AGLI Recortes de Prensa   Martes 12  Enero  2016

España como espectáculo
Enrique Domínguez Martínez Campos gaceta.es 12 Enero 2016

Cuando escribo este artículo han trascurrido ya 20 días desde quel se celebraron las elecciones generales del 20 de diciembre y los españoles no saben aún si la partitocracia formará gobierno o, por el contrario, el pueblo español, ese pueblo que ha querido tener el resultado electoral de incertidumbre y desastroso que hemos tenido, volverá de nuevo a las urnas para repetir unos resultados que, me

En un ámbito mucho más reducido, en el cantón autonómico catalán, ocurre algo muy parecido a lo que sucede a nivel nacional, pero con dos particularidades sumamente inquietantes. La primera es que allí se ventila algo más, mucho más, que unas elecciones autonómicas; se pretende decidir si España seguirá siendo España o, por el contrario, nuestro país podrá quedar mutilado, porque desde hace muchos años los gobiernos de la nación, eludiendo sus gravísimas responsabilidades, han permitido que el nacionalseparatismo fuera ganando terreno sin ponerle ningún freno sin miedos, sin complejos, sin prejuicios y, sobre todo, por los egoísmos partidista inauditos de los gobiernos nacionales al anteponer sus intereses de partido a los generales de España. La segunda particularidad es que, en aquel cantón autonómico, las elecciones se celebraron hace más de tres meses y quien tiene la última palabra para formar allí gobierno de corte netamente separatista es un grupo político antisistema, revolucionario y anarquizante que está humillando a la grande y a la pequeña burguesía catalana , haciéndola pasar por el más espantoso de los ridículos; aunque esa burguesía y su famoso “seny” parece que prefieren que estos elementos decidan por ellos para que el gran líder separatista de Convergencia les conduzca a la tierra prometida antes que Cataluña vuelva a la cordura y a la sensatez y regrese a ser lo que siempre fue: ejemplo de laboriosidad, eficacia, responsabilidad y esfuerzo para ser la locomotora que en muchos aspectos guiara al resto del país. Hoy no es ni la sombra de todo aquello. Y menos aún, después de que, ayer, la burguesía catalana, con Arturo Mas a la cabeza, decidiera dar paso a un gobierno netamente separatista, después de que este hombre haya cedido el poder a un nuevo líder del proceso con el que quieren romper España.

Como es lógico, estos dos hechos –elecciones generales y elecciones catalanas-, con sus estrepitosos fracasos por sus inciertos resultados y por la incertidumbre que están generando desde el punto de vista político, están siendo vistos también desde ahí fuera con asombro, con incredulidad y con un indisimulado temor por las consecuencias que puedan generar los posibles “frente populares” que se pudieran formar para terminar de hundir la delicada situación de la economía española y arrastrar tras ella a la de la Unión Europea con imprevisibles consecuencias para la economía mundial. Por tanto, el espectáculo que está dando la partitocracia española al resto del mundo es de antología.

Este espectáculo está suscitando un interés mediático formidable en los medios de comunicación y en las redes sociales. Es motivo de primera plana, sobre todo en España, donde comentaristas, politólogos, sociólogos y periodistas hacen quinielas a diario para hacernos saber (eso piensan ellos) lo que va a ocurrir mañana, como si este drama fuera una especie de diversión para quienes ellos escriben, hablan o discuten a grito pelado en las numerosas tertulias radiofónicas y televisivas en las que ellos intervienen. Lo cierto es que son ellos los más beneficiados en virtud del trabajo profesional que ejercitan pero, ¿se darán cuenta de que la gente, el pueblo en general, esa mayoría silenciosa que escucha, oye y, sobre todo, aguanta, está ya más que harta de tanto comentario, de tanta quiniela, de tanto “y tú más”, y de tanta pérdida de tiempo, de energía y de dinero que genera este vacío de poder? ¿Por qué?

Porque me da la sensación de que esta horrible partitocracia, esta dictadura de los partidos políticos que no saben, no quieren o no pueden decidir quién gobernará en España y en Cataluña debido en exclusiva a sus intereses partidistas, a sus egoísmos personales, a sus corrupciones y a anteponer siempre el interés del partido y su ideología sobre el interés general de la nación, ha provocado ya hace muchos años el hartazgo de un pueblo que los sufre, que los padece, que les paga a base de satisfacer unos impuestos impresionantes y que, a cambio, no recibe de ellos sino la generación de problemas y más problemas sin que se ocupen de resolver los existentes.

Con respecto a las elecciones del 20-D no me interesan para nada ni los pactos, ni los apaños, ni los intercambios de poder, ni las quinielas. Lo que no dejo de preguntarme desde el día 21 es lo que hubiera sucedido en un país democrática y políticamente avanzado y serio de la Unión Europea, de América del Norte o del quinto continente en una situación similar. Con una derrota sin paliativos del PP y del PSOE –convertida por ellos, a través de la tergiversación de la verdad, en victorias- en la que el primer perdió más de 3,6 millones de votos y más de 60 escaños en el Congreso respecto del año 2011, y el segundo ha logrado los peores resultados de su reciente historia en esta peculiar democracia en que vivimos, me pregunto, decía, ¿qué hubiera sucedido en cualquier país de los antes mencionados?

No tengo ninguna duda de que sus respectivos líderes hubieran dimitido de inmediato y, con ellos, sus correspondientes “aparatos” o coros y danzas creados a su imagen y semejanza. Ésas hubieran sido las reacciones lógicas y de sentido común de personas con auténtico sentido de la dignidad personal y de la responsabilidad, para dar paso a otras que pudieran maniobrar con mayor libertad y sin tantas ataduras y perjuicios como los que enfrentan a los señores Rajoy y Sánchez, que no pueden verse ni en pintura, sobre todo el socialista, dispuesto como su antecesor a crear un “cordón sanitario” en torno al PP y a hacerse con el poder a cambio de compartirlo incluso con los separatistas, grupos antisistema o proterroristas.

No es momento ahora de volver a repetir y a enunciar los monumentales y trágicos errores cometidos por los actuales jerarcas y asesores del Partido Popular durante esta última legislatura que ya he comentado en varias ocasiones. Ni repetir la radicalización que desde que surgió el zapaterismo ha mantenido y aumentado el PSOE, absolutamente desnortado y dividido, habida cuenta que en cada cantón autonómico se alía con quien haga falta para desbancar del poder al PP con una obcecación y obsesión enfermizas.

De lo que se trata ahora es de poner de manifiesto que la partitocracia española se ha convertido a lo largo de estas últimas décadas en algo insufrible y enormemente perjudicial para los intereses generales de España. Y, si no fuera así, ¿por qué hemos llegado al punto en que hoy nos encontramos? ¿Por casualidad? ¿Por fatalidad? ¿Por la influencia sobre esa partitocracia de factores exógenos inevitables? La decadencia política de una nación no surge espontáneamente: se inicia, va en aumento, se desarrolla y revienta tras una acumulación de errores sucesivos que hace que el último supere siempre al anterior.

Tengo para mí que esta decadencia política, este triste espectáculo que estamos dando fuera de nuestras fronteras, no sólo genera incertidumbre –que ya nos está costando una millonada en inversiones en nuestro país con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo- sino que genera asombro y consternación debido, especialmente, a la incapacidad, a la mediocridad y a la idiocia de nuestros políticos; a los de antes, a los de ayer y a los de hoy. A todos los que hicieron posible esta democracia peculiarísima en que vivimos. Aderezada siempre por fuerzas políticas impresentables, grupos terroristas y sectas cuyos objetivos han sido, en general, destruir y arruinar nuestra fortaleza como nación.

Con un Rajoy que el día 5 de enero, en una cadena de emisoras de radio, manifestó que está dispuesto a pactar con X y con Y, sin poner ninguna condición o, como dicen ahora los cursis, sin trazar ni una sola línea roja, con lo cual admitiría no sólo las exigencias de los socialistas sino que su partido quedaría desdibujado por completo pero, eso sí, manteniéndose él en la poltrona de la jefatura del gobierno, me pregunto, ¿qué políticas se derivarían de un tripartito con semejantes mimbres? ¿Dónde quedarían las ilusiones y las reivindicaciones de los más de 11 millones de votantes que elevaron a Rajoy a esa jefatura en el año 2011?

Como jefe del gobierno de España durante estos últimos cuatro años, es a él al que le corresponde la máxima responsabilidad de la decadencia política a la que ha llegado nuestro país. Su lógica obsesión por la economía no podrá ser nunca subterfugio para no haberse enfrentado también a una serie de problemas políticos de ineludible solución, demandados a gritos por sus votantes en 2011. Porque su única política –al margen de la económica- ha sido la política del miedo. Al permitir el crecimiento desaforado de la ultraizquierda antisistema el planteamiento ante las elecciones fue, en síntesis, “votadme a mí porque, si no, mirad lo que puede venir”. Y así ha sido como se ha consolidado la decadencia de España.

Hoy ya no parece nadie dispuesto –me refiero a los grandes partidos políticos- a iniciar un período de reformas estructurales de gran calado para, en primer lugar, transformar esta partitocracia insufrible en algo mucho más sencillo y viable políticamente, reduciendo drásticamente las cinco o seis Administraciones que exprimen económicamente a todos los españoles –aunque muchos de ellos estén contentísimos con que les crujan a impuestos para mantener su cantón autonómico, su Diputación, su Ayuntamiento y toda una serie de empresas públicas inútiles como covachuelas de empleo para beneficio casi exclusivo de los políticos que sirven a su costa-, ni que se desentierre a Montesquieu, ni que la enseñanza sea materia exclusiva del Estado, etc., etc.

Estos, que en mi humilde opinión son los ejes fundamentales que demanda a gritos la sociedad española, no los resolvería el famoso tripartito propuesto sin líneas rojas por el señor Rajoy. Y, si no, que se lo pregunten al 30% de votantes que no votaron el 20-D, a los más de 3,6 millones que abandonaron al PP, y a los cientos de miles que se olvidaron del desconcierto y de la deriva izquierdista del PSOE.

Los españoles han preferido siempre gobiernos fuertes y no débiles. Que trabajen en beneficio de las mayorías y no de las minorías. Que se les conozca por sus hechos y realizaciones, no por su palabrería hueca y retórica arcaica de principios del siglo XX. Y que estén dispuestos a cortar de raíz y a no justificar jamás ni un solo gramo de corrupción en sus filas. Hay en España dos o tres pequeños partidos que están luchando por lograr lo que la mayoría silenciosa española demanda. Lo único que puedo hacer es sugerirles que se unan para lograr una sola formación que ponga de manifiesto lo que esa mayoría silenciosa pide.

En estas circunstancias graves y de enorme incertidumbre que vivimos todos, ¿son Rajoy y Sánchez arquetipos de aquellas coordenadas o ejes fundamentales que demanda a gritos la sociedad española? ¿Lo son, acaso, un bienintencionado pero dubitativo Rivera o un marxista-leninista de extrema izquierda y antisistema como Iglesias? Pues si Vd cree de verdad que sí lo son yo ya no tengo nada más que decir, sino pedir a Dios que proteja a España y a todos los españoles (creyentes y no creyentes).

Y más, después de lo sucedido ayer en Cataluña, problema que hay que resolver de inmediato, sin complejos, sin partidismos anacrónicos, porque nos estamos jugando la integridad de España, que es mucho ms importante que el PP, el PSOE y toda la partitocracia que les acompaña en este cantonalismo autonómico desaforado en el que vivimos.

El silencio de los borregos
Editorial gaceta.es 12 Enero 2016

Lo más espeluznante de la aceifa sexual musulmana en Alemania, la pasada Nochevieja, no es en realidad el reprobable comportamiento criminal de los agresores –que debe ser severamente castigado-, sino la pasividad de los poderes públicos y la complicidad culpable de los medios de comunicación. El escándalo crece a medida que la protesta popular perfora el muro de silencio; gracias, sobre todo, a las redes sociales, que aún escapan a los vetos del poder. Así nos hemos enterado de que el fenómeno no se limitó a la ciudad de Colonia, sino que ocurrió también en otros lugares de Alemania y Suiza.

Los gobiernos, con la colaboración activa de los medios de comunicación, quisieron, primero, ocultarnos los hechos. Después, cuando ya no era posible seguir escondiendo lo ocurrido, mintieron sobre su auténtica dimensión. Más tarde, cuando las denuncias se multiplicaron hasta lo indecible –ya van más de seiscientas-, optaron por desplazar la carga de la prueba hacia las víctimas y difuminar el perfil de los agresores: eran simplemente “hombres” los que habían atacado, y no inmigrantes musulmanes con alta proporción de “refugiados”. Pero la realidad es tan monstruosa y, al parecer, tan generalizada, que todos estos subterfugios ya no sirven para camuflar los hechos. Así que, ahora, nuestros medios están optando por la traición masiva al público: el silencio puro y simple. O aún mejor, la denuncia de “agresiones xenófobas”. Cualquier cosa antes de que alguien pueda pensar que estamos “estigmatizando” a los culpables. ¿Mejor estigmatizar a las víctimas? Es asombroso.

¿Cómo hemos llegado a semejante situación? ¿Cómo es posible que el poder haya dictado una orden implícita de silencio sobre una agresión tan despreciable como esta y la mayoría de los medios de comunicación, tan locuaces y levantiscos para otras cosas, haya aceptado el dictado? Sin duda estamos ante una operación de gran calado. Cuando la ola de inmigrantes de este verano, el poder, con la complicidad de la mayoría mediática, inventó un relato destinado a permitir la entrada masiva de extranjeros en Europa: se nos dijo que eran familias de refugiados sirios y se apeló a la caridad de los europeos. Las imágenes tomadas in situ mostraban con toda claridad que no se trataba de familias, pues más del 70% eran varones en edad militar, y que no eran sólo sirios, sino mayoritariamente iraquíes, eritreos, afganos, etc. Pese a todo, la propaganda se impuso. Ahora, sin embargo, la realidad sale a la luz. Y el poder y los medios –que cada vez más son lo mismo- están obligados a prolongar su mentira.

No estamos ante un suceso menor. Al contrario, el descubrimiento de que la mayoría de los medios de comunicación europeos está al servicio del poder es un acontecimiento de enorme trascendencia. El hecho encaja con esa otra división, cada vez más perceptible en Europa, entre una “superclase” dominante, identificada con el proyecto de la mundialización, y una sociedad depauperada y frustrada, a la que se le ha vetado incluso el recurso a su identidad colectiva. El silencio de los borregos obedece a los propósitos del pastor: modificar el mapa demográfico de Europa para sostener un tinglado que se hunde. Aunque sea a costa de hundir la civilización europea.

La nueva golfa política
Okdiario  12 Enero 2016

El dinero que financia la nueva política está manchado de sangre. El movimiento podemita se nutre con los fondos de la dictadura teocrática de Irán. Si ésta era la renovación que iba a cambiar la sociedad, mejor hubiéramos dejado las cosas como estaban. La información que publica en exclusiva Okdiario cifra en casi 2 millones de euros el dinero recibido por Pablo Iglesias y el núcleo duro de Podemos, que se aprovechaban de HispanTV para canalizar los ingresos que después, en parte, les servían para financiar el partido. De esta operación salieron muy bien parados varios próceres del izquierdismo mesiánico como son Camila Rigali, Pablo Gabaldé, Eduardo García Macía y Tristan Meyer, que se repartieron 150.000 euros anuales. Un Tristan Meyer, hijo del ex eurodiputado de IU Willy Meyer, que recibió cerca de 35.000 euros entre 2013 y 2014 como editor y redactor de Fort Apache. Todo en familia. En plan alternativo, asambleario y comunal.

Un escándalo de primera magnitud que comenzó en enero de 2012 apadrinado por el sátrapa Mahmud Ahmadineyad, entonces presidente iraní, quien realizó una gira por Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua para estrechar lazos con el bolivarismo. Lazos de opresión e intolerancia que están detrás del discurso demagógico de Podemos. La formación morada, primero vendida al chavismo, es también rehén económico de una de las dictaduras más atroces del planeta donde persiguen a los homosexuales, lapidan a las adúlteras y cuelgan a los disidentes.

El informe procede de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) los mismos que investigaron la trama Gürtel, a partir de la cual Iglesias, Monedero, Errejón y el resto de la banda configuraron su plan de acción para situarse en el centro mismo de la escena política. Ahora, la información los retrata a ellos y tendrán mucho que explicar ya que cualquier asociación con este tipo de amigos es, como mínimo, abyecta. Más, si cabe, porque los ingresos llegaban a España camuflados a través de los programas de televisión que sirven de escaparate para los morados.

Foros plagados de lecciones morales pagadas, eso sí, con el dinero de un régimen de criminales. Tanto es así que el informe cifra entre 600.000 y 700.000 euros anuales la aportación a la productora ‘360 Global Media’. Propietaria, entre otros, de Fort Apache, programa que dirige Pablo Iglesias y por el que habría recibido 93.000 euros, de los cuales, parte irían a la financiación de Podemos. Iglesias se habría embolsado en dos años y medio más de 270.000 euros, una cifra de estrella televisiva por hacer un programa residual, dos cosas que no casan y que configuran en sí mismas una infamia. La financiación de una vergüenza. Los modos de la nueva golfa política

El desencanto con la democracia
José García Domínguez Libertad Digital 12 Enero 2016

La hija y hermana de dos reyes de España, expuesta a público escarnio en el banquillo de los acusados como cualquier quinqui de la calle. Todo un vicepresidente del Gobierno sometido a idéntico oprobio en los telediarios. Un ministro del Reino ya bajo condena judicial firme y en trance de tener que devolver hasta los ceniceros del palacete. El fulano de las gafas negras de la Diputación de Castellón, en la trena. Otro patriarca otoñal, el padre de la patria catalana, encausado por delitos mil junto a la señora. Atildados mandos del partido del Gobierno, entre rejas. Decenas de cargos públicos sometidos a la lupa escrutadora de la Justicia a lo largo y ancho del país. Un grupito creado por cuatro aficionados en la barra del bar de la Complutense convertido en apenas unos meses en el vencedor moral de las elecciones, amén de codearse de tú a tú con uno de los partidos socialdemócratas más importantes de Occidente.

Otro partidito insignificante hace poco más de un año, el que apadrinaran unos cuantos intelectuales y periodistas barceloneses, a cada cual más marginal, proyectado de la noche a la mañana a actor estelar de la política española. Innúmeros, infinitos comunicadores y tertulianos que emiten con toda tranquilidad opiniones y juicios de valor por los que serían condenados a cadena perpetua, cuando no ejecutados de modo sumario ante un pelotón, en más de medio mundo. ¿Hará falta enunciar más pruebas aún de que España constituye ahora mismo uno de los países más libres y democráticos del planeta? Y, sin embargo, el desencanto popular con la democracia no para de crecer. Cada vez más, la gente acude a votar con el fatalismo nihilista de quien sabe que su gesto en nada sustantivo influirá sobre el devenir futuro de la realidad.

Es la gran paradoja de este instante español: cuanto más y más se extiende el principio democrático hasta los últimos rincones de la vida pública, más y más impotente se revela ese mismo orden democrático a fin de hacer efectiva su teórica voluntad soberana. El Estado moderno, escribe Zygmunt Bauman en su último libro, sustentó su legitimidad, ya huérfana del aval de cualquier dios, en la promesa de ofrecer seguridad a la población sometida a su autoridad. Seguridad entendida en el sentido amplio que va más allá de lo meramente físico, que abarca también los planos político y psicológico. Esa era la cláusula primera del contrato social implícito que la Gran Recesión está haciendo papel mojado cada instante que pasa.

Incapaz de cumplir su promesa germinal, el Estado se va viendo desposeído poco a poco del consentimiento sobre el que se asentaba su predominio. La crisis es indiferente al poder democrático. Así de simple. La democracia representativa, que era la última religión laica que aún quedaba en pie tras el derrumbe aparatoso del socialismo real, se tambalea hoy ante nuestra atónita mirada. Reducida ya a la prosaica banalidad de los índices de audiencia y de los mensajes cada vez más pueriles de los líderes en Twitter, tampoco ella sobrevivirá por mucho tiempo a la sociedad del espectáculo.

No traicionar a Rajoy es traicionar a España
Carmelo Jordá Libertad Digital 12 Enero 2016

El todavía presidente del Gobierno se ha explicado este martes ante la Junta Directiva del PP –un montón de gente, oiga– en uno de esos actos concebidos a mayor gloria del supremo líder a los que nos tienen acostumbrados los muy democráticos partidos políticos españoles.

Rajoy ha abundado en su visión de la situación política, que básicamente consiste en una negación absoluta de la realidad, insistiendo en ese gran pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos que según él es la mejor alternativa para España.

Pero por mucho que insista la las bondades de la gran coalición, que sin duda las hay, y no pocas, Rajoy miente cuando ofrece esa fórmula con él mismo como presidente, porque no hay peor mentira que ocultar un elemento esencial de la verdad: que él es el obstáculo insalvable para dicho acuerdo.

Eso lo sabe Rajoy –supongo, no se puede ser tan necio–, lo sé yo, lo sabe usted querido lector y, sobre todo, lo saben los trescientos altos cargos populares que se partían las manos aplaudiendo las mentiras de su supremo líder.

Trescientos, que miren ustedes qué número de resonancias tan heroicas, que son una excelente representación de un partido que el propio Rajoy ha ido minando, trufándolo de fieles cuyo mayor y casi único mérito era, precisamente, deberle todo o casi todo al propio presidente, todavía, del partido y el Gobierno.

Lo mismo ocurre con los 120 diputados que conformarán el Grupo Parlamentario del PP en las Cortes desde este miércoles. Es probable que el proceso de selección –por llamarlo de alguna forma– aún haya sido más brutal, el control de las listas fue exhaustivo: todos están ahí, y lo saben, gracias a que el divino dedo se ha posado sobre ellos.

Pues ha llegado la hora de la traición: cada uno de los populares que debe su cargo a Rajoy deberían traicionarle, porque los que no lo hagan están traicionando a España y, qué quieren, entre una cosa y otra la decisión me parece bastante obvia.

Es así y no hay camino entre medias: Rajoy ha demostrado que está decidido a hundir a su partido y, lo que es mucho peor, a su país, y lo hará si nadie se lo impide: boicoteará cualquier posibilidad de acuerdo, nos llevará a unas elecciones convencido de que se acercará a la mayoría absoluta a costa de Ciudadanos y volverá a fracasar, probablemente dejándonos en manos de Podemos y de un PSOE aún más disminuido.

Sólo el PP puede impedir que el "genial manejo de los tiempos" de Rajoy les lleve a ellos y a todos nosotros no ya al borde del precipicio, sino al fondo mismo del barranco.

Tenéis que traicionarle, echadlo, ya sea para un pacto o para ir a las elecciones. Hacedlo ya… o estaréis traicionando todo lo demás.

Corrupciones
Mikel Buesa Libertad Digital 12 Enero 2016

La apertura del juicio oral en el caso Nóos, en el que están involucrados sinvergüenzas de todas las clases y en el que no son menores las connotaciones políticas, tanto en el terreno partidario como en el de las altas instituciones del Estado, es una buena ocasión para retomar el asunto de la corrupción. España es, en esto, un país que sale bastante bien parado en cuanto a las comparaciones internacionales, a pesar de la mala opinión interna que se manifiesta al respecto. Es claro que la corrupción política hace ruido en nuestro caso, pero también es evidente que no ha impregnado in extenso las estructuras partidarias ni se ha introducido, más allá de algún caso puntual, en las administraciones públicas. De hecho, dentro de esa enorme proporción de ciudadanos que, según el CIS, están preocupados por la corrupción, apenas se cuentan personas que hayan sido testigos de un hecho de tal naturaleza o a las que se les hayan exigido pagos irregulares para tener el favor de los funcionarios, médicos, policías, profesores u otros trabajadores del sector público.

Los españoles somos más bien proclives a la exageración. En el caso Nóos casi nadie entenderá que a la infanta Cristina de Borbón se la exonere de toda culpa en aplicación de la exótica doctrina Botín, pues quien más quien menos ya la ha condenado hace tiempo, lo mismo, por cierto, que a los demás encausados en el asunto. Tal vez si la justicia fuera rápida -o sea, fuera justicia-, esto no pasaría, pero cuando han transcurrido tantos años desde que el tema saltara a las páginas de los periódicos, los deseos de venganza se han recocido en esa olla podrida en la que se ha acabado convirtiendo. Y es que la corrupción jode y genera un malestar que va mucho más allá de su alcance concreto. Por poner el ejemplo más significativo, podemos comparar el coste directo que los casos conocidos han supuesto para España con su coste social medido en términos de bienestar. Sobre lo primero, aunque los datos disponibles son incompletos, se puede señalar que, si sumamos todo lo que el choriceo político se ha llevado por delante durante los últimos quince años, estaríamos hablando de unos 4.900 millones de euros, lo que no es una cifra menor, pero que se queda en un promedio anual de alrededor de 325 millones. En cuanto a lo segundo, disponemos de la estimación que, basándose en los postulados de la economía de la felicidad, hizo un grupo de investigadores de la Universidad de Las Palmas liderado por el profesor Carmelo León, en la que se concluía que el malestar personal provocado por la corrupción era equivalente al que hubiera ocasionado una pérdida de renta de 39.500 millones de euros al año. O sea, que el coste social de la corrupción para los españoles excede en 120 veces a la pérdida económica real. Lo dicho: una exageración.

Claro que para exagerar están los políticos de todos los partidos cuando hablan del tema. Para ellos, corrupción de verdad es lo de los otros, nunca lo suyo. Ahí está, para ejemplificarlo, el debate, o lo que fuera aquello, que tuvieron Rajoy y Sánchez, en el que no acabaron a garrotazos porque, al parecer, son personas pacíficas y con muchas tragaderas. Cuando oigo a los socialistas hablar del presidente del gobierno siempre se mienta a Bárcenas y la Gürtel; claro que los populares no se arredran y sueltan esa retahíla que empieza en los ERE andaluces. Sin embargo, la sabiduría popular los equipara: son todos lo mismo, dicen; unos hijos de tal o cual. Y ciertamente no va mal encaminada cuando se refiere a los que mandan de verdad, al PP y al PSOE, porque cuando se mide su corrupción con relación a su poder político, tal como he hecho en mi libro La pachorra conservadora, entonces apenas se diferencian unos de otros. Esos partidos han tenido, en lo que va de siglo, en torno a 25 casos de corrupción por cada millón de votos en las elecciones al Congreso. Y si se mira a los demás se observa en general lo mismo, con diferencias que no son demasiado grandes. Por poner sólo un ejemplo, entre los nacionalistas, el PNV o ERC tienen menos casos de corrupción que Convergencia y su hasta hace poco socio Unió Democrática de Catalunya. No obstante, hay que añadir que, con el mismo criterio, algunos pequeños partidos regionales o locales aparecen como verdaderas organizaciones delictivas, como ocurre con Coalición Canaria, el GIL que en su día fundó Jesús Gil, el Partido Andalucista o la Unió Mallorquina de María Antonia Munar.
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O sea, que en esto de las corrupciones también hay clases. Y lo malo es que, en el tótum revolútum que se forma con el tema -seguramente porque los periodistas son de letras, les asustan los números y lo mismo les da cinco que quinientos-, se hacen pocas distinciones. Lo dicho: son todos unos hijos de mala madre y total que, para lo que hay, es mejor cabrearse con el universo completo. No me extraña que, en estas circunstancias, los politólogos -que se han trabajado este asunto no con aproximaciones literarias sino con modelos matemáticos- hayan llegado a la conclusión de que los electores, cuando depositan su papeleta en la urna electoral, no tienen en cuenta la corrupción para decidirse por uno u otro candidato. Y si la tienen es sólo en una minoría tan estrecha que no influye sobre los resultados. De esta manera, los políticos corruptos no se ven sancionados electoralmente y expulsados del foro público. Suma -los euros robados al erario, se entiende- y sigue -mandando y, si hay ocasión, robando, naturalmente-. No me extraña que aquel gran observador de la Italia meridional -tan influida por la cultura española desde los tiempos del Gran Capitán-, y también de España, que fue Leonardo Sciascia sentenciara en su lecho de muerte, en un hospital de Milán, lo siguiente:

Vivimos rodeados de porquería y lo que vemos habitualmente no nos lleva a ninguna salida posible del pesimismo porque todos somos culpables, aunque el poder sea el culpable principal.

Los españoles pueden estar tranquilos
Cayetano González Libertad Digital 12 Enero 2016

No llevo la cuenta de las veces que el presidente del Gobierno en funciones ha repetido esta manida frase cada vez que el proceso soberanista de Cataluña le ha puesto contra las cuerdas, obligándole a salir ante la opinión pública. Pero tengo la certeza de que cada vez que Rajoy la pronuncia resulta menos creíble, a la par que aumenta exponencialmente la preocupación o el cabreo en esos ciudadanos españoles a los que el jefe del Ejecutivo apela, al no entender cómo se ha dejado llegar tan lejos la ensoñación independentista de los Mas y Junqueras de turno.

No hace tanto tiempo, en el otoño de 2012, tras la celebración de la Diada de ese año, el presidente del Gobierno calificó de "dimes y diretes" todas las especulaciones políticas y periodísticas que se hacían en torno a las intenciones independentistas de la entonces todavía CiU y de ERC. Rajoy llevaba un año en La Moncloa y empezó a aplicar a la cuestión catalana su estrategia favorita cuando ha tenido un problema de índole política: no hacer nada y confiar en que el simple paso del tiempo lo arregle todo.

Pero el tiempo fue pasando y la situación no sólo no se arregló sino que claramente empeoró. Un momento ciertamente irritante para todos los españoles que quieren creer que la ley es igual para todos fue el 9 de noviembre de 2014, cuando, después de jurar y perjurar Rajoy que no permitiría que se celebrara ningún referéndum en Cataluña, las urnas se pusieron en la calle y todos aquellos ciudadanos que quisieron pudieron votar en algo que fue calificado de "pantomima" pero que contó para su celebración con todo el apoyo logístico de la Generalitat. Todavía hoy es el día en que ningún responsable político –empezando por el ya expresidente Mas– ha pagado, penalmente hablando, por ello.

Mientras tanto, el inquilino de La Moncloa, cada vez que era preguntado por el desafío secesionista de Cataluña, solía responder poniendo una vela a Dios y otra al diablo: reafirmaba su firme voluntad de que mientras fuera presidente del Gobierno no permitiría la separación de Cataluña del resto de España, y al mismo tiempo hacía continuas ofertas de diálogo y de mano tendida a los máximos dirigentes de la Generalitat. Cuando ya se convenció de que lo del diálogo era una oferta que sonaba ridícula, dejó que su ministro de Asuntos Exteriores empezara a hablar de una posible reforma de la Constitución para buscar un mejor encaje de Cataluña en España; e incluso el lenguaraz Margallo llegó a calificar de "bomba" la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución, como si los padres constituyentes y quienes la aprobaron fueran unos locos y unos insensatos al pensar en ese instrumento, la suspensión de la autonomía, si se diera el caso de clara desobediencia por parte de las autoridades de una comunidad autónoma.

¿Por qué los ciudadanos tendrían que creer a Rajoy ahora que acaba de tener un serio revés en las elecciones generales, cuando lleva al menos tres años escurriendo el bulto en la cuestión catalana? ¿Qué credibilidad tiene quien no ha sabido hacer frente, con una mayoría absoluta que le permitía un enorme margen de maniobra, al mayor desafío a la ley y al Estado de Derecho que alguien ha planteado desde la transición política?

Por no hablar de la declaración institucional de Rajoy de este pasado domingo por la tarde sin admitir preguntas -¿cuándo los medios de comunicación serán capaces de ponerse de acuerdo para no aceptar este tipo de comportamientos infumables de responsables políticos?-, que sonó más bien a la de un presidente del Gobierno en funciones que está buscando desesperadamente apoyos para una investidura que a día de hoy la tiene imposible. Un presidente en funciones que aprovecha esa situación de extrema gravedad institucional para, por un lado, sacar pecho y dar una apariencia de firmeza y, por otro, meter presión al líder del PSOE, Pedro Sánchez, para que pase por el aro de formar un gobierno de coalición en el que Rajoy se ve de Presidente.

Subrayar, como hizo Rajoy en su declaración institucional, que ha dado instrucciones para que "cualquier actuación que pueda adoptarse por el nuevo Gobierno de Cataluña, de su presidente, de su Parlamento o de cualquier otra institución, que suponga la vulneración de la Constitución y del ordenamiento jurídico para que tengan la respuesta del Estado de Derecho para defender la democracia y la ley" es de una inanidad muy propia del personaje, porque sólo faltaría que el Estado no actuara cuando se vulnera la ley. Aunque no se puede obviar que esa ley se ha incumplido reiteradamente en los últimos años en Cataluña, y quienes lo han hecho se han ido de rositas.

Los nacionalistas tienen una habilidad especial para oler la debilidad del contrario y cuando la detectan lo aprovechan y abusan de esa situación. A Rajoy ya le han cogido el pulso hace tiempo y por eso, entre otros motivos, el nuevo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha permitido decir este lunes que lo manifestado por el presidente del Gobierno en funciones "son unas declaraciones en funciones" que le interesan más bien poco porque provienen de "un proyecto que se acaba". Es decir, que Puigdemont sabe de la debilidad política de Rajoy y pasa absolutamente de sus advertencias. ¿De verdad que los españoles pueden estar tranquilos, señor presidente del Gobierno en funciones?

Tahúres separatistas
SANTIAGO FONTENLA LAGACETA.EU 12 Enero 2016

En cualquier país normal cosas como las que están sucediendo en España no tendrían lugar. Ladrones de carteras, tahúres, protagonizan un pulso que, si todo va como va, perderemos.

El separatismo catalán, al que se han unido las alegres y minifalderas formaciones separatistas del País Vasco y Galicia, no tiene un pelo de tonto. Juegan y administran sus tiempos de forma magistral, sabedores de la debilidad por la que atraviesa un Gobierno en funciones que cuenta con el escaso apoyo de un socialismo radicalizado que comienza a subir al monte, Ciudadanos y poco más. Las zancadillas que preparan los bolivarianos podemitas allanarán un camino libre de obstáculos para que una declaración unilateral de independencia, o en el mejor de los casos un referéndum de autodeterminación, de por zanjada la fiesta.

Parece que quieren acabar con esa ‘unidad de destino’ de la que tan orgullosos nos hemos sentido durante siglos, y parece que lo van a conseguir porque nadie, absolutamente nadie, va a hacer lo justo y necesario para evitarlo. No son tiempos de sables, pero sí de una aplicación extenuante de la Ley, de la Constitución. Una aplicación que permita, sin complejos, poner en marcha el Art 155 de la Constitución y encarcelar a cualquiera que quiera acabar con la ‘casa común’ que es España.

'Murcia is not Catalonia'
Pablo Molina Libertad Digital 12 Enero 2016

La felicitación del F. C. Barcelona al nuevo presidente regional catalán ha ido acompañada de un mensaje en el que el club muestra sus mejores deseos en esta nueva etapa "histórica y apasionante" que inicia el país, o sea, Cataluña. Sorprende que un gran club europeo, vigente campeón continental, aplauda así al político que ha decidido, entre otras cosas, que el Barça sea expulsado de las competiciones donde ahora milita. Es tan incomprensible como la complacencia de la clase media catalana con los antisistema que han jurado llevarla a la ruina, pero sobre el carácter eminentemente suicida de los nacionalistas es la ciencia psiquiátrica la que debe pronunciarse.

Si el mensaje en las redes sociales de los dirigentes del Barça es ofensivo para la mayoría de sus aficionados, más preocupante es el mapa de las peñas del club en el que Cataluña ocupa parte de Aragón, un trozo de Francia, todas las islas baleares, la comunidad valenciana ¡y un trozo de Murcia! El separatismo de Laporta, que ponía a sus jugadores africanos y brasileños a desfilar por el Nou Camp con pancartas secesionistas, ha adquirido con sus sucesores una voluntad expansionista que empieza a resultar preocupante. Habrá que ir preparando las pancartas de Murcia is not Catalonia para exhibirlas en la Nueva Condomina, porque estos tíos se nos anexionan utilizando los sentimientos deportivos y el día menos pensado podemos encontrarnos en cualquier barraca huertana un campamento de la CUP.

A lo largo de la vida uno cambia de coche, de casa, de trabajo y, en los casos más graves, hasta de esposa. Jamás cambia de equipo de fútbol. De pequeñín te fascina un equipo y, sesenta años después, lo primero que le regalas a tu nieto es una equipación del club de tus amores, no sea que salga del equipo rival. Nadie reniega de sus colores; excepto los aficionados del Barça. Los dirigentes del club han conseguido lo que parecía imposible. Enhorabuena, suerte en "esta etapa histórica y apasionante" en la que os habéis embarcado y muchos éxitos en la próxima liga. Catalana, por supuesto

De golpe de estado a golpe de estado
Santiago Navajas vozpopuli.com 12 Enero 2016

En 1981, durante el golpe de estado, el papel del general Armada, tutor político de Juan Carlos I, no estuvo claro. Al parecer, su idea era presidir un gobierno de “concentración” para afrontar la grave crisis institucional, con personalidades de la izquierda, la derecha y el centro: de Felipe González a Luis María Ansón pasando por Manuel Fraga. Acabó en la cárcel (aunque fue rápidamente indultado, ¡ay!). En las siguientes elecciones, el PSOE consiguió 202 diputados, mayoría absolutísima con la que los socialistas de González/Guerra/Boyer impusieron una “hoja de ruta” implacable con la que dejaron al país irreconocible, más moderno y más guapo. Empezaron por ellos mismos, todo hay que decirlo, pasando de las chaquetas cutres de pana y comer tortilla de patatas a alternar con Isabel Preysler. Este país le debe mucho a esa señora filipina empeñada en desbastar a españoles de toda clase y condición.

Sin embargo, en la actualidad no hay perspectiva de que ningún partido pueda conseguir mayoría absoluta. Y que aunque la obtuviese, no tendría la fortaleza moral y la lucidez política para encauzar el paso a través de la Escila y la Caribdis con la que se enfrentará el próximo gobierno: aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía en Cataluña, en plan Lerroux en el 34 o, por el contrario, coger el toro por los cuernos y plantear un referéndum sobre la autodeterminación catalana, siguiendo el ejemplo de David Cameron respecto de Escocia o la Ley de Claridad canadiense.

Rajoy, ni está ni se le espera. Alguien que, como el presidente gallego, no hace cumplir un programa electoral teniendo una cómoda mayoría absoluta, no sería capaz de nada en un gobierno de minoría o en coalición. El PSOE demasiado tiene con sobrevivir en el lecho de Procusto al que le está sometiendo Pablo Iglesias y su banda de “reservoir dogs” tarantinianos. En cuanto a Ciudadanos y Podemos, unos porque no pueden, dada la aritmética parlamentaria, y otros porque no quieren, dada su geometría antisistema, no serán sino comparsas en un momento de crisis sin parangón desde aquel infausto año en el que el real tricornio de Tejero emuló al virtual caballo de Pavía.

Entonces Armada provocó el problema, el golpe de Estado, como medio para la solución, un gobierno transversal de corte tecnocrático. Sin embargo, en la actualidad el golpe de estado “a baja temperatura” está siendo perpetrado por el nacionalismo catalán -es decir, desde fuera del núcleo constitucional de la monarquía parlamentaria- y, puesto que un gobierno de coalición parece imposible dados los intereses a corto plazo del PPSOE, cabe plantear una solución que, aunque limitada en el tiempo, tenga la posibilidad de actuar pensando en el largo plazo. Como en el ajedrez, sacrificar piezas menores para abrir espacios hasta el jaque mate final.

En Italia solventaron el problema de la inestabilidad económica de un sistema que se iba por el garete de la crisis de deuda, instaurando un gobierno tecnocrático presidido por Mario Monti. Aunque apenas duró poco más de un año, debido a la irresponsabilidad de Silvio Berlusconi, ese “turista della democrazia”, llevó a cabo una agenda de estabilidad y racionalización del Estado que salvó al país transalpino: de la ley de estabilidad presupuestaria, que reformó las pensiones y los impuestos a la propiedad, al inicio de un proyecto de fusionar provincias. Sobre todo, sirvió para inspirar confianza internacional y mantener a raya el coste del endeudamiento.

En el caso de España -y para tener un fuerte apoyo parlamentario durante los dos años necesarios para hacer una reforma constitucional, un plan nacional de educación y otro del mercado de trabajo-, el gobierno tecnocrático debería tener, como en el plan de Armada, un vínculo con personalidades de los tres partidos de ámbito nacional y sólido compromiso con los valores del Estado de Derecho y el “Capitalismo de Bienestar”. Y debería estar presidido por alguien de Cataluña, para disolver esa percepción en el exterior de que la mayor parte de los catalanes no quieren ser españoles. En estas circunstancias, Josep Piqué (Villanueva y Geltrú, 1955) sería un candidato ideal: vinculado al PP, empresario de éxito no sospechoso, con visión geoestratégica y formación humanista. Entre los socialistas, tanto Joaquín Almunia (Bilbao, 1948) como Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947) podrían ser los mejores candidatos, dado su experiencia en el gobierno y su prestigio internacional, además de que los antiguos adversarios mandarían el mensaje de que por el bien de España se puede, y se debe, aparcar las diferencias. Ciudadanos podría contribuir con la presentación de independientes como Manuel Conthe (Madrid, 1954). Por último, sería necesario que hubiese figuras incontestables del panorama cultural español, de Adela Cortina (Valencia, 1947) a Javier Gomá (Bilbao, 1965) pasando por José Antonio Marina (Toledo, 1939) o José Ignacio Goirigolzarri (Bilbao, 1954).

Un Pacto de Barcelona debería sustituir en la letra pero no en el espíritu al Pacto de Toledo. Decía Spinoza que “Dios se revela en la armonía de lo que existe”. Parafraseando al paradójico ateo judío de Holanda, el patriotismo constitucional se revela en el consenso sobre los valores fundamentales de los adversarios.

La Policía descubre que la dictadura iraní ha dado 2 millones de euros a Iglesias y su entorno desde 2013
M.A. Ruiz Coll okdiario 12 Enero 2016

La Udef acredita en un informe que la tiranía islamista aporta "entre 600.000 y 700.000 euros al año" para el "funcionamiento y publicidad" del partido de Pablo Iglesias a través de sociedades interpuestas en varios países. Los pagos se canalizan a través de Hispan TV, el canal que emite Fort Apache.

El Gobierno de Irán ha financiado con cerca de 2 millones de euros a Podemos, a su secretario general, Pablo Iglesias, y a su más estrecho círculo de colaboradores, según un informe confidencial de la Policía Nacional al que ha tenido acceso Okdiario.

El informe ha sido elaborado por los mismos agentes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía que investigaron la trama de corrupción de Gürtel.

La Policía aprecia indicios de blanqueo de capitales y financiación ilegal de Podemos
La investigación se inició a raíz de más de una decena de denuncias recibidas por la Policía. Sus conclusiones serán remitidas a la Fiscalía, ya que el informe aprecia que los hechos descritos pueden ser constitutivos de presuntos delitos de financiación ilegal de partidos políticos y blanqueo de capitales, así como distintas infracciones contra la Hacienda pública y la Seguridad Social.

El documento indica que el dinero de la dictadura islámica, una de las teocracias más sanguinarias del mundo, habría servido para lanzar la carrera política del líder de Podemos, Pablo Iglesias, y proyectar la imagen pública de su partido.
Una red de sociedades interpuestas

Los pagos procedentes de Irán se canalizan a través de 360 Global Media, la empresa que emite la señal de Hispan TV en España. Se trata de un canal internacional de televisión creado por el Gobierno iraní para lanzar sus mensajes de carácter islamista en los países de lengua española.

Su programa estrella en España es Fort Apache, dirigido y presentado por Pablo Iglesias, que ha servido de plataforma para dar a conocer la imagen de otros líderes de Podemos como Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón o Tania Sánchez.

El informe policial cifra entre 600.000 y 700.000 euros anuales la aportación que 360 Global Media realiza para el “funcionamiento, realce, publicidad y mantenimiento de Podemos”.

La Udef ha rastreado el millonario trasiego de dinero con el que el régimen islamista de Irán financia a 360 Global Media, a través de un entramado de sociedades interpuestas con sedes en varios países.
Financiación ilegal de partidos políticos

Una de estas “sociedades instrumentales” utilizadas por el Gobierno de Irán para transferir fondos a España es Venus Victrix General Trading, que opera desde Dubai. Esta empresa abona desde los Emiratos Árabes 200.000 euros anuales a 360 Global Media para pagar los gastos producción del programa La Tuerka.

“Con el dinero iraní”, especifica el informe, “360 Global Media paga a Pablo Iglesias, a su núcleo duro y sostiene su entramado audiovisual realizando transferencias a Producciones Con Mano Izquierda (CMI) y La Barraca Producciones“, las dos productoras en las que “trabaja parte del núcleo duro de Pablo Iglesias/Podemos y que producen el programa La Tuerka”.

En este sentido, añade el informe, “podemos concluir que de forma indirecta, a través de 360 Global Media, el Gobierno iraní contribuye a la financiación de la formación política Podemos“, lo que supondría “financiación ilegal de un partido político en toda regla“, concluye.

El informe señala que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha cobrado de 360 Global Media desde 2013 un total de 93.000 euros netos procedentes de Irán, por sus labores como director y productor de Fort Apache. Iglesias destinaría una parte de este dinero a financiar a su partido.

El hijo de Willy Meyer
La empresa que emite Hispan TV también habría aportado directamente una cifra próxima a los 60.000 euros anuales a las dos productoras montadas por Iglesias para elaborar sus programas de televisión La Tuerka y Fort Apache: La Barraca Producciones y la Asociación Cultural Producciones Con Mano Izquierda (CMI).

A ello se suman otros 150.000 euros anuales distribuidos entre los principales miembros del equipo de Pablo Iglesias en ambas productoras. Entre ellos, Camila Rigali San Martín, Tristán Meyer Hidalgo, Pablo Gabaldé y Eduardo García Macías.

Tristán Meyer Hidalgo es hijo del ex eurodiputado de IU Willy Meyer y hermano de Amanda Meyer, que durante la pasada legislatura fue secretaria general de Vivienda, Rehabilitación y Arquitectura en la Junta de Andalucía en representación de IU. El informe policial señala a Amanda Meyer como la “verdadera responsable” de la adjudicación de una beca de 1.800 euros mensuales concedida por la Universidad de Málaga a Íñigo Errejón, uno de los principales ideólogos de Podemos.

Tristán Meyer es ex secretario de Producciones con Mano Izquierda (CMI), así como editor y redactor de Fort Apache. Por este cometido, habría percibido de 360 Global Media cerca de 35.000 euros en 2013 y 2014.

En enero de 2015, Pablo Iglesias y Tristán Meyer abandonaron la junta directiva de la productora –que sobre el papel actuaba en todo momento como una “asociación cultural sin ánimo de lucro”–, cuya presidencia fue asumida por Camila Rigali. Esta última habría cobrado de 360 Global Media un total de 75.000 euros desde diciembre de 2012, casi siempre mediante transferencias periódicas de 2.688 euros.
El “arma ideológica” de Ahmadineyad

Camila Rigali es también miembro de la dirección de la otra productora creada por Pablo Iglesias, La Barraca Producciones, junto a Pablo Gabandé Tapia, miembro de Podemos de San Sebastián.

A todo ello, hay que sumar la cesión gratuita de las instalaciones de 360 Global Media, unos modernos estudios de televisión situados en la calle Abdón Terradas, para grabar el programa Fort Apache. La Policía cifra en unos 50.000 euros anuales el valor de la cesión de estas instalaciones.

El dictadura teocrática de Irán lanzó Hispan TV como canal internacional de lengua hispana para el adoctrinamiento ideológico en enero de 2012, después de que el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadineyad realizara una gira por Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua para estrechar vínculos con los gobiernos de la órbita “bolivariana”.

El propio Ahmadineyad fue el encargado de inaugurar las emisiones de Hispan TV en Teherán, en un acto en el que presentó este proyecto como “un arma de lucha ideológica”.

Los informes para Hugo Chávez
El entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez –quien desde 2002 ha financiado a los principales líderes de Podemos con 4,2 millones de euros– leyó personalmente un mensaje de bienvenida al nuevo canal con motivo de la inauguración de sus emisiones.

Pocos meses después, en septiembre de 2012, Hispan TV comenzó a emitir el programa Fort Apache, presentado y dirigido por Pablo Iglesias, con Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón como invitados habituales.

Consiguieron así una mayor proyección y difusión de la que habían contado hasta entonces con su programa La Tuerka, que desde 2010 se emitía, con una facturación mucho más rudimentaria, en una televisión local de Madrid.

La financiación procedente de la dictadura de Irán y los modernos medios técnicos facilitados por Hispan TV, junto con la difusión de internet y las redes sociales, se convirtieron en la mejor plataforma para que Iglesias, Monedero y Errejón lanzaran en la campaña de las elecciones europeas de 2014 un partido, Podemos, que hoy aspira a entrar en el Gobierno de la nación de la mano del PSOE.

Paralelamente, como ha informado OkDiario, los que luego serían principales dirigentes de Podemos recibieron 4,2 millones de euros del Gobierno de Venezuela por supuestos informes de asesoramiento al ejecutivo de Hugo Chávez a través de la Fundación CEPS.

El tuteo nacional
ARCADI ESPADA El Mundo 12 Enero 2016

HACE más de 30 años, cuando ya llevaba unos cuantos evadiendo impuestos, el presidente Jordi Pujol tuvo un incidente con los periodistas que le aguardaban en la sala de prensa. Pujol entró en la sala y no todos se levantaron. Yo veía la escena desde fuera. Ya había notado en otras ocasiones su incomodidad cuando los periodistas seguían sentados a su paso. A mí no me importaba levantarme. Es más, entendía su exigencia. Pero tenía algún problema personal con un hombre que siempre llegaba a las ruedas de prensa con gran retraso, que nunca había pedido perdón por hacerlo y que cerraba la boca a las preguntas incómodas con una altanería algo zafia. Así que esperaba fuera. Desde la puerta vi cómo se encaraba con el grupo:

- Ustedes se levantarían si entrara el presidente del Gobierno de España. Y deben hacer lo mismo cuando entra el presidente de la Generalidad.

Pensé en él, pienso en él todo el tiempo que me ocupo de la farsa sucia de la política catalana, la tarde del domingo en el pleno parlamentario que nombró presidente a un hombre que se ha comprometido a destruir en 18 meses máximo el Estado español. Las mentiras y la indigencia intelectual de los protagonistas del Proceso se manifestaron con la exuberancia acostumbrada. Pero la devastación de las formas alcanzó un nivel inédito. Ayudó que el nuevo presidente sea un alcalde: el viciado aire doméstico que alcanzó su respuesta a los portavoces (en especial al inenarrable podémico: un Joan Capri comunista) reveló a un hombre básico y municipal. Ayudó también el interés por la humillación del diputado Gabriel de la Cup (siempre disfrazado para las grandes ocasiones), que llamó Carles al presidente y lo tuteó. Por desgracia, tampoco la oposición fue ajena a la domesticidad. La portavoz Arrimadas, por ejemplo, no lo tuteó pero lo tuitéo, que es lo mismo. Y el socialista Iceta, aunque fuese el más preciso a la hora de fijar y cuadrar al candidato en las responsabilidades en que va incurrir, dio la impresión de estar pasando el domingo en casa del suegro.

Los registros del habla y la formalidad gestual tienen un valor profiláctico, narrativo y hasta de cordialidad democrática que la despótica, ¡y tan hipocritona!, campechanía tiene dificultades en reconocer. Su destrucción añade, en el caso que nos ocupa, una razón mucho más profunda de lo que parece para oponerse a la independencia. Y es que donde hay confianza da asco.

Un regalo envenenado
RODRIGO TENA El Mundo 12 Enero 2016

Afirma Montesquieu en 'El Espíritu de las Leyes' que el principio necesario en una democracia es la virtud, mientras que en una monarquía puede bastar con el honor, atributo basado en un prejuicio: el de la respectiva condición dentro de la estructura social y política. Para la subsistencia de un cierto anacronismo como es una monarquía parlamentaria se necesitan, sin duda alguna, ambas cosas.

La cita viene a cuento por la elevada probabilidad de que en la fase previa del juicio por el 'caso Nóos', que ahora comienza, a la Infanta se le aplique la 'doctrina Botín' y quede exonerada a las primeras de cambio. Esa doctrina deriva de una interpretación imaginativa del art. 782.1 LECrm efectuada por el Tribunal Supremo con ocasión de la imputación del famoso banquero. Conforme a ella, no es posible enjuiciar a una persona cuando no acusa ni el fiscal ni el directamente ofendido por el delito (la acusación particular), pese a que sí lo haga la acusación popular.

En realidad -conforme a una matización posterior realizada para el 'caso Atutxa'- el que se le aplique o no a la Infanta depende tan solo de dilucidar si el delito fiscal que se le imputa tiene un perjudicado concreto o afecta de manera general a toda la colectividad. Si fuese lo primero, dado que tanto el Ministerio Fiscal como la Hacienda Pública han pedido el sobreseimiento, su exoneración quedaría garantizada. En el segundo caso, sin embargo, la persistencia de la acusación popular ejercida por Manos Limpias bastaría para impedirlo.

Es verdad que hay muchos argumentos técnico-jurídicos para defender la aplicación de esa doctrina en este caso (al fin y al cabo muy parecido al del propio Botín). La resolución del Tribunal estimándola en la fase preparatoria que ahora se inicia no podría nunca calificarse de arbitraria. Seguro que sería recibida con alborozo por la Infanta y sus abogados. Pero hasta qué punto esto constituiría una buena noticia para nuestro Estado de Derecho en general, y para la Corona en particular, es harina de otro costal. Al menos podemos presumir que a Montesquieu le hubiera inquietado bastante.

Comencemos por el Estado de Derecho. El que en ciertos casos con acusados ilustres el fiscal se empeñe en no acusar, el abogado del Estado en no defender a su cliente y los jueces en forzar la interpretación de las normas (o considerar los delitos fiscales como delitos con perjudicado concreto) para negar legitimación a la acusación popular, pienso que nos debería suscitar a todos cierta preocupación. Ya de entrada nos indica que algo no funciona muy bien en nuestro entramado institucional: que nuestros altos funcionarios no gozan de la debida independencia o que por algún motivo los criterios de supuesta conveniencia política se imponen frente a los estrictamente jurídicos.

Además, la sutil distinción a estos efectos -consagrada por el juego combinado de las 'doctrinas Botín y Atutxa'- entre los delitos que perjudican a uno solo (aunque como bien recordaba el juez Castro ese uno llamado Hacienda seamos todos) y los que no tienen perjudicado conocido, merece un comentario aparte. Hace más de 2.500 años Solón, el creador de la democracia ateniense, negó expresamente que tal distinción pudiera tener ningún sentido en un régimen democrático. Si hubiera que destacar alguna de sus leyes, quizá la más relevante es la que atribuía a cualquier ciudadano la posibilidad de denunciar a quien hubiese cometido una ilegalidad, aunque el denunciante no hubiera sufrido ningún perjuicio personal, pues toda ofensa es un ataque a la ciudad, y, a través de ella, a todos y cada uno de los individuos que la integran. Si esto es cierto con carácter general, mucho más en un país como el nuestro, en el que gran parte de sus instituciones supuestamente independientes han sido capturadas por nuestras élites extractivas; y mucho más en este caso, en el que están en juego intereses colectivos de primer orden, no sólo por el bien lesionado, sino por el protagonismo y la preponderancia social de la autora. No olvidemos que si el Derecho vale algo en una democracia, es principalmente por constituir un freno al abuso de poder, que por definición siempre se ejerce por quien lo ostenta.

Esta última reflexión nos conduce a examinar el impacto que la exoneración de la Infanta por aplicación de la 'doctrina Botín' puede tener para la Corona. El 'caso Nóos' es sintomático de una forma de hacer negocios en España, y por eso no se limita al fraude fiscal, sino que gran parte de los imputados (entre ellos once cargos públicos) van a tener que responder de acusaciones tan graves como malversación, prevaricación, falsedad, estafa, fraude a la Administración, blanqueo de capitales y tráfico de influencias. Presuntos delitos que han costado al contribuyente unos cuantos millones de euros. Y si hay algo absolutamente obvio es que este caso no se explica sin la presencia directa o indirecta de Urdangarin; es decir, de la Infanta; es decir, de la Corona. El que a la hermana del Rey le imputen únicamente un delito fiscal tiene relevancia sólo para la interesada y sólo desde la perspectiva penal. Para la sociedad española y su régimen político lo que está en juego es algo mucho más trascendente.

La abdicación del Rey Juan Carlos y los nuevos modos impuestos por su sucesor, Felipe VI, incluida su decisión de retirar a su hermana el título de duquesa, han supuesto un paso muy importante para acompasar la Institución a las nuevas exigencias de regeneración moral e institucional que, afortunadamente, dominan ahora en la política española. Por esto hemos salido ganando todos, pero principalmente la Corona. De ahí que la posible decisión de no enjuiciar a la Infanta -recordemos que por inacción de nuestras instituciones- puede tener un efecto mucho peor para nuestra Monarquía parlamentaria que su absolución tras un juicio en condiciones o, incluso, que su condena. Sencillamente, porque así se habrá negado no sólo la virtud, sino también el honor: el prejuicio habrá saltado por los aires, porque nadie en su sano juicio podrá a partir de ahora atribuir ciegamente a los miembros de la Institución Monárquica el voto de confianza que ésta necesita para sobrevivir. Más bien cabe prever que sea sustituido por otro prejuicio contrario nacido de la frustración y de la sospecha.

Efectivamente, mal favor habrán hecho en ese caso a la Monarquía la Fiscalía, la Abogacía del Estado y los Tribunales; un regalo envenenado a nuestro Rey de digestión complicada, máxime cuando la eliminación de la Infanta del orden de suceder en la Corona no depende del Monarca sino de la propia interesada. Y no hay que presumir que el librarse 'in extremis' de ser enjuiciada, aunque sea por motivos tan singulares, le vaya a mover a ello, si no lo ha hecho hasta ahora. Más bien al contrario.

Este asunto constituye un buen símbolo de muchas cosas que han pasado y siguen pasando en nuestro país. Pero una de las más significativas es que demuestra hasta qué punto las componendas, atajos y manipulaciones institucionales bajo la socorrida invocación a la razón de Estado son nefastas para una democracia y para la credibilidad de sus instituciones. Esperemos que en la nueva época política que ahora se inicia las cosas vayan cambiando paulatinamente. Aunque me temo que para este caso será ya demasiado tarde.

Rodrigo Tena es notario y editor del blog '¿Hay Derecho?'

ESPAÑA SIN ESPAÑOLES
Antonio García Fuentes Periodista Digital 12 Enero 2016

De nuevo estamos en España en uno de sus innumerables “cuellos de botella”; de nuevo un país arruinado, endeudado en extremo, empobrecido, con la mayor parte de su población carente de ilusiones; manejado por “bandas de los que se dicen políticos y que como siempre de estadistas no tienen nada”; más bien simples “mercenarios en busca de botín”, enzarzados en sus perversos intereses individuales, aunque parezca que son de grupo, pero cada cual va a la caza de su medro particular; y no me extrañaría que “hubiese tiros” (metafóricamente hablando) “por sentar el culo en La Moncloa o lo más próximo a ella”, por cuanto una vez allí “el porvenir está más que garantizado” y es de lo que se trata y ha tratado siempre; “el vivir opíparamente a costa de esa parte de españoles que trabajan y producen y que son (o somos) siempre los que sostenemos a este pobre país, dejándonos el pellejo de forma estéril puesto que nunca se consolida lo que se cree es España”.

Dentro de dos días (escribo el 9 de enero), “se empiezan a abrir procesos y juicios de muchos de la infinidad de “presuntos” delincuentes de “guante blanco” y entre los que se cuentan como “señeros”; nada menos que la hija y el yerno del anterior rey; que debido a todo ese gran escándalo, dimitió (“abdicó”) y se quitó de en medio, “si bien sigue estando instalado en bien pertrechado despacho en el palacio real, por cuanto hay que “resguardarlo de posibles malos vientos”. Ahora “se abren los hornos bizcocheros y donde vete a saber qué tipo de bizcochos nos van a hacer tragar a los ya muy expoliados españoles de la actualidad y el próximo pasado”; puesto que, “eso de que la justicia es igual para todos en este territorio, no se lo creen ni quienes lo dijeron, entre ellos el mentado rey”.

Después de estos seguirán una infinidad de “altos mandatarios o mandarines y mangarines (de mangancia) de altos vuelos e impunidades cuasi aseguradas”; que al amparo de lo que se instauró como “casta intocable”; han hecho pingues fortunas y acumulado prebendas, dignas de ser analizadas y juzgadas, no por el código de leyes oficiales que tan bien explicar Anacarsis hace casi tres milenios; “sino por simples y nobles ancianos de la tribu, como eran aquellos que conformaron los más puros tribunales que han juzgado los delitos humanos y en los que sólo quedaba la sentencia oral, pero la que había que cumplir totalmente”. Aquí y salvo excepciones muy contadas, “el gobernante ha usado y sigue usando al pueblo como simple papel higiénico”; manteniéndolo en una ignorancia supina de lo que es de verdad “ser hombre o mujer”, con sus obligaciones y derechos inherentes a haber nacido y habitar en un territorio que se autoproclama civilizado y de los más antiguos de este pobre planeta.

Aquí no ha habido nunca intención de educar al pueblo, formarlo integralmente para que sepa respetar y ser respetado, aquí ello “se ha cuidado siempre con la suma perversidad que muestra la propia actualidad”; donde la mayoría de españoles “sabe mucho mejor, lo que come y cisca su ídolo de barro”, que lo que verdaderamente debiera saber de lo que es “un verdadero ser humano” y dentro de ello, saber con holgura, la historia de su patria, con todas sus luces y sus miserias, para con ello entender el por qué estamos como estamos y vamos a seguir estando, visto el dudoso porvenir que nos espera, donde “las nuevas bandas de mercenarios, se van preparando para hacer lo mismo que hicieron las infinitas bandas anteriores”. La intelectualidad en un territorio “así de capado”, poco puede hacer; máxime cuando “la res pública”, ha sido tan drogada que aborrece los libros, sobre todo los libros y todas las expresiones anexas, que le hagan “pensar y deducir por sí mismos”; aquí se le sigue educando para que consuma y produzca, sin siquiera saber el por qué lo hace; “el ser y sentir”, no existe; “el educir” en los maestros, no existe, puesto que es que no existen ni maestros, o al menos no en la cantidad necesaria; todos lo que quieren es ejercer como “simples y bien mantenidos funcionarios a cargo del Estado, o mejor dicho… “del aparato que les paga”.

Hay “islas y numantinos que resisten y no se resignan”; entre ellos hoy cito a Arturo Pérez Reverte, y su último libro: “LA GUERRA CIVIL CONTADA A LOS JÓVENES”; que en forma de “tebeo o cuaderno de aventuras ilustradas bastante bien conseguidas” (el libro se lee en una hora), trata de comunicar a esa desorientada y muy manejada juventud (amén de otras masas de iletrados o deformados por los intereses de parte) de lo que en verdad ocurriera, en aquella terrible guerra civil (1934/1939) y épocas posteriores y anteriores; relato que se presenta de forma sencilla y sin tendencias dañinas, para que quién lo lea, entienda que “aquello como tantas otras”, ya pasó y que lo que hay es que, asumir los hechos y procurar por todos los medios que no se repitan; como al parecer hay aún muchos canallas que siguen “echando leña al fuego e incluso pretenden ganar una guerra que perdieron, aunque en realidad la perdimos todos los que incluso tuvimos que vivirla en sus más trágicas consecuencias”: felicito a este intelectual, que afortunadamente ha llegado a una tribuna, donde hay que “aguantarlo y escucharlo”; esperemos que aún dure muchos años.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Colonia
Jon Juaristi. ABC 12 Enero 2016

¿De dónde ha salido la gilipollez esa del «aspecto árabe o norteafricano» de los sátiros de Colonia? Europa pasa del antirracismo furibundo al racismo ingenuo con una velocidad asombrosa. La cuestión es seguir clasificando al personal en términos de razas, como a los perros. ¿Quiere decirse que eran morenitos de pelo rizado, como tantos manchegos y guipuzcoanos? El árabe es una lengua, no una raza. Entre los árabes hay rubios, castaños, morenos y pelirrojos, de piel clara u oscura (e insisto: hay árabes cristianos, judíos, musulmanes y ateos). Lo que es por el aspecto, no hay forma de distinguir a un árabe de un alemán de Colonia.

¿Significa esto que las agresiones de Nochevieja no tienen que ver con la oleada de refugiados? Pues tampoco. Salvando las distancias, hasta los historiadores más hostiles a Sabino Arana Goiri reconocen que la emigración a Vizcaya en la Restauración produjo un aumento de los casos de acoso a las mujeres autóctonas (desde soeces insinuaciones callejeras hasta claros delitos sexuales). Y era explicable, porque muchos inmigrantes eran varones jóvenes sin familia. Hasta Blasco Ibáñez, poco entusiasta del nacionalismo vasco, comienza su novela bilbaína, El intruso (1904), con un episodio de sexo y violencia en un poblado minero. Lo que hizo Arana fue identificar totalmente la delincuencia sexual con los inmigrantes maketos, sin mencionar siquiera que muchos trabajadores de las minas y de la siderurgia procedían de las santas Provincias Vascongadas. Los delincuentes sexuales, según Arana, presentaban siempre aspecto maketo, y, conmutativamente, todos los maketos tenían pinta congénita de delincuentes sexuales.

Si la inmigración interior y razonablemente controlada acarrea molestas consecuencias de dicha índole, para qué hablar de las inmigraciones alógenas, con toda su secuela de mafias de diversa cepa. En los casos de migraciones incontroladas y masivas, la delincuencia y el caos se disparan. Constatarlo no es xenofobia ni racismo. Cuando la izquierda europea contaba aún con gente pensante (como Umberto Eco, por ejemplo) no tenía empacho en admitir que, siendo inevitables las migraciones sin control, traerían gravísimos problemas de caos y violencia, y que habría que reaccionar ante aquellas con humanitarismo, pero también con prudente sentido común, lo que ha brillado por su ausencia en la conminación del gentil monstruo de Bruselas a abatir las fronteras nacionales frente a una avalancha bombeada desde un Oriente Medio en plena guerra de religión. Que en sus filas se han colado un buen número de terroristas islámicos entre masas de población desarraigada y sufriente ya pocos lo dudan, por más que algunos cínicos (o imbéciles) lo sigan negando. Incluso ese prodigio de estupidez que es la alcaldesa de Colonia recomienda a las mozas del pueblo que se pongan pantalón, refajo y abrigos talares en las próximas carnestolendas, y no para protegerse del frío, sino para no provocar a ciertos huéspedes tácitos o implícitos.

¿Estaban organizados por yihadistas los desmanes de la Nochevieja de Colonia? Con las ganas que muestra de contemplar esa hipótesis la mentada lamentable alcaldesa temo que tal pregunta no tendrá respuesta. A mí no me extrañaría. La estrategia declarada de las organizaciones yihadistas es llevar el caos y el sufrimiento al corazón de Europa, y Colonia, cuya catedral guarda las tumbas de Melchor, Gaspar y Baltasar, que visité en su día con dos amigos que tampoco creían en los Reyes Magos (Ignacio Sotelo y Andrés Sánchez Pascual), cae del todo bajo esa preocupante metáfora cardiovascular.

De principios y renuncias imposibles
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 12 Enero 2016

Cientos de menores sufrieron abusos sexuales en la ciudad británica de Rotherham entre 2007 y 2013 sin que las autoridades hicieran nada por evitarlo, a pesar de que habían sido alertadas en numerosas ocasiones. La investigación posterior reveló que la pasividad se debió, entre otras razones, a que policías y funcionarios del gobierno local temían ser acusados de racistas. Las víctimas eran en su mayoría niñas blancas procedentes de familias marginales; los atacantes, de origen pakistaní. Aunque se concluyó que la «corrección política» fue uno de los motivos que hizo que los violadores pudieran actuar con absoluta impunidad, había causas más profundas.

El periodista Sarfraz Manzoor, hijo de uno de los pakistaníes que emigraron al Reino Unido en los años 50, explicaba en un artículo en The New York Times que la comunidad asiática de Rotherham siempre había vivido segregada y mantenía inalterables sus tradiciones, incluidas las que discriminaban a las mujeres. Las hijas eran entregadas en matrimonios por compromiso, consideradas inferiores a los hombres y sometidas a las mismas reglas misóginas de los sectores más intolerantes de Pakistán, pero en el corazón de Europa. La política local Sayeeda Warsi lo había advertido años antes de conocerse los abusos: los jóvenes de la comunidad crecían pensando que las mujeres eran «de su propiedad» y podían hacer con ellas lo que quisieran.

Algunas pautas de Rotherham parecen haberse repetido en Alemania. Los abusos masivos de mujeres en Colonia y otras ciudades alemanas en Nochevieja provocaron una lenta respuesta de la policía.Wolfgang Albers, el cesado jefe de la Policía Local, ocultó la participación de refugiados en los asaltos, a pesar de que sus agentes habían reunido pruebas de la implicación de solicitantes de asilo sirios. Medios de comunicación alemanes tardaron días en mencionar la participación de los extranjeros, seguramente por temor a ser percibidos como xenófobos. Se trata de la misma corrección política que no permite tener ese debate franco sobre el multiculturalismo que Salman Rushdie lleva años reclamando y que la llegada de millones de refugiados hace inevitable, porque transformará pueblos y ciudades.

El autor de Los Versos Satánicos cree que en Occidente se ha instalado un nuevo «relativismo moral» que nos hace tolerar comportamientos que jamás aceptaríamos en nuestras comunidades. Su pregunta es legítima: ¿hemos sido las sociedades occidentales demasiado permisivas a la hora de acomodar principios que contradicen los nuestros, en aras de una tolerancia mal entendida?

La respuesta más sencilla sería que no, porque ahí está la ley para igualarnos, sin distinción por razón de origen. Pero Rushdie va más allá y pone ejemplos concretos para sostener que estamos comprometiendo nuestros valores, unas veces por corrección política y otras simplemente por miedo. Cuando la revista Charlie Hebdo recibió el premio a la libertad de prensa de la organización Pen, el pasado mes de mayo, más de 200 escritores estadounidenses firmaron un manifiesto oponiéndose a la concesión del galardón y acusaron a la publicación de generar sentimientos anti islámicos. ¿Cómo es posible que intelectuales del país que mejor representa la libertad de expresión censuren una publicación cuyos empleados fueron masacrados por ejercerla? Los firmantes estaban sosteniendo, sin decirlo, que a la hora de aplicar ciertos derechos básicos y aceptados por todos, era necesario hacer una excepción para no herir los sentimientos de un grupo concreto. Es una renuncia inaceptable, te guste o no el contenido de Charlie Hebdo.

Quizá porque uno ha cubierto la guerra desde la posición privilegiada de quien podía abandonarla en el momento que quisiera, dejando atrás a los timorenses, cachemires o pakistaníes que la sufrían, me cuesta entender a quienes piden que Europa dé la espalda a los refugiados que huyen del terrorismo islámico, las decapitaciones y los bombardeos diarios. Quizá porque he visto de cerca la indignidad de la miseria, dejándola atrás con la facilidad con la que uno se sube a un avión, entiendo qué lleva a un padre de familia a jugarse la vida en el mar para tratar de dar oportunidades a los suyos. Pero la acogida no puede ser una simple concesión de derechos a los que llegan y debe ir acompañada de obligaciones. Por eso es fácil estar de acuerdo con Angela Merkel, líder del país que más generosidad ha mostrado con los refugiados, cuando en mitad del escándalo de Colonia, en lugar de sumarse al carro fácil de quienes aprovechan para extender la mancha sobre todos los que llegan, advierte que tampoco se puede aceptar sin más «a quienes no están dispuestos a respetar el país que les acoge». Los primeros beneficiados al hacer esa distinción, que Alemania quiere ahora convertir en ley, serán quienes sí lo respeten.

La UDEF investiga a Podemos por financiarse con 5 millones de euros de Irán
La investigación arrancó en la primera quincena de diciembre, aunque no trascendió para evitar que pudiera interpretarse como una intromisión en la campaña de las generales
José María Olmo. Agustín Marco El Confidencial  12 Enero 2016

De nuevo estamos en España en uno de sus innumerables “cuellos de botella”; de nuevo un país arruinado, endeudado en extremo, empobrecido, con la mayor parte de su población carente de ilusiones; manejado por “bandas de los que se dicen políticos y que como siempre de estadistas no tienen nada”; más bien simples “mercenarios en busca de botín”, enzarzados en sus perversos intereses individuales, aunque parezca que son de grupo, pero cada cual va a la caza de su medro particular; y no me extrañaría que “hubiese tiros” (metafóricamente hablando) “por sentar el culo en La Moncloa o lo más próximo a ella”, por cuanto una vez allí “el porvenir está más que garantizado” y es de lo que se trata y ha tratado siempre; “el vivir opíparamente a costa de esa parte de españoles que trabajan y producen y que son (o somos) siempre los que sostenemos a este pobre país, dejándonos el pellejo de forma estéril puesto que nunca se consolida lo que se cree es España”.

Dentro de dos días (escribo el 9 de enero), “se empiezan a abrir procesos y juicios de muchos de la infinidad de “presuntos” delincuentes de “guante blanco” y entre los que se cuentan como “señeros”; nada menos que la hija y el yerno del anterior rey; que debido a todo ese gran escándalo, dimitió (“abdicó”) y se quitó de en medio, “si bien sigue estando instalado en bien pertrechado despacho en el palacio real, por cuanto hay que “resguardarlo de posibles malos vientos”. Ahora “se abren los hornos bizcocheros y donde vete a saber qué tipo de bizcochos nos van a hacer tragar a los ya muy expoliados españoles de la actualidad y el próximo pasado”; puesto que, “eso de que la justicia es igual para todos en este territorio, no se lo creen ni quienes lo dijeron, entre ellos el mentado rey”.

Después de estos seguirán una infinidad de “altos mandatarios o mandarines y mangarines (de mangancia) de altos vuelos e impunidades cuasi aseguradas”; que al amparo de lo que se instauró como “casta intocable”; han hecho pingues fortunas y acumulado prebendas, dignas de ser analizadas y juzgadas, no por el código de leyes oficiales que tan bien explicar Anacarsis hace casi tres milenios; “sino por simples y nobles ancianos de la tribu, como eran aquellos que conformaron los más puros tribunales que han juzgado los delitos humanos y en los que sólo quedaba la sentencia oral, pero la que había que cumplir totalmente”.

Aquí y salvo excepciones muy contadas, “el gobernante ha usado y sigue usando al pueblo como simple papel higiénico”; manteniéndolo en una ignorancia supina de lo que es de verdad “ser hombre o mujer”, con sus obligaciones y derechos inherentes a haber nacido y habitar en un territorio que se autoproclama civilizado y de los más antiguos de este pobre planeta.

Aquí no ha habido nunca intención de educar al pueblo, formarlo integralmente para que sepa respetar y ser respetado, aquí ello “se ha cuidado siempre con la suma perversidad que muestra la propia actualidad”; donde la mayoría de españoles “sabe mucho mejor, lo que come y cisca su ídolo de barro”, que lo que verdaderamente debiera saber de lo que es “un verdadero ser humano” y dentro de ello, saber con holgura, la historia de su patria, con todas sus luces y sus miserias, para con ello entender el por qué estamos como estamos y vamos a seguir estando, visto el dudoso porvenir que nos espera, donde “las nuevas bandas de mercenarios, se van preparando para hacer lo mismo que hicieron las infinitas bandas anteriores”.

La intelectualidad en un territorio “así de capado”, poco puede hacer; máxime cuando “la res pública”, ha sido tan drogada que aborrece los libros, sobre todo los libros y todas las expresiones anexas, que le hagan “pensar y deducir por sí mismos”; aquí se le sigue educando para que consuma y produzca, sin siquiera saber el por qué lo hace; “el ser y sentir”, no existe; “el educir” en los maestros, no existe, puesto que es que no existen ni maestros, o al menos no en la cantidad necesaria; todos lo que quieren es ejercer como “simples y bien mantenidos funcionarios a cargo del Estado, o mejor dicho… “del aparato que les paga”.

Hay “islas y numantinos que resisten y no se resignan”; entre ellos hoy cito a Arturo Pérez Reverte, y su último libro: “LA GUERRA CIVIL CONTADA A LOS JÓVENES”; que en forma de “tebeo o cuaderno de aventuras ilustradas bastante bien conseguidas” (el libro se lee en una hora), trata de comunicar a esa desorientada y muy manejada juventud (amén de otras masas de iletrados o deformados por los intereses de parte) de lo que en verdad ocurriera, en aquella terrible guerra civil (1934/1939) y épocas posteriores y anteriores; relato que se presenta de forma sencilla y sin tendencias dañinas, para que quién lo lea, entienda que “aquello como tantas otras”, ya pasó y que lo que hay es que, asumir los hechos y procurar por todos los medios que no se repitan; como al parecer hay aún muchos canallas que siguen “echando leña al fuego e incluso pretenden ganar una guerra que perdieron, aunque en realidad la perdimos todos los que incluso tuvimos que vivirla en sus más trágicas consecuencias”: felicito a este intelectual, que afortunadamente ha llegado a una tribuna, donde hay que “aguantarlo y escucharlo”; esperemos que aún dure muchos años.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional está investigando a Podemos por su presunta financiación ilegal a través de las empresas audiovisuales que administra en España el iraní Mahmoud Alizadeh Azimi. Según ha podido saber El Confidencial de fuentes cercanas al caso, los investigadores disponen de informes de inteligencia que concluyen que el partido de Pablo Iglesias habría recibido a través de ese entramado societario más de 5 millones de euros aportados directamente por el régimen de Teherán para financiar su actividad y facilitar que pudieran conseguir el peso y la influencia decisiva que tiene en estos momentos.

La investigación arrancó en la primera quincena de diciembre, aunque no trascendió para evitar que pudiera interpretarse como una intromisión en la campaña de las generales. No obstante, los informes de inteligencia que han dado lugar al caso se remontan meses atrás. Según ha podido saber este diario, el eje de la trama lo constituiría la sociedad 360 Global Media, una firma del sector audiovisual montada de la nada por Alizadeh Azimi en abril de 2012 que ha declarado unos ingresos totales desde entonces de 7,2 millones de euros.
Cobro de facturas infladas

La mayor parte de esa facturación es fruto de la emisión en España del canal público iraní en castellano Hispan TV, lo que justificaría la inyección en la sociedad de fondos del régimen de Teherán. Sólo en 2014, 360 Global Media declaró unos ingresos de 2.968.132,69 euros. Además de esa firma, el iraní Alizadeh Azimi también controla otras dos mercantiles que habrían recibido igualmente dinero de su país con el supuesto objetivo de financiar la generación de contenidos sobre el país persa: Producciones Audiovisuales Press TV y Producciones Audiovisual Hispan TV.

Sin embargo, los investigadores sostienen que esos fondos también fueron utilizados por Irán para sufragar la actividad ordinaria de Podemos en sus primeros años de vida. Las pesquisas han detectado que, cumpliendo órdenes de Teherán, 360 Global Media y el resto de empresas del conglomerado de Alizadeh Azimi habrían inflado presuntamente de forma sistemática las facturas que abonaron desde 2013 a sociedades de dirigentes de Podemos por la supuesta prestación de servicios audiovisuales para canalizar esa forma ayudas irregulares al partido. En total, los dirigentes del partido y sus sociedades satélite habrían cobrado del conglomerado en torno a 5 millones de euros.
 
La cúpula al completo de Podemos
Una de las firmas que más pagos recibió de la red del empresario iraní es la Asociación Cultural Con Mano Izquierda, una entidad supuestamente sin ánimo de lucro que fundó curiosamente el propio Iglesias sólo un día antes de que se constituyera 360 Global Media, el 8 de abril de 2012. El líder de Podemos utilizó Con Mano Izquierda para producir el programa Fort Apache, un espacio de debate y entrevistas presentado por él mismo, pero Iglesias también habría recibido pagos directos por esos trabajos. Los investigadores han detectado que el líder de Podemos cobró más de 100.000 euros semanas antes de que saliera precipitadamente de Con Mano Izquierda en septiembre de 2014, tras descubrirse que estaba utilizando una entidad sin ánimo de lucro para facturar a 360 Global Media.

Con Mano Izquierda también habría cobrado facturas infladas a las empresas de Alizadeh Azimi por la realización de otros programas de televisión, como el espacio de debate La Tuerka. Esos espacios no sólo habrían servido para financiar al partido, sino que también habrían actuado como plataforma de dirigentes de Podemos que jugaron un papel destacado en los primeros meses de vida de la formación, como Juan Carlos Monedero y Tania Sánchez. Otros dirigentes de la dirección actual, como Carolina Bescansa e Iñigo Errejón, también se aprovecharon del eco de esos programas para hacerse un hueco en la primera línea de la política nacional.

El dinero habría llegado desde Irán a España a través de terceros países para dificultar su rastreo y sortear el bloqueo al que estaban sometidos hasta 2014 todos los movimientos de fondos con ese país. De hecho, los investigadores han detectado que ninguna de las sociedades de Alizadeh Azimi recibió un sólo pago directo de Teherán. Los fondos entraron en su conglomerado mediante triangulaciones con sociedades de Dubai, Bielorrusia y Malasia, entre otros Estados, otro elemento que incidiría en el presunto ánimo de ocultación de los pagos a Podemos.

Hasta cuatro años de cárcel
Los hechos detectados podrían constituir un delito de financiación ilegal. La Ley de Financiación de Partidos introdujo en 2007 la prohibición de utilizar fondos aportados por gobiernos extranjeros. En concreto, en el artículo 7.2 especifica que “los partidos no podrán aceptar ninguna forma de financiación por parte de Gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos”. Sin embargo, no establecía ninguna pena para esa infracción.

Pero la situación cambió radicalmente con la reforma del Código Penal de 2015, que entró en vigor el pasado 1 de julio. En el artículo 304 bis, la norma fija penas de prisión de hasta cuatro años de cárcel para quiénes incumplan el artículo 7.2 de la Ley de Financiación de Partidos y multas de hasta cinco veces el importe de la donación recibida. Es suficiente con superar una aportación de 100.000 euros, una cuantía que Podemos rebasaría holgadamente según estiman los informes de inteligencia a los que ha tenido acceso este diario.

Los expertos en delitos económicos de la UDEF trabajan ahora para determinar el dinero exacto que habría recibido la formación de Iglesias y en qué momento habría llegado el dinero a sus cuentas, una circunstancia que determinará la gravedad de las responsabilidades penales a los que podrían enfrentarse los dirigentes de Podemos. Si la UDEF aprecia finalmente la concurrencia de algún delito, elaborará un informe que remitiría posteriormente a la Fiscalía Anticorrupción para que el Ministerio Público valore la apertura de un procedimiento penal.

No es la primera vez que la sombra de la financiación ilegal gravita sobre el tercer partido más votado en las generales del 20 de diciembre. Monedero se vio obligado a dar un paso atrás en febrero de 2015 tras descubrirse que dos años antes cobró del Gobierno de Venezuela 425.150 euros por unos supuestos trabajos de asesoría que nunca ha mostrado en público. La Agencia Tributaria le abrió además una investigación por cobrar ese supuesto asesoramiento a través de una sociedad, Caja de Resistencia Motiva2, para pagar menos impuestos.

El entramado que se esconde tras la cadena iraní censurada por el Gobierno
Hispan TV es un canal impulsado directamente por el Gobierno iraní de Mahmoud Ahmadineyad para divulgar en los países de habla castellana los postulados del régimen de los ayatolás
José María OlmoEl Confidencial 12 Enero 2016

Hispan TV se coló en 2012 en los televisores de los españoles sin hacer ruido, pero la trayectoria de este canal internacional duró poco más de un año. Sus emisiones en España concluyeron por orden del Gobierno antes de que los telespectadores pudieran familiarizarse con sus presentadores, aunque actualmente la cadena vuelve a emitir a través de la TDT.

¿Qué es exactamente Hispan TV? ¿Y quién está detrás de esta empresa? Se trata de un canal impulsado directamente por el Gobierno iraní de Mahmoud Ahmadineyad para divulgar en los países de habla castellana los postulados del régimen de los ayatolás, respaldar sus polémicos vínculos internacionales (con organizaciones consideradas terroristas como Hezbollah y Hamás, por ejemplo) y contrarrestar los argumentos de Occidente contra sus planes nucleares.

El propio Ahmadineyad inauguró la plataforma en enero de 2012. “El nuevo canal va a limitar la supremacía de aquellos que buscan dominar. Es un instrumento para establecer mejores lazos entre el pueblo y el gobierno de Irán con los de las naciones de habla española”, dijo entonces el mandatario persa. Sus cuarteles generales se encuentran en Madrid. Desde ellos se emite para Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. El conglomerado también cuenta con una edición en Press TV que emite para todo el mundo desde Teherán.

Sus emisiones respetan estrictamente las costumbres de la sociedad iraní, algo que se traduce, por ejemplo, en que todas las trabajadoras del canal en España están obligadas a usar el velo islámico delante de las cámaras de televisión, aunque no profesen la religión musulmana.

El fin de Hispan TV es el mismo que motivó el nacimiento en 2005 de Russia Today (RT), otro canal de inspiración gubernamental que emite en varios idiomas para todo el mundo con una visión de la actualidad muy ajustada a la estrategia del Ejecutivo ruso comandado por Vladimir Putin.

En España, Hispan TV podía verse hasta ahora a través de la plataforma del proveedor de servicios de comunicación vía satélite Hispasat y también por la TDT en algunos puntos de la geografía española. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, aunque no contaba con frecuencia propia, emitía por el canal 45, asignado oficialmente a otro operador.

Sus emisiones concluyeron temporalmente en 2013 después que el Gobierno diera orden a la Comunidad de Madrid de que cancelara la frecuencia por la que emitía, en cumplimiento de las nuevas sanciones que la Unión Europea ha impuesto a Teherán para tratar de forzar el desmantelamiento de su programa nuclear. Previamente, Hispasat había adoptado la misma decisión con la señal satélite de Hispan TV. Otros países adoptaron la misma decisión, pero los propietarios de la cadena han anunciado que recurrirán los cierres ante la Justicia.

En sus emisiones en España, el canal había combinado los programas de información con debates, documentales y espacios de entretenimiento. Tiene estudios en la Ciudad de la Imagen de Madrid, pero fundamentalmente se nutre de los servicios de productoras externas. Hasta 17 empresas audiovisuales trabajan para ellas, según fuentes de la propia cadena.

¿Quién está detrás?
La persona que sobresale tras las sociedades que sostienen el canal –continúa emitiendo para el exterior- es el iraní Mahmoud Alidazeh Azimi, que llegó a España hace más de una década procedente de la Universidad de Teherán para estudiar un doctorado en Literatura Española en la Universidad Autonóma de Madrid. En 2010 presentó su tesis doctoral, titulada “Orientalismo en el Diván del Tamarit de Federico García Lorca”.

Azimi, que cuenta con el total respaldo del régimen iraní, ha compaginado su vida estudiantil en España con una intensa actividad empresarial. Desde 2008 es apoderado de Burnitrade S. L., una empresa de consultoría con sede en Bilbao. A finales de 2010 crea Producciones Audiovisuales HispanTV S.L., empresa de la que es administrador único y también único propietario, con el 100% de las acciones, según figura en el Registro Mercantil. En principio, la empresa es constituida como una agencia de noticias, pero en 2012 acaba convirtiéndose en la gestora de la cadena iraní.

A partir de 2011, Azimi compagina esa sociedad con otra, Divan de Traducciones S. L., en la que también figura como administrador único. En este caso, se trata de una compañía dedicada a actividades de traducción e interpretación. Finalmente, incorpora a su cartera Producciones Audiovisuales PressTV S.L., otra empresa de servicios de contenidos de televisión, en este caso, con el nombre del canal en inglés del conglomerado audiovisual del régimen persa.

Además, Azimi está vinculado con otra sociedad, 360 Global Media S. L., otra de las productoras que trabaja para Hispan TV. El pasado mes de septiembre, 360 Global Media S. L. alquiló a la SGAE una de sus sedes en Madrid, el edificio de los antiguos estudios CATA, en la calle de Abdon Terradas. El contrato fija el precio del alquiler en 257.827 euros anuales.

La cancelación de Hispan TV en España y en otros países europeos puede dejar esa relación comercial con la SGAE en el aire. Izquierda Unida presentó en el Congreso varias preguntas al Gobierno para que se explicasen los motivos del cierre


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Un presidente cualquiera
Luis Ventoso. ABC 12 Enero 2016

Todo por el prusés. La deriva de la secesión está arrollando el sistema político catalán, cuya estructura ha quedado deconstruida y subordinada por completo al proceso rupturista. La pirueta final de la investidura demuestra que el soberanismo es consciente de haber tocado techo; en unas nuevas elecciones no repetiría siquiera el 48 por ciento de los votos, salvo que contasen en su bando los que pudiera recibir Podemos. Por evitar un nuevo retroceso y el descalabro completo de lo que queda de su partido, Mas ha aceptado la entrega de su cabeza para presentarse como lo que en su día ofreció ser: un mártir de la independencia. De momento es sólo un dirigente descarrilado por su propio impulso. Las instituciones catalanas se han convertido en un mero soporte instrumental de este desvarío autopropulsado que ya nadie sabe exactamente quién controla, y en el que lo único claro es que puede ser presidente cualquiera. Han puesto a un Claudio encontrado tras las cortinas, a uno que pasaba por allí aunque bien es cierto que iba en la lista por delante del supuesto líder. Y pertenece al núcleo duro del separatismo, el de los doctrinarios del destino manifiesto.

El objetivo de esta cabriola in extremis es ganar tiempo para aprovechar el vacío relativo de poder en el Estado. En concreto, dos meses, si no seis, lo que tarde en formarse el nuevo Gobierno de España. En ese plazo, un Gabinete en funciones se puede encontrar con el desafío de la hoja legislativa de ruptura impulsada por la amalgama parlamentaria secesionista, cuyo desarrollo afectará con toda probabilidad a las negociaciones de investidura en Madrid. En teoría se trata de otro obstáculo más para el plan de alianza multipartita de Pedro Sánchez, que tendrá más difícil aún el acuerdo con los partidos sediciosos catalanes. Pero la lógica política se ha roto bajo una presión crítica; estamos ante una brújula averiada que puede acabar señalando cualquier punto cardinal. Ya no hay pronósticos.

Tal vez el nuevo Govern de Puigdemont aplique una táctica dilatoria, un tanteo de baja de intensidad hasta que se resuelva el puzzle nacional. Pero si aprieta el acelerador esperan semanas de tensión máxima en las que el único anclaje posible reside en las instituciones que no están sometidas al juego electoral. El Gobierno está en funciones, el Estado no. Es probable que el Tribunal Constitucional tenga que asumir decisiones de gravedad en una situación de vacío político inédita desde la Transición, donde al menos siempre hubo poderes ejecutivos firmes. Habrá que permanecer atentos al Senado, donde la Constitución residencia las respuestas excepcionales ante desafíos a la integridad territorial. Y tiene mayoría absoluta del PP.

Los vasos comunicantes entre Cataluña y el resto de España son ahora más delicados y frágiles que nunca. Y su equilibrio se puede romper con cualquier sacudida brusca.

Los separatismos, unidos
La complicidad entre la CUP y los presos de ETA

Agustín Benito Alba gaceta.es 12 Enero 2016

El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, que cumple una condena de seis años y medio de cárcel por pertenencia a organización terrorista en el denominado "caso Bateragune", ha felicitado en español, vasco y catalán desde su cuenta oficial en la red social Twitter a la Comunidad Autónoma de Cataluña por la investidura del nuevo presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, tras el pacto alcanzado entre Junts pel Sí y la coalición anticapitalista y antisistema de la CUP. El dirigente de la izquierda abertzale ha dicho: "Felicidades Cataluña! En la prisión de Logroño, emocionados escuchando Els Segadors Endavant!".

La felicitación llega después de que dos representantes de la CUP, David Fernández y Anna Gabriel, acudieran y portaran la pancarta principal de la manifestación del pasado sábado en Bilbao a favor de los presos de ETA. La marcha, a la que acudieron 70.000 personas y estuvo respaldada por la coalición EH Bildu (Sortu, EA, Aralar y Alternatiba), los sindicatos vascos LAB y ELA, y por la exconsejera socialista de Empleo y Asuntos Sociales del PSE-EE, Gemma Zabaleta, el músico Fermín Muguruza, el profesor de la Universidad del País Vasco, Iñaki Lasagabaster, y el futbolista de la Real Sociedad Inaxio Kortabarria, entre otros, fue convocada por la red ciudadana Sare para reclamar el fin de la dispersión de los más de 400 presos de la banda terrorista de ultraizquierda y su acercamiento al País Vasco bajo el lema "Derechos Humanos, resolución y paz. Euskal Presoak Euskal Herrira (Presos vascos a Euskal Herria)".

Las muestras de complicidad política entre los separatistas catalanes y vascos sigue, pues dirigentes de EH Bildu, que vieron como la CUP incluía en un vídeo electoral de la campaña de las elecciones catalanas del 27-S una bandera a favor del acercamiento de los presos de ETA, acompañaron al cabeza de lista de la candidatura de Junts pel SÍ, Raúl Romeva, a ejercer su derecho al voto. La cuenta oficial de la formación abertzale ofreció testimonio gráfico del momento.

Pocos días antes de los comicios en Cataluña, entendidos en clave plebiscitaria por las formaciones rupturistas, Hasier Arraiz, Rebeka Ubera, Pernando Barrena -antiguo miembro de la dirección de Herri Batasuna, acusado de integración en banda terrorista y encarcelado durante dos años- y Alberto Unamunzaga, entre otros, acudieron al mitin de inicio de campaña de Junts pel Sí y al acto de la Diada. Los bildutarras señalaron que era la "hora de compartir liderazgo para emprender un proceso soberanista de suma, unilateral e irreversible".

En la cocina de la campaña
El lenguaje golpista: de Companys a Puigdemont
Más de 80 años después, se replica la impostura de una democracia renombrada y gastada de uso, pero no de ejercicio, ni respetada por quienes desempeñan un cargo público gracias a ella
Fran CarrilloEl Confidencial 12 Enero 2016

"La revolución de octubre, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República". Claudio Sánchez Albornoz.

El discurso este domingo del investido Carles Puigdemont en la sede de todos los catalanes nos ha trasladado a uno de los episodios más siniestros de la Historia Contemporánea de España. El que protagonizó el líder de Esquerra Republicana Lluís Companys en 1934 cuando proclamó de manera unilateral el Estat Catalá. Más de 80 años después, se replica la impostura de una democracia renombrada y gastada de uso, pero no de ejercicio ni respetada por quienes desempeñan un cargo público gracias a ella.

Entonces, el nacionalismo catalán (Companys y el consejero de Gobernación, José Dencás Puigdollers, como cabezas visibles), protegido por la impunidad de un entorno violento y unas autoridades contemplativas, se alzó contras las autoridades centrales y emitió un comunicado en el que se leían sentencias como las siguientes:

"Todas las fuerzas auténticamente republicanas de España y los sectores socialistas avanzados, sin distinción ni excepción, se han alzado en armas contra la audaz tentativa fascista (...) La Cataluña liberal, democrática, republicana, no puede estar ausente de la protesta que triunfa por todo el país, ni puede silenciar su voz de solidaridad con sus hermanos que en tierra hispana luchan hasta morir por la libertad y el derecho. Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia debida al Gobierno de la Generalidad, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas".

La comparativa con lo defendido el domingo por Puigdemont en su investidura es pertinente. Porque el nacionalismo es transfronterizo pero también atemporal. Repite esquemas de maquiavelismo persuasivo contrario a las leyes de la lógica pero efectivos para el control de las mentes. Busca en el agravio su vitamina de desprecio a quienes osan anteponer la ley a su proyecto totalitario de emociones sin control. Por eso, décadas después, tras tres meses de muy baja política, jugada en el alcantarillado de la decencia, el 'nou president' dijo:

“Tenemos que empezar a caminar a la luz de la declaración del 9-N para iniciar el proceso de constitución de un Estado independiente (...). Este no es un proyecto de los políticos ni de las instituciones, es un proyecto coral y colectivo”.

De nuevo la falacia de la mayoría para justificar una ilegalidad, prototipo de un lenguaje forjado en los fuegos del golpismo ideológico. Así ha sido siempre. Así será. Porque ni siquiera la salida del referéndum es viable, como sostienen Podemos y otras voces políticas. Ya lo dijo en su momento Junqueras, el mesías beato del 'procés'. Si sale el 'no', volveremos a hacer otro. Y otro. Y así 'ad nauseam'.

El argumentario es de sobra conocido: arrogarse la representación de todos aunque no alcancen a ser la mitad

La falta de un conocimiento exhaustivo y no malversado de la Historia provoca la ausencia constante de respuesta a una afirmación como la que sigue: “No somos un invento de la Constitución ni de la Transición”, repetida el domingo por Puigdemont, pero convertida en uno de los mantras que desde Pujol viene repitiendo todo nacionalista de carné. El argumentario es de sobra conocido: arrogarse la representación de todos aunque no alcancen a ser la mitad. Nadie se sorprendió al escuchar a Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional de Cataluña, defender que "en toda democracia, lo importante son los diputados, no los votos".

Cuando oí ese aquelarre antidemocrático, regresé a 1934. Regresé a estas palabras:
"En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del Poder en Cataluña, proclama el Estado Catalán en la República Federal Española, y al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, les invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República, que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica.

El Gobierno de Cataluña estará en todo momento en contacto con el pueblo. Aspiramos a establecer en Cataluña el reducto indestructible de las esencias de la República. Invito a todos los catalanes a la obediencia al Gobierno y a que nadie desacate sus órdenes, con el entusiasmo y la disciplina del pueblo.

Nos sentimos fuertes e invencibles. Mantendremos a raya a quien sea, pero es preciso que cada uno se contenga sujetándose a la disciplina y a la consigna de los dirigentes. El Gobierno, desde este momento, obrará con energía inexorable para que nadie trate de perturbar ni pueda comprometer los patrióticos objetivos de su actitud. ¡Catalanes!: la hora es grave y gloriosa. El espíritu del presidente Macià, restaurador de la Generalidad, nos acompaña. ¡Cada uno a su lugar y Cataluña y la República, en el corazón de todos!

¡Viva la República! ¡Viva la libertad!".
Minutos después de la política de hechos consumados, apareció Rajoy para asegurar que no le faltará "firmeza y determinación para defender la unidad de España y el proyecto común". Porque "el discurso soberanista carece de legitimidad democrática". Se le olvida al presidente que en todo caso carece de legalidad, porque legitimado sí está por cientos de miles de catalanes imbuidos en esa espiral histriónica de desafectos y agravios. Ha calado lo que en 30 años con tino y precisión se ha cultivado y construido: señas de identidad a prueba de corrupciones y deserciones. En este momento toca luchar, ya no solo con la ley, sino también con el lenguaje del que durante décadas los partidos nacionales han huido. Porque toda nación, culturalmente sostenible y políticamente mitificada, necesita del lenguaje, que no de la lengua, para hacer posible su utópica cosmovisión de aldeanismo imperial.

Ahora, a PP, PSOE y Ciudadanos le corresponden no solo unirse en la unidad y defensa de la Constitución y la legalidad vigentes, sino también trabajar para desmontar, con bisturí y hoja de afeitar, ese lenguaje nacionalista. Para hacer bueno el juramento o promesa que hicieron al honrar sus cargos y para que manifestaciones como la de Companys o Puigdemont no sean sino caprichosos capítulos de la historia de un país empeñado en no aprender de sus errores.


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