AGLI Recortes de Prensa   Jueves 7  Enero  2016

Europa en decadencia
EDITORIAL Libertad Digital 7 Enero 2016

Con sus defectos y sus virtudes, con sus grandes errores y sus muchos aciertos, Europa lleva los últimos siglos configurándose como lo que, por desgracia, ha sido una excepción tanto en el espacio como en el tiempo: un oasis de libertad y seguridad en el que los individuos han podido aspirar a una vida próspera y perseguir su felicidad.

No ha sido una tarea fácil: ha habido que acumular un bagaje ético y cultural que, partiendo del legado judeocristiano, ha ido absorbiendo otras capas: la Ilustración, el liberalismo, los derechos humanos…; y también ha sido necesario superar amenazas que han llegado tanto desde el exterior –las invasiones islámicas, por gran ejemplo– como desde el interior –los totalitarismos de uno y otro signo durante la pasada centuria.

Millones de europeos y no europeos han luchado y muerto para mantener esta pequeña porción del mundo como un territorio libre; y, sin embargo, parece que ahora buena parte del continente se empeña en renunciar a ese legado, en tirarlo por la borda. Y lo hace, por ejemplo, renunciando a sus tradiciones, pervirtiéndolas o ridiculizándolas, como ha ocurrido en varias ciudades de España alrededor de las cabalgatas de los Reyes Magos. Aunque es obvio que la importancia de estos actos es relativa, no lo es menos que lo que se ha visto este año –en el que sólo se ha acentuado una tendencia ya existente– es una parte no desdeñable del programa de descristianización y cambio radical de una sociedad cuyas bases tienen que ser modificadas para crear ese nuevo mundo posible al que aspira la izquierda radical.

Otro síntoma aún más preocupante son los sucesos de la pasada Nochevieja que han conmocionado a Alemania y a toda Europa. Que cientos de delincuentes tomen el centro de una gran ciudad y se dediquen a atacar a las mujeres e incluso violarlas es inaudito; pero la tibia reacción de las autoridades, los medios de comunicación y los colectivos de la sociedad civil es aún más grave.

Ese espacio de seguridad y respeto por la ley del que hablábamos está lanzando mensajes terribles, como que si formas una muchedumbre lo suficientemente numerosa y violenta de una determinada minoría puedes contar con impunidad incluso para delitos gravísimos como una violación, que no existe la igualdad ante la ley o que algunos grupos van a tener fuerza suficiente para imponer a otros sus costumbres, su idea de lo que es apropiado o sus códigos sobre cómo deben vestir las mujeres.

En este sentido, las palabras de la alcaldesa de Colonia –cuarta ciudad del país más poblado del continente– son un ejemplo perfecto de la dejación de funciones de las autoridades y de su cobardía: en lugar de garantizar la seguridad que merecen sus ciudadanas, les propone una serie de ridículas –y bastante machistas– normas de comportamiento… muy al gusto de aquellos que pretenden, precisamente, recortar nuestras libertades.

El hecho de que estos fenómenos prácticamente coincidan con el aniversario del terrible atentado de Charlie Hebdo no hace sino dejar meridianamente clara la naturaleza del enemigo al que nos enfrentamos: un islamismo radical que en una sorprendente alianza con lo peor de la izquierda cree que puede imponernos su disparatada y liberticida forma de ver el mundo.

Lo peor de todo es que, como la alcaldesa de Colonia, Europa parece dispuesta a dejar de ser Europa con tal de evitar un conflicto que, probablemente, es inevitable.

El respeto bien entendido
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Enero 2016

En los países del norte de Europa y en Estados Unidos, los políticos dimiten cuando se descubre un comportamiento por debajo de lo exigible. Importa poco que la conducta sea o no constitutiva de delito y esté o no suficientemente probada en términos jurídicos. Basta la certeza moral de que el sujeto se ha conducido de una forma censurable. En el Sur somos más tolerantes, y lo que es reprobable en el Norte quizá aquí no lo sea. No me parece mal, especialmente si se trata de aspectos de la vida privada del político. Lo que no es tan edificante es la indulgencia con la que enjuiciamos procederes abiertamente inmorales bajo el pretexto de que no ha habido condena penal.

Piensen en Felipe González. Su Gobierno creó una organización terrorista responsable de asesinatos y secuestros. Durante su mandato, la corrupción alcanzó a instituciones que se creían ejemplares, como el Banco de España, la Guardia Civil y el Boletín Oficial del Estado. Habiéndose librado de la cárcel por los pelos, por los jueces amigos encumbrados por él al Supremo y por la benevolencia de Aznar, hoy perora desde todos los medios de comunicación y sus banalidades son escuchadas como las de un oráculo, amén de alabadas por los más insignes comentaristas, especialmente los de derechas.

La Gürtel y la evidencia de que el PP se financiaba con dinero negro de oscura procedencia no han impedido que el máximo responsable de esa situación, Mariano Rajoy, se volviera a presentar como candidato a la presidencia del Gobierno. Como en el caso de Felipe González, la ausencia de una condena penal nos obliga a todos a vivir en la ficción de que él nada sabía de lo que sucedía en su partido y que todo fue fruto de las maquinaciones de un tesorero codicioso y desleal. El electorado de la derecha, atenazado por el miedo a Podemos, se muestra dispuesto a tragar lo que sea en la segunda vuelta que casi con seguridad tendremos. Tan sólo exige algo de azúcar con que hacer pasar la hiel. La edulcoración corre por cuenta de los medios apesebrados de la derecha, que informan de las deslealtades de los subordinados pero omiten las inexcusables responsabilidades del jefe. A la vez, los líderes del partido, unos más salpicados que otros por la corrupción, aceptan ser dirigidos por alguien tan escasamente apto por temor a que otro que le sustituyera les descabalgara con los mismos argumentos por los que hoy debiera ser defenestrado Rajoy.

En última instancia, tanto el presidente como el resto de capitostes del partido se dirán, con alguna razón, que por qué habrían ellos de mostrar respeto a su electorado presentándoles candidatos intachables, cuando es el propio electorado el que no se respeta a sí mismo demostrando su disposición a votar a cualquiera, por muy sospechoso que sea, siempre que no haya sido condenado por sentencia firme. Y es que al respeto le pasa lo que a la caridad, que el bien entendido empieza por uno mismo.

El retorno del bipartidismo
JORGE DE ESTEBAN El Mundo 7 Enero 2016

No hay que darle más vueltas. Tras los resultados de las elecciones del pasado día 20, no existen más que dos posibilidades teóricamente válidas: la primera consistiría en formar un Gobierno tripartito de coalición entre el PP, el PSOE y C's, rompiendo así con el anquilosamiento parlamentario que impide en nuestro país, a diferencia de otras democracias, disponer de Gobiernos de coalición, es decir, como diría Adolfo Suárez, habría que elevar a la categoría política de normal en España, lo que a nivel europeo es plenamente normal. La segunda posibilidad, mucho más problemática, sería la de intentar integrar en un Gobierno, alrededor del PSOE y Podemos, al mosaico de partidos nacionalistas y separatistas que desde luego no reivindican más que intereses localistas. Veamos de cerca estas dos posibilidades, a través de los conceptos de investidura del Presidente del Gobierno y de la acción del Gobierno elegido, es decir, de la gobernabilidad.

En cuanto a la investidura (son necesarios 176 diputados) es claro que la podría lograr de forma sólida el presidente Rajoy (o su sustituto) si el PP logra formar la gran coalición junto con el PSOE y Ciudadanos. Respecto al Gobierno-mosaico es cierto que también la podría conseguir, aunque de forma efímera, en la primera o en la segunda votación, si presenta un candidato que sea apoyado por los partidos de izquierda (PSOE y Podemos) más los nacionalistas y separatistas.

Ahora bien, no basta con obtener la investidura, salvo que ésta sea realmente sólida, porque lo importante es la gobernabilidad, esto es, la posibilidad de que un Gobierno pueda llevar a cabo una política de reformas, económicas, legales y constitucionales, algo que únicamente lo podría conseguir el Gobierno tripartito por la sencilla razón de que dispondría de la necesaria mayoría absoluta para lograr la investidura a la primera, para legislar después por medio de leyes orgánicas y hasta podría disfrutar de las mayorías cualificadas necesarias para modificar la Constitución y los Estatutos y leyes orgánicas.

En efecto, las cifras de 253 diputados y de 215 senadores que suman los tres partidos permiten que se dé una ocasión única en España para llevar a cabo las reformas que se necesitan, para mantener una situación económica estable que no ahuyente a los inversores extranjeros, para atajar el escandaloso paro, para luchar contra la corrupción y para hacer frente al separatismo catalán. Esto es lo que pide la mayoría de los electores y lo que se debería plasmar en un programa pactado. Pero por desgracia es casi seguro que perdamos esta ocasión a causa de los personalismos dentro de los partidos y de los odios seculares entre tirios y troyanos que nos devuelven al tradicional guerracivilismo. hispano. Ante este supuesto no cabe sino afirmar que el hombre no es un animal racional, sino un animal que tiene capacidad de razonar, pero que unas veces la usa y otras no. En este caso, los políticos parece que responden a lo que Salvador Pániker expresa cuando afirma que nuestro defecto nacional es que nadie escucha a nadie ni nadie quiere cambiar sus paradigmas.

Vayamos ahora al segundo supuesto que se refiere a la coalición de izquierdas con nacionalistas o separatistas. En este caso, es posible, como he dicho, que se logre la investidura al menos en la segunda votación. En otras palabras, es posible que el sueño dorado de algún candidato de pisar la moqueta de la Moncloa se lograse. Pero sería un sueño muy corto, porque ese Gobierno ni podría gobernar ni estaría libre de que se le sometiese a una moción de censura, incluso con algunos diputados tránsfugas. En efecto, este Gobierno de izquierdas naufragaría por insuficiencia de votos. Desde luego, sus posibles 186 diputados le darían la posibilidad de la investidura e incluso la de aprobar cualquier proyecto de ley, incluso orgánica, en la Cámara Baja. Pero las izquierdas (y también C's) se han olvidado de que en este país para poder gobernar por ahora es necesario contar con la mayoría absoluta no sólo en el Congreso, sino también en el Senado. En consecuencia, un eventual Gobierno de izquierdas únicamente dispondría de 118 senadores, (el PP por sí solo tiene 145), lo que significa que no podría aprobar fácilmente leyes orgánicas ni modificar la Constitución, puesto que la mayoría absoluta en el Senado es 134. Yo no sé si los mandarines de la izquierda, comenzando por Pablo Iglesias, han echado estas cuentas. Pero si es así es que desprecian entonces las reglas del Estado de Derecho, lo que es mucho más grave, porque piensan saltar por encima de ellas.

Por lo demás, hay un hecho decisivo, a juicio de la mayoría de observadores, que es consecuencia del diabólico resultado de las elecciones y que parece demostrar que el bipartidismo se ha acabado en España. Por lo pronto, la existencia ahora de cuatro partidos nacionales importantes parece atestiguarlo así, al menos en lo que se refiere a todos los comicios celebrados en el año 2015. Craso error, sin embargo, porque si realizamos un examen más profundo de la cuestión cabe sostener que el bipartidismo no ha desaparecido de forma definitiva, sino que por ahora simplemente se ha debilitado.

Así es: mientras que no se reforme la ley electoral a fin de igualar lo más posible las actuales circunscripciones, que se corresponde con las provincias tradicionales, lo normal es que sean los dos partidos más fuertes en ellas los que se lleven el gato al agua, pues nuestro sistema electoral es imperfectamente proporcional. Pero no, como se dice con tanta frecuencia, a causa de la fórmula inventada por el jurista belga Victor d'Hondt, pues se trata de un método sencillo y eficaz para convertir los votos en escaños. Sino que la razón de la desigualdad del valor de los votos depende de la diferente población en cada una de las provincias, pero en ningún caso se debe a la fórmula de d'Hondt, que es muy adecuada para repartir proporcionalmente los votos, siempre que haya un número mínimo suficiente de electores. De ahí que cuando se trata de una circunscripción única nacional, como ocurre en las elecciones europeas, el resultado es muy justo proporcionalmente, como sabe perfectamente Pablo Iglesias.

Sea lo que sea, cabe afirmar que no hay ningún sistema electoral -mayoritario o proporcional- que sea totalmente justo. En cualquier caso, su adopción depende de lo que se prefiera entre dos opciones: la gobernabilidad o la representatividad. Ciertamente, si lo que se busca, como en los países anglosajones, es que exista una estabilidad gubernamental por encima de una mayor representatividad parlamentaria, se debe optar por un sistema mayoritario. Pero si, por el contrario, lo que se desea es que estén representadas todas las principales opciones políticas de un país en el Parlamento, no hay más remedio que pronunciarse por alguno de los sistemas proporcionales existentes.

Ciertamente, en el caso español, los constituyentes se decidieron, en cuanto al Congreso de los Diputados, por un sistema proporcional, aunque en lo que respecta a más de la mitad de las circunscripciones, que poseen escasa población, la fórmula de d'Hondt funciona más bien como un sistema mayoritario, mientras que en las provincias de mayor densidad de población es propiamente un sistema proporcional.

En cualquier caso, el hecho es que este sistema de naturaleza mixta favorece sobre todo a los grandes partidos, al bipartidismo y a la gobernabilidad. Al menos ha sido así hasta ahora en las diez elecciones que se han celebrado en España hasta el año 2015. Sin embargo, la influencia del actual sistema electoral no ha sido lo suficientemente fuerte para evitar que en las elecciones de este año hayamos pasado de dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) a cuatro (PP, PSOE, Podemos y C's). ¿Significa entonces que esto va a ser siempre así? Probablemente no a causa de dos razones: primero, porque las circunstancias extraordinarias que han hecho cambiar el comportamiento de muchos electores a favor de los dos partidos emergentes no se darán posiblemente en el futuro. Y segundo, porque mientras no se modifique el tamaño de las circunscripciones para igualarlas lo más posible, la tendencia normal es la que siempre se ha impuesto hasta ahora. Luego si se quiere acabar con el bipartidismo para adoptar un sistema más plural, en el que ningún partido por si solo pueda gobernar, es necesario modificar la Constitución y la ley electoral. Por consiguiente, sería posible conseguirlo en la legislatura que se va a inaugurar el 13 de enero, siempre que se cuente con la mayoría absoluta o cualificada tanto en el Congreso como en el Senado, capacidad que puede tenerla un Gobierno de coalición tripartito, pero de la que carece un eventual Gobierno-mosaico de izquierdas.

En definitiva, la consecuencia de todo lo dicho es, por un lado, que no hay voluntad para formar el Gobierno tripartito (PP, PSOE y C's), lo que sería lo mejor para España y, por otro, que tampoco es posible formar la coalición de izquierdas y nacionalistas, por lo que no queda más que una sola posibilidad: las elecciones lo antes posible. Y eso significa que tal y como están las cosas, lo más probable es que vuelva el bipartidismo, puesto que no se habrá reformado la ley electoral. Por tanto, la consecuencia lógica es que se impondrá el voto útil. Lo cual significa que el PP se mantendrá o mejorará su resultado absorbiendo casi por completo al titubeante partido de Ciudadanos. Mientras que en la izquierda, Podemos acabará engullendo al PSOE y a IU para ser quien gobierne o quien ejerza el liderazgo de la oposición. Dicho de otro modo: el viejo bipartidismo fue expulsado por la puerta y el nuevo puede volver a entrar por la ventana.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO. Su último libro es El naufragio del Estado de las Autonomías (Iustel).

Granada y Colonia ante el islam
Manuel Molares do Val Periodista Digital  7 Enero 2016

Podemos ha exigido que España “pida perdón” a los musulmanes por “el genocidio” que sufrieron tras la toma de Granada, festejada en la ciudad cada 2 de enero desde 1492.

Mientras, el “Círculo Podemos Musulmanes”, porque Podemos tiene ese círculo, apoya a los chiitas iraníes en su amenaza de guerra de exterminio contra los sunitas saudíes, a los que también califican de genocidas en su página de Facebook. Búsquelo en Facebook. Es una verdad escalofriante, pequeño Pablo, vaya con tus creaturas.

Los Reyes Católicos firmaron unas capitulaciones con los herederos del expansionismo islamista, mayoritariamente sunita entonces, que les permitieron seguir practicando su religión, impuesta con su invasión expansionista en 711.

Por motivos doctrinales las dos grandes sectas se odian y matan cada día desde la batalla de Kerbala, en 680: como ahora, y como hicieron tras la toma de Granada, también contra los cristianos, hasta su expulsión definitiva de España entre 1609 y 1613.

Samuel Huntington previó, prácticamente profetizó, en su “Choque de Civilizaciones” (artículo, 1993, libro, 1996) el de los musulmanes: entre sus sectas, contra cualquier otra religión, pero también contra las culturas racionalistas occidentales.

Observemos el mundo. Ahí está la guerra entre las dos principales sectas y sus subsectas terroristas, también juramentadas contra nosotros, sean Al-Qaeda, DAESH, Boko Haram y tantas otras más.

Sí, el mundo islámico mantiene una gran violencia interior y un expansionismo exterior perenne, inevitable.

Porque cualquier fanático, decenas de millones, se siente autorizado a ejecutar sangrientos castigos, o practicar lo que le permite la sharía; por eso, las esclavas sexuales nunca desaparecieron.

Durante las fiestas de fin de año ocurrió algo terrible en Colonia, Alemania: un millar de presuntos refugiados organizados en bandadas asaltaron sexualmente en las calles a decenas de alemanas, violaron al menos a una, y les robaron sus objetos personales.

Fueron temporalmente esclavas sexuales; como esto acaba de comenzar, pidámosles perdón a los asaltantes, como en Granada, no a ellas

El abuso de lo federal
Amando de Miguel Libertad Digital 7 Enero 2016

Los socialistas andan empeñados en que se redacte una Constitución federal para España. Suena bien. Pero nadie sabe lo que significa el apellido. ¿Los estados federados tendrán más o menos personalidad que las actuales autonomías? ¿La igualdad lógica entre los estados federados resistirá la tradición de más privilegios para vascos, navarros y catalanes? Repito, nadie lo sabe.

La confusión proviene de que a la estructura regional del PSOE la llaman Federal. Pero eso es una confusión: significa lo que uno quiera. No es federal el sistema de los barones y baronesas de cada partido al frente de las distintas regiones. Se acerca más al caciquismo tradicional. De momento, el caciquismo se adscribe a los dos grandes partidos, pero da la impresión de que a él se apuntan también los partidos emergentes. Resuena el diagnóstico que hacía Unamuno sobre el "fulanismo".

Asombra la liviandad con la que los líderes de ciertos partidos propugnan las elecciones primarias de los altos cargos. Nótese que ellos han sido nombrados a dedo y, si no a dedo, en primarias con una sola candidatura. Eso es tomarse a risa la democracia.

El desusado atractivo de lo federal se explica porque es la manera taimada de reconocer un estatuto privilegiado para Cataluña. Pero luego lo exigirá el País Vasconavarro o como se llame. Y después todas las demás regiones. Y vuelta a empezar.

El federalismo implica realmente un sistema republicano. El problema en España es que habría que elegir un presidente de la República por encima de los partidos. No habría mejor candidato que Felipe de Borbón. Volvemos a la tecla de inicio.

Se comprenderá el dibujo laberíntico del federalismo español. Es decir, no parece tener salida. O si existiera, se necesitaría mucho tiempo y esfuerzo para encontrarla. Bastantes problemas reales y urgentes tenemos en España como para entretenernos en discusiones bizantinas federalistas.

El mayor riesgo del federalismo es que su principal defensor, el PSOE, puede ser fagocitado por Podemos y sus secuaces. En cuyo caso, adiós a la democracia representativa. El federalismo sería entonces parecido al de los países comunistas, esto es, la nada caótica y absurda.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Pactos tengas (y los ganes)
Tomás Cuesta Libertad Digital 7 Enero 2016

Los Reyes Magos -que todavía se resisten a que la escoba podemita les barra de las calles- le han traído a Rajoy un bajonazo histórico en las cifras del paro y un diplomático mensaje de las autoridades de Bruselas deseando que España tenga un Gobierno estable. Cifras y letras que justifican y apuntalan el monolítico discurso sobre la Gran Coalición en que los estrategas del PP han decidido encastillarse. La alborada económica, lejos de ser un espejismo, se contempla, hoy por hoy, como una magnitud cuantificable. Y Europa, por su parte, no quiere ni oír hablar de un Tsipras con coleta recogiendo el testigo de una socialdemocracia exangüe. Pero, si bien es cierto que hay motivos de sobra para forjar un pacto que, en interés del bien común, atempere o aparque los intereses partidarios, no parece probable que un desnortado Pedro Sánchez dé su brazo a torcer aunque desde Moncloa insistan en tenderle la mano. Luego de haberse alzado con una victoria pírrica que ha puesto a la derecha en los umbrales del desahucio, Mariano Rajoy Brey no ha de pararse en barras para continuar, erre que erre, en la poltrona siguiendo a pie juntillas la máxima ignaciana: "En tiempos de tribulación, no hacer mudanza".

No obstante es muy posible, incluso es muy probable, que en el transcurso de esa agónica partida de ajedrez en la que va a dilucidarse el futuro inmediato, el jugador más exigido -que es, por supuesto, Sánchez- pretenda consolidar su posición ofreciéndose a cambio de un gambito de dama. Impedir que Rajoy se suceda a si mismo y exhibir su cabeza en bandeja de plata es la única coartada que absolvería al segundón del delito mayúsculo de la insignificancia. El problema, obviamente, es que ni Salomé es tan guapa, ni el Bautista se presta a acabar desmochado, ni la misérrima historieta de la gobernabilidad de España tiene el apresto y la grandeza de la historia sagrada. El presidente en funciones, sin embargo, continúa obcecado con acotar el caos (o, cuando menos, aplazarlo) urdiendo un "ménage à trois" en el que los dos ex grandes se encamarían al unísono con un Rivera virgen -y, por desgracia, mártir- bajo la fraternal tutela del presidente funcionario. El chiste, en efecto, es malo y algo peor aún: ni tan siquiera es fácil. Las carambolas a tres bandas -de por si, complicadas- sobre un tapete sucio no hay modo de enhebrarlas.

Si los conservadores no se apean de la legitimad contable y en vez de arbitrar consensos pretenden repartir dádivas, apaga y vámonos que hasta aquí hemos llegado. Si se sepulta en el silencio a la izquierda sensata y el guerracivilismo se trasviste con las galas del cambio nos pasaremos el invierno esperando a los bárbaros. Y si el apóstol del centrismo, después de tragarse el sapo, no se decide a decantarse entre la carne y el pescado cabe pensar que, un día, "el bacalhau à portuguesa" le dará puerta a la paella en los chiringos de la playa. No hay, pues, vuelta de hoja: pactamos o palmamos. O ejercemos ahora nuestro derecho a decidir o dejamos que Iglesias nos decida a sus anchas.

Querido lector, déjeme que le manipule un poco
Pedro de Hoyos Periodista Digital 7 Enero 2016

Usted sabe que los medios de comunicación tienen su propia ideología, usted sabe que los medios deberían ser honestos y objetivos pero que todos tienen su corazoncito y le escamotean la verdad o parte de la verdad; todos ocultan aquello que les parece e insisten en aquello que les interesa. Nos manipulan, ya sabemos. O deberíamos de saberlo.

Cuando en los últimos años Madrid sufría algún temporal de viento que derribaba árboles sobre coches, cafeterías o directamente sobre los ciudadanos, la prensa, supongo que “determinada prensa”, insistía machaconamente en reclamar la defenestración de Ana Botella. Este inicio de año ha venido acompañado también de vientos que nuevamente han derribado árboles. Sí, también en Madrid. Sin embargo nadie ha reclamado la dimisión de Carmena. Lo que una vez fue un problema de mala gestión municipal ahora ha pasado a ser solo cuestión de mala suerte meteorológica. Nadie ha protestado por los árboles y árbolas caídos y caídas sobre los ciudadanos y las ciudadanas.

La prensa quiere siempre enseñarnos lo que está bien y lo que está mal, cuáles son nuestros derechos y nuestras obligaciones. La misma prensa que nos reclama la defensa a ultranza de los derechos de los homosexuales nos dice a los católicos que debemos respetar la libertad de expresión del mamarracho que nos ofende en Pamplona. ¿Por qué será que los derechos son siempre ajenos y las obligaciones son siempre propias?

Con el fin de año en la estación de la ciudad alemana de Colonia han tenido lugar disturbios en los que una turbamulta ha agredido sexualmente a quien se ha podido… ¿Ha oído usted algún telediario que haya abierto la edición con esta noticia? ¿Quizá alguna primera página de algún periódico? Tampoco. La noticia es grave pero nadie parece hacerse eco de ella. ¿Tiene algo que ver que los asaltantes fuesen inmigrantes? ¿Tal vez haya que preservar la imagen buenista y caritativa de Europa? ¿Tal vez se trata de no hacer enfadar a las masas no sea que se alarmen y corten el buenrrollismo oficial de Europa?

Por cierto, ¿le han contado a usted que Podemos no apoya el manifiesto por la Democracia en venezuela que apoyan los demás partidos? ¿Ha oído usted a alguno de los más serios comentaristas políticos una crítica que ponga en duda los fundamentos democráticos de este partido? Pues eso...

Usted sabe que los medios deberían ser honestos y objetivos pero que nos manipulan. O debería saberlo. Eso sí, luego nos pedirán que votemos en libertad.

LO QUE SE VEÍA VENIR YA ESTÁ LLEGANDO: REPUDIO A LO MUSULMÁN
Antonio García Fuentes Periodista Digital 7 Enero 2016

De nuevo las terribles y malditas “guerras de religión”; no le demos más vueltas, esa es la triste y cruel realidad que tenemos encima, precisamente por cuanto unos inútiles y dañinos políticos, no tomaron medidas cuando de verdad debieron tomarlas. Unas inmensas mayorías de los que vinieron a Europa, desde África y Asia, sobre todo los mahometanos, no hicieron nada por integrarse en la vida o en la convivencia con Europa y los europeos. Mientras fueron pocos, pasaron apenas desapercibidos, pero aumentado su número y logradas sus primeras mezquitas; fanatizados muchos de ellos, se creyeron “los únicos del mundo” y no solo no se integraron, sino que siguiendo las instrucciones de sus más acérrimos dirigentes “religiosos”, piensan en que no solo han de estar aquí como “invasores” (que de hecho lo fueron casi todos, puesto que la entrada de la inmensa mayoría fue ilegal y por tanto invadiendo una tierra que no los había llamado) sino que pretenden el que esos países les sigan en sus ritos religiosos y se conviertan en seguidores “del único profeta y el único dios verdadero”. “Cree o muere”. ¿Recuerdan? Pasaba hace siglos, pero pasa hoy donde degüellan y además lo hacen películas que pasan en todo el mundo “para que aprenda”.

Ya lo dicen anticipándose a los hechos; o sea que por simple crecimiento vegetativo, llegarán a superar a los nativos europeos e impondrán el Islán sin necesidad de “guerras de conquista”; pero (reitero) esa guerra ya está declarada y en pleno desarrollo; todo lo demás “lo dirá el tiempo”, pues ellos no piensan cambiar y ya incluso han empezado a organizarse políticamente, como “partidos musulmanes”, que al amparo de las libertades y tolerancias europeas, irán ocupando sus puestos en los parlamentos (“o gallineros”) europeos, puesto que en ellos lo que cuentan son los votos, el simple número de votos da el poder a quienes sepan reunirlos.

Algunos países ya han reaccionado; Suiza prohibió la edificación de mezquitas y ahora parece ser que con mucha más rigidez van a imponer leyes en la antes muy tolerante Holanda; puesto que los holandeses quieren seguir siendo simplemente eso… “holandeses”, sin más influencias que las ancestrales de su propia cultura de pueblo esforzado, creador y trabajador en extremo, que debido a ello, lograron tener un país imposible, puesto que gran parte del mismo, subsiste incluso bajo el nivel del mar, en tierras que los holandeses supieron “robar” al furioso océano Atlántico; lo que demuestra la calidad de lucha que han desarrollado en Holanda. Veamos algunas noticias que se publican y el que quiera saber más que entre en la red y las busque:

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HOLANDA Y LOS MUSULMANES: “A partir de enero Holanda, donde el 6 % de la población es musulmana ahora se ve obligada a rechazar su sistema de "multiculturalismo". El gobierno holandés está harto de ser "pisoteado" por los musulmanes y abandona dicho modelo. Después de mucho tiempo de "multiculturalismo" que no ha hecho más que alentar a los inmigrantes musulmanes a crearse una "sociedad paralela" y dañina para el país, emerge entonces un nuevo proyecto presentado al Parlamento holandés por el ministro del interior Piet Hein Donner el 16 de junio último, dice: «El Gobierno comparte la insatisfacción del pueblo holandés frente al modelo de sociedad multicultural en Holanda y expresa su intención de centrar sus prioridades hacia los valores fundamentales del pueblo holandés. En el nuevo sistema de integración, los valores holandeses van a tener un rol fundamental y por ello el gobierno "no adhiere más al modelo de sociedad multicultural”.

La nota sigue:
"Una integración más rigurosa es ahora perfectamente justificada. Por esto es que dice al Gobierno y todo su pueblo, que esta orientación se ha vuelto absolutamente necesaria porque la sociedad holandesa, está a punto de disgregarse en términos de identidad y los holandeses ya no se sienten" como en su propia casa".

La nueva política de integración será mucho más exigente para con los inmigrantes.
Por ejemplo, los inmigrantes deberán obligatoriamente aprender el idioma holandés y el gobierno va a tomar serias medidas coercitivas ante los inmigrantes que ignoren los valores del país y desobedezcan las leyes holandesas"

El Gobierno Holandés también dejara de otorgar subsidios especiales a los musulmanes en favor de la integración (ya que de cualquier manera ellos la ignoran). Según Donner, "no corresponde al Gobierno ni a los fondos públicos, integrar a los inmigrantes".

Este proyecto también prevé la creación de dos legislaciones la primera, prohibiendo los casamientos forzados y la segunda, imponiendo severas medidas para los inmigrantes musulmanes que disminuirán voluntariamente sus posibilidades de trabajar, simplemente por la manera que tienen de vestirse.

Más específicamente el Gobierno va a prohibir el uso de vestimentas que cubran todo el rostro como el velo, la burka, la hijab, todo esto a partir de enero de 2016.

Holanda se dio cuenta, quizá un poco tarde, que su liberalismo multicultural podría convertir su país en un territorio de "tribus musulmanas", cuyo objetivo primordial es destruir la nación que los albergó y su propia identidad holandesa. El futuro del mundo tal y como lo conocemos esta en serio riesgo, por esta razón es muy factible que Australia, el Reino Unido, Canadá, Bélgica, Francia y USA adopten esta iniciativa y ponerle fin a la proliferación mundial musulmana, la cual no respeta nada ni nadie. Esta medida es justa y muy necesaria, de lo contrario en veinte años nuestra manera de vida occidental, dejará de existir”.

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En Australia ya hace tiempo que “les han leído la cartilla”; diciéndoles entre otras muchas cosas, que el que no quiera acatar todas las leyes y costumbres australianas, que simplemente “haga el equipaje” y se marchen cuanto antes a sus países de origen y allí que vivan, según sus leyes y costumbres… En Japón es que no autorizan la entrada a los musulmanes, salvo en los casos de intercambios diplomáticos, pero con residencia estable no. En Rusia, es el “nuevo zar, Putin”; más expeditivo a dicho algo así como “mandárselos a su Dios aun antes de que llegue su tiempo” (ver, oír y leer los discursos que les ha dirigido, de forma más que contundente, este estadista que “no se anda por las ramas”)… más claro el agua.
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Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (Aquí muchos más temas)
Jaén: 23 de Diciembre del 2015

El acosador Mas
Antonio Robles Libertad Digital 7 Enero 2016

Lo más obsceno del régimen pujolista, el acoso moral al disidente, ha sido una vez más el instrumento utilizado por Artur Mas para expulsar de la patria catalana a las CUP. También ellos son malos catalanes, traidores a la nación, botiflers, enemigos del pueblo catalán. ¡Qué pereza repetir la evidencia! Primero fueron Felipe V, los botiflers, después los Eugeni d'Ors, los Josep Pla, los Dalí, más tarde los firmantes del manifiesto Por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña, los de Tolerancia o Foro Babel, Vidal Quadras, Francesc de Carreras o Albert Boadella, el PP, el PSC o C's. De derechas, de centro y de izquierdas. ¡Qué más da! El nacionalcatalanismo no admite disidencia alguna. No importa que te amoldes un poquito, no importa que colabores renegando de cuanto represente España. Si no renuncias a ser para ser lo que te impone la nació pura, tarde o temprano te conviertes en traidor. Ni más ni menos que lo que pasó antes en la revolución bolchevique, o en Cuba, en la monarquía comunista de Corea del Norte, o durante el franquismo. Aunque lo llamen la revolució dels somriures.

Ante la tercera negación de las CUP a su investidura, Artur Mas ha intentado avergonzar a sus diputados para minar su consciencia y excitar su ética patriótica el día de la investidura. Aún espera con el acoso romper el grupo parlamentario y legitimar en nombre de la nació la traición a la democracia. Una manipulación burda de la libertad de conciencia que no tiene en cuenta el respeto a lo votado. ¿No habían quedado que deseaban votar, tener derecho a decidir? Pues las CUP lo han hecho hasta la extenuación. ¡Impostores!

No lo tomen a chirigota, Cataluña es hoy una secta. No es una metáfora. Sin capacidad de crítica contra la camorra que ha gobernado y pretende seguir gobernando Cataluña. La Cosa Nostra siciliana, en catalán se podría traducir por la Casa Nostra. Si allí la ley del silencio se imponía ejecutando al traidor, aquí se le ajusticia satanizándolo hasta lograr su muerte social. El método de eliminación social es más eficaz la Casa Nostra. 35 años de exclusión nacional catalanista lo avalan.

Un día u otro veremos a Artur Mas sentado ante un tribunal. Entonces la gente entenderá por qué tanto empecinamiento. Lo ha escrito Jaume Reixach con el conocimiento de causa que ha demostrado a lo largo de los años en El porqué de todo. Ahora el catalanismo, el procés, la revolució dels somriures, el nacionalcatalanismo o como diantres quieran llamar a este manicomio pretende apartarse de Pujol y el pujolismo; cómo si el procés, la fiebre secesionista o la revolució dels sonriures no fueran la consecuencia de las maneras mafiosas, corruptas, acosadoras y del control subvencionado de medios de comunicación y organizaciones gubernamentales camufladas como civiles, de escuelas secuestradas o de iglesias y entidades deportivas manipuladas, que el gran timonel Pujol diseñó, subvencionó y construyó pacientemente a los largo de tres décadas.

Que nadie se llame a engaño, esta sugestión colectiva que se desmorona ahora es imposible entenderla sin Pujol y su omnipresencia; imposible entenderla sin la compra de voluntades y reparto de coimas, en porcentajes de obra pública y eventos culturales (3%), en subvenciones, en cargos y en autoestima supremacista. Y, a su vez, es imposible entender a Artur Mas sin Pujol y su estrecha relación familiar con el padre de aquél como testaferro de éste, y más tarde como valido de su hijo Oriol Pujol, en espera de que éste alcanzara la edad para heredar su legado; ni entender por qué Artur Mas ha quemado todas las naves, incluso las de su propia dignidad, si no es para evitar la cárcel de la familia de los Pujol, de él mismo y del nacionalcatalanismo, que sirve de pantalla invisible para mantener a tanto iluso berreando en Vías y Uves sin darse cuenta de que están viviendo una ficción inyectada en sus mentes noche y día por TV3. Nada distinto a cualquier fase de fascinación de dos enamorados, cualquier fanático del fútbol o un iluminado religioso. Que no se preocupen, es la enfermedad más infecciosa de toda la humanidad. Contra ella nació la libertad de pensamiento. Eso que tanto detesta Artur Mas, a juzgar por su acoso moral a Anna Gabriel y al 50% de cupaires que no están de acuerdo con él.

La comunidad internacional debe frenar al régimen coreano
EDITORIAL El Mundo 7 Enero 2016

Sea o no una Bomba de Hidrógeno la detonada ayer por el régimen norcoreano en el norte del país, lo cierto es que este nuevo ensayo nuclear supone un intolerable desafío de la dictadura comunista a la comunidad internacional. Dada la magnitud de la explosión y el bajo seísmo provocado en la zona, muchos expertos, principalmente estadounidenses, descartan la posibilidad de que Pyongyang haya logrado desarrollar la compleja tecnología termonuclear necesaria como para proveerse de un armamento que poseen muy pocos países (EEUU, Rusia y China) y cuya potencia supera incomparablemente a la de una bomba atómica de fisión. Es tal su poder devastador que nadie se ha atrevido a utilizarla hasta el momento en ningún conflicto bélico. De ser cierto, tal y como anunció orgullosa y combativa la televisión del país, que afirmó que Corea del Norte tiene derecho a "vivir" y a defenderse del "chantaje de EEUU", el mundo se encontraría ante una amenaza de consecuencias imprevisibles.

Acosado por la debilidad económica y cada vez más aislado internacionalmente desde que en 2006 la ONU incrementase sus sanciones armamentísticas y financieras, el régimen comunista dirigido con mano férrea por una dinastía hereditaria necesita realizar efectistas demostraciones de fuerza cada cierto tiempo. Mostrarse fuerte cuanto más débil se es, como reza la sabiduría oriental. Pero es posible que esta vez haya calculado mal su estrategia. Su principal aliado en la zona, el también régimen comunista popular chino, ya ha advertido a Kim Jong-un que no tolerará la expansión de su programa nuclear, que además de la producción de la Bomba termonuclear incluye el incremento de la capacidad de sus submarinos para lanzar misiles de largo alcance. Esta vez, Pekín parece dispuesta a mostrarse más firme que en 2013, cuando tras el tercer ensayo nuclear del régimen (los anteriores fueron en 2006 y 2009), se sumó a las sanciones internacionales, que incluían la suspensión de las operaciones en China del Banco de Comercio Extranjero, entidad a través de la cual Pyongyang realiza la mayor parte de sus transacciones comerciales. Tras meses de buenas relaciones, las dos potencias habrían llegado a un punto de inflexión que podría tener un efecto negativo para la economía norcoreana, excesivamente dependiente de China que, junto con Rusia y la propia Corea del Sur (con la que aún sigue oficialmente en guerra), no ha interrumpido su colaboración económica a pesar de las sanciones internacionales.

Minutos antes de la reunión de urgencia y a puerta cerrada convocada ayer por la tarde por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a petición de Japón y EEUU, Ban Ki-moon condenó enérgicamente la prueba nuclear y advirtió de las consecuencias desestabilizadoras para la seguridad regional. El secretario general de la ONU se mostró "profundamente" preocupado por un desafío que viola numerosas resoluciones aprobadas por el organismo internacional y desacredita sus esfuerzos para poner fin a la proliferación de armas nucleares en todo el mundo.

Tras la reunión, el Consejo de Seguridad anunció que se pondrá a trabajar inmediatamente para adoptar una nueva resolución de condena contra el régimen de Pyongyang y, con toda seguridad, articulará un nuevo paquete de medidas sancionadoras para frenar la deriva de un país cada vez más imprevisible en su desesperación. Es probable que las nuevas sanciones no vayan más allá de las actuales, ya que Rusia, que también condenó el ensayo nuclear, se apresuró a pedir una "respuesta proporcional", por lo que quedará descartada cualquier actuación que amenace la integridad de Corea del Norte, como desearían muchas potencias regionales, que ven en la dictadura comunista una amenaza constante e incontrolable. En este sentido se manifestaron la UE, Japón y Corea del Sur, que pidieron una reacción internacional "fuerte, coordinada y unida" ante lo que consideran un "comportamiento ilegal y peligroso" que representa una grave amenaza para la paz y la seguridad en la zona y en todo el mundo.

Y no les falta razón a quienes consideran llegado el momento de tomar decisiones más enérgicas contra una dictadura que inició su programa nuclear en la década de los 50, asesorada por científicos militares de la Unión Soviética, y se ha convertido en un riesgo real, sobreviviendo incluso a la superpotencia que la apadrinó. La detonación de ayer, se trate o no de una Bomba de Hidrógeno, es la prueba más evidente de que el joven Kim Jong-un quiere seguir los pasos de sus antecesores y no tiene la más mínima voluntad de poner fin a su delirio nuclear por muchas sanciones que le impongan los organismos internacionales. Es cierto que los embargos económicos están haciendo mucho daño al régimen, pero se muestran insuficientes. Se hacen necesarios, por tanto, otro tipo de esfuerzos encaminados a reducir o al menos a paralizar su programa nuclear. Si hace unos meses la comunidad internacional consiguió un acuerdo en ese sentido con Irán, un régimen igualmente antidemocrático, que fue celebrado por todas las potencias implicadas, urge una solución capaz de garantizar la seguridad de una zona del mundo en la que está en juego parte de la estabilidad internacional.

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¡No, es no! y punto.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Enero 2016

Y lo negro es negro como cantaba el grupo de Los Bravos. Ambiciosos, desleales y sectarios hasta el final. Todo por el poder y la pasta. He ahí el lema que mueve al PSOE de Pedro Sánchez que habla por boca de su más reaccionario portavoz Antonio Hernando. Creo que ha quedado meridianamente claro que este PSOE de Sánchez no quiere nada que no sea formar Gobierno aunque sea a costa de pactar hasta con el diablo, ese que quería y va a conseguir asaltar el cielo para usurpar el poder. Y por supuesto que ese PSOE de Sánchez conoce que en esos pactos se juega su propia supervivencia como partido, un futuro como el de IU en el que debería verse reflejado. Porque es sabido que el electorado, si se le concede algún tipo de “sabiduría” y no de comportamiento borreguil, tiene por costumbre elegir el original y no una copia.

Y aquí el PSOE demuestra, como dicen algunos líderes y los cursis papagayos tertulianos, que no tiene “altura de miras”. Normal cuando el partido se mueve rastreramente, por el suelo más fangoso y fétido que encuentra en su camino serpenteante. Su visión se reduce enormemente y solo puede amenazar con una dosis de su veneno más ponzoñoso. Y en esas estamos. En que “no, es no” y deje de dar la vara Sr. Rajoy. El perdedor Sánchez y su altavoz Hernando están vendiendo el gran pacto de las izquierdas, lo que se conoce formalmente como el “Frente Popular”, que no es otra cosa que un frente contra los populares del PP y los siete millones de ciudadanos que les han votado. Nada nuevo en un partido que, desde que en un Congreso optó por el camino de la revancha, del sectarismo y de la demagogia populista con José Luis Rodríguez Zapatero, padre de la infame ley de la Memoria Histórica e histérica, ha dejado de ser una alternativa de poder para convertirse en un títere y bobo solemne cómplice de fuerzas de extrema izquierda que terminarán por devorarle.

Y a ese PSOE de Sánchez, habría que decirle que NO. Que por ese camino no van a conseguir su objetivo. Que su negativa oportunista y egoísta solo va a contribuir a la ingobernabilidad de España y al inicio de un periodo de inseguridad política y ahondamiento en la crisis de la que la tímidamente comenzábamos a salir. Que su no rotundo no va a ser entendido por muchos de sus afiliados ni de sus votantes, sobre todo cuando lo que se les propone es compartir gobierno y programa con los radicales que solo pretenden imponer su dictadura bolivariana, destruir las libertades de los ciudadanos y aislar a España en su entorno natural de la UE y de la OTAN. Que PODEMOS no es un compañero de viaje sino un asaltador de caminos que esconde sus armas bajo unos ropajes robados de demócrata.

Para decir que no, hay que explicar las razones por las que se manifiesta con esa rotundidad. La política debe tener un mucho de pragmatismo a la hora de no hacer declaraciones lapidarias que cierren todas las puertas sin dejar rendija alguna. Un no siempre debe ser condicionado, al igual que un sí. Existen infinidad de matices entre el blanco y negro y en los colores. Porque lo que se deduce del no rotundo del PSOE de Sánchez es una ambición desmedida por alcanzar la Presidencia del Gobierno como sea y a costa de lo que sea. Un estilo que desgraciadamente ya hemos padecido con Zapatero y que volvemos a contemplar en el miserable trapicheo indigno de Artur Mas y Junts Pel Si y sus ofertas a la CUP para que le invistan como Presidente de la República que van a declarar en cuanto sean investidos.

Lo del no del PSOE de Sánchez y Hernando,-al que PODEMOS llama sensatos-, se parece más a la rabieta infantil de un niño malcriado que no quiere renunciar a su juguete, que a una respuesta seria, meditada y esperable de un partido que ha gobernado España durante más tiempo en este periodo de cuasi democracia culoparlamentaria degenerativa que venimos sufriendo con estoicismo ya casi cuarenta años. Solo deseo que el PSOE, ese que no es de Sánchez, no deje que las ambiciones personales de un radicalizado y descontrolado líder lleve al partido y a España a un escenario indeseable e incompatible con la democracia.

Quiero suponer que nadie con sentido común desee para España el ejemplo que Madrid y Barcelona están dando al mundo entero con el gobierno municipal de PODEMOS de la sectaria septuagenaria Manuela Carmena y la activista anti deshaucios del run run Ada Colau. Aquí sí que el NO debe ser rotundo y sobran las explicacions ¿verdad?

¡Que pasen un buen día!


 


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