AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 27  Enero  2016

Por una radical despolitización
Juan M. Blanco vozpopuli.com 27 Enero 2016

Los tiras y aflojas, los dimes y diretes entre partidos, sus bloqueos, exigencias y posturas teatrales de cara a la formación de un gobierno indican que, en España, los dirigentes están preocupados sobre todo por su sillón. Las discusiones pertenecen casi siempre a la pequeña política, la ordinaria, esa artimaña del reparto y la demagogia. Los jefes de partido desconocen o deprecian la gran política, la de las grandes ideas, la de la visión de futuro, la estrategia de reformar profundamente para superar la grave crisis política y social. Pero salir de este impasse, de esta decadencia, requiere coger el toro por los cuernos, cambiar radicalmente el sistema antes de que nos devore. Los partidos han extendido sus tentáculos por todas las instituciones, por todos los órganos estatales y paraestatales, politizando muchos ámbitos que corresponderían a la sociedad civil. Un proceso que refleja los intereses de ciertas cúpulas, y la de miles de seguidores que deben su puesto y su vida regalada al favor del jefe. Al parecer, los nuevos partidos desean heredar ese cortijo.

La política mal entendida es omnipresente, se encuentra hasta en la sopa. Lo absorbe todo. Directa o indirectamente, nada escapa a sus tentáculos. Y, como crea muchos más problemas de los que resuelve, los líderes suelen proponen una huida hacia adelante, generando nuevos círculos viciosos. Intentan curar la enfermedad con el mismo veneno que la causó. Por ello es necesario girar en redondo, desandar el camino, despolitizar muchos ámbitos de la vida cotidiana, acotar la acción de los partidos a los ámbitos pertinentes. Las dificultades generadas por la mala política no se resuelven con más política; la cantidad nunca sustituye a la calidad.

La politización extrema ha llegado incluso a los ayuntamientos, convertidos en organismos clave para el reparto clientelar de los partidos. Unos entes que han acabado reproduciendo la estructura, las funciones, los tics de los gobiernos nacionales y que últimamente intentan modelar la actitud ciudadana, la organización de las empresas, la vida privada, oprimir, discriminar, imponer lo políticamente correcto. Olvidan que un ayuntamiento debe limitarse a proveer servicios municipales de forma eficaz y económica, molestando lo menos posible, evitando alharacas y recargos innecesarios para el contribuyente.

Los excesos políticos se reflejan también en la abusiva legislación, en infinidad de leyes, complejas, contradictorias, imposibles de conocer, menos de cumplir. El espíritu de las leyes se ha distorsionado, prostituido, desviado de su verdadero fin que es poner límites al caprichoso comportamiento de los gobernantes, frenar el inmenso poder del Estado. En su lugar, el sistema legal se ha convertido en un instrumento para otorgar excepciones y privilegios, modelar el comportamiento ciudadano, restringir las libertades y ejercer un intolerable paternalismo bajo el mantra de velar por el bienestar.

Demasiada legislación; excesivas barreras
Los efectos finales no son precisamente satisfactorios. Además de otorgar privilegios, el exceso de reglamentación crea enormes barreras a la creación de empresas, entorpece la competencia e impide a mucha gente ganarse la vida dignamente. Cualquier actividad económica se torna extraordinariamente compleja por los gigantescos costes burocráticos, los innumerables permisos, los enormes costes de transacción, la desmesurada regulación. Todo ello se traduce en desempleo, pobreza e ineficiencia en un sistema que no prima el mérito ni el esfuerzo, donde los recursos no pueden asignarse eficientemente, donde todo está supeditado a la política y sus intereses.

Una vez que el sistema niega a muchas personas la oportunidad de ganarse la vida dignamente, algunos políticos lanzan el caramelo de la generalización de las ayudas, su reconocimiento universal. Así, un mecanismo de solidaridad por el que los ciudadanos echan una mano temporalmente a quien ha sufrido un tropiezo hasta que pueda recuperarse, volver a trabajar, encauzar su vida, tiende a convertirse por la demagogia de los políticos en una quimera: la posibilidad de que todo el mundo pueda vivir de todo el mundo. Una trampa que vuelve a mucha gente dependiente del favor del político, que casualmente administra esos fondos. Se genera así un círculo vicioso que acaba generando más pobreza y marginalidad que la que pretendía erradicar. El intento de resolver con erradas decisiones políticas los problemas creados por la propia política acaba conduciendo a la decadencia y la quiebra social de un país.

Las necesarias reformas pasan por disminuir considerablemente el tamaño de la política, por limitar su ámbitos de actuación y, por supuesto, reducir el número de puestos a repartir entre los conmilitones. Un buen ejemplo de despolitización municipal son las numerosas ciudades de EEUU que funcionan sin alcalde, administradas por un gestor profesional. También es imprescindible una radical simplificación de la legislación, el recorte drástico del número de leyes y reglamentaciones, eliminando las innecesarias. Leyes, sí, pero pocas, justas y sencillas. Hay que dejar paso a una gestión más profesional y abrir espacios a la decisión de los ciudadanos, a su propia iniciativa. Liberar de las garras de los partidos los órganos clave: aquéllos que deben ser neutrales. Y todavía más importante, despolitizar la vida cotidiana: impedir que los dirigentes marquen constantemente, con sus ocurrencias, caprichos y disparates, la agenda de los ciudadanos.

¿Es la deuda un problema real para España? Sí, si no hay Gobierno... ni reformas
España necesita seguir con su política de ajustes y reducción del gasto si aspira a controlar su deuda pública a largo plazo, pero... ¿Qué pasaría si el bloqueo político se prolonga?
M. Valero El Confidencial 27 Enero 2016

La política española se paraliza y las reformas se congelan. ¿Por cuánto tiempo? Es lo que está sobre la mesa de la Comisión Europea (CE) ante una formación de Gobierno que no llega y pone nerviosos a los inversores. La sombra de una España ingobernable amenaza con tirar por tierra la recuperación económica si se paralizan las reformas, algo que Bruselas desaconseja de manera tajante. Es más, insta a continuar con los ajustes para evitar sobresaltos en el futuro.

Así concluye el informe de Sostenibilidad Fiscal 2015, elaborado por CE con el fin de evaluar las finanzas públicas de cada Estado miembro de la Unión Europea. El envejecimiento de la población figura como uno de los desafíos comunes que más preocupa, pero no es el único. Bruselas ha puesto el foco en los elevados niveles de deuda pública al superar el 99% del PIB y ser “una fuente de vulnerabilidad para la economía española”.

Aunque no detecta riesgos significativos ni dificultades fiscales a corto plazo, sí insta al Gobierno a seguir trabajando para reducir el déficit público estructural y mantener el endeudamiento a raya. El organismo presidido por Jean-Claude Juncker sitúa las previsiones de crecimiento para España en el 2,4% en 2017 frente al 2,7% de 2016 y el 3,1% de 2015. Pero no se moja sobre la situación política en España y se limita a pedir un "gobierno estable", sin entrar a valorar el coste económico de la incertidumbre.

Según sus estimaciones, la deuda pública alcanzará su máximo este año al aumentar dos puntos porcentuales respecto a 2014: ascendería hasta el 101% del PIB para volver a caer ligeramente en 2017. Un punto de partida tan elevado implica riesgos importantes a medio plazo: la deuda de 2020 puede ser incluso superior a la de 2015 si el Gobierno no trabaja para contenerla, advierte Bruselas. Por ello exige continuidad en las reformas ya emprendidas para reducir el gasto y sanear las cuentas del Estado.

¿Falta de ajustes? Alto riesgo para España
Las reformas deben ir en línea con los ajustes recogidos en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento para evitar un endeudamiento desmesurado. Bruselas teme un escenario sin cambios en materia fiscal, lo que mantendría la deuda pública en torno al 100% del PIB hasta 2020. “Una política fiscal sin cambios conlleva un alto riesgo para España a medio plazo”, señala el informe.

Los técnicos de Bruselas también subrayan la necesidad de continuar con los ajustes cuando hablan de un futuro lejano. “Los ajustes fiscales conllevan una trayectoria sostenible a largo plazo”. Además atribuyen las proyecciones favorables a las reformas ya emprendidas por el Gobierno, haciendo especial hincapié en la reforma de pensiones como medida para controlar el gasto.

El endeudamiento público de España alcanza niveles muy altos debido a los elevados déficits acumulados de los últimos años. La deuda pública en circulación ascendió en 2014 a 1.033 billones de euros. Solo Bélgica (106%), Irlanda (107%), Italia (132%), Chipre (108%), Portugal (130%) y Grecia (178%) nos han superado en este indicador.

El déficit autonómico, un desbarajuste
Primo González Republica  27 Enero 2016

Todavía están por publicar las cuentas públicas del año 2015, aunque a finales de noviembre, tras once meses de andadura, el conjunto del Estado (incluyendo Administración Central, Seguridad Social y Autonomías) gastó 41.800 millones de euros más de lo ingresado. Es un desequilibrio muy importante, aunque es algo menor que el de un año antes, un 11,5% más bajo. Equivale al 3,87% del PIB. Así llevamos unos ocho años, si bien el desequilibrio va atenuándose conforme pasan los años y el dato con el que previsiblemente acabe el año 2015 no estará muy alejado del 4,2% del PIB que se había fijado como objetivo y que se había pactado con Bruselas. Aún en el caso de que se cumpla, las cifras son bastante preocupantes ya que ese déficit se suma al que ya arrastramos desde el año 2008, hasta superar el billón de euros, es decir, una cifra equivalente al 100% del PIB.

Como es lógico, todo el mundo da por hecho que este dinero lo vamos a devolver, aunque al ritmo que estamos gastando y presentando nuevos déficits conforme avanzan los años, la factura resulta cada vez más pesada. En la actualidad, esta factura se está pagando mediante créditos que puntualmente nos facilitan los inversores de todo el mundo, que son los que compran la Deuda Pública española. Este martes, el Tesoro ha vuelto a emitir Deuda a corto plazo (Letras del Tesoro) y lo ha hecho de nuevo con tipos de interés negativos. Es decir, cobrando en vez de pagando intereses. Pues bien, ni aun así están mejorando las cuentas públicas. Si los préstamos los tuviéramos que pagar a tipos como los que había normalmente hace cuatro o seis años, la Deuda Pública española estaría al borde del quebranto casi total.

La gangrena del gasto público tiene dos fuentes principales de desajuste, por un lado la Seguridad Social, en donde los gastos por prestaciones aumentan a un ritmo muy superior (a pesar de la modestia de los aumentos de los pagos a los pensionistas) al de los ingresos por cotizaciones y, sobre todo, el desequilibrio que ofrecen las cuentas de las Comunidades Autónomas. En los once primeros meses del año, las Autonomías han gastado 14.200 millones de euros más de los que ingresaron. Estaba previsto (y fijado por Hacienda) que el déficit de estas entidades no podía ser superior al 0,7% del PIB. Pero, en la práctica, se ha duplicado hasta el 1,3% del PIB.

Esa desviación de seis décimas, que habrá que ver en qué queda a final de año, cuando se contabilicen los datos de diciembre, que incluso pueden empeorar, es la que va a impedir que el conjunto del país pueda cumplir sus compromisos con Bruselas a la hora de sujetar la cuantía del déficit en el 4,2% del PIB como máximo. La Seguridad Social también aportará alguna desviación adicional, pero la más sustancial de todas es la que aportan las Autonomías, en especial el grupo de las que incumplen los objetivos propuestos.

Estos incumplimientos autonómicos son incluso más graves en la medida en que los gastos financieros de la deuda autonómica han descendido en un 51% este año respecto al año precedente. Si los costes financieros hubieran sido similares a años anteriores, el descalabro de las cuentas autonómicas sería descomunal. Y es este desajuste el que tendrá que afrontar como cuestión prioritaria el nuevo Gobierno, en especial con cuatro o cinco Autonomías que sistemáticamente, y con volúmenes importantes, incumplen el marco presupuestario común.

El mito de la austeridad del PP
EDITORIAL Libertad Digital 27 Enero 2016

Tras confirmarse que el Gobierno de Rajoy ha incumplido todos los años sus compromisos de reducción de déficit público y disparado la deuda hasta el 100% del PIB, bien se le podría recordar ahora aquellas palabras que pronunciara la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a comienzos de la pasada legislatura: "No se puede gastar más de lo que se ingresa, y sobre el que gaste más caerá el peso de la ley, porque la primera obligación de un responsable político es saber gestionar con lo que tiene y no comprometer el futuro con lo que no tiene".

Pero al irreconocible Gobierno del PP, principal responsable de que la Ley de Estabilidad Presupuestaria haya quedado en papel mojado, no le ha caído el peso de la ley, ni siquiera se le ha caído la cara de vergüenza. Por el contrario, sigue presumiendo de una austeridad y una reducción del déficit que constituye una de sus más clamorosas mentiras, paradójicamente reforzada por una oposición de izquierda todavía más manirrota.

Lo cierto, sin embargo, es que Rajoy llegó a La Moncloa con el compromiso de reducir el agujero de las Administraciones hasta el 4,4% en 2012, hasta el 3% en 2013, hasta el 2,2% en 2014 y hasta el 1,1% en 2015. Pero el déficit público no ha bajó ninguno de esos años por debajo del 5%, y ha superado incluso los topes más laxos que Rajoy renegoció con Bruselas, ya una vez en el Gobierno, con la excusa del desfase producido en 2011, que, para colmo, había tenido su origen en unas Administraciones autonómicas mayoritariamente en manos del PP.

Lejos de equilibrar las cuentas por la exclusiva vía de la reducción del gasto y el desmantelamiento de buena parte del sobredimensionado sector público, el Gobierno de Rajoy optó por una mayor presión fiscal y un incremento del endeudamiento.

El resultado ha sido que, lejos de reducir la deuda pública, el Gobierno del PP la ha disparado como nunca antes, y si la prima de riesgo no se ha disparado, como de hecho se disparó tras los primeros incumplimientos del PP, se ha debido a la decisión del BCE de monetizar deuda y salir en auxilio de los Gobiernos manirrotos.

En cualquier caso, la condescendencia de nuestros socios y del BCE tiene sus límites, y el Gobierno tendrá que aplicar ajustes extras en 2016. Es muy dudoso que España lo logre tanto si la política económica sigue como hasta ahora, no digamos ya si depende de un acuerdo entre el PSOE y Podemos.

El rebote: oportunidades, riesgos y la obligación de no ignorarlos
Para reconocer la fortaleza de un rebote en un mercado bajista debemos tener en cuenta varios indicadores, y ser rigurosos para no autoengañarnos cuando ya nos hemos equivocado antes
Daniel Lacalle El Confidencial 27 Enero 2016

“My heart can't help but frown, there's enough to go around” Carl Thomas

Para reconocer la fortaleza de un rebote en un mercado bajista debemos tener en cuenta varios indicadores, y ser extremadamente rigurosos para no autoengañarnos cuando ya nos hemos equivocado antes.

Lo primero, antes de detallar, es ignorar la causalidad atribuida por gran parte de la prensa. Es muy típico leer que “la bolsa cae por el petróleo, por China, por Grecia, por Brasil…” y “sube por Draghi, los fundamentales o la confianza en el gobierno”. No es que no exista cierta realidad, pero correlación no es causalidad.

Los indicadores técnicos de sobre-venta y fortaleza relativa (RSI), además de las famosas rupturas de medias móviles, ayudan a entender lo cerca o lejos que estamos de un entorno de capitulación. A pesar de las importantes caídas, no es el caso en muchos activos de riesgo. Según estimaciones de Citi y JP Morgan aún estamos lejos de los indicadores de capitulación, pero si en zonas de sobreventa.

Mejora de estimaciones de beneficios. De los sectores que han publicado resultados hasta hoy, solo hay dos en EEUU (telecomunicaciones y servicios al consumidor –consumer services-) que hayan mostrado crecimiento en beneficio neto. Preocupa la caída del 15% en los beneficios de las tecnológicas. Pero lo más relevante se encuentra en los objetivos publicados. De las empresas que han presentado resultados resalta que todas han reducido la recompra de acciones, que más del 50% han rebajado previsiones de dividendo y las expectativas para 2016 no se han revisado al alza en resultados ajustados en ninguna.

Escenario macroeconómico. La pérdida de la fe en la magia monetaria es evidente. China caía un 5,7% al anunciar una inyección de 440.000 millones de yuanes en el mercado. Europa perdía el rebote creado tras la rueda de prensa del BCE y Japón seguía perdiendo niveles importantes a pesar de la llamada del Banco Central de Japón a acciones adicionales.

Por lo tanto, al inversor le queda el comodín de las valoraciones. Hay que analizar los múltiplos con las siguientes preguntas: ¿Aceptamos estos niveles de ratios de valoración ante dos años de beneficios estancados? ¿Tenemos confianza en que el mercado está descontando ralentización global y desinflación estructural? Porque el problema de las valoraciones es que el consenso solo ha hecho revisiones cosméticas de 2017.

El rebote puede estar justificado si creemos que ese escenario de desinflación global no se va a dar. O si pensamos que la montaña de deuda que vence en los próximos cuatro años no va a afectar a los activos de riesgo.

Lo que está claro es que las estimaciones de subidas de tipos en EEUU muestran el miedo que tienen los inversores a que EEUU vuelva a subir tipos.

Un mercado que ha sido incapaz de digerir una subida de tipos de 0,25% y una devaluación insignificante del yuan no está sustentado en bases sólidas como para anticipar nuevas subidas y devaluaciones. Y desde luego, es incapaz de mantener las bajísimas rentabilidades de los bonos emergentes y cíclicos si el escenario de desinflación dura un año más.

Si pensamos que el estancamiento secular y la desinflación van a darse durante dos o tres años, tenemos un problema con las valoraciones.

Si pensamos que el estancamiento secular y la desinflación van a darse durante dos o tres años tenemos un problema con las valoraciones

Llevamos dos años aguantando la respiración y esperando, con la cabeza escondida, como los avestruces, a que la pesadilla –para los mercados- de la desinflación y ralentización se disipe. Haber dado la patada hacia delante refinanciando préstamos hace que los vencimientos de 2017 cobren especial relevancia.

Seamos cautelosos, y tomemos las oportunidades que generan estas correcciones con un riguroso análisis de valoraciones y un detallado conocimiento del riesgo de contagio de deudas de difícil cobro a las acciones e índices. ¿Por qué? Porque si no reconocemos que nos hemos equivocado, y mucho, en la magnitud e impacto de la desaceleración evidente desde agosto, estamos condenados a equivocarnos de nuevo. Las oportunidades existen. Los riesgos, también. Y no podemos ignorarlos.

PESTILENCIA
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 27 Enero 2016

Puedo estar en las antípodas de estos viejos extremismos frentistas reverdecidos y no compartir ni fondos ni formas con estos redentores “podemitas”, pero nada en ellos me causa la repulsión y la rabia de estas “collas” de ladrones, de esta corrupción que nos saquea, que es el primer cáncer de España, su peor enfermedad y ellos quienes la envilecen, la degradan y la destruyen.

Ayer asistimos a un nuevo episodio y, por fortuna, a la detención y conducción por la policía, en este caso la Guardia Civil, de una de estas cofradías de criminales emboscados en cargos y siglas. Ayer, una vez más, las del PP, que aunque no sean las únicas, si se reiteran hasta haber abierto tal vía de agua a ese partido que tiene naufragado el barco y ni siquiera lo reflotan los éxitos, que yo no les niego, en haber evitado el derrumbe y la ruina económica de nuestro país y haber comenzado a remontar desde un abismo de recesión y paro.

Es la corrupción, lo reconozco el delito que más me descompone y encorajina y tan solo por encima suyo, en repugnancia, coloco a la violación, al asesinato, a la pederastia –estremecedor el ultimo caso de la niña arrojada por la ventana- y a los terroristas y sus cómplices sin hacer tampoco entre estos distingos por motivaciones, que es lo mismo que fueran los de ETA quienes te pegaran un tiro en la nunca o que sean los islamistas quienes de destrocen con una bomba. De la misma forma tampoco hago distingos entre los colores de la corrupción, ya que solo tiene el apestoso de la mierda, aunque muchos si los baremen por ellos y en vez de combatirla y extirparla al unísono haya sido utilizada como arma arrojadiza considerando la del rival siempre mortal y teniendo disculpa para la propia.

Quisiera, pues siento que sobran palabras y faltan hechos, hacer simplemente unas sencillas consideraciones, a bote pronto, a vuela pluma y a flor de sentimiento. La primera que me vino a la cabeza al llegar la noticia de la trama valenciana fue: ¡Y encima se preguntan el porque de la pujanza de los extremistas y de los antisistemas!. Son ellos y de manera clamorosa, los responsables, la yesca y la gasolina de ese incendio, son sus robos, sus saqueos. ¡Sois vosotros los culpables!.

La segunda es más reconfortante. ¡No vais a quedar impunes!. Se acabó, se ha acabado y está cayendo el peso de la ley y el castigo penal y social sobre todos. Da igual poder, estatus y escondrijos. Las cárceles se van llenado y más que habrán de llenarse según vayan evacuando los casos los juzgados. Y sí, me alegro. Lo que me produciría impotencia es que lograran escapar y disfrutar del botín de sus delitos y latrocinios. Pero no van a lograrlo Están cayendo. Y confío en que sigan haciéndolo hasta el último y que tiemblen los culpables aún no descubiertos porque espero que el tumor acabe siendo extirpado y en todas sus ramificaciones y tejidos.
Y la tercera es más preocupada. Es la misma policía y es la misma justicia la que denuncia, detiene y juzga a unos y a otros. Y no puede ser tratada dependiendo del color de los investigados. No puede ser digna de aplauso cuando esa policía investiga a Gurtel, a los Eres, al clan Pujol y convertirse en “facha” cuando lo hace con la financiación iraní o venezolana. Es la ley, es la justicia, es la policía y es la misma. A lo mejor debiéramos aprenderlo y grabárnoslo los periodistas y no digo ya las enfebrecidas tropas de las trincheras tuiteras.

PD. El PP está obligado a la limpieza y a la regeneración. Ha de depurarse y purgar sus culpas. Es, quizás, momento de renuncias personales, aunque sean injustas, por el bien de España. Y por el suyo

Regeneración popular… o populismo
Okdiario 27 Enero 2016

Pocos factores han influido más decisivamente en el auge y consolidación de Podemos que la corrupción del Partido Popular. Entre el vasto océano de corruptelas, delitos e imputados, basta con citar los últimos casos: Rus, Acuamed o Rato y su testaferro. Todos ellos han servido para inflamar los ánimos de unos ciudadanos que han hecho de la indignación el combustible de un día a día que durante los últimos siete años se ha movido entre la preocupación por una economía menguante y la lacra del desempleo. Tanta corrupción ha embadurnado a la formación de Génova 13 que ni sus indiscutibles méritos económicos en 2015, ni el crecimiento del país al 3,2%, ni siquiera el mejor año del mercado laboral español en toda su historia han conseguido atenuar el eco infinito que entre la población tienen escándalos como el que ha estallado en Valencia.

Podemos, a pesar de tener a la Udef pisándole los talones por sus vínculos con Irán y Venezuela, ha gestionado a merced ese descontento gracias a su cinismo. Cada caso de los populares ha hecho más fuerte ante los votantes al partido dirigido por Pablo Iglesias. Así, se autoproclamaron “padres” de un movimiento popular como el 15M y que a la postre, con una calculada y maquiavélica estrategia, les ha granjeado millones de votos. Negar que las irregularidades del PP y la subida de los podemitas funcionan a modo de vasos comunicantes sería como no reconocer que los populares aún tienen margen de reacción de cara al futuro. Una tabula rasa que, inevitablemente, ha de pasar por una profundísima regeneración con la que acercarse a un nuevo perfil de votante así como sentar las bases de una lucha efectiva contra cualquier cepa delictiva que se encuentre oculta en el sistema inmunológico de un partido que llegó a ser la formación política más importante en la historia reciente de España.

Un buen ejemplo sería Cristina Cifuentes, que ha hecho de la autocrítica un interesante punto de partida: “Al Partido Popular le ha faltado humildad y le ha sobrado corrupción”. Unas declaraciones con las que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha abundado en la línea iniciada por José María Aznar en el último Comité Ejecutivo Nacional del partido. Entonces, el expresidente señaló la necesidad de un congreso donde puedan votar los 865.000 afiliados de la formación —su gran activo— y que debe ser la voz conjunta y principal que designe a la persona destinada a llevar las riendas de un partido fundamental para la estabilidad de una nación que comenzaba a ver la luz al final del túnel y que ahora está sumida en una duda de gobernabilidad que puede ser mortal.

El Partido Popular necesita a España casi tanto como España necesita a aquella formación que hace no tanto era ejemplo de liberalismo en toda Europa. No obstante, para volver por sus fueros debe eliminar todas las manzanas podridas del cesto. Es la única manera de ser otra vez una referencia en la defensa de la unidad de España, el libre comercio y las libertades fundamentales de todos los españoles. De lo contrario, y si siguen coleccionando casos como los que han surgido en las últimas semanas, los ciudadanos acabarán mirándolos con la abulia propia de unos zombies anestesiados y se entregarán sin pensar a los cínicos cantos de sirena procedentes de la mentira populista.

El retablo de Maese Pedro y la jaculatoria de González
Tomás Cuesta Libertad Digital 27 Enero 2016

González, en su día, se quitó a Marx de la chepa por los mismos motivos que el rey Enrique IV abjuró de Lutero. "Paris vaut bien une messe", arguyó el pretendiente dispuesto a comulgar con ruedas de molino para ceñirse la corona y disfrutar de la molienda. "Hay que ser socialistas antes que marxistas", proclamó a toda plana San Isidoro de Suresnes determinado a consumar su ascensión a los cielos sin lastres doctrinales ni sanguinarias hipotecas. Si París, cual es fama, bien valía una misa, conquistar la Moncloa justificaba un sacrilegio que los zelotes del jurásico, con Tierno a la cabeza, quisieron impedir aderezando intrigas y expidiendo anatemas. Vano empeño: Felipe (simplemente Felipe, González vino luego) barrió a los objetores, apaciguó a los reticentes, rescató a su partido del pudridero ideológico que le roía los adentros e hizo posible, al poco, que la riada de la izquierda fluyera hacia el poder por la calle de en medio.

Treinta y siete años después de aquel Congreso Extraordinario en el que el PSOE contribuyó a la Transición transitando hasta el canon de las socialdemocracias razonables, su Comité Federal se encontrará este sábado ante una encrucijada no menos inquietante. Bien es verdad que, ahora, el escenario es muy distinto, que los actores han cambiado, que en este enredo el drama se coaliga con la farsa. Pero no es menos cierto que los barones que apuntalan a un PSOE patidifuso, anémico y menguado deberán responder a un desafío que no desmerece en nada a aquél que, in illo tempore, obligó a cada cual a retratarse. Al desprenderse, antaño, de las anteojeras del marxismo lograron percibir que la centralidad era el salvoconducto de los monopolistas del progreso, su inobjetable coartada. El avenirse, hogaño, a suscribir un pacto fáustico con esa turba infame que grazna en los platós y gorjea en Palacio, sería peor que un crimen; sería -Fouché mediante- un gravísimo error, un gigantesco disparate.

Los neo-leninistas que han crecido -y se han crecido- en las hediondas cochiqueras de la telecracia saben que el Gran Satán les justifica; que la casta -el pútrido espantajo- es, en el fondo, un aliado; que el contrincante, en suma, sirve de contraparte. Cuanto peor, mejor: sin novedad en el parvulario. De ahí que su auténtico enemigo -ese al que intentarán anestesiar con arrumacos y al que apuntillarán, acto seguido, con hechos consumados- sea quien le disputa la primogenitura de los sueños (o de las pesadillas, que la noche es muy larga) y se resiste a traspasarles el comodín del cambio. Lenin se merendó a los mencheviques e Iglesias hará lo propio con el PSOE si nadie le coloca un bozal de su talla.

Mientras, por si las moscas y por amenizar el trance, manténgase a la escucha de la jaculatoria de Felipe adaptada al contexto y a lo que las circunstancias mandan: "¿Hay que ser socialistas antes que irresponsables? ¿Hemos de ser las marionetas de ese obsceno retablo con el que Maese Pedro quiere perpetuarse?" Interroga Felipe. Que responda González.

Lo que dice el político y la realidad indiscutible
Antonio García Fuentes Periodista Digital 27 Enero 2016

El político y sobre todo el que tiene el mando, jamás dice la verdad; sencillamente no puede decirla, por cuanto la política está montada en la mentira, en el subterfugio, en echar la culpa “al otro o los otros”; nunca reconocerá sus culpas el que verdaderamente las tiene; por ello lo que ha venido diciendo Mariano Rajoy Brey, son mentiras; pero pese a ello las ha mantenido y mantiene y además tiene la cara dura de intitularse en salvador de un desastre, que por lo enorme y notorio no tiene defensa.

Nos ha venido diciendo que “ha salvado a España de lo que han hecho tragar a Grecia”. Mentira, puesto que en realidad estamos intervenidos como esa otra nación; es más, “los usureros” de la UE, siguen presionando para que el gobierno “que sea”, nos apriete a los españoles mucho más; puesto que ellos lo que quieren es que las deudas que nos impusieron, sean pagadas puntualmente, el resto les importa dos “cojoncios”; si la miseria alcanza a cada vez más españoles, a ellos “se la refanfinflan”.

Rajoy no reconocerá nunca, que su “medicina” ha sido el endeudarnos cada vez más, hasta llegar a grados ya de imposibilidad de pagarla y además sigue creciendo hasta este momento; prueba de ello, es la cantinela casi diaria que nos dicen los informativos, que cuentan la cantidad de millones de deuda que han suscrito en ese mismo día, lo que nos dice que pese a la bajada del petróleo, la deuda sigue creciendo y el déficit igualmente no se equilibra; por tanto “las verdades de este último presidente son mentiras demostrables” y las que se las está recordando constantemente Roberto Centeno en sus contundentes, “Disparates Económicos” en “Diario El Confidencial”; por lo tanto al perder las elecciones últimas (las ha perdido, puesto que de mayoría absoluta ha pasado a no tener poder para moverse) ha debido dimitir y que su partido elija a otro dirigente; puesto que las encuestas lo rechazan en mayoría absoluta. La realidad es que entre unos y otros, España ha quedado huérfana totalmente de políticos dignos de confianza y no parece que ello vaya a tener solución en un corto plazo, debido a las actitudes de la mayoría de los ahora “electos”; los que en vez de hacer un análisis exhaustivo de la situación de España, siguen en “sus guerras particulares y por tanto de espaldas totalmente al pueblo español, que les paga con un desprecio cada vez más notorio”; por lo que unas nuevas elecciones dudo solucionen nada del gravísimo problema ya acumulado.

Como testimonios indiscutibles me refiero y comento las siguientes noticias en prensa no tremendista: “La temporalidad se ceba en Andalucía y Extremadura con tasas del 35 % del paro obrero” (ABC 11-01-2016). Estas dos autonomías, siguen siendo los territorios más pobres o empobrecidos de toda Europa y donde e inexplicablemente, sus gobiernos (curiosamente toda la nueva época en manos del partido socialista) aplican tasas e impuestos muy superiores a las del resto de autonomías españolas; lo que no quiere decir que en las otras “regalen nada” ya que la noticia siguiente lo confirma.
“España sigue con tipos de IRPF y Sociedades más altos que la UE (igual periódico e igual día del citado anteriormente) el que confirma igualmente los sueldos o salarios mucho más bajos”; todo lo cual confirma la situación de empobrecimiento que han sufrido la mayor parte de la población española, que somos en realidad los que soportamos el peso de los gastos o malgastos de un Estado, que no sabe administrar los bienes de España y que la viene empobreciendo, desde la muerte de Franco y haberse hecho cargo del aparato estatal una clase política inútil total.

Tan es así, que hay zonas donde la emigración ya es una plaga similar a la que hubo en iguales zonas, tras las penurias posteriores a la guerra civil española; como lo confirma esta otra noticia: “La provincia de Jaén registra la mayor bajada demográfica de Andalucía; en el año 2015 la provincia ha perdido 4579 habitantes, un porcentaje notable incluso los ha perdido su capital provincial” (Diario VivaJaén 18-01-2016). Pensemos que siempre emigran los más útiles y valiosos, por lo que el empobrecimiento es pernicioso por demás.

Ante todos estos hechos irrefutables, más los muchos que se pueden añadir y donde resalta la enorme corrupción que hemos soportado y seguimos soportando, puesto que no paran de salir “nuevos casos”… ¿qué merece la clase política en general, sino un desprecio y repudios absolutos… es que son tan ceporros que no se dan cuenta de lo que ocurre aquí? ¿Ni el rey como jefe del Estado dice nada, salvo las palabras melifluas y suaves que en nada ni en nadie influyen… para qué queremos un jefe que no existe como tal en realidad? ¿No se lo pregunta este hombre que estando en plena edad de regir no rige nada ni influye en nada ni en nadie… para qué le pagamos y mantenemos a él y toda su familia?

Y no queremos ninguna revolución, simplemente que los recursos que tiene España, han de ser mucho más justamente repartidos entre la población y que vayan habiendo unos equilibrios de los que estamos muy lejanos; aquí sigue habiendo muchos privilegios y privilegiados, mientras cada vez más españoles las están pasando “muy putas” simplemente para sir sobreviviendo… “y eso es peligroso, muy peligroso”… sino al tiempo”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Podemos no es populista
José García Domínguez Libertad Digital 27 Enero 2016

Podemos no es populista. De hecho, es justo lo contrario. Y ese, a la larga, va a ser su gran talón de Aquiles, el lastre ideológico que le impedirá aniquilar al PSOE, su supremo objetivo estratégico. En Europa, y de un tiempo a esta parte, la palabra populista ha sido desposeída de su significado original para acabar convertida en un insulto. Así, la voz populista resulta hoy poco menos que un sinónimo de despreciable excrecencia, de basura política, de hez civil. Sin embargo, el populismo constituyó una corriente doctrinal tan influyente como respetable en muchos países de Occidente, con muy especial incidencia en Estados Unidos y en la Rusia presoviética. El mismo Lenin militó en el populismo antes de pasarse a los bolcheviques.

Esa confusión a propósito de la naturaleza de los movimientos populistas tiene un doble origen. Por un lado, se tiende a asociar el populismo con una tradición política específicamente latinoamericana, la del caudillismo nacionalista. Ernesto Laclau, el teórico de referencia de Podemos, abunda a lo largo de toda su obra en la misma imprecisión terminológica. Por otro lado, es muy común tomar por populismo al simple abuso de la demagogia en la reyerta política cotidiana. Algo que tampoco tiene nada que ver. El recurso a la demagogia en la vida pública es tan antiguo como la propia democracia. De hecho, democracia y demagogia nacieron juntas en las ciudades-estado griegas, y juntas siguen mil y pico años después. Como tantos otros de su cuerda, Pablo Iglesias, sí, es un demagogo de libro. Pero eso no lo convierte, ni mucho menos, en un populista.

Por lo demás, acusar a Podemos de populistas y comunistas a un tiempo, como aquí se hace, no deja de constituir otra inconsecuencia. Más que nada porque los comunistas siempre estuvieron en las antípodas del populismo. No se olvide que el marxismo fue una ideología elitista, una variante moderna del despotismo ilustrado que, como su ancestros filosóficos, los pensadores de las Luces, desconfió en todo momento del pueblo, al que tenía por ignorante, infantil y alienado. En tanto que herederos de la Ilustración, los comunistas, al igual que los liberales de ahora mismo, propugnaban una doctrina universalista. Su proyecto no sabía de fronteras nacionales ni de zonas de exclusión. Todo lo contrario del populismo, que, por definición, remite a la defensa de los particularismos locales, de los arraigos específicos, de las singularidades idiosincrásicas, de la tradición ligada a la tierra tan propia del pueblo frente al cosmopolitismo nómada típico de las élites contemporáneas.
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En ese sentido, el genuino por más señas, Donald Trump es populista, Le Pen es populista, Berlusconi es populista, Haider fue populista, el UKIP es populista, pero Podemos no es populista. Y de ahí, decíamos al principio, su punto débil. Porque, más pronto que tarde, Podemos va a tener que afrontar una contradicción insoslayable para su proyecto político. La contradicción que se deriva de querer ser, por una parte, el gran partido del precariado, la fuerza que represente a los excluidos del colchón de seguridad del Estado del Bienestar, ese que configuran los contratos laborales indefinidos, los salarios decentes auspiciados por el poder de negociación sindical y la estabilidad vital garantizada, y, por otro lado, vindicarse como un grupo progresista al uso que rechaza por retrógrada y reaccionaria cualquier limitación nacional a los movimientos migratorios.

Dos querencias que, simplemente, resultan ser incompatibles entre sí. Algo que los populistas de todo pelaje comprendieron a la primera. Y de ahí su unánime repudio a la apertura de fronteras y a recepción sin límites de nuevos inmigrantes dentro de sus respectivos Estados. Extrañas paradojas de la Historia, las olvidadas leyes económicas del siglo XIX vuelven ser las propias del XXI. De hecho, los jóvenes votantes de Podemos son víctimas de aquella famosa ley de hierro de los salarios que todos suponíamos difunta y enterrada desde hacía al menos cien años. Expresado de forma sintética: los sueldos de su base electoral tenderán de modo crónico a mantenerse estancados en el nivel de subsistencia a causa de que, a su vez, la oferta de mano de obra tiende a hacerse infinita merced a los flujos migratorios. Ese foco de tensión no lo sufrirá nunca el Frente Nacional en Francia pero sí le va a pasar factura a Iglesias en algún momento. Ese, y no los cuartos de Venezuela o Irán, es su flanco débil. Al final, caerán por no ser populistas.

Rajoy puede pagar ahora por su tibieza contra la corrupción
EDITORIAL El Mundo 27 Enero 2016

LA OPERACIÓN anticorrupción desarrollada ayer a instancias del juzgado que instruye el 'caso Imelsa', destapado por EL MUNDO en noviembre de 2014 y centrado en la supuesta trama de cobro de comisiones a través de esta empresa pública de la Diputación valenciana, se saldó con 24 detenciones. Entre otras, las de Alfonso Rus, ex presidente del PP y de la Diputación de Valencia; Máximo Caturla, ex vicepresidente de esta institución; y David Serra, ex diputado del PP en las Cortes Valencianas. La gravedad de los hechos investigados y la envergadura de los cargos implicados confirman a la Comunidad Valenciana como uno de los epicentros de la corrupción que ha asolado la política española durante los últimos lustros. Pero también señalan directamente la responsabilidad -cuando menos, por omisión- de la dirección nacional del PP y del propio Mariano Rajoy, quien puede pagar su tibieza contra la corrupción justo cuando inicia las negociaciones para sacar adelante su segunda investidura.

El escándalo que salpica a la Diputación de Valencia no es un garbanzo negro en la mayor organización política de España, sino un ejemplo paradigmático de hasta qué punto la corrupción se convirtió en un problema estructural en el Partido Popular. Los integrantes de la trama se servían de sus puestos de responsabilidad en varias administraciones públicas de la Comunidad Valenciana para percibir comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones fraudulentas. La Fiscalía y la Guardia Civil señalan que el PP valenciano amparó «una organización criminal» con el objetivo final de financiarse ilegalmente, lo que pone el foco sobre quien ha sido su cabeza visible durante el último cuarto de siglo: la ex alcaldesa y actual senadora Rita Barberá. Cabe recordar que en la causa hay también 29 investigados, entre los que se encuentra María José Alcón, ex edil del PP en Valencia y esposa del ex vicealcalde valenciano, Alfonso Grau, procesado en el 'caso Nóos'. Asimismo, queda en entredicho el papel de Gerardo Camps, ex vicepresidente del Gobierno valenciano y actual diputado por Alicante. El alcance de este caso no admite, por tanto, más subterfugios políticos. Si las acusaciones cobran forma judicial, Barberá y Camps, hoy aforados, deberían dimitir de sus cargos para evitar el trámite del suplicatorio y agilizar la depuración de responsabilidades.

El monto económico de las comisiones del 'caso Imelsa' ascendería a una suma cuantitativamente superior al 'caso Gürtel'. Cada vez está más claro que Rus accedió a la Diputación valenciana en 2007 para saquear una administración que disponía de escasos controles. El punto de inflexión llegó tras hacerse públicas las conversaciones grabadas por Marcos Benavent -ex gerente de Imelsa-, en las que el propio Rus aparecía contando dinero procedente de los presuntos amaños de contratos. Este hecho determinó la campaña de las últimas autonómicas, cuyo resultado zanjó 24 años de hegemonía política del PP en la Comunidad Valenciana, al tiempo que precipitó la caída de Rus. Hasta entonces, éste había gozado de la protección de Génova. En mayo de 2015 fue expulsado del partido.

Sólo desde la impunidad que parecía rodear al PP valenciano se explica la existencia de una trama de estas proporciones. O que incluso el propio Benavent abriera una peluquería en una céntrica calle de la capital del Turia bajo el rótulo: «¿Qué hay de lo mío?». Cuando un redactor de este periódico llamó a Rus para contrastar la investigación sobre su proceder, la respuesta del ex mandatario, caracterizado por su tono zafio, fue: «¿La información la firmas tú o EL MUNDO? Es para saber a nombre de quién ponemos mañana la querella». Esta reacción chulesca, propia de quien se creía por encima de la Justicia, halló un aval en la actitud timorata de la dirección de los 'populares', incapaz de reaccionar ante la retahíla de escándalos que han acabado descomponiendo su estructura en la Comunidad Valenciana. Incluso ayer, después de la macrorredada, el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, echó balones fuera y evocó varios episodios de corrupción que afectan a otros partidos.

Es obvio que el estallido del 'caso Imelsa' le llega a Rajoy en el peor momento. A nadie se le escapa que la corrupción fue una de las causas que subyacen en el batacazo del PP en las generales. Ahora puede convertirse en la principal china en el zapato de la investidura. Desde Ciudadanos advirtieron ayer de que Rajoy «no es el más indicado» para luchar contra la corrupción y que ello condicionará las negociaciones. El PP no puede deshacer el pasado, pero debe comportarse de manera inflexible con la corrupción, un asunto que gangrena sus cimientos y que exige la máxima contundencia por parte de sus dirigentes. Y, muy especialmente, del propio Rajoy.

De Génova 13 a Valencia 24
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 27 Enero 2016

EN EL Congreso de Bulgaria, capital Valencia, de 2008, Rajoy liquidó al PP. Gracias al apoyo tramposo de Camps y Arenas y la deserción de Aguirre, Costa y Elorriaga, Rajoy convirtió el PP de Aznar en el partido de Rajoy e invitó «a los liberales a irse al partido liberal y a los conservadores al partido conservador», frase textual en el mitin de Elche que remató su entronización. Desde entonces, Camps sigue vistiéndose y Arenas no deja de ascender. Con Pío García Escudero es la gran apuesta renovadora del PP para el Senado, mientras Villalobos y Sánchez Camacho -que con Soria forzó la retirada de San Gil de la ponencia política pre-búlgara- prueban el ímpetu rejuvenecedor del rajoyismo en el Congreso.

Sin embargo, en el lugar del crimen búlgaro, porque crimen fue la liquidación del gran partido liberal-conservador español, sigue corriendo la sangre. En la misma semana en que el PP como partido ha sido imputado por uno de los afluentes del río Bárcenas, se ha inundado la albufera de Camps y Barberá, otro puntal del rajoyismo en la gallardonización y sumisión prisaica del PP. Si la foto de Rajoy entre San Gil y Ortega Lara en la gran manifestación de 2007 contra el pacto ETA-ZP prueba la traición a las víctimas del terrorismo, cuyo símbolo es Bolinaga, las 'fotopaellas' del Presidente en funciones del Gobierno y Presidente en defunciones del PP desde aquel 2008 junto a los infinitos imputados y los 24 detenidos ayer son pruebas demoledoras de que la anulación ideológica acarrea la abyección moral, porque sin ideas no hay recambio de personas y el culto al cargo desemboca fatalmente en el monocultivo de la comisión.

Si Rajoy no fuera el verdugo de su partido y coautor necesario del crimen de lesa democracia contra España, se apresuraría a facilitar el pacto con Ciudadanos y el PSOE para formar un Gobierno de emergencia capaz de limpiar los establos del sistema representativo, sin el que no habrá libertad. Rivera, por inédito, está limpio y podría garantizar la higienización del PP y el PSOE a través de la independencia judicial y las reformas institucionales que deben revitalizar el cuerpo político de la nación. Pero el partido de Génova 13 no sobrevivirá a los 24 detenidos de Valencia y sus 120 cochazos si Rajoy insiste en ser el único cadáver superviviente del PP.

La derechona
Pablo Molina Libertad Digital 27 Enero 2016

La operación policial contra la corrupción en la Diputación de Valencia ha dejado al PP valenciano como un solar, por las serias sospechas que recaen sobre sus principales dirigentes. Sin ánimo de generalizar, alguna vocación habrá que reconocer a la cúpula del PP valenciano, dado que no ha habido escándalo de corrupción sonado en España en los últimos años que no tenga una ramificación importante en tierras levantinas, de Correa a Urdangarin, pasando por casos autóctonos como el que ayer originó una cascada de detenciones a cuenta del presunto saqueo de la empresa pública Imelsa.

En los telediarios están recordando los mejores momentos del presidente del PP valenciano, cuando actuaba de telonero en las grandes citas de las campañas electorales en la plaza de toros de Valencia. Lo ves en el estrado, con esa voz cascada, desgranando piropos a Mariano y haciendo chistes como un Paco Martínez Soria en el Club de la Comedia, y más que un político solvente explicando un programa electoral parece un empresario de la alcachofa haciendo tiempo para irse al puticlub, a ver cómo está el género.

Para completar el cuadro, las primeras filas de la plaza aparecen abarrotadas de señoras con visón, permanente, el botox recién inyectado y varias capas de pintura, riendo las gracias del simpático orador. Lo que se dice un partido moderno, conectado con los sectores más dinámicos de la sociedad civil.
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Si son culpables o no de corrupción los dirigentes del PP valenciano lo dirán los tribunales llegados su momento. Ahora bien, de lo que sí son responsables es de haber convertido a su partido en el espejo de todos los clichés con que la extrema izquierda caricaturiza a "la derechona". Y todo por no hacer una renovación a fondo cuando aún estaban a tiempo. En Murcia, un poco más abajo en el mapa, la hicieron en el último minuto y todavía está por ver si será suficiente para evitar una catástrofe similar a la que han provocado sus vecinos de arriba.

El final del PP
Enrique Arias Vega lavozlibre.es 27 Enero 2016

Periodista y economista
No es que el Partido Popular tenga difícil formar Gobierno, sino que tiene difícil hasta sobrevivir como partido político.

Las últimas detenciones masivas de dirigentes valencianos son la gota que colma el vaso de una opinión pública escandalizada respecto a las prácticas corruptas y delictivas de políticos del PP. Hasta 57 casos que afectan al partido han sido descubiertos en los últimos años; algunos, con la sonoridad y la magnitud de Palma Arenas, Luis Bárcenas, Gürtel, Nóos, tarjetas black, Carlos Fabra, Brugal, Imelsa…

Con algunos centenares de cargos públicos imputados y varias docenas de ellos ya en prisión, no hay partido político ni institución pública que resista la evidencia de una podredumbre generalizada y una explotación masiva y aprovechada del dinero público en su propio beneficio.

Por mucho menos que eso han desaparecido partidos tan poderosos como la otrora omnipotente Democracia Cristiana italiana, a quien la corrupción de la tangentópolis hizo que los ciudadanos le diesen la espalda. Ante la corrupción generalizada en España durante la última época, ahora hace justo un año escribí que “de aquel PP que presumió de ser el regenerador de la vida política española no queda nada de nada” y que, en consecuencia, “los días del PP tal como le conocemos están contados”.

Lo peor del Partido Popular no han sido, pues, los recortes sociales, el incumplimiento de sus promesas electorales, las medidas económicas que han castigado a la sufrida clase media o su inacción ante el reto separatista de Cataluña, sino su inmersión en la putrefacción política.

Es verdad, no obstante, que no desaparecerá del mapa la ideología conservadora, pero adquirirá nuevas formas electorales y le costará algún tiempo conseguirlo y con nuevos líderes al frente. De momento, pensar que, en plena disolución del partido, Mariano Rajoy o uno de los suyos pueda encabezar un Gobierno de España resulta sinceramente imposible

El PP es una trama
Estamos un pasó más allá de lo que exigía César de su mujer, a quien no le bastaba que fuera honesta si no que debía parecerlo.
Carlos Esteban gaceta.es 27 Enero 2016

'La corrupción le estalla al PP en plena negociación de los pactos', abre El País, acompañando el titular con la foto de un agente de la Guardia Civil de espaldas en el registro de la sede 'popular' en Valencia.

Estamos un pasó más allá de lo que exigía César de su mujer, a quien no le bastaba que fuera honesta si no que debía parecerlo. Ahora basta que lo parezca, así sea tan golfa como Clodia Pulcher. Que el PP valenciano era un lodazal no es precisamente un secreto, pero importaba que no se airease la basura, no en un momento en que todos posan con sus níveos mantos de las más puras intenciones para aspirar al poder.

El caso valenciano ejemplifica también por qué es tan difícil acabar con la corrupción, e imposible que sea el propio partido quien denuncie y aparte a sus 'manzanas podridas': porque la podre afecta a todo el aparato, ese mismo sin el cual no puede llegarse al poder.

PP y PSOE, los grandes partidos de la alternancia, son enormes agencias de colocación. Comparen cuántos políticos a tiempo completo por habitante hay en España comparados con el caso alemán o danés. Es forzar excesivamente la credulidad del pueblo tratar de convencerle de que toda esa nube de políticos está en el partido por esa mítica 'vocación de servicio' que, casualmente, nunca se concreta en la asistencia a comedores sociales, o por celo ideológico.

¿Qué celo ideológico, por otra parte? ¿Qué modelo de sociedad tiene el PP que le distinga de modo diáfano como grupo ideológico netamente diferente? Y el PSOE, ¿qué tiene de socialista, como se entendía hasta hace no mucho? Siendo como son, esa cosa blanda y posibilista, ¿qué puede mover a nadie a militar en cualquiera de ellos sino el deseo de medrar?
Qué caramba: el órgano del PSOE, su máximo valedor en los medios, es el grupo Prisa. No les aburriré: consulten ustedes mismos quiénes son sus dueños y apreciarán sin duda la ironía de la situación.

Cristina Cifuentes, presidente de la Comunidad de Madrid, es entrevistada en El País, que saca a primera unas declaraciones suyas como titular: "¿Por qué se va a retirar Rajoy y no Sánchez? Me parece injusto". Si Cifuentes ha consultado esta mañana el periódico para ver cómo sale, tiene en primera la respuesta a su pregunta. Sé fuerte, Luis.
ABC, probablemente aliviado de tener la portada que tiene, especialmente apta para un solo asunto del día, ignora la redada en Valencia. Saca un primer plano de perfil de Felipe González con el rostro groseramente borroso de Sánchez en segundo plano. No hemos abandonado, pues, la corrupción, que González presidió un veradero patio de Monipodio a escala nacional en el que no faltó de nada. Eso no le ha impedido convertirse en el Maestro Yoda de la política española ni ganar fama de estadista, lo que prueba que la corrupción se perdona deprisa o que España tiene la memoria de un pez.

'González aboga por un gobierno PP-C's con abstención del PSOE', se lee bajo el perfil numismático del viejo líder. "El referente socialista rechaza cualquier pacto con Podemos, mientras casi cuarenta exministros apuestan por una gran coalición "de dos o más partidos constitucionalistas". Me emociona tanto interés por el servicio público, de verdad.
El Mundo reparte los dos aspectos de la noticia -el hecho y sus implicaciones postelectorales- en dos titulares. Usando la misma foto que El País, titula primero: 'Desmantelada la "organización criminal" del PP valenciano', y más abajo: 'El nuevo caso de corrupción complica el diálogo con Rajoy'. Sí, eso parece.

A los de Marhuenda hay que quererlos. O, directamente, vomitar ante su servilismo pepero. El contorsionismo periodístico que realiza en su titular de primera es verdaderamente notable: 'El PP expulsa en horas a los detenidos en Valencia para salvar los pactos con C's'. Bueno, eso último es bastante revelador, por otra parte. No diré que en Génova conocían perfectamente los tejemanejes de Rita y sus muchachos porque sería acusarles de un delito y carezco de pruebas, pero lo contrario me parece muy inverosímil, completamente alejado de la experiencia humana común.

La foto, no les sorprenderá, no corresponde al sonrojante registro, sino al pequeño Errejón mostrando un plano del Congreso para quejarse ante los medios de que les han dado las peores localidades del circo.

Algo huele mal en Estoril
Almudena Negro vozpopuli.com 27 Enero 2016

24 de abril de 1998. En contra de todo pronóstico y del aparato de Ferraz, Josep Borrell, apoyado por Antonio Asunción y Rodríguez de la Borbolla, gana las primarias del PSOE frente a Joaquín Almunia. Algo que Jesús Cacho en “El negocio de la libertad” [Editorial Foca] calificó como “una derrota sin paliativos del felipismo y lo que el felipismo representa”. Eran los primeros indicios de resquebrajamiento del consenso socialdemócrata establecido en 1978. Y eso que José María Aznar aún no había alcanzado la mayoría absoluta del año 2000, que hizo al PSOE virar hacia posiciones muy alejadas de la socialdemocracia europea, al darse cuenta que, quizás, la victoria de 1996 del PP no iba a ser un paréntesis en su derecho a regir para siempre los destinos de España. Un derecho que se habían ganado en 1978, pensaban y piensan, al aceptar la Corona como también hizo Santiago Carrillo, traicionando así los principios del Partido Comunista de España.

Los famosos Pactos de la Moncloa, que ahora Mariano Rajoy quiere resucitar en una especie de Segunda Transición limitada a la pequeña política, fueron exactamente eso: un acuerdo de las oligarquías para crear un Estado de Partidos -mencionados junto a los sindicatos en la propia Carta otorgada- basado en una Ley de corte socialdemócrata (España es una sociedad avanzada, comienza en perfecto lenguaje leninista, ya en su preámbulo) cuyo pilar fundamental sería el juancarlismo, la Corona. Un consenso político, incompatible con la democracia y la libertad política, en el que también estuvieron siempre presentes los nacionalistas, para quienes se adoptó la extraña ley D’Hont, en un intento, el primero, de apaciguamiento de lo inevitable.

Y así es como llegamos a los 40 años de paz y prosperidad, que no de libertad (que se lo digan a las familias de los cientos de asesinados por la banda terrorista ETA o a los perseguidos por el nacionalismo catalán), en que vivimos hasta el momento de la abdicación de Juan Carlos I, sostén y pilar fundamental del consenso. Un consenso que hoy, está saltando por los aires, sin que experimentos del IBEX –léase, Ciudadanos- o el Partido Popular, consigan frenar lo que parece inevitable a medio plazo si no cambian los discursos.

Por una parte, los nacionalistas, cuyo proyecto político siempre fue la separación de España y no el sacarnos los cuartos (aunque ya que estamos…), aprovechando la debilidad de unas instituciones ayunas de control y en muchos casos profundamente corruptas, están en el final de su camino. La proclamación unilateral de independencia de Cataluña que pretende, aunque ahora lo disimule, el señor Puigdemont, es sólo el comienzo. Y nada parece que pueda pararlo. Fiarlo todo a la Unión Europea, que también está pasando una grave crisis de legitimidad, la crisis de la socialdemocracia, es errar.

Por otra, el PSOE, el gran partido del juancarlismo, la hegemonía del felipismo es inexplicable sin él, está a punto de saltar por los aires de la mano de un federalismo absurdo y unos líderes mediocres, que no son causa, sino consecuencia. ¿Acaso, después de cuatro años de zapaterismo, de ruptura del consenso, de integración de la banda terrorista ETA en el mismo, la consecuencia no podría ser otra más que el endeble Pedro Sánchez y un PSOE entregado a bioideologías y a la negación de la libertad individual? Convendría, por cierto, analizar la conveniencia que la existencia de ETA ha tenido para el propio consenso, al desviar los ojos de la sociedad civil de éste hacia otros lares por una parte y, por otra, crear el terror necesario para la fundación del mito de la Transición y la necesidad del Estado de Partidos.

El Partido Popular, que se rindió al consenso en el mismo momento en que José María Aznar decidió no entregar los papeles del CESID, como nos recuerda Pedro J. Ramírez en “El desquite” [Ed. La Esfera de los Libros], intenta hoy mantener al enfermo terminal conectado a las máquinas como sea. Lo de Rajoy es, incluso, encarnizamiento terapéutico. De ahí que, en lugar de proponer reformas de calado, como la más que necesaria separación de poderes y una reforma de la Ley Electoral en sentido mayoritario y por distritos uninominales, así como la elección del presidente en elecciones directas en circunscripción única y a dos vueltas si se quiere, se conforme con proponerle a Pedro Sánchez poco menos que cambiar un poco la legislación laboral y subirnos los impuestos. Es decir, seguir con el viaje del Partido Popular hacia la socialdemocracia implosionante. Es la consecuencia de la traición de la derecha a sus principios. El tecnócrata Mariano Rajoy, en el fondo, no puede ni sabe hacer otra cosa. La política hace tiempo que ha sido sustituida en el PP por el economicismo. Los principios se negocian. Todo sea por el consenso, ese nuevo fascismo, como lo llamaba la escritora de origen ruso Ayn Rand.

Podemos, por su parte, siendo el culmen de la manifestación de la socialdemocracia degradada, es claramente antisistema. No aceptan a Felipe VI como sostén del nuevo régimen que debe de surgir de las cenizas de corrupción y falta de libertad política del juancarlismo.

Y esa es la clave. Lo que estos días está sucediendo recuerda a la crisis de la Restauración, aunque Rivera renuncie a ser Sagasta, que acabó con Alfonso XIII camino del exilio. Una tradición muy española esa de cambiar monarquía con monarca por monarquía con dictador, como bajo el franquismo. Don Juan, como es sabido, vivió más tiempo en Estoril que en España, esperando una vuelta que nunca tuvo lugar. La mala relación entre padres e hijos es otra inveterada costumbre borbónica. En “La Corte de Felipe VI” de Alberto Lardiés y Daniel Forcada [Ed. La Esfera de los Libros] podemos ver que es poco, en realidad, lo que ha cambiado.

Si Felipe VI no comprende la crisis de régimen en que estamos inmersos podría ver su Corona envuelta en graves problemas

Si Felipe VI, quien hasta ahora ha oscilado entre el acierto [no recibir a Pedro Sánchez hasta después del Comité Federal del PSOE] y el error [hacer de chófer de Artur Mas en mayo de 2015], no comprende la crisis de régimen en que estamos inmersos y deja de oír algunos cantos de sirena de personas con intereses económicos o profundamente ideologizadas, podría ver su Corona envuelta en graves problemas. Porque el precio de un pacto Podemos-PSOE es, precisamente, la Corona. Una Corona que, para los podemitas, como han manifestado en redes sociales Irene Montero, y también muchos otros, es precisamente Felipe VI.

El nuevo régimen bolivariano que surgiría de un gobierno de Podemos (da lo mismo que esté o no el PSOE) sería un régimen totalitario sin reyes. Eso sí, no sería, digámoslo claro, una república. Porque la república se asienta en la libertad política. Algo de lo que gentes como Pablo Iglesias o Nicolás Maduro no quieren ni oír hablar.

Cuidado, Majestad, que algo empieza a oler mal en Estoril.

Podemos: después de haber metido olvidan lo prometido
La sorpresa inicial deja lugar al desconcierto más absoluto que inmediatamente provoca un torrente de calamitosas y escalofriantes sensaciones.
Beatriz Rojo gaceta.es 27 Enero 2016

Las andróginas herederas de los Rato, los Schnabel, los Palatchi y los Fitz James Stuart… o las princesas BBB, beautiful blue-blooded blonde, personificadas en Olympia de Grecia, Cressida Bonas o las Borromeo… ángeles sin alas como Behati Prinsloo y Candice Swanepoel, aristocráticas it-girls británicas a lo Poppy y Cara Delevingne, o sofisticadas y exóticas consortes argentinas … Un vergel de ninfas del Olimpo donde se escuchan de fondo los primeros acordes del etéreo cisne blanco de Tchaikovsky.

Y de repente: ¡zas! un rotundo y orondo:
- ¡Ba-da-ba-boom!

Es Ada Colau, no por primera, sino por segunda vez irrumpiendo en las satinadas páginas del Vanity Fair.

La sorpresa inicial deja lugar al desconcierto más absoluto que inmediatamente provoca un torrente de calamitosas y escalofriantes sensaciones. Bajo una nívea capa blanca de cachemire y metamorfoseada en un desafortunado gesto litúrgico que recuerda al Moisés de Charlton Heston - postura muy alejada de su tan acostumbrado revolcamiento pavimental zafándose de la policía en sus incursiones como activista-abejorro Supervivienda- Colau afirma en elegante tipografía Bodoni ser contraria a la independencia de Cataluña pese a haber votado sí en la consulta del 9N.

No me sorprendería nada escucharla con su mejor acento de los Hamptons pidiendo la independencia de su new country envuelta en barras y estrellas y con el himno americano como banda sonora de fondo.

En tan sólo 6 meses la otrora feminazi ha dejado a Kim Kardashian a la altura del betún en cuanto a postureo se refiere. Ya las imagino intercambiando confidencias vía Snapchat:
- Kim, cielo ¿Cómo hace una para que un culo como una plaza de toros se convierta en objeto de culto mundial? ¿Crees que podré hacer lo mismo con mis michelines?

Ahora bien, el postureo no es terreno exclusivo de la alcaldesa del cambio. Los de Podemos son muy así, muy de prometer hasta meter, y una vez han metido olvidar lo prometido. Por ello no sorprende escuchar a Pablo Iglesias pedir los ministerios de Interior - policía, inteligencia, guardia civil-, Justicia y Defensa, el control de las fuerzas armadas y el de la televisión pública y las telecomunicaciones para luchar contra la pobreza, los desahucios y las desigualdades.

Como un casanova caprichoso, cuando Pablo Iglesias consiga su objetivo dejará de contestar al Whatsapp de sus compromisos y sólo nos quedará Rajoy, ese pagafantas que pone en pausa la Playstation para contestar y tranquilizar a la prima de riesgo y pagar las facturas del agua y de la luz. Entonces, como ocurre con los hombres nos daremos cuenta de que no sólo importa quién te provoca los mejores orgasmos si no también quién te proporciona mayor tranquilidad.

Ya lo decía Rocío Jurado, cuyas canciones encierran más filosofía que una tira de Mafalda o un texto de Descartes: Si un día sin pensar, Descubres que mis ojos ya no son, El cielo que soñabas conquistar, La luz que te alegraba el corazón ¿De quién será la culpa si el amor se va? … La culpa será Pablo de que tan sólo coqueteaste con nosotros pero nunca llegaste a conquistarnos.

Las CCAA amplían el agujero de la caja estatal: el déficit público supera los 41.000 millones de euros
Okdiario 27 Enero 2016

El déficit público en España alcanzó en noviembre el 3,87% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) y se situó en 41.806 millones de euros. A falta de las cifras del último mes del año, se incumplirá el objetivo del 4,2% marcado por Bruselas para final de 2015. La estructura de gasto española y el agujero generado por las Comunidades Autónomas no permiten reducir el déficit pese a crecer por encima del 3%.

El déficit público; es decir, la cantidad de dinero que el conjunto de las Administraciones gasta de más sobre lo que ingresan, se situó hasta noviembre en 41.806 millones de euros, lo que supone un 3,87% sobre el Producto Interior Bruto (PIB), según datos ofrecidos por el Ministerio de Hacienda.

Así, España no cumplirá con las exigencias de la Unión Europea. Los deberes en materia de déficit encargados desde Bruselas para final de año consistían en reducir el desajuste entre ingresos y gastos del 5,8% al 4,2%. Dado que la reducción interanual actual es de únicamente 0’67 puntos y que tan sólo faltan los datos de diciembre, las posibilidades de que España cumpla con el objetivo de déficit son nulas.

El déficit, en términos interanuales, registró una reducción del 11,5% respecto a 2015. En el caso de la Administración Central, el déficit disminuyó más de un 24% interanual, pero estas correcciones resultan insuficientes para cumplir con las exigencias de Europa, y es que la estructura de gasto del Estado español no permite reducir el déficit a pesar de que la economía crece a velocidad de crucero por encima del 3%.

Cataluña y Murcia, las CC.AA. con mayor déficit
Aún faltan los datos correspondientes a los ayuntamientos, que se ofrecen con algo más de retraso. No obstante, aunque presentarán superávit, no podrán contrarrestar el agujero generado por las Comunidades Autónomas.

Y es que tan sólo cinco de las diecisiete CC.AA. cumplen con el objetivo de déficit: País Vasco (-0,27%), Canarias (-0,31%), Baleares (-0,36%), Galicia (-0,50%) y Asturias (-0,58%). En el otro lado de la balanza, las que más déficit registran son Cataluña y Murcia, ambas con un desfase del 2,21% sobre el PIB.

Así, a falta de un mes para cerrar las cuentas de 2015, las comunidades ya han sobrepasado en 6 décimas el objetivo de déficit para todo el año (0,7%) marcado por Bruselas.

BORRANDO EL PASADO A BASE DE BANDO
La desmemoria histórica del ayuntamiento de Carmena
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, está dispuesta a eliminar lo que ella, y los más radicales defensores de la Ley de Memoria Histórica, consideran restos del franquismo. Pero ¿qué calles señalan?
Juan E. Pflüger gaceta.es 27 Enero 2016

No ha tardado mucho la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y su equipo de Gobierno en mostrar la cara más rancia del revanchismo que supone la denominada Memoria Histórica. A través de su portavoz, Rita Maestre –que hace pocos años asaltaba las capillas de la Universidad Complutense de Madrid al grito de “¡Arderéis como en el 36!”-, ha anunciado que se abrirá un proceso de consulta a los ciudadanos para proponer los nombres de las calles que deben sustituir a las que ellos consideran franquistas.

El problema que se plantea es doble. Por un lado la intención de borrar el pasado histórico de España, que guste o no es el que es; por otro la consideración de franquistas a personas que poco o nada tuvieron que ver con el régimen que se impuso en España tras la Guerra Civil.

Entre las personas o grupo de personas que “perderán” el reconocimiento de tener una calle a su nombre en Madrid están.

Los Mártires de Paracuellos: son víctimas asesinadas en el Madrid republicano bajo el Gobierno del Frente Popular entre noviembre y diciembre de 1936. Los miles de víctimas, no es este el lugar para entrar en el debate de cuantos fueron, de asesinatos que allí se cometieron fueron perpetrados por comunistas y anarquistas sobre población muy variada, pero que no tuvieron ninguna relación con el franquismo, aunque solo sea por la sencilla razón de haber sido asesinados por milicianos de izquierda casi tres años antes de que se estableciera el régimen de Franco.

Matías Montero: era un joven militante falangista asesinado por pistoleros socialistas cuando volvía a su casa tras vender el periódico que editaba Falange. Era estudiante de Medicina y tenía 21 años. Fue asesinado en 1934, dos años antes del inicio de la Guerra Civil.

Pedro Muñoz Seca: escritor y autor teatral español asesinado durante las sacas de Paracuellos. Los miembros del Comité de Seguridad de Madrid le señalaron por ser católico y tener una ideología política conservadora.

Modesto López Otero: arquitecto de reconocido prestigio. Se le concedió el nombre de una calle en Madrid por ser la persona que en 1923 -¡16 años antes del pronunciamiento militar!-diseñó la Ciudad Universitaria de Madrid. Durante toda su vida se dedicó al ejercicio de su actividad profesional sin haber detentado ningún cargo público.

Pedro Sáinz Rodríguez: escritor y filólogo que fue ministro de Instrucción Pública en el primer Gobierno de Franco pero que en fecha tan temprana como 1941 se enfrentó al militar por considerar que el Gobierno correspondía legítimamente a Juan de Borbón. Este enfrentamiento le costó el exilio en 1941 y no pudo regresar a España hasta 1969. Durante toda su vida formó parte de la oposición política al régimen de Franco, primero desde su etapa de exilio en Estoril y después desde el interior de España.

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SMS: 'Españoles, sed fuertes'
Pasará lo que tenga que pasar, pero si España tiene hoy una urgencia, esa es la de afrontar un vastísimo proceso de regeneración nacional. En lo político, en lo económico, en lo moral, en lo cultural.
 gaceta.es 27 Enero 2016

El caso Acuamed salpicó directamente a Soraya Sáenz de Santamaría. Como por azar, pocas horas después resurge con gran aparato otro caso de corrupción del PP, el de Rus y compañía, que escupe en otros charcos de Génova. El PSOE, por supuesto, se ha subido al tractor de estiércol, pero esta misma semana se ha presentado en el parlamento andaluz la lista de comparecientes por el caso de los fondos de formación. Este fraude, junto con el de los EREs, suma el mayor caso de corrupción de la historia moderna de España y sumerge a la estructura socialista en una auténtica ciénaga de basura. ¿Adónde mirar? ¿A Podemos? ¿Al partido que se financia con dinero opaco venezolano e iraní, que malversa fondos universitarios para “liberar” a militantes y que hace manitas con los etarras y los separatistas? Los separatistas aprovechan el tirón y, en Gerona y en Pamplona, humillan institucionalmente al rey de España. En Gerona, por cierto, con la muy progresista abstención del PSOE, y en Pamplona, con el aplauso de la ETA. Los de la ETA son los mismos que mataban o jaleaban a los asesinos. Hay que recordarlo porque ayer mismo quedó en libertad otro etarra. Y los de Gerona son los que han construido su poder con el dinero robado a mansalva por el pujolismo. Por cierto que ningún Pujol ha pisado aún la cárcel.

“Españoles, sed fuertes”. Este es el SMS que recorre mentalmente el ánimo sobrecogido de la inmensa mayoría de los ciudadanos, estupefactos por todo lo que tienen a su alrededor. “Culpa in vigilando”, probablemente: todo el mundo en Valencia se olía lo del PP, todo el mundo en Andalucía sabía lo del PSOE, todo el mundo en Barcelona y fuera de ella sabía lo del pujolismo, todo el mundo –por lo que vamos sabiendo, también la UDEF- sabía lo de Podemos. Pero nadie ha hecho nada. ¿Por qué? Porque quienes deberían haber hecho algo, que son los órganos del Estado, los tribunales, la policía y los medios de comunicación, forman parte del mismo entramado de porquería sobre el que se ha sostenido el régimen. “Culpa in vigilando” y, seguramente también, “culpa in eligendo”, porque no habría nada más demagógico que privar de responsabilidad a la sociedad que una y otra vez ha dado votos, palmas y alas a toda esta patulea. Los pescados empiezan a pudrirse por la cabeza, pero eso no quiere decir que sólo la cabeza esté muerta: es todo el pescado el que nada en putrefacción. Así ocurre con España.

Como no podemos cerrar el país, poner el contador a cero y empezar otra vez desde Covadonga, el ciudadano sensato dirá que más vale sobrellevar nuestra podredumbre, ir limpiándola como Dios (o el Gran Arquitecto) nos dé a entender y salir del paso con un gobierno moderado que nos permita mantener la tienda abierta, que es lo que han venido a proponer Felipe González y sus “treinta magníficos” de la Fundación España Constitucional. ¿Quiénes son? Bono, Martín Villa, Zaplana… O sea, los responsables directos e indirectos de tanta basura. Pregunta: ¿Es la gobernabilidad más importante que la virtud? “Españoles, sed fuertes”.

Pasará lo que tenga que pasar, pero si España tiene hoy una urgencia, esa es la de afrontar un vastísimo proceso de regeneración nacional. En lo político, en lo económico, en lo moral, en lo cultural. Ese proceso no pueden pilotarlo el PP y el PSOE, que son causa de la degeneración, ni los separatistas o Podemos, que son su consecuencia perversa. Hacen falta otras voces y otras manos. Sobre todo, hacen falta otros espíritus. No será para mañana, pero tampoco hay tiempo que perder. De lo contrario, España perecerá ahogada en su propia porquería.

La situación de Rajoy es insostenible
José OnetoRepublica  27 Enero 2016

La macro redada de la Guardia Civil en la Comunidad Valenciana contra una treintena de responsables, militantes y exdirigentes del Partido Popular, en una operación que parecía una actuación antimafia, relacionada con el cobro de supuestas comisiones a cambio de concesiones por parte de dos empresas públicas, Imelsa y Ciegsa, y que podría afectar a un número indeterminado de Ayuntamientos de Valencia, Castellón y Alicante, y cuyo centro de actuación estaría en la Presidencia del PP valenciano y en la antigua Presidencia de la Diputación en la etapa de Alfonso Rus, es uno de los escándalos que más han conmocionado a la opinión pública, en la larga lista de casos de corrupción política que ha vivido el país en los últimos dos años. Los últimos datos indican que tanto la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, actualmente senadora designada por el Grupo Popular, como el diputado Gerardo Camps, estarían implicados en el escándalo, aunque no pueden ser investigados por estar aforados y depender sus causas del Supremo.

Un escándalo de grandes proporciones en tanto afecta a muchos Ayuntamientos de la Comunidad, que se produce, además, en el peor momento político para PP, cuando está a punto de iniciar negociaciones con Ciudadanos, de cara a una posible investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, y también en el peor momento político del propio Rajoy, remiso a presentarse a la investidura para no convertirla en una moción de censura, y cuando todavía no han desaparecido los ecos y las reacciones de la imputación (investigación según el nuevo término jurídico) del Partido Popular, en el escándalo del borrado de los ordenadores de Bárcenas, el antiguo tesorero del PP. Es la primera vez que un partido aparece imputado en una causa judicial, igual que también es la primera vez que se produce una redada de estas características, por el número de detenidos, por la importancia de los detenidos, por la extensión de la trama, y porque afecta al Ayuntamiento de Valencia, a ediles de tres provincias, a la Diputación valenciana, al Gobierno de la Generalitat, y a la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo).

En la macro redada de este martes han sido detenidos más de una veintena de implicados que habrían participado, presuntamente, en una red que cobraba comisiones a cambio de adjudicaciones públicas. La investigación abarca, según fuentes judiciales, la posible financiación irregular del PP valenciano. Las fuentes judiciales dan cuenta de que se está investigando “una trama de corrupción infiltrada en varias administraciones públicas” de la Comunidad Valenciana, que supuestamente, ha perpetrado delitos de prevaricaciónn administrativa, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. Una de estas fuentes ha calificado de “descomunal” la envergadura de las supuestas irregularidades, que se habrían cometido durante años, hasta que fueron denunciadas por la diputada provincial de Izquierda Unida en Valencia Rosa Perez y ha contado con un testigo protegido, que ha sido el factor clave para la desarticulación del “clan” que ha estado operando con total impunidad.

A Rajoy le han empezado a crecer los enanos, porque en plena investidura, no sólo le ha vuelto a estallar el “caso Bárcenas”, sino que hasta la misma Moncloa ha llegado el caso de la empresa Aquamed, dependiente del Ministerio de Agricultura, una empresa pública llena de irregularidades, pago de comisiones y sobrecostes, que salpica al número tres de la vicepresidenta del Gobierno, el subsecretario de la Presidencia que se ha visto obligado a dimitir, y al propio exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, actual europarlamentario popular y comisario europeo de Acción por el Clima y Energía. Con estos antecedentes una investidura de Rajoy, se puede convertir en una auténtica moción de censura, contra él y contra su partido, aparte de que es imposible, diga lo que diga el portavoz parlamento popular Rafael Hernando, que puedan producirse unas negociaciones con Ciudadanos para estudiar posibles pactos con vistas a la gobernabilidad. El portavoz de Ciudadanos Juan Carlos Girauta, ya ha adelantado que, en efecto, Rajoy no es el más idóneo para abanderar un proceso de regeneración, mientras las tramas de corrupción de su partido son la “comidilla” diaria.

Es decir que si difícil estaba la investidura, nada de lo que está sucediendo aclara la situación a menos que irremediablemente vayamos a unas nuevas elecciones, convencidos además, de que el panorama que salga de estas elecciones no va a cambiar mucho… Hoy, la situación de Rajoy es insostenible…

Bandeja de Entrada.- Varios fieles lectores de esta crónica se quejan de que este lunes me haya hecho eco de la alarma que un posible gobierno PSOE -Podemos ha provocado en la Comisión Europea, en los órganos de decisión de Bruselas, y en la prensa de Alemania, Bélgica, Italia y Gran Bretaña. La posición de periódicos de influencia y prestigio, como el alemán Frankfurter Allegemaine Zeitung, ha provocado una reacción airada contra este cronista que, simplemente, se ha limitado a transmitir información. Información, que no tiene que compartir necesariamente este cronista pero que cree que es importante que se conozca, para tener los máximos datos informativos posibles.

El Estado no puede delinquir
José María Tomás Tío El Espanol 27 Enero 2016

Nadie podría asegurar que la Asamblea General de Naciones Unidas, el 31 diciembre 2003, pudiera actuar como un hada madrina ante la situación que se estaba cocinando en algunos países y en particular en el nuestro. Con visión casi profética declaraba el 9 diciembre de cada año como el Día Internacional contra la corrupción. Una decisión así implica una gran preocupación por lo que observa y el deseo de prevenir lo que puede ser una grave amenaza.

En la Declaración aprobada por unanimidad se decía "la corrupción es un fenómeno social complejo que afecta a todos los países, mina las instituciones democráticas y contribuye a la inestabilidad de los gobiernos, a la vez que frena el desarrollo. Ataca los fundamentos de las instituciones democráticas, distorsionando el proceso electoral, pervirtiendo la aplicación de la ley y creando fangos y atolladeros burocráticos, cuya razón de ser no es otra que la solicitud de sobornos. Lastra el desarrollo económico porque la corrupción desalienta la inversión extranjera e impide a los pequeños negocios poder hacer frente a los costes en los que la corrupción les obliga a incurrir".

Entendemos por corrupción la formulada por la OCDE en 2014, "el abuso del puesto público o privado para obtener una ganancia personal", debiendo entender por personal, no sólo la que individualmente se obtiene, sino también aquella que va destinada a un interés particular sea personal, colectivo, partidario, grupal o tribal.

La gravedad y el diagnóstico también atañe a nuestro país, en el que, al decir del presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la contratación pública en el año 2014 ha generado un sobrecoste de 48.000 millones de euros, el 4,5% del PIB.

Especialmente en la Comunidad Valenciana, definida en el periódico francés Le Monde como verdadero centro de la corrupción (Le Grand Nettoyage, 23/12/2015), hemos vivido y seguimos viviendo espectáculos esperpénticos que a todos nos desilusionan y nos preocupan, nos implican y nos comprometen a enfrentarnos a ella.

A la vista de la situación que todo el mundo sabe y que viene siendo reiterada día tras día, se alzan algunas preguntas que todos nos hacemos: ¿Y ahora qué?, ¿qué queremos hacer?, ¿qué podemos hacer?, ¿qué estamos dispuestos a hacer de provecho?


Frente a la corrupción se presentan tres escenarios complementarios en los que habrá que actuar: la justicia que tiene la obligación de investigar y, en su caso, sancionar ponderada y adecuadamente; los partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicales y medios de comunicación, a quienes compete facilitar la investigación, asumir la responsabilidad de la denuncia social sobre lo que ven y viven; y la sociedad civil en general a quien corresponde tomar la iniciativa en el acoso frente al abuso.

I. El punto de partida. Nuestro punto de partida es que nada funciona sin una sociedad civil activa y vigilante. En la actualidad, la corrupción ha alcanzado unas impensables magnitudes y viene abarcando a la casi totalidad de los ámbitos de la actividad humana, desde la economía hasta la cultura, el periodismo, la política, la banca, la educación, los sindicatos, la ciencia, la justicia, el orden público y hasta las organizaciones no gubernamentales.

II. La decisión. La Fundación por la Justicia asumió en noviembre 2014 la necesidad de aportar propuestas que fueran concretas, útiles, eficaces y posibles frente a la corrupción, teniendo en cuenta que se estaba produciendo una gran indignación que necesitaba respuestas y propuestas que mejoraran el grado de autoestima colectivo frente a una situación que desbordaba cualquier previsión.

III. La rebelión ante la indecencia. Como consecuencia de lo anterior, decidimos coordinar una rebelión de la sociedad civil contra la corrupción, estupefacta ante lo que veía todos los días.

Invitamos a todas aquellas personas individuales o en representación de determinadas organizaciones que pudieran asumir el mensaje y quisieran participar sin ninguna intención partidista ni electoral, ubicadas o residentes en cualquiera de las ciudades de nuestro país o de cualquier otro. De inmediato, se unieron ciudades como Valencia, Murcia, Pamplona, Barcelona, Madrid y San Francisco (EEUU).

Nos marcamos una fecha límite a la vista de la situación de multi-electoralismo que se iba a producir en nuestro país durante el año 2015, fijando el 9 diciembre pasado la firma de un gran Pacto estatal, fruto del trabajo que pudiéramos haber realizado. Y lo cumplimos.

IV. El calendario y su impacto político y ciudadano. Importante fue el impacto producido con la presentación de las "99 propuestas reales contra la corrupción", que apuntaban inequívocamente al inexcusable abordaje de unas decisiones dirigidas a erradicar o al menos a disminuir y minimizar en lo posible la permanencia de un estado de cosas que estaba afectando a la respirabilidad social.

Sosteníamos que nuestros enemigos eran y siguen siendo el desinterés por las personas, la oscuridad y la amnistía; y nuestros aliados la humanización, la transparencia y la exigencia de responsabilidades.

Los grupos políticos que concurrían a las elecciones inmediatas en la Comunidad Valenciana fueron suscribiendo el mencionado compromiso por el siguiente orden: Compromís, Podemos, UPyD, EUPV, PSPV-PSOE, PP-CV y Ciudadanos. Somos 55 las organizaciones civiles y más de 300 las personas individuales que figuramos como proponentes. Sigue invitado a adherirse quien esté contra la indecencia.

V. La búsqueda de consensos. Seguimos pulsando a la sociedad y en 40 días recibimos otras 251 propuestas enriquecedoras, distintas o novedosas. La necesidad de evaluar la totalidad de lo recibido, nos impulsó a constituir hasta 15 grupos de trabajo, distribuidos por las diferentes materias que definieron las 150 propuestas que integran el Pacto.

VI. La definición del contenido del Pacto. Decidimos mantener el nombre de Pacto estatal, porque provenían de múltiples puntos de la geografía de nuestro país principalmente, porque son aplicables en todo el territorio nacional, y fundamentalmente por su validez para todos los organismos y a la organización misma del Estado. Aún es más, la validez de una gran parte de las mismas podría extenderse incluso a otros países, como descubrimos por la solicitud de organizaciones de América central y Sudamérica.

Son 150 las propuestas que finalmente integran el texto del Pacto (el texto íntegro con las respuestas obtenidas de cada uno de los grupos adheridos se puede consultar aquí) y que se estructuran en materias relacionadas con la Administración pública, estatuto de altos cargos, financiación de partidos políticos, sistema financiero y transacciones comerciales internacionales, empresa y contratación pública, ordenación del suelo y urbanismo, sanidad, seguridad y protección social, migraciones sociales internacionales, diversos ámbitos de la justicia, medios de comunicación social, formación, observatorio y foro anual. El Pacto estatal fue firmado en el acto público y solemne celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Valencia el 9 diciembre 2015.

VII. La valoración del resultado. Una primera evaluación de sus resultados nos permite afirmar que de las 150 propuestas presentadas, los grupos políticos han asumido el 92,2% (ni en tiempos del dictador se llegaba a tales cifras sin manipulación, y les puedo asegurar que no ha habido alteración alguna, sino la generosa respuesta y el compromiso que se deriva de la posición de todos los grupos políticos adheridos).

Más en concreto, resulta interesante saber que 98 propuestas de las 150 han sido asumidas por la totalidad de los grupos políticos, lo que equivale a la unanimidad: la pregunta inmediata es, ¿qué hace falta para ejecutarlas?

Por fin, cabe decir que la ciudadanía se ha puesto en marcha en contra de la corrupción y que difícilmente podrá darse la espalda a una sociedad civil que ha decidido estar activa y vigilante -a través del observatorio/agencia asumida por todos, de cuyos resultados daremos cuenta a través de un Foro anual-, porque considera una traición vivir de espaldas a la realidad y estima que no hay manera más digna de vivir que implicándose en ella, asumiendo la pasión por la dignidad y el buen funcionamiento de las instituciones. Seguros estamos de compartir que el Estado no debe delinquir.

*** José María Tomás Tío es magistrado y presidente de la Fundación por la Justicia.

El ‘caloret’ valenciano y la reflexión de Rajoy
Pablo Sebastián Republica  27 Enero 2016

El estallido de una nueva trama de corrupción del PP valenciano -que afecta a la Comunidad, el Ayuntamiento y la Diputación de la capital-, unida a la reciente imputación del PP y su tesorera en la destrucción de pruebas (los ordenadores) del caso Bárcenas, a la reaparición de Rato en los tribunales y a la presencia de dirigentes y altos cargos del PP en el banquillo del caso Nóos, con la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, y al reciente escándalo de Acuamed que provocó la dimisión del número dos de la vicepresidenta Soraya y que ahora señala al Comisario Miguel Arias Cañete, y todo ello en el mes de enero, son cuestiones graves que afectan al PP y daña o imposibilitan, más si cabe, la oportunidad de que Mariano Rajoy logre un pacto con PSOE y Ciudadanos para volver a ser el presidente del Gobierno.

En consecuencia, Rajoy debe reflexionar y dimitir asumiendo con ello la responsabilidad política de estos hechos y de los muchos que se van a juzgar en los tribunales sobre casos de corrupción del PP a lo largo de la legislatura, aquí incluidos Gürtel, Bárcenas y Púnicas entre otros. Por lo que Rajoy debe dar un definitivo paso atrás, sobre todo una vez que empezó a recular cuando declinó la propuesta del Rey Felipe VI para que presentara su investidura. La que era imposible y la que se habría convertido en ‘tercer grado’ y un mal trago para él.

Rajoy es hoy día un obstáculo para los pactos de gobernabilidad y para su partido. Y si de verdad quiere poner el interés general de España por delante de intereses personales y partidarios, no tiene escapatoria y debe dimitir asumiendo una responsabilidad política sobre todos los casos de corrupción, alguno de los cuales le afecta personalmente tal y como se vio en su SMS a Bárcenas de: ‘Luis, se fuerte’.

Ahora el que tiene que ser fuerte es Rajoy y actuar en consecuencia y una vez que concluya la segunda ronda de entrevistas con el Rey. Y si quiere tras reunirse con Albert Rivera quien debería decirle a Rajoy que el espectáculo de la corrupción del PP empeora las dificultades existentes para lograr un acuerdo tripartito entre los tres partidos constitucionales, PP, PSOE, Ciudadanos.

No es fácil para Rajoy marcharse y además teme que su retirada podría afectarle judicialmente. Pero tarde o temprano deberá hacerlo antes de que la crisis del PP salga a flote. Debió dimitir -como lo sugirió Aznar- cuando el PP fracasó en los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2015, perdiendo un inmenso poder regional y local. Pero si ahora no lo hace el PP acabará saliendo del gobierno y perderá el mayor reducto de poder que aún les queda, con la sola excepción de la Comunidad de Madrid y algunas autonomías de menor peso (Castilla León, Murcia y Rioja).

Mientras tanto la subida de la temperatura de la corrupción valenciana (‘el caloret’ del que hablaba Rita Barberá) con la detención del que fue

presidente del PP valenciano y de la Diputación, Alfonso Rus, y de otros 24 encartados en el escándalo no cesa de crecer, se amontona y a la vez se mezcla con otros escándalos en tan solo unos días. Y de nada sirve el latiguillo de los dirigentes del PP de que ‘la Justicia llegue hasta el final’ porque hace falta depurar las responsabilidades políticas además de las penales que en marcha están.

Máxime cuando está en riesgo la estabilidad política española y cuando el PP podría salir de manera fulminante del gobierno de la nación, si no se aviene a la retirada de Rajoy y a hacer concesiones importantes en lo que a las reformas políticas y la presidencia del Ejecutivo se refiere.

Nadie va a pactar con Rajoy ni con el PP en las actuales circunstancias, por más que haya sido el partido más votado el 20-D. Lo que le sirve de muy poco porque sus 123 escaños son insuficientes y hoy nadie quiere un pacto con el PP y menos aún bajo la tormenta de la corrupción. ¿No lo ven? Claro que lo ven, pero están jugando a la desesperada con dos variantes: la posible fractura del PSOE ante el intento de un pacto con Podemos; y un adelanto electoral, que ya veríamos si con Rajoy o sin el.

¿Y el interés general de España del que hablan todos los días? Pues eso queda para más adelante porque no parece ser ni lo más importante ni lo más urgente para el PP.

Manicomio catalán
Pablemos, el plurinacional
Ramón de España Cronica Global 27 Enero 2016

Algunas iniciativas políticas tienen la rara habilidad de suscitar en su contra la unanimidad de fuerzas claramente opuestas. Fijémonos en Pablo Iglesias y su pretendido 'Ministerio de la Plurinacionalidad', que ya le ha ofrecido a Xavier Domènech. Recuerda la famosa frase de Groucho Marx: "No tengo nada, pero quédate con la mitad". Pero igual es normal en un tipo que reparte ministerios --y se reserva la vicepresidencia-- de un gobierno que solo existe en su imaginación. Lo de la plurinacionalidad es, claramente, su manera de agradecerles los servicios prestados a los separatistas de toda España, gracias a los cuales incrementó de forma exponencial su número de votantes; pero el tiro le ha salido por la culata, a tenor de lo que opinan de su flamante ministerio los representantes del sector pata negra del soberanismo catalán, que coinciden con los unionistas a la hora de considerarlo una soberana (e inútil) memez.

Si no lo he entendido mal, naciones, lo que se dice naciones, en el malvado Estado español solo hay dos y media: Cataluña, Euskadi y Galicia

Por lo que he podido leer en la prensa del Régimen, el ministerio de marras no es más que una nueva versión del café para todos de Alfonso Guerra, un nuevo intento español por basurearnos a los catalanes y ponernos al mismo nivel que a cualquier otra autonomía de medio pelo. El concepto de plurinacionalidad de nuestros independentistas es, como todos los suyos, muy peculiar. Si no lo he entendido mal, naciones, lo que se dice naciones, en el malvado Estado español solo hay dos y media: Cataluña, Euskadi y Galicia. El resto del país es una masa informe de pusilánimes castellanizados que no tienen lengua propia, ni derechos históricos ni nada de nada. Y el ministerio de Pablemos es, por consiguiente, una engañifa y un nuevo intento español de diluirnos en un magma repugnante.

A los que no estamos por la independencia, el ministerio en cuestión también se nos antoja una estupidez: todos los países son plurinacionales, todos están hechos a trozos, en todos conviven gentes muy diferentes y en todos, a fin de cuentas, cada uno es de su padre y de su madre. Lo mismo pasa en las ciudades, construidas en base a la unión de barrios que antes fueron pueblos o villorrios. No hay país más plurinacional que Estados Unidos y a nadie se le ha ocurrido la idea de crear un ministerio semejante.

Pablemos ya se ve de presidente del Gobierno y está dispuesto a pactar con quien sea para lograrlo, por lo que es de temer que se multipliquen sus ocurrencias. Y a Ada Colau siempre le parecerán estupendas, pues no en vano están cortados ambos por el mismo patrón: para lograr tus objetivos, no hay como disfrazar de amor al pueblo la ambición personal.

¿Por qué consintió el lodazal valenciano, señor Rajoy?
Editorial El Espanol 27 Enero 2016

Si Mariano Rajoy no tenía ya el panorama lo suficientemente oscuro para que prosperara su investidura, el enésimo escándalo destapado en Valencia este martes, con decenas de detenidos y varios registros en dependencias oficiales, le aleja aún más de su propósito. La operación de la Fiscalía Anticorrupción se centra, en principio, sobre Alfonso Rus, expresidente provincial de los populares valencianos y expresidente de la Diputación. Pero las investigaciones también crean un cerco sobre la exalcaldesa Rita Barberá, hoy aforada al ocupar un escaño en el Senado.

Tanto Rus como Barberá unieron fuerzas en su día junto a Francisco Camps para poner punto final a la hegemonía de Eduardo Zaplana en el PP valenciano. Los tres volvieron a hacer piña para tratar de obstaculizar las medidas regeneradoras de Alberto Fabra, comprometido en el empeño de limpiar aquellas cloacas. Harto, el expresidente de la Generalitat valenciana optó al final por distanciarse de la organización y marcharse también al Senado. Pero sobre todo, Camps, Barberá y Rus fueron de gran ayuda a Rajoy cuando necesitó de apoyos para mantenerse al frente del partido.
La especial relación con Rajoy

La trama que ahora se investiga operaba en distintas instituciones gobernadas con mayoría absoluta durante años por el PP valenciano. La Policía judicial ha encontrado pistas del cobro de comisiones que podían haber ido a parar al bolsillo de algunos de los implicados. Pero también están tras el rastro de la caja B del PP valenciano, ya investigada en Gürtel, cuya detección ratificaría la existencia de un modus operandi similar en toda la organización nacional.

El hecho de que las sospechas salpiquen a Rita Barberá es de enorme gravedad. Ha sido y es santo y seña del PP tras mantener durante 24 años la alcaldía de la tercera capital del país. Ahora se ha detenido a algunos de los que han sido sus colaboradores más próximos y se ha registrado el grupo municipal. Se investigan contratos firmados por la exalcaldesa por valor de 75 millones de euros.

Entre el PP valenciano y Rajoy ha habido una relación especial, porque esta organización le atornilló en el cargo cuando, tras su segunda derrota ante Zapatero, en 2008, se alzaron voces internas planteando un posible recambio. Cuando los casos de corrupción en la Comunidad Valenciana empezaron a llenar las páginas de los periódicos, desde Génova se reaccionó con lenidad, cuando no se hizo la vista gorda. Y eso que la lista es interminable.

Aunque Camps fue absuelto por una sentencia de un jurado popular que dejó muchas dudas, han pasado por prisión desde Carlos Fabra a Rafael Blasco, y hay imputada toda una retahíla de ex altos cargos como Serafín Castellano, Sonia Castedo, Ricardo Costa... que resulta sonrojante.
En plena negociación de la investidura

Desde ese punto de vista, y si se quiere de forma indirecta, Rajoy fue cómplice de lo que ocurría en Valencia. Y hay quien podrá pensar que su pasividad tuvo que ver con los favores recibidos. Baste decir que Alfonso Rus siempre presumió de su relación con el presidente nacional y recordaba que una de las firmas que avalaron su entrada en el PP fue precisamente la de Mariano Rajoy.

Ahora, aquellos errores le estallan a Rajoy en plenas negociaciones para la investidura. Si el líder del PP tuviera en este terreno un currículum intachable, quizás pudiera concedérsele el beneficio de la duda. Pero con la mochila de Bárcenas permanentemente a sus espaldas, sólo cabe preguntarle por qué consintió que creciera el lodazal en el PP valenciano.

Corrupción
Auge y caída de la 'mafia' del PP en Valencia
El derrumbe paulatino del que durante décadas fue el principal granero de votos del centro derecha en España está directamente vinculado a los escándalos y a los casos de pillaje en el ejercicio del poder.
Mariano Gasparet El Espanol 27 Enero 2016

La detención este martes de Alfonso Rus y sus máximos colaboradores -y otros ex altos cargos del PP valenciano- en una macrorredada estaba cantada desde que uno de sus ahijados políticos, el exgerente de la empresa pública de mantenimiento Imelsa, Marcos Benavent, cayó en manos de la Justicia y decidió tirar de la manta.

Por alguna extraña razón, el hombre de los maletines del PP provincial, un "yonqui del dinero" -según sus propias palabras-, había grabado horas y horas de conversaciones comprometedoras -e incluso autoincriminatorias- que conservaba en su ordenador. Hace un año y medio su exsuegro entregó a una abogada de Esquerra Unida el disco duro con esas grabaciones, en venganza porque no había conseguido un contrato, y puso al juzgado número 19 de Valencia sobre la enésima trama de corrupción política en la Comunidad Valenciana.
más noticias

El pasado mes de mayo, en la puerta del TSJ valenciano, el antiguo colaborador de Rus, reonvertido al hippismo y a la mística, recibió a los periodistas con los brazos abiertos y fue taxativo: "Voy a hacer mucho daño, el sistema está podrido, está montado así".

Pillaje en el poder
Las detenciones (24) y registros de este martes en diversos puntos de la Comunidad Valenciana marcan un nuevo hito en el ocaso del PPCV. De hecho, el derrumbe paulatino del que durante décadas fue el principal granero de votos del centro derecha en España está directamente vinculado a los escándalos y a los casos de pillaje en el ejercicio del poder.

Entre 1995 y 2002, durante los años en los que Eduardo Zaplana fue presidente, hubo algunas importantes investigaciones que precipitaron destituciones sonadas, como las de los exconsejeros Rafael Blasco por un turbio asunto de recalificaciones -luego restituido por Camps en sus gabinetes y ahora en la prisión-, la de Luis Fernando Cartagena -ahora en libertad con una tobillera magnética- por robar el dinero a unas monjas, o la del ex consejero de Sanidad Manuel Cervera por un asunto de concesiones.

La corrupción es la norma
Sin embargo, fue con Francisco Camps ya al frente de la Generalitat (2003-2011) cuando la opinión pública y las bases del partido descubrieron que la presencia de corruptos en altos puestos de responsabilidad, lejos de ser una excepción, era la norma en el PP de la Comunidad Valenciana. Paradójicamente, en esos años, los populares obtuvieron sus mejores resultados en Valencia "dopados" por los mítines fastuosos de El Bigotes y ayudados por una oposición principalmente ausente.

La imagen paradigmática de esa degeneración sistémica es la de la foto de familia del grupo parlamentario en 2011 heredado por Alberto Fabra, en la que una docena de los 55 diputados llegaron a estar imputados en distintos casos: la Gürtel, el caso de los trajes, el caso Brugal, el caso Cooperación, Nóos...

En algunos momentos han sido más de 100 el número total de implicados, entre altos cargos y concejales, lo que no ha impedido al PP seguir ganando elecciones, incluidas las generales de diciembre, por más que en los comicios de mayo una alianza entre PSOE y Compromís ha permitido a la izquierda arrebatar al PP la presidencia de la Generalitat, la Diputación de Valencia -que hasta ese momento presidió Alfonso Rus- y las alcaldías de las tres capitales.

Los grilletes y el PP
Las últimas detenciones confirman que pese a los esfuerzos notables de Isabel Bonig y Vicente Betoret (presidenta regional y máximo responsable provincial del partido en Valencia) por limpiar a fondo las sentinas del PP, siguen siendo los fiscales, los jueces y las fuerzas del orden quienes marcan, a golpe de grilletes, la vida interna de esta formación.

Es tan injusto afirmar que todo el PP valenciano está corrompido como ingenuo ignorar que no se puede explicar la época dorada de este partido y de la Comunidad Valenciana, cuyas imágenes icónicas son las de Francisco Camps y Rita Barberá inaugurando la Copa América o conduciendo un Ferrari en el Circuito de Cheste, sin el protagonismo político y el poder omnímodo que ostentaron una auténtica cuerda de imputados.

Prisiones de Aranjuez y Picassent
Las causas que llevaron en 2014 al ex presidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra a la prisión de Aranjuez (delitos fiscales), al exconsejero de Cooperación Rafael Blasco a la cárcel de Picassent (malversación de fondos al desarrollo), o por las que están siendo investigados el expresidente del Consell José Luis Olivas (Bankia y Banco de Valencia), el expresidente de la Diputación de Alicante José Joaquín Ripoll (Brugal), la ex alcaldesa de Alicante Sonia Castedo (varias causas), o los ex consejeros Vicente Rambla (Nóos), Víctor Campos (Nóos) y Milagrosa Martínez (Gürtel) -entre otros muchos- no guardan conexión.

Ni siquiera se puede afirmar que todos los dirigentes implicados en estos escándalos fueran aliados internos. Pero resulta complicado no pensar en una auténtica mafia al reparar en los inextricables lazos entre corrupción y política en el PPCV y en como unos unos y otros hicieron de su tirón electoral y del campismo una especie de seguro de impunidad.

El PPCV, lejos de ser una organización monolítica, ha estado estructurado en los tres bastiones provinciales más el de la ciudad de Valencia (controlado por Rita Barberá), en los que debía apoyarse el presidente regional.

Sin embargo, fue precisamente el cierre de filas con Francisco Camps en su guerra con Eduardo Zaplana lo que confirmó algunas baronías (Fabra en Castellón y Barberá en Valencia ciudad) o motivó el ascenso al poder, y por tanto un mayor control de las adjudicaciones públicas y más capacidad de imponer comisiones y cobrar mordidas, de otros dirigentes, como son los casos del ex alcalde de Xàtiva Alfonso Rus (sustituyó al zaplanista Fernando Giner como presidente de la Diputación de Valencia en 2007) o Sonia Castedo (nombrada alcaldesa de Alicante por su predecesor, el también imputado y campista Luis Díaz Alperi en 2008).

Cierre de filas con Camps
En plena campaña de 2003, convertido en candidato por obra y gracia de Eduardo Zaplana, Francisco Camps cambió de teléfono móvil y decidió no contestar las llamadas de su mentor. El entonces ministro de Trabajo controlaba el partido y tenía un grupo parlamentario fiel, pero su sucesor tenía la varita mágica del Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, nombraba y cesaba, lo que fue declinando la balanza en su favor, sobre todo a partir de su segunda legislatura.

En la laminación del zaplanismo fue crucial, precisamente, una comida organizada por Alfonso Rus, ya como presidente de la Diputación de Valencia, y Rita Barberá en una céntrica marisquería de Valencia (Los Tres Mares). El momento es importante porque sentó las bases de una nueva parcelación en las estructuras de poder del partido y de la administración que explica la aparente impunidad con que se compartaron los hombres y mujeres fuertes de ese nuevo PP que tanto necesitaba Camps.

Ecosistema de corrupción
En Castellón, Carlos Fabra garantizó a Camps el apoyo de toda la provincia, que gestionaba desde 1995 como si fuera un cortijo. Los casos de corrupción en los que ha estado implicado o por los que ha sido denunciado son incontables pero, finalmente, el hombre al que lo tocó cinco veces la lotería ha entrado en la cárcel por fraude fiscal.

En la provincia de Valencia, Alfonso Rus y sus exvicepresidentes Juan José Medina (exalcalde de Moncada), Emilio Llopis (exalcalde de Genovés y su jefe de gabinete) y Máximo Caturla (exresponsable de las empresas públicas Egevalsa, Imelsa y Ciegsa -destinada a la construcción de colegios y en cuya sede un misterioso incendio devoró documentación clave para investigar las denuncias de sobrecostes y anteriormente número dos de la Consejería de Educación) aseguraron al presidente Camps el respaldo de los municipios de la provincia y el lleno total en los frecuentes actos de exaltación que le organizaban. En privado, sin embargo, hacían chistes sobre el presidente.

Sin apoyos reales
En Valencia ciudad, Rita Barberá y sus concejales -entre ellos Alfonso Novo (imputado), Alfonso Grau (imputado en Nóos), o María José Alcón (detenida y grabada por el arrepentido Benavent cuando éste le entregaba)- brindaban al presidente la sensación de fidelidad orgánica de la que carecía una vez salía de la ciudad.

Sus consejeros Rafael Blasco y Serafín Castellano (también imputado por prevaricación y cohecho por supuestas concesiones irregulares) se hacían imprescindibles a Camps a base de confabular por separado para recrear al presidente la impresión de responsabilidad, riesgo, audacia, adulación y autoconfianza que se presupone al ejercicio del poder.

En el partido, David Serra (detenido) y Ricardo Costa (imputado en la causa que investiga la presunta financiación irregular) eran los pequeños que hacían cuanto Camps les ordenaba, a veces, al menos en el caso de Costa, a cambio de promesas incumplidas de promoción en su Gobierno.
Ecosistema de corrupción

En Alicante, Fabra contó con el apoyo de Luis Díaz Alperi y más tarde de Sonia Castedo en oposición al zaplanista José Joaquín Ripoll, que luego cambió de bando. Rus y Blasco eran íntimos y se prodigaban con sus mujeres (Consuelo y Begoña) en restaurantes y en los toros, pero no podían ni ver a Serafín Castellano y a Carlos Fabra y desconfiaban de Rita Barberá, con quien luego harían piña para fastidiar a Alberto Fabra cuando intentó poner orden en el cortijo del PPCV.

En definitiva, se trataba de un ecosistema perfecto para asegurar a Francisco Camps una falsa atmósfera de liderazgo y lealtad a cambio de autonomía política total en sus respectivas corrales. Tan sólo tenían que representar sus papeles, hacer la pelota al presidente y alimentar su megalomanía.

En este ambiente a nadie puede extrañar ni la llegada a Valencia de la banda de Correa y Álvaro Pérez El Bigotes -un auténtico encantador de serpientes que cortejaba con regalos a las familias de los consellers- de la mano del propio Camps ni que la corrupción creciera como un hongo.

El terreno estaba perfectamente abonado para que los deshonestos y chorizos camparan a sus anchas pues lo único seguro es que el presidente nunca les pediría cuentas por nada, ni iniciaría investigaciones internas ante las frecuentes denuncias verosímiles de la oposición y pese a que el rumor de que para conseguir contratos públicos había que untar a los políticos era un clamor.

El gran apoyo de Rajoy en 2008
En las elecciones de 2007 Francisco Camps batió el record de la historia del PP en la Comunidad Valenciana al arrasar con el 54% de los sufragios (1.277.458 votos) y 54 diputados; cuatro años después conseguiría un escaño más pese a obtener un resultado ligeramente peor. Sin embargo, en las elecciones generales Mariano Rajoy sosechó su segunda derrota frente a Zapatero, lo que prendió la mecha de la contestación interna.

El apoyo de Camps y el PP valenciano en el Congreso de Valencia atornillaron a Rajoy en la cima del PP y coronaron a Francisco Camps como puntal del 'rajoyismo'. Del mismo modo que la corrupción rampante en las administraciones gestionadas por el PPCV resulta impensable sin sospechar que, como mínimo, Camps no hacía nada por evitarla, el espaldarazo decisivo del presidente valenciano a Rajoy explica la dejación de Génova pese al cúmulo de escándalos e investigaciones que, desde que en 2009 estalló el caso Gürtel, cercaban a su partido en Valencia.

El favor de De la Rúa
El entonces presidente del TSJCV Juan Luis de la Rúa hizo a Camps el favor de su vida al desligar el caso de los trajes (cohecho impropio pasivo) de la investigación de Gürtel. El presidente valenciano se sintió injustamente juzgado, lo que multiplicó exponencialmente su sentido de la presunción de inocencia cuando fiscales, policías y jueces señalaban al PP, de tal modo que exigir responsabilidades políticas ante una investigación o denunciar la corrupción en los periódicos se convirtió poco menos que un ataque a ojos del campismo.

Génova sustituyó a Camps por Alberto Fabra tan sólo dos meses después de las elecciones de mayo de 2011, lo que alimentó en el ya expresidente el sentimiento de agravio. Fabra llegó con la intención (más que la orden) de limpiar el PPCV. Sin embargo, no tuvo ningún apoyo real por parte de Génova, desbordada por las implicaciones de la trama Gürtel y los indicios de financiación ilegal.

Al frente de un grupo parlamentario trufado de imputados, sin capacidad práctica de movimiento y sin la legitimidad de haber ganado las elecciones, el deseo de Fabra de limpiar el partido estaba condenado de antemano al fracaso, entre otras razones, porque los principales sospechosos, ahora imputados o encarcelados, no dudaban en alimentar el victimismo de Camps para desestabilizar al nuevo inquilino del Palau de la Generalitat cada vez que éste pedía explicaciones ante cualquier sospecha.

Rus fue apartado del partido poco antes de las elecciones tras aparecer unas grabaciones en las que, presuntamente, contaba dinero. La alianza poselectoral de PSOE y Compromís forzó el relevo en la cúpula del PP. Isabel Bonig como presidenta regional y Vicente Betoret (también ahijado político de Rus) al frente del PP de la provincia de Valencia relegaron al papel de asesores a los exvicepresidentes de la Diputación detenidos. El problema es que nadie en el partido sabe dónde acabará esta investigación; hasta dónde llegará la riada. De lo que nadie duda ya es de que aquella época dorada ha acabado siendo la de los años de la vergüenza.

El nacionalismo se paga: varias comarcas catalanas tienen menos renta que Melilla
Lorenzo Ramírez okdiario 27 Enero 2016

La renta per cápita de Cataluña ha caído por debajo de la media europea, una reducción que ha afectado más a las comarcas que suponen un mayor caladero de votos para el independentismo. Algunas de ellas tienen unos ingresos por habitante inferiores a los de la ciudad autónoma de Melilla.

La renta per cápita de Cataluña es inferior a la media europea. La otrora boyante economía catalana ha sufrido en los últimos años las consecuencias de unas políticas que han dejado de lado el equilibrio presupuestario y que se han focalizado exclusivamente en la deriva secesionista liderada por la Generalitat. Como consecuencia de ello la deuda pública catalana roza los 70.000 millones de euros.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reunidos en un informe de Convivencia Cívica, el peor comportamiento relativo de la economía catalana en el último lustro ha provocado que, en la actualidad, haya comarcas en las que la renta per cápita es inferior, incluso, a la de los habitantes de la ciudad autónoma de Melilla.

En concreto, el Garraf, el Montsiá, el Bajo Penedés y el Priorato catalán disponen de una renta per cápita un 75% inferior a la media española, que es de 22.300 euros, y que también está por debajo de los 16.739 euros en los que se sitúa la de Melilla. Los datos revelan que la riqueza de Cataluña se concentra en el 10% del territorio, en las zonas más industriales y urbanas que se agrupan en torno a Barcelona y, en menor medida, Tarragona.

El informe establece una relación directa entre pobreza y nacionalismo, ya que “la Cataluña más interior y menos urbana, que tiene una renta per cápita inferior a la media española, tiene un porcentaje de voto nacionalista notablemente superior al de las ciudades de Barcelona y Tarragona.

Además de las comarcas citadas, existen numerosas localidades relevantes de Cataluña que registran una renta per cápita menor a la media española. Entre ellas destacan Figueras, Manresa, Palamós o Manlleu. Un total de 36 comarcas (de las 42 que tiene Cataluña) no alcanzan la media nacional.

Los datos del INE revelan que la Comunidad de Madrid es la autonomía con la renta per cápita más elevada de España (30.755 euros), seguida del País Vasco (29.299 euros) y Navarra (27.709 euros). Cataluña ocupa el cuarto lugar, con 26.624 euros. La media europea es de 27.400 euros.

Círculo Balear asistirá a los discriminados
Armengol impone el catalán a los funcionarios de Baleares
Hablar mallorquín, menorquín o ibicenco no es suficiente. Ahora también se exige como requisito obligatorio un certificado de catalán.
R. Moreno gaceta.es 27 Enero 2016

El Parlamento balear ha aprobado este martes en un pleno extraordinario modificar la Ley de Función Pública para que el catalán sea nuevamente requisito y no un mérito para poder trabajar en la administración.

Con 36 votos a favor y 22 en contra la Cámara autonómica ha decidido tomar en consideración la proposición de ley presentada por PSIB, MÉS per Mallorca y per Menorca, Podemos y Gent per Formentera (GxF) para modificar la Ley de Función Pública, aprobada por el 'popular' José Ramón Bauzá en 2012, “con el objetivo de recuperar el estatus que perdió la lengua durante el Govern del PP". Sólo han votado en contra PP y Ciudadanos.

La propuesta había sido presentada por los socialistas, con el apoyo de la coalición econacionalista MÉS y de Podemos, que hace ocho meses suscribieron un acuerdo de gobernabilidad que permitió que la socialista Francina Armengol se erigiera como nueva presidenta del Gobierno balear.

Cabe recordar que Bauzá suprimió el requisito de acreditar el conocimiento del catalán para trabajar en la administración, aunque la modificación no incluía al personal docente ni a aquellos empleados públicos dedicados específicamente a atender a los administrados. El PSOE presentó un recurso de inconstitucionalidad, pero en octubre de 2013 el Tribunal Constitucional avaló la decisión del 'popular'.

Jorge Campos, presidente de la Fundación Círculo Balear, alerta en GACETA.ES de que ahora el Govern “prohíbe que los ciudadanos de otras comunidades puedan trabajar en la administración pública balear, dificultando así la libre circulación de españoles en su propio país”. Cuenta que se impedirá incluso que un ciudadano de Baleares que tenga como lengua materna el mallorquín, menorquín o ibicenco pueda trabajar si no aprueba el certificado de catalán.

“También se prohíben los topónimos con denominación oficial en español, eliminando cualquier referencia al mallorquín, menorquín o ibicenco e imponiendo el catalán en todos los ámbitos de la administración”, detalla.

Círculo Balear condena que el gobierno autonómico “vuelva a utilizar la lengua para discriminar a los ciudadanos”, y anuncia que estos tendrán a su disposición los servicios jurídicos de la entidad constitucionalista que preside, que defenderá sus derechos “ante la obsesión enfermiza de Armengol y sus socios con la imposición del catalán”.

La fundación revisará las bases de las convocatorias de plazas impugnando y recurriendo ante los tribunales todos los casos discriminatorios que se produzcan.

Para Campos, la acción de gobierno del Ejecutivo balear se reduce en tres palabras: “destruir, prohibir e imponer”. Lamenta que el Govern "no respete ni los derechos de los ciudadanos ni las sentencias del Tribunal Constitucional, como la que avaló la reforma anterior aunque esta únicamente supuso un pequeño e insuficiente avance para el bilingüismo y la libertad lingüística".

300casossinresolver.com
 27 Enero 2016

Iñaki Arteta, el cineasta más comprometido en la lucha contra el terrorismo etarra y que estrenó recientemente 1980, abre un nuevo proyecto para el que solicita microfinanciación (crowdfunding). Os invitamos a participar y os rogamos que le deis difusión.

En 2014 comenzamos a trabajar en la documentación y el diseño de este nuevo proyecto. Hay más de 300 casos sin resolver de la actividad terrorista de ETA.

Entrevista a Iñaki Arteta y Alfonso Galletero sobre los crímenes etarras sin resolver.
https://www.youtube.com/watch?v=1kGrdKb7ZBY

Jesús Lainz entrevista a los cineastas Iñaki Arteta y Alfonso Galletero sobre su proyecto de documental acerca de los más de trescientos crimenes etarras todavía sin resolver..

 


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