y todo junto sería inquietante si no fuera porque la historia no se repite, ni siquiera como farsa.

En circunstancias bien diferentes, otro Largo Caballero, Francisco esta vez y con mayúsculas, si bien con hechuras maquiávelicas, como subrayó Indalecio Prieto, condujo a España y al PSOE a un precipicio entrevisto por Julián Besteiro y otros muchos socialistas. Su tesis era bien sencilla y la expuso en la plaza de toros de Madrid en 1931: las derechas deberían dejar de existir en España en lo que se refiere a gobernar. Luego, en lo de existir, se fue mucho más allá, como es sabido. Pero dejemos que lo diga Salvador de Madariaga:

Don Francisco Largo Caballero perdió la cabeza y evolucionó rápidamente hacia una actitud de extrema rebeldía en su deseo de anticiparse a los comunistas. Como mástil político para clavar la bandera roja (...) anunció que si el señor Gil Robles o cualquiera de sus secuaces entraba a formar parte del Gobierno, el pueblo, es decir, Largo Caballero y sus amigos, se alzaría en armas.

Besteiro, recogió Saborit, se opuso a la tragedia de la revolución de 1934 contra la democracia republicana, "origen de la hecatombre que hoy presenciamos" (1937, en plena guerra civil y con una República gobernada por Juan Negrín y los comunistas obedientes a la III Internacional). Manuel Azaña le advirtió ya en 1934 a Fernando de los Ríos algo obvio: "El país no secundará una insurrección porque sus cuatro quintas partes no es socialista (...) Es ilusorio creer que triunfante el movimiento gobernarán siquiera los socialistas moderados". Pero nadie supo oponerse con eficacia a Largo Caballero con la consecuencia de un sufrimiento nacional sin precedentes.

Ahora, con sólo 90 escaños, el 25 por ciento del Congreso y con el Senado gobernado por la mayoría absoluta del PP, el largo caballero llamado Pedro Sánchez parece haber decidido, como consintió su antecesor Zapatero, que el centroderecha español tiene que dejar de existir como opción de gobierno. Con una extraña Internacional neocomunista que va de Venezuela a Grecia con escala en Irán pisándole los talones, el largo caballero llamado Pedro Sánchez se plantea una suerte de insurrección parlamentaria tras haber perdido democráticamente las elecciones. Es más, para lograrlo, tendrá que depender precisamente de quienes quieren destruir su partido y de quienes quieren descoyuntar y poner fin a la nación española tal y como existe desde hace siglos. Por si fuera poco, tremolando la bandera de una decencia que muchos miembros de su partido, incluso dos expresidentes, llevan pisoteando décadas –especialmente desde el caso Juan Guerra hasta el fraude de los cursos de formación y el caso ERE–, parece pretender erigirse en presidente del gobierno de una España a la que no representa ni política ni éticamente. Esto es, parece dispuesto a imponerle su presidencia a toda la nación sobre los hombros de sus enemigos en vez de buscar una reforma compartida por quienes desean mejorar la España reconciliada por la Constitución democrática de 1978.

Afortunadamente, las circunstancias son otras y la historia no se repite. El largo caballero llamado Pedro Sánchez pertenece a un partido con experiencia de gobierno, ahora sí, en cuyo seno hay personas que saben que, cuando la historia parece repetirse, lo hace metafóricamente y no como tragedia ni como farsa, sino como locura. Pero, oigan, metamorfoseando una célebre frase, los locos llegan al gobierno cuando los cuerdos no hacen nada.

Consideraciones sobre el gobierno representativo
Juan. J. Gutiérrez Alonso www.vozpopuli.com 28 Diciembre 2015

El disparate nunca es un obstáculo político
(Honoré de Balzac)

Votar es una actividad emocional y racional. Los procesos electorales son básicamente un mecanismo de sugestión de masas. El riesgo del sistema representativo - y de la convivencia misma - aumenta cuando las masas están dispuestas a votar contra sus propios intereses.

En todo proceso electoral siempre es más importante lo que no se dice que aquello que se dice. Es obligación del ciudadano descubrir o al menos intuir lo que se oculta y desconfiar de todo lo que se le oferta. En esta tarea siempre hay que poner en cuarentena al periodismo y huir de aquellos medios que contribuyen activamente a la tensión.

Cuando la gente instruida se comporta como militancia y se muestra dispuesta a votar a grupos de tiranos, el sistema representativo ya está en avanzada crisis. La mejor defensa siempre será no sobrevalorar dicho sistema y dudar mucho de quienes insistentemente lo citan.

Entre los principales problemas del sistema representativo se encuentra hoy día la existencia de una Administración omnipresente, poderosa y activa, con gran capacidad de ofrecer, dar y quitar. En estas circunstancias los riesgos son claros. En primer lugar su financiación, que nos lleva al masivo endeudamiento y sacrificio de las clases productoras, y en segundo término - y no menos importante - la eventual irrupción de colectivistas en el sistema político. Pues fagocitarán dicha estructura para ponerla al servicio de la nueva tiranía

El control de la Administración supone el control de los recursos públicos: contratos, subvenciones, cargos, más contratos, más subvenciones, más contratos. Los recursos púbicos acaban así al servicio de un programa ideológico y de la conservación de un grupo político. Surge entonces una nueva-vieja jerarquía cuya influencia puede acabar siendo más nefasta que cualquier otra clase que antes haya desempeñado la función de gobierno.

Toda la confianza que los ciudadanos depositamos en la Constitución está basada, no sólo en el convencimiento de que los depositarios del poder no harán mal empleo del mismo, sino que no podrán hacerlo aunque quieran. Esto es, en esencia, el Estado de Derecho. Pero no podemos desconocer que la Constitución está sujeta a los males característicos del gobierno de clase y será el principal objetivo de todas las tentaciones tiránicas. En estas circunstancias urge su defensa.

Entre los principales enemigos del sistema representativo se encuentra la práctica de la autocensura y la inacción. Pensar que los problemas o desafíos se solucionan solos o que otros los solucionan por nosotros es la garantía de que éstos se agraven y de que el sistema representativo pueda ser demolido. El reino de los déspotas y los tiranos se basa en la inacción de los ciudadanos de bien.

El caso español e hispanoamericano, donde los reaccionarios siempre han sido de verdad y los liberales siempre han sido de pacotilla, es uno de los supuestos más esquizofrénicos de todos los existentes. En las Cortes de Cádiz (1812) descubrimos la pólvora constitucional. Y desde entonces seguimos sin comprender, como ciudadanía, que la Ley no es reflejo del poder político sino su límite, enredados en un círculo vicioso entre la ideología y la identidad, donde al final es la burocracia corrupta y el progresivo descrédito del sistema entre quienes verdaderamente lo sostienen, lo único destacable.

Existen dos claves fundamentales para explicar los equilibrios en nuestro sistema político, así como las lealtades y fidelidad a una determinada agrupación: subvenciones y cargos. La denominada representatividad de los partidos, su expansión o mengua, gira casi exclusivamente en torno a su capacidad de control y gestión de ambas cosas. Subvenciones y cargos. Nadie está dispuesto a renunciar a ello y ambas cosas se utilizan para financiar al partido correspondiente. Son unas variables casi asimilables al control del comité electoral.

El sistema representativo, en definitiva, no es exclusivamente un conjunto de normas, reglas, procedimientos o principios, es más bien un estado en el que se encuentra una sociedad. Y no es difícil encontrar una cierta relación de proporcionalidad - directa o inversa - entre el estándar de calidad democrática de una sociedad determinada con su vocación productora y/o planificadora-colectivista.

Lucha de poder en Ferraz: los barones quieren la cabeza de Pedro Sánchez
Poco importa el documento que salga hoy del comité. Ese cartapacio apenas le servirá a Susana Díaz para calzar la mesa donde intentará firmar el ‘finiquito’ del líder socialista
Nacho Cardero El Confidencial 28 Diciembre 2015

“Si lo crees firmemente, / bien podría incitarte a perseguir el trono, / una vez que eres Cawdor. Es extraño: / a menudo sucede que, para corrompernos, / las fuerzas de lo Oscuro nos dicen la verdad, / nos engañan con cándidas nimiedades y, luego, /nos traicionan con graves consecuencias”
(Banquo a Macbeth. Escena III)

Más que una casualidad, parece premonitorio. Que coincidan en el tiempo una edición de filigrana de ‘Macbeth’, el clásico de Shakespeare, ilustrada por Raúl Arias, traducción y prólogo de Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno, con el estreno de la película homónima interpretada por Michael Fassbender y con –permítanme la analogía- el comité federal del PSOE para analizar los resultados del 20-D, parece algo hasta planificado. Hay comparaciones que vienen dadas: luchas de poder, puñaladas por la espalda, sortilegios y mucha violencia. En Ferraz, como en el libro y la película, la sangre salpica por doquier.

Lo que un principio se planteó como una reunión con el objeto de fijar la hoja de ruta ante posibles pactos postelectorales y marcar las líneas rojas para que los secretarios generales de la distintas federaciones no se rebelaran (y Pablo Iglesias, fundador de la formación socialista, no empezara a revolverse en su tumba), ha transmutado rápidamente en una batalla por deslegitimar a Pedro Sánchez y tomar el control del partido. Poco importa el documento que salga hoy del comité. Ese cartapacio apenas le servirá a Susana Díaz para calzar la mesa donde firmará el ‘finiquito’ del líder socialista.

Tanto Sánchez como los barones rebeldes se presentaron ayer, en el aquelarre informal previo, con proyectos de resolución distintos para abordar las negociaciones postelectorales, algo poco frecuente en la organización. Finalmente, tras mucho brujear y tensar la cuerda, Sánchez acabó ‘comprando’ los argumentos de sus líderes regionales para luego presentarlos como suyos. El resumen de la resolución ya lo esbozó Susana Díaz en una entrevista.

Pero la discusión ahora es otra. Hemos pasado del “¿pactamos con Podemos?” al “¿debe haber cambio al frente del partido?”. El culpable de este giro es el propio afectado desde el mismo momento en que sacó a colación algo que en ese momento no tocaba. A las pocas horas de cosechar el peor resultado del PSOE en democracia, Sánchez, con rictus exultante, comunicó a su ejecutiva que optaría a la reelección en el próximo cónclave federal, cónclave que, eso sí, ‘aplazaría’ en el tiempo por eso de que primero hay que resolver la investidura del nuevo Gobierno y luego los problemas internos. Puro Macbeth. Fue soltar este comentario y poner a todos los barones en contra. Muchos –no lo esconden- quieren su cabeza.

Ya no es el ‘qué’ sino el ‘cuándo’ y el ‘cómo’. Ya no se trata de si debe seguir Pedro Sánchez o no al frente del PSOE, eso ya está decidido, sino cuándo y cómo ejecutar la defenestración. Ayer, en la reunión vespertina de Ferraz previa al comité, el presidente castellano-manchego Emiliano García-Page admitía ya sin ambages que era ineludible abordar la cuestión del cónclave federal después de que la dirección de Sánchez lo hubiera puesto sobre la mesa. Al tiempo que decía esto, el 'hashtag' #YoconPedro inundaba las redes sociales. Las espadas en todo lo alto. Sólo faltaba en escena Lady Macbeth.

El debate sobre el congreso queda finalmente para mejor ocasión. La sensación dentro del PSOE es que a Pedro Sánchez no se le echa ni con agua hirviendo: “No es ni Almunia, ni Rubalcaba, ni Solana. No ha estudiado en el Pilar”, subrayan irónicamente. “De ahí no le saca ni la Guardia Civil. Él sabe que no tiene más oportunidad que ésta". Malician que pueda forzar el debate de investidura aunque sólo sea para perder, lo que obligaría a todo el partido a hacer de tripas corazón y no discutirle el liderazgo. Con todo, hay opciones para descabalgarlo del jamelgo. Algunas por las buenas y otras por las malas. Por las buenas, convocando congreso en próximas fechas; por las malas, dimitiéndole media ejecutiva.

Siempre sucede lo mismo. La atracción fatal del PSOE por los problemas es tal que deja en mero juego de patio de recreo lo de Glenn Close con Michael Douglas. No tenía ninguna necesidad de meterse en este lío monumental, pues la pelota de la investidura se encontraba en el campo del PP, y de repente se ha montado una guerra intestina de la que difícilmente se puede salir bien. Se lo recordaba el diario ‘El País’ en su editorial del domingo: “No es al PSOE, sino al PP, el partido más votado, al que le corresponde primero intentar la formación de Gobierno. (…) Los dirigentes socialistas no deberían propiciar una ruptura interna ni anticipar en exceso los pasos que deben recorrerse hasta las votaciones de investidura”.

Existe también cierto consenso entre los barones en que, si se va a nuevas elecciones, sería conveniente prepararlas desde hoy mismo y con nuevo candidato. Es la opinión de Susana Díaz y del presidente asturiano Javier Fernández, el socialista con mayor ascendente y ‘autoridad moral’ dentro del PSOE, en opinión de la actual ejecutiva. Lo de Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González merece análisis aparte. Aunque Pedro Sánchez los emplea de ‘asesores áulicos’, ninguno de los dos comparte la política que está siguiendo el secretario general, pues la consideran más táctica que estratégica, es decir, más del corto plazo que del largo. No obstante, ambos se muestran respetuosos con las formalidades y, a día de hoy, no hay más secretario que Sánchez. La pregunta es: ¿Por cuánto tiempo?

El rey (Sánchez) está desnudo y (casi) nadie lo ve
¿Quién será “el niño” que, como en el cuento del escritor danés, sin miedo a las represalias, se atreva a remover las conciencias gritando la evidencia: “¡El rey está desnudo!?”
Gonzalo López Alba El Confidencial 28 Diciembre 2015

Como en el célebre cuento de Hans Christian Andersen, el rey (Pedro Sánchez) de los socialistas está desnudo y (casi) nadie lo ve. Los sastres de su traje invisible, después de disfrutar durante año y medio de los beneficios que les brinda la vida en la corte de Ferraz, lo han convencido de que su traje es tan hermoso que “solo los tontos no pueden verlo”. Su supervivencia depende de la del jefe.

La ausencia de autocrítica se ha apoderado de las cuatro principales fuerzas parlamentarias, aunque todas tienen motivos para ejercitarla a fondo. Si alguna duda tienen, debería bastarles con atender a la reacción del Gobierno alemán de Angela Merkel: “No sabemos a quién felicitar”, porque nadie puede proclamarse ganador de las elecciones.

Si el peor resultado del PSOE en unas elecciones generales desde la reinstauración de la democracia se vivió en la noche del 20-D como un éxito fue porque se vio enmascarado por la superior entidad del descalabro del PP y compensado por el hecho de que los socialistas han resistido al empuje de Podemos y las mareas ciudadanas manteniéndose como segunda fuerza política, aunque su ventaja se reduce a unos magros 350.000 votos.

Pero el PSOE entró en la campaña con el objetivo de desbancar al PP como primer partido, luego lo rebajó a no quedar por debajo del listón psicológico de los 100 escaños y, finalmente, se ha conformado con retener por los pelos la primacía entre los grupos de la oposición. Así, Sánchez se ha beneficiado de la ley de las expectativas que, cuando se fijan a la baja, convierte en bueno lo que de salida era malo. Pero la ley de las expectativas tiene un lado oscuro: cuando se desnudan los resultados electorales, aflora la auténtica dimensión de la catástrofe.

Entre la euforia momentánea de una militancia reconfortada porque se temía lo peor y se quedó en muy malo, en la noche de autos un destacado dirigente de Madrid, donde los socialistas han caído a la cuarta posición, reconocía que el problema de fondo es que “cada vez nos contentamos con menos”. Lo lleva advirtiendo desde hace años, como quien predica en el desierto, Felipe González: “Hemos perdido la vocación de ser mayoría”. Por poner un ejemplo: cuando Rafael Simancas perdió las elecciones autonómicas de Madrid en 2007, con un 33,5 % de los votos, hubo unanimidad en considerarlo un fracaso; cuando, en mayo de 2015, Ángel Gabilondo obtuvo el 25,4 %, se consideró un éxito.

La radiografía electoral
El PSOE, con sus 5.530.779 votos, perdió el 20-D la friolera de 5,5 millones de votos en relación con los comicios de 2008, los últimos ganados por José Luis Rodríguez Zapatero (11.289.335). Más de la mitad de los obtenidos entonces. Y si se comparan con las elecciones anteriores, las de 2011 (7.003.511), con Alfredo Pérez Rubalcaba de candidato, la fuga ha sido de 1,5 millones de votantes. El único atenuante verídico es que entonces el régimen era bipartidista y ahora el PSOE ha de sobrevivir encajonado entre Podemos por la izquierda y Ciudadanos por el centro. Pero esta evidencia solo demuestra la incapacidad del PSOE para adaptarse a la nueva realidad social y encontrar su espacio.

Lo ocurrido debe llevar al PSOE a realizar un profundo ejercicio de autocrítica y reflexión. Para empezar, uno de carácter retrospectivo, que el PP y Mariano Rajoy habrían de tener muy presente por aquello de cuando las barbas de tu vecino veas chamuscar: Podemos no surgió con fuerza hasta las elecciones europeas de mayo de 2014. El espacio para los nuevos partidos se abrió, por tanto, durante el mandato de Rubalcaba: un heredero designado digitalmente, aunque luego obtuviera el refrendo de un congreso en competencia abierta con Carme Chacón; y un político de la Transición, fuera de su tiempo y lugar. Con Rubalcaba al timón, el PSOE perdió casi tres años para acometer la imprescindible renovación generacional y la regeneración del proyecto socialista.

Si quieren recuperar el terreno perdido, es imprescindible que los socialistas hagan todos sus análisis postelectorales a partir de una premisa de largo alcance: para conquistar el poder en una democracia, primero ha de conquistarse la hegemonía de las ideas, y los socialistas llevan perdiendo esta batalla desde los años noventa. Zapatero logró recuperar esa hegemonía temporalmente a base de conectar los anhelos frustrados de muchas minorías, pero cumplidos estos esa mayoría de coyuntura se deshizo por su débil pespunte en cuanto vinieron mal dadas.

Si se profundiza algo más en los resultados del 20-D y se piensa en terapias inmediatas, la primera decisión postelectoral de Pedro Sánchez tendría que haber sido la disolución de las Juventudes Socialistas y de todas las agrupaciones del PSOE en las grandes ciudades. Los jóvenes han dado la espalda al PSOE y se han ido mayoritariamente con Podemos, que aventaja a los socialistas en un 20% de votos en las urbes de más de 100.000 habitantes.

La radiografía electoral del 20-D indica que los graneros de voto socialista han sido Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, la España rural y pobre, mientras que la España más rica y dinámica, como Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, le ha dado la espalda. El PSOE ha sobrevivido gracias al apoyo de lo que la socióloga Belén Barreiro bautizó como “la España analógica”, pero ha perdido claramente el tren de la nueva “España digital”. Y esta fractura se ha producido tanto con un líder de la vieja guardia (Rubalcaba) como con otro de la generación constitucional (Sánchez), lo que viene a demostrar que el problema del PSOE no radica únicamente en la identidad de su secretario general.

¿Quién será “el niño” que, como en el cuento del escritor danés, sin miedo a las represalias, se atreva a remover las conciencias gritando la evidencia: “¡El rey está desnudo!?”. Si eso sucede, la verdad se propagará primero como un chismorreo y luego dejará de ser un murmullo para ser proclamada a voz en grito. El languideciente PSOE no solo tiene un problema de presente, sino, sobre todo, de futuro, y, si no es capaz de despertar a tiempo, perecerá de muerte lenta.


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De reinas magas, olentzeros y jalufos
Jesús Laínz Libertad Digital 28 Diciembre 2015

Cabalgatas sin reyes magos por neutralidad religiosa o con reinas magas por aquello de la paridad; felicitaciones navideñas sin la palabra Navidad para no ofender a otras religiones; celebraciones cristianas sustituidas por solsticios, que debe de ser que son más progresistas; belenes y villancicos prohibidos para no atentar contra la confesionalidad del Estado; y mil y una manifestaciones más de una cristofobia digna de análisis psicoanalítico.

El invento no es nuevo: los revolucionarios franceses pusieron la primera piedra elaborando un calendario que sustituía las tradicionales fiestas cristianas por otras de inspiración política, botánica o meteorológica; los bolcheviques rusos recogieron el testigo prohibiendo cualquier referencia religiosa; y los republicanos españoles aportaron el toque carpetovetónico con las iniciativas de reemplazar la Nochebuena por la Noche Popular, las fiestas navideñas por la Semana del Niño y la Semana Santa por las Vacaciones de Primavera. Digno de felice recordación fue el caso de Nicolás Guerendiain, dirigente republicano irunés que, oficiando de general en el alarde de San Marcial del 31 de junio de 1936, ganaría la inmortalidad por el grito con el que sustituyó los tradicionales vivas a España, a Irún y al santo: "¡Viva San Marcial laico!".

En tiempos más recientes, y fuera de ámbitos marxistas, la vanguardia antinavideña la han representado unos Estados Unidos constitucionalmente aconfesionales aunque mayoritariamente cristianos en los que hace ya mucho comenzó a discutirse la oportunidad de eliminar las celebraciones navideñas para no molestar a la influyente comunidad judía y, en las últimas décadas, a la creciente comunidad musulmana. De ahí el menguante uso de la ofensiva palabra Christmas y la simultánea generalización de las Season's greetings. Pero no es ésta la única exportación yanqui a un mundo ansioso por imitar cualquier cosa del odiado imperio: aunque la última moda es ese Black Friday que tan avasalladoramente se ha impuesto entre los consumidores españoles, la medalla de oro se la lleva, sin duda, ese indigno Halloween que hace unos pocos años no conocía nadie por estos pagos y que hoy ha enterrado, probablemente para siempre, la digna tradición de ese Día de Todos los Santos en el que, durante siglos, los españoles honraron la memoria de sus seres queridos. Del alma de los fallecidos a los monstruos venidos del más allá: no hay mejor resumen de la putrefacción espiritual de Occidente. Este humilde juntaletras se atreve a augurar que el próximo paso será la adopción entusiasta de la fiesta de Thanksgiving, que ya ha empezado a penetrar en algunos colegios españoles. Vayan invirtiendo en granjas de pavos. Es negocio seguro.

Por otro lado, dado que Expaña no sería Expaña sin nuestras singularísimas neurosis, aquí la moda antinavideña se combina con la hispanofobia hasta el punto de rechazar a los Reyes Magos por considerarlos imposición española. Y de ahí nace el Olentzero, esa versión local del hombre del saco que, conocida hasta anteayer solamente en algunos lugares de la cuenca del Bidasoa, empezó a ser extendida a todo el País Vasco hace unos cuarenta años a través de las ikastolas. Por supuesto, ya la han convertido, sin posibilidad de discusión, en tradición inmemorial y panvasca. Y tal ha sido su éxito que hasta le ha salido un primo gallego pederasta: el Apalpador.

Pero los atentados a las tradiciones de todo tipo proliferan como las setas en octubre. Sin salir de tierras vascongadas, una de las más recientes mamarrachadas ha consistido en la modificación de la letra del Agur Jaunak, el popular himno cantado por los vascos desde hace un siglo en todo tipo de celebraciones. Pues en el acto inaugural del curso académico 2015-16 de la Universidad del País Vasco, presidido por el lehendakari del partido dizque defensor de las esencias vascas, se entonó dicho himno eliminando de su letra a Dios, por atentar contra la aconfesionalidad, e incluyendo a las mujeres, para no atentar contra la paridad. Y así, a los Jaunak (señores) se añaden las Andreak (señoras) y se sustituye el intolerablemente reaccionario "Dios nos ha hecho a todos" por un "todos hemos sido hechos iguales" que cuadra mucho mejor con la moderna diosa Igualdad.

Al fin y al cabo el ejército les dio buen ejemplo de corrección política cuando, por decisión de José Bono –autor de la inmortal frase "Prefiero morir a matar, soy ministro de Defensa"–, se modificó el texto del Homenaje a los que dieron su vida por España. En concreto, la frase "No quisieron servir a otra bandera" fue sustituida por "No pudieron servir con más grandeza", es de suponer que para eliminar el concepto bandera, evidentemente facha; y "No supieron morir de otra manera" por "No supieron vivir de otra manera", pues eso de morir por la patria queda feo.

Evidentemente, en todas partes cuecen habas en esta Europa avergonzada de sí misma hasta el punto de negar su propia esencia. Reciente es, por ejemplo, la retirada de cruces de las iglesias suecas para evitar ofender a los refugiados musulmanes. Y, por el mismo motivo, en Francia y otros países se han prohibido los belenes en lugares públicos y la celebración de la Navidad en los colegios.

Pero como en autonegación a los españoles no nos gana nadie, probablemente no esté lejano el día en que comiencen los problemas para el jamón y demás productos derivados del odiado jalufo. No se tome por exageración: hace algunos años un profesor gaditano fue denunciado por xenofobia debido a haber tenido la mala idea de mencionar el jamón ante un alumno musulmán. De momento la cosa quedó en anécdota y los productores de Trévelez le regalaron un jamón al xenófobo docente. Pero todo se andará, como ya se está andando a grandes zancadas en otros países europeos más avanzados en materias multiculturalistas. Pues, al igual que en Francia, aumentan los casos de colegios españoles con problemas en sus menús por la presencia de carne de cerdo y la ausencia de carne sacrificada por el rito halal.

Pero confiemos en el pueblo español: si algún día nos amenazan el jamón, llegado será el día de tocar a rebato para reinstaurar la Santa Inquisición.

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España a merced de tres irresponsables
Roberto Centeno El Confidencial 28 Diciembre 2015

Históricamente en España en las situaciones de crisis suben al poder los incapaces. Recuerden a Azaña en 1936 clamando contra “la república de los imbéciles”. ¿Cómo unos botarates van a gobernar un país sumido en una profunda crisis, cuando no tienen una idea ni siquiera aproximada de lo que se debe hacer y tampoco serían capaces de gestionar una mercería? ¿Quién de ellos va ser capaz de cambiar un Estado autonómico corrupto hasta la médula e imposible de financiar donde parasitan dos millones de enchufados? ¿Quién va a cambiar un modelo productivo de “especuladores y camareros” incapaz de garantizar crecimiento estable y empleo digno? ¿Quién va a detener la sangría de deuda que nos lleva a la ruina? Pero esto les trae sin cuidado, lo único que les importa es tomar el poder como sea.

El gran “triunfador” ha sido Pablo Iglesias, un demagogo totalitario –en su facultad impedía por la fuerza todas las intervenciones de personas contrarias a su ideario - y guerracivilista, para quien “Venezuela es el modelo a seguir en Europa del sur”. Esto provoca el miedo y la ira en media España y grave preocupación en la UE, la OTAN y los responsables antiterroristas. En esta hora crucial a la que nos ha llevado Rajoy generando la mayor deuda y las mayores desigualdades sociales de Europa, España necesitaría líderes fuertes y con sentido político del Estado y del Gobierno y no pusilánimes o aventureros sin ideología ni conocimientos, a quienes sólo guía su propio interés. Así que para entender lo que puede pasar debemos dejar de pensar en lo que conviene o no a España, porque eso no está en la ecuación; sólo existen los intereses personales de tres necios ambiciosos y sus secuaces.

Y es aquí donde su Majestad debería demostrar que sirve para algo, lo que no ha sucedido en el proceso secesionista catalán donde su obligación constitucional de “mediar y arbitrar” ha brillado por su ausencia. Y ahora de nuevo, su mensaje navideño se ha limitado a las banalidades habituales, “reconocer lo que nos une”, “invocación al diálogo”, “unidad y continuidad”, etc. O sea, nada. “Somos una gran Nación”, diría. Deberíamos pero no los somos porque ZP y Rajoy nos han llevado a la irrelevancia internacional, la dejación criminal de Rajoy nos ha dividido más que nunca y España esta al borde de la ruptura por primera vez en 500 años. Así que, su Majestad, déjese de soflamas y medie y arbitre de una vez. Hágalo o dimita.
O milagro o nuevas elecciones

Así que si queremos saber qué pasa, pensemos sólo en lo que le conviene a las ansias de poder los tres principales tarados y su entorno. El primero es Mariano Rajoy, que en lugar de reconocer sus gravísimos errores y dimitir con honor, se comporta con tal prepotencia que uno no entiende que no se dé cuenta de que está acabado y de que si sigue aferrado al sillón lo acabará perdiendo y con deshonor. Sigue con la patraña de “o yo o el diluvio”, sin darse por enterado de que es el gran perdedor, de que su desastrosa política económica y social cuando tenía todo el poder para haber realizado los cambios que el país desesperadamente necesitaba es la que ha propiciado la irrupción de Podemos, y donde el deseo de cambio manifestado por la sociedad le trae al pairo, su oferta es “sostenella y no enmendalla”.

Las llamadas de Rajoy a la responsabilidad y al sentido del Estado son un insulto a la inteligencia, porque es él quien más carece de ambas. Y para que no quede duda dice que se presentará al nuevo congreso a la búlgara del PP para ser reelegido por aclamación porque al contrario que en PSOE, donde hay barones fuertes que piensan por sí mismos, en el PP después de echar a los mejores sólo quedan, como era previsible, aduladores y enchufados. Y respecto a Pedro Sánchez, tampoco se da cuenta de que está tan acabado como Rajoy y rechaza cualquier pacto con el PP porque aspira a presidir un “Gobierno de cambio”. Tal pacto tampoco se le permitirían sus barones, ya que de hacerlo el PSOE acabaría en la insignificancia, como el PASOK en Grecia por permitir gobernar a los conservadores para frenar al Podemos griego, Syriza.

Pero veamos el “timing” que tenemos por delante. El próximo 13 de enero se constituirá el nuevo Parlamento y el rey encargará formar Gobierno al partido más votado. En primera votación se necesita mayoría absoluta para elegir presidente, pero la gran coalición no va a materializarse ni por las presiones de los poderes fácticos internos y externos, ni por muy deseable que pudiera ser para España. Estos ambiciosos quieren elecciones anticipadas, excepto Sánchez, que habiendo sacado el peor resultado del PSOE en 40 años cree que puede ser presidente cuando ni siquiera sabe si será el líder de su partido. Las quiere Rajoy porque piensa que la situación económica mejorará (???) y ello le favorecerá, las quiere Iglesias porque IU no se presentaría y sus 923.000 votos le harían líder de la izquierda, y las quiere Susana Díaz, que espera desbancar a Sánchez como cabeza de lista en el próximo Congreso.

Pero también hay margen para el milagro, muy improbable pero no imposible, si la burguesía catalana que financió y alentó la aventura secesionista obliga, no a Mas -que ha enloquecido y ha aceptado el 100% del programa de izquierda revolucionaria-, sino a los otros siete enanitos que son de derechas de toda la vida. Porque Blancanives hará lo que le manden los 3.577 anticapitalistas y antisistema de las CUP. (Que el futuro de Cataluña esté en manos de un puñado de radicales utópicos refleja el estado catatónico en lo cultural y en lo político al que ha conducido la ausencia de acción política de Rajoy durante cuatro años). Entonces PP, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y los siete enanitos sumarían mayoría absoluta (177), o sea el milagro. Pero si no se consigue, 48 horas después tendría lugar una segunda votación donde sería suficiente la mayoría simple. Rajoy podría obtener 170 votos sin los enanitos pero la izquierda (172 o 180 con los enanitos de la derecha), diría que no en bloque.

Entonces, el rey encargaría a Sánchez formar Gobierno: misión imposible 2. PSOE, Podemos, En comú, Pod-Com, En Marea, IU y Bildu, también sin los enanitos, 172 como he dicho, pero una cosa es votar contra Rajoy, que lo harían todos, y otra muy diferente votar a Sánchez, con muy poco margen para la seguridad absoluta con 7 formaciones a poner de acuerdo. Pero lo más importante es: ¿qué interés podría tener Iglesias (la excusa de los referendos resulta perfecta) en apoyar a Sánchez, a quien desprecia profundamente? Su interés es justo el contrario, dejar que se hunda y disputarle él la Presidencia a Rajoy, que es su estrategia desde el principio. Disputarle a Rajoy la presidencia algo lo ha repetido hasta la saciedad “es o Rajoy o yo”. Es cierto que Susana Díaz, que presume de haber derrotado a Podemos en Andalucía, no piensa así, pero Andalucía no es España, donde el PSOE ha desaparecido de sus grandes bastiones. Lo hará mejor que Sánchez pero difícilmente será suficiente.
La economía de 2016, llena de incertidumbre

Por ello la hipótesis más probable es que tendremos a Rajoy gobernando España en funciones hasta casi verano, y es tan cretino (salvaría a LaSexta y a El País de la quiebra, que en agradecimiento le han apuñalado por la espalda) que piensa que la situación económica mejorará y eso le dará la victoria. Nada más lejos: tenemos un 2016 lleno de incertidumbres y el caos político en que estamos sumidos es justo lo que nos faltaba. Y es que estos tarados que quieren gobernarnos no han pensado ni por un segundo en los problemas a los que van a enfrentarse, y mucho menos en cómo solucionarlos porque no sabrían ni por dónde empezar, igual que Zapatero cuando España comenzó a hundirse y no tenía ni idea ni de por qué sucedía ni de lo que debía hacer.

Ya antes de las elecciones, España no iba a la recuperación sino al abismo, porque cada euro de crecimiento del PIB necesita 4 de deuda. El PIB de 2015 será aun inferior al de 2011 y para ello ha arruinado a las generaciones futuras con una deuda monstruosa de 500.000 millones de euros. Hay 500.000 parados más a tiempo completo equivalente que en 2011, y los empleos que se crean lo son con sueldos de miseria. La corrupción sigue sin perseguirse, el tema Pujol+CiU es el escándalo de corrupción más grande de Europa desde la II Guerra Mundial y no pasa nada. El sistema de pensiones donde Rajoy se ha fundido ya 45.000 millones del colchón de la hucha y las mutuas laborales y solo quedan 33.000, con un déficit estimado de 20.000 millones en 2016, es insostenible, y hay 2,36 millones de parados desesperados sin ayuda ni prestación alguna.

Pero eso era antes de las elecciones, después con los riesgos del populismo y del secesionismo más acuciantes que nunca, miles de inversores que estaban dispuestos a invertir en España se han evaporado, con lo que si la economía después del impulso artificial del despilfarro electoral se estaba desacelerando, ahora la caída del PIB tomará renovada intensidad. Y si alguien piensa en la patraña de las exportaciones, donde somos el quinto país de la UE con menor tasa de crecimiento de las mismas, mejor que le escriba a los Reyes Magos (o a las Reinas Magas, la última memez de la sectaria alcaldesa de Madrid). Además la incertidumbre mundial es muy elevada: Bloomberg News después de consultar a docenas de diplomáticos, asesores de seguridad, expertos geopolíticos y prestigiosos economistas ha preparado una "Guía pesimista del mundo en 2016". Este es el resumen.

Posibilidad de una subida del crudo a más cien dólares el barril, consecuencia de un ataque del EI a la infraestructura de producción en Oriente Medio, Libia y Nigeria. Salida de Reino Unido de la UE, lo que hundiría la bolsa de Londres y afectaría a todas las economías europeas. Que la economía China esté mucho peor de lo que indican las estadísticas oficiales, lo que hundiría las bolsas mundiales y provocaría una nueva crisis. Ataque de Israel a las instalaciones nucleares iraníes que harían subir el petróleo y el oro. Que el crecimiento de las presiones migratorias provoque una grave crisis en la UE, lo que afectaría a los mercados de deuda, donde España, Portugal y Grecia se verían gravemente afectadas, y donde el euro se hundiría por temor a su inviabilidad. Que muera el presidente argelino Abdelazis Bouteflika con una enfermedad terminal, lo que puede sumir Argelia en el caos, Marruecos estaría en grave riesgo y tendríamos el ISIS a las puertas.

Y lo que sería mortal para las grandes empresas españolas, el un hundimiento económico de Latinoamérica. Si el “impeachment” de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, desencadena graves enfrentamientos políticos que hacen el país ingobernable. Si Maduro utiliza el Ejército para recuperar el control del país lo que lo sumiría en el caos. Y si el presidente de Argentina, Mauricio Macri, ante el hundimiento económico de la región no puede cumplir sus promesas electorales, tendríamos otra década perdida en toda Latinoamérica. Los tipos de interés se irían a las nubes en la región, sus bolsas de valores se hundirían, el real brasileño y el peso mexicano a su nivel mas bajo desde 1993 caerían fuertemente, y Petrobras iría a la bancarrota.

Era lo que nos faltaba, con un crecimiento desacelerándose, con la inversión frenada en seco, con el inicio de una salida de capitales -de momento Sicavs- que puede convertirse en torrente en los próximos meses como ocurrió en Grecia los grandes bancos están trabajando en planes de emergencia para sacar de España la mitad del volumen de su negocio- no se de dónde narices sacan el necio de Rajoy y sus secuaces que las cosas van a ir mejor. En unas nuevas elecciones a poco que la desaceleración coja impulso y que el panorama mundial se complique, el Frente Popular puede acabar gobernando. El futuro de España y de los españoles esta en manos de unos irresponsables a quienes sólo les importa su ambición sin límites.

Torrente es serio al lado de esto
Okdiario  28 Diciembre 2015

Los militantes de la Candidatura d’Unitat Popular, empeñados en crear un nuevo orden a base de destrozar el que nos rige, han querido anticipar el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, en su Asamblea Nacional. Sus partidarios dirán que ha sido un gran ejercicio de democracia interna pero la democracia que no es capaz de concretar sus objetivos puede convertirse en el más pernicioso de los sistemas. Por eso, después de que sus más de 3.000 afiliados hayan votado hasta tres veces, que la noticia sea que no han decidido nada al respecto de si quieren o no a Artur Mas como president de Cataluña es un golpe bajo a la paciencia de los ciudadanos.

La decisión definitiva vendrá —o no— el próximo 2 de enero para desesperación de una comunidad autónoma que sustenta a duras penas su viabilidad sanitaria, económica y educacional en base a los fondos que le aporta el Gobierno central. Sin éstos, y debido a la nula diligencia de los golpistas de una y otra acera, estarían al borde del colapso. Nadie puede asegurar que Antonio Baños —quien dijo que nunca investiría a Mas— y sus acólitos sean capaces de llegar a un acuerdo el segundo día de 2016 pero, por el bien de los catalanes, resulta de imperiosa necesidad antes de que la región pierda cualquier opción de financiarse y los inversores internacionales, atónitos ante estos hechos que se encadenan sin solución de continuidad, vuelen de un lugar que no hace mucho era el motor industrial del país, imagen de sofisticación de cara al exterior y un motivo de orgullo para todos los españoles.

Hoy en día, envueltos en la bandera estelada de la inconcreción y las ocurrencias a granel como modo de funcionamiento político, su renta por habitante ha caído por debajo de la media de la Unión Europea con 26.277 euros. Lejos de los 30.755 de la Comunidad de Madrid, que capitanea una mejoría económica en España que tardará más en llegar a Cataluña con el peligro, incluso, de evaporarse por el camino si el contexto presente y futuro sigue en las manos de unos señores que, en base a la inoperancia del independentismo y la ambición individual, están proyectando una imagen paupérrima de la que, por extensión, recursos y población, debería de ser una de las grandes comunidades autónomas de nuestra nación.

Los dirigentes de la CUP saben que Artur Mas es un pusilánime político que sólo ansia su bien personal y se aprovecharán hasta el final de sus ansias de poder para materializar unas exigencias que están totalmente fuera de la dinámica ordinaria de cualquier país del primer mundo. De aquí al 2 de enero, constituirán una estrategia para poner toda la presión sobre sus potenciales socios de Junts pel Sí. A medida que pasen las fechas, esta charlotada política, que bien podría ser el guión de una película de Torrente, adquirirá tintes más dramáticos tanto para la Comunidad como para el conjunto del país. Sobre todo porque, si miramos al Congreso de los Diputados, la situación de incertidumbre tampoco nos permite ser optimistas sobre la posibilidad de tener un Gobierno fuerte que pueda sofocar de una vez la concatenación de incendios provocados por estos pirómanos de la política. Una nueva convocatoria de elecciones en Cataluña, tal y como ha demandado Ciudadanos, parece el único salvavidas para una comunidad autónoma que se ahoga y donde los capitanes del barco son especialista en llevar la nave a pique, tal y como están demostrando.

Secretamente suya, La CUP.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 28 Diciembre 2015

Cuando una Ejecutiva está dispuesta a imponer su voluntad no hay nada que la detenga, ni argucia marrullera que no aplique. Esta mañana han comenzado con hacer un “sondeo” general a pie de puerta de acceso al recinto a cada uno de los “acreditados” para asistir al día donde se decidirá de una vez por todas si apoyan o no a la investidura de Artur Mas o se niegan dando paso a la convocatoria de unas nuevas elecciones. La pregunta ha sido si querían que la votación fuese secreta o a mano alzada como ha sido costumbre hasta ahora en todas las asambleas. No sé si esa forma de encuesta personal obligatoria ha sido reglamentaria y ha tenido el control y las garantías necesarias. El caso es que según fuentes del partido, un 43% de los asistentes -bastaba un 25%- se ha decidido por el voto secreto tal y como quería la Ejecutiva, ampliamente a favor de la investidura. Y es que las bases, como las armas, las carga el diablo y no se puede dejar nada al azar.

De tan secreto que es aún no se saben los resultados. Se supone que a estas horas ya se deben haber celebrado al menos dos de las propuestas, no sé si alternarán las que van a favor con las que van en contra de esa investidura que se está haciendo de rogar ya demasiado. Y si quieren que les diga mi opinión, y aunque no lo quieran se la diré de todos modos, es que esto es solo una pantomima y que el pacto estaba cerrado hace días en esas reuniones también secretas entre Junts Pel Si y la CUP. Porque si una Ejecutiva no tiene el poder de pactar nada, eso ni es Ejecutiva ni es ná. Las bases están para lo que están, para convencer a los afiliados de sus células, barriadas y comarcas que lo que se ha decidido en la Ejecutiva es lo mejor para el partido y para ellos. Y no les falta razón. Artur Mas y JxS ha llegado a ofrecer a todos los militantes de la CUP el pleno empleo en el nuevo Estado, la República de Cataluña. Y a vivir del momio que son dos días.

La verdad es que me importa un bledo lo que vayan a decir en la rueda de prensa posterior. La respuesta es de sobra conocida, apoyarán la investidura de Artur Mas con ese triunvirato ejecutivo. Mi duda está en si finalmente el nuevo Gobierno de Artur Mas y sus CUPeros darán el siguiente paso que forzará a Mariano Rajoy a aplicar su respuesta proporcional en forma de suspensión de ese nuevo Gobierno de la Generalidad y la disolución de hecho de todas las competencias de la Autonomía. Recurriendo si fuera necesario a las FFyCCSE por si hubiera algún conato de rebelión más allá de las meras palabras y gestos, cosa nada descartable tras las amenazas de los antiguos terroristas de Terra Lliure que serán como la ETA los vigilantes del "process".
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Estaré en un sin vivir pensando en que solo el azar ha determinado que esta reunión no coincida con el día de las inocentadas y me entrase la duda de que fuese una de ellas.

¡Que pasen un buen día!
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