AGLI Recortes de Prensa   Jueves 28  Enero  2016

Sánchez, no juegues con nuestro dinero
Okdiario 28 Enero 2016

La llamada de atención de la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, debería ser tomada con sumo cuidado por nuestros representantes políticos: “Desde hace dos meses el teléfono suena menos para comprarnos activos”. Estas palabras de la mujer que dirige la institución bancaria más importante de Europa resume cómo se está comportando el mercado financiero internacional debido a la ingobernabilidad que se ha instalado en España. Botín, al igual que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, apuesta por un Gobierno estable para apuntalar la recuperación económica que asoma en el horizonte patrio desde hace dos años. Un Ejecutivo fiable que atraiga y garantice una inversión extranjera imprescindible para no quedarnos a medias en la recuperación tras siete años de crisis.

No estaría de más que Pedro Sánchez reflexionara sobre estas palabras, empeñado como sigue en ser presidente aunque sea a costa de pactar con Podemos —hijos predilectos de las dictaduras de Irán y Venezuela— y con los nacionalistas catalanes de CDC, herederos de la corrupción al 3% y del mayor clan delictivo de toda Europa: Jordi Pujol y familia. Ahora que aún está a tiempo, debería seguir los consejos de las voces más experimentadas de su partido y perseguir, si se siente legitimado, su anhelo de ocupar La Moncloa en base a un gran pacto entre las fuerzas constitucionalistas moderadas: PP, PSOE y Ciudadanos.

Esa combinación sería la mejor para no dejar en papel mojado las previsiones del Fondo Monetario Internacional que, a principios de año, nos daba un crecimiento al 2,7% en 2016 y del 2,3% en 2017, el mayor entre las principales economías europeas. El FMI supeditó ese ritmo a la conformación de un Gobierno estable, algo que brilla por su ausencia un mes después de las elecciones generales del 20 de diciembre. De hecho, en este lapso de inestabilidad y experimentos que vivimos desde entonces, la inversión foránea ha caído a mínimos de hace 20 años.

Urge que España encuentre a los estadistas que hagan girar la rueda. Un Ejecutivo alejado de egoísmos y sustentado en acuerdos que defiendan la inexcusable unidad nacional, regeneren la política e impulsen la economía para aprovechar una coyuntura que nos puede situar en la Champions League del crecimiento económico tras un larguísimo periplo por el purgatorio de la crisis. Pedro Sánchez ha de estar a la altura del PSOE, un partido esencial en la historia democrática de nuestro país y que tiene nuestro futuro y el de nuestros hijos supeditados a su decisión final.

en riesgo el crecimiento
Alemania estornuda… Ojo con Europa
Ni Draghi le arregla el motor a Alemania... y detrás viene toda Europa
Daniel Lacalle El Confidencial 28 Enero 2016

“You gave me shelter from the heat and the dust. No more water in the well . I trip through your wires” U2

Ayer el gobierno alemán revisaba a la baja sus expectativas de crecimiento a un 1,7% desde su estimación anterior del 1,8%. No es para alarmarse. Pero sí es verdad que estamos viendo las economías, que supuestamente sostendrán el crecimiento en 2016, retocar sus estimaciones muy pronto. ¿Podemos ser optimistas? En Alemania suelen equivocarse menos sobre sus expectativas, al menos a la baja. Es decir, no suelen pecar por exceso. Pero es obvio que la ralentización china y la caída de emergentes tiene un impacto sobre una economía como alemana, exportadora.

El que piense que esa revisión se va a realizar tirando de la expansión fiscal volverá a equivocarse. Alemania mantendrá el objetivo de equilibrio en sus cuentas. Si se da una caída de ingresos, reducirá gastos.

Los datos del índice de clima empresarial alemán tienen una buena correlación con el crecimiento del PIB y apuntan a que la tendencia siga, como mínimo, en contracción moderada.

Hay muchos economistas que piensan que la solución a todo es que los alemanes se endeuden y tiren de la demanda de la Unión Europea vía sus importaciones. Pero cualquiera que haga los cálculos sabe que no genera crecimiento.

Si tomamos las exportaciones a Alemania y las aumentásemos a ritmo de un 10% anual, el impacto total sobre el PIB no superaría el 0,3% incluso siendo muy optimistas con el efecto multiplicador –que ya saben ustedes que siempre se magnifica en las estimaciones. Desde JP Morgan a Capital Economics no estiman un impacto neto positivo en el PIB de los países que exportan a Alemania hasta que se supere el aumento del 7-8% ya que es prácticamente imposible que se generase empleo y efecto multiplicador cuando la mayoría de empresas cuentan con sobrecapacidad desde ya antes de la crisis (en 2008 ya era del 20%). Ya explicamos los errores de estimular la demanda interna artificialmente aquí.

Lo que nos cuenta la previsible moderación del crecimiento alemán es que la Unión Europea no puede suplir la ralentización de los países emergentes con estímulos monetarios, y que el error de tirar de la demanda interna solo empeoraría el ya acuciante problema de sobrecapacidad.

Teniendo en cuenta que los bajos precios del petróleo y un euro devaluado son factores que deberían ser muy beneficiosos para Alemania (en sus exportaciones), el crecimiento volverá a cimentarse sobre la mejora de la demanda interna, no por elefantes blancos y estímulos estatales, sino por consumo. Aumentando el empleo y mejorando la renta disponible de los ciudadanos evitando subir impuestos por tirar de gasto público.

Si Alemania entra en un periodo de estancamiento, puede poner en riesgo parte del crecimiento del resto de la UE, es por eso que la mejor manera de prepararse es moderar el gasto y continuar con superávits comerciales. Ante el invierno, acumular fuerzas, no gastarlas.

Recordemos que las expectativas de consenso asumen que las estimaciones de crecimiento en la Unión Europea y Alemania se revisen al alza. Varios analistas estimaban un 2,1% para Alemania en 2016. La fe en otro aumento del plan de recompra del BCE es cuando menos ingenua, pero esperar que la demanda interna supla toda la caída de exportaciones y frenazo emergente es simplemente irreponsable. Desde que se lanzó dicho programa, las estimaciones de crecimiento de PIB se han reducido un 15%. Pero alguno dirá que “habría sido peor”.

De la misma manera que debemos prestar atención a las economías que están en decrecimiento evidente, tenemos que estar muy atentos a aquellas que, mostrando una solidez envidiable –y ese es el caso de Alemania-, pueden inclinar la balanza hacia nuevas revisiones a la baja del crecimiento de la UE y el mundo. Desde luego, tenemos ya que tener muy en cuenta que todos los que esperaban entre un 2 y un 2,3% de crecimiento ahora tendrán que modificar esas expectativas. Y en economía, lo que importa es el deterioro o mejora marginal con respecto a lo esperado.

La desvergüenza de un gobernador del Banco de España
Jesús Cacho vozpopuli.com 28 Enero 2016

Ayer supimos que la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo dio vía libre para que todos aquellos que adquirieron acciones de Bankia con motivo de su salida a Bolsa en julio de 2011, puedan recuperar el dinero invertido en el lance. El tribunal basa su decisión en las “graves inexactitudes” incluidas en el folleto de la OPS emitido por la entidad. Se acordarán, seguro, de la imagen del señorito Rato tan sonriente, tan satisfecho, tan campante, tocando la campanita el día de marras, con el letrero verde de Bankia detrás. Aquella salida a Bolsa había sido aprobada por el Banco de España que entonces gobernaba Miguel Ángel Fernández Ordóñez, alias MAFO, militante del PSOE, el mismo que, con un desparpajo solo concebible en un país cuyas supuestas élites han perdido la vergüenza, acaba de publicar un libro autoexculpatorio titulado Economistas, políticos y otros animales, en el que viene a decir que a mí que me registren, yo no soy el culpable del desastre de las Cajas de Ahorro (más de la mitad del sistema bancario), no me siento responsable del rescate que obligó a España a gastarse cerca de 46.000 millones de euros para evitar la quiebra del sistema financiero español.

Pero lo es. No el único, cierto, porque cuando el pollo llegó al caserón de Cibeles, la economía española venía ya muy recalentada, la burbuja había adquirido proporciones alarmantes sin que Jaime Caruana, puesto en el cargo por el Gobierno de José María Aznar, hubiera tomado ninguna decisión drástica para enfriar ese calentón y evitar el riesgo de estallido. No es el único culpable, cierto, pero sí el más importante. Porque al sujeto, experto en dar conferencias y escribir artículos en El País acusando al Gobierno Aznar de ser poco exigente y muy gastón, poco ortodoxo con los superávits que estaba generando el boom del ladrillo y el aluvión de ingresos fiscales consiguiente, el sillón del Banco de España le supo a poco. Él quería ser ministro, y aquello le parecía oficio de menestral, de modo que desde el banco central se dedicó a seguir escribiendo artículos, ahora sobre la necesidad de una reforma laboral de la que Zapatero no quería saber nada, y a mirar para otro lado sin percatarse de lo que se estaba cociendo. Hay, de hecho, quien sostiene que, como un niño chico, como un chico tonto, MAFO no se enteró de la misa la media durante los seis años (2006-2012) en los que estuvo al frente del BdE.

Lo cual no le exime en absoluto de culpa. De la culpa in vigilando a que se hace acreedor el responsable de cuidar de la salud del sistema financiero que no cumple con su tarea, el jefe de policía cuya misión consiste en evitar el atraco al banco y cuya laxitud e impericia permite el saqueo. Porque, por encima de otras direcciones generales a su cargo, MAFO tenía en la Dirección General de Supervisión Bancaria un arma letal para evitar cualquiera de los gatuperios que en bancos y cajas, sobre todo en cajas, se cometieron durante el boom, y ello gracias al cuerpo de inspectores, auténtica policía del sistema, esos brillantes y bien preparados inspectores del Banco de España obligados a superar una dura oposición y que durante tantos años, tantos mandatos, causaron tanto pavor en los consejos de administración, ataron en corto a presidentes y consejeros delegados impidiendo que nadie se desmandara, que nadie cometiera las tropelías que luego iríamos viendo aparecer.

Con el aplauso de la gran banca
Nada más tomar posesión, julio de 2006, Fernández Ordóñez puso manos a la obra para acabar con las provisiones genéricas que en 1999 Raimundo Poveda, entonces director general de Regulación, había impuesto como nuevo tipo de provisión anticíclica capaz de incrementar las reservas de bancos y cajas en época de vacas gordas, ello al margen de la provisión específica obligada ante cualquier impago. Además, y con el aplauso de la gran banca, se cargó al hombre que las había mantenido contra viento y marea: el exdirector general de Supervisión, Pedro Pablo Villasante. MAFO entregó la porra de la Supervisión a su amigo Francisco Javier Aríztegui -luego subgobernador-, después a Jerónimo Martínez Tello, y él decidió echarse la siesta. Ellos se iban a encargar de desmontar el Servicio de Inspección, ellos limaron los dientes a los inspectores para que no pudieran morder, ellos incluso les quitaron la firma, porque los informes de la inspección empezaron a no llevar la rúbrica del jefe del equipo, es más, a los inspectores que cumplían con su deber se les marginaba, mientras a pelotas y sumisos se les premiaba con ascensos. Ese ha sido el Banco de España de MAFO que permitió el desastre consentido de las Cajas de Ahorro.

De modo que mientras en España se construían autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones, tranvías sin viajeros, museos sin cuadros, pabellones deportivos sin deportistas, edificios singulares para epatar a patanes; mientras los jefazos de las cajas y sus enchufados se concedían créditos en condiciones más que ventajosas para ellos y toda su parentela, y prejubilaciones millonarias e indemnizaciones escandalosas; mientras los presidentes de las Comunidades y sus adláteres obligaban a financiar tal o cual proyecto ruinoso; mientras unos y otros se lo llevaban crudo y engendraban el mayor agujero financiero de la Historia de España, el gobernador Fernández Ordóñez se dedicaba a tocar la lira, ajeno al incendio que se estaba preparando. Como si de una comedia se tratara, más bien una tragicomedia, en noviembre de 2008, después del terremoto Lehman Brothers, Zapatero se fue de viaje a Washington para asistir de convidado de piedra a una cumbre del FMI y vender la maravilla de BdE que teníamos, “el mejor banco central del mundo” en su opinión, “y el sistema financiero más sólido del planeta”.

Cuando MAFO quiso darse cuenta del desastre ya era demasiado tarde, la altura de las llamas ya sobrepasaba el antiguo palacio del marqués de Alcañices, el recio caserón que sirve de sede al banco en la plaza de Cibeles, iluminando con su resplandor la larga noche de los ajustes en sanidad, en educación y en tantas otras cosas que fue obligado afrontar por culpa de la pasta que se fue en evitar la quiebra del sistema de pagos. Y cuando por fin estalló, nuestro hombre pareció preocupado sólo por proteger al Gobierno ZP y mitigar en lo posible los daños electorales que la crisis pudiera producir al PSOE. Este es MAFO, el sectario por antonomasia, el desvergonzado que ahora, cuatro años después de dejar el cargo, se atreve a sacar libro lanzando insidias sobre presuntos culpables, siempre otros, mintiendo descaradamente, y diciendo que él no ha tenido nada que ver en el hundimiento del Titanic de nuestras cajas. Es la España de servidores públicos dispuestos a servirse del cargo y a deshonrar las responsabilidades inherentes al mismo, a no cumplir con su deber y a reclamar que ellos, tan sabios, tan listos, tan leídos, merecen más, muchísimo más de los sufridos españoles que silenciosamente les soportan, sin hacer lo que, en el fondo, tendrían que hacer: sentarlos en el banquillo de los acusados y, en su caso, meterlos en la cárcel.

Gratis total no hay nada
Vicente Benedito vozpopuli.com 28 Enero 2016

En España tenemos un déficit público disparatado y que continua creciendo, dígase lo que se diga, con nuestras políticas expansivas. Cada año gastamos alrededor de 70.000 millones de euros más de lo que ingresamos. Alguien los tiene que poner y no hay otra salida que acudir a los mercados financieros a solicitar fondos con los que refinanciar ese diferencial. ¿A qué coste?, al que los mercados nos establecen en función del comportamiento de la tan denostada, como mal entendida, “prima de riesgo”. Por otra parte, no podemos olvidar que este año vencerán 400.000 millones de deuda pública que habrá que atender con la puntualidad que exigen las reglas de juego si no queremos atentar contra los pilares de la recuperación que son la inversión y el empleo. Nuestra deuda pública se sitúa ya ligeramente por encima del 100% de PIB y según la UE no dejará de crecer, al menos, hasta 2020. Está previsto, en los Presupuestos Generales del Estado para 2016, qué por el concepto de intereses al servicio de la deuda, tengamos que hacer frente a la escandalosa cifra de 33.500 millones de euros, es decir casi 92 millones de euros diarios.

Tras el paso de la crisis somos significativamente menos ricos y la distribución de nuestra renta ha empeorado, lo que equivale a decir que constituimos una sociedad más pobre y menos justa.

El gratis total
Para bajar nuestro déficit público sólo conozco dos fórmulas: o subir los impuestos o bajar los gastos públicos. ¿Pero qué ocurre? Pues que la mayor parte de estos últimos están concentrados en las pensiones, la educación y la sanidad. Son “sagrados” para todos con independencia de que podamos atenderlos o no. Ajustarlos sería atentar directamente contra al “Estado de Bienestar”. Algo tan necesario como ambiguo en su propia definición. Tan legítimo como difícilmente sostenible en Estados como el nuestro en el que las cuentas no cuadran. Nada hay en ellos que podamos financiar con el “gratis total”. Restringir otros gastos como los coches oficiales, las retribuciones de los cargos políticos y similares son “pecata minuta” y no resuelven el problema. Son meras soflamas populistas cargadas de intencionada ideología, tan de moda en estos tiempos de “cambios revolucionarios” en que se confunde la estética con los problemas de fondo.

Si convenimos que tenemos poco margen para la reducción apreciable de los gastos, sin renunciar a la obligada eficiencia en la administración de los recursos que lo son de todos los ciudadanos, no nos queda otra salida que la subida de los impuestos para sostener ese “vellocino de oro” que es el Estado de Bienestar al que nadie quiere renunciar. Y es con esta receta con la que nuestros partidos políticos pretenden seducirnos y cautivarnos. Craso error, porque cada vez que se suben los impuestos su repercusión recae siempre sobre las pymes y sobre la clase media que es la pagana de un irracional “gratis total”.

Lo más fácil es acudir a la máquina de recaudar. Poner en marcha los mecanismos tributarios, en ocasiones confiscatorios, del IRPF, Patrimonio e Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que, en general, tienen, una y otra vez, el mismo destinatario: la clase media que es la que menos problemas va a dar, porque no tiene tribunas desde las que reflejar su rechazo y “generar opinión” que pueda poner en riesgo las ambiciones de los políticos y sus partidos que los acogen. No nos engañemos. Es falaz pensar que en sí mismos, los impuestos afectan por igual a los que más y a los que menos tienen. Los adinerados, y las grandes empresas, salvan de mil formas diversas su cuota impositiva y cuentan con una muy importante capacidad de movilización de los capitales financieros. Las rentas de la clase media son rentas cautivas, difíciles de ocultar o deslocalizar. Ya tributan, y por lo que finalmente habrán de hacer desde el propio origen de su percepción a través de la retención a cuenta, son, principalmente, rendimientos de trabajo.

Conclusión
¡Basta ya! La clase media está harta de ser expoliada constantemente cuando es la que sostiene, en gran medida, el crecimiento de los países y de su riqueza.

Recordemos que los problemas de crecimiento y de consumo en China proceden de la ausencia de una clase media bien estructurada socialmente. Los graves desequilibrios sociales que amenazan al gigante chino son, también, un enorme factor de inestabilidad para el resto de los países íntimamente interrelacionados con la evolución de aquel, hoy segunda potencia económica mundial.

Las pymes son las mayores creadoras de empleo. Hemos de proteger e incentivar su desarrollo y con él su competitividad, que habrán de favorecer su crecimiento y expansión tanto en el mercado nacional como en su expansión internacional.

Se ha optado por llamar ricos a los que más impuestos pagan: la clase media y las pymes. Siguiendo a Angel Vizcarrondo como dijo Jean Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV: “el arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de forma que se obtenga el mayor número de plumas con el menor ruido posible”.

Si Colbert hubiera vivido en nuestros días con la misma lógica habría recomendado, además, coger al ganso en la granja y no entre los que gozan de libertad.

ESTÁ CLARO… LES IMPORTAMOS UN GÜEVO
Antonio García Fuentes Periodista Digital 28 Enero 2016

Estoy escribiendo el siguiente día en que el señor Rajoy, “cede el paso a su fuerte oposición”, diciéndole al rey, que, “él no tiene prisa, que mejor se sienta a esperar a que su oponente o enemigo pase por su puerta camino del más allá político”. O sea que como todos lo que quieren es “la gran breva” y esta no se presenta asequible, cada cual espera “a que el enemigo muera”, para recoger los despojos y seguir mangoneando a un país, ya demasiado mangoneado como lo es España.

¿Pero qué es lo que necesitamos en España? Lo sabe cualquiera que analice la situación en que ha desembocado esta nación tras un largo recorrido de nada menos que cuarenta años. En primer lugar una “desparasitación de tantísimos ejércitos de parásitos como nos han colocado ejércitos de políticos inútiles, que lo único que han hecho es cargarnos con cargas que no debieran de existir. Pero de esto ni Rajoy ni ninguno de sus oponentes hablan con la claridad y dureza que ello requiere; todos van “con sus mentiras”, procurando lograr el máximo poder que puedan, para logrado ello hacer lo que han venido haciendo todos los demás en su momento… “lo que les dé la gana” y sin miedo a responsabilidades algunas, puesto que saben que no las tienen, por cuanto todos los hilos los tienen controlados.

Concretando aún más; los españoles queremos que se equilibren las enormes diferencias en el mantenimiento de un Estado ya insostenible; o sea y más claro aún; que paguen más equitativamente los que o no pagan o si es que lo hacen, que no reciban indirectamente las subvenciones y ayudas que siempre se les han facilitado, para que nunca pasen apuros. O sea y más claro; que mientras las clases medias y bajas, soportan todo el gasto, las clases altas en todas sus variantes, quedan exentas de todo o pagan tan bajas contribuciones que ello es de escándalo. Ha llegado el momento en que hay que legislar de forma que las cargas fiscales se distribuyan con mucha mayor equidad que lo han hecho hasta ahora mismo.

El Español no queremos, que mientras para una inmensa mayoría llegar a una paga o jornal (sea en activo o jubilado) se nos pida lo indecible; cualquier político “avispado”; ha podido lograr mediante leyes del embudo, ambas pagas con valores reprobables y por simplemente “pasear su culo” por innumerables poltronas, al servicio de unos intereses que nunca han sido los del pueblo. Destacando de todos ellos, los ex presidentes de gobierno, de gobierno de autonomías, y muchos otros cuya enumeración sería muy larga; creándose incluso una multitud de usufructuarios del dinero público, que mediante la política, vienen recibiendo desde que se dedicaron, al “duro trabajo” de la política; o sea que nunca han dado un palo al agua, salvo el servicio lacayuno a sus respectivos protectores, que al igual que ellos o similarmente, vivieron de la política, algunos de ellos desde tiempos muy anteriores a la muerte de Franco. La política no puede ni debe ser una profesión. El tiempo para estar en política debe estar muy restringido o limitado y terminado el mismo, el que sea ha de volver a su oficio si lo tiene y si no lo tuvo, que lo aprenda y luche como la inmensa mayoría lo hicimos en la iniciativa privada, muchos de nosotros desde niños… muy niños.

El español quiere o queremos, que los productos de primera necesidad, sean el gas, el kilovatio, la gasolina, el pan, la alimentación y reitero, todo lo que de verdad es hoy imprescindible para vivir, llegue al consumidor a precios asequibles en grado ajustados al máximo.

El español no quiere, que mientras haya pagas mensuales de miseria, muchos individuos por el mero hecho de “sentar el culo” en determinadas mesas o asientos y teniendo a su servicio innumerables auxiliares, que en realidad son los que hacen el trabajo… estos “individuos o individuas”, se lleven cada año millones y millones, por pagas de bochorno, más jubilaciones de más bochorno todavía y demás prebendas y sinecuras, que detraídas de las empresas privadas u oficiales, restan capacidad a las mismas, para atender otros gastos mucho más justos y necesarios; España está muy sobre cargada de esta clase o casta que arrambla con todo lo que puede y más; puesto que tienen “patente de corso” para hacer lo que les viene mejor en gana.

El español en definitiva queremos, que la constitución que nos otorgamos, sirva para lo que de verdad fue aprobada y además sea reformada, para que no existan “veinte Españas en la que sólo debe haber una y muy bien administrada”; reservándose ciertos privilegios o mejor dicho atenciones, para de verdad, procurar que las zonas más deprimidas vayan dejando de serlo, en no una igualdad imposible, pero sí en una equidad hoy tan distante como “hace un siglo” o más.

Tomen nota esos políticos, a los que instintivamente, el pueblo ha despreciado, dejándolos tan divididos que no pueden formar gobierno; quizá y providencialmente ello haya ocurrido para ponerlos a prueba a ver de lo que son capaces de hacer porque de verdad progrese esta insólita España, que aún sigue siéndolo y pese a quienes pese… pero al menos, “en los mapas existe una entidad que así es reconocida en todo el mundo mundial”, para vergüenza y bochorno de los que no quieren reconocerlo.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Rajoy, obstáculo para el PP
EDITORIAL Libertad Digital 28 Enero 2016

Es cierto que la renuncia de Rajoy a presidir el Gobierno no supone para Ciudadanos una condición sine qua non para llegar a un acuerdo con PP y PSOE en aras de una gran coalición nacional que regenere la política, fortalezca la tardía y frágil recuperación económica y haga frente al ilegal y persistente desafío secesionista que se perpetra desde Cataluña. Sin embargo, por mucho que desde Ciudadanos no pongan "líneas rojas personales"" ni al PP ni al PSOE, qué duda cabe de que la marcha de Rajoy facilitaría enormemente las cosas para que la formación naranja llegara a un acuerdo con el PP y también para que en el PSOE ganaran peso quienes se oponen a un pacto con Podemos.

El propio portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, lo ha puesto claramente de manifiesto este miércoles al afirmar que Rajoy ha sido "negligente" y que "no puede abanderar la lucha contra la corrupción", tanto como al señalar que eso no significa que el PP sea "un partido apestado".

Ciertamente, en el PP hay "muchísima gente formada y honrada", pero la gravísima renuencia del presidente del gobierno a la hora de asumir responsabilidades y afrontar con celeridad y firmeza los problemas que se le han venido presentando no le permiten abanderar la lucha contra nada, corrupción incluida.

Fue Mariano Rajoy el máximo responsable de que su entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, aparcara su promesa de restablecer una autentica división de poderes, reforma irrenunciable para regenerar la vida política. Fue Rajoy el máximo responsable de que muchos alcaldes y concejales de su partido se mantuvieran en sus cargos pese a que recayeran sobre ellos fundadas sospechas, cuando no imputaciones, de corrupción. Rajoy se ha preocupado más en no ser fotografiado con los garbanzos negros que en obligarles a dejar su cargo. Rajoy, en denifitiva, ha dado más muestras de fortaleza para sostenella y no enmendalla que para atajar radicalmente la corrupción.

Las recientes detenciones de altos cargos del PP en Valencia no hacen más que poner de nuevo en el foco la innegable responsabilidad in vigilando del presidente. Así, de la misma forma que Rajoy, como presidente nacional del PP, podía legítimamente en 2007 hacer suyos los éxitos del presidente de su partido en Valencia, también debería verse compelido ahora por los presuntos mangoneos y corruptelas que han llevado a Alfonso Rus a ser detenido. La estructura piramidal del partido opera en ambos sentidos, tanto para lo bueno como para lo malo.

Argüir, finalmente, que Rajoy no es una persona corrupta resulta tan irrelevante para lo que importa como afirmar que el supuestamente honrado pero infausto presidente del Gobierno tampoco es amigo del endeudamiento público o del secesionismo catalán. El hecho es que Rajoy tampoco es un ejemplo a la hora de erradicar estos males, que bajo su Gobierno se han agravado enormemente.

El empecinamiento del presidente del Gobierno en seguir siéndolo está resultando un obstáculo no sólo para la gobernabilidad del país, también para el PP. Y será el PP el que tendrá que decidir si suelta lastre o sigue cayendo con él.

La emergencia poltronal
Carmelo Jordá Libertad Digital 28 Enero 2016

Todo el país era –y en buena parte es– un páramo de corrupción, pobreza, desigualdad, niños desnutridos y basura en las calles. La situación llegó a ser tan dramática que no bastaba con cambiar ayuntamientos o gobiernos: había que darle la vuelta a todo, echar a medio mundo de las instituciones y cambiar el sistema hasta que, como diría el mismísimo Alfonso Guerra, a España –con perdón– no la conociese ni la madre que la parió.

Pero el caso es que los salvadores de la patria que nos asustaban con esta dantesca descripción de la realidad llegaron al poder en casi todos los grandes ayuntamientos españoles y resulta que los niños hambrientos se esfumaron; padres, novios, hermanos y sobrinos llenaron los despachos; la desigualdad no es la que dice Oxfam, los desahucios siguen al ritmo lento de antes y de las calles no sólo no se han limpiado sino que acumulan –al menos en Madrid, que luce Ayuntamiento de progreso– una cantidad de basura como no hemos visto nunca.

A pesar de eso, la banda de Iglesias y sus adláteres ha llegado al Congreso de los Diputados, y supongo que habrá mucha gente bienintencionada que esperase de ellos algo más que la exhibición de rencor y mentiras que viene desplegando este partido desde su nacimiento, hace ya casi dos años. Al fin y al cabo, la crisis había sido muy dura para muchos y el sistema daba no pocas muestras de necesitar sangre nueva. Muchos, en fin, se habrán creído lo de la nueva política, lo de "la gente normal" y "los de abajo", y también lo de esa emergencia social que requería no ya un cambio sino un recambio.

Pero ¿qué está haciendo Podemos para solucionar todos estos problemas desesperados, urgentes, tan graves que se supone que son la justificación de su propia existencia? Yo se lo digo: nada, los de Iglesias han presentado una Ley 25 de Emergencia Social que no sólo es ideológicamente nauseabunda, sino que técnicamente es una filfa –presentar una ley económica sin memoria económica es toda una declaración de intenciones– y, además, es principalmente un refrito de cosas que ya están en marcha o aprobadas.

Eso sí, en sólo unas semanas el paso de Iglesias y los suyos por el Congreso ya ha dejado para el recuerdo una denodada lucha… por la poltrona. Primero por los cuatro grupos ilegales que prometieron, no sabemos si desde la ignorancia o la mala fe, a sus socios. La excusa era que tenían que "tener una voz", pero casualmente eso repercutía en pillar una desorbitada cantidad de dinero en forma de subvención.

Y después ha llegado la batalla por estar en la primera fila de los escaños, allí donde la cámara te saca en primerísimo primer plano. Uno pensaba que lo importante en el Congreso era impulsar leyes, participar en los debates, ser la voz de los que te han votado… Pues no, lo que de verdad es esencial es salir bien cuando se retransmita el pleno, quedar elegante y de cuerpo entero en el corte del telediario.

Nos vendieron una emergencia social y lo que de verdad tenían era una emergencia poltronal.

Entra en vigor la “Ley Murphy-Rajoy”: la Oficina del Fraude investiga a Cañete
José Oneto Republica.com 28 Enero 2016

La Ley de Murphy, formulada por por Edward A. Murphy Jr., un ingeniero que trabajó en una base aérea norteamericana en experimentos con cohetes y el efecto que producía en el sistema de frenada a través de raíles, a finales de los años cuarenta en el siglo XX está basada en una frase que está comprobada empíricamente: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Una variedad de otra, que también se debe a otro Murphy, Robert, hijo de Edward que se la oyó a su padre y que textualmente decía que “Si hay más de una forma de hacer un trabajo, y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera”.

Se desconoce si Mariano Rajoy Brei comparte ese pesimismo que refleja la Ley de Murphy, pero perece que ha trabajado en la base aérea norteamericana de Edwards, con Edward A. Murphy Jr., incluso con su hijo Robert, aunque, en honor a la verdad, hay versiones que sostienen que la frase de la Ley, tal como se conoce hoy, jamás fue pronunciada por el constructor de cohetes. La frase textual bien puede ser bautizada como “Ley de Rajoy”: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Y, además, hay que añadir, en el peor momento o en el momento más inesperado.

Lo último que se ha producido según la “Ley de Murphy-Rajoy” , días antes del despacho con el Jefe del Estado para hablar de una posible investidura (de él, o de Pedro Sánchez o de Pablo Iglesias que, si puede, lo intentará…), es la decisión del juez titular del Juzgado de Instrucción numero 18 de Valencia, que lleva al frente de lo que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha bautizado como “Operación Taula”, de abrir las investigaciones sobre la financiación ilegal del Partido Popular en Valencia, a nivel local, a nivel provincial, a nivel regional y a nivel de Comunidad Autónoma. En este sentido se sabe que la Fiscalía Anticorrupción dispone de indicios de financiación ilegal y blanqueo de capitales en los tres niveles del partido en la Comunidad Valenciana. El juez investiga el incremento patrimonial de altos cargos, como la compra de coches de lujo e inmuebles.

Un nuevo escándalo solo comparable con la “imputación” (investigación, según el nuevo lenguaje judicial) del Partido, por el caso de la destrucción de los ordenadores de Luis Bárcenas y el caso de Acuamed, un caso de tráfico de influencias y de comisiones a cambio de contratos con el Ministerio de Agricultura, que ha provocado de momento, la dimisión del número tres de la vicepresidencia del Gobierno y las sospechas sobre el exministro de Agricultura Miguel Arias Cañete, actual europarlamentario y comisario de Acción por el Clima y la Energía. La noticia de la posible implicación del comisario español en los contratos para la construcción de una desaladora en Almanzora (Almería) valorada en cuarenta millones de euros y concedida a la constructora FCC, ha provocado la intervención del portavoz comunitario Jakub Adamowicz que ha asegurado que Bruselas ha solicitado al Gobierno español, la máxima información, y ha alertado a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) para que realice las oportunas investigaciones. Por otra parte, se han suspendido todas las ayudas europeas de las que se ha venido beneficiando Acuamed.

Todos estos casos de corrupción, según algunos, habrían salido a relucir debido, sobre todo, a la “Ley Murphy-Rajoy”, en un momento clave cuando se desarrollan toda una serie de movimientos para la investidura de un Presidente del Gobierno. Este mismo jueves, y ante la propuesta del expresidente del Gobierno Felipe González, en una entrevista al director de El País, Juan Caño, de que ”ni el PP ni el PSOE, deberían impedir que el otro Gobierne”, el secretario de organización del partido, la mano derecha del secretario general Pedro Sánchez, y el que suele dar la cara, cuando Sánchez piensa que lo más oportuno para él, es guardar silencio y que sea César Luena, el que dé la cara ha declarado en “El Programa de Ana Rosa” de Telecinco que “dejar gobernar al PP es indultarlo por la corrupción”. En un lenguaje muy duro que da el tono del clima de enfrentamiento del aparato del PSOE con Rajoy, Luena, sostiene que entenderse con el PP de Mariano Rajoy para facilitar que haya Gobierno en España es una manera de indultarlo, de blanquearlo”. El PP tiene que pagar en la oposición lo que ha hecho sistemáticamente durante muchos años para que se regenere y contribuya así a regenerar la democracia”.

Por eso, el paso que se ha dado este jueves en Valencia de investigar al partido a todos los niveles, es una medida judicial de especial gravedad que tendrá sus inevitables consecuencias políticas, y que entorpecerá tanto las conversaciones del PP con Ciudadanos como cualquier Coalición que se intente montar con Rajoy como presidente.

Bankia: un sopapo al Estado que pagaremos todos
Editorial El Espanol 28 Enero 2016

Las "graves inexactitudes" que la Sala Civil del Supremo ha detectado en el folleto que emitió Bankia para su oferta pública de acciones da la razón a los accionistas que han exigido la devolución del dinero que invirtieron. El fallo justifica su decisión en que el folleto que anunciaba esa operación no reflejaba la realidad contable de Bankia.

Las reclamaciones en los tribunales ascienden a más de 800 millones de euros. Aunque la entidad que ahora dirige José Ignacio Goirigolzarri había provisionado 1.800 millones para, llegado el momento, poder satisfacerlas, la sentencia es un revés para Bankia. La entidad pretendía que, antes de resolverse las demandas civiles, se esperara a que hubiera una sentencia penal que pudiera establecer las responsabilidades individuales. Además, quienes aún no hayan requerido al banco su dinero, podrán hacerlo ahora con la garantía de su recuperación, dado que los plazos de prescripción aún no han vencido.

Los fines políticos de la operación
A la espera de que el Supremo haga público el fallo -este miércoles sólo ha anunciado su sentido- hay quien argumenta que su decisión crea inseguridad jurídica, pues pone a partir de ahora bajo la lupa todos los folletos con los que se anuncien nuevas salidas a Bolsa. Sin embargo, la que sobre todo es la sentencia es un reproche al Estado, que no supo o no quiso ejercer sus labores de supervisión.

En realidad, estamos ante un caso paradigmático de concertación del Gobierno con las instituciones supervisoras para lograr sus objetivos políticos. El Ejecutivo de Zapatero vio en la salida a Bolsa de Bankia, la ocasión de proclamar el fin de la crisis del sector financiero y del caos de las antiguas cajas. El PP, entonces en la oposición, que había aupado a Rodrigo Rato, estaba de acuerdo con la operación. Los grandes perjudicados volvían a ser los pequeños ahorradores.

Los contribuyentes acaban pagando
En la carrera hacia el parqué de Bankia se relajaron todos los controles. El Banco de España y la CNMV dieron por fidedignos unos datos acerca de la entidad que la realidad del mercado puso enseguida en su lugar. Bankia pasó de unos 300 millones de beneficios en julio de 2011 a pérdidas de más de 3.000 cinco meses después. Ese agujero lleva a pensar que la valoración inicial de la entidad fue inicialmente muy alta.

La bofetada que ahora se lleva Bankia en los tribunales es en realidad un sopapo a la seriedad de nuestras instituciones y a la confianza en España. Pero además, dado que el Estado es propietario de la entidad, serán los contribuyentes quienes acaben asumiendo una operación que nunca debió salir adelante en aquellas condiciones.

La corrupción es el síntoma, no la enfermedad
Guillermo Gortázar El Espanol 28 Enero 2016

La corrupción política en España es un síntoma. La enfermedad es la deficiente representación política que posibilita la concentración de poder y la ausencia de controles. En estos momentos, hay más de mil políticos imputados en casos de corrupción y, según los sondeos de opinión del CIS, la corrupción, después del paro, es el problema que más preocupa a los españoles. Ni la denuncia de los medios de comunicación, ni la acción de la justicia es capaz de frenar un reguero de casos que deteriora la legitimidad de nuestro sistema democrático y nuestro prestigio internacional. La idea que pretendo desarrollar es que la corrupción, en sí misma, es el síntoma de una enfermedad, la fiebre de una patología. Estamos dando aspirinas a un cáncer que no se soluciona con medicinas parciales e insuficientes. La enfermedad, la piedra clave del problema, es la deficiente representación política en beneficio de la gobernabilidad, de la estabilidad, que confiere un poder creciente, ilimitado y fuera de control a las élites políticas.

La preponderancia de la estabilidad o gobernabilidad sobre la representación fue una decisión de la época de la Trasición ante los temores que suscitaba la democracia. Pero lo que pudo ser una precaución inicial, ha evolucionado con los años, según el modelo instaurado por Felipe González –“Montesquieu ha muerto”-, en la intensificación de la gobernabilidad y ahora nos encontramos con que para cumplir el marco constitucional (tema que por evidente, no debería estar sobre la mesa), Rajoy propone, como solución, una mayoría todavía más estable de 253 diputados. Los partidos mayoritarios siguen sin diagnosticar la enfermedad y así es imposible curarla.

En 2012, el informe sobre política institucional, realizado por Transparencia Internacional, señaló como principal insuficiencia del sistema político español que “el marco institucional de la democracia española prime la búsqueda de la gobernabilidad sobre la garantía de la representatividad, aunque en la práctica eso no garantiza que los gobiernos sean eficaces”.

La reiteración de casos de corrupción desde los años iniciales del felipismo en 1982, pasando por todos y cada uno de los gobiernos del PP y del PSOE, así como de autoridades regionales (CiU) y municipales, sugiere que el mal es extendido, sistémico, y que requiere una reflexión que vaya más allá de la represión de los casos concretos conocidos. Mucho me temo que, de no actuar de ese modo, en los próximos años, -sea quien sea quien ejerza el gobierno y la mayoría parlamentaria-, los casos de corrupción continuarán desvelándose, día tras día, en los medios de comunicación.

Independientemente de otras valoraciones, lo que es seguro es que la corrupción perjudica al partido mayoritario en la opinión pública y en el resultado electoral y que sus líderes, los cuatro presidentes desde 1982, no han sido capaces de erradicarla. Mi tesis es que, aunque quieran, no pueden. Y no pueden porque el estado de partidos que han creado, en el que la división de poderes brilla por su ausencia, genera amplias posibilidades de enriquecimiento fuera de todo control. Para resolver la actual situación de corrupción sistémica se precisaría la voluntad de alterar, de cambiar comportamientos y normas políticas que suponen una disminución del poder del presidente del gobierno y esto es algo que ninguno ha deseado en absoluto. Hasta ahora ningún presidente del Gobierno se ha visto obligado a reducir sus amplísimas atribuciones y tampoco han tenido voluntad alguna de rectificación.

En 1994, Javier Pradera, editorialista de El Pais y gurú tolstoiano de la izquierda política española, escribió un espléndido libro, Corrupción y política. Los costes de la democracia, en el que retrataba todos y cada uno de los elementos que gravitaban sobre un fenómeno que el autor percibía como un coste insufrible de la democracia inaugurada en 1977. Lo fundamental para Pradera es que “los partidos ya no son representantes de la sociedad dedicados a defender los intereses de sus electores, sino instituciones autónomas que protegen ante todo sus propios intereses”. El libro de Pradera se ha publicado a la manera de las memorias de Chateaubriand, post mortem, en 2013, quizás para sentirse más libre y no recibir quejas de sus numerosos amigos.

El diagnóstico, todo lo que ha pasado después, se ha cumplido y ampliado ad nauseam. Javier Pradera insistía en que el problema fundamental residía en que la centralidad política del Parlamento “ha sido desplazada por los partidos como sede de la toma de decisiones relacionada con el poder”. El presidente del Gobierno tiene la capacidad de designar a los miembros de los principales órganos constitucionales: Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo, Consejo del Poder Judicial, Consejo de Universidades, Consejo de Seguridad Nuclear, RTVE y “el poder de los partidos se extiende en parecido o superior grado, desde el centro del Estado, hacia los ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas”.

Aunque la Constitución establece claramente la división de poderes e idealiza el papel de los partidos como canalizadores de la participación ciudadana, lo cierto es que el presidente del partido mayoritario acumula y concentra un poder muy superior al de cualquier primer ministro europeo. Por decisión de los presidentes de Gobierno, desde 1982 el Parlamento no controla al gobierno sino que el gobierno controla al Parlamento. De ahí se deriva el resto de la concentración de poder. En la práctica, la Presidencia del Gobierno parlamentario español ha degenerado en lo peor de un sistema presidencialista (sin tener sus aspectos positivos) porque no está mediatizado por elecciones independientes para el Congreso y Senado que pudieran equilibrarlo. Si a ello añadimos el control del órgano de gobierno del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional tenemos un muy defectuosos sistema democrático.

El aludido temor democrático de representación en 1978 se manifiesta en la circunscripción provincial (contenida en la Constitución, art. 68.2) y en el sistema proporcional corregido por ley y por la bonificación de los partidos mayoritarios, según la fórmula de D’Hont. En el presente periodo de reformas conviene abrir el debate sobre la mejora de la representación política. Me permito sugerir que si se aplica una medicina equivocada a la enfermedad, en lugar de mejorar, empeorará. Por ejemplo, el mito de las “listas abiertas”. Si la circunscripción electoral sigue siendo la provincia y se permite poner una cruz en nombres propios, no se resolverá el problema. En España la experiencia de las listas abiertas para el Senado demuestra que los electores, en un 95%, eligen en el orden de la oferta de los partidos sin saber a quién votan. Los ciudadanos votan siglas porque no hay personalización de sus representantes. Además, si la prerrogativa de elaborar las listas permanece en el dirigente de cada partido, llegamos al extremo presente de titular a un senador o diputado, en lugar de por su circunscripción, por su correspondiente partido. En la tradición parlamentaria española antes de 1931 o en las actuales monarquías parlamentarias europeas, el diputado lo es por su distrito; es decir, por los electores que le han elegido. El elegido lo era por el distrito de Ponferrada, Tolosa, etc. Ahora, en España, el Sr. Diputado lo es por el PP o por el PSOE y expresa una realidad: el diputado se debe al partido que le ha elegido, no a los electores, a los ciudadanos.

El grito de:“No nos representan”, del movimiento del 15 M, fue debido a un amplio sentimiento real que no se limitaba a una minoría extremista acampada en la Puerta del Sol de Madrid, sino que reflejaba una aspiración mucho más generalizada en la sociedad española de lo que interpretó la dirección de la clase política. Por eso se sorprendieron ante la emersión con fuerza de dos nuevas formaciones políticas –Ciudadanos y Podemos- en las elecciones europeas de 2014 y en las elecciones generales del 20D. No pretendo tener la solución a un problema complejo como es una nueva ley electoral que conjugue representación y estabilidad; sí creo que es necesario abrir el debate y eliminar la obligatoriedad constitucional de la circunscripción provincial.

Otra medicina equivocada es el incremento incesante de la financiación de los partidos políticos. El PSOE y una tambaleante UCD diseñaron un sistema de financiación pública de los partidos (a costa de los contribuyentes) que no tiene parangón en ninguna democracia occidental y que no ha dejado de incrementarse desde 1978 y hoy alcanza los sesenta millones de euros al año. A esto hay que añadir las cuantiosas subvenciones que reciben los grupos parlamentarios de las Cortes, de los parlamentos regionales y de los ayuntamientos. La aportación que los presupuestos realizan a todos los partidos con representación parlamentaria, regional o local son más que suficientes para afrontar unos gastos regulares de funcionamiento de su estructura. Además, las campañas electorales tienen una financiación pública extraordinaria. La versión de que la corrupción política es debida a una insuficiente financiación de los partidos es absolutamente falsa. Se trata de la excusa de algunos dirigentes políticos e intermediarios para encubrir “mordidas” que finalmente saltan, día tras día, en los medios de comunicación. Conviene considerar otros modelos de financiación privada de los candidatos (que no de los partidos) que existen con toda normalidad y transparencia en Norteamérica y Europa.

Igualmente equivocada es la política de concesión de indultos a políticos con condena firme por corrupción o los casi diez mil aforamientos que constituyen una suerte de protección y sensación de impunidad en muchos políticos implicados en casos de corrupción. Se impone acabar con los indultos y reducir drásticamente los aforamientos. En otras palabras, hay iniciativas que requieren un amplio acuerdo (cambiar la circunscripción provincial) y otras muchas que podrían llevarse a cabo mediante leyes adoptadas por mayoría en el Parlamento o simplemente permitiendo democracia interna en los partidos.

Establecer un sistema efectivo de representación política y eliminar el poder abusivo de los dirigentes en la elaboración de las listas electorales, así como respetar la prevista división de poderes constitucionales y sistemas de control, favorecerá el camino de la curación de la enfermedad de la corrupción y mejorará considerablemente la calidad democrática de nuestra patria.

***Guillermo Gortázar, historiador y abogado, es militante del PP y fue secretario de Formación de este partido entre 1990 y 2001.

Repliegue táctico separatista
Pablo Planas Libertad Digital 28 Enero 2016

Consumada la investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalidad, la política catalana ha entrado en fase de letargo. Se hacen y se dicen las estupideces de siempre, pero Iglesias, Sánchez y Rajoy han acallado con sus maniobras, manejos y requiebros el crepitar catalán. La política regional es un estrato inferior, aunque Madrid influye más que manda en Cataluña y hasta que no haya presidente o elecciones el separatismo aguarda agazapado.

Si repite Rajoy o se inviste presidente a alguien del PP, Puigdemont y Junqueras reactivarán con renovados bríos el desafío contra España. Si Sánchez e Iglesias se montan un tándem, harán lo mismo pero en la confianza de que un referéndum pactado salve al nacionalismo de su propia trampa de balconada, desobediencia y martirio ante el Constitucional. Y en el caso de que se repitan los comicios ERC y Convergencia aprovecharán el vacío institucional para dar unos cuantos pasos más en su proyecto de ruptura. De momento, nadie les ha parado los pies y los diques a su paso son meras declaraciones sin contenido práctico.

Los nacionalistas catalanes cruzan los dedos para que España entre en una fase de desgobierno, que los líderes nacionales sucumban a sus intereses personales, que orillen la cuestión catalana y se entreguen a una bronca verbenera que justifique los desvaríos sobre la necesidad de un Estado propio para Cataluña y sobre la supuesta inferioridad congénita, endémica e indiscutible del resto de los españoles.

Ahora callan, se pelean entre ellos, debaten si la hoja de ruta implica dieciocho meses o media legislatura y marcan el territorio con nombramientos que responden a una lógica de reparto del botín. Cumplido el trámite de evitar nuevas elecciones autonómicas, sopesan el cuero de los sillones de mando y el tacto de cartón piedra de los falsos muros del Palacio de la Generalidad. Disfrutan del panorama, toman las medidas de los despachos y afilan las hoces. Como en Walking Dead, un extraño silencio precede al ataque.

Stalin, el genocida adorado por la izquierda española
Juan E. Pflüger gaceta.es 28 Enero 2016

Durante la Segunda República Española y la Guerra Civil, las autoridades políticas de los partidos más radicales de la izquierda, y en algunos casos aquellas formaciones que no se consideraban tan escoradas ideológicamente, hicieron gala de su adoración incondicional al genocida soviético Iósif Stalin. El balance de su mandato fue de 20 millones de asesinatos, cifra más que suficiente como para que sea merecedor del mayor desprecio posible de las sociedades desarrolladas.

Es frecuente que los herederos ideológicos y políticos de aquellos apologetas estalinistas de la segunda mitad de los años treinta justifiquen el ensalzamiento de su figura diciendo que no se conocían sus crímenes. Pero es falso. En este blog ya explicamos el Holodomor y sus dos millones de muertos a principios de los años treinta. Millones de personas que fueron asesinados por hambre. Aquellos sucesos fueron publicados en la prensa internacional y conocidos en tiempo real. Luego no cabe ninguna justificación.

Por otro lado, las purgas, que empezaron en 1918 y eran de sobra conocidas por muchos de los agentes soviéticos que vinieron a España y que desde 1933 a hasta la derrota del Frente Popular instruyeron a los comunistas y socialistas españoles en el arte de la represión. Se conocían las purgas revolucionarias durante la Guerra Civil Rusa que se prolongaron hasta las que realizó Stalin.

Aquí, en España, eran continuas las alusiones a la figura de Stalin desde la prensa socialista y comunista. Pronto, su imagen se hizo frecuente en carteles en todas las manifestaciones y el clímax de la exaltación del tirano comunista se produjo una vez iniciada la Guerra Civil cuando su retrato, a tamaño descomunal, se prodigaba en monumentos públicos –como la Puerta de Alcalá-, edificios privados –como el hotel Colón de Barcelona-, o en emisoras de radio.

Pero la apoteosis llegó en 1937, cuando una de las carrozas de la cabalgata de Valencia le dedicaba su espacio central a una efigie tallada al dirigente soviético. Una carroza que, como aseguran las crónicas exaltadas de la prensa valenciana del momento, fue la más coreada con gritos de ¡Viva Rusia!

Todo esto podría haber quedado en los libros de historia, pero la izquierda radical actual en España vuelve a reivindicar abiertamente la imagen de Stalin como hemos podido ver en varias de las manifestaciones vinculadas a las protestas de quienes se autodefinen como indignados.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

Cuerpos sin alma
Iñaki Arteta Libertad Digital 28 Enero 2016

Este pasado sábado se cumplían 21 años del asesinato de Gregorio Ordóñez en San Sebastián. Por la espalda y mientras comía fue asesinado en una ciudad y en un país con gobiernos democráticos. Él mismo era un representante político elegido y con proyección al alza en su propia ciudad. En aquel país democrático en el que se mataba por las calles se convivía con los que apoyaban el asesinato sistemático. Tenían, y resultaba bastante natural entonces, representación institucional porque eran elegidos democráticamente. También la democracia cubría de aparente normalidad todo este entramado de víctimas, asesinos, cómplices, presos llamados "políticos", representantes públicos amenazados junto a defensores de la ideología asesina. Protestar contra el asesinato no estaba bien visto, así que sólo en ocasiones se salió a la calle a manifestar (en silencio) una repulsa demasiado silenciosa contra algo tan grave. Gregorio y todos a los que iban matando se merecían más.

La democracia, que no puede impedir el asesinato, permitía que el departamento político de los asesinos tuviera representación pública, gobernara incluso sobre muchos de los amenazados o mantuviera una inquietante influencia en las decisiones públicas. Tampoco se pudo evitar que sus seguidores les aplaudieran a cada acción animando así a la siguiente.

Hace poco más de un año se produjo el atentado contra los trabajadores de la revista Charlie Hebdo en el que fueron asesinados 12 de ellos. Días después, varios millones de personas se reunieron en París en una marcha de unidad nacional en protesta por los atentados a la vez que en toda Europa se celebraron manifestaciones similares. En Bilbao, tan solo un día antes, el sábado 10 de enero, las calles se llenaban respondiendo a la convocatoria anual del mundo abertzale a favor de los derechos humanos de sus presos políticos y en protesta por la actitud del Estado español que se venga de ellos manteniéndoles en condiciones infrahumanas en cárceles lejanas contra su propia legalidad.

Mientras en Europa se protestaba por un atentado terrorista, en Bilbao, de manera legal y ante la pasividad absoluta de la ciudadanía que hacía compras a esas horas, el silencio de la clase política acostumbrada a tales eventos y la atención de la prensa, miles de personas se manifestaban reivindicando el terrorismo y a sus ejecutores, en cuyas espaldas recaen, no un atentado puntual, sino innumerables actos terroristas de todo tipo con un balance de casi mil personas asesinadas en cincuenta años de actividad.

Hace menos de un mes (otro año más), se volvían a reunir en las calles de Bilbao 70.000 personas exigiendo medidas especiales para los presos de ETA, amnistía, acercamiento o vuelta a casa, qué más da. La prensa, también cautiva de la narcotizante presencia de esta parte importante de nuestra sociedad en legal manifestación por las calles de esta moderna ciudad espejo de las ciudades que quieren ser modernas, titulaba al día siguiente: "una marea humana inunda Bilbao contra la política penitenciaria…" o "una marea humana exige el fin de la dispersión…".

Una marea humana. 70.000 almas formando una marea. Paseando a la vez por las calles de una pequeña ciudad como Bilbao, 70.000 son muchas personas…pero ¿almas? Qué alarmante, en este caso, la consideración de igualar personas con almas. ¿Podría ser un exceso de crueldad despojarles de la titularidad de almas a estas personas que apoyan, año tras año (y me imagino que cada día de cada año) desde que tienen uso de razón, a los que mataron deliberada y organizadamente? Contra los bienpensados ¿dejan alguna duda sobre que eximen de cualquier tipo de culpa a los que empuñaron el arma asesina o activaron la bomba? ¿Tienen sus rostros aspecto de arrepentidos, de avergonzados al menos, por lo que hicieron sus hijos, padres, amigos, vecinos?

¿No es algo aberrante, terminada la manifestación, tenerte que cruzar en los bares céntricos (no se mueven por lugares marginales, no) con personas cuyo, voluntariamente visible, distintivo de "Apoyo a los presos de ETA" no dejaba duda dónde habían estado momentos antes? Seguramente nadie les dio la espalda ni les increpó mientras charlaban relajadamente con su vinito en la mano confundidos con el resto en una agradable tarde de sábado. ¿No resulta aberrante y poco defendible esa asumida normalidad de compartir espacio con quienes insensiblemente han crecido y envejecido, convencidos de que hubo que matar, de que no estuvo mal matar? ¿Expresan sus representantes públicos, de nuevo en las instituciones españolas, otra cosa que arrogancia frente a los que fueron hasta ayer sus enemigos a abatir? ¿Caben esperar gestos multitudinarios de piedad de este gran grupo social?

Ahora piensen en Gregorio. O en cualquier otra persona asesinada comiendo, paseando, conduciendo, quieta o en movimiento. Almas son las de esas víctimas, vidas interrumpidas por su fanatismo envenenado. Almas las de los hijos, los padres, hermanos, esposas, amigos y gente de bien que sufrió con ellos. El alma, ese espacio infinito para el bien, no es equipaje que todo el mundo lleve por el hecho de ser humano.

Cuando termino de escribir, levanto la vista y me encuentro con la pancarta que cuelga en la casa de enfrente reivindicando el acercamiento de los presos.

VISITA ECONÓMICA AL ELÍSEO
Francia se niega a quitar el vino y Rouhani suspende el almuerzo
Hollande se ha negado a retirar la carne y el vino del menú durante la primera visita oficial del presidente iraní a Francia.
Gaceta.es 28 Enero 2016

François Hollande, a diferencia de Italia, se ha negado a retirar el vino de la mesa para complacer al presidente iraní, Hassan Rouhani, y finalmente se ha suspendido el almuerzo previsto para este jueves en la histórica visita de las autoridades del país a Francia tras 17 años.

Tras la polémica en Roma, donde las autoridades decidieron tapar las esculturas que representaban el cuerpo humano desnudo, pues es algo prohibido en la religión islámico y no querían "ofender" al invitado, los franceses han dejado claro que no están dispuestos a realizar "concesiones culturales".

En París, el almuerzo previsto en el palacio del Elíseo, contaba con vino y Hollande no está dispuesto a ceder a las demandas de la presidencia iraní, que exigieron a las autoridades que la carne y el vino fuera retirado de la misa, citando "tradiciones republicanas".

El Ministerio de Cultura acaba de prohibir la palabra "vino" de los libros publicados en la República Islámica, sobre la base de que se trata de un "intento de invasión cultural orquestado por Occidente". Está por ver si estas "tensiones" entre Rouhani y Hollande afectan a las relaciones económicas entre ambos países justo en un momento clave para Irán.

Sumisión, drama en tres actos
Mario Noya Libertad Digital 28 Enero 2016

En la República de Islámica de Irán, los homosexuales, aunque no existen, son reos de "perversión sexual" y públicamente fustigados o colgados de grúas. (Entre 4.000 y 6.000 gais habrían sido ejecutados desde 1979, según ciertas estimaciones); las mujeres son súbditos de segunda legalmente discriminados (en el matrimonio, el divorcio, la custodia de menores, las herencias…); han de cumplir un severísimo código de vestimenta si no quieren ser multadas, fustigadas (hasta 70 latigazos) o encarceladas (más de 30.000 detenciones en la última década) y no pueden salir del país sin el consentimiento de sus maridos o de un pariente masculino.

Si se defienden de una violación, pueden acabar en la horca; anualmente se inflige matrimonio a unas 40.000 menores de 15 años; una ley aprobada para proteger los derechos de la infancia permite que niñas de 13 años sean desposadas por sus padres adoptivos; los miembros de las minorías religiosas son humillados, ofendidos, perseguidos hasta más allá de la muerte a la que con frecuencia se les condena (Irán es el segundo país del mundo en ejecuciones, sólo por detrás de China), por su "enemistad hacia Dios" y "esparcir la corrupción sobre la Tierra"; la policía moral irrumpe en las viviendas particulares para constatar que nadie anda bebiendo alcohol o violando la segregación por sexos dictada por las autoridades.

(El consumo de alcohol puede conllevar pena de flagelación o amputación); los reclusos son objeto frecuente de malos tratos y torturas tanto en el sistema penitenciario normal como, más aun, en el paralelo, en manos de las distintas agencias de inteligencia y seguridad.

Hay presos que desaparecen, presos a los que se viola, presos que confiesan sus crímenes ante las cámaras de televisión. Presos que son condenados sin haber visto jamás a un abogado. Presos sentenciados a los que no se comunica la razón de su condena; la censura campa por sus respetos en todos los ámbitos, empezando por el de la cultura y el de la comunicación (en teoría, los iraníes del común no pueden acceder a las redes sociales más conocidas; en la práctica, muchos se las apañan para estar en ellas).

En la República Islámica de Irán, en fin, a las mujeres de negro se les previene contra las "razas europeas", que "huelen a agua de colonia" pero "aún conservan su conocida naturaleza bárbara" y "asesinan gente sin el menor problema".

II Revista de Prensa: "Roma se vela para complacer a Ruhaní".
Con motivo del encuentro que mantuvieron el presidente de la República Islámica, Hasán Ruhaní, y el primer ministro italiano, Mateo Renzi, los Museos Capitolinos de la capital italiana cubrieron ayer algunas de sus mejores esculturas en señal de "respeto a la cultura y la sensibilidad iraníes", según adujeron fuentes oficiales citadas por el diario español ‘El Mundo’.

Tras el levantamiento de las sanciones internacionales a raíz del controvertido acuerdo suscrito con las potencias mundiales, la República Islámica de Irán se ha lanzado a la conquista de Europa: sólo en Italia, pretende llegar a acuerdos por valor de 17.000 millones de euros.

III  "Si Oriana Fallaci levantara la cabeza…" (Sal Emergui, periodista español, en las redes sociales).

© Revista El Medio


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El endiablado juego del poder

Mikel Buesa Libertad Digital 28 Enero 2016

La formación del gobierno, después del fragmentado resultado electoral que se derivó de los últimos comicios, se está mostrando como una tarea endiablada, de una complejidad sin antecedentes, cuya resolución somos aún incapaces de entrever. Ello es así porque en este juego del reparto del poder hay demasiados actores y se pueden arbitrar múltiples combinaciones en las que la aritmética parlamentaria ofrece resultados para la investidura, aunque tal vez no sea así para articular, con un mínimo de estabilidad y coherencia política, la gobernación del país.

Digamos de entrada que, como ya vio con claridad John von Neumann -el matemático impulsor de la teoría de juegos-, aunque tal vez no llegó a aceptarlo en un sentido moral, las soluciones cooperativas -y la formación de un gobierno a varias bandas es un problema de esta naturaleza-, cuando hay más de dos jugadores involucrados en su búsqueda, son extraordinariamente complicadas, muy difíciles de formalizar y, por ello, seguramente imprevisibles. Además, más allá de la abstracción formal, en el mundo real las cosas se complican cuando, como es el caso, los jugadores no sólo operan a partir de la búsqueda de objetivos racionales -como pudiera ser la maximización del poder-, sino que se ven arrastrados por sus propias ambiciones y temores, por sus compromisos previos y por sus prejuicios ideológicos.

En el caso de la España actual, es evidente que, en la búsqueda de una solución para la gobernación del país, hay al menos cuatro fuerzas políticas importantes, que pueden llegar a tocar el poder gubernamental, y varias más secundarias, cuyo papel es el de facilitadoras de las soluciones arbitradas por las otras. Además, entre las principales, el PP y el PSOE lo son con aspiración a la dirección del gobierno, mientras que Ciudadanos y Podemos tienen limitado su acceso a, como mucho, alguno de los puestos ministeriales. A su vez, entre las fuerzas secundarias, casi todas ellas nacionalistas, las contrapartidas viables se limitan a aspectos simbólicos, además de al reparto presupuestario, por más que algunas hayan puesto encima de la mesa la cuestión de la autodeterminación.

El juego del poder que estamos presenciando se complica todavía más si se tiene en cuenta que la fragmentación política se manifiesta también en el interior de los partidos participantes, principalmente en el lado izquierdo del espectro ideológico. La derecha y el centro parecen estar, de momento, pacificados; pero en la izquierda bullen las rivalidades internas. En el PSOE compiten, en este momento, dos concepciones muy diferentes, una genuinamente socialdemócrata -y, por tanto, reformista dentro del sistema político- y otra más bien fascinada por el mensaje revolucionario, a la vez que infectada por el cáncer del nacionalismo periférico -que ahora ocupa la dirección central del partido-. Y en Podemos se adivina una mezcolanza de fuerzas izquierdistas, algunas de ellas bien organizadas, a las que se suman otras de naturaleza nacionalista, sin que el resultado llegue a ser una amalgama plenamente coherente o sólida, tal como se ha visto con el caso de Compromís y está gestándose con el de los seguidores de Ada Colau.

Pero no se trata sólo de que los actores de este complicado juego encuentren entre sí alguna solución para el arbitrio de la gobernación y el reparto del poder, sino que también han de hacerlo comprensible a sus electores, pues el pueblo suele votar a partir de esquemas cognoscitivos mucho más simples que los que manejan los políticos avezados y, aunque es un elemento pasivo en del desarrollo del juego, su papel puede volverse activo en el caso de que, habiendo fracasado los partidos políticos, hubiera que convocar nuevas elecciones.

En definitiva, estamos ante una situación en extremo complicada que, aunque tiene un abanico relativamente amplio de soluciones posibles, no es fácil de resolver, pues sólo unas pocas de ellas son viables teniendo en cuenta todo lo que está en juego. Avizorar cuáles son estas últimas es una tarea prácticamente imposible cuando se está fuera del cotarro negociador, pues una buena parte de los datos del problema ni siquiera es pública. Cualquier analista podría expresar sus apuestas y recordarlas después si resultan acertadas -o bien olvidarlas si ocurre todo lo contrario-, pero nadie tiene en este momento la clave de la solución a este dilema del poder. Por ello, estaría bien ser modestos y recordar la sentencia de Plinio que Michel de Montaigne hizo grabar en el frontispicio de su Torre de Eyquem: "Nada es cierto sino la incertidumbre".

Imelsa, Acuamed, PP valenciano...
Y los Pujol, ¿qué?
Surgen nuevos casos de corrupción mientras el de los Pujol sigue paralizado. Xavier Horcajo explica por qué, al contrario que otros corruptos, los hijos del 'Molt Honorable' no tienen nada que temer.
Rafael Núñez Huesca gaceta.es  28 Enero 2016

¿Es equiparable el trato que reciben los Pujol al que se aplica a los implicados en casos como Acuamed o Imelsa? La respuesta, para un experto en investigación y que conoce a fondo el saqueo al que los Pujol han sometido a Cataluña, es clara: “No”. Xavier Horcajo ha escrito cientos de páginas en las que ha desenmarañado las tramas de corrupción que han tenido su epicentro en Barcelona. Su último libro, “El Hundimiento”, trata a fondo el personaje de Pujol como Padrino de Cataluña. Antes escribió “Pasta Nostra”, sobre el mismo asunto y con igual éxito.

La investigación sobre los Pujol, cuenta Horcajo, “está paralizada”. En febrero tiene que declarar Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor. Quizá en ese momento el caso vuelva a despegar, aunque Horcajo no apostaría por ello.
¿La causa del trato de favor a Pujol y a su prole? Xavier Horcajo lo tiene claro: de ellos ha dependido la gobernabilidad del Estado, y sobre todo, del silencio de Jordi Pujol dependen las carreras políticas de varias generaciones de políticos españoles. El periodista recuerda la advertencia del expresident de la Generalitat en el Parlament cuando dijo aquello de “Si se rompe una rama del árbol caerá el árbol entero”. Desde aquél día “no se ha movido un solo juez o fiscal, salvo para retirarle el pasaporte a Pujol Ferrusola, punto”.

Todos tienen que temer. Por eso, aunque existen “sobradísimos argumentos jurídicos para que los hijos (de Pujol) vayan a la cárcel, será difícil que acaben en prisión”. Más -cuenta Horcajo- ostentando Fernández Díaz la cartera de Interior. “Jorge Fernández Díaz –dice el autor de "El Hundimiento"- le debe mucho a los Pujol y a Convergència; si por él fuera ni siquiera hubiéramos sabido lo que hoy sabemos”.

Así, la información a la que han tenido acceso los medios de comunicación y la opinión pública es consecuencia exclusiva del “pundonor de la UDEF y de sus mandos”. Pero, reconoce Xavier Horcajo, en la Unidad de Delitos Económicos “están ya cansados de que su trabajo no sirva para nada”. Así, el temor de una generación de políticos a que se abra la Caja de Pandora estaría impidiendo que, al contrario que otros casos, el de los Pujol, el que dicen podría ser el más grave de Europa, acabe de estallar.

cientos de imputaciones
PP y PSOE, ahogados por sus casos de corrupción
Gürtel, ERE, Bárcenas, Pokémon, Púnica, Campeón... Las grandes tramas corruptas de los últimos tiempos están asfixiando a un bipartidismo acechado por las nuevas formaciones.
Pepe G.-Saavedra gaceta.es 28 Enero 2016

''Alfonso te quiero, coño, te quiero. Tus éxitos son mis éxitos''. A Mariano Rajoy le ha pillado la maldita hemeroteca. Junto a aquella memorable colleja que le propinó a su hijo, los halagos al expresidente de la Diputación de Valencia son los únicos testimonios de efusividad que existen de Mariano Rajoy. Quién le iba a decir -siendo benévolos y suponiendo que no era consciente de los que se estaba cociendo en Valencia-, que su querido del alma iba a ser detenido por una gran trama de corrupción.

La madrugada de este martes la Guardia Civil detuvo a 24 personas y realizó registros en un amplio operativo anticorrupción en la Comunidad Valenciana. Entre los detenidos se encuentran Alfonso Rus, Máximo Caturla, ex vicepresidente de la Diputación, Emilio Llopis, exjefe de gabinete de Rus durante su mandato en la Diputación, y María José Alcón, exconcejal del Ayuntamiento de Valencia. Pero la comunidad levantina, a pesar de ser el mayor nido de corruptos que tiene el PP, no es el único lugar en el que hay algún popular que tenga cuentas pendientes con la justicia. El fango llega hasta Génova que, por primera vez en la historia, ha sido imputada. La formación ha sido citada como investigada, ahora que han modificado el Código Penal por lo malsonante que les debía parecer la palabra imputación, por la destrucción de los discos duros de los ordenadores de Bárcenas.

La redada en la Comunidad Valenciana ha mostrado que "el PP está de corrupción hasta las orejas", en palabras del portavoz del PSOE, Antonio Hernando, quien ha precisado que "en otras comunidades está hasta el cuello". Ay Hernando... El Partido Socialista, que se rasga las vestiduras, también ha hecho de las suyas en diferentes regiones y aglutina un gran historial en materia de corrupción nada desdeñable. Como las prácticas ilegales parecen estar a la orden del día, acotaremos estos casos de corrupción del bipartidismo a los últimos años.

Los mayores casos de corrupción en el PP
Caso Gürtel: En el marco del mismo se investiga desde 2009 una trama de corrupción en el PP principalmente en Madrid, Galicia y la Comunidad Valenciana. Se trata de supuestos casos de soborno a políticos del partido con dinero y regalos a cambio de adjudicaciones para empresas. En el caso figuran 187 imputados, 74 de ellos son políticos. El extesorero del PP Luis Bárcenas figura como imputado. Francisco Correa, Ana Mato, Ricardo Costa, 'El Bigotes', Jesús Sepulveda... Y así hasta completar los casi doscientos nombres que habrían saqueado, presuntamente, las arcas públicas

Operación Púnica: Incluye delitos fiscales, blanqueo de capitales, malversaciones por parte de un grupo de funcionarios relacionados con el PP y operaba principalmente en Madrid, Murcia, León y Valencia. Francisco Granados, del Gobierno de la Comunidad de Madrid, es uno de los principales imputados y que aún se encuentra ingresado en la cárcel que él mismo inauguró. Del equipo de Esperanza Aguirre, también han sido imputados Lucia Figar, Salvador Victoria o Manuel Pérez López.

Caso Bárcenas: Estalló tras la publicación en la prensa de una presunta contabilidad paralela del PP, según la cual el partido recibía grandes donaciones de empresas y varios altos cargos de la formación cobraban sobresueldos. Luis Bárcenas apuntaba sobresueldos en dinero negro a altos cargos del partido. El exministro del Interior, Ángel Acebes, ha sido el último imputado por el juez Ruz por este caso. Los nombres que aparecen en las anotaciones del extesorero implicarían a presidentes, ministros y secretarios generales. R. Rato, M. Rajoy, Paco A.C. o Jaime Mayor son algunos de los apuntes que aparecen en la lista negra del PP

Operación Pokemon: Investiga una serie de episodios de corrupción en distintas administraciones de Galicia, Asturias y Cataluña donde los funcionarios supuestamente se hacían con contratos y concesiones públicas a base de sobornos. La jueza del caso, Pilar de Lara, ha imputado a decenas de personas, entre ellos los exalcaldes de Santiago de Compostela, Orense y Boqueixón.

Caso Noós: Por su participación en él están imputados la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin. Se trata de más de seis millones de euros presuntamente malversados, cinco años de investigación, 76.000 folios de sumario y 18 imputados. España ha visto por primera vez a una Infanta sentada en el banquillo de los acusados, aunque previsiblemente se ira de rositas si finalmente se le aplica la llamada doctrina Botín. Felipe VI despojó a su hermana del título de duquesa de Palma y ha preferido mantener las distancias con el matrimonio Urdangarín. Otra lista interesante del caso es la que conforman los testigos que declararán en el juicio: Rato, Lissavetzsky, Barberá, Camps, García-Revenga, González Pons... El exministro popular, Rodrigo Rato, es otro de los populares que tiene varias cuentas pendientes con la justicia.

Caso Palma Arena: Empezó en 2008 al iniciarse la investigación del sobrecoste en la construcción del velódromo Palma Arena, el enriquecimiento del expresidente del Govern balear Jaume Matas (del PP) y la supuesta financiación ilegal del partido. De este caso derivaron, entre otras, la trama del caso Nóos.

Los mayores casos de corrupción en el PSOE
Caso de los ERE: ¿Y los ERE de Andalucía? Respuesta habitual de los populares cuando alguien habla de Gürtel, Bárcenas o Rato. Y no es para menos, tanto por el número de imputados como por la cantidad de millones supuestamente defraudados. Se investiga el supuesto desvío de fondos públicos por parte del Partido Socialista. En el marco del caso se investigan supuestas irregularidades en la formalización de los Expediente de Regulación de Empleo, malversación de fondos y venta fraudulenta de terrenos, con los que se defraudaron cerca de 130 millones de euros. Hay más de 170 imputados, entre ellos varios exaltos cargos del Gobierno andaluz. Chaves y Griñán han tenido que renunciar a sus cargos en el Congreso y Senado, respectivamente, para que su ahijada política, Susana Díz, pudiera ser investida presidenta. La juez Alaya, el azote de los socialistas, ha sido la instructora de uno de los casos de corrupción mas graves que ha tenido España.

Operación Astapa: Es un trama de corrupción con base en Estepona (Málaga) en torno al alcalde socialista Antonio Barrientos. Se trata de supuestas comisiones ilegales que iban a una caja B a cambio de beneficios urbanísticos. Decenas de funcionarios han sido implicados en el caso.

Operación Campeón: Afectó a las élites del PSOE, así como el alcalde de Vigo y al exministro Abel Caballero. Se investiga su participación en el reparto de buena parte de las obras del Plan E (también conocido como Plan Zapatero) en la ciudad al denominado grupo 'villa PSOE'.

Y todavía alguien se extrañará de que España haya registrado en 2015 el pero dato de percepción de la corrupción.


 


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