AGLI Recortes de Prensa   Martes 2  Febrero  2016

MAFO culpa a los demás de sus delitos
Roberto Centeno El Confidencial 2 Febrero 2016

Cuando el Tribunal Supremo acaba de poner de manifiesto el gravísimo fallo del Banco de España, en su obligación esencial de velar por la veracidad y la exactitud de los balances de las entidades sometidas a su supervisión, permitiendo que un grupo de delincuentes encabezados por Rato engañaran a miles de ahorradores en la salida a bolsa de Bankia con información absolutamente fraudulenta, resulta indignante a la vez que obscena la publicación de un libro por Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), todopoderoso gobernador del Banco de España antes y durante nuestra mayor crisis económica, culpando a los demás de la dejación delictiva de sus funciones de supervisión y de la ocultación sistemática de la realidad, lo que agravaría exponencialmente las consecuencias de la crisis.

El exgobernador MAFO, en lugar de tener la decencia y el coraje de reconocer sus errores, sostiene ahora que no es responsable de nada. Entonces, ¿qué hizo con el informe de la Inspección de 2006?, ¿y con el informe de Moody's de septiembre de 2007 en que se decía que varias cajas de ahorro no podrían sobrevivir?, ¿por qué mintió negando la burbuja primero y la crisis después?, ¿por qué ocultó durante años la realidad y permitió la destrucción del mejor sistema de cajas de ahorro de Occidente, a manos de unos delincuentes colocados por partidos y sindicatos? El exgobernador ha hecho tanto daño a esta nación que es un insulto que se haya ido de rositas -como los ladrones que hundieron las cajas de ahorro- y con un retiro de lujo pagado por aquellos a quienes tan activamente ha contribuido a arruinar.

La carta de los inspectores
En mayo de 2006, la Inspección del Banco de España envió una carta a Solbes y a MAFO, que era el gobernador 'de facto', ya que Caruana se estaba despidiendo y todas las decisiones le correspondían a Ordóñez, alertando del desastre que se avecinaba: “La pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del Banco de España ante el insostenible riesgo inmobiliario acumulado por las entidades pone en grave riesgo a todo el sistema”, por ello “los inspectores del Banco de España queremos distanciarnos de la complaciente lectura que de la situación de la economía española hace el actual gobernador, y mostrar asimismo nuestra preocupación por su falta de voluntad para adoptar las medidas necesarias para reconducir la insostenible situación actual”.

Advertían del serio peligro que entrañaba el irresponsable comportamiento de bancos y cajas, concediendo créditos al sector inmobiliario por encima de todo lo razonable, máxime cuando esos préstamos se estaban realizando no con los recursos propios del sistema sino con dinero exterior. Se endeudaban a corto para prestar a largo plazo, se concedían hipotecas y créditos a promotores con una irresponsabilidad nunca vista. Hipotecas por el 120% del valor de tasación -cuando el límite estaba en el 80%-, periodos de amortización de hasta 40 años, cuotas hipotecarias equivalentes al salario del hipotecado, y si en lugar de hipotecas hablamos de crédito promotor a suelo escandalosamente sobrevaluado, la irresponsabilidad y la corrupción, porque los directivos responsables se embolsaban cuantiosas comisiones, superaban todo lo imaginable.

De esta forma se concederían hasta 1,1 billones de euros al inmobiliario en todas sus facetas. Cuando en abril de 2007 quebró la inmobiliaria Astroc, que había sido el valor estrella de la bolsa en 2006, 'Financial Times' advertiría de que era “el principio del estallido de la burbuja inmobiliaria”. MAFO y Solbes, en lugar de tomar las medidas adecuadas, hicieron justo lo contrario, mentir masivamente minimizando lo ocurrido, y lo que fue infinitamente peor, animando a las familias a seguir endeudándose: “Los pisos solo pueden subir de precio, cuanto más se endeuden para la compra de los mismos, más ricos serán”. Esa afirmación oficial a sabiendas de que era falsa fue claramente delictiva, algo por lo que en cualquier Estado de derecho ambos habrían sido procesados.

Y luego está el tema de las reservas contracíclicas, donde la miseria moral de MAFO alcanzó cotas inimaginables. Ahora resulta que fue un encendido defensor de las mismas, cuando lo primero que hizo fue poner en la calle, a petición de los grandes banqueros, cuya avaricia solo era superada por su incompetencia, a Pablo Villasante, director responsable de las mismas, porque según ellos eran totalmente innecesarias y les mermaban los beneficios. MAFO encargaría a Francisco Ariztegui desarbolar la inspección quitándoles la firma y apartando a los más capaces, facilitando así la destrucción de las cajas de ahorros, que eran la mitad del sistema financiero, a manos de los incompetentes y ladrones que la casta política había puesto al frente de ellas, quitando a los profesionales de toda la vida.

MAFO: la crisis no afectará a España
A principios de agosto de 2007 estalla la crisis financiera internacional. El BCE convoca en una reunión de urgencia a los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona, a la que asisten todos menos MAFO, porque estaba de vacaciones y no le dio la gana interrumpirlas. La reunión del BCE concluiría con una seria advertencia, “estamos ante la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión”. El 12 de agosto Solbes, después de haber consultado con MAFO, afirmaría: “La crisis financiera internacional no tendrá efecto alguno sobre nuestro país”. ¡Al país más endeudado del planeta, la crisis financiera internacional no le afectaba! El grifo exterior se secó, lo que hacía imposible a nuestras entidades seguir financiándose en el extranjero, obligando a la drástica reducción del crédito a todos sus clientes, lo que se ha llevado por delante decenas de miles de empresas y devastado el tejido productivo de la nación.

A partir de ese verano, MAFO entraría también en campaña a favor de la reelección de Zapatero. Negaría la crisis por activa y por pasiva, afirmaría que teníamos el sistema financiero más sólido del universo, pero su mayor fechoría, determinante en el desenlace de las elecciones, sería la manipulación de la cifra de crecimiento de la economía. Afirmaría que el PIB del cuarto trimestre 2007 publicado tres semanas antes de las elecciones había crecido un 0,8%, lo que comparaba con un 0,7% del trimestre anterior, luego no había ninguna crisis. Que todos los indicadores sectoriales mostraran lo contrario y que el resto de países estuviera en recesión, daba igual. Seis meses después, el INE daría la cifra 'corregida', 0,6%, pero Zapatero ya había ganado las elecciones porque España era el único país del mundo que no estaba en crisis.

MAFO cambia las reglas para ocultar la realidad
A finales de 2007, el sistema financiero español, en contra de las mentiras de MAFO y Solbes, estaba gravemente tocado. Los balances de las entidades no reflejaban ni de lejos la realidad patrimonial de las mismas, ¡seguían valorando los activos al precio de adquisición!, y el Banco de España se lo permitió durante años; si los hubieran tenido que valorar a precio de mercado, seis de cada 10 entidades habrían quebrado. La deuda de estas con el exterior -715.000 millones de euros- era la más elevada del planeta en términos de PIB, y en lugar de proceder a un saneamiento de los balances, el gobernador optó por lo increíble: permitir a las entidades el mantenimiento del valor contable aunque su valor de mercado fuera sustancialmente inferior.

Una espiral de permisividad que toleraría por ejemplo que Caja Castilla-La Mancha (CCM) y otros muchos dieran beneficios cuando sus pérdidas eran escandalosas. Además, cambiaría las reglas de provisión de préstamos dudosos para evitar que las entidades dieran pérdidas. En lugar de acometer la reestructuración del sector, como era su obligación, cerrando lo inviable y capitalizando lo viable como se hizo en el resto de Occidente, dedicaría su tiempo y esfuerzos a ocultar la realidad por todos los medios a su alcance, permitiendo el falseamiento masivo de balances y tapando con dinero público los agujeros que inevitablemente iban apareciendo.

El caso de CCM, el primero de una larga serie, es muy representativo del 'modus operandi' de MAFO. Por tres veces se había negado a intervenir una entidad inviable como le pedían sus servicios, y no solo eso, en el colmo del disparate permitiría a CCM dar un beneficio de 30 millones en 2008, cuando la realidad era una pérdida de 740 millones. Y cuando no tuvieron más remedio que intervenirla, siguieron mintiendo como bellacos: “CCM tiene un patrimonio neto positivo y es una entidad solvente”. La 'entidad' solvente, que debería haber sido cerrada y sus responsables procesados -parte del PSOE y parte del PP- como había ocurrido en el resto del mundo, nos acabaría costando más de 10.000 millones de euros -Mario Conde fue condenado a 12 años de cárcel por un agujero de seis millones-.

Luego vino el plan de rescate diseñado a medida de las necesidades de los grandes bancos, en base a un papel redactado por uno de ellos. Se crearía el FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros) para inyectar liquidez comprando bonos de titulización hipotecaria, donde “cinco personas sentadas alrededor de una mesa camilla” -en feliz expresión de Rajoy- decidían a quién y por cuánto, algo que nos costaría 20.000 millones. En 2008, salvado gracias a nuestro dinero y como 'premio a su gestión', cerca de 100 personas recibieron bonus de entre uno y cinco millones de euros, cerca de 2.000 entre 500.000 y un millón, unos 5.000 entre 100.000 y 500.000, y menos de 100.000 ni se sabe. Luego vino el robo legal del FROB, tapar agujeros sin plan específico alguno, Esquemas de Protección de Activos, recortes brutales a los preferentistas españoles mientras se devolvía con el MEDE (el rescate europeo) hasta el último euro a las insensatas cajas alemanas y francesas que habían financiado la burbuja, hasta llegar a Sareb, que, según acaba de decirnos Bruselas, “necesitará más aportaciones de los contribuyentes”.

El coste del rescate financiero es a día de hoy una cifra desconocida. Las partidas empleadas son de lo más diverso, algunas se han escondido como en el caso de CCM y otras, como el coste que acabe teniendo el 'banco malo' o la necesidad de nuevos fondos se siguen ocultando. Lo que sí sabemos es que en ayudas directas, el coste dobla ya la media europea. El total de recursos públicos comprometidos puede superar los 200.000 millones de euros -108.000 millones según el Tribunal de Cuentas, pero solo “las actuaciones realizadas entre 2009 y 2012”, CCM no está incluido y desde 2013 tampoco-. Todo se ha hecho de la forma menos transparente posible, para que la gente no sepa cuánto nos ha costado la incompetencia y el latrocinio de unos y de otros. MAFO estaría hoy en la cárcel junto con los directivos de la mayoría de cajas si España fuera un Estado de derecho.

La única verdad de lo que escribe es que la legislatura de Rajoy es “algo a olvidar en la historia de España”. Su sucesor, Linde, es tan mentiroso y sectario como él, un ejemplo reciente: según la EPA, en el 4T 2015, la creación de empleo privado se ha desplomado a solo 31. 200, o 124.800 elevado a tasa anual, que compara con los 452.000 empleos creados en 2015, o sea que se ha producido una desaceleración económica brutal, ¿cómo puede entonces tener la desvergüenza de afirmar que la economía ha crecido un 0,8%, algo como siempre cuadrado después a martillazos por el INE? Además, la precarización del trabajo sigue a toda marcha, en el 4T se destruyeron 48.000 empleos a tiempo completo y se crearon 93.000 a tiempo parcial, y el modelo productivo de “especuladores y camareros”, incapaz de garantizar crecimiento estable y empleo digno, se consolida y se refuerza: solo el 5% de empleos creados en 2015 lo es en la industria, y en el 4T no han crecido sino que ¡han caído en 55.000! España va a la deriva mientras el presidente en funciones tiene la agenda casi libre.

La UE advierte del peligro populista
Okdiario  2 Febrero 2016

Bruselas no quiere nuevos incendios tras una recesión que, de manera más o menos severa, se ha apoderado de toda la zona euro durante los últimos años. La Comisión Europea ha advertido al Gobierno portugués de que sus presupuestos son poco creíbles y que no están dispuestos a transigir con nada que ponga en peligro la estabilidad económica en el continente. El Ejecutivo de Antonio Costa, que ha sufrido la primera huelga el pasado 29 de enero, había presentado un contrasentido en sus cuentas: de un lado, pasar la pesada página de la austeridad; del otro, reducir el déficit público que está en un 2,6% de su producto interior bruto.

Costa, aupado por una débil coalición con la izquierda radical, ha encontrado un rechazo casi frontal de la Comisión que le pide un recorte de la deuda de 0,6 puntos mientras que él sólo ofrece un 0,2. Una intención que va en sentido contrario a los planes de la troika (FMI, UE, BCE) que considera perentorio que Portugal cumpla con sus deberes y así no ser un lastre para el resto de Europa. Un modelo ineficaz de gestión que, ensimismados en su inopia habitual, pretendían copiar tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias.

La ‘solución portuguesa’ se demuestra fútil ante la Comisión Europea, que quiere hacer de la estabilidad de sus países el principal aval de cara a los inversores. Algo con lo que colaborará el Banco Central Europeo. Su presidente, Mario Draghi, ampliará los estímulos monetarios el próximo mes de marzo. Estímulos que no serán a cualquier precio ya que desean evitar un nuevo caso como el de Grecia donde el populismo de Alexis Tsipras —amigo e inspiración de Pablo Iglesias— no sólo logró la nada más total sino que además aplicó un pensionazo a los ciudadanos helenos con recortes de hasta el 35%.

España no debe seguir, bajo ningún concepto, esta senda de desvarío económico ya que chocaría de frente con quien, hasta el momento, ha avalado nuestro espectacular crecimiento, previendo incluso que nuestra economía crecerá más que ninguna otra en Europa durante los dos próximos años. Unos augurios que hay que consolidar lo antes posible con un Gobierno estable, contrario a experimentos tan peligrosos como los que han condenado a la miseria a Grecia y que ahora ponen el foco de la sospecha sobre la unión de izquierdas en la que naufragan nuestros vecinos portugueses.

La emergencia social de la que nadie habla
Javier Benegas www.vozpopuli.com 2 Febrero 2016

En su libro Algo va mal, Tony Judt (1948-2010), uno de los gurús del socialismo que más han denostado la presunta deriva liberal iniciada en los 80, aprovechaba el crac financiero de 2007 para hacer una encendida crítica a la política “neoliberal” con la que Margaret Thatcher, entre otros personajes, intentó poner coto al creciente poder del Estado. Para Judt, lo que él llama “razonamiento económico convencional”, salió muy mal parado cuando fue incapaz de anticipar el colapso bancario de 2007. Y se lamentaba que pese a ello no parezca derrotado.

Judt criticaba con extrema dureza -tal y como hace la izquierda en general- que el “pensamiento único” se impusiera en los 80 (lo que los socialistas y marxistas de todos los partidos señalan como Consenso de Washington), acotando el comportamiento humano en términos de “elección racional”, un esquema según el cual todos somos criaturas económicas que persiguen sus propios intereses (“la maximización del beneficio económico”) sin casi referencias a otros criterios como el “altruismo”, la “abnegación”, los “gustos”, los “hábitos culturales” o las “metas colectivas”.

Tenía razón Judt en tanto que cuestionaba que los agentes sólo actuaran movidos por la maximización del beneficio en un entorno donde la información era perfecta. Hoy muchos sabemos, o al menos sospechamos, que no es así. Y no lo es ni para el Mercado, tal y como objeta Judt, ni tampoco para el Estado y los planificadores, tal y como argumentan los clásicos. Precisamente, el Neoinstitucionalismo económico ha intentado llenar ese vacío y despejar algunas incógnitas, aunque como el propio Douglas North reconocía, al final plantee más preguntas que respuestas y, evidentemente, ambos bandos hayan aprovechado para echar tierra sobre el asunto.

Sin embargo, ese “algo va mal” alude a un fallo nebuloso; un error a la vez ético y matemático, cuya imposible mecánica celeste sólo puede explicarse mediante ecuaciones en las que se mezclan sentimientos y teorías, creencias y datos… agua y aceite. Y diríase que es más un intento desesperado para retrotraer la Historia, arrancando de cuajo las últimas tres décadas por haber significado la derrota de ese altruismo (léase socialismo), que un ejercicio honesto para comprender y explicar las complejas transformaciones en las que estamos incursos desde hace ya tiempo, y que, desde luego, van mucho más allá de la simple dialéctica egoísmo vs altruismo.

Pese a todo, Judt tiene razón en que algo va mal. Pero equivoca las coordenadas temporales. El mal funcionamiento es anterior al periodo en el que se cebó la burbuja financiera. De hecho, es incluso anterior a 1980. Para aquellos que lo hayan olvidado, la crisis de los 70 lo que evidenció fue el colapso de un colectivismo que había convertido al Estado en el centro del universo, desplazando al individuo y obligándole a orbitar a su alrededor. Y si de algo se puede acusar a quienes intentaron revertir la situación es de haber fracasado a la hora de desburocratizar la sociedad, lo cual no tiene que ver necesariamente con liquidar partes esenciales del sistema de bienestar.

El hecho cierto es que, con más o menos hospitales públicos, más o menos becas universitarias, más o menos líneas ferroviarias nacionalizadas, autopistas estatales, redes de saneamiento colectivas, la complejidad burocrática ha ido en aumento con o sin neoliberalismo. Todos los gobiernos del mundo desarrollado, y a su estela también hay que incluir a los de los países emergentes, han incurrido en la hiperlegislación. De hecho, el Estado moderno es un problema, más que por lo que directamente sustrae vía impuestos (que también), por los costes de transacción que impone el desdoblamiento infinito del proceloso marco legal de los Estados altruistas, lo cual ha contribuido, entre otras cosas, a que la industria convencional dejase de ser atractiva para el capital.

Para hacerse una idea del horror burocrático al que hemos ido a parar basta con ver un modelo a cumplimentar de la Declaración de la Renta Simplificada (eufemismo donde los haya). O contemplar un modelo 036 o 037, para comprender por qué hasta el trabajador autónomo más modesto necesita los servicios de un asesor a la hora de “relacionarse” con la Hacienda Pública. Asesor que también precisará un trabajador por cuenta ajena si quiere entender las partes en que se desdobla su nómina y al que, por supuesto, acudirán muchos llegada la hora de ajustar cuentas con el fisco. De hecho, el mapa web de la Agencia Tributaria es la expresión supina del apocalipsis silencioso de la sociedad moderna. Si así es el camino que conduce al paraíso en la tierra, imposible imaginar cómo será el que conduce al infierno.

Desgraciadamente, detrás de la creciente burocracia hay muy poco altruismo. Sucede justo lo contrario: el altruismo que Judt defiende, el que delega en el Estado, lleva aparejado un sistema de acceso restringido, un entramado complejo, confuso y opaco del que, precisamente, se valen los buscadores de rentas, los grupos de interés y los políticos para enriquecerse e incrementar su poder. Una gigantesca industria improductiva, una selva de profesionales y empresas, de burócratas y organismos perfectamente prescindibles que se nutren de los recursos del ciudadano raso y, lo que es mucho peor, expulsa del sistema a los más desfavorecidos estableciendo, con su infinita bondad, innumerables peajes y barreras. En realidad, no hay peor capitalismo que aquel que ha de desarrollarse en el caldo de cultivo de la hiperligislación. Ni peor pobreza que aquella que impone el burócrata, porque es perfectamente evitable.

Los sistemas mediante los que los hombres se rigen pueden fallar sin que la ética tenga mucho que ver en ello. De hecho, la ética pudiera no ser el problema en origen, sino convertirse en problema a posteriori, cuando las personas se ven compelidas a transgredir las reglas para poder prosperar o simplemente sobrevivir, mientras que los ventajistas incrementan su riqueza. Y esa es la verdadera emergencia social de la que los altruistas no hablan, quizá, porque temen ser prescindibles.

Rajoy: líder máximo en deuda pública y saqueo de la caja de pensiones
Valentín Carrera esdiario 2 Febrero 2016

El Gobierno más inconsistente e insolvente desde la Transición nos deja una herencia imposible, una carga financiera al borde del colapso: cada nuevo español debe una pasta cuantiosa.

Mientras el Insumergible de Pontevedra se cuece a fuego lento en su propio jugo, y los líderes entretienen la Semana de la Marmota con el rendibú de la Zarzuela, la economía profunda del país comienza a descarrilar, agotada ya la vía muerta en la que nos dejó sumidos la anterior legislatura.

De la visita al Jefe del Estado, o ciudadano Felipe, antes conocido como Su Majestad, solo ha cambiado una cosa: en la ronda anterior los portaestandartes aguardaban la llegada del monarca en el salón ese con tapices de la Granja; en la segunda ronda es al revés: el Jefe del Estado aguarda y el visitante plebeyo entra en la sala. No consigo descifrar las claves del cambio protocolario, reservadas a científicos de la talla de Jaime Peñafiel.

La Semana de la Marmota aporta otra novedad: el comando Corcuera está a punto de dinamitar el PASOK, previa patada en la puerta, con toda la ejecutiva dentro. De este asalto no se salva ni la casta Susana que últimamente solo habla para dentro. Sería cómico si no fuera tan patético.

La vida real, el país que alientan y alimentan 47 millones de ciudadanos y ciudadanas, excluidos los concejales populares de Valencia, empieza a no soportar el desastre que pronostican dos datos muy graves, que Mariano Rajoy y su pandilla de Sanxenxo silencian: hemos llegado a la cuesta de febrero de 2016 con a) la deuda más alta de la historia de España (sin remontarnos ahora a los banqueros de Carlos V); y b) la hucha de las pensiones saqueada y reducida a la mitad por un gobierno manazas.

El gran Rajoy recibió en 2011 el país con una deuda del 70,5%, similar a la alemana, y rendirá la plaza con el 102,1€ del PIB (“frente a la media del 42,7 % de otros países calificados con aprobado o BBB”, según despacho de EFE de hoy mismo). Ello no impide que Fitch nos de un aprobado alto (BBB+), pero ya se sabe la función de palanganeros atribuida por la Constitución a las agencias de rating. Debemos como país la friolera de 1,053 billones de euros y aunque algunos economistas críticos han anunciado el colapso (técnicopreocupado.com), el Gobierno se pone de perfil y De Guindos prepara su puerta giratoria.

Tampoco se habla del saqueo a la caja de pensiones: 66.815 millones cuando llegó Rajoy a la Moncloa, de los que quedan 32.481 millones (informe elevado por la ministra de Trabajo al Consejo de Ministros la pasada semana). De modo que ¡fiesta! Rajoy y sus mariachis se han gastado en esta legislatura 47.201 millones del fondo de reserva y queda pan para cuatro días. Pasado mañana, si acaso, que lo resuelvan los de Podemos.

El Gobierno más inconsistente e insolvente desde la Transición nos deja una herencia imposible, una carga financiera al borde del colapso, radicalmente injusta (cada nuevo español por el solo hecho de nacer ya debe una pasta cuantiosa) y una cuerda de galeotes formada por exministros, concejales, alcaldes y diputados sinvergüenzas de los que Mariano Rajoy se siente orgulloso: “Luis, sé fuerte”, “Camps eres el ejemplo de España”, “Rus, te quiero”. “Tranquilo, Gómez de la Serna, no veo nada raro”. “Rita, eres la mejor”. Esto en Venezuela no pasa.

Mejorar nuestra democracia o hundirnos con la ultra izquierda
Lucio A. Muñoz  www.gaceta.es 2 Febrero 2016

En este sentido y gracias al efecto “lobotomización” provocado por la televisión, millones de españoles han sido seducidos de manera utópica por la ultraizquierda.

Determinados grupos de comunicación han intentado allanar el camino hacia el poder a Podemos, una formación neocomunista, antidemocrática y financiada por Irán y Venezuela, lanzando a los ciudadanos el mensaje relativo a que el sistema capitalista y un atroz liberalismo económico son los causantes tanto de la crisis como de la corrupción.

En este sentido y gracias al efecto “lobotomización” provocado por la televisión, millones de españoles han sido seducidos de manera utópica por la ultraizquierda. Puesto que en las últimas elecciones salieron triunfantes ideologías y posicionamientos económicos desfasados, que condujeron en el pasado a multitud de países a dictaduras proveedoras de miseria.

Por el contrario, las dos causas principales que han corrompido nuestra pseudodemocracia son el excesivo intervencionismo estatal, a todos los niveles administrativos, y la politización de la Justicia.

Tanto es así, que estas suelen ser las principales estrategias político- económicas, junto con el secuestro de los medios de comunicación, sobre las que se asienta cualquier régimen totalitario

Pero esta confusión mediática ha provocado que en España exista un problema conceptual, tanto en cuanto muchos ciudadanos se están equivocando de receta ideológico-económica para salir de esta crisis múltiple en la que nos encontramos.

No obstante, España nunca ha sido un país capitalista ni liberal. Porque, realmente, en nuestro país ha explotado el sistema que se implantó hace más de tres décadas, que no es otro que un Capitalismo de Estado, producto de la combinación de pseudocapitalismo e intervencionismo público y cuyo funcionamiento ha dependido de las conexiones políticas.

Máxime, considerando que el círculo vicioso creado por este “capitalismo de amiguetes” ha esclavizado al sector privado al objeto de mantener a nuestra innecesaria, costosísima y corrupta “Administración paralela”.

La prueba que confirma lo anteriormente expuesto la ha aportado recientemente Transparencia Internacional, mediante las conclusiones extraídas del “Índice de la Percepción de la Corrupción 2015”.

De hecho, el citado informe pone de manifiesto que la corrupción política en nuestro país está relacionada fundamentalmente con el urbanismo (en una etapa anterior) y con la contratación pública, es decir, aquella procedente sobre todo de organismos, entidades y empresas públicas.

Y si bien la corrupción en España todavía no es sistémica, es factible afirmar que la misma se encuentra generalizada al menos en las contrataciones públicas, que en multitud de ocasiones llevan aparejadas comisiones políticas o “mordidas”.

Sea como fuere y ciertamente, España tiene un problema relacionado con la corrupción política que puede ser letal para nuestro proyecto de democracia, por tanto, los partidos políticos nacionales deben centrarse de manera prioritaria en solucionarlo.

Para ello, deberían establecer un gran pacto de Estado al objeto de potenciar la libertad de prensa, la transparencia presupuestaria, la “selección por valores” de cargos públicos, la revalorización de la figura del funcionario en la Administración, la democratización interna de los partidos, la reforma de la ley electoral, etc. Aunque, sobre todo, para dotar de independencia a la Justicia.

Porque nuestro país se encuentra en un momento de inflexión económica, política, judicial, territorial, ética, religiosa, etc., y en base a lo cual los grandes partidos españoles tienen dos alternativas: dotar a nuestra democracia de un plus de valor cualitativo o dejar que la ultraizquierda convierta a España en una república bananera.

Renovar, democratizar y dotar de sentido de Estado al sistema bipartidista para que pueda alternar modernos gobiernos socialdemócratas con otros liberales podría constituir una fórmula político económica ganadora a largo plazo.

El PSOE tiene la última palabra...

El peligro de una gran coalición
Los defectos del régimen serán la gran baza que jugará la única oposición al sistema, que se ha incrustado en el sistema gracias al sistema: Podemos.
Blas Piñar Pinedo  www.gaceta.es 2 Febrero 2016

Muchos periodistas dicen que vivimos tiempos apasionantes, históricos, y que estos días son de especial interés informativo… Quizá sea un truco más de tantos con los cuales el régimen trata de manipularnos. Porque resulta que la política española desde la Transición es francamente aburrida porque es totalmente previsible. Basta con aplicar la siguiente regla general para adivinar el desenlace como en cualquier película infumable: siempre ocurre exactamente lo contrario de lo que suelen decir los líderes políticos.

Basten unos ejemplos, que no quiero exagerar ni ser polémico: Suárez prometió a los mandamases del Ejército que jamás legalizaría al Partido Comunista pocos días antes de hacerlo; Felipe González hizo campaña contra la OTAN y, en cuanto llegó a ser presidente del Gobierno, se olvidó de lo prometido a sus millones de votantes; Aznar nos habló de que tiraría de la manta en una segunda Transición –ya se hablaba de eso hace más de veinte años y hasta publicó un libro- y luego aceptó, o le hicieron aceptar, lo indecible para ser presidente; Zapatero nos dijo que España sería la primera potencia económica de Europa unas semanas antes de que los socialistas nos hundieran por tercera vez en menos de un siglo y Rajoy ha culminado –llamándose el previsible- toda la capacidad de mentir de un gobernante, pues en todo hizo diametralmente lo opuesto a lo que venía diciendo desde la oposición.

Y este tipo de políticos, pasados y presentes, también muchos analistas, están intentando convencernos, en una calculada estrategia basada en declaraciones estrambóticas, de que ha llegado el momento de un gran pacto de Estado, más dosis de Transición, un nuevo consenso… Así, hemos visto a Felipe González indicar el camino que debe seguir el PSOE y a Aznar decir que Podemos es un peligro para la democracia. Aznar hace como Pujol: si denunciábamos la corrupción de su familia y su partido, estábamos atacando a Cataluña y si denunciamos que este sistema arruina, corrompe a España, estamos atacando a la democracia. Ese es el nivel. Cuando lo que de verdad ha acabado con toda esperanza democrática, señor Aznar, ha sido precisamente la corrupción moral, siempre anterior a la económica, que llevaba a destruir los contrapesos, politizar la Justicia y robar a manos llenas en cuanto se alcanza cualquier mínima cuota de poder. Algo que han hecho por igual PP y PSOE en comandita con los separatistas.

Por eso, viendo tales patéticos argumentos en su contra, Podemos se carga de razones, como explicaba la semana pasada. Y antes de avisarnos de que son un peligro, que ya lo sabemos, que nos expliquen por qué el CNI no se enteró hasta después de las generales de los millones que llegaban de Venezuela e Irán, o por qué Montoro fue tan amable con las trampas de Monedero, que hubieran llevado a cualquier empresario a la cárcel, o por qué facilitó Soraya, alterando la ley, la creación de un inmenso grupo empresarial propagandístico al servicio de la ultraizquierda… Y todo esto en un ambiente de corrupción escandaloso cuyos principales protagonistas siguen en libertad, porque la Justicia politizada de este país se ha convertido en el mejor aliado de los criminales de todo tipo.

Por todo ello resulta una inmensa tomadura de pelo, otra más, que estos dos grandes partidos puedan pactar, con el visto bueno de Ciudadanos -que apesta a oportuna creación de la oligarquía para caricaturizar la regeneración- y utilizando siempre el oportuno miedo al Podemos que ellos mismos han creado. Por eso se me hace tan aburrido el lamentable espectáculo de estos días: solo vemos cómo intentan mantener el apaño para seguir, y seguir y seguir, sin reformar nada y robando lo de siempre. Sin ir más lejos, la semana pasada, no solo hemos conocido más casos –aún más- de la financiación mafiosa del PP, sino que hemos asistido al lamentable espectáculo de nombramientos políticos de jueces a conveniencia de cada escándalo de corrupción, autonomía por autonomía.

Con esto queda claro lo peligrosa que puede resultar para España una gran coalición de quienes aspiran, en nombre de la estabilidad y de la economía, a mantener un sistema agotado y corrompido. Porque os puedo asegurar que, si se da un gran acuerdo de los grandes partidos, no será en interés de España, sino que será porque interese al régimen, no precisamente para hacer las reformas de calado que se precisan y que pocos exigen, sino para mantenerse tal y como está con un poquito de maquillaje que solo engañará a los ineptos, que desgraciadamente son demasiados. Y me temo que, siguiendo con todo detalle la historia reciente de Venezuela, el sectarismo de nuestros políticos, que más que ideológico –porque no tienen principios- se debe a la ambición por el poder, nos dirige hacia un gran acuerdo de Estado que mantenga los defectos del régimen que será la gran baza que jugará la única oposición al sistema que se ha incrustado en el sistema gracias al sistema: Podemos. Sinceramente, creo que sería mejor que hubiera nuevas elecciones. Porque por mucho que parezca lo contrario, si lo meditan bien, la gran coalición de los ladrones es tan peligrosa como la llegada al poder de los comunistas que acabará propiciando, quizá más tarde, pero también con más fuerza. Previsible futuro, aburrido sin duda y, lo que es peor, muy peligroso.

La magnitud del agujero chino que viene, "muy superior al de las subprime"
El Confidencial  2 Febrero 2016

“Do you find this happens all the time, crucial point one day becomes a crime, and I'm not the kind that likes to tell you” New Order

Hace unos días, el Wall Street Journal se hacía eco de las declaraciones de Kyle Bass, David Tepper y George Soros comentando que la devaluación esperada del yuan, la moneda china, sería de alrededor del 40% en los próximos tres años. Hace ya meses que comentamos en esta columna que China volverá a devaluar y bajar tipos, y que la principal razón se encuentra en que la enorme burbuja de deuda impagable que se esconde en su sistema financiero está denominada, fundamentalmente, en yuanes. Adicionalmente, como no pueden solucionar su problema de sobrecapacidad y competitividad con reestructuraciones por el riesgo de crear un enorme desempleo, es más fácil atacar la bolsa de ahorro.

Lo interesante de las declaraciones de estos gestores es que consideran la magnitud del agujero chino como “muy superior a la crisis subprime”. Y por ello la devaluación que estiman supera, en mucho, la que comentábamos en esta columna a la hora de “desinflar la burbuja interna” sin crear riesgo sistémico.

A pesar de continuar con enormes reservas de moneda extranjera ($3,3 billones), el banco central chino ha perdido una cantidad récord en los últimos meses.

 

Adicionalmente, como comenta Jim Rickards, muchos analistas olvidan que China no tiene capacidad de utilizar más de un tercio de esas reservas, porque están comprometidas en sostener los enormes préstamos y compromisos de capital en dólares.

Es cierto que las reservas de oro de China son altas, pero no dejan de ser casi ocho veces inferiores a las de EEUU y aproximadamente un tercio de las alemanas, por ejemplo.

Si a estos datos añadimos la confirmación por parte del Banco Central chino de que harán todo lo posible por mantener dichas reservas de moneda extranjera –dólares-, y que aumentarán la “flexibilidad” de su moneda respecto a la cesta de divisas con las que comercia, no podemos esperar otra cosa que una gran devaluación, sea “controlada” o no.

El efecto de una devaluación continuada del yuan es triple:

  • Desinflación exportada al resto del mundo.
  • Menor capacidad de importación de otras economías
  • Ralentización del cambio de patrón de crecimiento. Al asaltar al ahorro interno y atacar la renta disponible, baja la capacidad marginal de consumo.

Si lo miramos desde el punto de vista positivo, el hecho de que China pinche su propia burbuja dejando que su moneda cotice a un cambio más acorde con su verdadero crecimiento real y su nivel de endeudamiento, es bueno. Porque se evita un efecto dominó al estar el riesgo contenido en su sistema financiero y en su divisa.

Podemos pensar que el Gobierno chino sostendrá su moneda para dar confianza, pero ¿qué incentivo tiene cuando ya es moneda de reserva del FMI y está perdiendo sus reservas de divisas a tal velocidad? Algunos argumentan que debe hacerlo para defender a las grandes corporaciones semiestatales, pero son precisamente estas las que están presionando para que sus costes se reduzcan en moneda local, ya que gran parte de sus ingresos –y parte de su deuda- es en dólares.

Pero desde el punto de vista macro, el motor de crecimiento del mundo va a traspasar al exterior todo lo que pueda del pinchazo de su burbuja, y eso implica menor crecimiento, menores precios y mayor volatilidad.

Pensemos un momento. Si las bolsas y activos de riesgo han sufrido un batacazo como el visto por una devaluación insignificante del yuan y una mini subida de tipos en EEUU (lean “no es el PIB, son los precios”) , es evidente que el mercado no está ni de lejos preparado para una devaluación que sea más del doble que la estimada por los más negativos del consenso. Hay que estar alerta

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Lo que alimenta al soberanismo
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 2 Febrero 2016

Lingüista

Una de las claves del embrollo nacionalista es que sale gratis. Es un chollo: riesgo cero. Con la independencia te embarcas en una aventura en la que nunca pierdes, solo ganas. Por mal que te vaya, siempre quedarás como ciudadano español, con todos los derechos: ¡no te van a castigar por haber tenido ensoñaciones y delirios soberanistas! O sea que el secesionismo es un juego a mejorar o quedarse igual, nunca a perder. En el peor escenario, tendremos lo mismo que tenemos: autonomía del 151. Pero si sabemos aprovechar el viento a favor, como poco podemos sacar una negociación estilo “tercera vía” (mejor que la autonomía, claro), tal como dicen los Foix o Durán, o sea 'La Vanguardia', la masa social de la vieja Convergència, el país que “hace país”. Para López Burniol YA es irrenunciable la soberanía lingüística, la ordinalidad y la identidad diferenciada. O sea que ahí plantamos el mínimo.

Con suerte, aunque forzando un poco las tuercas, nos podría caer un pacto fiscal a la vasca (aunque se lo rebajemos un poquito a los vascos, que ya están más que mosqueados con esto del “procés”). Y la bomba sería obtener la independencia: pero nunca perdiendo ¿eh? Eso ya lo dejó claro el cura Arzallus, que no sabía callarse nada, el del árbol y las nueces referido a los “chicos de la gasolina” (es decir los terroristas que les iban sacudiendo bien sacudido el árbol para llegar luego ellos y cargar el cesto llenito de nueces hasta arriba, que todo queda en casa y ya repartiremos cuando os saquemos de la cárcel, hijos míos). Pues dijo Arzallus que la independencia vale, claro, pero no para perder, que no se trataba de quitar las fábricas y ponerse a plantar berzas. Aunque los días de fiesta levantemos piedras, trinquemos txakolí y cantemos en euskera. La independencia no será nunca para montar una ruina autárquica como la Albania de Hoxha. Nada de salir del euro y vagar por la nada internacional. Nos conformaríamos con una independencia a la andorrana, con el rey como Jefe del Estado, aquel “estado libre asociado” con que soñaba Ibarretxe.

Lo más probable es que siempre ganemos algo, en proporción al barullo y al ruido que armemos, y con la colaboración de los buenistas españoles que nos quieren tanto y nos ayudarán a resolver el conflicto secular del encaje con España. Ese virus está agazapado en las llamadas al “diálogo” del PSOE, Podemos y tutti quanti. En un país tan dado al fatalismo, existe la convicción de que, al final “algo se van a llevar” los indepes. Si no, para qué la habrían montado tan gorda, millones de banderas en la calle, ni por qué se iban a desmelenar tanto, ni por qué se iban a poner tan a las claras en el disparadero. Por qué.

Yo creo sinceramente que algo está fallando. La secesión no puede salir gratis, porque entonces tonto el que no lo intenta. Eso equivale a una invitación a liarla. Debería haber un castigo para los devaneos soberanistas, como atentado al pacto fundacional por el que nos conjuramos todos a convivir y ser solidarios, un pacto entre todos que solo se puede deshacer entre todos. No se puede castigar a una comunidad, claro: pero sí se pueden recuperar competencias, si el uso que se hace de ellas es lesivo o contrario al bien general. El 9N habría sido inconcebible en Francia, por ejemplo. Pero claro, eso obligaría a no temblar cuando se tomaran medidas drásticas. Aunque yo creo que aún hay otra vía, más sibilina, pero más eficiente: el riesgo personal. Multas, cárcel o inhabilitaciones nominales, a los que cometan delito (o falta), insumisión, desacato, incumplan leyes, inciten al delito, hagan pedorreta a las sentencias, etcétera. Y que el monto de la multa sea embargado directamente en la nómina del susodicho. Eso, creo yo, lo enfriaría todo.

Una fundación de chivatos y trincones
Okdiario 2 Febrero 2016

Pablo Iglesias juega a político y a espía al mismo tiempo. Eso sí, siempre subvencionado. El gerifalte de la ‘nueva política’ —que se está demostrando más caduca que la de antes— vendió dosieres sobre dirigentes del Partido Popular a la dictadura bolivariana de Chávez, donde informaba del rechazo de los populares a los nexos de unión entre Venezuela y ETA. Una deslealtad más de este adicto a las subvenciones provenientes de territorios tan deslegitimados para la democracia como el propio país latinoamericano e Irán.

Un Pablo Iglesias que sigue empeñado en alcanzar como sea un pacto con Pedro Sánchez para convertirlo en su títere y fagocitar así el CNI y Radio Televisión Española. Dos de las piezas más codiciadas para cualquier político con tics autoritarios que se precie ya que lo hacen dueño de la Inteligencia y la Propaganda. ¿Se imaginan lo que podría ser de la sociedad española si estos órganos cayeran en manos de la pandilla podemita? El favor constante de Pablo Iglesias a los opresores venezolanos hace pensar en un futuro donde las libertades individuales, de pensamiento y opinión, estarían totalmente cercenadas en España.

Según la información que les sirve en exclusiva OKDIARIO, el Centro de Estudios Políticos y Sociales, perteneciente a la cúpula de Podemos, reveló detalles privados del expresidente Jose María Aznar y de Jorge Moragas, jefe de gabinete de Rajoy. A éste último lo espiaron por algo tan legítimo como criticar la connivencia del régimen chavista con ETA. Venezuela, un país donde todos los días muere gente a causa del hostigamiento y la inanición que provocan sus mandatarios. Así actuaba el secretario general de Podemos y su círculo íntimo de chivatos y trincones. Aferrados, y con la dignidad vendida, a un territorio que fue, antes de su autoexpolio, una de las principales potencias petroleras del mundo.

PabloLeaks, además, criticaba la unidad nacional por estar “construida a base de mitos y tradiciones”. Algo que ha demostrado en sus constantes intentos de pactar tanto con Bildu como con los golpistas de Cataluña, además de con ese mero instrumento decorativo —pasarela hacia el poder— llamado Pedro Sánchez. Estos falsos Robin Hood de la política, empeñados en destrozar España, han aprovechado para hacer de la política una actividad que ni el más ávido coleccionista de billetes proveniente de la casta. Además de la financiación ilegal por parte de Irán, el comando podemita hizo caja con estos chivatazos que facturaron por 4,2 millones y que resumen su perversa catadura moral.


 


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