AGLI Recortes de Prensa   Jueves 4  Febrero  2016

Gobierno débil que no moleste
Manuel Muela www.vozpopuli.com 4 Febrero 2016

No es necesario ir a Salamanca para concluir que la montaña de las elecciones del 20D ha parido un ratón, adornado con agudos tintes de mediocridad y de indolencia que, como mucho, nos puede deparar un gobierno ayuno de planes serios y sobrado de lugares comunes, con independencia de que sea de concentración, de coalición o monocolor. En realidad estamos viviendo la sublimación de la decadencia política e institucional manifestada en España desde que la grasa de las burbujas financiera e inmobiliaria desapareció allá por 2007, dejando al descubierto los graves fallos de la partidocracia y las carencias civiles y democráticas estimuladas por los protagonistas de ésta. Para una parte del pueblo español será una decepción, me refiero a los que esperaban horizontes prometedores, pero creo que, en conjunto, se impondrá el encogimiento de hombros ante la confirmación de la vaciedad de la política y la incapacidad de los dedicados a la misma. Es decir, que formen el gobierno que sea y que se limiten a flotar sobre las inercias económicas favorables mientras duren.

Consultas a la española
Las consultas del Rey se han convertido en el cuento de la buena pipa y, si viviéramos en el viejo Madrid castizo, se terminarían cantando cuplés sobre ellas. Y no por culpa del Jefe del Estado, sino fundamentalmente por la actitud de los dos partidos dinásticos preocupados de sus asuntos con el objetivo de preservar una preeminencia que los españoles con sus votos les han cercenado. Los demás partidos tienen menos responsabilidad en el espectáculo montado, aunque sí acusan los efectos de la nube de incapacidad situada sobre las Cortes. Lógicamente, las diferencias ideológicas también tienen su parte pero, desde mi punto de vista, su enjundia es menor de la que se pregona porque, que se sepa, nadie apela a la revolución en un país que, a día de hoy, es un ejemplo de paz social y de orden público que resultan un activo impagable para trabajar en proyectos de mejora y de resolución de los quebrantos causados por la crisis y la gestión mediocre de la misma.

Visto así, cualquiera se podría preguntar por qué no se forma un gobierno serio. Y, a fuer de reiterativo, insisto en que cualquier propuesta o programa gubernamental requiere estudio, trabajo y decisión, cualidades que no abundan en el patio político y que habían pasado inadvertidas durante las décadas de vino y rosas. De repente, o quizás no tanto, hemos descubierto que los próceres del país ni saben ni se han molestado en saber cómo dar salida a los problemas existentes, muchos de ellos causados por sus dejaciones y desaciertos, y de forma impúdica han utilizado la pasarela de las consultas para segregar sus impotencias y sus inquinas, situando al Monarca al que tanto adulan en una posición un tanto desairada. Esto además tiene importancia especial en España donde, por encima de disquisiciones jurídico-constitucionales, sigue extendido el sentimiento de que el jefe es el que manda, sobre todo cuando hay problemas.

El Monarca ha devuelto la patata caliente a las Cortes
En consideración a esta realidad y al principio filosófico de que lo inferior no puede dar lugar a lo superior, el Jefe del Estado, con el PP ausente, ha tirado por la calle de en medio, echando mano del primer voluntario que se ha ofrecido a actuar de telonero en la farsa. De momento, el Señor Sánchez ha pedido un mes, ¡otro más!, para ir hablando con todo el mundo, supongo que con Tweeter y Facebook incluidos, con el fin de comprobar hasta dónde puede estirar el carnaval anticipado que tienen montado en la Carrera de San Jerónimo. Felipe VI ya les ha pasado la patata caliente y así dispondrá de tiempo para pensar en los problemas de la nación en la que le ha tocado reinar.

Si no hay milagros de por medio, las clases medias españolas, principales víctimas del mal hacer de gobiernos sucesivos, seguirán cargando con la cruz de gobernantes febles que harán las delicias de los poderosos y alimentarán con sus dimes y diretes las tertulias y los medios de comunicación, que empezaban a secarse después de un mes de especulaciones. Ya disponen de otro mes y pronto llegará el verano. Cómo lo veré que me tranquiliza que sigamos dentro de la melé de la Unión Europea y el Euro a los que, por la cuenta que les trae, no les interesará remover el avispero español con nuevas exigencias.

No es necesario ir a Salamanca para concluir que la montaña de las elecciones del 20D ha parido un ratón, adornado con agudos tintes de mediocridad y de indolencia que, como mucho, nos puede deparar un gobierno ayuno de planes serios y sobrado de lugares comunes, con independencia de que sea de concentración, de coalición o monocolor. En realidad estamos viviendo la sublimación de la decadencia política e institucional manifestada en España desde que la grasa de las burbujas financiera e inmobiliaria desapareció allá por 2007, dejando al descubierto los graves fallos de la partidocracia y las carencias civiles y democráticas estimuladas por los protagonistas de ésta. Para una parte del pueblo español será una decepción, me refiero a los que esperaban horizontes prometedores, pero creo que, en conjunto, se impondrá el encogimiento de hombros ante la confirmación de la vaciedad de la política y la incapacidad de los dedicados a la misma. Es decir, que formen el gobierno que sea y que se limiten a flotar sobre las inercias económicas favorables mientras duren.

Consultas a la española
Las consultas del Rey se han convertido en el cuento de la buena pipa y, si viviéramos en el viejo Madrid castizo, se terminarían cantando cuplés sobre ellas. Y no por culpa del Jefe del Estado, sino fundamentalmente por la actitud de los dos partidos dinásticos preocupados de sus asuntos con el objetivo de preservar una preeminencia que los españoles con sus votos les han cercenado. Los demás partidos tienen menos responsabilidad en el espectáculo montado, aunque sí acusan los efectos de la nube de incapacidad situada sobre las Cortes. Lógicamente, las diferencias ideológicas también tienen su parte pero, desde mi punto de vista, su enjundia es menor de la que se pregona porque, que se sepa, nadie apela a la revolución en un país que, a día de hoy, es un ejemplo de paz social y de orden público que resultan un activo impagable para trabajar en proyectos de mejora y de resolución de los quebrantos causados por la crisis y la gestión mediocre de la misma.

Visto así, cualquiera se podría preguntar por qué no se forma un gobierno serio. Y, a fuer de reiterativo, insisto en que cualquier propuesta o programa gubernamental requiere estudio, trabajo y decisión, cualidades que no abundan en el patio político y que habían pasado inadvertidas durante las décadas de vino y rosas. De repente, o quizás no tanto, hemos descubierto que los próceres del país ni saben ni se han molestado en saber cómo dar salida a los problemas existentes, muchos de ellos causados por sus dejaciones y desaciertos, y de forma impúdica han utilizado la pasarela de las consultas para segregar sus impotencias y sus inquinas, situando al Monarca al que tanto adulan en una posición un tanto desairada. Esto además tiene importancia especial en España donde, por encima de disquisiciones jurídico-constitucionales, sigue extendido el sentimiento de que el jefe es el que manda, sobre todo cuando hay problemas.

El Monarca ha devuelto la patata caliente a las Cortes
En consideración a esta realidad y al principio filosófico de que lo inferior no puede dar lugar a lo superior, el Jefe del Estado, con el PP ausente, ha tirado por la calle de en medio, echando mano del primer voluntario que se ha ofrecido a actuar de telonero en la farsa. De momento, el Señor Sánchez ha pedido un mes, ¡otro más!, para ir hablando con todo el mundo, supongo que con Tweeter y Facebook incluidos, con el fin de comprobar hasta dónde puede estirar el carnaval anticipado que tienen montado en la Carrera de San Jerónimo. Felipe VI ya les ha pasado la patata caliente y así dispondrá de tiempo para pensar en los problemas de la nación en la que le ha tocado reinar.

Si no hay milagros de por medio, las clases medias españolas, principales víctimas del mal hacer de gobiernos sucesivos, seguirán cargando con la cruz de gobernantes febles que harán las delicias de los poderosos y alimentarán con sus dimes y diretes las tertulias y los medios de comunicación, que empezaban a secarse después de un mes de especulaciones. Ya disponen de otro mes y pronto llegará el verano. Cómo lo veré que me tranquiliza que sigamos dentro de la melé de la Unión Europea y el Euro a los que, por la cuenta que les trae, no les interesará remover el avispero español con nuevas exigencias.

Unidad de destino en la corrupción
Editorial El Espanol 4 Febrero 2016

La trama de blanqueo mediante donaciones nominativas ficticias organizada por el PP en el Ayuntamiento de Valencia, por la que ha sido imputado todo el grupo municipal y asesores y exediles nombrados por Rita Barberá, responde a un patrón sistematizado en la sede de Génova siete años atrás.

El método es calcado, de lo que puede deducirse que la treta empleada por los populares valencianos para regularizar el dinero de las comisiones fue, si no exportada a Valencia desde Madrid, sí al menos inspirada en lo que se hacía en la sede central.

En Valencia, los ediles y asesores implicados transferían a su organización aportaciones individuales de 1.000 euros que el grupo municipal les restituía en billetes de 500. Aunque el sucesor de Barberá, Alfonso Novo, dice que se trataba de "donaciones normales", los investigadores mantienen que el PP valenciano blanqueó unos 50.000 euros con este método para la campaña de 2015.

Impelidos a delinquir
Algunos imputados no sólo han admitido los hechos, sino que aseguran que fueron impelidos a delinquir por sus superiores, lo que agrava la sospecha de que la trama respondía a un procedimiento institucionalizado en la sombra por los mandamases del grupo municipal del PP. A expensas de que la investigación dirima quién o quiénes movían los hilos, de lo que no hay duda es de que las trampas empleadas en Valencia y Madrid eran idénticas.

Ya durante la instrucción del caso de los papeles de Barcenas, el excajero del PP Luis Molero declaró al juez Pablo Ruz que el extesorero le entregaba sobres de 60.000 euros en metálico -límite legal de las donaciones anónimas entonces- y que él y otro compañero los ingresaban con resguardos firmados por distintas personas. Luis Bárcenas no negó esta operativa, aunque atribuyó su organización a su predecesor en el cargo, Alvaro Lapuerta.

Bonificaciones fiscales
Es a partir de 2007, cuando la prohibición legal de las donaciones anónimas obligó a los ingenieros del blanqueo en Génova a recurrir a donaciones nominativas ficticias, lo que convertía en cómplices a quienes se prestaban a participar. Más o menos obligados, presionados o invitados a colaborar, los implicados podrían deducirse sus aportaciones en la declaración de la renta -bonificaciones fiscales a partir de 2015-, lo que supone, tratándose de donaciones falsas, delinquir por partida doble.

El rastreo de la contabilidad oficial del PP también prueba que la operativa se llevó a cabo mediante el personal de la casa. Por ejemplo, el 30 de enero de 2007 y el 21 de enero de 2008, cargos, secretarias y otros empleados de Génova 13 fueron a una sucursal próxima a ingresar pequeñas cantidades en metálico previamente distribuidas por el tesorero (Lapuerta y luego Bárcenas) como si fueran donaciones nominativas. El entorno de Bárcenas ha admitido a este periódico que, efectivamente, el dinero provenía de la caja B del partido.

La refundación del PP
Aun a expensas de saber quién o quiénes fueron los artífices de una y otra trama, el PP valenciano y Génova parecen una unidad de destino en la corrupción. Blindada de las pesquisas de la operación Taula por su condición de aforada, Rita Barberá se atrinchera en el Senado sin que la dirección nacional del PP pueda hacer otra cosa que dolerse de la "náusea insoportable" (este miércoles Javier Maroto) que le produce lo sucedido en Valencia. Sin embargo, es incapaz de satisfacer la propuesta de regeneración que, acertadamente, le ha trasladado la dirección del PP en la Comunidad Valenciana.

El PPCV quiere refundarse, cambiar incluso de nombre y celebrar cuanto antes un congreso regional en el que las bases voten a la nueva dirección y en el que se introduzca la limitación de mandatos. Prácticamente la misma receta que Jaime Mayor Oreja quiere aplicar a todo el PP y que, sotto voce, vienen reclamando otros referentes del partido. El mismo viejo PP valenciano -Camps, Barberá y Rus- que en 2008 fue clave para la perpetuación del rajoyismo parece ahora el talón de Aquiles del PP. Aunque su partido se lo pida, Rajoy es reticente a emplear en Valencia la cirugía que no se aplica a sí mismo.

No hay liderazgo
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 4 Febrero 2016

Muchos españoles pensaban que los problemas políticos se debían al bipartidismo; esto es, a una escasez de partidos. Ahora ya tenemos muchos más partidos en liza. ¿Ha mejorado la política española? No parece. El problema era otro. No era que hubiera pocos partidos, sino que hay poco liderazgo en los grandes partidos.

La dispersión del voto en muchos partidos no ha permitido definir más pronto ni mejor el futuro de España. Más bien todo lo contrario. Ahora ese futuro es más oscuro e incierto que antes. No pretendo defender la situación que existía, que era mala, sino que me limito a constatar el hecho de que ahora no estamos mejor. En realidad no se conoce el caso de ningún país al que le haya ido bien la fragmentación parlamentaria. Que haya muchos grupos en el Congreso solo lo aguantan democracias como la de Israel, que resiste eso y mucho más. Pero por lo general las sociedades abiertas tienden a funcionar mejor cuando las preferencias de los ciudadanos se concentran en dos o pocos más partidos. Los casos del Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá o, con matices, Alemania son suficientemente ilustrativos.

Peor aún es la fragmentación política cuando uno de los partidos es de corte revolucionario, como lo son Podemos o los independentistas. Mientras los demás partidos se enredan en ver cómo se gobierna lo que hay, los revolucionarios tienen claro lo que quieren: mandar para suprimir lo que hay. Se produce entonces ese desbalance que se refleja en la sonrisa prepotente que últimamente exhibe Pablo Iglesias.

El bipartidismo no es en sí mismo ni bueno ni malo. Es el reflejo de algo positivo cuando se produce porque los principales partidos ejercen un liderazgo respetado y generador de entusiasmo entre los votantes. Y eso justamente es lo que falla. Ni Rajoy ni Sánchez atraen. No lideran, sino que maniobran. No tienen los valores y la visión para aglutinar, sino la astucia para aguantar.

No es liderazgo estar en el poder para seguir en el poder. Ni tampoco es liderazgo aspirar al poder para obtener el poder. El poder es un instrumento, no un fin en sí mismo. Y debe ser un instrumento subordinado al poder auténtico, el que cada persona tiene sobre sí mismo, sobre sus decisiones libres y sobre su propiedad.

Liderazgo en el PSOE, en estas circunstancias, sería darse cuenta de que la izquierda se puede entender con la derecha cuando la alternativa a ello es entenderse con los revolucionarios chavistas y con los independentistas que rompen la nación de ciudadanos libres e iguales.

Liderazgo en el PP, a estas alturas, sería dar por concluido el mandato de Mariano Rajoy y abrir paso, cuanto antes, a un congreso abierto que empiece una época nueva, recuperando los valores liberales que dieron a la España contemporánea sus mejores años.

Me temo que nada de eso vaya a ocurrir. Porque el problema de España no era que faltasen partidos, sino que faltan líderes.

La clave es la hispanofobia
Jesús Laínz Libertad Digital 4 Febrero 2016

Hace un par de meses se recordó en este mismo periódico la oposición del ideólogo podemita Juan Carlos Monedero a la aspiraciones autonomistas:

La historia muestra con sobrada elocuencia las terribles consecuencias que en todos los terrenos han tenido para la humanidad los procesos divisionistas y separatistas inducidos y respaldados por poderosos intereses foráneos. (...) Rechazamos el Estatuto autonómico por su carácter inconstitucional y por atentar contra la unidad de la nación.

Sabias palabras, sin duda. La pena es que se trate del documento titulado "Denunciemos la conspiración para dividir Bolivia" y que la región a cuyas aspiraciones autonomistas se oponían Monedero y los demás firmantes fuese la próspera Santa Cruz.

Semejantes palabras son válidas cuando se trata de Bolivia o de cualquier otro país, pero la izquierda española en bloque las tomaría por herejía si se refiriesen a España, la nación "discutida y discutible". Por eso José Bono llegó a declarar su deseo de que algún día se eligiera un presidente del PSOE "al que no le dé vergüenza gritar '¡Viva España!'". El que los dirigentes de un partido sientan rechazo por la nación que aspiran a gobernar es una enfermedad mental solamente sufrida por la izquierda española. Intentemos explicárselo a cualquier otro partido socialista de cualquier otro país del mundo y creerán que les estamos contando un chiste.

La patología hunde sus raíces en la necia asunción de la Leyenda Negra por parte del pensamiento progresista español desde tiempos decimonónicos. Lejos de haberse apagado, sus efectos siguen muy vivos y demuestran que la repugnacia hacia España es lo que más íntima e indestructiblemente vincula a la izquierda española con los separatistas de cualquier región. Un ejemplo muy reciente han sido las declaraciones condenatorias del Día de la Hispanidad pronunciadas por varios dirigentes podemitas y otros opinadores izquierdistas reproduciendo los mismos tópicos que los separatistas vascos y catalanes repiten desde hace décadas cada 12 de octubre. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona: "Vergüenza de Estado el que celebra un genocidio". Kichi, alcalde de Cádiz: "Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar". Teresa Rodríguez, diputada andaluza: “Yo creo que la fiesta nacional debería recordar la liberación propia y no la esclavitud de otro”. Willy Toledo, actor laxante: “Me cago en el 12 de octubre. Me cago en la fiesta nacional. Me cago en la monarquía y sus monarcas. Me cago en el descubrimiento. Me defeco en los conquistadores codiciosos y asesinos. Me cago en la conquista genocida de América. Me cago en la Virgen del Pilar y me cago en todo lo que se menea. Nada que celebrar. Mucho que defecar”.

A los complejos negrolegendarios se añadió, ya en el siglo XX, la identificación de España con el franquismo, suprema estupidez que impide comprender a la izquierda española que cualquier nación es anterior, superior, diferente e independiente de no importa qué regimen político existente en no importa qué momento histórico. El asunto es facilísimo de comprender para cualquiera en este planeta menos para los dirigentes izquierdistas españoles, en cualquiera de sus variantes. El último ejemplo lo ha dado Pablo Iglesias al declarar que, debido a la Guerra Civil, acontecimiento histórico sucedido cuarenta años antes de que él naciera, "yo no puedo decir 'España'".

Así pues, debido a una letal combinación de analfabetismo y mentecatez, para la izquierda española todo lo que tenga que ver con España y con su recorrido histórico es reaccionario y malo (el ejemplo más claro, el cristianismo), y por eso debe ser eliminado; y todo lo que haya sido contrario a ella es progresista y bueno (el ejemplo más claro, el islamismo), y por eso debe ser promovido. El esquema es sencillísimo y se aplica a cualquier otro episodio histórico. ¿Don Julián (recuerden a Goytisolo)?: bueno. ¿Don Pelayo?: malo. ¿La invasión musulmana?: buena. ¿La Reconquista?: mala. ¿La unificación de reinos de los Reyes Católicos?: mala. ¿La conquista de América?: mala. ¿La Leyenda Negra?: buena. ¿La Contrarreforma?: mala. ¿La invasión napoleónica?: buena. ¿La Guerra de la Independencia?: mala. ¿ETA?: buena. Etcétera.

Con estos mimbres, a nadie debería extrañar la multitud de socios separatistas que le han salido a Podemos en Cataluña, Galicia, Valencia y País Vasco, los cientos de miles de votos prestados –con intereses– desde los partidos separatistas tradicionales y las cursiladas como ese Ministerio de la Plurinacionalidad que pretenden incrustarnos en el caso de alcanzar el gobierno.

Tantas protestas, tantos eslóganes, tantas asambleas, tantas manifestaciones, tantas acampadas, tantos debates, tanta verborrea... Tanta igualdad, tanta fraternidad, tanta denuncia de la casta, tanta solidaridad, tanta reforma, tanta justicia... para acabar de mamporreros de los separatistas.

Tomen nota, por lo tanto, quienes hayan votado a Podemos movidos por su deseo de regeneración política o de revolución social. Sus votos no se van a emplear para gobernar mejor España, sino para desguazarla. ¿Están de acuerdo con ello?

La verdadera razón de la ingobernabilidad
Amando de Miguel Libertad Digital 4 Febrero 2016

Siento tener que recurrir a una palabra sesquipedálica, pero sucede que hoy es nuestro principal problema político: la ingobernabilidad. No importa cuál vaya a ser el Gobierno que se forme después de un proceso de tanteos de varias semanas, y Dios quiera que no sea de meses. Ese Gobierno será inestable, transitorio. Tal miserable destino no se debe solo a la incapacidad de nuestros políticos sino a razones estructurales. La primera de ellas es la degradación del sistema de partidos que nos hemos dado. No parece de recibo que un partido lo sea por el mero hecho de decirlo. El peligro es la sopa de siglas.

La minuciosa Constitución de 1978, con cientos de párrafos, dedica solo uno a los partidos políticos. Nada nos dice sobre las condiciones para su formación y ejercicio. Solo señala en otro apartado que los representantes en las Cortes no deberán tener mandato imperativo alguno. Tal juridicismo permite adivinar que los diputados y senadores todos representan al conjunto de la nación española. Al menos esa es la tradición de los usos democráticos. En consecuencia, bien se podrían acordar algunos principios para organizar los partidos a partir de la próxima Constitución, que ya se está empezando a levantar. Si me dejaran opinar (a pesar de no ser licenciado en Derecho; lo siento), propondría estas condiciones para que pudieran constituirse partidos políticos:

Deben representar a todos los españoles. Por tanto, en las Cortes no debe haber partidos que representen una localidad, una región, una denominación religiosa, una categoría étnica o cualquier otra parte de la nación.

Los partidos podrán ostentar todo tipo de ideologías pluralistas, con exclusión de las totalitarias o autoritarias.

Se excluyen, asimismo, los partidos que propugnen la supresión de la economía de mercado o de las instituciones democráticas, convencionalmente denominados "antisistema".

Los partidos representados en las Cortes no recibirán ningún tipo de subvención por parte del Estado o de cualquier ente público.

Las cuotas de los afiliados a los partidos y las donaciones que recaben de sus simpatizantes deberán proceder de personas físicas y se harán públicas. Podrán acogerse a las oportunas desgravaciones fiscales. Ni qué decir tiene que las donaciones no deben proceder de otros países.

Ya sé que todos esos puntos son discutibles. Por eso mismo los enuncio, para que nos pronunciemos sobre ellos. Lo único que digo es que, en caso de incorporarse a la nueva Constitución, facilitarían la formación de Gobiernos estables. Otra consecuencia indirecta es que contribuirán a la disminución de los casos de corrupción política. Harán falta otras medidas complementarias, pero, para abrir boca, bien valdrá la parva iniciativa que propongo.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Comienza la pinza PP-Podemos contra el pacto PSOE-Ciudadanos
EDITORIAL Libertad Digital 4 Febrero 2016

Es evidente que, mientras el PP siga empecinado en votar en contra de la formación de cualquier Gobierno que no esté presidido por Mariano Rajoy, estamos abocados a dos únicos escenarios: o bien a un Gobierno de frente popular-separatista o bien a la convocatoria de unas nuevas elecciones generales. Y es que de nada serviría que Pedro Sánchez resistiera la tentación de llegar a un acuerdo con podemitas y separatistas si luego el PP suma sus fuerzas a estas formaciones antisistema contra un Gobierno constitucionalista pactado entre PSOE y Ciudadanos. Esta es, sin embargo, la determinación de Rajoy, que no está dispuesto, "de ninguna de las maneras", a favorecer un Gobierno PSOE/Ciudadanos ni siquiera con la abstención.

De momento, la pinza de PP y Podemos contra ese acuerdo entre socialistas y naranjas ya se ha puesto en marcha este miércoles, al pretender ambas formaciones que la sesión de investidura de Pedro Sanchez se adelante y se pueda votar en quince días. Ha hecho bien Patxi López al recordar a las formaciones que lideran Rajoy e Iglesias que el reglamento de la Cámara establece que es el presidente del Congreso quien convoca el pleno de investidura, y que él considera "razonable" el mes que Sánchez ha solicitado para poder cerrar acuerdos que le permitan obtener la confianza del Parlamento.

Sin duda es necesario que salir impasse que se ha abierto desde las últimas elecciones generales; pero resulta una hipocresía que meta prisa quien, como Rajoy, se ha pasado más de cuarenta días como el perro del hortelano, renunciando a la investidura pero no a la presidencia. Por otra parte, ¿tanta prisa tiene el PP en sumar sus votos a los de Podemos contra un Gobierno de PSOE y Ciudadanos? ¿O es que el PP tiene prisa para que Sánchez sea investido con el apoyo de separatistas y comunistas?

Como lo que Rajoy, en realidad, pretende es la convocatoria de unas nuevas elecciones, con la ilusa pretensión de ganarlas con mayoría suficiente, que no se escude en la cierta necesidad de salir cuanto antes del bloqueo para buscar, por el contrario, unos nuevos comicios, cuyos resultados, de poder desbloquear la actual situación, no podrían traer la formación de ningún Gobierno antes de seis meses.

Nadie sabe en qué acabarán las negociaciones de Pedro Sánchez, que parece estar acercando posiciones con Ciudadanos. Pero en caso de que el PP votara junto a separatistas y podemitas contra la formación de un Gobierno constitucionalista presidido por el PSOE y respaldado por Ciudadanos asistiríamos a un espectáculo igual de bochornoso si se produjera dentro de quince días o dentro de un mes.

La mayoría que viene
ARCADI ESPADA El Mundo 4 Febrero 2016

Pedro Sánchez abrió el miércoles la campaña de las próximas elecciones, que serán dentro de poco o dentro de muy poco. Sus posibilidades de formar gobierno son reducidas, porque cuenta con apreciables enemigos: el PP, el partido Podemos y el PSOE. Pero, aun venciéndolos, nunca gobernará realmente, porque ni tiene una mayoría propia ni aliados fiables. Un gobierno Sánchez (en el nombre ya se advierte el exceso) sería corto, líquido y escandaloso.

De estar interesado por el Gobierno de la cosa pública habría aceptado la gran coalición con PP y C's y la clara posibilidad de ser vicepresidente y de convertirse en cuatro años en un líder sólido. Sin embargo, su anunciada disposición a formar Gobierno va a permitirle encarar mejor la próxima campaña electoral. Va a decirle a los españoles que él lo intentó, por responsabilidad y sentido del deber, pero que no quiso transigir con la ruptura de la unidad de España ni gobernar con un partido corrupto.

La maniobra le sitúa en el centro del debate y la luz que recibe ensombrece la posibilidad de que los socialistas opten por otro candidato. Si de modo semimilagroso el partido Podemos renunciara al ejercicio del derecho de autodeterminación y permitiera un gobierno de la izquierda, el beneficio para Sánchez también sería evidente al haber quebrado la primera condición de gobierno que Iglesias puso.

A la campaña (inmediata o inminente) que se avecina, Rajoy va a acudir debilitado, si es que acude. La posibilidad de que Sánchez, en el forcejeo negociador o en una investidura frustrada, le culpe de no permitir con su abstención un Gobierno razonable tiene mala réplica. Es verdad que Rajoy sacó más diputados que nadie, pero su negativa a la investidura rebaja inevitablemente su legitimidad y exhibe su vulnerabilidad principal: la evidencia de que un acuerdo entre PSOE y C's tiene mayor margen de maniobra parlamentaria que un acuerdo entre PP y C's. Hasta el 21 de diciembre, Sánchez lo perdió todo. El grave error táctico de Rajoy y la irrisoria fatuidad de Iglesias lo han colocado en un mejor lugar. El Rey ha encargado Gobierno a un hombre que ahora no tiene la mayoría. Pero él solo piensa en la próxima.

Ozymandias David Gistau
David Gistau ABC 4 Febrero 2016

La estatua rota, perdida en la arena, de aquello en lo que antaño hubo vida y grandeza. La de Ramsés inspiró a Shelley «Ozymandias», el poema al faraón que evoca un tránsito de la arrogancia a la decadencia que podría haberse publicado como crónica del comité federal del pasado sábado en Ferraz. Hay otra imagen más socorrida y que me sobrevino, como siempre que contemplo algo o a alguien con todo el futuro por detrás, al escuchar el discurso agónico de Pedr Schz: el Benfica. La diferencia que hay entre el Benfica de Eusebio y el actual, demolido por una maldición que le echó su propio entrenador, Bela Guttman. Eso es el PSOE. Un escudo, el de la rosa, con carisma, cierto aire linajudo y recuerdos gratos que en realidad sólo sirve para ahondar la pena por lo que se es comparado con lo que se llegó a ser. Noventa escaños. Sumisión al populismo de extrema izquierda. Ozymandias. A Felipe se le ha puesto cara de busto semienterrado en el desierto mientras su partido/obra ya ni distingue qué valores lo hacen diferente del comunismo de extramuros, con sus hojas de afeitar épocas.

No es el único político de la generación anterior que asiste a la ruina de su legado. Aznar también tiene razones para ponerse a leer a Shelley, por más que Ciudadanos aún no represente para el PP la misma amenaza de invasión del espacio que Podemos para el PSOE. Lo más triste del discurso de Schz fue la saña con la que atacó a Rajoy y a la Derecha como si aún estuviera vigente el maniqueísmo del 78. Lo hacía porque necesitaba que su gente detectara un enemigo exterior eximiendo a Podemos, con quien hay que tratar, pero era absurdo: un partido muerto desafiaba en la taberna a otro partido muerto, sin que ninguno de los dos parezca saber que lo está. Sobre todo el PP, que no ve razones ni para matizar el culto al líder providencial. Su bloqueo actual sería una oportunidad perfecta para entrar en boxes y no regresar hasta que tuviera arregladas todas las averías, empezando por la que afecta a la honestidad. Los propios votantes populares querrían esto si no fuera por el miedo a que la ausencia temporal del PP impulse el advenimiento de la horda. Desde una perspectiva liberal, lo ideal sería que este bloqueo se perpetuara para siempre: ningún Estado con afán de existencia molestando en el discurrir natural de las cosas.

En el Japón, existe un modo de cocinar el pez globo que consiste en filetearlo sin que él se entere, conservando hasta el final el latido del corazón. Eso está haciendo Pablo Iglesias con Pedr Schz. Pero éste permanece aferrado a la colisión tradicional con la Derecha como si no fuera capaz de enterarse de que le filetean de a poco los principios y los votantes y le dejan el latido terminal, apenas suficiente para meter a Podemos en La Moncloa. O para terminar de liquidar el PSOE en unas elecciones en primavera. Está pasando. Mientras, Schz reta con grandes bravuconadas a un adversario que está expuesto en su ataúd como Morgan Freeman en «Sin perdón».

Así opina un superviviente del Holocausto sobre la crisis migratoria
Gaceta.es 4 Febrero 2016

Jorge Klainman, superviviente del Holocausto, ha participado este martes en la redacción abierta de José Javier Esparza. En la entrevista ha manifestado que “está perdiendo el optimismo respecto a Europa” porque los europeos -que tienen el nivel de natalidad más bajo del mundo- han permitido entrar a millones de musulmanes que tienen un promedio de 8 y 10 hijos por familia. “En 25 años, Europa va a tener mayoría musulmana. Entonces se terminó Europa. A la larga se va a convertir en el Daesh”, ha sentenciado.

Además ha indicado que “no está en contra de ayudar a refugiados para salvar sus vidas” sino de "traer millones de musulmanes que no se integran en la sociedad, tienen sus propias mezquitas, su propia vestimenta, andan con la cara tapada, están en contra del Gobierno que les da de comer, se multiplican 10 veces más que la propia población y violan a las chicas que salen a la calle”.

Sobre su testimonio del Holocausto ha contado que a los 13 años se quedó sólo pues mandaron a toda su familia a un campo de exterminio. Pasó cuatro años en el gueto de Cracovia y cinco campos de exterminio. “Una cadena de milagros me salvó”. Tras la liberación en 1945 pesaba 26 kilos y no podía quedarse en pie. Viajó por Europa con la esperanza de encontrar a algún integrante de su familia vivo, pero no encontró a nadie. Decidió entonces emigrar a Argentina, lugar en el que le quedaba una pariente. Allí se dedicó a la joyería artística, conoció a su esposa y tuvo a sus hijos.

Previsiones económicas
Nuevo aviso de Bruselas: España incumple el déficit y la incertidumbre política amenaza el crecimiento
La Comisión cree que la mejora de las cifras económicas no será suficiente para corregir el desfase presupuestario
Juan Sanhermelando. Patricia López El Espanol 4 Febrero 2016

La incertidumbre política por las dificultades para formar un nuevo Gobierno en España constituye una amenaza para el crecimiento. Es el aviso que ha lanzado este jueves la Comisión Europea en sus previsiones económicas de invierno. Bruselas insiste además en que España incumple los objetivos de reducción de déficit público exigidos por la Unión Europea. El futuro Gobierno deberá aprobar de inmediato un ajuste de alrededor de 8.600 millones de euros para este año 2016 si no quiere enfrentarse a sanciones comunitarias.

El Ejecutivo comunitario revisa ligeramente al alza (en una décima cada año) sus pronósticos de crecimiento para España respecto a las cifras que calculó el pasado noviembre. La creación de empleo, la mejora del acceso al crédito, la elevada confianza y los bajos precios del petróleo son los factores que explican esta mejora. En todo caso, Bruselas confirma que la economía española se desacelerará progresivamente. Del avance del 3,2% del PIB que registró en 2015, pasará al 2,8% este año y al 2,5% en 2017. Además, es más pesimista que el Gobierno saliente, que había previsto un crecimiento del 3% en 2016 y del 2,9% el año que viene.

Pese a todo, España será este año una de las grandes economías europeas que más crezca, muy por encima de la media de la eurozona (1,7%) y de la UE (1,9%). Supera a Alemania (1,8%), Italia (1,4%) o Francia (1,3%), aunque queda por detrás de Polonia (3,5%). Ocupa la décima posición entre los 28 estados miembros.

Pero el Ejecutivo comunitario avisa a continuación de que “los riesgos a la baja a la previsión de crecimiento se derivan principalmente de la incertidumbre que rodea a la formación del nuevo Gobierno”. "Las fases de espera política son también a menudo fases de espera para los agentes económicos. Es un riesgo", ha resaltado el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en la rueda de prensa de presentación de sus previsiones. "La incertidumbre política pesa sobre el comportamiento de los agentes económicos", ha agregado.

Tanto la Comisión como el Eurogrupo ya han pedido en varias ocasiones un gobierno estable lo antes posible para corregir el desfase en las cuentas públicas españolas. Moscovici ha precisado que Bruselas respeta "totalmente" el proceso de formación de Gobierno en España y no tiene "preferencias" sobre coaliciones.

El déficit empeora
A falta de cifras oficiales del ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro, Bruselas cree que España cerró 2015 con un déficit público del 4,8% del PIB, una décima más de lo que había calculado en noviembre. El objetivo exigido por la UE era del 4,2%. La Comisión denuncia que en el tercer trimestre del año pasado el déficit sólo se redujo un 0,1% y que desde octubre no ha habido ninguna mejora adicional. La mayor parte del desfase adicional corresponde a las comunidades autónomas, que el año pasado no sólo no hicieron esfuerzos sino que aumentaron el gasto público.

España tiene de plazo hasta este año 2016 para corregir su déficit por debajo del umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad. En concreto, debe situarlo en el 2,8%. Sin embargo, según el pronóstico de Bruselas, se quedará muy lejos de esa cifra, en el 3,6%. Por eso, la Comisión ya ha pedido al futuro Gobierno que presente lo antes posible unos nuevos Presupuestos para 2016 con ajustes adicionales. En total, unos 8.600 millones de euros. Sin más recortes, España necesitaría un año extra, hasta 2017, para corregir su déficit excesivo.

"Esperamos una versión actualizada del proyecto de Presupuestos una vez que haya un nuevo Gobierno en España" que incluya las medidas "necesarias" y "de calidad" para respetar el Pacto, ha dicho Moscovici. A su juicio, las nuevas cifras demuestran que la polémica opinión negativa que el Ejecutivo comunitario aprobó en octubre sobre los Presupuestos de Mariano Rajoy estaba plenamente justificada y sigue siendo válida.

De momento, la Comisión espera a que la oficina estadística de la UE, Eurostat, valide las cifras de déficit de 2015, algo que ocurrirá a finales de abril. Si entonces constata que España incumplió y no ha tomado medidas, podría proponer sanciones por déficit excesivo.

La deuda pública española tocará techo este año en el 101,2% del PIB y empezará a bajar hasta el 100,1% en 2017, muy lejos en todo caso del umbral del 60% que marca el Pacto de Estabilidad.

La tasa de paro, la segunda más alta tras Grecia
Gracias al mayor crecimiento y a la moderación salarial, la Comisión pronostica que la tasa de paro en España seguirá disminuyendo, aunque a un ritmo inferior al previsto por el Gobierno saliente. Pasará del 22,3% de media en 2015 al 20,4% este año. Y sólo en 2017 bajará del 20%, en concreto hasta el 18,9%. Es decir, el nivel de desempleo en España seguirá duplicando en los próximos años la media de la eurozona. De hecho, será el segundo más alto, sólo superado por Grecia.
 
En 2015, la inflación se situó de media en el -0,6% debido a la caída de los precios del petróleo. Bruselas prevé que este año vuelva a territorio positivo, aunque en niveles muy bajos (0,1%). Sólo en 2017 volverá a acelerarse al 1,5%.

El Ejecutivo comunitario cree que tanto la eurozona como la UE seguirán creciendo a ritmo moderado en los próximos años gracias a la bajada del petróleo, las favorables condiciones de financiación y la depreciación del euro. En la eurozona, el crecimiento pasará del 1,6% en 2015 al 1,7% este año y al 1,9% en 2017. En el conjunto de la UE, el avance será del 1,9% este año y del 2% el que viene.

Al mismo tiempo, Bruselas avisa de que los riesgos para la economía han aumentado en los últimos meses. Los más destacados son la crisis en los emergentes, la posibilidad de un ajuste desordenado en China o de más aumentos de los tipos de interés en Estados Unidos o los riesgos geopolíticos.

Los símbolos del franquismo y la vergüenza de la izquierda
Carlos Prallong www.vozpopuli.com 4 Febrero 2016

Incluso en España, donde parece imposible que nos pongamos todos de acuerdo en nada, hay ciertos hechos o ideas que ninguno refutamos. Es el caso de la celebérrima afirmación de Santayana: la que explica que “quien ignora su pasado, está condenado a repetirlo”. Todos damos por supuesta la importancia capital de recordar nuestra historia y especialmente, nuestros peores errores. Porque sabemos que olvidarlos es camino seguro a su reedición, y a todos los españoles nos disgusta la idea de tropezar más de una vez en la misma piedra.

Sin embargo, uno observa la cruzada intensa de la izquierda contra los símbolos del franquismo y no puede evitar hacerse preguntas. Por supuesto, ahora que abrazamos la Democracia, resulta cuando menos chocante cualquier tipo de gesto, monumento o dedicatoria que honre la memoria de aquel que nos la negó. Pero, ¿no es cierto que también sirven para recordarnos lo jovencita que es nuestra democracia particular y, de paso, lo frágil que puede llegar a ser? ¿Resulta tan descabellado entender que esos símbolos pueden ejercer de recordatorio para evitar la repetición vaticinada por Santayana?

Todos estamos de acuerdo en que no debemos olvidar, y, sin embargo, cada vez son más los que quieren eliminar todo aquello que nos pueda ayudar a recordar. Y toca entonces preguntarse por qué.

Debemos recordar el régimen de Franco. Es un deber civil y moral. Debemos avergonzarnos de nuestro pasado reciente. Y, por paradójico que suene, debemos llevar nuestra vergüenza con orgullo. Porque esa vergüenza del recuerdo, llevada como una espina clavada, es la que nos mantendrá alerta ante las posibles amenazas a nuestra democracia. ¿Por qué entonces querrían algunos enterrar al franquismo en el olvido? ¿Por qué querrían evitarnos cualquier tipo de recordatorio que alimente nuestra vergüenza? Pues porque existe otra vergüenza…

Lo que la izquierda quiere olvidar no es el régimen de Franco, ni los actos ni los hechos del dictador y sus secuaces. Lo que la izquierda quiere olvidar es que Franco murió de viejo, murió Caudillo y murió Generalísimo. Y que durante los últimos veinte años de dictadura (la famosa “dictablanda”) la represión apenas resultó necesaria. Lo que se pretende borrar de nuestra historia es la complacencia con que la izquierda, siempre tan comprometida y revolucionaria, se compraba entonces su seiscientos y estrenaba su primera lavadora. Y por eso es para ellos tan importante retirar los bustos de Franco. No porque honren la figura de un dictador, sino porque les recuerda que ni siquiera cuando Franco era un viejecillo decrépito y la dictadura una caricatura de la que había sido durante la posguerra, tuvieron el coraje para retirarlos por las malas.

Y, cuenten con ello, cambiarán la Historia. Y les hablarán a nuestros hijos de cuarenta años de represión brutal, durante los que ni el mismísimo Che Guevara se habría atrevido a mover un dedo; para no lidiar con su propia vergüenza… Por suerte, los números siempre estarán ahí para desmontar su versión autocomplaciente. Y si ni los números lo consiguen, se cumplirá la máxima de Santayana; y el próximo dictador también se les morirá de viejo.
--
Carlos Prallong es periodista y autor de La tiranía de los imbéciles.

Cuidado: Al Qaeda sigue ahí
Pablo Molina Libertad Digital 4 Febrero 2016

Los esfuerzos internacionales para hacer frente al Estado Islámico y los últimos atentados llevados a cabo por el califato terrorista en suelo occidental están haciendo que las actividades de la red fundada por Ben Laden pasen prácticamente inadvertidas. Y sin embargo Al Qaeda, a través de sus franquicias locales en Oriente Medio, sigue siendo una de las mayores amenazas para Occidente, como han puesto de manifiesto dos importantes organizaciones estadounidenses especializadas en asuntos de seguridad internacional y terrorismo global.

Se trata del Institute for the Study of War y el American Enterprise Institute, que han publicado un documento conjunto titulado "Al Qaeda y Estado Islámico: dos amenazas existenciales contra EEUU y Europa".

En este documento se critica la política de la Casa Blanca en materia de terrorismo islamista, basada fundamentalmente en erradicar al Estado Islámico, en lugar de afrontar el problema del yihadismo de una manera global, con todas sus implicaciones geoestratégicas. "El debate sobre los ataques terroristas más recientes está consolidando (…) un error fundamental de percepción del problema de la seguridad nacional", dicen los analistas. "Se presupone que hay una sola guerra, que el EI es el único enemigo o adversario en esta guerra y que la derrota del EI en Siria e Irak equivale a derrotar a la organización en su conjunto".

Este punto de vista pasa por alto, denuncian, la implicación de potencias como Rusia e Irán y las tensiones sectarias que enfrentan a chiíes y suníes en el Oriente Medio. Pero sobre todo deja en un segundo plano a la filial de Al Qaeda en Siria, el Frente al Nusra (FAN), un actor de peso en una de las zonas más conflictivas, cuya capacidad para amenazar la seguridad mundial sigue siendo tan alta como la del califato terrorista.

Esta filial de Al Qaeda ha establecido una expansiva red de alianzas con grupos opositores locales que han incrementado su dependencia o lealtad a la organización. Su derrota y destrucción debe ser una de las más altas prioridades de cualquier estrategia para defender a Estados Unidos y a Europa de los ataques de Al Qaeda.

La estrategia de Obama en Siria es claramente insuficiente, según este estudio. La propia Casa Blanca es consciente de que la eliminación de los dirigentes de las unidades terroristas y los ataques puntuales a sus feudos no van a erradicar la amenaza. Por eso Washington intensifica sus esfuerzos para alcanzar una solución política en Siria, a fin de que deje de ser un refugio seguro para los terroristas. Sin embargo, una vez más, este empeño de la Administración norteamericana se centra en el Estado Islámico y deja de lado al FAN.

El Frente al Nusra ha debilitado a la oposición moderada y penetrado otros grupos opositores suníes en Siria tan profundamente que va a ser la organización más beneficiada por la destrucción del Estado Islámico y la caída o transición del régimen de Asad. El resultado más probable de la actual estrategia en Siria, si tiene éxito, es el establecimiento de hecho y la declaración de un emirato del Frente Al Nusra que contará con el apoyo de una amplia gama de grupos populares y fuerzas de combate ajenas a Al Qaeda. Este emirato, incluso antes de que sea declarado, funcionará como un núcleo central en la red global de Al Qaeda para apoyar a otros afiliados de la organización con recursos, combatientes altamente entrenados y técnicos, a fin de exportar la violencia al corazón de Occidente. La declaración formal de un emirato ayudaría a legitimar la metodología de Al Qaeda en la vasta comunidad yihadista y podría heredar componentes de las bases de apoyo al Estado Islámico a medida que vaya perdiendo territorio.

Al Qaeda y el Estado Islámico operan en Siria y combaten al dictador Bashar al Asad, apoyado a su vez por Rusia e Irán. El Estado Islámico se considera la única organización representativa de los intereses suníes en el país, pero si el califato terrorista sucumbe a la ofensiva internacional liderada por EEUU, el FAN está preparado para asumir el papel preponderante. Su infiltración en los grupos opositores a Asad y su capacidad de organizar atentados en el exterior, una vez consolide su hegemonía, son los dos principales peligros que este documento pone de manifiesto y que, a juicio de sus autores, deberían ser tenidos muy en cuenta para llevar a cabo una lucha efectiva contra la principal amenaza terrorista que pesa sobre Occidente.

© Revista El Medio

DESAFÍA A LO POLÍTICAMENTE CORRECTO
El polémico vídeo de la televisión noruega contra la inmigración masiva
Usando el humor para mostrar la realidad de los abusos sexuales, la cinta muestra el fracaso del multiculturalismo frente a la actitud buenista de una sociedad que se enfrenta a su desaparición.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 4 Febrero 2016

Es un video de dibujos animados de apenas un minuto de duración. En el que un matrimonio está sentado en una mesa de restaurante y el marido intenta explicar a su mujer que es un error identificar refugiados e inmigración con violencia y abusos sexuales. Cuenta los parabienes del multiculturalismo y, en un momento dado llega un grupo de refugiados que pretende mantener relaciones con su mujer ofreciéndole pagar por ello.

Peut-être un peu trop de tolérance? por depO_tOir
El defensor del multiculturalismo no lo duda y, en aras de favorecer esa integración que destroza Europa, les deja llevarse a su esposa mientras él se deja robar, golpear y agredir con buen talante. Al lado, un matrimonio árabe no sale de su sorpresa.

Este video, que ha causado una gran conmoción en la opinión pública noruega ha sido censurado en varias cadenas de televisión francesa, muestra valiéndose de la ironía el suicidio al que se está sometiendo Europa. Señala como la admisión de actitudes delictivas camufladas de aceptación cultural han calado en un sector de la sociedad que se ha dejado embaucar y que ha rechazado su propia identidad cultural.

Sharia entre nosotros
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 4 Febrero 2016

El palacio londinense de Westminster, sede de los Comunes y de los Lores, comienza a someterse a reparación, por lo que varios de sus servicios se han trasladado a edificios cercanos, uno de ellos el Departamento de Sanidad, donde los diputados tienen prohibido tomar su habitual cerveza Guinness.

Y no es para preservar su salud, sino porque en un acuerdo secreto, “para atraer capital extranjero”, el Gobierno vendió el edificio, y sus dueños lo alquilan exigiendo que se respete allí la sharía.

El complejo de tres inmuebles estatales de Whitehall fue adquirido por musulmanes con el bono islámico, fórmula de especulación sin romper sus reglas religiosas.

Ya hay barrios enteros londinenses con carteles que advierten que son territorio bajo la sharia; lo mismo ocurre en numerosas ciudades británicas, pero también de Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia…

En España, como exigen miembros del Círculo Podemos Musulmanes, algunos colegios públicos pretenden prohibir en los comedores la carne de cerdo.

El fenómeno de la invasión de la ley islámica se extiende incluso a EE.UU., donde varios Estados, el último Carolina del Sur hace unos días, han tenido que legislar prohibiendo taxativamente la aplicación de esa norma islámica, porque ya estaba actuando por encima de la Constitución.

En el Parlamento estatal votaron 68 representantes la nueva ley y el asombroso número de 48 en contra, para respetar el multiculturalismo de las minorías. Algunos lo han conseguido ya.

En Maryland, al nordeste del país, un grupo de padres se ha querellado contra el Estado porque las escuelas públicas se dedican 16 clases de Historia del Mundo a explicar el islam y una al cristianismo, y se obliga a los niños a recitar las cinco reglas de la fe islámica, lo que supone para muchos musulmanes la conversión a sus creencias..
 

****************** Sección "bilingüe" ***********************

¿Pedro ‘el breve’ o Mister Hyde?
Okdiario  4 Febrero 2016

Menos de 24 horas después de que Pedro Sánchez anunciara que trataría de conformar Gobierno ya se le amontonan los independentistas frente a la puerta del despacho preguntando: “¿Qué hay de lo mío?”. El secretario general del PSOE tiene ante sí el desafío casi imposible de llegar a ser presidente sin destrozar la unidad del país que pretende presidir. Para conseguir una cosa y la otra, la única ecuación posible es aquella en la que ha vuelto a insistir Albert Rivera: “PP, PSOE y Ciudadanos”. El líder de los socialistas tiene que decidir si quiere pasar a la historia como ‘Pedro, el breve’ —junio y elecciones es un binomio casi insoslayable— o como Mister Hyde, el hombre que, sumido en su lado oscuro, entregó la viabilidad de España a los secesionistas.

La presidenta de la Junta de Andalucía, y gran fuerza del actual partido socialista, Susana Díaz, ha vuelto a advertirle que “España está por encima de los intereses del PSOE”. Veremos si esta constante tutela de los barones autonómicos sirve de algo o, por el contrario, Pedro Sánchez decide actuar como un niño díscolo que no repara en medios hasta conseguir su capricho. Lo cierto es que si claudicara a la tentación del pacto con las fuerzas radicales, estaría incumpliendo, para empezar, la resolución que firmó su partido el pasado mes de diciembre en la que se comprometían a rechazar cualquier tipo de diálogo con aquellas formaciones que dañaran la unidad nacional.

Si Pedro Sánchez quiere ser riguroso con esas directrices, y con las establecidas en el último Comité Federal por los líderes regionales, debería de exigirle a Podemos que abandonara cualquier pretensión de referéndum en Cataluña. Algo que parece casi imposible por la propia tendencia del hijo pródigo de Irán y Venezuela, Pablo Iglesias, y por la hipoteca que, en forma de confluencias autonómicas, pesa sobre el partido morado. Tanto es así que su potencial ministro de plurinacionalidad, y líder de EnComúPodem en el Congreso, Xavier Doménech, ya ha avisado de que “nadie nos puede pedir un voto gratis” en clara alusión a la celebración de una consulta como condición sine qua non para prestar su apoyo.

La portavoz en la Cámara Baja de la formación proetarra EH-Bildu, Marian Beitialarrangoitia, también se ha sumado al disloque de exigencias independentistas mostrando su predisposición a pactar con Sánchez para “empezar a trabajar sobre el derecho a decidir”. Con todos estos mimbres, el secretario general socialista va a tener muy difícil establecer pactos que le den el poder y, al mismo tiempo, contenten a su propio partido y, lo que es más importante, al conjunto de los españoles. A pesar de su optimista “esto empieza bien”, el horizonte se le está poniendo azul oscuro, casi negro. Si prescinde de un gran pacto entre las fuerzas moderadas, su Gobierno nacerá muerto ante el piromanismo político de los independentistas y de Podemos. ¿Pedro ‘el breve’ o Mister Hyde? Él decide.

Este rancio progresismo Edurne Uriarte
Edurne Uriarte ABC 4 Febrero 2016

Esa palabra, progresismo, aún sirve de coartada para cualquier cosa, por muy intolerante, reaccionaria, demagoga y extremista que sea. «Un Gobierno progresista» llama Sánchez a su objetivo de un Gobierno con los comunistas bolivarianos y los independentistas, y aún le funciona la coartada en amplios sectores de la izquierda. Esos sectores socializados en el rechazo a la derecha que definen el progreso como todo proyecto basado en la intolerancia hacia la derecha democrática.

Cierto que Sánchez tiene una dura oposición en sus propias filas, pero no por disconformidad con la intolerancia hacia la derecha. En eso están de acuerdo casi todos, lo que ratifica el problema estructural de concepto democrático que tiene la izquierda española. La oposición interna se basa en cálculos de supervivencia partidista y electoral. En la acertada percepción de que ese pacto dejará al PSOE en manos de Podemos, de que ese Gobierno tendrá una breve y traumática existencia y de que el final será un duro castigo electoral y una amplia mayoría del Partido Popular.

Pero no hay un cuestionamiento partidista ni intelectual de este proyecto basado en el rechazo radical a cualquier diálogo con la derecha. Por la simple y exclusiva razón de que es la derecha y no por nada que tenga que ver con sus políticas. Por una pulsión identitaria basada en la exclusión y en la incapacidad para la aceptación del otro diferente. Sin argumentos mínimamente presentables, los líderes de este rancio progresismo apelan de vez en cuando a la corrupción de la derecha, como un asidero para justificar o enmascarar su sectarismo. Como si la derecha tuviera más corrupción que la izquierda. Y con ridículas conclusiones, como la necesidad de que dimita Rajoy por la corrupción de Valencia, cuando nadie ha exigido la dimisión de Sánchez por la corrupción de Andalucía, ni mucho menos la de Susana Díaz, la aspirante a sustituirlo.

Planean un Gobierno con los comunistas bolivarianos y lo llaman progresista. A los acuerdos con estos simpatizantes de los regímenes más criminales de la historia, los comunistas, de estos admiradores de la dictadura cubana y del autoritarismo y la represión chavistas. A eso lo llaman el progreso. También a los coqueteos con Irán, esa otra dictadura caracterizada en primer término por la represión de las mujeres y por su proyecto internacional de confrontación con la democracia liberal occidental. Progresista le dicen a su cercanía a los etarras que esperan ansiosos la formación de ese Gobierno para salir de las cárceles. Y de progreso le llaman a ese Gobierno con los independentistas, esos xenófobos que odian a los españoles por serlo y que se saltan las leyes cuando les parece y como les parece.

La palabra funciona porque la intolerancia a la derecha tiene un fuerte anclaje en la cultura política de los españoles y de la élite intelectual. Por eso no hay un movimiento generalizado de rechazo hacia los planes de Pedro Sánchez, como cabría esperar de una cultura política plenamente democrática. Ni siquiera en ese centrismo que dice querer regenerar la democracia. Y que, atrapado también en la retórica de la rancia palabra, propone un punto intermedio, que se vayan los dos, dicen, Rajoy y Sánchez. Que se vayan el intolerante y el que quiere dialogar, porque algo malo tendrá la derecha, aceptan estos de la regeneración, si la izquierda la odia de esa manera.



Recortes de Prensa   Página Inicial