AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29  Enero  2016

De aquellos polvos, estos lodos
José T. Raga Libertad Digital   29 Enero 2016

Este dicho castellano, tan elocuente en su significación, deja vislumbrar una melancolía derivada en lamentación. En definitiva, los molestos lodos que ensucian nuestras vidas son simples consecuencias de no haber desempolvado los escenarios previos de nuestra sociedad.

Aun a sabiendas de que voy contra corriente, hoy necesito adentrarme en el cierre provisional del sector público autonómico, porque la gravedad del mismo, la muestra de su incapacidad para administrar recursos y las consecuencias a corto y largo plazo de su prodigalidad para la nación entera bien merecen su consideración.

Hablamos mucho de la necesidad de asegurar el orden jurídico, sin el que no cabe vida armónica de una sociedad. Sin restar un ápice a ello, poco o nada se dice del orden económico, que en modo alguno puede soslayarse, si consideramos que los recursos disponibles son siempre escasos. Una buena administración pública está llamada a conseguir un equilibrio entre esfuerzo y beneficio de los ciudadanos. Esa es misión de los legisladores al aprobar el presupuesto.

Cuando una administración gasta más de lo que ingresa está desequilibrando aquella relación. Generar déficit en la administración pública, salvo que sea por una catástrofe imprevista a la que hay que hacer frente, es muestra de una administración irresponsable en la que prevalece el poder de imperio de lo público frente al respeto exigible al orden económico establecido y al equilibrio entre público y privado.

Que, frente al objetivo de déficit público –aún no sé cómo el déficit puede ser un objetivo– del 0,7% del PIB de cada comunidad, la realidad haya llevado esta cifra a una media del 1,31% es motivo de especial alarma. Alarma que se incrementa cuando vemos el 2,21 % de Cataluña y Murcia, el 1,92 % de la Comunidad Valenciana, el 1,88% de Extremadura, etc.

La proliferación del déficit, tanto en las CCAA como en la Administración central, es un fraude a la democracia, pues el Ejecutivo, por vía de los hechos, contradice la voluntad del Legislativo incorporada al presupuesto. Un fraude además a los ciudadanos, al alterar unilateralmente aquella relación en los tamaños público-privado.

En unos momentos de deuda pública exuberante, se hace imprescindible un mandato constitucional fijando el techo máximo de déficit, para que pueda establecerse coyunturalmente el déficit cero, como norma, y su desajuste, por vía de superávit, aplicarlo necesariamente a amortización de deuda.

Incrementar recurrentemente el endeudamiento es apostar por la fragilidad económica, sobre todo en países que, como el nuestro, están dotados de gran rigidez en los mercados de recursos, haciendo inviables las medidas de contención del gasto en momentos de dificultad. Las alegrías de épocas pasadas provocan las tristezas presentes.

No olvidemos que el déficit de hoy, se contabilizará como deuda mañana. Además, deuda son las obligaciones pendientes de pago, con independencia de su disfraz. Las facturas deliberadamente ignoradas también son deuda, y los que las ignoran merecerían procesamiento por falsedad, pues las cuentas públicas no expresan ya la situación real.

Ladrones
El auge del populismo es culpa de corruptos y «padrinos», aunque pagaremos a escote
Isabel San Sebastián. ABC   29 Enero 2016

El auge del populismo liberticida es culpa suya, al igual que la brecha de resentimiento abierta en los muros de nuestra democracia, el rechazo de nuestros mejores jóvenes a todo lo relacionado con la política o la indignación convertida en ira que amenaza con devenir en suicidio. Culpa de los ladrones, sus cómplices y quienes han mirado hacia otro lado. En términos partidistas, el PP y el PSOE, sin olvidar a CiU en Cataluña. Ellos han partido, ellos han repartido y ellos se han llevado por delante el honor de nuestras instituciones y nuestro sistema representativo.

Es verdad que no son corruptos todos los que están en la vida pública. No es menos cierto que tampoco todos los corruptos están ni estarán nunca en manos de una justicia independiente, entre otras cosas porque ya se han preocupado los dos partidos mayoritarios de controlar tanto la Fiscalía como los tribunales llamados a juzgarles. Ellos son parte y quieren ser juez.

Han ordeñado la vaca hasta dejarla famélica, ideando un sinfín de procedimientos para esquilmar al contribuyente. Porque esta orgía de comisiones ilegales, cursos de formación amañados, eres fraudulentos, adjudicaciones a dedo, empresas públicas cuya verdadera actividad era la canalización de fondos hacia sus bolsillos y los de sus organizaciones, obras faraónicas, escandalosos sobreprecios y demás triquiñuelas urdidas con el fin de forrarse, la hemos pagado nosotros. Todos esos sobres que circulaban de despacho en despacho, esas bolsas de billetes que viajaban a Andorra o eran contados de mil en mil por un presidente de diputación en una grabación bochornosa, esas cuentas multimillonarias en paraísos fiscales, los hemos alimentado usted y yo con nuestros impuestos. Usted, yo y esa maestra o ese escritor sancionados por Hacienda con ferocidad implacable por percibir retribuciones insignificantes a cambio de trabajos intelectuales realizados mientras cobraban una pensión que se habían ganado a pulso cotizando toda una vida. Ellos son los defraudadores castigados sin piedad por una Agencia Tributaria que nunca tuvo a bien inspeccionar a los corruptos de verdad por ver si sus declaraciones de la renta cuadraban con su tren de vida. Ellos, usted y yo hemos sido los sospechosos. A los ladrones a gran escala, con sede en el despacho oficial, ha tenido que investigarles la Guardia Civil o la Policía.

Claro que el remedio podemita será mucho peor que la enfermedad cleptocrática. Claro que estos «apóstoles de la regeneración» apuntan maneras sumamente inquietantes en el uso y abuso del nepotismo y el recurso a métodos indecentes para financiar su formación, por no mencionar su desprecio declarado a las reglas del juego democrático. Sucede, no obstante, que de tanto ir el cántaro a la fuente del «mal menor» ha acabado por hacerse añicos antes de que las opciones genuinamente regeneradoras (UPyD, Ciudadanos, Vox) tuvieran tiempo de consolidarse. Tiempo y oportunidad. Porque los ladrones, sus cómplices y sus padrinos han puesto mucho más empeño en combatir a los de Rivera que en señalar el peligro de Iglesias.

Durante décadas han gastado muy por encima de sus posibilidades, a sabiendas. Hablo de los partidos, no de los mangantes con nombre y apellido, que también. Han orquestado campañas electorales de cinco estrellas y organizado saraos semanales por todo lo alto, sin disponer de los recursos legales necesarios. ¿Quién ha abonado las correspondientes cuentas? Nosotros, a través de múltiples mecanismos a cual más escandaloso. Ahora llega el momento de la factura política. Una vez más vamos a pagarla a escote, sin tener arte ni parte en la mercancía averiada que ha generado el sablazo.

Tiro de cámara
Ignacio Camacho. ABC   29 Enero 2016

No querían cargos y han pedido una vicepresidencia y cinco ministerios. No querían subvenciones y exigieron cuatro grupos parlamentarios. No querían prebendas y formaron un lío por la Mesa del Congreso. No querían sillones y arman una zapatiesta por los asientos del hemiciclo. Caramba con la nueva política. De momento se parece demasiado a la vieja.

En la mentalidad adanista de Pablo Iglesias, la única diferencia entre el tiempo viejo y el nuevo consiste en su propio protagonismo. El cambio que propone es por sustitución; no aspira a liquidar el bipartidismo sino a remplazar una de sus patas, concretamente la izquierda. Para ello aplica una estrategia de sobredimensionamiento aprovechando su excesiva cuota de pantalla y su dominio de las redes sociales. Una se la han regalado y el otro lo ha conquistado él, y con ambos se ha construido un pedestal de opinión pública sobre el que alzarse a una especie de mayoría simbólica. Tiene 69 diputados, un quinto del Congreso, pero actúa como si hubiese ganado las elecciones, investido de una falsa legitimidad victoriosa. En el acomplejado Partido Socialista hay estos días gente temerosa de que aproveche el bloqueo de la investidura para dar otro salto adelante y proclamarse ante el Rey candidato a presidente. Desde luego no le falta intuición para aprovechar los vacíos: toda su fulgurante trayectoria se basa en el arrojo para ocupar los espacios que los demás le van dejando.
      
El pataleo de ayer se debe a que alguien en la Cámara decidió no cederle también el sitio físico, y responder a su crecida mandando a sus diputados al gallinero de la sala. Un pacto de baja intensidad para bajarle los humos haciéndole ver que 253 escaños son más que 69. Si le salen bien los planes no le va a importar porque tanto él como sus pretorianos tendrán acomodo en el banco azul del Gabinete, pero no iba a desperdiciar la ocasión de victimarse, de armar ruido con toda la potencia mediática a la que se ha acostumbrado. El hombre que rechaza los privilegios convirtió un vulgar, literal reparto de sillas en una cuestión de Estado, una batalla moral y política. El búnker contra el pueblo y tal. Nadie salió a decirle que estaba peleando por una posición preferente en el tiro de la única cámara que le importa. La de la tele.

Antes al contrario, el presidente de las Cortes le enjaretó las culpas a Celia Villalobos y le dio a Podemos de palabra la razón que su partido le había quitado de obra. Los socialistas dividieron su voto para que su mano derecha no supiese lo que hacía la izquierda; con una abofetearon a Iglesias mientras le tendían la otra. Que se enfade lo justo, que se cabree un poquito pero no lo bastante para romper la baraja. Pláticas de familia, táctica de palito y zanahoria. Aún no quieren entender que tratan con un tipo dispuesto a comerse la zanahoria y romperles el palo en la espalda.

¡España en Común!
Vicente A. C. M.  Periodista Digital   29 Enero 2016

Seguro que hay personas que al leer el título lo primero que les recuerde es al parecido con los nombres que han sido el banderín de enganche de una multitud de grupúsculos que conforman el universo de radicales de izquierda, ex militantes de IU, anti sistemas y demás fauna bajo el paraguas de ese partido revolucionario bolivariano PODEMOS. Pero no, se trata simplemente de manifestar lo que debiera ser una obviedad para quienes no se cansan de proclamar su defensa de la Unidad de España y se dedican a hacer todo lo contrario, incluso contemplando alianzas con aquellos que precisamente tienen por objetivo su destrucción. Y aquí todos deben entonar el “mea culpa” y abandonar esa obstinada estrategia de montescos y capuletos eterna y mortalmente enfrentados.

Porque la alocución “en común” la define la Real Academia de la Lengua Española como “En comunidad, entre dos o más personas, conjuntamente.” Una idea de compartir en su sentido más universal, una idea de convivencia en paz y harmonía. Una idea de esfuerzo por el mismo objetivo, por todo aquello que nos une. Y podría seguir poniendo alusiones metafóricas a todo lo que encierra esa denominación. Una definición que ha sido prostituida por esos grupos antisistema que lo que persiguen es precisamente resaltar solo lo que les une a ellos en sus bastardos objetivos donde quieren imponer su ideología y coartar las libertades a todos los que no aceptan su credo. Al fin y al cabo su democracia se basa en los famosos círculos, que es la figura geométrica cerrada sobre sí misma y donde ningún punto se diferencia del resto.

Pero contra ese evidente peligro que se está propagando como una mancha de aceite sobre las tranquilas aguas de la convivencia, debemos oponer nuestra férrea voluntad de defender lo que significa España y el legado que nos han dejado nuestros antepasados. España en Común debe de ser nuestra bandera y nuestra seña de identidad. España en Común sin distinciones ni excepciones donde palabras como Unidad, Igualdad y Solidaridad sean los motores que nos hagan avanzar y mejorar en nuestra convivencia emponzoñada por aquellos que nos quieren separados y enfrentados para dominarnos con facilidad.

Y para lograr este gran pacto de España en Común hay que dejar a un lado el pesado lastre de los que solo persiguen su propio beneficio, de los que buscan detentar o arrimarse al poder para su provecho personal y el de sus compinches, de los que prostituyen las Instituciones y pervierten la democracia desnudándola de todos sus atributos, de los que buscan el revanchismo ideológico y la involución hacia una dictadura donde esté proscrita la libertad. Unas condiciones que hoy en día parecen un sueño imposible de alcanzar pero que debemos exigir a quienes ahora están jugando con nuestro destino y el de España de forma irresponsable.

Quiero suponer que aquellos de mis compatriotas que han votado a esas marcas variopintas que anunciaban lemas de “ahora” o “en común” no pretendían otra cosa que mejorar la sociedad. Sin embargo, aquellos que han logrado el poder con sus votos se han dedicado a todo lo contrario. Han resucitado su espíritu anti todo y revanchista y han copiado los tics de casta que tanto criticaban y que es lo que tienen en común con ellos. Lo malo es que actúan además con negligencia y temeridad en su lucha anti sistema destruyendo todas las fuentes de creación de riqueza y ahondando en todo lo que nos separa y nos enfrenta reinventándose una memoria histórica que es pura quimera sectaria y deforme.

Siempre mirándose el ombligo de su círculo de mediocridad y zafiedad. Y eso es lo que un PSOE desnortado, ambiguo y con un líder extremadamente ambicioso está dispuesto a convencer a los suyos que tienen algo en común con semejante tropa. Quizás sí que haya muchos que terminen por ver la luz y como ya ocurrió con muchos de IU pasen a engrosar las filas de convertidos. Tendremos una coalición en forma de una especie de "Partido Progresista y Reformista" como nuevo Frente Popular claramente involucionista y reaccionario que nos llevaría con total seguridad al desastre en lo económico y en lo social.

Seguiré pensando que aún es posible que se imponga la sensatez, el pragmatismo y un poco de dignidad y podamos ver hecho realidad lo de “España en Común”.

¡Que pasen un buen día!

UN NUEVO ROBO AL ESTADO Y AL PUEBLO ESPAÑOL

Antonio García Fuentes  Periodista Digital   29 Enero 2016

España la han convertido en una inmensa ciénaga o pantanal, donde y al igual que en estos “naturales parajes”, prolifera una gran fauna de depredadores, donde el equilibrio de los mismos es “el comerse los unos a los otros”; con la enorme diferencia que en el caso español, existe una abundantísima pero “de un tipo de fauna, que devora todo cuanto toca y permanece incólume puesto que no tiene enemigos o leyes que la controlen”; y así nos va. Llego a pensar que “más de la mitad de lo que con saña nos sacan a los ya indefensos contribuyentes, al final es robado miserablemente, evadido, o malgastado inmisericordemente, por lo que aquí lo necesario escasea cada vez más, como lo marcan las estadísticas de empobrecimiento e indigencia que ya hay en los nativos españoles y a la que se suma la que nos ha llegado de fuera, debido a lo mal administrado del territorio, puesto que gran parte de la misma son simples ladrones”.

Se agrava toda esta situación con la realidad política actual y donde no se ve cómo van a conseguir formar gobierno y qué directrices o fines va a emprender este nuevo gobierno; puesto que los que han gobernado “nos dejan como a unos zorros” y muchos de los que llegan, tampoco les apreciamos intenciones de regeneración que nos convenzan, por tanto a todo lo del pasado, se suman la falta de horizontes para el futuro.

Mi pesimismo “ya crónico” se muestra hoy por cuanto sigue:
“No sólo fue el mayor 'pelotazo' de la trama, sino también el que mayor perjuicio económico ha provocado al erario. Un documento elaborado por los trabajadores de Aguas de las Cuencas del Mediterráneo SA (Acuamed) que denunciaron en 2014 las supuestas irregularidades en las adjudicaciones de la empresa dependiente del Ministerio de Agricultura detalla que la desaladora de Torrevieja (Alicante), ha terminado provocando un 'agujero' de más de 227 millones de euros entre sobrecostes de inversión "por mala gestión" y los causados por la explotación ineficiente de la misma.

El informe, que se ha incorporado al sumario y al que ha tenido acceso Vozpópuli, detalla que la construcción de la instalación también se salió de lo presupuestado y el precio final se vio incrementado en más de un 18% hasta los 219 millones de euros, sin IVA. El contrato, ganado por la unión temporal de empresas (UTE) formada por Acciona Infraestructuras y Acciona Agua, es uno de los seis que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, Eloy Velasco, ha incluido en la investigación de la 'Operación Frontino' que se saldó con 13 detenidos la semana pasada.

De hecho, aquel fue sólo el primer varapalo económico que, como se encargaba de recalcar un documento que fue remitido al Consejo de Administración de Acuamed en abril de 2014 por Francisco Valiente, el directivo que denunció los amaños y fue despedido, tuvo consecuencias económicas mucho más graves para la "cuenta de resultados" de la propia sociedad estatal. Así, el informe detallaba que cuando éste se redactó ya había millonarios "sobrecostes en la inversión por mala gestión". En primer lugar, la pérdida de 55 millones de fondos europeos que debían haber servido para financiar parte de la obra. En segundo lugar, otros 27,4 millones por lo que se calificaba de "inversión con defectos o inoperativa". A ellos, sumaba otros 17 millones que reclamaba en un primer momento Acciona en concepto de "liquidación". Y, finalmente, otros 24,3 millones en "reclamaciones sobrecostes".
http://vozpopuli.com/actualidad/74959-caso-acuamed-el-mayor-pelotazo-de-la-trama-acumula-227-millones-en-sobrecostes

En el mismo periódico y en otro apartado se publica lo siguiente:
Sólo ocho días después de la Operación Frontino contra el amaño de contratos públicos en la sociedad estatal Acuamed, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil propina un nuevo golpe a la corrupción. En este caso, en la Comunidad valenciana, donde agentes del Instituto armado han puesto en marcha a primera hora de la mañana la 'Operación Taula', que se ha saldado hasta ahora con la detención de 24 personas por su presunta implicación en una trama de comisiones en torno a las empresas públicas de administraciones locales y regionales gobernadas por el PP.

Entre los arrestados se encuentra el que fuera presidente del partido en Valencia y de la Diputación así como alcalde de Xàtiva, Alfonso Rus, ya retirado de la vida política. Junto a él, han caído su antiguo jefe de Gabinete, Emilio Llopis, el ex número 2 de la Consejería de Educación, Máximo Caturla, y María José Alcón, concejala y asesora de la exalcaldesa de Valencia y hoy senadora, Rita Barberá”.

En España tenemos unas de las mejores policías de todo el mundo y a la vista está, cuanto investigan y la enorme cantidad de detenidos que ponen ante los jueces y fiscales, Pese a los obstáculos que ponen los llamados a colaborar como empleados públicos adscritos a partidos del mangoneo, como en amplio editorial y sobre Andalucía, el diario “VivaJaén del 26-01-2016, detalla. Pero llegado a este punto, todo se va quedando “en el pantanal”; y los procesos se alargan de forma inexplicable, apenas nadie devuelve las cantidades que se llevó; y nosotros los “paganos de todo”, quedamos con “dos palmos de narices, boquiabiertos, cuando no como cornudos y apaleados”; mientras vemos las luchas políticas, que se desarrollan por simplemente ocupar los puestos que otros ocuparon, para seguir como estos… “chupando de la teta nacional, más lo que caiga si no hay muchos escrúpulos, puesto que aquí la justicia es lentísima e ineficaz de forma tan notable, que lo dicen la enormidad de causas pendientes y desde tiempos ya inmemoriales”. Por todo ello recuerdo una vez más lo que sigue.

POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.). “La pobreza máxima es la del juez o fiscal que venden o alquilan las togas”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

La voracidad de los partidos políticos
Raúl Conde El Mundo   29 Enero 2016

A diferencia de la británica, vertebrada por el peso histórico de su derecho estatutario; o de la francesa, en la que el Estado ejerce una predominancia absoluta, la democracia española se caracteriza por el excesivo influjo de los partidos. La voracidad de las formaciones políticas es insaciable y no conoce límites porque los propios ponentes de la Constitución se encargaron de que no quedaran fijados. Esto ha tenido una traducción práctica después de casi cuatro décadas de democracia formal: la tutela que, directa o indirectamente, ejercen los partidos sobre todos los poderes del Estado.

Y todos significa todos. El Parlamento ha sido reducido a un mero apéndice instrumental -las leyes llegan ya trituradas por las cúpulas de los partidos- y el Poder Judicial continúa siendo una mancebía de cambio de cromos. El jefe de provincias de un partido sigue estando más cerca de su dirección nacional que de los electores de su pueblo. Y la lacra termina por exacerbarse dada la opacidad que caracteriza la estructura de la mayoría de organizaciones políticas en España.

El Partido Socialista -imperfecciones al margen- lo intenta con las primarias. Es un hecho, no una opinión. Pero también es cierto que ni PP ni PSOE, ni siquiera cuando han dispuesto de un amplio margen, se han arriesgado a modificar la legislación en lo tocante al sistema electoral, la financiación de los partidos o la transparencia con relación a los apoyos privados que reciben. Habrá que esperar, pero ni la paupérrima participación interna ni el excesivo personalismo de sus líderes invitan al optimismo en los casos de Podemos y Ciudadanos.

La política española es hoy una ciénaga gangrenada no por la escasez de dirigentes honrados o que sepan estar a la altura, sino por partidos que vetan cualquier intento de regeneración.

Por ejemplo, el PP, durante la última legislatura, ha dilapidado una mayoría absoluta de 186 escaños para blindar el régimen de incompatibilidades, fiscalizar las cuentas de los partidos y prohibir las puertas giratorias. Todo han sido fuegos de artificios, pese a que Rajoy insista en que la corrupción se ciñe a casos aislados y que afecta a todos los partidos. Como si eso fuera un atenuante.

El principal problema que arrastra Rajoy para volver a ser investido presidente no es la escasez de apoyos, que también, sino la falta de credibilidad cuando aspira a presentarse como jefe de un Gobierno que, si quiera en apariencia, deberá acometer una mínima agenda reformista.

Rajoy evitó dimitir cuando EL MUNDO publicó sus mensajes de apoyo a un delincuente como Luis Bárcenas. Tampoco creyó oportuno meter el bisturí en ninguna de las ramificaciones hediondas que han horadado su prestigio. Nunca consideró prioritario atajar el lodazal que manaba en los sótanos de su partido. Incluso estos días, después de que la Justicia haya desmantelado la "organización criminal" que amparó el PP en Valencia, se empeña en salvar la cara de algunos de sus principales capataces. ¿Quién puede creerse el mensaje de regeneración de un partido que protege a Rita Barberá o que vuelve a colocar en la Mesa del Congreso a Celia Villalobos?

Pero la defensa numantina que irradia la acción política de Rajoy (y en el caso de Rajoy, "acción política" es un oxímoron), encuentra su reflejo en las palabras con las que estos días Felipe González atiza el fuego en su propio partido. Y ahí está el partido. Otra vez el partido. Siempre el partido.

Por si no fuera poco el incendio permanente que los barones del PSOE le han plantado a Pedro Sánchez casi de forma permanente, González ha querido despejar dudas. "Ni PP ni PSOE deberían impedir que el otro gobierne", le ha dicho al director de El País. También ha calificado a Podemos de "leninismo 3.0". Aznar, con su habitual rudeza intelectual, ha ido más allá en el Diario de las Américas: "Podemos no cree en un sistema democrático y quiere subvertirlo; no cree en el Estado de derecho; no cree en la independencia judicial; no cree en un sistema democrático libre ni en la economía de mercado, ni en las libertades de las personas".

Con independencia del juicio de fondo que merezca la formación morada, la cuestión es si los dos grandes bloques ideológicos que pastorean la democracia española desde 1977 han garantizado el régimen de libertades que blanden González y Aznar.

Porque no parece que ni la socialdemocracia desnatada del PSOE, ni el pretendido liberalismo del PP hayan sido capaces de ahormar un sistema político que responda a los valores de un Estado de Derecho maduro y consolidado. Si esto fuera así, la separación de poderes no estaría en entredicho, el órgano de gobierno de los jueces no dependería de los cambalaches entre Génova y Ferraz, y RTVE tendría un modelo que garantizara su independencia por encima de los equilibrios parlamentarios.

Esta degeneración política profunda y lacerante, que hunde sus raíces en la sumisión de la democracia a la partitocracia, explica el batacazo del PP y la debacle del PSOE en las generales de diciembre. Explica la irrupción de partidos emergentes que hace poco más de un año no pasaban de ser una amalgama de tertulianos. Y explica la porfía en hacer descarrilar a outsiders como IU o UPyD, dos valladares frente a la corrosión sistémica.

Resulta obsceno -aunque no sorprendente- que Rajoy apele ahora a "un pacto de amplia base" teniendo en cuenta que en cuatro años de rodillo sido incapaz de concertar nada con la oposición. Tampoco extraña que González deslice sin rubor la idea de salvaguardar el turnismo. Son personajes distantes, pero la burda recreación del palanganeo que se traían Cánovas del Castillo y Sagasta le ha servido en bandeja a Pablo Iglesias la monserga de la segunda Transición desde los platós de Atresmedia (Planeta).

En su ensayo Sobre la libertad (Alianza Editorial), John Stuart Mill recela de la democracia como única forma justa de gobierno, y se pregunta si la centralización de la autoridad y la inevitable dependencia de cada uno respecto a todos y la vigilancia de cada uno por todos no acabarán por reducirlo todo a una "sumisa uniformidad de pensamiento, relaciones y acciones".

Carrillo y Fraga, a izquierda y derecha, fijaron los diques del sistema durante la Transición. Hoy el teatro sigue controlado por quien cohabitaba, y aún cohabita, en el interior de la escena que levantó el telón después de la muerte del dictador. Aunque ahora con una notable diferencia: mientras el PP conserva la hegemonía en su espectro, el PSOE corre el riesgo de quedarse en fuera de juego. Y claro, el Poder ha hecho disparar todas las alarmas. Porque la ficción democrática requiere siempre del juego de la alternancia.

Felipe VI debería aprender de los errores de la Restauración borbónica. El sistema bipartidista cercenó el pluralismo político y no erradicó los pronunciamientos. Galdós lo dejó escrito en sus Episodios Nacionales. Corría 1912:

"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. (...) No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos".

He ahí la argamasa de la gran coalición que, trifulcas al margen, permitió que los autoproclamados centro derecha y centro izquierda fueran de la mano en la Constitución, la Loapa, el ingreso en la OTAN (incluido su estructura militar), la guerra sucia contra ETA, la Unión Europea, el euro o la reforma del artículo 135 que antepone el pago de la deuda.

Por eso González y Aznar han abandonado sus yates y sus road shows. Porque ahora la prioridad es que el telón del 78 no se venga abajo.

Síntomas, remedios y la indolencia de Rajoy
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com   29 Enero 2016

No hay duda alguna de que España está pasando por un trance imprevisto y de incierto resultado, una crisis política como para asustar, y que sólo hallará un cierto alivio, a esperar que suficiente, en nuestra pertenencia al espacio político de la UE y la confianza en que las baladronadas más sonoras se quedarán en nada, en el caso de que lleguen a proponerse en serio, más allá del uso electoral y demagógico que les ha dado un éxito llamativo. Si llegamos a seguir al flautista de Hamelin, cosa todavía en el aire, cabe esperar que, como hicieron con Grecia, los dirigentes europeos nos libren de males peores, aunque el costo que habremos de pagar por la tentativa será, en cualquier caso, alto. Abundan los síntomas de un mal hondo, pero los remedios están todavía muy caros, y hay que esperar que el cuerpo aguante hasta que podamos aplicarlos.

Un Rajoy estupefacto se pregunta qué ha sucedido
La negativa de Rajoy a someterse a investidura ha marcado el Rubicón de la crisis, y es posible que haya servido para que el PP no siga repitiendo aquello tan tierno de que han ganado las elecciones, pero ha puesto definitivamente de manifiesto la enorme paradoja de unos resultados de aritmética imposible y de muy difícil encaje, salvo el más extravagante de todos: la investidura de Pedro Sánchez, un político bisoño que ha cosechado, sin gobernar, el mayor varapalo de la historia reciente de su partido. Lo asombroso del caso es que pretenda gobernar con quienes le han robado la cartera y le insultan sin ningún rebozo, pero así es nuestra España, y nadie está en condiciones de descartar que esa especie de invento del doctor Bacterio, que es Podemos, convierta al joven líder socialista en presidente por accidente, o por sonrisa del destino. La paradoja se convierte en surrealista si se considera que Podemos ha venido siendo la herramienta de la que se ha valido Rajoy (“vais bien”) para debilitar al PSOE, en lo que posiblemente sea la jugada más ambiciosa de la ocurrente fábrica monclovita, de forma que no es extraño que Rajoy tenga tanto tiempo libre como dice tener para poder preguntarse a fondo por las causas de un resultado tan funesto.

¿Existen los milagros en política?
Soy de los que creyó que la espantada de Rajoy era en serio, pero no, al parecer, era un hábil regate que, según los inagotables apologistas del pontevedrés, ha dejado enormemente descolocado a Pedro Sánchez, algo así como si le comunican a un condenado a morir que le van a embargar el coche por no pagar las multas. Lo malo del regate en corto, aunque le quiebre la columna al defensa contrario, es que si luego no se acierta a hacer nada sólo habrá servido para hacer más largo un partido tedioso. Al parecer, hay quien piensa que pueda producirse el milagro de que el Comité Federal del PSOE apueste por favorecer a Mariano Rajoy condenando a galeras a su secretario general, una ocurrencia tan delirante que deja a la literatura fantástica reducida a puro costumbrismo.

La única alternativa, el adiós definitivo de Rajoy
Descartados los milagros, y siendo consciente de que todo puede empeorar, es posible que, tarde o temprano, Rajoy caiga en la cuenta de que apenas ha ganado unos días, y que, salvo que realmente haga una oferta atractiva, está conduciendo a su partido, y a todos los españoles, a un callejón enormemente ingrato y de incierta salida, porque ni es seguro que unas nuevas elecciones resuelvan nada, ni es inevitable que suceda lo peor y que Iglesias acabe presentando el telediario, “Aló, les habla el vicepresidente”. La única baza de Rajoy es su propia salida, un gesto capaz de borrar, al menos en parte, sus muchas pifias, en especial si pudiera pasar por el artífice de un gobierno creíble, obvio que sin su presencia, en el que un PP aliviado en las mil cargas que arrastra, pueda colaborar con el PSOE y con Ciudadanos en un programa tasado y con final fijo, que sea capaz de evitar que el tirón coyuntural de la economía se desbarate, y sepa poner coto adecuado a las pretensiones de los separatistas, y poco más, aunque, en el colmo de las dichas, cabría soñar en que fuesen capaces de preparar las reformas de fondo que precisa el sistema. Es mucho pedir, pero si Rajoy acaba por ser el último obstáculo de la única solución razonable a corto plazo, no parece probable que nadie le arriende la ganancia. A veces, los indolentes son capaces de tomar decisiones que ni siquiera imaginan los presurosos, especialmente si no son tontos, me refiero a los indolentes.

Pedro y el lobo
No le faltan críticas al joven Sánchez y no sólo de entre rivales, pero me temo que no se ha hecho demasiado esfuerzo en comprender que su situación le ha dejado siempre muy pocas alternativas reales, que tiene que hacer lo que hace si quiere recuperar el voto que le han arrebatado a su partido. Llamado a salvar a un PSOE en caída libre, Sánchez no ha podido hacerlo, pese a estar enfrentado a un Gobierno que, por fuerza, se iba a llevar gran parte de las bofetadas. Le ha faltado tiempo y espacio, tal vez algo más, pero se trata de comprender, no de ajusticiar. Si sortea el embrujo que le ha preparado el destino, tal vez pueda ser el líder que el PSOE no ha tenido desde hace casi veinte años, pero esa tarea exige todo menos precipitación, y el hambre de balón puede llevarle al ridículo, no sólo al error. A cambio, si acierta a sobrevivir, tendrá un brillante porvenir por delante. En muy pocos días tendremos elementos de juicio suficientes para saber si el PSOE ha sabido sortear una crisis difícil con un líder de fuste, o se ha dejado tentar por la posibilidad de alcanzar la meta a lomos de un corcel traidor que puede acabar por devorarle, y por hacernos un flaco favor a todos

Miserables
EDITORIAL Libertad Digital   29 Enero 2016

Que la Generalidad catalana vaya a obligar a realizar cursos de catalán a aquellas personas en situación de exclusión que reciben la Renta Mínima de Inserción define perfectamente la concepción de la gestión pública y el dinero del presupuesto que tienen partidos nacionalistas como Democracia y Libertad y ERC.

Para ellos, todo –instituciones, cargos, subvenciones, ayudas…– son herramientas legítimas en pos de la consecución de un fin último y único: la construcción de una nación que, visto el empeño que ponen en edificarla, es obvio que no existe.

Esta medida dice mucho también de la hipocresía y la miseria moral de aquellos que no dejan de criticar los "recortes" de los demás y presumen de agenda social –incluso es una de excusas esgrimidas para la independencia– pero que a la hora de la verdad usan hasta el dinero destinado a los más desesperados para sus execrables objetivos secesionistas.

No son, por desgracia, los únicos hipócritas del panorama político: tanto el PSOE como Podemos predican la necesidad de desalojar al PP del Gobierno para poder atajar una dramática emergencia social y detener los terribles ataques al Estado del Bienestar de "la derecha", pero no dirán nada de esta atroz agenda separatista en la que hasta la Renta Mínima de Inserción no depende de las verdaderas necesidades de los destinatarios, sino de la lengua en la que sean capaces de expresarse.

Tanto los presuntos adalides de "la gente" como Pedro Sánchez y los suyos están dispuestos a llegar al poder de la mano de este nacionalismo desquiciado y clasista, capaz de elevar a rango de ley que sólo se puede pasar hambre en el idioma que dicten los jefes supremos de la tribu.

Unos y otros dicen defender a los más desfavorecidos, pero tanto sus acciones como sus estruendosos silencios demuestran que lo único que de verdad les mueve son sus intereses más groseros, ya sea construir una nación basada en mentiras pagadas con dinero público, llegar a La Moncloa para evitar la muerte política o que no les manden al gallinero antes de asaltar el cielo.

Lo llamarán política, pero es otra cosa.

El error del 'frentepopulismo'

Jorge Vilches El Espanol   29 Enero 2016

España no está para Frentes Populares. Ahora no. No estamos en 1935, ni la sociedad es la de entonces. Sin embargo, Pedro Sánchez ha querido, y aún parece pretender, la formación de un gobierno junto a los populistas y separatistas con tal de llegar al poder. Sería la consecuencia lógica del rumbo que Zapatero puso al socialismo español desde que forjó la nueva identidad de la izquierda con la aceptación del nacionalismo separatista, la ideologizada "memoria histórica", el feminismo radical y las bioideologías. El resultado fue el "cordón sanitario" y el Pacto del Tinell contra el PP, quien compendiaba, en su opinión, todo lo repudiable en democracia. Ahora, el comité federal del PSOE reacciona para que Sánchez no certifique ese remedo de Frente Popular y entierre al socialismo español.

El frentepopulismo fue una estrategia del comunismo estalinista para desestabilizar las democracias europeas de la época de entreguerras y hacerse con el poder. Se trataba de sublimar el enfrentamiento social porque de ahí solo podía derivar el ascenso de los más radicales, como ha pasado siempre en la Historia. En aquella Europa de la década de 1930, las instituciones estaban sobrecargadas de demandas sociales, aumentadas, además, por el discurso de los populistas. La idolatría del estatismo, muy parecida a la actual, parecía dar la razón a los que depositaban toda su esperanza en un Estado omnipresente y todopoderoso que creara la sociedad justa y el hombre nuevo.

El triunfo de totalitarios sobre la libertad y la democracia se asentaba en el enfrentamiento y en la liquidación del enemigo, que pasaba por tomar el poder en exclusiva. Por eso en el PSOE triunfaron la tendencia guerracivilista de Largo Caballero y la oportunista de Indalecio Prieto, sobre la taimada de Julián Besteiro, incapaz por incompetente y débil, de oponerse a la deriva suicida del socialismo. Mientras, el comunista José Díaz, correa de transmisión de las directrices del VII Congreso del Comintern, hablaba en 1935 de la acción común "del Partido Socialista y del PCE, que harán público su propósito de marchar unidos en la lucha contra el enemigo común".

Aquel frentepopulismo de los años 30 decía que la "burguesía reaccionaria" daba la espalda al pueblo, era corrupta, y bastardeaba la democracia, asentada en un régimen que solo defendía sus intereses de clase. Era preciso, alegaban los comunistas europeos de entonces, atraer "a los aliados no proletarios", a las "capas verdaderamente populares, cuyos intereses económicos y espirituales" estaban en peligro. La obligación de la izquierda era evitar un gobierno de la derecha "en contra de la voluntad de la gran mayoría del pueblo", decía José Díaz.

Hasta entonces, los comunistas europeos, dirigidos desde Moscú, se negaban a colaborar con cualquiera que no estuviera en la III internacional, a los que definían como "burgueses", incluidos los socialistas. El deseo de Stalin de desestabilizar las democracias europeas, o lo que quedaba de ellas, para del caos obtener el poder, hizo que, mágicamente, los que antes eran "oligarquía burguesa" o "casta" se convirtieran en aliados para impedir el fascismo.

En los estertores de la Segunda República fueron Azaña, Sánchez Román y Martínez Barrio los que patrocinaron desde abril de 1935 la reedición de una coalición republicano-socialista, con la ayuda de Prieto, que les devolviera al poder para recuperar lo que creían suyo: la República. La convergencia de estrategias propició entonces el Frente Popular: por un lado, el hambre desmedida de poder de republicanos y socialistas, y por otro, el deseo de los comunistas de desestabilizar la democracia. El error del republicanismo y del socialismo, en un mar de errores generales, también de la derecha, es conocido.

Si bien la historia es distinta, afortunadamente, y hoy no estamos en 1935, no difiere mucho la argumentación ni el lenguaje utilizado por el populismo socialista de Podemos para seducir al PSOE y a los nacionalistas.

El populismo socialista exportado a España por Podemos se basa en la hegemonía cultural de Gramsci, que ya tiene casi ganada en la izquierda al marcar el lenguaje, la agenda política y la interpretación de la historia reciente y el presente. Pero también se fundamenta, siguiendo a Ernesto Laclau, en la recolección de todas las demandas sociales en un frente popular para derrotar al enemigo -la casta y la derecha que la justifica-, tomar el poder y reconstruir la comunidad "justa y benéfica", tan propia del pensamiento totalitario. Sin embargo, hoy se sabe que ese populismo es una enfermedad de la democracia, y que su deriva, el frentepopulismo, no es una solución a la crisis, sino su profundización.

No pasemos, en consecuencia, de un bipartidismo imperfecto a una polarización forzada, impulsada por los populistas para hacerse con el poder por la puerta de atrás, y eliminar la libertad. Los pactos deben ser entre fuerzas que tiendan hacia la convivencia democrática, no al extremismo y la disgregación.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense de Madrid.

La izquierda plurinacional
Más de 500 años después de que España alcanzara la dimensión geográfica y sobre todo política que hoy tiene, buena parte de nuestra izquierda aún exige disimular su existencia
Nemesio Fernández-Cuesta El Confidencial   29 Enero 2016

Hace casi 40 años, en los albores de la democracia, se celebró en Madrid, en el recinto de la Universidad Autónoma, el Festival de los Pueblos Ibéricos. Fue un festejo tenso -la Policía, con gran despliegue, rodeaba todo el recinto- y alegre, que anticipaba la democracia que venía, y que a lo largo de su desarrollo, desde la elección del título hasta la última intervención del último artista, puso de manifiesto que desde la óptica de la izquierda universitaria -mucho más el PC que el entonces casi inexistente PSOE-, el concepto 'España' no encajaba bien en el futuro que se empezaba a adivinar.

En aquellos años cabía pensar que se trataba de una reacción lógica ante los excesos propagandísticos del régimen que desaparecía, pero la verdad es que hoy, bajo el eslogan de la 'España plurinacional', la nueva izquierda representada por Podemos mantiene la deriva de entonces. Más de 500 años después de que España alcanzara la dimensión geográfica y sobre todo política que hoy tiene, buena parte de nuestra izquierda aún exige disimular su existencia.

En términos políticos, una nación es un sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado. Así lo reconoce nuestra Constitución, que en su art. 1.2. establece: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Cuando, entre las variadas fórmulas de acatamiento de la Constitución que los defensores de la 'España plurinacional' utilizaron en la pasada constitución de las Cortes, dijeron reiteradamente que iban a “trabajar para cambiarla”, debemos suponer que el citado artículo 1 será la primera víctima, seguido inmediatamente por el artículo 2, que establece: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Más allá de la propuesta de crear un Ministerio de la 'Plurinacionalidad', el autoproclamado candidato a vicepresidente del Gobierno no ha sido explícito en el desarrollo de la idea, pero cabe suponer que en su concepción la España futura sería el resultado aleatorio de variados ejercicios de soberanía de lo que hoy conocemos como nacionalidades y regiones en términos constitucionales, a través de los cuales decidirían su pertenencia o no, temporal o no, a una entidad superior que finalmente podría parecerse a nuestra España de hoy.

Pese a los actuales regates y requiebros de las negociaciones para la investidura de un presidente de Gobierno, antes o después los partidos se sentarán a la mesa a intentar alcanzar un acuerdo. La reforma constitucional y la cuestión de la plurinacionalidad, es decir, de la residencia de nuestra soberanía, deberían ser el eje básico que determinara la existencia o no de un acuerdo. No se trata solo de salvaguardar un concepto de España, de preservar una realidad histórica formidable, sino de dotarnos como ciudadanos de la más amplia base de ejercicio de nuestra soberanía, que constituye a su vez la mejor garantía para preservar la libertad y la igualdad de derechos y obligaciones, elementos esenciales de la democracia.

No puede decirse que esta idea nazca de la izquierda, porque los tiempos en que fue formulada son anteriores al propio concepto de izquierdas y derechas, pero sí del grupo más radical, o más progresista si se prefiere un vocablo más al uso, de los revolucionarios franceses, los jacobinos. Ahora bien, si hay un valor que consagra el artículo 2 de nuestra Constitución que la izquierda considera como propio, es el de la solidaridad. ¿Alguien puede creer que, frente a nuestro actual sistema de financiación autonómica, la solidaridad no resultaría menoscabada en un sistema en el que diferentes entidades soberanas deciden, si así lo hacen, asociarse libremente? ¿Hay algún político andaluz o extremeño que crea que, celebrado y perdido -desde la perspectiva española- el hipotético referéndum catalán, sus comunidades van a poder seguir recibiendo el mismo volumen de fondos?

Así pues, conceptos retrógrados en el tiempo histórico y en su trasfondo político constituyen hoy la bandera de los partidos ubicados más a la izquierda del arco político. Incluso el PSOE se ha decantado por un nebuloso e indefinido federalismo como evolución progresista del actual modelo constitucional.

Los españoles vivimos una compleja coyuntura política y tenemos importantes retos que afrontar: la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción, la consolidación de la recuperación económica, la reducción de las desigualdades sociales derivadas de la crisis y alcanzar un gran pacto de Estado por la educación y la formación profesional que nos permita conquistar el futuro.

Junto a estos retos, debemos abordar el problema del independentismo catalán, cuya resolución requerirá tiempo y esfuerzo, pero que solo puede abordarse desde el acuerdo, suscrito por fuerzas políticas que tengan una amplia mayoría parlamentaria, de mantener inalterada la redacción de los artículos 1 y 2 de nuestra actual Constitución. Solo desde este punto de partida es posible empezar una imprescindible negociación. Frente a la independencia en 18 meses, la soberanía de todos los españoles. Es necesario intentar reparar la fractura social catalana, es imprescindible alcanzar un cierto entendimiento, pero no puede hacerse a costa de la ruptura de nuestra soberanía derivada del concepto de plurinacionalidad defendido por Podemos y sus aliados.

Por último, no se trata solo de rechazar un concepto, se trata de que la superposición de conceptos territoriales sobre el concepto de equidad en el tratamiento de la financiación autonómica, los impuestos, la educación y la sanidad no nos haga olvidar en nuestra vida diaria la esencia de la democracia, en la que todos los ciudadanos debemos ser iguales en derechos y obligaciones. Esa es la esencia de lo que como ciudadanos españoles debemos defender, y debiera ser la directriz básica de cualquier acuerdo de Gobierno que se alcance.

Periodismo mercenario
Antonio Robles Libertad Digital   29 Enero 2016

He escrito en múltiples ocasiones que en Cataluña periodistas y políticos podrían intercambiarse y nadie se daría cuenta.

A cuento viene el dicho porque esta mañana acaba de fundarse en Barcelona el club Grup de Periodistes Pi i Maragall. Su objetivo, devolver al periodismo su función: informar con neutralidad y servir a la verdad.

Evidencia tan obvia se suele olvidar demasiadas veces y en demasiados medios, en cualquier sociedad, pero en Cataluña se olvidó por entero hace ya tres lustros. El periodismo está al servicio del nacionalismo, y este al de la mentira. Eso es todo. Así lo expresó Arcadi Espada en la presentación del acto fundacional. Efectivamente, si el nacionalismo está al servicio de la mentira, el periodismo ha de estarlo al de la verdad.

Yo me conformaría con que estuviera al servicio de la información veraz, aquella que se persigue a pesar de la subjetividad del sujeto que percibe. Pero en Cataluña es afán inútil, el periodismo neutral no existe, ni siquiera hay periodistas, solo mercenarios a sueldo del erario público y de sus propias ideas, que son las mismas que las del poder; porque en Cataluña hay que forzar a pocos profesionales, la mayoría forman parte del relato nacionalista. Sólo así se entiende por qué la sumisión llega al activismo contra cualquier disidencia. Cuando pase el tiempo y las horas devuelvan el sentido común a este delirio, se mirará con incredulidad tanta obscenidad, y quedarán los 12 editoriales conjuntos como la prueba del mayor fraude contra la libertad de pensamiento acontecido en la Europa posterior a la Alemania de Joseph Goebbels. El nacionalismo ha levantado muros y cavado trincheras. Nos ha amputado derechos. Pero nada de todo eso se podría haber realizado sin una tropa de periodistas a sueldo del sistema. En medios públicos y concertados, tanto monta, monta tanto, los privados como los concertados subvencionados.

Es curioso que nada más hecha la difusión del acto por las redes sociales se desató un ataque furibundo contra los intrusos con las típicas descalificaciones: "Ratas de cloaca", "asociación de periodistas untados por el CNI", "talibanes de la jihad hispánica", "son una plaga epidémica, pagada por la cloaca, indigna de un país democrático. Son mala gente", "todos tienen un nombre: ¡botiflers!", "activistas de la agitación ultranacionalista española colonizadora", "parásitos", "¡qué asco! ¡estos putos colonos!", ¡caspa rancia y neofalangismo!

Estos fets diferencials de la Cataluña nacionalista los recogió el presidente del recién nacido Grup de Periodistes Pi i Maragall, Sergio Fidalgo, pero a estas horas de la tarde cuando escribo se han multiplicado por docenas. Vean: "Lo mejor de cada casa. Pura escoria", "hace mucho tiempo que los periodistas españoles no son más que pistoleros a sueldo de los poderes fácticos"... Y así.

No reparen en la brutalidad de los insultos, son las redes sociales, los foros de los diarios digitales, etc. De ahí no se deben sacar consecuencias. ¡O sí!

Quizás nos indiquen la temperatura sucia que transpira la atmósfera social de Cataluña a través de sus poros más sensibles y anónimos. Asustan las respuestas inmediatas y rotundas ante el más mínimo retoque al tinglado.

P. D. El Grup de Periodistes Pi i Maragall nace sin respaldo económico ni subvenciones públicas. ¿Así se puede defender la libertad de expresión en un tiempo donde aquellos que la mutilan disponen de todas? Como aseguró Tomás Guasch, presidente honorario, habrá que tomárselo con humor.

¿Qué le ocurre a la Justicia catalana respecto al nacionalismo separatista?
“La indulgencia no debe hablar demasiado alto, si no quiere despertar a la justicia” J.Joubert.
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 29 Enero 2016

Cuando la ciudadanía nota que le chirría el sentido común, se le revuelven las tripas y siente un cierto escozor en la conciencia, que le indique que hay algo que no se ajusta al concepto de Justicia que cada cual llevamos dentro; es preciso que intentemos encontrar la causa de tal desasosiego, busquemos las explicaciones lógicas que permitan entender el por qué no nos cuadran los hechos que nos han inquietado y busquemos, en los causantes de tales turbaciones, los esclarecimientos que nos permitan recuperar la tranquilidad de ánimo o, en caso de no satisfacernos, nos permitan dar nuestra opinión afeando, criticando y demandando a quienes, a nuestro modesto criterio, no han actuado como era debido.

Es cierto que, de un tiempo a esta parte, la ciudadanía parece andar a la gresca con determinados colectivos, como es el caso de los políticos que, si queremos ser francos, han conseguido, con su errático comportamiento, su propensión a enriquecerse, su egoísmo, su escasa preocupación por aquellos a los que representan, su fanatismo y su incapacidad para dejar de lado sus antipatías y sus propios sentimientos; la desconfianza y repudio de una gran parte de la ciudadanía. No es de recibo que, cuando la nación les pida que se entiendan unos con otros, para evitar que el país acabe pagando sus desvaríos y los españoles seamos los verdaderamente perjudicados por su mal hacer e irresponsabilidad –algo que se le puede exigir a cualquier servidor público –; se mantengan en posturas intransigentes; se erijan en caudillos de la revolución y sean capaces de vender, como hizo Esaú con su herencia, el bienestar, progreso, tranquilidad y paz de todos los españoles por un simple plato de lentejas que, en este caso, consiste esencialmente en el afán, egoísta e insensato, de llegar a alcanzar la presidencia del gobierno de España aunque, para ello, deba venderla a los comunistas bolivarianos que todos sabemos cuales son sus verdaderas intenciones.

Pero esta misma o similar desconfianza se ha empezado a gestar entre los españoles con respecto al comportamiento de jueces y fiscales que, con su comportamiento inquietante, han conseguido crear en la ciudadanía la semilla del desconcierto, la creencia de que están demasiado politizados y la grave sensación de que, en algunos casos, sus actuaciones están demasiado influidas por factores ajenos a los que corresponden a la aplicación de las leyes, no tal como parece que algunos las pretenden interpretar, erigiéndose, no en funcionarios encargados de aplicar a cada hecho delictivo el peso de la ley según la interpretó el propio legislador y se aprobó en el Parlamento de la nación, sino que, en oportunista sustituto del legislador, aplicando su propio criterio, incluso por encima de la misma ley que pretende alterar.

Los fiscales de la ANC no es la primera vez que han emitido juicios que han sido puestos en la picota por la Fiscalía general del Estado, ni tampoco es una excepción que, cuando se trata de temas relacionados con los intentos del nacionalismo catalán, de ir avanzando en su camino errático en busca de la independencia de esta autonomía española, sean ellos los que se muestran más comprensivos, tolerantes, complacientes o displicentes. Ya ha sucedido en otras ocasiones en las que, ante el pasmo generalizado de los españoles que no somos independentistas, los fiscales de la Audiencia catalana parece que intentan aplicar la benevolencia a actuaciones que, a juicio de los ciudadanos y de sus propios colegas del resto de España, han tenido un fuerte componente delictivo, si no en cuanto a la ejecución del ilegal si, respecto al delito en grado de tentativa. Permítanme, por una vez que, les traslade un párrafo de la Enciclopedia Jurídica que nos habla de esta figura jurídica: “Hay tentativa cuando el culpable da principio a la ejecución del delito directamente por hechos exteriores. Si a este comienzo de actos externos siguen los necesarios para que se cometa el delito, la tentativa no habrá sido más que una etapa del iter criminis o desarrollo del delito. El interés, no obstante, de la tentativa reside en tanto no se produce este ulterior desarrollo; en tal caso, y toda vez que se han producido hechos externos constitutivos de la ejecución del delito, la tentativa del mismo está tipificada por la ley penal y, en consecuencia, castigada.”

Para el fiscal jefe del TSJC, señor José Mª Romero Tejada, parece que el acto de desobediencia explícita, consistente en que: contra la repetidas advertencias desde el Gobierno y la posterior anulación, decretada por el TC, de los efectos jurídicos del mal denominado “referendo plebiscitario” del 9N del año 2014, no entraña ninguna responsabilidad penal. No olvidemos que la anulación de los efectos jurídicos por el TC (el 25 Febrero 2015), fue posterior a la celebración de las mencionadas elecciones, un simple simulacro de elecciones si se quiere, pero que en aquellos momentos constituía, antes de la anulación del TC, una claro delito de incitación a la desobediencia y un ejercicio por quienes lo organizaron y permitieron, de indebida atribución de unas facultades, de las que carecían. Si la fiscalía hubiera actuado diligentemente y se hubiera prohibido la celebración ilegal de aquella consulta, no hubieran podido excusarse en que el TC declarara aquel referendo sin efectos jurídicos; y hubiera actuado de conformidad, como posteriormente les exigió el Fiscal General del Estado, de oficio.

Pero no lo hicieron y siguieron manteniendo una postura equívoca, como lo han hecho durante todo este proceso, demasiado largo, con demasiadas concesiones al nacionalismo y con los efectos consecuentes de envalentonamiento manifestado, con toda evidencia, con la declaración de la presidenta del Parlamento catalán cuando leyó, solemnemente, ante todo el foro de representantes parlamentarios catalanes, aquella declaración acordada en su seno, por la que se anunciaba que Cataluña se quería separar de España y que, desde aquel momento, ya no se aceptarían las leyes españoles y las resoluciones del TC que fueran en contra de lo que ellos designaron como “proceso constituyente”

Si todos estos actos mencionados, procesos iniciados, comisiones constituidas y declaraciones repetidas, una y otra vez, en contra de España, de la Monarquía, y de las propias instituciones y Cortes españolas, cuya autoridad se niegan a reconocer, no tienen el efecto de tentativa, cuando no de delito consumado, y, consecuentemente, no se haya procedido a castigar, con la sanción correspondiente, a todos aquellos que, de forma directa y con luces y taquígrafos, se han manifestado en contra de España y anunciando su propósito de iniciar el camino para la redacción de una Constitución Catalana para ponerla en funcionamiento cuando, de aquí a 18 meses, decidan emanciparse, unilateralmente, del reino español; no sabemos que será necesario que ocurra para que los señores fiscales de la ANC encuentren motivos para frenarles los pies a todos estos sediciosos que, si esto estuviera ocurriendo en cualquier otra nación de Euiropa, haría tiempo que los organizadores estarían pagando su osadía en alguna de las prisiones europeas, para que pudieran reflexionar acerca de sus utopías imposibles.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, continuamos sorprendiéndonos ante lo que sucede en nuestra Administración de Justicia, cuando es evidente que, cada día más, se ha producido un evidente divorcio entre lo que los ciudadanos consideran que debería castigarse con rotundidad y esta actitud complaciente de nuestros funcionarios de la administración de Justicia que, en ocasiones, como ya ha venido sucediendo muchas veces, dan la impresión de que en vez de representantes del Estado encargados de solicitar el castigo de los delincuentes, son sus abogados defensores. Vean el caso infumable del comportamiento del fiscal Horrach, de Baleares, convertido, no sabemos en virtud de que representatividad, en un defensor más, junto al abogado Roca, el abogado del Estado y la propia Hacienda, de la infanta Cristina y, conste, que no tenemos prejuicios respecto a la inocencia o culpabilidad de esta señora; pero nadie podrá negar que se trata de un caso inédito en el funcionamiento de la Justicia: todos, salvo la acusación particular, a favor de la investigada.

Nada más faltaba este desconcierto general en nuestra política nacional para que, quienes atentan contra la unidad de España desde el secesionismo y este comunismo bolivariano importado de Venezuela que intentan, por otros métodos, acabar con lo que queda de nuestra patria; para intentar conseguir crear algún tipo de gobierno de estos que planean en las mentes de algunos de nuestros políticos, para que este país se convierta en una subasta de saldos territoriales.

Carta abierta a la banda terrorista ETA
David R. www.latribunadelpaisvasco.com 29 Enero 2016

Esta carta va dirigida a los pocos asesinos de ETA que todavía pululan sobre la faz de la tierra. Aunque dudo mucho que puedan leerla o que tan siquiera puedan pulular desde sus miserables escondrijos, completamente aislados de cualquier conexión electromagnética y temerosos de salir a caminar por la calle o por el bosque, conscientes de que cualquier palabra que pronuncien es susceptible de ser interceptada.

Esta carta va especialmente dirigida a David Pla e Iratxe Sorzabal, que parece ser que se auto-nombran responsables del "sellado y desarme de las armas y explosivos" y de la "destrucción futura y definitiva de sus arsenales". Tiene narices.

"A ETA se le han escapado muchos trenes con más oportunidades que ahora para la negociación. Pero es posible que éste sea el último tren" (Carlos Garaikoetxea, ex lehendakari de Eusko Alkartasuna)

La cita no es mía. Es vuestra. Al final del “Zutabe” (Boletín Externo de la banda terrorista ETA) Nº 111, de octubre de 2006, en la página 46 y bajo el sub-capítulo titulado "Frases desagradables", encontramos esta. Aunque supongo que es posible que ni siquiera lo hayáis leído, incluso es posible que no recordéis lo que era un “Zutabe”. Ha llovido tanto y han pasado tantos años. Pero Garaikoetxea tenía mucha razón: ya no pasan trenes. Ya no tenéis forma de transmitir mensaje alguno, y cuando habéis lanzado los últimos comunicados, han tenido menos audiencia que un anuncio en el intermedio de una película, y además dejáis rastro.

Voy a hacer una reflexión que quizás le interese a alguien.

Sabéis que vuestra financiación concluyó hace tiempo, fundamentalmente porque ya nadie paga el infame "impuesto revolucionario", y porque las transferencias entre que llegaban a FRancia ya no están activadas. De la misma manera que los procesos de captación se paralizaron. Recuerdo cómo todos los datos manejables reducían progresivamente el período temporal que transcurría desde el momento de la incorporación a la banda terrorista hasta la detención, pasando de ser (en promedio) de años en la década de los años ochenta del siglo pasado a meses en la última década del mismo siglo, de tal manera que solo un imbécil daría hoy ese paso, salvo que quiera utilizar un rápido y peculiar camino para ingresar en prisión.

Pero tenéis un problema peculiar con el armamento, lo que vosotros llamáis "el arsenal". (David e Iratxe, no tenéis ni idea).

Los explosivos caducan. Los trinitrotoluenos que guardáis se han convertido en peligrosos porque el ácido pícrico está vivo, los pocos "plásticos" que tenéis aguantan bien el paso de los años, pero el amonal y el amosal, no, lo tenéis todo caducado, si un día alguien intenta detonarlo, no se activará, y sería una pena malgastar un detonador, porque esos sí que duran mucho tiempo. Nunca tuvisteis la suficiente inteligencia a la hora de fabricar zulos, fabricabais lo que yo llamo mierda-zulos, nunca supisteis hacer bien el vacío y siempre se os olvido que las armas requieren de constante mantenimiento.

Además, sabéis que no sabéis donde están todos los zulos, y sabéis que no podéis saber si están vigilados, pero sabéis que tengo razón. Patético.

La munición aguanta bien el paso de los años, porque así ha sido fabricada, pero la munición sin un arma no sirve más que como objeto decorativo o, desmontada, para utilizar su pólvora para cauterizar una herida abierta.

Pero las armas sí caducan bajo los efectos de la humedad, hasta el extremo de que su manejo se puede convertir en peligroso, porque esa humedad afecta directamente al buen funcionamiento de los pasadores, de los muelles secundarios y, sobre todo, al de la corredera en el caso de las pistolas, o de las cabezas de acerrojamiento en el caso de los subfusiles y los fusiles de asalto. En cambio, si están bien cuidadas, pueden durar más años que la munición.

Queréis vender una moto muy vieja, que está oxidada, que no pasaría la ITV, y que si la intentas vender no te la compra nadie con dos dedos de frente y un mínimo de conocimiento del producto. No existe arsenal operativo alguno. Es un timo.

HABRÁ MUERTOS SI ESTO SIGUE ASÍ'
La política de refugiados de Merkel colapsa Alemania
La Oficina de Salud y Asuntos Sociales de Berlín se ha convertido en un símbolo del fracaso de la política de puertas abiertas. Las ONG aseguran que "es una amenaza para la vida".
S.T. | Agencias  www.gaceta.es 29 Enero 2016

Miles de personas entre las que se encuentran familias con niños pequeños, colas interminables que se alargan durante días y peleas entre los que esperan para no perder el sitio. Estas escenas se han convertido en habituales en la Oficina de Sanidad y Asuntos Sociales (LaGeSo) de Berlín, el lugar donde los recién llegados deben registrarse para solicitar el asilo político. El caos que ONG y medios de comunicación llevan meses denunciando se hace más duro para los refugiados a medida que avanza el invierno.

"Llevo diez días esperando a que me toque el turno. De siete de la mañana a siete de la tarde aquí sentada. Y durmiendo en el parque de ahí detrás", reconocía hace meses Sabrine, una joven siria de 23 años, frente a esta oficina.

Esta situación viene a dar la razón a los críticos de Angela Merkel que llevan meses advirtiendo que el flujo migratorio actual es insostenible. "Ningún país del mundo puede soportar la llegada ilimitada de refugiados. Y Alemania tampoco podrá hacerlo", ha afirmado en reiteradas ocasiones el líder de la Unión Socialcristiana (CSU) y jefe de Gobierno de Baviera, Horst Seehofer.

La canciller alemana insiste en su negativa a limitar el número de refugiados que acoge su país -demanda que se escucha cada vez más dentro de sus filas y en varios sectores de la población- y rechaza que ella o su Gobierno hayan perdido el control de la crisis de refugiados. Mientras tanto, Alemania se colapsa administrativamente y no da abasto para registrar, repartir y dotar de lo básico a los miles de peticionarios de asilo que llegan a diario. En 2015 recibió a cerca de 1,1 millones de solicitantes de asilo. En la feria de Karlsruhe, durante la celebración del congreso de la CDU el pasado mes de diciembre, Seehofer informó ante la seria mirada de Merkel del número de personas que habían llegado a Baviera en los cinco días anteriores -entre 4.000 y 5.000 diarias-; y sentenció que, de seguir así, la cifra de 2016 superará al millón de 2015.

Pero las críticas a Merkel por su política de puertas abiertas también le llegan de parte del SPD, su otro socio en la coalición, e incluso de muchos de sus correligionarios. "Nuestro país está casi desbordado, así que creemos urgente un cambio de las actuales prácticas migratorias", manifestaron los diputados díscolos de la CDU en una carta.

El pasado año comenzó a denunciarse que muchos de ellos pasan días esperando turno en unas condiciones extremadamente precarias: acampan en un parque próximo, comen lo que les reparten los voluntarios, no disponen de baños ni agua corriente y dependen de los berlineses que se acercan a entregarles bebidas, cuadernos y cepillos de dientes. Pero la amenaza de colapso no es algo exclusivo de Berlín, ya que en las principales ciudades alemanas la situación es similar, debido al elevado número de peticionarios de asilo que llegan a diario.

"Desde hace medio año los vecinos vemos lo que está pasando. Desde hace medio año ayudamos, corremos, cuidamos, alimentamos, curamos y decimos: habrá muertos si esto sigue así", ha recordado Reyna Bruns, voluntaria de la ONG Moabit hilft. "La situación en el LaGeSo sigue siendo una amenaza para la vida", asegura la organización, que relata las horas de espera a la intemperie de familias con niños pequeños y las penurias de quienes duermen frente a las oficinas.

Acuciado por las críticas, el pasado mes de diciembre el alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, forzó la dimisión del máximo responsable de la LaGeSo y prometió refuerzos, pero las largas colas continúan. Ahora el departamento de Sanidad y Servicios Sociales de Berlín ha emitido un comunicado en el que reconoce que la situación en las oficinas es "tensa" y justifica la situación alegando que se han registrado "numerosas bajas por enfermedad entre los trabajadores".

son percibidos como héroes'
Covite denuncia la 'pasividad' ante los homenajes a terroristas
  www.gaceta.es 29 Enero 2016

De Ibero, condenado a cuatro años y tres meses de prisión por quemar un autobús, fue "agasajado por decenas de personas que le aclamaron entre banderas a favor de los presos de ETA y bengalas".

Covite ha denunciado la "pasividad de instituciones y partidos" ante los homenajes públicos a radicales y terroristas", como el que asegura se rindió ayer en San Sebastián a Ekaitz de Ibero tras su excarcelación.

Este colectivo de víctimas del terrorismo afirma en un comunicado que De Ibero, condenado a cuatro años y tres meses de prisión por quemar un autobús, fue "agasajado ayer en la capital donostiarra por decenas de personas que le aclamaron entre banderas a favor de los presos de ETA y bengalas".

Para Covite, las instituciones reaccionan con "pasividad y silencio" ante "los reiterados homenajes que reciben quienes han cumplido cárcel por delitos vinculados con el terrorismo".

"Este tipo de actos solo contribuyen a perpetuar la cultura del odio en el País Vasco", recalca la asociación de Consuelo Ordóñez, que reclama a las instituciones públicas y los partidos políticos "que dejen de obviar una realidad que afecta a la percepción pública que los jóvenes vascos construyen en torno al terrorismo".

"Si encapuchados que queman autobuses en el centro de nuestras ciudades o personas que disparan en la cabeza de ciudadanos son percibidos como héroes, ningún dique moral impide a las nuevas generaciones seguir un mal ejemplo", ha añadido Covite, que opina que San Sebastián es este año Capital Europea de la Cultura, "no puede consentir que la radicalización violenta se fomente públicamente en sus calles con total impunidad".

Este colectivo solicitará a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que investigue el recibimiento a De Ibero "por si estos pudieran ser constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo o de humillación a las víctimas del terrorismo

El número de empleados públicos vuelve a romper la barrera de los tres millones
El número de empleados públicos continúa creciendo. Ahora, ha roto de nuevo la barrera psicológica de los tres millones. Algo que no sucedía desde el comienzo de la crisis económica
  El Confidencial   29 Enero 2016

Ocurrió en el tercer trimestre de 2008. Durante ese periodo, el empleo público -del conjunto de las administraciones- rompió por primera vez la barrera de los tres millones de ocupados. En concreto, 3,04 millones de funcionarios y asimilados laborales. Era al comienzo de la recesión. Pese a ello, y en el marco de una política fiscal expansiva diseñada por el Gobierno Zapatero para combatir la crisis, el empleo público continuó creciendo. Hasta los 3,30 millones en el tercer trimestre de 2011, poco antes de las elecciones generales.

¿Qué sucedió a partir de ese momento? Pues que el cambio de orientación en la política fiscal -comenzaron los recortes- provocó una tendencia descendente en el empleo público. Hasta un mínimo de 2,90 millones en el cuarto trimestre de 2013. Por lo tanto, una disminución de las plantillas públicas equivalente a 400.000 puestos de trabajo destruidos desde el nivel máximo.

¿Qué ha ocurrido en el último trimestre de 2015? Según la Encuesta de Población Activa (EPA), un hecho altamente simbólico. El número de empleados públicos ha vuelto a situarse por encima de los tres millones. En concreto, 3.000.700 trabajadores al servicio de alguna de las administraciones.

No se trata de un fenómeno puntual vinculado a un hecho extraordinario. El número de empleados públicos lleva creciendo de forma casi ininterrumpida desde hace dos años, lo que refleja un evidente cambio de tendencia que, incluso, se está acelerando. La EPA muestra que la ocupación en el sector público crece a un ritmo anual del 2,5%, ya muy cerca del 3% que avanza el empleo en el sector privado.

Este cambio de tendencia se concentra, precisamente, en las administraciones de mayor tamaño (central y autonómica), mientras que tanto las corporaciones locales (ayuntamientos, diputaciones y cabildos) como las empresas públicas han perdido efectivos. El caso más llamativo es el de las comunidades autónomas, que han creado nada menos que 99.500 puestos de trabajo desde el cuarto trimestre de 2013, que marca el fin de los ajustes en el sector público.

Hoy, los gobiernos regionales tienen contratados a 1,68 millones de empleados públicos, el triple que la Administración central. Si bien hay que tener en cuenta que en esas administraciones se concentran los servicios públicos más intensivos en mano de obra y en prestaciones sociales: educación o sanidad. En todo caso, el periodo electoral, que suele tener un efecto dinamizador sobre el empleo público por razones políticas, puede explicar lo que ha sucedido en los dos últimos años, ya que en ese periodo no han aumentado las competencias.

Ese aumento del empleo público explica, lógicamente, el crecimiento de la nómina de asalariados al servicio de alguna Administración. Desde un máximo de 125.564 millones en 2009 -cuando comenzaron los recortes en sueldos y plantillas-, se pasó a los 114.938 millones en 2014, pero esa tendencia se habrá revertido con seguridad en 2015, año en el que la nómina de funcionarios habrá vuelto a subir.

Empleo público y temporalidad

La Encuesta de Población Activa, igualmente, ofrece otra información relevante. Buena parte del empleo que se está creando es de carácter temporal. En concreto, el 21,4%, uno de cada cinco contratos, es de duración determinada.

El porcentaje es ligeramente inferior al del sector privado (cerca del 26%), pero pone de manifiesto que también el sector público echa mano de la temporalidad para ajustar sus plantillas. El porcentaje, en todo caso, es inferior al que había antes de la crisis, cuando la precariedad laboral en las distintas administraciones alcanzó el 40%. Incluso por encima del sector privado. Con la crisis, muchos de esos empleos desaparecieron, y eso explica que la temporalidad haya caído hasta prácticamente la mitad. Han sido los trabajadores con empleos más precarios quienes han soportado más la recesión.

Hoy, según la EPA, 657.700 trabajadores públicos tienen un contrato de naturaleza temporal, y de ellos, algo más de la tercera parte cubre la ausencia total o parcial de un empleado.

¿Son muchos o pocos empleados públicos? Los datos de la comisión para la reforma de la administración pública que creó el actual Gobierno en funciones al principio de la legislatura muestran que, con cifras de la Comisión Europea de 2012, España se sitúa entre los 10 países de la Unión Europea (UE) con menor gasto público en porcentaje de PIB (43,4%), frente a un 49,9% de media en la eurozona, y a bastante distancia de los niveles de las grandes economías de la UE, como Francia (56,6%), Alemania (45%), Reino Unido (48,5%) o Italia (50,7%). El actual Gobierno en funciones se ha puesto como objetivo situarlo en el entorno del 38% durante los próximos años.

Si se atiende a la estructura del gasto, desde el punto de vista funcional, el gasto social y en servicios públicos básicos representó el 65,92% del gasto público y cerca del 30% del PIB, sin contar los intereses de la deuda pública. Y en cuanto al personal, en la Administración central y las CCAA solo el 25% de los empleados públicos se encuentra en las estructuras puramente administrativas, estando el resto dedicado a servicios de sanidad, educación, seguridad, defensa o justicia.

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Los separatistas y su frenético "letargo"
Guillermo Dupuy Libertad Digital   29 Enero 2016

Para haber entrado "en fase de letargo", tal y como considera con envidiable optimismo Pablo Planas, la política catalana –léase el golpe de Estado institucionalizado que se perpetra en Cataluña– no pierde comba. La ilegal comisión del ilegal proceso constituyente, que estudiará las no menos ilegales estructuras de Estado de la ilegal República catalana, se ha constituido este jueves entre los ronquidos de la prensa madrileña y los bostezos de la España constitucional.

Los únicos que han hecho algo de ruido y han puesto de relieve la gravedad de lo que sigue sucediendo en Cataluña han sido –esta vez– los diputados autonómicos del PP, uno de los cuales, Esperanza García, ha calificado de "inmoralidad política" y "fraude democrático" la creación de esta comisión. Por lo demás, el procés avanza con normalidad y absoluta independencia de que el Gobierno de Rajoy se decida –o no– a presentar un recurso de inconstitucionalidad contra la creación de la comisión de marras.

De hecho, esta es la hora en la que no sabemos si el Ejecutivo de Rajoy va a dar a los golpistas la oportunidad de volverse a sonar la nariz con una nueva sentencia del Tribunal Constitucional contraria a la creación de esta comisión o si va a abstenerse de recurrirla, tal y como ya pasó con la creación en 2012 del no menos sedicioso pero consentido Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña.

Lo que sí sabemos es que, en la frenética ronda de conversaciones que Puigdemont ha mantenido estos días con los distintos representantes autonómicos, la dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas se le ha ofrecido para buscar en el Congreso una nueva financiación autonómica, dado que el presidente de la Generalidad no está dispuesto a negociar nada con el Gobierno central.

Es muy de agradecer que Arrimadas haya aclarado que ese ofrecimiento no significa que vaya a ofrecer a Puigdemont "ni comprensión ni complicidad" si sigue por el "camino ilegal" de la independencia. Pero no hubiera estado de más que Arrimadas, tras su "cordial y constructivo" encuentro con el golpista, informara de si va a decidirse a exigir al Gobierno de Rajoy que no entregue un solo euro más a la Administración autonómica en rebeldía mientras no desista públicamente de sus costosísimas ilegalidades.

Porque lo que Arrimadas debe saber mejor que nadie es que desde hace años la presidencia de la Generalidad no negocia sino que exige "sin condiciones" la entrega de recursos extraordinarios provenientes del Fondo de Liquidez Autonómica, sin cuyo concurso hubiera sido inabordable, desde un punto de vista estrictamente financiero, el proceso secesionista que arranca en 2012. Así ha ocurrido en todas las ocasiones, incluidos los 3.034 millones de euros adicionales que el Gobierno de Rajoy entregaba hace escasamente un par de meses a los golpistas para que atendieran con ellos los pagos ordinarios, como el pago a farmacias, que estos habían desatendido para cubrir los que acarrea su proceso de construcción nacional.

Sabemos que, más pronto que tarde, los golpistas volverán a pedir recursos extraordinarios; lo que no sabemos es si Ciudadanos todavía va a seguir negándose a suspender mecanismos como el FLA para Cataluña con la excusa de que eso sería "tomar a los catalanes como rehenes políticos".

Lo que es indudable es que lo de los separatistas ni siquiera es "un extraño silencio que precede al ataque", tal y como advierte mi admirado Planas, sino un persistente ataque que algunos prefieren, no tan extrañamente, silenciar.

Valencia 24, Barcelona 0

Editorial El Espanol   29 Enero 2016

¿Puede un imputado por corrupción seguir haciendo vida normal cuando, a la par que se le investiga, viene "realizando un progresivo proceso de descapitalización de todos los activos patrimoniales y financieros que se le podían atribuir"?

¿Es razonable que no se tomen medidas cautelares contra quien "faltando claramente a la verdad en sus declaraciones en sede judicial" ha realizado "una clara operación de blanqueo para alzar bienes del alcance de la Justicia", transfiriendo dinero a otros países para evitar embargos judiciales?
Testaferros profesionales

¿Cabe no actuar contra quien se dedica a "obstruir" la labor de la Justicia mediante "una continua actividad de ocultación de recursos y de bienes" y "toda clase de operaciones"?

¿Pueden los tribunales cruzarse de brazos mientras tienen constancia de que un imputado ha estado realizando "donaciones" ficticias a sus allegados y ha empleado "testaferros profesionales en varias jurisdicciones que actúan afanosamente para ayudar a ocultar los bienes"?

Aunque parezca increíble todo eso es posible hoy en España. El imputado no es otro que Jordi Pujol Ferrusola, y los entrecomillados que confirman todas sus maniobras fraudulentas están extraídos del último auto del juez instructor, fechado el 21 de enero. En su escrito, José de la Mata desestima la petición del hijo del expresidente de la Generalitat para que le permitan disponer de sus vehículos de lujo que están precintados.

Oídos sordos a la Fiscalía
El auto, más que redactado para denegar las pretensiones de Pujol Ferrusola, parecería estar hecho para justificar su detención. Desde luego, por mucho menos de lo que se le atribuye en este escrito, y por mucho menos también de lo que las pesquisas de la Policía Judicial han destapado ya de la familia -calificada directamente en la investigación como de "organización criminal"- se han adoptado en otros casos medidas cautelares.

El último ejemplo lo tenemos en la redada contra la corrupción del PP en las instituciones valencianas. Junto al expresidente de la Diputación Alfonso Rus han ido a los calabozos 23 personas. Ninguna de ellas, que se sepa hasta ahora, ha construido durante décadas una fortuna multimillonaria en el extranjero, ni ha convertido toda una saga en una maquinaria perfectamente engrasada para el latrocinio.

Con los gravísimos indicios reunidos en la Audiencia Nacional en torno a los Pujol, no se entiende que sigan sin ordenarse medidas contra ellos, tal y como han solicitado en varias ocasiones la Fiscalía Anticorrupción y la Policía Judicial. Va a ser cierto que la Justicia no es igual si los hechos ocurren en Barcelona o en Valencia. La goleada es histórica: 24 a 0. El desprestigio del árbitro, también.

PNV y PSE dicen que "el euskera es el idioma de la capital guipuzcoana"
Editorial www.latribunadelpaisvasco.com 29 Enero 2016

Nacionalistas y socialistas en el Ayuntamiento de San Sebastián utilizan la capitalidad cultural para hacer demagogia populista e identitaria

Desde que el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo de Gobierno amañaran presuntamente la concesión a San Sebastián de la capitalidad cultural europea, Donostia 2016 ha ido desarrollándose de fiasco a fiasco hasta alcanzar su descalabro más absoluto el día de su inauguración.

La Capital Cultural Europea permaneció durante meses sin dirección, posteriormente ésta cayó en manos de un etarra, fue éticamente denunciada por las víctimas del terrorismo, se quedó sin presupuestos ni patrocinadores, ha tenido que aplazar su proyecto infraestructural estrella (la nueva estación de autobuses) y, al final, se ha inaugurado como solamente podía hacerlo una componenda política de estas características: con un estrepitoso fracaso.

Por si todo esto fuera poco, PNV y PSE, que gobiernan en coalición el Ayuntamiento de San Sebastián, han editado ahora un folleto propagandístico de la Capitalidad Cultural Europea, que han buzoneado a todos los donostiarras, en el que utilizan la nominación para hacer demagogia identitaria y populista, rebozándola, además, de un “buenismo” fatuo, vacuo y adoctrinador, de manual barato de autoayuda, que desemboca en párrafos como el que sigue: “Convivir es saber vivir con. Vivir en armonía con aquellos que consideramos diferentes, tejer nuevas alianzas, gritar menos y escuchar más, abrirnos a nuevas propuestas, desprendernos de posiciones dogmáticas, complejos o sectarismos y usar más verbos como cooperar, ayudar, apoyar o facilitar… Y todo sin renunciar a lo que somos”.

Y, por si hubiera alguna duda, este “lo que somos”, también ha de ser promovido por una Capitalidad Cultural Europea que “situará en el mapa a nuestro territorio, a nuestra cultura y a nuestra lengua, el euskera”.

Esta flagrante manipulación de la realidad que hacen nacionalistas y socialistas, “el euskera es el idioma de los donostiarras”, resulta absolutamente obscena cuando se tiene en cuenta que más del 90% de los niños que nacen en la capital guipuzcoana tiene como lengua materna el euskera, que apenas el 14% de los donostiarras hablan habitualmente en vascuence y que, quienes lo hacen, en la mayor parte de los casos, lo hacen por imposiciones laborales o educativas.

Por mucho que moleste al PNV de Eneko Goia y a los socialistas de Ernesto Gasco, la auténtica lengua de los donostiarras, el idioma con el que éstos habitual y mayoritariamente se comunican, se entiende, trabajan, aman, comercian, discuten y se manejan por la vida, es el español. De hecho, tanto es así que en Guipúzcoa y en el resto del País Vasco solamente existen medios de comunicación en euskera gracias a la lluvia de millones de euros que las instituciones públicas, en manos del PNV, les otorgan en forma de subvenciones, más o menos encubiertas.

Utilizar la capitalidad cultural europea para hacer un grosero proselitismo nacionalista es la única perversión que le faltaba ya a un proyecto dudosamente concedido, ejecutado de una forma vergonzante e iniciado de la peor de las maneras posibles, y que, al final, y paradójicamente, solamente reflejará la más cruda y actual realidad: con estos mimbres, y otros mucho peores que apenas se han dejado atrás, San Sebastián solamente puede aspirar y solamente merece ser lo que hoy es: la capital de Guipúzcoa.

Pi i Margall
Xavier Salvador Cronica Global 29 Enero 2016

Barcelona de los prodigios. O, mejor aún, la Cataluña de las barbaridades: es necesario que el periodismo se alinee, tome partido y se sitúe.

“El nacionalismo es una mentira. El periodismo es la búsqueda de la verdad”. Son palabras de Arcadi Espada, el oráculo del anti independentismo tertuliano, el intelectual galáctico del anti nacionalismo, el pedante profesor y periodista que, por que puede y sabe, se permite aleccionar a diestro y siniestro.

Las pronunció en la presentación de la asociación de periodistas Pi i Margall, ayer en la capital catalana. Estuvo junto al presidente, Sergio Fidalgo, colaborador de este medio; y del presidente de honor de la nueva entidad, el divertido y noble juntaletras deportivo Tomás Guasch. El acto congregó a medio centenar de profesionales de la información con base en Cataluña y mirada crítica con respecto a lo que sucede. No fue un acto masivo si el análisis es cuantitativo, pero si de una calidad respetable porque allí se arremolinaron unos cuantos periodistas críticos: no se puede ejercer el oficio sin esa pulsión de abstraerse de lo inmediato, de lo directo, para analizar con distancia la realidad. O, al menos, aproximarse a ella. La crítica al poder, su fiscalización, es la razón de ser de los medios de comunicación.

Estuve por allí. Saludé a algunos asistentes: Francesc de Carreras, Miguel Escudero, Xavier Casinos, Antonio Fernández… Son unos valientes, algunos ya lo han demostrado; otros acaban de salir del armario de forma más reciente. Lo lacerante del asunto no es que se constituya una asociación de periodistas hastiados del proceder del independentismo navegando entre los poderes públicos y algunos privados. Lo más jodido es que en un territorio que se las prometía reino de modernidad y de avance hayamos llegado a esta doblez, a esta división, a esta fractura deontológica en la que la verdad anda vagando entre las líneas de los periódicos o las imágenes de las televisiones.

No tenía toda la razón Espada sobre que el periodismo es la búsqueda de la verdad. Seguramente, ejercemos la búsqueda de una verdad, no absoluta, sino la propia, la próxima, la interesada, la que nos identifica. En especial lo hemos visto en los últimos años, cuando algunos colegas se adentraban por el camino de la propaganda política sin pudor alguno, sin recato. Pero sí que acertó cuando dijo que la sublimación del nacionalismo que no busca la verdad es el nombramiento de un presidente de la Generalitat que viene del periodismo.

Nada que decir, salvo una cosa: larga vida a los periodistas que han decidido salir de la conejera. Hay escondites que llegado un momento conviene abandonar. Sea con una asociación que rememora a un colega --un presidente republicano breve (muy breve), un impulsor del federalismo humanista-- o sencillamente con un golpe encima de la mesa que diga bien claro ‘hasta aquí hemos llegado en nuestro silencio cómplice’.
Buena suerte amigos.

Los periodistas públicos de Cataluña denuncian el control político de los medios
Convergència y Esquerra Republicana se están repartiendo los organigramas de los principales medios públicos para íntimo provecho. Es lo que internamente llaman “reparto en cremallera”
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial 29 Enero 2016

“Se consolida el control del Govern sobre los medios públicos al servicio de toda la sociedad”. Así de contundente se muestra un comunicado conjunto de los comités de empresa de TV3 y de Catalunya Ràdio, las dos emisoras (televisiva y radiofónica) de la Generalitat de Cataluña. Hace referencia este comunicado a los últimos cambios en el organigrama de los medios públicos tras la investidura de Carles Puigdemont como nuevo ‘president’.

La primera decisión del nuevo mandamás catalán tras llegar a su actual puesto fue nombrar a un exsocio suyo, Saül Gordillo, como nuevo director de Catalunya Ràdio. Una decisión que habla por sí sola de lo que será el mandato futuro: el control de sitios clave y cargos para los amigos. Y no solo eso: control ideológico y control económico.

Pero hay más: Convergència y Esquerra Republicana se están repartiendo los organigramas de los principales medios públicos para íntimo provecho. Es lo que internamente llaman “reparto en cremallera”. Consiste este reparto en intercambiarse los puestos directivos entre la radio y la televisión: si el director de informativos de uno de los medios es de un partido, el director de informativos del otro medio debe ser del otro partido. Y así con todos los resortes. Con ello, se culminaría el control político total de la radio y la televisión públicas.

Que tienen intención de controlar, nadie lo duda ya entre los trabajadores de los medios públicos. Antes de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, hubo intensos contactos de los respectivos comités de empresa de TV3 y Catalunya Ràdio con los partidos políticos para encarar una reestructuración de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), el ente del que dependen los medios de comunicación públicos. Tras las elecciones, hubo una segunda ronda de contactos y las rosas se volvieron puñales: por parte de Junts Pels Sí (JxS) se presentaron un representante de CDC y otro de ERC en la reunión y dijeron a los comités que los cambios tendrían que esperar. No se van a acometer en esta legislatura. El consenso parlamentario y la creación de una ponencia para la reforma de la Ley de la CCMA pasó de ser una promesa a ser una utopía.

“Lo que queremos es dar un toque de atención porque no nos gusta lo que estamos viendo entre bambalinas. Exigimos que haya una desgubernamentalización de los medios. Algunos incluso hablan de una 'despartidización'. Pero lo que quiere el Gobierno es 'controlar el relato', como le gustaba decir al anterior portavoz de la Generalitat, Francesc Homs. O sea, controlar el mensaje, utilizar los medios públicos en beneficio propio. Y eso es muy peligroso. Los medios no deben ser instrumentos de un partido que gobierne”, explican a El Confidencial fuentes de los comités de los medios públicos.
ERC copa cargos

En su comunicado de ayer, TV3 y Catalunya Ràdio se quejan de que “es conocido que CDC y ERC han pactado la continuidad de Brauli Duart al frente de la CCMA y se están repartiendo los principales cargos” de las dos entidades. Y añade: “No es esto lo que corresponde en esta nueva etapa política, porque así no se resuelven los problemas planteados a los medios de la CCMA, sino que pueden empeorar, y de esta manera se consolida el control del Gobierno sobre lo que han de ser los medios públicos al servicio de toda la sociedad”. Pero salvo ese cargo, los demás están abiertos a cambios, aseguran a este diario fuentes de los comités de empresa.

Los empleados públicos solo quieren dos cosas: la reforma de la Ley de la CCMA para que deje de ser una herramienta del Govern y que se firme un contrato programa de varios años, con dotación presupuestaria y un plan de contenidos, independientemente del Gobierno de turno, algo altamente improbable por las circunstancias políticas actuales.

En primer lugar, porque ERC no está dispuesta a dejar de tomar el control de la propaganda. Ya lo hizo en el primer Tripartito y lo ha hecho ahora: le ha colocado a Carles Puigdemont uno de sus puntales: esta semana ha sido nombrado nuevo secretario de Comunicación Miquel Martín Gamisans, que fue responsable de prensa del expresidente republicano Joan Puigcercós y director de Comunicación de Òmnium Cultural. Y el jefe de prensa de Puiogdemont será Pere Martí, que había sido jefe de comunciación de Josep Lluís Carod-Rovira. Es decir, que la comunicación del Gobierno catalán no está en manos de convergentes, sino de republicanos, que dependen orgánicamente del ‘president’ pero ideológicamente, del vicepresidente Oriol Junqueras. La estructura de Comunicación de la Generalitat, pues, será republicana en su totalidad, pero lo cierto es que esa es una de las condiciones de la 'pax política' pactada en el seno de JxS para permitir a CDC seguir al timón del proceso.

Traición a la democracia
La alerta de los trabajadores de TV3 y Catalunya Ràdio se produce, paradójicamente, el mismo día en que se presentaba en Barcelona el Grupo de Periodistas Pi i Margall, una plataforma presidida por Sergi Fidalgo cuyo objetivo es trabajar “para la convivencia dentro de Cataluña y con el resto de España”. Fidalgo comenzó con una queja: incluso antes de la presentación de la asociación, un diario independentista publicó la noticia y el foro se llenó de insultos a cada cual más altisonante y duro contra los promotores. “Hay un problema de convivencia cuando media Cataluña habla así de la otra media”, subrayó Fidalgo en el acto.

El presidente honorífico de la nueva asociación es el veterano Tomás Guasch, y a su presentación acudió también Arcadi Espada, que recordó que el grupo lleva el nombre de uno de los políticos “de memoria más limpia de Cataluña” y quien alertó de que “el nacionalismo es una mentira y el periodista ha de buscar la verdad”. Recordó también que algunos profesionales catalanes “han traicionado a la democracia” y denunció una “turbia operación de ingeniería social” en los medios públicos, para controlar los mensajes a los ciudadanos. Las quejas de los comités de TV3 y Catalunya Ràdio alimentan la contundencia de esa denuncia.


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