AGLI Recortes de Prensa   Martes 29  Diciembre  2015

En manos del Partido Socialista
EDITORIAL Libertad Digital 29 Diciembre 2015

Los resultados de las generales del pasado día 20 han puesto a un PSOE extraordinariamente debilitado en una tesitura formidable, ante un desafío trascendental, para su propia supervivencia y para España, entendida como nación y como Estado de Derecho.

Pedro Sánchez tiene en su mano otorgar estabilidad a la Nación en un momento particularmente grave de su historia, a causa de una crisis –socioeconómica, institucional, nacional– de primera magnitud. El partido que lidera podría ser un factor determinante de estabilización, en un proceso que podría de hecho servirle también para un ineludible aggiornamento de tácticas, estrategias, ideas y personas. Pero, a tenor de sus declaraciones y de las de sus colaboradores más cercanos, es de temer que no siga esa senda sino la del sectarismo frentepopulista, lo que haría del PSOE no una solución sino, de nuevo, un tremendo problema.

La aritmética parlamentaria coloca a los socialistas en el centro de cualquier acuerdo de investidura, ya sea para la conformación de una gran coalición transversal con PP y Ciudadanos, ya sea para la instauración de un régimen liberticida manejado por formaciones antisistema y separatistas. En contra de la mejor tradición de la socialdemocracia europea, capaz de llegar a acuerdos de largo aliento con liberales y conservadores en aras del interés nacional en países como Austria o Alemania, el PSOE de Sánchez puede optar por seguir la senda del infausto José Luis Rodríguez Zapatero, cuya responsabilidad en algunos de los peores problemas que padece España es tremenda.

La irrupción de la formación ultra Podemos y de partidos abiertamente secesionistas en el Parlamento debería mover a una profunda reflexión en el PSOE. Por lo que parece, el gran freno a las aspiraciones de Sánchez de presidir un Ejecutivo frentepopulista son los barones del partido, pero está por ver que Susana Díaz y compañía consigan torcer el brazo de Pedro el oportunista, especialmente peligroso porque sabe que está en juego su carrera política.

Si ya es terrible que un país como España tenga por tercera fuerza parlamentaria un potaje ultraizquierdista comprometido con la destrucción bolivariana del Estado de Derecho, peor aún es que el elemento decisivo sea un partido como el PSOE, que lleva cuatro años en un acusado proceso de desfondamiento electoral y carcomido por las luchas intestinas. Un partido que ha demostrado demasiadas veces que no es de fiar y que, conviene insistir en ello, es tremendamente responsable de lo que sucede en Cataluña y del elevado grado de sectarismo que exhibe la izquierda española en general.

Los frutos podridos del zapaterato están a punto de eclosionar, con consecuencias incalculables para la Nación y el propio PSOE. ¿Reaccionarán por fin los socialistas, o no siquiera en esta hora decisiva estarán a la altura?

Un nuevo Frente Popular.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 29 Diciembre 2015

Lo he bautizado como Frente Revolucionario Anti PP, cuyas siglas coinciden curiosamente, -o quizás intencionadamente-, con las de aquella organización terrorista ligada al PCE en los años previos a la muerte de Franco y comienzo de la Transición hacia la democracia. Ese frente virtual es el que una vez más el PSOE quiere liderar como forma de lograr el poder a pesar de haber perdido estrepitosamente las elecciones. Un pacto de perdedores que se basa en un conglomerado de izquierdas de todo pelaje y condición. Desde este PSOE federal cuya idea de España es acomodaticia y moldeable, hasta la extrema izquierda, formaciones anti sistema y separatistas que no dudan en acoger a terroristas. Un aquellarre infumable cuya amalgama se basa exclusivamente en usurpar el poder al PP en una clara y mezquina renovación de los infames pactos del Tinell y los célebres “cordones sanitarios” que son más bien sogas para ahorcar al enemigo político.

Susana Díaz ha dado su verdadera cara al ratificarse en su negativa de apoyar al PP, con independencia de quién sea su candidato. Una postura que contradice su reivindicación de que debe gobernar el partido más votado, que reclamaba cuando quería ser investida como Presidenta de la Junta de Andalucía, lo cual logró gracias al apoyo de CIUDADANOS. Sin embargo, ahora impone la doctrina contraria de pactos para evitar que el PP logre formar gobierno, lo que conseguiría con su abstención y la de CIUDADANOS. Pero no, queda claro que desde el principio las reglas son las que convengan al PSOE en cada momento con tal de lograr su objetivo para usurpar el poder. Así que menos declaraciones pomposas y solemnes de defensa de la estabilidad y demás zarandajas populistas y más coherencia entre lo que se pide para uno mismo y lo que luego se niega a los demás. Es de una hipocresía supina y vergonzosa.

Claro que sería iluso pedir algo de vergüenza y dignidad a quien ha sido parte activa en las tropelías que se han producido desde la Junta de Andalucía, de la que ella era la máxima responsable y heredera de los imputados Manuel Chaves y José Antonio Griñan, para dilatar y entorpecer, hasta límites solo calificables de delictuosos, las causas de corrupción abiertas por el asunto de los falsos ERE’s y de los cursos de formación instruidas por la juez Alaya. Una juez a la que han acosado, difamado y perseguido hasta el extremo de que, aprovechando un resquicio legal por concesión de destino voluntariamente solicitado, han obligado a abandonar su juzgado y dejarla muy mermada en la terminación de la parte sustancial de los sumarios, tras haberlos despiezado en un intento de dispersión y de dificultar la visión global del mayor caso de corrupción institucionalizada de España y de la UE.

Y a este infecto panorama solo faltaba la salida de pata de banco del representante por Madrid de CIUDADANOS, diciendo que si PODEMOS deja de ser PODEMOS en cuanto a sus exigencias de referéndums de contenido soberanista, podrían reconsiderar el dialogar con esa formación. Claro y si España deja de ser España, estaríamos hablando de otra cosa y quizás CIUDADANOS ya no tendría razón de ser por su cacareada reivindicación de la defensa de España. Olvida este sujeto que PODEMOS solo obtuvo 42 escaños, dos más que CIUDADANOS y eso gracias a una ley electoral injusta y anti democrática. Obvia que las otras marcas “blancas” con sus 27 escaños van a formar grupos propios en el Congreso, con el exclusivo objetivo de aprovechar al máximo las subvenciones previstas en el Reglamento de la Cámara y que de hecho hace que en conjunto lleguen a recibir una cantidad anual equiparable a la que recibirá el PP por sus 123 escaños. Cuando se dice pactar con PODEMOS se olvida mencionar al resto con derecho de voz, voto y subvenciones.

La hipocresía del PSOE, de Pedro Sánchez y de toda su Ejecutiva, incluidos los “barones” y “sultana”, es querer hacer creer a la opinión pública que respetan las reglas de juego y que el PP debe “intentar” formar Gobierno al ser la formación con más escaños en el Congreso, a sabiendas de que es una opción imposible de llevar a cabo por la actitud desleal a la que ya nos tiene acostumbrados. Creo que el PP debiera ser pragmático y sin agotar los plazos legales, convocar nuevas elecciones generales y esperar que los ciudadanos decidamos con mayor conocimiento de causa en una especie de segunda vuelta a la francesa, aunque sigan los mismos participantes. Sería además el momento oportuno para dignamente presentar nuevas caras y un programa más ilusionante, con el objetivo esencial de acometer una regeneración en profundidad del sistema.

Lo malo es entrar en el juego de este PSOE y un PODEMOS que, imitando a la CUP en Cataluña, llegado el momento será capaz de aparcar temporalmente su exigencia de referéndum para dar vía libre al aquelarre que he llamado Frente Popular Anti PP y su candidato de consenso Pedro Sánchez. Todo se puede pactar si hay voluntad de llegar a un acuerdo en lo esencial. Y aquí lo esencial para ellos es echar del poder allá donde puedan al PP. PODEMOS puede dejar de ser PODEMOS y CIUDADANOS ya tendría su excusa perfecta de ser el partido que colabora para la estabilidad. Sería la guinda de este pasteleo infecto al que solo bastaría la abstención del resto de formaciones nacionalistas separatistas. Apoyo pasivo interesado y desleal con España.

Lo de las inocentadas es una horterada chabacana en la que nada es inocente y sí malicioso y con ánimo de avergonzar.

¡Que pasen un buen día!

Yo votaría lo mismo
Nota del Editor 29 Diciembre 2015

Eso de condicionar otras las elecciones al mal resultado de las elecciones parece una pescadilla que se muerde la cola. ? Hasta cuando estaría el personal dispuesto a repetir el proceso ¿ ? Hasta que saliera el resultado que conviniera a quién ? En España no tenemos el sistema francés en el que la segunda vuelta obliga a cambiar el voto al desaparecer opciones de la primera vuelta, tampoco tenemos el artículo que determina que la lengua de la república es el francés, así que estamos perdidos.

Yo me niego a votar con la pinza en la nariz, de haberlo hecho antes, ahora la tendría rota con tantas pinzas.

Un panorama incierto para España
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 29 Diciembre 2015

Una semana después de las elecciones generales el futuro de España se presenta incierto y preocupante, como consecuencia de la debilidad de las dos grandes fuerzas políticas y su incapacidad para responder de una forma diferente a un tiempo que ya es diferente. El relativo bipartidismo de la política española sin duda tenía defectos, pero ahora se va a comprobar que la fragmentación nunca ha sido beneficiosa en ningún país.

El PP sale del 20 de diciembre doblemente debilitado. En primer lugar porque ha perdido 3.600.000 votos; o lo que es lo mismo, la tercera parte de sus votantes. Después de que una de cada tres personas que confió en el PP le haya retirado esa confianza no se puede permanecer impasible, como dijo José María Aznar con toda la razón. Rajoy afirma verse "con fuerzas" para seguir al frente del PP, y ahí reside el segundo factor añadido de debilidad del PP: en su incapacidad, de momento, de abrir paso a un congreso 100% abierto, como preconizan desde el grupo Floridablanca. Será una equivocación profunda para el PP si sus dirigentes creen que esta situación se puede resolver como la crisis tras la derrota electoral de 2008. Y no porque haya mayor beligerancia interna, sino porque los ciudadanos ya no aceptan aquello que no sea competencia real y abierta por el liderazgo.

Ciudadanos también sale más débil de estas elecciones, aunque el logro de sus primeros escaños nacionales pueda aparentar lo contrario. Ciudadanos ha recibido muy rápido el desaire que los españoles hacen a aquellos partidos que creen que pueden triunfar sin definirse –y por tanto, entrar en la confrontación ideológica- sobre todos los asuntos: de los impuestos al gasto público, pasando por la reforma de los servicios públicos como la educación o la sanidad. Fue exactamente esa vaguedad ideológica la que marcó el principio del fin de UPyD. C's puede rehacerse, pero ha entrado en el escenario nacional con mal pie.

El Partido Socialista está acercándose al final de la escapada iniciada en 2001, cuando Felipe González y Juan Luis Cebrián le enseñaron a Zapatero que "El futuro no es lo que era", y que en consecuencia cualquier maniobra o pacto eran buenos si servían para dejar al centro-derecha fuera del gobierno. Esto es lo que ha hecho el PSOE en todos estos años, pactar a cualquier precio, y no termina de entenderse por qué Susana Díaz o cualquier otro vaya a romper esa línea de conducta. Ojalá lo hicieran, y ojalá también en eso la izquierda española no fuera una excepción, porque frente al peligro del extremismo la izquierda de Francia, Alemania o Italia no han tenido problema para llegar a acuerdos, sin perder su identidad. Si el PSOE tampoco entiende que los tiempos han cambiado, y reacciona como siempre lo ha hecho, tendremos una tortuosa negociación que terminará en acuerdo con Podemos y con los independentistas catalanes. El PSOE siempre ha sido un maestro a la hora de dibujar falsas líneas rojas y cruzarlas con un disfraz encima. Recordemos la negociación y el pacto con ETA.

Por tanto, ¿por qué irían a repetirse las elecciones, como muchos creen? ¿Qué incentivo tiene el PSOE para no aprovechar el momento y regresar al gobierno? ¿Por qué no iba Podemos a aceptar un pacto del que saben que saldrán fortalecidos? ¿Y por qué irían los independentistas catalanes a perder esta oportunidad de levantar las barreras para hacer un referéndum que de una vez sea vinculante?

El panorama es muy incierto, por desgracia. Sería tiempo de una política basada en valores: libertad, responsabilidad, patriotismo, verdad. Pero eso precisamente, valores fuertes, es lo que menos abunda en este tiempo.

La lógica del proceso
Cayetano González Libertad Digital 29 Diciembre 2015

Gracias al "magistral manejo de los tiempos" que según sus hooligans distingue a Rajoy del resto de gobernantes del planeta Tierra, y que le llevó a fijar las elecciones generales a las puertas de la Navidad, nos encontramos enredados en estos días tradicionalmente tranquilos y familiares hablando a todas horas de si son galgos o podencos; es decir, si el PSOE debe permitir que gobierne el PP o si por el contrario los socialistas deben intentar liderar un Gobierno de izquierdas con Podemos, IU y los nacionalistas de ERC, PNV o de la extinta Convergencia.

A estas alturas del partido parece claro que Rajoy debería ir empaquetando los enseres personales que tenga en La Moncloa, porque a día de hoy solo cuenta para su hipotética investidura con el apoyo de sus 123 diputados, insuficientes para lograrla. Da la impresión de que esta situación la han entendido en todas partes menos en el PP, ya que sus portavoces habituales –García Maíllo va a hacer que se eche de menos a Floriano– no dejan de repetir como auténticos loros que ellos ganaron las elecciones y que hay que dejar gobernar a la lista más votada, sin reparar en que estamos en un sistema parlamentario y que gobernará el que más apoyos parlamentarios tenga.

Pedro Sánchez sabe de sobra que su supervivencia política pasa por un solo escenario: ser presidente del Gobierno. Todo lo que no sea eso supondrá para el actual líder del PSOE el final de su carrera, que empezó hace año y medio, cuando ganó las primarias para la Secretaría General de su partido. Y eso que sabe Sánchez lo sabe también Susana Díaz, a la que le ha pasado algo parecido a lo que le sucedió a Aznar con la designación de Rajoy como sucesor: que al poco tiempo se dio cuenta de su error. Sánchez ganó las primarias del PSOE porque la lideresa andaluza le apoyó de rebote, dado, perdón por la redundancia, el rebote que se cogió cuando Eduardo Madina se negó en redondo a retirar tanto su candidatura como su exigencia de primarias para elegir al secretario general.

Y ahora se da la paradoja de que, con los peores resultados electorales de la historia del PSOE, su candidato está en condiciones de aspirar a la Presidencia del Gobierno. Eso sí que es hacer de la necesidad virtud y lo demás son tonterías. El problema es que, para lograrlo, Sánchez necesita no sólo del apoyo de los 69 diputados de las diferentes marcas de Podemos, sino que debería tener también el de IU, ERC, PNV o Democracia y Libertad, la nueva denominación de Convergencia Democrática de Cataluña. El primer escollo para los socialistas, según han decidido en el Comité Federal de este lunes, es que, para sentarse a negociar con Podemos, el partido de Pablo Iglesias debe retirar su exigencia de un referéndum en Cataluña para decidir el futuro de esta comunidad autónoma.

Los barones regionales de más peso dentro del PSOE, y a rebufo de ellos el propio Sánchez, han afirmado por activa y por pasiva en estos últimos días que para llegar al poder no vale todo y que no van a negociar nada que afecte a la unidad de España. Como declaración de principios está bien, pero la relación de actuaciones llevadas a cabo por el PSOE en los últimos años le resta credibilidad.

Muchos de los males que ahora afectan al partido fundado por Pablo Iglesias, el verdadero, vienen de aquel "Pasqual, apoyaremos en Madrid lo que salga del Parlamento de Cataluña", pronunciado por Zapatero en un mitin en Zaragoza y que tuvo su continuación en la negociación de un nuevo estatuto para Cataluña impulsado por el propio PSOE.

Paralelamente a eso, Zapatero llevó a cabo un proceso de negociación política en toda regla con ETA, con el futuro de Navarra encima de la mesa. Por si alguien no ha caído en la cuenta, los frutos de esas dos actuaciones están a la vista: en Cataluña está en marcha un proceso independentista y en Navarra gobiernan ya los partidarios de la integración de la Comunidad Foral en el País Vasco.

Pero es que la credibilidad del PSOE a la hora de señalar límites en sus pactos con Podemos queda también muy en entredicho cuando se piensa en lo que sucedió hace sólo siete meses, tras las elecciones municipales y autonómicas. Manuela Carmena es alcaldesa de Madrid gracias al apoyo del PSOE, que prefirió eso al apoyo que estaba dispuesto a dar Esperanza Aguirre al candidato socialista. Y el PSOE gobierna actualmente en Castilla- La Mancha, Extremadura, Aragón, Valencia y Asturias gracias a Podemos. ¿Por qué va a ser diferente ahora?

En la lógica del proceso, que algunos llaman "cambio de régimen" y otros "segunda Transición", está que las fuerzas de izquierda se unan, no sólo para echar a la derecha del poder, sino para que ese proceso siga adelante. Y si para lograrlo tienen que sumar apoyos de fuerzas que tienen como principal objetivo que España deje de ser España, como es el caso de ERC, PNV o la antigua Convergencia, ya encontrarán fórmulas para lograrlo. Escenificarán durante varias semanas los desencuentros, habrá momentos en que la ruptura se presentará como algo irremediable, pero al final –como sucederá en Cataluña, donde la CUP acabará apoyando a Mas– la lógica del proceso se impondrá.

Si esto sucede, será muy malo para España y todos, de una manera o de otra, sufriremos las consecuencias, por lo que nada me alegraría más que equivocarme en el pronóstico.

El batacazo
Amando de Miguel Libertad Digital 29 Diciembre 2015

Es clara la onomatopeya para golpe sonado. El sonido <z> nos lo avisa. El batacazo lo aplicamos últimamente al descalabro electoral de algunos partidos, de casi todos. En la noche electoral se respira optimismo. Casi todos los cabezas de lista aseguran eufóricos que han ganado. Y tienen razón. Ellos y sus inmediatos seguidores ya son diputados. Es una magnífica oportunidad de trabajo con amplias vacaciones, escaso esfuerzo, privilegios mil y todas las oportunidades para destacar y ser reverenciados. ¿Qué más quieren?

Pero a la semana de la noche electoral las cosas se ven de otra manera. Quien más quien menos, como partido, percibe el batacazo, el trompazo, el porrazo. Es decir, se han conseguido menos escaños de los deseados, los previstos, los calculados. En el engaño cuentan mucho las previsiones de las encuestas, que en esta ocasión se han lucido. Creo que fui uno de los pocos comentaristas que dijo, una semana antes de la fecha de los comicios, que las encuestas se iban a equivocar. Me lo olí por un dato paradójico. Todas ellas se parecían mucho entre sí. Mi olfato de viejo encuestero me dijo que eso no podía ser; y no fue. En la noche electoral anticipé en La Marimorena que la situación me recordaba al Frente Popular de 1936. Ojalá me equivoque.

El error estuvo en que los cuatro jinetes de otros tantos partidos se hicieron la ilusión de que podían ganar las elecciones y, por tanto, ser presidentes del Gobierno. Pero (ay) solo hay un puesto. Así que tenemos tres frustrados. En realidad, cuatro. Pues el que ha sacado más votos tampoco está para tirar cohetes. La prueba es que no hay forma matemática de decidir quién pueda mandar.

Ya no cabe la fórmula de la Transición de que gobierne uno de los dos grandes partidos nacionales con el concurso de los nacionalistas vascos o catalanes. El nacionalismo anda desbocado; ahora es una nebulosa de pequeños partidos, cada uno de su padre y de su madre. Los nacionalistas se han trocado en secesionistas. La contradicción está en que, aun así, casi todos ellos aspiran a tener representación en el Congreso de los Diputados. Tendrán que jurar o prometer la Constitución. Hay que ver la cantidad de marisco que deben embaular algunos diputados para llevar los garbanzos a casa.

Otra declaración incumplida es que, si no se sale ganador de las elecciones, se dimite. Esto es lo que se dijo, pero donde digo "digo"… Es algo que hacen los dirigentes de los países de la Europa boreal, pero en España resulta demasiado jugosa la cima del poder. Por eso mismo, ninguno de los cuatro jugadores de póker reconoce lo que siente por dentro: el batacazo electoral. Aquí no dimite ni Dios; perdón por el dicho.

Si no dimiten, tienen que entenderse. Pero ¿cómo se van entender si se odian? Cabe la opción de repetir las elecciones, pero se trata de un proceso carísimo. Mientras tanto, subirá la prima de riesgo, que nunca he sabido en qué consiste, ni falta que hace. Está también la solución portuguesa: que se unan las izquierdas de todos los pelajes para formar un Gobierno de Frente Popular o como quiera llamarse. Pero la sociedad española ya no está para tales aventuras. Dan ganas de solicitar a la Merkel que nos envíe una especie de pretor para que nos meta en cintura.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Empate en la votación sobre si se va o no al suicidio
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 29 Diciembre 2015

Imagínense ustedes, amables lectores, que en una comunidad de vecinos se convoca al personal para votar si en pleno incendio del edificio se llama a los bomberos o a la ambulancia, y resulta que hay empate, y se aplaza la segunda votación al día siguiente. Alguien pensará que estoy con una fuerte frenopatía, y que lo mejor es que deje de escribir artículos, para revisar mi estado mental. Desde luego es un disparate impensable.

Pues eso es lo que está ocurriendo en la CUP, movimiento anti-anti, es decir los que están contra todo, incluso contra sí mismos, pues niegan la posibilidad a sofocar el incendio político que se ha generado en Cataluña por causa de un personaje impropio para gobernar algo más grande que su propio domicilio. Han empatado sobre si apoyan a Mas para ir a la independencia o no le apoyan para también ir a la independencia de Cataluña, y, de paso, abandonar la Unión Europea, el capitalismo, y todo lo que huela a organización política y social, es decir buscar la anarquía como sistema político y volver a una sociedad totalmente intervenida y comunista, subiendo el salario mínimo a 1.000 euros, suprimiendo la obligación de pagar las hipotecas, y lo que se tercie. El dinero ya se fabricará con papelillos, todo es cuestión de cantidad, aunque no valgan para nada más allá que para labores higiénicas. Esperpéntico, ¿verdad? Pero éstos son los que deciden si se convocan nuevas elecciones en Cataluña o sale un presidente de la nada como Mas. Total, qué más da –perdón por la reiteración- si, en definitiva, Cataluña funciona sola, sin necesidad de que alguien la desbarajuste.

Lo triste es que este lamentable espectáculo tiende a reproducirse en España, por otro galimatías creado por otro personaje que no es Más, sino Sánchez, que está en el deshoje de la margarita, pues también está en el 50% en su propio partido, que es lo que ahora se está poniendo de moda, es decir, ni “paquí ni pallá”, ni so ni arre, que es lo contrario de “sota, caballo y rey”.

Me voy a permitir la licencia de hacer un parangón de lo que está ocurriendo en Cataluña que es parecido a lo que ocurrió en un lugar al otro lado del Atlántico, en Quebec, y para ello voy a utilizar los datos contenidos en un excelente artículo de Jesús Sanz, secretario del Círculo de Empresarios, publicado en el diario Expansión del pasado 24 de diciembre.

En él cita los efectos para la economía quebequense y para el empleo que han tenido los sucesivos referéndum para la independencia. Veamos las cifras, tal como las expone el autor, muy significativas para lo que estamos comentando:

Quebec puso a andar el proceso independentista en 1970. Los referéndums fueron en 1980 y 1995. En ese periodo, la economía canadiense creció un 109% mientras que Quebec solamente un 76,6%, es decir un 25% aproximado menos. En términos de renta per cápita, a un canadiense le toca por reparto estadístico 6.000 dólares más que a un quebequés. Tras el segundo referéndum, el PIB de Quebec estaba un 30% por debajo del conjunto de Canadá. Si trasladáramos esta situación a Cataluña, haciendo un parangón, en Cataluña se retrocedería del 20% del PIB español al 15,5%, tal como magistralmente lo expone Jesús Sainz, que motivos tiene para conocer estos datos.

En resumen, dice el autor de tal artículo lo siguiente: “En los últimos 30 años el deterioro del PIB, la deslocalización de empresas, la reducción de la inversión, el menor dinamismo en la creación de empleo, y la pérdida y envejecimiento de la población de Quebec han mermado su capacidad par financiar el gasto público, y […] no es capaz de sufragar los servicios públicos[…] Estos desequilibrios presupuestarios continuados han generado el crecimiento de la deuda pública, cuyo pago de intereses supone el 11 % del gasto público total”

Traslademos esta situación a Cataluña o al País Vasco que de forma tan frívola recurrían al caso de Quebec para reforzar su argumentario independentista, ¿con qué dinero iban a pagar ese salario mínimo -1.000 euros-? ¿O es que nos consideran tontos? El grado del absurdo llega a tal extremo que me froto todos los días los ojos para asegurarme de que lo que me dicen los periódicos es una noticia cierta o yo sufro alucinaciones.

Realmente, es algo frenopático.

Y el señor Sánchez aún duda en apoyarse en Podemos, que exige un referéndum de autodeterminación en Cataluña para dilucidar si se va a un suicidio colectivo por inanición o por vaciado de neuronas. Esto es para mear y no echar gota.

EDUCACIÓN
La nueva riqueza de las naciones
JOSÉ ANTONIO MARINA El Mundo 29 Diciembre 2015

Dos de los libros más influyentes en la cultura europea fueron escritos porque sus autores se aburrían. El primero, el 'Discurso del método'. De vuelta de una campaña militar, René Descartes se encontró aislado por la nieve, sólo en una habitación con una estufa, y, sin nada que hacer, se puso a reflexionar sobre lo que sabía y sobre lo que no sabía. El segundo, 'La riqueza de las naciones'. Adam Smith, preceptor del duque de Buccleuch, acompaña a su alumno durante una estancia en Toulouse. No sabe francés y se aburre. "He comenzado a escribir un libro para pasar el tiempo", dice en una carta a su amigo David Hume. El libro es el arranque de la economía moderna. Sin intentar compararme a ellos, como es lógico, pero sintiéndome también aburrido -por la monotonía de los mensajes electorales-, se me ha ocurrido que sería interesante retomar la senda de Adam Smith y escribir un artículo sobre la nueva riqueza de las naciones.

¿Y cuál es esa nueva riqueza? Durante milenios, lo fueron las materias primas, la agricultura, el capital financiero, la demografía. Ahora es el talento, que consiste en saber utilizar bien todas esas cosas y, en especial, el conocimiento. Talento es la inteligencia que elige bien las metas, maneja la información, gestiona las emociones y pone en práctica las virtudes de la acción necesarias para alcanzarlas. Es un concepto evaluativo. Remite a la acción, no a unas posibles capacidades. La capacidad sería la inteligencia. El talento, en cambio, es el buen uso de esa inteligencia, la inteligencia que triunfa. Para resumirlo en un tuit: talento es tener buenas ideas, tomar buenas decisiones y realizarlas.

Desde que en 1997, un estudio de la consultora McKinsey lanzó el eslogan "la guerra por el talento", se publican muchos índices que miden el talento de las organizaciones, de los países, de las economías. El que me parece más completo es el utilizado en 'The Global Talent Report Competitiveness Index', elaborado por tres importantes instituciones: INSEAD, el Human Capital Leaderships Institute de Singapur y Adecco Group. En una relación de 103 países, España ocupa el puesto 35. No se puede decir que sea un lugar muy honroso. Otros índices corroboran esta posición mediocre. En el 'SHL Talent Report', España no está entre las 25 primeras por su dominio de las habilidades básicas para el siglo XXI. En 'The Global Talent Report: The Outlook to 2015', escrito por 'Economist Intelligence Unit' y publicado por Heidrick & Struggles, España ocupa el lugar 21 y se prevé que el próximo año esté en el 22. Estas posiciones coinciden con las que ocupa en las clasificaciones de los sistemas educativos, como el PISA, lo que resulta importante para el argumento de este artículo.

El tratamiento que se hace del talento padece un error de enfoque. Siempre se lo menciona como si fuera una piedra preciosa escasa y codiciada por la que hay que pujar. En consecuencia, como ocurre en el fútbol, los fichajes suben. Durante mucho tiempo se ha pensado que se trataba de un don innato, pero ahora sabemos que no es verdad. El talento no está antes, sino después de la educación, que se convierte así en generadora de talento y, por lo tanto, en la gran impulsora de la riqueza de las naciones. Recomiendo a los futuros ministros de Economía que lean los trabajos del premio Nobel de economía James Heckman, antes de tomar decisiones. No toda inteligencia se convierte en talento. Javier Touron, un gran experto en el tema de "altas capacidades", señala con razón que "capacidad" y "talento" no son lo mismo. La capacidad es la materia prima del talento. Hay muchos niños que teniendo alta capacidad no la desarrollan, porque no han recibido las ayudas adecuadas.

No es de extrañar, pues, que todas las naciones desarrolladas estén intentando promover el talento. El presidente Obama acaba de firmar una nueva ley de educación que lleva un precioso título: 'Every Student Succeeds Act'. Es una ley para que todos los alumnos tengan éxito. "Con esta ley -ha dicho el presidente- reafirmamos el ideal americano fundamental: que todo niño, con independencia de su raza, renta, antecedentes, código postal de su domicilio, merece una oportunidad para hacer su vida como quiera". El ministerio austriaco de Educación, en su documento 'Promoting Talent and Excellence', señala que la meta de la promoción del talento es desarrollar el potencial de los niños y jóvenes de la mejor manera posible. Todos ellos, con independencia del nivel de sus habilidades, pueden beneficiarse de una política de ayuda al talento.

Admitir que la tarea de la escuela es generar talento me parece una visión verdadera y optimista. Es un error deprimente pensar que nacemos con una cantidad tasada de inteligencia que se va a mantener a lo largo de la vida. Una famosa investigadora americana, Carol Dweck, demostró que esa creencia es falsa y produce un efecto demoledor. Los niños -y los adultos- que la tienen no se esfuerzan por mejorar. Carecen de lo que denomina "mentalidad de crecimiento". La neurología, que es una ciencia optimista, avala esta idea. El auge de la genética ha proporcionado una vaga creencia en el destino. Los dados de nuestra vida estarían ya biológicamente echados. Afortunadamente, el siglo XXI está siendo el siglo de la "epigenética". Es cierto que nacemos con un genoma determinado, pero también lo es que no todos sus genes se activan o, como se dice técnicamente, se expresan. El entorno influye en esa activación selectiva, y uno de los componentes del entorno es la educación, que modula nuestra genética y se convierte así en generadora de talento en sentido estricto. La genética clásica -explica el profesor Marino Pérez- "dentro de su aparente claridad es, en realidad, oscurantista, en la medida en que no sólo impide percibir el papel del aprendizaje en el proceso evolutivo sino que impide también entender el propio papel de los genes. Desde una perspectiva epigenética, la herencia constituye un recurso inicial de un proceso constructivo que implica continuados ajustes y equilibrios. Así, por ejemplo, gemelos homocigótico, que tienen los mismos genes, uno puede desarrollar cáncer y otro no. La clonada oveja Dolly desarrolló obesidad y diabetes aun cuando su madre no padecía tales condiciones. Los genes no tienen el 'programa' de los resultados finales. El resultado del desarrollo no está precontenido en los genes ni en las células".

Durante toda su historia, los sistemas educativos han tenido como objetivo transmitir lo que la sociedad les indicaba. Eran mera tarea de transmisión de lo que las clases dirigentes consideraban importante. Tenían una función "reproductora", como señaló Bourdieu. Pero ese tiempo ha pasado, porque en un mundo vertiginoso la sociedad no sabe lo que transmitir. La escuela ya no puede limitarse a llenar de contenidos la inteligencia de los alumnos, tiene que ayudarles a crear su propio talento. Esto nos plantea profundos problemas, porque tenemos que definir ese talento. Como les decía al principio, el punto importante es la elección de metas o de proyectos. Los jerarcas nazis tuvieron un enorme talento para movilizar a una nación entera, para poner en pie una gigantesca maquinaria industrial y bélica, pero la perversidad del proyecto hacía deleznable ese talento. ¿Para qué forma de vida, para qué estructura social debemos preparar a nuestros alumnos? Lo confieso: estoy haciendo proselitismo a favor de la importancia decisiva de una clara teoría de la educación.

La nueva ley de EEUU está preocupada fundamentalmente por un tipo de talento, el designado por las siglas STEM -science, tecnology, engineering, mathematics. Y promete muchas ayudas para la introducción masiva de las nuevas tecnologías y las ciencias de la computación en la escuela primaria y secundaria. Sin duda, este objetivo es necesario, pero creo que debemos diseñar un modelo de talento más amplio, más atento a la complejidad de lo real y al tipo de sociedad que queremos construir. Pero ¿quién tiene capacidad para fijar ese rumbo? ¿Los políticos? Tomarían decisiones ideológicas. ¿Los científicos? Tampoco, porque cada uno sabe sólo de lo suyo. ¿Los sacerdotes? No, porque se limitarían a su credo. ¿Los empresarios? Tampoco, porque sólo atenderían al éxito de sus negocios. ¿Los padres? Carecen de perspectiva. ¿Los filósofos? Lo fueron durante mucho tiempo, pero ahora andan distraídos con sus historias (de la filosofía). ¿Entonces quién? Creo que una nueva ciencia que surge de la educación y que tiene que ver con el diseño del futuro. Thomas Homer-Dixon, de la Universidad de Toronto, se pregunta inquieto si sabremos crear el talento que necesitamos para resolver los tremendos problemas con que nos enfrentamos. Convirtamos la pregunta en compromiso: tenemos que hacerlo. Como dijo Antoine de Saint-Exupéry, no podemos dar las soluciones, pero sí educar a las personas que las encuentren. Espero que comprendan mi apasionamiento por la educación.

*José Antonio Marina es filósofo y autor del Libro Blanco sobre la Profesión Docente.

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Las mutuas catalanas, acorraladas por la corrupción y la deriva independentista
Lorenzo Ramírez Okdiario 29 Diciembre 2015

El sector de las mutuas de accidentes laborales de Cataluña se hundirá si los partidos independentistas logran su objetivo y se produce la secesión. Compañías como Mutua Universal, Asepeyo, o Activa Mutua verán como sus ingresos se desploman al salir de la Seguridad Social española. Esta posibilidad, junto con la crisis que están experimentado las mutuas tras los recientes escándalos de corrupción, son factores que amenazan la supervivencia de estas compañías.

Según admite la propia Generalitat en un informe encargado al denominado “consejo asesor para la transición catalana”, en el caso de que se produjera la independencia las autoridades catalanas deberían cubrir un agujero anual de 1.332 millones de euros en las cuentas de las mutuas. Si se atiende al coste total que deberá asumir el nuevo país en términos de Seguridad Social el importe roza los 30.000 millones de euros.

Los principales ingresos de las mutuas provienen de las cotizaciones sociales, que pagan los empresarios y los trabajadores. Esta caja única se rompería si se produjera la secesión, y las mutuas con sede en Cataluña deberían financiarse exclusivamente con las aportaciones de las compañías y empleados implantadas en el nuevo país.

Según las fuentes del sector consultadas por Okdiario “esto supondría la práctica desaparición de las mutuas catalanas, que deberán dejar de dar cobertura fuera de Cataluña ante el desplome de los ingresos”. La única vía para su supervivencia “sería que se fusionaran y que afrontaran una reestructuración total de su negocio”.

Corrupción y elevados salarios
A esta incertidumbre se suman los recientes escándalos de corrupción que han salpicado a las mutuas, tras años en los que el Tribunal de Cuentas ha advertido sobre su opacidad y los altos salarios de sus directivos, que rozan de media los 200.000 euros anuales, más del doble que el presidente del Gobierno, según datos de 2014 recopilados por Economía Digital.

La última mutua afectada es Mutua Universal. La Fiscalía Anticorrupción de Barcelona ha pedido penas de prisión que oscilan entre los quince años y los dos años para once ex directivos de la compañía por “malversación de fondos” y “apropiación indebida”, entre otros delitos.

La acusación considera que “desviaron” 195 millones de euros que deberían haber retornado a las arcas de la Seguridad Social. La Fiscalía apunta que los acusados crearon un “complejo entramado” empresarial que inflaba facturas por la prestación de supuestos servicios a la mutua.

No es el único caso de corrupción en este sector. Fuera de Cataluña, la mutua Fremap fue apercibida el pasado año por la Seguridad Social tras descubrir que había gastado indebidamente más de 43 millones de euros de dinero público que debería haber servido para la atención médica de los trabajadores. La mutua recurrió el caso ante la Audiencia Nacional tras descubrirse que parte del dinero se gastó en dietas, viajes y coches de lujo para directivos.

Obligadas a devolver el 20% del beneficio
Según establece la normativa, cuando concluye el año, las mutuas están obligadas a devolver el 20% del beneficio a la Seguridad Social, integrando el 80% restante a las reservas de estas instituciones que no pueden tener ánimo de lucro y que deben usar los fondos sólo para el desarrollo de su actividad.

El dinero que devuelven las mutuas va a parar al Fondo de Prevención, que es una especie de hucha en la que hay en la actualidad 4.646 millones de euros. Las mutuas son técnicamente entidades colaboradoras de la Seguridad Social que asumen la gestión de competencias en la cotización de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Su cuota de mercado en este ámbito es del 98%.
 


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