AGLI Recortes de Prensa   Sábado 16  Enero  2016

El Régimen más estúpido de la historia de España
Javier Benegas y Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 16 Enero 2016

En realidad el show de Pablo Iglesias, Carolina Bescansa e Íñigo Errejón, con sus lágrimas de cocodrilo, su bebé en ristre y sus petite phrase inescrutables, y demás tropa, con sus juramentos “creativos” de la Constitución, no son otra cosa que la apoteosis del Régimen del 78, la liberación de su esencia más íntima e inconfesable.
El lider de Podemos, Pablo Iglesias, con lágrimas en los ojos, ante el Congreso

En la célebre película Sopa de Ganso, Rufus Firefly (Groucho Marx) es nombrado presidente de la república de Libertonia. En su toma de posesión declara solemnemente: "No permitiré de ningún modo la corrupción... sin que yo reciba mi parte". Acto seguido nombra como ministro de la Guerra a un vendedor callejero de cacahuetes, que casualmente trabaja como espía para una potencia enemiga, Sylvania. Al estallar la guerra, y ante la falta de tiempo para cavar, pide que le sirvan trincheras prefabricadas. Y al general que informa de un ataque de gases en su sector... recomiendan una cucharada de bicarbonato.

España ha vivido etapas convulsas, guerras civiles sangrientas, gobiernos corruptos, autoritarios. Pero si por algo se distingue la etapa actual es por tener el régimen más estúpido de nuestra historia. Visto con perspectiva, no puede decirse que el Régimen del 78 sea menos absurdo que el gobierno de Libertonia. La declaración solemne de Firefly bien podía haber sido pronunciada por Juan Carlos en su proclamación como Rey; las ridículas decisiones de las trincheras y el bicarbonato no desentonan con ese principio, grabado en piedra, que ha presidido nuestra política: crear un problema para justificar un incremento de la administración y del presupuesto con el que... aplicar la solución equivocada. Y vuelta al principio.

Un mal principio
Todo comenzó mal. Aunque la propaganda oficial difundiese un relato idealizado de la Transición, el jactancioso consenso constitucional fue más bien un cambalache, el reparto de la tarta entre los que ya estaban y los que llegaban. Oligarcas, caciques locales, burócratas de partido... todos tendrían un trozo, aunque ello conllevara multiplicar las estructuras administrativas hasta lo insoportable. Se cedió a los nacionalistas la capacidad de actuar a discreción en su área de influencia sin intromisión del gobierno central ni cortapisa alguna. Una descentralización de competencias, descontrolada y sin límite que dio alas al secesionismo, estimulando a las oligarquías locales que vieron la oportunidad de incrementar su poder, sus ingresos ilegales y, por supuesto, de alcanzar la impunidad definitiva. Hasta el concepto de España se convirtió en tabú, algo inédito en la historia de cualquier país mínimamente solvente. Un disparate de tal calibre que ni a Groucho Marx se le ocurrió incorporarlo en su parodia de Libertonia. Tras años negando el problema, ahora, fieles al esperpento, se intenta combatir el proceso secesionista con una cucharada de bicarbonato.

La Transición tuvo poco de heroico y demasiado de apaño y pasteleo. Alumbró una Constitución que era incoherente, ambigua, indefinida, en la medida en que cada cual presionó para introducir reivindicaciones en los artículos que le interesaban. Lo que preocupaba a los padres de la patria no eran las consecuencias a largo plazo sino la foto, con sonrisa de dentífrico, de todos los representantes de los partidos “escribiendo la Historia”. Se daba así el pistoletazo de salida a una política que primaba el corto plazo sobre la visión de futuro, la imagen sobre la sustancia y la verborrea sobre los fundamentos. Un país donde importaba muy poco el fondo de lo que se decía... y mucho quien lo decía. Donde la superficie, la apariencia, la palabrería aniquiló el razonamiento y envió la inteligencia y el instinto de supervivencia a las catacumbas.

El desmoronamiento
A partir de ahí, todo fue susceptible de empeorar. Los partidos se financiaron ilegalmente, vendiendo favores a cambio de comisiones. El parlamento se convirtió en una cuadrilla de aprieta-botones; el Tribunal Constitucional en una corrala, la Justicia en un ente incapaz de aplicar la ley a los poderosos. Incluso el monarca se permitió poner a su amante, no ya un pisito, sino un palacio que lindaba con el suyo… a cargo del contribuyente.

Fue también absurda la obsesión antifranquista de los “nuevos progresistas”, su pretensión extemporánea de combatir una dictadura ya finiquitada. ¿Qué sentido tenía alardear de un antifranquismo retrospectivo? Muy sencillo, se trataba de ocultar la evidencia de que el nuevo régimen hundía sus raíces en franquismo y proclamar a los cuatro vientos la mentira de que su origen era otro muy distinto. En realidad, sólo el Partido Comunista había combatido al régimen surgido en 1939, aunque al final también se sumó al cambalache. El nuevo PSOE de Felipe González no sólo había sido una creación de la Alemania de Willy Brandt y Helmut Schmidt o de los EEUU de Henry Kissinger, sino que contó con el apoyo y protección de los servicios secretos franquistas, interesados en una nueva formación de izquierda que restara influencia al Partido Comunista. La retórica antifranquista no era más que una cortina de humo para ocultar las relaciones pasadas con la dictadura. Otro pasaje de nuestra historia, otro tabú que también demanda luz y taquígrafos.

Se ha comparado el regimen juancarlista con el de la restauración canovista del siglo XIX. Y ciertamente hay muchas similitudes: el caciquismo, la corrupción generalizada, el clientelismo, las estrategias para comprar votos, la costumbre de enchufar en la administración a los partidarios, el control de la prensa, el turnismo, etc. Pero existe una discrepancia fundamental. En el régimen actual no han surgido políticos de gran talla sino mediocres sucedáneos sin carisma ni visión de futuro, auténticos zoquetes, vendedores de crecepelo, repetidores de consignas sin una idea propia. El perverso proceso de selección de los partidos ha alumbrado una clase política refractaria al debate de ideas, preocupada sólo por su permanencia en el poder y la consecución de estrechísimos intereses particulares. Unos personajes de una estulticia muy superior a la de los dirigentes de Libertonia.

Y qué decir del papel de una prensa que, controlada por el poder, ha rehusado denunciar los desmanes de la España política. Donde algunos periodistas recibían favores y otros cobraban más por callar que por escribir, y muchos pelotas y tiralevitas describían siempre al Rey como quintaesencia de la virtud, asociando la grosería, la ordinariez o la mala educación con la campechanía. Sonrojante ha sido también el papel de los intelectuales y su proverbial autocensura, incapaces de criticar al sistema por miedo a no ser reconocidos y tachados de antidemócratas una vez que la propaganda oficial unió con pegamento el régimen juancarlista y el chiripitifláutico Estado de las Autonomías a la democracia.

La apoteosis
A colación del espectáculo visto durante la constitución de las Cortes de la XI legislatura, hay quienes aseguran que, por fin, el Parlamento se parece mucho más al pueblo al que, se supone, representa. Otros, sin embargo, se echan las manos a la cabeza, convencidos de que semejante espectáculo anticipa un cambio desagradable. Ambas partes se equivocan. En realidad el show de Pablo Iglesias, Carolina Bescansa e Íñigo Errejón, con sus lágrimas de cocodrilo, su bebé en ristre y sus petite phrase inescrutables, y demás tropa, con sus juramentos “creativos” de la Constitución, no son otra cosa que la apoteosis del Régimen del 78, la liberación de su esencia más íntima e inconfesable. No son la “nueva política” sino la exacerbación de la existente, la procrastinación de Rajoy elevada al cubo, la huida hacia delante de Sánchez a la que se le ha añadido un turbo. En definitiva, la traca final del viejo ciclo. No el inicio del nuevo. Ese vendrá más adelante, cuando los españoles, después de 40 años de cuentos e irracionalidad supina, nos topemos con la irreductible realidad y decidamos que ya hemos tenido suficiente.

“… La recuperación sólo puede venir a través del trabajo de las personas. No debemos refugiarnos por siempre detrás de las decisiones políticas. Cada uno de nosotros debe asumir sus propias responsabilidades. Lo que obtenemos y lo que llegamos a ser depende esencialmente de nuestros propios esfuerzos. Ellos [los políticos] aplastan y destruyen algo precioso y vital en la nación, en el espíritu individual.”

Moraleja: confiemos mucho más en nosotros mismos... y menos en esos tipos que sólo pretenden figurar o llenarse los bolsillos.

Un circo llamado España
Okdiario  16 Enero 2016

La primera semana de la XI Legislatura deja tras de sí una inquietante sensación de irrealidad que se prolonga en España más de lo deseable. Parece como si, en nuestro país, el folclore político se hubiera impuesto por goleada a la Política ante el circo que hay instaurado en el Congreso y el manicomio que, como consecuencia, se hace fuerte en la Generalitat. Este mismo fin de semana, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha advertido de la importancia de conseguir un Gobierno estable lo antes posible para que la evidente mejora económica que vivimos no se diluya entre el fuego fatuo que lanzan los herederos del populismo bolivariano y los independentistas catalanes que, bajo la connivencia de Pedro Sánchez, no se cansan de despreciar tanto al Rey como a la Constitución, desgastando así la exigua estabilidad del Estado.

Gran parte de las posibilidades de apuntalar ese crecimiento, que se sitúa al 3,2%, viene de la imagen que logremos proyectar a los inversores internacionales. Al igual que señala Juncker, necesitamos que nuestros políticos “se muestren a la altura” para seguir en la senda que nos sitúa ahora mismo a la vanguardia económica de Europa. No obstante, y dado el contexto de ingobernabilidad que vive España, el mayor peligro para la economía nacional se llama incertidumbre. Por ese motivo, espectáculos como el vivido el pasado miércoles en la sesión constitutiva del Congreso son lo último que necesitamos. Sobre todo, si queremos parecernos a democracias de primera como Inglaterra o Estados Unidos más que a repúblicas bananeras como Venezuela o Cuba.

Sería un anacronismo pensar que una madre no tiene derecho a conciliar su vida familiar y laboral de la misma manera que nadie puede negarse al uso de la bicicleta en las grandes ciudades o, incluso, a la compañía musical para según qué actos. Sin embargo, el problema viene cuando, como sucedió el pasado 13 de enero, se equivoca el contexto y además el hecho en sí adquiere categoría de acontecimiento y el nivel de la propaganda política más pueril. Entonces, cuando lo de menos es la constitución de la Mesa del Congreso y la elección de su presidente, los políticos que propician este tipo de show se convierten en el problema al tomarse su actividad como una suerte de espectáculo circense donde, como si estuvieran en ‘Gran Hermano’, los actos ante las cámaras cobran más importancia que el fondo de las acciones.

Nunca es buen momento para la improvisación en política pero, quizás, este lo es menos que ninguno. Tras siete años consecutivos de dura crisis, y ahora que comenzamos a levantar la cabeza, un gran consenso entre las fuerzas constitucionalistas otorgaría soluciones y disiparía las dudas. El problema es que, a la verbena del otro día en el Congreso, hay que añadir a un Pedro Sánchez que está decidido a convertirse en el pirómano mayor del Reino, incluso en contra de las figuras territoriales más representativas de su partido. El ombliguismo del secretario general del PSOE puede ser la ruina de España. Empeñado como sigue en acercase a Puigdemont y sus secuaces, intenta cimentar sus opciones de Gobierno en ganarse la simpatía de quienes quieren destrozar la unidad nacional. Mientras los ciudadanos asisten perplejos desde sus casas al espectáculo, España sigue instalada en la duda y los inversores toman nota más allá de nuestras fronteras. Si hay algún estadista en la sala, que levante la mano. Los españoles necesitan que su país deje de tener nombre de circo.

SNCHZ al descubierto.
Vicente A. C. M.  Periodista Digital 16 Enero 2016

Si no fuera tan grave y serio como lo es, habría que tomarse a broma lo del mercadeo de Señorías, perdón por referirme así a quienes no se diferencian de los cromos que los niños se intercambian para intentar terminar su colección. Pues eso son, cromos en manos de sus respectivos partidos políticos que los subastan y los pasan de manos sin importarles ni su dignidad personal, ni la esencia de la democracia. ¿He dicho democracia? Vuelvo a pedir perdón por manchar esa honrosa palabra a la que esos mismos partidos se refieren apelando a la voluntad popular a la que claramente desprecian y prostituyen sin ningún rubor, con total desvergüenza. Porque hay que tener poca o ninguna vergüenza para “prestar” diputados o senadores electos y además querer disfrazarlo de una cínica “cortesía parlamentaria”.

Porque ¿En qué se diferencia esto del transfuguismo? En nada. En ambos casos básicamente consiste solo en el hecho de que se trata de forzar la voluntad de los ciudadanos, libremente expresada en las urnas, como moneda de cambio en un infecto trapicheo del “quid pro quo” tan viejo como el mundo. Yo te hago un favor y me debes una. Esto que ya lo hemos visto en muchas otras ocasiones, lejos de haber sido extirpado como el verdadero cáncer que es para la democracia, se permite sin pudor alguno a pesar de haberse legislado y penalizado ese transfuguismo. Las normas y los reglamentos están para cumplirlos. Las Actas de Diputados y Senadores son personales e intransferibles, claro que no se dice nada de lo que pueden hacer Sus Señorías de forma voluntaria o forzados por sus partidos una vez reciben oficialmente sus Actas. Y aquí está la trampa de una Ley incapaz de contemplar un fraude tan colosal como el del transfuguismo pactado.

Porque se trata de aritmética por la que una determinada formación “cede” a otra el número de Diputados o Senadores necesarios para poder formar “Grupo” y así tener determinados derechos y subvenciones. Se trata de dar voz y legitimidad frente a propuestas de debate a quienes por no haber llegado al mínimo exigido, solo podrían convivir con las penurias y limitaciones de engrosar el llamado “grupo mixto” junto a otros representantes en su misma situación. Una cesión numérica que no implica un apoyo o disciplina de Grupo como sí que sucede en la mayoría que forman las Cámaras, donde rara vez se deja el voto a la voluntad de Sus Señorías, lo que se dice “voto en conciencia”. Y es precisamente eso de lo que carecen quienes desprecian de forma tan mezquina la confianza de quienes votaron una opción y no facilitar la labor a otros, como en este caso que incluso reniegan de la Unidad de España.

¡Pero con la ambición desmedida de un fatuo líder hemos topado! Otro sectario, demagógico y soberbio sujeto que con ese tipo de decisiones, desoye las advertencias de su Comité Federal Ejecutivo y se planta en su “como sea”, “con quien sea” y “al precio que sea” para conseguir su único objetivo de alcanzar el poder y proclamarse Presidente del Gobierno de España. Eso sí, justificando su hazaña de traición a su partido y a quienes no comparten su decisión con el sublime objetivo de echar al PP y formar un frente popular que califica de “progreso”, que no es sino progresar en la indignidad y en la política revanchista más rancia y sectaria. Una ambición disfrazada de cambio, cuando solo es una renuncia a los principios éticos.

Creía que el PSOE habría aprendido algo tras haber obtenido los peores resultados electorales de su historia. Pues no, su candidato ha superado en mesianismo, en ambición y en torpeza a quien parecía insuperable, ZP. SNCHZ comparte con él algo más que su afición por el baloncesto y su demagógica visión de su liderazgo. Le supera en ambición, en egoísmo, en engreimiento y en negligencia temeraria. Le supera en cuanto al sectarismo y obcecación ideológica que le hacen formar frente común incluso con aquellos que quieren destruir a España. Le supera en demagogia en cuanto a obviar la herencia dejada y venir ahora como el salvador mesiánico que trae la solución a los problemas que ellos mismos dejaron. Le supera en cinismo al postularse como “Hombre de Estado” mientras traiciona los pactos con concesiones a los que atentan contra la Unidad de España y la Igualdad que defiende la Constitución.

¡Que los Hados de la Historia nos libren de semejante personaje! España no puede resistir la reedición de un nuevo y peor ZP dispuesto a todo con tal de gobernar. Nunca confié en la lealtad del PSOE, pero nunca creí que llegase a este extremo de iniquidad y de traición. No volverá a suceder.

¡Que pasen un buen día!

Tráfico de escaños en el Senado: usos y costumbres fraudulentos
Ignacio Varela El Confidencial 16 Enero 2016

'Teatro, lo tuyo es puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro'. (Canción compuesta por Tite Curet e interpretada por La Lupe)

Lo que ha hecho el Partido Socialista “prestando” cuatro escaños a los dos partidos independentistas de Cataluña para que puedan disponer de grupos parlamentarios en el Senado no es inocuo. Es una decisión política meditada que persigue un objetivo, que conlleva contrapartidas (o al menos la expectativa de obtenerlas) y que tiene que ser explicada por quienes la han tomado. Una explicación, por favor, algo más seria que esa memez de ampararse en los “usos y costumbres” de la Cámara o en la cortesía parlamentaria. Porque esto no huele a gentileza, sino a trato turbio.

Para empezar, es un fraude a la ley. Los reglamentos del Congreso y del Senado establecen con claridad los requisitos para formar un grupo parlamentario. Ya sé que se incumple desde hace años, pero ello no convierte en legal lo que es ilegal. A estos “usos y costumbres” mi abuela los llamaría simplemente hacer trampa, y una trampa no deja de serlo por el hecho de repetirla muchas veces.

Todos sabemos que esos reglamentos son un cachivache. Pero una ley inservible se cambia, no se pisotea a conveniencia. Usos y costumbres son comer turrón en Navidad o cosas parecidas, pero no ignorar la ley -y mucho menos para hacer un favor a dos partidos anticonstitucionales-. Los senadores del PSOE no verían con buenos ojos que algunos estableciéramos la costumbre de no pagar impuestos o saltarnos los semáforos en rojo, así que ¿por qué se permiten lo que no nos permiten?

Además, esa cortesía es selectiva. Por ejemplo, en la legislatura pasada se violó el reglamento para permitir que UPyD tuviera un grupo parlamentario con 5 escaños y se impidió hacer lo mismo a Amaiur con 7 diputados. Y ahora nos estamos poniendo muy estrechos para que Podemos no consiga su marrullera pretensión de disponer de cuatro grupos en el Congreso.

Se dirá que en el Congreso se ha hecho algo parecido con el consentimiento del PP, y también me parece mal. Ahí ha habido una “interpretación laxa de la ley” (más eufemismos), pero nadie ha obligado a cuatro diputados a apuntarse a un grupo que no es el suyo para abandonarlo inmediatamente después de la chapuza. Si yo fuera senador del PSOE, me negaría a obedecer esa orden por respeto a mis votantes.

Tener un grupo parlamentario produce consecuencias políticas, porque proporciona mucha más capacidad de acción en la Cámara: da poder. Y económicas, porque aumenta la subvención que se recibe. Así que la “cortesía” del PSOE consiste en entregar a ERC y CDC el poder parlamentario y los recursos económicos que no ganaron en las urnas. Y por cierto, ese dinero de más que van a recibir los independentistas no sale de la maltrecha caja de Ferraz, sino de la Hacienda Pública española que ellos pretenden fracturar.

ERC y CDC podrían haber sumado sus escaños en el Senado, igual que en el Parlamento de Cataluña, y tendrían grupo propio sin necesidad de la ayuda del PSOE. Así que aquí hay algo más, mucho más.

Ahora se han puesto de moda las líneas rojas. Pues bien, con esta decisión el PSOE ha traspasado un límite que siempre fue sagrado: no colaborar con partidos que están fuera de la Constitución. ERC y CDC han proclamado que no reconocen la Constitución, se disponen a dejar sin efecto en Cataluña el ordenamiento jurídico español (lo que incluye el Estatuto) y están vinculados por una declaración del Parlamento de Cataluña, promovida por ellos mismos, que los obliga a “no supeditarse a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional”. Instituciones a desobedecer entre las que figura el Senado, que es donde los socialistas les han hecho este favor inexplicable.

Y con esta decisión, la dirección del PSOE está toreando a su propio Comité Federal, que el 28 de diciembre aprobó un texto en el que puede leerse: “La autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan el enfrentamiento son innegociables y la renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de las formaciones políticas”. Digo yo que algún diálogo y negociación habrá habido para regalar a ERC y CDC los cuatro escaños que necesitan en el Senado.

En política nada es gratis. Si Pedro Sánchez ha dado este paso no es por generosidad ni por cortesía, sino porque busca algo y espera obtener algo a cambio. Lo que busca está claro: presidir un gobierno cueste lo que cueste y le cueste lo que le cueste a su partido y al país. Y lo que espera obtener a cambio es una actitud comprensiva de los independentistas catalanes en su hipotética investidura, en forma de abstención o, si es preciso, de voto positivo. Son nada menos que 17 diputados en el Congreso, ninguna bagatela.

La dirección del PSOE ha hecho las mismas cuentas que todos y sabe muy bien que la fantasía de una “coalición de las izquierdas” no puede salir adelante en este Parlamento sin la colaboración de los independentistas catalanes. Si los diputados de ERC y Convergència votan "no" a Sánchez, se acabó el cuento. Por eso el obsequio en el Senado, para ir ablandando voluntades.

En todo caso, Sánchez necesita mantener viva entre los suyos la fantasía del gobierno de izquierdas al menos hasta el decisivo Comité Federal del PSOE que fijará o no la fecha del próximo Congreso, porque mientras parezca que existe una remota posibilidad de alcanzar La Moncloa, sus actuales adversarios internos (antes promotores) tienen las manos atadas. Por eso hay que fingir que todas las puertas están al menos semiabiertas.

Si el PSOE estaba dispuesto a contar con los independentistas catalanes para llegar al poder, los ciudadanos tenían derecho a saberlo con antelación, porque quizá algunos hubieran reconsiderado su decisión de voto. Cosas como esta sólo se pueden hacer si se ocultan, pero precisamente por haberlas ocultado no deben hacerse.

Si el PSOE estaba dispuesto a contar con los independentistas catalanes para llegar al poder, los ciudadanos tenían derecho a saberlo con antelación

La inmensa mayoría de los socialistas desea un gobierno de izquierdas antes que un pacto con la derecha. Sánchez juega con ese sentimiento legítimo para ganar tiempo y neutralizar a su oposición interna. Pero resulta que ese gobierno no es posible con este Parlamento salvo que se traspasen límites que el Partido Socialista no puede ni debe traspasar, y eso es lo que no se quiere reconocer.

Para que gobierne la izquierda hay que ganarlo en las urnas, y eso no ocurrió el 20 de diciembre. Tampoco ganó la derecha. Así que si no se quiere asumir que lo único viable con este Parlamento es un gobierno transversal que sume al PP, al PSOE y a C’s, lo honesto es admitir que vamos a nuevas elecciones y empezar a prepararlas desde ahora rearmándose con un proyecto para España y un liderazgo capaces de concitar en mayo la mayoría que no se supo ganar en diciembre. Lo demás son fuegos fatuos. Como dice la canción, falsedad bien ensayada y estudiado simulacro.

EDITORIAL El Mundo 16 Enero 2016
El PSOE sigue sin resolver su conflicto en un momento crucial

La decisión de Pedro Sánchez de ceder dos diputados para que ERC y la antigua CDC puedan disponer de grupo parlamentario en el Senado ha levantado ampollas en su propio partido. Ayer Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, y Javier Lambán, presidente de Aragón, calificaron de «inexplicable» e «indeseable» la maniobra, que ha suscitado consternación en un amplio sector del partido. Susana Díaz se negó a hacer comentarios para no amplificar la crisis.

No hay justificación posible de un gesto de este calado hacia dos partidos que han proclamado su desobediencia a las leyes y su deseo de desconectar unilateralmente con el Estado. Ayer mismo, ERC hacía público que no va a acudir a las consultas del Rey, que, según uno de sus diputados, representa a una institución «auspiciada por el franquismo», ignorando que la Constitución fue ratificada en 1978 con un apoyo del 91% de los catalanes, un porcentaje mucho más alto que la media nacional.

El único sentido de la actitud de Sánchez hacia ERC y CDCes que pretende contar con su apoyo o abstención en su intento de formar un Gobierno alternativo con Podemos. Ahora mismo eso es una entelequia porque la formación de Pablo Iglesias pone unas condiciones inaceptables para el acuerdo.

La cesión de esos diputados permite visualizar, una vez más, que el PSOE es un partido dividido, sin un discurso único en lo referente a algo tan esencial como es el modelo territorial del Estado. Todavía está muy reciente la escisión interna del PSC en la etapa de Pere Navarro, motivada por el derecho a decidir, cuando un grupo de dirigentes abandonó el partido y se pasó a las filas del nacionalismo.

Hay que recordar también que fue el PSC el que se prestó, con la anuencia de Zapatero, a firmar el Pacto del Tinell a finales de 2003, por el que se comprometía a trazar un cordón sanitario con el nacionalismo para aislar al PP.

Ahora esas alianzas son mucho más peligrosas porque el independentismo catalán ha roto las reglas de juego y ha optado por una estrategia de ruptura con las instituciones del Estado. El PSOE no puede mantener una equidistancia ni llegar a acuerdos con partidos como ERC y CDC en permanente desacato de las leyes y de la Constitucion.

Es legítimo que Pedro Sánchez haga intentos de formar una mayoría alternativa a la del PP y Ciudadanos, que ya ha dejado claro que no se va a sumar a un frente contra Rajoy, pero lo que no sería entendido por sus bases es que alcanzara acuerdos con fuerzas políticas en las que su objetivo número uno es acabar con la unidad de España. En última instancia, estamos convencidos de que Susana Díaz, García-Page, Fernández Vara, Lambán y otros barones socialistas le impedirían cometer tal dislate, que provocaría un daño irreparable a la imagen del PSOE.

La estrategia de Sánchez es cada día más difícil de comprender. Puede que esté jugando a desgastar al máximo a Rajoy para forzar su relevo por otro candidato del PP, puede que se crea que es posible un acuerdo con Podemos, puede que todo sea una táctica para sacar el mayor rédito en el último momento.

Nos consta que PP, PSOE y Ciudadanos siguen negociando y que los canales de comunicación no están rotos. Eso es bastante alentador.

Lo que no nos podemos creer por su falta de lógica es que Pedro Sánchez llegue hasta el final en su negativa de pactar con Rajoy y acabe por forzar unas elecciones generales. Ello sería suicida por el elevado riesgo de que el PSOE podría empeorar sus resultados y ser sobrepasado por Podemos como segunda fuerza.

Además esa opción conllevaría que no habría un nuevo Gobierno hasta muy avanzado el mes de junio, con los efectos negativos que la incertidumbre siempre comporta sobre los mercados y la situación económica.

Lo que parece claro es que Mariano Rajoy no va a poder obtener la confianza de la Cámara en la primera votación de investidura, por lo que habrá que armarse de paciencia para esperar un acuerdo que podría llegar en el último minuto, como ha sucedido en Cataluña.

Entre tanto, la situación es de extremada confusión, puesto que los partidos presentan iniciativas parlamentarias como la derogación de la reforma laboral que carece de sentido tramitar hasta que no haya Gobierno. Podemos ha planteado una amplia batería de medidas que son un brindis al sol porque ni cuenta con mayoría ni pueden ser discutidas en estos momentos de vacío de poder.

Hay que formular la enésima apelación al sentido de la responsabilidad de los líderes de PP, Ciudadanos y PSOE para que sean capaces de ponerse de acuerdo en un Gobierno estable que acometa las reformas que este país necesita para seguir avanzando.

La farsa de los héroes podemitas
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital

El pueblo no ha estado representado en el Parlamento hasta que no han llegado ellos. Eso es lo que vino a decir su pensador Errejón y lo corearon todos. La democracia no ha existido hasta que ellos no han aparecido, lo que hemos vivido ha sido el Régimen, un franquismo sin Franco, una dictadura encubierta a la que cobardemente nos hemos plegado desde el 78. Y ahora, ellos, los grandes luchadores, han venido a liberarnos.

Sus votos son del pueblo y pueblo son únicamente los que a ellos les votan. Los que votan a otros no son pueblo y los por ello electos son Bunker, la expresión de los 70 para señalar a la ultraderecha. Por ello, los únicos representantes del pueblo son exclusivamente ellos. Y los otros, los del Régimen y el Bunker, tan solo si se entregan, si se abrazan a su causa se purificaran de su perversidad y encontraran la luz, la verdad y serán ya considerados seres humanos, personas con derecho, gentes dignas. De lo contrario solo serán bazofia exterminable, seres inmundos, indignos, podrido, sin valores y por tanto sin derechos.

Esa es la piedra angular del discurso de Podemos, su clave esencial y su sustrato emocional y ello es lo que han escenificado convirtiendo el Parlamento en el plató de un reality televisivo, donde no faltaba ni la mama de la revolución dándole el pecho al niño del pueblo. Esa ha sido la farsa, la representación teatral de un cuento inventado e impostado que bien es cierto ha convencido de que es la verdad y el futuro a cinco millones de españoles.

Según este su relato ellos son los héroes, los libertadores, los salvadores, los que tras sufrir incontables penalidades, afrontar los mayores sacrificios y arrostrar persecución, cárcel y las mas lacerantes heridas s han logrado la victoria, el asalto a los cielos, llegar a esos escaños, que mañana será la Moncloa, como la vanguardia del pueblo, de los pueblos digo, oprimidos. Ese es el cuento, ese es el que se ha impuesto, añadido a aquel otro de la España sin memoria de años bien recientes, donde en verdad Europa acababa en los Pirineos y España era algo que ahora nos negamos a recordar, donde no solo era libertad lo que faltaba, y que pretende trasmitir la imagen global de que este país en que vivimos ha devenido en una es una especie de Somalia de gentes famélicas, desesperadas, sin derecho alguno y sufriendo mas hambrunas que los niños biafreños o los refugiados sirios de la guerra.
Esta es el discurso repetido y pregonado una y un millón de veces urbi et orbe por sus servicios de Agitprop y las televisiones alfombras. Tan reiterado que no se si incluso ellos mismos han acabado por creerse a pies juntillas. Pero es mentira, es total y absolutamente mentira. Es una farsa.

Ni sus presuntas batallas, ni sus sufrimientos, ni sus supuestas heridas son otra cosa que una mentira. Son hijos de la democracia, que han vivido en la libertad, que viven además en su mayor parte de ese Estado y de los impuestos que hemos pagado y seguimos pagando esos millones de españoles trabajadores y honrados, a los que les niegan hasta la condición de “pueblo” para que ellos, su cúpula es ejemplo vivo de ello, se beneficien y hayan vivido y sigan viviendo de ellos.

¿Contra que dictadura han combatido estos héroes podemitas? Más bien lo que han hecho han hecho y es algo que no pueden y podrán cada vez menos negar, ha sido cobrar de ellas. De la atroz teocracia islámica de Irán-que les paga la televisión- y del Régimen chavista venezolano. Personal o colectivamente, para su bolsillo o para financiar su organización, pero han cobrado.

En eso queda su pretensión heroica y libertadora. Pero además de mentira su farsa es un insulto. Y lo fue mayor en el Congreso y lo es más hiriente para quienes si y en verdad lucharon contra un Régimen y sufrieron los zarpazos asesinos del Bunker. Porque en ese Parlamento y desde el 77 allí está representado al pueblo español, a todo el pueblo, pues todos lo somos, todos tenemos derechos y cada cual se hace representar por quien libremente elige con su voto. Allí reside la soberanía de la nación española y allí se pretendió un 23-F volver a encarcelar. Y estos que ahora se presentan y enaltecen como únicos y exclusivos representantes y salvadores del pueblo, como la izquierda única y verdadera, y apropiarse de luchas que jamás han librado, insultan a quienes si lo hicieron y entraron por esa puertas con la dignidad que a ellos le ha faltado. Con la verdadera dignidad de lo que en verdad combatieron por la libertad y por la democracia, por los derechos de los trabajadores, por el bienestar de las gentes. A ese Parlamento llego el pueblo en el 77 y entre ese pueblo llegaron quienes si tenían en el alma y en la piel marcadas cárceles, heridas, exilios, sufrimiento, persecución y dolor. Llegaron con la inmensa humildad de los en verdad grandes y con el respeto de los que se hacen, por sus hechos, respetar. Así llegaron Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, así llegaron Horacio Fernández Inguanzo, el Paisano y Ramón Rubial, así llegó Lopez Raimundo o Solé Tura, así el jornalero Cabral y los obreros Soto y Saborido. Así llegaron aquellos, los que no hacían teatro, con respeto y con verdad.

Pero quizás todo su espectáculo, todos esos aplausos mutuos, impostados, de reality show televisivo, ese atrezzo de puños, lagrimas, abrazos de victoria tras no sé que sangrienta y cruel batalla, toda esa superproducción cinematográfica y tuitera que ofrecieron pora mayor gloria de sus alfombras mediáticas revele mejor que nada su impostura en uno de sus añadidos, en un detalle que revela de manera luminosa la autentica falacia de su spot publicitario. Fue esa llegada de varios de ellos en bicicleta, el ecologista Uralde a la cabeza, hasta las puertas del Congreso para allí hacerse fotografiar e incluso reivindicar “aparcamientos”. Pues bien, las bicis las acababan de coger en la vecina Puerta del Sol, a tan solo unos centenares de metros, para desde allí, y cuesta abajo, ir al Parlamento para la foto. La grandiosa lucha, los padecimientos inmensos por la libertad, el maratón de sufrimientos por la patria, su relato, sus hazañas, sus heridas, su lucha y sus sacrificios son exactamente igual de verdad que ese paseo en bici.

Pedro Sánchez corre como Forrest Gump
Pablo Sebastián. REP

El secretario general del PSOE Pedro Sánchez corre como Forrest Gump preso de un desconocido e incierto entusiasmo hacia nadie -en su partido- sabe donde empeñado en: convertirse en presidente del Gobierno con apoyo de Podemos y de los nacionalistas secesionistas catalanes; o presentarse ante los suyos y la sociedad española como víctima de su izquierdismo ‘dialogante’, en caso que el Comité Federal del PSOE decida apartarlo de la dirección del partido; o gesticulando en el flanco zurdo de la política ante la eventualidad del posible adelanto electoral.

En solo cuestión de horas Pedro Sánchez le ha ofrecido al presidente de Cataluña Carles Puigdemont una reforma federal de la Constitución, les ha prestado a los partidos independentistas ERC y DiL cuatro de los senadores del PSOE para que formen Grupo en la Cámara Alta, criticó la decisión del Rey Felipe VI de no recibir a Carme Forcadell e insistió en proclamar su deseo de formar Gobierno con el apoyo de Podemos.

El secretario general del PSOE está en su derecho de actuar como bien le plazca mientras se lo consienta su Partido. Aunque da la impresión de que en esta apresurada fuga hacia delante ha desbordado los limites del mandato que recibió, hace poco, del Comité Federal del PSOE lo que anuncia una nueva, y esta puede que mas profunda, crisis interna en el Partido Socialista y la exigencia de la convocatoria de un Congreso en el que el propio liderazgo de Sánchez podría ser revocado.

Desde luego todo apunta a que Sánchez ha tomado decisiones de alto riesgo e imposibles. Entre otras cosas porque ofreció a Puigdemont una reforma federal de la Constitución que, en primer lugar, no puede llevar a cabo sin el concurso del PP que tiene mayoría de bloqueo en el Congreso y el Senado y que además no interesa a los independentistas que ya están dedicados de la Independencia de Cataluña.

Si todo esto es así como bien parece da la impresión que Sánchez, como un novillero de la política que es, ha llegado a la plaza de Las Ventas de Madrid dispuesto a todo y con solo dos alternativas: salir por la puerta grande, o entrar en la enfermería. Pedro Sánchez corre alegremente al estilo de Forrest Gump –o como ‘pollo sin cabeza’- decidido a dar una doble batalla en la política nacional para intentar ser el presidente del Gobierno, y en el seno del PSOE para imponerse como líder del flanco izquierdo de su partido frente al empuje de Podemos.

Los que dan la impresión que están animando a Sánchez a conducir su maratón por el borde de un precipicio diciéndole unas veces que sí y otras que no. Al tiempo que pone en riesgo el compromiso del PSOE con la unidad de España y frente a los independentistas catalanes lo que ya empieza a provocar un profunda malestar entre los dirigentes y barones del PSOE -los de Extremadura y Aragón, para empezar- donde por ahora guarda silencio la presidenta de Andalucía Susana Díaz que a buen seguro que tarde o temprano y sobre todo esto hablará.

En todo caso llama la atención que Pedro Sánchez, se haya acercado con semejante entusiasmo a Carles Puigdemont quien, en su toma de posesión, no ha querido acatar la Constitución y acusó al Estado de discriminar, humillar y ahogar a los catalanes, al tiempo que prometía cumplir el mandato de la resolución del Parlamento catalán del 9N en la que se anuncia la desconexión de Cataluña de España el desprecio de la Constitución Española y la desobediencia al Tribunal Constitucional.

El secretario general del PSOE cree llegada su hora y su oportunidad y está jugando fuerte y decidido a entrar en batalla como Forrest Gump que fue a la guerra de Vietnam de la que regresó convertido en héroe aunque al final acabó gestionando un negocio de gambas cansado de correr hacia el infinito y decidido a descansar.

Parlamento chavisteado
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 16 Enero 2016

La toma de posesión de los 69 diputados de Podemos este miércoles en el Parlamento español fue un espectáculo vistoso, colorido, nutriente y maternal, muy sudoroso y mefítico, con rastas y piojos, como un nuevo15M en la Puerta del Sol madrileña.

Tuvo la algarabía de la Asamblea Nacional chavista de Caracas, lo cual es una alabanza a la liturgia tropical y caribeña.

Con gestos y símbolos de la ideología alegre y faldicorta, estas falanges brazo en alto y puño más cerrado que abierto deberían haber culminado su centuria con escuadras de chándales rojos con hoces, martillos e insignias bolivarianas.

A Podemos también le faltó que la charanga que acompañó a sus diputados valencianos hasta el Congreso entrara al Pleno para que bailaran La Internacional cara al sol a ritmo de merengue.

Son Señorías, sí, se les trata de Señorías: okupas, mangantes profesionales, profesores de cuarta división, tipos vinculados a los camellos -- de drogas— y detenidos por ello, como el rasta, y como comienza a saberse, además de por Venezuela, pagados por Irán “para desestabilizar este país”.

El neoclásico edificio de Las Cortes españolas carecía de la alegría caribeña de la construcción colonial como el albergue de lo fue el Congreso venezolano.

Luego, en 1999 Chávez lo convirtió en la Asamblea de la hugocracia nacionalsocialista como la que desea Pablo Manuel Iglesias, inspirado por Leni Riefenstahl en “El triunfo de la voluntad”, Triumph des Willens, logró que Carolina Bescansa, la chica “bien y mejor heredera” de Santiago, amamantara a su hijo en el escaño para mostrársenos como la Madre Patria.

Los podemitas anunciaban diferentes revoluciones en varios idiomas, incluido en de los sordos, mientras Bescansa levantaba y exhibía al heredero sabiendo que aquello era el casting para futuros líderes políticos, mientras más de una decena de niños de diputados estaban, ay, en la hermosa guardería instalada allí para ellos desde hace nueve años.

La señora Bescansa fue una estrella como sacada del cine del III Reich, siempre Leni Riefenstahl, ejemplo de la Maternidad. Aunque tiene otro heredero al que no exhibió en un injusto e insolidario ataque a la igualdad, casi, norcoreana.

Como tampoco se vio al padre del bebé, que debería atenderlo simultáneamente para mostrar la paridad de género: como en el Irán que subvenciona a Podemos, el hombre se desentendió.

La alienación de las élites
Gabriela Bustelo. www.vozpopuli.com 16 Enero 2016

Una de las nociones asociadas al marxismo, que Freud tomaría prestada para su Malestar en la cultura, es la alienación del individuo en la sociedad moderna. Mientras Marx ha quedado deslegitimado por los espeluznantes resultados de la materialización de sus teorías, el subconsciente freudiano –asociado al concepto marxista de alienación– ha alcanzado el estatus de teoría aceptada universalmente, hasta el punto de conformar el concepto de identidad del individuo occidental. En 1929 –en pleno crash económico y un año antes del Malestar de Freud– Ortega y Gasset publicó su Rebelión de las masas, traducida casi de inmediato en Estados Unidos como The Revolt of the Masses.

Las nuevas élites
El polémico sociólogo estadounidense Charles Wright Mills aseguró que Ortega se equivocaba al proclamar el creciente poder de las masas, alertando sobre la decreciente influencia política de las colectividades independientes. En su libro La élite del poder, Wright Mills habla de la importancia de los grupos con capacidad de veto, entre los cuales incluye a la prensa. Según aseguraba –medio siglo antes de la actual crisis del periodismo–, los medios aportan al ciudadano una identidad, al explicarle quién es; una ambición, al explicarle lo que puede llegar a ser; un proyecto, al ofrecerle los métodos por los que puede alcanzar su meta; y una alternativa, al darle la posibilidad de ser lo que no es.

Información versus Verdad
Con el ascenso imparable de Internet, cuando un concepto tiene éxito puede repetirse hasta el infinito, tantas veces como haya personas dispuestas a reenviarlo a otras personas. La paradoja de este proceso de difusión es que lo transmitido no siempre es información verdadera. El economista Paul Krugman ha llegado a asegurar que buena parte de lo que la gente sabe no es verdad. En el mundo paralelo de Internet se comunican a velocidad de vértigo las cosas más importantes del mundo y las más irrelevantes. Este extraordinario fenómeno ha afectado, cómo no, al propio concepto del periodismo. Del mismo modo que un tuit triunfador recorre el mundo a golpe de tecla, un concepto triunfador se reitera hasta la saciedad en las páginas de Internet. Parece información, tiene aspecto de información, pero no siempre lo es. Como apunta Antonio Escohotado, repetir no es informar.

La estrategia del miedo
El periodismo ha recorrido un largo camino desde los años cincuenta del siglo XX en que Wright Mills le adjudicaba unos poderes benéficos casi sobrenaturales. Hoy día una de las tácticas preferidas de la prensa es el fomento del miedo masivo. El terror como instrumento de poder es tan antiguo como la Humanidad, obviamente, pero su versión posmoderna nos llega disfrazada de noción innovadora. Si Noam Chomsky fue uno de los primeros en hablar del miedo como estrategia, el cineasta/periodista Michael Moore ha convertido el miedo en un modo lucrativo de ganarse la vida. ¿Y en qué consiste esta estrategia del miedo? Básicamente, en alimentar la paranoia de que las élites de los países occidentales son entes satánicos que utilizan todos los recursos a su alcance para aterrorizar a la población: manipulación de datos, exclusión de noticias, creación de epidemias informativas, alteración de cifras y estadísticas, elaboración de documentos falsos, difusión de hechos prefabricados. En otras palabras, la mecánica del miedo consiste asegurar –como hace Michael Moore en sus documentales–, que la población civil no es libre, independiente y dueña de sus actos, sino víctima de unas sádicas organizaciones superiores –gobiernos, partidos, empresarios, compañías multinacionales– contra las que debe rebelarse. En relación con esto ha surgido una plétora de expresiones tales como manipulación cultural, conspiranoia, agenda política, guerra mediática o contaminación informativa.

Las masas rebeldes de Ortega
Estamos en el siglo XXI, en un mundo que se parece ya a las novelas de ciencia-ficción de antaño. Nunca tantas personas han tenido acceso a tal cantidad de conocimientos en un entorno tan libre y tecnificado. Desde los albores de nuestra civilización, es hoy cuando los líderes que gobiernan el mundo están en mejores condiciones para definir las mejores coordenadas políticas, económicas, sociales y culturales. La ciudadanía, por su parte, dispone de todos los mecanismos necesarios para poder valorar y elegir a sus gobernantes. La revolución de la información ha dado la razón a Ortega, cuyas masas rebeldes, lejos de la enajenación marxista y la neurosis freudiana, parecen estar arrinconando pacíficamente a unas élites cada vez más alienadas.

Los vaticinios se cumplen, maldita sea
Amando de Miguel Libertad Digital 16 Enero 2016

En la noche triste del 20 de diciembre pasado me tocó participar en la tertulia La Marimorena, de Carlos Cuesta. Había que improvisar un vaticinio sobre lo que iba a pasar después de los extraños comicios, en los que todos parecían haber ganado. Me atreví a pensar en voz alta que tendríamos un Gobierno de izquierdas con separatistas, la combinación que se impuso desgraciadamente en las elecciones de 1936. El resultado, ahora y entonces, es una España ingobernable.

Sigo con mi predicción, aunque matizo. Son evidentes las diferencias con la España de hace 80 años. Ahora hay mucha menos violencia en todos los campos y más igualdad en todos los órdenes. Algún progreso hemos logrado. Por cierto, me niego a admitir que la actual conjunción de la izquierda populista con los separatistas signifique un progreso, por mucho que se autoproclamen "fuerzas progresistas". Más bien significan el regreso a ninguna parte, la reacción contra la libertad, la igualdad y la fraternidad. A esta última la llaman ahora todos "solidaridad", un término anarquista. Vaya por Dios.

La degradación de la izquierda se observa en un PSOE que, ante la necesidad de coaligarse con Podemos, solo le exige que retire la idea del derecho de secesión para Cataluña. La condición no puede ser más ingenua o más tramposa, según se mire. Los separatistas catalanes, que son legión, no necesitan ningún referéndum, ni que se les reconozca el derecho a decidir su independencia. Ya han decidido separarse de España y lo han conseguido parcialmente como una cuestión de hecho. Por tanto, el PSOE se coaligará con Podemos, y con el Diablo, si hace falta. Todo sea por el privilegio de que los ágrafos publiquen en el BOE. Supondrá la liquidación del viejo partido socialista, obrero y español. Ya no es ninguna de las tres cosas. Se impone ahora una izquierda que llaman populista, esto es, totalitaria.

Hace un par de años estampé mi pronóstico en un libro sobre el ascenso de Podemos. Me llamaron de todo menos sociólogo. Sostuve que se trataba de la réplica como farsa del asalto al poder de los nazis. Lo fundamental era hacerlo a través de sucesivas elecciones. En ello estamos. Los contribuyentes todos sufragamos el ascenso al poder de los totalitarios. Habrá nuevos comicios en este año y los podemitas y sus secuaces seguirán ganando escaños. Entonan perfectamente con lo que se lleva en todos los órdenes. Ya se han instalado en el poder de algunas grandes ciudades. Pasito a pasito siguen el cuaderno de bitácora (mall traducido como "hoja de ruta") de Mi lucha.

Cínicos, trincones, inmorales y demagogos
EDUARDO INDA okdiario 16 Enero 2016

El cinismo y la incoherencia, que vienen a ser primos hermanos, son los dos vicios que más detesto en la vida excepción hecha de la supina maldad. Quien fuera que alumbró el término “cinismo” parece que estaba pensando en la jefatura de Podemos. La definición de la Real Academia Española les viene como anillo al dedo: “Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”. ¿A que cualquiera de ustedes pensaría sin dudarlo un segundo que están mentando al conducator Pablo Iglesias, a Errejón, a la pija santiaguesa Bescansa o al sinvergüenza fiscal de Monedero? El único de todos ellos que a mi juicio se cree lo que dice es el tan meritorio como inteligentísimo Pablo Echenique, al que desde la distancia ideológica he de reconocer y reconozco como una de las cabezas mejor amuebladas del panorama político español.

Cínico, cínico de tomo y lomo para ser exactos, es aquél que protesta por la espectacular corrupción del PP (mucha de ella heredada por Mariano Rajoy) pero a la vez se está forrando por vías indecorosas o se financia de aquella manera. No puedes dar lecciones de moral, querido Pablo, cuando tú mismo has recibido dinero a paladas de potencias extranjeras con facturación falsa, testaferros varios y artificios contables mil. No puedes, ni debes, querido Íñigo, llenarte la boca de la palabra “ética” cuando percibías dinero público de la Universidad de Málaga sin ir a currar. Pasta, 1.800 euros al mes, que intentaste justificar presentando a posteriori, cuando te habían pillao con el carrito del helao, trabajos más falsos que Judas o literalmente fusilados. No puedes ni debes, querido sinvergüenza fiscal, recriminar una coma a los corruptos peperos cuando a ti te regalaron al menos 425.000 euros los regímenes totalitarios sudamericanos y los pretendías declarar como sociedad y no como IRPF, en fin, como el mismito Iñaki Urdangarin, Diego Torres y otros jetas que pululan por ahí.

El Irángate de Podemos, destapado esta semana en rigurosa exclusiva por OKDIARIO, es la máxima expresión del cinismo que gasta esta banda. ¿Se imaginan la que se hubiera montado si pusiéramos “PP” donde ponemos “Podemos” y si en lugar de escribir “Pablo Iglesias” anotásemos “Mariano Rajoy”? No habría tinta en el mundo para opinar sobre ello ni horas de televisión para poner el grito en el cielo. Y desde luego el presidente del PP se habría tenido que ir a vivir a la Estación Internacional Espacial como muy cerca.

No sólo es que te financies ilegal o irregularmente, apreciado Pablo, es que además lo estás haciendo gracias a una tiranía que ahorca a los homosexuales, tortura a los presos políticos, fusila a los ateos, lapida a las adúlteras y trata a las mujeres en general peor que a los perros. Muy ejemplar, conducator. ¿Y tú eres el que habla sin parar de la paridad y critica a los homófobos? ¿Hay algo más fascistomachista que lapidar a una adúltera y algo más repugnante desde todos los puntos de vista que colgar a una persona por su orientación sexual? ¿Dónde está la maravillosa Declaración de los Derechos Humanos de 1948 que tanto citas en tus comparecencias públicas?

Como reza el aserto popular: “Me encanta escuchar la mentira cuando sé toda la verdad”. Me provocas arcadas cuando criticas (con toda la razón del mundo, dicho sea de paso) la evasión de dinero a paraísos fiscales que han perpetrado muchos dirigentes populares. Y me provocas vómitos morales porque a ti la teocracia iraní te ha astillado más de dos kilos vía Dubai, que es un pedazo de territorio off shore, y a través de Hong Kong, que es donde últimamente llevan su parné los corruptos del planeta. ¿Te imaginas, que la verdad no sé realmente si sólo es un imaginar, que descubrimos un día que el PP o el PSOE se financiaban con cuentas en Suiza o en Liechtenstein? Yo sí. El pollo sería celestial.

No me olvido de Venezuela, Pablo. Los casi 10 millones de euros que, según la oposición del país sudamericano, os han astillado los tiranos Chávez y Maduro están manchados de sangre. ¿Cómo podéis aceptar dinero de una dictadura que ha asesinado en los dos últimos años a 70 manifestantes y mantiene encerrados a 77 altos responsables de los partidos opositores? ¿No os da vergüenza?

Respeto reverencialmente a quienes os han votado, a esos 3,5 millones de españoles que han confiado en vosotros. No olvidéis, por cierto, que buena parte de los escándalos que os han puesto donde estáis los desentrañó el que suscribe (Urdanga, Pujol, Bárcenas, Granados, González, entre otros). Pero no puedo respetaros moralmente. “¿Por qué?”, os cuestionaréis. Muy sencillo: pocas cosas hay en la vida tan censurables como decir una cosa y hacer la contraria. No sé si sois inmorales o amorales. Pero uno de los dos conceptos está encajado en vuestro ADN. Inmoral es el que sabiendo discernir entre el bien y el mal opta por el mal. Y amoral el que se inclina por el mal porque está desprovisto de sentido moral. Prefiero dejarlo y no mojarme porque no estoy en vuestra conciencia.

¿Y qué me decís Pablo, Íñigo, Carolina y Juan Carlos de esos ocho diputados y senadores vuestros que se las han tenido tiesas con la Justicia y/o con la ética? La moral no es precisamente virtud que adorne a Alberto Rodríguez, Jorge Luis Bail, Antonio Gómez Varela, Pedro Arrojo, Sergio Pascual, Josetxu Arrieta, José Ramón Galindo y Luis Benítez de Lugo. El primero fue detenido por agredir a unos policías, el segundo pegó a un guardia civil, el tercero apoyó públicamente al multiasesino etarra De Juana Chaos, el cuarto recibió ayudas irregulares de una fundación, el quinto destrozaba con un mazo la puerta de entrada de las TV que él creía piratas en Andalucía, el sexto es un ex etarra (arrepentido, eso sí), el séptimo fue detenido por llevar encima 10 envoltorios de cocaína y una piedra de hachís y el octavo está imputado por delito contra el patrimonio histórico. Unas joyitas, como ven. A esa prometedora y novedosa diputada malagueña que es Celia Villalobos, bandera de la regeneración del PP, le preocupan las rastas de alguno de ellos. A mí me la repanfinfla cómo se presenten en el hemiciclo. Como si quieren acudir en pelota picada. Es su problema. Lo que no me gusta un pelo es que sujetos de esta ralea sean representantes de la ciudadanía en el máximo órgano político y legislativo. Fundamentalmente, porque denotan una decadencia moral de consecuencias y límites insospechados.

Y sois un rato demagogos. Carolina Bescansa es a la demagogia lo que José Tomás a ese toreo que también queréis prohibir: la quintaesencia. La demagogia es, os lo enseñaron en Caracas, como una especie de chicle que puedes estirar hasta el infinito. Lo del miércoles pasado, con el bebé pasando de mano en mano y soportando cuatro horas de pleno, pudo ser más delirante pero no más lamentable. Supone, para empezar, una utilización de menores con fines propagandísticos o electorales. ¿Que diría la Fiscalía del Menor si en lugar de la conocida y poderosa Bescansa la que protagoniza este espectáculo bochornoso es la desconocida María Pérez? Y, para continuar, es una muestra de ese machismo más rancio que creíamos superado. ¿Qué pasa? ¿Que el padre de Diego no puede cuidar a Diego? Mi bisabuela solía comentar: “Los niños son de las madres”. A mi abuela ese concepto le parecía carca. A mi madre ni les cuento. Todo lo que hemos avanzado en igualdad en los últimos 30 años se fue al garete en esas apenas cuatro horas en las que una madre se llevaba al curro a su hijo porque al padre no le daba la gana de quedarse con el imberbe. O tal vez es que él también piensa que “los niños son cosa de las madres”. ¿Por qué no empleaste esa maravillosa guardería de 500 metros cuadrados que el Congreso abrió hace una década en un ejemplo de modernidad? Guardería, por cierto, de la que echaba mano Carmen Chacón siendo ministra de Defensa.

Claro que lo de Carolina tiene mucha más trampa aún. A mí, no me la dais. La diputada podemita, hija de una de las familias más ricas de Galicia, accionistas de referencia de Televés y dueños de Laboratorios Bescansa, va de progre por la vida acarreando con su hijo a todas partes. Pero tiene truco: no va sola. Se lo lleva a la tele, al Parlamento y a donde sea menester para practicar esa demagogia barata que tanto le gusta, eso sí, acompañada de una o dos niñeras profesionales. Así cualquiera. Desgraciadamente, no todas las españolas están forradas ni son ricas por su casa como ella. El 99,9% se las ve y se las desea para conciliar vida laboral y familiar, entre otras razones, porque aquí no hay las ayudas que se otorgan a las madres trabajadoras en Suecia, Dinamarca, Noruega o Alemania. Aquí son auténticas heroínas. La ausencia de fondos públicos para estos menesteres es una de las razones de que ocupemos uno de los primeros lugares por la cola en natalidad a nivel mundial. Sin olvidar que en algunas empresas las mujeres no se embarazan porque tienen miedo a que el patrón de turno las ponga en su asquerosa lista negra.

Si estos pavos son los que van a salvar este país de la apreciable decadencia moral que padece mejor será que emigremos a Tanzania, Gambia o Mauritania. Un Gobierno de Podemos reduciría la ética a la condición de anécdota. Y la democracia española pasaría de estar en la Segunda División de Occidente a asemejarse a la de las naciones más pobres económica y moralmente del África subsahariana. Para este vieje a la nueva política no hacían falta semejantes alforjas. Si esto es la nueva política, yo me quedo con la vieja a la espera de que llegue ese mirlo blanco que regenere nuestro sistema de libertades de una puñetera vez. Que ya va siendo hora.

Derecho a decidir, ¿qué?, y ¿de quién?
José Carlos Rodríguez www.juandemariana.org 16/01/2016

No es sólo el derecho o la economía. La política prostituye también el lenguaje; lo retuerce y cambia su sentido, su sintaxis incluso, al servicio de sus intereses. Hay una expresión que, por sí sola, no tiene un significado completo, pero que se utiliza como moneda de cambio en el ámbito de la política. Es el “derecho a decidir”.

Antes de entrar a analizar su significado y su función política, recojamos brevemente su historia. El Plan Ibarretxe proclama que “El Pueblo Vasco tiene derecho a decidir su propio futuro, de conformidad con el derecho de autodeterminación de los pueblos”. El Lehendakari lo presentó al parlamento vasco el 12 de julio de 2002. El plan se gesta desde el año 2001, pero desde el ámbito del PNV no se hace propia esa alusión al “derecho a decidir el futuro del País Vasco hasta esas fechas. No hay referencias anteriores a ella, salvo la que hace Joseba Sarrionaindía en la recepción del premio de narrativa en lengua vasca: “La cuestión”, dice, “es que se reconozca a nuestro pueblo el derecho a decidir su futuro”. La expresión acaba teniendo éxito. El plan fue aprobado en la cámara vasca en octubre de 2003, y presentado ante el Parlamento Nacional en diciembre de 2004.

Al principio, la expresión “derecho a decidir” es una mecha que alcanza al nacionalismo catalán como a la pólvora mojada. Hasta el 19 de febrero de 2006, cuando se celebra una manifestación secesionista con el lema “Som una nació”. Gobernaba el tripartito, y Josep Lluís Carod-Rovira decía: “España tiene un problema que no se resolverá con insultos ni amenazas ni rebajas estatutarias”, sino reconociéndole a Cataluña “el poder y el derecho a decidir”. Pide el reconocimiento de Cataluña como nación y un acuerdo económico más favorable, y critica el estatuto que pactaron el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición en Cataluña, Artur Mas.

El 10 de noviembre de 2007, Ómnium Cultural celebra una “jornada de debate” con los partidos nacionalistas (PSC, ERC, ICV y Convergencia). A esa reunión va una Plataforma por el derecho a decidir. Es entonces cuando Artur Mas cambia su estrategia y apuesta por el secesionismo. Habla de “refundar el catalanismo”, en un intento por ser él quien lidere el independentismo. Nadie le sigue. Pero él pronuncia un discurso en el Palacio de Congresos de Cataluña el 19 de diciembre de ese año, titulado “El catalanismo, energía y esperanza para un país mejor”, en el que proclama el “derecho a decidir” de Cataluña.

De la frase “el Pueblo Vasco tiene derecho a decidir su futuro” al sintagma “derecho a decidir” hay dos elementos que se han caído, y que tienen mucha importancia sintáctica y política: El sujeto y el complemento directo. Derecho a decidir ¿qué? Y ¿de quién?

Empecemos por el qué. Es claro, por el contexto en el que se ha acuñado la expresión, que es el derecho de decidir la secesión. Pero el hecho de que se le haya quitado el complemento al verbo transitivo no es inocuo. Porque lo que queda es el derecho a ejercer un poder. No es ya un mandato para un propósito específico, un poder por tanto limitado, sino la sublimación de la decisión política, que lo puede todo.

Y lo puede todo por la segunda pregunta: el derecho ¿de quién? Lo que subyace en este debate no es el principio democrático, sino la definición de la comunidad política. No si se pueden tomar decisiones recurriendo a las urnas, sino qué conjunto de ciudadanos puede constituirse en sujeto de soberanía, y fuente originaria del derecho. El nacionalismo catalán tiene el problema de que Cataluña nunca ha constituído tal comunidad. Su bandera es la de la Corona de Aragón, a la que pertenecía, y la comunidad que está constituída y mantenida durante siglos es la de España. Para sobreponerse al peso de la historia, el nacionalismo ha tenido que hacer varias cosas: marcar las diferencias entre Cataluña y el resto, describir la situación actual en términos de injusticia (robo), y sublimar la nueva comunidad política no sólo como fuente de derecho, sino como fuente de felicidad, con el nuevo Estado como instrumento.

No hay más que unir todos esos elementos para saber a dónde conducirían, si el envite secesionista tiene éxito: Cataluña tiene derecho de decidir sobre el futuro de los catalanes, y eso incluye la tarea, siempre inacabada, de constituir la propia sociedad como distinta de la española. Y para ello es necesario cercenar ciertas libertades, cuya manifestación es contraria a estos objetivos nacionalistas.

Este proceso es peligroso para la libertad. Sublima al poder político, y le quita de en medio las trabas que en las sociedades avanzadas lo limitan, y sirven en alguna medida para respetar los derechos de los ciudadanos. El derecho a decidir es como aquel “triunfo de la voluntad”; una expresión ambigua puesta al servicio de un poder que no quiere límites.

Pero además hay una alternativa liberal. Que no es la llamada “desconexión” de un posible Estado catalán, sino la desconexión de los ciudadanos del Estado. Hay un derecho a ignorar al Estado, del que habló Herbert Spencer, y al que dediqué un artículo. Esta es la alternativa que habría que articular frente a los nacionalismos secesionistas, y frente al estatismo en el conjunto de España.

Carmena ahuyenta inversión y atrae la basura
EDITORIAL Libertad Digital 16 Enero 2016

La extrema izquierda apenas lleva seis meses gobernando en algunas de las principales ciudades y regiones de España y los estropicios de su nefasta gestión empiezan a ser claramente visibles y, sobre todo, cuantificables para el conjunto de la ciudadanía. El penúltimo ejemplo de esta desnortada senda ha tenido lugar esta misma semana en Madrid, tras el abandono de los grandes proyectos de inversión que tenía pensado realizar el grupo chino Wanda en los próximos años.

Las enormes zancadillas que ha impuesto el Ayuntamiento de Manuela Carmena para que esta compañía pudiera reformar el céntrico Edificio España y sus aledaños, después de mucho años de absoluto abandono, han terminado por imposibilitar las obras. Como consecuencia, la capital albergará en su centro neurálgico un edificio vacío en lugar de un gran hotel, centros comerciales y apartamentos de lujo. Ésta y no otra es la tan cacareada política del "cambio" que promulga Podemos: ruina y parálisis frente a creación de riqueza y empleo.

De hecho, las trabas de Ahora Madrid han sido tan insistentes y lesivas que, muy posiblemente, este grupo inversor, uno de los mayores del mundo, también desistirá de culminar la Operación Campamento, un proyecto para urbanizar un enorme solar público vacío, cuya inversión estimada asciende a cerca de 3.000 millones de euros, impidiendo así la creación de varios miles de puestos de trabajo. Si a ello se suma la suspensión de la Operación Chamartín, con otros 6.000 millones en juego, y la creciente desconfianza que está generando Carmena y su equipo entre los empresarios e inversores, tanto a nivel nacional como internacional, la factura invisible que está cargando el Ayuntamiento a todos los madrileños es muy elevada en términos de riqueza y empleo. Y lo trágico es que su cuantía, por desgracia, seguirá aumentando.

No es el único caso. Ada Colau ha implantado una moratoria hotelera que amenaza el crecimiento del sector turístico en Barcelona, a pesar de que éste es el principal motor económico de la ciudad condal. La coalición de independentistas y radicales que gobiernan Navarra, por su parte, acaba de aprobar la mayor subida de impuestos que ha sufrido la región foral en toda su historia, lo cual se traducirá en una importante fuga de capitales y empresas a medio y largo plazo... Y así, sucesivamente.

El caso de Madrid es, si cabe, más sangrante, ya que Carmena no sólo está logrando ahuyentar muy eficazmente a los cautos inversores que pretenden desembarcar en la capital, sino que, además, ha agravado de forma muy sustancial el tráfico urbano, con todos los inconvenientes y trastornos que ello supone para millones de madrileños, al tiempo que la ciudad ofrece una imagen penosa debido a la acumulación de basura y suciedad. Uno de las grandes promesas de Ahora Madrid se centró en la limpieza de las calles, pero, lejos de cumplirla, todo apunta a que se trata de una estrategia deliberada para, en última instancia, justificar la suspensión de las contratas y remunicipalizar el servicio, convirtiendo de nuevo a los barrenderos en funcionarios, apostando así por un modelo mucho más caro e ineficiente para los contribuyentes.

En definitiva, menor riqueza y empleo a costa de más gasto, más déficit y más deuda. Y todo ello, adornado con trabajos comunitarios para universitarios, concursos de recoger colillas para los escolares, nuevos nombres para las calles y estrafalarias cabalgatas de reyes laicos. El "progreso" que vende Podemos es, en realidad, involución, mientras que su prometido "avance", simple ruina económica y deterioro institucional... Es decir, todo un paradigma de ideología basura o, lo que es lo mismo, una basura de ideología.

La Policía califica de “golpe de Estado encubierto” que Irán y Venezuela financien a Podemos
M.A. Ruiz Coll okdiario 16 Enero 2016

Pablo Iglesias justificó que la dictadura islamista le financie porque le interesa "desestabilizar" a las democracias occidentales.

La Policía califica como “un golpe de Estado encubierto” que dos regímenes totalitarios –la Venezuela chavista y la dictadura de Irán– financien a un partido de extrema izquierda, Podemos, para desestabilizar a la democracia española.

Esta afirmación está contenida en el informe elaborado por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía Nacional, según el cual el “núcleo duro” de Podemos ha recibido 6,2 millones de euros de Venezuela e Irán durante los últimos años.

Este dinero habría servido para fundar Podemos y para poner en marcha un entramado audiovisual, en torno a los programas Fort Apache y La Tuerka, como plataforma para dar a conocer la imagen de sus principales líderes: Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y Tania Sánchez.

Como ha informado Okdiario, el principal instrumento utilizado por la dictadura iraní para financiar a Podemos ha sido la sociedad 360 Global Media, que explota en España la señal de Hispan TV. Se trata del canal internacional de televisión creado en enero de 2012 por el propio Gobierno de Irán para difundir su “lucha ideológica” en los países de lengua española.

Más de 600.000 euros anuales
Desde 2013, el régimen de los ayatolas ha inyectado 9,3 millones de euros a la empresa 360 Global Media, que tiene su sede en Madrid, a través de sociedades interpuestas que operan desde paraísos fiscales.

Y a su vez, de este dinero “entre 600.000 y 700.000 euros anuales” han ido a parar a Pablo Iglesias, a sus dos productoras (Producciones Con Mano Izquierda y La Barraca Producciones) y a su más estrecho círculo de colaboraciones, siempre según el informe policial. En total, dos millones de euros en tres años.

El informe reproduce las declaraciones en las que Pablo Iglesias justificó que la dictadura iraní financie su carrera política, a través de Hispan TV, porque “a los iraníes les interesa difundir un mensaje de izquierdas en España y América Latina para desestabilizar a sus adversarios”.

Con estas palabras, indica el informe, Pablo Iglesias “viene a reconocer un golpe de Estado encubierto financiado por los Gobiernos de Irán y Venezuela. El dinero serviría para hacer apología de la izquierda más radical con el fin de desestabilizar a los gobiernos occidentales, logrando apoyos de fuerzas políticas de dichos países (…) En España esta opción es Pablo Iglesias y su núcleo duro, todo lo cual ha fructificado en la creación de Podemos”.

Los integrantes de este núcleo duro, añade, “pretendieron en un principio hacerse con el control de Izquierda Unida, y sólo ante la imposibilidad de llevar a cabo esta opción decidieron la creación de un nuevo partido político aprovechando la crisis política que, unida a una de las mayores crisis económicas que ha vivido España en los últimos años, ha creado el caldo de cultivo imprescindible para el nacimiento de opciones populistas que se han ganado el apoyo de un sector importante de la sociedad española”.

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La Universidad de Navarra puede irse a Madrid si no la cuidan
Por Pascual Tamburri esdiario 16 Enero 2016

Las empresas se van de la Navarra de Bildu, Geroa y Podemos. Porque las maltratan. La Universidad de Navarra del Opus Dei se encuentra incómoda. Y es la segunda empresa de la región.

Antes se solía recordar a menudo, en tono pretencioso a veces, aquello de Shakespeare de “Navarra será el asombro del mundo”. En las tres últimas generaciones la provincia tradicional, agrícola y devota se convirtió –en varios sentidos- en una inesperadamente región rica y envidiada, creyendo no perder a la vez su identidad y no caer en la sumisión al vecino. Quizá era todo vanidad infundada.

Los hechos de ahora serían inimaginables para los navarros contentos de sí mismos de digamos hace 50 años, o sólo 20. La confusión se apodera de las instituciones. Y a la vez la sensación de riqueza se evapora. Acabamos de saber que Alstom - General Electric Buñuel cerrará la planta y despedirá a todos los trabajadores. La misma semana se ha presentado un ERE para la planta de TRW en Pamplona, implicando cientos de despidos.

Las cosas no van especialmente bien, no lo parece al menos. Y aunque se prefiera una economía foral basada en las pequeñas y medianas empresas (y en las relaciones con Vitoria), no podemos precisamente ahora tratar mal a las mayores empresas de Navarra si no queremos más paro y más gasto. En el caso de la primera, Volkswagen, el Gobierno de Uxue Barkos trata de cuidar al menos las formas, aunque su subida de impuestos en caso de aplicarse a la firma alemana no va a ser precisamente una buena carta de recomendación. En el caso de la segunda empresa de Navarra en número de trabajadores, en cambio, Barkos se está dejando llevar por la parte más radical de su Ejecutivo y corre grandes riesgos.

Guste o no, la segunda empresa de la Comunidad Foral, con más de 7.000 trabajadores permanentes y con un enorme volumen de actividades económicas y culturales inducidas, es la Universidad de Navarra, obra corporativa del Opus Dei desde hace más de medio siglo. Sin la Unav y sin su Clínica Universitaria Pamplona sería muy diferente; no entro a valorar si sería mejor o sería peor, pero creo indudable que sería otra ciudad, y esto deben tenerlo especialmente en cuenta los que presumen con orgullo de Navarra y su capital.

En las últimas semanas, bajo gobierno abertzale, el Servicio Navarro de Salud ha anunciado la no renovación del concierto existente entre la Unav y la Sanidad Pública para que los trabajadores de la Universidad pudiesen recibir asistencia sanitaria en su propio centro. Todos los trabajadores de la Unav, incluyendo los de una de las clínicas con más renombre del país, tendrán que recibir asistencia sanitaria en los centros públicos, mientras que hasta ahora podían elegir.

Hay un debate de fondo, muy interesante, sobre si y cuándo a la Administración le conviene prestar directamente los servicios públicos o externalizarlos y concertarlos. Es, llegados a este punto, una polémica más ideológica que técnica en la que ya andan muchos enredados y perdiendo de vista el meollo del caso. Porque aquí no se trata de gastar o ahorrar más, o al menos no deja de ser un tema marginal; como tampoco parece importar mucho a los líderes políticos si se atiende mejor o peor a las personas. Lo principal es que por razones ideológicas se trata a la Universidad de Navarra peor que antes, aunque lo que se hace es legal, y que la Universidad de Navarra y sus miembros se sienten ahora incómodos y maltratados… precisamente en Navarra. El asombro del mundo.

Muestra de ese malestar está ya en la red, en los medios y en la calle. Trabajadores de la Clínica Universidad de Navarra y de la Universidad han expresado su "profundo malestar" por la no renovación del convenio para la asistencia sanitaria de los trabajadores del centro y han advertido de las "consecuencias" que puede tener esta decisión, que "pone en peligro puestos de trabajo" y "repercutirá en las listas de espera". La presidenta Barkos ha atacado a sus rivales políticos y ha dicho sin más que "serán magníficamente atendidos por el Servicio Navarro de Salud, como lo son ahora".

Consecuencias. Y es que éstas son más que evidentes. La Clínica Universidad de Navarra tiene ya un centro de consultas externas, diagnóstico por imagen y cirugía mayor ambulatoria sin hospitalización, con 3.000 metros cuadrados y 22 especialidades, en una sede provisional en la capital. La Unav está desembarcando en Madrid, que es el mayor centro de docencia universitaria y de servicios sanitarios de España. Con una enorme inversión de recursos, el Opus dei está construyendo un hospital junto a la Avenida América-A2, visible para todos en sus dimensiones y que claramente tiene un programa de expansión colosal.

La respuesta al gobierno de Uxue Barkos –antigua alumna de la casa- es bastante evidente: si me tratas mal puedo empezar a irme, e incluso hacerlo más rápido de lo previsto, y si se tercia llevándome a Madrid más sectores que los meramente sanitarios. Y es que en este asunto todos están jugando con cartas marcadas en esta partidica de mus.

Envido. Uxue Barkos no actúa así para defender los intereses de Navarra, ni su economía ni su trabajo. Cambia, legalmente, la situación de la Universidad de Navarra para satisfacer a sus aliados batasunos, marxistas y sectarios, que se cree enemigos del Opus Dei. A la vez, Barkos y su PNV latente creen poder asustar a la Navarra conservadora y atraérsela en parte como “mal menor”.

Órdago. El Opus Dei y su Universidad en particular no pueden pretender ahora, con su pancarta en vascuence, actuar por el bien de sus trabajadores. Los usan como instrumento de presión como instrumento de presión porque les conviene en este caso. Si de verdad quisiesen, podrían haber tenido hace mucho una mutualidad o un sistema legal de asistencia como decenas de miles de navarros tienen ya. Ellos han querido y hasta ahora tenido algo más. Tienen derecho a pedir lo que hasta ahora tienen, pero no a convencernos de que lo hacen por nosotros.

No pueden decir, ni en Bruno Buozzi ni en Pamplona, que actúan “por el bien de Navarra” y no digamos de España. Hay miembros de la Prelatura y trabajadores y docentes de la Universidad de Navarra que colaboran activamente y no desde ahora con los abertzales de todo pelaje, con Bildu, con el Gobierno cuatripartito y con todos sus precedentes desde hace medio siglo. Tanto la izquierda como la derecha se han confundido siempre cuando han identificado Opus Dei con patriotismo español. Sin consideraciones ni científicas, ni políticas, y a menudo tampoco espirituales, en la Unav han buscado siempre sólo y exclusivamente sus propios intereses corporativos, han jugado siempre a más de una baraja, han sido desleales con quienes más les dieron, han adulado a quienes ahora son sus enemigos. ¿Y ahora lo lamentan, o sólo será un ratito? A menudo, han optado por visiones progres y acomplejadas, también frente al vasquismo. Tienen derecho a ello, pero no a contarnos que están defendiendo los intereses de Navarra y de España; porque tendrían en todo caso mucho que corregir y que hacerse disculpar para que alguien formado les crea.

Los verdaderos protagonistas son los trabajadores de Navarra y de España, que se ven usados por unos y por otros para cumplir objetivos sectarios. Para el problema político de Navarra y para el problema universitario y sanitario de la comunidad, son los primeros a los que hay que tener en cuenta.

Sorpresas de la dedocracia
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Enero 2016

Se lee en el Antiguo Testamento (Deut., 34:9): "Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él". Así se transmitía el poder en tiempos bíblicos y así se unge a los herederos en la nueva Tierra de Promisión que es la nonata república de Cataluña. No con la imposición de manos ni con espíritu de sabiduría, pero sí con el dedazo. El dedo de Jordi Pujol consagró a Artur Mas, cuando el hijo que le salió rana rompió la cadena de sucesión dinástica al estilo norcoreano que había diseñado el padrino (perdón, el patriarca), y así fue también como el falso mesías Artur Mas designó a Carles Puigdemont, quien, como dijo alguien, pasaba por ahí. No hubo primarias, ni secundarias, ni asambleas, ni siquiera consultas previas al politburó o al mismísimo interesado. Una conversación con los íntimos… y el dedo que señala al elegido. Sorpresas de la dedocracia. ¿Derecho a decidir? No. Derecho a digitar.

Constitución en cuarentena
La ley del dedo pone en cuarentena la Constitución, la ley electoral y el derecho a decidir y asegura el monopolio del poder. El autor del dedazo lo explicó sin remilgos al divulgar el "beneficio" de su renuncia (LV, 11/1):

Un "beneficio" que contrapuso a la posibilidad de la repetición de las elecciones, que hubiera sido, a su juicio, "un riesgo de distorsión, de lío grande, de dilución del proceso y de emergencia de otros proyectos que van en contra del proyecto soberanista" y que "era necesario evitar para no poner en riesgo el tesoro (sic) del 27-S, la mayoría independentista conseguida en el Parlament".

Ojo: en el Parlament y no en las urnas. Y agregó, volviendo a la clave de las transmisiones de poder bíblicas:
"Quien no cree en los milagros no es realista, y no sé si esto es un milagro, pero en cualquier caso es una solución".

El tiempo dirá quién sale beneficiado de este embrollo: si Artur Mas, quien se jactó de haber obtenido, mediante el acuerdo, "aquello que las urnas no nos dieron", y que transfirió la poltrona a su elegido; o los "hiperrevolucionarios de izquierda" (Mas dixit) de la CUP, cuyo diputado Benet Salellas proclamó (LV, 11/1):

Hemos enviado tanto a Mas como a los consellers Irene Rigau, Boi Ruiz y Felip Puig a la papelera de la historia.

Un choque de argucias y hostilidades que provocó la hilaridad de Sergi Pàmies ("Solemne y vodevilesco", LV, 11/1):
El acuerdo, anunciado como gesta nacional, es peculiar: los que lo han firmado se insultan en público incluso el día que lo sellan.

Esperpento que culminó cuando un sector de la Assemblea Nacional Catalana convocó a sus fieles para que se manifestaran a favor de la investidura y otro sector de la misma institución convocó a los suyos, en el mismo lugar y hora, para manifestarse en contra. Si bien un tardío cambio de escenario (LV, 8/1)

no evitó la tensión y algún enfrentamiento entre concentrados de uno y de otro lado, no se pasó de los insultos y de los empujones (muchos de los cuales se acabaron llevando los periodistas).

Afortunadamente, en total no se habían movilizado más de mil alborotadores, que fueron el hazmerreír de turistas y curiosos. Una caricatura, en escala reducida, de lo que sería la anarquizada república catalana.

Gigantesco timo
Lo que está claro es que a los protagonistas del contubernio sobre el que descansa el nuevo Gobierno de la Generalitat los separan y enfrentan colosales diferencias, tanto ideológicas como de intereses. La ambición de poder los obliga a ponerles sordina transitoriamente, pero cuando vean el terreno despejado harán valer su autoridad, que, cualquiera sea la corriente del secesionismo que triunfe, la hiperrevolucionaria o la hipertradicionalista, estará guiada por la vocación de hegemonía hipertotalitaria. Y entonces sí, los perjudicados y las víctimas serán los ciudadanos catalanes amantes de la democracia, la convivencia, el orden y la libertad. Así lo ven, alarmados, quienes custodian los valores de esta sociedad civilizada. Escribe Lluís Foix (LV, 13/1):

Así son las coordenadas de los pactos. Se ha salvado el proceso, Artur Mas ha salido porque le ha echado la CUP, los cuperos no han soltado la bandera republicana y sugieren días de inesperadas decisiones en los próximos meses, digan lo que digan los pactos firmados y sellados.

Joaquín Luna, a quien hay que agradecerle que combine la sensatez política con saludables dosis de humor libertino, señala en su réplica al discurso de investidura del elegido por el dedazo ("Cobardes, valientes, ay…", LV, 11/1):

La resolución del 9-N no es una comedia americana ni una ceremonia del té japonesa. Los objetivos del 9-N son inalcanzables sin confrontar a los catalanes, y todo lo que sea animar a "no ser cobardes" es entrar en el terreno peligroso de la épica. (…) CUP es un socio solvente para reforzar la dimensión revolucionaria del 9-N: les avala su simpatía por el mundo abertzale, gente a la que en su día "no le temblaron las piernas" –otra expresión preocupante de Puigdemont– y asesinaron a centenares de personas por la libertad de la oprimida Euskadi.

Finalmente, la suma de amenazas que se ciernen sobre la sociedad civilizada de Cataluña obliga a aparcar momentáneamente notorias diferencias ideológicas para recoger la opinión de quien, al margen de esas diferencias, enriqueció el texto de nuestra Constitución y se ciñe en sus argumentos a una estricta racionalidad, aunque esto lo aleje de antiguas querencias. Amonesta Miquel Roca Junyent ("¿Por qué?". LV, 12/1):

No será la estabilidad la que acompañará el viaje de esta legislatura. Deberá explicarse más el acuerdo. No es un capricho; tras haberlo denunciado, habrá que explicar por qué ahora se presenta como solución. (…) Un acuerdo con vetos excluyentes, estabilidades nada seguras y los condicionantes ideológicos que se querían evitar. ¿Ahora sí? ¿Por qué? Habrá que explicarlo; la desorientación y desconcierto las han creado los que decían que no era posible. Ahora, cuando se dice que sí, se deberá explicar por qué.

No hay explicación posible. Si la dieran los interpelados, caerían las máscaras y quedaría al descubierto el gigantesco timo perpetrado contra la sociedad catalana.

Terra Lliure, el brazo terrorista del separatismo catalán
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 16 Enero 2016

El separatismo catalán lleva décadas intentando romper la unidad de España. La fuerza que ha adquirido, sobre todo tras las cesiones realizadas por Felipe González, en su última legislatura, y José María Aznar, en su primera, le dieron nuevos impulsos. Gracias a ellos, las concesiones políticas de José Luis Rodríguez Zapatero –"Apoyaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña"-, y la inacción de Mariano Rajoy ante lo que ellos denominan “proceso de desconexión”, han llevado la situación hasta el punto de que los separatistas ven como algo factible la ruptura de la unidad nacional.

Si alguien estudiase el separatismo catalán en este contexto, parecería que ha sido siempre una vía progresiva pactada con los débiles y acomplejados gobiernos de Madrid. Pero esto no es así. Al igual que los separatistas vascos tienen a ETA –no se ha disuelto todavía y mantiene su arsenal-, entre 1978 y 1991 los separatistas tuvieron su grupo terrorista de extrema izquierda: Terra Lliure.

Su historia, mucho menos sanguinaria que la de ETA, intentó sembrar de sangre y muertos nuestra patria para intentar doblegar la voluntad de España, decidida, quizá más entonces que ahora, a mantener unida la nación más antigua de Europa.

En 1978, el grupo terrorista de extrema izquierda y separatista catalán empezó a organizarse y, solamente un año después, ya intentaba asesinar. Afortunadamente no tenían pericia en el manejo de explosivos y las primeras víctimas que causaron no fueron sus objetivos, sino los propios terroristas que murieron al manipular las bombas con las que pensaban asesinar a inocentes. Así, Félix Goñi muere el 2 de junio cuando estalla el explosivo que preparaba. Esta casualidad permitió a la Policía detener a varios miembros de la organización, con lo que se completaba una operación iniciada en enero anterior cuando un comando que viajaba en coche y al que los agentes dieron el alto contestó abriendo fuego.

En el intercambio de disparos murió uno de los terroristas, Martí Marcó, y sus compañeros consiguieron escapar al renunciar los agentes a seguir disparando para no poner en peligro a los transeúntes.

En los meses siguientes, Terra Lliure colocó dos bombas que solamente causaron daños materiales, pero no personales. En 1981 se suceden los atentados con bomba, pero también tuvo lugar el atentado contra el hoy periodista Federico Jiménez Losantos y su compañera de trabajo, Isable Izquierdo. El entonces profesor de enseñanza secundaria fue atado a un árbol en las afueras de Santa Coloma de Gramanet y recibió un disparo en la rodilla. El terrorista que fue condenado por dispararle, Pere Bascompte, condenado a nueve años de cárcel de los que tan solamente cumplió cuatro meses.

El resto del año 1981 transcurre entre bombas contra intereses del Gobierno español y de empresas españolas en Cataluña, hasta 15 artefactos explosivos. El año terminó con 22 terroristas detenidos. Al año siguiente la banda continúa con los ataques, esta vez intenta matanzas en casas cuartel de la Guardia Civil – Alcover, Vallvidrera,…- empresas y organismos públicos. Ese año se detienen 9 terroristas, entre ellos los que habían herido a varios agentes de la Benemérita.

Los golpes policiales parecen surtir efecto y en 1983 solamente cometen cuatro atentados. Dos con bombas y dos con lanzamientos de proyectiles con morteros a cuarteles de la Policía. Sin embargo, los años que van de 1984 a 1988 son los de mayor actividad criminal. Si bien la mayoría de sus atentados no pueden calificarse más que de sabotaje, contra material de construcción, bancos, empresas o casas particulares, durante esta etapa asesinan a una vecina de Borjas Blancas, Emilia Aldomá, que vivía en el inmueble en el que se encontraban los juzgados en los que se instaló una bomba. También murieron dos terroristas mientras manipulaban explosivos y fueron detenidos dos docenas de componentes de la banda separatista.

A partir de 1989, una facción de Terra Lliure empieza a pedir la disolución de la banda –los denominados IV asamblea-, mientras que los activistas –III asamblea- mantienen una línea de atentados menores y sabotajes hasta que en 1991 se disuelven también.

El manifiesto con el que presentan la disolución no deja ninguna duda a quienes son sus herederos políticos:
“Terra Lliure, organización militar que lucha por la independencia total de Cataluña, se dirige por última vez al pueblo catalán para comunicar los siguientes acuerdos: vista la buena marcha de las negociaciones políticas establecidas entre los dirigentes independentistas procedentes de Catalunya Lliure y de ERC, habiendo comprobado el sentido de profunda responsabilidad política de ERC en el proceso hacia la independencia y habiendo considerado la demanda realizada por la dirección de ERC en la ronda de conversaciones, la dirección ejecutiva de Terra Lliure ha acordado, con la consulta y el acuerdo previos con cada uno/a de sus militantes y colaboradores/as, reconsiderar la posición inicial de tregua unilateral indefinida y aprobar la autodisolución de nuestra organización”.

Los últimos presos de la banda terrorista separatista salieron de la cárcel a lo largo del año 1996, muchos de ellos sin aceptar que debían pedir perdón y sin reinsertarse. Tras ser indultados por el Gobierno manifestaron su repulsa “para todos aquellos que han querido que nos reinsertemos durante todo este tiempo”.
 


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