AGLI Recortes de Prensa   Lunes 8 Febrero  2016

No es crisis de Estado, es crisis de España
Todo conduce a un largo y oscuro valle de lágrimas, que acabará en la suspensión de pagos en cuanto cambien las condiciones de mercado de dinero ilimitado e intereses negativos
Roberto Centeno El Confidencial 8 Febrero 2016

“Oscuro se presentaba el reinado de Witiza”, nos enseñaban en el bachillerato, algo que condujo a la hora final del reino visigodo. El desastroso Gobierno de Rajoy, habiendo tenido todo el poder, ha dejado España al borde del abismo en lo económico -con una deuda imposible de devolver, el déficit fuera de control y el sistema de pensiones quebrado- y más dividida que nunca por su omisión en la persecución del delito -un ilícito penal- ante el sistemático incumplimiento de la ley por los separatistas, que hoy burlan impunemente las sentencias del Constitucional, algo inimaginable en ningún Estado. Para arreglar este desastre tenemos la clase política más incompetente, más 'atea' en lo referente a la patria y más amoral de dos siglos, y una monarquía tan degradada que ha rebajado su protocolo a la vulgaridad y grosería de radicales y antisistema. No es una crisis de Estado, es una crisis de España.

Politiquillos de mínimo fuste y máxima vanidad, demagogos que hablan de “Gobierno de progreso”, una entelequia del siglo XIX que no significa nada, que prometen lo que no pueden cumplir y que ni siquiera tienen conciencia nacional y llaman Estado español, como los separatistas, a nuestra gran nación. Hablan de pactar proyectos y programas cuando carecen de ellos, más allá de las generalidades habituales, y lo único que van a pactar son sillones y poder. En aras de esos pactos, venderían sus principios, si los tuvieran, a sus partidos y hasta a su propia madre si fuera menester. Todo ello conduce a un largo y oscuro valle de lágrimas, que acabará en la suspensión de pagos en cuanto cambien las condiciones de mercado de dinero ilimitado e intereses negativos, y tal vez, como ocurrió con Witiza, a la destrucción de España.

La desaceleración económica
La afirmación de que la economía ha crecido un 0,8% en el cuarto trimestre de 2015 constituye una farsa inaceptable. Para que comprendan bien la magnitud del engaño, lo primero es entender el proceso de cálculo del PIB. Ángel Laborda, director de Coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorro, explica como este “es inverso al que se hace en una contabilidad de verdad, que estima primero los parciales para luego sumarlos y obtener el total. Aquí se empieza la casa por el tejado en vez de por los cimientos”. El BdE estima el crecimiento “sin registros contables reales” en función de las conveniencias del Gobierno, “y a partir de este dato la labor del INE es encajar (a veces a martillazos) la información incompleta y mejorable de los distintos componentes del PIB”. Un año después, se hace una estimación más detallada que siempre es mucho más baja.

El dato más obvio de la falsedad del PIB son los resultados de la EPA. La creación de empleo privado se desplomó a 31.200 personas desde las 182.000 del trimestre anterior, con un crecimiento del PIB supuestamente igual. Pero si hacemos la comparación con el cuarto trimestre de 2014 para eliminar el efecto de estacionalidad, cuando el empleo privado aumentó en 63.100 personas con un crecimiento del PIB del 0,7%, como la correlación entre crecimiento y empleo es elevadísima, el PIB en el cuarto trimestre de 2015 ha tenido que subir entre el 0,3 y el 0,4% -o el 1,2 y el 1,6% en tasa anual-, una desaceleración brutal. El viernes, en Estados Unidos se conoció que la economía había creado 151.000 empleos en enero -una caída del 40% respecto a diciembre-, signo inequívoco de que el crecimiento se estaba desacelerando, lo que se tradujo en una fuerte caída bursátil. Aquí, analistas y grandes banqueros, cuya incompetencia ha arruinado a sus accionistas, ven que el empleo se desploma un 83%, y no solo aceptan que el crecimiento no varía, es que actúan de portavoces de tan inaudita patraña. Claro que el hecho de que la Comisión haga también como que se lo cree -como hizo con Grecia, por táctica política-, raya lo delictivo.

En el reciente Foro de Davos, que reúne a la élite económica y financiera mundial, en lugar de las paternalistas alabanzas habituales a los 'éxitos' del Gobierno de Rajoy, a De Guindos le dieron hasta en el carné de identidad. Nada de felicitaciones y sí aluvión de reproches y advertencias: incumplimiento reiterado de los objetivos de déficit, deuda inasumible, necesidad urgente de nuevos recortes, niveles salariales que no permiten salir de la pobreza, etc. Pero quien estuvo demoledor fue el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, que nos augura un futuro dantesco: “Lo que han hecho a los españoles es una canallada”, le dijo a De Guindos. “Cantan victoria por bajar el paro del 25 al 22%, pero con una economía así y con una tasa de paro juvenil del 50%, se está en depresión”.

La desaceleración del crecimiento no es lo único que se desprende de la EPA. También el modelo productivo tercermundista, que iba a cambiar Rajoy por otro basado en la innovación y en las exportaciones, se ha afianzado, pero con salarios más bajos. En el año, solo el 5% del empleo se ha creado en la industria, y si nos fijamos en el cuarto trimestre, no solo no se ha creado empleo en la industria sino que desciende en 55.500 personas. Además, la precarización del trabajo sigue a toda marcha. En ese mismo trimestre, se destruyeron 48.000 empleos a tiempo completo y se crearon 93.000 a tiempo parcial, con lo que el modelo productivo de 'especuladores y camareros', incapaz de garantizar crecimiento estable y empleo digno, se consolida y se refuerza.

Pero no es solo la EPA la que demuestra la desaceleración. El índice de Cifra de Negocios Empresarial, corregidos los efectos estacionales, situó su tasa intermensual en noviembre en el 0,1%, tres décimas por debajo del mes previo. Las ventas del comercio al por menor redujeron su avance en un punto respecto a noviembre, y el componente de grandes superficies creció en diciembre casi dos puntos menos que en el mes anterior. En enero, el relevante indicador de la confianza del consumidor se desplomó de 5,4 a -0,3; el de sentimiento económico cayó 4,1 puntos respecto a diciembre, con todos sus componentes orientados a la baja; el consumo de energía eléctrica corregido en temperatura se desplomó un -3,2%; la Seguridad Social perdió más de 200.000 afiliados, y el PMI de servicios cayó al nivel más bajo en más de un año.

Cuatro años de Rajoy no han creado ni un euro más de riqueza -el PIB pm de 2015 es similar al de 2011- y, sin embargo, han endeudado a España en 500.000 millones de euros. La pregunta es: ¿qué han hecho estos insensatos con ese dinero? Ahora, el crecimiento temporal -impulsado por el gasto electoral y financiado con deuda- se ha reducido al 1,2/1,6%, y aún no ha empezado lo peor. Como explicaba Carlos Sánchez el pasado miércoles, los profesores Fernández-Villaverde y López Salido, dos economistas españoles afincados en Estados Unidos que han estudiado las consecuencias de la incertidumbre política sobre la economía, estiman que esta reducirá entre 0,4 y 0,7 puntos el crecimiento, elevará la prima de riesgo en 70 puntos y reducirá en 126.000 personas el empleo. El daño será mayor cuanto más dure la incertidumbre. Es obvio que para la economía esta es mala, aunque probablemente con el nuevo Gobierno será peor, y hay un enorme colectivo, el de los contribuyentes, para quienes sin duda cuanto más tiempo estemos sin Gobierno, mejor.

Los contribuyentes seremos los perdedores
Los equipos económicos de todos los partidos parten de un error garrafal. Según ellos, la recaudación fiscal es baja porque el fraude es muy elevado, tanto como 70.000 millones de euros. Dicen, por tanto: acabemos con el fraude y todo arreglado. Este disparate que empezó con Zapatero parte de un hecho absolutamente falso, que la presión fiscal -ingresos fiscales divididos por el PIB- es baja en relación a la media europea. Esto es falso porque el verdadero PIB es un 20% inferior al oficial, lo que significa que la presión fiscal no es del 32,4%, sino del 40,5%. En 2007, la presión fiscal era del 38%, y desde entonces todos los impuestos han subido a máximos históricos. Rajoy ha llevado el tipo medio efectivo que pagan las familias al 12,7% en 2015 frente al 11% de 2007. Entonces, ¿cómo rayos puede afirmar nadie que esté medianamente informado que ha bajado la presión fiscal?

La frivolidad y la ignorancia de los partidos, los servicios de estudios de los grandes bancos -que arriman el ascua a su sardina- y de los analistas que no analizan resultan pavorosas. España tiene algunos de los impuestos más altos de la zona euro (el IRPF es el tercero, el IVA está por encima de la media). Solo se salvan Sociedades -y porque las grandes empresas apenas pagan impuestos (la mitad de las empresas del Ibex paga cero)-, que ha caído del 23% del total impositivo al 7% en 2015, y las sicavs creadas por el PSOE en los ochenta, que permiten a los ricos escapar de la mayoría de los impuestos. Pero no sacarían 70.000 millones, ni de lejos, aun si pudieran acabar con esta injusticia, lo que está por ver, porque las élites acabarán comprando al nuevo Gobierno como han hecho con todos los anteriores.

La acumulación de falsedades en las cifras de PIB desde 2008 ha llevado a esta diferencia brutal entre el PIB oficial y el real, algo perfectamente comprobable si se analiza la evolución de sus grandes componentes. Es algo que han denunciado numerosos expertos. La 'lucha contra el fraude' ha sido denominador común de todos los gobiernos. Montoro dio instrucciones a la Inspección para que cualquier contribuyente inspeccionado saliera con un acta debajo del brazo con razón o sin ella, aunque luego se perdieran la mitad de los casos en los tribunales. ¿Qué ocurrirá cuando vean que la lucha contra el fraude no da más de sí? Irán a por quienes cobran una nómina y a por el ahorro de las familias, es decir, a exprimir más aún el limón, hasta que acaben con la clase media.

No está claro lo que hará la Comisión. De momento, exige un recorte de 10.000 millones. El nuevo Gobierno pedirá renegociarlo, pero dado que somos el país con más déficit de la eurozona y que inflación más deuda equivale a desastre, no puede aceptarlo. Las ayudas sociales prometidas serán la mitad de la mitad y los contribuyentes pagaremos los pactos con mayores impuestos (IRPF e IVA) y el expolio de la riqueza acumulada con el trabajo y el ahorro de toda nuestra vida, por la que, además, ya hemos pagado todos los impuestos del mundo, patrimonio, depósitos, plusvalías, IBI, etc. Es lo que hemos votado y hemos votado nuestra ruina.

Pero la desaceleración económica y el expolio a los contribuyentes ni siquiera es lo más grave. Lo verdaderamente aterrador es que la crisis actual no se parece a ninguna de las que ha conocido el sistema político europeo. La crisis que viven inconscientemente los españoles no tiene la misma naturaleza que las crisis de Gobierno conocidas hasta ahora, como las que vivieron Italia y recientemente Bélgica.

Como nadie tiene ya autoridad moral en España y menos la Corona, podría parecer que esta es una crisis de Estado, pero no lo es, porque tampoco hay autoridad alguna susceptible de ser obedecida. Cuando se derrumban los valores morales e intelectuales que sostienen la cultura de la sociedad y del Estado, entonces sucede que la naturaleza de la crisis se sitúa en los propios presupuestos de esta. Se trata, en definitiva, de una hasta ahora desconocida crisis de España, cuya naturaleza ha sido puesta de manifiesto por quien hoy está reconocido como indiscutido maestro en teoría del Estado y de la Constitución, Antonio García Trevijano. Es aún prematuro decir cuál será el destino de los aniquiladores de España, desde sus posiciones de poder central o periférico. Pero es seguro que su crimen de lesa patria no puede quedar impune

Roma vencida
Javier Orrico  Periodista Digital 8 Febrero 2016

Occidente vive en la era nefasta del pensamiento débil. Sus enemigos, no. Los grandes engañados de este momento histórico son quienes aún sostienen que hay cosas que están por encima de cualquier debate, de cualquier asamblea, de toda discusión: la libertad y la dignidad, por ejemplo. Pero cuando Roma accede a cubrir toda la belleza que creó durante milenios por la llegada de un bárbaro puritano, un sátrapa que encarna la represión, la intolerancia, el odio a todo lo que somos, una tiranía que cuelga a los jóvenes en público, lapida a las mujeres y las obliga a vivir en régimen de esclavitud, entonces es que todo está perdido.

Bajo las telas que han escondido las obras más nobles y hermosas de la escultura clásica, se lee nuestra derrota, la infamia y la cobardía con que hoy nos arrebujamos, carcomidos por la corrección política, frente a los que sólo esperan nuestra desaparición. Desde fuera y, pagados por ellos, desde dentro, porque el dinero iraní es el que ha alimentado las pantallas tras las que Iglesias ha podido proyectar el régimen al que ahora nos dirigimos.

Es Rohaní, el presidente de Irán, un estado teocrático que aún sueña con vengar su humillación en las Termópilas, quien debe mostrar respeto a las naciones que visita, a una civilización infinitamente superior a la suya. A la de hoy, que ya nada tiene que ver con la Persia mágica y esplendorosa que el Islam exterminó, aquella que cautivó a Alejandro y lo venció con su forma de vivir y sus ciudades maravillosas.

Las más elementales normas de la cortesía y del buen viajero nos dicen que debe ser siempre el visitante el que ha de adaptarse a las costumbres de aquellos que lo acogen. Hace pocos días contaba Rosa Belmonte, nuestra mejor columnista, en uno de sus siempre divertidos y afilados artículos, cómo Oriana Fallaci se quitó el hiyab durante una entrevista a Jomeini, cuando éste sugirió que todas las mujeres que no lo llevaban eran poco menos que putas. Es decir, que todas las mujeres occidentales eran unas putas.

La Fallaci, que no se arredraba, que era feminista de verdad, y por eso acabó abominando de todo el feminazismo oficial, se quitó el pañuelo, ante lo que Jomeini se levantó y se fue. La Fallaci lo llevaba, porque eso está exigido por la urbanidad del visitante, era ella la que se adaptaba y no a la inversa, aunque tuvo que reaccionar ante la intolerable ofensa del tirano. Con un par. Fue la última que tuvo un par en Europa.

El huevo de la serpiente es rojo
Editorial  www.gaceta.es 8 Febrero 2016

Mientras se entretenía a la gente con el señuelo del peligro ultraderechista, ha ido creciendo una ultraizquierda violenta, cerril y alucinada que hoy, con las bendiciones del poder, ha tomado las instituciones. El huevo de la serpiente era rojo.

Durante años, nuestros medios de comunicación han construido un “relato de la vigilancia” destinado a prevenir el supuesto ascenso de la “extrema derecha”, categoría elástica y cada vez más difusa en la que han ido cabiendo lo mismo el skin que el obispo, lo mismo el tendero cabreado que el franquista nostálgico, lo mismo Aznar que Menéndez Pelayo (que ya es elasticidad). “Hay que ahogar a la serpiente en el huevo”, nos decían. Mientras se entretenía a la gente bien pensante con este muñeco, en la vida real ha ido creciendo, con las bendiciones o la inhibición del poder, una serpiente mucho más peligrosa: una ultraizquierda violenta, cerril, alucinada e ignorante, poseída por un enfermizo complejo de superioridad moral, movida por una oscura patología de la venganza histórica. El episodio de este fin de semana ha sido la expresión más elocuente de este fenómeno: un grupo de titiriteros hace apología de ETA y de la violencia revolucionaria (ahorcar jueces, violar monjas, etc.) con dinero público del Ayuntamiento de Madrid y para un público infantil. Es demencial. Pero es lo que hay.

La democracia española se ha construido sobre la premisa, en buena parte falaz, de que el único riesgo serio de alteración violenta venía de la extrema derecha. Hubo, ciertamente, en los años setenta y primeros ochenta un reducido número de grupos violentos de inspiración fascista o falangista, y hubo también un sector del Ejército proclive a forzar una involución política. Pero, en realidad, la ultraderecha quedó desmantelada después de los sucesos de Montejurra (mayo de 1976) y de los asesinatos de Atocha (enero de 1977), que el nuevo régimen utilizó para desactivar al franquismo sociológico vinculándolo con la violencia y el crimen, del mismo modo que la “operación Galaxia” demostró hasta qué punto los sectores golpistas del ejército estaban “fichados” por los servicios de seguridad (el 23-F fue otra historia, como todo el mundo debería saber ya). En aquellos años, por cierto, ETA mataba a 18 personas en 1976 y a 12 en 1977; llegaría a los 64 en 1978 y aún más en los años siguientes. Los GRAPO matarían a ocho personas en 1977. Los separatistas de Terra Lliure seguirían atentando hasta 1987 –fecha de su última víctima mortal- antes de que una parte de sus militantes se marchara a Esquerra Republicana y otra entrara en el Comando Barcelona de ETA.

El hecho es que, pese al volumen incomparablemente mayor de la violencia ultraizquierdista y separatista, los órganos del Estado siempre han considerado prioritario “secar” a la ultraderecha, e incluso hubo en el CESID (el actual CNI) un “área de involución” específicamente dedicada a estas cuestiones y que durante años siguió funcionando aunque ya no existiera ni el menor peligro real. Y por el contrario, el mundo de la ultraizquierda crecía sin la menor vigilancia, e incluso protegido por el poder establecido, que le cedía innumerables parcelas en los medios de comunicación, la universidad, las asociaciones civiles, etc. Ese mundo ha emergido a la superficie con Podemos. El resultado es que, hoy, pueden aparecer en el Ayuntamiento de la capital de España unos apologistas de ETA subvencionados con dinero público. Y no pasará nada.

Es urgente desmontar el tejido de poder tramado por Podemos con el apoyo logístico de los medios de comunicación rescatados por el PP (Cuatro y La Sexta), el inicial estímulo interesado del gobierno Rajoy (ejemplo supremo de estupidez cortoplacista) y el respaldo institucional del PSOE. Hoy las marcas de la extrema izquierda gobiernan Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz y otras ciudades gracias a los votos socialistas. Pedro Sánchez, en particular, es corresponsable directo de tanto desafuero. Y Rajoy y sus sorayos, cómplices por haber pensado (irresponsablemente) que Podemos sería sólo un instrumento para minar al PSOE. Entre unos y otros, nos han dejado encima de la mesa una bomba de relojería. La línea que separa la estupidez de la maldad es, a veces, estrechísima.

España, un teatrillo arrabalero
Fernando Zurita  www.gaceta.es 8 Febrero 2016

La investidura del Presidente del Gobierno toma forma. Aquellos que han criticado la decisión del Jefe del Estado se equivocan quizá por el desconocimiento de su encorsetada función. Debemos tener en cuenta que los deseos no necesariamente se convierten en realidad y que en nuestro sistema no gobierna el partido que gana las elecciones si no aquel que logra formar gobierno. Por ello no tiene mucho sentido el empecinamiento de Rajoy (aunque legítimo), máxime cuando en dos ocasiones ha declinado la posibilidad de optar a convertirse en Presidente. Se me antoja que cuanto menos, si debe morir, debería hacerlo con las botas puestas.

Su decisión, la de negarse y sobre todo la que tiene que ver con no echarse a un lado para posibilitar la investidura de otro candidato mejor visto por el resto del parlamento, sitúa a España en una situación muy delicada. Es necesario poner de manifiesto que la postura enrocada del Presidente en funciones deja en evidencia un carácter de tintes autoritarios en lo político y de egoísmo en lo personal. Su error se fundamenta en no asumir que su futuro no se desprendería de la ronda de consultas con el Rey. Su porvenir le fue revelado por los españoles, en las elecciones vía resultados, plasmado en la pérdida de 63 diputados. Cierto es que no es de recibo que pretenda la Presidencia quien obtuvo 90 escaños pero, ¿dónde podemos encontrar la legitimidad de quién perdió 63?.

Antes, a finales de 2014, Podemos tomaba la iniciativa de la II Transición. Ya dejé por escrito en aquellas fechas que se equivocaban quienes ninguneaban a los neocomunistas. Los partidos asentados al abrigo del postfranquismo miraban con sorna a esos intrusos sin darse cuenta de que les estaban robando la cartera. Ya lo han hecho. Ya gobiernan en las ciudades más importantes de España, en muchos casos con el indecente apoyo de unos socialistas irresponsables y traidores. De unos socialistas que comparten postulados políticos y que rocían todas sus actuaciones con agua bendecida de sectarismo y la intolerancia. El PSOE aún no ha asumido su personaje en esta función. El de convidado de piedra. El de muleta de Podemos. El de bastón de apoyo con el que azotar la libertad de aquellos que no comparten sus postulados.

Hoy Podemos sigue marcando la agenda política. Pablo Iglesias se la escribe a Pedro Sánchez a modo de guión en esa libreta morada que ya marca las directrices del futuro que está por venir. Ese mañana en el que España se ha convertido en el decorado perfecto para la representación de un teatro esperpéntico en el que no falta lo fundamental: el aleccionamiento de abajo arriba. En este sentido no deja de ser llamativo el nombre de la compañía de títeres que el pasado viernes ahorcaba jueces, violaba mujeres y enaltecía terroristas en Madrid, en lo que el Ayuntamiento califica de error. Y es que lo llaman error cuando quieren decir terror. Ya lo hicieron en Navidad en forma de aquelarre laico y lo hacen ahora con teatrillos arrabaleros; sólo queda esperar para conocer lo que nos preparan para Semana Santa.

La casta progre
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Febrero 2016

Pablo Iglesias acudió a los Goya, mitad parodia de los Oscar, mitad aquelarre de 'Zugarramurdivostok', con el esmoquin de Rajoy, pero la casta progre, la más cerrada y borde de Europa occidental, se lo agradeció igual. En realidad, disfrazarse de disfraz es el signo de sumisión que la 'cinecasta' mejor puede entender. Va un Bardem y le dice a otro: «¿Te das cuenta del esfuerzo que hace? Se nota que es de los nuestros». ¡Y vaya si lo es!

El alevín de dictador vestido por Cornejo actuó en un cine madrileño en los funerales de su financiador, Hugo Chávez, junto al galán goyesco de 2003, Willy Toledo, que insultó a media España exhibiendo una camiseta del genocida Ho-Chi-Minh en aquella ceremonia totalitaria de la que nunca se recuperará la industria del apenas cine y apenas español. Hay que ver a Willy y 'Pably' en YouTube gimoteando en memoria de su gorila favorito, antes de que la pasta venezolana le sirviera a Iglesias para aprender a hablar en la tele en voz baja y repetir eso de «no te pongas nervioso». Iglesias va siempre de uniforme descamisado, el 'liqui-liqui' de Alcampo, a la Zarzuela, la Moncloa o el Parlamento, pero cuando hay que coleguear con la casta progre, cuya onomástica son los Goya, se pone lo que sea. Pero que se note que va disfrazado, eh, como los actores. Como lo que es.

Si 'Pably' no fuera un titiritero más de la casta se habría plantado en la alfombra roja con sus zapatillas negras y hubiera dicho que tan intolerable como los recortes nazis y la represión fascista a los titiriteros de AlQaeta es la corrupción generalizada que reina en el mundo del cine, el robo anual al plebeyo contribuyente de millones de euros. ¡Qué ocasión para él, tan de ocasión y de ocasiones, para anunciar que si llega al Poder (o sea, si las viejas élites del PSOE rejuvenecen milagrosamente y le entregan medio Gobierno y después Gobierno y medio) limpiará esos establos de alienante oropel 'hollywoodiense'! ¡Porque, amigas y amigos, tan intolerable es subvencionar películas sin estrenar como butacas sin ocupar!

Hubiera sembrado el terror al soviético modo. Los mismos que han manipulado los datos de espectadores de sus películas se hubieran roto las manos aplaudiendo, como Rajoy, dueño del esmoquin de Iglesias, aplaude cuando alguien dice que el PP lucha implacablemente contra la corrupción.

El pecado de la indiferencia
Amando de Miguel  www.gaceta.es 8 Febrero 2016

Muchas de las tachas con que nos amenaza la vida torva de los viajeros del Metro se reducen a que somos indiferentes al prójimo.

Debo reconocerlo. Me conmovió algo tan trivial como un cantante, acompañado del músico, que iban mendigando unos eurillos a los viajeros del Metro madrileño. Parecían mestizos andinos, muy pinchos ellos. Le echaban corazón al número musical. El estribillo de la pegadiza canción decía: “Pido a Dios/ que no me haga indiferente”. Me dejó pensativo.

Es cierto. Muchas de las tachas con que nos amenaza la vida torva de los viajeros del Metro se reducen a que somos indiferentes al prójimo. Hace unos años por lo menos algunos leían algún periódico, generalmente gratuito. Hoy casi todos van entretenidos con su móvil o artefacto similar. Es lo único que les arranca una medio sonrisa.

Los grandes enemigos de nuestra sociedad (y supongo que de otras) no son el paro, la corrupción, el terrorismo, el derroche del erario, la prima de riesgo. La verdadera amenaza está en la indiferencia. Para eso se inventó el fútbol y los otros que dicen deportes. Ahí se pueden volcar las emociones. De esa forma se desplaza la atención que podría ir a otros problemas colectivos. Se los dejamos en exclusiva a los mandamases que salen por la tele. Aburren mucho. Dicen siempre lo que tienen que decir. Hay uno que siempre va en camisa remangada, incluso para ir a ver al Rey, pero se pone su esmoquin para acudir a la fiesta de los titiriteros subvencionados. Todavía hay castas.

En el Metro nos encontramos muy cerca unos de otros. Realmente nos olemos. Pertenecemos a todo el muestrario de razas. Las miradas nunca se cruzan, excepto los que forman grupo. Hay parejas en las que cada uno permanece atento a su respectivo móvil. Los mestizos siguen con su canción, pero como si no existieran. Casi nadie les da un duro. No parecen muy preocupados con eso de la indiferencia

AUTARQUÍA LO PEQUEÑO Y PRÓXIMO LO NECESARIO
Antonio García Fuentes  Periodista Digital 8 Febrero 2016

La autarquía es en líneas generales, dar prioridad a lo que produce la sociedad más próxima a nosotros, consumir de ello; protegiendo esos recursos que en realidad a todos benefician y dejando lo forastero, para consumos imprescindibles o menos necesarios; todo ello es “riqueza compartida” que beneficia a esa sociedad que inteligentemente lo practica.

En España, donde más se desarrolla ello es en Cataluña; donde el comerciante comprará antes al productor regional, que al de fuera del territorio y además te lo solían decir con toda tranquilidad: “oiga de esto lo tenemos en casa, no pretenderá que le compremos a usted” (respuesta contundente de comerciante al viajante-vendedor de turno).

“En la Antigua Grecia varias corrientes filosóficas vieron en la autarquía un ideal de vida. Para las escuelas cínica, estoica, epicúrea y cirenaica, la autarquía es la situación propia del sabio, que se basta a sí mismo para ser feliz, pues no necesita para ello otra cosa que el ejercicio de la virtud. En este sentido, es la independencia del sabio, que junto a la autonomía (libertad) y la ataraxia (imperturbabilidad) configuran las características ideales del sabio” (Wikipedia).

Si compramos o nos servimos de los servicios más próximos a nosotros, aparte de ayudar al que los produce, nos ayudamos a nosotros mismos, puesto que el dinero así empleado, “rebota en un círculo próximo y algo va dejando en cada rebote, en forma de dinero que volverá a nosotros, como puesto de trabajo y otros beneficios fáciles de deducir si uno emplea a fondo su propio caletre”.

Por tanto compre mejor en la tienda o mercado de barrio, o en el municipal, que en la gran superficie; no emplee por costumbre la tarjeta de pagos, que con tanta profusión nos facilitan los bancos; exija que su dinero se lo den en ventanilla; igualmente al repostar carburantes y otras muchas cosas, procure que se las faciliten “manos humanas”; así está protegiendo el trabajo de muchas personas, a las que “la máquina”, las expulsó de su cotidiano trabajo y los beneficios de ello, han ido a ni se sabe que destinos lejanísimos, que solo crean “miserias”.
Son las defensas que tenemos ante una tecnología, ya tan agobiante, que está convirtiendo en nuevos esclavos o marionetas, a las masas en general; colabore en lo que pueda, puesto que en general si obra así… “se está usted protegiendo a sí mismo y a los suyos”; la alta tecnología ya en muchos casos es una enfermedad grave.

Con esta sutil arma y la mucho más fuerte “resistencia pasiva”; se consiguió en el siglo pasado, la mayor victoria que el hombre ha conseguido a lo largo de toda su historia. Fue protagonizada por el “mahatma Gandhi”, el que bloqueando o boicoteando los productos ingleses, logró derrotar al entonces omnipotente Imperio Británico y conseguir que dejaran el Indostán (Luego India, Paquistán, Bangladesh y Sri Lanka) dándoles la independencia y sin pegar un solo tiro para conseguir tan enorme victoria. La principal arma que empleó Gandhi, fue la rueca y el telar primitivo, pero manejado por millones y millones de convencidos hindúes, que le siguieron en todas sus principales enseñanzas… “lástima que muerto (asesinado) Gandhi casi todos se olvidaron del maestro y hoy sean unos más”, de este perro mundo, sumergido en ese consumo brutal, que aun sabiendo que no es posible para todos, se insiste en ello aunque “se pudra la Tierra”.

Escribo hoy “de esta guisa”; por cuanto en París se han reunido todos los dirigentes del mundo “mundial”, para ver cómo salvan al planeta, pero como nadie habla de que lo que hay es que reeducar a las masas, para que consuman menos y mucho mejor, yo dudo que ello vaya a tener efectos notables, puesto que el principal mal, nadie lo toca ni quiere hablar de él.

Claro que hablar de estas cosas, ahora precisamente que son, “los días felices de unas nuevas felices navidades (Escribo a mediados de diciembre) , donde el consumo y las basuras que ello producirán serán nuevas montañas de desechos que seguirán envenenando el planeta, es de un valor que pocos tendrán y menos entenderán”; pero si alguien sabe otro camino para saneara “nuestra casa en el espacio sideral”… que por favor, me lo diga: Gracias.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Rajoy quiere partir la Transición por el centro
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Febrero 2016

La Transición fue posible porque los franquistas pactaron con los comunistas la cancelación definitiva de la Guerra Civil. Pero si el pacto del Rey y Suárez con Carrillo y el PCE del interior (Tamames, Camacho, Sánchez Montero) hizo posible el cambio de régimen, el asentamiento de la democracia se produjo por la creación de dos partidos de centro: UCD y el PSOE, que se situaban, respectivamente, a la izquierda y a la derecha de AP y el PCE. En la Transición había también cuatro grandes partidos, pero la hegemonía, en la Derecha y en la Izquierda, estaba en los dos de centro, UCD y PSOE, que formaban con AP y PCE dos bloques constitucionales claros. Y pese a la continua y trágica política de cesión a los separatistas, la alternancia de derecha e izquierda, tangentes por el centro, dio estabilidad y continuidad al sistema. Casi cuarenta años ya. Algo impensable en 1976.
La organización del centro desde la Derecha

UCD, creada desde el Gobierno, tenía una organización tan azul mahón (uniforme falangista) como AP: gente como Martín Villa o Rosón eran, simplemente, más jóvenes que los "siete magníficos" de AP, cuyo jefe de filas, Manuel Fraga, era más reformista que todos ellos, pero había elegido presentarse a las elecciones junto a los ministros más brillantes del franquismo del milagro económico: Fernández de la Mora, Silva Muñoz, López Rodó o Fernando Suárez. UCD, en cambio, incorporó a la estructura territorial del Movimiento personalidades y minipartidos antifranquistas: monárquicos juanistas (Calvo Sotelo), liberales (Garrigues), democristianos (Álvarez de Miranda, Alzaga) y socialdemócratas (Fernández Ordóñez).

Aparentemente, y así se cuenta todavía hoy, la pugna en la Derecha se dirimió entre nostálgicos del franquismo (AP) y reformistas (UCD), pero nada más falso. La guerra dialéctica entre el llamado "bunker", cuyas dos organizaciones fundamentales eran los Ex-combatientes de Girón (aunque se quitaban el "ex", eran muy mayores) y Fuerza Nueva, de Blas Piñar. Y el gran debate sobre la continuidad o reforma del franquismo tuvo lugar en las Cortes sobre la Ley de Reforma Política de Adolfo Suárez, que defendió, frente a Blas Piñar, el único orador capaz de batirlo: Fernando Suárez. Fue quizás el más brillante de los debates parlamentarios desde la Guerra Civil. Y sobre la mayoría numérica, asegurada desde el Gobierno, quedó clara la superioridad política de los reformistas. Ahí empezó a construirse el futuro Centro: desde las dos Derechas que temían o defendían el cambio político.

La división posterior entre AP y UCD obedeció a cálculos electorales y apuestas personales, no a grandes diferencias ideológicas. Y ganó UCD. Pero Fraga participó en nombre de AP en la redacción de la Constitución, y cuando se votó en las Cortes, una parte de los escasos diputados votaron en contra, sobre todo por el Titulo VIII, pero el bloque de derecha democrática y constitucional quedó ya claramente delineado. Tras el segundo triunfo de UCD en las elecciones generales de 1979, se produjo una crisis en torno al liderazgo de Suárez, alentada por el PSOE, la Zarzuela, AP y dos sectores de UCD: el conservador (Herrero de Miñón) y el democristiano (Alzaga).
La dispersión de una derecha centrista

El Golpe del 23F de 1981 fue producto de esa debilidad de Suárez, cercado por enemigos dentro y fuera de UCD. Y el líder de la Derecha que hizo la Reforma, la Constitución y ganó dos elecciones generales dimitió "para que la democracia no fuera un paréntesis en la historia de España". Dejó UCD, guardando en su alma entre falangista y opusina un odio más que justificado a los poderes fácticos de la Derecha, del Rey a la CEOE, olvidando que esa Derecha lo había hecho a él de la nada. Y UCD estalló. Suárez inventó el CDS. Herrero, en la Operación "Tormentas Azules", se llevó a los conservadores a AP, y Alzaga a los democristianos; Fernández Ordóñez ideó el PAD para integrarse en el PSOE; y Suárez creó el CDS.

Pero el Centro de UCD no se perdió en AP sino que se vació en un nuevo molde que, al cambiar el liderazgo de Fraga por el de Aznar, pudo volver a ganar las elecciones. Porque ya no se trataba de encontrar una equidistancia entre el franquismo y el antifranquismo, que era el PCE, sino de encontrar una alternativa nacional y liberal-conservadora que pudiera competir con la socialdemócrata, en la que el PSOE tenía la hegemonía.

Muchos de los valores de AP se modernizaron en UCD y en el PP. Pero si la UCD no hubiera existido y la alternativa de la Derecha después de Franco hubiera sido la de la AP de los "Siete magníficos", es difícil que una de las dos patas del sistema hubiera podido sostener al menos, la mitad del edificio constitucional, cuyo valor nos parece hoy mayor que nunca, sin duda porque vemos que es fácil que se venga abajo en los próximos meses.
La organización del centro desde la Izquierda

Si la creación de una derecha democrática tras la muerte de Franco fue difícil porque la mayor parte de los políticos derechistas organizados estaban en el Movimiento, tampoco era fácil la creación de una Izquierda democrática, ya que la única organización existente frente al franquismo era el PCE, llamado "El partido" no sólo por vicio totalitario sino porque realmente era el único organizado frente a la Dictadura. El PCE de dentro de España era una fuerza democratizadora, precisamente porque en él se habían juntado o protegido muy diversas sensibilidades políticas. Es verdad que la democracia se entendía como un período, ilimitado en el tiempo, que permitiría que la sociedad evolucionara pacíficamente hacia el socialismo, pero desde la condena de la invasión de Checoslovaquia en 1968 y el Manifiesto-Programa , con el Pacto por la Libertad que incluía los sectores reformistas del franquismo, la aceptación de la democracia estaba clara.

No eran tan sinceramente democráticos los dirigentes del PCE en el exterior, que nunca entendieron el gran potencial del partido en 1975-77 y que aceptaron el "eurocomunismo" como una forma de subsistencia de la izquierda en la Europa democrática después de varias crisis: la fallida Primavera de Praga, el golpe que acabó con el régimen social-comunista de Allende, la crisis italiana ante la posible llegada al poder del PCI, con el asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas y el intento golpista de Almirante que pusieron en jaque el sistema democrático italiano y, sobre todo, la radicalización de la Revolución de los Claveles en Portugal hacia un régimen de tipo soviético con el PCE ferozmente estalinista de Cunhal, el Gobierno de Vasco Gonçalves y cabecillas militares como el "Almirante rojo" Rosa Coutinho o Saraiva de Carvalho hicieron temer a Occidente que el fin de la dictadura de Franco se pareciera al de la de Salazar en Portugal.
El PSOE, un invento con éxito

Entonces fue cuando se puso en marcha la creación de un partido de izquierda socialdemócrata que impidiera una hegemonía comunista como la del PCI en Italia. En realidad, la forja de un nuevo PSOE era prioritaria para los servicios secretos de Franco. San Martín, jefe de inteligencia del aparato de Carrero llamado SECED, luego CESID y ahora CNI, cuenta en sus memorias cómo protegieron a "Isidoro" (Felipe González) en su viaje a Suresnes para defenestrar a los viejos masones de la cúpula del PSOE. En Franco primaba sobre todo la preocupación por la masonería, para evitar que pudiera dividir el Ejército como sucedía antes de la Guerra Civil. En los USA y la OTAN, que vieron cómo la URSS se hizo rápidamente con las colonias portuguesas en Africa (sobre todo Angola y Mozambique) la preocupación era evitar que los comunistas llegaran al Poder en España y que un Sahara en manos del POLISARIO y Argelia fuera feudo soviético.

Esa convulsa situación internacional explica la Marcha Verde, la entrega del Sahara a Marruecos (aliado de los EEUU) y, dentro de España, la financiación del PSOE a través de los sindicatos alemanes y la AFL-CIO (con fondos de la CIA) y la organización desde la CEOE (que actualizó la parte empresarial del Sindicato Vertical) de una UGT capaz de competir con Comisiones Obreras. En esa apuesta por el PSOE y la UGT fueron cayendo rivales del PSOE como el PSP de Tierno y la FDPS, que tenían peligrosas querencias por Libia e Irak, y la USO, el sindicato rival, aunque no comunista, de UGT.

El dinero americano para el PSOE, vía Alemania –hasta los carteles se hacían allí- no hubiera sido tan eficaz sin un líder como González y un estratega como Guerra, pero, sobre todo, sin coincidir con el deseo de la gran mayoría de los votantes de una izquierda por estrenar en las urnas pero que quería un partido socialista que no pusiera en peligro la prosperidad aún reciente -y por ello más valorada- de la segunda etapa del franquismo. No querían franquismo, pero tampoco antifranquismo, es decir, PCE, así que votaron PSOE, un partido que la gran mayoría no había votado jamás.

La creación de ese centro-izquierda con las siglas del PSOE, más apoyado en las urnas que en los medios de comunicación, que, al margen del golpista El Alcázar, eran devotos del franquismo (La Vanguardia), liberales pro-UCD (Grupo 16) y entre UCD y PSOE (El País), todos con redacciones mayoritariamente pro-comunistas, no radicalizó al PCE sino todo lo contrario. Tras aceptar, con su legalización, la Bandera y la Corona, firmó los pactos de La Moncloa, participó (Solé Tura) en la Constitución y pidió el voto en el referéndum de 1978. El único grupo fuera del consenso constitucional fue la ETA y, con su abstención, el PNV. Tal era la fuerza del Centro, o de los dos centros inventados en la Transición.
Rajoy vuelve a Fernández de la Mora, Iglesias a la ETA y el PCPE

Si Rajoy se sale con la suya, vamos a elecciones en verano y de ellas salen hechos pedazos el PSOE y Ciudadanos, volveremos al cainismo de la izquierda minoritaria (ETA, FRAP, el PCPE de Ignacio Gallego) que en 1976 soñaba con la Guerra Civil, porque eso significaría la hegemonía de Podemos sobre el PSOE. Y volveremos también a una Derecha lela, atrincherada en los atavismos conservadores de la vieja Alianza Popular, el primer partido de Rajoy, cuando lo cautivaba el más brillante y menos demócrata de los "Siete Magníficos", Fernández de la Mora, autor del libro que incensaba en El Faro de Vigo: La envidia igualitaria; un "magnífico" que votó no a la Constitución. Si Rajoy e Iglesias se salen con la suya y logran polarizar el voto entre una derecha sin horizonte y una izquierda chequista, que ha archivado la socialdemocracia para idolatrar a la ETA y servir al separatismo antiespañol, podrá decirse de verdad que la Transición y el Régimen Constitucional de 1978 han muerto. Nunca politicastros tan limitados habrán logrado desastre tan monumental.

Podemos: el partido revolucionario del precariado
Fernando José Vaquero Oroquieta www.latribunadelpaisvasco.com 8 Febrero 2016

La formación liderada por Pablo Iglesias se encuentra en una encrucijada formidable: no en vano, cualquier escenario le es favorable. Acaso participe en un gobierno “progresista y de reforma” presidido por el socialista Pedro Sánchez. Pero, de formarse cualquier otra fórmula de gobierno, Podemos estaría, ahí, en la oposición, dispuesta a recoger todos los réditos del desgaste de las demás formaciones. Y, de no forjarse tales, de celebrarse nuevas elecciones, a principios de verano tal vez, deglutiría Izquierda Unida y captaría nuevos votos socialistas, convirtiéndose en el segundo partido español; materializándose el temido sorpasso a un PSOE en declive como partido hegemónico de las izquierdas. No obstante, persiste sin ser elaborado todavía un diagnóstico compartido, y en todo caso decisivo, acerca de su naturaleza. Podemos, entonces: ¿es neocomunista?, ¿es populista?, ¿ambas cosas? ¿O estamos ante otra cosa?

¿Neocomunistas o populistas?
Es innegable que muchos de los líderes y de los activistas de Podemos proceden del marxismo-leninismo. Así, el propio Pablo Iglesias militó durante años en las Juventudes Comunistas (rama juvenil del Partido Comunista de España) al igual que la que fuera su pareja Tania Sánchez, la eficaz “submarino” de Podemos en Izquierda Unida. También estuvieron vinculados con ambas formaciones de izquierda, en diversos niveles y circunstancias, Juan Carlos Monedero y numerosos “cuadros medios” de Podemos. Íñigo Errejón, por su parte, se movió inicialmente en el entorno de los trotskistas de Izquierda Anticapitalista, ahora Anticapitalistas a secas; colectivo de larga trayectoria que ha generado no pocas tensiones en el seno de Podemos y que contribuyó, particularmente en sus inicios, a su lanzamiento, extensión y configuración.

El tercer ingrediente humano de Podemos es el de los procedentes de diversos colectivos asociados -de un modo a otro- al Movimiento del 15 M; es el supuesto de la cofundadora de la formación Carolina Bescansa. Cuestión aparte y más compleja es su relación con los agregados en algunas comunidades, por ejemplo las Mareas municipalistas gallegas. Por último, otras fuerzas se les han asociado electoralmente, caso de Compromís en Valencia; otra coalición de múltiples ingredientes a su vez.

En cualquier modo, pervive un razonable interrogante en torno a su verdadera naturaleza; no en vano ésta determinaría su programa político en toda su extensión, del que en realidad, se sabe muy poco. Por ello, es lícito preguntarse, ¿existe, tal vez, una agenda oculta?

Es incuestionable, antes que nada, que la figura de Lenin genera, entre la mayoría de líderes podemitas, un enorme atractivo. Es más, Pablo Iglesias, alardea de ello sin ningún recato. Pero, ¿qué significa ser leninista en pleno siglo XXI? Pues, ante todo, la conquista y el ejercicio del poder a cualquier precio. Y para conseguirlo, servirse de un tacticismo despiadado; lo que explica las contradicciones, lagunas, pronunciamientos demagógicos y oportunistas -también las mentiras más o menos veladas- de los líderes podemitas. Recordemos la polémica y comentarios que generó su invocación, en la asamblea fundacional de Podemos en octubre de 2014, al “asalto de los cielos”; como horizonte activista ideal. Una invocación al impulso revolucionario de los comunistas, desde la experiencia frustrada de la Comuna, según palabras de Karl Marx, hasta llegar a la mismísima Revolución rusa de 1917. Pero todo aquello hoy día parece muy lejano, carente de interés e incomprensible, salvo para iniciados. Y, ciertamente, no nos encontramos en un contexto de guerra mundial con millones de movilizados, desplazados y víctimas. Ni sufrimos un régimen autocrático con millones de desposeídos al borde de la insurrección y espoleados por diversas fuerzas revolucionarias de naturaleza violenta. Tampoco existe un partido bolchevique o similar que maneje unos miles de militantes fanáticos, decididos y despiadados, dispuestos a jugárselo todo. El mundo se encuentra interrelacionado, globalizado, con una economía de alcance planetario. Ya no existen fuerzas insurreccionales, al menos en Europa, que aspiren a una transformación radical del capitalismo, hacia un renovado “socialismo real”, al precio del aniquilamiento de la burguesía y de todo opositor. Es más, lo que queda de proletariado aspira, más que a nada, a vivir como buenos burgueses. Y el modelo vital de gran parte de las izquierdas es el de la gauche-caviar. Si el marxismo-leninismo “clásico” se sustentaba en el control de los medios de producción, en la eliminación de la propiedad privada, y el ejercicio terrorista de un poder político centralizado y omnipresente, los izquierdistas de hoy quieren vivir bien y sus modelos vitales están por completo alejados de aquellos militantes austeros, rudos y disciplinados, capaces de sacrificar todo confort y proyecto personal en aras de los intereses del partido. No existen, pues, “condiciones objetivas” para el despliegue fatal de un estallido revolucionario violento.

El socialismo del siglo XXI
Las diversas izquierdas, especialmente desde la caída del Muro de Berlín allá por 1989, se encuentran, sobre todo las del espectro “comunista” (ya pro-soviéticas, estalinistas, pro-maoístas, pro-albanesas, pro-yugoslavas, trotskistas o castristas), en un período de debate y remodelación. Para ello vienen buscando nuevos instrumentos teóricos; de ahí la importancia del análisis gramsciano, de su interés por la conquista de la “hegemonía cultural” y su vocación de “intelectuales orgánicos” catalizadores de novedosos modelos de transformación social potencialmente revolucionarios. De ahí ese constructo denominado “socialismo del siglo XXI”, enunciado por primera vez por Heinz Dieterich Steffan, y al que se remitiera Hugo Chávez en el V Foro Social Mundial; de modo que la denominada “Revolución Bolivariana” era su criatura más desarrollada. No es casualidad, pues, que algunos de los dirigentes de Podemos (y los de las CUP, ETA, etc.) hayan mantenido –o mantengan- estrechas relaciones con el régimen chavista. Y, en el caso de sus vínculos con el régimen iraní actual, no se trata tanto de abiertas simpatías políticas, como de mero oportunismo: soportes técnicos accesibles, financiación de laque beneficiarse, alianzas tácticas para poder avanzar, coincidencias revolucionarias en suma. Una vinculación que escandaliza a tantos, dado el trato dispensado a la mujer en aquél país tan alejado en sus usos del modelo feminista implantado en nuestra decaída Europa; lo que se antoja como una alianza contra-natura que, sorprendentemente, desde las izquierdas se ignora por completo. Pero, ya dijimos, el leninismo es, ante todo, oportunismo y ausencia de escrúpulos; o si lo prefieren, puro y duro tacticismo.

El continuo reclamo de Podemos, entre otras, a nuevas fórmulas de democracia directa y representativa, les ha generado la acusación de “populista”; término empleado a modo de insulto, o descalificativo apriorístico, indiscriminadamente. Y, es bien cierto, no pocas de las actuaciones de Podemos pueden calificarse inequívocamente como tales: sus discursos altaneros, sus propuestas de “empoderamiento” de determinados colectivos (especialmente “las mujeres”, lo que les hace abrazar la ideología de género), sus ataques sentimentales a “la vieja casta” y a “los poderes mediático-financieros” (de los que también se han beneficiado y mucho, caso de diversas televisiones privadas), su persistencia en la denuncia de hipotecas abusivas, sus continuas invocaciones al hambre y la supuesta degradación de amplios sectores populares, su denuncia de la expatriación de muchos de los integrantes de la “generación mejor formada de la historia”, etc., etc. Acaso la naturaleza última de Podemos no sea populista, pero muchas de sus tácticas sí lo son.

En todo caso, decíamos, el proletariado ya no es un actor revolucionario. Entonces, ¿qué sectores sociales son susceptibles de una acción transformadora? Hablemos, ya, del precariado.

Un nuevo actor en escena: el precariado
Este neologismo, que por su paralelismo al de proletariado suena un tanto mordaz, se viene empleando, desde hace una década, en diversos estudios políticos, económicos y sociológicos de las escuelas de izquierdas más vanguardistas. Pero el término empieza a ganar fortuna, también en otros medios ideológicos. Así, el analista de Libertad Digital José García Domínguez aseguraba, el pasado 26 de enero, que es en relación a esta cuestión del precariado donde radicaría la principal contradicción de Podemos. Dirigiéndose a un “público” instalado en la precariedad, esta formación no estaría en condiciones de satisfacer sus necesidades, por lo que está garantizado su fracaso. No en vano, difícilmente puede resolver «La contradicción que se deriva de querer ser, por una parte, el gran partido del precariado, la fuerza que represente a los excluidos del colchón de seguridad del Estado del Bienestar, ese que configuran los contratos laborales indefinidos, los salarios decentes auspiciados por el poder de negociación sindical y la estabilidad vital garantizada, y, por otro lado, vindicarse como un grupo progresista al uso que rechaza por retrógrada y reaccionaria cualquier limitación nacional a los movimientos migratorios». De modo que «Expresado de forma sintética: los sueldos de su base electoral tenderán de modo crónico a mantenerse estancados en el nivel de subsistencia a causa de que, a su vez, la oferta de mano de obra tiende a hacerse infinita merced a los flujos migratorios». Si fuera realmente populista, Podemos adoptaría la posición del Frente Nacional francés ante la emigración; lo que dado su radicalismo izquierdista, es genéticamente imposible.

Para otros analistas no existe precariado, sino precariedad, todo hay que decirlo; incluso desde posiciones de izquierda. En cualquier caso, se trata de un concepto novedoso, en alza y progresivamente aceptado en las ciencias sociales y algunos analistas de los medios de comunicación.

Pero, ¿cómo surge este concepto de precariado? Luis González afirma que “precariado” «se usa desde hace al menos una década. Según la mayoría de las fuentes, este neologismo se forma a partir de los sustantivos “precariedad” y “proletariado”, aunque para el sociólogo [francés, ya fallecido] Robert Castel se trata de una contraction des mots précarité et salariat. Entre los principales valedores y difusores de este neologismo tenemos representantes del mundo académico, como el propio Robert Castel, y activistas, como el italiano Alex Foti, uno de los promotores de las “celebraciones” de San Precario en Europa. Para Foti, el “precariado” de nuestra sociedad posindustrial vendría a ser lo que fue el proletariado de la sociedad industrial. Para aproximarnos a una definición del término podríamos proponer, como punto de partida: “clase de desempleados y trabajadores que se encuentran en situación de precariedad prolongada por su bajo nivel de ingresos y por la incertidumbre sobre su futuro laboral”».

Uno de los autores que más ha difundido este concepto, y lo que de él se deriva, es el británico Guy Standing, catedrático de la Universidad de Londres y cofundador de la Red Mundial de Renta Básica. En su libro Precariado. Una carta de derechos (Capitán Swing, Madrid, 2014) entiende que la estructura de clases nacida en la Revolución Industrial está sufriendo profundos cambios. Así, hoy día, especialmente en países como España, Italia y Grecia, existirían a su juicio seis clases sociales, tal y como lo sintetiza el periodista de la revista izquierdista Alternativas Económicas J. P. Velázquez-Gaztelu.

1. Una minúscula plutocracia acaparadora de buena parte de los recursos.
2. La élite, también muy minoritaria, quien obtiene sus ingresos de las rentas del capital.

3. Una clase media, media-alta, bien formada, quien disfruta de un trabajo por cuenta ajena, bien remunerado y con gran seguridad económica.
4. El proletariado tradicional, con empleo a tiempo completo, pero sin posibilidades de ascenso social.

5. El nuevo precariado, predestinado a una inestabilidad laboral, con sueldos de supervivencia indefinidamente, y que en los tres países citados podría sumar al 40 % de la población.
6. El lumpen-precariado, al margen de cualquier actividad laboral y sin apenas prestaciones por parte del Estado.

¿Una nueva clase social en ciernes?
El precariado, según Guy Standing, sería la clase que más crece en número, siendo muy demandada por las grandes corporaciones transnacionales; al tratarse de mano de obra barata y de fácil despido, condenada a una “incertidumbre crónica” y en un “estado de frustración personal permanente”.

El politólogo, cofundador e ideólogo de Podemos Juan Carlos Monedero, en su artículo ‘Precariado’, o la frustración en el capitalismo del deseo, de 13 de septiembre de 2013, se mostraba muy crítico con la consistencia y valores de esta “nueva clase”, que se estaría conformando, y que todavía carecería de una autoconciencia revolucionaria. Así, afirmaba que «Vivimos en un capitalismo del deseo, de la información, de las marcas, del diseño, del dinero las finanzas virtuales. En este capitalismo de diseño el precariado es el pasmado que ha gastado sus ahorros en un publicitado perfume y el éxito social no llega. Es el invitado a una fiesta –no el excluido de siempre- donde todos los que son como él o ella están convocados pero a los que les dan con la puerta en las narices. La condición esencial del precariado es su frustración. ¿Puede convertirse en voluntad política de cambio?». El precariado se caracterizaría, siempre según Monedero, por ser gente muy formada, urbanita, que se sostiene en buena medida al disfrutar de una red familiar, que vive en un entorno en el que la juventud se extiende a los 40 años y en que las mujeres disfrutan y luchan por la igualdad, que comparte la rebeldía e inconformismo heredado de mayo del 68. Pero, paradójicamente, se encuentran «profundamente conectados a las redes, al tiempo que desconectados del mundo real». Un juicio, en todo caso, muy sugerente.

Como buen marxista, Monedero no elude la pregunta inevitable: ¿acaso no son lo mismo precariado que proletariado? Respondiendo que «Standing insiste en que son realidades diferentes. En el fondo, lo que está diciendo es que el mundo del Estado social se está marchando. La diferencia entre el precariado y otras formas laborales subalternas no está tanto en su “descenso” laboral, sino en la lectura que construyen del lugar que merecen». Existiría, a su juicio, un problema de “conciencia de clase”, pues el precariado todavía no se concibe ni como clase en sí, ni como proletariado. De ahí que José García Domínguez, coherentemente, entienda –según veíamos- que Podemos no puede llegar a satisfacer esas necesidades tan “pequeño-burguesas”, diríamos en un lenguaje un tanto arcaico, de esta nueva clase.

Ya en el plano estrictamente político, Standing asegura que el precariado no puede compartir, dado su estado, necesidades y desarrollo, las clásicas posiciones ofertadas desde el centro-izquierda y el centro-derecha; puesto que ni lo entienden ni contemplan en sus políticas reales. Así, el precariado se orientaría políticamente en tres direcciones, conforme su encuadramiento social:

1. Los procedentes de medios obreros “tradicionales”. En el caso francés, por ejemplo, achacarían sus males a los inmigrantes, por lo que se explicaría el desplazamiento de antiguos votantes de la izquierda, especialmente del PCF, al Frente Nacional.

2. Las minorías y los inmigrantes, quienes tratan de permanecer desapercibidos en un intento de evitar problemas y agresiones.

3. Los jóvenes con mejor formación, las mujeres, los ecologistas, los discapacitados. Todos aquéllos a quienes se ha prometido una carrera profesional al uso; lo que se ha incumplido al encontrar la precariedad, perdiendo derechos sociales y capacidad de consumo. Standing concibe este grupo, que califica como “ciudadanos de segunda”, como el electorado natural de Podemos, Syriza, etc.; no en vano los partidos tradicionales, así como los sindicatos “de clase”, no les representan. Pero, asegura Monedero, concurre la dificultad añadida de «Los golpeados históricos [el proletariado] que desprecian al precariado (siendo ellos mismos precarios) y el precariado despreciando a la capa inferior de la clase obrera. De lo que se trataría es de encontrar la ventana de oportunidad para unir fuerzas». Todo ello configura la crisis de la “izquierda tradicional” a la que, desde Podemos y sus cenáculos intelectuales, pretenden dar la respuesta que contemple una hipotética “alianza de progreso” entre ambas clases sociales por “conscientes” y “avanzadas”.

Proletariado y precariado: mismo combate
Vemos, pues, que los ideólogos de este “socialismo del siglo XXI” en permanente reelaboración entienden que, ante este nuevo escenario social de alcance internacional, las fórmulas tradicionales han fracasado; no en vano, la derecha habría impuesto su recetario neoliberal como un “nuevo sentido común”, y, según Juan Carlos Monedero en el artículo citado, «la izquierda socialdemócrata abrazó el neoliberalismo bajo el paraguas de la tercera vía. La izquierda no socialdemócrata se socialdemocratizó». De modo que una nueva izquierda sería más necesaria que nunca para avanzar, desde una perspectiva de progreso, y responder adecuadamente a las “agresiones” del neoliberalismo. Y así concluía Monedero ese artículo de 2013: antaño «La clase obrera podía asaltar los cielos porque el grueso de la humanidad era trabajadora y el sistema capitalista es un modo de producción sostenido sobre el trabajo ajeno. Pensar revolucionariamente al precariado sin cambiar el capitalismo es un exceso. Un precariado que, de momento, lo que quiere es mejorar sus condiciones de vida. La conciencia será el resultado de las luchas».

Para cualquier observador atento de la realidad sociopolítica actual, parece evidente que la agit-prop de Podemos está enfocada fundamentalmente hacia estos sectores sociales precariados emergentes; así como al proletariado “clásico” al que invoca bajo las fórmulas de “poder y unidad popular”, en la pretensión táctica de una “alianza de progreso”.

Si «la conciencia será el resultados de las luchas», Monedero dixit, la canalización política de las fuerzas eclosionadas en el entorno de los movimientos del 15 M, merced al impulso de las minorías dirigentes de Podemos y sus laboratorios de intelectuales, viene perfilando y acentuando el potencial revolucionario del precariado y su alianza táctica con el proletariado residual. En esta labor, los dirigentes de Podemos, y sus cenáculos académicos y mediáticos, conforman el “intelectual orgánico” que elevaría y trasladaría la conciencia colectiva de ambas clases, de virtualidad revolucionaria, en una nueva mentalidad común hegemónica de indudable orientación radical-progresista.

En cualquier caso, el marxismo es una ideología elitista que desprecia al pueblo, por entenderlo inculto y alienado. De este modo, los dirigentes de Podemos, como buenos marxistas-leninistas que son, y encantados de conocerse, con toda seguridad contemplan una “agenda oculta”. La cuestión es: ¿cuáles son sus líneas rojas y los límites de sus ambiciones?

Movimientos secesionistas
¿Peligra de nuevo la unidad de Bélgica?
El partido independentista flamenco N-VA ha reactivado el debate sobre la descentralización o disolución del Estado belga.
Juan Sanhermelando @jsanhermelando Bruselas El Espanol 8 Febrero 2016

La tregua ha durado poco más de un año. La posible independencia de Flandes vuelve a estar en la agenda de la política belga. El partido independentista flamenco N-VA, dirigido por Bart De Wever, ganó las elecciones de 2014. Pero en lugar de insistir en sus demandas secesionistas, decidió integrarse en el Gobierno federal belga, en una coalición a cuatro bandas con los liberales valones -cuyo líder, Charles Michel, es el primer ministro- y los liberales y democristianos flamencos. La condición era no plantear nuevas reformas del Estado en toda la legislatura, es decir, hasta 2019.

Pero desde principios de este año, el debate secesionista ha vuelto a reactivarse. La primera piedra la lanzó la ministra flamenca de Asuntos Sociales, Liesbeth Homans. En un programa de televisión sobre predicciones de lo que ocurrirá en los próximos cinco años, Homans dijo que 2020 es demasiado pronto para la separación de Flandes y Valonia. “Espero que Bélgica deje de existir en 2025”, agregó.

Pocos días después, el propio De Wever publicó un comunicado en el que apostaba por reactivar la reflexión sobre la reforma del Estado belga, con el fin de avanzar hacia un modelo confederal, con la mayoría de poderes cedidos a las regiones (Flandes y Valonia) y mínimas competencias en el gobierno central. El líder de la N-VA respondía así a las críticas del Movimiento Flamenco, una organización equiparable a la Asamblea Nacional Catalana, por haberse olvidado de la independencia tras llegar al Gobierno.

De Wever admitió que las críticas estaban “en parte” justificadas, y encargó a dos dirigentes del partido, Hendrik Vuye y Veerle Wouters, que preparasen propuestas para avanzar hacia el confederalismo. La pausa en la reforma del Estado “no significa que el movimiento flamenco deba detenerse; y mucho menos que la batalla de ideas deba interrumpirse”, escribió el líder de la N-VA en una declaración que ha revolucionado al Gobierno belga. El primer ministro, Charles Michel, se ha visto obligado a recordar que hasta 2019 no habrá más descentralización y el líder de los socialistas valones, Elio di Rupo, le acusó de gobernar con los que quieren destruir el país.

¿Un movimiento estratégico?
Entre 1970 y 2011, la estructura del Estado belga se ha reformado seis veces, todas ellas hacia una mayor descentralización y autonomía para Flandes y Valonia, con la capital, Bruselas, como invitada incómoda. La región flamenca, más rica y con mayor potencia comercial, se queja de tener que financiar a los valones, con menor renta y en proceso de reconversión industrial. La apoteosis del enfrentamiento se vivió tras las elecciones de 2010, cuando Bélgica batió todos los records al tardar 541 días en formar Gobierno.

La reactivación de las demandas independentistas por parte de De Wever es un “movimiento estratégico” y prácticamente un “show político” que “no debe cegarnos”, según explica a EL ESPAÑOL el director del departamento de Ciencia Política de la Universidad de Gante, Carl Devos. La N-VA ha evolucionado en los últimos años desde un partido puramente separatista hacia una formación de carácter liberal-conservador que ofrece a los votantes propuestas en materia de inmigración, reforma económica o defensa. Su objetivo es ampliar su base electoral, ya que el independentismo sólo atrae a entre el 10%-12% de los electores en Flandes.

¿Por qué se reactiva entonces el debate secesionista? Para Devos hay varios motivos. En primer lugar, De Wever quiere acallar las crecientes críticas del Movimiento Flamenco. De paso, resuelve un problema político, ya que el encargado de preparar las propuestas confederales, Hendrik Vuye, abandona la dirección del grupo parlamentario de la N-VA, donde era cada vez más contestado. Finalmente, intenta frenar la caída en los sondeos y el trasvase de votos a la extrema derecha del Vlaams Belang.

“A la N-VA le gusta retratarse como un partido diferente a los demás. Y al entrar en el Gobierno han perdido parte de su atractivo, de su frescura. Ya no parecen tan diferentes. Y una forma de reinventarse, de recuperar esa imagen de partido político rebelde, es referirse de nuevo al confederalismo”, explica el politólogo belga. A su juicio, el hecho de que las reformas no se activen de inmediato sino que la única iniciativa sea estudiar posibles medidas para el futuro demuestra el escaso entusiasmo de la N-VA sobre esta cuestión.

La influencia del proceso catalán
El proceso independentista en Cataluña influye en el Movimiento Flamenco, que se queja de estar quedándose atrás, pero los dirigentes de la N-VA intentan desvincularse de lo que sucede en Barcelona. Ninguno de ellos ha propuesto en público a Cataluña como ejemplo a seguir, ni ha planteado un referéndum unilateral ni convertir las próximas elecciones regionales en un plebiscito sobre la independencia, resalta Devos. “La influencia está entre extremadamente limitada e inexistente”, apunta.

El único líder nacionalista importante que se ha referido expresamente al caso catalán ha sido el ministro del Interior, Jan Jambon. El ministro ha dicho en una entrevista al periódico De Morgen que una independencia unilateral de Cataluña supondría un problema “muy difícil” para el Gobierno belga, que incluso podría provocar su caída. La N-VA se aprestaría a reconocer al nuevo estado catalán, mientras que los liberales valones de Charles Michel se negarían a menos que el Gobierno español aceptara la secesión.

EN UNA MANIFESTACIÓN CONTRA LA ISLAMIZACIÓN
Conmoción en Francia por la detención de un prestigioso general
El trato recibido por el general de la Legión Extranjera ha causado gran malestar en el Ejército. Christian Piquemal tuvo conocimiento de que la concentración había sido prohibida y, escandalizado ante el silencio mediático, decidió asistir.
Gaceta.es 8 Febrero 2016

Una veintena de personas fueron detenidas la tarde de este sábado en la ciudad francesa de Calais cuando participaban en una concentración convocada por Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) para denunciar el daño social que causa el aumento de inmigrantes y refugiados musulmanes. El diario La Voix du Nord ha indicado que alrededor de 150 personas se habían concentrado hacia las 13.00 locales (12.00 GMT) en las cercanías de la estación de tren de Calais, ciudad conocida por la afluencia de inmigrantes que tratan de pasar al Reino Unido.

Después de varios llamamientos para que se dispersaran, las Fuerzas de Seguridad cargaron contra los manifestantes y lanzaron gases lacrimógenos, al tiempo que arrestaron a una veintena de personas, que fueron conducidas a comisaría. Entre ellos estaba el presidente de Pegida en Francia, Loïc Perdriel, que fue inmovilizado por tres agentes, y el militar Christian Piquemal, que fue general de la Legión Extranjera de 1994 a 1999.

El general de la Legión Extranjera, el cuerpo de élite del Ejército francés, comparecerá el lunes ante los tribunales por participar en esta manifestación. Esto, unido al trato que recibió por parte de la Policía, ha causado gran malestar en el Ejército. La manifestación de Pegida había sido prohibida el miércoles. Fue por ello por lo que el general retirado, escandalizado ante el silencio mediático, decidió acudir.

Marion Le Pen ha mostrado su apoyo a Piquemal a través de un mensaje publicado en su perfil de Twitter. "Apoyo al General Piquemal, brutal e injustamente detenido en Calais", escribió.

La Gendarmería y la Policía desplegaron un fuerte dispositivo de seguridad para prevenir incidentes y realizaron controles en los accesos a Calais y en el centro urbano. Buena parte de los que acudieron a esta convocatoria portaban banderas francesas y pancartas con mensajes como "Fuera inmigrantes" o "Estamos en nuestra casa" a la vez que cantaron La Marsellesa.

Actualmente, unos 3.700 migrantes, sobre todo originarios del este de África, de Oriente Medio y de Afganistán viven, en la llamada “jungla” de Calais.

Años denunciando el daño social que causa el aumento de inmigrantes
Pegida (Patriotas Europeos Contra la Islamización de Europa) es una asociación alemana que lleva dos años denunciando el daño social que causa el aumento de inmigrantes y refugiados musulmanes en Alemania. Desde que Lutz Bachmann fundó este movimiento en la ciudad de Dresde, las convocatorias han ido en aumento hasta convertirse en una de las organizaciones sociales más influyente de Alemania con representación en la mayoría de las ciudades germanas.

Tras las agresiones sexuales cometidas en varias ciudades alemanas, de manera coordinada, por inmigrantes y refugiados musulmanes aprovechando la celebración de la pasada Nochevieja, Pegida ha convocado numerosas manifestaciones de protesta en varias ciudades. Llama la atención que, frente a la falta de efectivos policiales durante los abusos cometidos en Fin de Año, el Ministerio del Interior alemán no ha escatimado en medios y efectivos a la hora de controlar estas concentraciones.

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El modelo sociopolítico y económico del 'Frente Popular Independentista'

Lucio A. Muñoz   www.gaceta.es 8 Febrero 2016

El vandálico modelo sociopolítico y económico que Podemos desea implantar en España no es original, ni tan siquiera lleva la marca podemita, porque el proyecto inicial fue diseñado por el PSOE de Zapatero el 11-M de 2004, justamente, el día de los atentados terroristas de Atocha.

En realidad, habría que retrotraerse a la Rusia de Stalin y, concretamente, a finales de la década de los 20 del siglo pasado para conocer el origen marxista-leninista del mismo. Aunque, también existe una versión actualizada, que no es otra que el “Socialismo del SXXI” instaurado en la Venezuela chavista.

No obstante, este desfasado arquetipo no hubiera podido asentarse en España sino fuera porque a tal efecto han confluido varios factores, tales como, la implementación de la LOGSE, el afín posicionamiento de determinados grupos de comunicación y la pusilanimidad del Partido Popular durante esta última legislatura.

De cualquier modo, se trata de un sistema abocado a la autodestrucción, puesto que el mismo engloba todas las contradicciones de la ultraizquierda, que solo responden a criterios ideológicos y cuyos protagonistas son el odio, la envidia y el rencor.

Pero sea como fuere, y en el supuesto caso que nuestro querido país sea finalmente desgobernado por una perdedora coalición de izquierdas, integrada por el PSOE, Podemos y determinadas formaciones separatistas (Frente Popular Independentista), retrocederemos en el tiempo para reencontrarnos con “una España en blanco y negro”.

Una España adoctrinada, liberticida, cruel, melancólica, mísera, zafia, analfabeta, sin valores, carente de principios...

Una España en la que vivirán mejor los vagos que los hacendosos, serán mejor tratados los etarras y delincuentes que las personas de bien y de orden, se promocionará a los adeptos a la causa comunista, a la vez que se marginará a la meritocracia...

Una España en la que la familia, la moral y la ética se sustituirán por la “ideología de género” y el Estado.

Una España en la que se perseguirá el cristianismo y, paralelamente, determinadas religiones extranjeras, contrarias a la democracia y los valores occidentales, serán promocionadas.

Una España en la que se subvencionará el aborto, que no es más que un asesinato legal de criaturas inocentes. Mientras que, contradictoriamente y con la falsa excusa de proteger la vida de los animales, se fomentarán políticas contrarias a la tauromaquia y la caza. Aún, conociendo que la extinción tanto del toro de lidia como de determinadas especies cinegéticas estaría garantizada si se legisla en contra de estas actividades potenciadoras de la economía rural y creadoras de cientos de miles de puestos de trabajo.

Una España en la que aumentará el nivel de politización de la justicia, de corrupción política, de intervencionismo estatal, de nepotismo y enchufismo en la administración... Y en la que se pisoteará la libertad económica, la propiedad privada, la iniciativa empresarial...

Una España que subvencionará a sectores improductivos, para ello acribillará a impuestos a los autónomos y a las pymes, los verdaderos generadores de riqueza y empleo no subvencionado.

Una España que, independientemente de las directrices marcadas por Bruselas, no cumplirá los objetivos de déficit ni reducirá la deuda, puesto que la izquierda nunca ha gestionado responsablemente las finanzas públicas. Y tampoco continuará el ritmo actual de crecimiento de empleo, máxime y tanto en cuanto el Frente Popular tiene intención de abolir la reforma laboral.

Una España en la que aumentará la desigualdad, sin embargo, la nueva aristocracia podemita (financiada por Irán y Venezuela) se situará en lo más alto de la pirámide socioeconómica a través de la adquisición de unos privilegios que antes aborrecía.

Una España en la que nuestra económicamente insostenible Administración paralela engordará todavía más para acomodar a “la castuza del nuevo régimen”.

Una España en la que se harán concesiones a las formaciones independentistas para que puedan romper nuestro país por Cataluña, Vascongadas...

Una España en la que la libertad de prensa será una quimera y, por ende, los medios de comunicación contrarios al podemismo serán silenciados.

En definitiva, una España que volverá a dividirse nuevamente y de la que renacerán las cainitas “dos Españas”, gracias al resurgimiento de un sentimiento marcado por el enfrentamiento, que estaba prácticamente marchito pero que ha resucitado tras la reaparición de esta ultraizquierda resentida, revanchista, malévola, rabiosa...

De la corrupción que no cesa y los idiotas
Melchor Miralles Republica.com 8 Febrero 2016

Sánchez se afana en tratar de formar Gobierno, nos esperan aún semanas de infarto, dimes y diretes. Pero la corrupción sigue mostrándose en el escaparate de los medios, porque no cesa. El penúltimo caso ha afectado de nuevo al PP, en Valencia otra vez, y es asunto de enorme enjundia. Una trama masiva organizada para financiar el partido con dinero negro que se blanqueaba a las órdenes de la cúpula del partido, con la mayoría de los cuadros y los militantes tragando con cometer un delito, salvo honrosas excepciones. Pero no nos equivoquemos, la responsabilidad política, y vaya usted a saber si también penal, llega a Madrid, a los máximos dirigentes de la sede central de Génova, pues estatutariamente los partidos regionales siguen en materia de gestión y financiación las pautas que marcan los jefes del PP nacional.

El partido del Gobierno en funciones se resquebraja y cada día hay más voces que reclaman no ya la regeneración de la dirección nacional, sino la refundación con cambio de nombre incluido, porque quizá las siglas hayan quedado manchadas para siempre y las alas de la gaviota no tengan plumaje suficiente para seguir volando. Y quedan aún bombas por estallar en Valencia, y restan aún por conocer muchos secretos de Bárcenas, relacionados con la financiación del partido y de sus campañas electorales, que afectan a Mariano Rajoy y a otros dirigentes del PP nacional cuyos nombres están en boca de todos.

Pero la corrupción en España no es solo cosa del PP. No. Afecta a todos los partidos que han gobernado. Ahora mismo hay en España casi mil políticos imputados. Ahí tenemos el asunto de los ERE de Andalucía, cuantitativamente quizá el mayor caso de corrupción de la última década. Y el escándalo del gang en que se convirtió la familia Pujol gestionando la Generalitat de Cataluña como si fuera su cortijo, con la ayuda eficaz de sus cuates de Convergencia, la colaboración inestimable de los independentistas y el silencio cómplice y útil del PP y el PSOE, que sabiendo lo que sucedía miraron para otro lado, y en el caso del PSOE de González, incluso laminó a dos fiscales, Mena y Villarejo, que osaron pretender cumplir con su obligación de investigar el latrocinio. Y el PNV en el País Vasco, siempre con más sordina, pero salpicado también por múltiples casos.

El problema de fondo está en la ausencia de controles, en la inexistente separación de poderes, con un Ejecutivo que lo copa todo, unos partidos políticos con un poder de sus núcleos dirigentes ilimitado y en un sistema electoral y de representación insoportable que posibilita que la corrupción se extienda como la peste y la impunidad sea la norma, pese al esfuerzo que algunos medios de comunicación y algunos jueces y fiscales hacen por cumplir con sus obligaciones constitucionales.

O modificamos la Constitución, el sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, el estatuto del Ministerio Fiscal, la Ley de Partidos, la Ley Electoral y el reglamento del Congreso, como poco, o la corrupción seguirá campando a sus anchas gobierne el partido que gobierne España o las Comunidades Autónomas.

Como es normal, los casos de corrupción afectan siempre más al partido en el Gobierno y generan más escándalo cuando es así. Sucede en el ámbito nacional, en el autonómico y en el municipal. Ninguno de los Gobiernos que nos hemos dado en democracia ha conseguido erradicarla, pese a las promesas que los partidos turnistas hacen cuando están en la oposición.

Los partidos de gobierno se han convertido en maquinarias controladas por unos pocos, que hacen y deshacen a su antojo, y los representantes elegidos en las urnas dedican su tiempo y sus esfuerzos a defender los intereses particulares suyos y de su partido, y no los intereses generales. Es decir, son en su mayoría unos idiotas, en la acepción griega del término, unos “idiotés” que no miran por la defensa del interés de los ciudadanos sino del suyo particular.

Y actúan así porque saben que no les deben sus actas a los ciudadanos que han depositado su voto en las urnas, sino a la dirección de su partido, cuando no solo al jefe máximo. El poder absoluto está en los partidos, porque el presidente del Gobierno responde al interés particular de la estructura que le ha permitido llegar hasta La Moncloa, y por lo tanto el presidente del Gobierno acumula un poder en España sin parangón con cualquiera de sus homólogos europeos. No tenemos prácticamente ninguna de las ventajas de los sistemas presidencialistas, pero sí todos sus inconvenientes.

Esta es la realidad. Los demás son trampas. No nos hagamos ilusiones. Mientras no cambiemos de arriba hasta abajo todo esto, no salimos del estercolero en que un atajo de irresponsables, con la eficaz ayuda de la clase empresarial más adinerada de España, nos han instalado durante años, apelando siempre ellos, eso sí, a la estabilidad y la sensatez. Con un par.

No es libertad de expresión, es defensa de la democracia
Editorial La Razon 8 Febrero 2016

El discurso político de Podemos y otras candidaturas afines al populismo izquierdista se basa en un principio: imponer ideas simples e incuestionables frente a la Ley y los derechos constitucionales. Argumentar que prohibir un ejercicio de exaltación del terrorismo etarra va en contra de la libertad de expresión es como creer que una aberración ideológica que tiene como objetivo único destruir la democracia debe beneficiarse de la propia democracia.

¿Hablamos de libertad de expresión? No. Hablamos de que aquellos que asesinan para imponer sus ideas deben ser castigados con el peso de la Ley y sólo la Ley. De la misma manera que no se aceptaría en un espectáculo el uso de cámaras de gas para exterminar judíos o de fosas comunes en la que yacen fusilados, de ninguna de las maneras debe aceptarse el oprobio que supone dar vivas a ETA sin ápice de sátira e ironía. Hay sectores radicalizados que olvidan que la batalla más dura y sangrienta que mantuvo la democracia española fue contra el terrorismo etarra, con momentos de despiadada violencia y persecución a los que se oponían a su dictado totalitario.

En esta lucha no cabían ambigüedades ni la confusión ideológica de esos «compañeros de viaje» que confundían a quien pegaba un tiro en la nuca con un «luchador por la libertad del pueblo vasco». El Código Penal que se ha aplicado, a través del artículo 578, a los dos miembros de una compañía de titiriteros que provocativamente creían que dar vivas a una banda terrorista no tiene consecuencias en un país democrático sirve para defendernos de los enemigos del sistema. Se trata del mismo sistema que defiende la libertad de opinar libremente y cuyos límites sólo están marcados por decisiones judiciales en función de que se menoscabe «el respeto a la Ley y a los derechos de los demás».

Ayer, Podemos salió en defensa de los dos detenidos basándose en esa interesada confusión entre libertad de expresión e insulto a las víctimas del terrorismo. Su líder, Pablo Iglesias, sabe muy bien que esa libertad, en su caso, es plena y que no hay más límite que el que él quiere imponerse en función de sus principios morales e intereses políticos. Alguien que aspira al Gobierno de España no sólo debería condenar el triste espectáculo dado por una compañía de títeres en Madrid, sino hacer pedagogía de los principios democráticos que rigen nuestra sociedad y situar muy claramente el límite que nadie debe sobrepasar en defensa de nuestra convivencia.

Extraña salida de Podemos, que pone en entredicho a Manuela Carmena, que se ha visto obligada a criticar el espectáculo, aun siendo responsable política de lo sucedido y aunque haya mantenido en su cargo a la responsable de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer. Como ejemplo de que el populismo izquierdista insiste en que ha sido un ataque a la libertad de expresión están las declaraciones de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que, después de culpar a «una derecha vengativa» de la intervención de la Justicia –como si un magistrado de la Audiencia Nacional actuase al dictado–, habla con candidez de una «obra satírica y carnavalesca que puede que fuera de mal gusto».

La soberbia política puede curarse con los años y el izquierdismo acabar en pura retórica, pero lo que no puede aceptarse es que esta «nueva izquierda» con resabios de la peor ortodoxia totalitaria quiera cambiar la evidencia: que ETA quiso destruir nuestra democracia.

Cataluña intenta aprovecharse del desconcierto político en España
“El nacionalismo está llevando un desfalco de soberanía nacional al que hay que poner fin: cuando se ganan las elecciones autonómicas se gana el poder constituido, no el constituyente”. J.M Aznar.
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 8 Febrero 2016

Mientras nuestros políticos nacionales están enfrascados en saciar sus propios egoísmos, pierden el tiempo en discusiones bizantinas y alargan, inútilmente, el tiempo de incertidumbre política por el que está pasando nuestra nación, España; hay otros que han descubierto que tienen la oportunidad de ir avanzando en su proyecto rupturista. No hay nada mejor, como dice el refrán, que aprovecharse de situaciones complicadas para “pescar en aguas revueltas”, en la confianza de que el alboroto, la distracción o el apasionamiento de la batalla por el poder, mantenga en los políticos en la despreocupación por los acontecimientos que, en este momento, pueden considerar de tono menor aunque, en realidad, se trate de unos de los mayores desafíos independentistas a los que la nación española ha tenido que hacer frente durante su historia..

El nuevo líder de DyL (CDC) el señor Puigdemont, ha dicho, en la primera sesión de control parlamentario, a los partidos constitucionalistas: “Ustedes se han dado cuenta demasiado tarde de que la independencia iba en serio”. En realidad, en este caso, deberíamos admitir de que, el señor Puigdemont, tiene parte de razón y que, las amenazas que, desde hace años, los independentistas catalanes vienen, impunemente, anunciando sobre sus intenciones separatistas, debieran de haber dado suficientes y claras razones, para que el Estado español hubiera afrontado con más diligencia y seriedad este gravísimo atentado en contra de la unidad de España; desde el mismo momento en que, el señor Mas, anunció la intención de aislar a Cataluña del resto de la nación. No se hizo y ahora, en pleno fárrago y dislate político, es cuando se aprovechan los nacionalistas para ir avanzando en busca de su objetivo. Junts pel Sí y la CUP han iniciado los trámites para redactar las tres leyes previstas en la “declaración de ruptura del 9N” (anulada por el TC) para proclamar la anunciada secesión. Seguramente, la intención es tenerlas listas dentro del plazo de 18 meses que se han fijado para dar el paso definitivo hacia la ruptura con España; aunque no está tan claro, como ya anunció el señor Puigdemont, que este término se respete ya que si, como dijo el nuevo líder de la Generalitat, quieren hacerlo dentro de lo que ellos designan como “la legalidad”, es posible que el término no acabe siendo perentorio.

Tres leyes que tendrían por misión evitar el vacío legal que se produciría si, al declarar la utópica secesión de España, el nuevo “estado catalán” no dispusiera de una estructura, aunque fuera elemental, suficiente para controlar los aspectos básicos de un nuevo Estado. Las anunciadas leyes serían: la de transitoriedad jurídica; Seguridad Social (lloremos por nuestras pensiones) y la Hacienda. Es obvio que, el Estado español, si todavía mantenía alguna duda sobre lo que llevan en mente los políticos catalanes, ya no tiene porqué seguir manteniéndose en stand by, guardando la prudencia y reteniendo el aparato jurídico para que no actúe. Todo esto, si no siguen la actitud complaciente, contemplativa e indulgente del propio TSJC, que ha considerado, en una resolución que causa vergüenza a cualquier español, que quienes hicieron el manifiesto separatista, del 9 de noviembre, en el nuevo Parlament catalán, anunciándolo con toda solemnidad y dándole la publicidad de un acontecimiento nacional, no han incurrido en delito alguno, aunque dicho panfleto sí es “inconstitucional e ilegal”. Para dicho tribunal no hay, en los autores y responsables de tal declaración, “firme resolución de delinquir” ¿No bastan, señores magistrados, las reiteradas manifestaciones de los encausados, su declaración expresa en sede parlamentaria, para que se pueda entender que están dispuestos a llevar a término lo que anuncian? Nos gustaría saber, a los asombrados ciudadanos, que haría falta que sucediera para que ustedes considerasen que el señor Mas o la señora Forcadell no están comprometidos hasta el tuétano de sus huesos en conseguir la secesión de Cataluña del resto de España.

Seguramente, para estos magistrados del tribunal catalán, para convencerse de la firme decisión de aquellos a los que han exonerado de la culpa de incurrir en el delito de sedición, sería preciso que salieran a la calle con cañones y ametralladoras a enfrentarse con el Ejército español para que, entonces sí, vieran delito en sus acciones. Para la magistrado ponente, señora Alegret, debiera de haber existido “concierto previo” ¿acaso no es evidente que, todos los pertenecientes a Junts pel Si y los de la CUP, han formado una unión, precisamente para concurrir a las elecciones, con el firme propósito de llevar a cabo la secesión del supuesto Estado catalán? ¿qué más precisa, esta señora, para apreciar el concierto previo que ella argumenta, pero que nadie más, en España, puede aceptar como algo posible que, lo que se declaró y aprobó en el Parlament catalán, no fuera fruto de una connivencia entre todos los parlamentarios que apoyaron la moción?

¿A que está esperando el TC para hacer que se cumplan sus resoluciones y sentencias ahora que dispone de una ley que le faculta para poder ordenar ejecutarlas? Y es que, señores, acaso fruto de estos descerebrados que siguen empeñados en trasmitirnos una historia apócrifa de lo que ocurrió en España, desde abril de 1931 hasta el comienzo de la Guerra Civil y lo que tuvo lugar durante el desarrollo de la misma hasta su finalización con la derrota de la República en manos del general Franco; las nuevas generaciones están en la inopia respecto a que, una situación muy semejante a la que está teniendo lugar en la España actual, fue la que arrastró a todo el país a un cruenta y prolongada guerra entre hermanos, cuyas consecuencias (han pasado desde su finalización 76 años), todavía los españoles no hemos sido capaces de superar.

Cataluña, a medida que va pasando el tiempo y, los catalanes, se van dando cuenta de que todo lo que dispone el Estado español para acabar con los desafíos y las amenazas de quebrantamiento de la unidad de la nación, son algunos cañonazos de pólvora sin munición, se van adhiriendo a esta sensación de que tienen posibilidades de conseguir lograr sus objetivos y, cada vez, van a ser más multitud los que se van a apuntar al banderín de enganche que, el señor Mas, parece que, desde el backstage de lo que queda de la fenecida CDC, esta intentando llevar a cabo, para conseguir una nueva agrupación de catalanistas que intente superar a la antigua alianza de CDC y la ERC del señor Junqueras.

No obstante, no se trata más que de una ilusión de perdedor porque, si las cosas siguen como se están desarrollando en la actualidad, es muy posible que la señor Ada Colau y su partido, sucursalista de Podemos, se lance a la conquista de la Generalitat, para lo cual es posible que cuente con ICV, un partido marginal, y con las, cada vez más evidentes, simpatías de los sectores más izquierdistas ( antes unidos al separatismo por meros cálculos de conveniencia política) que decidan unirse al independentismo declarado de la alcaldesa de Barcelona, eliminando a la burguesía de CDC, dando el sorpasso, que la agitadora de las hipotecas tiene previsto desde que dirigió su asalto a la alcaldía barcelonesa. De ahí el empeño del señor Pablo Iglesias de mantener su ministerio plurinacional y su apoyo a un referendo “por el derecho a decidir” en Cataluña. Todo tiene su explicación porque, un Podemos sin el apoyo de BComú, no sería tan poderoso ni tendría tantos votos como los que consiguió en los pasados comicios.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a temer que, entre si son galgos o son podencos, en Cataluña se nos empiece a instalar una franquicia del comunismo bolivariano que acabe por llevarnos, no sólo lejos de España, sino a convertirnos en una más de la dictaduras comunistas que están hundiendo, a las antiguas colonias españolas, en la miseria y la opresión estalinista.

El lobby de los asesinos
Maite Pagazaurtundúa Libertad Digital 8 Febrero 2016

Podemos, EH Bildu y PNV son sensibles a los derechos de los presos de ETA por delitos de terrorismo. Lo son por distintos motivos o intereses. Pero el hecho que todavía pasa desapercibido en el panorama político nacional es que han anunciado que consideran que los derechos de los asesinos de ETA deben abordarse en las negociaciones para formar Gobierno. Y esto todavía pasa desapercibido.

Jonan Fernández, el secretario general de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, denunció hace pocos días que el desarme de ETA se demora por el retraso en conformar el nuevo Ejecutivo.

Jonan Fernández inició su carrera pública como concejal de HB en Tolosa. Cuando ETA planteó un pulso a las instituciones vascas sobre el trazado de la autovía del Leizarán, el grupo supuestamente ecologista que él comandaba dobló el pulso a las instituciones. En realidad fue ETA quien lo hizo, asesinando a ingenieros y trabajadores, realizando cientos de sabotajes y causando daños por valor de millones de euros. La campaña combinada del entramado de ETA supuso además el entrenamiento de la entonces nueva generación de asesinos de ETA. Jonan Fernández evolucionó después hacia el etnopacifismo de palabras suaves que siempre han favorecido la equidistancia entre asesinos y víctimas.

Los nacionalistas del PNV que siempre miraron sus intereses a largo plazo dieron de comer a Jonan Fernández hasta su designación institucional. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha pedido más de una vez que sea sustituido por alguien que apoye a las víctimas del terrorismo. Hay un punto de retórica indecente en las políticas que impulsa el nacionalismo vasco con respecto al pasado del terror, pero es la misma retórica que utilizaban cuando nos perseguía ETA y miraban, mayormente, hacia otro lado, más preocupados por sus intereses que por defender de forma prioritaria nuestra vida y nuestro derecho a la libertad ideológica plena. Entonces y ahora se trata de no incomodar la vida cotidiana de la mayoría de la sociedad con apelaciones a la conciencia y, sobre todo, de pensar en el retorno a sus entornos de los asesinos y sus cómplices, para una integración cariñosa.

"Es difícil reconstruir la noción del bien y del mal que la rutina del crimen extinguió", como escribió el gran Fernando García Cortázar. En el fondo subyace esto, pero pasa bastante desapercibido en este momento de decadencia política general.

No tengamos en cuenta la antisentencia que legalizó a un partido heredero de ETA que no ha condenado la historia del terror. No recordemos la salida de casi cien asesinos etarras y algunos pederastas gracias a una instantánea e innecesaria aplicación de la sentencia del caso Inés del Río. El número de presos de ETA ya se ha reducido a la mitad, pero el lobby quiere sacar al resto.

Tengamos sólo en cuenta que como los grandes partidos políticos españoles no consideraron importante la cuestión de la condena del terror, la legalización va emponzoñada y los presos quieren también apaño para lo suyo. En este estado de cosas, pactar con quienes están en la operación de impunidad enmascarada en bonitas palabras afecta al tuétano de nuestro maltratado sistema democrático.

Un pacto del Partido Socialista, del Partido Popular y de Ciudadanos podría evitar la operación apuntada por Podemos, EH Bildu y PNV. No merecen menos los que fueron acosados, los que abandonaron el País Vasco y Navarra, los extorsionados, los mutilados, los niños que callaron el nombre de sus padres para no morir, los niños que murieron, los hombres y mujeres –como mi hermano– que sabían que se jugaban la vida por las libertades y la perdieron. No merecen menos los cientos de asesinatos cuyos autores materiales no afrontaron juicio ni condena.

Un gran pacto que evite más dolor y mentiras a las víctimas limpiaría, en buena parte, el pasado enfangado y daría a nuestros políticos una fuerza desconocida para sacar este país adelante.

Nota de la autora: el 8 de febrero de 2003 fue asesinado por ETA Joxeba Pagazaurtundua. Es un ejemplo de los españoles que se enfrentaron con mayor lucidez y valentía a ETA y su entorno.

Joxeba Pagaza, 13 años, Fernando Múgica, 20
Santiago González El Mundo 8 Febrero 2016

Fue en esta mesa donde desayunaba el 8 de febrero de 2003 Joxeba Pagazaurtundua Ruiz, jefe de la Policía Municipal de Andoain, cuando un tipo llamado Gurutz Agirresarobe se acercó a la barra y pidió un café. Después de tomarlo se acercó a la mesa en que Joxeba leía el periódico y le disparó tres tiros en la cabeza.

El tipo fue identificado y detenido siete años más tarde. En diciembre de 2011 fue condenado a 32 años y a indemnizar a la viuda, Estibaliz Garmendia y a sus hijos con 900.000 euros, un brindis al sol de la justicia española.

El alcalde de la localidad se llamaba José A. Barandiaran, era de Herri Batasuna y se negó a condenar el asesinato de su jefe de Policía, como se había negado en mayo de 2000 a condenar el asesinato de otro vecino, José Luis López de Lacalle, hecho que calificó de 'lamentable incidente'.

Poto
El sábado se cumplían 20 años del asesinato de Fernando Múgica Herzog, el Poto Múgica, cuando se dirigía a si despacho, seguido por su hijo, José María que fue testigo del asesinato de su padre. Once años más tarde, la Audiencia Nacional condenó a los autores Arizkuren, Lasarte, Agirre Lete y Gallastegi a 30 años a cada uno y a Gª Gaztelu, Txapote, a 82 años.

Este fin de semana se han celebrado actos en honor de Joxeba Pagaza, en Andoain y de Fernando Múgica, en el cementerio de Polloe. Fue una lástima que el secretario general del PSOE, partido en el que militaron ambos, estuviera muy ocupado oyendo a Ortuzar y Esteban, dirigentes del PNV exponer una de las condiciones para apoyar con seis escaños sus pretensiones de investirse presidente del Gobierno: una reforma de la política penitenciaria que permita excarcelar a los asesinos de ETA.
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