AGLI Recortes de Prensa   Jueves 21  Enero  2016

La anti-España existe
  www.gaceta.es 21 Enero 2016

Las conexiones de los movimientos ultraizquierdistas españoles con el dinero iraní y venezolano ya no era ningún secreto. Ahora Antena 3 ha aportado un documento de extraordinaria importancia que muestra a la líder de las CUP, Anna Gabriel; a la líder de Podemos en Castilla-La Mancha, María José Aguilar, y al padre del actual jefe de ETA, Ignacio Gil San Vicente, embarcando en Madrid en el avión militar que habitualmente usa el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Estas imágenes sólo pueden significar dos cosas: una, la implicación directa en el respaldo a ultraizquierdistas, separatistas y terroristas, de un Estado –Venezuela- que reiteradas veces se ha manifestado expresamente como enemigo de España; dos, la asociación de facto de Podemos, las CUP y el mundo de ETA. Las imágenes son de diciembre de 2014. Cabe preguntarse por qué no han salido antes. Eso, en todo caso, no altera lo esencial.

A finales del siglo XIX comenzó a correr por los medios tradicionalistas españoles el concepto de “anti-España”: todo cuanto se opusiera al concepto tradicional de la España católica era considerado esencialmente contrario a lo español. El concepto era, por maniqueo, ciertamente abusivo, pero no dejaba de reflejar una parte de la realidad. Hoy la noción de anti-España vuelve a cobrar entera vigencia cuando vemos cosas como esa fotografía de terroristas, comunistas y separatistas en estrecha fraternidad bajo los auspicios del régimen venezolano. Y en avión militar, por supuesto. Quizá la novedad más radical es que ese mundo de la anti-España furibunda, marginal hasta hace bien poco, tiene ahora en sus manos enormes cuotas de poder y ha sojuzgado a la burguesía catalana, irresponsablemente volcada hacia el separatismo, y una parte importante del PSOE (líder incluido), dispuesto a subirse metafóricamente al avión de Maduro con tal de tocar poder.

¿Toleraría Venezuela un separatismo territorial en su suelo? Evidentemente, no. Del mismo modo que Irán no toleraría un partido comunista y homosexualista. Las razones por las que una potencia extranjera auspicia cierto tipo de fuerzas en otro país son de orden distinto. ¿Quieres vencer a tu enemigo? Debilítalo. Estimula todo lo que le haga más frágil, todo lo que le reste poder, todo cuanto genere división en su interior, todo aquello que le esterilice, todo lo que cuartee su identidad, todo cuanto anule su voluntad de luchar y defenderse. El procedimiento es muy antiguo. En el despiadado mundo del conflicto, tan eficaz es oponerte frontalmente a tu enemigo como hacerlo de manera indirecta propiciando su decadencia. La Unión Soviética lo hizo abundantemente en los años de la guerra fría –también, por supuesto, los Estados Unidos-. Así apoyas en el suelo enemigo a la mismas fuerzas que en tu propio suelo reprimes. Desde el punto de vista venezolano o iraní, España es, queramos o no, un país de la órbita norteamericana. Objetivo, por tanto, de los enemigos de Washington, que apoyarán todo lo que nos debilite. Eso es todo.

Ahora el problema es que una parte importantísima de la España institucional –en lo político, en lo financiero, en lo mediático- está dispuesta a auparse sobre esa anti-España para conquistar el poder, en la ingenua creencia de que podrá utilizarla y neutralizarla. Como lo que tiene enfrente es una derecha inútil y acomplejada, que ha traicionado todos sus principios, se ha divorciado de sus bases sociales –a las que desprecia- y ha perdido cualquier capacidad de liderazgo, es perfectamente posible que, mañana mismo, España quede gobernada por una coalición que tendrá entre sus objetivos la destrucción de la propia España. Horas siniestras.

Frente Popular en ciernes
EDITORIAL Libertad Digital 21 Enero 2016

Por mucho que sea a Mariano Rajoy a quien corresponda en primer lugar intentar la formación de un nuevo Ejecutivo, lo cierto es que Pedro Sánchez no está esperando para tejer alianzas que le conviertan en el nuevo presidente del Gobierno. A sus negociaciones en la sombra con el PNV hay que sumar la "mano tendida" que Íñigo Errejón ha vuelto a ofrecer al dirigente socialista, a pesar del nada disimulado malestar que ha causado en Podemos que el PSOE no les facilitase la fraudulenta creación de los cuatro grupos parlamentarios a los que aspiraba.

Así mismo, los podemitas ya no plantean con tanta rotundidad la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña como condición sine qua non para negociar la investidura del socialista, lo que facilita las cosas enormemente a Pedro Sancez para defender, de cara a la galería, lo que eufemísticamente denomina un "Gobierno de progreso"

Que ese "Gobierno de progreso" sea en realidad una alianza con la extrema izquierda y los separatistas puede dar una idea del desastre y el retroceso que supondría para España; no sólo en términos económicos, también a la hora de hacer frente al proceso secesionista en el que la Generalidad va a seguir inmersa, con independencia de que haya o no una consulta autorizada por el nuevo Gobierno de Madrid.

Es cierto que a ese devastador Frente Popular le quedan todavía muchos flecos para conformarse, pues, además del apoyo de Podemos, IU y PNV, al PSOE le faltaría la abstención de un partido para conseguir tener más votos a favor que en contra en una votación por mayoría simple. Sin embargo, y al margen de que Pedro Sánchez lo consiga o no, lo que es evidente es que lo está intentando, mientras que Mariano Rajoy no hace nada que no sea empecinarse de forma numantina en ser él quien presida el Gobierno.

El PP no puede gobernar con la negativa del PSOE, mientras los socialistas sí pueden alcanzar el Gobierno por mucho que se opongan los populares. En esto debería haberse fijado el presidente del Gobierno tras las elecciones, y no en una victoria del PP que, más que amarga, resulta completamente insuficiente para retener el poder. En este sentido, no es la presidencia del Congreso sino la del Gobierno lo que los populares deberían haber ofrecido a los socialistas o a Ciudadanos en aras de esa gran coalición nacional, capaz de afianzar la recuperación económica y combatir la sediciosa revuelta institucional de los separatistas.

¿Con quiénes prefieren los votantes del PP que gobierne Pedro Sánchez, con el propio PP y con Ciudadanos o con Podemos y los separatistas? El empecinamiento de Rajoy, máximo responsable de que el PP haya traicionado sus señas de identidad y perdido a un tercio de sus votantes, en seguir siendo presidente del Gobierno y del partido lleva al desastre no sólo al propio Rajoy y al PP, también a la Nación.

Tiene toda la lógica que el PP haya caído en el pesimismo, pero lo que no tiene ninguna es que no haya incurrido, ni siquiera a estas alturas, en una rebeldía frente a un líder que lo ha llevado al desastre.

¡Ante lo inevitable, disfruta!
Vicente A. C. M  Periodista Digital 21 Enero 2016

Está claro que la indignidad, la ambición, la marrullería, el cinismo y todo lo peor se han confabulado para asaltar el poder gracias a un PSOE liderado por un político no ya mediocre y presuntuoso sino además inconsciente. Mariano Rajoy sigue noqueado tras haberse percatado de la inutilidad de su estrategia, como siempre equivocada y mal asesorada por el arriolismo suicida que ha despreciado a las bases del PP y a sus votantes y ha desperdiciado la oportunidad histórica de haber sido el impulsor de una regeneración política con su mayoría absoluta. Dicen que "a la tercera, la vencida" y se va a cumplir con Mariano Rajoy que, sin importarle nada que no sea él mismo, va a someterse al calvario de ser rechazado por el Congreso de los Diputados las dos veces a las que tiene derecho como candidato del partido que ha obtenido más escaños.

Nada va a impedir, ni el PP noqueado en su inanidad, fatuidad y asombro de absoluta incredulidad, ni CIUDADANOS que ya piensa en futuros pactos y mucho menos la supuesta “oposición” interna de los “barones” del PSOE Vara, Page y Díaz, que Pedro Sánchez se erija gracias a sus argucias e iniquidades y saltándose todas las líneas rojas marcadas por la Ejecutiva de su partido, como el nuevo Presidente del Gobierno de España. Eso sí, tras haber cedido lo inconfesable a los ultra izquierdistas radicales de PODEMOS y a los nacionalistas separatistas de ERC y PNV. Unos pactos que han llegado a la prostitución parlamentaria en forma de cesión temporal de senadores electos, estos sí mediante la famosa cruz en sus nombres, para que se integren en auténtico fraude de Ley permitiendo la creación de Grupo Parlamentario propio con todas las prebendas, subvenciones y derechos que el Reglamento permite a quienes logran superar el mínimo exigible de escaños.

Pero nada importa a quien no le importa nada con tal de alcanzar el poder como sea y a costa de lo que sea. El nuevo vendedor de humo y trilero, que supera a su maestro ZP, va a obtener en los pasillos y en las cloacas en las que ha transformado su despacho, lo que las urnas le negaron en forma de la más estrepitosa derrota y lo que la dignidad y el sentido común le aconsejaban desde su propia Ejecutiva. Este nuevo líder, cual Julio Cesar, cruzó con sus famélicas huestes de desharrapados y rastas el Rubicón y se confió a su suerte y a sus maniobras para imponerse en un increíble SPQR (Senatus Populusque Romanus) y proclamarse como el dictador del nuevo imperio del Frente Popular. Ya solo le falta, como en Cataluña, vitorear a la nueva República de los pueblos de España y declararse insumiso con la actual Constitución. De hecho es lo que reclama su socio de PODEMOS.

Y saben lo que les digo, que si no era lo que querían los españoles cuando votaron a todos estos indeseables, pues es lo que merecen. Porque nadie puede aducir ignorancia cuando están, estamos hartos de ver cómo los pactos, las alianzas bastardas y las rencillas más mezquinas terminan imponiéndose sumando concejales y diputados autonómicos, incluidos los tránsfugas, con tal de derrocar a las fuerzas más votadas e imponer los variopintos y sectarios “Frentes Populares”. Así que cada cual que se responsabilice de su voto y exija a quien se lo confió. Si fuese votante socialista, que no lo soy, me sentiría burlado y traicionado, pues el voto solo ha servido para mercadear y prostituirlo vendiéndolo a quien nunca ni por un segundo habría pensado en votarle.

Pero como dije “alea iacta est! –la suerte está echada- y Pedro Sánchez ya sabía que tenía los dados trucados antes de lanzarlos. Su actitud democrática de falso respeto por la farsa de que Mariano Rajoy presente su candidatura a la investidura en primer lugar, solo era la antesala de su traición y de su rendición incondicional ante los de PODEMOS y con los separatistas, con el único objetivo de alcanzar el poder sin importarle las consecuencias, no ya para su partido, sino para España y su credibilidad.

Pues nada compatriotas, serénense si pueden y disfruten, es un decir, de la obra que se les va a presentar durante estos dos largos meses hasta que su “salvador” con el asalta cielos hagan a España lo que ya llevan meses haciendo en Barcelona y Madrid. Ya saben “esto es democracia”, pervertida, corrompida hasta el tuétano, pero es la democracia que estamos consintiendo que exista y con la que debemos apechugar.

¡Que pasen un buen día y disfruten del espectáculo!

La que puede liar un Gobierno socialpodemista
Okdiario 21 Enero 2016

El principio de acuerdo entre PSOE y Podemos para formar Gobierno, que ha adelantado en exclusiva Okdiario, supone una tragedia para el contexto actual que vive nuestro país. Con una economía que crece al 3,2% y las buenas previsiones del FMI para 2016 y 2017, los ciudadanos españoles creían haber despertado de una pesadilla en forma de severa crisis que ha durado siete largos años. Una realidad que, tras lo sufrido, era como un sueño. El mismo del que despertaremos cuando el Gobierno socialpodemista tome forma y España entregue sus instituciones a los socios delictivos de la teocracia asesina de Irán y de Venezuela, el régimen más corrupto de Latinoamérica según Transparency International y un país arruinado por las mismas medidas económicas que Podemos, con la connivencia de Pedro Sánchez, quiere aplicar en España.

El secretario general del PSOE ha preferido el todo para él y la nada para España. En un tremendo acto de irresponsabilidad, hipotecará la gobernabilidad a base de pactar con los comunistas ricos de Podemos y con los golpistas del otro lado del Ebro que, a pesar del acuerdo inicial, esperarán la ocasión propicia para hacer que su viaje a ninguna parte adquiera visos de realidad. Antes del 20 de diciembre, vivíamos una situación que sólo nos exigía perseverar en las reformas económicas y ofrecer estabilidad a los inversores internacionales para así salir definitivamente del hoyo. A partir de ahora, olvídense de todo eso. El Ibex 35 ya ha dado las primeras señales dejándose más de un 11% al inicio de 2016.

El nuevo duopolio radical subirá los impuestos a los contribuyentes y aumentará el intervencionismo del Estado sobre unos empresarios que, en gran medida, se pensarán mucho si invierten en España o salen corriendo. Tanto la Unión Europea como las principales agencias de calificación —los que nos prestan el dinero— habían pronunciado la palabra “estabilidad” en las últimas semanas como base sobre la que edificar la viabilidad de nuestro país. Una estabilidad que, desgraciadamente, va a saltar por los aires en cuanto Sánchez e Iglesias tomen las riendas. No sólo será un desastre económico, sino también político y social ya que Podemos, para mayor gravedad, está participado por tantas confluencias que el contexto se hará más ingobernable si cabe.

La libertad de expresión y prensa, fundamental para el desarrollo cultural e intelectual de una sociedad, será otro aspecto profundamente estigmatizado por los ahijados de los ayatolás y de los militares bolivarianos. A imagen y semejanza de la dictadura de Caracas, Pablo Iglesias ha dicho en reiteradas ocasiones que “los medios de comunicación tienen que tener control público”. A tal punto llega el sesgo censor del principal emisario iraní en España que llegó a afirmar que el hecho de que existan medios privados “ataca la libertad de expresión”. Declaraciones a modo de caza de brujas anticipada que hacen presagiar malos tiempos para España.

Una España que durante 38 años ha vivido una alternancia pacífica entre socialdemócratas y liberales-conservadores. Dinámica que podría tener una aceptable continuidad sin las injerencias sectarias de Podemos. Si Pedro Sánchez logra mantener lejos a Iglesias y sus secuaces, nuestro país aún tiene la oportunidad de seguir mejorando. De lo contrario, nos esperan malos tiempos a merced de unos tipos que tienen a la UDEF pisándole los talones. Mientras esperamos el desenlace, como dicen en la celebérrima serie Juego de Tronos: “Winter is coming“.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El PSOE hace el juego al pancatalanismo en Aragón
 El Espanol 21 Enero 2016

La Chunta Aragonesista, socio de gobierno del PSOE, ha introducido una enmienda en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos que pide el reconocimiento del catalán como "lengua propia de Aragón". Esta propuesta supone un disparate que no se ajusta a la realidad social de la comunidad, ya que la lengua autóctona, además de ser minoritaria pues solo se habla en La Franja, ni siquiera es considerada catalán por muchos de sus hablantes. Con esta medida, no estipulada en el Estatuto de Autonomía, el partido regionalista introduce más división en la comunidad y beneficia a los movimientos pancatalanistas que desde la Comunidad vecina quieren unir a los "países catalanes" y colonizar esta parte de Aragón. Resulta paradójico que el presidente aragonés, Javier Lambán, critique a Pedro Sánchez por la cesión de varios de sus senadores a los independentistas de Democracia i Llibertat y ERC y al mismo tiempo permita que su socio de Gobierno cuele esta enmienda en una ley de presupuestos. La inclusión del catalán como lengua propia, que muchos ven como un primer paso a la cooficialidad, parece invitar a una reinterpretación histórica, según la cual Cataluña no perteneció a la Corona de Aragón sino todo lo contrario.

Una hoja de ruta hacia el caos
HENRY KAMEN El Mundo 21 Enero 2016

En el siglo XVII, cuando Cataluña intentó separarse de España, el cardenal francés Richelieu vio a las élites catalanas como incapaces de gobernarse a sí mismas: "No se puede imponer nada a esta nación para evitar que se consuma en peleas internas". Richelieu tenía toda la razón. Tras los tres intentos de declarar la independencia en los últimos siglos -en 1641, la integración de Cataluña en Francia por un periodo de 12 años; en 1705, la alianza de la Generalitat con Inglaterra por un periodo de nueve años; y en 1936, la alianza de la Generalitat con las fuerzas del desorden-, las consecuencias básicas han sido: la división total de la opinión catalana, el colapso de la nación en el desorden civil y político, y la dolorosa recuperación tras años de caos.

Estemos absolutamente seguros acerca de la división de opiniones. En ningún momento de su pasado ha intentado la mayoría de los catalanes separarse de la Corona de Aragón o de España: los intentos de separarse siempre chocaban contra el gran obstáculo de la indiferencia o la hostilidad masiva. En los sombríos días de 1714, que los separatistas de hoy han convertido en un relato basado en la fantasía, había en realidad una división masiva dentro de la sociedad catalana. La división masiva aún podía verse en 1936 y, sobre todo, en las masacres sangrientas durante las jornadas de mayo de 1937. Y la división sigue siendo tan evidente en enero de 2016 que sólo un político traumáticamente hipnotizado podría ser capaz de afirmar que el 48% de los votos en las pasadas elecciones autonómicas representa la abrumadora mayoría de la opinión catalana. Hace sólo cinco años, el apoyo al separatismo catalán era del 14%, y aún hoy es apenas del 35% del electorado total. El verdadero estado de opinión en Cataluña hoy puede verse por el simple hecho de que el ex presidente Mas ha hecho todo lo posible para evitar una votación libre a través de elecciones democráticas anticipadas. Como se decía en un un 'tweet' reciente: "Catalunya por fin dispone de un presidente no electo para un proceso ilegal apoyado por la inmensa minoría de los catalanes". Es la primera vez en la historia europea que un grupo de políticos proclama la independencia de su región sobre la base de los deseos de una minoría de la población.

Los revolucionarios burgueses de 2016, evidentemente, no están satisfechos con la tranquilidad de la sociedad catalana. Quieren volver de nuevo al desorden civil de 1714 y 1937, ya que la revolución sólo puede alcanzarse derrumbando todas las instituciones existentes. ¿Pero puede darse Cataluña el lujo de una revolución? España ya tiene algunos graves problemas económicos, y el jefe del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, está a favor de castigar a España por los incumplimientos en las metas fiscales. "El desafío del próximo Gobierno es el déficit", dice Dijsselbloem. El problema es que Cataluña tiene un papel fundamental en ese déficit. Pero las propuestas del nuevo presidente de la Generalitat suponen un déficit mucho más grande aún, así como la inversión de dinero inexistente en un nuevo sistema de Hacienda, con un nuevo Instituto de Estudios Tributarios, un nuevo Banco Nacional, la construcción de nuevas aduanas, y una nueva Seguridad Social (ya en profunda crisis financiera). Las medidas incluyen, obviamente, también tomar el control del aeropuerto de Barcelona.

Una característica central del nuevo plan para crear desorden civil es la propuesta para proteger a los políticos y otros acusados de corrupción en Cataluña, cambiando por entero el poder judicial en la comunidad. Los miembros de la antigua Generalitat ya han iniciado, según la información disponible el verano pasado, la contratación de al menos 250 nuevos jueces. Ése es el número calculado para las plazas que quedarían vacantes, de una plantilla total de 800 jueces y magistrados, cuando se consuma la secesión, y que se piensan cubrir con abogados con un mínimo de 10 años de ejercicio. El propio consejero de Justicia contrató a un juez, Santiago Vidal, para comenzar el reclutamiento. Las consecuencias de socavar el sistema judicial pueden ser fácilmente imaginables. Ya en noviembre, la Sala de Gobierno del TSJC, en respuesta a las manifestaciones callejeras de los separatistas contra los jueces de Barcelona, alertó de que "cuestionar de manera interesada que la actuación de los tribunales de justicia sólo se debe a intereses políticos, constituye una negación de las bases de nuestra convivencia política".

Es evidente que hay una amplia gama de desórdenes civiles que se derivarían de la eliminación (o "desconexión") del Estado español. Todos estos trastornos podrían tener un efecto grave en el bienestar de la mayoría de los ciudadanos en Cataluña que no están a favor de la instalación de un régimen anticapitalista en su país. Quizá el aspecto más absurdo de toda la tragedia sería la farsa cómica de una nueva "Constitución nacional", según lo prometido por el nuevo presidente de la Generalitat.

Esa Constitución, a la que al parecer se le está dando su forma final en estos mismos momentos, se ha elaborado principalmente por el mencionado juez Santiago Vidal, ayudado por "nueve juristas". Echemos un vistazo a algunas de sus cláusulas.

Artículo 1: "La soberanía recae en el pueblo de Catalunya". Éste es probablemente el más absurdo de los artículos de la Constitución, ya que no da garantías al principio democrático de la mayoría, y en este momento sólo protege a la minoría del poble que está en control del proceso de "desconexion". Afortunadamente, la misma Constitución permite al poble en cualquier momento revocar la Constitución (artículos 92 y 93) y volver a la unidad de España. Ésa es una posibilidad que es sumamente interesante con respecto a las futuras elecciones, en el caso de que se permita que se celebren en el nuevo Estado catalán.

artículo 4: "La lengua propia y oficial de Cataluña es el catalán". Ya que el castellano es la lengua mayoritariamente hablada en Cataluña, es interesante que la Constitución propuesta insista en dar preferencia a la lengua minoritaria, el catalán, al tiempo que permite a la mayoría de habla castellana el derecho a utilizar el castellano si lo desea.

Artículo 62: "Cataluña es una nación de paz, libre de ejército y de fuerzas armadas, excepto la policía encargada de la seguridad pública". Éste es un artículo interesante, porque libera el nuevo Gobierno separatista de la carga financiera de un ejército, pero, al mismo tiempo, hace que sea imposible para Cataluña colaborar con cualquier otra nación en misiones de mantenimiento de la paz, y también priva de empleo a todo el cuerpo de la policía española y a todas las unidades militares con sede en Cataluña. La idea de una Cataluña no militar se basa, según Vidal, en la afirmación de que los catalanes son, con carácter excepcional, "enemigos de nadie y sí hermanos de todos los pueblos". Una afirmación impresionante.

Pero, sin duda, la parte más ingenua de la Constitución es la creencia de que Cataluña se convertirá automáticamente en miembro de la Unión Europea y de las Naciones Unidas. El año pasado, el portavoz de la Comisión Europea afirmó claramente: "Una nueva región independiente por el hecho de su independencia se convertiría en un tercer país en relación con la Unión Europea y puede solicitar el ingreso como miembro".

Está claro que nos espera una época de caos, un caos que no es menos sorprendente del que George Orwell presenció cuando visitó una Cataluña en convulsiones en la década de 1930. El nuevo presidente de la Generalitat ha proclamado: "¡Éste no es tiempo para los cobardes!". Cobardes no somos, pero esperemos que la recuperación no sea dolorosa.

Henry Kamen es historiador británico; acaba de publicar Fernando el Católico (La Esfera de los Libros, 2015).

 


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