AGLI Recortes de Prensa   Domingo 31  Enero  2016

Los últimos días de Rajoy: la agonía de un presidente
Rajoy no tiene quien le quiera. Y lo que es peor, nada indica que en las próximas semanas pueda revertir esa situación. La incapacidad de su partido para detectar la corrupción explica su agonía
Carlos Sánchez El Confidencial 31 Enero 2016

Recuerda Víctor Alba en un libro luminoso ya descatalogado* que Benjamin Disraeli, el legendario primer ministro británico, era un hombre poco convencional: novelista, viajero, 'dandy' y, por añadidura, judío, además del mejor amigo de la reina Victoria y gran orador, capaz de electrizar al parlamento con sus soflamas.

Suyo fue un movimiento político de extrema importancia que salvó al Partido Conservador de la catástrofe. Comprendió que para seguir gobernando era necesario ganarse a la clase obrera. Si Inglaterra quería seguir extendiéndose y crear el imperio que Disraeli se había puesto como objetivo, era preciso no sólo reformar la sociedad, también su propio partido.

Marx llegó a sentir admiración por el conservador Disraeli, que sentó las bases del 'welfare state' en su país, y hasta Engels reconoció que los obreros preferían a los 'tories' antes que a los liberales y a los socialistas. Los conservadores no eran la mayoría. Necesitaban apoyo de otras clases, además de la aristocracia y la clase media, que por entonces votaba mayoritariamente a los liberales de Gladstone. Y en contra de su partido, abrió el partido con gran éxito.

Tres cuartos de siglo más tarde, Roosevelt, ya en medio de la Gran Depresión, entendió que para salvar al capitalismo era necesario integrar en el sistema a quienes habían perdido casi todo por culpa del desplome de Wall Street y sus consecuencias económicas. Roosevelt, como se sabe, era demócrata, pero su movimiento era, igualmente, profundamente conservador. Se trataba de evitar el desastre. Y lo consiguió. Su ascendencia fue tal que el juez Haywood, el protagonista de 'El juicio de Nüremberg', dice en un momento de la extraordinaria película de Stanley Kramer: “Soy de esos republicanos que votan a Roosevelt”

Mariano Rajoy ni es 'dandy' ni viajero ni ha escrito novelas de éxito para ganar dinero, como Disraeli. Y es verdad que se ha enfrentado a una dura crisis económica, como Roosevelt. Pero, al contrario que el inglés o el estadounidense, su conservadurismo ha metido a su partido en un enorme lío por su renuencia a los cambios políticos.

Volcado en la gestión de la crisis, ha sido incapaz de entender las trasformaciones sociales, políticas y éticas derivadas de una doble coincidencia en el tiempo: el inevitable desgaste del sistema político heredado de la Constitución de 1978 -por la incuria del bipartidismo- y la aparición de nuevos actores sociales especialmente golpeados por la crisis. En particular, los jóvenes, hartos de tanta corrupción y de no tener empleo. El mapa de votantes de Ciudadanos y Podemos tiene mucho que ver con los menores de 35-40 años residentes en grandes y medianos núcleos de población a quienes no sólo importa la macroeconomía. También la decencia.

Algunos politólogos han identificado ese comportamiento político -el conservadurismo en estado puro sin entender las tendencias sociales de fondo- con la enfermedad de la presbicia, que consiste en ver bien de lejos pero nada o muy poco de cerca. El tiempo dirá si Rajoy -sobre todo en cuestiones económicas- ha tenido agudeza visual para detectar los problemas de mayor calado, pero lo que está fuera de toda duda es su incapacidad para percibir lo que estaba delante de sus narices.

Los martillos del presidente
Hoy, el Partido Popular es una formación agrietada, y sus afiliados tienen que oír estulticias como las de su presidente, que en una entrevista dijo desconocer a principios de la semana si su partido -que preside desde hace una docena de años- estaba siendo investigado por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas a martillazos, algo que para el presidente en funciones “es lo normal y es lo que se hace en todas las empresas”.

Detrás de ese comportamiento, sin duda, se encuentra un viejo vicio de los partidos ya detectado hace un siglo que se ha ido intensificando con el tiempo. La existencia de élites políticas que han gobernado el cotarro como si se tratara de una finca privada. Algo que explica que ninguna formación haya detectado nunca, nunca, un caso de corrupción en su propio partido, lo cual es de aurora laboral. Y por eso, resulta patético oír que el PP valenciano se va a personar ahora como perjudicado en el procedimiento, cuando ha sido incapaz de ver lo que tenía a dos palmos de sus napias.

El fondo del problema, probablemente, tenga que ver con el modelo de participación política impuesto en España desde la Transición, y que pasa por situar al partido como una especie de apéndice del Gobierno en los momentos en que toca poder. La consecuencia es que el partido no tiene ningún incentivo para detectar los casos de corrupción, toda vez que si saltan a la opinión pública mediante investigaciones internas perjudicarán al Gobierno, y de ahí que la tentación es siempre tapar los asuntos más feos. Entre otras cosas, porque los propios dirigentes del partido también tienen interés en formar parte de la estructura de poder y de las prebendas de la política.

En EEUU, que algo saben de democracia, se resolvió esta contradicción (el interés del partido frente al del Gobierno) creando aparatos políticos de carácter más funcional y menos ideológico, lo que permite al partido fiscalizar los casos de corrupción desde su propia autonomía. Gracias a esa forma de hacer política, hoy casi nadie sabe que Debbie Wasserman Schultz es la presidenta del Comité Nacional Demócrata, es decir la jefa del partido de Obama. O que Reince Priebus es, igualmente, presidente del Comité Nacional Republicano. Tanto Wasserman como Priebus tienen un mismo objetivo, tener la máquina del partido engrasada antes de cada consulta electoral, ya sea recaudando fondos, creando eventos u organizando la convención nacional de sus respectivos partidos para elegir al candidato presidencial. El debate ideológico, consustancial y necesario en toda fuerza política, se produce en torno a la elección de los candidatos a un cargo público, lo que evita que los partidos sean simples maquinarias electorales. De paso, así se evita la bicefalia que necesariamente emerge cuando el candidato no es el mismo que quien manda en el partido.

Ese modelo de partido es hoy impensable en España, y eso es lo que explica, en buena medida, la proliferación de casos de corrupción no detectados por las propias organizaciones (ahí está el asunto Filesa, la financiación ilegal de Convèrgencia o, incluso Podemos, donde el partido se desentiende de los cobros de Pablo Iglesias de Irán y Venezuela).

El secuestro del partido
Así es como ha llegado el PP a un callejón sin salida. Mariano Rajoy, su doble presidente -el del partido y el del Gobierno en funciones-, es hoy el principal escollo para formar un nuevo Ejecutivo. No por lo que haya hecho gobernando durante los últimos cuatro años, al fin y al cabo podría capitalizar algunos éxitos económicos, sino porque ningún partido sensato quiere aliarse con una formación que acumula casos de corrupción: Bárcenas, Púnica, Gurtel, el PP de Valencia…, salvo que quiera inmolarse en la pira pública. Esa es la tragedia del Partido Popular y la de sus militantes, a la que se ha llegado por ausencia de democracia interna y por haberse dejado secuestrar por el Gobierno de turno amparando a los golfos y no denunciándolos ante los tribunales, como era su obligación.

El problema sería menor si se circunscribiera a un asunto exclusivo del partido (cada formación elige la forma de suicidarse). La cuestión de fondo es que está en juego la gobernabilidad del país. Y el hecho de que ninguna formación quiera aliarse con el partido más votado -lo ha reconocido el propio Rajoy al no querer someterse a la investidura- pone de relieve que el Partido Popular debe caminar hacia su segunda refundación. Y hoy Rajoy es más un estorbo que una solución. Lo mejor que podría hacer para su partido y el país, como dice Manuel Conthe, es hacer mutis por el foro y regalar a la opinión pública un sacrificio patriótico.

Ese sacrificio, sin embargo, no llegará por ahora. Entre otras cosas, porque los militantes del PP verían como una humillación inaceptable ofrecer la cabeza de Rajoy simplemente porque lo reclame el resto de partidos. Sería no sólo un mal precedente, sino, sobre todo, un acto profundamente antidemocrático. Y en verdad, como sostiene un veterano dirigente del Partido Popular actualmente en la reserva, ese debate hoy no existe dentro del PP, donde se da por hecho que el presidente en funciones seguirá siendo el candidato. Al menos, en esta ronda de consultas del rey Felipe VI.

Otra cosa es lo que pueda suceder si finalmente no hay acuerdo para elegir presidente y se disuelven las cámaras, lo que obligaría a celebrar elecciones en un plazo de unos tres meses y medio desde que se celebre la primera sesión de investidura, lo que en ningún caso será antes de la primera decena de febrero. Es decir, a finales de mayo o principios de junio se podrían celebrar otras elecciones generales. Y hay razones para pensar que Rajoy, por entonces, podría ya no ser el candidato, aseguran las fuentes.

Probablemente, tampoco Pedro Sánchez lo sería. El secretario general del PSOE, tras el Comité Federal de este sábado, aparece como un líder atado únicamente a la tabla de salvación de Podemos, lo cual es como intentar saltar de un avión a 10.000 km de altura confiando en que un paraguas le evite el porrazo. Sánchez es hoy un líder más débil y se ha situado a merced de lo que quiera Pablo Iglesias, que, como Nerón, puede decidir en cualquier momento colocar el pulgar hacia abajo y enviarlo al averno. Si Podemos pone condiciones inaceptables, y es posible que lo haga, Sánchez tendrá que volver a sellar la cartilla del paro.

A lo mejor esa es la solución, caminar hacia unas nuevas elecciones sin los dos candidatos que realmente salieron derrotados del 20 de diciembre pese a lo que dijeron aquella noche. Al fin y al cabo, los dos sacaron los peores resultados que se recuerdan. Y es que el tiempo, casi siempre, quita y da razones.

*Víctor Alba. 'Los conservadores en España'. Editorial Planeta 1981.

Fin de ciclo

Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 31 Enero 2016

La historia de las naciones está hecha de ciclos, períodos de tiempo más o menos dilatados, durante los cuales la vida institucional, económica y social, las convenciones y costumbres, las creencias básicas y el marco jurídico se mantienen estables, el horizonte se perfila previsible y cada día que comienza se asemeja al anterior. Las gentes respiran certidumbre y los acontecimientos, banales o trascendentales, no alteran la naturaleza esencial de las cosas, tanto en el plano público como en el privado.

España acabó uno de esos ciclos en 1975 con la muerte del general hiperbólico e inició otro que algunos han denominado “el régimen del 78”, aludiendo al año en que se aprobó masivamente por plebiscito popular la todavía vigente y moribunda Constitución. Nos encontramos ahora en las postrimerías, que empiezan a hacerse largas, de ese fragmento de nuestro devenir colectivo y los signos se multiplican sobre su imparable carrera hacia el final. Hay veces en que esos ciclos mueren bruscamente entre convulsiones traumáticas, sangre y violencia, como sucedió en el fallecimiento de la llamada Restauración, y otras el tránsito de una etapa a la siguiente es gradual, relativamente indoloro y más impregnado de resignación que de revolución. Parece que la agonía de lo que se inició en la Transición pertenece a esta clase de óbitos, deslizamientos suaves, aunque no exentos de baches, de lo antiguo a lo nuevo, de tal manera que la adaptación se produce a un ritmo que permite controlar los daños y poner con cierta seguridad los cimientos del edificio que ha de sustituir al hasta ahora existente.

Casi siempre detrás de estos cambios hay ideas, interpretaciones teóricas sobre el mundo en general y sobre los seres humanos y su convivencia en sociedad en particular. Sin embargo, también se ven ocasiones en las que una época acaba no por la irrupción de conceptos inéditos e iluminaciones rompedoras, sino por la ausencia de ellas, y en las que los ciudadanos asisten asqueadas al derrumbe por simple podredumbre y no por sacudida tectónica del escenario que habían creído inmutable.

Aunque son numerosas las señales de que el ocaso del régimen del 78 pertenece a la clase de los entierros carentes de grandeza, la decisión de las tres mujeres sin piedad que se sientan en la Audiencia de Palma de atar al banquillo a Doña Cristina de Borbón y Grecia, Infanta de España, acusada de cooperación necesaria en un delito fiscal, denota de manera especialmente inequívoca la lánguida mediocridad de estas sucesivas jornadas de desencanto y frustración. Un Rey al que no se transporta a la guillotina en carreta, pero al que tutea un desenfadado coletudo, una legión de alcaldes y consejeros bajo fianza, un ex Muy Honorable transformado en Muy Imputable, un Presidente de Gobierno en funciones pasmado e impotente, una desorientación total de las elites sobre el camino a tomar mientras, indiferente a la incapacidad de los políticos, el PIB crece al 3%, dibujan un cuadro decepcionante de declive opaco y zafio. Más que temer la cólera de las masas proletarias levantadas contra la opresión, preparémonos a soportar el imperio desatado del mal gusto.

El Caso Rajoy: no gobernar nunca y estar siempre en el Gobierno
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 31 Enero 2016

Lo de Mariano Rajoy ya no es sólo un problema político sino un caso psicoanalítico. Este viernes en Valladolid, cinco semanas después de insistir en que iba a intentar ser investido a toda costa, para luego tomarle el pelo al Rey y decir que no, que pasaba pero se quedaba esperando que otro fracasara, se presentó ante su grey con un aspecto que daba grima: afónico, griposo y gripado, con la corbata ladeada, despelunchado, tan mal teñido como siempre. Parecía un homeless, un sintecho de la política, aunque en realidad es el único bajo techado -monclovita- en una España abandonada a la intemperie.

El auditorio, a juego con el orador, parecía un redil de la Mesta con un mastín siberiano a cargo del aplausómetro, que marcaba el momento de arrancar y parar. El presidente en funciones de seguir en funciones, por tiempo indefinido, dijo que sólo hay tres posibilidades de desbloquear la situación actual: un Gobierno presidido por él, que con sólo 122 diputados necesita el apoyo de Ciudadanos y el PSOE, que sabe que nunca tendrá, un Gobierno de PSODEMOS –gran hallazgo somaliano- o nuevas elecciones.

Pero hay una cuarta posibilidad que Rajoy, pese a proclamar con pomposa mendacidad que "democracia es aceptar lo que dice la gente", no acepta: un Gobierno con 130 escaños y dos millones de votos más que el suyo, formado por PSOE y Ciudadanos, al que el PP no debe ni apoyar, le basta abstenerse y adiós PSODEMOS. Lo que pasa es que Rajoy prefiere a Podemos como alternativa, esperando que Iglesias quiera también ir a las urnas para hundir al PSOE mientras él hunde -o eso cree- a Ciudadanos. Ese es el gran designio patriótico rajoyano: volar el centro político y forzarnos al guerracivilismo.

¿Qué está dispuesto a sacrificar Rajoy?
Ayer, María Dolores de Cospedal hacía este dramático llamamiento a los socialistas: "Están en juego millones de puestos de trabajo y el futuro de varias décadas y de varias generaciones de españoles". Es muy posible. Pero, siendo tan grave el peligro que acarrearía un Gobierno PSODEMOS, ¿qué está dispuesto a hacer el PP para evitarlo? ¿Sólo pedírselo al PSOE? ¿Esas llamadas de Cospedal a la "altura de miras", el "sentido del Estado" y la "responsabilidad institucional", valen para los demás y no para el PP, que se niega a sacrificar el liderazgo de un Rajoy incapaz de pactar nada?

Yo no dudo de la ceguera egoísta del PSOE ni del peligro que para la Libertad y España representaría un Gobierno con presencia de Podemos. Pero cuando en Madrid se planteó ese mismo problema, Esperanza Aguirre no dudó en ofrecer sus votos al PSOE para evitar que Carmena y la banda de antisemitas iraníes y asaltacapillas bolivarianos se hicieran con el Ayuntamiento de la capital de España. ¿No puede Rajoy hacer lo mismo, tras confesarse incapaz de lograr los apoyos necesarios para la investidura?

Un liderazgo distinto al suyo podría desbloquear la situación. No sabemos si podría conseguirse sin Rajoy lo que él mismo y Cospedal dicen que es absolutamente necesario para la prosperidad y supervivencia de la Nación, pero ¿no vale la pena intentarlo? ¿No hay en Ciudadanos y parte del PSOE predisposición favorable al pacto con un PP sin Rajoy? ¿Tan poco le importa al PP la ruina de varias generaciones de españoles? ¿Qué clase de político, ser humano o vicemonstruo es éste que pide a los demás que se sacrifiquen cuando es incapaz de sacrificar absolutamente nada?

Estar sin ser y flotar sin nadar
El lector me excusará si vuelvo al largo ensayo Los años perdidos de Rajoy, primera parte del libro que con ese título publiqué antes de las elecciones del 20D, porque mi tesis sobre la extraña personalidad del Presidente del Gobierno en funciones -y del PP en defunciones- se está confirmando de forma rigurosa; peor aún: corregida y aumentada. Lo que en él sostengo es que la vida política de Mariano y su biografía misma se caracterizan por preferir el estar al ser. Y que ese estar ahí siempre sin ser nunca nada le llevó a alcanzar el Poder en el PP y en el Gobierno. Aznar lo eligió porque su forma de vadear el agua política era la de flotar, no la de nadar, que aparentemente no molesta a nadie. Pero llegado el momento de dejar ese Poder logrado con tan poco esfuerzo, Rajoy se niega en redondo.

Insisto en que Rajoy tomó el pelo al Rey y a España entera al decir durante un mes que tenía todo el derecho a intentar la investidura, un mes en el que ni siquiera llamó a Rivera, y cuando llegó el momento, salió con que no tenía votos pero que seguiría intentándolo. El presidente se aseguró así seguir en el cargo por tiempo indefinido, ya que así no corre el plazo de dos meses para ir a nuevas elecciones, que exige al menos una votación de investidura. Y si Sánchez lo imita en su actitud desertora y le dice el miércoles al Rey que esperará a que Rajoy intente formar Gobierno, este vacío de Poder se eternizará.

¡Vacío y Poder! ¡Qué más quiere Rajoy! La máxima aspiración del percebe aferrado a la roca monclovita no es la de gobernar, que supondría ser y hacer algo, sino simplemente la de estar en la Presidencia, sin otra tarea que la de ver pasar el tiempo y volver a intentar, muy probablemente, seguir en las mismas y sin haber dejado el cargo. Lo que Rajoy quiere no es presidir un Gobierno sino estar en la Presidencia, en ese vacío de su no-ser que para él es el tao, el camino, la iluminación, la felicidad de sepultarnos a todos en una inmovilidad tontamente absoluta, en el aguachirle de la nada.

Bueno para el PSOE, bueno para España
Okdiario  31 Enero 2016

Los sábados por la mañana, el mus se convierte en deporte olímpico en cualquier barrio de Madrid. Un ejemplo es la partida que han jugado en el Comité Federal los dos PSOEs que ahora mismos cohabitan en el PSOE. De un lado de la mesa, el secretario general del partido, Pedro Sánchez, empeñado en estirar como un chicle esos 15 minutos de fama que Andy Warhol predijo para todo hijo de vecino. Del otro, Susana Díaz, lideresa con mucho presente y cada vez más futuro, a la vanguardia de unos barones que han llegado hasta la capital con el objetivo de contener los impulsos de Sánchez, loco por llegar a La Moncloa aunque sea a costa de hipotecar la historia de su partido y el porvenir de los españoles mediante un pacto con ese Podemos —mitad iraní, mitad venezolano— que quiere ser, tras la alargada sombra del ex de Estudiantes, el verdadero ‘ordeno y mando’ de este país.

Susana Díaz ha ganado hasta en dos ocasiones el órdago a su íntimo enemigo tras imponerle congreso y primarias en mayo, lo que supondría nuevo líder para la formación de cara a unas más que probables elecciones en junio. Así, y con la inclusión de Ciudadanos en un posible pacto que aupara a los socialistas a la Presidencia del Gobierno, los líderes autonómicos dan un doble golpe de mano a Sánchez: aseguran la exclusión de Podemos —Rivera no caerá en la trampa— y, como consecuencia, dejan al actual secretario general sin los apoyos suficientes para ser presidente.

Mientras las figuras principales de su partido han decidido acabar con las bromas pesadas de nacionalistas y podemitas y preparan ya el desembarco en esa Normandía electoral de finales de primavera, Sánchez sigue empeñado tanto en hacerse trampas al solitario como en los guiños a Pablo Iglesias. En la partida que se ha jugado en Ferraz, su as bajo la manga ha consistido en plantear una consulta a las bases socialistas sobre un potencial pacto con Podemos. Después del acuerdo que le han puesto por delante los líderes territoriales, con Ciudadanos y sin nacionalistas, Sánchez carecerá de los apoyos necesarios en cualquiera de los escenarios posibles. Por lo tanto, sus opciones de ser presidente son entre 0 y ninguna.

La partida política ya no se juega para formar Gobierno sino de cara a unas nuevas elecciones generales. Los dirigentes del PSOE han decidido mover pieza y, mientras Pedro Sánchez sigue empeñado en ganar tiempo en su viaje a ninguna parte, Susana Díaz ha abandonado las bambalinas regionales para ponerse en primera línea de la escena nacional. El PSOE que se vislumbra sí se parece a la formación que ha protagonizado gran parte de nuestra democracia. Bueno para el PSOE y bueno para España. Esta vez sí, a partir de junio, habrá partido.

Los barones doblegan a Sánchez, que convierte al PSOE en la CUP
Editorial La Razon 31 Enero 2016

En el intercambio de golpes que se vivió ayer en la reunión del Comité Federal del PSOE, el secretario general, Pedro Sánchez, no consiguió doblar el pulso a sus rivales ni siquiera apelando a un recurso que le acerca más a los usos y costumbres de los partidos asamblearios de izquierdas como la CUP que a la tradicional organización socialista. Porque esa apelación a que sean las bases del partido quienes, mediante consulta a todos los afiliados, avalen unos hipotéticos pactos de gobierno con Podemos y los nacionalistas no sólo puede provocar un conflicto interno de legitimidades entre los militantes y la dirección del PSOE sino que, en virtud de los resultados, dejaría prácticamente sin funciones al Comité Federal, que es, recordémoslo, el máximo organismo entre congresos y el que marca la política general del partido.
La jugada de Pedro Sánchez, casi un golpe de mano, responde, por supuesto, al cambio de fechas para la celebración de las primarias y del Congreso –que se adelantan a mayo– y que ha sido impuesto a la actual dirección socialista por la voluntad mayoritaria de los barones, cada vez más procupados por la deriva de su secretario general, que pone en peligro el futuro del socialismo. Sánchez ha dejado a las claras su intención de buscar un pacto que le lleve a La Moncloa, incluso aunque haya que saltarse algunas de las líneas rojas que le ha marcado el Comité Federal, lo que ha provocado la lógica reacción de los barones.

De lo contrario, no se entendería la apelación al voto de unos militantes a los que se supone en posiciones más radicales que a las distintas direcciones regionales. Así las cosas, a nadie se le oculta, pese a las buenas palabras, que se ha ahondado la brecha interna en el PSOE y que las espadas están en alto a la espera de un paso en falso de cualquiera de los contendientes. Esta situación acarrea, por supuesto, un problema añadido al que no es posible que sea ajeno el Comité Federal: con el tiempo tasado para las primarias y la celebración del Congreso, Pedro Sánchez ve debilitada su posición a la hora de negociar un acuerdo con Pablo Iglesias, quien ha demostrado por activa y por pasiva su escaso respeto por la actual dirección socialista y que, sin duda, plantearía una serie de cesiones al candidato socialista, suficientes para hipotecar su futura gestión al frente del Gobierno y, por lo tanto, inaceptables.

La sola confianza de Sánchez en que el discurso demonizador contra el PP sea suficiente para reunir los apoyos que necesita puede no confirmarse, una vez que en Podemos se ha instalado la certeza de que en una repetición de las elecciones –a la que acudiría coaligado con Izquierda Unida– podrían superar en votos al PSOE, convirtiéndose en el partido de referencia de la izquierda española. Ante esta plausible perspectiva, no es de extrañar que Susana Díaz, la presidenta de la Junta andaluza y líder de la federación socialista con más peso específico dentro del partido haya subido el tono de sus intervenciones públicas con una clara advertencia a Pablo Iglesias para que se deje de injerencias en la política interna del PSOE y señalando que cualquier acuerdo que firme Pedro Sánchez deberá ser completamente transparente para que los militantes «sepan el contenido, la letra y la música de lo que van a votar». No menos se puede pedir ante la solicitación de quienes propugnan políticas populistas contrarias a la UE y no acaban de declarar su posición frente a quienes pretenden atentar contra la unidad de España.

PODEMOS QUEREMOS LOS “HUNOS Y LOS HOTROS”
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 31 Enero 2016

“Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Vaya la sentencia del dicho popular, para la “españilla de ogaño” y sobre todo, para los momentos actuales, donde todos los que han “gozado de patente de corso”; ahora que ven que les vuelan sus suculentas “poltronas”; gritan desaforadamente buscando culpables, de lo que solo son ellos y solo ellos los que “han cavado su propia sepultura”; y tienen miedo de lo que tenga que venir… el pueblo, nosotros, no en absoluto, puesto que más que nos han exprimido los quejicas de hoy, dudo que lo hagan los que vengan detrás, sencillamente, han dejado a España en un erial y de un erial, “pocos frutos suculentos se pueden ya lograr”; pese a que nos digan que España progresa, pero… ¿“Qué españilla progresa y qué españolitos se benefician de ese progreso si es que de verdad existe”?

Andan “revueltos” los que son o fueron cabezas o cabecillas del meollo del mando y mangoneo en España; a saber, Mariano Rajoy y su “estado mayor”; Felipe González Márquez y los de su cuerda como “fundadores” de un nuevo socialismo que en nada tiene que ver con el anterior, cuyos vestigios ya procuraron que desaparecieran cuanto antes, curiosamente José María Aznar parece que apenas dice nada y simplemente “mira desde la acera”; pero hay un ejército de “tertulianos” periódicos afines a “hunos u hotros” y todos preocupados por una sola cosa… ¡¡Que viene Podemos!! ¿Pero nadie dice el por qué existe esta nueva fuerza política ni los motivos de su posible (aún no la tiene) potencia decisoria en este desgraciado país?

Yo estimo que en parte ocurre con Podemos, con lo que ocurriera con el general Francisco Franco, a quienes muchos interesados o ignorantes, cargan la sublevación militar y la destrucción de aquella nefasta república.

Ambos hechos guardan similitud, que no igualdad puesto que son diferentes casos. Si aquella república hubiese funcionado con cierta normalidad, yo estimo que hoy seríamos republicanos, como lo son, franceses, portugueses, austríacos y tantos otros, puesto que el pueblo es un rebaño y aguanta lo que le echen “hasta cierto punto”; pero si predominan los abusos como ha ocurrido y ocurre aquí; surge lo imprevisto, como aquí surgieron “las asambleas de las plazas públicas” y un numeroso conglomerado de descontentos, conforma un cuerpo importante, el que al final, cae en manos “de la demagogia de turno”; y surge “el nuevo caudillo”, que los arrastra hasta donde él quiere, aunque vayan al desastre… “pero la masa piensa en conjunto que peor no podemos estar y en realidad no perdemos nada si emprendemos un nuevo camino”.

Y ahí está, “el nuevo Iglesias con su coleta hembrista, sus camisas blancas y abiertas a unas libertades imposibles y jugando las cartas del ventajista en la mesa de juegos sucios, en espera del momento propicio para coger el poder, adueñarse de él y hacer con él, lo que mejor le venga en gana, sabe que ya cuenta con sus ciegos seguidores, dispuestos a secundarlo en todo lo que el nuevo caudillo dicte o diga”.

Entre los que más han gritado estos días, destacan dos; Felipe González Márquez, que no olvidemos tiene un historial memorable, culminado con el hecho de ponerse una jubilación de jefe de Estado y de un costo enorme para los españoles, que hemos de cargar con el abuso que ello conlleva, por las secuelas del mismo. El otro es un ex ministro con el citado, que es un tal Corcuera, que junto con otros tiene su historial particular (reparto de joyas, banquetes de altura, etc.); también podemos citar al famoso Alfonso Guerra y sus andanzas, como a tantos otros de militancias varias y que entre todos, han creado “el caldo de cultivo” en que una enorme cantidad de españoles, sobre todo una juventud “destruida”, que ha terminado por “tirar por en medio y ya veremos donde acaban las carreras”. Veamos una muestra:

“El ministro de Felipe González siempre tuvo buen apetito y un tribunal acreditó incluso su escaso “refinamiento o discutible gusto”. Ahora que ha salido de las catacumbas para retomar su actividad gastronómica, pretende asaltar el proyecto de Pedro Sánchez pero la Audiencia Provincial de Madrid ya le sacó sus sonrojados colores por su escasa moralidad pública y política cuando se sienta ante un mantel. Y aunque nunca se le hizo una inspección fiscal, los jueces alcanzaron a lamentar la desaparición del delito de “malversación por imprudencia”, que el régimen suprimió, al igual que el control de la Intervención General del Estado: la sentencia 155/2002 describe con todo lujo de detalles –nunca mejor empleada la expresión– como hasta en tres ocasiones saqueó el erario público en ágapes en los que “regaló” sus compras en la Joyería “Vargas” o en “sobres” de los “fondos de reptiles” que manejaba: 18 sortijas de oro y piedras preciosas, 26 pulseras y 25 collares como los de la mujer de Franco, y más de 6 millones de euros en fondos reservados. Salió libre, pese a las detalladas acusaciones del fiscal y de la Abogacía del Estado y fruto de aquella absolución hoy anda suelto. “Espía en el Congreso” ha tenido acceso a la sentencia, que reproduce literalmente en todas las alusiones a Corcuera para vergüenza de las generaciones futuras, de sus jefes de prensa y de sus propios compañeros de partido”: http://espiaenelcongreso.com/2016/01/29/las-cenas-y-joyas-de-corcuera-con-dinero-publico/ Entren aquí y vean una apabullante relación de hechos y personajes.

En la red hay otras muchas referencias, para desarrollar y completar lo que yo simplemente apunto hoy; o sea que “los hechos de hoy son hijos de los de ayer” y que ello nos debe iluminar para evitar… “lo que pueda suceder mañana”, así es que… ¡Ojo políticos de pacotillas a ver dónde nos van a llevar ustedes con sus egoísmos!

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

El país del 'qué hay de lo mío'

DAVID JIMÉNEZ El Mundo 31 Enero 2016

Un dirigente del PP me dijo hace algún tiempo que la sede del partido en Génova había quedado tan marcada por la corrupción que era partidario de "venderla y empezar de nuevo en otro lugar". Entre las paredes de las oficinas del partido que gobierna este país se han repartido sobres con sobresueldos, satisfecho mordidas de empresarios, pagado reformas con 'dinero negro' y destruido pruebas de presuntos delitos, según la investigación de jueces y periodistas. Y, aun así, la lista de fechorías supuestamente cometidas desde la sede madrileña parece una obra caritativa comparada con las actividades de su sucursal en Valencia, donde los 'populares' se han comportado como los dueños del Casino de Scorsese, sin que faltase el hombre que contaba el dinero.

Alfonso Rus era ese capo protagonizado por Robert De Niro que explica cómo en sus dominios hay tres formas de hacer las cosas: "Bien, mal y como yo las hago".

El dinero de la trama destapada por la delegación valenciana de este periódico no se lavaba en las ruletas de Las Vegas, sino en negocios como esa peluquería a la que habían puesto el nombre de 'Qué hay de lo mío'. Nuestros corruptos no dan más de sí. Es precisamente esa falta de disimulo, el burdo exhibicionismo de sus 'pelotazos', lo que hace más negligente la pasividad con la que el Partido Popular permitió que la putrefacción se extendiera durante dos décadas en uno de sus grandes feudos. Pero claro: era en Valencia donde los líderes nacionales podían jugarse su futuro y no era cuestión de incordiar a los conseguidores de una comunidad donde, además, se ganaban elecciones sin despeinarse.

La respuesta a cada escándalo ha sido siempre la misma. El otro partido roba igual o más. Son unas pocas manzanas podridas. Estamos siendo muy, pero que muy contundentes contra la corrupción. Ni una dimisión o asunción de responsabilidades. Ninguna disculpa a los ciudadanos, los militantes que trabajan honradamente o los votantes que han creído las promesas incumplidas de regeneración. Ninguna intención, por supuesto, de cambiar las estructuras gangrenadas.

Sólo bajo ese sistema partitocrático y decadente puede haber llegado Rita Barberá hasta aquí asegurando que "en Valencia nunca se ha amañado un contrato", mientras sus colaboradores más estrechos pasaban la noche en el calabozo y la Guardia Civil daba credibilidad a los testigos que aseguran que la ex alcaldesa de Valencia estaba al tanto del lavado de dinero. Sólo alguien que sabe que cuenta con la protección del partido, tras haber sido convertida en senadora por la gracia del Qué hay de lo mío, puede mofarse así de sus ciudadanos y esperar que no pase nada.

¿Cuántos escándalos hacen falta para que el Partido Popular reconozca que tiene un problema endémico de corrupción? ¿Cuántos imputados más hasta que lleve a cabo la regeneración que le pidieron sus votantes al retirarle la mayoría en las últimas elecciones? ¿Cuántos Alfonso Rus tienen que salir contando billetes en grabaciones policiales para que alguien dé un puñetazo en la mesa y diga basta?

España necesita un Partido Popular con legitimidad moral para consensuar una coalición que defienda los principios constitucionales, la unidad de España y las reformas económicas y sociales que deben llevar el país adelante. Pero la gran coalición que defiende este periódico debe ir acompañada de la gran limpieza de la vida pública. Es lo que vuelve a pedir Albert Rivera en la entrevista que publicamos hoy y lo que Mariano Rajoy ha sido incapaz de ofrecer hasta ahora.

Los españoles no tienen un gen que les predisponga a la corrupción más que los noruegos. Nuestro problema es precisamente lo que no tenemos: democracia interna en los partidos, un sistema transparente de supervisión de la vida pública, instituciones despolitizadas, un sistema educativo que penalice la cultura de la trampa -e instaure la del mérito- y, ya puesto a pedir, un electorado que haga a sus políticos responsables de los saqueos. Porque los casinos de Valencia o Andalucía, donde las oligarquías políticas de PP y PSOE montaron sus grandes sistemas clientelares, no habrían sobrevivido sin suficientes clientes dispuestos a seguir jugando a pesar de que sabían que las ruletas estaban amañadas.

@davidjimeneztw

El honor herido del PSOE
LUCÍA MÉNDEZ El Mundo 31 Enero 2016

Pablo Iglesias dio a luz a Podemos hace ahora dos años para ocupar el espacio de IU y captar el voto indignado. Pero antes de que su criatura cumpliera seis meses, ya dejó por escrito que aspiraba a quedarse con los votos de los socialistas desencantados con el papel de la socialdemocracia en esta crisis. El combate PSOE-Podemos por el control de la hegemonía de la izquierda ha marcado los dos últimos años de la política española. Y ahí sigue. Podemos quiere ser el PSOE y el PSOE intenta defender su posición como buenamente puede.

El nacimiento -y crecimiento electoral- de un partido que le disputa su espacio es el verdadero reto al que se enfrenta el PSOE, tal como atestiguan los socialistas que ven más allá de las divisiones internas.

La tensión ha subido de temperatura después de que el 20-D, el PSOE cayera hasta el 22% y se quedara a sólo 300.000 votos de Podemos. Durante cuarenta días y cuarenta noches -como dijo ayer Fernández Vara- el PSOE ha protagonizado un auténtico culebrón.

Las crónicas políticas y los comentarios de los socialistas vienen plagadas de términos dramáticos y de sentencias luctuosas. «Pedro se está suicidando». «Susana quiere matar a Pedro». «Podemos quiere apuñalar al PSOE». «Nos estamos desangrando». «Nos movemos entre dos fuegos que buscan destruir al PSOE: el PP y Podemos».

Con este tono épico han respondido los socialistas también a la oferta de Podemos para un Gobierno de coalición. «La irrupción de Pablo Iglesias ha abierto los ojos a mucha gente. Su golpe de efecto después de entrevistarse con el Rey ha provocado una gran indignación en el partido. Es un acto de filibusterismo institucional sólo comparable al de Mariano Rajoy rechazando la oferta de investidura. Iglesias quebrantó la buena fe de todos», aseguran fuentes del PSOE. «Hay una exigencia generalizada en pedir que se respete al PSOE y que el PSOE se respete a sí mismo». Numerosos socialistas han defendido con sentida literatura el honor herido del partido.

Todos los dirigentes consultados afirman que el objetivo de Podemos al escenificar su oferta era dificultar el entendimiento. «En estas circunstancias, apoyarnos en Podemos significa morir», resume un dirigente. No hay unanimidad, sin embargo, en el PSOE a propósito de cuál es la mejor fórmula para relacionarse con Iglesias. Susana abandera la tesis de que con Podemos no se puede ir a ninguna parte. Los fans de la presidenta andaluza creen que ella es la única que puede frenar a Pablo Iglesias y por ello apuestan por un cambio de cartel si se repiten las elecciones. Mientras, Pedro Sánchez y otros barones regionales creen que el PSOE debe entenderse con el nuevo partido, como única forma de recuperar los votos perdidos a medio y largo plazo. «Podemos no se va a evaporar de la noche a la mañana. Y es mejor incorporarles definitivamente al sistema dándoles responsabilidades de Gobierno para que la gente compruebe sus capacidades que mandarles al gallinero como si aún fueran un partido antisistema. En las comunidades y ayuntamientos ya estamos colaborando con ellos», sostiene un dirigente de la periferia. La irrupción de Felipe González en el debate y la resurrección de los viejos rockeros socialistas que pasean por radios y televisiones, entre los aplausos del PP, tiene como objetivo dificultar el pacto con Podemos.

Descartada la posibilidad de que el PSOE favorezca la continuidad de Mariano Rajoy, Pedro Sánchez fía su supervivencia política a un acuerdo con Podemos, que sólo sería el primer paso, ya que también tiene que lograr el apoyo del PNV y la abstención de Democracia y Libertad y ERC. Todos los dirigentes consultados consideran que Sánchez persigue «un imposible».

Incluso los socialistas que no albergan ningún sentimiento de antipatía hacia su secretario general opinan que desde el 20-D ha cometido muchas equivocaciones. La primera, la misma noche electoral sacando pecho de los peores resultados del partido en su historia. Pero el error principal, resume un buen conocedor del PSOE, «ha sido no exponer desde el primer momento cuál era el proyecto socialista para negociar en un escenario muy complicado por el resultado electoral. Tenía que haber dejado claro cuál era nuestro espacio para el pacto, un espacio que ahora hemos perdido». La impresión generalizada es que Sánchez está más ocupado en sobrevivir a las puñaladas de sus compañeros de partido que en planificar una estrategia política coherente.

Así resumen la situación voces autorizadas. «La expectativa del Gobierno de progreso se ha creado porque hemos visto que Rajoy no puede seguir. Pero es una ficción. No se puede gobernar con 90 escaños. El entendimiento con Ciudadanos es inútil porque no sumamos. Y la posibilidad de negociar a la vez con Podemos y Ciudadanos es una quimera, porque ambos son incompatibles». La última jugada táctica de Sánchez contra sus adversarios internos ha sido anunciar que consultará a las bases del PSOE un posible acuerdo de Gobierno. Se trata de una maniobra que le ata de pies y manos en una negociación con otros partidos políticos. La equiparación con la consulta de los socialdemócratas alemanes no resulta adecuada, ya que el SPD negoció el apoyo al Gobierno de Merkel, no un pacto para que su líder fuera el canciller. En opinión de quienes saben lo que es negociar con otros partidos desde el Gobierno, la consulta a las bases «es un tiro en el pie», ya que «le ata las manos en la negociación con sus interlocutores. Su liderazgo se debilita porque sus posibles socios le van a exigir condiciones leoninas con letra pequeña y además no podrá ir a la investidura sin consultar a las bases en el caso de que pueda llegar a un acuerdo». En resumen, Sánchez -que ni siquiera tiene la mayoría del Comité Federal del PSOE- busca un milagro y la política siempre fue el arte de lo posible. La vieja y la nueva.

UPYD: merece la pena intentarlo
Gorka Maneiro www.latribunadelpaisvasco.com 31 Enero 2016

Hay quien recientemente ha defendido la necesidad de disolver UPYD, a la vista de los resultados obtenidos a lo largo de las citas electorales de 2015 y tras haber llegado a la conclusión de que UPYD ya no es un instrumento útil para la sociedad. Además, se señala el peligro de que nuestro partido caiga en manos poco recomendables y que, todo ello, perjudique el legado de UPYD y el de las personas que lo fundaron.

Ante esto, quiero decir alguna cosa: la idea de promover la disolución de UPYD es una idea respetable… pero lo que no es respetable es que se pretenda imponer la disolución del partido al conjunto de la afiliación… y que además todo ello se pretenda hacer deprisa y corriendo y sin conocer la opinión de los afiliados y las fuerzas con las que cuentan y contamos para seguir dando la batalla. Y, desde luego, no me parece apropiado que se ataque a quien disiente de esa opinión y opina que no ha llegado el momento de disolverse sino, más bien, de cambiar cuanto haya que cambiar para fortalecer nuestro proyecto político y nuestro partido y defender las ideas fundamentales que hemos defendido durante estos 8 años: reforma del Estado, reforma de la Constitución Española, defensa del Estado del Bienestar, lucha contra los privilegios territoriales y las desigualdades sociales, independencia de la Justicia, reforma de la ley electoral, lucha contra la corrupción e impulso de medidas de regeneración de la democracia, entre otros. Teniendo en cuenta la situación de España y las reformas pendientes, ¿cómo no va a ser respetable que pueda pensarse que no hay prisa para tomar una decisión tan drástica como la disolución de UPYD o que hay que seguir adelante introduciendo interna y externamente todos los cambios que consideremos necesarios?

Respecto a la posibilidad de que el partido caiga en manos poco recomendables, debo decir, en primer lugar, que son los afiliados los que libremente deciden en manos de quién ponen el partido y que, en todo caso, apunto que la inmensa mayoría de los afiliados de UPYD no es que sean muy recomendables sino directamente ejemplares. Si el partido evolucionara por derroteros poco dignos o cayera en manos de personas de las que desconfiemos, bastaría con echarnos a un lado o solicitar la baja; pero tal cosa no ha sucedido y no veo por qué hay que suponer que tal cosa vaya a suceder precisamente ahora.

En mi opinión, UPYD sigue siendo necesario pero debe renovarse profundamente. UPYD debe mantener todo lo bueno que ha llevado a cabo durante todos estos años (impagable el trabajo institucional de nuestros cargos públicos y especialmente el de nuestros representantes en el Congreso de los Diputados, con mención especial a Carlos y Rosa y sus memorables intervenciones) pero asumir los errores cometidos y corregirlos.

Debemos estar más cerca de la afiliación y de la sociedad en su conjunto. Debemos ampliar nuestro abanico de propuestas y ser capaces de ilusionar a la ciudadanía con un discurso más cercano y optimista. Debemos ser más humildes en algunas de nuestras apariciones públicas. Debemos ser más abiertos a la crítica interna y externa. Debemos ser más flexibles y abiertos. Y debemos no echar la culpa a los ciudadanos de que no nos voten: en este sentido, si decimos que tenemos las mejores propuestas (y creo que las tenemos) y resulta que nuestros resultados son menguantes… ¿no querrá esto decir que en algo nos habremos equivocado?

Sabemos perfectamente que, desde determinados poderes, nos han puesto zancadillas (por decirlo suavemente)… pero también hemos cometido errores. Además, no pasa nada por admitirlo: al fin y al cabo, sólo se equivoca quien actúa… y UPYD ha actuado valientemente durante todos estos años y a cara descubierta y contra enemigos muy poderosos, como sabéis perfectamente. De hecho, pienso que hemos revolucionado la política española al poner sobre la mesa asuntos de los que nadie hablaba hace ocho años (y por la forma de exponerlos) y que hoy están en todos los debates públicos imaginarios.

Por tanto, respetando profundamente a todos los que pueden pensar distinto, creo que UPYD tiene futuro si se toman las decisiones adecuadas, corregimos los errores cometidos e introducimos cambios profundos e incluso radicales. ¿Qué es esto para una formación política que lleva años pidiendo cambios radicales y profundos en las políticas y en la forma de hacer política en España?

Fácil nunca ha sido y no lo será pero, si hay voluntad y fuerzas, creo que merece la pena intentarlo.

CARTA DEL DIRECTOR
O llevarás luto por mí
Pedro J. Ramírez El Espanol 31 Enero 2016

Martes 6 de julio de 2010. 00.30 de la madrugada. Avenida de las Provincias Vascongadas en las inmediaciones de Pozuelo. Dos figuras intercambian susurros en el exterior del chalé adosado de Luis de Guindos, protegidos al otro lado de la calzada por la mediana arbolada de la calle. El uno es Mariano Rajoy. El otro soy yo.
Ilustración: Javier Muñoz

Acaba de concluir una de las cenas que con dos o tres meses de intervalo viene organizando el asesor económico del líder de la oposición y miembro del consejo de administración de la empresa editora de El Mundo para intentar restañar la brecha de desconfianza abierta tras los duros ataques del periódico a la manipulación del congreso del PP de Valencia a través de los avales previos. Como de costumbre me han acompañado el consejero delegado Antonio Fernández Galiano y el vicedirector Casimiro García-Abadillo.

Guindos se ha esmerado con el catering, los habanos y el gin-tonic. Hemos cenado como nunca pero nos hemos aburrido como siempre. Incluso en un entorno tan restringido resulta difícil sacarle algo de interés periodístico a Rajoy. Aznar era hermético, pero entre las rendijas de su blindaje siempre se filtraban reflexiones de calado y frases memorables. Rajoy es simplemente plano: el yermo de las almas. Cada día que pasa está más cerca de entrar en la ciudad abandonada en la que empieza a convertirse la Moncloa, tras la voltereta económica que la UE ha obligado a dar a Zapatero. Pero no hay manera de sacarle detalles sobre su proyecto, más allá de su insistencia en que bajará a la vez los impuestos y el déficit.

A lo largo de la cena le hemos recomendado una y otra vez que corte por lo sano con dirigentes sobre los que pesan graves sospechas de corrupción como Camps y Bárcenas. Él se ha aferrado de forma numantina, rayana en lo incomprensible, a la presunción de inocencia tanto del presidente valenciano como del tesorero. Y de ahí no ha habido quien le sacara. Sólo muy al final ha deslizado una frase enigmática sin separar los dientes: "Mañana no vamos a tener un buen día". Sin querer aclarar nada, pese a nuestros reiterados esfuerzos, ha pasado enseguida a banalizar sobre otro asunto.

De ahí mi último intento a solas en la oscuridad. "Coño, Mariano, dime a qué te referías antes, que ya tenemos cerrada la edición". Y entonces, oh milagro, va y me lo cuenta, bajo promesa de no revelar nada hasta el día siguiente. Apenas nos despedimos, me meto en el coche y llamo a Casimiro: "Van a detener dentro de unas horas a José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación de Alicante. No podemos publicarlo pero tengamos todo preparado".

El recuerdo de este episodio ha venido ahora a mi mente con el siguiente razonamiento: si cuando sólo era jefe de la oposición Mariano Rajoy conocía de antemano -obviamente porque algún cargo policial se lo había comunicado- una operación de alcance restringido y logística limitada como la detención de un individuo, es evidente que siendo presidente del Gobierno, el pasado viernes 22 por la tarde, en el momento de su entrevista con el Rey, tenía que saber que se estaba ultimando una redada del alcance y despliegue operativo -nada menos que 24 detenciones- de la que tuvo lugar en Valencia a primera hora del martes 25.

Esto arroja nueva luz sobre el súbito cambio de actitud que, respecto a sus reiteradas manifestaciones anteriores, supuso la negativa a aceptar el encargo de formar gobierno que le encomendó el monarca. Basta pulsar el clima de indignación ciudadana que ha desatado el descubrimiento de esta nueva trama que, como de costumbre, mezcla la corrupción de golfos redomados como Alfonso Rus con la financiación ilegal del PP, para darse cuenta no sólo de que las escasas posibilidades de Rajoy de obtener apoyos se habrían esfumado, sino de que su debate de investidura se hubiera convertido en una carnicería parlamentaria de enorme impacto mediático.

Pero si esto explica la espantada sin precedentes del cobardón de Pontevedra mucho mejor que ninguna consideración táctica, hace en cambio más incomprensible su empecinamiento en seguir aferrado al burladero en espera de una nueva oportunidad. El PP es una caja de bombas, de forma que el mes que no estalle el ordenador de Bárcenas, lo hará la memoria de Matas o Granados o alguna de las investigaciones de Anticorrupción en media España.

Lo peor es que su partido le permite ejercer de estorbo nacional. Todos sabemos que cuando un torero no se atreve con el bicho que le ha tocado en suerte, y esto se aplica desde al gran Curro Romero hasta al pobre novillero Cristian Hernández, que reconoció que le habían faltado "dos huevos" para culminar la lidia en la Monumental de México, la fuerza pública le obliga a abandonar la plaza y le traslada a comisaría donde se interpone la correspondiente denuncia por incumplimiento de contrato.

A veces el ritual conlleva incluso que al acoquinado se le corte previamente la coleta delante del respetable, al modo en que se retiraban los galones en público a los oficiales indignos, aunando así el ostracismo al oprobio. Seguro que cada uno de los millones de ex votantes del PP, engañados por Rajoy, añadiría sus propios argumentos a esa reparadora ceremonia.

¿Por qué se niega el presidente en funciones a pasar por las horcas caudinas del Congreso a costa de sus patentes responsabilidades personales y políticas en el desarrollo del frondoso árbol de la corrupción en su partido y al mismo tiempo hace oídos sordos al clamor que pregona que su tiempo, prórroga incluida, ha caducado con creces? Sólo hay una explicación: su confianza en el pacto tácito que mantiene con Pablo Iglesias para forzar unas nuevas elecciones, precedidas de una campaña que aplace sine die la renovación del PP, impulse la polarización artificial de las dos Españas y le permita recuperar -a saber si no ocurriría lo contrario- parte del voto trasfundido a Ciudadanos.

Sólo desde ese punto de vista puede establecerse la relación causa-efecto entre la atrabiliaria rueda de prensa del líder de Podemos y la negativa "sin renunciar a nada" de Rajoy: cada vez que Iglesias ejecuta, con bebé o sin bebé, con rastas o sin rastas, con general antimilitarista o sin general antimilitarista, el "salto de la rana", el veterano y adusto lidiador cree que se revaloriza la sobriedad de su toreo. Más vale estólido estafermo conocido que audaz saltimbanqui por conocer.

Es el perro del hortelano que ni come ni deja comer y ni siquiera Aznar ha logrado por ahora sacarle del recinto. Refugiado tras el burladero -nunca mejor nombrado- con su cuadrilla de mediocres pinchauvas, Rajoy contempla con deleite cómo le ha sustituido en el ruedo un joven sobresaliente que llega tan pletórico de bríos como ayuno de posibilidades de sobrevivir a lo que se le viene encima. Pedro Sánchez es cómo El Cordobés de "O llevarás luto por mí" pero sin la primera parte de la disyuntiva.

La puerta grande de la Moncloa, la gloria, el poder, es para él una quimera tan febrilmente deseada como imposible de alcanzar, pues la espantada del titular le obliga a lidiar, uno tras otro, a seis morlacos que saldrán de los chiqueros con tanto peligro como trapío. El primero, un cárdeno jarameño de instintos asesinos, embestirá por un cuerno con las pretensiones programáticas de Podemos y por el otro con las aspiraciones personales de Iglesias, Errejón y compañía.

El segundo, un barcino obsesivo de testuz roja, derrotará hacia estribor con el referéndum catalán que exigen las confluencias. El tercero, un cuatreño saltarín y amosquilado, hociqueará por donde menos se espere cuando los 390.000 inscritos en Podemos deban ratificar el eventual pacto. El cuarto, un berrendo resabiado, se llevará su tributo de sangre y arena en forma de concesiones al PNV.

El quinto, un zaino torvo y bocinero, acudirá al bulto de cuanto parezca español a cambio de la abstención de Esquerra o Convergencia. Y si Sánchez sobrevive a todo eso aun le quedará el sexto, un miura cutral y salinero, cargado de las malas intenciones de los compañeros de partido que le estarán esperando en el siguiente Comité Federal. Más que a la enfermería, de ahí sólo se puede salir al cementerio.

O sea que si no le matan Iglesias y Errejón, le matarán Colau y Oltra; y si no le matan las bases podemitas, le matará Urkullu; y si no le matan Homs y Rufián -valga la redundancia-, le matará Susana Díaz asistida por los barones. Sólo podría salvarle el capote atento de Albert Rivera, saliendo una y otra vez al quite, ¿pero por qué iba a hacerlo si Pedro Sánchez ni siquiera se ha dado cuenta, pese a que Felipe González le ha mostrado el camino al propugnar "un gobierno progresista y reformista", de que la única suma que debería importarle son los 130 escaños que podría reunir con Ciudadanos y le permitirían negociar desde la superioridad con un PP sin Rajoy?

El problema es que, así como esta tarde -ya de noche para nosotros- cuando José Tomás haga el paseíllo en el gran coso de la capital mexicana, abarrotado hasta los topes, imperará la sensación de que se vivirá un gran acontecimiento, en la política española no existe hoy una figura carismática que galvanice los espíritus. Hay varios liderazgos emergentes pero ninguno aun consolidado como en tiempos de González, Aznar o el propio Zapatero. Por eso el rey Felipe sabía lo que se hacía cuando felicitó el Año Nuevo a varios amigos con un mensaje de móvil en el que se representaba a sí mismo con la imagen de un torero arrodillado en la arena, recibiendo a puerta gayola. Pero, claro, a él lo único que le corresponde es abrir plaza. Pasado mañana volverá a intentarlo.

DINERO FRESCO
'Mafo' dijo a Guindos lo contrario de lo que escribe ahora
CARLOS SEGOVIA El Mundo 31 Enero 2016

En una asombrosa contradicción de quien gobernó el Banco de España en los años clave de la crisis, Ordóñez acusa ahora al ministro de Economía de provocar el rescate en 2012 al asustar a inversores. Sin embargo, en enero de ese año le respaldó: "No hay reacción negativa de los mercados"

En la actual vida en Washington del ex secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez, hay trabajo, pero más relajado que en aquel 2012 en que España estuvo al borde del colapso. Acude a su trabajo en bicicleta y los sobresaltos son sólo un recuerdo, salvo estos días en que puede comparar el correo que recibió el 16 de enero de 2012 del entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, con la edición electrónica de su actual libro: Economistas, políticos y otros animales.

Ordóñez, más conocido como Mafo, arroja en este libro sus más duras pedradas contra el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, e, indirectamente, con quien era su lugarteniente, Fernando Jiménez por asustar a los mercados al llegar al poder en 2012 desvelando la ingente cantidad extra que necesitaba el sector financiero español heredado sin sanear del Gobierno de Zapatero.

En efecto, Guindos reveló el 4 de enero de 2012 a Financial Times que el sector financiero precisaba 50.000 millones de euros más abriendo una nueva realidad en nuestra banca. ¿Le atacó entonces Ordóñez como hace ahora en su libro? Lo contrario. Envió un correo a Jiménez y al propio ministro en el que adjuntaba un informe del Banco de España de cuatro páginas al que ha tenido acceso EL MUNDO titulado Reflexiones sobre el saneamiento de construcción y promoción.

Empezaba así: "Punto de partida: A pesar de los saneamientos realizados hasta ahora, los mercados siguen teniendo dudas sobre la valoración de los préstamos a promoción (incluidos los adjudicados) en particular de aquellos cuya garantía era el suelo". Y, seguidamente pasaba a resaltar que Guindos no había aterrorizado a los mercados al desvelar la cifra en el diario británico. "La cifra de 50.000 millones no ha dado lugar a reacciones negativas en los mercados (aceptación de que seria suficiente)". Bien, el mercado digería la cruda realidad.

En contraste, el asombroso Mafo critica así a Guindos en la página 62 de su nuevo libro: "El error más importante fue el de magnificar los problemas del sector bancario español para criticar al Ejecutivo anterior y justificar el carácter salvador del nuevo Gobierno. Este sectarismo le llevó a actuar sin la menor prudencia y discreción, buscando un protagonismo desmesurado en los medios nacionales e internacionales que era incompatible con una tarea tan delicada como la de la reestructuración bancaria». Su conclusión es que "en sólo seis meses de Gobierno, hundió la confianza en el Reino de España y tuvo que pedir un rescate". Por si fuera poco, el ex gobernador declaró el lunes a El País tras anular una entrevista concedida a EL MUNDO: "En la primera intervención en que [Guindos] dijo al Financial Times que la banca necesitaba provisionar 50.000 millones, era verdad, se lo había dicho el Banco de España, pero no había por qué decirlo, había que hacerlo".

Otro misil de Mafo al ministro de Economía en funciones a lo largo del libro es que le culpa de parte de la factura de Bankia: "Declaró que era una operación política creada por el Gobierno socialista y con la colaboración de la CNMV y del Banco de España, lo cual dio lugar a que, inmediata y masivamente, los accionistas reclamaran dinero al Estado por sus pérdidas". Esa factura ha engordado para el contribuyente en, al menos, 1.545 millones, pero porque el Tribunal Supremo ha esta semana que Bankia salió a Bolsa en 2011 "con graves inexactitudes" en sus datos. Una vergüenza en la cuarta economía del euro que, además de apuntillar al ex presidente de la entidad Rodrigo Rato, debería obligar a, entre otros, el supervisor de las cuentas, el ex gobernador Mafo a dar unas explicaciones que él no da en su libro.

Sí tiene razón en que la nacionalización de Bankia en mayo de 2012 fue muy mejorable y que el PP debió permitir una comisión de investigación a fondo sobre lo ocurrido en la entidad. También Ordóñez hace críticas fundadas en su libro al populismo de los partidos tradicionales haciendo promesas inviables o frenando reformas clave.

El problema es su credibilidad. El hecho de que el ex gobernador -economista y funcionario reconocido hasta su nombramiento en el Banco de España en 2006- publique un libro en el que sostenga lo contrario de lo que escribió en su día muestra en qué manos estuvo el sistema financiero español en los años previos al rescate.

Su visión de que se podía engañar a los mercados ocultando la realidad de las cajas y sólo desvelar el problema tras resolverlo, no parece de este planeta. "Tuve la dura faena de ayudar a gestionar un naufragio", afirma ahora tras callar en 2008 cuando ZP proclamó que el sector financiero español era "el más sólido del mundo". Era su estilo. Tapar. Enmascarar. Chiss. Silencio, que no haya ruido.

Paz en Davos entre Lozoya e Imaz
Uno de las escenas en la reciente reunión de Davos fue el saludo cordial entre el jefe de Pemex, Emilio Lozoya y el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz. Pelillos a la mar después de la guerra en 2014. El mexicano quiso entonces una alianza con la petrolera española que ésta rechazó, así que inició hace 18 meses la venta de su paquete del 10%. En la cordialidad con Imaz seguro que influye que Pemex salió a tiempo vendiendo al doble de lo que cotiza ahora la castigada Repsol. Con esa venta se esfumó también la oferta mexicana para que Repsol invirtiera en yacimientos a ocho dólares el barril y que el jefe de Repsol, Antonio Brufau, siempre vio como una trampa. ¿Error? Lo que es seguro es que la costosa operación posterior de Repsol con la canadiense Talisman fue muy denostada en Davos.

"No creo que nadie se atreva"
El jefe del BBVA, Francisco González, mostró una vez más su personalidad lanzando un claro aviso a la clase política en sus declaraciones a EL MUNDO el pasado lunes sobre el efecto perjudicial de prolongar la incertidumbre sobre el Gobierno. Mientras, la tormenta en Bolsa hace cada vez más asequible para un foráneo tomar un paquete de control de grupos españoles clave en cuanto se despeje la X de Moncloa. ¿Irán a por el BBVA? "Estamos bastante baratos, pero no creo que nadie se atreva a dar el paso de intentar tomar el control. Si alguien lo da, se abriría una caja de pandora y se lanzarían sobre nosotros algunos de los principales inversores del mundo, que no dejarían escapar al BBVA al precio actual. Todo tiene un precio, pero el precio real del banco es muchísimo mayor que la cotización actual", responde González.

¿Por qué se lo calló en Acuamed?
La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, aseguró a este diario que ordenó destituir al presunto corrupto director general de Acuamed en cuanto se enteró el día 18. Lógica y ágil decisión que si el resto del Gobierno y el PP hubieran aplicado en otros casos, habrían sufrido menos el 20-D. La ministra se enteró ese día de una sospecha conocida por su equipo desde...2014. Por tanto, su número dos y presidente de Acuamed en 2014, Federico Ramos de Armas no avisó a Tejerina de que en septiembre de aquel año ¡la Fiscalía! había pedido información sobre presuntos delitos. ¿Por qué Ramos, ascendido después por Moncloa, no tomó entonces duras medidas y no informó a la ministra de que estaba bajo sospecha Acuamed, que gestiona 2.000 millones en obras? Ha hecho bien en dimitir.

ÁFRICA SUFRE LOS ESTRAGOS DEL YIHADISMO
Marruecos: amenaza yihadista por los cuatro costados
Las comisarías, cuarteles y embajadas se han convertido en objetivo principal de los radicales. El islamismo ha provocado la mayor oleada de terror en África Subsahariana desde la década de los sesenta.
Arturo García  www.gaceta.es 31 Enero 2016

Los yihadistas marroquíes tienen en su punto de mira las comisarías y cuarteles, las representaciones diplomáticas occidentales, los lugares turísticos y los que consideran enemigos ideológicos, según ha afirmado el máximo responsable de la lucha antiterrorista, Abdelhak Jiam.

En una entrevista con Jiam, director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ, siglas en francés), encargado de centralizar la lucha antiterrorista, ha sostenido que "la mayoría" de yihadistas marroquíes, cuando viajan a los que llama "focos de tensión" (Siria, Irak o Libia), tienen como objetivo final atentar en su país.

El último atentado de carácter yihadista se produjo en 2011 contra un café en la plaza de Yamaa al Fna de Marrakech, que causó 17 muertos, en su mayoría turistas; posteriormente no se ha registrado ningún otro ataque, aun cuando los desmantelamientos de comandos son constantes, y solo en los últimos diez meses se han desarticulado 23 células, precisó Jiam.

Jiam, un experimentado policía que ha pasado años al frente de la Policía Judicial, ha considerado que estos comandos tienen un recorrido similar: primero, reclutar y enviar yihadistas al "frente de combate", que en el caso de Marruecos superan los 1.500 salidos para luchar, o más habitualmente para entrenarse.

En una segunda fase, sus jefes (antes Al Qaeda, ahora progresivamente el grupo Estado Islámico) los devuelven a Marruecos para que se establezcan como "células durmientes" y esperen órdenes para atacar: dos centenares de estos "retornados" han sido apresados en Marruecos en los últimos años, de ellos 23 en los diez meses de existencia del BCIJ.

Aumento del fundamentalismo
África Subsahariana experimenta desde hace unos años la mayor ola de conflictos armados desde la descolonización, en las décadas de 1960 y 1970, debido a la creciente amenaza de grupos terroristas y fundamentalistas, ha señalado Human Rights Watch (HRW).

El director para África de HRW, Daniel Bekele, ha advertido en rueda de prensa de ésta y otras tendencias alarmantes en la región, donde Burundi ostenta los mayores abusos a los derechos humanos registrados en 2015, un año donde las libertades políticas retrocedieron de forma generalizada.

"Durante los últimos años, hemos visto un aumento de grupos fundamentalistas y ataques terroristas, de conflictos armados alimentados por tensiones étnicas y sectarias y disputas políticas", ha explicado Bekele.

La amenaza yihadista de Boko Haram en Nigeria, Al Shabab en Somalia o Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) han revertido el declive de la violencia experimentado tras las guerras que siguieron a los movimientos de liberación.

Este viernes, los ataques de grupos extremistas son "una tendencia emergente", ha advertido Bekele, igualmente preocupado por la respuesta que dan a estas amenazas las fuerzas de seguridad, que contribuyen a "perpetuar el ciclo de violencia" con sus abusos.

Esta creciente inseguridad ha espoleado el aumento de la represión política, que se ha traducido en una restricción de las libertades de expresión, asociación y otros derechos electorales.

La situación es especialmente alarmante en Burundi, que vive "el deterioro más dramático" de la región tras la decisión de su presidente, Pierre Nkurrunziza, de presentarse a la reelección a un tercer mandato en contra de la Constitución.

La creciente oposición a las aspiraciones del reelegido Nkurunziza ha sido violentamente reprimida por las fueras de seguridad, responsable de asesinatos y detenciones ilegales, en un ciclo de violencia que ha obligado a abandonar al país a 230.000 personas.

Suecia muestra cómo acabar con la emigración ilegal marroquí
Carlos Ruiz Miguel  Periodista Digital 31 Enero 2016

Es notorio que uno de los graves problemas que amenaza a Europa es la emigración masiva marroquí. Parte de esa emigración ha adquirido nacionalidades europeas, aunque no por ello ha dejado de ser una amenaza. Pero otra parte de esos emigrantes no han adquirido nacionalidades europeas e incluso se halla en situación de ilegalidad. En Suecia este grupo ha generado gravísimos problemas sociales. ¿Cómo acabar con ello? Suecia acaba de sugerir una fórmula.@Desdelatlantico.

I. LA EMIGRACIÓN MARROQUÍ, UNA AMENAZA INCLUSO TRAS ADQUIRIR NACIONALIDADES EUROPEAS
Europa se ha convertido en una tierra destino de emigrantes en los últimos decenios. Es un hecho. Pero también es un hecho que esos emigrantes intra o extraeuropeos no han generado los mismos problemas sociales. No se puede hablar así, en general, de que "los emigrantes" son un "problema" porque eso no es cierto. El problema lo constituyen "algunos" emigrantes.

Los emigrantes españoles en los años sesenta no estuvieron implicados en ningún tipo de actividad terrorista. Se adaptaban a los países de acogida y trabajaban con honradez. Algo parecido podríamos decir hoy de los emigrantes ecuatorianos que vienen. Pero no todos los emigrantes muestran ese nivel de adaptación y de respeto por la ley.

Si alguien tenía alguna duda, la misma se puede haber despejado tras los brutales atentados de París de finales de 2015. Aunque periodistas e intelectuales "progresistas" insistían en que los autores eran "franceses, nacidos en Francia" (o "belgas, nacidos en Bélgica"), ocultaban que eran, en realidad bi-nacionales. Sí, tenían la nacionalidad francesa, y habían nacido en Francia, pero TAMBIÉN tenían la nacionalidad marroquí... que era la dominante.

En efecto, a diferencia de otros emigrantes que al asumir su nueva nacionalidad renuncian a la anterior, en el caso de los marroquíes esto no es posible. Es un problema que, por cierto, no se da con otros norteafricanos. Y no pueden renunciar a su nacionalidad porque no son ciudadanos, sino SÚBDITOS del sultán de Marruecos y SÓLO ÉL puede decidir privarles de su nacionalidad. Una nacionalidad que, aunque alguno finja ignorarlo, es MÁS QUE UNA NACIONALIDAD POLÍTICA porque los súbditos del sultán son, TAMBIÉN, sus súbditos religiosos. En efecto, Mohamed VI se autoatribuye el MISMO TÍTULO que se atribuye Abu Bakr Al Bagdadi, a saber, el de "príncipe de los creyentes" (amir al mu'minin), o califa.

De ahí que no podamos extrañarnos cuando se nos habla de la situación en el barrio de Mollenbeck, de Bruselas, tomado por marroquíes, o cuando una revista francesa cercana al majzen nos diga que la terrorista Hasna Aït Boulahcen fallecida en el asalto de la policía francesa a su guarida en Saint-Denis pese a ser "francesa, nacida en Francia" vaya a ser enterrada en... Marruecos.

Y de ahí que tampoco nos podamos extrañar de que el gobierno francés, para hacer frente a esta situación, haya presentado una propuesta de reforma constitucional para privar de la nacionalidad francesa a los "binacionales" (eufemismo para no decir "marroquíes") implicados en actividades terroristas.

II. LA EMIGRACIÓN ILEGAL COMO ARMA DEL MAJZEN MARROQUÍ...
Si incluso los nacionales marroquíes que llegan a tener nacionalidad de un Estado europeo llegan a constituir una grave amenaza, qué decir de quienes ni siquiera tienen la nacionalidad. El caso más extremo lo encontramos en Suecia.

La prensa ha constatado el tremendo problema social que está provocando hoy en día la presencia de menores marroquíes que se encuentran ilegalmente en Suecia [http://www.zerohedge.com/news/2016-01-25/gangs-all-male-moroccan-migrant-children-“take-over”-stockholm-train-station-steal-g].

Ahora bien, ¿desde cuando se produce esta presencia masiva de menores marroquíes en Suecia? Se produce, curiosamente, desde 2012. Pero ¿qué ocurrió en 2012 en Suecia? Pues ocurrió que se planteó el debate de si Suecia debía reconocer a la República Saharaui, debate que concluyó cuando en diciembre de 2012 el parlamento sueco aprobó una resolución instando a su gobierno a reconocer a la RASD.

Se entiende así que "casualmente" desde 2012 y de forma progresiva haya aumentado la emigración ilegal del "lumpen" marroquí hacia Suecia. Un "lumpen" que, como era previsible, ha causado gravísimos problemas sociales en Suecia.

Sabiendo lo anterior no podemos extrañarnos de saber que ante la posibilidad de que el gobierno de Suecia diera cumplimiento a lo mandado por su Parlamento, a saber, reconocer a la RASD, las autoridades de Marruecos se negaran a asumir sus obligaciones internacionales de repatriar a sus súbditos ilegalmente presentes en Suecia.

Dicho de otra manera y para que quede claro: el majzen de Marruecos UTILIZA LA EMIGRACIÓN ILEGAL COMO ARMA POLÍTICA. Arma que finalmente dio resultado: el Gobierno de Suecia anunció a comienzos de 2016 que no reconocería a la RASD y ¡oh, milagro!, el majzen de Marruecos anunció que repatriaría a sus menores ilegalmente presentes en Suecia.

Como decía en una red social el periodista Ignacio Cembrero, "Si se pone en práctica las autoridades de Melilla tendrán envidia de Suecia. No consiguen librarse de los menores de origen marroquíes".

III. ... QUE PUEDE VOLVERSE CONTRA EL PROPIO MAJZEN
Ahora bien, una vez que ha quedado al descubierto el juego del majzen el mismo puede volverse contra él mismo.
En efecto, hasta ahora era el majzen de Marruecos el que enviaba una emigración (como se ve, teledirigida) para presionar a otros Estados y que estos se plegaran a las exigencias del sultán.

Sin embargo, el pánico desatado en Marruecos por el eventual reconocimiento de la RASD ha mostrado al mundo entero la gran debilidad del majzen de Marruecos. A saber: el majzen está dispuesto a ceder EN CUALQUIER COSA a cambio de que no se reconozca a la RASD. Conociendo esto, va a ser ahora fácil, muy fácil, para los demás Estados presionar a Marruecos si sus dirigentes están dispuestos a defender los intereses de sus países sin caer en las redes de corrupción del majzen. Bastará tomar la iniciativa de reconocer a la RASD para que el majzen de Marruecos se avenga a CUALQUIER cosa a cambio de que el Estado en cuestión no proceda a tal reconocimiento.

Suecia ha dejado al descubierto el talón de Aquiles del régimen marroquí. Y ese talón de Aquiles se llama RASD.

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¿Los presos de ETA, en dos años en 'casa'?
Miguel Ángel Mellado El Espanol 31 Enero 2016

sí . Los devaneos pactistas de toda la 'casta' política –aquí ya no se salva nadie- son seguidos con inusitada atención por los 340 etarras que permanecen en las cárceles españolas, más los 90 de Francia. Porque su suerte, entienden, quedará determinada según el color del Gobierno que se forme en Madrid. Los llamados 'carniceros', los más sanguinarios, son quienes más se juegan en la solución final. Con decenas de asesinatos sobre sus espaldas, están presos de Andalucía para abajo. Existe la convicción de que si el PSOE arma un acuerdo con Podemos, les irá infinitivamente mejor que si el PP continúa en la Moncloa. Y si entra Ciudadanos, el escenario se les complicaría. Esta conclusión se basa en datos objetivos y no en especulaciones partidistas interesadas en poner más clavos en las ruedas de esa gran coalición de izquierdas en ciernes.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, se ha pronunciado públicamente contra la política de dispersión de presos etarras alejados del País Vasco por considerarla “un trágico problema político” y “una medida de excepción” que “condena también a sus familias”. Este planteamiento contribuyó de manera decisiva en el gigantesco salto electoral de Podemos en las elecciones del 20-D. Se convirtió en primera fuerza en Euskadi, con 316.441 votos. Bildu, marca blanca de los intereses de ETA, perdió 101.679 votos respecto a los 285.000 conseguidos por Amaiur, fórmula con la que en los comicios de 2011 se presentó el radicalismo abertzale.

Pero en el interés de “repatriar” a los presos de ETA a cárceles del País Vasco participa, también, el PNV. Y el mismo PSOE, por el acuerdo de “cese definitivo de la actividad armada” resuelto entre la organización terrorista y el Gobierno de Zapatero en 2010/2011. El PNV se juega mucho en las elecciones autonómicas que se celebrarán en 2016. Con Otegi en la calle –sale de la cárcel este 1 de marzo- , seguro candidato a lehendakari de los abertzales radicales, y con la presión de Podemos, el regreso “a casa” de los asesinos de ETA puede sumar muchos votos al partido que se apropie de esta victoria. Y restar al que se quede fuera. Lógicamente, el PNV quiere sacar réditos de tan sabroso panal. De hecho, el lehendakari Urkullu ha planteado a quien quiera escuchar la transferencia en política penitenciaria, además del sagrado mantenimiento del concierto económico. El PNV tiene 6 diputados en Madrid, valiosísimos para el socialista Sánchez, obligado a sacar aceite hasta de un candil.

La situación, pues, es esta: el PNV quiere los presos en casa y, en lo posible, fuera de la cárceles, para “dejar de coexistir y pasar a convivir” (Urkullu). Podemos también lo tiene claro. Y Sánchez necesita el apoyo de ambos, más el compromiso latente adquirido por el último Gobierno socialista. La suerte estaría echada. La memoria de los casi 900 asesinados por ETA no parece ser una línea roja. ¿Acaso habló este sábado alguien de esto en el Comité Federal del PSOE? La línea roja es un término equívoco con el que se podría hacer un fácil y doloroso juego de palabras tratándose de sangre derramada. Se cree que procede del siglo XIX, cuando el ejército británico colocaba a sus casacas rojas en tres o cuatro filas, una tras otra. Disparo, rodilla y carga. Los asaltantes enemigos solo veían a los lejos una línea roja que expelía balas de manera incesante.

En la guerra de Crimea o contra los zulúes funcionó la línea roja; aquí, en lo referido a la política de dispersión, está a punto de diluirse en el horizonte de los pactos. En la época final del Gobierno Zapatero se aceleró la ampliación de plazas “hoteleras” carcelarias en el País Vasco. Hoteleras porque la reciente prisión de Pamplona contaba con piscina climatizada y celdas provistas de televisores de plasma. Todo este equipamiento quedó paralizado con la victoria del PP en 2011.

En el plan de prisiones aparecía también una nueva cárcel en San Sebastián, para sustituir la de Martutene. El PP la dejó en fase de licitación. No obstante, plazas para el traslado inmediato de presos etarras al País Vasco sobrarían. En Zaballa (Nanclares, Álava) hay 216 celdas vacías y en Pamplona la ocupación apenas llega al 51%, con 325 celdas sin inquilino. Estamos hablando de 340 presos etarras en España más 90 en Francia.

Los familiares de las víctimas de ETA deberían prepararse, pues, para enfrentarse a esta dura realidad. Según expertos penitenciarios, el proceso de traslado podría realizarse en dos años, si llega a ponerse en marcha. Recuérdese que en 1997, ETA dio 48 horas de plazo para la aproximación. Transcurridas, 'Txapote' descerrajó dos tiros en la cabeza de Miguel Ángel Blanco, el joven concejal del PP de 29 años, y se fue tan campante. La 'repatriación' iría acompañada de excarcelaciones. Con una interpretación favorable de la ley y del reglamentario penitenciario, la mitad de los terroristas saldría en poco tiempo. Téngase en cuenta que un buen número ha cumplido las tres cuartas partes de sus condenas. Otros saldrían por razones de salud, incluso por enfermedades menos graves que la de Bolinaga, el carcelero de Ortega Lara.

Presos etarras y sus familiares siguen, pues, con sumo interés los avatares pactistas de Madrid, conocedores de que esta línea roja ya no pinta mucho. Si los asesinos pidieran perdón a sus víctimas y ETA entregara los arsenales de armas que mantiene ocultos, las heridas podrían cicatrizar antes. Al menos, por fuera.


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