AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 13  Enero  2016

La renovación según Mariano
Javier Benegas www.vozpopuli.com 13 Enero 2016

Celia Villalobos Talero, Alicia Sánchez-Camacho y Rosa Romero Sánchez son los tres nombres propios que Mariano Rajoy ha elegido para ocupar los tres puestos de la Mesa del Congreso que le corresponden al PP. Tres mujeres cuyas carreras están vinculadas exclusivamente a la Administración, dos licenciadas en Derecho y una politóloga. Las tres del PP de toda la vida. La que menos, suma 18 años de leales servicios, sin más conocimiento y experiencia que “lo público”. Ningún proyecto al margen de la Administración -ahí fuera, desde siempre, hace mucho frío- y, lógicamente, con ningún éxito o fracaso en su currículum que tenga relación con el marginal y denostado sector privado. Esto es el PP.

En cuanto al Senado, Pío García Escudero repetirá como Presidente, Pedro María Sanz Alonso será Vicepresidente y Javier Arenas secretario del grupo. Qué decir de la inefable Celia, del irreductible Arenas o del casi inmortal Sanz, tres personajes, tres, que no se van ni con quitamanchas y simbolizan a la perfección la política no ya como profesión sino como milagro de vida eterna. Pero no de cualquier vida, sino de la buena vida.

Pásmense, porque mientras los chicos y chicas de Podemos ya se encaraman a las verjas de Palacio y convierten el Parlamento en un plató de la Sexta (anticipo del show que nos espera), estos son los hombres y mujeres que Mariano ha tenido a bien elegir para demostrar que ha captado el mensaje de las urnas, que ha entendido a la perfección “lo que dice la gente”, que está dispuesto a cualquier sacrificio, a lo que sea, incluso a seguir procrastinándose hasta el estertor final.

En definitiva, las primeras decisiones de Rajoy en esta XI Legislatura son la muestra palmaria de la inanidad de un personaje al que ya le dictan la agenda sus adversarios, y cuyo mayor logro será la consunción de un partido, el PP, del que no va dejar ni las cenizas. Y ya, de paso, que a España le vayan dando. Eso sí, el mérito de tales logros no será sólo suyo. Ayer, en sede popular, nadie dijo esta boca es mía. Muy al contrario, todos contemplaron arrobados cómo el grácil dedo Mariano señalaba a los elegidos. Y todos sin excepción aplaudieron entusiasmados. Ya lo dijo Platón: los espíritus vulgares no tienen destino.

La gran mentira catalana liquida el Régimen de 1978
Almudena Negro www.vozpopuli.com 13 Enero 2016

Sostiene en una entrevista el insigne jurista y antifranquista sensato, solvente y riguroso, memoria viva del mito de la Transición, Antonio García Trevijano, que el derecho a decidir con el que los sediciosos han decidido denominar a lo que no es más que un golpe de estado separatista, queda fuera de la esfera de la democracia, y nos recuerda que no es más que un eufemismo mal empleado: en realidad surgió en Roma para solventar una disputa entre dos padres con respecto a tener en exclusiva el cuidado de un pupilo. O sea, una guarda y custodia, que diríamos hoy en día. Los tribunales romanos dictaron sentencia y, como la cuestión afectaba de lleno a ambos tutores, denominó a aquello “derecho a decidir”. Justiniano lo incorporaría después en el Corpus Iuris Civilis como “lo que a todos incumbe, todos tienen derecho a decidir”. Pasados los siglos, serían los partidarios del aborto los que llenarían las calles del “derecho a decidir” de la mujer, como si al no nato o al padre de la criatura le fuera consultado algo. El anticoncepto, que diría Ayn Rand. Después, desprestigiado el derecho de autodeterminación, destinado sólo a las colonias, los nacionalistas decidieron apropiarse el término. Como ha hecho Artur Mas, quien ha tenido la desfachatez de llamar a su partido golpista “Democracia y Libertad”. Algo así como si el Ku-Klux-Klan denominase a su partido (que fue el Demócrata, a ver si se enteran los progres) “Partido de Defensa de los Negros”.

Pues bien, entiendo que procede aclarar la confusión reinante al respecto de dicho término, que es generalizada. Confusión que no sólo se da en Cataluña, sino en toda España, cada vez que alguien dice aquello de “es que no sólo ellos pueden decidir separar una parte del todo, tenemos que votar todos”. De los políticos a los periodistas, pasando por juristas de prestigio. Que ya se sabe que el prestigio es sinónimo de la aquiescencia del régimen. Porque la independencia de Cataluña no se puede votar. Ni todos, ni una parte. Vamos al lío:

En la mente de los españoles, por eso del mito de la “fiesta de la democracia”, está inserta la idea de que la democracia puede decidirlo todo acerca de “lo que a todos incumbe”. Más, como sostiene García Trevijano, “la democracia no puede decidir la existencia o no de naciones independientes. No existe un solo ejemplo en el mundo ni en la Historia desde que se conoce la existencia de las naciones de las que ya hablaba Vico, es decir, desde el Renacimiento no hay un solo caso en el que el derecho a decidir haya creado una nación independiente. Es mentira, falso”. Las naciones las crea la Historia, son un hecho voluntario, prosigue. “Ninguna generación española fuera de Cataluña ha sido consultada nunca si quería o no quería ser española. Ni a nuestros padres ni a nuestros abuelos ni bisabuelos ni tatarabuelos, a nadie. ¿Por qué va a haber ahora en Cataluña una pobre e ignorante generación de catalanistas que sí tiene derecho a decidir cuál es la nación a la que quiere pertenecer? ¿Elegir su nacionalidad? ¿Elegir la nación a la que pertenecen? ¡Pero si eso es un disparate metafísico! Una región no se independiza de una nación y se autodenomina como nación porque lo decide una parte de una generación, unos iluminados nacionalistas y totalitarios”.

Es ahí donde erró Mariano Rajoy en su comparecencia del mismo domingo en que se elegía al señor con nombre de fuet como “Mas de lo mismo”, en acertada expresión de Inés Arrimadas. El domingo se produjo lo que Rajoy lleva meses anunciando solemnemente que no se iba a producir, al tiempo que seguía enchufando a los sediciosos la manguera del FLA, que debería ser auditada urgentemente no vaya a estar la manguera picada. Rajoy ha logrado así, como denuncia la portavoz de Ciudadanos en Lérida, Angeles Ribes, que “el señor de Lugo, La Cabrera, Dos Hermanas o el de Tomelloso, están pagando el proceso”. Ni siquiera se anunció el domingo el fin del FLA. Tampoco dio orden a la Fiscalía General del Estado para iniciar instrucción por delito de sedición, que es lo que se está cometiendo desde hace meses. O comenzar los trámites de suspensión de la autonomía, algo que parece imposible al no estar constituido el Congreso de los Diputados.

Por otra parte, menudo lío le espera a Felipe VI si firma el nombramiento que no pocos denuncian ilegal, al haber sido el discurso de Puigdemont un llamamiento a la insistencia en el delito de sedición. La Historia le recordará, sin duda, estos días, a Alfonso XIII. Deberían aconsejarle que no cometa el error de servir de chófer a un golpista, como hizo con Artur Mas. Tejero debe de estar flipando.

Iglesias, Errejón y Pedro Sánchez, andan desaparecidos. Y es que la fiesta se les ha aguado a los del “referéndum” secesionista, porque la actualidad se los ha llevado por delante, y el acuerdo de las CUP (por cierto, no es nada nuevo en España esto del intercambio de diputados) los ha dejado sin “Operación Colau”, que no ha colau. A Sánchez, por su parte, se le ha venido abajo su chiringuito federal, una aberración politológica digna de un partido sin ideas lleno de analfabetos y burócratas, así como su aspiración de montar un cordón sanitario a la portuguesa. La presión sobre el PSOE para un pacto a tres, incluso sin Rajoy, ha aumentado hasta niveles asfixiantes. Aunque menda no sabe bien para qué, porque el PSOE está en la senda de la traición a la nación. Y si no, miren la que está liando Ximo Puig en Valencia.

Pero volviendo al derecho a decidir que toda esta tropa indocumentada defiende: ¿Acaso creen los Puigdemont, Forcadell, Pablo Iglesias, Errejón, Junqueras y Mas que las leyes raciales de Hitler, que legislaban acerca de la familia y la sangre, algo que no entra en la esfera de la democracia, no eran antijurídicas? ¿Tenían Hitler y sus seguidores derecho a decidir quién era ciudadano alemán y quién no?

Que se vean la magnífica película “Vencedores o vencidos” (Stanley Kramer, 1961), protagonizada por Spencer Tracy, que debería ser emitida anualmente en todos los cursos de bachillerato en España. Los totalitarios regulan las cuestiones civiles. Los demócratas, las políticas.

Pero a ver quién le explica a la clase política más mediocre que hemos tenido en este último siglo, cuál es la diferencia entre ambos conceptos.

Cómo mueren las naciones
Editorial  www.gaceta.es 13 Enero 2016

El bochornoso espectáculo de la toma de posesión del nuevo presidente de la Generalidad de Cataluña, Carlos Puigdemont, ha dado la medida de lo bajo que hemos caído. He ahí a un hombre, arropado por una mayoría parlamentaria local, que jura su cargo al margen de la ley y desafiando abiertamente al Estado del que es, institucionalmente, representante, y lo hace delante del ministro del Interior, la delegada del Gobierno y el Inspector General del Ejército, que asisten al insulto con la necedad estatuaria de Don Tancredo. Está claro quién lleva la iniciativa y quién, por el contrario, se limita a padecer los acontecimientos. Si las cosas no cambian, también está claro quién va a ganar: ellos.

Por más paños calientes que intente poner la oligarquía mediática, estrechamente vinculada a la oligarquía económica, el hecho objetivo es que España se enfrenta hoy al peor desafío para su integridad territorial desde el siglo XVII, invasiones extranjeras aparte. La actual ofensiva separatista catalana es más grave que la de 1934 –porque en aquel entonces el gobierno republicano supo actuar- y nos remite inevitablemente a la delirante república de Pau Claris y al corpus de sangre de los “segadores” en 1640. La gran diferencia es que, en esta ocasión, es la nación común, la española, la que ha renunciado a existir y ha permitido el crecimiento del monstruo. La desfachatez del reto separatista catalán firma el certificado de defunción del sistema de 1978. Es la expresión trágica de un gran fracaso colectivo.

Es importante hacer memoria de los últimos años para subrayar que todo esto que está pasando en Cataluña –y, pronto, en Navarra y el País Vasco, y tal vez en otras regiones- había sido sobradamente anticipado por numerosas voces. Al menos desde finales de los 90 era evidente que el Estado de las Autonomías entraba en barrena por la consolidación de estructuras de poder separatistas que empezaban a operar al margen de la ley común para atender sólo a sus propias reglas. Pero, pese a la evidencia, nadie quiso poner remedio. En la izquierda era común oír –hasta fecha muy reciente- el argumento jocoso de que “España no se va a romper”. En la derecha, lo que se escuchaba era el tópico de que “esos sólo quieren dinero”. La frivolidad de unos y la miopía de otros –dos formas de estupidez política- nos han conducido hasta aquí. Ahora la gran incógnita es saber si en la clase política española existe algo que no sea miopía, frivolidad o estupidez.

Ha faltado y sigue faltando sentido del Estado y sentido de la Historia. Las naciones no existen de una vez para siempre. Al contrario, igual que nacen pueden desaparecer. La nación española es una construcción histórica que amaneció en la descomposición del imperio romano –lo hizo con ese mismo nombre: Hispania, España- y que, a través de mil vicisitudes, forjó una unidad duradera. La unidad no estaba garantizada de antemano; nunca lo estuvo. Fue el fruto de esfuerzos individuales y colectivos. Fue el fruto de una voluntad política. Fue el fruto de una decisión sostenida en el tiempo. Lo mismo en España que en cualesquiera otras naciones históricas. Y si desaparecen el esfuerzo, la voluntad y la decisión, entonces desaparece la nación. Es lo que está ocurriendo hoy. Y la caída se llevará por delante todo lo que tenemos.

La carcoma venenosa de la impunidad
Hermann Tertsch . ABC  13 Enero 2016

«O se imponen con máximo compromiso y firmeza las leyes o toda Alemania puede ser pronto la explanada de la catedral de Colonia en Nochevieja». Esta frase del editorialista del diario Frankfurter Allgemeine, refleja un estado de ánimo que no se circunscribe a una sociedad alemana espantada y conmocionada por los sucesos de Nochevieja en la ciudad renana y en otras muchas. Ahora ya está claro que el Estado de Derecho no abdicó en Nochevieja. Lo había hecho mucho antes cuando convirtió en costumbre ocultar delitos de extranjeros. No había que dar argumentos a la xenofobia se decía. Y la verdad se volvió xenófoba. Los inmigrantes sin cultura democrática ni respeto por la libertad ajena comprobaron que sus transgresiones y delitos no eran reprimidos ni castigados. Y cuando llegaron de golpe centenares de miles de jóvenes hombres a los campos y residencias de refugiados, la subcultura del abuso se disparó. La impunidad ha sido la peste. Y su efecto la inseguridad y el terror. Ahora Alemania ha despertado brutalmente a la certeza de que sus libertades y su seguridad están bajo una terrible amenaza. Y exige antes que nada el retorno de la ley y la represión del delito, el fin de la impunidad. Y de la corrección política que oculta ciega y resulta suicida.

En España somos campeones en esta perversión de las sociedades del bienestar europeas. La impunidad destruye todo esfuerzo de justicia y corroe a individuos y comunidades humanas por igual. Los problemas que estos días se alzan ante nosotros como una amenaza terrible para nuestra convivencia tienen su origen en el desprecio y violación impune de las leyes. Y en la desidia, indolencia, delación y cobardía en la persecución del delito por aquellos que tienen encomendada esta tarea en la sociedad, sus gobernantes. Dicen analistas alemanes que en Colonia delinquieron también aquellos que no intervinieron para defender a las mujeres agredidas y aterrorizadas. Son muchos aquí los que deberían responder al incumplimiento de juramento y deber como responsables del patrimonio común de seguridad, soberanía, lengua, derecho, libertad y unidad.

Hay que remontarse a los principios de la democracia para buscar los orígenes de la lenidad en la persecución de los delitos que han hecho de España un país con fama internacional de tener una Policía muy eficaz y una Justicia que inutiliza esa eficacia. El prestigio de la transgresión y el miedo a defender límites y aplicar la fuerza legal eran nefasto legado de la dictadura. La ruptura del consenso constitucional bajo Zapatero fue el comienzo de la deriva hacia este peligro existencial para Estado y Nación. Ahora, una región como Cataluña está secuestrada por fuerzas cuyo único interés común es la destrucción de España. Y cuyo éxito sería el fin de la democracia y la miseria. Si Zapatero fue el peor enemigo de la España democrática y constitucional, Rajoy ha sido su peor defensor. Hoy, con un golpe de Estado en marcha en el noroeste y un populismo totalitario izquierdista que avanza en toda España, la situación exige, mucho más que en Alemania, la estricta aplicación de la ley. En la certeza de que imponerla frente a todas las previsibles resistencias hoy será más caro que hace dos años, pero menos que dentro de medio. Nuevas caras, bajo auspicios del Rey, deben forjar un acuerdo amplio cuyo principal objetivo inmediato ha de ser establecer medidas de emergencia para reconstruir los diques de la legalidad rotos por la carcoma venenosa de la impunidad. El drama es europeo, pero España vuelve a ser como en los años treinta, el primer escenario del continente en el que se dirime esta pugna existencial de la democracia y el Estado de Derecho.

La decisión incómoda
Edurne Uriarte. ABC 13 Enero 2016

La sangre, la secesión de los independentistas catalanes, llegó al río, contradiciendo por enésima vez ese habitual engaño humano de que la sangre no llegará al río. Engaño que permite desconocer las realidades que no nos gustan y, sobre todo, evitar las decisiones desagradables. Pero la sangre llega de vez en cuando al río, lo que en términos de independentismo catalán significa formación de un nuevo Gobierno decidido a llevar adelante todos los pasos de la secesión. Aún más, se trata de un Gobierno constituido por eso y para eso. Por lo que no hay manera de retrasar un minuto más esa decisión incómoda que las élites españolas confiaban en no tener que tomar.

Y me refiero a todas las élites, a las políticas, a las judiciales, a las económicas y a las intelectuales. Aquí no va a haber manera de evadirse con la habitual estratagema del diálogo y del consenso propia de los escapistas. No hay margen alguno para el diálogo con quienes han ratificado una vez más que se disponen a saltarse todas las leyes y proclamar unilateralmente la independencia. Sólo cabe responderles con todo el peso de la ley y eso va a implicar casi con total seguridad la aplicación del artículo 155. Esa especie de ogro cuya sola mención era siempre tachada como propia de alarmistas y extremistas y que ahora es la decisión incómoda que ni los escapistas del diálogo y del consenso podrán eludir.

Los secesionistas diseñarán una hoja de ruta que intentará aprovechar la debilidad de un Gobierno en funciones y la incertidumbre de una repetición de las elecciones, con la esperanza, además, de un nuevo Gobierno de izquierdas que cuente con el apoyo de la extrema izquierda. Pero sea cual sea su estrategia para contener la respuesta del Estado, ha llegado el momento de que todas las élites clarifiquen exactamente su posición y se comprometan con la aplicación de toda la ley a los secesionistas. Para que el Gobierno en funciones del PP no espere un solo minuto en cada respuesta que deba dar. Para que Ciudadanos no juegue a la diferencia, como lo hizo cuando la reforma del Constitucional. Y, sobre todo, para que el PSOE asuma todas las consecuencias de las decisiones más duras en lugar de su tradicional llamada a una «reforma federal» que todo lo solucionará el día de mañana.

Y la misma claridad y, sobre todo, valentía, será necesaria por parte de las élites judiciales. Una cosa es que los nacionalistas lleven muchos años incumpliendo la ley sin que parezca haber responsable alguno y otra que ahora les pueda temblar el pulso a quienes son los directos responsables de que no se incumpla la ley en este asunto determinante. O a los empresarios, habitualmente los más entusiastas de la llamada al diálogo y consenso que es la manera de no molestar a nadie. Porque no hay forma alguna de no molestar a nadie en este asunto.

Ni hay forma de tener esa respuesta apta para todos los públicos que les gustaría a intelectuales y medios de comunicación. También tendrán que arriesgarse al desamor y rechazo de una parte del público. Tendrán que incomodarse e incomodar. No hay punto intermedio al que agarrarse, ni nuevos plazos de espera, ni silencios discretos e invisibles. Con más claridad que nunca tras cuarenta años de democracia, la decisión incómoda es ineludible.

Payasos
Gabriel Albiac. ABC 13 Enero 2016

«La commedia è finita…» Y el protagonista de los Pagliacci de Leoncavallo da de bruces en su ridiculísima tragedia. Y todo acaba tan mal como a un melodrama del XIX cuadra. Cataluña es hoy un ridículo melodrama. Al cabo de su tediosa sesión circense de tres meses, CUP y Mas extrajeron con forceps el conejo de la chistera. Todo un éxito. No sé yo si la clientela quedará muy contenta. Pero, guste o no, ahora sí, «la comedia ha terminado». Y empieza el drama de los oscuros callejones de la historia en los cuales no hay salida.

Antonio Gramsci lo llamó tiempo trágico; más distante, como siempre, Bertolt Brecht lo había acuñado como tiempo de crisis. En rigor, no es lo uno ni lo otro. En rigor, a ese tiempo en el cual ni acaba de morir del todo lo viejo ni de nacer nada nuevo, lo llama el frío diccionario pudrición. Y es muy poco saludable. Tanto como para que Platón lo diera por metáfora de la amargura humana: imagen del hombre vivo que, atado en brazos de un cadáver, era arrojado en una balsa al mar por piratas refinadamente crueles.

Empieza el pudrimiento: eso cuya llegada todos sabíamos inevitable. España está en el interregno que es de rigor tras unas elecciones. Lo más normal en tiempos normales. No lo son éstos. O ese interregno se resuelve con la excepcional celeridad que una amenaza bélica exige, o el interregno se trocará en vacío de poder. Y Cataluña será independiente en el paréntesis de ese vacío. Dos o tres meses de provisionalidad en el Estado son más que suficientes para consumar una «desconexión», todos cuyos dispositivos están ya a punto. Y los representantes de la nueva república catalana podrán comparecer ante la UE como gestores de un acto consumado; y exigir el reconocimiento de su nueva nación europea como única salida al marasmo de una España ingobernable. Eso empezó ayer, 10 de enero. Y nada puede posponer una respuesta tajante. Constrictiva, por supuesto. Con la material constricción de la que sólo el Estado puede hacer uso legítimo. Y que todo gobierno -provisional o no- está constitucionalmente obligado a ejercer. Porque un Estado es tanto máquina consensual cuanto de fuerza. De lo contrario, no existiría ejército.

Ante un desafío de tal envergadura, no hay partidos. Es decir, no hay partes. Hay la nación. Esto es, la ciudadanía en armas, que teorizaron los clásicos de la democracia. La apuesta por abortar o no la independencia catalana pasa a ser hoy la única línea de demarcación política: con o contra la Constitución. Una declaración unilateral de independencia es una declaración de guerra. Las guerras se ganan o se pierden. Siempre que uno no se rinda sin darlas. Cada partido habrá de elegir su campo: o bien un gobierno de concentración nacional o bien un gobierno de secesión. Sabemos dónde están PP y Ciudadanos. Sabemos dónde está Podemos. Queda por saber dónde estará el PSOE. Sin retóricas ya. «La commedia è finita…»

La soledad del poder absoluto.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 13 Enero 2016

Lo que tiene la fuerza del destino, o mejor dicho, lo que tiene haber dejado todo en manos del destino. De la mayoría a la soledad más absoluta. Ese ha sido el final para cuatro años de legislatura de empecinamiento y obsesión por dejar la política de lado, olvidar las promesas electorales y traicionar los valores y sensibilidad del electorado propio y del ajeno que esperaba el cambio y la regeneración democrática y no solo a unos tecnócratas envueltos en la frialdad de las gráficas, balances, presupuestos y datos macroeconómicos. Una frialdad gélida de completa falta de empatía y con la sensación de injusticia en el reparto de los sacrificios, cuando el grueso de los ciudadanos soportaba los recortes y el aumento draconiano de impuestos mientras la clase política se blindaba en sus fueros y prebendas. Un rescate negado pero que ha tenido el coste de incrementar la deuda nacional desde un modesto 60% a llegar a superar la barrera del 100% del PIB.

Y es verdad que el electorado aún a pesar de esta realidad ha querido optar por buscar otras alternativas que aparentemente ofrecían lo que el PP nunca quiso cumplir y que ahora, cuando todo lo ve perdido, sí que vuelve a ofrecerlo pero no sin haber azuzado la sombra del miedo a recaer si se votaba a otras opciones. Así que el batacazo electoral consiguiendo mantener 123 escaños, perdiendo 63, ha sido para el PP un castigo menos severo de lo que hacía prever el descontento general. Y no queda el consuelo de haber logrado más de millón y medio de votos y 33 escaños más que su principal oponente el PSOE, ya que el auge del conglomerado de PODEMOS y sus marcas regionales y el éxito muy por debajo de lo previsto de CIUDADANOS no ha dejado un hemiciclo proclive a lograr pactos de estabilidad y formación de Gobierno.

Y si a esto le sumamos la descomunal soberbia, ambición personal y egoísmo de los líderes principales, Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera, la situación no puede ser más lamentable y desalentadora. Comenzando por un Rajoy noqueado aún por los resultados y dispuesto a sacrificarlo todo como el capitán Acab en busca de la ballena blanca. Su egoísta ceguera le lleva a considerarse como el único candidato posible a sabiendas de que él es uno de los principales escollos para siquiera comenzar a proponer pactos. Y lo peor es que su Ejecutiva calla y deja hacer dando un grotesco espectáculo como el permitir hoy mismo que la Presidencia de la Mesa del Congreso por primera vez la haya obtenido la segunda fuerza parlamentaria en vez de la primera. Más vale honra sin barcos que barcos sin honra.

La postura objetiva del PP no debió nunca ser la abstención sino una votación en contra y debió haber presentado a su candidato a la Presidencia, a pesar de ser consciente de que el resto votaría en contra. Pero eso hubiera sido haber tenido algo de dignidad y dejar patente el “cordón sanitario” que de hecho existe en el resto de fuerzas de izquierda, nacionalistas y anti sistema, incluyendo en las izquierdas a un ambiguo CIUDADANOS y un no menos intransigente Albert Rivera. Porque lo que ha protagonizado este líder y sus intermediarios no han sido conversaciones de pactos sino un “trágala” que jamás debió aceptar el PP. Y mucho menos dejar que un personaje de la catadura de Patxi López –nunca entenderé que le llamen así cuando se llama legalmente Francisco Javier-, fuese nombrado Presidente sin evidenciar su rechazo frontal con el voto negativo de los 123 diputados.

Por supuesto que el PP debe presentar su candidatura para formar Gobierno. Mariano Rajoy tiene el deber de al menos tener la oportunidad ante los ciudadanos de hacer su discurso de investidura, en el que no estaría de más reconocer los errores, su traición y su disposición a no aferrarse al cargo si él es considerado el problema y no la solución. Lo malo es que Pedro Sánchez a pesar de su calamitoso resultado electoral no va a dudar en proponerse como la alternativa que los ciudadanos demandan. Una mentira descomunal basada exclusivamente en la ambición personal de ese sujeto y el ansia de volver al poder de sus seguidores tras cuatro años de oposición eternos.

Las intenciones de Iglesias no se han hecho esperar tras su frustrado intento de obtener ventaja en el reparto. Su ataque feroz al PSOE y a Pedro Sánchez solo es el comienzo de la siguiente etapa de desgaste y de descalificación ante una más que probable convocatoria de nuevas elecciones generales en mayo. Unas elecciones que además de PODEMOS podrían beneficiar a un PP que partiera de un reconocimiento de errores del pasado, una firme voluntad de regeneración y sobre todo, un nuevo candidato o candidata como imagen de esa voluntad de cambio. Hay mucho más que ganar y mucho menos que perder de lo que algunos auguran. Lo único es acortar el tiempo de espera y presentar el plan a la sociedad como salida a una situación insostenible.

Pactar una Mesa del Congreso no es extrapolable a un pacto de Gobierno. Hay que ser realistas y actuar con sensatez y estar dispuestos a sacrificios personales.

¡Que pasen un buen día!

EL DEDO CATALÁN IGUAL AL DEL RESTO DE ESPAÑA
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 13 Enero 2016

El “dedo catalán igual al dedo español”

Tras el largo y bochornoso espectáculo que han protagonizado algunos dirigentes políticos catalanes, más dados a la dictadura tiránica que a democracia alguna; se termina como en el resto de España, “en el dedo dictatorial” y en “más de lo mismo”; como acertadamente afirmó una de las nuevas damas parlamentarias que nutrirán el parlamento catalán; la que “jugando con la palabra que señala el apellido del repudiado Mas, le añadió la siguiente con lo que logró una frase contundente, puesto que es verdad… “Más de lo mismo incluida república catalana y separación del resto de España”.

La separación no se entiende en absoluto, puesto que de momento queda claro y conciso que es Cataluña la que necesita al resto de España, para cubrir sus deudas más perentorias, incluidas las pensiones y medicinas de sus habitantes. Tampoco va a ser posible esa separación, puesto que Cataluña es España y desde milenios atrás, cuando el conjunto peninsular se denominaba “Hispania”; más ahora que atado todo el territorio por una constitución, la segregación o independencia no depende del capricho de un tirano dueño del territorio, sino del conjunto de los votos de todo un pueblo o nación, salvo que vuelva a ocurrir lo que ya ocurriera hace unos ochenta años; o sea, que tengan que ser instalados cañones y ametralladoras y “detenidas las tropas de a pie” (mozos) por la Guardia Civil, incluido el “muy honorable de turno”; extremos estos que nadie en su sano juicio quiere ver repetidos en la historia de “esa esquina” de España, en la que algunos de sus muchos nefastos políticos, no se cansan de crear problemas a quienes en definitiva, les deben “su medro” y la mayor prosperidad de su territorio. Puesto que digan lo que digan y lo hagan como quieran… “La mayor parte de los ingresos que vienen recibiendo los catalanes desde que España es España, proceden de su continua colonización comercial del resto de España, la que han sabido explotar y siguen explotando muy bien”; todo lo demás es demagogia pura.

Lo incompresible es que el resto de regiones españolas (sus políticos), no tengan escandallos e informes completos, de todo lo que “nos suministran” los intereses catalanes y que les pagamos a buen precio, incluso monopolísticamente; ya que controlan desde “el retrete donde cagamos… hasta el cacao que desayunamos… los caldos de gallina, gran parte de las medicinas que consumimos… pasando por las aguas de Granada… y la mayor parte del dinero con que contamos”; y por cuanto chillan y protestan, aún quieren mucho más… ¡¡Ya está bien coño!! De forma similar “andan” los vascos, aunque aparentemente “chillen menos”; pero también han de irse haciendo la idea, de que los privilegios tienen que desaparecer en beneficio del conjunto… ¡¡Más colonias no, dejen que los demás también prosperen y lo hagan en sus tierras madres!!

En cuanto a renegar de España… ¿por qué de ello si son y obran como el resto de la nación y lo demuestra el último acto del follón catalán, donde “el dedo español-catalán” es el que termina por colocar al títere, sucesor, continuador, u lo que sea el nuevo “baranda” catalán? Y les explico “lo del dedo español” que funciona en toda la geografía española, incluidas lenguas, dialectos y jergas que aquí hubieran.

Se ha criticado que “el dedo de Mas deja a su sucesor”, seguro que para controlarlo y dirigirlo convenientemente. ¿Y eso es extraño aquí? ¿No dejó Aznar a Rajoy? ¿Y qué hicieron los dos anteriores presidentes autonómicos andaluces para dejar en definitiva a la actual Susana? Y así una infinidad de dictadores, han ido dejando a sus sucesores, sin contar con el pueblo para nada de ello; lista que de momento la puedo cerrar en mi pueblo natal; Jaén, donde el anterior alcalde, que “juró por sus muertos que serviría a Jaén en cuerpo y alma”; logrado la poltrona para su culo estar seguro en Madrid, deja a su protegido como heredero de la alcaldía, el que dicho sea de paso, nada más llegar se “coloca” una paga enorme, sin ruborizarse siquiera, puesto que mi pueblo (“es más pueblo que capital”) lo han llevado a una quiebra de tal envergadura, que yo dudo el que en vida yo vea las cuentas equilibradas, todo ello debido a un ejército de inútiles que no sabiendo ni “llevar un puesto de pipas”, entraron en política… “como el caballo de Atila… o aún peor”.

Mientras todo esto ocurre, España entera está “estancada” y en unas condiciones políticas, que mejor no decir hoy nada más; puesto que son inenarrables, de los malas y peores que se presentan; por cuanto todos quieren ser “dictadores o tiranos y la democracia ni la conocen ni la quieren, no serviría para tan inútil tropa de mercenarios”. Y es que no quieren afrontar en conjunto todos los males que sufren España y los españoles y reorganizar el Estado para que prosperen de verdad, todas las capas sociales y en especial los que trabajan y o ahorran; o sea quitar privilegios, parásitos y otras basuras que son las que hay que limpiar de verdad.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Cataluña: punto de no retorno
Fran Carrillo okdiario 13 Enero 2016

Ya está. Se consumó. Tres décadas de tranquilo pero continuo desafío nacionalista transmutado en independentismo por obra y gracias de los pactos de Estado coyunturales han devenido en sorpasso democrático a las instituciones de todos. Puigdemont, alter ego de Mas, como este lo fue de Pujol, el páter en la sombra, dejó en su investidura frases para esta microhistoria de la vergüenza en la que se ha convertido la política catalana:

Apelando a la ruptura como único elemento legitimador de su pensamiento, haciendo oídos sordos a lo que dictaminaron las urnas el pasado 27 de septiembre, el nuevo presidente, representando un nuevo acto de la tragicomedia del esperpento que el nacionalismo burgués y antisistema ha protagonizado en las últimas semanas, avanzó que estamos en un momento de “post-autonomía y pre-independencia”. Conceptos que el independentismo ha sabido manejar en los últimos tiempos, sin la contrarréplica necesaria por parte de quienes respetan el resultado de las urnas (reales, no inventadas) y el marco jurídico vigente. El mensaje como constructor de espejos cóncavos en los que la historia se reinventa, se retuerce y se fundamenta en pos de una causa (perdida o no).

De los discursos, sobresalieron, por diferentes, al margen del de Puigdemont, el de la líder de la oposición, Inés Arrimadas, solvente, contundente y con frases ingeniosas (“hoy asistimos a la investidura del señor más: el señor más de lo mismo”) aunque menos argumentativa que Iceta, el jefe del PSC, quien diseñó un discurso pausado y de fondo con repetición de anáforas (“No a la investidura, no a la independencia”). Ambos partidos, Ciudadanos y PSC, más PP, enaborlaron la bandera de la sensatez y la legalidad frente a la repetición del frentismo que hace ocho décadas llevó a la revolución de octubre en nuestro país, frontispicio de una serie hostilidades que desencadenarían dos años después en la célebre contienda fratricida, que, aún hoy, muchos explotan y recuerdan, no para cerrar heridas, sino para seguir supurando pus ideológica.

Tras Arrimadas e Iceta, y un Albiol muy directo: “Cataluña seguirá siendo España”, le tocaba a Rajoy ser más claro que nunca: Y en su intervención convenció desde la firmeza del cargo que representa (ya veremos por cuánto tiempo) y el necesario y lógico apoyo de Sánchez y Rivera. Estas fueron algunas de sus frases más destacadas:

– “La mayoría de la sociedad española está unida frente al secesionismo”.
– “El Estado funciona siempre con la misma fortaleza, aunque el Gobierno esté en funciones”.
– “No me faltará firmeza y determinación para defender la unidad de España y el proyecto común”.
– “He dado instrucciones para que cualquier actuación que pueda adoptarse y suponga la vulneración de la ley tenga la respuesta del Estado de Derecho”.

Tras analizar dichas afirmaciones, presidenciables y con la fortaleza que se le presuponen al cargo que ostenta, me vienen algunas preguntas: ¿Por qué se ha dejado enquistar el tema catalán hasta el punto de no retorno? ¿Por qué esa determinación no se ha ejercido antes para evitar la violación sistemática de las leyes de un subordinado del Estado? ¿Por qué ese rechazo por explicar en Cataluña (allí, in situ) a los ciudadanos, nacionalistas o no, la alternativas existentes a la desastrosa deriva de una ruptura unilateral?

Interrogantes que explican un contexto particular en la historia reciente de España. Una autonomía rebelde, unos mecanismos políticos de dudosa legitimidad pero útil aplicación, una propaganda efectiva al servicio de unos intereses personales, medios afines a la causa y un trabajado plan social y educativo cuyos “beneficios” se empiezan a obtener ahora.

Ese punto de no retorno al que se ha llegado con Cataluña exige dos salidas: o la real y definitiva aplicación de la ley frente a la insubordinación, donde los hechos empiecen a imponerse a las palabras, discursos y retórica, o la celebración de un referéndum vinculante cuya principal condición al secesionismo sería: “Si perdéis, abandonad toda esperanza de volver a intentarlo”. Como intuyo que la segunda opción es poco viable, solo queda apelar a que la primera no sea vista como una amenaza por los apóstoles del diálogo a toda costa y sí como la normal respuesta democrática de todo Estado de Derecho.

El gran teatro de España
Eladio del Prado Cronica Global 13 Enero 2016

“Oscuro e incierto se presenta el reinado de Witiza”. Así comenzaba el capítulo sobre la invasión musulmana en España de un ingenuo manual escolar. Disculpas por la cita. Tal vez no es exacta. Pero viene que ni anillo al dedo. Porque ya me dirán cómo se presenta este reinado de Felipe. Cuestión de cambio de nombre. Cuestión de 1.300 años de diferencia. Pues estamos igual. O casi. Seguimos con el temor de la secesión de Cataluña, País Vasco, Navarra y Galicia. Y el peligro viene por la invasión africana y asiática. “¡Que cierren las fronteras!”. Ingenuidad. Los invasores ya están dentro. Igual que en los tiempos de Witiza.

El prólogo de la obra teatral lo vimos todos los españoles el pasado fin de semana. Yo no me muevo. Yo sigo siendo imprescindible, decía Mas. Unas horas más tarde sus frases cambiaron para “hacerse a un lado”. Y proponer otro candidato desconocido. Y pactar con los antisistema. Acoger a varios diputados de la CUP. Y no querer elecciones. Y declarar la independencia. Y yo mando desde fuera, piensa Mas. Y yo mando desde dentro, piensa Junqueras. ¿Y yo desde dónde mando?, se pregunta el nuevo President, Carles Puigdemont. Bueno, con insultar a todo lo que se mueve tiene bastante, ¿o no? De momento a obedecer, aunque esta clase de tipos suele rebelarse. Atentos.

Un entreacto, para animar y distraer a los espectadores, es el juicio por el caso Nóos. La Corona sentada ante la Justicia. De momento con mayúscula. Ya veremos. Porque los papeles andan cambiados. Los acusadores parecen defensores. De hecho lo son. Y mandarán a casa a Cristina. Espero que no. Sería bochornoso. Hagan el ‘papelón’ y la absuelvan. Mantener la cara de la Justicia. ¿Y el “Hacienda ‘no’ somos todos”? Olé por el papelón de la abogacía del Estado. Para eso le pagamos. Me borro. Entretenido este entreacto. ¡Qué momento! Sí, para eso. Suerte que los republicanos casi se han extinguido. O están ciegos.

Primer capítulo. Empieza hoy en el Congreso. Algunos ya lo llaman “El Botellón”. Observas el desfile de recogida de actas y no les falta razón. Detrás del Congreso, buen lugar para reunirse. A las puertas del teatro La Zarzuela. Unas ‘litronas’ y... a legislar. Hoy empieza la sesión. No se sabe cómo terminará. Después de un mes de las elecciones. ¡Qué barbaridad de tiempo! Por ahí pueden empezar. Por acortar los tiempos. Y recortar las ‘litronas’. Mesa, grupos, presidente del mismo, asambleas, pactos, etc., etc. ¿Y Gobierno? No hay prisa. Funciona mejor el país. Como en Bélgica, año y medio sin Gobierno y ha mejorado el paro, el déficit y hasta el salario mínimo. Tomen nota. Pero aquí no hay belgas, ni alemanes. Sino españoles, digo catalanes, gallegos, vascos, navarros, castellanos y... hasta de León. Otro país.

Otro país que quiere escribir el libro del futuro. Pero no sabe si debe romper, ni cómo romper con el pasado. Estamos en el primer capítulo. ¿Lo terminaremos? Empezar... ya hemos empezado mal. Terminar... sabe dios cómo terminaremos. El problema de Witiza es que su Estado Visigodo se disolvía por las luchas intestinas de sus Barones. Hoy tenemos Autonomías. Y también Barones. Hay problemas que nunca se resuelven. Hay que vivir con ellos. Con Witiza y con Felipe. Lo dijo Ortega en su debate con Azaña en 1932. El problema de Cataluña solo cabe “sobrellevarlo”. Y no es poco.

Podemos y su relación con Irán
Elías Cohen Libertad Digital 13 Enero 2016

En el día de hoy, varios medios de comunicación se hicieron eco de la exclusiva publicada por OK Diario: la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional está investigando la posible financiación ilegal de Podemos a través de los fondos que supuestamente ha estado recibiendo del Gobierno de Irán, que pueden ascender a 5 millones de euros, a través de la productora Global Media S.L., sociedad de la que es administrador el empresario iraní Mahmud Alizadeh Azimi y que es la productora de Hispan TV.

Pero, y dejando a un lado lo que deparará la investigación de la UDEF, la relación entre Irán y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, es un hecho incontestable. El primero en resaltarlo fue el mismo Pablo Iglesias, cuando, en una conferencia universitaria para las Juventudes Comunistas, explicó cómo podía hacer un programa de televisión, Fort Apache, para Hispan TV, cadena del régimen de los ayatolás. Interesa transcribir la respuesta para entender la simbiosis entre un proyecto de izquierdas y un medio de comunicación que promueve valores teocráticos:

Mucha gente puede decir: "Pero vosotros, si sois de izquierdas, ¿por qué aceptáis hacer un programa [Fort Apache] para un Gobierno como el de Irán, que es una teocracia, que no podéis estar de acuerdo con Irán?; o ¿aceptaríais hacer algo para una televisión financiada por el Gobierno de Putin?". Y es como, pues, mira, la geopolítica es así, y no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política mientras todo el mundo hace política (…).

Así es la política, así es la política… A los alemanes les interesa poner un tren a Lenin para que desestabilizara Rusia; a los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos? Para mí, quien haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones, y nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas.

¿Son contradicciones? Por supuesto que sí. Las mujeres que trabajan en Hispan, que presentan programas, tienen que aparecer con un pañuelo que les rodea la cabeza. ¿A mí me gusta eso? No, no me gusta, no me gusta. ¿Eso es un motivo por el cual yo podría permitirme decir: "Ah, pues entonces no trabajamos en esta cadena"? No, creo que es más efectivo lo que estamos haciendo.

En otra ocasión fue aún más claro, y tenebroso:
La política es una cosa fea (…) Irán tiene una televisión que me ha contratado a mí… un Estado asesino de comunistas…

Fort Apache es un programa de tertulia política dirigido por Iglesias y desde el cual se ha encumbrado a otros líderes de la formación morada, como Íñigo Errejón, Carolina Bescansa o Tania Sánchez. La línea editorial de Fort Apache, que suele llevar a tertulianos de todo el espectro político, comulga con lo que dijo Iglesias en la conferencia mencionada, "difundir un mensaje de izquierdas en América Latina que afecta a sus adversarios [de Irán]" .

Ya nos hicimos eco de esta filosofía política practicada por Iglesias, la de "el fin justifica los medios", en relación a las acusaciones de doble rasero de los Gobiernos europeos con Israel vertidas por Iglesias después de la operación Margen Protector en el verano de 2014, y ahí están los vídeos en YouTube, para aquel que quiera verlos; pero estas contradicciones no parecen haber sido de interés nacional; más aún cuando es el líder del tercer partido más votado.

Cuando Pablo Iglesias se hizo famoso, se investigaron sus orígenes, y del anonimato, con libro y todo, salió Enrique Riobóo, director del Canal 33, donde se emitía La Tuerka, la tertulia política primigenia de Pablo Iglesias -ahora se emite en Público TV e Iglesias se encarga del espacio de entrevistas Otra Vuelta de Tuerka– y reveló la relación de Pablo Iglesias con Irán a través de Hispan TV, Global Media SL y Mahmud Alizadeh Azimi.

Hilando un poco más fino, la relación entre Podemos e Irán se observa también en ciertas actitudes políticas. Mientras Podemos no ha tardado en criticar y denunciar las relaciones entre la Corona y Arabia Saudí -el mayor enemigo de Irán-, las denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos en Irán, como la ejecución pública de homosexuales o la represión a los opositores políticos, han brillado por su ausencia.

Podemos, por otro lado, se negó a unirse al pacto antiyihadista. Puede que sus reticencias no se debieran enteramente a su relación de mutuos intereses con Irán, sino también a la ideología del partido -esto es, ciertamente, un movimiento más difuso.

No sabemos todavía a dónde va a llegar la investigación de la UDEF y no sabemos si las conclusiones indicarán que se ha producido el ilícito penal del artículo 7.2 de la Ley de Financiación de Partidos, que establece que los partidos españoles "no podrán aceptar ninguna forma de financiación por parte de Gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos".

Independientemente de ello, lo que es incuestionable es que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, estableció una alianza estratégica con Hispan TV, propiedad del Gobierno de Irán, para la consecución de varios objetivos, entre ellos uno que el mismo Iglesias definió: hacer política.

© Revista El Medio

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Retrasar lo inevitable
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es 13 Enero 2016

Lo dijo Francesc Cambó, hay dos caminos seguros al fracaso, pedir lo imposible, retrasar lo inevitable. España se encuentra en la peor situación imaginable porque se han juntado el hambre con las ganas de comer, los independentistas se empecinan en exigir lo imposible, Rajoy en posponer lo ineludible. Y como Puigdemont y compañía no cejarán en su propósito suicida, el Presidente del Gobierno en funciones ha de actuar sin más demora antes de que el derrumbe sea general. A ningún español de bien le va a servir de consuelo que Cataluña se vaya al precipicio si la Nación de todos es arrastrada también al vacío.

Hay una cosa que ha quedado ya clara en este malhadado proceso; ni las inhabilitaciones ni las sentencias ni las multas ni las prohibiciones tendrán el menor efecto sobre la tropa secesionista. Han demostrado hasta la saciedad que para ellos el orden jurídico y el imperio de la ley son temas que no les afectan y que cualquier decisión de los tribunales del Estado les trae al fresco y será desobedecida. Han trazado un plan detallado y con un calendario preciso que han explicado en sede parlamentaria: en dieciocho meses las instituciones catalanas se “desconectarán” de las españolas y dejarán de ser eso, españolas, para nacer como nuevas estructuras de una república soberana y separada del resto del territorio nacional. Lo han proclamado alto y diáfano desde la tribuna del hemiciclo del Parc de la Ciutadella y han empezado a trabajar para materializarlo. El hecho de que la operación sea inconstitucional, ilegal, disparatada y ruinosa les importa un comino, están resueltos a llevarla a cabo y han proporcionado toda clase de pruebas de que no se detendrán.

Llegados a este punto de rebeldía abierta, ¿qué sentido tiene esperar a que legislen fuera del marco legal vigente, a que tomen decisiones ejecutivas para crear organismos fantasma y a que ignoren las normas que les obligan en derecho? Existe suficiente evidencia de que están perpetrando un golpe incruento y de que se dan sobradamente las condiciones establecidas en el artículo 155 de nuestra Ley Fundamental. El método del goteo doloroso de un recurso tras otro ante el Tribunal Constitucional para asistir al desprecio olímpico con el que serán recibidas las subsiguientes resoluciones de sus magistrados, las suspensiones de funciones que asimismo caerán en saco roto y las burlas y befas de acompañamiento a cada uno de estos episodios que se prodigarán desde la Generalitat y sus corifeos humillando una y otra vez a la Corona, al Gobierno de la Nación y al conjunto de sus ciudadanos, sólo contribuirán a nuestro desprestigio a los ojos de la comunidad internacional, al hundimiento de la Bolsa, a la huida de los inversores y a la reversión de la incipiente recuperación.

Bien están los gestos de frialdad emitidos por el palacio de La Zarzuela, las declaraciones solemnes de La Moncloa y el apoyo de los otros dos grandes partidos constitucionalistas, pero es urgente una muestra decidida de autoridad de acuerdo con las previsiones de nuestra Carta Magna. En todos los Estados federales del planeta si un componente de la Federación vulnera la ley y se alza contra la soberanía común y compartida, está previsto que caiga sobre el levantisco la fuerza legítima coactiva que le devuelva a la cordura. El Gobierno no ha de estar quieto ni un día más, ha de acudir al Senado y obtener la autorización para poner a las autoridades sediciosas de Cataluña bajo su control y terminar con esta farsa trágica y grotesca. Al fin y al cabo, la paciencia ha sido demostrada hasta límites peligrosos y nadie podrá reprochar a Rajoy que a estas alturas ponga los puntos sobre las íes.

Se puede pecar por acción y por omisión. Lo primero es propio de malvados, lo segundo de cobardes. ¿Será posible que por una vez la cachaza fatalista que nos gobierna se transmute en el coraje inteligente que necesitamos?

En clave española
Isabel San Sebastián ABC 13 Enero 2016

La pirueta de última hora ideada por el independentismo catalán para salvar su aventura sediciosa tiene consecuencias inmediatas en el escenario nacional. Consecuencias no tan favorables, a juicio de esta analista, como las que avizoran algunos.

Opinan esas personas, cayendo en el voluntarismo, que ante este desafío abierto los dos grandes partidos nacionales están abocados a unir sus escaños y avenirse a una gran coalición en defensa de la estabilidad, la Constitución y España. Argumentan que el PSOE no va a suicidarse abdicando su responsabilidad histórica, por lo que, a lo sumo, podría exigir a cambio de su apoyo la cabeza de Mariano Rajoy, siguiendo el ejemplo de lo acaecido en Cataluña entre la CUP y Convergencia, aunque en sentido inverso. Siguen aferrándose a la idea de que Susana Díaz, junto a otros barones, logrará embridar las ambiciones personales de Pedro Sánchez, obligándole a renunciar a un acuerdo a múltiples bandas con todo lo que está a su izquierda, incluidos los separatistas. Llegan a la conclusión de que, al final de un camino necesariamente abreviado por la urgencia de responder al órdago catalán, será investido un presidente o presidenta del Partido Popular, respaldado en el Congreso por una amplia mayoría en la que podrían integrarse los cuarenta diputados de Rivera. Yo no lo veo tan claro, aunque ojalá me equivoque.

Más allá de lo que nos gustaría que sucediera a quienes amamos la libertad, creemos en el imperio de la Ley y estamos convencidos de la indisoluble unidad de la Nación española consagrada en la Carta Magna, lo cierto es que la izquierda y la derecha en este país son como el agua y el aceite. Aquí no existe una tradición pactista que permita albergar esperanzas. Jamás se han entendido conservadores con socialistas y sus respectivos electorados, especialmente el de las siglas del puño y la rosa, rechazan esa posibilidad con vehemencia. Probablemente por eso todas las voces del PSOE repiten que votarán «no» a la investidura de Rajoy o cualquier otro nombre propuesto por el PP. Todas. Hasta la de esa lideresa que no cruzó Despeñaperros.

¿Nos condena su negativa a regresar a las urnas y dejar vacante La Moncloa unos cuantos meses más? En una tesitura como la que presente, me inclino a pensar que no, máxime cuando Sánchez sabe que no tendrá otra oportunidad como ésta. Él va a intentar gobernar. La única duda ahora es si sumará más síes que noes. Y lo cierto es que puede lograrlo.

Una vez rubricado el pacto de hierro del separatismo para culminar la ruptura desde el Parlament, Catalunya sí que es Pot, Podemos, se convierte en oposición a los impulsores del proceso, lo que significa que Iglesias, lejos de verse obligado a enarbolar la bandera del «derecho a decidir», puede regresar al terreno de la ambigüedad y satisfacer la condición puesta por Sánchez sin por ello traicionar a sus socios de las «mareas». Dicho de otro modo; aparcar la polémica cuestión de la plurinacionalidad en aras de desalojar del poder a la derecha, reconocida por todos como el enemigo común. Hasta el propio Artur Mas apuntaba ayer: «no queremos en Madrid un gobierno del PP». ¿Van a impedir con sus votos la investidura de Sánchez, arriesgándose a unas elecciones que fortalezcan a los de Rajoy, o preferirán abstenerse apostando por el mal menor de un Ejecutivo débil? ¿Lo hará ERC? ¿Y qué cabe esperar del PNV, necesitado de un aliado en el País Vasco ante su próxima batalla electoral contra los batasunos capitaneados por Otegi? Sólo Ciudadanos unirá previsiblemente su rechazo al del PP, en coherencia con su trayectoria. Me salen 163 noes. No bastan. Espero sinceramente equivocarme.

Cataluña: un tablero endemoniado
LUIS SÁNCHEZ-MERLO El Mundo 13 Enero 2016

Todo empezó un mes de septiembre, cuando cientos de miles de catalanes salieron a la calle pidiendo la independencia. Desde entonces hasta la rendición del héroe irredento que, en algún momento, tendrá que dar explicaciones a la Justicia- han ocurrido muchas cosas. La última, un nuevo presidente de la Generalitat, sin consulta -explícita o implícita- alguna al elector, para hacer avanzar el proceso hacia la república catalana que había encallado temporalmente. Los antisistema, que han enviado al director de la orquesta al "basurero de la Historia", han tragado -en el último suspiro- con una designación a dedo.

Tras comicios sin efectos definitivos y revelaciones policiales sobre la corrupción en Cataluña, no sustanciadas -hasta el momento- en sede judicial ni insinuadas en sede parlamentaria, los prolegómenos de la gran confrontación terminan sin que asome síntoma alguno de entente entre las partes en conflicto, dos mitades casi perfectas: los que están a favor de la separación del resto de España y los que prefieren seguir siendo catalanes y españoles.

Y aunque el resultado final de la votación de investidura, 70/63, (70 síes, 63 noes y seis abstenciones) sume una clara mayoría para el nuevo inquilino de la Plaza de San Jaume, ésta no es abrumadora y cualificada (exigencia del Estatut para cualquier modificación del mismo) como para respaldar, sin más, la inexcusable marcha del 'agitprop' hacia la república independiente de Cataluña.

¿Qué cabría destacar a la hora de enjuiciar el momento en el que esto ocurre? Lejos de buscar una condena moral, parece obligado tomar perspectiva y plantearse qué puede ocurrir en los próximos meses. En definitiva, son las cuestiones prácticas del asunto las que cuentan aunque ese ejercicio de pragmatismo, sin contemplaciones, pueda terminar sacándonos de la pista.

Sin perspectivas aún de un Gobierno estable en Madrid y en el arranque de un juicio inédito en Palma, el contexto que ha envuelto la renuncia pactada -en favor de un secesionista aún más categórico- no parece casual, a juzgar por el desarrollo y desenlace de las asombrosas negociaciones de las últimas semanas. No sería la primera vez en nuestra historia que la debilidad opresora galvaniza el apetito secesionista.

Si desde ahora mismo se avanza -como el futuro Govern planea- hacia una ruptura de facto con el Estado, resulta preciso -y es delicado- medir los efectos de las reacciones que puedan suscitarse al otro lado de la mesa.

Es muy posible que, poniendo en marcha medidas parciales de desenganche, la Generalitat busque provocar actuaciones más radicales por parte de un Estado hastiado. Bastaría con ir subiendo -de forma escalonada y teatral- el tono de las acciones, los mensajes y los gestos para que Madrid reaccione con contundencia, generándose así un clima de hostilidad. Y llegados ahí, mucho cuidado con la paz social.

Por un lado, el estrangulamiento económico puede ser un tiro en el pie para el Gobierno central, dado que se estaría perjudicando a ciudadanos españoles (no olvidemos aquella observación que le hicieron al presidente -teórico conocedor de los artículos del Código Civil que regulan la adquisición y la pérdida de la nacionalidad- en una entrevista, al recordarle que los catalanes independizados seguirían siendo españoles, ergo europeos). Y por otro, desactivar la autonomía daría lugar a una respuesta soberanista que pondría en primer plano la exigencia de un referéndum de autodeterminación, lo que bien podría constituir el fin táctico de esta etapa.

Por tanto, en términos prácticos, hay que tener presente que los independentistas marcan, desde hace tiempo, la hoja de ruta. Madrid es un mero seguidor (follower) de Barcelona, líder, según la teoría de juegos. Cataluña quiere la independencia pero ésta sólo será legítima, interna e internacionalmente, si nace de un referéndum homologado que vendría a reconocer el derecho a la autodeterminación. Pero Barcelona no tendrá su referéndum homologable hasta que el Congreso de los Diputados así lo apruebe, lo cual sólo ocurrirá si la situación social, jurídica y política se vuelve inviable. Un marco que podría desencadenarse de forma unilateral por un supuesto desenganche que devenga en un caos total y unas medidas de reacción que "no sean sostenibles en el tiempo".

Y no entender que ése es el juego sobre el tablero puede terminar por enredarnos en un universo abstracto -tan español, por otra parte- de condenas morales, responsabilidades jurídicas y otros conceptos que no conmueven al electorado catalán pro-separación y, por tanto, a sus dirigentes.

Es más, la complicada aplicación del artículo 155 de la Constitución -que no está pensado para un escenario de esta naturaleza- nos podría abocar a una vía muerta y sin marcha atrás posible, a un mero gesto que no traería soluciones aunque, sin duda, su exigencia va a aumentar desde hoy mismo. Ítem más, un país tan descentralizado no se puede permitir que una Comunidad Autónoma, como Cataluña, esté suspendida de forma permanente. Y tampoco basta con sancionar, meter en la cárcel o tratar de anular a los dirigentes políticos, pues otros vendrán a sustituirlos entre mareas de apoyo y desobediencia civil.

Endiablado tablero que no parece tener una salida positiva y estable, dado que ni siquiera las tropelías manifiestas de una banda criminal (la Audiencia Nacional 'dixit') han surtido el efecto lógico de castigo y desafección. Y condenar a prisión, por randa, al padre de Cataluña -para lo que aún faltan años de proceso- es una cosa, pero hacer lo mismo a su heredero político, por separatista, es otra muy distinta con efectos impensables.

Por tanto, antes de iniciar el intercambio, convendría revisar la munición y pensar en el día después, sin olvidar que Podemos, uno de los triunfadores de las últimas elecciones, se muestra partidario del referéndum. Por otro lado, el reparto de votantes entre partidarios y detractores de la separación es muy distinto al de los opuestos al referéndum y los partidarios de éste, porque buena parte de los contrarios a la secesión son proclives a la consulta.

Todo ello obliga a cambiar el foco del análisis pues la partida se va a jugar -en términos prácticos y no teóricos y mucho menos morales o legales- sobre un espacio público y será enjuiciada por una ciudadanía atenta a la naturaleza de la situación de cada momento. Y si ésta llega a ser insostenible, en términos prácticos, no quedará más remedio que buscar la avenencia.

El reloj, en marcha, y la ciudadanía, expectante ante la secuencia de acciones y reacciones. Se acabaron los prolegómenos. Ahora es tan necesario tener la cabeza fría como no cometer errores y ser firme en la aplicación de la ley, que va más allá del socorrido 155, al que no hay que fiar la defensa del Estado de Derecho como expresión del respeto por igual a todos los ciudadanos. Y ello, sin que falte una cara amable que sepa leer -sin apriorismos- el tejido social catalán, asegurando un futuro sin heridas ni cicatrices.

Cada día estamos un paso más cerca de la separación. Así que dense prisa los partidos que representan a esa ciudadanía perpleja y silente, que asiste al desencuentro, entre la resignación y el desasosiego; siéntense en la mesa, pónganse de acuerdo, conformen una mayoría robusta -sugestiva y generosa- diseñen un referéndum de soberanía, aceptable para las partes -previa reforma constitucional- y gestionen, con sentido de Estado, el mayor desafío que ha sufrido la unidad de España en el último medio siglo.

Así que, frente al estrépito de la ruptura, el ingenio de la persuasión.

Luis Sánchez-Merlo fue secretario general de la Presidencia del Gobierno (1981-82).

Un buitre insaciable
RAÚL DEL POZO El Mundo 13 Enero 2016

Carles Puigdemont continúa la política del resentimiento de los Pujol y de Mas, que saquearon y dividieron Cataluña. El nuevo president pretende romper con España, que es un Estado democrático, y convertir a Cataluña en una ciudad sin ley. Esto no puede terminar bien.

Puigdemont confirma el proverbio según el cual el alcohol barato del nacionalismo primero emborracha, luego ciega y, por fin, mata. Lo importante sería que no nos cegáramos todos. Lo que está ocurriendo angustia a los ciudadanos porque no ven repuestas solventes ante el desafío. Los amotinados carecen de legitimidad democrática para la insumisión; ni en las elecciones falsamente plebiscitarias ni en las generales consiguieron más del 50% de los votos. En plena incertidumbre, el Partido Socialista quiere formar una mayoría de gobierno con los propios separatistas y Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que insiste en el derecho a decidir. Esto puede ser el inicio de una pesadilla que acabe como en Yugoslavia, donde se proclamaron seis repúblicas independientes. Esperemos que esta vez se prescinda de la costumbre de la sangre.

Los nacionalistas catalanes han abierto la cesta de las serpientes desde una historia ficticia. Hubo un tiempo en que tenían razón para alzarse contra la política absolutista basada en Multa regna, sed una lex [Muchos reinos, pero una ley]. Se sintieron pisoteados y vejados, con un Conde de Barcelona que no era dignidad, «sino vocablo, voz desnuda» (Quevedo). Después de derrotas y represiones, en el pasado siglo el nacionalismo renació con aquella gauche divine que, según Manuel Vázquez Montalbán, estaba formada por unos chorras, unos gilís, unos pijos con sus cuellos de cisne.

Los del PSUC y aquella izquierda teatral y señorita se pasaron al nacionalismo de los salteadores del presupuesto. Llegó la democracia y la descentralización del 1978, una de las más avanzadas del mundo. Ellos siguieron encerrados en su utopía sin aceptar la de los otros. Lo extraño, ahora, es que es que los nuevos políticos descubran el plurinacionalismo. Íñigo Errejón (secretario político de Podemos) reconoce que la plurinacionalidad está en el ADN de su partido desde la asamblea de Vistalegre de 2014. Denuncian que con lo de «España se rompe» se azuza el miedo y se limita la democracia. «Como en la naturaleza, sólo se conserva lo que cambia. Treinta y ocho años después de la Constitución, sólo aguantará la obra si se reforma», me dice un dirigente de Podemos.

Los diputados de En Comú Podem -de Pablo Iglesias y Ada Colau-, que ganaron las elecciones el 20 de diciembre, presionan al PSOE para que proponga una alternativa al referéndum. Le dicen que hay que elegir entre el búnker del PP y el diálogo. O sea, llaman búnker a un Gobierno que quiere que se cumpla la ley. Ante el big bang catalán nadie está a la altura. Unos quieren doblar la rodilla de los otros. Pero el Estado no está colgado del cielo y debe reaccionar para espantar a ese buitre insaciable que vuela sobre Barcelona.

Puigdemont y 'el procés': la 'cançó' del pirata
Tomás Cuesta Libertad Digital 13 Enero 2016

Después de que Artur Mas haya saltado por la borda para evitar -¿será por mártires?- que esa nave pirata que bautizó como el procés acabara abismándose en la insignificancia, el nuevo timonel, fidelísimo intérprete de la voz de su amo, ha vuelto a levar anclas y, consumado el esperpento, está dispuesto a todo (todo por el botín, o sea, por la patria) para que el disparate no decaiga. Sin novedad, por tanto, en el alcàsser del bajel, en román paladino, sin novedad en el Alcázar. En Cataluña, en Catalonia Is Not Spain, aunque haya muerto el perro, la rabia sigue intacta, el desafío en pie, el chantajismo en alza. Y ahora será de ver si Carles Puigdemont se conforma con ser la sombra de un fantasma -el hereu del hereu, el vicario de saldo-, o si pretende escabullirse, siendo él mismo, de aquel "Mas de lo mismo" con el que le crucificó Arrimadas.

El presidente Puigdemont, haciendo honor a su apellido, no es un trepa vulgar sino un escalador curtido y entusiasta. Lo demostró al hacerse con la alcaldía de Gerona frente a un Joaquim Nadal que, por entonces, parecía invencible, incluso inevitable. Y lo certificó cum laude cuando el cacique socialista -un híbrido de gauche caviar a espuertas y de nacionalismo de alta gama- en lugar de entonar el Vae victis!, posó de fidelísimo aliado. La inundación soberanista que arrastró al PSC hasta el estéril no man's land en el que yace es una de las claves que explican y apuntalan el inusitado ascenso del actual Molt Honorable. Y la otra es la AMI, la Associació de Municipis per la Independència, el formidable instrumento de poder que Puigdemont ha puesto en solfa a la chita callando, el retrato cabal del activista y de sus mañas.

Experto en tontos útiles y en compañeros de viaje, el señor Puigdemont ha transformado lo local en la argamasa unánime que cimienta la Causa. Ha convertido los pueblos en fortines, ha trufado el paisaje de esteladas, ha hecho que el independentismo comarcal (el que se adensa, terra endins, en el macizo de la raza) sea tan cotidiano y tan vertebrador como el pan con tomate. Ha conseguido, en fin, que la desvencijada Convergencia aún presente batalla en la trinchera agropecuaria y que el señor Iceta se ofrezca a bailarle el agua en lugar de explicarnos qué pinta su partido en la tela de araña del antiespañolismo atávico.

Lo sustancial, empero, lo que terminará por aflorar más pronto que tarde, es que el pelele no lo es tanto. El personaje no se agota en la grotesca martingala (el cuponazo, el pucherazo y, a la postre, el dedazo) que lo depositó, visto y no visto, en el puente de mando del navío corsario. Puigdemont, ese hombre, no es un hombre de paja ni un mero figurante. Experto en componendas, doctorado en enhebres y en transversalidades, sectario hasta la médula, empecinado hasta las cachas, el capitoste de el procés navega, viento en popa, hacia la tempestad soñada. Con diez cañones por banda: o a pique, o al pillaje. La cançó del pirata.

Pretendemos fundar 'Primera Lengua'
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 13 Enero 2016
Lingüista

El castellano es la primera lengua en Cataluña, o sea la primera lengua catalana. Algunos dirán “¡provocación!”, quizá dando por supuesto que el lugar de primera lengua en Cataluña –“¡casa nostra!”- es obviamente el catalán: por descontado, hombre, faltaría más. Otros, no menos indignados, dirán que eso es el viejo imperialismo español, para el que las “otras lenguas” son meros dialectos. Pues no. Se trata de algo tan elemental como la realidad misma. Datos de la propia Generalitat, año 2013: lengua materna catalán 31%, castellano 55%. Esa es la realidad, lo fáctico, el puro y simple dato objetivo. Comprendo que eso pueda resultar insoportable, pero solo para los que no se lleven bien con la realidad. (Aparte: en una “escola de primavera” del PSC, año 90, un jerarca, al objetarle yo la realidad lingüísica del país, me contestó que “la realidad no nos gusta, queremos cambiarla: por eso somos de izquierdas”. Toma ya).

Primera Lengua significa a la vez dos cosas: a) para cada persona, la lengua materna, y b) para una comunidad, la lengua más numerosa. Ambas acepciones son pertinentes, refiriéndose al castellano como lengua catalana. Primera lengua podría significar también “lengua más importante”, por diferentes razones: religiosas (ejemplo: el árabe porque es la lengua del Corán) o políticas (“la lengua del imperio”), o étnicas (“la llengua pròpia”). Todas ellas son razones democráticamente dudosas, que llevan en su entraña la semilla de la desigualdad. En Cataluña el catalán es minoritario, pero mantiene la pretensión de ser prioritario, “por sus títulos”. ¿Y cuáles son esos títulos? Esos títulos son: la lengua propia, la lengua histórica, la lengua nacional. Y algunos aún exhiben el título de “la lengua en peligro”: todo vale. Pero el resultado es común a todos ellos: el catalán debe ser “de uso preferente” (artículo 6 del Estatut, anulado por el TC) o incluso uso único, en un futuro de recuperación de la “plenitud nacional”.

Con lo cual, y aquí está el núcleo de la tesis nacionalista, se da una flagrante y escandalosa discriminación, de la misma raíz turbia que la de los negros en América y Sudáfrica –años 60-80-, o los judíos en Alemania –años 30-, o los palestinos en Israel ahora mismo. La vigente “ideología de la lengua” es la coartada perfecta para fundamentar a) la prioridad social de los catalanohablantes, y b) la renuncia al castellano como la mejor estrategia de promoción social de los castellanohablantes. Esa “ideología del catalán” no tiene nada de amor al catalán ni de pasión por la lengua, sino por la ventaja social y el estatus. La lengua es la mejor bandera para asegurar la cartera.

Se trata de generar y poner en circulación un discurso nuevo sobre las lenguas catalanas: a) la catalanidad total del castellano, sin complejos, b) la igualdad radical de las lenguas, c) el derecho del ciudadano a la elección lingüística, d) el deber de los poderes públicos a la neutralidad lingüística, y e) el deber de amparar los derechos lingüísticos de todos por igual. Si logramos descorchar el tapón ideológico-lingüístico omnipresente, todo el tinglado nacionalista se viene abajo. Porque en la lengua confluye todo. Y contribuiremos a eliminar una discriminación y a desactivar un conflicto latente, a desculpabilizar el uso de las dos lenguas catalanas, y en definitiva a abrir en Cataluña las anchas alamedas de la libertad, que decía Salvador Allende.

Igualdad de lenguas, neutralidad lingüística, derechos lingüísticos
Nota del Editor  13 Enero 2016

Siguen con las mismas intenciones, pretenden que las lenguas regionales sean como el español, que la administración pública siga en manos de los que presentar como valor máximo el conocimiento de cualquier lengua regional por encima de su formación profesional. Que los españoles aguantemos a quienes utilizan las lenguas regionales como si tuvieran derecho a que les entendiéramos. Ya está bien. Que las lenguas son para comunicarse no para blindarse un puesto de trabajo a costa de la marginación de los demás. El día que se terminen los privilegios de los lenguaregionalista a costa de los español hablantes, se terminó el problema. Ya no tendrán interés alguno en que los hijos de los demás sean inoculados con su lengua regional.

LAS NEGOCIACIONES CON ETA, AL DESCUBIERTO
Así se rindió el Estado ante ETA
Rufino Etxeberria ha publicado "por primera vez" los acuerdos a los que llegó el Gobierno socialista en 2011 con ETA y que han marcado la hoja de ruta para la rendición ante los terroristas en el País Vasco.
Gaceta.es 13 Enero 2016

El histórico dirigente de Batasuna, Rufino Etxeberrria, actualmente en las filas de Sortu, ha desvelado por primera vez los acuerdos a los que llegó el Gobierno socialista en 2011 con ETA por medio de los mediadores internacionales, una lista de compromisos seguida también por Mariano Rajoy.

Exteberria ha destacado el compromiso del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero de apoyar la legalización de la izquierda abertzale, el acercamiento de los presos y la celebración de la Conferencia de Aiete, paso previo al cese definitivo de ETA.

Según el dirigente abertzale, durante una reunión en los días previos a la Conferencia de Aiete, se dieron a conocer "los detalles de la situación gestada a lo largo de 2011". "Nos hicieron saber que la Conferencia de Aiete era fruto de la dinámica de relaciones mantenida por los mediadores internacionales con el Gobierno del PSOE y con la organización ETA, y que su trabajo como facilitadores contaba con la aprobación de ambas partes", ha explicado.

La Conferencia de Aiete, celebrada el 17 de noviembre de 2011, contó con la participación de todas las fuerzas políticas vascas, excepto el PP, tres días antes del anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA.

La hoja de ruta "tenía el beneplácito del Gobierno del PSOE y de la organización ETA", aunque Etxeberría ha admitido que "no todos los puntos" contaban con el visto bueno del Gobierno español y quedaron pendientes de desarrollarse más adelante. No obstante, el Ejecutivo sí dio por bueno, según el líder batasuno, los siguientes puntos: excarcelación de los presos (de ETA) gravemente enfermos, mejora de las condiciones de vida de los presos, traslado escalonado de los presos políticos vascos a Euskal Herria y el establecimiento de la delegación de ETA en un Estado europeo.

Por su parte, "los temas que la delegación de ETA debía estudiar y acordar con los representantes del Gobierno español eran los siguientes": "Vuelta a casa de los presos", "regreso de los refugiados (los etarras huidos)", "desarme", "desmilitarización" (salida de las fuerzas de seguridad y el Ejército del País Vasco y Navarra) y "puesta en marcha de medidas de ayuda para la reincorporación a la vida social de los presos y refugiados tras su regreso".

Etxeberria ha lamentado que el Gobierno del PP "no aceptara ni la hoja de ruta acordada por el Gobierno del PSOE ni los compromisos adquiridos". No obstante, el líder abertzale ha recordado que permitieron que la delegación de ETA permaneciese durante meses en el lugar que estaba e "incluso envió un mensajero a David Pla".

El último líder de ETA, en una entrevista para Gara, aseguró que durante el tiempo que la cúpula de la banda terrorista estuvo en Oslo, bajo protección del Gobierno noruego, recibieron una vista del PP, pero cuando esta persona regresó a Madrid, el Gobierno de Rajoy no le quiso recibir.

La cúpula de Batasuna reconoce su colaboración con ETA para no ir a la cárcel
En un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular y los abogados de la izquierda abertzale, los 35 miembros de la formación renuncian «a cualquier actividad relacionada con la violencia» y reconocen el «daño» a las víctimas para reducir sus penas. El fallo incluye que no pueden concurir a las elecciones autonómicas
elcorreo.com

Los 35 miembros de Batasuna, el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y Acción Nacionalista Vasca (ANV) han aceptado condenas que oscilan entre año y medio y dos años de cárcel -que supondrán su no entrada en prisión-, tras haber reconocido su instrumentalización por parte de ETA y haber alcanzdo un acuerdo en el que «renuncian a cualquier actividad relacionada con la violencia» y reconocen el «daño» causado a las víctimas del terrorismo. La aceptación de su actividad delictiva ha permitido un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular -ejercida por la AVT- y los abogados de la defensa por el que asumen los delitos que les imputaban a cambio de una reducción de la pena de diez años que reclamaba la Fiscalía a los dos años y medio finalmente propuesta.

El juicio, que comenzó el pasado diciembre con casi un año de retraso tras la detención de tres abogados de los acusados en la operación 'Mate' contra el frente de cárceles de ETA, ha finalizado de esta forma antes de lo previsto. Entre los acusados, figura el histórico dirigente de Batasuna Pernando Barrena, la exalcaldesa de Mondragón Inocencia Galpasoro o la exdiputada Karmele Berasategui, que han sido condenados a un año y ocho meses de prisión; o la exdiputada de PCTV Nekane Erauskin, a quien se ha impuesto año y medio de cárcel.

El acuerdo establece que los 35 acusados que lo suscriben están conformes con el mismo «reconociendo su participación, asumiendo que su conducta fue contraria a la legalidad vigente, y quieren añadir su compromiso con la renuncia a cualquier actividad relacionada con el uso de la violencia, queriendo que este reconocimiento contribuya a la reparación a las víctimas del terrorismo por el daño y sufrimiento que se les ha causado». Para rebajar las penas de cárcel que reclamaba la Fiscalía -10 años de cárcel para todos ellos- se ha tenido en cuenta el tiempo que algunos de ellos han cumplido por estos hechos en prisión preventiva, han explicado fuentes del Ministerio Público.

Sumisión
El fiscal subrayaba en su escrito la «sumisión» de las formaciones PCTV y ANV a las directrices marcadas por la entonces ya ilegalizada Batasuna. Ahora, los acusados han llegado a un acuerdo con la Fiscalía y las acusaciones que ejercen las víctimas en el que -según éstas últimas- reconocen los hechos y su calificación como delito de integración en organización terrorista.

Por ello, aceptan condenas de entre año y medio y dos años de prisión, así como la inhabilitación para cargo publico en cualquier nivel de la administración, lo que implica que ninguno de ellos deberá entrar en prisión. Las víctimas han dado el visto bueno al acuerdo gracias a que los acusados han firmado un escrito que se incorpora como hecho probado en la sentencia en el que reconocen que su conducta «fue contraria a las leyes del Estado» y «se comprometen a la renuncia de cualquier actividad relacionada con el uso de la violencia». Ese reconocimiento quiere contribuir «a la reparación de las víctimas del terrorismo por el sufrimiento que se les ha causado», según la AVT y Dignidad y Justicia, que afirman que han aceptado el acuerdo «velando siempre por el mejor interés» de los afectados por el terror.

También ha influido en el acuerdo y la fijación de las penas la sentencia dictada por el Tribunal Supremo en junio de 2015 en el caso de las herriko tabernas, en el que se impusieron condenas en ocasiones inferiores a las pactadas. Las mismas fuentes tecuerdan las víctimas que el artículo 579 bis incluido el año pasado en el Código Penal admite la atenuación de la pena a quienes hayan abandonado voluntariamente sus actividades delictivas y colaboren con las autoridades, y también en el caso de que el hecho sea objetivamente de menor gravedad, atendidos el medio empleado o el resultado producido.

Patxi López, el 'dantzari' que heló la sangre a las víctimas
Segundo Sanz www.vozpopuli.com 13 Enero 2016

Francisco Javier Patxi López Álvarez (Portugalete, Vizcaya, 1959), nuevo presidente del Congreso de los Diputados, presume de haber sido el primer lehendakari socialista y el primer no nacionalista del Gobierno vasco, aunque "con permiso de Ramón Rubial", suele recordar, en alusión al que fuera presidente del PSOE y del primer Consejo General Vasco en la fase preautonómica. López llegó a la lehendakaritza gracias al apoyo del PP de Antonio Basagoiti tras las elecciones de 2009, pero los populares terminaron rompiendo el pacto de gobernabilidad en mayo de 2012 por la amenaza del Ejecutivo vasco de presentar un recurso de inconstitucionalidad contra los ajustes del Gobierno de Mariano Rajoy y por la falta de firmeza ante el entorno filoetarra. "Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre", le había advertido Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua (jefe de la Policía local de Andoáin y militante del PSE asesinado en 2003 por ETA), tras sentarse con EHAK (marca vinculada a Batasuna y más tarde ilegalizada) en 2005. El tiempo daría la razón a Pilar.

Desde la ruptura del acuerdo, la popularidad de López fue cayendo hasta el punto de que en las últimas elecciones vascas su candidatura perdió nueve escaños y el PSE experimentó el mayor retroceso de su historia. El ex lehendakari es hijo del histórico dirigente del socialismo vasco Eduardo López Albizu Lalo, cuya casa, tras regresar del exilio en el ocaso del franquismo, se convirtió en centro de reuniones clandestinas por donde pasaron, entre otros pesos pesados del presente y futuro, el propio Rubial, Felipe González, Manuel Chaves, Joaquín Almunia, Nicolás Redondo o José María Txiki Benegas.

López se afilió con 16 años y a la mayoría de edad ya tuvo el carné del PSE. Cursó estudios de Ingeniera Industrial pero no llegó a graduarse y optó, como muchos otros retoños de cuna socialista, por hacer carrera en el partido. En 1985 fue elegido primer secretario general de las Juventudes Socialistas de Euskadi. De ahí empezó a escalar peldaños y en 1985 se convirtió en el segundo diputado más joven del Congreso, por detrás de un todavía desconocido José Luis Rodríguez Zapatero. Pero López sólo estuvo dos años en una Cámara baja y apenas presentó iniciativas. Con una mayoría absoluta de González, era tiempo de foguearse en la política del escaño y de los pasillos, a los que volverá ahora.

De regreso al País Vasco, a finales de los ochenta, apoyó a Nicolás Redondo cuando sustituyó a Ricardo García Damborenea como secretario general de la Agrupación Socialista de Vizcaya. En 1991 se convirtió en diputado del Parlamento vasco y pasó a ser secretario de Organización del PSE, luego responsable de la secretaría Institucional y en 1997 se puso ya al frente de la federación de Vizcaya. En 2002 alcanzó la secretaría general del PSE relevando precisamente a Redondo. Forma parte desde entonces del Comité Federal del PSOE. Reelegido en 2005, fue juzgado dos años después por un delito de desobediencia al reunirse esta vez con los líderes de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria y Olatz Dañobeitia. El Tribunal Supremo terminó archivando la causa en 2010, pero el daño moral a las víctimas estaba hecho, se les había "helado la sangre" con la actitud de López, como vaticinó la madre de Pagaza.

Aunque no ha sido este episodio el único desengaño con el dirigente socialista. En 2011, siendo lehendakari y durante la celebración del Debate de Política General en el Parlamento de Vitoria, presentó un "plan de paz" que incluía, entre otras cuestiones, "el acercamiento progresivo" de los presos de ETA y el "reconocimiento legal de todas las sensibilidades políticas", es decir, la legalización de las nuevas marcas batasuna. Las víctimas rechazaron esta propuesta por "favorecer las expectativas de los asesinos presos".

Las palabras de elogio que López dedicó a Jesús Eguiguren, negociador con ETA, cuando dejó la política y la presidencia del PSE, justo antes de las elecciones de 2011, provocaron igualmente la indignación del colectivo de víctimas. "Le debemos mucho más de lo que él mismo cree y sabéis de lo que hablo. Eso no lo vamos a olvidar", proclamó López, reconociendo así el oscuro papel jugado por Txusito, como le llamaban los etarras, en las negociaciones con los cabecillas de la banda. Como la que mantuvo, siendo emisario del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con Francisco Javier López Peña Thierry, jefe del aparato militar de ETA, tras el atentado de la T-4 que costó la vida a los ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio y supuso el fin de la tregua.

A favor de un referéndum con el aval de Moncloa
En cuanto al modelo territorial, López se retrató en vísperas de las elecciones vascas de 2012 pidiendo avanzar hacia el federalismo, abrazando la postura sostenida entonces por los socialistas catalanes (no tan moderada como ahora), la misma que había provocado roces con Ferraz y con un destacado sector del partido. De hecho, el lehendakari llegó a apoyar la reivindicación soberanista de convocar un referéndum en el País Vasco sobre su autonomía, siempre y cuando tuviera el aval de Moncloa. López se alineó así con el modelo de Escocia, con el plan Caamaño que esgrime ahora Podemos. Por cierto, el dirigente socialista instó el pasado mayo a su partido a pactar con la formación de Pablo Iglesias para "levantar un muro contra la derecha". Pidió hacerlo con la vista puesta en las generales: "El objetivo es hacer un país entre todos", sentenció.

Tras la debacle socialista en las elecciones europeas y el anuncio de la marcha de Rubalcaba, López dijo también que no se presentaba a la reelección después de 12 años al frente del PSE y puso su foco en Madrid. En febrero de 2012 fue nombrado responsable de Relaciones Políticas de la Ejecutiva de Rubalcaba, cargo muy similar al que pasaría a ocupar en julio de 2014 dentro de la dirección de Pedro Sánchez. López ostenta el cargo de secretario de Acción Política del PSOE. Sin embargo, desde entonces, en un giro discursivo, ha marcado distancia con esos guiños al soberanismo de su etapa en el País Vasco. El pasado septiembre, manifestó, por ejemplo, que "antes de Miquel Iceta" -líder del PSC desde julio de 2014- los socialistas catalanes tuvieron un lenguaje y unos gestos que "los ciudadanos no entendieron". La perspectiva de López cambia cuando se asoma desde la calle Ferraz. La memoria en política es, a veces, muy corta.

Leal a Rubalcaba, también ha cerrado filas con Sánchez para defender ante los barones críticos y el huracán Susana que el próximo Congreso federal del PSOE se retrase a primavera. La mayor rebelión interna que se le conoce tuvo lugar en la etapa final de Zapatero, cuando en mayo de 2011 pidió la celebración de un Congreso extraordinario y no un proceso de primarias para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno. El secretario general se inclinaba por la segunda opción, pero la apuesta de López-Rubalcaba se impuso: la aspirante Carme Chacón terminó renunciando a la disputa por ser cabeza de cartel. Al año siguiente, en febrero de 2012, la exministra sí peleó a Rubalcaba el liderazgo del PSOE, aunque sin éxito. López tendría su premio en la nueva Ejecutiva de Alfredo.

Esta destreza para bailar siempre con la más guapa quizás le venga a López de su "amor por la danza y el folklore euskaldun". Como escribe en su blog, formó parte durante 15 años del grupo de danzas vascas Berriztasuna. El traje de dantzari le trae recuerdos de su infancia y juventud. Sus gustos musicales van desde Jacques Brel a Massive Attack y es socio del Athletic Club, del Portugalete y del Bilbao Basket. Tiene dos hijos y está casado con Begoña Gil, exconcejala en el Ayuntamiento bilbaíno, actual vicepresidenta de la Juntas Generales de Vizcaya y secretaria de Política Institucional del PSE.

En su condición de ex lehendakari, López sigue llevando la escolta que corresponde a los antiguos mandatarios vascos, figura para la que él mismo aprobó, justo antes de concluir su mandato, un complemento de jubilación de casi 50.000 euros anuales. De momento, antes de su retirada y de poder percibirlo, tendrá que lidiar con el Congreso de los Diputados más atomizado de la democracia. Aunque blindajes como el de su pensión vitalicia o las clases de euskera que se pagó con dinero público no le presentan como ejemplo de honestidad y regeneración para asumir la tercera autoridad del Estado en el nuevo tiempo político.

Una senadora del PNV promete su cargo en euskera y le piden repetirlo en castellano
María Eugenia Iparragirre, que en octubre despidió a los senadores que dejaban su puesto con un bertso, repitió su juramento a petición del presidente de la cámara, Pío García Escudero
elcorreo.com 13 Enero 2016

El Senado no ha quedado exento de curiosidades y momentos polémicos. Si el bebé de Carolina Bescansa ha revolucionado el Congreso, las redes sociales y ha actuado como un huracán en la actualidad política, María Eugenia Iparragirre ha dejado su sello particular en la Cámara Alta. La representante del PNV, que ocupará un puesto en la Mesa, ha prometido su cargo en euskera, y ha hecho ademán de retirarse a su asiento cuando el presidente de la sala, Pío García Escudero, le ha pedido repetirlo en castellano «por respeto» al resto de los presentes.

«Perfecto», le ha respondido Iparragirre, que volvió a jurar su cargo en español. La réplica de García Escudero (PP) y la posterior promesa de la guipuzcoana se produjo en un clima respetuoso y distendido, que no despertó ninguna polémica o revolución. Sin embargo, no es la primera vez que la jeltzale se permite alguna licencia en el Senado. El pasado mes de octubre, despidió a los representantes que dejaban su cargo, como Iñaki Anasagasti y Rut Martínez, por medio de un bertso.

El PNV logró un puesto en la Mesa, la secretaría cuarta, al ceder el PSOE uno de los cargos que le correspondían y que finalmente no fue para Podemos, lo que frustró la entrada del partido morado en el Senado.


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