AGLI Recortes de Prensa   Jueves 14  Enero  2016

El por qué se hundió España
Antonio García Fuentes Periodista Digital 14 Enero 2016

Me lo dijo un gitano hace ya bastantes años y dejó para la triste historia de este país, nación… “u lo que sea”; una tan contundente metáfora, que seguro será recogida por otros que la emplearán cuando proceda; dijo así… “D. Antonio, un perro aguanta un número de pulgas; si “le echan” algunas más, el perro no parará de rascarse y se debilitará… si no se le quitan las pulgas y por el contrario se le van echando más… el perro se muere”. Y esa es la peor de las enfermedades que sufre desde tiempo inmemorial España, la que muchos más que “nuestra”, la consideran de ellos solos y se pegan a ella no como pulgas, sino como voraces sanguijuelas que terminan por matarla por cuanto la han desangrando en extremo. Veamos el por qué refiero hoy este preámbulo.

“Entre noviembre de 2013 y noviembre de este año doce ex altos cargos de las antiguas comisiones de la energía, telecomunicaciones, competencia, y del sector postal han percibido mensualmente como indemnización por cese en sus respectivos puestos entre 4.693 y 9.389 euros, més. (Diario Vozpópuli 01-01-2016)

Las indemnizaciones percibidas son publicadas tanto por el portal de transparencia del Gobierno como por el portal de transparencia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este último ha dejado de publicar dichas indemnizaciones, mientras que el del Gobierno todavía no las ha dado por finalizadas. Desde la CNMC se ha explicado a Vozpópuli que los doce antiguos cargos de las distintas comisiones dejaron de recibir las indemnizaciones el pasado mes de noviembre al cumplirse los dos años contemplados por ley.

La Ley 3/2013, de 4 de junio, de creación de la CNMC, recoge en su disposición adicional tercera, sobre el régimen especial de incompatibilidad e indemnización del presidente, vicepresidente y consejeros de los organismos que se extinguen, que estos, durante los dos años posteriores a su cese "no podrán ejercer actividad profesional privada alguna relacionada con el sector regulado, tanto en empresas del sector como para empresas del sector, en el caso de los Organismos Reguladores". En virtud de esta limitación, añade la norma, al cesar en su cargo los ejecutivos "tendrán derecho a percibir, a partir del mes siguiente a aquel en que se produzca su cese y durante un plazo igual al que hubieran desempeñado el cargo, con el límite máximo de dos años, una compensación económica mensual igual a la doceava parte del ochenta por ciento del total de retribuciones asignadas al cargo respectivo en el presupuesto en vigor durante el plazo indicado".

Indemnizaciones mes tras mes
Los doce cargos que han estado percibiendo durante los dos últimos años indemnizaciones mes tras mes por cese son: Bernardo Lorenzo Almendros, expresidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, 9.389,94 euros; Marcel Coderch y Collell, exvicepresidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, 8.932,04 euros; Alberto Lafuente Felez, expresidente de la Comisión Nacional de la Energía, 8.762,54 euros; Marta Plana Dropez, exconsejera de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, 8.016,29 euros; José Pascual González Rodríguez, exconsejero de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, 8.016,29 euros; Joan Batalla Bejerano, exconsejero de la Comisión Nacional de la Energía; 7.814,8 euros; Julio Costas Comesaña, 7.053,95 euros; Luis Miguel Díez Martín, exconsejero de la Comisión Nacional de la Competencia, 7.053,95 euros; María Jesús González López, exconsejera de la Comisión Nacional de la Competencia, 7.053,95 euros; Elena Etxegoyen Gaztelumendi, exconsejera de la Comisión Nacional del Sector Postal, 4.693,13 euros; Ramón Companys Sanfeliu, exconsejero de la Comisión Nacional del Sector Postal, 4.693,13 euros; y Manuel Guillermo Varela Flores, exconsejero de la Comisión Nacional del Sector Postal.

En 2013 el Gobierno decidió unificar todos los organismos reguladores y de defensa de la competencia "con el fin de garantizar la su independencia, incrementar la seguridad jurídica y aumentar su transparencia en beneficio de los consumidores y usuarios para garantizar una competencia dinámica y una regulación eficiente".

En la actualidad los ocho consejeros de la CNMC reciben una retribución anual de entre 105.809,2 euros y 110.888,98 euros; la vicepresidenta, María Fernández Pérez, percibe 108.066,88 euros; y el presidente, José María Marín Quemada, 118.880,86 euros. Los cuatro directores del organismo de Competencia, Energía, Telecomunicaciones, y sector Postal tienen una retribución anual de entre 100.100 euros y 104.050,94 euros, y el director de inspección, liquidación y compensaciones recibe al año 108.752,14 euros”. http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/73746-los-doce-de-competencia-dejan-de-cobrar-6-593-euros-de-media-al-mes-por-no-hacer-nada

Recordemos siempre, que desde el sinvergüenza y sin escrúpulos Felipe González Márquez, abusando de la mayoría que controlaba el parlamento, se colocó ya de por vida, una paga enorme, para cuando lo cesaran como presidente del gobierno; paga que conlleva, una serie de anexos de bochorno; igualmente y por “agravio comparativo”; hubo que ponérsela a los dos anteriores presidentes (Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo); igualmente la están “disfrutando” José María Aznar y José Luís Rodríguez Zapatero (a este es que habría que pedirle daños y perjuicios por cómo dejó España); igualmente la cobrará, “el brillante” Mariano Rajoy y así, todos y cada uno de los que “sienten sus culos” en la poltrona de La Moncloa, aunque sea ello sólo por pocos días… y ahora, pensemos en los miles y miles de enchufados de “alto standing”, entre los que entra el anterior rey, al que al abdicar nombran como capitán general de los ejércitos, que seguro fue nombrado por la paga a cobrar… y a todo ello sumemos los “ejércitos” que de enchufados a los “Presupuestos del Estado” y de por vida; habrá ahora mismo cobrando suculentas pagas; mientras a los que trabajamos (de verdad) por España y por muchas décadas y desde niños, hoy nos entregan miserables jubilaciones, de cantidades que no llegan ni a los setecientos euros; por lo que “locos de contentos” debemos gritar… ¡Viva la patria española y la justicia social que en ella imperó e impera ahora mismo!

Recordando “con todo cariño” a los nuevos políticos electos, que como estamos viendo, “se desviven” por airear todos estos “estropicios” y prometen como “nuevos quijotes”, el “desfacer entuertos y demás cosas que predicara aquel de la triste figura y el que tanta fama consiguió a lo largo y ancho de este perro mundo”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

(De) generaciones y desencanto
Fernando Palmero El Mundo 14 Enero 2016

Cada generación tiene su desencanto político. El de la mía vino de la derecha, por mucho que algunos de nosotros jugásemos entonces a la impostura de una revolución ya agotada en lo teórico y no digamos en lo estético. Aún no conocíamos el 'Tratado Político' ni los 'Discorsi...', leíamos a Negri, intentábamos construir repúblicas imaginarias sin tener en cuenta la condición humana y perdíamos amigos en cada borrachera por discrepancias doctrinales que nos parecían insalvables. Todo bastante patético. Todo bastante ajeno e impostado. Sin embargo, empezábamos a intuir que el régimen monárquico del 78, al que considerábamos ilegítimo de origen y regido por una oligarquía de partidos que desnaturalizaba la democracia, se lo jugaba todo en 1996. Que ese podría ser nuestro año.

En los 90 se había reconstruido y revitalizado el discurso republicano, la derecha prometió hacer una "segunda transición" para corregir los errores de la primera y nos parecía muy apropiada y muy nuestra aquella "pinza" de Julio Anguita y José María Aznar contra un PSOE que se había dedicado a matar a supuestos terroristas mediante la contratación de mercenarios, a desfalcar las arcas públicas robando a manos llenas, que había 'matado' a Montesquieu, había legalizado las empresas de trabajo temporal, enviado soldados de reemplazo a la Guerra de Irak y aplicado una reconversión industrial planificada por la UCD y que había dejado en paro a meda España. Ahora queda un poco ridículo reconocerlo, pero creímos que bien merecía la pena confiar en esos señores grises del PP con los que no compartíamos nada, pero que parecían dispuestos a ir a por todas. Monarquía incluida.

Es evidente que todo aquello fue una tomadura de pelo. Por eso, y no por otras cosas, nos pareció despreciable Aznar y ahora nos lo parece Rajoy. No es una cuestión ideológica. Ahora ya hemos leído a Spinoza y a Maquiavelo y no podemos soportar la desfachatez autoritaria con la que Rajoy (el presidente más antidemocrático de la democracia) ha desmontado los poderes legislativo (gobernando a golpe de decreto ley con un absoluto desprecio a los ciudadanos) y judicial (politizando aún más un CGPJ ya herido de muerte tras la ley guerrista de 1985). Porque esa deriva, que tiene también mucho de incompetencia, nos ha puesto en peligro a todos los que preferiríamos no tener que vivir el desmoronamiento de un orden político más o menos seguro.

Dijo en alguna ocasión Agustín de Foxá que nunca podría perdonar al comunismo que para evitarlo tuviese que ser cómplice de una dictadura militar y católica. Algo así me pasa a mí con Podemos. Nunca les perdonaré que a pesar del despotismo y la corrupción siga prefiriendo que gobierne Soraya a que lo haga Pablo Iglesias. Para algunos, no ya para mí, estos profesores arribistas simbolizarán algún día su desencanto político.

Esperpento en el Congreso
EDITORIAL Libertad Digital 14 Enero 2016

Pocas cosas ilustran mejor la crisis institucional que padece España que la esperpéntica sesión constitutiva de la XI Legislatura, celebrada este miércoles con la elección de las Mesas de Congreso y el Senado, en la que ha tenido un bochornoso y destacado papel protagonista la formación que lidera Pablo Iglesias.

El hecho de que varios miembros de Podemos y las mareas hayan llegado al Congreso en bici o acompañados de bandas de música, o el lacrimógeno numerito de Iglesias y Errejón a la salida del Congreso, es lo de menos comparado con la nauseabunda y demagógica utilización propagandística de un bebé –hijo de Carolina Bescansa– por parte de su madre y de sus compañeros de partido.

A pesar de que Bescansa tiene niñera, y de que el Congreso cuenta con guardería y ascensor, la diputada ultra ha preferido subir las escaleras del Congreso cargada con el bebé y exhibirlo para que fuera fotografiado con ella misma y con Pablo Iglesias, en un vergonzoso gesto sentimentaloide que ha sido justamente criticado no sólo por los representantes de otros partidos, también por las asociaciones feministas y hasta en un primer momento por Ada Colau, que luego, no obstante, ha reculado, lo que dice bastante de la impulsiva manera en que procede la alcaldéspota (Eduardo Goligorsky dixit) de Barcelona.

No menos grave que esta utilización política de la infancia, propia de regímenes liberticidas como los que jalean a y son jaleados por Podemos, resultan las fórmulas utilizadas por los representantes podemitas para prometer la Constitución, completamente ajenas a la legalidad vigente.

¿Cómo van a impugnar los servicios jurídicos del Estado el nombramiento de Puigdemont como presidente de la Generalidad, cuando los diputados ultras de la bancada de Iglesias han asumido su cargo con promesas tales como la de "trabajar por un proceso que reconozca la diversidad y la soberanía y que facilite una relación fraterna entre los pueblos del Estado"?

El caso es que todo este bochornoso espectáculo ha dejado en un segundo plano el nombramiento del socialista Patxi López como nuevo presidente del Congreso, gracias al acuerdo entre PSOE y Ciudadanos y a la abstención del PP. Con todo, también este nombramiento tiene sus rasgos surrealistas: aunque sería lógico pensar lleva aparejada la abstención socialista en el nombramiento de Rajoy como presidente del Gobierno, lo cierto es que Pedro Sánchez sigue empecinado en votar contra aquél o contra cualquier otro candidato del PP y ambicionando para él el cargo, con el apoyo de Ciudadanos y

El esperpento no puede ser mayor, habida cuenta de la firme negativa de Ciudadanos a llegar a pacto alguno con un partido que exige la celebración de un nuevo y no menos ilegal referéndum de autodeterminación en Cataluña y que actúa como lo que es: la más poderosa formación política con la que cuentan los separatistas de toda España para hacer añicos la soberanía nacional.

Así las cosas, y mientras populares y socialistas no renuncien a votar en contra de sus respectivos candidatos a la Presidencia del Gobierno, seguimos abocados a unas nuevas elecciones, que no parece vayan a desatascar la situación ni a evitarnos más espectáculos lamentables como el que hoy ha tenido por escenario –nunca mejor dicho– el Congreso de los Diputados.

Al búnker en bicicleta
RAÚL DEL POZO El Mundo 14 Enero 2016

Cuando estuvo en España, Théophile Gautier describió a los reyes como unos panaderos vestidos de fiesta y al Congreso de los Diputados como un siniestro caserón. "Es imposible -escribió- que dentro de ese edificio se pueda hacer ninguna cosa buena".

Ese palacio inaugurado en el año 1850 por la reina Isabel II abrió las puertas ayer para una legislatura que se vaticina convulsa y de gran dureza, en la que el Estado se juega su destino. Los de Podemos ya la han llamado 'la legislatura del búnker' -incluyen al PP, al PSOE y a Ciudadanos- porque les han negado un triángulo de las Bermudas a sus mareas y los han dejado en el Senado sin silla donde poner sus jóvenes bullarengues.

Otros creen que ésta será la legislatura de las bicicletas, sin corbatas, sostenible y verde, con un Parlamento más plural y rejuvenecido. Es una novedad que el presidente del Congreso no sea, de momento, del mismo partido que la lista más votada, como solía. Esta novedad, dictada por la aritmética, recuerda levemente a la división de poderes, muy clara en Estados Unidos, donde el presidente de la Casa Blanca ni siquiera tiene silla en el Capitolio.

Los indignados que hace años rodeaban el Congreso ya se sientan en el hemiciclo. "Dadme rebeldes, yo los convertiré en funcionarios del Estado", dicen los pesimistas, pero la presencia de los airados en el Hemiciclo es un avance democrático.

Es muy de políticos besar a los niños y viajar en bicicleta desde que la diseñó Leonardo Da Vinci (aunque hay dudas de que fuera así). Ayer llegaron en bici al gran teatro de San Jerónimo los diputados de Equo y también Juan Carlos Monedero. "Pregunté a la Policía -me explica- dónde se podía dejar la bici y me dijeron que en el patio, no. Tienen que acostumbrarse a nuevos modos. Ésta será una legislatura de bicicletas". "¿Cómo los chinos?", le pregunto. "No. Como los holandeses, los daneses, los europeos". Le pregunto que cómo ve la Legislatura: "Por ahora -responde- se comportan como actores que balbucean y dicen tonterías, porque carecen de obra dramática. Es patético ver a Pedro Sánchez, que ha pactado con el búnker la composición de la Mesa, negando lo evidente: que ha pactado con el PP y Ciudadanos".

No parece que los nuevos diputados hayan dejado el sectarismo junto a los paraguas. En los discursos y proclamas de los pasillos se repite el eco de los espectros, aquello que decía Marx: "La tradición de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos". Se repite el desprecio que se profesan los políticos españoles del que habla Pío Baroja en su novela hasta hace poco inédita 'Los caprichos de la suerte'. Cita el escritor vasco el epigrama de Voltaire: "El otro día al final de un valle/ una serpiente mordió a Jean Fréron/ ¿Qué piensa que pasó?/ Fue la serpiente la que reventó".

Esperemos que, además del templo de las leyes, el Congreso de los Diputados sea el diván de la nación, donde se suavicen los rencores.

El gran casino
Juan Laborda vozpopuli.com 14 Enero 2016

Desde estas líneas venimos argumentando que se está produciendo una reactivación de la crisis sistémica iniciada en 2008. Es lo que en su momento bautizamos como la Segunda Fase de la Gran Recesión. Gente nada sospechosa como George Soros o Lawrence Summers parecen comprar también este análisis. Pero permítanme centrarme en el elemento de la arquitectura global que desde nuestro punto de vista está detrás de las dinámicas de expansión-colapso de la economía en su conjunto. Nos referimos al binomio bancos centrales - sistema bancario.

La ortodoxia académica dominante, englobada en el Consenso de Washington, utilizó, y continúa usando, dos líneas básicas de política económica para hacer frente a la crisis sistémica iniciada en 2008, en lo que en su momento calificamos como una cínica perversión de las mismas, perturbando el uso para el cual fueron diseñadas. Por un lado, una política monetaria expansiva que es totalmente inefectiva en plena recesión de balances, sólo genera meras ilusiones ópticas, vía inflación de activos. Por el contrario, no genera ni renta ni inversiones productivas. Paralelamente, continúa la expansión de la deuda en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Al final existe un predominio de lo que podríamos denominar inversiones especulativas frente a inversiones productivas. Pero en este diseño de política económica hay un jugador que desempeña un papel activo. Nos referimos al sistema bancario. Ahondemos un poco más en esta idea.

La política monetaria ha fracasado.
La expansión de los balances de los Bancos Centrales no ha reactivado el ciclo de inversión productiva de las principales áreas geográficas. La única institución relevante que ha presentado investigación contra la actual ortodoxia monetaria es el Banco de Inglaterra a través de sus Boletines Trimestrales. De dicha investigación, como ya saben ustedes, surgen varias ideas clave. Por un lado, la actual política monetaria sólo genera burbujas financieras e inmobiliarias sin afectar a la economía productiva. Por otro, los Bancos Centrales inyectaban liquidez masiva para que se mantuviera el status quo del sistema bancario, sin solucionar sus problemas de fondo. Pero con esa liquidez, como hemos dicho, sólo se originaban burbujas e inflaciones de activos.

Desde un punto de vista teórico el Banco de Inglaterra da soporte empírico una vieja idea defendida por los economistas postkeynesianos, totalmente diferente a la visión de la mayoría de los economistas y de la ortodoxia dominante -monetaristas, economistas de la oferta o keynesianos de la síntesis-. El dinero es endógeno, es decir, por mucho que se multiplique el tamaño del banco central si no circula el dinero dicha expansión no afectará a la economía real. Finalmente el Banco de Inglaterra documenta una idea que ya hemos detallado. La actual política monetaria aumenta las desigualdades.

El papel de la banca
Pero, ¿cuál es el papel que juega la banca? Vemos una breve retrospectiva. A principios de los 90 se empezó a desregular y eliminar la arquitectura financiera creada por Franklin Delano Roosvelt para evitar una nueva Gran Depresión. A la derogación de la Ley Glass-Steagall le siguieron normas que permitieron a la banca un mayor apalancamiento, o fiarse de la autorregulación que hacían los propios bancos. En este contexto se produjo lo que FDR quería evitar: un nuevo proceso de endeudamiento masivo de la economía ligado a burbujas financieras y/o inmobiliarias incentivado por el sistema bancario. Los beneficios bancarios son impulsados por el volumen de deuda siempre alrededor de un colateral -burbuja-. Como resultado se inició el mayor proceso de apalancamiento-endeudamiento de la historia.

Aplicando la Hipótesis de Inestabilidad Financiera de Hyman Minsky, estas fases suele acabar en una Gran Depresión o Gran Recesión. Después de una fase de acumulación de deuda, siempre retroalimentada por una burbuja financiera, en el momento en el que esas tendencias al crecimiento de la deuda privada terminan, la economía se desploma, y los precios de los activos financieros y/o de las casas se hunden, produciéndose una recesión de balances. No vale con confiar en que los bancos aprenderán de la crisis y se comportarán de manera más responsable. Tienen un deseo innato de extender deuda y tratarán de convencer a sectores no bancarios para asumirla (primero sector privado, ahora sector público).

En estos momentos, además, la situación se complica y de qué manera. El sistema bancario es demasiado frágil e ineficiente. Ello es debido, por un lado, a su opacidad, su complejidad e interconectividad. Por otro, a su excesiva dependencia (a corto plazo) de la deuda. Además, existen graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados. Si a ello unimos leyes y reglamentos defectuosos, la falta de coraje político para atarlos en corto y la ausencia de rendición de cuentas de las distintas gerencias bancarias, es fácil anticipar las consecuencias del colapso de los mercados que viene: una banca sistémica occidental insolvente. Simplemente echen una ojeada a los cálculos de Center for Risk Management at HEC Lausanne sobre necesidades de capital en la banca europea si las cosas vinieran mal dadas.

En definitiva, la mezcla de política económica propuesta y aplicada por la ortodoxia solo ha producido burbujas y desigualdad, sin generar inversiones productivas ni rentas. Para ello además ha sido vital el papel de la banca en su conjunto que en el momento actual solo genera márgenes actuando como banca de inversión, jugando al gran casino.
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Imagen: Franklin Roosevelt con el presidente brasileño Getúlio Vargas en 1936.

La 'memecracia'
David Jiménez Torres El Espanol 14 Enero 2016

La víspera de las elecciones generales, un amigo me comentó que lo único bueno de que tuviésemos la cita con las urnas a la vuelta de la almohada era que no tendríamos que soportar otra campaña electoral durante al menos tres años. Una predicción ciertamente temeraria, a la luz de los callejones sin salida a los que conduce la foto finish del 20-D, que sólo parece confirmar que pronto habrá que repetir la carrera. Y sobre todo porque, entretanto, nos vemos abocados a seguir hablando de lo sucedido, como si la resaca mañanera se hubiese ido disipando pero los puntos dudosos de la noche anterior persistieran en la memoria, exigiendo llamadas y aclaraciones.

En mi caso, debo reconocer una fascinación retrospectiva por aquel tuit con el que Mariano Rajoy quitó hierro al puñetazo que había recibido por parte de un hooligan independentista en Pontevendra. Aquel mensaje en el cual el presidente del Gobierno hacía suyo uno de los muchos memes (como estos o estos) que habían circulado por las redes sociales a propósito del celebérrimo puñetazo.

Visto con perspectiva, el tuit de Rajoy fue lo más sorprendente de aquel episodio. Porque no sorprende demasiado que algún descerebrado agreda a un político (o, en realidad, a cualquier figura pública), sobre todo en tiempos de hormonación electoral y en sectores ideológicos enamorados de términos como "resistencia", "rebelión", "lucha" o "anti". Ni tampoco asombra que, en los márgenes del discurso oficial, lejos de los focos, se oigan carcajadas y se intuyan parabienes. Ni resulta, por último, novedoso que esas risas se traduzcan en memes, ni que éstos a su vez las multipliquen al circular por las redes sociales.

Lo que sí sorprende es que el presidente del Gobierno se apropie del discurso alternativo e irreverente de los memes. Una cosa es que lo haga una formación como Izquierda Unida, necesitada de visibilización y de deshacerse del estereotipo que los haría un partido de sindicalistas septuagenarios. Otra cosa muy distinta es que lo haga don Mariano Rajoy Brey, ese señor bajo cuyo retrato el eslogan de "En serio" parecía una tautología, sobre todo tras mostrar en el programa de Bertín Osborne hasta dónde podían llegar sus concesiones a la irreverencia. Ese señor cuya legislatura se ha caracterizado por una incapacidad absoluta de, según la expresión inglesa, pensar outside the box, ya que él mismo es la caja fuerte del sistema, con todas sus aristas, rigideces y vacíos.

Por supuesto, todos suponemos que ese tuit no fue obra de Rajoy sino de un nutrido grupo de asesores de campaña, expertos en imagen y community managers que, tras varias horas de reunión, comunicó al jefazo que debía abstenerse de emprender acciones judiciales y retuitear un meme que quitase hierro al asunto. Uno casi puede oír los susurros áulicos: "Mariano, esto es lo que se hace ahora", "Presidente, así se conecta hoy en día con los votantes". Todos deducimos que la mayor implicación de Rajoy en la génesis del tuit fue un gesto de mano que indicara "vale, pero dejadme en paz y que alguien se lleve esta bolsa de guisantes".

Pero esto es precisamente lo fascinante del episodio. Que el adusto Rajoy se prestara a adoptar las estrategias discursivas de los memes a escasos días de las elecciones demuestra hasta qué punto este tipo de discurso (porque a pesar de su carácter híbrido y esquivo es un discurso, con sus parámetros, sus convenciones y su mochila semiótica) se ha desplazado de los márgenes al mainstream. Pues sería ingenuo pensar que, al retuitear el meme, Rajoy y su equipo renunciaban a sacar réditos electoralistas del episodio del puñetazo; me parece más acertado pensar que el uso del meme fue precisamente, y dada la actual cultura política española, lo que les pareció más conveniente para sus intereses electorales.

Esto indicaría que estamos ante una transición cultural en la que el meme va pasando de forma alternativa de ver la realidad a un ingrediente fundamental del discurso hegemónico; el tránsito, en otras palabras, a la memecracia (expresión que ya acuñó en su día la periodista Delia Rodríguez), una cultura política en la que el humor se entronizará como nueva obligación del mensaje, en la que la realidad se juzgará por su capacidad de generar chistes fácilmente viralizables, y en la que los políticos no anhelarán el estruendo de un aplauso sino el silencioso chaparrón de "xDDDDDD"s.

Es cierto que la cultura de los memes nos ha regalado a lo largo de los últimos años un verdadero aluvión de risas y de momentos compartidos, y es un ingrediente clave del nuevo pegamento social que es la conectividad online. Y el colosal talento humorístico que exhiben sus anónimos autores me parece a menudo un contrapeso kármico por parte de Internet ante los peores excesos de la cultura digital, una manera de redimirse, por ejemplo, de haber abierto las jaulas de los troles. Cabe incluso suponer que una mayor sensibilidad social para el ridículo impediría en ciertos países la llegada al poder de payasos criminales como Putin o Maduro. Y novelas como La broma de Milan Kundera nos recuerdan que la lucha del ser humano por su derecho a reír ha sido también una lucha por su propia libertad.

Sin embargo, también parece claro que el advenimiento de la memecracia supondrá un empobrecimiento del discurso político. La risa puede ser un acto de valentía, pero también de cobardía. Puede ser una manera de dar la cara, pero también de esconderla. Puede desautorizar el discurso hegemónico pero también puede reforzarlo, excluyendo y estigmatizando a los que disienten de él mediante humillaciones en la plaza pública como la que hemos visto recientemente con Cayetana Álvarez de Toledo. Puede ser una manera de abrir una conversación pero también de cerrarla, como hizo el tuit de Rajoy con muchas lecturas posibles del episodio del puñetazo. Y en general, en lo que se refiere al ejercicio de la violencia, la risa parece menos un ejercicio de sano relativismo y más una abdicación moral colectiva.

Existen contextos, en fin, en los que la reflexión tremendista, por muy ceniza que resulte, siempre será más valiosa que la risa que nos puede aportar un meme. Las verdades del ser humano no se circunscriben a su oceánica capacidad para hacer el ridículo, ni a su inmenso y ambiguo talento para hacernos reír.

*** David Jiménez Torres es doctor por la Universidad de Cambridge y profesor en la Universidad Camilo José Cela.
*** Ilustración: Carmen Segovia.

La crisis del Estado nacional
Alberto Illán Oviedo www.juandemariana.org 14 Enero 2016

Durante la pasada Nochevieja se perpetró en Colonia, en otras ciudades alemanas y, como luego se ha sabido, en otros países europeos, una serie de ataques de carácter violento contra mujeres, realizados por hombres de origen musulmán, entre ellos refugiados de las guerras de Siria e Irak, que incluyeron el robo, agresiones y delitos de carácter sexual, algunos de los cuales terminaron en violación. Estos actos repugnantes han tenido respuestas, en algún caso, asombrosas.

En primer lugar, al menos en la prensa española, se ha tardado varios días el poder ver en los titulares el origen de los agresores, quiero entender que para evitar que cierta islamofobia se siga propagando después de los ataques terroristas del Daesh en territorio francés; y quiero no entender que al centrar la acusación en la figura del hombre, eliminando su origen, se incida en ciertas ideas de algunos movimientos feministas que atribuyen al género masculino un carácter violento por su genética y no tanto por su educación o tradición.

Sin embargo, lo que más me ha asombrado es la reacción de la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, que, tras reprobar los actos, se apresuró a dudar de que los refugiados fueran los delincuentes y dio una serie de “consejos” a las mujeres ante la inminente fiesta del Carnaval. En concreto, aseguró que “siempre es una posibilidad mantener una cierta distancia, de más de un brazo. Y no acercarse mucho a personas extrañas o con quienes no se tiene una buena relación de confianza”. Además, recomendó mantenerse en grupo y no irse “con uno o con otro”, dejándose llevar por la euforia de la fiesta. El ministro de Justicia, Heiko Maas, recordó a la regidora que “las mujeres no son responsables, sino los autores”. Esta reacción muestra que la ideología de algunos políticos va más allá de la humana empatía por la víctima, además de su incapacidad para reconocer errores; en definitiva, muestra su soberbia.

Tras irse confirmando la autoría de refugiados y personas de religión -o al menos de tradición- musulmana, estos incidentes pueden englobarse en el contexto de la crisis de refugiados que experimenta Alemania en particular y Europa en general. Y son precisamente las consecuencias de esta crisis las que me llevan a pensar que estamos ante otra de mayor categoría que afecta a la misma esencia del Estado nacional.

Los actuales Estados nacionales, herederos de los sistemas políticos surgidos después de las guerras napoleónicas, se sustentan sobre la base de un territorio nacional, un sistema legal único para todos los ciudadanos (o al menos para la gran mayoría de ciudadanos, si es que las élites se pueden permitir otro más benigno) y una cultura unificadora en torno a una serie de ideales nacionales que permiten una sociedad homogénea, intentando evitar así conflictos ligados a la diferencia. Actualmente, existe un elemento más, el Estado de bienestar, que iguala aún más a los ciudadanos ante las instituciones estatales y les dota de una serie de servicios que en otras circunstancias daría el libre mercado, que convierte en derechos y que universaliza, en algunos casos sin importar sus costes y su viabilidad, derivando en populismo. Cualquier persona que venga del extranjero a estos Estados debe adaptarse a la ley y a la tradición nacional, aunque es cierto que muchos países hacen esfuerzos para que se puedan adaptar algunas de esas costumbres y normas. De alguna manera, lo nacional se internacionaliza.

Frente a los Estados nacionales, existe también una serie de instituciones e ideologías más internacionalistas, que pretenden ser universales o transnacionales. Algunos ejemplos podrían ser religiones como el Islam, el socialismo, la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, la Unión Europea o la idea occidental de que la democracia es aplicable a todos los pueblos de la Tierra y debe ser extendida. Todo ello puede entrar en conflicto, no sólo con los Estados nacionales, sino también entre sí, pero también puede ser asumido por las entidades estatales si esto les da cohesión.

Es en este batiburrillo de visiones y cosmovisiones donde se puede observar otra crisis más compleja: la que está soportando el Estado nacional, o al menos el europeo. La entrada masiva de personas en varios países europeos con sistemas morales distintos está generando una conflictividad que pone en evidencia sus limitaciones y debilidades.

El Estado de bienestar no puede ser aplicado a todos los que viven en un mismo territorio durante todo el tiempo, salvo que el Estado esté dispuesto a asumir un progresivo empobrecimiento del conjunto de la población y el conflicto subsiguiente (los que se sienten exprimidos por el Estado, los que se sienten engañados, los que se sienten ultrajados…). Todo ello puede llegar a altos niveles de violencia, consecuencia de la ira y la frustración. En el caso que nos afecta, la entrada de refugiados y, en la última década, de millones de inmigrantes, ha sido seguida de su incorporación a los sistemas del Estado de bienestar, lo que ha generado la protesta de ciertos contribuyentes, algunos de los cuales han visto cómo “nacionales” dejaban de recibir estos servicios en favor de “extranjeros” y ha servido como guinda del pastel para que los grupos de extrema derecha consigan cada vez más representatividad en los parlamentos nacionales. Además, los refugiados e inmigrantes, incluidos sus descendientes, se han sentido apartados y alienados, conviviendo en zonas que terminan convirtiéndose en guetos, donde las ideologías extremistas, como el islamismo, buscan entre los descontentos que, a la postre, se encuentran tan frustrados como los nacionales. Los totalitarios de todo tipo buscan su base social en el fracaso del Estado.

La entrada masiva de personas con sistemas morales y éticos muy distintos a los que son mayoritarios en cada una de las sociedades reduce la homogenización de la sociedad y dificulta la convivencia, incrementándose los conflictos y la violencia, lo que obliga al Estado, en su calidad de garante de la paz y único legitimado a emplear la violencia, a elevar su grado de coacción, generando así una mayor sensación de caos, incluso de injusticia. En nuestro caso, el desprecio de los delincuentes hacia las mujeres, a las que consideran personas de segunda o incluso esclavos de la voluntad masculina, contrasta con los esfuerzos que se han llevado en Occidente para que mujeres y hombres tuvieran los mismos derechos y el mismo estatus.

La llegada de una gran cantidad de personas con tradiciones e ideas distintas de las que ya hay arraigadas en la sociedad conlleva dos caminos posibles: o estas ideas y costumbres, incluyendo su sistema religioso y/o legal, se incluyen de alguna manera en el existente, creando una nueva ley que se debe aplicar a todos, o bien se prohíbe si entra en conflicto con lo que hay. En los sistemas imperiales, donde es posible tratar de formas distintas a distintas personas por parte de la autoridad, esto no es ningún problema, pero en los Estados nacionales supone una crisis, pues no deja indiferente a nadie.

Cuando los que llegan lo hacen en bajo número o con interés en adaptarse, hay acuerdos rápidos y los cambios son lentos y asumidos por la gran mayoría, pero cuando los que llegan lo hacen masivamente, con la idea de no abandonar ni adaptar sus tradiciones y, en la medida de lo posible, con el ánimo de cambiar la sociedad en la que se implantan, los conflictos son de nuevo inevitables. Volviendo al tema que nos ocupa, los refugiados sirios, iraquíes o libios no pretenden cambiar su forma de vivir, sea la que sea, ya que suponen que su condición es temporal. Y cada vez parece más claro que los extremistas islámicos han aprovechado la situación de la guerra para meter en las sociedades europeas a personas con intenciones muy poco gratas.

La guerra silenciosa de Arabia Saudí
Si bien el principal catalizador del derrumbe del petróleo parece ser la simple oferta y demanda, no podemos obviar el conflicto entre Arabia Saudí e Irán
Kike Vázquez El Confidencial 14 Enero 2016

La primavera árabe supuso un cambio radical en la configuración geopolítica de Oriente Próximo. Hasta tal punto, que aún hoy no somos conscientes de todas sus consecuencias, ni de cómo se estabilizará finalmente el tablero (si es que se estabiliza). Y es que, ahora mismo, estamos viviendo hechos sin precedente, como una caída del petróleo que ha dejado su precio por debajo de los 30 dólares, o un giro muy agresivo de la política exterior saudí. ¿Qué está pasando?

Básicamente que, en donde aparentemente vemos conflictos localizados, por ejemplo en Irak, Yemen o Siria, entre otros, no estamos en absoluto ante algo local, sino global. No estamos ante problemas internos de unos determinados países, sino ante una estrategia de guerra pensada por unos pocos y manifestada a lo largo de toda una región. Oriente próximo es un polvorín, y no por casualidad sino por causalidad.

Aunque es imposible saber lo que ocurre realmente, y conocer el verdadero papel que protagonizan las grandes potencias (EEUU, Rusia, Unión Europea o China) en todo esto, una pieza clave del dominó es sin duda Arabia Saudí. Una monarquía absoluta que es extremadamente conservadora, tanto en sus políticas como en su rigurosa interpretación de la ‘sharia’, y que está encabezando numerosos titulares en los últimos meses: apertura de sus mercados financieros, reformas económicas, creación de impuestos, eliminación de subsidios, e incluso la posible privatización de la mayor empresa del mundo, Aramco.

¿Se debe todo a la simple necesidad ante la caída del petróleo? Podría ser una respuesta, sin embargo todo apunta a que el propio movimiento del petróleo se enmarca dentro de un fenómeno mucho más amplio. Como decía Fareed Zakaria esta semana, Arabia Saudí tiene miedo. ¿Por qué? Aunque no se hable de guerra, como sí ocurre en muchos de sus países vecinos, los Saud están inmersos en una intensa batalla por mantener el control de la región, e incluso por defender su propia legitimidad, lo que puede acarrear consecuencias que no nos imaginamos.

No ha llamado mucho la atención una reciente noticia del 2 de enero de 2016 sobre la ejecución de un líder religioso chií de nacionalidad saudí: Sheikh Nimr al-Nimr. Debería. Estamos ante una clara muestra de que la tradicional rivalidad existente con Irán (líder tácito de la vertiente religiosa chií, frente al wahabismo suní mayoritario de los saudíes) está alcanzando cotas mucho más altas de lo que la estabilidad mundial desearía. Y por desgracia no estamos ante algo eventual, sino que se viene orquestando desde tiempo atrás, y no parece que tenga solución a corto plazo, sino todo lo contrario.

Irán ha financiado inteligentemente a lo largo de los últimos años diversos movimientos que actualmente comienzan a tener una relevancia determinante en sus respectivos territorios. Al conocido caso de Hezbolá, podríamos incluir otros como son las milicias iraquíes, quienes ahora tienen un papel protagonista en el ejército nacional que defiende el país (especialmente las brigadas Badr), o los hutíes en Yemen, país en guerra civil polarizado entre el Gobierno defendido por Arabia Saudí y los insurgentes chiíes defendidos en gran parte por Irán.

No sé si se habrán parado a observar un mapa de la zona, pero Irak y Yemen son los dos países que más kilómetros comparten de frontera con Arabia Saudí. Es más, en la propia Arabia se están produciendo revueltas en la conocida como Provincia Oriental, la región más grande del país, la más rica (cuenta con el turismo y el petróleo) y también la que cuenta con una mayoría chií. No es casualidad que hayan decidido dar un golpe en la mesa ejecutando a uno de los principales líderes insurgentes chiíes (entre muchos otros): el riesgo es real.

Desde el estallido de la primavera árabe, la familia Saud no ha vuelto a dormir tranquila. Las fronteras del país son un polvorín de insurgentes e incluso estos movimientos empiezan a permear al interior. Este fenómeno se debe en gran parte a la financiación encubierta con la que Irán ha dotado a los movimientos favorables a sus intereses (incluso aunque estos no fuesen de su misma religión). No nos engañemos, todos los países realizan este tipo de artimañas, especialmente la propia Arabia Saudí, y es que en lugar de la confrontación directa, estos países prefieren lo indirecto, lo sutil, luchar una batalla… pero en territorios ajenos. Sin embargo, a Irán, la estrategia, le ha dado mejores frutos.

Es incluso paradigmático ver el apoyo que reciben unos de Rusia, mientras Estados Unidos se muestra apático ante la familia Saud. Quizá, tras el desarrollo del ‘fraking’, Arabia ya no sea tan útil, y por contra Irán pueda tener un papel en el control de la zona por su influencia en ciertos puntos calientes. ¿Quizá de ahí la condescendencia norteamericana ante su desarrollo nuclear? Sea como fuere, la mayor potencia petrolera del mundo debe de estar muy crispada viendo cómo su tradicional aliado occidental flirtea, sea amor verdadero o no, con otros. Y no es para menos.

Ante esta situación, ¿qué pueden hacer? Usar el dinero, el petróleo, el poder. En los últimos días hemos visto a diversos países cerrar filas en torno a la potencia petrolera, véase Baréin, EAU, Qatar, Kuwait, Sudán… Unos porque ven el mismo peligro en su propio territorio, otros porque siguen valorando el poder de la monarquía árabe. La clave para frenar la financiación a los ‘proxies’ iraníes es empobrecer al país de los ayatolás: si el petróleo cae de precio, Irán no podrá seguir financiando revueltas. Ni tampoco Rusia. Y aunque Arabia sufra, que lo hará, cuentan con mayores reservas, una deuda insignificante, mayor prestigio internacional para financiarse y más reformas económicas realizadas.

No es extraño que los movimientos que hemos visto sean los que son. El país se prepara para una guerra tácita larga, por ello reduce su dependencia del petróleo, implementa reformas, trata de mejorar su déficit, muestra que puede conseguir recursos tanto financiándose en los mercados como privatizando una parte de Aramco, promueve el nacionalismo para conseguir el apoyo sentimental de la población... Irán lo ha hecho bien en la guerra sucia, y Arabia Saudí le ha respondido con una guerra económica.

Todo esto puede parecer demasiado sutil, pero estamos ante algo muy serio. No olvidemos noticias como por ejemplo el intento de asesinato del embajador saudí en EEUU por un terrorista con presuntos lazos iraníes o que el líder religioso chií ejecutado era respetado en Irán, provocando la indignación de muchos y el ataque a la embajada saudí en el país. Da la impresión de que esta guerra indirecta podría convertirse en directa si alguno de los dos países comete un pequeño error, lo que posiblemente desencadenaría una contienda internacional.

Por ello, para entender el precio del petróleo, no podemos mirar solo la oferta y demanda, la cual claramente sí es un factor principal, pero no único. Las decisiones de producción no solo se basan en el precio, también en la cuota de mercado, en los ingresos y beneficios de cada país y, en definitiva, en la geopolítica. Al mismo tiempo, un conflicto podría provocar el efecto contrario. Algo que, ojo, no es lo más probable, ya que ambos países parecen rechazarlo y querer actuar dentro de unas líneas rojas. Por contra, parece que juegan a provocarse a ver quién comete el primer error que lo condene ante la opinión internacional. Esperemos que no se les vaya de las manos, porque entonces esta guerra silenciosa podría ser muy real, y entonces no solo Oriente cambiaría para siempre, todo lo haría.

Invasión yihadista desde el Sahara
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 14 Enero 2016

El pasado jueves, día 7, la agencia islamista Al-Andalus, agencia informativa de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), colgó desde Mali en su cuenta de Twitter un vídeo de 13 minutos titulado “Desde las profundidades del Sahara, 1ª parte”.

Varios momentos se refirieron a su deseado Al-Andalus, España, pero los medios periodísticos del país no le prestaron atención al vídeo, concentrados en las discusiones sobre el futuro Gobierno, y sobre los separatistas que regirán Cataluña.

Imagínese usted a miles de embarcaciones saliendo del norte de África, en algún punto a trece kilómetros, con centenares de millares de fervientes musulmanes de todo sexo y edad, para llegar a España como supuestos refugiados.

Como los invasores del año 711 para expandir el islam, pero sobre todo como los almorávides y los almohades, los yihadistas también llegados desde el Sahara entre los siglos XI y XII, que reinvadieron el territorio en lucha contra sus antepasados porque habían liberalizado su islam.

En el vídeo grabado en Mali aparece Al-Bambari, terrible asesino que fue puesto en libertad en diciembre de 2014 a cambio del rehén francés Serge Lazarovich, llamando a los yihadistas mauritanos, argelinos, marroquíes y saharauis a lanzarse sobre el sur de Europa.

Amenaza con grandes atentados en Madrid, Roma y Nápoles, entre otros lugares, pero sobre todo anuncia invasiones que serían similares a las de los almorávides y almohades sobre Al-Andalus.

Entre España y estos ejércitos de Alá, que aunque pertenezcan a Al-Qaeda en el vídeo muestran también banderas del DAESH, su teórico rival, todavía está Marruecos, al menos en la parte más cercana.

Preguntas que debemos plantearnos:
¿Cuánto tiempo resistirá Marruecos al yihadismo?

¿De qué lado estarán los saharauis, a los que el yihadismo trata de infiltar? ¿Aceptaremos una yihad disfrazada de huida de refugiados?

A MENORES DE EDAD
La Inteligencia holandesa revela los entrenamientos secretos del ISIS
El grupo terrorista también obliga a las niñas a contraer matrimonio muy jóvenes e ir totalmente cubiertas a partir de los 9 años.
Gaceta.es 14 Enero 2016

El grupo terrorista Estado Islámico (EI) da instrucciones a los niños varones a partir de 9 años sobre cómo ejecutar o usar armas y les obligan a asistir a ejecuciones públicas, según un informe del servicio secreto holandés (AIVD, por sus siglas en neerlandés) publicado este miércoles.

Posteriormente estos chicos son trasladados al frente de guerra a los 13 años, según el informe.

Además, el grupo terrorista obliga a las niñas a contraer matrimonio muy jóvenes e ir totalmente cubiertas a partir de los 9 años, según declaró el director general del servicio secreto holandés, Rob Bertholee, a la televisión Nos.

En el estudio, la AIVD destaca que en las zonas de Siria e Irak controladas por el Dáesh (acrónimo en árabe de Estado Islámico) las mujeres tienen como primer cometido tener hijos, aunque las instalaciones médicas son muy pobres, mientras que su segundo deber es reclutar a personas para la causa yihadista.

"Probablemente los niños no crecerán mucho", declaró el servicio secreto holandés en su informe, en el que añadió que "si sobreviven, habrán cambiado mucho al haber visto tantas cosas".

"La propaganda del Dáesh pinta una vida idílica en sus territorios que no es coherente con la realidad", manifestó la AIVD, cuyo informe concluyó que las condiciones de vida son "deplorables" en estas zonas, donde hay una gran desconfianza entre los ciudadanos.

Las vidas de estos niños en territorios del EI están rodeadas de muerte y del miedo constante a ser bombardeados, indicó la publicación del servicio secreto holandés, que subrayó que estos niños "deben hacer frente habitualmente a que algún miembro de su familia haya muerto".

Además, el análisis del servicio secreto de Holanda revela que al menos 70 niños holandeses viven en territorios de Siria e Irak controlados por yihadistas, principalmente por el Estado Islámico.

En el informe la AIVD indica que, si bien la mayor parte de estos infantes fueron trasladados a estas zonas junto a sus padres, casi una tercera parte de ellos han nacido en Siria o Irak.

Antonio Escohotado: "Hay una convergencia del integrismo islámico con el integrismo comunista"
Hablamos con el ensayista a propósito de su último libro, Frente al miedo (Página Indómita, 2015), sobre libertad, educación, drogas o capitalismo.
J. F. Úbeda. Libertad Digital 14 Enero 2016

Antonio Escohotado (Madrid, 1941) nos recibe rodeado de libros y escudado por tres gatos, como el blanco y durmiente Bonifacio, un animal "divino y cariñoso". Acaba de publicar, envuelto en un susurro mediático en exceso nebuloso, Frente al miedo (Página Indomita, 2015), un volumen que ofrece una selección de ensayos, artículos, entrevistas y conferencias. Ahí encontramos un gran resumen de su pensamiento, de sus conclusiones, de su docencia. El periodista Jesús Quintero lo definió como el "hombre más inteligente de este país". A lo largo de su dilatada obra –sobre drogas, metafísica, Hegel, comunismo, religión, ciencias, etc…–, Escohotado sostiene que el miedo se cura con libertad y que el conocimiento repele la servidumbre. Hablamos con alguien que ha estudiado –y estudia– de verdad, aunque moleste.

P: ¿Qué es el miedo?
R: Una reacción espontánea ante el peligro real o imaginario.

P: ¿Tiene el hombre miedo a ser libre?
R: Suele pensarse que Erich Fromm defendió en Miedo a la libertad la autonomía, la soberanía individual. Lejos de ello, su tesis es que el hombre huye ante la evidencia de Marx como redentor único y suficiente, huye ante la reclamación de un mundo antieconómico. Por lo demás, me parece que amamos –y justificadamente– la libertad como nuestro bien principal. El estado de apertura en el que nos sitúa es la única sustancia de la vida, junto con el amor. El amor se corrompe en forma de odio, y la libertad con pretensiones de seguridad. Pero lo único que nos otorga algo parecido a cierta seguridad es poder ser libres. Debemos serlo para cumplir con lo que cada cual considere su deber, y su placer.

P: Tras los atentados islamistas de París, el Gobierno francés incrementó las medidas de seguridad, y buena parte de la prensa progre criticó la medida señalando, cuando no caricaturizando, que 'a más seguridad, menos libertad'. ¿Esto se sostiene?
R: Los medios que mencionas comulgan con los islámicos. De una u otra forma, insinúan que tienen razón. Son los mismos que dicen, por ejemplo, que no tiraron las Torres Gemelas unos secuestradores de aviones, sino que había unos explosivos, y las tiró Monsieur Le Capital, en la expresión de Marx. Alegando que la seguridad montada a propósito de los atentados reduce la libertad olvidan además muchas de las cosas pertinentes. Primero, que la Policía estuvo dos horas fuera de la sala Bataclan, sin tener los santos cojones de detener la masacre, y solo entraron cuando habían agotado sus cargadores. ¿Por qué no se destaca esto? Si uno lleva placa y va armado el honor exige defender al prójimo, aunque los bomberos resultan ser más valientes que ellos, acostumbrados a reunir un regimiento para atacar a un par de canallas, si saben que están dispuestos morir luchando. Hasta un país entero como España puede reaccionar a los atentados de Atocha cambiando el voto –lo sabemos a ciencia cierta por todas nuestras embajadas, donde se votó días antes–, y en vez de unirse para rechazar esa monstruosidad prefiere cada cual mirar por "lo mío". Eso no es ciudadanía. En segundo lugar, el único fenómeno de tipo sustantivo es una convergencia del integrismo islámico con el más o menos frustrado integrismo comunista, que bascula entre el Dios proveerá y el Estado proveerá. Esa convergencia empezó a cristalizar gráficamente con los besos de Chávez y Ahmadineyad, pero estamos apenas empezando. Contratiempos como que a la señora Kirchner la boten, los Castro envejezcan o a Maduro le vayan mal las cosas no alteran el acta de nacimiento para una criatura con futuro, como corresponde al vástago de la conciencia roja y la conciencia yihadista, del cual no dice ni palabra la prensa que mencionas.

P: ¿Es el "civismo" sinónimo de "conformidad"?
R: Cuando tenía tus años, los 25, empecé no solo a sentir sino a racionalizar lo contrario, ayudado por las ingenuidades de Marcuse. Ahora pienso que el inconformismo es la esencia del ser humano, y que precisamente por no ser sofocado tenemos una sociedad afluente. El conformismo lleva siempre a la proliferación de desnutridos, guiados por el Guía Supremo de turno, aunque esto esté lejos de resultar claro para los inspirados por la fe del otro mundo, que consideran compatible la rebeldía con el cultivo de alguna idea fija. Si no nos plantamos, la necesidad y los sectarios conspirarán a favor de la servidumbre. Conviene estudiar Historia, porque solo ella permite pasar de lo abstracto a lo concreto, y descubrir cómo aquel detalle del cuadro parecía un perro cuando en realidad es un gato. Hay mucha diferencia.

P: Al contrario que casi todos los profesores que me han hablado de él, usted defiende que Hegel no es idealista.
R: Es el filósofo que repiensa y valora la finitud y la muerte, y el de un espíritu santo que es el cuerpo social, el nosotros. Define el espíritu como "ese yo que es un nosotros, y ese nosotros que es un yo".

P: ¿Concibe el estudio, al igual que Freud, como una "rebelión contra la justicia censora"?
R: Sí, sí. Por lo demás hay casos como el ruso Chikatilo, que violó y mató a unos 200 niños, según él movido por la injusticia de un pene demasiado pequeño, y ultrajó nuevamente a los familiares presentes en el juicio aclarando que "solo me empalmo viendo cómo la víctima muere de dolor". ¿Qué hacemos con este tipo de persona? El pensamiento no delinque, los actos sí.

P: ¿Dónde termina la educación y empieza la propaganda?
R: La propaganda es siempre difusión de algo erróneo, inexacto. La educación es lo contrario: apuntar a los datos que por experiencia o por evidencia inmediata tenemos. La propaganda promueve ruido, la educación promueve información, todo ello sin salir del teorema de Shannon, que antes de Internet parecía improbable. Ahora que lo medimos en bits dejó de ser discutible que cuanto más digamos una cosa menos contenido informativo tendrá, y que informar es lo inverso de repetir.

P: Vuelvo a citar a Freud: ¿"Psicoanalizar, educar y gobernar son tres profesiones condenadas al fracaso"?
R: Eso dice él, ironizando. Reírse de sí mismo es la única defensa eficaz contra la autoimportancia, y los pensadores no se convierten en librepensadores hasta lograrlo.

P: Parafraseando a Osmond, ¿toda época produce aquella droga que requiere?
R: El conocimiento nos aleja de las drogas primitivas, que o son muy tóxicas o saben muy mal. Aún hoy las ingestas de ayahuasca, por ejemplo, tienen el problema de que el brebaje resulta repugnante, como lo son el sampedro o el peyote. Algunos insisten en preservar el factor ceremonial, aunque promueva diarrea y vómitos, yo prefiero aislar el principio activo, y cuando menos desecar y encapsular el producto.

P: Usted es partidario de la "normalización" de las drogas.
R: Siempre me ha parecido escandaloso que se legalicen. ¿También van a legalizarse el turismo, la pintura, la lectura? Conferiría a los Gobiernos nuevas y peligrosas facultades, quizá inverosímiles.

P: ¿Ha menguado la cruzada contra las drogas?
R: Se ha acabado. Ahora se mueve entre susurros.

P: ¿Por qué el alcohol no se combate con la misma virulencia que el cáñamo, el opio o la coca?
R: Está más aclimatado, pero se combatió con gran virulencia en la cultura grecorromana. Durante la República romana la persecución de las Bacanales supuso degollar y enterrar vivas a más de 2.000 personas. Había que ser varón y adulto, o prostituta censada, para que las simples llaves de una bodega no supusieran penas gravísimas.

P: ¿Puede ser plena una democracia en la que existan delitos sin víctima?
R: Lo viene siendo, aunque las cosas mejoran. A diferencia del homicidio, el robo o la estafa, los crímenes sin víctima –antes llamados de lesa majestad por desafiar alguna auctoritas defendida por medios coactivos– son en realidad crímenes de lesa humanidad, como intenté mostrar en un libro descatalogado. En Frente al miedo se rescata el capítulo principal.

P: ¿La voluntad popular es una farsa?
R: Suele ser manipulada, pero no es una farsa. Su problema es que debe convertirse en conocimiento, pues el mero deseo siempre será arbitrario, tiránico y, finalmente, impotente. El niño llora para conquistar atención, pero el adulto necesita por ahora capacitarse con trabajo, que es paciencia ante la dificultad y sacar las cosas adelante sin mirarse uno el ombligo.

P: ¿Confía en los experimentos morales?
R: Se van haciendo una y otra vez. Ahora toca, por ejemplo, limar lo que tiene la llamada "lucha contra el calentamiento global" de un experimento moral, como la persecución de sodomitas o usuarios de ciertas drogas, concretada en odio a las multinacionales. En 1312 Europa no tuvo verano y murió casi un tercio de la población, al ser imposible sembrar y por supuesto recoger ¿Fue exceso de CO2? No, por favor. Microcambios en las órbitas planetarias repercuten en direcciones del viento, convirtiendo un vergel en un desierto como el Sahara hace cien mil años, y ha seguido habiendo pequeñas glaciaciones hasta en el siglo XIX, incluso a principios del XX. Por otra parte, es evidente que nuestros motores, nuestras minas y nuestros desechos precipitan cambios climáticos de aterradoras perspectivas. Solo si tomamos tan en cuenta lo primero como lo segundo estaremos en un camino empírico sobrio.

P: ¿Podrán los últimos ser los primeros sin recurrir, algún día, a la sangre y al fuego?
R: Ese cambio de la tortilla, como se decía aquí hasta los 60, conserva una violencia proporcional a su arbitrariedad, articulada sobre el verbo "odiar" y el verbo "destruir". Racionaliza la pretensión de preferir el no-lugar o utopía al lugar o realidad; la pretensión de que la voluntad reine sobre la inteligencia, y la pretensión de que el mundo se adapte a mí. Todos sus profetas son o fueron aspirantes a domadores de personas, con planes eugenésicos que funcionan para criar tomates o bueyes pero en ningún caso para humanos, una esfera donde suscitan por fuerza genocidio. Hitler perseguía razas, Lenin clases sociales, y tuvo gracia que para poder aprobar la Convención Internacional sobre Represión y Prevención de Genocidio, en 1948, fuera preciso restringir sus supuestos al caso de grupos "nacionales, étnicos, raciales o religiosos", pues la URSS y sus satélites rechazaron la mención a "políticos", cuando por política precisamente había sucumbido el mayor grupo de personas desde 1917. Para más escarnio, en 1948 y aprovechando reinar sobre Europa del Este comienza la segunda ola de terror estalinista, que interna a cinco millones de personas en campos de concentración, repitiendo la atrocidad nazi. Al amparo de la Convención que reprime el genocidio... se consuma el genocidio.

P: ¿Son más fuertes los enemigos del comercio hoy que hace diez años?
R: Institucionalmente, fue un golpe irreparable la caída del Muro y la implosión de la URSS. Pero la causa de poner últimos a los primeros nació en el Israel dividido por guerras civiles, que precipitó su conversión en provincia romana, y desde entonces es una semilla que atraviesa fases de espora y de florecimiento. Llevo más de quince años intentando trazar su desarrollo desde la secta ebionita-nazarena, y uno de los resultados ha sido conocer en detalle, país por país, la intención de voto comunista desde 1848 (cuando Francia inauguró el sufragio universal en Europa) a nuestros días. Esperaba que datos semejantes fuesen bienvenidos, y más todavía una historia del movimiento que se propone respetar la neutralidad valorativa, porque no hay una sola investigación global sobre el asunto, pero me ha sorprendido la escasa o nula curiosidad del marxista por su genealogía. Así como molestó a parte del país la Historia general de las drogas, quizá por demostrar la continuidad de su empleo en todas las culturas, y largas fases sin prohibición ni alarmas, molesta y hasta enfurece Los enemigos del comercio: una historia moral de la propiedad, cuyo tercer volumen intento terminar. Más de un médico me sugirió las ventajas de dejar las drogas en una discreta penumbra, y más de un politólogo sugiere hacer lo propio con la causa de la santa pobreza, pues "unos son comunistas, otros anticomunistas, y ambos se mosquearán ante cualquier esfuerzo por estudiar el tema desapasionadamente".

P: En la anterior pregunta me refería a formaciones como el Frente Nacional en Francia y Amanecer Dorado en Grecia, a la derecha, o Syriza en Grecia también y Podemos en España, a la izquierda.
R: Sí, claro, y todo lo que se llama "socialismo del siglo XXI" en América del Sur… El penúltimo aldabonazo lo dio China, que era un país mísero y pasa a ser el árbitro de la economía mundial abriéndose al comercio, con dirigentes tan ortodoxamente bolcheviques como devotos del desarrollo capitalista. Fue un palo para la versión del mercado como esfera infernal, regida por vectores tan tiránicos como la oferta y la demanda. Pero ¿cuál es su alternativa? Que alguien imponga qué producir y en qué cantidad, y qué consumir. Lo contrario de la oferta y la demanda es el derecho de conquista ejercido por espartanos y romanos. "Si lo discutes te mato o te vendo como esclavo". El comercio autoorganiza las relaciones voluntarias prosperen. Lo anticomercial es el reino de las relaciones involuntarias, como la religión o la nacionalidad. El islam condena la apostasía con pena capital, y los países donde impera suscriben como si nada la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, aunque en ella se afirme categóricamente el derecho de toda persona a cambiar de idea.

P: Bakunin decía que los eslavos y los latinos comparten "el deseo de empezar desde cero". ¿Cómo entiende el florecimiento de Podemos?
R: Aparte de querer rasar hasta los cimientos, el latino tiene en común con el eslavo sostener culturas funerarias, donde las personas solo son reconocidas cuando mueren, como ocurrió con Las Casas, Cortés o Cervantes. La envidia es la forma más duradera del odio, y también el testimonio más innegable de admiración, un amor perverso que se perpetúa prefiriendo el muerto al vivo.

P: ¿La nueva política española tiende al mesianismo?
R: El chivo expiatorio es una institución universal, que se pierde en la noche de los tiempos. Nadie sabe cuándo empezó la fe en una transferencia mágica del mal. El mesianismo es una variante suya aunque histórica, surgida en el siglo I a. C. ¿Qué distingue al chivo del mesías? Que éste, además de limpiar mágicamente venga a un sector social. Su orden invariable es poner primeros a los últimos, y a ella se adhiere por ejemplo Iglesias Jr.

P: ¿Contra qué o quiénes se vengarán los nuevos mesías?
R: Como el bienestar y la esperanza de vida han crecido tan espectacularmente en todo el planeta, tendrán que luchar contra la memoria. El último Premio Nobel de Economía, Angus Deaton, acaba de publicar un libro fantástico sobre dicho progreso, The Great Escape, que no podrán leer sin malestar Iglesias Jr. o Maduro. Lo mismo ocurre con el no menos documentado ensayo del psicólogo Steven Pinker, Los ángeles que llevamos dentro, donde demuestra hasta qué punto la agresividad se ha ido reduciendo, especialmente, desde la Revolución Industrial. Es fundamental contar siempre con términos comparativos, para que el absolutismo no se sobreponga a la evidente relatividad del mundo físico, y ese comparar es lo que omiten por sistema los mesías, antiguos y actuales. Por supuesto, tampoco podemos ser conformistas sin empeorar nuestra condición, pero el socialismo mesiánico se distingue del democrático precisamente por venerar el conformismo, fiel al modelo de la secta que venera a su líder de modo incondicional. Venezuela, uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, se hunde por incompetencia de sus gobernantes como Argentina o Birmania, los otros dos países más privilegiados del orbe por recursos. Una vez más, la voluntad pretende dominar sobre la inteligencia, la pasión agresiva y resentida primar sobre el conocimiento, la paciencia, la humildad, el trabajo.

P: Usted sostiene en Los enemigos del comercio que el comunismo siempre surge en épocas de prosperidad.
R: Suelen preguntarme qué peso tiene en la génesis y desarrollo del movimiento comunista el resentimiento, y respondo que no es el único factor, ni mucho menos. De la misma entidad es su vocación simplista, el impulso a lograr que la realidad se parezca al sueño, detestando lo que la existencia concreta tiene de pormenor y profundidad insondable en todo momento. Pero el verdadero hallazgo derivado de reconstruir su historia ha sido el papel de un horror a la impureza ligado en origen con el oro como míasma infeccioso –de ahí que usarlo para comprar y vender, el usus aureum, sea crimen de usura–, ampliado a toda manifestación de afluencia. Del horror espontáneo a la podredumbre, que nos lleva a enterrar o incinerar los cadáveres y a observar hábitos higiénicos, la magia transferencial pasa a proponer que la prosperidad mancha y contamina, planteando la riqueza como cuerpo putrefacto en todo caso, algo tan vigente en el Sermón de la Montaña como en los discursos de Chávez.
"El matacurismo nos devuelve a Chikatilo"

P: ¿Por qué, si Jesucristo era enemigo del comercio, el matacurismo es rojo?
R: Hubo dos Cristos: el vengador de Apocalipsis y el reconciliador del Padre y el Hijo, el que eleva el fuero interno, la conciencia, a criterio último. El matacurismo nos devuelve a Chikatilo. Monjitas de hospitales y conventos fueron no solo violadas sino desfiguradas por culatazos en la cara que las hicieron irreconocibles. Ya en tiempos de Fernando VII mataron a muchos jesuitas por regalar caramelos envenenados a los niños.

P: ¿Está Europa buscando salvapatrias?
R: Europa no puede seguir en la plenitud disfrutada desde el Renacimiento, como centro del mundo, foco de riqueza, ciencia y cultura. Su futuro tiene algo de continente anticuario, donde la gente venga a ver el Louvre, el Prado, qué bonitos son los campos cultivados de Francia, qué magníficas plantas industriales montan los alemanes y suecos. Con eso y un poco de buena voluntad mantendremos el altísimo nivel de vida actual, y digo altísimo porque ninguna otra zona del planeta se le compara. Aquí empieza siendo gratis la ambulancia que lleva y trae del hospital, o la grúa que hace lo mismo con el coche averiado. ¿Dónde se ha visto eso? Ya no tiene el ímpetu creativo de siglos pasados, pero llega la hora de Asia e Iberoamérica. Felicitémonos.

P: Para finalizar, ¿alcanzaremos la salvación estudiando?
R: Ojalá las personas se dieran cuenta de sus ventajas sobre otros usos del tiempo. El espíritu se alimenta de noticias como los huesos y músculos de proteínas y vitaminas. Pero nos dejamos algo en el tintero: la cháchara agorera que empezó lanzando el reverendo Malthus sobre el exceso de población. Los que hoy claman porque vamos a ser diez mil millones imaginan que sobran los demás. Ningún regalo se compara con poder vivir confortablemente, y extenderlo en la medida actual es el honor de nuestra civilización. Por supuesto, dispara una colosal crisis ecológica, pero ninguno de los que vivieron en civilizaciones previas –incluyendo la prodigiosa Atenas clásica– dudaría un segundo en catar la nuestra. Ahí está el desafío, cuya superación exige movilizar a todos para no hundirnos en nuestras propias basuras, pero la humanidad ha vivido por costumbre en la hambruna, y si debe perecer por conquistar la abundancia para un número antes inimaginable de personas es algo todavía indeciso. En cualquier caso, basta de suponer que nadar y salvar la ropa es viable.

El ejemplo irlandés
Luis Riestra vozpopuli.com 14 Enero 2016

En una cena de bloggers de Voz Pópuli, Juan Pina me recordó un aspecto de Irlanda que afecta a su forma de gobierno y, aunque es una economía menor muy peculiar, el alerta se quedó pendiente hasta que llegara el momento propicio para su contraste, cosa que haremos hoy.

¿Vuelve el “tigre” celta?

Como sabrán, a diferencia de nosotros, inventos nacionalistas incluidos, Irlanda perdió prácticamente todas las oportunidades industriales globales desde que ocurrió la Revolución Industrial, algo que les ha dejado cierto ánimo fatalista pero también una modestia intelectual y un realismo que les honra. Desde ese realismo, en la década de 1980, a fin de acabar con el terrorismo, empiezan a fructificar los esfuerzos irlandeses y angloamericanos y durante la administración Reagan se crea el International Fund for Ireland; mientras, Irlanda hacía una fuerte apuesta transformando su sistema fiscal y su oferta interna, propiciando la libertad económica, algo que reduce la corrupción pública.

Surge así una excelente plataforma ad hoc, que hace sus deberes y aprovecha al máximo las oportunidades comerciales de la Unión Europea y la Angloesfera dónde empresas y ciudadanos han hecho un gran negocio.

Ese éxito económico llevó la participación del empelo y la producción industrial por encima del 20% del PIB y, contrariamente a lo que suele ocurrir, un país con un ingreso tan enorme de inversiones extranjeras, mantuvo un balance correcto entre importaciones y exportaciones de bienes y servicios (saldo de cuenta corriente, gráfica anterior) hasta 2004, indicando que “alguien” generaba ahorros a fin de que la Demanda Agregada Interna no superara a la Oferta Total; luego veremos quién. Tras la crisis y sus ajustes, ese superávit se dispara con fuerza, creciendo su PIB más que “nadie” y sin que el euro fuera un problema, al contrario.

“Técnicamente” diríamos que sacaron el máximo partido del impulso secundario del ciclo largo, como se ve en su “mapa” comercial, acabaron con la emigración, consiguiendo una demografía correcta y clasifican 11º en PIB per cápita en el mundo, por no mencionar otros índices; hasta que la fantasía financiera casi se carga el negocio. Llevados por la moda socialdemócrata de entonces, liberalizaron y supervisaron mal el sector financiero y, como siempre que se comete ese error de bulto, a punto estuvieron de sufrir una caída total del sistema por colapso bancario.

Cambio y Flexibilidad

La dureza de la crisis les lleva a mas que triplicar el paro, más o menos como nosotros, pero, tras reaccionar, lo bajan casi un tercio, casi como si nosotros tuviéramos hoy un 18% de paro, no un 21.

Semejante quebranto les metió en una dura deflación, en buena parte agravada (de lo que alertamos en su momento) por la aversión que la casta europea tiene a ciertos países. Luego negociaron su rescate lo mejor que pudieron y se pusieron manos a la obra a resolver el problema, consiguiendo incluso salir de la deflación, todo un logro.

 

El abismo fiscal

Entre la recesión con deflación (depresión), la explosión del paro, el disparo de la prima de riesgo y las nacionalizaciones y recapitalizaciones de bancos, el déficit público se les fue al 32% del PIB en 2010. Peor que Estados Unidos en 1944. Luego consiguieron “rebotar” y es muy posible que terminen con un nivel de deuda pública bruta más bajo que el nuestro.

 

Seguramente, en una manipulación típica de nuestro país, lo antes dicho será utilizado por políticos y economistas corruptos para arengar que Rajoy tendría que haber aceptado el rescate, comparando dos países de dimensiones y estructura productiva radicalmente distintos y hay incluso quien quiere copiarles el sistema electoral.

Forma de gobierno y progreso

Irlanda es una república “parlamentaria” bicameral bastante peculiar, con difícil comparación, ya que, a un presidente decorativo de elección directa, une un sistema electoral plurinominal de voto único transferible, que fue lo que apuntó Juan Pina. Si eligieran un solo representante por distrito (no una lista) generaría una doble vuelta automática, ahorrándose el “lío” francés, y sería representativo de los electores y no de la oligarquía de partidos, que allí también hay casta. Su virtud reside en que los distritos son pequeños y equivaldría a que nosotros tuviéramos unos 1.600 diputados, algo que da a los electores cierto control sobre los “representantes”.

Lamentablemente, tampoco existe división de poderes, ya que el jefe del Poder Ejecutivo es elegido por el Poder Legislativo (cámara baja), pero allí, siguiendo sus tradiciones británicas, respetan bastante las instituciones. Pero esa es una opción voluntarista mala para nuestro país, dada nuestra tendencia a las trampas, la mentira política, el 3% o más, etc.

Los que creen que los españoles no somos competentes para elegir representantes, venden la moto del sistema actual, proporcional de listas de partido, mintiendo sobre los países que van mal y haciendo analogías con los que van bien, como si fuéramos anglosajones, nórdicos, suizos o israelís, o anglicanos, luteranos, calvinistas y judíos, culturas todas con un especial amor a la ciencia, la industria y los negocios y que, junto con el Islam, en nuestra autodeterminación secular, son lo que nunca hemos querido ser, aunque para eso también tienen “solución” y en ello están, experimentando y dando los resultados padecidos.

Todo escusas para no atender a las lecciones de la Ciencia Política y buscar la Representatividad y la División de Poderes, que es lo que, modestamente, intenté al proponer una reforma democrática para España. La peculiar cultura irlandesa, con su miedo a la pobreza y emigración masiva del pasado, les lleva, mientras no entre la corrupción, a resultados institucionales similares a Alemania, Chile o Estados Unidos; pero ese, obviamente, no es nuestro caso y allí, por poner otro ejemplo, para superar la crisis decidieran hacer una gran coalición de cristianodemócratas y laboristas.

Cosas de Hispania

Como las sucesivas listas electorales generan mediocridad y clientelismo de forma creciente, el año pasado la derecha insinuó una posible reforma lectoral partitocrática a la italiana; mientras, los podemonios, educados en el chavismo represor y mentiroso (¿con ayudas ilegales iraníes?), quisieron colarla a la griega y hoy, Sánchez se va a Portugal a hacer sus analogías irracionales, que en el SPD no se enteran. Todos inspirándose en países a la izquierda de la tabla. ¿Y eso? Pues con la intención de colar una solución que mantenga la partitocracia, ese “paraíso” de la corrupción y la manipulación política.

Así podríamos seguir haciendo comparaciones objetivas, incluso entrar en el trabajo de Kunicova y Ackerman, aunque hechos los deberes de la tabla sería suficiente, buscando soluciones racionales, pero como el pensamiento dominante es caprichoso y “todas la opiniones son igualmente válidas”, tocará emigrar o penar con la pandilla de delincuentes infiltrados en las listas de partido y a quien nadie, ni el que hace la lista, puede controlar.

Es una verdadera lástima, porque cuando España se toma en serio las cosas “se sale”, pero por lo visto ni quiere ni la dejan ser un país serio. ¿Ustedes que creen?


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El espectáculo de convertir el hemiciclo en el “hemicirco”
José Oneto Republica  14 Enero 2016

Contaba el corresponsal en Madrid del Financial Times, Tobias Buck, en una reciente crónica, que Dinamarca tiene Borgen, (una de las series de más éxito de la última temporada), Estados Unidos House of Cards, una serie mítica junto con “La Cara Oeste de las Casa Blanca“ y, España, decía, tiene la campaña catalana a favor de la independencia, un apasionante derroche de dramatismo político con momentos de suspense, giros sorprendentes y revelaciones de último minuto tan inverosímiles que podrían sonrojar a un guionista de televisión.

Tobias Buck no ha querido, por el momento, introducir en esa nueva “serie española”, lo que está ocurriendo en la vida política nacional, y sobre todo, el capítulo que ha tenido lugar este miércoles 13 de Enero, en el Congreso de los Diputados como escenario en el primer día de su constitución y, en el que ha sido elegida la Mesa, encargada de ordenar los debates y vigilar por el desarrollo de la mecánica parlamentaria y a su Presidente, el socialista vasco Patxi López, gracias al acuerdo del PSOE con Ciudadanos, y a la actitud de soledad del PP que no ha querido presentar a ningún otro candidato, porque no hubiera salido, con lo que ha optado por la abstención.

Pero el interés del capítulo de esta mañana de la serie que podría haberse desarrollado en la asamblea de cualquier Facultad madrileña, ha estado en el espectáculo que han montado quienes sostienen que estamos ante la legislatura del “cambio”, ante la inauguración de esa nueva etapa de la “nueva política” frente a la “vieja política”. Y todo eso, rodeado de todo tipo de “gags” que no se le hubieran ocurrido al mejor Berlanga. Diputados en bicicleta, vestidos de verde, incorporándose a su trabajo parlamentario. Intentos de algunos de ellos de entrar en bicicleta en el mismo edificio y si los hubieran dejado, hasta el mismo hemiciclo. Orquestina o charanga popular, animando la entrada de los señores diputados de Compromís, y a punto de entonar el pasodoble “Paquito chocolatero”. Gritos de indignación de los diputados de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), porque no se habían reservado escaños para ellos y todos estaban ocupados por quienes habían madrugado para encontrar sitio y no perderse el espectáculo.

Sin embargo, el plato fuerte del espectáculo lo protagonizaba la fundadora de Podemos Carolina Bescansa (la gran enemiga de Juan Carlos Monedero) que decidió presentarse en el Congreso, con Diego, el bebé de cinco meses, que se ha convertido en el bebé que más sabe de política en el país, porque ha asistido a casi todos los plenos y reuniones del partido. Sentada en su escaño, entre Pablo Iglesias y Errejón (Iglesias haciéndole carantoñas al pequeño, asombrado de lo que veía, y Errejón, descompuesto, como si hubiera sido destronado de Rey de la Casa), no se sabía si la escena respondía a una reivindicación de lo que es la conciliación o, por el contrario, formaba parte del espectáculo montado por desconocidos guionistas, expertos en marketing. Especialmente cuando, dentro de la mayor normalidad comenzó a darle la teta al niño. Primero la derecha, luego la izquierda. La cara de Rajoy era un poema.

Pero faltaba el final. A la hora de jurar o prometer la Constitución los diputados de Podemos y de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), decidieron introducir todo tipo de creatividad, partiendo de la base de que, previamente, los de Pablo Iglesias habían acordado una forma peculiar: “Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla. Nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos”. Luego, cada uno de ellos, introducía sus propias peculiaridades y una frase en su lengua materna, en castellano, catalán o gallego. Pero ya puestos se produjo el desmadre y la lucha por ser más creativo.”Nunca más sin sus gentes y sus pueblos” “Por la soberanía del pueblo, la justicia social y una España nueva”, “per la fraternita entre el pobles”. “Porque fueron somos, porque somos serán”. “Nunca más un país sin su gente”. “Para trabajar, para mejorar las condiciones socio-laborales de los trabajadores y trabajadoras de la Guardia Civil, la Policía y el Ejército”. “Viva España y Vivan los trabajadores”.
Puro Berlanga. Nada de Borgen ni House of card. “El Hemicirco” (Primera Temporada).

ETA nunca miente
Editorial gaceta.es 14 Enero 2016

La “política de Estado” en España frente a ETA ha consistido en la rendición del Estado: concesiones políticas y sociales a cambio de que se deje de matar.

ETA existe aún. Ni se ha disuelto ni ha entregado las armas. Ahora se halla temporalmente inactiva y en posición subordinada a un proceso político –el suyo-, pero no ha desaparecido del mapa. Y ETA mata, roba, extorsiona, secuestra, chantajea y trata de confundir a las fuerzas de seguridad, pero no ha mentido jamás. Este es un axioma de la lucha antiterrorista en España desde hace largo tiempo: ETA nunca miente. Nunca un comunicado público de ETA ha sido mentira. Entre otras cosas –y esto está sobradamente estudiado-, porque el terrorismo separatista vasco vive en permanente construcción de un autorrelato, de una narración que le otorgue protagonismo en la Historia. Por eso hay que prestar credibilidad a las revelaciones del veterano proetarra Rufino Etxeberría cuando detalla los compromisos acordados por ETA y el Gobierno de España en 2011, bajo la responsabilidad directa de Zapatero, y que el ejecutivo de Rajoy parece haber mantenido en sus puntos fundamentales. Por cierto que, en aquel momento, el lehendakari era el actual presidente del Congreso, Patxi López.

¿Cuáles eran esos compromisos? Según el líder batasuno, ahora en Sortu, se trataba de la excarcelación de los presos etarras gravemente enfermos, la mejora de las condiciones de vida de los presos, el traslado escalonado de los “presos políticos vascos a Euskal Herria” (sic) y el establecimiento de la delegación de ETA en un Estado europeo. Además, se fijaba como objetivo de nuevas negociaciones la vuelta a casa de los presos, el regreso de los etarras huidos, el desarme de la banda, la salida de las fuerzas de seguridad y el Ejército del País Vasco y Navarra y la “puesta en marcha de medidas de ayuda para la reincorporación a la vida social de los presos y refugiados tras su regreso”. En definitiva, abandono de las armas a cambio de impunidad y beneficios sociales y políticos.

Algunas de estas cosas negociadas por Zapatero se han verificado durante el mandato de Rajoy. Otras, no. En todo caso, lo que queda sobre la mesa es la constatación de que el Gobierno de España maniobró de espaldas a los ciudadanos para lograr un acuerdo con ETA. La política antiterrorista de los años anteriores –con los gobiernos de Aznar- había llevado a la banda a una situación de asfixia; la negociación política emprendida después con Zapatero le dio nuevamente aire. Y el ejecutivo posterior, el de Rajoy, parece haber continuado la agenda. Como la negociación se emprendió al margen del debate público, ejecutada por un partido –el PSOE- que concurrió a las urnas sin dar cuenta del proceso, es fuerza concluir que el Gobierno de la nación engañó a los españoles. Y como la agenda parece haber continuado vigente en sus puntos fundamentales después, con el PP, igualmente es fuerza concluir que no estamos ante un desafuero singular del partido socialista, sino ante una política de Estado sostenida en el tiempo.

Una política de Estado que ha consistido en la rendición del Estado.
Es dudoso que las revelaciones de Etxeberría vayan a cambiar nada. La sociedad española lleva muchos años manifestándose demasiado domesticada, demasiado claudicante, demasiado proclive a resignarse y mirar hacia otro lado con tal de que nada la perturbe, así que muchos darán por buena toda concesión mientras no haya muertos. La enseñanza, sin embargo, es letal para nuestro sistema de convivencia: el terrorismo es eficaz. Hoy el mundo proetarra posee amplias cotas de poder político en el País Vasco y Navarra. Etxeberría sólo ha venido a recordar que aún quedan puntos del programa por cumplir.

¿Han toreado a los herederos de ETA?
Fernando Lázaro El Mundo 14 Enero 2016

Porque olía a absolución. Porque los ecos cercanos a los magistrados que juzgaban los 35 miembros de las formaciones herederas de Batasuna apuntaban a sus muchas dudas para condenarles.

Y ante esta posibilidad -deslizada entre bambalinas- las acusaciones optaron por moverse. El papel de la Fiscalía, clave. Fue la primera en colocar un ladrillo hacia una sentencia de conformidad con los acusados.

Porque la sensación que impregnaba entre los dirigentes de la izquierda abertzale que se sentaban en el banquillo era que la Audiencia Nacional les iba a condenar, iba a apostar por las peticiones de la Fiscalía. Se hablaba de hasta 10 años. No les había llegado esa brisa de absolución. Porque uno de los magistrados ya tenía en mente un voto particular si se producía una condena. Otro, algún guiño había lanzado también hacia la tesis de que los 'Batasunos' quedaran inmaculados en este caso. Solo un magistrado, al parecer, mantenía una posición firme a la condena, pero estaba en inferioridad. Ese ruido judicial no había llegado a los acusados.

Y alguien deslizó este escenario a la Fiscalía y así se le trasladó a las acusaciones, representadas por las asociaciones de víctimas. Y el Ministerio Público puso sobre la mesa el acuerdo alcanzado. Se negoció hasta la última coma del texto. Las víctimas insistieron mucho en que quedaran meridianamente clara las penas de inhabilitación. No querían un nuevo caso Casanova.

Los 'batasunos' querían impedir por todos los medios entrar en prisión. Y por eso firmaron un acuerdo, una sentencia de conformidad, sin precedentes, en la que admitieron haber sido responsables de contribuir a la estrategia de ETA, de ser uno de los entramados que estaban en manos de los terroristas, haciendo posible que la organización terrorista se mantuviera en las instituciones en los procesos electorales en 2005 y 2009, todos ellos posteriores a la ilegalización de Batasuna.

Y el texto del acuerdo es rotundo: "Los abajo firmantes comparecen ante este tribunal y manifiestan que están conforme con el acuerdo suscrito entre su abogado y las acusaciones personadas en autos, reconociendo su participación en los hechos, asumiendo que su conducta fue contraria a la legalidad vigente y quieren añadir su compromiso con la renuncia a cualquier actividad relacionada con el uso de la violencia, queriendo que este reconocimiento contribuya a la reparación a las víctimas del terrorismo por el daño y sufrimiento causado".

Sin duda, la sentencia se queda corta porque los acusados la firman, están conformes y tratan de sacar pecho entre los suyos. Pero, sin duda, aún hubiera sido más alarmante la absolución de los señalados. Lo que queda claro es que los representantes de Batasuna, los grandes 'defensores' políticos de ETA, los amigos de los 'gudaris', son capaces de alcanzar acuerdos con las víctimas y con el 'maldito' Estado español para evitar su entrada en prisión. ¿Qué opinarán los terroristas que llevan lustros cumpliendo condenas?

Pre independencia
Antonio Burgos. ABC 14 Enero 2016

Puigdemont el del pelucón, que preside la autonomía catalana después que la CUP («of cofee», que decía Ana Botella) haya mandando a Arturo Mas a la mismísima Venta del Nabo, era hasta ahora alcalde de una ciudad que no sé dónde está. Sé el sitio donde está Gerona, la de los Sitios, pero no tengo ni puñetera idea de dónde lo que las radios en lengua española dicen acerca del lugar de procedencia de quien hasta antier era un desconocido: eso de «Yirona». Hay toda una geografía de España que desconozco. Oyendo hablar en español no sé dónde está Yirona, ni dónde Ondarribia, ni dónde Lleida, ni dónde Eivissa, ni dónde Iruña. Me pasa igual que a los catalanes en sus televisiones, diarios y radios, que como saben dónde está Terol, andan buscando a Teruel, y como desconocen la situación de Osca, no acaban de encontrar a Huesca.

Tienen los separatas catalanes mucha suerte con Puigdemont, presidente de su autonomía gracias a las flequis de la CUP. Ea, ya tienen en el Palacio de San Jorge lo que no soñaban ni con el deshonrado Pujol ni con Mas: un descendiente directo del mismísimo «Guifré el Pilós». Este Guifré el Pilós debe de ser, en plan «Yirona», el Wifredo el Velloso de toda la vida. A quien conozco no porque sea experto en historia del Noreste del Reino de Aragón, sino porque en la Feria de Sevilla había una caseta que se llamaba así, en plan de cachondeo. O sea, lo mismo que nos hemos tomado muchos al tal Casademont o Puigdemont o como sea. Si ellos no respetan las leyes y se las saltan a la torera (aunque hayan prohibido la Fiesta, por Nacional y por española), ¿cómo quieren estos gachés que los respetemos a ellos? Si se pasan las sentencias del Constitucional por el forro de los paños de Tarrasa, ¿cómo hemos de tenerles la menor consideración? No sólo no cumplen las leyes: ni la voluntad de las urnas. Mas, antes de coger el camino a la Venta del Nabo, dijo una de las frases más antidemocráticas que he oído: «Hemos corregido en la negociación lo que no nos dieron las urnas». Eso está no a cinco minutos, sino a tres segundos (y con «foto-finish») del fascista y totalitario: «El mejor destino de las urnas es romperlas».

Ellos, de hecho, las han roto. Y No Passssa Nada. Y el Gobierno de Madrid, tragando, y publicando comunicados cada vez más duros sobre el cumplimiento de las leyes, pero cada vez menos resolutorios: acobardamiento en fase creciente y valentía en fase menguante. Me paran por la calle y me preguntan:

—Oiga, Burgos: ¿usted sabe si por un casual el artículo 155 sigue estando en la Constitución o los separatistas catalanes lo han mandado quitar para aceptar la última morterá de dinero que les ha dado Madrid?

Lo del «Barsa es más que un club» es cierto. De esa fábrica azulgrana de separatistas y de anticatalanistas han debido de aprender que hay veces en que los partidos que se pierden en los campos se ganan en los despachos. Así ha llegado a presidente Puigdemont el Pilós, con los amaños que se han traído de espaldas al resto de los españoles, limpiándose en las cortinas de la soberanía nacional, qui- tando la Bandera de la Patria y los retratos de su Rey ante una Justicia encantada de haberse conocido con este Gobierno acogotado y con estos sediciosos rompedores de la Unidad nacional.

Y como el que no le da importancia a la cosa, El Pilós ha proclamado por su cuenta la «preindependencia». Muchos se sorprenden y se preguntan si habrá luego «postindependencia». A mí no me extraña nada. Esto de la «preindependencia» me recuerda a la «preautonomía» que les dimos cuando empezamos a tragar, a traspasarles la Educación como un arma para enseñar a odiar a España. Llegó Tarradellas y dijo: «Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!». El separatista del pelucón ha dicho, en su lengua de «Yirona»: «Ciudadanos de España, la preindependencia ya está aquí; esperen un momento, que a la independencia la están peinando».


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